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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE AGUASCALIENTES

CENTRO DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES


DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA
METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN II

El uso de los objetos en


pacientes
esquizofrénicos
Protocolo de investigación
Alejandro Israel García Esparza
08/12/2014

Prof. María de los Ángeles Vacío Muro


El uso de los objetos en pacientes esquizofrénicos

García Esparza, A.*

Resumen

La esquizofrenia es una enfermedad que continúa siendo un enigma a pesar de las


explicaciones y teorías que se han dado alrededor de ella. Este trabajo pretende ser de
esas explicaciones que dejan de lado las posturas orgánicas y tratan de centrarse más en
como el paciente que vive la experiencia de esta enfermedad, interactúa con su entorno,
en este caso específicamente con los objetos, con tal intención, el presente estudio del
uso de los objetos en este tipo de enfermedad puede ayudar a aclarar la visión clínica
que se tiene de la esquizofrenia, así como a entender la manera en que el proceso
mórbido afecta a los sistemas semióticos que rigen las reglas de los usos de los objetos.

Palabras clave: esquizofrenia, usos de los objetos, usos simbólicos,

Marco Teórico

La esquizofrenia es una enfermedad que afecta a más del 1% de la población mundial


mayor de 15 años, lo cual supone la existencia de 35 a 40 millones de personas que
padecen esquizofrenia en el mundo con requerimientos médicos diversos:
hospitalización en la fase aguda, uso de medicamentos antipsicóticos de por vida,
rehabilitación psicosocial, acciones de reinserción a su entorno y tratamiento familiar
complementario, así como, eventualmente, la posibilidad de espacios para la estancia
prolongada en un número importante de casos (Tandon, Keshavan y Nasrallah, 2008).
Mientras que en México se estiman de 500 mil a 700 mil pacientes esquizofrénicos
(Frenk, Ruelas, Tapia, Castañon, de León, Belsasso, González, Uribe, González,
Barragán y Lomelín, 2002).

El concepto de esquizofrenia ha tenido múltiples transformaciones con el paso del


tiempo, que de acuerdo con algunos autores, han influenciado en la problemática actual
de la investigación en este campo (Berrios y Fernández, 1996). Dentro de las diversas
concepciones de la esquizofrenia que existen, las que tienen mayor influencia en la
actualidad son las de Kreapelin (1902) y Bleuer (1961) así como los trabajos de

*
Estudiante de psicología 7º semestre, Universidad Autónoma de Aguascalientes
Schneider (1950) para la profundización de los síntomas y las concepciones que parten
de los manuales diagnósticos (Novella y Huertas, 2010).

Kreapelin (2008) comenzó utilizando el término dementia precox para llamar al proceso
patológico que ocurría en el contexto de una relativa normalidad pre-mórbida, con un
deterioro cognitivo y social que sólo se desarrollaba con posterioridad a los primeros
episodios psicóticos. Kreapelin consideraba un desfallecimiento de las ideas, de los
sentimientos y de las tendencias de orden general como prioridad en la enfermedad. En
este sentido hablaba de un trastorno de la abstracción, el cual tendría como
consecuencia la incapacidad de transformar las percepciones en ideas más abstractas.

Bleuer (1961) a diferencia de Kreapelin caracterizó el cuadro de la enfermedad con un


rasgo psicopatológico fundamental que sería la escisión del yo, de allí el término
esquizofrenia, que quiere decir mente escindida (Novella y Huertas, 2010). Bleuer
propuso síntomas fundamentales para el diagnóstico de la enfermedad como lo son los
trastornos de las asociaciones que pueden observarse cuando los pacientes operan con
ideas y conceptos que no tienen relación y pierden su continuidad, produciendo
asociaciones ilógicas y formalmente incoherentes; los trastornos afectivos que se
manifiestan mediante el retraimiento y aplanamiento emocional o a la aparición de una
afectividad incongruente; la ambivalencia que puede ser entendida como la presencia
simultánea de pensamientos, sentimientos o actitudes contradictorias; y el autismo como
la manifestación particular y característica consistente en el predominio morboso de la
vida interior sobre la vida de relación. Para Bleuer, estos síntomas eran los que
caracterizaban a la esquizofrenia, pero también podría presentarse otros
complementarios como delirios, alucinaciones, perturbaciones de la memoria o
trastornos del lenguaje.

La importancia que tuvo Schneider (1950) dentro del estudio de la esquizofrenia fue la
identificación de síntomas pantognómicos que pudieran conducir al diagnóstico efectivo
de la enfermedad. Realizó dos categorías de síntomas: a) los del primer rango, causados
por el propio proceso esquizofrénico, que son sonoridad del pensamiento, voces
dialogadas, voces comentadoras de la propia actividad, vivencias de influencia corporal,
intervención del pensamiento o divulgación del mismo, percepción delirante y
sentimientos y acciones inferidos o interferidos y; b) los síntomas de la segunda
categoría, que son aquellos que representan las reacciones del proceso morboso como la
ocurrencia delirante, perplejidad, empobrecimiento afectivo, distimias y engaños
sensoriales.

La perspectiva de la esquizofrenia en el campo de la clasificación categorial de


entidades morbosas de acuerdo con criterios preestablecidos, tiene un gran peso. En la
Clasificación Internacional de Enfermedades en su décima versión (CIE 10) propuesta
por la Organización Mundial de la Salud, la esquizofrenia se define como un trastorno
caracterizado por distorsiones fundamentales y típicas de la percepción, del
pensamiento y de las emociones, estas últimas en forma de embotamiento o falta de
adecuación de las mismas, además con el paso del tiempo pueden presentarse déficits
cognoscitivos. El trastorno compromete las funciones esenciales que dan a la persona
normal la vivencia de su individualidad, singularidad y dominio de sí misma, además de
que pueden presentarse ideas delirantes y alucinaciones (CIE 10, 1992).

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales en su quinta


versión (DSM-V) se deben tomar varios criterios como síntomas característicos (Ideas
delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado, comportamiento catatónico o
gravemente desorganizado y síntomas negativos); la aparición de una marcada
disfunción en diferentes ámbitos de la vida cotidiana como el trabajo, las relaciones
interpersonales o el cuidado personal; la duración de los síntomas durante un mínimo de
6 meses con al menos un mes de síntomas positivos (delirios, alucinaciones, etc.);
también se deben de descartar otros trastornos (trastorno esquizoafectivo, episodios
maniaco o depresivos mayores con síntomas positivos).

Actualmente una perspectiva que ha tenido gran auge en el estudio de la esquizofrenia


son las tendencias órgano-mecanicista en donde sólo se describen aquellas áreas
cerebrales que se ven más implicadas en la experiencia de dicha enfermedad (Cuevas-
Esteban, Campayo, Gutiérrez-Galve, Gracia-García y López-Antón, 2011; Font,
Parellada, Fernández-Egea, Bernardo y Lomeña, 2003). Estas líneas de investigación
han tenido gran peso debido a que siguen dentro de la semiología clásica de la medicina,
es decir, mediante la relación de causalidad que pueda tener el signo o el síntoma con
una evidencia orgánica. El problema en esta relación es que en la psiquiatría los
síntomas son contenidos de consciencia los cuales podrían no ser patológicos en sí
mismos (Tissot, 1992). Pero a pesar de las críticas realizadas a estos modelos, se
continúan realizando gran número de investigaciones que los retoman.
Otra línea de investigación de la esquizofrenia que ha comenzado a tomar fuerza en la
actualidad y en donde de cierta manera esta imbricada la disciplina psicológica, es
aquella relacionada con la neuropsicología (Napal, Ojeda, Sánchez, Elizagárate, Peña,
Ezcurra y Gutiérrez, 2012). Los estudios provenientes de esta área han evidenciado que
existen alteraciones cognitivas en pacientes con esta enfermedad, aunque no existe
mucha información sobre su prevalencia, estas alteraciones parecen ser más bien
frecuentes (Barrera, 2006). Se ha dicho que estos trastornos en la esquizofrenia no
parecen ser producto de los síntomas de la enfermedad (Harvey y Sharma, 2002). Esta
afirmación tiene lugar debido a que no se han encontrado correlaciones entre la
severidad de las alucinaciones o delirios y la severidad de los déficits cognitivos
(Barrera, 2006). A pesar de lo mencionado con anterioridad, los estudios siguen dando
la constante en los déficits, específicamente en aquellos relacionados con las funciones
ejecutivas que tienen su sustrato orgánico en la corteza prefrontal (Peña, 1991;
Quejereta, Godoy y Mías, 2011). Dentro de las evaluaciones neuropsicológicas de estas
funciones con pacientes esquizofrénicos se ha encontrado de manera consistente un
déficit en la flexibilidad cognitiva evidenciadas por el deficiente rendimiento en la
prueba de Wisconsing Card Sorting Test (Lozano y Acosta, 2009).

Los déficits cognitivos como ya se mencionó, son frecuentes más no pantognómicos de


la enfermedad; sin embargo el pensamiento en el esquizofrénico aparece en
discordancia con la realidad objetiva, la cual es indicada por los síntomas clínicos de la
enfermedad, percepciones sin objeto real o creencias de que fuerzas externas los están
persiguiendo o dañando (Andreasen, 2000 en Lozano y Acosta, 2009). Además de otros
indicadores como el desfallecimiento de las ideas, de los sentimientos y de las
tendencias de orden general, la incapacidad de transformar las percepciones en ideas
más abstractas, el autismo, la perdida de la asociación de ideas, entre otras. (Bleuler,
1961; Kraepelin, 2008). Otros estudiosos en la materia como Schmolling mencionan
que el pensamiento del esquizofrénico exhibe frecuentemente un fuerte foco de atención
en las cosas irrelevantes y un débil foco en las relevantes y en las abstracciones, con
producciones verbales que tienden a ser autísticas, idiosincrásicas, tangenciales y
bizarras.

Bleuer (1961) opina que un síntoma fundamental en la esquizofrenia, es la preferencia


de la fantasía sobre la realidad. Esta forma particular de pensamiento está ligada con lo
que se ha denominado Trastorno Formal del Pensamiento, que a pesar de las
limitaciones conceptuales que tiene el término, su conceptualización más tradicional
refiere a un fenómeno en el pensamiento/lenguaje del paciente, que es fundamental y
específico de la esquizofrenia, es de carácter homogéneo, derivado de un único
mecanismo causal y de forma estable (Barrera y Berrios, 2001). Este término
generalmente tomado como síntoma en la esquizofrenia caracteriza en el paciente la
acción de tomar la parte por el todo, pasando de lo abstracto a lo estrictamente concreto
o viceversa (Bleuler, 1911 en Vallejo, 1980). Además de otros estudios en donde se
puede observar la interpretación literal, una dificultad en la comprensión y la
representación simbólica y déficits en la capacidad semántica (Quejereta, et al. 2011;
Sponheim, Surerus-Johnson, Leskela, y Dieperink, 2003).

Es evidente entonces que al hablar de una discordancia con la realidad objetiva hacemos
alusión a una característica particular de esta enfermedad, autores como Minkowski
(1927) definen a la esquizofrenia como un trastorno en donde el contacto vital con la
realidad se pierde. Andreassen (2000) afirma que esta pérdida está evidenciada por los
síntomas positivos como las alucinaciones y los delirios, ya que las primeras refieren a
la percepción de un objeto o estimulo en ausencia de éste y por otro lado, el delirio se
trata de una creencia falsa, basada en inferencias incorrectas y mantenida a pesar de la
evidencia contradictoria (Jaspers, 1946).

Es basto el conocimiento que gira en torno a la esquizofrenia, pero a pesar de ello, aun
no es suficiente para comprender lo que pasa en las personas que viven la experiencia
de esta enfermedad, tenemos explicaciones que parten desde modelos médicos en donde
la fisiología nerviosa tiene un papel fundamental más no tenemos nada que pudiera dar
cuenta de la forma en que los pacientes con esta enfermedad interactúan con el mundo,
al parecer esta relación tan fundamental entre el sujeto con su medio físico y social se ha
dejado de lado en estas perspectivas por lo cual se vuelve necesario abordarla con
nuevas propuestas para dar explicaciones más integrales del fenómeno de la
esquizofrenia. Por tal motivo se abordará esta llamada entidad morbosa por medio del
estudio del uso de los objetos.

En primer lugar, los objetos además de contar con características físicas también poseen
características sociales de uso. Tanto las primeras como las segundas llevan a
reconocerlos, ninguna es excluyente de la otra, por el contrario, son partes constitutivas
del mismo, ambas los definen. Los objetos sirven para ayudarnos a hacer cosas y
pueden ser usados de diversas maneras por lo que se les puede asignar distintos
significados (Rodríguez y Moro, 2002). Por lo tanto, en los objetos pueden haber
significados plurales, y como mencionan Moro y Rodríguez (1991) pueden funcionar
como signo de múltiples cosas: pueden ser mostrados, señalados, indicados, sugeridos,
nombrados, pueden ser utilizados para atraerse la atención del otro, para preguntar, para
despertar intenciones en los otros, para solicitar de ellos un papel regulador, para
simular y hacer como si se tratase de otra cosa. Es entonces que un objeto admite
múltiples usos pero existe un contorno dentro del cual se diferencian los usos
convencionales de los objetos mismos. Por lo tanto el uso que se hace del objeto no lo
agota (Rodríguez y Moro, 1999).

Es pues, que los usos de los objetos son comprendidos desde sus propiedades
convencionales y sociales, y a partir de allí se derivan los usos y significados simbólicos
de los objetos (Rodríguez y Moro, 2002). Debido a estos últimos los objetos pueden
transformarse y significar muchas cosas, lo cual va llevando a su vez marcadas dividas
del aquí y del ahora, las cuales se denotan más con el lenguaje (Rodríguez y Moro,
2002). Si entendemos verdaderamente el uso de un objeto es porque están en juego
reglas convencionales que son compartidas y referidas a las situaciones que dan la pauta
para el uso de los objetos y a lo que se hace con ellos en situaciones de la vida diaria.

A todo esto ¿por qué interesarse por el uso de los objetos en la esquizofrenia? De
manera muy somera, los objetos están presentes en la vida diaria de todas las personas,
el paciente esquizofrénico ineludiblemente se encuentra rodeado por ellos, los usa e
inevitablemente les da un significado, pero que pasa con este significado dado al objeto
cuando el personaje que se lo da presenta un desfallecimiento de las ideas*, cuando
opera en discordancia con la realidad objetiva. Si partimos de la idea de que el sujeto
pre-mórbido construyó sistemas semióticos bajo las reglas públicas que fueron dándose
gracias a la interacción con los demás y con las cuales comenzó a usar y comprender las
propiedades sociales y convencionales de los objetos (Rodríguez y Moro, 2002) ¿Qué
ocurre con estos cuando la presencia del cuadro clínico aparece en él? Es esta la
incógnita central con la que se fundamenta este trabajo. Evidentemente no podemos
aseverar nada, pero si podemos atrevernos a decir que la aparente paradoja entre lo
abstracto y lo concreto en la esquizofrenia, la pérdida del llamado contacto con la

*
Como diría Bleuer para referirse a las afección de la esquizofrenia.
realidad, las evidencias empíricas en los déficits semánticos y los propios síntomas del
cuadro clínico, pueden llevar al paciente diagnosticado a realizar usos muy particulares
de los objetos, y la observación de dicha interacción podría favorecer a entender tal
fenómeno.

De aquí se desprende el objetivo central de la investigación, el cual consiste en la


descripción de los usos que el paciente esquizofrénico hace con los objetos.

Los objetivos particulares son derivados del objetivo central y van en función al
cumplimiento de este último. Dentro de esta investigación para lograr una descripción
detallada y completa de los usos de los objetos será necesario cumplir con lo siguiente:

 Realizar una primera observación parcial para delimitar los objetos con los que
el paciente tiene constante interacción a lo largo de su día
 Distinguir las diferencias dadas al uso del objeto según el contexto en que se
usa.
 Distinguir entre usos del mismo objeto, es decir entre usos canónicos, usos no
canónicos, usos instrumentales y usos simbólicos

Método

Participantes

El estudio será llevado a cabo mediante la observación de 3 pacientes con un


diagnóstico actual de esquizofrenia realizado no hace más de 3 meses (por la
disponibilidad de la población no tomaremos en cuenta el tipo de esquizofrenia), estos
serán seleccionados bajo el criterio de disponibilidad. La edad de los pacientes deberá
de oscilar entre los 25 a 35 años.

Materiales

En las observaciones se usarán 3 objetos distintos, los cuales serán seleccionados según
la primera observación realizada. Además será necesaria una videocámara para la
grabación de las secuencias.

Escenario
Las observaciones serán llevadas a cabo dentro de las instalaciones del Hospital de
Psiquiatría “Gustavo León Mojica García” que se encuentra al sur de la ciudad. Las
videograbaciones serán dependiendo del lugar en donde se dio una mayor interacción
con el objeto, se realizarán observaciones dentro del patio principal, en el comedor, en
la sala de televisión y en los dormitorios del hospital.

Procedimiento

La realización de este estudio será en dos fases, la primera orientada a la identificación


de los objetos que tienen mayor interacción con cada uno de los pacientes seleccionados
así como los contextos en los que se da dicha interacción; y la segunda tendrá como
prioridad la observación de la interacción tal cual, de los pacientes con los objetos en los
contextos determinados.

1º Fase

Se llevará a cabo una primera observación semisistemática en donde se registren los


objetos con los que interactúan directamente más los pacientes seleccionados,
identificando los contextos, la cantidad de veces y el tiempo que los usa, esto con el
propósito de seleccionar los objetos con los que tiene mayor interacción a lo largo del
día. Estas primeras observaciones se prolongarán por una semana haciendo
observaciones día con día. Una vez realizado este paso y ya seleccionados los tres
objetos que tuvieron mayor frecuencia de interacción, se describirán los contextos en
donde se da la interacción y se pasará a la segunda fase.

2º Fase

Según el contexto en donde se de mayor interacción con los objetos es en donde se


realizarán las videograbaciones para la segunda parte del método. Estas tendrán una
secuencia no mayor de 10min y las observaciones irán enfocadas a la identificación de
los usos que hace con el mismo objeto si es posible en dos diferentes contextos.

Análisis de los datos

Los datos de los usos de los objetos obtenidos en las observaciones de la segunda fase
del estudio se analizarán mediante las siguientes categorías:
Uso canónico (UC): El uso canónico es aquel que se da como resultado de una
convención, es decir, el uso particular que representa el objeto. (Usar el objeto con el fin
social que se le ha otorgado) (Rodríguez y Moro, 1999).

Uso no canónico (UNC): El uso no canónico es cuando el objeto es usado por el sujeto
de la manera que físicamente se permita usarlo. (Por ejemplo: patear el objeto,
aventarlo, chuparlo, morderlo, azotarlo, entre otros.) (Rodríguez y Moro, 1999).

Uso instrumental (UI): El uso instrumental se da cuando el objeto es usado para un fin
determinado, pero este fin no es dado por el uso canónico del objeto (Por ejemplo: usar
un cuchara para abrir una tapadera, usar un clip para abrir una puerta, usar un periódico
para matar una araña, entre otros)

Uso simbólico (US): El uso simbólico del objeto es aquel en donde con el objeto se
representa algo ausente, este uso esta mediado por las reglas canónicas de los usos de
los objetos y va acompañado de lenguaje y verbalizaciones. (Palacios y Rodríguez,
2014).

En los usos simbólicos (US) encontramos varios niveles que se deberán


distinguir en las observaciones, los cuales son propuestos por Palacios y Rodríguez
(2014).

 US1: Este uso simbólico se da cuando se usa el objeto de manera


convencional pero fuera del contexto habitual o de la práctica social (Por
ejemplo: usar una cuchara y hacer como sí se comiera algo, usar un
cepillo de dientes y usarlo como si se lavara los dientes. Todos estos usos
fuera del contexto habitual).
 US2: Este uso simbólico al igual que el anterior, se basa en el uso
convencional fuera de contexto pero se da acompañado de
verbalizaciones. (Por ejemplo, usar una cuchara vacía y hacer como si se
comiera algo mientras se dice: “¡mmmm! ¡Que rico!”).
 US3: Este uso simbólico se da cuando con el uso convencional del objeto
es sustituido por otro uso (Por ejemplo: usar una cuchara como si fuera
un avión o usar un cepillo de dientes como si fuera un cepillo para el
pelo).
 US4: Para este uso simbólico se combinan dos o más usos simbólicos o
se utilizan dos o más objetos sustituyendo su uso por el de otros objetos.
(Por ejemplo: usar una cuchara vacía para darle de comer a un muñeco o
usar un cepillo de dientes como baqueta y un vaso como tambor).
 US5*: En este nivel el uso simbólico se da en ausencia del objeto, usando
el cuerpo como significante para el uso (Por ejemplo: usar el dedo y
hacer como si se escribiera algo en la mano, usar el puño como
micrófono para cantar una canción, entre otros.)

Se registrará la frecuencia de los diferentes usos en cada una de las interacciones,


realizando además una descripción de la manera en que los uso.

Posibles resultados

Hay dos posibles tendencias que podrían darse en los resultados según la teoría
revisada. Sin pensamos a partir de la postura clínica de que el paciente esquizofrénico se
vive desde un desapego con la realidad objetiva, podríamos hipotetizar un mayor
número de usos simbólicos debido a los síntomas que Andreassen (2000) señala como
indicadores de esta pérdida de la realidad (alucinaciones y delirios). En este caso los
usos canónicos de los objetos serían sustituidos por otros no correspondientes, es decir,
haciendo usos simbólico del objeto, si estos usos simbólicos además son dados bajo
contextos que dan pauta al uso convencional, evidenciaríamos de alguna manera que los
sistemas semióticos creados por el paciente bajo las reglas públicas, son afectados
también por el quebranto de la realidad descrita en la esquizofrenia.

Ahora, si pensamos desde la otra postura que nos señala la literatura, es decir, bajo la
idea de que en la experiencia esquizofrénica se vive un trastorno de la abstracción, en
donde aparece una incapacidad de transformar las percepciones en ideas más abstracta
(Kraepelin, 2008) y en donde aparecen déficits semánticos e interpretaciones literales de
las cosas (Sponheim, et al., 2003), podríamos pensar en un mayor número de usos
canónicos debido a la incapacidad de evocar un objeto diferente con el que está
interactuando.

*Si este uso llegara a presentarse debe de registrarse sólo si el participante usa simbólicamente uno de los tres objetos
de los que se eligieron para la observación
Es difícil aseverar una u otra tendencia, lo que si podemos afirmar es que el presente
estudio ayudará a entender desde otra manera la interacción que el paciente
esquizofrénico tiene con su entorno y la manera en que se desenvuelve en él. Además de
que los posibles resultados darán pauta a nuevas interrogantes sobre el tema.
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Marco teórico
Relevancia
Planteamiento del problema
Hipótesis u objetivos
Método
Participantes
Material
Diseño/Procedimiento
Referencias