Está en la página 1de 6

Truman: Contención y Guerra Fría

Pese a los esfuerzos conjuntos librados por los aliados para ganar la guerra y fundar un
orden mundial pacífico en la postguerra, basado en la coexistencia y la cooperación de las
dos potencias emergentes de la conflagración bélica, las tensiones pronto afloraron entre
Estados Unidos y la Unión Soviética. En una Europa en ruinas, suma de todas las
precariedades económicas, sociales y de infraestructura, la izquierda ganaba terreno
político. En Inglaterra los laboristas se impusieron en las elecciones parlamentarias de julio
de 1945, desplazando su líder Clement Atlee al conservador Winston Churchill.
Paradójicamente el emblemático primer ministro que encabezó en los años duros la
estoica resistencia británica a los terribles y sincronizados bombardeos de la fuerza aérea
alemana. Los laboristas plantearon un programa de nacionalizaciones -el Banco de
Inglaterra, el sistema eléctrico, los combustibles, el carbón, el hierro, las acerías y el
transporte público-, al tiempo de ofertar el pleno empleo y la provisión de servicios de
salud, educación y seguridad social. Churchill trató de asustar al electorado con imágenes
chocantes que identificaban la aplicación de políticas socialistas con una suerte de
Gestapo estatista. Aun así, el laborismo obtuvo 393 escaños frente a 213 de los
conservadores y 12 de los liberales.

En la Europa de postguerra los casos de Francia e Italia son ilustrativos del peso político
alcanzado por la izquierda formada por socialistas y comunistas, cuya gravitación en el
sistema electoral sería duradera. Los comunistas, que habían liderado la resistencia
partisana bajo la ocupación nazi, resultaron validados bajo los liderazgos históricos de
Maurice Thorez y Palmiro Togliatti en las consultas electorales con un legítimo cuarto de la
votación, dando paso a su participación en gobiernos de coalición que integraron a
socialistas, católicos o democristianos, liberales y republicanos. Algo similar a lo sucedido
en Bélgica. En Checoslovaquia recibieron más de un tercio de apoyo electoral, con una
participación equivalente en el gabinete de unidad nacional encabezado por el demócrata
liberal Edvard Benes.

El otro componente de esta efervescencia lo aportaba el dominio que ejercía el Ejército


Rojo en los territorios del este y el centro europeo liberados por los soviéticos. En febrero
de 1946 el diplomático norteamericano George F. Kennan -a quien conocí en Washington
en The Wilson Center siendo yo entonces guest scholar de esa institución entre 1977-78-
envió desde Moscú su célebre "Long Telegram" (16 páginas), en el cual alertaba sobre las
intenciones expansionistas de los líderes soviéticos. Poco después el veterano Winston
Churchill pronunció el 5 de marzo su famoso discurso sobre la Cortina de Hierro en
Westminster College (Fulton, Missouri), precedido en la tribuna por el presidente Harry
Truman, un egresado de dicho centro. Ante la audiencia el orador apeló a la urgencia de
una alianza anglo-americana para detener el avance de la Unión Soviética, tras acusarla
de trazar una Iron Curtain desde el mar Báltico hasta el Adriático. Ese año, como parte de
la diplomacia cultural, Truman firmó el Acta Fulbright-Hays promovida por el senador
William Fulbright para impulsar el intercambio internacional de estudiantes y académicos.
Un programa seminal que ha permitido en unos 60 años el perfeccionamiento profesional y
el desarrollo académico de casi 300 mil beneficiarios en el mundo.

El 12 marzo de 1947, con motivo la situación de guerra civil existente en Grecia -cuyas
fuerzas insurgentes apoyadas desde Yugoslavia por Tito debilitaban a un gobierno
conservador respaldado por los ingleses- y ante las presiones soviéticas sobre Turquía,
EEUU adoptó la doctrina Truman, apropiando el Congreso $400 millones de dólares "para
apoyar a los pueblos libres que resisten los intentos de subyugación por parte de minorías
armadas o por presiones externas". Harry Truman planteó la existencia de una
confrontación "entre pueblos libres y regímenes totalitarios", formulando así la política de
contención. En mayo, George F. Kennan, su verdadero ideólogo, amplió el enfoque en una
reunión de planificación del Departamento de Estado. "Las actividades comunistas no eran
la raíz de los problemas en Europa, sino que éstos se originaban en los efectos disruptivos
que había tenido la guerra sobre la estructura económica, social y política". Según Kennan,
esas crisis "eran explotadas por los comunistas para ganar poder".

El propio Kennan divulgó sus ideas sobre la naturaleza del comportamiento soviético en un
artículo publicado en julio de 1947 en la influyente revista Foreign Affairs, calzado con el
enigmático seudónimo X. Una vía escogida por la comunidad de inteligencia para alertar a
la élite del poder y a la opinión pública mundial acerca de los riesgos consignados en el
Long Telegram, cuando el autor era el segundo hombre de la legación diplomática en
Moscú que encabezaba Averell Harriman, a quien conocí en un almuerzo efectuado en
Washington en 1964, tras asistir al congreso de la World Assembly of Youth (WAY)
celebrado en Amherts, en el campus de la Universidad de Massachusetts.

Bajo estas premisas, la doctrina Truman fue complementada a mediados de 1947 con el
Programa de Recuperación Europeo -popularmente conocido como Plan Marshall en
alusión al ex general George C. Marshall, ahora secretario de Estado y cabeza de esta
iniciativa, quien lo anunció el 6 de junio en un discurso pronunciado en Harvard-, orientado
a brindar ayuda económica multimillonaria y asistencia técnica para reconstruir Europa
sobre un modelo de democracia occidental y economía de mercado. Uno de los pivotes
fundamentales del resurgimiento y modernización de las economías europeas más
avanzadas, clave en el famoso "milagro alemán" encabezado por el democristiano Konrad
Adenauer en la República Federal. Y en su versión asiática en la industrialización
japonesa. Marshall entendía que el programa propuesto por Estados Unidos era
fundamental y debía requerir la unidad de las naciones beneficiarias en un esquema de
cooperación regional, precedente del actual modelo de integración representado por la
Unión Europea. Era menester "romper el círculo vicioso y restaurar la confianza de los
europeos en el futuro económico de sus países". EEUU debía hacer "cuanto esté a su
alcance para ayudar a devolver la salud económica en el mundo, sin la cual no cabe
estabilidad política ni paz segura". Advertía, "nuestra política no va dirigida contra ningún
país, ni doctrina alguna, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos". A
fin de crear condiciones para el funcionamiento de "instituciones libres". En su defecto, "los
gobiernos, partidos políticos o grupos que trataren de aprovecharse" de estas
circunstancias "encontrarán la oposición de los Estados Unidos".
La respuesta soviética no se hizo esperar. En septiembre de 1947 se creó el Kominform
(Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros) como un mecanismo de
coordinación de estrategias en el nuevo escenario. Respecto al Plan Marshall, la URSS
presionó a Checoslovaquia para que rechazara su ayuda, antes aceptada.

De esta forma se abriría el prolongado período de hostilidades de la Guerra Fría (1947-


1990), con sus episodios iniciales en Grecia y Turquía, la salida de los ministros
comunistas de los gobiernos de coalición en Francia, Italia y Bruselas, seguida por el
bloqueo soviético de Berlín occidental (junio 1948-mayo 1949), origen de las dos
Alemanias y la sangrienta guerra de Corea (1950-53), partida en dos mitades. Esta Era se
expresaría en la formación de sendos pactos militares: la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) en 1949 y el Pacto de Varsovia en 1955, bajo la respectiva égida
norteamericana y soviética. Y en la concreción de dos bloques de países con sistemas
económicos contrapuestos que competían en la promoción de sus bondades: c apitalismo
de mercado versus socialismo centralmente planificado.

Ambos bloques asociados -en términos de tipo ideal ya que en la práctica existieron
múltiples y aberrantes variantes- a regímenes políticos radicalmente distintos. Por un lado
la democracia pluripartidista parlamentaria o presidencialista, con elecciones competitivas
periódicas, libertad de prensa y pluralidad de ideas, derecho de asociación sindical y
empresarial, basada en valores de tolerancia. El "Mundo Libre" (América, Europa
Occidental, Japón, Taiwan, Oceanía) hegemonizado por USA, contó con la aberrante
presencia de gobiernos como el de Trujillo, que al amparo indulgente de la Guerra Fría
prolongó su estancia en el poder tras la guerra. La Feria de la Paz y Confraternidad del
Mundo Libre conmemoró el 25 aniversario de su dictadura monocorde.

La otra faz de esta Luna maniquea con vigencia de más de cuatro décadas la encarnó el
llamado "modelo soviético", con sus variantes de "democracias populares" en Europa, el
"modelo chino" -que ha evolucionado exitosamente hacia un capitalismo dirigido por el
Partido Comunista- y el terrible "modelo albanés". Sustentado en el monopolio o
hegemonía del partido comunista -"vanguardia organizada del proletariado" que impone en
su nombre el socialismo mediante una "dictadura de clase", realmente del "aparato"-, con
elecciones verticales, cooptación de dirigentes, dominio del aparato sindical y de la prensa,
rígido régimen de seguridad del Estado y prevalencia de una cultura autoritaria. El "Campo
Socialista" (Europa Central y del Este, China, Corea del Norte, Vietnam del Norte, Cuba)
fue encabezado hasta 1990 por la Unión Soviética. Con un Tercer Mundo basculando
entre ambos polos, con la India, Indonesia, Egipto, Siria, Argelia y otros países africanos y
asiáticos.

Esta gélida confrontación abarcaría todas las esferas de la vida moderna, en un juego de
competencia y emulación, a ratos sofisticado, en ocasiones rudo. El fin de la Guerra Fría
se produciría con el derrumbe del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS en 1990.
Desde entonces, una ola de democratización se ha desplegado a nivel global con el
resurgimiento de la economía de mercado en las antiguas naciones socialistas.

Fuente: https://www.diariolibre.com/opinion/lecturas/truman-contencin-y-guerra-fra-
BKdl209697
Harry Truman
Presidente N°33 de los Estados Unidos

El 12 de marzo de 1947, el presidente Harry Truman se presentó ante una sesión del Congreso
para pronunciar uno de los discursos más importantes de la historia norteamericana que será
conocido como "La Doctrina Truman" y que lanza definitivamente a Estados Unidos a un
enfrentamiento total con la Unión Soviética, y es considerado como el comienzo de la llamada
Guerra Fría.

El presidente le pidió al congreso que destinara unos 400 millones de dólares como ayuda
económica y aprovisionamiento militar a Grecia (en plena guerra civil entre la monarquía
y revolucionarios comunistas) y a Turquía (que recibía presiones soviéticas para poner bases
militares en su estrecho), y que también autorizara el envío de personal norteamericano para
ayudar a la reconstrucción, así como también suministrarle a sus ejércitos un entrenamiento
adecuado. Así comienza Estados Unidos una política de contención e implicaba un
llamamiento a una nueva cruzada anticomunista.

Discurso de Truman ante el Congreso

Los países de Europa occidental, en tanto, demasiados afectados y desorientados por las
consecuencias de la guerra, no marchaban en su reconstrucción con la velocidad deseada por los
norteamericanos, mientras los triunfos políticos de los comunistas se sucedían en Europa. El
pesimismo sé hacia sentir entre varios políticos de los Estados Unidos.
A estos temores se viene agregar un segundo elemento: la posibilidad de una nueva crisis
económica lo que en ese momento vital podría tener graves consecuencia para Norteamérica, al
disminuir el poder de compra de unos de sus grandes mercados. Estados Unidos se encontraba
con el grave problema de llegar a una crisis de sobreproducción al no poder colocar sus
excedentes.
A estos factores hay que agregar la actitud soviética en Europa Oriental, que Estados Unidos
interpretada como prueba de las intenciones agresivas de Stalin; y además los problemas que se
venían produciendo en Grecia, Turquía, Persia e Irán, zonas en que los norteamericanos tenían
grandes inversiones en los yacimientos petrolíferos y donde Stalin trataba de capitalizar el
descontento de esos pueblos hacia las potencias occidentales.

El enfoque norteamericano de estos vitales problemas se basó en dos suposiciones:


a.− El comunismo Internacional, fiel a su política revolucionaria, intentaría expandirse en tantos
puntos como se lo permitiera;
b.− Para evitar una crisis era necesario proveer ayuda a la crisis económica de Europa, lo que a
su vez servirían de barrera de contención para el hipotético movimiento expansivo soviético.

El esfuerzo expansionista soviético obligaba a Estados Unidos a adoptar una política tendiente a
contrarrestarla.
El paso del aislacionismo (política exterior estadounidense que tiende a centrar su interés en los
asuntos internos del país, en la búsqueda de prosperidad y garantizar la
seguridad) al internacionalismo era producto de la distribución bipolar del poder, en la cual una
ventaja de poder o de seguridad de uno tiende a interpretarse como una pérdida de poder o
seguridad del otro.

Una nación que históricamente había condenado la política de la fuerza como inmoral, y como
una violación del ideal democrático, necesitaba una base moral para su nueva utilización del
poder. Truman no estaba seguro de que el público norteamericano estuviera listo para
comprometerse en un conflicto potencial. Reconoció la necesidad de venderle al público nuevo
papel de Estados Unidos en la política exterior, exagerando la amenaza con la que se enfrentaba
la nación.
Los encargados de trazar la política norteamericana sabían perfectamente bien que Estados
Unidos, si bien era una gran potencia, no era omnipotente; en consecuencia, las prioridades
nacionales tenían que plantearse cuidadosamente. La contención sólo se implementaría donde
pareciera que el estado soviético estaba extendiendo su poder.
A pesar de los propósitos democráticos planteados por la Doctrina Truman, su primera aplicación
es sobre Grecia y Turquía, ninguna de las cuales era democrática. Su ubicación estratégica se
consideraba más importante que su naturaleza interna

CONSECUENCIAS
La Doctrina Truman marca definitivamente las diferencias ideológicas, políticas, sociales y
económicas, existente entre las dos principales potencias vencedoras de la Segunda Guerra
Mundial, las que se denominaron superpotencias mundiales.
El discurso proclamado por Truman, puso en conocimiento mundial el rechazo norteamericano
hacia la política expansionista de Stalin. Hizo que los Estado Unidos tomara cartas en la situación
mundial, considerándose el único capacitado para ayudar a los países afectados tanto por la guerra
como por la política soviética. Esta situación provocó un cambio en la política exterior
norteamericana al dejar de lado su papel aislacionista por uno intervencionista, anticomunista y
globalizador.

En 1950, después de la primera prueba atómica soviética de 1949, años antes de lo que se había
esperado, el Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, emitió un informe advirtiendo sobre
la posibilidad de un ataque atómico soviético contra Estados Unidos en el año 1954. El informe
estaba pensado para alertar sobre la necesidad de un rearme militar tendiente a bloquear el poderío
soviético; la política de la contención recibió un amplio apoyo del público y del congreso, tanto
de los demócratas como de los republicanos.
Como complemento a la doctrina se elaboró el Plan Marshall, política más localizada de la
doctrina y posiblemente la más importante cualitativa y cuantitativamente. Consistía, en esencia,
en el otorgamiento de préstamos y ayuda técnica para la reconstrucción de las zonas industriales,
lo que elevaría el nivel de vida de esos pueblos, a la vez que permitía salvar con decoro el peligro
de una crisis económica en los Estados Unidos, al otorgar los medios para que Europa pagara sus
importaciones provenientes de los Estados Unidos.
Ello servía también, de muro de contención a un posible intento de socialización del continente
europeo.

Aquí encontrarás una actividad sobre el discurso realizado por


Harry Truman: https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0ByRCgBHTzve
QMmVjZDk4Y2ItYWM4NS00MjA4LTlhNTEtNGUyZTJjYWYzOWMz&hl=en