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(Para marco) : Hay casos que la misma trabajadoras están alertas para no estar

ante situaciones donde genera vulnerabilidad a su cuerpo, ya que el trabajar con

cualquier cliente podría generar posibles problemas como que no las paguen o

que algunos clientes las obliguen a realizar actividades fuera de lo pactado, como

hacerles ingerir drogas u alcohol; otro punto es el cuidado del cuerpo, en especial

las áreas genitales, hay trabajadoras que se hacen chequeos constantemente

así como también hay las que no asisten, esto conlleva a un adecuado o no

cuidado de su cuerpo, pudiendo generar consecuencias ya sean favorables o no,

casos riesgosos se presentan durante el contacto sexual pudiendo ser infectadas

por sus clientes (De las Nieves, 2016).

Debido a la existencia de una visión negativa hasta incluso errada sobre las

trabajadoras sexuales, da como consecuencia la discriminación física,

psicológica y social (Ramírez et al. , 2017). Ante ello, ciertos grupos de

trabajadoras sexuales quiere cambiar esa idea de que ellas venden su cuerpo

por dinero por la idea de lo que realmente ellas ofrecen son servicios sexuales

para evitar la reducción de todo a un objeto. (De las Nieves, 2016).

Otras de las consecuencias recaen sobre afecciones de corte patológicas, como la depresión,

que nacen de su condición de trabajadora sexual y lo que esto connota para la mayoría de las

personas. Dentro de las causas estaría el que las trabajadoras sexuales manifiestan ser víctimas

de violencia constantemente, y dentro de esta, especialmente la violencia física como una forma

de sometimiento a la mujer durante el acto sexual (Mercedes, y otros, 2010).


POSIBLE INFO
Hay países como Nicaragua que muestran que las consecuencias de la prostitución sin
apoyo legal han generado conflictos como violencia intrafamiliar, el abuso policial y los
juicios para pelear la custodia de los hijos (Silva, 2016).
El abuso policial en las trabajadoras de Lima se da al debido mal uso Art. 205° del Código
Procesal Penal ante lo cual a muchas se las llevan a las comisarías y les generan miedo
sobre encerrarlas en presión por el delito contra salud pública, al no portar un carnet de
sanidad (Müller 2016). El abuso policial incluso, las hace sentir como delincuentes, donde
se manifiesta abuso sexual, robo (dinero, celular), violencia psicológica, falta de respeto,
insultos, manoseos, humillaciones (cortar el pelo, bañarla con agua fría), chantaje, cobro
de cupos, expulsión con violencia de las zonas de trabajo, etc.
Weitzer (2009, citado en Musto y Trajtenberg, 2013) según el tipo y nivel de la tarifa, las
trabajadoras sexuales de la calle, se encuentran en el menor nivel de tarifas que cobra,
puede ser debido al desplazamiento a otros locales o qué localización donde ejercen no
es de buen aspecto.
Un ejemplo de país que apoya legalmente a sus trabajadoras sexuales es Nicaragua, ya
que es el primer país del mundo en entrenarlas para resolver conflictos y tener voz legal
ante los cuerpos de seguridad. El caso en Perú debido a la falta de orientación y
capacitaciones, muchas trabajadoras sexuales que salen día a día a las calles a ejercer esta
actividad, está en constante peligro, desde la misma delincuencia hasta de los mismos
policías que deberían protegerlas. (Solis, 2011)
Se observa que existe una mala organización entre el uso de del carnet de sanidad ya que
a las trabajadoras sexuales no se les obliga el portar el carnet de sanidad para ejercer su
empleo. De igual manera el Estado en el aspecto de la salud, brinda atención médica a las
TS, debido a que se les considera como población vulnerable ante las infecciones de
transmisión sexual, de manera gratuita en la CERITSS, CERITS o UAMP a nivel
nacional. (Solis, 2011)
En el aspecto legal el estado aprueba como legal el trabajo sexual, pero las
municipalidades son las que a través de ordenanzas limitan cada vez el trabajo en vez de
ayudar o capacitar, por ejemplo la Ordenanza Municipal Nº 384-MSI – San Isidro multa
con una UIT a la prostitución en la vía pública ha generado un traslado de la prostitución
de la calle a la desarrollada en espacios cerrados o a la oferta de servicios sexuales a través
de internet, disminuyendo la seguridad de las condiciones de ejercicio de la prostitución
callejera. Villacamp (2012, citado en Müller, 2016)

BORRADOR
En cuanto a la prostitución callejera, las trabajadoras sexuales que la realizan son
continuamente hostilizadas por las autoridades competentes y su persecución se realiza
sin seguir los procedimientos legalmente establecidos. Las mujeres que se presume están
realizando esta actividad son inmediatamente detenidas y trasladadas a los
establecimientos policiales sin mediar orden judicial, siendo muchas veces víctimas de
maltrato al resistirse a la detención. Mientras, el funcionamiento de los locales en donde
se ejerce la prostitución (formal) está sujeto a autorización previa (licencia municipal) y
está gravado con tributos, como cualquier negocio o actividad generadora de ingresos.
(CLADEM, 2003)
El trabajo sexual en nuestro país no es ilegal. Tal como lo señala la constitución en el Art.
2ª, inciso 24.a.: “Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni impedido de hacer
lo que ella no prohíbe” (Como se cita en, CEPSESJU y Miluska vida y dignidad, 2016),
por ende, no hay una ley que la especifique como delito o actividad ilícita. No obstante,
lo que sí está considerado delito, y está penado, es el proxenetismo; es decir: obtener
beneficios económicos a partir de la explotación sexual de una persona. (Gorenstein,
2013).
Asimismo, según Ordenanza Municipal, “las personas que ejerzan el meretricio están
obligadas a portar Carné de Salud, y además del Carné de Salud, están obligadas a poseer
un Certificado de Control Periódico epidemiológico, serológico y tebeciano, los cuales
serán expedidos por la Autoridad Sanitaria Municipal por períodos quincenales,
trimestrales y semestrales, según corresponda. En caso de que no se cumplan estas
exigencias, la Dirección de Salud y Bienestar Social de la Municipalidad podrá sancionar
inclusive con una multa a la persona infractora dedicada a tal actividad” (Ordenanza N.°
141 de la Municipalidad Metropolitana de Lima).
Sin embargo, el trabajo sexual aún padece carencias. Como la falta de un marco legal
adecuado, que permita el respeto de los derechos laborales de las trabajadoras sexuales y
evite el abuso de poder por parte de las autoridades fiscalizadoras. Asimismo, urge la
necesidad de un pertinente asesoramiento sanitario, que garantice el bienestar físico,
psicológico y social de las trabajadoras sexuales. Por otro lado, el ejercicio laboral de las
trabajadoras sexuales debería estar libre del fenómeno social del estigma, pues esto deriva
en una inadecuada interpretación del trabajo sexual por parte del entorno social.
El trabajo sexual en el Perú sigue vigente, pese a ello, el Estado no brinda un trato digno
a las trabajadoras sexuales a través de leyes o reglamentos que las apoyen. Según Müller
(2016) no hay una “real” protección jurídica hacia ellas, ya que
dentro del marco legal hay leyes que promueven el trabajo y la seguridad de las mujeres,
pero, penan el trabajo sexual.Estas leyes se han ido modificando, ya que ahora se conocen
que estas leyes sólo obedecen a meras barreras burocráticas. Ante ello se puede observar
que existe una pugna entre las leyes sobre el apoyo a la prostitución o no. En ese sentido,
surge la interrogante: ¿qué estrategias adoptan las trabajadoras sexuales de la calle ante
las barreras jurídicas ?