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Poemas

1) Los ratones
Juntáronse los ratones

para librarse del gato;


y después de largo rato

de disputas y opiniones,

dijeron que acertarían

en ponerle un cascabel,

que andando el gato con él,

librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,


colilargo, hociquirromo

y encrespando el grueso lomo,

dijo al senado romano,

después de hablar culto un rato:

¿Quién de todos ha de ser

el que se atreva a poner

ese cascabel al gato?


2) El dentista en la selva
Por la mañana
El dentista de la selva
Trabajó intensamente
Con un feroche cliente.
Era el rey de la jungla,
Era un león imponente,
Con colmillos careados
Y que le faltaba un diente.

Por la tarde
Y dijo el doctor dentista
A su enfermera reciente:
-pon el cartel en la choza,
no recibo más pacientes,
ha venido un cocodrilo
que tiene más de cien dientes.
Agua, ¿dónde vas?

Agua, ¿dónde vas?

Riendo voy por el río

a las orillas del mar.

Mar, ¿adónde vas?

Río arriba voy buscando

fuente donde descansar.

Chopo, y tú ¿qué harás?

No quiero decirte nada.

Yo..., ¡temblar!

¿Qué deseo, qué no deseo,

por el río y por la mar?


Los ratones

Juntáronse los ratones

para librarse del gato;


y después de largo rato

de disputas y opiniones,

dijeron que acertarían

en ponerle un cascabel,

que andando el gato con él,

librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,


colilargo, hociquirromo

y encrespando el grueso lomo,

dijo al senado romano,

después de hablar culto un rato:

¿Quién de todos ha de ser

el que se atreva a poner

ese cascabel al gato?


Pegasos, lindos pegasos

Yo conocí siendo niño,

la alegría de dar vueltas

sobre un corcel colorado,


en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento

chispeaban las candelas,

y la noche azul ardía

toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles

que cuestan una moneda

de cobre, lindos pegasos,

caballitos de madera!
Refranes

A las diez, en la cama estés: Los niños tiene


que acostarse pronto para ir al colegio descansados.

- En boca cerrada no entran moscas: En determinados


momentos es mejor estar callado antes de meter la pata.

Zapatero a tus zapatos: No hay que meterse donde


no te llaman.

- Barriga vacía, no tiene alegría: Comiendo bien se ven las


cosas de distinto modo.
Quien tiene un amigo tiene un tesoro: La amistad es muy
importante y debemos aprender a cuidarla y valorarla.

TRABALENGUAS

Tres tristes tigres,


tragaban trigo en un trigal,
en tres tristes trastos,
tragaban trigo tres tristes tigres.

El rey de Constantinopla
Se quiere descontantinopolizar
el que lo descontantinopolice
buen descontantinopolizador será
Cuando cuentes cuentos
cuenta cuantos cuentos cuentas,
porque si no cuentas
cuantos cuentos cuentas
nunca sabrás cuántos cuentos sabes contar

Me han dicho un dicho,


que dicen que he dicho yo.
Ese dicho está mal dicho,
pues si yo lo hubiera dicho
estaría mejor dicho,
que ese dicho que dicen que dije yo.

Paco Peco, chico rico,


insultaba como un loco
a su tío Federico. Y
éste dijo: poco a poco,
Paco Peco, poco pico.
Adivinanzas
Chistes

-¿Sabes que mi hermano anda en


bicicleta desde los cuatro años?

-Mmm, ya debe estar lejos.


- Pedrito, ¿qué planeta
va después de Marte?

- Miércole

- ¿Cuál es el pez que huele mucho?


Peztoso!!!

- Profesora, ¿qué quiere decir 'why'?

- ¿Por qué?

- Por saberlo
- Mamá, en el colegio me llaman distraído

- Juanito, tu vives en la casa de enfrente

Leyendas

Las orejas del conejo


Todos los animales del bosque vivían
su vida como siempre, pero el
conejito se encontraba muy triste
porque él era chiquito y no podía
defenderse de los demás, le hubiera
encantado ser un león con sus
garras, su cabello y su fuerza o un
tigre con su rapidez y destreza; en
vez de eso era un conejo indefenso
al que cualquiera podría lastimar. Un
ave que pasó cerca del conejo lo vio
llorando y preguntó por qué tanta
tristeza en su alma.

Cuando escuchó el problema notó


que nadie lo podría ayudar, pero le
aconsejó visitar la cima de la
montaña en donde se encontraba un
Dios que tal vez tendría una
respuesta para darle o una ayuda
con su problema. Si a una persona le
cuesta subir una montaña,
imagínense cuanto le cuesta a un
conejito pequeño, aun así se animó y lo logró, pero al llegar encontró al Dios durmiendo y lo
despertó rápido para hacerle su pedido.

Luego de escuchar al conejo largo rato, el Dios le dijo que lo convertiría en alguien más grande si
a cambio le presentaba una piel de cocodrilo, de serpiente y de mono. Esto pensó el Dios que le
llevaría tal vez toda la vida de conseguir o simplemente que no lo lograría, por ello volvió a dormir.
El conejo valiente e inteligente le pidió a sus amigos del bosque que se quiten la piel por un rato
hasta que se las presente al Dios y luego se las devolvería, por eso las tuvo en cuestión de horas
solamente

Subió nuevamente la montaña, ahora con las pieles encima y cuando llegó con el Dios
este cumplió su petición, pero no hizo exactamente lo que le pidió. Era tan bueno el conejito
adorable y pequeño que todos sus amigos lo querían ayudar, por eso es que lo dejaría tal cual
estaba, solamente que le pondría unas orejas largas y caídas para escuchar a sus enemigos en la
distancia y que nadie lo pueda tomar de improviso.

La princesa y el viento
Un cacique muy respetado tuvo una hija que era la más hermosa de toda la tribu, ella podía
deslumbrar con su belleza y todos los hombres la pretendían. Sin embargo, el viento también la
quería tener y por eso mandó un tornado que se la llevó para ocultarla en un bosque. Intentó varias
veces salir del bosque donde estaba siendo secuestrada y luego de mucha pena lo consiguió.
Cuando al fin volvió con su familia y su gente, su padre dijo que no podía decir a nadie sobre la
pena que había pasado.

Así fue como la princesa se calló durante años y la pena fue cada vez más grande, tanto así que
su rostro se tornó feo de tanta tristeza, nadie más la volvió a pretender con tanta fealdad. Sin
embargo, un día llegó a la tribu un cacique de otra parte y venía con su hijo, quien se enamoró a
primera vista de la callada, tierna e inteligente princesa. Todos sus amigos le decían que era muy
fea para casarse con ella, pero él respondía que su amor era semejante.

Se casó finalmente la princesa y a su boda asistió una bruja, todos temieron y quisieron que se
vaya del luego, pero ella la abrazó diciéndole que sea su madrina durante la fiesta. La bruja se
quedó y cuando salió la princesa de la catedral en donde se casaron, todos pudieron notar que
volvió a ser la chica más hermosa del mundo. Mientras tanto, el viento sopló tan fuerte que esta
vez se quedó con la bruja y la transformó en una paloma.