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NORMAS PSICOÉTICAS

La psicoética es el intento sistemático de clarificar los dilemas éticos que se presentan a la


práctica del psicólogo y del psiquiatra, y la ilustración de cuáles deberían ser los parámetros de
conducta adecuados para la resolución prácticamente correcta de esos dilemas

Las normas psicoéticas surgen en los años 70 del S.XX. En 1972, fueron publicados los
procedimientos seguidos para el conocimiento de la enfermedad y la experimentación de
fármacos en seres humanos en EE.UU. Se propone también en otros campos de la ética como
el que nos ocupa. Se propusieron en este informe tres principios.

PRINCIPIOS ÉTICOS BÁSICOS


1.1.Principio de Beneficencia: el deber de hacer el bien, o al menos, de no perjudicar proviene
de la ética médica de allí el concepto beneficencia. El deber de no perjudicar sería lo
primero que hay que buscar, es decir lo mínimo de deber deseable, para ello este principio
tiene tres niveles diferentes de obligatoriedad, que implica la práctica profesional: debo
hacer el bien, al menos no causando el mal o provocando un daño no se debe perjudicar a
otros intencionalmente debo hacer el bien ayudando a solucionar determinadas
necesidades humanas corresponde a la mayoría de las prestaciones de los profesionales
cuando responden a las demandas de ayuda de sus clientes. Debo hacer el bien a la
totalidad de la persona satisfacer la necesidad que tiene todo individuo de ser beneficiado
en la totalidad de su ser. En condiciones normales el deber de beneficencia del psicólogo,
consiste en ayudar con humildad y con los medios técnicos a su disposición, a que la
persona recupere o mantenga su autonomía, su conciencia y su capacidad de vivir
armónicamente con los demás.
1.2.Principio de Autonomía: el ser humano posee un valor que es el de ser siempre fin y nunca
medio para otro objetivo que no sea él mismo. Según FranÇa-Tarragó (1996) para Kant esta
auto legislación no es intimista sino por el contrario ya que existe una norma
exclusivamente individual lo cual sería opuesto a una verdadera norma y pasaría a ser
inmoralidad, es por ello que para Kant y los sistemas éticos deontológico que la norma
universalmente válida, cuya imperatividad no es impuesta desde ningún poder sino a partir
de la mente humana, la percibe como cierta y la voluntad la acepta por el peso de su
misma evidencia. Esta capacidad de optar por aquellas normas y valores que el ser humano
estima como racional y universalmente válidas, es formulada a partir de Kant como
autonomía. Sin embargo tanto Kant como Mill coinciden en pensar que la autonomía tiene
que ver con la capacidad del individuo de autodeterminarse; ya sea porque por propia
voluntad cae en la cuenta de la ley universal (Kant) o porque nada interfiere en su decisión
(Mill). Por ello se concluye que la autonomía de los sujetos es un derecho que debe ser
respetado además de poseer una obligación social, la de garantizar a todos los individuos el
derecho a consentir antes de que se tome cualquier tipo de acción con respecto a ellos.
1.3.Principio de Justicia: para J. Rawls (1979) el principio de Justicia es aquel imperativo moral
que nos obliga, en primer lugar, a la igual consideración y respeto por los seres humanos,
con ello se supone evitar todo tipo de discriminación, ya sea por motivo de edad, condición
social, credo religioso, raza o nacionalidad.

2. REGLAS PSICOÉTICAS
Según França-Tarragó (1996), tres reglas básicas prescriptibles en la relación psicólogo-persona
1.1.Regla de confidencialidad
En la primera: el psicólogo puede verse obligado a divulgar una confidencia, en contra
de voluntad de la persona.
En la segunda: la misma persona solicita que divulgue una información que esté en la
historia clínica.
1.2.La regla de veracidad y consentimiento
El de no romper las promesas hechas, cuando se entabla una relación profesional, la
persona establece un acuerdo implícito de que la comunicación se basará sobre la
verdad y no sobre la mentira. Lo que subyace de estas afirmaciones es que el psicólogo
en toda circunstancia debe integrar la veracidad en su práctica.
El respeto por la autonomía de las personas se posibilita por el cumplimiento de la regla
de la veracidad y se instrumenta por el consentimiento el cual puede definirse como el
acto por el cual una persona decide que acontezca algo que le compete así misma pero
causada por otros.
Se ha fundamentado la obligación de referir al paciente el consentimiento con tres tipos
fundamentales de argumentaciones:

 Justificación Jurídica: es la que ve en el consentimiento un instrumento para


preservar a los ciudadanos, de todo posible abuso.
 Justificación Ética-Deontológica: cree en que el consentimiento es condición
para el ejercicio de la autonomía personal.
 Justificación Utilitarista: es la que ve en el consentimiento una ventaja para la
convivencia social, ya que aumentaría la confianza mutua, incentivaría la
autoconciencia de las personas y la responsabilidad por el bien común.

Las condiciones básicas que debe tener todo consentimiento para ser considerado válido debe
ser:
1. Que lo haga una persona generalmente competente
2. Ser informado
3. Ser voluntario, es decir no tener ningún tipo de coacción exterior.

1.3.La regla de fidelidad a los acuerdos


Tanto el psicólogo como el cliente aceptan iniciar un acuerdo en base a dos condiciones
mínimas: el profesional promete brindar determinados servicios y el cliente recibirlos,
con tal de que el cliente cumpla con determinadas instrucciones y el profesional
determinadas conductas técnicas y éticas. Por promesa puede entenderse el
compromiso que uno asume de realizar u omitir algún acto en relación con otra persona.
Por fidelidad (o lealtad) se puede entender, al mismo tiempo, una virtud y una norma. Es
decir a la fidelidad como la obligación que genera una persona, el haber hecho una
promesa o haber aceptado un acuerdo.