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TRATADO GENERAL DE AJEDREZ

NUEVA BIBLIOTECA DE AJEDREZ


ROBERTO G. GRAU

TRATADO GENERAL
DE AJEDREZ

TOMO PRIMERO

RUDIMENTOS

EDITORIAL SOPENA ARGENTINA S. A.


COMERCIAL. INDUSTRIAL E INMOBILIARIA

:YIORENO 970 BUENOS AIRES


Carátula: H. D. Santos

© Editorial Sopena Argentina S.A.C.I. e 1., 1982


EDICION AUTORIZADA:
ENRIQUE CAPPELLETTI J. Representaciones Editoriales
LIMA, PERU

ISBN 958-642-040-X (obra completa)


ISBN 958-642-041-8 (volumen 1)

Impreso y encuadernado por Carvajal. S.A.


Impreso en Colombia 1 Printed in Colombia
Se terminó de imprimir en septiembre de 1990
RO 8 E R T O G. G RA U

Este curso completo de ajedrez, cuya 11ueva. edición sale hoy a la luz
pública, ha sido sin ninguna duda, en materia de ajedrez, el éxito biblio­
gráfico más señalado que se registra en el país. Redactado hábilmente y
en un lenguaje claro y didáctico, ha contribuido y ha de contribuir a forjar
la capacidad ajedrecística de miles de aficionados. Su autor quiso, antes
de explicar el juego, enseñar a razonar, ya que sólo es posible jugar al
ajedrez bien cuando se emplea sanamente ese poderoso y magnífico capital
que cada homb:e posee en el cerebro, y que desdichadamente no siempre
gravita en la vida como fuera menester.
6 ROBERTO G. GRAU

El mejor comentario sobre su bondad lo da el hecho de que se hayan


agotado las anteriores ediciones de muchos miles de ejemplares y que
no decaiga su venta. Ha sido escrito por uno de los ajedrecistas argentinos
de más firme prestigio en el país; por quien ha cincelado, con su obra
deportiva y pedagógica, de más nítida manera su personalidad en el con­
tinente. La campaña deportiva que realizó Roberto G. Grau nos exime de
un comentario mayor. Varias veces campeón argentino, destacó su capaci­
dad de reacción cada vez que intentó recobrar el título, tarea en la que
siempre salió airoso. En 1939 renunció al título máximo del ajedrez del país,
atraído por sus intensas actividades personales, ajenas al ajedrez y en las
que acreditó asimismo su nombre y su dinamismo� Director de campañas
patrióticas como la de la Junta Argentina de Aviación, creador del Instituto
A.rgentino de Urbanismo, profeso?·, colaborador de temas diversos en dia­
rios y revistas, activo director deportivo,.locutor radial, conferenciante y
jefe de páginas deportivas de importantes diarios, destacó un tipo especial
de profesional del ajed1·ez que solamente existe en Sud América, ya que
todo el país conoció la generosidad de su acción y cientos de clubes supieron
de su desinteresada colaboración deportiva, sin ot?·o premio que la difusión
del juego que le había dado notoriedad.
Más de una veintena de clubes de ajedrez del país y algunos de otras
repúblicas sudamericanas llevan su nombre, ccmo testimonio de la sim­ ·

patía que despertó su obra. Es así Grau un poco el símbolo del ajedrez
m·gentino, pues coincidió su vida deportiva con el nacer del prestigio inter­
nacional de nuestro ajedrez. Cuando se evocan los esfuerzos humildes o
felices del ajedrez argentino desde el Torneo de París de 1924 hasta el
Torneo de las Naciones de Buenos Aires, se hace necesario recordar al que
fue director de todos los equipos, y aun a quien tanto cont1·ibuyó para que
fuera Buenos Aires la sede del inolvidable acontecimiento de 1939.
Y como complemento de la por cierto innecesaria presentación del autor
de esta obra, damos en la página siguiente los datos estadísticos de su
actuación deportiva desde 1915 hasta 1940, año en que, obligado por sus
tareas profesionales, abrió un paréntesis a sus actividades ajedrecísticas.
I,a muerte lo sorprendió en 1944, a los 44 años, cuando se esperaba mucho
todavía de su dedicación en pro del ajedrez argentino.

LOS EDITORES.
LA ACTUACION AJEDRECISTICA DE GRAU

El autor de este libro realizó dentro del aj edrez, como autor, como
periodista y como j ugador, una campaña que por su amplitud más que
comentada debe ser señalada con cifras. Fue profesor de aj edrez del Club
Atlético River Plate; redactor de aj edrez del diario «La Nación» desde
1922 y de la s ección Frente al Tablero, de tanta difusión en toda América,
y colaborador asiduo de las revistas «Leoplán� y «¡Aquí Está!». Fue direc­
tor propietario de la revista «El Aj edrez Americano:. desde 1927 hasta su
muerte, y director de la extinguida revista «El Aj edrez Argentino:..
Su campaña como jugador, de la que r eseñamos sólo su actuación en
torneos de primera categoría, fue la siguiente:

A:litO CATEGORIA TORNEO COLOCACION

1916 Primera Círculo 29


1917 Primera Círculo 19
1918 Primera Club Argentino 49
1919 Primera Círculo 29
1920 Primera Círculo 29
1921 Primera Círculo 19
1921 Internacional Carrasco 19
1922 Nacional Club Argentino 39
1922 Primera Círculo 69 (1)
1923 Nacional Vélez Sársfield 39
1923 Mayor Federación Argentina 29
1924 Internacional París 29 (2)
1924 Mayor Federación Argentina 19 (3)
1925 Internacional Montevideo 29
1926 Primera Círculo 19
1926 Mayor Federación Argentina 19
1927 Primera Círculo 19
1927 Internacional Londres 50 % (4)
1928 Internacional Sudamericano 19
1928 Internacional La Haya 57 % (5)
1929 Primera Círculo 19
1929 Nacional Rosario 19
1930 Internacional San Remo 159
1930 Nacional Bodas de Plata 39
1931 Primera Círculo 19
1931 Mayor Federación Argentina 89

(1) Abandonó en el ler. turno. (2) La clasificación corresponde al ¡rupo preliminar que ganó Euwe,
pues luego siguió jugándose por equipos. (3) En este torneo ju¡ó Ricardo Reti, que ganó la prueba
fuer a de concurso. (4) Jugó en el ler. tablero. (5) Se alternaron los jugadores en los dist1ntoa hbleroa.
8 ROBERTO G. GRAU

A�O CATEGORIA TORNEO COLOCACION

1932 Mayor Federación Argentina 29


1932 Primera Círculo 19
1933 Círculo Círculo 19
1934 Internacional Mar del Plata 29
1934 Internacional Buenos Aires 59
1934 Primera Círculo 19
1934 Mayor Federación 19
193 5 Primera Círculo 29
1935 Internacional Varsovia 57 % (6)
1936 Primera Círculo 19 (Empatado)
1937 Internacional Estocolmo 71% (7)
1937 Primera Círculo 49
1938 Internacional Miramar 59
1938 Mayor Federación 19
1938 Internacional Río de Janeiro 49
1939 Internacional Círculo 79
1940 Internacional Círculo 29
1940 Internacional Chile 29

Total : 40 torneos j ugados, de los cuales ganó 17; llegó segundo en 11 ;


tercero en 4 ; quinto en 2; sexto en 1; séptimo en 1; octavo en 1; y décimo­
quinto en el de San Remo. Actuó en otros cuatro torneos de clasificación
por equipos y no individual.

MATCHE S

AJ.'iiO ADVERSARIO
1 J. 1 G. 1 E.
1 P. 1
1920 V. Fernández Coria ...
Damián Reca ........ , .
¡ 6 1 3 2 Círculo
1926
1929
1930
Isaías Pleci . .. ... . .. . .
Isaías Pleci ............
·1 8
4
8
3
4
2
4
-

2
1
-
4
Campeonato
Campeonato
Campeonato
1935 Luis Piazzini ...... ... .. ¡ 13 4 7 2 Campeonato
1936 Jacobo Bolbochán .....·1 8 4 2 2 Campeonato
1937 Carlos Guimard . .... .. ·¡ 8 - 4 4 Campeonato
1939 Carlos Guimard ........ 13 6 3 4 Campeonato

(8) Jugó en el ler. tablero. (7) Actuó en el 29 tablero.


TRATADO GENERAL DE AJEDREZ

PROLOGO

La publicación de un tratado general de ajedrez, informado por un


criterio moderno y de acuerdo con los grandes progresos que en los últi­
mos decenios ha realizado la teoría deL juego, era, hace tiempo, uno de
nuestros más firmes propósitos. Diversas razones nos han llevado a pos­
tergarlo de año en año, y quizá estas postergaciones hub�eran seguido
indefinidamente si, en estos últimos tiempos, no se nos hubiese expre­
sado4 en repetidas ocasiones, interés por urw obra de esie género. Los
aficionados principiantes, sobre todo, encuentran dificultades en perfec··
cionar sus conocimientos por la reducida bibliografía que en castellano
ofrece nuestro hermoso juego. En el sinnúmero ·de ocasiones en que se
nos ha consultado, hemos indicado el notable trabajo del señor Palu cie
Lucena «Manual de Ajedrez», obra que es, seguramente, la más completa
que tenemos en castellano y superior, para el principiante, al mayor nú­
mero de obras similares extranjeras. Pero sea el a .fán de novedades, O· lo
que sea, se estimaba -y entre nosotros es casi sentir general- que la
evolución de la técnica, la contribución de Capablanca, de los maestros
hipermodernos y de los nuevos teóricos, hacían necesaria una obra nueva.
Estas razones, tantas y tantas veces escuchadas, hicieron revivir a que l
viejo propósito nuestro y nos llevaron a componer este nuevo «Tratado
General de Ajedr.ez». En él nos proponemos exponer cuanto sabemos
acerca del juego, desde lo más elemental a lo más complejo y desde las
generalidades a los detalles. Si este libro satisface las necesidades de
nuestros aficionados, es cosa que decidirá el lector.
Debemos confesar que una vez puestos en la tarea de componer un
libro que enseñase a jugar al ajedrez, encontramos las mayores dificul­
tades, no ya en la exposición de la materia, sino en el método. Pm·que
·

nuestro propósito era que nuestra obra fuese eRencialmente didáctica,


bien clara y explicativa, y el ajedrez se aprende en condiciones especiales,
en forma más o menos autodidacta, por lo que el tratadista rle ajed1·ez
no puede moverse con la libertad de un tratadista de medicina o de quí­
mica, por ej emplo, que cuenta siempre con el profesor que, c0mo inte?"­
mediario entre el libro y el alumno, aclarará el sentido, ilustra . rá los
puntos oscuros y guiará al estudiante según sus particulares necesida­
des. Era necesario exponer nuestro asunto de tal manera que el aficio­
nado, reducido a sus propias fuerzas o actuando en círculos de aficionados
sin mayores conocimientos, comprendiese clarame nte los principios y
10 ROBERTO C. (;H:\l!

pudiese dm·les jormü en sus paí·tidas. El. método didáctico que po1· estas
considemciones hemos escogido tiene reminiscencias de la enseñanz a por
co rresponde n cia. Es decir, que es de una tendencia e minen temen t e prác­
tica. Porque l1emos creído que no basta con enunciar los pri n ci pios, sino
que es menester ilustrarlos a mp lia ment e con ejemplos y poner, final­
mente, al aficionado en situación que deba, por sí mismo, descubrirlos
y aplicarlos familiarizándose con su m anejo.
Esta es una de las novedades que presenta nuestro «Tratado General
de Aj edre z».
E sta f o rma prác tica de exposición pensamos apli c arla, no ya a los prin­
cipios rudimentales, sino también a los más sutiles principios estratégicos.
Prc:.tendemos o rien tar nuestro t mbajo según fines didácticos que coadu­
nen la exposición pummente racional con la aclaración intuitiva más
abundante y eficaz. El fin de t odo eso es lograr que lo s principios de
e s trategia no sean para el aficionado m e1· o conocimiento i n t el ectual, sino
qu.e se incorpoTen rápida1nente a su esl ructura ajedrecística y se hagan
normas tácitas de su juego.
Este prim e 1· libro que presentamos es muy elemental. Tms ex plicar
las convenciones del juego y el m ovimi e n t o de las piezas, trata de des­
arrollm· la visió11. del principiante. Se muet:e, pues, en ten·enos pr evi.o s a
t.od.a e s t rat egia .
Rl aj edr ez se con sidera en él desde e l punto de vista su bjetivo y se
p re t e nde desarrollar en el aficionado la ca pacid ad de combinar jugadas,
concebir fi 11C� s y analizar el juego . Se trata ele formar los rudimentos del
ór g ano ajedrecístico. Pc1'0 todo esto se realiza dentro de un círculo de
p ar tida .<; de onlen inferior, pa.rtidas cuyo esquema es muy simple, y que
serán muy 1 'a liosas pam el que se inicia , porque a tmvés de ellas se for­
mará un concepto claro y 1.:ívido d e l juego. Ciertamente tiende también
a f o rm ar cierta.<; ideas erróneas que puede n d ificu lt ar su u l t e r ior progreso;

pe1·o fácil será t ra scender esos e1-ro1·es. Lo esencial es colaborar para que
el que aprende pueda fijar con acierto su experiencia elemental, para
así p oder asentar sobre f irme las expeTiencias más sutiles. De ahí qu e
o1 a..fnm t m· los rwlimcnl-os el el juego hayamos neído necesario no s ólo
c.,:pollc>r ol>}cti1'm11eute lo 1"11dime11tal en el juego, sino también preparar
nul iment rr riamcnt.e eL Ó1"fJCI110 sulJ_jetivo del aj e dr ec is t a.
Cm! esto se lw dic h o que e::;te l i b ro p1·imero de nuestro <<TTCLt.ado Gene­
ral. de lljed1·cz, ¡;e dedica e s p e cial me nte a los aficionados que quieren
ini.ciarse en el mo v imi en t o de las piez a s .
Si logm ser un efica z colabomdor en sus primeros progr esos, su fin
halmí. sido cu mp li d o 11 nos consideraremos satis f ec h os, pues habr e mos
preparado e l camino para las enseii.an.za:; supe1·iores que ernp1·enderemos
en lo.<; sif}ni.enies volúmenes.

RonEnTo G. GRAU.
CAPÍTULO 1

RUDIMENTOS

Reglas del juego y nociones preliminares

EL AJEDREZ pondrá un lenguaj e claro y abun­


dantes ejercicios.
SU INDOLE Y SU FIN

El j uego del aj edrez es un deporte EL TABLERO


intelectual.
El aj edrez se j uega sobre un ta­
Hay en él lucha de ingenios, y los
blero cuadrado, compuesto de ocho
elementos son las piezas o trebejos
hileras de ocho casillas cada una,
y el tablero.
casillas que son de c olores claro y
Las piezas se dividen en dos ban­
oscuro alt e r n a t i v a m e n t e, según
dos : blancas y negras, iguales en
muestra el diagrama NQ l.
fuerza e iguales en formación. Estas
piezas se mueven según las conven­ DIAGRAMA N"' ;t.
ciones del j uego y el fin de las mo­
vidas, que se llaman más propia­
mente jugadas, es ganar el j uego al
adversario, lo que se logra llevando
a su rey a una particular posición
que se llama mate. .
Por su índole, el aj edrez es ente­
ramente un j uego de habilidad. El
jugador más hábrl vencerá siempre
al menos hábil. Y esta habilidad, que
es el órgano del j u ego, se desarrolla
con la pr-áctica y con el estudio, no
habiendo casos en que la maestría
haya sido alcanzada con la mera
práctica ni con sólo el estudio. En
esto el aj edrez se asemeja a todo Las ocho filas de casillas horizon­
arte y toda ciencia. tales se llaman líneas.
El fin de este libro es colaborar al Las ocho filas verticales de casi­
desarrollo de la habilidad en el prin­ llas se llaman columnas.
cipiante. Enseñará a mover las pie­ El tablero tiene, pues, 64 casinas
zas y a conducir el j uego, y espera que forman ocho líneas y ocho co­
lograr su propósito, a cuyo servicio lumnas.
12 ROBER'l'O G. GRAU

Los siguientes diagramas aclara­ ocho casillas, que son dos, a saber
rán esto: las que cruzan el tablero partiendo de
sus vértices. Véase el diagrama NQ 4.

POSICION DEL TABLERO


Al disponerse a jugar, el tablero
se colocará de modo que cada uno
de los jugadores tenga a su derecha
un rincón de casilla blanca.
En los diagramas gráficos el ta­
blero se d i s p o n e suponiendo que
arriba juegan las negras y abajo
las blancas.
DIAGRAMA N<;> 2 UNA COLUMNA

LAS PIEZAS
Las piezas de ajedrez son treinta
DIAGRAMA N9 3 UNA LINEA y dos, a saber :

Llámase diagonales a cualquiera Un rey de color claro


de los conj untos de casillas de un
mismo color que cruzan en línea Una dama , , ,
recta el tablero, formando con las
columnas y líneas un ángulo de 45°. Dos torres , , ,
Entr e l:ls diagonales, llámanse �ran­ Dos alfiles
des diagonales l as que comprenden , , ,

Dos caballos ,
DIAGRAMA N9 4
, ,
Gran diagonal Gran diagonal
Ocho peones , , ,

Un rey , , oscuro
Una dama , , ,

Dos torres , , ,

tl Dos alfiles , , ,
:
g
� Dos caballos , , ,

Ocho peones , , ,

Las piezas de color claro se indi­


can como clas blancas » .
Las piezas de color oscuro se in­
dican como clas negras».
Diagonal
COLOCACION DE LAS PIEZAS
Nota. - Es importante que el principiante gra­
be bien en su lmag_inación estos términos: Co­
lumnas, Lineas '1 Diagonales, pues ellos explican
Al iniciarse el juego las piezas
claramente el movltblento · de las piezas '1 tam­ van colocadas sobre el tablero en la
bién muchos detalle• estratégicos del juego, según
más adelante se veJoi. forma siguiente:
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 13
DIAGRAMA NI' 5
El rey negro puede moverse a
cualquier casilla de su alrededor
(marcadas con un punto negro) .
El rey blanco puede moverse a
cualquiera de las casillas indicadas
por un punto que se hallan a su
alrededor.
De este movimiento resulta ·que
el rey tiene ocho casillas donde mo­
verse, excepto cuando se halla en
una casilla de las columnas o líneas
externas del tablero, en cuya posi­
ción tiene sólo cinco movimientos
(véanse los movimientos del rey né­
gro en el diagrama anterior) . Cuan­
do el rey ocupa uno de los cuatro
La dama debe cólocarsc según se vértices del tablero, tiene sólo tres
ve en el diagrama anterior, en casilla movimientos.
de su color (a la izquierda del rey) .
La dama blanca va en casilla blanca
LA DAMA
y la dama negra en casilla negra.
Nota. - Dos errores suele cgmeter e l princlplan­ La dama se mueve a cualquier ca­
te en la colocación de las piezas: 19 Confundir· la
posición del alfil con el caballo, y 29 Colocar la silla de la columna, fila o diagonales
dama en lugar del rey y viceversa.
Estas dificultades se vencen con 5 minutos de
a que pertenece la casilla que ocupa.
DIAGRAMA NI' 7
ejercicio. Bastará colocar la posición correcta. y
confundiendo las pieza� vo!Vllr a colocarlas. Repi­
tiendo esta operación 8 ó 10 veces, con rapidez
creciente. eliminará toda duda posible sobre la
colocación de las piezas.

MARCHA DE LAS PIEZAS


EL REY

El rey se mueve a cualquiera 9- e las


casillas inmediatas a la que ocupa.
DIAGRAMA NI' 6

La. dama puede moverse a cual­


quiera de las casillas señaladas por
un punto.

LA TORRE

La torre se puede mover a cual­


quier casilla de la fila o columna a
que pertenece la casilla que ocupa.
14 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 8 EL CABALLO

El caballo marcha una casilla co­


mo torre y una como alfil, aleján­
dose de la casilla de donde sale.

DIAGRAMA N9 10

La torre desde su posición puede


moverse a cualquier casilla de las
señaladas por un punto.

EL ALFIL
El caballo va de casilla negra a
El alfil puede moverse a cualquier blanca y de casilla blanca a negra.
casilla de las diagonales a que per­ Camina dos pasos, alej ándose de
tenece la casilla que ocupa. la casilla en que se halla y cambian­
do de color de casilla.
DIAGRAMA N9 9
Nota. - Conviene que el principiante• observe cui­
dadosamente el movimiento del caballo y se ejercite
en efectuarlo.

EL PEON

El peón avanza en la columna en


que se halla colocado, un paso ade­
lante solamente (no puede retroce­
der nunca) .
Saliendo de su casilla inicial, o sea
la que le correspond e por la colo­
cación de las piezas, puede avanzar,
según lo desee el j ugador, tanto uno
como dos pasos.
Nota - Obsérvese que por su acción el alfil es
De otra manera dicho : en su pri­
la úni a pieza qne m a r ch a siempre por casillas del
� mera movida el peón puede avanzar
mismo col or . (En el diagrama anterior el alfil va
siempre por casillas negras) . Un alfil que va por a la casilla inmediata o a la siguien­
c a si l l as blancas no puede atacar jamás directamen­
te en la misma columna en que se
te ni defender una casilla negra, y lo inverso pasa
con un alfil que marcha por casillas negras. 0\:lsér­ halla. Después de este movimiento
vese también ( D iagra ma N9 51 que al principio
del juego cada jugador tien e dos alfiles, uno que sólo puede avanzar a la casilla tn­
marcha por escaques o c as illas blancas, y otro por me0iata de adelante y siempre sin
las negras. Esto es muy importante para la estra­
tegia del juego. salir de la columna.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 15
DIAGRAMA N9 1 1
piezas de su b and o y d el bando
adversario.

DIAGRAMA NQ 12

El peón blanco de la izquierda


puede ocupar una de las dos casillas
s eñaladas por un punto.
El peón negro puede adelantar un En la posición anterior el rey no
paso en la columna. puede ir a las casillas en que están
El peón blanco de la derecha pue­ el alfil y la dama. De los cinco mo­
de avanzar un paso en la columna. vimientos que tendría, sólo puede
efectuar tres. La dama está peor.
Nota. - Recu�rdese que las piezas negras están N o puede avanzar en la diagonal
colocadas arriba y las blancas abajo. de modo
que, en los gráficos. los avances del blanco van porque el alfil se lo impide. No pue­
para arriba y los avances del negro para abajo.
de avanzar en la columna porque el
rey se lo impide. En la línea sólo
puede efectuar una movida porque
LIMITE Y MODIFICACION DE el caballo le impide otros movi­
LA MARCHA DE LAS PIEZAS mientos. La torre puede avar.zar en
la columna sólo un paso; el peón
El movimiento de las piezas se impide su marcha. El alfil no puede
desarrolla dentro del tablero. retroceder en sus diagonales, pues
Las casillas correspond ientes a las el caballo y la dama se lo impiden.
columnas y líneas periféricas son En la gran diagonal puede avanzar
casillas terminales para la marcha sólo un paso. Una de las casillas a
posible de toda pieza, corno se ha que podría ir el caballo la está ocu­
visto por los diagramas 6, 7, 8 y 9. pando el rey. En cuanto a los peones,
N o s e puede ir más allá. el que está adelante de la torre no
Además limitan los movimientos puede avanzar porque otro que tiene
de las piezas dos factores principales: delante se lo impide. Los otros dos
pueden avanzar un paso.
1 Q Pueden encontrar en su camino
una pieza de su propio bando. Nota. - De esto resulta que una pieza puede
estar completamente Inmovilizada por sus compa­
lieras.
En ese caso no es posible saltar
s obre esa pieza ni ocupar su casilla.
Veamos ahora el diagrama N9 13.
La c asill a inmediata anterior es la
casilla terminal de su marcha. Sólo En esta posición el alfil blanco no
el caballo, corno veremos más ade­ puede moverse ni tampoco el ca·
lante, puede saltar por arriba de las bailo que ocupa casilla blanca. El
16 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 13
corresponden, a pesar del rey y de
la torre ; solamente el peón limita
su movimiento, pues no puede ocu­
par esa casilla, a la cual, si no estu­
viese el peón, podría ir.

29 Puede encont·rar también en su


camino una pieza deZ bando con­
trario.

En este caso no es posible pasar


sobre ella ; pero la pieza que se mue­
ve puede llegar hasta la casilla que
ocupa la pieza contraria y tomar po­
sesión de ella, con la excepción del
peón, que indicaremos más adelante.
rey sólo tiene una movida y el peón En este caso la pieza movida debe
que está adelante del rey tampoco ocupar la casilla de dicha pieza
puede moverse. contraria- , que debe ser retirada del
tablero. A eso se le llama capturar,
comer o ganar una pieza.
EXCEPCION
DIAGRAMA N'! 15

El caballo hace excepción de esta


regla.
El caballo puede saltar sobre las
piezas ; pero la casilla a que se dirige
no debe estar ocupada por ninguna
pieza de su bando.
DIAGRAMA N9 14

En la posición del diagrama, ju­


gando las blancas, acontece que : La
dama j ugando en su columna puede
ll-egar. hasta el peón que se le opone.
En ese caso la dama. come el peón.
(La dama ocupa la posicié!n del peón
que debe ser retirado del tablero) .
La torre blanca, j ugando en la co­
El caballo del rincón puede ocu­ lumna, puede, igualmente, c omer a
par cualquiera de las dos, casillas a la torre negra. El alfil blanco, ju­
que puede ir a pesar de hallarse gandq en la gran diagon:al, pued e
encerrado por la torre, el alfil y el comer el peón negro, y finalmente,
peón. El otro caballo puede dirigirse el caballo blanco puede ganar la
a cualqt:Iiera de las casillas que le dama o capturar el peón negro. En
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 17
todos los casos, la pieza que gana el peón) . Toda pieza (menos el
debe ocupar la casilla en que estaba peón) ataca las casillas a que puede
la pieza ganada. moverse, y cualquier pieza enemiga
Ahora, si j ugase el negro, la dama que se halle en una de ellas, puede
podría comer, actuando en la co­ ser capturada. El j ugador que efec­
lumna, el alfil, y actuand o en la túa una j ugada así ha ganado una
diagonal, el peón. pieza al enemigo, el que, a su vez,
La torre, actuando en la columna, ha perdido una pieza. En todos los
podría ganar la· torre blanca. casos la pieza ganada d ebe s er reti­
ExcEPCIÓN. - El caballo pued€· rada del tablero y la pieza ganadora
saltar ; pero si la casilla a que va debe ocupar la casilla ocupada por
está ocupada por una pieza enemiga, aquélla.
la come, como se ha establecido para Además, debe te n e r s e presente
las otras piezas. que comer no es obligatorio. El ju­
DIAGRAMA N9 16
gador puede efectuar en cualquier
posición, cualquier j ugada; siempre
que sea reglamentaria.
EL PEóN. - El peón no toma en el
sentido de su movimiento. Toma, en
cambio, a cualquier pieza enemiga
situada en las columnas contiguas
y en la casilla de ellas que corres­
ponde a la línea delantera de la que
ocupa. Es decir, toma a las ¡;>iezas
enemigas como alfil ; pero avanzando
un solo paso y siempre para adelante.

DIAGRAMA N9 17

En la posición que muestra el dia­


grama anterior, el caballo blanco
(que se halla en el rincón y está
encerrado por la torre, el alfil y
el caballo negros) puede saltar so­
bre esas piezas y ocupar las casillas
que le corresponden. El caballo ne­
gro puede saltar asimismo a las s eis
casillas que le corresponden a pesar
de la torre y peones que lo rodean.
Uno de sus movimientos sería cap­
turando el alfil .
Esto suscita otro asunto tocante al
movimiento de las piezas. En esta posición el peón blanco
de la izquierda no puede comer al
negro de la casilla vecina ; tampoco
COMO SE TOMAN LAS PIEZAS puede avanzar. El peón negro está
en iguales condiciones : no puede
Como hemos estando viendo, las adelantar ni comer. En la derecha,
piezas comen o capturan según su en cambio, el peón blanco puede co­
propio movimiento {hace excepción mer al negro si le corresponde j u-
18 ROBERTO G. GRAU

gar, y si le correspondiese jugar al En la pos1c10n del diagrama NQ


negro, el peón negro podría comer 19 no es posible rr.over ningún peón.
al blanco. Ninguno de ellos puede ni adelan-
He aquí otro ej emplo: tar ni comer.
DIAGRAMA NQ 18

TOMAR AL PASO

El peón goza de un privilegio es­


pecial en materia de captura de
piezas enemigas. Si en una columna
vecina el peón enemigo avanza dos
pasos, según tiene derecho a hacerlo
en su primera movida, y nuestro
peón está avanzado de modo que ata­
ca la casilla interme dia (la casilla
que salta dicho peón), tenemos de­
recho a capturar ese peón «al paso».
El caso es muy sencillo : Tenemos
derecho a tomar al paso a cualquier
peón que, avanzando los dos pasos
En esta pos1c1on los ocho peones
a que tiene derecho en su primera
de la izquierda están inmovilizados,
no pueden avanzar ni comer. Los movida, viene a colocarse en la mis­
cuatro peones blancos detienen a los ma línea de nuestro peón y en las
negros y viceversa. En. la derecha, columnas inmediatas. En caso de
en cambio, si el blanco juega, puede decidirse por esta j ugada, se procede
comer el peón negro con cualquiera exactamente como si el peón hubie­
de sus dos peones, y si j uega el negro se avanzado un solo paso . .Se retira
pu ede comer con su peón cualquiera el peón capturado del tablero y se
de los dos peones blancos. coloca el peón que come en la casi­
Resulta de esto que una pieza, lla inmed i atamente adelante de la
propia o enemiga, situada delante columna a que pertenecía el peón
del peón en su misma columna (ca­ ganado.
silla inmediata) , lo priva de movi­
miento, sin poderla comer. Ej emplo:

DIAGRAMA NQ 19 DIAGRAMA NQ 20
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 19
El peón blanco tiene derecho a otro caso de comer una pieza, es un
avanzar dos pasos; pero a:l hacerlo derecho que puede ejercerse o no,
debe pasar por la casilla blanca in­ se g ú n convenga al j ugador Pero se
.

mediata que está vulnerada por la en tiende que ese d erecho debe ejer­
acción del peón negro. El peón ne­ c erse en la primer a jugada y como
gro puede en este caso comer al contestación inmediata al avance del
peón blanco al pasar, de la misma peón contrario. Pasada esa oportu­
manera que lo comería si avanzase nidad se habr á pE'rdido ese derecho.
un solo paso.
He aquí el proceso de una captura
al paso: JAQUE

DIAGRAMA N9 21 Hemos dicho cómo se ca ptur a n las


piezas. A gregaremo s ahora que el
rey no p u ede ser capturado nunca;
·

pero de acuerdo con lo establecido,


la cas i l la en que se halla el rey, y
el rey mismo, por tanto, puede n ser
a tacad os La acción de poner una
.

pieza en tal posición que a ta q u e al


rey se ll ama dar jaque al rey, y
cuando un jugador hace una jugada
así, es costumbre anunciarlo dicien­
do: «J a qu e al rey.,, o, más simple­
mente: «Jaque » .

DIAGRAMA NO 22

El p eó n negro adelanta dos pasos,


pasando por la casilla blanca que
está vulne r a da por el peón blanco.
El blanco proc e d e como si el negro
hubiese j u gado un solo paso; come
el peón negro, que retira del table­ Del hecho de no p o der capturar
ro, y ocu p a la casilla blanca de la al rey, pero sí atacarlo, se deriva
fila inmediata. Eso es tomar al paso. la siguiente regla: El rey no puede
El peón es la ún i ca pieza q ue pue­ permanecer ni ponerse en j aque Y .

de tomar al paso. E'n el di agra m a un rey jaquead o debe evitar el ata­


anterior, si el peón bl a nc o fuese un que a la primera j ugada.
alfil, el negro podría avanzar dos Esto es una limitaciún pfectiva al
pa sos su pc!Jn sin perderlo. movimiento del re�·. pues no pu­
Tomar al paso, como cualquier diendo ¡Joncrsc en .i<tquc, hay juga-
20 ROBERTO G. GRAU

das que, aun estando normalmente DIAGRAMA N9 24

dentro de lo posible, no pueden


efectuarse.
DIAGRAMA N9 23

bailo y las tres de la columna veci­


na están tomadas por la torre. En
esta posición el negro ha perdido.
El obj eto de todas las jugadas y
El rey negro está en una casilla de todas las combinaciones es direc­
por la cual tiene ocho movimientos
ta o indirectamente dar mate al rey
posibles ; pero puede efectuar sólo
adversario y evitar que lo reciba
tres. N o puede moverse a ninguna
el propio.
de las tres casillas de la columna
En general no es común que se
de la derecha porque la torre vul­
den mates. E'l jugador que compren­
nera esas tres casillas y no puede
de que su partida está irremediá ­
moverse en la columna que ocupa
blemente perdida, suele abandonar.
porque el caballo vulnera las dos
La costumbre en tales condiciones
casillas. Sólo puede moverse a una
es inclinar el rey y decir la palabra
de las tres casillas de la columna de
«Abandono » .
la izquierda .
Hay también circunstancias en que
no es posible dar mate y circunstan­
MATE cias que hacen considerar la partida
nula. En esos casos la partida es
Como combinación de los dos prin­ tablas.
cipios anteriores, puede acontecer
que el rey esté atacado y, sin em­
LA PARTIDA TABLAS
bargo, no pueda moverse. Esa situa­
ción es el mate. En tal situación la
partida ha terminado. El j ugador El reglamento establece que la
que ha puesto· el rey contrario en partida de aj edrez es tablas cuando
mate ha gan ado la partida. el rey del j ugador (el que le co­
Con esto se ha dicho cuál es el rresponde j ugar) no se encuentra en
fin que deben perseguir los j uga­ j aque, y le es imp osible al j ugador
dores : dar mate al rey adversario. efectuar ninguna movida reglamen­
En la posición del diagrama N9 24 taria .
el rey negro está en mate. Lo ataca Si en la posición del diagrama
el alfil y no puede moverse porque N9 25 le toca j ugar al negro, la par­
las des casillas de la columna en que tida es tablas, pues el rey negro
se halla están vulneradas por el ca- no está en j aque y no puede mo-
TRATADO GENERAL DE AJIIDREZ 21
DIAGRAMA N9 25
Además es automáticamente ta-
blas una partida cuando queda un
final de rey contra rey o rey contra
rey y alfil o rey contra rey y caba­
llo ; porque no es posible dar mate
con esas piezas.
Finalmente la partida puede ser
qeclarada tablas por decisión de los
dos jugadores, en caso que conside­
ren su posición como incapaz de
permitir esperar otro resultado ( 1 ) .
(1) El Reglamento establece otras clrcunst2ncias
en que la partida es tablas. pero son de muy rara
aplicación. Las ponemos para que los aficionados
lo sepan. a simple titulo informativo. pues pocas

La partida puede ser reclamada tablas en el


veces podrán presentárseles tales casos.

momento en que la posición existente se haya


verse. (Sus peones no pueden avan­ producido por lo menos dos veces antes. teniendo
el mismo jugador el movimiento. A los efectos de
zar ni comer y el rey no puede mo­ esta disposición no debe dis�inguirse entre una

verse sin caer en j aque) . torre y otra. ni entre los dos caballos o los dos
alfiles o dos damas cuando una de las damas es
Esto se llama tablas por ahogado. el resultado de la coronación de un peón.
La partlda1 puede ser reclamada tablas cuanilo
Además, la partida puede recla­
.ambas partes 50 movidas sin que una pieza haya
un jugador compruebe que se han efectuado por

marse tablas cuando el jugador de­ sido capturada o movido un peón.


muestre que puede dar una serie Los finales de parti"a para Jos cuales la teorla

sitan más de 50 movidas fsin .captura de pieza o


ha establecido que para forzar el mate se .nece­
perpetua de j aques al rey adversario.
movida de peón) hacen e.<cepción a esta regla.

si el mate no sp efectúa después d� 100 movidas


En ese caso la partida podrá ser reclamada tablas
DIAGRAMA N9 26
de ambas partes.

DOS MOVIMIENTOS
EXTRAORbiNARIOS

19 EL ENROQUE

Se ha convenido conceder al rey


un recurso especial, mediante una
j ugada que puede efectuar una sola
vez en la partida. Consiste esa ju­
gada en un movimiento combinado
del rey y la torre, que se denomina
enroque. Para efectuarlo deben es­
tar el rey y la torre en la primera
El negro, si le toca jugar, pue­ línea y en sus casillas iniciales y no
de reclamar tablas la partida, pues debe haber piezas entre ellos, y se
puede dar continuamente j aque al procede dando con el rey dos pas_os
rey con el caballo, llevándolo a 7 T en dirección a la torre con que se
y volviendo luego a su actual casilla, va a enrocar. Después se toma la
y así indefinidamente, pues si des­ torre y se la coloca al lado del rey
pués de l. C 7 T +, R 1 G; 2. C 6 A, el en la misma línea; pero saltando
rey fuera a 1 T, seguiría T 7 T mate. sobre él. Viene así la torr e a pasar
Este es un caso de tablas por jaque al otro lado del rey. Ambos movi­
continuo. mientos son una sola jugada.
22 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 27
29 Que entre el rey y la torre no
Posición antes de enrocar
haya ninguna pieza propia ni con­
traria.
DIAGRAMA N9 29

El rey a van z a dos pasos hacia la torre

La torre pasa a ocupar la casilla lnmedia ta al rey.


saltando sobre éste

En la posición anterior el rey blan­


co no puede enrocar, porque se lo
Si el rey se enroca con la torre impide el caballo blanco. El rey
del rey -que es la que tiene más negro· tampoco puede enrocarse, por­
cercana-, el rey ocupará después que entre el rey y la torre está el
del enroque la casilla original del alfil blanco. Sáquense el alfil y el
caballo y l a torre la casilla del alfil. caballo y ambos podrán en r oc ar.
Si el enroque es con la torre de 39 Que el rey no esté en j aque. No
dama -la más lejana al rey-, el es lícito rehuir un jaque enrocándose.
rey ocupará la casilla del alfil y la 49 Que el rey no se ponga en j a­
torre la de la dama. que ni pase por una casilla en tales
condiciones.
DIAGRAMA N9 28

DIAGRAMA NQ 30

E�emplo de la pos ición en que deben colocarse el


rey y la torre despnés del enroque con la torre
de dama

El enroque con la to rr e del rey


se denomina « enr.o qu e corto». El en­
roque con la torre de dama se de­
nomina «enroque largo».
Para efectuar e ste movimiento se
requiere:
19 Que ni el rey ni la torre afec­
tados por el enroque se hayan mo­
vido antes. Ambos deben hallarse En esta pos1c10n el rey negro no
en sus casillas iniciales y no haberse puede enrocarse porque está en ja­
jugado antes. que, que le da el caballo . El rey
TRATADO GENERAL D� AJEDREZ 23
blanco no puede enrocar largo por- En la posición del diagrama NQ 31
flne va a caer en j aque y no puede si j uega el blanco puede avanzar
enrocar cuJ. �.::; I'orque pasa por j aque. un paso su peón y cambiarlo por
El alfil blanco de las negras vulnera una pieza. Si juega el negro puede
la casilla contigua al rey por donde hacer lo mismo.
éste debe pasar para ocupar la po- He aquí la posición que quedaría si
sición del enroque. jugase el blanco avanzando su peón
y respondiese el negro adelantando
Ejercicios para· dominar el enroque el suyo y ambos pidiesen dama.

DIAGRAMA N<? 32
A muchos principiantes suele re­
sultarles complicado e l movimiento
del enroque. A quien así le suceda
le recomendamos que coloque el rey
y las torres en su posición inicial y
efectúe repetidas veces el enroque
largo y repetidas veces el enroque
corto . El rey debe moverse primero
y la torre después.

SEGUNDO MOVIMIENTO EXTRA­


ORDINARIO: CORONAMIENTO
DEL PEON

Un peón puede, por sus sucesivos


avances, llegar a la última línea del Como se ve, los peones han des­
tablero. Si logra hacerlo, se dice que aparecido y en .su lugar se han colo­
ese peón se corona, y el jugador que cado damas ocu p ando las casillas
corona uno de sus peones debe trans­ que habrían debido ocupar los peo­
formarlo inmediatamente en cual­ nes con su avance.
quier pieza de su color , excepto rey NoTA.- Un jugador puede tener
y peón . Este es uno de los recursos así dos o más damas y lo mismo tres
más comunes para acrecentar las o cuatro alfiles, con lo que se dice
propias fuerzas. que un peón puede transformarse
en cualquier pieza , aunqu e el juga­
DIAGRAMA N9 3 1
dor tenga las que de s alida le corres­
ponden. Así, un jugador que con­
serva las dos torres al coronar un
peón , puede pedir una nueva torre.
La pieza más comúnmente pedida
es la dama, porque es la más fuerte.

RITMO DEL JUEGO

Cada jugador efec túa una juga ­


da a la vez. Responde el adver­
sario, contesta el jugador, y así
sucesivamente . Las jugadas se efec­
túan, pues, alternativamente (una
24 ROBERTO G. GRAU

las blancas y una las negras) , y así SISTEMA DESCRIPTIVO


hasta lc1 terminación de la partida.
La primera j ugada -que se deno­ Fácil es simbolizar las fuerzas por
mina la salida- deben efectuarla medio de signos. Encontrando un
las blancas, y siendo la salida una sistema claro de señalar las casillas.
ventaj a, es costumbre sortear las resultará fácil indicar todas las j u­
piezas. gadas . En el sistema descriptivo las
NoTA. - El sorteo suele efectuarse casillas se determinan por dos co­
así :_ se esconde en una mano un peón ordenadas : la línea y la columna.
negro y en otra un peón blanco y se E' m piezan, pues, por designarse
dan a e legir al adversario las manos las columnas de esta suerte.
cerradas, correspondiéndole las pie­
DIAGRAMA N9 33
zas del color del peón que estuviese
..
en la mano elegida. " ...
� .. "'
"' .. ...
"'
e
...
Con lo dicho, el principiante tiene "' o -� "' 1'!
"' ..
"' .. "'
todo lo necesario para aprender a ..
..
:;
.e = ...

.e
..
..
.. .. "'
e
.. o
mover las piezas con corrección. An­ E-< o ;¡¡ ¡::¡ 11: ;¡¡ u 1:-<
o

tes de seguir adelante debe apren­


der la nomenclatura del juego, que
pasamos a detallar.

NOMENCLATURA

Con el fin de poder anotar y reco­


nocer las j ugadas, se han inventado
varios sistemas- de notación. Los más
usuales son el algebraico y el des­
criptivo. Este último es el más co­
mún y cómodo. Se lo usa en todas
las publicaciones modernas y es el
único que se utiliza en la República
Argentina. Es el que nosotros adop­ Como se ve, cada columna se de­
signa con el nombre de la pieza que
taremos también. Como demostra­
ocupa la casilla d e la primera línea,
ción y para que el aficionado pueda
en la posición inicial. Así, la columna
entender libros antiguos que siguen
torre de dama se llama así porque
el sistema algebraico, indicaremos,
en esa columna, en ambos extremos,
en nota aparte, los fundamentos del están colocadas, al iniciarse el juego,
sistema algebraico, con lo que tendrá las torres de dama de ambos adver­
los elementos para entenderlo sin sarios. La columna llamada de dama
dificultades. Asimismo agregaremos se llama así porque, en la posición
una lista de iniciales de las piezas inicial, están en ella las dos damas.
en varios idiomas, a obj eto de hacer Y la columna en que, en esa misma
posible al aficionado la lectu ra de posición, está el caballo del lado del
libros franceses, ingleses, alemanes rey, se denomina columna del ca­
y rusos. ballo del rey.
Los mayores detalles serán da­ Abreviando, estas columnas se de­
dos, empero, respecto al sistema signan por sus iniciales, de esta
descriptivo. manera:
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 25
·T D - Torre de dama. línea 2 a la qu e están los peones
C D- Caballo de dama. blancos, y así hasta llamar 8 a la
A D - Alfil de dama. línea en que están las piezas negras .
D - Dama. La otra numeración, que correspon­
R - Rey. de a las negras, es al revés. Llama 1
A R - Alfil del rey. a la línea de las piezas del negro y
C R - Caballo del rey. sigu e llamando 2 a la de los peones,
T R - Torre del rey. y así h�sta 8, la línea de las piezas
blancas. Al describir j ugadas blan­
Las líneas se distinguen numerán­ cas se adopta la primera numeración
dolas de 1 a 8; pero se les otorgan y la segunda, al describir jugadas
dos numeraciones : una, a contar des­ negras.
de el bando blanco, que llama línea Véase al respecto el s i g u i e n t e
1 donde están las piezas blancas, cuadro :
DIAGRAMA N9 34

Línea 8 del blanco Línea 1 del negro

" 7 " " " 2 " "

" 6 " " " 3 " "

" 5 " " " 4 " "

" 4 " " " 5 " "

" 3 " " " 6 " "

" 2 " " " 7 " "

" 1 " " " 8 " "

De la combinación de la designación de líneas y columnas resulta que las


casillas tienen dos designaciones, una para las blancas y otra para las negras.
Para las blancas, las casillas se Para las negras, las casillas se de-
llaman así : signan así :

DIAGRAMA N9 35 DIAGRAMA N9 36
26 ROBERTO G . GRAU

Ambas dependen de la simple co­ na, y un signo de inten < � J ': a (' ión ?
incidencia de los nombres de las para señalar una mala.
columnas y las líneas y son muy Estos son todos los elementos u e
fáciles de recordar. la nomenclatura del aJ edrez.
NoTA . - Para dominar esta no­ He aquí un ejemplo de cómo se
menclatura el aficionado puede to­ aplican :
mar diagramas y señalar para sí las
columnas T D, C D, A D, D, R, A R, Blancas : Negras :
C R y T R; después , al azar, A R,
C D , R, T R, T D , y luego las líneas 1 P4R
como las cuenta el blanco y como las
cuenta el negro. Después señalará la Se lee : peón 4 rey, y significa que
posición de las piezas, por ej emplo : el blanco debe poner un peón en su
el A en 3 T D , el r ey en 2 T D , la da­ casilla 4 rey.
ma en 3 C R, peones en 2 C D, 3 A D ,
4 D , y así hasta que comprenda in­ 1 P4R
mediatamente las características que,
por esta nomenclatura, corresponden
Léese peón 4 rey, y significa que
a cada casilla. Pocos minutos bastan
las negras deben poner un peón en
para comprender esto perfectamente.
su casilla 4 rey.
LAs PIEZAS. - Las piezas en la no ­

menclatura descriptiva s e designan


DIAGRAMA NQ 37
por la inicial de su nombre.

Así Rey se pone R.


Dama D.
Torre T.
Alfil A.
Caballo c.
Peón P.

Adem á s, completan estos s i gnos


los siguientes :

Enroque se designa así: O - O , si


es corto o del lado rey, y O - O - O,
si es largc. o del lado de dama.
He a quí el tablero después de esas
Jaque, se simboliza con una pe­ dos j ugadas .
queña cruz + puesta al la d o de la
jugada. 2 A4A
Mate con dos cruces + + o la
Alfil 4 alfil, quiere dec i r que el
palabra mate.
blanco pone un alfil en la línea 4 de
Tomar una pieza con un sig n o la columna de alfil.
por x .
2 C 3AD
Además suele emplea rs e a l co­
mentar partidas el s i gno de admira­ Caballo 3 alfil dama. El n "'P-TO
ción ! para señalar una j ugada bue- r o ne un caballo en la casilla 3 A D.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ ·'2. 7
DIAGRAMA N9 3 8
4 ..... D4C !
Dama 4 caballo. Las negras con­
testan llevando la dama a 4 caballo.
Es ésta una jugada buena ( ! ) .
DIAGRAMA N9 40

He aquí la posición a la segunda


jugada . El blanco ha puesto su alfil
en 4AD y el negro su caballo en 3AD .
3 C3AR
Caballo 3 alfil rey. El blanco ocupa Obsérvese cómo se han realizado
la casilla 3 alfil rey con su caballo. las jugadas designadas.
3 C5D 5 C X PA
Caballo 5 dama. El negro pone su Caballo por peón alfil . Quiere de­
caballo en la 5?- casilla de la columna cir que el blanco con el caballo co­
de la dama. mió el peón del alfil. Agrégase el
DIAGRAMA N9 3 9 detalle (alfil) porque el caballo po­
día comer también otro peón.
5 D x .P c
Dama por peón de caballo. Tam­
bién aquí se agrega el detalle, por­
que la dama podía comer otro peón.
DIAGRAMA N9 4 1

Se ha efectuado la 3?- jugada. El


blanco puso su caballo en 3 A R y el
negro en 5 D. Obsérvese el diagrama.
4 C X P
Caballo por peón. Las blancas co­
men el peón con el caballo.
28 UOBERTO G. GRAU

Obsérvese que el caballo blanco pero el caballo negro ha ido a 6 alfil


se ha comido el peón de alfil del rey rey y da mate, por cuanto no puede
y la dama negra el peón caballo ser captura do por el alfil, ya que,
del rey. como hemos dicho, el rey no puede

6 TIA DIAGRAMA N� 43

Torre 1 alfil . El blanco j uega la


torre a 1 alfil.

6 D X PR+

Dama por peón rey. Se agrega el


detalle (rey) j aque, para evitar el
equívoco posible, pues la dama po­
dría comer 3 peones y dos de ellos
con j aque. Se anota además que la
jugada es j aque ( + ) .

DIAGRAMA NQ 42

ponerse en j aque y si A X C que­


daría jaqueado por la dama.
Hemos visto cómo se anota una
partida .
Los números puestos a la izquier­
da corresponden al número de la j u­
gada. Así 6. C 3 A D quiere decir que
la 6� jugada del blanco es C 3 A D y
6. . . . . . C 3 A D quiere decir que la
6� jugada del negro es C 3 A D.
Las j ugadas se anotan poniendo pri­
mero la pieza que se mueve y · en
segundo término la casilla donde va
o la pieza que come. Cuando son dos
La torre blanca y la dama negra piezas las que pueden ir a una ca­
se han movido. silla, los dos caballos o las dos torres,
para aclarar se pone cuál es la que
7 A2R va, así : C D 2 D o C (de 1 C) 2 D si
se desea aclarar debidament e la j u­
Alfil 2 rey. El alfil retrocede a 2 gada. Quiere decir que el caballo
rey. de la dama va a 2 D (se deduce que
en esa posición el C de R también
7 C6A++ podía ir a dos dama) . Se dirá TR�< P
en el caso que las dos torres puedan
El caballo negro va a 6 alfil y da comer un peón, para demostrar cuál
mate al rey. de las dos es la j ugada efectuada. Se
( Véase diagrama NQ 43)
dirá P R X P A para designar que
el P R come al P A, y se pone P R
El alfil blanco ha cubierto la ac­ porque seguramente dos peones. po­
ción de la dama, evitando el j aque ; dían comer el P y se pone P A por·
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 29
que seguramente el P R podía comer DIAGRAMA m 45

dos peones.
E'j emplo :
DIAGRAMA N9 44

a b e d e f g h

Las piezas se designan con la ini­


cial de su nombre m:enos el peón, al
Si se pone P X P quedamos per­ que no se pone inicial. Para indicar
plej os; el peón rey puede haber co­ una pieza en una posición se pone la
mido al peón de la dama o al peón inicial de la pieza y la designación
alfil o el peón caballo puede haber de la casilla. Ej . : D h 7, quiere decir
comido al peón alfil. que la dama está en la línea 7 d e la
Si se pone P X P A tanto puede columna h. Para escribir la j ugada
ser el peón caballo como el peón rey se pone primero la inicial de la pieza
el que coma. y la casilla donde está ; ej . : D h 7 y
Es necesario poner, pues, PR X PA. luego una raya - que quiere decir
De todo esto se deduce esta regla jugada a, y la casilla donde va. Así,
general de notación : R e 8 - d 7 quiere decir que el rey,
Hay que poner todos los signos que estaba en e 8; juega a d 7, y e 7
necesarios para designar la jugada - e 5 quiere decir que el peón va
sin posibilidad de error y no poner de e 7 a e 5.
más signos que los necesarios. Los demás signos son iguales al
sistema descriptivo.
O - O Enroque corto.
SISTEMA ALGEBRAICO
O - O - O Enroque largo.
X Captura.
N os hemos detenido en este mé­
+ Jaque
todo de notación porque es el que
+ + Mate.
emplearemos. Pasaremos ahora a
! Buena j ugada.
explicar, aunque muy brevemente,
? Mala j ugada.
el sistema algebraico.
Las ocho líneas se numeran : 1 a 8
ANOTACION ABREVIADA
empezando del lado de las blancas.
Las piezas blancas se encuentran TAMBIÉN SE EMPLEA. - Es la mis•
sobre las líneas 1 y 2, las piezas ma algebraica omitiendo casilla de
negras sobre las líneas 7 y 8 . origen de las piezas.
Cada casilla queda así definida Así A f 5 quiere decir, no que el
por la combinación de una letra con alfil está en f 5, sino que se mueve
una cifra. a f 5, y C e 3 que el caballo va a e 3.
30 ROBERTO G. GRAU

Cuando dos pieza::.. idéntica s pue­ PARA COMPRENDER LAS


den ir a la misma casilla, la anota­ PARTIDAS EN IDIOMAS
l:h:,l. � hreviada debe completarse con EXTRANJEROS
la designacwn de la pieza movida.
Como estos sistemas son univer·
Ej emplo : dos caball os blancos s e sales, dominando ambos pueden re­
encuentran e n g 1 y d 2 . producirse partidas de cualquier
Las blancas j uegan C g 1 - f 3 ; idioma con sólo saber la inicial que
l a anotación abreviada : e g f 3 . emplean para cada pieza, pues la
Ej emplo : dos caballos blancos s e designación de las casillas es igual.
encuentran e n g 1 y g 5 . Para ayudar a· los aficionados en
Las blancas j uegan C g 1 - f 3 -; l a este punto, agregaremos el siguiente
anotación abreviada : e 1 f 3 . cuadro :

Piezas
1 Francés
1 I ng l és Alemán
1 Italiano
1 Raso

Rey . . . . . . . . . . . R K K R Kp.

Dama • o D Q D D *
• • • • • • •

Torre • o • • • • • • • T R T T Jl
Alfil . . . . ... . . . F B L A e
Caballo . . . . . . .. e K t. S e K
Peón . . . . . . . . . . p p B p II

Enroque largo o - o .. o 0 - 0 - 0 0 - 0 - 0 0 - 0 - C
Castles
" corto 0 - 0 0 - 0 0-0 0-0
Jaqu e . . . . . . . . . + + + + +

· DIAGRAMA N9 46
LEXICO COMUN

En aj edrez úsanse muchas expre­


siones con las que es menester fa­
miliarizarse para comprender el sen­
tido de lo que dicen comentarístas y
tratadistas. Son por lo demás ex­
presiones muy útiles que facilitan
la clara comprensión del j uego.
Señalaremos por ahora las prin­
cipales tocantes a tablerQ y piezas.
ALA DE LA DAMA. - La mitad del
tablero que comprende las colum­
nas T D, C D, A D y D .
ALA DEL REY . - L a otra mitad qu e
comprende las columnas T R, C R,
A R y R. Ala de dama Ala de rey
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 31
PI�ZAS M AY .: n::: s . - L a dama y las CoRONAR UN PEÓN. - Llevarlo a s:;�
torres. línea y transformarl o en una pieza.
PIEZAS MENORES o ÁGILES. - Los DIAGRAMA NQ 4'1
caballos y alfiles.
CENTRO. - La parte central del ta­
blero, que comprende las cuatro ca­
sillas centrales 4 R y 4 D de negras y
blancas . Por extensión las 1 6 casillas
centrales (diagrama 47) .
PEONES CENTRALES . - Los peones
de rey y dama de ambos bandos y
por extensión los dos peones de alfil .
CASILLAS BLANCAS. - El conj unto
de casillas por donde corre el alfil
blanco. Son treinta y dos.
CASILLAS NEGRAS. - El conj unto
de casillas por donde corre el alfil
negro. Son treinta y dos.
CAPÍTULO II

EL AJEDREZ Y SU ORGANO

Hemos pasado revista a los ele­ mente abarcar consecuencias lej a­


mentos del j uego. Hemos enseñado n-as, diremos que ve mucho, y de
los movimientos de las piezas y acla­ quien sólo pueda abarcar lo cerca­
rado el fin del j uego. Hemos tocado no diremos que ve poco.
también otros asuntos preliminares, Aceptado esto, tenemos que quien
tales como el léxico más elemental desee j ugar bien al aj edrez debe des­
referente al tablero y las piezas, y la arrollar su visión del j uego, hacerla
nomenclatura usual en aj edrez, con clara y segura. Nosotros, por nuestra
lo . cual estamos capacitados para parte, haremos lo posible por ayu­
seguir adelante ocupándonos de en­ darlo en esta tarea. Le hemos ense­
señar cómo debe jugarse al aj edrez. ñado las reglas del j uego ; ahora, co­
El aj edrez es un j uego sumamente rresponde que le ayudemos a «Ver:.
complicado. Cada jugada y el j uego claro en lo tocante a este punto.
en conjunto requiere un proceso
mental ; una especie de cálculo de
DISTINCION ENTRE LA VISION
consecuencias . Debemos pensar en INMEDIATA Y LA VISION
las consecuencias de nuestras j uga­ MEDIATA
das y en lo que puede intentar el
contrario. Este cálculo puede ser La visión del aj edrecista tiene dos
largo o corto, puede ser exacto o aspectos : puede ser inmediata o me­
er:róneo. Dícese en general en estos diata.
casos que el j ugador «Ve mucho » o Si el adversario pone una pieza
« Ve poco » . La palabra «Ve» y la en una casilla que está dominada
referencia a la visión úsase, natural­ por nosotros, inmediatamente se ve
mente, en sentido figurado y resulta que podemos ganarla. Si existe un
muy útil porque nos da una palabra doble con el que ganamos material,
para denominar el órgano aj edrecís­ inmediatamente debe verse. Pero
tico, o sea el conj unto de cualidades pueden obtenerse otros beneficios
que intervienen en el proceso men­ de manera que, inmediatamente, no
tal del aj edrecista. Adoptaremos esta pueden verse en modo alguno, pues
palabra por mera comodidad y lla­ sólo un largo proceso mental puede
maremos «Visión» al conj unto de hallarlos. Es�o es lo que llamamos
condiciones que hacen posible j ugar visión mediata . Definiendo :
al aj edrez. Diremos que los j ugado­ 1 Q Llamamos visión inmediata a
res j uegan bien porque ven mucho la capacidad de ver lo inmediato del
y con certeza. · j uego, es decir, aquello que el juego
Diremos que j uegan mal cuando presenta inmediatamente, sin que
ven mal. De quien pueda mental- sea necesario razonar para verlo.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 33
DIAGRAMA N9 48
El ej emplo que sigue es un caso
de visión mediata infinitamente más
profundo. Constituye una de las más
hermosas combinaciones de todos
los tiempos.
DIAGRAMA N9 5 0

E;n el diagrama anterior se ve in­


mediatamente que si j uega el negro,
con C 2 A + gana la dama ; y si j ue­
ga el blanco, mediante D 5 T + gana
el caballo.
29 Llamarem os visión mediata a
la capacidad de ver consecuencias Aquí el negro tiene una pieza más
lej anas que sólo razonando, pen­ y habiendo puesto su T en 1 C R,
sando, es posible ver. amenaza comer el caballo con la
DIAGRAMA N9 49 dama. A pesar de eso, el blanco, con
una profJ.mda visión mediata del
juego, responde :

1 TD1D ! D X C
2 TXC+ C X T
3 D X P+ ! R XD
4 A5C+ R 1A
5 A7D+ R 1D
6 A X C + + mate.

Hemos definido bien claramente


la visión mediata y la visión inme­
diata del j uego. Ahora resultará cla­
ro que digamos que la visión me­
diata es el órgano aj edrecístico por
En esta pos1c1on ya es menester excelencia. Pero a su vez no es po­
razonar para ver que se gana llegan­ sible tener una ·mediana visión de
do a la misma posición anterior, así : esta índole si no se domina con se­
guridad absoluta la visión inmediata
1 T X T DXT
del j uego. Realmente no e.s posible
2 TBD+ D XT
efectuar ningún progreso serio en
Estamos en la posición anterior. aj edrez hasta que, en este aspecto,
Ahora el blanco j uega C 7 A. el j uego dej e de ofrecer ningún
Esto, aunque sencillo, es ya vi­ orden de dificultades. Este es el fin
sión mediata del juego. de las páginas que siguen.
34 ROBERTO G. GRAU
PRIMERA PARTE sus resultados con los que damos al
fin del tomo. Lo mismo hará con la
DOMINIO DE LA VISION dama y demás diagramas.
INMEDIATA
Contéstense estas preguntas :
LOS ERRORES DE LOS
PRINCIPIANTES DIAGRAMA N9 5 1

El principiante que ha leído las


páginas anteriores « Sabe» cómo se
mueven todas las piezas ; pero de
esto a « Ver» en la partida todos los
movimientos posibles, hay buena di­
ferencia. Acontece incluso que algu­
nos, tras buenos anos de práctica,
no tienen una visión inmediata del
j uego eficientemente desarrollada.
Las d i f i c u l t a d e s fundamentales
para el dominio de este aspecto del
j uego son dos :
1 � El jugador puede confundirse
y equivocarse al efectuar sus movi­
das ; y 2�, puede costarle mucho ver ¿ Cuántos movim ientos tiene el rey
todas las j ugadas suyas y las del desde la casilla 1 T D ?
adversario .
Estas dos dificultades se vencen ¿ C uántos desde la marcada con
rápidamente, y, antes de pasar ade­ número 2 ?
lante, es necesario vencerlas.
Confundirse al efectuar las j uga­ ¿ Cuántos desde l a marcada con
das es señal de que no se domina el número 3 ?
movimiento de las piezas.
EJERCICIOS PARA DOMINAR EL MOVI­ ¿ Cuántos desde l a marcada con
MIENTO DE LAS PIEZAS. Colóquese el
- número 4 ?
rey en el tablero y háganse con él DIAGRAMA NQ 52
todas las movidas posibles desde una
casilla, después desde otra, y así,
ocho o diez veces. Procédase igual
con la dama, con la torre, con el
alfil, con el caballo y con los peones.
Préstese doble tiempo al movimien­
to del caballo. Al cabo de media
hora el j ugador no tendrá duda res­
pecto de cómo se mueven las piezas.
En los diagramas que siguen se
han puesto piezas en el tablero. El
j ugador deb e colocar el rey en la
posición en que está y contar las
movidas posibles. Luego trasladarlo
a la casilia numerada 2 y hacer el
mismo ej ercicio ; luego procederá
igual con 3, etc. Anote los movimien­ ¿ Cuántas movidas tiene la D en
tos que ve en cada -caso y compare la casilla 8 T D ?
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 35
¿ Cuántas movidas tiene la D en ¿ Cuántas movidas tiene el A des-
la casilla número 2 ? d e l a casilla 4 ?
¿ Cu ántas movidas tiene l a D en DIAGRAMA N9 55
la casilla número 3 ?
DIAGRAMA N9 53

¿ Cuántas movidas t i ene el caballo


desde la casilla 8 T ?
¿ C u á n tas movidas t iene la T de ¿ Cuántas movidas tiene e l caballo
la casilla 8 A D ? desde la casilla 2 ?
¿ C u áh tas movidas tiene l a T de ¿ Cuántas movidas tiene e l caballo
la casilla número 2 ? desde la casilla 3 ?
¿ C u ántas movidas tiene l a T d e la ¿ Cuántas movidas tiene e l caballo
casilla n úmero 3? ¿ De la número 4 ? desde la casilla 4 ?
DIAGRAl\fA N9 54 ¿ Cuántas movidas tiene e l caballo
desde la casilla 5 ?
¿ Cuántas movidas tiene e l caballo
desde la casilla 6 ?
DIAGRAMA N9 5 6

¿ Cu á n t a s movidas tiene el A des­


de 8 T ?
¿ Cuántas movidas tiene el A des­
de la casilla 2 ?
¿ Cuántas movidas tiene el A des­ ¿ Cuántas movidas tiene el P desde
de la casilla 3 ? 2 T?
36 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 58
¿ Cuántas movidas tiene el P desde
la casilla 2 ?
¿ Cuántas movidas tiene e l P desde
la casilla 3 ?
¿ Cuántas movidas tiene e l P desde
la casilla 4?
¿ Cuántas movidas tiene el P desde
la casilla 5 ?
¿ Cuántas movidas tiene e l P desde
la casilla 6 ?

Una vez dominado e l movimiento


de las piezas separadamente, con­
viene proceder a efectuar el mismo
ej ercicio con posiciones donde haya ¿ Cuántas j ugadas tiene el negro?
muchas piezas. ¿ Cuántas el blanco ?
Incluimos aquí 7 diagramas. El DIAGRAMA N9 59
principiante debe reproducir la po­
sición de cada uno de ellos en el
tablero y efectuar todas las j ugadas
posibles con las blancas, contándolas
mientras las realiza. Una vez que
haya hecho todas las jugadas, con­
trole el resu.ltado que obtenga con
el resultado exacto, que se da en las
páginas finales. Después de haber
hecho el ej ercicio en las 7 posiciones
con las piezas blancás, hágalo to­
mando las piezas negras y contando
y controlando sus resultados de la
misma manera .
DIAGRAMA N9 57
¿ Cuántas j ugadas tiene el blanco?
¿ Cuántas el negro?
DIAGRAMA N9 60

¿ Cuántas movidas tiene el negro?


¿ Cuántas el blanco ?
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 37
DIAGRAMA NQ 63
¿ Cuántas j ugadas tiene el negro ?
¿Cuántas el blanco ?
DIAGRAMA NQ 61

piant e puede ej ercitarse también en


esto, para lograr una percepción vi­
¿ Cuántos movimientos tiene el vaz del j uego.
blanco ? Coloque las piezas en la posición
¿ Cuántos el negro ? inicial y luego efectúe, de derecha
DIAGRAMA NQ 62 a izquierda, todas las j ugadas posi­
bles. Así, con el blanco P 3 T D,
P 4 T D (déj ese el P en la casilla
inicial) , P 3 C D, P 4 C D (déj ese el
peón donde estaba) , C 3 T D, C 3 A D
(déj ese el caballo en su casilla de
uno caballo y sígase igual con las
piezas hasta terminar con P 3 T R y
P 4 T R) . Al terminar el ej ercicio las
piezas se hallarán , por lo tanto, en
·
su posición inicial. Hágase entonces
una jugada con el blanco, P 4 R, por
ej emplo, y ,efectúense de la misma
manera todas las j ugadas posibles
al negro. Hágase una j ugada con el
negro y realícense todos los movi­
¿ Cuántos movimientos tiene el mientos posibles al blanco, que aho­
negro ? ra puede mover la dama y el alfil ; y
¿ Cuántos el blanco ? sígase así. El beneficio de este ej er­
(Véase el diagrama NQ 63) cicio se funda en que el principiante
¿ Cuántos movimientos tiene el haga con mucha atención sus juga­
negro ? das, de modo que no omita ninguna
¿ Cuántos el blanco ? ni haga tampoco j ugadas no permi­
tidas, como ponerse en j aque, enro­
car pasando por j aque, etc. Una vez
LA VISION RAPIDA que note que su seguridad al respec­
to aum enta considerablemente, trate
Pero no sólo es necesario ver to­ de imprimir rapidez creciente a sus
das las j ugadas posibles. Es necesa­ movimientos, siempre cuidando de
rio verlas rápidamente. El princi- no omitir ninguno.
38 ROBERTO G. GRAU

Este ej erciciO es de un resultado principiante recon ozca bien las ca­


sorprendente si se realiza &nte quien racterísticas del mate, no por simple
sabe j ugar y vigilar los movimientos definición, sino por enseñanza intui­
del principiante, porque la expe­ tiva, práctica. Del hecho de que el
riencia demuestra que el novel j uga­ mate sea para el principiante una
dor omite persistentemente algunas mera definición se deriva que, en
j ugadas. Hay j ugadores que no ven las partidas de los que empiezan ,
las piezas que pueden comer, y que suelan siempre presentarse mates
proceden como si las piezas enemi­ inmediatos que ni el uno da ni el
gas fuesen invulnerables. Otros no otro defiende. Los aficionados no
ven los saltos de caballo. Los más reconocen intuitivamente el mate.
no piensan en el enroque ni en las co­ Este defecto capital se corrige con
midas al paso. Y son muchos los que alguna dedicación.
colocan su rey en j aque sin notarlo.
Damos a continuación ej emplos de
La práctica del ej ercicio anterior,
mates, la mayoría típicos, es decir,
en dos o tres sesiones de media hora,
que se presentan muy comúnmente.
desarrollará de manera sorprenden­
te la visión rápida de las j ugadas po­
DIAGRAMA NQ 64
sibles . Puede el principiante refor­
zar los efectos ej ecutando una se­
gunda seri e de ej ercicios similares,
pero sin mover las piezas, efectuan­
do todos los movimientos mental­
mente. Reprodúzcase en el tablero
una partida cualquiera, y, a cada
j ugada, deténgase a pensar todas las
contestaciones posibles.
Estos ej ercicios pueden parecer un
poco pesados. N o lo son. Son cortos
y eficaces, desde que colaboran a
que el aficionado domine las posi­
bilidades inmediatas del j u e g o . Y
debe recordarse que esto es condi­
ción indispensable para todo pro­ Mate típico de rey y d a m a contra rey

greso futuro. El principiante debe


detenerse más en esta parte, cuanto DIAGRAMA N Q 65

mavores
. sean sus ambicion es de
j ug ar bien. Mediante esas sencillas
prácticas aprenderá perfectamente
en pocos días lo que de otra manera
tardaría semanas en aprender mal.

DOMINIO DEL MATE

D ominado el movimiento de las


piezas, vamos a concentrar nues � ra
a t e n c i ó n sobre las consecuencias
que sobre la visión inmediata del
j uego tiene el fin del mismo.
El fin del j uego es el mate. Antes
de proseguir es menester que el Mate típico de rey y torre contra re y
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 39
DIAGRAMA . NQ 66 DIAGRAMA N9 69

Mate tipleo de 2 peones lllate &iplco ole pe6n 1 eaballo

DIAGRAMA N9 61 DIAGRAMA NQ 10

Mate t í pi co de 2 torres Mate tipleo de alfil '1 caballo

DIAGRAMA N9 68 DIAGRAMA N9 71

Mate típico de torre 7 rey contra rey Mate tipleo de dama 1 alfil
40 ROBERTO G. GRAU

DIAGRAMA NQ 72 DIAGRAMA NQ 75

Mate tfpleo de 2 alfiles Mate Fllldor

DIAGRAMA NQ 73

Aquí hemos creído conveniente

poner una nueva serie de ejercidos

para dominio del mate inmediato.

En todas las posiciones el que juega

da mate.

Mate típico de dama '1 peón

DIAGRAMA NQ 74 DIAGRAMA NQ 76

Mate típico de dama .'1 caballo .Juega el blanco


TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 41
DIAGRAMA N9 77 DIAGR..o\ MA NO 80

Juera el blauco Juega el blanco

DIAGRAMA N9 78 DIAGRAMA N9 81

Juega el blauco Juera el blanco

DIAGRAMA N9 79 DIAGRAMA N9 82

Jueea el blanco Juera el nerro


TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 43
SEGUNDA SERIE DE EJERC ICIOS DIAGRAMA N9 90

Tómense problemas de dos juga­ De un problema de Julio Toth


das y léase la clave. Efectúese esa
Jae�an las ne�ras
jugada en el tablero y encuéntrense
todos los mates que se producen ju­
gando el negro.

Ej emplo :

Juegan las blancas y dan mate en


dos jugadas.
La solución es T 4 C. Efectúese esa
jugada en el tablero.
DIAGRAMA N9 89

Problema de Ellerman

¿ Qué debe contestar el blanco a :


TXD C5D
C2R+ T3R
P7C T3A

DIAGRAMA N9 9 1

De un problema de A. J. Fink

Jae�an las ne�ras

¿ Qué debe contestar el blanco a :


1 . . TXT 5 D
. 3 . . T7R
.

2 . . TXT4C
. 4 ... T6D

y así hasta agotar todos los mates


posibles.

Incluirnos una serie de once ej er­


cicios. En todos ellos hemos efectua­
do ya la j ugada clave. Sólo resta dar
el mate en una movida a cualquier
réplica de las negras. En el caso que
el aficionado desee complicar aún
más estos ej ercicios debe obseryar
mentalmente la posición y, siempre ¿ Qué puede contestar el blanco a :
mentalmente, efectuar todas las j u­
gadas posibles con el negro y en­ ...... P5A PXT
contrar el mate que en cada caso ... .. R5A RXT
se produce. ...... P6D
44 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA NI' 92 DIAGRAMA NI' 94

De un problema de Ellerman De un problema de Küijers

Juecau las necras Juecau las necras

¿ Qué deben contestar las blancas a : ¿ Qué debe contestar el blan c o a :

D X A+ C6D DXC+
ex e C6A D X P+
D2CR D X C A3T

DIAGRAMA NI' 93
DIAGRAMA N Q 95

De un problema de Guidelli De un problema de Mari

Juecau las necras J� las negras

¿ Qué puede j ugar el blanco si el ¿ Qué debe j ugar el blanco a :


negro efectúa :
...... AXC+ D X T
R3D R5A . . . . . . A5AD A3R
P XC TXC + P5A T3A
R3A ...... T4A
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 45
DIAGRAMA NI' 96 DIAGRAMA NI' 98

De un problema de Ellerman De un problema de C. W. Sheppard

Jueran las nerras Jueran las nerras

¿ Qué pueden j u ga r las blancas si ¿ Qué deben j ugar las blancas si


las negras efectúan : las negras efectúan :
T X T+ D5C T6R T4R
A 4 P.. A8C R X T T5A
T5T P4A T X T T6A

DIAGRAMA NI' 9 7 DIAGRAMA NI' 99

De un problema de F. L. Kuskep De un problema de Ellerman


.Juegan las negras Jueran las negras

¿ Qué deben j ugar las blancas si ¿ Q ué deben j ugar las blancas si


el negro efectúa : las negras efectúan :
C X P+ TX P DBC+ DIC
C6C+ R7A D2T D7C
C6A+ RX P D X D D X T+
46 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 1 00 opera en función de factores a bs­
tractos : puntos, diagonales , cuadros,
De un problema de Guidelli
presiones, etcétera. N o podemos ocu­
Juegan las negras parnos por ahora de ella. E'n aj edrez
cada cosa tien e su tiempo. Entende­
remos, por tanto, como visión me­
diata, sólo la primera, es decir, la
visión concreta del j uego. Por otra
parte, como después se verá, esta
visión es el fundamer.to de toda
« Visión» en aj edrez. Por influencia
de la teoría, de la estrategia , se
transforma automáticamente en vi­
sión a b s t r a c t a . Además y sobre
todo : sin visión concreta del j uego
no se puede j ugar al aj edrez, pues
es el fundamento de la visión abs­
tracta ; la forma pura de la visión
aj edrecística. Y como e n este j uego
es absolutamente funesto transgre­
¿ Qué deben j ugar las blancas si
dir el orden natural, nos vamos a
las negras efectúan :
detener en este punto todo el tiempo
A X T e4A que merece.
A3AD T3R
C3A A3AR ¿ COMO SE JUEGA AL AJEDREZ?

Jugar al aj edrez consiste, en úl­


SEGUNDA PARTE
tima instancia, en combinar j ugadas.
Queremos decir con esto que el j u­
DESARROLLO DE LA VISION gador debe pensar y ej ecutar sus
MEDIATA DEL JUEGO j ugadas como partes de un pensa­
miento que comprende una serie de
Dominando 18. visión inmediata co­ j ugadas. Llevada a su expresión
rresponde ej ercitar la capacidad de mínima y rudimental, esta serie se
ver consecuencias. Es así que nos reduce a dos términos : la j ugada y
disponemos a ej ercitar al princi­ la respuesta. Entre ellas debe haber
piante en este punto. Queremos ayu­ siempre relación.
darlo para que, mediante prácticas
racionales, desarr8lle su visión, para
que «Vea » más y mej or. Relación rudimental de las juga­
Naturalmente, la visión mediata das: La jugada y la respuesta.
del j uego es susceptible de aspectos
distintos, más o menos complej os. Desde la primera j ugada si vamos
Estos aspectos son fundamentalmen­ con las negras, o de la segunda, s i
te dos. Uno, primero y más sencillo, vamos c o n l a s blancas, hallamos que
es una suerte de visión concreta del incide en el j uego no ya nuestra
j uego que opera con elementos con­ sola intención, sino también l a in­
cretos : las piezas propias y adversa­ tención de nuestro adversario. D e
rias . El otro es una visión más com­ ahí que debamos regir nuestro j uego
plicada, completamente incidida por por las j ugadas de nuestro contra­
la estrategia a d e l a n t a d :l , ya que rio. Se impone, pues, ante todo,
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 47
establecer una clasificación de las cho una j ugaáa de defensa. No ve­
jugadas y de sus contestaciones. mos que sea error. Estamos, pues,
ante una jugada neutra.
Una j ugada puede ser :
a) de ataque . Contestamos :
b) de defensa.
e) neutra (en esta categoría in­ 1 P4R
cluiremos por ahora las de mero
desarrollo y presión) . Con ella podemos jugar P 5 R o
d) un error.
mover el alfil o la dama, según
convenga, en su oportunidad.
Con esto se establece el siguien­
te cuadro de jugadas y respuestas : 2 P3AR
¿ Qué amenaza ? Nada inmediato.
Jugada de ataque:
No es j ugada de ataque ni de de­
Respuesta (g e n e r a l m e n t e) : De­ fensa, ya que nosotros no atacamos
fensa. nada. Es una j ugada neutra o un
error. Observemos el j uego. A poco
Jugada de defensa: que lo hagamos veremos que con
Respuesta : Ataque (o preparación D 5 T damos jaque, y observando
de ataque) . qué puede contestarnos, veremos que
es j aque mate. La j ugada P 3 A R es,
Jugada neutra: pues, un error. Aprovechando ese
Respuesta : Ataque (o preparación error, contestamos, pues :
de ataque) .
2 D5T++
Jugada errónea:
Hemos ganado nuestra primera
Respuesta : Aprovechar el error. partida. ¿ Cuál ha sido el factor de
nuestro triunfo ? Sencillamente, que
Este es un cuadro aproximado ;
hemos observado cuidadosamente el
pero debe ser bien recordado por
j u ego de nuestro rival. Con esto se
el principiante, y según él debe
dice que ante una jugada de nuestro
regir su j uego.
contrario lo esencial es saber lo que
Veamos ahora el asunto práctica­
intenta para según ello contestar.
mente:

111- PARTIDA
211- PARTIDA
Blancas : Negras :
Blancas : Negras :
Adversario Nosotros
N osotros Adversario
1 P4CR
1 P4R
Nuestro adversario ha abierto el
j uego. ;, Qué intenta ? Obsérvese el Queremos dar j uego al alfil y la
j uego. La única alteración que pre­ dama.
senta es que en la j ugada siguiente
podrá mover P 5 C R o A 2 C R o 1 P4R
A 3 T R. Y ninguna de esas jugadas
es peligrosa (obsérvese) . Nuestro ¿ Qué intenta ? Evidentemente, lo
contrario no ataca ; tampoco ha he- mismo que nosotros. No es jugada de
48 ROBERTO G. GRAU

ataque ni de defensa ; observando PARTIDA N9 3


vemos que no es tampoco un error :
Blancas : Negras:
es una j ugada neutra. Estamos, pues,
en libertad de j ugar, atacando o Adversario Nosotros
preparando un ataque.
1 P4AR
2 A4A ¿ Qué intenta ? Lo único es no per­
mitirnos j ugar P 4 R, pues si ahora
Ponemos el alfil en j uego y ataca­ j ugásemos P 4 R, contestaría P X P.
mos un peón, el d e 7 A R, si bien es Pero a nuestra vez -observamos­
cierto que está defendido con el rey. podríamos j ugar D 5 T + , a lo que
debe replicar necesariamente p 3 e,
2 A4A y entonces, j ugando D 5 R, le ataca­
mos la torre y el peón y comemos
uno de los dos. Nos agrada atacar y
¿ Qué intenta ? Lo mismo que nos­
j ugamos.
otros. El peón está defendido con el
rey y nuestro ataque es, pues, más 1 P4R
fuerte, pues le llevamos una j ugada 2 P3CR
de ventaj a . Es, pues, prácticamente,
una j ugada neutra. Debemos atacar o Eso nos sorprende . Esperábamos
preparar un ataque. ¿ Qué hacemos ? P X P. Evidentemente temió D 5 T +
Pensamos que si atacáramos el pun­ y ha preferido defender su peón de
to 7 A con otra pieza, podríamos co­ alfil. La j ugada es de defensa. Tene­
mernos el peón con j aque. ¿ Cómo mos libertad de j ugar. Observamos
hacerlo ? Tenemos D 3 A o D 5 T ; con el j uego. ¿ E's de defensa su j ugada ?
ambas amenazamos comer el P con Defiende el P 4 A y defiende el j aque
la D y dar mate. Jugamos, pues : de 5 T. Esto nos da una idea. Si to­
mamos el P, no puede contestarnos
con P X P a causa de D 5 T, + +·
3 D3A P3D Luego su j ugada es un error. Con­
testamos aprovechándonos.
Esto es un error. Nuestra j ugada
era de ataque y el negro se debió 2 P X P
h aber defendido. No lo ha hecho y 3 P X P D5T+ +
pierde. Jugamos , pues : Otra vez nuestro adversario no
piensa en las consecuencias de sus
4 D X P ++ jugadas. A su costa hemos aprendido
lo caro que cuesta el error de no
prestar atención a las consecuencias
Nuevamente hemos ganado. Nues­
de nuestras jugadas y a no observar
tro adversario está cometiendo un el j uego contrario.
grave error. Juega sin pensar cuáles
son nuestras intenciones. Ni siquiera
se fij a en las consecuencias de sus PARTIDA N9 4
j ugadas. Tenemos, pues, que no hay
Blancas : Negras:
que efectuar jugada alguna sin ha­
ber pensado bien cuáles son Zas ideas Nosotros Adversario
o fines que persigue el contrario. 1 P4R P4R
Ante cualquier j ugada la primera
pregunta debe ser siempre: ¿ Qué Esta j ugada es neutra, según ya
intenta nuestro contrario? vimos.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 49
DIAGRAMA N\> 102
2 A4A A4A

Ataca el P 7 A R, pero es indife­


rente según vimos. Yo debo atacar,
e insisto en el mate de mi partida 2ll- ;
pero, para cambiar, j uego

3 D5T C3AR

Ataca mi dama, pero no defiende


el mate. Juego, pues, 4. D X P j aque
mate.
Otra vez más tenemos la misma
enseñanza. Hay que pensar ante todo El negro ha jugado D3T. ¿Qué debe jugar el blanco?
qué es lo que intenta el adversario.
Si no se hace así es mej or no jugar
al aj edrez, pues en cada j ugada es­ DIAGRAMA N\> 1 03

taremos expuestos a recibir un mate.


Mediante ese simple procedimiento
-un somero análisis de los proyec­
tos del contrario-, nos pondremos a
cubierto de esas sorpresas. Si nues­
tro rival hubiese tenido esa elemen­
tal precaución, no hubiésemos gana­
do de esa manera ninguna de las
cuatro partidas.
Incluimos aquí 166 diagramas que
someterán al aficionado a un pro­
vechoso ej ercicio respecto a la rela .
ción necesaria entre la j ugada y la
respuesta.
El blanco juega T 1 T X D. ¿ Qué debe jugar el negro?

DIAGRAMA N\> 1 01 DIAGRAMA N\> 104

El negro jugó D 3 T. ¿ Qué debe jugar el blanco'!


El blanc o ha jugado TlT. ¿Qué debe jugar el negro?
50 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA NQ 105 DIAGRAMA NQ 108

J;:l b lanco jugó D 6 T. ¿ Qué de!Je �gar el negro! El "IIIIIDCQ T. 3 R. ¿Qué p uede jugar el ne�r•

DIAGRAMA NQ 106 DIAGJ'CAMA NQ 109

El blanco juega e 5 D. ¿ Qué juega el uegroT El Degro jugó D 4 C R. ¿ Qué debe jugar el blancc

DIAGRAMA NQ 107 DIAGRAMA NQ :1,10

El negro jugó D 2 C. ¿Q11é puede jugar el blance! El negro jugó D G R. ¿Qué juega el blanco!
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 51
DIAGRAMA N 9 1 1 1 DIAGRAMA N9 114

E l nerro h a Jurauo P 2 C a 4 C. El nerro ha Jurado C 5 C. ¿Qué jueca el blanco'!'


contestar el blanco?

DIAGRAMA N'? 115


DIAGRAMA N9 1 12

El ner r o amuaza varios mates. ¿Cómo se evitan!


El blanc o Juró ·A Xi P C. ¿ Qué juera el nerro?

DIAGRAMA N'? 1 16
DIAGRAMA N9 1 1 3

El necro amenaza varios mates. •Cómo los


El D 6 T.
. evita
nerro Jucó ¡,Qué juera e l blanco? el blanco?
52 ROBERTO G. GRAU

EL ESQUEMA DE LA VISION E'l razonamiento o análisis aj e­


MEDIATA PROPIAMENTE drecístico puede demostrar también
DICHA que una j ugada que nosotros consi­
deramos de una de las tres catego­
Hemos estudiado la relación más rías primeras, pertenece, realmente,
simple entre las j ugadas : la relación a la cuarta :
entre una j ugada y una respuesta.
Pero, en general, existe entre las Ej emplo :
j ugadas una relación más complej a.
Las j ugadas se ligan unas con las DIAGRAMA N9 1 1 7
otras. Los fines que s e persiguen en
el j uego son, en general, mediatos,
no pueden cumplirse en una j ugada,
y es menester, por lo tanto, efectuar
dos, tres o más -a veces muchísi­
mas más- para realizarlos. El j uego
se extiende así hacia su porvenir, y
es menester, tras nuestra respuesta
a la última j ugada, calcular las con­
testaciones que puedan sernas opues­
tas y nuestras propias réplicas en
cada caso. Esta es , propiamente, la
labor intelectual del aj edrecista, la
substanc�a misma de este j uego.
Esta labor puede reducirse al si­
guiente esquema de tres términos :
En esta posici¿n intentamos atacar
?l rey adv ersario. Pensamos hacer
1 9 Nuestra jugada.
D 5 T amenazando D X P T + + ·
29 La réplica adversaria.
Nuestro adversario puede contestar
39 Nuestra propia réplica.
P 3 T ; pero mediante D X P A hace­
mos ine vitable el mate a la próxima.
Este segundo proceso mental debe Pero, en lugar de P 3 T, puede j ugar­
agreg-arse al primero. Juntos los dos nos T 3 T. En seguida observamos
forman el esquema completo del ra­ que mediante esta j ugada nos ataca
zonamiento del aj edrecista . la dama, y como no podemos sacar­
Recordemos que toda j ugada pue­ la, pues el rey quedaría en j aque,
de ser : resulta que perdemos la dama. La
j ugada D 5 T, que creíamos de ata­
a) de ataque. que, es, pues, un error.
b) de defensa. Para analizar nuestra posible j u­
e) neutra. gada, lo primero que se nos ocurre
d) un error. es observar los efectos que en el
j uego se producirían, una vez hecha,
Nuestra j ugada, que es la base del si el adversario efectuase cada una
raciocinio, puede pertenecer obj eti­ de las j ugadas que puede hacer.
vamente a una de esas cuatro cate­ Este proceso es impracticable. No
gorías ; pero por cuanto nunca co­ podemos considerar todas l � s res­
metemos el error conscientemente, puestas del adversario, ni es nece­
conviene reducirla -desde el punto sario hacerlo. Es menester saber no
de vista subj etivo en que nos move­ lo que
-· puede contestarnos, sino «lo
mos- a las tres primeras. que debe » hacer.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 53
Cumple este rol de economía del de la j ugada, la contestación y la
pensamiento la experiencia acumu­ nueva réplica.
lada, que se llama idea de la posi­ Vamos a emprender ahora la ta­
ción . Es éste un elemento que cada rea de mostrar cómo debe proceder­
uno debe adquirir con su propia se para p�nsar. Esta tarea es acaso
práctica ; pero entretanto pueden la más importante en materia de en­
establecerse algunos principios que señar a j ugar. El asunto no es fácil,
serán muy útiles al principiante. y es menester un estudio laborioso
Para saber cuál debe ser la res­ y largo para dominar e ste aspecto
puesta del adversario es menester, del j uego, que es el capital. Reco­
ante todo, saber a qué categoría mendamos, al respecto, la máxima
pertenece nuestra j ugada. Esto es dedicación .
muy fácil, pues como al jugar lo
hacemos según una idea, sabemos si Recuérdese el esquema :
ésta es d�fendernos o atacar, o si es Mi j ugada.
una j ugada neutra, sin mayor in­ Su respuesta.
tención. Sabido esto, sabemos qué Mi nueva réplica.
debe contestar nuestro rival.
Mostraremos ahora, « grosso mo­
Si atacamos deberá defenderse.
do» , cómo se aplica el esquema gene­
Si nos defendemos, seguramente ral del razonamiento aj edrecístico:
tratará de reforzar su ataque.
Si nuestra jugada es neutra, pre­
parará algún ataque, o si su posición
PARTIDA N9 5
es peligros;t, tratará de asegurarla.
El j uego mismo orienta, y es así Negras :
Blancas:
que, a una jügada nuestra, pronto
vemos cuáles son las lógicas res­ Nosotros Adversario
puestas del adversario. 1 P4R P4R
Por este mismo proceso veremos
cuáles son los quites con que conta­ Ya sabemos que esta j ugada no
mos para cada una de estas juga das amenaza nada directo. La hemos ca­
lógicas de nuestro rival. talogado como neutra y nos j uzga­
Este proceso mental es pensar en mos, por ende, en libertad de elegir
aj edrez, y puede extenderse por adi­ continuación. Recordamos nuestros
ciones de sucesivos razonamientos, éxitos anteriores y contestamos :
yendo hacia posiciones de más en
más remotas. 2 A4A A4A
Posteriormente, cuando la expe­
riencia del j uego y los conocimientos También esta j ugada está catalo­
estratégicos son vastos, esta acumu­ gada como neutra.
lación de raciocinios adopta una Pensamos lo siguiente : Con 3. D3A
forma más simple y más rápida y se amenazamos mate (D X P) . Es una
produce a modo de razonamientos j ugada de ataque. El negro debe­
elípticos, en que los distintos esla­ rá defenderse. ¿ Cómo puede hacer­
bones del razonamiento parecen des­ lo ? 3. P 4 D obstruye la acción del
aparecer para dej ar lugar a una alfil. Pero nosotros podemos replicar
relación entre la j ugada y la conse­ A X P; luego P 4 D no es defensa: es
cuencia, a menudo lej anísima, pero un error. 3. D 2 R: Esa jugada defien­
segura y certeramente prevista. Pero de el mate ; pero como es puramente
este tipo de ideación se funda, real­ defensiva nos dej a en libertad de
mente, sobre el esquema pensado j ugar. Podríamos elegir cualqui-er
54 ROB ERTO G . C R 11 U

j u gada para proseguir el ata q u e ; v1ene a d e l a n t a r l o ? . ¿ a :1 D n 4 D ?


ej emplo : C 3 A D, para llevarlo a 5 D , I n m ed i a t a m en t e \' emos q u e s 1 l o
o P 3 D . p a r a sacar el A D, u o t r a . a \'a n z a m os a 4 D a t a c a m os <' l. A e n <' ­
P o d rí a c o n tr.star ta m b ié n :1. D :l A. migo. ¿, Q u é p u e d e co n t es t a r a e s t o
De és ta ¡ a zon a m os m á s o menos
· n u e 5 t ro a d \"Nsa r i o ? A q u i e n t r a el :2'.'
como de lrJ. a n te r i o r �· l o mismo de p u n t o del ra z o n a m i e n t o . S i re t i ra el
3 . P 3 A y C 3 T R. ;j, P 4 1\ nos p a rece, A C ( ' m c m o s e l c a ba l l o a m e n a z a d o S i
.

por lo con trari o , mala por 4. P X P. ret i ra d c a b a l l o . d a m os m a t e i n m e ­


E'n resumen , que con t ra D 3 A no d i a t a m e n t e Si d e fi e n d e d c a b a l l o .\
.

Yemo3 réplica pel i g rosa y por lo el m a te m ed i a n t e D 3 A g a n a m o s l' i


tanto nos decidimos a j ugarla. A. Co n t ra P 4 D n u e s t ro ad ,·ersa r i n
(Notemos aquí la reducción del tiene dos órdenes d e res ¡J U L'sta : c o n
análisis. El negro p u e d e efec t t.; a r la u n a gan a m os el caballu, con l a
aquí 3 3 movidas y nosotros sólo otra ga n a m o s el alfil. J u gamo::. ;
consideramos c i nc o : D 2 R, D 3 A,
P 3 A , C 3 T R y C 3 A , y otras dos 4 P4D A X P
en menor grado : P 4 D y P 4 A R ) . 5 A .x e P X A

3 D 3 A C 3 T R Evidentemente, n u e s t r o contri n ­
cante h a vuelto a n o fij arse e n nues­
DIAGRAMA N9 1 1 8
tras amenazas y s e dej a dar m a t e .

PARTIDA N Q 6

Blancas : Negras :

Nosotros Adversario

1 P4R P4R
2 A4A P 3 D

Esta j ugada n o ataca nada. Es una


j ugada neutra. Estamos en libertad
de j ugar.
Posición después de l a. jugada 3 de las negras

3 C 3 A R
Observamos que nuestro adversa­
rio ha progresado. Esta vez ha pen­
Procediendo al análisis de la posi­
sado en cuále:" eran nuestros planes
ción , vemos qu e a esta j ugada el
y defiende el peón de 7 A R. Su j u­
negro tiene varias respuestas ; pero
gada es defensiva. Estamos, pues ,
n ingu n a de ellas puede afectar se­
nuevamente en libertad de elegir
riamen te el j uego blan co. Contra
j ugada. Queremos insistir en el ata-.
todas hay paradas conven ientes.
que. Para ello debemos llevar u n a
pieza al ataque del punto 7 A, o bien,
3 P 3 C R
eliminar el C de 3 T. El primer plan
no es fácil. N o vemos cómo llevar
una pieza pronto al lugar requerido. ¿ Qué intenta ? Evidentemente e
Más fácil par ece atacar el c aballo negro quiere enrocarse, y como de
avanzando el P D . Pero, ¿ dónde c on- bido a su segunda j !.lgada el A n
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 55
puede salú h ::� ri a el ala de la dama, nado el peón ; de paso observo que mi
pretende llevarlo a 2 C R y después dama tiene buenas agresivas casillas
de C 3 A seguir con O - O. El negro donde ubicarse . Pero a 5 . C X P R
j uega d: :;poniendo sus piezas para el puede contestar A X D y hemos
futuro. La j ugada no ataca, la j uzgr perdido la dama. Ciertamente he­
mos neutra y estamos en libertad de mos perdido la dama, p ero hemos
j ugar. ¿ Qué podemos hacer ? Lo me­ vulnerado la casilla 7 A R del con ­
j or debe ser llevar una pieza más trario y sabemos ya que eso suele
al j u e,go. Pensamos en P 3 D o P 4 D darnos el triunfo. Analicemos, pues :
o en C 3 A D. Tras un ligero análisis, 5. C X P R, A X D ; 6. A X P + , R 2 R.
todas se muestran factibles. Elegi­ E'l rey enemigo tiene esta sola casilla
mos , pues : para moverse. ¿ Qué podemos hacer ?
Entre las primeras j ugadas �parece
4 C3AD A5CR C 5 D. ¿ Qué puede contestar ? El R
negro no puede tomar el A que está
DIAGRAMA N9 1 1 9 defendido y todas las casillas donde
podría ir e s tán vulneradas ; con C 5 D
damos mate. Luego, r.on C X P R nos
aseguramos buenas perspectivas . Ju­
gamos, pues :

5 C .X P R A X D

Nuestro adversario, que no analiza,


por lo visto, el j uego, es-c oge lo peor :

6 A X P+ R2R
7 C5D + +

Posición después de la jugada 4 de l a s negras PARTIDA NQ 7

El negro ha j ugado A 5 C R . Trata Blancas : Negras :


de clavar el caballo, que en adelante
Nosotros Adversario
no podrá ser movido sin perder la
dama. La j ugada adversaria nos pa­ 1 P4R P3TR
rece muy incómoda, pues priva de
agilidad a nuestras piezas . ¿ Qué po­ ¿ Qué intenta ? E v i d e n t e m e n + "' ,
demos replicar ? Primeramente apa­ esta j ugada no amplía el nú �e!'c d-=:
rece 5 . P3T para agredir al incómodo posibilidades del j uego n egr o. Nc la
A, que debería retirarse. 29) 5. P 3 D, tomamos, por lo tanto, may(•rtn ent e
desarrollando e l j uego y poniendo en en cuenta, y j ugamos :
acción el A D . Pensamos también
que acaso podríamos j ugar 5. C X PR, 2 C3AR P3T1 l
y si contesta 5 . P X C tendríamos
6. D X A, con lo que ganaríamos un Opinamos lo mismo que de la j u­
peón. Concentramo� en esta variante gada anterior. Nuestro adversario
nuestra atención. Supongamos que está j ugando sin plan. Efectúa j u­
hemos j ugado 5 . C X P R. Eviden­ gadas anodinas :
temente, si P X C, 6. D X A y a
C 3 A R, retiro mi dama, habiendo ga- 3 A4AD P4CD
56 ROBERTO G . GRAU

DIAGRAMA NQ 120
variante ganadora. Qued a aún la
tercera. Si a 5. C 5 R, contesta con
R 3 A. Vemos de inmediato que, con
6. D '3 A +, R X C, y estamos en
l a v a r í a n t e a n t e r i o r , 70 D 5 A .
8 . D 5 D + + , y si, en cambio, a
6. D 3 A, R 3 R, estamos también en
la variante anterior. En cambio, si a
60 D 3 A + , R 4 C, seguiría P 4 T + + ·
Quiere decir esto que tenemos la
p2.rtida ganada. Jugamos:
4 A XP+ R X A (única)
5 C5R+ R 3 R (prevista)
6 D4C+ R X C (prevista )
7 D5A+ R 3 D (prevista)
Posic i é n después de la jugada 3 de las· negra s
8 D5D+ +

Ahora sí, nos ataca nuestro alfil,


y es menester prestar atención. El PARTIDA N9 8
alfil debe retirarse y, de hacerlo, Blancas : Negras
conviene -así nos parece- llevarlo
Nosotros Adversario
a 3 e, para persistir en el ataque del
P 7 A R, ataque tan promisorio, se­ 1 P4R P4R
gún lo confirman nue.::; t ras experien­ 2 P4AR P X P
cias anteriores. Ese peón es muy 3 C3AR P4CR
débil, y sabemos por las anteriores 4 A4AD
partidas que de su captura resultan
bonitas combinaciones. Considera­ Atacando el célebre punto 7 A R.
mos, pues, ante todo, esa captura :
4. A X P A ; la respuesta única sería 4 P3AR
R X A. El ataque podría seguirse
DIAGRAMA NQ 1 2 1
con C 5 R + ; acercando el caballo y
dando j uego a la D. Si a 50 C 5 R +
contestase R 1 R, seguiría D 5 T + ,
P 3 C (única) y D X P + + · Pero e l
R n o tiene por qué i r a 1 R . Puede ir
a 3 R y a 3 A. Tomemos 3 _!\ . ¿ Qué
podremos contestar? Entre nuestras
j u g a d a s se d e s t a c a en seguida
6. D4C + y a . . . . , R X C ; 7. D5A+ ,
o

. . . . , y 80 D 5 D + + · Luego el ne­
o

gro, a D 4 C no puede contestar con


R X C . ¿ Qué otra cosa puede hacer ?
Retirarse a 3 A, o a 3 D. Si 6. o o . . . ,
R 3 A, seguiría D 5 A + + o Luego, su
única posibilidad es retirarse a 3 D ;
pero en ese caso, con C 7 A ganamos Posici ó n después d e l a jugada 4 de las ne:ras

la dama y tenemos grandes chances


de dar mate, pues el caballo, de 8 D, Con su j ugada P 3 A R, el contra­
quita la huida del rey por 3A y 2CD. rio se descubre demasiado. Las ex­
Tenemos, pues, íntegra una segunda periencias anteriores nos hacen pre-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 57
DIACRAMA NQ !22
sentir que en esa posición debe ha­
ber algo. Pensamos que con C X P
amenazamos una vez más el punto
7 A y a la vez amenazamos D 5 T + ·
E s u n a amenaza doble y debe, por
ello, ser estudiada.
En primer lugar, v e a m o s si a
5. C X P contesta P X C aceptando
la pieza.
T e n e m o s , 5. C X P, P X C ;
.
6 . D 5 T + , R 2 R (única) . Aquí te­
nemos dos variantes que nos atraen :
7 . D 7 A + y 7. D X P C + . Supon­
gamos : 7. D 7 A + . R 3 D ( única) ;
8. D 5 D + , R 2 R (única) ; 9. D 5 R
j aque mate. Pos i c i ó n después de la jugada 4 de l as negras
Luego, a 5. C X P, debe defender
el mate visto, evitando el j aque .de Nuestro alfil está encerrado ; pero
dama ; debe j ugar P 4 T H, o P 3 D, la posición de su rey no es envi dia­
etcétera, pero en estos casos podría­ ble. Con D 3 D amenazamos mate en
mos llevar el C a 7 A, y habríamos 6 C. El rey debería buscarse una es­
ganado un peón, prosiguiendo el ata­ capatoria por 2 D o 2 R; pero nu es­
que. Nuestro j uego es rico en posi­ tro alfil seguiría cerrado. Pensamos
bilidades. otra cosa. Con P 3 R amenazamos
Jugamos, pues : D 5 T + + y a la vez liberamos al
alfil, pues al defenderse podemos re­
5 e x P P X C plicar con P X P y a P X P, A X P,
con lo que el alfil está salvado. Ju­
Nuestro adversario entró en la va-· gamos :
riante prevista que termma en mate.
5 P3R P4T
6 D5T+ R2R
7 D7A+ R3D lbamos a continuar con P X P ;
8 D5D+ R2R pero pensamos ahora que con A 3 D
9 D5R+ + amenazamos mate en 6 C. Si A � D,
deberá, pues, buscar salida avanzan­
do uno de los peones, o jugar T 3 T
PARTIDA NQ 9 defendiendo la casilla 6 C. Pero nues­
tra dama está atacando el peón de
Defensa Holandesa
4 T, que está defendido precisamente
Blancas : Negras : con l a T de 3 T. Esa torre defiende,
pues, � dos cosas distintas. Esa doble
Teed D elmar
funcion nos da una idea. Si j ugáse­
1 P4D P4AR mos A 6 C a T X A podríamos seguir
2 A5C P3TR con D X P; pero el negro podría re­
3 A4T P4CR plicar entonces R 2 A, defend iendo la
torre. Mas enton.ces podríamos inver­
El n egro ha encerrado el alfil tir, y a 6. A 3 D, T 3 T, contestar con
blanco ; pero ha desguarnecido de ­ D X P + y, claro está, ahora es nece­
masiado el rey. sario T X D y entonces, A 6 C + + ·
Luego a 6 . A 3 D n o pu e d e jugar
4 A3C P5AR T 3 T, y debe en cambio efectuar
58 ROBERTO G. GRAU

P 3 D o P 3 R o R 2 A y s�empre, n o ventaj a segura y c o n la celada sólo


habiendo nada mej or, podemos j u- la obtengo a condición de que mi
gar P X P y salvar el alfil. Jugamos : adversario s e equivoque, si bien su
j ugada equivocada es , aparentem c l} ­
6 A3D T3T te, muy buena. La celada es mas
El negro se ha equivocado. sutil, más oculta -se dice- cuanto
más buena sea en apariencia la j u·
7 D X P+ T X D gada errónea que se pretende pro­
8 A6C + + vocar.
Debemos hacer n otar, además, que
el esquema de la combinación s uele
DOS TIPOS EJEMPLARES
alargarse y adoptar esta form a : mi
DEL RAZONAMIENTO
j ugada, su respuesta (la mej or) ; mi
AJEDRECISTICO
j ugada, su respuesta (la mej or) . . .
LA COMBINACION Y LA CELADA etcétera, mi réplica, con la que ob­
tendré ventaj a. Esta j ugada que re­
Hemos estudiado el esquema de
mata y explica la combinación, se
la visión mediata en general ; pero
llama la clave de la combinación. En
realmente este esquema se presenta
cambio de esto , la celada se suele
adoptando formas particulares, más
alargar poco, a lo más dos o tres
o menos evolucionadas. Se ha habla­
j u gadas. La celada es siempre más
do ya de una suerte de conj ugación
bien corta y de menor vuelo que la
que sufre el pensamiento aj edrecista
combinación.
en estados superiores, conj ugación
Todas estas diferencias aparece­
por la cual el pensamiento se abrevia
rán mej or en los ej emplos que si­
y gana en profundidad, pues puede
guen , en los que mostraremos cómo
alcanzar lo que de otra suerte fuera
se combina.
imposible. Pero sin llegar a eso,
dentro de la misma esquematización
concreta que hemos visto, . hay es­ Ejemplo de combinación:
quemas muy distintos entre sí. Entre DIAGRAMA NQ 1 2 3

ellos deben señalarse dos tipos ex­ Negra s : S challopp

cepcionales que muestran caracte­


res propios y verdaderamente ej em­
plares. Son ellos : el esquema de la
combinación y el de la celada . Con
ell os alcanza el razonamiento aj e­
drecístico su máximo rigor y su ma­
yor exactitud.
La combinación depende del si­
guiente esquema : Dada mi jugada
y considerando sus mej ores res­
puestas, cuento a mi vez con una
réplica que me reportará ventaj a.
En la celada cambia el segundo
término, y el esquema se formula así :
Dada mi jugada y considerando .Blancas : G o ring
su respuesta más aparente, cuento
con u n a re plica, que me reportará E's ta es la posición de una partida
ventaj a. entre Schallopp y Goring. En esta
Como se ve, la diferencia está en posición le tocaba j ugar a Schallopp,
que con la combinación obtengo una quien conducía las n egras, y que
TRATADO G ENERAL DE AJEDREZ 59
inicia a quí una bon ita combinación, El negro acaba de j ugar P 3 A R.
no muy difícil. Nuestro alfil domina el punto 7 A R.
E l n egro piensa que si j ugase Nuestro caballo también . Además,
l. . . . . . , D X T + y siguiese 2 . A X D, debid..:> a la última j ugada negra , se
T X A + ; 3. C 1 D, podría continuar nos ha abierto la diagonal 5 T R - 8 R,
con 3 . . . . . . , T X C + + · La acción que tan valiosa nos ha sido en otras
de la dama y la torre sobre 8 R j un­ circunstancias. La acción que ej er­
to con la del alfil sobre 8 D ha pro­ c emos sobre el « talón de Aquiles »
vocado la idea de la combinación : del j uego negro nos invita a pensar
Analizando t e n e m o s : l. . . . . . , qué podemos hacer, y nos orienta
D X T+ . Aquí hay sólo dos j ugadas : al respecto. La j ugada está entre
2 . C 1 D y 2. A X D. Si 2. C 1 D se- A 7 A +, C 7 A y D 5 T +· Esta úl­
gl.:liría 2 . . . . . . , D X C + +. Luego a tima ofrece, sobre las anteriores,
l . , . . . . , D X T + ; hay ·una sola res­ una apreciable ventaj a, y es que lle­
puesta, A X D. Ahora, a 2. . . . . . , va una nueva pieza contra el punto
T X A el blanco podrá contestar 7 A R. Analicemos.
3 . R 2 D y a 3 . . . . . . , A 5 A + , 4. R 3 D l. D 5 T + · El negro tiene sólo dos
y el rey s e h a escapado. E l secreto es­ r espuestas : R 2 R y P 3 C. Tomemos
taría en evita·� e·:: a salida del rey, sea R 2 R. Inmediatamente vemos que
tomando la casilla 3 D o la casilla podemos hostigar y circunscribir
2 D. Aquí t enemos la idea ; a 2. A X D los movimientos del rey mediante
debemos contestar 2 . . . . . . , A 5 A + 2 . D 7 A + a lo que debía contesta.r
y ahora el rey no saldrá. El blanco 2 . . . . . . , R 3 D (única ) . Ahora podemos
puede contestar R 1 C, o bien , A 2 D. contestar 3. D 5 D +. R 2 R ( única) ;
Si 3 . R 1 C seguiría 3 . . . . . . , T X A + ; 4. D X C + , P 3 D ; 5. D 5 D, etc. Por
4. C 1 D (única) , T X C + + · Si este camino parece que no se obtie­
3 . A 2 D seguiría 3 . . . . . . , T 8 R + ; ne el mate. Lo esencial sería poder
4. C 1 D, T X C + + · Luego con arrancar al rey de sus defensas. Pen­
D X T + damos mate inevitable. samos con esa bas e : l. D 5 T + , R 2 R ;
2 . D 7 A +, R 3 D ; 3 . C 5 C +. R X C
A quí tenemos e l ejemplo de una (única) ; 4. D 5 D + , R 5 A ( única) ;
combinación mucho más larga, y, y ya tenemos al rey a m erced de
sin em bargo, bastante fácil. nuestras piezas, pudiendo seguir con
5 . P 4 D + , R 5 C ; 6. A 2 R + , R 5 T
DIAGRAMA N\> 1 2 -l (única) ; 7 . D 5 T + + ; o bien, aun
Xrgra s : X más rápidamente, con 5. p 3 e + .
R 5 C y 6. P 3 T + + · E n resumen,
qu e con l. D 5 T +. si el negro re­
plica R 2 R damos mate en 5 j uga­
das más. Por lo tanto debe j ugar :
l . . . . . . , P 3 C. Veamos lo que sucede.
l. . . . . . , p 3 e , pero aquí también
aparecen una serie de j aques que
obligan al rey negro a emprender un
accidentado viaj e : 2 . A 7 · A + . R 2 R ;
3. C 5 D + , R 3 D ; 4 . C 4 A + , R 3 A ;
5. C 4 C + , R 4 C ; ahora con 6. P 4 T D
obligaríamos a l rey a proyectarse so­
bre nuestras piezas ; pero dej aríamos
una pieza, el caballo de 4 C, a merced
Blan cas : Taylor del monarca enemigo ; mas éste que-
60 ROBERTO G. GRAU

daría en cambio en posición de mate. Analicemos :


Podríamos, por ej emplo, j aquearlo
con 7. P 3 A y obligarlo a j ugar R 6 e , 1 T6eR - . .. . .

para seguir con 8. D 1 D + +· Luego Si mantiene ei negro el «Statu


si .el negro nos replica l. . . . . . ' p 3 e quo » y juega, por ej emplo, e 7 A
recibe mate y, por lo tanto, con o e 6 e, seguiríamos con 2. T X T
l. D 5 T damos mate inevitable. (amenazando T 7 T + + > y si T X T ;
Un análisis similar a éste debió 3. T 8 e + + ·
efectuar Taylor, pues la partida si­ Luego, a T 6 e no es posible guar­
guió así : l. D 5 T + , P 3 e ; 2 . A 7 A + , dar el «Statu quo » . Hay que de­
R 2 R ; 3. e 5 D + , R 3 D ; 4. C 4 A + , fender la amenaza T X T. l . . . . . , .

R 3 A ; 5. e 4 e +, R 4 e ; 6. P 4 T + , P 6 A no sería defensa, pues segui­


R x e ; 7. P 3 A + , R 6 e ; 8. D 1 D + + · ría : 2. T X T, P X P ; 3. R X P, y
mate a la siguiente.
Otros ejemplos : Hay aún otras. Si l. T 6 e R, el
negro . puede replicar T 1 T; pero se­
DIAGRAMA NQ 125 guiría 2. T X P +, R 2 e ; 3. T X T +,
R X e ; 4. T 7 A + + .
Finalmente si 1 . . . . . . . , T X T sigue
el mate que primero se ha visto.
Tenemos, pues, que T 6 e es una
j ugada ganadora en todas las va­
riantes.
En este ej emplo se ve bien cómo,
dada nuestra ju�ada, a cualquiE;r
respuesta del adversario podemos
replicar con j ugadas ganadoras.

Ejemplo de ce lada

DIAGRAMA NQ 126

En esta posición el negro está


amenazando T 8 e + +· El blanco
debe jugar y piensa que la T negra
de 2 caballo no sólo amenaza el
mate en 8 e, sino que estorba todos
sus planes de ataque sobre el rey
enemigo. Si esa torre no existiese
podría, en efecto, desarrollarse una
linda combinación así : l. T X P + ,
R 2 e ; 2. T 7 T + , R x e ; 3. T 7 A + + ·
O bien si 2 .... , R 1 A ; 3. T 7 A + + ·
. .

Pero la torr e de 2 caballo evita el


mate de 7 A y la combinación falla.
Pero esto le da al blanco una idea.
¡ Si j ugase T 6 e R ? Evidentemente En e sta posición el blanco, viendo
si el negro contestase T X T segui­ perdido el final por sus peones . de
ría la combinación anterior y el menos, da comienzo a una in terP.­
mate sería inevitable. ¿ Qué podría sante celada.
contestar el negro ? Obsérvese la posición de la dama
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 61
blanca, casi encerrada. Si el negro no puede defenderse directamente,
jugase P 3 C, la D tendría como pu es si T 2 C, seguiría, evidentemen­
única casilla donde refugiarse la de te, D X T + +· Es ésta, pues, una
6 T, y entonces, con C 2 A, la dama posición de abandonar ; p e r o , sin
quedaría atacada y sin escapatoria, embargo, el blanco, en esta posi­
pues la jugada l. P 4 A le ha quitado ción claramente perdida, encuentra
la retirada por la diagonal 6 T - 1 AD. una celada que si no hubiese sido
El blanco pierde la dama. Pero, sin vista con j usteza, hubiera malogra­
embargo, sobre esta apariencia es­ do el triunfo negro . El Dr. Subirá
pecula el blanco, pues ha pensado y del Río contestó :
más lej os y tiene una variante gana­ l. T X P, y ahora, si l. . . . . . ,
dora. El negro juega efectivamente: R X T ; 2. D 1 C R + , .Y a cualquie­
ra, 3. D X T, . llegando a un final
1 P3C superior para el blanco.
2 D6T C2A? Si l. . . . . . , R 1 T ; 2. T 8 C + ,
3 A X P + ! y si D X A R X T (única) ; 3. D 1 e R + , y a
4 D X T ++ cualquiera, 4. D X T !
Como se ve, ésta es una celada, Pero Reca había visto ya todo eso,
pues a mi j ugada espero su respues­ y jugó :
ta aparente, para contestar con una l . . . . . . , R 1 A ! ; y a h o r a , si
maniobra ganadora (en este caso, 2. T 8 C +, R 2 A (pues si R 2 R, se­
A X P + ) . Si el negro, a l. P 4 A guiría D X P + ) ; 3. T 7 C +, R 3 A ;
hubiese c o n t es t a d o sencillamente y n o es posible seguir 4 . T 6 e + , por
e 3 e (y aun después de p 3 e y P X T, con lo que gana la torre,
D 6 T, no hubiese intentado ganar la evitando el jaque desde 1 C R, y el
dama) , todo peligro habría desapa­ mate se hace totalmente inevitable .
recido y la partida estaría segura­ Y aun, como última variante, si a
mente ganada. l. . . . . . . R 1 A el blanco contestase
2. D 1 e R, seguiríá : D 6 A + y T 8 A,
Otro ejemplo de la celada lo que es inmediatamente ganador.
DIAGRAMA NQ 127

Negras: Damián Reca


Otros ejemplos de combinaciones
y celadas
DIAGRAMA NQ 128

Negras : von Bennlng

Blancas: Dr. Snblrá y del Río

En esta posición, el negro (Reca)


j ugó D X P, amenazando D X PT + + .
amenaza contra l a cual e l blanco Blancas : Jacobson
62 ROBERTO G. GRA U

Veamos cómo se prepara una com­ El negro j uega D 2 A R. Amenaza


binación. comer el A de 5 A y a su vez entrega
En esta posición, el blanco piensa el P de 5 R. El blanco toma el peón
que si las casillas 5 T y 5 C D es­ de 5 R. ¿ Qué j ugada más j usta ? Saca
tuviesen vulneradas, la posición se el alfil atacado, come un peón y opo­
prestaría para un bonito mate, pro­ ne el alfil blanco al alfil negro. Si
cediendo así : l . D 6 T + , R X D ; l. . . . . , A X A; 2. D X A, y a l. . . . . ,
2 . A 8 A + + ; ó bien : l . D 6 T + , D 8 A + ; 2. A 1 C ; y ahora el negro
R 1 C ; 2 . D 8 A + + , o, por fin, debe apresurarse a defender su des­
l. D 6 T, R 1 T ; 2 . D 8 A + , A 1 C ; guarnecido rey. El razonamiento pa­
3 . T 8 D. Pensamos que aún es posi­ rece j usto ; pero el n�gro ha visto
ble mej orar la variante, trasponien­ mej or, y contra A X P j ugará l . . . . . ,
do las i u .g adas así; l. D 6 T +, R 1 T ; D 8 A + ; 2. A 1 C (única) , D 6 A ! ! ;
2 . T. 8 D + , A X T ; 3 . D 8 A + + , o , en 3 . A X D ( única) , y A X A + + !
caso de 2 . . . . . , A 1 C ; 3. T X A + ! ,
. La partida se desarrolló efectiva­
y a R X A ; 4. D 8 A + + - mente así : l . . . . . , D 2 A R ; 2 . A X P ,
Con esta base el blanco empieL:a D 8 A + ; 3 . A 1 C , D 6 A + ; 4. A X D ,
a preparar la combinación , y j uega : A X A + +·
Si el blanco hubiese analizado con
1 P4T D4T más atención, habría evitado la ce­
2 P4C ! lada j u gando, a l. . . , D 2 A R;
. . .

2. D 5 C ! , con l o que hubiera gana­


El negro permaneció aj eno a las do, seguramente, la partida.
amenazas del blanco, y j ugó :
Buen ejemplo de combinación
2 D6A
DIAGRA MjA N9 130
3 D 6 T -I- R1T
4 T8D+ A1T Negr a s : Capablanca

5 T X A+· R X T
6 D8A++

Celada

DIAGRAMA N9 129

Negras : Pillsbury

Blanc a s : Be rnsteln

En esta posición j uega el negro,


que medita una linda combinación
a base de T X A. Contra l. . . . . . ,
T X A, el blanco debe, o bien cap­
turar la torre, con lo qn P ha ganado
calidad (la torre vale más 4 u e el
Blanc a s : X. X. alfil, como veremos en el próximo
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 63
capítulo) , o bien efectuar una j uga- He aquí la combinación completa :
da de ataque, pues a cualquier otra
1 TX A
j ugada retiramos la torre y habre­
2 P X T (lo mej or) D5AD
mos ganado el alfil . El análisis de­
3 T5C (lo mej o·r) T8A
muestra rápidamente que no hay
4 T X P+ (lo mej or) R 1 A
ataque posible. T 5 C atacaría un
5 T8C + (lo mej or) R2R
punto ( 7 C ) sólidamente defendido,
6 T7C+ (lo mej or) R 1 D
la dama negra no puede ser atacada,
7 T8C+ (lo mej or) R2D
y a D 5 C , seguiría T 8 R + y D 3 A.
8 T7C + (lo mej or) R3A !
Luego, 2 . P X T, es la j ugada úni­
ca para el blanco. A esto seguiría : y entonces a cualquier j ugada :
�- . . , D 5 A, amenazando T 8 A,
. . . 9 . . . . . . , T X D, y se gana en se-
ganando la dama. ¿ Cóno oponerse guida la partida.
a tal amenaza ?
1 9 Retirando la dama a 2 C , se­ Veamos ahora una com binación
guiría T 8 A + , D X T; D X D + -f- . con más variantes y más difícil por
2 9 Retirando l a dama a 3 , 4, 5 o 6 C , lo tanto.
seguiría D 8 A + , D 1 C ; y D 6 A +
ganaría en seguida. Con esto tene­ DIAGRAMA NY 131

mos que la dama no puede retirarse. Negr a s : Rnbinstein


Veamos entonces la retirada del R
a 2 C. En seguida observamos que
con D 7 R + ganamos al menos la
torre. En resumen, que no se puede
salir con el rey, y en cuanto a T 5 A,
sería mala por D X P +. ganando.
Redoblemos la atención en el aná­
lisis. La combinación del negro se
basa en la jugada T 8 A ; pero con
ello priva de defensa al P 2 C. Luego,
acaso pudiese intentarse T 5 C, y a
T 8 A, T X P + . y tratar de seguir
dando j a que. Veamos el asunto :
l . . . . . . , T X A ; 2. P X T, D 5 A ;
3. T 5 C , T 8 A ; 4 . T X P + , R 1 T ; Bla ncas : .Salwe

5. T 8 C + . R 2 T ; 6. T 7 C + ; R 3 T ;
Juega el negro. Como se ve, la.
7. T 6 C + . etc., haciendo tablas.
base de su j uego está en el avance·
Luego, a T X P, malo es contestar
del peón alfil a 7 A, con j aque des­
R 1 T. Pensemos en R 1 A : seguiría, cubierto. Pero eso no puede hacerse
5. T 8 C + . y ahora contra los j a ques
en seguida, pues si l. . . . . . , P 7 A ;
de torre hay una evolución , esca­
2. D X A , T 3 T ! ; 3. D 2 C ! , y todo
pando con el rey de esta suerte : queda defendido y e l blanco con
5. . . . . . , R 2 R ; 6. T 7 C, R 1 D; una pieza más.
7. T 8 C + . R 2 D ; 8. T 7 C + . Rubinstein a quí soluciona el asun­
R 3 A ! ; y y a no hay más j a ques de to con una brillante combinación.
torre y el j uego está ganado. Piensa : Si l. . . . . , D B R + ! ; 2. T X D,
Esta escapatoria del rey es lo que P 7 A + ; 3. D X A, P X T (D) + ;
vió el negro y lo que lP permitió 4. R 2 C , D X T + ; y evidentemente
jugar T X A. e i ni c iar es t a bonita se gana. Prima facie, la j ugada D 8 R
ganadora combi nación. parece, pues, excelente, pues el des-
64 ROBERTO G. GRAU

cubierto resulta a la vez un doble table, como hemos visto. Si 4. R 2 T,


y hace inevitable la entrada a dama sigue T 3 T +, y a 5. C 4 T o D 4 T,
del blanco. En esas circunstancias, el negro gana, según también se vio.
D 8 R no puede considerarse casi una ;. Qué otra cosa puede j ugar el negro ?
entrega de dama. Pero analicemos Tan sólo puede intentar 5. R2C ; pero
con atención. Tenemos : seguiría D 8 T + ; 6. R 2 A, D X C ;
1 . . . . . . , D 8 R + ! El blanco tiene y mate a l a siguiente . Luego, una
dos : contestaciones : 2. T X D, y vez que el blanco ej ecuta como 3�
2 . C 1 A. Tomemos la primera. Tene­ j ugada D X A, o C 3 A, su j uego
mos : l. . . . . . , D 8 R; 2 . T X D , está perdido, y como no tiene otras,
P 7 A + ; 3. D X A, P X T (D) + ; necesita rectificar su j ugada segunda
4. R 2 C , D X T ; y si 5; R 1 T, o para salvar el j uego. Si l. . . . , . .

1 C, T 8 A D + , y mate a la siguien­ D 8 R + , no puede contestar T X D.


te ; si 5. R 3 C, D 7 A + ; 6. R 3 T, Pero, ¿ qué otra cosa puede inten­
T 3 T + + ; y si 5 . R 3 T, T 3 T + ; tar ? La única posibilidad estaría en
6. R 3 C, D X C + ; 7 . R 3 A, 2. C 1 A, pero en ese caso, T 3 T + ;
T 6 T + +· 3 . R 1 C, P 7 A + ; 4. T X P (única) ,
Todo esto es inevitable si el blan­ T 8 T + + ; y si 3 , en lugar de R 1 C ,
co j uega 4. R 2 C. ; Qué otra cosa
.
el blanco j uega T 2 T, el negro con
puede hacer ? La d i s y u n t i v a es D 7 A da mate en 7 e, o, en caf;O de
4. R 2 C, o 4. C 1 A. Hemos visto la T 2 D, con D X C + + ·
primera ; veamos la segunda : 4 . C1A, Hemos analizado todas las varian­
D X C ; 5. R 2 T, T 3 T + ; 6. R 3 C, tes posibles, las que demuestran que
T 6 T + + · Luego, la salvación del el blanco no tiene réplica posible
j uego blanco, si es posible, debe es­ contra la j ugada D 8 R + de las ne­
tar en la j ugada 3 . gras que gana en tódas las variantes.
Reconstruyamos : l . . . . . , D 8 R + ;
2 . T X D, P 7 A + ; 3 . D X A, LA COMBINACION
P X T (D) + ; y 4. R 2 C, o C 1 A,
pierden. Evidentemente no hay otras Pasaremos ahora a estudiar algu­
j ugadas ; luego, debe analizarse :si no nas partidas desde el punto de vista
hay j ugada mej or que 3. D X A. de la combinación. En este estudio
Poco hay que elegir. El blanco en la nos manej aremos de manera más
tercera j ugada sólo puede efectuar razonada, mirando las cosas desde
dos movidas: 3 . D X A, y 3. C 3 A. un punto de vista menos particular,
La primera p�erde. Veamos la se­ y, por lo tanto, más provechoso para
gunda : Tenemos, l . . . . . . , D 8 R ! ; el aficionado, razón por la cual soli­
2. T X D , P7A+ : 3 . C3A. P X T (D) + ; citamos su atención sobre las pági­
4 . R 2 C, A X C + ; 5. R 2 T o R 3 T, nas que siguen.
T 3 T + ; 6. D 4 T, T X D + + · Pero
en la 4� jugada, el rey pudo ir a 2 T
en lugar de 2 C. Mas en ese caso j u­ PARTIDA .N9 10
garíamos : 4. R 2 T, T 3 T + ; 5 . C 4 T,
Ape rtura Escocesa
T X C + ; 6. D X T, D X D + ; 7. R 1 C,
T 8 A + . v ma te a la siguiente . Y si Blanca s : Negras :
5. D 4 T, T X D ; y a 6. C X T segui­
ría igual que el anterior, y a 6. R2C, B. Distl Rossipal
D 8 T + ; 7. R 2 A, D X C ; y mate a
la siguiente. Repasemos lo analiza­ 1 P4R P4R
do : a 3. C 3 A, P X T (D ) + ; 4. R 2 C, 2 C3 AR C3AD
o R 2 T. Si 4. R 2 C, el mate es inevi- 3 P4D PXP
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 65
4 C X P C X C enemiga de 3 C por medios directos
s Dxc C2R o indirectos. Si logramos que la da-
6 A4AD p3AD ma negra se alej e del dominio o fis-
7 C3A p3D calización de la diagonal 1 D 4 T D,

8 A5CR D3C podremos quizá llevar a la práctica


9 D X PD ! nuestro plan. La idea de la combi­
nación que el b l a n c o realiza es,
DIAGRAMA N9 132 pues, perfectamente lógica y fácil
para quien sepa discernir y juegue
con vistas al mate.

9 D X PC

El negro ha seguido el plan ideado


en la jugada anterior. Entregó un
peón en 3 D con el propósito de
buscar compensaciones en otro sec­
tor del tablero, y ahora quiere ex­
plotar el aparente error de las blan­
cas, reconquistando no sólo el peón,
sino ganando una pieza. La dama
ahora ataca el caballo y la torre, y
las blancas no tienen amenaza di­
Posición después de la jugada 9 de las blancas
recta de mate. Deben, pues, realizar
una j ugada complementaria de ese
Primer detalle de la combinación. plan. Como hicimos notar antes, debe
Las blancas, para una vista poco apoyarse la acción de la dama, y
afinada, han. ganado un peón, pero salta entonces a la vista la movida
en cambio el negro puede replicar T 1 D, que no sólo sustrae la torre
a su vez con D X P C, recuperando d e la acción de la dama adversaria,
no sólo el peón, sino atacando al sino que da realidad a la terrible
mismo tiempo dos piezas adversa­ amenaza de las blancas.
rias, piezas que no pueden ser de­
fendidas simultáneamente. El blanco 10 T1D !
ha realizado, pues, una combinación,
o ha cometido un error. Aparentemente, una desagradable
Pero estudiando la posición de sorpresa. La captura del caballo que
acuerdo con nuestras experiencias el blanco ha entregado en pos de su
anteriores, veremos cosas interesan­ combinación d e mate, tiene un com­
tes. Ya sabemos que el obj eto de la plemento poco agradable, base de
partida es dar mate, y para dar mate tantas sorpresas en aj edrez. El ne­
se precisa dar un j aque al rey adver­ gro da j aque, y como el j aque debe
sario no teniendo éste retirada, ya ser siempre defendido, el plan de
por estar bloqueado por sus propias dar mate ha sufrido un paréntesis
piezas, o por estar tomadas las ca­ y el blanco ha perdido una pieza.
sillas de escape por nuestras piezas. A simple vista, las consecuencias
Si pudiéramos dar un j aque en 8 D de este j aque no pueden ser más
con la dama defendida, daríamos desastrosas para el blanco. Si el rey
mate si no mediara la circunstancia se mueve, podría ser capturado el
de que la dama negra domina ese alfil de 4 A D con j aque, y una nueva
cuadro . Debemos, pues, como pri ­ pieza caería sin que la amenaza de
mera providencia, desaloj ar la" dama mate de las blancas pudiera aún ha-
66 ROBERTO G. GRAU

cerse efectiva. Otro detalle aparece, mos primero A 5 T, pero se presenta


que complica la situación. El negro la desagradable respuesta de las ne­
puede ahora continuar con A 5 C R, gras, P 3 A, que hace desaparecer la
sacando el alfil de su casilla inicial, amenaza sobre el punto 8 D (o 1 D ) ,
para defender con la torre el cuadro según de qué bando se considere al
1 D que atacan las blancas, y en el dar escape al rey.
cual esperan dar mate . Es preciso, es indispensable reali-
Para evitar que esta jugada de zar una nueva j ugada agresiva que
alfil -que anularía todos los planes se anticipe a esa j ugada liberadora
de ataque- llegue a realizarse, sería de las negras, que al hacer desapa­
necesario efectuar una movida muy recer la situación característica del
agresiva que obligara a demorar esa rey negro, daría por tierra con todos
jugada. Sería oportuno, pues, cubrir los proyectos de dar mate, y que ya
nuestro j aque atacando la dama, ya le han costado dos piezas . Profundi­
que el alfil en ningún caso puede zando el análisis, se observa que
ser debidamente apoyado. bastaría un j a que con la torre en 8 D
para dar mate, si esta pieza estuviera
11 A2D debidamente apoyada, y en ese tren
de buscar posibilidades, audaces si
Las negras deben sacar la dama se quiere, o desesperadas, dada la
de la posición actual. Ya indicaremos inferioridad de material, se puede
más adelante el valor de las piezas, observar que el alfil negro, desde 5 T
que por lógica el aficionado conoce, también puede vulnerar el cuadro
máxime después de las anteriores 8 D, base de todas las preocupaciones
experiencias, de los últimos ej em­ agresivas de las blancas, y repenti­
plos. Cómodamente pue<;Ien sustraer­ namente aparece la posibilidad de
se a la amenaza medrante D X A, una combinación definitiva.
ganando una nueva pieza.
DIAGRAMA N9 133
11 D X AR

La posición se ha aclarado un tan­


to aparentemente y el negro tiene
una amplia ventaj a material. Ha
ganado dos piezas, pero el blanco
éuenta con la amenaza de mate, en
aras de la cual ha entregado sus
fuerzas. Pero un nuevo inconvenien­
te ha surgido para dar mate. Al cu­
brir con el alfil el j aque de la dama
enemiga, se ha obstruido la acción
de apoyo que la torre ej ercía sobre
la dama, y el mate en una j ugada es
ya imposible.
No obstante, no debemos perder Posición después de lo. jugada 1 1 de las negras

las esperanzas, por un detalle fun­


damental. La posición del rey ene­ ¿ Y si entregáramos la dama en
m i go se mantiene exactamente igual. 8 D? Podríamos luego seguir con un
N o dispone de buenas casillas de doble j a que, ubicando nuestro alfil
retirada y el plan del mate es aún en 5 T y abriendo la acción de la
viable. Es necesario sacar el alfil torre sobre el rey, para que estas
para dar acción a la torre. Analiza- piezas desarrollen una acción con-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 67
j unta sobre el cuadro débil de 8 D. traernos al deseo de hacer una pe­
Surge, pues, la j ugada sorprendente queña nota a esta j ugada, que sin
y agresiva D 8 D +, que limita el duda sorprenderá al principiante.
campo de réplicas adversarias a la El blanco ha capturado un peón
más mínima expresión. La combi­ importante, pero entrega una pieza,
nación no es, pues , de análisis difí­ dado que este peón estaba defendido
cil, por cuanto el rey negro sólo por un caballo. No obstante, es una
tiene una j ugada para replicar, dada j ugada buena y perfectamente prac­
su precaria movilidad. ticable en las posiciones peculiares,
en que dos piezas adversarias se co­
12 D8D+ ! RX D locan en la misma línea, con una ca­
13 A5T+ silla entremedio, y hay un peón en
El j aque doble ha sido dado y el situación de vulnerar simultánea­
rey no tiene ningún otro recurso que mente ambos cuadros. El caballo
moverse, ante tan simultáneas agre­ puede ser capturado por el caballo,
siones. No tiene más que un a j ugada : pero al hacerlo, el blanco puede re­
volver a su mala posición anterior. plicar con P 4 D, atacando simultá­
neamente ambas piezas adversarias,
13 R1R razón por la cual recuperará una, y
A costa del sacrificio de la dama además ganará un valioso tiempo en
el desarrollo.
el blanco ha conseguido, después de
una serie de jugadas dilatorias, la DIAGRAMA N9 1 3 4
posición buscada : vulnerar simultá­
neamente con dos piezas el cuadro
8 D del adversario, tan débil, y poder
apoyar así la acción proyectada de
dar mate especulando en esa debili­
dad. Juegan, pues :
14 T 8 D mate.

PARTIDA N9 1 1

Ruy López

Blancas : Negras :

D r . Alekhine Dr. Forester


Posici ón después d e la jugaaa 6 de las blancas
1 P4R P4R
2 C3AR C3AD 6 e x e
3 A5C P3TD 7 P4D
4 A4T C3A
C3A A4A Fácilmente se observa que la com­
5
binación era perfectamente lógica y
6 C X P
j usta. Ahora el negro debe devolver
Una p equeña combinación muy la pieza capturada y el blanco ha
prácticada en numerosas aperturas. logrado abrir su juego. En realidad,
Oportunamente nos ocuparemos de mantiene el peón de ventaj a, pero
las posiciones características de do­ éste puede ser recuperad o en varias
bles ataques a piezas, y observare­ formas, entre otras, retirando el alfil
mos una serie de variantes similares a 3 D, defendiendo el caballo, o bien
a· la presente, pero no podemos sus- con D 2 R. apoyando ambas piezas
68 ROBERTO G. GRAU

atacadas, y asimismo, como lo efec­ recuperado la pieza atacada, el ca­


túa el adversario de Alekhine. ballo no tiene buenas retiradas y
está atacado. Sólo podría acudir a 5 T
7 A5C perdiendo un peón mediante A X C
Este plan no es, pues, bueno. Otra
Sacando el alfil de la amenaza y
j ugada de contraataque y de acuerdo
asimismo fij ando el caballo que apo­
con la estrategia elemental que he­
ya el peón de 4 R, que el caballo de
mos estado observando en las otras
3 A R ataca . Las negras quieren rea­
partidas sería jugar 9 . ..... , D5T ; pero
lizar un pequeño ataque que carece
a esto seguid a D X A (no D X C, a
de consistencia.
causa de D X D + ganando la dama,
8 P X C porque el caballo dama está inmo­
vilizado por la acción del alfil adver­
La pieza ha sido recuperada. sario) y si D X P A+ , R l D, ganando.
Todas estas dificultades permiten
8 C X P establecer en forma terminante que
9 D4D las j ugadas de contraataque en esta
posición son peligrosas, de posibili­
Hay dos piezas negras en el centro dades muy confusas. Debemos por
del tablero, y las blancas pueden sobre todas las cosas especular sobre
atacarlas simultáneamente. Con esta los procedimientos claros y fáciles,
j ugada el Dr. Alekhine comienza una ya que nuestra capacidad de ver y
combinación de ataque sobre el ala combinar es relativa. Apelamos en
del rey, que luego se hará evidente esta forma al último procedimiento,
para el aficionado ·principiante. y el más elemental por cierto. Vea­
Contra un ataque de esta natura­ mos si es posible cambiar una de las
leza sólo quedan pocos recursos de­ piezas atacadas por otra adversaria,
fEmsivos. Primero debe considerarse para luego retirar la pieza restante.
si las piezas atacadas pueden apo­ Bien es verdad que este cambio
yarse entre sí, o si es posible realizar hará desaparecer el ataque que el
una movida que defienda a las dos negro proyectó, pero la posición exi­
al mismo tiempo. Fácilmente se ob­ ge este pequeño sacrificio.
serva que no. El alfil corre por ca­
sillas negras y el caballo está en un
cuadro blanco ; no puede, pues, defen­ 9 e xe
derlo directamente en ningún caso. 10 P X C A4T
Vemos, pues, que estas piezas no 11 A3T
pueden apoyarse entre sí. Es me­
nester, entonces, desechar este plan y Impidiendo el enroque adversario
ver si hay alguna j ugada que pueda para · poder llevar a la práctica un
defender ambas piezas a la vez, y se ataque sobre el rey que terminará
observa rápidamente que no, por la en mate. Otra vez observaremos cla­
falta de acción de las demás piezas ramente cómo deben desarrollarse
negras. Busquemos entonces una j u­ las piezas si se desea realizar un
gada de contraataque, y observemos ataque. Lo principal es reducir o li­
P 4 C atacando el alfil. Rápidamente mitar la acción del rey adversario .
reparamos que si nosotros, contra Este movimiento es no sólo una j u­
9 . . . . . . , P 4 C D seguimos con D X A, gada de iniciativa, de ataque, sino
hacemos obligatorio continuar con que responde a un principio de re­
C X C para no perder también el ca­ ducción de agilidad del rey adver­
ballo. Contra eso podríamos seguir sario, para más ta:rde iniciar la carga
con A 3 C, y si bien las negras han final contra su posición.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 69
11 P3CD debe buscarse siempre, de ser posi­
ble, alcanzar el fin primordial de la
Vemos aquí nuevamente una j u­ lucha que es dar mate, y las blancas
gada neutra y anodina. El blanco luchan en busca de este resultado,
está atacando y el negro realiza una amparadas en la pobre acción del
pesada maniobra en 'un flanco para rey negro, qu e no puede substraerse
desarrollarse. Ante un ataque apre­ al ataque, por la acción poderosa de
miante como el que se prepara, era fiscalización de sus retiradas que
necesario tratar primordialmente de ej erce el alfil de 3 T D.
mej orar la situ ación del rey. Indu­
dablemente la posición es difícil, 13 R1D
pero era mej or j ugar P 4 C D , para 14 A6A+ !
seguir luego con P 3 D, aun perdien­ DIAGRAMA NQ 135
do un peón. El rey debe cuidarse
por sobre todas las cosas.

12 P6R!

La jugada clave del ataque. Las


blancas tratan de abrir brechas so­
bre el desguarnecido flanco rey. El
análisis no es difícil ; ni hallar la
jugada, obra de romanos. Los dos
alfiles vulneran la situación actual
del rey, inmovilizándolo. Si se logra
abrir líneas sobre el mismo, el ata­
que deb e prosperar dada su escasa
movilidad. La j ugada del texto es­
pecula en que este peón no puede Posició n después de la jugada 1 4 de las blancas

ser capturado por el P D, a causa de


la acción del alfil de 4 T D que im­ El círculo se estrecha . El rey ya
pide que este peón se mueva, pues, no tiene ninguna movida. Está en
como hemos dicho, el rey nunca posición pura de mate, pero debe-·
puede ponerse en j aque. Puede ser mas considerar los factores aj enos a
capturado por el P A R, pero enton­ su propia movilidad que pueden im­
ces las blancas podrían seguir con pedir el mate. Si bien no puede mo­
D X P C R, atacando la torre, que no verse, puede cubrir el j aque o cap­
puede moverse a causa de que siem­ turar la pieza que está dando el
pre podría ser tomada con mate. j aque.
Si el alfil moviera a 2 D seguiría
12 D3A D X A, mate. Debe, pues, desecharse
este recurso. Queda, pues, D X D ,
Las negras impiden la captura del eliminando la formidable dama blan­
peón caballo rey, pero, en cambio, ca, pero ahora surge el detalle im­
facilitan la realización de un mate, portante. Al capturar la dama blan­
especulando en la debilidad, acen­ ca, las negras deben dej ar indefensa
tuada por la movida de la dama, del la casilla 2 R, que domina con dos
peón de 2 D. piezas Alekhine. Antes las blancas
13 A X P+ pudieron jugar P 7 R + (en lugar
de 14. A 6 A + ) , ganando la dama,
Aquí también gana P X P+ , pues pues el único recurso de Forester
caería el alfil negro de 1 A D, pero habría sido D X P. Ahora, al jugar
70 ROBERTO G. GRAU

14 . . . . , D X D ; desaparece esa úni-


. . 5 P X P
ca posibilidad y el peón dará mate. 6 e >< p A2C
7 A3D P4A
14 D XD
15 P 7 R mate. Las blancas tienen mej or desarro­
llo. Todas sus piezas menores actúan
con eficacia y la situac i ón amer.aza
PARTIDA NQ 1 2
convertirse en muy agresiva. El ne­
gro, sin embargo, no se ha amilana­
Peón Dam<>. do y ha tratado de adelantarse a los
(Defensa Holandesa ) acontecimier.tos atacando primero,
pero incurre en el error de atacar
Blancas : Negr as : sin tener un buen desarrollo.
Re ti Euwe La parte vulnerable del j uego
blanco es la casilla 2 C D, por la
1 P4D P4AR acción indirecta que sobre la misma
2 P4R ej erce el alfil rey. La j ugada del
texto responde a ese plan. Se entre­
. El blanco se decide a j ugar una ga un peón, para abrir aún más la
partida de ataque ; una partida de diagonal del alfil, y dar paso a la da­
combinación. Esta entrega de peón ma sobre los cuadros 3 C D y 4 T D .
tiene por obj eto ganar algunos tiem­ A l a acción de las piezas blancas que
pos en el desarrollo; y originar un actúan en puntos dinámicos y que
j uego abierto, en el que es propicio pueden orientar su acción a cual­
el j uego de combinación. La partida quier sector del tablero, las negras
se orienta, pues , desde sus primeras replican con un plan: determinado,
j ugadas, por un norte determinado. sobre un ala del tablero.
Todo esto no tiene en realidad na­
2 P X P da que ver apél rentemente con la
3 C3AD C3AR combinación en sí, pero estamos en
el. momento de la precombinación y
El plan es muy racional. El blanco nb� interesa orientar al aficionado
ataca el peón central, que las negras sobre el desarrollo de las operacio­
han ganado. El negro lo defiende, y nes dej ando señalado el espíritu de
ambos realizan simultáneamente j u­ la lucha, para evidenciar la lógica
gadas de desarrollo. El blanco ata­ que dirige siempre el desarrollo de
cará ahora la pieza que defiende el las partidas de aj edrez.
peón, y la lucha sigue un ritmo per­
fectamente lógico. 8 P5D D3C

4 A5C P3CR Se inicia la combinación negra


5 P3AR que las blancas han facilitado con
el avance realizado en la última ju­
Es fácil observar que las blancas gada, pues han valorizado el alfil.
podrían haber recuperado el peón Ahora es cuando en realidad la par­
entregado, mediante A X C seguido tida adquiere para nosotros, desde
de C X P. Pero es claro también el punto de vista que estamos tra­
comprender que las blancas no han tando, su valor fundamental.
realizado la pequeña combinación ¿ Qué intenta el negro ? Por lo
inicial de entregar un peón para el pronto "analicemos las amenazas di­
mero hecho de recupera do, sin pena rectas. ¿ Cuáles son ? Salta a la vista
ni gloria. el ataque sobre el peón de 2 C D.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 71
¿ Qué gravedad tiene esta amenaza? a 9. 0 - O, P 5 A D ; con jaque des­
Por lo pronto el blanco observa que cubierto de la dama, ganando el al­
el negro, al capturar el peón, atacará fil. Este procedimiento no es, pues,
el caballo de 3 A D, y asimismo, lue­ bueno. El blanco ha visto que a su
go podrá hacer que el alfil de 2 C R, jugada O - O, la respuesta adver-
sacando el caballo que restringe su saria, 9 . . .. , P 5 A D +, le dej aba sin
..

acción (el de 3 A R) , actúe sobre el propia réplica satisfactoria, y busca


caballo de 3 A D o en la gran diago­ otro medio para llegar al mismo fin.
nal, secundando la acción de la dama. El negro, al tomar el P C D, ata­
La disyuntiva es ésta: O se entrega cará al caballo ; analicen:ws, pues,
el peón de 2 C D, o se defiende. Esto una jugada que apoye al caballo
es lógico y claro. Comienza ahora el para luego atacar la dama y poder
razonamiento del jugador. En pre­ iniciar el contraataque. La jugada
sencia del dilema, debe escoger, y 9. D 2 D llena ese propósito, pero
la lógica, que en aj edrez pesa en tiene u:n gran peligro. Reti analiza
forma extraordinaria, comienza a cuidadosamente y observa que dis­
fiscalizar · el análisis. El blanco tiene pone en todos los casos de una com­
todas sus piezas orientadas hacia el binación ganadora que no d etalla­
ataque ; tiene mej or desarrollo y no mos, por cuanto la propia partida es
desea resignarse a jugar una partida la mej or explicación, y se lanza en
pasiva. Las defensas que aparecen la contracombinación. Acepta el due­
no alcanzan a satisfacer. Primero, se lo planteado por el negro, confiado
observará que las jugadas de apoyo en el hecho fundamental de que tie­
del peón son todas movidas preca­ ne todas sus piezas en actividad, y
rias, que desentonan con la agresivi­ su adversario no ha desarrollado
dad y dinamismo de la dama negra, ninguna de las del ala de la dama.
que actúa sobre el peón 2 C D, e
indirectamente, por ahora, sobre la 9 D2D D X r
diagonal 2 T D-8 C R. Tanto T 1 C D,
como D 1 A, y A 1 A D, represen­ Euwe acepta el reto. Está inferior
tan jugadas de c o r t o alcance, y y confía en el ataque. Ha visto la
esclavizan una pieza importante pa­ amenaza de Reti, pero también ha
ra un pobre obj etivo. Otra jugada entrevisto una j ugada que le per­
posible, como ser C 4 T D, sería re­ mitirá, si Reti sigue el plan ideado,
plicada con D 4 T D +, y luego con ganar las dos torres. Esto es verdad,
P 4 C D. pero entretanto Reti también hace
Esto no satisface. como programa triunfar su otro plan que es hacer
al blanco, que, además, furida sus perder tiempo a la dama adversaria
pretensiones de querer jugar una para que no se produzca el desarro­
partida de ataque en el hecho de llo de las piezas del ala de la dama
tener sus piezas mej or desarrolladas. enemiga, un tanto difíciles de movi­
Comienza, en mérito de esto, el lizar. El ataque negro se desarrolla
j ugador a considerar la otra posibi­ normalmente, y el contraataque que
lidad: la entrega del peón vulnera­ el blanco está gestando, también.
do. La primera jugada que considera
es, indudablemente, el enroque cor­ 10 T1CD !
to, para replicar a D X P con C 5 C D,
a m e n a z a n d o C 7 A + y también El blanco rompe a su vez el fuego.
T 1 C D, siempre con gran ataque ; Esta jugada parece muy clara, pero
pero el negro dispone de una réplica no es así. Un jugador de mediana
que impide esa combinación, que es : fuerza habría replicado ahora con
72 ROBERTO G. GRAU

1 0 . O - O, pero Reti ha visto más y luego con A X D, simplificando el


lej os y provoca definítivamente una j uego y lleg¡mdo a un final con tres
combinación de las negras, que ha peones de ventaj a.
de significar la ganancia de las dos
torres, pero que en cambio ha de 11 C X C !
reportar la desaparición de una de
las dos piezas menores negras que Reti, más sagaz, al j ugar T 1 C D ya
actúan eficientemente. había hecho el siguiente análisis : Si
mi adversario j uega 10 . . . . . . , C X P,
10 C X P seguiré con 1 1 . C X C entregando
las dos torres, para luego continuar
DIAGRAMA N9 1311
con C 7 A + si es imprescindible, o
con una maniobra de ataque sobre
el rey enemigo que no dispondrá de
ninguna pieza menor que lo apoye.
En cambio yo lo atacaré con mi ca­
ballo de 5 D, con mi alfil de 5 C R, y
con mi poderosa dama, que actúa en
una importante columna central, es­
tando en cambio la de mi adversari o
en 1 T R, en mérito a sus capturas,
confinada. Re ti ha visto más lej os
y por lo tanto triunfa.

11
12 R2A
Posi c i ó n después de la. jugada. 10 de las negras

Obsérvese ahora la claridad del


El negro en su proceso analítico razonamiento de Reti : la falta de
de «mi j ugada, su respuesta, mi pro­ acción de las piezas negras así como
pia réplica, etc. » , ha visto menos que el dinamismo de las piezas blancas.
el blanco, y acepta el cebo tendido El ataque continúa enérgicamente,
sin alcanzar a darse cuenta de la antes que las negras se desarrollen.
verdadera magnitud del ataque que 13 A X PR P3D
Reti prepara. Ganará dos torres el
negro, pero alej ará definitivamente Dando j uego al alfil dama. Si
la dama de la acción central ; per­ 13. . . . . . , C 3 A D ; seguida A 6 D,
derá el caballo rey que cooperaba ganando con mayor facilidad que
eficazmente en la defensa, y así fa­ con la movida del texto, por la ame­
cilitará el contraataque definitivo. naza de D 2 R + , etc. Analicemos la
Desde un punto de vista más sim­ posición y se harán claras la intensi­
ple, Euwe ha analizado de la siguien­ dad del ataque y la pobreza de
te manera : Juego (; X P, y obligo a acción de las negras. Veamos, pues :
Reti a j ugar 1 1 . T X D o C X C . Si 13 . . . . . . , C 3 A D ; 14. A 6 D, ¿ qué
j u ega C X C, replico con D X T + , puede hacer el negro ? Observemos
ya que el caballo dej a d e apoyar la primero lo qu e pasaría si tratara
torre, y contra la nueva réplica de de sacar al rey de Ia mala posición
R 2 A, sigo D por la otra torre y he actual. Si, por ej emplo, 14. . . . . . ,
ganado material abundante como R 1 D ; entonces 15. D 5 C + , R 1 R ;
para triunfar. Si en cambio Reti, 1 6 . A X P + , P X A ; 17. D X P + ,
contra la jugada C X P sigue con R 1 D ; 1 8 . A 7 A mate. S i en lugar de
1 1 . T X D, entonces sigo con A X C , 14 . . . . . , R 1 D ; las negras jugaran
.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 73
14 . . . . . . , R 2 A; seguiría entre otras DIAGRAMA Ng 1 3 7

15. D 4 A R + (también g a n a r í a
e 5 e + ) , R 1 e ; 16. e 7 R + , e x e ;
17. A 4 A + , e 4 D ; 18. A x e mate.
Si el negro dej a, pues , el rey quieto
y juega 1 4. . . . . . , A 5 D + ; seguiría
15 . e X A, e X .C ; 16. D 5 e (si D 3 R,
seguiría e 3 R, con mayor resisten­
cia) , e 3 A (para evitar mate en 7 R;
ya que si 16 . . . . . . , R 2 A, las blancas
tlarían mate en dos, por medio de
D 6 A + y e 7 R o D 7 R mate, según
los casos, y si en cambio 16 . . . . . . ,
T 1 A + , seguiría 1 7 . A X T, con la
misma amenaza, y si entonces 1 7 . ..... ,
R X A ; 18. D 7 R + . seguido de e 6 A Posición después de la jugada l 6 de las negras
mate) ; 17. D 6 A, con mate inevitable.
17 D2R+ ! Abandonan.
14 AXP e3A Si 17. . . . . . , R 2 A ; s e g u i r í a
18. e 5 e + , R 1 e ; 19. e 7 R + , R l A ;
Hemos llegado a la misma posi­
20 . e x P e + , R 1 e ; 21. D 4 A + ,
ción analizada antes , pero ahora las
A 3 R ; 22. D X A mate.
negras han dado agilidad a su alfil
Si . . . . . , R 1 D ; seguiría en cambio
dama. Sin embargo, esto, con ser
este otro bonito mate : 18. A 7 A + .
plausibl�, no alcanza a evitar el
R 1 A ; 19. D 6 T mate.
mat e que Reti ha previsto.

15 A5e 1 PARTIDA N9 13

Una jugada de gran lógica. Reti Torneo de Portsmouth de 1923


ha hecho, sin duda, la siguiente re­ Zukertort ( irregular )
flexión : La única pieza que no des­
empeña un rol de gran importancia Blancas : Negras :

en los mates posibles es mi alfil de Alekhine Drewitt


3 D . En cambio, el caballo negro de­
fiende la casilla vital de 7 R, que 1 e3AR P4D
vulnera mi agresivo alfil de 6 D. 2 P4eD P3R
¿ Qué mej or entonces que anular la 3 A2e e3AR
acción de esa pieza eficaz en la de­ 4 P3TD P4A
fensa, con mi alfil, ineficaz para el 5 P X P AXP
ataque ? El mate en pocas jugadas 6 P3R 0-0
es ahora inevitable. 7 P4A e3A
8 P5D A3e
15 A2D 9 CD2D D2R
16 A X e P X A 10 A3D TlD

Si 1 6 . . . . . , A X A, el procedimien­ Todas estas movidas son previas a


to ganador es aún más rápido. Vea- la rotura de las hostilidades. Obser­
mos : 16 . . . . . . , A X A ; 17. D 3 R + , ve el aficionado estudioso que am­
R 2 A (si R 2 D, 18. D 7 R + , seguido bos jugadores están realizando movi­
de D 7 A D mate) ; 18. e 5 e +, R 1 e ; mientos preparatorios de un plan de
19. D 6 R mate. acción, y que no ponen las piezas d e
74 ROBERTO G. GRAU

sus respectivos bandos en contacto tamiento del flanco rey enemigo,


directo con las del adversario. ¿ Qué para realizar más tarde la gran com­
está intentando el blanco ? Alekhine binación que tendremos la fortuna
busca ubicar una pieza en 5 R y de analizar.
tratará de abrir las líneas sobre el
rey enemigo a sus alfiles, para j us­ 12 A1R
tificar la acción de los mismos.
¿ Qué pretende hacer el negro ? El El negro se retira. Ha efectuado el
negro está proyectando un plan a análisis y ha visto sus riesgos. Trata
base de emplazar sus piezas en el ala pues de conservar su valioso caballo
de la dama, ya que abrir líneas en en 3 A R, que le pone a cubierto de
el centro favorecería las amenazas los peligros inmediatos de una ofen­
enemigas. Conocemos el deseo de siva enemiga .
ambos adversarios. V e a m o s ahora 13 P4AR
cómo se ingen ia cada cual para el
logro de sus obj etivos. Sigue el blanco preparando el ata­
que ganador. Alekhine ha racioci­
11 0-0 A2D nado con una lógica formidable. Ha
12 C5R ! pensado sin duda así : mi j ugada
(P 4 A R) apoya al caballo de 5 R
Se inicia la ofensiva. Es é st a la
¿ cuál es la respuesta de mi enemigo ?
primera pieza blanca que busca el
Si C X C, seguiría P A X C y el
contacto con las piezas negras. El
ataque antes enunciado tendría aún
combate p r i n c i p i a recién. Hasta
más fuerza. Ha considerado, pues, la
ahora sólo hemos observado los pre­
respuesta y su propia contestación.
parativos de cada bando, para en­
Asimismo, esta j ugada da paso a la
contrarse en este momento en las
torre rey para que coopere en el
mej ores condiciones estratégicas.
ataque que se proyecta sobre el ala
¿ Qué conseguiría el blanco si el
del rey. La j ugada está animada del
negro j ugara C X C ? Observaremos
factor ya . más complej o y básico, que
más adelante una serie de partidas
luego explicaremos detalladamente:
que aclararán todas nuestras dudas.
tiene otro plan, ya que entraña una
Se verá en el transcurso de las mis­
nueva amenaza para el adversario.
mas que de la oportuna eliminación
del caballo de 3 A R depende el 13 TD1A
éxito de muchos ataques sobre el
flanco rey. El blanco tiene una po­ Sigue el negro acumulando fuer­
sición de ataque, ya que sus alfiles zas en el ala de la dama, ya que en
apuntan sobre el flanco del rey ad- el centro se encuentra el incómodo
versario. Si 12 . . . . . . , C X C ; segui- caballo que inmoviliza la s it u ació n ,
ría 13. P X C, y el caballo no tendría y en el ala del rey, las piezas blancas
otra retirada que a 1 R. En ese caso dominan.
el punto 2 T R negro qu e daría muy
débil, ya que el caballo habría de­ 14 TD1A
j ado de prestarle su apoyo y po dría
sobrevenir una maniobra a base de Esta j ugada, ¿ con qué p ropósito
P4AR-T3AR-T3TR y D5T y puede ser efectuada? N o concuerda
quizá, entremedio de ese plan, no aparentemente con las otras, ya que
podría aparecer una posición de sa­ el ataque se prepara sobre el flanco
crificio previo del alfil en 7 T. rey, pero por algo debe haber sido
Es decir, con esta movida, Alekhi­ ej ecutada. Como el ataque es muy só­
ne inicia su combinación de debili- lido en el ala del rey, el blanco pri-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 75
mero elimina todas las posibilidades podría seguirse con e 3 e, atacando
del negro del flanco dama. Es una nuevamente el indefenso alfil de 4 T
jugada que podremos llamar de �eu­ que si se retira a 2 A llevaría a la
tralización de amenazas enem1gas. misma posición de antes, y si es apo­
yado por medio de P 3 C D, con A f) C
14 C2D seguido de C X A, se llegaría a una
posición muy buena de ataque, ga­
DIAGRAMA N9 138
nándose por lo menos un peón.
Vemos, pues, cómo se ha desarro­
llado el proceso analítico del jugador
que conduce las blancas. Ahora, si
en lugar de 15 . ..... , T X C ; siguiera
P X C, hay un nuevo análisis a efec­
tu ar. Igualmente surge la jugada
P 5 A, atacando el alfil. Si esta pieza
se retira a 2 A, seguiría D 4 T ata­
cando el peón de 6 A D y del cua­
dro 7 T D. Si el alfil va a la otra ca­
silla de que dispone (4 T D) podría
continuarse con 17. e 3 e , atacándolo
nuevamente. A esto no habría otra
jugada para el negro que replegarse
Posicl6n despnés de la jugada 14 de las negras a 2 A, y entonces no es claro ver cuál
es la ventaj a material que podría re­
La situación del caballo de 5 R portar la variante. Sin embargo, pro­
molesta a las negras y algo intentan fundizando un poco, el analista ob­
con este retroceso, al sacar volunta­ serva que los peones de 3 A D y de
riamente un caballo tan bien ubicado 2 T D del enemigo están muy débi les
como el de 3 A R. ¿ Qué intenta, pues, y puede preparar una incursión so­
el negro ? Salta a la vista una j ugada bre los mismos, por medio de A 3 A,
que eliminará el caballo de 5 R, que para seguir con C 5 T y luego D 4 T D.
es P 3 A R, dando asimismo j uego al Al llegar a esta posición, el ana­
alfil de 1 R. ¿ Qué contesta Alekhine? lista cree que su posición en este
caso sería satisfactoria, como es ver..
15 e x e (3 A) dad, y debido a esto ha ej ecutado la
combinación antes comentada.
Es ésta una j ugada exéelente. Co­
mo no puede evitar la eliminación 15 TX C
del caballo de su casilla anterior,
Alekhine lo cambia por uno adver­ El negro también ha visto lo mis­
sario y prepara una combinaci ón, es­ mo que el blanco, y opta por realizar
peculando con la situación trabada de una contracombinación que no es
las piezas enemigas. Alekhine ha con­ buena. Se decide a entregar una
siderado las dos únicas réplicas ad­ pieza por tres peones, consecuente
versarias, que son : T X C o P X C. en su empeño de atacar en el flanco
Pues bien, contra T X C, ha obser­ aamc.. y de abrir líneas en el mismo.
vado que podría seguir con P 5 A,
atacando al alfil. Esta pieza debe 16 P5A C X P
moverse, ya a 2 A, a lo que podría
seguir A 5 C ganando calidad ( cam­ Los análisis progresivos de «mi ju­
bio de alfil o caballo por una torre) , gada , su respuesta, mi propia r épli­
o bien continuar con A 4 T, a lo qu e ca» , han llevado a Drewitt a la con-
76 ROBERTO G. GRAU

clusión de que sólo esta maniobra en favor del ataque que todos sabe­
de sacrificio le puede dar chances de mos ha de cristalizar pronto ? Sim­
continuar la partida. Con esta mo­ plemente por cuanto para poder
vida, ha calculado lo siguiente : He efectuarlo, esta j ugada es indispen­
comido un peón y al retomar con el sable, ya que el blanco proyecta U:n
alfil, atacaré simultáneamente dos doble sacrificio de alfiles para abrir
nuevos peones enemigos, asegurán­ totalmente la posición del rey ene­
dome, pues, la captura de uno más. migo, y entrar luego con la dama y
En síntesis, que ha cambiado tres la torr e y dar mate al desmantelado
peones por una pieza, y como sabe monarca. Uno de estos sacrificios es
que la técnica fría del valor de las sin j aque, como se verá, y de estar
piezas dice que tres peones equiva­ la torre donde estaba recién, el ne­
len a un caballo, cree haber realiza­ gro podría, mediante T X T, fij ar
do un cambio bueno, ya que por lo la dama blanca y anular el ataque.
pronto ha desbaratado las amenazas Este cambio es, pues, sólo un parén­
adversarias antes enunciadas. En tesis necesario a la gran ofensiva
cualquier caso, es evidente que ésta que sobre el desguarnecido y ataca­
es la mej or perspectiva para Drewitt. do flanco rey negro se cierne.

17 P X C AXP 19 AXT
18 T3AR !
DIAGRAMA N9 1 3 9

Alekhíne, más observador que su


adversario, ha entrevisto un detalle
que en el calor del análisis escapó al
negro. Atacados los peones de 3 R y
de 3 T D, defiende el pi"imero me­
diante una jugada de doble inten­
ción. La torre desde 3 A R apoya al
peón y asimismo amenaza cooperar
en una combinación que el blanco
ha previsto. Al comentar en la j uga­
da 10 la partida y esbozar los planes,
dij imos que al blanco le convenía
abrir brechas a sus filas sobre el
rey enemigo. El rtegro, a i efectuar su
cómbinación que creyó salvadora, o Posició n después de la jugada 1 9 de l a s negras

por lo menos la mej or, se ha visto


en la necesidad de eliminar el peón 20 AXP+ !
que estaba en 4 D de las blancas y
en esa forma el alfil de 2 C D tam ­ Se inició la combinación final. Las
bién coopera decididam ente en la blancas han capturado un peón y el
ofensiva sobre el rey enemigo . Las negro puede comer el alfil. El negro,
líneas se han abierto, y el ataque de que no desea quedar con inferiori­
sacrificio no tardará en producirse. dad material y siempre estar baj o
los fuegos del mismo ataque, opta
18 A X PT por comerse la pieza.
19 TXT!
20 RXA
¿ Por qué, preguntará el aficiona­ 21 T3T+ R1C
do, este signo de admiración a una
j ugada que nada hace directamente Unica. Si R 3 C, seguiría D 5 T + +
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 77
22 AXP! ! fusiones en el espíritu de los aficio­
nados. No obstante, señalaremos que
La clave de la combinación. Este por transposición de j ugadas se ha
segundo sacrificio del alfil es formi­ llegado a una apertura Bird que crea
dable y quita todas ] as esperanzas de siempre una dificultad : el desarrollo
una huida por vía 1 A y 1 R al rey del caballo dama. Esta pieza no pue­
negro. Esta forma de abrir las co­ de ir a 3 T, porque su radio de acción
lumnas de torre rey y caballo rey, es pequeño, ya que sólo vulnera el
cuando el adversario está enrocado, cuadro 4 A, desde donde no puede
es típica de los ataques contra el retirarse a ninguna de las casillas
enroque corto, siendo sin duda una centrales por estar todas ocupadas
de las más espectaculares. En una por peones. En 3 A D, su casilla ló­
partida j ugada entre Lasker y Bauer gica, anula la fuerza ofensiva de su
en el torneo de Amsterdam de 1889, alfil, en beneficio de la del alfil ad­
y en el de San Petersburgo de i914 versario de 2 e R, y si se j uega P 3 D,
entre N i m z o v i c h y Tarrasch, se para luego ubicar el caballo en 2 D,
produj o un sacrificio similar en su se debilita un tanto la configuración
base medular al de la presente par­ de peones centrales, y se bloquea al
tida. Observemos que para la reali­ alfil rey.
zación de la combinación el blanco Explicamos esto por cuanto la
ha considerado primero la elimina­ partida nos probará lo mismo y por­
ción del caballo de 3 A R adversa­ que toda ella gira alrededor de la
rio, luego la apertura de diagonales falta de acción de este caballo, que
para los alfiles, y más tarde, la rotu­ en cierto momento el blanco entre­
ra del frente de peones del enroque, ga tendiendo una magnífica celada.
para abrir las columnas de caballo
rey y de torre rey. 5 D1A
22 RXA Prestando apoyo al alfil, detalle
23 D4e+ R3A imprescindible en algunas variantes
posibles. Si por ej emplo las blancas
Si R 1 A, seguiría T 8 T mate . quisieran realizar una m a n i o b r a
agresiva mediante 5 . P4R, habría se-
24 D 5 e mate.
guido 5 . . . . . . , P 4 R; 6. P X P, e 5 e,
y ahora se ve que el alfil de 2 e D
PARTIDA N9 14 necesita estar apoyado, para poder
seguir con P X P sin los riesgos de
Jugada en el Torneo de Carlsbad, 1929
perder una pieza, pues el alfi� negro
Fianchetto Dama
domina indirectamente al alfil blan­
Blancas: Negras : co. Igualmente, contra 5. A 2 R, las
Nimzovich Euwe negras podrían liberar su j uego con
P 4 R; ya que contra 6. P X P, segui-
1 P3R e3AR ría 6 . . . . . , e 5 e ! ; 7. e 3 A R (no
.

2 P3eD P3eR A X e por 7. . . . . . , D 5 T + seguido


3 A2e A2e de D X A) , e 3 A D ; y siempre las
4 P4AR P3D negras podrían explotar la situación
del alfil de 2 e D adversario, reali­
La apertura efectuada por el blan­ zando combinaciones con esa base.
co responde a un principio estraté­ Por ese motivo, Nimzovich, que
gico que no detallaremos mayor­ en sus análisis ha visto que la si­
mente por escapar al obj eto de este tuación sin apoyo de su alfil dama
capítulo y no querer sembrar con- era base de varias combinaciones del
78 ROBERTO G. GRAU

enemigo, en el deseo de restar esas la otra parte del razonamiento. Euwe


posibilidades, consolida la situación ha visto la j ugada P 4 D, y la haría
del alfil. inmediatamente, a no surgir los fac­
tores negativos de la j ugada. ¿ Cuá­
5 0-0 les son ? El caballo 4 R está apoyado
6 C3AR A5C por el peón que avanza a 4 D, y si
7 A2R C3A se j uega P 4 D, esta pieza queda
8 0-0 P4R perdida. Euwe ha visto su j ugada y
9 P X P C X P la formidable réplica de su adversa­
10 P3D rio. ¿ Qué consecuencia saca de todo
esto ? Pues muy simple; piénsela el
DIAGRAMA N9 1 4 0 aficionado .sin seguir más adelante y
por lógica la encontrará. Para avan­
zar el peón es preciso sacar el ca­
ballo, ya que si se pierde un tiempo,
Nimzovich j ugará P 4 R, y el plan
de continuar con P 4 D habrá fra­
casado. Si es posible capturar una
pieza enemiga con nuestro caballo
de 4 R, luego podremos continuar en
seguida con P 4 D. Salta a la vista
entonces la j ugada C X C +, que
además tiene la ventaj a de se'r con
j aque, lo que obliga a la inmediata
captura de la pieza .
El proceso analítico del negro se
ha extendido. Ha debido ver la j uga-
Posiciñn después de la ju g ad a 10 de las blancas
da, la respuesta, y la réplica nuestra,
salvando en ese análisis un acci­
En este momento el blanco debió
dente táctico que· impedía la realiza­
j ugar C 3 A D. No es posible demorar
ción de un plan. Juega, pues, Euwe:
tantas jugadas el desarrollo de una
pieza, no sólo por lo que significa su 10 CXC+!
falta de cooperación en la lucha ge­ 11 AXC A X A
neral , sino por cuanto traba la acción
de otras, también valiosas. Veremos Una j ugada intermedia que favo­
cómo explota Euwe esa deficiencia. rece el plan general.
El razonamiento de Euwe es muy
claro y lógico : «Mi adversario, al 12 TXA P4D!
avanzar el peón dama, ha dej ado sin 13 DlA C5C
el apoyo de un peón el de 3 R. ESto 14 A X A R X A
es una debilidad. Ahora bien ; si mi 15 P 3TR C4R
adversario logra j ugar P 4 R, este 16 T3C P4AR
peón débil se convertirá en una ca­
dena de peones muy sólidamente Una nueva pieza se opone al avan­
apoyada entre sí. ¿ Cómo hacer para ce del peón rey blanco, y las negras
evitar este avance? Es evidente que han logrado crear, mediante el pro­
la j ugada P 4 D impide el avance, ceso analítico que antes describirnos,
ya que, de hacerlo, el blanco perde­ una definitiva preocupación para las
ría un peón » . blancas en el peón de 3 R. Como tam­
Indudablemente, si esto impide un bién escapa al obj eto de este capítulo
mal debe hacerse, pero ahora surge el estu.dio de las debilidades estra-
TRATADO GENERAu DE AJEDREZ 79
tégicas, sólo esbozamos el problema necesaria la cooperación de alguna
de la debilidad para que cuando otra de sus piezas para impedirlo, o
volvamos sobre él, el aficionado que sacar provecho de esa deficiencia .
haya. seguido este curso de enseñan- Si fuera posible ubicar una torre en
za conozca su existencia. 1 A D sin estar el peón negro de
2 A D, el plan sería realizable, y en
17 D4A D3A! ! mérito a este a n á l i s i s p r o f u n d o
-que n o detallamos antes a l j ugar
Euwe sigue razonando lógicamen­ 17 . . . . . . , D 3 A ! !, para no confundir
te. Pongámonos en la si tuación de al lector principiante- Euwe reali­
él, e intentemos imaginar ese razo­ zó esa j ugada que coronamos con
namiento. «El caballo dama de Nim­ dos signos de admiración, por sus
zovich no ha salido de su casilla de múltiples obj etivos : aparentemente
origen. La d i a g o n a l central está ataca la torre enemiga, pero en rea­
abierta y la dama, desde 3 A, ataca lidad invita al adversario a realizar
indirectamente esa torre, pues el ca­ una maniobra ganándole un peón,
ballo de 4 R, que restringe su ac­ pero que le permitirá abrir la co­
ción, puede de un solo :;alto ubicarse lumna A D, estratégicamente valio­
en 6 A R dando j aque, y si bien el sa en esta posición.
blanco puede capturarlo, yo replico
con D X T, ganando calidad y ame­ 19 TD 1 AD
nazando s eriamente el caballo in­ 20 D X P D5T
móvil de las blancas . »
Esta j ugada es buena, pero aun
18 P4D había otra mej or para explotar la
famosa deficiencia estratégica de la
Anulando todas las amenazas del posición blanca : el caballo dama.
negro, pero se continúa benefician­ Euwe pudo j ugar 20 . . . . . . , D 3 D ;
do el plan de Euwe de la j ugada 1 0 . a tacando igualmente la torre, pero
Al avanzar e l peón dama, e l peón con mayores amenazas. Si a esto hu­
rey queda para siempre confinado biera seguido 2 1 . T 3 A, T X P A y
en 3 R, ya que ha perdido el punto las blancas no podrían continuar con
de apoyo para avanzar eventual­ C3T, atacando la torre, por la acción
mente a 4 R. Ahora sería fácil para de la dama de 3D que toma ese cua­
el negro acumular en un final, so­ dro. Era, pues, más consecuente que
bre él, las piezas ofensivas. la del texto con el plan de anular
18 C2A definitivamente la acción del caballo.
19 D XPAD Las blancas habrían seguido enton­
ces con 22. T 2 A, a lo que las ne.e;ras
Nimzovich ha caído en una ce­ ganarían mediante T B A + ; 23. T 1 A
lada estratégica, pero bien es cierto (única) , D3R ! , amenazando D X PR,
que no tenía nada mej or que hacer. que no puede ser evitado. Si 24. T X T,
En un final estaría perdido, y arries­ D X P + ; 25. R 2 T, D X T ; seguido
ga el todo por el todo. Euwe ha j u­ de D 7 C, ganando ; siempre en mé­
gado tod a la partida · sin perder de rito a la mala situación del caballo.
vista la falla original del planteo
adversario, que ya indicamos : la 21 R2T P5A
falta de acción del caballo de dama
enemigo. Ha visto que una vez avan­ Es ésta una partida típica de com­
zado el peón dama, esta pieza podría b i n a c i ó n , como las anteriormente
entrar en acción por vía 3AD o 2D, descriptas, pero que termina en una
y entonces ha comprendido que er�:� c e l a d a m a g i s t r a l , con la que el
80 ROBERTO G. GRAU

blanco se salva de una situación debió j ugar 2 3 . . . . . . , D X P ; ata­


desesperada. cando el caballo. Si 24. T X C + ,
T X T ; 25. D X T, D 4 R + (las ne­
22 T3A P X P gras, para ganar, deben, como se ve,
.
_
23 e3A ! ! ? entregar una pieza en lugar de cap­
turar la que se le ofreció espontá­
El golpe de i n g e n i o ; la celada neamente) ; 26. R I C, P 7 R ; 27. T I R,
magnífica . Esta jugada no salva la T 8 A + ! ; 28. T X T, D 6 R + ; 29. T 2 A,
partida, pero ofrece una irresistible P 8 R + (D) ganando fácilmente.
tentación para el negro, que dej a de Si en cambio j uegan 24 . T D I A R,
ganar el encuentro, consecuente con D 4 R + ; 25. R l T, T 2 A ; 26. T X P R,
su plan de c;apturar el caballo ad­ D X C ! ; 27. T X D, T X D, ganando
¡ersario, que ahora generosamente la pieza sin los r.iesgos de la varian­
;e ofrece a su voracidad. te del texto.
Como se ve, la celada no es ele­
DIAGRAMA NQ 141
mental, ni mucho menos. Hemos
buscado expresamente una celada
de este tipo para comentar, ya que
damos en otra parte de este mismo
volumen diagramas con celadas ele­
mentales. A menudo, la celada es
tan profunda que se confunde coh Ja
combinación, pero existe la varia­
ción fundamental d e que la celada
siempre tiene una falla, que puede
ocasionar la derrota.
Nimzovich, que se ha visto per­
dido, apeló al mej or de los recursos.
Ha debido hacer un doble razona­
miento. Primero, el de índole psico­
Posici ó n después de la. juga.da. 23 de Ja.s bla.ncas lógica: sabe que su adversario tiene
la vista fij a en el caballo dama in­
23 movilizado, y que ha orientado toda
su combinación alrededor de esa
El error. La excesiva gula de los pieza. La ofrece, seguro de que aquél
aj edrecistas es la causa del éxito de no se resignará fácilmente a dej ar
innumerables celadas. Contribuye al de capturar la pieza por la que tan­
éxito de las m ismas, en muchas oca­ tas maniobras complej as ha venido
siones, otro factor poderoso, que es realizando .
la -falta de tiempo para meditar las El otro aspecto es el de la dificul­
réplicas de que se dispone en los tad de las variantes del plan gana­
torneos. En éstos, el aj edrez tiene dor. Las hemos detallado ya, y habrá
una cortapisa, que es el límite del observado el aficionado que encierra
tiempo para pensar, lo que j ustifica sutilezas que bien pueden escapar al
muchos de los errores que En algu­ análisis mental del más acabado de
nas partidas observan y observarán los maestros, y en vista de ello, se
los aficionados principiantes. decide a ensayar el recurso salvador.
Ya veremos por qué causas pierde El plan de Nimzovich es j ugar rápi­
esta j ugad a. Lo que interesa -ahora damente T D 1 A R, para especular
es saber cómo podía gan ar el negro, sobre la situación del caballo de
y lo mostraremos : en lugar de T X C , 2 A R del enemigo. Otro j ugador me-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 81
nos hábil habría tratado de explo- 30. D 4 A + , R 4 T ; 3 1 . T 1 e, con
tar esto sin sacrificar el caballo, j u- mate inevitable. Si P 3 T R para evi­
gando, por ej emplo, e 3 T, lo que tar D 5 C mate, seguiría D 4 e mate,
habría casi obligado al negro a re- pues el peón habría quitado al rey
plicar D X P D, o también P 7 A, que la casilla de escape de 3 T
son variantes gan·a doras. Al ubicar
el caballo en 3 A D tienta al rival, EJERCICIOS PARA EL DESARROLLO
y asimismo resta algo de vigor a la DE LA VISION MEDIATA
j ugada D X P D, que ya dej a de ata­
car la torre de 1 T D, y toma el cua­ Con lo que hemos visto basta para
dro 7 R, impidiendo el avance del observar cuáles son los ·fundamentos
peón. Es, pues, mej or, y crea mayor de la facultad de ·combinar. Dada
número de perspectivas. una posición el j ugador supone una
jugada, y, procediendo mentalmente
TDlAR como si estuviera hecha, medita so­
24 P7R
bre las contestaciones del adversa­
El peón en que confía Euwe para rio. Si ataca, piensa cómo podrá de­
ganar a pesar de todo. fenderse su rival . Si se defiende,
piensa qué jugadas puede intentar
TX e+ su contrincante para reforzar su ata­
25 TXT
26 nx T+ !
que. Una vez localizadas las respues­
tas (o la respuesta , en el caso de
La j ugada ganadora. Mala habría que haya una única o evidentemente
sido la aparente j ugada T X T +. a mej or que las demás) , empieza a
causa de 26 . . . . . . , R l e ! ; 27. T7e + , pensar cuáles serían sus posibilida­
R 1 T ; �anando, por l a amenaza d e
des en tal posición, para determinar
una jugada propia, y así -sucesiva­
D 6 e + seguido d e P 8 R ( D ) mate.
Esta j uga da, en cambio, permite al mente, hasta llegar, tras 2, 3 o más
jugadas -rechazando unas movidas
blanco realizar una instructiva ma­
y aceptando otras- a una posición
niobra que conduce al negro a una
satisfactoria. Pero para eso debe te­
posición de mate inevitable, a pesar
ner la facultad de poder considerar
del famoso peón de 7 R y la ame­
una posición posible como si real­
naza tardía de D 6 e + ·
mente estuviese en el tablero, de­
26 R3T lante de sus oj os.
E1 j ugador mira el tablero ; pero
Si R 1 A, seguiría D 8 A mate. evoluciona con las piezas, previendo
j ugadas, y deb e ser capaz de retener
27 D8A+ claramente la posición resultante y
de pensar sobre ella cual si estuviese
Euwe abandonó por la siguiente efectivamente dada sobre el tablero.
amenaza : Si 27 . . . . . . . R 4 e ; segui- Esa posición posible puede tener,
ría : 28. D 6 A + , R 4 T ; 29. P 4 e + , con la posición real de las piezas, el
D X P ; 30. P X D + , R X P ; 3 1 . T4A+, cambio mínimo de que una pieza se
y luego T 5 T mate. Si en lugar de haya trasladado y ocupe otra casilla
27. . . . . . , R 4 e; las negras jugaran de la que, en el momento, está ocu­
27. . . . . . , R 4 T; el plan sería el mis- pando ; pero puede también haber
mo, pero con una trasposición de j u­ muchos cambios. De más está decir
gadas : primero 28. P 4 e + . D X P que cuantos más cambios sufre la
(si R 4 e, seguiría 29. D 4 A mate) ; posición actual, más difícil :es ver
29. P X D + . R X P (si R 4 T ; con claridad la posición resultante
3 0 . D 6 T + . seguido de T 4 A mate) ; de esos cambios ; pero en todo case
82 ROBERTO G. GRAU

no hay posibilidad de combinar si no mo lograr que la visión sea bien


se puede considerar las posiciones nítida y la fij ación de las posiciones
posibles como si fuesen actuales y intermedias y finales, bien clara .
verlas claramente como 'tales. 29 Una vez que el aficionado se
Para ello es menester, desde lue­ sienta dueño de un regular dominio
go, ej ercitarse (y hay ej ercicios muy de esta visión futura del j uego, será
sencillos que desarrgllarán la capa­ bueno que emprenda otros ej ercicios
cidad de ver y de retener las posi­ más complej os, así :
ciones futuras) . Tome la posición de los diagramas
Aquellos aficionados que tengan de las partidas que más adelante se
interés en progresar rápidamente y dan (de la N9 15 a la N9 1 1 4� y po­
quieran aumentar su capacidad de niendo en el tablero la posición se­
ver, harán bien en efectuar los si­ ñalada en ellos trate, sin mover las
guientes ej ercicios, que les serán de piezas, por el solo cálculo mental,
grandes y fructíferos resultados. de descubrir cuál es el procedimien­
to para ganar o para dar el mate que
Ejercicios : se anuncia, e n el número de jugadas
qu� se indica, si es que hubiere tales
19 Reprodúzcanse partidas en el indicaciones. Efectúe mentalmente
tablero. Elíj ase cualquiera -empié­ sus j ugadas, las respuestas adversa­
cese por la primera de este libro, por rias y sus propias réplicas, hasta
ej emplo- y una vez puesta la posi­ encontrar la solución, sin mover las
ción inicial en el tablero, léanse dos piezas. Después, revísese el resul­
j ugadas. (Ej . : P 4 R, P 4 R ; A 4 A, tado obtenido con la continuación
C 3 A D) y sin efectuar esas j ugadas efectiva de la partida.
váyase fij ando mentalmente el pro­ Este ej ercicio tiene sobre el ante­
ceso de esas dos j ugadas (dos j uga­ rior una gran ventaj a. En aquéllos
das y dos contestaciones) y trate de era mera reproducción de j ugadas ;
verse, bien claramente, la posición en éste es menester crear y laborar
resultante después de efectuadas sobre posici ones posibles. Realmente
esas movidas. Háganse después en la primera serie de ej ercicios han
el tablero y léanse otras dos j ugadas sido a modo de entrenamiento para
blancas con sus respectivas contes­ poder emprender con éxito estos
taciones, y ej ecúteselas mentalmen­ otros, que son los realmente valiosos.
te, fij ando siempre, claramente, la 39 Reforzará los efectos de estos
posición resultante, y así, de dos en ej ercicios la solución de los 50 fina­
dos 'j ugadas, hasta terminar la par­ les de mate que daremos al final de
tida. Después de efectuado est e ej er­ este mismo capítulo.
cicio con 10 o 15 partidas, hasta que
Es éste un punto que requiere sin­
no ofrezca ninguna dificultad, ero­
gular empeño del aficionado, que
préndase la misma tarea con otras
debe, por la práctica y el ej ercicio,
partidas ; pero considerando las j u­
gadas de tres en tres. Léanse tres acostumbrar a su mente a moverse
j ugadas y e f e c t ú e s e mentalmente ágil men te en posiciones futuras, po­
ese proceso, sin mover las piezas, y sibles, y ver en ellas con clarida d
procurando ver bien clara la posi­ como si estuviesen presentes ante
ción. Una vez tomada buena práctica, sus oj os.
iníciese la reproducción de otras 10 o Pero no queremos pasar adelante
15 partidas de 4 en 4 j ugadas y de sin advertir al aficionado contra un
5 en 5 j ugadas, procurando no tanto error en el que fácilmente puede
aumentar e l número de j ugadas co- incurrir al encarar sus partidas.
TRATADO GENERAL DE AJE�REZ 83"
El caso de la combinación es un DESARROLLAR EL JUEGO
caso excepcional en aj edrez, y el es­ Denomínase de esta manera a la
quema de razonamiento que le es acción de poner · en actividad las
propio sólo puede emplearse en esos piezas en las primeras j ugadas. Las
casos excepcionales. El aficionado, piezas (en particular los caballos,
descuidando este p r i n c i p i o , puede los alfiles y la dama) , cuando ocupan
incurrir en el error de querer con­ sus casillas de origen se dice que no
siderar todas las posiciones como si están desarrolladas, pues no ej ercen
fuesen de combinación, con lo que mayor acción sobre el juego enemi­
recarga su trabaj o de cerebración go. En las primeras j ugadas se trata
en forma excesiva y sin provecho. de hacerles ocupar casillas desde las
También es perj udicial pretender cuales ej erzan una acción más efec­
analizar hasta los detalles de posicio­ tiva. E's o es desarrollar las piezas o
nes excesivamente c w n plej as, pues ­ desarrollar el j uego.
esa tarea insumiría mucho tiempo y
exigiría un desgaste excesivo para
cerebros no muy acostumbrados a la PRIMER JUGADOR

tarea de combinar. La posición ideal


es siempre el j usto medio. El afi­ Llámase así al que tiene la salida,
cionado d-ebe forzar su atención un es decir, al que conduce las piezas
poco y combinar hasta donde empie­ blancas.
ce a sentir dificultades. Pero no debe
proseguir análisis turbios e inciertos. SEGUNDO JUGADOR
Cuando sient e que, yendo de j ugada
en j ugada, va perdiendo seguridad El que no tiene la salida, o sea el
en la posición del j uego, mej or es que conduce las piezas negras.
que suspenda sus búsquedas, y que
recuerde que vale más ver dos j u­ «SORTEAR LOS COLORES» O
gadas claras y bien fij adas, que « S O R TEAR EL JUEGO»
avanzar con el análisis 5 o 6 juga­
das en forma nebulosa e incierta, Cuando dos j ugadores se disponen
pues esto fatiga y es fuente de erro­ a jugar se acostumbra a decidir por
res sin cuento . la suerte quién tendrá la salida. Para
ello uno de los jugadores (es co­
rrecto que el más j oven ceda esta
LEXICO COMUN función al de más edad) oculta al
azar un peón blanco en una mano
SALIDA
y uno negro en la otra, dando a ele­
gir los puños cerrados al contrario,
a quien le corresponderán las pie­
Llámase así al privilegio de efec­ zas del color del peón que hubiera
tuar la primera j ugada, prerrogativa en la mano elegida.
que, por convención del j uego, per­
tenece al blanco. La salida significa APERTURA
una ventaj a, pues da al blanco un
tiempo más para el d esarrollo de sus Es la primera parte de la partida,
piezas y sus ataques. Por esta razón en la cual ambos adversarios desarro­
se acostumbra a alternar los colores, llan sus piezas disponiéndolas para
de modo que el jugador que lleva el ataque y la defensa. Estas opera­
en una partida las blancas, lleve en ciones preliminares, en las cuales se
la siguiente las negras y así sucesi­ luch a por conseguir una disposición
vamente. de piezas bien sólida que asegure las
84 ROBERTO G. GRAU

DIAGRAMA NQ 142
mayores chances para el desarrollo
Mate en dos jugadas
ulterior de la partida, comprenden,
a· veces, 6 o 7 jugadas y, a veces, 10,
12 o aun más.

MEDIO JUEGO

Es la faz que en la partida sigue a


la apertura. En ella cada partida
a d o p t.a su propia fisonomía, y en
base a la posición obtenida en la
apertura se lucha para ganar la par­
tida dando mate al adversario, obte­
niendo ventaj a material ganadora o
conduciendo el juego a una de las
posiciones simplificadas que la teo­
ría ha establecido como finales ga­
nadores . Si esto no es posible, se
lucha, al menos, para no perder o 11 n 6 e+
no arribar a un final perdido. 12 AX P ++

PARTIDA NQ 16
FINAL
Berlinesa
Ultima faz de la partida, que se
Blancas : Negras:
produce cuando, no obteniéndose de­
N. N . N. N.
cisión en el medio juego, se llega a
una posición simplificada (con pocas 1 P 4R P4R
piezas) y cuya conducción cae den­ 2 A4A C 3 AR
tro de la teoría de los finales, que es 3 P 4D P 3 AD
la parte más fundamental del j uego. 4 PXP C XP
5 C2R C XP A
6 0-0 C XD?
DIAGRAMA N9 143
TERCERA PARTE

100 PARTIDAS INSTRUCTIVAS


Mate en dos jugadas

PARTIDA NC? 15

Defensa Holandesa

Blancas: Negras:

L. Palau J.Nollmann

1 P 4D P 4A R
2 P4R P XP
3 C 3 AD C 3AR
4 A5 C R P3 D
5 P 3A PXP
6 CXP A5 C
7 A3 D C D2D
Posición después de la Jurada 6 de las necras
8 D2 R P 3A
9 C4R ex e 7 AX P + R2R
10 DX C AX C ? 8 A5 C ++
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 85
PARTIDA N 9 17 13 P 3 D? D X PD
Ruy López 14 Pxe A2R
Blancas: Negras: 15 D X T A 5 T ++
Berger X. X.
PARTIDA N9 19
1 P4R P4R Gambito Danés
2 e3AD e3AD Blancas: Negras:
3 e3AR P3D A. C. Essery F. H. Warren
4 A5e A5e
5 C5 D eR2 R 1 P 4R P4R
6 P3A P 3 TD 2 P4D P X P
7 A4T P 4 CD 3 P3AD PXP
8 A3e e4T 4 A4AD P3D
9 e x P R. A XD ? 5 e x P e3AR
10 e 6 A + P x e 6 C3 A A5e
11 A XP + + 7 0-0 e3A
8 A5eR
18
e4R
PARTIDA N9 9 eR x e A XD
Defensa Filidor
DIAGRAMA NC? 145
Blancas: Negras: Mate en dos jugadas
J. de Rodzynski A Alekhine

1 P4R P4R
2 e3AR e3AD
3 A4A P3D
4 P3A A5e
5 D3e D2D
6 e 5C e3T
7 A X P+ e x A
8 e xe D xe
9 D X P R2D
10 D X T D5AD
11 P3A
DIAGRAMA NC? 144

Posición después de la jugada 9 de las negras

10 AX P+ R2R
11 e5D++

PARTIDA N9 20
Gambito Evans
Blancas: Negras:
P. Thyrion X. X.

1 P4R P4 R
2 e3AR A4AD
3 A4AD C3 A D
4 P4eD AXP
5 P3A A4A
Posición después de la jugada 11 de las blancas
6 0-0 P3D
11 A X P 7 D3e D 2 R?
12 P X A e5D 8 P4D P X P
86 ROBERTO G. GRAU

9 PXP A 3 CD 3 P 4D P XP
10 P5R PXP 4 A 4 AD A 5 C D-t-
11 A3TD DlD? 5 P 3 AD PXP
12 AXP + R2D 6 PXP A 4 TD
13 D 6 R +· + 7 A3TD P 3D
PARTIDA N<? 21
8 P5R PXP
9 D3 C D C3TR
Ruy López 10 0-0 P 3 A R?
Blancas: Negras: 11 T 1 D A 2D
Zukertort Anderssen
12 A 6 R C 1 CD
13 T X A C XT
1 P4R P4R
2 C3AR C3 AD DIAGRAMA NQ 147
3 A5C C R2R Mate en tres jugadas

4 P3TD .P 3 D
5 P4D A2D
6 0-0 C3CR
7 C5CR P3TR
8 CXP RXC
9 D 4 AD + R2R
10 D5T A1R
11 A5CR+ P XA
DIAGRAMA NQ 146
Mate en tres juga,das

Posición después ele la jugada 13 de las negras

14 A 7 A R + C XA
15 D 6 R + D2 R
1 6 DXD++

PARTIDA N<? 23
Contragambito del centro

Blancas: Negras:
Posición después de la jugada 11 de las negras Schallopp X. X.

12 DX P + R 2D 1 P4R P 4D
13 D5 A R+ R2R 2 PXP C3AR
14 D 6 R + + 3 P4 AD P 3 AD
4 P 4 TD A 2D
PARTIDA N<? 22 5 P XP C XP
Gambito Escocés 6 D 3 CD C5D
Blancas: Negras:
7 D3 AD P4R
X. X.
8 P4AR A 5 CD
9 D3 D
Aspa
A4AR
1 P4R P4R 10 D 3 C R C5R
2 C3AR C 3 AD 11 D XP
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ· 87
DIAGRAMA N9 148
8 A7 A+ R2R
Mate en tres jugadas
9 Dxe+ RXD
Io e 5 D+ R4R
II e3AR+ RXP
I2 C3A+ +

PARTIDA N9 25
Gambito Allgaier

Blancas: Negras:
R. Marriott G. Mills-Palmer

I P4R P4R
2 P4AR PXP
3 e3AR P4eR
4 P4TR P5e
5 e5 e P3TR
6 exP Rxe
7 P4 D P4D
II e7 AD+
8 AXP PXP
12 R2R D6D+
9 A4A+ R2e
I3 RXD e6eR++
IO A 5 R+ e3A
I1 TIA A2R
PARTIDA N9 24
12 D2R T1R
Defensa Filidor e3A
I3 e2D
Blancas: Negras: I4 0-0-0 exP
N. N. N. N. I5 DXPR e3A-
16 A3AD TIA
I P4R P4R 17 A3D T2A
2 e3AR P3D
DIAGRAMA NQ 150
3 A4A P4AR
4 P4D e3AR
5 e3A PXPD
6 DXP A2D
7 e 5 eR C3A
DIAGRAMA NQ 149
Mate en cinco jugadas

Posición después de la jugada 17 de las negras

18 D7 T+ RIA
I9 D 8 T+ e1 e
20 D7 e+ R1R
21 DXT+ R2D
22 A 5 A+ R3D
Posición después de la jugada 7 de las negras 23 C 4R++
88 ROBERTO G. GRAU

PAR'TI,DA N«? 26 9 P3R P 5 CR


Gambito Rosentreter 10 A4T P X C
Blancas: Negras:
11 A X D P7A+
12 R2 R A5C+
Mackenzie Thompson
13 R3 D C 5 C +­
1 P4R P 4R 14 RX C ? P 4 A ++
2 P4AR P X P
3 C 3 AR P4CR PARTIDA N«? 28
4 P4D P5CR Ponziani
5 C5 R D 5 T R+
6 R2 D D 7 A R+ Blancas: Negras:
7 R3 A C3AD O. Blumenthal Amateur
8 P 3 TD P3D
ex e
1 P 4R P 4R
9 P X C
10
2 C 3 AR C3AD
A3D T1 C D 3 P3AD C3A
11 T1AR D X PD+ 4 P4D C X PR
12 BX D 5 P5D C1C
DIAGRAMA N9 151 6 A3D C4A
Mate en tres jugadas 7 C X P D 2 R?
8 0-0 D3D
9 A 5 CR D X P
10 T 1 R C3R
11 C X P A T1 C
DIAGRAMA N9 152

Posición después de la jugada 12 de las blancas

12 A 2 C R+

P 4 A R+ +
13 P5R A X P+
14 R4 R
PARTIDA N«? 27
Bird
12 A6C D X D
Blancas: Negras: 13 C6D+ +
L. Fries C. Schlechter

1 P4AR P 4R PARTIDA N«? 29


2 PX P C3 A D Gambito del centro
3 C 3 AR P 3D Blancas: Negras:
X. X.
4 PX P A XP
Potter
5 P4D C3A
6 A5C P 3 TR 1 P4R P 4R
7 A4T P4C 2 P4D P X P
8 A 2A C5 R 3 A4AD P4AD
89
4 C 3AR
5 0-0
6 P3A
7 T1 R

cxc
8 P5R'
9
10 A5 C D+

A2R
TlA

PARTIDA NO. 31
Berlinesa

Blancas: Negras:
N. N. N. N.

1 P4R
2 A4A
PARTIDA NI? 30 3 P4D
Ruy López 4 P5R
5 D2R
Blancas: Negras: 6 C 3AR
Bird Steinitz 7 0-0

l P4R P4R
2 C 3AR C 3AD
3 A5 C C 3A
4 P4D PXP
5 P5R C 5R

ex e
6 C XP A2R
7 0-0
8 DX C C 4A
9 P4AR P3 C D
10 P5A C 6C
11 D 4R CXT
1 2 P6A A4A-+
13 Rl T T lCD
14 P6R Tl C
15 DXP T1 A
16 p XPA+ TXP
90 ROBERTO G. GRAU

8 A5 e R P3A 5 PXP exP


9 PXP DXD 6 A3T D2R
10 P7A+ + 7 0-0 A5e
8 P4D Axe
PARTIDA N 9 32 9 DXA PXP
e ontragambito Falkbeer 10 e3A exPA
Negras:
11 P6D AXP
Blancas:
12 DXPeD TlD
Anderssen Schallopp
13 e 5D AX p -t­
1 p4R P4R 14 RXA DXA
2 P4AR P4D 15 TD1 A P6D
3 e3AR PDXP 16 P3e C3A
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4 exP A3D DIAGRAMA NQ157

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5 A4AD Axe

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DIAGRAMA NQ 156

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Mate en dos jugadas

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de la j ogada 16 de las negras

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PARTIDA NO 34

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Peón Dama

Blancas: Negras:
- de la jugad
Posición de spues - a 12 de las negras W. Winter M. Romi

13 DX p + ex n 1 P4D e 3 AR
14 AxP ++ 2 P 4 AD P3R
3 e 3 AR P3eD
PARTIDA N9 33 4 P3eR A2e
Gambito Evans 5 A2e P4AD
Blancas: Negras:
6 P5D P XP
7 e4T e3T
F. Deacon Steinitz
8 PXP P3eR
1 P4R P4R 9 C 3 AD A2e
2 e 3 AR C3AD 1o e5 e n P3D
3 A4 A A4 A 11 A4 A AlAR
4 P4eD P4D l2 D4T D2D
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 91
DIAGRAMA NQ 158
9 A x e TX A
Mate en cuatro jugadas
10 0 - 0 D1R
11 e 5 e R Axe
12 A X A A3R
13 e 5 D P 3 TR
(Véase el diagrama anterior)

14 P4A ! D2 D
15 P X P+ R1 R
16 C 7A + D XC
17 D X A+ Abandonan.

PARTIDA N9 36
Gambito Evans

Blancas: Negras:
Steinitz E. Pilhal

1 P4R P4R
13 A3T D X A 2 e 3 AR e3AD
14 e X PD+ R2 R 3 A4AD A4AD
15 e X A e5eD? 4 P 4 eD A X Pe
16 A 6 D +·+ 5 P3AD A4TD
6 0-0 C 3 AR
PARTIDA N 9 35 7 P 4D P X P
Defensa Siciliana 8 A3TD P3D
Blancas: Negras: 9 P5R P X PR
Morphy Journoud
10 D 3 C D2D
11 T 1 R D 4 AR
1 P 4R P 4A D 12 A 5 C D C2D
2 P4D P X P 13 D 5 D A X P?
3 e 3 AR P4 R 14 C X A P x e
4 A4AD A2R
5
15 C X P e 2R
P3A P3D
DIAGRAMA NQ 160
6 D3e P X P
7 A X P+ R1 A
8 en X P e 3 AD
DIAGRAMA NQ 159

16 e x e D XD
17 e 6 A R+ R ...
?osición después de la jugada 13 de las negras 18 A X e ++
92 ROBERTO G · GRAU

PARTIDA NC? 37 5 e5R C3AR


Defensa Petroff 6 A4A P4D
7 PX p A3D


Blancas:
8 P4D e4T
Griffith
e 3 AD D2R
1
P4R 1 A5 e + R1 D
2
e 3 AR 11 0-0 AXC
3
P4D 12 p XA DXPT
4
P5R 1 3 TX p exT
5
A2R 14 AXe P6e
6
DXP 15 D 3 A T1 e
7
e 3 AD

9
DIAGRAMA NI? 162
8
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M ate en se· jugadas

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10 e5AR

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Posición desp ues .
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15 de las negras
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16 p 6R PXP
1 7 AXPe D4e

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18 D 7 A P4R
DXT+ DXD
20 A4T+
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Y mate a 1a siguiente.

PARTI DA No 3
9
Contragambit o Falkbeer
.

Blancas: Negras:
Aficionado Janowski

PARTIDA NC? 38 1 P 4R P4R


Gambito K'Ieseritzky 2 P4AR P4D
3 e3AR PDXP
Blancas: Negras:
4 exP A4AD
Steinitz Belaieff
5 e 3 AD e3AR


1 P4R P4R 6 D2R e3A
2 P4AR PXP e XP A ? D2R
.
3 e 3 AR P4eR eXT e5D
4 P4TR P5eR 9 D1 D
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 93
DIAGRAMA NQ 163
8 T 1D D2R
9 A 4 AD CD 2 D
10 0-0 AXC
11 D X A CX P
12 T X C ! DXA
13 D 3 D C3D
1 4 T X P AD T 1D
15 P 4 AR P X P
16 T 1 R + R1A
(Véase el diagrama anterior)

17 DXC+ T XD
18 T X P+ R1C
19 T 8 R mate

PARTIDA N9 41
Gambito Escocés
9 C 6 AR +!
Blancas: Negras:
10 P xe P X P+
Lichtenhein Morphy
11 A2R P 7 AR +
12 R1A A6 TR+ + 1 P 4R P 4R
2 C 3 AR C3AD
PARTIDA N9 40 3 P 4D P X P
4 A 4 AD C3A
Defensa Filidor
5 P 5R P 4D
Blancas: Negras:
H. Christoffersen
6 A 5 CD C5R
D. Lower 7 CX P A2D
1 P 4R P 4R 8 exe P XC
9 A3 D A 4 AD
2 C 3 AD C 3 AR
10 AXC D5 T!
3 C 3 AR P 3D
4 P 4D A5C 11 D2R PXA
12 A3R A 5 CR
5 P X P AX C
13 D4A AXA
6 DXA P X P
14 P 3 CR D1D
7 A 5 CR A5C
15 P XA
DIAGRAMA NQ 164
Mate en tres jugadas DIAGRAMA NQ 165

Posición después de la jugada i6 de las negras Posición después de la jugada 15 d e las blancas
94 ROBERTO G. GRAU

15 D8D+ PARTIDA NC? 43


16 R2A D6A+ Gambito Cunningbam
17 R1e A6T Blancas: Negras:
18 D X PAD + R1A
19
N. N. Mongredien
D XT+ R2R
1 P4R P4R
Las blancas abandonan, pues el 2 P4AR P X P
mate es inevitable. 3 e3AR A2R
4 A 4AD A5TR+
PARTIDA NC? 42
5 exA Dxe +
Gambito Muzio
6 R1A e3AR
Blancas: Negras: 7 D3AR e3AD
C. Schlechter Dr. H. 8 P3D ? e 5D
9 D 1D e5e
1 P 4R P4R e6R+
10 D2D
2 P4AR PXP 11 R1e
3 e3AR P4eR
DIAGRAMA NC? 167
4 A4A P5e
5 0-0 Pxe
6 A X P+ RXA
7 D X P A3T
8 P4D P3D
9 A X P A X A
10 D X A + e3A
11 P 5 R P X P
12 P X P A3R
13 e 3 A e3A
14 T D 1 D D2R
15 e 4 R TD1AR
16 e xc D4A+
17 R 1 T R2R
DIAGRA.!vt:A NQ 166

11 e6AR+
12 Pxe D 4C R +
13 R2A D7eR+
.1 4 R1R D XT+
15 R2A D 8 A R ++
PARTIDA NC? 44
Gambito Kieseritzky

Blancas: Negras:
Rosanes Anderssen

1 P4R P4 R
2 P4AR P X P
3 e3AR P4eR
P 5 e R.
Posición después de la jugada ·17 de las negra•
4 P4TR
18 D4TR D X PR 5 e5R e 3 AR
19 e8e+ ! R1R 6 A 4A P4D
20 T8D+ exT 7 P X P A3D
21 D7R+ + 8 P 4D e 4T
TRATADO GENEBAL DE AJEDREZ 95
9 A5 e + p 3A
JO P X p P X P
1 1 e X P AD e x e
12 A X C + R 1A
13 A X T e 6 e '.
14 T 2 T A4A R
15 A 5 D R2e
16 e 3 A T1R+
17 R 2 A D3 eD
18 e 4 T D3 T
19 e 3 A A4 R
20 P 4 T

Negras:
X. X.

1 P 4R P4R
2 P 4A R P X P
3 e 3AR P4eR
4 A 4 AD P5eR
5 e 5R D5 T R +
6 R 1A e 3AR
7 AX P+ R 1D
8 P 4D e x P
9 D2 R C6eR+
10 P x e DX T +
11 R 2A P X P+
12 R X p D X A?
96 ROBERTO G. GRAU

1 0 :R" i '.A
9

1 1 PAXe
C6AR
C6CR
DBR+ +
t 4
5
6
A4AD
C5C
e Xp A
A4A
e3T
exe
: ARTIDA N• 47
7
8
A Xe +
D5 T +
RXA
P3e
efensa Escocesa 9 DX A P4D
Blancas: Negras: 10 PXP T1 R+
Maczusky Kolisch
1l R1 A T4R
12 P4AD D5T
1 p 4R P4R 13 e2D A 6 T'
2 e3AR e 3 AD 14 n3T TD1R
3 P4D PXP 15 p XA T 6R
4 exP D5TR 16 p X T TXP
5 e3AD A 5·eD 17 e3A
6 D3D e3AR
7 exe PDXC
8 A2D AXC
9 AXA CX p
10 D4D D2R
11 0 - 0 -O D4CR+
12 P4AR DX p +
13 A2D D5CR

ad as
jug
DIAGRAMA NC? 171

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Mate en tres


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13 de las negras PARTIDA N9 49

14 D8D -L RX D Defensa Filidor

15 A5eR
16 T8D+ t R lR Blancas·.
pablo Morphy
Negras·.
Duque de B runswic k
Y Co de I sonard
n
PARTIDA N9 48
1 o Escocés
Gamb·t 1 P4R P4R
Negras:
2 e3AR P3D
Blancas:
3 P4D A5e
Amateur Roffer
4 p XP AXC
1 P4R P4R 5 DXA PXP
2 e3AR C3AD 6 A4AD C3AR
3 P4D PXP 7 D3eD D2R
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 97
8 e3A D P 3A DIAGRAMA N<? 174

9 A5 e R P 4eD ?
DIAGRAMA N<? 173

Posición después de la. jugada 13 de las negras

17 D8D+ AXD
Posición después de la jugada 9 de las negras 18 T 8 R+ +
10 e xP Px e
PARTIDA N<? 51
11 A X P+ eD2D
12 0-0-0 T1 D Defensa Caro-Kann
13 Txe TX T
14 T1D D 3R Blancas: Negras:

15 A X T+ e xT Re ti Tartakower
16 D8e+ exD 1 P 4R P3A D
17 T 8D++ 2 P4D P4D
3 e3A D P XP
PARTIDA N<? 50 4 exP e3AR
Defensa Francesa
5 D3D P 4 R?
6 PXP D4T+
7 A2D D X PR
8 0-0-0
Blancas: Negras:
Nimzovich A l ap in e x e?
1 P 4R P3R DIAGRAMA NQ 175
2 P4D P4D Mate en tres jugadas

3 e3AD e 3 AR
4 P X P CX P
5 e 3 l\ P4AD
6 e >•. e ! D xe
7 A ·3R P X P
8 exP P3TD
9 A 2R D XP
10 A 3 .'\ D3e
11 D 2D P 4R
12 0-0-0 Pxe
13 A X PD C3A
(Véase el diagrama siguiente)

14 A 6 AR D X A
15 T R1 R + A2R
16 A XC+ R1 A
98 ROBERTO G. GRA U

9 D8D + RXD 3 P4D PXP


1 0 A5C + R2A 4 CXP D5T
11 A8D++ 5 C5C DXPR +
6 A3R A5C+
PARTIDA N9 52 7 C2 D AXC+
8 DXA RlD
9 0-0-0
Gambito Steiaitz
D3R
Blancas: Negras:
X. X.
10 A4AR P3D
Blackburne
11 AXP PXA
1 P4R P4R 12 CXP DXPTD
2 C3AD C3AD DIAGRAMA NO 177
3 P4AR PXP Mate en cinco jugadas
4 P4D P4D
5 AXP PXP
6 P5D D3AR
7 D2D CD2 R
8 P6D C3CR
9 C5D DXPC
10 cxP+ RlD
11 T1D T1CD
12 P7D A 5CD
DIAGRAMA NQ 176

PARTIDA N9 54
Apertura Ruy Lo, pez

Blancas: Negras:
Wolbtecht Alderson
P XC
R XA 1 P4R P4R
R3.A 2 C3AR C3AD
AXD 3 A5C C3A
4 0-0 CXP
5 P4D P4D
PARTIDA N9 53 6 CXP A2 D
Gambito Eseoeés 7 CXP Rxc
Blancas: Negras: 8 D5T+ R3R
Grimshaw Steinitz 9 C3A ex e
10 PXC P3CR
1 P4R P4R 11 T 1 R + R2A
C3AR C3AD 12 DXPD R2C
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 99
13 A5e A2R 4 A4A P5e
14 T X A+ e X T 5 0-0 Pxe
DIAGRAMA N9 178 6 A X P+ R XA
Mate en cinco jugadas 7 D X P D3A
8 P4D D X P+
9 A3R D3A
10 e 3 A e2R
11 A X P A P3D
12 D 5 T + R2e
( Véast: el diagrama anterior)

13 A6T+ R1e
14 T X D e3e
15 D5D+ A3R
16 D X A+ +

PARTIDA NI? 56
Gambito Ailgaier

Posición después de la jugada 14 de las negras


Blancas: Negras:
15 D5R+ R2A X. X. M. Ch. A. Maurian
16 A4A+ A3R
17 A X A+ R1R 1 P4R P4R
18 D XT+ e1e 2 P4AR P XP
19 D X e ++ 3 e3AR P4eR
4 P4TR P5eR
PARTIDA NC? 55 5 e5eR P3TR
6 exP Rxe
Gambito Muzio
7 P4D P3D
Blancas: Negras: 8 AX P e3AD
W. W. Joung F. J. Marshall 9 A4AD+ R2e
1 P4R P4R 10 0-0 D X P?
2 P4AR P X P 11 D3D e3AR
3 e3AR P4eR 12 P5R e4TR
13 A3eR
DIAGRAMA N9 179

Mate en cuatro jugadas DIAGRAMA NQ 180

Posición después de la jugada 12 de las negras


lOO ROBERTO G •. GRAU

13 D 2R PARTIDA N<? 58
14 A 4 T R D 1R Berlinesa
15 A 6 R + exA Blancas: Negras:
16 PX e++
Kolich (sin C D ) M . F.

1 P 4R P4R
PARTIDA N<? 57 2 A4A P4CD
Gambito Kieseritzky 3 AXP P4AR
4 PXP e3AR
B•ancas: Negras: 5 P 4 eR A2 e
Steinitz Dr. Wilson 6 e3AR A3D
7 P3TR e3A
1 P 4R P4R 8 P3D e5D
2 P 4 AR PXP 9 ex e AXT
3 e 3 AR P4 eR 10 e6R D1e
4 P 4 TR P5 eR 11 ex PC+ R 1A
5 e5R e3AR 12 A4AD! RXC
6 A 4A P4D
A 3D
DIAGRAMA NQ 182
7 PXP
8 P 4D e4T
9 A5 e+ R1A
10 0-0 DXP
11 AXP P6 e
12 A6T+ R1 e
13 T3A D 7T+
14 R 1A D8T-r
15 R2R DXP+
16 R3R P3AR
17 A4AD PXC
DIAGRAMA NQ 181

Mate en cuatro jugadas

13 A6T+ RXA
14 D2D+ R2C
15 n5e+ R1A
16 D X e·+ R1R
17 A7 A + R1A
18 A6 e + R1C
19 D 7A + +

PARTIDA N<? 59
Defensa India

Blancas: Negras:
Posición después de la jugada 17 de las negras
Luis Palau Te-Kolste

18 T8A + AXT 1 e3AR e3AR


19 P6D + D4D 2 P4D P3 eR
20 AXD + A3R 3 e3A P4D
21 AXA+ + 4 A4A C4T
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ

5 A5R p 3 AR
6 A3 e C XA
7 PT x e A2 e
8 P 3R P 3A
9 A3D P 4R

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10 T Xp R 2A
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DIAGRAMA


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11 RX A
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12 eX P +
13 D5T + R3A
14 DXP + 1 P4R
R2A
2 e3AD
15 DXA + Ab andonan.
3 P4AR
4 e3AR
PARTIDA No· 60
Defensa d e 1os dos eaballos
5 P4TR
6 e5CR

Ppe. de Mingrelia
Blancas: Negras: 7 ex P
X. X. 8 P4D
9 AXP
1 P4R P4R
2 e3AR e3AD
3 A4AD e3AR
4 P4D PXP
5 0-0 ex P
6 T lR P4D
7 AXP DXA
8 e3AD D5AD
9 T x e+ A3 R
10 A5 eR A4AD
11 e2D D3T
12 e3 eD A3 e
13 e 5n P3T
14 e5AD D4 eD
15 T XA + R1 A
16 e 7D+ R1 e
17 D4 eR P 4 TR
102 ROBERTO G . GRAu

10 A 4 A D -l- R3 e PARTIDA NQ 63

11 P5 R A4AR Apertura Vl"e nesa


R2 T
.

12 P5 TR+'
D2D
Blancas: Negras:
13 A3D
e X pD
Kürshner S. Tarrasch
14 DxPe
1 P4R P4R
15 p 6 eR+
(Véase el d"wgrama ant e,zor)

AX D

2 e3AD C3AD
16 P X A + + 3 P3CR e3AR
4 A2 C A4A
5 P3D P3 T D
6 P4A P3D
PARTIDA NQ 62 7 P5A P3eR
8 P4CR P4 T R
Gambito Allga1er
9 A5e C5D
.

Blancas: Negras:
10 e5D rxc
L. P. Rees
11 AXD e6R
H. Erskine
12 D2 D C5D X P­


1 P4R P4R 13 R2 R e5D+
P4AR PXP 14 R2 A exP+
C3AR P4eR 15 R3e?
4 P4 T R P5CR
5 C5e P3 T R
6 ex P Rx c
7 P4D P4D
8 AXP PXP
9 A4A + R3e
1o e3A A2 e
1l P5 T + R2 T
12 e ·v P DXP
]3
· /'-.
A3D A4A

PARTIDA NQ 64
Apertura G"IUOCO Piano

Blancas: Negras:
Marshall Burn

1 P4R P1R.
AXC 2 C3AR e 3AIJ
AXD 3 A4AD A4AD
4 P3AD e3AR
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 103
5 P 4D PXP 8 C6D + R 1D
6 PXP A5CD + 9 D 8R + R2 A
7 Rl A CXPR 10 DXA + RXC
8 P5D C2 R 11 T 1D C 3T
9 D4D C3AR 12 DXT R2A
10 A5CR C3CR 13 D XPT A5C+
11 CD2 D P3TR 14 R2 R D XP +
12 T 1R + Rl A 15 R 3A
13 A3D A2R
DIAGRAMA N9 189
14 AX C3C PTXA
15 C5 R PXA
••• 11
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16 CXPC + R2 A
TXA + RXC
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17
18 D3D + R 3T
lB P4TR P5CR

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20 P5TR CXPT
21 D5A

DIAGRAMA N9 188 M�� • • •


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Posición después de la Jurada US. de las blancas

• ·�·�·4 15 D 4 A R+
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•••• 1 7 R4T D4C +

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18 R3T
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D4 T+ +
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Posición después de la Jurada 21 .de las blancas
PARTIDA N9 66
Gambito del Alfil del Rey

P3CR Blancas : Negras:


Bird
21
22 T X C + PXT Aficionado

P4 R
23 D 6A + +
1 P 4R
PARTI DA N9 65
2 P 4 AR P XP
3 A 4A D D 5 TR+
Apertura Holandesa
4 R1A P 3D
Blancas: Negras: 5 D 3A R C 3A D
X. X. Steinitz 6 P 3C R D 3A R
7 DX P C5D
1 P4D P4AR 8 A 3D P4TR
2 P4R PXP 9 P 3A D C 3R
3 C 3A D C 3A R 10 D X D cx n
4 A5CR P 3A 11 R2C P5TR
5 AXC P RXA 12 A 2A D P6TR+
6 C X P D 3C 13 CX P TX C
7 D2 R D XP C 14 RXT
104 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 190 7 A4A+ P4D
Las negras dan mate en cuatro jugadas
8 AXP + R2C
9 P4D
¡.jt.éiJ • C3AR

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1 0 C3A A5C

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11&�1 �//�
11 ADX P CXA

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12 PXC DX PD
13 0-0
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AX C

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14 A5R+ RlC
15 D3D AX P--
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1 7 D4A+ R2T

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18 T 7A + R3C
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19 T 7C + R4A

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, 20 TIA + R5R
21 A3A+ R6R
Posición después ole la jugada 14 de las blancas
22 T 7R+ +

¡> ARTIDA N9 68
14 C5AR+
15 R4T C 7CR+
Apertura Berlinesa
16 R5C C2 TR+
1 7 R5T P3CR++ Blancas: Negras:
M. Richardson X. X.

PARTIDA N9 67 1 P4R P4R


Gambito Allgaier 2 A4A C3AR
3 C3AR CXP
Blancas: Negras:
4 C3AD CXPA?
Gurousoff Bihn A4AD+
5 RXC
1 P4R P4R 6 P4D PXP
2 P4AR PXP 7 TlR+ RlA
3 C3AR P4CR f! C4R A3CD
4 P4TR P5C 9 D3D P4D
5 C5C P3TR 10 D3TD + RlC
6 CXP RXC 11 AXP DX A
DIAGRAMA N9 191 DIAGRAMA N9 192

Mate en cinco jugada• Mate en cuatro jugadas

Pollrión después de la jugada 17 de las negras


TRATADO GENERAL DE AJEDREz 105
12 C 6 AR+ Px e PARTIDA NO 70
13 D 8AR+ RXD Gambito K"Ieseritzky
14
15
A 6 TR
T 8R+ t R1 C Blancas:
Morphy
Negras:
Lord Lyttelton

1 p 4R P4R
2 P4AR PXP
PARTIDA N9 69 3 e3AR P4CR
G ambito Ha mpe-Allgaier 4 P4TR P5 e
5 e5R P3D
Blancas: Negras: 6 exP e A2R
L. Van VI"1et Amateur 7 P4D AXP+
8 e2A AX e+
1 P4R 9 RXA e3AR .
2 e3AD 10 e3AD D2R
3 P'4AR 11 AX p ex P +?.
4 e3A 12 ex e Dx e
5 P4TR

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DIAGRAMA NO. 194

Wt"'"'
6 e5 eR
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8 P4D
9 AXP
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10 exP
11 A4A
12 0-0
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13 P x e
14 D3D
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Posición despa§s de la jugada 12 de las negras

13 A5 e + ' R1 A
14 A 6 T+. R:!. e
15 T5T A.d.-<'-
A

16 D2D A3 e
17 T1 Ryganan.

PARTIDA N.o 71

:
Gambit del Caballo del Rey

Blanca : Negras:
Morphy Meek

1 P4R P4R'
2 P4AR PXP
R1 T 3 e3AR P4 eR
D XD 4 A4A A2 e
5 P4TR P5 e
106 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 19G
6
e5e e3TR
Mate en tres jugadas
7
P4 D P3AR
8
AXP Pxe
9 AXPe A3A
10 D2 D AXA
11 PX A e2A
12 AX e+ RXA
13 D 4A+ R1C
14 0-0 D 2R
15 e3AD P3A
16 T D 1 R P3D

DIAGRAMA N9 195

Posición después de la jugada 1l d e las negras

12 T 1 R + R1 A
13 P XP + R1 e
14 P X T (D) + +

PARTIDA NQ 73
Gambito del Rey declinado

Blancas: Negras:
Chigorin Martínez

1 P4R P4R
2 P4AR A4A
17 e5 D Pxe 3 C3AR P3D
18 PXP 4 e3AD P3TD

Las negras abandonan, pues el


5 A4A C3AD

mate es inevitable.
6 P3D A5CR
7 P3TR AXC
DIAGRAMA N9 197

PARTIDA NQ 72 Mate en cuatro jugadas

Defensa de los dos Caballos

Blancas: Negras:
Andrews X. X.

1 P4R P4R
2 e3AR e3AD
3 A4A D e3AR
4 P4 D PXP
5 0-0 A2R
6 exP exe
7 nxe P3D
8 P4AR P3e D ?
9 P5R P4 D
10 A5e D + A2 D
11 Pxe A4A D
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 107
8 DXA e5D 14 D2R A 3D
9 D3e exP+ 15 ex Pe R2D
10 R1D ex T 16 n 4e+ RlD
11 PXP PXP 17 e7 A + nxe
12 T 1A e3A 18 A5e+ A 2R ?
13 D X Pe R2D (Véase. el diagrama anterior)

14 T XC A 3D 19 e6 R + R1 A
15 A5eR D1 R 20 e5A + R1e
16 e5 D T R1 e 21 e 7 u+ R1 A
(Véase e l diagrama anterior) 22 e 6 e+ R1 e
17 T X P + R1 A 23 D8A + TX D
18 T X P + R1 e 24 e 7 n + --+-
19 T X P+ R1 A
20 e 6e+ + PARTIDA N<? 75
Defensa de los dos Caballos

PARTIDA N<? 74 Blancas: Negras:


Defensa de los dos Caballos Morphy P. Domínguez

Blancas: · Negras: 1 P4R P4R


Morphy Aficionado 2 e3AR e3 A D
3 A4A e3 A
1 P4R P4R 4 P4D PX P
2 e3AR e3AD 5 0-0 A4 A
3 A4A e3A 6 P5R e5R

P X P (al p.)
4 P4D PXP 7 A5D P4.A
5 0-0 exP 8 e X P (6 A)
6 T 1R P4D 9 A5e A2R
7 AX P DXA 10 A5exe AXA
8 e3A D4 TR 11 T 1 R+ e2R
9 exe A 3R 12 e5R A XC
10 en 5e A5CD 13 D5 T + P3e
11 T XA+ PX T 14 DXA T1A
12 e X PR D 2A 15 e2D P3A
13 eR5e D2R

Mate en cinco jugadas


DIAGRAMA N9 199
DIAGRAMA N9 198
108 ROBERTO G. GRAU

16 C4R P3D 4 P4D CXPR


17 CXP+ R2D 5 P5D C2R
1 8 A6R+ R2A 6 CXP C3C
19 CXA+ D3D 7 A3D CXPAR
20 DXDt-+ 8 AXC! CXD
PARTIDA NC? 76 DIAGRAMA NQ 201

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Gambito Allgaier

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Mate en cinco jugadas

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Blancas: Negras:

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1P 4R P4R
2P 4AR PXP
3C3AR P4CR
4P4TR P5C • -�11 •
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A4AD
P4TR
C3TR • •••
7P 4D
8 AXP
P3AR
Pxc • 151 • •
9 PXP C2AR
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10 P 6CR C4CR
11 D2D CXP �"'""� ��� • 0-n,m�

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DIAGRAMA NQ 200 Posición después de la jugada 8 de las negras

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9 AXP+ R2R

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10 A5_C+ R3D
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11 C4A+ R4A
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13 A3R+ +
CX P C

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PARTIDA NC? 78

�� Contragambito Falkbeer

•••• Blancas: Negras:

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� W. Cook
�//� �//�
C. D. Locock

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1 P4R P4R
.. 2 P4AR P 4D
Posición después de la jugada 11 de las negras 3 C3AR PXPR
12 A7AR+ R2R 4 CX P A3R
13 A5CR+ CXA 5 P4D C3AR
14 DXC+ R3D 6 C3AD A5CD
15 D5AD+ + 7 A2R C4D
8 0-0 ex e
PARTIDA NC? 77 9 PXC AXP A
Ponziani 10 A3R AXT
Blancas: Negras:
11 P 5A AlA
Bachmann Kunshmann
12 A5C+ P 3Á
13 CXP AR RXC
1 P4R P 4R 14 D5T+ R1 A
2 C3AR C3AD 15 P 6A PXP
3 P3A C3A 16 A4AD D2D
DE AJEDREZ 109


6 C X PA RX C
D 3AR+ R 3R
C 3A D
9 0-0
C D 2R
P3A D
10 T1 R A2D

12 T X p
11 P 4 D R 3D
C 3C R
13 C X C cx-T
14 P X C + R4A
(Véase el 11.zagrama anteriorJ
15 P 4 C D + RXA
16 D 3D + +

PARTIDA NQ 80
,

cas:
Gambito Escoces

Blan Negras:
A. Fritz X.X.

1 P4R P4R
2 C 3A R C 3A D
3 P4D CXP
4 CXP C 3R
5 A4AD P 3A R
PARTIDA NQ 79
7 C X PC
6 D 5TR + P 3C R
Ataque Fegatello C 2C R
BIancas: DIAGRAMA NQ 204

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Mate en siete J u�adas

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3 A4AD
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espues de la Jul'ada 7 de las nel'ras

A7AR+
8 RXA

Í
9
C 5R R 3R

11 C 4 A D +
10 D 7 A R 3D


R4A

"t+
2 D 5D + R 5C
13 P 3TD R 5T
14 P3C D
110 ROBERTO G• GRAU
PARTIDA NQ 81 5 AX p + RXA
Gambito Evans 6 e5R + R3R
8lancas: 7 DX p + Rx e
8 P4D + RXPD
9
Steinitz
P4 eD
1 P4 R
e3A R
� A4A
4 P4 eD
5 P3A
6 0-0
7 A3T
8 P4D
9 D3 e
10 pXp
11 T 1 R-+
12 p XA.

PARTIDA NQ 83
Defensa de los dos Caballos

Blancas. Negras:
Morphy Amateur

1 P4R P4 R
2 e3A R C3AD
3 A4A e3A
4 P4D PXP
5 e5 e P4D
6 p Xp ex P
PARTIDA NO. 82 7 0-0 A2 R
8 ex P Rx e
9 D3A;+-
Gambito Greco - Colli
R3R
Blancas: Negras:
10 e 3A Px e
Spencer X. X. e4R
11 T 1 R
12 A4A -t-
·.

1 P4R P4 R A3D
A X e4R
��
2 P4A R PXP AXA
3 e3A R P4 eR T X A+ RXT
4 A4AD P 5 eR 15 T 1 R+ R5D
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 111
16 A Xe T1A 4 0-0 exP
17 D3D + R4A 5 T1R e3D
18 P4e + RXP 6 e3.L'... ex A
DIAGRAMA NI? 207
7 ex P c n xc
8 TXC + A 2R
(Véase el diagrama anterior-)
Mate en cuatro jugadas

9 e5D 0-0
10 ex A R1 T
11 D5T P3D
12 DXPT + RXD
13 T5 T + +

PARTIDA N9 85
Ruy López

Blancas: Negras:
Dr. Em. Lasker X. X.

Posición después de l a jugada 18 de las negras


1 P 4R P4R
2 e3AR e3AD
19 D4D + R6 T 3 A5eD C3 AR
20 D5A + R7 e 4 0-0 exP
21 n 5e + RXP ,5 T1R e3D
22 D2R+ + 6 C 3AD CXA
7 exP e n xe
rARTIDA N9 84 8 T xe+ A2R
Ruy López 9 e5D 0-0
10 ex A + R1 T
Blancas: Negras:
11 D5 T R P3eR
Lasker N. N. 12 D 6 TR P3D
1 P4R P4 R
DIAGRAMA N9 209
2 e3A R e3AD
3 A5e e3A

DIAGRAMA N9 208

13 T 5 T R PX T
Posición después de la jugada 8 de las negras 1 4 D 6 AR + +
112 ROBERTO G. GRAU
PARTIDA N9 86 DIAGRAM.A NQ 2 1 1

Bird

Blancas: Negras:
Bird X. X.

P4AR
1 P4D
P3R
2 P4AD
C 3AR
3 P3R
4
P3 CD C 3AD
A2 C D
5 C3AR
A3D
6 A2R
7
P3TD 0-0
0-0
8 P3 C D
9 D1 R A2 C D
10 D4TR P3 C R
11 C 5 C R P4TR Posición detipués de l a jugada 1 0 de las blancas

12 P4 C R CXP
10 PXA
DIAGRAMA NQ 210 11 CXD A5 C R
12 D2D C5D
13 C3A C 6 A+
14 PX C AXP
Abandonan.

PARTIDA. N9 88
Ruy López

Blancas: Negras:
K. Mayet A. Anderssen

1 P4R P4R
2 C 3AR C 3AD
3 A5C A4A
4 P3A C 3A
Posición después de la Jugada 12 de las negras
5 AX C PDXA
13 DXP DIAGRAMA NQ �12
14 A7TR++ Mate en cinco jugadas

PARTIDA N9 87
Giuoco Piano

Blancas: Negras:
N. N. Capablanca

1
P4R P4R
2
C 3AR C3AD
A4A
3 A4A
P3D
4 P3D
0-0
5 C 3A
A5 C R
6 P3TR
7
A4T P4C R
8
A3 C P4TR
9 C XP C P5T
Posición después de la jugada 12 de ·Jas negras
10 C XP
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 113
6 0-0 A5 e R 17 DXP+ TXD
7 P3TR P4TR 18 T8R+ +
8 PXA? PXP
9 e xP P6C PARTIDA NC? 90
10 P4D CXP Giuoco Piano
11 D4C AXP BlanMs: Negras:
12 DXe AXP+ N. N. N. N.
(Véase el diagrama anterior)

13 TX A 1 P4R P4R
D8D+ 2 e 3AR e3AD
14 D1 R DXD 3 A4A A4A
15 T1 A T8T+ 4 P3D e R2R
16 RXT DXT+ + 5 e 5e 0-0
PARTIDA NC? 89
6 D5T P3TR
Giuoco Piano (Ataque 1\Iüller)
7 CXPA D1 R
DIAGRAMA N9 214
ju�adas
Blancas: Negras:
Mate en tres
C. V. Loye F. V. Saemisch

1 P4R P4R
2 C3AR e 3AD
3 A4A A4A
4 P3A e 3A
5 P4D PXP
6 PXP A5 e +
7 e 3A CXPR
8 0-0 Axe
9 P5D A3A
10 T1 R 0-0
11 TX e e 2R
12 P6D PXP
13 DXP C4A
14 D5D P3D
15 e 5e Axe
16 AXA DXA? 8 exPT+ R1 T
9 e 7A+ R1 e
DIAGRAMA N9 213
10 D8T+ +
Mate en dos jugadas

PARTIDA NC? 91
Ruy López

Blancas: Negras:
Tarrasch N. N.

1 P4R P4R
2 e 3AR e 3AD
3 A5C P3D
4 P4D A2D
5 e3A e R2R
6 A4AD PXP
7 eXP P3 e R
8 A5eR A2 e
9 e 5D! Axe?
'Posición después de la jugada 16 de las negras 10 DXA 0-0
1 14 ROBERTO G. GRA U
DIAGRAMA NQ 2 15
9 e5 R 0-0
Mate en cuatro jugadas
10 A 6A AXA
11 exA D1 R
12 e x A+ nxc
13 exP D5R
14 e x e+ Pxe
15 A6 T D X Pe?
(Véase el diagrama antc1 ior J

1 6 D3A DXD
17 T 1 C+ R lT
18 A7e+ R 1C
1 9 AXP+ D5e
20 TXD++
PARTIDA NQ 93
Defensa Francesa
Blancas: Negras:
C. Schlechter S. A. Wolf
11 e 6A + R·1 T
12 e4e + ex n 1 P4 R P3R
13 A 6 A+ R 1e 2 P4D P4D
14 e6 T + + 3 e3AD e3AR
4 AD5e A 2R
PARTIDA NQ 92
5 Axe AXA
Gambito de Dama declinado
6 e3A 0-0
Blancas: Negras: 7 P5 R A2R
W. B. Beckwith C. R. Town 8 A 3D A2D
9 P4 T R P3AR
1 P4D P4D
10 e5eD Pxe
2 P4AD P3 R
3 e3AD e3A R DIAGRAMA NQ 217

4 A5e CD2D
5 P3R A2 R
6 e3A P3eD
7 PXP PXP
8 A�e A2e
DIAGRAMA NQ 2 16

Posición después de la jugada 10 de las ne¡p

11 A XP + R XA
12 PX P + R 1e
13 T 8 T+ R 2A
14 D5 T + P3C
15 D7T + R1 R
16 DX P+ +
TRATADO GEN�RAL DE AJEDREZ 115
PARTIDA N9 94 8 P5R D3eD
Berlinesa 9 D3AD e2R
Blancas: Negras:
10 A4A 0-0

P X P (al p.)
11 0-0 P4D
Staunton X. X.
12 DXP
1 P4R P4R 13 C2D A4A
2 A4AD A4AD 14 TD 1 D P3AD
3 P4eD A X Pe 15 C4R D2A
4 P4AR PXP 16 e3e T1 D
5 e3AR P3D
6
DIAGRAMA NQ 2 1 9
P3AD A4AD
7 P4D A3eD
8 AD X P e3AR
9 D3D 0-0
10 P3TR exPR
11 Dxe T1R
12 A5R PXA
13 0-0 PXP
14 A X P+ RXA
DIAGRAMA NQ 218

Mate en dos jugadas

Posición después de la jugada 16 d e las nerras:

17 e5 T con mate inevitable.


PARTIDA N9 96
Gambito Danés
Blancas: Negras:
D. Tarrasch X. X.

1 P4R P4R
2 P4D PXP
3 P3AD D2R
Posición después de la jugada 14 de
DIAGRAMA NQ 220
las negras

15 e5eR + R1 e
1 6 D X PT + +
PARTIDA N9 95
Escocesa

Blancas: Negras:
Ed. Anderssen N. Vernlund

1 P4R P4R
2 e3AR e3AD
3 P4D PXP
4 exP A4A
5 A3R exe
6 A XC AXA
7 DXA D3A Posición después de 1.� jugada 13 de las negras
116 ROBERTO G. GRA U

4 P3A R P4D 12 e5 eR e3T R


5 DXP e3AD 13 D 5T R D1 R
6 A5eD PXP 14 eXPT R xe
7 PXP e3A R 15 AXe P3C R
8 P5 R A2D (Véase el diagrama anterior)

9 Axe AXA 16 DX P+ PXD


10 e3A R T1 D 17 AXT++
11 D3 R e5e R
12 D5 e R D2D,
13 0-0 A4AD+ PARTIDA NQ 98
Gambito de Dama
14 R 1 T
(Véase el diagrama anterior)

e7A R +
Blancas: Negras:
15 TX e D8D+
16 e 1 e R Dxe+ Marshall Johnston
17 R X D TBD++
1 P4D P4D
2 P4AD P3 R
PARTIDA NQ 97 3 e3AD e3AD
Gambito del Rey rehusado 4 e3A R e3A R
5 A4A R A3D
Blancas: Negras: 6 A3CR e5 R
G. R. Neumann X. X. 7 P3R 0-0
8 A 3D P4A R
1 P4 R P4R 9 P3TD P3eD
2 P4A R A4AD 10 T1 AD A2CD
3 e3A R P3D 11 PXP PXP
4 A4AD C3A R 12 exP exPD
5 e3AD 0-0 13 A4AD exe+
6 P3D e5e R 14 PXC exA
7 T1 A R exPT
DIAGRAMA N«;; 222
8 T1 T R e5e R
.Jaecan las blancas y dan mate en eaatro Jacadas
9 D2 R A7A R +
10 R1A e3AD
11 P5A R A4AD

DIAGRAMA N«;; 221


.Jaecan las blancas y d a n mate en dos Jacadas

15 e7 R + R1 T
16 e 6e R + Pxe
17 PTxe+ D5T R
Posición después de la Jucada 15 de las necru 18 TX D++

TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 117
PA TIDA N9 99
-
C 3AD
.
5 P3D
GIUOCO Piano 6 0-0 A SeR
Blancas·
7 A5eD 0-0
Negras:
8 A3R e5D
X. X . W . G . Ward
9 Axe AXA

1 P4R P4R 10 P3TR A4T

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2 e3AR e3AD 11 P4e Axe
A4AD A4AD 12 p 6A exPe
P3AD C3AR 13 p AXP
5 P4eD A3eD 14 P4D P4AR
6 D 3e D 0-0 15 A2R
7 e5eR AXP+
8 R1 A A3eD
9 exPA eXPR
1 0 R2 R D5T�
11 T 1 AR e7AR
12 exP+ R1 T
13 P<:D AX p
l4 e 2 D Ax-P


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llli!lP
DIAGRAMA NQ 223

a . O
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de la ju gada U d e las negras


PARTIDA N9 101
Posición desp ues

15 DXA e5D'1

t
Gambito Evans
16 R1 R e6D
17 R1 D D8R Blancas: Negras:
18 TXD e7AR++ Mongredien Morphy

::� TIDA NQ
100
1 P4R P4R

Defe e los dos e aballos


2 e3AR e3AD
3 A4A A4A
Blancas: Negras: 4 P4eD AXP
5 P3A A4T
0-0
Salwe Chigorin
6 e3A
1 P4R P4R 7 P4D 0-0
2 C3AR C3AD 8 P5D e2R
3 A4A C3AR 9 D3D P3D
4 P3D A4A 10 P3TR C3e
1 18 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA NO 226
11 e2T e4T
Mate en tres jugadas
12 A3e e4T5A
13 A x e e x A
14 D3A P4AR
15 PX P AD X P
16 P4eR ?

DIAGRAMA NO 2 2 5

Posic i ó n despü�s Je l a .iugada Hi de l a s negras

17 D8 R + T X D
18 P X T (D) + A X D
19 A X P D -t- +

Posición después de la j u g a d a I G d e l a s blancas

PARTIDA N<? 1 03
16 A6D Defensa Francesa
17 D 3 R A3eD
18 D 2 D D5T Blancas: Negras:
C. Schlechter A. Stubeuranch
El mate es inevitable.
1 P4R P3R
2 P4D P4D
PARTIDA N<? 1 02
3 e3AD C3AR
Gambito Danés
4 A5CR A2R
Blancas: Negras . 5 P5R CR2D
DIAGRAMA NI? 227
Charusek Amateur

Mate en cinco jugadas


1 P4R P4R
2 P4D P X P
3 P3AD P X P
4 A4AD C3AR
5 e3AR A4A
6 e x P P3D
7 0-0 0-0
8 C5CR P3TR?
9 e x P ! T x e
10 P 5 R C5e
11 P 6 R D5T
12 P X T + R 1 A
13 A 4 A e x PA
14 D 2 R e5e +
15 R 1 T A2D
16 T D 1 R C3AD Posición después de la jugada 14 de las negra
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 1 19
6 A XA DXA 13 D3D + P4 A
7 A 3D P4 AD 14 PXP + (a l p.) R XP
8 C5C 0-0 15 DX C P3D
9 P3 A D C 3C 16 C7T+ R 3C
10 P4 A R C 3A 17 CXT + DX C
11 C3A R PXP te C3A A4A
12 P ;< P A 2D 19 P4 C R A2D
13 0-0 P3 T D (Véase el diagrama anterior)

14 C6D AlR 20 D 5 T+ R3A


( Véase el diagrama anterior)
21 C 5D + R3R
15 A XP+ R XA 22 T I R ++
16 C 5 C + R3C

PARTIDA NQ 105
17 D 3 D + P4 A
18 PXP (al p. ) PXP
19 C 7 T + + Gambito de Dama

Blancas: Negras:
PARTIDA N9 104 Ed. Lasker Winkelman
Giuoco Piano
1 C3A R C 3A R
Blancas: Negras: 2' P4D P4D
Wayte Lowenthal 3 P4AD P3 R
1 P4 R P4 R 4 C 3A A2R
2 C3A R C 3 AD 5 A5C 0-0
3 A4A A4A 6 P3 R C 2D
4 P3 A C3A 7 A 3D P3 T D
5 P 4D PXP 8 C5R PXP
6 0-0 0-0 9 C XP5 A D P4 C D
7 PXP A3C 10 C5T P4 A
8 P5D C4T 11 C6AD Dl R
9 A 3D P4 A 12 D3 A C 3C
10 P5 R C XP 13 C4R C (3 A) 4 D
11 A XP+ RXA 14 C XA+ ex e
12 C5C+ R 3C 15 C 6 A -+- PX C

DIAGRAMA NQ 228 DIAGRAMA NQ 229


Mate en cinco jugadas

• 11
M;�.te en tres jugadas

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Posición después de la jugada 19 de las negras Posición después de la jucada l li de las negras
120 ROBERTO G. GRAU

16 A X P+ RX A PARTIDA NQ 107
17 D5 T+ R2 C Defensa Petroff
18 D 6 T+ Rl C
A X P y m ate a la siguiente. Blancas: Negras:
Z. Formanek
19
V. Griguric

PARTIDA NQ 106 1 P4R P4R


Cuatro C aballos 2. C 3 A R C 3AR
3· C X P P3D
Blancas: Negras:
B. Leussen O. Duras
4 C 3A R C XP
5 C3A C 3A R
1 P4R P4R 6 P4D P4D
2 C 3AR C 3A D
7 A 5 CR A 3R
3 C3AD C 3AR
4
- A5C A5C 8 A 3D A 3D
5 0-0 0-0 9 C5R C D2 D
6 P3D P3 D 10 P4 A D2R
7 C 2R A5C 1 1 0-0 C 3C
8 P3 A A 4TD
12 P 5 A AlA
9 C3C A3C
10 P3TR A 2D 13 T l R 0-0
11 A�C C 2R 14 C 4 C DlD
12 AXC AXA 15 C XC + PX C
13 C 5T D2D 16 D 5 T P3 A
14 CX PC P3TR
17 T3R TlR
15 C5C C3C
16 D5T TR l C 18 A 6 T RlT
17 DX P R1 A 1 9 DX P A T1C

DIAGRAMA NQ 230 DIAGRAMA NQ 231

Mate en tres jugadas Juegan las blancas y dan mate en cuatro jugadas

Posición después de la jugada 17 de las negraP

18 C (7 C) 6 R + R 1R 20 T8R
19 DS A+ C XD
20 C 7 C + + El mate es inevitable.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 121
PARTIDA N9 1 08 7 A3e P4D
8 p

'{-f
Gambito K"•eseritzky A3R
9 p A2R
Blancas: Negras: 10 T1R e4TD
Blackburne X. X. 11 A2A 0-0
12 eD2D e x e
1 p4R P4R
2
13 Ax e P4AD
P4AR p X p
3
�� �
14 A6T P X A
e3AR P4eR
3D P4A
4 P4TR P5eR
X P_ (al p.) T X P
5 e5R e3AR
17 D X p+ R1A
TX A
6 e X pe e X p
18 TX T
7 p3D e6eR
8 A X A e X T DIAGRAMA NQ 233

9 A5eR A2R �
-
-
·
u� mate en cuatro Jugadas
J uegan las blancas y dan

10 D2R 0-0
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11 A .X A T1R

DIAGRAMA NQ 232 • -
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Posición d espués d e la Jugada 18 d• ••• •••'"'
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20 A6e
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de 1a J ugada 11 d • ••• ••rm El mate se h ace Inevitable

12 e6TR+ H2e
13 D 4CR + R1T PARTIDA NO. 1 1 0
GIUOCO p1•ano
e X p ++ .
14

PARTIDA N9 109 Blancas: Negras:

Ruy López J. Novach M. Sousa

Blancas : Negras: 1 P4R P4R


Olson Altmann 2 e3AR e3AD
3 A4A A4A
1 P4R P4R 4 P3A e3A
2 e3AR e3AD 5 P4D P X P
3 A5e P3TD 6 P X p A .5 e +
4 A4T C3A 7 A2D A X A+
5 0-0 e x P 8 eD x A P4D
6 P4D P4eD 9 P .x p eR XP
122 ROBERTO G. GRAU

10 0-0 0-0 14 T D 1 A R D2A


11 C5 R e xe 15 C 2 R A2D
12 P XC C5A 1 6 C3C T D 1C R
13 C3A A5C
DIAGRAMA NC? 235
14 D 3C P4CD
Mate e n seis jugadas
15 AXP T IC
16 D4A C6 T +
17 R1 T A XC
18 PXA D4C
19 TD1R TD1 D
20 T2R C 5A
21 T lC R T8D
DIAGRAMA NI? 234

Posición después d e la jugada 16 de las negras

17 D6 T + R XD
18 C4 T 5A+ A XC
19 C X A+ R4T
20 P4e+ R XP
21 T3 e R4T
22 A2R+ +
Posición después de la jugada 2 1 de las negras

PARTIDA NQ 1 1 2
Ya en esta situación el mate se
hace inevitable. Gambito del Rey rehusado

Blancas: Negras:
Steinitz AfiCionado
PARTIDA NQ 1 1 1
Defensa Francesa 1 P4 R P4 R
2 P4A R A4A
Blancas: Negras:
3 C3A R P3D
Capitán Mackenzie Mason
4 A4AD C3A R
1 P4 R P3 R 5 P3 D 0-0
2 P4D P4 D 6 C3A D C5C
3 C3 A D C3 A R 7 D2 R C3A D
4 PxP PXP 8 P5A R RlT
5 C3A A 3D 9 C5C R C3 T
6 A3D C3A 10 D5 T C5 C D ?
7 0-0 0-0 11 A3 e A2 D
8 A5C R C2R 12 P3 T D C3A
9 A XC PXA 13 C X PT R X C
10 C4 T R R 2C 14 A5C R D1 R
11 D5 T T 1 T 15 P6A T 1C R
12 P4 A R P3 A D 16 PXP TXP
13 T 3A C3C 17 D XC+ R lC
El blanco a n u n c i ó mate en 10
D l AD .
RlA J ugadas.
R2R
R l A 22 D5 T + c x n
T IC 23 P X P+ R -3C
24 A2A + R4C
25 T5A + R3C
PARTIDA NQ 1 13 26 T6A+ R 4C
Gambito de Dama declinado 27 T 6C + R5 T

Blancas: Negras:
28 T4R+ C5 A
A. Alekhine M. Prat 29 T XC + R4T
30 P3C cualquier j ugada
1 P4D P4D
2 C3AR C3 A D 31 T4T+ +
3 P4A P3 R
4 C3 A PXP
5 P3 R C3 A PARTlDA NQ 1 14
6 AXP A 5CD
0-0
Defensa Francesa
7 A XC
8 PXA 0-0 Blancas: Negras:
9 D2 A C2R R. L. Boruholz A. E. Santasiere
10 A3T P3 A
11 P4R P3 T R 1 P4R P4R
12 TDl D A 2D 2 P4D P4D
13 C5R T lR 3 C3AD C3AR
14 P4A D2 A 4 A5CR A5CD
15 P5A TDlD 5 P X PD PXP
16 c x PA R XC 6 A XC PXA
17 P5 R e (2 R ) 1 e 7 C3A C2 b
18 A 6D DlA 8 D3D C3C
19 D2R P4CD 9 P3 T D A XC
20 A 3C P4 T D 10 DXA A2D
21 TDl R P5 T 11 D2D A3A
124 ROBERTO G. GRAU

12 A2R O -O -O niente que se busque el mate y se


13 o - o - o? D7 T anoten las s oluciones en un papel,
14 D4C C4 D para luego verificar, revisando las
15 D5A T3D s oluciones del final del libro, si el
16 A4A D8T+ análisis ha sido exacto.
17 R2D D XPC Si es posible, el aficionado debe
18 A X C TX A buscar el mate sin IT,lover las piezas
19 D X PT TR1D en el tablero, para así contribuir al
20 R3R D XPA mej or desarrollo de su visión me­
21- T2D diata, que es el fin que nos hemos
propuesto en el capítulo que termina.
DIAGRAMA N9 238

DIAGRAMA N9 239
Negras: X. X.

Posición después de l a jugada 21 de las . blancas

21 D5R+
Blancas: X. X.
22 R X D T X P+ Juegan las blancas y dan mate

23 R3R T5R+ +

DIAGRAMA N9 240
Negras: Gutmayer
EJEMPLOS DE COMBINACIONES
DE MATE

Damos fin a este segundo capítulo


de nuestro libro con la inserción de
48 diagramas con posiciones de com­
binaciones de mate o ganadoras. La
mayoría de ellas corresponden a
partidas de maestros y ofrecen su­
gestivas enseñanzas para el aficio­
nado estudioso.
En todos los diagramas se llega a
las posiciones de mate o ganadoras
mediante maniobras de dos, tres y
más j ugadas, .Y en algunos hay va­ Blancas : L.
rias formas de dar mate. Es conve- Juegan las negras y dan mate
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 125
DIAGRAMA NQ 241 DIAGRAMA NQ 244
Negras: B. Negras: X. X .

. Blancas: X. X.
Juegan las blancas y dan mate

DIAGRAMA NQ 242 DIAGRAMA NQ 245


Negras: Neumann Negras: X. X.

*11 * • • •
11� ' · • •
lt • • •
• • • •
�• • • •
• • • •
�· • • •
Blancas: Exner
• • • • Blancas: 1\forphy
Juegan las blancas y dan mate Juegan las blancas y dan mate

DIAGRAMA NQ 243 DIAGRAMA NQ 246


Negras: J. Bendiner Negras: Polloclt

Blancas : J. V. Kleeberg
Juegan las blancas y dan ma.te
1 26 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA NQ 247 DIAGRAMA NO 250
Negras: Ipata Negras: MaJ.. u cy

Blancas : Kollch
Juegan las blancas y dan mate

DIAGRAMA N9 251
Negras : X . X.

Blancas : Cochrane
Juegan las blancas y dan mate

DIAGRAMA N9 249
Negras: X . X.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 127
DIAGRAMA NI? 253 DIAGRAMA NI? 256
Negras: Schlechter Negra s : X . X.

Bla nca s : Dr. Tartakower Blanca s : Zukertort


Juegan las negras y d a n mate Juegan las blancas y dan mate

DIAGRAMA NI? 254 DIAGRAMA NI? 257


Negras : Prof. Lj. J. Negras: X . X.

Blancas: Ovadia
Juegan las blancas y dan mate

DIAGRAMA NI? 255


Negras : X. X.

Bla ncas : Schweitzer Blancas: Napoleón 1


Juegan las blancas y dan mate Juegan las blancas y dan mate
128 ROBERTO G. GRA U
DIAGRAMA NQ 259 DIAGRAMA NQ 262
Negras : Y Negras: Amateur

Blancas: X. Blancas: Anderssen


Jue�ran las blancas y d an m a t e .Juegan las blancas y dan mate
DIAGRAMA NQ 260 DIAGRAMA NQ 263
Negras: Minkwitz Negras: X . ·

Blanca�: X. X .
.Juegan las b l a n ca s y dan mate
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 1 �9
DIAG RAMA NQ 265 DIAGRAMA. NQ 268
1\egras : X. Nerras: Sehulten

Blancas: Saint-Amant
Juegan las blancas y dan mate

DIAGRAMA N9 269
Negras: · Dr; Sohn

Blancas: Germán
Juegan las blancas y dan mate
Blancas: Charusek
Juegan las blan cas y dan mate

DIAGRAMA NQ 267 DIAGRAMA N9 2"10


Negras: X. Nerras: Bardeleben
1 30 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA NQ 2 7 1 DIAGRAMA NQ 274
Negras : Lowe Negras·: Schle<'hter

Blancas : Kennedy Blancas: Ja'lowskl


Juegan las blancas y dan mate Juegan las blancas ) dan mate

DIAGRAMA NQ 272 DIAGRAMA NQ 2-95


Negras: Lowenthal Negras: Rieman

• • fléfl
11 • fl & ll &
• • • •
fl i!t fl • •
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Blancas: El Autómata cMephlsto•
Juegan las blanca& '1 dan ·mate
Blancas: ZambeUl
Juegan las 'Degras '1 dan · mate
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 131
DIAGRAMA NQ 277 DIAGRAMA N9 280
Nerras: Dr. Moore Nerras: Martinovic

Blancas: Dr. M . Vidmar


Juegan las blancas y dan mate

DIAGRAMA N9 2 8 1
Negras: Labourdonnais

Blancas: Rosanes Blancas: Deschapelles


Juegan las negras y dan mate Jueran las blancas y dan mate

DIAGRAMA N9 279 DIAGRAMA NO 282


Negra: Tarrasch Negras : Amateur

Blancas: Stelnlh:
Jueran las blancas y dan mate
Blancas: E . Eckart
Jueran las nerras y dan mate
132 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA :R9 213 OIAORAMÁ N9 211

N....,.. : X. l'fepu: Gaérra Boaee

Blaaeaa: 11. Sepia

mate
Blaacaa: Graa

Jaepa laa blaaeaa 1 daa mate Jaeran laa blaacaa 1 d an

DIAGRAMA N9 28-i DIAGRAMA N9 288

Nerraa : X. Necraa: .&lleloaado

BlallCI&a: X. Blanca a: Alekb!De

Jaepa laa blaacaa 1 paaa Jáeran laa blaacaa 1 dan mate


CAPÍTULO III

ERROR.E R DE LA VIRION 1\'J EDI.AT�\

Hemos hecho lo posible . por mos­ peón, o de u n mero tiempo, o d e un a


trar cómo se piensa en aj edrez. casilla. La habilidad de un J ugador
Hemos explicado la relación de las se mide por tres factores : 1° La ca­
jugadas entre sí. Tras ello hemos pacidad de su visión media ta. 2' · El

debilidades y potencias de l os d iver�


agrupado buen número de partidas conocimiento de las posibílídades

sos elementos del juego ( lo concre­


en las que esa relación, orientada
hacia el mate� aparece con caracte­
res muy notables, y, por lo mismo, to: las piezas, y lo abstracto : líneas,
muy apropiados para impresionar al puntos, cadenas de peones, enroques,
estudiante a este respecto. Final­ centros, etc., etc.) , y 39 su c::lpa­
mente hemos agregado una cantidad cidad de actualizar todo este cono­
apreciable de ej ercicios, para cuya cimiento en cada jugada y formar
soluci0n ha sido menester ej ercitar un certero juicio de la posición , que
esa visió'n mediata del j uego. conduzca y guíe su visión mediata.
En todos los casos propuestos la Con esto queda demostrado el alto
visión m ediata se orienta hacia el valor que tiene adquirir una visión
mate. En realidad, en aj edrez, la segura y clara del juego.
visión mediata puede ejercitarse ha­ Estas razones nos obligan a no
cia muchos otros fines ; pero hemos dej ar este capítulo sin ocuparnos de
escogido el caso del mate, pues es las dificultades que ofrece la visión
éste el fin último, y único indiscuti­ mediata del juego .
ble, del juego, y es menester que el Estas dificultades son de dos ór­
aficionado lo domine bien antes de denes : la primera es la dificultad
entrar en mayores sutilezas. Pero el de llevar el análisis del juego más
asunto del mate aparece aquí como allá de unas pocas jugadas, y la
un elemento accesorio. Lo esencial segunda son los errores que, dentro
es la relaciónt la combinación de de las j ugadas que debieron ser
j ugadas en un plan y el conflicto de vistas, se deslizan.
los planes que maduran ambos j uga­ La primera dificultad se vence
dores ; se trata de lograr la capacidad poco a poco y pacientemente con l a
de ver m ediatamente, que si ahora práctica. Los ejercicios que hemos
se orienta hacia el mate, en capítulos indicado irán haciendo más fácil
posteriores deberá orientarse hacia extender el número de jugadas abar­
la ganancia de una pieza, o de u n cado por la visión mediata. A lo largo
134 ROBERTO G; GRAU

T 1 e+ · 3. A 3 e (única) , A 4 A + ;
4. R 1 T, T X A ! ; con magnífico
de las páginas que seguirán, menu­
dearán ej ercicios que irán exigiendo
una visión. de más en más larga y j uego . �fectúa, pues :
extensa . La práctica regular y cons­
tante del juego se encargará de há­ 1 TXP
cer el resto. 2 eX P
Respecto de la segunda dificultad,
la cosa es distinta. Es menester tra­ En su análisis, el negro omitió
baj ar .y trabaj ar para evitar tales considerar que a su sacrificio P ?día
.
errores, que afu. n tantas partidas y seguir otro sacrificio. Ahora el JUe­
malogran tantos esfuerzos. go se presenta muy distii=.tto de lo
Todo error es, en definitiva, una esperado.
omisión. Al pensar en nuestras j u­
gadas y sus respuestas, o mi timos
2 TX A
una o varias movidas .que alteran
3 D X T Px e
todos nuestros planes.
4 D X P y gana el blanco
Así tene.mos que, al considerar la�
posi bilidades del j uego, podemos en­
carar una j ugada y la mej or respues­ Puede ser también que, al consi­
derar «mi jugada» , vea su mej or re� ­
pue::;ta aparente .Y no e�uentre re­
ta del adversario, y encontrar una
jugada p r o p i a, satisfactoria. Pero ,
plica satisfactona, rephca que, no

hubiera �ncontrado. Por esa omisión


puede acontecer que juzguemos mal
respecto de la mej or j ugada del con­ obstante un análisis más minucioso
trario, el cual disponga de otra mo­
vida inesperada para nosotros, y d e be perderse la oportunidad de o b­
.
que puede serie ventaj osa . . tener ventaj a, o de evitar desventaJ a.
Por esta omisión se orienta el
juego en forma equivocada, y puede Ej emplo :
perderse.
DIAGRAMA NI? 288
Ej emplo:

DIAGRAMA NI? 287

En esta posición es" posible que el


blanco considere que de be operar
para eliminar el peó·I_l negro de 5 A,
Aquí el negro c o n s i d e r a una que inmoviliza sus piezas; para ello
jugada que le parece muy fuerte : pensará acaso jugar T 1 A. La ma­
1. . , ·T· x P ! ; y si 2. P X T,
. . . .
niobra e 3 e R, y luego e 4 .R o 5 A R,
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 135
le resultará impracticable, porque el 22. � X T, C X P ; 23. D 4 D, e 7 A + ;
peón de 5 A impide e 3 e R. Sin em- 24. R 1 e, e X T ; si 23. e 4 A, e X D ;
bargo, e n esta posición e l blanco 24. T X T +, R 2 T ! (no R 2 A por
j ugó : l. e 3 e, y la partida siguió T D 1 R !) ; 25. T X e, P X P; etc.
así : . . . . , P X e ; 2. D X P (la j uga- Siempre con gran ventaj a.
da omitida en d análisis ) , T X D;
.

He aquí un doble error muy típico.


3. A X T + , R 1 C ; 4. T 8 R + , A l A ; Ambos j ugando para conseguir sim-
5. T X A + + · pies ventaj as posicionales, lo que se
Si el blanco n o hubiese visto esa llama juego de posición, hemos de­
combinación , hubiese debido jugar j ado de ver jugadas muy sencillas,
una laborio�a partida inferior, cuyo pero que no son propias de este j ue­
resultado era bien dudoso. go. Suele pasar lo mismo a la inver-
sa. Ju gando para el ataque violento
289 hay veces que lo más eficaz es efec­
tuar una jugada pasiva, b de carác­
DIAGRAMA N9

Negras: Grau

ter puramente posicional, y se dej a


de ver, porque el cerebro trabaj a en
un tren de jugadas violentas, y las
j ugadas ajenas a la violencia resul­
tan de más difícil conc epción.
Tenemos, pues, qu e los errores
pueden ser omisiones de m i j u gada
o de su respuesta ; pero todo es t o re­
su! taría poco o nada instructivo si la
práctica no demostrase que esas omi ­
siones, en g e n e r a l, pertenecen a
determinado tipo de jt· gadas o se
derivan de ciertas particulares po­
siciones,. En virtud de est::J.s circuns­
tancias puede intentarse l& e·..<posi­
ción de las causas de los errures u
Blancas : V. F . Corla

Esta es la posición a que l legó, en omisiones que son más comunes.


un determinado momento, una par­ El j uego de aj edrez es mucho más
tida que j ugué con las negras, con­ rico en posibilidades de lo que gene­
tra Fernández eoria , que llevaba las ralmente creen los jugadores, que
blancas. Estoy atacando el P e D, y tienden a considerar, en general, !_as
Fernández eoria, para defenderlo, posiciones mucho más l· laras dt l o
jugó e 2 R, tratando de llevar su ca­ que realmente son . E s difícil que una
ballo a 5 A R, posición muy fuerte, posición perdida no ofrezca algunos
pues no puede ser desaloj ado me­ ingeniosos recursos, y las posiciones
diante p 3 e, porque quedaría perdi­ ganadas es menester ganarlas. Suele
do o muy débil el P T R. A ese plan decirse a este respecto que no hay
posicional repliqué desarrollando un nada más difícil que ganar una po­
plan de juego que meditaba al llevar sición ganada. Llevando todo esto a
el caballo a 4 e R, y que consiste en consej o, podemos decir que el juga­
ponerlo en 4 R. Jugué, por consi­ dor no debe magnificar ni menos­
guiente, C 2 A. preciar la fuerza del ataque ni de la
Tanto la jugada de eoria como la defensa, sean éstos propios o adver­
mía fueron erróneas, pues ambos sarios, porque acontece que :
dej amos de considerar la siguiente 1 Q Una supervaloración de los
maniobra : 2 1 . e 2 R (?) , T X P ! ; y si factores defensivos de nuestro juego
136 RQBERTO G. GRAU

nos llena de una sensación de segu- En esta posici ón, el blanc o j ugó
ridad que muchas veces puede ser l. e 5 D, y el negro piensa que D X P
es una réplica g a n a d o r a , porque
amenaza A X e, y el caballo no pue­
equivocada.
2Q Una supervaloración de los
fac.tores defensivos del juego ad- de r e t i r a r s e , pues en tal caso
versario h a c e que no considere- D X P + + . Luego, el blanco debe­
rá contestar -piensa el negro­
D X D, y entonces, jugando 2. T ·X D,
mos maniobras que p u e d e n ser
ventajosas.
3'! Una supervaloración de la fuer- nos aseguramos ventajas.
za de nuestro ataque hace que ju- Este análisis no aprecia el valor
agresivo del juego blanco. La par­
tida siguió así : l. e 5D, D X P ? :
guemos con confianza excesiva, sin-

2. T 8 A + ! (la sorpresa 1"" ) . R 2 T


tiéndonos en una de esas posiciones

(no T X T, por D X D) ; 3. e 6 A + !
en que «cualquiera gana» , cuando
debe recordarse que, por lo general,
una sola jugada equivocada puede (la .SOrpresa 2"") , PXC ; 4. D7 A+ + .
significar l a pérdida d e l a partida La disyuntiva era, para e l negro,
más evidentemente ganada ; y perder la dama, como consecuencia
4Q Una supervaloración de la fuer- de sus errores de visión del j uego.
za de su ataque nos lleva al defecto
contrario, al de sentirnos perdidos, DIAGRAMA NQ 291

en una de esas posiciones en que,


según la gráfica expresión popular,
«no hay nada que hacer».
Estas cuatro apreciaciones deter­
minan un mismo fenómeno : el análi­
sis insuficiente o fragmentario de la
posición, y la consideración de los
resultados de ese análisis como legí­
timos. En unos casos se cree que lo
hallado es suficiente para ganar; en
otros, que por más que se busque
no es posible hallar nada mejor.

Ejemplo:
Blancas: Blad:burne
DIAGRAMA N9 ·290

Esta es una de las posiciones en


que «cualquier jugada gana» , según
opina el jugador negro, que acaba
de jugar 1 T 6 A, atacando la dama.
Si 2. D X T, 2 . . .. . , D 7 T ++. Sin
.

embargo, el "blanco ensaya un último


recurso, y juega. 2. D2D. El negro
replica, 2. . . . . . , T X A. Esta jugada
no ha requerido ·mayor análisis, pues
la posición está, según el negro, tan
ganada, que es innecesario mayor
análisi�. Las blancas no comparten,
sin embargo, esta opinión, y j uegan
3. T X A + (1\l sorpresa) , R X T;.
Blanca•: 1. Meler 4 . D 6 T + (2\l sorpresa) , C X D, y
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 137
la partida es tablas por ahogado; Además, son muchos los errores
y �i las negras h u b i ! ·sen rechazado que no se derivan de apreciacion es
las entregas efectuadas, habría sido sobre las partidas, sino que tienen
igualmente tablas por j a q u e perpe­ otros orígenes bien diversos. El ex­
tuo. Si las negras no h u b i t>::;en teni­ cesivo optimismo y e l exagerado pe­
do ese exceso de segu r i dad, habrían simismo inhibEn la visión, y una
ganado la partida, p u es viendo la visión inhibida debe caer en errores.
amenaza blél n c u , habrían j u g a d o Pero hay ca�os en que la visión n o
2 . D X A , gana ndo. está inhibida por esos factores y , sin
El exceso de confianza inhibe a b­ embargo, ·falla.
solutamente la visión �el juego. A veces estas omisiones responden
Véase esta p o s i e i ó n de Chigorin­ a lo siguiente :
Gunsberg Ante una jugada de ataque es ne­
cesario defenderse. Casi siempre esta
DIAGRAMA NO 292

a esperar sólo defensas directas, sin


defensa es directa. Esto nos h a b t t Ú :l

recordar que bien puede haber de­


fensas indirectas, entre las cuales los
contraataques son las más notables.

Ej emplo :
DIAGRAMA N? 293

Es evidente que el negro está per­


dido. El rey n egro está a merced de
las piezas blancas y esa situación
debe terminar en m ate. Así débió
ser, pero Chigorin , influido oor la
excesiva confianza, jugó débil (em­
pezando por D 1 D) y perdió la parti­
da, que en la posición señ.alada esta­
ba fácilmente ganada así : l . T D 1 A, En esta posición, el blanco se de­
A 4 A R; 2. D 4 T R +. R 4 D ; cide a llevar un ataque, y j uega
3 . D 4 A D + +, y s i l . . . . . . , R 4D ; l. D 5 A; pero no ha contado con la
2 . P 6 R + , y mate a la siguiente. defensa indirecta P 5 e ! La partida
Todo lo dicho se reduciría a un fue así : l . D 5 A, P 5 e ! : 2. e 4 R,
mero consej o sobre la necesidad de A X P T +, ganando la dama
sobreponerse a toda consideración Otras veces acontece que a una
jugada de ataque se nos responde
con una de defen�a, y quedamos sa­
optimista o pesimista sobre la posi­
ción, que si bien es muy valioso como
disciplina, y capaz de evitar inñu­ tisfechos con esa comprobación al
me:r-ables errores, no ayuda gran anal izar la jueada, sin observar otras
cosa en la tarea de .reforzar una vi­ amen azas que con ella se han hecho
sión vacilante y propensa a errore-s. posibles .
138 ROBERTO G. GRAU
Ej emplo: algunas que se presentan com ún­
mente y otras que sólo son posibles
DIAGRAMA Nc;l 294 excepcionalmente : tales los sacrifi-
Negras: Loedel
cios, los dobles , las clavada� los des­
cubiertos, las coronaciones de peón
con piezas menores,. las situaciones
de ahogado y perpetuo, etc.
Ahora bien : el 99 % de los errores
que afectan a los análisis son omi­
siones de una o más jugadas excep­
cionales.
Así tenemos que en nuestro pri­
mer ej emplo (Diagrama N9 287) , la
combinación del negro a base de
T X P fracasa, pues omitió conside­
rar la contestación e X P ! , que es
un sacrificio y, por lo tanto, excep­
cional. En el 29 ej emplo (Diagrama
Blancas : Grau N9 288) omitía jugar e 3 e por P X e,
a pesar de que con esta j ugada gana­
El negro ha j ugado D 8 e + , y el ba. La jugada que iba a ser omitida,
blanco replica T 1 D, jugada obliga­ e 3 e, es también un sacrificio. En el
da, pues hay que evitar el j aque. tercer ej emplo, am bos adversarios
Como consecuencia de ello el negro han dej ado de ver un sacrificio.
puede ganar el peón torre, y lo hace, Este diagrama ilustra sobre el alcan­
ce del término excepcional que apli­
camos a una j ugada, y demuestra
sin su poner que con ello cae en una
instructiva celada que tendió el blan­
co al permitir D 8 e + . La j ugada que la excepcionalidad está en rela­
T 1 D no es puramente defensiva, ción con el tipo de partida. En un
tiene dos i ntenciones y el negro sólo j uego de posición el sacrificio es ex­
ha visto una. La partida s iguió así : cepcional, y en medio de un ataque
. , D X P T ; 2. D 4 e ! , P 3 e ; furioso éS excepcional una jugada
t ranquila, de espera, etc. En el 49
l.
3. A 4 A , D 5 T (única) ; 4. A' X P -+­
. . . .

Estos ej emplos, sumados a los vis­ se pierde por no ver sacrificios. En


(ganando la dama) . ej emplo (Di agrama N9 290) , también

el Diagrama N9 291 aparece algo más


a la fuente pri ncipal · de los errores
tos a n t eriormente, nos ponen frente
c o m plej o, pu es el blanco especula
que �e d e s l i z a n en ] a visión mediata . e n una doble omisión : 19, omisión de

En general las j ugadas de aj edrez J u gadas excepcionales (2 sacrificios) ,


tien 0n un sentido unívoco, su inten­ y 20, en la omisión de considerar la
ción g i ra Dl rededor de ciert o plan ;
perl) a veces ej ercen d o s fur�ciones
JH J ��i bilidad de arribar a una posición
(' X cepciona l : el ahogado o el perpe­
muy dist i ntas, o una de sus inten­ tuo. En el ej emplo 69 se ve al blanco
cio n es es muy ocul ta ; en estos casos, a t a car directamente al rey (D 1 D+ ) ,
decimos que su sentido es equívoco. en lugar de atacarlo indirectamente
Además, casi todas las j ugadas tie·· con T 1 A D, encerrándolo y evitan­
nen una acción directa que se ej erce do la huida. En el 79 (Diagrama
con la pieza que se mueve, y toda N9 293 ) , es también una j ugada ex­
j uga da de acción indirecta es excep­ cepcional la omitida. El blanco es­
pera una respuesta directa, y recibe
una réplica indirecta (P 5 C) . Tam-
cion ll.
Er resumen, entre las j ugadas hay
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 1 39
b1er� el 8Q ej emplo muestra 1o mis­ C o m o a l gunos de los ej emplos son
m o : la o m i si ó n de lo e x c e p c i on a l El
. complej os, .estos ej ercicios han de
ne gro cree estar ante una j ugada contr i b ui r al mej or dominio de la
u n í \· o c a , y en cambio la j ugada T 1 D v isión mediata del j uego.
es equívoca : ti en e dos intenciones,
m u y dist i n tas e n t r e s í . d e l as cu ales D IAGRAMA N9 29�

la m á s culta pasa in advertida. T a b las por perpe t u o

S e gú n esto, para depurar la visión :S e g r a s : Reca

y a u m e o t a r su agudeza evi tando es­


t a s o m is i on es, el mej or camino es
t rabaj ar para dominar y manej ar los
e l e m entos e x c e p c i o nal es del j uego,
de modo que no sE los pierda nunca
de vista en los a ná lisis.
Por estas razones, que considera­
mos suficien temente fundadas, nues­
tros esfu erzos, en las páginas que si­
guen, se reducirán a familiarizar al
aficionado con las jugadas excepcio­
nales, con lo que creemos colaborar
de la mej or manera a reforzar su
visión mediata del aj edrez, ayudán­
dolo a que domine los recursos ex­ Blancas: Retl

traordinarios del j uego. Para com­ Juegan las negras

pletar· la acción de est os ej ercicios


es menester que el aficionado tome l. . . . , T 7 A ? ; 2. T 7 R + , R 3 T ;
. .

gusto en resolver problemas y fina­ 3. T X P + ! , R X T ; 4. D 7 R +,


les, pues en estas composiciones se R 3 T ; 5. D X T + , R 2 T ; 6. D 7 A + ,
explota, de la más artística manera, R 3 T y jaqu e perpetuo.
esta faz ingeniosa del aj edrez.
DIAGRAMA N9 '298
Tablas por aborado

NUEVA SERIE DE EJERCICIOS B. Rlnck

Recursos excepcionales para hacer


tablas
Completando en parte lo dicho an­
teriormente insertaremos ahora 21
posiciones de recursos excepcionales
del j uego. En todas ellas, uno de los
j ugadores, cuya posición parece per­
dida a silnple vista, logra hacer ta­
blas, ya por ahogado, por j aque per­
petuo, por repetición de j ugada, etc.
Cada diagrama va acompañado de
s u correspondiente solución. No obs­
tante, el aficionado que se sienta ca­
paz, y aquel que ya sepa aj edrez, debe Jueran las blancas

tratar de hallar la solución por sus


propios medios, tapando la parte don­ l. A 5 A, P X A ; 2. R 3 R, P 8 C (D) ;
ae explicamos las j ugadas a realizar. 3. T 1 D +, etcétera.
Juegan las bl a n c :� s

DIAGRAMA NO 3 0 1
Tablas por perpetuo

Juegan las negras


Juega n las neg : as
DIAGRAMA NO 299
Tablas por abogado DIAGRAMA N9 302
Negras: B . Wolf Tabla!< por ahogado
.J . Berger

Blancas: Schlechter
Jueran las nerras Juegan las blancas
TRATA DO C io: N EnAL DE AJEDREZ 141
DIAGRAMA N9 3 0 :1 I•Solucton diagrama N9 297)

l. T 6 D !, D -X T ahogado.
del
Tablas 1J o r ahogado

r solución del diagrama N9 298)

l.. . ... , D7D ; 2. P8e (D) , D8AD + ! ;


3. R2 T, D 5 A R ; 4. P 3 e R, D X P A + ;
5 . R 1 T, D 8 A R + perpetuo.
Si 3. y 4. D X D tablas por ahogado.
<Solución del diagrarr 1. NO 299 1

l . . . . . . , T 6 R ; 2. P 5 e, T 8 R + ! ;
3 . T X T ahogado.
300 1

l . A 5 T + , R3 R ; 2. A 4 e + y tablas
( SoluCión del diagrama NO

por j aque perpetuo o j_aque continuo.


(Solución del diagrama NO 3 0 1 ¡

Juegán las blancas l . . . . . , A X P + ; 2. R X A. D 5 T + ;


DIAGRAMA N9 3 04 3 . R 1 e , D X P + y tablas por j aque
Tablas por ahogado perpetuo, ya que si 4. T 2 A ?, T 8 R + ;
Pierce
5 ; e 1 A, T X e + y mate inevitable.

l . P 4 A, R 2 A ; 2. P X P, P 4 T ;
I So l u c i ó n d e l diagrama NO 302 1

3 . R 3 e, P 5 T ; 4. R 4 T , P 6 T ;
5 . p 3 e y ahogado.
diagrama N9 303 1

l . T 5 A + , R 2 R ; 2. T 5 R + ,
• So l ución del

R 3 A ; 3 . T 1 R ! , A X T + ; 4 . R 3 T,
P 8 e (pide caballo) + ; 5. R 2 e,

Si 4 . . . . . . , P 8 e (D o T) ; ahogado.
e 7 R ; 6. R 1 A y tablas.

del diagrama N9 3041

l. P 4 e R, P X P; 2. P 5 T, P 6 e ! ;
l Solución

3. P X P. P 7 e ; 4. P 7 e, P 8 e (D) ;
5. P 8 e (D ) , D 8 T ; 6. T 4 R ! , D X T ;
DIAGRAMA N9 305 7. D 5 D + y ahogado.
del d i a g rama N9 3 05 1
Tablas por a h ogado
Pl at o U

l . A 3 D, e X A ; 2. R 2 A, e 8 A ;
• '3o l •J c i ó n

3 . T X P , P 8 D (D) ; 4. T 1 e + ,
R 7 T ; 5. T 1 T y ahogado.
1 Snluc i ó n del diagrama NO 306 l

1 e 7 D ! , e x e ; 2. R 8 T, A X P
y ahogado.
I Solu c l ó n del diagrama NO 3071

l. T 7 e D +. R 1 A; 2. T 5 e D,,
P 8 A (D) ; 3. T 5 A D +, D X T y
ahogado.
( Solución del diagrama NQ 308!

l. T 8 R, P 8 e (D) ; 2. T 1 R, D X T ;
3 . e 2 A +, A X C y ahogado.
142 ROBERTO G. GRAU
(Solución del dia¡rama N9 309) DIAGRAMA NQ 307

l. A 6 A , A X A (si . . . . . , ·p X A ;
Tablaa por abocado
E. B. (Jook
2 . T 2 e D, etc. ) ; 2. T 2 D, D X T ;
3 . P X P -t-, A X P y ahogado.
(Solución del diagrama NQ 310)
l. · TxA, RXT; 2. R2R, T (2D) XP;
3. A 1 e n, T 1 D ; 4; A 2 A D y tablas.
311)
l. T 2 T R +, R 6 e R; 2. T 3 T R + ,
(Solución . del dia¡rama NQ

R X T y ahogado.
(Solución del diagrama N9 312)
l. A 4AD, D l R (si l. . . . . . , D 4 TD
o D 5 e D ; 2. e 6 A +, etc. Si l . . . . . . ,
D 3 e D o D 4 A D ; 2. e 7 D +) ;
2. A 7 A R, D 4 e D ; 3. A 4 A D, y ta­
blas ·por repetición de jugadas.
313) 1..
l. T 8 D +, T X T; 2. D 4 A D +,
(Solución del diagrama N9 Jaeraa blaaoaa

T 4 D (si R 1 T; 3. e 7 A .+, R 1 e ;
DIAGRAMA N9 308

4. e 6 T + y mate Filidor) ; 3 . D X T,
Tabla• por abocado

R 1 T R; 4. C 7 A R, R 1 e R;
5 . e 6 T + y tablas por perpetuo.
(Solución del dlqrama N9 31')
l. R 3 e R, P 4 T R (si l. . . . . . ,
R8 e R; 2. R x P e, R 7 A R ; 3. R 5 A R,
R X P; 4. R 6 R, R 6 A; 5. R X P,
R 5 e ; 6. R 5R, R X P ; 7. R 4 A y
tablas) ; 2. P 4 R ! , R 8 e R; 3. P 5 R ! ,
P D X P R y tablas por ahogado.
311)
l. D 4 T R +, D 2 A; 2; D 1 T +,
(Solución del dla¡rama N9

D 1 A; 3. D 4 T +, T 7 A; 4. D 4 R +,
T (7 D) 7 R; 5. D 4 e D +, etcétera.
306
DIAGRAMA N9 309
laepn laa •laac..
DIAGRAMA NQ

B. &back
Tablaa por abqado Taltlaa por abopdo
P. Stallllll&

Jaecaa laa blaacaa Ja...D ... .laDCU


TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 143
DIAGRAM;A NQ 3 1 0 DIAGRAMA NQ 3 1 3
J. Berger Tablas por perpduo
S. Gold

Juegan las blaacaa


Juecan las blancas

Tablas
DIAGRAMA NQ 3 1 1 DIAGRAMA N9 3 14
Tablas p o r ahogado por aborado
B. Rinck

Juegan las blancas


Juegan las blancas
DIAGRAMA NQ 3 1 2
DIAGRAMA N9 315
Tablas p o r l'epeticlón
Tablas por perpetuo
T. R. Dawson
J. Berger

Juecaa las blaacaa Jueran las blancas


144 ROBERTO G. GRAU

RECURSOS EXCEPCIONALES PARA GANAR

Presentamos ahora 25 ej emplos de recursos extraordinarios para deci­


dir par tidas. En algunos casos se trata de partidas j ugadas, pero en la
gran mayoría son finales compuestos, y que ponen muy de relieve la
importancia que tienen las j ugadas
DIAGRAMA N9 316
y la precisión necesaria para lograr
F. Amelung
el resultado esperado.
Deseamos con estos ej emplos, así
como con los anteriores y los que
seguirán, reforzar lo que ya nos guió
al elegir las partidas y diagramas
dados anteriormente, esto es: fami­
liarizar lo más posible al aficionado
con la faz ingeniosa del aj edrez, con
el Ln de despertar y estimular su
propio ingenio y, al mismo tiempo,
su propia astucia.
Todos estos ej emplos se ofrecen
con su solución c o m e n t a d a , pero
recomendamos al aficionado que pro­
ceda como corí los anteriores, o sea
que tape las solucio,nes y trate de ha­ Juegan las blancas y ganan

llarlas con su propio esfuerzo mental.


En esta posición no se al.canza a ver cómo podrán las blancas ganar.
El negro tiene tres piezas menores, contra una torre y un peón, con la
agravante de que el peón blanco está baj o los fuegos del rey negro, que
en un solo salto lo atacará. Si se siguiera con l . T 5 T, el negro movería
al rey, y después de A 3 A, entregaría el alfil por el peón y quedaría con
dos caballos contra torre, lo que es tablas. Pero el blanco ha visto que

explotar luego la situación a partada de las piezas negras, y j uega : l. P 7 R,


podrá entregar el peón poniendo en posición de mate al adversario, para

R 2 e; 2. P 8 T (D) ! (para colocar al rey en la banda) , R X D ; 3. R 7 A !


(un fino detalle de ej ecución, pues el rey desde 7 A puede ir rápidamente
a 6 e, desde donde se amenazará mate con T 8 T) , A 1 D (impidiendo
T 4 T mate) ; 4. T 2 T ( amenazando T 2 T R mate) , A 2 A ; 5. R 6 e ! , A 5 T
(interrumpiendo la acción de la torre) ; 6. T 2 R, y mate inevitable en 8 R.
En la posición del diagrama N9 317, ambos bandos tienen igualdad de
peones, pero el blanco puede explotar la situación avanzada de su peón
torre rey, tratando de quebrar la cadena de peones enemiga.
A tal fin no titubea en sacrificar material, ya que el coronar un peón
en dama es un fin promiscrio. Es necesario apresurarse, por cuanto si el
rey negro se acerca un paso, podrá apoyar el peón alfil rey cuando el de
caballo lo provoque, y por eso gana mediante l. P 4 e !, P X P; 2. P 5 A
(quebrando la cadena para avanzar fin almente el peón torre) , P 6 e ;
3 . R 1 A ! (si P X P� se�uiría P 6 R, obligando igualmente a R 1 A por la
amenaza de P 7 e) , P 6 R; 4. P X P, ganando.
La posición del diagrama N9 318 es de un final compuesto : Dama y
alfil contra dama. En este tipo de posiciones casi siempre es tablas por
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 1 45
la dificultad de evitar el empate por j aque perpetuo. Además, hay un peón
bastante agresivo en la columna torre rey. El proced imiento para ganar
es muy ingenioso ; veamos : l . D 7 D (amenazando D 8 D mate y D 7 A R
mate) , D 6 C + (sacando al rey adversario de su agresiva situación ) ;
2 . R 7 T, D X A (no es posible en otra .forma evitar los dos mates antes
en unci ados) ; 3. D 8 D + . R 2 A; 4 . D 8 C + . ga nando la dama.
Vemos aquí al blanco entregando una pieza , para ubicar a la dama ad­
:rsaria en una diagonal desde donde pueda perm itir una combinación
g c. nadora.
1·:n el diagrama N�> 3 1 9 vemos al negro con una posición apare]1temente
tav 'J rable, ya que tiene una dama contra torre y alfil. No es fácil ver
cómo pueda ganar el blanco, pero la posición del rey negro en una dia­
go.r: a l negra , y en situa ción típica de mate, permite al blanco idear una
c0m binación.
Hemos dicho que la posición era típica de mate. Es decir, si no mediara
la acción de la dam a , que toma la casilla 8, y el peóh de 4 e que puede
cubrir el j a que del alfi l , habría m ate. ¿ Cómo pueden eliminarse esos
obstáculos una vez conocido el esquema de la posición de mate ?
l . T 2 A D ! D X T (si . . . . :, D 1 C + ; 2. A 7 A, D 1 A H -evitando A 4 A,
,

seguido de P 3 C R mate- ; 3. T 5 A -amenazando A 3 C mate-, D X T ;


4 . A 8 D + . P 4 C ; 5. P 3 C mate) ; 2. A 8 D + , P 4 C (ahora n o e s posible
P 3 C + mate, pero el bla nco dispone de un recurso extraordinario) :
3. A 5 T ! (a mena zando A 1 R mate, y si P 5 C, siempre A 8 D mate) ,
D 2 A ; 4. A 7 A, D 5 A + ( si D 8 R, P 3 C mate) ;. 5 . P 3 C, y mate a la
siguiente.
Diagrama N9 320. -· E's éste un final que encierra varias dificultades,
a pesar de su aparente sencillez. Las blancas amenazan entrar a dama
y deben tratar que la torre no pueda comer el peón, ya que esto daría
margen a un empate automático, por quedar en el tablero dos reyes
solos. La pri mera j ugada es evidente: l. P 7 A; a esto, las negras deben
continuar con T 3 D +· Las blancas deben j ugar, contra toda la lógica,
R 5 C, ya que si j u garan R 7 C , seguiría T 2 D , fij ando el peón, para luego
capturarlo, y si jugaran R 5 T, seguiría T 3 A D, comiendo el neón � ga­
nando el negro. El final sigue así : 2. R 5 C, T 4 D + ; 3. R 4 C, T 5 D + :
4. R 3 C , T 6 D + , 5 . R 2 A (recién ahora puede pasar a la colum na alfil.
por cuanto si lo hubiera hecho una j ugada antes seguiría T 8 D y al entrar
el blanco a dama, T 8 A +. etc. ) . Ahora parece que las negras están per­
didas, pero disponen de un recurso extraordinario, en que si el blanco
no estuviera prevenido contra el m ismo, caería ; juega : 5 . . . . . , T 5 D ! ;
6. P 8 A (T) ! ! El recurso ingen ioso y la réplica exacta. Si las blancas
.

hubieran entrado a dama, habría seguido T 5 A + , y contra D X T, las


negra s quedarían con el rey ahogado, y sería tablas.
El resto es simple y bonito : 6 . . . . . . , T 5 T D (para evitar T 8 T D
mate) ; 7. R 3 C ! , amenazando la torre y T 1 A mate, y las blanc a s
ganan.
Diagrama N° 32 1 . - En esta posición las blancas, aparentemente, sól o
pueden aspirar a un empate por j aque perpetuo, ya que el negro amenaza
T 8 R mate, y si éste se evitara con D 5 T D, entonces P 8 A (D) mate.
El secreto de la victoria sería obligar a que el rey negro fuera a la banda
del tablero, m ediante j aques de dama, y esto es imposible, pero el blanco
di spone de un recurs o n otable que le hará ganar.
1 46 ROBERTO G. G�A U

J u e ga l . P 8 A ¡ y pide caba l l o ! ( ún ic o para gan a r ) , R 1 R ( s i R 1 D,


seg U l n a D > P --+-- y l u ego D X T, ganando) ; 2 . D 6 e + . R 1 A (no R 1 D,
p o r D '/ P . c o n l a v a r i a n t e an tes menci onada) ; 3 . D 6 A + , R 1 e ( s i R 1 R,
D 7 R m a t e ) : 4 . e 7 R + . R 2 T; 5. D 6 e + , H. 1 T ; 6 . D 6 T o D 8 e m a te .
C o m o se \' E.' , a n o m ed i a r el recurso de c o r o n a r el peon en u !l a p iez a
m e n o r . l a s b l a n cas h a brían perd i d o .
D i a g r o m a N l.l 322. -- En e s t a posición l a s blancas parecen e s t a r absolu­
t a m e n t e perdi das . El negro tiene gran ven taj a en m aterial, y a m e n aza
T 6 A + , seguido de R 2 e, y \:: O rona r un p eo n . Pero y a herr.. os dicho que
en aJ edrez n o siem pre se está t a n perdido como parece. Este ej emplo es,
a r e s pec t o , lu m i n oso. El b J a nc0 tiene al rey adversario en p osic ión de
C' S C'

mate, m t• d i a n t e e 6 e y e 7 A. A m b a s casi l l a s están torundas por pi ezas


enem i g as, pero y a es te hecho puede engen d r a r u n plan tendiente a ex­
p l otar rápidamente esa a m en aza.
El proced i m iento es el sigu i ente : 1 . T 3 T ! ! ( evitando T 6 A y , además,
sacando l a torr� del ala del rey, para preparar l a gen ial maniobra de
0bst ruc�ió n ) , T X T; 2. P 3 A ! ( i mprescindible p u ra e v i t a r u n eventual
J U. qu� e n l a octava línea eil el momento crític o ) , T '>( P; 3 . A 3 D ! ! ( l a
ll ave �.1e l a v ictoria) . Una j u gada d e problem a . Si el a l fil es capturado
con l a torre, q ue d a obstrui d a l a acción del a lf i l n egro sobre el p u n t o 2 A,
y si se captura con el -alfil, la d e l a torre sobre el p u n t o 3 C , y e n a mbos
casos. m a te. Si la torre no estuviera en ] a c o l u m n a a l fi l , ha bría un j a que
salvador en 8 T.
D i a gr ama N° 323 . - En l a p osición d e este d i agrama , las blancas es­
tá n , en c.u a n to a mater i a l , perdidas. El a l fi l detiene a l peón l i bre de
l a colum n·a torre dama , y la torre puede detener a l r2y, apenas éste
a\·ance. S i P 7 R , seguiría T 6 R , s e gu i d o de T X P . y l a s b l a n c a s n o t en­
drían l a m enor chance de v i ctoria. Es ésta o t r a posic ión de obstrucc i ó n ,
s i m i l a r a a l gu n a d e las qu e y a hemos consider a d o . S i s e lograra q u e , a l
det en e r u n p e ó n , l a pi eza q u e lo d etiene obstruyera l a a cc i ó n d e l a otra,
el f i !l a l s e podría ganar coron a n d o un peón dama.
La soluci ót}- es d e encantadora elegancia, y s i m pl e : l. A 2 A ( entre­
g a n d o el a l fil para crear 1a posi c i ó n d e au toobstru cción ) , A X A ; 2 . 1J 7 R,
T 6 R ( ú n i ca para evitar 1a coron ación d e l p e ó n ) ; 3 . P 7 T, y l a torre, a l
d(� t ener el p e ón rey, h l-1 obstruido l a a cción d e l alfi l , ga:1 ando l as b l a n cas,
por c ua n t o c o r o n a n u n peón , d ando m a te.
D i a g r a m a N(! 324. - Es éste un final n otablem e 1 1 te i n s t r u c t i v o . Las bl an­
c a s t i e n en u n a d a m a y un a l f i l , p e r o tota l m ente a n u l ad os p a r a i m p ed i r
] a c o r o n a c ión d e l p e o n a l fi l d a m a . El r e y n egro e�t á en pos i ción d e m a te,
rero o.parcntem f' n t e muy bien defendido por l as piezns que l o c i r cu n d a n .
S i n e m b a q,<o, h a y u n procedimiento para g a n a r , y para l l egar a l a vic to­
r i a e s n e c e s ar i o e ntregar e l a l fi l y la d a m a ¡ pa r a dar m ate con e l peón
de 5 A �
V t>Li mos : l . A 8 C (com o la posición es apremian t e , l a s b l ancas entregan
sus p1ezas pa r-a eliminar 1:1 pod erosa torre que t a n t o defiende) , T X A
( ú n ic a para evitar D 7 T mate) ; 2. R 7 A ( a menazan do D X T mate) ,
T X D ( forzad a ) ; 3. P X T, P 8 A ( D ) ; 4. P 7 e + , R 2 T ; 5. P 8 C ( D )
:¡ a gue m ate.
D i a g ra m a N9 325. - Est e es u n notable ej emplo d e recurso extraordi­
nario, pero sumam ente instructivo, ya que es una d e l as grandes sor-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ

DIAGRAMA NQ 3 1 7 DIAGRAMA NQ 320


Mlnekwlt1 Bev. Saavectra

Jaeran las blancas "1 ranaa Jaqan las blancas "1 ranaa

DIAGRAMA NQ 3 18 DIAGRAMA NQ 321


A. Trottzkr Laboarclonnala

Jaqaa las blaaeas "1 raaaa Jaqan laa •laacas 7 paaa

DIAGRAMA NQ 319
Belltlnc
DIAGRAMA NQ 322

S. M. Kamlner K.

Jaqan las blancas r pnaa Jaeran Jaa ...... 7 caaaa


148 1\0BERTO G. GRAU

presas que a menudo depara el aj edrez. Las negras tienen una pieza me­
nos, pero han fij ado el alfil de 3 e, que aparentemente no tiene salvación,
ya que esta vuln érado por la poderosa acción cóordinada de la dama
y una torre.
Sin embargo, existe una deiensa ganadora en virtud de las posibilidades
que ofrece la situación del rey negro baj o los eventuales fuegos de j aque
en la diagonal.
La maniobra es así : l. D 2 e R +. R 2 T; 2. A 8 e + !, R X A (si T X A
seguiría D X D) ; 3. T 8 A + , R 2 T (si T X T, D X D) ; 4. T X T ganando.
El diagrama NY 326 ofrece una posici ón también muy confusa para afir·
mar que el blanco puede ganar, y, menos, rápidamente . Hay un peón
pasado en 5 A D, pero la torre negra, ubicada en 5 A, impedirá el avance
del mismo y luego los peones del ala de la dama se tornarían muy peli­
grosos para el blanco.
En d efinitiva , para pretender ganar, las blancas debieran anular la torre
enem iga , y el blanco encuentra un procedimiento aleccionador, entregando
la tor re, para luego copar la del adversario y ganar con el peón pasado.
l. T 5 T R, T 5 A D ; 2. T 4 T R ! , T X T (si R 5 e D, T X T seguido de
P 6 A) ; 3. P 4 R (enc,.· "rando la torre) , P 4 T R (para liberar la torre) :
4. R 3 C y el peón d alfil dama se corona en forma inevitable.
La posición del diagrama N9 327 es también instructiva y muestra
otra interesante posición.
El negro tiene ventaj a material, pero en cierto momento las piezas
han de verse anuladas en su acción mediante sucesivas entregas de
·

los caball os.


Veamos la solución : l . P 7 D , T 6 D ; 2. e 4 D ! , T X e (4 D ) : 3. P 7 T D
(al ubicarse l a torre en 4 n se ha anulado la acción del alfil que corre
por las diagonales negras ) , A 7 e R (impidiendo la coronación del peón
T D, pero las blancas disponen de un nuevo recurso) ; 4. e 5 D ! ! , y ya
no es posible evitar que se corone uno de los dos peones, y luego haya
qu e entregar una pieza por el otro.
Otro ej emplo bonito es el del diagrama N9 328. Las blancas tienen
una pieza menos y el rey no está en posición de mate, que aparentemente
puede ser explotada. Sin embargo, la dama está en la misma diagonal
que el rey, y esto unido a una probable posición de mate con el caballo,
engendra la siguiente maniobra ganadora : l. D 3 T + ! ! (sencillo, pero
de una elegancia extraordínaria) , R X D (si el rey se moviera seguiría
D X D) ; 2. e 2 A mate. Las piezas negras le quitan al rey n egro dos
casillas, y la única válvula de escape ( 4 e) está tomada por el caballo
que da el j aque.
Diagrama N9 329. - Otro interesante ej emplo de recurso extraordinario
para vencer. El blanco gana especulando en la posición de mate del rey
negro. Para lograrlo, debe realizar una serie de sacrificios que, al impedir
algunos j a ques, faciliten que el mate sea dado por el caballo en 2 A R !
o 3 e R.
l . A 4 e (amenazando A 3 A mate) , P 5 D (única para impedirlo) ;
2. e 6 A ! ! (iniciando la maniobra ganadora ) ; D X T (si D 3 T o D 5 T
seguiría e X P ganando) ; 3. A 3 A + ! (el segundo sacrificio para que
�l peón negro, al obstruir la acción de la dama, permita que el caballo
amenace mate inevitable) , P X A; 4. e 4 D y el mate, mediante e 7 A o
e 6 e, es inevitable.
TRATADO GENERAL " DE AJEDR�� 149
DIAGRAMA N O 3 2 3 DIAGRAMA NO 3 2 G
K . J u n k e r - Soest Moller

.Juegan l a s b l :i ncas y ganan Jueg a n . .. , ' ' ' "·" '' .. � y c a nan

DIAGRAMA NI? 3 ::: 4


D1A< i i 1 A M A N " ' J".!."/

Juegan las blancas y ganan


Juegan las blancas y ganan

DIAGRAMA NI? 328


DIAGRAMA NO 325 Kubbel

Juegan las blancas 7 ganan Juegan las blancas y ganan


150 ROBERTO G. GRAU

Di agrama N9 330. - Los finales de dama y torre son siempre muy di­
fíciles. En la posición del diagrama hay evidentemente la posibil idad de
dar jaques. Esto, unido a la situación de la dama negra, facilita una com­
binación muy agradable e instructiva. Para ganar debe colocarse mediante
j a ques el rey en fa columna caballo dama o la diagonal 1 T R - 8 T D, para,
al dar j a que al rey, ganar la dama. Para lograrlo, primero es imprescin­
dible sacar la torre de lá defensa de la dama y el procedimiento es
instructivo.
l. D 4 A + , R 6 A ; 2 T X P + !, T X T; 3 . D 1 A + , R 5 D; 4. D 3 R + ,
R 5 A (si R 4 D seguiría D 3 A R + , ganando l a dama) ; 5 . D 3 D + , R 5 C ;
6 . D 1 C + , y se gana l a dama.
Diagrama N!? 33 1 . - Es otro tipo de posición. Las blancas ven que tienen
u n peón atacado y de difícil defensa, ya que si P 6 A, seguiría P X P y
lu eg J C 4 D, g anándolo. Wolf tiende una especie de celada, que es todo un
brillante recurso. Juega A 4 T R (provocando la captura del peón por
la amenaza · ulterior de un j uego doble en 5 D) , C X P ?; 2. A X A,
C 5 D + ; 3 . R 3 D , C X A; y las negras han .ganado el peón.
Sin embargo, el caballo de 4 C D , aparentemente tan ágil, está abso­
l utamente perdido, mediante la maniobra que sigue : 4 . P 4 T D, e 6 T D
( única) ; 5. A 7 R, e 8 C ; 6. R 2 A, copando el caballo.
Sumamente instructivo es el recurso ganador que brinda el diagrama
N9 332. - Las negras amenazan coronar el peón en dama y aparentemente
no hay forma de evitarlo. Las blancas especular. sobre un eventual j aque
con el peón de caballo dama para luego, ganando un tiempo, ubicarse con
el rey en 2 C y ganar con el peón torre rey. Veamos : l. T 5 A + , R 5 e ;
2 . T 5 T D ! , R X T ; 3 . P 4 e + ! (con gran sencillez, mediante un inge­
nioso rec urso de sacrificio, el blanco ha eliminado la fuerza agresiva del
peón avanzado) , R X P ; 4. R 2 e, R 5 A ; 5. P 5 T, R 4 D ; 6. P 6 T, R 3 R;
7. P 7 T, R 2 A ; 8. P 8 T (D) , ganando.
El ej emplo del diagrama N9 333 se aparta un poco de los que hemos
venido estudiando, ya que la posición es favorable para el negro, y el
blanco no gana matemáticamente, sino por medio de una celada.
No obstante, es un recurso extraordinario y muy instructivo. Se llega
a una posición, típica de mate ( ver diagrama NQ 208) mediante una

Las blancas j uegan T X P '1', y las negras replican D 3 e + (lo justo


jugada de doble intención aparentemente errónea.

era previamente A X C ) ; 2. R 2 e, D X T ( el exceso de gula y el no tener


en cuenta las amenazas adversarias ocasionan la pérdida del j uego ; aún
ahora era bueno A X C. El mate, es en este momento, inevitable, por
medio de un procedimiento que ya conocemos) ; 3. e 7 R +, R 1 T;
4. D X P T + ! , R X D ; 5 . T 1 T + + ·
E l sacrificio inesperado e s uno d e los recursos más espectaculares y
h abituales para decidir partidas aparentemente perdidas. La posición del
di agram a N9 334 es muy instructiva. Las negras están amenazando D 8 T
mate. Para evitarlo, una vista poco afinada sólo recurriría a entregar la
torre por el alfil, llegando a un final con dos peones menos, que podría
ser tablas.
Pero el blanco tiene la partida ganaci�, mediante u n sorprendente mé­

de las amenazas, y que siempre debe confiarse en los recursos de la propia


t odo, que prueba que nunca hay que supervalorar en aj edrez la gravedad
TRATADO GENERAL DE AJ.EDREZ
151
DU. GRAMA NQ 329 DL&•GRAMA NQ 332
F. Amelung

Juegan las blancas y ganan


Juegan las blancas y ganan
DIAGRAMA N9 333

DIAGRAMA NO J:W Darmen ó n

H. Rinc�

Juegan las blancas y ganan


medianie una instructiva celada

DIAGRAMA NQ 331 DIAGRAMA N9 3::4

Wolf K. A. L. Kubbel

Jueran las blancas y ranan


1 52 ROBERTO G. GRAU

pos ició n . La solución es así : l. D 2 A + , R 1 D ( 1 ) ; 2 . D 7 T ! ! (magnífica


j ugada, que sign ifica la entrega de la dama ; las blancas amenazan T X A + ,
seguido de D 8 T + . o simplemente D 8 T + , seguido de D X A) , D x D ;
3 . T X A + , seguUo d e T 7 T + , ganando l a dama.
( 1 ) Si l. . . . . . , R 2 D; seguiría otro notable sacrifici o : 2. T 7 T !, D X T ;
3 . D 7 T + · ganando l a dama.
El dia grama N<.) 335 ofrece un notable final compuesto, original del
famoso compositor Troitzky. Las blancas ameqazan coronar un peón en
dama en dos j ugadas, y, para un aficionado de escasa experiencia, las
negras están absolutamente perdidas. Sin embargo, hay un recurso rnag ­
nífico para hacer t ablas, que encontrará un j ugador de regular valía, y
un fuerte aficionado demostrará cómo, a pesar de este recurso de ahogadc,
las negras pierden mediante una maniobra excepcional, que pone en evi­
dencia la notable variación de recursos del aj edrez.
Veamos la solución : l. P 7 D (amenazando entrar a dama. No hay cómo
evitarlo, pero el negro, que entiende de recursos extraordinarios, busca
un notable empate por ahogado) , P 7 A ! ; 2. A X P, T 6 e R + ! (entre­
gando la torre para explotar una probable variante de ahogado del mismo
tipo de las que observamos en los diagramas del 295 al 3 15, pero ahora
veremos cómo esa esperanza se desvanece) ; 3. A X T (única para ganar.
Si el rey se mueve , seguiría T 1 e ) , e 4 A ! ( el s ecreto del supuesto em­
pate) ; 4. P 8 D (pide alfil) ! !, y las blancas ganan teóricamente.
Si en lugar de pedir alfil las blancas pidieran dama o torre, seguiría
e 3 R +, y si e X e, ahogado. Si en lugar de dama, torre o alfil el blanco
pidiese caballo, seguiría e 5 R +, y luego e X A, igualmente tablas, por
cuanto dos caballos y rey, contra rey, nunca dan mate.
El final de Troitzky del diagrama N9 336 es igualmente aleccionador
y muestra una nueva variación de la obstrucción como base de recursos
excepcionales para ganar partidas aparentemente perdidas.
En esta posición parece que la torre y el alfil, que tan ágiles son, ba�tan
para detener los peones blancos, pero se verá otra vez cómo se construye
una posición geométricamente similar a muchas de las anteriores : l. P 7 A,
A 6 T ; 2. P X P, A 5 e + (única maniobra para evitar la coronación del
peón torre, sin permitir la coronación directa del peón alfil ) ; 3 . R 1 A (si
R 1 R, seguiría T 7 R + y luego T 2 R) , A 4 A; 4. P 7 T, T 7 A D + ; 5. R 1 D,
A 5 R ; 6. e 6 A ! ! (la j ugada de obstrucción que hace 'inevitable la coro­
nación de un peón ) . Se observará que en todos los casos la pieza, para
obstruir, se coloca en el punto de coinGidencia geométrica de las piezas
enemigas.
Diagrama N9 337. - E'ste es un final muy instructivo . Las negras ame­
nazan coronar un peón, y no es fácil ver cómo puede ser esto evitado.
Las blancas a su vez pueden entrar a dama, pero como las negras cap­
turan el caballo, el final de alfil y dama contra dama y peones es
absolutamente tablas. .
El recurso aquí empleado para vencer es otro tipo de obstrucción. Se
trata de ubicar el rey en la diagonal o línea donde se corone la dama ad­
versaria, para luego, mediante un j aque, ganarla. La idea es muy usual,
pero el procedimiento es muy complej o y obliga a apelar al excepcional
recurso del sacrificio total de ] as piezas ahora vivas, para vencer.
Veamos : l. e 2 R (amenazando C 3 e + ) , R x e ; 2. A l D +, R 2 A (o
R 3 R) ; 3. A 3 A ! (provocando la ubicación del rey en la di.agonal geomé-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 153
DIAGRAMA NI? 335 DIAGRAMA N9 · 338

A. Troltsk 7 Nerras: Cobn

Jaeran las blancas '1 r a na n


Blancaa: Duras
Jaeran las blancas 7 ranaa

DIAGRAMA NI? 336 DIAGRAMA NO 339


A. Trolilk 7 Blancas: Oppen

Jaeran las blancas '1 c-:rnan

DIAGRAMA NO 340
Jaeran ... blancas 7 ranaa

DIAGRAMA NQ 337
Nerr aa: Slh•eatre
K. L. Kubbel

Blancaa: Caldaa Vlanna


Jueran las blancas • ranaa Jaeran ... blancaa '1 r•nan
1 54 .ROBE�TO G. GRA U

tricamente peligrosa ) , R X A ; 4. P 8 e (D ) , P 8 T (D) ; 5. D 7 e + , ganando


la dama. Si 2 . . . . , R X A; igualmente s e entraría a dama, y luego se-
. .

guiría D 1 e + , etcéterr..
La posición del diagra ma N9 338 corresponde a una partida j ugada entre
los maestros eohn y Duras. Las negras amenazan D 7 e mate y D X P e,
en ambos casos con serias d ificult ades para hallar el blanco· una defensa
satisfactoria.
Duras busca y encuentra un ·recurs o magn ífico , que le permitirá ganar
la dama adversaria. Para ello, sabe que debe ubicar al rey en la columna
o diagonal geométricamente coincidente con la dama, como hemos visto
en otros ej emplos, y j uega : l. T X P T + ! , R X T; 2. D 7 R +, R 3 e (si
R 3 T, T 8 T R + gana la dama) ; 3 . T 8 e + , R 4 A (y ahora s e ha logrado
la. posición buscada, pero surge e l obstáculo de que, contra D 7 D + se­
guiría C 3 R, y esto ocasiona un nuevo y elegante sacrificio ganador) ;
4 . T X C + ! , R X T (si P X T, D 7 D + : �te . ) ; 5. D 7 e R + ( obligando al
rey a ubicarse . en la diagonal, o columna fatal ) , R 4 T (o 4 A) ; 6. D 7 T R +
o D 7 D + respectivamente, ganando la dama en ambos casos.
D i agrama N'-' 339. - Esta es también una posición de una partid a j ugada,
que enseña cómo la rapidez en la ej ecución permite decidir partidas
apa ren temen te laboriOsas. Las negras atacan la torre agresiva de 7 A D.
De no ser así , las blancas podrían j ugar D 5 T, con mate inevítable. Este
plan ganador, aparent emente t ronchado, permite a las blancas id ear la
siguiente combinación para decidir la partida mediante un mate instruc­
tivo y típ ico : l. C 5 D ! ( l a j ugada clave) , P X C ; 2. T X P +, R X T ;
:J . D 5 T + ) R 1 C ; 4 . T 7 R, y el mate e s ahora inevitable. E s de menciónar
l a ra p idez en l a ej ecuc ión de la maniobra que ha proporcionado la victoria
al blan C' o .
D i agrama N9 340 . - Este ej emplo e s también instructivo. Servirá para
que el aficionado estudioso observe cuán tos y cuán variados son los tipos

mf'nte peligrosas, y para que el jugador se familiarice con la parte i n ge­


d e recursos excepcionales q ue ofrece el aj edrez en posiciones aparente­

niosa del J Uego.


Las negras tienen aparentemente una sólida posición y sin embargo
están perdidas, mediante una j ugada espectacular, de problem a : l. e 6 D ! !
(de fend iendo la dama y entregando el caballo en tres formas distintas,
pero n o puede ser capturado. Si P X· e , seguiría D 7 A mate. Si D X e,
D 3 e y mate en dos , y si T X e, T 8 R mate) , P X P + ; 2. R 1 T, P 3 T R
(si D X D, 3. e X D, P 7 A ; 4. e X A, T 8 D ; 5. T (5 A) 1 A, etc.) ;
3 . D 5 D + � . R 2 T ; 4. D 4 R ( amenazando sacar la torre de 5 A, con un
descubierto ganador ) , R 1 e ; 5. D 6 R +, R 2 T ; 6. T 6 A ! ( amenazando
1 X P T + y D 7 A + + ) , T R I A ; 7. D 5 A + , R 1 e ; 8. T X T + , T X T ;
9 . D >� T --1- (rem atando mediante un nuevo y. definitivo sacrificio el en­
cu entro ) , R X D ; 10. T 8 R + +, por la acción del caballo de 6 D !
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 155

O T R O S E RR O R E S
TRASPOSICIONES

Suelen des lizars e en las partidas de aj edrez errores de un tipo muy


distinto al que hemos analizado y s.o bre los cuales creemos oportuno
decir algunas palabras, por cuanto son muy comunes.

Tenemos en primer lugar las llamadas trasposiciones


El j ugador medita sus j ugadas- en detalles característicos de ganancias
el tren conocido : mi j ugada, su res- de material de los · que ha blaremos
puesta, mi j ugada, su respuesta, etc., más adelante, y desea explotar la
y arriba así a una serie de jugadas s ituación avanzada de sus peones de
propias que conducen al fin que per- 6 D y 6 T D, ya que en un fina!
sigue. Suele acontecer en estos casos estaría perdido.
que se ej ecuta esa s erie, alterando
en algún punto el orden e:h que las DIAGRAMA N \l 3 4 1
j ugadas debieron ir ; muy común­ C. Dorash
mente se ej ecuta como primera j u­
gada la que se había pensado como
segunda, y en otros casos, esta al te­
ración se produce posteriormente.
Estas trasposiciones de jugadas sue­
len tener fun estas consecuencias, y
solo pueden ser evitadas con la
práctica asidua del j u ego.
Si la partida es d e interés , con­
viene también rehacer rápidamente
la serie de movidas antes de efectuar
cada una de ellas, para asegurarse de
que en cada caso se hace la jugada
meditada y también, asimismo, de
que las j ugadas del adversario to­
Juegan las blancas y ganan
leren la prosecución del propio plan
trazado.
A continuación (diagrama N<:> 34 1 ) No es posible J Uga'r P X P e por la
s e d a un ej emplo d e l a importancia amenaza de T 8 T mate . Entonces el
que para el desarrollo del j uego tie­ blanco analiza la siguiente combina­
nen las trasposiciones : ción : l. T 8 A D !, T X T; 2. T 8 R + !
Es ésta una posición sumamente (magnífico segundo sacrificio hech o
instructiva que podría servir de con el propósito de efectuar más
ej emplo a varios temas distintos. El tarde P 7 D atacando simultánea­
blanco tiene dos torres, contra una mente la T y el e, ganando) , e X T ;
torre, un caballo y un alfil. 3 . P 7 D ! , e 3 D ; 4. P X T (D) , e x D ;
Existe una amenaza de mate en 5 . P X P , atacando e l caballo, y para
8 R que el caballo de 3 A R anula. seguir con P 8 e (D) en caso que
t\simismo, el blanco conoce algunos éste se mueva.
156 ROBERTO G. GRAU

El raciocmw del jugador blanco bautizado por varios maestros, en el


es de notable exactitud "Y la combi­ torneo de earlsbad de 1929, frente a
nación hermosa y tentadora. La idea Saemisch en la posición , del diagra­
medular de la misma es entregar m a , incurrió en una falta gravísima,
ambas torres en 8 R y 8 A D para que, s�n embargo, tiene explicación .
obligar a ubicar las piezas adversa­
rias en situación de ser atacadas DIAGRAMA NC? 342

sim ultáneamente con el peón dama


y valorizar esos peones, a primera
Negra s : Capablanca

vista poco eficaces.


En el análisis que el blanco efec­
túa ante la evidencia de la victoria,
el jugador cree que para poner las
piezas indicadas en la posición re­
qu erida es indistinto el orden de las
jugadas intermedias de la maniobra
que va a efectuar, y j uega l. T 8 R + ,
por cuanto a primera vista e s aún
más ihmediata, ya que da j aque al
rey adversario.
Sin embargo, esta j ugada no sólo
no es igual, sino que pierde la par­
tida después de l. T 8 R + ?, e X T ;
2 . T 8 A , T X P ! ; 3. R 1 e (para evi­
Blanca s : Saemisch

Juega el negro

tar el mate en 8 T) , T X P; defen­


diendo el alfil atacado, ganando . El plan, en este momento, para el
Asimismo puede producirse este negro, es j ugar l. . . . . , O - O ; para
error por equivocación material. E1
.

más tarde continuar con A 3 T y


j ugador, un tanto emocionado por l a C 4 T D, atacando el peón doblado
combinación en s í, y un tanto ma­ de las blancas de 4 A D. Capablanca
reado por el análisis completo de creyó haber yá efectuado la prime­
la variante, realiza la segunda j u­ ra de estas j ugadas, y j ugó l . . . .,
. .

gada del mismo, en lugar de la pri­ A 3 T ? ? , a lo que Saemisch siguió


mera, y ocurre que, en lugar de ga­ con 2. D 4 T, atacando simultáneé:.­
rlar, p ierde. mente el alfil de 3 T y el caballo de
Por una razón o la otra , a concien­ 3 A D . No es pos ible a esto continuar
cia o inconscienteme n te, la traspo­ con 2 . . . . . , e 4 T, por cuanto al ha-
.

sición de j ugadas resulta fatal y oca­ ber omitido el enroque, que es la j u­


siona una inj usta derrota. Es éste gada previa del plan, el caballo está
uno de los obstáculos con qu e suele « clavado» por la situación del rey.
tropezar el j ugador cuando no do­ Es por lo tanto obligatorio j ugar
mina completamente la visión me­ contra 2. D 4 T, A 2 C, como j ugó Ca­
diata del juégo. pa blanca, pero a esto siguió 3. P 5 D,
El ej emplo que damos ahora tiene ganado el caballo .
un valor realmente excepcional, no Es éste un error mecánico. Mu­
por lo que s ignifica, sino por cuanto chas veces se realizan en la apertura
es uno de los errores históricamente j ugadas partiendo d e la base erró­
más extraordinarios de los tiempos nea de que se han ej ecutado otras
modernos. movidas previas. En todo momento,
C a p a b l a n c a , « the perfection in y con mayor intensidad en las posi­
chess » , como con enorme justicia fue ciones muy familiares, el j ugador
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 157
debe proceder con la máxima aten­ mente del aficionado, que debe acos­
ción, y no confiar en la memoria, o tumbrarse a pensar con exactitud.
en la primera impresión. Para ello deberá analizar con sere­
nidad sus movimientos y procurar
ver más bien dos jugadas o tres con
ANALISIS DEFECTUOSOS
precisión que no muchas incierta­
mente. A d e m á s , será provechoso
Otra fuente de errores graves se practicar lo más posible el análisis
encuentra en la dificultad que tiene mental de posiciones, esforzándose
la mente en seguir fielmente las al­ en ver con claridad las posiciones
posición por razón de la evo �ución
teraciones que se producen en la resultantes. Al analizar o reproducir
partidas de maestros o de expertos
que sufren las piezas con el análisis jugadores, si el comentarista señala
mental. variantes que pudieron producirse,
Las posiciones anteriores, la ini­ conviene que se esfuerce también en
cial sobre todo, por razón de su seguir el curso de esas variantes
existencia objetiva ante la vista del mentalmente, leyendo las jugadas y
j ugador, tienen una tendencia pro­ mirando el tablero, pero sin mover
nunciada a persistir. Si inicialmentE: las piezas. Pero como quiera que este
el juego es muy seguro, tenderemos ejercicio es bastante difícil, debe
a creer que sigue siéndolo a pesar efectuarse únicamente cuando esos
de que por la evolución de las piezas análisis no excedan de tres jugadas.
haya perdido su seguridad. En gene­
ral se cuenta siempre en esos casos DIAGRAMA NO 343
con poder efectuar una movida muy Nerras: N. N.
importante para nuestros planes, sin
observar que, por razón de los cam­
bios previamente efectuados, esa ju­
gada no será factible en el momento
requerido. Otras será un caballo,
una torre u otra ?ieza cualquiera
que debía moverse y resulta haber
quedado clavada, o un alfil que de­
bía accionar en una diagonal que ha
quedado obstruida y que no obstan­
te se persiste en considerarla como
libre ; otras veces un j aque que se
hac e posible y altera los planes ; en
otras, una pieza viene a defender el
punto atacado, el que, sin embargo,
se sigue considerando indefenso, y
Blancas: X. X.
Jueran las negras
otros muchos cuya enumeración se­
ría prolij a e inoficiosa. P·e ro e n to ­
dos los casos la característica mental Esta es una posición típica de una
es la misma. No se tienen en cuenta variante de la apertura Ruy López.
las jugadas previas, y se cuenta en El negro acaba de entregar un caba­
cierto momento una j ugada que re­ llo en 7 A R, que las blancas han
sulta imposible o perj udicial. capturado con la dama, provocando
Daremos tres ejemplos de estos la amenaza de A 6 C, pues confían
en una bonita combinación de mate.
Veamos: l. . . , A 6 C ; 2. D X P +,
errores, pero nada podemos hacer
para colaborar a su desaparición, . . .

pues esa tarea depende absoluta- T X D; 3. T 8 R mate.


158 ROBERTO G. GRA U

Tres son las piezas que, armoni­ DIAGRAMA N9 344

zando su acción, engendran esa ame­


n aza : la dama, la torre de 1 R y el
Negras: Zukertort.

alfil d e 3 C D. A esto se agrega la


situación del alfil dama negro, que
d l i n t e r r u m pir la acción d e las to­
rres facilita la intromisión de la
t o rre en 8 H.
Bien ; las negras j ugaron en este
mome n to l . . . . . . , A 7 T +, con do­
ble in ten ción. Las blancas creyeron
que sólo en trañaba el infantil lance
de capturar la dama si seguía R X A,
y j u garon elud i en d o la pérdida de
la dama con 2 R 1 A, a p a r en t e ­
mente con la misma a m en a za an�
terior. Blancas: Steinih

Ahora l as negras entraron en la


ap2rente celada del blanco, y j uga- lor de haber sido vivido el grave
ron 2 . . . . . . , A 6 C. Este, que ha visto de análisis c-o m e tid o .
que fund a m en t a l m e n t e la posición
error

la posición .de la da � c. negra baj o


Las blancas están esneculando con
bá,.� ica d e sus p iezas agres ivas no
ha variado, j ugó i n m ed i ata m en t e los fuegos i n d i r e c t os de la dama
:3. D X P + ?, a lo que el n egro c o n ­ blanca. Hay un p eón en tre medio,
t i n u ó con T X D + , p o n i e n d o en evi­ pero este pe ón de f i en d e a otro, de­
dencia su seg u n d a i nt e nc i ón al j u g ar talle i m por t ant e , pues las blan cas,
l . . . . . . , A 7 T + ; colocar el r e y e n capturando este peón lo ganan, ya
la m is m a columna d e la dama para que no es posible, aparente m ente, si
da r este j a qu e salvador. C X P A D, P X C , a causa de D X D .
Este error, gro�:ero apa rentemente, Sólo Un inconveniente tiene este
es b a stant e común. Muchos j ugado­ plan para e l anál isis defectuoso de
r es no reparan - e n las amenazas del Steínitz : la a m enaza d e T X T m a te ,
adversa ri_o ni e rí las pe q u e ñ a:;; varia­ despues de D X D, y entonces piensa
ciones de la p o s i c i ó n , que a m en udo que bien puede c a m b i a r primero las
s u e l e n ser --c o m o en el presente torres, y j u e g a así : l . C X P A D ?,
caso- fu n d a m e n ta les. P X C ; 2. T X T, C X T (si D X D,
de seguiría · T X A + , y luego P X D,
etc. ) ; 3 . D X D y ahora C X D. El
U n a s i m pl e a l teración j ugadas
de a pariencia in trascendente puede
variar totalmente el curso de una error es a pr im era vista muy grueso,
p a rt i d a . A todas las j ugadas del _ad­ pero se j ustifica. Steinitz ha especu­
versario hay que buscarles o atri­ lado sobre la situación indefensa de
buirles más de una i n ten c i ó n . H a y la dama adversaria y no s e ha dado
que desconfiar perm anentemente d e cuenta de que al carnbiar las torres,
las amena za::; muy aparentes, y re­ el caballo pasaba a defender la da­
analizarlas después de cada j ugada . m a . N o se ha preocupado de las va­
El q u e sigue e s un error de per­ riaciones que los cambios introduj e­
sist en c i a de la posición : ron en la acción d e las piezas.
La posición del diagrama corres­ E1 ej emplo que ahora damos para
ponde a una pa r t ida disputada en­ poner punto final a este tema, es de
tre dos nota bies maestros del siglo una magnífica claridad. El que haya
pasad o, y tiene, por lo tanto, el va- seguido nuestros mates típicos y los
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 159
ej emplos de combinaciones que h e- l . D X P + , R X T ; 2. T 3 T +, R 3 e ;
mos dado anteriormente, habrá ob- y ahora 3. e 7 R sería mate, pero no
servado alg�nos mates en base de es posible j ugar esto, por la situa­
la acción de un caballo en 7 R y una ción del rey baj o los fuegos del alfil.
torre en la c olumna torre. El tercer mate es el de las dos to­
rres, que hemos visto en otros ej em­

Negras: J . K rejcik
plos; se inicia así : l. e 6 A + , P X e ;
2 . P X P + d , R 1 T ; 3 . D X P T +,
DIAGRAMA NO 3 4 5

R X T ; y ahora el mate final con


la torre es imposible, por la misma
acción del alfil.
Los análisis defectuosos son la
fuente de infinidad de errores. El
j ugador, en su proceso mental de m i
j ugada, s u respuesta, mi propia ré­
plica, etc., a menudo no puede subs­
traerse a la posición actual, y no logra
fij ar debidamente esas variaciones .
Al finalizar, el jugador no debe
sólo fij arse en las vari aciones que
tengan las piez;:�.s básicas de l a corr.. ­
binación sino en el mayor radio de
Blancas : V, Holst acción que las del adversario logren
por fuerza de los cambios de piezas.
Para llegar a él, hemos visto er�­ En todos los casos, al considerar la
tregar la dama y otras piezas ( dia­ primera j ugada y la réplica , debe
gramas 213 y 226) El blanco, que hacerse el siguiente raciocinio : Y
.

tiene en su subconcie11cia fijas estas ahora, ¿ cómo queda la posición ? Una


posiciones características, idea un vez fij ada ésta, debe realizar la j u­
mate con esa base sin dar importan­ gada qu e sigue y hacer el mismo
cia al alfil adversario d e 2 e D, por raciocinio, para evitar que las com­
cuanto hay varias piezas que obstru­ b inaciones sufran entorpecimientos
yen su acción y, teniendo la posi­ inesperados por simples errores, no
ción actual en la mente, no alcanza de combin�ción , sino materiales .
a ver que, una v ez realizada la com­ En muchas ocasiones un j ugador
binación, el alfil le impedirá reali­ intenta una combinación, confiado
zar la j ugada fin al, por la posición en que evita alguna seria amenaza
del rey en la misma diagonal. adversaria por la ubicación de una
Hay tres m a t e s d i s t i n t o s que determinada pieza, sin recordar que
resultan i m p o s i b l e s-. Veamos : 19) en cierto momento deberá usar esa
l . e 7 R + , R 1 T ; 2. D X P T +, pieza para complententar la combi­
R X D; y ahora al intentar j ugar · nación, y la amenaza del adversario
T 3 T mate, el blanco observa que será insalvable.
esta pieza está <<clavada » por el alfil Como antes h emos dicho, más vale
adversario. Vuelve a ensayar otro de ver dos o tres jugadas bien, que �eis o
los tentadores mates, y j uega : 29) siete en forma nebulosa y poco clara.
CAPÍTULO IV

J>_.\. H TI I L\ l) E .:\TAQl�E, (� C-E C O � T RIB UIRAN A UNA


O B S E H Y .A C I O X E S G EN E itA L E S A PROI:>O SITO DE· LA

E F 1 < 1 A Z ;\ CL'�Il� l.u \CIOX DE EX PERIEN CIA

2� En ella, la coordinación de las


viendo có � o las partidas de aj edrez j ugadas entre sí se revela de la más
A lo lanzo de este tratado iremos

pueden clasificarse, por sus caracte­ evidente manera, y a veces de la


rísticas: en c ategorías muy distintas más sorprendente forma, enseñan­
e ntre sí. Estas categorías no son mu­ do : a) cuánto deben vigilarse los
chas y se distinguen porque a cada planes adversarios, y b) cuánto de­
una responde una estructura dis­ ben calcularse las consecuencias de
tinta del juego, perfectamente de­ las j ugadas propias . Lo que, en resu­
terminable. men, dice que hemos j uzgado que
En las páginas anteriores nos he­ esa estructura de partida es la más
mos esforzado por familiarizar al adecuada para d espertar y desarro­
lector con el proceso subj etivo del llar la visión mediata del j uego, en
j uego de combinación. Los proble­ la cual, como hemos dicho y repe­
mas obj etivos de la combinación no tido, se asienta en definitiva la ver­
han podido ser tratados aquí por dadera fuerza del j ugador.
cuanto constituyen un capítulo im­ Realmente, las partidas que hemos
portante de la estrategia� y nosotros visto pertenecen a dos órdenes dis­
nos movemos, por ahora, en terre­ tintos. Hay partidas en que el ata­
nos que son previos a la estrategia. que violento y las combinaciones
Pero al elegir los ej emplos, y al audaces se han producido normal­
acumularlos, hemos puesto al aficio­ mente, como consecuencia de los
nado en contacto con una estructu­ errores adversarios ; pero en general
�a peculiar de j uego, e v i t a n d o la son partidas de ataques prematuros
introducción de ej emplos de otras que sólo h an tP.nido éxito por la
estructuras. L':> hemos puesto, así, falta d e precisión con que han sido
fren te a una determinada categoría replicados.
de partidas y -además- categ-oría Son expresión de una concepción
de partidas de tipo absolutamente algo primitiva del j uego, y adolecen
en desuso. Hemos tenido para ello de una suerte de fiebre de ataque y
varias razones . combinación . Ese espíritu informa
P· Juzgamos que esta estructura miles y miles d e partidas, algunas
de partida es la más adecuada para d e ellas de profundo méri t0, y el
familiarizar al aficionado con el fin princiniante hará bien en cultivar
del j uego, y cómo se procede para ese estilo -aun q ue esté hoy en des­
obtener el triunfo. prestigio- en la medida de sus fuer-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 161
zas, a fin d e estimular s u imaginación positivos, entendiendo por factores
y dar agilidad a sus ideas. Es ésa una positivos aquellos que dependen del
escuela donde aprenderá mucho ; pero atacante. Para que el aficionado dis­
a la que, en su hora, deberá abando- crimine estos factores y distinga, en
nar para entrar a familiarizarse con el complejo concreto de la partida,

que que constantemente, y bajo �i­


estructuras de orden m ás elevado . los elementos constituyentes del ata-
.Al invitarlo a que estudie y prac-
tique ese juego con el fin de fami- versas formas, hacen sentir su fuer­
liarizarse con la cúmbinación, y de za, es muy conveniente -y más que
desarrollar su capacidad de ver, que- conveniente necesario- que desde
remos ayudarle orientándolo en el buen principio aprenda a distinguir­
laberinto de la combinación, expo- los con claridad, para pasar luego a
niendo -en forma rudimental Y utilizarlos y combinarlos entre sí en
pre-esíratégica- algunos principios sus propias partidas.
sobre la estructura de estas partidas En su principio, los ataques de
de tipo violento, principios que le este tipo aparecen como una serie
aclararán qn poco el juego y le per- de maniobras absolutamente parti­
mitirán desenvolverse con mayor se- culares y de carácter concreto, di­
g uridad y localizar sus intenciones, fícilmente reductibles a elementos
sus aciertos y sus errores, lo que se constantes. Cada partida aparece ca­
traducirá en una más efectiva acu- mo una cosa del todo particular y el
mulación de su experiencia. ataque se muestra como una serie
Todas estas partidas se señalan de movimientos que tienen valor por
por una nerviosa búsqueda del mate, la particular posición de la partida,
que se obtiene por un ataque violen- y en su curso se observa una tal
to contra el rey enemigo. Pero a este unidad, que parece pueril su división
rey enemigo se lo encuentra empla- en partes 0 elementos constitutivos.
zado a veces en su casilla inicial, Y El ataque sería, así, cosa librada pu­
otras, en el costado de rey en el que ramente al talento y a la capacidad
se halla enrocado. E.c:;ta circunstancia cvisuah de cada cual; una cr.eación
divide los ataques de este género espontánea sobre la que no es po­
en dos tipos distintos: uno, primero, sible -y hasta sería perjudicial­
es ataque sobre el rey, sin enrocar; establecer principios generales.
otro, ataque sobr-e él enroque.
La experiencia muestra, por lo
El primer caso lo ' vemos en las
contrario, que si bien cada partida
partidas N9 15 a N9 83. El segundo,
de este tipo es distinta y, por · lo
en las partidas NQ 84 a NQ 1 14.
mismo, reveladora de un particular
talento, Y una eslJecial capacídad de
Veamos ambos separadamente.
combinación, hay en el fondo factores
que se repiten constantemente y que
ATAQUES SOBRE EL REY SIN prestan a estas partidas gran pareci­
ENROCAR do entre sí. Cuando se ven las co­
sas desde este ángulo, el talento del

QUE
ELEMENTOS POSITIVOS DEL ATA- ajedrecista aparece en la combina-
DE ESTE TIPO. NECESIDAD ción de esos factores y en su manejo;
DE SU DISCRIMINACiúN pero aun en esto mismo, con algunas
limitaciones. En efecto, las partidas
Los ataques sobre el rey sin enro­ de ataque contra el rey sin enrocar
car tienen, en general, ciertas for­ se parecen también por la apertura,
mas típicas, y el éxito o el fracaso y una apertura no es solamente el
depende de estos factores directos y mero desarrollo de las piezas, sino la
1 62 ROBERTO G. GRA U

ciertas bases de ataque


y
Y encarecemos el fiel cumplimien­
defensa
eleccion de
que prestarán a ia partida to de esta parte de nuestros ejer­
u n a fisonom í a propia, fisonomía que cicios y p e d i m o s especi almente a
depende del hecho de que con ella quienes deseen progresar de veras,
encauzamos n u e s t r a s posibilidades que no omita_n repasar una partida.
de ataqu e por ciertas determinadas porque juzguen conocerla bastante.
vías de l as que, en general, es per-·
Difícil mente se conoce bastante una
j ud icial aparto rse. partida de aj edrez. Además, este re­
Con e s to decimos que si en toda paso analítico de las partidas, con

tutivos, forma parte integrante de


partida hay algo puramente particu­ disección de sus elementos con sti­

nuestros ejercicios, como más ade­


lar y propio de ella y que depende
íntegramente del talento del j uga­
dor, de su órgano subjetivo, hay lante se verá, y tiende especialmente
también factores generales que se
ción del juicio aj edrecístico, que es
a echar las bases para la construc­

condición esencial para obtener la


repiten, combinados de diversas ma­

res y de su combinaciÓn dependen pericia en nuestro j uego y una eficaz


neras, en todas ellasr De estos facto­

el triunfo y la derrota. Siendo tal preparación para _la comprensión de


su importancia queremos, desde ya,
mostrarlos a los aficionados, capaci­
su estrategia.

tándolos para que distingan y -sigan


la influencia particular de cada uri o
ENUNCIAClON DE LOS ELEMENTOS

de ellos en las cien partidas ilustra­


EN QUE FINCA LA FUERZA DE
LOS ATAQUES SOBRE EL REY
SIN ENROCAR

El aficionado debe proceder así :


tivas que hemos dado.
Elementos positívos directos
tras la cuidadosa lectura y fij ación
en la memoria de cada uno de los (Dependientes del atacante)
elementos constitutivos de ataques,
debe repasar todas las partidas in­
19 Dominio . del punto 7 A R con
dicadas, en las cuales debe seguir,
2 T D - 8 C R y generalmente situado
el alfiZ actuando en la diagonal
jugada por j ugada, y con la máxima
atención, las vicisitudes e influencia en 4 A D. A veces colabora la dama
que ese elemento desarrolla en la desde 3 C D.
Véanse las partidas núms. : :> , 6, 7,
partid a. Algunas partidas deberá, se­
gún eso, repasarlas cuatro, cinco o
8, 1 6, 17, 19, 20, 2 1 , 22, 24, 3 1 , 32, 33,
35, 39, 40, 42, .44, 45, 49, 55, 56, 58, 61 ;
seis veces ; pero en cada caso su
atención p r e f e r e n t e debe concen­
trarse en un factor distinto, que unas 6 8 , 7 2 , 74, 7 5 , 78, 7 9 , 80 , 8 1 , 82.
veces será, por ej emplo, la observa­ 29 Dominio de la diagonal 5 T R -
ción de la influencia que ej erce un 8 R, generalmente ejercido por la
alfil en }a diagonal 2 T D - 8 C R ; dama atacante desde 5 T.
otra, l a observación d e cómo s e abre Véanse partidas núms . : 8, 9, 1 5 ,
y se usufructúa una columna abierta 27' 28, 40, 43, 45, 55, 59, 62, 77' 80.
39 A c ci ó n de los caballos y alfiles
sobre el rey ; otra, la observación de
las maniobras para eliminar el ca­
ballo en emigo de 3 A R; otra, la ob­ so bre el centro del tablero. Impor­
servación de la influencia que ej erce
tancia de su agilidad.
la rapidez del ataque, etc. , etc. Re­ Véanse partidas núms. : 6, 11, 12,
pasará , así, seis veces una partida ; 16, 17, 19, 23, 24, 27, 28, 29, 31, 32,
pero, de esta manera, recibirá seis 34, 36, 37' 38, 39, 43, 44, 45, 46, 49,
enseñanzas distintas . 54, 61, 65, 73, 74, 7 6 , 77, 80, 81, 82.
\'
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 163
49 Acción de los peones centrales' FACTORES POSITIVOS INDIRECTOS
y m as parttcularme'nte de uno que
, . DEL ATAQUE

se u b ica e n 7 A R. De esos tres factores negativos del


Véanse las partidas núms. : 26, 31,
32, 38, 39, 52, 72, 81.
ataque se derivan tres nuevos ·f�c.:..
tores positivos. Ya que el éxito del
59 Acción de las torres o dam� e n
l ; líneas abiertas, sobre todo cuan­
ataque depende de determinadas de­

t..., J éstas son A R, R o D.


ficiencias de la posición del atacado,

Véanse las partidas n úms : 10, 1 1 ,


será de buena estrategia operar para
produ cir en el juego enemigo esas
defi ci encias , y tenemos así que :
.

1 2 , 1 6 , 25, 29, 30, 32, 33, 35 , 36, 3&,



3'9, 40, 41, 42, 44, 45, 46, 47, 48, 49, 50 ,
1 Q A veces el atacante opera sutt'l-
5 1 , 52, 53, 54, 55, . 56, 57, 59, 61, 62, 65,
67, 6'8, 69, 70, 71, 72, 73, 75, 78, 81.
mente para entorpecer el desarrollo
del adversario.
69 Esta acción a veces se trans­
Véanse partidas núms. : 18, 23, 29,
forma en acción de una torre o dama
en la W-' línea.
38, 45, 57, 65, 66, 7Q, 71, 75. 76, '78, 82.
Véanse la s part ida s núms. :� 10, 40, 29 Otras opera para desalojar el
41 , 4� 45, 46, 47, 48, 4 � 50, 51, 52, caballo de 3 A R, para luego atacar.
Véanse partidas núms.: 24, 26: 27,
31, 32, 43, 44, 46, 56, 72, 73, 79
53, 54, 57, 68, 69, 70, 7 1 , 72.
.

39 En otras el ataca1tte evita el


ELEMENTOS NEGATIVOS O - O adversario, generalmente en­
DEL ATAQUE tregando una pieza por el P A R o
con A 3 T D.
Pero, además de estos factores que, Véanse partidas núms. : 20, ·2 1, 22 ..
como se ha visto, dependen de la 25, 26, 33, 34, 36, 40, 42, �3. 45, 54,
disposición del j uego del atacante, 55, 56, 60, 61, 66, 68, 71, 73, 78, 79,
intervienen también factores clara­
mente determinables y que dependen
80, 81, 82, 83.
Además de estos factores, el ata­
de la posición del j uego del atacado. que puéde implicar tres maniobras
Los llamamos los factores negativos
del ataque, y son principalmente tres.
especiale8 :
19 Generalmente el atacado está 19 A :..veces el ataque determina un
viaje del rey atacado hacia el lado
rey (generalmente hacia la columna
mal desarrollado.
Véanse partidas nú:ms.: 7, 8, 9, 10, T R) donde recibe el mate.
Véanse partidas núms. : 43, 55, 56,
57, 58, 59, 60, 61, 62, 63, 64, 65, 66,
1 1 , 12, 15, 16, 18, 23, 28, 29, 31, 37, 38 ,
41, 43, 45, 46, 48, 49, 57, 59, 62, 63, 65,
66, 67, 68, 71, 75, 76, 78, 80, 82. 67' 68, 69, 70, 71, 72.
29 Falta del C R en 3 A R, pues 29 Ot ras veces se produce ese via­
este caballo, ahí ubicado, suele pa­ je ha cia el centro del tablero.
rar todos los a t a q u e s prematuros Véanse partidas núms. : 24, 25, 26,
contra e l r e y . 27, 76, 77, 79.
Véanse partidas núms. : 15, 16, 31', 39 Otras hacia el lado de dama.
41 , 43, 45, 46, 59, 60, 74, 75, 80. Véanse partidas núms. : 73, 74, 75,
39 En todos los casos falta -por 78, 80, 81, 8-2, 83.
definición de este tipo de ataque­ Finalmente, tenemos algo que en­

menester llevar el ata que, y es que:


el enroque; pe·ro en muchos casos seña c on qué cuidado y precisión es
esta falta se debe a una omisión del
atacado. Ataques pre1naturos, inoportunos
Véanse p a r t i d a s nún1s . : 30, 32, o mal llevados suelen dar origen 4
59, 72. c ontraata qu es ganadores.
164 ROBERTO G . GRAU

Véanse partidas núms . : 1 6, 18, 39, Conocemos ya los factores que en


45, 46, 48, 52, 56, 57' 58, 59, 65, 68, general determinan el éxito o el fra­
70, 73, 77' 78. caso en el período de la lucha. De
ese conocimiento se obtienen valio­
sas sugestiones para la apertura del
.
COMO ESTOS E LE MENTOS bEL j uego, ya que ésta es preparación
ATAQUE CONDICIONAN LA ESTRUC­ para la 1 ucha, sugestiones que se
TURA DEL JUEGO Y ESPECIAL­ derivan de esta regla general :
MENTE LA APERTURA DEL JUEGO
La apertura del juego d e b e, estar
Hemos visto los factores a que determinada por los factores que
suele deberse el triunfo y la derrota decidirán la lucha en el medio juego.
en las partidas de aj edrez que en­ De esta regla se obtienen algunos
cuadran en esta estructura. Vamos
interesantes consejos que deben ser
ahora a sacar algunas consecuencias
bien recordados.
que de ello se derivan.
Ante todo. cabe distinguir en el
juego dos fases distintas :
P. Las j ugadas iniciales , en que
CONSEJOS PARA LA APERTURA
DEL JUEGO
el ataque aun no se ha formado, y
en las que se inicia la disposición de 19 Hay que procurar ubicar rápi­
las piezas ; y, damente u n alfil en 4 A D, apuntan­
2� Las com binaciones de que re­ do .al peón de 7 A enemigo, que, en
su l t a el mate. este tipo de partidas, es e l corazón
Iviás tarde veremos que el esquema del j uego.
más común de una partida de aj e­ 20 Los caballos deben colocarse
drez consta de tres partes , a s aber : preferentemente en 3 A D y 3 A R,
Apertura, Medio Juego, y Final ; pues en esas posiciones pueden mo­
pero en las partidas que ahora nos vilizarse rápidamente sobre el rey.
oc u pan se ofrecen dos fases solamen­ El alfil dama se mueve generalmen­
te, pues carecen de final . Desde l ue­ te en l a diagonal original. En muchas
go muchas partidas de ataque de ocasiones va a 5 C R y se cambia por
este t i po acaban por definirse en el el caballo, y en otras entra decisiva­
final ; pero este resultado se produce m ente en 6 T o en 6 A R .
por una gravitación del j uego y a 39 C onviene d a r n1ovilidad a las
pesar de la voluntad de los jugado­ torres, de modo que rápidarnente
res. En esos casos lo que realmente puedan ocupar las col umnas abier­
pasa es que la partida sufre una tas que se produzc a n .
transformación y se reduce a posi­ 4 9 Conviene preparar y tener dis­
ciones típicas de otros esqu emas de ponible una ráp i da incursión de la
partidas, bien distintos al esquema a dama a 3 A n o 5 T R, o, a veces,
q u e, inicialm énte, pertenecía . En a 3 C D.
realidad la partida ideal, típica re­ Estos cuatro consej os s o n a mane­
presentante de esa concepción del ra de principios que deben regir las
juego, no da lugar al fi ; <:J � . La lucha primeras jugadas del aficionado prin­
se decide por ataque o por contra­ cipiante. Pero estos consej os tienen
ataque en el medio juego, y la par­ además una virtud, que es la de po­
tida consta , por lo tanto, solamente ner de relieve un factor nuevo, que
de apertura y medio j uego, es decir, no hemos considerado como elemen­
un período en que se disponen las to de ataque, y que, en ellos, está
piezas para la lucha , y el período de implícito. Nos referimos a la rapidez.
la lucha propiamente dicha . Es menester vulnerar rápidamente
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 1 65
el punto 7 A ; tener los caballos en 19 d e s a r r o l l a r rápidamente sus
disposición de trasladarse rápida- pieza s , y
mente hacia el rey enem igo ; tener 29 ubic_ar y sostener un caballo en
las torres dispuestas a tomar rápi da- 3 A R, m e d í t a n d a bien sobre las
mente las colu mn as abier tas, y a la amenazas contrarias y desconfiando
dama dispuesta a una incursión rá- de los presentes que nos haga para
pida sobre el rE'Y · Y si los cuatro invitarnos a retirarlo .

consej os sobre la preparación del Debe, además, tratar dt: instalar el


ataque exigen rapidez, es porque el peón de la dama en 4 D y preparar
ataque vive de ella y sólo por ella un oportuno enroque.
se torna p osible .
Si el n egro medita bien sus juga-
En efecto, el ataque p r e v a l e c e das puede hacer todo esto fácilmen­
siempre por la �apidez con que es te, cumpliendo todos sus planes con
ej ecutado. El secreto de todo ataque comodidad. Esos planes sólo pueden
está en que su ej ecución exij a menos ser malogrados por una entrega rá­
tiempo o j ugadas que su defensa . pida en 7A (sea A X PA o C X PA) ;
De ahí que su conducción exij a siem- pero a mbas entregas son insufic ien­
pre que no se pie r da un tiem po ( es tes si la s piezas bJ ancas no están
decir, que n o se desaproveche una bien ubica das para el ataque, y eso
movida efectuando una j ugada inne- requiere tiem pos . Lo esencial es que
cesaria ) , pues un tiempo , en c a si el negro no desaproveche esos tiem­
todos los casos , sería lo sufic iente pos y j uegue atendiendo a la s e gu -

para paraliza r el ata que. ridad de su rey.


Sobre el valor del tiempo en el
ataque véanse Y estúdiense cui dado-
Además, el negro debe prestar
m ucha atención hacia la apertura de
samente las partidas núms. : 16, 17, las columnas A R 0 R, y al pun to
18, 22, 26, 28, 32, 39, 44, 46, 4 7, 49,
50, 5 1 , 57, 59 Y 68.
5 T R, posición preponderante, don-

Conviene, final mente' , que al dis-


de . suele ubicarse la dama.
Con ellas e l aficionado aprend erá
mucho, ya que nosotros, por ahora,
poner sus defensas lo haga de modo
no podemos ahondar este tema por que sus piezas puedan fácilmente ir
sus grandes dificultades . A su hora al ataque, pues si el blanco conduce
lo tocaremos, y por cierto constitu i rá mal el suyo, 0 pierde tiempo en
el más importante c-apítulo cuando jugadas i n n o c u a s , e l contraataque
tratemos de ataques. negro puede ser irres istible. Per o
estos contraataques sólo deben e�1-
PUNTO DE VISTA DE LA DEFENSA prenderse después de un maduro
EN ESTOS ATAQUES examen.
Si el aficionado desea abrir sus
En estas partidas el atacante es, j uegos con corrección y estudiar algo
generalmente, el blanco, pues como de aperturas puede hacerlo en este
tiene la salida, tiene una j ugada ( o lugar, recomendándole el estudio de
tiempo) de ventaj a y puede ofender los Gambitos del Rey, y sobre todo
antes. Este ataque blanco prospera del Giuoco Piano (con el Gambito
generalmente : Evans) y del Gambito Escocés y
19 por la ausencia de un caballo Apertura Ponziano, y B erlinesa , no
negro en 3 A R, y, conviniendo, para su progreso, que
29 por la falta de desarrollo de las pretenda conocer aperturas de índo­
piezas n egras . le mucho más complej a o que res­
Luego el punto de vis ta del negro pondan a estructuras de j uego que
debe s er : � ú n no conoce.
1 66 ROBERTO G. GRAU

Cuando estudiemos estrategia vol· Mejor dicho, hay factores que son
veremos sobre todo lo aquí hablado ; éstos :
pero entonces estudiaremos y nos La rapidez.
ocuparemos del «modus operandh La p r e p a r a c i ó n de las líneas
de todos los factores que aquí sola- abiertas.
mente hemos enunciado. Pero recor- La acción de las torres y damas
damos a los aficionados que, para por ellas.
que aquellas enseñanzas que en ton- La acción del alfil de 4 A D.
ces daremos rindan su máximo bene- La acción de la dama de 5 T R.
ficio, es menester que el principian- La eliminación del C 3 A R.
te diferencie desde ya claramente Sólo que sufren un cambio de ·va-
los elementos del ataque, y trate, l or por razón del enroque adversa­
por su criterio, por sus particulares rio y, además, se les suman factores
estudios y por propia práctica, de nuevos.
ver cómo se manejan ; para lo cual El cambio de valor es más o me-
debería repasar repetidas veces las nos el siguiente:
partidas que hemos dado, conside- El alfil de 4 A D disry1inuye un
rándolas no sólo desde los ,puntos de poco su valor directo y lo gana el
vista que nosotros hemos s eñ alado, cabailo de 3 A R. El alfil de rey
sino también desde cualquier o t ro suele ubi carse en 3 D. La apertura

ej.: analizando cómo se desarrolla el las de C R y T R, y los peones de


.que sea, a su juicio, interesante, por de columnas debe desplazarse hacia

blanco en las 8 primeras j ugadas, o C R y T R pueden llegar a ser ele­


bien, repasando todas las partidas mentos de ataqué muy valiosos.
de una apertura, u otra forma que Pero conviene observar cuidadosa­
crea útil a sus fines . En las conclu- mente el valor que estos factores ad­
siones que saque el aficionado apren- quieren en las partidas en que el rey
derá mucho. También se equivocará atacado se halla enrocado. Pasaremos
mucho ; pero el veraadero berleficio revista a los elementos del ataque y
que obtendrá es a)render a discri- la defensa en estos casos, recomen­
minar bien los factores de un ata- dando nuevamente al aficionado que
que y una defensa, de modo que las no dej e de repasar las partidas en
enseñanzas futuras se podrán enfo- la forma requerida por este estudio .
car sobre elementos ya conocidos e
incorporados a la ideación del afi­ FACTORES DEL ATAQUE Y DE
cionado, lo que permitirá que las LA DEFENSA ESTANDO EL REY
observaciones estratégicas no sean
meros conocimientos racionales, sino
ATACADO ENROCADO EN
EL FLANCO DEL REY
conocimientos v i v os , actuantes y,
por lo mismo, fácilmente incorpo­
rables a la práctica del jugador.
Factores positivos directos

( que dependen del atacante)

ATAQUES SOBRE EL REY 19 El alfil d e 4 A D ej erce una


E'NROCADO acción muy poderosa.
Ver partidas núms. : 87, 88, 89, 90,
94, 95, 96, 97, 98, 1 02, 1 12, 1 1 3.
Los principios fundamentales que
deben regir las aperturas ofensivas
en las partidas que se definen por 29 La da·ma de 5 T es la clave de
ataque al rey sin enrocar valen tam­ muchos ataques.
bién para los casos en que el rey Ver partidas núms. : 84, 85, 90, 93,
se ha enrocado corto. 97, 1 0 1 , 1 04, 105- 106, 107, 1 1 1, 1 12; 1 13.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 1 67
3° El caballo de 5 e vulnera pun- Ver partidas núms. : 1 3 , 84, 85 , 86,
tos m'Uy de licados del enro que. 87, 88. 89, 90, 9 1 , 93, 94, 95, 97, 98, 1 00 ,
Ver p a rti da s n úms : : 8 6 , 90, 94, 96, 1 03 , 104, 105, 1 0í, 108 1 09, 1 1 0 , 1 12.
,

97, 103, 1 04, 1 06, 1 1 3 . 29 El mal desarro llo favorece los


49 Vn factor que sv.ele ser d ecisivo ataques d e l ad ¡¡ersario.
en estos ataques es el A D ub i cado
en 6T (en ot ras ocasiones, en 6AR) .
Ver partidas núms. : 14, 84, 85, 88,
94, 1 0 1 , 1 06, 1 08.
Ver partidas n úms : 92, 97, 1 06, 1 07 .
.
39 El atacante sue le escoger co·mo
59 Otras v eces e s t e alfil acciona punto d-irecto de ataque cua lquiera.
en la g1an diago11 al, generalmente
desde 2 e D.
de los peones del O - O, según la
de bilidad que en cada partida pue­
Ver partidas núms. : 86, 9 1 , 1 05 . den ofrecer. El preferido suele ser
69 Tam bién suele s e r decisiva la el P de 7 T R.
acción de un peón que se ubica en V er partidas n úms . : 1 3 , 84, 85, 86,
6 e R. 93, 94, 97, 1 03 , 1 04, 1 0 5, 1 09.
Ver partidas núms. : 87, 88. 49 Otras veces el 'atacante con cen­
79 l\1uchos ataques � e lanzan por tra sus esfuerzos sobre el punto 7eR.
columnas abiertas. A v eces por la V er partidas núms . : 13, 95, 106,
columna T R. 107, 1 1 0, 1 12.
Ver partidas núms. : 13, 84, 85, 87,
59 Otras veces ataca simultánea­
mente los puntos 7 C R y 7 T R.
88, 90, 93, 97, 98, 100, 1 05.
89 Otras por la columna e R.
Ver partidas núms. : 13, 86, 93, 97,
Ver partidas n úms . : 13, 92, 100, 1 05, 106, 107, 109, 1 12.
108, 1 10 .
69 En otras ocasiones el ataque se
99 Otras (aunque menos) por l a
dirige al punto 7 A R.
columna A R.
Ver partidas núms . : 9 4, 1 0 0 ,. 1 0 1 , Ver partidas núms. : 14, 87, 88, 89,
10 2. 1 1 3. 90, 94, 107, 108, 1 1 �.
1 09 La acción de las torres se ejer­ 79 Muchos de estos ataques son
ce a veces po1· su actuación en la posibles porque el O - O del ata­
8{l línea. cado ha sido prem,aturo.
Ver partidas núms. : 88, 89, 96, H)2, Ver partidas núms. : 87, 90, 96.
107, 1 10.
1 19 El alfil del rey acciona a me­
nudo en la diagonal 1 e D 7 T R, - FACTORES INDIRECTOS
muchas v eces desde 3 D. DEL ATAQUE
Ver partidas n úms. : 86, 93, 103,
1 04, 105, 109, 1 11 .
19 Preparando un ataque (o para
darle .fuerza) el atacante a veces
Factores negativos del ataque opera para eliminar el e de 3 A R.
Ver partidas núms. : 92, 1 06, 107,
(que dependen de la n1ala coloca­ 1 10, 1 1 1 , 1 13.
ción del atacado)
29 Otras veces dirige su acción
previa a desorganizar los peones del
1 <! Es una considerable de bilidad enroque.
Calece r del e en 3 A R. Este ca b allo Ver partidas núms. : 86, 87, 88, 92,
suele paraliza1· el mayor número de 98, 1 00, 1 0 1 , 105, 106, 107, 1 08 , 109,
ataques contra el O - O. 11 0 , 1 1 1 , 1 1 2.
168 ROBERTO G. GRAU

OTROS FACTORES binados con un caballo en 3 A R só­


lidamente defendido, y teniendo las
Ataques prematuros, mal llevados torres unidas en la primera línea,
o insuficientes suelen provocar con­ para evitar las entradas de torres
traataques ganadores. enemigas en la 8é.l columna.
Ver pa rtidas núms. : 87, 94, 97, 98, El atacado debe vigilar mucho en
1 02, 1 08, 1 14. los casos en que el contrario empiece
A menudo e l mate se produ ce tras a acumular piezas sobre el en roque,
un viaje del rey provocado por u n a y en aquellos casos en que hay co­
se1'ie de jaq"..t es. lumnas o diagonales abiertas sobre
Ver partida.r núms. : 93, 104, 1 06 , é1 . En e.sas circunstancias conviene
1 1 1 , 1 12, 1 1 3 , 1 14. estar alerta y disponer las piezas d e
modo q u e puedan acudir prestamen­
te a defender el rey ; y , sobre todo,
*
tratar de oponerse a que el adversa­
rió tome el control de esas colum-
nas o diagonales cuyo dominio debe
Como se ve, los ataClues contra el ser disputado.
enroque corto presentan un número
de elementos mucho más elevado Hay que dudar mucho asimismo,
que los ataques contra el r ey sin y por esa m isma razón, d e lanzarse
enrocar. El estudio de todos ellos a la ganancia de material si eso se
permitirá mayor des envoltura y se­ produce a condición de alej ar las
guridad en el ataqu e ; pero conviene piezas del lugar en que se cierne el
recordar bien el siguiente consej o ataque de nuestro adversario.
general : antes de iniciar cualquier
LA APERTURA DEL JUEGO Y LOS
ataque a fondo sobre el enroque es
necesario considerar bien las conse­
ELEMENTOS DE ESTOS ATAQUES
cuencias, especialmente cuando la
prosecución de tal ataque exij a sa­
crificios o el avance de los peones Los elementos fundamentales de
qu e protegen a nuestro propio rey, los ataques sobre el enroque corto
pues en más de una ocasión estos no implican nada n uevo sobre la
ataques no prosperan y al final d e apertura del j uego. Para estos ata­
ellos e l atacante se encuentra con ques vale la organización propia de
que no sólo no ha conseguido nada los ataques contra el rey sin enro..:
car. El fundamento de la posibilidad
de unos y otros es, en último análi­
efectivo, sino que sus defensas se
hallan tan vulnerada·s que no po­
drán resistir, si son atacadas , o bien sis, el m ismo, a saber : la disposición
se encuentra con que ha perdido el más ventaj osa de las piezas, que per­
ataque y con él la pieza o piezas mite movilizar las propias fuerzas
sacrificadas. sobre el rey en menos tiempo que el
necesario para que acuda la defensa.
Luego, tanto en uno como en otro
PUNTO DE VISTA DE LA DEFENSA caso hay que ubicar las piezas de
EN LOS ATAQUES SOBRE EL modo que no se moles ten entre sí y
ENROQUE CORTO que tengan el máximo de movilidad,
principio al que responden las po­
La mej or defensa del rey enrocado siciones que hemos indicado al tra­
está constituída por los tres peones tar de las aperturas en las partidas
de� enroque (P T, P C y P A) , colo­ de ataque que se realizan sobre el
cados en sus casillas originales, com- rey si" enrocar.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 169
DIAGRAMA NI? 347
.IVfAS SOBRE LA APERTURA DE
LOS JUEGOS

De los consej os qu� hemos dado


s obre la apertura del j uego se de­
·
riva que, en las pri meras jugadas,
debe tenderse a obtener posici ones
determ inadas, a la V P. z bien defensi­
vas y potencialmen te ofensivas. Para
mayor claridad al respecto, acompa­
ñamos una serie de posiciones idea­
les, las que conviene que los aficio­
nados recuerden, pu es constituyen
estructuras sanas, bien equilibradas.
La mezcla de esos factores consti­
tuye una apertura bien construida ;
pero si no está de más tender a DIAGRAMA N9 348

construir una estructura de juego


c on esas bases, conviene también re­
cordar que no debe prestárseles un a
adhesión absoluta. Deben grabarse
bien esas posiciones en la memoria
y tratar de co nst r u i r l a s siempre que
el análisis demuestre que las jugadas.
requeridas para ello son naturales, y
siempre que no se hayan producido
errm·es del adversario que permitan
jugadas más efectivas.

BUENAS ESTRUCTURAS QUE PUEDE


ADOPTAR EL BLANCO EN
SUS APERTURAS Conviene que, j u n t a m e n t e con
esta posición, se combine una dis­
Disposiciones excelentes de los posición de las piezas menores, del
peones y piezas mayores tipo de las que siguen :
DIAGRAMA N9 3(8 DIAGRAMA N9 349
170 ROBERTO G . G R A U

DIAGRAMA N9 3 5 0 DIAGRAMA N;¡ 353

DIAGRAMA NO 351 DIAGRAMA NU 3 5 4

D e la combinación de estas dis­ Las piezas m ayores y peones ne­


posicione..c:; resultan p o s i e i o n e s de gros conviene que adopten estruc­
este tipo : turas como éstas :

DIAGRAMA N9 352 DIAGRAMA N9 355


TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 171
DIAGRAMA NQ 356 DIAGRAMA NQ 359

DIAGRAMA NQ 357

DIAGRAMA NQ 360

Las piezas menores pueden dispo­


nerse así:

DIAGRAMA NQ 358 DIAGRAMA N9 361


172 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 362 DIAGRAMA N9 363

Nota. - Combínese la disposición de los peones y piezas mayores con


la disposición de piezas menores de todas las maneras posibles y gráben­
se las posiciones resultantes bien firmemente en la memoria. Resultará
una guía muy útil para la apertura del j uego.
C A I-' Í T U LO V

J ) E L ;\ ( L\ N A N C 1 .A Y J > E H I H U .\ D E L ?\ l A 'r E H I .A L
.

L A I MPORTANCIA pero la extraordinaria complej idad


de éste hace imposible qu e sea tam­
En l os capítulos anteriores nos bién el fin de todas y cada una de
hemos ocupado de famili ari zar al las j ugadas. La práctica demuestra

pensar el j uego, de comb inar j uga­


aficionado con el modo esencial de que esto resultará evidentemente
perj udicial. H emos visto que los ata­
das y realizar sru:; planes. ques premat uros suelen provocar la
En estos planes y maniobras ha­ pérdida de la partida. Esto demues­
brá podido observars e la con curren­ tra que, si bien el mate es el fin del
cia de dos fact ores , a saber : u n a ideél. j u ego, no puede ser el fin directo de
o fin que inform a el plan y le da su las j ugadas y planes sino en casos
casi totalidad de los ej em plos visto& especiales.
es la idea del mate. Y, en segundo Estarnos, pues, en la situación si­
lugar, las m aniobras que para la guiente :
c onsecución de ese fin se efectúan 19) No es posibl e j ugar ni efectuar
m ediante el ej ercicio de l a visión plan ni maniobra alguna si no te­
mediata. nemos un fin que perseguir, y
Ese binomio se mostró ciertamen­ 2q El mate no puede ser fin sino
t e fecundo y nos ha servido de mu­ de man iobras y planes ocasionales.
cho, y a que nos ha fami liarizado con ¿ Cuál será entonces el fin qu e de­
lo esencial del j u ego : el mate y la be orientar nuestras j ugadas, cuan­
visión m ediata ; pero es necesario do no pueden ser orientadas por el
distinguir en él dos cosas d istintas . m a te? Este es el primer problema
Todo plan e n aj edrez s upone un bi­ estratégico que presenta la estruc­
nomio esencial que consiste en una tura del aj edrez, y de su solución
idea (un fin que se busca) y en una depende el cambio del primer tér­
maniobra por la cual se disponen los m ino del binomio que nos está ocu­
elementos del j uego en el sentido pando. Es necesario que nuestras ju­
conveniente para obtener y realizar gadas estén orientadas por un fin ;
ese fin buscado. pero no es necesario que ,éste sea el
Respecto del primer término (el · m. ate. Después veremos que también
fin de las j ugadas, planes y manio­ el segundo término debe ser tras-
bras ) , parece natural que siendo el cendido, que sobre la visión mediata
fin del j uego el m ate, sea éste, por existe una visión elíptica, de largo
derecho, el fin de t odo ello. C ierta­ alcance, muy abreviada y simplifi­
mente, el mate es el fin del j uego ; cada, algo que más que visión es
1 74 ROBERTO G. GRAU

p r e v i s i ó n (pre-visión) del j uego. abandonar de inmediato. En muchos


Pero esto será, por cierto, problema casos basta la pérdida <le un solo

J?ado este valor de las piezas, es


posterior. El problema actual se cir- peón para abandonar la partida.
cunscribe al primer término. Hay que
encontrar un fin indirecto que nos f�, c1l sacar una consecuencia prác­
permita tratar hábilmente las situa- tlca que resulta muy interesante,
ciones oscuras, y para nosotros .son pues, aunque muy grosera, señala
actualmente situaciones oscuras to- un progreso considerable en la idea­
das aquellas en que no se ve el mate. ción del aficionado.
El p r i m er razonamiento que se El fin del j uego es dar mate al
nos ocurre en este trance es muy rey adversario e impedir que lo re­
sencillo y se presenta suscitado por ciba el propio ; pero como quiera que
nuestra práctica elemental del j uego. en gran cantidad de posiciones no
es posible trabaj ar para el mate,
pensamos que será de buena estrate­
gia ordenar nuestras jugadas hacia
la conquista de ventaj a material, con
En ajedrez los elementos de juego lo cual habremos l ogrado dos cosas
son las piezas. Con ellas nos defen­ excelentes : mayores recursos 'para
demos si somos atacados y con ellas una eventual defensa, y, también,
atacamos y logramos el triunfo. mayores recursos para efectuar un
Cuando contamos con mayor nú­ even tu al a taque.
mero de piezas, mayores son nuestros
recursos, y menos cuando son menos. La deducción es muy simple; pero
De la observación de ese hecho ele­ sin embargo señala un progreso pro­
mental que se deriva de la propia fundo en el aficionado que, desde
naturaleza del j uego depend� el gran ahora, aprende a trabajar «indirec­
valor que, desde buen principio, se tamente>> para el mate, lo que es
atribuye a las piezas, y esta observa­ condición de toda estrategia. Ante
ción es tan rudimental que por sus la evidencia de la imposibilidad de
propios medios la efectúa todo afi­ emprender desde buen principio la
cionado desde sus primeras partidas. empresa magna del mate, el j uga­
Apenas. ha acumulado una peque­ dor (sin perder ese fin de vista y
ña experie:hcia el aficionado siente, precisamente porque no lo pierde de
en efecto, viva satisfacción en comer vista) se dedica a emprender em­
piezas al adversario y csiente:& que presas menores, de cuyo logro espe­
al hacerlo su triunfo está más cerca­ ra obtener ventaja para el ulterior
desarrollo del juego.
el hecho de perder alguna pieza pro­
no. Le produce por lo contrario pesar
Esta reducción del ajedrez a j uego
pia, y csiente:& también que con ello indirecto es no sólo legítima, sino
su contrario ha logrado ventaja. Es­ imprescindible, según hemos visto.

cen la ganancia y la pérdida de piezas


tas primeras impresiones que produ­ No es posible j ugar bien -ni aun
pasablemente- de otra manera ; y
tienen un fundamento muy firme. según aumenta la pericia, el juego
Las piezas son. las fuerzas, reales se hacp de más en más indirecto y,
o potenciales, y el ajedrez es, en re­ por ende, de más en más sutil e
sumen, un juego de fuerzas. Ganar ingenioso .
pi�zas es por eso, en general, ganar E·n cuanto al valor que, en relación
la partida, y los j ugadores avezados al fin del j uego, tiene la ventaj a
consideran que, en posiciones equi­ material, podrán admitir nuestrns
valentes, la ventaja material es de­ conclusiones a l g u n a s limitaciones ;
cisiva, y si pierden una pieza suelen pero eso no quita que la ganancia de
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 1 75
p i l' Z a � sea e l más i m p o r ta n te fact.or a ) Q u e e l f i n gananeia de , m a te­
m d i n.' c t o del t r i u n f o . riaL ni con m u c h o L' s a p l i c � h l e a
T l' n c m o s p u e s , raci ona lmente fun ­ todas l as j ugadas, p b n cs y m a n io­
· b mcntactas. dos conclu s i o n es : bras, pues exactamen te co m o e n el
P Q u e e s n ccesari.o e n carar e l caso de l m a te. !:;on i n n u m e rables las
j u ego i ll d i rectante-nte y domin ar los posiciones en que no put'Ge inten­
fa c t o re:> i n d i rectos del juego, y tarse ga n an c i a de pieza alguna v e n
�a Q u e .s i c 11 do d ajedrez un j w..>uo la s cua les intentarlo r e s u l t a n a su­
de f.lt t..T ;. as. l9. ganancia. d e piezas es mamente perj udici a l ; y
c l m a .s e t• i d e n te factor in d i rec t o del b ) Q u e en muchos cru;os este fin
t r i u n fo !-1 q u e . po r l o ·m i s m o , convie- i n d i recto e s t á en abierto confli cto
1 1 1 ' o r i e n t a r h acia él n nes vro juego
con el fi n ese n c i a l del j uego , y a que
eu a n d o a rm re c c im posi.blv el m a t e . en muchas op<H tunidades acon te1:e
Deben a c<:: p tarse estas dos conclu­ q ue .. perdiendo piezas , se gana, y
si oiH.'S ( a l menos pr<..n'j stonalmente,) ga n a n dol a s � se plefde.
Estas dos o iJserva don�s ú o s pon·
d rán frente a la verdadera teoría
co m o l egít i m as.
La prá c t i c a demw�st ra que la ven;..
� científica d d ,j uego a l revelarnos
e fP C't i " �1 m e n t e , u n
·
..:.' ::; ,
que d verd adero fa ctor I ndirecto e
t a j a m a t er i a l
elemento q ue SU(�le p !'t •fX>rci m1.ar l a
m fa li ble de j uego es un factor conl­
v i c t oria. y : p l e él � Í nü�· mo . no es po­
sib 1e jugar al a j ed rr:-z ú l ientras no/ pÍCJ O que l l amamos, a falta de mejor
se domina la tecnic3 de la ganancia nombre, la posiCi ón, f a c tor cuyo aná­
dt:· piezas. técnica q ue n o s permith:á lisis c o m pr end e toda la teoría del
J Uego . Pero p·a·ra e ntrar en esa etapa
ganar matE'rial a m.H:'stro r iv al a poco
que s� equivoque y, lo que es más definitiva de la enseñ anza es me­
nnpon a n t e . que úos em;�ti.ará a no
esta téc n i ca ,d e la ganancia de ma­
nt'!Ster a n tes dominar con seguridad
perder nuestr'as nropias p i ezas.
Este es. efec ti,·amente, el se.e:undo teria] -at:1que y defensa d el ma­
paso que hay que dominar an tes de
terial--- q ue ahora emprenderemos.
iniciarse en m a �·cres profu n d i dades,
cuyo estudio e� absolutame nte inútil EL VALOR DE LAS FIE�ZAS
e mpre n de r hasta tanto no se domi­
ne, con relatiYa perfeccion , este as-­ Es i n d u d ab l e que el aficionado que
pe c to del juego. nos haya seguido hasta el pr ese n te
En los ca p í t u los II, III y IV nos se ha dado cuer. ta c lara de que las
hemos esfor z a d o por familiarizar a l piezas tienen un vc.lor di s ti n to entre
sí. Si la lógica no lo indicara, bas­
tana leer algunos de l o s comentarios
aficionado con e l mate, de !nodo que
supiese co mp re n de r y e vi t a r " las
ame n a za s df:' mate de su a dv e r s a ri o que hemos des li z a d o en l as partidas
y supies¿ p repar a rlo y darlo. a su para observar q u e la ver d a d e r a difi­
vez tan luego la situación lo per­ cultad d el j uego estriba en esa dife­
mitiese. Lo suponemos ah o r a dueño rencia de valores.
de cierta habilidad a este respecto , En el presente cap ítul o sólo nos
y e n este cap ítul o V p retendem o s o cup arem o s de los valores i ntrínse­
desarrollar en él idéntica habilidad cos de las p i e z as ; sin en t ra r a con­
en lo que se r�fiere a la ganancia y siderar otro de los· aspe ct os de estos
pérdida de piezas. valores que co n tribu yen a dar aú-11
mayor complej idad al tema : el valor
estratégico, que h a ce a veces que
Ciertamente, una profundización
m...ayor, que efectuaremos más tarde,
nos demostrará .. a posteri orh dos estos v al o r e s fríos desaparezcan.
cosas: También es t o l o habrán ob se r v ado
176 ROBERTO G . G R A U

los aficionados, pues sólo así se j us­ no es fácil comprender sutilezas


tifica �1 sacrificio de material. cuando aún no se · ha terminado de
Lo más importante en aj edrez es comprender el ajedrez. Es por esta
dar mate, y entonces, el mayor valor razón que en nuestro método de en­
es llegar a ese resultado. Sutilizando señanza dejaremos los finales para
un poco, podríamos l legar a estable­ la última parte de este libro. Quizá
cer un valor del mate y en esta forma deslicemos alguno que otro f i n a l
justificaríamos el . cambio ventajoso simple ant�s de entrar d e lleno en
de valores, o el sacrificio de los mis­ el estudio de la teoría de los finales,
mos, par·a arribar a ese resultado. pero dejaremos su estudio y su aná­
Asimisn10, el empate pof ahogado es lisis completo para darlos a conocer
otra alteración fundamental a la re­ cuando juzguemos que el lector está
gla del valor de las piezas, ya que en condiciones de asimilar las fine­
complica su aplicación, pues hemos zas tácticas que los animan.
observado infinidad de casos en que Para comprender el final es nece�
se llega al empate a pesar de exis­ sario comprender muchos problemas
tir una desproporción de fuerzas ex­ de alta estrategia y dominarlos ple­
traordinaria. namente. Tan es cierto esto, que hay
Pero todo esto es secundario y es muchos j ugadores experimentados
la excepción. En la mayoría de las que tropiezan con grandes dificul­
partidas gana el que tiene mayor tades para imponer en el final la
número de piezas, y se podría afir­ ventaj a material a causa de no ha­
mar que basta la ganancia de un ber seguido un método inteligente
peón para asegurarse la ganancia de de estudios y de tener vicios de ori­
la partida en la mayoría ele las oca­ gen en su formación ajedrecística.
siones. Al iniciarse El j uego empieza Lo que nos interesa ahora es sa­
la lucha para ganar material, o para ber cómo se puede llegar con venta­
conservar el material. Como la prác­ j a a un final, o cómn se puede ganar
tica demuestra que, si bien llegar al material para podei' llevar a cabo
mate es el ideal de la partida, no es un ataque ganador especulando en
posible dar mate ante una defensa la superioridad de fuerzas. Más tar­
racional del adversario si éste con­ de estudiaremos los s i s t e m a s de
serva la totalidad de sus fuerzas, ganancias de piezas y daremos ej em­
resulta a menudo más cómodo, y plos característicos de esto ; pero
sobre todo es más usual, tratar de para que el aficionado pueda com­
acumular ventajas de material su­ prendernos bien, primero es nece$a­
ficientes como para provocar el final rio explicar cuál es el valor de las
y ganar en esta etapa de la partida. piezas, comparándolas entre sí.
Hasta ahora nada hemos estudiado Si por valor materia l entendiése­
de los finales en sí por entender que mos el valor intrínseco de las pie­
este tema, si bien extraordinaria­ zas, llegartamos a la conclusión de
mente importante, es también extra­ que el rey tiene un valor absoluto,
ordinariamente complej o, y no pue­ superior a todas las demás piezas
de explicarse por razonamiento. Para j untas, ya que de su pérdida depen­
estudiar finales es nece�ario que el de la pérdida _ de lq partida, aun exis­
j ugador acumule variantes en la me­ tiendo todas las demás piezas en el
moria, fij e posiciones y realice una tablero. Pero como el re y es pieza
suerte de análisis en desacuerdo con de acción, ya que, en el final, de la
su capacidad aj edrecística. El final buena explotación de su movilidad
es la sutileza del aj edrez; es la cul­
minación del arte del a_i edrecista, y
depende la ganancia de la partida,
estableceremos rnás tarde su valor,
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 177
desde el punto de vista de sus posi­ escala de valores que hemos detalla­
bilidades en el tablero. do. Si la dama vale diez, y un caba­
Mucho es lo que se ha dicho, y llo tres, y los alfiles tres y medio,
mucho es lo que se ha escrito sobre sucede que dos caballos significan 6
el v alor de las piezas. Exactamente y más 3 1f2 del alfil hacen un total
no ha sido nunca posible establecer de 9 %, lo que establece una dife­
cuál es la verdadera diferencia de rencia muy escasa.
las piezas entre sí, pero puede afir­ En cambio, dos piezas menores y
marse que se ha llegado a una una torre son superiores a una da­
relación aproximada de valores, to­ ma, por cuanto s ignifican numéri­
mando como base el peón, y consi­ camente una ventaj a de uno o dos
derando a éste como unidad. peones, y dos torres son algo supe­
Antes de estudiar la razón de ser riores, por cuanto significan un peón
de estos valores diremos cuáles son , de ventaj a.
de acuerdo con lo sostenido en la Hemos dej ado para el final la con­
materia por autoridades de la fuer­ sideración del valor del rey, por
za de maestros como Capablanca, cuanto esta pieza ejerce un p ape l
Alekhine y otros : valioso al final, y es muy difícil es­
El peón vale así 1 ; el caballo 3 tablecer realmente sus po s i bi li da d es .
peones ; el alfil 3 % peones ; la torre Sin embargo, la pr ác t i ca ha demos­
5 1f2 peones y la dama 1 0 peones . trado que vale más que una pi e z a
En esta forma, dos piezas menores menor, y se ha llegado a establecer
(se llama así a los caballos y a los su valor en cuatro peones.
alfiles) valen más que una torre, y Todo esto, como antes hemos di­
mucho menos que una dama. Tres cho, está sujeto a un segundo valor :
piezas menores compensan aproxi­ el valor posicional ; pero también
madamente a una dama, al igual que hemos dic h o que éste es la excep·
dos torres, que, sin embargo, son, ción En la ma y o r í a de las ocasiones,
según opinión generalizada, un po­ el que tiene calidad de ventaj a
co más valiosas que un a da m a . (torre contra alfil o caballo) gana,
Una torre y una pieza menor tam­ como así también el que lleva una
bién valen menos que la dama, y pieza de ventaj a y aun un sol o peón.
haci en d o un ligero cálculo, se obser­ Como estudiaremos más adelante la
vará el porqué de todo esto. Dos ganancia de piezas, es conveniente
piezas m enor es , por ej emplo. un ca­ establecer el verdadero alcance de
ballo y un alfil, valen en c onj u nt o la s piezas en el ta ble ro .

6 % , y la torre sólo 5 %, lo que evi­


¿A QUE SE DEBE LA DIFERENCIA
dencia que torre y peón compensan
a las dos piezas menores. Sin em­
DE VALORES?
bargo, prácticamente s u c e d e que
torre y peón contra caballo y alfil Hemos establecido el cuadro de
sólo permite una laboriosa defensa,
y que, en cambio, torre y d os peones
valores de las piezas, que más ade­
lante repetiremos para que se grabe
contra dos piezas menores, es algo perfectamente en la mente del afi­
favorable. Es decir, que el justo me­ cionado. Ahora es nece�rio explicar
dio estaría en torre y p eó n y medio el porqué de esta desproporción de
contra dos piezas menores (caballo valores.
y alfil según nuestro ejemplo) . El va lor de las piezas se da de
Hemos dicho que tres piezas me­ acuerdo con la capacidad ofensiva
nores compensan a una dama y es de las mismas, de acuerdo con su
fácil advertirlo, de acuerdo con la radio de acción en el tablero, y con
1 78 ROBERTO G. GRAU

su mayor agilidad y di n a m is m o lVle­ .


DIAGRAMA N \' 3 G 5

diante una serie de diagramas co ­

mentados trataremos de hacer clara


a l a fi c i on a d o la razón fundamen tal
de eso::; val ores d is p a r es y se verá
que l o s mismos E:.stán r e g i d o s por
,

u n a lógica absoluta.

EL REY

El rey, como antes hem os ex p l i ­

cado, sólo p u ede moverse un paso,


pero en cualq uier d i r ecc i ón del ta­
b l e ro En esta forma su movilidad
.

se red uce cuando está en un ángulo,


por c u a n to se priva de los rnoví­
mientos hacia .a trás y hacia uno de
los c o s tad o s . Ej emplo :
El diagrama antP.rior señala con
p u n t os las casillas donde el rey pue­
de ir. Se observará que las negras
DIAGRA M A !'O 3 64
pu eden realizar con su re y a d emás
de los cinco movim ientos u s u al es de
,

la banda, otro más, ya q u e al poder


enrocarse en el f l a n c o d a m a , p u eden
ubicar ta m bién su rey en 1 A D, lo
q u e aumenta la agilidad del mi srno.
Las bl ancas aún disnonen de u n
movi miento más, y a qu e pu e d e n e n ­
r o c a r s e e n c u a l q u i e r a de ambos flan­
...

c o s , l o que a u m e n ta a s iete casillas

su agil idad. N o o b s t a n t e éstas s o n


d os e x c e p c i o n e s a la regla general.
)

ya q u e e s un recurso qu e sólo pt.!ede


nresentarse u n a v e z en el transcursd
d e cada partida y no d ebe c o n s i d e ­
rarse como p e r m a n e n t e .
Puede afirma rse) p u es q ue e l r e y
Observa ndo el
tiene t r e s gradu a c i o n es d e agili d a d :
,
diagrama se v erá
que e r. el án g u l o el rey d ispon e de
tres m o v i m i entos, cincu y ochc.
tres casil las, e n la b a n d a de �inca,
y en las deméis situacim:es del ta­
blero, de ocho casillas. Sabemos, LA D AM A
pu p�: . q u e el rey tiene u na agili dad
míruma de t res casill as y un� m á ­ E s é s � a la pieza m á s ágil d e l ta-·
xima de o ch o casil las. blero y es p o r dicha ra z é n la que
El rey, a l igual que e l p eó n , por más vale. Ya antes hemos ex p l i cado
di s p o n er d e a l gu no s m o v i m i en t os el alcance de sus movjnlien tos , y po­
·

excepcional es pu ede, en determina·­ niéndola sobre u n tablero sin piezas


d os casos, tener seis y hasta siete se puede observar el enonn e r2.dio
cua dros para move:rse, aun estando de acción de esta pieza que c a s i
en la banda, y es cuando di s po n e abarca la mitad de los cu a d ros del
'iel recurso de enrocarse. Veamos : tablero en a l g u nas posiciones.
TRATADO GENERAL DE A.J EDIU.:z 1 ,1, ,1
(1

tablero . d om i n a e l m ism o n ú m e r o d 2
casillas. Ubica da e n c u a l q u ie r cua­
El mínimo de agilidad de la dama
es de 21 casillas, y el máximo de 27.
Es decir, que nunca disminuye en dro, s u acción s e ej e rc e s o b r e la ho­
porcentaj e apreciable su radi o de rizon tal y l a perpend icular, y en esta
efectividad, lo que da fuerza a su forma son catorce las c a s i l l a s dom i ­
extraordinaria importancia en el nadas p o r e s a pieza e n todos l os casos.
transcurso de la partida . (De más está ded r que no entramos
a considerar l a obstrucción de las
DIAGRAMA NC? 366
demás pi ezas sobre esta movilidad) .

EL ALFIL

El alfil es una pieza que varía en


notable forma su agilidad de acuer­
do con la casi lla en donde se en -·
cuentra ubicada. No obstan te , :su ac­
ción es grande y supera en mucho
en algunas o cas ione s al caballo, pero

su diferencia poten cia l no es m u cha ,


por 1<:�. importante razón de qu e ,
com o siempre se mueve en una dia­
gonal del mismo color, sólo pu e de
actuar en 32 de las 64 casillas del
tablero, y esta l imitación de su gran
En el d iagr ama anterior se ve , a
dinamismo hace que prácticamente
no brin de durante el transcurso de
la dama blanca o cup a nd o una casilla
la partída muchos mayores benefi­
central desde la cual irradia su ac­
cios que el caballo, cuya agilidad
ción a 27 escaques del tablero. En
ca�bio, la dama negra, desde 1 T R,
estudiaremos más adelante .
vulnera sólo 21 casillas.
El alfil puede dominar, según sus
situaciones, siete escaques, nueve,
once o trece, que es el máximo de
LA TORRE agilidad de que d i spone. E'n el dia­
La torre es la única pi ez a que,
grama q u e más adelante damos se
podrá observar cl a ra mente lo qu e
cualquiera que sea su situación en el decimos.
DIAGRAMA NQ 367 DIAGRAMA NC? 368
180 ROBE:RTO G. GRAU

En el diagrama anterior señala­ Como se ve por el diagrama que


mos dos posiciones distintas del alfil. antecede, el caballo es la pieza que
La una le brinda el máximo de radio en forma más notable cambia de va­
de acción y la otra el mínimo . Tam­ lor, y su agilidad en algunos casos
bién podrí a agregarse un alfil en puede reducirse en un setenta y
5 A, por ejemplo, desde donde actúa cinco por ciento.r
en once casillas, y otro en .2 e, desde
donde solamente actúa sobre nueve EL PEON
cuad1·os.
Se observará que esta pieza, tanto El peón es, junto con el alfil, la
en un ángulo como en cualquier ca­ única pieza que no puede s epararse
silla de la banda, sólo domina siete del sendero que tiene asignado Su
acción no puede llegar a muchas
.

casillas y que su radio de acción


aumenta a medida que se aproxima de las casillas del tablero, y al no
al centro del tablero. poder retroceder, su radio de agili­
dad resulta peq1.1eño. �o usual es
que sólo puede disponer de dos cua­
EL CABALLO
dros al iniciar su marcha, y de uno
en los .demás casos, pero como cap­
Es el caballo la pieza que mayores tura de distinta manera de la que
cambios ofrece en su agilidad, de camina, puede llegar en ciertas po­
acuerdo con el lugar que se le dé en siciones a disponer de cuatro juga­
el tablero. Nunca su radio de acción das posibles. Esto, al igual que en el
es muy grande, ya que oscila de dos caso del enroque, de acuerdo con
cuadros a ocho su agilidad. Tiene la la situación de otras piezas en el
diferencia fundamental sobre el al­ tablero.
fil, de que siempre ataca cuadros de El peón es la única pieza a la que
color distinto al en que se encuentra puede aumentar en su acció� la
ubicado, y en esta forma comple­ posición en el tablero de las p1ezas
menta admirablemente la acción de adversarias y así, en determinados
dicha pieza. . casos, como hemos dicho, dispone
Observando el diagrama se verán de cuatro posibilidades.
cinco posiciones donde ofrece las
diversas variaciones por nosotro_; DIAGRAMA NQ 370

señaladas.

DIAGRAMA N9 369

Observando este diagrama se verá


una variedad de posibilidades que
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 181
ofrece la marcha d e l peón, siempre den una serie de cosas simples, pero
de acuerdo con la situación de las necesarias de señalar para que el
piezas adversarias en el tablero. El aficionado pueda realmente avalo­
peón de 2 T D puede j ugar en dos rar cuándo ha ganado material y
formas, ya a 3 T o a 4 T, de acuerdo cuándo ha perdido material.
con la opción que es patrimon io del Fácil es advertir , por ej emplo, que
peón en la primera j ugada. si un j ugador captura dos alfiles a
El peón de 7 A D tiene dos opcio- cambio de uno, ha hecho un magní­
nes : avanzar a 8 A, o tomar el caba- fico negocio, pero hay otro tipo de
llo de 8 C, en ambos casos coronán- cambios o de ganancias y pérdidas
dose dama, o pidiendo ya una torre, de material, un tanto más complej os,
un alfil, o un caballo. Es decir que, que nos apresuraremos a. señalar
a las posibilidades de sus dos movi- para poder luego comentar los as­
mientas, se agrega el importante· pectos característicos de las ganan­
detalle táctico de que puede pedir cias de piezas y mostrar cómo casi
cualquiera de las piezas de su pro- todos ellas responden a ideas estra­
pio bando, sin ser, como antes hemos tégicas fáciles de especificar y de
dicho, rey ni quedar en peón. comprender.
"
El peón de 2 D tiene tres opciones, De más está decir que todo está
en cambio. Puede avanzar a 3 D, a supeditado al valor estratégico, por
4 D, o también capturar el oe0n de cuanto hémos visto cómo a menudo
7 A D. En cambio, el peón de 2 C R menos piezas ganan contra más ; pero
tiene el máximo de agilidad que le ya hemos dicho que esto es la ex­
puede brindar una posi c ión y es cepción y que habitualmente el que
cuando p u ede capturar en ambos tiene mayor número de piezas gana.
costados diagonalmente, o avanzar Observaremos algunos diagramas
ya a 3 C o a 4 C. Finalmente, hemos elemen tal es en los cuales se produz ­
puesto el peón dt: ::::. T R, que está en can ca mbios que originen desniveles
la pos i c i ó n mínima de agilidad de entre l as fuerzas de uno y otro han­
l os peones, y, por cierto, la más ha- do, para grabar con mayor exactitud
bitual. S<1lo p a cde avanzar un paso todo lo que hemos sosten ido . Pero
en la colu m n a. antes estableceremos que al fil por
E's ésta aparentemente la pieza alfi l , o alfil por caballo, es siem pre
m á s fácil de m anej ar, y es sin em- un cambio, a pesar d e la ligera dife­
rencia que hemos apuntado a favor
d el alfil, por razones que ya expli­
bargo el secreto m ayor de la estrate-
gia del aj edrez, como veremos opor-
tunam ente. El hecho de no pod e r caremos oportuna mente .
re troceder nunca obliga a no poder Una torre cambiada por un alfil
a rrepentirse del movimiento de esa o por un caballo s ignifica << perder
pi eza, y esto hace que su valor sea
pequeño en relación a las otr a s pie-
calida d >> , como se dice en aj edrez
cuando se realiza este cambio des­
zas m enores , a pesar de la extraor- ventaj oso de material, ya que hemos
dinaria posibilidad de pode r trans- visto a la torre valer dos peones m ás
formarse hasta en una dama. que las otras piezas m enor es .
Hemos dicho ya antes, y ahora in-
sistimos, que dos torres contra un a
d ama es casi s iempre un cambio, ya
CONSECUENCIAS LOGICAS

De este análisis que s obre el valor que se compensa el valor material


de las piezas y su función en el ta- de estas piezas, y también hemos ma­
blero hemos realizado se despren- nifestado que una torre y dos alfiles,
182 ROBEHTO G. GRAU

o una torre y caballo y alfil, o una José Raúl Capablanca contra el j u·


torre y dos caballos, contra la dama, gador argentino Benito H. Villegas.
es un cam bio ventaj oso y favorece El ej emplo es bonito, si bien un tan­
al jugador que ,tiene las tres piezas. to complej o.
En cambio, d o s caballos y un alfil, En la posición señalada Villegas
o dos alfiles y un caballo contra la c caba de jugar P X P D atacando
dama, da un equilibrio de material la d ama) para obligar aparentemente
que en la lucha práctica se hace evi­ a responder con A X P, apoyando el
dente. También da equilibrio una caba1 lo de 5 R y pernlitiendo una
torre, o una pieza menor (caballo o simplificación completa de las pie·
alfil) y dos peones, contra la dama ; zas menores.
·
siendo desfavorable t!ambíar dos pie­ eapablanca idea una combinaci ón
zas menores por una torre. de ganancia de material, fácil de
Haciendo cál culos, el afi cionado apreciar para quien conozca el valor
verá que, en todos los casos, l a suma de las piezas que antes hemos d eta­
de valores de las piezas acusa una llado . Especula en una posición de
matemática relación que le bastará 1natc deJ adversario (base de innu­
para poder calcular sobre el tablero , merables maniobras de ganancia de
siempre con exactitud, cuándo reali­ piezas) y, producida una gran sim­
za cambios materialmente buenos o plificación, quedará con un saldo de
malos, así como cuándo gana mate­ material muy fa vorable.
rial o lo pierde. Todo esto desde el Veamos : l. e X C ! , D X e ! Así
punto de vista material, ya que el j ugó V il legas y logró evitar la pér­
punto de vista estratégico de la bon­
dad de los cambios será tratado mas
d ida de material que nos interesa
detallar) y que era la siguiente :
l . . . . , P X D ; 2. C X A ·+ , R 1 T
adelante, por ser e x c e s i v a m e n t e
complej o y ser asimisrao su bsidia­
(si 2 . . . , P >< e , seguiría 3. T 4 e +
. .

y 4. A X P mate) ; 3. T 4 T ! (el s e­
río del conocimiento que ahora de­
. . .

tallamos.
creto de la con1binación radica en
Veamos el diagrama siguiente, que
esta amenaza de mate que debe obli­
gar a realizar una mala j ugada, per­
es aleccionador :

DIA< RAMA NQ 3 7 1
mitiendo la realización de un j aque
Nt:gras: Vllle¡;-as
doble recuperando la dama con un
buen saldo de material favorable) ,
P 3 T (única) ; 4. T >\P + ! , P X T ;
5 . e 8 R +, R 2 T; 6 . e X D .
Súmense ahora las fuerzas restan­
tes de cada bando y se observará
que las blancas tienen · una aprecia­
ble ventaj a material, ya que habrían
capturado un caballo, un alfil, un
peón y la dama, sucesivamente, a
cambio de un peón, una torre y la
dama. Súmese el valor de estas
piezas y se verá que las blancas han
capturado piezas por valor de 17 y 1/z
contra 16 y 1fz que han perdido.
Blancas: Capablanca
Por lo tanto, de acuerdo con lo
que hemos visto, quedarían con una
Es ésta la posición de una partida ventaj a equivalente a un peón, que
jugada por el ex campeón mundial debería darles la victoria.
TRATADO G &�ERAL DE AJEDREZ 1 83
UN EJEMPLO INSTRUCTIVO barrer con todas las piezas y dejar al
blanco con una de ventaja. 2. A X A
Observaremos ahora un instructi­ (no D X A, a causa de A X A, lo que
vo ejemplo de cambios sucesivos de dej aría todo reducido a un simple
pie zas que llevan a un a ganancia de cambio) , A X D ; 3. A X D, A X T R
material . En estos cambios suelen (para tener la posíbilidad de sacar

caballo) ; 4. � X T, A X C ; 5. A X A
confundirse los aficionados por no el alfil de la octava línea ton1ando el
llevar bien la cuenta de las piezas
que van desapareciendo de la escena. (ésta fue la jugada que no previeron

ple ) . Ellas supusieron que en 1a fie­


Muchas veces los principiantes se las negras, y realmente la más sim­
encuentran, sin saber cómo ni cuán­
do, con una pieza menos por causa bre de los cambios, el blanco conti­
de estos errores de cálculo del cual nuaría con 5. A·>f_ C; a lo que seguiría
el ejemplo que damos, por ser muy A X A; 6. A X P R, A X P; 7. A X T
com plej o, es muy instructi\to. (si T 1 R, A 'l A; 8. T 2 R, T 1 R;
etcétera) A X T; 8. A X P, A X P;
DIAGRAMA N9. J72 9. R X A, llegando a una liquidación
total de piezas mayores y menores
y quedando en un final de peones
con exacta proporción de .material
c3da uno.

DE LA GANANCIA Y PERDIDA
DE MATE.RIAL

Podemos distinguir las causas que


proporcionan ganancia de material
en dos órdenes distintos. En efecto:
se ganan piezas o se adquiere cual­
quier otro modo de ventaja de ma­
terial, a) por nuestra agresión a las
En esta posición juegan las bl an­ piezas enemigas, y b) por entrega
c as y optan por realizar una serie de parte del adversario .
de cambl.os de piezas especulando en Estudiaremos ambos casos por su
un detalle primordial para ello. Las Jrden.
blancas realizan la primera captura
y sier pre llevan una captura de
·

ventaj a. Sólo deben tratar de evitar LA AGRESION


que el negro capture en ese ínterin
una pieza de. mayor valor que ellas, Llamamos agresión a la acción de
para tener la seguridad de que por poner . una pieza en forma que ata­
lo menos no han de perder material que a otra, de modo que si no es
en estos cambios. convenientemente defendida puede
Veamos: 1. A X C, A X C ? El ser ganada. proporcionando ventaja
flrror. Las negras debieron recha­ de material. Tenem o s ante todo que
zar la propuesta de las blancas y distinguir dos casos distintos:
seguir con A X A. parando el cam­ 1 ) La agresión simple, q ue se pro­
bio de piezas en la primera j ugada. duce cuando con nuestra jugada
Ahora se ven lanzadas en un tor­ atacamos una de las piezas adver­
bellino de simplificación que ha de sarias, y
RC:: DERTO G. GRAU

374
2) La agresión compleja, que se DIAGRAMA N9

produce cuando con nuestra j ugada


a t a c a m os d os o más piezas adver­
sa ri as .
O t ra disti nción que conviene re­
cordar es la sigui en te : Hay agresio­
nes a) directas y b) indirectas. Llá­
mase directa a la agresión que se
efectúa con la pieza que se mueve.
Llámase indirecta a aquella agresión
que se efectúa con una pieza que
no se mueve.

DIAGRAMA NQ 373

recta. Entre esas j ugadas aparece


como la más simple para ganar ma­
terial e 7 A + y si R 2 D, T 7 T + ;
R 3 D , D 4 D + seguido d e C X D.

DIAGRAMA NQ 375

Si j uega el negro, mediante C 6 A


efectúa una agresión directa a la
dama blanca y con A 2 R (u otros
movimientos de A) una agresión in­
directa contra la dama, pues en ese
caso la pieza agresora es la torre y
no el A. Con A X P s e efectúa un
cambio, una agresión doble y mixta,
pues agreden una pieza que no se En el d i agrama precedente, j u­
mueve (la T) , y el alfil que se j ue­ gando el blanco, puede efectuar las
ga ; con A 5 A se efectúa una agre­ siguientes agresiones complej as di­
sión complej a mixta, p'.les se ataca rect as : D 4 D, D 6 A, D 8 A R, A 3 R,
la D con la T y el A y la T con el Pi. 3 A , D 8 T R, D 6 e D ; y dispone de
A de 5 A en caso de q ue, como co­ las siguientes agresiones simples di­
rresponde, se mueva la dama. rectas: A 1 R, A 4 e, A 6 T, D 4 T R,
En el diagrama N9 374 j ugando el D 6 D, D B A D y D 5 D.
blanco, con T 8 T + efectúa un doble En el diagrama N9 376 el blanco
directo ; con C 7 A + , una agresión con C 7 A + efectúa una agresión
múltiple directa ; con D 8 T, una agre­ complej a mixta, con el e ataca al e
.sión doble directa ; con C 6 A + , una y la T y con la T ataca al R. El j uego
agresión simple directa (un j aque) debe seguir así : l. C 7 A +, R X G;
y con 'r 4 R. una agresión doble di- 2. T X T. Con l. R 3 C efectúa un
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 1 85
doble indirecto. El j u ego debe seguir una atacada ; como equivalente a
así : l. R 3 C, C 3 C ; 2. A X T, C X A ; estos térmnos emplearemos la deno­
3 . C 6 A + (do ble indirecto) , R 2 R ; min ación de pieza incidente y pieza
4 . C 5 D + , R 3 R ; 5 . C 4 A + , y aho­ incidida .
ra que el caballo ha dado j aque en En el ataque a una pieza existen
casilla d efendida y que no puede dos casos distintos. Eri el primero la
ser comido, el blanco j u gará T X C pieza atacante ataca sin ser atacada;
ganando e 1 e negro. decimos en ese caso que incide sobre
ella o que hay incidencia de piezas ;
DIAGRAMA N<? 376 pero puede suceder que, al at?-ca r, la
pieza incidente resulte atacada a su
vez por la incidida, en cuyo caso de·
cimos que hay coincidencia ( co-inci­
denci a ) de piezas, que la agresión se
efectúa por vía coincid ente. Esta dis­
tinción entre agresión por vía inci­
dente y agresión por vía coincidente
nos ayu dará a expresarnos y a for­
mular reglas tocantes a la agresión
y a la defensa del material. Es, pues,
de interés recordarla.

DIAGRAMA NO 3 7 7

Con l. C 6 A s e eiectúa un do­


ble mixto. Seguiría, probablemente,
l. . . , R 2 A ; 2. C X C + , R 2 C ;
3. T X T, R X T.
. . .

Con l. C X P s e realiza un doble


indirecto. Seguiría T X T y R X C ,
habiendo ganado el blanco calidad
y peón.
Tras estas definiciones tocantes a
la agresión de las piezas creo nece­
sario para los u lteriores desarrollos
de este capítulo efectuar dos nuevas
distinciones.
Cuando una pieza ataca a otra lo En esta posición , si j u ega el n e­
hace ej erciendo su acción por las gro con D 4 D efectúa una agresión
líneas o columnas o diagonales de su por vía coincidente contra la dama
m ovi_m iento ; m�s precisamente di­ blanca, y lo mismo sucede haciendo
cho, .la agresión la efectúan las pie­ A 4 D, bien que en este caso es mu­
zas en el sentido de su movimiento cho más fuerte la amenaza, pues
(el peón es la excepción, pero tiene obliga a j ugar T 4 R entregando el
un sentido de movimiento de cap­ A de 6 T que la dama ataca por vía
tura que es al que nos referimos incidente. Con A '>( P + el blanco
ahora) . Por esa razón diremos que ataca al rey oor· vfa coi t � cidente v al
la agresión s e efectúa por incidencia alfil indirectamente por vía inciden­
de una pieza sobre otra. Existe en te. Con D 5 C s e a t ac; 1 al A y 1 a T
toda . agresión una pieza atacante y por vías incid en tes. Con T 1 T se
186 ROBERTO G . GFI"A U

ataca al A por vía inc idente. P 4 C D incidente entre piezas de igual va­
ataca al alfil por vía coincidente. Ju­ l or, se propone un cambio de piezas,
gando el blanco tenemos en cambio y que si por esa vía una pieza ma
qu.e con A 4 A aiaca la dama por vía
­

yor ataca a una menor, se efectúa


coin�idente. Este caso resulta ins­ un sacrificio.
tru<:� ivo. Si· l. A 4 A, D X A, atacan­ Podetnos, pues, as en t a r las si­
do J a D y el alfil por vía incidente ;
2. D X D, atacando al A por vía co­
guientes conclusiones :
1 � U na pieza ag·rede a otra s iem­

incidente, A X D y ahora no es po­ pre que incida sobre ella sin haber
si ble P X A por la acción que la coincidencia.
torre ejerce sobre el rey. Luego, en
el caso ese no hay coincidencia en­ 2<:l Una pieza agrede a otra por
tre el A y el P de 3 C, pues éste vía coincidente a condición: a) de
que la pieza agresora esté defendida
(o en su def ec to que la agredida esté
está paralizado por la T negra . Con
l. D 4 A se provoca también coinci­
dencia de piezas. Con T 1 D se ataca
clavada) , y b) siempre que la pieza
agresora sea menor que la agredida.
la dama por vía coincidente.

za, suficientemente apoyada, agrede


3<;1 Si por vía coincidente una pie­
Como se ve, el ataque por vía in­
cidente es unilateral y no entraña
riesgo · . para el atacan te. El ataqu_e a otra de igual valor, se 'propone un
cambio.
4� Si por vía coinciden te una pie­
por vía coincidente es bilateral y

za agrede a otra de menor ve lor, se


entraña rnayQres riesgos para el ata­
cante y sólo es condicionalmente po­
sible. Si con un peón se ataca otro efectúa un sacrificio.
peón o con un alfil atacamos la 5:_¡ Se efectúa un sacrificio también
d ama. realmente no atacamos nada cuando una pieza, no defend ida, es
sino que entregamos una pieza ( en colocada baj o la incidenci a d ·� otra
un caso el peón, en el otro el alfil) .

enemiga.
E'stos ataques requieren, pues, o bien 6;;1 Se efectúa un sacrificio < t�rdo
que la p [eza que promueve la co­ se coloca en lugar defendido una
incidencia (o que ataca) , esté defen­ pieza sobre la que incide una �ne­
dida, o bien que la coincidencia sea miga, siempre que la pieza agredida
sólo aparente y en realidad se re­ sea mayor que la agresora.
duzca a simple incidencia, lo que En la mayoría de casos la ganan­
se produce cuando la pieza agredida
está clavada materialmente o cu an­
cia de material se produce por agre­
sión. Además de la ganancia d e pie­
do su cambio de ubicación propor­ zas o de material, la agresión directa
cionaría una ventaj a mayor.
o indirecta es uno de los más impor­
Tenemos aún una última distin­ tantes resortes del mecanismo de
ción que efectuar. Por lo que hemos una partida de aj edrez La ganancia
dicf-1 'J en páginas anteriores tocante
.

o pérdida de material desnivela de


al valor de las piezas, sabemos ya tal modo, en general, una partida
cuál es el valor de éstas. Según ese que la agresión obliga a réplicas de­
valor hay que distinguir en toda fensivas con las cuales se especula
agresión tres casos : 1 °) la pieza para lograr ventaj a. Cuando veam<?S
agresora es menor que la agredida ;
29) la pieza agresora y la agredida
el mecanismo de las partidas de po­
sición se observará esto a cada pasG
s on iguales ; y 30) la pieza agresora Por ahora bastará , la afirmación ge­
es mayor que la agredida. neral de que la ganancia de material
Con esto tenemos que si el ataque -como regla general- proporciona
o la agresión se efectúa por vía co- una considerable ventaja.. Pero e sta
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 187
ventaj a no es siempre idéntica, sino inversa a la cantidad de fuerzas exis­
que debe medirse en reiacion a su tentes. A este principio --relativo y
proporción con el total de la� pie­ suj eto a muchas posteriores corree�
zas. Así una torre de ventaj a al i.ni­ ciones como veremos-- responde la
ciar la partida y existiendo todas las teoría d e la llamada simplificación
fuerzas es ventaja menor a una torre que más tarde estuáiarerrws. De lo
en el caso de que sólo existan, ade­ dicho de be por ahora sacarse una
más de ella, los dos reyes. sola consecuencia : que la ventaj a
material significa una· ventaja efec­
t iva y altamente apetecible.
Como fórmula ge_neral para la me­
dida de la v entaja puede, pues, acep-
De ahí que toda agresión fuerce
a la defensa y que los resultados de
VM
tarse la siguiente : --- == V R, en
_por la eficacia de las defensas que
nuestra agresión deban ser medidos
F
la que V M representa la ventaja puedan sernos opuestas . De lo que
n1aterial medida por la c a n t i d a d resulta que la teoría de la agresión
asignada como valor a cada pieza,
F (fuerza ) la totalidad de las piezas
debe empezar por un estudio de la
defensa.
del bando que lleva ventaja, medida
de 'igual forma, s iendo V R un nú­
mero resultan te de los dos anterio­ COMO SE· DEFIENDEN LAS
res y cuyo aumento significa un au­
m ento de la ventaj a real. V R es la
PIEZAS AGREDID AS

ventaj a real del jugador. Así en los Contra la agresión pueden ensa­

En el 1 9 ( una torre de ventaj a exis­


casos antes citados tendríamos : yar-se varias suertes de defensas que
enumeraremos:
tiendo todas las piezas) 1 T 5 %. F'- El desplazamiento: L a p i e z a
Luego V M = 5 1f2 . Todas l as piezas
'=

( 1 R == 4) + (1 D = 1 0 ) + (2 T
a tacada s e retira.
= 2� El sostén: La pieza atacada es
= 11 ) -+- ( 2A= 7 ) + (2C =6) + (8P
46. Luego F =· 46. V R =
defendida.
== 8) =-::::; 3� La interposición: Se c:oloca una
pieza entre la a tacada y la atacante.
4� Por anulación : La pieza es cla­
11
----- = --- Algo menos de % .
5 %

46 92 vada impidiéndole ej ercer � u acción.


En el 29 caso tenemos : 5� Por contraataque: El a t a c a d o
V 1\1 5 %.
ataca a su vez otra pieza del adver­
sario de igual o mayor va·lor que la
=

Total d e piezas : ( 1R=4) + ( 1 T= que a él le ataca.


5 %) = 9 %F 6� Por camb-io : Se cambia la pieza
5 % agredida por la agresora de igual
V R = --- = Algo más de 4/G · valor.
9%
La misma ventaj a real, una torre
(5 %) , representa más de cuatro ve­
Veamos cada uno de estos casos
separadamente
ces más en el 29 caso que en el pri­
mero. Esto dice que a una misma 19 E l desplaza.miento. - Cunsiste
ventaj a material corresponde una en re tirar la pieza agredida. Esta es
mayor ventaj a real según van dismi­ la defensa más general y en muchos
casos la única posible. Es practic:able
manera : una ventaja Inaterial au­
nuyendo las fuerzas, o, dicho de otra
tanto si el ataque es por vía inciden­
menta como ventaj a real en razón te, como _ si se produce por vía coin-
188 ROBERTO G. GRAU

cidente ; pero reconoce dos limita­ T 2 T, el A blanco quedaría atacado


ciones. y debería ser defendido o despla­
La primera se dthe a la situación zarse a su vez a cualquier casilla
del atacado. La pie2.a podría huir, menos a 7 D, pues en ella sería cap­
pero no tiene dónde ; está encerrada turado por la misma torre.
y las casillas de huída están vulne­ La torre no puede ir ni a 8 D ni
radas.

de la pieza agresora que im p ide el


a 2 A R, por cuanto sería capturada
La segunda se debe a la acción por la torre enemiga.
En el diagrama N9 379 el blanco
acaba de j ugar D 1 C D, atacando el
desplazamiento de la pieza a t acélda :
la pieza está clavada. Por c:so, en­
e, que no puede ser desplazado por­
cerrar una pieza o clavarla suele
significar su ganancia. que es tá clavado. Debe s er defendido
con D 1 D o P 3 T ; pero en cual­
quiera de esos dos casos se ganaría
DIAGRAMA NO 3 7 8
el caballo con P 4 T atacándolo nue­
vamente.
En cuanto a los casos de piezas
encerradas, suelen producirse a me­
nudo en las partí- DIAGRAMA N9 3 8 0
das de principian-
tes, existiendo un
buen n ú m ero d e
posiciones t í p i e a s
de piezas encerra­
das con las que se
e s p e c u l a en gran
cantidad de cir­
cun stancias.
He aquí ] as pdn­
cipales :
En la posición aquí señalada, el A En el diagrama
ataca la torre negra, que puede des­ número 380 el al­
plazarse jugándola a las casillas se­ fil está encerrado.
ñaladas po� un punto . Si j u g a s e Está a tacado y no
puede moverse sin DIAGRAMA N I? 3 8 1

��j� �� ���=;¿: t1 . •
DIAGRAMA N9 3 79 e
l
un peón.
.@.
� � ��f:��
��- • •
d
N9E 8 1e l
está encerrado. El
rey lo a taca y to-
�--


fJj
ma las dos casillas DIAGRAMA N9 382
donde p o d r í a .mo-
verse.
En el N9 382 la
torre, e n c·e r r a d a
p o r s u s p r o p i as
fuerzas, es comida
por la dama.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 189
DIAGRAMA 383 DIAGRAMA N<? 386
N <?
En la posición
NY 3 8 3 , l a d a m a ,
que ha comido pro­
bablemen te la to­
rre negra de 1 T,
está encerrada, y
será captu rada a la
j ugada próxima.
DIAGRAMA N<? 3 8 4 El di agram a n ú­
mero 384 mu estra En este caso la T blanca efectua
una torre encerra­ un doble que se def i e n d e m ed i a n t e
d e s p l a z n m i e n t o, j ugando C 2 A o
e 4 A (el caballo se m ueve V defi en­
da por sus propias
fu erzas )' que será
de el A ) : o con A l A o A5A (el A se
.
comida por el ca­
ballo. mueve y d efiende el caballo ) . La
En l a p o s i c i ó n defensa de e 4 A o C 2 A permitiría
N0 385 la torre en seguir con T 6 A a tacando nueva­
igu nl circuns t.ancía mente ambas piezas y ganando un á .
será t omada con el En el d iagrama DIA G R A M A N CI 3 8 7
P de 7 C.
Si la agresión es
N'� 387 se m11estra
una posición simi­
doble, sólo p u e d e lar ; p e r o en e s t e
defen derse por des­ caso no es posible
plazamiento de una efectuar el despla­
de ellas, de modo z a m i e n t o de una
que la doble defen­
sa req u iere recurrir a otro procedí­
p i e z a defen diendo
l a otra. En efecto,
miente de defensa de esta manera : no es posible j ugar DIAGRAMA N O 3 8 8
a) debe llevarse la pieza desplaza­ A 7 A ni A 5 A ni
da a u n lu gar desde el que defienda e 8 A ni e 4 A.
la otra pieza agredida sos teniéndola. En el diagrama
388 la dama blan­
b) o bien debe llevarse la pieza
ca ej erce una agre­
sión cuádruple q u e
desplazada a un lugar desde el que
ataque otra pieza enemiga, contra­
atacando.
se defiende de v c:. ­

e) o bien debe interponerse entre


rias m a n e r as : 1'\
con A 6 A ; 2 � , con e 8 T - 6 e ; 2Zl, con
la pieza agresora y la otra pieza e 4 R 6 e ; 4'\ con e 4 R - 7 A, y 5é;t
con e 8 T 7 A. En todos los CaSOS
-

atacada. -

la pieza movida soc;tiene a dos pie­


d ) o, · finalmente, debe anular a
zas y se interpone entre la ataca n te
y la atacada. El ej emplo es instruc­
la pieza atacante, clavándola.
Es decir, que la pieza que se des­
tivo.
plaza debe realizar con respecto a
DIAGRAMA NO :!89
la que queda atacada una de las de­
fensas enumeradas como posibles sin
mover l a pieza . Y como la posibili­
dad de efectuar una de estas j ugadas
no es muy común en esas circuns­
tancias, r e s u l t a generalmente un
doble ataque que proporciona la ga­
nancia de una pieza.
1 90 ROBERTO G. GRA U

Algo similar pasa en la posición tenido con P � C (la mej or) , o con
del diagréJ ma N9 389. El negro con T 1 T, que no "Sería buena, pues el
P 3 A defiende las amenazas de la negro con T 5 C D ganaría el P ata­
T blanca . cado dos veces (con A y T) y que
2Q El sostén. - Consiste en defen- no podría ser avanzado por la acción
der la pieza atacada con otra pieza del A negro sobre la T de 1 T D
de modo que' no pueda efectuarse su
captura sin que se· pierda la pieza DIAGRAMA NQ 391
atacante. Después de la retirada es
ésta la defensa más común ; pero
está sujeta a algunas limitaciones
que pasamos a enumerar.
El rey no puede estar en jaque;
luego, s i es agredido no puede ser
sostenido.
Si una p:eza menor incide sobre
una mayor, ésta no puede ser soste­
nida, pues se perdería. en este caso,
material. Solamente las piezas de
valor menor o igual a la atacante
pueden ser sostenidas. El sostén de
una pieza mayor atacada por una
menor se explica solamente por ra­
zones ajen as a la posición de las
piezas atacada y atacante. En el diagrama NQ 391 la dama
En las agresiones complejas el blanca ataca simultáneamente tres
sostén es más difícil : es menester piezas negras ; pero tod8.s pueden ser
encontrar una jugada que sostenga satisfactoriamente s os t e n i d as con
a las piezas agredidas o bien mover D 3 C o con D 6 A o con D 4 D.
una de modo que sostenga a la otra, En esta posición (NC? 392) el blan­
según hemos visto en ejemplos an­ co puede efectuar DIAGRAMA NQ 392
teriores. v a r i a s agresiones,
todas contrarresta­
DIAGRAMA NQ 390 das por sostén. Así,
a T B T segu i r í a
P3C ; a TlT, P4C ;
a T 4 A, P 4 C y a
T 5 A, P 3 C. Si, en

-
T l C ? o T B C D, � •
cambio, se j ugase


T 7 T, A 3 A, d e - ·­
s e g u 1 n, a P 3 C ; a

fendiendo en todos
los c a s o s la pieza
agredida.
F i n a l m e n t e, en
la situación del diagrama NQ 393 ,
la torre ejerce una agresión doble
sobre los alfiles y un peón blanco,
En esta posición (NQ 390) la torre y no es posible defenderse soste­
ataca al A de 4 T, que puede ser sos- niendo.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 191

-
��
Con p 3 A se sos- DIAGRAMA N9 J9J DIAGRAMA N'9 394

w
� a 7... . �
tiene el A de 4 R,
pero se pierde el Jit..

de 4 T ; con P 3 C •- •
�.��� 8
��
- -
se defiende el de
�� Q
- f1.
4 T, pero no el de

g •
4 R. T a m p o c o es
posible d efend erse �
por desplazamien-
to, pues a A 3 C seguiría T X A y
a A 3 A igualmente T X A. En esa
posición se pierde inevitablemente
una pieza.

INTERPOSICION

la pieza agresora y la otra pieza


Consiste en colocar una pieza obs­ que la agreEora, se intetponga entre
truyendo la acción de la pieza ata­
cante sobre la atacada.
agredida, ocupando una casflla que
Esta defensa no puede efectuarse
se halle defendida ;
si la pieza agresora es caballo, o si 2� o bien, que la pieza interpuesta
el agresor es el rey o el peón, pues defienda a la otra pieza agredida;
éstos atacan por contacto inmediato. 3� o bien, que al interponerse, la
Es decir, que sólo es posible inter­ pieza efectúe un contraataque.
ponerse si la pieza incidente es alfil, Es de.cir, que es necesario que la
dama o torre y siempre que la agre­ interposic ión de la pieza se cotnbine
sión no se efectúe desde la casilla con uno de los otros procedimientos
inmediata. defensivos.
Adem ás : Por todas estas razones no se pre­
La pieza interpuesta debe ser de sentan muy comúnmente las ocasio­
igual o menor valor que la atacante nes en que sea pasible defenderse de
y debe estar sostenida.. Si la ag!"e­
sión es por vía coincidente, la pieza
esa manera contra agresiones com­
plejas. Además tiene en todos los
agredida sirve de sostén a la inter­ casos la in terposic ión un grave de-
puesta. Sólo en el caso que la acción
de interponerse implique simultá­
DIAGRAMA N9 395
neamente un contraataque indirecto
(por desc ubierto ) , pueden omi tirs e
estas reglas . de defensa .
Así, en el diagrama N9 394 puede
y debe taparse el j aqu e de alfil con
la torre, a pesar de que esta pieza
vale más que el alfil ; pero esto es
posible porque con T 2 C damos j a­
que al rey con el A y c omem os la
D negra.
En c asos de ataque complejo no
es · posible efectuar esta defensa sino
de acu erd o con estas condiciones :
1 � qu e una de las piezas agredi­
das, que .sea de igual o menor valor
ROBERTO G. GRA U

fec to. La p i e z a m terpuesta vi ene a con t ra r i a de modo que, aprovechan­


queda r c l av a d a , pues no puede mo­ do esa c i rc u n stancia, pueda clavar
ve rse s i r� perd e r l a pieza cubierta, la a la piez;t ; t f� res o ra , de modo que su
que d e be ser opor t u n a m en te retira­ m o v i m i e n t o sea imposible por dejar
d a o d efen B i cl a , l o que significa una el rey en j a que, por recibir mate, o
pérdida de tiempo que debe estar po r perder material mayor.
j ustificada por la posición. Los caballos y peones puede n ser
En el d i a g r a m a que antecede, clavados con alfiles, to r res y dama.
NQ 395, la T ataca al A negro, que Los alfiles por torres y dama y las
se puede defender por interposición torres por a lfi les y d am a .
medÍan te A 4 T y tam bién con T 4 T, Todas estas circunstancias hacen
movimiento que por acció� indirec­ que esta defensa no sea apl icable
ta c l a v a el caba­ sino de vez en cuando.
llo situ ado en la
casilla 3 C. DIAGRAMA NO 398

En el s i g u i ente
diagrama (NQ 396)
la T está a tacando
los dos alfiles, pe­
ro se de fi en de me­
diante una combi-
DIAORAMA N Q 3 97
naci Ón de d e sp l a ­
zamiento e in ter­
po sición, j u ga n d o
A 6 T.
En este caso (397)
la T ataca la dama,
que no puede ser
reti rada porque el
rey quedaría en j a­
que. Tampoco pue­ En el d i a g r a m a que antecede,
de s e r defendida N<? 398, el A blanco ataca la T de
1 C R. Esta pieza puede ser defen­
dida con T 2 A D, clavandO el A.
porque como la T
vale mucho menos
que la dama ( 5 1h En el diagrama número 399 el
caballo no tiene es-
c a p a t o r i a y está
contra 10) , contra
DIAGRAMA N9 3n
C 6 A seguiría
T X D + . La dama sólo puede ser atacado con el alfil.
defendid a por interc lusión , jugan­ Es :p osible, sin em­
do C 6 T, y s i a esto R 2 C, D 5 C + b a r g o, defenderle
seguido de D 8 C +, ganando la T. colocando la dama
en D 8 D, imposi­
bilitan do a l A por
CLAVADA
la acción de la D
Consiste en privar de movimiento n egr a sobre la D
a la pieza agresora. P1 1ede ello ser blan ca .
ejércido por los alfiles, las torres y En la p o s i c i ó n
la dama. Requiere que la pieza agre­ e s t a b l e ci d a en el
sora y otra mayor que la agredida se d ia gram a N9 400 el
hallen en la misma diagonal, colum­ A n e g r o ataca si­
na o línea y que exista una pieza multáneamente las
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 193
DIAGRAMA N9 400
tura de la pieza agredida, amena­
zando efectuar una captura igual o
mayor, o bien dar mate.

DIAGRAMA N9 402

dos torres blancas. La agresión se


defiende con T 1 A D, i m p i d i e n d o
A X T por T 8 A + + . Con esa doble
agresión, el negro, en vez de ganar
algo, pierde una pieza y la partida. Así, en el diagrama anterior el
DIAGRAM.t'l NQ 401 blanco con A 3 T amenaza el C de
4 A, pudiendo el negro impedir su
captura a la siguiente jugada con
A 4 A, atacando la T, pues, si es­
tando así las cosas, el blanco tom&Se
el C, el negro tornaría la T, ganando
calidad.
La pieza contraatacada debe ser
naturalmente igual o mayor que la
atacada, y es menester cuidar que la
pieza atacante no debe estar defen­
dida, o, si se halla defendida, la pieza
contraatacada debe ser mayor que
la atacada y contraatacante juntas.

DIAGRAMA NQ 403

En esta posición (NQ 401 ) el negro


ataca los dos caball.)s con su torre.
El blanco puede defenderse j ugando
A 4 R, con lo que clava la torre agre­
sora ; pero, a su vez, el negro, cla­
vando el alfil agresor con D 5 C, se
asegura la ganancia del alfil.

CONTRAATAQUE

Consiste el contraataque, en estos


casos de agresión a piezas� en efec­
tuar una jugada que impida la cap-
194 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 405
En el diagrama NQ 403 el blanco
ha atacado el e, que se halla ataca­
do dos veces y defendido una sola.
Amenaza T X C, A X T y D X A,
ganando una pieza. El negro piensa
defenderse con C 5 A. Evita la a-gre­
sión y contraataca amenazando la to­
rre y la dama. Contra esta agresión
del negro, el blanco cuenta con un
contraataque ganador. Juega D 3 T,
amenazando, si C X T, D 8 T + + ,
y si A 3 A , d e f e n d i e n d o e l mate,
D X T + seguido de D X C .

DIAGRAMA N 9 404

(que valen en c onjunto 6 lh) . Así, a


A 3 R el negro no podría contestar
con A X C. Si contestare A 4 A opo­
niendo el A al A y amenazando
ganar 1 peé>n, el blanco podría con­
testar C 6 A contraatacando la dama
en lugar de defender el A.

CAMBIO

Esta defensa consiste en comer la


pieza agresora y defendida, con la
agredida, y sólo puede efectuarse en
algunos casos, pues es menester que
En el diagrama NQ 404 tenemos el ataque sea por vía coincidente y

puede replicar A 3 R atacando la T .


que a A 3 D atacando el C, el blanco la pieza atacante (que está defen­
dida) sea igual en valor a la atacada.

2 T, esa defensa no sería posible, solamente una T contra una T, un A


Ahora, si el rey blanco estuviese en Esta defensa puede, pues� efectuarla

pues el negro tomaría el e con j aque


DIAGRAMA N9 -106
obligando a perder un tiempo en la
defensa de ese j aque, tiempo que
aprovecharía para sacar la torre ata­
cada de 2 T, con lo que habría ga­
nado una pieza. Lo mismo pasaría
si la T blanca estuviese en 8 T R,
porque entonces, si A 3 R, A X C, y
a A X T , A X T, y el blanco habría
ganado una pieza.
En este diagrama (405) , en cam­
bio, puede efectuarse A 3 R, pues si
bien el blanco gana una pieza y el

blanco es la dama ( que vale 10) y


negro dos, la pieza ganada por el

las piezas perdidas son 1 A y 1 C


TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 195
contra un A, una D contra una D un de poder juzgar en qué momt>nto
e contra un e o, finalmente, un p de la partida una agresión es peli­
contra un P. grosa y cuándo la misma carece dP

cedente, que lleva el número 4q6,


El blanco, en el diagrama pre­ importancia.
Ante todo hemos distinguido en­
ha j ugado A 7 C, provocando una tre la agresión simple y la agresión
agresión coincidente con el A de 3 T complej a así como también entre la
de las negras. El negro puede resol­ directa y la indirecta.
ver esa situación si lo cree conve­ Primer caso:
niente con A X A, a lo que seguiría
T X A. Si la pieza agredida fuese D,
no podría defenderse así, pues se L A AGRESION SIMPLE

el alfil (que vale 3 lf2) .


perdería la dama (que vale 10) por
La agresión simple se traduce ·en
ganancia de material en un tanto por
DIAGRAMA N9 407
c iento reducido de posiciones. Para
que la agresión simple rinda ventaja
material es menester que la pieza
agredida no pueda desplazarse ni ser
defendida, que no pueda cambiarse
ni haya pieza en situación de inter...
cluir la acción de la pieza agresora
sobre la agredida, y, al mismo tiem­
po, que no se ofrezca tampoco la
posibilidad de contraatacar ni de
clavar la pieza agresura.
Las agresiones simples más peli­
grosas son las de peones, pues si
éstas se ej ercitan contra piezas de
valor mayor (de caballo arriba) no
es posible cambiar ni sostener la
En este diagrama (N9 407) el pieza agredida, por razón de su ma­
blanco ha jugado A 2 C, pudiendo yor valor, ni efectuar interclusión,
el negro contrarrestar la agresión porque la agresión se ejecuta desde
con A X A, a lo que seguiría R X A, la casilla inmediata. El ataque con
con lo que se habrían cambiado un peón suele obligar a retirar la
los a l f i l e s. Podría j ugar también pieza agredida, y si ésta carece de
A X C, aunque esto sería malo, pues retirada, generalmente está perdida.
si bien no s� perdería el A, se per­
dería el P de T D y la partida, pues
Otra agresión peligrosa es la que se

si A >< C, P X A, y ahora no se
ej ecuta clavando la pieza . agredida,
pues con ello se la priva de su más
puede evitar T X P y T 8 T, ganan­
do el j uego.
práctica y general . defensa: la reti­
rada. Suelen también ser de graves
-
consecuencias las agresiones indirec­
tas -los descubiertos- porque en
DE LA GANANCIA INMEDIATA general son de efectos inesperados.
DE MATERIAL pero la verdadera fuerza de los des­
cubiertos se · manifiesta preferente­
Hemos detallado las defensas po­ mente en aquellos casos en los que
sibles a toda agresión. En base de la pieza movida colabora en el ata­
ello estamos ahora en condiciones que, ejecutando a su vez una agre-
196 ROBERTO G. GRAl

DIAGRAMA N9 408
s1on que, unida a la que efectúa
la pieza descubierta, nos pone fren­
te a un caso que en aj edrez denomi­
namos agresión complej a.
En resumen : que entre j ugadores
un poco ej ercitados no suele presen­
tarse sino muy de cuando en cuan­
do la posibilidad de ganar piezas
por agresión simple inmediata. Pero
debe recordarse que la agresión in­
mediata es el fundamento de la agre­
sión mediata, y la agresión mediata
es uno de los grandes resortes dei
juego del aj edrez, razón por la cual
es menester que el dominio del j ue­
go al respecto no ofrezca ni el más
mínimo asomo de dificultad. La ga-
nancia inmediata de material debe
verse con claridad meridiana y con DIAGRAMA 'NQ 409

celeridad absoluta . Producirse una


posición que permita la ganancia
inmediata de material y ver la j u­
gada precisa que nos llevará a la
variante ganadora, debe ser una mis­
ma cosa : algo instantáneo.
A continuación damos a l g u n o s
ej erc.icios al respecto, que el aficio­
nado estudioso puede extender a su
gusto, construyendo por sí mismo
posiciones de ganancia inmediata de
piezas. Además, este ej ercicio de
construcción de posiciones de ga­
nancia de material le proporcionará
una valiosa experiencia que le faci­
litará en el futuro la construcción
mental de tales posiciones en base
de una posición dada, hecho en que DIAGRAMA NQ 410

se funda la posibilidad de toda ma..


niobra o cmnbinación para la ganan­
cia mediata de piezas, y qu e se pro­
duce en- general varias veces en toda
partida de ajedrez.

EJERCICIOS

En los ejercicios que siguen (sal­


vo indicación contraria) juegan las
blancas y ganan material.

La solución exacta se halla al fi­


nal del libro.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 197
DIAGRAMA N9 411 DIAGRAMA NQ 414

DIAGRAMA N9 412 DIAGRAMA N9 415

DIAGRAMA N9 413 DIAGRAMA N9 416


198 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA NC? 4 1 7 DIAGRAMA NC? 420

DIAGRAMA NC? 4 1 8 DIAGRAMA NC? 4 2 1

DIAGRAMA N Q 419 DIAGRAMA NC? 422


TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 1 99
DIAGRAMA :NI;) 423 números 420 al 422 ) . En esos casos
conviene moverse si la pieza que se
desplaza es mayor qu e la que se
descubre (caso del diagrama NQ 423 )
y c.o nviene n o moverse si la pieza
atacada es menor que la que se des­
cubriría c on su d es pl azam i en to (caso
de los diagramas que llevan los nú ..

meros 420 y 421 ) .


Estos casos de clavada relativa
son ya el p ri nc i pio de la agresión
complej a.

L A AGRESION COMPLEJA

Como se ve, la ganancia de piezas


Estas agresiones a dos o más pie­
zas al mismo tiempo son las más pe•
ligrosas y las que deben ser más
por agr�ión simple se produce en

?
casos de piezas que no pueden des­
pla�arse, ya por e� tar encerra as (es
vigiladas. P u e d e n producirse de
el caso de los diagramas numeros
diversas m an era s y clasificarse en
408 al 415) , ya por estar clavadas tres órdenes distintos : 1 9 Manera
directa: Se mueve una pieza que
ataca simultáneamente a dos o más
(casos de los diagramas números
41 6 al 423) .
piezas adversarias. 29 Manera indi­
Ambos ofrecen una forma abso­ recta: Al mover una pieza se efectúa
una doble agr esi ó n por descubierto.
pri m era forma la inmovilidad d� la
lut a y una forma disy unt i va. En l a

pieza a gr edida es absoluta : la Pl�za


El doble se da con una pieza que no
. se mueve. 39 Manera mixta: La
está encerrada (caso de los diagra­ pieza movida ej e rce una o más agre­
mas números 408 y 409 ) o bien está siones y con su movimiento se des­
clavada, no pudiendo moverse por
cubre otra pieza que, a su vez, ejerce
hallarse el rey detrás (diagramas
también su acción agresiva.
números 416 al 421 ) . En otros casos, Veamos cada ·uno de estos casos
la inmovilidad es relativa. La pieza
s epar ada me n te :
encerrada puede moverse ; pero se 1 9) Agresión compleja diTe c ta . -
halla en u n a di�ynntiva, pues donde
En general son amenazas dobles
quiera que s e mueva será capturada
ejercidas por una pieza. Todas las
(diagramas números 410 al 415) . En
estos casos, si es posible, con viene
pieza-s pueden dar dobles -directos ;
pero los más temibles son los dobles
-por regla general- huir captu­
te con el nombre francés d e fo u r­
de peón (denominados generalmen­
rando alguna pieza enemiga (nos
sirven aquí de ejemplo los diagramas
números 413 y 414) .
chette), lós dobles de caballo y los
de dama. E l caballo, sobre todo, re­
Si la pieza está clavada en forma sulta peligrosísimo en este terreno
_

relativa , puede moverse, pero el ya que su acción n o admite la in­

j a rse capt urar la pieza agredid � � i­


j u gador está en l a disyuntiva de de­ terferencia de piezag. y conviene, por
lo tanto, prestar a esta pieza pre­
rectamente o, si la mueve, deJarse ferente at en ción .

captu rar otra pieza que, con ese mo­ También son sobremanera temi­
vimiento, se descubre (diagramas bles las amenazas dobles, cuand(l
200 ROBERTO G. GRAU

una de ellas es una amenaza de ejercen con pieza mayor que la agre­
mate, o cuando la agresión se com­ dida, permiten la defensa en base de
bina con un jaque simultáneo al rey sostener solamente la pieza 'agredi­
enemigo, pues en estos casos, la ur­ da. Toda agresión compleja indi­
gencia en proveer a la defensa del recta es un descubierto con clavada.
rey hace que, a menudo, no pueda (Conste que nos referi:rtl.9S .solamen­
atenderse, como correspondería, a la te a agresiones inmediatas) . Estas
otra agresión. agresiones son siempre mucho más
2<?) Agresión compleja indirecta. ­ temibles cuando una de las piezas
Al mover una pieza se efectúa una agredidas es el rey.
agresión doble por descubierto. So­ 3<?) Agresiones c o m p l e j a s mix­
lamente pueden agredir de esta ma­ tas. - Son éstas las amenazas más
nera los alfiles, torres y dama. Ex­ peligrosas y las que admiten más
cepcionalmente puede agredir así un variedad de formas. En ellas se com­
peón o un caballo, cosa que se pro­ bina la agresión directa con la indi­
duce cuando se ha defendido indi­ recta y a veces se añade el detalle
rectamente un doble, por ej emplo, de que una, o ambas agresiones, son
clavanao la pieza que da el doble. complejas, lo que determina una
Entonces el atacante, evitando esa agresión múltiple cuyos efectos son
atnenaza, da efectividad a su doble en general difíciles de contrarrestar.
por medio indirecto. Los movimientos de caballo des­
cubriendo la acción de alfiles o to­
Véase este ej emplo: rres s011 de gran efecto, especialmen­
te si una de las amenazas se dirige
DIAGRAMA N9 424 contra el rey.

EJERCICIOS

Siguen algunos ej ercicios sobre


agresiones complejas. En todos los
casos el que j uega puede ejecutar
una o varias j ugadas que producen
agresiones de esta índole.

DIAGRAMA NQ 425
Juera el nerro

En esa posición, por medio de la


jugada R 1 A, el blanco da efectivi­
dad a su fourchette, que el negro

diante T 1 R.
había evitadp clavando el peón me­

Pero estos casos se producen sólo


en ocasión de agresiones directas
pr�vias.
En general las agresiones comple­
jas indirectas se producen en menor
cantidad que las directas y, si se
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 201
DIAGRAMA NI? 426 DIAGRAMA NQ 429

Jueca el nerro Juera el necro

Jt. • • •
• ·�· •
••••
• • [1�.,
••• ,.
-·.
�-� �"""�
• • -•
• ··�
·�
••••
•• ••
DIAGRAMA NQ 427 DIAGRAMA NI? 430
Juera el blanco o el necro indistiniamen&e Jueca el blanco

DIAGRAMA NI? 428 DIAGRAMA NQ 431


Jueca el blanco o el nerro lndls&ln&amen&e Jaer a et blanoo
202 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAKA N9 632 DIAGRAMA N9 435

Jaq• el Dep'e Jaqa el �ae¡re

DIAGRAKA N9 433 DIAGRAMA N9 436


laep el blaaoe lae¡a el blaa•

DIAGRAMA N9 43t DIAGRAMA N9 437


laqa el •ecr• IHCa el ae¡re
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 203
DIAGRAMA N9 438 LA ENTREGA
l•ec• el ••cr•

De la entrega en ge neral - He­


.

mos ya visto que, además de nues­


tra agresión, puede dar origen a
ganancia de material la entrega vo­
luntaria del mismo por parte de
nuestro adversario.
La entrega de material puede obe­
decer a un error o a una combina•
ción. Si se entrega una pieza o se
permite que el contrario realice
cualquier otra forma de ganancia de
fuerzas sin compensaciones, se dice
que ha habido error. Si se esperan
de dicha entrega compensaciones, se
dice que ha habido sacrificio. Las
compensaciones pueden ser ·suficien­
DIAGRAMA NQ 439 tes o insuficientes. Si son suficien­
Jaeca el aecr•
tes, se dice que el sacrificio efectua­
do es correcto; si son insuficientes,
entonces el sacrificio de material es
incorrecto y erróneo.
El error. - Consiste -desde este
punto de vista en que ahora esta­
mos- en colocar una pieza en una
casilla vulnerada, sin observar esta
circu.nstancia. E'stos errores grose­
ros no deben producirse jam.ás. An­
tes de colocar una pieza en una · ca­
silla debe observarse cuidadosamen­
te para asegurarse de que esa casilla
no esté incidida por pieza enemiga,
v, en caso contrario, que esté debí­
lamente defendida.
Es menester practicar esta obser­
DIAGRAMA N9 '40
vación previa a cada jugada que se
J••c• el aecr•
haga, hasta que se observe que el
punto no ofrece ninguna dificultad.
Con un poco de tiempo esta obser­
vación se hará a simple golpe de
vista, de modo que bastará mirar
con alguna atención una casilla para
notar si está o no vulnerada y aun
-con un poco más de práctica- po­
drá j uzgarse, de esa forma inme­
diata, el grado de seguridad que
cualquier casilla ofrece por varias
j ugadas.
Los ejercicios que . pueden prac­
ticarse en este punto son los si­
guientes:
204 ROBERTO G. GRAU

1 ?) Repásense 4 o 5 partidas y al tar decidir si e� a casilla está o no


efectuar cada movida del negro y vulnerada.
del blanco ejecútense mentalmente V é a s e en el siguiente ejemplo
todas las jugadas con las que se cómo debe procederse para practi­
pierde material. Al terminar este car esos ejercicios que recomenda­
ejercicio con 4 o 5 partidas se no- mos mucho, pues colaborarán con
tará que las jugadas con que se gran eficacia a la formación mental
pierde material se reconocerán en del aficionado.
seguida, con lo cual se estará en
Ejemplo:
condiciones de evitarlas.
29) Si se prefiere puede proceder­ Tómese la posición del diagrama
.se de esta manera: Repásense algu­ N9 441.
nas partidas conduciendo como P�:"O­ Se irá procediendo de esta suerte:
pias las piezas de un bando, sea blan­
Casillas de mi campo (las de las
co o negro, y después, señalando cada
líneas 1 a 4) .
casilla del tablero, obsérvese si está
o no vulnerada por las piezas enemi- Línea l. Casilla T D no está vul­
gas. Trate de efectuarse con rapidez nerada. C D no, A D no, y así �uce­
este ejercicio señalando cada casilla, sivamente.
empezando por la izquierda y desde
Línea 2. 2TD no, 2 C D no, etc.,
la primera línea y yendo hacia la de-
hasta 2 A R, vulnerada, 2 e R no,
recha y diciendo según se halla cada
2TR no.
casilla; vulnerada, vulnerada, no, no,
no, vulnerada, y así hasta terminar Línea 3. 3 TD vulnerada por una
con las 64 casillas del tablero. pieza (el A negro) y defendida por
Las situaciones en que hay peli­ otra (el P) ; 3 C D no, 3A D no, 3 D
gro mayor de equivocarse son dos. no, 3 R vulnerada por una, defen­
Cuando se señala una casilla vulne­ dida por dos, 3A R no, 3 C R no,
rada por una pieza clavada puede 3TR no.
dejarse de ver que está clavada y
considerar la casilla vulnerada cuan­
Línea 4. 4 T D no, 4 C D vulnerada
por una, defendida por otra, 4A D
do realmente no lo está. El otro
vulnerada por una, defendida por
error puede cometerse al señalar
dos, 4 D vulnerat..a por dos, defen­
una casilla en que coinciden varias
dida por una. En resumen, que en
piezas, pues en ese caso puede cos-
mi campo domino todas las casillas
excepto 2AR y 40.
DIAGRAMA H9 �1
Casillas de su campo (las líneas
de 5 a 8).
Línea 5. 5TD vulnero con 1, de­
fiende t::on una; 5 C D, no vulnero;
5A D, no; 5O, vulnero con 2, defien­
de con 2; 5 R, no; 5A R, vulnero con
1 ; 5 C R, vulnero con 2, defiende con
4; 5TR, no.
Línea 6. 6 TD no, y sucesivamen­
te: no, no, no, no; 6 C R, vulnerado
con 1; 6 T R, vulnero con una, pues
no está defendida con el P de 7 C por
estar éste clavado por la T de 1 e
(puedo, pues, jugar D X P).
TRATADO GENERAL DE A.JEDIU!:Z 205
Línea 7. Empezando por 7 T D; no, la esperanza de conseguir, en caso
no, no, no, no, no; 7 e R, vulnero con de captura, buenas ventajas.
1, defiende con 1 ; 7 T R, no vulnero. Todo sacrificio se funda en un
Línea 8. No · vulnero ninguna casi­ cálculo que puede ser correcto o
lla. En resumen: en su campo domi­ erróneo. Ante un sacrificio, lo pri­
na él todas las casillas menos 5 A R, mero que debe hacerse es tratar de
6 e R y 6 T R que domino yo. reconstruir el cálculo del adversario
Una vez que haya practicado este y criticarlo, observando su valor. Si
ejercicio con varias posiciones hasta se lo estima correcto, hay que pensar
que resulte completamente fácil y en la defensa en base de no tomar
exento de la menor dificultad, pue­ la pieza sacrificada, a no ser que de
de procederse de manera más sinté­ esto se derive una pérdida mayor
tica y rápida, haciendo las observa­ que la que resultaría de la acepta­
ciones indicadas, de la siguiente ma­ ción del sacrificio. Si se considera
nera : que el cálculo efectuado por nues­
tro adversario es erróneo, se puede
Línea l. No está vulnerada (una tomar la pieza ofrecida.
mirada rápida basta para verlo) . Este caso del sacrificio es comple­
Línea 2. Vulnerado el punto 2 A R. jo y requiere conocimientos mucho
Línea 3. No está vulnerada. mayores que los que tenemos ac­
tualmente, razón por la cual reser­
Línea 4. Vulnerado el punto 4 D,
varemos este aspecto del juego para
y así sucesivamente.
otro capítulo.
Estos ejercicios pueden parecer
La entrega fo-rzada. - Pero hay
fastidiosos, pero realmente son muy
un caso de sacrificio que se difere.ll­
cortos y muy valiosos para desarro­
cia fundamentalmente del sacrificio
llar rápidamente una eficaz visión
de que venimos hablando. En éste la
del j uego y sirven de base -como
actividad, la decisión de sacrificar,
hemos dicho- para evoluciones pos­
depende del que sacrifica, y el caso
teriores del concepto del juego, pues
a que ahora nos referimos � el caso
en ajedrez superior el dominio de
del sacrificio o entrega obligada. En
las casillas y la distinción entre ca­
él la actividad depende del jugador
sillas invulnerables y vulnerables
que, con sus jugadas, obliga a su
(inmediata o mediatamente vulne-
adversario a sacrificar material. En
rables) desempeñan un papel suma­
el primer caso -que reserv�l!l�
mente importante, como a su hora
para otro capítulo- es el sacnf1c1o
veremos.
voluntario, y el que ahora nos ocu­
Además, mediante ellos -y ése es pa es el sacrificio forzado, caso q ue
su actual rol- se adquirirá un des­ _
es absolutamente opuesto al &nter10r
envolvimiento de la visión inme­ y que es una de las formas activas
diata que resultará sorprendente y y típicas de ganar material.
hará de todo punto imposible el error
La base de todos los procedimien­
grosero de colocar piezas en casillas
tos para forzar la entrega es una: la
vulneradas y el error equivalente
amenaza de un grave mal que sólo
de no ver ,que una pieza enemiga
puede evitarse mediante sacrificio.
está indefensa y entregada.
E'sta necesidad de recurrir a tan
Cuando más ti<>mpo se fh•dique a triste recurso obedece a una situa­
estos ejercicios, mús rápido será el ción de fuerza estricta o bien a con­
aprendizaj e. sideraciones estratégicas, posiciona­
El sacrificio. - Consiste en entre­ les. Para nuestros fines interesa por
gar una pieza conscientemente, en ahora sólo el primer caso_
206 'lBERTO G. GRAU

Tenemos varias s i t u a c i o nes de DIAGRAMA NQ 443


Juera el blanco
fuerza estricta que se resuelven en
ganancia de material. Veamos a lgu ­

nas de ellas:
a) Jaques en los cuales el rey no
puede moverse, pero sí tapar, aun­
que la pieza que puede tapar no
estará convenientemente defendida.
Con esa interclusión se pierde ma­
terial y sólo es valiosa cuando me­
diante ella se pone el j ugador en
condiciones de efectuar una defensa
del rey j aqueado. Lo genera l es que
mediante esa entrega el rey a d quie ­

ra la facultad de desplazarse.
b) Amenaza de mate. El j ugador
amenaza un mate que sólo puede evi­
tarse mediante entrega de material. DIAGRAMA N9 t,ü
e) El j ugado r amenaza una pieza Jaep el blanco

mayor, generalmente la dama, que


se halla en posición precaria, clava­
da o bloqueada. En muchos cam­
bios la ganancia de material se logra
obligando al cambio desventajoso de
la pieza a gredida (mayor) por la
agresora (menor) . Otras veces la
agresi ó n fuerza a efectuar una in­
terclusión deficiente, de la que re­
sultará pérdida de m ateri al .

EJEMPLOS DE ENTREGA
FORZADA

DIAGRAMA NQ 442 DIAGRAMA NQ 445


Jaera el blanco Jaera el blanco
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 207
DIAGRAMA NQ 446 DIAGRAMA NQ 449
Juera el blanco Juera el blanco

DIAGRAMA NQ 447
Juera el blanco
DE LA GANANCIA MEDIATA DE
MATERIAL

Hemos visto hasta ahora: 1 9) el


valor que tiene, para los fines del
j uego, la ventaja de material; 29)
el valor de las distintas piezas ; 39)
cómo se ataca y cómo se defiende
el material agredido, y finalmente,
49) cómo se gana material por me­
dio de agresiones inmediatas.
Sabemos ya que, de las clavadas,
las fourchettes, los j aques dobles,
las dobles amenazas y de otras for­
mas de agresión, surgen las ganan­
cias de piezas.
Hemos observado que para ganar
DIAGRAMA NQ 448 una pieza es necesario primero agre­
Juera el blanco
dirla o bien provocar un sacrificio
del adversario. Asimismo, pueden
producirse posiciones de ganancia
inmediata de fuerzas por error del
adversario ; pero este caso escapa
a toda previsión, correspondiendo a
cada uno decidir, de acuerdo con las
peculiaridades de la posición, si una
entrega es un sacrificio voluntario
que busca ciertas compensaciones, o
es un error. Por ahora sólo nos inte­
resan las ganancias de material pro­
vocadas por el bando que lo gana,
por medio de agresiones directas o
indirectas o mediante maniobras que
208 ROBERTO G. GRAU

fuercen la entrega. Hasta ahora nos En esta posición las negras juga­
ban interesado las posiciones de ga- ron 3. . . . . . , P X P, y las blancas
nancia de material. Ahora nos inte- continuaron con 4. e X P, que es un
resa observar cómo se maniobra y se grave error, pues permite la reali­
combina para llegar a esas posiciones. zación de una fourchette muy típica,
ya que el peón está apoyado indirec­
tamente por un eventual jaque de
LOS DOBLES
la dama en 4 T . La partida siguió:
4. . . . . . , P 4 R (no 4. . . . . . , D 4 T + ,
coM 0 S E PROVOCAN Y COMO SE
a causa de A 2 D saliendo de la po­
ESPECULA CON LAS POSICIONES
sición típica) : 5 . A X p y D 4 T +
DE «FOURCHETTE»
ganando la pieza.
Otro interesante ejemplo de four­
Sabemos que la fourchette es sim­ chette producido por un error serio
pleJilente la amenaza directa de un del perdidoso es el siguiente:
peón sobre dos piezas enemigas. Para
poder realizarla es necesario que
DIAGRAMA NQ 451
e.sas piezas estén en la misma línea,
Ne rras: Becker
separadas entre sí por una casilla. Si
la agresión implica coincidencia, es
necesario, para que el ataque tenga
éxito, que el peón esté apoyado di­
recta o indirectamente.
Difícil es, entre jugadores media­
namente experimentados, que en el
transcurso de una partida se pro­
duzcan espontáneamente posiciones
donde surjan ganancias de piezas.
Estas son casi siempre producto de
errores pequeños del adversario, que
es necesario explotar conveniente­
mente, mediante maniobras tácticas
más o menos complej as, para que se
traduzcan en ganancia de material. Blancas� Canal

Pos!c:ón después de la Jurada 11 del blancu

DIAGRAMA NQ 450
Necras: R. Grau
En esta posición las negras tie­
nen amenazada una pieza y jugaron
A 3 e ? lo que originó pérdida de
material. Becker ha visto una com­
binación y no ha calculado que, si
bien se libraba mediante ella de la
fourchette, se bloqueaba una pieza
propia, que más tarde caería por
medio de una simple agresión.
Veamos: 11. . . . , A3e?; 12. exA,
P T X e (si A X A se retomaría
el alfil con el caballo de 6 e, ga­
nando la pieza sin complícaciones);
13. P 5 D (la fourchette), e 4 T (en­
sayando uno de los sistemas de de­
Blancas: García Vera fensa contra las agresiones: el con-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 209
traataque) ; 14. A 3 D (la jugada jus­ ra con el alfil en su apoyo. Si fuera
ta. Si P X A, e X A; 15. P X P + , posible j ugar C 4 A inmediatame nte,
R 1 A, ya q u e s i R X P seguiría se ganaría, pero el alfil está ocu­
D 5 D ganand o l a pieza por jaque pando el cuadro fuerte de l a po­
rloble) . A 5 C (sacando la otra pie- sición.
za -agredida) ; 15. p 4 e (efectuando
una agresión simple al caballo, que D.IAORAKA N9 452
no tiene retirada) , D 3 A. Si ahora Nerra•: Graq

las blancas se engolosinaran inme­


diatamente con el caballo, seguiría
D 6 A +, haciéndoles perder el en­
roque. Pero como la p o s i e i ó n del
caballo no ha variado con esta agre­
sión (lo mejor es evitar dicho con­
t raata q u e) , 16. 0-0, y en esta
posición es imposible evitar la pér­
dida de la pieza. La fourchette, deri­
vada en copada de la pieza, ha dado
sus frutos.
Era .indudablemente mejor para
Becker haber j ugado en la posi­
ción del diagrama, contra la agre­
sión simple del peón alfil, 11. . . . . . ,
A 5 e +, pero igualmente. las blan­
cas hubieran logrado ganar mate­
rial mediante 12. e X A, A X A (no Las blancas, con esta base, idean
e X e a causa de D 4T + seguido la combinación. Ven la posibilidad.
de D X e defendiendo el alfil, o de de sacar el alfil mediante una juga­
da agresiva, entregándolo a cambio
P 5 D si el caballo se retira repitien­
do la fourchette); 13. e X e, P X e ; de un peón, observando que luego
14. D2 A, P4D (si A-4 e, P4TD, podrán· recuperar la pieza mante­
ganando el alfil, ya que sj A 3 T niendo ventaj Jl material a su favor y
seguiría D X P + y luego D X A) ; juegan: l. A X P+, TX A; 2. e4A!
15. P 3 e, P X P; 16 . D X P +, (la inversión de jugadas no sería tan
A 3 R; 17. D X P +, lo que lle\raria feliz ya que si primero PX P se­
a la ganancia de un peól".
guiría A X P; 3. C 4 A, A X PT +;
4. C X A [si RX A, R2A+]t D2A);
2 . ..... , D 2 A; 3. C X A, nx e;
UN EJEMPLO MAS COMPLEJO 4. P X P (la famosa f ou r c h ette),
D 2 R; 5. P X e, D X P; 6 . D 3 A,
E1 ejemplo que ahora darnos es con un peón de más1
más interesante e instructivo. Vere­ Finalmente veremos un uuevo dia­
mos cómo Fernández Coria explota grama de fourchette- ganadora pro­
una posición de fourchette para lo­ vocada por medio de amenazas de
grar ganar material por medio de otra índole, que llevan necesaria­
esa situación. La idea para proyec­ mente a esa pos Íción.
tar la combinación surge por la po­ En la p o s i c i ó n que sigue nada
sición provocada por el negro con su permitiría suponer que las negras
última j ugada, que fue P 4 R. Las tienen una pieza matemáticamente
bl.ancas, para hacer efectiva la ame­ perdida. Han provocado al alfil blan­
naza sobre ese peón, deben desalojar co m e d i a n t e A 3 D y las blancas
la dama, que es la pieza que coope- idean una combhtación que ha de
210 ROBERTO G. GRA U

reportarles la ganancia de una pie­ 19. D6T, C 7 C +; 20. R 1 A, A X P;


za. Parecerá a primera vista difícil 21. PX A, T X P; 22. T2T, T 3 C;
l:allar esto; pero no lo es tanto te­ 23. D X P, etcétera.
niendo la idea de la fourchette per­ A estas posiciones de fourchette
fectamente arraigada. q ue hemos visto y analizado podre­
mos sumar a l g u n a s que también
DIAGRAMA N9 U3 han sido la base medular de la vic­
Jf4W'U: •••Ir, toria o del ejemplo dado . en ait te­
riores capítulos. Obsérv e se así el
diagrama 134 y se verá una pequeña
combinación de ápertura muy usua]
y característica, cuya base de prac·
ticabilidad descansa en una four­
chette (P4 D). Asimismo, tenemos
el diagrama 341 del final de Dorash,
en el que las blancas realizan una
bonita combinación especulando en
una posición de fourchette a la que
se suma la coronación de un peón
o sea el acrecimiento del pr'o p i o
m a t e r i a l , tema que más ade¡ante
trataremos.

Blaaeu: Graa
l'ello16a ••••..de la N••• U de la parild& LOS DOBLES DE ·CABALLO

Supongamos que ·ne existiera la Al co rre r las anteriores páginas


amenaza de A X A de parte de las se habrá observado la importancia
negras y pronto veríamos que me­ que el caballo tiene como pieza ges­
diante P 3 TR se obligaría al aliil tora de jaques dobles" y de recursos
a retirarse a 4 T poniéndose en la extraordinarios para salvar posi ci o­
posición tlpica para la fot�:rchette: nes aparentemente muy d i f í ci l es .
dos piezas en la misma línea, sepa­ Su acción puede hacerse sentir con
radas entre sí por una columna, y may or eficiencia en ci ertos cuadros
esto permitiría j�gar p 4 e, ganando característicos del tablero, pero en
la piei:a. cualquier punto suelen producirse
Si se ju gara A 3 C, las negras me­ posiciones típicas de ganancias de
diante CX A se zafarían de tod os pieza, m e d i a n t e su aeción simul­
los riesgos, ·Y esto sugiere a las b la n­ tánea�
cas la jugada 15. D 4 R que apoya al Antes de mostrar ejemplos típi­
alfil y ac entúa las amenazas, ya que cos de dobles de. caballos que suelen
el alfil de C 5 R negro. queda bajo proporcionar la ganancia de piezas;
los fuegos de la dama enemiga. encarecemos al aficionado que re­
Veamos la continuación: 15. D4R!, pase los dia gram� que a continua­
A X A (si 15 ....., C2C; 16� A X A, ción señalamos, p�ra que observe
A4A; 17. D4A, C4T; 18. D4T, ga­ la Uúluencia que la acción de esta
nando. Si 15 . ., A4T; 16. P4CR!,
. • . . pieza ha tenido en el desarrollo de
el ata'{Ue de fourchette); 16. D X As las combinaciones realizadas en los
T1CR; 17. P3TR, A 4T; 18. P4C, mismos.
C 5T (un último recuno: sacar el En el diagrama 102 ofrecimos una
ca.b'allo. de la posición mala m.edian­ posición en la que enseñamos la
te una ju¡ada de contraataque); relación entre las ju gad as y las res-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 211
puestas. Se observará una pos1c10n análisis que se da al pie del diagra­
que se salva mediante un jaque tri­ ma se llegará a observar la verdad
ple, simple y directo, en 5 A. El de esta afirmación. El segundo es
diagrama. 107 nos muestrn una po­ el diagrama 290, que es mucho más
sición en la que las blancas deben complejo, por cuanto el doble de
coronar su peón y pedir ·un ca ha­ caballo que da la victoria y que es
llo dando j aque doble para evitar la clave oculta del final está her­
un mate en 7 A R. En el diagrama manado primero con un bonito sa­
114 hay ya un ejemplo un tanto crificio minando el sostén de la da­
más complejo, en el que la posición ma, y luego con una posición de
del doble no existe, pero debe pre­ mate en 7 A. Pero debe tenerse pre­
pararse .para evitar un -mate apa­ sente que fue el j aque triple el cau�
rentemente i n e vi t a b l e . Se juega sante de la victoria del blanco, ya
T X P T + para seguir a R X T con que de no haber existido éste, contra
e 5 e + doble, g a n a n d o la dama. 3. e 6 A+! habría p o did o seguir
El diagrama 116 nos muestra a su R3C.
vez una posición un poco más difí­ Mostraremos ahora al g u n a otra
cil, en la que también se logra ga­ posición característica de la ganan­
nar material y asimismo salvar una cia de material mediante dobles de
posición de mate aparentemente in­ caballo en posiciones que suelen pre­
evitable mediante un jaque doble sentarse con frecuencia en el correr
provocado con dos elegantes sacrifi­ de las pa rtidas.
cios de torre y peón. La solución es
DIAGRAMA N9 454
l. T X A+ (doble de torre) , D X T
Nema: Graa
(única) ; 2. P 4 A+ (fourchette),
D X P; 3. e 6 R j aque doble ganando
la dama. Si 2 .
. . ., R X P· 3. C3D,
. .

igualmente j aque doble, g�nando la


dama.
En todos ellos, los dobles han ter­
minado en ganancia de mater.ial y
asimismo han servido para salvar
situaciones delicadísimas. Menciona­
remos aún otros dos expuestos en
-páginas anteriores, como ejemplos
de otras características del j uego,
que asimismo ofrecen notable inte­
rés Y· una mayor profundidad para
familiarizar al lector con el tema
que tratamos, y observar cómo se Rlanea•: Noroés
procede para llegar, teniendo como
norte el j aque doble de caballo, a En esta posici ón las blancas aca­
posiciones de inevitable ganancia de ban de jugar D 4 T defendiendo el
material. peón atacado de 4 D, sin observar
Uno de ellos es el diagrama 289, que por medio de una maniobra de
en el que las blancas, por omitir y jaque doble con el caballo, adorna­
no tener presente la posición ca­ da por un fácil y claro sacrificio
racterística del j a q u e d o b 1 e en transitorio de dama, pierden el peón
7 A R, dejaron de ver una combi­ central. V e a m o s : e SA (atacando
nación qu e h a b ría proporcionado la dama y amenazando e 7 R + ga­
ganancia de material. Repitiendo el nando el peón con el caballo. Si
212 ROBERTO G. GRAU
·
D X P A segu1na D X P D y luego lar en la posición de la torre inmo­
e X P R. El blanco d e c i d e j u g a r vilizada �n e l apoyo a la dama, lo
D 4 A, evitando e 7 R + y con ti- que. hace que virtualmente la oc­
nuando en la defensa del peón, sin tava línea esté indefensa y juegan
advertir que mediante una inversión l.. . . . , T 8 R +; 2. R 2 T (ún ic a
.

de la · maniobra sobre el peón débil, para no perder la dama). Parece


las negras lo ganan) . El partido si- que esta jugada haya anula do la
guió con D X P y, contra D X D, acción a g r e s i v a de la torre, pero
las negras con e 7 R + ganaron el ahora aparece el doble en la carac­
peón. terística casilla 7 A R, como elemen-
Este es un ejemplo simple de ga- to c o n t i n u a d o r de la maniobra
nancia de m a t e r i a l , pero hemos ganadora de material. Las negras si­
querido darlo para preparar al afi- guieron con 2. . . . . , T 8 T + entre­
.

cionado para otros de mayor en- gando la torre, siempre especulando


jundia. en que la torre no puede ser captu-
rada por su situación de pieza sos-
DIAGRAMA :N9 us tén de una fuerza más valiosa que
N-.ru: oataaTer la entregada, y que por ello el ja­
que doble con el caballo es inevi­
table. Debe continuarse con 3. DXT.
y 3 .
. . , e 7 A + ga na la dama.
. . .

E'ste ejemplo nos muestra cómo


se provoca una posición de ganan:­
cia de material mediante un doble
de caballo, y lo valioso que es este
recurso como elemento tendiente a
desn)velar las posiciones.

DIAGRAMA N9 458

Zabowe

Blauu: O.

Esta es una posición de una par­


tida en la que las negras juegan y
elaboran una posición de ganancia
de material especulando en dos de­
talles fundamentales: uno, el que
estamos estudiando, y el otro, que
nace del ataque a la base de apoyo
de las piezas, que trataremos :p1á"s
adelante, pero que hemos observado
al correr estas páginas.
Las negras tienen una amenaza
ap a r e n te de T X P e seguido de Jae¡an Jaa blaneaa '1 ¡anan

e 4 A con jaque descubierto, pero


las blancas pueden evitar la agre­ Finalmente un notable ejemplo de
Slon doble cubriendo el jaque con .
Jaque doble ganador de material lo
la pieza agredida (D 3 A R). Visto tenemos en este final compuestc
P.sto las negras comienzan a especu- Aparentemente no es posible esto
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 213
y a que �:w hay caballos e n e l table­ dar, para ir protegiendo, mediante
ro, pero no debemos olvidar que hay este notable recurso, el avance de
un peón en séptima y que éste puede su peón de 6C P.
coronarse la pieza que más le con­ La primera jugada es P 7 C, ame­
venga. nazando coronar el peón . Las negras
Esto permite idear la siguiente deben replicar D 3 e, ya que si D 1 D
combinación ganadora de material. seguiría e 8 A y contra D 4 D, A 6 R.
Obsérvese que ahora hay igualdad Entonces se juega así. l. P 7 e, D3 e;
absoluta de piezas mayores y que 2. e 8 A (defendiendo el peón indi­
las blancas sólo tienen un peón más. rectamente por el jaque doble del
Esto es interesante para observar caballo, y además, atacando la pa­
luego cuál ha sido el beneficio deri­ ma) , D X P (3 e) ; 3. A 4 e ! ! " ( el re­
vado del cambio. curso de notabíe ingenio para co­
La maniobra es así: l. T 8 A +, locar a la dama en una posición don­
T X T (si R X P seg uirí a T X T) ; de el jaque doble o la coronación
2. D X P T ! ! (sacrificio indispensa­ del peón sea i n e v i t a b l e) , D X A ;
ble para poner al rey y a la dama 4 . e 7 D +, R 3 D (única para evitar
en la posición característica para re­ un doble directo) ; 5. e 6 A ! [atacan­
cibir un j aque doble de caballo den­ do la dama y amen azando P 8 C (D),
tro de la circunferencia de su radio etcétera], D X P; 6 . e 8 R + doble.
de aC'ción), R X D ; 3. P X T ( e) + !
dando doble y ganando. LOS DOBLES DE ALFIL
Finalmente, como ejemplo menos
usual, pero muy instruc tivo, ya que
El alfil, como pieza ágil que es,
es un recurso extraordinario ema­
ofrece muchas posiciones en que los
nado de la poderosa acción dinámica
dobles son posibles y fáciles de pro­
del ca hallo como gestor de jaques
vocar. He m o s vis t o antes, en el
dobles, examinaremos un final com­
transcurso dé fnuchas partidas y dia­
puesto de Troitzky.
gramas, posiciones en que la acción
de los alfiles se ha hecho manifiesta.
DIAGRAMA N9 .07
El diagrama 126 ofrece una intere­
A. Trolbk7
sante celada poniendo a la dama en
una situación encerrada para ten­
tar al adversario a la captura de la
misma. Lograda esta posición, por
medio de un jaque doble del alfil
(A X P A) se obliga a tomar dicha
pieza, y se hace posible un instruc­
tivo mate.
Generalmente los dobles de aHil
se producen en 7 A R y 6AR ó
6 A D, y en la mayoría de ocasiones
se desprende de los mismos ganancia
de calidad o peones. Como los otros
dobles, difícilmente se presentan es­
pontáneamente, y deben ser elabora­
laeran la• bl&aea• 7 rana dos en ciertas posiciones típicas. Un
rey y una dama en una misma dia­
La solución del final es difícil, gonal; una torre y una daJlla, o un
pero todo gira en la serie de jaques rey y una torre, así como dos torres,
dobles que el caballo blanco puede son generalmente tema para que un
214 ROBERTO G. GRAU

jugador pueda planear una combina- D X e o T X e,= especulando en la


'
ción tendiente a ganar material si abierta si t u a e i ó n del rey blanco.
dispone del alfil que actúa en esa Kolich debe, pues, buscar una agre­
misma diagonal. siva y apremiante jugada de contra-
Son éstos los tipos de doble más ataque o apoyar penosamente el ca­
peligrosos para quien los recibe, por hallo atacado. Entre los dos planes
cuanto sólo se dispone del recurso conviene siempre buscar el que in­
de obstruir la acción de la pieza que volucre iniciativa y signifique una
ataca o retirar una de ellas por me- agresión al bando enemigo.
dio de un contraataque. No es po si- Observe el lector que la dama y el
ble retirar una defendiendo la otra, rey negros están en una misma día­
por cuanto la pieza agresora es de gonal y que existe el alfil blanco que
inenor valor que cualquiera de las actúa en ella. Inmediatamente, de
agredidas. acuerdo con nuestras indicaciones
En cambio un doble a u na dama anteriores, debe buscarse de sacar
Y un caballo, por ej emplo, ofrece provecho de dicha situación y surge
grandes probabilidades de retirar la el inconveniente primero, que es la
dama protegiendo el caballo. ubicación de la torre que impide la
Veamos alguna posición en la que colocación del alfil en 4 A R, lo que
se elabore ganancia de material, es- significaría un jaque doble de alfil.
peculando en un eventual jaque do· El razonamiento es, pues, ahora
ble de alfil: muy lógico: debe sacarse la torre,
pero no es posible realizar una ju­
DIAGRAMA N9 U8 gada pasiva con esa pieza por el
Nerra•: Kelleh apremio de la amenaza negra de
T XC o D X C, y sólo un jaque con
esa pieza podría paralizar transito­
riamente la amenaza de las negras y
quizá dar pie al jaque doble de alfil.
Inmediatamente el a f i c i o n a d o ve,
r a z o na n d o en esta forma clara y
.

simple, que T 6 A+ reúne todas las


ventajas, pues a la vez de dar juego
al alfil obliga a las negras a demvrar
su plan agresivo .

E l f i n a l s e g a n a , p u es , a s í :
l. T 6 A + , P X T; 2. A 4 A+ doble
ganando la dama por torre y alfil,
'
lo que significa, sin considerar 1a
Blanea1: Barrwl&l ventaja estratégica, 10 contra 8 y 1h.
El diagrama N9 459 corresponde
En esta posición las blancas tie· a una partida jugada entre Anders­
nen un caballo a cambio de ttes peo­ sen y Von der Lasa. El ex campeón
nes y una equivalencia absoluta. de mundial está un tanto mejor por la
las· otras fuerzas. Esto lleva al cpn­ preponderante acción de su alfil en
v.encimiento de que materialmente la gra n diagonal y proyecta una
la posición es· equivalente ; pero am­ combinación especulando en la ac­
bos adversarios tienen amenazas dis­ ción de dicha pieza sobre el punto
tintas y comienza a desnivelarse la 6 A, ideando una combinación de sa­
posición. crificio que ha de terminar en un
Las negras �tán a m e n a z a ndo jaque doble de alfil.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 215
DIAGRAMA NQ" 459
dama en la misma columna del rey
Nerru: Andersaen
y no haber ninguna pieza entreme­
dio. Los dobles de torre son, pues,
en las columnas o línea s, y cuando
existen estas piezas en el tablero,
debe tenerse prudencia al colocar
dos o más piezas en una misma co­
lumna o línea, sin su debido apoyo.
El diagrama 290 es una magnifica
combinación de jaque doble de to­
rre, especulando en la ·posición de
sostén de la torre de 1 R que impi­
de capturar la torre jaqueadora, so
pena de perder la dama. Más fino y
bonito, el final del 334 de Kubbel en
una de sus dos variantes principales
Blaneaa: V. ••r Laaa tiene la idea madre de dar un ja­
que doble de torre.. Des p u és de
La torre defiende ese peón, C!Omo l. D 2 A +, R 1 D; 2. D 7 T ! !, D X D ;
asimismo está evitando lR jugada 3. T X A, R2D; 4. T7T +,se llega
D 7 A +· La movida C X P A obli­ a una posición de jaque doble que
gará a jugar T XC para no perder ha permitido a las blancas ganar ma­
material sin compensación, y en ese terial, ya que para consegliirla han
caso la torre quedará clavada, dando sacrificado la dama,pero han captu­
lugar al jaque ganador en 7 A com­ rado un alfil y la dama enemiga.
binado con el doble en 6 A, y la parti­ En este mismo capítulo de la ga­
da, una vez proyectado el plan, si­ nancia de piezas hemos también ob­
guió así: l. CXPA, TXC ; 2. D7A+, servado algunas posiciones caracte­
RIT; 3. AXT + obligando a DXA, rísticas de ganancia de material,por
que pierd e en seguida. medio de jaques doble s de la torre y
aun de amenazas dobles a dos piezas
LOS DOBLES DE TORRE simultáneamente, que no pueden de­
fenderse entre sí. Observaremos un
Son estos dobles menos usuales diagrama en el que no se ve ficil­
pero también muy peligrosos, y th m ente cómo podrá p r o du c irse el
el transcurso de los innumerabl�s Jaque doble de la torre. Se origina
ejemplos que hemos ido deslizando en el mismo una. espléndida conjun­
en otros c apítul os los lectores ha­ dón de fourchette, de doble de ca­
brán podido apreciar la notable di­ ballo y de doble de torre,que lleva
ferente gama de los mismos. Antes a la ganancia inevitable de material.
de mostrar alguno típico señalare­ La primera lT C"..ida de las blanc&li
mos los diagramas anteriores eri que es T 7 T, para evitar T X C , jugada
se han producido -dobles de ese tipo, que dejaría a las ne¡ras COD lu me.­
encareciendo al afiCionado que vuel­ jores chances de· victoria. La base
va atrás y repase los mismos. de esta jugada de sacrificio finca en
En el diagrama 104 vimos una la amenaza de fourchette contra
pos ición de mate aparentemente in­ TX C por P7 A +· La solución es
evitable, que sólo salva la jugada así: l. T7T, P X P; 2. T7R+ (la
T 3 T, obstruyendo la acción de la jugada clave de las amenazas de ja­
dama sobre el punto 8 T,y ademú que doble con la torre, que son muy
dando un jaque doble por estar la usuales en la octava y séptima U-
216 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA NQ 460 DIAGRAMA N9 461
ll. A. l. llabltel Ne�ras: Blaekburne

Blaae,a: Zakertort

PHiel6a dnpa6a .. la japtla 25 de laa blancas


nea), R 1 D; 3. T 7T D ! , R 1 R (si
T X e habría seguido T 8 T con ja­
que doble y g a n a ndo la torre); En esta posición las negras ame­
4. e 6 T, R 1 D (no es posible mover nazan T 7 A dando un doble con la
la. torre por la amenaza de T 8 T +) ; torre a la dama y al alfil. Es éste uno
5. e7 A +, RlR; 6. e&T! (manio­ de los tipos de_ dobles amenazas e:o
bra finísima para buscar una con­ la séptima línea, más corrientes. Ve­
junción de las amenazas de jaques remos ahora que el gran Zukertort
dobles de la torre y el caballo), RlD; permitió dar este doble para realiZar
7. T8T+, R2R ; 8. e & e +, rematan­ una combinación de notable profun-
do el juego con un doble de caballo. didad. Las negras jugaron 25. ...... ,
Hemos visto jaques dobles de to­ T7 A y se inició la magnífica serie
rres y anteriormente algu:ijas ame-­ de jugadas previstas por el blanco:
nazas dobles de piezas. V e re m o s 26. PXPT+, R lT (si RXP'se­
ahora un típico doble a dos piezas, guiría T3 T+ y luego D 6 T, sa­
provocado para dar lugar a una de cando la dama atacada mediante un
las combinaciones más grandiosas agresivo contraataque); 27. P 5 D +,
que registra la 'historia del a] edrez. P 4 R; 2 8. D 4CD ! ! (la clave de la
Observaremos cómo no siempre es­ combinación. Esta entrega de dama
tos jaques llenan su objetivo y sa­ transforma una posición aparente­
.

caremos una p r o v ec h o s a lección: mente perdida en una brillante vic­


aprenderemos a desconfiar de los toria) 2 8 . . . . ; T(lA) 4A (si DXD
.· .

aparentes errores de nuestro adver­ s e g u i r í a mate en siete j u g a d a s


sario y a no dejarnos arrastrar por m e di a n t e 29. A X P +, R X P ;
la tentación de �stas dobles amena­ 30. T3T +, R3 e ; 31. T6 A+, R4C;
zas que, a menudo, encierran peli­ 32. T3 e +, R4T; 33. T5A+, R3T;
gros grandes. Bien es cierto que era 34." A 4 A +, R2T; 35. T5T mate.
difícil apreciar la sutileza de la com­ Si 31. ..... , R2C; 32. T3 e , R2T;
binación que e n�eña r e m o s , pero 33. T7 A+, R3T; 34. A4A+, R4T;
también es cierto que muchas veces, 35. T7T mate); 29. T 8A+! (otro
en posiciones claras, el aficionado sacrificio excelente que tiene por
quiere realizar jugadas aparente­ objeto, como el anterior de la dama
mente evidentes, y en lugar de ga­ sacar la dama negra de la defensa
nar material, pierde la partida. del peÓn de 4 R para ubicar el alfil
TRATADO GENERAL DE AJEDRBZ 217
que :�:c�·a el eje de la victoria) , RXP igualmente c on la que o c upa la
(si 29. .... , D X T; 30. A X P +,
. d am a ene m ig a para luego dar el ja­
,

R X P; 31. D X P +, etcétera) ; que doble ganador. El diagrama 333,


30. D X P +, R 2 e; 3 1 . A X P +, en cambio, está ofr eciend o una c e­
(nuevo brillante sacrificio con el lada en la que se provoca un jaque
que el blanco remata su magnífica doble con la dama para realizar una
maniobra de contraataque contra la combinación ganadora. Es éste un
amenaza primera de pérdida de ma­ ej emplo de contraataque que advier­
terial) , R X T; 32 A 7 e+! y las
. te al aficionado que, antes de F�_!:ili­
negras abandonaron, por cuanto con­ zar sus jugadas agresivas, por claras
tra R X A, perderían la dama, y con­ que ellas parezcan, debe observar
tra D X A, seguiría D 8 R con mate. las intenciones del adversario.
En el diagrama 334 se pr odu c e en
algunas variantes un bonito doble
LOS DOBLES DE DAMA
de dama, y en el diagrama 342, una
doble amenaza de la dama, muy
Es la dama una de las piezas más usual, y que es realmente aleccio­
valiosas para dar jaques dobles o nadora .
para originar dobles amenazas. Su
enorme dinamismo le brinda la po­ DIAGRAMA NQ 462
sibilidad de atacar simultánea rnente
varios puntos, por lo que su acción
es muy eficiente y puede provocar
la ganancia de material de las más
diversas maneras.
En el transcurso de los diagramas
que antes, con diversos motivos, he­
mos mostrado, han existido varias
maniobras típicas de dobles jaques
y de dobles amenazas de Ja dama.
Repasándolos ahorraremos la in ser­
ción de una serie de diagramas con
e�e obj eto. El diagrama 318 muestra
una posición de final en el que el
secreto de la victoria estriba en dar
un jaque doble con la dama, de
acuerdo con el am plio comentario La posición del diagrama se ori­
que lo acompaña. La solución co­ gina en la Defensa Fr�ncesa, y en
menta da nos muestra el procedi­ ella las negras juegan P X P y con­
miento, que es la base de la mayoría tra e X P siguen con D 5 T + ga­
de los finales com puestos y de mu­ nando el caballo por el doble de la
chas partida s vividas. dama.
Igualmente en e l diagrama 328 la En la posición del diagrama 463
victoria la brinda una amenaza de las blancas, m e d i a n t e una doble
doble sacrificando la pieza que lo amenaza de dama, ganan material,
da ; pero especulando en una posi­ pero deben cuidar el orden de rea­
ción de mate que· hace imposible su lización de las jugadas para no fra­
captura. Asimismo, en el diagrama casar en el intento. Si ahora las
330, todo el procedimiento del final blancas jugaran l. D 5 T, amenazan­
tiene por norte colocar al rey en do D X P T mate y P X P A D, se­
una dia g o n a l coincidente con la guiría P 3 T, y co i-ltra 2. P X P Á,
dama o en la columna que coincida e X P; 3. D X e, D X A ; y no ha-
ROBERTO G. GRA'U

DIAGRAMA NQ 463
En algunos casos la pieza se pier­
de por la pobre acción de la misma,
por el mal desarrollo del bando per­
didoso, que permite ganarlas sin es­
fuerzo ; en otros por la excelente dís­
posición de las piezas adversarias
que dominan, en forma directa o in­
directa, todas las casillas donde la
pieza podría ubicarse.

ENCERRADA DE DAMA

Por su extraordinaria acción la


dama es una ·pieza difícil de copar,
pero hay muchas posiciones clási­
cas en las que se gana material me­
brían ganado material, pero median­
diante el sacrificio de una pieza, pa­
te una trasposición de jugadas, que ra colocar a la dama en una posición
constituye uno de los sistemas típi­ de bloqueo.
·

cos de lograr este objetivo, se solu­


A lo largo de las partidas y ejem­
ciona el inconveniente. plos que hemos repasado con diver­
Se j u e g a l. P X P A, e X P ;
sos fines el aficionado habrá obser­
2. A X P +, R 1 T ; 3. D 5 T, R 1 C;
vado ya varios ejemplos de copadas
4. D X e, ganando el peón. de dama. Agregaremos a continua­
ción algunos más.
En el gambito de rey existen va­
LAS PIE ZAS ENCERRADAS rias posiciones características de co­
- ( O C OPADAS) pada de la dama. Veamos una de
ellas: l. P 4 R, P 4 R; 2. P 4 A R,
Una de las formas más usuales de A 4 A; 3. e 3 A D ; A X e; 4. T X A,
ganar material es la copada de las P X P ; 5. P 4 D, D 5 T + (se obser­
piezas enemigas. Hay posiciones ca­ vará que las blancas permiten a las
racterísticas de pi e z a s encerradas negras la ganancia de un peón con
que hemos visto reproducidas en los tal de poner a la dama adversaria
diagramas iniciales de este mismo en una posición característica de blo­
capítulo, como ser: el 380, 381, 383, queo ) ; 6 . P 3 C, P X P; 7. T X P,
38 4 y 385. D X P T; 8. D 3 A (ahora la dama
Todas estas posiciones son fáciles está muy comprometida. Si D 5 T
de producir y aun de provocar en el seguiría A 5 e atacándola y captu­
curso de una partida, y hay algunas rándola, ya que no tiene donde huir
celadas conocidas que llevan a si­ sin caer ; y asimismo no existe, por
tuaciones de esa índole. Observe­ la mala acción de las piezas de su
mos algunas de las encerradas típi­ propio bando, ninguna j ugada d e
cas de cada pieza, de acuerdo con su contraataque) , D X P; 9. A 3D y la
valor en el tablero. Veremos cómo a dama está copada.
menudo se originan copadas de pie­ Otra posición interesante y muy
zas por carecer éstas en absoluto de similar a la que pusimos en el ejem­
movilidad, y cómo se originan copa­ plo 383 es la que se origina mediante
das, aun teniendo muchas jugadas las siguientes· jugadas: l. P 4 R,
posibles, por la acción dinámica de P 4 R; 2. P 4AR , A4A; 3. e3AR,
las piezas enemigas. e 3 A D ; 4. P X P, e X P (las negras
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 219
inician una combinación para ganar se ha coronado con el éxito. Ahora
materi�l que se ajusta al tema que después de jugar A 3 T o A X A, se­
estamos tratando. Entregan un ca­ gún sea el caso, las b l a ncas ganan
ballo por un peón, para luego reB:li­ la dama.
zar una maniobra que les perm1ta
capturar la torre enemiga). 5. e X e, DIAGRAMA N9 485

D 5T +; 6. P3 e, DXPR +; 7. D2R,
DXT.
DIAGRAMA N9 46t

Esta es una posición de la apertu­


ra del peón de la dama tambi�n bas­
tante usual. Las negras Juegan
Pnlclóa ...... .. la Jq... '1 ••• �tepe
A X e y las blancas, no conociendo
la' posición característica de la ga­
Es ésta una posición instructiva. .
nancia de dama por medio del blo­
El aficionado que grabe bien en su
queo de sw: r e t i r a das, jugarían
mente la posición típica de bloqueo
P X A. Sin embargo, el peón de 2 T
de dama del diagrama 383, encon­
puede ser defendido indirectamente
trará fácilmente la j"pgada de blo­
por la amenaza de encerrar la dama,
queo que le permita encerrar la da­
jugando D X A, y contra D X P T,
ma adversaria.
T 1 T gana la dama. Vemos, en este
La mayoría de los jugadores se caso tan simple, cómo la amenaza de
conformarían en este momento con ganar la dama defiende indirecta­
la magnífica jugada de descubierto mente una pieza aparentemente
8. e 6 e + y contra e 2R; 9. e X T, abandonada. Es decir, que son recur­
pero el caballo blanco quedaría sin sos defensivos dignos de ser cono­
retirada en 8 T y las negras, me­ cidos, no tanto para ganar material,
diante una maniobra con el rey, lo que a veces es dificil, sino para acre­
capturarían. Vemos de paso otra cer el número de posibilidades de­
posición característica de pieza en­ fensivas en una posición.
cerrada.
La jugada justa es 8. C 3 A + !
descubierto, y preparando la manio­ LAS TORRES ENCERRADAS
bra de encerrada de la dama negra.
La partida podría seguirse con 8...... , Ta.npoco son usuales las encerra­
e 2 R; .-&.; P. 4 D {atacando el alfil), das de torre, pero suelen producirse
A 3 e;· 10. A.4 R, P 3 D; 11. e D 2 D, en los planteos, cuando se mantienen
A 5 e o A 6T; 12. 0-0-0 y la en su posición inicial, y un caballo
maniobra de encerrada de la dama desde 7 A, como en el caso del día-
220 ROBERTO G. GRA U

g rama 384, o una dama en el caso sea posible la encerrada de la torre


del diagrama 382, y aun un peón, . en blanca. Observaremos cómo se pro­
el caso del diagrama 385, pueden voca una posición de ganancia de
a tacar la. De todos esos casos el del pieza, fácil de descubrir y llevar a
caballo es más usual, ya que en el feliz término para quien conozca es­
planteo más pronto anda en acción tas posiciones típicas.
que la dama y mucho n1ás que un 17 . . . , A 5 A (sacando la torre
. . .

peón, que es un tanto difícil ubicar­ de 3 R e invitando a que se ubique


lo en 7 e, antes que el adversario en 7 R, p ara realizar la maniobra de
haya movilizado el caballo que blo­ copada de la torre) ; 18. T 7 R (una
quea la torre, como en todos los ca­ j ugada que se hace sola en casi todas
sos de esos diagramas. esas posiciones, y que el blanco ha
Además de estas posiciones que efectuado rápidamente sin meditar
g e n e r a 1m en te se producen en el en las intenciones del negro) , D 3 D
planteo o al iniciarse el medio jue­ (a tacando la torre para provocar la
go, existen algunas copadas carac­ jugada T R 1 R, que se efectúa ru­
terística·:; de torre, pero casi todas ti�ariamente en estas posicion es, y
ellas se producen por obstrucción de poder realizar la simple jugada de
la acción de la pieza que la defien­ obstrucción que c o p a r á la torre
de. Una torre en séptima línea, ge­ blanca) ; 19. T R 1 R, e 4 R .! (y la
neralmente está apoyada por otra torre queda atacada por la dama me­
torre que se encuentra atrás, o aun diante una j ugada que ofende sirnul­
por un alfil en una diagonal, o una táneamente a la dama enemiga) .
dama, ya en la columna o en la dia­ Debe seguirse con P X e y las ne­
gonal. Si se consigue colocar una gras con D X T quedan con calidad
pieza entremedio, aun entregándola, de ventaj a.
se puede llegar a quitar las retiradas E'xisten algunas encerradas de to­
a la torre y aun ganarla, o por lo rre con peones que no dej an de pre­
menos, quedar con un saldo favora­ sentarse a m enudo, aunque son me­
ble en los cambios que se produzcan. nos comunes que en los casos del
Veamos alguna posición : alfil, por ej emplo, que es la pieza
En esta posición, las negras tratan más habitualmente encerrada por
de provocar una situación en la que los mismos. Veamos los casos prin­
cipales que suelen producirse.
DIAGRAMA N!? 4 6 6
Estos bloqueos de la torre habi­
Negras : Grau
tualmente se producen en la quinta
línea y en la banda del tablero. Ge­
n eralmente la copada se origina por
un avance de un peón que no se ha
movido y al cual se adelanta dos
pasos.
Por ej emplo :
En la posición del diagrama si­
guiente las fuerzas son similares y
parece que la partida puede terminar
empatada. Las negras están amena­
zando, sin embargo, P 4 e, encerran­
do la torre en una de las situaciones
características que hemos mostrado.
Blancas : Freitas La torre debe salir de esa amenaza,
Posl�ión después de l a jugada 17 de las blancas pero surge ahora la j ugada de saeri-
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 221
D I A G RAMA N O 4 6 7 En esta posieión, por ej emplo, las
negras pueden tomar. el peón ca ba-·
llo, pero corren el riesgo de que el
blanco, mediante T 1 C, recupere el
peón y coloque una torre en sép­
_

tima. Sin embargo, existe la- posi­


bilidad de crear una posición de en­
cerrada con los dos peones de 2 T
y 2 A y el alfil, dej ando a la torre
sin movimiento entre los mismos
para luego atacarla y capturarla.
JQegan, pues, l. . . . , A X P;
. .

2. T 1 C, A 5 D ! ; 3, T X P, A 3 C y
ya se ha creado la posición carac­
terística de la torre encerrada que
más tarde será atacada por caballo
ficio para provocar una sit ua c ión a desde 4 T, y capturada, ganando por
la inversa. La amenaza del negro lo · menos calidad.
sugiere al blanco una maniobra si­
milar y j uega l. T X C, T X T; LOS ALFILES ENCERRADOS
2. P 4 C (la jugada de copada. He­
mos visto que eh ambos casos las Hemos dicho que el alfil es la pie­
torres están en quinta y el peón za más comúnmente encerrada por
avanza dos pasos. No podría aconte­
los peones enemigos y hay una razón
cer es'to estando el peón en tres, por
fundamental para ello. El alfil es la
cuanto desdé la misma casilla toma­
única pieza que marcha siempre por
ría la torre adversaria ) , P 4 T (para
casillas del mismo color y los peo­
liberar la torré) ; 3. A 1 R o � 8 D,
nes, puestos también en casillas de
atacando la torre y ganándola.
ese color, suelen quitarle las movi­
Otra posición más o menos común
das posibles. Como pieza que en los
de encerrar una torre se produce
planteos sale rápidamente a la lucha,
por medio de dos peones y un alfil
puede ser perseguida con éxito por
cuando se entrega 1::1n peón, para lue­
los peones, si alguno de éstos, en
go con el alfil quitarle la retirada.
determinado momento, puede rea­
Veamos:
lizar una jugada de doble intención.
Algunos ejemplos aclararán lo ma­
DIAGRAMA N9 468
nifestado. Primero pasaremos revis­
ta a alguna variante de planteo,
como ser la famosa trampa de Ta­
rrasch, del Ruy López, perfectamen­
te típica y aleccionadora: l. P 4 R,
P 4 R; 2. e 3 A R, e 3 A D; 3. A 5 e,
P 3 T D; 4. A 4 T, C 3 A; 5. 0 - 0,
P 3 D; 6. T 1 R, A 2 R; 7. P 4 D,
;E> 4 e D; 8. A 3 e, e X P D; 9. e X e,
P X C; 10. D X P . . .
Esta es una posición característica
de encerrada del alfil. Dicha pieza
está bloqueada en sus retiradas por
sus propias piezas (los peones de 2 T
y 2 A D) y puede ser atacada econó-
222 ROBERTO G. GRAU
DIAGRAMA N9 411 DIAGRAMA N9 t"JO

••ldia ••••'• "de la J•r••• 11 de lu ltlaaeu


En el diagré'.ma 471 hay una pPsi­
micamente por el peón alfil dama ción muy usual de final, y un ejem­
adversario (la jugada de doble in­ plo, no bonito, pero muy i�tructi­
tención) , especulando en la ganan­ vo, ya que en muchas ocasiones los
cia de tiempo que significa la situa­ principiantes suelen incurrir en este
ción de la dama enemiga, que puede tipo de pérdida de material por ex­
ser atacada por el peón, que agre­ ceso de gula.
dirá y cerrará el camino al alfil de Las blancas observan un peón in­
a e. defenso en 2 T y lo capturan, cre­
Los peones, como hemos dicho, yendo que no ha de poder ser copado
ejercen un rol de extraordinaria im­ el alfil y que, de serlo, el peón torre
portancia en la captura del alfil, y
debe desconfiarse de aquellas posi­ DIAGRAMA N9 411
ciones en que el alfil no tiene reti­
rada satisfactoria. En el caso ante­
rior, el negro sólo ha especulado en
la agresión sucesiva del peón que
avanzaba. Veremos ahora una posi­
ción también característica y muy
instructiva, en la que el blanco ope­
ra para encerrar el alfil.
En esta situación el alfil negro de
5 e está perdido si juegan las blan­
cas. Esta pieza tiene una retirada si
fuera atacada por el peón torre, ya
que nada le impediría replegarse a
2 R. Entendido esto, el blanco trat'a
de quitar las retiradas a esta pieza,
y juega l. P 5 A, dejando el alfil ro­ rey llegaría a tiempo para libertarlo.
deado de piezas enemigas y cortán­ Así l. A X P, y las negras, median­
dole la comunicación con su respec­ te p 3 e, bloquean al temerario alfil.
tivo bando. Las negras no tienen En busca del natural desahogo, el
cómo evitar la maniobra a base de blanco juega 2. P 4 T R, a lo que
P 3 T D y luego P 4 e D, que ganará sigue R2 R; 3. P 5 T, R3 A; 4. P X P,
el alfil a cambio de dos peones. P X P; y el alfil está perdido.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 223
Esta misma, encerrada del aHil no el caballo en 7 T D la dama en 2 C D
sería posible si el rey negro hubiera o en 2 D (en este caso se agrega la
estado, por ejemplo, en 2 A D en casilla 3 T D) y así sucesivamente.

lugar de 1 D, o más l�j os el peó� El diagrama 410 muestra una po­
perdido, ya que no seria posible evi­ sición en la que el blanco se enroca
tar que, mediante la devolución del largo y captura más tarde el caballo

peón capturado, el blanco libe� �e de 8 T R, que está encerrado, ya que
su alfil y lo librase de la posicion sus retiradas están tomadas por la
de bloqueo. dama y los peones adversarios.

DIAGRAMA N9 4'12
LAS ENCERRADAS DE CABALLO

El ca hallo, al igual que el alfil,


y asimismo en numerosas posiciones
puede ser encerrado por los peones,
por el alfil, la dama, y aun el rey
Es una de las piezas que más a me­
nudo sufren los efectos de manio­
bras de esa índole y j unto con el
alfil es la pieza más accesible a todo
plan de captura en todas las etapas
del j uego.
El tipo de bloqueo de peones, ca­
racterístico del alfil, no es muy co­
mún en el caballo, por cuanto, al
disponer del recurso de saltar por
encima de los peones propios y ad­ En esta posición las blancas aca­
versarios, es más difícil encerrarlo ban de jugar D 3 C amenazando el
absolutamente. La forma de captu­ peón dé 2 C D. Para defenderlo as �
rarlo es la de quitarle primero las negras tienen para escoger varias
casillas de huida, para luego atacar­ movidas, pero o p t a n equivocada­
lo con otra pieza. Contra los ataques mente por C 4 T, atacando a la vez
de la dama, y del alfil, en determi­ la dama. Contra esto las blancas res­
nadas ocasiones, nada t i e n e que ponden con D 4 T dando jaque do­
hacer. El rey en 2 C R, por ejemplo, ble, a lo que las negras, mediante
ataca y captura el caballo de 8 T R, C 3 A o P 3 A, obstruyen la acción
ya que lo ataca y le quita los saltos de la dama sobre el rey y a la vez
de retroceso o huida, como vimos en safvan la pieza. El primero de estos
el diagrama 381. La dama en distin­ procedimientos es malo, pues con
tas posiciones puede encerrar al ca­ P 5 D se atacaría el caballo, que no
ballo y capturarlo como hemos tam­ podría retirarse por estar clavado, y
bién visto en algunos de los diagra­ contra el segundo, las blancas ga­
mas anteriores. Por ejemplo, una narían igualmente la pieza mediante
dama en 4 D o en 2 D quita todos P 4 C D,ya que, al avanzar el peón
los saltos y a la vez ataca a un ca­ alfil, el negro habría restado la
ballo que esté ubicado en 1 D ; lo única retirada posible a su caballo,
mismo sucede en cualquier otra de puesto que las otras casillas están
las posiciones del caballo en la ban­ tomadas por las piezas blancas.
da. Contra el caballo en 1 R la dama El diagrama 331 del presente libro
en 2 R o 4 R; contra el caballo en muestra un recurso ganador en una
5 T R la dama en 4 C R o 4 R; contra posición aparentemente igual, en la
224 ROBERTO G. GRAU

que se llega a una bonita pos1c10n ñalaremos, para que se compenetre


de caballo bloqueado. Reprodúzcase de la extraordinaria eficacia de esta
el diagrama y la solución comenta­ maniobra para definir partidas y
da que lo acompaña, y se observará comprenda su incuestionable impor­
la profundidad de la maniobra pre­ tancia para ganar material .
vista por las blancas, y cuyo éxito Hemos dicho que es muy difícil
finca en la encerrada del caballo. que una posición de descubierto se
presente en el transcurso de una
LOS DESCUBIERTOS partida espontáneamente y que no
es fácil por lo tanto aplicar lo que
EL DESCUBIERTO COMO ELEMENTO
señalaremos en el transcurso de la
DE GANANCIA DE MATERIAL
partida viva ; pero lo que es cierto
es que, a menudo, mediante sacri­
ficios, pueden alcanzarse posiciones
El descubierto es uno de los re­ de descubierto que involucren im­
cursos más eficaces para ganar ma­ portantes ganancias de material.
terial, pero es indudablemente muy
poco usual, ya que las posiciones Los descubiertos se producen siem­
que de este tipo se originan son ra­ pre por la acción de una pieza que
ras y a menudo llevan a algo más no se mueve. En el descubierto la
que a ganancia de material. Los j ugada tiene un peligro extraordina­
compositores de problemas han he­ rio, ya que siendo la pieza inmóvil
cho del descubierto una de las ba- la que ataca la pieza que uno mue­
3es de sus ternas para poder crear ve para dar el descubierto, goza de
muchas de las obras de arte que gran libertad de movimiento y pue­
existen en la bibliografía del juego, de ir a una sucesión de sitios, y en
y los creadores de finales igualmen­ todos e1 los la amenaza directa de
te han hecho del descubierto una de la pieza inmóvil subsiste. Veamos
las más ricas vetas de su ingenio. algunos diagrama s publicados ante­
En la partida práctica el j aque riormente, que aclararán lo mani­
descubierto o el ataque por medio festado.
de un descubierto a una pieza de El diagrama 1 10 muestra una po­
mayor valor es poco usual y no sición de descubierto sin j aque, con
constituye, como los dobles, una per­ el solo propósito de clavar una pie­
manente base de preocupaciones. za. Se observará que las negras
Tiene en cambio la ventaj a de que, amenazan un mate que parece in­
salvo en contadas ocasiones, el j a­ defendible, pero que las blancas
que descubierto implica la victoria pueden evítar j ugando l. D 8 T --+- ,
o la ganancia de material suficiente R 2 D, y 2. A 1 D o A 3 D , clavando
como para pretenderla. la dama mediante un descubierto
Cuando el descubierto es a la vez que se resuelve, así, en ganancia de
j a q u e , es generalmente un doble material.
dado con dos piezas distintas, y �n E'l diagrama 1 3 1 ,. que está en la pá­
esta forma es casi imposible neutra­ gina 63, constituye un bonito ejem­
lizar ambas amenazas. Hemos visto plo de recurso ganador a base de
en el transcurso de es t e libro mu­ descubierto. Para lograr la victoria,
chas partidas y muchos diagramas como bien lo explica el texto que
que ofrecen posiciones en las que se está al pie del diagrama, primero
da mate, o en las que se gana mate­ se entrega la dama y luego se da
rial mediante el jaque descubierto. el j aque descubierto con el peón,
Rogamos al aficionado que examine para coronar dama después de ga­
nuevamente los diagramas que se- nar una torre.
TRATADO GENERAL DE AJEDREZ 225
El diagrama 148 de la página 87 precitada) ; 3. C X P, C X P ; 4. D 2 R,
muestra_un mate dado por medio de P 4 D (esta j ugada es un error que
un descubierto y en él se observa cuesta una pieza, o por lo meno� un
cómo la pieza que se mueve para dar peón. Lo mejor es también D 2 R, pa­
el j aque descubierto quita las reti­ ra seguir contra D X C, con P 3 D) ;
radas al rey enemigo. En el diagra­ 5. P 3 D, C 3 A R ; 6. C 6 A + descu­
ma 152 de la página 88, igualmehte bierto, ganando la dama. Si para
el descubierto es el ej e de la victo­ evitar esto el negro j uega 5 . . . . . . ,
ria. Las blancas j uegan A 6 C, dando D 2 R ; seguiría, 6. P X C, D X C ;
un descubierto a la dama enemiga 7. P X P, ganando un peón.
con la dama, lo que equivaldría a un En la Defensa Francesa, después de
cambio, pero amenazando a la vez las jugadas l . P 4 R, P 3 R; 2. P 4 D,
un mate por medio de un j aque con P 4 D ; 3. C 3 A D, C 3 A R ; 4. A 3 D,
descubierto. Igualmente los diagra­ P X P; 5. C X P, C X C : no es posi­
mas 1 59, 16 0 y 1 6 1 de las páginas 91 ble jugar D X P D, a causa de A 5 C
y 92 muestran posiciones en las que con jaque d e s c u b i e r t o, ya que la
se llega al mate (y se pudo llegar en dama queda atacando a la dama
algunos casos sólo a ganancia de enemiga y la gana.
material, de haber j ugado mej or el �emos así que el j aque descubier­
perdidoso) mediant e el formidable to o las amenazas de descubierto se
recurso del descubierto. dividen en dos categorías, las que
Muchos más son los diagramas en originan la ganancia material me­
que el mate se produj o por descu­ diante la pieza que descubre, o me­
bierto, pero ahora nos interesa el diante la pieza que queda descubier­
descubi�rto como base de ganancia ta. En el caso de la Petroff, hemos
de material solamente, y el diagrama visto que el jaque l o da la pieza des­
293 es un ejemplo típico de ganancia cubierta, y la pieza que descubre el
mediante un j aque descubierto. En caballo en ese caso, gana la dama.
él se observa cómo s i g uió la partida En la Francesa vemos que el j aque
y se ve que el oportuno j aque de lo da la pieza que descubre y· la pie­
A X P después de l. D 5 A, P 5 C ; za descubierta gana la dama enemi­
2 . P X P , dio lugar a l a ganancia de ga. En ambos el peligro es exacta­
la dama a cambio del alfil y p eó n , o mente igual y muy difícil de contra­
sea de 10 a cambio de 4 y lh . En la rrestar. Cuando se consigue que el
pág. 138 el diagrama 294 da otro j aque sea simultáneo, en lugar de
ejemplo de ganancia de material t:n e­ ganar piezas, muchas veces se da
diante una corta combinación entre­ mate, como en el caso del diagrama
gando un peón, que sólo tiene por N<J 133 de la partida 10, que está en
base dar en cierto momento un j aque la página 66.
doble con descubierto. Se observará En la partida j ugada por el malo­
que en estos casos la pieza que da el grado maestr o mej icano Torre con­
j aque es la que se mueve, en lugar t ra el doctor Emanuel Lasker en el
de ser la pieza estática, como sucede torneo de Moscú, de 1925, se llegó a
frecuentemente en los descubiertos. la posición del texto, que Torre pro­
En algunas aperturas se presen­ vocó mediante una admirable serie
tan celadas a base de jaques descu­ de maniobras preliminares. Ahora,
biertos, que pueden dar la victoria. especulando en una posición típica
En la defensa Petroff se puede ori­ de j aque descubierto y con tal de
ginar la siguiente variante: l. P 4 R, conseguirla, sacrifica la propia dama
P 4 R ; 2. C 3 A R, C 3 A R (esta juga­ y s e asegura ganancia de material
da es la que da origen a la defensa Veamos : 25. A 6 A !, D X D (únicn
22 6 ROBERTO G. GRA'O
DIAGRAMA N9 473 cuanto la torre defiende el mate en
Negras: Lasker
7 C. No es posible dejarla sin perder
calidad. Debe, por lo tanto, buscarse
una maniobra a base de contraata­
que, y esto hace que la idea de la
combinación aparezca en el cerebro
de cualquier ajedrecista que com­
prenda algo del juego y que haya
observado las características de la
posición blanca.

DIAGRAMA N Q 474
Negras: N. N.

Blancas: Torre
Posición después de la jugada �4 -del negro

para no perder la dama. Torre había


colocado la dama adversaria en esta
posición falta de apoyo, para hacer
forzosa esta jugada y poder llevar
a término su maniobra ganadora) ;
26 . T X P+ , R1T; 27. T X P+d, R1e ;
28. T 7 e +, R 1 T; 29. T X A + d,
R 1 C; 30. T 7 e+, R 1 T; 31. T 5 e + d,
R 2 T ; 32. T X D, R 3 C ; 33. T 3 T, Blancas: HarrwUz

R X A ; 34. T X P T + , R 4 C ; 35. T 3 T,
y la partida fue ganada por las blan­ Dos son los planes a desarrollar.
cas en la jugada 43. La ventaja de Uno pasivo, a base de l . P 3 T para
material es clara, y ha sido conquis­ contraatacar una pieza de mayor
tada m ediante sucesivos j aques des­ valor, tratan do de sacar la de su po­
cubiertos. Las blancas entregaron la sición, desde la cual amenaza el ma­
dama y el alfil, para ganar a su vez te que hemos visto y evita un posible
una dama, un alfil y tres peones. jaque de la dama blanca en 4 T. A
Es ésta también una posición ins­ esto seguiría D 4 e y las blancas po­
tructiva de una partida j ugada por drían proseguir con A 1 A para for­
Harrwitz, que tiene muchos pu.ntos zar casi materialmente el cambio de
de contacto en su idea medular con damas, lo que originaría un final la­
la combinación del diagrama 131, y borioso, si bien la ventaja seguiría
con muchas otras que se realizan en perteneciendo a las blancas, ya que
ajedrez. al cambiar las damas, por ejemplo
La posición es apremiante. Se ob­ en 3 e, habría desaparecido la posi­
servará que las negras están amena­ ción característica de mate, y la
zando A X T seguido de D X P e torre atacada, por medio del proce­
mate, y que las defensas directas de dimiento indirecto que hemos deta­
estas amenazas no son fáciles. Con­ llado, habría sido salvada.
tra la agresión directa a la torre de Pero como en todas las ocasiones
parte del alfil no queda el siempre el j ugador debe considerar primero
cómodo recurso de la retirada, por las amenazas enemigas y después las
TRATADO GENERAL DE A.JEDREZ 227
propias posibilidades, el blanco debe Otro tipo de ganancia de material
haber observado un detalle intere... por amenaza descubierta es la del
sante. Existe una posición probable diagrama 475. En esta posición no se
de jaque descubierto, ya que el rey da jaque, pero se mueve una pieza
negro y el alfil blanco están en una atacando otras adversarias y se des­
misma diagonal y sólo hay un peón cubre la acción de la dama sobre
blanco entremedio. Depende, pues, otra pieza enemiga.
sólo de la voluntad del blanco hacer
que ese peón (que no está contenido
DIAGRAMA Nt;» 475
por una pieza enemiga) se mueva, Nepas: ViD�
dando lugar al jaque descubierto,
que sabemos tan terrible, pero existe
el eventual obstáculo de una pieza
del propio bando, la dama, que im­
pide el avance.
Surge entonces la necesidad de
sacar la dama para hacer posible la
meditada maniobra formidable del
descubierto, y el problema es saber
dónde debe colocarse la dama. La
jugada sería D X T + si las negras
no dispusieran del recurso de reto­
mar con el rey, y entonces conven­
dría poner la dama en un cuadro que
luego permitiera avanzar el peón Blancas: aeta
atacando la torre, y amenazando co- Posición después de la J•�ada. %1 de ._ nerns

ronarse. Hay una razón y es tratar


de evitar que, por ejemplo, para rea­ En esta pusición, Villegas acaba
lizar una jugada apremiante, contra de jugar, contra 21. P 5 A,,C 5 A. Las
D X P, las negras sigan con A 5 D, blancas, especulando en la posible
anulando la acción indirecta del al­ obstrucción de la acción defensiva
fil mediante la interposición de una de la dama negra sobre el caballo
pieza que tiene función coincidente. de 5 A y a la vez atacando direc­
Quizá ganara también ese procedi­ tamente el aliil enemigo, jugaron
:niento, pero siempre el jugador de­ 22. C (3 A) 5 D !
be estar desconforme con lo que ve, El ejemplo es interesante por
y tratar, en lo posible, de buscar cuanto combina la amenaza de des­
algo más enérgico. cubierto sin jaque con la obstruc­
Clara aparece entonces la jugada ción, ten1a que trataremos más tarde
D 8 R !, entregando la dama para y que consiste en anular la acción
luego avanzar el peón con jaque, de una pieza sobre otra. La partida
ganar la torre y acrecer nuevamen­ s i g u i ó así: 22. . . . . . , C X e 3 R;
te el material mediante la -corona­ 23. C X A, y Villegas optó por entre­
ción del peon en dama. gar la dama por dos piezas menores,
El final se gana, pues, en la si­ produciéndose la siguiente simplifi­
guiente forma: l. D 8 R, T X D ; cación, que dio ventaja de material
2 . P 7 A + descubierto, R 2 T ; para el blanco: 23. . . . . . , T X T;
3 . P X T (D) y las blancas n o sólo 24. T X T, C X T; 25. e X D, C X A;
han ganado una torre a cambio de un 26. D X e, T X1 e, y las blancas han
peón, sino que amenazan D 8 T +, perdido 17 y 1h (un caballo 3, dos
ganando rápidamente. torres 1 1 y un alfil 3 y lf¿) contra 19
228 ROBERTO G. GRAU

de las negras (a saber, una dama 10, 401 de las páginas 192 y 193, ej em..
una torre 5 y % y un alfil 3 % ) . plos de esta índole, en que la clava-
Mej or que la simplificación busca- da de la pieza agresora constituye
da por las negras era, simplemente, un recurso defensivo, ya por que·
22. P X C, pero las blancas, después dar en j aque el adversario, como en
de 23. P X P y cuando la dama ne- el caso de los diagramas 398 y 40 1 ,
gra s e retirara, quedarían con un ya por quedar indefensa una pieza
peón de ventaj a, j ugando D X C. de mayor valor, como en el ej emplo
399, como así también por amenazar
un mate, lo que clava automática­
LA CLAVADA Y EL SOSTEN mente a la pieza agresora, en el
LA CLAVADA COMO ELEMENTO DE
ej emplo 400.
GANANCIA DE MATERIAL
Analizaremos ahora estos recursos
a la inversa, concordantes con el fin
El aspecto más interesante de la de ganar material, y veremos cómo
ganancia de material está, sin duda, se llega a posiciones de clavada.
en la clavada de una pieza, y el más Explotar una posición natural de
instructivo en el sostén, que puede clavada de pieza es bien fácil, y
ser sin clavada. En todos esto� casos ru tinarian1en te, su bconscien temen te,
el sistema es instructivo, tanto como todo aficionado sabe hacerlo más
elemento para ganar material como o menos bien cuando se trata de cla­
para evitar la pérdida del mism o. vadas mediatas, pero ya es m ás di­
La clavada es el elemento vistoso fícil para ellos provocar situaciones
del ajedrez. Consiste, como hemos de esa índole, factor que en muchas
visto, en agredir una pieza que que­ posiciones es un medio para llegar
da inmovilizada, ya por quedar en a posiciones favorables.
jaque el adversario si trata de movi­ Es decir, se especula en una even­
lizarla, o ya porque se tomaría una tual clavada para realizar jugada's
pieza de gran valor si aquélla se que sin este recurso serían imposi­
moviera. bles y que suelen llevar a situacio­
Cuando se clava una pieza que no nes de apertura favorables. En otras
tiene recursos para ser apoyada, ésta ocasiones se provoca la clavada de
se captura en forma simple, pero una pieza para realizar una combi­
cuando ésta, no pudiendo movilizar­ nación. En síntesis, que la clavada
se, puede ser apoyada constantemen­ es uno de los más interesantes re­
te a medida que se la ataca, se pro­ cursos que brinda el aj edrez para
duce la posición de sostén, inherente los detalles tácticos.
a todas las situaciones de ganancia En algunas aperturas, como la
compleja de piezas. Ruy López, y en ciertas variantes
El sostén es mucho más habitual de la Peón Dama, se realizan algu­
e instructivo en los casos en que la nas j ugadas que tienen por base
pieza no está clavada, sino inmovili­ estratégica fundamental la clavada
zada ; pero de esto nos ocuparemos de una de las piezas que sostienen
más tarde. Ahora estudiaremos si­ una posición, para restar la acción
tuaciones de clavadas de piezas, pa­ de la misma. Vemos cómo se iden­
ra ver cómo se explotan esas situa­ tifica en casi todos los casos la cla­
ciones para ganar m�terial. vada con el sostén.
En este mismo capítulo hemos es­ La clavada se produce cuando una
tudiado cómo se defienden las piezas misma pieza, como ser la dama, la
agredidas y hemos visto en los ej em­ torre o el alfil -ya que el caballo
plos de los diagramas 398, 399, 400 y no puede clavar nunca a otra pieza
TRA�ADO GENERAL DE AJEDREZ 229
por cuan t o su acción no rebasa los DIAGRAMA NQ 476
Negras: Gunsberg
l í m i tes de l a casi l l a que ataca-, se
pone en una colu m na o d i agonal de
a cuerdo con su m a rcha y ataca u n a
p i e z a que n o puede r e t i r a r s e p o r
q u e d a r e n j aque, o por e s t a r atrás
o t ras p i ezas d e m ayor val or.
E n el transcurso de las páginas
a n te r i o res h e m os visto muchas si­
t u a c i on es en l a s que l a c lavada es
el ej e de la l u c h a . Recordamos al
pasar el diagrama 287, donde las ne­
gras e n su análisis defectuoso om i ­
ten u n a réplica enem iga sacrificando
una pieza, especulando en la clavada
del peón d e 3 R por la amen aza de
Blanca s : Atklns
D X A mate. El d iagrama 288, de la Posici ó n después de la jugada 5 de las negras
pági n a 1 24, mues tra una combina­
ción s acrificando una pieza especu­
una clavada de la dama. El NQ 345
l a n d o que si P X P, seguiría D X P--1 - ,
igualmente prueba cómo una s itua­
entregan d o l a dama para dar mat e .
ción d e clavada anula un sinnúmero
Es t o hace que e l p eón q u e puede
· de combinaciones del bando opuesto.
capturar el caballo esté clavado, y
El N9 374 de este mismo capítulo,
vemos aquí la clavada, si no com o
en algunas d e sus variantes, como
elemento de gan anc i a de materia l ,
ser l. T 4 R, muestra l a clavada como
c o m o elem e n t o de combinación que
recurso de ganancia de material, lo
puede llevar a l m ate, que es, en
mismo que los d iagramas 376, 377
s í n tesis, e l fin supremo.