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Universidad Arturo Michelena

Facultad de Ciencias Económicas y Sociales


Escuela de Psicología
Psicología Evolutiva II

ESTUDIO EVOLUTIVO III

Sección: 4T
Profesor: Miguel Gallardo
Autor:
Alvaro Suárez 27.550.138
Génesis Al Hajali 27.517.506

San Diego, Carabobo.


INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN LA TERCERA EDAD

Lo ideal para aquellos pacientes que están sumergidos en un proceso de enfermedad


terminal o aquellas personas de la tercera edad, es otorgarles el derecho a morir dignamente
y evitar que este se encuentre muerto en vida, que quiere decir que el paciente ya no quiera
tener ningún tipo de bienestar, ni apoyo que haga que este se mantenga en pie. Por lo que es
importante encontrar la manera, mediante técnicas y actividades, de proporcionarle, como
psicólogos junto a la ayuda de sus cercanos, el bienestar psicológico. Aquel que va a
permitir que el paciente pueda estar en total tranquilidad, cierta felicidad y paz en este
proceso terminal, sin olvidar que estos sentimientos y emociones serán contagiados a todos
sus allegados.

De esta forma, los psicólogos y psicólogas cumplen la función de mediar


conversaciones entre el paciente y sus familiares, mediante diferentes técnicas de
intervención que faciliten el entendimiento de los diferentes puntos de vista con el fin de
llegar a un comúnacuerdo, donde se respete la decisión tomada por el paciente y se priorice
el bienestar psicológico del mismo. Es importante mencionar que el psicólogo se centra en
crear espacios de comunicación que permitan lograr acuerdos donde se puedan construir
herramientas de afrontamiento con base en los recursos, virtudes y aspectospositivos que
existan al interior de la familia durante el proceso de la enfermedad. El objetivo es entender
y aceptar la pérdida de su ser querido, acompañar y preparar a cada integrante del núcleo
familiar para el momento en el que llegue elfinal de la vida, transformar y sanar
progresivamente el dolor y la tristeza individual y colectivaque se produce ante la pérdida,
lo cual ayudará a que se facilite el proceso adaptativo a la nuevarealidad que significa la
ausencia física de un ser querido.

Sin embargo, en este proceso que pasa el paciente y su familia, es fundamental que
respeten todo tipo de creencias y la espiritualidad que pueda haber, incluyendo las
perspectivas que pueden tener ante la vida, la muerte y la perdida. Por lo que al momento
de intervenir hay que tener conocimiento de todos estos aspectos y trabajar en base a ellos.
Esta espiritualidad puede tener un papel importantísimo en el afrontamiento de dolor,
pudiendo proporcionarle cierto bienestar y convirtiéndose en una herramienta sanadora, en
donde se le da una justificación a la futura perdida, donde se promete cierta “seguridad”
después de la muerte.

Ciertas corrientes psicológicas que se mantienen, hoy en día, en constante


investigación pueden ser de gran ayuda para la creación de herramientas para la
intervención del psicólogo en estos procesos terminales. Una de estas es la psicología
positiva, la cual no habla de la búsqueda de todas aquellas virtudes y capacidades de cada
individuo, buscando por este enfoque mejor la calidad de vida, promoviendo el bienestar.
De esta manera se puede lograr que el paciente en situación terminal se enfoque en todos
aquellos factores positivos que pueden encontrarse, promoviendo la comunicación entre
paciente-psicólogo. Consistiendo en intervenciones, que estén orientadas a lacreación de
estrategias terapéuticas que permitan fortalecer experiencias emocionales positivas y así
evitar la presencia en exceso de emociones negativas como la ansiedad, la tristeza, el estrés,
entre otras que pueden llegar a afectar en sobremanera la conducta y pensamiento de los
pacientes.

Sin enfocarnos tanto en la llegada de la muerte y las enfermedades terminales, tales


herramientas, ya mencionadas, pueden ser utilizadas en aquellas personas de tercera edad
que mantienen una vida sana, sin enfermedad terminal aparente y con cierta salud física y
mental. Como ya se mencionó anteriormente, la labor principal del psicólogoes ayudarles a
adaptarse a la nueva situación, sin referirse a solamente una intervención individual cara a
cara, sino que también de terapias grupales, actividades de ocio o talleres en los que,
además de solucionar el problema del paciente favorecen su integración social, la creación
de vínculos, la mejora de la autoestima y el despertar de nuevos intereses y aficiones.

UNA MIRADA A LA ENFERMEDAD TERMINAL

El objetivo principal en estos casos debe ser fomentar el bienestar de lospacientes,


mantener la vida cuando sea posible y razonable, pero reconocerque, debido a su lugar
necesario en el ciclo de la vida humana, la muerte comotal no ha de tratarse como enemiga.
La muerte es estrictamente personal. Para responder a los miedos y a las
condiciones
humanas de las personas, será siempre necesario enfrentarnosa nosotros mismos. Nuestras
actitudes hacia el morir son un conjunto de elementos positivos y negativos, y así es para el
paciente, parasu familia, para los parientes, para los amigos y para todos los profesionales
de la salud. No es realista esperar solo actitudes positivas, tanto de nosotros mismos como
de los demás. Es nuestra obligación asimilar e identificar todos los sentimientosen nosotros
mismos y en los demás; establecer un modelo de no negación; reconocer que esta
diversidad de emociones forma parte de la experiencia humana; unir los sentimientos
negativos y los positivos, y, en fin, no actuaren base a las emociones puras, sino filtrar
nuestros sentimientos y actuar de manera coherente y responsable, para de esta manera
poder enfocarnos en tal bienestar, ya mencionado anteriormente.

Siguiendo la misma corriente de ideas en base a lo anterior, las aplicaciones de


intervenciones en estos pacientes paliativos constarían de cuidados integrales e
individuales, donde los síntomas emocionales tienen una vital importancia, ya que es la
única forma de garantizar tranquilidad y paz para la llegada de la muerte, y no sólo referido
a sus últimos minutos de vida sino a todo su proceso desde que es diagnosticado de una
enfermedad terminal. Es así como el acercamiento a la muerte, jamás deja indiferente a la
persona que lo padece. Aquellos pacientes que se refieren a una muerte pacifica, son
aquellos que tienen un aceptable control de los síntomas, sus asuntos pendientes resueltos,
y sus necesidades espirituales satisfechas, siendo esta una de los objetivos fundamentales
para estas personas. Una parte dependerá de los propios recursos de afrontamiento de los
pacientes, pero otra parte de nosotros como psicólogos, de nuestra aportación, de nuestros
cuidados, y de nuestro ofrecimiento de acompañamiento hasta el final. Como refiere María
De Hennezel: “cuando la muerte está próxima, cuando reinan la tristeza y el sufrimiento,
todavía es posible encontrar vida, todavía puede haber alegría, sentimientos y cambios del
alma de una profundidad y de una intensidad tales, como no se habían vivido nunca antes”.

El psicólogo en estos casos, como ya se ha venido hablado, es un gran pilar para la


mejora de la situación de tales pacientes y sus familiares, ya que este va a proporcionar
todas las herramientas que se encuentren a su alcance necesarias para brindar estabilidad y
tranquilidad al entorno. Fomentando la comunicación del paciente, evitando emociones
como la ansiedad y desesperación al expresar tal paciente sus males y malestares y de esta
manera pudiendo haber una comunicación efectiva, de igual manera podrá expresar de lo
que puede o no hacer o ser capaz, y así mantiene el paciente una claridad de su situación sin
perder la dignidad o las ganas de querer hacer las cosas por sí mismo. También hay que
mencionar que el psicólogo ayuda a que la persona pueda identificar de qué manera se
siente, entre otras cosas, motivando entonces al paciente a controlar sus síntomas, ya que al
tener conocimiento de lo que siente y por qué lo siente (esto en conjunto con la atención
medica que tenga el paciente, comunicación que deberá tener con ayuda del psicólogo y
familiares), podrá tener un manejo de todas estas conductas. Sin embargo, para lograr esto
hay que recorren un camino lleno de emociones y sentimientos, de parte del paciente y sus
cercanos como el psicólogo de igual manera.

SIGNIFICADO DE LA MUERTE

Haciendo referencia a los imaginarios sociales que han aparecido en torno al tema de
una muerte digna, podemos identificar que se tiende a señalar y excluir de manera negativa
en ocasiones a las personas y familiares que toma la decisión de proporcionar una muerte
digna al paciente, tildando de que se estaría apoyando la idea del suicidio, en este caso
llama la atención de que no se entiende la razón de la decisión, la cual es la culminación del
sufrimiento, de la muerte en vida del paciente, una manera para reducir su dolor, llevándolo
a una muerte tranquila y en paz, siendo este el otro imaginario social que consideramos más
consciente para el bienestar del paciente.
El papel que juega la psicología en torno a este debate tan intenso, es sumamente
significativo, ya que se propone a trabajar junto al equipo médico y los familiares para
llegar a una conclusión definitiva sobre el estado y bienestar del paciente. Parte importante
del proceso de acompañamiento es involucrarse con los familiares, siendo para ellos un
apoyo significativo para que puedan atravesar el proceso de duelo de una manera más fácil;
en cuanto a la intervención con el paciente tenemos que el psicólogo tiene el deber de ir
realizando programas en los cuáles se puedan evaluar las diferentes áreas de la psique del
paciente y sus funciones, desde sus procesos cognitivos hasta su estado de ánimo, la
conciencia de enfermedad, la significancia de la misma para el paciente y su posición
existencial ante la misma, siempre buscando junto con los familiares y el equipo médico
multidisciplinar, el bienestar del paciente, sin ofrecer falsas esperanzas.
Tocando otro punto bastante importante en esta discusión, nos encontramos con lo que
serían los factores espirituales y personales del paciente y de su familia, la manera en que
ellos afrontan todo este proceso desde esas dos perspectivas. La espiritualidad es una
convicción personal y familiar que logra llenar vacíos existenciales que todo humano
enfrenta al momento de su muerte, sobre qué sucederá al morir, a dónde se llegará, es
sencillamente un sentido de trascendencia que está sumamente marcado en nuestro
inconsciente colectivo, que todo ser humano tiene, creyendo en cualquier religión o postura
de trascendencia y es una búsqueda sin fin, que sirve como consuelo al momento de la
muerte y en el posterior duelo en la familia, ya que se arropan con la idea de que su ser
amado está en un lugar mejor, con Dios, reencarnó, forma parte de las energías del
universo, etc.

REFLEXIONES FINALES

Como futuros psicólogos consideramos que la opción que tiene tanto la familia, como la
persona que padece, de tener una muerte digna es algo que tiene total sentido, siempre y
cuando haya un consentimiento por parte del paciente en esta decisión, ya que su vida es la
que está en juego, teniendo esto en consideración, esta opción es la más viable desde un
punto de vista muy humano, ya que pensamos que la búsqueda del sentido de la vida del
hombre siendo ya bastante, por lo menos debería tener un final en paz, tranquilo y sin más
agonía, encontrando armonía y descanso en esta decisión.
Un aspecto bastante complicado al que tiene que hacer frente el psicólogo, es las
creencias religiosas de las personas que padecen enfermedades terminales, un aspecto del
cual tienen que cuidarse bastante, ya que podrían incurrir en una falta ética al buscar
intervenir de cierta manera, empleando técnicas, herramientas y terapias que quizás vayan
en contra de las creencias del paciente, pudiendo ocasionar algún daño emocional al
mismo. Ampliando un poco este tema, pasando hacia lo que sería la utilización de métodos
alternativos de terapia, poniendo como ejemplo la espiritualidad, saliéndose del margen de
la psicología puede ser o no ser efectivo, es decir, es algo muy subjetivo en la intervención
psicólogo-familia-paciente, tomando en cuenta también en esta relación la postura del
psicólogo ante dichas creencias, lo mejor en este punto sería seguir los lineamientos éticos
que se deben tener como profesional al momento de actuar, sin caer en una disputa de
creencias y percepciones, que si vamos al caso siempre hay sugestión en estos temas.
El psicólogo ante la muerte de una persona para nosotros, así como durante toda su
carrera y como figura, debe ser neutra, ya que si bien ha de permitirse cierta emocionalidad
ante el suceso, no es correcto que se involucre de manera profunda en la muerte de dicho
ser humano, ni con la familia doliente del mismo, su postura debe ser de apoyo total y de
intermediario en el proceso de duelo para la familia.
Conversando entre nosotros, llegamos a la conclusión de que lo que más se movió con
respecto a este tema, sería la manera en que nosotros actuaríamos ante dicha situación si ha
de suscitarse en algún momento de nuestras vidas, ya que teníamos la idea de que sería muy
difícil tomar la decisión de dejar ir a un familiar, o asistirlo en su decisión de morir,
tomando en cuenta todas las diferentes posturas y herramientas obtenidas durante este
ensayo, pues, consideramos que el bienestar del que sufre se debe sobreponer ante
cualquier postura que se tenga sobre el tema, ya que su vida le pertenece, y es el único que
tiene poder sobre la misma. El reto más grande a trabajar quizás sea el mencionado
anteriormente, la manera de reaccionar y de tomar acción ante la situación tan compleja,
pero con los nuevos conocimientos, la madurez y crecimiento personal, sabemos que
podremos tomar la mejor decisión en favor del familiar o paciente en agonía.
Lista de referencias

https://www.uam.es/docencia/ocw/cursos/estebaninmersion/Tema_3_El_paciente_como_pe
rsona_texto.pdf

http://www.um.es/analesps/v06/v06_2/06-06_2.pdf