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Literatura Gauchesca

1. Introducción
2. Bartolomé Hidalgo
3. Hilario Ascasubi
4. Estanislao del Campo
5. José Hernández
6. Mi opinión
7. Bibliografía

Introducción
La literatura gauchesca es un fenómeno singular dentro de las literaturas de América; empezó a desarrollarse
en el ámbito del Río de la Plata, en forma anónima al principio, hacia finales del siglo XVIII. Ciertamente, la
originalidad de esta literatura no se debe al protagonismo del gaucho, ni al uso de la lenguapopular hablada en
la campaña, ya que ambos elementos son característicos de cualquier literatura regional. Lo original, lo
definitivamente singular de la literatura gauchesca es la adopciónque de ese personaje y de esa lengua hicieron
autores cultos a las ciudades. Tal adopción puede interpretarse tanto como la necesidad políticade transmitir
al público gaucho, iletrado, aquellos temas e historias que lo involucraban directamente, como la voluntad
literaria de esos autores de diferenciarse de la literatura culta de origen europeo, con el implícito fin de
afianzar, su autonomía cultural y literaria.
La poesíagauchesca incorpora algunos elementos expresivos de la poesía tradicional española (rondas y
canciones, villancicos y coplas) y sus temas (héroes legendarios, caballeros, reyes y pastores), que llegaron a
América y se reelaboraron en palabras, personajes y costumbres que les imprimieron tono y color locales.
Entre 1800 y 1830 surgieron numerosos payadores, que difundieron estas composiciones de versos
octosílabos. Las payadas, más moralizantes que poéticas, ya se encuentran descriptas por Carrió de la Vandera
en El lazarillo de ciegos caminantes; en el sainete El amor de la estanciera se registran las características
salientes del habla rural. Por otra parte, no debe descartarse la obra de Juan Bautista Maziel, autor de una
poesía de escaso valor literario pero curiosa en cuanto antecedente de la conversión del gaucho en personaje
poético, sobre todo en su romance Canta un guaso en estilo campestre los triunfos del Excelentísimo Señor
Don Pedro Cevallos.
Tanto la tradición oral, transmitida por los payadores, como las primeras manifestaciones de literatura
gauchesca, fueron engrandeciendo sus temas y perfeccionando su manera de expresar sus ideas, hasta
emplearse esta literatura por autores cultos de las ciudades (tales como: Bartolomé Hidalgo, reconocido por
Cielitos y Diálogos patrióticos; Hilario Ascasubi, autor de Santos Vegas, poema épico de la literatura
gauchesca; Estanislao del Campo, autor de Fausto; y, sobre todo, José Hernández, autor del Martín Fierro,
donde canta de manera humana su lucha por la libertad, contra las adversidades y la injusticia.)
Bartolomé Hidalgo
Es considerado el iniciador formal y el primer representante de la literatura gauchesca. Nacido en Montevideo,
recibio una educación irregular de autodidacta. Considerado como el primer poeta del Uruguay, cantor de la
gesta de Artigas y precursor en la versificación en la lengua hablada por los gauchosorientales, fue autor de la
Marcha oriental, de corte neoclásico.
Cruzó el Río de la Plata en 1818, e inició en Buenos Airesuna singular carrera de poeta profesional, que duró
apenas cuatro años, ya que murió joven, en 1822.
"Allá va cielo y mas cielo
cielito de la mañana...
después de los risueñores
bien puede cantar la rana.
Lima anduvo endureciendo
entre el temor y el encono,
y por ajuste de cuentas
D. Laserna largó el mono.
Cielito, cielo que sí
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bien se lo pronostiqué
pero ya que ansí lo quiso
tenga paciencia el Virrey.
Desconfiando de su alzada
quitaron a D. Pezuela,
porque el infeliz tenía
medio picada una muela.
Cielito y luego a Laserna
le encargaron el gobierno...
oh, mozo para un encargue
¡si no hubiera sido invierno!
Juyó con todas las platas
y aun alivió los conventos
no dejaron ni ratones
con la juerza del tormento.
Cielito, cielo que sí,
tome bien la deresera,
porque con la pesadumbre
no dé en una vizcachera.
Con puros mozos de garras
San Martín entró triunfante,
con jefes y escribanistas
y todos los comandantes.
Cielito, cielo que sí,
digo, cese la pendencia,
ya reventó la coyunda
y ¡viva la Independencia!
Y en cuento gritaron ¡viva!
Ya salieron boraciando
los libres con las banderas
que a la Patria consagraron.
Cielo, y ya las garabinas
y los cañones roncaron
y hasta las campanas viejas
allí dejaron el guano.
¡Qué bailes y qué junciones!
Y aquel beber tan prolijo,
que en el rico es alegría
y en el pobre pedo fijo."
Bartolomé Hidalgo,
"Al triunfo de Lima y Callao. Cielito patriótico que compuso el gaucho Ramón Contreras"
La obra de Hidalgo puede clasificarse, en "Cielitos" y "Diálogos patrióticos"; y en el aspecto cronológico puede
dividirse en dos grandes períodos:
 el uruguayo (1811-1816) que corresponde a su literatura de aspecto político
 en Buenos Aires (1818-1822), que corresponde a lo que se denominó su "poesía expectante" y
representa lo más maduro de su producción.

En los tres "Diálogos patrióticos" (que tienen como personajes a Jacinto Chano y a Ramón Contreras), Hidalgo
ensayó una primera aproximación al diálogoo entonación (elemento fundamental de la futura poesía
gauchesca) que consiste en la apropiciación culta y autorizada de las célebres payadas populares anónimas.
Todo ello lo ubica como uno de los precursores fundamentales del género gauchesco.
Hilario Ascasubi

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Nació en Fraile Muerto (hoy Bell Ville), provincia de Córdoba; a los 12 años se embarcó hacia Estados Unidos.
Pero el barco acabó en Lisboa, de donde escapó a Inglaterra primero y a Francia después, para volver
finalmente a América.
En 1825, ya en Buenos Aires, se enroló en las fuerzas unitarias del general Lamadrid. En 1892 pasó a
Montevideo con el general Lavalle y regresó a Buenos Aires, donde fue apresado por la policía de Rosas, a fines
de 1830. Dos años después (1832), escapó de la cárcel, cruzó el Río de la Plata y se instaló en Montevideo,
donde residió hasta la caída de Rosas, veinte años más tarde. Fue justamente en Montevideo, a los veintiséis
años, donde Ascasubi, afirmado en la tradición iniciada por Bartolomé Hidalgo, escribió y publicó sus
primeros poemas gauchescos. Emprendía así una eficaz carrera de libelista, que tuvo como centro casi
exclusivo de sus ataques la figura de Rosas y el rosismo.
"Amenaza de un mashoquero y degollador de los sitiadores de Montevideo dirigida al gaucho Jacinto Cielo,
gacetero y soldado de la Legión Argentina, defensora de aquella plaza:
Mirá, Gaucho salvajón,
que no pierdo la esperanza,
y no es chanza,
de hacerte probar qué cosa
es Tin Tin y Refalosa.
Ahora te diré cómo es:
escuchá y no te asustés;
que para ustedes es canto
más triste que un Viernes Santo,
Unitario que agarramos
lo estiramos;
o paradito nomás,
por atrás,
lo amarran los compañeros
por supuesto, mashoqueros,
y ligao
con un maniador doblao,
ya queda codo con codo
y desnudito ante todo.
¡Salvajón!
Aquí empieza su aflición.
(...)
Cuando creemos conveniente
después que nos divertimos
grandemente, decidimos
que al salvaje
el resuelto se le ataje;
y a derechas
lo agarra uno de las mechas,
mientras otro
lo sujeta como a un potro
de las patas,
que si se mueve es a gatas."
Hilario Ascasubi, Paulino Lucero, a los gauchos del Río de la Plata cantando y combatiendo contra los tiranos
de las Repúblicas Argentinas y Oriental del Uruguay.
En 1833 publicó (muy inspirado en "Diálogo patriótico interesante", de Hidalgo) un diálogo entre los gauchos
orientales Jacinto Amores y Simón Peñalva, quienes hablan sobre las fiestas cívicas celebradas ese año en
Montevideo. Desde entonces y hasta 1851 realizó una perseverante campaña contra el rosismo, bajo diversos
seudónimos, aunque predominó el de Paulino Lucero. Toda la obra de este período fue recopilada en dos
volúmenes bajo el título de Trobas de Paulino Lucero.

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Escribió prosas y poesías gauchescas contra Urquiza y la Confederación, en un periódicounipersonal titulado
Aniceto el Gallo; Gaceta Joco-Tristona y Gauchi-Patriótica, que alcanzó catorce números y un boletín entre
1853 y 1859.
Por otra parte, Ascasubi había emprendido, hacia 1850 y aún en Montevideo, la escriturade un extenso y
ambicioso poema: Los mellizos, luego conocido como Santos Vega.
Alojado en París ordenó y publicó su poesía, en tres volúmenes; el último de ellos, Santos Vega, o los Mellizos
de la Flor, rasgos dramáticos de la vida del gaucho en campañas y praderas de la República Argentina, es
seguramente su obra más ambiciosa, pero enriquecida por algunos de los más altos logros poéticos de su
autor.
Sin embargo, fue en los poemas de Paulino Lucero donde Ascasubi logró versos más expresivos, entre los que
se destaca el poemas "La Refalosa", en que un mazorquero le cuenta al gaucho Jacinto Cielo el tormento y
degüello a que son sometidos los unitarios caídos en sus manos.
Estanislao del Campo
Es autor consagrado por una sola obra: Fausto, impresiones del gaucho Anastacio el Pollo en la representación
de esta ópera. Se trata de un poema altamente representativo de un período muy singular de la literatura
gauchesca: el de su convergencia con la poesía culta. Por otra parte fue, después del Martín Fierro de José
Hernández, el más popular poema gauchesco del siglo XIX.
Hijo del coronel Estanislao del Campo, fue mitrista y peleó en defensa de Buenos Aires contra la
Confederación, en las batallas de Cepeda y Pavón. Debido a la gran admiración literaria y personal que sentía
por Hilario Ascasubi (y más como un pasatiempo que como un oficio o profesión), decidió adoptar un
seudónimo, Anastacio el Pollo, evidentemente derivado del Aniceto el Gallo de Ascasubi. Las primeras
composiciones de Anastacio del Pollo aparecen en la publicación Los Debates y fueron efusivamente saludadas
por Ascasubi, reconocimiento que fomentó entre ambos autores una simpatía poética y política.
"En un overo rosao
flete nuevo y parejito,
caiba al bajo, al trotecito
y lindamente sentao,
un paisano de Bragao,
de apelativo Laguna:
mozo jinetazo ¡ahijuna!
Como creo que no hay otro,
capaz de llevar un potro
a sofrenarlo a la luna.
¡Ah, criollo! Si parecía
pegao en el animal,
que aunque era medio bagual,
a la rienda obedecía,
de suerte que se creería
ser no sólo orrocinao,
sino también el recao
de alguna moza pueblera:
¡Ah, Cristo! ¡Quién lo tuviera!...
¡Lindo el overo rosao!
Como que era escarciador,
vivaracho y coscojero,
le iba sonando al overo
la plata que era un primor:
pues eran de plata el fiador,
petral, espuelas, virola,
y en las cabezadas solas
traia el hombre un Potosí:

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¡Qué...! ¡Si traia, para mí,
hasta de plata las bolas!"
Estanislao del Campo, Fausto, impresiones del gaucho Anastacio el Pollo en la representación de esta ópera.
El poema narra el encuentro fortuito de Anastacio el Pollo y su amigo Laguna, y el relato que aquél hace a éste
del pacto entre el Diablo y el Doctor que vio representado en el teatrode la ciudad. Es la obra más
representativa de una época de la poesía gauchesca: la de su autorreflexión como género. La publicación de
Fausto es contemporánea a la del Lázaro de Ricardo Gutiérrez y el Santos Vega de Hilario Ascasubi, obras que
significan una despolitización del género, acompañadas de la voluntad de sus autores de ganar para la
literatura gauchesca al público culto de las ciudades.
La obra de Estanislao del Campo se completa con algunas composiciones de aspecto romántico, de muy
limitado valor, reunidas por su autor en un volumen titulado Poemas (1870).
José Hernández
Fue soldado, periodista, funcionario público y legislador, partidario de Urquiza y de las divisas del federalismo.
Publicó Rasgos biográficos del general D. Angel Peñaloza, texto con el que se enfrenta por primera vez a
Sarmiento, y que demuestra su calidadcomo cronista y su capacidad para la polémica. Publicó también,
Intrucción del estanciero; tratado completo para la planteación y manejo de un establecimiento de campo
destinado a la cría de hacienda vacuna, lanar y caballar, que, es como el anterior un escrito de visible aspecto
político.
El gaucho Martín Fierroy La vuelta del Martín Fierro, son dos textos conocidos en la actualidad como las dos
partes de una misma obra, que marca el punto más alto y definitivo de la poesía gauchesca, constituyéndose en
una de las obras esenciales de toda la literatura argentina.
La primera parte puede leerse como un alegato contra los abusos de la presidencia de Sarmiento. La notable
repercusión que obtuvo el poema alentó a Hernández a realizar una segunda parte, siete años más tarde, en la
que la dureza de la primera deja lugar a un cuadro más matizado y complejo del mundo rural.
"Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela,
que el hombre que lo desvela
una pena estraordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.
Pido a los santos del cielo
que ayuden a mi pensamiento,
les pido en este momento
que voy a cantar mi historia
me refresquen la memoria
y aclaren mi entendimiento.
Vagan santos milagrosos,
vengan todos en mi ayuda,
que la lengua se me añuda
y se me turba la vista;
pido a mi Dios que me asista
en una ocasión tan ruda.
Yo he visto muchos cantores,
con famas bien obtenidas,
y que después de adquiridas
no las quieren sustentar.
Parece que sin largar
se cansaron en partidas.

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Mas ande otro criollo pasa
Martín Fierro ha de pasar,
nada lo hace recular
ni las fantasmas lo espantan,
y dende que todos cantan
yo también quiero cantar.
Cantando me he de morir,
cantando me han de enterrar,
y cantando he de llegar
al pie del Eterno Padre.
Dende el vientre de mi madre
viene a este mundo a cantar.
Que no se trabe mi lengua
ni me falte la palabra.
El cantar mi logra labra,
y poniéndome a cantar,
cantando me han de encontrar
aunque la tierra se abra.
Me siento en el plan de un bajo
a cantar un argumento.
Como si soplara un viento
hago tiritar los pastos.
Con oros, copas y bastos
juega allí mi pensamiento.
Ya no soy cantor letrao,
mas si me pongo a cantar
no tengo cuándo acabar
y me envejezco cantando;
las coplas me van brotando
como agua de manantial."
José Hernández, El gaucho Martín Fierro
Martín Fierro presenta pequeñas pero significativas modificaciones formales: el poema está escrito en versos
octosílabos, pero mientras que la tradición agrupaba en décimas (estrofas de diez versos, como las usaba
Ascasubi) o en cuartetas (estrofas de cuatro versos, como las usaba Estanislao del Campo); Hernández utiliza
la sextina (agrupamiento de seis versos) que posibilita a su vez el agrupamiento de los versos en pares. Estos
pareados, logran cierto mimetismo con las formas del habla gauchesca, según las caracterizaba Hernández:
falta de enlace en las ideas, en las que a veces no existe una sucesión lógica sino una revelación oculta y
remota.
A estos desvíos con respecto a la tradición debe sumarse la impactante información política del texto de
Hernández. Por un lado esto representa una evidente modificación con respecto a los textos de Del Campo,
Gutiérrez y el último Ascasubi, pero también con respecto a los poemas literarios de Hidalgo y a los partidistas
del primer Ascasubi.
Hernández logró una obra más contundente en el terreno político que la de sus antecesores gauchi-políticos y,
al mismo tiempo, de mayor alcance y valor literario que la de quienes habían pretendido estetizar la poesía
gauchesca.
En cuentos como "El fin" o "Biografía de Tadeo de Isidoro Cruz", Jorge Luis Borgesrecupera y desarrolla
argumentos del Martín Fierro, pero también relata por escrito junto a Adolfo Bioy Casares en "La fiesta del
monstruo" un marcado carácter político inspirado visiblemente en "La Refalosa" de Hilario Ascasubi.
Esta misma obra está asimismo en la base de la novela El fiord de Osvaldo Lamborghini. Leónidas
Lamborghini en su libroTragedias y parodias, hace una libre relectura de Fausto de Estanislao del Campo,
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mostrando que a fines del siglo XX, la poesía gauchesca sigue siendo un elemento de reflexión para los
escritores argentinos.
Mi opinión
Así vemos que la literatura gauchesca, a mi parecer, es base de cuentos prácticamente modernos (teniendo en
cuenta que los cuentos mencionados en el párrafoanterior fueron publicados en el período que abarca de 1944
a 1955) y que en la misma literatura quedó plasmada la figura del gaucho, quien prácticamente el día de hoy es
uno de los distintivos de nuestro país, al igual que el libro que desencadenó el reconocimiento del gaucho (El
ya analizado, Martín Fierro).
Pero tampoco debemos olvidar, lo que algunos (como yo) mediante este estudio conocimos: la tradición de la
literatura gauchesca; ya que el logro de una obra tan maravillosa y significante como lo es El gaucho Martín
Fierro se debe, obviando que Hernández era un muy buen escritor, a que la literatura gauchesca fue
perfeccionándose con el correr del tiempo (desde su "iniciador", Bartolomé Hidalgo, hasta José Hernández) y
la ediciónde múltiples obras fue adaptándose y formándose de manera de lograr dejar una huella en la
historiade la literatura argentina, y prácticamente una base en cuentos que estén dedicados a la narración de
un acontecimiento entre dos personas o quizás más; empleando términos que forman parte del vocablo actual
de una sociedad (en aquel tiempo el vocablo utilizado por el gaucho, en nuestros tiempos podría decirse que el
vocablo utilizado por el argentino-"yanquizado").
Bibliografía
 Enciclopedia de la Argentina (volumen 2), Ediciones CREDIMAR, S.R.L.
 Diccionario Ilustrado "Larousse", Ediciones Larousse Argentina S.A.
 Diccionario de Biografías (volumen I), Ediciones CREDIMAR

LA POESIA GAUCHESCA

I- ORIGENES

La aparición de la poesía gauchesca significa, el nacimiento de la primera expresión literaria de carácter original generada en el
continente americano, así lo ha manifestado, nada menos que, Marcelino Menéndez y Pelayo en su Historia de la Poesía
Hispanoamericana, y así lo han reconocido estudiosos de la envergadura de: Miguel de Unamuno, Juan María Gutiérrez o Pedro
Henríquez Ureña, por citar sólo a algunos de los más importantes tratadistas de nuestra lengua.

Un rasgo que siempre caracterizó a la literatura argentina, es la convivencia de dos vertientes, que si bien podrían considerarse
opuestas, de ninguna manera deben conceptualizarse como antagónicas. Una es la llamada literatura oficial, que de alguna manera
coincide con lo que podríamos denominar ilustrada, que siempre abrevó en las fuentes de los movimientos literarios europeos.

En ese sentido y como ejemplo de lo dicho, es posible hablar de una corriente identificada con el estilo del neoclasicismo europeo en
el periodo hispano, o la aparición del romanticismo, en una etapa posterior cuando Esteban Echeverría introduce este movimiento,
aun antes que en España.
Por otro lado y en forma paralela se dieron en nuestra literatura, todos aquellos movimientos que
representaron la vertiente popular, cuya piedra fundacional es la poesía gauchesca, y que, sin
ninguna duda, la literatura del tango representa en este siglo. Lo notable, de allí que señaláramos la
inexistencia de antagonismos, es que en muchos casos podemos encontrar autores que han
incursionado, con igual propiedad, en una y otra de las manifestaciones de nuestra literatura.

La idea de centrar nuestro análisis en la poesía gauchesca, tiene que ver con la importancia que la
misma ocupa en la evolución de esta vertiente popular a que hacíamos referencia y que permitirá a
fines del siglo XIX, dar nacimiento al tango.

De ninguna manera esto significa negar la importancia, que por esa misma época y desde su
temprana introducción por Echeverría, adquiere el Romanticismo, cuyos alcances van más allá de lo
literario para influir también, en las corrientes del pensamiento político sobre todo a partir de la
aparición del Dogma Socialista, no existe tampoco la intención de prescindir de las consideraciones
que hace Sarmiento en el Facundo, sobre todo cuando refiere a la existencia de “dos civilizaciones
distintas, en un mismo suelo”, y aunque diga “El siglo XIX y el siglo XII viven juntos: el uno, dentro
de las ciudades; el otro, en las campañas”, y se refiera a otro momento histórico, no hay dudas que
los cambios que se operan con el proceso inmigratorio, determinante en el nacimiento del tango,
tienen que ser puestos bajo la óptica de los conceptos contenidos en esa obra.

En todo caso, lo que queremos conceptualizar, con este enfoque literario parcial, es que la
autonomía de la poesía gauchesca respecto de los movimientos nacidos en Europa, permite Miguel de Unamuno
revalorizar la posibilidad de generar una forma de expresión propia consustanciada con las
necesidades y características del país y de su tiempo, circunstancia que reiteramos se repetirá, con la aparición de la poesía del tango.

Para completar esta introducción, vale referirnos a una particularidad de la poesía gauchesca, que permite afirmar que esa
independencia de pensamiento no impide reconocer influencias, que existieron y resultan de considerable importancia en su génesis.

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Sin dudar podemos afirmar que esta poesía constituye una de las formas que adquiere la lucha por la independencia americana, y
curiosamente, esto nos lleva a internarnos en el pasado literario español.

Es que, por lo menos en lo formal, su origen se remonta a los romances, esas composiciones poéticas originadas en los cantares de
gesta, nacidos en los siglos X y XI y de los cuales sólo se conserva el Cantar del Mío Cid. Los romances, de transmisión oral, de
contenido épico, histórico o amoroso, comenzaron a recopilarse en el Romancero a partir de finales del siglo XIV, alcanzando en los
dos siglos siguientes su mayor esplendor cuando, muchos de los mismos, eran recitados por los juglares y llevados de pueblo en
pueblo.

Las leyendas épicas de Castilla, sobre todo la Reconquista, algunas tradiciones extranjeras,
francesas o bretonas, constituyeron, también, fuente de inspiración para este romancero de
carácter popular, que dio en llamarse Romancero Viejo. Los poetas ilustrados, a partir de los siglos
XVI y XVII, tales los casos de Góngora, Quevedo, Lope de Vega o el mismo Cervantes los cultivaron
remozando los temas y dando origen al Romancero Nuevo, que se mantuvo vigente hasta el
presente siglo a través de las composiciones de Antonio Machado, Rafael Alberti y sobre todo
Federico García Lorca, quien con su Romancero Gitano dio nuevamente un deslumbrante esplendor
al genero.

Muchas de las características de ese romancero, que seguramente trajeron los conquistadores
españoles cuando llegaron a América, las encontraremos en la poesía gauchesca. Por eso nos
interesa señalar que, en su forma poética el romance consta de un número indefinido de versos de
16 sílabas rimadas en asonante - riman sólo las vocales -, que a partir, sobre todo de su
publicación, fueron divididos en dos mitades de ocho sílabas, quedando la rima sólo en los versos
pares.

A pesar de la aparente solidez de los argumentos, algunos estudiosos, como Carlos Alberto
Leumann, desestiman el origen hispano de la poesía gauchesca y afirman que la copla suelta de
cuatro versos octosílabos, que empieza y concluye en sí misma, generalmente asonantados el segundo y el último, era todavía
ignorada en España cuando Bartolomé Hidalgo la tomó de los gauchos. De todas formas, cualquiera sea la importancia que se le
asigne al Romancero en el nacimiento de esta forma poética, su relación no pasa de lo formal ya que el contenido y el lenguaje
responden a la realidad de esta parte del mundo.

En lo que se refiere al lenguaje utilizado por los autores, que copian el habla de nuestros hombres de campo, es otra de las
innovaciones de esa poesía. Ese lenguaje, el gauchesco, lejos está de ser un idioma, y es simplemente el habla de ese tiempo, al que
se incorporaron giros propios de América. Algunas de estas palabras como pampa, por citar tal vez la más representativa, - que en
lengua quechua significa superficie plana -, tienen origen en el habla de los antiguos habitantes de estas tierras, se incorporaron al
lenguaje coloquial del paisano y permanecen todavía en vigencia.

Ese vocabulario usado por el gaucho contenía además, antiguas voces del castellano, palabras recibidas del habla popular andaluza y
de la innegable presencia lusitana en la zona del Río de la Plata. Todos estos elementos se hallan presentes en lo que se dio en llamar
el gauchesco, pero resulta, por lo menos temerario, afirmar que el gaucho hablaba como lo hacen los personajes de los poemas. Es
que los autores, para darle el color local a su poesía, imitaban el lenguaje cotidiano de nuestros hombres de campo e inclusive, es
probable, que al hacerlo hayan creado ellos mismos vocablos que hoy consideramos propios del habla del paisano.

II- Otros antecedentes

Suelen citarse como otros antecedentes de la poesía gauchesca, algunas obras escritas en la Banda Oriental, para reflejar la lucha
entre españoles y portugueses en la Colonia del Sacramento, el principal es seguramente, el romance compuesto por el canónigo
Juan Baltasar Maciel “Canta un guaso en estilo campestre los triunfos del
Excelentísimo Señor don Pedro de Cevallos” escrito en el año 1777, cuyo
contenido, como indica su título, hace referencia a los mismos
acontecimientos militares. Lo llamativo de esta obra es, que en la misma
aparecen elementos que van a caracterizar luego a la poesía gauchesca, -
la métrica, el guaso y sobre todo, la forma de expresión en primera
persona, aquí me pongo a cantar-, que utilizará Hernández en el Martín
Fierro.

Durante mucho tiempo se supuso, de manera equivocada, que el sainete,


“El amor de la estanciera”, escrito alrededor de 1787, era de la autoría del
canónigo Maciel. Esta obra constituye, en buena medida, otro de los
antecedentes temáticos de la literatura gauchesca. La acción se desarrolla
en el campo, la protagonista, Chepa, debe elegir entre un portugués
adinerado y un criollo, y es su propio padre quien la induce en la elección
al manifestarle: más vale un paisano nuestro/ aunque tenga cuatro
trapos. La utilización de palabras del habla campestre y las referencias
permanentes al caballo como centro de la vida “el amor es un potro
desbocado”, constituirán luego elementos centrales en la poesía
gauchesca.

Las invasiones inglesas dieron lugar a la aparición de obras poéticas, en las que se exaltaba el triunfo sobre los británicos. Entre
las que tuvieron mayor trascendencia están el Romance heroico en que se hace relación circunstanciada de la gloriosa reconquista de
la ciudad de Buenos Aires, capital del virreinato del Río de la Plata verificada el 12 de agosto de 1806, tal el extenso título, que
Pantaleón Rivarola (1754-1821), diera a su obra y la oda El triunfo argentino, que en 1808 compusiera Vicente López y Planes.

La única relación que tienen estas obras con la poesía gauchesca, es la utilización de la literatura como medio de exaltación
patriótica. Los personajes, el lenguaje y, sobre todo la forma - adoptan el neoclasicismo, que era el estilo literario vigente -, nada
tienen que ver con el género que estamos analizando.

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray