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La sal obtenida de forma artesanal es un elemento principal en la alimentación de

la humanidad, la misma se realiza a las orillas de los mares y se obtiene del agua

extraída del mar, la cual se fundamenta en la evaporación de este recurso, en el que se

suelen emplear medios naturales como la evaporación por la vía solar. En este método

se deja reposar el agua extraída en superficies de tela Moch Salinera, para que se lleve

a cabo el proceso de evaporación y cristalización por medio del aire y sol, o bien en

métodos artificiales como puede ser la cocción en sartenes especiales. Aplicando la

evaporación por sol, luego del procedimiento en especifico se obtiene la sal; de tal forma

que esta queda con un mínimo de humedad de 4.6%. El agua marina es una fuente

inagotable de sal, lo que proporciona a esta técnica una forma económica y sustentable

de poder obtener sal para el consumo humano.

En el territorio de la República de Guatemala únicamente se produce sal de forma

artesanal y de esta dependen varias familias guatemaltecas, por lo tanto representa un

gran propulsor de la economía. La producción de sal en la República de Guatemala

genera una gran cantidad de empleos, siendo una fuente de ingresos para los

trabajadores que se desenvuelven en esa actividad. Al ser un producto de la canasta

básica, su demanda es muy elevada y en la litoral del sur del pacifico hay una gran parte

del comercio dedicado a este producto. Por lo tanto, podemos afirmar que su compra-

venta es un factor importante en el aspecto económico, gracias a las fuentes económicas

que esta produce.

El día 13 de enero del año 2004, fue publicado en el Diario Oficial el Acuerdo

Gubernativo 29-2004, emitido por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, que

contiene el Reglamento para la Fortificación de la Sal con Yodo y Sal con Yodo y Flúor,

mismo que entró en vigencia al día siguiente de su publicación, y que tomó como

referencia la Ley General del Enriquecimiento de los Alimentos Decreto 44-92 del
Congreso de la República, que determina obligatorio el enriquecimiento, fortificación y/o

equiparación de los alimentos necesarios para suplir la ausencia o insuficiencia de

nutrientes en la alimentación habitual de la población guatemalteca, el cual demanda que

para cumplir dicho propósito, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social debe

emitir los acuerdos y reglamentos respectivos. El acuerdo referido tiene como propósito

regular fortificar la sal de calidad alimentaria, con el fin de garantizar la salud general y

bucal de la población, emitiéndose para tal efecto, las disposiciones relativas a dicha

fortificación. Con la entrada en vigor del citado reglamento y al momento de verificarse lo

relacionado en el mismo, representaba ciertas dificultades a los productores de sal

artesanal que trabajan en el territorio de Guatemala, porque si bien la intención del

Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social con la creación del acuerdo, fue fortalecer

la salud bucal de la población, la misma no se encontraba establecida de manera

concreta y contenía ciertas deficiencias técnicas, causantes que su aplicación no fuera

objetiva e inmediata; y que por ese motivo, que hasta la fecha, no se haya alcanzado

cumplir tal como se podrá dilucidar más adelante.

El acuerdo mencionado adolece de deficiencias y errores, mismos que dieron

motivo a una acción de inconstitucionalidad general parcial, presentada el día 25 de

agosto de 2005, respecto a los artículos 1,4, y 21 del referido acuerdo, misma que

consta y que fue resulta dentro del expediente 1894-2005 por el Honorable Tribunal

Constitucional el día 22 de junio de 2006. De la acción planteada se acogió la

impugnación del Artículo 21, del Acuerdo Gubernativo 29-2004; declarándolo

inconstitucional, el cual establecía: “PLAZOS. A partir de la vigencia del presente

reglamento, toda la sal deberá estar fortificada con yodo. En el caso de sal para

consumo humano directo, será obligatorio agregarle flúor a partir de seis meses de la

vigencia de este reglamento.”. Respecto a este Artículo el tribunal refirió lo siguiente: “de
las normativas mencionadas, el artículo 1° del Decreto 44-92 del Congreso de la

República que contiene la Ley General de Enriquecimiento de Alimentos, dispuso que el

enriquecimiento, fortificación o equiparación de los alimentos necesarios es obligatorio

únicamente para suplir la ausencia o insuficiencia de nutrientes en la alimentación

habitual de la población; basado en el artículo 93 constitucional que reconoce el goce de

la salud como un derecho fundamental del ser humano, sin discriminación alguna, lo que

conlleva a que el Estado deba tomar medidas adecuadas para la protección de la salud

individual y colectiva. Es decir, que la fortificación de la sal se debe dirigir únicamente

para suplir la deficiencia de yodo y flúor en la alimentación de la población general; pero

puede posibilitarse el acceso a sal sin fortificación para las personas que no padecen la

deficiencia aludida, pues el exceso en el consumo de dichos nutrientes puede ocasionar

enfermedades a los habitantes del país, sobre todo en aquellas regiones que poseen

fuentes de agua potable con altos niveles de flúor o yodo, y no cuentan con programas

de desfluorización o desyodación –como lo denuncia el accionante–. Además, conforme

el artículo 94 de la Carta Magna, el Estado debe velar por la salud de todos los

habitantes, y debe desarrollar acciones de prevención a fin de procurarles el más

completo bienestar físico, mental y social. Por tal razón, debe expulsarse del

ordenamiento jurídico el artículo mencionado, lo que no afectaría el espíritu normativo

del Acuerdo Gubernativo en cuestión, toda vez que en su artículo 9 prevé el uso de sal

para consumo humano de formulación especial en aquellas regiones del país, en donde

los estudios epidemiológicos, demuestren que existe riesgos a la salud de sus

habitantes.”. De lo anterior es menester aportar que el Tribunal Constitucional consideró

lo expresado por la razón de que no era óptimo iniciar con la fluorización de la sal, sin

que antes se hubiere realizado un estudio en el territorio de la Republica de Guatemala,

en donde se determinara y estableciera las regiones, así como departamentos en donde


no fuera necesaria su incorporación; esto a raíz que en ciertos sectores de la población

se ha detectado problemas de fluorosis que afectan la salud primaria de las

comunidades respectivas; por lo cual era atentar contra la salud de esta parte de la

población, al iniciar con el fortalecimiento de la sal con flúor de forma indistinta e

indiscriminada, acción con la que se podría llegar a dañar a esta parte de la población,

por el exceso en el consumo de este elemento. Lo anterior atendiendo a que el

enriquecimiento, fortificación o equiparación de los alimentos necesarios es obligatorio

únicamente para suplir la ausencia o insuficiencia de nutrientes en la alimentación

habitual de la población. Cabe resaltar que a la fecha no se ha realizado algún tipo de

estudio por parte del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, estableciendo las

condiciones de la población respecto a la fluorosis, dando como resultado que no se

pueda iniciar la fortificación que se pretende, y por consiguiente que sea inoperativo el

Acuerdo Gubernativo 29-2004, pues no se puede iniciar con la distribución

indiscriminada de sal con flúor, misma que puede llegar a perjudicar a ciertos grupos de

la población; por tal razón, sería la principal causa de que no se puede iniciar con lo

planteado en el acuerdo antedicho. Se configura necesario recabar la información

necesaria y realizar el estudio respectivo, ya que es la propia norma la que determina,

que en donde se demuestren que existe riesgos a la salud de sus habitantes se podrá

dar uso a la sal sin flúor; tal como lo regula en el Artículo 9, del Acuerdo Gubernativo 29-

2004, que establece: “USO DE SAL DE FORMULACION ESPECIAL PARA CONSUMO

HUMANO. De conformidad con el artículo 2 inciso c) del presente reglamento, sólo se

permite el uso de sal para consumo humano de formulación especial en aquellas

regiones del país, en donde los estudios epidemiológicos, demuestren que existe riesgos

a la salud de sus habitantes.”. Así mismo el Artículo 2, inciso c, del mismo cuerpo legal,

establece: “…c) SAL DE FORMULACIÓN ESPECIAL PARA CONSUMO HUMANO EN


AREAS ESPECIFICAS DEL PAIS. Es el producto constituido principalmente por el

compuesto químico cloruro de sodio, para consumo humano directo, que por razones

epidemiológicas, no requiere flúor pero esta fortificada con yodo para áreas detectadas

por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social...”.

De igual forma, fue objeto de la misma acción, el Artículo 4 del Acuerdo

Gubernativo 29-2004, el que establece: “Obligatoriedad del Fortificador. El fortificador

de sal de calidad alimentaria deberá llevar a cabo la fortificación con compuestos

químicos de yodo y flúor que cuenten con registro sanitario de referencia del Ministerio

de Salud Pública y Asistencia Social. El yodo podrá ser proporcionado en forma de

yodato o yoduro y el flúor en forma de fluoruro de sodio o fluoruro de potasio.”. Dentro

de la sentencia, el Tribunal Constitucional consideró que no existía inconstitucionalidad,

refiriendo lo siguiente: “Dichas aseveraciones no son válidas, ya que el legislador

especial previó que fueran los Ministerios de Salud Pública y de Economía,

correspondientemente, los encargados de ejercer las funciones de monitoreo y emitir las

normas técnicas específicas; además cualquier caso no previsto en ese reglamento será

resuelto por la autoridad correspondiente del Ministerio de Salud Pública y Asistencia

Social, utilizando supletoriamente, a falta de normativa interna, el Codex Alimentarius;

además, son los fortificadores autorizados por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia

Social, los encargados del enriquecimiento de nutrientes de la sal.”. Se debe tomar en

consideración conforme a lo planteado con anterioridad, que la normativa, dentro de sí

misma no establece que los productores de sal son los encargados de fortificarla con

flúor; solo se hace la distinción de cuál es la función que realiza el fortificador, sin

especificación alguna de a que personas se refiere y regula concretamente. Ahora bien

de igual forma el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social a la fecha no se ha

pronunciado respecto a este extremo, ni ha especificado emitiendo algún tipo de


determinación técnica, de quienes deben ser los fortificadores o a quienes se refiere en

dicho acuerdo; como debería de haberlo realizado, tal como lo refirió el Tribunal

Constitucional dentro de la sentencia dictada al respecto. Esto crea confusión, porque se

está ante la aplicación de una normativa que no es clara en su texto, y al no

pronunciarse el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social conforme al mismo, hace

que su aplicación no se pueda realizar de manera objetiva y precisa.

El Artículo 1 del Acuerdo Gubernativo 29-2004, igualmente fue objeto de la

inconstitucionalidad planteada, y establece: “Objeto. Las disposiciones de este

reglamento se aplican a toda la sal que se comercialice o utilice en el país, para uso en

la industria de alimentos, para consumo humano directo, animal y para otros fines,

cualquiera que sea su tipo u origen, sea ésta de producción nacional, importada o

donada.”. Conforme al Artículo anteriormente relacionado, el Tribunal Constitucional

consideró que no existía inconstitucionalidad; y conforme al mismo, se pronunció

indicando lo siguiente: “El artículo primero de tales disposiciones y también el primero de

los impugnados señala que las disposiciones de ese reglamento se aplican a toda la sal

que se comercialice o utilice en el país; aunque adolece de una deficiencia técnica al

disponer su aplicación a “toda la sal...” y no a toda persona individual o jurídica que se

dedique a la producción, fortificación, importación, fraccionamiento, almacenamiento y

expendio de la sal, pues las normas jurídicas son dirigidas para el cumplimiento de los

seres humanos; pero tal vicio no amerita su anulación, porque no se considera que viole

ninguna de las normas constitucionales referida.”. Haciendo referencia a lo indicado por

el Tribunal Constitucional, tal como indicó en su aseveración, la norma adolece de un

vicio al no especificar que va dirigida a toda persona individual o jurídica, que se dedique

a la producción, fortificación, importación, fraccionamiento, almacenamiento y expendio

de la sal; dando como resultado una falta de aplicación hacia las personas mencionadas,
esto por la falta de personalidad dentro de la misma, al carecer en determinar

específicamente las cualidades y calidades necesarios a quienes regula, que afecta

dentro del objeto del acuerdo referido, ya que hace mención que su aplicación será a

“toda la sal”. Por tal razón no se podría deducir que el objeto se refiere a toda persona

individual o jurídica que se dedique a la producción, fortificación, importación,

fraccionamiento, almacenamiento y expendio de la sal, pues la norma se debe interpretar

conforme a su texto, según el sentido propio de sus palabra, tal como lo indica la Ley del

Organismo Judicial, en el Articulo 10, que establece: “Interpretación de la ley. Las

normas se interpretarán conforme a su texto según el sentido propio de sus palabras…”.

Por tal circunstancia de manera expresa y especifica los productores de sal no se

encuentran regulados y establecidos en el acuerdo objeto del presente escrito, y si aún

no se ha logrado su aplicación, no tendrían porque los mismos ser afectados en no

otorgarles licencia para ejercer la producción de sal, pues por esta deficiencia técnica

que se constituye en un vicio dentro del mismo acuerdo, que si bien no lo anula, lo hace

inaplicable de manera objetiva y descriptiva para las personas individuales o jurídicas

que se dediquen a la producción, fortificación, importación, fraccionamiento,

almacenamiento y expendio de la sal .

Es de importancia mencionar que respecto a la dosis de aplicación de flúor a la

sal para su fortificación, según el Acuerdo Gubernativo 29-2004, en el Artículo 3, se

determina que debe contener flúor en un mínimo de ciento setenta y cinco (175)

miligramos por kilogramo de sal y un máximo de doscientos veinticinco (225) miligramos

por kilogramo de sal.

Para el efecto, es importante realizar un ejercicio para determinar la cantidad de

flúor que estaría ingiriendo una persona de la población guatemalteca en forma diaria,
conforme a las cantidades indicadas dentro del acuerdo referido. Se tomará en

consideración para efectuar la estimación, el mínimo que se establece el acuerdo, por lo

que se iniciará a dividir los datos contenidos en el mismo, lo que da como resultado que

cada gramo de sal contendría 0.175 miligramos de flúor.

Ahora para el cálculo que se precisa realizar, se verificará cuando consume de

sal en promedio una persona guatemalteca, esto se determinará conforme a los estudios

que se han realizado en el territorio de Guatemala, el primero por la Agencia de los

Estados Unidos para el Desarrollo Internacional -USAID-, el Instituto de Nutrición de

Centroamérica y Panamá -INCAP- y el Food and Nutrition Technical Assistance III

Project FANTA, titulado análisis de la situación y tendencias de los micronutrientes clave

en Guatemala, con un llamado a la acción desde las políticas públicas, en el cual indica

que en la Encuesta Nacional de Micronutrientes en Guatemala realizada en el año 1995,

resultó que el consumo diario promedio de sal por persona en Guatemala era de 10.8

gramos (11 gramos en el área rural y 10 gramos en la urbana). Una década después, La

Encuesta Nacional de Condiciones de Vida –ENCOVI- 2006, estimó que el consumo

promedio de sal era de 8 gramos per cápita. Cabe mencionar que los consomés o

sazonadores empleados en los hogares para preparar o condimentar los alimentos, y

que son fabricados a base de sal fortificada con yodo, son frecuentemente consumidos

por la población.

El último dato que se requiere, es la cantidad recomendada de ingesta de flúor

diaria para las personas de distintas edades y condiciones, por tal razón en la siguiente

tabla se exponen los valores de la ingesta adecuada recomendada de flúor según el

Departamento de Nutrición del IOM (Institute of Medicine: Instituto de Medicina) tanto

para infantes, niños y adultos.


edad (años) Hombres(mg/día) Mujeres(mg/día)
1-3 0.7 0.7
4-8 1 1
9-13 2 2
14-70 4 3
+70 4 3
embarazo 3
lactancia 3

Haciendo referencia a los datos expuestos, y tomando únicamente como base el

consumo diario mínimo establecido en los estudios, la ingesta diaria aproximada de flúor

por persona en Guatemala daría el siguiente resultado:

0.175 miligramos de flúor por cada gramo

8 gramos diarios de sal por persona

8*0.175= 1.4 miligramos de flúor diarios por persona

Como se puede verificar, según el cálculo realizado y los datos expuestos, los

más afectados serian los menores de edad de uno a ocho años, quienes estarían

consumiendo un porcentaje mayor al recomendado de ingesta diaria, ya que los datos de

consumo no hacen distinción de edad; además que se tomó en consideración para la

realización del cálculo, los datos y registros de menor categoría, dentro de los rangos

expuestos; y que corresponden al consumo de sal de forma directa; mismos que no

llevan implícito los condimentos utilizados por la población o el consumo excesivo que

puedan realizar las personas por su propia voluntad. Si bien las cantidades expuestas no

sobrepasan el recomendado para el consumo diario para personas de trece años edad

en adelante, la fortificación con flúor de la sal se aplica de forma indistinta, y por ende los
afectados serían los menores en las edades indicadas con anterioridad, dando como

resultado que se ponga en riesgo su salud de estar parte de la población, ya que la

ingesta de flúor en cantidades mayores a las recomendadas puede causar un efecto

contrario, siento perjudicial para la salud de quien lo ingiere, a lo cual se le denomina

fluorosis.

El Acuerdo Gubernativo 29-2004 a la fecha, a pesar de estar vigente, no es un

acuerdo que pueda operar y ser ejecutado, esto por la serie de vicos y errores que se

encuentran configurados dentro del mismo, así como la falta de interés del Ministerio de

Salud y Asistencia Social de darle una solución a los mismos. En primer plano como ya

se planteó con anterioridad, la principal razón de la inoperatividad del Reglamento para

La Fortificación de la Sal con Yodo y Sal con Yodo y Flúor, es la falta de un estudio que

establezca las regiones y los departamentos que no necesitan el fortalecimiento de sal

con flúor; extremo que es de suma importancia, para no afectar a la parte de la población

que no la necesite o que se encuentre con problemas de fluorosis; así mismo por el

motivo de que dentro el objeto del Reglamento indicado, no se especifica claramente que

regula a toda persona individual o jurídica que se dedique a la producción, fortificación,

importación, fraccionamiento, almacenamiento y expendio de la sal, dejando que su

aplicación es a “toda la sal”, siendo esta como tal un objeto sin ser y capacidad, y es a

quien específicamente regula el acuerdo, esto es un deficiencia técnica importante

dentro del referido acuerdo, que abre la puerta a que no pueda ser cumplido por las

persona a quienes quien se presume que deberían cumplirla, sin incurrir con ello en

responsabilidad alguna de su parte, pues no hay una determinación especifica dentro de

la propia ley. De igual forma, se encuentra el asunto respecto a lo que se establece

conforme al fortificador, ya que dentro del acuerdo no especifica que los fortificadores
deben de ser los productores de sal; extremo que sería necesario corregir para una

correcta aplicación del acuerdo, no obstante a la fecha continúa de igual forma. Es

trascendente considerar lo referente a los porcentajes de ingesta diaria que se estarían

dando, los que fueron expuestos con anterioridad y la afectación para los menores de

ocho de uno a ocho años de edad.

Por lo anteriormente relacionado y ante la evidente inoperatividad del Acuerdo

Gubernativo 29-2004, no debería de negárseles la licencia para producir sal a quienes lo

soliciten, ya que el asunto de que no se haya podido iniciar a la aplicación objetiva del

mencionado acuerdo no son por razones que les competa a este grupo de personas,

sino mas bien es por vicios en que cuenta el acuerdo respectivo dentro de su texto, así

como por la falta de acción del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social en poder

realizar los estudios, correcciones o normas técnicas para una efectiva aplicación;

situación que hasta el día de hoy no se ha resulto y se encuentra en el mismo estado,

pero que a su vez está causando un perjuicio para los productores de sal, a quienes se

les está negando la licencia para trabajar por la falta de aplicación del Reglamento para

La Fortificación de la Sal con Yodo y Sal con Yodo y Flúor, que se encuentra contenido

en el referido acuerdo, afectando su fuente de ingreso y vedándoles su derecho al

trabajo.

Aun así en busca de una solución a la problemática, los productores,

empacadores y distribuidores de sal artesanal del litoral del pacífico de Guatemala,

Agremiados en la Asociación de Productores y Empacadores de Sal de Guatemala

(APESALGUA), aunque no es una situación que depende este grupo, se han presentado

ante el congreso para buscar una alternativa y darle solución a el asunto que les aqueja,
por el motivo que familias guatemaltecas se ven afectadas, al no extenderles las

licencias respectivas que son necesarias para la producción de sal, así mismo han

realizado la entrega de un escrito a la Directora General de Regulación de Control de

Alimentos, en el cual exponen el extremo de que en Guatemala únicamente se produce

sal de manera artesanal; de igual forma hacen la enumeración de una serie de

situaciones por las cuales a la sal que se produce en el país, que es de manera

artesanal, no le es posible la adhesión de flúor; teniendo impedimento y causando con

esto otra dificulta, aparte de las ya previstas en la propia normativa, por lo cual no se

puede realizar su aplicación y operatividad. Dentro de los impedimentos, el de mayor

relevancia e importancia, es el que refiere que la sal artesanal alcanza un mínimo de

4.6% de humedad, y para la aplicación de flúor la humedad no debe tener un porcentaje

mayor de 1.5%, esto indicado por profesionales expertos en la materia, de lo anterior

anexaron al escrito una evaluación de conformidad al análisis realizado para registro

sanitario de referencia de alimentos, identificado con el número 0009233, en donde se

demuestra la humedad de la sal artesanal.

*** ALTERNATIVA PARA LA APLICACIÓN DE FLÚOR

A partir del año 2017 el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, por medio del

Departamento de Regulación de los Programas de Atención a las Personas, con el fin de

fortalecer las acciones de prevención de caries en la niñez del país, realizó a través del

Programa de Salud Bucodental, un cambio circunstancial a la estrategia preventiva en

salud bucal, la cual consiste en: la aplicación de barniz con flúor al 5% (Anteriormente

realizado por medio de enjuagues con flúor). A raíz de esta forma de aplicación, el

Programa de Salud Bucodental del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social,


realizó un artículo referente al flúor y de la forma de aplicación por barniz, el que se titula

FLÚOR. Dentro del referido artículo se hace referencia a la aplicación de flúor a la sal, de

lo que indica: “Actualmente se continúa adicionando flúor a la sal de consumo humano,

pero esta estrategia, está condenada a fracasar, mientras no se tenga una vigilancia de

que se cumplan los valores de concentración que indica la ley, ya que únicamente el 2%

de la sal que está a la venta en los mercados de la República de Guatemala cumple con

lo establecido, según estudio de la CONASABU 2015 -2016.”. El procedimiento que se

configura para la aplicación de flúor por barniz es el siguiente:

Mecanismos de Acción

En el diente formado y erupcionado

El flúor se incorpora principalmente desde el medio bucal a la superficie del esmalte. De

ésta forma actúan: los dentífricos florados, colutorios, geles y barnices florados.

En el diente en formación

Durante éste período, la incorporación se hace fundamentalmente a través de la pulpa

dentaria, que contiene vasos sanguíneos, es decir, el flúor ingerido vía sistémica, viaja a

trasvés de la sangre a la pulpa de un diente en formación, donde la célula formadora del

esmalte, el ameloblasto, sintetiza una matriz proteica que luego se mineraliza.

Como se puede verificar con lo planteado anteriormente, el propio Ministerio de

Salud Pública y Asistencia Social es el que se encuentra considerando y realizando la

aplicación de flúor en la población por medio de barniz, que es una alterativa en sí

misma con mayor efectividad, tanto en su aplicación como en su seguimiento. La forma

plantada es más certera, con mayor celeridad y directa; que puede realizarse conforme a
la necesidad de flúor que pueda necesitar cada sector de la población, y que es una

forma de aplicación que resulta económica, ya que por su nivel de efectividad es a cada

seis meses. Respecto a esta técnica refiere el artículo denominado FLÜOR, realizado

por el Programa de Salud Bucodental, lo siguiente: “…Se ha comprobado también que el

efecto de detención y prevención de la caries se efectúa más por su acción tópica que

sistémica… Mientras que la aplicación de barniz se realiza únicamente dos veces al año.

(cada seis meses)…”. A lo que se alude anteriormente con acción tópica, se refiere a la

aplicación por barniz, que es el que se recomienda; y con acción sistemática, es el que

se da por ingesta, que es el que se da agregándolo a productos como la sal. Por lo cual

refiriéndonos a lo relacionado anteriormente, no se verifica una necesidad exclusiva de la

aplicación del Acuerdo Gubernativo 29-2004, aún vigente, y que contiene el Reglamento

para La Fortificación de la Sal con Yodo y Sal con Yodo y Flúor, que únicamente trae

complicaciones al sector productor de sal artesanal de la población, y que aún cuenta

con vicios para su aplicación. Es evidente que el Estado de Guatemala puede sustituir el

Acuerdo Gubernativo 29-2004, con la aplicación por barniz del flúor. Con la forma de

aplicación de barniz se podía llegar a las comunidades donde la dosis de flúor fuera

necesaria, de una forma más directa y sistemática, y con ello el prescindir de la

aplicación y vigencia del acuerdo referido; con esto no se causaría ningún perjuicio para

el fortalecimiento de la salud bucodental de la población, ya que se podría iniciar a

aplicar la alternativa referida, que constituye una mejor forma de administrar flúor a las

comunidades, proporcionándoles las medidas adecuadas, sin perjudicar a ninguna

persona en su salud; por lo cual se tendría que fortalecer este proyecto e implementarlo

con carácter general a nivel nacional; permitiendo con esto que los productores,

empacadores y distribuidores de sal artesanal, continúen con su labor y que no se vean

afectados en sus ingresos y derechos.


Conforme a lo planteado y con base a los datos y medios expuestos, se puede

concluir que la actividad de producción de sal en Guatemala únicamente de realiza de

forma artesanal, misma que es fuente de empleo para un sector considerable de la

población, en especial a los que habitan en el litoral del pacífico de Guatemala; siendo

esto el sustento de muchas familias guatemaltecas. Esta actividad se vio afectada con la

entrada en vigencia del Acuerdo Gubernativo 29-2004, que contiene el Reglamento para

La Fortificación de la Sal con Yodo y Sal con Yodo y Flúor. El acuerdo mencionado

cuenta con una serie de incongruencias y vicios que hasta la fecha han causado su

inoperatividad, de las cuales el Ministerio de Salud Publica y Asistencia Social no ha

dado solución a las mismas, razón por lo cual no se ha logrado aplicar a cabalidad el

acuerdo referido. Dentro de estos obstáculos, el de mayor relevancia es la de la falta del

estudio de las áreas en donde no sea necesaria la fortificación de la sal con flúor, esto

porque en la actualidad ciertos sectores de la población presentan problemas de

fluorosis, que se produce por la ingesta excesiva de flúor y que causa efectos dañinos

para la salud; por tal razón no se podría iniciar con el agregar flúor a la sal de manera

indistinta e indiscriminada, ya que se podría estar afectando a las regiones donde se

pudiera tener altos índices de fluorosis. Durante los años 2015-2016 se han realizado

estudios, pero solo para monitorear si la sal contiene flúor, tal como lo refiere el acuerdo

mencionado, dando como resultado que aún no se ha aplicado a la producción de sal,

sin embargo esto no se ha alcanzado a realizar de forma objetiva por lo relacionado

anteriormente dentro del presente escrito. A partir de estos estudios y recomendaciones

se que ha iniciado a negárseles la licencia a los productores de sal artesanal,

causándoles un perjuicio a su única fuente de ingresos, se debe tomar en cuenta que los

estudios realizados solo han ido encaminados a verificar si la sal cuenta con flúor, y no
se ha efectuado el mínimo esfuerzo por verificar que áreas son las que están afectadas

con problemas de fluorosis. De esa inoperatividad que se configura del acuerdo referido

no se les debe vedar el derecho a los productores de sal a continuar con su labor,

debiéndoles extender las licencias respectivas, porque los obstáculos que presenta el

Reglamento para La Fortificación de la Sal con Yodo y Sal con Yodo y Flúor, no es algo

que dependa de estos, sino que del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social,

quien es el que debe de velar por el correcto cumplimento del mismo, ya que por

circunstancias ajenas al sector productor de sal artesanal y que configuran vicios dentro

del acuerdo, así como por estudios pendientes de realizar, se les está vedando el

derecho al trabajo, mismo que la Constitución Política de la Republica de Guatemala

garantiza en el Artículo 101.

Es entendible que el Acuerdo Gubernativo 29-2004, que contiene el Reglamento

para La Fortificación de la Sal con Yodo y Sal con Yodo y Flúor, busca de cierta forma la

mejoría en la salud de la población, específicamente de la bucodental; pero es de gran

importancia poder verificar y prestarle mucha atención a que existe otra alternativa para

poder proporcionar de este elemento a la población, siendo el propio Ministerio de Salud

Pública y Asistencia Social el que lo está poniendo en práctica, a través de su Programa

de Salud Bucodental. Con esto se muestra en primer plano, que el agregar flúor a la sal

no es la única alternativa o vía para suministrar el mismo; y que existe esta variante de

barniz de flúor, que por lo verificado y por lo que se puede analizar de este método, es

mucho más efectivo, directo y económico, y que permite llegar directamente a los que lo

necesitan en las proporciones adecuadas; y en segundo plano, que no se verifica

necesaria la aplicación del Acuerdo Gubernativo 29-2004, por existir esta otra alternativa,

que el propio Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social la puede realizar. Por ende

es de importancia poder, en primer lugar, fortalecer el Programa de Salud Bucodental a


través de la aplicación de barniz, misma que verifica una alternativa efectiva para poder

proporcionar flúor a los habitantes de la República y con el cual se cumple con el

derecho a la Salud que se pretende reforzar; y en segundo lugar, dejar sin efecto el

acuerdo referido en el presente escrito, pues con su vigencia únicamente se está

afectando a las persona que producen sal de forma artesanal en la República de

Guatemala. En ese fracasado de intentar hacer cumplir con la administración de flúor a

través de la fortificación de la sal, normado en el Acuerdo Gubernativo 29-2004, se está

afectando principalmente el derecho al trabajo de los productores de sal, por

consecuencia su economía y la de muchas familias que depende de esta actividad, y

como ya se expuso con anterioridad, existe una alternativa viable y factible que podría

sustituir lo que trata de proponer el acuerdo mencionado; con lo cual no se afectaría a

ninguna parte de la población, y se cumpliría con el fin del Estado de Guatemala, que es

el bien común.