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Follar, follar, follar y morir

Michael Sherwood

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follar. follar y morir Michael Sherwood .Follar.

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Rose. oh reiner Widerspruch .

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.El amor verdadero 3... Jean-Luc Nancy 4.El hijo de Hermes 8.El aprendizaje de la decepción 5..Michael Sherwood . Índice 1...Sobre las tres muertes de Orfeo 10..La metamorfosis 2.Follar y morir: la economía libidinal de Georges Bataille 9.Esther ce soir 6..Sirenita 7.Le toucher...

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él consideraba todas estas condiciones de supremacía racial como una espe- cie de humillación. se dio cuenta de esta contradicción esencial que nunca supo resolver. con sus competitivos juegos de viri- lidad y de masculinidad. siempre había considerado toda su vida como una especie de delito. Siendo varón. más bien. de construcción de una nueva identidad. sino que había sido más bien el producto de un largo calvario: un lento proceso de meta- morfosis y de aceptación o. se encontró en su cama. consideraba sin embargo a los varones. siendo muy joven. Capítulo 1 La metamorfosis Cuando aquella mañana despertó Michael Sherwood de sus sueños inquietantes. con cierta naturalidad. libre y griego. consideraba a la burguesía como una clase repugnante que sumía en la miseria y en la explotación al proletariado. Lo primero hubo de ser el desapego hacia la propia condición masculina. Si es que pue- de haber naturalidad alguna en la perfecta construcción del artificio. Es cierto que aquella transformación no había sido nada súbito. Siendo varón. blanco. Desde que. convertido en una bella señorita. Teóricamente todo se había ido desa- rrollando poco a poco. burgués y hete- rosexual. Mientras que Aristóteles daba gracias a los dioses por haber nacido varón. Siendo bur- gués y de familia acomodada. como una casta aberrante que se imponía por la fuerza y por la violencia sobre la mitad feme- 11 . adquirió una cierta conciencia política de clase.

para con el resto de los animales. Siendo como era de raza blanca. Ello sin duda le hacía culpable. de padres a hijos. con- sideraba igualmente que la suya era la raza más horrible y sanguinaria de la historia. también consideraba su condición como igualmente deshonrosa. heredero de una culpa sanguinaria de milenios.nina de la humanidad. Por el contrario. sin embargo. sobre los indios. destructiva y dañina para el resto de las especies animales: la responsabilidad y la culpa monstruosa y asesina del hombre. es cierto también que esto no es fácil. guapo. como un estigma general sobre la especie. se le ofrecía sin embargo 12 . joven. él era un chico joven. Pero es cierto también que aquella culpa no le atormentaba. guapo. Ese era el verdadero pecado original que todavía arrastraba. y sobrellevaba sus contradic- ciones con la mayor dignidad posible. de no ser sexista y de no ser racista. por el modo brutal en que los heterosexuales habían impuesto salvaje- mente su propia orientación sexual al resto de los mortales. con algo de dinero. Los dioses favorecen a los bellos y el mundo. Pecado que se transmite de generación en generación. sobre los judíos. a pesar de sus horribles contradicciones. que se había impuesto por la mera violencia. Trataba sin duda de no ser machista. Siendo finalmente heterosexual. carnívoro y heterosexual. Incluso últimamente comenzaba a considerar también su culpabilidad como miembro de una especie absolutamente violenta. sobre los árabes y sobre todas sus mezclas posibles. sobre los chinos. pecado que él no había cometido y del que sin embargo era culpable. así co- mo tampoco le gustaba maltratar a los animales. pero cuan- do uno es un chico blanco. la esclavitud y el exterminio físico sobre los ne- gros. con una cierta posición económica y con algo de éxito entre las chicas.

¿De qué otro modo si no pudo terminar —siendo como era y pensando como pensaba— con una mujer y con dos hijos. encontró esta rotunda afirmación: La utopía sexual tampoco se ha realizado. titulado “Después de la orgía”. que había estado siempre tan atento a los aspectos de la cons- trucción histórica de la misma. Ahora bien. Barcelona. burgués y heterosexual de cualquier otra familia burguesa? Pero sin duda su transformación. aparte de un claro com- ponente sexual. a través de la liberación sexual. la sexualidad sólo ha conseguido autonomizarse como circulación indiferente de los signos del sexo. La transparencia del mal. ésta no tiene nada de revolución de la vida por el sexo y sí todo de confusión y promiscuidad que se abren a la indiferencia virtual del sexo1. 13 . Sin inmutarse. asunción del deseo más allá de la diferencia de los sexos. 1990. había vivido todo aquel movimiento del glam de los setenta. sexualidad soñada. capt. Habría consistido en que el sexo se negara como actividad separada y se realizara como vida total —algo con lo que sigue soñando la liberación sexual—: totali- dad del deseo y de su cumplimiento en cada uno de nosotros. 1Jean Baudrillard. 1 “Después de la orgía”. Ana- grama. La idea de que la transexualidad se extiende ciertamente le turbó y le llevó a pensar desde cuándo venía produciéndose aquel acontecimiento en la historia de la sexualidad. Si bien estamos en vías de transición hacia una situación transexual. tuvo también un componente teórico. mas- culino y femenino simultáneamente. fascinado con la figura de David Bowie. se sorprendió al darse cuenta de que apenas había reparado intelectualmente en aquella transformación que se estaba dando sin embargo delante de sus ojos.como un mundo hermoso y digno de vivirse. En un ensayo de Baudrillard. Él. como cual- quier otro padre blanco.

como Fernando Pessoa. ¿acaso también al devenir animal? ¿Pues qué otra cosa era el transexual sino el animal sexual kat’exojén? Aquel ensayo de Baudrillard del año 90 le arrastró a un coqueteo deliberado con la idea de la transexualidad. Es decir. Es cierto que. Vol. sin mencionar ni una sola vez su condición homo- sexual2. el de Warhol apuntaba sin embargo hacia una nueva dirección. Más interesante era tal vez el travestismo de Andy War- hol. como 2 Michael Sherwood. apenas había reparado en un evento de una singularidad tan notable como el travestismo de Duchamp. 965-987. 1998). apenas le parecía entonces más que otra excentricidad de alguien que. ya en el s. XIX. porque apuntaba hacia un acontecimiento decisivo para la historia del arte. Pero también lo es que su transgre- sión no era en absoluto sexual. Emparentado con el travestismo de Duchamp. más que como un juego deliberado con la ambigüedad sexual.Pero. nunca se tomó en serio aquel travestismo. Que su alter ego fuese Rrose Sélavy. Por lo demás. el primer artista travestido de la historia del arte. Estudioso por otro lado del arte contemporáneo. Critical Inquiry. No en vano el propio Sherwood había sido uno de los críticos que más airadamen- te le habían reprochado al teórico marxista Benjamin Buch- loh haber escrito un ensayo de noventa páginas sobre Andy Warhol. como decía Roland Barthes: “El hombre se traviste. “The Andy Warhol of Philosophy and the Philosophy of Andy Warhol”. salvo una burla contra la estética hipermasculina del rock and roll. gustaba de los hete- rónimos. pp. 4 (Summer. Tal vez hacia el devenir mujer de Deleuze. George Sand gusta- ba vestirse de hombre. la mujer se disfraza”. 24. era un atentado contra las buenas costumbres. 14 . sino solamente moral. Sobre todo. No.

Ofrecer y recibir. pero también como libe- ración definitiva con respecto a la sexualidad. empezó a hacer algo que no había hecho nunca: empe- zó a escuchar a los demás. Ello suponía también deshacerse de los prejuicios sexistas acerca del dar como masculino y del recibir como femenino. Rasurarse los genitales tampoco resultó nada fácil. Con aquel vien- tre ligeramente prominente y aquella forma cuadrada de su cuerpo. deshacerse del pelo de las axilas. se dio cremas por todo el cuerpo. En lugar de imponer sus convic- ciones. Se sentía con un cuerpo nuevo. Por primera vez en su vida. Se miró ante el espejo. Aunque es cierto 15 . y su excitación fu in cres- cendo. comenzó a aceptar los de los otros. a recibir y a dejarse penetrar. Ello le llevó a un largo proceso de metamorfosis. Una metamorfosis que empezó en la ducha. deshacerse del pelo de los genitales… Es increíble la cantidad de pelo que tiene el cuerpo masculino. Deshacerse del pelo del pecho. y siempre seguía ha- biendo zonas de pelambre persistentes. Empezó entonces a callar. Las piernas y los brazos le obliga- ban a pasar y a repasar con la cuchilla. Descubrió que el error de su afeitado era hacerlo con agua y jabón. como si de repente se hubiera vuelto más joven. como cuando se afeitaba la cara. el tanga no le favorecía mucho. Pero el depilado integral le produjo una nueva excitación sexual. con una cuchilla de afeitar. la cuchilla funcionaba mucho mejor. Dar y tomar. como transgresión. En seco. pues uno corre el peligro de cortarse en la delicada piel del escroto. Sólo entonces se decidió a ponerse por primera vez un tanga. sus gustos o sus prejuicios. deshacerse del pelo del vientre.transposición. Don y receptáculo. La verdad es que no le sentaba nada bien.

Lo difícil fue en- contrar unos zapatos de tacón que le quedasen bien. Lo peor llegó con el maquillaje. Se decidió entonces por usar un cinturón. Buscar la sombra adecuada. Había por la casa un par de mi- nifaldas que no le sentaban mal. se puso una blusa femenina. sobre todo. Con su enorme pie del 43 no era fácil encontrar un calzado feme- nino que le encajase. Probó entonces con un sujetador y el resultado fue todavía peor. el paquete genital se alojaba perfecta- mente en la braguita. aunque la cosa parece a priori fácil. dejando sin embargo la cremallera de la falda abierta. Como estaban hechas para mujeres. En fin. Tenía un cuerpo ancho y masculino. Pero pintarse la cara. en la práctica resultó un desastre. para su sorpresa. tratar de trazar la línea de los párpados y pin- tarse las pestañas tuvo para él como resultado los más estre- 16 . y aquellos tirantes no hacían sino acentuar su forma rectangular y mus- culada. que en general tienen la cintura estrecha y el culo ancho. la apariencia resultante no tenía ningu- na gracia. no había manera de cerrarla. Pintarse los labios resulta relativamente sencillo. el moldeado de los pantis no resultaba tan desagradable. abiertas por detrás y con un poco de tacón que no le quedaban mal del todo. él tenía exactamen- te la forma contraria y. saber pintarse los ojos era un arte que nadie le había transmitido. por fin encontró unas sandalias de mujer. que ocultaba discretamente sus formas. que terminó resolviendo el problema. darse una base de maquillaje y colorete y.que. aunque la falda le encajase bien. Como tenía unas piernas largas. el color correcto. Nunca en su vida se había pintado y. pero no había manera de cerrarlas. Probó a continuación con unos pantis y esto resultó bastante más interesante. Lo siguiente fue la falda. y aquello mejoró un poco. Pero rebuscando.

la peluca. En cualquier caso. Hicieron el amor y lo cierto es que los dos lo pasaron bien. Mal que bien decidió optar finalmente por una base de maquillaje y un poco de colorete. de una sexualidad privada y onanista a una sexualidad pública. Hure! Se dirigió al bar más canalla de la zona. fue para él —o para ella— el más difícil. aprender a salir a la calle no resultó tampoco nada fácil. el Luzia. Ese paso. Por último. Hasta ahora ninguno de los otros había exigido la renuncia a su propia identidad. algunos moscones borrachos se arrima- ban a su mesa y le decían cosas difícilmente inteligibles. Su sentido era sin embargo obvio. Aquella media melenita pelirroja le sentaba fenomenal. a partir de ahora. su éxito fue inmediato. y se lanzó a la calle. donde había una linda camarera transexual. Para su sorpresa. Pero. Es cierto que la gente le miraba. Uno un poco más simpático se sentó con ella y la invitó a tomarse otro gin-tónic.pitosos descalabros. Algunos paseantes murmuraban. Se sentó en una mesa discreta en una esquina y. en la Oranienstraße. pero ella sonreía pícaramente a los chicos más guapos. rímel en las pestañas y un explosivo rojo en los labios. tenía que buscarse un nombre. Du. Aunque la gente era en general respetuosa. la acompañó a su casa. abandonando todo intento de colorear los párpados con distintas sombras de ojos. Buscó un abrigo femenino y un bolso. Se miró en el espejo y la cosa ahora no resultaba tan disparatada como al principio. era necesario hacerse con una identidad nueva: si verdaderamen- te quería ser mujer. Aunque llamaba la atención no le importaba. sosegada- mente. lejos de sus- citar rechazo. se entregó a la bebida. A veces 17 . Cuando lo terminaron. Unos niños se rieron de ella y otros directamente la insultaron.

sino que resultaba sobre todo caro. O aún mejor: sí y sí. Una vez decidido el nombre.decía Sofía. Sí o sí. los sujeta- dores. Aquel nombre le parecía perfec- to por todas las resonancias que implicaba. Al principio sólo tímidamente. Pero pagarse un tratamiento no sólo no resultaba sencillo. mejor dicho. Fue a partir de entonces cuando empezó a pedirles dinero a los chicos por sus favo- res. Al final. afirmación pura. su andrógina aparien- cia transexual le seguía recordando a aquella otra Verónica. pues ambos nombres le inspira- ban interesantes sugerencias. quiso entonces devenir ver- daderamente mujer. En el incons- ciente no hay negación. Pero ninguno de aquellos le satisfacía. las bragas y las medias. re- cordando aquella máxima freudiana que establecía que en el inconsciente no hay negación (desinhibición pura). Después de los maquillajes. después de aquella excitación de una sexualidad indecible. empezó a decidirse por las hormonas. pero puramente fetichista. a veces Laura. ¿No había publicado él la Historia del ojo con el pseudónimo Lord Auch? Afirmación entonces. con ese extraño barbarismo. No sólo se pro- clamaba como “la verdadera imagen” (vera eikon). pero in- vocando también la fascinante autoridad de su apreciado maestro Georges Batille. con absoluto 18 . Veronika Auch. las pelucas. Por eso buscó para sí un nombre propio: un nombre que fuera verdaderamente suyo. la Veronika Voss de Fassbinder. Por lo demás. Sofía era el nombre griego de la sabiduría y Laura la invocación del laurel con que se coro- naba a los poetas. no sólo sí. las faldas y los tacones. Y al final lo encontró: Verónica o. sino también como una nueva torsión de la afirmación. mezcla del griego y del latín con que se había construido. sino también “también” (auch).

por tanto. Cuando la posibilidad de una sexualidad total se había realizado plenamente. la transexuali- dad era propiamente una superación definitiva de la sexuali- dad. E incluso lo de los pechos resultó más o menos llevadero. le gustaban sus tetitas.descaro. ya sólo le interesaba su dinero. Lo último fue la sorpresa de descubrir que la experiencia del sexo total se acercaba cada vez más peligrosamente a la ausencia total de sexualidad y que. Sin proponérselo. de los hombres. aunque al principio le interesaba el sexo. que siempre había tenido unas piernas preciosas y envidiables. Además. Aquel largo período de transformación. se había convertido en una prostituta callejera que colgaba mensajes en una página de anuncios. pasando por to- das y cada una de las operaciones. supuso además un verda- dero calvario. descubrió con estupor que el interés sexual había desaparecido por completo de su vida. Lo de los labios fue una tontería. Aquella opera- ción supuso un destrozo considerable de su cuerpo y la dejó con una ciática horrorosa que le volvía terriblemente doloro- so el caminar. Y. Resulta entonces que el “trans” del “más allá de la sexualidad” quería decir entonces que la sexualidad se 19 . le habían destruido todos los con- ductos linfáticos de las piernas y se le hinchaban horrible- mente. aunque bastante más caro. Lo peor fue lo de la construcción artificial de las nalgas. Sólo entonces descubrió perpleja el verdadero significado de la transexualidad. En cualquier caso. Ella. pronto se dio cuenta de que. en una clínica del barrio y se los dejaron hinchados como dos chorizos. había conseguido del modo más estúpido ha- cerse unas patas deformes de elefante. acostándose con hombres por dinero. Le inyecta- ron bótox en los labios.

con tacones y sin tacones. para tratar de quitarse las ojeras. Se demoró con parsimonia en una preparación espectacular de sí misma. Un pecho precioso. y se dio una crema base por la cara. A continuación. por primera vez. Después de todos aquellos horribles sufrimientos se había procurado finalmen- te un cuerpo dotado de hermosura. limpiando cuidadosamente la piel de su cara. ni se gustaba tanto frente al espejo. sirviéndose de 20 . Ya no le gustaban ni le interesaban los hombres. Por eso. no se veía a sí misma tan femenina. Tras varios meses de práctica.había terminado. Después. después de Baudelaire. Se miraba en el espejo y disfrutaba viéndose tan bella. cuando aquella mañana Michael Sherwood se despertó convertido en una preciosa señorita. empezó a trabajar meticulosamente sobre sus cejas. sin tanga. y unas nalgas perfectas. Suavizar su cara angu- losa y obtener un óvalo perfecto era su objetivo. dejándolas cuidadosamente alineadas. pero lo cierto es que. con tanga y… No. Después. Seguidamente se aplicó un contorno de ojos. se había vuelto una maestra consumada en aquel difícil arte de la pintura. La verdad es que sin tanga no se gustaba tanto. pensó que era finalmente el día más feliz de su vida. ni las mujeres. se dio un tónico. Se arregló y se puso muy elegante pues. se recogió el pelo en una toalla. sobre el que. se sentía verdaderamen- te mujer. una cadera ancha y una cintura estrecha. Se gus- taba a sí misma con pantis y sin pantis. Se duchó meticulosamente y se dio crema por todo su cuerpo. con una brocha se dio un fino polvo que cubría todas las imperfecciones de su rostro y a continuación se demoró en el arte del sombreado. se puso guapa. nadie había vuelto a escribir nada sensato. En cualquier caso. No quería renunciar bajo ningún concepto a su linda polla.

Se pidió una Berliner Kindl y una Quatro Formaggi. pintándose con consumada maestría la línea de los párpados. le dijo señalándole al canal. Veronika se reía. Los camareros eran guapos y muy simpáticos. Por desgracia su pro- pio pelo. y se tiró a la calle. No había demasiada gente. Los otros chicos tenían que marcharse. Se puso sus braguitas favoritas. Es más. pues entendía perfectamente lo que cotilleaban. pre- firió quedarse. su melena se había convertido en una cabellera exuberante y muy femenina. Al principio en alemán. ¡Estaba haciendo un máster sobre materialis- mo histórico! A Veronika le dio la risa. ya eran las siete de la tarde y. Veronika pareció interesarse por la historia. y el jefe siempre la invitaba a tomarse después algún Schnaps. Se pidieron otras dos cervezas. Volvió a darse una hidratante sobre los labios. un chaval calvito con pinta de seminarista. junto al canal. Se demoró particularmente en su cabello. nunca ha- bía resultado muy abundante. Comenza- ron a hablar con ella. En la mesa contigua había unos chicos españoles. a pesar de los tratamientos hormonales. Aquí hay una tradición comunista muy interesante. ahí mismo arrojaron a Rosa Lu- xemburgo. en su tono Passion. Cuando se dio cuenta. pero pronto se pasaron al inglés. La terraza estaba agradable y tranquila.un cepillito y unas pinzas. No te rías. Antes del rímel se dio una sombra de ojos. Como tenía hambre se dirigió a la trattoria Il cassolare. no había comido absolutamente nada en todo el día. antes de aplicarse su lipstick favorito: el rouge de Chanel. pero David. Pero ahora le encantaba pasar- se horas enteras arreglándose el cabello. 21 . le dijo. Desde que se hizo las extensiones. un vestido rojo muy discreto y sus sandalias de tacón. desde el primer café bebido.

Se pidieron otras dos cervezas. Una mujer mayor. —También a mí me insultan por la calle. Fue- 22 . Y aquellos hombres en sus uniformes desiguales. casi habían alcanzado la puerta trasera del hotel. le dijo David. Ella alzó su frente y miró a los soldados y a los huéspedes del hotel que se mofaban de ella. —Cuarenta y ocho años —pensó Veronika. ¡Qué edad tan idiota para morir! —pues esa era exactamente la edad que ella tenía. En los días previos los soldados habían aplastado el levanta- miento de trabajadores en Berlín. demacrada y exhausta. —Uno de los soldados que la rodeaban. ¿Tú crees en las reen- carnaciones? —Cuando fue detenida no era más que una mujer inde- fensa con cabellos grises. mamarracha… —Le decían: “Rosita. el antimilitarismo y la oposición a la guerra. Rosa se levantó. Ahora ellos eran los amos. el feminismo. soldados de la nueva unidad de las tropas de asalto. dijo Veronika. y la multitud burlona y llena de odio que se agolpaba en el vestíbulo del Hotel Edén comenzó a insultar- la. que aparentaba mucho más de los 48 años que tenía. —La empujaron y golpearon. que ellos habían perdido en noviembre de 1918. se sintieron ofendidos por la mirada desde- ñosa y despectiva de Rosa Luxemburgo. Para en- tonces. Es curioso —dijo Veronika— yo nací ese mismo día. Me llaman puta. Ellos odia- ban todo lo que esta mujer había representado en Alemania durante dos décadas: la firme creencia en la idea del socia- lismo. exactamente cuarenta años más tarde. “la rosa roja”. “la judía”. ahí viene la vieja puta”. —La asesinaron el 15 de enero de 1919. le obligó a seguir a empujones.

le dispararon un tiro a quemarropa. Poco antes había derribado a Karl Liebknecht con la culata de su fusil. en el asiento de atrás. La noche del 15 de enero de 1919 los hombres del cuerpo de asalto asesinaron a Rosa Luxemburgo. según le habían comunicado. Se pudo escuchar en el hotel.ra esperaba un coche lleno de soldados. se en- contró el cuerpo de una mujer junto a una esclusa del canal. El soldado le pro- pinó un segundo golpe en la sien. un pendiente de oro. Al día siguiente todo Berlín sabía ya que la mujer que. el 31 de mayo de 1919. La llevaron al vehículo. quienes. parte de su vestido. El hombre se llamaba Runge. la conducirían a la prisión. Ella cayó al suelo. El rostro de Rosa Luxem- burgo chorreaba sangre. en los últimos veinte años había desafiado a todos los poderosos y que había cautivado a los asistentes de innumerables asambleas. —Yo nací esa misma noche. cuarenta años después — volvió a repetir Veronika—. Pero la cara era irreco- 23 . Se podía reconocer los guantes de Rosa Luxemburgo. ¿Tú crees en las reencarnacio- nes? —Pocos meses después. Pero uno de los soldados se fue hacia ella levantando su arma y le golpeó en la cara con la culata. Runge obedecía órdenes cuando la golpeó. Arrojaron su ca- dáver desde un puente al canal. Los soldados levantaron el cuerpo de Rosa. La sangre brotaba de su boca y nariz. La senta- ron entre dos soldados. estaba muerta. También a él le habían arrastrado por el vestíbulo del Hotel Edén. Poco después de arrancar.

—Oh. febrero de 2009. me iré entonces a hacer la calle. ahí tenéis a quien nos des- 3David Arrabalí. El problema de los comunistas es que sois unos estrechos y unos repri- midos. ya que el cuerpo hacía tiempo que estaba podrido. Fue identificada y se le enterró el 13 de junio3. Madrid. Pagó su cena y las copas de los dos. Por allí solía hacer la calle los fines de semana. —Yo ya no soy un hombre —replicó Veronika—. bueno. cogió su bolso y se despidió. dijo David. pidió la cuenta. y les dice a las otras: «Ahí. Se alisó la falda. Mundo Obrero. Estaba ya bastante borracha y se iba insinuando a todos los paseantes. hasta bien entrada la noche. Enfiló con sus tacones altos canal abajo. Y siguieron bebiendo. Veronika se levantó. pero no me gustaría hacerlo con un hombre. se recompuso el pelo. ¿Qué te parece si seguimos con unos Schnaps? —Encantado. El camarero se acercó: —¿Desean tomar algo más los señores? —Claro.nocible. en dirección ha- cia Neuköln. dijo Veronika. “El asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht”. nº 209. —¿Quieres venirte conmigo a mi casa? —le preguntó fi- nalmente Veronika. —Pues si no te vienes conmigo. Nunca se sabe. Un beso. tendrías que probarlo. David quedó perplejo y en silencio. Al otro lado del puente se encontró con unas prostitutas serbias. estoy muy a gusto contigo. 24 . Una de ellas la insulta desde lejos. al tiempo que sacude sus cabellos que flotan en la ingrávida brisa. Y además.

las otras la rodearon y comenzaron a darle patadas. En cuanto cayó. Pero la serbia le dio un gran puñetazo en la cara. Berlín. AHOGADO EN EL CANAL: un hombre borracho se ahogó ayer por la noche en el Canal Regional en Neukölln. Berliner Zeitung. der im Wasser trieb. debido al mal estado 4 Ovidio. Wie Michael S. in das Wasser gelangt war. Le quitaron el bolso.. berichtet die Polizei5. konnte sie nur noch seinen Tod feststellen. Le dieron patadas en la cara. Veroni- ka se tambaleó y cayó al suelo. mien- tras se abalanzaba hacia ella. que se había caí- do al agua. le tiraron sus sandalias al canal y se marcharon. Wegen der Beschaffenheit der Uferböschung konnten sie den 48-Jährigen aber nicht retten.. Según comunicó la policía. Gegen Mitternacht hörten Passanten am Maybachufer die Hilferufe von Michael S. —¡Ah. 5 Andreas Kopietz. dispuesta a clavarle las uñas. 6-7. Pero apenas podía gritar. Als die alarmierte Feuerwehr den aus England stammenden Mann aus dem Kanal zog. en las costillas y en las piernas. publicaba la siguiente noticia: IM KANAL ERTRUNKEN: Ein betrunkener Mann ist in der Nacht zu gestern im Landwehrkanal in Neukölln ertrunken. Veronika intentó pedir auxilio. me has hecho daño! —gritó Veronika. 11. teilte die Polizei mit. el Berliner Zeitung. Metamorfosis. dejándola en el suelo muy maltrecha. algunos paseantes por Maybachufer oyeron la llamada de auxilio de Michael S. 12 de junio de 2007 25 . ist unklar. Al día siguiente. puta. Hacia la medianoche. Y le arrojó una rama de un árbol que le golpeó en las piernas.precia»4.

26 . Cuando por fin llegaron los bomberos. las condi- ciones en que Michael S. cayó al agua no han sido todavía esclarecidas. que sacaron del canal a este hombre originario de Inglaterra. no pudieron salvar al hombre de 48 años de edad.del talud del canal. sólo pudie- ron certificar su muerte. Según informa la policía.

Es extraño que esto sea posible. Tú me das la serenidad y la calma. de la pasión y de la ternura son igualmente construcciones culturales. Allá donde tú estás está también mi hogar. Tal vez no tengo mucho más que decirte a este respec- to. Es una suerte. Sólo a tu lado me encuentro verdaderamente en casa. como decía Wilhelm Reich: “somos un cuerpo”. ser capaz de que la felicidad y el amor te acompañen a lo largo de tu vida es un verdadero privilegio. sino que me encuentro muy a gusto a tu lado. Tal vez es todo lo que tengo que decir. Te quiero. El cuerpo sabe bien lo que le conviene. sino socialmente construida. Es cierto. el amor que dura y se arraiga a lo largo de los años. Capítulo 2 El amor verdadero Te quiero. Y el deseo. sino em- pezando por decirte que te quiero? Empezando por la felici- dad. La felicidad perfecta. Sin duda tú eres el amor ver- dadero. Sin embargo lo es. La propia sexuali- dad no es natural. Dejarse llevar por el cuerpo. ¿De qué otro modo podría decírtelo. Por eso. a tu lado soy feliz. Tú me proporcionas el centro de gravedad. Sólo era necesario alejarse de los prejuicios. y las distintas manifestaciones del amor. No sólo me río mucho contigo. Pero ese cuerpo que somos está por desgracia sometido a mil prejuicios y a mil estupideces que lo construyen y lo modifican socialmente. mi amor. Allá donde tú estás está también mi mundo. Es cierto que no tenemos un cuerpo. 27 .

sino tan sólo el cuerpo. con sus buenos y con sus malos momentos. Realmente en ese sentido no puedo decir que sea un hombre afortunado. No tengo realmente mucho dinero. En mi relación con- tigo. Siempre lo he sido. Las cosas me han ido bien y he conseguido a tu lado la felicidad perfecta. Para ello sin duda fue muy importante dejarse llevar por el cuerpo. Creo que soy un tipo afortunado. pero es evidente que soy un hombre con suerte. amor mío. demues- tran que no me equivoqué. Es cierto que no tenemos un cuerpo. fue decisivo el sentimiento de una sexuali- dad tan rica y tan intensa. ni de fortuna en el sentido convencio- nal del término. Ni la pru- dencia ni la sensatez guiaron en ello mi elección. A eso se le llama “pensar con la po- lla”. pero no soy po- bre. muy animal. la polla. que ponía entre no- sotros dos un componente biológico muy fuerte. No creo en los astros ni en cosas seme- jantes. pero tampoco puedo que- jarme. En esto el corazón resulta más sabio que el entendimiento. Los años transcurridos a tu lado. Lo más impor- tante a este respecto es que soy feliz. Me gusta esa expresión. “Le cœur à des raisons que la raison ne connait pas”. Pero eso sin embargo no es lo decisivo. O mejor dicho. Y es cierto. Te quiero. les gusta decir a los franceses. Ha sido para ello muy importante el ser capaces de en- tender el amor como una manifestación más rica y más evo- lucionada de la sexualidad. que ya no quise bajo ningún con- cepto renunciar a ella. Las cosas me salen bien. Ha sido decisivo el descubrimien- to de que entre tú y yo había una conexión sexual perfecta. No. Es cierto que somos un cuerpo 28 . no se trata de dinero. Una atracción se- xual y una unión muy rica. Algo más fuerte que la mera afectividad.

que aquella caracterización homosexual me era completamente indiferente. “Narcisismo fálico” lo llamaba sin embargo mi amigo Laza- re. Me dejaba llevar. Por eso descubrirte no fue el fruto de una mera casuali- dad. ¡Qué más daba! Es cierto que aquella conducta tenía un elevado componente de inmadurez afectiva. Había visto tantas y tan di- versas formas de la sexualidad. un mito que.y que ese cuerpo que somos encontraba en el otro una fuer- za y una razón de ser aparentemente irresistibles. Pero a mí todo aquello me era indiferente. acari- cié la idea de escribir un ensayo sobre el origen y desarrollo del mismo. Pero se trataba en realidad de un mito morali- zante. los terminaba condenando como estériles y asociales. Por eso el don Juan que más me gustaba era el don Juan de Georges Bataille. la conjura entre libertinaje y moralidad. Clara. Es cierto tam- bién que tenía determinadas concomitancias con una pulsión homosexual. había tenido yo mismo tantas y tan diversas relaciones con hombres y con mujeres. altas y bajitas. Como el Don Giovanni de Mozart. tal como había diagnosticado Gregorio Mara- ñón. gordas y delgadas. Sin duda era un mito católico. Aquel cuya 29 . durante algún tiempo. Mi segunda novia. y de este modo me dejé arrebatar por un cierto donjuanismo. me reprochaba reiteradamente el ser poco selectivo. lejos de exaltar el exceso y los placeres. Me acostaba con to- do lo que se me pusiera a tiro. guapas y feas. me había metido yo mismo en tantas historias y en tantas camas diferentes. No hacía distingos entre jó- venes y viejas. “Questa e quella per me pari sono…” –me decía. Pero también eso me fascinaba y me interesaba al respecto: la intimidad entre represión y delirios del exceso. el perspicaz analista del mito de don Juan. Es cierto que estuve fascinado por el mito de don Juan y que.

tumba habían ido a pisotear a Sevilla, en compañía de Simo-
ne y de Sir Edmond en la Historia del ojo. Aquel cuya memo-
ria infame era orinada y pisoteada, y servía de pretexto para
desencadenar una orgía de sangre y de blasfemias, en la sa-
cristía de la iglesia de la Caridad. Por eso, cuando te conocí
ya había habido muchas otras mujeres en mi vida. Es verdad,
no fue una casualidad. Bendita tú eres entre todas las muje-
res. Seguramente cuando te conocí yo ya me había acostado
con más de cincuenta mujeres en mi vida, y había probado
todo tipo de pieles, olores y sabores. Y, a pesar de ello, sin
embargo lo que se desencadenó entre nosotros, más que una
explosión sexual, fue una especie de milagro. El milagro del
cuerpo, el milagro del tacto.
Puede que no fuese solamente una experiencia táctil. Du-
rante muchos años le he dado obsesivamente vueltas a aque-
lla atracción ciega y obstinada de la carne. Hay sin duda algo
poderosamente táctil en nuestra relación, un contacto fasci-
nante de los cuerpos, una tersura y dignidad especial de la
carne, pero es cierto que también había otros sentidos. Debo
reconocerlo ahora: la vista fue decisiva y también el olfato.
Era desde luego una experiencia animal, de una animalidad
plena. ¿Pero cómo entenderla? ¿Cómo explicarla? No creo
que haya otra palabra más adecuada para explicarla que el
amor. Sin duda aquello que sentía entonces con una viveza
sorprendente era un amor pasional, carnal, era un amor ani-
mal que, desde entonces, vida mía, creo que todavía no nos
ha abandonado. Pero el amor adolece sin embargo de tantas
ñoñerías, de tantos malos modos y compromisos —
empalagosos y literarios— adquiridos, de tanto cristianismo
impostado, que parece que al final nos ha resultado una ca-
tegoría absolutamente estéril e inutilizable. Lo mismo que el

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arte moderno tuvo que desentenderse del concepto de belle-
za para poder profundizar en una belleza diferente, supongo
que la literatura moderna tuvo que desentenderse del rancio
concepto del amor, para poderse abrir a nuevas experiencias
amorosas, en las que otras formas de amor fuesen posibles.
Y sin embargo era amor lo que yo sentía. Un amor apasio-
nado y loco, animal y visceral, corporal hasta los tuétanos, y
verdadero, profundamente verdadero.
Es cierto que en aquella seducción también la vista estuvo
presente. ¿Quién puede ignorarlo? Pero la vista tiene, en la
historia del amor, demasiados privilegios adquiridos. Por lo
que sé, ya te había visto. Y te había visto un par de veces
antes de que fuese posible cualquier otro tipo de contacto.
No sólo eras guapa y atractiva, sino también lo que podría-
mos llamar “interesante”. Pero sinceramente no creo que
aquello fuese la base y el fundamento de nuestro amor. Chi-
cas guapas, altas y atractivas ya había conocido a algunas,
pero la cosa no terminaba sin embargo de fraguar con ellas.
Algo había que impedía el reconocimiento pleno. Supongo
que no se trataba del olfato, sino de un reconocimiento cor-
poral que tiene que ver sin duda con el tacto. Desde enton-
ces me vi arrastrado a una prolongada meditación acerca de
la fascinación del tacto.

31

Aproximación al tacto

El amor es además el gran tema de la filosofía. La filoso-
fía no puede entenderse ni concebirse sin la experiencia eró-
tica del amor. La filosofía no es sólo saber, sino fundamen-
talmente amor por el saber. En ello marca desde el principio
su tendencia erótica. Por ello también nuestra civilización
judía, cristiana, greco-romana y musulmana está marcada
fundamentalmente por la reflexión sobre la razón, en forma
de ciencia y filosofía, y por la reflexión sobre el amor, en
forma de literatura, de arte y de tradición religiosa. El amor
es uno de los temas centrales y constitutivos del núcleo de
nuestra tradición cultural.
Sin embargo, toda la sexualidad en nuestra cultura ha sido
determinada sobre la base de una ontología del eidos y del
logos. Una ontología que reduce las determinaciones últimas
de la realidad a la voz y al fenómeno y que, en consecuencia,
piensa toda la realidad y también toda la sexualidad a partir
de estos dos elementos fundamentales: el lenguaje y la mira-
da.
Toda la sexualidad occidental y toda la historia de la se-
xualidad occidental se construyen así sobre estas dos formas
últimas de la realidad: la voz (como fundamento del lengua-
je) y el fenómeno (como apariencia última de la realidad).
Desde Platón hasta Lacan es fácil mostrar este doble ele-
mento del erotismo, pensado en función de la visión y del
poder de persuasión de la palabra. Los dos modelos funda-
mentales de seducción: la exhibición y la persuasión abocan
a esto. Otros modos de seducción, como el acoso, el rapto,

32

en exhibición pornográfica y. en ningún caso. en el arte y en los nuevos medios tecnológicos de comunicación: por- nografía y narcisismo. Pero no podría escapar nunca. No introduzco aquí con ello ningún juicio de valor. el fracaso de la razón y de todo el proyecto emanci- patorio de la modernidad (el fracaso del comunismo). es decir. el único modo de escapar de esta doble determinación ontológica de la realidad sea intentar una nueva fenomenología. Su fracaso supuso el primer gran fracaso de la civilización occidental: el fracaso en la realización del amor (el fracaso del cristianismo). Aunque es cierto que esta fenomenología así pensada sólo podría escapar de la fos de los fainómena. la estima. sobre esa base. El cristianismo se presentaba de hecho como una religión del amor y prometía. no a partir de lo visible. Tal vez por eso. La consecuencia de estos dos elementos. Con ellos. tal como se advierte en la publicidad. Pues es cierto que también en el amor había una promesa de emancipación. están excluidos de nuestra visión tradicional del amor. es que convierten el amor. por un lado. de la 33 . el reconocimiento mutuo. para nuestra concepción contemporánea del amor. para acercarse a lo háptico. el aprecio y el cariño hacia el otro. es el fracaso de la filosofía en la realización de sus ideales emancipatorios. Simplemente quiero caracterizar la forma en que nos aparece la sexualidad con- temporánea. una comunidad igualitaria y justa. en narcisismo. el amor fracasa en la reali- zación de sus ideales: la reconciliación. sino tan sólo a partir del tacto. El segundo.la violencia o la violación. el afecto. el apoyo. sin lugar a dudas. Ello no es bueno ni es malo. por el otro.

podamos hablar de una haptología. Logos y eidos (aspecto. Por extraña y paradójica que pueda parecer. el uno elevado a la dignidad de “criterio de distinción estética” y el otro a la de sinónimo de inteligencia. A pesar de que Aristóteles considera en su Psicología que es el sentido específicamente animal y el que diferencia a los animales de las plantas. sino que parece incluso alejado.determinación lingüística de su saber. De modo que. es la relación constitutiva de la racionalidad occidental. que parece ostentar en nues- tra cultura contemporánea la soberanía de los sentidos. dos autores mere- cen. el tacto no sólo no habla. pensada sólo bajo la primacía de la vi- sión y de la luz. ciego y sordomudo de los sentidos. fren- te a las teorías de la escucha. lo que es peor. En la constitución de esta haptología. sino incluso. esencia y forma) son la constitu- 34 . como el hermano carente de lenguaje. frente a una fenomenología. idea. tampoco le presta una atención diferenciada. Más aún. Posiblemente sea el tacto uno de los sentidos menos es- tudiados y peor tratados por la tradición filosófica. Pues en efecto. de la realidad occidental. Frente a la dignidad de la vista. una referencia especial: el Diderot de la Léttre sur les aveugles. el tacto no sólo aparece frente a todos ellos como el hermano tonto. como por un ciego destino. pensada esta vez bajo la primacía del tacto. Lo real viene determinado siempre en función del nombre y la apariencia del objeto (la voz y el fenómeno). la relación lo- gos/eidos. la relación entre el lenguaje y la visibilidad. que es su relación con el lenguaje. de la ca- pacidad que en último término dignifica a todos los otros sentidos. incluso frente al refinamiento espiritual del gusto y del olfato. Lo que sea el ser se nos da a ver en el lenguaje. y el Condillac del Tratado de las sensaciones.

la trá- quea. el criterio de lo estética. Es curioso que se asocie el lenguaje de un modo privile- giado con la escucha o el oído (tal como hace. y con lo que huele mal y repele. Con ello es fundamentalmente la vista lo que se dignifica. A su lado el tacto parece carecer de defensores. con ser más extenso. la glotis. una dignidad filosó- fica e intelectual mucho mayor que el tacto. Heidegger). El gusto así ha conseguido pasar con éxito de ser un mero órgano fisiológi- co. en forma de putrefacción. al elevarse a la dignidad de la prudencia y de la astucia. la epiglotis. por ejemplo. en el que sin embargo se ubica por tradición la sensibilidad intelectual del gusto. “no me gusta”. ese órgano romo y obtuso. la laringe. un sentido puramente nasal. los dientes. las cuerdas vocales.ción última de la realidad. a establecer a partir del mero “me gusta”. más generalizado y fisiológicamente menos determinado (en el sentido de que 35 . sobre todo porque el lenguaje es tanto del oído. Las diversas lenguas y el lenguaje mismo parecen derivar su nombre de este órgano tan tonto. Incluso el olfato. intelectual y moralmente aceptable. como del órgano de la fonación (la faringe. relacionado únicamente con lo que huele bien y atrae. gracias a su proximidad con el lenguaje. lo amargo. incluso el olfato mismo ha alcanzado una mayor consideración intelectual que el tac- to. pues el lenguaje no está claro a qué tipo de órgano fisiológico pertenece. Y sin em- bargo la lengua. la lengua. la boca. húmedo y colo- rado que se encuentra en el interior de nuestra boca tiene. capaz de distinguir entre lo ácido. cadáver y excremento. El tacto sin embargo. como sexo o co- mo alimento. pero también –y como el propio Heidegger bien sabe y repite en muchas ocasio- nes– el lenguaje es “obra de la mano” (Handwerk). lo dulce y lo salado. la nariz y los labios).

debe ser considerado el padre y la madre de todos los sentidos. más que por el agrado y la complacencia del contacto físico. el más alejado o el menos dominado por el lenguaje y. tal vez por ello también. el cariño y sus formas derivadas. ¿Y el follar? ¿A qué órgano fisiológico le pertenece la ex- periencia de follar? ¿Cuál es el sentido que percibe. lo áspero y lo rugoso. el más fisiológico. Porque en efecto. El tacto sin embargo no es sólo el órgano fisiológico de lo liso. es de una meditación sobre el amor de lo que aquí se trata. de lo grasiento… ¿De cuántas cosas es capaz el tac- to y apenas somos conscientes de cada una de ellas? El amor.no sabemos todavía cuál es el órgano fisiológico del tacto) no ha conseguido alcanzar ningún tipo de dignidad intelec- tual. cuando ha sido única- mente pensado a partir del lenguaje y la mirada. el sentido filosóficamente menos pensado. Es por así decir el sentido cero o. no es sólo el órgano de lo sua- ve. Y toda nuestra reflexión acerca del tacto ha estado siempre condicionada por el sufrimiento y el dolor. que transmite y que procesa la exuberancia animal que inunda el 36 . aún más. A pesar de ello el tacto. lo cortante y lo punzante. Salvo únicamente la que considera que “tener tacto” es sinónimo de tener cierta sensatez y cierta prudencia. Es el origen de todos ellos y. de lo viscoso. el grado cero de todos los sentidos. como quiere el barón D’Holbach. ¿no pro- ceden acaso directamente del tacto y del contacto? Y si el amor procede del tacto. la ternura. sino también el órgano fisioló- gico de las presiones y las dilataciones. todo nuestro saber acerca del mis- mo parece esencialmente falseado. el que percibe las temperaturas. el más animal. el órgano de lo seco y de lo húmedo. seguramente por ello también. de la caricia y del cariño.

recorriendo toda la médula espinal. cuando uno alcanza ese momento de exci- tación extrema. 37 . sino que se trate más bien de una experiencia animal total. hasta el tallo mismo del bulbo raquídeo. ¿cuál es el senti- do privilegiado. Se trata. como un latigazo que hace explotar el cerebro en el interior de la ca- beza. ¿a qué ór- gano fisiológico le pertenece esta experiencia? Puede que no tenga un órgano específico. una vez que se ha llegado al contacto amoroso. como una especie de látigo que tensase desde los dedos de los pies. las rozaduras. Hay veces en que un orgasmo es tan insustancial como un mero estornudo. en que una especie de sacudida eléctrica re- corre todo el cuerpo. Pero. cuando uno experimenta ese paroxismo. Las fracturas. debido al aumento de la presión sanguínea. desde la punta de la polla hasta los glóbulos de los ojos. las luxaciones… Cuando algo se rompe. las que- maduras. ese momento en que la saliva misma se desborda ba- beante de la boca y una sacudida brutal nos recorre. las perforaciones. El mirar y el ser mirado constituía la principal fuente de excitación y de especulación sobre el ero- tismo. sino el del tacto? Es cierto que no todos los polvos son maravillosos. que parecen salirse dentro de sus cuen- cas. de una animalidad extrema. Una animalidad que nos sorprende y nos deja habitualmente sin palabras. haciendo que todo el cuerpo tiemble y con- vulsione. ¿quién es el responsable de dar la voz de alar- ma? ¿Quién lo percibe? ¿Quién lo padece?: el tacto. cuando algo se destroza o se quema en el cuerpo.cuerpo en el acto de follar? Sin duda en el erotismo la expe- riencia occidental ha privilegiado a la vista sobre cualquiera de los otros órganos. Pero una vez que se ha llegado al contacto físico. como el dolor.

elemental. es vegetal. o incluso discriminar con extraordinario refinamiento los infinitos matices del paladar y del gusto fisiológico. Y lo que es peor. al estilo de los ojos. No sólo no hay un órgano fisiológico del tacto. Es el más animal de nuestros sentidos. No hay un decir del tacto. Mantiene una relación roma. a no ser negativamente. Percibe los cambios de humedad y de temperatura. no mantiene ninguna relación privilegiada con el lenguaje. el menos intelectuali- zado. En rigor no sabemos lo que es. El tacto es la membrana y la membrana es sensible. sin duda tiene que ser necesariamente posible tematizar también el tacto. O. He dicho antes que es el más animal de nuestros sentidos fisio- lógicos. Pero hay una planta llamada sensitiva que demuestra todo lo contrario. lo que el tacto percibe o lo que el tacto conoce no se deja decir. la nariz o los oídos. sino que tampoco es un órgano que sepamos definir. El tacto es la piel. directa y física con las cosas. mejor dicho. el tacto es sordo. Es nuestra forma elemental de ser vivo: el tacto es la membrana y la membra- na es el principio de la vida. Demasiada luz la daña y demasiada 38 . Es más extenso que lo meramente animal. es ciego. Es delicada y ex- tremadamente sensible. no hay célula de ningún tipo sin membrana. como todas las plantas. Aristóteles pensaba que el tacto es específico de los animales y que las plantas carecen de esa facultad. Si ha sido posible sin embargo verbalizar algo tan ajeno a la palabra como es la música o los colores o los aro- mas. Es una planta ex- tremadamente delicada. pues no hay vida. es anósmico y es mudo. pero además percibe el contacto físico y se retrae y se mustia. con toda la riqueza universal de sus percepciones. pero es incorrecto. Pero el tacto no es nada. Es incluso anterior. Pues en efecto.

Por tanto. podemos afirmar que “en el principio era el tacto”. El gusto es anterior. Pero entonces el tacto está en todos los seres vivos. lo áspero y lo rugoso. De hecho. Sólo por especialización estética de esta membrana se van desarrollando los otros sentidos. El tacto es la membrana. la temperatura. 39 . El gusto es la primera especiali- zación del tacto que empieza a organizarse en un entorno receptivo propio. con toda eviden- cia. Es. Le perjudica el humo del tabaco y el mero roce o el contacto físico accidental la lastima. el gusto sin em- bargo supone una especialización orgánica que deja de ser percibida por el cuerpo en general. su conocimiento y su relación con el mundo. Mucha gente gusta de decir que el olfato es el más anti- guo de nuestros sentidos. para pasar a ser percibido tan sólo por la boca. Un olor determinado no se olvida. está asociado con las formas más arcaicas de especialización de nuestro cerebro. Mientras que la humedad. Es de algún modo su forma más elemental. Está tan profundamente arraigado en nuestra memoria. lo cortante y lo quemante son patri- monio universal e indiferenciado del tacto. Pero no es cierto. que nos trae sensaciones y recuerdos del momento en que lo percibimos. su lenguaje. una planta dotada de tacto. Al parecer el olfato no es más que una especialización aérea del gusto.oscuridad.

con el fin de darme a conocer entre el auditorio. antes que ponerme a elaborar un ensayo sobre el tacto. en un congreso. los dos días previos a mi intervención realicé algunas preguntas escandalosas. en aquel territorio. Supongo que allí se satisfacía mi vanidad narci- sista. en una mesa redonda dedicada a la obra de Baudelaire. es decir. Me habían invitado a dar una conferencia. para que se arroje desde lo alto. Que- ría leerle al auditorio aquel pasaje en que Jesús de Nazaret es tentado por el demonio. Eros y Psique Aunque tal vez será mejor que cuente cómo sucedió todo aquello. Ignoro por qué la conferencia. Como no sabía si vendría mucha gente a escucharme. el entorno de los cursos y de los con- gresos. Yo lo centré en la transformación romántica de la idea de belleza que se operaba en las Flores del mal. prestándole una particu- lar atención a la idea del abismo. que fueron muy aplaudidas. De ese modo 40 . Pero necesitaba poder ejemplificar aquella idea como una sublime tentación. en las jornadas inmediatamente anteriores a la mía en el Congreso. Para mi vergüenza debo decir que todo comenzó en una discoteca. Tenía que presentar un texto. mi carácter histriónico y también mi pequeña vena his- térica. me convertía en el animal intelectual sexual. en una ciudad de provincias. se había convertido para mí en el espacio libidinal privilegiado. Pero es cierto que. El tema del abismo era la clave en la explicación de la fascinación romántica por la autodestrucción. La del abismo era una fascinación por la que incluso Dios mismo podría verse ten- tado y por eso llevé conmigo también unos Evangelios.

fue el encuentro de Eros y Psiquis lo que nos unió. ¿Qué nombre tenía? ¿Qué extraño nombre tenía? ¿Psi- quis? ¿Cómo se le puede llamar “Psiquis” a una discoteca? ¿A qué demonios aludía aquel nombre? ¿Al consumo de psicotrópicos al que se entregaban sus clientes o al estado psicótico en que los dejaba su música? Sea como fuere. En aquella discoteca en la que te conocí y en la que. conoció a la joven. a partir de entonces. Y además. está- bamos entre amigos. quedó profundamente enamorado de ella. podía sin embargo sentirme moderadamente seguro de ser reconocido. Supongo que eso es también lo que me pasó a mí: también yo me enamoré profundamente.también podía hacerme ver –y hacer que se hablase de mí– entre las chicas. Mi historia en realidad co- mienza en una discoteca. lo mejor. Así que. nos dijimos algu- nas tonterías y estuvimos bailando. arrojándole sus flechas. dispuesto a cumplir el encargo de su madre. Creo incluso recordar vagamente que alguien de aquel pueblo estaba dispuesto a 41 . sin duda. Nos tomamos unas copas. Pero cuando Eros. Lo que Apu- leyo nos cuenta sobre ellos en El asno de oro es que la propia Venus tenía celos de la belleza de Psique y que por ello mandó a su hijo Eros para que éste. la hiciera enamorarse del hombre más ruin y más feo que pudiera. porque rápidamente congeniamos. aunque todavía no había presen- tado en público mi ponencia. Ni siquie- ra sé si fuimos a cenar o si tomamos previamente alguna otra cerveza en algún otro sitio. Pero con una pequeña salvedad: no fue la vista sino el tacto lo que me enamoró. aquella noche. Y eso era. Sin lugar a dudas fue un flechazo. todo mi mundo empezó a girar en una dirección enteramente nueva.

¿Cómo es posible expresar o decir todo aquello que sentí aquella noche en tu cama. antes de enzarzarme a hostias. No sé si fueron insultos o amena- zas. producido tan sólo por el contacto físico. Tú solamente pen- saste que yo estaba borracho o que era un poco bobo. en el Museo del Prado. Fue un súbito enamorarse. 42 . espadas. me inquieta por la brutalidad de su representación. tijeras y tenacillas. cortantes.darme una paliza. O que no soportaban que un recién llegado se llevase a la más guapa. no era la primera vez que me acostaba con una chica. Supongo que estaban celosos y envidiosos de nuestra dicha. en la que se apilan cientos de armas cortan- tes y punzantes. lo que es peor. Sólo mucho después de beber y de bailar. alguien con delica- deza me quitó de en medio. Y allí se produjo el milagro: el milagro del tac- to. Tan sólo vagamente se acercan a esa obscura turbación de lo sensible. me llevaste hasta tu casa. aquella potencia animal del tacto me desbordó. sin caer en la vulgaridad o en la tersa pro- sa de la pornografía? No hay un decir del tacto o. punzantes configuran un fondo horrible en el que parece que haya poco espacio para la ternura. La alegoría del tacto de Rubens. aquello que el tacto reconoce no se deja decir. pero aquel cuerpo perfecto de un tacto perfecto me conmocionó. Eros y Afrodita se encuentran desnudos en el centro de una sórdida herrería. Lanzas. serruchos y tenazas. Toda clase de objetos agudos. ballestas y armaduras. Tan intensamente lo sentí que de inmedia- to empecé a decirte que te quería. sierras. Desde luego. dagas. pero. poniéndome otro gin-tonic en la mano. Cuando contemplo las alegorías del tacto me estremezco. cañones y braseros. pero a mí. alabardas.

sino más bien la imagen horrorosa del dolor del des- garro de la carne y del daño físico. No era el dolor. XVII no pare- cía presentar precisamente la imagen de un mundo tierno e idílico. No era el su- frimiento. sino el goce corporal perfecto. No creo que haya otro modo mejor de expresarlo. Incluso el amor sexual parece contrariado en su disposición a la ternura. sino diciendo que era amor: el amor verdadero. cacerías. Apenas una alfombrilla. Una incómoda silla para dos amantes o un equilibrio inestable para una diosa. 43 . la boca misma del infierno en el Juicio Final o la imagen de Jesús atado a la columna. Si hay ro- sas es sólo para manifestar que también ellas tienen espinas. No. matanzas. Ni siquiera un lecho ni un al- mohadón de plumas. ciertamente el tacto en el s. recibiendo los azotes de los esbirros. sino la dicha. Pero lo que yo quisiera expresar no tiene nada que ver con todo esto. Si hay cuadros es de nuevo para mostrar las cosas horroro- sas y terribles relacionadas con el tacto: guerras.

¡Qué extraña capacidad tiene el amor de detener el tiem- po! Aquella noche en tu cama el tiempo se detuvo. ¿Acaso no tenías la dimensión perfecta. las tetas pequeñas y el vientre plano. Recorrí tu cuerpo infinito. No había mo- do de acoplarse. las feromonas y todos los otros indicadores hor- monales. electrizándome por completo hacia tu cuerpo. Pero qué duda cabe de que también estaban presen- tes allí la vista y el oído. en otras relaciones con mujeres. una noche entera o tan sólo unas horas. como si no sólo hiciera falta el encuentro físico entre las medidas y las proporciones. el gusto y el olfato. las caderas anchas. la fascina- ción visual se encontraba de inmediato contradicha por el tacto. Sí. Sí. aparentemente perfectas en sus formas. sé que he dicho que era fundamentalmente el tacto lo que actuó sobre mí como una especie de imán. la cintura breve. aspiré y me llevé conmigo todos y cada uno de tus olores corporales. y aquella larguísima espalda que tanto me conmovía? Es cierto que la vista estaba también allí presente y que me presentaba un modelo ideal irresistible. Se ha dicho que acostarse con una modelo es como acostarse con una bicicleta y yo había tenido esa experiencia también en algunas ocasiones. Por eso la gente gusta hablar más bien de “química”. la alegría del reconocimien- to de esa perfecta adecuación. sino también la compatibilidad química entre los precursores sexuales. Ni aceptación ni encuentro ni armonía. sé que he dicho que la experiencia era fundamentalmente táctil: la perfección en la armonía de dos cuerpos que se acoplan sin esfuerzo. No sé si estuvimos juntos un día o cinco. como expresamen- te diseñados el uno para el otro. Pero también lo es que. Física y Química: cuerpos y olores. Desde luego es bien posible que también los olores ejercieran sobre mí un 44 . saboreé cada uno de tus sabores.

como si yo fuera un pervertido que. no perseguía ciertamente nada perverso ni fetichis- ta en absoluto. sin pensarlo de- masiado. denostando públicamente su ignorancia o llamando la atención sobre sus torpezas o sus contradicciones. aquello parecía el gesto obsceno del coleccionista de trofeos. No lo puedo negar. Entre la resaca que arrastraba de aquella noche de borrachera. estuve propiamente sarcástico. ¿Y qué sabía entonces yo de todo aquello? Yo simple- mente lo sentía irresistiblemente y me dejaba arrastrar con- mocionado por aquella fuerza telúrica. llevando tus bragas en la mano y aspirando su aroma. Me fui de nuevo al congreso. Sólo buscaba llevar conmigo algo tuyo todo el día. No sólo estuve irónico. aquella mañana fui desmesurado. después de acostarme con alguna chica se llevase consigo la prueba material de su aventura. pues la sensación de mareo. pensado de otro modo. cuando me levanté por la mañana. me llevé tus bragas. Como una especie de médium o mejor. Me divertía 45 . como una pito- nisa acercándose al trípode y aspirando las emanaciones sul- furosas de las grietas de la tierra. Es cierto que. al aspirar los efluvios de tu cuerpo. recuerdo que mis interven- ciones fueron apoteósicas. Aquel gesto. En realidad fue un gesto puro. así entraba yo también en trance.efecto poderoso. el trance místico y las convulsiones del orgasmo es- taban sin duda fuertemente inspirados de tus olores corpora- les. para hacer- lo constar fanfarronamente a posteriori. llevarte a mi lado. en realidad inocente. Pero nada más lejos de la verdad. limpio y amoro- so que me arrastraba con fuerza y de un modo oscuro a que- rer mantener conmigo tu presencia. Por ello no lo pude evitar y. mantener vivo tu olor y tu recuer- do. Si por lo general ya era insolente y despiadado con los ponentes.

burlándome de todos los ponentes y arrastrando al auditorio hasta la carcajada. porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti y En sus manos te sostendrán. Para que no tropieces con tu pie en piedra. y le dijo: Si eres Hijo de Dios. Para mi desgracia además. sino también respuestas irónicas e incluso agresivas contra mí. no sólo me esperaba un públi- co expectante. uno de los miembros de la mesa resultó ser nada menos que un cura que estaba encantado de encon- trarse en ese ambiente y de tener la posibilidad de reivindicar abiertamente el catolicismo de Baudelaire. sino tan sólo la participación en una mesa redonda. Pero lo que yo tenía allí no era una conferencia propia. dedicada a Baudelaire. échate abajo. Y es cierto tam- bién que yo había basado mi intervención en la fascinación del abismo y que por eso no sólo me entretuve con “Le Gouffre”. y le puso sobre el pináculo del templo. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios” (Mt 4. según la fe cristiana) es tentado también por el abismo: “Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad. 46 . De modo que.burlarme de los grandes profesores henchidos de vanidad y sacar a la luz la incoherencia o la debilidad de su discurso. El Diccionario de la Lengua Española define sarcasmo como: “Burla sangrienta. 4-8). ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo”. Y sin duda yo aquella mañana de resaca estuve sarcástico. compartida con otros dos ponentes. cuando por fin llegó mi hora. sino también con ese extraño pasaje evangélico en que Jesús (el hijo de Dios hecho hombre o incluso Dios mismo.

y como necesitaba además conjurar el peso de aquella interpretación católica de Baudelaire. Durante toda mi intervención aquella tarde las tuve en- tre mis manos. en un gesto íntimo y secreto. eres un demencial. el olor caliente y amoroso de tus bra- gas. Cuando terminé mi intervención y antes de dar comienzo al debate me dijo: ¿Eso son unas bragas? Tío. Sentada al final de aquella sa- la abarrotada. junto a mis evangelios. depositándolas ocasionalmente sobre los evange- lios. llevándolas ora a mi boca y aspirando sus aromas mientras hablaba. Y allí también apareciste tú. para inundarlos del efluvio del verdadero amor y como un modo de conjurar sus efectos perversos. llevé conmigo. Por ello. mirando con estupor cómo yo daba una con- ferencia con tus bragas en la mano. convocando tu amor públicamente. como si de una especie de pañuelo se tratara. El presidente del Congreso estaba sentado a mi lado. 47 . Tan sólo otra persona se dio cuenta.

48 .

capt. trad. y tenían tres hijas muy hermosas: de las cuales. en la que la acción se sitúa en un espacio indefinido y en un tiempo indeterminado. sino que es un relato elaborado y transmitido por otros. Como muchos otros cuentos. a través del texto. Ello nos hace reconocer de inmediato que se trata de una fábula. pero la más pequeña. el cuento tampoco lo he inventado yo. y a esa tradición y a esa transmisión me gustaría remitirme. de Diego López de Cortegana (1500). 1984. el cuento que quiero contar ahora es una historia de amor. Alude en primer lugar a la ambigüedad que se produce entre el sentido del tacto y la actividad de tocar. «Érase en una ciudad un rey y una reina. Iberia. Jean-Luc Nancy6 “Había una vez en una ciudad un rey y una reina que te- nían tres hijas muy hermosas…”. Capítulo 3 Le toucher. Es evidente que me dis- pongo a contar un cuento. pero alude también al intento de tocar al propio Jean-Luc Nancy. 7 Apuleyo. 49 . Madrid. V. Ed. dos de las mayores. le toucher. Todos los cuentos comienzan con esta estructura discursiva. como quie- ra que eran hermosas y bien dispuestas. Las metamorfosis o el asno de oro. No se trata de una mera pedantería. que no bastan palabras humanas para poder ex- primir ni suficientemente alabar su belleza»7. era tanta su hermosura. Como la mayoría de los cuentos. 6 El título de este texto debe ser dejado en francés. libro IV. podían ser alabadas por loores de hombres.

“Empezamos una historia de origen 8 Apuleyo. es decir. fue el trovador Jau- fré Rudel el que se ocupó temáticamente de esta idea del amor suscitado por la fama o “amour de loin”. Una be- lleza de fábula. la fábula. en el doble sentido: una belleza fabulada. de la historia de las relaciones entre el alma y el deseo. trad. Es curiosa esta caracterización de la belleza en la cultura antigua. El mito. Aunque este cuento no es original de Apuleyo. se trata más bien de la historia del amor mismo. p. II. que el lenguaje humano resultaba dema- siado pobre para describirla o ensalzarla siquiera”8. 22. Pues se trata de una belleza “fabulosa”. vol. El modo elíptico en que Homero se refiere a ella le sirve a Lessing para demostrar la incapacidad de la poesía para la descripción y por tanto para la representa- ción de la belleza (vid. no es tan sólo de una historia de amor. La historia de amor de una muchacha extraordinariamente bella. una belleza de la que se habla y de la que. pues él mismo nos sugiere que nos cuenta una his- toria griega. el cuento que quiero contar hoy. 9 Fue Lessing en el Laocoonte el que llamó la atención sobre el carácter inefable de la belleza de la bella Helena de Troya y sobre el hecho sorprendente de que. Una belleza tal que no se puede expresar con palabras. ya al- gunos lo habrán advertido. 50 . Se trata del mito de Eros y Psique. hasta el punto de que alcanza el carácter de mito. Contaremos entonces una historia de amor. Madrid. una belleza que a pe- sar de ser inefable y que por eso no se puede describir con palabras. es en su novela latina El asno de oro donde encontramos el relato más completo de la historia de amor de Eros y Psique. su fama se transmite de unos a otros. no conocemos ninguna descripción de su verdadera apariencia. XXI). en realidad. sin embargo. tan especial —nos dice el narrador—. de narración fabulosa9. 2003. capt. Laocoonte. es sin embargo también una belleza fabulada. de Juan Martos. CSIC. Por su parte. Las metamorfosis o el asno de oro. por tanto. Una belleza “tan extraordinaria.

Una belleza tal de la que todo el mundo se hacía lenguas. trad. de la historia de las relaciones amorosas entre el alma y el deseo. 11 Met V. El nom- bre de Psique es sin duda el nombre griego del alma. la historia de Psique. p. e incluso venerada y adorada como si fuese la propia Venus. comienza por el relato de una belleza fabulosa. Esta confusión y este culto hizo que la misma Venus se enfadase con la don- cella y que. Atien- de. de Juan Martos cit. fuese confundida por muchos con una diosa. cayó enamorado de la belleza de Psique y decidió casarse en secreto con ella. El pro- pio nombre de los protagonistas así lo atestigua. 3. Una belleza que hacía que la joven Psique. Se trata por tanto de una historia de amor.griego —nos dice Apuleyo al principio de su libro—. Como digo.. más bajo y más vil que pudiera conocer. No nos dice si fue efecto de la visión de la belleza de la propia Psique o si más bien Cu- pido. yendo a cum- plir el encargo de su madre. 1. Apuleyo no nos dice cómo se produjo ese amor. lector: te vas a divertir”10. I. La tradición nos ha transmitido los nombres de Eros y Psique. Y Eros es inequívocamente el nombre del dios del amor. le encargase a su propio hijo. para condenarla a la desgracia de caer enamorada del hombre más ruin. Las metamorfosis o el asno de oro. 24. 51 . que le arrojase uno de sus dardos amorosos. habiendo oído hablar de la belleza fabulosa de la prin- cesa. indignada. Cupido. De modo que “el excelso arquero. la menor de las tres princesas de aquel reino. I. vol. se hizo el propósito de casarse con ella. Cupido sin embargo no cumple el encargo de su madre. se hirió con sus propios dardos y la hizo su esposa”11. O más bien. Ha sido 10 Apuleyo.

Su traducción podría ser algo así como “la Psique es extensa. En varias ocasiones llama la atención Jean-Luc Nancy so- bre un texto póstumo de Sigmund Freud. un aforismo más bien. esta historia de Apuleyo puede ser entendida también como una alegoría. aparecen también. Coqueteo por tanto e historia de amor entre la literatura latina y la filo- sofía griega. Se invo- ca con frecuencia a la Fortuna y la propia Venus se pregunta si no tendrá incluso que pedirle ayuda a su propia enemiga la Templanza (Sobrietas)12. Se trata de una afirmación extraña. Cupido y Psique. 30. nada sabe de ello”. Apuleyo sin embargo lo llama Cupido (aunque a veces también lo llama Amor). Sin duda. como personajes de la historia. Así el Placer (Voluptas) será el nombre del hijo que am- bos amantes. según una ya vieja tradición platónica: la historia de las relaciones entre el alma y el deseo. cuyo nombre significa alma. en la que el narrador nos cuenta una historia filosófi- ca.Platón fundamentalmente el que nos ha contado la historia de las relaciones de amor entre el alma y el Eros. cuyo nombre significa “deseo” y una princesa griega. Se trata por tanto de una fábula ale- górica. 3-4. 52 . proce- diendo del padre del psicoanálisis. Junto a pájaros y torres que hablan. en el que se afirma lo siguiente: “Psyche ist ausgedehnt: weiß nichts davon”. Y en dicha afirmación se enlazarían el alma con la extensión y se 12 Met V. De hecho. engendrarán juntos. encarnaciones de virtudes o de vi- cios. manteniendo así un divertido juego de coque- teo entre un niño romano. en ella hay muchos personajes que no son en realidad sino símbolos o alegorías.

Arena Libros. 1980. Fragmento póstumo del otoño de 1881. Lo cita por primera vez en un artículo titulado precisamente “Psysche”. «No es un azar que la tópica haya obsesionado a Sigmund Freud —escribe Nancy—: el “inconsciente” es el ser extenso de Psique»14. p. en su divertido libro Éperons. trad. 1978) y lo 13 Jacques Derrida. Deutscher Taschenbuch Verlag und Walter de Gruyter. el yo. como en el caso del célebre “Ich habe meinen Regenschirm vergessen”15 de Nietzsche. München und Berlin. Madrid. Le toucher. 14 Jean-Luc Nancy. preconsciente. que puede que no tengan en realidad más valor intelectual que la mera publicación de sus notas de lavandería16? Nancy le otorga sin embargo una extraordinaria impor- tancia a este texto póstumo de Freud. 15 Friedrich Nietzsche. amén —como dice Derrida— de que habría hecho levantar- se a Descartes de su tumba13.apuntaría además su íntima relación con el inconsciente. París. 1978) ha desplegado toda esta temática en torno a los póstumos de Nietzsche. “Psyche ist ausgedehnt: weiß nichts davon”. si no se piensa el análisis de la Psique como una tópica. etc. Pero la afirmación de que el alma sea algo extenso. 20. 16 Ha sido fundamentalmente Jacques Derrida el que. 587. el superyo. inconsciente. el ello. Corpus. de Patricio Bulnes. 22. Galilée.) podría poner de relieve este carácter extenso de la psique. en Sämtliche Werke. Les styles de Nietzsche (Flammarion. ¿Se trata acaso de una intuición freudiana o se trata más bien. publica- do en el nº 16 de la revista Première Livraison (París. p. París. como expresión del no-saber. Band 9. puede constituir sólo una con- tradicción. 12 [62]. El gusto de Sigmund Freud por las topologías psí- quicas (consciente. 53 . Jean-Luc Nancy. p. de uno de esos textos póstumos tan traídos y llevados por los críticos y los intérpretes.

ed. el ser apoyado. 30. Ello no se funda tan sólo en una cierta simpatía por el pensamiento de Parménides. Y en correspondencia con esta indistinción le interesa igual- mente subrayar el carácter táctil o pesante del pensamiento. reed. como si pudiesen ser subsistentes cada uno por sí mismo: no son —escribe Nancy— otra cosa que su tocarse uno a otro. DK 28 B 3. quien había afirmado que “lo mismo es el pensar y el ser”19.repite en Le poids d’une pensée (1991). 2000).. plegado y expansión de extensión”18. p. p. 20 Id. Aristóteles “sólo habla del cuerpo”20. Ese toque es el límite. Lo que a Nancy le interesa del carácter extenso de la psi- que. Tratado acerca del alma en el que. Por eso para él “pensar no pertenece tampoco al orden del saber. el tacto de la fractura de uno por otro. 54 . cit. 18 Id. El pensamiento es el ser —afirma Nancy— en tanto que pesa en sus bordes. es por un lado poder mostrar cómo no hay claramente distinción entre res cogitans y res extensa. lo que Aristóteles enuncia al definir el alma como la forma del cuerpo viviente (…). es decir que no hay diferencia entre cuerpo y pensamiento. El alma es la forma de un cuerpo. doblado sobre sus extremidades. 19 Parménides. 78. sino también en la lectura del De Anima de Aristóteles. Hace falta comprender que la forma no es un exte- rior con relación a un interior. p. y también en Corpus (1992. en opinión de Nancy. “El alma — afirma Nancy— es la diferencia consigo que constituye el cuerpo. el espaciamiento de la existencia”17. ¿Qué sería un cuerpo sin 17 Jean-Luc Nancy. 89. “De ahí que no tenga sentido hablar de cuerpo y de pensamiento separadamente uno del otro. Corpus.

que sea la forma de un cuerpo viviente o que los pensamientos sean pesantes son tesis que no sólo se configuran en una determinada concep- ción del cuerpo. una historia según la cual el alma asciende a la contemplación de la belleza divina. y lo más sorprendente de ella. sino también en una particular comprensión del tacto. 21 Id. antes que nada. 90. Pero acaso lo más fascinante de esta historia. 2011. la historia de amor entre Eros y Psique contada por Apuleyo en El asno de oro es. Obra filosófica. La forma de un cuerpo es antes que nada el cuerpo mismo”21. 55 . o cuerpo y alma. era también un filósofo platóni- co. Gredos. Madrid. sería una masa. p. no sólo como un ór- gano privilegiado del conocimiento. que nos ha dejado algunos tratados filosóficos acerca del daimon socrático o acerca de las opiniones de Platón22. Es tal vez por eso por lo que estamos autorizados a interpretar también esta novela como una alegoría platónica. una sustancia pura. superando numerosas prue- bas. una historia platónica. además de ser el único novelista romano del que nos ha lle- gado una novela completa. Una historia en la que el Alma se enamora del De- seo a través del tacto. es que se trata también de una historia del tacto. hasta el mundo inmortal de las ideas. sino también como sen- tido del límite y como sentido del sentido. Es sabido que Apuleyo. Pero que el alma sea extensa.forma? Lo anunciaba hace un momento. 22 Apuleyo. una concepción fenomenológica que quiere romper abiertamente con toda distinción entre cuerpo y mente. Si es una narración alegórica. en la que el alma alcanza la inmortalidad. cuerpo y espíritu.

para Psique parece que rige una extraña maldición. ni siquiera algún plebeyo. Mientras sus dos her- manas alcanzan rápidamente matrimonios de conveniencia con sus respectivos maridos. en el sentido impuro de los parias de la India. acerca de este doble y equívoco carácter de los hombres sa- grados23. Algo semejante le acontece a la bella Psique a causa de su belleza. Un simulacro finamente pulido. el homo sacer dejaba de estar protegido por el Derecho y era también excluido de la comunidad. todos la ensalzan. 1988. Admiran su aspecto de diosa. p. ni rey ni de estirpe real. pero no se acerca ninguno que la desee a pedir su mano. Luis López Ballesteros. Es también intan- gible o. pero no se toca. Tótem y tabú. 24 Met IV. trad. “Adorado hoy como un dios. Pero ya conocemos el doble carácter de lo sagrado. intocable. vol. objeto de devoción y de culto entre sus conciudadanos. Ed. pero todos la admiran como una estatua magistralmente pulida (ut simulacrum fabre politum mirantur)”24. IX. con la que nadie se atreve a casarse. Se volvía intocable. la belleza de Psique no sólo es inefable. Orbis. Barcelona. trad. Este carácter intocable hace sin duda de Psique un ser sagrado. Al ser declarado sagrado. A 23 Sigmund Freud. En esta historia en efecto. como si de la misma diosa Venus se tratara. “Todos la contemplan. 1775. aunque hecho por el tacto y para el tacto. pues se convierte en una especie de paria intocable. 32. mejor dicho. Psique aparece ya como una estatua en vida. se ve. 56 . no se deja expresar con palabras. un objeto como la estatua que. en Obras completas. de Juan Marcos. puede ser muerto mañana como un criminal” —escribe Sigmund Freud en Tótem y tabú. pero también indeseable o apestado.

todo lo atormenta Profecía que el rey interpretará como una maldición. Y penetra en aquel palacio de co- lumnas de oro y altos artesonados de madera de alerce. le sirven y la atienden. Y desde allí. pp. “Movidas tan sólo por un soplo de aire. pues más que para una boda se la engalana ciertamente para un funeral. sino un monstruo cruel y fiero como una víbora que. ri- camente ornamentado con mosaicos en los suelos. Jean-Luc Nancy. rey. Au fond des images. es arre- batada por una suave brisa que la deposita mansamente so- bre una pradera floreciente. Por eso es por lo que su padre consultará a un Apolo de Mileto (no al de Delfos. coloca a la muchacha. En aquel lugar ve un bosque. sino a uno que sabe latín) y que formula para su hija una extraña profecía: En una peña de alto monte. en lo alto de una pe- ña. adornada con las galas de unas bodas fúnebres. pues habrá de entregar a su hija en matrimonio a un monstruo cruel y fiero. 2003. Y no esperes un yerno nacido de estirpe mortal. París. empiezan a acudir ante ella bandejas reple- tas de alimentos de todas clases y vinos dulces como el néc- 25 Al principio de Au fond des images escribe Nancy : « L’image est toujours sacrée (…) Le sacré est ce qu’on ne peut pas toucher ». 57 . La princesa es preparada así para esas honras fúnebres.tal punto llega su carácter sagrado25. tal y como exige el oráculo. revoloteando con sus alas sobre el éter. y allí la bella Psique es atendida por unas voces sin forma que la tranquilizan. Galilée. pero que en realidad oculta la promesa del amor secreto de un dios. 11-12. una fuente y un palacio. dispuesta más bien para la muerte.

sino que él mismo le advierte y reconvie- ne para que no desvele su rostro. y subien- do en la cama hizo su mujer a Psique. persuadida por Hera. le pide a su amante Zeus que se muestre ante ella en todo su esplendor. Ya no siente angustia. “Es- tando en este miedo. pero no ve nada. sino que lo vive también a 26 Met V. versión de López de Cortegana. Oye voces. 4. en la que Pisque únicamente conoce a su marido por las noches. consolada y atendida. y antes que fuese el día partiose de allí y luego aquellas voces vinieron a la cáma- ra y —como con gracia escribe Diego López de Cortegana. Por el contrario. pero luego oye un ruido en su habitación y vuelve a sentir miedo. No sólo no ve a su amado. vino el marido no conocido. Vemos así al alma encerrada en una casa de fantasmas. en medio de la oscuridad. la historia de Psique es una cita a ciegas. 58 . Petición a la que él accede a regañadientes. pero su historia de amor no está mediatizada por el tacto. Al acostarse por la noche se duerme. esperando su destino. 3.tar. pues ello los destruiría. abrasada por sus rayos. Empieza así una fascinante historia del tacto. Ella no sólo vive su amor a ciegas (pues todo amor es ciego). pues resultará mortal para la inocente amante de Zeus. Tampo- co Sémele parecía conocer el rostro de su amado. 27 Met V. Ella sin embargo no podía ver a nadie —nos dice el poe- ta—: únicamente podía oír las palabras que pronunciaban y las criadas que tenía eran sólo voces”26. que ya era dueña”27. La ingenua Sémele. en una traducción del 1500— comenzaron a curar de la no- via. ya no siente miedo. Es sabido que los mortales no pue- den ver el rostro de los dioses. Es servida.

no sabe si es un dios o un monstruo. El peligro de los ce- los. de que también ellas deseen el deseo. sino que adopta la forma misma del co- nocimiento: el concepto. es también fornicar e igualmente su producto es el concepto. al llegar la luz del día. Concepto deriva su significado de concipere. que es un modo de conocimiento. Pues. Del mismo modo Psique concebirá un hijo (Vo- luptas) como producto de su amor. Lo que se capta con. Psique conoce a su marido con el tacto.tientas. pues ya la daban por perdida. Por eso. Aquí el conocimiento no es sólo en sentido bíblico (co- nocimiento carnal). como una especie de vampiro. o aquello con lo que se capta es el cum-caepto. Coger. capturar y captar. Concebir es tanto tener un hijo como pensar o elaborar un concepto. en torno al tac- to. el dios Cupido. en su sen- tido argentino. Conoce a su marido Cupido y lo ama con el tacto y en el contacto del lecho. es importante apren- der a distinguir entre el palpar y el coger. picadas por la curiosidad y por la envidia. desaparece. ¿Cómo lo concibe? En realidad. El peligro de la curiosidad y de la envidia. Por eso reconviene de este modo a su amada Psique: “Esas lobas traidoras están poniendo todo su empeño en prepararte una trampa abominable. pero no sabe qué apariencia tiene. insisten en que quieren volver a verla. en su sentido castellano es agarrar y atrapar. cuyo objetivo consiste en definitiva en convencerte de que descubras mi rostro (ut 59 . Cuando las hermanas de Psique. Ciertamente se enamora de él y lo desea. rápidamente el dios del amor y del deseo percibe allí un peligro: el peligro de que también ellas quieran conocerle. su amante. Coger.

queda conturbada de la emoción. versión de López de Cortegana. Con la luz descubre y “contempla una y otra vez la belleza de aquel rostro di- vino”30. el rostro de su marido. explorar su rostro. la bella Psique de- cide seguir sus envenenados consejos y descubrir por la no- che. Pero las hermanas de Psique conseguirán llegar a su pala- cio y.te suadeam meos explorare vultus) y este. Pensado desde el punto de vista del proceso ascen- sional del alma en el conocimiento. si llegas a verlo”28. 30 Met V. es aquello a lo que sus hermanas desean persuadirla. 29 Met V. Armada con un cuchillo afilado y alumbrada por una lámpara de aceite. 5. la bella Psique se dispone por la noche a explorar el rostro de su amante. como ya te he advertido muchas veces. “Explorare vultus”. “Aquella misma noche el marido habló a su mujer Psiches: porque como quiera que no lo veía. Son ellas las que le recomiendan entonces ocultar durante la noche en su alcoba una lámpara de aceite encendida y acercarse a ver el rostro de su amado. la persuadirán para que trate de desvelar el rostro y la identidad de su marido. por si tuviera que dar- le muerte. esta escena podría vincu- larse con la escena platónica en la que un esclavo de la ca- 28 Met V. 60 . muertas de curiosidad y de envidia. 3. no lo verás. Pero un rostro se puede explorar. se puede conocer y se puede reconocer también con las manos. Cuando por fin descubre el bello rostro y el cuerpo del dios. mientras duerme. 4-5. bien lo sentía con los oídos y palpaba con las manos”29. no vaya a ser que ciertamente ella. armada con un cuchillo. 22. tal como vaticinaba la profecía. esté casada con un monstruo. Persuadida por sus hermanas. 11.

mientras lo devoraba febrilmente con besos ávidos y osados. en el interior de la ca- verna y que proyectaba las sombras por encima del muro. quien finalmen- te termina despertando. “Y así Psique por sí misma. viendo el cuchi- llo y huyendo entre amenazas y lamentos de su propio pala- cio. De hecho. esta visión sigue siendo una escena del tacto. 23. —escribe Apuleyo— hasta el punto de que es la propia Psique la que se hiere a sí misma con una de las flechas de Cupido. se enamora del Amor. 31 Met V. junto con el fuego o la luz que lo iluminaba todo. ardiendo cada vez más de deseo por el Deseo (cupidine fraglans Cupidinis). aunque a la luz de la lámpara contempla con arrobo la belleza de su amado y aunque ad- mira también estupefacta su arco. 32 Ibíd. ni la luz ni la caída del hierro sobre el suelo consiguen desper- tar a su enamorado. “incapaz de contenerse. Y entonces. aunque sin saberlo. se inclinó sobre él anhelándolo apasionadamente y. al parecer también la propia lámpara de aceite. Armada con un cuchillo y una lámpara de aceite. no dejaba de temer que acabara su sueño”32. “bien por envidia o bien porque también ella se moría por llegar a tocar aquel cuerpo tan be- llo y por besarlo de alguna forma”. sus flechas y su aljaba. con enorme curiosidad. Tampoco al parecer estos ávidos besos con que devora a su amado consiguen despertar a Cupido. vierte una gota de aceite hirviendo sobre el hombro derecho del dios. en medio de estos arrebatos amorosos. viendo a su mujer.verna es desatado de sus ligaduras y es llevado a contemplar el pequeño teatrillo que había a sus espaldas. Sin embargo. los examina y los palpa”31. 61 . Para Psique sin embargo.

como en la Standard Edition. Despliega pues esta historia en sus referentes fundamentales. su formato cuadrado y pesado no sea en Derrida algo fortuito. extenso. tanto en las Gesammelte Werke. cuadrado y físicamente pesado —aunque intelec- tualmente apasionante—. Por ejemplo. 62 . bu- ceando en los Schriften aus dem Nachlass. En él se dice de Nancy que es “le plus grand penseur du toucher de tous les temps”33. 2000. y que más que la edi- ción original alemana constituye sorprendentemente la edi- ción internacional de referencia. y en él se aborda la exposición de todo su pensamiento en relación con el tacto. aunque en muchos casos no desarrollados. y la cita por extenso. cen- trado específicamente en el problema del tacto. su carácter voluminoso. según el cual “Psyche ist ausge- dehnt”… Pero también es cierto que Nancy en ningún lugar menciona o cita su referencia. Derrida busca la frase en las obras completas de Sigmund Freud. Derrida por el contrario busca la cita de Sigmund Freud. Entiendo que esta forma del libro. esbozados y apuntados. Galilée. extiende su pensa- miento hacia los lugares por él explorados. en los Evangelios cristianos. a su amigo Jean-Luc Nancy. p. en las Meditaciones de Des- 33 Jacques Derrida. Gira en torno al alma y alrededor del alma (Περὶ ψυχῆς). Él recorre y expande las reflexiones de Nancy alrededor del tacto. buscando y desarrollando esta historia natural del tacto. Al tratar de pensar la obra del amigo. es cierto que Nancy gusta de citar el aforismo pós- tumo de Sigmund Freud. volu- minoso. realizada por James Strachey. Jacques Derrida le dedicó un libro largo. París. en la propia historia de la filosofía: en el De Anima de Aristó- teles. Le toucher. 14. que no es más que una historia de la filosofía del tacto. Jean-Luc Nancy.

trad. Pero también es cierto que allí Aristóteles combate explícitamente las doctrinas espiritistas acerca del alma. de Francisco de P. 407 a. manifiesta todavía en la tradición latina. hasta Nancy. 7. De hecho. en la obra de Levinas… Despliega así y explora las múltiples referencias que se encuentran implícitas en el pensamiento de Nancy. 1982. y fue el hombre un alma viviente”. Obras. Samaranch. no habíamos reparado en lo sorprendentemente relacionado que estaba todo el pensamiento aristotélico del alma. en una nueva y redun- dante relación entre el pensamiento y la extensión. Es cierto que. Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra. mientras que la tradición judía piensa el alma como aliento. El De anima es posiblemente la primera filosofía del tacto de la historia. no le dedica a la doctrina pneumatológica del alma más que meros comentarios despectivos. o tal como la propia idea de anima. en Aristóte- les. Y así. en el libro I del De anima— decir que el alma es una magnitud espacial es algo inaudito”34. Reina Valera Gómez. 63 . en la Antropología de Kant. 2. Aguilar. pues. con el espacio. De anima. el movimiento y la extensión. trad. p. Génesis. Madrid. y sopló en su nariz aliento de vida. soplo o principio vital. en los textos de Freud. para intentar pensarlas más. “Psique ist ausgedehnt: weiss nichts davon”.cartes. porque de algún mo- do las propias palabras del estagirita lo desautorizaban: “En primer lugar —afirma Aristóteles contra Platón. 2010. en su relación con el ánimo y con el aliento. Es Aristóteles el primero que relacionó explícitamente el alma con el tacto. Aristóteles parece burlarse de las etimolo- 34 Aristóteles. Tal vez por eso su libro sea ex- tenso y cuadrado. 122. en las Ideas de Husserl. 35 “Formó. tal como aparece por ejemplo en el mito del Génesis35. para intentar pensarlas por extenso.

El alma es la forma de un cuerpo. los peces). loc. ¿Qué sería un cuerpo sin forma? Lo anunciaba hace un momento. tratando de pensar el concepto de alma en Aristóteles. las plantas no respiran y tampoco muchos ani- males (por ejemplo. 5) a combatir esta doctrina pneumatológica y aérea del alma. señalando simplemente que. 36 Nancy. sino una doctrina general acerca de la vida y de sus características. Corpus. La forma de un cuerpo es antes que nada el cuerpo mismo”36.gías que relacionan la psiqué con un viento o con un soplo de aire frío (ψυχρός) y le dedica un apartado de su libro (De anima III. a pesar de que son seres vivos. lo que Aristóteles enuncia al definir el alma como la forma del cuerpo viviente (…). cit. Hace falta comprender que la forma no es un exterior con relación a un interior. no es por ello tampoco el De anima una doctrina especial acerca de los animales. 90. de la pervivencia o de la trascendencia del al- ma humana. 64 . p. Nancy lo repite insistentemente. En el Peri psijés de Aristóteles no encontramos una psico- logía en sentido moderno: ni hay una doctrina general de la conducta humana (lo que en Aristóteles corresponde más bien al ámbito de la ética) ni hay tampoco una doctrina de la inmortalidad. Sin embargo. sería una masa. Lo que en la psicología de Aristóteles nos encontramos es más bien una doctrina general del principio explicativo de la vida (zoé) que es lo que anima a todos los seres vivos y muy especialmente a los animales (ta zooa). Ya lo hemos dicho: “El alma —afirma Nancy— es la diferencia consigo que consti- tuye el cuerpo.. una sustancia pura. No hay en rigor ninguna teoría específica sobre el alma humana.

sin el tacto. sin el tacto no puede existir el animal y aún más. el alma puede también ser considerada como principio vital general. las plantas care- cen en su opinión de la sensación del tacto. no puede existir ningún otro sentido. sino más bien. Pensado como forma del cuerpo. también las plantas ten- drían esta facultad. en los seres animados —y en particular en los animales— el alma viene a identificarse con el tacto. De hecho. como en Aristóteles. Es entonces la membrana lo que constituye la 37 De anima. Sin embargo. De modo que. de alguna manera Aristóteles reconoce que el tacto es el padre y la madre de todos los otros sentidos (y con respecto al gusto y al oído lo afirma explícitamente). si uno se dirige a los libros contemporáneos de biología. al igual que los huesos y los pelos. su apariencia. Pero Aristóteles lo excluye explícitamen- te: pues. Y toda célula no es en rigor más que una agrupación de elementos inorgánicos bajo una membrana. lo que se encuentra en realidad no es ninguna definición sensata de la vida. su figura. Pensada así. 435 a 65 . Lo que le otorga al tacto una primacía filogenética sobre los otros sentidos y un carác- ter de principio explicativo general de la vida animal. Y por ello. todos los libros de biología coinciden en describir la célula como el elemento de menor tamaño que puede considerarse un ser vivo. “Todo cuerpo que esté en pose- sión de un alma —escribe Aristóteles— posee también la facultad del tacto”37. el alma sería además no sólo la forma. Y en esta remisión a los principios generales de los seres vivos. una clasificación de las características propias de aquellos seres a los que lla- mamos vivos. Según esto. como forma del cuerpo. sino también la horma del cuerpo: su as- pecto.

pero también el medio de contacto por el que la célula se comunica con el mundo. pero el tacto también es el principio vital. Sin embargo. Sin contacto no hay aprendizaje no hay educación no hay afecto y no hay sexualidad en los animales.forma y también la horma de la célula. entonces su alma no sólo coincide con su forma. primero Nancy y después Derrida insisten en señalar que tampoco el tacto debe ser absolutizado. el estudio contemporáneo del tacto lo contempla cada vez más como una extensión de la mente. en cierto modo su membrana. una 38 Ibid. sino también como una construcción táctil de la propia identidad. porque en último término (desde Platón a Husserl) toda ella está marcada por la convicción de que el tacto proporciona un conocimiento inmediato. Psyche ist ausgedehnt. El tacto es el contacto. Sin tacto no hay posibilidad de vida animal. Es el principio y el origen de todos los otros sentidos y se encuentra expandido y repartido por toda la piel. sino también con su extensión. El alma de la célula es. Derrida señala que en realidad toda la metafísica occidental es tanto óptica (del eidos) como háptica. algo extenso que permite aislar el citoplasma de su entorno. 66 . No sólo por el número de terminaciones nerviosas táctiles que deben de contemplarse propiamente como una conti- nuación del sistema nervioso periférico. Pensada como forma y como horma del cuerpo más ele- mental de los seres vivos. No es posible una haptología que pretendiese ser un conoci- miento verdadero tan sólo a partir del tacto. Del mismo modo. No hay amor y tampoco hay ero- tismo. “El tacto —dice Aristóteles— recibe su nombre del contacto”38.

ed. p.. Corpus. 137. no pretenda —como lo hace el tocar cartesiano— el privilegio de una inmediatez que fusionaría todos los senti- dos y el sentido”40. del emo- cionar que es el ámbito propio de la escritura (el relato de Apuleyo todavía nos conmueve). Por eso es por lo que en el pensamiento de Nancy se produce un desplazamiento del problema del tacto. del fundamento. de la pre- sencia. 61. En último término a la metafísica del ser. 39 Jacques Derrida. del conmover.. como el primer axioma de una fenomenología del tacto. es en realidad al intuicio- nismo. de la inmediatez”39. p. cit. al pro- blema del tocar. 40 Nancy. a saber. del mover. loc. cuestión de tacto. Pero también —y eso también debe estar claro— a condición de que el tacto no se concen- tre. Es- cribir. es decir. como la evidencia misma.intuición última y directa de las cosas. “Una vez más debe- mos disociar el tacto de aquello que siempre le reconocen el sentido común y el sentido filosófico. de la mano de Nancy. cit. Y aquello a lo que Derrida se enfrenta. leer. de la pintura y de las bellas artes en general. ocuparse de las masas del cuerpo. Por eso escribe Nancy: “Hay que compren- der la lectura como lo que no es el desciframiento: sino el tocar y el ser tocado. 67 .

68 .

para conminarles. Parece que el steak tartare ya no existe. Capítulo 4 El aprendizaje de la decepción Voy a comer con Vicente. Nos ponen dos cervezas. Seguro que podre- mos tener una agradable conversación. Vicente me dice que si quiero tomar un vino alemán. con aire amenaza- dor. Todo ha cambiado. La mesa en la que nos sentamos es limpia y luminosa. Sólo hay algunos clientes muy trajeados. a que terminasen cuanto antes. Me pido una perdiz escabechada y Vicente quiere probar el codillo. Recuerdo que tenían unos arenques con nata deliciosos y que te preparaban en la mesa un steak tartare de morirse. Vicente acaba de llegar y está sentado a la mesa. Los mi- ramos. Nos traen unas salazones y pedimos también unos arenques. Los clientes se agolpaban así encima de los que estaban comiendo. Yo quiero una cerveza Mahou –le digo. Ya no hay que pelearse por la mesa. No había lista de espera y los propios camareros te incitaban a que fueses a la caza y captura de la mesa que se suponía iba a quedar vacante. Vicente me habla de 69 . Creo que ese era el motivo por el que dejé de ir. Pedimos los vinos. Ahora parece un restaurante elegante y caro. Él me dice que llegará un poco antes para ir haciendo la cola y pelearse por la mesa. También yo llego media hora antes. Era un poco violento. Es igual. Nada de lo que nos traen nos gusta mucho. De momento no nos preocupa la comida. Quedamos en el Edelweiss a las tres. Hace mucho que no volvía por allí.

Venecia. No sabe si está vivo o está muerto, pero me habla
de Venecia. Me dice que yo no sé nada de su obra, que él es
un pintor cotizadillo y que lo que pinta lo tiene ya todo ven-
dido, incluso antes de pintarlo. Tú sólo has visto las tonte-
rías y estas cosas de la pólvora —me dice—. Pero no, yo soy
un pintor serio. Yo estaba en el escalafón. No sé si sabes lo
del realismo mágico. Estaba Antonio López, Eduardo Na-
ranjo y luego yo. Pero me cansé. Estaba preparando mi cá-
tedra y me cansé. Lo mandé todo a la mierda y me fui con
una alumna a California. Los profesores siempre nos casa-
mos con alumnas. Ella es bailarina —me dice. Ahora no sé
qué hacer. Tenemos una hija y no sé qué hacer. Es muy duro
tener que convivir con alguien que lo entrega todo, absolu-
tamente todo, a su trabajo. Ella es bailarina y sabe lo que es
eso. Pero es muy difícil aceptarlo en la vida cotidiana. No sé
si nos vamos a divorciar. Pero te cuento. Yo lo que quiero es
explicarte mi trabajo. He vivido muchos años en Venecia.
Allí tengo casa y he pasado largas temporadas. Creo que es
allí donde he visto un paisaje. No sé si lo he soñado. Como
no lo encuentro, necesito pintarlo. Yo pinto todo el tiempo.
Pinto desnudo y meo encima de mis cuadros. De todos no,
sólo de los que me gustan. Le digo que Leonardo presumía
de que la pintura se puede ejecutar ataviado con ricas vesti-
duras. Él insiste en que pinta en pelota, en invierno y en ve-
rano. A veces me masturbo también sobre los cuadros —me
dice. Tengo una serie de imágenes de Venecia. Tengo mu-
chas imágenes de los carnavales, pero lo que me interesa de
verdad es poder pintar ese paisaje soñado. Me habla también
del tiempo y de las imágenes. El vídeo —me dice— te per-
mite controlar el tiempo. Si tú quieres puedes hacerlo que
fluya más despacio. Puedes ralentizarlo. Incluso si quieres

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puedes invertirlo. Esto sólo se puede hacer desde hace trein-
ta años —me dice. Antes nadie había tenido un dominio tan
fascinante del tiempo. El ojo es un órgano muy torpe. Ape-
nas es capaz de registrar la mitad de las cosas que suceden.
El vídeo sin embargo lo ve todo. Puede verlo todo.
Le digo que entiendo su pasión por Venecia. Me impre-
siona que quiera replanteárselo todo, y que haya empezado
nada menos que por el espacio y por el tiempo. Entiendo
que esa búsqueda se haya centrado en Venecia. Venecia es la
patria de la pintura, le digo. Es una ciudad tan extraordinaria,
que incluso hace buenos a los pintores malos, le digo. Tú
fíjate sino en el Museo Correr, que está ese pintor de cos-
tumbres que se llama Pietro Longhi, y hasta esos cuadros tan
tontos y tan malos parecen buenos. Y luego está ese cuadro
tan raro de Carpaccio, ese de las dos mujeres que miran co-
mo enajenadas. Pero en Venecia hay pintura para llorar. Sólo
ese pequeño cuadrito de La tempestá del Giorgione merece la
visita. Y luego está Tiziano. ¡Y Bellini! —decimos los dos al
unísono. Yo también me puse de rodillas ante la pintura de
Bellini. Pero hay cosas que apenas nadie ha visto. Yo he vis-
to un San Agustín en su estudio de Carpaccio, en la Scuola
Dalmata de San Giorgio, que casi nadie ha visto, y es uno de
los cuadros más bonitos de Venecia. Yo he visto en la Ma-
donna al Orto, cerca de la Ferrovía, un cuadro de Tintoretto,
una presentación de la Virgen en el Templo, que es una ver-
dadera delicia. Mucho mejor que el que tiene Tiziano en la
Academia. En la Academia, por cierto, la gente debería cru-
zar el puente de rodillas. Sólo así se podría entrar con el de-
bido respeto. Entiendo lo que dices de Venecia. Es la patria
de la pintura. ¿Tú has visto ese Tiziano que está en la Aca-
demia con Cristo muerto en sus propios brazos? Es el últi-

71

mo cuadro que pintó. Lo pintó en vísperas de la muerte,
poco después de que la muerte se llevara a su propio hijo. Es
el cuadro más terrible de la historia de la pintura, el más do-
loroso y el más conmovedor. Aquí no se salva ni dios. Hasta
Dios mismo aparece muerto. Entiendo también que te plan-
tees el problema del tiempo a partir de Venecia. Venecia es
el lugar de la muerte y la resurrección. Es la ciudad de la de-
cadencia y de la muerte. De la muerte en Venecia. No sé si
sabes, allí también está enterrado Ezra Pound. Yo fui un día
con Ángel González y María Vela Zanetti, a depositar unas
flores, unas prímulas, en su tumba. Recuerdo que en el va-
poretto al cimitere hablamos de Rilke y de Vallejo, de Valery
y de Gerardo Diego. González decía que Rilke era un poeta
que sólo nos gustaba a los filósofos. A mí aquello me dejó
desconcertado. Nunca había pensado que mi poeta favorito
pudiese ser un poeta gremial. Me pareció un golpe bajo, pe-
ro no supe defenderme. ¿Qué podría haber hecho, salvo
recitarlo? Murmuré por lo bajo unos versos en alemán. „Ich
habe Tote, und ich ließ sie hin/ und war erstaunt, sie so
getrost zu sein...“. Y luego me callé. Venecia es para los ale-
manes, dije. Florencia para los ingleses. No sé por qué, pero
es así. Supongo que los alemanes van a buscar allí sus fun-
damentos. Precisamente en una ciudad que carece de ellos.
Víctor Gómez Pin escribió un libro muy extraño sobre Ve-
necia. Se deleitaba en los nombres sonoros de las calles y las
plazas, los zátere y las fondamente. Nadie que no viviese como
él de la ficción de que el nombre es encarnación en cierto
modo de la cosa podría disfrutarlo. Es un recorrido lacania-
no por los distintos nombres venecianos.
Terminamos de comer y pedimos dos cafés y dos Sch-
naps. Deben de ser las cuatro o algo así, cuando entra Uiso

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Venecia de- be de ser una de las ciudades más frías de Europa. Caminamos unos pasos. Que si ca- gaban en el canal. Uiso y Vicente empiezan a contarme sus historias en Venecia. Nada me produce más dentera que esos turistas cubiertos de palomas. Pero Ui- so se dirige a ellos todo el rato en italiano. El camarero nos dice que imposible. Es grande y espaciosa.Alemany con una chica alta. El mejor bar es siempre el más cercano. les digo. La gente 73 . vámonos. y nos la presenta. aunque sea a un Telepizza o a un Burger King.. Casa Manolo está echando la verja. Si queréis unas croquetas. le dicen. Son animales carroñeros y as- querosos. Salimos a la calle. Seguro que ahí todavía podréis comer algo. ofreciéndoles comida en la mano. Nos daría todavía algo de comer. Las palomas son como ratas. Nos metemos en un restaurante italiano que todavía está abierto. Nos sentamos en una mesa redonda. que si una negra con la que entraron en una discoteca. Paso de croquetas. bastante más alta que él. Hay un sol fuerte que nos ciega. Seguimos un poquito más allá. Les invitamos a que se sienten a nuestra mesa y pidan algo de comer. Vicente y yo pedimos grappa: dos grappas. La que me llegó a inspirar piedad y compasión por las palomas. —me dice el de la verja. Les cuento la Venecia que yo he visto. No sé por qué comenzamos a hablar en italiano como tontos. y un par de ensaladas.. Venga. Se toman una cerveza y nosotros seguimos con los Schnaps. pregunto. dice Uiso. Pero no tan grande como para que no haya intimidad entre los cuatro. Había acqua alta y un metro de agua había inundado toda la plaza. Pónganos entonces algo de beber. Cuando yo estuve sin embargo era enero. nos dicen que sí que nos harían. Una pizza. Los camareros son iraníes o algo así.. que lo lamenta mucho pero que la cocina ya está cerrada..

Me mira directamente a los ojos. y todavía no me he enterado bien de cómo se llama. Es alta y tiene buena pinta. Es un cuadro anónimo. y cuando le sonrío bus- cando su complicidad. Vicente y Uiso siguen enfrascados en una conversa- ción sobre Urbino. Uiso y Vicente me hablan de un cuadro de Urbino. La chica parece encantada con lo que está pasando. Me concentro entonces en la chica de Uiso. sin embargo. Empie- zo a acariciarle el brazo y le pregunto cosas. una mini falda de esas poco ajustadas y sandalias. pequeñito. Yo paseaba por la Piazza por el agua. por docenas. no me rechaza. retira sus piernas debajo de la silla. Me da mucha rabia no saber de qué cuadro están ha- blando. Sé que es verano. Entonces me descalzo y cruzo mi pie por debajo de la mesa. Creo que todavía no sabe muy bien quién la acaricia. por en medio del agua.no suele creerme cuando se lo digo. pero para mí es como si estuvie- se medio desnuda. La chica es argentina o algo así. Veduta de la cittá ideale se titula. Lo más sorpren- dente era ver a las palomas. en la que yo. y empiezo a ponerme cachondo sólo con mirarla. flotando muertas sobre las aguas. Se lleva los platos y trae más grappa. como para confirmar que soy yo el responsable. tan sólo intercalo algunas preguntas. Seguimos bebiendo. Ella parece que disfruta de nuestra tontería. La camarera iraní me sonríe. pero el viento helado que baja de los Alpes llega hasta el Adriático y el agua que ha penetrado en la ciudad se congela en las calles y en los cana- les. hasta que llego a su pie y comienzo a aca- riciarle las pantorrillas. 74 . Creo que ya estoy un poco piripi a base de tanta grappa y tanto schnaps. La contessa del palazzo en que nos alojábamos me había prestado unas botas de agua de su marido. maliciosamente. Ella sorprendida. Lleva una camiseta de tirantes.

y me quedo esperando allí un rato. Sí. Subimos en el ascensor y llegamos a la quinta planta. Aunque yo ya estoy un poco pedo. desde el otro lado del acristalamiento inso- noro del estudio. Está guapísima después del verano. Me gusta. y ahora ella se vuelve ostensiblemente del lado de Uiso. y lo abraza. ¿Por qué este excelente pintor es tan poco conocido y valorado en España? Terminamos la segunda comida y nos encaminamos al Círculo de Bellas Artes. Lleva un vestidito sencillo de tirantes. con ese morenito que le favorece especialmente. en su galería de los hom- bres ilustres y en los taraceados de Mantegna. y yo me levanto. Ella es siempre muy seria y muy profesional. Entonces centro la conversación en el stu- diolo de Federico de Montefeltro. Les hablo también del magnífico retrato que le hizo Pedro Berruguete y. Uiso tenía apalabrada una entrevista en la emisora. ¿no? —me responde. mirándome por encima de sus gafas de pasta negra. Pero además. Ella sin em- bargo no viene. La discusión continúa. me manifiestan su estupor o su incredulidad al respecto.Uiso y Vicente siguen discutiendo. Vuelvo a subir. no es el momento ni el lugar. como me suele suceder. le digo. Qué mona estás. Me diri- jo a los servicios. Es alta. Por supuesto digo que no. Vicente y yo podremos con- centrarnos en la chica. 75 . Está Merche. Me invitan a entrar dentro a la entrevista. pensando: ahora vendrá. Creo que ahora tampoco tengo chance. que están en el piso de abajo. Quiere darme a entender que no tengo absolutamen- te ninguna chance. mientras Uiso permanece atrapado en aquella ratonera. delgada y con esas gafas negras que me ponen tan cachondo. Me divierte ver a Merche tan seriecita y tan profesionalista. Cuando están trabajando ella se pone muy profesional.

que estoy tramando alguna maldad. Parece más bien que se tratase de un templo de la visión. Ahora está sola. mostrando su intensidad manchega y parda y. Piensa. Decido entonces llamarla Cecilia. Desde allí se divisa toda la ciu- dad. también Madrid se asienta sobre el campo. En lo alto de la azotea del Círculo se erige una especie de templo de la contemplación. Ella sigue allí. No parece estar consagrado a ningún dios. La argentina se resiste. por más que junto a él se encuentre la inmensa mole protectora de Minerva. pero entonces pienso que les tengo que llevar a la azo- tea. Mientras la ciudad está como en penumbra. como la amante del expresidente Ménem. aunque parezca mentira. el contraste de luces es especta- cular. Subimos has- ta arriba. Como el día está cubierto por algunas nubes. mirando por la ventana. mientras escucha lo que dice Uiso. Se la pido a Ventura y salimos afuera. es posible ver perfectamente la sierra y cada una de sus cum- bres. por un lado. Se resiste. Vicente me sigue y subimos arriba. Desde la quinta planta hay una visión fascinante de Ma- drid. le digo. (Creo 76 . pues abierto como está por los cuatro costados. el Cerro de los Ángeles aparece plenamente iluminado. Es posible comprobar que. Pero el templo y la diosa se muestran mutuamente indiferentes. Les digo: venir conmigo. Le pregunto a Vicente si sabe cómo se llama la argentina y él me dice. Hay que pedir la llave para subir al torreón. por el otro. me dice. Esto es una imposición. con razón. invita —como todos los templos— so- bre todo a la contemplación. o algo así. Ven conmigo. mientras contempla la estatua de la diosa: Mi- nerva. y bajo a por ella. no quiero. hasta lo más alto.

a la que yo. Sí lo es. justo en- frente de nosotros. me dice. Y entonces. que deja por completo las nalgas al desnudo. Sube al templo. invitándola a ella. me resisto. Se ve que hace deporte o que va a un gim- nasio. ¿Viste como merecía la pena?. La falda cae sobre su cuerpo y sus piernas y su culo quedan por completo al descubierto. Al aire. que no estoy para muchos trotes. a que haga lo mismo. Y entonces ella continúa con su dan- za. borrachos. La miramos y ella nos mira. Entonces recupera la calma y vuelve a vestirse. en la posición del loto. mirando a todas partes fascinada. en una especie de ataque de delirio. Un poco a regañadientes consigo que entre en el ascen- sor. y la va tirando al suelo. Ella nos mira.que piensa que le puede suceder algo malo). entre aturdida y excitada. La chaqueta no me la tires. Tiene un culo grande y hermoso. en su torre. Comienza a dar volteretas y a quedarse parada sobre sus dos manos. Y entonces quiere bailar. como a unos diez metros de distancia. Me descalzo y me siento en una esquina. Vicente y yo volvemos al templo y ella se queda en la azo- tea. Arrojo sus calzoncillos al viento y se van volando por entre los patios del edificio. pero vente conmigo. Está fornida. le digo. Quiere que bailemos y nos arrastra a una espe- cie de danza rusa. La cosa 77 . y lleva una braguita negra de esas tipo tanga. Gracias por habérmelo im- puesto. le digo. Vi- cente se desnuda por completo. la llevo de la mano por los pasillos y las escaleras hasta llegar a la azotea. Entonces ella se sube en una torrecilla. me contesta. Vicente comienza a quitarse ostensiblemente la ropa. Comienza a lavarse los pies en un depósito de agua. Ahora ella viene hacia nosotros. Estamos eufóricos. a pesar de que yo no quería. Subimos arriba. que tengo los billetes del avión. Allí la dejo a su aire.

dijo ella. y la acaricio. y se queda contemplando el panorama. pero yo sigo refugiándome en mi postura del loto. Está un poco enfadado con nosotros. Recoge sus cosas y se marcha. y Merche me dice que estará en el bar. bajo entonces a buscar a Uiso. Entonces dejo de tocarles y vuelvo a con- centrarme en la contemplación. junto a la pareja. dice el Uiso. que te folle un pez. sentado en una pequeña mesa redonda. Compruebo que no lleva calzoncillos. Entonces Uiso contempla también por primera vez el mundo. Ahora no puedo. la abraza por detrás. Desaparece por las escalerillas hacia abajo. porque pierdo el avión. quiero que com- parta este momento con nosotros. pero que. Me despierto de mi letargo cuando oigo que se marchan. y ya. Yo sigo sentado en el suelo. empie- zo a acariciarle a ella las piernas. lo que es a mí. ¿Sabes que ya en el restaurante empezó a acariciarme por debajo de la mesa?. muy largo. 78 . acabo de pedirme un gin-tonic. La entrevista ya ha termi- nado. Como el momento que estamos viviendo me divier- te mucho. pero desde luego. desde luego. éste no me focha. vente. contemplando su gin-tonic. Sólo ahora me doy cuenta de que son muy peludas. Bajo al bar y allí se encuentra Uiso solo y deprimido. Nos despedimos con la mano. ¿No tendréis una pastilla de Via- gra? —nos pregunta. y me lo llevo para arriba. Entonces le echo mano al paquete. Macizas y rotundas. vente. Se acerca a su amiga. contestó ella con su acento porteño. éste nos va a follar aquí a los dos. Vicente dice: yo me tengo que ir. Entonces. Le digo.se pone caliente. tampoco está excitado. me contes- ta. pero cubiertas de un fino vello. Me estoy poniendo muy calien- te. una voz me grita desde abajo: Adiós Miguelón. Le digo. sin ver a nadie. Pues como no te foche a ti. Hosti tú.

Me quedé solo y en silencio. Toda la ciudad me está escu- chando. 79 .

80 .

Al parecer Mariano 81 . Abrí las ventanas y contemplé cómo caía la tarde en los alrededores de la plaza. Úl- timamente se había especializado en esa extraña obra de arte que consistía en reunir a cenar a los amigos y esperar a que surgieran cosas. y que la cosa prometía ser divertida. con historias de tore- ros. Tenía esa cosa rancia de hotel de lujo de los años cincuenta. había conseguido convencer a unas amigas suyas para celebrar una especie de homenaje póstumo a Klossowski. Les llamé y me fui a su habitación. Sabía que asistirían otros muchos amigos. No sé muy bien cómo. Me apunté. flotando por sus sa- lones. Se trataba de una velada para ver una película de Klossowski. Se respiraba un cierto aire de timba o de tugurio de conspiradores. Estaban Mariano y Javier y algunos otros. políticos y ganaderos salmantinos. Después llamé a recepción y pregunté si había llegado alguno de los otros amiguetes. Dejándome invadir por la melancolía. “Salamanca sin ti”. Me fui a mi habitación y dejé mi equipaje. Estaban dándole al whisky con cierta contumacia. en un antiguo hotel de Salamanca. El hotel era un puntito decadente. Capítulo 5 Esther ce soir En realidad. no tenía muy claro a qué había ido allí. instinti- vamente le mandé un mensajito a alguna amiga que no se había querido venir. Fer- nando. Mariano y algunos otros. Ima- ginaba que se trataba de una de esas cosas de Domingo.

estaba de los nervios con el teléfono móvil en las manos. Le
habían propuesto dirigir el Reina y estuvo toda la noche es-
perando una llamada, que sin embargo nunca se produjo.
Por eso marcaba con una cierta ansiedad todos sus gestos.
Me gustaba aquella entrada en los infiernos.
Alguien dijo: “Vamos a aprovechar un poco la tarde y pa-
sear por Salamanca”. La propuesta fue bien acogida y nos
tiramos a la calle. La plaza mayor, Anaya, la catedral vieja, la
casa de las conchas... Renaciente maravilla.
Al volver, de repente todo había cambiado. Entramos di-
rectamente en un salón enorme dispuesto para la cena, en el
que Domingo había colocado algunas de sus cosas. Sé que
había una gran foto de la viuda de Klossowski y una de esas
copas que se utilizan ahora para depositar las cenizas de los
muertos. Recuerdo que había algunas otras cosas (en mi
memoria aparecen ahora como platos con escudos heráldi-
cos, espadas, bastones, ceniceros y otras cosas semejantes),
que componían un panorama de cachivaches, todos ellos
con alguna muy vaga relación con Pierre Klossowski.
Sé que Domingo había organizado un viaje delirante a Pa-
rís, sin hablar ni papa de francés, para pedirle al propio
Klossowski sus cenizas, y que, cuando llegaron, se lo habían
encontrado agonizante y que no se atrevieron a proponerle
tamaña monstruosidad a su mujer. Al parecer la mujer les
recibió con cierta simpatía, a la vez que con cierta perpleji-
dad en su casa, pero les dijo que su marido estaba muy malo
y que no tenía posibilidad de atenderles mejor, y que se fue-
ran por donde habían venido. El viaje como tal resultó un
verdadero fracaso. Pero con sus anécdotas se había ido for-
jando un relato. La verdad es que yo no me enteré muy bien

82

de en qué consistía éste, salvo que la viuda al parecer les tra-
tó con gran amabilidad.
Entonces comenzó la cena, y resulta que se trataba de una
especie de simposio en el sentido clásico, en el que, aprove-
chando que nos juntábamos para comer y beber algo, se
entonaba por turnos un encomio de Klossowski. La idea era
platónica y divertida. Sólo tenía un pequeño defecto. Yo no
sé los demás, pero yo no me consideraba desde luego nin-
gún especialista en Klossowski. Sabía que era hermano de
Balthus, sabía de su relación con Rilke, que fue para ellos
una especie de padrastro, y me había leído de joven su
Nietzsche y el círculo vicioso. Aquel libro no me gustaba dema-
siado. Defendía la tesis de que la locura de Nietzsche era una
especie de consecuencia de su filosofía, de que la idea del
superhombre suponía la apertura de las múltiples identida-
des que hay en uno, y que en el propio Nietzsche de algún
modo se realizó aquella idea. Aquella tesis no me gustaba
demasiado. Tengo que agradecerle a Klossowski en cual-
quier caso que me hiciera accesible el espléndido Nietzsche de
Martin Heidegger, que él tradujo para la editorial Gallimard.
Pero lo cierto es que allí estábamos cenando y que, ya en
el primer plato, Domingo y Fernando irrumpieron en las
conversaciones, tratando de organizar un poco el coloquio.
Domingo nos contó la que había liado en homenaje a Pierre
Klossowski, y Fernando nos fue presentando uno por uno,
como diversos especialistas en el tema. Al parecer nos iba a
tocar hablar finalmente del asunto. Yo les escuchaba con
cierta reserva, pues me conocía las especialidades de cada
uno y sabía que allí nadie sabía demasiado.
De todos modos, la idea me seguía pareciendo simpática.
Domingo hablaba de Fernando y Fernando hablaba de Do-

83

mingo. Me caía bien aquella extraña pareja. Son desde luego
dos personajes muy peculiares. Fernando es excesivo, inteli-
gente, culto, irónico y divertido, y siempre te ríes con él en
las reuniones y las comidas en las que coincidimos. Mezcla
sin rubor la alta y la baja cultura, los últimos cotilleos de la
televisión con las observaciones eruditas a la Ciencia de la
Lógica de Hegel y eso hace de sus palabras un cóctel explosi-
vo, difícil de digerir tanto por los académicos, que le odian,
como por los mundanos, que no le entienden y creen que se
inventa la mitad de las cosas que cuenta.
Por su parte a Domingo es al primer artista al que yo he
visto que esta relación no le perjudica en absoluto, sino que
más bien le enriquece. He oído a mucha gente decir con ma-
levolencia que toda la obra de Domingo no es más que la
ejecución de las ideas de Fernando. Pero es mentira. Lejos
de querer competir intelectualmente con él, lo que constitu-
ye un disparate, incluso para filósofos avezados, Domingo le
oye sus cosas y empieza a desparramar con sus sugerencias,
llevando a la práctica cosas absurdas que se le ocurren en la
conversación con el otro. No creo que se moleste ni en leer
la mitad de las cosas de las que habla Fernando, pero sí que
consigue sin embargo involucrarle en la ejecución de sus
delirios. Lo que diferencia el arte de la mera ocurrencia es la
ejecución de la ocurrencia. Traerse a Tamara y a toda la pan-
dilla basura al centro de Arte el Gallo a dar una conferencia,
organizar una velada de boxeo y desplegar por el mundo
toda su parafernalia, montar un espectáculo porno, dar pú-
blicamente una conferencia al oído, entregar unos premios
especiales (un anillo de oro) a los personajes más delirantes
que se les ocurre, desde Fernando Arrabal al actor porno
Nacho Vidal, subir al Mongó, en Denia, como quien sube al

84

Cuando llegó hasta mí. pero no parecía ciertamente el último texto de Klossowski. La idea se les ocurre. Y es verdad. Creo que a ninguno de los dos le preocupa mu- cho el carácter artístico de estas actividades. Preferí más bien exaltar y observar las leyes de la hospitalidad. Es cierto que ni ya soy joven ni estaba todavía borra- cho. Escuchándoles hablar sentí ciertos celos de su relación amorosa. la realizan y sobre ella se va escribiendo el relato. Puede que se tratase de un inédito. entregado directamente por su viuda a Domingo Sánchez Blanco!” Fernando Castro se puso a leer- lo. en medio de aquel Symposion platónico. son cosas de este tipo. “¡Oh –exclamaron todos– el último texto de Klossowski.Monte Carmelo o convencer a los mejores cocineros del país para que les inviten a cenar junto con sus amigos. Les dije que me encantaban. Después de leído el texto. nos lo pasaron a los distintos comensales. el cuerpo del 85 . La obra de Domingo es ejemplar en este sentido. proclamando públicamente su amor por Só- crates. para que pudiésemos contemplarlo. Por eso me presenté a mí mismo. Entonces alguien se sacó de la chistera el último texto es- crito por Klossowski. como el joven Alcibíades al final del Banquete. Parecía una reseña para Critique del libro de Sartre Situa- tions. que les admiraba y que me parecían maravillosos. una compilación de ensayos publicada en 1976. que les que- ría. esbocé la teoría bar- thesiana de que el texto es el cuerpo cierto. Aquello se recibió con una especie de admiración religiosa. pero ¿qué iba a decir? No me iba a poner a perorar so- bre Klossowski. Hace ya tiempo que tengo la convicción de que la mejor obra de arte que realiza el artista contemporáneo es el relato de su propia obra.

aunque aquello se ponía interesante de amiguetes. Dios mío. Por lo que vi. ¿Qué tenía aquel pueblo extremeño que producía aquellas tías que estaban tan buenas? De allí era Fernando y allí me presentó hace años. mientras una gotita de saliva me chorreaba por la comisura de los labios. carnal y sexual. Aparecieron Sinaga y Rodríguez de la Flor. y la velada amenazaba convertirse en un au- téntico coñazo. desde el cerebro hasta los huevos. pero en cuanto apareció no le quité el ojo de encima. como del paleolítico infe- 86 . le pegué fuego al manuscrito. por allí no se veía ni una sola tía. Todos exclamaron: ¡Qué cabrón! ¡Pero qué haces tío. que me arrastraba con una fuerza antigua y animal. Traté de aproximarme a ella con comentarios y tonterías klossowskianas. a ver por dónde respiraba. Y. en la discoteca Psiquis –cuyo nombre ya no se me despinta–. estás loco! Alguien acercó la urna funeraria y allí se depositaron las cenizas del verdadero cuerpo carnal de la escritura. puesto que no habían conseguido en París las ceni- zas de Klossowski. a la que es ahora la madre de mis hijos. como hasta en- tonces nunca había conocido. y estaba más buena que la hostia. Me ofrecí amablemente a explicárselo. Por suerte se sentó a mi lado o muy cerca de donde yo estaba. conseguí un mechero y.deseo y. No sé de donde salió. y pude trabar conversación. Acababa de llegar de Plasencia con unos amigos. Con ella sentí un tirón muy fuerte. Me enamoré de ella con un amor profundo y sostenido. Plasencia. Reunión de señores mayores para hablar de Klossowski y para ver una película basada en la novela Rober- te ce soir. La cena se acababa y llegaron otros invitados a los pos- tres. no tenía ni puta idea de por dónde iba el tema. sin pensármelo dos veces.

cuando nos hacen subir a la suite del hotel. En Plasencia conocí una felicidad hermosa y perfecta. Domingo había hecho subir a la habitación varias cubiteras con botellas de champagne. estando en la suite en la que se alojaba 87 . La película era infumable. en el que se proyectaba la película Roberte ce soir. Por eso. Así que allí estaba yo. y me hacía comprensible que el Emperador de Occidente. en fran- cés en el original y sin subtítulos. en la que para más morbo nos dicen que se alojaban Franco y doña Carmen Polo. como ciudad de los placeres. Para ser una suite. Carlos V. la hubiese escogido como la comarca para su retiro espiritual del mundo. Por cada copa que yo me bebía. Con una banda sonora muy deteriorada. Es decir. pe- ro resultaba extraño en un hotel de categoría.rior. habían instalado un vídeoproyector. cuando iban a Salamanca. Ello coincidía bien con el carácter pacato de los Franco. lo más chocante era que tuviese dos camitas separadas. en medio de aquella historia klos- sowskiana. Así que decidí concentrarme en la maciza. no había quien se enterase de nada. La llamada del Ministerio no ter- minaba de producirse (hubiera sido gracioso que llegase en forma de motorista. cuando aquella maciza me dijo que era de Plasencia. a perpetuar la especie y tener hijos. decidí darme a la bebida. en medio de una proyección de una película de Klossowski? Como no se me ocurría tema. en el sa- lón de dicha suite. pero el champagne no era malo y. al final resultó ser la mejor opción. que me hacía comprender mejor su nombre. instintivamente me puse rabicácido. observé que Ma- riano se bebía un whisky. La verdad es que no me gustan las bebidas gaseosas. y juro que bebí muchas. “más salido que el rabo de un cazo”. Allí. ¿De qué se le puede hablar a una tía que está más buena que el pan.

Esther. me contestó. le dije. La verdad es que esto de Klossowski es un coñazo. me senté educadamente a su lado y empecé a relatarle las historias de los hermanos Klossowski. ce soir. Algo más despejado y con mejor inspiración salí de nuevo. Ahora ya sí. Se lo sugerí indirectamente. en aquella habitación había de todo. Aunque no me interesé mucho por el tema de la con- versación. Creo que aquello no le hizo mucha gracia. pues por allí pululaban muchos tiburones de reconocido prestigio. le pregunté. Mariano Navarro había quedado fuera de combate bajo la cama del Caudillo. ¿Por qué estáis tan buenas todas las tías de Plasencia?. Est que tu peux parler français? –Non plus. ¿Cómo te llamas? Esther. Yo no me despegaba ni un centímetro de mi adorada Esther. me dijo. Al parecer ella no tenía ninguna teoría al respecto. Emprendí una discreta retirada. adopté sin embargo rápidamente su tono trabu- cado y me fui a sentar al lado de la maciza. le dije.Franco) y su discurso cada vez se iba haciendo menos articu- lado. Me arrodillé a sus pies y empecé a morderle los zapatos. Por fin la película terminó y la sugerencia más sensata fue tirarse a la calle a ver si había algún bar abierto. pero todavía quedaban Carlos Jiménez. Por suerte para mí. Esther pareció sor- prenderse de que también supiese hablar de un modo articu- lado. Yo pensaba que el mejor homenaje a Klossowski era hincharse de follar. 88 . Me encantaban sus tacones altos. pero ella fingió interesarse mu- cho por aquella película malgré tout ininteligible para ambos. Alguien había traído un poco de farlopa y me puse en la cola de los que entraban al baño a meterse unos tiritos. Sólo les quedan bien a las chicas altas.

improvisé unos pasos de baile. Me fui detrás de ellos. Retorné hacia mi chica. 89 . Ya no hubo suerte. porque por lo menos ahora se reía con las tonterías que le decía. Nos fuimos a una especie de discoteca. Y se dio el piro. le pregunté a Manuela. Estupefacto miré en su interior y me dije. Me dijeron que no estaba. ¿por qué me abre la boca de este modo? Me volví otra vez hacia las conversaciones de la barra. Empecé a meterme en las conversaciones de los otros. —Hasta mañana. Sinaga y algún otro. no le gusta soltarse la me- lena en Salamanca. Miré a Manuela y ella asintió. Ella debió pensar: este tío es un gilipollas. Sin duda algo extraño le había sucedido. mi amor. Imaginaba que ya casi la tenía en el bote. Hasta mañana. No volví a verla. llamé. Por lo que vi.Fernando Castro. porque empezó a abrir su boca hacia mi boca. con los que siempre había que tener cuidado. Finalmente salió ella. Ella estaba allí. Sinaga estaba muy circunspecto. Miré con cara de angustia. Por fin un gru- po llegó al hotel. Le pregunté a Domingo. me dijo. Volví a apo- rrear la puerta. Creo que aquello le hizo gracia a la chica. nos vamos a acostar. Recorrí tres veces el camino entre el hotel y la discoteca. Lo siento. Subí a la habitación. Sin despegarme mucho de la barra ni del gin-tonic. picoteando como siempre aquí y allá. Me acodé en la barra y me pedí un gin-tonic. Ya no recuerdo ni lo que le decía a mi princesa. Pasé el resto de la noche buscándola.

90 .

traté de mante- nerme fiel a tu recuerdo y acometí algunos ritos piadosos para consagrarte en mi memoria. y me hinqué de rodillas ante la Virgen. los treinta y cuatro céntimos del viaje al tipejo. Capítulo 6 Sirenita Es extraño. a pesar de todo. Aunque tú no lo sabes. abandonando a tu mujer y a tus hijos? ¿No sabes que soy la virgen feminista y que nunca daré mi protección a un tipo machista y repugnante como tú? ¿Qué motivos me habían llevado a bautizarla como la vir- gen feminista? Sin duda era la letra de aquella canción. Pero es extraño que tu re- cuerdo retorne. que muera amando. y he pregunta- do. ante mí. como al barquero Caronte. subí en ese raro ascensor y le pagué. suplicando mis favores? ¿Cómo un desvergonzado adúltero como tú viene a rogarme a mí que le apoye y le consuele en sus miserables correrías? ¿Es que acaso pretendes que yo te ayude para que te vayas con una amante. Desde entonces 91 . me ha respondido: mujeres a millares. Más bien al contrario. ¿Qué hace un ateo como tú. Tampoco es que hubiera tratado deliberada- mente de olvidarte. hombres no ha habido”. implorando su misericordia. ya sabes: “He subido a Begoña y he preguntado. volví al Santuario de Begoña. si es que ha habido algún hombre que muera amando. Me ha respondido. de este modo atolondrado y obsesivo. Ella simplemente me miró con desprecio.

de abandonar a mi familia y de dirigirme con rotundidad.daba por supuesto que la Virgen de Begoña era una protec- tora especial de las mujeres. debilidad. ¿Acaso no habíamos subido juntos ante la Amatxo a que bendijera nuestro amor? ¿No había buscado yo en ella una protección especial. conmemorar- te. Se quedó ante mí. ¿y qué otra cosa po- día esperar. indiferente a lo patético de mi gesto. ¿Acaso no había optado por la con- fortable seguridad familiar y había renunciado a ti en un mo- vimiento conservador. rememorándote bajo las for- mas rituales de lo más sagrado. Yo. Ni me bendijo ni me despreció. Guardarte en la memoria. Después de aquello pensé que en realidad mi destino era lo que yo me merecía. impoten- cia… Después de la primera euforia de la reconciliación con mi mujer. me vi obligado a saborear la amarga experiencia de la impotencia. mi amor. adúltero y descreído en su presencia? Sin duda. ¿Qué hacía entonces un tipo como yo. para decir- te que te quiero? Pero la virgen no habló. Y que sólo a ellas les otorgaba su protección y su con- suelo. retrógrado y cobarde? Me había des- tapado como un verdadero impotente. Tal como yo te quería y te deseaba. pero no pude. aquella historia que viví contigo me sumió en una prolongada y suave depresión. De aquellas que mueren por amor. y simplemente me ignoró. que entre tus brazos me creía el hombre más dichoso del planeta. sino impotencia? La impotencia de quien quiere y desea pero no puede. no fui capaz de dar el paso. ateo. con confianza y con alegría hacia ti. 92 . Miedo. con amor.

sino también a las culturas americanas precolombi- nas y a todo el mundo de las culturas no occidentales. desde los griegos hasta los alemanes. me compré unos ochenta libros. Es curioso que el libro de un periodista aficionado a la ar- queología. 93 . Aquel verano iba cada tarde a una librería. Hojeaba el uno y me leía el otro. o a la necia y obstinada contemplación de la televisión. No sé si directamente reli- giosas. Desde luego ha sido muy importante para mí. Tengo la sensación de que de aquel modo pasé —como Jesús en el desierto— cuarenta días y cuarenta noches. pero sí mucho de aquello que hasta entonces había directamente despreciado. No sabía nada del antiguo Egipto ni me interesaba demasiado la cultura de Mesopotamia y todavía no me siento muy capaz de distinguir los sumerios de los acadios. la babilonia y la egipcia). haya sido tan influyente en la reconsideración de la posición de nuestra propia cultura. Podía haberme dado a la bebida. Y a la tarde siguiente compraba otros dos libros. Puede que la culpa de todo la tuviera el libro de Ceram. según ese cálculo. sabios. Por eso me compré algunos libros sobre el antiguo Egipto y sobre Mesopotamia. tumbas (1949) te abre no sólo a las culturas preclásicas (la asiria. o como él mismo lo subtitulara. aunque leyera tan sólo la mitad. Dioses. de los babilonios y de los per- sas. Mi deformación como filósofo europeo me había hecho des- preciar todo lo que no perteneciese a la tradición europea. como si todo lo demás no tuviese ningún interés. me refugié instintivamente en la lectura. de los asirios. Empecé a leer cosas religiosas. “una novela de la arqueología”. Hojeaba el uno y me leía el otro. pero sin saber por qué. Creo que al menos. me compraba dos libros.

el Levítico… Así hasta que me aburría y lo dejaba. De todas aquellas lecturas lo que más me interesó fue el descubrimiento de la biblioteca del palacio de Asurbanipal en Nínive. De repente la Biblia se convirtió en una maravillosa fuente de documentación acerca de todas aquellas culturas de las que apenas había tenido más que vagas referencias. Esta resurrección literaria de un mundo que había desaparecido por completo para nosotros me pu- so profundamente melancólico. como testimonio histórico de toda aquella civilización del Oriente Próximo. Me leí así las terribles histo- rias de Judith de Betulia y del general asirio Holofernes. leyes y toda la historia de una cultura anterior (la de los sumerios y los acadios). ¿Qué quedará de nosotros mismos cuando todo esto se hunda? De allí me dirigí a la lectura del Gilgamés y del Enuma Ellis. e inmediatamente des- pués a la lectura de la Biblia. el Cantar de los cantares y cosas así. Ya sabes. no en función de su sentido mitológico. Me fui leyendo los libros en función de la documentación histórica que proporcionaban. que contenía veintidós mil tablillas con libros. y toda mi perspectiva cambió. Pero esta vez lo que hice fue comprar- me una buena guía laica de la Biblia. ¿Pues no era acaso el Gilgamés una de las fuentes literarias de la Biblia? ¿No aparecía allí íntegramente el mito del diluvio universal y la figura misma de Noé? Hasta entonces. Había hecho en numerosas ocasiones el intento de empezar por el principio. el Génesis. contratos. y la lectura de la Biblia se convirtió en una fuen- te de información apasionante. de la que no teníamos ningu- na otra constancia. el Éxodo. al 94 . Y ocasionalmente sólo consultaba aquellos pasajes ya cono- cidos que me interesaban: el libro de Job. yo siempre había leído la Biblia un poco como todo el mundo.

Pero después me dirigí. El cristianismo antiguo (publicado en 1969) ya había dado por supuesto y casi por probado que San Pablo era el verdadero inventor del cristianismo y que. que no era más que un ideal mezquino. o el libro de la bella Esther. frente a la figura meliflua e impotente del Nazareno. Para ello me fue de gran utilidad el excelente libro de Antonio Piñero. no a los Evange- lios. El tiempo que resta. sino directa- mente a las epístolas paulinas y a los Hechos de los Apósto- les. aristocrático y pueblerino de realización humana. Frente al ideal aristotélico del polités. Pablo de Tarso no era sólo el inventor del cristianismo. capaz de fusionar tres tradiciones culturales (la hebrea. y cómo se convirtió en la favorita del emperador Jerjes. que presenta un análisis filológico y crítico de los distintos do- cumentos. cuyo nombre evoca el de la diosa Isthar. que él mismo ejemplificaba con su vida y con su obra. el mismo de la batalla de las Termópilas. la griega y la romana) y de articular un nuevo concepto de lo humano verdaderamente revolucionario. habitante no ya de una reducida pólis. Comentario a la carta a los romanos. Desde que hace muchos años leyera el brillante libro de Charles Guignebert. con una fuerza sorpren- dente. San Pablo elabora el nuevo ideal humanista del kosmopolités: el cosmopolita. sino de todo el universo. como si tal cosa. sino también el artífice de ese nuevo concepto del kosmopoli- tés. y por supuesto el libro prodigioso de Giorgio Agamben.que decapita en su tienda. De aquella lectura emergió para mí. la figura de San Pablo. que ya me había leído en varias ocasiones. consiguiendo protección para el pueblo judío. Un concepto que se estaba 95 . Pablo de Tarso se erigía como un verdadero coloso intelectual. Guía para entender el Nuevo Testamento.

Pero este privilegio no le alcanza ni a los bárbaros ni a los esclavos ni a las mujeres ni. con razón. un idiota por exceso de bondad. Para el viejo ideal aristo- télico tan sólo el ciudadano en cuanto ciudadano se realiza plenamente como hombre. no existe varón y hembra. judío. es decir. por supuesto. Frente al ideal del polités griego y del circuncidado y puritano judío. Cuan- do Jesús de Nazaret grita en lo alto de la cruz: “Dios mío. No existe judío ni griego. pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gal 3. no era sino por su individualidad y su particularidad. pero que Pablo de Tarso articula bajo el concepto revolucionario de “persona”: la supresión de las diferencias en Cristo Jesús. griego y ciudadano romano. “Cuantos habéis sido bautizados en Cristo os habéis revesti- do de Cristo.34). Mc 15. no sólo reconoce su impotencia.46. Cuando. no existe siervo ni libre. a los niños. Otro tanto sucedía con la idea pueblerina del pueblo elegido de Israel y con sus arcai- cos ritos de identificación y de purificación. al noventa por ciento de la población ateniense de la época. sino también el fra- 96 . era el ejemplo viviente. incapaz de entender ni de desarrollar el sentido de su propia revuelta. del libro de An- tonio Piñero se deducía una imagen de Jesús de Nazaret como un rabino impotente. mero discípulo y continuador de la rebeldía de Juan el Bautista. ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27. completamente incapaz de entender su tarea en un sentido colectivo. 27-28). en el sentido de Dos- toievski. Dios mío. Aunque no era desde luego su intención. Nietzsche lo denominaba “el idiota”.preparando ya en el humanismo retórico de Cicerón. del que él mismo. hombre de tres culturas. aparecía con fuerza el nuevo ideal paulino del cosmopolita.

Sólo en este sentido me identificaba con él. Ya casi me había redimido completamente de ti. estuve en Las Palmas de Gran Canaria y supongo que. sino tan sólo tratar de contarte cómo poco a poco me fui recuperando de mi propia impotencia. vino a ser un curso de escultu- ra monumental que habíamos organizado en la universidad. El motivo. conseguí también disipar las sombras de tu re- cuerdo encontrando. Estuve en Barcelona. conseguí salir de mi suave y anestésica depresión. como los marineros. ¿pero por qué específicamente 97 . renunciar a la venganza. Sin duda era eso tam- bién lo que a mí me pasaba. Sabes que los psicoanalistas no parecen tener problemas con este tipo de reminiscencias del pasado y las denominan sim- plemente “retorno de lo reprimido”. aunque te parezca paradójico. estuve en León.caso de su revuelta. Yo también me sentía como un rabino impotente. una chica en cada puerto. tampoco era mi intención hacerte nin- guna exégesis bíblica. La clave sin duda fue que me invitaron a dar varias conferencias en distintas ciudades. Cómo. Hay de todos modos algo muy perverso en la potencia de la impotencia. El impotente Jesús de Nazaret se constituye a su pesar en el mito fundacional de toda una nueva religión de cuyo alcance y pervivencia todavía no podemos formar- nos un juicio definitivo. ¿No hay acaso en la propia religión de la impotencia algo específicamente seductor? Renunciar a la violencia. responder al odio con amor… ¿No hay en todo esto algo de verdaderamente sor- prendente y fascinante? En cualquier caso. cuando volví a recaer con obstinación en tu recuerdo. sobre todo a base de lectura y de trabajo. aparte de in- fundirles un tono profundamente melancólico a cada una de mis charlas.

1981). Richard Serra y su Tilted Arc (New York. El uno ejemplifica la idea del holocausto. De los doce profesores invitados que participaron. relatada ahora para los turistas. como el dis- curso oficial de los vencedores de la II Guerra Mundial. pero ¿qué tenía todo aquello que ver contigo? Antes del curso estuve en Berlín unos cinco días y allí es- tuve viendo el programa de escultura monumental desarro- llado en torno a la nueva capital de la República Federal. Los dos monumentos principales de ambas ten- dencias son el monumento de Peter Eisenmann a los judíos europeos asesinados durante la II Guerra Mundial y el colo- sal monumento de Jonathan Borofsky sobre el Spree. con respecto al monumento contemporáneo.con un curso de “escultura monumental”? Es cierto que el curso tenía que ver con el tema de la memoria y de la pervi- vencia de la memoria. 1977). Walter de Maria y su Vertical Earth Kilometer (Kassel.. lo que más me sorprendió no sólo fue la coincidencia en una serie de tópicos. Dos son los signos sobre los que la nueva identidad de la ciudad se articula: la memoria espectacularizada de un pasa- do traumático. Como si los ejemplos de monu- mentos públicos a lo largo de todo el planeta durante todo el s. 2006)… Acá y allá aparecían oca- 98 .C. Peter Einsenmann y su Monumento a los judíos europeos asesinados (Berlín. con una especial insistencia en las heridas del holocausto y. el otro la de la reconcilia- ción. la idea también espectacularizada de la recon- ciliación. 1982). en segundo lugar. sino también la coincidencia en una serie de imágenes que se repetían reiteradamente. XX se limitasen a lo sumo a diez o doce ejemplos: Maya Lin y su Monumento a los caídos de la Guerra del Vietnam (Wa- shington D.

Aquella escultura vegetal po- nía en evidencia todos nuestros prejuicios. Particularmente el más llamativo era el Puppy. sino que también parecía que la ciudad misma se identificaba y se reconocía gustosa en semejante artefacto.sionales referencias a la Soziale Plastik de Joseph Beuys. que no es ciertamente muy abundante y está además muy marcada por la influencia mercantil y cultural norteamericana. erigido por Jeff Koons en Bilbao en 1997. En esta sorprendente coincidencia en la negatividad del monumento contemporáneo había sin embargo algunos sig- nos no negativos que se nos escapaban y que sin embargo suscitaban unánimemente las iras de todos los ponentes. Sin duda aquella curiosa coincidencia no se debía a la li- mitación de la bibliografía específica. incluso a Claes Ol- denburg. como la Torre 99 . Por eso es por lo que di en fijarme en algunos otros signos semejantes. las escultu- ras invertidas de Dennis Oppenheim o el monumento nega- do de Santiago Sierra (Pabellón español de la bienal de Ve- necia. sino que se debía sobre todo a una inquietante coincidencia sobre el conjunto de los problemas: la convicción de que el monumento público con- temporáneo ya tan sólo es posible en un sentido puramente negativo: o bien como signo luctuoso (como los monumen- tos de Maya Lin y de Peter Eisenmann). a Santiago Sierra o. el Kilómetro enterrado de Walter de Maria. 2003). a Rachel Whiteread. pues no sólo los turistas se hacían divertidas fotos ante ella. o bien como directa negación del monumento. pero para mi sorpresa los ejemplos siempre eran los mismos. Esto es lo que ejemplificaban claramente los edificios empaquetados de Christo y Jeanne Claude.

pero se ve más pequeña frente a la majestuosidad del mar. Lo que no le impide ser uno de los monumentos más populares del mundo. Eriksen se inspiró en el rostro de la bailarina danesa Ellen Price. Pero ésta se negó a posar desnuda y Eriksen tuvo que convencer a su propia esposa para que le sirviera de modelo. a la entrada del Mar Báltico. De todas ellas. el cervecero danés. En 1913. De bronce fundido. encontré algunas cosas muy interesantes. particularmente me obsesionó La sirenita. había muchas cosas en ella que desmentían todos nuestros prejuicios. la escultura ha sido víctima de varios ata- ques. erigida para conmemorar un cuento no menos anodino de Andersen. La estatua fue colocada sobre una base de piedras a la orilla del mar el 23 de agosto de 1913. sino que era más bien amable y discretamente positiva.Eiffel de París. Carl Jacobsen le encargó a Edgar Eriksen la escultura de La Sirenita. Símbolo de la ciudad e incluso de la propia Dinamarca. tantos que la página web de Turismo de Dinamarca los desgrana uno a uno: 100 . Para empezar. La verdad es que no sabía por qué motivo aquella figurita infantil y anodina. en la bahía del puerto. No tenía ninguna de las características ne- gativas que nosotros requeríamos en el monumento con- temporáneo. Tal vez por ese simbolismo. el Atomium de Bruselas y la inquietante Sirenita de Copenhague. empezó a interrogarme obsti- nadamente. a lo largo de su turbulenta historia. pues ni era heroica ni era monumental ni era verdaderamente conmemorativa y sin embargo se había convertido sorprendentemente en emble- ma de la ciudad. buscando información al respecto. Sin embargo. figura desta- cada del Ballet Real. mide tan sólo 1’25 metros.

El 28 de abril de 1963 fue cubierta con pintura roja. 101 . En diciembre de 2004 fue vestida con un burka negro y una bandera en la que se leía “¿Turquía en la UE?”. cubierta de pintura. puesta por los opositores a la even- tual entrada de este país en la Unión Europea. de nuevo. El 6 de enero de 1998 fue decapitada. El 15 de mayo de 2007 fue pintada de rojo. El 5 de agosto de 1991 le intentaron cortar la cabeza. le pintaron un sujetador y unas bragas y le tiñeron el pelo de rojo. Después de éstas. El 24 de abril de 1964 fue decapitada. El 8 de marzo de 2006 (día internacional de la mujer) apareció cubierta de verde y con un vibrador en la mano. El 1 de septiembre de 1961. El 22 de julio de 1984 le fue arrancado el brazo derecho. El 15 de julio de 1976 fue. yo he conseguido documentar algunas agresiones más: El 11 de septiembre de 2003 fue arrancada de su pedestal y arrojada al mar.

De modo tal que este humilde monumento. Me sorprende la 102 . como una especie de chivo expiatorio. embutida en un cuerpo de sirena. cuando éste quería enfren- tarse precisamente contra el despotismo de lo público. Este año se anuncia con una imagen espectacular de una modelo de gran belleza. empezó a aparecer con enorme persistencia tu recuerdo. como sím- bolo de la ciudad. asumía sobre sí todas las iras. Veo la campaña de verano de El corte inglés. toda la negatividad. sino que además. toda la violencia sim- bólica y todas las agresiones que se querían expresar públi- camente en contra de lo público. para mi sorpresa. las turbulen- cias y las reacciones del público. tanto por su tamaño como por sus características. que no era en sí mismo nada negativo. Lo curioso era entonces que aquella figura anodina y es- casamente significativa. asumía sobre sí. Ello me obligó a detenerme en las sirenas y en el mito que representan y allí. no sólo se había convertido en símbolo de la ciudad para propios y extraños.

pero toda la iconografía antigua nos revela que los griegos conce- bían a las sirenas más bien con la imagen de lo que ahora denominamos arpías. donde las rodea un gran montón de huesos hu- manos putrefactos. cubiertos de piel seca”. sentadas en un prado. 103 .utilización de esta imagen en una campaña publicitaria. por- que en principio la sirena es un monstruo marino que devora a los incautos que caen en su cercanía. nada tenía entonces que ver con la belleza física o la apariencia seductora de las sirenas. con la imagen incon- fundible de Ulises atado al mástil de su barco. en el museo de El bar- do se encuentra un magnífico mosaico que representa a Uli- ses acosado por las sirenas. sino más bien en la belleza de su voz y en la armonía de su melodioso canto. De su relato na- da permite colegir que se trata de dos aves de rapiña. En el British Museum se conserva un ánfora griega del s. con la apariencia terrible de aves de presa con rostro de mujer. con el que los hom- bres quedaban hipnotizados. acosado por tres sirenas. Para Homero. V antes de Cristo. También en Túnez. como para toda la tradición antigua. pero con cuerpo de mujer. Me extraña sin em- bargo mucho que unos grandes almacenes o que cualquier empresa comercial de este tipo quiera ironizar de alguna manera con respecto a la voracidad mercantil con la que se dirige a sus clientes. con el aspecto de gigantescas aves con enormes garras y alas. Supongo por tanto que se trata de una comprensión diferente de la idea de sirena. El hechizo del canto era lo que los antiguos denominaban “incantamentum” y el encantamiento propio de la seducción. la seduc- ción de las sirenas no residía en absoluto en su belleza ni en su apariencia física. Homero las des- cribe en el Canto XII de la Odisea como dos engendros que hechizan a los navegantes “con su sereno canto.

en Castell de Vernet. imaginada por Horacio. conviven pacíficamente. como seres mitológicos. Ya en la tradición medieval encontramos imágenes de sirenas antiguas y modernas en muchos capite- les de iglesias románicas. C. en distintos capiteles. nos presenta una imagen que le parece cómica y repulsiva. contener la risa. “Si un pintor quisiera añadir una cabeza humana a un cuello equino –se pregunta Horacio al principio de esta carta– e introdujera plumas variopintas en miembros reunidos alocadamente. tal vez nos habla de una figura en transi- ción. mitad mujer. 104 . representaciones de arpías o sirenas antiguas y de mujeres-pez.¿Cuándo pasó la sirena a ser representada con cola de pes- cado? Y lo que es más sorprendente: ¿cuándo pasó a seducir a los hombres mediante su belleza física. indica claramente que su imagen no estaba en absoluto asociada todavía a ninguna idea de belleza. Pero es sobre todo en un cuento de Las mil y una noches. en su Epístola a los Pisones del s. en la comarca francesa de los Pirineos Orientales. que seduce más por su belleza que por su voz.. En el claustro del monasterio de San Martín del Canigó. entre la sirena antigua y la sirena moderna. titulado “La ciudad de bronce”. I a. mitad pescado. más que mediante la voz y su melodioso canto? Todavía Horacio. donde encontramos ya una imagen inequívoca de las sirenas. o sirenas modernas. Pero el hecho de que su contemplación suscitase la hilaridad. permitida su contem- plación. de tal modo que ter- mine espantosamente en negro pez lo que en su parte supe- rior es una hermosa mujer. El hecho de que esta mujer-pez. ¿podríais. tenga todavía plumas y cuello de caballo. dotados de gran belleza. y que se corresponde aproximadamente con nuestra imagen contemporánea de las sirenas. amigos?”.

a partir de un libro persa anterior..» Estas sirenas de Las mil y una noches.] eran dos maravillosas criaturas de lar- gos cabellos ondulados como las olas. IX. lo que demuestra claramente que es un relato posterior a dicho si- glo. sin embargo. Posees la más hermosa voz de cuantas hay en el fondo del mar. y con ella piensas hechizarle. vas a darme tu voz. sino más bien como exóticas y bellas mujeres que se contonean seductoramente. Yo ten- 105 . Como es sabido. en su mayor parte en torno al s. de cara de luna y de senos admirables y redondos y duros cual guijarros marinos. A pesar de que estos cuentos fueron compilados en árabe. aunque tenían la voz muy dulce. el cuento de “La ciu- dad de bronce” menciona explícitamente al Califa Solimán el magnífico. de la propia manera que las mujeres cuando advierten que a su paso llaman la atención. XVI. Tenían la voz muy dulce. pero desde el ombligo carecían de las suntuosidades carnales que generalmente son patrimonio de las hijas de los hombres. inventada por Hans Christian Andersen. «Las dos hijas del mar [. todavía la sireni- ta de Andersen es también un ser en transición pues tiene que renunciar a su poder antiguo de seducción. si quiere ganar el poder moderno de la seducción: –Pero tienes que pagarme –prosiguió la bruja–. quien vivió en la primera mitad del s.. y su sonrisa resultaba encantado- ra. Para entonces. y contentábanse con responder únicamente con la sonrisa de sus ojos a todas las preguntas que se les dirigían. Pues bien. que se mantiene extraña- mente en la errática existencia de la sirenita. el encanta- miento procedente de la voz y de la fuerza enigmática del canto. llamado Las mil leyendas. Por mi precioso brebaje quiero lo mejor que posees. y el precio que te pido no es poco. ya no aparecen aquí como monstruos horrorosos que devoran a los marineros. y las sustituían con un cuerpo de pez que se movía a derecha y a izquierda. pero no comprendían ni hablaban ninguno de los idiomas cono- cidos. las sirenas ya habían emprendido un in- quietante camino de idealización.

–Tu bella figura –respondió la bruja–. cuando estuviste en Copenhague me man- daste fotos. hasta que. mi amor. ¿qué me queda? –preguntó la sirena. basado en la cultura del “incantemen- tum”. Pues ella no sólo tiene que renunciar a su voz. por la nueva cultura de la seduc- ción de la imagen. para que el filtro sea cortante como espada de doble filo. go que poner mi propia sangre. a su identidad y a la fuerza fundamental de su encanto. Bien. Pero yo no sabía que te tuviese asociado con aquella figura y aquel monumento. La sirenita supone entonces la transformación del viejo mundo de la seducción. tratando de pensar en cómo un monstruo terrible y homicida se vuelve irresistiblemente seductor para los hom- bres. Es cierto que. del canto y de la voz. El cuento de Andersen también nos habla de lo doloroso de la aceptación de la condición femenina por parte de la sirenita. Con todo esto puedes turbar el corazón de un hombre. Desde entonces. ¿has perdido ya el valor? Saca la lengua y la cortaré. 106 . Y también es cierto que fuiste en peregrinación a ver a la sirenita. como las tuyas. basada fundamentalmente en unas larguí- simas piernas. sintien- do agudísimos dolores que se clavan en sus piernas como cuchillos. ando dándole vueltas a la idea de la sirena. y con la voz renunciar a su personalidad más propia. la asociación de las imágenes se me hizo inevitable. Piernas. en pago del milagroso brebaje. –Pero si me quitas la voz. repasando algunas fotos tuyas. sino que además la aceptación de las piernas es para ella causa de unos dolores terribles que hacen que sus pies sangren al caminar. tu paso cimbreante y tus expresivos ojos.

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de una belleza perfecta. con delectación y parsimonia. Pero lo que más me excitaba era contemplarla vestida tan sólo con sus braguitas blancas sobre su carne recia y morena. Lucía con orgullo una larga y soberbia cabellera negra. que le caía en cascada por sus altos hombros y su rec- ta espalda. cuando me acercaba a ella. Bellísima de rostro. Distintos tóni- 109 . Era la mujer perfecta. Se daba cremas hidratantes por el cuerpo. sobre mis riñones. sino que era también una mujer alta y preciosa. Se cepillaba. con una buena posi- ción social y económica. se peinaba y se recogía el pelo. se lavaba los dientes a mi lado con un cui- dado exquisito. maquillándose desnuda ante el espejo. cuando hacíamos el amor. Aunque éramos de la misma estatura. Me gustaba sentir sus largas piernas o. Lo que me producía una profun- da excitación. Capítulo 7 El hijo de Hermes Nunca pensé que yo hubiera podido decirle tal cosa. y con sus gafitas ne- gras de intelectual. mejor dicho. No sólo era una profesional respetable y competente. tan sólo el roce de sus pies. Tardaba horas enteras en arreglarse para salir a cenar o para salir tan sólo a pasear juntos. casi como si quisiera mostrarle a un niño pequeño cómo se debe lavar uno los dientes. Después se cepillaba la lengua y se enjuaga- ba. sus piernas eran tan largas que su coño quedaba casi a la altura de mi ombligo. era no menos bella y agracia- da por la estatura de su cuerpo.

También en ello se demoraba voluptuosa. Una vez que se había decidido el atuendo para la ocasión. como si sintiese un erotismo especial en cepillarse la melena. que parece la cuchilla de barbero que corta un ojo en El perro andaluz. se em- polvaba la nariz y las mejillas. se lavaba la cara con un jabón especial. como si supiera de un modo intuitivo y preciso qué falda o pantalón o qué vestido o za- patos deberían acompañar a cada cosa. todo lo demás parecía seguirse de un modo predestinado. Pues el cui- dado de la cara parece que se rigiese también por un proto- colo propio. En esto ella no parecía demorarse demasiado. Con el pelo convenientemente recogido en una toalla. se pintaba los labios. O como si la electricidad estática así acumulada. nunca le he encontrado el erotis- 110 . acumulase también algún tipo de energía sexual. se pinta- ba la raya de los ojos y por último se rizaba las pestañas. Sobre una crema base.cos y aceites. los pelillos de las cejas eran sometidos a una severa disciplina. A mí. que siempre me han gustado los zapatos de mujer y los tacones altos. Lo primero era escoger un conjunto de ropa interior adecuado para el vestido y para la ocasión. atacaba las impurezas de la cara o las irregularidades capilares del rostro. Después se quitaba la toalla que en- volvía su soberbia cabellera y entonces comenzaban los tra- bajos de cepillado y peinado. recogido y tocado del pelo. arruguitas eran cuidadosamente rectificados y. del mismo modo. A continua- ción. enrojecimientos. inventado especialmente para rizar pestañas. Ojeras. con ese extraño aparato de tortura. después desodorantes y después perfumes. Sólo entonces se dirigía a la habitación a ponerse algo de ropa. Sólo des- pués empezaba el maquillaje. Lo último de todo eran las botas. Sólo entonces empezaba a ocuparse de la cara.

Por ello. a pesar de que me gustaban los roles masculinos. Pero. yo me quedaba junto a ella obnubilado y fascina- do. a veces de profesor. Es posible que.mo específico a las botas. Yo no era un hombre enclenque ni débil ni afeminado sin embargo y por eso tampoco me atrajeron los 111 . a veces es de amante. De hecho. que tanta perfección no podía ser verdad. Supongo que simplemente las estéticas agresivas del cuero y de las botas no me atraen. Pero sin duda lo que yo quería decir es que ella era tan perfecta en el artificio de lo femenino. Ni me gusta el sadismo ni me gusta el maso- quismo. Como tan sólo éramos amantes. Pero es siempre un papel que uno acepta y asume por tradición. Ese papel a ve- ces es de alumno. o mejor dicho. a la competitividad y a la musculatura me había horrorizado des- de pequeño. aquella espera me hubiera resul- tado interminable. pero viéndola pintarse y maquillarse ante el espejo. a veces lo es de amado. no sé bien cómo ni por qué le dije de pronto: “estás tan buena que pareces un travesti”. de varón. nunca me había interesado por el papel del ma- cho “machito”. Sin duda todos representamos un papel. A mí me había tocado el papel de hombre. Todo aquel culto a la virilidad. De hecho. y también a veces es de hombre y otras veces de mujer. de haber vivido algún tiempo juntos. nunca he encontrado a una mujer a la que le sienten bien las botas. lo excesivamente masculino más bien me repugnaba. yo entonces me deleitaba viéndola ocuparse en estas cosas. Ello me llevó a reflexionar una vez más sobre el artificio de lo femenino. por pasividad o por conve- niencia. Creo que ella no le dio mucha importancia a la expresión o tal vez no le hizo demasiada gracia y prefirió pasarla por alto.

pero me daba sin embargo cierta seguridad y cierto encanto. porque parecía socialmente más rentable y. Por eso. Tal vez por ello siempre me habían gustado las mujeres masculinas o con un puntito dominante y simpatizaba instintivamente mucho más con los hombres delicados. en el terreno físico. Y sin embargo me estaba pasan- do. Aquello era para mí “caza mayor”. amables. mi carácter era más bien suave y delica- do. no me había vuelto irresistible para las mujeres. por su estatura perfecta. cultos y cariñosos. Aquel pedazo de maciza coquetea- ba deliberadamente conmigo y me tiraba los tejos. también me gustaba tener cierto éxito con las chicas. cuando me hacía la ilusión de que yo había sido el caza- dor y ella la presa. o al menos eso era lo que yo entonces pensa- ba... que hasta entonces nunca había tenido.papeles sensibles o femeninos. y yo me tentaba la ropa y me pellizcaba incrédulo pensando: esto no me puede estar pasando. cuando la conocí su presencia me trastocó. de modo que yo era un personaje de cierto prestigio social. Era una mujer de altura. ese tipo de mujeres que uno piensa más bien reservadas a los ricos y poderosos. Nunca hasta entonces me había visto en una situación semejante. Me enamoré locamente. en cualquier caso. Me sentía cómodo con mi masculinidad. El sex-appeal que nunca había tenido por mi presencia física. lo había alcanzado sin embargo en el ámbito profesio- nal. Me enamoré como un burro. poco violento. Aquello. poco competitivo y poco agresivo. Pero aun así. se- ducido por su belleza perfecta. lo que no me hacía incapaz de defenderme cuando era necesario. por sus piernas infinitas y por su modo de hacerme intensamen- 112 . unido al hecho de que la madurez me había convertido en un hombre atractivo y menos ñoño de apa- riencia.

y ello me arrastró a una suave y persistente depresión. Apariencia e ilusión fren- te a la dura realidad. Cuando uno conoce a la mujer perfecta. por hermosa y ma- ravillosa que ésta fuera. si ahora abandonaba a mi familia. lo dejé. lejos de ser aquello una posibilidad remota —que la mujer más maravi- llosa del planeta se me terminase volviendo fastidiosa y ago- biante—. No era del todo cierto que mi amor por ella fuese el produc- to de un capricho. todo su amor no se me mostraba más que como apariencia e ilusión. ¿qué me impe- diría abandonarla a ella cuando. era por desgracia la fatalidad misma de todas las relaciones amorosas.te feliz en la cama. Aquella visión alucinada de una belleza extrema que en su fascinante perfección parecía arti- ficial. se me volviese fastidiosa o agobiante? Mi experiencia sexual era ya lo suficientemente amplia como para saber que. simplemente lo deja todo atrás y se va con ella. Así que. Estaba demasiado aferrado a mi familia como para abandonarla por otra mujer. aquella contemplación andrógina y extraña que subya- 113 . pero. con dinero y que está más buena que el pan. ¡Qué extraño modo. a pesar de ser la mujer perfecta y la mujer ideal. frente a la realidad persistente de una familia y unos hijos. tan platónico. La ficción de su seducción sin embargo me llevó también a otros extraños territorios. de buena familia. el capricho se magnifi- ca. Al abandonarlo. Se vuelve intenso y obsesivo. A ello me asistía además el argumen- to de que. Reivindica sus derechos. tarde o temprano. Dejar un capricho sin embargo no es tampoco una deci- sión inconsecuente. a pesar de lo profundo que era aquel capricho. de hablar! Pero lo cierto es que no opté por ella. ¿Qué otra cosa podía hacer? Y sin em- bargo no lo hice. una profesional competente.

terminó lla- mando mi atención sobre el mundo de los transformistas. pues desde antiguo ha habido manifestaciones semejantes. de los travestis y de los transexuales. lo más interesante con respecto a ella es el 114 . de la lencería. y hasta del bronceado específico de las bragas o de los tangas sobre el cuerpo. sino más bien históricamente construidos y recreados espe- cíficamente con la pornografía. ¡Qué extraña figura cultural es un transexual! A pesar de que no es ningún fenómeno nuevo. La porno- grafía transexual se sirve de todos los estereotipos y de la parafernalia de la pornografía heterosexual. Y así. por su extra- ña cualidad de haber tenido los dos sexos. sin embargo. Me interesa mucho el modo en que la fotografía construye la pornografía y me interesa también mucho el modo en que construye un sistema de clasificación conceptual de las perversiones. Nin- guno de estos sistemas de la excitación sexual es natural. Entonces su estrategia básica es la de la seducción y la del erotismo pornográfico. Es cierto que en el tra- vesti se dan los dos sexos. Se sir- ve de la apariencia de la sexualidad femenina para capturar a hombres. de los ligueros. pero de un modo extraño. a los que luego sin embargo sodomiza. el travesti con- temporáneo parece más bien el producto de una necesidad sexual y cultural de nuestro tiempo. del maquillaje y de la depila- ción. Como la porno- grafía es infinita. Empecé a mirar páginas web de transexuales.cía bajo la perfección formal de su apariencia. sí que es cierto que es ahora el producto de una sexualidad de moda. de los tacones. para generar un aparato pulsional basado en una tradición cultural de excitación sexual. mientras que el hermafrodita de la Antigüedad romana era una especie de ser divino y exótico a la vez.

por razas. sino que además bautizan. pero que reúne extrañamente lo femenino. las calificaciones de la transexualidad parecen ser mucho más ricas. Al principio me llamaban mucho la atención los nombres de las clasificaciones de los transexuales. por número de participantes. Uno de los conceptos más populares es el de “shemale”. a lo que de modo elíptico apunta el “she” de ella (un modo absolutamente in- definido e impersonal de nombrar lo femenino). Desde los manuales de confesión de los jesuitas. Las per- versiones ahora se ordenan y clasifican por sexos. con el 115 . bajo la categoría genérica de cross- dressers –lo que ha dado en llamarse entre nosotros “trans- formismo”–. ponen nombres a estas nuevas orientaciones de la sexualidad.archivo. por el tipo de orificios que intervienen en la acción y. cada una de las clasificaciones esconde una nueva red de clasificaciones en su interior. construcción sorprendente que recuerda la vieja yuxtaposición entre los nombres de Hermes y Afrodita. a su vez. y desde los sistemas sadianos de clasificación de las perversio- nes. Estas clasificaciones no sólo organizan. Bien lejos del nom- bre generalmente aceptado en español de transexuales o de travestis (el galicismo que a veces se utiliza también como travestidos). por grado de pro- fesionalidad o espontaneidad de los mismos. obje- tivan y de algún modo oficializan (dan carta de naturaleza a) experiencias sexuales antes insospechadas. la mayor parte de las páginas web utilizan in- teresantes anglicismos para denominar a esta nueva figura de la sexualidad. Mientras que el viejo travestismo parece haber quedado como una perversión menor de hombres que a veces se visten de mujeres. nunca antes se había desarrollado una estructura de ca- talogación de perversiones tan sistemática y precisa. por edades.

En la figura de la shemale parece entonces primar la idea de la polla disfrazada de mujer. La otra nueva figura de la transexualidad es el llamado “ladyboy”. De hecho. ni en las nalgas ni tampoco en los labios. Se presentan entonces como seres hipersexuados. El llamado “ladyboy”. en la que la perseguida pederastia parece haber encontrado su refugio. la disponibilidad constante. la seducción perpetua. Se trata sin duda de una belleza infantil. que tiene su mayor presencia sobre todo en los países del sudeste asiático. de grandes formatos. Frente a la idea ro- mántica de la obra de arte total es la idea de sexo total la que ha construido esta nueva figura de la sexualidad. Por ello la shemale es un producto artificial de la cirugía plástica occidental (que prolifera prodigiosamente en Brasil y en 116 . Curiosamente (al menos en la época que escribo esto) la ladyboy no se rasura íntegramente. suele mantener parcial- mente el vello púbico y presenta por lo general unos genita- les más pequeños que los de la shemale.“male” no sólo masculino. La mayor parte de estos niños suelen estar hormonados. de modo que presentan una tetitas incipientes y no suelen tener grandes implantes de silicona ni en los pechos. en el interior de un diminuto tanguita. sexualmente menos agresiva que la shemale. lo que estas páginas web presentan en su mayor parte son hembras poderosas. La suya es una belleza aniña- da. en el que la figura del macho se difumina en favor de la apariencia de la inocencia del adolescente y de su fragi- lidad. de una sexualidad total. ocultan una herramienta descomunal y vigorosa. es una figura más bien infantil. Al menos así aparece en las representaciones pornográficas. La excita- ción permanente. sino sexualmente macho. delicadeza y belleza femenina. con grandes tetas y enormes culos que.

en la mayor parte de los casos. sino que es sobre todo una afirmación de la sexualidad total. el transe- xual representa un nuevo estadio en la evolución del ser humano y. En cualquier caso. El transexual o la transexual. el pelo de estas chicas es su pelo natural. La feminidad que se realiza en el transexual es fundamen- 117 . Aunque muy bella y perfectamente maquillada. Frente a la shemale. Y. una faldita y algo de maquillaje. un nuevo estadio en la evolución de la sexualidad. Aunque las dos son productos artificiales. En la voluntad de la transexual de devenir mujer hay ante todo una fascinación por la idea estereotipada de la mujer. La idea de sexualidad total. esta última parece menos artificiosa. desde luego. por todo el aparato visual de representación libidinal de que se rodea. mientras que el ladyboy parece más bien un producto de consumo generado explícitamente para satisfa- cer las demandas del turismo sexual en Thailandia y en gene- ral en el Sudeste asiático. no sólo es una superación del carácter cíclico de la sexualidad animal. la ladyboy suele ser pequeña de estatura y poco sofisticada en su aparato de seducción. como producción artificial. de sexo permanente es la que parece que anima a la realización de la figura transexual: perpetua disponibilidad. Mientras que la shemale denota una mayor presencia de cultura visual de la pornografía. de excitación perpetua.América Latina). Apenas unos taco- nes. la ladyboy es apenas sofisticada. al gozar de los dos sexos. la ladyboy denota un entorno familiar muy humilde que dirige y controla su se- xualidad desde la infancia. con el fin de obtener una gratifi- cación económica. excitación perpetua. vinculada al celo y a su seducción tem- poral. sin nin- gún tipo de tratamiento.

en la figura del transexual no hay preferentemente un cambio de sexo. construyendo un rostro ovalado. con el ánimo de seducir. Son mujeres que se convierten en hombres y viceversa. realza los pómulos. Pero la seducción que la transexual busca es. Esta figura espectaculari- zada y patriarcal de lo femenino. implanta pechos de distin- tos tipos y tamaños. En rigor el transexual persigue el amor. La cirugía plástica modela con éxito labios y boca. Adoptan las normas. No tie- nen interés en una sexualidad histerizada o en una sexualidad perpetua. los sujetadores. suaviza y estiliza la nariz. es la que el transexual realiza en su propio cuerpo. pues tanto los hombres como las mujeres que cambian de sexo no suelen ser más que figuras de una sexualidad estereotipada. desde luego también. la que corresponde a una seducción visual a través de la imagen. El transexual sin embargo goza y disfruta de los dos sexos. la larga melena. las minifaldas. pero sólo alcanza el sexo. precisamente esta última operación es la que ahora parece que le interesa menos a los transexuales. el masculino y el femenino. recorta incluso los rasgos faciales demasiado masculinos de la cara.. con todo el artificio de los zapatos de tacón. sino más bien en adaptar su cuerpo a su otra iden- tidad sexual. Lo interesante sin embargo del transexual es su relación con el quirófano. etc. las conductas y los estereoti- pos del sexo contrario y los problemas que tienen son sim- plemente los derivados de su adaptación a su nueva condi- ción sexual. implanta nalgas y. Pues en efecto. extirpa penes y testículos y los transforma en vaginas más o menos aparentes. y no renuncia a nin- guna de las formas posibles de manifestación y expresión de 118 . el maquilla- je. sobre todo. cuya objetivación es puramente pornográfica.talmente la de la seducción erótica. Sin embargo.

pero no es un cambio de identidad. se le asigna un nombre. antes de afirmar una identidad. ya debe ser necesariamente masculino o femenino. y afirma también su sexualidad fálica. Se afirma abiertamente la analidad. que no es más que un cambio de opción sexual por alguien de tu mismo género. porque el transe- xual es entonces una bella mujer excitante y seductora que se convierte en un macho que folla. el erotismo de la seducción y de la recepción sexual y. Más que la homosexualidad. el transexual seduce y engaña a su cliente. Por eso. por otro. la transgresión sexual le resulta amarga y dura. de la que disfruta sin tabúes y sin prejuicios. O bien está excitado o bien no lo está. Por otro lado sin embargo. en cierto sentido. cuando lo atrae hacia sí con las formas de la seduc- ción femenina. a diferencia de la prostituta tradicional. Y esto es lo más interesante. La razón fundamental es que la sexualidad es la fuente originaria de toda identidad. sólo en función de su sexo. el cambio de sexo del transexual es la transgresión absoluta. la renuncia a la propia integridad. Pues qué otra cosa es 119 . Acomete sobre sí misma el acto más des- preciado y más despreciable: la renuncia a la propia identi- dad. el de la penetración y la eyaculación. a la moralidad. a la respon- sabilidad ante los otros. Es decir. Sin embargo. reconoce y paga. destruye su propia identidad. Un nombre que.su sexualidad. Pues lo que en realidad se desea es el deseo del otro. al renunciar a su sexualidad asignada. Por eso el transexual. el transexual no engaña. Y esto es también algo que el cliente conoce. que se excita y es sexual- mente activo en la relación sexual. Antes que el nombre se determina la condición sexual del recién nacido y. En el transexual. el dis- frute se traduce en una doble afirmación de la sexualidad: por un lado.

Excitación perpetua. Quisiera ser la feminidad perfecta. la sociedad biempensante experimenta asco ante las transformaciones que el transexual se inflige sobre su propio cuerpo. Por eso el tran- sexual se opera. Pues el que asume una identidad. hacerse cargo de las consecuencias de sus actos. y desprecian a sus clientes como invertidos o como perverti- dos. se viste. Su ambición es seducir y excitar. En vez de piedad.la moralidad sino hacerse cargo de la propia identidad. Pero entonces el transexual se con- vierte en una escoria. Excitar y sedu- cir. Pues. se maquilla. Es decir. Por eso. asume y reconoce sus propios actos. el transexual se convierte en el animal sexual por excelencia. es una zona erógena de primera magni- tud. con rasgos hombrunos. Como si todo lo que estuviese en contacto con el culo fuese puramente excrementicio. Por eso el transexual se ve antes que nada en la obligación de cambiar de nombre. con pelo en las piernas y en el pecho. Incluso las propias prostitutas lo desprecian. se transfor- ma. Se convierte en un monstruo despre- ciable e incluso repugnante. Lo que propiamente se llama “responsabilidad”. La gente mira con odio y con animadversión a una mujer con barba. Las nalgas ejercen una enorme fascinación sexual y la exploración anal es muy placentera. y la zona perianal en general. con patillas. el artificio perfecto de la feminidad. Sexo total. 120 . El culo sin embargo. se depila. frente al odio que suscita. con hom- bros anchos y mandíbula prominente. a la condena por la transgresión sexual. El transe- xual devuelve el desprecio que suscita en forma de excita- ción sexual. Provocar el deseo propio en la autocontemplación narci- sista y el de los otros mediante la exhibición. En fin. se le une el tabú relativo a la perversidad de toda la sexualidad anal.

La segunda vez me tocó un jovenci- to mexicano. guapo y que me supo poner a cien. Tal vez por eso tampoco le di mayor importancia. agradece mucho que se la trate con cariño. Lo cierto es que la primera experiencia fue decepcionante. sólo después de haberme masturbado en infini- dad de ocasiones contemplando la pornografía transexual de innumerables páginas web. volviendo a casa de madrugada. Un día. decidí probar con uno. Por eso. al tiempo que él empezó a comerme la polla. sin embargo. los ligueros… Y aquel niño guapo y con tetas. pero ya se me había acabado el dinero y me tuve que marchar. se lo sabía poner y se lo sabía quitar todo divinamente. sino más bien el azar de una relación furtiva en una noche de borrachera. y hacer el amor. La verdad es que me corrí y me quedé con ganas de echar otro polvo. ser tratadas como reinas. Después de aquello quería mi 121 . conseguimos una relación sexual satisfactoria. Y empecé a restregarle su paquete. Cuando me enseñó su tanguita me puse súper caliente. Tampoco fue el producto de una decisión consciente. y me- jorando la calidad de mis piezas. Resultó ser una señora gorda y ordinaria que me llevó a su casa y me sacó 60 Euros por hacerme una mamada con pre- servativo. aunque con mejor tino. En ge- neral la transexual. Me gustaban aquellas tra- vestis que eran guapas y a las que les gustaba además más que follar. y decidí volver a probar. Lo que más me excita es la para- fernalia femenina: los tacones. tropecé con una catalana simpatiquísima que quería ser mi amiga. que lo pasamos muy bien juntos. Nada gratificante ni placentero. A partir de entonces me fui aficionando al género. las bragas. Aunque no se dedicó a explorar mi culo. la verdad. Me llevó a una habitación de hotel y. que está acostumbrada a todo tipo de desprecios por parte de sus clientes.

teléfono y quería llamarme y quería verme en más ocasiones. así que simple- mente le di un número falso y quedamos en volver a vernos. Desde siempre me habían gustado y atraído los culos de las mujeres y las mujeres culonas. le dije. Aquella Patricia resul- tó ser un jovencito de veintitrés años que me partió el culo. yo soy Laura. nunca había explorado mi propia analidad. volteándome. que me había hecho siempre muy feliz. Hola. Luego vino una tercera. a dar una conferencia. Sin embargo. De hecho. de as- pecto anodino. Por supuesto no nos vimos nunca más. me dijo. Hola. Me abrió una transexual con delan- tal y me hizo pasar a una habitación al fondo. con poco pecho y una minifalda. aprovechando un viaje a Cana- rias. un culo bastante gordo. Me llamo Patricia. mi propia mujer tenía un pande- ro bastante considerable. lo relativo a la sexualidad anal siempre me había parecido sucio y repugnan- te pero. ¿Pero cómo podía yo darle mi teléfono a una prostituta tran- sexual? Si se enteraba mi mujer me mataría. De modo tal que. un televisor y un mueble bar. me dijo una gorda tetona. De todas aquellas experiencias tal vez lo más interesante fue el descubrimiento de la propia analidad. Era un piso normal de chicas. un poco triste. embistiendo con 122 . empe- cé a pensar que aquello podía ser una experiencia sexual in- teresante. Me dieron una dirección y me fui para allá. En general. dijo otra. Me dijo que espera- ra allí un ratito. y al rato empezaron a entrar travestis que venían a saludarme. me animé y llamé a un servicio de esos de travestis que se anuncian en los periódicos. viendo pornografía en distintas páginas web. levantándome las piernas. volvió a entrar la del delantal y me preguntó: ¿Con quién quieres quedarte? Con Patricia. Por fin. en la que había una cama. yo soy Susana. con aspecto muy masculino.

como si fuera un toro. y sin embargo me hizo profundamente feliz.fuerza por detrás. 123 .

124 .

Capítulo 8 Follar y morir: la economía libidinal de Georges Bataille ¿Qué es el exceso? Exceso es en principio. rodeado de 41 Martin Scorsese. el exceso no sólo tiene un carácter cuantitativo. de decadencia o de locura. llevada al cine en 2004 por Martin Scorsese41. 2004 125 . The Aviator. extralimitarse o pasarse”. Hughes. Y enton- ces cobra el exceso el sentido del abuso. según recoge el diccionario de María Moliner. Exceder no es más que “superar una cosa a otra que se expresa en cierta cualidad”. de la demasía. Por eso la propia palabra tiene también un significado moral. lo que sobrepasa algo. el hombre que afirmaba “poder comprar a todos los hombres del mundo”. decrépito y loco. EE. La vida del multimillonario Howard Hughes. a veces cuando contemplamos las imágenes del exceso de dinero y de la riqueza excesiva. Por eso. UU. no podemos dejar de asociarlas a una cierta idea de libertina- je. sino también cualitativo. Sin embargo.. encerrado. parece que terminó sus días aisla- do en su mansión. que parece conducir misteriosamente a una especie de locu- ra. en cuanto tiene el sentido de “exagerar. es una vida de excesos. de lo propio del vicio o del libertinaje.

“Villa Miseria es la ver- sión argentina de un término que cuenta con numerosas acepciones locales: favela en Brasil. de manera furtiva e 126 . shanty town en Kenya. bidonville en Argelia. township en Suráfrica. pero atemorizado por el contacto físico con los demás. junto al exceso de mer- cancías y de acumulación. propieta- rio de una influyente cadena de periódicos. katchi abadi en Pakistán. Aparecen por la iniciativa de un grupo de ciudadanos (normalmente proce- dentes de áreas rurales) que se apropian. barong-barong en Filipinas. la miseria.un ejército de médicos. parece que al- canzase la felicidad. Las Villas Miseria son asentamientos no planificados. al lado de una profunda infelici- dad. jhuggi en India… Todas ellas aluden al mismo fe- nómeno: las barriadas de infraviviendas que rodean las gran- des metrópolis de los países en vías de desarrollo. Tampoco el magnate William Randolph Hearst. Lo que estas películas o imágenes del exceso de riquezas nos muestran por lo general es por un lado el exceso de sa- tisfacciones. hasta monasterios y palacios ente- ros. También sobre su vida hizo Orson Welles una película moralizante (Ciudadano Kane. callampa en Chile. pueblo joven en Perú. Contemplemos una villa miseria. 1941) que suele ser considerada como una de las mejores películas de la historia del cine. desde muebles y obras de arte (que guardaba en su man- sión sin desempaquetar). a pesar de sus excesivas riquezas. Sabe- mos que compraba de modo desmesurado todo tipo de co- sas. el exceso de placeres. Por otro lado.

“Villa miseria”.v. que dejó un reportaje fascinante de la América pro- funda de los años de la depresión. Alabama. En el hospital donde le atendieron. 127 . Houghton Mif- flin.es/terminos/villa-miseria/ 43 James Agee. Boston. Planeta. constituye una conmovedora imagen de la miseria. Let Us Now Praise Famous Men. En los años en que fue tomada esta foto- grafía. en Los Ángeles. Así lograba comprar voluntades y cuerpos. española con el título Elogiemos ahora a hombres famosos. Uno de estos fotó- grafos. 44 Bud Fields and His Family. 2008. 1941. En 1935 el Gobierno de los Estados Unidos encargó a un grupo de fotógrafos que recorriera el país para documentar las condiciones de vida de las zonas rurales más afectadas por la sequía y la depresión económica. 1936–37. Walker Evans. Su re- portaje. c. Barcelona. matándolo. photograph by Walker Evans.atributosurbanos. en lujosas fiestas y en sobornos varios. hay trad. s. que se publicó en forma de libro cinco años más tarde43. en la época dorada de los magnates William Randolph Hearst y Howard Hughes. Hughes gastaba enormes cifras en regalos deslum- brantes para sus amantes. Hughes atropelló con su coche a un peatón llamado Gabriel Meyer. from the book Let Us Now Praise Famous Men (1941) by Evans and James Agee. Sevilla. De este reportaje podemos contemplar aquí la foto de Bud Fields and His Family44. en http://www. documento conmovedor de la miseria que se vivía en los propios Estados Unidos de América. El 11 de julio de 1936. de un territorio vacante situado en la periferia de una gran ciudad”42. fue Walker Evans. También derrochaba grandes sumas en proyectos y empresas de du- dosa rentabilidad.ilegal. Fue 42 Atributos urbanos. Hale County. 2006. un médico tomó nota de que parecía haber bebido alcohol. Un proyecto del Centro Andaluz de Arte Contemporá- neo.

En la misma época el magnate William Randolph Hearst era el propietario de 28 periódicos. El 10 de junio de 2007 publicaba el diario El Economista la siguiente noticia: Una mansión de Beverly Hills. v. El Fiscal de Distrito recomendó que Hughes fuera eximido de cualquier responsabilidad en el caso45. s. representando la propiedad residencial más cara que se haya ofrecido en Estados Unidos. sin que pudiera esquivarlo. el peatón se encontraba quieto en la zona segura de una parada de tranvía. de Union Bank and Trust. 29 habita- ciones y además. La ca- sa cuenta con más de 22. El precio de venta ha sido fijado en 121 millones de euros.wikipedia. 18 revistas y una produc- tora cinematográfica. dos pistas de tenis. La mansión. durante la investigación. Pero más tarde. estado de California. sala de cine. el testigo se retractó de todo lo di- cho y apoyó la versión de Hughes. donde antes vi- vieron William Randolph Hearst y Marion Davies fue puesta en venta ayer por 121 millones de euros. según la cual conducía despacio cuando un peatón se abalanzó frente a su vehículo. Cuenta con tres piscinas.detenido y acusado de “sospecha de homicidio negligente”. antes del accidente. “Howard Hughes”. seis residencias separadas incluyendo una casa para los agentes de seguridad. fue diseñada por el arquitecto Gordon Kaufmann y construida en 1927 para el banquero Milton Getz. 45Wikipedia. Un testigo declaró a la policía haber visto circular el auto- móvil de Hughes de forma errática y a gran velocidad. vid: http://es. de estilo mediterrá- neo. De- claró que.000 metros cuadrados y es conocida como “The Beverly House Compound” -Complejo residencial de Beverly Hills-.org/wiki/Howard_Hughes 128 . lo que la convierte en la residencia disponible más cara de todo Estados Unidos.

es un conjunto arquitectónico com- plejo. William Hearst le daba orden a su arquitecta. sin ningún estilo uniforme o coherente. su verdadero mausoleo. que actualmente se llama Hearst Castle. 1930-2005.hearstcastle. cuando le hizo el encargo de construirle su castillo–. según se relata en el libro Beverly Hills. 46 http://www. En ello las casas de los ricos manifiestan una cierta tendencia a la vulga- ridad y al kitsch. con una catedral. escrito por Wa- namaker46. Julia Morgan de convertir su estanque de Neptuno en una verda- dera piscina. Su verdadero castillo. “Miss Morgan –le dijo William Hearst a su ar- quitecta en 1919.eleconomista. A pesar de ello.com/history/the_castle.asp 129 .html 47 Hearst Castle. tiende a generar habitualmente la imagen del pastiche.es/gestion- empresarial/noticias/242932/01/70/La-casa-de-William-Randolph-Hearst- alias-Ciudadano-Kane-cuelga-el-cartel-de-se-vende. San Simeon Historical Monument website. esta era la casa pequeña de William Hearst. un jardín zoológico y un aeropuerto privado. el edi- ficio que construyó para sí mismo y para sus amigos en San Simeón (California) y el que verdaderamente inspiró el Xa- nadú de Orson Welles. varios edificios. una piscina romana cubierta y un gigantesco estanque de Neptuno. lo que más le asombra por lo general es su falta de buen gusto. http://www. En la fecha en que Walker Evans tomaba su serie de fotos de la miseria en Alabama. me gustaría construir alguna cosita” (“I would like to build a little something”)47. Su ex- traordinaria capacidad para combinar cosas escandalosamen- te caras. Cuando uno contempla las casas de los ricos. estamos hartos de acampar a cielo abierto en el rancho de San Simeón.

Luxus es sin embargo también la exuberancia. 22. que quiere decir algo así como “sacado fuera de sitio. Obscena es sin embargo también la presentación de la desigualdad. Basta con observar la tabla de Los siete pecados capitales pintada por el Bosco a finales del s. ha estado siempre aso- ciado a una consideración moral. la magnificencia. Por eso la ostenta- ción del lujo va asociada desde antiguo a un pecado sexual y de obscenidad fundamental: a la lujuria. Pre-textos. Precedido de El ano solar y Sacrificios. p. 130 . Decía Georges Bataille que “los obreros comunistas parecen a los burgueses tan feos y tan sucios como las partes sexuales y velludas o partes ba- jas”48. Es cierto que la riqueza extrema tiene algo de kitsch y vulgar. “El ano solar” (1927). Lujuria viene de lujo y lujo quiere decir “ostentación de riqueza”. De hecho. frente al mucho más grave de la ostentación de la riqueza. lo mismo que el exceso. lo mismo que la exhibición de la pobreza tiene en cualquier caso algo de obsceno. Pero la verdad es que la pobreza tampoco es de buen gusto. dislocado” (de donde “luxación”). “abundancia de cosas no necesarias”49. 1997. Valencia. aunque no podemos reprocharles a los pobres su falta de refinamiento y de elegancia. trad. lo que nos llama la atención en las representaciones medievales o renacentistas de la lujuria es lo poco significativo que parece en ese pecado el elemento sexual. que se encuentra en el Museo del Prado. Pero lo cierto es que no sólo los pobres son obscenos y repugnantes para los ricos. también los ricos tienen la apa- riencia de la obscenidad para los pobres. 49 Es curioso que la palabra “lujo” procede de luxus. de Manuel Arranz Lázaro. en El ojo pineal. para llegar a esa convicción. La ostentación de la riqueza. cuanto un pecado de ostentación. XV. La propia lujuria no es tan- to un pecado sexual. el desenfreno y el libertina- je. El lujo. La representación de 48 Georges Bataille.

lo que no se puede y no se debe traer a representación51. 131 .. hay quienes hacen derivar la palabra obscenus de ob “ha- cia” y caenum. Madrid. v. 1726. su naturaleza y calidad. es precisamente de esas 50 Diccionario ilustrado VOX. Español-latino. Bibliograf. Madrid. quan- to más los ojos”52. sucio. s. El Diccionario de Autoridades de 1737 dice de obsceno: “Impuro. Al parecer.la lujuria no aparece en ella más vinculada a excesos sexuales que a excesos del lujo y de ostentación: los bufones.B. Latino-español. las be- bidas. Barcelona. Que contiene las letras A. Sin em- bargo. Diccionario de la lengua castellana. Compuesto por la Real Academia Española. Sin embargo. por otro. los manjares y los instrumentos musicales allí presen- tes parecen apuntar en esa dirección. y otras cosas convenientes al uso de la lengua [. “obsceno”. 1993. y cita como autoridad a Cervantes en el libro II de El Quijote. que significa esto mismo”. obscenus. 51 http://etimologias. torpe y feo. Viene del latino.]. suciedad”. ofensivo al pudor”. los proverbios o refranes. infausto. Imprenta de Francisco del Hierro. Tomo primero.dechile. s. Pero.. la palabra latina “obscenus” tenía también el signifi- cado de “Siniestro.net/?obsceno 52 Real Academia Española. con las phrases o modos de hablar. “cieno. ¿Qué significa propiamente obsceno? El DRAE simple- mente dice. Por eso lo que más nos interesa de esta relación con la ri- queza es precisamente su obscenidad. la etimología de la palabra obsceno no está nada clara. de mal agüero”50. como si la palabra significase lo que queda fuera de escena. “impúdico.v. como si la obscenidad nos llevase a revolcarnos en el lodo. donde se afirma: “pues de las cosas obscenas y torpes los pensamientos se han de apartar. 1737. hay quienes hacen derivar la palabra de ob y de scaena. 59. torpe. Tomo quinto. Por un lado. capt. en que se explica el verdadero sentido de las voces. Que contiene las letras O-R.

Esto es algo que sin duda le pasó desapercibido a la economía política clásica. En ello Karl Marx parece ser un perfecto continuador de Adam Smith. Tales son la sal. lo que la marca como dinero»53. es aquella que en mayor grado es cambiada como objeto de necesidad. quien en su Investigación sobre la naturaleza y las 53Karl Marx. 1. en su origen. Elementos fundamentales para la crítica de la economía política. pp.. Tanto Adam Smith como Karl Marx entienden que. sea como objeto particular de consumo (cue- ros). aquella mercancía que ofrece la mayor segu- ridad de poder ser cambiada a su vez por otras mercancías particulares. vol. los cueros. ostentación y fornicación. En este caso es la utilidad particular de la mercancía. el ga- nado. que más cir- cula. 132 . 93-94. la mer- cancía que servirá de moneda o sea que será aceptada no como objeto de necesidad y de consumo. Pues hay sin duda una relación directa entre sexo y di- nero. los esclavos. sea como instrumento de producción inmediato (escla- vos). entre lujo.cosas obscenas y torpes de las que queremos aquí ocupar- nos. sino para cambiar- la a su vez por otras mercancías. que es el objeto más universal de la demanda y la oferta y que posee un valor particular de uso. Y lo primero que al respecto cabe señalar es el propio origen sexual del dinero. «En los orígenes –escribe Marx en los Grundrisse–. México. que tal vez valga la pena esclarecer. Siglo XXI. vale decir. aquella mercancía que en una determinada or- ganización social representa la riqueza kat’esojén. cuya característica fundamental es la de ser fácilmente intercam- biable.. el dine- ro no es más que una mercancía como otra cualquiera.

Madrid. La riqueza de las naciones. e vagliono le 80 porcelane un saggio d’argento. Ninguno de los dos toma en consideración el carácter mágico y simbólico de algunos signos utilizados como mo- neda. el bacalao seco. En Abisinia se asegura que la sal es el instrumento común de cam- bio y de comercio. trad. XIII. por el número de cabezas que por ellas se en- tregaban a cambio. 1999. de Carlos Rodríguez Braun. Alianza Ed. el tabaco. en algunas de nuestras colonias en las Indias Occiden- tales. onde si cava e faie molto 54Adam Smith. publicado a finales del s. En las edades primi- tivas de la sociedad se dice que el ganado fue el instrumento co- mún del comercio y. hallamos con frecuencia valuadas las cosas. en Terranova. 133 . Marco Polo nos informa por ejemplo de numerosos pueblos y ciudades de China y de India. muchas cosas diferentes. y me han dicho que hoy mismo. La armadura de Diomedes al decir de Homero. a pesar de ser extraordinariamente incómodo para esos fines.causas de la riqueza de las naciones de 1776. 56. en un pueblo de Escocia no es extraño que un trabajador lleve clavos en lugar de monedas a la panadería o a la taberna54. Il milione. Egli ànno molte saliere. en Virgi- nia. de una manera sucesiva. e gli otto saggi d’argento fino vagliono un saggio d’oro fino. en aque- llos tiempos remotos. En su célebre libro de viajes. p. únicamente costó nueve bueyes. en algunas costas de la India se utiliza cierto gé- nero de conchas. cuyo valor de uso es sin embargo absolutamente nulo. acerca del origen del dinero: Es muy probable que para este fin se seleccionasen y eligieran. el azúcar. pero la de Glauco importó ciento. que se servían de las conchas llamadas “porcelana” como moneda: «Egli –nos dice Marco Polo de los habitantes de Caragian– spendono per moneta porcellane bianche che si truovano nel mare e che si ne fanno le scodelle. che sono due viniziani grossi. escribía lo siguiente.

y ocho sacos de plata fina equivalen a un saco de oro fino. pure che sia sua volontà de la femina»55. apenas puede 55 “Utilizan como moneda porcelanas blancas que se encuentran en el mar y con las que se hacen la vajilla. Es curioso este pasaje de Marco Polo. Il Millione. México. XXI Eds. Tienen muchas salinas de las que sacan mucha sal y de las que se nutre toda la comarca. De la provincia di Caragian. Marco Polo. “Varrón califica formal- mente el órgano sexual femenino de porcus”56. Y no les preocupa si uno toca a la mujer del otro. 166. lo que equivale a dos grandes venecianos. sorprendentemente viene de “porcella”. Que el molusco denominado “porcelana” haya sido utilizado en muchas culturas como moneda. aunque haya sido por voluntad de la mujer”. onde si ne fornisce tutta la contrada. que alude tanto a la cerda. di questo sale lo re n’à grande guadagno. La estructura libidinal del dinero. p. E’ non curano se l’uno tocca la femina dell’altro. S. diminutivo femenino de porcus. como al sexo femenino. Y Plauto y Sofronio llaman en griego directamente al sexo femenino “concha” o κόγχη (conché)57. apuntando con ello implícitamente al tema central que está aquí tocando: el modo prodigioso en que las mercancías se transforman en objetos de la codicia y de la lujuria. 1978. Capítulo 117 (trad. 159 134 . Su nombre. es curioso y llamativo el significado sexual de este molusco. De hecho. 57 Loc. las salinas y las porcelanas de uno y otro tipo (las conchas del mar y las vajillas de porcelana). de Félix Blanco. en dinero. Ochenta porcelanas valen un saco de plata. con el valor del dinero (sacos de oro y de plata). trad. en el que parecen mezclarse el libertinaje sexual de los habitantes de Caragian. cit. Todavía en América Latina se usa la palabra concha con el sentido explícito del sexo feme- nino.sale. p. mía) 56 Horst Kurnitzky. De esta sal obtiene el rey grandes ganancias. codificado bajo el extraño nombre de un molusco llamado “porcelana”.

Breve diccionario etimológico de la lengua castellana.sorprendernos cuando comprobamos que justamente el nombre científico de este molusco es nada menos que “mo- neta. Su interpreta- ción simbólica tiene una doble vertiente: por un lado se le considera muy apropiado para rechazar el mal de ojo por su semejanza al ojo humano. La concha de cauri es posiblemente uno de los amuletos personales más antiguos que se conocen. Sólo entonces reparo en esa otra palabra a la que Coro- minas nos remite: el cauri. además. Como amuleto contra el mal de ojo el cauri se utili- zaba en Nigeria en los tocados ceremoniales.. molusco de concha blanca y brillante». Molusco gasterópodo que abunda en las costas de Oriente y cuya concha blanca y brillante servía de moneda en la India y costas africanas.000 años y es uno de los adornos humanos más extendido del mundo. pulverizada”58. «cauri. En el Diccionario Etimológico de Corominas se dice lo siguiente con respecto a la palabra porcelana: “1539. 2006. s. sub voce “porcelana”. se ataban 58Joan Corominas. XIV. se considera que la abertura de la concha es semejante a la hendidura genital de la mujer. En la India. s. moneta”. XIV. Madrid. íd. por otro lado. para protegerlos de los ataques del mal de ojo. 135 . Del it. También en Irán y Egipto se utilizaban los cauris en los arreos de caballos. porcellana. propte. Como amuleto tiene una antigüedad de al menos 20. m. El DRAE dice respecto del cauri lo siguiente: 1. aplicado a la porcelana por el pa- recido y por haberse creído que se hacía con esta concha. de esta manera se creaba un conjunto de ojos que miraban fijamente en to- das direcciones impidiendo que los males entrasen en la per- sona. Gre- dos. elefantes y camellos.

com/talismanes3cauri. cerca del ór- gano que dio origen a su simbolismo. en el Cercano Oriente y en muchos lugares de la cuenca medite- rránea. trad. Como amuleto que representa los genitales femeninos el cauri se convirtió en un poderoso símbolo de fertilidad. El cauri entonces tiene una potencia mágica. de Félix Blanco. no vendría sin embargo a invalidar las doctrinas clásicas de Marx y Adam Smith sobre el dinero como mer- cancía privilegiada. IX al s. XXI 60 Eds. lo que atestigua realmente su valor y su uso.htm 59 Horst Kurnitzky. E incluso hay quien pretende que el ideo- grama chino con el que se representa el dinero está tomado de la esquematización del cauri60. Horst Kurnitzky.conchas de cauri en el cuello y en la frente de las reses más valiosas con el mismo fin. Mil años más tarde incluso empezaron a fabricarse en cerámica vidriada. El hecho de que en algunas culturas se utilice el cauri co- mo moneda. De forma que se utilizaba como amuleto protector contra la esterilidad y los dolores del parto. hace más de 5. hasta el punto de que se colocaban en las prendas interiores femeninas.000 años. en oro y en plata59. el cauri alcanzó altas cotas de populari- dad por sus connotaciones sexuales. México. Se han encontrado mani- festaciones de estos usos en el Pacífico meridional. Curiosamente el nombre científico de la concha del cauri es “moneta moneta”. en su http://www. en cor- nalina. del s. Y sin embargo. S. La estructura libidinal del dinero. IV antes de Cristo. Hay monedas de cauri chinas de mármol o de hueso utilizadas durante la dinastía Zhu.meigaweb. simbólica y sexual que lo convierte en algo deseado y finalmente en mo- neda. 1978. En la época predinástica del antiguo Egipto. 136 . en cuarzo.

cit. entre el lujo y la lujuria. la acuñación se ponía bajo la advoca- ción de la diosa Afrodita. que sobrevive hoy todavía en las lenguas europeas”61. “Es Moneta otro nombre de la diosa Juno –escribe Kurnitzky al principio de su libro–. p. Oskar Schneider. en cualquier forma que sea. 32 62 Loc. p.. Que las monedas deben su origen al culto sacrificial62 y que. 160. La tesis de Kurnitzky es la de que el dinero tiene un ori- gen ritual asociado al culto y que en ese sentido es un símbo- lo femenino. 49 63 Ibíd. Ello mostraría claramente una relación directa entre el se- xo y el dinero. cit. etc. p.. que haya una relación evidente entre el sexo y el dinero. op. 137 . Pero. como símbolo sustitutorio de la primera forma de propiedad. a nadie debería sor- prender. tam- bién en Asia Menor. las conchas o caracolas. 140. en cuyo templo se acuñaba la mo- neda romana. constituyen parte importante de la compra de la novia. “En todas las llamadas culturas primitivas que conocemos. sacada del Informe Kinsey sobre sexualidad. Por el contrario. entre 61 Kurnitzky. Ibíd. p. En El erotismo muestra Georges Bataille una curiosa relación. en un estudio muy amplio ha demostrado la difusión universal del llamado dinero de conchas”. el sacrificio funerario. que era la mujer. Esto no es el producto de una mera coincidencia. la iniciación. allí donde se expresa en forma ritual la relación reinante con la naturaleza. insistirá todavía un poco más en este sorprendente carácter sexual del origen del dinero. mostrando cómo no sólo la acuñación del dinero. que por eso recibió el nombre de moneta. específicamente femenina. sino también el propio nombre de la moneda ponen al dine- ro bajo una advocación sexual.curioso libro La estructura libidinal del dinero. la eco- nomía mercantil surge de la economía libidinal63. donde se acuñaron monedas por pri- mera vez en la historia. en último término.

a que ambas clases disponen de mayor ocio y consecuentemente de mayores reservas de energía. cuantitativamente. con ser menos breves que los de los animales. los peones follan más y con mayor frecuencia que los obreros cualificados. preci- siones a la altura de su acostumbrada minucia. no siempre per- miten que la mujer llegue también al orgasmo65. resulta que la prolongación del juego es patrimonio de las clases superiores. p. 166. quienes a su vez lo hacen más veces mensualmente que los emplea- dos. La calidad del polvo de los ricos. pero sin embargo éstos le de- dican más tiempo al acto sexual. 1997. que los que más follan. para alcanzar el 12. p. trad. el índice vuelve a subir en más de tres puntos. Los hombres de clases desfavorecidas se limitan a contactos rápidos que. Es decir. según este informe.4%”64. en este punto. Hay sin embargo una diferencia importante entre ambas clases socia- les: Pues el arte de hacer durar también se reparte desigualmente entre las distintas clases. Puede por tanto que desempleados y ociosos en general follen lo mismo que los ricos. 138 . El sorprendente motivo de esta coincidencia entre el proleta- riado no cualificado y la alta burguesía se debe.la clase social y el número y la frecuencia de relaciones se- xuales. quienes a su vez lo hacen sorprendentemente más veces que los encargados. Barcelona. se regodean en él y lo hacen consecuentemente mejor. No obstante. son los muy ricos y los muy pobres. 64 Georges Bataille. “Hay sin embargo una sola excepción – dice Bataille–: al pasar de los “cuellos blancos” superiores a las profesiones importantes que corresponden a las clases dirigentes. Al parecer. en opinión de Bataille. El erotismo. Tusquets. 165. El Informe [Kinsey] no da. 65 Ibíd. de Antoni Vicens y Marie Paule Sarrazin.

incluso de la clase más baja y pobre. numerosas personas no trabajan en absoluto y muchas consumen la producción de diez veces y frecuentemente cien veces más trabajo que la mayoría de los ocupados. la clave del bienes- tar social está en el crecimiento económico. La división del trabajo. 28. a su vez. p. más que la relación entre el sexo y el dinero. Marx hará al respecto una observación muy importante. 66 Adam Smith. al entender el valor de uso como “el tiempo socialmente necesario para su producción”. que se potencia a través de la división del trabajo. como fuente de todos los productos humanos. op. se profundiza a medida que se amplía la extensión de los mercados y por ende la especialización. 139 .medida en cantidad de tiempo dedicado al acto sexual. es entonces incomparablemente mayor. y sin embargo. Sin embargo. puede disfrutar de una cantidad de cosas necesarias y cómodas para la vida mucho mayor de la que pueda conseguir cualquier salvaje»66. la eco- nomía política clásica había señalado más bien la relación directa entre el dinero y el trabajo. la producción del trabajo total de la sociedad es tan grande que todos están a menudo provis- tos con abundancia. cit. y un trabajador. «En las naciones civilizadas y prósperas –escribe Smith al principio de su libro–. Según la tesis central de La riqueza de las naciones. Pero. Frente a los fisiócratas que ponían el origen del valor en la tierra. También Marx insistirá en la importancia del trabajo a la hora de explicar el origen de la riqueza y el verdadero valor de las mercancías. si es frugal y laborioso. Adam Smith supo mostrar la importancia del trabajo en la generación de la riqueza.

sección 1. es decir. que se ma- nifiesta en el conjunto de los valores. más que una fuerza única. un gasto igual de fuerza. Pero el trabajo que constituye la sustancia del valor de las mercancías es un trabajo igual e indistinto. lib. no representa. Toda fuerza individual de trabajo equivale a otra cualquiera siempre y cuando tenga el carácter de fuerza social media y funcione como tal. 1. puesto que emplea más tiempo en fabricarla. Después de introducirse en Inglaterra el telar de vapor. el producto de una hora de trabajo individual suyo sólo representaba media hora de trabajo social. más valdrá su mercancía. El tiempo socialmente necesario para la producción de las mer- cancías es aquel que requiere un trabajo realizado con la destreza e intensidad habituales en condiciones normales con relación al medio social. aunque se componga de innumerables fuerzas individuales. Por consiguiente. por lo mismo. La fuerza de trabajo de toda la sociedad. El capital. o sea el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción67. el tra- bajo necesario para transformar en tejido una cantidad de hilo dada quizá quedó reducido a la mitad. cuanto más perezoso e inútil sea un hombre. 1 140 . cap. pero.reduciendo con ello las riquezas a trabajo y el trabajo a tiem- po. Pero esta reducción de la riqueza al trabajo y del trabajo a tiempo ya la había desarrollado de algún modo espontánea- mente el capitalismo. quedando reducido a la mitad su definitivo valor. El tejedor inglés siempre necesitó el mismo tiempo para llevar a cabo esta transformación. que no emplee en la produc- ción de la mercancía más que el tiempo de trabajo necesario por término medio o el tiempo de trabajo socialmente necesario. valorando en jornadas el trabajo de los peones que a cambio recibían su “jornal”. Se dirá que si el valor de una mercancía viene dado por el quan- tum de trabajo gastado en su producción. Y de algún modo 67 Marx. a par- tir de entonces. lo que determina la magnitud de valor de un objeto no es más que la cantidad de trabajo socialmente necesario.

‘tis Seven and Three Pence. so that the Profits rise quicker and 141 . tho’ he spends but Sixpence during his Diversion or Idleness. impresor. and its Offspring can beget more. Con frecuencia estas frases que consideramos muchas ve- ces como el producto de la sabiduría popular tienen sin em- bargo un origen histórico y un responsable conocido de ha- berlas acuñado.era la certeza evidente en la sabiduría popular cuando afir- maba aquello de que “el tiempo es oro”. Pues procede de uno de los padres de la Constitución norteamericana. atri- buida al pintor Apeles y. and so on. He that can earn Ten Shillings a Day by his Labour. Five Shillings turn’d. escritos por uno viejo” decía Benjamin Franklin lo siguiente: Remember that TIME is Money. igualmente la conocida frase “time is money” tiene un padre responsa- ble. sino que se encuentra en la Historia natural de Plinio el Viejo. is Six: Turn’d again. he has really spent or rather thrown away Five Shillings besides […]. literato. Money can beget Money. hombre de negocios. ought not to reckon That the only Expence. The more there is of it. En una carta titulada “Consejos para un joven comerciante. del mismo modo que la conocida frase según la cual “la experiencia es la madre de la ciencia” puede encontrarse en la Metafísica de Aristóteles. Frase que suena aún más interesante expresada en la hermosa lengua del ca- pitalismo: “time is money”. Remember that Money is of a prolific generating Nature. and goes abroad. sin duda. the more it produces every Turning. debía saber mucho acerca del dinero y de su utilidad. autor de un libro titulado Cómo hacerse rico y que además fue encargado de la emisión del papel mo- neda en las colonias británicas en su juventud. or sits idle one half of that Day. científico e inventor. Lo mismo que la célebre expresión “zapate- ro a tus zapatos” no fue inventada por Mariano Rajoy. se trata de un hombre que. Es decir. and so on ‘til it becomes an Hundred Pound.

VI de nuestra Era. quicker. 1726 – 1757. II. asociada a una estricta compartimentación del tiempo. Tomo la traducción de Georges Bataille. He that murders a Crown. tirado. lo cierto es que nunca habíamos reparado en esta insistencia de los teóricos del capitalismo 68Benjamin Franklin. el que pudiera ganar en un día diez chelines y durante medio día se pasea y holgazanea en su casa. en The Writings of Benjamin Franklin: vol. dada por la regla de San Benito a sus monjes.historycarper. titulado La parte maldita parecen retrasar esta concepción economicista del tiempo hasta la Reforma protestante y en concreto. Una enseñanza que tal vez no siempre fue evidente. 158. La parte maldita. Icaria. even Scores of Pounds68. y así sucesivamente hasta convertirse en una libra esterlina. Cinco chelines se convier- ten en seis. y así sucesivamente. la certeza de que el tiempo no se debe desperdiciar. He that kills a breeding Sow destroys all her Offspring to the thousandth Generation. Que el tiempo es dinero es una enseñanza clásica de la economía burguesa. a principios del s. El que mata una cerda destruye su descendencia hasta el millar.htm “Recuerda que el tiempo es dinero. 142 . 1987. “Advice to a Young Tradesman. aunque haya gastado no más que seis peniques en divertirse. de Francisco Muñoz de Escalona. en su célebre ensayo sobre La ética protestante y Georges Bataille con él. http://www. o mejor. debe tener en cuenta que además ha gasta- do. y los rebro- tes pueden engendran a su vez. Sea como fuere. Philadelphia. Barcelona. El dinero produce más cuanta más cantidad hay de él. destroys all it might have produc’d. Recuerda que potencia genital y fecundidad son propiedades del dinero. Max Weber sin embargo. hasta las doctrinas de Calvino y Zwinglio. Es posible que esta idea sea de origen monásti- co medieval.com/resources/twobf2/advice. p. Written by an Old One”. más tarde en seis chelines y tres peniques. de tal manera que el beneficio crece cada vez más rápidamente. El que mata una pieza de cinco chelines asesina todo lo que hubiera podido producir. según la consigna “ora et labora”. auténticas pilas de libras esterlinas”. en su extraño trata- do de economía. Implicaba la convicción de que hay que hacer algo con el tiempo. ed. cinco chelines al agua. El dinero engendra dinero.

comienza Georges Bataille por criticar precisamente el concepto de utilidad sobre el que se funda toda la economía política clásica. muestra la convicción absoluta en sus vir- tudes sexuales. titulado “La noción de gasto”. sino que además disfraza con el nombre de progreso. por cuanto con- cebía todas nuestras relaciones económicas desde el punto de vista de la producción. y no desde el que parece más correcto. 25. “Que el dinero es de una prolífica naturaleza generatriz” y “que el dinero engendra dinero y que su descendencia en- gendra aún más”. No existe en su opinión ningún modo correcto que permita definir lo que es útil a los hombres. la idea de utilidad en general no sólo oculta el placer. p. Barcelona. 1987. Se alude hipócritamente al honor y al de- ber combinándolos con el interés pecuniario y. el goce y el despilfarro al que la utilidad parece entre- gada. en La parte maldita. En efecto. afrodisíaco y sexual del dinero.clásico en el poder genético. “Esta laguna queda harto probada por el hecho de que es constantemente necesario recurrir. 69Georges Bataille. sin hablar de Dios. y notas de Francisco Muñoz de Escalona. Pero. a principios que se intentan situar más allá de lo útil y del placer. “La noción de gasto”. el Espíritu se usa para enmascarar la confusión intelec- tual de aquellos que rehúsan aceptar un sistema coheren- te”69. prestándole atención a este carácter libidinal de nuestras relaciones económicas. también Georges Bataille dio en criticar precisamente por ello toda la economía políti- ca clásica (la de Marx y la de Adam Smith). de la acumulación y del trabajo. 143 . el del despilfarro y el gasto. trad. del modo más injustificable. En un texto clarividente publicado en 1933. Icaria.

. los juegos. p. cit. la actividad sexual perversa… Va mostrando cómo los ritua- les religiosos están asociados al sacrificio. 34. la tesis fundamental de Ba- 70 Marcel Mauss.de crecimiento e incluso de “bien común” una estructura social tendente al despilfarro. los millones que se mueven en torno a las apuestas. Tecnos. las fi- chas astronómicas de los jugadores. Como intercambio simbólico de destruc- ción. 71 Georges Bataille. etc. “La noción de gasto”. los deportes. está asociado al despilfarro y al gasto improductivo de las instalaciones deportivas. los duelos. las guerras. los estadios de fútbol. los espectáculos. Solamente por la pérdida están unidos a la riqueza la gloria y el honor”71. la de destrucción y pérdida. Bataille enumera un buen nú- mero de actividades sociales improductivas o. Madrid. 144 . forma arcaica del intercambio”. los monu- mentos suntuarios. lo que el potlach muestra es que “la riqueza aparece como una adquisición. en tanto que el rico adquiere un po- der. lo mismo que el lujo de las joyas. aún más. Fundándose en el “Ensayo sobre el don”70 de Marcel Mauss demuestra cómo el origen de la economía mercantil no es la necesidad del intercambio y la ganancia. pero la riqueza se dirige enteramente hacia la pérdida. 1979. en Sociología y antropología. loc. la arqui- tectura. la música y la danza son también formas socialmente aceptadas de gasto improductivo. cómo el arte. el mantenimiento de los equipos. en el sentido en que tal poder sea entendido como poder de perder. 155 . pp. Según esto. ten- dentes al despilfarro. de las pieles o de los artículos exclusivos de la moda. sino la necesidad contraria. al que Mauss de- nominó el potlach. según el modelo de destrucción ritual de riquezas y alimentos.258. al monumento y al gasto suntuario. a las que considera como un “gasto incondicionado”: el lujo. cómo el deporte. “Ensayo sobre el don.

“Las dos guerras mundiales –escribe Bataille– han ordenado las orgías más grandes de riqueza y de seres humanos que conoce la historia”73. loc. p. La superabundancia de energía se desborda necesariamente en forma de despilfarro. 145 . La parte maldita. sino más bien la consecuencia necesaria de su propia estructura. 74 Ibíd. p. 73 Loc. 70. 72. como a las esclavistas. desmesuradas y excesivas de gasto suntuario. como son por ejemplo las guerras.taille en La parte maldita es la de que “no es la necesidad. el lujo y el exceso no son una consecuencia patológica del sistema. bajo su forma fatal e inexorable. Para él. “De todos los lujos concebibles – escribe Bataille– la muerte. parte de la destrucción y parte de la guerra. La muerte. Y esto es una característica común tanto a las sociedades tribales. sino su contrario. sin lugar a dudas es para Bataille parte del sa- crificio. como una especie de lujo de la vida. este exceso termi- na conduciendo necesariamente a formas abominables. es cier- tamente el más costoso”74. es considerado por nosotros de la misma forma que el de la sexualidad. el lujo. Si éstas no encuen- tran una forma ritual de deshacerse de su exceso libidinal de energía. es decir. p. a través de ofrendas o sacrificios. como a las sociedades capitalistas e industriales. la muerte es pensada por él como parte de la vida. en este sen- tido. lo que plantea a la materia viviente y al hombre sus problemas fundamentales”72. Por el contrario. 50. en principio como una negación de 72 Bataille. Pero ella sin embargo no constituye la parte maldita. la propia estructura libidinal de la economía arrastra consigo la destrucción y la muerte. cit. cit. De este modo. “El lujo de la muerte.

con su muerte. el Tiempo puede ser identificado con la figura de Dios Padre. pues al igual que los dioses de la Antigüedad clásica. La ecuación correcta entonces sería: “Time is Money. al igual que el erotismo. Podremos expresarla mediante una fórmula abstracta: T = M = S. malde- cimos de un modo totalmente absurdo aquello sin lo cual no existiríamos”76. but Money is Sex” (Time = Money = Sex). La relación entre el sexo y la muerte. Que el Espíritu Santo deba ser pensado en el sentido del Logos. es considerada como un impulso libidinal tendente al despilfa- rro y al gasto. asociada en este caso a la idea de la muerte. según la cual se trata de tres personas distintas. pero de un solo dios verdadero. del lenguaje o del significante universal que es el dinero. se expresa quizás me- jor en la fórmula: “Sex is Time”. al igual que el dinero. Con ello se cierra el circuito que queríamos ex- presar: la triple unidad entre el dinero. necesariamente encadenada a la destrucción y a la muerte. “La muer- te –escribe Bataille– deja incesantemente el espacio necesa- rio para la llegada de recién nacidos y. el padre de todos los dioses Cronos o Saturno devo- ra a sus hijos. redimir a todos los hombres. 146 . el dios Padre de la mitología cristiana. En Pablo de Tarso el Espíritu está cla- ramente vinculado. 76 Id. y después como la verdad profunda del movimiento del cual la vida es la exposición”75. o mediante una proposición teológica. sin embargo. De este modo la economía. Según esta repre- sentación. el sexo y la tempora- lidad. del mismo modo en que. entrega a su hijo a la temporalidad para. que es mero valor 75 Id.nosotros mismos. como forma compulsiva de autodestrucción. tampoco debe ser puesto en duda.

En cuanto tal. De hecho. Pero no son tres dioses diferentes. como dios hecho carne. 147 .de signo. ¿Es entonces sensato desarrollar una políti- ca a partir de esta extraña mezcla de doctrinas antropológi- cas. siguiendo la estela de Geor- ges Bataille. en la que daba cuenta del libro de Jean-Luc Nancy. La communauté desoeuvré (1983). Pero. al lógos y al lenguaje. Por eso el Espíritu es la me- jor representación del símbolo universal del intercambio que es el dinero. Jacques Derrida. co- mo verdadera encarnación de lo divino. sino que mantienen entre sí una extraordinaria y sorprendente unidad. económicas y teológicas que propone Georges Bataille en La parte maldita? ¿Es sensato tratar de abordar el problema del reparto desigual de la riqueza. tanto en L’amitié (1971) como en La com- munauté inavouable (1983). el dinero es dios y el sexo también debe ser considera- do como dios. En tercer lugar. su compañero y amigo Maurice Blanchot. Jesucristo es representado en la mitología cristiana como amor. poéticas. Pues el tiempo es dios. Tras sus huellas. no se consuela sin embargo con meras metáforas. Señala con ellas la rotundidad y la profundidad de sus pro- blemas. algunos pensadores europeos han intentado hacerlo. El primero de ellos. como el pensado por Georges Bataille en su tratado de econo- mía política? Puede que no sea del todo insensato pensar una política sobre bases tan heterodoxas. tanto en Politiques de l’amitié (1994). él es también la mejor representación del sexo. Se trata sin em- bargo de tres personas distintas que deben ser pensadas sin embargo como un solo dios verdadero. pero no muestra mediante ellas el camino de su transformación. sirviéndose de un modelo económico-político tan descabellado y extraño. aunque la filosofía se divierte con estas analogías teológicas.

En torno a Georges Bataille. ICE UAB. En tercer lu- gar. Ensayos sobre Bataille (2001). tanto en el texto “La filosofía políti- ca de Georges Bataille”77. el italiano Roberto Esposito ha desarro- llado explícitamente la categoría batailleana de la soberanía. CRUCE Eds.. 148 .como en su particular ensayo sobre el don: Donner le temps 1. como más tarde en L’experience de la liberté (1988).). en Confines de lo político (1996) y en Categorías de lo impolítico (2006). 78 Georges Bataille. 1996. Paidós. ¿Es posible fun- damentar una teoría económica o una filosofía política sobre elementos tan heterogéneos? 77 Antonio Campillo. en el libro antes mencionado. Barcelona. También Antonio Campillo ha hecho un esfuerzo notable por considerar la pertinencia y la coherencia de esta política de la soberanía. 1998. el propio Jean-Luc Nancy debe ser considerado como un importante promotor de esta cuestión. como en su libro Con- tra la economía. “La filosofía política de Georges Bataille” en Patricia Mayayo (Ed. Lo que entiendo por soberanía. así como en su compilación de textos de Bataille sobre la soberanía78.- La fause monnaie (1991) y Donner la mort (1992). Por último. Madrid.

149 .

150 .

en la que. Capítulo 9 Sobre las tres muertes de Orfeo La primera tiene relación con su descenso a los infiernos. contemporáneo de Anacreonte. 1970. sin embargo. y se hizo famosa pronunciando oráculos. Como señala Guthrie al principio de su bello libro sobre Orfeo79. La segunda. Methuen & Company. en una metopa del llamado Tesoro de los Sicionios. de C. muerta a cau- sa de una mordedura de serpiente. 1966. Eudeba. con su des- pedazamiento ritual por las ménades de Tracia. VI a. en Delfos. cuando fue a rescatar a su prometida Eurídice. K. Orpheus and Greek Religion. 151 . un poeta lírico. Los testimonios más antiguos del culto a Orfeo se re- montan al s. Buenos Aires. London. ya nos lo presenta como “el famoso Orfeo” (ὀνομάκλυτὀν Ὀρφἠν). Guthrie. C. hasta que el dios Apolo puso su pie sobre la misma y la condenó defini- tivamente al silencio declarando: “¡Abstente ya de lo mío!”. Hay otro testimonio de la misma época. origi- nario de la Magna Grecia y que floreció hacia el 540 a. aparece un músico que se 79W. hasta llegar a la isla de Lesbos. Ltd. al parecer Orfeo ya era famoso. Apenas sabemos nada de él y. que los eruditos han identificado con la nave Argo. Juan Valmard.. Su cabeza sin embargo fue arrojada al río Hebro y siguió cantando. Se trata de un fragmento de Íbico. C. el primer testimonio que cono- cemos sobre el poeta. donde fue recogida y venera- da. trad. a bordo de un barco de guerra.

mencionemos a Orfeo. I. como un guerrero. En este arte Orfeo desplegó un poder mágico prodigioso. de Carlos García 80 Gual. al que es fama que en- gendró en tiempos la propia Calíope junto a la atalaya de Pim- plea. los árboles y Apolonio de Rodas. C. después de haberse acostado con el tracio Eagro. pues no solo conmovía a los hombres y a los animales con su canto. es el primero en alistarse para el viaje. En cualquier caso. 152 . El viaje de los Argonautas. como una especie de príncipe de Pieria. no podemos considerarlo como Jasón o como los otros héroes que con él viajan. Editora Nacional. Y sin embargo aparece en el relato de Apolonio de Rodas mencionado como un héroe. 50. Madrid. el erudito bibliotecario alejandrino del s. Las referencias más antiguas nos lo presen- tan como un guerrero. A pesar de que acompaña a los argonautas en su expedición a la Cólquida.ha querido identificar con Orfeo. De hecho. También Homero men- ciona en su Odisea (Od. 1975. III a. A Orfeo nos lo presenta Apolonio de Rodas. Hijo de un soberano tracio y de la musa Calíope. Ni siquiera sabemos si se trata de un personaje histórico. que heredó de su madre el arte del canto. XII 70) el célebre viaje de los Ar- gonautas. p. sino que hechizaba y movía también las rocas. es evidente que. De Or- feo cuentan que al son de sus cantos hechizaba las inconmovi- bles peñas de los montes y las corrientes de los ríos80. trad. En primer lugar.. pero no dice nada sin embargo acerca de este “famoso Orfeo”. hacia el s. y es mencionado antes que Teseo o que el propio Hércules. VI a. C. pero tampoco Orfeo es propiamente un héroe. de un personaje literario o de un verdadero poeta o refor- mador religioso. ya era un personaje conocido y reconocido. 20-30.

Pero. 9. cit. p. De hecho. tampoco parece probable que fuera él personalmente el que descendiera has- ta la morada de Hades a implorar el retorno de su amada Eurídice. es sin embargo posible que haya habido también un Orfeo histórico. cuyos episodios más conocidos no parecen tener nada que ver con esta historia de los Argonautas ni tampoco de- masiado con las orgías dionisíacas. Pero este Orfeo de los Argonautas no parece tener nada que ver ni con Eurídice ni con descen- sos de ningún tipo a los Infiernos.las corrientes de los ríos. ni parece ser tampoco el que fuera finalmente despedazado por las ménades de Tra- cia. Hay por tanto un tercer personaje literario llamado Or- feo. Una especie de sacerdote de Apolo que integró y reformó los cultos dioni- síacos. músico y cantor ha sido finalmente más conocido.. el orfismo se nos presenta como un corpus teológico coherente. 81 Guthrie. podemos notar al menos que Orfeo era considerado por los griegos como el fundador de cierto tipo de religión”81. Se trata de la que podríamos llamar la primera muerte de Orfeo. 153 . con una serie de creencias y una serie de prácticas rituales asociadas. Además de este Orfeo mitológico. entre sus prácticas ceremoniales y sus creencias. ni fue seguramente el mismo que fue despedazado por las ménades de Tracia. loc. Guthrie insiste en este extremo para tratar de demostrar la existencia histórica de Orfeo: “Por el mo- mento —escribe—. si tal Orfeo existió. sino precisamente con su descenso a los infiernos en busca de su amada. Se trata de la célebre catábasis de Orfeo por la que este poeta.

trad. 154 . inoculán- dole su mortal veneno. este matrimonio no parece en modo alguno el producto de una historia de amor. “Vicit Amor”. Plutón y Proserpina. nos lo habría con- tado. acompañada de las náyades. Madrid. «Allí arriba es un dios bien conocido —dice— y no sé si también lo es aquí abajo. y es por amor por lo que implora a los dioses in- fernales. En su relato. que tanto se deleita en otras ocasiones en los preliminares amorosos. que les permitan retornar a ambos al mundo de los vivos. Tampoco nos dice cómo se concertó el mismo entre los contrayentes. «Quise ser capaz de soportar- lo —exclama Orfeo— y no negaré que lo he intentado: el Amor ha vencido»82. Pero. es el amor el que se convierte en el verdadero protagonista de la escena. que la mordió en el talón. una vez muerta la prometida. El mismo día en que se celebraba el matrimo- nio.. como quiera que haya sido. la joven doncella.26. y si la fama del antiguo rapto [de Proserpina] no Ovidio. pisó des- cuidada una serpiente. Metamorfosis. canta doliente el poeta frente a los dioses infernales. Ovidio no nos habla de ninguna his- toria de amor previa a este matrimonio. X 25. Es el amor el que le obliga a descender a los Infiernos en busca de su amada. Orfeo aparece ya directamente casado con Eurídice. 82 CSIC. pues de lo contrario el poeta romano. Y sin embargo. Es el amor el que habla en boca de Orfeo. de Antonio Ruiz de Elvira. Pero sospecho que tam- bién lo es.1. 1984.La primera muerte Es desde luego Ovidio el que mejor nos transmite la le- yenda. Alma Mater.

lo cier- to es que no quiero retornar y podréis disfrutar de la muerte de los dos”84. Ni Plutón ni su regia consorte.es mentira. “Pues —dice—. Les autorizan entonces a salir del Hades. X 38. a causa de la mordedura de la serpiente. si los hados niegan el permiso a mi mujer. Orfeo se quedó aturdido. La continuación de la historia es conocida. Hacen llamar a Eurídice de entre las som- bras y ésta se acerca cojeando. 85 Met. Ovidio dice incluso que se quedó petrificado (“saxo per cor- 83 Met. Una muerte de la que es bien posible no retornar y que se acerca mucho a la amenaza de una muerte voluntaria. 52. de no volver atrás los ojos hasta que no hayan salido de los valles del Averno. Con la doble muerte de su esposa. también a vosotros os unió el amor (“vos quoque iunxit Amor”)»83. X 51. Se trata por tanto para Ovidio de una verdadera estancia entre los muertos. Pero hay un último argumento formulado por el poeta antes de concluir su canto: Quod si fata negant veniam pro coniuge. X 26-29. 155 . Proserpina. 84 Met. sino más bien de una última súplica que pretende suscitar la compasión. certum est Nolle redire mihi: leto gaudete duorum No parece que se trate de una amenaza. 39. Es decir. fueron capaces de decirle que no al suplicante. con la conocida condición de que “ne flectat retro sua lumina do- nec Avernas exierit valles”85.

«Otros han dicho —escribe Pausanias— que. IX 30. el barquero Caronte lo rechazó. “entre otras muchas cosas que no son verdad y que los griegos creen”87. trad. este descenso a los infiernos constituye de algún modo la primera muerte de Orfeo. llorando en silencio y en ayuno. se suicidó de pena»88. pero en esta ocasión. de María Cruz Guerreo Ingel- mo. Descripción de Grecia. IX 30. 1994. X 67. habiendo muerto su mujer antes que él. y creyendo que el alma de Eurídice le seguía. en su Descrip- ción de Grecia. fue por su causa al Aorno en la Tesprótide. Quiso de nue- vo volver a pasar la Estigia. 87 Pausanias. precisamente al hablar de Orfeo. escrita un siglo y medio después de las Metamor- fosis de Ovidio. Fedro parece defender en este diálogo abiertamente la superioridad del amor homose- xual entre varones y. desesperado tras perder a su mujer. Madrid. Gredos. y de su descenso a los infiernos por amor. 4. Lloró una vez más y suplicó. como si fuera en reali- dad la historia de una cobardía. Pausanias. sin embargo. Y por eso considera bastante más razo- nable el hecho de que. 156 . quien entregó su propia vida para salvar la de su marido Admeto. 6. pero lo trata con mucho escepticismo y lo considera como una pura fantasía. 88 Paus. habiéndola perdido cuando dio la vuelta. toma en consideración este relato. Y aun así permaneció sentado en la ori- lla. pues había anti- guamente allí un oráculo de los muertos. el poeta se suicidara por amor. Y por tanto. «En cambio a Orfeo el hijo de Eagro — continúa Fedro en el Banquete— lo despidieron del Hades 86 Met.pus oborto”)86. Platón en el Ban- quete parece burlarse de esta historia. compara desdeñosamente este descenso con el sacrificio realizado por Alcestis. Al comparar el amor de los hombres con el de las mujeres.

Gredos. a manos de las ménades de Tra- cia. como todo citaredo). Ello nos pro- porciona una primera explicación de esta segunda muerte que. Ésta es. alimentándose tan solo de su propio dolor y de sus lágrimas. de M. Por el contrario: «fue Orfeo también el que indujo a los pueblos de Tracia a trasladar a los tiernos 89 Platón. aunque también tiene que ver con la ambigüedad sexual del propio Orfeo (más cobarde que las mujeres. sino que se las arregló para entrar vivo en el Hades. Entonces la cobardía por no haberse atrevido a morir verdaderamente por su amada Eurídice sería la causa de la segunda muerte de Orfeo. XV 81. A lo largo de tres años desprecia el cantor todo amor femenino y por ello —escribe Ovidio— “muchas mu- jeres sintieron el dolor de verse rechazadas”90. no será sin embargo la ex- plicación dominante. tras haberle mostrado un fantasma de su mujer. pusilánime y afeminado. Empieza con el duelo de Orfeo sentado siete días al borde de la Estigia. “squalidus in ripa Cereris sine munere sedi”. ya que lo consideraban un pusilánime. trad. pues. la razón por la que le impusieron un castigo e hicieron que su muerte fuera a manos de mujeres»89. 90 Met. como citaredo que era no se atrevió a morir por amor como Alcestis. como una especie de castigo de los dioses.sin lograr nada. 157 . La explicación de su segunda muerte nos la proporciona claramente Ovidio. 1988. pero sin entregársela. 82. Banquete 179d. Martínez Hernández. Madrid. Aunque no parece sin embargo que ello le llevase a rechazar todo tipo de relaciones sexuales. en cuya búsqueda había llegado.

para escuchar su canto y darle sombra. que se reúne junto a él. No acaba aquí sin embargo el duelo ritual de Orfeo. Es extraño este cambio de orientación sexual. XV 84. después de tres años de peregrina- ciones. afirma Ovidio.varones (“amorem in teneros transferre”) y a disfrutar de la efí- mera primavera de la vida de estos (“et prima carpere flores”)»91. en medio de este 91 Met. Sea para aplacar el daño (“quod male cesserat illi”) o sea por la palabra dada. co- mo en un bosque sagrado. quejigos. lo cierto es que Orfeo comienza a re- nunciar a las mujeres y orienta su sexualidad hacia la pede- rastia. pero lo cierto es que. fresnos. el rechazo hacia las mujeres está directamente vinculado con su enseñanza del amor por los efebos. en su relato. su llanto y sus la- mentos un espeso bosque de hayas. Se- gún nos cuenta Ovidio. álamos y bojs. para consolar. madroños y sauces llorones… Todas las especies de árboles conocidas parecen aquí reunirse. ¿Fue lo uno la causa de lo otro? Ovidio habla explícitamente de amor en ambos ca- sos. Plátanos y arces. pinos. Pero el canto que. la pro- mesa dada (“sive fidem dederat”). lo cierto es que el poeta comienza a rechazar explí- citamente las proposiciones sexuales femeninas. Pero sea por el duelo o por la promesa. era muy solicitado por las mujeres. carrascas y avellanos. como cantor o como poeta. el poeta se sienta a lamentarse en medio de una lla- nura despoblada y convoca con su canto. El motivo es aparentemente el duelo o. tal vez. dar sombra y refu- gio al doliente poeta. castaños. robles. tilos. Y si “mu- chas sintieron el dolor de verse rechazadas” es sin duda por- que. 158 . ¿Era Orfeo entonces una especie de Don Juan? Ovidio no lo dice. 85.

Se narra entonces el amor de Júpiter por el bello Ganímedes y también el que concibió Apolo por el joven Jacinto. Pero será precisamente esta reorientación sexual de la vi- da amorosa del poeta la que parece haber determinado. devorando y despedazando animales vivos y que terminan despedazando también al propio Penteo que. se ha ocultado en lo alto de un abeto. reside sin embargo en que. celebrando los rituales orgiásticos consagrados a Baco.. en opinión de Ovidio. entona el citaredo es nada me- nos que el canto a los amores homosexuales entre los dioses y los hombres.bosque solemne de palabras. La diferencia fundamental. al que mató sin querer al arrojarle el disco. enseñar y practicar la pederastia. Ménades ebrias de vino. que vagan por los campos. Des- pués de los tres años de duelo. en el que se cantan los amores homosexuales de los dioses. mientras aquel es castigado a iniciativa del propio Dioniso. donde se relata la muerte de Orfeo a manos de las ménades de Tracia. y tiene la desgracia de ser visto desde lo alto por un grupo de mujeres que. disfrazado de mujer. el poeta tracio es capturado y 159 .La segunda muerte Es en el libro XI de las Metamorfosis. entre la muerte de Penteo y la muerte de Or- feo. Nos encontramos pues al principio de este libro XI con una escena semejante a la relatada por Eurípides en Las ba- cantes. después de instituir. y después de erigir en medio de una meseta des- poblada un bosque sagrado. la venganza contra él de las mujeres tra- cias. Orfeo aparece vagando por los bosques. después de renunciar al amor de las mujeres. 2. deciden darle caza.

«Aun así el canto hubiera ablandado todas sus armas. se muestra sin embargo impo- tente para calmar a las ménades de Tracia. pues los palos y las piedras se detienen al oír su canto. y con las manos ensangrentadas. «En primer lugar las Enloquecidas destroza- ron. Pero la muerte de Orfeo se produce en medio de una or- gía de sangre.14). No hay más explicación. por tanto el desprecio de Orfeo hacia las mujeres lo que se convierte en el motivo inicial de su muerte. Una le arroja su tirso. Por eso es importante prestarle atención a la explicación proporcionada por Ovidio de la cólera de las mujeres. y termina reinando la furiosa Erinia” (XI 13. a las innumerables aves. “Sed enim temeraria crescunt bella. Al principio estas armas apenas parecen lastimarlo. y entonces ya las piedras se enrojecieron con la sangre del vate a quien no oían ya». otra le lanza una piedra. Para colmo. 160 . unos labradores que se encontraban por allí. “Pero se incre- mentan los ataques temerarios. XI 7.desmembrado por las mujeres. Es. modusque abiit. al verlo desde lo alto del monte. con grave disgusto —según quiere Ovidio— del propio dios del vino. se dirigen hacia Orfeo» (XI 22-24). serpientes y tropel de fieras que aún permanecían he- chizadas con la voz del cantor. (XI 15-18).8). se pierde la compostura. proclama: “hic est nostri contemptor”: “¡Ahí tenéis a quien nos desprecia! Y arrojó su vara contra la musical boca del vate de Apolo” (Met. pero un tremendo grite- río y la flauta berencitia de recurvado cuerno y los tambores y el batir de palmas y los báquicos alaridos ahogaron el soni- do de la cítara. La primera en dar la voz de alarma. capaz de amansar a las fieras. A continuación. como enseña de la escena de Orfeo. Ovidio nos explica entonces por qué el canto del poeta. insanaque regnat Erinys”.

son también atacados por las ménades. Es por el contrario el amor de las mujeres el que le lleva a descender a los infiernos. y la decapitación una parte importante del mismo. Orfeo es despezado por las ménades. Resulta sorprendente el que. pues tampo- co estaban ellas excluidas de la celebración de los misterios. Sí es verdad que. el poeta empieza a rechazar a las mu- jeres. Así también los miembros de Orfeo son arrojados 161 . Ovidio no menciona en ningún caso ninguna relación de este Orfeo con el viaje de los Argonautas. para dar muerte al vate” (XI 39). No es devorado ni se celebra con su cuerpo ningún ritual específico. Lo que parece sugerir la idea de que. cuando en el libro XI.arando los campos con sus bueyes. ni parece haber tenido tampoco encuentro alguno con las Sirenas. Pues no parece cierto en modo alguno. Ni parece haber conocido a Jasón. pero no eran estas las enseñanzas órficas. se menciona a Jasón y el viaje de los Argonautas. pero Orfeo no aparece allí por ningún sitio. Lo mismo que pasaba con Penteo en Las bacantes. abandonando sus ape- ros. Cuando estos ven el tropel de mujeres que se dirige contra ellos. el despedazamiento es todo el ritual. bien poco tiene que ver con el fundador de los misterios. este Orfeo de Ovidio. nos cuenta Ovidio la muerte del poeta. no se toman allí en consideración nin- guna de las supuestas doctrinas órficas oficiales. el único motivo alegado por Ovidio para el despedazamiento ritual de Orfeo sea el de que éste desprecia a las mujeres. Aunque lo más sor- prendente es que. salen corriendo. Cuando en el libro VII de las Meta- morfosis se extiende en el relato de la historia terrible de Me- dea. destrozan con ellos a los bueyes “y vuelven a la carrera. Las exaltadas bacantes se los arrebatan. tras la muerte de Eurídice.

Ovidio nos cuenta que. Hebro. es atacada por una serpiente que el dios Apolo de- tiene y petrifica. Pero esta no será sin embargo la muerte definitiva del poeta. Pero no se nos habla de ningún culto espe- cial hacia estos restos ni de dones proféticos particulares otorgados a la mencionada cabeza. y la lira. lejos de ser Apolo el que de una patada termina con los dones proféticos de la cabeza de Orfeo. al deslizarse en medio de la corriente.por el campo y por el río. en el relato de las Metamorfosis. mú- sico y cantor. pero. 162 . al llegar la cabeza de Orfeo hasta Lesbos. y por eso su alma —o mejor. Sin embargo. Parece que se vuelve a establecer una relación especial entre Apolo y Orfeo en este encuentro. cosa prodigiosa. quejumbrosa murmura la lengua sin vida. arrojadas al río Hebro. otras veces ella va delante y él la sigue. Y su alma “in ventos anima exala- ta reccesit” parece dispersarse entre los vientos (XI 43). Allí unas veces se pasean los dos juntos. todos los va recorriendo. Pues su cabeza y su lira. que la protege del ataque de la serpiente. comenzarán milagrosamente a cantar desde las aguas: «Los miembros de Orfeo yacen en lugares diferentes: la cabeza. «La sombra de Orfeo desciende al mundo subterráneo. Y una vez llegadas al mar abandonan el río nativo y alcanzan la playa de Lesbos en Metimna» (XI 50-55). para Ovidio este Orfeo estaba ya definiti- vamente muerto. y los lugares que antes había visto. y. su sombra— desciende a los infiernos a reunirse ya finalmente con Eurí- dice. van a ti. la lira emite no sé qué quejumbrosos lamentos. y buscando por los campos de los justos encuentra a Eurídi- ce y la estrecha en sus brazos ansiosos. aquí nos aparece como el Apolo sau- róctono. quejum- brosas responden las riberas.

y otras él va el primero por delante, y a su Eurídice se vuelve
ya seguro Orfeo». (XI 61-66).
Pero, si el Orfeo de Ovidio no tiene relación alguna con
los míticos enfrentamientos con las Sirenas ni con los Argo-
nautas, sorprendentemente tampoco parece tenerla con ri-
tuales mistéricos de ningún tipo y, mucho menos, con la
doctrina de la metempsicosis. Este infierno se parece más al
descrito por Homero en la Odisea, en el que Ulises se en-
cuentra con la sombra de Aquiles y con la sombra de su
propia madre, que al supuesto paraíso prometido al final del
ciclo de las reencarnaciones.
Es cierto que, al principio del relato de Midas (en los ver-
sos 85-194 del mismo libro XI), Orfeo es mencionado por
última vez como “el que inició a Midas, junto con Eumolpo,
en los ritos orgiásticos” (XI 92,93). Pero, salvo esa mención,
nada se dice acerca de las doctrinas órficas. Ni se habla de
reencarnaciones ni de la prohibición de sacrificar animales ni
de ninguna otra práctica semejante. Por el contrario, cuando
en el libro XV y último de las Metamorfosis se nos habla de la
importancia de Pitágoras, Ovidio se demora y se entretiene
no solo en su doctrina de las reencarnaciones, que es como
una prefiguración filosófica de su propia doctrina de las me-
tamorfosis, sino sobre todo también en la prohibición de
sacrificar animales y de comerlos. «Absteneos mortales de
mancillar vuestros cuerpos con manjares nefandos» (XV 75).
Para él por tanto la doctrina pitagórica no parece tener rela-
ción alguna con la tradición órfica, a pesar de que autores
como Heródoto, como Aristófanes y como Platón parecían
identificarlas directamente.
Pero este Pitágoras de las Metamorfosis enseña la abstinen-
cia de la carne y el no sacrificar animales a los dioses, porque

163

está absolutamente convencido de la trasmigración de las
almas. “Animam sic semper eandem ese sed in varias doceo
migrare figuras” (Met. XV 72). “Así os enseño que el alma
es siempre la misma, pero emigra a diferentes apariencias”.
Esta enseñanza, que sin duda procede del Pitágoras históri-
co, se mezcla en el relato de Ovidio con la doctrina heracli-
tana del constante fluir y transformarse de unos seres en
otros: “Todo fluye —afirma este Pitágoras— y cada uno de
los contornos recibe un configuración efímera; el tiempo
mismo se desliza también en perpetuo movimiento, no de
otro modo que un río” (Met. XV 178-180).
Pero esta aparente confusión entre doctrinas filosóficas,
en principio claramente diferenciadas por la tradición, apun-
ta en realidad a la que parece ser la verdadera intención de
Ovidio al escribir las Metamorfosis: la de que los cambios, las
mutaciones y las transformaciones, por extrañas y prodigio-
sas que nos puedan parecer, son sin embargo la ley en la
naturaleza. Y es así como concluye el canto de Pitágoras:

Pero, para no divagar alejándonos de nuestra meta en un carro
olvidado de que a ella se dirige, el cielo y cuanto hay debajo de él su-
fre metamorfosis, y la tierra y cuanto hay en ella, y también noso-
tros, que formamos parte del mundo, porque no somos sólo cuer-
pos, sino también almas voladoras y podemos ir a domicilios anima-
les y sumirnos en cuerpos de reses (Met. XV 453-459).

Por lo demás, también en su relato es el propio Baco, el
dios de los rituales orgiásticos, el que termina castigando a
las bacantes de Tracia por haber despedazado a Orfeo. «Mas
no permite el Relajador —escribe Ovidio— que este crimen
quede impune» y termina convirtiendo en árboles a todas las
ménades que habían presenciado el sacrilegio (XI 68-84). El

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mismo Orfeo que, en otros relatos, aparece castigado y con-
denado tanto por Apolo como por Dioniso, es protegido y,
de algún modo, vengado por ambos dioses, después de su
muerte. Apolo defiende su cabeza del ataque de la serpiente
y Dioniso castiga a sus asesinas convirtiéndolas en árboles.

3.- La tercera muerte

No hay muchos testimonios escritos sobre esta tercera
muerte. Ovidio nos dice lo que pasó con la cabeza y con la
cítara de Orfeo, arrojadas al río Hebro por las ménades.

Los miembros de Orfeo yacen en lugares diferentes: la cabeza,
Hebro, y la lira, van a ti, y, cosa prodigiosa, al deslizarse en medio de
la corriente, la lira emite no sé qué quejumbrosos lamentos, que-
jumbrosa murmura la lengua sin vida, quejumbrosas responden las
riberas. Y una vez llegadas al mar abandonan el río nativo y alcanzan
la playa de Lesbos en Metimna.
En ella una feroz serpiente se lanza hacia aquella cabeza abando-
nada en extranjeras arenas y hacia aquellos cabellos salpicados de
goteante rocío. Finalmente se presenta Febo y, en el momento en
que la serpiente se disponía a morder, la rechaza, y congela, convir-
tiéndolas en piedra, las abiertas fauces, y endurece, dejándolas sepa-
radas como estaban, las amenazadoras mandíbulas92.

De su relato no se desprende ni que la cabeza de Orfeo
siguiera viva y parlanchina en la isla de Lesbos ni tampoco
que fuera objeto de ningún culto especial. Tanto Ovidio en
las Metamorfosis, como Virgilio, en sus Geórgicas, coinciden en
que la cabeza, después de arrojada al río Hebro, seguía sin
embargo profiriendo lamentos. Acaso el relato de Virgilio es
más romántico y más conmovedor, porque las últimas pala-
92 Ovidio, Metamorfosis, XI 50-60.

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Su relato de la muerte de Orfeo termina con esta lastimera des- pedida de su amada Eurídice. trad. el dios se presentó ante el vaticinador y le dijo: 93 Virgilio. Eurídice! repetían en toda su extensión las márgenes del río93. en su Vida de Apolonio de Tiana. Existen sin embargo algunas otras fuen- tes en las que se nos cuenta que la cabeza de Orfeo fue obje- to de un culto posterior. una vez que fondeó en Lesbos. Pues cuando los hombres no visitaban ya Grineo a consultar los oráculos. ni Claro. Nada se dice de lo que luego pasó con su cabeza. de Eugenio de Ochoa. todavía su voz. acabada de llegar su cabeza de Tracia. en un entorno cultural griego ya muy romanizado. Madrid. y aun cuando ya el Hebro eagrio arrastraba entre sus ondas su cabe- za. en la isla de Lesbos. ni donde se halla el trípode apolíneo. todavía su hela- da lengua iba clamando con desfallecido aliento: ¡Oh Eurídice. y ¡Eurídice. la más interesante es la relatada por Filóstrato. Dicen que allí Orfeo se gozaba en tiempos con la profecía. arrancada del alabastrino cuello. Eurydicen vox ipsa et frigida lingua ah miseram Eurydicen! anima fugiente vocabat: Eurydicen toto referebant flumine ripae. hasta que Apolo se hizo cargo de ello. Pero tampoco Virgilio cuenta nada más. al respecto. Geórgicas. Allí Filós- trato nos cuenta de Apolonio que: Pasó también por el santuario de Orfeo. escrita a principios del s. III de nuestra era. sino que solo Orfeo vaticinaba.bras emitidas por la cabeza flotante son para recordar a su amada Eurídice: Tum quoque marmorea caput a cervice revulsum gurgite cum medio portans Oeagrius Hebrus volveret. 1879. IV 523-527. oh mísera Eurídice!. De todas ellas. 166 .

C. del s. sean órficas o pitagóricas. Lo que acreditaría una tradición muy antigua para esta anécdota. 1992. trad.. Es curiosa sin embargo la esperanza de inmortalidad que el propio Ovidio ambicionaba alcanzar para sí mismo. Vida de Apolonio de Tiana. Pero más que fuentes literarias. en la que. Lo más interesante de esta representación es que. Derribado por Apolo. V a. tal como lo expresa al final de su magna obra. sino con la perviven- 94Filóstrato. este tercer Orfeo yace finalmente sepultado en el olvido. rodeado de dos figuras femeninas. Gre- dos. al que los fieles acudían a consultar como a un oráculo. Madrid. 167 . Pues ésta ya nada tiene que ver con reencarnaciones ni con otro tipo de su- persticiones. de Alberto Bernabé. Ninguna de las doctrinas de la supervivencia después de la muerte. junto a la cabeza de Orfeo. Aquí ya no hay infierno ni esperanza ni reencarna- ción alguna. Es espantosa esta tercera y definitiva muerte del pobre Orfeo. Puede que se trate de dos pitonisas (sa- cerdotisas de Apolo) o puede que una de ellas sea también la propia Eurídice. —Deja de hacer lo que me corresponde (‘πέπαυσο’ ἔφη ‘τῶν ἐμῶν’). ya sean órficas o pitagóricas. transmitida por Filóstrato. tenemos numerosos tes- timonios artísticos y plásticos que acreditan la existencia de un culto póstumo a la cabeza de Orfeo y seguramente tam- bién la existencia de un santuario órfico. IV 14. En el Otago Mu- seum de Nueva Zelanda se conserva una hidria de figuras rojas. en ella. parecen ya salvarlo. aparece pintado el dios Apolo con su lira. pues ya te he soportado bastante en tus profecías94. el dios Apolo aparece golpeando con una larga y dura vara de laurel la cabeza caída de Orfeo.

y por donde se extiende el poder de Roma sobre la tierra sub- yugada. y mi nombre será indestruc- tible. a través de la fama y de la gloria literaria. a esta idea de la inmortalidad de la fama. y gracias a la fama. XV 872-889. pero en la mejor parte de mí yo (parte tamen meliore mei) viajaré inmortal por encima de los astros de las alturas. Pero. al final de su libro: “He dado fin a una obra que no podrán aniquilar ni la cólera de Júpiter ni el fuego ni el hierro ni el tiempo devorador” (Met XV 871). viviré por todos los siglos95. 168 . Es cierto que aquí resue- na claramente el Exegi monumentum aere perennius de las Odas de Horacio. Por eso afirma orgulloso. Que ese día que no tiene derecho a otra cosa más que a mi cuer- po acabe cuando quiera con el transcurso de mi vida incierta. Tal vez sea ésta la única posible forma de inmortalidad a la que todavía nos cabe aspirar. Tal vez ésta sea la única verdadera esperanza de inmorta- lidad de los poetas. y que efectivamente le dieron al poeta una fama perenne. publicadas treinta años antes que las Metamorfosis de Ovidio. la gente me leerá de viva voz. 95 Met. si algo de verídico tienen los presentimientos de los poetas.cia y la inmortalidad de su nombre y de su obra. Ovidio le asocia claramente la idea de la caducidad y la mor- talidad del cuerpo.

Capítulo 10 Sobre Michael Sherwood Michael Sherwood (Eastbourne. Murió en Berlín. crítico de arte y profesor de filosofía de orientación marxista. Su novela póstuma The learning of disap- pointment relata sus experiencias sexuales y su transforma- ción final. 1959 . En 1992 publicó su libro Langua- ge and Desire y en 1996 su libro Ursprung der Selbstbehau- ptung der Frauen. Trabajó a finales de los años setenta con el grupo Art and Language. con el que desde enton- ces colaboró activamente. ahogado en el canal regional. 2007). en cuya revista publicó al- gunos artículos y también colaboró en los Estados Unidos.Berlín. En el año 1995 se trasladó a Berlín co- mo profesor de teoría del arte en la Humboldt Universität y allí trabó amistad con Hans Haacke. ar- tista. con Joseph Kosuth. 169 . novelista. Las circunstancias de su muerte todavía no han sido esclarecidas. el 11 de junio de 2007.

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