Está en la página 1de 4

Trabajo Practico N°1 Derecho Comercial y Empresarial

1.- Existe o no Autonomía del Derecho Comercial

2.- Si hay Autonomía en el Nuevo Código Civil y Comercial

3.- 5 Autores que hable de Autonomía

4.- Cuadro comparativo sobre esos Autores

5.- Existe o no Autonomía según estos autores

1.- Según ETCHEVERRY: el derecho comercial no es un derecho de excepción: es un derecho que


abarca un sector concreto de actos y negocios jurídicos, como los demás: no subordina al derecho
civil más que en materia de aplicación supletoria de las normas omitidas; no ha nacido del derecho
civil tampoco, sino que se lo ha creado para atender a una realidad ingobernable par el tradicional
ius Civile de origen romano.

El derecho comercial goza de autonomía y se interrelaciona con el derecho civil, en razón de


diversas normas legales, como por ejemplo la Regla 1º del Título Preliminar: “En los casos que no
estén especialmente regidos por este código, se aplicaran las disposiciones del código Civil”.
Considera al Civil como fuente del comercial en tanto este no se oponga.

También es autónomo por que presenta: *Autonomía legislativa: al estar legislado en un cuerpo
normativo separado.

* Autonomía dogmática: porque sus normas presentan


características particulares que justifican la existencia de un método propio de investigación.

* Autonomía didáctica: porque el derecho comercial se


enseña como una materia especial separa del derecho civil.

2.- Si hay Autonomía en el Nuevo Código Civil y Comercial

A partir de la vigencia del nuevo Código, la “autonomía legislativa” del Derecho Comercial se
desplaza del Código hacia las leyes comerciales no codificadas que no fueron derogadas, la
“autonomía científica” resulta del mantenimiento de sujetos diferenciados, sometidos a un
estatuto especial y de soluciones legales diferentes para algunos casos, la “autonomía docente” es
la necesaria consecuencia de tales autonomías y, por último, no existen óbices legales para la
“autonomía jurisdiccional” nacional y/o local del referido “Derecho Comercial”.
3.- 5 autores

GARRIGUES: Ninguna rama del Derecho puede jactarse de tener independencia frente a las
demás, y menos que ninguna el Derecho mercantil, nacido dentro del Derecho civil y como
una desviación suya...

Hemos creído siempre que en este punto de las relaciones del Derecho civil y el mercantil hay que
distinguir una cuestión de separación y una cuestión de independencia para venir a la conclusión
de que ciertamente el Derecho mercantil debe vivir de leyes propias, separado del civil, pero con
la dependencia que impone la comunidad de origen y la substancial analogía

El Derecho del comercio descansa por tanto, no solamente en las prescripciones del Derecho
mercantil, sino también en las del Derecho civil común. Este constituye la base sobre la cual aquél
está edificado. Podría decirse que el Derecho mercantil ha sufrido respecto del civil un
doble movimiento en sentido inverso: primero la separación hasta obtener un concepto
y contenido peculiares; después de aproximación técnica al Derecho civil, en propia confesión de
impotencia para una vida independiente o substantiva. La insuficiencia ola inadaptación de las
normas civiles a las necesidades del comercio determinaron ese proceso de separación del
Derecho mercantil con normas y jurisdicción propias. Y justamente porque nace a consecuencia
de una segregación del Derecho mercantil ofrece un perfil fragmentario en la mayor parte de las
instituciones, las cuales encuentra, por así decirlo, el pedazo que les falta en la institución
correspondiente del Derecho civil

PÉREZ FONTANA, también, le niega autonomía científica y señala: Los pretendidos principios
especiales del Derecho Comercial no existen, los institutos nacidos en ocasión de negocios
realizados por comerciantes tienen su fundamento en principios y doctrinas del Derecho común.
Si bien se observan entre el Código civil y el Código de comercio diferencias en la disciplina legal de
algunos contratos, ellas no se refieren a los principios esenciales sino a detalles de su ejecución o
de sus efectos jurídicos.

FAVIER DUBOIS, El Derecho Comercial, como categoría legal diferenciada del Derecho Civil, nació
en Occidente a fines de la Edad Media, siguiendo los pasos del flamante capitalismo mercantil.

Desde entonces ha ido evolucionando, en forma paralela al desarrollo del capitalismo industrial y
del capitalismo financiero, y se ha convertido en el marco legal de las actividades económicas de
las empresas, de los negocios y de las operaciones realizadas dentro del mercado.

Por eso, el Derecho comercial se vincula con la “micro-economía”, en tanto ésta es la parte de la
ciencia Económica que estudia el comportamiento en las decisiones individuales de los agentes
económicos (empresas, empleados y consumidores).

El Derecho Comercial está llamado, desde sus orígenes, a cumplir dos funciones diversas y muy
importantes, aparentemente opuestas pero íntimamente conectadas como dos caras de una
misma moneda: por un lado tiene la función de facilitar los negocios reduciendo los tiempos y los
riesgos, y permitiendo la captación de capitales y la circulación del crédito y de la riqueza, y, por el
otro, el Derecho Comercial tiene la función de fijar los límites de las actividades económicas, y del
enorme poder que ellas puedan conferir a los operadores, en tutela de los co-contratantes y de la
propia sociedad.
En nuestro país, el Derecho Comercial estuvo desde un principio diferenciado el Derecho Civil, con
su propio Código y normas especiales.

Recientemente, la entrada en vigencia en el año 2015 del “Código Civil y Comercial de la Nación”
(ley 26.994) dio lugar a la denominada “unificación del derecho privado”, lo que incluyó la expresa
derogación del Código de Comercio argentino vigente hasta entonces y la desaparición “nominal”
de la materia comercial.

En efecto, el nuevo Código, no obstante su denominación de “Civil y Comercial”, no dedica ningún


capítulo especial a la materia “comercial”, ni siquiera al “empresario” o a la “empresa”. Tampoco
hace el Código referencia alguna al “acto de comercio”, ni al “comerciante”, ni a las “obligaciones
de los comerciantes”, ni a los “agentes auxiliares de comercio”, ni a la “jurisdicción mercantil”.

Además en el nuevo código desaparece la diferencia entre contratos “civiles” y contratos


“comerciales” y entre sociedades “civiles” y “comerciales” y no subsiste un registro público “de
comercio”, sino solamente un “registro público” a secas.

Sin embargo, y como se demuestra en el presente Manual, lo cierto es que la materia comercial,
con su configuración normativa, con sus contenidos diferenciados y con sus finalidades específicas,
no desaparece sino que subsiste con algunas cambios e incluso se expande en algunos ámbitos,
dando lugar a lo que podemos denominar un “Nuevo Derecho Comercial”.

Por eso afirmo que el Derecho Comercial Argentino mantiene hoy plenamente su “autonomía”, no
solo en lo “académico” y en lo “legislativo”, sino también en lo “científico”.

ETCHEVERRY: el derecho comercial no es un derecho de excepción: es un derecho que abarca un


sector concreto de actos y negocios jurídicos, como los demás: no subordina al derecho civil más
que en materia de aplicación supletoria de las normas omitidas; no ha nacido del derecho civil
tampoco, sino que se lo ha creado para atender a una realidad ingobernable par el tradicional ius
Civile de origen romano.

El derecho comercial goza de autonomía y se interrelaciona con el derecho civil, en razón de


diversas normas legales, como por ejemplo la Regla 1º del Título Preliminar: “En los casos que no
estén especialmente regidos por este código, se aplicaran las disposiciones del código Civil”.
Considera al Civil como fuente del comercial en tanto este no se oponga.

También es autónomo por que presenta: *Autonomía legislativa: al estar legislado en un cuerpo
normativo separado.

* Autonomía dogmática: porque sus normas presentan


características particulares que justifican la existencia de un método propio de investigación.

* Autonomía didáctica: porque el derecho comercial se


enseña como una materia especial separa del derecho civil.