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LA MISIÓN DEL ESCRITOR

ENSAYOS MEXICANOS
DEL SIGLO XIX

Organización y presentación
JORGE RUEDAS DE 1A SERNA

Colaboradores
Margarita Alegria de la Colina, l..eticia Algaba,
Belem Clark de l..:.ua, Vfctor Dfaz Ardnicga.
D,v;d Bradlcy Crow Vaughan, Lilia Granillo Vázquez,
Rosaura Hernández Monroy, Rubén Lozano Herrera,
Pilar Manduj,mo Jaooho, Pablo Mora. José Orciz. Monasterio,
Jorge Rojas, M.arfa del Carmen Rui?. Castañeda,
María Teresa Solóna.no, Blanca Estela Treviño García,
Rossi Vergara Varona, María Elena
Vict0ria Jardón

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO


MÉXICO 1996
Algunos desordenados apuntes que pueden considerarse
cuando se escriba la historia de la bella literatura
mexicana 1

on sumo placer hemos visto anunciada la publicación de las


obras poéticas de don Fernando Calderón y deseamos que el
noble esfuerzo del sefior Ignacio Cumplido para la empresa que
se propone, de formar una colección de nuestros poetas, sea
coronada por el wor público.
Cuando recordamos el doloroso abatimiento en que hemos visco la literarura
nacional hace muchos años; cuando seguimos su marcha trabajosa e insegura,
una novedad corno la que nos presentad ceJo patriótico dd señor Cumplido es
muy digna de llamar la atención de los amantes de las bellas letras.
No es mi mimo bosquejar con este motivo la historia de nuestra literatura,
obra por cierto digna de las inve.u1gaciones de nuestros sabios» y que exige impe-
riosamente Ja vindicación de nuestro buen nombre mancillado por la más ridicula
ignorancia: quiero sí consignar en este articulo algunos nombres que romo el de
don Fernando Calderón. son acreedores a la grarirud pública.
Si se analiza con severa imparcialidad nuestra posjción social, en d úempo del
gobierno cspañ.ol; si se analiza el ~~uJadiLmarasº·t_q e~Lque se m~t~fu..,;1 ~CJ.
colonia, y era la base de aquella dominación insípida yy:emibárbara; sí se recuer~
da que nuestras creencias, que nuestro idioma> que las feyes que nos regían por
último, que una parte de nuestra sangre era espafiola, nadie culpará a nuestra
pobrísima lírerarura, de eco de aquélla. porque n.':!._estra..~ d no era sino una
fr_;¡g;íJl.q~de la de IQS descendi!'Ilt~ 1kPdaY9, · · ,. · ··
Y cuando el pensánÜento carecía de libertad. cuando la Inquisición aterraba
las conciencias, cuando )a organización polírica era una rrampa sagazmente
combinada para que nunca d pueblo mereciese tal nombno, ¿podría resonar la
--- ,' -·----·---· -·-~--
1
En EJM-Mt:::i.rmwc miKd,J,,m piJJ!mr'K4dt1mnridJdc om.M4ft i:N:maifJIIU, t. fV 0844), pp. 354-36'.t
f..na rcvistt duró dd 1843 1 !845 y e un.a c.ominu.ación de EIMOS4icvMe:nat- 0836-1837, 1840,.1342}. Se
tr.tt..a de una publicación que dcst::ll:Ó de ffl211Cfll panirnlar la produa:ionts l i t ~ n~ts. En dla .:.,;;,la.
boraron Manud Payno, Guillermo Prit'ttl, José M. Tomd, Ulis de la. RQS11., ~ M. .BUffimmtc. Mariano
Ott-ro, G6ma de la <Anin.a., y mud\os más. Algunas seccione cnuvicn:m ~ cargo de aped:tfif(:11.L La !'C'Yim es
d,m: pant t-ntender la formación de l:a,: lans nacion.:tlc:s en d xrx.
112 GUILLERMO PRIETO Al.GUNOS DESORDENADOS Af'UNTF.S ll3

lira espontánea de Tirreo.2 ni los cantos apasionados y subHmes de Píndaco? de Orfeo. o el .rrpa del escaido del Norte, o la zampoña pastoril; ya asista como
En medio de esa socíedad soñolienta y monástica, conjum:o peregrino de los amíguos bardos a los sacríficios reHgiosos, o que marche al frenre de los ejér-
señores y siervos, sumisa a una divinidad desconocida, ¿dónde encontrar esas citos, o que vague como los rrovadores provem:ales. si posee un corazón tierno,
fuentes vivas de inspiraciones. esas creadones mágicas, que caracterizan y sí su imaginación puede levantar con audacia su vuelo, merecerá el nombre y la
engrandecen la literatura de un país? corona de poera, porque todo lo que de él se espera es u~ canto de amor, un ~ ., -l
Cierto es que la conquisra se verificó en d siglo de oro de la lirerarura españo~ grito de guerra 1 una plegaria religiosa". ¡1¡j.,¡,-JJ '/ - , ·~1 t '""
la; pero preciso es confesar rambíén que cuando la amhjción y la codicia Pero nocernos que Ja pincura que anrecede se refiere a una sociedad naciente,
dominaban exclusivamente, al pfamca.r la dominación, se cuidó con justicia más y 1a nuestra fue en su origen u!!~JQcied!i;l ~rall~~~,. que importaba a nues-
de la misión religiosa y política que de esa civiliz.ación literaria, que requiere tro suelo su fe y sus costumbres, su idioma y sus recuerdos. Falraba al canto del ,
cierta edad y perfección en el puebio. bardo, espontaneidad, independencia; no había inspiración, era eco de otra j
Los pocos sabios españoles que vio en su seno México, se ocuparon del esru- sociedad ~t~~. que con sus orgullosos mandatarios nos enviaba de real orden
dlo del país conquistado, y sólo el tino y diligencia con que mucho, de ellos se uñ sistema e pensar y de semir. '
entregaron a tan ardua tarea, salvó dd naufragio del olvido el recuerdo de un La lit~ra q!!ffiáJica no podía tampoco tener esas fuences originales, por-
pueblo que podfa competir en la civilización, respectivamente hablando, con sus que el poeta drarnátíco examina y describe Ja sociedad a que pertenece; no es la
conquistadores. inspiración la que lo guía. es el ~µ,dio; pero el resultado de esre estudio debió
Cuando satisfechas, por decirlo así, las primeras necesidades de la sociedad ser el conocimiento de e.ia sociedad indefinida, reflejo opaco ae
la española.
nueva que se injertaba en la antigua, comenzó para México la existencia inrelec- Además de esco, referirse a los indio~ ~pues_ro, porque su historia carecía
rual, fue casualmente en la época de corrupción y decadencia de la buena literatura de prestigio, sus pe<SOnajes habían caldo en la abyc«:í6n, y la depravación y el
española, en ese siglo XVll, en que la puerilidad y la hinchazón demaruralizaban cálculo habían en un ciempo hasta puesto en duda li-~ionalídad de estos serrs
la reaJidad del sentimiento, y en que el c,u!Je!i'!-DÍsrn,o ridículo contagiaba los desgraciados. La historia de la conquista era en extremo monótona, y tal cual
ingenios más aventajados de la monarquía. - ~· - - episodio de que pudiera haberse sacado partido, eran preds:amente ~entacivas de
Por otra parte, y refiriéndonos a la poesía solamente, e!~.i: n9 t~nia.:qtisión_, Iibe.l!i~.q~e _s4 __r~pf2.~cd6!1 ~e_ hub]~r3: _visl9..':P.!nº c;rime,i.
greda 4e ~Si~d a quien dirigirse; por mejor decir, la socie'dad en que existía -S:Obre todo, el s i s e ~ era de ral manera suspicaz y tenebroso; que se ~
no tenía vida propia, era una,_f~ajó~ d_e °-!!ª - ~ ~ > que se desenvolvía, se hubiera visco como una amenaza al eoder colonial d libre vuelo literario,..y la
modificaba. adquiría una existencia excepcional, mezquina y dependiente de la Ir.mea expresión de las pasiones.
de España, que tal vez para siempre había dejado de ser la España de Isabel y de ...t:Ofdos-aucores mex1Canos (excepto los Cantos de Nezahualcóyotl) de más
Colón, · nombradía son Vc;la4 y A~arc6n; este úlcimo, capaz por sf solo de honrar un
La sociedad primitiva, esro es (la azreca) con la poesía de sus recuerdo, y de país, pertenece propiamente a España: sus obras se concibieron y dieron a la
sus glorias, se perdía de súbito en el torrente de la raza invasora, que por necesi- luz en Madrid, y sólo el ocgullo de haberle dado cuna en México, nos hemos
dad y por conveniencia abogaba todo sentimiento que pudiera conducirla a podido reservar.
recobrar su perdido señorío. Poesías fugitivas, copias pueriles de la pueril poesfa española del siglo XV!I; ,l.""''
"En el origen de cada literatura (observa con mucha propiedad Marmier) 1 rimas insuscandales a naralicíos y festividades de Sanros, y tal cual composidón
apar~ el poeta lírico, el cantor de las primeras glorias, el intérprete de las pri- saúrica; he aqul ~~Uf!li!de !iq,p..JULa_dw.siglos ;;vn y XVIIJ.
meras ideas religiosas, para llenar la misión solemne que le está prescrita; Jo Y no procedía esre mal de la falca de sobresalientes ingenios; sino que además
único que ciene que hacert es abandonarse a sus emociones. Y ya pulsando la lira de las causas indicadas. México, que era Ja p.rrre más sdectá de la colonia. se
componía de gente especuladora, que lo único que renía de sentimental era su L.

1
Poeta ateniense q1.1e. con sm GU'lto;'I, =im6 d vak.r de los e¡pananos ,:n la ,cgund.t guem: d.t Mcsina
parte mística. reduciéndose su af.ín a hacer fortuna: la ~dla litcratur_a~ra un"'*',;
\V,11 a de J_C.) ramo de saber vergonzante1 un juego de! ingenio, un ve~dadero. p~~_ien:Jl9.· ,/'
~ Javier Marmu:r {1809-!891} fue un viajero y lilC'flltQ fuwct,¡, Tndu¡o a Sdtilicr, Goet:tlt, a1tn:: orrm, y
fue profesor de las litetatu.Glll núrdlUU. • Eusebio Vda. Dwn,mugo esp:tñol que re,idió en Mb.'.ico (1688-1737).
114 GUill.E.R.MO I>RlETO ALGIDlOS DESORDENADOS Al'L'NTES 115
,
\ Dos carreras casi eran las exclusivas para la celebridad; ~L$~0:ÓO"J:J;.lfW!): his~t!!t!.lJ~Qoal, y aun se lanzaban atrevidos en los mares ignoros de 1~ cíe2.fias.
el primero reprobaba como profanas las sentidas quere1G_.s-del -vate; par~ ta tñCI'i'anro a la poesía, lo más notable que hallamos es la traducción .dela
segunda habría sido un sfncoma de distracción y poca apricud pata los negocios 1qadd por ol padre AJeg!,!c,,_~~..!.ur.ano, yJ~_.sk.Yi,¡,¡ilioJ,echa..¡,o.t.Larrañ;,ga, en
arduos. romance endecasílabo, con bastante fiddidad; pero tal va el metro adoptado, o
/ La prensa se afanaba para imprimir u~~-~ise~ble Gaceta: las relaciones con las dificultades que él propio se creó, hacen su lecmra cansada, aunque siempre
Europa eran nulas, las controversias cienlíficas se reducían a vergonzosos desaho- se mencíona por los im:digentes. encre las muy buenas versiones de la Entdda.
gos de pasiones de colegiot can insusranciaJes como acres y rencorosas. La restauración dcl buen ~to no se verificó el}. España, hasta mediados dd
En d siglo XVIJ, para no divagamos, Aorcdó Arriola,~ nacido en Guanajuaro 1 que sig!O-X\-1lí,~~~d0 loS nobles ·i~genioS de Lu'cin, de Iriarte, y Moradn, con sus
entre otras poesía, eseribió una comedía cinJada; Na hay mtlJ')r mal 'l"" k,; ce!,,,. lCCciones y e_jemplos, desbrozaron el campo de la literatura, restituyendo su sen~
De Muñoz de Molina6 hablan también con encarecimiento algunos autores ciUa sublimidad a la poesía que hablan elevado a su mayor esplendor los
que se refieren a su época: su facilidad para versificar era tal, que habiéndose
opuesto a la c.áredra de retórica, preguntó si querían que hablase en prosa o en
verso, haciéndole brillantemente de ambos modos. 7
GarciJasos, Leones, Herreras, y Riojas; P:':fº ran.frnporrame revolución no_,ejer-:
CÍIÍ$1_Wlujo_eo México, y ya hada mucho riempo que Mdénde:r., descollando
Sobre rodos los poeras de su época, había tremolado el esrandane del buen
-
Pero en el siglo ~I, qujen obruvo positivamente celebridad fue -~or !~~ gusto, cuando vimos en México en los diarios que entonces se publicaban, desai~
ln~s dealla Cruz, a quien llamaron la Mu.111 moderna., y cuya repu~'!f!.Q!! es hoy rados remedos de los pastores de aquel poeta y ~lagios de los defectos de
u~s, Cíenfuegos y de orros. Todos eran pastores que cuidaban borreguioos pinoos,
'"No"~st.ante el mérito que se reconoce generalmenre en Sor Juana Inés, su fecun- que se veían sus rostros en las fuentes, que escríbían en los árboles su partida de
didad ex:~ordinaria, y su erudíción verdaderamente maravillosa en México y en bautismo.
aquellos nempos; sus poesías pertenecen desgraciadamente a la maJa época a que dio Un Barilo de calzón corro y peluca, escribiendo en la arena requiebros: un
.A- s~ nombre ~~go'-!'a¡ y en m~~ .~~g"~tes y en pensam.ieQt.~. amQ2U~ y_ MenaJcas que andaba a sa1to de maca por una Ciori incivil y desdefiosa; las flores
rt4Jculos., puede competir con los más disparatados escritores del tiempo de naciendo donde písaban Filis y Clorita; y los cánticos a )os lunaxcillos, a los fal-
Quevedo. deros, a las palomas, a los polluelos, ésca era aquella ~~p.sa po~sfa eser(~ sin
~íerto es que pue~n .citarse algunas de sus composiciones con orgullo) por la ~~J:t~imieruo. -
delicadeza de los senum1em:os, y por la dulzura de la expredón; cierto es que el Como hemos dicho 1 aunque la poética de Luzán se imprimíó en Espafia en
defecto.de que adolecen sus obras es de su época; pero también es cierto que Sor._ 1737, México no se aprovechó de aquellas sabias docrrlnas, y todavía en las
J~a s1 se puede presentar con orguUo por su prodigioso ingenio. no deberí3: poesías pubfü:adas en los años de 1810 y 1811, se notan resabios del~~ ~!_O
Jaro.is qfrec;:eu,e como.modelo. - · - - --
~ce~':1~WJ9$·.
I · El sig!Q XVIJI fue para México el sig!~o de las ciencias y de las arres: en él La poesfa, es forzoso repetirlo, era visra romo un desahogo de las ocupaciones }
florecieron el abad Alz.ate,"Alarcón~-Amable, VelázqueL, Clavijeto, Ganancia, serias, dmida y vergonzante aparecía a la sombra del anónjmo: las ideas de que
Gama, Gamboa, Mendoza y orros muchos, que en medio del aislamiento en los poetas no tenían más porvenir que el hospital, de que eran sucios; gemebunT
"", que vivían, y sin orro estimulo que la energía de sus inclinaciones, explotaban ta dos y pueriJes, convertían este nombre en una especie de apodo, y a las il~siones
5
4~_gt<2fil.Y JJe gl~ría, esa hiel de rj~!~-~lo les quitaba codo encamo. y se~ucctón.
?uan Jo$1! de Artiola (1698·1768) esrudió m b Compu.1:t de )e,;ú$ en Tepotrod:in.. C.uedrá.tlco de Por orra parte, d ais1:a:mie9Jo. hace penos(simos los esfuerws litcr3:C1os, la faha
Retónca, poeta barroco de gr.rn <!:!tÍ!ru.l en su tiempo. Cor; k npuluón de lo,; jcsll.iu.s d.e 1767, A,.rriola logró de emulación ahoga d germen del [ngenío, y una afición que tenía en conrra la
pt;rman,:,cer en Puebb. debido, por lo v1m,, a u.u.sas de s.ilud, Sé tiene ru;nicia de d<» obra$: C..r.c-Mn ,: 11 n
dmnga.ii; y Dicimas tit Rtisalia.
utilidad y el ridículo, forzoso era que fuese tardía y descuidada en su desarrollo. '
6
Segur~.ntc u: ffl!cre a JJ,Lan Mufioi Molina. Escritor, dotwr en filosofía y pon:a de varias uni~ni<ladc:s
Esos críticos que de todo se disgustan, que con aire magistral censuran nues-
apañolas. Naaó y enudió en Ma.ioo. Urui de nu obr;u ~ titula; EWgw m - i:M Excm;;¡. Sr. ma,qlff"I dt cros pequeños progresos, y que sólo aplican su lente parcial a los defectos, deberían
Cen-ilWO, vimy dt Mhiro {l630), rener presente que ~n_ .~~é:X:~~o a~~ hoy se mendiga la~educa9~n li~era{i,3.t que se' r-
. ' En éi Emayc úuraric de Pwh/4, primer pr;riódko d.! este gt:nero que ~ publicó allí por d afio de 38 e! hace sin principios fijos, y que hará dos años que en !os coíegios uenen algun~ /"
l1tCT2.ro D. Jost María Laf::apat: escribió una biogr:i.ffa de ate 1hUCTe pot:'tll (N. dd A.)
cátedras el nombre, y creo no más, de clredras de humanidades. ,: . , .
. ~
ALGUNOS DESORDENADOS APUNTES 117
l 16 GUill.ERMO PRIETO

épcc.a en que escribió, y la sociedad a que se dirigfa., ha negado los lauros que se
. La ~--fil?~~~,Cilla era una tertulia de amantes a la literatura; pero les suce-
merece como filósofo 1 como poeta, y como literato que ha hecho más bien a la
dió lo que más tarde aconteció en política: muchos nombramientos de mayo-
sociedad en que vivió; su obra titulada El Periquillo se ha juzgado por la forma,
ral~ y I?as;or:5, mucuas alaban~ propagadas por la imprentaf y en sustancia por la superfide, desentendiéndose dd hombre que s9J<? y auxiliado de su '-"as:tO
serviles 1m1tacmnes de la c~~E.lP~ líter~tura espafi9!_a.
talento, c911s_f.!Lraba ~9_!lJra_t:Q4.M.las P~-Y.l'..!Clones, luchaba con ellas. y desafia:.
. Todas eran poesí~ fugiuvas, sí~ t?b~n y sin obj~rn sólido; no se pensó, por ba en ~!la.lir.a_desventajosa, al_ fanacism.Q_Y a los jntereses envejecidos_.
eJemplo. en la creación de un dicc1onaml que pudiera llamarse mexicano, en
De esta época es el señor G~~~; pero sus obras, cqmo las de &.¡:;Qn, per-
donde consra<e la significación de muchas palabras tornadas del idioma de los
tenecen a Espafia, que se gloria con honor de México que lo vio nacer, del autor
azr:cas, y que sólo convencio~almente expresan ta.les ideas, o designan tales
'' ob1e:os; de Cf':2.eD'.a no hemos visto ensayo alguno notable. y la poesía dramática
del Amigo intimo, del Contigo pan y «bolla; del autor festivo, filosófico e ínrelí-
genre que puede únicamente competir con Moradn.
no dio paso alguno. a pesar de los casi ínapercibidos ensayos de Barquera.
En esa poesía ligera, ingeniosa, epigramáúca. en que sobresalen Quevedo y
Parece que n~escra naruralez.a fecundlsima, que nuestro cielo, que algunas
Balrasar de Alcázar, Polo de Medina, Iglesias y Jérica
costumbres semi.bárbaras, pudieron haber inspirado si no a genios superiores,
En esa poesla de la que dice Manínez de la Rosa:
como Chareaubnand y .M~.ef~rson~_al menos a algunos escrirores, que aun en sus
ensayos fugaces mostraban dotes eminentes, __ . Una voz, un u¡ulvoco lt bt.uta.,
Causa m~terialmeme indignación ver el tíerno y melancólico Navarre~Ci aJ para lucir su grariP y su vivtza,
cantor subhme de la Providencia y del amor filial~ poniendo una décima y cual rdpúla abeja w,IA, hí"',
nauseabunda, al frente de la preciosa colección de sus poesías. clava ti fine aguij,Jn y al punw mwrt.
¿Qué no pudo haber hecho por sí mjsmo, la Jira robusta y sonora del señor
don Fr~cisco Tagle? ~udaz como He_rrefat sublime como León, f.icil y elegante Nadie ha sobresalido al padre don Anasrasío Ochoa, autor de las Po,r/as d,
como ninguno, descuidaba la corrección, y aun en sus últimas producciones se un mLXicano. 8 ¿Quién no sonríe maligno con sus agudísimos epígrarnas? ¿Quién
notan defectos de prosodia insoportables. se podrá burlar con más gracia de una mojigata., que aquel autor en el siguiente
¿Ignoraban estos hombres eminentes que ellos pudieron y debieron haber

<
epigrama?
sido los legisladores del idioma, los restauradores del buen gusto, los padres de la
buena poesía mexicana? Dori/4, jevm belkza,
Hay sonetos de Tagle que podría envidiar A.rgensola; su oda "A la luna en honesta m graM eminmu.
tÍempo de discordias civiles" honraría a Rioja, y el epitafio a su hijo puede com- a la paloma in(}(;tnte
pararse al muy celebrado de F. Luis de León, que pasa como acabado modelo. quiso imitar rn pureza.
Permítaseme copiarlo: Nada m ,facUI ,mitla
¡u anheW por igualarla,
BaJ'o ~ mármol. paternal cariño y tanto lkgv a imita.ria,
guart'4 tk un hije ÚJJ despejos qru arrut.
que h11.rt.a Jll pich,Jn tenía.
Natura y &Ugión cada una a:clarna:
¡Miseros padrn! ¡Vmntro.ro niño.' ¿No compite con el mismo Baltasa.r de Alcázar en la Imitación de su celebrado
epigrama a Inés?
. ¡Que concislónl ¡Qué ternura! ¡Qu_é elevación de sentimientos religiosos! Dice Alcázar:
1Tagle es un gran poeta! por lo mismo imperdonable y funesta a la literatura s:u
desidia. Time Inés por JU apetito
. En los diarios de México lucen con honor. bajo la carera de modestos seudó- Jo5 PúUtlJJ en su posm./a,
n~mos, los nombres de Barquentj Lacunz..a, Barazábal. Az.cárate, Busramante v
L1z..ardí; a este último aunque la pedanrerfa y la falta de conodmiento de l; 8 Puhhcó m obra en Nuc-va York. d afio W: 1828
118 GU!U.ERMO PRIETO ALGUNOS DESORDENADOS APUNTES 119

en una un hoyo a !.a entrada, creído aduladores, los vehementes raptos del poeta.
en otra colgado un pito. Ni por los antecedentes, ni por las circunstancias en que México se hallaba en
&to es avilar que cua.ndo
1821, era época oportuna para la creación de la lirerarura nacional, porque la
alguno entrare pidiendo,
Ji ha tÚ entrar, entre cayendo,
li"rericura d~plclrl,Jg__ _i;i_o __p_µ~<:f-~ ser_Q\>rn_~q.~_ ~~- l:i?_mbre, ni de determinado
si no cayendo pita.mio. número de años, y en las sociedades modernas, que por los vehículos de la
imprenta el comercio y otros, hay reciprocidad de ideas, para que una lirerarura
Imitación de Ochoa: adquiera un cipo especial, ~s. f<:>rz.c_>_S_? que l~ producciones de los otros países se
moclj_fi_q1,1~Q,_~~-a...dimaic:..11,_..Y....EQ!_~!lg_sió9 de ~~;1._~ajos~_se_ rras(ormeq y con-.
Traviesa cor,w e/1.a sol.a, viertan en liceramra caraccerísri_ca d.U!!l_puebl_o: __
es lnés, y en su posada, A esto coadyuva la posición política. ¿Cómo habíamos nosotros de ser en
al entrar tiene colgada codo cread.ores si buscábamos las insciruciones sociales en los Estados Unidos, y
tÚ palo u.11,:1 perinol.a. en la España misma?
Esto es avi.Jar que cuando La libertad de la prensa, la iºrrndMcción de libros....deL.extranjero, aunque al
alguno entrare pidiendo,
principio_J:;on__m.u_cb-ª--..C.CODQIJlía, con rotal falta de d~~nin:iienro~ y <!_precios ~uy
Ji ha tÚ entrar, entre poniendo,
subidos, influyeron entre muy determinadas personas, en un cambio benéfico de
Ji no poniendo dejando.
ideas; y los que apenas conocían a Quintana, a Cienfuegos y a Arriaza, comenza-
ron a hojear al aba~e_Andrés, Masdeú, Boilgµ y otros preceptistas franceses. ~
El insigne lireraco don Francisco Ortega ha sobresalido también en este géne- Pero esa adquisici'fui C:ntre derermmadas pefiOñ:ls, era irregular, aislada; no podía 'f~-,.
ro, y nos abstenemos del examen de sus composiciones ligeras porque conocemos llamarse educación literaria: era más bien u~p~incipjQ_ de ana~9_uja, y para la
lo que con él padecería su modestia. juventud inexperra, un caos en extremo inseguro y peligroso.
1
) ~-, • EJ_p_~_úo_Qo_dt? lajnsur!ecd~_n fye de las tinieblas y de il!tg;_!~-mu_s~..mmmft~ Además de esto, a_ los hombres ilustrados los ocupaba casi exclusivamente la
, _¡ c1erq__I}__ al estruendo de las armas, basca que en el año de 1821, disipado el humo p~rica: la prensa siñ-fre~-:p~;--¡;·prim-er~ vez, se cOnvirtió en Uf.la bocina de ,
de las batallas, espléndido y radiante se presenró un horizonre inmenso de gloria dilációnes, en instrumento de rencores, en una sentina donde arrojaba el espíritu _.
a las musas mexicanas. sus más inmundas producciones. 7--:
¡~u~ntos y cuán poderosos atractivos tenía el ingenio para desplegar su vuelo La publicación de El Observador y de la Minerva, 9 fue un suceso notable p~~ la
d~ aguila! La hberrad, el heroísmo, la lucha gloriosa de que salía la nación limra. En el primero de estos periódicos escribía el señor Tagle; el segiiñ.00 lo
munfante. ¡Cuántos estímulos para el bardo! Entonces sí debieron resonar esos ilustraba con su pluma de fuego, el inmortal poera cubano don José Mari~~-·
himnos de gloria, esos clamores de júbilo y entusiasmo, junto a la cuna de la A este hombre, a quien tenemos el honor de haberlo visto como hermano, y
sociedad naciente. cuyos huesos cubre la tierra que nos vio nacer, es deudora la literatura, de
Entonces la inspiración debió haber descendido a la lira del poeta, y éste, en importantes servicios; él nos dio a conocer a Mora y a Baranger; él con sólo su
la .hora solemne de la resurrección de un pueblo, identificándose con él en senti- ejemplo valía más que cien sesudos preceptistas; imaginación vehemente, juicio
mien_ros, desplegando su voz augusta, circuido de los héroes, elevado sobre sus recto, erudición vascísima; éstas eran las dores de Heredia.
co~ªª-.anos li2res, debi_Q_JD~~~~ l~_As_sublimes ~~ntimientos de religión_y Sus poesías eran un estimulo ardiente; sus preceptos, reglas seguras; sus juicios
d~ a.mor, para s:tludar la.aurora.de la existencia de su patri!:l. sobre algunas obras exuanjeras, lecciones provechosas.
,Pero las agitaciones políticas levantaron en un oleaje un trono, y los que En 1829 publicó el señor Ortega su "Canto a Tampico", en que el vigor de la
a el se ace~caban, se tornaban pig~eos y sin prestigio; ss_4egradaron l~s
9 Se refiere respectivamente a El Oburwdor tú la Rq;úblúa MrxícaNJ (J 827-1828, 1830). Revista Políci-
hern:io~os _tip~-~--9"e__!~. )_ndependen~1-ª; su cercanía a nosotros fOshácTacles- ca, originalmente fue el órgano del panido escoc6.. Creada por José María Luis Mora, Francisco Súichei de
prec1ables, los veíamos con sus aspiraciones, con sus debilidades de hom- Taglc, Franci:.co Oncga, Bernardo Couto, etd:cera, y aM,nnva de 183S. Se trata de la tercera revista de ~:l.c.
bres; Y la lu,z sob~enarural ~ue l~s circula en el combare, se disipaba, se con- 1er científico y liceraria del poeta cubano que vivió e influyó de manera definitiva en la crítica, Poesía y ed1c1ón
verrra en fna realidad, y la 1magmación desencantaba hubiera ridiculizado o de revistas en México, Hay en dicha publicación un fue ne predominio de textos de cadcu:r cienrífico.
120 GUILU:R.MO PRIETO
1 ALGUNOS DESORDENADOS APL'NTES 121

la sabia Atenas y la dura Esparta,


expresión y los más nobles senrimientos campean: Lacunu (don José María)
ary01 el(()mbros -t'l via.jtrr> ad:mira.:
comenzó por esos tiempos, y su laúd, duJce y meJancóHco. sin las trabas que él tal vt>L, ,al va, en tiempos w:nideros
se impuso despuá, sin el positivismo que quiso amalgamar con la idealidad poé- /q¡ ¡abios de /qs Yg/qs más kjal'lrH
tica. hubiera resonado siempre como sonó rniJ veces con armonfas, tan dulces y irdn a wr tk Lnndm opuk,,w..
sentidas como las de Larnartín,i:. lm MUl1 mm inmdviln panl41'1Df,
Sus poesías de esa ép.;'cá;nénen ese lujo, esa exhuberancía de ideas grandiosas y J en JUS inmmsas pianzs, y m sw calles
nu~ esa flexibilidad de expresión 1 esa delic::a:da ternura de semimienro que no pmtardn las ()ve.Jas y las b ~
conocemos a otro que la posea en más alro grado. Pero por desgracia sacudió con y anularán Í4J 4vt$ scJitmia,s
canto ahinco a Gregorío López, y al conde de la Canada, que el polw de esos des- m /qs grandn palacios tk sw reyes.
comunales in folio, cayó sobre su lira de oro, y la ha enmudecido casi tocalmeme.
En 1829 dio a luz sus poesías don Femando Calderón, y d juicio que de dlas ¡Casi espanta esta sublíme profeda; parece que ~ .~ucha a Ezequie1! Carpío
hiro el sefior Heredia. no lo reproducimos en este lugar porque se halla en el es un dios cuando riene entre sus manos el arpa religiosa.
prospecto de sus O/mu, Es imp~ible que~ generalmente hablando, esa severidad de estilo. esa musa
Por los afios de JJ!34, en el periódico titulado La Qp¡ici&n, que redacraban adusta y taciturna, pueda plegarse a los melifluos requiebros del amante, _Y por
los sefiores Obguíbel, Pesado y Ortega, se publicaron algunas' poesías del señor esto creo que, con pocas excc:pcioncs1 las poesías de otro g~nero de Carpm son
Couco, de ese literato severo y modesto, que comprende, y ha vertido con cal lánguidas y esrudiadas; yo lo veo. con tristeza salir de la ciudad santa a cantar
maestría a nuestro idioma algunas odas de Horado, que en mí juicio exceden a objcros profanos¡ me parece: que vmla su arpa de profeta_.
las de Burgos, que tienen tanto renombre. Carpío publicó también emre orras, y a pesar de esto. recuerdo ~ora ~ numerosos epigramas, tan salados, tan
aquella hetmosa c.omposk:ión que comienza~ Hgerost ran oportunost que no uenen nvaL
T,J, i, ,.¡,, Don Lui,,
P= má la mar mmqw/a, como tJI.Uf tttuw m Parú.
'4 noche qlliet4 y serma,
y brilla la lwu, 11,,,a,
wy a pensar m Dorila. Er JAbW Vi/Jasdior..•
Y 11. pesar tk St'f' d«m.

Nosotros ignoramos en qué época comenzó este poera a escribir, porque


siempre lo ha hecho bajo el anónimo, con taJ desconfianza y poquedad de Din:. tjbcitvs uzbala
ánimo. que nos es imposíble·asegurar fa fecha de sus primeras producciones. d, ,o!,J,,J,,,
y ofei,,I,,,
Yo confieso sincenmeme que no soy juez para juzgar a1 señor ~o: 1o he visto 11. fo=r la Eurcpa 1111.;
'1~ 11(1 p;nw m gmerak,,
siempre con tanta veneración, como pqeca. reii~so; sus ~ deese género pro- port¡fK N(lf irJ11 de ,wJ...
ducen en mi alma una especie de éxwiSS01éffine, que no puedo explicar.
¡Qué majestad, qué augusta majestad tiene es.a entonación profética de la lira ·No adoptarla con placer como suyos, los anteríores epigramas, Marrlnez de
de Carpio! No es su acento e1 torrente que se azota contra las rocas, ni el arroyo la Rosa para su "Cementerio de Momo"? "'
que murmura enrre las flores, Es el mar .inmenso, diáfano y tranquilo, ante La posesión de esos hombres era por si misma un adelanto, aunque el mal de_"':
quien .asombrado y reverente eJ espíritu se postra sumiso y absorto.
su aislamien~.~~~d!:- .
Jamás olvtdaré la conclusión de su Canto a Babilonia. Dando lustre a esa primera época, y descollando con lustre entre sus con~iu-

Así acabd la r-t'ina de las gm.te¡,


dadanos, apa,ec,: el duldsimo poeta don Jo~ ]9~quj¡¡.~dQ: su musa ª!'ª~t!
y hermosa, como la estrella de Venu~ ,en los _cielos, ap~c~a con esa mum~--~--
hart4 d, orgullo y d, p/acm,s harta,
,omtJ acabd '4 <5plindída Admira, ~~~-~?· con esa d~~~~:>_º--~~l!ca que lo d1st1~~e.
122 GUlLLERMO rJUETO ALGUNOS DESORDF~~ADOS APUNTES 123

Nutrido con la lectura de los buenos autores fatinos, italianos, franceses e todos habían incurrido sobre esre punto esencialíslmo. Tagle, Heredia, Carpío,
ingleses. su gusco es delicadísimo, la versión de los Salmos hecha por él, es aca~ Pesado, todos habían descuídado esta materia, y sus obras anteriores a esa época,
bada, y el sabor puro y castizo de sus produccíones, puede colocar sus obras al están plagadas de crasos defecros; parece que no había idea siquiera de lo que era
lado de Jos más avenrajados escritores del siglo XVI. o dejaba de ser d!P~'?ngo, de la canridad de sílabas, de nada: al señor Quimana
Son los d ~ s de aquella época, de que podemos gloriarnos: somos deudores de tamaño bien.
Carpio y Pesado. Carpio, por la severidad de la expresión, por la majestad de las La llegada a Méxíco de la Poética de M~tíne:._~e la Rosa, produjo una verda~
imágenes, por la austeridad dd estilo se hace notable;. Ca.rpio busca generalmenre dcra revolución,..en-'U?J!~n-~; el nombre de este ilusrrc literato español, será
la originalidad a trueque de parecer nimio en la colocación de un consonanre raro. siempre de tierno recuerdo enrrc nosotros.
Pesado es más rierno: cuida de la dulce suavidad de la frase, rrara de insi- Existió un código. se uniformaron las opiniones; des_aparccieron h~ta los ~hi- r
nuarse en d corazón con la melodía del sentimiento y de la rima; pero, o más mos rest~.Ael gongorisrpo~fOil)~l~--~_vjs}_ym~~~r _1:tn~ 12ufva exístel].,c:;i?._para
desconfiado, o más modesto, se apoya en la Biblia o en los aurores amlguos, y iasmusas mexicanas,
no desdefia la adopción de algunas de sus ideas. Pesado, trovador rendido, her- ·-Pero lo que positivamente marca una época característica en nuestra literatu-
mana las ideas de su Dios y su dama, se complace en contemplar a la señora de ra, y se puede considerar realmente como l?,.b.~- 9e su fu_mra.riacion~ídad, es el/.,,.,,..,
11
su corazón, idealizándola reverente entre la nube del incienso del remp!o, mez- esrablecimiento de la Academia de San Juan de Lerrán, en junio de 1836. ( •• , : -

clando sus pJega.rias a las sonoras vibraciones del órgano, y a los cánticos al Dios Cuatro individuos, sin más auxilio que d de dios; sin otro esdmuJo que pW:-
de las alcuras; Carpio, para requebrar una dama, necesita crear un personaje fic~ curar esa nueva era de una literatura del país, propiamcnre dicha, se reunieron, y
ricio, y diCrarle lo que siente, como ruborizado de asomar el rostro en asuntos de bajo el mode_~!~ ~~1c~!:-~.:_!:l"~!.!~!rolía__ ~~~m~g~s establecieron una cl~edra ¡ /
amoríos juveniles. prácrica áé r~tóri(:! ~I;<~~P.~t1dier1xe_de la polfrjg1i sincera y franca, llena de vida y,..-
De rodas maneras Pesado y Carpio son 1~ pri~dpes de la poe§ía_ r~}g!q_s~, de generoso desprendimiento, . ,..-,;..,-
esa poesía consoladora y augusta del cristianismo, cándida, con fe, no parecida a Se estableció el mutuo examen ~ l~ gJ~_r~_qu~ J94os presentarof!; _la d1scu- --~
/ ninguna obra, p.Q[qu~ Jtl:!n en 1~ de. l,.~anin~ hay una que otra son::,bra 4<:slu~fa~ s;·
sióñ ~is -inienua-espa¡cra 1uz";,bre los puntos dudosos, y ya las composíciones
hay ese grim reprimido de incertidumbre sobre el porvenir. Pesado y Carpio publicadas en el Año Nuevo de l837) señalan un pumo desde el que se pueden
creen y adoran, y éste e.s un rasgo distintivo de sus felices inspiraciones. juzgar con cerrcu nuestros: adelantos:.
El sefior Pesado no sólo como poera eminente ha protegido la lirerarura de su Los fundadores de esa Academia fueron los señores don Juan y don José María
país. Como parricular, ha sido el amigo dulce y generoso de la juventud, le ha Lacunza. don Manuel Tossiar Fcrrer y don Guillermo Prieto. En ella resonó la lira
abierto su casa, ha instruido a muchos con sus lecciones, se ha mezcla.do con del malogrado e ilustre pocra lgna,:io Rodríguez.; en ella comenzó la veidadera glo-
dJos, y ha descendido sín esfuerzo de su peana de poeta para escuchar humilde ria de Calderón; en ella se han oído después los canros de Collado y las riemas
sus réplicas, tal ve1. demasiado audaces e impertinentes. El señor 01aguíbd tam- armonías de Alcaraz, Navarro. Lafragua, Esteva, Arango, Franco y '?eros jóvenes,
bién debe citarse como noble mecenas de la juventud estudiosa. que han tomad.o un distinguido asiemo entre los ~oeras mex.ican~. .
Volvamos a nucsrro propósito. En ese mismo periódico, La Oporición, un Esta Academia ruvo_ un tiem_po A.e 4~,cadencia; su restauración es debida al
hombre, ornamento de la patria, padre de la juventud, lustre y orgullo de la lire- celo del aventajado 1foéfar0 dOn Joaquín Navarro, y hoy cuenta en su seno a
racura) don A rés Quintana Roo, publicaba algunas poe~!as de MartL!J._e:z.._-de ti! cuanro tiene de más disringuido !a lirerarura mexicana.
Rpsa., que llamaron a arcfiCl n e 0S-affi2Jltes ae·Jis bdJ; Jerras·,·y1e;- señalJ.ron - Señalar el porvenir de ésras, l~~vicisirudes que desde 1837__ha sufrido, según ~
un rumbo seguro para lograr el mejor é:x:íto en sus tareas. la influencia de las obras extranjéf.as, d e ~ de ~~i~Q!!l~S; .e~ fin,
El mismo sabio, con motivo de una duda sobre los sáficas-adónicos, en el indicar los peligros a que está expuesta, y el antídoto de esos males; por u1nmo,
Curreo _rk fa Federación. 1 io sostuvo un victorioso debate con el padre Ochoa sobre designar las fu.emes vírgenes de las que se euede sa~r una liter~..!!...2.acional, es
P!9_!)d1a y al darnos a conocer a Sicilia, combatió y ratificó los errores en que
11 Nos h.an a$Cgurado que en Puebla existió t.ambu!r. una A.c.ademia de !.a que eran miembro~ !o-s sehores
On<ga, Cupio, Canillero y otfO>, y que aun daban un pi:,iódico mrnuscriro; yu ~rezco de nmicW oenas
10
Periód.ko dd pan ido yorlcino \ 1826-1829), La r,t(fafilón ffi.UW> a cargo de Lúrcnro ~ ?.aval.a e Isidro
Raf..d Gondr:., lm:luye poesi.i. dedk.ad.t il Guadalupe V1crnri,a y Vi~ote Guerrero. ,obre el panú:u!ar (N. dd A.)
124 CmUERMo PRIETO

obra digna de mejor pluma: y yo, abandonando esa rarea superiorísima a mis
fuerzas, me reduzco a recomendar tan digno objeto, a esos hombres capaces, que
siempre han mostrado tan vivo y can paternaJ carifi.o a la juvencud estudiosa.
Mi juicio sobre los escritores de hoy ni sería imparcial ni es de mi objeto; bás-
teme decir, que eJ señor Cumplido coronará la tarea generosa y esforzada de esa
juventud, tan digna de amor y de gratitud nacional. consignando en su ParnasQ
las obras de nuesrros poetas, trabajo digno de su patriorismo y que lo confirmará
más y más en d aprecio que le profesan lot buenos mexicanos,
En otro articulo, que será como continuación del presente, publicaremos el
juicío crítico de las poesías dd señor Calderón. haciendo lo mismo con las de
don Ignacio Rodríguez que nos aseguran deben seguir en la coleo:íón ofrecida.