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Camila Arcaya

Daniela Soza
Ignacia Bilicic
Historia de la Cultura
22 de octubre, 2018
Profesora: Francisca Lange.
Ayudante: Carla Flores

Resumen texto Siglo XX

Capítulo I La época de la guerra total

En este capítulo, Hobsbawn, se centra en el conflicto internacional, que más consecuencias


causó a nivel mundial, las dos guerras mundiales. Es imposible entender la historia de este siglo
sin estudiar estas guerras o las revoluciones que la causaron. La primera guerra mundial
comenzó en 1914 como una guerra solo europea. Pero más adelante se verían involucrados la
mayoría de los estados independientes directa o indirectamente. Sus frentes más importantes
fueron Francia, Gran Bretaña y Rusia, por un lado. Por el otro lado, las llamadas potencias
centrales conformadas por Alemania y Austria - Hungría, posteriormente se uniría a esta
alianza Turquía y Bulgaria.

Alemania tuvo que pelear en dos frentes, el frente occidental y el frente oriental. A
pesar de las adversidades pudo confrontar a los bandos contrarios hasta la llegada de Estados
Unidos. Después de ser derrotadas las potencias centrales, el presidente estadounidense Wilson,
obligó a los derrotados a ser gobiernos democráticos para poder firmar el tratado de Versalles.
Esto dio fin a los imperios Austro Húngaro y Alemán, lo que causó que Hitler tomara el poder
en Alemania.

La segunda guerra fue provocada por una Alemania inconforme con los resultados de la
primera guerra. Alemania quedó como el gran perdedor y debía pagar los daños causados.
Debido a esto Hitler decide recuperar el terreno perdido y crea una alianza con la que antes
solía ser Rusia, la Unión Soviética. Con la ayuda de esta potencia, Alemania logra invadir
muchos territorios, ya que tenía la protección de este país. Sin embargo, Hitler decide romper
su alianza con los soviéticos y los intenta invadir. En consecuencia, Alemania se debilita y
termina por perder la guerra.

Las consecuencias de las guerras fueron diversas. Por un lado, Estados Unidos creció
económicamente posicionándose como una potencia mundial. Sin embargo, para el resto de los
estados que participaron en la guerra, la situación económica era muy diferente. Debido a la
gran destrucción de ciudades y pérdida de población, lo cual provocó que las mujeres entraran
al campo laboral. Además, la tecnología creció a pasos agigantados, sobre todo la tecnología
armamentista.

Ambas guerras dejaron severas huellas en la población y en las mentes de toda una
generación. Dice Hobsbawn en su libro “Uno de los aspectos más trágicos de esta catástrofe es
que la humanidad ha aprendido a vivir en un mundo en el que la matanza, la tortura y el exilio
masivo han adquirido la condición de experiencias cotidianas que ya no sorprenden a nadie”
(60) con esto el autor plasma lo impactante que fue la guerra para las vidas de los ciudadanos
sobrevivientes.

Capítulo II La Revolución Mundial

Este capítulo trata sobre la revolución rusa y el impacto que tuvo a nivel mundial. Esta
revolución más bien llamada “la revolución de octubre” dio origen a la Unión Soviética. Esto
ocurrió debido a que en Rusia existía una gran desigualdad económica entre los zares y el
pueblo, en su mayoría campesinos. Esta desigualdad producía descontento y provocó que los
ciudadanos salieran a las calles a protestar. Sin embargo, las tropas del zar no pudieron dar
frente a estas huelgas, debido a que empatizaron con el movimiento y decidieron no atacar.
Esto causó que el zar, Nicolás II, se rindiera y entregase el poder.

Después de la caída del zar, tuvo que crearse un gobierno provisional, el cual no
perduró debido a que no impuso las exigencias del pueblo. Lenin, de vuelta de su exilio, se
dedicó a escuchar lo que pedían los ciudadanos y se convirtió en vocero y militante del grupo
bolchevique, el cual derrocó al gobierno provisional con un golpe estado al Palacio de Invierno
y tomaron el poder. Nace de esta manera una superpotencia comunista.

Esta revolución causó un gran impacto en el mundo debido a que se repetía la historia
de la revolución francesa. Pero, a diferencia de ella, esta revolución logró cambios que duraron
casi todo el siglo XX. Además, muchas revoluciones se han hecho en nombre del comunismo,
como la revolución cubana de los años 50, y a pesar de que la URSS haya caído, el movimiento
comunista sigue siendo un tema de actualidad, incluso China aún vive bajo este régimen. Por lo
tanto, lejos de morir el legado de los bolcheviques es una lucha que sigue latente entre muchas
personas revolucionarias.

Capítulo III El abismo económico


El siguiente capítulo se centra en la importancia y en lo necesaria que fue la crisis económica.
En efecto, si no se hubiera producido la crisis económica, no habría existido un Hitler que
promoviera el movimiento nacional socialista (nazi) y, casi con toda seguridad, tampoco
Roosevelt. Además, difícilmente el sistema soviético habría sido considerado como un
antagonista económico del capitalismo mundial y una alternativa al mismo. Las consecuencias
de la crisis económica en el mundo no europeo, o no occidental fueron verdaderamente
dramáticas.
La principal causa de esta crisis económica se debe a la gran depresión de Estados
Unidos. Esta se originó por la caída de la bolsa de Nueva York en 1929. Esta depresión se
extendió rápidamente por casi todos los países, lo cual causó miseria y pobreza. La tasa de
desempleo aumentó considerablemente y al igual que el comercio internacional.
A medida que la Gran Depresión fortaleció la marea del fascismo, esta empezó a
hacerse cada vez más potente que, incluso, en la era de las catástrofes. No sólo la paz, la
estabilidad social y la economía, sino también las instituciones políticas y los valores
intelectuales de la sociedad burguesa liberal del siglo XIX, estaban retrocediendo o
derrumbándose.

Capítulo IV La caída del liberalismo

Este capítulo habla detalladamente sobre las características y procesos de la caída del
liberalismo, donde se menciona el hundimiento de los valores e instituciones de la civilización
liberal, aquellos valores implican el rechazo a la dictadura y al gobierno autoritario. Los valores
que debían imperar en el estado y en la sociedad eran la razón, el debate público, la educación,
la ciencia y el perfeccionamiento de la condición humana. Hasta el año 1914 estos valores eran
solo rechazados por la iglesia católica, intelectuales, rebeldes y profetas.

Las fuerzas que derribaron regímenes liberales democráticos eran de tres tipos y se
dejó a un lado el sistema tradicional del golpe militar empleado en Latinoamérica para instalar
en el poder a dictadores o caudillos carentes de una ideología determinada. Los autoritarios o
conservadores carecían de una ideología concreta, más allá del anticomunismo y de los
prejuicios tradicionales de su clase. De no haber mediado el triunfo de Hitler, en Alemania, los
primeros meses de 1933, el fascismo no se habría convertido en un movimiento general.

Capítulo V Contra el enemigo común

En este capítulo se exponen los conflictos que tuvieron la mayoría de los países con un
enemigo en común, Alemania. A comienzos de 1930, en España ocurrió un conflicto de
ideologías. Hubo enfrentamientos entre los fascistas y antifascistas, lo que finalmente hizo que
comenzara la Guerra civil española (1936-1939). Esto causó que los demás países se enteraran
de este suceso y crearán problemas partidarios. Uno de los más fuertes fue Alemania con su
ideología nazi (movimiento nacional socialista) . Como consecuencia de esto, se formaron dos
bandos: los aliados (mayoritariamente comunistas) y el eje (mayoritariamente capitalistas), se
oficializa entonces el comienzo de la Segunda guerra mundial.

En la lectura se narra bastante sobre cómo los comunistas intentaban popularizarse para
enfrentarse a los fascistas. Para ello, participó la Comintern, una organización comunista
internacional la cual provocó que las votaciones crezcan y los voluntarios se unan a este
movimiento antifascista. Además, esta ideología llamó la atención porque no llevaba a la
revolución social, sino a la defensa democrática. El mundo islámico también se une por ser una
república socialista y revolucionaria. El fascismo y el nacionalismo dejaron de ser atractivos
para la sociedad mundial.

En definitiva, se termina por derrotar el fascismo, ya que no se preocuparon tanto de


unir fuerzas, sino que a “limpiar el país” y rechazan la educación, ideas y desigualdades. Al
desaparecer el fascismo, el capitalismo y el comunismo dejaron de ser aliados. Se comienza
una nueva guerra sin enfrentamientos, la guerra fría.

Capítulo VI Las artes

En este capítulo se habla sobre los movimientos artísticos vanguardistas que se originaron en
los periodos de guerras. Las únicas innovaciones formales del vanguardismo después de 1914
son: el dadaísmo, que antecede al surrealismo, y, en segundo lugar, el constructivismo
soviético. Hobsbawm explica que el constructivismo intenta básicamente ser una incursión en
las construcciones tridimensionales básicas, cuyo equivalente más cercano en la vida real son
ciertas estructuras feriales. Por otro lado, el dadaísmo se trata de una protesta nihilista
angustiosa. y a su vez, irónica, contra las guerras que acontecieron y la sociedad que la había
engendrado, incluido su arte. Sus características era el rechazo a lo formal, puesto que carecía
de arte. De este tipo de arte nació el collage. El surrealismo por su parte, rechazaba el arte
como era conocido en ese tiempo, al igual que el dadaísmo. Sin embargo, el primero trata
temáticas mucho más mágicas y del mundo onírico.

Esos movimientos eran sólo manifestaciones de la revolución vanguardista que se había


registrado en las artes mayores antes de que se hiciera añicos el mundo cuya desintegración
expresaban.

Capítulo VII El fin de los imperios


En los años del Siglo XIX hubieron muchos países que conquistaron gran parte del mundo no
europeo. Llegaron a ejercer superioridad, ya que los europeos contenían un alce en materiales
tecnológicos y mejoras en el sistema económico y social. En el libro Historia del Siglo XX se
menciona que: “P. Thompson ha denominado <la gran condescendencia> hacia las zonas más
atrasadas y pobres” (Hobsbawn 204). Con esto se explica que las personas europeas no
burgueses se querían adaptar a lo que denominaron “desarrollo occidental” o “modernización”.
Esto consiste en imitar el desarrollo comercial del occidente con creencias e ideologías para
obtener mejores ganancias y progresos.

Como sistema existía lo que es la movilización de masas. La más común de todas es la


iglesia Católica, ya que dominaba gran parte del mundo con su influencia a la monarquía y por
su convencimiento al fomento religioso. Por otro lado, los países menos desarrollados tenían
ideologías socialistas, comunistas y liberales, lo cual producía que el medio de comunicación
en las masas fueran la vida pública, la prensa y campañas.

El objetivo de los países asiáticos e islámicos era muy diferente a los europeos, debido a
que ellos no querían occidentalizar el país, sino que querían hacer una tradición viable donde se
pudiera ejercer la “modernización” con creatividad en ellos. Esto tenía una buena
consecuencia, ya que las personas lograban tener su propio dominio y el socialismo atraía a los
gobiernos descolonizados y así, defender el antiimperialismo.

La economía mundial imperialista tuvo malos momentos como lo que sucedió con la
Gran Depresión de 1929-1933. Todos los países que eran dependientes cayeron en la pobreza
y, los mismos inversionistas estaban en crisis financieras. Por eso, en el año 1945 se creó una
teoría, la cual estipulaba que ya no se debían depender de los demás países y que el
imperialismo y colonialismo cayera. Hobsbawn explica esto en la siguiente cita:
“Prácticamente todas las regiones de Asia, África, América Latina y el Caribe dependen(...)de
lo que ocurría en un número reducido de países del hemisferio septentrional” (210). América
central y sur comenzaron a hacer sus propios soberanos en tema de la economía mundial.

Gran Bretaña y Francia estaban seguros de conquistar lugares con necesidades y


grandes pobrezas como África y parte del mundo islámico. Pero ellos estaban conformes con lo
que obtenían de ellos. También estaban dentro de las revoluciones antiimperialistas y
descolonización. “Por primera vez, el colonialismo y la dependencia comenzaron a ser
rechazados como inaceptables incluso por quienes hasta entonces se habían beneficiado de
ellos” (Hobsbawn 217) esto sugiere que en el momento que los europeos tomaron terrenos, los
habitantes comenzaron a hacer huelgas y a movilizar masas. Finalmente, el imperialismo cae a
mediados del Siglo XIX.