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HARVEYCOX

re
l P COMO .
UNA
TEOLDGIA
'COMPROMETIDA .
LLEGA A ·
CONVERTIRSE
EN
. ·POLITICA .
ediciones penínsulaM.:R. .
colección pensamieí1to cristiano

Harvey Cox, joven teólogo baptlsta, es uno de los representantes más call-
flca~osde la Segunda Reforma protestante. . l!'"

El advenimiento de la ciudad secular descrito en un estilo directo, a la


luz 'de las fuentes bíblicas .
\

. Una llamada a la responsabilidad de los cristianos, para que estén presentes


en nuestro mundo, allí donde se.da la acción.

¿Cómo hablar de Dios en un lenguaje secular al hombre de hoy?

La t eología del cambio social. las diversas formas de presencia de la


Iglesia en la ciudad secular. Dios y el hombre secular, el sexo' y la secularl-
zación, constituyen algunos de los temas centrales de esta obra t eoló " 'g-<I-ca- -
dé vanguardia. I

Una de las obras fundamentales del movimiento de renovación


;
teológica
denominado la Iglesla·en-el·mundo. 't .
(
,

Ser cristiano significa. para Cox, estar comprometido en nombre de la fe


en Olas en la obra humana de progreso.
,LA CIUDAD SeCULAR
colecclón pensamiento cristiano, 13
"
Harvey Cox
LA CIUDAD SECULAR
SECULARIZACiÓN Y URBANIZACiÓN
EN UNA PERSPECTIVA TEOLÓGICA.

Prólogo de Eusebi Colomer, S.J.

ediclonespenfnsuJaM,R,
La versión original en inglés fue publicada por The MacMil\an Prólogo
Company, Nueva York, con el título de The Secular City,
© Harvey Cox
Traducción de José LUIS LA!'(A

El mundo moderno adquiere cada vez más un rostro secu-


lar. Las épocas en que religión y política constituyeron una
unidad parecen haber quedado definitivamente atrás. ¿ Quién
se atrevería hoya soñar en el viejo ideal medieval del «Sacro
Imperio. o siquiera en la posterior, y mucho más modesta,
«Santa Alianza» entre el Altar y el Trono? Un proceso in-
cesante de secularización, es decir, de emancipación de la
actividad social y política del hombre de los tradicionales
contenidos religiosos que la determinaron en otras épocas,
está en marcha más o menos rápidamente en todas partes.
Los viejos países cristianos de Occidente -España no es nin-
guna excepción- se ven implicados en este proceso. Hay
cristianos que se alarman ante este fenómeno. Les parece
como si la secularización hubiese de firmar la sentencia de
muerte contra el cristianismo. En este caso no le quedaría
al cristiano más que esta doble alternativa: o detener la se-
cularización o declararse vencido.
La importancia de esta obra, que la gentileza de Edicio-
nes Península me permite presentar a los lectores de habla
castellana, reside precisamente en el hecho de que en ella un
cristiano, profesor de Iglesia y Sociedad en la Divinity School
de la Universidad de Harvard, se encara con el fenómeno de
Cubierta de J ardí Fornas
la secularización y cree atisbar en él posibilidades todavía
impresa en Favencia, Borrell 229, Barcelona inéditas para el cristianismo.
El libro de Cox se clasificó pronto entre los best-sellers de
Primera edición: enero de 1968 los Estados Unidos. A la primera edición sucedió pronto una
Segunda edición: marzo de 1968 segunda. Y como sucedió en Inglaterra en el caso similar del
Tercera edición: octubre de 1968 libro del obispo anglicano John A. T. Robinson, Honest to
Cuarta edición: octubre de 1973 God, su aparición fue acompañada de una polvareda de co-
Realización y propiedad de esta edición (incluidos la traducción mentarios. Entre ellos destaca el volumen editado por el teó-
y el diseño de la cubierta) de Edicions 62 sla.. Provenza 278,
Barcelona 8
logo católico Daniel Callaban, The Secular City Debate, que
recoge una serie de opiniones y puntos de vista, algunos muy
Impreso en Lito Fisán, s.l., J. Piquet 7, Barcelona críticos, en relación con la obra de Cox, procedentes de un
Dep. Legal: 38.036-1973 grupo selecto de teólogos y pensadores de las diversas co-
ISBN: 84-297-0911-8 munidades cristianas de América. El libro de. Callahan -uno

s
piensa Insensiblemente en la obra similar de David L. Er- lar, sino que, más todavía, será precisamente en forma de
wards, The Honest to God Debate- es el compañero de lec- un cristianismo secularizado como la fe neotestamentaria al-
tura obligado del de Cox. Por ello sería también desear su canzará su verdadero rostro.
pronta aparición en castellano. . El ensayo de Cox -el lector lo advertirá en seguida- es
La Idea central de Cox se expresa con claridad en el subtí- una obra concebida arquitectónlcamente como un edificio
~ulo .orlginal de su ensayo: The Secular City. A celebration o( clásico. Las tres lineas de fuerza de esta construcción se en-
tts liberties and an invitation to its discipline. El profesor de cuentran en el aná(¡sis del concepto de Ciudad secular, el es-
Harvard parte de un concepto que más que una realidad ya tudio de la función de la Iglesia en un mundo secular y el
hecha representa un proyecto histórico en vías de realización: planteamiento del problema de Dios para el hombre secular.
el de la Ciudad Secular. Cox acaricia este proyecto como una Avancemos brevemente la aportación central de Cox en cada
liberación de los prejuicios y ataduras que rodearon al hom- uno de estos tres temas.
bre de .Ia época presecular. En este sentido, la relllizaclón Cox distingue en el concepto de Ciudad secular la estruc-
de la Ciudad secular significa para Cox un paso adelante en tura y el estilo de vida. La primera se define por el anonima-
el camino difícil de la humanidad hacia la plena adultez hu- to y la movilidad; el segundo, por el pragmatismo y la profani-
mana dad. Hoy son casi un lugar común en teólogos y filósofos las
Pero nuestro teólogo tiene también conciencia de que el lamentaciones por el riesgo que anonimato y movilidad en-
proy~cto secu~arizador, como todo proyecto-humano, implica trañan para la realización espiritual y religiosa del hombre.
también sus riesgos, En este caso, el riesgo fundamental que Desde Kierkegaard a Jaspers toda una serie de grandes pen-
amenaza a la Ciudad secular es el de convertir la secularidad sadores contemporáneos no se han cansado de recordar una
en secularísmo, es decir, en una visión irreligiosa del mun- y otra vez que lo que está en peligro en el mundo de hoyes
do con visos de nueva religión que amenace totalitariamente nada menos que el ser mismo del hombre.Cox no oculta este
la libertad del individuo y se interponga como un muro ab- riesgo. Pero no lo cree tan decisivo. Para él son mucho más
soluto entre la humanidad histórica y la llamada de la Tras- decisivos los aspectos positivos que en ambos fenómenos se
cendencia, Por eso Cox no se contenta con celebrar las li- encierran.
bertades de la Ciudad secular, sino que se impone también En efecto, ¿no se encuentra precisamente en el anonimato
la obligación de someterlas a una disciplina, precisamente la de la vida moderna una garantía para el desarrollo de una
disciplina del cristianismo. esfera privada sin la que no hay verdadera vida humana? ¿Es
De ahí el tema de secularidad y fe bíblica que vuelve como que acaso es posible trabar una auténtica relación yo-tu con
un leitmotiv en los momentos decisivos de la obra. Cox, si- todo el mundo? El pueblo, con su forma de exístencía per-
guiendo a F. Gogarten, encuentra por un lado la primera raíz sonalizada, es tremendamente crue\. La anonimidad ciudada-
de la secularización en el impacto producido por la fe bíblica na evita la envidia y el odio de la vida pueblerina y eleva las
en la historia humana. El desencanto de la naturaleza co- relaciones verdaderamente personales a un nivel superior de
mienza con la creación. La desacralizaclón de la política se intimidad y comunión. Por otra parte, ¿no se da talllbién en
realiza en el éxodo. La desconsagraclón de los valores relí- la anonimidad una liberación de la tiranía de la costumbre
giosos tradicionales se lleva a cabo en la alianza. Lejos de y de la presión social? ¿N6 puede verse, con razón, en ella no
oponerse a la fe blbllca la secularización es la consecuencia sólo un riesgo sino también una gran posibilidad para la liber-
de la afinnaclón central de esta fe: Tu solus Sanctus! tad? El hombre anónimo de la ciudad se ve forzado a decidir
Por el otro lado, Cox se esfuerza en sacar a luz en la pre- por sí mismo. Experimenta la angustia y la responsabilidad
sente secularidad una serie de dimensiones propicias a la de la libertad. Y ello le hace más hombre.
realización del cristianismo. La Ciudad secular es hoy la ima- Algo semejante hay que decir, según Cox, del otro aspec-
gen histórica del Reino de Dios en camino. Por eso, en su to de la estructura urbana: la movilidad. ¿No se encierran en
opinión, no sólo es posible ser cristiano en un mundo secu- ella posibilidades muy positivas para el hombre y la socíe-

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dad? La movilidad ensancha los horizontes del individuo e no. Su prototipo es Camus, el pensador que se planteó se-
inyecta dinamismo a la sociedad, impidiéndole estancarse en riamente la pregunta de «cómo vivir con un fin y una inte-
un régimen estético y clasista. En el mismo orden religioso gridad en un mundo sin Dios». Como Camus, el hombre pro-
la movilidad está muy lejos de contener sólo elementos ne- fano cree encontrar una contradicción entre la idea de Dios
gativos. Es cierto que, al arrancar al hombre de los antiguos y la libertad y responsabilidad humanas. Cox opina que es
lugares sagrados, lleva consigo una crisis para la religiosidad sólo el «balbuceo» del Dios de la Biblia en categorías saca-
tradicional. Pero esta crisis puede ser fecunda para la autén- das de la metafísica griega lo que ha obligado al hombre mo-
tica fe cristiana, puesto que, en definitiva, no hace otra cosa derno a elegir entre él y Días. Por eso la mejor respuesta a
que remitirla a su más propia esencia: la de una respuesta su problemática consiste en volver literalmente al Dios de la
libre y responsable a la llamada de Dios en Jesucristo. Por Biblia. Un Dios creador, pero cuya creación pide la colabo-
esto es justamente a la luz de la Biblia como la movilidad ración del bombre. No se trata de negar la responsabilidad
moderna adquiere su rostro más positivo. La visión vetero- del hombre profano en la construcción de su propia ciudad,
testamentaria de Dios está diseñada en el contexto social de sino más bien de mostrarle que es, en definitiva, Dios 'mismo
un pueblo nómada en marcha por el desierto. Y en el Nuevo quien le ha lanzado a ello.
Testamento los cristianos continúan siendo el pueblo del ca- ¿Cuál es el puesto y la función de la Iglesia en el seno
mino que no tiene aquí abajo ciudad permanente. En defini- de la naciente Ciudad Secular? A esta pregunta responde
tiva, opina Cox, la Biblia no le pide al hombre moderno que Cox con un concepto muy particular de la Iglesia como el
renuncie a su movilidad sino sólo que vaya al sitio que le pueblo de Dios en marcha, cuya tarea consiste en descubrir
indica Dios. la acción de Dios en el mundo y colaborar en ella. Sólo que
Pragmatismo y profanidad definen según Cox el estilo de esta acción de Dios se revela hoy en el fenómeno más claro
vida del hombre secular. El hombre pragmático, cuyo ideal y universal de la historia contemporánea: el cambio social.
se encarna en John F. Kennedy, es un hombre que se desinte- Por eso no es posible hoy elaborar una teología de la Igle-
resa de las llamadas «cuestiones límite»; porque siente que sia sin elaborar conjuntamente una teología del cambio so-
no le hacen falta para manejar el mundo. La verdad de las cial. De ahí la exigencia fundamental que Cox hace a la Igle-
cosas, más que en su ser, está en su función. Una definición sia: la de llevar a cabo en su seno una auténtica «revolución»
así de verdad no se encuentra en la Biblia, pero no desen- cristiana que le permita ser, en frase de J. C. Hoeckendijk,
caja de ella. ¿No definen los viejos profetas bíblicos la ver- «la vanguardia de Dios en el mundo».
dad de Jahvé por sus obras? ¿No apela el mismo Jesús a sus Ahora bien, la Iglesia sólo podrá ser esta vanguardia de
obras como testimonio de que Él es la verdad? ¿No habla de Días si en continuidad con la misión histórica de Jesús lleva
conocer al árbol por sus frutos? El peligro del pragmatismo a cabo en nuestro mundo una cuádruple función. Primero, la
no radica en su oposición a la fe bíblica, sino en la posibilidad función del kerygma: la Iglesia ha de proclamar la adultez
de convertirse en un nuevo «¡SIDO», de degenerar en una ideo- del hombre que ha recibido de Dios la responsabilidad del
logía cerrada y totalitaria que reduzca la realidad a pura fun- mundo. Luego, la función de la diakonía: la Iglesia ha de con-
cionalidad y destierre del mundo como inútiles la belleza, la cebir su misión como un servicio del hombre en la curación
poesía y los seres improductivos. Precisamente para conjurar y recopilación de sus heridos y fracturas individuales. Des-
este peligro hay que acudir a la virtud exorcizadora del cris- pués, la función de koinonía: la Iglesia ha de crear la comu-
tianismo. nión entre Jos hombres. colaborando con los grandes movi-
Junto al pragmatismo el hombre secular se caracteriza por mientos epocales que se esfuerzan en caminar hacia una nue-
la profanidad. El hombre profano es un hombre que se ex- va y mejor etapa de la historia. Finalmente, la función del
perimenta a sí mismo como creador de cuanto hay de gran- exorcismo: la Iglesia ha de asumir la tarea de sacar de la
de, bello y valioso en su propio mundo, sin que haya de humanidad contemporánea los «demonios» que la poseen,
contar para ello con la ayuda de ningún poder supramunda- tanto en el campo del trabajo como del sexo y de la cultura.

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En resumen, la Iglesia, tal como la concibe Cox, es lo más que las comentes más radicales de la teología protestante
cpntrario de la imagen cotidiana de una Iglesia establecida contemporánea están surgiendo precisamente de América. El
sólidamente en la sociedad que la rodea. Es una Iglesia que grupo de «teólogos de la muerte de Dios» constituye el ejem-
vive en tiendas, no en templos. Es la auténtica comunidad de plo más escandaloso de este aserto. En su oposición al «Dios
los hombres nuevos que esperan en un Dios liberador de to- de bolsillo. de una teología sabionda que había perdido el
das las esclavitudes y caminan, confiada y osadamente, hacia sentido del misterio, estos teólogos han creído conveniente
la plena realización de un Reino, cuyos frutos más preciosos hacer lo contrario de lo que Ortega pedía a la teología: no
llevan ya en su mismo interior. En definitiva, el Reino es hablar sobre Dios, sino callar acerca de Dios. Como es sabido,
Jesús. Y Jesús es la conjunción de hombre y Dios. En :el se el grupo contiene tendencias muy diversas. Sólo en un caso
reúne a la vez lo que debe reunirse en la Iglesia: iniciativa extremo, el de Paul van Buren en su The Secular Meaning of
divina y respuesta humana. the Cospel, puede hablarse con cierta verdad de la paradoja
¿Cómo hablar de Dios secularmente>, se preguntaba Die- de un «cristianismo ateo», En los demás casos no se trata de
trieh Bonhoeffer. Cox responde con el mismo Bonhoeffer: Dios una «teologia atea», sino de una teologia realizada a partir
no es el concepto de lo más puro, lo más santo y poderoso que del horizonte historicocultural de un mundo para el que Dios
se pueda pensar; Dios es el nombre de Alguien que nos ha ha muerto, pero justamente para interpelar a este mundo en
hablado y nos ha llamado por nuestro nombre. Por eso el nombre del acontecimiento de la muerte y resurrección de
auténtico problema de nuestra época secular, mas que en Cristo. A pesar de todo, estos teólogos lo son todo menos
«cómo hablar de Dios», consiste en «cómo nombrar a Dios». conformistas y han llevado la confrontación del cristianismo
En efecto, el nombre de Dios ha dejado de tener para noso- con el mundo secular hasta un extremo inaudito en Europa.
tros un sentido unívoco. En ciertos niveles de nuestra socie- Ya he indicado que Cox no pertenece a este grupo. Si hay
dad Dios es concebido todavía en sentido mítico, en otros en algo indudable en su pensamiento es la afirmación de la ab-
sentido metafísico. Hablar de Dios o, mejor, nombrar a Dios, soluta trascendencia de Dios, puesto que es a partir de ella
para el hombre secular, quiere decir, pues, hablar de :el sin que levanta su exigencia de secularizar todas las actividades
mitos y sin metafísica corno de Alguien que, a pesar de todo, humanas. Cox no piensa corno Van Buren que haya que con.
continúa significando algo en la existencia humana. vertir las afirmaciones sobre Dios en afirmaciones sobre el
Cox no pertenece, por tanto -esta afirmación es muy ím- hombre. Su problema no es como ser hombre en un mundo
portante-s-, al grupo de los «teólogos de la muerte de Dios» sin Dios, sino cómo ser cristiano en un contexto secular, lo
que han optado por silenciar el nombre de Dios, escudándose que es sin duda algo muy distinto. Esto no quiere decir que
en el concepto bíblico del Dios escondido. Cox opina contraría- The Secular City no sea también radical, pero en un sentido
mente que el nombre de Dios continúa teniendo un sentido nuevo, a saber, en cuanto lleva el esfuerzo contemporáneo
para el hombre secular. El hombre secular no ha perdido la por integrar en el cristianismo la premisa secular hasta la
conciencia de mas. Sólo ha cambiado el lugar donde es capaz última consecuencia: la de concebir el Reino de Dios en tér-
de realizar la experiencia de su encuentro con :el. Este lugar minos de teologia política. Esta radicalidad del ensayo de
es hoy el cambio social. Es, pues, a partir del cambio social Cox comporta en sus lectores la exigencia de una lectura ma-
corno hay que llevar al hombre moderno al encuentro de dura. Yo concretaría esta madurez en una actitud activa de
Dios. Porque, en definitiva, piensa Cox, no es el hombre quien diálogo, que abrace tanto la acción de escuchar como de ha.
decide donde encontrar a Dios, sino Dios quien escoge los cer preguntas. Las reflexiones que siguen no tienen otra pre-
lugares de su encuentro con el hombre. tensión que la de iniciar -en voz alta- este diálogo. Luego
El ensayo del teólogo de Harvard contradice la opinión "cada lector podrá a su vez continuarlo.
comente en Europa acerca del conservadurismo en la inte- Lo primero que llama la atención en Cox es su optimismo
ligencia americana. Esta opinión se hace cada día más insos- frente al fenómeno secularizante. El optimismo siempre es
tenible, por 10 menos en el campo teológico. Es un hecho sano. Y creo que a la actual cristiandad en cuyos oídos resue-

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seria, como de la grandeza de las realizaciones humanas y
nan todavía las voces alarmantes de aquellos a quien otro de su subordinación última al continuo perdón de Dios», 1<
gran optimista, el papa Juan XXIII, llamó «profetas de mal El propio Cox ha tenido en cuenta estas críticas, al reco-
agüero que no ven en los tiempos modernos más que preva- nocer que su único propósito al celebrar las libertades de
ricación y ruina», no le sienta mal' una cierta dosis de opti- la Ciudad secular fue contrarrestar la tenc;lencia de la teo-
mismo, sobre todo si es realista. Ahora bien, es indudable logia tradicional a poner de relieve la «posibilidad imposi-
que Cox ha sabido sacar a luz una serie de aspectos cristia- ble. del Reino de Dios, es decir, la idea de que «el Reino no
namente positivos de la actual sociedad urbana. Con razón es de este mundo». Lo cual sin duda es verdad, pero sólo e la
el teólogo americano Paul Lehmann ha creído encontrar la mitad de la verdad », La otra mitad se encuentra en la afirma-
aportación central de Cox en su esfuerzo por relacionar Cal- ción del mismo Jesús de que el Reino de Dios «está en me-
cedonia, símbolo de la ortodoxia teológica cristiana, con la dio de nosotros». **
tecnópolis, símbolo del moderno industrialismo urbano, y En otras palabras, Cox piensa que al apartar el Reino de
ha confesado de sí mismo que la lectura de su obra le ha Dios de toda contaminación con la realidad, se corrió el pe-
obligado a confrontar su anterior visión de ambas realidades, ligro de hacerlo irreal. De ahí su esfuerzo por llevar de nue-
al abrírsele la segunda como el lugar de una vida libre y res- vo la teología del Reino a los grandes problemas sociales y
ponsable, y al ofrecérsele la primera como un m~d? de inter- políticos de nuestro tiempo: la secularización y el cambio so-
pretación de un trozo de historia humana en su viaje del :exo- cial. Con ello no pretende de ningún modo decir que la se-
do a la Pascua.• cularización sea incondicíonalmente buena: simplemente da
Esto no quiere decir que el optimismo de Cox no pueda al hombre unas posibilidades nuevas que él puede aprovechar
en algunos aspectos ser tildado de excesivo. Seguramente el o rechazar. Lo único claro para Cox es su tesis fundamental
acuerdo entre la fe cristiana y el mundo secular será en con- de que «la secularización no debe ser vista como ejemplo de
creto más difícil de lo que el teólogo de Harvard parece pen- una corrupción masiva y catastrófica, sino como un produc-
sar. Con su acentuación de los rasgos positivos y liberadores to del impacto de la fe bíblica en la historia humana» .» »
de la moderna tecnópolis, Cox deja necesariamente en la pe- Sin duda, esta tesis, junto a aspectos muy verdaderos que
numbra otros tan reales como aquellos, pero de signo con- han sido puestos de relieve por teólogos tan ortodoxos como
traria en concreto una serie de poderes esclavízantes y alie- Hans Urs van Balthasar y Karl Rahner, a saber, la visión
nador~s. Y, sobre todo, parece olvidar el correlato teológico del mundo como creación del Dios trascedente lo libera de
de la alienación: la realidad del pecado. Ahora bien, esta rea- los dioses inmanentes y hace así posible por vez primera una
lidad se halla implicada en aquella otra realidad, terrible auténtica mundanidad, presenta en la concepción de Cox
pero salvadora, que ocupa el centro del mensaje bíblico: la otros más discutibles. A mi modo de ver el interrogante más
Cruz de Cristo. importante que un cristiano -más concretamente un cató-
No es extraño, pues, que un crítico, James H. Smylie, acu- lico- tiene el deber de ponerle, se refiere a la concepción
se a Cox de romper el equilibrio entre crucifixión y resurrec- de metafísica y religión que en ella se encierra. .
ción. La concepción que Cox se hace de la historia no v~ «de Haya e/te respecto en el pensamiento de Cox una ambi-
la medianoche del Viernes Santo a la madrugada lummosa güedad muy- semejante a la que ha sido notada también en
de Pascua», sino que se mueve de la Pascua a la Parousía. el de Robinson. La religión parece concebirse coma una eva-
Ahora bien, con ello se silencia toda la miseri~ humana. Y se sión del mundo y de sus responsabilidades. Dios mismo se
olvida que los discípulos han de pasar también. p~r la cruz convierte en una especie de «tapaagujeros» de la existencia,
del Maestro. En definitiva, «la madurez del crístíano debe al que el hombre acude para resolver los problemas que a él
ser conseguida tanto a partir del reconocimiento de su mi-
• Ibid., p. 11.
• Ot. The Secular Oity Debate, edición a cargo de Daniel CAL- •• ¡bid., p. 194.
LAItAN. Nueva York, The iMacmWan Company, 1966, p. 67. .... Ibid., p. 190.

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se le escapan. E.n este sentido es claro que el hombre secular (con riesgo de perder el mundo) y otra pragmática y profa-
no puede ser religioso. Y es también en este contexto que ad- na (con riesgo de perder el alma). El problema está en .no
quiere todo su vigor la exigencia de Bonhoeffer, de elaborar haber conseguido superar la distinción tajante entre contem-
una interpretación no religiosa del Evangelio, apta para el plación y acción, sacralidad y secularidad, y en no haber como
hombre secular. prendido que no sólo el alma sino también el mundo que
De modo semejante, la metafísica parece concebirse como podemos perder han sido redimidos por Cristo. * En este
una interpretación del universo que divide antagónicamente sentido, Teilhard de Chardin con su esfuerzo por integrar in-
a los hombres y paraliza su acción. Frente a esta huida de la terpretación y transformación del mundo, adoración y tra-
realidad en favor de la ideología, Cox subraya la necesidad bajo, marcha hacia arriba y marcha hacia adelante, podría
que tiene el hombre de construir y, por tanto, transformar abrir en el futuro un camino a este dilema epocal.
su propio mundo. De ahí su simpatía hacia la mentalidad La ambigüedad de la concepción religiosa y metafísica de
pragmática e, incluso, hacia el proyecto contemporáneo de Cox repercute necesariamente en su idea de la Iglesia. Se
un cristianismo sin metafísica, centrado en la concepción bí- ha celebrado con razón como una de las intuiciones más
blica de un Dios que llama al hombre a colaborar en su felices de nuestro teólogo su visión de la Iglesia como «van-
propia obra. guardia de Dios •. Se ha alabado asimismo su valiente denun-
Sin embargo, cabe preguntar a Cox: ¿Son válidos estos dos cia de los ídolos, incluso de aquellos que la comodidad hu-
conceptos de religión y metafísica? ¿Qué tiene que ver esta mana levanta en el interior de la Iglesia. Se ha valorado in-
concepción alienada de la religión con la religiosidad autén- cluso lo que hay de justo en su ingente esfuerzo por acercar
tica del cristiano que se sabe llamado por Dios a un destino la Iglesia a las realidades de este mundo. Por todo ello Cox
que supera absolutamente las posibilidades de este mundo, se hace sin duda acreedor del agradecimiento de cuantos su-
pero no aminora en nada, antes, al contrario, vigoriza y su- fren por ver la Iglesia histórica alejada de los hombres y de
blima su entrega a las tareas terrenas? Y ¿no es también ver- la vida o excesivamente atada a concepciones y sistemas an-
dad que no hay metafísica sin ética, es decir, sin un esfuer- ticuados o injustos. .
zo por transformarse a uno mismo y al mundo? En fin, ¿es El reconocimiento leal de estos y otros valores de la con-
licito condescender sin más a la presente mentalidad prag- cepción de Cox no debe cerrarnos los ojos a sus posibles de-
mática y pensar que el cristianismo puede pasarse en ade- fectos. Ahora bien, la impresión general que produce The Se-
lante sin la metafísica? cular City es que su autor maneja una idea de la Iglesia ex-
El hombre moderno -lo subraya en su diálogo con Cox cesivamente funcional. El católico al menos echa de menos
el teólogo católico Daniel Callahan- es ciertamente autosufí- en Cox una visión más honda del misterio de la Iglesia en su
ciente en muchos aspectos, pero no en todos. Surgen en su condición de protosaeramento del Verbo encarnado, signo y
existencia una serie de preguntas que ni la politica ni la so- realidad de la presencia salvadora de Dios en el mundo. En
ciología le pueden responder, porque el hombre no es sólo la Iglesia el ser precede al obrar. ¿Dónde encontrará la Igle-
una criatura histórica y social, sino también algo más. Cox sia la fuerza para continuar la obra de verdad, servicio y co-
ha querido ponerse al nivel del hombre medio contemporá- munión de Cristo, sino en el misterio de su ser en Cristo? La
neo, para quien la metafísica no tiene por lo general mucho Iglesia, como dice San Pablo, es el Cuerpo de Cristo. Cox
sentido, y ha conseguido así interesarle en la problemática mira sólo a Cristo como personificación del Reino de Dios,
teológica. Pero a la vez se, ha visto obligada a reducir peli- pero parece olvidar que Cristo es también la Iglesia. Y con
grosamente esta problemática a términos de teología polí- este olvido, como anota C. Kilmer Myers, se le escapa al me-
tica. Acaso, corno insinúa Callahan, la razón de esta postura nos el sentido más profundo del catolicismo. **
de Cox se encuentre en un dilema que el hombre actual no
',ha logrado tcdavia resolver. El hombre se halla hoy ante la • Cf. ibid., p. 100.
necesidad de elegir entre una visión metafísica y religiosa •• ce. 'bid., p. 75 8.

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su todavía hoy discutida e incomprendida Constitución pas-
Por otro lado, Cox interpreta la función de la Iglesia en toral sobre la ¡ glesia en el mundo actual.
un sentido excesivamente profano. Con ello se corre el pe- La cuestión no está en el concepto de teología política, sino
ligro de rebajar el mensaje divino de salvación a términos de en el modo de entenderlo y realizarlo. Ahora bien, por toda
economía social. Una concepción así tiene, sin duda, la ventaja la estructura de su pensamiento Cox no podía menos de com-
-y ahí radica seguramente la intención profunda de Cox- de prender la teología política como una teología del cambio
hacer comprender al hombre profano y pragmático la utilidad social y de saludar en la 'secularización el horizonte de este
de la Iglesia, pero encierra a su vez el riesgo de convertir el cambio. De ahí la exigencia que nuestro teólogo hace al cris-
cristianismo en un neohumanismo más entre los muchos, al- tianismo contemporáneo de insertarse en el proceso de secu-
gunos de ellos incluso más drásticos y eficientes, que hoy larización en marcha y llevarlo limpiamente a su término.
corren por el mundo. En este sentido es lógico insistir eon Bonhoeffer en el pro-
Ahora bien, frente a esta postura unilateralmente filan- yecto de encontrar una interpretación no religiosa del Evan-
trópica o humanitaria, el católico no puede menos de recor- gelio apta para el hombre secular. Otros en cambio pensarán
dar, con el Concilio Vaticano JI, que «todo el bien que el con Teílhard de Chardin que la auténtica actitud cristiana
Pueblo de Dios puede ofrecer a la familia humana en el tiem- frente al proceso secularizante consiste en re sacralizar desde
po de su peregrinación sobre la tierra deriva del hecho de dentro el actual mundo desacralizado. El cristiano ha de in-
que la Iglesia es sacramento universal de salvación que ma- tegrarse en el inmenso esfuerzo creador de la humanidad
nifiesta y realiza al mismo tiempo el misterio del amor de contemporánea y ayudarla asi a redescubrir a Dios en el co-
Dios al hombre». * El misterio insondable para el cristiano, razón mismo del mundo, en una inmanencia que Se revela
misterio que la construcción de ninguna Ciudad Secular pue- últimamente como trascendente. Se trata no de acelerar la
de hacerle olvidar, estriba en el hecho de que el amor de profanización, sino de resacralizar un mundo profano, devol-
Dios en Cristo envuelve a todos, incluso al más pequeño, des- viendo a lo profano su aspecto sagrado. En vez de desacrali-
preciado y desgraciado de los hombres, y les llama a formar zar el cristianismo para el hombre secular, hay que ayudar
parte de su propia Ciudad en el seno de la Trmidad santa. al hombre secular a ver al trasluz en el seno mismo del mun-
En definitiva, como he subrayado en varias ocasiones a 10 do el rostro divino de Cristo.
largo de estas lineas, Cox ha iutentado elaborar algo que hoy ¿Quién tendrá razón, Bonhoeffer o Teilhard? Es difícil de-
esta en el ánimo de muchos cristianos: una teología poiínca. cirlo. En cualquier caso, ,el pastor alemán y el jesuita fran-
cés parecen encamar hoy con su pensamiento y con el tes-
Es decir, una teologia que piensa que el mensaje crrsuano timonio de su vida dos modos posibles de ser cristiano en un
no puede quedarse en el cielo de algodón y de angelitos de mundo que nace. Y es interesante observar a este respecto
oropel en que le habían encerrado ciertos teólogos de gabi- que el propio Cox, tan vinculado a la postura de Bonhoeffer,
nete, sino que hay que llevarlo a la tierra y, a las reaííuaues reconoce sin embargo en Teilhard al «vagabundo situado en
humanas. la periferia de la teología" que ha dado con la teología de
No vamos aliara á discutir la valentía con que Cox ha rea- mañana, precisamente porque entendió la Trascendencia
lizado su proyecto, ni mucho menos la parte de verdad que como fuerza del futuro y comprendió que el futuro es la cla-
en él se encierra. No hace mucho un teólogo católico, Johan- ve del ser humano y que el ser humano es esperanza. *
nes B. Metz, levantaba la misma exigencia de una teología po- En todo caso, hay algo indiscutible en el planteamiento
lítica, orientada escatológicamente hacia el futuro real de la de Cox, Es la postura tan anglosajona de atenerse a los he-
humanidad, que abraza tanto la construcción de la Ciudad chos. Y si la secularización no es todavía en todos sus aspec-
de los hombres como la marcha hacia la Ciudad de Dios. Y el tos un hecho consumado, es por lo menos un proceso histó-
mismo Concilio Vaticano II quiso hacer algo por el estilo en
• Cf. The BeC1f¡lar Oity Debate, p. 197 a.
• Gaooium et Spes, n. 45.
pe 13. 2 17
16
rico en marcha, que pone problemas a nuestro cristianismo.
Contentarse con embestir a cabezadas o con esconder la ca- LA CIUDAD SECULAR
beza como el avestruz sería tan estúpido como inútil. ¿No es
más razonable, y por supuesto también más cristiano, usar
la cabeza en aquello para la que Dios nos la ha dado y es-
forzarse por pensar, serena y esperanzadarnente, la nueva si-
tuación histórica y descubrir las posibilidades que ella nos
ofrece para vivir, aunque sea de otro modo, una fe que no es
nuestra, sino de Dios, un mensaje que no es s6lo de ayer, sino
también de mañana? Creo que todo cristiano inteligente y
honesto habrá de convenir que para ello puede serie de utili-
dad la lectura del libro de Cox.
BUSE81 COLOMER, S. J.

18
A mi mujer, Nancy
Introducción:
la época de la ciudad secular

El autor quiere agradecer a los editores de .Commonweal. El surgir de la civilización urbana y el colapso de la reli-
y .Chrlstlanlty and Crisis. la autorización para usar el mate- gión tradicional son los dos mojones principales de nuestra
nal publicado en ambas revistas. Y a la Association Press, por era; son también movimientos íntimamente ligados. La ur-
su autorización para usar el material aparecido previamente banización constituye un cambio masivo en la forma en que
en las series de panfletos Revolution and Reponse. los hombres viven juntos; sólo se hizo posible, en su expre-
sión contemporánea, con los avances científicos y tecnológi-
cos que surgieron del naufragio de las concepciones religio-
sas del mundo. La secularización, un movimiento igualmente
trascendental, señala un cambio en la forma en que los hom-
bres captan y comprenden su convivencia; ocurrió sólo cuan-
do las confrontaciones cosmopolitas de la vida en la ciudad
expusieron la relatividad de los mitos y tradiciones que los
hombres, en otro tiempo, creyeron incuestionables. La forma
en que los hombres viven su vida común afecta poderosa-
mente a la forma de concebir dicha vida, y viceversa, Las al-
deas y ciudades están trazadas para reflejar el patrón de la
ciudad celestial, la morada de los dioses. Pero una vez traza-
do, el plano de la polls influye en la forma en que las genera-
ciones sucesivas experimentan la vida y visualizan a los dio-
ses. Las sociedades y los símbolos por los que viven estas so-
ciedades se influyen recíprocamente. En nuestra época, la me-
trópoli secular se alza como el patrón de nuestra vida en co-
mún y el símbolo de nuestra concepción del mundo. Si los
griegos percibieron el cosmos como una polis inmensamente
ensanchada, y el hombre medieval lo vio como el señorío feu-
dal extendido hasta el infinito, nosotros experimentamos el
universo como la ciudad del hombre. Es un campo de explo-
tación y esfuerzo humanos del que han huido los dioses. El
mundo se ha convertido en la tarea y responsabilidad del
hombre. El hombre contemporáneo vse ha convertido en el
cosmopolita. El nombre que damos al proceso que ha dado
esto como resultado es secularización.
¿ Qué es secularización? El teólogo holandés C. A. van
Peursen dice que es la liberación del hombre, «príruero del
control religioso, y después del metafísico sobre su razón y

23
su lenguaje».' Es la liberación del mundo de sus concepcío- cimiento de sectas fanáticas como Sola Gakkai en el Japón,
nes religiosas y cuasirreligiosas de sí mismo, el disipar (le la aparición de los Musulmanes Negros en América, incluso
todas las visiones cerradas del mundo, la ruptura de todos el nuevo vigor del Catolicismo Romano: todos estos hechos
los mitos sobrenaturales y símbolos sagrados, Representa lo parecen sugerir que la publicación de esquelas mortuorias de
que otro observador ha llamado la «desfatalización de la hís- la religión ha sido prematura. Pero un examen más minucio-
toría», el descubrimiento que ha hecho el hombre de que el so revelará que estos fenómenos no pueden ser comprendidos
mundo ha sido dejado en sus manos, de que ya no puede cul- si se separan de ciertas corrientes seculares de rápido flujo
par al sino o a las furias por lo que él hace con el mundo. La en el mundo moderno. Estas corrientes se expresan en forma
secularización viene cuando el hombre vuelve su atención de cuasi-religiosa o bien se adaptan a sistemas religiosos que las
mundos más allá a este mundo y a este tiempo (saeculum = alteran tan radicalmente que no plantean ninguna amenaza
«esta era presente»). Es lo que Díetrich Bonhoeffer llamó en real al proceso de secularización. Así el resurgir de antiguas
1944 «Ia mayoría de edad del hombre»,» religiones orientales da expresión a las aspiraciones políticas
Para algunos, las palabras de Bonhoeffer todavía son cho- nacionalísticas de pueblos que preservan símbolos anticuados,
cantes; pero no deberían serlo. Simplemente estaba aventuran- pero los usan con objetos completamente nuevos. El plura
do una tardía interpretación teológica de lo que ya había sido lísmo y la tolerancia son hijos de la secularización. Represen-
observado por poetas y novelistas, sociólogos y filósofos ha- tan la repugnancia de la sociedad a forzar cualquier concep-
cía décadas. La era de la ciudad secularizada no es una era to particular del mundo en sus ciudadanos. Los rnovimien-
de anticlericalismo o de febril fanatismo antirreligioso. El fa- tos dentro de la Iglesia Católica Romana que han culminado
nático anticristiano es algo así como un anacronismo hoy día, en el Segundo Concilio Vaticano indican su creciente dispo-
un hecho que explica por qué los libros de Bertrand Russell sición a abrirse a la verdad por todos los lados. El pluralis-
parecen con frecuencia más curiosos que audaces y por qué mo está estallando donde en otro tiempo se erguía un sistema
la propaganda antirreligiosa de los comunistas a veces pare- cerrado.
ce estar destinada a disipar a un «Dios ahí fuera» que ya hace La era de la ciudad secular, la época cuyo ethos se está di-
mucho tiempo que duerme en su tumba. fundiendo rápidamente por todos los rincones del globo, es
Las fuerzas de la secularización no tienen ningún interés una era de «ninguna religión en absoluto». Ya no mira a las
serio en perseguir a la religión. La secularización simple- normas religiosas y a los rituales para buscar su moralidad
mente pasa por alto y socava la religión y se vuelve a otras o su significado. Para algunos la religión proporciona un
cosas. Ha relativizado los conceptos religiosos del mundo, y hobby, para otros una señal de identificación nacional o étni-
de esta forma los ha hecho inocuos. La religión se ha privati- ca, e incluso para otros un deleite estético. Cada vez son me-
zado. Ha sido aceptada como la peculiar prerrogativa y punto nos aquellos para quienes proporciona un sistema. inclusivo
de vista de una persona o grupo particular. La seculariza- e imperioso de valores y explicaciones personales y cósmicos.
ción ha conseguido lo que el fuego y las cadenas no pudieron Es verdad que hay algunos que pretenden que nuestra era
conseguir: Ha convencido al creyente de que podrla estar moderna tiene sus religiones seculares, sus santos políticos y
equivocado. y ha persuadido al devoto de que hay cosas más sus templos profanos. Tienen razón en cierta manera; pero
importantes que morir por la fe. Los dioses de las religiones el llamar, por ejemplo, al nazismo o al comunismo «religio-
tradicionales viven como los fetiches privados o los patrones nes» es obscurecer una diferencia muy significativa entre ellos
de grupos de mente afín. pero no desempeñan ningún papel y las religiones tradicionales. También obscurece el hecho de
en absoluto en la vida pública o de la metrópolis secular. que el nazismo fue un retroceso a un tribalismo perdido y de
Naturalmente hay sucesos y movimientos que momentá- que cada día el comunismo se hace más «secularizado» y por
neamente suscitan preguntas sobre si la secularización real- tanto cada vez menos «religión».
mente ha conseguido destronar a los clioses de las religiones El esfuerzo para conseguir que los movimientos seculares
tradicionales." La autoinmolación de un monje buclista, el na- ypolíticos de nuestro tiempo sean «religiosos», de forma que

24 2S
podamos sentirnos justificados al aferrarnos a nuestra reli- ciones .morales y a las inveteradas relaciones familiares. El
gión es, a la postre, una batalla perdida. La secularización centro urbano es el lugar del control humano, del plantea-
rueda cuesta abajo; y si hemos de comprender y comuni- miento racional, de la organización burocrática: y el centro
carnos con nuestra era presente debemos aprender a amarla urbano no está precisamente en Washington, Londres, Nueva
en su inexorable secularidad. Debemos aprender, como dijo York y Pekín. Está en todas partes. La metrópoli tecnológica
Bonhoeffer, a hablar de Dios en una forma secular y a en- proporciona el escenario social indispensable para un mun-
contrar una interpretación no religiosa ele los conceptos bí- do de «ninguna religión en absoluto», para lo que hemos de-
blicos. No servirá de nada aferrarnos a nuestras versiones re- nominado un estilo secular.
ligiosas y metafísicas del cristianismo con la esperanza de que La era de la ciudad secular, tecnológica, como todas las
~ algún día la religión o la metafísica volverán de. nuevo. Están edades precedentes, tiene realmente su propio estilo caracte-
. desapareciendo para siempre, yeso significa que debemos rístico: su forma peculiar de comprenderse y expresarse, su
dejarlas marchar y zambullirnos en el nuevo mundo de la carácter distintivo que da color a todos los aspectos de su
ciudad secular. El primer paso en semejante inmersión es vida. Así como los poetas y los arquitectos, los teólogos y los
aprender algo sobre sus peculiares caracteristicas. Pero antes amantes del siglo XIII, todos ellos participaron de una subs-
de hacerlo, debemos hurgar con mayor precisión en el otro tancia cultural común, así también en nuestro tiempo todos
término clave que hemos empleado al describir el ethos de somos partícipes de un fondo de perspectivas inexpresadas.
nuestro tiempo: urbanización. Así como las lineas rectas de la arquitectura y los bordes afi-
Si la secularización designa la naturaleza de la mayoría de ladamente concretos de los jardines dieciochescos exhibie-
edad del hombre, la urbanización describe el contexto en que ron un estilo que también encontramos en la teología deísta
está ocurriendo. Es el «patrón» de la nueva sociedad que en- y en el verso neoclásica, así también nuestra cultura urbana
traña su peculiar estilo cultural. Al intentar definir el tér- secular se hace sentir en todos nuestras proyectos intelectua-
mino urbanización, sin embargo. nos encontramos con el he- les, en nuestras visiones artísticas, y en nuestras realizacio-
cho de que los mismos sociólogos no están enteramente de nes tecnológicas.
acuerdo sobre lo que significa. Es evidente, no obstante, que El filósofo francés Maurice Merleau-Ponty (1908-1961) quie-
la urbanización no es meramente un término cuantitativo. No re decir lo mismo cuando habla de una particular maniere
hace referencia al tamaño o densidad de la población, a la d' étre. Dice así:
extensión geográfica o a una forma particular de gobierno.
Por supuesto que parte del carácter de la vida urbana mo- «Si realmente la filosofía y el film están de acuerdo, si la
derna no sería posible sin poblaciones gigantescas concen- reflexión y las técnicas de trabajo participan de un signifi-
tradas en enormes masas de tierra contigua. Pero la urbani- cado común, es porque el filósofo y el cineasta tienen en co-
zación no es algo que haga referencia solamente a la ciudad. mún cierta manera de ser (maniere d' étre}, cierta visión del
Como han demostrado Vidich y Bensman en su obra Sma/l mundo que es la de toda una generacíén.e s
Town in Mass Society (.El Pueblecito en la Sociedad Masi·
va.),' los medios de locomoción, la fácil movilidad, la con- Para mayor claridad dividiremos la maniere d'étre de la
centración económica y las comunicaciones masivas han arras- ciudad secular en su forma (el componente social) y su estilo
trado incluso a ·Ias aldeas rurales a la corriente de la urba- (el aspecto cultural); y los estudiaremos en los capitulas se-
nización. gundo y tercero respectivamente.
La urbanización significa una estructura de vida común Ahora debemos 'describir con mayor precisión lo que que-
en que campean la diversidad y la desintegración de la tradí- remos decir con el término época secular; y para conseguirlo
ción. Significa un tipo de despersonalización en que se multi- puede ser útil contrastarla con otras dos épocas culturales
. plican las relaciones funcionales. Significa que un grado de que expresaron distintos modelos de la comunidad humana.
tolerancia y anonimidad reemplaza a las tradicionales san- Como comparación utilizaremos un vocablo un tanto neoló-

26 27
gico: tecnopolis. Lo utilizaremos aquí para sígnifícar la fusión to grado; pero la cultura tecnopolita es la ola del futuro. Con
de los componentes tecnológícos y polítícos en la base sobre esta salvedad echemos un vístazo a las características de es-
la que ha emergido un nuevo estilo cultural. Aunque el tér- tos tres estilos.
mino es artificial, evocará el hecho de que la metrópoli secu-
Cuando el hombre aparece en la hístoria ya es un animal
lar contemporánea no fue posible antes de la tecnología con- social que vive en un grupo colectivo. Sean cuales fueren los
temporánea. La Roma moderna y la moderna Londres no fines que sirvieron las diversas teorías del Contrato social de
son más que versiones ampliadas de sus precursoras agusti- Rousseau o Locke para promover los derechos personales, aho-
niana y chauceriana. 'Llega un punto en que el desarrollo cuan- ra podemos verlos como mera ficción, como mitos sociales con
titativo desencadena un cambio cualitativo: y ese punto fue poquísíma base en la historia, La tribu es el escenario donde
alcanzado en el desarrollo urbano sólo después de la moderna el hombre se hace hombre. Representa una extensión de lazos
revolución científica occidental. Manhattan es inconcebible de sangre Y clan; y el hombre tríbal celebra esta solidaridad
antes del cemento armado y del ascensor eléctrico, La teenó- familiar cantando canciones de los antepasados comunes de
polis representa una nueva especie de la comunídad humana. todo su pueblo. Y así entre los pígmeos africanos, los bosqui-
El hecho de que el vocablo sea un neologismo nos recordará manos ~ustralianos, los indios americanos, dondequiera que
que en realidad aún no es un logro consumado. hayan SIdo preservados restos de la estructura tribal, los vene-
Como contraste con la tecnópolis, designemos arbitraria- rables antepasados que con frecuencia son seres semidivinos
mente los estilos de épocas precedentes, de acuerdo con sus son conjurados ritualmente en el víno, la danza y la balada.
formas sociales características, la tribu y el burgo. Las sociedades tríbales y los pueblos primitivos han pro-
Los estilos o períodos de la tribu, el burgo y la tecnópolis porcionado una de las fascinacíones periódicas del hombre
no son en manera alguna meramente sucesivos. Y tampoco moderno. Comenzó, quizá, con la curíosídad sobre los co-
son mutuamente exclusivos. Si bien es cierto que la moderna mienzos de las socíedades humanas, especialmente entre los
París no es simplemente una versión ampliada de la París me- fílósofos franceses, que querían desarrollar una versíón más
dieval, tampoco debe ser exagerada la discontinuidad. Como racíonal que teológica de los orígenes del hombre. El des-
ha mostrado Lewis Mumford, las raíces de la ciudad moder- cubrimiento e investígación de los pueblos pretendidamente
na se remontan a la Edad de Piedra.t Nuestra moderna me- menos civilizados de Norteamérica y el Pacífíco Sur dio pá-
trópoli se hizo posible solamente una vez que los avances bulo a este interés. El mito romántico del noble salvaje marca
técnicos hubieron resuelto algunos de los problemas que has- un estadio entusiástico de esta fascinación. Más recientemen-
ta entonces habían puesto límites de hierro al tamaño de las te ha florecido en las ciencias de la antropologia cultural.
ciudades; pero la metrópoli técnica en cierto sentído no ha Por sociedad tribal entendemos un estadío en el desarro-
hecho más que actualizar en acero y vidrio, en estilo y per- llo social humano que ha sído descrito diversamente como
sonalidad, lo que ya había estado presente embriónicamente totémíco, preliterario, primitivo, e incluso salvaje o prelógico.
en Atenas y Alejandría. Y tampoco el tribalismo es meramen- La diversídad de los términos ilustra el problema, ya que ín-
te una categoría histórica. Aún hoy día podemos encontrar cluye etiquetas descriptivas y peyorativas al igual que tér-
pueblos en Africa y en el Pacífico Sur que síguen víviendo una minos que pretenden iluminar diversos aspectos de las vídas
existencia tribal; y encontramos residentes de Nueva York con de los pueblos que parecen cada vez más remotos de nosotros
una mentalidad tríbal. La cultura del burgo, que representa en la mo~erna tecnópolis. Ninguna palabra, ní siquiera tribal,
una especie de transíción de la tribu a la tecnópolis, todavía los describe con exactitud. Uno piensa, por ejemplo, en el na-
persiste dentro y alrededor de los centros urbanos; forma vajo de Clyde Kluckhohn.s en el negro australiano de W. Lloyd
un residuo en el punto de vista de todo aquel cuya juventud Warnerl en el ísleño de Trobriand de Broníslaw Malínowski.s
fue señalada por valores rurales y de pequeña ciudad: ¿y qué Estos pueblos, todos «primitivos» en cierto sentido difieren
juventud no lo ha sído? ampliamente unos de otros. '
Todos somos tribales, burgueses y tecnopolítas hasta cíer- Además, cada vez se ha puesto más en claro, desde los pri-

28 29
neraci6n en que quizá será posible estudiar los pueblos pri-
meros estudios de Frazer, Taylor y Durkheím, no sólo que las mitivos directamente.
sociedades primitivas varían ampliamente unas de otras, sino Así pues, la vida tribal tiene que ser estudiada como un
que incluso dentro de estas sociedades se pueden descubrir proceso, no como una categoría estática. La tribu representa
entre las personalidades mayores disparidades de lo que ori- este estadio durante el cual el hombre se traslada de una
ginariamente habían supuesto los eruditos. Paul Radin nos ha creencia en espíritus y demonios a una creencia en dioses, de
recordado en una generación posterior que en cualquier socie- conjuros y encantamientos a oraciones, de chamanes y brujos
dad, por ejemplo, podemos encontrar a algunos que toman su a sacerdotes, del mito y la magia a la religión y la teología.
religión más seriamente que otros. Como él dice, siempre exis- Todo esto ocurre solamente cuando la estructura económica
te el simple pragmatista que quiere que su religión «funcio- de la sociedad permite que emerja un grupo de especialistas
ne», junto con el «sacerdotalísta» que sistematiza y ordena las conscientes de la religión. No hay tiempo alguno para la codi-
creencías.? ficación si la energía de todo el mundo se emplea simplemente
Pero un consenso ha emergido claramente de los modernos en permanecer vivo. No hay necesidad alguna de definir las
estudios antropológicos. Y es que la religión y la cultura de relaciones entre los héroes míticos y las divinidades hasta
una sociedad no pueden ser estudiadas aparte de su contexto que no se suscitan las cuestiones o se encuentran con otras
económico y social. La religión está inmersa en el comporta- tribus que tienen otras divinidades. Mas para este tiempo la
miento y las instituciones antes de que sea conscientemente tribu se está dirigiendo hacia una vida más estable. El cam-
codificada; y la alteración de los órdenes social y económico pamento, la aldea y el burgo comienzan a aparecer.
siempre comporta cambio religioso. En palabras de Paul Ra- La transición de la tribu al burgo representa uno de los
din, «ninguna correlación es más definida o más constante avances decisivos de la historia humana. Queda perfectamen-
que la que existe entre un nivel económico dado de la socie- te compendiado en la aparición de la polis griega. La polis
dad y la naturaleza de los seres sobrenaturales postulados apareció cuando clanes belicosos y casas rivales se encontra-
por la tribu en generala por el individuo religioso en particu- ron aquí y allá para formar un nuevo tipo de comunidad, la
lar•. lo Cuando el hombre cambia sus utensilios y sus técnicas, lealtad a cuyas leyes y dioses reemplazó a los lazos familiares
sus formas de producción y administración de los bienes, tam- más elementales que previamente habían tenido vigor. Los dio-
bién cambia sus dioses. La existencia tribal, burguesa y tec- ses de las tribus fueron fundidos y surgió una nueva religión,
nopolíta representa, en primer lugar, unas formas distintas con frecuencia centrada en un antepasado divino común.
de comunidad social, económica y política. Como tales, estas Como asevera el investigador francés del siglo XIX Fustel de
formas simbolizan diferentes religiones o sistemas credales. Coulanges en su estudio clásico La Ciudad Antigua," la fun-
Por esta razón las sociedades tribales, a pesar de sus idiosin- dación de la polis fue un 'acto religioso. Quedó formado un
crasias, exhiben ciertos rasgos comunes. nuevo culto cuyos dioses eran superiores a los de los clanes
La vida tribal emerge de lazos familiares. Es realmente participantes. Ser ciudadano de la polis era ser miembro del
una familia extendida, un grupo en que la tradición prescri- nuevo culto, con frecuencia centrado alrededor de un fundador
be la relación apropiada con cualquier persona que uno pue- semidivino como Eneas.
de encontrar durante un lapso normal de vida. Las sociedades Pero el conflicto de lealtades entre la usanza familiar y la
tribales son compactas y cerradas. El contacto prolongado ley de la ciudad, entre los lazos de sangre y la justicia más
can el mundo exterior necesariamente será disruptivo; pero impersonal de la polis, perturbó hondamente el alma del an-
tiguo griego. La tragedia de Sófocles Antigona proyecta este
esto es precisamente lo que ocurre a toda tribu tarde o temo
prano. Ya no queda ningún lugar de refugio en nuestro enco- conflicto al escenario. En Antígona contemplamos la lucha en-
tre las necesidades de la naciente polis para mantener el or-
gido globo para el Noble Salvaje. Los pozos petrolíferos mo-
den y la igualdad, símbolizadas por el rey Creonte, y los más
tean nuestras reservas de indios, y la industrialización está profundos lazos de sangre, representados por Antígona. An-
avanzando en Africa. Quizás estemos viviendo en la última ge-
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tas y a extender enormemente las ocasiones posibles de con-
tígona siente que debe enterrar a su hermano, Polinice, que tacto humano. Un hombre con una oveja para cambiar por
ha caído en una revolución contra la polis. Creonte ha decreta- pan debe encontrar a una persona que tenga pan y quiera ad-
do que como traidor Polinice debe yacer insepulto, para ser quirir lana o carne de cordero. El ámbito de las posibilidades
devorado por los perros y las aves. Enfrentados en el fatal es pequeño y tenderá a ser dirigido por la tradición. El pas-
conflicto entre la familia y la polis, Antígona y Creonte chocan, toreo y la panadería pasarán de padres a hijos. Los contac-
con efectos catastróficos para ambos. Aunque la obra es con tos económicos y patrones familiares no serán distinguibles.
frecuencia interpretada y dirigida como un retrato de la re- Pero el hombre que puede vender una oveja y comprar pan
ligión y las leyes de Dios (Antígona) contra la tiranía y las con dinero inmediatamente se convierte en un operador más
leyes de los hombres (Creonte), los atenienses que vieron la móvil y más independiente. El tintineo de las monedas marca
obra por primera vez la comprendieron mejor. Se percataron el fin de la existencia tribal y señala el comienzo de una for-
de que estaban contemplando una reproducción de la lucha ma de convivencia más impersonal, más racionalizada.
angustiosa entablada dentro de sus propios pechos, una lucha De la misma manera, con el desarrollo de la escritura que-
en que entraban en colisión dioses y valores en ambos ban- da socavada la dependencia humana de la persona del chamán
dos. Antígona señala la transición dolorosa de una cultura de o del oráculo. Ahora puede comenzar a examinar los docu-
tribu a ciudad, una metamorfosis cuyo terrible alcance pue- mentos personalmente. Los libros y pergaminos pueden cir-
de ser igualado sólo por la presente transición de la ciudad cular fuera del oscuro círculo del fuego sagrado, donde uno
a la tecnópolis. tenía que contener el aliento ante cada una de las sílabas del
La tribu era una familia agrandada. Sus raíces se remon- rapsoda y remitirse a su papel tradicional para averiguar co-
taban a un pasado mitológico común y sus miembros esta- sas sobre el mundo. La escritura despersonaliza el acceso hu-
ban encerrados en líneas de consanguinidad. Otorgaba a to- mano a la información.
dos sus miembros un lugar indiscutible y una identidad se- Una vez más el encuadre económico es crucial en la apari-
gura. Respondía a la mayoría de los grandes interrogantes de ción de la escritura. Comenzó cama un instrumento de comer-
la existencia humana -matrimonio, ocupación, objetivos de cio, pero pronto se convirtió en una forma de adquirir conoci-
la vida- casi antes de que se suscitaran. La tradición tribal miento y, por consiguiente, poder. Así pues, la escritura tuvo
daba las respuestas. La tradición, fuera en danzas, cantos, o consecuencias políticas y religiosas. El contacto con el «exte-
entalladuras en máscaras o figurines, proporcionaba un rico, rior», con ideas y posibilidades no accesibles dentro de la tri-
complejo y completo catálogo de imágenes, identidades y va- bu, proporcionó una clave para el desarrollo de la cultura del
lores. burgo. Era difícil, pero no imposible, que los extranjeros se
El hombre tribal difícilmente es un "yo» personal en nues- convirtieran en parte de la ciudad. Como correctamente ha
tro moderno sentido de la palabra. No sólo vive en una tribu; visto Lewis Murnford, uno se convertía en parte de la tribu
la tribu vive en él. Es la expresión subjetiva de la tribu. Está solamente por accidente de nacimiento o sangre, mientras que
cogido dentro de un cerrado sistema de significados compac- la ciudad proporcionaba un lugar donde los extranjeros po-
tos en que no hay lugar alguno para puntos de vista trascen- dían convertirse en conciudadanos.u
dentes o análisis críticos.t- El hombre y la naturaleza, los ani- Esta transformación de «extranjeros y forasteros» en «con-
males y los dioses, todos forman un proceso vital continuo ciudadanos y miembros unos de otros» evoca, naturalmente,
cuyo significado fluye a través de él debajo de la superficie una expresión vinculada al mismo corazón del mensaje del
y puede irrumpir en cualquier parte en un momento trans- Nuevo Testamento (véase Efesios 2). Sugiere una buena razón
parente de poder mágico o religioso. por la cual la Iglesia primitiva, que fue desde sus comienzos
La aparición de la moneda y el desarrollo del alfabeto pro- un movimiento destribaIizador en que ya no había «judío ni
porcionan dos ingredientes esenciales en el paso desintegra- griego. se difundió con mayor rapidez en las ciudades y en
dar' de la tribu al burgo. Ambos inventos tienden a liberar las grandes urbes. Volveremos a este tema más tarde, pero
a los individuos de las relaciones tradicionalmente prescri-
Pe 13. B 33
32
Quizá lo que hemos denominado el • burgo. será recono-
ello suscita aquí la interesante cuestión de por qué aún la cido eventualmente como un mero estadio de transición en-
compacta polis griega nunca realizó plenamente los ideales tre la tribu y la tecnópolis, entre dos formas de existencia co-
de la vida ciudadana. Nunca llegó a ser plenamente abierta lectiva-comunal, entre el hombre preliterario de las pinturas
o plenamente universal. Siempre persistió parcialmente tri- rupestres y el hombre postliterario de la imagen electrónica.
bal. Atenas y Roma sintieron que era necesario preservar la Sin sobrecargar las analogías entre la vida tribal y la tecno-
ficción de que todos sus ciudadanos provenían de los lomos polita, a las que volveremos más tarde, vale la pena cons-
de un antepasado común. Ninguna de las dos pudo ver que la tatar que en la teoría marxista el período «burgués» (que en
ciudadanía universal era irreconciliable con la esclavitud y el realidad significa ela era del habitante de la ciudad») no cons-
imperialismo. De hecho hay dos razones de por qué Atenas tituye otra cosa que una larga transición, llena de conflictos,
jamás llegó a ser una urbe o una metrópoli en el moderno del comunismo primitivo al comunismo socialista. Pero antes
sentido de la palabra, por qué nunca consiguió el tamaño de de descartar el burgo como meramente transicional, exami-
población, la complejidad, la anonimidad, la pavorosa exten- némoslo brevemente para recordar qué es lo que estamos
sión de la'moderna área urbana. La primera es que estos ele- dejando atrás al entrar en la época de la ciudad técnica.
mentos no fueron en realidad posibles hasta que hubo entra- La cultura «burguesa» nos es familiar precisamente por-
do en acción la moderna tecnología científica. Pero la segunda que es parte de todos nosotros. La era de las ciudades nos
es que la universalidad y la apertura radical del Evangelio no legó la imprenta y los libros, la teología racional, la revolu-
estaba aún presente para disipar los restos del tribalismo. Fus- ción científica, el capitalismo y la burocracia. Nos legó mu-
tel de Coulanges cree que lo que faltaba en las «ciudades. chas otras cosas también; pero he nombrado aquellas que
griegas y romanas era el Dios universal del Cristianismo. Los hacen relación íntimamente a lo que Max Weber, caracterizan-
antiguos, dice, «nunca representaron para sí a Dios como el do la era, ha llamado «racionalizaciónv.V Especialmente en el
ser único que ejerce su acción sobre el universo ... La religión puritanismo calvinista, que fue en muchos aspectos la reli-
era enteramente local.i., especial para cada ciudad•. 14 Fue gión prototípica del periodo, Weber vio un ejemplo clásico
la falta de esa pretensión totalmente inclusiva del Evangelio de lo que denominó «rutinizaci6n del carisma». He enumera-
lo que mantuvo a las polis de los antiguos hasta cierta medi- do también aquellos aspectos que proporcionan el contraste
da tribales. Sólo después del comienzo de la era cristiana fue más evidente con la tribu y la tecnópolis. El chamán es el
concebible la idea de una metrópoli inclusiva, y aun as! tardó símbolo del hombre tribal. Danza y canta su religión. El pu-
casi dos milenios en realizarla. «El Cristianismo, prosigue ritano, o quizás incluso el yanky, es su contrapartida de la cul-
Fustel de Coulanges, no fue la religión doméstica de ninguna tura burguesa. El hombre del burgo lee la palabra y la oye
familia, la religión nacional de ninguna ciudad o raza. No per- predicar. El hombre tribal se funde con su daemon y su gru-
tenecía ni a una casta ni a una corporación. Desde su pri- po. El hombre del burgo es un individuo discreto que lee
mera aparición llamó a su seno a toda la raza humana.• 15 Robinson Crusoe, Los dioses del hombre tribal giran con él en
Antígona es la trágica figura que simboliza la dolorosa el torbellino de la noche del éxtasis sensual. El Dios del hom-
transición de la tribu al burgo, de las lealtades familiares a bre burgués le llama desde una distancia infinita para traba-
las civicas. En cierto sentido Sócrates representa una trage- jar sobriamente a la luz del día de la autodisciplina. Esta
dia comparable en la transición de la polis a la cosmo-polís, comparación puede presentar al hombre del burgo como mez-
de los dioses de la ciudad a la comunidad universal del géne- quino y adusto, pero no debemos tratarlo con excesiva dure-
ro humano. No rechazó los «dioses de la ciudad», como pre- za, en primer lugar porque raras veces llegó a ser una imagen
tendieron sus acusadores. Antes bien rehusó tomarlos con se- perfecta de lo que hemos pintado, y en segundo lugar por-
riedad incalíficada. Vio que tenían un lugar, pero sólo un que estaba preparado el camino para la civilización tecnopoli-
lugar limitado y provisional. Su ejecución señala la negativa tao Sin él jamás podria haber sido realizada.
de Atenas a convertirse de una polis provincial a una metró-
poli uníversal.w
3S
34
Primera parte
EL ADVENIMIENTO
DE LA CIUDAD SECULAR
1. Las fuentes bfbllcas de la secularización

Hemos definido la secularización como la liberación del


hombre de la tutela religiosa y metafísica, la vuelta de su aten-
ción de otros mundos a este mundo concreto. Pero ¿cómo
empezó esta emancipación? !.Cuáles son sus fuentes?
La secularización, como observó una vez el teólogo alemán
Friedrieh Gogarten, es la consecuencia legítima del impacto
de la fe bíblica en la historia.' Esto constituye la razón por la
cual no es un mero accidente que la secularización surgiera
primero dentro de la cultura del llamado Occidente Cristiano,
en la historia en cuyo seno las religiones bíblicas han causado
su impacto más significativo. El nacimiento de la ciencia natu-
ral, de las instituciones políticas democráticas, y del pluralis-
mo cultural -todos ellos desarrollos que normalmente aso-
ciamos con la cultura occidental- apenas puede ser compren-
dido sin el ímpetu original de la Biblia. Aunque la conexión
consciente haya sido perdida de vista tiempo atrás, las rela-
ciones todavía están presentes. Los impulsos culturales con-
tinúan operando tiempo después de que sus fuentes han sido
olvidadas.
En este capítulo queremos desenterrar una vez más estas
, fuentes bíblicas de la secularización. No In hacernos nara fo-
mentar gratitud o reprobación nara la Bibtía. sezún 1;:1 nro-
pía actitud hacia la secularización, sino más bien para forta-
lecer nuestra capacidad para tratar de la secularización hoy
día mostrando de dónde provino. Haremos esto mostrando
cómo tres elementos centrales de la fe bíblica han suscitado
sendos aspectos de secularización.
Así el desencantamiento de la naturaleza comienza con la
Creación; la desacralizacián. de la política con el :exodo; y la
desconsagraci6n de los valores con el Pacto del Sinaí, especial-
mente con su prohibición de los ídolos. La discusión preten-
de clarificar ampliamente que, lejos de ser algo a lo que los
cristianos deben oponerse, la secularización representa una
consecuencia auténtica de la fe bíblica. Más que combatirla,
la labor de los cristianos deberia ser apoyarla y fomentarla.

39
Pero antes de tratar de estos asuntos echemos un breve vis- intento continuo de resistir y diluir el impulso hebreo radio
tazo a la palabra misma secularización. cal, de absorber las categorías históricas en categorías espa-
ciales. Siempre ha habido contrapresiones y contratenden-
cias. Pero sólo en nuestro tiempo, gracias en gran parte al
masivo redescubrimiento de la contribución hebrea a través
SECULARIZACIóN CONTRA SECULARISMO de renovados estudios del Antiguo Testamento, han comenza-
do los teólogos a observar el error básico que habían estado
El vocablo secular se deriva de la palabra latina saeculum, cometiendo. S610 recientemente ha comenzado 'en serio la
que significa «esta era». La historia de la carrera de este mun- labor de restaurar el tenor histórico y temporal en la teología.
do en el pensamiento occidental es en sí misma una parábola La palabra secular fue una de las primeras víctimas de la re-
del grado en que el mensaje bíblico ha sido mal entendido y pugnancia griega a aceptar todo el peso de la historicidad
mal apropiado en el curso de los años. Básicamente saeculum hebrea.
es una de las dos palabras latinas que designan «mundo» (la Desde el mismo comienzo de su empleo, la palabra secu-
otra es mundus J. La misma existencia de dos palabras latinas lar denotaba algo vagamente inferior. Significaba «este mun-
diferentes para «mundo» prefiguró serios problemas teológi- do» de mutación en contraposición con el eterno «mundo
cos, ya que delataba cierto dualismo muy extraño a la Biblia. religioso». Esta acepción ya significa un ominoso alejamien-
La' relación entre las dos palabras es compleja. Saeculum es to de las categorías bíblicas. Implica que el verdadero mundo
una palabra que expresa tiempo; con frecuencia es usada para religioso es intemporal, inmutable, y por tanto superior al
traducir el vocablo griego aeon, que también significa era o mundo «secular» que era pasajero y transitorio. Y así la vo-
época. Mundus, por otra parte, es una palabra que denota es- cación de un «sacerdote secular», que servía en el «mundo»,
pacio; es usada con mucha frecuencia para traducir el voca- aunque técnicamente en el mismo nivel, en realidad era con-
bIo griego cosmos, que significa el universo o el orden creado. siderada como un tanto menos bendecida que la vocación del
La ambigüedad en el latín revela un problema teológico más sacerdote «religioso», que vivía su vida en el claustro, con-
hondo. Se remonta a la diferencia crucial entre el concepto templando el orden inmutable de la verdad santa.
griego espacial de la realidad y el concepto temporal de los La síntesis medieval resolvió la tensión entre las concep-
hebreos. Para los griegos, el mundo era un lugar, una ubica- ciones griega y hebrea, haciendo del mundo espacial el su-
ción. Los acontecimientos de interés ocurrirían dentro del perior o religioso y del mundo mutable de la historia el infe-
mundo, pero nada significante ocurrió jamás al mundo. No rior o «secular». La afirmación bíblica de que bajo Dios toda
había nada parecido a historia del mundo. Para los hebreos, la vida está inmersa en la historia, de que el cosmos está se-
por otra parte, el mundo era esencialmente historia, una serie cularizado, fue temporalmente perdida de vista. En su pri-
de acontecimientos que comienzan en la Creación y avanzan mera acepción difundida nuestra palabra secularización tuvo
hacia la Consumación. Así, los griegos concebían la existencia un significado muy estrecho y especializado. Designaba el pro-
espacialmente: los hebreos la concebían temporalmente. La ceso por el que un sacerdote «religioso» era transferido a la
tensión entre las dos concepciones ha atormentado a la teo- responsabilidad de una parroquia. Quedaba secularizado. Gra-
Iogía cristiana desde el principio. dualmente se amplió el significado del término. Cuando la se-
El impacto de la fe hebrea en el mundo helenístico, media- paración del papa y el emperador se convirtió en un hecho
tizado por los primeros cristianos, fue «temporalízars la con- de vida en la Cristiandad, la división entre lo espiritual y lo
cepción dominante de 'la realidad. El mundo se convirtió en secular asumió un contexto institucional. Muy pronto, el he-
"historia. El cosmos se convirtió en aeon,' el mundus se con- cho de pasar ciertas responsabilidades de las autoridades ecle-
virtió en saeculum. Pero la victoria no fue completa. La histo- siásticas a las políticas fue designado «secularización». Esta
ria entera de la teología cristiana, desde los apologistas del acepción continuó a través del período de la Ilustración y la
siglo II en adelante, puede ·ser entendida en parte como un Revolución Francesa y .tiene vigor aún hoy día en países con

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una herencia cultural católica. AsI, por ejemplo, cuando una que la secularización encuentra sus raíces en la fe bíblica mis-
escuela u hospital pasa de la administración eclesiástica a la ma y en cierta medida es un producto auténtico del impacto
pública, el proceso es llamado secularización. de la fe bíblica en la historia occidental; esto no ocurre con el
Mb recientemente, el término secularización ha sido em- secularismo. Como cualquier otro ismo, amenaza la apertura
pleado para describir un proceso en el nivel cultural que es y la libertad que ha producido la secularización; por consi-
paralelo al político. Denota la desaparición de la determina- guiente debe ser vigilado con sumo cuidado para impedir que
ción religiosa de los slmbolos de integración cultural. La se- se convierta en la ideologla de un nuevo sistema establecido.
cularización cultural es una concomitante inevitable de la se- Debe ser especialmente detenido cuando pretende no ser una
cularización social y política. A veces una precede a la otra, concepción del mundo pero no obstante procura imponer su
según las circunstancias históricas; pero un desequilibrio am- ideologia a través de los órganos estatales.
plio entre la secularización social y cultural no podrá persis- La secularización surge en gran medida de la influencia de
tir mucho tiempo. En los Estados Unidos ha habido un gra- la fe bíblica en el mundo, una influencia mediatizada prime-
do considerable de secularización política durante muchos ro por la Iglesia cristiana y más tarde por movimientos que
años. Las escuelas públicas son oficialmente seculares en el se derivaron parcialmente de ella. ¿Cuáles son, pues, los com-
sentido de que están libres del contEol eclesiástico. Al mismo ponentes elementales de la secularización y cómo se origi-
tiempo, la secularización cultural de América está llegando naron?
más lentamente. Las decisiones del Tribunal Supremo en los
primeros sesenta de suprimir las oraciones requeridas seña-
ló una disparidad que ha continuado durante algunos años.
En la Europa Oriental, por otra parte, el proceso histórico ha DIMENSIONES DE LA SECULARIZACIóN
sido precisamente el opuesto. Una cultura radicalmente secu-
lar ha sido impuesta muy rápidamente en Checoslovaquia y La creación y el desencantamiento de la naturaleta
Polonia; pero aún subsisten prácticas religiosas que los ame-
ricanos encontrarlan extrañamente anticonstitucionales. En .EI hombre presecular vive en un bosque encantado. Sus
Checoslovaquia, por ejemplo, todos los sacerdotes y ministros cañadas y arboledas bullen de espíritus. Sus rocas y riachue-
son pagados por el Estado. En Polonia, en algunos casos, aún los están vivos de diablos amigos o malvados. La realidad está
se permite la instrucción religiosa en las escuelas públicas. cargada de un poder mágico que irrumpe aqui y allí para ame-
Estas discontinuidades se deben en parte al paso desigual con nazar o beneficiar al hombre. Propiamente manejada y utili-
que avanzan la secularización cultural y la social, un tema al zada, esta energía invisible puede ser aplacada, conjurada o
que volveremos en un capitulo posterior. . canalizada. Si pueden entrar en juego una habilidad real y un
En todo caso, la secularización como término descriptivo conocimiento esotérico, las energías de un mundo invisible
tiene un siguificado amplio e inclusivo. Aparece en muchas pueden ser empleadas contra un enemigo de la familia o de la
formas diferentes, según la historia religiosa y política del tribu.
área en cuestión. Pero siempre que aparezca debe ser cuida- Los antropólogos hoy día conceden que la magia no es
dosamente distinguido de secularismo. La secularización ím- simplemente un aspecto de la vida primitiva. Es una concep-
plica un proceso histórico, casi ciertamente irreversible, en el ción del mundo. «Todo está vivo», dijo un indio Pit a su eru-
que la sociedad y la cultura son liberadas de la tutela del dito interrogador; «eso es lo que los indios creemos. Los blan-
control religioso y de las cerradas concepciones metaflsicas cos piensan que todo está muerto•. La magia constituye el
del mundo. Hemos afirmado que básicamente es un desarrollo estilo del hombre presecular, tribal. Además, los arbustos y
liberador. El secularismo, por otra parte, es el nombre de una las bestias son sus hermanos. Percibe el mundo como un sis-
Ideología, una nueva concepción cerrada del mundo que fun- tema cosmológico inclusivo en que sus grupos parentales se
ciona de forma muy similar a una nueva religión. Mientras extienden hasta circundar todos los fenómenos de una forma

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u otra. El totemismo, como lo entendió el gran antropólogo es concebida Como una fuerza semídívina, no tiene base al:
A. F. Radcliff-Brown (1881-1955), es una vasta red de lazos fa- guna en la realidad. Yavé, el Creador, cuyo ser está centrado
'.miliares por la cual las criaturas del mundo natural son íncor- fuera del proceso natural, que lo llama a la existencia y nom-
paradas a la organización básicamente familiar de la tribu.t bra sus partes, permite que el hombre perciba la naturaleza
Muchos historiadores de la religión creen que esta con- como una realidad de hecho. Es verdad, como algunos escri-
cepción mágica del mundo, aunque desarrollada y organizada tores modernos han señalado, que la actitud humana hacia
en una forma muy sofisticada, jamás fue realmente desplaza- la naturaleza desencantada a veces ha mostrado elementos
da hasta el advenimiento de la fe bíblica. Los sistemas religio- de vindicación. Al igual que un niño, repentinamente libera-
sos sumerio, egipcio y babilónico, a pesar de sus teologías fan- do del control paternal, adopta un orgullo salvaje al hacer
tásticamente complicadas y de sus sistemas de símbolos in- añicos la naturaleza y brutalizada. Esta es quizás una forma
mensamente refinados, siguieron siendo una forma de alta de revancha de un antiguo prisionero contra su captor, pero
magia, que se apoyaba para su cohesión en la relación integral es esencialmente una fase pueril e incuestionablemente pa-
.entre el hombre y el cosmos. Y así el desbordamiento anual sajera. El hombre secular maduro ni reverencia ni destroza
del Nilo, la previsible revolución de las estrellas, y la presen- la naturaleza. Su labor es atenderla y hacer uso de ella, asu-
cia imperiosa del sol y de la luna proporcionaban el patrón mir la responsabiiidad asignada a El Hombre, Adán.
por el cual la sociedad se mantenía unida. Abundaban los dio- y tampoco está el hombre ligado a la naturaleza por lazos
ses solares, las diosas fluviales, y las deidades astrales. La familiares. Las líneas de parentesco en la Biblia son tempo-
historia estaba sometida a la cosmología, la sociedad a la na- rales, no espaciales. En vez de abarcar canguros y arbustos
turaleza, el tiempo al espacio. Tanto el dios como el hombre del tótem, se remontan a las sagas de los padres y se pro-
eran parte de la naturaleza. yectan a las fortunas de los hijos de los hijos. La estructura
Esta es la razón por la que el concepto hebreo de la Crea- de la parentela hebrea es lineal; es histórica, no cosmológica.
ción señala un alejamiento tan trascendental. Separa a la La Biblia, con una o dos excepciones extrañas (la serpiente
naturaleza de Dios y distingue el hombre de la naturaleza. de Eva y la burra de Balaam), está vacía de las fábulas de
Este es el comienzo del proceso de desencantamiento. Es anímales que abundan en las leyendas y mitos de los pueblos
verdad que los hebreos reprodujeron libremente el material mágicos. Precisamente inmediatamente después de su crea-
de la historia de la Creación de sus vecinos mitológicamente ción el hombre recibe la respoIlsabiiidad crucial de poner
orientados del Cercano Oriente. Los temas y motivos no son, nombre a los animales. Es su dueño y maestro. Es misión
en manera alguna, originales. Pero es importante notificar 10 suya someter la tierra. La naturaleza no es ni su hermano
que hicieron los hebreos con estos mitos, cómo los modífi- ni su dios. Como tal no le ofrece salvación alguna. Cuando
caron, En tanto que en las narraciones babilónicas el sol, Ia mira a los montes, el hebreo vuelve la vista y pregunta de
luna y las estrellas son seres semidivinos que participan de dónde viene su fortaleza. La respuesta es: No de los montes
la divinidad de los dioses mismos, su sistema religioso es to- mismos; su fortaleza viene de Yavé, que hizo los Cielos y la
talmente rechazado por los hebreos. En el Génesis el sol y Tierra. En la Biblia, ni el hombre ni Dios es definido por su
la luna se convierten en creaciones de Yavé, que pende en el relación con la naturaleza. Esto no solamente liberta a ma-
cielo para iluminar el mundo para el hombre; no son ni dio- nos de la historia; también hace que la naturaleza sea ase-
ses ni semidioses. Las estrellas no tienen control alguno quible al uso del hombre.
sobre la vida humana. También ellas son creación de Yavé. Max Weber ha llamado a esta liberación de la naturaleza
Ninguno de los cuerpos celestes tiene derecho alguno al pa- de su contexto religioso «desencantamiento». La palabra no
vor religioso o al culto. pretende connotar desilusión, sino un hecho normaI.El hom-
La narración que el Génesis hace de la Creación es real- bre se convierte en realidad en un sujeto que se enfrenta
mente una forma de «propaganda atea », Pretende señalar a la naturaleza. Todavía puede disfrutarla y deleitarse en
a los hebreos que la visión mágica, por la cual la naturaleza ella, quizá con mayor intensidad, ya que sus terrores han

44 45
sido reducidos. Pero el hombre no es una mera expresión de El éxodo como la desacralizacián de la política
la naturaleza, y la naturaleza no es una entidad divina.
Este desencantamiento del mundo natural provee una pre- Nadie gobierna por un derecho divino en la sociedad secu-
condición absoluta para el desarrollo de la ciencia natural. lar. En la sociedad presecular todos lo hacen. Así como la
Asi como ya hemos demostrado que la tecnópolis, la ciudad naturaleza es percibida por el hombre tribal como parte de
técnica de hoy día, no habría sido posible sin la ciencia mo- su familia y como el locus de la energía religiosa, así también
derna, así también el desencantamiento es una precondición la estructura del poder político es aceptada como una exten-
esencial para la moderna urbanización. La ciencia es básica- sión de la autoridad familiar y como la voluntad inequívoca
mente un punto de vista. Por muy altamente desarrollados de los dioses. La identificación del orden político con el
que estén los poderes de una cultura, por muy definido que religioso, sea en una tribu primitiva donde el jefe es también
esté su equipo de mesura, no es posible ningún avance cien- el brujo, o en el Imperio Romano donde el emperador es al
tífico mientras el hombre no pueda arrostrar el mundo na- mismo tiempo el gobernante político y pontiiex maximus;
tural sin temores. Siempre que la naturaleza -sea concebida delata la misma legitimización sacral del poder político.
como una expansión del yo o del clan, o como la encarnación Una identificación sacral-política «pura» es difícil de en-
de lo divino, la ciencia tal y como la comprendemos queda contrar. Todas las sociedades comienzan muy temprano a
excluida. Esto es evidente en la cultura asiria, en que se diferenciar papeles y responsabilidades; el hecho de que esta
desarrolló una pavorosa exactitud en la observación astronó- separación de poderes pueda ser llevada a una conclusión
mica, pero en la que los cuerpos celestes todavía eran expe- positiva depende enteramente de si el sistema básico de sim-
rimentados como los determinantes del destino humano; de bolos de la cultura permite semejante diferenciación.
aquí que no surgiera ninguna auténtica astronomía científica. Innecesario es decir que son casi imposibles unos cam-
Sigue siendo cierto en las llamadas culturas subdesarro- bios políticos y sociales significativos en sociedades donde
lladas hoy día que la mera introducción de los modernos el régimen reinante está directamente legitimizado por los
inventos y sistemas tecnológicos jamás bastarán para pro- símbolos religiosos; donde los súbditos creen que el gober-
ducir una cultura científica. En cierta manera la naturaleza nante es un ser divino o una expresión directa de la inten-
debe ser desencantada, lo cual significa la destrucción de ción divina. Los cambios políticos dependen de una previa
muchas religiones tradicionales. Esta destrucción tuvo lugar desacralización de la política. El proceso está intimamente
en el siglo pasado, principalmente bajo los auspicios de las relacionado con el del desencantamiento de la naturaleza.
misiones cristianas. Más recientemente ocurrió como resul- Como la naturaleza siempre se repite, mientras la historia
tado de la difusión de la ideología comunista. En este ejem- jamás lo hace, la emergencia de la historia, más que la na-
plo, el cristianismo y el comunismo, a pesar de sus diferen- turaleza como el locus de la acción de Dios, abre todo un
das, desempeñaron papeles casi idénticos en la eliminación mundo nuevo de posibilidades para el cambio político y so-
de las tradicionales restricciones religiosas al cambio cien- cial.
tífico y tecnológico. Ambos son sistemas históricamente Al remontar la desacralización de la política a sus raíces
orientados de percepción de la realidad natural. Ambos exor- bíblicas, el Éxodo debe considerarse como el punto focal del
cizan los diablos mágicos y abren la naturaleza a la ciencia. estudio. Para los hebreos Yavé había hablado decisivamente
Más recientemente todavía, las ideologías socialistas menos no en un fenómeno natural, como una tormenta o un terre-
precisas de un vago estado providente planificado han pro- moto, sino a través de un acontecimiento histórico, la libera-
ducido la misma influencia. El desencantamiento de la na- ción de Egipto. Es particularmente significativo que éste
turaleza es uno de los componentes esenciales de la secularí- fuera un acontecimiento de cambio social, un acto masivo
zacíón. de lo que hoy dfa podríamos llamar «desobediencía civil •.
Fue un acto de insurrección contra un monarca debidamen-
te constituido, un faraón cuya relación con el dios-sol Ra

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constituía su pretensión de soberanía política. Sin duda al- tensiones relígtosas o totalitarías, cuando un Hitler o un Sta-
guna habían existido escapadas similares anteriormente; pero lin intentan una vez más atribuirse la expresión pura de la
el Éxodo de los hebreos se convirtió en algo más que un Zeitgeist o la dialéctica, los hombres libres reconocen esto
acontecimiento intrascendente que ocurrió a un pueblo sin como una afrenta a sus más hondas convicciones sobre polí-
importancia. Se convirtió en el acontecimiento central alre- tica. Todas nuestras conciencias políticas han sido seculari-
dedor del cual los hebreos organizaron toda su percepción zadas.
de la realidad. Como tal, simbolizó la liberación del hom- La tensión entre la religión judea-cristiana y el absolutis-
bre de un orden sacral-político hacia la historia y el cambio mo politico ha sido un reconocido elemento de la tradición
social; de unos monarcas religiosamente legítimos hacia un de la filosofía política desde san Agustín. De hecho, el con-
mundo donde la dirección política estaría basada en el poder flicto entre Iglesia y Estado es realmente posible sólo sobre
obtenido por la capacidad para realizar objetivos sociales es- una base preparada por la fe bíblica. No hay conflicto algu-
pecíficos. no si una fe es antipolítica, como lo eran los cultos de mis-
El Éxodo libró a los judíos de Egipto; sin embargo, hubo terios, o si se funde imperceptiblemente con el sistema po-
una tentación persistente de regresar a la política sacral, lítico, como ocurrió con la religión imperial de Roma. Los
especialmente durante el período de la monarquía. Pero las cultos de misterios volvieron sus espaldas a «este mundo»
bandas proféticas siempre se interpusieron en el camino, ím- y de esta suerte dieron al régimen político un campo abierto
pidiendo semejante recaída. Como los profetas siempre tu- para forjar cuantas tiranías le pluguiera. El culto imperial
vieron una fuente de autoridad separada del favor real, el simplemente identificaba el sistema establecido con la vo-
rey-sacerdote jamás volvió a ser posible. El Éxodo había luntad de los dioses. Sólo con la Iglesia cristiana se hizo
hecho imposible, para siempre, el aceptar sin reservas las posible una tensión real, una tensión a la que san Agustín
sanciones de cualquier monarca. Yavé siempre podía reali- puso la base. Agustín decía que el Estado tiene su propio
zar un nuevo :Éxodo, o intervenir en la historia para derro- bien, pero que este bien no es el bien supremo o más ver-
car a un monarca con ínfulas de grandeza. Ninguna casa dadero. El Estado es un orden, pero es buen orden sólo en
real estuvo jamás incuestionablemente segura en su trono. cuanto el hombre es un pecador. No tiene contribución al-
La pugna entre el papa y el emperador en la Edad Media guna que hacer para la salvación del hombre. Conceder al
es una parábola de la futilidad de cualquier intento de vol- Estado un valor provisional asesta a la tiranía un golpe más
ver a la simple política sacral una vez ha comenzado el pro- duro que una total devaluación del Estado, que permita a la
ceso de secularización. El emperador habría deseado ser el Iglesia retirarse a un enclave.'
soberano religioso al igual que político en Occidente: el an- Los primeros años de la Iglesia cristiana presentan un
helante suspirar por un «Sacro Imperio Romano. dirigido ejemplo particularmente bueno de cómo esta desacralización
por un monarca con funciones sacras indica este deseo. Igual- de la política funcionó en la práctica. Fue realizada no por
mente, muchos de los papas habrían deseado empuñar la una repudiación total de la autoridad política, sino por una
espada del imperio al igual que las Llaves de san Pedro: los aceptación condicional. Los primeros cristianos estaban dis-
esfuerzos teológicos por someter el reino temporal al espi- puestos a orar por el emperador, pero no a quemar incienso
ritual testifican esta ambición incesante. Ningún bando ganó. en su altar. La diferencia entre estos dos actos es crucial.
El papa finalmente perdió su poder temporal junto con los Orar por el emperador es concederle el derecho de ejercer
Estados Pontificios y el emperador lo perdió todo cuando la autoridad en una esfera particular, restringida, una esfera
el imperio mismo se disolvió. Desde entonces ha crecido la definida no por el emperador mismo, sino por aquel que está
autoridad espiritual y moral del papa. Al mismo tiempo, los orando. Rehusar quemar incienso en su altar es negarle toda
dirigentes políticos en Occidente han aceptado el hecho de autoridad sacral-religiosa, Los primeros cristianos prestaron
que sólo pueden hacer demandas provisionales y limitadas de esta manera una contribución fundamental a la desa-
sobre sus ciudadanos. Cuando un caudillo político hace pre-
pe 13. , 49
48
cralización de la política, y en este sentido fueron seculari- lealtad supranacional y concede sólo una lealtad condicional
zadores inexorables y consistentes. al monarca terrenal? Esta línea de pensamiento alcanzó una
Siguiendo la expresión de Dietrich Bonhoeffer, los pri- posición muy consistente en el filósofo francés Pierre Bayle
meros cristianos exhibieron una especie de «mundanalidad (1647:1706), que llegó aún más allá tratando de resolver la
santa».. Rechazaron los cultos de Cibeles, Isis y Mithras por- misma tensión. Creía no sólo que un estado de ateos era
que estas religiones de misterios eran escapistas, y los cris- posible, sino también que probablemente era incluso desea-
tianos no deseaban abandonar un mundo que Dios había ble, ya que un estado ateo no tendría la tentación de incul-
creado y al que su Señor, creían, pronto retornaría en triunfo car en ninguno de sus ciudadanos una metafísica o concep-
visible. Pero también rechazaron el culto del emperador por- ción particular del mundo. Bayle no pudo prever el nacimicn-
que, aunque mundano, no era lo bastante santo. No era cohe- to de un fanático ateísmo político precisamente a la vuelta
.rente con la aguda diferencia entre El Santo y el sistema de la esquina, una religión secularística que demostraría ser
político que confesaban cuando llamaban a Jesús el único tan opresiva como las religiones teístas del pasado. Es dig-
Kyrios verdadero. No se amoldaba a la política desacralizada no de notar que Ludwig Feuerbach (1804-1872), cuya obra
que había comenzado con el Éxodo y continuaba poniendo influiría grandemente sobre Karl Marx, dedicó su primer
en cuestión todos los sistemas político-religiosos. Mantenien.. libro a Bayle. Marx mismo resolvió la tensión sugiriendo que
do la tensión entre santidad y mundanalidad, los cristianos eventualmente tanto la religión como el estado desaparece-
constituyeron así una amenaza a la tiranía imperial romana rían. No es probable que se cumpla su predicción, pero
que acabó con una interminable serie de persecuciones; pero ilustra el hecho de que ningún pensador político puede evi-
finalmente la derrocaron. tar el tratar de una forma u otra la inherente limitación
La conversión de Constantino presentó a los primitivos de la política que está engastada en la cultura occidental a
cristianos una nueva prueba. Algunos teólogos intentaron re- través de la desacralización del poder político.
fundir el cristianismo en una ideología imperial: y casi lo Por supuesto, todavía quedan en nuestro mundo restos
consiguieron por algún tiempo. Pero su intento de resacra- y residuos de política sacral. El arzobispo de Canterbury
lízar la política jamás eliminó la tensión entre Dios y el ré- corona al soberano de Inglaterra Defensor Fidei, defensor
gimen que la fe bíblíca había implantado en la conciencia de la fe, entonando mientras tanto que él, o ella, es monarca
del hombre. En adelante ningún sistema político podría vol- gratia Dei, por la gracia de Dios. Estor vestigios de una so-
ver a pretender jamás con seguridad una legitimación sacral ciedad sacral divierten vivamente a los bretones y les recuer-
directa e indiscutible, y ningún soberano podría traspasar dan la historia y dignidad de la monarquía. Pero nadie los
ese aspecto de la vida de sus vasallos que les señalaba una toma en serio lo más mínimo. De hecho, incluso el Partido
autoridad más allá de él. Efectivamente, la tensión entre Comunista Británico ha prometido solemnemente que si al-
la fe cristiana y la autoridad política era tan señalada que guna vez sube al poder no abolirá la monarquía.
ha continuado preocupando a pensadores políticos occiden- En América, el Presidente, al subir al poder, presta ju-
tales en toda generación. Niccolo Machiavelli (1469-1529), el ramento mientras su mano descansa sobre la Biblia. Sacer-
filósofo y estadista renacentista, aseveró que era imposible dotes, rabinos y ministros protestantes entonan oraciones
edificar un estado fuerte entre los cristianos porque la reli- en una especie, de investidura ritual. Pero también aquí es
gión cristiana suscitaba sentimientos universales que subver- todo efectismo sin substancia alguna. Es significativo que el
tían el nacionalismo requerido." Marsilio de Padua (murió Juez del Tribunal Supremo que tiene la Biblia en sus manos
hacia 1342) afirmó en su Defensor Pacis que era inmensa- preside sobre un organismo que, como hemos observado, ha
menté difícil incluso tener un estado allí donde la Iglesia ordenado que su lectura no puede ser obligatoria en las es-
presenta sus pretensiones usuales. ¿ Cómo puede un estado cuelas públicas.
defender a sus ciudadanos, deseaba saber, cuando hay un La política saoral no ha sido completamente abolida. La
grupo dentro de sus fronteras que pretende una especie de secularización es un proceso, no un estado de. cosas. En algu-

50 51
nos países todavía rige un estado cuasísacral, sobre todo en
pequeños esta~os asiáticos como Nepal. Es más, está siempre' sus valores, y su misma forma de percibir la realidad están
presente el peligro de una recaída en la política neosacral. El condicionados por su biografía personal y la historia de su
nacionalsocialismo en Alemania y el fascismo en Italia re- grupo. !,-n nuestro tiempo la revolución copernícana ha lle-
presentaron recaídas de proporciones catastróficas' el culto gado a Incorporarlo todo en su corriente. Todas las cosas son
stalinista de la personalidad fue otro. Hay indicaciones de que relativas. Todo «depende de cómo se le mire».
el régimen de Kwame Nkrumah en Ghana puede representar Paul Tillich llamó una vez a esta era, marcada como está
un tipo de política neotribal. * Pero las fuerzas secularizantes por la desaparición de valores firmemente fundamentados la
son casi omnipotentes hoy día y eventualmente se convertí- «era de los símbolos rotos»: una imagen muy apta. Los 'va-
rán en movimiento. El comunismo mismo, aunque todavía lores del hombre secular han sido desconsagrados, vaciados
tiene características semirreligiosas, puede algún día forta- de toda pretensión de significación última o final. Al igual
lecer la tendencia hacia la desacralización de la política. La que la naturaleza y la política, ya no son la expresión directa
~eoría social comunista, como ya hemos mencionado, al ense- de la voluntad divina. Se han convertido en lo que algunas
nar que el aparato estatal meramente expresa la voluntad de personas en cierto tiempo y espacio particular sostienen que
la élíte rectora, vislumbra la eventual desaparición del esta- es bueno. Han cesado de ser valores y se han convertido en
do en una sociedad sin clases. Por muy improbable que esto valoraciones. El hombre secular sabe que los símbolos por
aparezca en la realidad, ello priva a un régimen del género de los que percibe el mundo y los valores por los que toma sus
legitimación última asequible en las sociedades sacrales. Co- decisiones son productos de una historia particular. Como
rrobora la reciente discusión marxista de que el culto de Sta- tales son limitados y parciales. El hombre que ha ido más
lin, más que ser una expresión de la esencia del comunismo allá de su cultura tribal y de su crepúsculo burgués sabe que
en realidad señaló un gran alejamiento de él. En todo caso: debe llevar un peso que no llevaron los hombres de aquellas
la presencia hoy día de las corrientes desacralizantes de la fe eras. Debe vivir con plena conciencia de que las normas que
bíblica y de los movimientos que se derivan de ella sugiere guían su vida ética parecerán tan anacrónicas a sus descen-
que en el mundo tecnológico urbanizado del mañana no pue- dientes como algunas de las prácticas de sus antepasados le
de esperarse ninguna reversión importante de la corriente parecen ahora. Ninguna generación previa ha tenido que vi-
hacia la secularización. vir a la luz cegadora de esta conciencia. Jamás volverá a ser
posible una sencilla certidumbre ética del tipo que en otro
tiempo era asequible al hombre.
El Pacto del Sinaí como la desconsagracion de los valores ¿Cómo es posible, en semejante situación, evitar una caí-
da vertiginosa en un puro relativismo anárquico? ¿Cómo pue-
Tan to el hombre tribal como el secular ven el mundo des- de la secularización, si desemboca en la desconsagración y
de un particular punto de vista condicionado social e históri- consiguiente relativización de los valores, conducir al final a
camente. Pero el moderno hombre secular lo sabe, y el hom- otra cosa que al nihilismo?
bre tribal no lo sabía; aquí estriba la diferencia crucial. El Al responder esta cuestión en primer lugar debemos ha-
percatarse de que su propio punto de vista es relativo y con-
cer una distinción cuidadosa entre la disposición a conceder
dicionado se ha convertido para el hombre secular en un que los propios valores y puntos de vista son relativos y la
componente inescapable de ese punto de vista. Su concien- negación de toda realidad hacia la cual estén dirigidos estos
cia ha sido relativizada. Sabe que. -J;1\? sólo su lenguaje, sus puntos de vista y actitudes. La relativización de los valores
costumbres, y su forma de vestir, sino también su ciencia, no tiene por qué conducir a un solipsismo individual o colec-
tivo. Puede tener un resultado mucho más constructivo: el re-
conocimiento de que, puesto que la perspectiva de todo el
• Estas lineas fueron escritas antes del derrocamiento de Nkru~
mundo está limitada y condicionada, nadie tiene el derecho
mah. (N. del T.)
de imponer sus valores sobre otra persona. En términos po-
52
53
La protesta persistente contra los ídolos e iconos que corre
líticos, un cierto grado de relativismo saludable provee la a través de la historia de la fe bíblica proporciona la base
base filosófica para el:pluralismo. para un relativismo constructivo. Hace posible un punto de
La relativización de todos los valores humanos, una de las Arquímedes por el que pueden ser puestas en su lugar las ido-
dimensiones integrantes de la secularización, emerge en par- latrías nacionales, raciales y culturales de la época. Permite
te de la oposición bíblica a la idolatría. Comenzando con la al hombre secular observar el carácter pasajero y relativo de
prohibición de «imágenes esculpidas» que es parte del Pacto todas las creaciones culturales y de todo sistema de valores
Sinaítico, el Antiguo Testamento se caracteriza por una infle- sin hundirse en un abismo de nihilismo. Puede confesar la
xible negativa a permitir cualquier réplica de la deidad. La im- subjetividad de su percepción mientras insisten que el obje-
portancia trascendental de esta prohibición es frecuentemente to de su percepción es no obstante real. Como una vez observó
mal interpretada por los lectores modernos. Como para los Richard Niebuhr:
antiguos los dioses y los sistemas de valores eran la misma
cosa, esta prohibición de los ídolos tiene una importancia car- «El relativismo no implica subjetivismo o escepticismo. No
dinal para el tema que tratamos. Significa que a los judíos se es evidente que el hombre que está forzado a confesar que su
les prohibía adorar (es decir, tomar con ninguna seriedad visión de las cosas está condicionada por la posición que
moral real) cuanto pudiera ser fabricado por el hombre mis- ocupa deba dudar de la realidad de cuanto ve. No salta a la
mo. No es que los judíos temieran que por hacer un ídolo el vista que el hombre que sabe que sus conceptos no son uni-
culto religioso pudiera ser rebajado o desviado. Antes bien,
versales deba dudar de que sean ·conceptos de 10 uníversal.» 6
creían que Yavé, el Santo de Israel, por su misma naturaleza
era incapaz de una réplica conseguida por esfuerzo humano.
El mandamiento contra la idolatría es una clave de la esencia El relativismo histórico es el producto final de la seculari-
de Yavé. Cualquier deidad que pudiera ser expresada en for- zación. Es la expresión no religiosa de aquello que los judíos
ma de un ídolo era,ipsofacto, una deidad ajena a Yavé. En han expresado en su consistente oposición a los ídolos, y los
consecuencia los dioses eran desacralizados. La Biblia no nie- cristianos en sus ataques esporádicos a los iconos. Los ídolos
ga la realidad de los dioses y sus valores; meramente los re- de todo género son expresiones de 10 que ~m¡¡e Durkheim, el
lativiza. Los acepta como proyecciones humanas, como «la gran sociólogo de la religión, llamó una vez la representación
obra de mano de hombres», y en este sentido está muy cerca colectiva. Son los símbolos y valores de una tribu un clan
de las ciencias sociales modernas. Para los judíos, precisamen- una nación, proyectados a los cielos y elevados al ~stado d~
te porque creían en Yavé, todos los valores humanos y sus seres divinos. Los precursores judíos de Durkheim pueden
representaciones estaban relativizados. h.a~er ,:,stado orgullosos de su extensión cientffica de la expo-
La misma observación es válida para la continua tradición s..c~ón inexorable de las fuentes humanas de las imágenes re-
de iconoclasmo en la historia cristiana. El íconocíasmo es una lígíosas que está tan cerca del corazón de la fe de Israel. El
forma .de desconsagración. Representa la extensión del man- iconoclasmo -y por tanto un género de relativismo- es la
damiento contra los ídolos. El iconoclasmo bíblico, como dice consecuencia necesaria y lógica de la fe en el Creador. Ob-
Gabriel Vahanian, es servamos pocas páginas más arriba que el ateísmo marxista
a pesar de sus diferencias fundamentales con el Cristianis-
« ... una deflación de la natural inclinación' humana a deifi- mo, realiza una función cultural análoga al desencantar la na-
carse a sí mismo, o a su sociedad, o al estado, o a su cultura... turaleza, mientras que su teoría de la política también desa-
Es una inexorable puesta en evidencia de la multiforme incli- craliza a los regímenes gobernantes. Lo mismo es cierto en la
nación constante de elevar 10 infinito al nivel de lo infinito, de desconsagración de los valores. Marx enseñó que todos los
dar a lo transitorio la condición de permanente, y de atribuir valores eran meramente la proyección de los intereses econó-
al hombre cualidades que le inducirán a negar su finitud.• s micos de una clase social. Esto tiene un chocante parecido
con la exposición bíblica de los fdolos.

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En este punto puede surgir legítimamente una cuestión En primer lugar requiere una auténtica madurez. Pide que
sobre esa miríada de hombres modernos que sienten todo el todos los hombres sean arrastrados al proceso de seculariza-
peso del relativismo pero no tienen fe alguna. ¿No debe con- ción, de forma que nadie se aferre a la ilusión precrítica de
cederse que, para ellos, Iván Karamázov tiene razón cuan- que sus valores son últimos. Todos los ídolos e iconos deben
do dice que si Dios está muerto, cualquier cosa es posible? ser expuestos como las cosas relativas y condicionales que son.
Hay un verdadero peligro de que una relativización de los La ingenuidad tribal debe descansar para siempre, y todo in-
valores pueda conducir al anarquismo ético y al nihilismo dividuo debe ser hecho ciudadano de la tierra de los símbo-
metafísico. Pero no tiene por qué ser así. El nihilismo en sí los despedazados. De esta forma el proceso que ha destruido
es un «ismo», Es un sistema de valores con sus propios ídolos la vieja base para la solidez social ahora proporciona la base
e iconos, aun cuando tengan la apariencia de gárgolas. El ni- para una nueva solidez. Paradójicamente, el descubrimiento
hilismo representa la fase adolescente de la relativización de mutuo que han hecho todos los partidos involucrados, de que
los valores. Oscila entre una celebración vertiginosa de la li- sus diversos sistemas de valores son de hecho relativos, los
bertad que el hombre tiene cuando los dioses están muertos pone a todos en la misma barca. Provee una base común y
y un ávido anhelo por el retorno de un mundo de significa- una concepción que puede convertirse en la base de un nue-
dos y normas seguros y fidedignos. En términos psicoanalí- va consenso social. Incluso podemos hallar que el consenso
tícos, despliega una profunda ambivalencia hacia la figura conseguido es mucho más amplio y significativo. De esta for-
autoritativa representada por Dios y los valores tradicionales. ma las Naciones Unidas encuentran ahora posible el desa-
Habiendo rechazado al padre, todavía no puede conseguir la rrollar una Declaración sobre los Derechos Humanos basada
madurez y la autoactualización. El nihilismo, por consiguien- en un consenso de todas las naciones-estados involucradas.
te, a veces se convierte en una especie de diabolismo. El nihi- No se apoya, eomo los documentos fundacionales americanos,
lista emplea su recién hallada libertad de la tiranía de Dios en afirmaciones tocantes al «derecho inalienable de que están
no para convertirse en un verdadero hombre, sino para rego- dotados los hombres por su Creador... ». Y tampoco está ba-
dearse en todas las cosas que el Dios muerto prohibió en sado en ninguna teoría de la ley natural. Es la expresión de
otro tiempo. El nihilismo en realidad tiene otro dios, el nihil, un consenso que une varias tradiciones culturales y religio-
la sombra negativa del Dios muerto. sas, incluyendo aquellas que no creen en ningún Creador ni
El nihilismo es el equivalente en la esfera ética de la ven- en ninguna forma de ley natural.
gativa masacre contra la naturaleza que puede seguir a su de- El hombre en otro tiempo creyó que el Estado era una ex-
sencantamiento. Ambas son esencialmente reacciones adoles- presión inmutable de la voluntad divina. Ahora sabe que es
centes a la liberación de las restricciones previas. En ambos una creación del hombre. Los conservadores (por ejemplo
casos, el dominio maduro de esta libertad recién hallada es- Edmund Burke) aducían que semejante desacralización de la
triba en una dirección muy distinta. política sería desastrosa. Temían que una vez hubiera desapa-
La relativización de los valores socava el terreno de los recido la legitimización sacral, no quedaría ningún respeto
pies de mucha gente. Derrite la pasta de la tradicional cohe- por la ley o la autorización política. Burke estaba equivocado.
sión social y las cosas comienzan a separarse. Como todas las El hombre hoy día trabaja dentro de instituciones políticas
sociedades requieren un elemento de valores establecidos, que sabe que son artificios humanos. Lo mismo puede decirse
plantea el problema de una nueva forma de cohesión social. de la ética. No hay razón alguna para que el hombre crea que
Pero a pesar de las pretensiones contrarias, la relativización los standards éticos por los que vive hayan venido del cielo ins-
de los valores no hace imposible la sociedad humana con su critos en tablas de oro. Puede aceptar el hecho de que los sis-
prerrequisito de cierto grado de consenso social. Lo que si temas de valores, al igual que los estados y civilizaciones, vie-
hace es forzar al hombre a reconstruir ese consenso sobre nen y se van. Están condicionados por su historia y no preten-
una base totalmente nueva, una cuestión completamente dis- den finalidad alguna. Al igual que los módulos para la investi-
tinta. ¿Cómo ha de hacerse esto? gación científica y las tradicionales instituciones para el ejer-

56 57
cicio del poder político, pueden ser alterados y modificados. temas de valores altamente dispares mientras no repudien
Pero mientras representen un consenso y provean un armazón el privilegio de ganar a otros por la tortura y el potro. Pero
de vida corporativa no deben ser descartados frívola o capri- Incluso este rechazo exige un paso trascendental para aquellos
chosamente. La secularización pone la responsabilidad de foro que todavía están cazados en seguridades míticas o metañsl-
jar los valores humanos, al igual que la formación de los sis- caso El romper las coyundas que Impiden su madurez es la
temas políticos, en la mano del hombre. Y esto requiere una labor del Dios de la Creación, del ~xodo y del Sínaí, Llamar-
madurez que ni el nihilista ni el anarquista desea asumir. los a la madurez es la labor de la comunidad de la fe.
Hemos descrito los tres hilos centrales del proceso de se-
cularización y los hemos remontado a sus fuentes en la fe
bíblica misma. ¿Dónde nos deja eso hoy dia? Claramente,
aquellos cuya presente orientación hacia la realidad está mol-
deada por la fe bíblica, difícilmente pueden entrar de buena
fe en la lista de los adversarios de la secularización. Nuestra
labor debe ser fomentar el proceso de secularización, impedir
que se convierta en una rígida visión del mundo, y clarificar
siempre que sea necesario sus raíces en la Biblia. Es más, de-
bemos estar constantemente alerta a los movimientos que
intentan atrofiar y revertir el irritante liberador de la secula-
rización.
Esto significa que debemos oponernos a la restauración
romántica de los duendes del bosque. Puede ser placentero, al
principio, el reentronar a las sílfides, pero -<:omo Hitler lo
puso en evidencia- una vez han vuelto las Valkirias, buscarán
una venganza sangrienta contra aquellos que las destronaron.
También debemos ser recelosos de toda resacralización de la
política. Evidentemente, jamás debería concederse a los movi-
mientos políticos ninguna significación sacral, y deben ser
resistidos todos los esfuerzos por emplear la autoridad púo
blica para apoyar las creencias religiosas tradicionales o las
creencias cuasi-religiosas de los secularistas.
Quizá sea en la esfera de los valores y la ética donde el
cultivo de la secularización resulta más ambigua y problemá-
tica. Pero Incluso aqul son patentes las amplias líneas de ac-
ción. Por supuesto que no puede impedirse que ningún gru-
po pretenda que sus valores son últimos. Pero sí puede irnpe-
dírsele que emplee el poder estatal y la coacción cultural para
validar su caso. Nadie puede negar al propietario de un café
del estado de Missíssipi su derecho a creer que los negros
están bajo la maldición de Cam. Pero sí puede negársele el
empleo de la propiedad que el Estado protege y regula para
humillar a los negros a causa de su Inveterada opinión religio-
sa, En una sociedad puede coexistir un conglomerado de sls-

59
11. La forma de la ciudad secularizada

¿ Qué aflora a nuestra mente cuando pensamos en la forma


de la tecnópolis? Visualizamos contornos. Vislumbramos redes
de avenidas radiales y circunvalaciones, áreas de tierra aje-
drezadas y dispares, un perfil trazado por la topografia natu-
ra! de la ciudad: una hilera de colinas, las riberas de un lago,
un río. También vemos edificios, bajos y agazapados, altos
y erectos. Las estaciones terminales, las oficinas, las residen-
cias, todas luchan por conseguir espacio. Estas son las formas
físicas de la ciudad.
Pero ¿cuál es la forma social de la metrópoli secularizada,
su silueta humana, la base institucional de su cultura? La for-
ma de la ciudad secularizada, junto con su estilo, comprende
su maniere d'étre, Su forma es su sistema social como dife-
renciado de su sistema cultural. Naturalmente la distinción
es meramente analítica. En la rea!idad la forma y el estilo se
funden; mas para nuestra discusión, en este capítulo enfoca-
remos la forma de la ciudad secularizada; dejaremos su esti-
lo para el siguiente.
Dejemos que dos imágenes extraídas del enclave físico de
la tecnópolis sugieran los elementos de su forma social en los
que deseamos concentrarnos. La primera es el cuadro conmu-
tador, la clave para la comunicación en la ciudad, ligando a
los seres humanos unos con otros a través de la magia elec-
trónica moderna. La segunda imagen es la hoja de trébol, la
imagen de la movilidad simultánea en muchas direcciones di-
ferentes. Estos símbolos sugieren posibilidades y problemas.
Ilustran dos componentes característicos de la moderna me-
trópoli: anonimidad y movilidad. Pero ¿por qué enfocar ha-
cia ellos?
No sólo son centrales la anonímidad y la movilidad. Son
también los dos rasgos del sistema socia! urbano que con
mayor frecuencia descuellan para el ataque de los críticos,
tanto religiosos como no religiosos. ¿Cuántas veces hemos oído
decir que la existencia del hombre urbano ha sido vaciada y
despojada por la cruel anonímidad y la incesante movilidad

61
de la ciudad? ¿Cuántas veces se ha descrito al hombre urba- sus dos últimas novelas ha sido interpretada a veces Como
no por sus detractores como un ser sin rasgos y despersona- una protesta contra la anonimidad urbana y burocrática.
lizado, precipitándose de aquí para allá sin tiempo alguno ¿Debe ser el escritor moderno antiurbano?
para cultivar relaciones más hondas o valores más duraderos? La verdad es que, para un artista literario genuino, la ciu-
Se debe en parte al hecho de que la anonimidad y la movili- dad es el cuadro pero no la diana verdadera de sus dardos.
dad se han convertido en epítetos antiurbanos el que necesi- Muchos escritores del siglo XIX y principios del xx no se per-
temos examinarlas y señalar su lado positivo. Y lo haremos cataron de que la anonimidad urbana tiene sus ventajas lo
mostrando primero cómo la anonimidad y la movilidad con- mismo que sus horrores. Un escritor que se hace esencial-
tribuyen al sostén de la vida humana en la ciudad más que a mente antiurbano deja de lado su ambición de grandeza: pues
su detracción, y por qué son modos indispensables de existen- lo que con frecuencia silencian los mórbidos críticos de la ano-
cia en el marco metropolitano. Después mostraremos por qué. nimidad es, en primer lugar, eso sin lo cual la vida en una
en una perspectiva teológica, la- ar:onimidad y la movilidad urbe moderna no podría ser humana, y en segundo lugar que
pueden incluso producir cierta congruencia con la fe bíblica la anonimidad representa para mucha gente un fenómeno li-
que nunca es captada por los repudiadores religiosos de la berador más que amenazante. Sirve para gran número de per-
urbanización. sonas de posibilidad de libertad en contraste a la servidum-
bre de la ley y de lo convencional. Miremos en primer lugar
cómo la anonimidad de la vida en la ciudad ayuda a preser-
var la privacidad que es esencial a la vida humana. Entonces
ANONIMIDAD indicaremos cómo la anonimidad puede ser entendida teoló-
gicamente como el Evangelio contra la Ley.
Todo novato universitario sabe que el hombre moderno es
una cifra sin rostro. El producto ofrecido en demasiados cur-
sos de humanidades y cursillos religiosos es el ehombre masa. El hombre ante el cuadro conmutador gigantesco
sin rasgos, reducido a un número O a una serie de agujeros
en una ficha IBM, vagando por la Tierra Yerma de T. S. Elliot El-hombre cosmopolita está sentado ante un cuadro con-
mutador vasto e inmensamente complicado. Es el hamo sym-
en busca de un nombre. La «pérdida de la identidad. y la «de-
bolicus/'éFhombre comunicador; y la metrópoli es una red
saparición del yo. han llegado a representar un papel aún inmensa de comunicaciones. Hay todo un mundo de posibili-
mayor en el pasatiempo popular de flagelar a la cultura ur- dades de comunicación a su alcance. El área urbana contem-
bana. ¿Dónde se origina este temor a la anonimidad? poránea representa un ingenioso invento para extender vasta-
Aparte de lo chabacanas y trilladas que tales críticas pue- mente el alcance de la comunicación humana y ampliar el ho-
dan ser en nuestro tiempo, provienen de unos impresionantes rizonte de la elección individual. De esta forma la urbaniza-
antepasados intelectuales. Sóren Kierkegaard fulminó brillan- ción contribuye a la libertad del hombre. Esto es perfecta-
temente contra ciertos elementos de sociedad masiva y vida mente evidente cuando pensamos, por ejemplo, en el cine, los
urbana en La Era Presente (1846l. José Ortega y Gasset, el ñ-
teatros y restaurantes. Los residentes de una ciudad de 10.000
lósofo español, manifiesta la repugnancia aristocrática con- habitantes pueden estar limitados a uno o dos teatros, míen-
tra la eliminación de las clases sociales y el carácter anónimo tras que la gente que vive en una ciudad de un millón puede
de la sociedad moderna en su obra La Rebelión de las Masas escoger, quizás, entre cincuenta films en una noche dada. El
(1932). El libro de Rainer Maria Rilke Cuadernos de Malte mismo principio es válido para los restaurantes, escuelas, e in..
Lauridi Brigge despliega un horror metafísico hacia la imper- cluso en cierta medida para las oportunidades de empleo o de
sonalidad de la vida y la pérdida del misterio de las cosas que elección del compañero de matrimonio. El hombre urbano es
él encontró en la ciudad. Sobre todo, la negativa de Franz libre para escoger en un margen más amplio de alternativas.
Kafka a poner nombre alguno a los principales personajes de
63
62
y así queda enaltecida su mayoría de edad como homo symbo- esenciales de los que son parte integrante. La vida urbana de-
licus. manda que tratemos a la mayoría de la gente que encontra-
Pero la libertad siempre exige disciplina. La mera ase- mas como personas: no como cosas, pero tampoco como fa-
quibilidad de un espectro tan amplio de posibilidades requie- miliares íntimos. Esto a su vez produce el género de «inmuní-
re un ajuste del comportamiento del hombre urbano. Debe dad. contra los encuentros personales que Louis Wirth expli-
ejercitar la elección con mayor frecuencia, y toda elección ca de esta forma:
siempre significa al mismo tiempo exclusión. No se limita a
«ir al cine» en una noche libre, como puede hacerlo el hom- «Característicamente, los urbanistas se encuentran mutua-
bre de aldea; debe escoger uno de los cincuenta films que se mente en papeles sumamente segmentarios. Ciertamente de-
proyectan. Esto significa una decisión consciente de no ver los penden de más gente para la satisfacción de sus necesidades
otros cuarenta y nueve. que la gente del campo y por consiguiente están asociados con
En el área de estas relaciones personales esta selectividad un mayor número de grupos organizados; pero dependen me-
se hace más exigente. El hombre urbano tiene una variedad nos de personas particulares, y su dependencia de los otros
más amplia de «contactos» que el aldeano; puede escoger sólo está confinada a un aspecto sumamente fraccionalízado de la
un número limitado de amigos. Debe tener relaciones más o vida de los demás. Esto es esencialmente lo que significamos
menos impersonales ~r.m la mayoría de las personas con quie- cuando decimos que la ciudad está caracterizada por contac-
nes entra en contacto.iprecisarnente para escoger ciertas amis- tos secundarios más que primarios. Los contactos de la ciu-
tades que cultivar. Quizá lo que mejor simboliza esta selecti- dad pueden realmente ser cara a cara, pero sin embargo son
vidad es el' teléfono desconectado o el número que no consta impersonales, superficiales, transitorios y fraccionarios. La re-
en el listín. Una persona no solicita un número privado para serva, la diferencia, y el talante altivo que manifiestan los ur-
reducir la profundidad de sus relaciones. Al contrario; lo hace banistas en sus relaciones pueden ser considerados como arti-
para preservar y profundizar las valiosas amistades que tiene ficios para ínmunizarse contra las pretensiones personales y
contra el diluvio de mensajes que recibirá si está abierta por expectaciones de otros.» 1
principio en una base igual a cuantos intenten comunicar, in-
cluyendo toda esa hueste de vendedores que violan la vida Esta inmunización tiene como resultado una forma de vida
privada del individuo tan arrogantemente. Aquellos que quere- que con frecuencia parece fría e incluso sin entrañas a aque-
mos conocer tienen nuestro número; los otros no: Somos llos que no están familiarizados con la dinámica de la vida
libres de utilizar el cuadro conmutador sin ser víctimas de urbana. Aquí tanto los escritores como los sociólogos han fa-
sus infinitas posibilidades. llado el tiro. Los románticos culturales como Rilke y Ortega
El hombre urbano debe distinguir cuidadosamente entre retrocedieron disgustados ante lo que ellos tomaron como
su vída privada y sus relaciones públicas. Puesto que depende la crueldad de la ciudad. En sociología también encontró eco
de una red tan compleja de servicios para mantenerse en exis- una crítica similar. Las relaciones en la ciudad, se quejaban
tencia en una ciudad moderna, la mayoría de sus transaccio- algunos, tendían a -ser vaciadas de su substancia realmente
nes tendrán que ser públicas y serán lo que los sociólogos lla- humana y se convertían en cosas mecánicas y muertas.
man funcionales o secundarias. En la mayoría de sus relacio-
nes tratará con personas con quienes no puede interesarse Uno de los más influyentes detractores sociológicos de la
como individuos; antes bien debe tratar con ellas en término forma de la vida urbana fue el investigador alemán Ferdinand
de los servicios que puede ofrecer y recibir. Esto es esencial Tónnies (1855-1936), cuya obra ha continuado ejerciendo una
en la vida urbana. Los cobradores de la luz o lectores del considerable influencia en la sociología moderna y en el aná-
contador de gas que quedaran inmersos en las vidas de las lisis cultural. En 1887 Tonnies publicó un libro en el que con-
personas a quienes estaban sirviendo serían una amenaza. trastó el ensamblaje orgánico y coherente de la Gemeinschajt
Pronto causarían un derrumbamiento total en los sistemas (comunidad) con el nexo más racional, planeado y parcial de

64 Pe 13.6 6S
la Gesellschait (sociedad). Kaspar Naegele sumariza la dístín-
ción de Ténnies: nimos como yo para ellos. Es más, en el caso del reparador
de mi coche, espero no volverlo a ver: no porque sea un hom-
«Las relaciones del tipo Gemeinschajt son más inclusivas; bre desagradable, sino porque mi única razón para verlo de
las personas se confrontan mutuamente como fines, se ligan nuevo sería una nueva y costosa avería en mi coche. Lo im-
unas a otras más duraderamente ... En la Gesellschaft su con- portante aquí es que mis relaciones con- empleados de banco
sideración mutua está circunscrita por un sentido de obliga- y mecánicos no son menos humanas o auténticas meramente
ción específica, si no formal ... Una transacción puede ocurrir porque ambos preferimos mantener el anonimato. Y aquí es
sin ningún otro encuentro, dejando ambos partidos virtual- donde gran parte del análisis teológicode la urbanización se
mente anónimos.» 2 ha extraviado desesperadamente.
Los teólogos se han gastado en correrías bien intencíona-
Tónnies está hablando de lo que algunos sociólogos des- das contra la «despersonalización de la vida 'urbana», con fre-
criben como relaciones «primarias» frente a las secundarias, cuencia guiados por una falsa interpretación de la filosofía de
o relaciones «orgánicas» frente a las «funcionales». Habiendo Martin Buber de las relaciones «Yo y Tú». En contraste con
vivido como aldeano y urbanita sé concretamente lo que sig- aquellos que utilizan sus categorías de una forma diferente,
nifican estos términos. Durante mi infancia mis padres nun- Buber mismo jamás pretendió que todas nuestras relaciones
ca mencionaron a «el lechero», «el agente de seguros», «el hubieran de ser de una profunda variedad Yo-Tú interperso-
chatarrero». Estas personas eran, respectivamente, Paul Wea- nal. Sabía que su experiencia era rica y rara. Pero Buber abrió
ver, loe Villanova y Roxy Barazano. Todas las transacciones la puerta al malentendido olvidando estudiar concienzuda-
de nuestra familia tenían lugar dentro de un círculo de amis- mente el lugar de los tipos de relaciones que actualmente
tad más inclusiva y lazos parentales con las mismas personas. constituyen la mayor parte de nuestra vida, un punto al que
volveremos en breve.
Nunca eran anónimos. De hecho, el vendedor o repartidor oca-
sional, el forastero desconocido, era siempre mirado con sos- Un estudio reciente hecho por algunos ministros protestan-
tes en una nueva área urbana de pisos donde quisieron esta-
pecha hasta que supiéramos de dónde venía, quiénes eran
blecer grupos de iglesia en las casas, lustra el desenfocado
sus padres y si su familia era «algo bueno». Las excursiones
éntasis en las relaciones Yo-Tú que ha marcado la teología
a la carnicería, a la estación de gasolina, a la oficina de co- cristiana moderna. Al nevar a cabo el estudio, los pastores
rreos, eran inevitablemente visitas sociales, nunca contactos quedaron atónitos al descubrir que los habitantes recién
meramente funcionales. gados a las viviendas, que ellos suponían se encontrarían solos
Ahora, como urbanita, mis transacciones son de un género y desesperados por relacionarse, no querían encontrarse con
muy distinto. Si necesito que reparen la dirección de mi co- sus vecinos socialmente ni tenían interés alguno en la Iglesia o
che, comprar una antena de televisión o cobrar un cheque, me grupos comunitarios. Al principio los ministros deploraron lo
encuentro en relaciones funcionales con mecánicos, vendedo- que denominaron una «patología social» y una psicología de
res y empleados de banco a quienes jamás veo en otra cone- «puerco espín». Más tarde, sin embargo, hallaron que lo que
xión. Estos «contactos» no son «mezquinos, sucios o bruta- habían encontrado no era más que una mera técnica de su-
les», aunque tienden a ser cortos, al menos no más largos del pervivencia. La resistencia a los esfuerzos por someterlos a la
tiempo requerido para hacer la transacción e intercambiar un vecindad y socialización es una habilidad que los habitantes
breve saludo. Algunos de estos contactos humanos ·ocurren de pisos deben desarrollar si han de mantener relaciones hu-
con una frecuencia considerable, de forma que llego a cono- manas en absoluto. Es un elemento esencial en la forma de
cer los modales y quizás incluso hasta los nombres de algunas la ciudad secular.
de las personas. Pero las relaciones son unifacéticas y «seg- Al condenar la anonimidad urbana, los ministros habían
mentarías», No me encuentro con estas personas en ningún cometido el error de confundir el ethos preurbano con el con-
otro contexto. Para mí siguen siendo esencialmente tan ano- cepto cristiano de koinomia: No son la misma cosa. Los mí-

66 67
nístros hablan querido desarrollar una especie de cohesión de capacidad para vivir responsablemente con un número cre-
aldea entre la gente, una de cuyas principales razones para ciente de vecinos. Los investigadores eclesíásticos que movie-
trasladarse a los pISOS es escapar de las relaciones impuestas ron sus cabezas ante la evasividad de los habitantes de pisos
sobre ellos por la falta de anonimidad de la aldea. Los habí- habían olvidado esto. Habían llegado a la ciudad con una teo-
tantes de pisos, como la mayoría de los urbanistas, viven una logía de aldea y habían tropezado con un esencial artilugio
vida en que las relaciones están fundamentadas en una selec-
defensivo: la amable negativa a la camaradería, sin la cual la
ción libre y un interés común, usualmente exentos de proxí-
existencia urbana no podría ser humana. Habían pasado por
midad espacial. Los estudios han mostrado que incluso los
patr ones de la amistad dentro de un gran complejo de vivien- alto el hecho de que el tecnopolita debe cultivar y proteger su
das siguen líneas de edad, tamaño de la familia, e interés pero vida privada. Debe restringir el número de las personas que
sonal. Ordinariamente no surgen de la mera adyacencia de los tienen su teléfono o saben su nombre.
pisos. Así pues, la queja de que los habitantes de pisos con El habítante de un pueblo, por otra parte, vive dentro de
frecuencia viven años enteros exactamente debajo de otra fa- un cJrculo restringido de relaciones y siente que quizá se le
milia pero «DO llegan realmente a conocerlos» olvida el he- escapa un mundo más amplio. Como las personas que conoce
cho de que muchos escogen específicamente el no conocer tambíén conocen a otros, cotillea más y ansía oir cotilleo. Su
a sus vecinos espaciales en ningún sentido íntimo. Esto les vida privada es pública y viceversa. Mientras el hombre urba-
permite más tiempo y energía para cultivar las amistades que no está descolgando el teléfono, el hombre de pueblo (o su
ellos mismos seleccionan. Esto no quiere decir que el habi- esposa) puede estar escuchando sobre la línea del partido 'PO'-
tante del piso no pueda amar a su vecino de enfrente. Puede lítico o su equivalente moderno, cotilleando en el casino.
y con frecuencia lo hace, ciertamente con menos frecuencia El hombre urbano, por contraste, quiere mantener una dís-
que el residente de la ciudad pequeña. Pero lo hace por ser tinción clara entre lo privado y lo público. De otra forma la
un inquilino dependiente, por llevar parte de la responsabi- vida lo abrumarla y deshumanizaría. Su vida representa un
lidad común que ambos tienen en ese segmento de su vida punto tocado por docenas de sistemas y centenares de per-
formado por la residencia. Esto no requiere que se conviertan sanas. Su capacidad para conocer a algunos de ellos mejor ne-
en camaradas. cesita que minimice la profundidad de sus relaciones con otros
Todo esto significa que el hombre secular urbano está Ila- muchos. Escuchar el cotilleo del cartero se convierte para el
mado a un género distinto de vecindad del que practicó su hombre urbano en un acto de mera gentileza, ya que proba-
predecesor habitante del pueblo. Al igual que el samaritano blemente no tiene interés alguno en las personas de quienes el
descrito por Jesús en la parábola que díjo en respuesta a la cartero desea hablar. Al contrario de mís padres, que sospe-
pregunta «¿Quién es mi prójimc?», su principal responsabili- chaban de todos los forasteros, tiende a ser receloso, no de los
dad es- hacer de forma competente lo que debe hacerse para funcionarios que desconoce, sino de aquellos a quienes conoce.
asegurar la salud y el bienestar de su prójimo, de su vecino.
:El hbmbre, que cayó en manos de ladrones no era «el vecino
de' enfrente» para el samaritano, pero le ayudó de una forma La anonimidad como liberacián de la Ley
'eficiente, sin sentimentalismo. No formó una relación Yo-Tú
con él, sino que vendó sus heridas y aseguró al mesonero el ¿Cómo puede entenderse la anonimidad urbana teológica.
dinero suficiente para cubrir sus gastos. mente? Aquí llega a la mente la distinción tradicional entre
La anonimidad urbana no tiene por qué ser descorazonado- Ley y Evangelio. Al emplear estos términos no hacemos refe-
ra. La sociabilidad de la aldea puede enmascarar una hostili- rencias a normas religiosas o a predicación fogosa, sino a la
dad asesina. La soledad es indudablemente Un serio problema tensión entre la esclavitud al pasado y la libertad para el fu-
en la gran urbe, pero no puede resolverse forzando a los uro turo. En este sentido la Ley significa todo aquello que nos
banitas a relaciones que diezman su vida privada y reducen su liga de forma uo crttíca a convencionalismos heredados; y el

68 6'J
Evangelio es aquello que nos libera para decidir por nosotros glándulas más clases. El hombre no puede vivir sin la Ley,
mismos. pe:o cuando la Ley se hace totalmente determinativa, entonces
Como escribió una vez el teólogo contemporáneo alemán deja de ser realmente hombre.
Rudolf Bultmann, la Ley significa «los patrones de este mun- Desde esta perspectiva, la urbanización puede ser conside-
do•.' Es lo que Riesman llama el poder de la «otra dirección. rada como una liberación de algunos de los lazos empalaga-
que nos lleva hacia la conformidad con las expectaciones y sos de la sociedad preurbana. Es la oportunidad de ser libre.
costumbres de la cultura, impuesta en mil formas pequeñas, La liberación del hombre urbano de los convencionalismos
casi imperceptibles, por la gente que hace las elecciones por impuestos hace que le sea necesario elegir por sí mismo. El
nosotros. Cuando la Ley más que el Evangelio se convierte hecho de ser anónimo para la mayoría de la gen te le permite
en la base para nuestra vida, milita contra la elección y la lí- tener un rostro y un nombre para otros.
bertad. Decide por nosotros, atrofiando de esta forma nues- Esto no es una tarea fácil de realizar. El desafío de, vivir
tra capacidad de responsabilidad. Igualmente, el Evangelio en responsablemente dentro de relaciones segmentarias es .forml-
un sentido más amplio significa una llamada a la elección y a dable, especialmente para aquellos que han sido criados en
la responsabilidad. Designa no meramente el mensaje verbal culturas aldeana o tradicional. Con mucha frecuencia un per-
de la Iglesia, sino también la llamada que llega a cualquier sistente sentido de culpabilidad atormenta al hombre urbano
hombre cuando es confrontado con el privilegio y la necesí- con raíces rurales porque no puede concebir la posibilidad
dad de tomar una decisión responsable, no determinada por de cultivar una relación Ya-Tú con todo el mundo. Desdicha-
el ámbito cultural o el convencionalismo social. El empleo damente la Iglesia, en gran parte ligada a un ethos preurba-
que hacemos aquí de la dialéctica Ley-Evangelio no sugiere no, con frecuencia exacerba esta dificultad procurando pro-
que tenga una trascendencia mayor de la que le concede oro mover una intimidad aldeana entre los urbanitas y predican-
dinariamente la teología. Sugiere que en el proceso histórico do la necesidad de las relaciones Ya-Tú como las únicas real-
mismo el hombre se encuentra con Aquel que lo llama a la mente humanas. Pero esto representa una falsa interpretación
existencia como un ser que decide libremente, y sabe que ni del Evangelio y un mal servicio al urbanita. Las relaciones
su historia pasada ni su medio ambiente determinan lo que entre los urbanitas no tienen por qué ser algo sin vida y sin
él hace. En la anonimidad de la cultura urbana, lejos de la alma porque sean impersonales. Jane Jacobs en su Death and
pecera de la vida del pueblo, el hombre moderno experimenta Lite oi Great American Cities ("Muerte y Vida de las Grandes
tanto el terror como el deleite de la libertad humana más Ciudades Americanas») ha captado el sabor de la vecindad ur-
agudamente. El Dios bíblico es percibido en el todo de la rea- bana excepcionalmente bien. Necesita aprender cómo disfru-
lidad social, y la Ley y el Evangelio nos proporcionan un án- tar de las relaciones públicas sin permitir que se conviertan
gulo de visión por el que comprendemos los acontecimientos en privadas:
seculares, incluyendo la urbanización. El Dios del Evangelio
es Aquel que quiere libertad y responsabilidad, que apunta «Nadie puede dejar su casa abierta en una gran urbe. Na-
hacia el futuro en esperanza. La Ley, por otra parte, incluye die desea hacerlo. Y sin embargo, si los contactos interesan-
todo fenómeno cultural que mantiene a los hombres en inma- tes, útiles y significativos entre los urbanitas están confinados
durez, en cautividad a lo convencional y a la tradición. La Ley a las amistades apropiadas para la vida privada, la ciudad se
es impuesta por el peso de la opinión humana; el Evangelio embrutece. Las urbes están llenas de personas con las cuales
es la actividad de Dios creando nuevas posibilidades en la desde tu punto de vista, o el mío, o el de cualquier otro indi-
historia. La Ley significa el hecho de que el hombre vive en viduo, cierto grado de contacto es útil o agradable; pero tú
no las quieres en tu carroza. Ni ellas te quieren en la suya.s s
sociedad; el Evangelio apunta al hecho igualmente importante
de que es algo más que la intersección de fuerzas sociales. Se
siente personalmente llamado a escoger, a actualizar una iden- Los teólogos harían bien en apreciar esta cohesión carac-
tidad potencial que es algo más que la suma de lo.. genes más terísticamente urbana tan apropiadamente descrita por Jane

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Jacobs, y ver en su interrelación impersonal, incluso anóní- MOVILIDAD
ma, una forma auténtica de la existencia humana corporativa
Toda la tendencia en la sociedad moderna apunta a una
en la época urbana. ' movilidad acelerada, La tecnología cierra el taller del guar-
Necesitamos desarrollar una viable teología del anonimato. nicionero y abre laboratorios electrónicos. La industrializa-
Al hacerlo, podría ser útil añadir otro tipo de relación huma- ción no sólo atrae a las masas de las aldeas a las ciudades;
na al famoso par de Buber. Además de las relaciones «Yo- también invade las granjas, transformándolas en factorías de
Ello», en que la otra persona es reducida a la condición de alimentos y disminuyendo crecientemente el número de ma-
un objeto, y en adición al profundo encuentro «Yo-Tú» perso- nos requeridas para hacer el trabajo. La ciudad moderna es
nalmente formativo, ¿por qué rio podríamos desarrollar una un movimiento de masas. Ha sido descrita por un autor como
teología de la relación «Yo-Usted»? La filosofía de .Buber su- una especie de escenario donde la gente pausa en su cornple-
fre una dicotomía innecesaria. Quizás entre los dos polos de jo movimiento de un lugar a otro. No sólo migrámos entre
relación humana que él ha elaborado nosotros podríamos de-- ciudades en busca de mejora, sino que también migramos
signar un tercero. En él estarían incluidas todas esas relacio- dentro de las ciudades para buscar ambientes más conveníen-
nes públicas que disfrutamos en la ciudad pero que no pero tes o congeniales. El autobús o el metro representan una pe-
mitimos que se conviertan en privadas. Estos contactos pue- queña migración diaria. Tomamos el autobús no sólo para ir
den ser decididamente humanos aun cuando sigan siendo un al trabajo, sino también para ir de compras, para divertirnos,
tanto distantes. Nos gustan estas personas, pero, como dice para socializar. Todo el mundo va a algún sitio, ¿pero qué nos
Jane Jacobs, «no los queremos en nuestra carroza ni ellos nos ocurre a nosotros corno personas en el trayecto?
quieren en la suya». Algunos consíderan la alta movilidad de la vida moderna
El peligro en la tipología Yo-Tú es que todas las relacio- a la luz más negativa posible. Ha surgido toda una literatura
nes que no son profundamente personales y significativas de protesta, gran parte de ella de naturaleza religiosa, que la-
tienden a ser barridas o arrojadas en la categoría Yo-Ello. menta la pretendida superficialidad y frustración del hombre
Pero no tiene por qué ser así. El desarrollo de una teología urbano. Incontables sermones deploran «el vértigo de la vida
de la relación Yo-Usted clarificaría grandemente las posibili- moderna» y la disminución de los valores espirituales que se
dades humanas de la vida urbana, y ayudaría a tener en jaque supone acompaña a la pérdida de los patrones culturales más
todos ]05 intentos de seducir a los urbanitas para que entren sedentarios. En un nivel más serio, en la literatura contempo-
en convivialidad preurbana bajo el pretexto de salvar sus ránea continuamente afloran temas sobre la desradícación y
almas. alienación. Efectivamente, los mayores novelistas de nuestro
El desarrollo de tal teología ayudaría a exponer los peli- síglo han escogido el crear héroes que vagan lejos de su hogar
gros reales inherentes en la anonimídad urbana, como opues- en medio de extraños y forasteros. Inmediatamente vienen a
tos a los seudopeligros. Las posibilidades tecnopolitas pueden mi mente José en Egipto, de Thomas Mann; Ulises, de Joyce y
convertirse en nuevos convencionalismos rígidos. La libertad El Castíllo de Franz Kafka. Albert Camus y André Gide trata-
puede ser empleada siempre para fines antihumanos. El ron de temas similares. Una y otra vez vuelve la imagen del
Evangelio puede osificar en un nuevo legalismo. Pero ninguno hombre como vagabundo acosado y sin hogar, con frecuencia
de estos riesgos puede ser expuesto si continuamos insistien- con un absorbente poder artístico. La cuestión es, sin embar-
do en juzgar la vida urbana por normas preurbanas. A pesar go: ¿Ha de empobrecerse el hombre necesariamente por la
de sus riesgos graves, la forma anónima de la vida urbana movilidad? ¿Puede viajar sin perderse? ¿Puede moverse sin
ayuda al hombre a liberarse de la Ley. Para mucha gente ésta vagabundear?
es una gloriosa liberación, un éxodo de las pesadas tradicio- Antes de volver a estas cuestiones, vale la pena señalar que
nes y expectaciones de la vida pueblerina y una entrada a las los hombres de letras americanos raras veces han adoptado
emocionantes posibilidades nuevas de elección que impreg.. un concepto tan sombrío de la movilidad. Efectivamente, el
nan la metrópoli secularizada.
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relato de la vida de viajeros incansables ha sido casi una es-
pecialidad de los escritores americanos. Aunque Moby Dick La moderna metrópoli es un sistema de vías -vías subterrá-
neas, vías terrestres, vías aéreas- que enlazan una ciudad con
trata de algo más que la pesca de la ballena, es imposible
leerla, al igual que las otras novelas de MelvilIe, tales como otra y cada parte de la ciudad con otras. Es también un sis-
Typee o BiIly Budd, sin tener la sensación de su auténtico tema de facilitadores verticales, que arrebatan al hombre de
amor por los barcos y los viajeros. En Huckleberry Finn, Mark la calle al terrado, de la planta baja del conserje al último
Twain nos habla de las complicadas relaciones entre un niño piso del rascacielos, y del último piso a la planta. El urbani-
blanco y un hombre negro, pero es digno de notar que los per- ta está ciertamente en movimiento; y podemos esperar que el
sonajes se encuentran navegando en una balsa Mississippi ritmo y la extensión de la movilidad aumenten con el tiempo.
abajo. El marco de las novelas de Joseph Conrad era también Los analistas a veces distinguen entre dos tipos de movi-
el mar, aunque Thomas Wolf, que representa a una generación lidad: I(eo¡rráfica v ocunacional, A veces! se añaden la movili-
más joven albergó una pasión inveterada por los ferrocarriles. dad de la condición social, de la clase, y otras formas de mo-
Henry James es ya tan famoso por sus diarios de viaje como vilidad «social>. Pero como éstas están tan íntimamente liga-
por sus novelas y ensayos. Hemingway, Steinbeck y Dos Pas- das a la movilidad del empleo y la residencia, nos limitaremos
sos han escrito con deleite sobre viajeros. Quizá la fascinación aquí a discutir los problemas y posibilidades del movimiento
por los automóviles que encontramos en John Updike y Jack a nuevos empleos y viviendas.
Kerouac represente la fase más reciente de la tradicional in- Hav muchos críticos de la movilidad residencial y ocupa-
toxicación del escritor americano por visitar lugares. cional. Emplean una retórica distinta, pero con mucha fre-
América ha producido una serie de escritores que tienden cuencia pintan paisajes verbales de vivienda y vocación que
a celebrar más que a denigrar la movilidad. Pero los america- están cargados de sentimientos religiosos. Para muchas perso-
nos siempre han sido un pueblo trashumante. Tuvieron que nas estas imágenes tienen un verdadero atractivo. Nacer y
serlo, incluso para venir aquí. Con una excepción importante. criarse en el mismo bloque de viviendas donde uno puede in-
los negros, todos los americanos provienen de gentes que vo- cluso envejecer y morir tiene cierta atracción de comodi-
luntariamente dejaron la patria para venir a una tierra nue- dad. Trabajar en el mismo empleo y en el mismo lugar todos
va. Los sociólogos saben que la persona que se ha trasladado los años adultos de una persona también puede producir ele-
una vez volverá a trasladarse con mayor facilidad que aquella mentas de comodidad. Pero aquellos que lamentan la desapari-
"que nunca se movió de su sitio. Saben también que los que ción de la era en que se suponía haberse conseguido esta con-
han viajado son, generalmente, más tolerantes, con nuevas dición estable e idílica olvidan un hecho importante: sólo una
ideas y posibilidades. Habiendo abrigado y realizado un gran insignificante minoría disfrutó realmente de semejante per-
cambio, nunca son reticentes para abrigar la posibilidad de manencia pastoril. La mayoría de las personas en las socieda-
otros. Examinemos cómo la movilidad presta una forma vital des premóviles vivieron y trabajaron en condiciones a las que'
a la vida urbana moderna. no desearíamos volver. Todos nosotros hoy día nos opondría-
mos vigorosamente a vivir en la casa o a hacer el trabajo que
hicieron nuestros bisabuelos. El hecho es que la mayoría de
El hombre en la hoja de trébol nuestros bisabuelos eran sucios y pobres y vivian en casuchas.
La mayoría de los hombres están mucho mejor hoy día por-
El tecnopolita está siempre en marcha. Además del gigan- que nuestros predecesores fueron móviles. La movilidad es
tesco cuadro computador, puede ser descrito como un conduc- siempre el arma de las clases bajas. El deseo de combatir la
tor en una intersección de hoja de trébol. Otras imágenes de movilidad, de imponer la inmovilidad residencial y ocupacio-
la urbe incJuven la torre de control de un areopuerto, los as- nal, es una distorsión romántica que emana de una mentali-
censores de alta velocidad, y las escaleras automáticas subíen- dad reaccionaria.
doy bajando incesantemente en grandes almacenes y oficinas. La movilidad está íntimamente ligada con el cambio social;

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conocidas -Bull Run y Gettysburg- ahora tenían lugar en
y as! "los guardianes 'del status qua siempre se han opuesto a centros urbanos como Birmingharn, y se difundieron a las
la movilidad. Tienen sus razones para hacerlo así. Saben que provincias. La movilidad había abierto la jaula.
los cambios en una esfera de la vida -empleo o residencia- La movilidad geográfica siempre apunta a la movilidad so-
conducirán a otros tipos de cambio. Los conservadores en la cial u ocupaciona1. Incluso en los libros de historias, el hijo
polís de Atenas tenían razón al oponerse ferozmente a la cons- abandona el «hogar familiar para buscar fortuna», La movili-
trucíón de un puerto en el Pireo. Sabían que mezclados con dad en un área significa movilidad en otra. Las personas en
los productos exóticos de costas extrañas vendrían seres hu- marcha espacialmente también lo están, en general, intelectual,
manos con ideas exóticas que harían temblar los fundamen- económica y psicológicamente. Todo esto, naturalmente, ame-
tos de su seguridad. La oposición virulenta a la construcción naza a aquellos que ya ocupan las posiciones de poder e in-
de ferrocarriles encontró eco en los lores del sistema estable- fluencia en la sociedad. Son precisamente los que están en el
cido inglés a principios del siglo XIX. no porque los ferroca- nivel más bajo los que tienen todo que ganar y nada que per-
rriles fueran ruidosos o sucios, sino porque incluso los aldea- der en una sociedad móvil. Por consiguiente no es difícil des-
nos más humildes se trasladarían ahora a otras ciudades. En- cubrir prejuicios de clase detrás de las objeciones religiosas
tonces no se podría impedir que cayeran bajo influencias ex- a la movilidad. COlTIO el romanticismo y la reacción con tanta
trañas, ya que errarían de aquí para allá sin los ordinarios frecuencia van cogidos del brazo, es igualmente fácil localizar
controles sociales. Lo peor de todo, se aducía, conocerían a una ideología aristocrática o conservadora en las defensas de
gente que jamás habían oído hablar de sus hacendados locales. la estabilidad ocupacional y la inercia del «hogar, duice ho-
Verían sus aldeas en su propia perspectiva y podrían perder gar» que con frecuencia se funden con los toques de alerta
todo respeto por la autoridad tradicional. religiosos. La movilidad amenaza al hombre en la cumbre y al
La canción de la Primera Guerra Mundial «How Ya Gonna' statu qua.
Keep 'Em Down on the Farm Now that They've Seen Paree?_ Una sociedad industrial avanzada queda estrangulada sin
(.Cómo los vas a tener allá en la granja ahora que han visto movilidad. La gente debe estar clispucsta a trashumar. Nuevos
París?») ilustra la relación entre movilidad, urbanización y empleos aparecen en diferentes lugares. La tecnología hace
cambio social. Los que han sido atraídos a 1" órbita de la vida que los obreros especializados sean anacrónicos; aun cuando
urbana demoledora de la tradición jamás vuelven a ser los sean reinstruidos, su habilidad recién adquirida puede resul-
mismos. Siempre sabrán que las cosas podrían ser distintas; tar anacrónica antes de que la aprendan. La promoción en la
jamás volverán a aceptar el caserío como cosa de hecho; y mayoría de las firmas y crecientemente en las instituciones
esto constituye el semillero de la revolución. docentes significa un traslado de un lugar a otro. Los viajes
-. En nuestro propio país la aparición del Movimiento por y las vacaciones exponen a la gente a innumerables vistas de
la Libertad de los Negros provee un ejemplo particularmente nuevas experiencias. Aquellas tendencias en nuestra sociedad
bueno de la relación entre la movilidad y el cambio social. que están inclinadas a retardar o desalentar la movilidad
Muchos observadores creen que el movimiento de grandes con- siempre surgen de personas que están intentado impedir que
tingentes de negros de las áreas rurales en el sur a los centros otros incrementen su participación en el poder o en las re-
industriales urbanos, además de la experiencia de miles de jó- compensas de la sociedad integral. Y así la planificación de
venes negros en el servicio militar, proporcionó los datos so-
viviendas y empleos que reducen la movilidad de Jos negros,
ciales indispensables que han preparado la revolución de los por ejemplo, funcionan como arena en el estribor de la eco-
derechos civiles. Los negros descubrieron que las cosas no te-
nomía, y la sociedad entera sufre. Pero ¿y los efectos destruc-
nísri por qué estar como estaban. Los que actuaron contra la tivos de la movilidad?
opresión eran jóvenes, y también geográfica y ocupacional-
mente móviles. Sus batallas, al contrario de aquellas de la
Guerra Civil que tuvieron lugar en aldeas hasta entonces des-
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eran las deidades reconocidas en Canaán; y cuando los nomá-
dicos hijos de Israel finalmente se establecieron allí, tuvieron
Yave '1 tos BtUlIim
que arrostrar la cuestión de qué tenían que hacer con los dio-
Admitamos desde el comienzo que la movilidad produce ses locales. La palabra baal misma significa «posesor» o «ha-
una hecatombe en la religión tradicional. Separa a las perso- bitante». Los «Baalim» de Canaán eran los propietarios de
nas de los santos lugares. La mezcla con prójimos cuyos dio- ciertas actividades, o más frecuentemente de ciertas ciudades
ses tienen nombres diferentes y que los adoran de formas dis- y lugares. Eran dioses inmóviles. Un baal particular esperaba
tintas. Pero, puesto que ya hemos observado la importante culto de un pueblo en tanto estuviera dentro de su jurisdic-
conexión entre urbanización y secularización, no tenemos ra- ción territorial. Los Baalim eran los dioses de un pueblo se-
zón alguna para detenernos a lamentar este proceso. Cuanto dentario, suspicaz de cualquier clase de cambio.
desearnos decir es que. desde una perspectiva bíblica, la mo- Yavé, por otra parte, no era un dios circunscrito a un fu-
vilidad también puede ser considerada positivamente. Sin ig- gar. Es verdad que se había aparecido en lugares particulares
norar los peligros que puede acarrear o los problemas que como el Sinaf o en la zarza ardiendo, pero en realidad no es-
crea, debemos insistir en que la movilidad ofrece posibilida- taba limitado a estos lugares. No solamente se trasladaba con
des positivas para los individuos. su pueblo, sino que <caminaba delante de ellos». Aunque el
Cuando procuramos comprender el fenómeno de la movilí- concepto de Yavé como un Dios nómada, no espacial. fue cons-
dad desde una perspectiva teológica, nos conviene recordar tantemente amenazado por el sincretismo con el Baal cana-
que todo el concepto hebreo de Dios surgió de un pueblo nó- neo, finalmente salió airoso de la prueba. Con el Déutero-
mada, esencialmente trashumante. S610 en relativos períodos Isaías quedó claramente establecido que ni siquiera la roca de
breves tuvieron los judíos «una patria propia», y estos perío- Sión en Jerusalén podía tener pretensión alguna ante Yavé,
dos son generalmente considerados como los menos creadores que gobernaba todos los pueblos y se trasladaba a donde que-
en su carrera como pueblo. La experiencia de la huida de ría. Esta fue una victoria crucial para la fe yavista, ya que el
Egipto, de su vida errante en el desierto, y de las batallas de carácter histórico del concepto israelita de la vida depende
Canaán constituyó el eje de los acontecimientos en que se de la rotunda negativa de Yavé a ser un dios lar de algún
basó la fe israelita. Los mayores profetas, Jeremías y el Déute- «hogar. dulce hogar».
ro-Isaías, * cumplieron su labor bien mientras la seguridad de Una de las evidencias más claras de la movilidad de Yavé
la patria era aplastada, o en el exilio político. El nivel profé- es el Arca de la Alianza, sobre la cual han especulado los ar-
tico de Israel después de la restauración bajo Esdras y Nehe- queólogos bíblicos. Está descrita en varios pasajes del Antiguo
mías descendió vertiginosamente. Efectivamente, el universa- Testamento, Algunos creen que el Arca era un cofre en el que
lismo que estalló durante la cautividad se perdió casi de vis- los hebreos llevaban a la batalla las sagradas piedras. Otros
ta durante el período regresivo de la restauración. En pocas cr~en que era un trono sobre el cual un Yavé invisible mar-
palabras, cuando los judíos estaban errantes y desarraigados chaba junto con su pueblo. Aparte de lo que realmente pare-
parecen estar más cerca de cumplir su vocación. ciera. es evidente que el Arca era móvil. Al contrario de los
Las claves características de Yavé, el Dios del Antiguo Tes-
templos incas, de las efigies egipcias o de los zigurats babilóni-
tamento, están ligadas a esta movilidad. Es el Dios de la his-
cos, podía ser cogida a hombros y transportada a dondequiera
toria y del tiempo. No está ubicado espacialmente. Precisa-
que fuera el pueblo. Al contrario de los baales, no era estacio-
mente porque Yavé, al igual que los judíos, era un nómada, el
naria. Aún más importante, cuando el arca fue capturada fi-
período sedentario en Canaán centelleó con la batalla titánica
entre Yavé y los baales. La lucha surgió porque los Baalim nalmente por los filisteos, los judíos comenzaron a darse cuen-
ta de que Yavé no estaba localizado ni siquiera en ella. La
captura del Arca los preparó para la destrucción eventual del
• El autor an6nimo de Isaíaa 40-55. Hoy dia es caaí generalmen- Templo y la pérdida de su patria. Todo este movimiento his-
te admitido que estos capítulos fueron escritos por un autor distinto
de IsalaB 1-3g. (N. <181 'r.) tórico por el que Yavé fue vaciado de su espacialidad tiene

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términos más simples significa que Jesús es móvil. No es un
una enorme significación teológica. Significó que Yavé no po- baal, sino el Señor de toda la historia.
día ser localizado en ningún paraje geográfico concreto. Via- Los motivos de movilidad y falta de hogar, de' trashu-
jaba con su pueblo a todas partes. mancía y peregrinaciones, expresaron la autoconcepción de
La desespacialización de la deidad corre parejas con la la comunidad cristiana primitiva. Los cristianos sabían que
aparición de un Dios activo en los acontecimientos históricos. aquí no tenían «ninguna ciudad permanente», De hecho, la
La vida nomádica de los primeras israelitas proporcionó primera designación dada a los discípulos de Jesús no fue
el encuadre social necesario para la afloración de un concepto «cristianos», sino «los del Camino». Eran esencialmente viaje-
de Dios que era asombrosamente distinto del de los vecinos ros. Esta concepción de la vida cristiana como un viaje apa-
de Israel. Yavé era un Dios de la historia, no de la naturale- rece una y otra vez en la historia cristiana desde san Juan de
za. Se revelaba en los acontecimientos políticos y militares, la Cruz a la Divina Comedia, desde El Progreso del Peregrino
incluyendo las derrotas. Hablaba a través de los acontecimien- de Bunyan a Kierkegaard, Desafortunadamente, esta concep-
tos del cambio social. Por esta razón, durante la estancia en ción ha sido individualizada, mientras que la visión primiti-
Canaán y la confrontación con los dioses de la fertilidad de va era la de todo un pueblo en marcha; no obstante, persistió
aquella cultura, fueron los campesinos y la élite cultural quie- la imagen básica.
nes flirtearon con los Baalim abandonando a Yavé. Los agri- Naturalmente la posición social de la Iglesia después de
cultores lo hicieron porque eran el grupo más sedentario, los Constantino indujo a borrar el motivo de «extranjeros y pe-
dirigentes porque eran los más conservadores. Los «altos lu- regrinos somos». La Iglesia pronto se sintió en su propia casa
gares» rurales y la triste historia de la reina Jezabel propor- en la cultura; y comenzó un período análogo al de la monar-
cionan los ejemplos más claros. Yavé ganó la contienda con quía en la historia de Israel. La tentación de forjar una civi-
las deidades agrícolas, no convirtiéndose en una de ellas, sino lización sacra! para convertir el Evangelio cristiano en un cul-
absorbiendo muchos de los festivales de la cosecha y de la pro- to a Baal no encontró una resistencia victoriosa en la Edad
creación en lo que todavía continuó siendo una fe esencial- Media. El resultado fue todo el concepto de la Cristiandad.
mente histórica, no espacial.! El surgir de una monarquía con Ella representa una fatal reespacialización del Cristianismo.
su ideología requerida puso un freno aún más duro a la fe La fe cristiana se convirtió en la «religión de la Europa occi-
yavista. Pero aun así sobrevivió el yavismo, Diluido durante dental», con sólo vestigios de su amplitud universal. San Fran-
la monarquía, fue renovado en la derrota militar, en la cauti- cisco intentó ganar al sultán, pero la gente creyó que estaba
vidad y el exilio. Así se fortaleció y revivió la fe precisamente loco.
por un nuevo período de trashumancia y movilidad.s En contra de la opinión de la mayoría de los protestantes,
Jesús cogió la tradición de los lugares sagrados rivales y el genio histórico, universal y no espacial de la fe cristiana no
patrias santas. Y así rechazó los impulsos de los zelotas -prin- fue redescubierto en la Reforma. Lutero y Cal vino estaban
cipalmente de Judas Iscariote- por salvar la patria sagrada preocupados principalmente con un resurgir religioso dentro
del poder de los gentiles romanos; rehusó permitir a sus dis- de la cristiandad. Sólo con el movimiento misionero del si-
cípulos, en la historia de la Transfiguración, construirle mo- glo XIX y el movimiento ecuménico del XX comenzó a desapa-
numentos permanentes; repetidamente prometió destruir el recer la noción errónea de la cristiandad. La muerte de la
Templo de Jerusalén, cuya existencia corría siempre el peligro cristiandad ha sido precipitada también por la rápida secu-
de reespacializar a Dios. Su identificación del nuevo templo larización de los llamados países cristianos y por la aparición
con su cuerpo, resucitado debe ser considerada como su for- de iglesias no occidentales autoconscientes tanto en Afro-Asia
ma de llevar a cabo la desespacialización hasta su conclusión como en Europa Oriental.
última. La fe de la Iglesia primitiva en la Ascensión puede ser La movilidad no es la amenaza que pintan los románticos
interpretada como su negativa a permitir que su Señor fuera religiosos. Tiene sus riesgos. El movimiento interminable de
localizado o confinado espacialmente. La Ascensión en sus un lugar a otro puede delatar el mismo tipo de repugnancia

80 pe 13. 6 81
a asumir responsabilidad por las decisiones que puede verse
en la conmutación de esposas. Pero el hombre trashumante 111. El estilo de la ciudad secularizada
está mucho menos tentado que el sedentario a convertir a
Yavé en un baal, Generalmente no idolatrará a ninguna ciu-
dad o nación. No será propenso a ver la presente estructura
económica y política como la expresión inequívoca de cómo
las cosas han sido siempre y siempre serán. Estará más abíer-
to al cambio. al movimiento, a la novedad. No hay razón algu- La tecnópolis, lo mismo que la civilización que despliega,
na para que los cristianos deploren la acelerante movilidad tiene su propío estílo característico. La palabra estilo aquí alu-
de la moderna metrópoli. La Biblia no llama al hombre a re- de a. la forma en que una sociedad proyecta su propia íma-
nunciar a la movilidad, sino «a ir a un lugar que yo te mos- gen, cómo organiza los valores y significados por los que vive.
traré•. Quizás el hombre móvil puede oír con menos estática El estilo urbano-secular brota en parte de la forma societa-
un Mensaje sobre el Hombre que nació durante un viaje, pasó ria que proporcionan la anonimidad y la movilidad que aca-
sus primeros años en el exilio, fue expulsado de su ciudad, y bamos de distinguir. Pero no es meramente un producto de
declaró que no tenía lugar donde reclinar la cabeza. La movi- estos factores. El estilo tiene una vida propia que a su vez
lidad no es ninguna seguridad de salvación, pero tampoco es influencia y altera la forma en que está basado. El estilo y la
un obstáculo para la fe. forma se afectan recíprocamente. Ambos comprenden ese todo
configuracional que hemos denominado manera de ser de la
ciudad secular. Dos motivos en particular caracterizan el es-
tilo de la ciudad secular. Los llamaremos pragmatismo y pro-
fanidad. Empleamos estos vocablos con algún riesgo de con-
fusión, ya que para muchas personas pragmatismo hace refe-
rencia a un movimiento particular en la filosofía americana
y profanidad significa lenguaje obsceno. Ambas acepciones
son derivativas, sin embargo, y nuestra intención aquí es re-
cordar su significado original.
Por pragmatismo entendemos la preocupación del hombre
secular por la pregunta: «¿Funcionará? El hombre secular
no se ocupa mucho en misterios. Se interesa poco en cuanto
parezca resistir a la aplicación de la energía y la inteligencia
humanas. Juzga las ideas, como sugiere el diccionario en su
definición de pragmatismo, por los «resultados que consegui-
rán en la práctica». El mundo es concebido no como un sis-
tema metafísico unificado, sino como una serie de problemas
y proyectos.
Por profanidad aludimos al horizonte totalmente terres-
tre del hombre, la desaparición de toda realidad supramun-
dana que defina su vida. Pro-fano significa literalmente «fuera
del templo»: y por lo tanto algo «que tiene que ver con este
mundo », Al IlamarIo profano no sugerimos que el hombre se-
cular sea sacrílego, sino que es irreligioso. Concibe al mundo
.
no en términos de algo que sea distinto del mundo, sino en
82 83
términos del mundo mismo. Siente que todo significado que tenia que circuncidarse como judío antes de hacerse cris-
haya que buscar en este mundo se origina en este mundo mis- tiano. Bonhoeffer insistió en que debemos encontrar una inter-
mo. Profano significa simplemente de este mundo. pretación no religiosa del Evangelio para el hombre secular.
Para aclarar más lo que queremos decir por pragmatis- Tenía razón. Volveremos a esta sugerencia en nuestro capí-
mo y profanidad, hemos introducido a dos hombres caracte- tulo final. El pragmatismo y la profanidad, como la anoními-
rísticos del siglo xx como personificaciones de estos elemen- dad y la movilidad, no son obstáculos sino avenidas de acceso
tos del estilo secular. El difunto presidente americano John al hombre moderno. Su mismo pragmatismo y su misma pro-
F. Kennedy encarna el espíritu de lo pragmático; Albert Ca- fanidad capacitan al hombre moderno para discernir ciertos
mus, el novelista y dramaturgo francés, ilustra lo que quere- elementos del Evangelio que estuvieron ocultos a sus precur-
mos decir por profanidad «de-este-mundo». sores más religiosos. Examinemos ahora cada uno de estos
En el capítulo precedente rechazamos algunas de las con- elementos a su vez.
denaciones de la anonimidad y la movilidad que se hacen con
frecuencia por personas religiosas. Insistimos en que estos
elementos dan forma a la vida urbana y que sin ellos seria me- Iohn F. Kennedy y el pragmatismo
nos que humana. Mostramos también que si evaluamos tales
cosas a la luz de la Biblia, más que desde la perspectiva de El hombre urbano-secular es pragmático. En el sentido
la sociedad preurbana, es posible una real apreciación de am- que el diccionario da a la palabra, esto significa que se preo-
baso La forma de la ciudad secular no contradice necesaria- cupa por «asuntos prácticos o materiales» y está interesado
mente el patrón de la fe bíblica. en la «elaboración actual de una idea en la experiencia•. Está
Pero ¿y su estilo? Esa es una cuestión más difícil. Cierta- entregado a la solución de problemas específicos, e interesa-
mente el contraste, incluso la contradicción, entre el estilo do en lo que funcionará para que se haga algo. Tiene poco in-
de la ciudad secular y nuestra fe tradicional aparece a prime- terés por lo que hemos denominado «cuestiones fronterizas»
ra vista como algo serío. Efectivamente, si aceptamos al hom- o consideraciones metafísicas. Precisamente porque la religión
bre como pragmático y profano, parecernos sabotear la pie- se ha preocupado tanto por estas cosas, no formula pregun-
dra angular de todo el edificio teológico. Si el hombre secular tas «religiosas».
ya no está interesado en el misterio último de la vida sino en El párrafo precedente podría muy bien servir como esbo-
la solución «pragmática» de problemas particulares, ¿cómo zo breve del estilo político de John F. Kennedy, Una vez, en
puede hablarle nadie significativamente de Dios? Si descarta una cena, un huésped sentado junto a Walt W. Rostow, en
los significados suprahistóricos y mira en su «profanidad» aquel tiempo director de proyectos para el Departamento de
a la historia humana misma como la fuente de todos los fines Estado, le preguntó «cómo era» el presidente Kennedy. Des-
y valores, ¿ cómo puede comprender alguna pretensión reli- pués de cierto titubeo, Rostow replicó: «Bien, yo usaría una
giosa? ¿No deberían los teólogos despojar primero al hombre sola palabra para caracterizarlo. Es un pragmátíco.» Aunque
moderno de su pragmatismo y su profanidad, enseñarle una lacónica, la respuesta de Rostow fue perfectamente apropiada.
vez más a preguntarse y maravillarse, y después acercarse a Kennedy representó precisamente esta practicalidad «al gra-
él con la Verdad del Más Allá? no» y un interés en soluciones viables que es perfectamente
No. Todo esfuerzo por deseeularizar y desurbanizar al hom- caracterizado por la palabra pragmatismo.
bre moderno, despojarlo de su pragmatismo y de su profa- De Europa viene un juicio similar sobre el difunto Pre-
"nidad, está seriamente equivocado. Erróneamente presupone sidente. Escribiendo acerca del dominio sobre la civilización
que el hombre debe hacerse horno religiosus antes de que pue- tecnológica, el miembro del personal del Consejo Ecuménico
da oír el Evangelio. Fue Dietrich Bonhoeffer quien firmemen- de Iglesias Harry O. Morton nos recuerda correctamente que
te rechazó esta errónea suposición y señaló que tenía un cho- semejante dominio «requiere la competencia de aislar un pro-
cante paralelo con la idea, tiempo atrás rechazada, de que uno blema, excluir de la vista gran parte de los datos importantes

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pero no inmediatamente relevantes para que uno pueda es- en el mundo agrosajon, la obra profundamente original de
tudiar el problema por sí mismo, y de esta forma encontrar- Van Peursen sobre numerosos temas está comenzando a sus-
le una solución viable') Morton concede que todas las solu- citar interés. Ciertamente en el campo de la teología de la se-
ciones de este tipo son sólo pardales y temporales, que si fun- cularización presta una contribución indispensable, Profunda-
cionan en realidad nos confrontarán con toda una serie de mente interesado en la relación entre los tipos de sociedades
problemas, y esto es precisamente lo que esperamos que ocu- y formas de percibir la realidad, Van Pc-urscn cree que ahora
rra. Lo más interesante. para nuestro objeto es que Morían nos encontramos en un período de transición de lo que él
hace uso de John F. Kennedy para ilustrar este método. Des- llama el período «ontológico» al período «funcional» de la
cribe el gobierno de Kennedy como aquel que «brota de esta historia humana. La era ontológica reemplazó a otra que él
actitud más que de una ideología sistemáticamente desarro- Barna la era «rntttca». Estas tres eras, con SW.i rcspcct ivax for-
llada». Mortan quedó especialmente impresionado por la sa- mas de captar la realidad, se relacionan muy íntimamente con
gacidad de Kennedy de reunir equipos de expertos «para estu- lo que hemos llamado las épocas tribal, burguesa y cosmo-
diar problemas especiales y para elaborar una polítícacohe- polita, cada una con su característica maniere d'ét re.
rente inmediata en un campo limitado». ".. - En el periodo del mito, dice Van Peurscn, el mundo C~ un
Decir que el hombre tecnopolita es pragmático significa mundo de «fascinación», un mundo de lo que él llama «cspa-
que es una especie de asceta moderno. Se disciplina a sí mis- cio socio-mitológico», Corresponde 'a lo que hemos denomina-
mo para abandonar ciertas cosas. Estudia los problemas ais- do «el bosque encantado». En este período el sujeto es fundí-
lándolos de consideraciones irrelevantes, trayendo a colación do con el objeto en lo que es esencialmente un mundo mági-
el conocimiento de diferentes especialistas, y preparándose co. En el período de la ontología el hombre es libre del temor
para resolver una serie de nuevos problemas cuando éstos han de lo mágico. Los dioses se retiran a alguna morada sobrena-
.sido provisionalmente resueltos. La vida para él es una serie tural y dejan el mundo en manos del h~mbre. Lo sacro es se-
de problemas, no un misterio insondable. Pone entre parén- parado de 10 profano. Se desarrolla un interés por la «natura-
tesis las cosas que no pueden resolverse y trata las que sí lo leza de las Cosas» y los objetos Son lentamente organizados en
pueden. Malgasta poco tiempo pensando en cuestiones «últi- una jerarquía, una (gran cadena del ser». Las cosas son con-
mas» o «religiosas». Y puede vivir con soluciones sumamente sideradas como esencias. que tienen una especie de ser subs-
provisionales. tancial. Este es el período de la aparición de la poli s o el bur-
Ve el mundo no tanto como un enigma pavoroso, que evo- go. Es testigo de la apartción de lo que Van Peur-scn llama «el
ca un sentido de reverencia y pasmo, sino como una serie de
pensar ontológico»; y su peligro peculiar, dice, estriba en que
proyectos complejos e interrelacionados que requieren la
aplicación de la competencia. No formula preguntas religio- se convierte en «substancialístico», aislando las substancias
tratando «las cosas en sí mismas».
sas porque cree plenamente que puede manejar este mundo
sin ellas. En el período funcional que está surgiendo, el pensamien-
La concepción de la verdad del hombre tecnopolita es, por to ya no es reflexión sobre substancias aisladas, sino «un
consiguiente, pragmática. ¿Lo excluye esto de la verdad bíbli- instrumento de vidas humanas concretas, del funcionamiento
ca? La pregunta clave que debemos formular es qué entien- de la sociedad humana». De hecho, la secularización misma,
de la Biblia, especialmente el Antiguo Testamento, por verdad; cree Van Peursen, puede ser considerada bajo esta luz:
y si esta verdad puede reconciliarse con el significado prag-
mático de la verdad que caracteriza al estilo tecnopolita. «En un mundo secularizado ya no hay una forma ontoló-
Para arrojar alguna luz sobre esta cuestión nos volvemos gica de pensar. un pensamiento sobre seres ... superiores ...
al pensamiento de Cornelis A. Van Peursen, un sociólogo y teó- metafísicos ... Ahora estamos librados de todas las entidades
logo laico que ahora ocupa la cátedra de filosofía en la Univer- sobrenaturales irreales; ... Sólo es real aquello que está direc-
sidad de Leiden, Holanda.' Aunque relativamente desconocida tamente relacionado con nosotros. Las cosas no existen en sí

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mismas; ya no son substancias, pero existen en y para lo que sacado de la tierra de Egipto, la casa de servidumbre. Esta es
ellas hacen con nosotros y nosotros hacemos con ellas.• 3 una forma de hablar y de conceptualízar funcional, no onto-
lógica.
En la era funcional, que corresponde a la tecnópolís, las Hay también otra forma en que el estilo pragmático del
cosas se convierten en cosas que hacer. «Los hombres de la hombre cosmopolita concuerda con las imágenes bíblicas' de
era ontológica, dice Van Peursen, se convierten en verbos de la verdad. El hecho de que el pragmático trabaje en sus pro-
la era íuncional.» Nos concierne el pensar más que el peno blemas uno por uno da testimonio de su fe en el orden de las
samíento, el obrar justamente más que la justicia, el «arte cosas. y a la inversa, es una señal de incredulidad en el onto-
de amar» más que el amor. Para resumir toda la secuencia, logista el que siempre deba precipitarse para relacionar todo
Van Peursen dice: retazo con la fábrica total. Uno sospecha que teme que se des-
integre el universo si su conceptualización no fija constante-
«En el período del mito, la principal cuestión era que algo mente cada cosa en su lugar. En el artículo arriba menciona-
es; en el período del pensar ontológico lo importante era qué do, Harry Morton expresa de forma elocuente la confianza in-
es ese algo; en el período del pensar funcional la cuestión herente en la actítud pragmática:
primordial es c6mo es ese algo, cómo funciona.• 4
«... el hecho de que concibamos la vida hoy día sin sentir
Claramente, Van Peursen ha descrito en términos filosó- la necesidad de una gran clave que fije cada cosa como en un
ficos lo que entendemos aquí por pragmatismo. La cuestión gran todo, y podamos en cambio concentrarnos aislando te-
sigue siendo, sin embargo, si el concepto funcional-pragmático rnas particulares y tratándolos como vienen, muestra que te-
de la verdad contradice a la tradición bíblica. ¿Debe el hom- nemos una confianza básica en que el mundo se mantiene
bre pragmático descartar la Biblia? unido, que es fuerte, autoconsistente, que tiene regularidad'
Van Peursen no lo cree así. Cree firmemente no sólo que y puede ser puesto a prueba sin que todo en la vida se des-
el concepto de la verdad que surge de la era funcional no se menuce.s s
aparta de la Biblia, sino que en realidad concuerda mucho me-
JOT' con la Biblia que las definiciones míticas u ontológicas Prosigue para sugerir que el operar de esta forma es creer
que desplaza. Demuestra su caso por un estudio cuidadoso de lo que Pablo dice a los colosenses, que es Dios el que tiene el
cómo se emplea en el Antiguo Testamento la palabra hebrea mundo unido en Jesucristo. Por consiguiente no tenemos que
'emeth, generalmente traducida por «verdad•. La palabra de- temer que el mundo estalle en fragmentos si nosotros no lo
signa que puede ser medido, algo que depende de otra cosa. hacemos estallar.
Se emplea para aludir a una vid que lleva fruto, como es de Esto no quiere decir, por supuesto, que no debamos tener
esperar, en otoño. Dios es llamado verdadero porque hace lo interés alguno por unificar y organizar los diversos cúmulos
que dice que hará. Libra a los esclavos de la cautividad, y de de la información positiva por los que estamos inundados en
esta forma es verdadero con su pueblo. La realización es el el mundo moderno. Pero la forma en que unificamos la ver-
metro de la verdad. No hay ninguna contradicción necesaria dad hoy día no es encerrándola en un sistema metafísico: la
entre el concepto bíblico de la verdad y el que surge de nues- unificamos confrontándola con problemas humanos especí-
, tra sociedad funcíonal.! ficos. La verdad se unifica pragmáticamente, Los equipos de
El veredicto de Van Peursen no debe sorprendernos. Los especialistas de diversos campos que aportan sus especializa-
judíos no tenían don alguno para la ontología. Preguntado ciones dispares al problema del cáncer, o la sintetización de la
sobre la naturaleza de Yavé, el israelita medio del Antiguo proteína, o la planificación de una nueva barriada para una
Testamento nunca habría respondido en términos de catego- ciudad, o simplemente confrontando un problema comunita-
rías metafísicas: omnisciencia, omnipresencia y similares. Ha- rio: estas personas están realizando íníntencíonadamente lo
bria dicho a su interrogador lo que Yavé había hecho: lo habia que los sistemas metafísicos del pasado intentaron hacer. Es-

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tán juntando los diversos cabos del conocimiento en una cuero
da que servirá a una necesidad humana particular. En esta t;a cultura no carece de designio; carece sólo del designio par-
exper~encia encuentran que Son todos seres humanos. que se
tícular a que los existencialistas se han acostumbrado. Nues-
necesitan los unos a los otros, y que como grupo necesitan tra cultura es una cultura telcológica, orientada a un fin, y el
a los equipos que están trabajando en otros problemas. A tra- hombre es el forjador de los fines. Medimos las cosas pre-
vés de este proceso pragmático el hombre tecnopolita unifi- guntando para qué sirven; y decir de algo o de alguien que
ca la verdad que está haciendo. es inútil es quizá lo peor que podemos decir.
Entendida así. la verdad pragmática ya no parece una Pero la utilidad, como el pragmatismo, no debe degenerar
mera contradicción con las categorías bíblicas. Podemos ern- en una nueva concepción cerrada del mundo. El tachar la be-
pezar a ver por qué la palabra novotestamentaria para ver- lleza artística, la poesía, o incluso grupos enteros de perso-
dad, aletheia, aparece constantemente en contextos sintácti- nas porque nos parecen inútiles, constituye una terrible ame-
cos que en otro tiempo encontramos estridentes. Jesús dice naza. Hitler quiso asesinar a judíos, inválidos, y personas
que él es la verdad y que sus discípulos deben hacer la ver- mentalmente retrasadas porque no podían prestar una con-
dad. Constantemente midió la verdad por lo que hacían los tribución al Nuevo Orden del Tercer Reich. Las personas cuya
hombres más que por lo que decían. Estos pasajes se hacen visión está influida por el utopismo tecnológico (por ejem-
considerablemente menos enigmáticos si dejamos de intentar plo algunas de las élites científicas y comerciales en losEE.UU.
leerlos con una visión ontológica de la verdad, y los interpre- y la URSS) tienden a denigrar el arte abstracto y la música
tamos en cambio como expresiones de esa verdad efectiva que como despreciables porque para ellos no sirven a ninguna
se encuentra en la Biblia y en la naciente era funcional. función útil. Los estudiantes y jóvenes adultos con orienta-
Pero nunca debe permitirse que el pragmatismo como es- ciones de carrera apremiante esquivan todo hobby, entrete-
tilo y método degenere en pragmatismo como una nueva onto- nimiento o pasatiempo que no preste una contribución di-
logía. El peligro del pensar funcional es que degenera en recta a su desarrollo profesional. Hay peligros aquí. pero los
«operacíonalisrno». Este riesgo surge cuando, habiendo aisla- peligros no estriban en someter el valor y el significado de
do algún aspecto particular de un fenómeno para una aten- una cosa a su finalidad. Estriban más bien en el catastrófico
ción especial, olvidamos entonces que hay otros aspectos. Re- estrechamiento de la idea de utilidad. y por lo tanto del va-
sulta de adoptar una perspectiva conveniente de algo y enton- lor, a los designios y programas que el propio grupo conside-
ces.decidir que ya no hay nada más: la eterna tentación de ol- ra importantes. El peligro estriba en una repugnancia a am-
vidar que hay un número infinito de formas de contemplar la pliar y ahondar la esfera de los designios humanos significa-
misma montaña. tivos para incluir a aquellos que están fuera de la órbita del
Debemos guardarnos de la misma aberración en una sa- propio grupo o nación.
ciedad, Como la nuestra, que lo juzga todo en términos de Así ni los nazis ni los utopistas tecnológicos son realmen-
«utilidad». El hombre secular pregunta con suma frecuencia te seculares o pragmáticos. Representan grupos que están to-
al extraño que se encuentra no quién es, sino qué es lo que davía hasta cierto punto embarrancados en los estadios me-
hace) a qué se dedica. 0, para ser más exactos, cuando pre- tafísico y religioso del desarrollo humano. Para Hitler era a
gunta .a alguien quién es la respuesta que espera es una des- veces «Dios» y otras el Zeitgeist quien le había llamado a cum-
cripción de lo que esta persona hace. Y así la cuestión del plir el destino de Alemania. El significado de la historia tenía
significado se identifica con la cuestión del designio, la ser- que ser consumado en un Reich de Mil Años. Para el comunis-
vicialidad humana. ta ortodoxo hay una lógica interior en la historia que no de-
No hay nada intrínsecamente erróneo en ver el significado pende del hombre. un significado al que el hombre debe ajus-
y el valor en términos del designio humano. La pretensión tar sus proyectos personales, o sufrir las consecuencias. Mien-
existencialista de que nuestra cultura carece de significado tras preserve elementos de este fatalismo, el comunismo se-
y de designio (ees absurdas) es simplemente errónea. Nues guirá siendo una especie de «religión» sin Dios. Igualmente,
para el hombre de negocios americano, el éxito es una voca-
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ción religiosa residual. Es el significado, no un significado, de sí los .estílos de la tribu y el burgo y se está convirtiendo en
la vida: y no puede tolerar sugerencias de que pueda haber un hombre tecnopolita. Como tal puede ahora estar en dispo-
patrones sumamente divergentes de la vida dentro de los cua- sición de oir ciertas notas en el mensaje bíblico que escapa-
les los hombres. puedan hallar significación en formas total- ron antes a su observación. Puede estar presto, en algunos
mente distintas de la suya. De aquí, por ejemplo, el temor del aspectos, a «hacer la verdad. de una forma en que no estaban
burócrata y el resentimiento del beatník, sus precursores religiosos y supersticiosos.
El rechazo de significados que no contribuyen a los del
propio grupo es lo contrario de la secularización. Tiene un
residuo del período metafísico cuando «el significado de la Albert Camus y lo profano
historia. parecía discernible. Es un vestigio de la cultura tri-
bal y burguesa en que todavía no había emergido la incIusi- Cuando el comité del Premío Nobel nombró a Albert Ca-
vidad radical. El Dios de Agustín o la mano invisible de Adam mus como galardonado con el premio de literatura en 1957,
Smith o la dialéctica de Karl Marx como el patrón que se 10 describió correctamente como un hombre que «ilumina
mueve detrás y dentro de todos los acontecimientos de la los problemas de la conciencia humana en nuestro tiempo », Ca-
historia acarrea al seguidor una intolerancia necesaria de mus se dirigió al tema más saliente de la conciencia moderna:
otras concepciones y designios. cómo vivir con dirección e integridad en un mundo sin Dios.
Por otra parte, cuando la historia se considera como la res- Para Camus, sin embargo, la ausencia de Dios no era simple-
ponsabilidad del hombre, se pone en tela de juicio la justifi- mente un hecho lamentable; era una realidad necesaria. Re-
cación de la Inquisición. Si son hombres más que fantasmas chazó las esperanzas y los valores que llegan más allá de este
metafísicos los que llevan el significado de la vida histórica, mundo como una traición de este mundo, y por consiguiente
entonces los fines de otros grupos distintos del propio clan del propio compañero, el hombre. Al contrario de Voltaíre,
pueden ser apreciados más que repudiados. Concepciones se- que dijo «Si Dios no existiera tendríamos que inventarlo»,
paradas del mundo sirven de ocasión, no para la destrucción Camus diría, alineándose con' Bakunin, «Si Dios existiera,
mutua, sino para la construcción de un patrón de socie- tendríamos que abolirlo».
dad dentro del cual puede ser impulsada y fomentada tal va- Para Camus había una contradicción inevitable entre la
riación. Idealmente la ciudad 'secular es esta sociedad. Pro- existencia de Dios y la responsabilidad humana. Tenia que ser
porciona el escenario en que la «olla podrida. de los fines y ateo. Pero todo ateo tiene que ser un tipo particular de ateo:
proyectos humanos puede hervir porque cada uno se recono- Debe no creer en algún Dios particular. Camus era sencilla-
ce como provisional y relativo. La secularidad auténtica pide mente un «cristiano ateo» clásico. Encontraba al Dios de la
que ninguna concepción del mundo, ninguna tradición, ningu- teología cristiana ortodoxa irreconciliable con la libertad y la
na ideologia se convierta jamás en la concepción oficialmente justicia humanas. Por tanto tuvo que rechazarlo. Sin embargo,
impuesta junto con la cual no es tolerada ninguna otra. Esto no lo hizo con un talante de venganza o desesperación; y esto
a su vez requiere instituciones políticas y sociales pluralís- es lo que lanzó a Camus mucho más allá del angustiado exis-
ticas. tenciaIísmo de muchos de sus contemporáneos. Aunque co-
No debemos desmayar por el hecho de que cada vez haya menzó con una declaración de que el mundo era absurdo, re..
menos personas que conservan lo que normalmente hemos husó toda respuesta desamparada o alicaída a tal realidad.
llamado cuestiones «religíosas », El hecho de que el hombre Al contrario, celebró el gozo de lo que él llamó «el verano
urbano-secular sea incurable e irreversiblemente pragmático, invencible», la mera belleza de la reciprocidad humana.
de que esté cada vez menos preocupado por cuestiones reli- Camus no permitió que su ateísmo degenerara en un faná-
giosas, no es en ningún sentido un desastre. Significa que está tico antiteísmo, que habría sido una nueva reIígión. Pronto
arrojando de sí las cutículas muertas de los períodos mítico perdió la estridencia de su novela El Extranjero, y moduló
y ontológico y entrando en la era funcional. Está dejando tras su tono. Estaba más interesado en este mundo, en sus espe..

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ranzas y sus dolores, que en la no existencia de otro mundo. bres de buena voluntad ... Tendremos que luchar en la noche
En este sentido era como Kennedy que, aun siendo católico y debemos hacer cuanto podamos para soportar esta vida sin
romano, no permitió que su creencia en otro mundo lo des- demasiada tristeza. Estemos en pie el uno junto al otro, lla-
vi~r~ de una preocupación apasionada por éste. Tanto Ken- mémonos el uno al otro en las tinieblas, y hagamos justicia
nedy' como Camus fueron hombres seculares; ambos se con- siempre que se presente la oportunidad.• 8
centraron en las cuestiones que atormentan a los hombres
dentro del horizonte terrestre. Para Kennedy éstos eran pro- Camus pudo muy bien haber escrito estas palabras. Libre
blemas de política, para Camus eran cuestiones de ética y de la vívida retórica de su predecesor, y sin su prometeísmo
significado. adolescente, Camus no obstante insistió tranquilamente en
Camus sabía que hay una contradicción esencial entre la que el hombre debe escoger entre el Dios tirano de la teolo-
tradicional doctrina cristiana de Dios y la plena libertad y gía cristiana y el ser un hombre pleno. Habiendo hecho esta
responsabilidad del hombre. Arrostró esta contradicción en elección, el hombre podría a su vez volver su atención plena
toda su seriedad, y nosotros debemos arrostrarla también. Al a luchar por la justicia «siempre que se presente la opor-
forcejear con la cuestión, Camas demostró ser un hijo ver- tunidad a,
dadero de la Revolución Francesa. Sigue las huellas de Pierre Creo que la elección con que nos confronta Camus es ine-
Joseph Proudhon (1809-1965), que fue el primero en enunciar vitable, y que dada la elección como él la entendió, sólo po-
muchos de los temas que cogió Camas. «Dios es el mal», es- demos escoger con él. Un Dios que cercena la creatividad del
cribió una vez Proudhon, ya que priva al hombre de su pro- hombre y desjarreta su responsabilidad por su compañero,
pio poder creador y previsión. Por consiguiente, para Prou- debe ser destronado. Nietzsche y Marx también vieron esto,
dhon «el primer deber del hombre libre e inteligente es arran- lo mismo que Proudhon. La diferencia es que en nuestro pe-
car incesantemente la idea de Dios de su concíencía»," La ríodo la cuestión no está siendo encasquetada por unos po-
historia es una contienda entre Dios y el hombre, y el hom- cos intelectuales desparramados que se ponen la etiqueta de
bre conseguirá su victoria sólo' arrojando al enemigo divino ateos, sino por todo el carácter de la civilización urbana-se-
de su trono.
cular. Camus no habló para un pequeño conventículo, sino
Hay mucha pose e hipérbole en Proudhon, pero realmente para toda una generación que está brotando.
creyó que él y sus asociados radicales estaban llevando a cabo La cuestión central es: ¿Cuáles son las fuentes del sig-
la obra de «desfatalización» comenzada por los primeros
nificado y los valores por los que el hombre moderno vive
cristianos. Vio, como hemos observado, que los primeros
cristianos eran secularizadores, y creyó que había llegado el su vida? ¿Son creados e impuestos por Dios, o los inventa el
momento de llevar su obra aún más allá. Habían desterrado hombre mismo? Es característico del hombre urbano-secu-
a los dioses paganos y libertado al hombre de las furias. Fue- lar que se perciba a sí mismo como la fuente de cualquier
ron acusados por sus contemporáneos de ser ateos. Proudhon significación que pueda tener la empresa humana. Su pero
se consideró sucesor de ellos, y Camus es el sucesor de Prou- cepción es confirmada por la antropología cultural moderna
dhon. Hacia el fin de su vida incluso Proudhon templó un y por la sociología del conocimiento. Los sistemas de símbo-
tanto su estilo, de forma que la semejanza de su talante con los, las constelaciones de significados por los que se da valor
el de Camus se hace todavía más chocante. El siguiente pasa- y dirección a la vida humana, SOn considerados como proyec-
je de su Filosofía Positiva recuerda vívidamente la atmósfera ciones de una sociedad dada. Cambian cuando cambia la so-
de La Peste, de Camus: ciedad y en formas predecibles. No hay nada intemporal o
divino en ellos.
«Hoy día la civilización está realmente en una etapa crí- Pero ¿acaso esta teoría de la fuente del significado de la
tica ... Todas las tradiciones están desgastadas, todas las vida humana no despoja a Dios de sus prerrogativas divinas?
creencias abolidas ... Todo contribuye a entristecer a los hom- ¿Cómo podemos aceptar esta grandiosa afincación del lugar

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ginal y creador. El hombre no da «forma» a los animales,
del hombre en el universo sin al mismo tiempo limitar y de- pero les da su nombre. Pero el nombrar y el formar no deben
gradar a Dios? separarse demasiado. Cuando Dios comienza su actividad en
Al responder estas preguntas, es importante subrayar una Génesis 1, la tierra es descrita como «sin forma» y «vacía».
vez más que Camus era un tipo particular de ateo. El Dios La actividad creadora de Dios incluye dar forma, separar y
que rechazó, y creo que con razón, es el Dios del deísmo nombrar. Entonces, después de haber creado al hombre, lo in-
cristiano tradicional. Pero creo que tanto el rechazo de Ca· cluye en su actividad creadora. Y así el mundo no viene al
mus como la defensa cristiana de este Dios están fuera de lu- hombre como ya terminado y ordenado. Viene en parte con-
gar. Tanto el ateísmo de Camus como el deísmo cristiano par- fusa e informe, y recibe su significación del hombre. Puesto
ten de una doctrina deficiente de Dios, que es un residuo de que el hombre pone nombre a los animales, el significado que
la era metafísica. Surgen a causa de un concepto de Dios que tienen proviene del hecho de que están incorporados a su
no es bíblico síno esencialmente platónico y aristotélico. Si vida. Su significación surge del hecho de formar parte de
dejamos que las categorías metafísicas tradicionales por las sus proyectos y designios. Van Rad prosigue recordándonos
que hemos conceptuado a Dios sean corregidas por la Biblia, que «el dar nombre en el Oriente antiguo era primariamente
creo que la objeción de Camus al Dios tirano puede ser con- un ejercicio de soberanía, de autoridad». 10 Por esta razón sos-
testada al menos en parte. De hecho, una doctrina auténtica- tiene que el pasaje de la puesta de nombres a los animales
mente bíblica de Dios no sólo sobrevive a la teoría de que debe leerse en íntima conexión con Génesis 1,28, donde Dios
sólo el hombre es la fuente de los significados culturales, sino ordena al hombre que tenga «dominio sobre los peces del
que en realidad apoya y encarece semejante concepto. Para mar y las aves del cíelo.i.»,
substanciar esta pretensión, nos volvemos a la antigua narra-
Aquí tenemos un concepto del hombre verdaderamente
ción yavista de la creación, que data del 950 a. J. C. y que se exaltado. Dios no simplemente inserta al hombre en un mun-
encuentra ahora en Génesis 2, 4·24.
do poblado de criaturas que ya tienen nombre, en relaciones
En una de las secuencias más pintorescas de esta historia
provocativa, Yavé decide que no es bueno que el hombre que y patrones de significados ya establecidos por un decreto. Es
ha creado esté sólo. Y así Yavé forma del barro «todas las el hombre quien debe forjarlos. No se limita a descubrir el
bestias del campo y todas las aves de los aires» (2, 19). Pero significado: debe originarlo.
entonces viene el segmento teológicamente decisivo. Yavé Comparemos esta descripción bíblica de la relación entre
trae todas estas criaturas a la presencia del hombre «para Dios ~ ,el hombr~ con la versión platónica. Parte de la preo-
que él les ponga nombre». El hombre les pone nombre a to- cupacion de Platón al trazar su famosa teoría de las Ideas fue
precisame~te este problema de «nombrar» las cosas. Se pre-
dos: el ganado, los pájaros, las bestias, y, como concluye el
escritor yavísta, «Io que el hombre llamó a toda alma vívien- guntaba como las palabras hombre o perro o árbol, que son
te, ése fue su nombre». aplicadas a muchas cosas diferentes, pudieran tener realidad
Este es un pasaje verdaderamente extraordinario. Cada sí- alguna. ¿Dónde estaba el «perro» del que todos estos galgos
laba está cargada de ricos sobretonos teológicos. El pasaje y podencos eran meramente expresiones? La respuesta fue su
indica que el hombre tiene un papel crucial que desempeñar teoría de las Ideas. Platón aseveró que los objetos de nuestro
en la creación del mundo. El mundo no está realmente termí- conocimiento no son las cosas físicas que percibimos en este
nado, no es realmente el «mundo» hasta que sus componen- mundo de apariencias, sino una serie de ideas inmutables
tes sean «nombrados». Para los hebreos el nombrar no sig- perfectas y eternas, t~das ellas eventualmente ordenadas y su:
nificaba simplemente clavar una etiqueta arbitraria. Equiva- bordmadas a lo que el llamó la Idea del Bien. Estas ideas in-
lía a conferir a algo su significado y significación. Como dice temporales en ningún sentido pueden ser creación del hom-
Gerhard von Rad, el nombrar a los animales es la forma en bre. Las percibe, más bien, por un acto de intuición. Los
que el hombre «los incorpora en su vida».' «nombres» preceden a los hombres, no viceversa.
El acto de poner nombres en este pasaje es un acto ori- La identificación de la Idea del Bien de Platón con la idea

PO 13. 1
96
de Dios coma ens realissimum, el más real de todos los entes
menos responsabilidad que el hombre bi"l'co en la obra crea-
en la teología cristiana, ha sido un elemento básico de la filoso--
dora de Dios. Nuestro hombre urbano-secular es más bíblico
fía cristiana en el transcurso de los siglos. A. E. Taylor, el dis- que el griego -al menos en este aspecto- y el tomarlo seria-
tinguido especialista británico en Platón, escribió una vez: mente nos ha mostrado que la distancia entre él y la Biblia
«La característica que distingue a la "Forma del Bien. es- no es tan invencible como algunos han imaginado.
triba en que es .la fuente trascendente de toda la realidad Resulta irónico. en vista de la comparación que acabamos
e inteligibilidad de todo aparte de sí mismo... Es el valor de hacer entre el estado del hombre en Platón y Aristóteles
supremo y la fuente de todos los demás valores ... Así, a mi y en el Génesis, que la filosofía griega, más que la Biblia,
parecer, metaftsicamente la Forma del Bien es lo que la filoso- haya sido considerada con frecuencia por los filósofos occi-
fía cristiana ha entendido por Dios y nada más.• 11 dentales corno la fuente del humanismo más sublime. Creo
que esto representa una interpretación inexacta. Naturalmen-
Aunque la opinión de Taylor no es sostenida unánime- te hay otras muchas imágenes biblicas qne han entrado en
mente, refleja una larga tradición en la filosofía occidental consideración, principalmente la doctrina de la Caída, pero
en que el Dios bíblico y la Idea platónica del Bien se han gran parte de esta interpretación discutible se ha debido
fundido en una nueva aleación. Pero en el proceso, algo esen- precisamente al intento de fundir las imágenes griegas y bíbli-
cial del Dios bíblico se ha perdido. Aun cuando Aristóteles cas en lo que A. E. Taylor describió como «filosofía cristiana».
insistió, en su crítica de Platón, en que las ideas no tenían Eso ha producido una sucesión interminable de rompecabe-
ninguna existencia anterior (ante res) sino que debían en- zas insolubles y ha adulterado seriamente la doctrina bíblica
contrase en las cosas mismas (in rebus}, la labor del hombre hasta el punto de que sea simplemente incompatible con
se limitaba todavía meramente a descubrir, no a inventar, las nuestra experiencia. Sólo ahora, con el advenimiento de la
imágenes por las que el mundo es comprendido. ciudad secular y su cultura. comenzamos a ver cuán equivo-
Para los griegos el papel del hombre como creador del cado ha sido todo el programa.
significado no era muy significativo. De hecho el hombre, para Generaciones de investigadores bíblicos, encantados por
los griegos, no es un creador en absoluto. Ni siquiera Dios el embrujo de los griegos, han pasado por alto o minimizado
crea realmente. El filósofo de Yale, John Wild, correctamente el hecho asombroso de que la creación no está completada
siente la sequedad y falta de creatividad real en la versión por Dios en la Biblia hasta que el hombre es formado y co-
aristotélica de la «creación», más tarde adoptada por santo mienza a trabajar como socio de Dios en la ordenación del
Tomás, cuando dice que «confunde la creación con la causa- caos, Esto significa, en efecto, que la creación no está nunca
ción ». Pero la consecuencia fatal, según Wild, es que realmente «completa». Los relatos del Génesis describen algo
que el hombre y Dios están siempre realizando. Parte del
~l1a mente humana no es considerada como una fuente activa error de la filosofía cristiana ha surgido de una insistencia un
de significados; es más bien el receptor pasivo de una estruc- tanto mecánica en una creatio ex nihilo. Sin negar que Dios
tura intemporal de las cosas que ha sido establecida una vez haya. producido el mundo de la nada, debemos seguir adelan-
para síempre.» 12 te para ver, con Van Rad, que esto no es dar en el clavo. La
preocupación del relato del Génesis «no se mueve tanto en-
Porque santo Tomás sigue a Aristóteles, la relación de Dios tre los polos de la nada y la creación como entre los polos
y el hombre en la tradición teológica recibida lleva sólo un del caos y el cosmos». 14 Dios ordena el caos poniéndole nomo
parecido vestigial con el relato bíblico. El mundo deja de ser bres (<<Dios llamó a la luz día, y a las tinieblas llamó noche»,
algo que debe ser forjado y celebrado para convertirse en un v, 3). El hombre participa junto con Dios nombrando a las
orden cósmico jerárquico «fijado y terminado para síem- criaturas vivas (2,20) y a la mujer (3,20). Dios y el hombre
pre»." Un estudio cuidadoso de las tradiciones de Atenas y juntos idean los emblemas y significados por los cuales la
Jerusalén demuestra que el hombre helenístico tiene mucha confusión anárquica se convierte en un mundo. Cuando lee-
98
mos el relato de esta forma, desaparece el Dios tirano tanto cisamente para descubrir y clarificar estas diferencias reales
del ateísmo como del deísmo, y, entra dentro del foco la aso- debemos exponer y descartar las que son irreales. Lo que se-
ciación de Dios y el hombre. para al cristiano de Camus no es el que dé o no crédito a los
La disposición de los filósofos clásicos a dejar que el Dios axiomas del deísmo clásico.
de la Biblia fuera fundido en la Idea del Bien de Platón o en Hemos descubierto que el hombre tecnopolita es pragmá-
el Primer Motor de Aristóteles, fue fatal. Ha dado como resul- tico y profano. Pero tomándolo seriamente en su pragmatis-
tado una doctrina de Dios que en la era de la ciudad secular mo y su profanidad, hemos encontrado que está en estos pun-
obliga a hombres como Camus a escoger entre Dios y la liber- tos mismos más cerca del concepto bíblico del hombre de lo
tad humana, entre la fe cristiana y la creatividad humana. que estuvieron sus predecesores religiosos y metafísicos de
Ha conducido al cristianismo a una repugnancia cautelosa la cultura preurbana. Pero podría sugerirse que hay algo iró-
a abandonar los valores e instituciones de edades previas, y nico en el hecho de que hayamos escogido a John F. Kennedy
ha producido una mentalidad más propensa a barajar de nue- y Albert Camus como personificaciones de la razonabilidad
vo y a reordenar lo que ya es, que la proyección imaginativa boyante y el tranquilo sentido de seguridad que caracterizan
de lo que podría ser. Como la filosofía griega clásica necesi- lo mejor de nuestra época. No sólo hay otras corrientes más
taba un orden objetivo inmutable que debemos luchar cons- oscuras en nuestro tiempo, sino que estos dos hombres se han
tantemente por asimilar, la inventividad radical humana pa- convertido para algunos en símbolos del destino~iegO y de
recía imposible. Pero la confusión parece haber corrido su la futilidad humana, Ambos fueron arrojados al olvido por
curso. Como dice John Wild en su retumbante refutación de irrupciones de irracionalidad. Las carreras de am s Ilegaron
Platón: «Podemos dudar de que el universo objetivo sea en a término precisamente cuando habían comenzado 'a florecer,
algún sentido anterior al mundo vital humano e independien- uno por la bala de un asesino y el otro por un choque auto-
te de él».15 movilístico. ¿Acaso sus tempranas muertes sin sentido no con-
El profesor Wild no niega, por supuesto, la existencia de juran los tenebrosos temores irracionales de nuestro mundo y
un sistema solar físico antes de la aparición de los antropoi- ponen en tela de juicio las nociones de madurez y respon-
des, Quiere decir que el mundo cognoscible, ordenado, obje- sabilidad razonante de que ellos fueron campeones?
tivo, no está simplemente «ahí» esperando los esfuerzos vul- Creo que no. Aunque Kennedy fue un artista en la aplica-
gares del hombre por descubrirlo. Antes bien, el ordenamien- ción de la razón a la política, y su pretendido asesino parece
to significativo del mundo es en sí mismo una empresa huma- un personaje extraído de las novelas de Dostoievski, es toda-
na. una empresa que el hombre asume como socio de Dios. vía el espíritu de Kennedy el que triunfa, no el de su asesino.
Su afirmación nos recuerda una vez más que los relatos que Lo mismo puede decirse de Camus; ni el terror de las gue-
el Génesis hace de la creación no se ocupan de los orígenes rras ni los campos de concentración pudieron hacer que cam-
geológicos del universo. Se refieren a la creación de un «mun- biara el juicio con que termina La Peste: «Hay más cosas en
do», un cosmos de significado que es arrancado de un caos los hombres para admirar que para despreciar.»
de desorden.
La extracción de la doctrina bíblica de Dios del solvente
metafísico en que ha sido suspendida, proporciona uno de los Tillich, Barth, y el estilo secular
desafíos teológicos más importantes de nuestro tiempo, un
desafío que trataremos en un capítulo posterior. Sería arro- Nuestra afirmación del pragmatismo y la profanidad del
gante sugerir que si esta empresa se realizara, hombres como hombre secular suscita algunas preguntas inquietantes sobre
Camus se harían, de repente, cristianos. No es correcto im- las actitudes adoptadas por dos conocidos teólogos sistemá-
plicar que entre aquellos que creen en Dios y los que no ticos que han intentado vigorosamente hablar al hombre de
creen haya solamente un equívoco verbal. Entre los dos hay nuestra época. A su manera, tanto Paul Tillich como Karl
diferencias genuinas que no pueden ser soslayadas. Pero pre- Barth han realizado ambiciosos esfuerzos para coger con la

100 101
liana no tenia fundamento alguno en la realidad, de que la ci-
mano la ortiga de la secuJaridad del hombre moderno y traer- vilización cristiana había desaparecido y de que Dios estaba
le el mensaje de la Biblia. Tillich lo ha realizado por un empleo muerto. La vida de Tillich abarca los años de este pavoroso
audaz del existencialismo y del psicoanálisis; Barth intentan- descubrimiento, Y habla con un poder inigualable a aquellos
do penetrar en los estratos del idealismo y la ideologia que se cuya vida espiritual es definida por la misma transición. Por
han aferrado como yedra al Evangelio heredado y volver a ha- consiguiente es el teólogo de los teólogos, el consolador in-
llar la intemporal Palabra de Dios. ¿Cómo compagina nuestra dispensable para aquellos que crecieron en una fe en la que
diagnosis del estilo secular con lo que ellos están haciendo? ya no pueden creer.
·Concuerda un tanto más con Barth que con Tillich, aun- Pero el hombre urbano-secular de hoy día no ha vivido a
que ·en puntos importantes se aparta ampliamente de ambos. través de esta pérdida de la inocencia. Para comenzar, jamás
Comencemos con Tillich. Al sugerir que no debemos intentar fue inocente. Nunca ha recibido la sacudida del descubrirnien-
despragmatizar al hombre moderno sino que debemos acep- to cruel de que los significados que tomó como propuestos
tarlo en su condición pragmática, el análisis precedente pone por Dios, o al menos escritos en la naturaleza de las cosas,
en cuestión todo el método de Tillich. La actitud de Tillich resultaron ser concebidos por el hombre y por lo tanto reem-
no tiene lugar alguno para el hombre pragmático. Está edifi- plazables. Como para él el mundo ha aparecido siempre
cada sobre la suposición de que el hombre, por su misma na- vacío de todo significado impuesto, tiende a quedar perple-
turaleza, debe formular estas cuestiones «últimas» o existen- jo ante la fascinación de Tillich por el «absurdo». También el
ciales. Por supuesto, dice Tillich, que tales cuestiones son for- «Dios por encima de Dios» de Tillich que aparece, como dice
muladas en formas distintas en diferentes épocas. El hombre en El Valor de 5er,16 cuando el Dios teistico tradicional «ha
del primer siglo estaba preocupado por la muerte y la inmor- desaparecido en la angustia de la duda», nunca tiene una opor-
talidad, el del siglo XVI por la culpa y la condenación; el hom- tunidad de aparecer, ya que en primer lugar el Dios tradicio-
bre del siglo xx está perturbado por la amenaza del absurdo. nal nunca estuvo alli para que pudiera desaparecer. En cuan-
Pero la cuestión, insiste, se formula siempre; y debajo de to- to a la «angustia de la duda» sobre el Dios del deismo, lo más
das estas formulaciones asoma la misma cuestión básica de que el hombre de hoy día saca de tal estado es una tenue cu-
«preocupación última», Debemos descubrir y llevar a la con- riosidad, o a lo sumo una especie de anhelo. El hombre ur-
ciencia esta preocupación última, aduce Tillich, pues abre el bano-secular llegó a la ciudad cuando ya había acabado el fu-
interrogante, para el que el Evangelio es la respuesta. neral para la concepción religiosa del mundo. No tiene sen-
Tillich habla a aquellos que todavia sienten la necesidad tido alguno de privación, y no siente interés por el luto.
de formular preguntas «religiosas» aun cuando las formule- Tanto el existencialismo filosófico como la teología de
mos en formas contradictorias. Son preguntas que él cree Paul Tillich son expresiones del período de luto que comen-
que están inherentes en la misma estructura de la existencia zó con la muerte del Dios del deísmo filosófico y la civiliza.
del hombre. La dificultad, sin embargo, estriba en que eviden- ción cristiana occidental, pero el luto ha terminado ya. Esa es
temente no son cuestiones que ocurren a todo el mundo, ni la razón por la que las filosofías y teologías existencialistas
siquiera a la mayoría de las personas. Y en especial no ocu- ya no participan en el espíritu que amanece sino que más
rren al recién aparecido hombre urbano-secular. De hecho bien simbolizan Jo viejo que fenece. Hay cierta validez en la
surgen no de las estructuras de la existencia sino de la ero- aseveración marxista de que el existencíalismo es «un síntoma
sión de concepciones heredadas del mundo y de significados de la decadencia burguesa», ya que sus categorías de Angst
culturales. Expresan la sacudida y el terror de aquellos que y vértigo parecen cada vez más irrelevantes para el ethos de
despiertan en la noche para hallar que toda su fe teística ha la nueva época. En la edad de la ciudad secular, las cuestío-
sido edificada sobre una conjetura. Al igual que el existencia- nes que nos preocupan tienden a ser fundamentalmente fun-
Iísmo, que es su expresión filosófica formal, la «cuestión úl- cionales y operacionales. Nos preguntamos cómo la energía
tima» que Tillich quiere que todos nos formulemos brota de puede ser controlada y empleada responsablemente, Nos pre-
la conciencia del hombre occidental de que la sintesis hege-

102 101
guntamos cómo puede ser forjado un orden internacional ra- siste en el hecho ato que mantengo ... ante mí... lo que Kierke-
zonable de la comunidad tecnológica en que nos hemos pre- gaard ha llamado la infinita distinción cualitativa entre el
cipitado. Nos preocupamos de cómo puede ser aplicada la ma- tiempo y la eternidad », 17
gia de la ciencia médica hasta el máximo, sin crear una po- Desdichadamente, muchos americanos creen que hasta
blación mundial constantemente rondando el borde del hamo aquí llegó Barth. Si así fuera, entonces las cosas que aca-
breo Estas son cuestiones pragmáticas, y nosotros somos bamos de decir sobre el consorcio del hombre y Dios en la
hombres pragmáticos cuyo interés por la religión es a lo sumo obra creadora de ordenar y nombrar el mundo estarían en
periférico. agudo contraste con su teología. Pero en realidad, la diastasis
Es verdad que en el centro de nuestras cuestiones pragmá- constituyó sólo el estadio preliminar en la obra de Barth.
ticas podemos oír ecos de cuestiones más viejas sobre cómo A,hora ya hace años que sigue enfatizando cada vez con rna-
ser salvos, cómo vencer la culpa y la insuficiencia, cómo dis- yor vigor que lo más importante que hay que decir sobre ese
cernir la significación y cómo vivir con una finalidad. Pero abismo insondable entre Dios y el hombre es que ha sido sal-
hay una diferencia real. En épocas anteriores el hombre bus- vado. Dios ha cruzado el abismo en Jesucristo.
caba las respuestas a sus problemas en las musas, los dioses Los dos momentos de la teologia de Barth forman una
o los «valores». El hombre secular confía en sí mismo y en unidad necesaria. El amor de Dios al elegir al hombre se hace
sus colegas para hallar las soluciones. No pregunta a la Igle- cada vez más glorioso a la .luz de la «infinita distinción cuali-
sia, al sacerdote, o a Dios. Esto no es porque no sienta respe- tativa». Pero aún más importante, al insistir con una testaru-
to por la religión. Probablemente no es anticlerical. Simple- dez codiciosa en la trascendencia y libertad total de Dios,
mente siente que las cuestiones que le preocupan pertenecen Barth pone el escenario para una comprensión de la creati-
a otro orden. Como todos los contemporáneos, es un especia- vidad humana que no tiene por qué ser atea. Un Dios que de-
lista, en general escrupulosamente tolerante con aquellos que pende del hombre resulta ser una terrible limitación a la Ii-
tienen una especialidad diferente. Por tanto no tiene sentido bertad y a la creatividad del hombre. Mientras que, como es-
y es injusto intentar forzar al hombre secular a plantearse cribió una vez Paul Ramsey, «el Dios trascendente que vive
cuestiones religiosas, consciente o inconscientemente, antes de su propia vida y crea al hombre a su propia imagen tiene ya
. que podamos conversar. Comenzamos aceptando al hombre suficiente deidad y no tiene necesidad de limitar intrínseca-
pragmático tal como es, y esto significa que debemos ir del mente la vida cultural del hombres.ts
brazo de Tillich. El triunfo de la teología de Barth es un Dios que no tiene
Es en nuestra aceptación del pragmatismo del hombre se- necesidad del hombre; por lo tanto puede dejar vivir al hom-
cular donde parece que tenemos que cruzar espadas con Ti- bre. Sólo cuando Dios y el hombre se han diferenciado plena-
Ilich; es en nuestro segundo punto, la aceptación de su profa- mente puede Dios acercarse al hombre sin limitarlo ni opri-
nidad, donde parece que negamos la contribución caracterís- mirto. Quizá fue esto lo que quiso decir Bonhoeffer cuando
tica de Barth, Todo el énfasis de Barth en los primeros esta- escribió que « ... no debemos glosar la irreligiosidad del mun-
dios de su teología fue plantear un interrogante a la capa- do, sino exponerla en una nueva luz. Ahora que el mundo ha
cidad humana de salvar el abismo hacia Dios. Quiso reafir- llegado a su madurez, es más irreligioso, y quizás por esta ra-
mar la absoluta e incuestionable iniciativa de Dios, obrando zón está más cerca de Dios de lo que estuvo jamás»." A me-
para el hombre en contraste con las diversas formas de culo dida que desaparecen las últimas etapas del mito y la ontolo-
; tura-religión y humanismo religioso que habían comenzado a gía, que realmente desaparecen en la teología de Barth, la
; aflorar. Por esta razón las primeras obras de Barth desple- libertad humana para dominar y formar, para crear y explo-
garon una actitud de aguda diastasis. El Evangelio tenía que rar, llega entonces hasta los confines de la tierra y más allá.
ser separado de la religión, Dios del hombre, el Cielo de la Al ejecutar estos dos movimientos complementarios en su
Tierra. En su prefacio a la segunda edición de su famosa Epís- desarrollo teológico, no es sorprendente que Barth no consi-
tola a los Romanos, Barth dice: «Si tengo un sistema, éste con- guiera hacerlo igualmente bien con ambos. No elabora de for-

104 105
ma tan completa como podría haberlo hecho, por ejemplo, todo bre para que abandone su interés por los problemas de este
el peso del hecho de que Dios haya escogido al hombre para mundo, sino una invitación a aceptar todo el peso de los pro-
ser su socio. Si el socio es también el que ha sido creado a blemas de este mundo como el don de su Hacedor. Es una
imagen de Dios, entonces, aunque la iniciativa original es de llamada al bombre de esta era técnica, con todo lo que signi-
Dios, las iniciativas derivadas del hombre encontrarían un fica, buscando hacer en ella una morada humana para todos
lugar más amplio en la teología y en la vida. los que viven en ella.
Aun así, nadie puede pretender hoy día que Barth haya
erigido un edificio teológico que denigra el papel del hombre.
'Esta cita típica de su Dogmática de la Iglesia mostraría que
el hombre tiene un lugar exaltado en el sistema de Barth:

«Es evidente que la fórmula "Dios lo es todo y el hombre


nada"... no es solamente una chocante simplificación sino una
completa necesidad... Por la gracia de Dios, el hombre deja de
ser nada. Es el hombre de Dios ... Es reconocido como "sí
mismo' un sujeto libre, un sujeto que ha sido hecho libre
una vez para siempre por su reinstauración como socio fede..
ral libre de Dios ... No podemos decir ni demandar ni espe-
rar demasiado o grandes cosas del hombre... » 20

j De ninguna manera podemos esperar cosas demasiado


grandes del hombre! Aquí está la base, por supuesto no elabo-
rada en su plenitud, de un concepto teológico del hombre que
celebraría más que denigraríasu responsabilidad como crea-
dor de los significados por los que vive, como forjador de los
símbolos que dan dirección a la historia. Barth mismo ha
dado un toque de alerta para un «cambio de dirección en el
pensar de la teología evangélicas.s! que podría significar una
elaboración más concienzuda de la exaltación del hombre que
hace posible su teología,
Hemos afirmado al hombre tecnopolita en su pragrnatis-
mo y su profanidad. Para hacerlo no hemos abandonado la
Biblia; hemos hallado, por el contrario, que sus conceptos de
verdad y creación muestran importantes sectores de simili-
tud con el estilo de la ciudad secular. Hemos hallado, sin em-
bargo, que hemos tenido que diferir de Tillich en ciertos
puntos e ir más allá de lo que Barth estaba dispuesto a ir.
No hay ningún pathos en esto. El Evangelio no llama al hom-
bre a retornar a un estadio previo de su desarrollo. No llama
al hombre a que vuelva a la dependencia, pavor y religiosidad.
Antes bien, el Evangelio es una llamada a la urbanización ima-
ginativa y a la secularidad madura. No es una llamada al hom-

106
107
IV. La ciudad secular en una perspectiva
de encrucijada de culturas

La época de la ciudad secular está alboreando en todo el


mundo, no sólo en Occidente. Las semillas de la scculm-iza-
ción, llevadas por comerciantes y aventureros, misioneros y
revolucionarios, hace tiempo que han echado raíces, Florecido.
y comenzado a fructificar. La urbanización de Ibcroamérica
y la India, y la industrialización de Africa y China están avan-
zando con ritmo acelerado. Mientras todo esto sucede, se hace
claro que aunque la secularización exhibe, ciertos rasgos co-
munes dondequiera que ocurre, las amplias diferencias en el
ámbito histórico de las culturas en que arraiga producen una
señalada diversidad en toda la maniere (.['étrc de las diversas
áreas tecnopolitas. Ninguna ciudad secular es completamente
igual a otra.
En este capítulo, cuatro ciudades que representan cuatro
regiones distintivas ilustrarán la rica variedad del proceso
de secularización. Es evidente que esta heterogeneidad es un
rasgo valioso del mundo. moderno, y debería ser preservada.
Una civilización secular no tiene por qué ser rnonócrorna u
homogénea. Pero el color y el carácter que presta la diversi-
dad no debe dejarse al azar. Lo mismo que todo lo demás en
la ciudad secular, la variedad debe ser planeada, de 10, con-
trario no ocurrirá. Esto es algo que deben tener en cuenta
los planificadores regionales y los expertos en renovación ur-
bana. El contraste y la diversidad son ingredientes esencia-
les de un enclave humano. Así como el hombre copia de la na-
turaleza al formar este enclave, la disimilitud debe fumentarse.
Las cuatro ciudades que visitaremos en este capítulo son
Nueva Delhi, Roma, Praga y Bastan. El autor tiene un cono-
cimiento de primera mano, en algunos casos breve, de las
cuatro. Representan la marcha de la secularización y de la
urbanización en Asia Sudoricntal, Europa Occidental, Euro-
pa Oriental y los Estados Unidos. respectivamente. Cada una
de las cuatro ha sentido la presión de la secularización de
forma distinta, en parte a causa de sus diversos trasfondos
históricos. Los progresos de estas ciudades prueban que el

109
surgir de una civilización urbana mundial no tiene por qué tos y la población. Suponiendo que el índice de natalidad no
borrar la coloración distintiva de ciudades particulares o raer descienda verticalmente, la poblacíón de la India alcanzará
el carácter único que poseen. . los 500 millones en 197I. Aunque algunos demófragos esperan
Nuestra excursión también demostrará una importante una línea descendente que comenzará hacia el año 1966, qui-
distinción hecha en un capítulo anterior: la diferencia entre zás esa fecha será demasiado tarde para llenar el bache tras-
secularización como movimiento histórico y secularismo como cendental entre las necesidades alimenticias y la producción de
ideología. Nunca debemos confundirlos. La secularización es alimentos que parece estar en la fragua. Un estudio realiza-
un proceso liberador. Descerraja viejas opresiones y vuelca do por la Ford Foundation Agricultural Production Tcam
convencionalismos embrutecedores. Proyecta la vida cultural apuntó sombríamente a una media anual del 3,2 % de víveres
y social del hombre sobre él. exigiendo un constante alarde y declaró que la diferencia entre la oferta y la demanda al-
de vísión y competencia. El secularismo es un cortacircuito de canzaría los 28 millones de toneladas por año para 1966. Afir-
la revolución secular; la petrifica en una nueva concepción del mó bruscamente que «ningún programa concebible de impor-
mundo. Corta las alas de la emancipación y fija una sociedad tación o racionamiento resolvería una crisis de esta magni-
con el alfíler de otra ortodoxia. El objetívo de nuestro exa- tud. y propuso urgentemente «un programa de urgencía in-
men alrededor del mundo es mostrar que la tonalidad poli- mediata de producción alimenticia », i El informe fue publi-
mórfica de la secularización en diferentes lugares exige una cado en 1959. En 1961 encontré a los demógrafos yeconomis-
estrategia decididamente distinta por parte de los cristianos tas indios menos desesperados, pero tampoco confiados. La
que viven en estas áreas, que la diversidad es un valor digno India sigue siendo el gran campo de pruebas de la capacidad
de defender y planificar, y que el secularísmo es un peligro que de una nación más o menos democrática para resolver el pro-
debe combatirse, sea cual fuere el disfraz con que se presente. blema del hambre sin recurrir a las prácticas totalitarias.
Además del problema de la población y del hambre, la In-
dia todavía se enfrenta con el problema de la lengua no asi-
Nueva Delhi y la India milada y de los grupos de religión y de casta. Todavía se está
librando una batalla campal sobre si el Hindi, identificado
La mera existencia de «Nueva» Delhi es una evidencia de por todos los indios del sur como una lengua septentrional,
los cambios trepidantes que han sobrevenido a la India por ha de convertírse en la lengua oficial. Periódicamente estallan
su contacto con Occidente. Edificada por los ingleses entre luchas entre musulmanes e hindúes. Muchos observadores
1912 y 1929 para sustituir a Calcuta como ciudad capital, Nue- creen que sólo la dirección carismática de Nehru consiguió
va Delhi todavía presenta un aspecto áspero, inacabado. Su- mantener unida a la India en toda la década pasada.
giere lo que Washington, D. C., debíó parecer durante sus El futuro de la Indía depende de la secularización perse-
primeros años. Fundida con la Antigua Delhi en. el terrí- verante. Las exigencias de tribus, castas y religiones deben
torio de Delhi, es no obstante una ciudad chocante y gran- ser sometidas a las necesidades de una política más amplia.
diosa. Ruinas que se remontan a siglos antes del período mo- Deben ser relativizadas: no descartadas, sino subordinadas
gol recuerdan silenciosamente las muchas eras que Delhi ha al objetivo más crucial e inclusivo de, alcanzar un equilibrio
vivido, pero en ningún sentido puede decirse que Delhi sea entre la productividad y la población. Esto suscitó -hasta su
una ciudad que mira al pasado. Delhi también palpita con muerte en 1964- el problema del llamado secularismo de Ne-
más signos visibles de dislocación cultural y cambio social hru, y de los principales elementos del Partido del Congreso.
que ninguna otra ciudad que yo haya visitado. Ello proporciona asimismo U11 ejemplo particularmente bue-
En Nueva Delhi y sus suburbios hay gente hambrienta. En no de la diferencia crítica entre el secularismo y la seculariza-
ninguna otra parte del mundo el espectro del hambre rastrea ción, que ya hemos mencionado an tes.
los pasos del progreso económico tan implacablemente. Aqul Nehru, aunque discípulo entusiasta de Gandhi, ciertamente
los dos índices fundamentales son la producción de alímen- no era un hombre religioso. Hizo una mueca dolorosa siempre

110 lB
que tuvo que observar incluso la función religiosa más ruti- luchar por, un «estado secular». ~ste, quizá sea también el
naria. Una vez en la dedicación de una presa rechazó airada- caso de Birmania y Thailandia, donde el peligro de la sacra-
lízación del estado está siempre presente. Así pues, en las
mente a un sadhu hindú que intentó ungirle con agua ben-
dita. Pero ¿fue realmente secularista en el sentido que he- culturas donde la aparición de un «estado secular. en el seno
mos dado a la palabra? de la oscura historia de las sociedades sacrales está comen-
Nehru rigió un país en el que las luchas fratricidas han zando a ocurrir, sería absurdo para los cristianos murmurar
derramado más sangre que en ningún otro país del mundo, y acerbamente contra la secularización. Tales sociedades mues-
que a pesar de todo es conocido por su «espiritualidad». Su tran con claridad insólita cómo funciona la secularización
concepto de la religión brotó de toda una variedad de fuentes. como una emancipación; y los cristianos, según indican las
Tuvo sus raíces en la lucha acerba por la independencia con- numerosas declaraciones de los dirigentes eclesiásticos de
tra una nación «cristiana», en las sofisticadas y mundanales la India, deberían apoyarla.
Harrow y Cambridge donde Nehru fue educado, y en el mar-
xismo que inmediatamente lo incitó a romper con su señor
sobre el problema de si la India debía o no ser industrializa- Roma y Europa occidental
da. La posición de Nehru fue también forjada en la fragua
de toda una vida de combate político contra la Liga Musul- Se puede saltar de Nueva Delhi a Roma por la Air India
mana por un lado, y los diversos partidos hindúes por el otro. en cuestión de horas. Nuevamente te encuentras en una ciu-
Al enfrentarse a estos partidos religiosos, Nehru siempre es· dad que, al igual que Nueva Delhi, despliega ante los visi-
tuvo a favor del «estado secular», un estado en el que las ob- tantes evidencias de los diversos períodos que ha vivido. Hay
servancias religiosas públicas no representan papel alguno, muchas Romas: Está la Roma de la enjuta y virtuosa Repú-
a ningún credo se garantiza el más mínimo elemento de apo- blica, poblada por los delgados hijos de Rómulo y Remo. Hay
yo estatal, y las relaciones entre las diversas agrupaciones re- la Roma del macizo Imperio, atormentada por la intriga y la
ligiosas son tratadas con una imparcialidad rigurosa. decadencia. Hay la Roma de los siglos católicos, donde los
En este sentido, Nehru llegó al menos tan lejos como mu- papas, como los espíritus de los césares, reinaron sobre un
chos de aquellos que son tan temidos y despreciados como imperio espiritual. Está la Roma de la revolución, donde Ga-
secularistas por digirentes eclesiásticos en otros muchos paí- ribaldi y Mazzini lucharon para librar a Italia del control ex-
ses. ¿Por qué, pues, el «secular-ista» Nehru se ganó el apoyo tranjero y clerical. Hay la Roma de Mussolini, ataviada de
constante de los cristianos indios año tras año? insignias seudorromanas y marchando en filas apretadas con
La respuesta es que Nehru, por muy seculares que fueran trenes puntuales que precipitaron a toda una nación a la ca-
sus convicciones personales, jamás fue un secularista dogrná- tástrofe. Finalmente está la Roma de la postguerra, primero
tico. Quiso que la India fuera un estado secular, y la inmensa de la Ciudad Abierta y después de la Do/ce Vi/a, la residencia
mayoría de los cristianos indios asistieron. La otra alter- oficial de los magnates 'del cine, de los autom6viles Fíat, y.
, nativa, especialmente a partir de la división dei Pakistán, pro- ennui.
bablemente sería una sociedad sacral hindú. Pero aun cuan- Todas estas Romas pueden verse en la Roma de hoy día.
do no lo fuera, la vasta variedad ele sectas y religiones de la La ciudad no oculta secreto alguno. Se puede callejear desde
India, junto a la cual el llamado pluralismo de Norteamérica el Foro imperial al Museo Vaticano y a la Vía Veneto a pie,
debe parecer apagadamente homogéneo, puede sobrevivir sólo se puede pasar de época a época con s610 el diluvio del trá-
dentro de un estado secular. También, puesto que las castas fico para estorbar la peregrinación. La rampante seculariza-
profundamente divisivas representan residuos de agrupacio- ción de Roma simboliza, de una forma particularmente grá-
nes parentales y tribales, sólo una mayor secularización libra- fica, lo que ha ocurrido a toda la Europa occidental. Vocea un
rá a los indios de los grilletes sociales que impone la casta. mensaje que no podemos dejar de oir. Roma, aunque ocupan-
En la India es casi indiscutible que los cristianos deben do las mismas siete colinas que siempre ha ocupado, es en la
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actualidad una entidad muy distinta de cuando Julio César mismo que Mozambique, era un «país de misión» y el análo-
cayó al pie de la estatua de Pompeyo; o de cuando un monje go descubrimiento de las iglesias en Gran Bretaña y Alemania,
llamado hermano Martín se apartó horrorizado ante la pom- esta teoría geográfica de la misión ya no es válida. Como dijo
pa y decadencia del papado renacentista; o de cuando Henry una vez el cardenal Suhard, Francia es un país lleno de paga-
James escribió desde su balcón bañado por el sol, en el Corso, nos bautizados.
en 1873: •... en .Roma, en mayo, todo tiene un lado amable, No puede existir ninguna sociedad sacral cristiana autén-
incluso los tumultos populares.» 2 Es verdad, asesinatos y de- tica; esa es por lo menos la regla general. Ya no existe
cadencia e incluso amables tumultos son todavía parte del ca- «la Cristiandad». La iglesia existe en todas partes «en una
rácter romano. Pero la secularización, que ha estado pugnan- situación misionera», y esto es precisamente lo que debería
do en Roma al menos desde el Renacimiento, ha entrado re- ser. Toda parroquia, o es lo que el padre Michonneau llama
cientemente en sus dominios; precisamente porque esto ha una communauté missionnaire o no es una parroquia cristia-
sucedido en la capital de la Cristiandad, proporciona un ejem- na en absoluto, sino un residuo vestigial de la Cristiandad
plo insólitamente fructífero, También pone a la defensiva a cultural.'
todos los enemigos de la secularización, pues la Roma mo- Hace más de cien años Kierkegaard preguntaba cómo era
derna sigue siendo uno de los lugares más humanos y habi- incluso posible «ser cristiano en la Cristiandad», Se pregunta-
tables del mundo. ba cómo un hombre podía decir «sí» al Evangelio, cuando su
Pero ¿qué diremos de su desenfrenada secularización? ¿No mensaje estaba tan ofuscado por su compromiso con la cul-
nos debía dar una pausa para observar la secularización tan tura europea y los valores burgueses.
abiertamente operativa en la cuna de la Cristiandad? Apenas. De una forma creciente, el proceso de secularización en
Las civilizaciones sacrales, sea cual fuere su complexión, no Europa ha aliviado el problema de Kierkegaard. El marxismo
deben arrancar ninguna lágrima cristiana cuando desapare- de diferentes géneros, el existencialismo en sus distintas for-
cen. Puesto que nuestros ojos se han abierto al horizonte uni- mas, el apasionado humanismo de Camus, y una especie de
versal de la fe bíblica, ahora podemos ver lo que quizá no ha- «a-mí-qué-diablos-me-importa» asociado con la dolce vita han
bríamos observado pocas décadas atrás: que aunque jamás confrontado cada vez más a los europeos con opciones genui-
llegó a ser plenamente una sociedad sacral, la «civilización nas, vivas, a la fe cristiana. Cada vez más, «ser cristiano», es
cristiana» europea en el período medieval tiene un parecido una elección consciente y no cuestión de nacimiento e iner-
íntimo con las clásicas culturas sacrales, como la del Perú inca cia. -El cambio no puede considerarse como desdichado.
o la del Tibet budista. El cristianismo fue la religión de Eu- Los cristianos europeos jóvenes que se encuentran hoy día
ropa. Se le ligó a la cultura europea y fue identificado como en los ESGS (Movimientos Cristianos de Estudiantes Protes-
tal por los no europeos. Pero la llamada era constantiniana tantes) o en la JOC francesa (Juventud Obrera Católica) no
ha desaparecido ya, y los cristianos deberían regocijarse de están llorando por la desaparición de la Cristiandad. Muchos
que así haya sido. Lentamente, siempre tan lentamente, los no de ellos encuentran la atmósfera de la nueva Europa «postcrís-
europeos están comenzando a aceptar el Evangelio que no es tiana» reconfortante. Ahora pueden presentar las exigencias
simplemente la santificación religiosa de los valores cultura- del Evangelio en la universidad y en la unión de trabajadores,
les de Occidente. La secularización de Europa nos ha capaci- sin tener que pedir perdón constantemente. por el lastre bur-
tado para ver más claramente la amplitud auténticamente gués de una Cristiandad decadente.
_católica» de una fe que en otro tiempo fue inimaginable sin Por supuesto, hay peligros en el nuevo clima europeo. Tal
la metafísica griega, el ritual latino, y la arquitectura gótica. afluencia se combina con la desorientación que ronda todo
Hubo un tiempo en que «ser cristiano» significaba simple- período de transición para producir el género de anomie tan
mente haber nacido (y estar bautizado) dentro de los límites bien reflejada, por ejemplo, en los films de Jean-Luc Godard.
de la Cristiandad. Pero desde. el descubrimiento hecho por el Pero es absurdo suponer que la pérdida de que estas cosas son
padre Michonneau y el cardenal Suhard de que Francia, lo sintomas podría ser curada lanzando a Europa de nuevo a una

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de sus previas síntesis culturales: victoriana, de los Habs- Juan Huss comenzó un siglo antes de que Lutero clavara sus
burgo, o medieval. La Iglesia cristiana tiene ahora la oportuni- tesis en la puerta de Wittenberg. Aquí Tico Brahe y Johannes
dad de ayudar a forjar una nueva estructura espiritual en Eu- Kepler los pioneros de la moderna matemática y astrono-
ropa, que será auténticamente humanística y urbana, pero en mía. Entre las guerras mundiales floreció aquí una activa cul-
la que la fe cristiana, lejos de proporcionar el ethos rector, tura germano-judía, de la que Franz Kafka es quizás el ejem-
proporcionará una de las opciones vivas en una cultura ge- plo culminante.
nuinamente pluralística, Un punto de flexión inolvidable para Praga vino en aquel
día aciago de septiembre de 1938 cuando Fr-ancia y Gran Breta-
ña acordaron que la Alemania nazi tomara la tierra de los
Praga y la Europa Oriental Sudetes checa. Este acontecimiento es todavía como una llaga
quemada en el cerebro de todo checo que lo recuerde. Lo
Cuando visité Praga en 1963, escribí estas notas en mi dia- consideran como la especie más vil de traición. Algunos lo
rio de viajes, cuyo sentimiento todavía es válido hoy: consideran como la evidencia más segura de la debilidad e
irresolución de las democracias occidentales. El Pacto de
«Todos los viajeros deliran sobre Praga. "La ciudad más Munich consiguió un apoyo enorme para los comunistas che-
exquisita entre Florencia y Leningrado", dicen algunos. No cos, y cuando vino el golpe en 1948, Checoslovaquia. contaba
creo que exageren. Mi primer día completo comenzó con una con uno de los mayores partidos comunistas de Europa.
excursión en coche por el centro de la ciudad hasta el venera- En Praga, como en toda la Europa Oriental hoy día, la se-
ble Carolinium de la Universidad de Praga, el gran salón de cularización está avanzando a grandes pasos. La situación en
asambleas que es usado sólo para ocasiones académicas de toda la Europa Oriental está complicada, naturalmente, por
suma importancia. Era un día espléndido. El sol quemaba la presencia de una concepción del mundo secularística mi\i~
trozos dentados en el forjado tejado de la catedral de San tanteo Pero incluso este monolito tiene pies de arcilla. El co-
Vito. El rio Moldau parecía canturrear los amplios compases munismo representa un papel ambiguo en el proceso de se-
del himno de Srnetana, y pude imaginar el espíritu de un del- cularización. Hemos observado ya cómo su ateísmo y su re-
gado Franz Kafka, con ojos de azabache, callejeando por las lativización de los valores proporcionan parte de las precon-
ealles laberínticas del ghetto intemporal.» 4 diciones de la secularización. En algunos lugares, sin ernbar-
go, el comunismo ha procurado convertirse en una concep-
Praga ha sido siempre una ciudad en el centro. La capital ción cuasi-religiosa del mundo con todas las añagazas de una
heterogénea de un estado compuesto desde 1918, siempre ha Iglesia estatal. Esto es evidente de forma especial en Alemania
sído la más occídentalmente oriental o la más orientalmente Oriental, donde los comunistas han intentado tomar las tra-
occidental de las ciudades europeas. La cohabitación de pue- diciones y observancias de la languideciente Landeskirchen
blos y culturas ha sido siempre culturalmente productiva aun- luterana, incluyendo los ersatz, los servicios de confirmación,
que políticamente inquieta. Incluso hoy día, los alemanes y de matrimonio y de sepelio.
eslavos en Praga, y los checos y eslovacos en Checoslovaquia, En esta situación de Europa Oriental, señalada por un sis-
alternan entre períodos de fría antipatía e intensa simbiosis. tema establecido marxista cuasi-religioso, los cristianos re-
Praga hoy día no desearía más que volver a ganar su pa- sultan ser, en efecto, los auténticos abogados y protagonistas
pel de prestamista entre Oriente y Occidente. Su posición de la secularización. Por ejemplo, son los intelectuales católi-
geográfica y cultural, junto con su propia historia interna tu- cos, escribiendo en revistas tales como Slowe Powszechne en
multuosa, se combinan para hacer de ella un buen candidato Varsovia, los defensores más articulados del «pluralismo cit!-
para dicho papel. tural» en Polonia hoy día. Lo mismo puede decirse en otros
Praga ha desovado una increíble variedad de movimientos países satélites. Un teólogo de Alemania Oriental dice: «No
religiosos e intelectuales. Aquí la Reforma conducida por nos oponemos al comunismo porque sea racionalista, sino

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secularizaci6n y de todas sus formas, s610 están confundiendo
porque no lo es lo bastante; no porque sea materialista, sino la cuesti6n.
porque es metafísico. Queremos que el comunismo sea lo que
dice que es, científico y socialista, y que deje de ser una nue-
va santa ortodoxia.» Bastan y los Estados Unidos
Sagaces estudiantes de la historia del comunismo, tales
como Helmut Gollwítzer de la Universidad Libre de Berlín, se Aterrizamos en el Aeropuerto Internacional Logan de Bos-
están convenciendo cada vez más de que presenta a veces un ton, no porque Bastan sea la capital politica o comercial de
curioso conglomerado de análisis y acción politicos con un los Estados Unidos, sino porque a lo largo de las playas de
halo de utopísmo mesiánico. Es un programa para un tipo de Massachusetts Bay el contraste entre las épocas es más evi-
"desarrollo económico más un culto sectario extático completo dente que en ninguna otra ciudad de América. Boston es al
de santos y visiones beatíficas.! mismo tiempo la ciudad más vieja de América y la más nue-
Los cristianos de Europa Oriental forman una de las fuer- va. Es a la vez el enclave hist6rico de los colonizadores puri-
zas que ahora están dividiendo este compuesto básicamente tanos y el campo de despegue de la nueva civilización electró-
inestable. Concediendo a los regímenes comunistas lealtad po- nica. Combina, en una proporción mayor que en cualquier otra
litica y, al mismo tiempo, retirando toda aceptación de su ciudad norteamericana, la suficiente elegancia del viejo mun-
cerrada concepción atea del mundo, los cristianos contribu- do y el aerodinamismo de la era espacial para hacer de ella
yen a lo que algunos expertos han denominado «desideolo- el más transparente ejemplo americano del surgir de la ciu-
gización» del comunismo. Otra forma de describir el proceso dad secular.
sería llamarlo la secularización del comunismo. Los cristianos Martin Myerson y Edward C. Bansñeld, dos autoridades
en la Europa Oriental quieren que el comunismo sea real- en problemas urbanos, han llamado a Bastan «una de las po-
mente «secular». Quieren que se purgue de su aura cuasi- cas ciudades bellas en América». Sugieren que la razón para
religiosa de santidad y sea lo que realmente es, una forma su posición especial es que fue construida en gran parte en el
entre otras de relacionar las instituciones económicas con el período preindustrial y por tanto posee muchísimos edificios
poder del Estado. Entonces tendría que demostrar su temple «con la simplicidad y el encanto de una era que no podía pro-
en una competencia pacífica con 'otras sociedades, una con- porcionar otra cosa». Además, Bastan fue gobernada durante
currencia en la que hasta ahora no se ha portado muy bien. mucho tiempo por una aristocracia del dinero y del buen
Muchos eclesiástico, occidentales son profundamente sus- gusto. Sigue siendo cierto que la mayoría de las ciudades real-
picaces de los cristianos europeos orientales que conceden mente hermosas del mundo fueron trazadas por tales perso-
siquiera un ápice de lealtad politica a un régimen comunista. nas, no por un referéndum popular. Fueron. planeadas «por
Creen que los verdaderos cristianos bien deberían huir a Oc- monarcas, nobles y prelados que tenían un poder absoluto, y"
cidente u organizar un movimiento de resistencia. Pero al que- a los que importaba un bledo la conveniencia o el bienestar
darse en sus países y confrontar a los comunistas con la pero del pueblo ordinario a,
"plejidad de un movimiento que es politicamente leal pero Pero Boston, la «buena dama gris», se había hundido en
ideológicamente contrario, los cristianos prestan un servicio una marea abismalmente baja antes de su asombroso rena-
tanto a sus propias sociedades como a una eventual «desídeo- cimiento actual. Calles pintorescas quedaron atascadas de ca-
logizacíón» de la guerra fría. Su actitud también tiene un lesas de gasolina. La colisión frontal entre yanquis e írlande-
chocante parecido con la de los primeros cristianos para con ses llev6 a muchas personas con dinero e intereses cívicos a
el emperador, que discutimos en el Capítulo I. Cuentan con los suburbios. Como Mr. Justice Brandeis informó, al nacer
la posibilidad de la secularización eventual del comunismo y el siglo, los ciudadanos ricos de Boston dijeron a sus hijos:
con el desestablecimiento de la ortodoxia marxista. Por esta «Boston no tiene nada que ofrecerte excepto gravosos ím-
razón, cuando los cristianos lanzan una condena radical de la puestos y mal gobierno político. Cuando te cases, escoge un

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suburbio para edificar en él tu casa, afíliate en el Country el nuevo mundo del computador electrónico y esa peculiar
Club y haz que tu vida gire alrededor de tu club, de tu hogar y clase de industria que marcha junto con él: equipos de espe-
de tus hijos.• 6 El consejo fue recibido no sólo por los hijos de cialistas orientados en la investigación, altamente capacita-
los ricos, sino por todos aquellos que tuvieran ahorros suñ- dos, trabajando en factorías-laboratorios en proyectos que
cientes para huir a Newton o Belmont. cambian incluso con mayor rapidez que los diseños de auto-
Pero la renovación urbana, el gran factor político de los móviles. El nervio de este renacimiento es Cambridge, pre-
afias 1960 para las ciudades americanas, ha llegado a Bastan cisamente al otro lado de Charles River desde Boston, pero
en un paquete de tamaño extra. Bajo uno de los alcaldes más sus tentáculos se extienden por millas y millas en todas las
vigorosos en su historia, ayudado por uno de los renovado- direcciones, especialmente a lo largo de la Ruta 128, la carre-
res urbanos más duros en su oficio, Bastan ha arrancado un tera de circunvalación que rodea a Boston y se ha convertido
.inmenso trozo de su desarrollo. Al principio se cometieron un en sinónimo de la industria de electrónicos.
par de errores. El viejo West End fue demolido despiadada- Pero la tecnópolis en Boston está lejos de su consccu-
mente y sus familias de la clase popular desparramadas a los ción. Las tensiones entre la vieja y la nueva Bastan son acer-
vientos para hacer sitio al futurístico Charles River Park, don- bas y desgarran los nervios. Los bostoníanos ricos, siguiendo
de tanto las construcciones de pisos como las rentas que se el consejo de sus padres, no sólo dejaron Back Bay sino que
cobran alcanzan las cumbres más altas.' Un proyecto de vi- hicieron resistencia a todo intento de Boston por anexionarlos.
viendas en Columbia Point, tierra robada al puerto y accesí- La ciudad de Brooklíne presenta la anomalía más risible de
ble sólo por una estrecha península, es también comúnmente todas. Casi completamente rodeada por la ciudad de Bastan,
considerado como un error de primera magnitud. Pero en no obstante se aferra a su estado independiente, pretendiendo
otras varias áreas, las autoridades en renovación están inten- rechazar toda involucración en la corrupción de The Hub. La
tanda con verdadero éxito subsanar los errores iniciales. El Bastan metropolitana exhibe un desequilibrio más serio en-
diseño para el nuevo Bastan City Hall, escogido por un jura- tre el tamaño de la propia ciudad y el tamaño del área metro-
do imparcial entre 256 candidatos, ha sido aclamado por va- politana que cualquier otra región urbana. Los suburbanitas
rios arquitectos como uno de los planes más audaces e in- emplean alegremente el puerto de la ciudad, sus hospitales
ventivos jamás ideados para un edificio público en América. y avenidas, sin decir nada de sus conciertos, films y teatros.
En las llamadas áreas grises de la ciudad, un programa lIa- Pero se retiran más allá de las leyes zonales y de los muros
. mado «conservación del barrio. ha comenzado a reemplazar económicos cuando se trata de los problemas urgentes de la
al bulldozer como el camino para una nueva vida metropolita- ciudad misma. Por consiguiente los bostonianos gimen bajo
na; De forma más significativa, sin embargo, el plan maestro una carga opresiva de impuestos sobre la propiedad, que to-
para el redesarrollo de Bastan vislumbra la preservación del davía aparentemente no puede mantener un sistema escolar
carácter distintivo de sectores como Beacon Hill, Back Bay adecuado, pagar a la policía, o mantener las calles limpias.
y North End, Esto es importante. El cuidado del color local y de esta forma Bastan presenta no solamente un agudo
acumulado en diversos barrios, dentro de una ciudad, es pre- contraste entre lo viejo y lo nuevo; también simboliza de
cisamente tan importante Como la salvaguardia de la varie- una forma particularmente notoria la misma crisis que se pre-
dad entre las ciudades. senta a toda región urbana de América: la abdicación cívica
Pero toda esta actividad de la «nueva. Bastan no ha sur- de las clases medias y su retiro a un refugio parasitario en la
gido simplemente a todo gas de los ·cerebros de los ansiosos periferia de la ciudad. Como toda ciudad americana, pero en
renovadores urbanos de Bastan. Su base económica estriba una forma exacerbada, Boston está empalada en la tecnépolís.
principalmente en el incremento espectacular de todo un nue- Técnica y socíológícamente, es una región metropolitana, in.
vo complejo técnico e industrial en y alrededor de Bastan. terdependiente en todos los aspectos. Políticamente es un
La ciudad y sus alrederores se han convertido en lo que «The cúmulo de feudos y protectorados comprometidos en el sa-
New Yorkers ha llamado «el centro de un nuevo mundo•. Es queo legalizado de la ciudad central, que mientras tantoestá

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finltiva todos somos americanos y tenemos una herencia re-
dando palos de ciego a los problemas colosales de la vida me-
tropolitana. ligiosa común.
Como Franklin Litell ha puesto vigorosamente en claro en
Parte de esta misma anarquía surge de la repugnancia de su libro From State Churcñ to Pluralism (<<De la Iglesia Esta-
grupos considerables dentro del pueblo a aceptar la realidad
de la ciudad secular. Todavía quieren aferrarse a estilos de tal al Pluralísmo»), este .pasado religioso. es realmente un
vida del burgo e incluso de la tribu. Dentro de la ciudad arde mito con una necesidad perentoria de desmitización. Gentes
la guerra entre los partidos políticos de irlandeses. italianos de inmensa variedad de religiones (y de ninguna) llegaron a
y yanquis, mientras que en los suburbios los escapados pre- América por una multiplicidad de razones, no todas ellas pia-
cipitadamente de los problemas de la ciudad interior decoran dosas. La cultura sacral protestante se impuso sobre ellos. La
sus casas modernas con ruedas de tren y muebles coloniales secularización de la sociedad americana significó un desarro-
falsificados. Mantienen el foco encendido sobre la vieja igle- 110 saludable. Acarreó la urgente y necesaria emancipación de
sia blanca en el césped, en un esfuerzo de convencerse a sí católicos, judíos y otros de una obligada religión cultural pro-
mismos de que realmente viven en la sencilla aldea autosuñ- testante. Al liberarlos a ellos, también liberó a los protestan.
cíente fundada hace trescientos años. tes de importantes aspectos de su esclavitud cultural. Sería
. Pero todo ello es una desastroso engaño de sí mismo. Los demasiado malo si católicos y judíos, habiendo presionado
esfuerzos por vivir en un pueblo del siglo XVIII y por mante- correctamente para la desprotestantización de la sociedad
.ner la pureza y el poder de la tribu eventualmente serán ex- americana y habiendo ganado en efecto, se unieran ahora a los
puestos como lo que son: una mascarada. La actual interde- protestantes para reconstruir una especie de religión ameri-
pendencia y unidad tecnológica de la región urbana eventual- cana tripartita, con versiones americanizadas de Moisés, Lu-
mente requerirán una expresión politica. tero y santo Tomás compartiendo los halos en su hagiografía.
Además de pantetizar la crisis urbana excepcionalmente En este punto, los cristianos deberían continuar apoyando
bien, Boston también retrata con una claridad insólita la ver- la secularización de la sociedad americana, reconociendo que
sión distintivamente americana del contraste entre secularí- los secularístas, los ateos y los agnósticos no tienen por qué
zación y secularismo. ¿ Qué otra ciudad simboliza mejor a un ser ciudadanos de segunda clase.
país donde una venerable cultura protestante cuasí-sacral está Todavia tenemos que mesurar la enorme contribución preso
ahora exhalando su último aliento? Su partida, aunque la- tada por la breve administración de John F. Kennedy a la
mentada por algunos románticos e idílicos, ha sido saludada desacralización de la sociedad americana. Su elección misma
por muchos protestantes con el mismo suspiro de alivio con sefialó el final de la hegemonía cultural protestante. Pero en
que los cristianos europeos aceptan la muerte de la «Crístian- la forma en que cumplió con su cargo, en su tranquilo rehu-
dad Occidental». Los protestantes por primera vez pueden es- sar el cumplir las funciones de sumo sacerdote de la religión
tar lo bastante libres de su cultura para alzarse contra ella americana, Kennedy prestó una contribución indispensable
o 'a favor de ella selectivamente, como sugiere la guía del a la auténtica secularización de nuestra sociedad. Fue un líder
Evangelio. Pero desdichadamente, en el mismo momento en político por antonomasia. Aunque no puede caber duda alguna
que ha emergido esta posibilidad, ha aparecido también la de que su conciencia cristiana informó muchas de sus decisio-
taimada tentación de una nueva sociedad sacral. Es el peligro nes, especialmente en el área de la justicia racial, renunció
de lo que Martin Marty llama «el shinto americano a,a Se re- vigorosamente a aceptar el halo semirreligioso que los ame-
fiere a la «religión americana» con tres denominaciones, Ca- ricanos, carentes de un monarca que reinagratia Dei, han in..
tólica-Protestante-Judía, analizada tan nítidamente por Will tentado con frecuencia colgar sobre su autoridad suprema.
Herberg y otros. Una de las trampas ocultas del presente mo- Despojando de esta forma su función de toda significación sa-
vimiento ecuménico es que se nos instará a recordar, como eral, Kennedy hizo, en su lugar, 10 que los cristianos de
en los pasquines de la Semana de la Fraternidad, que, en de- Europa Oriental hacen cuando procuran distinguir entre las
122 123
pretensiones políticas y económicas de las ideológicas en los Segunda parte
regímenes comunistas,
Los secuJaristas de América quizá constituyan la forma en LA IGLESIA EN LA CIUDAD SECULAR
que Dios nos avisa de que la era de las sociedades sacrales
ha terminado. Los cristianos han contribuido a su desapari-
ción, quizás en mayor medida de lo que podemos suponer
la mayoría de nosotros. Al separar al papa del emperador y
de esta forma conceder cierta autonomía provisional al brazo
secular, el cristianismo occidental introdujo un proceso que
ha producido la moderna sociedad abierta y el estado ecle-
siásticamente neutral o secular. Pero, como hemos visto, las
semillas de la secularización se remontan aún más allá: a la
historia de la Creación en que el hombre es hecho responsa-
ble del cuidado del mundo; a la separación del oficio real
del profético en Israel; a los preceptos del Nuevo Testamen-
to de respetar a los que ostentan autoridad mientras no ten-
gan pretensiones religiosas.
La tarea de los cristianos americanos, frente á sus conciu-
dadanos no religiosos, no es intimidarlos sino procurar que
permanezcan seculares. Se les debe ayudar a ser fieles a sus
propias premisas y no permitir que caigan en un nuevo fideís-
mo, la religión intolerante del secularismo. En este aspecto la
decisión del Ministerio Estatal de Educación de California de
que las escuelas no debían titubear en enseñar sobre religión
. fue acertadísima. El Ministerio Estatal de Educación halagó a
sus maestros sugiriendo que «son lo bastante competentes para
diferenciar entre enseñar sobre religión y gestionar un culto
obligatorio». Significativamente, el Ministerio añadió que se·
ría tan ilegal enseñar «un punto de vista que negara a Dios»
como lo sería «promover una secta religiosa particular».
Ésta es una decisión que apunta a una maduración en la
sociedad americana. Reconoce que la escuela pública no es
lugar para oraciones requeridas o canto de himnos religio-
sos. Pero también reconoce, al contrario de muchos discípu-
los del secularismo, que los ateos y agnósticos no tienen ma-
yor .derecho a propagar sus conceptos sectarios, por medio
de las escuelas, que cualquier otra persona.

124
V. Hacia una teologfa del cambio social

El punto de partida para cualquier teología de la Igle-


sia hoy día debe ser una teología del cambio social. La Iglesia
es en primer lugar una comunidad que responde, un pueblo
cuya labor es discernir la voluntad de Dios en el mundo y
unirse a su labor. La acción de Dios ocurre a través de lo que
a veces han llamado los teólogos «acontecimientos históricos.
pero que mejor podrá ser denominado «cambio social». Esto
significa que la Iglesia debe responder constantemente al
cambio social, pero éste es precisamente el problema. Nues-
tras doctrinas de la Iglesia han llegado a nosotros del período
desgastado de la Cristiandad clásica y están infectadas con la
ideología de preservación y permanencia. Están casi totalmen-
te orientadas hacia el pasado, derivando su autoridad de uno
u otro período clásico, de un pretendido parecido con algu-
na forma anterior de vida eclesiástica, o de una teoría de la
continuidad histórica. Pero esto ya no es válido. Una Iglesia
cuya vida está definida y forjada por lo que Dios está hacíen-
do ahora en el mundo no puede quedar encarcelada en unas
especificaciones tan anticuadas. Debe dejarse romper y re-
moldear continuamente por la acción continua de Dios; de
aquí la imperiosa y urgente necesidad de una teología del carn-
bio social.
Dos incidentes en los primeros años de 1960 ilustrarán esta
necesidad imperiosa. El primero tuvo lugar cuando los diri-
gentes del Consejo Ecuménico de Iglesias regresaron de una
gran conferencia cristiana de juventud en Africa. A pesar de
las multitudes que asistieron a la conferencia, los dirigentes
confesaron sombríamente que en diez años esperaban que la
mayoría de los jóvenes africanos habrian cortado tilda rela-
ción con la Iglesia. Nuestra ética cristiana actual simplemente
no tiene contacto alguno con los problemas con que se en-
frentan los jóvenes africanos. Impregnados por la excitación
de la construcción nacional, en la lucha contra el nuevo y el
viejo colonialismo, los problemas de la planificación económí-
ca, la organización de instituciones políticas y la forja de una

127
auténtica cultura africana, encuentran la ética individualista ligeramente distinta de cuanto OCurre en toda la América la-
y la moralidad de clase media que ahora se identifica con la tina hoy día. Los cristianos se encuentran barridos por una
Iglesia completamente carentes de interés y utilidad. Nece- erupción hirviente de fermento social. Están buscando deses-
sitan una teología y una ética que los capacite para compren. peradamente una perspectiva teológica que ponga un signifi-
der un mundo totalmente nuevo. Están saltando de la culta, cado en toda la convulsión de su continente. Pero su dilema
ra tribal a la civilización tecnopolíta, haciendo apenas una difiere muy poco del que se enfrenta a toda la Iglesia cristia-
pausa en el estadio de la cultura del burgo. Pero es precisa. na. Las naciones de Norteamérica y de Europa no son ningu-
men~e la cultura del burgo la que sigue siendo la auténtica na excepción. Todos estamos intentando vivir en una era de
patría de la mayor parte de la teología cristiana. cambio acelerado con una teología estática. Puesto que la fra-
Cuba y América latina presentan otra ilustración extraor_ se rápido cambio social sirve con frecuencia meramente como
dinaria de la necesidad de una teología del cambio social. Mu- un eufemismo de revolucion, el problema podría ser expresa-
chos cristianos cubanos, especialmente bautistas, fueron muy do abruptamente en los siguientes términos: estamos inten-
activos en el movimiento de Castro antes y durante el perío. tando vivir en un período de revolución sin una teología de
do de su victoria sobre el régimen de Batista. Esto no debe la revolución. El desarrollo de tal teología debería ser la cues-
sorprendernos, ya que la provincia de Oriente, donde el Mo- tión primordial en nuestra agenda teológica hoy día.'
vimiento del 26 de Julio basó sus primeras operaciones, cuen- En parte, el creciente interés entre los teólogos modernos
ta con la mayor minoría protestante de la isla. También, la por una teología de la historia está íntimamente relacionado
Iglesia Católica cubana había conseguido mala reputación con la necesidad de una teología de la revolución. La frase
lllerecida por su apoyo a Batista. Pero después de la torna teología de la historia con frecuencia puede ser desorientado-
de poder en enero de 1959, los cristianos se encontraron ra. Para la mayoría, la historia hace referencia a lo pasado.
en una posición inmensamente dificil. El control por Cas- El concepto de una teología de la política es más exacto. Se
tro de los medios de poder no era, en manera alguna, se- ha dicho qu~ l~ historia «es meramente política pasada», y
guro. En cualquier momento era posible una contrarrevolu- hay una auténtica verdad en la pretensión. Esto significa, sin
emb~rg?, que la política es también historia presente; y por
ción o un nuevo golpe de estado. Parecía necesaria una reor-
ganización radical de toda la sociedad, incluyendo una reno- consiguiente nuestra labor es desarrollar una teología de la
vación completa de la dirección en miles de puestos de poder política, y en particular una teología del cambio social revo-
privado y público. Pero no había ningún medio juridico exis- lucionario.s Todas las cuestiones sobre la formulación de una
tente para realizar estos fines, y, por supuesto, tampoco prin- nueva ética social o el nuevo moldeamiento de las estructu-
cipios cristianos para guiar semejantes acciones. Los cristia- ras de la vida eclesiástica deben depender para sus respues-
nos cubanos se encontraron en una situación revolucionaria tas ,de l~ solución que demos a un problema previo: ¿Cómo
sin ninguna teología de la revolución. Confusos y paralizados actua DIOS por el hombre en un rápido cambio social?
ante semejante desafío sin precedentes, abandonaron uno . Las teoiogías de la historia y la política en el pasado han
tras otro, o fueron reemplazados. Algunos regresaron a la SIdo presas con frecuencia de uno o dos errores clásicos. AI~
provincia de Oriente y al silencio. Otros eventualmente hu- gunos ha¡~ sido tan escrupuiosos sobre el peligro de idolatría.
yeron a Norteamérica. Sus lugares fueron con frecuencia que han tltubeado en señalar cualquier tendencia en la histo-
ocupados por comunistas que, aunque en otro tiempo se ha- ria como obra de Dios. Hay algo que decir a favor de su es-
bían opuesto acerbamente al movimiento de Castro ahora crupulosidad. El valor de la doctrina luterana tradicional de
podían explotarlo con toda ventaja. Una vez más, los'cristia- los «dos reinos», por ejemplo, se cifra en impedir que la Igle-
s~a bendi~a causas indiscriminadamente o eleve causas polí-
nos fueron incapaces de participar responsablemente en un
rápido cambio social porque no tenían ninguna base teoló- tícas al ~I~,el de s~ntas cruzadas. En realidad, sin embargo,
gica para comprenderlo o apreciarlo. esta posicion funciona con frecuencia de una forma conser-
El rompecabezas cubano constituye solamente una forma vadora. Implícitamente favorece los «poderes en vigor», y los

128 Pe 1ll. 8 129


movimientos de cambio son culpables mientras no se demues-
tre lo contrario. En el peor de lo. casos, una teología de los la Creación, el gxodo, el Pacto del Sinaí. La hemos examina-
«dos reinos» puede convertirse en una ideología plenamente do a la vista de otros motivos bíblicos, incluyendo la tensión
.reaccíonaría, entre la Ley y el Evangelío y la lucha entre Yavé y los baales
Algunas teologías, por otra parte, han sido más propen- canaanitas. Ahora nos proponemos avanzar un paso más. Nos
sas a identificar toda clase de programas humanos con la ac- proponemos probar el símbolo de la ciudad secular misma
ción de Dios. Los puritanos calvinistas, por ejemplo, que fer- como una categoría por la cual podamos dar sentido teológi-
vientemente creían que Dios estaba edificando una santa co al rápido cambio social.
commonwealth, * con frecuencia señalaron con pocos titubeos ¿Por qué habría de proporcionar la ciudad secular una clave
que Dios estaba operando en medio de ellos. Tenian menos para la comprensión del cambio social que evite los dos errores
reservas sobre la cuestión de identificar éste o aquel curso clásicos? En primer lugar, es la ciudad secular. Cuando con-
de acontecimientos con la voluntad de Dios. La fuerza de este templamos la historia como un proceso de secularización, se
tipo de teología estriba en que brindaba una gula política cla- convierte para nosotros en significativa y abierta. Sugiere que
ra. Su punto flaco era que a veces discernía la mano del Om- la historia tiene significación para el hombre, pero no impone
nipotente donde hoy día sentiríamos que hay sitio para una un significado sobre él. De hecho, vuelca heredados sígniñ-
duda real. Podemos estar agradecidos hoy día, por ejemplo, cados metafísicos y religiosos y deja al hombre libre para
al hecho de que William Lloyd Garrison se opusiera a la es- componer otros nuevos. También sugiere, como veremos más,
clavitud tan enérgicamente sobre fundamentos específica- tarde, toda una serie de imágenes ~l crecer. el asumir las
mente teológicos, pero no debemos olvidar que también él responsabilidades de un heredero, ejecutar la administración
abogó por una prohibición absoluta del alcohol y un sabata· de un mayordomo-- que aparecen en todo el Nuevo Testa-
ríanismo total sobre los mismos fundamentos. mento.
En segundo lugar, es una ciudad secular. La urbanización
Este es el problema de cualquier teología de la historia, y
está incluida, y esto proporciona al símbolo el enriquecimien-
es todavía más válido para una teologia de la política. ¿Cómo
to de un impresionante cúmulo de imágenes de «ciudad» des-
podemos encontrar el estrecho sendero entre el fanatismo y
de la Nueva Jerusalén y la Ciudad de Dios a la Nueva Crea-
la incongruencia, entre proclamar un programa divíno al que ción con Metrópoli, como fue defendido tan hábilmente por
todos deben someterse y pronunciar el orden político vacío el profesor Gibson Winter en su reciente libro.3 También su-
de toda significación teológica? Una teologia de la política giere una larga tradición de utopías sociales en el pensamien-
debe arrastrar al hombre a una participación intencionada en to occidental, incluyendo Erewhon y Atlantis. No hay razón
el proceso político sin atarlo a ningún significado superior al alguna por la que los cristianos no puedan hacer uso de las
que deba acceder. ¿Podemos forjartal teología para nuestros aspiraciones expuestas en estas ciudades de ficción. Como mo-
días? delo interpretativo, la ciudad se complementa útilmente con
Quizás el símbolo de la ciudad secular proporciona el pun- la libertad, y la liberación que produce la secularidad con la
to de partida para semejante teología del rápido cambio so- idea de reciprocidad e interdependencia. Pero la ciudad es
cial. Claramente hemos comenzado a emplearlo de esta forma también una imagen de cabos sueltos. No se da ningún plan
en los primeros capítulos de este libro. Hemos contemplado de calles. Toda utopía que prescribe remedios específicos ra-
la aparición de la ciudad secular, la tecnópolis, no como un pidamente se convierte en un impedimento para el cambio,
hecho estático, sino como una realidad emergente. Hemos más que un acicate. La ciudad que surge significa un proceso
considerado la secularización y la urbanización como un pro- con un designio, no una meta conseguida. El patrón de la ciu-
ceso. Hemos interpretado la aparición de esta nueva forma de dad secular no es revelado desde arriba. Debe ser dolorosa-
comunidad humana a la luz de categorías bíblicas tales como mente elaborado por el hombre mismo.
La idea de la ciudad secular manifiesta maduración y res-
» Comunidad de bienestar. (N. dal T.) ponsabilidad. La secularización denota la eliminación de la

130 131
de que la teología americana, especialmente durante el pe-
dependencia adolescente de todo nivel de una sociedad; la ríodo del Evangelio Social, permitió que la frase edificar el
urbanización desígna la creación de nuevos modelos de recio Reino de Dios alcanzara amplia circulación, implicando a ve-
procídad humana. Combinadas en el símbolo de la ciudad se- ces que el Reino era una realización humana. Esta idea erró-
cular, retratan el esfuerzo continuo del hombre por encono nea ha sido correctamente descartada por teólogos más re-
trar una base para la vida común mientras desaparecen el cientes, que basan su rechazo en una aguda insistencia en
orden arcaico y los lazos sacrales. La ciudad emerge mientras que Dios y sólo Dios establece el Reino. El correctivo era muy
se desvanecen tribus y burgos: y el proceso nunca termina. necesario. La idea del Reino de Dios se había fundido con no-
ciones de progreso y mejora social. Pero, como la mayoría de
los correctivos, fue demasiado lejos en la otra dirección.
El Reino de Dios y la ciudad secular El profesor Amos Wilder, en su interesante libro Eschato-
logy and ethics in the teaching of Jesus (e Escatclogía y eti·
La idea de la ciudad secular nos proporciona la imagen ea en las Enseñanzas de Jesús. ),4 llama la atención sobre un
más prometedora por la que podremos tanto comprender lo rasgo crucial del tema del Reino de Dios en el Nuevo Testa-
que los autores del Nuevo Testamento llamaron «el Reino mento, que puede ayudar a corregir un tanto el desequilibrio.
de Dios» como desarrollar una teología viable del cambio so- Señala que Jesús se identificó a sí mismo tan íntimamente
cial revolucionario. Esta ponencia debe ser defendida de los con el Reino que su significado está representado en su pero
ataques que se le dirigen desde dos flancos diferentes: el re-
sona, Jesús es el Reino. el es su representante, su incorpo-
ligioso y el político. Por el lado teológico debemos demostrar
ración, y su signo central. El problema teológico del Reino,
que el símbolo de la ciudad secular no viola el símbolo del
pues, se convierte en un problema crístológíco, y toda cues-
Reino de Dios. Por el lado político debemos probar que el
concepto de la ciudad secular, mientras sigue siendo fiel a la tión de si debe ser interpretado como un acto divino o' huma-
doctrina del Reino de Dios, no obstante deja abierto e ilumina no debe ser respondida en términos de la persona de Jesús.
el actual fermento de cambio social. Debe probar su temple De esta forma tanto la vieja teología antropocéntrica como
como una teoría revolucionaria viable. la nueva teocéntríca, son puestas en tela de juicio.
Si comenzamos con las objeciones teológicas contra el he- Si Jesús personifica el Reino de Dios, entonces los ele-
cho de discernir en la ciudad secular la misma realidad esca- mentos de la iniciativa divina y la respuesta humana en el ad-
tológica expresada en otro tiempo por la idea del Reino de venimiento del Reino son totalmente inseparables. ¿Es Je-
Dios, debemos considerar tres réplicas principales: sús Dios u hombre? ¿Representa su vida un acto de Dios para
1. Mientras el Reino de Dios es obra únicamente de Dios, con el hombre o la plena respuesta de un hombre a Dios? La
la ciudad secular es la realización del hombre. respuesta perenne de los teólogos ha sido siempre que Jesús
2. Mientras el Reino de Dios pide renuncia y arrepentí- es ambas cosas, y que las cantidades de la una o de la otra
miento, la ciudad secular requiere sólo habilidad y técnica. no son mesurables. Cuando el problema fue discutido en el
3. Mientras el Reino de Dios está por encima y más allá Ienguaie de la filosofía griega de la subsistencia, la formula-
de la historia (o existe en el corazón de los creyentes), la ciu- ción del Concilio de Calcedonia sostuvo que Jesús era plena-
dad secular está totalmente inmersa en este mundo. mente Dios y plenamente hombre. Cuando la misma discu-
Debemos rechazar todas estas objeciones; pero sin embar- sión se traduce al vocabulario del cambio social contempo-
go son comprensibles, y ninguna discusión sobre el Reino de ráneo, la cuestión es si la historia, y particularmente la revo-
Dios y la ciudad secular puede avanzar sin replicarlas satis- lución, es algo que sucede al hombre o algo que hace el hom-
factoriamente. Tomémoslas, pues, por orden. breo Los deterministas sociales han batallado con los aboga.
En primer lugar hablemos de la objeción de que la ciudad dos de algo llamado la «libertad del individuo. sobre esta
secular es construida por el hombre, mientras que el Reino es cuestión durante años. ¿Es el hombre el sujeto o el objeto
la obra de Dios. Esta objeción resulta más seria por el hecho del cambio sócial?

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tendido a ser enteramente moralista. Wilder nos muestra que
La única respuesta convincente es que "el hombre es am- el arrepentimiento envuelve un acto de sacrificio mucho más
bas cosas, y que inevitablemente fracasan todos los esfuer- vasto e inclusivo. Si está en lo cierto, entonces el Reino vino
zas por separar las cantidades de lo uno o de lo otro. Es vera en Jesús cuando el hecho de que Dios realizara algo totalmen-
dad que hay momentos en que el hombre parece dar un paso te nuevo coincidió con el hecho de que los hombres olvida-
al frente y lanzar vastas iniciativas nuevas. Hay otros perlo. ran previos valores y lealtades, y entraran libremente en la
dos en que las corrientes de la historia parecen arrastrar al nueva realidad. La vida en la emergente ciudad secular aca-
hombre a pesar de cuanto hace. Pero la ciudad secular, la rrea precisamente esta especie de renuncia. Y así también
fusión de secularización y urbanización, está en ese punto requiere penitencia. De hecho, la emergencia de la ciudad secu-
donde se cruzan el movimiento social y la iniciativa humana, lar puede ayudamos a descartar nuestra perversión mora-
donde el hombre es libre no a pesar de, sino a causa de la lista de la idea del arrepentimiento y volver a una versión
matriz social en que vive. Precisamente de la misma forma más bíblica.
que algunos teólogos han interpretado la deidad de Jesús Pero queda una tercera cuestión sobre la relación de la
como su presteza a aceptar y ejecutar la voluntad de Dios ciudad secular y el Reino de Dios. ¿No es el Reino de Dios
para él ,s así también la ciudad secular significa ese punto algo más allá y por encima de la historia, mientras que la
donde el hombre asume la responsabilidad para dirigir las ciudad secular está .inmersa» en ella?
tendencias tumultuosas de su tiempo. Aquí la discusión tradicional se ha planteado alrededor de
El Reino de Dios, concentrado en la vida de Jesús de Na- la cuestión de si el Reino vendrá algún día en el futuro o si
zaret, es la revelación más plena posible del consorcio de ha venido ya. Las palabras mismas de Jesús pueden ser in-
Dios v el hombre en la historia. Nuestra lucha por modelar la terpretadas de ambas formas. La investigación reciente en el
ciuda"d secular representa la forma en que respondemos fiel-
Nuevo Testamento, sin embargo, ha ido más allá de este ja-
mente a esta realidad de nuestros tiempos.
que continuo. Ha sugerido que el debate de la escatología
La segunda objeción a que veamos en la ciudad secular
futurista contra la realizada planteó la cuestión desde una
un signo actual del Reino de Dios es que mientras el Reino
pide ;cnuncia y arrepentimiento. la ciudad secular no 10 hace. perspectiva falsa, y que deberíamos hablar más bien de una
Una vez más, el análisis de] Reino que hace Amos Wilder escatología que está en proceso de autorrealización. Los ex-"
nos ayuda a responder a esta objeción. Wilder mantiene que pertas alemanes llaman a esto sich realisierende, realizarse a
el advenimiento del Reino se presentó en la forma de exigen- si mismo. Si aceptamos esta interpretación, entonces vivimos
cias que requieren renuncia a ciertas cosas y la aceptación de hoy día en un mundo en que lo que describen los autores del
una nueva disciplina de los discípulos. Esta nueva forma de Nuevo Testamento como el advenimiento del Reino está ocu-
vida, acar-reaba en primer lur.,ar una ruptura radical con el pa- rriendo todavía. Todavia nos confronta con una situación so-
sado, tan radical que podía incluso suponer la ruptura de la- cial objetivamente nueva y nos brinda la ocasión dentro de la
zas familiares o renuncia al deber filial de sepultura. Otro es- cual somos llamados a descartar lo viejo y a asumir algo dí-
pecialista en el Nuevo Testamento subraya .la significación ferente.
r-cvolucionat'Ia de esta última demanda. Es «inconcebible para Las principales objeciones que pueden aducirse contra la
la mente judía, un ultraje escandaloso rompe toda costurn- ciudad secular como una concretización viable del antiguo
hrc que pueda ligar a los discípulos » 6 Se esperaba que símbolo del Reino de Dios no resisten, como hemos visto, a un
cuantos respondieran a la aparición del Reino estuvieran dis- escrutinio cuidadoso. Hemos mostrado que los problemas de
puestos a cortar todos los lazos pasados. por muy íntimos que si es Dios o es el hombre quien establece el Reino, de si hay
fueran, y a olvidar todos los valores pasados, incluso ]05 más necesidad de arrepentimiento, y de si el Reino atalle a nues-
sacrados. para entrar en las nuevas actividades y responsabí- tra crisis presente, pueden ser dejados a un lado por un exa-
lid'ades requeridas por el Reino. men concienzudo de la idea del Reino en la Biblia.
Nuestra idea del arrepentimiento exigida por el Reino ha

134 135
Anatomla de una teologla revolucionaria los zares y sus inefectos sucesores, los socíal-demécratas, toda-
vía haraganeaban en el vestíbulo, Ambas teorías proporcío-
Volvamos, pues, de las consideraciones teológicas a las po- naron una poderosa fuente de cambio social acelerado.
líticas ¿Nos proporciona el advenimiento de la ciudad secu- Hoy día la brecha catalítica sugerida por los teorizantes
lar la base para una teología de la revolución? de las revoluciones francesa y rusa ya no cumple los requisi-
Toda teoría revolucionaria viable debe ostentar cuatro ras- tos. De hecho, carecemos de una potente teoría revoluciona-
gos esenciales. Debe incluir 1) una noción de por qué la ac- rla. La tecnologia científica y la investigación médica nos han
ción es ahora necesaria. y esta noción debe ser capaz de ca- introducido precipitadamente en una civilización para la que
talizar la acción; por consiguiente llamamos a este primer in- no están preparadas nuestras instituciones ni políticas ni cul-
grediente el cataUtico. Debe incluir 2) una explicación de por turales. Aunque nuestra situación puede ser parcialmente ílu-
qué algunas personas no han actuado hasta ahora, y todavía minada por la diagnosis de Marx de la subestructura econó-
rehúsan actuar: una interpretación de su incapacidad de ver mica que adelanta a la superestructura política, en realidad
o moverse. Webster define la catalepsia como una enferme- nuestro dilema es muchísimo más complejo. Estamos en-
dad mental caracterizada por una rigidez e incapacidad para trando en una era en que el poder está basado no en la propie-
moverse; de aquí que llamemos a este segundo rasgo de una dad, sino en el conocimiento técnico y en la habilidad íntelec-
teoría revolucionaria adecuada su interpretación de la cata- tual. Nos estamos precipitando de la línea de producción al
lepsia. Pero la teoría debe tener también 3) un concepto de computador linear, de los valores del trabajo a los del ocio,
cómo pueden ser transformadas las personas, cómo pueden de una sociedad industrial a una sociedad automatizada: y
ser sacadas de su estupor cataléptico y envalentonadas para nuestros procesos políticos, lo mismo que nuestros símbolos
actuar. Debe tener una idea de la catarsis, el proceso purga- culturales y religiosos, todavía reflejan la sociedad pretéc-
tivo por el que son eliminados los obstáculos para la acción. nica desaparecida. Nuestra república infante ha brotado y
Como esta purgación siempre ocurre por medio de una alteo echado rafees en todas las direcciones, y ya no podemos aboto-
ración radical del medio ambiente del cataléptico social, toda narle sus vestidos. Todavía estamos intentando vestir a una-
teoría revolucionaria debe tenerla. Y finalmente, 4) una como sociedad tecnológica de rápido crecimiento con pañales políti-
prensión de la catástrofe: nuevamente según Webster, «un cos. Esta distancia debía habemos proporcionado la brecha
acontecimiento que subvierte el orden o sistema de cosas». Es catalítica que necesitamos, pero hasta el momento no lo ha
la catástrofe, el desenlace social, lo que hace posible un cam-
hecho. Las crisis que se nos acumulan en el tráfico rodado,
bio en aquellos que son incapaces de moverse y, por con-
siguiente, facilita la acción intencional. en la vivienda, en. el creciente paro obrero, dramatizan nues-
El factor catalítico en la mayor parte de las teorías revo- tra incapacidad para resolver políticamente los problemas
lucionarias aparece en la forma de lo que podríamos llamar creados por el cambio tecnológico. Necesitamos una nueva teo-
brecha catalítica, la idea de que existe un boquete que hay ría revolucionaria, pertinente a las presiones de los tiempos.
que tapar, y que el taparlo es la acción requerida. La con- Esta es la razón por la que tecnápolis sugiere tanto las po-
ciencia de la brecha proporciona el agente catalític¡o que d... sibilidades como los problemas de nuestra nueva civilización
sencadena el cambio. En la mayor parte de las teorías revo- urbana. Tecno simboliza la base técnica sobre la cual desean-
lucionarias esta brecha catalítica se considera como una dis- sa la ciudad secular; polis evoca las instituciones sociales y
tancia entre un aspecto de la civilización y otro. Así para los culturales con las cuales el ambiente técnico se convierte en
filósofos franceses, la edad de la razón había alboreado ya una monstruosidad inhabitable. Juntas sugieren la tensión
entre la gente que piensa, mientras que los sacerdotes y los de la que puede emerger el cambio social. Ahora nos estamos
príncipes estaban todavía suministrando absurdos superstí- ahogando en un serio desequilibrio entre los componentes téc-
cíosos. Para los bolcheviques rusos, la dialéctica de la historia nicos y políticos de la tecno-polis. Esto debería crear nuestra
había abierto la puerta a una sociedad sin clases, mientras que brecha catalítica. El desafío que arrostramos nos confronta

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con-la necesidad de abandonar nuestros arneses políticos para
gobernar y controlar nuestros centauros técnicos. nicas. Cuando cae en la atención del hombre, la secularización
Una vez más la imagen bíblica del Reino de Dios, transcrí- 10 llama a .Ia acción. Crea su propia brecha, eatalizando al
ta para nuestros tiempos en el símbolo de la ciudad secular, hombre para cerrarla si desea seguir siendo hombre y no ser
la commonwealth de madurez e interdependencia, proporcio- aplastado por las fuerzas de la historia.
na la brecha catalitica. Dios está siempre un paso por delante Entonces ¿por qué no actúa el hombre? Cuando ia anti-
del hombre. El hombre repetidamente encuentra a Dios en la gua imagen de un reino se traduce al lenguaje conternporá-
Biblia como Aquel que lo invita a venir de donde está, a un neo, ¿por qué todavía vuelve la espalda? Incluso cuando oye
lugar diferente. La moción, de aquí a allí y de ahora a entono el Evangelio como una llamada a dejar atrás la sociedad y los
ces, fija el eje crucial de la Biblia. El Reino de Dios nunca símbolos de una era agonizante y a asumir la responsabilidad
ha llegado a su plenitud y perfección, de forma que el hombre para forjar otros nuevos, ¿por qué rehúsa? Aquí necesitamos
pueda tomar sus vacaciones. Sin embargo nunca está tan dis- explorar la catalepsia social, la ceguera y la parálisis que im-
tante e inasequible que el hombre sólo pueda sucumbir a la piden actuar a los hombres para tapar la brecha.
desesperación. Antes bien, el Reino de Dios está siempre lle- Los teólogos han insistido en que el hombre siempre per-
gando. Es siempre «el reino que se acerca», la nueva realidad manece capaz de decir no al Evangelio, si así lo desea. Puede
que está comenzando a alborear. Sus signos iniciales son aferrarse tenazmente a los moldes y fines de una era previa,
siempre hacerse visible. de la misma forma en que los niños inseguros a veces siguen
La brecha catalítica desde el punto de vista bíblico es pro- aferrándose a una manta o un babero que los confortó en la
porcionada por el punto y coma en la frase que es la primera infancia; pero esto claramente representa una fuga de la rna-
sentencia atribuida a Jesús por el más antiguo de los Evan- durez. Condena al hombre a vivir en 10 que el Nuevo Testa-
gelios, Marcos: «Cumplido es el tiempo, y el Reino de Dios mento llama «este siglo pasajero». Ello acarreará una crccien-
está cercano; arrepentíos y creed el Evangelio. (Marcos 1,15). te desorientación y un sentido cada vez mayor de irrealidad.
Cuando se utiliza este anuncio trascendental, como lo hace la Esto a su vez producirá unos esfuerzos cada vez más frenétí-
comunidad de la fe, no sólo para comprender a Jesús sino cos y a la postre baldío') por captar la trascendencia de los
también para iluminar toda la realidad histórica, podemos acontecimientos en términos que ya no son adecuados.
ver que el hombre se coloca en una brecl-a catalítica perma- Pero la pregunta sigue en pie: ¿Por qué rehúsan tan Ié-
nente. El apóstol Pablo captó el mismo talante cuando re- rreamente cambiar todavía las personas que están cogidas en
sumió la vida de la fe en la siguiente frase: « ... olvidando lo la brecha catalítica? La respuesta marxista al problema de la
que queda atrás, me lanzo en persecución de lo que tengo de- catalepsia social sinue siendo clásica. La explican con su na-
lante, corro hacia la meta... » (Filipenses 3,13). La sociedad ción de «falsa conciencia». Sugieren que la conciencia mis-
humana siempre se encuentra en la grieta entre lo que fue y ma surge de una matriz social, en particular en la propia re-
lo que será. Por esta razón la tensión ética vista por la Bi- lación con los medios de producción. Por consiguicn te, una
blia es algo distinta de la tensión entre lo que es y lo que de- persona cuyos lazos con la propiedad la colocan dentro dcl
bería ser, como generalmente se afirma en la ética filosófica. modelo de la era que pasa, tiene su concepto de que el mun-
do está empozoñado, por as¡ decirlo. Percibe las cosas con
La gramática del Evangelio no es un imperativo categórico;
perspectiva falsa. Aunque está cogido en el hiato entre el pa-
en primer lugar señala lo que está ocurriendo, y sólo secun-
sado y el futuro, no puede cambiar porque no puede ver que
dariamente llama para un cambio consecuente en actitud y está cogido. La única forma de cambiar su punto de vista es
acción. El Reino de Dios está cercano; por consiguiente arre- cambiar el punto desde el cual se origina la vista: esto signi .
.pentíos. fica separarlo de su propiedad. Como observaremos cuando
'. La sintaxis de la ciudad secular es idéntica. Por su bro- discutamos la catarsis marxista, el privar al hombre de su
.tar irrepresible establece una nueva situación que hace todas propiedad es realmente una liberación. Le suelta de sus inte-
:1l!S .formas previas de pensar y obrar completamente anacró- ,reses en una sociedad señalada para la destrucción, y de esta

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forma actúa como un antídoto contra el veneno que conta- de ver, oír, caminar y saltar de júbilo. Los obstáculos a la
mina su visión. Lógicamente, la abolición total de toda la pro- percepción y a la respuesta ya no existen. El hombre puede
piedad privada cura a todo el mundo de su tracoma socia! y ahora ver lo que es tá ocurriendo en su mundo y reaccionar
desaparece toda falsa conciencia. apropiadamente.
El pensamiento bíblico también desemboca en el dilema Otro grupo importante de imágenes novotestamentarias
de por qué los hombres no responden al advenimiento del para la conversión, o la transformación de la propia percep-
Reino. Los hombres son «pecadores»; sufren de una visión ción de la realidad, son las que denotan haber alcanzado la
deformada y distorsionada de sí mismos, de la sociedad, y de madurez, la mayoría de edad y la edad adulta. «Cuando llegué
la realidad en su totalidad. El pecador es un enfermo. Su en- a ser hombre ---<lice san Pablo- dejé las cosas de niño .• En
fermedad se traduce en una incapacidad de ver u oir propia- la carta a los gálatas compara al hombre de fe con una per-
mente lo que está ocurriendo a su alrededor. De aquí que esté sona que ha estado bajo la tutela de un ayo durante su mina.
en medio de la brecha catalítica y no 10 sepa. Es como una ría, pero que ahora alcanza la edad de la responsabilidad y se
persona que vive en un trance inducido por la sugestión post- convierte en pleno heredero de la hacienda de su padre.
hipnótica. La Biblia describe esta condición con una amplia Como hijo, ahora debe llevar toda la responsabilidad de la
variedad de imágenes, incluyendo cojera, sordera, sueño y administración de la hacienda.
muerte. Pablo sugiere que las personas en esta condición han Estas imágenes de madurez y responsabilidad son crucia-
sido hipnotizadas. En su reprimenda a los relapsos de Galacia les para nuestro argumento, ya que la secularización misma
significativamente les pregunta quién los ha fascinado (hip- puede ser considerada como un proceso para alcanzar la ma-
notizado). En otros pasajes tales personas son descritas como durez y asumir la responsabilidad. La secularización significa
en cadenas, en prisión, en tinieblas. Los símiles se combinan la supresión de apoyos religiosos y metafísicos y el situar al
para describir la condición de una persona que es incapaz de hombre en lo suyo propio. Es un abrir la puerta del cuarto de
ver su mundo claramente o de responder a él adecuadamente. los niños y dejar al hombre libre en un universo abierto. Por
Tiene una visión ofuscada de la realidad, y su capacidad para consiguiente, es importante observar que los símbolos de ma-
reaccionar está paralizada. Esta es la razón por la que cuan- duración y responsabilidad no son en manera alguna excep-
do Pablo escribe a los primeros cristianos, les dice con freo cionales en el Nuevo Testamento. Aparecen, por ejempk., en
cuencia: «jdespertad!», sacudid vuestro trance. Cuando los varias de las parábolas atribuidas a Jesús en las que habla
discípulos de Juan el Bautista vienen a Jesús y le preguntan de mayordomos que han recibido a su cargo una heredad
mientras su señor marcha de viaje. Su nombramiento inclu-
a bocajarro si él es el prometido o todavia tienen que espe-
rar a otro, Jesús replica, significativamente, diciéndoles que ye no solamente el cuidado de sumas de dinero por las que se-
rán responsables. Incluye también una responsabilidad por
miren a su alrededor y vean lo que está ocurriendo: los cie- un trato maduro y juicioso de los siervos del señor. Así el
gos ven, los sordos oyen, y el Evangelio es anunciado a los mayordomo borracho que apalea a los siervos es juzgado con
pobres. gran severidad. Ha traicionado un nombramiento, la adminis-
Pero ahora viene el problema de la cstarsis. ¿Qué hizo que tración del poder. Se ha hablado decididamente con exceso
estas personas despertaran de su sopor, para ver lo que antes en la mayoría de las iglesias de la administración del dinero
se les había escapado? El proceso es llamado en el Nuevo y demasiado poco de la administración del poder. El equiva-
Testamento metanoia, un cambio muy radical. El viejo yo lente moderno del arrepentimiento es el uso responsable del
muere y nace un nuevo yo. Es un cambio total para la perso- poder.
na en cuestión: « ... todas las cosas serán renovadas». Nadie es ¿Pero qué es lo que ocasiona la catarsis? ¿Qué hace al
contemplado ya desde un punto de vista sirnnlemente humano. hombre cambiar, arrepentirse, rebelarse, aceptar la responsa-
Es como «nacer de nuevo» o volver a la vida de los muertos. bilidad por el poder? Toda teología revolucionaria, como toda
Es conversión, un cambio avasallador de la propia percepción teoría revolucionaria, debe dejar sitio para la catdstrofe, en
del yo y del mundo. Resulta en una vida en que uno ahora pue-
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tome en consideración. Significa que no se puede esperar que
el sentido técnico de un acontecimiento que trastorna el or- el pueblo vea o reaccione responsablemente ante los proble-
den de las cosas. mas políticos y sociales que surgen, simplemente oyendo ser-
Para Marx la catástrofe era la condición objetiva que bro- mones o leyendo artículos. Algo más tiene que cambiar pri-
taba del desarrollo de la industrialización y que ponía el po- mero. Las llamadas que oyen deben ocurrir dentro de la ma-
der en manos de los trabajadores. La acción revolucionaria se triz de una nueva situación social, un nuevo contexto objetí-
limitaba a poner la superestructura política en línea con la vo que proporcione la base de una percepción cambiada de
existente realidad de la subestructura. Aunque quizá parezca la realidad. La catástrofe precede a la catarsis. El Reino de
que Marx escurre el bulto del problema, su concepto de la re- Dios precede al arrepentimiento. De hecho, la realidad de la
volución es un ejemplo claro del hecho de que el hombre hace epifanía del Reino es la presuposición esencial para la predi-
algo y tiene algo hecho sobre él al mismo tiempo. La revolu- cación del Evangelio. Dentro de la realidad del Reino, el
ción no es más paradójica que la Encarnación. Evangelio se convierte en una llamada a discernir los signos
Para Marx esta catástrofe, esta «subversión», proporciona del reino y a responder adecuadamente.
el prerrequisito esencial para la catarsis. Vio que una condí- Igualmente, el advenimiento de la ciudad secular propor-
ción objetiva, la expropiación de su propiedad, era la precon- ciona Ja nueva ocasión. En vista de su llegada, las actitudes
dición indispensable para corregir la falsa conciencia de los que han sido heredadas de ayer deben descartarse, y debe ini-
capitalistas. Esta es la razón por la que Marx era tan impa- ciarse una nueva orientación que esté a tono con la nueva
ciente con los intelectuales que querían convencer al pueblo realidad social. Hoy día, el Evangelio llama al hombre a mo-
de que debía desechar sus ideas políticas o sus creencias re- delar con su prójimo una vida común apropiada a la ciudad
ligiosas. Las opiniones del pueblo, creía Marx, s610 podían secular. El hombre responde dejando tras él modelos fami-
cambiarse alterando el orden social sobre el que estaban ba- liares de vida que ya no son apropiados y poniéndose a in-
sadas. Estaba harto de aquellos filósofos que habían pasado su ventar otros nuevos.
vida interpretando el mundo.•Ha llegado el momento -de-
La llamada en manera alguna requiere una novedad ato-
cía- de cambiarlo.'
londrada, un apasionamiento por lo nuevo simplemente porque
Similarmente para la Biblia, el advenimiento del nuevo
orden del Reino es la catástrofe. Proporciona la precondi- es nuevo. Significa más bien, que la antigüedad deja de ser
ción indispensable para el despertar. Pablo jamás creyó que per se una marca de autenticidad. Las viejas ideas y prácticas
un simple grito suyo despertaría a los adormecidos gálatas. deben competir sobre una base igual con las nuevas. Lo que
Lo que los capacitaba para descabezar su sueño era la nueva uno ha aceptado debe ser puesto a prueba constantemente
realidad en que habían sido colocados por la acción de Dios a la luz de un mundo que nunca cesa de cambiar. De esta for-
en Cristo. Las palabras de Pablo tenían poder sólo porque ma el pasado es alabado y apreciado, pero jamás debe per-
eran lanzadas en el contexto del Reino, al que él aludió con mitirse que determine el presente o el futuro.
mayor frecuencia como la Nueva Creación o la nueva era. El advenimiento de la ciudad secular es un proceso histó-
Nuestra percepción de la realidad está sumamente con- rico que suprime las ilusiones adolescentes. Libre de estas
dicionada. Está influenciada por nuestras carreras persona- fantasías, el hombre puede asumir el estado de filiación, ma-
les, nuestra situación social, el empleo que ostentamos, y por durez y administración responsable. Su respuesta a la llamada
el entretejido de significados que surgen de todos estos he- debe incluir una disposición a participar en la constante im-
chos por los que son cribadas y seleccionadas las ideas y ex- provisación de los arreglos sociales y culturales que serán
periencias que encontramos. De aquí que nuestra percepción cambiados una y otra vez en el futuro. La aceptación de la
de la realidad pueda ser alterada sólo cuando estas mismas provisionalidad es parte de la madurez. E igualmente es la
condiciones sean alteradas. necesidad de echar mano de la propia originalidad. Nadie pro-
Este es un hecho inmensamente importante para que toda prociona al administrador un manual en el que encuentre
teología del cambio social, toda teología revolucionaria, lo procedimientos por los que pueda resolver todos los proble-

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mas. que hayan de surgir. Debe ser original. Nadie puede pro- específicos. Es muy dudoso, sin embargo, que la predicación
porcionar al hombre secular soluciones seguras a los proble- que no sea sumamente específica pueda ser con5idera~ c~m?
mas siempre nuevos planteados por el incansable proceso predicación en el sentido bíblico absoluto. El Evangelio bíbfi-
histórico. Debe inventarlas personalmente. Su madurez estri- co penetra sólo cuando un acontecimiento, que ha cambiado
ba en su comprensión de la vasta responsabilidad de su nom- el carácter entero de la situacióñ, se convierte en una palabra
bramiento, en su prontitud para abandonar modelos trasno- que requiere una acción correspondiente específica.
chados, y en su disposición para ensayar formas de resolver Hemos sugerido que el mensaje de Jesús, "... el Reino de
las realidades emergentes de la historia. Dios está cercano; arrepentíos y creed el Evangelio», incluye
La catástrofe y la catarsis aparecen una y otra vez. De la la acción de Dios y la respuesta del hombre llegando a un
misma manera que la Biblia ve que el Reino de Dios viene punto focal en Jesús mismo. En nuestros términos, la secu-
al hombre una y otra vez, pidiendo una nueva respuesta larización, aunque es una acción humana, representa la rea-
cada vez, igualmente en nuestros términos la secularización lidad objetiva, la nueva era en que nos encontramos. Nos
de la historia sigue su proceso. El mundo humano nunca es está sucediendo a nosotros. Somos desarraigados de las fuen-
completamente humanizado. Por consiguiente, una y otra vez tes tradicionales de significados y valores. Como clamó Juan
debernos «arrojar las obras de las tinieblas•. Debernos estar el Bautista, «La segur está puesta a la raíz del árbol». La
dispuestos a reaccionar ante las nuevas realidades en la his- urbanización, aunque también ocurre al hombre, repres?nta
toria, descartando incluso nuestras ideas más acariciadas y aquí el esfuerzo humano de someterse a la nueva rea,hdad
aceptando otras nuevas, para ser sacrificadas nuevamente más histórica, la formulación de formas de vivir con mayor igual-
tarde. «Siempre nos estamos haciendo cristianos», observaba dad con otros seres humanos en un sistema de creciente re-
sabiamente Kierkegaard. Siempre nos estarnos convirtiendo ciprocidad. El hecho de que la secularización no sólo precede
en administradores maduros y responsables. La revolución a la urbanización sino que también la sigue y es producida
permanente requiere permanente conversión. por ella no tiene por qué preocuparnos aquí. Todo esfuerzo
Sin duda alguna la especie de conversión descrita aqui por desembarazar la acción de Dios de la respuesta del hom-
debe surgir en respuesta a una especie de predicación muy bre fracasa a la postre corno lo han mostrado ampliamente
distinta de la que tenernos. Nos hemos apartado hoy día de las tradicionales formulaciones cristológicas. En la intersec-
la predicación de los apóstoles. Ellos siguieron la práctica de ción de la acción de la historia sobre el nombre y la acción
confrontar al oyente con algo que había ocurrido y pronto del hombre sobre la historia está el fenómeno de la conver-
ocurriría, la resurrección de Jesús de entre los muertos y su sión o lo que hemos denominado responsabilidad, la acepta-
segunda venida con poder. De la misma manera Jesús confron- ción de la administración adulta.
tó a los hombres consigo mismo como un acontecimiento deci-
sivo en su propia biografía y en la historia de la que forma-
ban parte. En el contexto de este nuevo acontecimiento, tan-
to Jesús corno los apóstoles lanzaron una llamada que exigía
respuesta. Esta llamada era siempre sumamente específica,
especialmente en el caso de Jesús. El esperaba que los hom-
bres abandonaran sus redes, se levantaran de la cama, desa-
taran el caballo, lo invitaran a cenar. Nadie podía dudar de
que algo trascendental había ocurrido, o de que algo comple-
tamente definido se requería de él.
Nuestra predicación hoy día es impotente porque no con-
fronta a los hombres con la nueva realidad que ha ocurrido
y porque la llamada es lanzada en términos generales más que

144 PO 13. 10 145


VI. La Iglesia como vanguardia de Dios

No es por descuido el que hayamos esperado hasta ahora


para tratar del lugar de la Iglesia en la ciudad secular. Los
teólogos de nuestra generación han tendido a obsesionarse
desordenadamente con los diversos aspectos de la doctrina
de la Iglesia. A causa de esto han forzado respuestas a pre-
guntas sobre la Iglesia antes de que hubieran sido resueltas
otras preguntas. M. M. Thomas, un notorio sociólogo y teólogo
laico del sur de la India, escribiendo para una publicación
del Consejo Ecuménico de Iglesias, dice:

«... hemos desorbitado la idea de la Iglesia en los últimos


cincuenta años de pensamiento teológico ecuménico. No creo
que podamos volver a ninguna comprensión no eclesiástica
del cristianismo, pero tenemos que contemplar la cuestión
de cómo la Iglesia, como congregación, es diferente de la idea
tradicional de una comunidad religiosa.» 1

Thornas tiene razón; toda doctrina de la Iglesia es un as-


pecto secundario y derivativo de la teología que viene después
de una discusión de la acción de Dios llamando al hombre a
una cooperación en el establecimiento del Reino. Viene des-
pués, no antes, de una clarificación de la idea del Reino y de
la respuesta adecuada al Reino en una era particular. Por con-
siguiente, estamos preparados para plantear algunas cuestio-
nes sobre la Iglesia sólo ahora, porque ya hemos tratado de
la ciudad secular.
La Iglesia no es en primer lugar una institución. Es un
pueblo. La Biblia la llama laos theou, el «pueblo de Dios». Es
un pueblo cuyas instituciones deben capacitarle para partici-
par en la acción de Dios en el mundo: la liberación del hom-
bre para su libertad y su responsabilidad. Archie Hargraves
lo expresa gráficamente. Compara la obra de Dios en el mun-
do, donde Jesucristo está presente, con «un juego de dados
fluctuante», y a la Iglesia con un jugador empedernido cuya
«obsesión al levantarse cada día es saber dónde está la acción

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de suerte que pueda correr allí y «echar una mano».' Thomas «El Espíritu del Senor está sobre mí,
~ieser expresa el mismo pensamiento en un lenguaje más eru- por cuanto me ha ungido para predicar buenas nuevas a los
dito cuando dice que según el Libro de los Hechos el Kyrios, me envió a proclamar a los cautivos la libertad, [pobres,
el Cristo resucitado, siempre va delante de la Iglesia en el a los ciegos la recuperación de la vista,
mundo. Aparece, en efecto, aquí y allí, y la Iglesia simplemen- a poner en libertad a los oprimidos,
te lo sigue: a pregonar el año aceptable del Señor.»
(Lucas 4,18-19)
«Oo. el camino de la Iglesia está relacionado con el hecho de
que el Kyrios mismo está en su camino en el mundo... [y] la Jesús consideró su labor triple. Tenía que anunciar la lle-
Iglesia no tiene otra disyuntiva que seguir al que precede. Por gada del nuevo régimen. Tenía que personificar su significa-
consiguiente la obediencia y el testimonio al Kyrios requieren do. Y tenía que comenzar a distribuir sus beneficios. Similar-
el discernimiento de la apertura que él proporciona, y la vo- mente la Iglesia tiene una triple responsabilidad. Los teólogos
luntad de avanzar por esta apertura.» 3 la llaman kerygma (proclamación), diakonia (reconciliación,
curación y otras formas de servicio), y koinonia (demostra-
La teología, en estos términos, se ocupa en primer lugar ción del carácter de la nueva sociedad). La Iglesia es la van-
de encontrar dónde está la acción, el «discernimiento de la guardia del nuevo régimen; pero como el nuevo régimen esta-
apertura». Sólo después puede comenzar la obra de modelar lla en diferentes puntos y' de diferentes maneras, no es posi-
una Iglesia que pueda entrar en acción. I!ste es el motivo por ble predecir qué aspecto tendrá la Iglesia. Ni siquiera es po-
el que la discusión de una teología del cambio social debe sible delinear la misión de la Iglesia «en la ciudad». Las ciu-
preceder a una teologia de la Iglesia. dades difieren, y el aspecto de la Iglesia en todo ámbito ur-
La clave para situar la acción es, por supuesto, que el mis- bano dado también diferirá. Hay, sin embargo, ciertos he-
mo Dios que ayer estaba allí, está presente en la acción hoy chos básicos sobre la vida secular urbana que deberán ser
también. Para situar la acción__de hoy necesitamos conocer al tenidos en consideración por cualquier Iglesia. Tomemos los
actor principal, y este actor se ha manifestado en la vida de tres elementos de la labor de la Iglesia como Nnguardia
Jesús de Nazaret. Como ya observamos al discutir el Reino, -kerygma, diakonia y koinonia- y veamos cómo ptíeden rea-
también aquí la ubicación de la acción es un problema cristo- lizarse en un marco urbano típico.
lógico. Una vez que la acción ha sido descubierta, cuando sa-
bemos dónde y qué está obrando Dios, entonces podemos pre-
guntarnos sobre el patrón y el estilo apropiados de la vida La función kerygmática de la Iglesia:
eclesiástica. Pregonar la toma de poder
Expresado en términos más tradicionales, las formas de la
vida eclesiástica dependen de la función, de la misión de la La palabra kerygma significa «mensaje». La Iglesia, como
Iglesia. Deben ser creadas para facilitar la ubicación y la par- cualquier vanguardia, tiene una misión que es intentar abrir-
ticipación en la «misión de Dios), Deben ejecutar más que es- se paso. Consiste en decir a la gente lo que viene, lo que tíe-
torbar la capacidad de la congregación para descubrir y co- nen que esperar inminentemente. Empleando terminología po-
operar en la obra de Dios en el mundo. Esto significa que el lítica, la Iglesia pregona el hecho de que ha estallado una re-
contenido del ministerio de la Iglesia es simplemente la con- volución y de que la batalla culminante ha tenido ya lugar.
tinuación del ministerio de Jesús. La Iglesia coopera y parti- Esta función pregonera de la Iglesia es crucial. Hace de
cipa en el ministerio de Jesús. ¿Pero cuál es el carácter del la Iglesia algo distinto de cualquier otra vanguardia. No tiene
ministerio de Jesús? Jesús mismo lo describió en estos tér- ningún plan para reconstruir el mundo. Sólo tiene la señal
minos: para proclamar que Aquél que liberta a los esclavos y llama
a los hombres a la madurez está ya en su trabajo. Publica esta

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Estos principados y potestades, según el Nuevo Testa-
señal no en la forma de proposiciories generales sino en el len- mento, fueron diseñados originalmente para formar parte del
guaje de anuncios específicos sobre dónde está precediendo mundo, para ser dominados y utilizados por el hombre. Pero
ahora la obra de liberación, e invitaciones concretas a unirse la libertad del hombre es tan completa que «adoró y sirvió
en la lucha. a la criatura más que al Creador» (Romanos 1, 24). De esta
En lenguaje tradicional, este mensaje de la Iglesia es que forma el hombre cayó cautivo de las fuerzas sobre las que de-
Dios ha derrotado a «los principados y potestades» por Jesu- bía «tener dominio», Las cosas que él tenía que controlar lo
cristo, y ha hecho posible que el hombre se convierta en «I:e- controlaron a él. Tuvo que ser desenredado. La acción de
tedero» el dueño del mundo creado. Esto no suena extrano Dios, que está operando todo el tiempo, pero que fue hecha
ahora, pero nada podría estar más cerca del centro de la exi~­ manifiesta en Jesús de Nazaret, es llamar al hombre a la li-
tencia humana en la vida urbana del siglo xx. Estos «pr-inci- bertad de los principados y potestades, convocándole al mis-
pados y potestades» en realidad significan todas las fuerzas de mo tiempo a asumir su responsabilidad sobre y para ellos.
una cultura que paraliza y corrompe la libertad humana. En Esto no es una historia deducida. El hombre siempre es
diversas épocas los hombres han experimentado estas fuerzas tentado a entregar su libertad a los poderes. Dios está siem-
en formas distintas. A veces han negado su existencia, pero pre en acción haciendo posible la libertad y la personalidad.
esto no ha ocurrido con frecuencia. En la era tribal que refle- No hay ningún campo neutral. El hombre o bien domina y
ja en gran parte el Nuevo Testamento, eran percibidas como controla su ámbito o es dominado y controlado por él. La
demonios, espíritus y fuerzas astrales. Se creía que estaban llamada a la libertad es al mismo tiempo una llamada a la
ligadas con individuos, y especialmente con los gobernantes. responsabilidad. En términos de la vida urbana moderna, esto
Cada persona tenía su propia «estrella» (todavía leemos ho- significa que jamás deberíamos preguntarnos seriamente: «¿Es
róscopos hoy día) y los símbolos astronómicos eran con fre- la ciudad de Nueva York gobernable?» o «¿puede impedirse
cuencia asociados con los reyes. En el período de transición la guerra nuclear?» o «¿puede alcanzarse la justicia racial?»,
de la cultura del burgo, estas fuerzas fueron bien negadas o El hecho es que el hombre está colocado en un ámbito de pro-
reducidas a movimientos regulares y modelos predictibles. blemas que él está llamado a resolver. Dios no baraja las car-
Las esferas de Newton y la mano invisible de Adam Smith tas contra el hombre de la forma en que lo hace el sino en la
son buenos ejemplos. El siglo XIX en su conjunto era escép- tragedia griega o en la novela de Thornas Hardy. Creer el ke-
tico sobre tales fuerzas, y sólo en nuestro tiempo han sido rygma es creer que el hombre no sólo deberla sino que puede
redescubiertas bajo conceptos tales como los impulsos ins- «tener dominio sobre la tierra», Para la Biblia no hay potes-
tintivos, el inconsciente colectivo, la dialéctica de la historia, tades en ninguna parte que no puedan ser esencialmente do-
e incluso la probabilidad estadística. podríamos -resumír to- meñables y en última instancia humanizables. Negar esto, de
dos estos campos de fuerza en cuanto que dañan o ponen en palabra o de hecho, es «adorar a la criatura más que al Crea-
peligro el libre ejercicio del hombre, de su responsabilidad, dar», abrir la puerta y readmitir a las furias expulsadas, arro-
en una sola palabra: sino. Cuando Proudhon pretendió, como dillarse ante algún Hado sin rostro.
vimos en un capítulo previo, que el impacto de la fe biblica La fusión de la libertad y la responsabilidad aparece en el
consistía en «desfatalizar» al mundo, tenía razón. Lo que se símbolo bíblico de la filiación, que ha sido explorado exten-
pretende decir por la aseveración kerygmática de que Jesús ha samente en la teología de Friedrich Gogarten. ~I cree que uno
derrotado «los principados y potestades» no es que éstos ha- de los pasajes clave para comprender la relación del hombre
yan sido aniquilados. Los impulsos instintivos y las presiones con las «potestades» se puede encontrar en Gálatas 4, 1, don-
económicas todavía ramonean por la historia. Lo' que se pre- de Pablo discute la mayoría de edad del hombre y su madu-
tende .decir es que estas fuerzas ya no tienen el poder de de- rez. Pablo aduce que bajo el viejo régimen, el hombre, aun-
terminar al hombre. Antes bien, el hombre tiene el poder y que está designado como heredero, en ~ealidad no es!á en
la responsabilidad de dominarlas y emplearlas responsable- mejor condición que un esclavo. Pero bajo el nuevo régimen,
mente ante Dios.'
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dice Pablo, el hombre se convierte en el dueño de toda la he- mente hace saber lo que ha ocurrido, que «el año aceptable
redad.•Igualmente nosotros -continúa Pablo- cuando éra- del Señor. ha llegado. Recurriendo a la imagen del juego de
mos niños estábamos esclavizados a los poderes elementales dados, anuncia dónde se encuentra el juego.
del universo...., pero insiste que ahora .... por la acción de El anuncio de la Iglesia produce lo que los teólogos lla-
Dios ya no sois esclavos sino hijos, y si hijos también here- man «la crisis del Reino•. Tiene como resultado una brecha
deros. (Gálatas 4, 4 s.). Pide a los gálatas que no conviertan catalítica en que los hombres tienen que tomar una decisión.
en esclavos a «los débiles y elementales espíritus del universo•. Es el advenimiento del nuevo régimen en medio del viejo lo
Una vez más no nos distraigamos con las conceptualíza- que requiere esta respuesta.
ciones miticas. Pablo estaba empleando su propio lenguaje Para expresarlo en una terminología totalmente política, el
para describir las fuerzas que dañan la responsabilidad hu· régimen revolucionario ha tomado el poder, pero los símbolos
mana, incluyendo genes y glándulas y la primitiva educación de la autoridad están todavía en las manos de los antiguos
higiénica. Está diciéndonos que, aunque estas cosas existen, gobernantes desplazados. Lo mismo que el habitante de un
nadie tiene que ser determinado por ellas. El hombre puede país desgarrado por la revolución, cada hombre es confronta-
ser libre... si escoge serlo. Pero la libertad acarrea una filia- do con una elección, una crisis. ¿Debe obedecer a la nueva
ción responsable. autoridad anunciada por la vanguardia, aunque todavía no
La filiación, tal y como Gogarten entiende la aceptación posea los símbolos (legitimación legal, inauguración ceremo-
que le da Pablo, significa no una descendencia física sino una nial, etc.), o debe obedecer a las «autoridades debidamente
relación en que el hombre reconoce que es hijo y por consí- constituidas. que todavía pretenden el derecho a gobernar?
guiente tiene un padre. Sin un padre ante el cual es responsa- La ilustración es particularmente apta porque el ciudadano
ble, esta idea de filiación carecería de sentido. Observa que no puede responder a la cuestión teóricamente. Debe coope-
el término griego empleado en Gálatas significa especifica- rar o con el nuevo régimen o con el viejo. Su elección está
mente «hijo» y no niño. Alude a un retoño adulto que ahora expresada en lo que hace. Ni tampoco puede meramente elu-
asume el papel en otro tiempo representado por el padre. Ha dir el problema. Incluso la negativa a oponerse a un régimen
llegado a la mayoría de edad. Es libre del mundo sólo en cuan- por ejemplo. podría en algún momento ser interpretada como
to ejerce su dominio sobre el mundo.s colaboracionismo.
y esto todavía suena muy abstracto y general. Como tal Toda teología bíblica comienza revisando toda la historia
no es sino una discusión del kerygma. El kerygma mismo está a partir del advenimiento de Jesús como el comienzo de un
articulado no sólo cuando un hombre sabe que realmente está nuevo régimen. Pero el nuevo régimen toma forma en medio
libre de toda dependencia de los hados y reconoce que su del viejo. Por consiguiente, se presenta una crisis de elección
vida está ahora colocada enteramente en sus manos. El keryg- que eventualmente confronta a todo hombre que oye hablar
ma viene a un pueblo cuando deja de culpar a las fuerzas eco- de la nueva realidad. En este sentido es esencial observar que
nómicas o a las presiones psicológicas de la injusticia social la teología cristiana, a diferencia de la visión del Antiguo Tes-
y de las luchas familiares, y comienza a batallar contra las tamento, pretende que la toma de poder ha tenido ya lugar.
causas del pavor. La domesticación de las potestades signi- El libertador revolucionario ha venido y ha ganado la batalla
fica que el hombre es invitado a convertir todo el universo en decisiva. Por esta razón, toda la historia humana tiene lugar
una morada humana. Es retado a adelantarse al desencanta- entre la consecución del poder de tacto y la epifanía del poder
miento y la desacralización que han expulsado a los demonios visible de jure. La historia no tiene lugar entre el tenebroso
de la naturaleza y la política. mediodía del Viernes Santo y el esplendoroso amanecer de la
Precisamente porque la vanguardia anuncia el advenimien- Pascua. Tiene lugar, antes bien, entre el Día de Pascua, y el
to de una nueva era que ha comenzado ya, pero que aún no eschaton, el último Día. La historia es una crisis permanen-
·está consumada, su mensaje está en el modo indicativo, no te en que el derrotado viejo régimen todavía no ha aparecido
en el imperativo. No ordena ni exhorta a la gente. Simple- públicamente en el balcón. El Nuevo Testamento no pone su

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mirada en la victoria de Jesús, puesto que ya ha sido obteni- doras que Dios, trabajando con el hombre, deja sueltas en la
da, sino en el día en que «toda rodilla se doble y toda len- ciudad.
gua confiese que Jesús es Vencedor », ¿ Cuáles son las principales brechas en la edad de la ciu-
El ~xodo y la Pascua siguen siendo los dos focos de la dad secular? No podemos deducir respuestas a esta pregunta
fe bíblica, la base sobre la cual debe desarrollarse toda teolo- de la Biblia o la teología. Debemos depender de los especialis-
gía de la Iglesia. El Exodo es el acontecimiento que expone .10 tas en el estudio de la vida urbana. Localicemos en primer
que Dios está haciendo en la historia». Es considerado como lugar las hendiduras.
el que libra a su pueblo de la esclavitud, el que suelta las co- Edward C. Banfield y James Q. Wilson del Centro Unido
yunturas de su cautividad política, cultural y económica, ofre- Harvard-M.I.T. para los Estudios Urbanos, en su excelente
ciéndoles la ocasión de forjar en el desierto un nuevo siste- libro City Politics (<<Política de la Ciudad» ),6 mencionaban es-
ma de símbolos, un nuevo cuadro de valores, y una nueva tas hendiduras sobresalientes en la estructura de la vida ur-
identidad nacional. La Pascua significa que la misma activi- bana: 1) el centro de la ciudad contra los barrios residencia-
dad sigue operando hoy día, y que donde ocurre semejante les; 2) los pudientes contra los no pudientes; 3) tensiones ét-
actividad liberadora, el mismo Yavé Sebaoth está operando. nicas y raciales, especialmente blancos contra negros, y 4) la
Tanto el Exodo como la Pascua están cogidos en el mismo sím- competencia entre los partidos políticos. Estas hendiduras
bolo inclusivo del Reino, la realización del gobierno liberta- pueden encontrarse en casi toda ciudad moderna, aunque la
dor de Dios. En nuestros términos, la acción de Dios hoy día, forma e intensidad en que se manifiestan varían ampliamente,
por medio de la secularización y la urbanización, sitúa al y siempre se entrecruzan. Grupos étnicos particulares, por
hombre en una crisis inevitable. J:::l debe asumir la responsa-
ejemplo, se encuentran no sólo en las zonas residenciales
sino también en el centro urbano, no sólo entre los pudientes
bilidad en y para la ciudad del hombre, o hacerse una vez
sino también entre los no pudientes, y en ambos partidos polí-
más esclavo de los poderes deshumanizantes.
ticos. Esto significa que las alianzas están siempre cambian-
do y reformándose de un problema a otro. Esta mutación ayu-
da a mitigar parte de la tensión. Así los grupos inmigrantes
La función diakónica de la 1glesia: curar las fracturas urbanas
irlandeses y polacos en el centro urbano pueden ser hostiles
recíprocamente. Pero con frecuencia olvidan su hostilidad
Algunos expertos traducen diakonia por «servicio». Pero el
en su oposición a los negros; y se unen en una coalición po-
vocablo servicio ha sido tan depreciado que retiene poca sig-
lítica con los negros contra el poder político de las zonas re-
nificación. Diakonia realmente se refiere al acto de curar y re- sidenciales. Este modelo cambiante probablemente es bueno, y
conciliar, vendar heridas y tapar grietas, restaurar la salud por esta razón resulta ominoso cuando los grupos comienzan
al organismo. El Buen Samaritano es el mejor ejemplo de día- a polarizarse. Esto podría ocurrir si, por ejemplo, continua-
konia. En el caso de la ciudad secular, diakonia significa la ra la tendencia de muchos grupos inmigrantes blancos a huir
responsabilidad de la Iglesia para realizar lo que Gibson Win- del centro urbano en cuanto pueden, dejándoselo a los negros,
ter ha llamado un «misterio de la comunicación» que devol- que tienen más dificultad en comprar casas suburbanas. Si
verá a reciprocidad las piezas fragmentadas de lo que esen- el centro urbano hubiera de convertirse en un ghetto negro
cialmente es un todo orgánico. Sanar significa conjuntar, res- no pudiente de un solo partido, la teoría del equilibrio de ten-
taurar la integridad y mutualidad de las partes. Para poder siones de Banfield y Wilson quedaría seriamente amenazada.
sanar, la Iglesia tiene que conocer de primera mano las heri- Desafortunadamente, esta polarización parece ser precisamen-
das de la ciudad. Necesita también saber dónde y cómo son te lo que está ocurriendo en muchas regiones urbanas, y toda
curadas estas abrasiones, de forma que pueda cuidar el pro- buena planificación urbana debe incluir cierto esfuerzo para
ceso de curación. Pues la Iglesia misma no tiene ningún po- contrarrestarla.
der de curar. Meramente acepta y procura las fuerzas sana- La Iglesia tiene la responsabilidad de ser el siervo y el

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médico de la ciudad. Puede objetarse en este punto que Je- oprimidas es el problema clave. La verdadera enfermedad
sús curó las almas mientras que nosotros estamos discutíen- de la ciudad americana hoy día, y especialmente de los gru-
do la «curación» de toda una región urbana. Las dos cosas pos subprivilegiados dentro de ella,es su mutismo, la caren-
no tienen por qué ir separadas. Las brechas en la ciudad se. cia de disposición, de capacidad o de los canales para hacer
cular corresponden a las hendiduras del alma del hombre uro patentes sus legítimas necesidades por medio de todo el siso
bano-secular. La forma en que el hombre ordena la vída de tema. '
Ja ciudad refleja los temores y fantasías de su propia vida in. En cierto sentido, es el residuo testarudo de la ideología tri-
terior; su propia vida interior es a su vez moldeada por las bar o burguesa que impide que la tecnópolis se realice a sí
ciudades que diseña. Así, la segregación operante de los negros misma. Esto puede verse con claridad meridiana en los proble-
en la mayoría de las ciudades, que un escritor compara a un mas que acabamos de enumerar. El abogar por la centraliza-
campo de concentración urbano vigilado por los baluartes del ción de la autoridad en cualquier gobierno va directamente
poder suburbano y la exclusión, expresa el temor y el prejui- en contra de los prejuicios de los burgos y las ciudades pe-
cio del hombre blanco. Pero eso también los refuerza. Su ne- queñas tal y como son venerados en el suburbio, en la capital
gativa a permitir que él o sus hijos tengan contactos normales de distrito, y en el Congreso. Las ideologías de burgo fueron
con los negros permite que sus estereotipos raciales queden desarrolladas para oponerse a los reyes con derecho divino,
sin desafiar. Eso significa que los negros que ve serán en gran y es natural que fueran suspicaces de todo poder guberna-
parte domésticos que con frecuencia sienten que el desafiar mental. Pero nuestro problema hoy día en la ciudad tecnoló-
al estereotipo equivaldría a poner en peligro sus empleos. Al gica es precisamente el contrario. Dentro de la ciudad el po-
mismo tiempo contribuye a encerrar a los negros en áreas der está dividido entre el alcalde, el ayuntamiento, los díver-
ghetto, produciendo todas las enfermedades que acompañan sos concejos semiautónomos, la autoridad de renovación ur-
a la segregación. bana, el gobierno del estado, y algunas autoridades metropo-
En todo caso, la labor de la Iglesia en la ciudad secular litanas de transporte y tránsito. En la región metropolitana el
es ser el diakonos de la ciudad, el siervo que se doblega a la poder está dividido entre un centenar de municipalidades. La
tarea de conseguir su integridad y su salud. fragmentación del poder con frecuencia crea una situación de
Pero ¿ cómo han de ser curadas las llagas del cuerpo de la mero inmovilismo en el que sólo los problemas marginales
ciudad, cómo han de ser tapadas las hendiduras enumeradas pueden ser resueltos porque todo intento de resolver un pro-
por Banfield y Wilson? Nuevamente, no hay ninguna réplica blema más trascendental molestaría o amenazaría a uno de
específicamente cristiana. Los cristianos se debaten por res- los centros de poder necesarios en toda coalición efectiva. Las
puestas junto con los que no tienen fe. Las ciudades mismas ciudades están forzadas por esta anarquía a resolver pro-
varían. Una estrategia para Cleveland diferirá de una estra- blemas individuales mientras van apareciendo uno por uno,
tegia para San Antonio. Tres cosas pueden decirse sobre el alistando cualquier coalición que pueda sumarse en el mo-
problema urbano en América, sin embargo, que apuntan ha- mento dado. Esto hace muy dificil toda planificación a largo
cia una posible estrategia. Primero, la ciudad moderna sufre alcance. Exactamente como los diversos grupos étnicos, de
de una descentralización de la autoridad, una falta de estruc- clase o religión dentro de la ciudad se dividen o se unen, se-
turas políticas que puedan ser empleadas para resolver los gún el problema en cuestión, igualmente los diversos centros
problemas metropolitanos. Segundo, los problemas urbanos de poder en una ciudad se encuentran en diversas alianzas al
deben ser resueltos sobre' una base a escala social. Las heri- intentar resolver problemas tan típicamente urbanos como
das del cuerpo vienen de los venenos en las arterias de la so- dónde debe ser situado cierto servicio, cómo deben ser dis-
ciedad en su totalidad. La ciudad sirve como una especie de tribuidos los impuestos, o qué agencia se encargará de un
desagüe en el que se acumulan los problemas que no pueden programa particular. Esta es la razón por la cual las referen-
ser resueltos en el desagüe mismo sino que deben ser afron- cias a «la estructura del poder» que recientemente han empe-
tados en todo el sistema. Tercero, la impotencia de las clases zado a circular pueden ser muy engañosas, Cuanto más lejos

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estemos del contexto en que se toman las decisiones en una Mientras comienzan a surgir los canales políticos efectivos
ciudad, más monolítica parece «la. estructura del poder. Pero en la ciudad, se hace cada vez más evidente que no puede
cuanto más nos acerquemos, más nos percataremos de que esperarse que la ciudad resuelva sus propios problemas. Esto
es una especie de cúmulo de estructuras cambiantes, variando nos lleva al segundo principio general en una estrategia para
un tanto de un problema a otro, jamás lo bastante estable la diakonia de la iglesia urbana: Los problemas del área Ur-
para ser encasillado definitivamente. bana son los problemas de la sociedad entera. Deben ser
La verdad es que incluso antes de que se libre una batalla arrostrados en el nivel del distrito y del estado al igual que en
con «la» estructura del poder. en la ciudad americana debe el nivel de la ciudad. Las ciudades siempre tienen un porcen-
crearse en primer lugar, una estructura efectiva de poder res- taje superior de ancianos, enfermos, inmigrantes recientes,
ponsable. Como dicen Banfield y Wilson: «Para que se rea- y culturalmente inferiores. El hecho de que estén precisamen-
lice cualquier cosa bajo los auspicios públicos, la elaborada te ubicados dentro de los límites de la ciudad no significa
descentralización de la autoridad ... en cierta manera debe que deban estar totalmente bajo la responsabilidad de la
ser superada o puesta de lado. El ampliamente difundido de- ciudad. Todas las injusticias y abusos de América desembo-
recho de actuar debe ser reemplazado por una unificada ca- can, por ejemplo, en Harlem oriental. Los desechos y los
pacidad para actuar.. 7 Esto puede ser realizado de muchas precios de la competencia despiadada se encuentran aman..
maneras diferentes, pero es el prerrequisito de todo posible tonados con los ancianos, los enfermos, los mentalmente de-
domínío político de la sociedad técnica. La forma en que se ficientes, las víctimas de la persecución racial y étnica. S610
realice depende en gran medida de la historia de la ciudad unos cambios estructurales en la sociedad más amplia ca-
en cuestión. Es dudoso que puedan esperarse con mucha pacitarán al Harlem oriental a resolver estos problemas.
frecuencia caminos utópicos para la anexión masiva de las Gran parte de las dificultades estriban simplemente en
áreas residenciales (para tapar la hendidura centro urbano- la falta de dinero. Aquí debe salir a la luz pública la base de
ciudad residencial), o reformas radicales (para combinar au- impuestos ridículamente anacrónicos sobre la cual intenta
toridades ciudadanas dispares en una sola unidad orgánica). operar nuestra era urbana. Nada ilustra más vívidamente la
La situación actual llama a la extensión y corroboración de brecha entre los sentimientos de la edad del burgo y la
los organismos metropolitanos existentes, tales como autori.. realidad tecnopolita. Siete de cada ocho dólares del impues-
dades de puerto, de tránsito y aparcamiento, especialmente to local son todavía recaudados como verdadera tasa sobre
aquellos que incluyen áreas que desbordan las líneas juris- la propiedad. Esta tasa es un residuo de los días coloniales:
diccionales del distrito o la ciudad. Dentro de la ciudad, será En aquel tiempo propiedad significaba riqueza. Los ingresos
también necesario corroborar los movimientos existentes ha- venían de la· tierra; también la tierra, por su misma natura-
cia la centralización más que limitarse a reemplazar los rne- lela, estaba desigualmente distribuida. Pero como ha mos-
canismos que ya hay. Esto puede parecer un forcejeo político, trado el senador J oseph Clark s, un impuesto recaudado sobre
.pero es también diakonia. la verdadera heredad del hombre ya no mide exactamente
Nadie debería ser tan ingenuo como para creer que una vez su capacidad relativa para pagar. La propiedad representa sólo
conseguida cierta medida de centralización en las ciudades una pequeña fracción de la riqueza. Sólo las clases populares
americanas, todos los problemas habrán sido resueltos. Una V la clase media-baja acumulan la mayoría de su riqueza en
autoridad centralizada puede ser también opresiva e injus- ~asas hipotecadas. La clase alta poseerá riqueza adicional en
ta. Chicago, la ciudad americana con el mayor grado de poder otras formas de bienes intangibles. «En pocas palabras, dice
centralizado, demuestra esto ampliamente, Pero, por otra el senador Clark, mientras el rico paga impuestos por la pro-
parte, no podremos comenzar a resolver los problemas acu- piedad local sobre Jo que puede ascender a una pequeña
ciantes de la metrópoli mientras no se haya realizado algún fracción de su riqueza acumulada, el hombre de unos ingre-
progreso en la forja de los instrumentales políticamente efec- sos medios paga impuestos sobre lo que quizá sea de dos a
tivos. diez -veces su riqueza acumulada> Todo esto significa que se

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alcanzan muy pronto los limites del impuesto sobre la pro- dad representan una concentracíon de los problemas de una
piedad, mucho antes de que la mayoría de las ciudades pue- sociedad técnica-industrial, entonces el fomento del poder ur-
dan recaudar lo suficiente para pagar sus facturas. bano es una clara necesidad en la tecn6polis que emerge. En
Aunque las corporaciones pagan también impuestos sobre nuestro estadio de la historia, el nacimiento de la coalici6n
la propiedad, lo que hacen es sumamente injusto. Una planta urbana es una fuerza sanadora que la Iglesia sanadora debe-
gigante puede poner todos sus impuestos sobre la propiedad ría fomentar.
en los cofres de una aldea o un suburbio en que esté situada, Esto nos lleva directamente al tercer problema de las re-
y no pagar ni un céntimo a los distritos escolares donde son giones urbanas que llama a un ejercicio inteligente de la día-
educados los hijos de sus empleados. Los impuestos sobre konia por parte de la Iglesia: la impotencia relativa de ciertos
salarios y ventas también alcanzan un límite muy pronto. grupos en las ciudades. La apatía política, el derrotismo y el
Esto es en parte resultado del hecho de que el que gana un cinismo son las plagas malignas de los bajos fondos, tanto
'salario paga impuestos por todos sus ingresos, mientras que como las ratas y las cucarachas. Hemos puesto de relieve que
la persona cuyos ingresos provienen de rentas o dividendos la curación de las heridas urbanas reclama una redistribu-
paga sólo una parte. Reconociendo la situación de las ciuda- ción del poder y una medida de centralización en la autori-
des, la mayoria de los distritos participan en sus gastos, pero dad metropolitana. La raz6n por la que tardan en llegar nace
también los estados operan sobre bases tributarias que es- en parte de la resistencia de la gente que todavía vive con
tán anticuadas. En nuestro sistema de modos tributarios su- ideologías tribales o burguesas. Pero nace también de la
perpuestos -local, estatal y federal- sólo el sistema federal apatía y la inercia de la gente que vive en áreas-ghetto de la
está equipado para tocar los tipos de riqueza necesarios para ciudad interior.
ayudar a las ciudades a pagar sus facturas. Esta es la razón ¿ Cómo se ha relacionado la Iglesia con estas áreas? Su
por la que hemos comenzado a ver en años recientes la apa- primera respuesta, como es bien sabido ahora, fue simple-
.rición de una coalición de poder ciudadano y federal contra mente huir en cuanto fuera posible. La emigraci6n masiva de
el poder rural y «superestatal», Esta coalición de ciudades, las iglesias protestantes de la ciudad en la primera mitad del
unidas sin referencia a fronteras de estado, representa la siglo XX es hoy día un hecho vergonzosamente documentado.
alianza electoral recién aparecida que habló claramente por Recientemente la conciencia ha comenzado a remorder. Des"
primera vez con la elección de John 1'. Kennedy. Kennedy fue de poco después de la segunda guerra mundial estas iglesias
el primer Presidente realmente urbano. De las catorce áreas han comenzado otra vez a tener en cuenta la ciudad interior.
metropolitanas más importantes de los Estados Unidos, sólo Han establecido y financiado misiones. Han ayudado a man-
dos de ellas votaron para Stevenson en 1956, Kennedy las ganó tener parroquias ecuménicas en la ciudad interior como las .
todas por mayorías que oscilaban entre el 65,7 en Boston y 51,8 de Harlem oriental y Cleveland. A veces han intercambia-
.en Minneapolis-St. Paul. Fue Kennedy quien procuró organi- do dirigentes y maestros de escuela dominical. Grupos ju-
zar un departamento de asuntos urbanos a nivel de gabinete. veniles han sido enviados para campos de trabajo de fin de
Su corto período presidencial indicó que las regiones urba- semana. Con mucho, esto no ha ascendido más que a una ra-
nas tienen un grado de poder político que puede ensamblarse quítica e incluso autoengañosa serie de esfuerzos. No s610 ha
a pesar de las diferencias regionales. No podemos esperar sido demasiado poco y demasiado tarde; ha sido también en
con cierta medida de confianza que una utilización incremen- gran parte mal concebido y patrocinado. Lo que se necesita
tada de los fondos federales, recaudados de la estructura en estas áreas no son incursiones de equipos de rescate desde
tributaria federal, resuelva los problemas urbanos. Pero el fuera, sino de condescendencia. Pero esto es pedir un sacri-
mantenimiento de la alianza urbana no será hazaña política ficio por parte de las iglesias suburbanas que muy pocas están
despreciable. Es una mezcla' volátil y sumamente inestable, dispuestas a realizar.
porque las brechas internas que hemos mencionado antes po- Los campos de trabajo proporcionan el mejor ejemplo del
drían abrirse con facilidad.' Pero si los problemas de la cíu- claro abuso de un gesto bien intencionado. Durante años, di-

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versos grupos religiosos han estado patrocinando campos de suburbios, perpetuando así el ghetto? ¿Cuántas veces se les
trabajo en que unos estudiantes de escuelas superiores y uni- explica la inicua estructura tributaria, de forma que se perca-
versidades de la áreas suburbanas vienen a un «barrro sórdi- ten de que Se están beneficiando cada día del hambre y las
do» y trabajan, con frecuencia junto con los residentes loca- penalidades de las personas que ven? ¿Con cuánta frec,;,en-
les, para reparar y pintar una propiedad dilapidada. Se habla cia oyen hablar de que los bancos en que sus padres depositan
mucho de la cooperación engendrada y de las relaciones per- sus salarios y en cuyos consejos de administración se sientan,
sonales que se forman. Los campos de trabajo tienen la ven- realmente convierten a estas áreas en barrios sórdidos! seña-
taja de traer a los jóvenes a un área que de otro modo quizá lándolas como lugares donde los créditos de hipotecas y me-
no habrían visto jamás. Pero la psicologia de la situación es joras de vivienda son casi imposibles de obtener? Los diri-
tan desfavorable que, en la balanza, los campos de trabajo gentes de los campos de trabajo de fin de semana generalmen-
probablemente hacen más daño que bien. Los visitantes re- te quieren que sus «muchachos» tengan «una buena .e~p~M
presentan el papel de aquéllos que traen la salud y el vigor ríencia», y regresen a sus casas con menos rencor y preJuICIO
a un área marcada por la decadencia y la deterioración. Toda contra la gente de la ciudad interior, especialmente los negros.
la operación, a pesar de toda la retórica que dice lo contrario, Por tanto las discusiones se mantienen en un nivel personal
sugiere a los jóvenes participantes suburbanos que están mos- y los tópicos de controversia se resuelven también. en un .n~M
trando con su ejemplo cómo pueden mantenerse casas y ve- vel personal. Pero la reciente revolución de los derechos CIVI-
cindarios. Aprenden por la experiencia, aunque raras veces les en América ha demostrado al menos una cosa: los negros
se confiesa abiertamente, que los suburbanitas verdadera- no están tan interesados en ganar a los blancos para una ac-
mente compasivos deberán moverse y hacer algo por sus her- titud menos llena de prejuicios hacia ellos como lo están en
manos de la ciudad interior. Se espera que la gente de la ciu- impedirles que impongan los prejuicios que tienen. La revolu-
dad interior quede agradecida por el servicio prestado. ción negra no pretende ganar amigos, sino ganar la libertad;
Pero el campo de trabajo de fin de semana, uno de los no un calor ínterpersonal, sino una justicia institucional. '
principales aspectos de la diakonia de la Iglesia en la ciudad, Los campos de trabajo no son populares entre los negr?s
está equivocado en casi todos sus aspectos. En una ciudad, la de la ciudad interior que pretenden cambiar más que ¡peJo-
forma en que mejor se mantiene un bardo, especialmente rar la situación de ghetto. A la luz de esta actitud desfavo-
donde la mayoría de las personas no son dueñas de las ca- rable, una congregación ghetto recientemente presentó un
.sas, tiene más que ver con aprender a aplicar la presión polí- grupo que se opuso al campo de trabajo fin de semana con
;tica sobre los propietarios que a aplicar masilla con un cu- una contrasugerencia. Los suburbanitas blancos fueron invi-
chillo. El sugerir otra cosa causa a menudo verdadero per- tados a venir a la ciudad interior para- un fin de semana, no
juicio. Es más, las visitas de brigadas suburbanas de pintu- para hacer algo a favor de los habitantes de los barrios sór-
ra incluso crean en el propietario una creencia cínica de que didos, sino para ser enseñados por los jóvenes de la ciud~d
no necesita reparar las cosas él mismo. interior en la forma de comprometerse en una acción no vio-
La psicología del campo de trabajo de fin de semana es lenta. Después de la formación los dos grupos tenían que to-
errónea porque perpetúa una situación de dependencia por mar tal acción no sólo en el casco urbano sino en las mismas
parte de aquellos que deberían ser estimulados a la protesta áreas suburbanas de donde provenían. El problema escogido
'y a la acción; y perpetúa una actitud de condescencencia en era la mejora e integración de las escuelas de la ciudad inte-
aquellos que deberian ser confrontados con su culpa en las in- rior. La acción consistía en llamar a las puertas e instar a la
justicias estructurales de la metrópoli. ¿Cuántos jóvenes su- gente a una huelga escolar. El proyecto fue llevado a cabo,
burbanos, viniendo a un campo de trabajo de fin de semana, pero parece dudoso que la experiencia vuelva a repetirse. Los
son enviados a casa para preguntar a sus padres si no debe- padres suburbanos que permitían que sus hijos adolescen~es
rían cambiar las regulaciones zonales discriminatorias, que fueran a un campo de trabajo fin de semana en los barrios
impiden que las familias pobres construyan o compren en los pobres, palidecieron ante el espectáculo de sus hijos junto con
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jóvenes negros, tocando a los timbres de las puertas de los para la comunidad en los grupos que estaban planeando la
vecinos para hacerles sabedores de la situación de las escue- «renovación. de Woodlawn.
las urbanas. Pero la respuesta de los negros de la ciudad in- . La organización de Woodlawn ha ejercido un impacto par-
. terior fue extraordinaria. Confrontados por primera vez con ticular en la política sobre Chicago. Ha convencido a toda una
la oportunidad de enseñar algo a los jóvenes blancos, y actuan- comuni~ad de negros de la ciudad interior de que no tiene
do en la comunidad, muchos de ellos desplegaron un nivel que pedir a la gente que les haga las cosas, sino que pueden
de imaginación y capacidad que ellos mismos ignoraban po- poner sus vidas en sus propias manos. Alinsky hace todo esto
seer. por su acérrima negativa a consentir, patrocinar o hacer la
La lección de este substituto político de pintar cocinas de vista gorda. Fuerza a la comunidad a hacerse adulta, a alzar-
casas alquiladas es que los problemas metropolitanos deben se y pedir lo que le pertenece en justicia, y a presionar en
ser afrontados a un nivel metropolitano, no simplemente en a.q,;,ellos puntos e? que la sangre fluye más cerca de la super-
fICIe en el organismo político. Muchos residentes de Wood-
la ciudad interior misma. Deben ser atacados por grupos de
personas de todos los sectores de la ciudad que se reconozcan lawn dicen que gracias a la TWO ahora han perdido el miedo
mutuamente como corresponsables de hallar soluciones, no a expresarse: «Ya no tenemos que ir, gorra en mano, a suplí-
como aquellos que hacen algo y aquellos que reciben el favor car.» Además de dar a los residentes un nuevo sentido de iden-
hecho. tidad y dignidad, dice Silberman, la TWO ha dado también
El ejemplo más interesante y discutido del salto de la iner- a muchas personas «un sentido de dirección y finalidad y una
cia y el sopor a una audaz acción comunitaria en un barrio disciplina interior que las han capacitado para sobreponerse
sórdido probablemente está representado por la organización a la desorganización de un barrio negro»,lü
fundada en 1960 en el sector Woodlawn de Chicago. Llamada La experiencia de Woodlawn tiene muchas claves para la
The Woodlawn Organization, e incluyendo a unas noventa or- estrategia de una iglesia urbana. ¿Dónde está estallando la
ganizaciones comunitarias (de las cuales trece son iglesias), la nueva era? Está apareciendo dondequiera que los hombres son
TWO se formó con la ayuda de Saul D. Alinsky, director eje- llamados a la dignidad y a la responsabilidad, donde la derro-
cutivo de la Fundación de Areas Industriales. La chispa fue ta y la retirada ceden el paso a la libertad y a la acción res-
lanzada, sin embargo, por ministros protestantes y un sacer- ponsable. Si ello es así, entonces Woodlawn es ciertamente
dote católico, y representa, en la opinión de Charles E. Silber- un signo del Reino, un ejemplo de la aparición de la autén-
man, de la Junta de Editores de Portune, «... uno de. los tica ciudad secular, la ciudad del hombre. Las sociedades mi-
ejemplos más significativos de la unidad y cooperación cató- sioneras de la ciudad y las juntas parroquiales harían bien ert .
lico-protestante que se encuentran en los Estados Unídoss.? examinar este programa y lanzar o apoyar experimentos si-
Un genio en conseguir que la gente actúe por sí misma y co- milares en otras partes. Esto significaría un cambio comple-
mience a ejercer el poder, Alinsky, había ya ayudado a conver- to de la actitud presente hacia las misiones de la ciudad inte-
tir un área de traspatios, en un vecindario deseable varios rior que ahora son patrocinadas por las iglesias, por mucho
años atrás. Nunca entra en un área si un sector mixto de la que sean endulzadas con palabras azucaradas sobre «contac-
población no lo desea, y no entrará si la comunidad misma to personal» y «ver las personas como personas». La gente
no acepta plena responsabilidad para financiar todo el pro- atrapada en las casas-prisión de la injusticia urbana no está
grama en el término de tres años. Por medio de una mezcla interesada en guardianes amistosos que se dejan caer de los
'de pirotecnia y política, Alinsky ayudó a Woodlawn a organi- bastidores suburbanos para fraternizar en ocasiones con los
zarse y luchar contra una coalición de la Universidad de inquilinos, retirándose después de una calurosa experiencia
Chicago y la poderosa Comisión de Chicago Sudeste, que es detrás de un muro cuidadosamente mantenido. La gente de
realmente el puente de la Universidad con los centros de poder la ciudad interior representa a los oprimidos, a quienes Jesús
financiero y político en la ciudad. Ayudó a organizar huelgas dijo que había venido a traer no palabras cariñosas, sino la
de inquilinos, y eventualmente consiguió una representación libertad. Los habitantes del campo de concentración urbano

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no suspiran por fraternizar con sus guardianes; lo que quie- la responsabilidad de la Iglesíá en la ciudad, que llama a una
ren es la abolición de la prisión; no unas relaciones 'mejores demostración visible de lo que la Iglesia dice en su kerigma y
con sus captores, sino «libertad de la cautividad». apunta en su diakania. Es «esperanza hecha visible», una es-
Por supuesto exige mucho de los suburbanitas. Sugiere que pecie de cuadro vivo del carácter y composición de la verda-
han de participar en una revolución que, en términos de «este dera ciudad del hombre, por la que la Iglesia lucha.
mundo», está contra sus mejores intereses. El incremento del Actualmente hay una suma considerable de consenso en-
poder de la ciudad interior significa disminución del poder tre los teológos contemporáneos sobre este elemento de la
relativo de los suburbios. La alteración de las prácticas ban- vida de la Iglesia, aunque expresado en formas ampliamen te
carias, leyes zonales, financiación de escuelas, y estructuras diversas. Usando la palabra novotestamentaria griega escha-
tributarias significa que tendrán que pagar una porción más ton; que significa «las últimas cosas» o «la nueva era», Rudolf
grande, aunque más equitativa, de la factura para mantener Bultmann llama a la Iglesia la «comunidad escatológica•. La
una sociedad urbana. Pero nadie pretendió jamás que la llama- Iglesia es esa porción del mundo que ya vive en el ethas de
da del Reino no acarreara sacrificio y responsabilidad. En el 1a nueva era. que ya ordena su vida según el estilo del nue-
capítulo precedente señalábamos que esto constituye el. nervio vo régimen. Esto concuerda con la sugerencia de J. C. Hoe-
de lo que la Biblia llama arrepentimiento. Pero el sacrificio kendijk de que la Iglesia es la «vanguardia. de Dios, ese gru-
y la responsabilidad en la Iglesia no han sido igualmente dis- po cuyos lazos con órdenes políticos y culturales son lo su-
tribuidos, por una medida amplia. Los suburbanitas de la cla- ficientemente tenues, que está siempre presto a entrar en
se media han ejercido responsabilidad, pero raras veces se el estadio siguiente de la historia. Vive en tiendas, no en tem-
han sacrificado, y por consiguiente su responsabilidad ha cris- plos. Es un pueblo cuya vida está inspirada en su expecta-
talizado en una forma elaborada de autoprotección. La polí- ción confiada de que Dios está estableciendo un nuevo régi-
tica suburbana es con frecuencia antimetropolitana y auto- men y de que ya se les permite gustar sus frutos.t!
centrista, dirigida a mantener los impuestos bajos y los «in- Karl Barth llama a la Iglesia «la demostración provisio-
deseables» fuera. La gente de las clases populares en la ciu- nal de Dios, de su intención para toda la humanidad a, Más
dad interior, por su parte, ha sacrificado muchísimo, pero no que simplemente una comunidad de esperanza, la Iglesia par-
ha sido propensa o capaz de asumir responsabilidad política. ticipa en una realidad provisional: Es el encuadre donde la
Por tanto sus sacrificios han tendido a engendrar sólo amar- forma y la contextura de la edad futura llegan a una visibi-
gura y resentimiento. Los suburbanitas ahora deben ser lla- lidad concreta. Gerhard Ebeling sugiere que las «notas de
mados a sacrificar sus intereses parroquiales a favor de la la Iglesia» son
salud de todo el organismo: y la gente de la ciudad interior
debe ser llamada a asumir la responsabilidad; no sólo en be- « ... la superación de la' separación de judíos y paganos (como
neficio propio, sino de toda la metrópoli a la que pertenece. el prototipo de la particularidad basada religiosamente), y la
Esta discusión sobre la convocación y la llamada nos lleva superación de la distinción entre limpio e inmundo (como la
de nuevo a la función kerigmática de la Iglesia, y nos vuelve a raíz del concepto cúltico de la realidad) ...•. 12
recordar que el kerygma, la diakonia y la koinonia nunca pue-
den ir completamente separadas. Así Ebeling pone la tradicional discusión sobre las «no-
tas de la Iglesia» en un marco contemporáneo urgentemente
necesario. La insistencia de los reformadores en que la Igle-
La función koinoníaca de la Iglesia, sia estaba «donde la Palabra de Dios se predica rectamente
hacer visible la ciudad del hombre y rectamente se administran los sacramentos» simplemente
no sirve hoy día. Fue útil en un tiempo en que la Iglesia tuvo
La palabra griega kainania generalmente es traducida por que ser distinguida de las herejías. Pero debemos definir las
«comunión». En nuestra discusión designará ese aspecto de notas de la Iglesia hoy día de una forma que sugiera que la

166 1<11
«verdadera Iglesia. aparece donde aparecen sus funciones: escasez de los presupuestos escolares y la discriminación ra-
kerymga, diakonia, koinonia. Los «signos. de esta clase de cial, los boicots eran justificables por sus propios méritos.
aparición, como sugiere Ebeling, son la abolición de los linde- Pero las Escuelas de Libertad introdujeron una nota positiva
ros religiosos y cúlticos... y de las concepciones del mundo a la protesta que la corroboró inconmensurablemente. Los di-
que los acompañan. La Iglesia aparece donde el chauvinis- rigentes del boicot objetaban las clases demasiado grandes,
mo tribal y burgués son dejados atrás con sus mitologias ca- la segregación por patrones residenciales, la instrucción pa-
racterísticas, y emerge una nueva comunidad humana inclu- temalística y autoritaria, un currículum que carecía de la his-
siva. La Iglesia es un signo de la emergente ciudad del hom- toria de los negros o de la filosofía de la protesta social. En
bre, un precursor de la ciudad secular. La historia de la ciu- las Escuelas de Libertad que fueron planeadas y administra-
dad insólita puede ilustrar el significado de la función koino- das, todas estas condiciones fueron corregidas: aunque sólo
niaca de la Iglesia definiéndola como una comunidad escato- fuera por un día. Los niños fueron colocados en pequeños
lógica. grupos sobre una base racialmente inclusiva. Fueron ense-
Poco después de que los comunistas subieron al poder en ñados por voluntarios (algunos de ellos perdiendo el salario
Polonia, en 1945, construyeron precipitadamente una ciudad de una jornada en su trabajo en otra parte) que habian par-
nueva. La llamaron Nova Huta (Ciudad Nueva). Repleta de ticipado en un período de cuidadosa formación. Los maes-
parques verdeantes, jardines de infancia impecables, y res.. tros confiaron en la discusión más que en la memorización
plandecientes facilidades deportivas y culturales, Nova Huta en las clases jóvenes, y emplearon material de enseñanza que
fue diseñada para servir como una encarnación visible de la incluía cuadros de gente de piel morena lo mismo que de
dirección de la historia tal y como la preveían los comunis- blancos. Además, los maestros intentaron ayudar a cada niño
tas. Fue la encarnación de la dialéctica en su cumplimiento, a percatarse de que estaba, incluso en aquel momento, parti-
una demostración viva de aquello por lo que decían los co- cipando en un movimiento de protesta social y de que él podía
munistas estar trabajando. Las personas que tenían que ha- tener algún impacto en el status quo.
bitar Nova Huta fueron seleccionadas sobre la base de su Las Escuelas de Libertad proporcionaron un signo del ad-
«madurez ideológica. y su libertad de los residuos de las lla- venimiento del Reino, un retrato de la Ciudad del Hombre.
madas actitudes burguesas. Fue claramente diseñada para ser Pero los signos del Reino en cualquier parte son efectivos sólo
un equivalente comunista de un «signo del Reino». cuando llaman al arrepentimiento, cuando llaman a la gente
Al contrario de Nova Huta, la comunidad escatológica de a dejar previas formas de organizar la educación urbana y a
la Iglesia no se coloca en un solo lugar. También se dispersa, encontrar nuevos modelos que concuerden con la emergen-
viviendo dentro de las estructuras de la vieja sociedad, par- te realidad urbana.
ticipando allí en la erección de modelos del Reino. Estos sig- La relación entre la Iglesia y estos signos del Reino es do-
nos tienen una función tanto simbólica como substantiva. Son ble. La Iglesia es uno de los signos, y apunta y apoya los
ejemplos del advenimiento del Reino, como lo fue la venida otros signos. Es erróneo identificar la Iglesia con el Reino.
de Jesús; son también signos o claves de la dirección que está Su existencia entera es derivativa, dependiente enteramente
tomando la historia, de cómo es realmente la ciudad del de la realidad previa del Reino. La función koinoniaca o de-
hombre. mostradora de la Iglesia se aparejaba con su función keryg-
Donde parezcan hoy día demostraciones vigorosas y tan- mática. Su labor es proclamar y mostrar al munrlo cuáles son
gibles de la realidad de la Ciudad del Hombre, éstas son sig- los signos del Reino: heraldos de una realidad que está es-
nos del Reino. Tales signos a veces aparecen entre las perso- tallando en la historia, no del pasado sino del futuro. Son avi-
nas que rechazan la jerga religiosa. Un ejemplo excelente de sos de un futuro para el que haríamos bien en prepararnos,
un signo del Reino fueron las Escuelas de Libertad que tu- haciendo todos los sacrificios que fueran necesarios. La van-
vieron lugar en varias escuelas septentrionales durante los boí- guardia de Dios proclama su anuncio permitiendo que su
cots escolares de 1963 y 1964. Como una protesta contra la propia vida sea moldeada por el Reino futuro (no por la tra-

168 169
dición pasada) e indicando con sus labios y su vida dónde VII. La Iglesia como exorcista cultural
están apareciendo otros signos del Reino.
Innecesario es decir que la función koinonlaca de la Igle-
sia no puede ser ejecutada si la Iglesia misma no incluye
todos los elementos de la metrópoli heterogénea. En la cíu-
dad secular, una Iglesia dividida a lo largo de las lineas étní-
cas, raciales o denominacionales no puede comenzar a ejecu..
tar esta función. El carácter de tal Iglesia está todavía mol- Hemos discutido la idea de la Iglesia como la vanguardia
deado por fuerzas que emanan de las épocas tribal y burgue- de Dios, el representante del nuevo régimen instituido por
sa. Es una Iglesia prisionera de lo que la Biblia llama «este Jesús. Hemos dicho que donde convergen las funciones keryg-
siglo pasajero». Semejante supuesta Iglesia no es un punto mática, diakónica y koinoiniaca de la Iglesia, allí continúa más
de brecha sino un bastión del pasado, y como tal no es una fiel la 'obra que Jesús comenzó. Pero en nuestra discusión has-
Iglesia en absoluto. No forma parte de la comunidad escato- ta ahora hemos evidentemente dejado uno de los aspectos más
lógica. Con una cohibición considerablemente menor de la enigmáticos del ministerio de Jesús. Aunque con frecuencia
que ha sido ejercida aquí, los reformadores llamaban a tales nos desconcierta hoy día, Jesús fue considerado por su pro-
grupos «anti-Iglesias» y a sus dirigentes representativos antí- pia época como el gran exorcista. Su poder de arrojar demo-
Cristo. Semejante lenguaje no es popular hoy día, pero el nios fue central en su ministerio. Enfocó todos sus diversos
punto no debe perderse. Jesucristo viene a su pueblo no prí- papeles. Como quien anunciaba la Nueva Era, mandaba a los
mariamente a través de las tradiciones eclesiásticas, sino a «espíritus malos» que saliesen, una función kerygmática.
través del cambio socia!. «Va delante», primero como una eo- Como médico y reconciliador, los exorcizó para restaurar a
lumna de fuego y, después, como la presencia que se trasladó las personas en sus lugares en la comunidad, una función
de Jerusalén a Samaria y hasta el último confin de la tierra. diakónica. Como la personificación del Reino, fue reconocido
Está siempre al frente de la Iglesia, llamándola a ponerse y temido por los demonios que arrojó, la función koinoniaca.
al día, nunca detrás de ella esperando ser espoleado. El canon Todo esto suena a inmensamente curioso a los oídos mo-
y la tradición funcionan no como fuentes de revelación sino dernos. La mayoría de nosotros preferiríamos olvidar que para
como precedentes por los cuajes acontecimientos presentes muchos de sus contemporáneos, el exorcismo de Jesús no fue
pueden ser identificados como posibles lugares de la acción en manera alguna periférico, sino que estaba en el corazón
de Dios. mismo de su labor. ¿Cómo realiza la Iglesia esta función hoy
día? O, simplemente, ¿debe la Iglesia olvidar el exorcismo?
Incluso en el siglo xx, el exorcismo sigue siendo ese pun-
to en que los tres aspectos del ministerio de la Iglesia se
acercan más a la fusión. Mas para comprender lo que signí-
fica la responsabilidad del exorcismo en la ciudad secular,
debemos remontarnos más allá de las imágenes precíentíñ-
cas de espíritus y demonios, a la realidad que expresaban.
Los hombres de los tiempos del Nuevo Testamento emplea-
ron este lenguaje para designar las fuerzas subpersonales y
las influencias suprapersonales que encorvaban y doblegaban
la vida humana. Representaban los «principados y potesta-
des. tal y como funcionaban en una personalidad particular,
algo qué todavía está con nosotros.
Los antropólogos que investigan las ciencias mágicas en-

170 171
tre los pueblos tribales hoy día informan que la violación de (<<La Personalidad Autoritaria» ),J muestra cómo los alemanes
un tabú puede causar la muerte, y que las personas que han incapaces de aceptar sus propios deseos sexuales y adquisi-
sido muertas en efigie por técnicas voodoo de hecho mueren tivos, los transfirieron a los judíos y entonces castigaron al
con una frecuencia más que accidental.' La razón de esto es grupo sobre el que los habían proyectado. El mismo fenóme-
que el sistema de la personalidad incluye componentes orgá- no puede observarse en las relaciones entre blancos y negros
nicos, sociales y culturales. Una persona cuyo concepto ínte- en América. El negro se ha convertido en uno de los receptácu-
gro de sí misma incluye los significados inherentes en una los en que se han derramado los problemas sexuales y econó-
sociedad mágica literalmente morirá si esa cultura dice que micos no resueltos de la mayoría blanca. J ohn Dollard, en
debe hacerlo. La cultura tiene un poderoso efecto sobre las Caste and Class in a Southern Town (<<Casta y Clase en una
personas, mucho más de lo que estábamos dispuestos a ad- Ciudad del Sur»)," ha mostrado cómo las imágenes popula-
mitír en los síglos XVIII y XIX, cuando el individualismo racio- res del negro como perezoso y sexualmente viril encuentran
nalista se reía de tales cosas. sus fuentes en los sentimientos ínaceptados del hombre
Incluso en la nacíente ciudad secular quedan residuos ma- blanco.
sivos de concepciones del mundo mágicas y supersticiosas. En Innecesario es decir que esta clase de actividad estimu-
su fascinante libro Lije against Death (<<La Vida contra la la ciertas formas de comportamiento en el grupo sobre el
Muerte. ),2 Norman O. Brown ha desenterrado un largo catá- cual es proyectado el estereotipo, que a su vez sirve para
logo de sedimentos que todavía están incrustados en nuestra corroborar las imágenes. Esto puede explicarse por medio de
vida moderna supuestamente. racional. Uno de los mejores la psicología de la representación, o el mecanismo llamado
ejemplos de este residuo mágico-sacral es nuestra actitud ha- «profecía autoverificante». Así los negros o los judíos, donde
cia el dinero, que, como demuestra Brown, proyecta a nuestro no se les da otras imágenes de identidad que las que les sir-
«sucio lucro» atributos esotéricos y propiedades talismánicas ve la mayoría blanca, tienden a representar el papel, que a su
que delatan anteriores teorías económicas sobre la absoluta vez corrobora el prejuicio. El dramaturgo suizo Max Frisch
racionalidad del dinero. Utilizando categorías psicoanalíticas, ha explorado este proceso fatal en un drama brillante titu-'
Brown atribuye estas y otras distorsiones mágico-sacrales a la lado Andorra. 5 Cuenta la historia de un joven que los resi-
represión, a nuestra repugnancia a abrigar ciertos sentimien- dentes de la ciudad creen que es un expósito judío.iaunque
tos y deseos en el nivel consciente. en realidad es el hijo ilegítimo de un ciudadano. Lentamente,
Hoy día la teoría psicoanalítica de la represión y la pro- por medio de las sugerencias directas o indirectas de sus con-
yección, aunque ha sufrido ciertas modificaciones en detalle ciudadanos, el joven dolorosamente va asumiendo caracterís-
desde que fue elaborada por primera vez por Freud, es am- ticas «judías». Como diría Freud, «íntroyecta» el papel hasta.
pliamente aceptada en sus líneas principales. En gruesos tra- que se convierte de hecho en «un judío». Así como los demo-
zos, la teoría afirma que, porque las sociedades prohiben que níacos del Nuevo Testamento creían que estaban poseídos de
los hombres que acepten y expresen sentimientos de hostili- demonios y las brujas de Salem confesaban que eran brujas,
dad y sexualidad, bien las redirigimos en alguna otra forma el mecanismo de la proyección y la introyección ha hecho
de actividad (sublimación) o las transferimos a otras perso- su labor.
nas y grupos, o incluso a realidades míticas (proyección). Así Así la presencia de sentimientos reprimidos y proyecta-
las escapadas de los dioses en los mitos griegos pueden com- dos explica probablemente la presencia de los demonios en
prenderse como una proyección de los conflictos y aspiracio- el período del Nuevo Testamento, las brujas de la Nueva In-
nes de los griegos mismos en estadios particulares de su de- glaterra colonial, y los estereotipos culturales de la época
sarrollo histórico. La proyección también opera, sin embargo, moderna. Las culturas concentran sentimientos reprimidos
entre personas y grupos sociales. Los padres proyectan acti- en papeles que son impuestos a individuos dados, que a su
tudes en los hijos, que los hijos pronto aceptan y emulan. vez los representan. Por consiguiente, el arrojar demonios
Karl Adorno, en su famosa obra The Authoritarian Personality necesita tratar tanto con aquellos que han proyectado las

172 173
identidades espurias, como con aquellos que las han introyec- «En la historia de las especies ocurrió algo similar a los
tado. Como lo expresó Martin Luther King, la igualdad para acontecimientos en la vida del individuo. Es decir, el género
el negro debe incluir tanto cambiar el prejuicio del hombre humano en su conjunte pasó por unos conflictos de una natu-
blanco como superar la «mentalidad de esclavo. en el negro. raleza sexual-agresiva, que dejó rastros permanentes... y creó
Resolver tales problemas es el equivalente moderno de arro- fenómenos similares en su estructura a los síntomas neuró-
jar demonios. tícos.» 7
La consecución de la salud en lugar de la neurosis, en el
nivel individual, no puede ser separada de la restauración de Freud vio que esta «herencia arcaica» en toda cultura fun-
la integridad en la sociedad entera. Diversas culturas tienen cionaba como una especie de contricción neurótica, limitan-
sus formas de alentar algunas neurosis mientras castigan do su libertad y creando un mundo fantasma por medio de la
otras. Nuestra cultura, por ejemplo, es tolerante con la ava- represión y la proyección.
ricia obsesiva y el logro a toda costa, pero castiga neurosis Jesús 'curó en su exorcismo las constricciones neuróticas
sexualmente expresadas: y a veces muy duramente. Freud se de los individuos, pero toda su vida representó una especie
concentró en el individuo enfermo en su terapia, Marx en la de exorcismo avasallador de la neurosis de toda una cultura.
sociedad enferma; los dos no pueden ser separados. Como ha Confrontó imágenes demoníacas y compulsiones legalísticas
escrito Erich Fromm, la realización del pleno potencial del in- de tal manera que la gente fue liberada de ambas en formas
dividuo como ser humano puede contradecir a la idea social de vida lúcidas y productivas. Tanto en el nivel individual
de «normalidad», pero esto exige meramente una «patología como en el cultural, la constricción neurótica es expresada en
de la normalidad». Así tal realización es posible y «los inte- la fusión de demonios y obediencia ritual: en términos psi-
reses de la sociedad y del individuo no tienen por qué ser an- coanalíticos, en modelos de fantasías y comportamiento obse-
tagónicos para siempre », - sivo. En el Nuevo Testamento, la confrontación de Jesús con
El mundo en que los intereses de la sociedad y del indi- los demonios representa su batalla contra fantasías proyec-
viduo no son antagónicos capta elementos de la visión de los tadas, y su batalla contra los escribas y fariseos que eran los
utopistas seculares y de la promesa del Reino de Dios. Está custodios de la meticulosidad ritual dramatiza su lucha con-
simbolizado en la imagen de la ciudad secular, la common- tra unos patrones obligatorios de comportamiento.e
wealth del hombre que está siempre apareciendo pero nunca En su espléndido libro sobre el Evangelio de Marcos, el
está terminada, el punto focal del consorcio entre Dios y el especialista en el Nuevo Testamento, James M. Robinson, ha
hombre. Pero la religión, en vez de liberar al hombre para mostrado que estos dos elementos en el ministerio de Jesús
desempeñar su papel en la creación de la ciudad secular, con son inseparables.' Demuestra que la expulsión de demonios
frecuencia ha servido precisamente como ese vehículo que y sus debates con los escribas fueron realmente dos episo-
lo ha mantenido en esclavitud a su pasado, que lo ha atado dios en la misma lucha titánica. «Marcos no sólo representa
a la infancia de las especies. Norman Brown es consciente los debates en una forma similar a la de los exorcismos, con..
de esto. Como Freud mismo, Brown ve un íntimo eslabón en- cluye Robinson, sino que también entrevé el significado de
tre la historia misma y la historia de la religión. El proceso de los debates en una forma similar a los exorcísmos.» io El au-
maduración en las culturas y en los individuos es análogo. tor del Tercer Evangelío vio, en sus propios términos, una In-
Por consiguiente, el equivalente cultural de la regresión in- tima conexión entre la represión con sus resultantes proyec-
fantil y de los temores y fantasías pueriles puede encontrarse ciones ilusorias, por una parte, y la obsesiva realización de re-
en la religión de una cultura dada. La religión es, en cierto quisitos rituales con su resultante falta de libertad por otra.
sentido, la neurosis de las culturas; la secularización corres- Jesús tenía que derrotar tanto a los demonios como a los fa-
ponde a la maduración. Como Freud lo expuso en su Moses riseos. Para dejar a los hombres libres para una obediencia
and Monotheism (<<Moisés y el Monoteísmo»): concreta y una toma responsable de decisiones, los hombres
tenían que ser liberados tanto de la .herencia arcaicas que

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retorcía su visídn de la realidad, como del ansioso legalismo exorcismo cultural en virtud de su « ... pérdida de interés por
que constreñía su comportamiento. lo oculto, por su disposición a mirar las cosas tal y como son
Jesús llama a los hombres a la edad adulta, una condición por sí mismas, para mirar y ver lo que realmente está ahi, para
en que son librados de sus ataduras a las imágenes infantiles arrojar por la borda toda teoría....."
de las especies y de sí mismos. El exorcismo es ese proceso El ministerio del exorcismo en la ciudad secular requie-
por el cual los sedimentos testarudos de los pasados burgués re una comunidad de personas que, individual y colectiva-
y tribal son raspados de la consciencia social del hombre, y mente, DO estén sobrecargadas por la constricción de una he-
éste queda libre para arrostrar este mundo como cosa natu- rencia arcaica. Requiere una comunidad que, aunque no .esté
ral. El científico inglés y teólogo laico John Wren Lewis ha plenamente liberada, está en el proceso de liberación de mo-
alegado que una creencia en poderes ocultos, sea cruda o su- delos obligatorios de comportamiento basados en imágenes
til, representa precisamente todo lo contrario de la fe bíbli- erróneas del mundo. Al realizar su función la Iglesia debería
ca. «Desvía la atención de la gente de los problemas concre- ser tal comunidad y tendría que poseer la sensibilidad para
tos de este mundo... dentro del cual solamente puede en- esas corrientes en la vida moderna que tienen el mismo po-
contrarse la verdadera llamada de Dios, a una actividad de der exorcista. La Iglesia debería estar dispuesta a exponer la
imaginar cosas que ocurren detrás de los bastidores•. u Lewis falacia de los mitos sociales por los que se perpetúa la injus-
cree, y con toda la razón, que el impacto de Jesús es poner en ticia de una sociedad y sugerir formas de acción que demues-
cuestión esta evasiva irresponsable, de forma que ya no po- tren la equivocación de tales fantasías.
damos evitar «hacernos sordos a la llamada de Dios en nues- No tendríamos que buscar demasiado lejos en una metró-
tra situación inmediata entregándonos a una actividad ritual poli moderna las distorsiones demoníacas, o mitos introdu-
de una forma u otra ... ».12 cidos en el presente de una herencia arcaica. Ya hemos men-
El ministerio de la Iglesia en la ciudad secular incluye una cionado el papel humillante en que nuestra cultura ha inten-
extensión contemporánea del exorcismo. Los hombres deben tado arrojar al negro. Mientras dure la distorsión, tanto el
ser arrancados de su fascinación con otros mundos -astro- blanco como el negro quedarán cogidos en una ficción debili-
lógicos, metafísicos o religiosos- y llamados a afrontar los tante que puede ser disuelta sólo cuando la imagen sea des-
problemas concretos de éste, «dentro de cual solamente pue- cartada, y podamos mirar a las cosas tal y como realmente
de encontrarse la verdadera llamada de Dios•. Deben ser liber- son. Nuestras actitudes hacia los pobres participan de la mis-
tados de los antojos narcóticos a través de los cuales perciben ma creencia destructiva. Con nuestras concepciones mentales
equivocadamente la realidad social que los circunda, y de las todavía arraigadas en imágenes novecentistas «Horacio Alger»
formas habituales de acción o inacción que brotan de estas de independencia e iniciativa como remedio seguro para toda
ilusiones. Esta es la labor del exorcismo social. Fue llevada a penalidad económica, somos incapaces de resolver el tipo com-
cabo por Jesús; sería de esperar que su Iglesia llevara a cabo pletamente nuevo de pobreza que ha surgido en la era tec-
esta misma labor. nológica, una pobreza que emana de las dislocaciones estruc-
Pero la labor no es llevada a cabo sólo por las Iglesias. Je- turales en la economía por la que ninguna persona es res-
sús rehusó ser considerado como el único exorcista legitimo. ponsable. Como ha escrito Alan D. Wade, de la Escuela de Ad-
Cuando sus discípulos le informaron fastidiados que otras ministración del Servicio Social de la Universidad de Chicago:
personas estaban lanzando demonios en su nombre y le pi-
dieron que hiciera caer fuego del cielo sobre ellos, no lo qui- «El incremento de nuestra población, emparejado con la
so hacer. Les recordó que «los que no están contra nosotros urbanización, la automación y la integración. de tal manera
están por nosotros•. En el mundo moderno, hay muchos alia- han desbordado nuestras imaginaciones humanas que, en vez
dos que están contribuyendo a la labor del exorcismo social y de desarrollar nuevos órdenes sociales que puedan suple-
cultural. John Wren Lewis cuenta con la revolución científi- mentar o reemplazar a las viejas medidas por las que pro-
ca moderna como uno de estos aliados. Ella contribuye al tegimos a aquellos que cayeron en el camino, nos enfrenta-

176 Pe IS. 12 177


mas a nuevaS realidades armados con poco más que mitos in- tos a las drogas), y con referencia a crisis sociales como de
mensamente peligrosos y costosos» 14 raza, pobreza y guerra.ts
Esta discusión urgentemente necesaria ha abierto muchos
El diagnóstico del profesor Wade concuerda precisamente ojos, pero ha ocasionado una considerable oposición de per-
con la noción de la neurosis socio-cultural. Al igual que un sanas que la consideran como una terrible amenaza a las
individuo que no puede resolver un problema adulto a cau- formas existentes de la vida eclesiástica. Algunos incluso creen
sa de las angustias y los modelos importados de la infancia, que hace alarde de una falta de realismo sobre la forma en
nuestra sociedad está intentando resolver nuevos y complejos que realmente cambian las instituciones y sobre cuánto se
problemas sociales con inflexibles mitos de comportamiento puede hacer realmente fuera de las existentes estructuras de
y rígidos reflejos culturales. El confrontar a la gente con «lo la vida eclesiástica. Los críticos menos circunspectos de Wi·
que está ahí realmente» es siempre un proceso doloroso, pero Iliams sugieren que delata una falta de fe en la capacidad
es el prerrequisito inevitable para la madurez. Esto fue lo de Dios para renovar y revitalizar la Iglesia.
que Jesús hizo, y representa un elemento indispensable de la Gran parte de la incomodidad sobre la discusión de la ne-
función de la Iglesia en la ciudad secular. cesidad de ((nuevas estructuras de vida eclesiástica» proviene,
Al discutir las funciones kerygmática, diakónica y koino-
naturalmente, de las personas que se sienten amenazadas por
lo que aparenta ser una degradación de las formas presentes
níaca 140 de la Iglesia en la ciudad secular, hemos dicho que eS-
de vida eclesiástica. Parte surge, sin embargo. de cierta falta
tas funciones llegan a un punto de confluencia en el papel de
de claridad en la discusión sobre la relación de las formas
la Iglesia como exorcista cultural. Todo esto claramente tiene existentes de vida eclesiástica y las nuevas que ciertamente
implicaciones significativas para la forma institucional de la aparecerán/ se estudien o no se estudien/ en los años vcni-
Iglesia en tal sociedad. Recientemente ha estallado una aca- deros. El malentendido se centra en gran parte en el futuro
lorada discusión sobre las formas de la vida de la Iglesia, de la parroquia residencial standard. Algunos pretenden que
parcialmente bajo los auspicios del Departamento de Estudios está muerta como forma social y debería ser descartada en
sobre Evangelismo del Consejo Ecuménico de Iglesias. Los favor de estructuras que estén a tono con una sociedad urba-
temas han sido hábilmente resumidos en el librito de Colin na-industrial donde las personas se reunen más de acuerdo
Wi!liams Where in the World. 15 Tal como Williams lo ve, la con sus funciones comunes que de acuerdo con su proximí-
Iglesia hoy día está enroscada en una forma de vida institu- dad residencial. Otros defienden la iglesia parroquial como la
cional -la parroquia residencial- que data de la era preín- base necesaria para cualquiera o todas las incursiones en la
dustriaI. La parroquia residencial evoca un tiempo en que las esfera no residencial.
personas trabajaban y residían, oraban y jugaban en comu- La dificultad estriba en que no nos estamos moviendo de
nidades concentradas de vida compartida. La parroquia resi- un estadio de la sociedad en que una forma particular de vida
dencial, en otras palabras, data de lo que hemos llamado cul- eclesiástica/ la parroquia residencial/ fue la forma caracterís-
tura del burgo, anterior a la hecatombe de la urbanización. tica, a otro estadio en que alguna otra forma de vida eclesiás-
Williams arguye que en un mundo industrial urbano, donde tica la remplazará. La situación es mucho más compleja. La
el trabajo y la politica y gran parte de la actividad recreativa palabra clave para describir lo que está ocurriendo en nues-
han emigardo del área residencial, necesitamos nuevas formas tra sociedad es diferenciación. Estamos pasando a un estadio
de vida eclesiástica conmensuradas con estos nuevos órde- en que necesitamos una serie ampliamente diferenciada de
nes sociales. Recomienda que se deben diseñar modelos por tipos distintos de organización eclesiástica para fundirse en
los que la Iglesia pueda ser moldeada en estructuras sociales una sociedad que se está diferenciando a un ri tmo acelerado.
no residenciales, tales como los grupos de negocios y de co- La vida eclesiástica en la metrópoli secular incluirá cierta-
municación/ las instituciones de la mass media, las (comu- mente congregaciones basadas en la residencia; pero como
nidades de necesitados» (tales como las comunidades de adic- la residencia (como vimos en nuestra discusión sobre la rno-

178 179
vilidad y anonimidad) toca a las personas hoy día solamente sociales anteriores. La familia ha cedido gran partc de la so-
en un segmento de su vida, también necesitaremos otras for- cialización de los hijos a la escuela y al grupo de amigos,
mas de vida eclesiástica junio con ella. No sólo serán diferen- pero ha retenido algunas de las funciones que la hacen casi
ciadas y especializadas las futuras formas de vida eclesiás- indispensable en la sociedad. De la misma forma la iglesia
tica; deberán ser también flexibles y disponibles, prestas a su parroquial, una vez ha cesado de intentar scr la totalidad dc
vez a dejar paso a formas cada vez más nuevas. la Iglesia y ha permitido que otras formas de vida eclesial
. La Iglesia debe estar presta a la diferenciación si quiere asuman parte de las responsabilidades que en otro tiempo
.existir en una sociedad rápidamente diferencian te. Los defen- tuvo, puede prestar una contribución significativa dentro de
sores de la iglesia parroquial harían bien en considerar lo una plétora de formas eclesiásticas diferenciadas.
que puede esperarse con criterio realista que hagan en un en- Segundo, la diferenciación entre formas de vida eclesiás-
clave industrial-urbano en vez de defenderla contra todos sus tica significa que las congregaciones comenzarán a desarro-
críticos. La verdad es que la parroquia puede hacer ciertas llar una especialización. No todas intentarán hacer todo aque-
cosas, pero no puede hacer algunas de las cosas que deben llo que otra congregación está haciendo. Esto significa el fi-
ser realizadas por las misiones industriales, academias laicas, nal de programas uniformes nacionalmente planeados. Lo que
y agrupaciones orientadas a problemas particulares. Los crí- una iglesia local particular haga brotará de lo que discierne
ticos de la parroquia residencial, por su parte, harían bien en ser la acción de Dios en ese segmento de la metrópoli al que
percatarse de que las imprecaciones no matarán las institu- tiene un acceso genuino. Esto necesitará un estudio de la
ciones sociales. Gran parte de la riqueza, del talento y de la composición de la congregación para determinar lo que los
capacidad de dirigentes está todavía concentrada en las parro- miembros realmente tienen en común, más un estudio del
quias residenciales, y así seguirá siendo por algún tiempo. La barrio para ver cómo pueden ejecutarse las diversas funcio-
verdadera cuestión es cómo todo este fondo de recursos pue- nes de la Iglesia. La Iglesia Memorial de Judson, en la ciudad
de ser canalizado en un ministerio de exorcismo en la ciudad. de Nueva York, es un buen ejemplo de una congregación lo-
Junto con el desarrollo de las formas diferenciadas de vida cal que ha desarrollado una especialidad: el ministerio entre
eclesiástica en adición a la parroquia residencial, algunas de artistas e intelectuales. La Iglesia-Comunidad de Blue Hill, en
las cuales mencionaremos, también podemos esperar ver una el dístrito bostoníano de Roxbury, está especializada en la
marcada diferenciación entre las congregaciones residencia- labor con personas comprometidas en el movimiento por la
les. Esto significa dos cosas. Primera, las parroquias residen- libertad de los negros. Su programa entero, incluyendo el
ciales comenzarán a desempeñar un papel un tanto diferente coro, los oficios dominicales, los programas de juventud, y
del que han desempeñado en el pasado. Relevadas de la nece- la educación de adultos, está dirigido hacia este esfuerzo.
sidad de ser todas las cosas para todos los hombres, de pre- Nadie podrá negar que en la sociedad utbana secular vere-
tender «servir al hombre en su totalidad», pueden comenzar mos la aplicación de formas de vida eclesiástica radicalrnen te
a concentrarse en aquellas áreas de angustia en que realmen- nuevas e inesperadas, sin ninguna relación en absoluto con las
te tienen alguna especie de entrada. Problemas familiares, congregaciones residenciales. La Misión Industrial de Detroit
temas residenciales, y la educación de adultos parecen estar es una de estas formas. Existe enteramente dentro de las es-
entre las cosas que una iglesia parroquial puede tratar. En tructuras de la industria del automóvil y sus instituciones
este aspecto, una parroquia local se asemeja a una familia derivadas. No hace esfuerzo alguno por operar desde una
sociológicamente. Con el advenimiento de la industrialización, «base» residencial. Los ministerios experimentales, sin bases
algunos sociólogos predijeron confiadamente que la familia, residenciales, están surgiendo en las industrias de comunica-
desmochada de sus funciones económicas, pronto dejaría de ciones, en las áreas «frívolas» y recreativas, y entre grupos
existir. Lo que ha ocurrido por el contrario es que la familia ocupacionales particulares. Y han aparecido en hospitales y
ha asumido nuevas funciones en la sociedad industrial; ha universidades. Los movimientos especializados entre los cató-
comenzado a tratar problemas que no existían en épocas licos romanos son un ejemplo de una variedad de congrega-

180 181
ciones ocupacionales. Estas congregaciones tienden a ser tran- jar los problemas en los términos de sistemas étícos o planes
sitorias y efímeras. Con frecuencia existen sin el beneficio preconcebidos para el mejoramiento de la sociedad. Han ope-
de un clérigo permanente. Pero esto no es de lamentar. Sería rado sobre una base más o menos fragmentada.
deplorable si la prometedora aparición de nuevas formas de Este estudio contextual representa un verdadero avance
vida eclesiástica en las estructuras dispares de la vida mo- sobre los anteriores tipos de ética, Posee una flexibilidad y
derna fuera desjarretada, obligándolas a encajar dentro de los pertinencia de las que carecen las actitudes dogmáticas, rígi-
modelos residenciales trasplantados. No se debe esperar que das y sistemátícas. Pero una de las grandes realidades de la
estas nuevas formas sean permanentes, o que desarrollen toda era urbana moderna es la planificación. En vez de tratar de
la parafernalia de formas tradicionales, o incluso que se ocu- los problemas del tránsito, la educación, la vivienda, el em-
pen en los servicios cultuales. Su carácter ad hoc, su preste- pleo y el crimen sobre una base fragmentada, los planificado-
za a desbandarse tan pronto como hayan resuelto satisfacto- res urbanos hoy día íntentan poner todos estos factores jun-
riamente una serie dada de problemas, puede ser una autén- tos, y plantear el desarrollo de una ciudad durante toda una
tica característica de su idoneidad. Pueden ser la clase de década. Una vez más, «la buena ciudad» es discutida, y los
«notas de la Iglesia» que necesitaremos en la ciudad secular. problemas son considerados más en su relación recíproca y
Dos palabras de advertencia hay que decir. Una es que la como parte de un todo social. La forma como todos estos te-
verdadera crisis ecuménica hoy día no está entre católicos y mas tocan al individuo y a su familia aflora en preguntas que
protestantes, sino entre formas tradicionales y experimenta- suenan muy similarmente a las preguntas tradicionales sobre
les de "ida eclesiástica. Si los dirigentes eclesiásticos no re. lo que es «bueno para el hombre », Los planificadores urbanos
conocen esto, dentro de pocas décadas seremos testigos de debaten problemas en términos de programas de renovación
un cisma en la Iglesia que será comparable al que apareció variantes, pero son los mismos problemas que en otro tiem-
en el siglo XVI. Hay católicos, .lo mismo que protestantes, sus- po se debatían en las ciencias económicas y anteriormente
picaces de las nuevas formas de vida eclesiástica: testigo, la en la teología: ¿ Cuál es el camino hacia la ejecución del po-
forma en que el Vaticano se opuso a los sacerdotes obreros tencial humano?
y la forma en que la Iglesia Unida del Japón se opuso al Mo- Así pues, la ciencia social y la filosofía social quizás no sean
vimiento No Iglesia. Hay también protestantes y católicos que tan antiguas como en otro tiempo se pensó. Pero mientras
apoyan y fomentan innovaciones en la estructura de la Igle- los cristianos comienzan a entrar en esta clase de discusión,
sia. Aquí los dirigentes en las formas tradicionales establecí- debe ponerse una vez más en claro que no hay ninguna res-
das deben aprender a apreciar el valor de los innovadores puesta específicamente cristiana a los problemas inclusivos
y a mantener comunicación a través del abismo nuevamente de la planificación social, de la misma manera que tampoco la
amenazador. hay para los problemas fragmentados que ordinariamente
Segunda, hay un pelígro de que las congregaciones ad hoc, nos han ocupado. El Reino de Dios no viene de la misma for-
orientadas alrededor de agrupaciones ocupacionales particu- ma en todas partes. La humanidad no es monocromática. Los
lares y de cuestiones sociales específicas, puedan perder de vis- hombres difieren tan ampliamente en gustos y temperamento
ta la interrelación entre los diversos segmentos de una-metró- que la labor de resolver necesidades humanas requerirá dis-
poli, que tienen que ser tratados juntos. Deben guardarse con- tintos géneros de ciudades en diferentes climas culturales.
tra el peligro de convertirse precisamente en grupos tan ais- Los cristianos no poseen un plano de calles de la ciudad ce-
lados a su manera como lo son las congregaciones residencia- lestial. Están libres para luchar junto con personas de mu-
les. Las congregaciones ad hoc representan el equivalente ecle- chas persuasiones para modelar una forma de vida común
siástico de la ética con textual. En años recientes, los moralis- que permita al hombre ser hombre.
tas cristianos han sido reticentes para tratar de la filosofía Al cumplir sus diversas funciones en la ciudad secular, la
social en general y han tendído a tratar los temas según iban Iglesia desarrollará una amplia variedad de formas de vida.
surgiendo uno por uno. Han soslayado los intentos de enea- Algunas serán duraderas. Otras desaparecerán rápidamente.

182 183
y el problema de la «unidad de la Iglesia», el tema que ha Tercera parte
creado un interés tan difundido entre personas religiosas en
años recientes, no será cuestión de divisiones entre denomi- EXCURSIONES EN EL EXORCISMO URBANO
naciones, sino de relaci6n entre expresiones sumamente dife-
renciadas de la misma Iglesia.
En todas sus formas la Iglesia seguirá siendo un exorcis-
ta cultural, expulsando los significados míticos que obscurecen
las realidades de la vida y estorban la acción humana. En los
capítulos siguientes indicaremos cómo la ética del exorcismo
opera en una. serie de áreas de problemas específicos.

184
VIII. Trabajo lJ ocio en la ciudad secular

Las tendencias gemelas de la urbanización y la seculari-


zación tienen un impacto enorme sobre el trabajo. Nos rerni-
tiremos en este capítulo a tres alteraciones básicas que pro-
ducen: Primera, separan el lugar de trabajo del lugar de resi-
dencia; segunda. transforman el trabajo cada vez más en mo-
delos burocráticos de organización; y tercera, emancipan el
trabajo del carácter religioso que ha retenido del período en
que era interpretado como una disciplina espiritual. Todas
estas modificaciones del trabajo han sido estudiadas con alar-
ma y criticadas, frecuentemente. por personas «religiosas».
Se han hecho intentos de reintroducir elementos familiares
en la vida de la corporación moderna; se han formulado ob-
jeciones a la organización con su impersonalidad caracterfs-
tica; se han entonado lamentos sobre fa desaparición de un
sentido de vocación en el trabajo.
Nuestro objetivo aquí, sin embargo, no es vituperar lo que
ha ocurrido al trabajo en la era metropolitana, sino indicar
cómo en cada caso la secularización, a pesar de los proble-
mas que acarrea, ha abierto nuevas posibilidades que no es-
taban presentes hasta ahora. En el mundo del trabajo, como
en todos los demás sectores de la vida humana, la seculari-
zación no es el Mesías. Pero tampoco es el Anticristo. Es antes
bien una peligrosa liberación; levanta la apuesta, haciendo po-
sible para el hombre agrandar el horizonte de su libertad y
responsabilidad y así profundizar su maduración. Al mismo
tiempo plantea riesgos de un orden superior a los que des-
plaza. Pero la promesa supera al peligro, o al menos, la hace
digna del riesgo.

La separación de lugares de trabajo y residencia

Varias vertientes en la sociedad tecnopolita tienden a se-


parar el lugar donde uno trabaja del lugar donde uno reside.
La creciente especialización del trabajo pide que los que tíe-

187
nen especialidades similares se reúnan en áreas cada vez más
concentradas. Las leyes de la eficiencia, que apuntan en la ma- convertido también en «conmutador». Con una frecuencia ere-
yoría de los casos a un tamaño aumentado, han matado con ciente se halla ahora en un edificio profesional en el centro
pequeñas excepciones la granja familiar y la pequeña indus- de la ciudad o en un centro de ciencias médicas. Al igual que
tria familiar. La planificación de zonas y ciudades ha tendido todos los demás, necesita un equipo caro; y; puede conseguir-
a segregar las áreas de producción de las áreas residenciales. lo mejor si lo comparte, y goza en la ciudad de la ventaja de
Incluso esta tendencia está siendo revertida, donde ha sido tener colegas médicos y dentistas a mano para una consulta
introducida una «mezcla» sumamente imaginativa de empleos rápida.
de la tierra. donde las oficinas. comercios y viviendas com- A su vez, el operario, el comerciante, el mercader, el médi-
parten el mismo edificio, no ha significado un retorno al pe- co, han recogido por separado sus bartulos y emigrado de las
queño negocio familiar indiferenciado. La «distancía psicoló- áreas residenciales. Tienen muy poca afición por los negocios
gica» entre el trabajo y la residencia permanece, aun cuando mezclados Con la intimidad familiar. y además, los médicos
las áreas de trabajo y residencia estén cercanas intencional- y hombres de negocios no discuten la cuestión. Aunque oca-
mente. El trabajo está en un intenso proceso de desfamilia- sionalmente puedan quejarse de la carrera de ratas de los
rización. transportes urbanos, realmente gozan de la separación psí-
El resultado neto es que el lugar del trabajo, del mercado quica entre el lugar del trabajo y el hogar. La distancia sirve
y de la escuela sc han apartado de las áreas residenciales. Los para aislar ambas áreas, protegiendo cada una de ellas de in-
carniceros y tenderos se han refugiado detrás de los relucien- cursiones indeseadas de la otra. El joven oculista puede de-
tes escaparates de centros comerciales rodeados por ínter- sear genuinamente una visita ocasional a su consulta de su
minables áreas de lugares de aparcamiento. Los zapateros, esposa, e incluso, en intervalos más amplios, de sus hijos.
drogueros, sastres y ferreteros están siguiendo rápidamen- Pero sería una cosa muy distinta tenerlos viviendo en la mis-
te. El pintor de brocha gorda todavía sigue llamando a las ma habitación. Igualmente, el largo traslado del contable a Jos
puertas, como también el colegial vendiendo periódicos. Pero suburbios residenciales o su corto viaje a un apartamento
la mayoría de la compra se realiza en los vastos emporios de tiene una significación psicológica lo mismo que logística.
nuestros bazares de aire acondicionado. Otras actividades Durante ese tiempo intenta poner tras él, al menos en parte,
están mostrando la misma tendencia. Las escuelas se sitúan todos los interrogantes abiertos que ha dejado, y concentrarse
en áreas especialmente demarcadas y consolidadas en unida- en tejer su nueva-tela. Las vías del ferrocarril o el metro co-
des superiores. Esto está dictado por la seguridad de carrete- nectan su trabajo con su hogar, pero también separan dos
ras y la filosofía adicativa: y también por la economía. Los series de relaciones que él probablemente siente que están
educadores encuentran formas de reemplazar los interminables mejor un tanto separadas.
corredores y helados salones que cohíben y enajenan a los ní- El deseo notorio del hombre urbano moderno de impedir
ños. Pero el mero equipo que necesita la educación moderna que estas esferas se unan es comprensible y justificable. Vive
impide todo pensamiento de regresar a la pequeña escuela en tantas diferentes relaciones funcionalmente definidas, en
de ladrillos rojos. El laboratorio químico de la escuela supe- que desempeña papeles no siempre autoconsistentes, que debe
rior de hoy día requiere, como mínimo, un equipo que habría encontrar formas de aislar los circuitos unos de otros, al me-
parecido lujoso para cualquer profesor de química en un cole- nos en parte. Esta es la razón por la que se resisten los insi-
gio universitario hace dos décadas y que es demasiado caro diosos intentos de la corporación de anexionar la vida fami-
para multiplicarlo en innumerables escuelas pequeñas. liar.
El mismo principio es válido para otros servicios. El mé- Un joven contable trabajaba para una firma con lo que la
dico que hasta fecha reciente tuvo su consulta en un ala de dirección de la empresa juzgó que eran Ideas muy avanzadas
su casa, añadiendo una nota de contrapunto no residencial a sobre la política del personal. Entre éstas estaba un esquema
bien construido, ideado para informar a las esposas de los
la melodía monocromática de verjas, céspedes y casas, se ha
directores sobre el trabajo de sus maridos y canalizar su en-
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tusiasmo a favor de los objetivos de la corporación. Usando como en las odas que se dedican al prototipo de la escena eco-
nómica americana, la «granja familiar». .
una adaptación del método Case Study de Harvard, men-
sualmente se celebraban discusiones nocturnas para maridos Pero los economistas visionarios que desean salvar de al-
gun~ man~ra la granja familiar, y los escritores que quieren
y esposas sobre un caso lo bastante elemental para captar el
interés de las mujeres. Siempre se servían bebidas, a cuenta abolir el hiato entre el trabajo y la familia, olvidan una cosa.
de la compañía, y un dedicado joven director canalizaba la ~lvidan que ~as mi~~as personas que han vivido la experien-
conversación de tal manera que las esposas captaran los gé- era del negocio familiar, el hogar encima de la tienda, y casas
neros de decisiones sobre las que con frecuencia tenían que agazapadas Junto a factorías, son los mismos que no quieren
debatirse sus maridos. Todo el proceder era, naturalmente, saber nada de ello. Comprenden mejor que nadie los valores
sumamente democrático, sin que quedara ninguna piedra por humanos de la revolución laboral que ha cortado para siem-
levantar. pre el cordón umbilical que conectaba la vida familiar con la
Una noche, en el punto álgido de la estación de los impues- ~ida laboral. A pesar de todos sus supuestos valores, la gran-
tos, siempre el 'más febril para los contables, un atareado jo- ja y la industria familiar con frecuencia enmascaran una ex-
ven contable trabajó hasta muy tarde sobre libros mayores plotación titánica de las relaciones familiares y un abuso del
y balances; y finalmente cogió el último tren para su retiro trabajo infantil que ha persistido mucho después de haber
suburbano. En la misma semana había habido una sesión par- desaparecido de la factoría. Deberíamos estar contentos de
ticularmente acalorada del grupo esposas-maridos. Como su que estas cosas se hayan ido; y poner manos a la obra para
esposa estaba ya en cama cuando el taxi lo llevó de la estación, encontrar formas de humanizar los lugares en que ahora tra-
comenzó a desnudarse calladamente sin encender la luz. De re- bajamos más que suspirar por algo que nunca fue tan satis-
pente la voz de su esposa taladró la oscuridad. «Puedes encen- factorio como ahora nos parece. Deberíamos percatarnos de
der la luz, querido, no estoy dormida todavía. Simplemente que la mayoría de las personas quiere mantener su vida fa-
estoy tumbada preguntándome cuál sería la mejor manera de miliar y su vida laboral relativamente distintas. Debemos res-
resolver el caso Havinhurst.» A la mañana siguiente, durante petar ese deseo y reconocer el nuevo y valioso tipo de libertad
el desayuno, el contable sugirió en un tono insólitamente de- que hace posible lo que con frecuencia ha sido apodado la-
cisivo que sería muchísimo mejor que dejaran de asistir a las mentablemente la «fragmentación» del hombre moderno.
Discusiones Familiares de Casos de Estudio. En todo case, los hechos de nuestra situación económica
La desfamiliarización del trabajo que surge de la separa- e~ la cu.ltu.r~ teenopolita están todos a favor de una mayor
ción del trabajo y la residencia proporciona el aislamiento ne- diferenciación y en contra de una reversión a un idilio nove-
cesario, y todos los esfuerzos por suprimirla podrían ser muy centista. El veredicto casi unánime de los economistas agrf-
perjudiciales. Es verdad que algunos sociólogos y diseñado- ~olas no sen:imentales que realmente conocen la granja Iami-
res urbanos todavía suspiran por lo que de alguna manera Iiar en América es que cuanto antes deje paso a unidades más
creen que eran Jos días convivales antes de que el trabajo económicas, mucho mejor. En vez de intentar apuntalarla,
y la vida familiar fueran diferenciados. Conjuran una memo- nuestra atención debería dirigirse a la difícil tarea de cómo
ria de la «integr-idad» antes de que la vida familiar se desin- resolver nuestros problemas agrícolas reales: nuestra tras-
tegrara, una era en que el padre, el hijo y los nietos araban nochada e injusta distribución parcelaria, el equilibrio insano
y segaban el mismo campo, o trabajaban en el mismo molino; e inhumano de distribución mundial de alimentos, nuestros
una era en que el sencillo negocio familiar soldaba a padres ast::onómicos precíosde almacenaje, y la escandalosa explo-
e hijos en una unidad productora y no simplemente consumi- tación de la mano de obra mrmgrante (en la cual, incidental-
dora. Esta compenetración acarreaba una venganza. Sus vir- mente, la unidad familiar en el trabajo todavía ata a padres
tudes parecen cada vez más discutibles a medida que la era e hijos).'
del negocio familiar se retira al pasado. En ninguna parte el Lo mismo que en la cuestión del pequeño negocio familiar
fervor por esta edad idilica ha llegado a un punto tan álgido nuestra atención no debe ser desviada por aquellos que atajan

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la funcionalízación de la vida laboral en América, transfor- bIes como las flechas de san Antonio en un fresco medieval.
mando la familia u otros centros de vida personal indepen- En su clásico «beat» Naked Lunch. John Burroughs lo retra-
diente en fuentes de unidad organizacional o en extensiones ta: «Joven, guapo, elegante, el tipo de director de empresa en
del club de la compañía. Precisamente su funcionalismo hace un anuncio ... los dientes blancos, la piel atezada en Florida.
de la organización como forma clave de la vida moderna muy el traje de doscientos dólares, la abotonada camisa Brooks
preferible a: gremio o al negocio familiar. Brothers ... 0>. De las tribunas de los clubs de damas, desde los
Como hemos observado antes, los seres humanos no pue- cojines de los beatniks y de los púlpitos suburbanos fluye
den soportar 1a"5 relaciones «Yo-Tú» en todas sus conexiones todo un diluvio de fulminantes contra los trajes de franela gris
con los diversos mundos de la vida moderna. El hombre ur- y los portafolios.
bano debe ser selectivo. Está expuesto a tantísimas demandas, La ironía es que las mismas personas que compran estos
que debe cultivar las cualidades «personales» en algunas y libros y escuchan tan ávidamente estos puyazos son la orga-
eliminarlas en otras. La humanización de la vida laboral hoy nización. Los poetas bohemios, los románticos cosidos a la
día no será realizada por ninguna clase de «refamilíarizacíón». tierra. los jóvenes comediógrafos airados, los sociólogos con
Esto daría como resultado la ruina tanto de la familia como cátedras académicas o sillones bien tapizados en fundaciones,
del trabajo. Debe obtenerse extendiendo el proceso de una todos dependen de una sociedad organizada para enviar su
genuina toma de decisiones hasta donde sea posible a la esfe- correspondencia, recoger su basura y vender en el mercado
ra del trabajo. Esto significa el compartir el poder y la res- sus epítetos. ¿ Cuál es el verdadero significado de este estrepi-
ponsabilidad; y no tiene nada que ver en absoluto con la cor- toso estallido contra la organización, esta orgía de autolace-
dialidad y la camaradería, Allí donde aparece un caso de la ración ritual?
imagen de una «gran familia feliz» en el períodico de una Para comenzar a responder a esta pregunta, debemos per-
compañía, podemos estar casi seguros de que el paternalis- catarnos primero de que la organización ha venido para que-
mo está enmascarando una injusta distribución del poder. La darse. Simplemente no existe otra forma de gobernar un mun-
humanización del trabajo en la corporación moderna requiere do hirviendo con tres billones de personas en una época in-
descartar el paternalisrno. La nueva ciencia de la administra- dustrial. Si una guerra nuclear no nos vuelve a convertir en
ción del personal, que ha hecho poco más que proveer a la di- una cultura de tribus que cazan y se asocian, nuestro mundo
rección de una empresa de una nueva retórica para justificar se organizará cada vez más con el transcurso de las décadas.
viejos procederes, no es ningún sustituto para cambios estruc- Si escogemos vivir responsablemente en el mundo, entonces
turales significativos en la distribución del poder dentro de la debemos arrostrar la cuestión de cómo podemos canalizar el
economía americana. poder organizacional para auténticos fines humanos.
Naturalmente debemos aprender a hacer resistencia a la
funcionalización personal. Necesitamos desarrollar un grado
La organización burocrática del trabajo de «ascetismo tecnológico» para nosotros mismos, una disci-
plina que impedirá que seamos esclavizados por nuestros ar-
La secularización del trabajo ha producido la organización tilugios. Pero jamás debemos cometer el error de identificar
y con ella algo llamado el «Hombre Organización•. -este ya se esta posición personal con el pensamiento fundado en los
ha convertido en el equivalente comercial del urbanita que se deseos más que en los hechos que suspira por una Walden
supone sin rostro, de que hablamos en el capítulo 11. Ha reem- Pondo Como dice David Bazelon en The Paper Economy, «el
plazado al capitalista gordo como el villano perenne del cho-
problema del individuo no debe confundirse con el problema
rro de «crítica socia¡' que fluye de la prensa americana. Los
del sistema corporativo, porque ya hemos entregado nuestro
símbolos de identificación del «Orgman» * son tan predicti-
compromiso a éste».2 Esta misma confusión, sin embargo,
• .cOrgman» = contracción de <Organlzatlon~Man» (Hcmbre-Or- yace en la raíz de gran parte del pensamiento antíorganíza-
ganlzaclón). (N. del T.) ción de hoy día. Es el equivalente moderno de la idea igual-

192 Pe 18. 18 193·


mente errónea de que los problemas sociales podían resolver- competencia en el mercado tiene muy poco que ver con la for-
se s610 convirtiendo a los individuos uno por uno. La verdad ma en que realmente funciona nuestra economía. Si hemos de
es que nuestra libertad en la edad de la organización es cues- hurna.n~ar el mundo organízacional, debemos comenzar por
tión del control y ejercicio responsables del poder: un poder desmitizar nuestras sagradas teologías económicas. No debe-
vasto, dominante, sin precedentes. La libertad en semejante mos ser engañados por nuestro salón de espejos socio-eco-
sociedad es realmente poder sobre poder. El advenimiento de nómico; debernos averiguar dónde reside realmente el poder.
la era organizacional significa que el mecanismo de la demo- Sólo en~onces puede ser comprendido el mecanismo, alterado,
cracia política, que en los tres siglos pasados ha sido aplicada y canalizado en la dirección de la comunidad humana. El he-
al estado, ahora debe ser extendida a las poderosas estruc- cho crudo es que nuestro sistema es ya un sistema planeado
turas económicas que se han desarrollado en las décadas pa- y administrado. Los únicos interrogantes que quedan son:
sadas. El punto crucial no es que existan estos masivos impe- ¿Por quién está planeado? ¿Para quien está administrado?
rios democráticos. El problema es que todavía no hemos ~Hasta qué punto esta bien hecho? La respuesta a todos estos
aprendido a controlarlos para el bienestar común. El proble- lnterrog~tes es la. organización. Permítasenos, pues, volver a
ma es que nos empeñamos en vivir por ideologías añejas que un estudio no sentimental de lo que realmente es una organi-
se derivan de una era pretérita. zación.
El problema no es que dejemos de saber lo suficiente so- Como un aspecto de la secularización, el principio de la
bre el hombre en la sociedad. Las modernas técnicas de per- organización se deriva en parte del impacto de la fe bíblica
suasión masiva, la «ingeniería humana» en la ordenación ín- en la cultura occidental. Esta cuestión es bien discutida por
dustriai, la psicoterapia, la investigación de las motivaciones el sociólogo alemán Dietrich von Oppen.' Insiste en el hecho
el lavado de cerebro por medio de la dinámica del grupo: to- de que para comprender la «organización» debemos compa-
das estas cosas demuestran que hemos adquirido ya un pavo- rarla con el «orden», el principio integrante que la ha reem-
roso conocimiento de lo que hace del horno sapiens una fi- plazado en la sociedad occidental. La diferencia es crucial. El
cha. La cuestión no es de conocimiento, sino de poder. El «orden» tuvo una base tradicional, étnica, sacral. El gremio
hecho es que las organizaciones masivas de nuestra sociedad ~edieval, la tribu gótica, la polis griega, el clan primitivo, son
no son todavía adecuadas a la población. Hemos desarrollado ejemplos de órdenes. Un orden encierra todas o casi todas las
toda una red de gobiernos privados cuyos dirigentes exaltan facetas de la existencia social. Relaciona a la persona con un
las virtudes de la competencia mientras que de hecho adminis- pasado mítico, con una total forma de vida, con una identidad
tran el flujo de la producción y la administración. Tenemos segura. Corresponde en líneas generales a ciertos aspectos de
una especie de «totalitarismo voluntario» por el que delega- lo que hemos designado como cultura tribal o burguesa. En
mos grandes segmentos de la toma de decisiones de nuestra contraste con el orden, la organización es flexible, orientada
sociedad a administradores que perpetran la mentira de que al futuro, secularizada y limitada en su horizonte. Aunque
todavía estamos tomando estas decisiones nosotros mismos sus predecesores aparecieron tiempo atrás, sólo en la época
por medio de las elecciones de nuestro consumo y la partici. secular se ha convertido en el principio característico de la
pación en las acciones. Pero todo el mundo sabe que la vota- integración social. En contradicción con las pretensiones de
ción de los accionistas es poco más que ritual. Las corpora- sus críticos bucólicos, la organización ofrece muchas más po-
ciones son dirigidas no por los pretendidos dueños (accíonís- sibilidades de elección y creatividad de las que fueron ase-
tas) sino por los administradores. Mi «voto de consumidor» es quibles en la edad del orden sacral. Examinemos las cuatro
igualmente ficticio. El principio de «hegemonía de los precios» notas de la organización:
es un hecho establecido. 1. La organización es flexible. Está conscientemente cons-
Durante años los observadores más agudos de nuestro sis- truida para realizar unos objetos específicos. El que su objeto
tema económico, desde Thorstein Veblen a J ohn Kenneth Gal- sea fabricar automóviles o enseñar a bailar a la gente, la or-
braith, han demostrado que nuestra acariciada imagen de la ganización como tal no hace ninguna pretensión específica a

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origen o significado últimos. Puede ser creada, fundida o dis- su existencia en términos de su pertenencia a una organiza-
persada si las circunstancias lo requieren. Debe cambiar cons- ción. La organización sirve un fin entre otros muchos, y él
tantemente sus prácticas para adaptarse a las condiciones quiere que se quede en su lugar. A cambio, la organización
cambiantes. Si no desarrolla una especie de tradición, la tra- ayuda a la persona a conseguir algún fin deseado, pero no
dición desempeña un papel secundario y no determinante. intenta dotarlo de una identidad total o significado de su
2. La organización está orientada hacia el futuro. Está vida. El mundo de la organización lo confronta con la «terri-
creada para conseguir ciertos fines particulares. El orden ble libertad. de escoger sus propias asociaciones y su propio
considera el presente en términos del pasado. La organiza- estilo de vida. Si escoge abdicar esa libertad sobre algún otro,
ción remoldea y utiliza experiencias pasadas para resolver no debe culpar a otro de su miseria. La posibilidad de liber-
problemas futuros. Un príncipe asciende al trono sólo porque tad-en-responsabilidad existe en un grado que habría sido im-
su padre era rey. Un director es nombrado porque alguien posible en una cultura hermética, sacralmente ordenada.
cree que puede resolver los problemas del futuro. Por supues- Van Oppen cree que el principio de la organización entró
to que las conexiones familiares y el nepotismo siguen desem en la historia occidental con el Evangelio cristiano. El Evan-
peñando un papel, pero cuando sucede es a causa de un mal gelio planteó una demanda de decisión personal.ty a veces a
funcionamiento del principio de organización y no es una ex- expensas de las relaciones familiares, religiosas o étnicas. La
presión de su auténtico genio. nueva comunidad de la Iglesia abrió una brecha decisiva en
3. La organización está secularizada. Rechaza rituales he- todos los órdenes tradicionales precedentes. Relativizó radi-
redadas que han sido preservados de la critica por los tabús calmente las agrupaciones nacionales y raciales y produjo un
religiosos, y hace uso, en cambio, de los procedimientos téc- género totalmente nuevo de principio integrador. Era una co-
nicos que constantemente deben ser criticados y redefinidos. munidad basada en la elección libre y no en lazos de sangre
Los miembros de una organización no se someten a ningún o consanguinidad étnica. Los primeros cristianos compartían
juramento de parentesco o iniciación ritual. Cuando aparecen una vida que violaba todos los tabús religiosos y raciales pre-
vestigios de estas prácticas hoy día son un escarchado arti- vios (eya no hay judío ni griego»), Vivían no para acariciar
ficial sobre una tarta funcional; son ringorrangos. No definen una tradición sagrada, sino para preparar un futuro inrninen-
las relaciones dentro de la organización de la forma en que, te. Aquí, pues, fueron sembradas las semillas del principio de
por ejemplo, el juramento del siervo de la gleba lo ligaba a su la organización en el suelo de la historia occidental.
señor feudal. Las personas se trasladan de una organización Es verdad que la tierna planta no siempre prosperó en los
a otra y pertenecen a muchas al mismo tiempo sin violar el dos mil años siguientes. Durante la era de Constantino (que
principio que las mantiene unidas. realmente está llegando ahora a su fin), el principio de la oro
4. Ca secularización hace sólo una pretensián limitada so- ganización fue con frecuencia enterrado bajo las iglesias «es-
bre sus miembros. Está interesada s610 en ese aspecto de la tablecidas», la pretendida conversión de todas las tribus vi-
vida del individuo que presta una contribución a los fines de sigóticas, la equivocada noción de «Cristiandad Occidental»,
la organización. Su poder es relativo y no absoluto. En los la aceptación de los reformadores de la Landeskirchen y la
gremios medievales, por ejemplo, las metas legales, económi- Volkskirchen, y la mezcla de cristianismo con americanismo
cas, políticas, sociales y religiosas estaban todas mezcladas. o la Forma Sudista de Vida. Durante los siglos XVI y XVII, el
La autoridad de Jos dirigentes en una moderna organización principio de la organización floreció brevemente entre los pri-
laboral o asociación profesional está limitada, una vez más meros bautistas, cuáqueros e Iglesias libres. Había asociacio-
con evidentes excepciones anacrónicas, a las actividades que nes libres radicales, con frecuencia socialmente utópicas cuyos
tienen relación con los fines objetivos de la organización. miembros muchas veces tomaban parte activa en movimientos
Donde predomina el principio de la organización, se su- políticos. La mayoría de estas personas, sin embargo, fueron
pone que -los rñíembros son personas libres y responsables forzadas a la sumisión o expulsadas a América (donde íun-
con otras relaciones más definitivas. Sólo el fanático define daron sus propios estados, desdichadamente fundamentados

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con frecuencia teocráticamente). Sólo en el siglo pasado se gados a placeres diferidos y a la represión sexual. los «beats»
han hecho presentes todas las condiciones para el flujo del proporcionan un alter ego sobre el que los directores jóvenes
principio de la organización. ¿Está todavía en la sementera? pueden proyectar sus fantasías sexuales incompletamente su-
Los cristianos tienen aquí una responsabilidad especial. En blimadas y su resentimiento contra la organización. Los
cierto sentido ellos fueron los que iniciaron todo el proceso. «beats» ejecutan alegremente la función social asignada a ellos.
Predicaron sobre un Hombre que no llamó a los clanes sino Son los bufones bien alimentados de la socied;d moderna.
a las personas, y que las llamó no fuera sino dentro del mun- Pero saben exactamente hasta dónde llega su correa e instirrti-
do. La libertad de asociación y una afirmación disciplinada vamente ladran dentro de sus límites. El poeta «beat» y el jo-
del mundo comenzó con la respuesta a esta llamada; el prin- ven con una cartera de diplomático concuerdan plenamente
cipio de la organización es el producto del siglo xx, No es en una cosa: la lucha por el poder político en América es un
fácil hoy día para los cristianos dar marcha atrás y decir que asunto asqueroso, repugnante. Los dos ocasionalmente olvi-
todo el asun to fue un error. dan sus diferencias en estilos de vida para estrecharse tier-
Por supuesto que las colosales organizaciones de hoy día namente las manos y cantar himnos imprecatorios contra el
nunca cuadran completamente en la descrinción del principio tortuoso político.
de organización que acabamos de bosaueiar. Las organiza- Mientras tanto la organización sigue rodando, ahondando
ciones de hoy día atrofian y pierden su flexibilidad. Obedecen y extendiendo su influencia. Sin embargo, por dentro se está
a la Ley de Parkinson y multiplican los funcionarios cuando librando una lucha titánica, cuyo resultado señalará el aspec-
sus funciones se han desvanecido. Pergeñan tradiciones espu- to de América y del mundo durante décadas futuras. Es un
rias o procuran inyectar un «espíritu de familia» por medio duelo a muerte entre la nueva clase educada técnicamente y
del organismo familiar de la compañía. Más serio aún, sin la vieja clase de los celosos señores feudales de los negocios.
embargo, extienden tentáculos oficiosos en las vidas de los El precio de esta contienda no es menor que el control de la
miembros de la organización en puntos donde la organización organización misma. Bazelon describe el conflicto como «una
no tiene ningún negocio legítimo. Pero cuando la organiza- rebelión pacífica y sumamente cortés de los Intelectuales», las
ción hace cualquiera de estas cosas, lo hace en contradicción personas que están educadas para trabajar con conceptos y
con el carácter anónimo y funcional del principio mismo de cuya habilidad mental reemplaza a la «propiedad» como for-
la organización. En todos estos puntos de infracción tenemos roa de producir ingresos. Éstas son las personas que hoy día:
todo derecho a tocar el silbato sobre la organización: no por- están realmente llevando a cabo una toma revolucionaria de
que sea una organización, sino porque pretende ser otra cosa. poder. Están intentando arrebatar la organización de sus con-
La organización es cada vez más el príncínio integrante bá- troladores actuales, los clásicos directores egocentristas cuyo
sico de nuestra sociedad. Para vivir en sociedad tenemos que punto fuerte fue el don de mando administrativo más que la
vivir organizacionalmente. Ahora surge la cuestión de cómo competencia cerebral. Estos hombres gustaban de ser llamados
hacerlo responsablemente. Muchos creen que no puede hacer- «Jefe». Eran toscos, elásticos, y vivían por una ideología de la
se. Nuestra cháchara callejera revela una resignación fatalista empresa libre bastante simple. Los intelectuales pretenden,
sobre la posibilidad de una auténtica responsabilidad perso- simplemente, ser menos manipulados por estos caciques de
nal en la era de la orzanización (<<DO se puede hacer nada la corporación. Quieren llevar aún más lejos la revolución de
con el Gobierno»), El cinismo viene de diversos ámbitos. Hay los directores, el «principio organizacional», No tienen inte-
una curiosa semejanza entre los abogados populacheros de rés alguno en «desposarse') con la compañía como un director
la desafiliación y los conformistas dirigentes jóvenes: ambos lacayo a ultranza, ladrando en seis teléfonos a la vez y mu-
han decidido no luchar contra el sistema. Uno escoge el aisla- Tiendo al pie del cañón. Tienen un estilo diferente. Pero no
miento, el conformista prefiere el ajuste. Entre los dos fluye debemos engañarnos con su aparente falta de afectación. Tie-
una dependencia de amor-odio. En una cultura en que el me- nen la sartén por el mango en la organización técnicamente
sistematizada de hoy día: saben cómo manejarla. Representan
dro. la ambición y el trabajo duro están psicológicamente li-

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en realidad la élite que nos está trasíando del burgo a la tec- dos en la contradicción entre la vieja ideología de la empre-
nópolis, pero las oportunidades de que entrarán en un paraí- sa libre y la actualidad científico-administrativa.
so son muy dudosas. Lo mismo que toda clase revolucionaria Nuestra visión social debe ser revolucionaria. Nuestra como
anterior a ellos, tienen sus propios intereses creados. Al con- petencia con los comunistas no estriba en que ellos prornue-
trario de las élites revolucionarias precedentes, muchos de van una revolución mundial que nosotros no promovamos.
ellos parecen estar interesados en capturar los centros de po- Antes bien, debemos adoptar un género diferente de revolu-
der no para cambiar las cosas, sino para dejarlas simplemente ción, una revolución que haga los frutos de la tierra asequi-
tal y como están. Muchos de ellos han sido simplemente com- bles a todos los hombres sin privarlos de los beneficios de la
prados, justificando las acusaciones más groseras que pueden libertad política y cultural. Debemos ser más revolucionarios
lanzar los «beats». Otros, para revertir una vez más la retóri- que los comunistas y debemos llevar a cabo la revolución pri-
ca marxista, o bien han perdido o jamás adquirieron una mero en los Estados Unidos si ha de convencer a alguien en
«conciencia de clase». No captan lo que está pasando en su alguna otra parte. Para ello «se requiere», como dice David
propia historia o el papel que su propio grupo está desem- Bazelon, «que la nación más conservadora del mundo dedique
peñando. Cuando esta clase de nueva élite consiga el gobier- su gran poder a dirigir una revolución social a escala mun-
no de la organización (si lo consigue), no hay seguridad algu- dial: comenzando en casa».
na de que lo ejerza con mayor responsabilidad que sus pre- Nuestra labor en la era de la organización es el recono-
decesores. Hay demasiadas personas en la nueva élite que o cimiento y el uso responsable del poder. La frecuente pre-
bien carecen del deseo de usar el poder o no tienen una visión gunta «¿Cómo puedo preservar mis propios valores individua-
clara del objetivo en que podría ser empleado el poder. les en una organización gigante?» puede estar falsamente plan-
Preguntábamos arriba sobre la peculiar necesidad psicoló- teada. Desde la perspectiva bíblica, la primera pregunta nun-
gica que siente nuestra cultura de clavar alfileres en los mu- ca es «¿Cómo puedo salvar mi alma, mi pellejo, mis valores,
ñecos del hombre-organización. Ahora la respuesta se hace mi personalidad ?». El hombre es llamado a preocuparse, en
más clara. Es un elemento residual del tribalismo, un feti- primer lugar, de su prójimo. En la era de la organización sólo
che por el que los hombres de la organización se purifican a puede cumplir esto lanzándose a la refriega, perdiendo un
sí mismos y siguen en la organización sin asumir responsa- poco de pellejo de su nariz, quizás incluso un valor espiritual
bilidad alguna por la batalla que ahora se está librando den- de aquí o allí, en la dura pero trascendental batalla por el
tro. Es un ritual por el que niegan la realidad desagradable, se control de la organización. Pero en el momento que salta a la
declaran por una seudoprotesta, y de esta forma abdican el lucha, quizá con riesgo de su propia vida, puede descubrir
control sobre otros. Es una evasión. que, incluso en la era de la organización, precisamente el que
Pero aun cuando desearan ejercer poder en la organiza- pierde su vida la gana.
ción, ¿hacia qué fines sería dirigido tal poder?
Aquí hay campo abierto para la discusión, pero ciertamen-
te entre estos fines están: 1) simplemente producir el cum- La emancipación del trabajo de la religión
quibus para un mundo libre del hambre, la enfermedad y la
miseria, y 2) extender el ámbito de la democrática toma de La secularización significa la emancipación del hombre,
decisiones cuanto sea posible. La plena producción y el con- primero del control religioso y después del metafísico. He-
trol democrático deberían ser las características de todo sís- mos mostrado, comparando las sociedades e instituciones,
tema económico. En ambos fines está fracasando nuestro cómo sucede esto a ritmos diferentes sobre los distintos nive-
sistema económico hoy día. Ya no realiza 10 que se espera que les de una sociedad. En el mundo occidental, el trabajo hu-
realice: producir y distribuir. Nuestra sociedad podrúl produ- mano nos presenta un chocante ejemplo de cómo permitimos
cir lo suficiente para demostrar al mundo que la abundancia que los significados religiosos residuales se aferren a una ac-
industrial no requiere una política totalitaria. Estamos cogí- tividad mucho después de que su función auténtica se ha

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secularizado. Probamos esto equiparando eJ trabajo con un un empleo determinado por el mercado puede ser reconcilla-
empleo, una posición pagada proporcionada por el mercado. do el risible desequilibrio entre la producción y la distribu-
Incluso en la cultura tecnopolita con frecuencia sostenemos ción. La raz6n por la que no podemos derrocar al empleo de
la proposición de que tener un empleo es una indispensable su pináculo es que se ha convertido en una religi6n. Para el
actividad para la formación del carácter y quizás incluso un hombre que ha dejado atras el culto tribal pero que aún no
acto de devoci6n religiosa. La paga que obtenemos de nues- ha llegado al estadio de plena secularídad, el empleo se ha
tro empleo es una caricia que hacemos a la mano invisible convertido en una devoción espiritual. Sus santos misterios
de Aclaro Smith. Como esa mano invisible es lo más parecido infectan cuanto tocan y las intensas actitudes creadas hacen
que muchas personas encuentran con el «Dios providente» inmensamente difícil los ajustes razonables en la economía.
de Calvino (del que es un descendiente directo), el empleo tie- Max Weber vio esto ya en 1904 cuando escribió:
ne un valor sagrado. Ofrece el puente ortodoxo entre la moral
y la economía, la clave para el reino de la consumición. Es la «Hoy día el espíritu del ascetismooo. se ha escapado de la
entrada por la cual el individuo puede ingresar en los bienes jaula... y la idea del deber en la propia llamada merodea en
y servicios que la sociedad produce. nuestras vidas como el fantasma de creencias religiosas muer-
Esta es al menos la ideología oficial. Se hacen excepciones. tas.» 4
Las personas que heredan una gran riqueza o viven de rentas
también son aceptadas. Los ciegos e inválidos, los físicamente Este espíritu persistente todavía merodea entre nosotros
incapacitados para el trabajo, generalmente no mueren de hoy día. Todavía no ha sido exorcizado, y mientras persista
hambre. Pero en la mavoría de los casos, el eslabón indispen- habrá enormes barreras emocionales a toda redefinici6n del
sable entre la producci6n y la distribuci6n es el empleo, y el trabajo. En pocas palabras, el trabajo todavía no está comple-
que no tiene empleo no participa en la economía. El sistema tamente secularizado. Nuestra confusi6n del trabajo con el
funciona relativamente bien en una sociedad en que el merca- empleo demuestra que nuestras actitudes hacia el trabajo to-
do requiere suficientes, o casi suficientes, empleos para ir ti- davía no han sido liberadas de significados religiosos o meta-
randa. Pero fracasa catastróficamente cuando la oferta de ern- físicos, con frecuencia mantenidos debajo del nivel de lo cons-
pleos es inferior al número de personas que quieren estar li- ciente. Estas actitudes son importadas del período de la ciu-
gadas a la ernnnITría distributiva. bsta es la razón por la que dad burguesa. El conflicto entre las actualidades y las acti-
tenemos crisis laboral en los Estados Unidos hoy día. Hay mu- tudes del trabajo es uno de los ejemplos más claros del rit-
chísimo trabajo que hacer, pero no los bastantes empleos que mo diferencial de la secularizaci6n. En la tecn6polis dispone-
ofrecer; y por razones que examinaremos pronto, probable- mos de la base técnica y social para la emancipación del tra-
mente nunca los habrá. Entonces ¿por qué no hemos de mo- bajo. Podríamos transformarlo de un reventadero en una de-
dificar el sistema para que concuerde con la nueva realidad licia. Pero todavía nos aferramos a actitudes piadosas sobre
social? Al fin y al cabo. el sistema de empleos es bastante ar- el trabajo, predisposiciones heredadas de una era diferente.
bitrario. El empleo no ha desempeñado este papel decisivo en Pero eventualmente tendremos que derribar también este
todas las sociedades. ídolo. La tecn6polis pide una nueva definici6n del trabajo.
La razón por la que somos incapaces de explorar otras ¿Por qué?
formas de ligar la producción con la consumición es el sig- La respuesta es la palabra cibernacion. El término es un
nificado religioso que todavía atribuimos al empleo. Podemos neologismo que alude al maridaje de dos tendencias previa-
producir 10 suficiente para todos; y creemos, o .d
7cim.os que
creemos, que todos tienen derechos a una participación de-
mente discretas en la sociedad tecnológica. La primera es
automación, la operación totalmente mecánica de las máqui-
cente en la productividad de la economía. Pero no podemos nas de producción: la segunda es la cibernética, la ciencia de
poner nuestras convicciones en práctica en este caso porque los sistemas de control y realimentación. especialmente en los
todavía tenemos la sensación de que proporcionando a todos computadores electrónicos. La cibernacíón significa acoplar

202 203
el conmutador a la máquina. Reduce el papel humano a pro- como una disciplina espiritual. La campana del monasterio
gramar la labor y a mantener el equipo. sonaba no sólo para llamar a los hermanos a orar juntos, sino
La introducción de la cibernación ha sido llamada la «se- también para convocarlos al trabajo común. Los reforma-
gunda revolución industrial», y nos ha cogido antes de que dores cerraron los monasterios, pero no sofocaron el espíritu
realmente hayamos aprendido a manejar la primera. En pri- monástico. Simplemente lo dejaron suelto en toda la sociedad.
mer lugar, habrá menos empleos, especialmente en el sector Con Lutero, como una vez escribió Max Weber, todo el mun-
de la producción; segundo, los empleos que queden dernan- do se convirtió en un monasterio y todo hombre en un mon-
darán un nivel de habilidad cada vez más alto; pero tercero, je. Las campanas se trasladaron del monasterio a la torre del
podremos por primera vez producir los suficientes bienes y Ayuntamiento. El repique ya no llama a monjes enclaustrados
servicios de forma que nadie tendrá por qué vivir en la po- sino a monjes mundanos al trabajo disciplinado que se con-
breza o en privaciones. El secretario general de las Naciones virtió en el substituto, primero puritano y después secular,
Unidas U Thant ha descrito las implicaciones revolucionarias de la devoción religiosa. Incluso algunas personas aluden hoy
de esta nueva realidad en estos términos: día al manual de su profesión como su «biblia», y hablan de
cumplir «religiosamente» con el trabajo.
« ... la estupenda verdad central sobre las economías desarro- Weber creía que el trabajo en el mundo protestante occi-
lladas hoy día es que pueden tener -en el término más coro dental se había hecho tan compulsivo principalmente porque
to- la clase y la escala de recursos que decidan tener... Ya todas las formas de ínfluir a Dios por medio de las tradicio-
no son los recursos los que limitan las decisiones. Son las de- nales técnicas religiosas habían sido abolidas. Esto surgió es-
cisiones las que crean los recursos, Este es el cambio revo- pecialmente gracias a la doctrina calvinista de la predestina-
lucionario fundamental: quizás el más revolucionario que el ción, en la que se enseñaba que Dios había determinado los
hombre ha conocido jarnás.» s escogidos y los réprobos desde antes de la fundación del mun-
do, y por consiguiente nada podía hacerse que tuviera la más
La descripción de U Thant indica que la economía com- remota oportunidad de alterar la decisión. Al describir el di-
parte la misma condición que hemos observado en capítulos lema en que esto situaba al hombre, Weber confirma gran
anteriores de este libro en las instituciones políticas y el siso parte de lo que hemos dicho ya sobre la función de la fe bíbli-
tema de valores. Todos son artificios humanos. Son produc- ca en la desacralización del mundo:
tos de la decisión humana, de forma que pueden ser altera-
dos. No son partes de cierto orden de la creación, santifica- «En lo que constituía para el hombre de la edad de la Re-
dos por poderes religiosas. El hecho central es que nosotros forma la cosa más importante en la vida, su salvación eterna,
podemos hacer lo bastante para permitír que todos participen estaba forzado a seguir su camino sólo para encontrarse con
de los bienes de la tierra, pero el sistema que ahora tenemos un destino que había sido decretado para él desde la eterni-
para conectar los individuos con la participación de los bie- dad ... La eliminación completa de la salvación por medio de
nes se está desmoronando: y somos incapaces de alterar el la Iglesia y los sacramentos ... era lo que constituía la dife-
sistema porque tenemos un apego semirreligioso a él. El tra- rencia absolutamente decisiva del Catolicismo ... El gran pro-
bajo es la religión del hombre postribal en Occidente. Todos ceso histórico en el desarrollo de las religiones, la eliminación
somos adictos a los hábitos avasalladores que resultan de lo de la magia en el mundo, que había comenzado con los pro-
que Max Weber llamó el «espíritu del capitalismo» y nos es fetas hebreos ... llegó aquí a su conclusión lógica... No sólo
casi imposible eliminarlos. Mas para intentarlo debemos sa- no había ningún medio mágico para conseguir la gracia de
ber cómo llegamos hasta aquí. Dios ... no había ningún medio en absoluto.» 6
La moderna santificación religiosa del trabajo comenzó en
los monasterios medievales. Al contrario de las órdenes mo-
No había ningún medio para propiciar a Dios. Y así ahora,
násticas orientales, los benedictinos prescribieron el trabajo
la energía que el hombre previamente había gastado en sú-

204 205
plicas y sacrificios tenia que ser dirigida en lo que Freud lla- los que están fuera: lo que ha caracterizado a los verdaderos
maría un acto de sublimación masiva. El fervor religioso fue creyen tes de todas las religiones. Ahora debemos impulsar
canalizado en la obra energética en el mundo. Junto con la aún más la secularización del trabajo. Librado de la garra
mano invisible del mercado del laissez-taire, proporcionó el estrangulante que la mano invisible ha puesto sobre él, el tra-
motor para el surgir del capitalismo y la revolución indus- bajo ya no se identificará con el empleo, sino que se conver-
trial. Incluso el socialismo tuvo una de sus fuentes aquí, me- tirá en un vehieulo para la humanización del hombre y de la
nos directamente. A pesar de tantas diferencias, el capitalismo sociedad. Tal secularización podría romper el jaque continuo
y el sociausmo primitivos delatan marcas de un antepasado entre producción y distribución, ayudarnos simplemente a
común. La dialéctica marxista es la misma mano invisible que pasar por alto el mercado y a proporcionar un ingreso básico
lleva un guante de acero. El fantasma de la religión todavía para que cada uno haga lo que quiera, asegurándose, natural-
merodea. Testigo, la exaltación de «el obrero» tanto en la éti- mente, que los servicios vitales sean adecuadamente recompen-
ca protestante como en el marxismo. Cuando se escriba la sados. Esto significaría que las personas que deseen trabajar
historia de nuestro tiempo dentro de muchos años, estos dos en empleos comerciables podrían hacerlo; y aquellos cuyos
movimientos quizá sean interpretados como impulsos para- intereses y talentos no son vendibles, tales como poetas y pin-
lelos en un desarrollo histórico más amplio e inclusivo, la tores, podrían vivir sin prostituir sus dones. Los que no de-
redireccíón de cuajo de la atención y la energía del hombre de searan un empleo definido por el mercado no tendrían por
los cielos a la tierra. La cultura del burgo marca la fase de qué hacerlo. Nadie sería obligado a trabajar en un empleo
transición. para compartir la creciente productividad de la economía.
Pero precisamente porque esta redirección de la energía Esto no significa que debamos descartar la meta de «em-
no ha sido completada todavía, porque el resabio de la reli- pleo completo». Por el contrario, cuando éste queda separado
gión todavía saborea nuestras actitudes hacia el trabajo, la de requisitos estrictamente comerciales, el empleo se convier-
transición a la tecnópolis todavía no es posible. Ya hemos de- te inmediatamente en una posibilidad racíonal, Significa la
cidido como sociedad no permitir que la gente muera de hamo aplicación del censo humano de autoexpresión, logro y coo-
bre, pero todavía no hemos decidido dar los primeros pasos peración para el inmenso cúmulo de trabajo que todavía tie-
para proporcionar a todos los requisitos básicos de una deceno ne que ser realizado en la educación, conservación, trabajo
cia y dignidad humanas. No hemos hecho esto porque lleva- social: las áreas que llamamos «el sector público». Pero ahora
mos con nosotros un fanatismo monacal que automáticamente esto puede realizarse por tipos parejos de interés con pro-
discrimina contra las personas que no quieren o no pueden yectos indispensables, pasando por alto la tiranía del merca-
«encontrar empleo». De esta forma nos encontraremos a la do. El hombre debe tomar estas decisiones sobre prioridades
caza del fuego fatuo de un empleo completo, en el tiempo en y asignaciones a través de sus instituciones sociales. Jamás
que los empleos están desapareciendo a millares como resul- deben ser dejados a merced de la mano invisible.
tado de la automación. Queremos exprimir el mercado pro- Así, pues, la secularización del trabajo no significaría el
porcionando empleos pagados a todo el mundo porque, dado final de la búsqueda de un empleo completo; significaría su
el fetiche del empleo como la única clave para la distribución, liberación de un problema estrictamente económico a un pro-
no podemos imaginar otra manera de resolver el problema de blema plenamente humano. La búsqueda de un empleo com-
la distribución. Esto parece extraño en una sociedad que fá· pleto debería estar basado en la suposición de que aunque
cilmente podría producir los bienes y servicios suficientes nadie disfruta de una tarea agotadora, casi todos desean tra-
para hacerlos asequibles a todos simplemente con pedirlos. bajar. Libre de las angustias que ahora lo envenenan, angus-
Si realmente quisiéramos, podríamos olvidar el mercado y ha- tias causadas por la relación obligatoria con la eligibilidad
cer los ingresos asequibles a todo el mundo. La razón para no de la consumición y su estado cuasi-religioso, el trabajo po-
hacerlo es que el empleo es nuestro culto; tenemos la mis- dría hacerse algo verdaderamente humano. El trabajo, des-
ma necesidad de incluir en él a todo el mundo, y castigar a pués de todo, une a los hombres. Es una realidad social. Es

206 207
un gozo en y por si mismo. Por consiguiente es derecho inna- pero también más realista, para el gobierno al asegurar a to-
to de todo ser humano el poder trabajar si así lo desea. . dos los ciudadanos el derecho al trabajo. Esto sugiere una
Pero el trabajo de esta clase no tiene por qué planearse de extensión y refinamiento del aspecto político (polis) de la sa-
acuerdo con lo que adquiere el mercado. Puesto que no rea- ciedad tecnopolita conmensurado con la extensión del aspec-
liza ninguna función económica distributiva y puesto que la to técnico.
producción ya no requiere mucho trabajo en el sentido tra- El obstáculo más' serio que se interpone entre la actual
dicional, el trabajo de los hombres podría ser planeado de definición del trabajo y la que necesitamos, sin embargo, no
acuerdo con lo que tanto el hombre como la sociedad nece- es un obstáculo político. Es religioso. Es el halo que el traba-
sitan para hacerse humanos. Esto significaría, naturalmente. jo ha heredado de la época presecular. Gran parte de la cola-
que la división tradicional entre el trabajo y el ocio, quedaría boración religiosa casi índesarraigable del trabajo ha sido
rota, lo que ciertamente sería una victoria. Si pueden inventar- perpetuada a través de un malentendido en la doctrina pro-
se máquinas que pueden asumir el trabajo de la deshumani- testante de la vocación. Popularmente se ha creído que esta
zación que ha doblegado la espalda del hombre durante tan- doctrina significa que Dios llama a ciertos hombres para ser
tos siglos, el hombre mismo sería liberado para usar sus ener- carniceros y panaderos y a otros para ser orfebres. Alan Ri-
gías de manera que contribuyan al enriquecimiento de su chardson repudia esta noción en su estudio The Biblical Doc-
vida y de su sociedad. En las palabras de Robert Theobold: trine oi Work (<<La Doctrina Bíblica del Trabajo»):
«Ya no necesitamos forzar al hombre a trabajar en lo que «La Biblia no conoce ningún caso en que un hombre sea
el mercado define como importante; podemos liberarlo para llamado por Dios a una profesión terrenal. San Pablo, por
hacer lo que guste. Este es un resultado de proporcionar a ejemplo, es llamado a ser apóstol; no es llamado a ser un
cada uno unos ingresos: ahora podemos permitirnos decir tejedor de tiendas oo. No podemos con propiedad hablar de
que si usted quiere cultivar su jardín, si usted quiere mejo- que Dios llame a un hombre para ser ingeniero o médico o
rar el aspecto de su ciudad, si usted desea trabajar con los maestro.» 8
depauperados culturalmente, le pagaremos por hacer esto.» 7
Richardson cree que esta noción errónea, de que Dios en
Theobold prosigue diciendo que la definición del trabajo cierta manera «llama» a los hombres a empleos particulares,
cambiará en el futuro. Ya no será más el trabajo-recompensa invistiéndolos así de una significación sacral, proviene de lo
de la sociedad al hombre, sino antes bien la plena utilización que él llama la «secularización de la doctrina bíblica». Quizá
de su potencial «para el beneficio material de sus compañe- sería más exacto decir que es un resultado de una seculariza-
ros y su propia plenitud humana». Por la misma medida, el ción insuficiente de nuestra concepción del trabajo.
ocio adquirirá una posición definitiva. En vez de ser lo opues- La llamada que viene al hombre de la Biblia, la vocatio, le
to al trabajo, se convertirá en la utilización plena del poten- convoca no a un empleo, sino al gozo y gratitud en cualquier
cial del hombre para el beneficio cultural y psíquico de sí cosa que haga. Esto es igualmente relevante en el trabajo y en
mismo y de sus conciudadanos. el ocio: o en el «nuevo ocio» en el que el trabajo puede ser
Los dirigentes políticos deberían comenzar ahora los pla- dotado de la cualidad de entretenimiento. En cuanto al em-
nes para un empleo completo sobre esta base; el empleo sig- pleo del ocio, se puede deducir muy poca guia de la doc-
nificaría hacer posible a cada uno el realizar algo que conside- trina bíblica, ya que la posibilidad de plena producción con
re valioso y que contribuya a la sociedad. :Ésta es una destina- un gasto mínimo de energía jamás surgió en la mente de los
ción muy distinta de la que supone el pedir que el mercado autores bíblicos. La Biblia supone que el hombre tendrá que
sea manipulado de tal manera que los empleos económica- trabajar con el sudor de su frente, mientras siga siendo hom-
mente pagables puedan ser asequibles a todos, sean o no dig- bre. Pero el trabajo, e incluso el sudor. no tienen por qué en·
nos de ser ejecutados. Ello envuelve un papel más directo, canijar y deformar al hombre; también pueden elevar. Debe-

208 Pe 13. 14 209


mas considerar como cosa pasada la forma históricamente bajo está ligado a los ingresos y por 10 tanto a los bienes y ser-
determinada de una imagen bíblica del trabajo a su profun- vicios de la economía. En una era «ciberne tizada», un empleo
didad esencial, Para la Biblia, el hombre está ante el Creador productivo ya no puede ser el pasaporte para la participación
y Sustentador como aquel de quien se espera que ejerza ma- en la economía. Todos deben recibir unos ingresos y por con-
durez y responsabilidad en todo cuanto hace. siguiente acceso a los bienes y servicios que necesitan mera-
La secularización del trabajo será una tarea dificil para una mente por el hecho de constituir un ser humano. El trabajo,
sociedad que vive del capital agonizante de una herencia re- libre de la cautividad del mercado, es liberarlo para conver-
ligiosa puritana. Nuestra transición a la tecnópolís, en que tirse en algo muy similar a lo que hoy día llamamos ocio:
las máquinas realizarán la mayor parte de ]0 que ahora clasi- hacer algo porque uno desea hacerlo. En todos estos casos,
ficarnos como «reventadero», será retardada en los países an- más que luchar contra una secularización rival, haríamos me-
glo-sajones por nuestras actitudes hacia el trabajo, a no ser jor en discernida en la acción de Aquel que en otro tiempo
que esas actitudes cambien señaladamente, a no ser que las llamó a los que estaban sobrecargados de trabajo, en una
podamos tomar con mucha menos solemnidad. Si no lo ha- tierra en que los patrones eran crueles, a una tierra que rna.
cemos así, unas culturas que jamás tuvieron una reforma naba leche y miel.
protestante ni una revolución marxista, y por consiguiente no
han desarrollado una inflexibilidad sobre el trabajo, cierta-
mente nos adelantarán en la era técnica. Nos convertiremos
en las «áreas subdesarrolladas». Aquí tenemos mucho que
aprender de las culturas latinas, en las que el trabajo nunca
ha sido beatificado. Efectivamente hay evidencia de que los
latinos se están convirtiendo en- especialistas en el ocio., Tes-
timonio, el hecho de que el mejor libro sobre el trabajo y el
ocio haya sido escrito por un italiano, Sebastián de Grazia,
Tomadas juntas, la secularización y la urbanización pro-
ducen un poderoso impacto sobre el trabajo. La época tecno-
palita separa el lugar del trabajo del lugar de la residencia.
Este proceso continúa a pesar de algunos esfuerzos por «re-
familiarizar» el trabajo. La separación, aunque crea ciertos
problemas, produce una emancipación para la familia y para
el trabajo que no existía antes. La secularización también de-
termina la forma en que el trabajo mismo es organizado.
Destierra el orden sagrado y produce su propio sistema carac-
terístico, lo que hemos llamado la «organización». -Una vez
más, aunque la organización ha soportado el fragor de inter-
minables ataques, pocos de sus atacantes gustarían de vivir
en la forma opresiva de sociedad y trabajo que la organización
reemplazó. Finalmente, hemos visto que la secularización Ii-
bera al hombre para el trabajo vaciando el trabajo de la obli-
gatoriedad casi neurótica y del misterio religioso en que ha
sido amortajado en la sociedad occidental desde el período
manás tico y la Reforma. Esta desreligionización del trabajo
nos capacita para romper el eslabón usual por el que el tra-

210
2Il
IX. El sexo y la secularización

Ningún aspecto de la vida humana hierve con tantos demo-


nios sin exorcizar como el sexo. Ninguna actividad humana
está tan abrumada por la superstición, tan asediada por el
saber residual de la tribu, tan acosada por el temor social-
mente inducido. Den tro del pecho del hombre urbano-secular
todavía se libra una batalla palmo a palmo entre sus ante-
cesores salvajes y burgueses. Al igual que todo lo demás. las
imágenes del sexo que informaron a la sociedad tribal y bur-
guesa están expirando junto con las eras en que surgieron.
La erosión de los valores tradicionales y la desaparición de
los módulos aceptados de comportamiento han dejado libre
al hombre contemporáneo, pero un tanto sin timón. Sintien-
do horror por un vacuwn, la mass media se ha precipitado a
proporcionar un nuevo código y una nueva serie de prototi-
pos de comportamiento. Apelan a los demonios no exorciza-
dos. En ninguna parte es más evidente la persistencia de los
habitantes míticos y mitológicos que en el sexo, y los mohatras
hacen cuanto pueden para mantenerlos. En ninguna parte es
más frustrada la humanización de la vida. En ninguna parte
es más necesaria una palabra de exorcismo.
¿Cómo se impide la humanización del sexo? En primer
lugar es frustrada por la exhibición de imágenes de identidad
cultural para los desprovistos sexualmente, para hacer dinero.
Estas imágenes se convierten en los dioses tiránicos de la
ciudad secular, socavando su liberación de la religión y trans-
formándola en una especie de cultura neotribal. En segun-
do lugar, la auténtica secularización del sexo recibe un jaque
mate de un ansioso aferramiento a los modelos sexuales del
burgo, una era tan reciente y sin embargo tan distinta de la
nuestra que, simplemente, trasplantar su ethos sexual a nues-
tra situación es invitar a la hipocresía en su peor grado.
Consideremos primero los espurios modelos sexuales con-
jurados para nuestra ansiosa sociedad por los hechiceros de
la mass media y el gremio de la publicidad. Como todas las
deidades paganas, éstas vienen en parejas: el dios y su con-

213
sorteo Para nuestros fines quedan mejor simbolizados por el ría de las religiones se han hecho menos propensos en años re-
Playboy y Miss América, el Adonis y la Afrodita de una socie- cientes a descartar la posibilidad de que el comportamiento
dad de ocio y consumo que todavía parece no estar prepa- cultural del hombre moderno pueda ser iluminado significa-
rada para una madurez y libertad postreligiosas. El Play- tivamente, estudiándolo en la perspectiva de las mitologías
boy y Miss América representan el Hombre y la Mujer. En- de eras pasadas. Después de todo, ¿no inició Freud una revo-
carnan toda una visión de la vida. Funcionan como fenóme- lución en la ciencia social utilizando el venerable mito de
nos religiosos y deben ser exorcizados y expuestos. Edipo para ayudar a dar sentido del extraño comportamien-
to de sus contemporáneos vieneses? El hombre contemporá-
neo lleva con él, como el apéndice y las uñas, vestigios de su
El residuo del tribolismo pasado tribal y pagano.
A la luz de esta fértil combinación de las deducciones de
Comencemos con Miss América. En el siglo 1, A. C. Lu- la ciencia social moderna y de la historia de las religiones, ya
crecio escribió la siguiente descripción de la procesión de no es posible ver en la procesión de Miss America meramente
Cibeles: a una mozuela con superpublicidad impuesta sobre nosotros
por la industria de la publicidad. Ciertamente es esto, pero
«Adornada de emblema y corona ... es llevada en toda su también es mucho más. Representa la celebracíón cultual ma-
majestad pavorosa. Los tensos tamborines v los cóncavos siva, llena de una abigarrada variedad de antiguos embelleci-
címbalos truenan a su alrededor al compás de"las palmas; las mientos rituales, del lugar creciente de La Mujer en el alma
gaitas chirrían con ritmo frigio .. ~ Cabalga en procesión a tra- colectiva de América.
vés de grandes ciudades y mudamente enriquece a los morta- Esta joven -aunque sin duda alguna es totalmente igno-
les con una bendición inexpresable en palabras. Alfombran rante del hecho- simboliza algo más allá de sí misma. Simbo-
su camino con bronce y plata, efreciéndole dádivas generosas, liza La Mujer, la. imagen primigenia, la Una detrás de las mu-
y derramando sobre ella una lluvia de rosas.» 1 chas. Así como la Virgen aparece bajo muchas advocaciones
-como Nuestra Señora de Lourdes, de Fátima o de Guadalu-
Ahora comparemos esto con la actual procesión anual de pe-, pero siempre es recognosciblemente La Virgen, igual-
Miss America en Atlantic City, Nueva Jersey. Los focos explo- mente sucede con La Mujer. ,
tan el claroscuro como cirios votivos, guirnaldas de flores exu- La Mujer es también el icono omnipresente de la socie-
dan sus variados aromas, la orquesta funde las cuerdas fe- dad consumidora. Vendiendo cerveza, aparece popular y ale-
meninas y las trompetas viriles. Hay un momento solemne de gre. Vendiendo perlas, aparece lánguida y distante. Pero de-
suspense torturado, un toque de tambor, y finalmente la apo- trás de sus diversas teofanfas sigue siendo recognosciblernen-
teosis: una joven con proporciones anatómicas cuidadosa- te La Mujer. En la saludable sonrisa radiante de Miss Ameri-
mente prescritas y una «personalidad» ejemplar desfila sere- ca, su figura abiertamente sexual pero oficialmente virginal,
namente con cetro y corona hacia su trono. Ante los recepto- yen los punteles grabados con su nombre a su alrededor, per-
res de televisión en toda la nación las gargantas contienen el sonifica las aspiraciones fallidas y temores ambivalentes de
aliento y los ojos se humedecen. «Ahí viene ella, Miss Ameri- su cultura. «Ahí viene ella, vuestro ideal.»
ca ... », canta el pregonero. «Ahí viene ella, vuestro ideal.» Una Miss America está en una larga sucesión de reinas que se
nueva reina en el naciente culto de América por la Mujer ha remontan a Isis, Ceres y Afrodita. Cada una de las cosas, des-
sido coronada. de los elaborados tabús sexuales que rodean su persona hasta
¿Es meramente ilusorio o anacrónico el discernir, en la los dones simbólicos en su coronación, apunta a su remota
abigarrada pompa del tipo de Miss America, Miss Universo, ascendencia. Pero la prueba real viene cuando hallamos que
Miss College Queen, un residuo del culto de la diosa precris- la función ejecutada por La Mujer en nuestra cultura es pre-
tiana de la fertilidad? Quizá, pero los estudiantes de la histo- cisamente una función tan «ereligiosa» como lo fue la de Ci-

215
214
boles en la suya. Las funciones son idénticas: proporcionar La Mujer y de esta forma adquiere una identidad de mujer
una «identidad» personal segura para los iniciados y santifi- requeriría una descripción concienzuda de la adolescencia
car una estructura particular de valores. americana. Cabe poca duda, sin embargo, de que semejante
Consideremos primero la forma en que La Mujer confie- análisis revelaría ciertos paralelos chocantes con las prác-
re una especie de identidad sobre sus iniciados. Sirnone de ticas «salvajes» por las que los iniciados en los cultos de mis-
Bcnuvoir dice en El Segundo Sexo que «nadie nace mujer».> terios participaban en la vida mágica de su dios.
Una meramente nace hembra, y <ese hace mujer», según los Para aquellos avezados al proceso, el tortuoso fetiche noc-
modelos ysignificados proporcionados por la civilización. Du- turno por el que la joven americana tensa su cabello en me-
rante los siglos cristianos clásicos, podría aducirse, la Virgen chones tirantes. asegurados por clips de metal, puede tener
María sirvió en parte como este modelo. Con la Reforma, y poco parecido con las incisiones hechas en los brazos por los
especialmente con los puritanos, el lugar de María dentro del miembros de ciertas tribus africanas para asemejarse a su
sistema de símbolos de los países protestantes fue reducido totem, el tigre. Mas para un antropólogo que compare las dos
o eliminado. Hay algunos que pretenden que esta escisión formas de intentar parecerse al santo, la única diferencia pue-
constituyó un exceso de celo que depauperó grandemente la de ser que entre los africanos la tortura ha terminado des-
cultura occidental, una depauperación de la que nunca se ha pués de la iniciación, mientras que entre las jóvenes ame"
recuperado. Algunos incluso pretenden que el supuesto fra- ricanas tiene que ser repetida cada noche, un lujo que sólo
GlSO de los novelistas americanos de producir una sola gran puede proporcionar una cultura con abundante ocio.
heroína. (no tenemos ninguna Fedra, ninguna Anna Karenina) Volviendo ahora a un examen de la segunda función de
parte de esta falta autoimpuesta de un ideal femenino cen- La Mujer -apoyar y retratar un sistema de valores- puede
tral. ser útil una comparación con el papel de la Virgen en los
Sin entrar en esta fascinante discusión, ciertamente pode- siglos XII y XIII. Lo mismo que la Virgen presentó y sostuvo
mos estar seguros de que, incluso dentro del moderno Cato- los ideales de la edad que forjó la catedral de Chartres, como
licismo Romano americano, la Virgen María proporciona una Jo vio Henry Adams, igualmente La Mujer simboliza los va-
imagen de identidad para pocas jóvenes americanas. ¿Dónde lores y aspiraciones de una sociedad consumidora. (Miss Ame-
buscan, pues, el «modelo» que Simone de Beauvoir convin- rica es coronada no en la capital política, recuérdese, sino en
ccntcmcnte asevera que necesitan? Para la mayoría, el proto- Atlantic City o Miami Beach, centros asociados con el placer
tipo ele la feminidad vista en sus madres, sus amigas, y en las y la consumición.) Y no está enteramente libre de la explo-
imágenes multitudinarias a que son expuestas sobre la mass tación. Si los hombres a veces procuraron comprar con oro
media, es lo que hemos denominado La Mujer. las bendiciones de la Virgen a favor de sus causas dudosas,
En su significante monografía 1dentity and the Lífe Circle igualmente La Mujer ahora dispensa su favor carismático a
(eLa Identidad y el Cíelo de la Vída»), Erik Erikson nos re- relojes, neveras y afeitadoras eléctricas: por un precio. Aun-
cucrda que la identidad del niño no es modelada simplemente que La Mujer no ha construido ninguna catedral, sin ella el
sobre los padres sino sobre el «super-ego» de los padres.' Así colosal edificio de la persuasión masiva se desmoronaría. Su
pues, .al pretender forjar su propia identidad, la joven es lle- rostro y su tipo perfectamente estilizados nos llaman de to-
vada más allá de su madre a la imagen ideal materna, y es das las revistas y canales de televisión, trayéndonos a la visión
aquí donde se hace formativo lo que Freud llamó «las ideo- beatífica del paraíso del consumidor.
logías del superego ... las tradiciones de la raza y del pueblo», La Mujer no es la Virgen. De hecho es una especie de anti-
Es aquí también donde funciona La Mujer, confiriendo identi- madonna. En realidad subvierte prácticamente todos los valo-
dad a aquellas para quienes ella es -quizá nunca del todo res tradicionalmente asociados con la pobreza. la humildad,
conscientemente- la encarnación tangible de la mujer. el sacrificio de la Virgen. En un contraste sobrecogedor, par-
Describir la mecánica de este complejo proceso psicoló- ticularmente con el retrato bíblico de María en Lucas 1,46-55,
gico por el que Iasmuchacha americana participa en la vida de La Mujer no tiene nada que ver con «henchir de bienes a los

216 217
hambrientos», pregonando al contrario una interminable pro- arriba, a la consumieron competitiva, y al CInISmo ansioso.
liferación de lujos en los anuncios comerciales de la televi- Las diabólicas inseguridades sociales de las que promete li-
sión. La Mujer exalta a los poderosos, ensalza a los ricos y bramas siguen estando, por desgracia, allí, aun cuando haya-
no lleva a los hambrientos más que otra desesperación acu- mos purificado nuestros pechos, nuestra piel y nuestros bra-
mulada. Y así La Mujer afianza y atrae a un foco personal un zos aplicando sus óleos sagrados. Ella es una diosa despiada-
sistema de valores, tal y como está. En términos tanto socia- da que nos atrae cada vez más a la red de sus aceleradas oro
les como psicológicos, La Mujer, sea o no una diosa, cierta- dalías de lealtad. Como reina de los lujos en una economía
mente actúa como si ]0 fuera. que se expande, la plenitud que ella promete debe quedar
Quizás el elemento más irónico en el surgir del culto de siempre más allá del alcance de nuestras manos.
La Mujer es que el protestantismo casi completamente ha ¿Por qué ha fijado su atención obsesivamente el protes-
dejado de observarlo, mientras que los católicos romanos al tantismo en el desarrollo de la Marioiogía en el catolicismo
menos han ofrecido cierta evidencia de haber captado su sig- y no ha observado el nacimiento siniestro de este culto varn-
nificación. En algunos lugares, por ejemplo, se ha prohibido piresco de La Mujer en nuestra sociedad? Desafortunada-
a las mujeres católicas el participar en exhibiciones de belleza, mente, se debe a la continua incapacidad de los críticos teoló-
una norma no inspirada enteramente por la prudencia. Es gicos de reconocer la significación religiosa de los fenóme-
irónico que los protestantes hayan sido enemigos acérrimos nos culturales fuera del sistema religioso formal mismo. Pero
del culto a la dama mientras que los católicos han conseguido el nacimiento de este nuevo culto nos recuerda que la obra
asimilar más de uno en diversos puntos de la historia. del reformador no está nunca concluida. La mente del hom-
Si tenemos razón al asumir que La Mujer funciona en muo bre es realmente -como dijo Lutero- una factoría ocupada
chos aspectos como una diosa, entonces el culto de La Mujer en crear ídolos. La Mujer constituye una influencia mucho
demanda una cuidadosa crítica teológica protestante. Todo más penetrante y destructiva que la Virgen, y es a ella y a sus
cuanto funciona, incluso en parte, como un dios cuando en
altares omnipresentes a donde deberíamos dirigir nuestra
realidad no es Dios, es un ídolo. Cuando los reformadores y crítica.
sus vástagos puritanos criticaron el culto de María no lo hi-
cieron porque fueran antifeministas. Se opusieron a todo
Además de santificar una serie de valores falsificados, La
aquello -hombre, o mujer, o bestia (o dogma, o institución)- Mujer prepara su nocividad mutilando a sus víctimas en una
que usurpara en lo más mínimo las perrogativas que perte- cama procrústica de uniformidad. Esta es la «identidad» va-
necían solamente al Dios Todopoderoso. Como Max Weber cía que ella alcahuetea. Tomemos la pompa de Miss America
ha insistido, cuando los profetas de Israel despotricaron con- como ejemplo. ¿No son estos modelos virtualmente ejemplos
tra los cultos de la fertilidad, no tenían nada en contra de la indistinguibles de postadolescencia dc la clase media blanca
fertilidad. Hace falta una protesta no precisamente en con- realmente Jo mejor que podemos hacer? ¿Acaso no reflejan
tra de la sexualidad, sino contra el culto de la sexualidad. el ethas de una sociedad de producción masiva, en que el gc-
Así pues, la objeción protestante contra el presente culto nuino individualismo corrompe en cierta manera el efecto'
de La Mujer debe estar basado en la conciencia de que La limpio, precisado? Al igual que sus hermanas, las cuidadosa-
Mujer es un ídolo. Ella funciona como la fuente de valores, el mente calibradas «Rockettes», estas «bellezas» meticulosa-
dador de la identidad personal. Pero los valores que propor- mente mesuradas y alineadas en la pista de elección, presen-
ciona y la identidad que confiere son espurios. Lo mismo que tan una semejanza ominosa con el séquito sin rostro de ¡;a-
todo ídolo, ella es al fin de cuentas una creación de nuestras osesteppers y de mass exercisers intercambiables de socieda-
propias manos y no puede salvarnos. Los valores que ella re- des explicitamente totalitarias. En pocas palabras, ¿quién dice
presenta como satisfacciones últimas -comodidad mecánica, que esto es belleza?
éxito sexual, placer sin trabas- no tienen ningún significado La caricatura se hace completa en la elección de Miss U"i·
último. Conducen sólo a una interminable movilidad hacia verso, cuando Miss Rhodesia es rubia, Miss Sudáiricá es blan-
ca, y las bellezas orientales con una tradición totalmente
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diferente de belleza son forzadas a desplegar sus muslos y a muslos. Necesitan una imagen total de lo que significa ser
presentarse en bañadores Catalina con tacones altos. Miss un hombre. Y el «Playboy» de Hefner no titubea en decírselo.
Universo es tan universal corno lo seria un estereotipo ameri- ¿Por qué había de surgir semejante necesidad? David Ríes-
cano prefabricado de lo que debería ser la belleza. man ha alegado que la responsabilidad por la formación del
La verdad es que La Mujer no puede proporcionar la iden- carácter en nuestra sociedad se ha trasladado de la familia al
tidad que promete. Fuerza a sus iniciadas a torturarse con grupo de amigos y a los substitutos de la cuadrilla en la cla-
dietas morales y ordalías de belleza, pero aun así no puede se media.' Las cosas están cambiando tan rápidamente que
proporcionar la satisfacción que ofrece. Ella es Joven. ¿pero aquel que está equipado por su familia COn unos valores in-
qué ocurre cuando sus seguidores, a pesar de las muchas' ho- flexibles, sumamente internalizados, resulta incapaz de mar-
ras pasadas en el tocador, ya no parecen jóvenes? ¿Qué ocu- car el paso acelerado del cambio y de los variantes contextos
rre cuando, a pesar de todos los potingues y encantamientos, en que está llamado a funcionar. Esto es especialmente cier-
sus discípulos todavía sienten los dolores del abandono y la to en el área de los valores del consumidor hacia la cual es
soledad? ¿Y qué podemos decir de las jóvenes cuyas medidas, cada vez más orientada la «persona dirigida por otro•.
o «personalidad» (o color) no encajan dentro del «ideal» auto- Dentro de la confusa plétora de los signos de la masa me-
ritativo? dia y de los valores de la «pandilla», «Playboys llena un vacío
Después de todo, es Dios -no La Mujer- quíen es Dios. especial. Para el joven inseguro con recién adquirido tiempo
:m es el centro y la fuente de todos los valores. E.l libra a los libre y dinero, que todavía se siente incierto sobre sus habi·
hombres y a las mujeres de la cómoda uniformidad de las lidades de consumidor, «Playboy» proporciona una guía com-
deidades culturales, de forma que puedan refocilarse en la prensiva y autorizada a su nuevo mundo antes prohibido, al
lujuriante diversidad de la vida que Él ha provisto. La identi- que ahora tiene acceso. Le dice no sólo quién tiene que ser;
dad que E.l confiere libera a los hombres de todas las seudo- le dice también cómo serlo, e incluso proporciona salidas de
identidades de ser sí mismos, de cumplir su destino humano consolación para aquellos que secretamente sienten que no
sin tener en cuenta el que sus rostros o tipos encajen en al- lo han conseguido completamente.
gún «ideal» abstracto predeterminado. Como don de :E:I, el Al dar tanto la imagen normativa de identidad como los
sexo es libertado tanto de los cultos de la fertilidad como de medios para conseguirla, «Playboy» confía en una cuidadosa
la explotación comercial para convertirse en la cosa neta- integración de texto ilustrado y material de anuncios. La re-
mente humana que Él pretendió que fuera. Y puesto que ello vista de «comics» que apela a una generación más joven con
es uno de los pocos temas que hemos dejado sin empaque- un problema análogo, hábilmente entremezcla ilustraciones de
tar o clasificar> no lo sacrifiquemos demasiado precipitada- hombres increíblemente musculosos y mujeres con senos ex-
mente en el altar omnívoro de Cibeles. cesivos con anuncios de artilugios para desarrollar el cuer-
po y suplementos de goma-espuma. Y así a los lectores estre-
chos de pecho de estas revistas de ambos sexos se les pro-
El Playboy, ilustrado por la revista mensual de dicho nom- porciona concienzudamente tanto los fines como los medios
bre, hace para los muchachos lo que Miss America para las para conseguir una marca espuria de madurez. «Playboy» me-
chicas. A pesar de todas las acusaciones de lo contrario, la in- ramente continúa la táctica de la revista de «comícs» para
mensa popularidad de esta revista no debe atribuirse sola- el grupo de edad superior. Puesto que dentro de toda crisis de
mente a las mujeres «imponentes». Pues su mero nudismo no identidad, sea en la adolescencia o en los veintes, generalmen-
puede competir, en su aspecto pictórico, con competidores de te hay un problema de identidad sexual, «Playboy» habla a
la talla de «Dude) y «Escapade». «Playboy» atrae a un grupo aquellos que desesperadamente quieren saber qué significa ser
sumamente móvil, crecientemente opulento de lectores jóve- un hombre, y concretamente un macho, en el mundo de hoy.
nes, en su mayoría de los dieciocho a los treinta años, que Pero la imagen del hombre y los medios para su conse-
quieren mucho más para el acervo de sus lecturas que senos y cución exhiben una notoria consistencia en «Playboy•. El con-

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minado, cesa la función de la compañera de juego; así ella
sumidor hábil es frío y sereno. Saborea coches deportivos,
debe comprender las reglas del juego. Como el joven apuesto
licores, alta fidelidad y selecciones de club de libros con un
en una caricatura de «Playboy» dice a la joven desgreñada y
aplomo casual, despreocupado. Aunque ciertamente debe te-
n.,er y usar el último item de la consumición, no debe permi- desnuda que está abrazando apasionadamente: .«¿Por qué
ur el llegar a sentir excesivo apego a ello. El estilo cambiará hablar de amor en un momento como estc?».
Y. él debe estar siempre presto a ajustarse. Su ansiedad per- La ficción de la revista provee el mismo género de sexo
sistente de que pueda mezclar las bebidas incorrectamente, severamente departamentalizado. Aunque los editores recien-
gustar un grupo de jazz que está pasado, o llevar el estilo de temente han revestido el contenido de «Playboy» con contri-
corbata del año pasado, es consolada por un tono autorita- buciones de Hemingway, Bemelmans. e incluso una traduc-
:io en «Playboy», junto al cual las encíclicas papales resultan ción de Chéjov, la serie regular de historias confía en una
Irresolutas. fórmula redundante y predictible. Un afortunado joven, bien
«No titubee, se le dice, este chaleco viril es lo que todo soltero o un tanto menos que idealmente casado -un perso~
hombre de buen gusto desea para la estación de otoño.» Las naje con quien los lectores no tienen dificultad alguna en idcn-
dudas tenaces sobre su masculinidad son extirpadas por la tíficarse- se encuentra con una mujer despampanante y se-
firme seguridad de que «los verdaderos hombres demandan ductora que no hace sobre él otras demandas que el sexo. Es
este humo ásperamente masculino» (anuncio de cigarros). el doblaje en prosa de la playmate de ojos frias pero sangre
Aunque «las mujeres se desmayarán por ti, no importa lo que ardiente de la contracubierta.
prometan, no las invites a fumar. Este cigarro es sólo para Presionando vigorosamente en la vida de fantasía de todos
hombres». Una cazadora de cuero es descrita como «lo más los jóvenes americanos, los escritores utilizan para sus he-
masculino desde el hombre de las cuevas». Qué hay que ser y roínas estereotipadas la maestra del héroe, su secretaria, una
cómo hay que serlo quedan en una claridad meridiana. vieja amiga o la mujer que guarda su coche en el garaje
Como el ser macho necesita algún género de relación con donde él trabaja. El tema es siempre una experiencia sexual
las hembras, «Playboy» intrépidamente afronta este proble- casual pero saturante, pero sin que entrañe ninguna alianza
ma también, y lo resuelve por la aplicación consistente de la en absoluto. A diferencia de las mujeres que conoce en la vida
misma fórmula. El sexo se convierte en uno de los ítems de real, las amigas de ficción de los lectores de «Playboy» cono-
la actividad de placer que el avispado consumidor de placer cen su lugar y no piden nada. No presentan peligro alguno de
maneja con su característica habilidad y desapego. La mujer compromiso permanente. Como todo buen accesorio, son se-
se convierte en un «accesorio deseable» --en realidad indis- parables y disponibles.
pensable- del playboy.
Muchos de los anuncios corroboran la identificación sexo-
En una columna consultorio titulada «El consejero del
accesorio de otra forma: atribuyendo características femeni-
Playboy», preguntas sobre equipo del fumador (cómo domar
nas a los objetos que venden. Así un anuncio a toda página
una pipa de espuma), preparación de cócteles (cómo mezclar
del MG asegura que este coche no solamente es «la más sua-
un Fiebre Amarilla), o si hay que llevar o no tirantes con cha-
leco, alternan con preguntas sobre qué hacer con las chicas ve máquina de placer» en la carretera y que el tener uno equi-
que complican el principio cardinal de despreocupación bien vale a una (aventura de amor», sino que aún más Importante,
sugiriendo matrimonio o por algún gesto impulsivo hacia una «tú lo llevas a él: él no te lleva a ti». El anuncío termina con
relación permanente. La respuesta infalible del oráculo nunca la pregunta equívoca: «¿Es una cita?» 5
varía: el sexo debe ser contenido, a toda costa, dentro del «Playboy» insiste en que su mensaje es de liberación. Su
área recreo-entretenimiento. No la dejes ponerse «seria». evangelio nos libra de la cautividad de la «brigada puritana de
Después de todo, el rasgo más famoso de la revista es su gazmoños». Solemnemente hace una cruzada a favor de la
foto mensual a toda plana de una playmate. Ella es el símbolo «franqueza» y publica centenares de cartas felicitándole por
por excelencia del sexo recreacional. Cuando el juego ha ter- su «sinceridad» sin rubores. Sin embargo todo el fenómeno

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del que «Playboy» es sólo parte, ilustra vívidamente el hecho no pide nada del observador.•Tú la llevas a ella; ella no te
terrible de un nuevo género de tiranía. lleva a tí.» El terror del sexo, que no puede ser separado de
Aquellos que son liberados por la tecnología y la prospe- su éxtasis, queda disuelto. Pero este intento fútil de reducir
ridad creciente a nuevos mundos de placer ahora se con- el mysterium tremendum. de lo sexual fracasa en el intento de
vierten en los angustiados esclavos de los tiránicos árbitros resolver el problema de ser un hombre. Pues la sexualidad es
del gusto. Obsequiosamente esperando la última señal de lo la forma básica de toda relación humana, y aquí estriba su
que es frí? y chabac~o, son paralizados por el temor de que terror y su poder.
puedan oir pronunciada sobre ellos aquella terrible senten- Karl Barth ha llamado a esta forma relacional básica de la
cia entonada ocasionalmente por el «Consejero de Playboys»: vida del hombre Mitmensch, cohumanídad,s Esto significa
.You goofedl» . que el hacerse plenamente humano, en este caso un macho
El ocio de esta forma es sumido en una emulación apre- humano, requiere no tener al otro totalmente a disposición
hensiva; su potencial liberador queda transformado en una mía y de mis designios -mientras yo permanezco no entrega-
coacción autodestructiva de consumir sólo lo que está «de do-- sino exponerme a mí mismo al riesgo de encontrarme
moda». «Playboy» reduce la Palabra del Altísimo a una sección con el otro por una autoexposición recíproca. La historia de
del mundo consumidor, pero es una palabra de esclavitud, no la negativa del hombre a comprometerse se remonta a la his-
de libertad. toria del Edén y está expresada por el deseo del varón de
y tampoco la doctrina sintética del hombre de «Playboy» controlar a la otra más que ser con la otra. Básicamente es
resistirá la prueba del escrutinio. Los psicoanalistas constan- el temor de ser uno mismo, una falta de «el valor de ser »,
temente nos recuerdan cuán profundamente arraigada está Así pues, toda crítica teológica de «Playboy» que dispa-
la sexualidad en el ser humano. Pero aunque no nos lo recor- re contra su «lujuria. dará completamente fuera del blanco.
daran, pronto los descubriríamos nosotros mismos. Por mu- «Playboy» y sus imitadores con menos éxito no son «revistas
cho que al macho humano le gustara terminar su relación con sexuales» en absoluto. Son básicamente antisexuales. Diluyen
una mujer como si desenchufara el stereo, o la guardara para y dísípan la auténtica sexualidad reduciéndola a un mero
fines especiales como una chaqueta de pelo de camello, sabe accesorio, manteniéndola a .una distancia segura.
que realmente no puede hacerlo. Y todo aquel que tenga un Precisamente porque estas revistas son antisexuales me-
mínimo de experiencia con mujeres sabe que no puede hacer- recen la clase más cuidadosa de crítica teológica. Fomentan
se. Quizá sea esta la razón por la cual los suscriptores a «Play- una doctrina herética del hombre, que está en oposición día-
boyo descienden tan bruscamente después de la edad de trein- metral con la d?ctrina bíblica. Para el hombre de «Playboy»,
ta años. los otros, especialmente las mujeres, están para él. Son sus
«Playboy», realmente se alimenta de la existencia de un te- accesorios de placer, los utensilios de su juego. Para la Biblia
mor reprimido de compromiso con mujeres, que por muchas el hombre sólo llega a ser plenamente hombre cuando él es
razones está todavía presente en muchos americanos adultos para el otro.
en otros aspectos. Y así la versión «Playboy» de la sexualidad Las críticas moralistas de «Playboy» fracasan porque su
se hace más irrelevante a medida que se consigue una autén- antímoralismo es uno de los pocos lugares en que «Playboys
tica madurez sexual. tiene razón. Pero si los cristianos llevan el nombre de Aquel
La crisis de identidad viril a la que apela «Playboy» tiene que fue verdaderamente hombre porque estuvo totalmente
en sus raíces un profundo temor del sexo, un temor que está entregado a «el otro», y si es en ~l en quien conocemos quién
incómodamente combinado con la fascinación. «Playboy» pug- es Dios y cuál es el destino de la vida humana, entonces de-
bemos ver en «Playboy» el último episodio -y el más un-
na por resolver esta antinomia reduciendo las proporciones
de la sexualidad, su poder y su pasión, a un objeto de con- tuoso- de la negativa del hombre a ser plenamente hombre.
sumición ernpaquetable. Así, en la iconografía de «Playboy» La libertad para una sexualidad madura viene al hombre
la mujer desnuda simboliza la accesibilidad sexual total, pero sólo cuando es libertado de los poderes despóticos que lo fuer.

Pe 13. 15
224
zan a encajar en patrones fijos de comportamiento. Tanto en vez áe jugar a prendas. Pero las personas cogidas en estos
Miss America como el «Playboy» ilustran semejantes poderes. cambios trascendentales todavía aprenden, aunque con gui-
Cuando ellos determinan la vida sexual del hombre, lo tienen ños y evasivas, el mismísimo código de total abstinencia pre-
en cautividad. Impiden que llegue a la madurez. Representan marital que fue imbuido a Priscilla Alden.
el peligro constante de recaer en la servidumbre tribal que De esta forma hemos creado para los adultos jóvenes sol-
siempre ronda a la sociedad secular, una amenaza de la que teros una combinación particularmente desdichada de am-
repetidamente le avisa la palabra liberadora, secularizadora bientes emocionales. Son constantemente bombardeados -por
del Evangelio. medio de estilos de vestir, diversiones, anuncios, etcétera-
con lo que quizá constituya la fuerza más hábilmente trazada
de estimulantes eróticos que jamás ha sido amasada. Sus te-
Residuos de virtudes tribales meres y fantasías sexuales son estudiados por investigadores
motivacionales y despiadadamente explotados por los buho-
Igualmente azaroso para la seguridad sexual, sin embar- neros de la mass media. El seno exuberante de Elizabeth
go, es el señuelo de la cultura burguesa, el período que acaba- Taylor decora carteleras, y cantantes de cuello caballuno can-
mas de dejar recientemente, al menos en muchísimos aspec- turrean sus roncas invitaciones a los transeúntes.
tos. En el área de la ética sexual este período nos habla a tra- y sin embargo transmithnos a nuestra juventud, inaltera-
vés de las prácticas sexuales de nuestros pasados puritano y da, una serie de tabús de comportamiento que, en una socie-
victoriano. Como la melodía de esta ética todavía resuena, dad saturada de sexo parece diabólicamente creada para pro-
nuestra ética sexual queda prisionera en el fuego cruzado de la ducir al alto nivel de duplicidad y desesperación.
contradicción y la confusión. Para ilustrar esta tensión, tome- ¿Por qué hemos construido deliberadamente un desequi-
mos el ideal tradicional de la castidad premarital. librio grotesco en nuestro medio moral psicológico? Evidente-
Escojo esto no porque crea que realmente es el tema cla- mente porque queremos tener el pastel y comerlo también.
ve. Parece claro, sin embargo, que para muchos adultos jóve- Queremos refocilarnos a la mesa de una sociedad opulenta
nes hoy día «acostarse o no acostarsee " parece la Gran Cues- cuya continua prosperidad, se nos dice, necesita un mercado
tión, y creo que las razones que aducen tan vigorosamente constantemente ensanchado. Y el sexo lo vende todo. Al mis-
merecen una investigación. Tres aspectos del problema requie- mo tiempo queremos acariciar nuestros recuerdos tradíciona-
ren una atención particular: 1) por qué el sí o el no de la cas- les de peregrinos y de piedad, incluyendo el código sexual de
tidad premarital es más crítico para los adultos jóvenes hoy Massachusetts Bay. La contradicción inherente se pone al rojo
dia que en el pasado; 2) por qué las respuestas que general- vivo en la ya atormentada psique del adulto joven soltero.
mente se dan a esta pregunta o no son oídas, o proporcionan Las contradicciones esenciales de nuestra sociedad, como
poca guía, y 3) qué debe decirse, si debe decirse algo, sobre dicen los marxistas, están concentradas en su proletariado.
el asunto. En una sociedad sexualmente explotadora, la subcultura de
Rechacemos desde el principio. toda deducción kinseyana la juventud se convierte en el proletariado psicológico, reco-
de que lo que se hace debería determinar lo que debe hacerse. ge la cola de nuestra hipocresía. Expuestos a todos los esti-
Pero admitamos francamente que nuestra cultura ha sufrido mulantes que tienen los casados, a los jóvenes se' prohibe la
cambios drásticos. Aunque nuestro puritano estilo de vida se forma socialmente aceptable de satisfacción. La negativa está
ha desvanecido casi completamente, permanece la ética puri- expresada tanto en las leyes del reino como en los tabús ofi-
tana del sexo, al menos en el papel. Hemos cambiado vesti- ciales de la cultura. La ejecución, sin embargo, es esporádica;
dos hasta los tobillos por bikinis. Hacemos camas redondas y, puesto que las señales son tan confusas y contradictorias,
los adolescentes sospechan que todo no es más que un disi-
• 700 bed or not to be4. Alude claramente al famo.oo mon610g0 mulo gigantesco.
4e Hamlet: 700 be or not to be. (N. del 7O.J. No es de extrañar que el beatnik, que rechaza tanto las se-

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ñales de la mass media como las costumbres sexuales, se con- más clara. No es que los adultos jóvenes estén exentos de culo
vierta en el héroe secreto de muchos jóvenes. pa. Ellos comparten la culpa de perpetuar los mismos valores.
Para hacer las cosas un poco más penosas, hemos dejado Pero también ellos se consideran las víctimas de una especie
prudentemente a Jane y a loe más soledad y permiso en sus de mascarada cultural. Se les muestra una cosa, se les dice
citas de lo que jamás tuvieron. Esto se extiende mucho más otra, y nunca saben cuándo la sociedad hará un guiño y cuán-
'allá de los dormitorios de Harvard. Me pregunto si Henry do los fustigará. Su sospecha de que son el hazmerreir en este
Ford se percató jamás de que su invento sería considerado contubernio gigante está expresada en su creciente demanda
por muchos no primariamente como medio de transporte, de que juguemos limpio en este asunto.
sino como el substituto en la sociedad urbana de la «gruta de Ahora podemos volver a la cuestión de por qué, en medio
los duendes» de Keats. de este carnaval esquizofrénico de lascivia y mojigatería, el
Recuérdese también que las citas (y con ellas los diversos Evangelio cristiano parece ofrecer tan poca guía positiva.
tipos de caricias) ahora llegan al sexto grado. Los jóvenes Creo que la respuesta a esta pregunta es que la mayoría de los
están expuestos de esta forma a un período más largo, y mu- adultos jóvenes no perciben la ética sexual cristiana como
cho más intensamente, a Ia mutua exploración de regiones eró- «evangélica», es decir, como buenas noticias. No están oyendo
genas, que es el modelo americano de cortejo. El único con- el Evangelio como buenas noticias y por consiguiente no es-
sejo que reciben es «No vayas demasiado lejos», y general- tán oyendo el Evangelio en absoluto, sino otra cosa.
mente se espera que sea la chica quien fije la línea. El teólogo alemán Friedrich Gogarten afirma que los dos
Para el tiempo en que la chica que comienza las caricias peligros más serios de los que el Evangelio debe ser protegi-
a la edad de trece años alcanza la edad matrimonial, ha tra- do son: a) ser disuelto en un mito, y b) quedar fosilizado en
zado un número terrible de líneas. Si está realmente impresio- una religión de Ley.' En ambos casos deja de ser el Evange-
nada con su deber religioso de evitar el intercurso sexual, lio. Cuando examinamos lo que ha ocurrido al Evangelio al
probablemente habrá dominado, para la edad de veintiún tocar el área del sexo, evidenciamos que ambas distorsiones
años, todas las estratagemas para conseguir una especie de se han establecido en él.
clímax sexual, mientras que simultáneamente impide que ella El Evangelio viene al embrollo sexual de la mayoría de los
y su compañero crucen la línea sacrosanta. adultos jóvenes no como un sí liberador, no como la Buena
Lo que hace esta actitud de bordear la línea para inhibir Nueva de Dios librándole para ser persona y parte de la co-
sus oportunidades de un ajuste feliz en el matrimonio es una munidad. Viene más bien como un residuo de la Cristiandad
cuestión que ahora está ocupando la atención de los psicólo- cultural y un surtido de confusas convenciones. Para que pue-
gos y consejeros matrimoniales. Un psicólogo especializado en da ser oído una vez más como Evangelio debe ser desmitizado
el comportamiento sexual observó recientemente que si los y deslegalizado.
americanos se hubieran propuesto conscientemente trazar un Volvamos primero a la labor de desmitizarla de pasajes
sistema que produjera la máxima lucha marital y premarital sueltos de folklore sexual con los que ha sido confundido.
para ambos sexos, apenas podríamos haber inventado un sis- Aludiré a dos de los muchos motivos míticos que ofuscan el
tema de procederes de citas sexualmente más saboteador que Evangelio en su relación con la conducta sexual. Primero, el
el que tenemos hoy día. Esto puede ser una exageración, pero ideal del amor romántico, que Denis de Rougemont ha remon-
sospecho que la inherente hipocresía del tabú cultural y los tado al paganismo y que se presenta siempre fundido con las
.modelos de conducta que engendra deben tener una conside- ideas sobre el sexo de cualquier joven arnericano.s Segundo,
rable influencia negativa en el matrimonio. la obsesión occidental con el intercurso coital como la sexua-
Añádase a esto el hecho de que la penicilina y los contra- lidad normativa y, por consiguiente, como aquello que define
conceptivos orales pronto eliminarán los últimos pretextos el contenido de la castidad y la virginidad. La identificación
para evitar el coito premarital, y la razón para las murmura- es ahora tan completa que, como recientemente señaló Theo-
ciones de descontento con los modelos tradicionales se hace dor W. Adorno, el intercurso ahora significa coito"

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Tanto el ideal romántico como la identificación del inter- espontáneamente al final de una noche de caricias progresi-
Curso con el coito son acrecencias culturales que se han in- vamente intensas. Embarazos indeseados, abortos relaciones
corporado a la norma de la castidad premaritaJ. La combina- familiares rotas y carreras frustradas son el resuÍtado inevi-
ción ha obnubilado de tal manera el poder liberador del Evan- table.
gelio q,:e. apenas puede oirse a causa de ellos, y el Evangelio Una solución es amonestar a todos a evitar todo contacto
es percibido frecuentemente como algo que dice casi todo lo físico que pudiera subir en espiral hasta el intercurso. Mas
Contrario de lo que en realidad deberia decir. ¿hasta qué punto es sano o compasivo este consejo en una so-
El ideal del amor romántico es la más evidente excrecen- ciedad donde los diversos tipos de caricias son la única forma
cia mítica. Conduce muchas veces a la creencia, especialmente socialmente aprobada para resolver tensiones exacerbadas por
entre las chicas, de que ciertas formas de intimidad se han una cultura sexualmente saturada? Las caricias a veces llevan
hecho cada vez menos reprensibles cuanto más «amas» al al intercurso, pero no siempre. La mayoría de las veces no su-
chico. Las celadas en esta curiosa amalgama de nuestro Gal ced~. Intentar abolirlas mientras retenemos nuestras pros-
Sunday y santa Teresita son múltiples. Entre los adolescen- pendad y nuestra publicidad afrodisiaca seria incluso menos
tes de todas las edades, el amor ha negado a significar mera- honrado que el fariseismo de predicar y guiñar el ojo.
mente un vago cosquilleo emocional. Es «esa antigua magia Otro antídoto es simplemente desramantizar el sexo. Esto
negra, ... cuyos dedos de hielo suben y bajan de mi espinazo». significaría instar a los jóvenes que de todas formas van a
La creencia de que el amor es la única base honesta para tener intercurso (y que, bajo estratos de autoenzaño infruc-
el sexo fuerza a incontables doncellas a unos esfuerzos an- tuoso, saben que lo tendrán) a aceptar toda la responsabilidad
gustiosos por justificar su inconsciencia al enamorarse y de- por su conducta y a tomar las medidas necesarias para evitar
senamorarse de todo un desfile de compañeros. Naturalmen- el embarazo.
te, las oportunidades de engaño propio son interminables, y Semejante solución, aunque más realista, tiene casi tan
e~ ~~sultado es con frecuencia un cinismo agrio sobre la po- pocas oportunidades de aceptación como la primera. Necesita-
sibilidad de llegar realmente a amar a alguien. ría disipar las ilusiones del amor romántico y sugerir que los
Además, la ecuación sexo .Y amor romántico prepara un jóvc;nes ponderan sobriamente a la luz del dia lo que están
inevitable curso ele colisión. El conflicto (curre porque, aun- haciendo realmente. Pero también requeriría que nuestra so-
que las chicas tienden a «pasar la raya» sólo con un chico que ciedad afrontara de lleno la doblez y la soflama de sus cos-
ellas creen «amar», muchos chicos, como muestra el soció- tumbres sexuales, y esto nadie quiere hacerlo realmente. y así
logo Winston Ehrmann en su Premarital Dating Behavoir la magia negra, los achuchones y los embarazos probablemen.
(<<Comportamiento Premarjtal en las Citas» ),10 se detendrán te continuarán.
antes del intercurso con chicas a quienes «aman» o «respe- Un segmento más testarudo y engañoso del folklore que
tan», aunque irán hasta donde puedan con otra chica. Así ha sido igualado con la doctrina de la castidad premarital es
pues, las chicas asocian el Sexo con el amor romántico mucho algo que raramente es discutido abiertamente: la curiosa su-
más que los chicos, y las heridas emocionales que surgen posición de que una persona que no ha experimentado el in-
de esta contradicción con frecuencia duran hasta bien entra- tercurso coital permanece virgen, no importa lo que él o ella
da la vida de casadas. hayan hec?o.. Este pop,:,lar juego de manos explica en parte
Como las chicas sienten que deben ser arrastradas a la el descubrimiento de Kmsey de que, aunque la incidencia dcl
experiencia sexual por algo «más grande que nosotros dos», intercurso premarital entre las mujeres solo ha aumentado
con frecuencia dejan de tomar las precauciones contra el em- constantemente, las caricias premaritales de todas las varieda-
barazo que de otra forma tomarían. En cierto modo no parece des han ascendido vertiginosamente.
romántico salir con un chico, habiendo preparado de ante- El hallazgo de Kinsey podria ser comprobado por el ob-
mano el ser arrebatada. Por consiguiente, muchos casos de in. servador más casual de la escena de un colegio americano. El
ter-cur-so no son «planeados», sino que ocurren más o menos número de estudiantes que no lo hacen es deleznable. Un nú-

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mero creciente lleva regularmente sus besuqueos hasta el cuas sin coito deberían saberlo; Y tampoco puede restringirse
punto de un juego sexual subido yhasta el orgasmo. Una des- el fenómeno «una carne» al burdel.
carada joven graduada de un colegio universitario denomina- San Pablo sabía que ninguna relación sexual podría ser
cional me aseguró recientemente con desparpajo que aunque meramente física sin dejar de ser realmente sexual en el sen-
se había besuqueado hasta el orgasmo cada fin de semana tido plenamente humano de la palabra, Esta es la razón por
durante dos años, nunca había llegado «hasta el fin de la la que la playmate de la revista mensual de la domesticación
cosa». Su castidad premarital estaba intacta. del sexo como un objeto meramente de recreo, simplemente
¿Realmente 10 estaba? Sólo, deduzco, por la definición no es válida. Pablo realmente apreció el sexo más profun-
más técnica de lo que querernos decir con «preservar la vír- damente que Hugh Hefner. Esperaba más de él. El sexo es
ginidad», Es verdad que algunos escritores abogan por seme- ciertamente placer, pero hacerlo simplemente placer es de-
jante orgasmo no coítal como la forma «más segura» de que sentrañarlo y debilitarlo. En ese caso con el tiempo deja de
los solteros lleguen al clímax sexual. Por muy desagradable ser incluso placer.
que pueda parecer a algunos esta idea, es inmensamente ím- Cuando se desmitifica, la ética sexual evangélica resulta
portante percatarse de que la enseñanza tradicional de la Igle- una invitación a la vida juntos en una comunidad de egos
sia ha funcionado realmente de tal manera que presta un apo- personales. El Evangelio nos libra de la necesidad de recu-
yo considerable a esta teoría. El ideal de la castidad premarí- rrir al autoengaño romántico y a la justicia de las obras por
tal es entendido generalmente como algo que asevera que, los que revestirnos nuestra promiscuidad bajo el manto de
aunque los besuqueos son discutibles, la frágil perla de la vir- la virginidad técnica. Librándonos de la mitología e intro-
ginidad sigue intacta mientras se haya evitado el coito. Este duciéndonos en la historia, Jesucristo nos deja ver que el ma-
mito ha ayudado a abrir las compuertas a una oleada de pro- ravilloso haz de privilegios y responsabilidades en que nos
miscuidad no coi tal. encontramos como seres humanos es algo por 10 que somos
Aquí podría recibir fuerza el proceso de desmitización si responsables. Pero (cómo ejercemos esta responsabilidad?
observamos la insistencia de san Pablo (en I Corintios 6, 15-16) En este punto la marcha se hace más dificultosa. Todo
de que las uniones con intención sumamente casual, por ejem- esfuerzo por detener la degeneración del Evangelio en una
plo con prostitutas, nos envuelven, sin embargo, en una rela- especie de Ley será considerada en algunos círculos como an-
ción que es inevitablemente mucho más honda de lo que no- tinomianismo, la creencia de que los preceptos de la Ley no
sotros regateamos. Nos «hacemos una carne». D. S. Bailey ligan a los cristianos. Toda ética del Evangelio, sin embargo,
llama a esto «una penetración psicológica... absolutamente pide más madurez y más disciplina que la ética de la Ley. La
excepcional según los standards del siglo 1».11 ética evangélica es por naturaleza más arriesgada. Debernos
San Pablo vio el hecho chocante de que como seres hu- correr este riesgo ya que el Nuevo Testamento insiste ine-
manos tenemos y somos cuerpos. :esta es una cuestión que quivocadamente en que es el Evangelio y no la Ley lo que sal-
ha sido explorada ampliamente por filósofos contemporáneos va. ¿Cómo, pues, podemos comenzar a «deslegalizar» el Evan-
como Gabriel Marcel y Maurice Merleau-Ponty. Pablo vio que gelio cuando está en tela de juicio la conducta sexual?
el sexo -a diferencia del derrame, por ejemplo- no es sim- El Evangelio se dirige a las personas; la Ley sólo ve he-
plemente una actividad fisiológica sino también «corporal» chos. Uno de los puntos flacos de la formulación ética tradi-
(somática), Nos envuelve en los niveles más profundos de cional de la castidad premarital estriba en su incIusividad
nuestra identidad personal. arrolIadora y carencia absoluta de discriminación. Reducido
Pero ¿por qué limitar la penetración de san Pablo sola- a un precepto, el ideal de la castidad premarital no permite
mente al intercurso coital, o a contactos con prostitutas? La distinción alguna entre el intercurso de parejas prometidas,
mera evitación del coito no exime a nadie de convertirse en por ejemplo, y la fría explotación de las chicas de la escuela
«una carne» con otro. Todas las «vírgenes» que son promís- superior en veladas de fraternidad. Ambos son transgresiones

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de la Ley, y no hay campo libre entre la virginidad y la no La ética evangélica deja de ser Ley y una vez más se con-
virginidad. vierte en Evangelio cuando la Palabra libra a las personas de
Por consiguiente surge junto con la virgen técnica su som- los convencionalismos culturales y presiones sociales, cuando
bría contrapartida, la mujer técnicamente caída: la chica que, las personas descubren su sexualidad como un delicioso don
porque una vez consintió al intercurso, ahora se siente perma- de Dios que los liga en libertad y responsabilidad con sus
nentemente mezclada entre un rebaño de cabras. Ha cruzado prójimos. Pero ¿cómo hacer que este Evangelio sea oído por
el Estigio sexual y no existe viaje de vuelta. Ya que no puede los adultos jóvenes en la sociedad scxualmente rapaz de nues-
presentarse a su esposo en toda su pureza en la noche de bo- tros días?
das, ¿por qué no dejar que «ruede la bola»? Antes de responder a esta pregunta debemos admitir que
Su autocondenación surge en parte porque no ha oído hemos creado una serie de condiciones culturales en que la
la buena nueva. Ella ha percibido la enseñanza tradicional responsabilidad sexual se hace inmensamente difícil. En nues-
como una ley. La Ley sin el Evangelio es arbitraria y abstrac- tro Xanadu americano, las exhortaciones a la continencia in-
ta. No puede discriminar entre los casos. Y no tiene ninguna dividual son casi tan inútiles como instar a los hombres de neo
palabra de consuelo para los transgresores. Por consiguiente. gocios a evadir el motivo de la ganancia.
para la creciente proporción de los jóvenes que ya han teni- Es extraño cómo, incluso entre personas que ven con cla-
do un intercurso sexual, la norma de la castidad premarital ridad meridiana que el crimen, la ilegitimidad, los narcóti-
simplemente no es válida. Y puesto que para muchos apare- cos y la pobreza son en gran parte problemas estructurales,
ce como el único modelo que la Iglesia acepta sobre este todavía interpretan el incremento en la experiencia sexual
asunto, deducen la conclusión de que la Iglesia no tiene nada premarital como un desmoronamiento en la moral personal.
que decirles. Pero la farsa está a punto de concluir. Nuestro esfuerzo
La predicación del Evangelio también comporta la predi- febril por encubrir una sociedad movida por impulsos por el
cación de la Ley: la exposición de los falsos absolutos de los sexo y el statu qua, con una serie de costumbres de noviaz-
que uno es liberado. Negativamente esto significa poner en go victorianas se está desmoronando precipitadamente. Debe-
claro las imágenes desvirtuadas del sexo de las que el Evan- mas dirigir nuestros disparos más hacia la «mística femenina»
gelio nos libra. Positivamente, ello supone la protección del y al mal empleo del sexo por la cultura de «relaciones públi-
sexo como actividad plenamente humana contra todos los cas» que hacia el desventurado ofensor personal.
principados y potestades que procuran deshumanizarlo. En Esto quizá suponga algunas cuestiones más candentes so-
nuestros días todo esto incluye las fuerzas, tanto dentro como bre la limitación del uso deliberado del estímulo sexual en la
fuera, que pervierten el sexo en una técnica de compraventa. venta 0, incluso más radicalmente, sobre el mérito de un sis-
un medio de engrandecimiento personal, un arma para la re- tema económico que parece requerir una constante perver-
belión contra los padres, un objeto de diversión, una forma sión de la sexualidad para sobrevivir. La explotación comer-
de obtener entrada a la c1ique verdadera. o bien -ténganlo cial de los impulsos sexuales -no precisamente las call girls-
en cuenta los lectores- un acto devocional con cierta especie es nuestra forma más seria de prostitución hoy día.
de significación religiosa. Cuando pasamos de la sociedad al individuo, especialmente
Ser liberados de la «esclavitud de la Ley" significa ser li- con el joven soltero, debemos evitar el ofrecer una simple
berados de estos poderes deshumanizadores. También signi- respuesta sí-o-no a la pregunta de la castidad premaritaJ.
fica ser liberados de esas presiones diabólicas hacia el con- Naturalmente esto sonará corno una evasión, pero toda res-
formismo subcultural que pone a tantísimos adolescentes a puesta simple se rebaja al intento chabacano de supersim-
merced de cuanto esté «dentro» del momento. La libertad se- plificar la cuestión, de reducir todos .ios embrollos ~e l~ se-
xual en Cristo, en un caso concreto, significa que una cole- xualidad premarital a una sola decisión, Y los eclesiásricos,
giala acosada puede decir no a un Don Juan empalagoso sin permitiendo que el Evangelio degenere c~ fol~~ore.~ un man-
sentir que ella es desesperadamente «chapada a la antigua», dato, han contribuido a esta fatal superslmplificación.
234 235
blica la promiscuidad de los fariseos sexuales y la sutil explo-
No creo que una ética evangélica del sexo pueda reducirse tación que envenena incluso las más inmaculadas relaciones
a una respuesta de plano a esta cuestión ponderada sin de- platónicas. .
pauperarlo y sin adulterarlo. En vez de registrar una respues- Por definición, «premarital» alude a las personas que pien-
ta, el Evangelio formula una pregunta por sí mismo (como san casarse con alguien algún día. La conducta sexual pre-
Jesús mismo lo hizo con tanta frecuencia en semejantes pre- marital, por consiguiente, debería servir para corrob~rar l.as
gun tas). Pregunta cómo puedo fomentar mejor la madurez de oportunidades de éxito sexual y fidelidad en el matn,?omo,
aquellos con quienes comparto los tormentos y los éxtasis y debemos afrontar la verdadera cuestión de si el evitar el
de la existencia humana. intercurso previo es siempre la mejor preparación.
El Evangelio libra a los hombres de los tabús míticos y los Esta cuestión incluye una consideración del grado apro-
conceptos rígidos con un fin: para que los recursos ple- piado de intimidad sexual durante los períodos cada vez más
nos y sin trabas de la imaginación humana puedan ejercerse extensos de noviazgo. La razón por la que no puede respon-
con responsabilidad por otras dentro de los modelos de la derse definitivamente es que las circunstancias varían de pa-
vida pública y privada. En la libertad del Evangelio llegamos reja a pareja. La guía debe ofrecerse a personas especificas
a decisiones utilizando normas que por sí mismas deben es- más que en vista de unos convencionalismos generales., ,
tar siempre abiertas a la crítica y a la transformación y por Admitimos que esta actitud requiere más recursos ~ imagt-
consiguiente nunca son finales. Las normas cristianas sexua- nación que el confiar en axiomas universalmente aplicables.
les tradicionales no son ninguna excepción. No están por en- Los principios son útiles, quizás indispensables en el pen:a.
cima de la historia. Han surgido al tiempo que los cristia- miento ético, pero con mucha frecuencia el «aferrarse a pn~­
nos pretendían .vivir fielmente a través de los sistemas socia- cípios» puede convertirse precisan1cnt~ e~ .otra forma de eVI~
les constantemente cambiantes. Como todos los códigos huma- tar el tratar con las personas. Puede sígnífícar un relapso del
nos, están en continua necesidad de revisión, de forma que Evangelio en la Ley. .
ayuden más que estorben a la maduración que Dios hace del Quizá algún día en América olvidaremos las cosas infan-
hombre. tiles y nos convertiremos en hombres y mujeres maduros,
Los cristianos creen que Dios está operando en la historia que no tengan que confiar en las deidades macho y hembra
llevando al hombre a la madurez y a la edad adulta. Dentro de la mass media para decirnos quiénes tenemos que ser.
de este encuadre, las normas por las que tomamos nuestras Quizás algún día venceremos nuestra ridícul~ obsesión 'p0 .T
decisiones son forjadas y descartadas en un diálogo continuo el sexo, de la que nuestra fijación en la castidad y la VIrgI-
con la Biblia y con la cultura, una conversación que nunca nidad es precisamente la otra cara de la moneda. Hasta en-
es completa. El cristiano sabe que está libre sólo como par- tonces, sin embargo, debemos regocijarnos de que en ~esu­
tícipe de esta conversación y como miembro de esta comu- cristo somos liberados del mito y de la Ley. Estamos SItua-
ni dad. Esto significa, entre otras cosas, que sus decisiones dos en una comunidad de egos, libres en la medida que vivi-
sobre la conducta sexual inevitablemente envuelven a más per- mos para otros, libres para desarrollar cualquier estilo de vida
sonas de las que él desearía envolver. El sexo no es jamás que contribuya a la maduración de las personas en una so-
simplemente un asunto privado. ciedad donde las personas, con frecuencia, son pasadas por
Negarse a ofrecer una respuesta preparada, siempre que alto mientras nos escabullimos para buscar provecho y piedad
aflora la cuestión del intercurso premarital, tendrá una salu- al mismo tiempo.
dable influencia sobre la conversación continuada de lo que
es la ética cristiana. Remueve el eje de la discusión de los
áridos estereotipos por los que supersimplificamos intrinca-
dos problemas humanos. Nos saca del callejón sin salida de
los argumentos sobre la virginidad y la castidad, nos fuer-
za a pensar en la fidelidad a las personas. Expone a la luz pú-
237.
236
X. La Iglesia y la universidad secular

Las Iglesias nunca se han reconciliado con el hecho de


que ya no tienen una responsabilidad paterna por las univer-
dades. La hija ha crecido y se ha establecido por su cuenta:
para siempre. Hubo un tiempo en que los cristianos -bien
directamente a través del control clerical. indirectamente a
través de la influencia cultural, o tortuosamente por medio
de la infiltración- pudieron producir una especie de cristia-
nización de la universidad. Aquellos días han desaparecido
o están desapareciendo rápidamente. La universidad, como la
cultura que influencia y por la que es influenciada, se ha con-
vertido en una institución secular, un centro de ideas entre--
chocantes, de enormes peligros y de fantásticas posibilidades.
Su descristianización no es todavía completa, y siempre existe
una posibilidad de que recaiga en una u otra concepción or-
todoxa del mundo, pero el proceso está avanzando en todos
los frentes.
Algunos cristianos creen que es labor de la Iglesia empren-
der una guerra total contra este proceso de secularización.
Hemos visto que la secularización es una liberación y que tie~
ne sus raíces en la fe bíblica misma. No es un proceso que
un programa, eclesiástico o de otro género, pueda detener. Los
dioses y sus pálidos hijos, las cifras y símbolos de la metañ-
síca, están desapareciendo. El mundo se está convirtiendo
cada vez más en «mero mundo•. Está siendo despojado de
su carácter sacral y religioso. El hombre se está convirtien-
do cada vez más en «mero hombre. y perdiendo los signifi-
cados míticos y los cúlticos arreboles del ocaso que le seña-
laron durante el estadio «religioso» de la historia, un estadio
que ahora está llegando a su fin. El hombre ahora debe asu-
mír la responsabilidad por su mundo. Ya no puede arrojar-
la sobre algún poder religioso.
La universidad, como todas las instituciones de la cultura,
participa en el proceso de la secularización. De hecho, en cier-
tos puntos incluso abre la marcha. Desde sus comíenzos la
universidad ha sido una especie de niño problema para la

239
rgresía, Fuera cual fuere el intento de utilizar la universidad
como un instrumento para producir una élite de dirigentes hacer sobre una «tradición eclesiástica» que cada vez parece
fieles a sus filosofías y teologías, la Iglesia nunca lo consiguió menos relevante para lo que hacen para existir.'
del todo. Los árabes hicieron toda una exhibición en las uni- Todos los tipos de instituciones americanas de educación
versidades e incluso establecieron algunas propias muy bue- superior se encuentran en la misma problemática. Todos ne-
nas, y los eruditos cristianos y álabes parecían ser capaces de cesitan dinero. Y el dinero real hoy día no se obtiene de las
llevarse sorprendentemente bien cuando dejaban de discutir la iglesias, que gustan de regar una planta donde la piedad pa-
Santísima Trinidad frente al Dios Único, Alá, y comenzaban a rece florecer, sino del gobierno; y la actitud del gobierno ha-
anatomizar animales, enumerar cosas o husmear a través de cia la piedad es muy distinta. Por razones constitucionales,
telescopios. En la Universidad de París la filosofia comenzó el Tia Sam prefiere una variedad tan escasa o al menos tan
a diferenciarse de la teología y, bajo el impacto del recién poco sectaria como sea posible. Otra fuente de dinero son las
descubierto Aristóteles, Tomás de Aquino dividió el territorio fundaciones. Difieren una de otra en el papel que la religión
y asignó reinos separados (aunque íntimamente relacionados) puede desempeñar, pero generalmente quieren que su dinero
a las disciplinas teológica y no teológica. La divisíón fue decí- vaya a algo experimental o al menos novedoso. Los colegios
síva. Era sólo cuestión de tiempo el que los filósofos andu- y las universidades también necesitan profesores: la mayoría
vieran el camino por su propia cuenta. Es verdad que con fre- de los cuales trabajan mucho más felices allá donde el ca-
cuencia lo hicieron, aunque continuaran prestando un home- luroso aliento de los representantes denomínacíonales esté a
naje de boquilla a la teología, musitando el equivalente cíen- la mayor distancia posible de sus cuellos. Las escuelas tam-
tíñco de «París bien vale una misa» para poder volver a sus bién necesitan estudiantes. Naturalmente hay muchísimos <s-
libros y a sus tubos de experimentación. Incluso en Oxford colares. Pero la mayoría de las escuelas quieren tener los me-
y Cambridge, todos los estudiantes tenian que asentir al Cre- jores, y se encuentran con que los mejores generalmente están
do de los Apóstoles hasta las primeras décadas del siglo xx, más interesados en las facilidades de laboratorio y biblioteca
No es maravilla que Bentham pudiera decir de Cambridge que en el decoro de la capilla.
que «las calles están pavimentadas con perjurio». Pero el pro- Hemos estado presentes en el último suspiro de la educa-
ceso de la secularización estaba en marcha. ción de la élite, El tipo de sociedad en que viviremos duran-
En América una curiosa mezcla de teocracia y tolerancia te los próximos veinte años hará de un diploma universitario
caracterizó a las universidades. Las universidades que se en- una cosa tan importante como un diploma escolar lo fue para
contraron en la era teocrática todavía ostentan facultades teo- nuestros padres. La sociedad cibernética simplemente requie-
lógicas (Harvard y Yale). Lo mismo ocurre con las escudas re un porcentaje superior de personas altamente educadas y
privadas fundadas por los reyes del comercio que aprendie- técnicamente aptas. El hacer posible que todos los jóvenes ca-
ron su piedad y amasaron su dinero en los días cumbres de lificados vayan a la universidad no es precisamente una limos-
na que da el estado opulento. Es una necesidad desesperada.
la cultura teocrática (las universídades de Vanderbilt, Chica-
Los tarugos no pueden llevar una sociedad automatizada. De-
go, Drew). Pero los colegios universitarios de concesión de
bemos aceptar el dicho de que a medida que crece el porcen-
tierras de lo que entonces era el oeste y los retoños de las
taje de los estudiantes en las universidades, los que consi-
universidades metropolitanas de un país crecientemente ur- guen carreras superiores aumentarán proporcionalmente y se-
bano, ya no se permiten el lujo de semejante mobiliario anti- remos testigos de un incremento colosal en la educación gra-
cuado; y los centenares de pequeños colegios universitarios duada. Éstos son los hechos descollantes sobre la presente
denominacionales que en muchos aspectos son la contribución universidad mientras se encamina hacia el futuro. Pero ¿ qué
única de América a la educación superior, siguen siendo harí- tenemos que decir de la Iglesia?
na de otro costa!. Algunos de ellos retienen hasta el día de Ya hemos observado que la universidad ha sido siempre
hoy una reputación sin rival por la calidad de su labor entre un problema para la Iglesia. Pero hoy día la brecha entre las
los subgraduados, pero diariamente luchan con lo que deben dos es más amplia e insalvable que nunca, precisamente por-
240 Pe 18. 16 241
que ahora nos encontramos en el final de la época del domí-
nio de la Iglesia de la cultura occidental. La Iglesia todavía tar con él. En todas las eras de rápida transición y transfor-
vive de los intereses de la acumulación que ha amasado du- mación cultural hay una dolorosa necesidad por una institu-
rante la larga era constantiníana, Pero el capital mismo está ción que proyecte la imagen de «cómo solían ser las cosas» en
menguando, y el tesoro entero desaparecerá pronto. Esquilma- toda su (imaginada) simplicidad, seguridad y formalidad. De
da de su poder político por doscientos años de revoluciones, aquí que la Iglesia en América hoy dia nunca se canse de re-
privada de su influencia cultural por la era de las luces, y fí- cordar a los americanos su herencia religiosa. Acaricia sus ri-
nalmente despojada de su poder psicológico por la mundana- tuales carcomidos por el tiempo, y nunca deja de celebrar
un aniversario, preferiblemente con vestimentas ancestrales.
lidad despreocupada de! hombre urbano moderno, la Iglesia
Se aferra a las cosas que hacen de ella «la vieja Iglesia», por-
quizá muy pronto tendrá que volver a comenzar desde el que tiene muy poco que ofrecer si es que la gente busca en
principio. Pero mientras tanto sigue renqueando junto con una ella una orientación para el futuro. La primitiva Iglesia cris-
teología que todavía no ha sido despojada del bagaje metafí- tiana era una Iglesia que miraba adelante en una expectación
sico al que se aferró firmemente durante los siglos iniciales tensa y anhelante de los últimos días y de la segunda venida
de la era, y con una noción egoísta de su propia importancia, .del Señor. La Iglesia de hoy dia mira hacia atrás, hacia los
adquirida durante sus años como la fuente oficial de la ideo- padres peregrinos o a la fundación de la Primera Iglesia de
10gÍa de un imperio. Cedar Elms.
Pero toda esta base se ha desmoronado, o casi se ha des- La postura anacrónica de la Iglesia en ninguna parte es
moronado. La Cristiandad occidental basada en parte en el más evidente que en el contexto de la comunidad universita-
Evangelio bíblico, en parte en la filosofía griega decadente, ria. La Iglesia ha hecho tres intentos de enfrentarse con e!
y en parte en las concepciones paganas del mundo, ha desapa- problema universitario en América, todos ellos señalados por
recido. Sobrevive sólo en la memoria de los teólogos neoto- una cierta reincidencia. El primero fue el establecimiento
mistas y en los idílicos culturales. La síntesis del protestan- de sus propios colegios y universidades. Por supuesto que
tismo y la cultura burguesa que nació en los siglos xvn y XVIII esto es medievalismo. La idea entera de un colegio o univer-
Y cuyos espasmos de muerte hemos estado presenciando du- sidad «cristiana. después de la ruptura de la sin tesis medie-
rante los últimos cincuenta años, también ha concluido. Pero val tiene poco sentido. El término cristiano ya no puede ser
en su organización, su teología, y en sus formas de relación empleado para referirse a las universidades más que a obser-
con el mundo, nuestras Iglesias hoy día son en su mayoría me- vatorios y laboratorios. Ninguno de los llamados colegios cris-
ramente unas versiones más ricas y brillantes que sus pre- tianos que ahora motean nuestro oeste medio puede ofrecer
decesoras del siglo XIX. SU organización (parroquias residen- una base teológica muy plausible para retener la equivoca fra-
ciales) está basada en los modelos sociológicos de alrededor se Christian college en el catálogo. Concedido que puede ha-
del año 1885 (antes de la aparición de los automóviles, los fe- ber excelentes razones tradicionales, sentimentales o de rela-
rrocarriles subterráneos, y los parques industriales). Su oficio ciones públicas para llamar a un colegio universitario «cris-
del domingo a las once de la mañana está calculado para que tiano»; pero no hay ninguna razón teológica. El hecho de que
caiga entre las dos horas del ordeño en la sociedad agricola. fuera fundado por ministros, que tenga cierto número de cris-
Los sermones quedan corno una de las únicas formas de dis- tianos en la facultad o en el cuerpo de estudiantes, que se re-
curso público donde está culturalmente prohibido respon- quiera una capilla (o no se requiera), o que parte de sus fac-
der. En una sociedad móvil, científicamente. que se dirige turas Son pagadas por una denominación: ninguno de estos
hacia lo que Sumner Slichter llamó «industrialización total», factores ofrece base alguna para clasificar una Instítucíon con
la Iglesia permanece corno una reliquia patriarcal, agrícola, una palabra que la Biblia aplica solamente a los seguidores
precientifica. de Cristo, y muy escasamente además. La idea de desarrollar
No es que la Iglesia deplore su papel corno el representatí- «universidades cristianas» en América era una bancarrota in-
vo de lo que en otro tiempo fue. Antes bien parece dísfru- cluso antes de empezar.

242 243
Después las Iglesias comenzaron a intentar elaborar por patrón era casi idéntico al de la ciudad natal. Los pastores
medio de las congregaciones residenciales un ministerio espe- de estudiantes de las diversas fundaciones formaban el equi-
cial para las personas que participaban en la vida universíta- valente universitario de las juntas de ministros y comple-
ria. Este fue el segundo intento, y representa un impulso muo jos locales de iglesias, donde podían ser contados de nuevo
cho más saludable y básicamente más sano. Pero pronto reve- aquellos interminablemente repetidos chistes sobre bautistas
ló su carácter inadecuado. Los universitarios parecían tener y metodistas. y Jas diversas asociaciones podían ser invitadas
intereses y lealtades diferentes de los townies.» No eran a los alfombrados locutorios de otra para oir a conferencian-
precisamente gente que vivía en la misma ciudad, aunque tem- tes de un interés extraespecial.
poralmente. Realmente vivían en otra comunidad, aun cuan- Al incrementar la empresa, tenían que gastarse cada vez
do fuera una comunidad que geográficamente coincidiera con más horas en coordinar las relaciones entre las diversas fun-
la ciudad. El lento reconocimiento por parte de las Iglesias de daciones, en cursar invitaciones y en aclarar inventarios. Lo
lo inadecuado de relacionarse con la comunidad uníversíta- mismo que en las iglesias de la mayoría de las ciudades na ta-
ria a través de estructuras parroquiales fue muy importante. les, el complejo de las fundaciones presentaba un cuadro vivo
Señaló el primer reconocimiento de las Iglesias de un princí- de actividades y tableros llenos de anuncios. Pero todas las
pio elemental que ahora determina la sociedad del siglo xx: actividades se realizaban dentro de un mundo especial que
que nuestras mutuas relaciones funcionales en comunidades existía junto al mundo de la universidad. Todo el objeto del
de interés común se han hecho más Importantes que nuestras movimiento hacia la universidad se había perdido por la crea-
comunidades geográficas. Éste es de hecho el motivo básico de ción de lo que equivalía a un «hogar fuera del hogar. (inclu-
lo que designamos urbanización. El hombre urbano vive su so era llamado así en algunos colegios) donde los estudiantes
vida en agrupaciones interrelacionadas no espaciales: el tra- con la misma marca denominacional podían establecer una se-
bajo, el ocio, la residencia, la educación, la compra. El reco- rie de relaciones mutuas a expensas de las relaciones ofreci-
nocimiento de la Iglesia de que la universidad era una de estas das dentro de la universidad misma.
comunidades fue trascendental. Pero su respuesta al proble- Naturalmente, para muchos el compañerismo de la casa
ma, por desgracia, fue errónea. de fundación servía como una compensación. Los que no coro.
La Iglesia intentó «seguir a sus estudiantes•. Esta fue la ponían el personal del periódico del colegio podían girar el
tercera fase. Intentó transplantar al campo de la universi· manubrio para el mimeografiado «Wesley Foundation News•.
dad una iglesia denominacional (disfrazada de -casa. con me- Los que carecian del nivel económico o genealógico de las fra-
sas de píng-pong y un ministerio menos erninísteríal»). Pero ternidades podian encontrar solaz en un doggle-roast bau-
era la misma vieja representación con trajes nuevos. Se es- tista los sábados por la noche. Pero toda la noción de testi-
peraba que las personas que llevaban las mismas etiquetas monio y servicio dentro de la universidad quedaba completa-
denominacionales se reunieran bajo este techo en intervalos mente perdida. Mientras tanto los desesperados directores de
fijos y trajeran amigos interesados mientras no fueran sustraí- las fundaciones estaban ocupadísimos en asistir a dos clases
dos de las «casas' de otra denominación (las mismas reglas de conferencias (las conferencias para ministros regulares y
de juego que se aplican a la Iglesia vecina). En algunos casos las de ministros para estudiantes), coordinando su trabajo
el centro estudiantil anidaba junto a un tradicional templo. con el de otras fundaciones, deliberando horas y horas, mano
En otros casos se instaba a los estudiantes a buscar los res- teniendo un tejado sobre un edificio de cincuenta mil dóla-
pectivos distribuidores locales de las religiones que llevaran res, y explicando a los dirigentes denominacionales por qué
las etiquetas a que se habían acostumbrado. En Detroit se sólo el nueve por ciento de los estudiantes presbiterianos (los
llama a esto da lealtad de la marca». Sociológícamente el anfitriones) participaban en el programa.
Todavía estamos en la tercera fase de esta catástrofe acu-
• 2"oumieB en la jerga universitaria americana, 101 ciudadanos
mulativa. Los únicos desarrollos alentadores en años recién,
ajenos a la universidad. (N. del T.) tes han sido aquellos en que se ha abandonado la fragmenta.

244 245
ción denominacional y el esfuerzo por arrastrar rebaños de taba forzada a vivir en el mismo mundo de todos los demás.
estudiantes fuera del colegio a las fundaciones. La aparición La YMCA·YWCA de estudiantes es un género muy distinto
de los equipos ecuménicos y de las disciplinadas comunida- de movimientos. Acaba de pasar una década muy dura en que
des de estudiantes en algunos colegios es alentadora. La idea ha recibido epítetos de todos los lados. Ha sido criticada por
de pequeños grupos que combinan la disciplina con una apero no tener la teología correcta, por no ser lo bastante «religio-
tura radical y la idea de comprometer a la universidad mis- sa», por permitir a judíos, turcos y herejes ostentar cargos, y
ma, en sus propios términos, son signos de esperanza. Mien- por lanzar a jóvenes exaltados a la acción política antes de
tras tanto podemos decir una' palabra en defensa de dos oro que hubieran dominado el fundamento teológico para sus am-
ganizaciones cristianas estudiantiles que a su manera preser- biciones. Ha sido objeto de burlas por aparecer como «evan-
varon elementos de esta actitud durante el intento de Güel- gelio-social» en una época de crisis de la teología, o por dejar
fas y Gibelinos por convencer a los estudiantes de tomar en que los estudiantes dirijan las cosas cuando en realidad las
serio los altercados denornínacionales. Me refiero a dos orga- hacen naufragar.
nizaciones diametralmente distintas: la Asociación Cristiana Irónicamente, las Asociaciones Cristianas de Jóvenes no
Inter-Facultades * y la YMCA·YWCA estudiantiL* * siempre han sido tan buenas como las hacen aparecer sus
No hago esfuerzo alguno por defender la indefendible teo- detractores. Han sido culpables de dominación jerárquica, re-
logía de muchos universitarios IVCF, pero no podemos tao clusi6n a programas internos, e incluso de eclesiasticismo.
char el vigor y la tenacidad de esta extraordinaria organiza- Pero generalmente han preservado cierto anticlericalismo sa-
ción. como lo hacen algunos, diciendo que atrae sólo a los es- ludable. Al tiempo en que las fundaciones de la Iglesia esta-
túpidos y cerrados de mente. La IVCF en muchos colegios a ban charlando recíprocamente en un monólogo intraeclesiás-
veces fue el único lugar donde el programa de un movímien- tico, en muchas Asociaciones había ateos, judíos, agnósticos
to cristiano de estudiantes se realizó enteramente, sin el be- y creyentes vacilantes que dialogaban y trabajaban juntos. El
neficio de una supervisión de personal adulto. En el colegio programa de las YMCA era realmente «mundano », Era una
donde yo fui estudiante (la Universidad de Pennsylvania especie de anticipación del intento de Dietrich Bonhaeffer de
en Filadelfia). la IVCF patrocinó docenas de estudios bíbli- hablar de Dios al «hombre sin religión». Las YMCA hicieron
cos dirigidos por universitarios, donde las discusiones con el esfuerzo de tomar la universidad misma en serio y no se
frecuencia eran más calurosas y valiosas que aquellas cuí- sometieron de buen grado al galopante eclesiastícismo de la
dadosamente supervisadas por los clérigos. Patrocinaron con- última década.
ferencias y cursillos cuyo contenido con frecuencia dejaba Pero la crisis no ha terminado aún. Las YMCA quizá ha-
mucho que desear, pero que atraían a la gente porque eran yan sobrevivido al agudo período del confesionalismo psicó-
evidentemente asuntos de estudiantes y no eran impuestos pata, pero quedaron seriamente diezmadas. Si la historia
sobre ellos por sus mayores sabelotodo. Además, las reunio- muestra finalmente que el advenimiento triunfal de las fun-
nes y discusiones de la IVCF eran visibles. Carentes de las fa- daciones denominacionales cuidadosamente financiadas, do-
cilidades afelpadas de una casa-fundación, con frecuencia se tadas de un personal bien pagado y teológicamente a la moda
celebraban en dormitorios, salones de unión de estudiantes, mataron las YMCA como una fuerza viable, habrá sido uno
y similares. En pocas palabras, la IVCF era una organización de los capítulos más desastrosos en la experiencia balbucíen-
flexible, sumamente visible y móvil que no tenía dinero sufí- te e inefectiva en la universidad.
ciente para erigir facilidades por separado: por lo tanto es- Al hablar de las Iglesias en las páginas precedentes nos he-
mos referido a las únicas organizaciones que de momento pa-
• La conoceremos por sus siglas usuales (IVOF) = lnter-Versity recen ser las únicas a las que se permite cultural, si no legal-
Ohristian Fellowship. (N. del T.) mente, llamarse Iglesias. Ello significa nuestras denomina-
.. YMCA = Young Men Ohristian Asociation (Asociación Cris..
tíana de Jóvenes [Masculina]). IWeA = Young Women Ohristian ciones organizadas. Son las «Iglesias. que han invadido los
A8ociatlo" (Id. femenina). (N. del T.) colegios universitarios, han gastado millones de dólares en

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edificios, han mimeografiado billones de anuncios y han patro-
cinado incontables conferenciantes y charlistas. Pero nuestra Es evidente, pues, que esta Iglesía-acontecímíento, esta re-
primera pregunta sobre la «Iglesia. debe ser absolutamente conciliación en acción, no puede ser restringida a, ni excluida
simple y fundamental: ¿ Qué es realmente la Iglesia y dónde de, las organizaciones llamadas Iglesias. La obra reconciliado-
debe encontrarse hoy día? Hemos tratado de esta cuestión en ra de Dios puede estar realizándose entre ellas. O quizá no.
capítulos anteriores, describiendo la Iglesia como vanguar- Pero es más probable que sí. Con mayor probabilidad puede
dia y exorcista. En este punto particular, sin embargo, es ím- estar aconteciendo dentro de ellas y en muchos lugares fuera
portante que recordemos otro rasgo fundamental de la doctri- de ellas. Creo que la verdadera tarea de los que están dentro
na bíblica de la Iglesia: sólo la fe puede discernir la Iglesia de las Iglesias hoy día -usando este término ahora para re-
de Jesucristo. No es una entidad que pueda ser detectada em- ferirnos a las organizaciones- es discernir dónde está esta-
píricamente y ubicada por un cuestionario de boletín o inves- llando la reconciliación de Dios e identificarse a sí mismos
tigación sociológica. Sólo Dios conoce los nombres de sus con esta reconciliación. En la universidad esto puede exigir
santos. Además, el vocablo griego para «iglesia», ecclesia, es salir de los fósiles organizacionales en que están aprisionados,
una palabra dinámica. Alude a aquellos que están en marcha, al campo abíerto del colegío y a la comunídad mísma de la
respondiendo al anuncio del heraldo. La Iglesia es lo que teó- universidad secular. La labor de la Iglesia, definiéndola aho-
logos tan diversos como Karl Barth, Rudolf Bultmann y Ger- ra como el/aos theou, el pueblo de Dios en marcha, en la uní-
hard Ebeling han denominado un «acontecimiento•. La Igle- versidad puede ser bosquejada bajo tres encabezamientos:
sia «acontece•. Sucede allí donde la realidad reconciliadora 1) reconciliación refrenada; 2) crítica franca, y 3) desafiliación
de la obra de Dios en la historia humana llega a su cumplí- creadora. Corresponden respectivamente a las tradiciones sao
miento y es expresada en lenguaje humano. La Iglesia es un cerdotal, profética y ascética de la historia eclesiástica. Eche-
acontecimiento de la Palabra. Por medio de ella ya no hay, en mos un breve vistazo a cada una de ellas.
Jesucristo, «ni judío ni griego. ni esclavo ni libre...•. La Iglesia La reconciliación es siempre la vocación primaria del pue-
es el acontecimiento de la Palabra por el que realiza la recon- blo de Dios. Es una responsabilidad sacerdotal el llevar los
ciliación por encima de las líneas divisorias de raza, nación, pecados y la representación de la gracia de Dios.•Dios esta-
credo religioso y estado social, y los hombres viven, aunque ba en Cristo reconciliando al mundo consigo. Y nosotros So-
sólo provisionalmente, en la nueva era. mos ministros de la reconciliación.• La Iglesia es el socio
Si es esto lo que queremos decir por Iglesia, entonces es de Dios al proclamar y encarnar la reconciliación que ~I está
evidente que nuestro uso de la palabra en la primera parte de realizando. La Iglesia nunca es la creadora de la reconcilia-
este capítulo es discutible, puesto que la Iglesia no puede ción. Es el agente. Demuestra y proclama algo que está ocu-
simplemente ser identificada con las organizaciones que han rriendo independientemente de ella, pero que al mismo tíem-
acaparado el nombre para sí mismas en nuestra sociedad. po le da su razón de ser. La Iglesia no tiene otro objeto que
Semejante identificación socavaría la 'necesidad de la fe para hacer saber al mundo lo que Dios ha hecho y está haciendo
discernir la Iglesia. La Iglesia es un' objeto de la fe, no de lo en la historia para aquietar las hostilidades entre los pueblos
visible. Esto no quiere decir que la Iglesia sea «invisible•. y reconciliar a los hombres unos con otros.
Equivale a decir que siempre que decimos que algo es una Dentro de la atmósfera especializada de la comunidad uní-
Iglesia, bíblicamente hablando, estamos confesando nuestra versitaria, esta reconciliación es sumamente necesaria en aqueo
fe. No estamos explicando a alguien algo que él puede encono Ilos puntos donde las heridas de la separación son más dolo-
trar en un listín telefónico. La Iglesia no es un edificio, un :osas. Esto varía de colegio a colegio, pero hay ciertas seme-
grupo, un programa, una organización. Es un pueblo en mar- janzas básicas. Las hendiduras entre los diversos departa.
cha, un «movimíento memorable. en que son derribadas las mentas, entre las ciencias y las letras, entre griegos e inde-
barreras y emerge una comunidad radicalmente nueva más pendientes, entre profesores y admínístradores, entre ciudad
allá de la visión de etiquetas y estereotipos heredados. y toga, entre estudiantes de diversos orígenes raciales, étnicos
o de credo. Ser embajadores para la reconciliación de estos
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reinos segregados es el privilegio del taos theou. Los cristia- Ha habido demasiada discusión facilona sobre si la uní-
nos viven precisamente en los puntos de tensiones y desacuer- versidad se ha convertido en «rnultiversidad» sin un motivo
do, de suspicacia, intolerancia e indiferencia. Cuando pueden unificador, una especie de «cafetera», etc., etc. Ciertamente
servir como agentes y demostradores de Ia reconciliación, nadie desea defender la medida, con frecuencia desastrosa, en
confiesan inmediatamente que es Dios y no ellos, quien la que la educación universitaria contemporánea ha sido frag-
realiza. mentada, embalada y servida a los estudiantes que la compran
Pero debe decirse inmediatamente que la reconciliación al por menor. Pero también es sumamente improbable que
realizada por Dios, de la que da testimonio la Iglesia, no está volvamos a tener jamás una concepción unificadora del mun-
basada en la aceptación de cierta especie de concepción co- do en que puedan ser incluidos los diversos departamentos
mún del mundo. Los griegos no dejan de ser griegos ni los del saber. La proliferación de concepciones del mundo y su
judíos de ser judíos, en Cristo, de la misma manera que los progresiva relativización es un signo de nuestros tiempos. Es
hombres y las mujeres tampoco dejan de ser hombres y muje- parte de lo que entendemos por secularización. No podemos
res. El Evangelio no ofrece una visión del mundo como una esperar que ni el cristianismo (ecivilízacién occidental»), ni
opción junto con otras. Es una reconciliación acompañada siquiera las «humanidades» proporcionen la concepción del
por sujeción. No reconcilia a las personas convirtiéndolas. Li- mundo comprehensiva y relativamente unificada de la uni-
bera a las personas para que vivan unas con otras a pesar de versidad medieval. ¿Qué significa esto para nuestra crítica de
ideologías, teologías y políticas que están en pugna, lo mis- la universidad? 2
mo que los hombres con los hombres. Significa que nuestra crítica no debe basarse en el nivel
La crítica creativa es una labor de la Iglesia que tiene una de las concepciones relativas del mundo (la llamada «cues-
importancia especial en la universidad. Es la responsabilidad tión universitaria», que afortunadamente ahora parece haber
profética, y los cristianos en la universidad tienen la misión llegado a su fin). Debemos reconocer que la universidad uni-
de ser profetas e intelectuales al mismo tiempo. Siempre es ficada ha dejado de ser una posibilidad, y deberíamos dejar de
misión del intelectual «pensar de otra manera». No es precisa- aferrarnos a ella. Nuestra crítica hoy día debería ocuparse en
mente una idiosincrasia perversa. Es un rasgo absolutamente cuestiones controlables, manejables, que conciernen a los des-
esencial de toda sociedad. Es misión de la universidad como tinos humanos de aquellos cuyas vidas son afectadas por la
institucionalización de la empresa intelectual el criticar su universidad (¿y qué vida está excluida de esto?). Los cristianos
sociedad. Igualmente es misión del taos theoú dentro de la deberían denunciar la mala enseñanza más de lo que hacen
universidad el criticar tanto a la universidad como a las igle- (aun cuando fuera perpetrada por personas con teologías acep-
sias. Permítasenos discutir estos dos aspectos de la misión tables). Deberían interesarse por los problemas que la univer-
profética-crítica de la Iglesia en la universidad y para las ígle- sidad tiene al interpretarse a sí misma frente a sus diversos
sias. constituyentes: alumnos. fuentes de ingresos. futuros estu-
En primer lugar, casi todos estamos de acuerdo en que la diantes, facultades, gobierno interior y el público en general.
Iglesia dentro de la universidad no debe criticar a la uníver- Los cristianos deberían hablar. igualmente claro cuando las
sidad porque no es cristiana o «eclesial», sino porque no es cosas van demasiado fáciles como cuando los directores de la
universidad: es decir, «¡debemos obligar a la universidad a universidad comienzan a tomar sus esfuerzos de relaciones
ser universidadl». Pero hay un auténtico peligro acechando públicas demasiado en serio. Especialmente en la política de
detrás de este slogan. Los cristianos a veces se han ensaña- ubicación, en la política de alojamientos, los cristianos debe-
do contra la universidad por no haberse convertido en lo que rían asegurarse de que ningún grupo racial o religioso fuera
Newman o Moberly o Nash creyeron que debía ser. El obli- olvidado. Si la Iglesia tiene algo que decir sobre concepcio-
gar a la universidad a ser «la universidad» no significa for- nes del mundo, debe impedir que la universidad busque uno
zarla a encajar en nuestros modelos de lo que deberían ser las nuevo, ya que toda concepción total del mundo representa-
universidades. do por la universidad hoy día será divisorio y represivo.'

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La universidad de hoy día es una realidad política, con re- ponsable, no precisamente desde fuera. Debe ser una critica
laciones internas y externas de poder. Los cristianos que vi- comprometida y no sólo un tiro al plato. Debo añadir, sin em-
ven durante un período corto o largo dentro de estas relacio- bargo, que hay ciertas cuestiones en que la única .relación
nes deberían tomarlas en serio, ejercer su inteligencia crfti- productiva debe ser la desafiliación. Estoy convencido, por
ca. Pero deben hacerlo Con un sentido de responsabilidad. ejemplo, de que la creciente burocratización de las iglesias y
La única cosa peor que la apatía estudiantil es el desconcierto su retirada del mundo real a un seudomundo no son pro-
y la protesta que no está dispuesta a pagar el precio en tíem- blemas que puedan resolverse «desde dentro». La crisis de las
po e iniciativa para hacerlo mejor. Iglesias organizacionales no se debe, corno oímos con frecuen-
En segundo lugar, la función de la teología es el apoyo cia, a que tienen una espléndida institución que simplemente
crítico y la corrección de la comunidad de la fe. Pero la teolo- es dirigida en dirección equivocada. Si éste fuera el caso, en-
gía ya no es un monopolio clerical. Hoy día incluye la clase de tonces una pequeña insurrección palaciega en el cuartel gene-
pensamiento crítico que puede realizar cualquiera con educa- ral denominacional podría ganar la batalla.
ci6n e interés. Les guste. o no, esos cristianos que viven dentro Pero no es éste el caso. El problema yace mucho más hon-
de la comunidad universitaria constituyen una especie de élite do, en la estructura de las Iglesias mismas y no entre sus dí-
intelectual de la Iglesia. Son teólogos laicos. Faltan a su res- rigentes. Aun el dirigente más «profético» pronto se encuentra
ponsabilidad si no expresan tan clara e inteligentemente coma atrapado dentro de los simples determinantes institucionales
puedan las críticas que tienen de la Iglesia institucional, así con los que debe trabajar. Los personajes colosales, los pre-
como de las expresiones menos institucionalizadas de vida supuestos astronómicos y las inmensas facilidades de las Igle-
eclesiástica que están naciendo al borde y fuera de las institu· sias organizadas hoy día, constituyen los principales obstácu-
ciones. los que impiden que la Iglesia cumpla su misión. Las Iglesias
Pero una vez más, esta crítica no puede ser desarraigada son obstaculizadas en su intento por ver lo que Dios está ha-
y desprendida. Debe expresarse sólo cuando aquellos que la ciendo en el mundo, 1) por un grado de aislamiento congénito
expresan están dispuestos a tomar parte en formulaciones hecho inevitable por el mero tamaño y complejidad del apara-
constructivas que conduzcan a una Iglesia que sea más fiel to, y 2) por un conservadurismo institucional y social relacio-
a su misión. La Iglesia es Iglesia sólo cuando es semper retor- nado con su dependencia de las fuentes de ingresos, una de-
manda, cuando está siendo constantemente corregida y Ha- pendencia que a su vez impide la posibilidad de toda critica
mada a su labor auténtica por la Palabra de Dios. real de los elementos estructurales de nuestra sociedad. He-
Hubo un tiempo en que la relación entre el SCM' y la mas observado previamente que la labor de los cristianos es
Iglesia organizada era de tensión creadora y provechosa crí- discernir dónde está irrumpiendo la reconciliación de Dios e
tica mutua. Esto apenas ocurre hoy día. Ocasionalmente los es- identificamos con ella. Esto significa detectar y participar en
tudiantes nos sorprenden poniendo en tela de juicio e incluso el cambio social. Pero el aislamiento de la Iglesia organízacío-
rechazando el pábulo condimentado para ellos por sus diri- nal impide la percepción del cambio social, y su conserva-
gentes eclesiásticos. Pero no sucede con la frecuencia sufí- durismo obstaculiza su participación en él. Examinemos breo
ciente. Necesitamos desesperadamente un renacer de la críti- vemente, pues, estos dos handicaps estructurales y sugiramos
ca responsable entre los cristianos universitarios. por qué sólo una clase de desafiliación ascética es practicable
. La desafiliacion creadora puede ser el equivalente modero hoy día. En primer lugar, el aislamiento de la Iglesia del
no de la ascesis, el enfocar la energía en lo que es importante mundo.
a costa de negar lo que es menos importante. Acabo de decir Hoy día es inmensamente popular en circulas religiosos el
que la crítica debe ocurrir siempre dentro de una relación res- hablar de «el diálogo con el mundo». Casi cada conferencia
eclesiástica debe incluir hoy día alguna orientación sobre el
• SCM = 8tudent8 Ohristlan M ""ement (Movimiento CrIstiano arte, el teatro o la política: generalmente cuidadosamente in-
de Estudiantes). (N. del T.)- troducida e interpretada. El sentimiento es encomiable, pero
252 253
se cierto ascetismo. Simplemente no creo que el estudiante
la realidad es una caricatura de diálogo con el mundo. Lo que medio o el miembro de una facultad que pretenda ingenua-
ocurre es que las Iglesias intentan comprender y confrontar mente ayudar a su Iglesia a «moverse en otra dirección», ten-
el mundo en los términos de las Iglesias y en el lenguaje de ga idea alguna de las gigantescas fuerzas que tiran en la di-
las Iglesias. Pero eso equivale a una crítica predirigida. Hay rección contraria. En primer lugar está el equivalente reli-
una especie de sabiduría popular en las personas y en las or- gioso de la revolución de directivos. Como laico, nuestro bien
ganizaciones que les permite ver sólo aquello que no corres- intencionado estudiante .o profesor participará en comités y
ponde a su concepción del mundo que no exija realmente alte- conferencias, pero la mayor parte del trabajo se hará detrás
raciones básicas. Las Iglesias tienen una misteriosa capacidad de los bastidores por los funcionarios profesionales.t Así es
para emascular la crítica simplemente modificándola y des- COIDO se toman decisiones en una burocracia religiosa y como
pués íncorporándola en la continua pero inefectiva autoflagela- es realmente empuñado el poder. El bien intencionado laico,
ción que se realiza en todas las organizaciones. La ráfaga más puesto manos a la obra desde dentro, pronto tendrá otra ex-
crítica del año pasado se convierte en el tema de estudio para periencia defraudante. Descubrirá que todas sus sugerencias
los círculos femeninos del año siguiente. Los ataques contra la -o la mayoria- serán recibidas con gran aprecio. Serán eje-
cautela, la inefectividad y el dinosaurismo de las Iglesias con cutadas, sin embargo (si no se las pierde de vista), dentro de
frecuencia pueden llegar a una trepidación febril en las discu- la estructura de la denominación y serán puestas en práctica
siones entre dirigentes denominacionales: después de lo cual sólo en la medida en que no amenacen a la organización tal
los dirigentes vuelven más o menos a las mismas andadas. y como se concibe ahora. No harán nada para cambiar la di-
Estas inocuas pequeñas sesiones familiares sirven el mismo rección de la organización misma. El laico puede ser lison-
objeto que serviría lanzar un cenicero en la habitació~..Dejan jeado por el hecho de que su voz sea escuchada, siendo lan-
salir humo sin cambiar realmente nada. Pueden perrmtír a los zado por todo el país para prestar su contribución, haciendo
funcionarios eclesiásticos permanecer cuerdos. pero hacen ver que sus ideas son cuidadosamente constatadas; pero even-
menos que nada para alterar la estructura en que están atra- tualmente recibirá la impresión de que está chapoteando en
pados, porque ofrecen la apariencia engañosa de que algo está una vasta ciénaga de algodón, en la que sus golpes más violen-
sucediendo realmente. tos son meramente absorbidos y nada se cambia realmente.
La complejidad laberíntica de las organizaciones eclesiás- No creo, en pocas palabras, que sea el mejor uso que pueda
ticas significa que la inmensa mayoría del tiempo debe ser de- darse al tiempo de un estudiante o profesor el convertirse en
dicado a coordinación, despeje y comunicación eficaz. Toda un funcionario o miembro de un comité regional, estatal o na-
unidad dada dentro de una burocracia eclesiástica tendrá re- cional. Es un lujo. Lo arranca de su propia situación, y even-
laciones estructurales con otras varias unidades. Esto acarrea tualmente eso puede convertirse en una decepción enervante.
otro obstáculo a la comunicación con el mundo: simplemente El conservadurismo de las Iglesias en América también tie-
no hay tiempo suficiente. Todo el que se haya sentado alguna ne sus raíces estructurales. Esto tiene algo que ver con el he-
vez en una reunión de funcionarios eclesiásticos, intentan~o cho de que, aunque la mayoría de las Iglesias protestantes en
acordar la fecha mutuamente satisfactoria para su propia reu- los Estados Unidos pregonan volublemente el sacerdocio de
nión, habrá observado el asombroso número de relaciones ca- todos los creyentes y han forjado los últimos documentos ecu-
ordinativas que estas personas deben mantener, con planes ménicos sobre el ministerio de los laicos, en realidad no creen
que normalmente llegan a dos o tres años en el futuro. Pero en ninguna de las dos cosas. Han escogido no enfocar sus re-
.cómo afecta esta preocupación de la iglesia institucional a la cursos y su personal en crear un ministerio no profesional,
tabor de los cristianos en la universidad? sino más bien en reclutar y apoyar un corps profesional de mi-
Cada año un número asombrosamente elevado de cristia_ sioneros y ministros. Esto requiere un presupuesto que al-
nos son metódicamente sacados de la comunidad universita_ canza los centenares de millones de dólares cada año. Esto
ria a una jungla de superpuestos comités regionales, estata- requiere el equivalente religioso de «tripulaciones de tierra»:
les, nacionales e internacionales. Aquí es donde debe ejercer-
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254
los recaudadores de fondos, administradores, oficinistas, etc., ancra ha conseguido, la ciencia. Puede criticar su sociedad en
que están «detrás de los misioneros•. Cada uno de estos fun- el nombre de la comunidad universal de eruditos e intelectua-
cionarios de apoyo comprensiblemente tiene un interés creado les, o en el nombre de la fraternidad internacional de la cien-
profundamente arraigado en mantener la presente estructura cia. Pero no tiene manera de poner estas cosas mismas en tela
de las «mísíones», aun cuando la opinión casi unánime de los de juicio. Las Iglesias, por otra parte, pretenden habl~r en
llamados «países receptores. sea que este modelo ha sobrevi· nombre de Aquel que juzga a las Iglesias junto con todo lo
vida mucho tiempo a su utilidad. Lo que nos preocupa aquí demás, de Aquel que está sobre todas las culturas y todas las
no es precisamente la distorsión teológica de la «misión» sino fuentes de autoridad mundana. Cuando el cristiano en la uní-
el efecto que esta necesidad de colosales sumas de dinero tie- versidad critica a la universidad, debe hacerlo desde el pun-
ne sobre la capacidad de la Iglesia de relacionarse positiva- to de referencia de una comunidad que no es una expresión
mente con el cambio social. de los propios logros de la cultura. Pero las Iglesias pueden
Es difícil decir con precisión cuánto dinero gastan las Igle- proporcionar esa comunidad sólo si no están sometidas a los
sias americanas en las emisiones de acciones y obligaciones intereses creados de la cultura, si hablan de la fortaleza que
que constituyen el sistema económico americano. Cuando se viene de la debilidad y con el poder que sólo permite la impo-
incluyen todas las agencias locales, regionales y nacionales, tencia. Las Iglesias. en pocas palabras, viven bajo la cruz si es
la cifra ciertamente debe explicar un porcentaje poco despre- que son Iglesia. La universidad es la encarnación de la sabidu-
ciable de todo el cuadro de inversiones. Esto hace que las ría. Pero la cruz es necedad para los sabios.
Iglesias dependan directamente no sólo del sistema mismo, La necesidad de la libertad de los intereses creados con-
sino de la prosperidad de las firmas en que se invierte el di- servadores es especialmente crucial para las iglesias hoy día.
nero. Su servidumbre financiera sitúa a las Iglesias en una Una institución que por virtud de su ideología organizacional
posición en que la crítica del sistema económico mismo se y base económica no puede ni comprender ni afirmar el cam-
hace difícil si no imposible. No estoy abogando aquí para bio revolucionario difícilmente dará el primer paso en la ur-
que las Iglesias puedan o deban desentenderse totalmente gente labor de responder a la obra de Dios en la presente re-
de toda la fábrica de la economía americana. Probablemen- volución social. Hay también evidencia de que la tecnología
te eso sería imposible mientras las Iglesias continúen in- más que la ideología será el motor de la mayor parte de las
sistiendo en ser burocracias organizacionales. Pero estoy apun- revoluciones del mañana. Esto coloca a la universidad, lo
tando que la Iglesia americana tiene al menos tantos intere- quiera o no, en el punto focal del cambio social. Así la univer-
ses creados en la presente estructura de la economía ameri- sidad cristiana que sucumbe a la tentación de trabajar den-
cana y su sociedad como la Iglesia medieval los tuvo en el feu- tro de la Iglesia organizacional está en un peligro mortal de
dalismo o las Iglesias católicas prerrevolucionarias de Europa separarse de la acción reconciliadora de Dios en el mundo y
oriental los tuvieron en la propiedad privada. Tiene unos in- de cegarse para no ver el lugar que le corresponde en el dra-
tereses creados que militan vigorosamente contra todo cambio ma por el que esta acción está teniendo lugar. Sólo una es-
social radical. La Iglesia americana es una iglesia eestablecí- pecie de desafiliación ascética, lo que Bonhoeffer llamaba
da•. No es libre de ejercer una crítica radical, porque depen- «santa mundanidad», le libertará del intrínseco conservadu-
de de la economía para su vida institucional y porque, en la rismo que impide que las Iglesias organizacíonales dejen atrás
mayoría de las cuestiones, el conservadurismo económico y sus palacios y entren en la permanente revolución de Dios
social generalmente la considera como un aliado. en la historia.
Naturalmente que cuanto acabamos de decir acerca de la He discutido la labor de la Iglesia en la universidad en
dependencia de las Iglesias del éxito de la economía americana relación con sus tradicionales funciones sacerdotal, profética
puede decirse igualmente de las universidades. La universidad y ascética. He intentado distinguir la «Iglesia de la fe. de las
apela a lo mejor que hay en el hombre, a sus logros más ele- «Iglesias organizacionales» sin insistir que las dos estén nece-
vados y a la más amplia comunidad de referencia que hasta sariamente separadas y sin caer en la noción mística de una

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«iglesia invisible». En este argumento he intentado permane- minados a servir a la universidad, aun cuando nadie se 10 agra-
cer dentro de las principales líneas de la tradición reformado- dezca, los ensalce, o los observe, si que tiene un lugar en la
ra en teología y eclesiología. La importación de la Iglesia oro comunidad de la universidad. Ese lugar será evidente para los
ganizacional con su división, narcisismo y conservadurismo que tienen ojos para ver.
a la comunidad universitaria no ha conseguido producir un
estilo viable de vida cristiana dentro de la universidad. Peor
aún, ha tendido a arrancar a los cristianos que están allí a ma-
quinaciones triviales en un mundo eclesiástico separado. La
ubicación de la Iglesia es un acto de fe; y el llamar a los crís-
tianos en la universidad hoy día es ubicar esta «verdadera
Iglesia» y participar en ella.
Pero ¿cuáles son las formas alternativas de la vida de la
Iglesia dentro de la universidad? Quizá la prescripción de es-
tas formas antes del hecho sea insensata e innecesaria. Cuan-
do los cristianos tienen el valor suficiente para «salir» de las
presentes estructuras paralizantes, Dios mismo proveerá de
las nuevas. No es necesario tener un plano de calles de la Tie-
rra Prometida antes de que uno salga de Egipto. No obstan-
te, creo que Dios nos ha dado algunas indicaciones de las ru-
tas a través del desierto.
Es evidente, por ejemplo, que el futuro testimonio de la
Iglesia estará en la universidad secular y no en alguna rever-
sión al modelo medieval. Es evidente que las comunidades de
cristianos en la universidad moderna no debe integrarse en
las congregaciones residenciales, y puede existir en su mayor
parte separada de ellas. Es evidente que todo trabajo que no
sea radicalmente ecuménico no tiene lugar alguno en la uní-
versidad, ni tampoco en ninguna otra parte. Es claro que los
cristianos en la universidad del mañana vivirán en seria aper-
tura a la universidad misma y al mundo que la universidad
está modelando. Es también claro que el escenario de esta
vida de la Iglesia ocurriá en pequeños grupos disciplinados
constituidos sobre una base funcional. Y lo más claro de todo
es que el modelo futuro de la Iglesia en la universidad ocu-
rrirá sólo cuando los cristianos vivan con responsabilidad
dentro y para la universidad, y no en y para las Iglesias deno-
minacionales que sólo han conseguido debilitar y fragmentar
la vida' de la universidad. .
Decir más que esto sería especulación o prescripción.
¿Cuál es el papel de la Iglesia en la universidad? La Iglesia
organizacional no tiene papel alguno. Debería quedarse fuera.
La Iglesia como comunidad reconciliadora de siervos deter-

258 259
Cuarta parte
DIOS y EL HOMBRE SECULAR
XI. Hablar de Dios en una forma secular

El 30 de abril de 1944, Dietrich Bonhoeffer escribió a uno


de sus amigos, desde la celda de su prisión, unas palabras que
desde entonces han tentado y atormentado a los teólogos: «Es-
tamos avanzando hacia un tiempo, escribió. sin ninguna reli-
gión en absoluto ... i Cómo hablamos de Dios sin religión ...
Cómo hablamos de Dios en una forma secular?».!
No es de extrañar que la pregunta de Bonhoeffer nos preo-
cupe. Nos recuerda dos hechos incontrovertibles. El primero
es que la fe bíblica, al contrario del budismo, por ejemplo,
debe hablar de Dios. No puede retirarse al silencio o a afo-
rismos arcanos. Un Dios a quien no puedan apuntar las pala-
bras humanas no es el Dios de la Biblia. La pregunta de Bon-
hoeffer también nos recuerda, sin embargo, que la palabra
Dios no significa casi nada al hombre moderno secular. Su
mundo mental y su forma de emplear el lenguaje es tal que
no puede ni comprender ni usar la palabra Dios significati-
vamente. Esto revela el callejón sin salida: si el hombre no
puede hablar de Dios en la ciudad secular, entonces todo cuan-
to hemos dicho sobre la secularización como obra de Dios
para el hombre es un desatino, y toda la tesis de este libro
errónea. Es evidente que. o resnondemos satisfactoriamente
a esta dolorosa pregunta de Bonhoeffer, o todo cuanto hemos
dicho hasta ahora se hace insostenible.
Significativamente, Bonhoeffer mismo nos proporciona la
clave que necesitamos para saber dónde comenzar a buscar
la respuesta a su pregunta. Muchos años antes de su encarce-
lamiento escribió este párrafo en su comentario al" Segundo
Mandamiento:

«"Dios" no es para nosotros un concento común por el que


designamos aquello que es Jo más sublime, 10 más santo, 10
más noderoso que se puede pensar, sino Que "Dios" es un
nombre. Es algo completamente distinto cuando el pagano
dice "Dios" de cuando nosotros. a quienes Dios mismo ha ha-
blado, decimos "Dios" ... "Dios" es un nombre ... La palabra

263
oscurece todas las demás preguntas que el hombre puede foro
no significa absolutamente nada; el nombre "Dios' lo es mular: ¿Está el hombre solo en el universo o no?
todo.• 2 Así el interrogante de Bonhoeffer tiene tres partes. Es, en
primer lugar, un problema sociológico. Decimos problema por-
Aquí Bonhoeffer deja caer una sugerencia inapreciable so- que puede ser resuelto en ese nivel con una dificultad relatí-
bre la forma en que debemos proceder. Nos recuerda que en vamente pequeña. Es también un asunto politico. Un asunto
la tradición bíblica no hablamos «acerca de Dios. en abso- es un desafío un tanto más exigente. Requiere que aceptemos
luto, ni en una «forma secular» ni en cualquiera otra forma. algunos riesgos y tomemos algunas elecciones, que tomemos
Cuando usamos la palabra Dios en el sentido bíblico, no es- partido. Necesita que detectemos dónde está estallando hoy
tamos hablando-sobre algo sino «nombrándolo», yeso es un día esa misma realidad a quien los hebreos llamaban Yavé,
asunto completamente diferente. Nombrar es apuntar, conte- a quien los discípulos vieron en Jesús. Pero finalmente Bon-
sar, ubicar algo en términos de nuestra historia. No podemos hoeffer nos confronta con lo que es una cuestión teológica.
nombrar algo sólo haciendo uso del fondo de recuerdos y sigo Hace que respondamos por nosotros mismos si el Dios de la
nificados que nevamos con nosotros como individuos y como Biblia es real o simplemente una forma rica e imaginativa
especie. Esto hace del acto de nombrar, sea nombrar a Dios que el hombre ha forjado para hablar de sí mismo. Ningún
o cualquier otra cosa, algo más que un problema meramente grado de clarificación verbal puede olvidar este desacuerdo.
teológico o lingüístico. Las teologías y los lenguajes surgen En el último análisis, no es cuestión de pensamiento claro,
de un medio socio-cultural. Brotan de una u otra manera de sino cuestión de decisión personal. Lutero tenía razón: el de-
ser de cada época. Esto convierte el problema de «hablar de cidir sobre esta cuestión es un asunto que, lo mismo que el
Dios en una forma secular», al menos en parte, en un proble- morir, todo hombre tiene que hacer por sí mismo.
ma sociológico.'
Pero hablar de Dios en una forma secular no es meramen-
te un problema sociológico. Puesto que vivimos en un perío- Hablar de Dios como un problema sociológico
do en que nuestra visión del mundo está siendo politizada, en
el que, como veremos en un momento, la política está reem- La razón por la que hablar de Dios en la ciudad secular es
plazando a la metafísica como el modo característico de cap- en parte un problema sociológico es que todas las palabras,
tar la realidad, «nombrar» hoy día se convierte también en un incluyendo la palabra Dios, emergen de una circunstancia so-
asunto político. Se convierte en una cuestión de dónde, en el cío-cultural particular. Ningún lenguaje ha sido enviado ja·
flujo y reflujo del conflicto humano, pueden ser detectadas más directamente de los cielos. Cuando las palabras cambian
esas corrientes que continúan la actividad liberadora que pre- sus significados y se hacen problemáticas, siempre hay algu-
senciamos en el Éxodo y en la Pascua. Hablar de Dios en una na dislocación social o desmoronamiento cultural que yace de-
forma secular es también un asunto político. bajo de la confusión. Básicamente hay dos tipos de tal equi-
Pero las consideraciones sociológicas y políticas de ningu- vocidad. Uno es causado por el cambio histórico, el otro por
na manera agotan la profundidad del enigma de Bonhoeffer. la diferenciación social.
A. pesar de los esfuerzos que algunos teólogos han hecho para El equívoco, por medio del cambio histórico, significa que
olvidarlo, el problema de si Dios existe o no es un asunto de- la misma palabra lleva connotaciones diferentes en diferentes
sesperadamente serio. Todo el parloteo sobre los términos períodos históricos de una lengua dada. La palabra inglesa
existir y ser y todas las pendencias sofisticadas sobre lengua- let, * por ejemplo. ha revertido su significado desde los tiem-
je no objetivante no pueden oscurecer el hecho de que queda pos de Shakespeare. Cuando Hamlet, empuñando la espada
una cuestión indisoluble, después de que han sido clarifi- por el espíritu de su padre, dice «Mataré al hombre que
cadas todas las conceptualizaciones. Es la cuestión que el filó-
sofo español Miguel de Unamuno correctamente sentía que • Let = permitir. (N. del T.)

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lets me., significa que matará al hombre que intente detener- fueron unificadas en esta síntesis cultural llamada .Cristian-
lo. El equivoco por medio de la diferenciación social significa dad•.
que en una sociedad compleja, la misma palabra significa di- Pero éste es precisamente el problema. Aunque raramente
f~r~nte's cosas ~n diferentes circunstancias. Incluso puede sig- observada por los teólogos, esta síntesis socio-cuItural se está
niñear cosas diferentes para la misma persona, según el con- apartando ahora. La Cristiandad está desapareciendo. Ahora
texto en que se emplee. Tomemos la palabra operación. Sig- hallamos que las diversas acepciones de la palabra Dios, en
nifica algo muy distinto para el cirujano, el generala el di- otro tiempo convenientemente fundidas, actualmente se es-
rector de empresa. Con frecuencia el equívoco por medio del tán separando. El cambio histórico y la diferenciación social'
cambio histórico y el equívoco por medio de la diferencia- se han combinado para hacer de 'la palabra God el término
ción social se combinan para confundir la confusión. Así al- más equívoco de la lengua inglesa. Los teólogos gustan de de-
gunos grupos dentro de una sociedad. que retienen lazos cul- cir que la palabra está «vacía•. Su vaciedad, sin embargo, es
turales con alguna etapa histórica previa, retienen formas de meramente el síntoma de un desorden mucho más básico: su
hablar que, para la cultura más amplia, suenan como germa- equivocidad. No es verdad que nadie use ya la palabra Dios.
nías. En la jerga, las palabras tendrán un significado que no Está siendo usada continuamente: por marinos que blasfe-
poseen para la cultura en su totalidad. El flujo y reflujo del man, predicadores apasionados, y dialécticos furibundos que
significado de las palabras cabalgan sobre las olas del conflic- pretenden demostrar la no existencia del ser o la falta abso-
to y cambio sociales. Así el poder cultural de ciertos grupos luta de significado de la palabra. La base social para la equí-
y la debilidad de otros pueden ser constatados con frecuencia vocidad de la palabra Dios y sus equivalentes es la desapa-
observando qué significado predomina en una palabra dada. rición de la Cristiandad. y la emergencia de una civilización
El cambio social altera el significado de las palabras. El secular sumamente diferenciada.
sociólogo francés Antaine Miellet escribió una vez que « ... el En un importante libro sobre la existencia de Dios en la
teología contemporánea, Helmut Gollwitzer discute la des-
principio esencial del cambio en el significado debe encontrar-
se en la existencia de agrupaciones sociales, en el rnilieu en concertante equivocidad del término, Primero, lo empleamos
para aludir a una categoría de seres, como cuando hablamos
que una lengua es hablada: en pocas palabras. en el hecho de
de «los griegos y sus dioses n, Segundo, lo empleamos para el
la estructura social»," Teniendo esta norma en mente, consi-
ser supremo de la metafísica. Tercero, lo empleamos para
deremos lo que ha sucedido a la palabra inglesa de tres le-
tras God (Dios) y por qué Se ha convertido hoy día en un nombrar a Aquel que se revela a sí mismo a través del testi-
vocablo virtualmente inútil. monio bíblico.'
Aunque las acepciones han estado siempre mezcladas, las
Los historiadores del lenguaje indican que la palabra God
dos primeras corresponden en parte a las dos épocas que
tiene un origen precristiano en el grupo lingüístico germáni-
hemos designado como tribal y burguesa. El hombre tribal ex-
co. Durante los siglos de la era cristiana fue empleada para
perimentó a Dios como uno de los «dioses », El Antiguo Testa-
traducir un buen número de términos diferentes, incluyendo
mento, incorporando elementos de esta mentalidad tribal, no
el theos de la filosofía griega, el Deus de la metafísica occi-
es en manera alguna «rnonoteístico », Yavé es el gobernador
dental, y el Yavé de la Biblia hebrea. Este uso de la palabra
de los dioses. Similarmente, en la época de la vida «burguesa»,
God (y sus predecesores en el inglés alto y medio) fue posible
la gran transiciórr de la mazia a la ciencia por medio de la
porque las diversas corrientes culturales que los otros tér-
metafísica, el hombre percibió a Dios como parte de una es-
minos representaban, estaban más o menos unificados, en una
tructura unificada que incluía tanto a Dios como al hombre.
sociedad en que ningún cambio histórico decisivo interrum-
El hombre urbano-secular, para quien las acepciones tribal y
pió la continuidad cultural. De hecho, la palabra God y sus
burguesa no tienen sentido alguno, se Queda con s610 la tercera
equivalentes del lenguaje moderno, sirvieron como el sotro-
acepción, y "110 es dificultado porque las otras dos acepciones
zo lingüístico y conceptual por el que estas tres tradiciones
todavía están en circulación, corrompiendo el uso corriente.
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Esto no quiere decir que la gente de las épocas tribal y bur- da, frecuentemente con deferencia y generalmente con corte-
guesa no encontraran al «verdadero Dios> de la Biblia. Signí- sía, como una palabra que hace referencia a la fijación de la
fíca, sin embargo, que cuando lo encontraron fue dentro de era de la Cristiandad (pasada) o como el totem de una de las
los conceptos del mundo e imágenes-significados de sus res. subculturas tribales (irrelevante). La única manera en que los
pectivas eras. Precisamente por esta razón, si el hombre uro clérigos pueden cambiar la forma en que la palabra que ellos
usa~ se~ entendida, es negándose a representar el papel de
bano-secular ha de encontrarse con I!I, el Dios de la Biblia
debe ser cuidadosamente distinguido de las avenidas cultu- antlcuan.o, y. curandero en que la sociedad los coloca; pero
rales de percepción por las que el hombre presecular se en- esto es díffcil, porque es precisamente por lo que son pagados.
contró con I!I. Esta íntima correlación entre el significado asignado a una
Las tres acepciones de Dios de Gollwitzer no sólo corres- palabra por su oyente y el papel de la persona que pronun-
ponden a períodos históricos. También corresponden a gru- cia la palabra, puede ilustrarse por una parábola que una
pos dispares dentro de la cultura presente, que todavía retie- vez empleó Kierkegaard. Un circo ambulante estalló una vez
nen lazos con los modelos de percepción tribal y burgués. La en llamas poco después de haber acampado junto a una aldea
acepción tribal sobrevíve en la profanidad, el folklore y las danesa. El director se volvió a los artistas que ya estaban ves-
máximas. Sobrevive también allí donde la deidad es considera- tidos para su actuación y envió al payaso para llamar a los
da como la protectora de un grupo particular. La deidad me- aldeanos a ayudar a sofocar las llamas, que no solamente po-
tafísica sobrevive en aquellos ámbitos en que todavía se mano dían destruir el circo, sino que podían extenderse a través
tienen los vestigios de las ontologias clásicas, donde la corrien- de los campos segados e incendiar la aldea misma. Corriendo
te de la secularización ha sido eludida temporalmente. Para- atropelladamente a la plaza de la aldea, el pintarrajeado pa·
dójicamente, Dios todavía sobrevive entre los filósofos que yaso gritó a todos que vinieran al circo a sofocar las llamas,
pretenden negar su existencia. Parecen conocer, al menos, qué Los aldeanos rieron y aplaudieron esta forma nueva de atraer-
es aquello cuya existencia están negando. los al gran espectáculo. El payaso lloró y suplicó. Insistió en
¿Dónde encajan en todo esto los teólogos y predicadores? que no estaba representando un papel, sino que la aldea esta-
Sociológicamente hablando, representan las víctimas tanto del ba realmente en un peligro mortal. Cuanto más imploraba
cambio histórico como de la diferenciación social. La mayoría tanto más reían los aldeanos... hasta que el fuego saltó a tra-
de las personas las perciben como antigüedades culturales y vés de los campos hasta la aldea misma. Antes de que los al-
muchos les tienen la misma afición que a los muebles del se- deanos se dieran cuenta; sus hogares habían sido destruidos.
gundo imperio. Especialmente cuando ellos se revisten y se El problema sociológico de hablar de Dios consiste en que
contonean ocasionalmente en sus vívidas galas eclesiásticas el papel de las personas que intentan hacerlo, les coloca in-
los clérigos ofrecen al pueblo un sentido tonificante de con: mediatamente en un concepto preceptual donde lo que ellos
tinuidad histórica, muy similar a los viejos soldados en el uní- dicen puede ser ignorado sin peligro. Por supuesto que hay
forme de alguna guerra olvidada. Nuestros clérigos son con- personas que todavía pueden comprender lo que quieren de-
siderados como los custodios de una particular sabiduría de cir los teólogos cuando emplean la palabra Dios y otros tér-
grupo, y como a tales generalmente se les concede una defe- minos religiosos. Esto incluye no sólo a las personas «religio-
rencia expansiva, en una cultura que ha sido enseñada a ser sas», cuyas ocupaciones y tradiciones de familia les han dado
meticulosamente tolerante Con las creencias de los demás, por un pase de visitante, e incluso una tarjeta de pertenencia, al
muy excéntricas que sean. Pero este papel dual de la personifi- mundo de significados en que viven los teólogos y predicado-
cación del pasado y de preservador de un ethos subcultural res. Tales personas pueden hallarse con frecuencia en las oro
un papel que 105 clérigos representan ávidamente, exige su tri: ganízaciones eclesiales de laicos. También están calificadas
buto cuando ellos hablan de Dios. A causa del papel que han personas académicamente educadas que se especializan en las
estado dispuestos a representar, cuando emplean la palabra humanidades. Como grupo, todas estas personas retienen par-
Dios, ésta es escuchada de una forma particular. Es escucha- te del residuo cultural de la Cristiandad. Por muy índíspensa-

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ble que sea el servicio que prestan en el mundo moderno, educación teológica son inmensas, pero no podemos estudiar-
muchos de ellos retienen un «estilo» que es claramente here- las en este momento.
dado de una época histórica previa. Acarician costumbres, ri-
tuales y manerismos evidentemente derivados de ese período
de la historia occidental en que el discurso metafísico signi- Hablar de Dios como un asunto político
ficaba algo. Pero esta subcultura de la academia humanística
ostenta un puesto de importancia relativamente reducida, en Supongamos, sin embargo, que aquellos que desean hablar
el mundo universitario mismo como en la sociedad entera. Su del Dios bíblico abandonaran su estilo anacrónico y salieran
importancia para el objeto de la presente discusión es que del ghetto religIoso; ¿en qué idioma deben hablar de Dios al
constituye el Sitz. im Leben del teólogo académico. Proporcio- hombre tecnopolita? Si la mitología fue la jerga apropiada de
na el contexto en que él percibe la realidad, y esto sirve en la tribu, y la metafísica proporcionó el léxico para el burgo,
gran manera para explicar por qué los teólogos académicos ¿cuál es el lenguaje peculiar de la época de la ciudad secular?
con frecuencia dejan de ver las cuestiones suscitadas por la Algunos teólogos dicen que debe ser un «lenguaje históri-
desaparición de la era metafísica. Los teólogos académicos co». y así cree Van Peursen que, mientras olvidamos la carga
pasan sus días entre personas eclesíásticas y humanistas eru- metafísica que hemos arrojado sobre la Biblia, debemos estar
ditos, aislados por patrones de carrera, documentos persona- dispuestos a dejar que la palabra Dios adopte su propio sig-
les y obligaciones profesionales de la naciente era técnica y nificado en términos históricos. El teólogo americano Carl
política. La labor de aprender cómo hablan de Dios sin un Michalson parece estar de acuerdo cuando dice que la Biblia
sistema metansico, parece relativamente sin importancia. no formula los interrogantes del ser ~es decir, no es metafí-
Pero es un asunto importante, sin embargo. Cornelis Van sica), sino que interroga sobre el significado y el acto histó-
Peursen escribe: rico. Cree que los significados que la Biblia posee se dan den.
tro del proceso histórico mismo. Son ofrecidos, dice, «dentro
«La palabra "Dios" ya no puede funcionar como una enti.. de la historia como historia y no en el horizonte de la historia
dad metafísica. Ya no puede ser empleada para llenar los va- como ser».'
cíos de nuestro conocimiento ... El cristianismo está en peli- Van Peursen y Michalson ciertamente tienen razón. Pero,
gro de convertirse en sobrenautral mientras permanece dentro al decir que la teología debe ser histórica más que metafísica,
del reino de ... el pensamiento metafísico y substancial ... Se abren la puerta al mismo malentendido que tratamos en nues-
está convirtiendo sólo en una evasión metafísica .,. El mensa- tra discusión de una teología del cambio social. La palabra
je bíblico es completamente diferente de ... una doctrina del histórico, para la mayoría de las personas, tiene que ver con
Ser supremo.» 6 el pasado. Sólo en un pequeño círculo de especialistas inclu-
ye también el presente histórico. Y así, por la misma razón
Si Van Peursen tiene razón, entonces el primer movimiento que abogamos por una teología del cambio social, no precisa-
mente una teología de la historia, también creemos que el
que hay que hacer, para responder a la pregunta de Bonhoef-
fer, sería alterar el contexto social en que ocurre el «hablar lenguaje que debe reemplazar al metafísico no es precisamen-
te el histórico, sino el político. Puede objetarse que el término
de Dios. y rehusar representar los papeles culturales que tri-
político tiene una connotación demasiado estrecha. Creemos,
vializan todo lo que digan los predicadores. Si la. exposición
sin embargo, que su horizonte de significado se está ensan-
metafísica de Dios se ha hecho equívoca tanto por el cambio
chando en nuestro tiempo. La política, como señala J. M. B.
histórico como por la diferenciación social, entonces no pue- MilIer en su obra The Nature 01 Politics (<<La Naturaleza de la
de ser descartado hasta que sea aceptado el choque con la Política» ),8 surge del conflicto de una diferenciación social.
cristiandad y se deje atrás el enclave subcultural. Natural- Describe la forma en que se conciben a sí mismas aquellas
mente las implicaciones que hay aquí para la predicación y la sociedades que han perdido una visión del mundo totalmente

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unificada. En nuestro tiempo ha comenzado a significar lo la metafísica a lo que creen que es un género más prístino
que significó para Aristóteles, todas esas actividades que ayu- de pensamiento.
dan a hacer a la polis lo que es. Pero semejante curso de acción sólo puede producir la ca-
Hay algunos teólogos, sin embargo, que objetarían al gé- tástrofe final para la teología. Heidegger y Ott tienen toda la
nero político porque abogan por otras formas de tratar de razón al ver que ha llegado el final del camino para la meta-
la muerte de la cristiandad. Mencionaremos sólo dos: los física clásica. Pero están enteramente equivocados al creer que
que desearían volver «antes de la metafísica», representados la ruta de salida está en una especie de pensamiento mitico
aquí por Martin Heidegger y Heinrich Ott; y los que abogarian primordial, más característico de la cultura tribal. Lo que se
usando términos existencialistas en vez de categorías polí- necesita, más que un paso atrás, es un paso al frente, un paso
ticas, simbolizados por Rudolf Bultmann. hacia el pensar teológícamente sobre los asuntos que con-
Heidegger es un filósofo, no un científico social. Como tal, frontan a una sociedad técnico-urbana. La causa por la que
no dice gran cosa sobre el colapso socio-cultural que subraya aboga el pensamiento heideggeriano puede restaurar, para al-
la desaparición de la metafísica Capta algo del papel de la gunas personas, un sentido de reverencia ante la naturaleza
tecnología moderna en la terminación de la era metafísica, y pasmo ante las pulsaciones elementales de la vida. Podia ser-
pero sólo de una forma negativa. Sin embargo Heidegger sabe vir como una especie de religíón ersatz. Pero esto sería una
mejor que ningún filósofo que escribe hoy en día que la era reversión a un escenario lenta! precedente al desencanta-
de la metafísica está muerta; y como pensador profundamente miento de la naturaleza y la desacralización de la política.
«religioso», contempla sus estertores de muerte con gran do- Un retroceso a actitudes q negarían al Dios de la Creación
lor. Sabe que ello señala la muerte de su forma de pensar y del Exodo. Negaría que Dios ha hecho al hombre respon-
también. sable de la naturaleza y de la política en la esfera del dorni-
Pero aun así Heidegger con frecuencia ve los asuntos con nio y la responsabilidad humanos. Si la teologia ha de so-
una claridad asombrosa. Al discutir el Dios de la teología y la brevivir y tener sentido para el mundo contemporáneo, no
metafísica filosófica, que él funde en el enrevesado teutonis- debe ni aferrarse a una concepción metafisica del mundo ni
roo ontoteología, una vez dijo: recaer en un talante mítico. Debe presionar hacia el léxico vivo
del hombre urbano-secular.
«A este Dios el hombre no puede ni rezar ni sacrificar ... 'Otra alternativa para hablar de Dios en una forma política
Ante :Él no puede ni caer sobre sus rodillas en pavor ni cantar es la existencialista, pero también es U11 error. A pesar de su
y danzar. Por consiguiente. el pensamiento sin Dios que debe popularidad entre algunos intelectuales, la teología existen-
desplazar al dios de la filosofía ... quizás esté más cerca del ciaJista no es una venida al mundo del hombre urbano-secu-
Dios divino.» 9 lar. Es la rama religiosa del más amplio movimiento existen-
cíalista. Este movimiento, como ha mostrado Ernst Topitsch
Heinrich Ott, uno de los contemporáneos admiradores en su ensayo sobre la sociología del existencialismo, surgió de
teológicos de Heidegger, cree que su maestro ha dado ahora una crisis social particular en lo que él llama la Bildungs-
la luz verde para el desarrollo de un lenguaje explícitamente schícht europea,ll las clases medias educadas, que en otro
no metafísico sobre Díos.t> tiempo descartaron la tradición aristocrática del Trono y el
Pero en este punto nuestro acuerdo con Heidegger y sus Altar y la substituyeron por su propia combinación prestigio-
seguidores se detiene abruptamente, y caminamos en direc- sa de propiedad y educación. Invadieron Europa en los si-
ciones opuestas. Tanto Heidegger como Ott, más que presio- glos XVIII Y XIX. Su monumento puede encontrarse en los pa-
nar «más allá de la metafísica», abogan por lo que al! ha Ila- lacios de la ópera, museos e instituciones educativas que to-
mado Schritt zuruck (un paso atrás). En vez de dirigirse ha- davía son la delicia de los turistas.
cia una teologia auténticamente postmetafisica, lo que desean Pero a comienzos del siglo xIX, otro tipo de personas co-
es una teología premetañsica. Prefieren remontarse detrás de ¡nenzó a abrirse camino hacia el centro del escenario en la

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cultura europea. Era el técnico y el científico, el planificador buenos, emplean un estilo que habla principalmente a s~s
social y el revolucionario político. Rápidamente se hizo pa- eruditos compañeros. Su pensamiento, aunque con frecuencia
tente que en el mundo que él estaba creando había poco sitio se pone una máscara ferozmente antímetañsíca, resulta ser
para la «personalidad cultivada. en el sentido tradicional. La una especie de sala de espejos desfigurantes de la metafísica.
respuesta de la Bildungsschichst no es sorprendente. Decidie- Todo es grotescamente revertido, pero es recognoscible, ~o
ron que el mundo entero se estaba yendo a los diablos. Humi- obstante. Así, la nada reemplaza al ser, la esencia y la exis-
llados por su propia pérdida de prestigio y por la desapari- tencia son revertidas, y el hombre toma el lugar de Dios. El
ción del seguro mundillo en que habían ejercido un poder resultado es una especie de antiteísmo y antimetafísica que
tranquilo pero efectivo, concluyeron que se había puesto en fracasa completamente al tomar contacto con el mundo del
marcha una decadencia monumental de toda la cultura. Es- pensamiento del hombre contemporáneo. Hay alg~ inmadur?
taban convencidos de que toda la vida se había vaciado de en el existencialismo. Al igual que el deísmo clásico, necesi-
sentido, y así se retiraron a un claustro estético espiritual, o ta alguna explicación última de la realidad. En este sentido
religioso. Fue en esta atmósfera cargada de WeItschmertz culo está más cerca del deísmo tradicional que del punto de par-
tural donde nació el existencialismo. tida del hombre urbano-secular, que no siente esta compul-
El existencialismo apareció precisamente cuando la tradi- sión a encontrar un significado inclusivo y abarcante.
ción metafísica occidental, cuya base social estaba desmano Precisamente porque han sido lo bastante crédulos para
telada por la revolución y la tecnología, alcanzó su fase fi- creer que los filósofos existencialistas realmente hablaban al
nal. Es el último hijo de una época cultural, nacido en la seni- hombre moderno, los teólogos se han encontrado en la incó-
lidad de su madre. Esta es la razón por la que los escritores moda posición de tener que atraer primero a la gente al vér-
existencialistas parecen tan idílicos y antiurbanos. Represen- tigo existencialista como una especie de preparación para la
tan una época señalada para la extinción. Por consiguiente su predicación. Esto ha sido siempre dificil, pero especialmente
pensamiento tiende a ser antitecnológico, individuaIístico, ro- -en la pragmática América, donde la angustia existencialista
mántico, y profundamente suspicaz de las ciudades y la nunca echó realmente raíces, Ahora es cada vez más difícil
ciencia. hacerlo en Europa, donde la generación joven ya no se libra
Precisamente porque el mundo se había ya trasladado más de sus sentimientos de privación proyectándolos en concepcio-
allá del pathos y el narcisismo del exístencíalisrno, los esfuer- nes del mundo.
zos teológicos para poner la teología al día como el de Rudolf La misión teológica de transponer las afirmaciones bíblicas
Bultmann dan muy lejos del blanco. Fracasan no porque sean al lenguaje contemporáneo es paralizada, tanto por los aboga-
demasiado radicales, sino porque no son casi lo bastante ra- dos de un 'paso atrás. como por los teólogos existencialistas.
dicales. Ofrecen una respuesta novecentista a un dilema del sí- Ambos diagnostican correctamente el problema viendo que el
glo xx, Bultmann parece incapaz de creer que Dios pueda es- lenguaje metafísico ya no llega al hombre secular. Pero un
tar presente en el mundo urbano-secular de hoy día más que grupo se vuelve a la mitologia, el otro a la metafísica anti-
en los enmohecidos salones de la Bildungsschicht burguesa de metafísica. Uno se vuelve a la hoguera tribal, el otro intenta
la vuelta del siglo. No puede alcanzar al hombre de hoy día abandonar la cultura del burgo, pero no realiza la ruptura.
porque traduce la Biblia del lenguaje mítico a la metafísica Ambos fracasan miserablemente en lo que Van Peursen llama
de ayer, más que al léxico postmetafísico de hoy. «leer la Biblia sin presuposiciones metafísicas »,
Naturalmente, Bultmann negaba que las categorías existen- Es improbable, sin embargo, que el paso por el que aboga
cialistas sean metafísicas, pero lo son. Las figuras cumbres Van Peursen se origine en los círculos teológicos académicos.
que están en el manantial del pensamiento existencialista, to- La razón es que los teólogos académicos, como hemos dicho
davía respiran el aire de la Bildungsschicht presecular, Escri- antes, constituyen una especie de subcultura en que persisten
ben voluminosos tomos sobre cuestiones metafísicas tradí- los residuos de la Cristiandad; y por consiguiente el lenguaje
cionales. Aparte de Sartre, que ha escrito algunos dramas metafísico e incluso mitico sobre Dios retiene cierto signi-

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ficado. Mientras persista esta condición, estos teólogos pro- que hablemos de Dios en una forma secular es hablar de :al
bablemente no verán la necesidad de «dar el paso al frente•. políticamente.
Sólo comenzarán a pensar de diferente manera cuando sea ¿Pero no estamos empleando la palabra politica demasiado
alterado el contexto social en que ellos teologan, cuando se ambiguamente? La palabra misma. como nos recuerda Paul
encuentren con que tienen que conversar en el mundo más Lehmann, recibió su significado clásico de Aristóteles. Para
amplio en que sólo resuena un eco mortecino de la Cris- Aristóteles, la política era «Ia ciencia de la polis», la actividad
tiandad. que manejaba todas las demás ciencias para asegurar no sólo
Pero nuestro interrogatorio sigue en pie. Si ni el lenguaje el bien para el hombre sino el bien para toda la ciudad-estado,
«premetafísíco» ni el existencialista alcanzan al hombre ur- ya que éste es naturalmente superior al bien de cualquier
bano-secular, ¿por qué creemos que una teología política lo hombre índívídual.í- Lehmann sugiere que lo que Dios está ha-
alcanzará? ciendo en el mundo es política. lo que significa hacer y man-
La razón es que, en la sociedad secular, la política hace lo tener la vida humana. La política también describe el papel
que la metafísica hizo en otro tiempo. Proporciona unidad y del hombre en su respuesta a Dios. Es «actividad y reflexión
significado a la vida y al pensamiento humanos. En el mundo sobre la actividad, que apunta y analiza lo que hace falta para
de hoy, unificamos las diversas especialidades eruditas y cien- hacer que la vida humana en el mundo sea humana.• rs La teo-
tíficas enfocándolas en problemas humanos específicos. La la- logía hoy día debe ser esa reflexión-en-acción por la que la
bor intelectual de equipo no reemplaza al molino solitario del Iglesia encuentra qué está a punto de hacer este Dios-político,
disciplinado trabajador mental, pero la verdad no es unifica- y se mueve para trabajar junto con :Él. En la época de la
da hoy día en sistemas metafísicos. Antes bien es unificada ciudad secular, la política suplanta a la metafísica como el
funcionalmente, haciendo que especialidades dispares se con- lenguaje de la teología.
centren en perplejidades políticas concretas.is Hablamos de Dios políticamente siempre que damos oca-
Gibson Winter ha descrito el estilo del pensamiento teo- sión a nuestro prójimo a hacerse el responsable, el agente
lógico que necesitamos si queremos dar un paso al frente más adulto, el hombre plenamente postburgués y postribal que
que un paso atrás. Lo llama «reflexión teológica•." Es tomar Dios espera que sea hoy día. Le hablamos de Dios siempre que
conciencia del significado de los acontecimientos contempo- hagamos que se percate conscientemente de la trama de reci-
ráneos a Ia luz de la historia. Es una forma de asumir res- procidad interhumana en la que está cogido y sostenido como
ponsabilidad tanto para la remodelación del pasado como hombre. Le hablamos de Dios siempre que nuestras palabras
para la constitución del futuro. La reflexión en ese acto por hacen que arroje parte de la ceguera y el prejuicio de la in-
el cual la Iglesia escruta los asuntos que la sociedad con- madurez, y acepte un papel más amplio y más libre en la
fronta a la luz de aquellos acontecimientos decisivos del pa- creación de instrumentos de la justicia humana y la visión
sado -el :Éxodo. y la Pascua- en que la intención de Dios cultural. No le hablamos de Dios intentando hacerlo religioso
ha sido aprehendida por el hombre de fe. Así la Iglesia busca sino, por el contrario, instándole a que llegue a la madurez,
las huellas que Dios ha dejado en el pasado, para descubrir dejando las cosas de niño.
lo que :É1 está haciendo hoy día. El teólogo suizo Gerhard Ebelíng, aunque no usa el térmi-
Pero claramente el punto focal de tal reflexión, los asun- no politico, quiere decir algo parecido cuando habla de lo
tos sobre los que debe centrarse, no son otros que los asun- .no religioso». Insiste en que el hablar de Dios en forma secu-
tos de vida o muerte de la metrópoli secular. Debe ser refle- lar debe ser siempre concreto, claro y activo o productivo
xión sobre cómo llegar a términos políticos con la naciente (wirkendes). Es decir, no debe consistir en generalidades sino
realidad técnica en que estamos sumidos. Estos son asuntos que debe encontrar a los hombres en un punto en que ellos
políticos, y el talante de la teología que debe reemplazar a la se sienten interpelados. Dios viene al lenguaje verdaderamen-
teología metafísica es el talante politico. Así pues, una res- te sólo como un acontecimiento en que el hombre y el mun-
puesta al interrogante de Bonhoeffer es que la manera eh do son percibidos como lo que realmente son. En pocas pala-

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bras, «••• hablar mundanamente de Dios es hablar divinamen- H.ablar de Dios en una forma secular es, pues, un asunto
te del mundo• .!' político. Eso supone que sepamos discernir dónde está obran-
Los escritores del Nuevo Testamento exhortaban constan- do Dios, y después nos unamos a su obra. Estar en una línea
temente a sus lectores a no estar demasiado ansiosos sobre de centinelas es una forma de hablar. Haciéndolo así el cris-
lo que habían de decir. Repetidamente se les aseguraba que si tiano habla de Dios. Ayuda a alterar la palabra «Dios. cam-
eran obedientes, si hacían lo que se esperaba de ellos, les se- biando la sociedad en que ha sido trivializada, apartándola
rían dadas las palabras correctas cuando llegara el momento. del contexto en que generalmente ocurre el «hablar de Dios»
Hablar de Dios en una forma secular requiere, en primer lu- y rompiendo los papeles estereotipados en que el nombre de
gar, que nos coloquemos en aquellos puntos en que está ocu- Dios es generalmente entonado.
rriendo la actividad restauradora, reconciliadora de Dios, don-
de está apareciendo la relación apropiada entre el hombre
yel hombre. Esto significa que el evangelísmo, hablar de Dios, Hablar de Dios como una cuestión teológica
es política; y Phillippe Maury tiene razón cuando dice que «Ia
política es el lenguaje del evangelísmo•." No podemos saber Cuando se ha realizado toda la obra preliminar y se ha
por adelantado, lo que hemos de decir en esta o aquella situa- aclarado el terreno, el interrogante que plantea Bonhoeffer
ción, qué actos y qué palabras revelarán la Palabra de Dios sigue siendo teológico. En el actual clima teológico es especial-
a los hombres. La obediencia y el amor preceden al don de mente importante recordar esto, puesto que donde los teólo-
lenguas. El hombre que está haciendo lo que Dios quiere que gos no están atareados en intentar vestir a Dios con trajes
haga en el lugar que :al quiere que esté, recibirá las palabras tribales o en alistarlo entre sus histriones existenciaIistas,
oportunas. El evangelismo cristiano, como la ética cristiana, pueden estar igualmente ávidos en descafeinar el hecho de
tiene que ser contextuaI sin reservas. que Dios realmente constituye una diferencia en la forma en
Decir que el hablar de Dios debe ser político sigmfica que que viven los hombres. Su oportunidad para hacerlo surge
debe comprometer a las personas en puntos particulares, no de una nueva situación en la teología. Siempre ha habido im-
precisamente een general>. Debe ser una palabra sobre sus portantes semejanzas entre la fe bíblica y el ateísmo, cuando
propias vidas: sus hijos, su empleo, sus esperanzas y desi- se contrastan, por ejemplo, con la creencia en demonios y en
lusiones. Debe ser una palabra a las crisis desconcertantes espíritus. Pero en nuestro tiempo esta semejanza ha produ-
que suscitan nuestros problemas personales: una palabra que cido una herejía un tanto nueva. Es una especie de ateísmo
construya paz en un mundo nuclear, que contribuya a la jus- expresado en terminología teológica cristiana. Este curioso
ticia en una edad acechada por el hambre, que precipite el dia fenómeno llega a ser posible por el hecho de que la doctrina
de la libertad en una sociedad ahogada por la segregación. Si bíblica del carácter oculto de Dios concuerda tan perfectamen-
la palabra no es una palabra que surge de un compromiso te. en cierto nivel al menos, con el ateísmo contemporá-
concreto del que la emite en estas realidades, entonces no es neo o, mejor. con el «no teísmo». Los dos pueden ser con-
una Palabra de Dios en absoluto, sino charlatanería huera. fundidos si no se tiene un verdadero cuidado. Así el Dios es-
'Hablamos de Dios al hombre secular hablando sobre el condido o deus absconditus de la teología bíblica puede ser
hombre, hablando del hombre tal como es en la perspectiva tomado por el «ningún dios en absoluto» del no teísmo. Aun-
bíblica. El hablar secular de Días ocurre sólo cuando hemos que Él es muy diferente de Godot en la comedia de Samuel
salido del ghetto y nos hemos quitado los disfraces, cuando Beckett, al igual que Godot tiene el hábito de no aparecer en
participamos en esa acción política por la que ~I restaura a los tiempos y lugares que los hombres señalan. Puesto que con
los hombres a una mutua preocupación y responsabilidad. Ha- frecuencia los dos han sido confundidos, es importante que
blamos de Días en una forma secular cuando reconocemos al los distingamos aquí.
hombre como su consocio, como el encargado de la tarea de Carl Michalson describe la doctrina bíblica del arcano de
poner significado y orden en la historia humana. Dios en es tos términos:

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.... es la forma de vida de Dios el estar oculto. :el es, ex of- hombre a valerse sin :el, a hacerse maduro, libre de las depen-
[icio, un Dios escondido. El arcano es intrínseco a su natu- dencias infantiles, plenamente humano. De aquí que el acto
raleza como Dios... La doctrina del arcano de Dios... no es un de Dios en Jesús ofrezca tenues posibilidades para aquellos
consejo de desesperación o una concesión a la finitud humana, que buscan claves para la erección de algún sistema final.
sino una descripción positiva de Dios mismo, que realiza un Dios no desea ser usado de esta forma. No desea perpetuar la
servicio misericordioso. Impide que el hombre lo busque en el adolescencia humana, sino que insiste en entregar el mundo al
lugar erróneo y que estime el papel de Dios en la realidad con hombre como responsabilidad suya.
algo menos que una seriedad última.» 18 La llamada a la responsabilidad ante Dios también evita,
sin embargo, el juego verbal en que los teólogos intentan con-
Este arcano bíblico de Dios está en el mismo centro de la vencer a veces a los no teístas contemporáneos de que las di-
doctrina de Dios. Es tan fundamental, que Pascal se hacía ferencias que existen hoy día entre los hombres sobre la rea-
eco de su intención cuando decía: «Cualquier religión que no lidad de Dios son meramente verbales. Y no lo son. Aunque
afirme que Dios es oculto na es verdadera.• 19 Significa que para el observador neutral pueda parecer que no hay dife-
Dios descorre el velo de si mismo en aquellos lugares y en rencia alguna entre el Dios que se ausenta, que rehúsa ladrar
aquellas formas que :el escoge, y no como el hombre quiere. al silbido humano, y el «ningún dios en absoluto', toda la di-
y siempre se revela como aquel que es al mismo tiempo di- ferencia está en el mundo. Dado el hecho de que el hombre
ferente del hombre, incondicionalmente para el hombre, y en- en diálogo forja los significados por los que avanza la histo-
teramente inasequible a la coerción y a la manipulación por el ria, de que es libre para adoptar la responsabilidad por la
hombre. Es su absoluto arcano lo que distingue a Dios de las historia, permanece la pregunta absolutamente crucial: ¿Es
deidades tribales que el hombre adula y expía, y de la deidad esta responsabilidad algo que el hombre ha conjurado por sí
metafísíca que el hombre grandiosamente incluye dentro de mismo, o es algo que le ha sido dado?
un rotundo sistema de pensamiento. El usar a Dios como el La respuesta bíblica, naturalmente, es que dicha responsa-
figurón en un sistema ontológico no es muy distinto de líson- bilidad le ha sido dada. Para la Biblia, una vez ha sido arran-
jearlo para que riegue mis trigales. El Dios escondido de la cada la corteza mitológica y metafísica, Dios no es solamente
Biblia no puede Ser utilizado en ninguna de ambas formas. una forma distinta de hablar sobre el hombre. Dios no es
Pero ¿qué papel desempeña Jesús de Nazaret en este aro hombre, y el hombre sólo puede ser realmente «respons-há-
cano de Dios? Si Jesús fuera una teofanía, una «rnanifesta- bil» cuando él responde. Uno debe ser responsable de algo
ción de Dios» en el ordinario sentido religioso, entonces sería ante alguien. El hombre, para ser libre y responsable, lo que
abrogado el arcano de Dios en Jesús. Pero esto no es así. significa ser hombre, debe responder a aquello que no es el
Dios no se «manifiesta» en Jesús; se oculta en el establo de la hombre. El profesor Ronald Gregor Smith lo resume cuando
historia humana. Se oculta en el sentido que acabamos de dice que la teología, para ser teología, tiene que ver con lo
mencionar, mostrando que :el no es nada de lo que las relí- que los hombres «no son en sí mismos»; se ocupa de
glones han querido o esperado de sus dioses. En Jesús, Dios
no deja de ser arcano; antes bien, encuentra al hombre como .10 que no pueden poseer y jamás poseerán como parte de su
el «otro» inasequible. Dios no se manifiesta, sino que mues- autoequipo o como material para su autodominio, sino de 10
tra al hombre que :el actúa, en su arcano, en la historia hu- que les viene en todos los tiempos desde más allá de sí mis-
mana. mos.» 20
No es maravilla que la compulsión religiosa del hombre, ya
sea en su forma mitológica o en su forma metafísica, nunca se Teólogos contemporáneos como Fuchs, Ebeling y Braun,
haya sentido muy a gusto con Jesús. En Jesús, Dios rehúsa que están acertadamente preocupados de que Dios no sea con-
responder a las expectaciones tribales y a las incertidumbres fundido con un objeto entre otros objetos, han prestado un
filosóficas. Como dice Bonhoeffer, en Jesús, Dios enseña al servicio incalculable a la teología. Están en lo cierto al subra-

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yar que no puede haber relación alguna con D~os q~e no inclu:
ya una relación con el hombre.. P~ro es tamblé~ cI.erto que SI do afirma que el moderno hombre secular no experimenta. lo
Dios no es un objeto del conocímíento o la curiosidad huma- trascendente. La trascendente significa aquello que, como dice
nos. tampoco debe ser identificado con alguna cualidad par- Gregor Smith, «... el hombre no puede poseer en absoluto»,
ticular en el hombre o en la reciprocidad humana, y que no aquello que no es parte de su autoequipo, sino que viene de
es simplemente un modo confuso de hablar sobre las relacio- más allá del yo. Sin duda alguna, el hombre urbano-secu-
lar experimenta lo trascendente de una forma radicalmente
nes entre los hombres.
No hay, por supuesto, ningún tribunal supremo ante el distinta de sus predecesores tribales y burgueses. Puede en-
contrarlo, como dijo una vez Bonhoeffer, «en el Tú más cer-
cual aquellos que afirman la realidad de Dios y su arcano pue-
cano» pero lo encuentra. Es su experiencia de lo trascenden-
dan presentar su caso contra aquellos que sospech~, co~o
te lo que hace del hombre realmente un hombre. Escribiendo
Kafka, que allí no hay nadie en absoluto. Pero la diferencia
sobre «Arte y Significado Teológicos» en un volumen de ensa-
es real. Es insensato y paternalista intentar sugerir a los no
yos sobre estética cristiana, Amos Wilder dice:
teistas que son realmente cristianos que no pueden dar el paso
final, que el problema es sólo semánti~o o conceptual. Los «Si hemos de tener transcendencia alguna hoy día, incluso
no teístas merecen ser tomados en seno, no tratados como trascendencia cristiana, debe ser en y a través de lo secular...
niños. De hecho, sólo cuando los tomamos en serio, tal como
Si hemos de encontrar Gracia ha de ser en el mundo y no
se conciben a sí mismos, puede comenzar cualquier diálogo allá arriba. El sublime firmamento de la realidad superior,
real: y ellos tienen mucho que ofrecernos. Precisamente por- que proporcionó un hogar espiritual para las almas de los
que las experiencias del deus absconditus y el «ningún dios e? hombres hasta el siglo XVIII, se ha desmoronado.» 22
absoluto. son tan similares, precisamente porque compartí-
mas el desconcierto de aquellos que viven en un tiempo diso- Wilder cree correctamente que en este «mundo de una sola
nante y vocinglero, necesitamos a lbs no teístas. Pero los neceo planta» lo trascendente está todavía presente. Precisamente
sitamos tal y como son, no como nos gustaría que fueran. porque el mundo «superior» es ida, los artistas y los poetas
La diferencia entre los hombres de fe bíblica y los no teís- nos serán más importantes que nunca al tratar «de primera
tas serios no estriba en que no nos encontremos con la misma mano con la vida, más allá de los muros de la propiedad so-
realidad. La diferencia estriba en que damos a esa realidad cial o religiosa».23
un nombre diferente, y al nombrarlo de forma diferente, di- Pero ¿dónde más nos encuentra el Dios trascendente en la
ferimos seriamente en la forma en que respondemos. Paul M. ciudad secular? Sea cual fuere el nombre que le demos, sea
Van Buren arguye en su concienzudo libro sobre el significa- cual fuere la forma en que respondemos a 'Él finalmente, ¿dón·
do secular del Evangelio 21 que nuestra principal dificultad de nos encuentra? ¿Es solamente a través de los artistas?
hoy día al usar el lenguaje de la religión tradicional no es Ya hemos sugerido que Dios viene a nosotros hoy día en
una mala religión sino un mal lenguaje. Entonces prosigue una acontecimientos de cambio social, en lo que los teólogos con
discusión de la estructura lógica del lenguaje de la fe, en frecuencia han llamado historia, y nosotros llamamos politica.
el curso de la eual dice que el hombre moderno tiene difí- Pero los acontecimientos de cambio social no tienen por qué
cultades con toda palabra que aluda a lo que él llama lo «tras- ser cataclismos y revoluciones. Los acontecimientos de la vida
cendente». Creo que en este punto Van Buren no tiene razón. diaria son también acontecimientos de cambio social. El ejem-
El problema no es mal lenguaje. El lenguaje meramente re- plo más pequeño de sociedad es dos personas, y la relación
fleja la realidad. Es dócil y flexible. Puede cambiar. El pro- entre dos personas nunca sigue siendo la misma. Dios nos
blema es «mala religión», como habría visto Van Buren si real- encuentra allí también. Nos encuentra no solamente en la re-
mente quería sugerir un «significado secular» del Evangelio, volución por la libertad en América, sino también en un clíen-
de acuerdo con el título de su libro. te, un parroquiano, un paciente o un socio.
Pero también creo que Van Buren está equivocado cuan- Pero ¿cómo? Dios es libre y oculto. No podemos esperar
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