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A sus hijos les estará reservada una vida laboral que empieza cuando aún son muy jóvenes

para
trabajar, una vida laboral inducida por unas necesidades que no podían ser cubiertas por los
escasos ingresos de los padres, y en la que tenían que sufrir las mismas condiciones
infrahumanas que los adultos, y en la que aún, a veces, se les reservaban trabajos especiales,
como podían ser los de manipular determinadas máquinas o realizar ciertas tareas en lugares
de difícil acceso para los adultos, que, muchas veces, acababan mancándolos para el resto de
sus vidas, cuando no les acarreaban la muerte.

Surge el trabajo infantil que era común en la época preindustrial, generalmente los niños
solían ayudar a sus padres con el cultivo o los oficios artesanales debido a las crisis económica
y social de la época.

A finales del siglo XVIII, sin embargo, los niños eran empleados especialmente en las fábricas y
minas como limpiachimeneas, habitualmente trabajando largas horas en trabajos peligrosos
por un salario bajo. En Inglaterra y Escocia en 1788, dos tercios de los trabajadores en 143
fábricas de algodón de accionamiento hidráulico fueron descritos como niños. En la Gran
Bretaña del siglo 19, un tercio de las familias pobres carecían de alguien que ganase el pan,
como resultado de muerte o abandono, obligando a muchos niños a trabajar desde una
temprana edad.

En 1833 introdujo el Acta de Diez Horas de Trabajo en el derecho anglosajón, la cual establecía
que los niños que trabajasen en la industria del algodón y la lana debían tener 9 años o más;
ninguna persona por debajo de los 18 años debía trabajar más de diez horas al día u ocho
horas los sábados; y nadie por debajo de los 25 años tenía permitido trabajar por las noches.
Las intervenciones legales a través del siglo aumentaron la protección de los niños. 7

En 1856, la ley permitía el trabajo infantil a partir de los 9 años durante 60 horas a la semana.

En 1901, la edad laboral permisible para el trabajo infantil se elevó a los 12 años.

Acta de Fábricas de 1802]


El acta de fábricas de 1802 (también llamada Ley de Salud y Moral de los Aprendices) fue un acta
del Parlamento del Reino Unido que regulaba las condiciones de las fábricas, especialmente con
respecto a los niños trabajadores en fábricas de algodón y lana. Fue la culminación de un
movimiento originado en el siglo XVIII, donde los reformadores habían intentado impulsar varias
leyes en el Parlamento para mejorar la salud de los trabajadores y aprendices. El acta contaba con las
siguientes disposiciones:

 Los dueños de la fábrica deben obedecer la ley.


 Todas las salas de la fábrica deben estar bien ventiladas y ser encaladas dos veces al año.
 Los niños deben tener dos equipos completos de ropa para el trabajo.
 Los niños de edades entre 9 y 13 años pueden trabajar como máximo 8 horas.
 Los adolescentes entre 14 y 18 años pueden trabajar como máximo 12 horas.
 Los niños menores de 9 años no tienen permitido trabajar, pero tienen que estar inscritos a las
escuelas primarias que los dueños de la fábrica deben establecer.
 La jornada laboral de los niños debe comenzar después de las 6 a.m., acabar antes de las 9 p.m.,
y no exceder de 12 horas.
 Se debe instruir a los niños en lectura, escritura y aritmética durante los cuatro primeros años de
trabajo.
 Los niños y las niñas deben dormir en habitaciones diferentes.
 No deberían dormir más de dos niños por cama.
 Los sábados los niños deben tomar una hora de instrucción en Cristiandad.
 Los dueños de la fábrica tienen que atender cualquier enfermedad contagiosa.