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srtonors [Adids@ Juan Sanchez Pele? | Letras Libeos Adidés a Juan Sanchez Pelaez No se ha indagado atin a cabalidad acerca del vasto y contagioso influjo que aleanzé el movimiento surrealista en los paises hispanoamericanos. Ninguna otra tendencia literaria, si exeeptuamos el més explicable culto al modernismo en su momento, ha ‘tenido la proyeccin que en las letras y la plistica del continente logré el grupo fundado por André Breton. La misma conveniencia de referirnos ahora directamente al nombre castellanizado del movimiento, en vez. de superrealismo, que es la denominacién preferida por la Academia, pone de manifiesto el grado de interiorizacién de que ha sido objeto esta tendencia en los medios artisticos hispanoamericanos, Hay que afadir que el término, en la més simple acepeidn de absurdo e ildgico, ya forma parte del habla cotidiana. El caso es que, de forma casi coetinea con los fundadores, despuntaron en Hispanoamérica las revistas, las agrupaciones y las propuestas destinadas a difundir los postulados estéticos del grupo parisino. No es casual que algunos poetas surrealistas hispanoamericanos adoptaran el francés como lengua a la hora de eseribir sus poemas; tampoco lo es que en el campo de la plistica surgieran nombres de tanta significacién como Wilfredo Lam o Roberto Matta. El culto rendido al surrealismo supo marcar su impronta en ciertos giros, entonaciones y adjetivaciones inusuales, y ello aun en las péiginas de eseritores que no comulgaron de modo expreso con la tendencia. Llego a suponer, dicho sea como mera hipétesis esbozada al paso, que en el imaginario de nuestros paises el surrealismo tomé oportunamente el lugar del romanticismo que munca tuvimos, y encontré en él encarnada la conjuncién de arte y vida como una proeza del espiritu, Acaso ello valga para explicarnos en parte por qué las proposiciones de la escuela francesa no hallaron un campo propicio en el mundo angloamericano. Al contrari, algunos autores de renomibre hicieron explicito su rechazo: "El surrealismo inventa sin descubri’, apostrofé Wallace Stevens Esta reflexidn se me ocurre al despedir ahora al poeta venezolano Juan Sanchez Peliez. (1922-2003), reconocido como una de as figuras representativas del movimiento en el continente. Desde edad temprana, cuando residiera durante algunos aflos en hile en tiempos de su adolescencia, Sanchez Peliez entré en relacién con el surrealismo a través del grupo Mandrégora, entre ceuyos integrantes figuraba también el joven poeta Gonzalo Rojas. A su regreso a Caracas publicé Elena y los elementos (1951), un ibro que se cife sin ambages a los principios del movimiento. Es verdad que ya antes, a través dela accién del grupo literario Viernes que encabezaba Vicente Gerbasi, se habfan divulgado en Venezuela ciertas formas de escritura afines a las defendidas por los surrealistas, pero éstas provenian sobre todo de la influencia del Neruda de Residencia en la tierra. Bn el caso de Sanchez Peliez, su poesia abrazs desde el inicio la ruptura ldgica de la frase en beneficio de las revelaciones inconscientes, ala vez. que hizo suya la celebracién del amor como un estado de revelacién permanente. Son caracteristicas de su escritura las "sibitas y azarosas asociaciones de palabras secretamente vinculadas 0, por el contrario, relacionadas por sorpresa’, segiin observara Juan Liscano, asf como una clara defensa del erotismo en contra de las convenciones sociales de! momento, Desde el principio, sin embargo, cierto esmero verbal y cierta presentacién de la imagen parecen emparentarlo con José Antonio Ramos Sucre. El nombre de este poeta, un contempordneo de las vanguardias y autor de una obra insular ¢ inclasificable, ha figurado con frecuencia entre los llamados precursores del surrealismo latinoamericano, La familia spiritual de Sanchez Pelécz se remontaba asimismo a los poctas franceses del siglo XIX, casi todos reivindicados por el grupo Baudelaire, Rimbaud y Lautréamont, surrealist Sus inicios poéticos tuvieron lugar en momentos en que la llamada poesia comprometida se beneficiaba de una adhesién creciente, estimulada por el estupor que siguié a la Segunda Guerra Mundial y Ia inapagable polémica que marcé el ambiente moral y artistico de aquellos afios. La primacfa del poema de reclamo social, que derivé no pocas veces en un desembozado canto Stalin, apertura surrealista proporcionaba, en cambio, junto a su apasionada osadia creativa, el despejado horizonte donde podia cumplirse tuna buisqueda distinta, por lo menos en los casos de aquellos poetas que no trataron de insertar en las propuestas artisticas del movimiento ninguna alusién partidista, la tacita certificacién de lo escrito a la luz de tales compromisos, contribufan a enrarecer el ambiente literario. La Afios mas tarde, al regreso de una larga permanencia en Paris, Sanchez Peldez publica Animal de costumre (1959), un poemario en que si franco respaldo a los postulados surrealistas comienza a decantarse, Se atentia en este libro la ruptura demasiado 6gica de la frase, asi como los conocidos efectos formales puestos en boga por la tendencia que derivaron muchas veces en predecibles reiteraciones. Se acenttian, en cambio, el cuidado expresivo, la eelebracién erética y la propensidn a conjugar en todo instante los datos del poema y los hechos de la vida. Un cierto hermetismo, que parecia coincidir en casual sintonia con el de los maestros italianos, o bien con los autores de la que Gadamer definié afios més tarde como “poesia seméntica’, pasar‘a a gobernar htps:wwaotaslibres.comimexico-espanaladios-uan-sanchez-pelaez we aniorzo%8 ‘Ads @ Juan Sancho Peliez | Letras Libros el derrotero de esta poesfa a partir de ese libro. Vinieron después Filiacién oscura (1966), Lo huidizo y permanente (1969), Rasgos comunes (1975), Por cual causa o nostalgia (1981) Y Aire sobre el aire (1989). Sanchez Peliez residié entonces durante algunos afios en Nueva York, sin contar una breve presencia diplomética que lo lev como agregado cultural a Bogoté, en la década de los cincuenta, y a Madrid, a fines de los setenta, En las cobras mencionadas es palpable el progresivo aduefiamiento de su propia zona creadora, una zona que si bien en principio compartié muchas de las propuestas del movimiento, guardé cada vez mayor distancia del empleo estereotipado que terminé por convertir en nueva retorica los principios defendidos por el surrealismo. Puede decirse que, tal como acontecié con Gunnar Ekel6f, Octavio Paz. o Vladimir Holan, Sanchez Pelé guards por el surreatismo el fervoroso reconocimiento a una tentativa que no en vano estuvo unida @ los sueiios de la juventud, pero su poesfa apunté progresivamente hacia un norte més personalizado. 1a depuracién obsesiva del lenguaje, a riesgo de rozar el lado erfptico dela frase, la expresidn del deseo y a ternura, el rechazo sin pacto de todo poder, son rasgos distintivos de esta poesia, Su entonacién parte a menudo de cierto balbuceo, de un decir quebrado donde se mezclan la ternura y el despojamiento: “Mientras todos cavilan, me arrulla, me arrulla mi melodia pueril.” Mas es el tono amoroso el que retiene con frecuencia sus mejores hallazgos: “Las ca memorias de un futuro paraiso perdido.” Pese a ser la suya una obra més bien concent las supresiones sin término en cada una de las nuevas ediciones de sus poemas. as de amor que eseriby en mi infancia eran .da.y breve, opté siempre por la revisién y En Venezuela, sobre todo a partir de Ia generacin de 1958, ha sido reivindicado como un maestro, tanto por la infiuencia de si obra en quienes han proseguido sendas cercanas a a suya, como en el aspecto mas concretoy definitivo de su fervor por la poesia, un fervor que supo asumir, sin énfasis aparente, como la primordial razén de la existenci. Bs aqui donde la presencia y la obra de Juan Sanchez Pelz. resultan indiscernibles. La proyeccién afectiva de su persona, su dfana proximidad capaz de otear as cosas por vias oblicuas 0 inéditas, se juntan para muchos con ls palabras de sus poemas y con la forma como alguna vez legaron a escucharlos de su propia voz. Amigo de Alvaro Mutis, Enrique Molina, Gonzalo Rojas y Carlos Germén Beli, entre ottos, su nombre llegé a volverse en algunos medios literarios de Hispanoam: servia de guifo para identificarse en secreto. Lo conoc’ hace ya cuatro décadas, en la soleada Valencia venezolana, cuando me correspondié trabajar a su lado por un tiempo. De tanto en tanto, soliarepetirentonces unas palabras de André Breton escritas a propésito de su amigo, el poeta Benjamin Péret, las mismas que ahora repentinamente vuelven a mi memoria, sin duda como las més apropiadas al momento de dlespedirlo:"Hablo de él como de una limpara demasiado préxima que durante cuarenta aos, dia da, ha embellecido mi vida.” a una especie de santo y sea que, a su modo, Eugenio Montejo htps:wwdotaslibres.com/mexico-espanaladios-uan-sanchez-pelaez 22.