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DISCURSO DEL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES DE FRANCIA DOMINIQUE DE VILLEPIN EN EL SENO DEL

CONSEJO DE SEGURIDAD DE NACIONES UNIDAS EL 14 DE FEBRERO DE 2003

CONTEXTO:

 Atentados terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York y surgimiento del eje del mal (Iran-Iraq-Corea del
Norte). Se acusa a Iraq y en particular al régimen de Sadam Husein no solo de desarrollar armas de
destrucción masiva sino de estar coludido con el perpetrador del ataque, Osama Bin Laden.
 A partir de ese momento, Estados Unidos lanza una campaña internacional para obtener la aprobación de la
comunidad internacional para iniciar una inspección en el país afín de encontrar programas de desarrollo de
armas de destrucción masiva en Irak. Finalmente se aprueba en 2002 la resolución 1441 que permite la
injerencia de inspectores de armas al país.
 Para enero de 2003, el equipo de inspectores comparece ente el CSNU para explicar que no ha encontrado
pruebas de que Irak tenga armas de destrucción masiva pero tampoco de que se haya desarmado.
 La tensión en Irak conllevó a una clara división en el seno del CSNU acerca de las soluciones a tomar, por un
lado, Estados Unidos y Gran Bretaña que buscaban la intervención militar y por el otro lado, Francia, China y
Rusia que se oponían a ella. Por lo general, es común que Rusia y China se opongan, pero el caso de Francia
es emblemático.
 Conforme pasan los días, la división de opinión entre Estados Unidos y Francia es más que evidente
o Ex: discurso de Donald Rumsfeld, secretario de Defensa en ese entonces, en donde declara que
Alemania y Francia pertenecen a la vieja Europa y, por lo tanto, no tienen importancia en el nuevo
siglo ni mucho menos en los conflictos actuales.
 Existe una desacreditación por parte de Estados Unidos hacia Francia.
 La confrontación entre Estados Unidos y Francia se mueve hacia el Consejo de Naciones Unidas. Empezando
por Estados Unidos que, en febrero de 2003, comparece ante el CSNU, a partir del Secretario de Estado de
USA, Collin Powell, para presentar pruebas de que el régimen de Sadam posee armas de destrucción masiva.
Con ello, intentaba convencer a la comunidad internacional de que es necesaria una intervención militar y,
así, derrotar la posición de Francia y aliados. Pruebas eran de dudosa procedencia y se decidió esperar a la
conclusión de los expertos.
 Finalmente, es hasta el 14 de febrero que se concluye que no se han encontrado armas de destrucción masiva
y que Irak estaba tomando medidas para cooperar ante la situación. A pesar de eso, USA continua con su
búsqueda intervencionista y se intenta seguir convenciendo al CSNU.
o En este día se pronuncia el discurso emblemático de Dominique de Villepin, ministro de asuntos
exteriores francés, revelando su clara oposición al deseo de USA de intervenir militarmente.

Discurso

 Su discurso, de no más de 20 minutos, enarbola una clara oposición al intervencionismo militar


estadounidense. Asimismo, se revela la posición de prudencia ante la intervención como último recurso para
terminar con el problema iraquí, es decir, Francia no estaba en total oposición a la intervención militar, pero
esta tendría que ser el último recurso.
 Algunas frases emblemáticas:
o Francia tiene dos convicciones: La primera es que la opción de las inspecciones no se ha explorado
hasta el final y que puede aportar una respuesta eficaz al imperativo del desarme de Irak; la segunda,
que un uso de la fuerza tendría tales consecuencias para los hombres, para la región y para la
estabilidad internacional que sólo debería ser contemplada en último extremo.
o La opción de la guerra puede parecer, a priori, más rápida. Pero no olvidemos que, tras haber ganado
la guerra, hay que construir la paz. Y no nos engañamos: será una tarea larga y difícil pues hay que
preservar la unidad de Irak, restituir una estabilidad duradera en un país y una región enormemente
afectados por la intrusión de la fuerza. Frente a estas perspectivas, está la alternativa que ofrece las
inspecciones, que permite avanzar día a día por la vía de un desarme pacífico de Irak. A fin de cuentas,
¿no se trata de la opción más segura y rápida?
o Nadie puede afirmar hoy que el camino de la guerra será más corto que el de las inspecciones. Nadie
puede afirmar tampoco que desembocará en un mundo más seguro, más justo y más estable. Pues
la guerra es siempre la constatación de un fracaso. ¿Va a ser, acaso, nuestra única salida frente a los
numerosos desafíos actuales?
o Una intervención de ese tipo podría tener consecuencias incalculables para la estabilidad en esa
región herida y frágil. Aumentaría el sentimiento de injusticia, agravaría las tensiones y correría el
riesgo de abrir la vía de otros conflictos.
o En este templo de las Naciones Unidas, somos los guardianes de un ideal, somos los guardianes de
una conciencia. Nuestra gran responsabilidad y nuestro inmenso honor deben llevarnos a dar
prioridad al desarme en la paz.

Impacto

Si bien es cierto, el discurso de Villepin no logro impedir la intervención estadounidense en Iraq, si tiene algunos
impactos tanto en el corto plazo como en el largo.

 Corto plazo
o Tras haber finalizado su discurso, Dominique de Villepin recibió una ovación en su mayoría por parte
de los representantes de los miembros no permanentes del CSNU. Revelando el apoyo de estos países
hacia la no intervención estadounidense. Un ejemplo de ello fue el comentario que le hizo el
secretario de la Liga Arabe al representante permanente de Francia ante las Naciones Unidas, Jean-
Marc de la Sabliere, remarcando que Villepin había sido la voz de la comunidad internacional ese día.
El discurso causo mucho apoyo en la comunidad internacional que también veían la intervención
estadounidense como una accion grave.
o Si bien es cierto, no todo se le debió al discurso de Villepin pues existen más razones, el discurso de
Villepin fue uno de los motivadores en las votaciones en el seno del CSNU para legalizar la
intervención militar. En este sentido, Estados Unidos solo pudo obtener el apoyo de dos de los 9/15
paises necesarios para aprobar acciones en el CSNU. Estos fueron España y Gran Bretaña, mientras
que el resto del CSNU votó en contra o en su defecto se abstuvieron.
 El Discurso de Francia pudo haber dado un mayor respaldo a la oposición dentro del CSNU,
pues ésta siempre había estado enmarcada en torno al conflicto antagónico, pero siempre
predecible entre Estados Unidos-Europa vs Rusia-China. Tener a un país como Francia dentro
de la oposición daba mayor fortaleza a ésta y generaba que mayores países se adhieran a esta
en contra de la intervención.
 Asimismo, durante un mes más, Estados Unidos intento buscar el consenso en el seno del
CSNU para la intervención, pero sin lograrlo. Finalmente, decide intervenir de forma
unilateral.
 Largo plazo:
o Discurso de Villepin demostró las consecuencias de la intervención militar en Iraq y sus efectos
adversos para la seguridad regional e internacional. Algunos reporteros y analistas concluyen que el
discurso de Villepin, en la actualidad, se puede considerar como un discurso premonitorio.
 Para empezar, la guerra no fue el conflicto más corto y eficaz pues ha contribuido a la
inestabilidad del país y de la región. Además de que ha contribuido a una mayor proliferación
de grupos criminales en la zona. Gran parte del conflicto actual en la región se ha debido a la
intervención de Estados Unidos en Iraq.
Señor presidente,

Señor secretario general,

Señoras y señores ministros,

Señores embajadores,

Agradezco a los señores Hans Blix y Mohamed El Baradei las informaciones que nos acaban de proporcionar sobre las
inspecciones en Irak. También deseo reiterarles la confianza y el apoyo total de Francia en su misión.

Ustedes saben cuánto valora Francia, desde el origen de la crisis iraquí, la unidad del Consejo de Seguridad. Esta unidad
descansa hoy en dos elementos esenciales:

1. Juntos perseguimos el objetivo de un desarme efectivo de Irak. En este ámbito estamos obligados a tener resultados.
No cuestionemos nuestro compromiso común en este sentido. Asumimos colectivamente esta importante
responsabilidad en la que no pueden caber segundas intenciones ni juicios de intenciones. Seamos claros: ninguno de
nosotros alberga la menor benevolencia hacia Saddam Hussein ni hacia el régimen iraquí.

2. Al adoptar por unanimidad la resolución 1441, hemos rubricado colectivamente nuestro acuerdo con la actuación en
dos tiempos propuesta por Francia: el desarme mediante inspecciones y, en caso de fracaso de esta estrategia, el examen
por el Consejo de Seguridad de todas las opciones, incluida el recurso a la fuerza. Este escenario, el del fracaso de las
inspecciones, y solamente él, podría justificar una segunda resolución.

La cuestión que hoy se plantea es sencilla: ¿consideramos en conciencia que el desarme mediante las misiones de
inspección es ahora una vía sin salida o consideramos que no han sido exploradas todas las posibilidades de inspección
que ofrece la resolución 1441?

Respecto a esta cuestión, Francia tiene dos convicciones:

La primera es que la opción de las inspecciones no se ha explorado hasta el final y que puede aportar una respuesta eficaz
al imperativo del desarme de Irak; la segunda, que un uso de la fuerza tendría tales consecuencias para los hombres, para
la región y para la estabilidad internacional que sólo debería ser contemplada en último extremo.

¿Qué acabamos de escuchar en el discurso de los señores Blix y El Baradei? Hemos escuchado que las inspecciones dan
resultados. Evidentemente, cada uno de nosotros quiere más y continuaremos presionando a Bagdad para conseguirlo.
Pero las inspecciones dan resultados.

En sus precedentes intervenciones ante el Consejo de Seguridad, el 27 de enero, el señor Blix, presidente ejecutivo de la
Comisión de Control, Supervisión e Inspección de la ONU, y el señor El Baradei, director general de la Agencia Internacional
de Energía Atómica (AIEA), identificaron con precisión los ámbitos en los que se esperaban progresos. Se han obtenido
avances significativos en varios de ellos:

En los ámbitos químico y biológico, los iraquíes han entregado nuevos documentos a los inspectores. También han
anunciado la creación de comisiones de investigación, dirigidas por los ex responsables de armamentos, conforme a las
exigencias del señor Blix.

En el ámbito balístico, las informaciones proporcionadas por Irak también han permitido hacer progresos a los inspectores.
Sabemos con precisión la capacidad real del misil Al-Samoud. Ahora, hay que proceder al desmantelamiento de los
programas no autorizados, de acuerdo con las conclusiones del señor Blix.

En el ámbito nuclear, se ha proporcionado a la AIEA una serie de informaciones útiles sobre los puntos importantes
evocados por el señor El Baradei el pasado 27 de enero: la adquisición de imanes susceptibles de servir para el
enriquecimiento de uranio y la lista de los contactos entre Irak y el país susceptible de haberle proporcionado el uranio.
Es el núcleo de la lógica de la resolución 1441, que debe garantizar la eficacia de las inspecciones gracias a una
identificación precisa de los programas prohibidos y su posterior eliminación.

Todos somos conscientes de que el éxito de las inspecciones significa lograr una cooperación plena y total de Irak. Francia
no ha dejado de exigirlo. Empiezan a surgir progresos reales:

Irak ha aceptado que aparatos de reconocimiento aéreo sobrevuelen su territorio; ha permitido que los inspectores
interroguen a científicos iraquíes sin testigos; se va a aprobar un proyecto de ley prohibiendo todas las actividades ligadas
a los programas de armas de destrucción masiva, conforme a una vieja petición de los inspectores. Irak debe proporcionar
una lista detallada de los expertos que asistieron en 1991 a las destrucciones de los programas militares.

Francia espera, evidentemente, que estos compromisos se verifiquen de un modo estable. Más aún, debemos presionar
fuertemente a Irak para que avance en la vía de la cooperación.

Estos progresos nos reafirman en la convicción de que la vía de las inspecciones puede ser eficaz. Pero no debemos
engañarnos sobre la amplitud de la tarea que tenemos por delante: todavía hay cuestiones que esclarecer, verificaciones
que llevar a cabo, instalaciones o materiales que destruir.

Para ello debemos posibilitar que las inspecciones tengan éxito.

El 5 de febrero hice una serie de propuestas ante el Consejo. Desde entonces, las hemos precisado en un documento de
trabajo que entregué a los señores Blix y El Baradei y puse en conocimiento de los miembros del Consejo.

¿Cuál es su espíritu? Se trata de una serie de propuestas prácticas y concretas que pueden ponerse en marcha
rápidamente y están destinadas a aumentar la eficacia de las operaciones de inspección. Se inscriben en el marco de la
resolución 1441 y no necesitan, por tanto, de una nueva resolución del Consejo. Están encaminadas a apoyar los esfuerzos
de los señores Blix y El Baradei. Ellos son los que están en mejores condiciones de decirnos con cuáles quieren quedarse
para garantizar la mejor eficacia de su trabajo. En su informe, nos han hecho recomendaciones útiles y de carácter
operativo.

Francia ya ha anunciado que ponía medios adicionales a disposición de los señores Blix y El Baradei, empezando por sus
aparatos de vigilancia aérea Mirage IV.

Sí, escucho críticas:

Algunos piensan que, por principio, las inspecciones no pueden ser eficaces. Pero recuerdo que son el fundamento de la
resolución 1441 y que dan resultados. Se pueden considerar insuficientes, pero ahí están.

Otros creen que proseguir con el proceso de inspección sería una especie de maniobra dilatoria para impedir una
intervención militar. Ello plantea, naturalmente, la pregunta de qué tiempo hay que conceder a Irak. Hemos llegado al
centro del debate. En ello nos va nuestra credibilidad y nuestro espíritu de responsabilidad. Tengamos el valor de hablar
claro.

Hay dos opciones:

La opción de la guerra puede parecer, a priori, más rápida. Pero no olvidemos que, tras haber ganado la guerra, hay que
construir la paz. Y no nos engañamos: será una tarea larga y difícil pues hay que preservar la unidad de Irak, restituir una
estabilidad duradera en un país y una región enormemente afectados por la intrusión de la fuerza. Frente a estas
perspectivas, está la alternativa que ofrece las inspecciones, que permite avanzar día a día por la vía de un desarme
pacífico de Irak. A fin de cuentas, ¿no se trata de la opción más segura y rápida?

Nadie puede afirmar hoy que el camino de la guerra será más corto que el de las inspecciones. Nadie puede afirmar
tampoco que desembocará en un mundo más seguro, más justo y más estable. Pues la guerra es siempre la constatación
de un fracaso. ¿Va a ser, acaso, nuestra única salida frente a los numerosos desafíos actuales? Concedamos, pues, a los
inspectores de las Naciones Unidas el tiempo necesario para que su misión tenga éxito. Pero estemos juntos vigilando y
exijamos a los señores Blix y El Baradei que informen regularmente al Consejo. Francia, por su parte, propone una nueva
cita el 14 de marzo a nivel ministerial para evaluar la situación. Entonces, podremos juzgar los progresos que se han llevado
a cabo y lo que falta por realizar.

En este contexto, hoy no está justificado el uso de la fuerza. Hay una alternativa a la guerra: desarmar a Irak a través de
las inspecciones. Además, recurrir prematuramente a la opción militar tendría graves consecuencias.

La autoridad de nuestra acción descansa hoy en la unidad de la comunidad internacional. Una intervención militar
prematura cuestionaría esa unidad, lo que la despojaría de legitimidad y, a la larga, de eficacia.

Una intervención de ese tipo podría tener consecuencias incalculables para la estabilidad en esa región herida y frágil.
Aumentaría el sentimiento de injusticia, agravaría las tensiones y correría el riesgo de abrir la vía de otros conflictos.

Todos compartimos la misma prioridad: combatir sin tregua el terrorismo. Este combate exige una determinación total.
Desde la tragedia del 11 de septiembre, es una de nuestras responsabilidades prioritarias ante nuestros pueblos. Y Francia,
que ha sido duramente golpeada en varias ocasiones por este terrible azote, está totalmente movilizada en esta lucha que
nos afecta a todos y que debemos llevar a cabo juntos. Ese es el sentido de la reunión del Consejo de Seguridad del 20 de
enero a iniciativa de Francia.

Hace diez días, el secretario de Estado de EE. UU., el señor Powell, mencionó supuestos lazos entre Al-Qaeda y el régimen
de Bagdad. Actualmente, según nuestras investigaciones e informaciones llevadas a cabo con nuestros aliados, nada nos
permite establecer dichos lazos. Por el contrario, debemos medir el impacto que tendría una acción militar, hoy
contestada. ¿No correríamos el riesgo de agravar las fracturas entre las sociedades, entre las culturas, entre los pueblos,
unas fracturas de las que se nutre el terrorismo?

Francia lo ha dicho siempre: no excluimos la posibilidad de que un día haya que recurrir a la fuerza si los informes de los
inspectores llegaran a la conclusión de la imposibilidad de proseguir las inspecciones. El Consejo debería entonces
pronunciarse y sus miembros tendrían que asumir toda la responsabilidad. Y en semejante hipótesis quiero recordar aquí
los interrogantes que subrayé en nuestro último debate del 4 de febrero y a los que debemos responder:

- ¿En qué medida la naturaleza y amplitud de la amenaza justifican el recurso inmediato a la fuerza?

- ¿Cómo hacer para controlar realmente los considerables riesgos de esa intervención?

En cualquier caso, ante semejante eventualidad, la unidad de la comunidad internacional sería garantía de su eficacia. Lo
mismo que --pase lo que pase-- las Naciones Unidas seguirían estando en el centro de la paz que habrá que construir.

Señor presidente, me gustaría decir a aquellos que se preguntan con angustia cuándo y cómo vamos a ceder a la guerra
que, en el seno de este Consejo de Seguridad, nada, y en ningún momento, será fruto de la precipitación, de la
incomprensión, de la suspicacia o del miedo.

En este templo de las Naciones Unidas, somos los guardianes de un ideal, somos los guardianes de una conciencia. Nuestra
gran responsabilidad y nuestro inmenso honor deben llevarnos a dar prioridad al desarme en la paz.

Os lo dice hoy un viejo país, Francia, de un viejo continente como el mío, Europa, que ha conocido la guerra, la ocupación,
la barbarie. Un país que no olvida y que sabe todo lo que debe a los combatientes de la libertad procedentes de Estados
Unidos y otras partes. Y que, sin embargo, siempre se ha mantenido en pie frente a la Historia y ante los hombres. Que,
fiel a sus valores, quiere actuar con decisión junto a todos los miembros de la comunidad internacional. Que cree en
nuestra capacidad de construir juntos un mundo mejor.

Muchas gracias