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Biografía del Padre Francisco María de la Cruz Jordán

Fue Gurtweil, un pequeño lugar en el suroeste de Baden, a pocos kilómetros de la capital


del distrito de Waldshut, cerca de la frontera con Suiza, la ciudad natal del Padre Francisco
María de la Cruz Jordán, fundador de los Salvatorianos. El Padre Jordán nació el 16 de
junio de 1848, y fue el segundo hijo de Lorenzo y de Notburga Peter. Al día siguiente fue
bautizado en la iglesia parroquial local con el nombre de Juan Bautista.
Habiendo crecido en una familia pobre, no pudo hacer realidad su sueño de
convertirse en un sacerdote, aunque como adolescente ya había tomado conciencia
de su vocación en el momento de su primera comunión. Después de terminar la
escuela primaria, trabajó como obrero y pintor - decorador, viajando en lo que en ese
entonces era Alemania. Se dio cuenta de la situación espiritual difícil de su patria y
de los demás países europeos. Las personas abandonaban a Dios y perdía la fe. El
estado limitaba a la Iglesia en el desempeño de su misión (Kulturkampf ). Todas
estas experiencias fortificaron la fe de Jordán e hicieron más clara su convicción de
haber sido llamado al sacerdocio. Finalmente decidió seguir su vocación e iniciar los
estudios de teología. En 1869 comenzó a tomar clases privadas con sus amigos
sacerdotes en Waldshut, y después de eso estudió en el liceo de Constanza. Durante
sus estudios secundarios Jordán tuvo que hacer muchos esfuerzos, pero al mismo
tiempo, a pesar de sus dificultades con las ciencias, desarrolló su talento para los
idiomas. Para el examen de graduación presentó un ensayo en ocho idiomas
europeos y otro en otros cuatro idiomas.
En 1874 Juan Bautista comenzó sus estudios de teología y filología en la Universidad
Albert Ludwig de Friburgo de Brisgovia. Después de terminar los exitosamente, comenzó
su preparación para el sacerdocio en el Seminario de San Pedro, cerca de la misma ciudad.
Utilizó el tiempo de los estudios teológicos para profundizar su fe y su espiritualidad.
Continuó recibiendo los sacramentos con regularidad, como lo acostumbraba a hacer
desde la infancia, y dedicó mucho tiempo a la oración. Además, comenzó a escribir su
diario espiritual, en el que anotó las ideas más importantes hasta su muerte. Este diario se
ha convertido en una valiosa fuente para conocer su personalidad y su perfil espiritual.
El 21 de julio de 1878, Jordán fue ordenado sacerdote y más tarde, por orden de su
Obispo, se fue a Roma para iniciar los estudios de lenguas orientales: sirio, arameo,
copto, árabe, hebreo y griego.
Desde la época de sus estudios de teología seguía creciendo su convicción de que había
siendo llamado por Dios para fundar un nuevo frente apostólico en la Iglesia, en la cual
sus miembros podrían defender la fe y contribuir a despertarla proclamando a todos que
Jesucristo es el único Salvador. Esta convicción se hizo aún más fuerte durante un viaje a
Oriente Medio en 1880. Después de regresar a Roma, comenzó a implementar su idea de
fundar una comunidad de religiosos y laicos con el fin apostólico mencionado. Esta sería
organizada en tres grupos llamados "grados": el primero para aquellos que, como los
Apóstoles, dejan todo y, viviendo la vida en comunidad, se dedican por entero a
proclamar la Buena Nueva, la segunda para los académicos, quienes propagan las
verdades divinas a mediante publicaciones, y la tercera para los laicos quienes
permaneciendo en sus familias y dentro de la realidad de su vida cotidiana, proclamarían
al Salvador, sobre todo, con el testimonio de una buena vida cristiana.
La obra del Padre Jordán recibió el nombre de Sociedad Apostólica Instructiva, y el
8 de diciembre de 1881, su primer grado comenzó oficialmente en Roma, en la
Piazza Farnese 96. Un año más tarde el nombre fue cambiado por el de Sociedad
Católica Instructiva, y en noviembre de 1882, la creciente comunidad con el Padre
Jordán se mudó a un edificio en Borgo Vecchio 165, que se convirtió en su Casa
Madre. Varios meses después, la estructura se modificó en dos congregaciones
religiosas, una de hombres y otra de mujeres. Unos años más tarde la comunidad de
mujeres se separó de Jordán y se convirtió en las Hermanas de la Madre Dolorosa.
En 1893 la comunidad de los hombres recibió su nombre actual: Sociedad del Divino
Salvador.
El Padre Jordán se dedicó totalmente al desarrollo de su Instituto como fundador, guía
espiritual y superior general. Esta función múltiple no fue fácil para él, ya que supuso un
esfuerzo serio, sobre todo cuando se enfrentó a diferentes dificultades organizativas,
financieras y de personal. No obstante, le causó una profunda alegría interna, basada en su
confianza inquebrantable en la Divina Providencia y en su profunda convicción de que era
la manera de dar vida a su vocación de fundador y de contribuir a la salvación de las
almas.
Gracias a su gran determinación fundó una segunda congregación religiosa
femenina (Las Hermanas del Divino Salvador) en 1888 con Teresa von
Wuellenweber (Beata María de los Apóstoles). Otro acontecimiento importante fue
el aceptar una misión en Assam, y fundar nuevas casas de la Sociedad en diversos
países de Europa y otras partes del mundo.
A través de todas estas experiencias, el Padre Jordán maduró como ser humano, como
religioso, como sacerdote y fundador, desarrollando su personalidad y creciendo
espiritualmente. La base de este crecimiento espiritual era su profundo amor a Dios y al
prójimo, su perseverancia en la oración, su confianza en la Divina Providencia, así como
su humildad, el amor a la Eucaristía, la valiente aceptación de la cruz, y la fidelidad a la
Iglesia. En el transcurso del tiempo el Padre Jordán comenzó a ser considerado tanto por
los miembros de su comunidad como por la gente de fuera, como un hombre que llevaba
una vida santa. Él mismo pudo ser testigo del importante desarrollo de su trabajo
geográfica y numéricamente.
En 1915, a causa de la primera guerra mundial, los dirigentes de la Sociedad, junto
con el Padre Jordán, se vieron obligados a trasladarse de Roma a la neutral Suiza.
Después de retirarse de la administración activa de su Instituto en el Capítulo
General de 1915, el Padre Jordán pasó los últimos tres años de su vida en Friburgo
(Suiza). Murió en un pequeño hospicio en Tafers cerca de Friburgo, el 8 de
septiembre de 1918, y fue enterrado en la iglesia parroquial local. En 1956 sus restos
mortales fueron trasladados a la Casa Madre de la Sociedad en Roma. En 1942 se
inició oficialmente su proceso de beatificación, y en 2011 se publicó el decreto sobre
la heroicidad de las virtudes.
Identidad
 La Sociedad del Divino Salvador es un instituto religioso apostólico de sacerdotes y
hermanos, aprobado por la Iglesia católica.
 Por los votos de castidad, pobreza y obediencia, los salvatoriaos nos dedicamos
completamente a Dios y a Su servicio en la Iglesia.
 Vivimos en comunidades religiosas y realizamos obras apostólicas.
 Mostramos al mundo la bondad y el amor de Cristo nuestro Salvador, por medio del
ejemplo, de la palabra hablada y escrita y de todos los medios que el amor por Cristo
nos inspira.
 Nuestra Sociedad está consagrada al Divino Salvador y sus patronos son María, Madre
del Salvador, los Apóstoles, San Miguel y San José.
 Cooperamos con los otros miembros de la Familia Salvatoriana y con otros grupos en la
promoción del conocimiento de Cristo, Salvador.

Misión
Los Salvatorianos, somos llamados a seguir a Jesucristo, el Divino Salvador, viviendo en
comunidad dentro de la Iglesia universal y prestar un servicio apostólico. Así como lo hizo
nuestro Fundador, el Padre Francisco María de la Cruz Jordán, proclamamos a todas persona
la salvación que nos ha sido dada en Jesucristo, de tal manera que a través de nuestra vida y de
nuestras actividades apostólicas, todos puedan llegar a conocer el único Dios verdadero, y a
Jesucristo, enviado por el Padre y de esta forma puedan tener vida en plenitud. (Juan 17,3)

Para realizar la voluntad de nuestro Fundador, compartimos con todas las personas nuestra
vocación apostólica. Estamos dispuestos a prestar nuestros servicios en todos los lugares,
empleando todas las formas y medios que el amor de Cristo nos inspira. Nuestro apostolado
no se limita a una actividad particular, como la educación o el trabajo con los jóvenes.
Hacemos hincapié en la universalidad de la vocación cristiana, animamos a los laicos a que
vivan su compromiso bautismal y a que sean testigos de la fe en su vida privada y social.

Por consiguiente:

 estamos presentes en países misioneros. Sostenemos el desarrollo humano, la vida de


familia, la salud y la educación en medio de los pobres y los marginados;
 estamos en parroquias y las guiamos a la luz de nuestro carisma salvatoriano;
 acompañamos a los jóvenes para que descubran cómo vivir su vocación cristiana;
 promovemos la formación cristiana, animamos a las personas en su crecimiento espiritual
y en su participación activa en la vida de la Iglesia y del mundo;
 investigamos y enseñamos en universidades;
 proclamamos el Evangelio en una forma actualizada y en diálogo con todas las culturas
por medio de la comunicación social.
SINTESIS

¿Quién es el Padre Francisco María de la Cruz Jordán?

El Padre Jordán, era un joven soñador que desde su muy temprana edad miraba el
mundo y soñaba con una realidad mejor. Por esa razón, se hizo sacerdote y
empezó a soñar con cosas mayores. Soñó que todas las personas querían conocer
a Jesús, nuestro Salvador, y por eso fundó la Sociedad del Divino Salvador (1881).
El Padre Jordán era un hombre que amaba la vida, el mundo, la Iglesia y Dios. Que
el P. Jordán siga soñando con nosotros!

Salvatorianos

Los Salvatorianos son el resultado del amor y el sueño del Padre Francisco María
de la Cruz Jordán. Somos una congregación religiosa que busca que Jesús sea
conocido y amado como el Salvador del Mundo. Queremos involucrar a todos en
este sueño, en esta forma de vida. Estamos presentes en muchos países, más de
30, y queremos crecer aún más.

Los Salvatorianos son misioneros

Los Salvatorianos son misioneros. El Padre Jordán, nuestro Fundador, quería una
congregación misionera que estuviera presente en todos los lugares, en todas las
áreas. Por esa razón, también vamos al encuentro de personas en diferentes
países y de diferentes realidades. Tenemos y actuamos con espíritu misionero en
todo nuestro trabajo. ¡Conviértete en un misionero Salvatoriano!

¿Qué significa ser Salvatoriano?


La vida religiosa Salvatoriana es una manera de vivir el seguimiento de Jesús como Salvador
del mundo. Ser religioso Salvatoriano es creer en la vida, es confiar en la acción de Dios, es
estar lleno de esperanza, es cultivar ideales nobles, es involucrar a todos en la construcción de
un mundo mejor. El Salvatoriano es aquel que se siente salvado por Jesús, ya que Él es su
amigo, hermano y Señor y por eso quiere conducir a otros hacia la salvación.

¿Por qué hermano - sacerdote - diácono?

Religioso Salvatoriano Hermano


El Hermano religioso es una persona que se consagra a Dios mediante los votos de castidad,
obediencia y pobreza entregándose por completo a Dios con todo su corazón y su vida. El
Hermano religioso Salvatoriano puede contribuir a la salvación de la gente trabajando en la
formación de líderes laicos, en la educación formal, en la dirección espiritual, en la pastoral
juvenil, en los medios de comunicación. El Hermano religioso es aquel que por medio de su
consagración descubre nuevas formas de conducir a la gente hacia Jesús.

Religioso Salvatoriano Diácono


El religioso diácono también se consagra a través de los votos de castidad, obediencia y
pobreza. Además, participa en el ministerio ordenado en su primer grado, es decir en el
diaconado. Como diácono, dedica su tiempo a los pobres, a las visitas a los enfermos, a los
sacramentos del bautismo y del matrimonio, a la predicación y a la proclamación del
Evangelio, además de colaborar en el ministerio parroquial. El diácono religioso es aquel que a
través de su consagración y ministerio sirve al pueblo de Dios, principalmente por medio del
servicio caritativo.

Religioso Salvatoriano Sacerdote


El religioso sacerdote también se consagra a través de los votos de castidad, obediencia y
pobreza. Además, participa en el segundo grado del sacramento del Orden, el de los
presbíteros. Es el responsable de la pastoral parroquial, de la celebración de la Eucaristía y del
sacramento de la reconciliación. El sacerdote religioso puede ayudar a muchas personas a
descubrir a Jesús y encontrar la salvación. Como Salvatoriano Sacerdote, presta su servicio
pastoral con una espiritualidad específica, la espiritualidad Salvatoriana, que lo marca.