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UN PROCESO EDUCATIVO EN FUNCIÓN DEL DESARROLLO DEL NIÑO.

Desarrollar un proceso educativo en función del niño es una máxima del


Sistema de Educación Preescolar.

Para lograr este propósito los educadores, la familia y otros agentes


educativos, deben estar preparados para convertirse en protagonistas y
potenciadores del desarrollo de los niños.

Protagonistas significa marchar junto a los infantes en el camino de la


formación de sus personalidades; los adultos conduciendo el desarrollo, los
niños, actuando como seres activos en el proceso de apropiación de la
experiencia histórico social.

En todas las explicaciones sobre el desarrollo humano subyace una


determinada teoría a partir de la cual se explican los aspectos que originan o
determinan dicho desarrollo, así como los elementos que lo constituyen.

La teoría del desarrollo en la que nos apoyamos, es la concepción Histórico


Cultural, la cual fundamenta el desarrollo psicológico, como un proceso muy
complejo, que tiene su origen o fuente en las condiciones y la organización del
contexto social y cultural que influyen sobre el sujeto, y se produce,
definitivamente, como resultado de la acumulación de su experiencia individual,
a partir de sus vivencias. (Arias, 2000).

La concepción de L. S. Vigotsky, la cual asume dicho proyecto, rompe con la


dicotomía entre lo biológico y lo social, lo externo y lo interno, al considerarlos
en su interacción e interrelación.

Esta concepción se fundamenta en dos postulados que explican el desarrollo:


Un postulado plantea que la psiquis humana es una función del niño como ser
corporal, biológico, que cuenta con una determinada organización física, de un
cerebro.

El niño con su cerebro humano, en condiciones sociales de vida y educación,


asimila la experiencia histórico-social que le antecede en la relación con el
adulto, el cual es mediador en la formación de las funciones psíquicas del
infante.

El segundo postulado plantea que el niño es un ser social; sus particularidades


específicas no deben buscarse en su biología, sino en la historia de la
humanidad, en la historia de la sociedad.

La educación, la estimulación del desarrollo proveniente del adulto, contribuye


extraordinariamente en la formación y desarrollo de los niños.

En las edades tempranas de la vida esta estimulación tiene una mayor


connotación debido a la enorme plasticidad del sistema nervioso (posibilidad o
potencial para los cambios) de los niños en esta etapa de la vida. Igualmente
posee gran importancia para el desarrollo, el proceso de sinaptogénesis (la
unión de las neuronas para formar los circuitos neurales) el cual se produce
con mayor calidad en condiciones adecuadas de estimulación.

Las condiciones del desarrollo, lo biológico, lo social, lo cultural y lo psicológico


actúan dinámicamente, se interrelacionan dialécticamente, o sea, se influyen e
interpenetran.

Teniendo en cuenta la enorme importancia de lo social en el desarrollo


humano, es comprensible que toda función psicológica superior en el proceso
del desarrollo infantil se manifiesta al menos dos veces; primero, en el plano
externo, como función colectiva, como la organización de la colaboración del
niño con las personas que le rodean y en segundo lugar, como una función
individual, como una capacidad interior de la actividad del proceso psicológico,
como una interiorización.

La asimilación se produce de lo externo a lo interno en la relación del niño con


los adultos o con otro niño más capaz, durante el proceso de la comunicación y
en la actividad conjunta.

Para que el proceso e interiorización promueva el desarrollo infantil, el adulto


durante el proceso educativo debe aplicar niveles de ayuda a los niños y tener
la habilidad de organizar las influencias educativas en correspondencia con las
posibilidades de los niños, pero no para detenerse en ellas, sino para proyectar
los siguientes pasos en el desarrollo de los niños.

Al organizar las influencias educativas, el adulto debe guiar a los niños con una
enseñanza que:
 Los oriente a encontrar por si mismo las relaciones esenciales entre los
objetos y fenómenos de la realidad.
 Que elaboren su propia base orientadora para resolver la tarea.
 Que construyan con su accionar independiente sus estructuras
cognitivas.

La aplicación de niveles de ayuda a los niños en la realización de las tareas,


conduce al trabajo en la Zona de Desarrollo Próximo de estos. Durante dicho
trabajo los niños recorren la distancia entre su nivel actual o real de desarrollo,
determinado por la capacidad de resolver solo o independientemente un
problema y el nivel de desarrollo potencial o próximo, lo que puede llegar a
saber y/o hacer, determinar, a través de la solución de problemas bajo la guía o
mediación de un adulto o en colaboración con otro niño más capaz.

Los niveles de ayuda que pueden ser aplicados en un proceso educativo en


función del desarrollo son los que a continuación se refieren:
 Orientación simple de la tarea de forma clara, precisa y comprensible
por los niños.
 De no resultar suficiente, se debe recordar a los niños la solución de
tareas semejantes, con el objetivo de que establezcan relaciones con lo
conocido por ellos y así llegar a lo desconocido.
 Si el niño aún no puede resolver la tarea, el adulto debe realizarla de
manera conjunta con los niños, propiciando que las culminen solos.
 Si es absolutamente necesario como último nivel de ayuda el adulto
realizará la demostración de cómo se resuelve la tarea.

El trabajo en la Zona de Desarrollo Próximo debe convertirse en un estilo de


trabajo educativo asumido por los educadores, la familia y otros agentes
educativos, los cuales deben conocer que es igualmente perjudicial para el
desarrollo de los niños, realizar una estimulación que esté por debajo de sus
posibilidades reales, como estimularlos con contenidos que estén muy por
encima de dichas posibilidades, lo cual promovería una aceleración del
desarrollo.

El conocimiento de las características individuales de la edad y las de cada


niño, es un requisito indispensable para la potenciación del desarrollo de los
infantes.

El conocimiento de las características de los niños que se encuentran en un


determinado período etario, permite a los educadores formular objetivos,
desarrollar contenidos y dosificarlos, al alcance del desarrollo de los infantes,
potenciando así su desarrollo.

Las características individuales de cada niño, determinadas mediante la


realización del diagnóstico del desarrollo, permite a educadores, familia y otros
agentes educativos individualizar las influencias educativas, dar atención a la
diversidad.

La ley fundamental de la dinámica del desarrollo o Situación Social del


Desarrollo expresa que al inicio de cada período de edad, la relación que se
establece entre el niño y el entorno que lo rodea, sobre todo el social, es
totalmente peculiar, específica, única e irrepetible para esta edad. Es muy
importante comprender esto porque permitirá a educadores, familia y otros
agentes educativos combinar especialmente las influencias educativas como
condiciones externas del desarrollo, con las condiciones internas o
posibilidades reales de los niños.

Así, concibiendo a los niños como seres activos y constructores de sus


personalidades, los educadores, las familias y los otros agentes educativos
como protagonistas del desarrollo infantil, promoverán un proceso educativo
desarrollador.

Los educadores son los principales responsables de la preparación de las


familias como protagonistas y potenciadores del desarrollo de sus hijos, para
lograrlo deben prepararse profundamente.

Peculiaridades del Proceso Educativo en estas Edades.

El proceso educativo posee un conjunto de peculiaridades que lo distinguen


como un proceso educativo en función del desarrollo de los niños.
 Está dirigido fundamentalmente al logro de un desarrollo integral de los
niños, entendiendo como dicho desarrollo, al desarrollo físico como a
sus particularidades, cualidades, proceso y funciones psicológicas y a su
estado nutricional, formación de hábitos y de salud.

 Una peculiaridad de carácter psicológico y pedagógico se refiere al


conocimiento del educador y otros agentes educativos, del desarrollo ya
alcanzado por los niños para desde su plataforma moverlo a un nivel
superior, teniendo en cuenta las potencialidades de cada uno.

 Todo proceso educativo debe ser contextualizado; es decir tiene que


proyectarse teniendo en cuenta las condiciones concretas en que ha de
desarrollarse, de forma tal que se relacione con sus experiencias y
tradiciones.

 El niño debe ocupar el lugar central, protagónico lo que significa que


todo lo que se organiza y planifica debe estar en función del niño y tener
como fin su formación, concebirse las acciones educativas en función de
sus necesidades e intereses para lograr una participación activa y
cooperadora.

 El proceso debe ser participativo .Si el niño constituye el eje central de la


actividad educativa, es lógico que de ello se derive su participación en
todos los momentos que la conforman lo cual contribuirá a que el niño se
haga más consciente de lo que hace, para qué lo hace, cómo y con qué
lo hace y qué resultados se pueden obtener no solo en su actividad, sino
en su propio desarrollo.

 Otra característica del proceso educativo es su carácter colectivo y


cooperativo: cada niño al interactuar con otro, le brinda ayuda,
cooperación, le ofrece sugerencias, contribuye a sus reflexiones y toma
de decisiones. Así, el proceso se considera en acción grupal, sin dejar
de tener presente que se traduce en un resultado personal.

 El papel que en el proceso educativo se asigna al adulto, es otra


peculiaridad del mismo. Es el adulto, sea familia, educador u otro agente
educativo, el que por su posición y experiencia, ha de organizar,
orientar y conducir el proceso educativo de los niños, de qué debe lograr
y cómo puede alcanzarlo. Para alcanzar esta meta debe conocer las
particularidades anatomo-fisiológicas y psicológicas de los niños.

 El clima socio-afectivo en que tiene lugar el proceso educativo es otra de


sus peculiaridades. Mientras más pequeños son los niños, mayor efecto
tiene sobre ellos la satisfacción de sus necesidades afectivas.

 El enfoque lúdico, el cual considera el juego como una forma


organizativa crucial del proceso educativo, pero a su vez se convierte en
un procedimiento fundamental presente en cualquier tipo de actividad