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Alborada N° 94
Valle de Puerto Varas
Programa de docencia masónica 2017

TÍTULO : “EL ESTUDIO DE LA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS”

Forma de trabajo : individual

AUTOR : FELIPE SILVA LANDEROS

GRADO : Primero

FECHA DE LECTURA: Martes 18 de abril de 2017 E.V.

BIBLIOGRAFÍA : Compilado de Trabajos Cámaras de Aprendices


R:. L:. Alquimia N° 155 años 2014-15
Libro del Aprendiz.-Oswald Wirth.
Etimologías de Chile-etimologias.dechile.net/
Espiritualidad y Masoneria, Jorge Sanguinetti

ORIENTE DE PUERTO VARAS, Martes 18 de abril de 2017 e.v


A.:L.:G.:D.:G.:A.:D.:U.:

INTRODUCCIÓN

Las Grandes Logias se gobiernan según los principios tradicionales de la Orden


Universal, de acuerdo con sus propias Constituciones y con principios regularmente
adoptados en el ejercicio y función de su soberanía y adhesión al Gran Oriente de
Inglaterra.
Los principios son normas o mandatos graduales, los cuales manifiestan algo que
tiene que hacerse e indican un tipo de conducta a seguir. Los principios se diferencian de
las normas o reglas, en que éstos no imponen sino proponen ciertos tipos de códigos de
comportamientos a seguir, respetando la libertad del hombre, a diferencia de las normas o
reglas que imponen un determinado conjunto de conductas. Los principios, en especial los
de la orden, no son absolutos sino crean un marco bien definido los principios funcionan,
por así decirlo, como la base que posibilitará un acuerdo entre “seres libres” que
mantienen distintos puntos de vista. Resumiendo, los principios son la expresión más
sintética de los compromisos básicos que los miembros de la Orden podrían asumir, sin
tener que renunciar a sus propios puntos de vista. En definitiva, estos marcan una línea
clara que nadie debería traspasar, sean cuales sean sus motivos.
La masonería, en su génesis, no adolecía de problema alguno de regularidad.
Recordemos que los orígenes de nuestra institución se pierden en el tiempo, en la
construcción de las pirámides, del Templo de Salomón. Es la caída del hombre, el
alejamiento de su centro, su degeneración, donde reina el desorden, la causa de que
deba recurrirse a un poder legislador que determine reglas de regularidad.
También debemos señalar que por una cuestión de método, se habla de
regularidad de forma y fondo, o esotérica y exotérica, pero la regularidad es una sola, y la
establece como lógica consecuencia que quien es regular lo debe ser en ambas
clasificaciones metodológicas. También debemos señalar que en la pirámide normativa de
la masonería, los antiguos Landmarks son los principios generales a los cuales se deben
ajustar las constituciones y reglamentos, así como nuestros usos y costumbres. Así con
los albores del siglo XVIII, la Masonería Especulativa, como continuadora de la Masonería
Operativa, de la que es hija y heredera legítima, fijó una serie de principios o reglas de
obligado cumplimiento para cuantos quieran ser considerados masones. Es decir, cuanto
queda dentro de dichos principios, reglas o Landmarks –límites– es Masonería, lo que
queda fuera no lo es.
Cabe recordar, que las Constituciones de 1723, cuya redacción se debió
esencialmente a los Pastores Anderson y Desaguiliers, y las cuales constituyen la carta
universalmente reconocida en la Masonería especulativa, puntualizan en su artículo 1º.

"Un masón tiene la obligación de obedecer la ley moral y, si entiende bien el Arte
(Real), no será jamás un ateo estúpido ni un libertino irreligioso".
DESARROLLO

Etimológicamente, declaración viene del latín declaratio, sus componentes léxicos


son el prefijo de- (separación de arriba abajo y clarare (dejar claro), más el sufijo –ción
(acción y efecto), por tanto significa “acción y efecto de dejar algo bien claro”.
Y principios, viene del latín principium, formada de primus (el primero), capere (capturar,
agarrar), y el sufijo –ium (efecto), es decir tomar lo primero.
“La Gran Logia de Chile, en su Declaración de Principios, donde ratifica
soberanamente su adhesión e irrestricto acatamiento a los Antiguos Límites, Usos y
Costumbres de la Orden que regulan el funcionamiento de las Corporaciones Simbólicas
Regulares del Mundo, y que están en plena armonía con la práctica de modernos
postulados democráticos que entrañan la justicia social y el equilibrio humano.

En seguida se reproducen los 25 landsmarks expuestos por Mackey.


De estas antiguas normas se genera una Declaración de Principios de la
Masonería que nos enseña...

[ La Francmasonería es una Institución universal, esencialmente ética, filosófica e


iniciática, cuya estructura fundamental la constituye un sistema educativo, tradicional y
simbólico. Se ingresa a ella por medio de la Iniciación.
Fundada en el sentimiento de la Fraternidad, constituye el centro de unión para los
hombres de espíritu libre de todas las razas, nacionalidades y credos. Como Institución
docente tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y por consecuencia de la
Humanidad.
Promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento
de sí mismo y del hombre en el medio en que vive y convive, para alcanzar la fraternidad
universal del género humano.
A través de sus miembros proyecta sobre la sociedad humana la acción
bienhechora de los valores e ideales que sustenta.
No es una secta ni es un partido.
Exalta la virtud de la tolerancia y rechaza toda afirmación dogmática y todo
fanatismo.
Aleja de sus Templos las discusiones de política partidista o de todo sectarismo
religioso.
Sustenta los postulados de Libertad, Igualdad y Fraternidad y, en consecuencia,
propugna la justicia social y combate los privilegios y la intolerancia.
Los francmasones se reconocen entre sí como Hermanos donde quiera que se
encuentren. Se deben ayuda y asistencia.
Tienen, además, la obligación de practicar la solidaridad humana.
En la búsqueda de la verdad y en el logro de la justicia, es deber de los
francmasones mantenerse en un lugar de avanzada en el proceso evolutivo e integrador
del hombre y de la sociedad.
Los francmasones respetan la opinión ajena y defienden la libertad de expresión.
Anhelan unir a todos los hombres en la práctica de una moral universal que
promueva paz y entendimiento y elimine los prejuicios de toda índole.
Aman a su patria, respetan la ley y la autoridad legítima del país en que viven y en
el que se reúnen libremente.
Los francmasones, de acuerdo con los Antiguos Usos y Costumbres de la
Institución, se reconocen entre sí por medio de signos, palabras y tocamientos que se
comunican tradicionalmente en Logia dentro del secreto del ceremonial. Cada francmasón
es libre de dar a conocer o silenciar su condición de tal, pero le está vedado revelar la de
su Hermano.
Considera la Orden, que el trabajo, en todas sus manifestaciones, es uno de los
deberes y uno de los derechos esenciales del hombre y el medio más eficaz para el
desenvolvimiento de la personalidad, contribuyendo con ello al progreso social.
Proclama al Grande Arquitecto del Universo como Principal Generador y como
Símbolo Superior de su aspiración y construcción éticas.
No prohíbe ni impone a sus miembros ninguna condición religiosa.
Las Grandes Logias se gobiernan según los principios tradicionales de la Orden
Universal, de acuerdo con sus propias Constituciones y con principios legales
regularmente adoptados en el ejercicio y función de su soberanía.
Francmasones, Logias y Grandes Logias se empeñan constantemente en el
perfeccionamiento del Hombre y de la Sociedad, a través del Amor, la Solidaridad, la
Justicia y la Paz, para Gloria del GRANDE ARQUITECTO DEL UNIVERSO. ]

Siendo la Declaración de Principios un compendio de normas Éticas


determinaremos su íntima relación con ella...

En su sentido etimológico, ética proviene de la palabra griega “Ethos”, que define


lo relativo a la costumbre. Tanto los helenos como los antiguos romanos (que derivaron el
término de “Mori” que también significa costumbre) juzgaron que esta definición se refería
a las costumbres que determinaban la moral.
Pero no es posible referirse a un concepto tan profundo, sin tener en cuenta el
pensamiento de algunos filósofos de importancia como Hegel, Kant, Descartes... Hegel
distingue entre la moral objetiva, que es la que impone normas, leyes y costumbres y una
moral subjetiva, que se refiere al cumplimiento del deber como un acto voluntario, es
decir, derivado del pensamiento o fuero interno. Para Kant, son morales los actos que se
asientan en la primaria voluntad de hacer el bien. La moral es autónoma y depende sólo
de la persona que la cumple, es decir, su razón de ser no es externa, sino interna al
individuo. Descartes planteaba que el Ser Humano, como parte de la naturaleza, es un
mecanismo que funciona de conformidad con las leyes naturales, obedeciendo leyes
físicas precisas que también le imponen su estructura moral. De acuerdo con su
perspectiva, toda persona está dotada de razón y basta que ésta actúe para que pueda
distinguir el bien del mal.
Gandhi planteaba que “para nosotros, la virtud moral es la conformidad con
nosotros mismos”, mientras que Platón manifestaba que “la persona inteligente puede
experimentar los mismos impulsos violentos y antisociales que el ignorante, pero
dominándolos mejor e incurriendo, con menor frecuencia, en la imitación de los seres
inferiores”.
De acuerdo con lo anterior, cada ser humano ha de ser capaz de distinguir entre el
bien y el mal; sin embargo, no existe acuerdo entre los diversos pensadores, acerca de si
estos conceptos tienen su origen en alguna condición interna del individuo o, en cambio,
surgen desde alguna condición determinada externamente.
La declaración de Principios señala que: La fraternidad se configura como un
baluarte de la masonería... ¿Qué forma más elevada de Ética puede encontrarse aparte
de ésta que constituye la base de la solidaridad y la amistad? Por otro lado, no debemos
olvidar que una característica impuesta a cada uno de los candidatos propuestos para
ingresar a la Orden es que sean “personas libres y de buenas costumbres”, de manera
que sólo cabe esperar que los adeptos se comporten de acuerdo con esta condición.
En la Declaración de principios se manifiesta que la Francmasonería es una
Institución universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática. Sin embargo, la masonería
no dicta normas morales, ni señala listas de virtudes o de vicios. En ella no se conoce la
palabra “pecado”. Cada uno es soberano de sí mismo y debe disponer de los elementos
de juicio que autorregulan su comportamiento, entendiendo que cualquier procedimiento
que se desvía del camino verdadero, resulta igualmente incorrecto para cualquier persona
de buenas costumbres. No obstante, no se debe perder de vista que los seres humanos
presentamos errores de herencia, pero el desafío de quienes se incorporan a nuestra
Institución consiste en enfrentar estas características y superarlas lo antes posible.
Para la Francmasonería, la esencia del perfeccionamiento radica en la libertad de
la persona al disponer de la facultad de decidir la forma de ir al encuentro consigo mismo,
sin otra condición que la de concretar en sus actos los más elevados valores. De acuerdo
con esto, cabe destacar que no le impone a sus miembros meta alguna, pues ésta la debe
ir fijando o descubriendo cada uno, pues no se le obliga a seguir un camino trazado
previamente. El problema aquí está en descubrir qué ha de entenderse por
perfeccionamiento, para lo cual el masón habrá de guiarse por dos tipos de valores que
han de orientar su trabajo, aquél conocido como intelectual o lógico, que está ligado al
conocimiento y que corresponde a la incesante Búsqueda de la Verdad, “el logos”,
indicada en la Declaración de Principios o sea, llegar al juicio verdadero y otro que incluye
todos los valores éticos y que se expresa en el comportamiento humano en el sentido de
que ésta puede ser moralmente “buena” o “mala”.

La búsqueda de la verdad, tarea que debiera preocupar a todos los seres


humanos, es el desbaste de nuestra propia piedra bruta, es el afán propio del masón. Su
caminar por la Orden le debe llevar a descubrir los valores que dignifican la vida y, junto a
ellos, su encuentro con la verdad significará la cristalización de su esencia humana.

Lo señalado anteriormente constituye uno de los fundamentos básicos de nuestro


quehacer como masones. La Orden nos pone permanentemente en la disyuntiva de
enfrentarnos con nosotros mismos y de buscar en forma armónica y constante la razón de
nuestro destino y de nuestra existencia.
La declaración de principios, un tema de regularidad

Regular es un adjetivo que deriva del latín regularis, y que significa que algo está
conforme a la regla. También es un verbo; regulare que indica medición o ajuste. Ambos
con la raíz indoeuropea reg- que es rey, es decir, conforme al rey o medida real.
Los primeros intentos de determinar las condiciones de regularidad se establecen
luego de creada la Gran Logia de Londres. Cito a Reghini: “Antiguamente, es decir, antes
del 1720, cada logia era autónoma y dependía sólo de la autoridad de su venerable
maestro. La primera Gran Logia, que se constituye con la reunión de 4 logias
preexistentes, fue la Gran Logia de Londres fundada en el 1717.”
Se encargó la titánica tarea al Q.:H.: Jorge Payne en 1718, de recopilar los
antiguos manuscritos y los antiguos Landmarks. De la misma manera se le encargo al
Q.:H.: Anderson en 1721 la redacción de la primera constitución masónica, la que
obviamente está basada en los antiguos manuscritos y los antiguos Landmarks. Esta
constitución fue revisada y aprobada por una comisión de 14 QQ.:HH.:.. Hubo otras
logias, principalmente irlandesas y escocesas que no reconocieron estas normas,
declarándose descendientes de las antiguas logias de York, surgiendo el conflicto
conocido como el de los antiguos y los modernos. No es sino hasta 1809 en que se dan
una tregua, a instancias del rey George III de Inglaterra, y bajo el apercibimiento de
proscribir la masonería en Inglaterra, que negocian acuerdos durante cuatro años, y
forman la G.:L.:U.:I.: 1813. Se crea un nuevo rito, el de emulación, y sus principales
acuerdos son la afirmación de la existencia de dios, eliminando el carácter deísta
propugnado por los modernos, siendo este un triunfo de los antiguos, pero reconociendo a
todas las religiones, triunfo de los modernos, manteniendo el no reconocimiento de los
ateos.
”Por consecuencia, todas las logias aceptan o debieran aceptar, de hecho y de derecho,
las Constituciones y Estatutos de la Masonería de Anderson (1723), y debieran trabajar
según los rituales iguales o conforme al ritual usado en las antiguas logias bajo la
obediencia de esta Gran Logia, rituales que, a su vez, fueron compuestos utilizando el
material ritualistico anterior a la formación de la Gran Logia de Inglaterra. Las Grandes
Logias que enseguida y en los distintos países han trabajado y trabajaban con sus propios
rituales, tuvieron que tener presente, para su regularidad, la necesidad de conformarse a
esta norma, y esto explica porque los rituales, de los primeros 3 grados, usados en los
dos últimos siglos en los distintos países son, en el fondo, muy similares entre ellos. Ellos
se originan de un único y antiguo ritual, del cual transmiten los elementos con el cuidado
de no omitir algo, ya sea por respeto a la tradición de los antiguos hermanos, ya sea por
evitar la acusación de irregularidad” Cito a Reghini
La cuestión de la regularidad cobra nuevamente inusitada relevancia, cuando la Gran
Logia Unida de Inglaterra, (1877) invocó normas de reconocimiento para declarar la
“irregularidad” del Gran Oriente de Francia, en virtud de que no exigía la presencia del
libro sagrado en los trabajos masónicos y la invocación al Gran Arquitecto del Universo.
Pero hasta aquí, no había un documento que estableciera claramente, cuales eran
exactamente, desde el punto de vista normativo, las condiciones de regularidad. Recién
con la aprobación del “Convenio de principios básicos para el reconocimiento de Grandes
Logias”, adoptado el 4 de setiembre de 1929 y modificado en 1989, que la Gran Logia
Unida de Inglaterra, en tanto Gran Logia madre, estableció claramente cuáles son los
principios y criterios a observar para calificar como Potencia Masónica regular. 29 de
Septiembre de 1929 e:.v:
Las condiciones que deben cumplir las Potencias Masónicas que soliciten reconocimiento
en la jurisdicción inglesa son las siguientes:
1.- Regularidad de origen; esto es, cada Gran Logia deberá haber sido legalmente
instalada por una Gran Logia debidamente reconocida o por tres o más Logias
regularmente constituidas.
2.- "Que una creencia en el G:.A:.D:.U:. y Su voluntad revelada será un requisito esencial
para la admisión."
3 "Que todos los Iniciados prestaran su juramento sobre, o en completa presencia del
Libro de la Ley Sagrada abierto, por el cual se entiende la revelación de lo Alto, que ata la
conciencia del individuo particular que se inicia".
4 Que los afiliados a la Gran Logia y Logias individuales serán exclusivamente hombres; y
que cada Gran Logia no tendrá relaciones masónicas de clase alguna con Logias mixtas o
cuerpos que admiten mujeres como miembros."
5 "Que la Gran Logia tendrá jurisdicción soberana sobre las Logias bajo su gobierno; esto
es, que será una organización responsable, independiente, con gobierno propio, con
autoridad exclusiva e independiente sobre la Orden o Grados Simbólicos (Aprendiz,
Compañero y Maestro Masón) dentro de su jurisdicción; y no estará sujeta, en modo
alguno, a dividir tal autoridad con un Supremo Consejo u otra Potencia que reclame
dominio alguno o inspección sobre aquellos grados".
6 "Que las Tres Grandes Luces de la Francmasonería (a saber, el libro de la Ley Sagrada,
La Escuadra y el Compás) estarán siempre expuestas cuando la Gran Logia o sus Logias
subordinadas estén trabajando, siendo la principal de aquellas el Libro de la Ley
Sagrada".
7 "Que la discusión de religión y política de la Logia será estrictamente prohibida".
8 "Que los principios de los Antiguo Límites Masónicos usos y costumbres de la Orden
serán estrictamente observados".
Estos Principios Básicos fueron revisados y redactados nuevamente por la Gran Logia
Unida de Inglaterra en el año 1989, quedando así: Para ser reconocido como regular por
la Gran Logia Unida de Inglaterra, una Gran Logia debe cumplir las siguientes normas:
1) La Gran Logia debe estar legalmente establecida por una Gran Logia Regular o por
tres Logias particulares o más, cada una de ellas garantizada por una Gran Logia
Regular. (G.:L.: Chile, fundada 29/04/1862; reconocida por G.:L.: Massachusetts 1862,
G.:L.: Columbia 1863, G.:L.: Central de Francia 1864)
2) Ella debe ser verdaderamente independiente y autónoma, y tener autoridad
incuestionable sobre la Masonería Simbólica (es decir, sobre los Grados simbólicos de
Aceptado Aprendiz, Compañero del Arte y Maestro Masón) dentro de su jurisdicción, y no
ser dependiente, de ninguna manera, de algún otro poder o cuerpo Masónico.
3) Todo Masón de su jurisdicción debe ser varón, y ni ellos ni las Logias deben tener
contacto Masónico con Logias que admitan mujeres como miembros.
4) Los Masones de su jurisdicción deben creer en un creador supremo. (Recién en 1950,
la G.:L.:U.:I.:, reconoce a la G.:L.: de CH.:, siendo G.:M.: el V.:H.: Orestes Frödden, con
esta nueva declaración, no hubiese existido el problema de explicar el concepto de
G.:A.:D.:U.:, en contraste con el punto 2 de la antigua declaración)
5) Todo Masón de su jurisdicción debe tomar sus obligaciones sobre o a la vista de un
volumen de la Ley Sagrada (es decir, la Biblia) o el libro que él considere sagrado.
6) Las tres “Grandes Luces” de la Masonería (es decir, el volumen de la Ley Sagrada, la
Escuadra y el Compás) deben estar expuestos cuando la Gran Logia o sus Logias
subordinadas se encuentren abiertas.
7) Las discusiones sobre religión y política en las Logias deben estar prohibidas.
8) Ella deberá adherirse a los principios establecidos y a los Usos (los antiguos
Landmarks) y Costumbres de la Orden, e insistir en que ellos sean observados en sus
Logias.
Una logia es regular cuando está constituida con no menos de siete maestros masones
regulares y trabaja con normal periodicidad dentro del espíritu que contiene en general la
Orden, siguiendo el método iniciático. Es pertinente recordar que “tres maestros la
iluminan (el Venerable y los dos Vigilantes), cinco la dirigen
(Aquéllos, más el Orador y el Secretario), y siete la convierten en justa y perfecta.
La Logia legalmente constituida, lo que se acredita con su acta constitutiva, debe
someterse a la jurisdicción de una Potencia Masónica (Gran Logia). Ésta, después de
examinar su normal constitución, expide su autorización para funcionar bajo su
dependencia, otorgando la correspondiente carta-patente.
Un masón es regular cuando él ha sido iniciado conforme a los Principios Fundamentales
(Landmarks), usos y costumbres de la Orden, cuando integra una Logia regular y cuando
satisface lealmente las obligaciones contraídas, a la vez, frente a ella y frente a la Orden
en general.

CONCLUSIONES

La senda para seguir en el perfeccionamiento del ser humano está poblada de


dudas permanentes que definen, en todo momento, la necesidad de seguir buscando la
verdad, a veces, tan esquiva. Debemos recordar que: “Un masón, generalmente, es lo
que deseamos ser”.

La Orden Masónica, como institución iniciática, que exalta la práctica de las


virtudes en cada uno de sus miembros, induce el proceder recto de cada hermano,
orientándoles hacia la verdad, aunque ésta no tiene el carácter de absoluta.

La declaración de principios, es aquella manifestación que determina, cuanto


queda dentro, reglas o Landmarks –límites– es Masonería, y lo que queda fuera no lo es.

Existe una diferencia entre los conceptos de ética y moral, apelando la primera de
ellas a un comportamiento arraigado en el fuero interno de cada individuo
La Francmasonería es una Institución universal, esencialmente ética, filosófica e
iniciática, cuya estructura fundamental la constituye un sistema educativo, tradicional y
simbólico. Se ingresa a ella por medio de la Iniciación.

Fundada en el sentimiento de la Fraternidad, constituye el centro de unión para los


hombres de espíritu libre de todas las razas, nacionalidades y credos. Como Institución
docente tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y por consecuencia de la
Humanidad.

En la Declaración de principios se manifiesta que la Francmasonería es una


Institución universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática. Sin embargo, la masonería
no dicta normas morales, ni señala listas de virtudes o de vicios

S:.F:.U:.