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ALUMNA: Blanca Flor Becerra Huaraka

Ahora bien, todo lo que incremente en cualquier país la tasa de beneficio normal por encima
que lo que sería en otra circunstancia, necesariamente inflige a ese país tanto una desventaja
absoluta como una relativa en todas las actividades donde no tiene monopolio.(pg 380)

La desventaja absoluta se debe a que en esas ramas sus empresarios no pueden obtener dicho
beneficio extraordinario sin vender los bienes de países extranjeros que importan y los bienes
locales que exportan al extranjero a un precio mayor que en otro caso. Su propio país deberá
comprar más caro y vender más caro, comprar menos y vender menos, disfrutar menos y
producir menos de lo que podría en otras circunstancias.(pag 381)

La desventaja relativa se debe a que en esas ramas el país sitúa a otros países no sometidos a
la misma desventaja absoluta en una posición más alta o no tan baja con respecto a la suy a
como la que tendrían en otro caso. Les permite disfrutar más y producir más en proporción a
lo que él disfruta y produce. Vuelve a su superioridad mayor o a su inferioridad menor de lo
que podría ser. Al elevar el precio de su producción por encima del que sería en otro caso,
permite a los empresarios extranjeros vender más barato en los mercados exteriores, con lo
que el país queda desplazado virtualmente de todas las ramas del comercio sobre las que no
tenga el monopolio. (pg 381)

La inversión de cualquier capital más conveniente para el país al que pertenece es la que
sostiene a una cantidad mayor de trabajo productivo e incrementa al máximo el producto
anual de la tierra y el trabajo del país. Pero la cantidad de trabajo productivo que puede
mantener cualquier capital invertido en el comercio exterior de con sumo está en exacta
proporción.
Un comercio exterior de consumo entablado con un país vecino es por eso más ventajoso que
uno entablado con un país distante; y por la misma razón, como también se explicó en el libro
segundo, un comercio exterior directo de consumo es más ventajoso por regla general que
uno indirecto. (pg 383)

Debemos distinguir cuidadosamente entre los efectos del comercio colonial y los del
monopolio de dicho comercio. Los primeros son siempre y necesariamente beneficiosos; los
segundos son siempre y necesariamente perjudiciales. (pg 384)

En el estado natural y libre del comercio colonial la competencia de todas las demás naciones
impide que la tasa de beneficio suba por encima del nivel normal, ni en el nuevo mercado ni
en los nuevos empleos.
Por el contrario, el monopolio del comercio colonial, al excluir la competencia de otras
naciones y aumentar así la tasa de beneficio tanto en el nuevo mercado como en el nuevo
empleo, desvía la producción desde el mercado viejo y el capital de las inversiones antiguas.
El propósito declarado del monopolio es aumentar nuestra participación en el comercio
colonial por encima de lo que sucedería en otro caso. (pg 385)
La libertad general de comercio que a pesar de algunas restricciones es al menos la misma y
probablemente mayor que la de cualquier otro país; la libertad de exportar sin aranceles a
cualquier país extranjero prácticamente cualquiera de los bienes producidos localmente; y lo
que quizás es más importante: la libertad de transportarlos de una parte a otra de nuestro país
sin la obligación de informar a ninguna oficina pública, y sin estar expuestos a
cuestionamiento o investigación alguna; pero sobre todo esa administración equitativa e
imparcial de la justicia, que hace que los derechos del más modesto súbdito británico deban
ser respetados por el más encumbrado y que, al asegurar a cada persona el fruto de su trabajo,
brinda el estímulo mayor y más efectivo a toda clase de actividades. (pg 387)

El monopolio del comercio colonial, por lo tanto, igual que todos los demás expedientes
mezquinos y malignos del sistema mercantil, deprime la actividad de todos los demás países,
pero especialmente la de las colonias, sin aumentar en lo más mínimo, sino por el contrario
disminuyendo la actividad del país en cuyo beneficio fue impuesto.
El monopolio impide que el capital del país, cualquiera sea en cada momento dado el nivel
de ese capital, mantenga a una cantidad de trabajo productivo tan grande como podría en otro
caso, y de suministrar a los habitantes laboriosos un ingreso tan caudaloso como podría. Pero
como el capital sólo puede crecer mediante ahorros de un ingreso, al impedir el monopolio
que genere un ingreso tan elevado como podría, necesariamente impide que crezca tan
velozmente como podría, y por consiguiente que mantenga una cantidad de trabajo
productivo incluso mayor y que dé lugar a un ingreso todavía mayor para los habitantes
laboriosos del país. (pg 387)

Al elevar la tasa de beneficio mercantil, el monopolio desalienta las mejoras de la tierra. El


beneficio de la mejora depende de la diferencia entre lo que la tierra de hecho produce y lo
que podría producir con la inversión de un determinado capital. Si esta diferencia da lugar a
un beneficio mayor que el que puede obtenerse con un capital igual en otra inversión
mercantil, la roturación de tierras retirará capitales de todas las inversiones comerciales.
(pg 388)

El monopolio, por lo tanto, perjudica al terrateniente por dos vías distintas, puesto que retarda
el incremento natural, primero, de su renta, y segundo, del precio que puede obtener por su
tierra en proporción a la renta que le proporciona. (pg 388)
Es cierto que el monopolio eleva la tasa de beneficio mercantil, y así aumenta las ganancias
de nuestros comerciantes. Pero como obstruye el crecimiento natural del capital, tiende no a
aumentar sino a disminuir la suma total del ingreso que los habitantes del país derivan de los
beneficios del capital, puesto que por regla general un pequeño beneficio sobre un gran
capital genera un ingreso mayor que un gran beneficio sobre un capital pequeño. El
monopolio incrementa la tasa de beneficio pero impide que el total del beneficio aumente
todo lo que podría.
El monopolio vuelve menos abundantes a todas las fuentes primitivas del ingreso: los salarios
del trabajo, la renta de la tierra y los beneficios del capital. Con objeto de fomentar el pequeño
interés de una pequeña clase de personas en un país perjudica los intereses de todas las otras
clases de personas en el país y de todas las personas de todos los demás países. (pg 388)

Los líderes y conductores de toda la economía de cualquier nación, y su ejemplo ejerce una
influencia sobre las costumbres de la parte laboriosa de la misma mucho más aguda que la
de cualquier otra clase de personas. Si su empleador es vigilante y frugal, el trabajador muy
probablemente lo será también; pero si el patrono es disoluto y desordenado, el trabajador
que orienta su labor según el modelo que su patrono le prescribe también orientará su vida
según el ejemplo que aquél le presta. (pg 388)

Fundar un vasto imperio con el único objetivo de crear un pueblo de clientes puede parecer
a primera vista un proyecto acertado sólo para una nación de tenderos. En realidad, es un
proyecto totalmente incorrecto para una nación de tenderos, aunque extremadamente
conveniente para una nación cuy o gobierno está influido por tenderos. Esos políticos, y sólo
ellos, son capaces de fantasear con la idea de emplear la sangre y la fortuna de sus
conciudadanos en fundar y mantener un imperio de ese tipo. (pg 390)

La estabilidad y permanencia de cualquier sistema de gobierno liberal depende de la


capacidad del grueso de los dirigentes, la aristocracia natural de todo país, para preservar y
defender su respectiva relevancia. Todo el juego de las facciones y ambiciones domésticas
estriba en los ataques que esos líderes están continuamente lanzando sobre la significación
de los otros, y en la defensa que realizan de la suya. (pg 396)

El descubrimiento de América y el del paso a las Indias Orientales por el cabo de Buena
Esperanza son los dos acontecimientos más importantes que registra la historia de la
humanidad.
El objetivo de ese sistema es enriquecer cualquier una gran nación mediante el comercio y la
industria, más que mediante la roturación y cultivo de la tierra, más mediante la actividad de
las ciudades que mediante la del campo. Sin embargo, como consecuencia de esos
descubrimientos, en lugar de ser las ciudades comerciales de Europa las fabricantes y
transportistas de una muy reducida fracción del mundo (la parte de Europa bañada por el
Océano Atlántico y los países ubicados en torno a los mares Báltico y Mediterráneo), han
pasado a ser fabricantes para los numerosos
y prósperos cultivadores de América, y los transportistas —y en algunos casos también
fabricantes— para casi todas las naciones de Asia, África y América.(pg 399)

Las reglamentaciones mediante las que cada nación procura asegurarse el comercio exclusivo
con sus colonias son con frecuencia más dañinas para los países en cuyo favor se aplican que
para aquellos que pretenden perjudicar. La injusta opresión del trabajo de otros países rebota,
si se me permite la expresión, contra la cabeza de los opresores, y destroza su propia
economía más que la de esos otros países. (pg 400)
Es evidente que a primera vista el monopolio del enorme comercio de América parece
naturalmente una conquista del máximo valor. Ante los ojos miopes de la necia ambición
parece un objetivo deslumbrante por el cual luchar entre la confusa arrebatiña de la política
y la guerra. Pero precisamente el rutilante esplendor del objetivo, la inmensa grandeza del
comercio, es lo que hace que su monopolio resulte perjudicial, lo que hace que una inversión,
por naturaleza necesariamente menos ventajosa para el país que el grueso de las demás,
absorba una proporción del capital del país mucho mayor de lo que sucedería en otra
circunstancia. (pg 401)