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Marketing musical. ¿Por dónde empiezo?

El Objetivo de tu música

Lo primero que debes hacer es fijarte un objetivo, solo uno, sobre qué quieres conseguir al dar a
conocer tu música al resto del mundo. Las motivaciones pueden ser de todo tipo, y todas son
igualmente legítimas: Conocer opiniones de otros músicos y aprender de otros puntos de vista,
demostrar mis habilidades en la composición y/o ejecución, conseguir que sea tu fuente de
ingresos principal, etc…

En este artículo nos centraremos en esta última, y a continuación debes preguntarte por qué,
cuáles son tus motivaciones; convertir tu pasión en tu modo de vida, conseguir fama, reconducir
y dedicar tu vida a la música. Una vez tienes claro el objetivo y el porqué de tu objetivo (hazme
caso, tómate tu tiempo…), la siguiente pregunta a la que debes enfrentarte es a qué estás
dispuesto a renunciar. Entiendes por qué he utilizado el verbo enfrentar, verdad?

Sé honesto contigo mismo, nadie mira, estás tú solo con tu lápiz y tu hoja. Este paso quizás sea el
más crítico de todos, y es importante que no te engañes porque si lo haces acabarás frustrado,
con unos años perdidos y seguramente menos dinero encima. Es posible que te cueste menos
decidir a qué no renunciarías por conseguir tu objetivo. De un modo u otro, debes hacerlo y ser
consecuente de ahora en adelante con lo que escribas en este apartado.

Bueno, parece que no pero acabamos de avanzar mucho, tenemos claro un objetivo y a qué
estamos dispuestos a renunciar para conseguirlo. Es hora de empezar a diseñar tu estrategia:

Tu música como producto

Debes ser capaz de poder describir lo que vendes (si, se que hablar así de tu criaturita es muy
prosaico, pero quieres vivir de tu música o no? Si en este punto te encuentras incómodo vuelve a
plantearte a qué y a qué no estás dispuesto a renunciar). Analiza cuáles son los aspectos que
diferencian tu música, qué te hace especial, cuál es tu “marca” (volveremos a esta palabra más
adelante, aún es pronto). Es muy importante que identifiques estos aspectos, que los tengas
siempre presentes y que les des el valor que se merecen, si no lo haces tú, nadie lo hará.

Cada pieza musical que compongas es parte de tu producto y por lo tanto es importante que
tenga un eje común, una identidad propia y única. Imaginemos que eres un artista
multidisciplinar que se mueve en varios estilos musicales diferentes, como puedan ser la música
electrónica y heavy metal. Si optas por apostar por ambas líneas ahora que estás empezando a
construir tu carrera musical de forma más profesional, debes ser muy cuidadoso y muy claro a la
hora de presentar tus obras al público, de otro modo corres el riesgo de ofrecer una imagen
compleja de tus producciones que haga difícil entender qué ofreces. Piensa que los mensajes que
des deben ser lo más claros y sencillos posibles, de otro modo tu público potencial se sentirá
confuso y dejará de seguirte.
Ante la duda, simplifica tu oferta y tus mensajes para empezar. Más adelante, cuando hayas
construido tu identidad y todo el mundo tenga una imagen clara de tu música podrás añadirle
complejidad paso a paso.

El mercado para tu música

Si estás leyendo este artículo, seguramente es porque quieres monetizar tu música. Quizás esta
sea una de las labores más difíciles de identificar, y sobre todo de cuantificar, pero sí podemos
saber en qué tipo de aplicaciones podemos colocar nuestra música, por ejemplo: vendiéndola
como sencillos, EP o LP, licencias de sincronización en YouTube, TV, Cortos, ofreciendo
conciertos, etc…

Cada posibilidad de venta exige un modelo acorde, es decir, supongamos que eres un compositor
de Música Electrónica u Orquestal. Si pretendes monetizar tu trabajo ofreciendo conciertos
deberás construir una banda o contar con una orquesta sinfónica; si no dispones ni de una ni de
otra, seguramente es mejor dejar esta posibilidad para más adelante. No estoy diciendo que
renuncies a ello, pero de nuevo, te recomiendo que enfoques tus esfuerzos de tal manera que
añadas la menor complejidad posible, ya que corres el riesgo de morir de ambición.

Por encima de las posibles aplicaciones que tu música pueda tener, debes fijarte en cuál es tu
público objetivo, segmentarlo por edades, género, zonas geográficas, etc… Puede que en este
punto te parezca que estamos cayendo en tópicos, pero es bastante más probable que si haces
Jazz, tu público se encuentre en una franja de edad entre los treinta y los cincuenta años, que
entre el público adolescente, por lo tanto tu imagen, tus mensajes y tu diferenciación debe estar
más enfocada a ese segmento.

Como ves, en ningún momento estoy hablando de cambiar tu música, eso a mi entender es
irrenunciable. De lo que hablo es de la forma de presentarla, de venderla y de convencer a tu
público potencial. Fíjate en grupos que te hayan influido, que hagan una música similar; fíjate en
sus webs, lee artículos y entrevistas, analiza las portadas de sus discos, su imagen personal,
busca elementos comunes que te puedan dar pistas sobre cómo debes enfocar tu marketing.
Detrás de cada portada, cada web, cada perfil de cualquier red social hay mucha información que
no es trivial. Las fotos de sus perfiles, los post y tweets que publican, el lenguaje que utilizan, el
diseño de sus portadas e incluso la forma en la que visten están cuidadosamente estudiados para
conectar con su público y todo ello forma parte de su identidad de marca.

Los canales para tu música

Una vez que tienes claro tu producto y el mercado al que puedes llegar, debes analizar de qué
canales de venta y comunicación dispones, empezando por estos últimos, ya que si nadie te
conoce difícilmente llegarás a vender nada.

Hoy en día es inevitable tener presencia en redes sociales, y aunque hay infinidad de estudios
recomendando unas u otras para los músicos, mi consejo es que trates de estar en todas las que tu
tiempo pueda permitirte, pero de forma activa. De igual manera que cada estilo musical tiene un
segmento tipo de la población, las redes sociales no escapan a esta ley universal. Por lo tanto, si
solo vas a tener tiempo de estar en una de ellas de forma activa, busca información sobre cuál es
más utilizada por el público potencial al que quieres dirigirte y centra tus esfuerzos en ella.

No obstante, te recomiendo encarecidamente que evalúes la posibilidad de crear tu propia web


por muchas razones. Uno de los usos más interesantes de las redes sociales es redirigir tráfico a
tu web, donde los visitantes tendrán una visión mucho más completa de ti como artista y de tu
oferta. Las redes sociales ofrecen inmediatez pero poca profundidad. Otro aspecto muy
importante de tener tu propia web es que tienes un control absoluto sobre el diseño, la imagen, y
por lo tanto, tu identidad de marca. Y lo más importante, una red social puede desaparecer tan
fácilmente como se creó, y ejemplos ya tenemos, pero tu web la controlas tú.

Hay plataformas a partir de las cuáles construir de forma sencilla y económica tu propia web si
no puedes recurrir a un creativo que te diseñe la misma. WordPress, Dayvo, 1&1 o HostEurope
son solo algunos ejemplos.

Otra forma muy efectiva de dar a conocer tu música es inscribirte en festivales y concursos,
nacionales e internacionales. Muchos de ellos exigen una pequeña cuota de inscripción, la
mayoría entre los 10 y 20 euros. Nadie mejor que tú para decidir si tu tema bien merece la pena
correr el riesgo de invertir en ello o no; mi consejo es que si tú crees en la calidad de tu música,
contrástala con otros músicos, cercanos y no a tu círculo de amistades o familiar, y pídeles
opiniones sinceras, sobre todo a aquéllos que ya tengan experiencia en este tipo de eventos, no
solo acerca de la composición, sino también de la calidad de la producción, la grabación, la
mezcla, etc… Sí, hoy en día, no es suficiente con ser un buen músico, debes ser un buen
productor, ingeniero de sonido, comercial, etc…

En cuanto a los canales de venta, es increíble lo fácil que es hoy en día colocar tu música en
decenas de tiendas online de todo el planeta. Para ello, compañías como CD Baby te lo hacen
realmente fácil, pero debes decidir si quieres tener el control sobre tu distribución o lanzarte al
mercado masivamente. Si estás empezando, mi recomendación es que no pongas freno a la
distribución de tu música, quizá no te haga mucha gracia ver que por cada escucha de tu preciada
canción en Spotify recibes una milésima de euro, pero también debes pensar que gracias a esta
plataforma tu música puede llegar a cualquier rincón del planeta, y nunca sabes quién te
escuchará. Por otro lado, una fuente de ingresos habitual hoy en día para músicos emergentes
viene a través de la inclusión de alguno o varios de sus temas en playlists elaboradas por
empresas como Spotify, hecho que puede hacer que un tema pase de unos pocos cientos de
escuchas a cientos de miles, con lo que ello supone en términos de monetización.

El Presupuesto para tu música

Todo lo que hemos visto hasta ahora lo puedes hacer sin invertir un solo euro o destinando un
presupuesto a ello. Normalmente, cuando inviertes en algo el resultado suele ser mejor, pero
antes de invertir un solo céntimo, debes tener clara toda tu estrategia tal y como hemos repasado
en este artículo, así como analizar tus ingresos y gastos y estipular, si es posible, un presupuesto
mensual para la promoción de tu música.
Si estás pensando algo como “ya estamos…”, hazte esta pregunta: ¿Si tú no estás dispuesto a
invertir en tu música, por qué crees que alguien lo hará?

Conclusión

Puede que después de leer este artículo estés sorprendido por la temática del mismo; no hemos
hablado de composición, ni de técnicas de grabación, ni sobre como solventar problemas en le
mezcla… No, estamos hablando de hacer de tu pasión tu forma de vida, o al menos que se
convierta en una fuente de ingresos adicional, y amigo, si empezamos a pensar en ganar dinero
con nuestra música, inevitablemente tenemos que hablar de profesionalizarse.

La tentación de lanzarse es grande, tienes unas ganas irreprimibles de compartir con el mundo tu
arte, tu talento, y es normal, pero antes de dar un solo paso, hazte todas estas preguntas que
hemos visto, organízate bien y deja perfectamente claros tus objetivos. Imagina que para llegar a
tu objetivo final tienes que subir una gran escalera de cientos de peldaños; si miras la escalera en
su totalidad puede que te desanimes y ni siquiera subas el primer peldaño, sin embargo, prueba a
centrarte en subir el primer peldaño, es fácil verdad? Pues venga, ahora el siguiente… Eso sí,
asegúrate de que la escalera te lleva donde quieres ir, y si sigues este proceso las probabilidades
de que así sea son mucho mayores que si empiezas a subir la primera escalera que te encuentres.