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Dirigido por Andrés Ortiz-Osés y Patxi Lanceros

Diccionario interdisciplinar de

Hermenéutica
HG. Gadamer E. Dussel
P. Ricoeur L.A. Schokel
G. Durand M. Frank
G. Vattimo E. Neumann
J.L. Aranguren M. Maffesoli
R. Panikkar E. Coreth
J. Rof Carballo L. Cencillo
E. Trías J.L. Abellán
J. Oteiza J. Gómez-Tabanera
C. Moya M. Beuchot
X. Rubert de Ventós C. García Gual y otros

Quinta edición revisada y ampliada

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2006
Universidad de Deusto
Bilbao

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ser reproducida, ;,lmrirPn.-Jd.-Jo tr.-J11c,111itid.-J
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503 Romanticismo

signos, símbolos y normas de nuestra cultura; la fini- producción de una nueva pertinencia semántica me-
tud de la comprensión y el conflicto de las interpreta- diante una atribución impertinente. En la narración,
ciones que resulta de esa finitud; el carácter abierto de por su parte, la innovación semántica consiste en la
las mediaciones. creación de una trama (intrigue). En virtud de ella, fi-
El concepto de interpretación ya no puede ser en- nes y causas se reúnen en la unidad temporal de una
tendido como un mero aspecto técnico, perteneciente acción total y completa. Los tres volúmenes de Tiempo
a una ciencia exegética que busca descubrir significa- y narración se ocupan, respectivamente, de la configu-
ciones. La interpretación, objeto primordial de la Her- ración del tiempo en el relato histórico, en el relato de
menéutica, es una búsqueda constante de sentido, y ficción y de un «tercer tiempo», entre el cosmológico y
por medio de esta vía supone un encuentro con el ser, el fenomenológico, que se genera con la configura-
o mejor dicho, con la necesidad de desvelar el sentido ción de la trama.
del ser. El concepto de interpretación ya no pertenece Su última gran aportación (que no su último libro)
a una dimensión estrictamente metodológica sino que es Soi-meme comme un autre. En el titulo está expre-
se acerca a una línea ontológica. Pero no es tiempo de sado el punto de convergencia entre las tres intencio-
ontologías sustancialistas, y la que Ricoeur nos propo- nes filosóficas fundamentales que podemos rastrear a
n!', a tr,wés de su proyecto hermenéutico, tampoco lo lo largo de la obra. La primera intención prima la me-
es. Ser viene a coincidir, según la nueva acepción, con diación reflexiva sobre la posición inmediata del suje-
«wr-interpretado». to, tal corno se expresd en la primera persona del sin-
En El conflicto dt"1,,,interµretdtiones (1969). subti- gular «yo pienso». Dicha intención encuentra en l.:i
tulado Ensayos de hermenéutica, continúa su modo de gramática de las lenguas naturales un importante
proceder fragm¡;,ntarin. ~o PI ¡;,stán µresentes el estruc- apoyo al poder distinguir el «si-mismo» (soi) del «yo»
tural,srno, el psicoanálisis, la fenomenología, siempre (if'). l ñ srqundd intención filosófica está inscrita en el
en diálogo con 111HNmeni'utirn. Riroeur hablará de título a través del término «meme» y pretende diso-
una «vía corta» que es la de una ontología de la com- ciar las dos significaciones fundamentales de la identi-
prensión, a la manera de Heidegger. Esta denomina- dad: según se entienda por idéntico lo equivalente
ción responde al hecho de que, evitando los debates del ídem o del ipse latino. Esta equivocidad del térmi-
sobre el método, se vuelca en una ontología del ser fi- no «idéntico» estará inmersa en la reflexión sobre la
nito para encontrar allí el comprender, no como modo identidad personal y la identidad narrativa, en rela-
de conocimiento sino como modo de ser. La «vía lar- ción con la temporalidad como carácter dominante
ga», que es la que nuestro autor se propone recorrer, del si-mismo. La tercera intención filosófica se en-
también tiene la ambición de llevar la reflexión al pla- cadena con la precedente al plantear una dialéctica
no ontológico, pero de una forma gradual, siguiendo entre el «si-mismo» (soi) y el «otro» (autre que soi).
los reclamos de la semántica y de la reflexión. Soi-meme comme un autre sugiere de entrada que la
La metáfora viva (1975) y Tiempo y narración (1983-85) ipseídad del si-mismo implica la alteridad en un grado
son, tal como manifiesta Ricoeur, dos obras gemelas. tan intimo que uno no se deja pensar sin el otro. Y,
Aunque la metáfora se incluye tradicionalmente en la por último, en el «como» (comme) Ricoeur establece
teoría de los «tropos» (o figuras del discurso) y la narra- una significación fuerte, no solamente en el sentido
ción en la teoría de los «géneros» literarios, los efectos de una comparación (uno-mismo parecido a un otro)
de sentido producidos por una y por otra incumben al sino más bien de una implicación: uno mismo en tan-
mismo fenómeno central de innovación semántica. En to que otro.
la metáfora, entendida como tensión entre dos senti-
dos en el plano de la frase, la innovación consiste en la Marcelino Agis

Romanticismo
A pesar de las imprecisiones que puedan existir en movimiento romántico como tal, con el que mantuvo
torno a la naturaleza y la amplitud del movimiento ro- unas peculiares relaciones.
mántico -no sin fundamento se ha podido afirmar que La filosofía trascendental kantiana constituye uno
la historia del Romanticismo es la historia de sus erradas de los referentes inmediatos tanto del movimiento ro-
interpretaciones- se puede señalar de forma inequívo- mántico como del giro hermenéutico propiamente di-
ca que dicho movimiento reviste una peculiar relevancia cho. La Critica de la razón pura constituye un análisis
para la historia de la Hermenéutica. Esto es válido ante paradigmático de la finitud de la razón, que considera
todo por lo que se refiere al Romanticismo alemán, incognoscibles las cosas en si y postula una concentra-
pues fue aquél que con mayor decisión y lucidez abordó ción en el análisis de la estructura del sujeto cognos-
la cuestión de la naturaleza del movimiento romántico. cente a la búsqueda de las condiciones bajo las que es
Indiscutiblemente es Alemania quien detenta un claro posible el conocimiento objetivo del mundo fenomé-
liderazgo teórico en el seno del movimiento paneuro- nico. En el análisis del conocimiento se opera así un
peo que fue el Romanticismo. Fr. Schleiermacher es la desplazamiento desde las cosas en cuanto tales, hacia
figura señera del giro hermenéutico que entonces se el sujeto del conocimiento y sus estructuras a priori. El
produce, pero resulta ineludible referirse asimismo al entendimiento humano en cuanto intel/ectus ectypus

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Romanticismo 504

no puede conocer las cosas absolutamente sino que se verdad esencial, en una peculiar tensión entre la expe-
limita a conocerlas en cuanto fenómenos, según se riencia de la finitud y la aspiración a lo Absoluto. Es
presentan a nuestra facultad cognoscitiva. Resulta aquí donde intervienen los románticos y ofrecen su
consecuente pensar que, mediante este repliegue en propia solución. Lo que no es posible para la filosofía,
el sujeto cognoscente, se abría también un horizonte lo es para el arte que mediante la «intuición estética»
propicio para que se produjera un giro en la historia acierta, por el contrario, a ofrecernos una visión sim-
de la hermenéutica, que se centrará ahora en el análi- bólica de lo Absoluto. En este horizonte de una «onto-
sis del comprender como tal. Todo acontecimiento his- logía estética» el arte se les va a mostrar a los románti-
tórico o planteamiento racional, toda manifestación cos como el instrumento idóneo para la percepción de
vital van a ser examinados desde el punto de vista de lo Absoluto•. Es particularmente la poesía la manifesta-
las condiciones bajo las que resulta posible su com- ción artística que está en condiciones de alumbrar la en-
prensión'. traña de la realidad. Lo mismo que ocurría con Schiller,
A) El saber romántico. El giro hermenéutico se va a también para los románticos el arte tiene una dimen-
producir relativamente tarde, en un lento proceso de sión ontológica, en cuanto clave privilegiada para ex-
maduración, una vez ya plenamente asentado el movi- presar lo real.
miento romántico. Por ello parece oportuno examinar La estetización de la realidad constituye así una de
previamente algunas de las características del «saber las señas de identidad más peculiares del universo ro-
romántico», resaltando su especificidad en la historia mántico, que no podría menos de condicionar la nueva
del saber occidental. Se trata con ello de evocar escue- epistemología. De esta forma, el arte, y de un forma
tamente el humus, el horizonte en el que va a produ- especial la poesía, no sólo se apoderan de aquellos ám-
cirse el giro hermenéutico. Como queda apuntado, bitos vedados a la percepción teórica por Kant sino que
también en este caso Kant actúa a modo de referente intentan ofrecer una réplica al saber moderno y de una
inmediato. Por supuesto el Romanticismo es a la vez forma especial al saber ilustrado. Al fin y al cabo el
una confrontación con el pensamiento ilustrado y, en conflicto entre la Ilustración y el Romanticismo es en
definitiva, con el rumbo emprendido por el pensa- cierto sentido un conflicto entre epistemologías 5 • De
miento moderno a partir del Renacimiento. Pero ello ahí que la queja de A.W. Schlegel de que el proceso de
no es óbice para considerar a Kant como uno de los despoetización (Depoetisierungsprozess) del mundo
desencadenantes inmediatos del movimiento románti- haya durado demasiado tiempo, de forma que es pre-
co. El Romanticismo, aun cuando se estaba ya gestan- ciso poetizarlo de nuevo, responda al sentir general de
do con anterioridad a la intervención kantiana, puede los románticos. Así para Novalis sólo el artista es capaz
ser considerado a la vez, en su desarrollo posterior, de barruntar el sentido de la vida y en este sentido ca-
como «una» de las derivaciones ideológicas que van a bría considerar al poeta como una especie de médico
configurar el horizonte postkantiano. Si el desarrollo trascendental que ayuda a curar las heridas que resul-
del Idealismo especulativo, especialmente a través de tan de la existencia de un mundo dominado por el
Hegel, va a suponer una ampliación de la razón ilus- mecanicismo y el intelectualismo. La poesía no es aquí
trada, desde el horizonte de razón, el Romanticismo lo por tanto un mero adorno ni siquiera un mero trasun-
va a ser ante todo desde la perspectiva estética. Kant to antropológico. En cuanto clave para acceder a la
alumbra la posibilidad del Romanticismo a través de esencia de lo real, la poesía nos abre la perspectiva de
más de una vía. Sin duda desde la perspectiva de la ra- la infinitud. Novalis se refiere a la «poesía superior»
zón práctica que instala al hombre en lo que Hegel de- como a la «poesía de lo infinito» 6 • Mediante la poesía
nominó la «mala infinitud», en cuanto implica la per- surge la «máxima simpatía y coactividad», la «comu-
secución de un ideal nunca plenamente alcanzable. No nión más intima» entre lo finito y lo infinito. Desde
obstante, aquí interesa más destacar el horizonte de la este horizonte cabría abordar el prograna novalisiano
razón teorética, pues no en vano se ha podido escribir de «romantizar» el mundo, tendente a concederle a
que: «en el horno de la epistemología kantiana se cue- éste una «potenciación cualitativa» mediante la con-
ce el pan de la fantasía romántica»'. A la revolución vergencia entre lo incondicionado y las cosas, entre lo
copernicana que supone en filosofía el Idealismo tras- finito y lo infinito.
cendental de Kant, viene a corresponder la revolución No sorprende que en este horizonte se hable de una
copernicana de la poesía llevada a cabo por el movi- poesía trascendental como manifiesto contrapunto a
mierto romántico. La primera estudia las condiciones la coetánea filosofía trascendental, tal como hacen
de posibilidad del conocimiento objetivo, pero a la vez Fr. Schlegel y Novalis. La centralidad epistemológica
la dialéctica trascendental abre el horizonte de lo pen- de la poesía romántica le capacitaría para desempeñar
sable a través de las ideas de la razón. La segunda, por este rol en cuanto «poesía y poesía de la poesía». Es
su parte, penetra audazmente en las «nieblas de la cierto, no obstante, que los románticos, a pesar de la
imaginación trascendenta1» 3 . Kant había vedado el estetización de la realidad, hicieron suya hasta cierto
paso al conociento teórico de lo Absoluto y de las co- punto la concepción heideggeriana de la cercanía en-
sas en sí, en definitiva al conocimiento del Ser en su tre filósofos y poetas. El mismo Novalis llegó a escribir

1 FR. Schleiermacher, Hermeneutik und Kritik (Hg. und eingelei- 4


A. Jacob (dir.), Encyc/opédie philosophique universelle. 11Les
tet von M. Frank), Frankfurt a.M., 1977, pp. 7-8. notions philosophiques, París, 1990, p. 2.285.
2 M. Ballestero, El principio romántico, Barcelona, 1990, p. 85. 5 G. Gusdorf, Fondements du savoir romantique, París, 1982, p. 191.

3 PH. Lacoue-Labarthe et J.L. Nancy, L'absolu littéraire, París, 6 Novalis, Werke 1, Hanser, p. 657.

1978, p. 47.
505 Romanticismo

que cuanto mayor es un poeta tanto «más filosófico el marco de una anhelada renovación de la verdad, con
es». Autores como los hermanos Schlegel, Hólderlin, toda su carga de metamorfosis de los significados•. Por
Novalis están bien familiarizados con la situación filo- eso el mismo Schelling concluye el Sistema del idealis-
sófica coetánea, pero cuando se disponen a plasmar fi- mo trascendental postulando la emergencia de una
losóficamente su visión del mundo, sus atisbos, aunque «nueva mitología». El proyecto, si bien no exento de
a menudo geniales, no dejan de ser «debilitamientos ambigüedades y perplejidades, intenta rectificar la
de sus propias ideas», tal como señala N. Hartmann. unilateralidad de una concepción «ilustrada» que con-
Algo que en última instancia cabría afirmar incluso de cibe unívocamente la emergencia del pensamiento ra-
Schelling el máximo exponente filosófico del Romanti- cional como un paso del «mito» al «logos». De ahí la
cismo. Estamos así más bien ante la figura de un poeti- simpatía con que Heidegger, en su revisión de la his-
zar pensante. toria de la metafísica, vuelve su mirada hacia el proyec-
También las manifestaciones más abiertamente filo- to romántico a la vez que critica el concepto imperante
sóficas se sitúan bajo el signo de la estetización de la del proceso de secularización, de «desencantamiento
realidad, pernliar de este movimiento. Asi el Primer del mundo», como un proceso reduccionista. La «mito-
Progr,una de un 515/emd del idedlismo alemán concibe logía» en su acepción correcta no seria tanto un suce-
la idea de belleza corno aquella que en un sentido su- dáneo para el hombre que todavía no estj «rndduro»
perior platónico une a todas las demás: la verdad y la par .:i Id lienud exdcta cuanto la forma bajo la que el
bondad sólo"' v,m h<>rmdndddSen la belleza'. La poe- ser mismo se manifiesta «poéticamente»'º· estable-
sía recibe asi una dignidad superior y se convierte en cifndose asi un diálogo rnits frut!ífero entre el poeti
lo que ya había sido al comienzo: la «maestrn ne lil hu- lar y ,·1 pem<1r. fn este sentido, el saber romántico, a
manidad». Pero quirn llrva " "' plrnitud esta idea e, pesar de su endeblez y precariedad, parece tener un
prr, ¡,.,mente el Schelling del Sistemd del idealismo significado que va más allá de su apariencia como in-
tr.ncendentdl. El tlfte se convierte en modelo de la terrupción «episódica» del proceso moderno de racio-
ciencia, de forma que ésta ha de tratar de llegar hasta nalización.
el nivel del arte. La intuición estética es en definitiva la A través de la potenciación del arte y del mito, el sa-
intuición trascendental que se ha hecho objetiva. De ber romántico constituye un esfuerzo por sintonizar con
ahí las afirmaciones paradigmáticas de que el arte es las pulsiones profundas que habían sido inhibidas por el
«el único verdadero y eterno órgano y documento de moderno racionalismo. Más allá de las apariencias efí-
la filosofía» y de que se convierte en lo «supremo» meras, pero también más allá de las escisiones de la
para el filósofo porque sólo de su mano puede tener cultura moderna, el Romanticismo busca la unidad pri-
acceso a la naturaleza íntima de la realidad. De esta mordial que subyace a todo lo real. Si la escisión carac-
forma el arte se presenta como el «médium absoluto teriza a la Modernidad, la «medicina trascendental»
de la reflexión»ª. del Romanticismo aspira a curarla mediante el retorno
Pero si el primado del arte constituye uno de los ras- a la auténtica realidad primordial. La expresión Uno y
gos más definitorios del saber romántico, existen Todo sirve para articular el abigarrado universo ro-
otros, también importantes, que se encuentran en una mántico, al constituir su principal linea de fuerza. Hól-
relación más o menos estrecha con lo anterior. A este derlin ha expresado modélicamente este sentimiento,
respecto habría que referirse en primer lugar a la recu- en un conocido pasaje: «Estar unido con todo lo que
peración romántica del mito. Si para el saber ilustrado, vive, regresar con feliz altruismo a la total naturaleza,
bajo el imperio de las Luces, los mitos se presentaban a la cumbre del pensamiento y de la dicha, ésta es la
ante todo como «falsedades manifiestas y ridículas», el sagrada cima, el lugar del eterno reposo». El saber ro-
saber romántico se propone por el contrario como una mántico no se presenta así tanto como manifestación
recuperación del mito, una remitologización de la de poder, en la línea iniciada por Bacon y Descartes,
Edad Moderna, paralela al proceso de repoetización. cuanto más bien como intento de recuperación de una
El mito se les presenta a los románticos como aquella sabiduría perdida, que constituiría una especie de im-
instancia que ilumina el origen del arte y de la histo- perativo permanente de la humanidad. En este hori-
ria, como aquello que facilita nuestra percepción de la zonte, finalmente, se perfila, además, el ideal románti-
realidad primordial. Ajenos a las manipulaciones de co de la universización de lo individual y a la vez de la
que iba a ser objeto en la Historia contemporánea, los individualización de lo universal, ideal que tendrá su
románticos se vuelven hacia el mito, como aquella ins- reflejo en el ámbito hermenéutico.
tancia que les facilitaba la superación de las estreche- La potenciación romántica del arte, la nueva mitolo-
ces del saber moderno, si bien tal como señala Lukács, gía y la búsqueda de la unidad originaria iban a impli-
estaban menos preocupados por la coherencia como car a la vez una nueva sensibilidad histórica. También
tal que por la cuestión de que ninguna fuerza perdie- en este punto el saber romántico opera un giro pro-
ra en intensidad para alcanzar la «armonía». La episte- fundo respecto a la concepción historiográfica de la
mología romántica va a tratar de desplegar, así, tanto Ilustración. Por supuesto que la Ilustración recurre am-
las virtualidades poéticas como míticas del lenguaje en pliamente a la historia a la hora de precisar su propio

7 Ch. Jamme und H. Schneider (eds.}, Mythologie der Vernunft. ' G. Gusdorf, op. cit., p. 201.
Hegels (<a/testes Systemprogram» des deutschen ldealismus, Frank- 10 M. Heidegger, Hólderlins Hymne «Der /ster», Frankfurt a.M.,
furt a.M., 1984, p. 12. 1984, p. 139.
s W. Benjamín, El concepto de critica de arte en el Romanticismo
alemán, Barcelona, 1988, p. 73.
Romanticismo 506

puesto en la misma. Resaltando las miserias del pasado capitulo de la escritura fragmentaria. El fragmento ro-
se reafirman los valores ilustrados en cuanto auténtica mántico sirve para simbolizar la tensión entre lo finito
expresión de la Modernidad. Los «modernos» se impo- y lo infinito, entre el todo y las partes. Mediante la ex-
nen frente a los «antiguos». En el Romanticismo por el periencia del fragmento podemos percibir, no obstan-
contrario, asistimos a una idealización y espiritualiza- te, que «la totalidad está presente en cada parte, y
ción del pasado, de los tiempos primordiales, dotados que el todo es no la suma sino la co-presencia de las
de una especial plenitud y armonía. Cabria hablar partes, en tanto que co-presencia, en última instancia,
también aqui de una inequívoca «nostalgia de los orí- del todo en si mismo» 11 •
genes». De ahi la idealización de los comienzos de la Condicionado por este horizonte del saber romántico
humanidad, pero también de las distintas manifesta- se va a producir un acercamiento creciente al problema
ciones del espíritu del pueblo (Volksgeist) que ven- hermenéutico. Estándole reservado a Fr. Schleiermacher
drían a ser expresión de sus verdades arcanas, de su un tratamiento autónomo, cabe destacar aquí las apor-
identidad más peculiar. De ahi también una nueva taciones de autores tan representativos como Fr. Schle-
valoración de las leyendas, afín a la de los mitos, en gel y Novalis, por un lado, y Fr. Ast, por otro, todos ellos
cuanto expresión de ese mundo arcano cuya sabiduría inmersos en el horizonte romántico.
se quiere recuperar. La fantasía tiene que suplir la pre- B) Fr. Schlegel y Nova/is. Aunque ya Dilthey, en el
cariedad e imprecisión de unas tradiciones que a me- marco de sus trabajos sobre Schleiermacher, llamó la
nudo se sustraen al control directo. Por lo demás, esta atención sobre la importancia de la concepción herme-
actitud romántica es común a aquellos autores que, néutica de Fr. Schlegel, viendo en ella un importante
afines al Romanticismo son críticos de la Modernidad. eslabón que conduce a la teoría schleiermachiana, hay
Así, ya Rousseau se complacía en «recrear la perfección que reconocer, sin embargo, que los historiadores de
de los acontecimientos primordiales». Salvadas las de- la Hermenéutica han prestado escasa atención a esa
bidas distancias, otro tanto cabria afirmar de Nietzsche aportación de Schlegel. No obstante, en los tiempos
o de Heidegger. recientes la situación está cambiando debido a los tra-
Destaquemos finalmente que los románticos preten- bajos de H. Patsch, W. Michel, E. Behler, J. Zovko, en-
dieron expresar su nueva visión del saber mediante sus tre otros. Ello tiene lugar en el horizonte no sólo de
proyectos de elaborar una nueva Enciclopedia. Si la un renovado estudio de la obra de Schleiermacher
Enciclopedia de Diderot y D'Alembert puede ser consi- sino en el de la Frühromantik en general que es objeto
derada como el mejor símbolo del saber ilustrado, No- de un particular interés desde las distintas direccio-
valis y los hermanos Schlegel, con sus proyectos enci- nes de lo que podemos denominar, en sentido genéri-
clopédicos más o menos fragmentarios, intentan una co, saber posmoderno".
nueva ordenación del saber desde el horizonte de la La crítica hermenéutica del joven Schlegel va a anti-
epistemología romántica. Es el propio Novalis quien cipar rasgos fundamentales de lo que más tarde, con
afirma que «no hay mayor alegria que la de entender- Schleiermacher, se va a constituir como hermenéutica
lo todo», indicando así la curiosidad ilimitada que do- «universal» o «filosófica». Sus aportaciones al campo
minaba a la nueva época, una época que intentaba hermenéutico se sitúan, como ya sabemos, en el hori-
ofrecer su nuevo enfoque del saber acerca del hom- zonte diseñado por la filosofía trascendental de Kant,
bre, de la naturaleza y de Dios. Pero si la Enciclopedia si bien en cuanto autor romántico, Schlegel sigue una
de los románticos ya no es la de Diderot y D'Alembert vía distinta de la emprendida por el idealismo alemán.
tampoco será la de Hegel, centrada ésta en la exposi- No se trata en su caso tanto de explotar a fondo las
ción de las «ciencias filosóficas». La Enciclopedia ro- posibilidades interpretativas del pensamiento concep-
mántica habría de abordar todas las ciencias y las artes, tual cuanto de la utilización de una capacidad no-ra-
en una especie de enfoque sincretista, que algunos no cional, de carácter «adivinatorio» mediante la que es-
dudan en calificar como gnosis. En efecto, frente a las taríamos en condiciones de percibir el sentido tanto
cuidadas demarcaciones que el saber moderno habia de las manifestaciones artísticas como de las naturales.
ido estableciendo, los románticos ofrecen un enfoque Tal como señala J. Zovko, el camino que conduce des-
en el que se integran ciencia, arte, magia, filosofía, de la kantiana critica trascendental del conocimiento
realidad y ficción. No en vano Novalis acuña la signifi- hasta la crítica hermenéutica de Schlegel implica una
cativa expresión de «idealismo mágico» como apropia- historización de todo el proceso de la comprensión,
da para la visión romántica del mundo. muy en sintonía, por lo demás, con la inflexión román-
En definitiva el saber romántico se mueve entre la tica hacia la historia. A la mentada historización del
pasión de la totalidad -sólo el Todo es real, dirá No- proceso interpretativo, en contraste no sólo con Kant
valis anticipando a Hegel- y los logros fragmentarios. sino también con Fichte, se añade además en Schlegel
Una de las utopías del Romanticismo va a consistir en una «poetización del pensamiento, también muy en la
la elaboración de lo que Fr. Schlegel denomina «libro linea de los ideales románticos 13 • Una de las utopías de
infinito» o bien el proyecto de una «nueva Biblia», Schlegel consistía en la elaboración de un sistema total
abierta a las nuevas experiencias de la humanidad. que tuviera como partes constitutivas la poesía, la filo-
Pero, a la vez, el Romanticismo constituye un importante sofía y la filología, a modo de órgano teórico mediante

11 PH. Lacoue-Labarthe et J.l. Nancy, op. cit., p. 64. n J. Zovko, Verstehen und Nichtverstehen bei Fr. Schlegel, Stutt-
12 E. Behler und J. Hórisc (eds.), Die Aktua/itat der Frühromantik, gart, 1990, p.11.
Paderborn, 1987, pp. 14-15.
507 Romanticismo

el que poder elaborar una adecuada teoría de la hu- kantiano. Por un lado, critica y hermenéutica se en-
manidad. Si su realización concreta puede considerar- cuentran en una determinada tensión y complementa-
se insuficiente, expresa al menos eficazmente el hori- ridad: para comprender adecuadamente un texto se re-
zonte en que pretendía situarse el autor. quiere la presentación crítica de dicho texto pero para
Schlegel se pronuncia abiertamente acerca de dos realizar dicho cometido también es preciso utilizar cri-
referentes románticos básicos: la poesía y el mito, la terios hermenéuticos. Habría así una interdependencia
nueva mitología. Su teoría de la poesía trascendental entre ambos conceptos pero a la vez los dos quedan
se halla en el camino hacia la formulación del pensa- subsumidos bajo la noción de «critica» en un sentido su-
miento hermenéutico. Igualmente relevante es su re- perior o bien «Criticismo superior» o bien critica «ele-
ferencia a la poesía romántica como tal. Frente a una vada» o «absoluta» son expresiones que sirven para
Edad Moderna dominada por la escisión, se postula la designar los proyectos teóricos tanto de Schlegel como
necesidad de la unión. En este sentido Schlegel conci- de Novalis, que implican una dimensión creadora en la
be la poesía romántica a modo de obra de arte total tarea de la producción del conocimiento 18 •
(Gesamtkunswerk). que no sólo es capaz de unir todos Toda exposición, explícitamente tal, del pensamien-
los géneros de la poesía y de relacionar la poesía, la to hermen-éutico de Schlegel tropieza con la insufi-
filosofi.i y l.i retóric.i, sino también de mezclar la poe- ciente elaboración de esta temática por el propio au-
sía y la prosa. de poetizar la vida y la sociedad. Por su- tor. No dudó en afirmar enfáticamente: «existe un
puesto tal ideal romántico constituye un proceso eter- imperativo hermen-éutico», pero no llegó a escribir
no, que no alcanza nunca su consumación 14 • Por otra una hermenéutica propiamente dicha, sino que es pre-
parte, también en sintonía con el universo romántico, ciso reconstruirla a base de expresiones dispersas y
el problema de la poesía le conduce al de una nueva fragmentarias, a menudo meras alusiones o sugeren-
mitología, tal como ocurre en su Diálogo sobre la poe- cias. A este respecto el documento principal lo consti-
sía. El centro de la poesía ha de ser puesto en la mito- tuye un conjunto de aforismos que llevan por titulo Zu
logía. Los modernos todavía no tienen una mitología Philologie y que fueron redactados en 1797 a modo de
pero les falta poco para tenerla, una tarea a la que notas con vistas a la redacción de una obra que tenia
Schlegel invita a colaborar. proyectada. Pero no sólo quedaron en meros aforis-
Todo ello condiciona su enfoque hermenéutico. Su mos sino que no fueron publicados hasta 1928, y sólo
médium cognoscitivo no es una racionalidad rigurosa existe una edición filológico-crítica a partir de 1981, en
sino más bien la fantasía y un entendimiento poeti- el marco de las Obras completas. Todo ello no podía
zante. La tarea de la comprensión y de la interpreta- menos de condicionar la historia de la recepción de las
ción no se puede desarrollar con unos perfiles riguro- aportaciones hermenéuticas de Schlegel.
sos sino más bien como algo que se barrunta y adivina. La filología es objeto de un renovado interés por
De ahí que la alegoría y el símbolo desempeñen un parte de los románticos a la hora de orientarse filosó-
papel fundamental en la conformación de su crítica ficamente y buscar una nueva conexión con la tradi-
hermenéutica 15 . De ahí también la centralidad, para la ción después de la crítica kantiana. «La filología --€S-
comprensión de la realidad, de un «arte mitologizan- cribe Schlegel- no sólo es útil para todas las cosas...
te» y de una «critica poetizante» que habrían de con- sino que constituye un cometido necesario de la hu-
ducir al ideal de «una legislación plena de lo bello». manidad». Pero siguiendo la tradición, le reconoce a la
Schlegel tiene desde luego el mérito de haber histori- Antigüedad un lugar relevante como objeto privilegia-
zado el comprender en todos sus ámbitos, pero no es do de la filología 19 en cuanto su «sede» y su «patria».
de extrañar que su hermenéutica haya sido concebida Tres son en realidad los puntos de referencia funda-
en primer lugar como hermenéutica estética porque mentales en la filosofía de la historia schlegeliana: la
pretendió universalizar el comprender desde el hori- Modernidad escindida, en el presente; la esperanza de
zonte de la crítica estética y también en otros ámbitos la realización del Reino de Dios, en el futuro -como
conceptuales conservó y utilizó categorías de orden es- deseo que simboliza la revolución espiritual del Ro-
tético 16. En este sentido la hermenéutica estética no manticismo-, y la referencia a la Antigüedad como
sería propiamente una hermenéutica especial, subor- marco de la tradición, en el pasado. Sobre ésta versa
dinada a una hermenéutica general, sino que tendría primordialmente la filología, en el horizonte de una
ella misma una proyección general. historización de la Antigüedad frente al modelo esta-
También Schlegel rinde pleitesía al sincretismo ro- blecido por Winckelmann. Pero Schlegel quiere ir más
mántico: «la crítica romántica ha de ser a la vez criti- allá de una visión puramente filológica. Aspira a algo
ca, poética, polémica, retórica, histórica, filosófica» 17, así como a una fundamentación filosófica de la filolo-
quedando así patente la vocación totalizadora de su pro- gía. El filólogo mismo ha de ser «filósofo», escribe en
yecto teórico. Como ha puesto de manifiesto W. Ben- uno de sus aforismos. O bien: se ha de aplicar la filoso-
jamín, los términos «crítica» y «crítico» son de los más fía a la filología y la filología a la filosofía, es decir se
frecuentes en el vocabulario técnico de los primeros ha de ser a la vez «filólogo y filósofo»'º· Por ello pa-
románticos, dejándose sentir una vez más el influjo rece poder afirmarse que en Schlegel ya se hallan

" Kritische Ausgabe 11,pp. 182-83. (En adelante KA.) 1s W. Benajamin, op. cit., p. 81.
1 s J. Zovko, op. cit., p. 12. 19 H. Patsch, <<Fr. Schlegels "Philosophie der Philologie" und
16 W. Michel, Asthetische Hermeneutik und frühromantische Kri- Schleiermachers frühe Entwürfe zur Hermeneutik)), en Zeitschrift
tik, Gottingen, 1982, p. 365. für Theo/ogie und Kir che 63 (1966), p. 445.
" KA, XVI, p. 168. 20 KA, 11,p. 242 .

.....
Romanticismo 508

presentes elementos de la hermenéutica general o fi- Lo Infinito posee una vertiente caótica y ello genera un
losófica en cuanto pone las bases para trascender los coeficiente de irracionalidad, de incomprensabilidad y
límites de una época de la historia por paradigmática de confusión que se sustrae a una comprensión estric-
que pueda parecer. Es preciso ir más allá del modo de tamente racional. Teniendo en cuenta esta situación
proceder, intuitivo y sin reglas de los Antiguos, con vis- de fondo, Schlegel no duda en hablar de un «no en-
tas a llegar a una autocomprensión del proceso her- tender positivo» en oposición al negativo. Dicho no
menéutico. entender positivo vendría a ser equiparado al órga-
Junto con la exigencia de que el filólogo sea a la vez no de una «crítica adivinatoria» y al «sentido del
filósofo, se da en Schlegel la reivindicación del «espíri- caos», inherente a lo infinito. Es también el lugar de la
tu» contra la «letra», contra la servidumbre a la letra «ironía» que da expresión a la irresoluble tensión en-
de un texto. En sintonía con otros representantes de la tre lo incondicionado y lo condicionado, entre lo infi-
Frühromantik también se da en Schlegel una protesta nito y lo finito y que conduce a Schlegel a expresiones
contra la «omnipotencia de la letra», a la vez que se paradójicas del tipo: «clara conciencia del caos»23 • Nos
señala que es hora de que el espíritu «se despierte» y encontramos así en el límite entre el entender y el
vuelva a empuñar la perdida «varita mágica». La letra no entender, entre el sistema y el caos, entre el saber
fija, sin duda el espíritu, pero es siempre imperfecta, y el inconsciente. Y también ante el sincretismo de la
inacabada por que el espíritu que trata de fijar es infi- hermenéutica schelegeliana. Allí donde cesa la filoso-
nito. En realidad la palabra y el espíritu se hallan en fía, debe comenzar la poesía.
una relación opuesta: mientras que la palabra es finita La Frühromantik constituyó de alguna forma un
y quiere hacerse infinita, el espíritu, por el contrario, es correlato romántico a la asociación de «gens de let-
infinito y se ha de hacer finito". A esta infinitud del tres» que en la Ilustración dio concreción al proyecto
espíritu corresponde la «infinitud del impulso de sa- enciclopédico. Los primeros románticos constituían
ber» y el que el proceso interpretativo constituya de también, a su vez, una especie de asociación espiritual
por sí una tarea ilimitada, siempre inacabada, como que aunaba sus esfuerzos con vistas a la realización
muestra ya el caso de los clásicos: «Los escritos de los de tareas comunes. Ello ha dado lugar además a una
clásicos nunca son comprendidos totalmente, por ello peculiar terminología: synfilosofía, synpoesía, syncríti-
han de ser criticados e interpretados eternamente.» ca, que hacía referencia a esos proyectos comunes.
Si Hegel define la filosofía como el propio tiempo Dejando a un lado a Schleiermacher, una de las figu-
aprehendido en el pensamiento, Schlegel va a afirmar ras con quien Schlegel mantiene una estrecha rela-
que la synfilosofía, la forma romántica de la praxis fi- ción, en la época en que más explícitamente reflexio-
losófica, tiene como objeto a la historia del propio na sobre la problemática hermenéutica, es Novalis.
tiempo, un diálogo filosófico con la propia época. Synfilosofía le parece a Schlegel el nombre apropiado
Pero en toda reflexión hermenéutica acerca de un pe- para designar la colaboración entre los dos. Novalis
ríodo histórico, se interfieren en realidad varias épocas habla a su vez de la interna synorganización y synevo-
y esta situación ha de ser tenida en cuenta por la synfi- lución que existía entre ambos. Novalis constituye sin
losofía, estableciédose así una especie de «fusión de duda una de las encarnaciones paradigmáticas del es-
horizontes» que recuerda en algún sentido a la con- píritu romántico. ¿Hasta qué punto lo fue también en
cepción gadameriana. Schlegel asume, además, explí- el ámbito hermenéutico? La synfilosofía desarrollada
citamente un tópico hermenéutico muy difundido en en común con Schlegel, ¿aborda asimismo esta proble-
el Idealismo y en el Romanticismo, a saber, la concep- mática? Sólo en escasa medida. Schlegel había de-
ción de la comprensión como la pretensión de enten- sarrollado fragmentariamente su concepción herme-
der a un autor mejor de lo que él se comprendió a sí néutica, pero en Novalis sólo cabe hablar, en sentido
mismo. En sus propias palabras: «Criticar significa en- propio, de una «hermenéutica implícita» debido a la
tender a un autor mejor de lo que él se entendió a sí ausencia de pronunciamientos expresos sobre el tema 24 .
mismo»". Schlegel fundamenta tal aserto en la ya El propio Schlegel fue consciente de esta situación y
mencionada tensión entre la letra y el espíritu. Tenien- así lo manifiesta en uno de sus aforismos: a Novalis
do en cuenta la infinitud de este último, se deduce le falta sentido filológico y crítico, mientras que a
que sus fijaciones en la letra resultan siempre insufi- Schleiermacher le faltaría el poético y el artístico. De
cientes, de forma que toda obra destacada se desbor- esta forma, la convergencia synfilosófica tropezaba
da a sí misma y se abre así la posibilidad de ir perci- con uno de sus límites.
biendo cada vez mejor las virtualidades significativas Cabría rastrear, no obstante, una serie de rasgos de
de la obra en cuestión. De este modo cabría decir que esa hermenéutica implícita del exponente cualificado
una obra se va completando y perfeccionando en la del idealismo mágico. Si en Schlegel cabía hablar de
historia de su recepción e interpretación. una hermenéutica estética, en Novalis se dan asimismo
La tarea de la comprensión es por tanto de por sí las bases para la misma. También Novalis habla de la
una tarea inacabada, ilimitada. Y ello no sólo por los poesía trascendental, de modo que el poeta viene a
motivos ya apuntados sino también por los límites que ser el hombre trascendental como tal, el hombre que
se derivan de los presupuestos de la concepción schlege- lleva a cabo la formulación simbólica de ese mundo
liana acerca de la comprensión racional de la realidad. trascendental.

21 KA, XVIII, p. 31O. " J. Zovko, op. cit., pp. 149-50.


22 KA, XVI, p. 168. 24 E. Behler und J. Horisch, op. cit., p. 33.
509 Romanticismo

Novalis se suma a la historización del comprender, tomados en consideración por parte de Schleierma-
peculiar del mundo romántico. Es absurdo, señala, cher, aunque no con el mismo grado de aceptación. Es
pretender pensar «fuera del tiempo». Como en todo autor del Lexicon Platonicum, siendo el filósofo grie-
romántico también en Novalis se da la necesidad de go un cualificado punto de referencia tanto para los
una reconstrucción de la historia espiritual de la hu- idealistas como para los románticos. Su concepción
manidad. A la vez se postula la necesidad de una circu- hermenéutica está reflejada en su obra Fundamentos
laridad entre el individuo y el todo en sintonía con la de gramática, hermenéutica y crítica (1808), apare-
sensibilidad romántica. El individuo vive en el todo y el ciendo la temática hermenéutica bastante más elabo-
todo en el individuo. Se produciría así una doble diná- rada ya que en el caso de Schlegel, aunque también
mica, de individualización y totalización, tanto por lo de una forma menos original. Tampoco la obra de
que se refiere al proceso productivo como al proceso Ast, resulta comprensible sin tener presentes los prin-
receptivo. cipios que subyacen a la visión romántica del mundo.
Hay aforismos en que aflora más explícitamente la Más exactamente se trata en este caso de la filosofía
problemática filológica. Aun cuando en La Cristiandad de Schelling, sobre todo de su filosofía de la identi-
o Europa considera nefasta la intervención, en el seno dad. Por eso Dilthey la denomina hermenéutica de la
del protestantismo, de la filología, por lo se refiere a filosofía de Schelling.
la pervivencia del sentido religioso, en otros pasajes Mediante la comprensión tratamos de acceder a un
asoma algo así como la conciencia de la necesidad del mundo extraño con vistas a familiarizarnos con él y
imperativo filológico. ¿No será todo lector un «filólo- apropiarlo. No obstante, desde los supuestos de un
go»?, pregunta en uno de sus aforismos. En efecto, el idealismo feudatario de una filosofía de la identidad,
verdadero lector viene a ser una especie de «autor am- Ast afirma que para el espíritu no hay nada que le re-
pliado», que actúa a modo de una instancia superior sulte «en sí» extraño, dado que constituye la «unidad
al recibir el material ya previamente elaborado por superior infinita» de todo lo existente. Se da así una
otra instancia inferior. Se puede formar así sucesiva- especie de comunión espiritual entre todo lo que exis-
mente una masa de lectores que termina por consti- te. Esta comunión es también lo que posibilita la com-
tuir una parte esencial del «espíritu efectivo» 25 • Nova- prensión de un mundo extraño. Dicha comprensión re-
lis vislumbra así la figura hermenéutica de la historia sultaría imposible si no existiera una unidad originaria
efectual. espiritual que subyace a todas las manifestaciones vi-
De este modo el sentido no queda fijado de una vez tales. Sin esa unidad superior, el conjunto se descom-
por todas, debido a proceso abierto que desencadena. pondría en una masa de fragmentos, de carácter ato-
Pero no se trata únicamente de la conquista progresi- mista, sin conexión entre sí, privada por tanto de
va del sentido sino, además, de la multiplicidad de sentido y significado 26 .
«lecturas» simultáneas de que es susceptible una obra: Lo mismo que en Schelling, esta unidad originaria se
cada libro puede ser interpretado de tantas maneras sitúa más allá de las distinciones habituales entre lo
distintas como el hombre mismo. Estaríamos en este real y lo ideal. La vida originaria y verdadera no es
caso más bien ante el problema del perspectivismo de ideal ni real dado que estas distinciones surgen poste-
la interpretación. riormente como «oposiciones temporales». Sin embar-
Por último cabría recordar que también en Novalis go el desarrollo histórico de la humanidad vendría a
el comprender se desarrolla en una tensión dialécti- confirmar desde el horizonte temporal la concepción
ca entre lo conocido y lo desconocido, tensión que, de la filosofía de la identidad. Si la humanidad es «en
como en el caso de Schlegel, también se muestra irre- sí» una, lo ha sido también en el orden temporal, a sa-
soluble: «el conocimiento es un medio para abocar de ber, en aquel ámbito en que se pudo mostrar en la
nuevo en el no-conocimiento». Frente al imperio de la plenitud y en la pureza de su fuerza vital, es decir, en
luz en la epistemología ilustrada, los Himnos a la no- el mundo oriental, uno de los ámbitos predilectos de
che reivindican la otra perspectiva, el coeficiente de los románticos. Al no conocer las oposiciones que ge-
misterio, de oscuridad que afecta a todo lo real y lo nerará la evolución cultural, el mundo oriental se nos
protege, comenzando por los propios dioses, dado presenta todavía como «místico y religioso». Sólo una
que después del proceso ilustrado la luz ya no consti- vez que se disuelve ese mundo, empiezan a surgir en
tuye su «morada». Lo mismo que para Zarathustra el el orden temporal las oposiciones que estaban implíci-
mundo se revela más profundo de lo que creía el «día». tas en su naturaleza. La historia propiamente dicha se
Un eco de todo ello resuena en la lucha entre la «tierra» compone de dos polos, el mundo griego y el mundo
y el «mundo» en la concepción heideggeriana del cristiano. Pero ambos proceden de un núcleo común,
arte y en su concepción del lenguaje como desvelación el orientalismo. Ambos polos proceden de una unidad
y ocultación a la vez. No es sorprendente que existan originaria y por ello tienden a reencontrase en nuestro
conexiones entre la concepción heideggeriana del len- mundo. El triunfo de la cultura romántica habría de
guaje y la novalisiana. residir en la consecución de una concordia afirmada
C) Otro representante de la hermenéutica románti- conscientemente de la vida poética (plástica o griega)
ca es Fr. Ast, cuyos planteamientos también van a ser y la religiosa (musical o cristiana), resultantes de la

2s Novalis, Werke 11,Hanser, p. 282.


26 Fr. Ast, Grundlíníen der Grammatík, Hermeneutik und Kritik,
Landshut, 180, p.73.
Romanticismo 510

historia de la formación de la humanidad. Se cierra así la exposición de la comprensión. También aquí habría
una especie de círculo: el comienzo de la formación que decir que el espíritu, como realidad originaria, se
(Bildung) consistió en la unidad, la formación en cuan- revela, se hace visible mediante la serie total de las rea-
to tal generó la pluralidad, la oposición de elementos, lidades individuales para estar finalmente en condicio-
y finalmente, la consumación de la formación supone nes de retornar a sí mismo: «Con este retorno del espí-
la compenetración de la unidad y la pluralidad27. ritu a su esencia originaria se cierra el círculo de la
La concepción hermenéutica es solidaria de esta pe- explicación». Pero cada existencia particular manifiesta
culiar filosofía de la historia. La historia de la compren- al espíritu de una forma individual. Amante de las divi-
sión viene a constituir una especie de «autocomprensión siones tripartitas, distingue Ast tres niveles en esta ma-
hermenéutica» de ese espíritu originario a través de nifestación del espíritu: la letra que es algo así como el
todas sus manifestaciones. De ahí el triple nivel en que cuerpo o la envoltura del espíritu; el sentido que debi-
se desarrolla la comprensión de una obra redactada en do a su relación con el conjunto anuncia al espíritu; y
una lengua extraña: la comprensión de los aspectos finalmente el espíritu mismo en cuanto «vida verdade-
particulares de la obra, la comprensión de las coorde- ra». En todo texto que haya de ser explicado se ha de
nadas generales del mundo cultural del que es expre- preguntar primeramente qué dice la letra; en segundo
sión y, finalmente, la comprensión de la unidad origi- lugar cómo lo dice, qué sentido tiene lo expresado; en
naria del espíritu como referente último del sentido. tercer lugar cuál es la idea de espíritu en cuanto uni-
Desde esta perspectiva cabe afirmar que la compren- dad de todo el proceso explicativo. Cabría hablar así se-
sión hermenéutica viene a constituir una especie de gún Ast de hermenéutica de la palabra, de hermenéu-
autorreconocimiento del espíritu, debído a su carácter tica del sentido y finalmente de hermenéutica del
originario y primordial. espíritu, en cuanto consumación del proceso explicati-
En todo este proceso, la comprensión de la Antigüe- vo29. Mediante esta última nos elevamos por encima de
dad constituye el punto de partida, como una época la letra así como por encima del sentido de la letra has-
especial del proceso formativo de la humanidad. Pero ta la vida originaria de la que fluyen las dos anteriores.
sólo conoceremos el conjunto de sus manifestaciones La valoración superior del espíritu es una valoración
vitales cuando hayamos investigado la unídad origina- incondicionada. Esta valoración es aquélla que se ocu-
ria del conjunto, a saber, el espíritu como entidad del pa de lo «verdadero, lo bello y lo bueno» en sí mismos
que fluyen el resto de las manifestaciones. En sintonía considerados. Lo verdadero en sí constituye el punto
con ello, la ley fundamantal de toda comprensión ha de vista de las obras de índole filosófica y científica, lo
de tener su concreción en el horizonte de la circulari- bello en sí el principio de las obras de carácter artísti-
dad hermenéutica: a partir de lo individual se ha de co, y el bien en sí corresponde al espíritu de toda exis-
comprender el conjunto y, a su vez a partir del conjun- tencia que abarca los dos aspectos anteriores. Así, para
to se ha de comprender lo individual. La primera pers- interpretar adecuadamente a un autor como Platón
pectiva constituye más bien el método analítico del co- sería preciso tener presentes los tres prámetros men-
nocimiento y la segunda, el método sintético. El todo cionados.
no puede ser pensado al margen de lo individual, en Quien sea capaz de elevarse hasta esta perspectiva
cuanto parte constitutiva suya, pero a la vez lo indivi- de lo verdadero lo bello y lo bueno será el único que
dual no puede ser pensado al margen del todo en esté en condiciones no sólo de comprender y explicar
cuanto esfera en la cual vive 1". También en el caso de el espíritu de un escritor sino que será, además, capaz
esta circularidad, la explicación última de su plausabili- de elevarse por encima del escritor en cuestión y, en
dad reside en la unidad originaria que subyace a lo este sentido, de comprenderle mejor de lo que él se
particular y a lo general, al individuo y al todo. Debido haya comprendido a sí mismo. Lo mismo que en el
a esta interconexión universal cabria senalar que en caso de Schlegel, también aquí se requiere la conjun
cada elemento particular ya se halla presente el espíri- ción de filosofía y filología para poder estar en con-
tu de la totalidad, en sintonía con lo que ya se ha diciones de abordar tan delicada tarea. La filología
apuntado acerca de la relación entre el fragmento y la sólo se hace acreedora del nombre de ciencia median-
totalidad. te el concurso del espíritu filosófico.
Siguiendo la tradición, también Ast vincula herme-
néutica y explicación. Esta vendría a ser el desarrollo y Arsenio Ginzo

n Op. cit., p. 80. 29 Op. cit., p. 82.


28Op. cit., p. 75.