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A mi familia que se esfuerzanpor hacer de nosotros mejoresseres humanos,inculcándonos valores

A nuestros docentes porqueson ellos quien a menudoresuelven nuestrasinterrogantes jurídicas-


socialesque nos planteamos

1.1. Antecedentes

Desde los orígenes del hombre pasando por los estados fundamentales de la
evolución humana (salvajismo, barbarie, civilización) primó un derecho materno. La
descendencia de la mujer fue siempre identificable (clara, precisa), no así la del
hombre.
La ley buscó, sin mucho éxito, dar una respuesta a este tema mediante el
establecimiento de reglas en materia de filiación. Se plantearon, a lo largo del
tiempo, sinnúmero de teorías llamadas a esclarecer los nexos parentales, pero la
indefinición siguió latente en cuanto al padre; había que buscarle el sustento real,
práctico y efectivo. Situación nada fácil. La maternidad es un hecho; la paternidad,
siempre fue mera especulación. El compromiso natural de la mujer, la desaprensión
personal del hombre fueron, y son, factores que fijan la relación parental.1

En el siglo XVIII las tesis de los ovistas y espermistas eran insostenibles, habían
cumplido su función de ilustración, de fines y etapas de la vida no pasaron. Como
vanguardia se presenta la teoría de la pangénesis, planteando que cada genitor
colabora en la descendencia, lo que fue fortalecido por la teoría de la mezcla
(Blendingtheories) en el siglo XIX considerando que la progenie es una mezcla
(“blend”) de las características de los padres. Mendel, gracias a Dios, tuvo que
dilucidar todo esto con el descubrimiento de la transmisibilidad de los caracteres de
generación en generación y los inicios de la genética.
La investigación de la paternidad tiene toda una evolución y, aún, no avizoramos su
puerto final. Antiguamente no solo fue vedada –desde el punto de vista social– sino
que de iure condendo la legislación clásica, influenciada por la francesa, limitó y
desterró el denominado reconocimiento forzado en aras del respeto al honor del
varón y de la integridad de la familia matrimonial que este conformaba.

La vergonzosa calificación de los hijos legítimos e ilegítimos, es más, de los


naturales y los no naturales y de la diversificación de estos últimos, hundía sus
raíces en la limitación de los derechos de la descendencia no nacida bajo el manto
matrimonial.

Mientras más pecaminosa era la relación, la condición de los hijos se rebajaba,


corriendo una suerte de apartheid legal, en palabras de nuestro historiador jurídico
Ramos Núñez Diversos factores impulsaron la reforma de la filiación en el Código
Civil peruano. Lo normado en su oportunidad, más que obsoleto y mantenido por

1
Enrique VarsiRospigliosi. “El proceso de filiación extrajudicial”. Editorial Gaceta Jurídica. Lima. 2006. Pág. 11
tanto tiempo vigente representa una muestra de lo poco efectivo y anacrónico de
muchas instituciones privadas. Años de trabajo en la formulación de sinnúmero de
proyectos de ley en materia filial, la velada esperanza de que la jurisprudencia sobre
temas de familia tome un nuevo rumbo en pro de la filiación, los procesos de
paternidad incrementándose día a día, sin encontrar solución, generaron como
consecuencia lógica y necesaria que el 8 de enero del 2005 se dictara la Ley Nº
28457 que aprueba un proceso especial para investigar la paternidad
extramatrimonial. La nueva normatividad va de la mano con la urgente actualización
que requieren nuestras leyes en materia de procreática y genómica,
descubrimientos que conducen a la necesidad de generar principios y preceptos
jurídicos claros a las nuevas problemáticas.2

2
Ibíd. Pág. 17