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PSICOLOGIA SOCIAL

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-Psicología Social-

PROGRAMA PSICOLOGIA SOCIAL

OBJETIVOS
General:
Con esta asignatura se persigue dotar al alumnado de una base conceptual y metodológica
que le proporcione una adecuada comprensión de la Psicología Social como disciplina
orientada al análisis social.

Específicos:
Posibilitar la evaluación crítica de las distintas teorías psicosociales en el marco de un
planteo epistemológico.
Adquirir domino de las herramientas conceptuales y metodológicas que aporta la Psicología
Social para analizar científicamente la realidad social.
Analizar los aspectos psicosociales que subyacen al proceso de influencia social y las
relaciones con los demás.

METODOLOGIA
Las clases se desarrollaran de manera teórico-práctica. Corresponderá la realización de
trabajos prácticos que incluirán los aportes bibliográficos y la producción personal. La
evaluación de estos trabajos prácticos formara parte del proceso evaluativo.

CONTENIDOS
UNIDAD 1. ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL
Y ALGUNOS PROBLEMAS SOCIALES
1.1 CAPITULO 1. DEFINICIÓN, ORIGEN Y ANTECEDENTES DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL
SECTORES AFINES DEL CONOCIMIENTO Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL
ANTECESORES, FUNDADORES Y CONSTRUC TORES DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL
EVOLUCIÓN TEÓRICA Y ENFOQUES TEÓRICOS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL
OTROS ENFOQUES DE LA PSICOLOGÍA SO CIAL

1.2 CAPITULO 2. LA COGNICIÓN SOCIAL Y LA DISONANCIA CO GNITIVA


LOS EFECTOS DEL CONTEXTO EN LA PSICOLOGÍA SOCIAL Y LA HEURÍSTICA DEL JUICIO
PROCESOS DE COGNICIÓN SOCIAL Y LA MEMORIA
CATEGORIZACIÓN, ESTEREOTIPOS SOCIALIES Y FORMAS DE REPRESENTACIÓN Y PAQUETES DE
CONOCIMIENTO GENERA L.
DISONANCIA COGNOSCITIVA
¿POR QUÉ LA PERMANENCIA DEL INTERÉS POR FESTINGER? Y CONSIDERACIONES FINALES.

1.3 CAPITULO 3. PROCESOS DE ATRIBUCIÓN Y PERCEPCIÓN SOCIAL


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ORIGEN Y TEORÍAS DE LA ATRIBUCIÓN
OTROS MODELOS DE LA ATRIBUCIÓN
TIPOLOGÍAS, RAZONES Y CONSECUENCIAS DE LAS ATRIBUCIONES CAUSALES
PERCEPCIÓN SOCIAL Y TIPOS
LA PERCEPCIÓN DE LA PERSONALIDAD Y FACTORES QUE PUEDEN INFLUIR EN LA PERCEPCIÓN DE
PERSONAS.

UNIDAD 2. PROCESOS PSICOSOCIALES BÁSICOS


CAPITULO 1. CONDUCTA PROSOCIAL VS. ALTRUÍSMO
TEORÍAS Y MODELOS DE AYUDA
FACTORES QUE DEBILITAN LA MOTIVACIÓN PARA AYUDAR, DISCUSIONES TEÓRICAS Y LA
INTERACCIÓN ASOCI ATIVA.
EXPLICACIONES TEÓRICAS SOBRE LA CONDUCTA AFILIATIVA Y FACTORES SITUACIONALES
CONDUCTA ALTRUISTA Y CONDUCTA PROSOCIAL
AMOR Y ESTILOS DE APEGO

CAPITULO 2. AGRESIÓN Y ACTITUDES


DEFINICIÓN Y TEORÍAS: INSTITOS Y BIOLÓGICAS
TEORÍAS DE LA FRUSTRACIÓN – AGRESIÓN Y OTRAS TEORÍAS
EGOTISMO, AGRESIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
LAS ACTITUDES: NATURALEZA Y COMPONENTES
CAMBIO DE ACTITUD Y PERSUACIÓN. TIPOS Y MEDICIÓN.

CAPITULO 3. INFLUENCIA SOCIAL Y GRUPOS


DEFINICIÓN Y ALCANCE DE LA INFLUENCIA. PODER SOCIAL Y TIPOS DE PODER
LIDERAZGO
OBEDIENCIA Y CONFORMIDAD
DEFINICIÓN DE GRUPO, INDOLENCIA SOCIAL Y DESINDIVIDUACIÓN.
GRUPOS Y DECISIONES, POLARIZACIONES Y PENSAMIENTO DE GRUPO.

UNIDAD 3. REPRESENTACIONES SOCIALES


CAPITULO 1. REPRESENTACIONES SOCIALES (R.S.) Y REALIDAD SOCIAL
ALCANCES CONCEPTUALES
FORMACIÓN, FUNCIONES Y DIMENSIONES R.S.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

REQUISITOS DE APROBACION
-Obtener un mínimo de 6 puntos en evaluaciones parciales
-obtener un mínimo de 6 puntos en examen final
-Cumplimiento del 80% de asistencia
-Entrega en tiempo y forma de trabajos prácticos

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INTRODUCCIÓN GENERAL

Comprendiendo que el ser humano se construye y desarrolla en un contexto social,


podemos identificar la importancia de conocer los procesos que intervienen y hacen
parte del complejo fenómeno de “hacerse humano”.
Para ello la psicología social nos va a permitir comprender al individuo en su
relación con el colectivo que le brinda la posibilidad de evolucionar, en este sentido
podemos definir la psicología social tomando a Aroldo Rodríguez (1).
“La psicología social estudia las manifestaciones de comportamiento suscitadas por
la interacción de una persona con otras personas, o por la mera expectativa de tal
interacción.
Todos los seres humanos vivimos en constante proceso de dependencia e
interdependencia en relación con nuestros semejantes. Un apretón de manos, una
reprimenda, un elogio, una sonrisa, una simple mirada de una persona en dirección
a otra, suscitan en esta última una respuesta que caracterizamos como social. A su
vez, la respuesta emitida servirá de estímulo a la persona que la provocó,
generando de esta suerte un nuevo comportamiento de esta última, estableciéndose
así el proceso de interacción social.”
Podemos afirmar que “la psicología social es el estudio científico de las
manifestaciones de comportamiento de carácter situacional suscitadas por la
interacción de una persona con otras personas o por la mera expectativa de tal
interacción, así como de los estados internos que se infieren lógicamente de estas
manifestaciones.”
La definimos como la disciplina que se vale de métodos científicos para “entender y
explicar la influencia que la presencia real, imaginada o implícita de los otros tiene
en las ideas, los sentimientos y la conducta de los individuos.
La psicología social se concentra en el individuo. Quien piensa, siente y actúa es el
individuo. Se propuso comprender cómo actúan la mayoría de las personas en
determinadas situaciones. Su intención es entender las tendencias generales.
Nos referimos al énfasis de los campos y no a delimitaciones nítidas entre
disciplinas; las distinciones nos sirven para entender el objeto de la psicología
social, la psicología de la personalidad y la sociología; que a veces se solapan
puesto que no están separadas por límites definidos.

El psicólogo social francés Moscovici caracteriza la psicología social como un


puente entre otras ramas del conocimiento. Reconoce la importancia del individuo
en un sistema social y cuenta con la Sociología, las Ciencias Políticas, la
Antropología y la Economía. Considera la gama de actividades humanas y la
influencia de las culturas y del pasado en el comportamiento de los personas. La
psicología social se cruza con la filosofía, la historia, las artes y la música.
Comprende la relevancia de las actividades internas en la conducta social; cómo
afecta a la situación fisiológica de las personas. Analizamos temas como la
percepción, la cognición y las respuestas fisiológicas en nuestra descripción de las
investigaciones en la psicología social.

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UNIDAD 1
ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA
PSICOLOGÍA SOCIAL Y
ALGUNOS PROBLEMAS
SOCIALES

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CAPITULO 1. DEFINICIÓN, ORIGEN Y ANTECEDENTES DE LA PSICOLOGÍA


SOCIAL

DEFINICIÓN DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL

La Psicología Social es la ciencia del conflicto entre el individuo y la sociedad,


sostiene Moscovisi. En cuanto, a su objeto dice que no existe unanimidad en este
punto, pero formula como objeto central, exclusivo de la psicosociología todos los
fenómenos relacionados con la ideología y la comunicación, ordenados según su
génesis, su estructura y su función. Los primeros consisten en sistemas de
representaciones y de actitudes; a ellos se refieren todos los fenómenos familiares
de prejuicios sociales o raciales, de estereotipos, de creencias, etc. Expresan una
representación social que individuos y grupos se forman para actuar y comunicar.
Son estas representaciones las que dan forma a esta realidad mitad física y mitad
imaginaria que es la realidad social.

Por lo que hace a los fenómenos de comunicación social, estos designan los
intercambios de lenguajes entre individuos y grupos. Se trata de medios empleados
para transmitir una información determinada e influir sobre los demás. Sostiene
además que la psicología social es la ciencia de los fenómenos de la comunicación
y de los fenómenos de la ideología. Agrega que ningún límite preciso separa a la
psicología social de otros campos de la psicología, al igual que en otras divisiones
de la psicología comparten un mismo interés por las interacciones humanas y los
grupos humanos. Concluye que la psicología social no se distingue tanto por su
territorio como por el enfoque que le es propio.

Esta psicología utiliza una lectura binaria que corresponde a la separación del sujeto
y del objeto. Entendiendo al sujeto no como un individuo sino como una colectividad
y al objeto como poseedor de un valor social, representando un interés o una
institución. En todos los casos nos encontraríamos ante un sujeto y un objeto
diferenciado según criterios económicos o políticos, éticos o históricos. Además se
desea saber como la acción de cada individuo, provista de sus propios intereses y
metas se transforma en una acción colectiva.

También existe una visión psicosocial que se traduce por una lectura ternaria de los
hechos y relaciones, su particularidad consiste en sustituir la relación de dos
términos (sujeto y objeto), por una relación en clave de tres términos, sujeto
individual – sujeto social – objeto, (Ego – Alter – objeto). Esta relación de sujeto a
sujeto en su relación con el objeto puede concebirse de manera estática (co-
presencia) o dinámica (interacción), que se traduce en modificaciones que afectan
el pensamiento y el comportamiento de cada individuo.

A este respecto se pueden distinguir dos mecanismos: la facilitación social por


una parte y la influencia social por la otra. La primera consiste en que la simple
presencia de un individuo o grupo haga que un individuo prefiera o aprenda con
mayor facilidad las respuestas familiares y las menos originales, mientras que la
segunda consiste en que un individuo sometido a la presión de una autoridad o de
un grupo adopte las opiniones y las conductas de dicha autoridad o grupo. Esto
lleva a definir con mayor precisión la manera en que se puede considerar el Alter
(individuo o grupo), para analizar las relaciones con la realidad, con el objeto social
o no social, real o simbólico. Nos encontramos ya sea ante otro similar, un Alter-
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Ego o ya sea ante otro diferente, un Alter sin más.

Dependiendo de que se trate del primero o del segundo consideramos fenómenos


distintos. Los dos mecanismos psicosociales fundamentales, el de comparación
social y el de reconocimiento social, corresponden a dos maneras de percibir al
otro en el campo social. El autor destaca dos obstáculos epistemológicos: el
primero consiste en la opinión bastante difundida según la cual hay que agregar un
suplemento espiritual a los fenómenos sociales. Esto significa que se debe explorar
el aspecto subjetivo de los acontecimientos de la realidad objetiva. Por realidad
objetiva debemos comprender la realidad económica y social, entonces volvemos a
la psicología social y se le pide que comprenda lo que la gente piensa y siente. El
segundo obstáculo guarda una simetría perfecta con el primero. Es sabido que la
psicología estudia una suma impresionante de fenómenos: la percepción, el
razonamiento, la ansiedad, el desarrollo infantil, etc. pero los estudia en el individuo
aislado, como si fuese autista. También señala Moscovisi, que el individuo por estar
aislado no deja de pertenecer a un grupo, a una clase social, y sus reacciones son
influenciadas por esta pertenencia; la sociedad está ahí.

La psicología social analiza y explica los fenómenos que son simultáneamente


psicológicos y sociales. Este es el caso de las comunicaciones de masas, del
lenguaje, de las influencias que ejercemos los uno sobre los otros de las imágenes
y signos en general, de las representaciones sociales que compartimos y así
sucesivamente.

El autor señala tres tipos de teorías que conviene distinguir:

Las teorías paradigmáticas, cuyo papel esencial consiste en proponer una visión
global de las relaciones y comportamientos humanos.

Las teorías fenomenológicas generalmente intentan describir y explicar una


familia de fenómenos conocidos y muy conocidos; cada teoría responde a dos
preguntas: ¿Cómo? y ¿Por qué? Y al hacerlo todas ellas abrigan la ambición de
revelar la causa de un cierto número de efectos.

Las teorías operatorias, tratan de llegar a un mecanismo elemental, desconocido


hasta entonces y que explica un conjunto de hechos. También prevén hechos
nuevos y sorprendentes.

Los tres tipos de teorías coexisten dentro de la psicología social.

Según Moscovisi existen dos métodos de verificación de las teorías y de


observación de las realidades: el método de observación sistemática y el método
experimental. El método de observación consiste en una investigación llevada a
cabo sobre el terreno, es el mejor método para comprender la vida del individuo y
del grupo simultáneamente en varios campos (religioso, político, cultural, etc.), y sus
conexiones. Para evitar el inconveniente de que las personas sometidas a
investigaciones sepan que son observadas, el instrumento más apropiado son las
encuestas. El análisis de los resultados es la parte más delicada, pues dependen en
gran parte de la finura de la descripción y del don de la persona que la lleva a cabo.
El método experimental intenta provocar una serie de reacciones en condiciones
determinadas de ante mano, por una parte delimita las causas y por la otra prevé
los efectos.

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La investigación experimental requiere dos factores: el factor que el experimentador
varía sistemáticamente recibe el nombre de variable independiente. El
comportamiento resultante de la manipulación experimental es denominado variable
dependiente. Para dominar la relación entre dos variables, el investigador se ve
obligado a trabajar en un laboratorio.

En psicología social se utilizan cómplices, estos son individuos parecidos a los que
participan en la experiencia y que deben hacer lo que hacen los otros, pero en
realidad han recibido instrucciones con anterioridad. El primer método marco los
inicios de nuestra ciencia el segundo predomina en su estado actual.

SECTORES AFINES DEL CONOCIMIENTO Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS


DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL

Psicología Social y Sectores afines del Conocimiento

Psicología Social y Sociología

La psicología social y la sociología tienen un objeto material idéntico, o casi, pero


que sin embargo difieren en la manera como lo estudian y, consecuentemente, en
las preguntas que los respectivos investigadores de ambas especialidades se
formulan en sus investigaciones. No se ha de negar, sin embargo, la existencia del
área de intersección de estas dos disciplinas donde el objeto estudiado y la manera
como es estudiado difieren poco o nada.

Parece, pues, que lo que se verifica en la psicología social es en general


concomitante en el sector de dinámica de grupo. “En general, la preocupación en la
psicología social dejó de ser las masas para centrarse en el individuo en sociedad;
en la dinámica de grupo la preocupación dejó igualmente de ser los grandes
conglomerados de individuos para centrarse en los procesos de interacciones e
interdependencias de miembros de grupos pequeños”.

Psicología Social y Antropología Cultural

La distinción entre psicología social y antropología es mucho más clara que la


distinción entre psicología social y sociología. No hay duda que los descubrimientos
antropológicos y las investigaciones que deparan sugieren y aportan valiosos e
interesantes datos para el entendimiento del comportamiento del individuo de
diferentes culturas frente a otros individuos.

La antropología estudia, sin embargo, los productos humanos en las diferentes


culturas, las características étnicas de los distintos pueblos, sus formas de
expresión, etc., pero se abstiene de considerar al individuo en sí mismo, así como
su comportamiento característico frente a los estímulos sociales inmediatos 1
(situacionales), como lo hace la psicología social.

Antecedentes Históricos de la Psicología Social.

La psicología social es un producto del siglo XX. En buena medida es más un


producto de Occidente que de Oriente; en concreto de Norteamérica, donde
estuvo confinada hasta hace poco; aunque tuvo algunos fundadores europeos.
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Ha sido moldeada por los acontecimientos mundiales, las corrientes políticas y los
asuntos sociales.

En 1897 se hace el primer experimentó en Psicología Social: Triplett se dio cuenta


de que en las carreras de bicicletas se subía hasta un 20% el tiempo cuando se
corría con otros individuos que solo. Concibió un estudio en el laboratorio, para
demostrarlo; llevó a niños a enrollar un hilo de pescar en la bobina solo o con más
niños.

Poco después del cambio de siglo, se publicaron dos textos de psicología social:

Psicología social por Ross: afirmó que la conducta social era causada por
imitación o sugestión. Marcó el rumbo de la psicología social y el contexto de la
sociología.

McDougall: decía que gran parte del comportamiento humano era el resultado de
instintos, que son tendencias conductuales innatas comunes a una especie. Buena
parte de la conducta social tenía una motivación interna.

En 1929 Thurstone y Chave publicaron “La medición de las actitudes”, donde


suponía que era posible conceptuar y medir las actitudes y opiniones. Se agregaron
técnicas nuevas y la década de 1930 se convirtió en una época de medición y
estudio de las funciones del las actitudes.

En 1934 se fundó el primer instituto de sondeos de opinión pública. En esta década,


con la Gran Depresión, muchos jóvenes psicólogos estaban sin trabajo; se unieron y
descubrieron que el desempleo no era lo único en común. Este grupo formó en
1936 la Sociedad para el Estudio Psicológico de Temas Sociales (SPSSI).

Lewin, venía de la tradición de la psicología aplicada. Durante la primera Guerra


Mundial, elaboró en Alemania una prueba para operadores de inalámbricos para
encontrar los medios para aumentar la productividad. Creía que era posible y
deseable enunciar las premisas generales que ligaran el comportamiento humano
con situaciones sociales. Estas premisas, deberían ser verificadas por medio de
experimentación. La psicología social empezó a contemplar la investigación no sólo
como estudio de fenómenos separados sino como forma de poner a prueba teorías
generales sobre el comportamiento de las personas. Aquí la psicología social entró
en su etapa moderna.

La Segunda Guerra Mundial, fue también un estímulo para la creación de un


Programa de Investigación de la Comunicación de Yale. Las inquietudes de los
dirigentes nacionales por los efectos de la propaganda y el deseo de elaborar
campañas publicitarias eficaces y convincentes llevo a un grupo de investigadores a
aplicar la teoría del aprendizaje al área de del cambio de las actitudes.

La década de 1950; las atrocidades de la guerra generaron preocupaciones sobre


el grado en que la gente obedecería las órdenes y se plegaría a los esquemas del
grupo. Los psicólogos sociales iniciaron estudios sobre la conformidad y la
obediencia. La Guerra fría concentro la atención en los temas de los conflictos y su
solución. Algunos psicólogos sociales reunieron sus talentos con los de sociólogos,
matemáticos, políticos, y economistas para formular teorías y metodologías de
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investigación relacionadas con los conflictos y toma de decisiones.

Los esfuerzos se concentraron en la relación entre individuos, pero la teoría que se


destaco en la psicología social subraya el efecto de las situaciones sociales sobre
los individuos. Festinger comenzó preguntándose cómo se evalúan las personas,
incluyendo sus empeños, actitudes, apariencias y conducta. A falta de medidas
objetivas, nos comparamos con los demás. Llevó a examen lo que ocurría cuando
la gente se enfrentaba a incongruencias entre sus conductas, actitudes,
apariencias,… Propuso la teoría de la Disonancia Cognoscitiva: las personas
luchan por ser congruentes en sus cogniciones. El descubrimiento de
incongruencias crea un estado de disonancia y mueve a los individuos a restablecer
la congruencia.

La década de 1960-70 encontramos a la psicología social cada vez más interesada


en la forma en que el individuo percibe e interpreta los hechos sociales. El proceso
de atribución atrapó a la imaginación de los psicólogos sociales y se aplicó a la
explicación de las emociones, la autovaloración y la percepción del otro.

Los psicólogos sociales se dirigieron a perfeccionar sus métodos de investigación,


adoptar técnicas nuevas de registro, y observar el comportamiento y aplicar
herramientas estadísticas más avanzadas al análisis y la interpretación de los
datos. Los adelantos tecnológicos permitieron incorporar a los estudios mediciones
fisiológicas y grabaciones fieles en video y emplear programas de computador cada
vez mejores.

Fueron capaces de pulir sus teorías gracias a los nuevos horizontes que abrió la
tecnología. Por ejemplo, Cacioppo y cols. , pioneros en el uso de refinadas técnicas
de registro neuronal para medir las actitudes.

Algunos psicólogos sociales veían con alarma este interés por las cuestiones
estructurales de la disciplina.

En 1970 se fundó la Asociación Europea de Psicología Social Experimenta l, e


investigaciones importantes se hicieron muy conocidas como la influencia social o
la conducta de grupos. En 1996, apareció la Sociedad Asiática de Psicología Social,
para oficializar las actividades del campo en los países de la cuenca del Pacífico.

En 1980 hay un cambio en la teoría y la investigación de la psicología social.


Aumentó el interés por la forma en la que percibimos y procesamos la información
social. La insistencia en la postura cognitiva ha mostrado que las personas no son
peones pasivos sino que organizan e interpretan los acontecimientos.

Desde hace algunos años, los psicólogos sociales saben que la cultura tiene
profundos efectos en el comportamiento; así, si la disciplina quería presentarse
como interesada en las teorías generales de la conducta social, debía incluir
estudios de otras culturas. Varios investigadores surgieron como defensores de la
necesidad de estudiar la influencia de la cultura en el comportamiento social.

En 1990, se publicaron diferentes libros dedicados al papel de la cultura en la


conducta social.

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En esta década de los noventa, amplió sus horizontes para abarcar otros temas
sociales importantes.

La psicología social no es un campo impulsado única mente por los temas sociales
actuales, pero es importante reconocer que durante su historia ha estado dispuesta
a aplicar sus teorías y métodos para comprender mejor los problemas sociales
apremiantes del momento.

Sin embargo se plantea la una reflexión al interior de la disciplina planteándose que


la Psicología Social está en crisis.

Para algunos esta crisis se debe a la JUVENTUD de la disciplina; para otros se


debe a su modo particular de instauración de una disciplina a partir de tradiciones o
actitudes intelectuales vividas y de requerimientos sociales concretos. Para otros
simplemente la falta de actualización como producto de las dos disciplinas que le
dieron origen: la Psicología y la Sociología.

El debate generalmente se instala en términos dicotómicos: unos enfatizan lo


sociológico y otros lo psicológico, entre los defensores de la observación y los
métodos naturales de recolección de datos y los defensores de la experimentación y
los métodos controlados de recolección de datos, entre los defensores del modelo
humanista del hombre y los defensores de un modelo mecanicista del hombre, entre
los defensores de un enfoque positivista y los defensores de un enfoque
fenomenológico, entre los estructuralistas y los culturalistas, entre la psicología
social burguesa y la psicología social marxista.

En síntesis esta crisis se enfoca, ya sea desde un punto de vista teórico –


metodológico (posible generalización de resultados), ya sea desde un punto de vista
ideológico (modelo de hombre que subyace).

Como producto de estas dicotomías polémicas, se han logrado identificar dos


Psicologías sociales. Una Psicología Social Psicológica y una Psicología Social
Sociológica.

Los rasgos más resaltantes de cada una:

Integrar métodos como objetos de estudio y concepciones teóricas


(interdisciplinarias).

Adaptar y elaborar teorías psicológicas y sociológicas de forma que sean


mutuamente compatibles.

Además de estas dos existiría una Psicología Social que sigue la línea de Marx,
esta se identificaría como "LA OTRA", porque es poco reconocida y difundida.

Esta se caracteriza por considerar al individuo como esencialmente social y vincula


ideología y praxis. Se centra en el estudio de lo cotidiano enfatizando su carácter
social e histórico, utiliza el enfoque del materialismo histórico tratando de ir más allá
de las apariencias hacia la esencia de los fenómenos que estudia. Enfatiza los
aspectos sociológicos, considerados desde el punto de vista político y en términos
de la transformación de la sociedad.

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Por otra parte, desde mediados del ochenta, surge en el seno de la psicología social
una corriente construccionista, que plantea articular formas comunes de
entendimiento tal como existen ahora, como han existido en periodos históricos
anteriores y como podrían existir.

Esta vertiente emergente toma de la psicología social Crítica la reivindicación del


carácter político y comprometido del quehacer científico, y del interaccionismo
simbólico la concepción de realidad social como construcción y de la hermenéutica
y etnometodología la consideración del lenguaje para la construcción de la realidad.

De los estudios construccionista se paso a los estudios deconstruccionistas, cuya


finalidad es el desmontaje de textos científicos para demostrar hasta qué punto los
conocimientos, que ellos vehiculizan son también una construcción lingüística y por
tanto social. Construccionistas y desconstruccionistas comparten los mismos
principios, los primeros estudian los contenidos de la cotidianidad y los segundos
los contenidos de los textos.

ANTECESORES, FUNDADORES Y CONSTRUCTORES DE LA PSICOLOGÍA


SOCIAL

Antecesores de la Disciplina.

Antecesores desde la Perspectiva Sociológica en Europa.

La mayoría coincide en señalar a Comte entre los antecesores de la Psicología


Social. Muy pocos mencionan a Marx, y casi ninguno reconoce la influencia de
Saint-Simons (Siglo XVIII-XIX), señala Torregrosa (1974), que en Saint-Simons se
da una concepción de la realidad social y de la perspectiva que debe adoptarse
para su estudio que son socio – psicológicos. De los postulados de S.Simons se
origina una bifurcación en sociología que va a consistir en el desarrollo por un lado
del positivismo y por el otro del marxismo.

Marx recoge de S.Simons la línea que interpreta la realidad social en función del
progreso (totalidad social, antagonismo de clases).

Allport señala que el padre la Psicología Social es Comte y reconoce un aporte


fundamental: los lineamientos que planteara para una ciencia que se llamaría moral
positiva, esta ciencia debía tratar por un lado los fundamentos biológicos de la
conducta del hombre (Psicofisiología), y por otro debía ocuparse del lugar del
hombre en la cultura y la sociedad, (psicología social).

La influencia de Marx es más amplia y menos precisa, sus conceptos sobre la


influencia de las estructuras institucionales, técnicas, materiales y culturales sobre
el individuo y sobre la dialéctica individuo – sociedad, fueron determinantes en la
génesis de la Psicología Social.

Tanto A. Comte como K. Marx ambos herederos de S.Simons sientan las bases de
la Psicología Social, uno reconocido e identificado como tal otro prácticamente
desconocido o conocido y no identificado como parte de ella.

Antecesores Sociológicos Del S. XIX En Europa.

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Jhon Stuart Mill (1806-1873), planteó la necesidad de crear una nueva ciencia
(etología), que pusiera en relación los postulados de la sociología y la psicología.
Hebert Spenser (1820-1903), incide a través de su doctrina evolucionista y de los
planteamientos derivados de ella, sobre la relación individuo – medio ambiente.

Tres sociólogos europeos del S.XIX aparecen como claves: Gabriel Tarde, Gustavo
Le Bon y Emilio Durkeim. Tarde trabajo con los fenómenos de imitación y sugestión
sobre la interacción social. Le Bon desarrolló una psicología de las multitudes
describiendo fenómenos particulares que se dan en las muchedumbres. Durkeim
planteó la necesidad de crear una ciencia que se ocupara de estudiar la distinción
entre consciencia individual y consciencia colectiva.

Los aportes de estos tres autores han dado origen a la escuela francesa de una
psicología social con enfoque sociológico.

Moscovici los aborda y reformula la idea de las representaciones colectivas de


Durkeim en términos de representaciones sociales que revive la psicología de las
masas a partir de los planteamientos de Tarde y de Le Bon.

Antecesores desde la perspectiva sociológica en Estados Unidos de Norteamérica.

El más mencionado es Chares Culey, quien subrayó la importancia de lo social en


el desarrollo de sí mismo y ejerció una influencia en la aparición del interaccionismo
simbólico. La obra de éste representa el nacimiento de la psicología social.

Antecesores de la Perspectiva Psicológica en Europa.

Los fundadores de la gestalt (Ehrenfels, Wertheimer, Kofka, Kurger, Kohler), al


creador de la reflexología, Paulov, y a W. Wundt, fundador del primer laboratorio de
psicología.

La psicología se nutre de estos postulados, más no nace como productos de ellos,


sino en respuesta a la demanda explícita de que una ciencia se ocupara de los
fenómenos de la interfase de lo psicológico y de lo social.

Mead Herbert, tomó de Wundt el concepto de gesto como punto de partida para el
desarrollo de su psicología social. Wundt consideró que los procesos superiores
tales como el razonamiento, las creencias, los mitos, el pensamiento y el lenguaje,
pertenecían a una esfera no reducible a los procesos intra – individuales.

Antecesores desde la perspectiva psicológica en Estados Unidos de


Norteamérica

Se identifica a William James, fundador del Pragmatismo y fundador, junto a Dewey


del funcionalismo Americano. James aporta la concepción de hábito, unidad de
estudio de la Psicología Social.

Dewey aporta en su concepción funcionalista de la adaptación del individuo al


medio ambiente, base del objeto de estudio de la Psicología social: la interacción
individuo medio ambiente.

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Fundadores de la Psicología Social

James Schellenberg, presenta como fundadores de la Psicología Social a Freud,


Mead, Lewin y Skinner, dando éstos origen a cuatro corrientes teóricas de decisivo
impacto para la Psicología social: el enfoque psicoanalítico, el interaccionismo
simbólico, la teoría de campo y el enfoque conductista.

Reconoce a Skinner como el fundador del enfoque de mayor impacto sobre la


psicología en este siglo. Freud ha tenido un impacto menor. A partir de ellos no se
crea una escuela de psicología social que aspire a dar explicaciones a los
fenómenos que engloba esta disciplina sino que producen aportes aislados.

Aquelllos sobre quienes existe un mayor consenso para considerarlos como


fundadores de la psicología social son: Edward Ross (1866-1951) y WilliaM Mc
Dougall. Estos dos autores publican un manual titulado de Psicología Social en
1908, pero a la vez Gabriel Tarde había publicado en Francia en 1898 una obra
titulada "Estudios de Psicología Social", no sería considerado, sin embargo, como el
fundador por su enfoque individualista.

EDWARD ROSS WILLIAM MC DOUGALL


Sociólogo estadounidense. Su obra Psicólogo inglés. Su obra está
está orientada a la psicología social orientada hacia una psicología social
sociológica. Toma la noción de psicológica.
interdependencia, individuo – sociedad
(Cooley) y el concepto de sugestión – El objeto de la psicología social es la
imitación (Tarde). moralización del individuo que por
tendencia natural es egoísta. Su
Plantea la psicología social como el concepción monista (los instintos como
estudio del ínter juego psíquico entre único medio para explicar la conducta)
el hombre y su medio ambiente, la es, típico de la época.
sociedad.(interacción social).
De esta postura se hereda el
conductismo que se erigió en su contra.

Tabla No 1: Comparación Edward Ross (1866-1951) y William Mc Dougall

La psicología social psicológica desarrollada en Estados Unidos de Norteamérica


estaba llamada a ser la que sentara las bases y diera identidad a esta ciencia
social.

Constructores de la Psicología Social

La influencia decisiva la tuvieron tres autores: George H. Mead, Floyd Allport y Kurt
Lewin, sobre la adaptación de posturas teóricas metodológicas.

MEAD, Hebert (1863-1891), merece ser considerado como constructor de la


psicología social por el trabajo que desarrolló respecto a la relación entre el
individuo y su ambiente, considerándola como una relación dialéctica. Genera una
escuela en Chicago que Blumer le da el nombre de Interaccionismo Simbólico.

Dio origen a un nuevo conductismo que se denominó conductismo social, en esta


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concepción el hombre deja de ser un reactor o individuo que reacciona ante el
ambiente en función de instintos incontrolables o de estímulos que se sitúan fuera
de él, para convertirse en un intérprete de su medio y de sus relaciones con los
demás. Sostiene que la relación entre los seres humanos se construye
conjuntamente durante la interacción a la que se añade el elemento simbólico, pues
se da una conversación de gestos y de lenguajes que poseen símbolos
significantes.

Los interaccionistas simbólicos estudian las relaciones entre individuos en


situaciones concretas y consideran que la conducta social no se puede predecir, ya
que en la interacción humana no existen determinismos sociológicos ni
psicológicos. La conducta social sólo puede ser entendida dentro del contexto de la
estructura social en la cual toma lugar.

Con el tiempo este enfoque evoluciona y dar lugar a un interaccionismo simbólico


estructural.

ALLPORT, Floyd, considerado como uno de los constructores definitivos de la


psicología social en tres sentidos: a) es defensor de una psicología social
psicológica. Para él el individuo debería ser el centro de la psicología social. Afirma
que dentro del individuo se pueden encontrar los mecanismos conductuales y
conocimientos que son fundamentales en la interacción entre individuos. b) es
precursor del conductismo como el enfoque válido para el estudio del ser humano
en interacción; c) es precursor del experimentalismo. Fue el primero que se basó en
los resultados de la experimentación más que en la observación, las teorías y la
especulación.

La influencia de su obra fue definitiva en determinar lo que sería después la


psicología social más conocida actualmente.

LEWIN, Kurt (1890-1947), House lo identifica como el principal fundador de la


psicología moderna. Rosemberg señala que fue uno de los primeros y más
elocuentes proponentes del enfoque matemático en la teoría socio – psicológica.
Está considerado como el primero que realizó estudios sobre dinámica de grupo.
Enfatiza el estudio de los procesos psicológicos. Su teoría del campo surge de la
fusión de concepciones de la psicología gestáltica y del conductismo.

De la amplia gama de estudios que realizó se afianzan dos líneas directrices de la


psicología social posterior a él: a) el énfasis de los procesos cognoscitivos
contribuye a que la psicología social se desplace del enfoque conductista al
cognitivista ; b) desarrollo de la psicología social aplicada en términos de
investigación – acción y sobre la base de sus inquietudes de los problemas de la
vida diaria y de los grupos sociales.

Con Lewin, vemos como la psicología social psicológica pasa del modelo Estimulo
Respuesta (E-R) al modelo Estimulo Organismo Respuesta (E-O-R). Pero éste
aspiraba ir más allá de esta visión y encontrar la relación entre el individuo que
actúa como E-O-R y la sociedad a través del estudio de la dinámica de grupos y
combinando el método experimental con los estudios de campo.

EVOLUCIÓN TEÓRICA Y ENFOQUES TEÓRICOS DE LA PSICOLOGÍA


SOCIAL
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-Psicología Social-

Evolución Teórica de la Disciplina.

El psicosociólogo Ignacio Martín Baró (1983) considera que la historia de la


psicología social puede dividirse en tres etapas:

A fines del S. XIX, durante este primer periodo se concibe la sociedad como un
todo unitario y se trata de "compaginar las necesidades del individuo con las
necesidades del todo social, examinando para ello los vínculos entre la estructura
social y la estructura de personalidad". La pregunta que se trata de responder es
"¿Qué nos mantiene unidos en el orden establecido?"

La que va de los albores del S. XX hasta los años setenta que corresponde al
periodo de americanización de la psicología social. La pregunta que se intenta
responder es "¿Qué nos integra al orden establecido?". Asumiendo que el sistema
social es el representante de un orden social incuestionable. Este periodo se
caracteriza por el énfasis en lo psicológico y en el individuo como unidad de análisis
y por la visión de la disciplina desde el poder. Es el individuo el que debe adaptarse
a la estructura social, militar o industrial, no la estructura la que debe cambiar.

El tercer periodo es el que emerge recientemente. Durante él la pregunta cambia


como consecuencias de la crisis que sufre la disciplina, por la derrota militar y
política en la guerra de Vietnan. La pregunta es "¿Qué nos libera del desorden
establecido?". La psicología social se ocuparía de estudiar la manera como el
hombre construye y es construido por su sociedad. Desde principios de esta década
hemos entrado en este periodo en el cual se distingue entre dos psicologías
sociales: la moderna y la postmoderna.

Enfoques Teóricos

El Conductismo

El conductismo es la corriente más influyente en la psicología social hasta la


década del 60.Sus máximos exponentes son Watson (18 78-1858) y Skinner (1904-
1990).Los principios comunes en éste enfoque son los siguientes: Se caracteriza
por analizar la manera como el ambiente afecta al individuo pero no la manera
como el individuo afecta a su ambiente. El conductismo Watsoniano estudia la
relación entre un estímulo y una respuesta; este primer conductismo es
considerado insuficiente por Skinner quien hace notar que no todas las respuestas
del organismo se producen en presencia de un estímulo identificable por lo que
buena parte de la conducta queda sin explicar en éste enfoque que él denomina
condicionamiento respondiente. Para complementarlo, Skinner propone la
existencia de respuestas operantes, cuyo mantenimiento o extinción van a
depender, no de un estímulo que las antecede, sino de un estímulo que las sucede
y al cual denomina refuerzo.

Siguiendo la línea de Skinner surge un nuevo enfoque dentro de esta nueva


corriente: el neoconductismo, sostiene que entre el E - R hay un mediador interno
que son las cogniciones del ser humano.

16
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-Psicología Social-
En cuanto al aprendizaje social, Bandura, señala que además de la función
reforzadora, las consecuencias de una conducta social cumplen una función
informativa y una función motivacional. La mayoría del aprendizaje social se
produce a través de la imitación o modelaje de las conductas observadas en otro en
donde varios factores inciden sobre el proceso de atención, percepción e imitación
de conductas.

La Gestalt.

La psicología gestáltica ha formulado una serie de principios para tratar de explicar


la percepción. En esencia "la gestalt se refiere a una cualidad que está presente en
todo pero ausente en cualquier componente del todo". Se identifican dos nociones
claves en este enfoque teórico: 1. que los fenómenos psicológicos ocurren en un
campo cuyos elementos son interdependientes; 2. que ciertos estados del campo
son más simples y ordenados que otros y que intentamos lograr un estado del
campo tan bueno como las condiciones lo permiten.

Lewin se interesó por las emociones, relaciones sociales y motivaciones. En su


teoría plantea la existencia de un campo vital de constante cambio, que se puede
representar como un campo de fuerzas.

Hay una tensión producto de una necesidad que conduce a la locomoción dentro de
ese campo donde se encuentran fuerzas positivas que nos atraen y fuerzas
negativas que tratamos de evadir. Para conocer a un individuo, según este autor,
debemos conocer la totalidad de fuerzas que operan en su campo psicológico.

Las críticas que merecen estas teorías son por un lado que se centran en el
individuo (en su conducta o en sus cogniciones) e ignoran el contexto social, por
otro lado que se centran en el aquí y ahora, ignorando la historia. En síntesis se la
acusa de asocial y ahistórica. También se le censura por haber hecho uso casi
exclusivamente del método experimental para someter a pruebas sus hipótesis.

OTROS ENFOQUES DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL

Dentro de esta vertiente se citan dos escuelas: la de los Estados Unidos de


Norteamérica y la escuela francesa.

Interaccionismo Simbólico Procesual

Los antecedentes de esta corriente se encuentran en el conductismo, en el


evolucionismo y el pragmatismo.

El significado de los objetos, el desarrollo del sí mismo social como una función más
bien del aprendizaje social que de los instinto s, la actividad mental como procesual
los seres humanos como seres activos, el rol activo del organismo en el
moldeamiento de su ambiente, el cambio societal a través de los esfuerzos
humanos y un énfasis sobre las situaciones cotidianas, fueron los principios
fundamentales de esta teoría. Cooley, consideraba que la naturaleza humana no es
innata, sino que se determina en la interacción social y se expresa a través del sí
mismo.

Blumer (1937), define los principios básicos de esta corriente como:

17
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-Psicología Social-

Los objetos sociales no tienen un significado inherente, sino que es el individuo en


la interacción con otros quien le asigna un significado particular.

La conducta del individuo es función del significado que éste le atribuye a los
objetos.

El individuo es un ser humano que construye la realidad en la cual vive.

Los interaccionistas consideran que la conducta no se puede predecir, que los


conceptos mediadores (creencias, valores, actitudes), no son lo que en última
instancia determinan la acción del hombre, que los roles no están definidos de una
manera estática ya que la persona los redefine en cada situación. Esta corriente fue
criticada por su carácter ahistórico y por reducir lo social a la interacción en
pequeños grupos.

El Interaccionismo Simbólico Estructural

Este enfoque propone desarrollar una línea de pensamiento sensible al impacto de


la organización social sobre el yo, combinando el énfasis de la teoría de los roles
con el del interaccionismo simbólico.

Kuhn, define el sí mismo como una estructura en la cual se integran los diferentes
status y roles del individuo y no como un proceso.

Consideramos que lo que distingue el enfoque de esta perspectiva respecto a las


anteriores es que para ellos lo social es algo que se construye y no sólo un
calificativo de una conducta o de un estímulo; prefieren el estudio de la identidad y
los roles y su postura metodológica se fundamenta más en la observación que en la
experimentación.

La Escuela Francesa.

El fundador de esta escuela es Moscovisi. Nace del psicoanálisis. Toma los aportes
de Durkeim, Piaget, Levi – Bruhl y de Freud, proponiendo una teoría de las
representaciones sociales, compartiendo con los interaccionistas su interés por el
estudio del significado y de la construcción de signos y símbolos del lenguaje a
través de la interacción, puede por ello definirse como epistemología del sentido
común. Moscovisi señala como constituyentes principales del pensamiento lo
imaginario, lo simbólico, lo ilusorio, que le dan forma a la información que recibimos
del exterior y a nuestro mundo. Define las representaciones como sociales, porque
se quiere significar que ellas son una creación del universo mental y material que
elaboran los propios individuos, es el resultado de un diálogo permanente y tienen
como función principal la comunicación y la acción. Estas representaciones sociales
son construcciones cambiantes, propias de las sociedades contemporáneas que no
les deja tiempo para asentarse y convertirse en conocimientos estables como los
mitos. Por ello propone identificar como representación social únicamente las
preguntas simples de la vida cotidiana.

Para concluir al estudiar las representaciones sociales nos propones conocer por
un lado, lo que piensa la gente y cómo llega a pensar así y por otro lado, la manera
en que los individuos conjuntamente construyen su realidad, y al hacerlo, se
18
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-Psicología Social-
construyen a sí mismos. El lenguaje juega un papel de fundamental importancia en
la transmisión y comunicación de símbolos y significados.

Las críticas que recibió esta teoría son que no define claramente una metodología
que se pueda aplicar siguiendo algunos pasos concretos que permitan determinar
lo válido de lo inválido desde el punto de vista científico, se centra en la falta de
rigor científico atribuida a los métodos cualitativos.

Enfoques de la “otra” Psicología Social

El Enfoque Social para una Psicología Social Marxista


La finalidad de ésta es "aprehender al individuo como ser concreto, manifestación
de una totalidad histórico – social". Siendo su finalidad práctica transformar el orden
social a través de una acción profesional que se ubica en la relación del
investigador con sus grupos, es decir, una forma de investigación – acción.

Las categorías fundamentales son: lenguaje y representaciones sociales,


consciencia / alienación, la ideología y la identidad.

El lenguaje cumple una función de mediación ideológica al reproducir los


significados de las palabras producidas por la clase dominante. Al interiorizarlo
desde la infancia internalizamos una ideología, unas normas y valores que reflejan
los intereses de un sector privilegiado de la sociedad. Por otra parte a través de él
reproducimos cierto de relaciones sociales y, desde que comenzamos a hablar
construimos nuestras representaciones sociales entendidas como una red de
relaciones que el niño establece a partir de su situación social, entre significados y
situaciones que le interesan para su supervivencia.

Estudiar la ideología, la consciencia y alienación tiene como objetivo develarlas ante


las personas implicadas con la finalidad de que se conviertan en sujetos activos de
su historia al definirse así mismo en términos de su inserción dentro de un conjunto
de relaciones sociales y al desempeñar actividades que buscan la transformación
de estas relaciones. El análisis de la ideología debe considerar tanto el discurso
donde son articuladas las representaciones, como las actividades desempeñadas
por el individuo.

Esta teoría entiende que concientizar significa enseñar a pensar, a enfrentar y


analizar críticamente las contradicciones confrontándolas con la realidad. Cada vez
enfrentamos las contradicciones y pensamos nuestros actos se amplía nuestro
ámbito de análisis y de acción, la consecuencia de esto es la concientización;
planteando la necesidad de investigar las representaciones (lenguaje, pensamiento)
conjuntamente con las acciones de un individuo, definido éste por el conjunto de sus
relaciones sociales, para llegar así al conocimiento de consciencia / alienación en
un momento dado.

En cuanto a la identidad se propone analizarla desde una perspectiva que va más


allá de la respuesta a ¿quién soy yo?, en respuesta a esto se puede captar la
manera como nos representamos nuestra identidad, pero no los aspectos
constitutivos, de producción de esa identidad. Un problema para definir la identidad
del hombre moderno es la escisión entre individuo y sociedad. Por lo tanto esta
escuela plantea la necesidad de desarrollar en los seres humanos un pensamiento
crítico que los conduzca a percibirse a sí mismos sujetos activos de la historia y ha
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-Psicología Social-
salir de la alienación que los mantiene en la condición de objetos pasivos que
sufren la historia. Esta tarea implica la constatación de una necesidad de
transformar la sociedad y de eliminar los diferenciales de poder que atribuyen a
unos el derecho de definir la realidad a su modo y conveniencia y a otros el rol de
aceptar estas definiciones como una verdad, como un hecho natural. La idea de
conocer no se queda a nivel de desarrollos abstractos, es conocer para conocerse
a sí mismo y para hacer conocer y conocerse a los demás, es pues una tarea
aplicada, de contacto directo con los individuos y grupos sociales.

La Psicología Social Crítica.

Wexler propone una psicología social crítica fundamenta en tres categorías para el
análisis teórico:

La sociopolítica del capitalismo.

Las contradicciones históricas de la experiencia vivida.

La socio – psicológica de la nueva clase silenciada.

La primera tiene relación con la alienación, la mercantilización y la explotación de la


fuerza laboral. La psicología social cumple su función de reforzar los puntos ceguera
cultural, analizando los procesos relacionales que han sido excluidos de los
paradigmas psicosociales tradicionales.

En la segunda se trata de descubrir la realidad social en sus tres categorías: sí


mismo, interacción e intimidad.

En la tercera se intenta resolver el problema de la negación de las bases sociales


particulares de las explicaciones teóricas. Wexler plantea hacer una psicología
social que deshaga la dominación, comenzando por reconocimiento de la
deprivación y dominación y moviéndose hacia la realización de las formas de vida
negadas.

Del Modernismo Al Postmodernismo: El Movimiento Construccionista

El Postmodernismo

La dicotomía modernismo / postmodernismo es la más reciente bipolaridad que se


presenta en el seno de esta disciplina. Keneth Gergen (1988), sostiene que lo que
diferencia al modernismo del postmodernismo es que para este último:

a. Es a través del discurso científico que construimos la materia que estudiamos


por lo que no hay como el modernismo, un objeto de estudio básico.

b. El postmodernismo se interesa por entender las circunstancias históricas de


cada producción científica.

No tiene sentido buscar la verdad científica, esa verdad no es un reflejo de la


realidad, sino de aquellos profesionales quienes, a través del discurso o retórica
narrativa de investigaciones empíricas o teóricas intentan producirla.

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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
En síntesis, la ciencia psicosocial no es otra cosa que el discurso de los
psicosociólogos. El rasgo más característico del postmodernismo es su viva
preocupación por el lenguaje.

Gergen afirma que desde las perspectivas postmodernas la observación no genera


la comprensión teórica de las cosas. El investigador postmoderno no está sujeto a la
naturaleza de la observación. Las únicas limitaciones de la innovación teórica son
fijadas por las convenciones predominantes del lenguaje.

El paradigma del modernismo es el de la profundidad, indagar lo que está detrás de


las apariencias, lo que las engendra, las estructuras latentes; el postmodernismo es
el paradigma de la complejidad, no se trata de ir más a fondo sino más a la
complejidad.

El Construccionismo

Aparece como respuesta o alternativa frente a la crisis de la psicología social. No


ha elaborado hasta ahora una propuesta teórica sino una propuesta metateoría.
Ibañez (1989), recoge la esencia de la propuesta de una psicología social
construccionista:

1. El reconocimiento de la naturaleza simbólica de la realidad social: ello


implica que el adjetivo social no puede ser desvinculado del lenguaje y de la
cultura. Lo social no se ubica ni fuera ni dentro de las personas sino entre las
personas.
2. El reconocimiento de la naturaleza histórica de la realidad social: lo que las
prácticas sociales son en un momento dado es indisociable de la historia de
su producción, por otra parte, la propia historicidad de la realidad le asigna
un carácter procesual por lo que no se puede separa r proceso y producto.

Seguir estos principios implica aceptar el carácter construido, constituyente,


procesual tanto de la realidad social como de los conocimientos que acerca de ella
se elaboran.

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-Psicología Social-
CAPITULO 2. LA COGNICIÓN SOCIAL Y LA DISONANCIA COGNITIVA.

Definición de Cognición Social

Construimos e interpretamos el mundo social en que vivimos;


cada individuo trata de hacer lo posible por estar en lo cierto y
sostener opiniones y creencias correctas, sin embargo no
siempre sopesamos las cosas de forma del todo racional, ya
que muchas veces no disponemos de toda la información
relevante y nuestra capacidad de procesamiento es limitada.
Resulta imposible pensar detenidamente en todas y cada una
de los fragmentos de información que nos llega, sobre todas y
cada una de las decisiones que debemos tomar. Por todo ello,
tomamos “atajos mentales”, siempre que podemos, para
ahorrar energía cognitiva, de modo que muchas veces
ignoramos cierta información, o abusamos de otra información para no tener que
buscar más, o aceptamos alternativas que aunque no sean las más adecuadas, no
están del todo mal.

Todas estas estrategias pueden ser eficientes pero tienen el inconveniente de que
pueden conducir a graves errores y sesgos, si elegimos la estrategia equivocada, o
si por las prisas pasamos por alto información vital, e.g, con frecuencia juzgamos a
partir de estereotipos, como el modo en que se presenta la información puede
afectar a nuestro juicio sino somos conscientes de todos estos inconvenientes,
podemos llegar a creer que nuestra perspectiva es la única posible, y por tanto, que
es sinónimo de verdad.

Además, la cognición social es el conocimiento de cualquier objeto humano. Es un


proceso relacionado con la percepción. Casi todo será atención y memoria.

LOS EFECTOS DEL CONTEXTO EN LA PSICOLOGÍA SOCIAL Y LA


HEURÍSTICA DEL JUICIO

Los Efectos del Contexto en la Psicología Social

El contexto social afecta al juicio social; el modo en el


que se presenta y describen las cosas. Esto se pone de
manifiesto en cuatro aspectos del contexto:

La Comparación de Alternativas:

Puntos de referencia y efectos del contraste: un objeto


puede parecer mejor o peor en función de los objetos
con que se compare, e.g, si vas a comprar una casa y
primero te enseñan una que está destartalada,
cualquiera de las otras que te enseñen s siempre te
parecerá mejor. La casa destartalada sirve de señuelo,
que aunque es una alternativa inferior a las otras
posibles, cumple la función de hacer que alguna de
estas otras parezca buena por comparación, debido al efecto de contaste. Ej. Si un
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-Psicología Social-
hombre mide 1.80, parece enorme al lado de enanos, pero parecerá bajo en
comparación con jugadores de baloncesto.

Solución: hemos de tener en cuenta el contexto, ya que puede hacer que los
objetos y alternativas parezcan mejores o peores, y cuestionarnos la validez de las
alternativas presentadas, ya que todo ello va a influir en nuestras percepciones y
juicios, y por tanto puede inducirnos a tomar decisiones que no hubiéramos tomado
en otras circunstancias.

Predisposición y Accesibilidad del Constructo: Pensamiento a que


Predispone una Determinada Situación

El modo en que interpretamos las cosas suele depender de los que pensemos en
ese momento, de las categorías y creencias que usemos habitualmente, e.g, hay
quien todo lo ve de color rosa…, y también de aquel lo que destaque de la
situación, que puede inducirse a través de la predisposición.

La predisposición es un procedimiento por el que es más probable que se nos


ocurran ideas a las que nos hemos enfrentado recientemente o con frecuencia, y
que usamos para interpretar los acontecimientos. Puede tener un enorme impacto
en las actitudes y condiciones de muchas personas, e.g, si acabo de ver un video
sobre los riesgos de tirar una colilla encendida en el bosque, es más probable que
me asegure de apagarla bien antes de tirarla en zonas con vegetación. En relación
a los medios de comunicación, se ha demostrado que también hay relación entre las
noticias que se cubren y lo que los espectadores consideran los acontecimientos
más importantes del día, aunque no sea realmente así.

Contextualización de la Decisión:

Modo en que se formula o plantea: si un problema o decisión se plantea de forma


que represente una ganancia o una perdida, va a influir de forma decisiva aunque la
información sea la misma. E.g, en la prevención de cáncer de mama, tiene más
éxito en que las mujeres lleven a cabo la autoexploración, un folleto que haga
hincapié en las consecuencias negativas de no hacerla, que uno que solo incluya la
información de cómo hacerla, aunque se insista en sus consecuencias positivas (de
la autoexploración).

Presentación de la Información:

Orden y cantidad de información: la forma en que se organiza y distribuye la


información también afecta al juicio social:

a. Efecto de primacía y formación de impresiones: salvo contadas excepciones, lo


primero que sabemos de una persona tiene un impacto decisivo a la hora de
juzgarle “la primera impresión es la que cuenta”. E.g, no es igual decir “Ana es
inteligente, trabajadora, crítica y envidiosa”, que decir “Ana es envidiosa, crítica,
trabajadora e inteligente”; aunque ambas oraciones contengan la misma
información, una sitúa los rasgos positivos en primer lugar. Hay dos explicaciones
en función de las circunstancias:

b. explicación de atención decreciente: las últimas cuestiones de una lista reciben


menos atención por cansancio.
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-

c. explicación del conjunto interpretativo: las primeras cuestiones crean una


impresión inicial que se usa para interpretar las otras, desestimando hechos
incongruentes, e.g, si es inteligente, por qué iba a ser envidiosa… o cambiando
significados, e.g, crítica es algo positivo si es inteligente, pero negativo si es
envidiosa.

d. Efecto de la cantidad de información: contar con más información a veces resulta


de ayuda, pero también puede cambiar el modo en que se percibe y evalúa un
objeto a través del efecto de debilitamiento (la información irrelevante o neutra
debilita la impresión o juicio). La información irrelevante o neutra debilita la
impresión o el juicio. Es decir, debilita el impacto de la información relevante para la
creación del juicio o impresión. Esto es bien sabido por vendedores y políticos, e.g,
incluir declaraciones débiles o irrelevantes puede reducir el impacto de un fuerte
incitación a comprar, e.g, se recude el impacto de la imagen negativa de un político
poco apreciado si se incluye información irrelevante como algo sobre su infancia o
la descripción de su casa familiar en los anuncios de su campaña. (Es importante
ser consciente de estos efectos, ya que tenemos poco control del orden y la
cantidad de información que recibimos)

La Heurística del Juicio

El heurístico del juicio es un atajo mental para


resolver un problema, que no requiere pensar mucho,
solo elegir la regla: e.g, si es caro, es bueno.

El problema es que la regla que elijamos puede no


ser correcta: es necesaria una reflexión más
sistemática que examine el problema desde
diferentes perspectivas, evaluando y reuniendo toda
la información posible, y teniendo en cuenta las
implicaciones de las diferentes soluciones. Hay varios
tipos e heurística del juicio, e.g:

a. Heurística Representativa de Kahneman y Tversky

Nos centramos en la similitud de dos objetivos para inferir que actúan igual. E.g, los
productos de buena calidad son caros, de ahí concluimos que si algo es caso, es
bueno, y entre dos jerséis, pienso que es más ca ro es mejor (seleccionamos el
precio de todos los rasgos en que nos podríamos fijar), este heurístico se usa para
identificar las causas psicológicas, y ojo! Podemos equivocarnos, y también para
formar impresiones y emitir juicios, que puede llevarnos a juzgar en función de
estereotipos, e.g, si alguien va bien vestido, no es un ladrón.

b. Heurístico de la Disponibilidad

A través de él, juzgamos en base a lo fácil que nos resulte recordar ejemplos
concretos, e.g, pensar que es más habitual la muerte por incendios que por
ahogamientos (ya que sale más en las noticias), el problema es que a veces lo que
recordamos con facilidad no es lo más representativo, y nos llevará a conclusiones
equivocadas.
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-Psicología Social-

c. Heurístico de Actitud de Pratkanis y Greenwald

A través de él, juzgamos en base a actitudes, o creencias. Las actitudes o


creencias son elementos emocionales y evaluativos positivos o negativos que
asociemos a objetos o situaciones, nos influyen a la hora de juzgar o decidir. E.g, si
aprecias a una persona, cambia tu interpretación de su forma de actuar, aunque
sea errónea.

PROCESOS DE COGNICIÓN SOCIAL Y LA MEMORIA

Procesos de Cognición Social

a. Tradiciones en el estudio de la cognición social Constructivistas


(racionalistas, idealistas, gestáltistas)

Se aprenden las cosas a partir de las ideas. Es la postura que ahora tiene más
éxito. Tenemos esquemas mentales propios.

Cuando la Psicología Social habla de cognición utiliza esquemas y prototipos, que


son los que guían el conocimiento de la realidad social.

b. Empiristas (estructuralistas)

Las personas aprenden a partir de los objetos.

Fases en el procesamiento de la información

El tema de la cognición social se refiere a las tres primeras.

Codificación. Interpretación y organización de la nueva información que se percibe


a partir de la información de los esquemas que tenemos.

Archivado. Memorización y almacenamiento.

Recuperación

Juicio (atribuir juicios de causalidad). Inferencia.

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-Psicología Social-

Estructura y Concepto de Memoria

La memoria humana es la función cerebral resultado de


conexiones sinápticas entre neuronas mediante la qu e el ser
humano puede retener experiencias pasadas. Los recuerdos se
crean cuando las neuronas integradas en un circuito refuerzan la
intensidad de las sinapsis.

Estas experiencias, según el alcance temporal con e l que se


correspondan, se clasifican, convencionalmente, en memoria a
corto plazo (consecuencia de la simple excitación de la sinapsis
para reforzarla o sensibilizarla transitoriamente) y memoria a largo plazo
(consecuencia de un reforzamiento permanente de la sinapsis gracias a la
activación de ciertos genes y a la síntesis de las proteínas correspondientes).

Memoria sensorial. Se denominan «memorias sensoriales» a una serie de


almacenes de información provenientes de los distintos sentidos que prolongan la
duración de la estimulación. Esto facilita, generalmente, su procesamiento en la
Memoria Operativa. Los almacenes más estudiados han sido los de los sentidos de
la vista y el oído

Memoria a corto plazo: es la memoria más inmediata, transitoria y dura poco


tiempo, como mucho algunos minutos.

Memoria a largo plazo (MLP). Esta es la que nos interesa. Aquí es donde se
produce una clasificación de la información. Es un almacén al que se hace
referencia cuando comúnmente hablamos de memoria en general. Es la estructura
en la que se almacenan recuerdos vividos, conocimiento acerca del mundo,
imágenes, conceptos, estrategias de actuación; dispone de capacidad desconocida
y contiene información de distinta naturaleza. Se considera como la «base de
datos» en la que se inserta la información a través de la «Memoria Operativa», para
poder posteriormente hacer uso de ella

Otros tipos de Memoria, formatos, modelos y organización de la Memoria

Memoria semántica. Es un espacio en que hay representaciones con una gran


estabilidad y en la que influye escasamente el contexto en el que se produjo la
información.

Memoria episódica. Hay representaciones más sensibles, representaciones de


hechos, episodios, referencia a uno mismo. En estas dos primeras clases de
memoria hay episodios que en principio pueden ser verbalizables.

Memoria procedimental. Se almacenan capacidades, habilidades fuertemente


automatizadas y difíciles de verbalizar.

Memoria autobiográfica. Comprende representaciones que hacen referencia a


conceptos, hechos y procedimientos siempre referidos a uno mismo. (Lo que le
diferencia de los dos primeros es el aspecto motivacional).

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-Psicología Social-
Tampoco recordamos nuestro pasado con tanta exactitud cómo nos gustaría creer.
A lo largo del tiempo se producen modificaciones y distorsiones importantes, las
cuales no se producen al azar; tendemos a organizar nuestra historia personal en
función de lo que Markus llamaba “autoesquema” (recuerdos, sentimientos y
creencias coherentes acerca de nosotros mismos que se ensamblan en un todo
integrado), de modo que las distorsiones de los recuerdos encajan en la imagen
general que tenemos de nosotros mismos. E.g, si tenemos una imagen general de
infancia feliz, nos costará recordar sucesos de la infancia que no se ajusten. Así,
con los años, los recuerdos se hacen cada vez más coherentes y menos precisos,
(no es que mintamos, sino que no recordamos con exactitud y configuramos los
recuerdos).

Ejemplos de ello son:

a. Síndrome del recuerdo falso: demostrado por Loftus, que consiguió implantar
falsos recuerdos de experiencias infantiles en la mente de adultos jóvenes,
haciendo que parientes cercanos les hablaran de ellos como si fuesen reales.

b. Fenómeno de la memoria recuperada: en la década de los 80-90, miles de


adultos parecieron recordar haber sido objeto de abusos sexuales durante su
infancia, en meses o años, por parte de su padre o algún miembro de la familia:
estos recuerdos solían aflorar durante una psicoterapia intensiva, bajo hipnosis o
tras leer algún libro de autoayuda muy gráfico y su gerente.

Según aseguran los científicos, ejemplos repetidos de acontecimientos traumáticos


sucedidos durante largo tiempo no suele n olvidarse, por lo que estos recuerdos
podrían haber sido inducidos sin mala intención. A veces es más fácil echar la culpa
de la propia infelicidad a algo terrible que te hicieron de pequeño que asumir la
responsabilidad de los propios fracasos.

Memoria Reconstructiva: La memoria humana tiene un carácter reconstructivo, es


decir, que como no podemos recordar de forma literal los acontecimientos pasados,
recreamos nuestros recuerdos a partir de fragmentos y elementos reales que se
filtran y modifican a partir de nuestras ideas de lo que podría o debería haber sido, y
de lo que nos hayan contado sobre los acontecimientos, mucho después de que
ocurrieran.

Un buen ej. Es la investigación llevada a cabo por Elizabeth Loftus (psicóloga


cognitiva), acerca de cómo los interrogatorios insinuantes pueden influir en la
memoria y el testimonio de testigos presénciales.

Las preguntas se dirigen hacia una respuesta concreta, aparte de influir en el juicio
que se haga de los hechos, puede afectar al recuerdo que se tiene de los sucedido,
a fuerza de repetir una y otra vez la nueva construcción, puede llegar a la aceptarse
como un hecho y creérsela (el testimonio de los testigos presénciales puede ser
débil).

CATEGORIZACIÓN, ESTEREOTIPOS SOCIALIES Y FORMAS DE


REPRESENTACIÓN Y PAQUETES DE CONOCIMIENTO GENERAL.

Categorización y Estereotipos Sociales: Efectos

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Solemos sostener debates o discusiones sobre cómo categorizar a las personas o
los acontecimientos y hemos de tener en cuenta que el modo en que
categorizamos, tienen importantes consecuencias en nuestras interpretaciones:

A. Conocimiento Estereotipado y Expectativas:

La categorización puede evocar datos concretos o estereotipos que guían nuestras


expectativas, las cuales influirán en la forma de pensar y juzgar. E.g, si categorizas
a alguien como toxicómano, y esto evoca el estereotipo de enfermo, de atracador…
al encontrármelo de noche por la calle mi expectativa será negativa y creeré que
puede hacerme algo.

B. Correlación Ilusoria: ver relaciones donde no las hay:

Se produce cuando creemos que hay relaciones entre dos entidades cuando no las
hay, e.g, las lesbianas tienen alta probabilidad de contraer el sida. Con
independencia del contexto tienen un importante papel a la hora de confirmar
estereotipos y creencias originales, ya que nuestro estereotipo nos indique a ver
una relación que a su vez parece proporcionar pruebas de que es estereotipo
original sea cierto. E.g, en diagnóstico clínico, clasificar a alguien como
esquizofrénico, puede llevar a percibir una relación correspondiente entre el
individuo y la conducta, aunque no la haya.

C. Efectos de Endo o Exogrupo:

Uno de los modos más corrientes de categorizar a la s personas es dividirlas en dos


grupos: mi grupo, y fuera de mi grupo. Por Ej., mi equipo frente al equipo
contrincante, lo cual tiene dos consecuencias:

 Efecto de homogeneidad: tendemos a considerar a los miembros de


exogrupos más parecidos entre sí, les vemos a partir de la etiqueta y
estereotipo que asignamos al grupo, que los miembros de nuestro
endogrupo, a los que vemos como individuos cada uno con una
 personalidad, y un estilo de vida. 
 Efecto de favoritismo hacia el endogrupo: tendemos a considerar que el
propio grupo es mejor en todo tipo de cuestiones y a encontrarle más
ventajas. Estudiado este efecto mediante el paradigma de grupo ¿(Taifel), se
vio cómo los sujetos indican que les gustan aquellos que comparten su
etiqueta y se comportan con ellos como si fueran sus mejores amigos o
parientes cercanos, les ven más agradables, parecidos… (Aunque en
realidad no se parezcan). 

¿Cómo Guían la Conducta las Actitudes y Creencias?

¿Cómo Guían la Conducta las Actitudes y


Creencias?

Contra lo que podamos suponer, las creencias y


actitudes no siempre guían nuestra conducta, de
manera que a veces no hay una relación consistente
entre actitudes o creencias y la conducta, sin embargo,
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tendemos a pensar que la gente actúa de manera
coherente con sus creencias y actitudes, ignorando
muchas veces cuestiones tan importantes como el
poder de la situación, y atribuyendo la causa del
comportamiento de un individuo a rasgos de
personalidad y actitudes, por ej, cuando vemos que a
alguien le pasa algo, tendemos a suponer que tiene
que ver con el tipo de persona que es, nos gustaría
creer que la gente obtiene lo que merece y merece lo
que obtiene. Se llama inferencia correspondiente a la
tendencia de atribuir la causa de una conducta a una
característica correspondiente de la persona, así la
conducta se explica en función de un atributo o rasgo
que se parece a la conducta, por ej, se le cayó la leche
porque es un patoso.

¿Cuándo predicen las actitudes nuestra conducta? Accesibilidad de las actitudes.

Las actitudes muy accesibles aumentan la posibilidad de una conducta


consecuente con ellas. La accesibilidad de las actitudes se refiere a la fuerza de la
asociación que hay entre un objeto y cómo lo evaluaos, por ej, serpiente provoca
que la mayoría de las personas piensen en algo malo o peligroso. Una forma de
medir esa accesibilidad es la rapidez con que se puede dar una respuesta
evaluativo sobre un objeto o un problema. Pero a veces no contaos con una
verdadera actitud (una valoración del objeto almacenada en la memoria), y sin
embargo podemos dar una opinión, basándonos en las características objetivas, lo
que dicen otras personas al respecto, o nuestra actitud general hacia situaciones
similares.

Fazio y sus colegas demostraron que se puede manipular esa accesibilidad a


fuerza de que los sujetos expresen una y otra vez sus opiniones o de darles la
oportunidad de que tengan una experiencia directa con el objeto, descubriendo que
al hacerse más accesibles de esta manera, las actitudes pueden predecir la
conducta en mayor medida que las que no se hacen accesibles.

Otra forma de que actitudes y creencias influyan en la conducta: a partir de las


percepciones.

Las actitudes y expectativas afectan a nuestra conducta y en consecuencia a


nuestras percepciones. Por ej, si una persona me cae mal, probablemente no seré
muy simpática con ella, en consecuencia ella tampoco lo será conmigo, a su vez
percibo que ella no es simpática conmigo, por lo tanto yo tampoco lo seré con ella.
Es así como la creencia puede generar el mundo social en que vivimos, y no
olvidemos que muchas veces el contexto influye a su vez en las actitudes o
expectativas, por ej, me dicen que es borde, yo me comporto con esa expectativa
en la cabeza y etc., etc.…

Conclusión: subestimamos el poder de la situación

Como conclusión sobre las actitudes y la conducta, decir que es habitual que
variables ambientales actúen como fuentes determina antes de la conducta y que
muchas veces solemos pasar por alto la importancia de la situación a la hora de
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explicar el comportamiento y preferimos explicar las acciones de los demás a partir
de suposiciones sobre su personalidad y actitudes. Es decir, que la mayoría
estamos convencidos de que las actitudes predicen realmente el comportamiento y
tendemos a ver relaciones entre actitudes y conductas, incluso cuando puede que
no existan en realidad.

Tres Sesgos Posibles en la Explicación Social

Los psicólogos sociales, al estudiar cómo interpretamos el mundo social, han


identificado tres sesgos generales que suelen afectar a las atribuciones y
explicaciones:

A. Error de Atribución Fundamental:

Es nuestra tendencia general a sobreestimar la importancia de los factores de


personalidad en relación a las influencias contextuales o ambientales cuando
explicamos el comportamiento de los demás.

Otro factor a tener en cuenta es la importancia de los roles, y es que es frecuente


que, en tanto observadores, perdamos de vista el hecho de que cada individuo
desempeña muchos papeles sociales y que es posible que solo estemos viendo
uno de ellos. Por ej, el profesor X puede ser visto por sus alumnos como simpático,
atento, brillante… pero como crítico, duro, discutidor, etc., por sus colegas de
trabajo. Algunos roles tienden a generar condiciones de una parte del espectro
posible y otros a generar otras de otra parte del especto, así la conducta puede
deberse al modo en que la persona percibe las demandas de su rol.

Un ejemplo de la importancia de los roles es el expto de Ross y colaboradores,


“programa concurso”, en que los sujetos percibían como más inteligentes a los que
hacían las preguntas y menos a los concursantes, ya que al fallar preguntas, lo
parecían.

B. Sesgo del Actor-Observador:

Es la tendencia de los actores a atribuir sus propias acciones a factores ambientales


y la de los observadores a atribuir esas acciones a predisposiciones estables de la
personalidad de los actores. Por ej, yo he suspendido por que era difícil, y los
demás porque eran tontos. Esto se debe a que el actor suele centrar su atención en
el entorno y la historia pasada, mientras que el observador la centra en el actor,
esto hace que pueda ignorar razones históricas o ambientales que expliquen la
conducta del actor.

Es frecuente así que este sesgo lleve a conflictos y malentendidos, por ej, él llegó
tarde por que había atasco y ella piensa que es porque ya no le interesa; estas
percepciones y atribuciones pueden a su vez servir como base a acciones
posteriores que den lugar a sentimientos intensificados de hostilidad y conflicto. Una
forma de evitarlo puede ser cambiar las perspectivas de actor-observador, por ej,
favoreciendo la empatía a través de la asunción del otro punto de vista
representando ese papel. Otra técnica muy potente es la capacitación para la
sensibilidad que trata de aumentar la comprensión interpersonal por medio de una
retroalimentación en lo que respecta a cómo los demás ven y sienten el mundo (en
cuestiones internacionales, los programas de intercambio cultural también pueden
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ser efectivos). Al cambiar la perspectiva cambia la información disponible para hacer
atribuciones.

C. Sesgos del Yo:

El modo en que concebimos el yo (fuente primordial de motivación), influye en gran


medida en todo lo que concierte a las cogniciones sociales, ya que desde el punto
de vista psicológico, uno de nuestros objetivos principales s mantener y realizar la
visión que tenemos de nosotros mismos. Dos de las formas en que influye son:

El pensamiento egocéntrico: Tendencia a percibir que el propio yo tiene más


importancia en los acontecimiento de lo que sucede en realidad. La mayoría
recuerda los acontecimientos pasados como si fuesen sus protagonistas
principales, con capacidad de controlar e influir en su curso y en el comportamiento
de los demás. Por ej, los líderes mundiales tienden a creer que el acto de una
nación extranjera se produce en respuesta a decisiones suyas anteriores o, con la
intención de probar una respuesta de ellos. Este pensamiento se debe al poder de
la ilusión de control, que se alimenta de él, así que por ej, creemos que el boleto de
lotería que hemos elegido nosotros mismos tiene más probabilidades de ser el
ganador.

Por ej, el principio de Barnum, especialidad de los horóscopos de los diarios, que
hacen afirmaciones que se cumplen en casi todas las personas y que muchos
creemos porque pensamos que se refieren a nosotros. Este tipo de pensamiento
también afecta a los recuerdos de hechos e información pasadas: tenemos mejor
memoria para información referente a nosotros, cuando desempeñamos un papel
activo a la hora de generar información se recuerda mejor que si la recibimos de
forma pasiva, y cuando pensamos que un término u objeto se aplica a nosotros que
cuando se aplica a los demás (estudiar relacionando con experiencias personales o
pensando cómo se aplican a nosotros).

Sesgo del propio interés: Tendencia a atribuir los éxitos a predisposición y los
fracasos a factores ambientales; aceptamos lo bueno y negamos lo malo, por ej,
una buena nota, es fruto de capacidad y esfuerzo, una mala nota es fruto de un
examen injusto, o mala suerte, o culpa de otros, como los profesores… Se debe a
que captamos información diferente según seamos actores u observadores, por ej,
tareas domésticas. Otra explicación es que haceos esas atribuciones para proteger
y mantener el autoconcepto y la autoestima; defiendes tu imagen positiva a través
de la negociación o una buena excusa; defensa del yo.

Las explicaciones basadas en el propio interés se dan sobre todo cuando el yo se


siente amenazado o cuando se ve una oportunidad de conseguir una imagen
positiva; si la persona se encuentra muy implicada en la conducta, si se siente
responsable del resultado de ella, y cuando hay personas que observan
públicamente esa conducta. Y será menos probable cuando se ve que no servirá de
nada, cuando no es adecuado dar excusas o estas pueden dar pie a expectativas
poco razonables sobre actuaciones futuras.

Funciones de los sesgos del yo:

Pueden tener efectos beneficiosos ya que cuando crees que das lugar a cosas
buenas, te esfuerzas más en conseguir objetivos difíciles, y por que permite que los
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perdedores no se sientan abatidos por los contratiempos y sigan adelante tras una
derrota.

Una forma de pensar optimista según la cual un frac aso se debe a la mala suerte y
puede superarse con esfuerzo y habilidad conduce a mejores resultados, salud y
actitudes mentales mejoradas.

El precio de la ilusión de control y los sesgos del yo, es por otra parte, una imagen
un tanto deformada del yo y del mundo en general, causada muchas veces por la
necesidad de justificarnos a nosotros mismos y nuestra conducta; para que los
hechos se ajusten a los que consideramos moralmente bueno y sensible. Lo irónico
es que muchas veces, esa necesidad de vernos como personas buenas y sensibles
nos lleve a realizar acciones que no son ni buenas ni sensibles.

LECCIÓN 4. DISONANCIA COGNOSCITIVA

La Teoría de la Disonancia Cognoscitiva

No cabe duda de que La teoría de la


disonancia cognoscitiva de Festinger
(1957) constituye uno de los libros más
clásicos de la psicología social. A pesar
de las muchas críticas que ha recibido, a
pesar del sesgo individualista que
contribuyó a introducir en la psicología
social, a pesar de que el propio Festinger, pocos años antes de su muerte, se
desdijo rotundamente de su pasado experimentalista (1983), a pesar de todo ello, la
teoría de la disonancia es un clásico que, creo yo, merece ser recordado ahora que
se cumple el trigésimo quinto aniversario de su publicación.

Y merece nuestro recuerdo no sólo porque es un clásico sino también porque es un


clásico en auge. Paradójicamente, ahora que la psicología social intenta ser menos
individualista y menos psicologista que en el pasado, recobra unas teorías que,
como las de la consistencia cognitiva, son esencialmente individualistas y
psicologistas. En efecto, estas teorías, que tienen su origen en un trabajo de Harary
(1953)1 y su máximo exponente en la teoría d e la disonancia de Festinger, están
ganando puestos, como lo indica la revisión que Abelson (1983) hizo del Annual
Review of Psychology desde 1957 a 1982, contando el número de páginas que
cada año mencionaban la disonancia cognoscitiva, el balance, la congruencia o la
consistencia. Los datos sorprendieron al propio Abelson, pues a partir de 1978 el
número de páginas en que se citaban estas teorías superó incluso a las más altas
cotas que habían alcanzado en los años 60. Más adelante veremos las razones de
ello, entre las que sin duda se encuentra el carácter motivador de estas teorías,
sobre todo de la de la disonancia, cuyas propiedades motivadoras son obvias: el
punto central de la teoría es que la existencia de disonancia es algo profundamente
motivador ya que, y aquí es evidente la influencia de Lewin, empuja al individuo que
está en estado de disonancia a eliminar o reducir esa disonancia a través de
diversos procedimientos que la teoría especifica con más o menos acierto.

Por otra parte, la idea de que la gente se siente más a gusto con las cogniciones
consistentes que con las inconsistentes había sido proclamada por muchos
psicólogos y filósofos anteriores. La gente no sólo es racional la mayor parte del

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tiempo, sino que también es racionalizadora, como había subrayado Freud:
queremos que nuestras actitudes y nuestras creencias apoyen más que contradigan
nuestra conducta y deseamos que nuestras cogniciones sean mutuamente
reforzantes y formen un sistema coherente. Tales supuestos básicos caracterizan,
como señala Jones (1985), toda una serie de teorías que, bajo el rótulo de teorías
de la consistencia, aparecieron en los años 40 y 50. "Lo que hizo Festinger fue
subrayar la implicación motivacional de aquellas inconsistencias que de vez en
cuando se nos imponen" (Jones, 1985, p. 70).

Así pues, aunque se trata de una teoría de la consistencia, la de Festinger difiere de


las otras en un punto esencial, en concreto en su distinción, sugerida por Lewin,
entre el conflicto cognitivo antes y después de la decisión, y sobre todo en el
análisis que del proceso postdecisional hace Festinger. Según éste, por decirlo con
palabras de Munné (1989, pp. 210-211), "el tener que decidir supone un conflicto
hasta cierto punto objetivo: el individuo está ante una alternativa y considera
imparcialmente su atractivo. Sin embargo, al tomar una decisión aparece la
disonancia, que es un conflicto muy distinto a aquél, porque las creencias sobre lo
elegido se oponen a las creencias sobre lo no elegido, lo que genera presiones para
reducir esta disonancia que aumenten el atractivo de la alternativa elegida,
sobrevalorándose los aspectos consonantes e infravalorándose los disonantes, o
sea, sobrevalorndo los aspectos positivos de la alternativa elegida y los negativos
de la alternativa no elegida, e infravalorándose los aspectos negativos de la alter
nativa elegida y los positivos de la no elegida. Una interesante consecuencia de lo
anterior sería que si una decisión no es suficientemente gratificante, quien tomó esa
decisión modificará sus creencias para que la decisión sea o parezca ser
gratificadora", como , por otra parte, mostró Festinger en su famoso experimento de
uno/veinte dólares (Festinger y Carlsmith, 1959), en el que los sujetos realizaban
una tarea monótona y aburrida, pero recibían un premio en metálico por decir a
otros que la tarea había sido interesante; en concreto, la mitad de ellos recibían un
dólar y la otra mitad veinte dólares. Pues bien, tal como predecía la teoría de la
disonancia, quienes habían recibido un dólar cambiaban sus creencias, pasando a
evaluar la tarea como algo agradable, al contrario de quienes habían recibido veinte
dólares, que seguían creyendo que la tarea había sido aburrida y no agradable.
Este experimento, aunque fue muy criticado y desató una gran polémica (Chapanis
y Chapanis, 1964; Janis y Gilmore, 1965; Rosenberg, 1965; etc.), sirvió cuando
menos para suscitar una gran cantidad de investigaciones, que a su vez dieron
lugar, entre otras cosas, a la sugestiva teoría del skinneriano Daryl H.J. Bem sobre
la autopercepción (Bem, 1966, 1972).

Ahora bien, parte del éxito posterior a la teoría de la disonancia estriba en su


sencillez, en su valor heurístico y en su enorme aplicabilidad a las más variadas
situaciones. Respecto a lo primero, la teoría de Festinger puede ser expresada de
una forma muy simple: dos cogniciones pueden ser mutuamente consonantes o
disonantes. Serán disonantes cuando una no se sigue de la otra o cuando una se
sigue del reverso de la otra. Las cogniciones disonantes producen un estado
aversivo que el individuo intentará reducir cambian do una o ambas cogniciones. Sin
embargo, a veces resulta difícil cambiar una cognición. Es más, existen algunas
cogniciones que son particularmente resistentes al cambio, como, por ejemplo, las
cogniciones sobre la conducta. En este caso, más que cambiar nuestras conductas,
preferiremos racionalizarlas. En este sentido, la teoría de la disonancia también
puede ser vista como una teoría de la racionalización, como posteriormente

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pusieron de relieve en Francia Beauvois y Joule (1981).

De otro lado, tal vez haya sido la ambigüedad de lo s términos en que la teoría está
redactada y la vaguedad de los conceptos que utiliza lo que le ha proporcionado
ese enorme poder heurístico que pocos le niegan a esta teoría, poder heurístico
que ha permitido, por otra parte, el que haya sido aplicada a los más variados
temas. Así, por no poner sino un par de ejemplos de los menos conocidos,
Zimbardo (1966) afirma que la percepción del dolor puede ser mediatizada por
factores psicológicos, hasta el punto de que la eficacia del placebo puede incluso
igualar la de la morfina. Pues bien, este fenómeno es explicado por Zimbardo, al
menos en parte, por medio de la teoría de la disonancia. Por su parte Adams (1965)
aplica la teoría de la disonancia a la psicología industrial y en concreto a la
comprensión y solución de algunos problemas industriales entre los que se
encontrarían el absentismo e incluso las huelgas.

Es decir, que el interés actual por la teoría de la disonancia proviene no sólo de la


propia teoría sino más aún de las investigaciones posteriores que la teoría suscitó, e
incluso fue esta investigación posterior sobre la disonancia la que fue especificando
las condiciones precisas bajo las que se produce o no se produce la disonancia.
Así, fue la investigación sobre la previsibilidad, la responsabilidad personal y las
consecuencias aversivas la que llevó a un nuevo énfasis sobre las implicaciones de
la conducta para el autoconcepto (Aronson, 1968, 1980). Por otra parte, se encontró
también que la inconsistencia entre conducta y actitudes no es suficiente para hacer
surgir la disonancia a menos que las actitudes estén firmemente ancladas en el
autoconcepto y la conducta produzca consecuencias aversivas que hayan sido
previstas.

En resumidas cuentas la teoría de la disonancia "es reconocida como la más


creativa contribución de Festinger, y la investigación relacionada con la teoría de la
disonancia dominó las revistas de psicología social desde los últimos 50 a los
primeros 70" (Jones, 1985, p. 69).

Principales Críticas a la Teoría de la Disonancia Cognoscitiva

Si la teoría de la disonancia se atrajo pronto fervientes e incondicionales


admiradores, también fueron muchas y duras las críticas que se levantaron contra
ella. En primer lugar, la propia presentación de la teoría contrastaba fuertemente,
con la elegancia formal de la teoría conductista de un Hull o con la detallada
formulación empírica de un Skinner. Sin embargo, como señala Jones (1985), estos
contrastes pudieron no haber sido advertidos por otros psicólogos si los
investigadores de la disonancia hubiesen limitado su interés a los "blandos" terrenos
de la selectividad cognitiva y al cambio de actitudes. Pero no fue así y entraron en
otros campos.

En particular, los teóricos de la disonancia desafiaron a la entonces imperante


noción de refuerzo secundario al proponer que las acciones llevadas a cabo para
obtener una pequeña recompensa tenían un reflejo cognitivo mayor que las
acciones llevadas a cabo para obtener una recompensa grande. Pero cuando el
propio Festinger se internó en el campo del aprendizaje animal sugiriendo que las
ratas poseían cierto tipo de cogniciones y que la teoría de la disonancia podría
explicar la persistencia de la respuesta y la resistencia a la extinción mejor que las
teoría del aprendizaje entonces existentes (Lawrence y Festinger, 1962), entonces,
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obviamente, la controversia provocada fue fuerte, controversia que se vio reforzada
por el estilo metodológico utilizado por los teóricos de la disonancia, lo que suscitó
duras críticas incluso en el campo de la propia psicología social (Chapanis y
Chapanis, 1964; Tedeschi y cols., 1971; Fishbein y Ajzen, 1975, etc.).

Pero las críticas, a veces durísimas, le llovieron a Festinger casi desde el mismo
momento de la publicación de su teoría, sí, ya en 1958, Asch calificó tajantemente a
la teoría de la disonancia como "no fundada". Era sólo un primer aviso. Pronto las
críticas se acumularon, desde las durísimas y casi violentas de Jordan (1963, 1964)
y de Chapanis y Chapanis (1964), hasta las más moderadas de Zajonc (1960, 1968)
y de Brown (1965).

En resumen, no sólo algunos experimentos aislados, sino toda la teoría de la


disonancia en su totalidad ha sido muy criticada, fundamentalmente por tres
grandes supuestas limitaciones (Munné, 1989): una gran vaguedad de los
conceptos propuestos, unas excesivas generalizaciones, y un escaso rigor
metodológico en sus aplicaciones experimentales. Así por ejemplo, en cuanto a sus
excesivas generalizaciones, es obvio que la teoría sólo sería aceptable en la
medida en que realmente todas las personas, y en toda situación, tiendan a ser
consistentes, o dicho de otra manera, en la medida en que pueden prescindir
sistemáticamente de la estructura sociocultural y s e considera que el hombre es
siempre racional (Torregrosa, 1968), cosa que no es así ya que, como subraya el
propio Zajonc (1965), muchas veces se consigue la consistencia de una forma
sorprendentemente no racional.

En cuanto a sus limitaciones metodológicas, podemos decir con Jiménez Burillo


(1981, Vol. I, p. 77) que "los críticos convergen ú nicamente a la hora de
diagnosticar la intrínseca debilidad de sus procedimientos experimentales.
Realmente obsesionados por las predicciones no obvias, insólitas, los
investigadores han descuidado gravemente el rigor en la definición de sus términos
fundamentales y los requisitos elementales de toda seria experimentación".

Por otra parte, diremos que estas duras críticas no sólo han sido críticas
"destructivas", sino también las ha habido "constructivas", en el sentido de que
muchos críticos, reconociendo por lo tanto la existencia del fenómeno, han
propuesto explicaciones alternativas, tanto en términos psicoanalíticos (Sarnoff,
1968) como de la teoría del rol (Allen, 1968) o incluso en términos de las teorías
conductistas del aprendizaje (Tedeschi y cols., 1971; Nuttin, 1975).

Finalmente, con toda la razón se le ha acusado a la teoría de la disonancia de ser


poco social, afirmando textualmente Jiménez Burillo (1981, Vol. I, p. 68) que
"existen serias dudas acerca del carácter ‘psicosociológico' de la teoría de la
disonancia". En esta línea, Sampson (1981) le hace una dura crítica ideológica a
esta teoría de Festinger, acusándola, no sin razón, de ser profundamente
conservadora al preocuparse más de la transformación mental de las personas que
de la transformación material de la realidad y que, por lo tanto, invita a las personas
a cambiar ellas mismas antes que intentar cambiar la realidad. Pero esta crítica es
también aplicable a toda la psicología e incluso a la psicología social psicológica.
Igualmente la acusación de Tajfel (1972) o la de Doise (1982) a la teoría de la
disonancia de explicar lo social en términos intraindividuales puede ser aplicada no
sólo a todas las teorías de la consistencia, como dice Munné, sino también o buena
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parte de las teorías existentes en toda la psicología social psicologistas.

Como vemos, pues, se le ha criticado a Festinger y su teoría con dureza y sin


paliativos. Sin embargo, todas esas críticas deben ser equilibradas con algunos de
sus grandes méritos, como hace Munné (1989, p. 215): "Después de todo lo
expuesto, ¿en qué queda la teoría de la disonancia cognoscitiva? El principal
problema está en erigirse en una explicación exclusiva y suficiente. En hacer de la
disonancia el proceso regulador del comportamiento social. Pero la teoría es
valiosa si sólo es referida a un mecanismo perceptivo que puede ser una fuente de
motivación basada en la recuperación de la coherencia, en todos los casos en que
ésta es realmente relevante para el sujeto".

En todo caso, lo que nadie le puede negar a Festinger y su teoría es haber sido la
más famosa de toda la historia de la psicología social y haber estimulado una gran
cantidad de investigación experimental, que ha llevado al establecimiento de teorías
tan útiles y sugerentes como la ya citada de Bem (1965, 1972), la de la reactancia
psicológica de Brehm (1966, Brehm y Mann, 1975; Brehm y Brehm, 1981), o la
teoría de la autoconsciencia objetiva (Wicklund y Duval, 1972). Todo ello queda
perfectamente resumido en las líneas que en 1968 escribiera Zajonc (1968, p. 359):
"Ninguna teoría en psicología social ha estimulado tanto la investigación como la
teoría de la disonancia cognoscitiva. Los artículos en este campo constituyen la
categoría modal en las revistas que publican los resultados de las investigaciones
psicosociológicas.... Si existe una formulación teórica que haya cautivado la
imaginación de los psicólogos sociales durante esta última década ésa ha sido sin
duda la teoría de la disonancia de Festinger".

¿POR QUÉ LA PERMANENCIA DEL INTERÉS POR FESTINGER? Y


CONSIDERACIONES FINALES.

Hemos visto que Festinger se mantiene en el


candelero desde hace 35 años, e incluso su
nombre, unido a las teorías de la consistencia,
parece haber ganado puestos a lo largo de la
última década (Abelson, 1983; Zajonc, 1983).
Ahora bien, ¿por qué las teorías de la
consistencia en general, y la de la disonancia en
particular, siguen atrayendo tanto el interés de los
psicólogos sociales casi 40 años después de
que Harary (1953) publicara su artículo seminal? En mi opinión son
fundamentalmente tres las razones que explican este fenómeno:

a) El auge del cognitivismo: la psicología social, que ya era cognitivista desde los
años 20 y 30, vio reforzado su cognitivismo con la llegada a EE.UU. de los
psicólogos alemanes de la Gestalt que huían de Hitler (Koffka, Wertheimer y
particularmente Lewin, por no citar sino a tres) que potenciaron el estudio de temas
claramente cognitivos como la percepción social, la formación de impresiones o el
equilibrio cognitivo. Es decir, que la psicología social, que siempre había sido
cognitiva se hizo más cognitiva aún tras la Segunda Guerra Mundial (véase
Ovejero, 1985), posibilitando el surgimiento y auge de las teorías del balance
cognitivo en los años 50. Pero si esto era así en los años 50, cuando el paradigma

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imperante en psicología era el conductista, no es de extrañar que cuando, tras los
años 70, el paradigma cognitivista sustituyera al conductista, la psicología social se
haga más cognitivista aún, dan do lugar a la llamada psicología social cognitiva
(Ovejero, 1984). No es raro, pues, que en esos años se "refloten" teorías tan
cognitivas como las del balance y particularmente la de la disonancia, que habían
atravesado un túnel oscuro durante buena parte de los 70 (véase Abelson, 1983).

Pero no fue el auge del cognitivismo el único facto r que contribuyó a


"desempolvar" las teorías del balance cognitivo. Existen, a mi modo de ver, al
menos otros dos factores más: el primero es el carácter motivacional de estas
teorías y el segundo las lecturas sociológicas que se están haciendo en los últimos
años de la teoría de la disonancia.

b) Carácter motivador de la teoría de la disonancia: el secreto del surgimiento de


las teorías del balance estriba, según Zajonc (1983), en que no se trata de un mero
concepto, el del balance o la consistencia, sino de todo un paradigma, de un
paradigma cognitivo-motivacional, que consiste sencillamente en la siguiente idea:
las cogniciones pueden tener consecuencias motivacionales y emocionales. Y por
eso estamos volviendo a esa idea central de Harary, Cartwright y Abelson, recogida
después con gran éxito en Festinger: porque esas consecuencias motivacionales no
se dan en los ordenadores. Justamente es aquí donde falla la metáfora
computacional (véase Vega, 1982). Sin embargo, las teorías del balance, y entre
ellas la de Festinger tal vez más que las o tras, sí relacionan las cogniciones con la
motivación, algo que a casi 40 años vistos, resulta ser algo tremendamente actual.
"Las teorías de la consistencia postulan que los seres humanos tratan de mantener
una consistencia psicológica entre sus creencias, actitudes y conductas; es decir, la
gente está motivada a mantener un sentido de orden y compatibilidad entre su
conciencia, sentimientos y acciones. Cuando los individuos se enteran de
inconsistencias en sus creencias y actitudes, están motivados a restaurar la
consistencia" (Perlman y Cozby, 1985, p. 93).

Sin embargo, como señala Germain de Montmollin, con quien tuve la fortuna de
trabajar en La Sorbona (París), de entre las teorías de la consistencia, es en la de
Festinger "en la que la coherencia está más explícitamente formulada en términos
de drive" (1975, p. 356), o sea, en términos de impulso o motivación.

En resumidas cuentas, en una época como en la actual, donde el "paradigma"


cognitivista ha llegado a ser tan dominante en psicología social que Markus y
Zajonc (1985) llegan a afirmar textualmente que hoy día es prácticamente imposible
hacer psicología social que no sea cognitiva; ahora que el enfoque de la mal
llamada cognición social está en boga, particularmente en los Estados Unidos (y
digo mal llamada porque de social no tiene prácticamente nada); justamente ahora
que parece que todo es cognitivo, resulta útil volver a las viejas teorías cognitivas
en psicología social, teorías en las que, como en la de la disonancia, existían,
recordando unas recientes palabras de Sangrador (1991, p. 77), fuerzas dinámicas
generadoras de modificaciones tendentes a la búsqueda de la consonancia o del
equilibrio. En cambio, en las modernas teorías cognitivo-sociales, no hay nada de
eso: son ciertamente mucho más frías que las clásicas como la de Festinger. Como
si lo motivacional estuviese ausente del hombre moderno, cuando, en realidad, hoy
día, tal vez más que nunca, son motivacionales los principales problemas que
afectan al mundo laboral, escolar, etc.. Ello explica que estemos volviendo a esas
37
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
viejas teorías.

c) Lectura sociológica de la teoría de la disonancia: ciertamente, no es esta una


razón de gran peso a la hora de explicar el surgimiento de la teoría de la
disonancia, pero nos ayuda a comprender el fenómeno. Aunque pueda parecer
paradójico, ahora que la psicología social psicológica intenta aproximarse más a la
sociológica (véase Stephan, Stephan y Pettigrew, 1991), se vuelve a las teorías del
balance y en particular a la teoría de la disonancia de Festinger que es una teoría
psicologista e individualista, basada además, al menos en parte, en datos obtenidos
en experimentos de laboratorio. La razón de esto, que aclara la paradoja, está en
algunas lecturas sociologistas qu e se están haciendo de la teoría de Festinger,
sobre todo a partir de los trabajos de Beauvois y Joule (1981), en los que estos
autores utilizan explícitamente la teoría de la disonancia de Festinger para explicar
las ideologías, haciendo la hipótesis de que éstas son adoptadas como
mecanismos de racionalización de la conducta, o sea, en contra de lo que se cree,
la gente no se comporta según la ideología que posee, sino más bien son las
conductas efectivamente realizadas las que llevan a una ideología consonante con
tales conductas.

Más en concreto, Beauvois y Joule (1981) estudian las relaciones entre las
conductas de sumisión y las ideologías. "Nuestros comportamientos cotidianos son
bastante frecuentemente comportamientos de sumisión a una autoridad moral
(ideológica), institucional, organizacional o simplemente física.... Ciertamente
nuestra conducta cotidiana es frecuentemente una conducta de sumisión a la
autoridad..., estas conductas de sumisión pueden tener algunos efectos sobre
nuestras opiniones, nuestras creencias y nuestras representaciones, o sea sobre lo
que habitualmente se conoce como ideologías" (Beauvois, y Joule, 1981, pp. 7-8). Y
lo desarrollan desde lo que ellos llaman teoría de la racionalización, basada en gran
medida en la teoría de la disonancia, como se ve claramente con sólo echar una
ojeada a los títulos de los capítulos que componen este libro: Cap. 1: Coherencia
ideológica e inconsistencia; Cap. 2: Coherencia y racionalización: la teoría de la
disonancia; Cap.3: La sumisión forzada, etc.

En definitiva, aunque no estamos ante una teoría intrínsecamente psicosocial, sí es


posible extraer de ella importantes implicaciones psicosociales. "Ciertamente
estamos ante una teoría fronteriza, general por los procesos estudiados,
psicosociológica por el material sobre el que actúan los procesos" (Beauvois y
Joule, 1981, p. 185), de la que sin duda pueden sacarse diferentes lecturas.

Conclusiones y Consideraciones Finales sobre la Disonancia Cognitiva

Pocos autores y pocas teorías han suscitado a la vez tantos fervientes admiradores
y tantos críticos como Festinger y su teoría de la disonancia, hasta el punto de que
Zajonc, a pesar de ser uno de sus más conocidos defensores, llega incluso a
afirmar que "la teoría de la disonancia no es una teoría en el sentido estrictamente
formal de la palabra.

En realidad, consiste en un dispositivo heurístico cuya principal finalidad (y, en


verdad, consecuencia) consiste en estimular la investigación" (Zajonc, 1968). Pues
bien, sea o no verdad la primera de esta cita de Zajonc, es indiscutiblemente cierta
la segunda parte: nadie puede dudar del gran valor heurístico de la teoría de la
disonancia. Y ahí es justamente donde reside el secreto de su éxito, hasta el punto
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
de que Rodrigues (1980, p. 163) puede concluir que "a pesar de las innumerables
críticas recibidas por la teoría de Festinger, constituye, innegablemente, la
realización más fructífera jamás vista en la psicología social", añadiendo que (1) a
pesar de las críticas, el saldo a favor de la teoría de Festinger es positivo, (2) aún
los más tenaces críticos reconocen el valor heurístico de la teoría; y que (3) ninguna
otra teoría de la psicología social presenta la variedad de aplicaciones de la teoría
de la disonancia ni es capaz de integrar, de forma coherente, tal cantidad de
descubrimientos experimentales.

Como vemos, el juicio de Rodrigues es excesivamente favorable a Festinger hasta


llegar a afirmar categóricamente (p. 161) que "de modo general, se puede afirmar
que la mayor parte de los trabajos empíricos destinados a comprobar las
proposiciones de la teoría de Festinger le brindan un fuerte apoyo a la teoría",
opinión, por otra parte, exagerada y que no todo el mundo comparte (véase
Jiménez Burillo, 1981, Vol. I, p. 77).

Más moderado, y a mi juicio ecuánime, es el juicio final que sobre Festinger y su


teoría emiten Deutsch y Krauss (1980, pp. 77-78): "La labor de Festinger ha
promovido investigaciones experimentales aun cuando sus teorías, como tales, son
a menudo vagas, sobregeneralizadas y, en algunos aspectos, obviamente
incorrectas. ¿Por qué han sido entonces tan productivas para otras investigaciones?
La respuesta reside en la extraordinaria habilidad de Festinger para ir más allá de lo
obvio y realizar predicciones desafiantes, y en su talento para crear notables formas
experimentales que sugieren rápidamente apasionadas variaciones. El trabajo de
Festinger, en general, ha sido más estimulante que correcto. Esta actitud es
totalmente razonable. En el estadio actual del desarrollo de la psicología social,
nadie es ‘correcto' por mucho tiempo. El lapso de vida de cualquier teoría es corto.
A causa del interés que despertó y su audaz generalización, Festinger suscitó
investigaciones susceptibles de dar origen a ideas nuevas, algunas de las cuales sin
duda contribuirán a un desarrollo más sistemático de sus propias concepciones".

Más recientemente, Robert Zajonc, en el ya citado Obituario por la muerte de


Festinger en el American Psychologist (1991) hacía un balance general,
lógicamente tan positivo como se acostumbra a hacer en este tipo de escritos, pero
con datos y argumentos tan interesantes que no me resisto a incluir en este trabajo
una larga cita de Zajonc (1991, pp. 651-662): tras afirmar que Festinger es a la
psicología social lo que Freud a la psicología clínica o Piaget a la psicología
evolutiva, añade: "Digo es y no era porque su influencia intelectual es permanente.
Todos nosotros, no sólo los psicólogos sociales sino todos los psicólogos, hemos
sido influidos por su trabajo y por el trabajo de sus muchos y brillantes estudiantes.
Identificamos el surgimiento del enfoque experimental en la psicología social con
sus situaciones sociales en el laboratorio.... Como Dostoevski y como Picasso.
Festinger puso en marcha un estilo de investigación y teoría de las ciencias
sociales que ahora es la característica común de todos los que trabajan
creativamente en este campo.

A Leon le gustaba formular sus problemas como oposiciones de tendencias, y bajo


el supuesto de que el ser humano huye de tales oposiciones y, por consiguiente,
intenta resolverlas. Y esa es la base de toda su obra. Así, en el caso de sus
estudios sobre el nivel de aspiración, opone Festinger la ejecución o rendimiento a
la expectativa anterior, dos tendencias opuestas cuya resolución predice el nivel de
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
aspiración. Lo mismo en sus investigaciones sobre la toma de decisiones, donde
subraya Festinger las alternativas opuestas entre las que hay que elegir.
Igualmente en su trabajo sobre la comunicación social informal, donde analiza las
consecuencias de un conflicto entre las presiones hacia la uniformidad y hace
predicciones basadas en el análisis de las consecuencias de estas presiones.
También en sus trabajos sobre la comparación social, donde opone la necesidad de
conocer a la ausencia de certidumbre sobre los propios valores y capacidades.

Finalmente, en su más conocida teoría, la de la disonancia, opone Festinger unas


cogniciones a otras o las cogniciones con la conducta. Incluso también sus más
recientes trabajos sobre la visión están expuestos en términos de conflicto: opone la
sensación visual a la cenestésica. Y es que, como buen discípulo de Lewin;
Festinger contempla los procesos psicológicos en términos dinámicos. Aunque, al
contrario que Lewin, Festinger no los representa en términos topológicos ni las
formula en conceptos matemáticos.... La fuerza de la formulación de Leon Festinger
proviene de su intuición de que la interacción de tendencias opuestas podría
conceptualizarse como antecedentes motivacionales de la conducta de la gente, y
como tal la naturaleza de estas tendencias opuestas y sus magnitudes permitirían,
en consecuencia, unas predicciones precisas sobre las consecuencias y sobre la
dirección de la conducta. El 'estilo' de Festinger ha sido absorbido tan rápida y tan
profundamente por la disciplina que hoy día apenas podemos darnos cuenta de su
profunda y extensa influencia".

En definitiva, no hay duda de que, como afirman Rodrigues, Deutsch y Krauss, o


Zajonc, la influencia de Festinger sobre la psicología social ha sido enorme. Creo
que nadie lo pone en duda. Lo que muchos dudamos es que tal influencia haya
sido muy positiva, pues si la teoría de la disonancia suscita serias dudas sobre su
carácter psicosociológico, su autor fue evolucionando hacia posturas menos
psicosociales aún, hasta el punto de que quien tal vez sea el autor más clásico de
la psicología social experimental, no de la psicología social no experimental, fue
haciéndose cada vez menos social, como el mismo reconoce abiertamente.

En efecto, en la Introducción al libro que publicó pocos años antes de su muerte


("The Human Legacy", 1983), Introducción que en mi opinión puede ser
considerada como su testamento científico, Festinger reniega abiertamente de su
pasado experimentalista, que es tanto como renegar de toda su labor científica
anterior. Esa Introducción dice mucho, a mi modo de ver, de Festinger como un
sabio, porque como es bien conocido, rectificar es de sabios. Y además no es
frecuente encontrarnos con rectificaciones de este calado. Y la rectificación de
Festinger fue más allá de un mero listado de intenciones y se tradujo en una serie
de investigaciones sobre arqueología y prehistoria que plasmó en el citado libro de
1983, a sus 64 años. En concreto decía Festinger en esa Introducción:

"Hace cuatro años cerré mi laboratorio en el que, con el tiempo, había terminado
por estudiar aspectos muy significativos de cómo se mueve el ojo humano. Esa no
era una ocupación propia de un hombre maduro. La gente joven se llega a
entusiasmarse fácilmente: cualquier nuevo hallazgo es más excitante. Las personas
de más edad tienen una perspectiva más amplia del pasado y, tal vez, demasiado
poca paciencia con el futuro. A sus ojos pocos descubrimientos pequeños son
importantes; cosas que en mi juventud me hacían saltar y gritar ahora me dejan
‘frío' ".

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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-

El tener una perspectiva crítica sobre el reciente pasado es desalentador en


algunos sentidos. Durante más de cuarenta años me impliqué activamente en la
investigación en el campo de la psicología y durante ese tiempo trabajé en
estadística, estudié la conducta de los animales, trabajé en procesos de decisión y
motivación, propuse teorías sobre la conducta social y exploré la percepción social.
Conmigo muchas personas inteligentes y activas investigaron y llenaron las revistas
de artículos técnicos en estos y otros campos. Estos cuarenta años han cubierto un
período extraordinariamente activo en la psicología en general.

Cuarenta años de mi vida me parece un período muy largo y aunque durante este
tiempo hemos aprendido algunas cosas sobre los hombres y sobre la conducta
humana, sin embargo el progreso no ha sido suficientemente rápido, ni tampoco
han sido suficientemente impresionantes los nuevos conocimientos. Y lo que es
peor, desde una perspectiva más amplia, no tan estrecha, parece que no hemos
estado trabajando en problemas importantes.... En consecuencia, cerré mi
laboratorio, abandoné la metodología experimental y decidí que quería aprender
todo lo que se podía aprender de los seres humanos investigando en sus orígenes
en la prehistoria" (Festinger, 1983, pp. IX-X).

Como vemos, con la madurez y clarividencia que dan los años, Festinger cambió de
rumbo y tuvo, además, la valentía, poco frecuente en las personas entradas en
años, para caminar por ese nuevo rumbo llevando a cabo una serie de
investigaciones que se plasmaron en el citado "The Human Legacy". Pero ya no
tuvo tiempo de ser un clásico también en esta nueva orientación. El, que había sido
un fumador empedernido, murió de cáncer en su ciudad natal el 11 de febrero de
1989, pero no de cáncer de pulmón, murió diciendo: "Aseguraos de que todo el
mundo sepa que no era un cáncer de pulmón". Evidentemente, el cáncer de hígado
no era disonante con su estilo de vida. La teoría de la disonancia cognoscitiva
conseguía un nuevo ejemplo confirmatorio.

1. Recordemos que Zajonc (1983) le concede a Abelson la paternidad de la


idea central de las teorías del balance, pero el propio Abelson (1983)
confiesa que él se basó en un artículo anterior de Cartwright y Haray (1956),
artículo que no hacía sino desarrollar un trabajo anterior de Haray (1953).

2. La cifra entre paréntesis indica el número de páginas en que es citado el


autor.

CAPITULO 3. PROCESOS DE ATRIBUCIÓN Y PERCEPCIÓN SOCIAL

Los procesos atribucionales intentan dar causas a cada situación.

Atribución: creencias que tenemos acerca de las causas de creencia de las causas
de los sucesos.

Según Kelly (1972), nosotros somos epistemólogos laicos, y por medio del sentido
común, procuramos establecer las causas de las cosa s. Al establecer las causas
de las cosas no estamos haciendo otra cosa que buscar una explicación de los
fenómenos, por lo que nos remitiremos al tema de las explicaciones, y en particular
a un tipo de explicaciones: las explicaciones causales.
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-Psicología Social-

Entre los autores que contribuyeron a la definición de causa y que ha influido en la


teoría de Kelly (1967) es John Stuart Mill (1872/1973) quien argumenta: "... la
causa es la suma total de condiciones positivas y negativas en su conjunto... (de la
cual) una vez realizada se sigue invariablemente la consecuencia (cit. Por
Hewstone, 1992:25)"

ORIGEN Y TEORÍAS DE LA ATRIBUCIÓN

Orígenes de la atribución en psicología

Ahora bien refiriéndonos a la atribución de causalidad que realizan los individuos en


la vida cotidiana encontramos el trabajo de Fritz Heider (1944; 1958) que fue el que
desencadenó el interés por el estudio del fenómeno de la atribución. En su libro
clásico La psicología de las relaciones inter personales (1958), Heider afirma que
tenemos la necesidad de atribuir causas a los fenómenos que observamos. Al
hacerlo, satisfacemos nuestra necesidad de vivir en un mundo relativamente
estable y previsible. (Cit. Por: Rodríguez, Assmar y Jablonski, 2004:78)

Por otro lado desde el punto de vista de la sociología vale la pena destacar las
tempranas aportaciones de Burke, quien se interesaba en la atribución de motivos y
la estudio en forma de sentencias judiciales, poesía, ficción, tratados políticos y
científicos, noticias, chismorreos. Utilizó cinco términos clave para su teoría: el acto
(lo que tenía lugar); la escena (la situación de fondo); el agente (la persona o clases
de personas que la realizaban); el mediador (los medios aplicados) y los propósitos
(por qué tenía lugar). Burke contrastó dos posibles explicaciones de la acción, una
centrada en las disposiciones de un agente (la relación escena-agente) y la otra en
el factor situacional (la relación escena-acto). Esta distinción nos da luces para
comprender entre atribuciones personales y situacionales, que es el eje de la teoría
de la atribución.

El equivalente desde el punto de vista de la psicología sería la diferenciación entre


la causalidad personal y la causalidad impersonal de Heider (1958). La primera de
ellas se refiere a cuando percibimos una acción como derivada en gran parte de las
fuerzas personales; la causalidad impersonal se da cuando atribuimos que la acción
proviene de fuerzas externas, es decir, que percibimos la acción como derivada de
fuerzas ambientales.

Kelly (principio de covarición)

Una importante aportación al desarrollo de las teorías de la atribución durante la


década de los 70 fue el modelo propuesto por Harold Kelley, cuya primera versión
apareció en 1967. Partiendo de algunas ideas de Heider, Kelley elaboró una
explicación del proceso de atribución basada en elprincipio de covariación. Según
Kelly un efecto es atribuido a la causa con la cual co-varía. Es decir, un efecto será
atribuido a una determinada causa cuando varían conjuntamente a lo largo del
tiempo.

Atribución de éxito o fracaso

Se fueron añadiendo durante los años 70 y 80 algunas propuestas teóricas, cuya


principal contribución fue la de incluir en la investigación sobre atribuciones una
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-Psicología Social-
reflexión sobre las funciones motivacionales y afectivas que éstas cumplen.

El antecedente lo encontramos en la obra de Heider (1958) quien había dedicado


una especial atención al análisis de las explicaciones causales que siguen al éxito o
fracaso en la resolución de tareas. Aunque la dimensión fundamental que Heider
había utilizado en su análisis era la distinción entre causas internas y causas
externas, también había esbozado la idea de que las causas utilizadas para explicar
el comportamiento diferían en el grado de estabilidad, y que ésta era una dimensión
central cuando la persona trataba de explicar el logro personal.

Weiner (1972, 1986), ampliando la idea de Heider, sitúa el análisis de los procesos
de atribución causal en el contexto de la motivación para el logro, y propuso tres
dimensiones para clasificar las atribuciones:

1. La localización (locus) de las causas, que nos permite distinguir entre causas
internas y externas;
2. La estabilidad, que hace referencia a la permanencia de las causas a lo
largo del tiempo y nos permite distinguir entre causas estables e inestables;
y

3. La controlabilidad, que se refiere al grado de control que la persona puede


ejercer sobre los factores que han provocado su comportamiento.

La idea central en el modelo de Weiner es que el tipo de factores que la persona


utiliza para explicar el éxito o el fracaso ejerce una gran influencia en la motivación y
tiene importantes consecuencias motivacionales. La atribución del éxito a una causa
estable contribuirá a aumentar las expectativas de éxito, mientras que si la misma
causa estable se utiliza para explicar el fracaso, las expectativas de logro en el
futuro disminuirán.

Heider: la psicología ingenua de la acción

Afirma que el proceso de atribución comienza desde la observación de una


conducta y finaliza cuando el observador cree haber encontrado la causa que la
produjo. Empleamos los mismos procesos de atribución que en los sucesos físicos,
pero de forma más complicada y añadiendo alguno más. La combinación
de los siguientes factores nos da conocimiento de cómo se producen las
atribuciones.

a) Atribuir el comportamiento a factores internos, personales

1. Poder
2. Motivación, esfuerzo.
3. Intención, no realiza el esfuerzo necesario.
4. Exerción, no lo intenta.

b) Atribuir el comportamiento a factores externos o ambientales

1. Factores no sociales:
2. Dificultad de la tarea
3. Azar, suerte
4. Factores sociales, ambientales
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-Psicología Social-
5. Requerimiento y órdenes de otros
6. Intervención de valores impuestos por otros.

Jones y Davis: teoría de las inferencias correspondientes

Al atribuir intenciones de causalidad en el fondo lo que intentamos es predecir


conductas. Cuando inferimos una disposición o característica personal del sujeto a
partir de una conducta observada estamos realizando inferencias correspondientes.
Para ello se ha de cumplir:

Intención. Se ha de percibir intencionalidad.

Evaluación de los efectos de la acción. Cuantos más efectos comunes haya entre
una actividad sustituida y por la que se ha sustituido habrá más facilidad para la
creación de inferencias correspondientes, especialmente cuando la primera
atribución que hago es interna (perezoso)

Expectativas sobre el sujeto que estamos evaluando. Cuanto mayor es la


desconfirmación de nuestros esquemas sobre una persona mayor es la
probabilidad de crear inferencias correspondientes.

Relevancia hedónica. Excepción de lo anterior. Independientemente de lo anterior,


el comportamiento se anula cuando al evaluarlo tiene influencia negativa o positiva
sobre nosotros. Esto hace aumentar la probabilidad de realizar inferencias
correspondientes.

OTROS MODELOS DE LA ATRIBUCIÓN

Kelley: El modelo de covariación y los Esquemas Causales

La mayoría de las veces las personas no sólo atribuimos causas a los


acontecimientos sino que, además, necesitamos validar esos comportamientos.
Para ello utilizamos tres tipos de información:

Consenso. Un observador cree que existe consenso cuando todas o la mayor


parte de los sujetos responde en la misma situación respecto de la persona
observada.

Distintividad. Cuando la persona observada responde de forma diferente a otros


objetos o entidades similares.

Consistencia. Cuando la persona responde siempre de la misma manera o de


forma parecida al estímulo que estamos evaluando.

Combinando estos tres tipos llegamos a los distintos tipos de causalidad:

1. Atribución de la causa a la característica de la actividad, objeto. (Cs+, D+,


Ct+)
2. Atribución al sujeto (Cs-, D-, Ct-)
3. Atribución a las circunstancias (Cs-, D+, Ct-)

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-Psicología Social-
Los esquemas causales

Son preconcepciones acerca de qué causas van asociadas con qué efectos.

Esquema de las causas suficientes múltiples (CSM)

Cuando hay diferentes causas para explicar un acontecimiento y todas están


presentes en el momento del acontecimiento, y, además, cada una por separado
puede causarlo.

Principios:

Atributivo de desestimación. Cuando aparecen múltiples causas la atribución es


menor, dada que cada causa la valoramos menos, tendemos a desestimar la
relación causal.

Aumento. Tendemos a estimar como más probable aquellas cau sas que han
vencido factores inhibidores de ocurrencia, factores que en teoría dificultan la
consecución de lo que se pretendía (chico con desestructuración familiar que
aprueba un examen, sobrevaloramos su esfuerzo)

Esquema de las causas necesarias múltiples (CNM)

Son esquemas de causas que deben actuar necesariamente para producir un


determinado acontecimiento. Funcionan los dos anteriores.

Jones y Nisbett: diferencias actor – observador

Estudian las diferentes formas de interpretación ante una misma conducta. Según
ellos, las heteroatribuciones tienden a ser internas y las autoatribuciones externas.

a. El observador tiende a atribuir las características a factores personales, a la


conducta en sí miso.

b. El actor apela a factores situacionales. Lo importante es la situación que genera.

Factor informativo

Cuando el observador está evaluando una conducta no sabe si ésta es típica o no.
La mayor parte de las veces le hacen falta datos. Pero cuando se evalúa a sí mismo
no ocurre así.

Factor perceptivo

La percepción tiende a organizar los elementos perceptivos que percibe (forma –


fondo). Cuando un sujeto evalúa la conducta de otro, lo que ve es solamente el
comportamiento. Sin embargo, al evaluarse a sí mismo lo que más ve es la
situación que tiene que afrontar.

Factor motivacional

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-Psicología Social-
Cuando se evalúa la voluntad de otros lo que se bus ca es responsabilidad, cuando
se evalúa a sí mismo se tiene cuidado para no dañar la autoestima. Cuando alguien
fracasa busca la culpa en otra persona, cuando se tiene éxito, por el contrario, se
busca dentro de sí.

Funciones de los procesos atributivos

Realizar procesos atribucionales permite a las personas tener control y predicción


de futuro, tener autoestima. Además, tiene funcione s en la presentación del yo.

TIPOLOGÍAS, RAZONES Y CONSECUENCIAS DE LAS ATRIBUCIONES


CAUSALES

Las atribuciones son inferencias sobre las causas de la conducta, propia o de otros,
elaboradas sobre la base de la información proporcionada por el contexto, nuestra
experiencia y nuestros conocimientos previos sobre el actor. Según Heider (1958)
citado por León, et al. (1998), autor en cuyos trabajos se encuentra el origen del
interés por la atribución causal para la Psicología Social, gracias a estas inferencias
nuestro mundo se hace más predecible y obtenemos una sensación de control.
Además, las atribuciones pueden contribuir a mantener los niveles de autoestima,
por ejemplo: Atribuir el éxito al propio esfuerzo incrementa nuestra autoestima al
igual que atribuir el fracaso a causas externas también la preserva.

Por lo que se refiere a los diferentes tipos de atribución causal que podemos
encontrar, las numerosas investigaciones han ido aportando diversas clasificaciones
de las atribuciones según el criterio empleado para su estudio. La más elemental es
la distinción entre autoatribución (atribuciones efectuadas sobre nuestro propio
comportamiento) y heteroatribución (atribuciones efectuadas sobre el
comportamiento de los demás).

Un segundo criterio es la controlabilidad: Podemos considerar que las causas de


una conducta o de un hecho están o no bajo nuestro control. Otro criterio es la
estabilidad: Podemos atribuir siempre las mismas causas a un determinado
comportamiento (atribución estable) o cambiar con frecuencia nuestra atribución
causal de dicho comportamiento (inestable).

Finalmente, un gran desarrollo ha alcanzado el estudio de la dimensión internalidad


-externalidad. Se habla de atribución interna cuando atribuimos las causas de una
conducta a variables del propio actor, mientras que la atribución externa se produce
cuando situamos las causas del comportamiento en factores situacionales externos
al sujeto actor.

Errores de Atribución

Las atribuciones causales no se realizan únicamente a partir de la información de


que disponemos, sino que también están mediatizadas por nuestras actitudes y
expectativas, así como por la particular perspectiva que tenemos del hecho o
conducta observada. Todos estos factores nos recuerdan el carácter subjetivo de la
atribución. En esta subjetividad residen los frecuentes errores o sesgos
atribucionales que cometemos.

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-Psicología Social-
A. El error fundamental de atribución

Una persona incurre en un sesgo cuando distorsiona por abuso o desuso algún
proceso atributivo correcto. No quiere decir que el error y el sesgo se produzcan
con mala intención.

Definición: sesgo es una distorsión más o menos sistemática a la hora de elaborar


una atribución acerca de una conducta. Una distorsión por abuso o desuso en el
proceso atributivo.

Sería la tendencia a atribuir a factores personales del actor las causas de su


conducta, subestimando las presiones del ambiente. Un ejemplo de error
fundamental de atribución generalizado lo constituye la actitud que tradicionalmente
ha mantenido la sociedad acerca del programa de la droga, sólo parcialmente
contrarrestada por posteriores campañas de concienciación que no han hecho
comprender la importancia de ciertos factores ambientales en la génesis de la
drogadicción. El error fundamental se produce tanto en las heteroatribuciones como
en las autoatribuciones.

Una explicación plausible para este error sería que la conducta del actor resulta,
con frecuencia, más saliente que la situación. El perceptor se centra en la otra
persona, no en la situación, por lo que aquélla acaba siendo evaluada como
excesivamente importante desde un punto de vista causal. Una segunda
explicación apela a la norma social de internalidad, según la cual las atribuciones
internas se evalúan más favorablemente que las externas.

B. El sesgo actor-observador

Se refiere a las frecuentes diferencias entre actor y observador en la atribución


causal que ambos hacen de una determinada conducta. Lo más habitual es que los
actores atribuyan sus acciones a la situación y los observadores a disposiciones del
observador, tal y como sostienen Jones y Nisbett (1972) citados por León, et al.
(1998). Existen dos explicaciones para este fenómeno que no resultan
incompatibles: La explicación histórica y la explicación perspectivista, que a
continuación se describen brevemente:

La explicación histórica nos dice que el actor, al disponer de información sobre su


experiencia previa ante otras situaciones similares o relacionadas, le resulta más
fácil explicar su conducta presente en función de dicha situación. El observador, por
el contrario, no suele disponer de esa información sobre la experiencia previa del
actor, por lo que tiende más a hacer una atribución interna. Por ejemplo, yo veo en
la calle cómo un peatón tropieza estrepitosamente con un bache de la acera.
Probablemente pensaré “¡qué individuo más distraído! Debería fijarse más por
dónde va pisando...”. El peatón, sin embargo, sabe que por lo general esto no suele
ocurrirle, ya que no tiene por qué haber agujeros en la acera, y echará la culpa a la
desidia del ayuntamiento.

La explicación perspectivista nos dice que actor y observador tienen perspectivas


distintas, desde un punto de vista perceptivo y atencional, del hecho o conducta. El
actor se centra en la acción y su contexto (en el ejemplo anterior, el tropiezo y el
47
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-Psicología Social-
bache), pero el observador centra su atención en el personaje que protagoniza el
hecho (el peatón).

C. La ilusión de dominio

Es este error atribucional que nos remite a una de las funciones esenciales de la
atribución causal: Hacemos atribuciones causales para tratar de entender, de
dominar nuestro entorno social gracias a los aspectos estables y consistentes que
hallamos en él. Este deseo de estabilidad y dominio nos conduce también a errores
atribucionales en los casos en que creemos ilusoriamente que ciertos aspectos de
nuestros entornos se encuentran bajo nuestro control, cuando en realidad dependen
de otros factores o simplemente del azar. Por ejemplo, si discutimos de un tema
polémico con una persona a la que conocemos poco y ésta nos da la razón con
facilidad, podemos creer que tenemos argumentos sólidos, cuando puede que lo
que ocurra es que la otra persona es algo tímida, sabe menos que nosotros de ese
tema o sencillamente no tiene ganas de seguir discutiendo. Conductas
supersticiosas responden también al mecanismo de ilusión de dominio.

Algunos sesgos y errores atribucionales concretos

Tendencias confirmatorias

Cuando emitimos juicios causales acerca de algunos acontecimientos tendemos a


acumular información que confirme nuestras hipótesis. Recordamos y
almacenamos mucho mejor aquella información que afirma estos esquemas.

Tendencias egocéntricas de atribución

Tendencia del sujeto a sobrevalorar las contribuciones realizadas por sí mismo en


un logro conjunto.

Error fundamental (efecto Jones-Harris)

Tendencia que presentan algunas personas a evaluar todos los acontecimientos


subestimando las características psicológicas de la persona y no teniendo en
cuenta la situación en que se encuentran los sujetos. Se encuentra mucha
diferencia n cuanto a las culturas. Se trata de un tipo de error o sesgo típico de la
cultura occidental.

Falso consenso

Es la tendencia de los sujetos a sobrestimar o sobrevalorar que sus juicios y


expectativas compartidos por otros. Algunos contextos favorecen que se produzca
este error aunque no sean la causa directa de que se produzca el error
(intergrupales, situaciones amenazantes, temas relevantes para el sujeto).

Sesgos atribucionales en contextos grupales

En un contexto intergrupal se interrelacionan grupos. Hay tendencia a que se


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produzcan los siguientes errores:

Error de atribución último, se refiere a la tendencia que presentan los sujetos a


explicar las conductas positivas realizadas por miembros del propios grupo
haciendo referencias a causas internas. Si las conductas son negativas las
explicaciones se atribuyen a causas externas El personalismo vicario, se refiere a
la tendencia de los sujetos den contextos intergrupales a considerar que las
conductas realizadas por otros grupos han sido llevadas a cabo de manera
intencionada. Esto justifica, de manera considerable, los conflictos entre
determinados grupos.

Si los sesgos se producen de forma sistemática y es un rasgo característico de la


persona se denominan estilos atribucionales sesgados:

Estilo atribucional egótico (Snyder) o egoprotector. Se presenta de forma


sistemática atribuyendo a uno mismo los resultados positivos y a los demás los
resultados negativos. Es un estilo atribucional típico de la cultura occidental por los
patrones educativos de control de conductas, manejo de intenciones:

1. Daña la imagen del sujeto aunque su imagen mental esté sana. Acompaña a
problemas de socialización, pero no ha problemas de salud mental o
psíquica. Suelen mantener problemas de conductas sociales.
2. Estilo atribucional insidioso (Seligman). Las dimensiones se estudian son:
interior-exterior (la causa de la conducta está dentro o fuera del sujeto),
estabilidad-inestabilidad, globalidad-especificidad, controlable o no
controlable. El estilo atribucional insidioso consiste en atribuir el éxito a
factores externos, específicos, inestables e incontrolables, y los fracasos a
factores internos, globales, estables y controlables. Este estilo es típico de la
depresión. La depresión se combate con tratamiento farmacológico
acompañado de terapia cognitiva para modificar el estilo.

LECCIÓN 4. PERCEPCIÓN SOCIAL Y TIPOS

Percepción social: juicios elementales que sobre las


personas elaboramos. Son juicios que se
establecen tras un primer contacto y van a guiar
nuestra interacción con estas personas.

La interacción social incluye dos procesos básicos:

1. Recodificar todos los datos que vienen del exterior reduciéndolos a una
manera más simple.
2. Ir más allá para poder predecir comportamientos y consecuencias a partir del
primer conocimiento.

Según los gestáltistas la percepción de personas está muy relacionada con la de


objetos.
1. Ambos son procesos psicológicos estructurados. Categorización de
percepciones.

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-Psicología Social-
2. Tienen a buscar los elementos invariantes de los estímulos
3. Tienden a otorgar significado a lo que perciben. Interpretación.

Pero, a pesar de todo existen diferencias:

a. Tendencia, la percepción de personas, a buscar agentes causales,


intenciones.
b. Sabemos atribuir inferencias en las otras personas aludiendo a nosotros
mismos, ya que en el fondo somos parecidos.
c. Cuando percibimos personas se da siempre en interacción, al mismo tiempo
estamos siendo percibidos por ellos.

Esto puede llevar a intentar manejar la situación.

La percepción de personas es un proceso mucho más complejo que la percepción


de objetos, y mucho más determinar su exactitud.

Tipos de Percepción Social

La Formación de Primeras Impresiones

Es el proceso mediante el cual se infieren características


psicológicas a partir de determinados atributos de la persona
observada y se organizan esas inferencias de manera coherente. Dos enfoques:

a. Investigación de S. Asch (gestáltista). Modelos de tendencia relacional


(posición constructivista/gestáltica). Los diversos elementos están
organizados como un todo y cada rasgo afecta y se ve afectado por los
demás generando una impresión distinta cada vez difícil de predecir. Asch
diferencia entre rasgos centrales y secundarios en función del ambiente.

b. Integración de la información. Modelos de combinación lineal (posición


empirista). La percepción final de la persona se consigue a través de las
características individuales de los elementos que percibimos de ellos. La
primera impresión es la conclusión de combinar linealmente los rasgos que
de ella se nos presentan. Los rasgos de una persona nunca son absolutos,
sino que se pueden evaluar o valorar, y sumándolos nos pueden dar el rasgo
final de esa persona.

Modelos de la Posición Empirista:

Modelo suma. Considera que la impresión final que obtenemos


de una persona es el resultado de la suma de los rasgos que
tenemos de por separado. Este modelo no explica la formación

de las primeras impresiones. Cuantos más rasgos se presenten mejor (cantidad).

Modelo promedio. Se evalúan las características por valoración, cualidades, no


tanto cantidades. Lo que importará es aquello en lo que destaca. Presentar sólo los
rasgos en que destaca (calidad).

Media ponderada. Establece un modelo en la que permite ver que la primera


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-Psicología Social-
impresión cuenta más que las siguientes, qué características cuentan más... Como
el anterior pero se tiene en cuenta también el contexto. Es el modelo más aceptado.

LA PERCEPCIÓN DE LA PERSONALIDAD Y FACTORES QUE PUEDEN


INFLUIR EN LA PERCEPCIÓN DE PERSONAS.

Son ideas preconcebidas de la persona que nos


ayudan a juzgarlas. Son teorías que derivan de
aquellas creencias que cada una de las personas tiene
acerca de aquellas características o rasgos de las
personas que ocurren conjuntamente o que aparecen
unidos.

Características:

1. Son idiosincrásicas, propias de cada individuo, como fruto de su experiencia.

2. Algunas de estas teorías son compartidas por algunos grupos.


3. Intentan facilitar el conocimiento de la realidad, con lo que tratan de ser lo
más sencillas posible. (ej.: los estereotipos)

a. Efecto del Halo

Tendencia a considerar que una persona que posee una determinada característica
positiva o negativa presentará otras del mismo carácter. Es una teoría derivada de
las teorías implícitas de la personalidad. En percepción de personas se da un
fenómeno por el que determinados rasgos físicos positivos llevan asociados rasgos
de personalidad del mismo signo.

b. Generalización Estereotipada

Se trata del proceso según el cual existen determinados rasgos que vienen
marcados por el contexto social. Tendencia a percibir a las personas en base a
los rasgos que, según nuestras creencias caracterizan a un determinado grupo
o categoría social. Cada vez que aparece uno de esos rasgos en una persona,
tendemos a atribuirle una impresión que después generalizamos.

c. Analogía Proyectiva
Tendencia o fenómeno por el cual si percibimos dos personas semejantes en algún
aspecto lo serán también en más aspectos, aun que no los hayamos verificado.

Percepción de Estados Emotivos de las Personas

Sabemos que el rostro es un buen manifestador de los estados emotivos. Pero:

1. Las emociones se vivencian con grados de intensidad variables. La


mayor parte de las veces son expresiones ambiguas y se manifiestan
con diferentes grados.
2. En la vida real lo frecuente es que las personas intente tapar sus
estados emotivos, especialmente si son negativos.
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-Psicología Social-
3. Existe una tendencia cultural a que los estados emotivos no se deben
manifestar, especialmente con la variable sexo.

Percepción de Causalidad

Cuando una persona percibe a otra intenta percibir intenciones. Los


experimentos muestran una tendencia perceptiva a situar la responsabilidad
causal de las conductas a factores externos por encima de la responsabilidad
de los sujetos. Esta tendencia se ve mediatizada por:

a. Estatus social percibido. Cuanta más baja sea la situación social más
causalidad externa atribuimos.
b. Atractivo. Cuanto más atractivo más causalidad interna.
c. Semejanza con nosotros mismos. Cuanto más semejantes a nosotros
mismos más interno percibimos su comportamiento.
d. Personas alagadoras o gratificadoras (ídem al anterior).

Si el comportamiento es no normal (extravagante) hay una tendencia a atribuirlo a


factores internos.

Para no atribuirle una causalidad externa nos fijamos también en que: tengamos
conocimiento de que conoce las consecuencias y que le percibamos como
capacitado, con destreza.

Cuanto mayor sea la gravedad o alcance del comportamiento de una persona


mayor tendencia a buscar responsabilidades.

Autopercepción

El sujeto percibe sus rasgos a través de lo que realiza, como si estuviera evaluando
a otra persona. Pero la evaluación que realiza cada uno de sí es de
autoapasionamiento, autobenevolencia, entre otros.

Factores Asociados al Perceptor

a. Metas, Motivaciones y Expectativas: Los objetivos que tiene las


persona que percibe influyen en la percepción. Las motivaciones se
combinan con las metas y modifican la impresión. Del mismo modo
ocurre con las expectativas que tenga.
b. Familiaridad: Cuanto más familiar sea un estímulo obtendremos una
percepción más exacta y, a la vez, más compleja, llevando consigo
sesgos y errores. Efecto de la mera exposición. Una persona que se
presenta en muchas situaciones y seguidamente, si contiene una
cualidad positiva o neutral, el hecho de encontrarla con frecuencia
aumenta el atractivo.
c. Valor del estímulo: Cuando una persona percibe a otra, cuanto
mayor sea la necesidad que tenga de esa persona o de alguno de sus
atributos, se le tenderá a dar una mayor acentuación perceptiva, hay
una tendencia a percibirla de manera más compleja y exacta.
Problemas:
d. Significado Emotivo del Estímulo: Cuando percibimos a una
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-Psicología Social-
persona capaz de posibilitarnos consecuencias positivas o negativas,
desde el punto de vista afectivo, tendemos a percibirla de forma más
compleja. Pero: La defensa perceptiva. Alto umbral de reconocimiento
que gozan algunos estímulos amenazadores (no vemos aquello que
no queremos ver). Perspicacia perspectiva. Las personas que pueden
aportarnos beneficio tiene un bajo umbral de reconocimiento (vemos
aquello que queremos ver).
e. Experiencia: Las personas con determinadas experiencias tiene más
y mejor percepción.

Variables Asociadas a la Persona Percibida

La Psicología Social se ha preocupado de estudiar cuáles son los factores más


utilizados por las personas para manejar la impresión:

Congraciamiento. Estrategias utilizadas para aparecer de manera má s atractiva


ante los demás.

Intimidación. Personas que manejan la impresión mostrando el poder que tienen


sobre otras.

Autopromoción. Intentar manifestar habilidades y esconder defectos.

Autoincapacidad. Manifestar habilidades y dependencias para provocar conductas


de ayuda.

Asociarse a gente con éxito par que se produzca el efecto de halo.

Factores Relativos al Contenido de la Percepción

a. Efectos de orden: Los primeros rasgos dominan la percepción siguiente. El


efecto de primacía suele tener, por lo tanto mayor fuerza.

b. Tono evaluativo de los elementos informativos: Sesgo de positilidad. Hay


una tendencia general a percibir a las personas de forma positiva. Pero
cuando percibimos un rasgo negativo tiene más fuerza en la evaluación final.
Además, una evaluación negativa es mucho más difícil de desconfirmar que
una positiva.

c. Información única y redundante: La información única y peculiar percibida


de otra persona tiene mucho más impacto en la percepción. Cuando una
persona presenta características muy similares a los demás, y presenta una
que sea diferente, ese será el rasgo que más le marque, el rasgo original.

d. Carácter ambiguo de la información: Tiene mayor fuerza aquella


información que sea clara (fácilmente confirmada o desconfirmada) aunque
sea más simple que la información ambigua.

e. El propio contenido de la información: Podemos obtener diferentes tipos


de información a través de una primera impresión, pero este contenido de
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-Psicología Social-
cualquier tipo, está siempre modulado por el contexto, la situación en la que
se perciba el contenido de una persona.

Factores Relacionados con la Precisión Perceptiva

La percepción va relacionada con las expectativas, el contexto... A lo más que se


puede aspirar es a que esa percepción facilite la labor que tengo que realizar, que
facilite la adaptación, una percepción clara, objetiva, olvidándonos de si es correcta
o no.

Factores relacionados con la precisión perceptiva:

1. Inteligencia. Las personas más inteligentes manifiestan una mayor


capacidad perceptiva.
2. Complejidad cognoscitiva. Su memoria a corto y largo plazo poseen
multiplicidad de esquemas mentales muy ricos para analizar la realidad.
3. Edad. A mayor edad mejor precisión perceptiva. La madurez está
relacionada con ella.
4. Sexo. La diferencia en el sexo no parece que influya. Pudiera ser que por
educación las mujeres hayan adquirido una mejor percepción.
5. Ajuste socio-emotivo. En casi todas las enfermedades que tienen que ver
con la personalidad o con la emoción influye la precisión perceptiva.
6. Las personas que se dedican a tareas que tienen que ver con la estética
presentan mayor precisión perceptiva.
7. El rasgo autoritarismo está relacionado con una menor complejidad
cognoscitiva y menor precisión perceptiva.

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-Psicología Social-

UNIDAD 2
PROCESOS PSICOSOCIALES
BÁSICOS

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-Psicología Social-
CAPITULO 1. CONDUCTA PROSOCIAL VS. ALTRUÍSMO

En las varias definiciones que se han elaborado del término,


subyace una idea común a todas: Se trata de una conducta que
un sujeto realiza en beneficio de otro, en libertad de elección y
sin recompensa aparente para su ejecutor.

Planteada de esta forma puede dar la impresión de paradoja,


frente a las teorías psicológicas que parten del supuesto de que
la conducta se aprende y mantiene en función de los refuerzos
recibidos. La solución consiste en defender que si
bien en apariencia la conducta pro social no reporta beneficio al sujeto, ese
beneficio al sujeto, ese beneficio existe aunque no sea observable desde fuera.

Entre las diversas teorías explicativas de la conducta pro social y que en conjunto
proyectan un panorama un tanto confuso y fragmentado sobre el tema, nos
centraremos en cuatro de ellas por considerarlas las más completas y de mayor
coherencia.

TEORÍAS Y MODELOS DE AYUDA

A. Teoría Normativa

a. La conducta pro social está influida por el grad o de


obligación moral que lleva a un individuo a realizar acciones
de ayuda específicas.
b. En una situación concreta, los sentimientos de obligación
moral se generan por la activación de la estructura cognitiva de normas y
valores del individuo.
c. Estos sentimientos pueden llegar a ser neutralizados al cuestionarse el
sujeto la relevancia o conveniencia de esa obligación.

De estas proposiciones, se desprende que las conductas pro sociales van a estar
en función de las diferencias individuales en sentimiento de obligación moral, de
las condiciones que influyen en la activación de las estructuras cognitivas de
normas y valores y de las condiciones que tienen influencia en los mecanismos
defensivos y que llevan al individuo a cuestionar la relevancia o conveniencia de su
acción de ayuda.

Vemos de esta forma que se presentan fuerzas contrapuestas entre los


sentimientos de obligación que le llevan a actuar y los mecanismos defensivos que
pueden frenar la conducta. Schwartz y Howard (1981) explican este proceso a
través de cinco fases: En la primera, denominada atención, el sujeto percibe la
necesidad de ayuda y evalúa tanto su propia capacidad como su responsabilidad
para proveer remedio. El sujeto en una segunda fase, motivación, elabora una
norma personal y se generan en él sentimientos de obligación moral. En la tercera
fase, evaluación, se estiman las consecuencias previsibles de la conducta altruista
desde el punto de vista de costes y beneficios potenciales; si la evaluación no
permite tomar una decisión surgen en el individuo mecanismos defensivos que
hacen improbable la emisión de respuestas altruistas, fase de defensa. La quinta
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-Psicología Social-
fase, conducta, consistiría en la emisión del comportamiento altruista o en la
inhibición de éste.

La teoría normativa ha sido cuestionada por autores como Darley y Latané (1970).
Sus argumentos se basan en el carácter general, a veces vago, de las normas y en
el hecho de que en muchas ocasiones se muestran contradictorias (si por un lado
se dice que es bueno ayudar a los otros, por otro se enseña que hay que ser
receloso con los extraños). Estos autores ponen en duda también que un individuo
implicado en una situación de emergencia (ayuda) elabore todo un complejo análisis
de decisión sobre si actúa o no actúa.

Modelos de la conducta Prosocial

B. Modelo de Ayuda debido a Reacciones


Emocionales

Este modelo, propuesto por Piliavin y Piliavin (1969) defiende


que la respuesta emocional ante las necesidades de los
demás juega un papel importante en la determinación de
ayudar. Si, por ejemplo, de forma inesperada vivimos la
escena de un accidente automovilístico en el que una mujer
joven está en el suelo inconsciente, es probable que
experimentemos dos tipos de emociones cualitativamente
distintas:

a. Por un lado, viviremos un grado subconsciente de tensión personal en el que


se mezclan sentimientos de alarma, molestia, contrariedad y aflicción y que
podríamos resumir diciendo que sentimos una sensación de horror.
Por otro lado, quizá experimentemos un cierto grado de inquietud empática,
al identificarnos con la accidentada y seamos invadidos por sentimientos de
compasión, ternura, cordialidad y simpatía hacia ella. Es decir, estaremos
afligidos por ella.

Las emociones experimentadas son desagradables y nos sentimos motivados a


reducir nuestro estado de angustia personal provocada por la escena. Hay dos
formas en que podemos eliminar dicha angustia: Podemos ayudar reduciendo así
nuestra emoción al aliviar el sufrimiento de la persona; o bien podemos escapar de
la situación, la huida de la escena elimina el contacto con la persona necesitada y
puede disminuir o anular nuestras emociones ante ella.

Piliavin y Piliavin (1972) sugieren que la decisión de ayuda o escape va a depender


del coste que nos suponga la acción. Así, si la ayuda que hemos de prestar a
nuestra accidentada sugiere avisar a una ambulancia, el coste de ayudar sería más
alto si hemos de recorrer varios kilómetros que si tenemos el teléfono a mano: si por
el contrario nos planteamos el escapar, el coste sería alto porque probablemente
anticiparíamos sentimientos de culpa, que aún serían mayores si conociéramos a la
persona.

Piliavin demuestra que es más probable que la gente tenga comportamientos


prosociales cuando el coste de ayudar es bajo que cuando es alto. Otros autores
informan en sus investigaciones que hay más alta probabilidad de ayudar si el
sujeto experimenta un alto nivel de angustia personal ante la situación.
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-Psicología Social-

Así pues, podemos tomar como conclusión siguiendo a estos autores, que cuando
sentimos angustia personal ante una situación de ayuda, la opción de ayudar o
escapar va a depender de los costes relativos asociados a ambos comportamientos:
Cuando los costes de ayuda son bajos y los de escapar altos, será más probable
que ayudemos; si la situación es la contraria tal vez tratemos de escapar.

Por otra parte, Krebs (1975) ha puesto de manifiesto que los sentimientos de
empatía hacia una persona necesitada pueden también impulsar a ayudar, aun
cuando el coste de escapar sea bajo. En este caso nuestra emoción no está
enfocada a nuestra propia angustia, sino a la de la persona en apuros, si huimos
podemos reducir nuestra tensión personal, pero no reduciremos la angustia
empática que se nos ha provocado. Esto sugiere que el único coste que va a tener
peso en la elección de la conducta de ayuda o escape en esta situación, será el
coste que suponga el ayudar, si éste es muy alto podría disminuir la intención de
ayudar, pero si no lo es la inquietud empática dirigirá la motivación hacia la ayuda
sin importar la facilidad o dificultad de escapar sin ayudar.

C. Modelo de Ayuda debido a Situación de Emergencia

Se trata de uno de los modelos más conocidos de conducta de ayuda, elaborado


por Darley y Latané (1970), quienes sostienen que en la vida cotidiana vivimos
sucesos que para nosotros son habituales, incluso esperados, pero en ciertos
momentos vivimos situaciones de emergencia que se distinguen por ser inusuales,
que implican amenaza o peligro real, altamente imprevisibles, de rápido desarrollo,
en las que el individuo que las vive, apenas tiene tiempo de pensar qué postura de
acción tomar, ya que requieren una decisión urgente e inmediata.

En estas situaciones de emergencia, siguiendo el modelo de Darley y Latané, el


proceso que lleva al altruismo implica cinco pasos críticos: Advertir que algo está
ocurriendo, definir la situación en el sentido de que ella se necesita ayuda, asumir
una responsabilidad personal, elegir una forma de asistencia e instrumentar dicha
asistencia.

Ahora bien, el fenómeno que más ha captado la atención de estos autores es el de


la pasividad de los sujetos ante situaciones de emergencia. Los datos empíricos
muestran tres posibles razones explicativas de la pasividad de los sujetos:

1. La presencia de otros atenúa la responsabilidad de intervenir sentida por el


observador y, por consiguiente, inhibe la conducta pro social, y si, además,
los observadores presentes son percibidos como más competentes aumenta
la inhibición (difusión de responsabilidad).
2. La situación de emergencia se presenta generalmente cargada de
ambigüedad y ésta provoca incertidumbre en el observador. El hecho de que
los demás espectadores permanezcan inactivos sirve como modelo de
comportamiento pasivo, y llevan a la definición social de la situación como
inofensiva, dificultando así las respuestas de ayuda (ignorancia pluralista).

3. La presencia de otros espectadores puede limitar una potencial intervención


al ser percibidos como posibles espectadores de su propia actuación. En
posibilidad despierta la ansiedad del individuo que duda que sea capaz de
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-Psicología Social-
llevar con éxito su intervención, frenando su conducta; aunque puede
también aumentar la posibilidad de ayuda en aquel individuo que se siente
competente y capaz de actuar bien (aprensión ante la evaluación).

En muchas situaciones, estos tres factores (difusión de responsabilidad, ignorancia


pluralista y aprehensión de evaluación) se refuerzan entre sí suprimiendo en mayor
medida la voluntad de intervenir. Un claro ejemplo es el suceso acaecido en 1964
en Nueva York, cuando Kini Genovesse fue asesinada ante 38 vecinos que
observaron el hecho, que duró unos largos treinta minutos, sin que ninguno de ellos
hiciera nada por intervenir, ni llamar a la policía.

Por otra parte, datos empíricos demuestran que las tendencias inhibitorias de los
grupos quedan eliminadas ante la aparición de un líder eficaz que sea capaz de
asumir prontamente la responsabilidad. El efecto potenciador de la intervención en
este caso radica en que el líder actúa como modelo social apropiado y facilita la
definición social de la situación como de emergencia.

D. Modelo de Ayuda por Aprendizaje

A lo largo de todo nuestro proceso de socialización nos han enseñado que hemos
de ayudar incluso sin esperar recompensa. Diversos agentes socializantes nos
inculcan el bienestar de los demás como un bien interno. Podemos señalar cuatro
razones diferentes para ayudar, aprendidas todas ella:

a. El aprendizaje por observación es un poderoso instrumento, aprendemos


que otros ayudan. Los principales modelos para los niños son sus padres,
observando cómo éstos ayudan a otros es probable que ellos lo aprendan.
Sin embargo, cualquier sujeto puede servir de modelo en situaciones reales
de ayuda; el hecho de que veamos que alguien presta ayuda en una
situación (un pinchazo en carretera), hace más factible que nos detengamos
y ayudemos cuando nos encontremos en una situación similar. Profusas
investigaciones señalan que son varios factores los que influyen en la
eficacia del modelo, entre los principales nos encontramos con: La similitud
entre el modelo y el observador y el grado de prestigio del modelo.

b. Aprendemos que ayudar puede ser reforzante. Las recompensas materiales


directas son reforzadores eficaces de las conductas de ayuda. Es probable
que el niño repita la conducta por la que ha sido esforzado. Sin embargo,
con frecuencia las recompensas sociales (agradecimientos, elogios, estima)
son tan buenos reforzadores como los materiales. Si, además, estas
recompensas provienen del receptor de la ayuda, es aún mayor la
probabilidad de que se repita la conducta altruista. Aun cuando nuestra
conducta de ayuda nonos reporte recompensa (material social), puede llegar
a ser reforzante en sí misma. Se trata de una recompensa secundaria: La
conducta de ayuda nos hace sentir bien porque en nuestra vida
desarrollamos un sentido de obligación, aprendemos que debemos ayudar, y
nos felicitamos cuando lo podemos llevar a cabo.

c. Aprendemos unas normas que nos dicen que hemos de ayudar a los que
tienen necesidad en ciertas situaciones. Una de las normas más
extensamente estudiadas es la que nos impulsa a la ayuda recíproca. Wilke
y Lanzetta (1970), encontraron una relación directa entre la cantidad de
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-Psicología Social-
ayuda recibida y el grado de ayuda recíproca.

d. Aprendemos a auto-recompensarnos por ayudar. Al actuar altruistamente


nos convencemos a nosotros mismos del tipo de persona buena y solícita
que somos.

FACTORES QUE DEBILITAN LA MOTIVACIÓN PARA AYUDAR,


DISCUSIONES TEÓRICAS Y LA INTERACCIÓN ASOCIATIVA.

Factores que Debilitan la Motivación para Ayudar


Hemos revisado toda una serie de explicaciones de procesos y factores que nos
impulsan ayudar. Sin embargo, existen también variedad de factores que nos
desaniman a ayudar. Señalemos algunos:

A pesar de haber aprendido que ayudar implica una recompensa, también


aprendimos que a veces el no ayudar puede ser más ventajoso, o menos costoso,
que el hecho de prestar ayuda. Darley y Batson (1973) observaron que los
estudiantes de un seminario, los cuales tenían prisa por acudir a una cita
importante, tendían a no detenerse para ofrecer ayuda a un joven accidentado
tirado en un callejón. Para ellos la recompensa de ayudar estaba limitada al
conllevar un coste mayor por el hecho de perder la cita.

Otro factor inhibitorio es la existencia de ciertas normas que se oponen a las


normas que impulsan a ayudar. Así por ejemplo, se inculca “cuida de tus propios
asuntos”, si seguimos esta regla no prestaremos ayuda, sobre todo en situaciones
ambiguas que no estén muy claramente significada la necesidad del otro.

Si bien nuestra reacción de angustia ante la necesidad es un factor disposicional de


ayuda, podemos adaptarnos a ella por varios motivos y de esta manera limita
nuestro comportamiento prosocial. Unas veces será debido a nuestra adaptación al
sufrimiento por estar expuestos con frecuencia a imágenes de dolor y muerte de los
demás, que ya no constituyen una novedad; y en otras ocasiones a la tendencia que
tenemos a menospreciar a quienes son víctimas de sufrimiento (Hornstein, 1976).

Muchas situaciones de urgencia se nos presentan de manera ambigua. Ya vimos


anteriormente que en estas ocasiones reaccionamos con una cierta calma
intentando conocer las reacciones de los demás que están presentes; si, además,
percibimos que se diluye nuestra responsabilidad individual entre la multitud, o
nuestro sentido de competencia para la ayuda es menor que el de los otros, es
probable que inhibamos nuestra oferta de ayuda.

Un último factor es la dificultad que en ocasiones tenemos para ponernos en el


lugar de otro (reacción empática) y percibir su necesidad, ya sea por no poner
suficiente atención o por nuestro fracaso para poder imaginar cómo se siente.

CONDUCTA ALTRUISTA Y CONDUCTA PROSOCIAL

Conducta Altruista Vs. Conducta Prosocial: ¿Por


qué a veces Ayudamos a las Personas y Otras
Veces No?
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-

A veces ayudamos a las personas y otras veces no,


¿por qué sucede esto? Según Bibb Latané y Jhon
Darley (1970) consideran que cuando una persona
es testigo de una situación de emergencia, llevar a
cabo una conducta de ayuda depende de una serie
de decisiones. El contexto donde se produce una
emergencia influye en la interpretación que se hace la misma. Las personas tienden
a interpretar las situaciones de tal manera que no requiera su intervención o ayuda.

La decisión de intervenir en una situación de emergencia viene determinada por la


percepción de la persona, esto es, que se perciba como una verdadera emergencia.
No obstante, esta es una condición necesaria pero no suficiente, además de percibir
la situación como verdadera emergencia, deberemos considerar que es nuestra la
responsabilidad de ayudar. Esta decisión de asumir la responsabilidad viene
determinada por el número de testigos que se hayan presentes, a medida que
aumentan los testigos disminuye la percepción de responsabilidad (difusión de la
responsabilidad o efecto espectador).

¿Por qué las personas no quieren ayudar? En un trabajo de Piliavin, Piliavin y


Rodin (1975) - Modelo de los costos de la ayuda- consideraban que las situaciones
de emergencia son excitantes. Esta activación se percibe como desagradable y nos
sentimos incitados a reducirla. La forma de reducirla es:

a. mediante una intervención directa


b. interpretar que la situación no requiere ayuda
c. abandonar la escena e ignorar la situación

Cualquiera que sea la conducta, está en función de los costos netos de brindar
ayuda. Hay costos de dos tipos: costos de intervención del testigo y costos para la
victima. El primero de ellos, pueden ser costos físicos (el agresor o la situación
están por encima de sus posibilidades) o psicológicos (p.e. la víctima no está en
peligro). Con respecto al segundo, la intervención de un testigo para salvar a una
persona del ataque de una pandilla no incrementara sustancialmente el peligro pero
puede salvar a la víctima.

Sin embargo en un trabajo Sterling y Graertner (1984), la ayuda parece depender


del grado de activación del sujeto. En el estudio que llevaron a cabo, los sujetos
con mayor nivel de activación fueron los que emplearon menos tiempo en prestar
ayuda.

No obstante, es importante considerar que la evaluación de costos no es un proceso


simple. En un trabajo de Gruder, Romer y Korth (1978), a partir de la enunciación de
la Norma de Autosuficiencia (cada la cual debe cuidarse, tomar las precauciones
razonables y evitar negligencias), se realizó una matización importante sobre el
análisis de los costos netos. A sí, cuando los costos por no ayudar fueron altos para
la victima (dependencia alta) los testigos prestaron más ayuda a la victima
negligente (no respetó la norma de autosuficiencia). Sin embargo cuando la
dependencia era baja se realizaron más conductas de ayuda a las victimas no-
negligentes que a las que no respetaron la Norma de Autosuficiencia.

61
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-

Un intento de ampliar el Modelo de costos fue realizado por Jane Piliavin y


colaboradores (1982), considera tres factores: la empatía, la excitación psicológica y
el costo. Con respecto a la empatía consideran que intervienen las siguientes
variables: (a) las características de la situación (ambigüedad de la situación y
número de sujetos); (b) características del testigo (edad, género y capacidad de
ayudar); (c) características de la víctima (género, grupo racial y atractivo); y (d) el
parentesco familiar, la total probabilidad de ayudar a nuestros hijos incluso en
situaciones de riesgo o costo extremo. Por lo que respecta a la excitación
psicológica, no solo se refiere a la exaltación sino también a la angustia de la
víctima. Finalmente los costos percibidos determinarán la decisión real de ofrecer
ayuda directa, indirecta o de no ayudar.

En este ir desgranando como se produce la conducta de ayuda, nos surge otra


pregunta, ¿hombres y mujeres se comportan igual en situaciones de emergencia o
en las que hay que prestar ayuda? Los primeros datos indican que los hombres
prestan más ayuda que las mujeres (Eagly y Crowley, 1986; Jonson et al., 1989;
Piliavin y Unger, 1985). Sin embargo son las mujeres las que desempeñan con más
frecuencia profesiones dedicadas a la ayuda de los demás como enfermería o
trabajo social.

Asimismo, existe mayor probabilidad de que las mujeres hagan más favores que los
hombres y brinden más apoyo a sus amistades. Hombres y mujeres no suelen
reaccionar de forma distinta a una solicitud directa de ayuda, no obstante, las
mujeres detectan mejor las solicitudes de ayuda no verbal implícita (May, 1984;
Eagly y Crowley, 1986). Los hombres prestan más ayuda de tipo técnico (Pomazal y
Clore, 1973), mientras que la ayuda de las mujeres es de tipo emocional (Smith,
Séller y Diener, 1975) o personal (Schwartz y Ames, 1977). La mujeres ayudan más
a sus amigas/os que a sus parejas (Barbee et al., 1993).

Las características físicas determinan el tipo de ayuda que se presta, así los
hombres están en mejores condiciones de prestar ayudar cuando ésta requiere de
fuerza o intimidación (Huston et al., 1981).

Estas diferencias por razón de género, de acuerdo con el trabajo de Eagly y


Crowley (1986), están explicadas por la socialización diferencial de los roles
sexuales. El rol de género femenino está determinad o por normas que anteponen
las necesidades de los otros, especialmente familiares, a las propias. Sin embargo
el rol sexual masculino está determinado por el heroísmo y la cortesía.

Clasificación de las conductas de ayuda, ¿Cómo son las personas que


ayudamos? y algunas teorías

Clasificación de las Situaciones de ayuda

1. Situaciones de recompensa. En un estudio de Moss y Page (1972)


encontraron que las personas que son reforzadas en una situación previa de
ayuda son más proclives a prestar ayuda posteriormente. En este contexto se
sitúa el fenómeno de la co-dependencia, de acuerdo con el trabajo de
Deborah Lyon y Jeff Greenberg (1991) los niños que aprenden a ganarse la
aprobación y la autoestima satisfaciendo las exigencias de un padre
dependiente y disfuncional buscarán las oportunidades de ayudar a las
62
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-Psicología Social-
personas parecidas en el futuro.

El estado de humor. Como se ha demostrado en diversos trabajos, las


personas que están de buen humor tienden ayudar más que aquellas que no
lo están (Isen, 1970; Isen y Levin, 1972; Isen, Clark y Schwartz, 1976;
Underwood et al., 1977). Aunque se ha podido comprobar que no siempre el
buen humor conduce a prestar más ayuda. En un tr abajo de Isen y
Simmonds (1978) descubrieron que personas de buen humor no quieren
interrumpir su felicidad prestando ayuda que por si misma no es placentera.
Rosenham, Salovey y Hargis (1981) encontraron que la felicidad debe ser
personal para provocar sentimientos de ayuda. Si las personas se sienten
felices por la buena fortuna de otro, no se produce un incremento en el
número de conductas de ofrecimiento de ayuda. Pero si está de mal humor
por algún suceso acaecido, ofrece menos conductas de ayuda, sin embargo,
si su estado de ánimo negativo se debe a l o sucedido a una tercera persona
si brindará ayuda.

3. Situación de modelado. La probabilidad de prestar ayuda aumenta si hay un


modelo llevando a cabo una conducta de ayuda (Bryan y Test, 1967;
Macauly, 1970)

4. Situaciones de apremio. En su trabajo Darley y Bateson (1973) con un grupo


de seminaristas, demostraron que quien no tiene prisa se detiene y ayuda.
Quien tiene prisa es más probable que pase de largo, incluso si su premura
es para dar una charla sobre la parábola el buen samaritano.

5. Atribución de altruismo. Aquel que se considera altruista tiene más


probabilidad de llevar a cabo conductas de ayuda, este fue la conclusión del
trabajo de Paulhus, Shaffer y Downing (1977) con donantes de sangre. En
una situación similar con estudiantes Bateson et al, (1978) mostraron que las
personas que se comportan de forma altruista se atribuyen poco altruismo si
hubo posibles causas externas para su conducta.

6. Por norma. En este punto debemos de considerar dos principios, la norma de


responsabilidad social y la norma de reciprocidad. Según esta última
tendemos a ayudar a quienes nos ayudan y no dañamos a los que no nos
dañan; de esta norma están exentos los viejos, los muy jóvenes, los débiles y
los enfermos, justo las personas que son objeto de ayuda según la norma de
responsabilidad social.

¿Cómo son las personas a las que ayudamos?

1. Personas que nos agradan. Las personas ofrecen su ayuda no a todas las
personas por igual. Los amigos ayudan más rápidamente que los que no lo
son. En un trabajo de Tesser y Smith (1980) mostraron que si ayudar era
meterse en problemas, es menos probable recibir ayuda de un amigo que de
un desconocido. En un trabajo de Goodstadt (1971) se demuestra como se
ayuda más a las personas que les resultan agradables frente aquellas que
no lo son. Esto quedó patente en el trabajo de Karabenick y Lerner (1976)
utilizando para ello el atractivo físico de una fotografía en una solicitud, de
estudios de postgrado, olvidada en una cabina con un sobre franqueado.
63
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-Psicología Social-

Personas semejantes. En un trabajo de Gaertner y Dovidio (1986) las


víctimas negras fueron discriminadas por testigos blancos solo cuando hubo
una difusión de la responsabilidad (cuando había más testigos). Sin embargo
cuando eran los únicos testigos ayudó por igual a víctimas blancas y negras.
Junto con los resultados de otros experimentos se demuestra que no existe
discriminación racial cuando es evidente que una persona necesita ayuda,
no obstante, si la situación de emergencia es ambigua, los testigos,
dependerán de la semejanza r acial para determinar quién recibirá la
conducta de ayuda

3. Personas que lo merecen. Un estudio de Bickman y Kamzan (1973)


utilizando una situación en la caja de un supermercado que la ayuda ofrecida
para pagar un producto dependía de la consideración de imprescindible o no
(leche frente a galletas). Menos de la mitad estaban dispuestos a ayudar a
una mujer a pagar un paquete de galletas, frente a dos terceras partes que
ayudaron a pagar un litro de leche. La naturaleza del producto tuvo más peso
que el grupo racial de la víctima.

La forma de solicitar ayuda también es importante, en un trabajo de Santos, Leve y


Pratkanis (1994) entrenaron a unos estudiantes para que mendigaran en el
malecón de Santa Cruz (California). Unos solicitaban a los transeúntes alguna
moneda que les sobrara, mientras que otros solicitaban cantidades concretas. Los
resultados mostraron que recibieron más ayuda aquellos que solicitaban una
cantidad concreta. Los autores interpretaron estos resultados arguyendo que la
petición exacta de una cantidad revela la intencionalidad del objetivo en el empleo
del dinero, lo que legitima la petición.

2. La atribución que realizamos sobre la petición también influirá. Si


consideramos las causas de la emergencia como controlables (como la falta
de esfuerzo de la víctima) es probable que no ofrezcamos ayuda. Ahora
bien, si por el contrario consideramos que obedece a causas no controlables
(p.e. la mala suerte), es más probable que ofrezcamos nuestra ayuda

Algunas teorías en relación a la conducta de Ayuda:

Teoría de la equidad
No solo tratamos de maximizar nuestras gratificaciones en una relación, sino que
también buscamos que sea equitativa. Para que lo sea, la razón de nuestras
satisfacciones en relación con nuestros costos debe ser equivalente a la razón de
nuestra pareja. Quienes se encuentran en una relación desigual sienten malestar.
Las situaciones de ayuda suelen ser desiguales, pues quien la recibe se queda con
un sentimiento de estar en deuda con quien se la proporcionó. Varios estudios han
demostrado que el receptor puede abrigar sentimientos negativos hacia la persona
que lo asiste si no tiene oportunidades de corresponder (Castro, 1974; Gross y
Latané, 1974; Clark, Gotay y MilIs, 1974). La teoría de la equidad propone que en
una relación no equitativa, tanto el individuo que ha contribuido más como el que ha
dado menos estarán afligidos. Sin embargo, las investigaciones de las situaciones
de ayuda revelaron que solo el receptor está acongojado. Los que ayudan se
sienten bien por sus actos.

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-Psicología Social-
Teorías del intercambio social

De acuerdo con la teoría del intercambio social, cada vez que interactuamos con
alguien debemos pagar ciertos costos y se producen ciertas gratificaciones. Según
Worchel (1984), una de las recompensas que recibe por sus actos quien ayuda es
un aumento en la sensación de poder. Esta sensación crece debido a que la
persona que ayuda puso en juego capacidades y recursos útiles que tuvieron
repercusiones en otra persona. El acrecentamiento de la sensación de poder es
independiente de las acciones que el receptor ponga en marcha para pagar, y
Worchel sostiene que muchas veces esta sensación compensa los costos de la
ayuda, lo cual, desde el punto de vista del sujeto, hace que la relación haya sido
valiosa. En contraposición, el costo para el receptor es una mayor sensación de
impotencia, pues está obligado a dar las gracias po r su dependencia (Worchel,
Cooper, Goethals y Olson, 2003).

Teoría de la amenaza al receptor

Recibir ayuda también pone en peligro la autoestima del que la recibe. Arie Nadler y
Jeffrey Fischer (1986) sostienen que cuando se percibe que la ayuda es muestra de
apoyo, interés y preocupación por el receptor, produce reacciones positivas como la
estimulación de los sentimientos de autovaloración y aprecio por quien ayuda. Sin
embargo hay condiciones en las que dar asistencia reduce estos sentimientos de
autovaloración y produce un juicio negativo acerca del que ayuda y de la propia
ayuda. Primero, esta será una amenaza para la autoestima si contiene el mensaje
de que el receptor es inferior y que depende de ese auxilio para salir adelante.
Segundo, la ayuda que se aparta de los valores socializados importantes como la
independencia, la autorrealización y la justicia será una amenaza a la
autovaloración del receptor. Por último, ayudar suscitará una reacción negativa si no
aumenta la probabilidad de futuros éxitos o si no reduce la necesidad de asistencia
futura. Si la ayuda reúne cualquiera de estos tres criterios, el receptor dejará por un
tiempo de buscar asistencia, tendrá mayor confianza en sí mismo y aumentará su
deseo de mejorar.

Nadler y Fisher sostuvieron que las personas con mucha autoestima suelen tener
más reacciones negativas en comparación con las de poca autoestima. Al parecer,
los que tienen una sensación firme de auto eficacia y competencia se resienten más
por la ayuda que implica que no son capaces de tener éxito, que no son confiables y
que es posible que fracasen en el futuro.

Reacciones del receptor


Esta revisión de trabajos, que no consideramos exhaustiva, no debe interpretarse
como si la ayuda nunca fuera apreciada. Por el contrario, las personas que de
verdad la necesitan responden favorablemente a quien viene a ofrecerla. Pero las
investigaciones del tema han identificado lo que podría llamarse el dilema del que
ayuda. Cuanto más se dé aparte de lo absolutamente requerido (Schwartz, 1977) o
cuanto menos se haya solicitado el favor o menores sean las posibilidades de
reciprocidad, más probable es que el receptor reaccione de manera negativa. Las
parejas que se ofrecen ayuda como forma de ser útil es y agradarse, algunas veces
la reacción es la opuesta. En lugar de traer beneficios, se ve como una restricción
de la libertad, la creación de inequidades, la usurpación del poder o la impresión de
que el receptor es inferior y dependiente (Worchel, Cooper, Goethals y Olson,
65
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-Psicología Social-
2003).
La conducta Pro social y sus teorías

La Terminología

Según la episteme de los tiempos, la conducta pro social, una de las formas del
comportamiento moral, se ha asociado, en las distintas investigaciones, con las
conductas de consuelo, dar, ayuda, altruismo, confianza, compartir, asistencia,
cooperación siendo la última en venir a escena la conducta de solidaridad. Estos
comportamientos que componen la conducta pro social hacen difícil un acuerdo
sobre su definición.

“La conducta prosocial —cualquier comportamiento qu e beneficia a otros o que


tiene consecuencias sociales positivas— toma muchas formas, incluyendo las
conductas de ayuda, cooperación y solidaridad Con e l término altruismo nos
referimos a las acciones prosociales costosas.”

La conducta de ayuda puede ser definida como “una conducta positiva que se
realiza para beneficiar a otro” y la conducta de cooperación como “un intercambio
social que ocurre cuando dos o más personas coordinan sus acciones para obtener
un beneficio común, es decir, un intercambio en el que los individuos se dan ayuda
entre sí para contribuir a un fin común” (Caraigordobil, 1995, p. 116). Pero de todos
los conceptos anteriormente referidos, la conducta pro social se ha identificado más
con la de altruismo, el tipo de comportamiento moral más elevado. La noción de
altruismo está relacionada con la noción de justicia, de lo que es justo (por ej., un
individuo que contribuye a un proyecto más de lo que los demás consideran justo
puede ser considerado altruista). Ver tabla 1, para diferentes ejemplos de conductas
pro social.

Mas cómo distinguir entre altruismo y conducta pro social. La falta de acuerdo
proviene de si hay que tener en cuenta a la motivación en la definición del concepto;
el hecho de que la mayoría de los motivos no sean directamente observables, hace
difícil evaluar un comportamiento de altruista; es más, ni siquiera el propio actor
suele ser consciente, en un momento dado, de todos los factores que influyen en su
comportamiento, dando como mucho una explicación/atribución más o menos
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
plausible de dicha conducta.

No obstante, las distintas definiciones se suelen sintetizar en dos grandes grupos: a)


las que no distinguen entre conducta pro social y conducta altruista y, b) las que,
teniendo en consideración a la motivación, distinguen entre conducta pro social y
conducta altruista (Chacón, 1986, entre otros muchos). González Portal <1995)
integra ambas perspectivas al entender por conducta pro social ‘toda conducta
social positiva con/sin motivación altruista” (p. 36). Según Heider, 1958, y Leeds,
1963, para que un acto sea considerado altruista debe de cumplir tres condiciones:
“a) que la conducta sea emitida voluntariamente, b) que el receptor se beneficie de
alguna forma con la acción del benefactor y, c) que el que emite el acto incurra en
algún coste para beneficiar al otro .

Esta última condición es la que diferencia el altruismo de la conducta pro social; es


decir, una conducta voluntaria que suponga un beneficio para otro será pro social,
pero sólo será altruista si, además, implica algún coste para el autor” (cf. Gaviria,
1996, p. 478). Toda conducta altruista, pues, es pro social, aunque no toda
conducta pro social es altruista (véase tabla 2).

AMOR Y ESTILOS DE APEGO

La bibliografía sobre el amor apasionado y de compañerismo ha tenido un parangón


en investigaciones recientes muy enraizadas en las tradiciones de la psicología del
desarrollo. Los psicólogos comienzan a comprender que la forma en que los adultos
nos relacionamos y los esquemas con los que nos amamos se establecen en los
primeros años de la vida. Nuestra capacidad de amar y nuestra decisión de a quién
amar sufren una enorme influencia de los estilos de apego que se dieron entre
nosotros y quienes nos cuidaban, que por lo regular fueron nuestros padres.

La organización Mundial de la Salud solicitó al psicólogo inglés del desarrollo John


Bowlby que estudiara la salud mental de los niños desamparados de Londres. Las
observaciones que surgieron del proyecto se convirtieron en la base de la teoría del
apego (Bowlby, 1973). Bowlby especuló que las pautas de apego no sólo
caracterizan la forma en que los niños se relacionan con sus padres, sino también
que las variaciones de dichas pautas permanecen con nosotros “de la cuna a la
tumba” (BoIby. 19791. Cindy Hazan y Philip Shaver (1994) adaptaron la
especulación de Bowlby y la aplicaron al estudio del amor. En su planteamiento, los
estilos de apego que aprendemos de niños se convierten en uno de los
componentes centrales de la forma en que, de adultos, trabamos relaciones
significativas unos con otros.

Como se ilustra en la figura la relación cercana característica entre dos adultos


íntimos es una función de tres sistemas. El primero es el sistema sexual y sus
sentimientos concomitantes de excitación y gratificación física. El segundo es el
sistema de interés, que es el deseo de proteger al otro y consolarlo y recibir a
cambio lo mismo. Lo que distingue de los otros al modelo del amor de Rasan y
Shaver es la atención especial que presta al tercer sistema, el del apego.

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-Psicología Social-
El desarrollo del apego

El apego es el vínculo que une a dos personas en lo físico y lo emocional. Según el


concepto de Bowlby. El apego tiene una base evolutiva. A causa de la prolongada
dependencia del lactante humano con quien lo cuida, la tasa de sobrevivencia de
aquellos que se mantenían más cerca de esa persona fue mayor. La ausencia de
su protector despierta un miedo innato en el lactante, una ansiedad vaga que sólo
se apacigua con su retomo. La simple proximidad con la persona que le cuida hace
que el pequeño se sienta seguro, confiado y amado; aprende a confiar en quien lo
cuida y a tolerar las separaciones breves porque anticipa que volverá. Así, el
lactante puede explorar a sus anchas su entorno porque está seguro de su relación
con su protector.

Ahora bien, el mundo de las relaciones entre el lactante y su protector no siempre


es perfecto. Algunos cuidadores no son confiables o sensibles, otros son menos
solícitos y otros más son ansiosos y se exceden en sus afanes de protección. Estos
estilos de cuidado infantil trastornan la búsqueda de seguridad del niño y
obstaculiza la confianza que tiene en sus relaciones con los demás.

Mary Ainsworth y sus colaboradores (Ainsworth, Bichar, Waters y Wall, 1978)


elaboraron una tipología de estilos de apego que caracteriza la forma en que los
lactantes se relacionan con quienes se encargan de ellos. Desarrollados en la
“cuna” metafórica, estos estilos se prolongan relativamente sin cambios hasta la
etapa adulta e influyen en las relaciones amorosas. Se estudiaron docenas de niños
en sus relaciones con sus padres, tanto en el hogar como en el laboratorio. Los
investigadores prepararon una técnica llamada la “situación del desconocido” en las
que observaban el Juego de niños en presencia de su madre. Después de un rato,
se presentaba un desconocido; la madre salía del lugar y regresaba unos minutos
después. Los investigadores atendían cuidadosamente a la reacción de los
pequeños no sólo durante el periodo de separación, sino también en el momento
posterior a la vuelta de la madre. Identificaron tres estilos de apego:

1. Seguro. Para los lactantes seguros, la partida de la madre los aflige


rnomentáneamente, pero se consuelan con su regreso. Se muestran
felices y exploran su entorno con gusto y curiosidad.
2. Elusivo. Los lactantes elusivos evitan el contacto con su madre y
mantienen la atención en los juguetes del lugar. Cuando ella sale, no
parecen alterarse, Al observarlos en casa, resultó que muchos de
estos niños eran ignorados por sus padres, quienes disuaden sus
deseos de contacto físico.
3. Ansiosos/ambivalentes. En los hogares de los pequeños
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
ansiosos/ambivalentes, el responsable es inconsistente con ellos.
Algunas veces responde a su necesidad de cercanía y atención y
otras los Ignora. En el laboratorio, se observó que estos niños son
irritables y nerviosos. Están tan preocupados por l a presencia de su
cuidador que no se permiten jugar ni explorar el ambiente.

El Estilo de Apego en la Vida Adulta

El modelo de apego del amor, ilustrado en la figura 8.8, sostiene que las relaciones
amorosas a largo plazo dependen de los sentimientos de apego, en igual o mayor
grado que de la pasión sexual y la respuesta de interés del uno por el otro.
Tomemos la grafica de la figura 8,9, que representa la noción de Hazan y Shaver
(1994) de la importancia de los tres sistemas con el paso del tiempo. Al comienzo,
la pasión sexual es fuerte e inmediata. A esto lo sigue el grado al que los dos
atienden sus necesidades mutuas. Pero conforme avanza el tiempo, la pareja se
busca como fuente de consuelo y seguridad. Se unen por la satisfacción la
certidumbre emocional. Este es el vinculo emocional de apego y se convierte en la
peculiaridad más Importante e intensa de una rel ación amorosa duradera. En una
buena relación, cada miembro de la pareja está seguro de la reacción, ternura y
confianza del otro. Esta confianza abre la comunicación y favorece las confidencias
así como una mayor intimidad.

No todos tienen la suerte de salir de la niñez con un estilo de apego seguro. De


acuerdo con las investigaciones de Campos y sus colaboradores Campos. Barrett,
Lamb, Goldsmith y Stemherg, 1983). Alrededor de 60 por Ciento de los
estadounidenses tienen estilos seguros. Los estilos ansiosos ambivalentes
caracterizan aproximadamente al 25 por ciento y el 15 por ciento restante
comprende al estilo elusivo. Los estudios muestran que las personas con apegos
seguros tienen un sentido de autoestima más estable y positivo (Mikulincer, 1995) y
gozan de más felicidad, amistad y confianza con sus parejas románticas (Rasan y
Shaver, 1994). Las personas elusivas albergan sentimientos pesimistas sobre el
amor, pues creen que pocas veces perdura. Los adultos ansiosos/ambivalentes
aseguran que se enamoras y desencantan con facilidad. Son más proclives a los
celos y tienen altas y bajas periódicas en sus relaciones.

¿Cuál es su estilo de apego? Hazan y Shaver (1087) concibieron un inventario


simple de autorreporte para determinar el estilo personal de apego. El sujeto lee
una relación de los tres estilos y escoge la que mejor lo describe. Si lo desea,
evalúe su propio estilo eligiendo tina de las explicaciones siguientes:

1. Me resulta relativamente fácil acercarme a los demás y dependo de ellos con


gusto. No me preocupa que me abandonen ni que alguien se acerque demasiado.

2. Los demás son reacios a aproximarse tanto como m e gustaría. Me preocupa


que mi pareja no me ame o no quiera estar conmigo. Quiero estar siempre muy
cerca de mi pareja y esto a veces asusta a las personas.

3. Me siento un tanto incómodo de estar cerca de los demás. Se me dificulta


confiar en ellos por completo, depender de ellos. Me siento nervioso cuando
alguien se acerca mucho y con frecuencia mis parejas amorosas quieren estar más
próximas de lo que me hace sentir a gusto.

69
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
Elegir la primera descripción lo sitúa en el grupo seguro, la segunda lo clasifica en
el grupo ansioso/ambivalente y la tercera en el elusivo.

Con este procedimiento, Tidwell, Reis y Shaver (1996) pidieron a estudiantes


voluntarios que llenaran el cuestionario de estilo de apego y llevaran diarios
detallados de sus tratos sociales durante una semana. Los participantes con estilos
de apego seguro manifestaron niveles mayores de intimidad y gozo con sus
compañeros durante el periodo. En congruencia con la teoría del apego, los sujetos
elusivos informaron los menores niveles de intimidad y disfrute de sus relaciones,
en particular con el sexo opuesto. Los sujetos ansioso/ambivalentes fueron más
inestables durante la semana y mostraron las mayores oscilaciones de todos los
participantes.

Así, encontrar una pareja, iniciar una relación y conservarla es una función de varios
factores, entre ellos los estilos de apego. Éstos cambian con los sucesos
importantes del curso de la vida (Reis y Patrick, 1966); sin embargo, exhiben una
pauta constante en la niñez (Elicker, England y Stroufe, 1992) y la vida adulta
(Kirkpatrick y Hazan, 1994) e incluso entre generaciones de la misma familia (Benoit
y Parker, 1994). Estas pautas, aprendidas en los primeros años de la existencia,
perduran y no dejan de influir en nuestras relaciones románticas a largo plazo.

Cuando las Relaciones se Amargan: Perder ese Amoroso Sentimiento


Si la historia de Romeo y Julieta se hubiese resuelto de otra manera, ¿habrían sido
felices para siempre? ¿Es posible que el amor que compartían se hubiera
esfumado o que algo se hubiese cruzado entre los dos y que su matrimonio, como
ocurre con 40 por ciento de la población actual, terminara en divorcio?

¿Cómo podemos predecir qué relaciones tienen probabilidades de prosperar y


cuáles se van a debilitar y disolver? Los factores que predicen las relaciones
amorosas intensas también prevén la duración y la intensidad de la satisfacción de
la pareja. Para que las relaciones duren, han de satisfacer las necesidades de las
personas. De nuestra exposición anterior sabemos que tales necesidades
comprenden la pasión sexual, el apego, el interés y casi seguramente la intimidad y
la confianza. La pasión sexual es quizá la fuerza más influyente que inicia una
relación amorosa (remítase a la figura 8.9); pero las investigaciones muestran que
disminuye en forma moderada con el paso del tiempo Acker y Davis, 1992; Tucker y
Aron, 1993. Si mengua la importancia de la pasión sexual, entonces debe haber una
base más sólida para el apego, el interés. la intimidad y la confianza. En muchas
relaciones, la atracción física del principio ciega a los enamorados, quienes no se
dan cuenta de que su pasión no estaba acompañada de sentimientos fuertes de los
otros conglomerados, como el apego y el interés. Sin los lazos emocionales (la
seguridad y el interés), las relaciones se tensan y corren el peligro de disolverse. Lo
contrario también es cierto; una relación puede desplazarse hacia el interés y el
apego y ofrecer muy poca pasión para uno de los dos, con lo que también sufrirá
tensiones.”

La Ironía del Motivo del Apego

Hemos visto que la necesidad de apegamos es un motivo de peso para encontrar


una relación y que tal apego llega a ser el aspecto más duradero. En forma irónica,
esta necesidad hace que algunos se mezclen en una relación que no les conviene,

70
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-Psicología Social-
lo que presagia una unión que no va a ser feliz ni satisfactoria. Las personas cuyo
estilo de apego es del tipo ansioso/ambivalente temen que los amores sean
imposibles de encontrar o de contar con ellos. De niños, se enfurecían cuando
perdían de vista a su madre y, cuando la tenían cerca, no dejaban de vigilarla. Eran
incapaces de disfrutar sus juegos y explorar su ambiente porque les preocupaba la
pérdida de la atención de su madre. De adultos, sienten el mismo pánico de no
tener relaciones muy cercanas o de perderlas si las consiguen. Es probable que se
aferren a una relación que no es la correcta simplemente porque está ahí. Por
miedo a perder cualquier vínculo que tengan con su pareja, se comprometen en
relaciones de largo plazo antes de que éstas hayan tenido tiempo para madurar. A
nadie sorprende que traten de retener su relación aunque haya superado el punto
en que no satisface a ninguno.

CAPITULO 2. AGRESIÓN Y ACTITUDES

DEFINICIÓN Y TEORÍAS: INSTITOS Y BIOLÓGICAS

La Agresión

¿Qué es la agresión? Una definición

La historia de Lisa Steinberg es trágica y dramática: la violencia insensata de un


hombre que mató a una niña inocente y desfiguró en forma permanente a la mujer
que lo amaba. ¿Por qué .actuó Joel Stemnherg con tanta crueldad? nos sentimos
tentados a salir de inmediato con la explicación simplista de que estaba “loco”.
Tendríamos argumentos para defender esta explicación de su conducta
extravagante. En efecto, los casos más resonantes de violencia extrema tienen un
elemento de locura por parte del interpretador. Jeffrey Dehmer mató y mutilo a por
lo menos 11 víctimas y se comió algunas de sus partes. En 1966. Charles Whitman
trepó a la torre de la Universidad de Texas y asesinó desde ahí a 13 víctimas
inocentes que estaban en el campus. Pero, ¿qué hacemos con los millones de
casos de violencia intrafamiliar que se registran cada año? ¿Que nos dicen las
cifras anuales? de cieno, le miles de asesinatos y los miles de ataques ¿Le locura
sería la explicación de todos estos casos de agresión o de las incontables
confrontaciones violentas que se dan todos los días en las calles?

Pero nos estamos adelantando. Antes de comenzar nuestro análisis de las causas
de la agresión, dediquemos un momento a definir lo que entendemos por ella.
Como estudiante que prepara su próximo examen, de seguro tiene listo un lápiz
para subrayar una definición clara y concisa. Sin embargo, la agresión - un acto que
pensamos que reconocemos cuando estamos en presencia de él - tiene algunos
elementos difíciles de definir. No se preocupe, pues no dejaremos de dar una
definición. Pero reflexionemos un instante antes de abrir el diccionario. Estaremos
de acuerdo en que el tratamiento que daba Joel Steinberg a Hedda y Lisa era
agresivo. Pero, ¿qué decimos de los actos de Hedda la noche en que Lisa yacía en
coma? No hizo nada por ayudar a su hija agonizante. Su apatía contribuyó, quizá, a
la muerte de la niña. ¿Fue una agresión? Al principio, los fiscales pensaron que sus
actos los dejaban sujeta a la acusación de asesinato, pero más tarde retiraron los
cargos.

¿Y qué decimos de nuestro acuerdo en que los actos de Joel Steinberg fueron
agresivos? Joel argumentaba, y convenció a Hedda, de que las golpizas que le
71
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
propinaba tenían por objeto “ayudarla”. Se parece mucho al padre que aclara que
la zurra a su hijo está destinada a hacer de él una mejor persona: “Me duele más a
mí que a ti”.

Así llegamos a nuestra primera etapa en la definición de la agresión. ¿Nos


concentramos en el acto en sí mismo y decimos que la agresión es cualquier
conducta que procura un estímulo nocivo a Otro individuo o a otros? (Buss 1961) o
bien, ¿en la intención y la definimos como cualquier acto que pretende lastimar?
(Dollard, Droob. Miller. Mowrer y Sears, 1939; Baron, 1977.) Muchos legisladores e
investigadores piensan que una definición cabal de la agresión debe incluir la
intención, si su vecino le dispara, el acto es agresivo si pretendía lastimarlo, pero no
es más que un desafortunado accidente si limpian do tina pistola se le escapó un
tiro. Diremos que es negligente, pero no pensaremos que haya sido agresivo.

Incluir la intención en nuestra definición responde al sentido común, pero nos


plantea otros problemas. ¿Cómo determinarnos la intención? En un estudio
interesante, Mummendey y Otten (1989) pidieron a los sujetos que observaran
fragmentos filmados de un encuentro agresivo entre dos muchachos, A algunos
observadores se les dijo que adoptaran el punto de vista del iniciador, mientras que
a otros se les pidió que se pusieran en el lugar de la víctima. Los sujetos que
acogieron el ángulo de ésta consideraron que las acciones fueron más agresivas y
tendieron más a atribuir al agresor intenciones de dañar. El punto es que suele ser
difícil determinar las intenciones de los actos.

Presentamos estas dificultades porque es importante aceptar el carácter elusivo de


un concepto que nos habría parecido fácil de reconocer. También aceptamos que
los actos de agresión no sólo tienen por fin causar un daño. Las personas lastiman
deliberadamente para intimidar, ganar poder, expresar ira o conseguir cualquier otro
objetivo. Ahora que comprendemos mejor las dificultades de una buena definición,
vamos a ofrecer nuestra definición de trabajo de que la agresión es un acto
destinado a lastimar al otro.

Así como hay diversos tipos de agresión, también hay muchas teorías sobre sus
causas. Ninguna explica todos los casos de agresión, pero algunas ofrecen mejor
explicación de algunos tipos. Con esto presente, examinemos algunas teorías.

Teorías de la Agresión: Teoría de los Instintos

Al formular una teoría para explicar la agresión,


tenemos dos formas de abordar el tema. Podemos ver
dentro de la persona (o cualquier Otro ser vivo) con la
noción de que es impulsada a agredir por
alguna fuerza interna. Así, el objetivo es identificar tal fuerza o base de la agresión.
También podemos considerar los factores externos que arrastran al individuo a
agredir. En este plano del análisis, tr atamos de identificar las condiciones
ambientales o sociales que instigan la agresión. Las teorías biológicas y de los
instintos asumen la primera postura para el estudio de nuestro tema, mientras que
las teorías del aprendizaje social y las de frustración y agresión se ocupan del
segundo planteamiento.

Teorías de los instintos


Entre las teorías más antiguas y polémicas sobre la agresión se encuentran las que
72
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
declaran que es un instinto. Este concepto implica que una conducta es heredada
más que aprendida y que la pauta de comportamiento es común a toda la especie.
Después de presenciar la muerte y destrucción que trajo la Segunda Guerra
Mundial, Sigmund Freud decidió que los seres humanos nacen con el instinto de la
agresión. Argumentaba que este impulso violento procede del interior de nuestra
persona y que no es posible eliminar la agresión entre seres humanos. Por tanto,
sería importante damos la oportunidad de canalizar nuestra agresión de maneras
no destructivas.

Los etólogos, que son los científicos que estudian el comportamiento animal, han
propuesto otra teoría de los instintos. El premio Konbel Konrad Lorenz (1968)
sostuvo que el instinto agresivo es común a muchas especies: sin embargo, a
diferencia de Freíd, él sostenía que la conducta agresiva no ocurre a menos que
sea incitada por claves externas. Mientras que para Freud, la agresión era
destructiva y perturbadora. Lorenz veía la agresión entre especies como un recurso
de adaptación esencial para la supervivencia. Para defender su territorio, y por
ende su fuente alimenticia, el animal ataca a quienes lo invaden. La agresión sirve
para propagar las poblaciones animales y evitar las concentraciones poblacionales
excesivas. Además, como resultado de las luchas que entablan los animales por las
hembras, los más fuertes las consiguen y reproducen la especie. Así, sólo procrean
los más aptos y los miembros ineptos son eliminados.

Las teorías de los instintos han sido blanco de muchos ataques, de los cuales uno
se centra en el tema de los mecanismos naturales de liberación. Muchas teorías
afirman que ciertas especies animales tienen mecanismos innatos que los llevan a
agredir en determinadas situaciones, pero éstos no han sido identificados en
muchas especies ni en la humana, Zing Yang Kuo (1930) crió varios gatitos con
madres ratoneras. Otros en aislamiento y otros más en la compañía constante de
ratas. Después de algún tiempo, los gatitos ya crecidos fueron puestos en presencia
de ratas. Ochenta y cinco por ciento de los que habían sido criados con las madres
ratoneras cazaron esos animales, en comparación con sólo 17 por ciento de los
criados con ratas.

La segunda crítica a la teoría de los instintos atañe más directamente a la agresión


humana. Si los seres humanos somos agresivos por instinto, sería de esperar que
hubiera muchas semejanzas en la clase y la intensidad de los actos de agresión;
sin embargo, una de las características principales de nuestra agresión es su
diversidad. Algunos son violentos a menudo, en tanto que otros lo son rara vez.
Unos usan armas y otros hieren con las palabras. Algunos agreden en forma directa
y abierta; Otros lo hacen en forma pasiva.

Las culturas también varían enormemente tanto en el grado de agresión que


manifiestan como en las formas de expresarla. En 1990 se realizó un estudio de las
naciones con mayores índices de homicidios. El primer lugar correspondió a
Estados Unidos. Ajustando las diferencias demográficas, en aquel país murieron
asesinadas cuatro veces más personas que en Escocia, que ocupaba el segundo
lugar. Los índices más bajos se encontraron en Austria y Japón (Fingerhut y
Kleinman, 1990). También es más probable que en Est ados Unidos se cometan
más homicidios con armas de fuego. En 1987, hubo 4 223 homicidios, en
comparación con 62 en Canadá, 34 en Australia, 13 en Israel y sólo 4 en
Dinamarca. (Para más sobre las diferencias cultural es en la agresión, véase el
análisis de la “cultura del honor” del sur estadounidense en el cuadro 10.1.) Si la
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
agresión fuera un puro instinto humano no afectado por el ambiente, esperaríamos
que hubiera más semejanzas en los tipos y las cifra s de homicidios cometidos en el
mundo.

No pretendemos ignorar la parte que le corresponde a los instintos en la agresión.


Todo criador de animales sabe que es posible generar un animal más agresivo por
cruce selectivo y que algunas especies son más agresivas que otras. Pero es difícil
dar el salto y argumentar que los seres humanos son agresivos por instinto o
siquiera que algunos son más agresivos instintivamente que otros. ¿En qué nos
ayuda una teoría de los instintos para entender la violencia de Joel Steinberg? No
era siempre agresivo ni agredía a todos aquellos con quienes se topaba. Aunque
los instintos cumplan una función en la agresión humana, las investigaciones de la
materia se han orientado en otro sentido.

Teorías biológicas

Las teorías biológicas también ubican la agresión dentro del individuo, pero difieren
de las teorías de los instintos en que quieren identificar mecanismos biológicos que
la estimulen.

Los defensores de un planteamiento biológico han tratado de identificar regiones


cerebrales o del sistema nervioso que se relacionen con el comportamiento
agresivo. Al sistema límbico, que influye en nuestros impulsos y emociones, se le ha
identificado como una de tales regiones. Algunos investigadores piensan que la
amígdala, que es parte del sistema límbico, cumple una función importante en la
agresión (Hitchcock, 1979; Moyer, 1971). Otros han asignado un papel semejante a
la corteza cerebral, donde tienen lugar los procesos superiores de pensamiento,
como el acto de decidir si un comportamiento es apropiado (Weiger y Bear, 1988).

Resulta que cuando la Corteza 5C daña o deteriora, el aquejado llega a cometer


más agresiones impulsivas (Heinrichs. 1989; Silver y Yudofsky, 1987). Así, han sido
identificadas partes del sistema nervioso vinculadas a la agresión, pero se
requieren aún muchas investigaciones para aclarar las funciones concretas que
cumplen en la expresión de la conducta agresiva.

La segunda línea de las investigaciones se ha centrado en la relación entre


agresión y sexo. Las revisiones recientes de los estudios dejan en claro que
abundantes pruebas muestran que los hombres son más agresivos que las mujeres
(Bettencourt y Miller. 1996; Knight, Fabes y Higgins, 1996. ¿Por qué hay una
diferencia de índole sexual? Algunos investigadores, como Maccoby y Jackin
(19801) creen que es hormonal y por tanto innata. Este argumento ha sido atacado
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-Psicología Social-
vigorosamente por otros investigadores, como Lightdale y Prentice (1994), quienes
argumentan que las diferencias de género en la agresividad se deben al
aprendizaje y la socialización más que a variaciones hormonales. Además, hay
pruebas de que en tanto que los hombres despliegan más agresividad física que las
mujeres, la diferencia se estrecha e inclusive desaparece cuando examinamos las
agresiones verbales (Eagly y Steffen, 1986: Reinish y Sanders, 1986), así como
cuando hombres y mujeres son provocados de manera directa por algún individuo
(Bettencourt y Miller, 1996).

Uno de los principales campos de batalla para los defensores y los oponentes de la
teoría de la predisposición biológica se centra en si tales diferencias de género en la
agresión se observan también en los niños. Es de suponer que si sólo se
encuentran a edades mayores, aprender la conducta propia de cada sexo, más que
una disposición biológica, explicaría el comportamiento agresivo. Los estudios
muestran que hay una tendencia a que aumente la agresión con la edad del niño,
pero también varían los procedimientos que cabe aplicar a niños de diversas
edades. En este momento, no hay conclusiones al respecto (Knight, Fahes y
Higgins. 1996).

Quedamos en una posición similar a la de las teorías de los instintos. Aunque los
mecanismos biológicos intervengan en la instigación de la violencia, debemos
explicar qué los inicia. Para entender por completo la agresión, debemos ver
también fuera de la persona, investigar las formas en que estas condiciones
externas influyen en el cuándo y el cómo se agrede.

EGOTISMO, AGRESIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Amenaza al egotismo: combinación de aproximaciones sociales y de


personalidad a la violencia

¿La violencia es perpetrada por personas que tienen un buen concepto de sí


mismas o por las que tienen una baja autoestima? Durante mucho tiempo se
consideró plausible que la agresividad fuera desplegada por personas con baja
autoestima y algo que probar (Staub, 1989). Sin embargo. Buumeister. Smart y
Boden (1996) proponen que la agresión surge principalmente en quienes tienen una
alta autoestima. Son personas con conceptos muy positivos de ellas mismas que,
en ciertas circunstancias, son más propensos a cometer actos de agresión o
violencia que quienes tienen autoconceptos moderados o incluso negativos.

Aquí se advierten dos temas. La postura de Baumeister y sus colaboradores nos


parece extraña, acostumbrados como estamos a pensar en la autoestima y baja
como ‘‘el chico bueno’’ y el chico malo’’ de las películas de serie negra: es decir, es
bueno tener mucha autoestima y malo no tenerla. Aunque habrá ocasiones en que
es verdad. Baumeister y sus colaboradores mus llaman la atención para que
pensemos es la autoestima en términos más neutrales. Aquellos con mucha
autoestima son competentes y orgullosos y gozan de salud mental: pero también
pueden ser arrogantes, vanidosos y narcisistas. En este enfoque, la autoestima
elevada se refiere a una “evaluación general favorable de uno mismo”. Quienes
tienen una autoestima elevada son individuos competentes y confiados con muchos
amigos, pero también son sujetos desapegados y engreídos cuya noción de sí
mismos no corresponde a la realidad.

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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-

El segundo punto que hay que destacar es paralelo a nuestro examen de los
planteamientos instintivos y biológicos en el estudio de la agresión. Los que tienen
un alto grado de autoestima no se pasan el día cometiendo actos agresivos. Los
psicólogos sociales se formulan constantemente la pregunta siguiente: “¿Qué
situaciones mueven a la gente a la violencia?” Baumeister y sus colegas aventuran
una respuesta: la violencia surge cuando se amenaza una sensación elevada de
autoestima, o “egotismo”. Según esta idea, es probable que las personas agredan
cuando alguien “impugna, se burla, duda o en general pone en peligro” sus
impresiones favorables de ellas mismas (Baumeister, Smart y Boden, 1996, p. 8).
Más aún, es más probable que la agresión se dirija a la fuente percibida de la
amenaza, sea un individuo, un grupo étnico o una nación. Así, estos investigadores
ofrecen un punto de vista que muestra que cierto rasgo de personalidad - la
autoestima - interactúa con una variable -toparse con una amenaza a la autoestima
- que da por resultado la agresión.

¿Por qué genera agresividad una amenaza a la autoestima? Imagínese que una
amiga suya cree que es una virtuosa del piano. Por lo menos en este terreno, tiene
un sentimiento muy elevado de su autoestima y gran aprecio por su capacidad.
Ahora digamos que una tarde otra amiga la escucha tocar en una
fiesta y hace un comentario que pone en tela de juicio la evaluación que la primera
tiene de sí misma. La reacción inicial de la pianista a esta observación sería de
enojo o tristeza, y una posible respuesta a esta emoción sería agredirla de palabra,
insultarla o incluso golpearla.

En la figura se ilustra la posición del egoísmo amenazado. En la parte superior se


encuentra el dilema de la persona incitada a ser violenta. Retrata a una persona con
una opinión favorable de ella misma confrontada con la evaluación de otra persona
o grupo que la contradice. Esta amenaza al egotismo prepara lo que Baumeister y
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
sus colaboradores 1996) llaman “el punto de decisión”. La persona acepta el
comentario: digamos, concede que no es tan buena pianista, se siente triste y en
adelante se aleja de reuniones que acaso incluyan sesiones de interpretación al
piano. Por otro lado, si llega al punto de decisión y quiere mantener una
autoevaluación positiva, ocurriría una agresión. En lugar de tristeza, estos individuos
son presa de la ira, que lleva a la agresión o violencia contra la fuente.

Joel Steinberg era una persona con un egotismo inmenso. Cualquiera que haya sido
la precisión de su evaluación personal, se consideraba superior en todos los
aspectos. Tenía dinero, mujeres y prestigio. A partir de 1975, lo acompañaba una
mujer guapa y capaz que se volvió totalmente dependiente de él para su
supervivencia psicológica. A medida que la autoestima y la confianza de Hedda
crecieron, dependió menos de cada capricho de Joel. Cuando comenzó a afirmar
sus propios deseos y opiniones, la noción egotista de Joel quedó amenazada: era
evidente que estaba en su “punto de decisión”. Respondió con una ira furiosa, con
acciones violentas contra Hedda y. al final contra la pequeña Lisa.

Baumeister y sus colaboradores también observan que en ocasiones la respuesta a


un yo amenazado se da en un plano de violencia que parecería rebasar con mucho
lo razonable, dada la magnitud de la amenaza. Es desagradable ver atacado el
autoconcepto y también lo es tener que emprender el trabajo de modificarlo. Por
eso, la agresión también puede ser anticipatoria; es decir, que además de ser una
respuesta a una amenaza concreta, también sirve para prever amenazas futuras e
impedir que sucedan de nuevo. La amiga de la pianista que llora de coraje cuando
se objetan sus dotes musicales tendrá mucho cuidado de volver a hacerlo.

Baumeister, Smart y Boden (1996) examinaron la bibliografía en una cantidad


impresionante de áreas y encontraron apoyo para la noción del egotismo
amenazado. Por ejemplo, Polk (1993) publicó que los homicidios son con frecuencia
resultados de altercados que comienzan con insultos y comentarios denigrantes.
Quien siente que pierde un enfrentamiento verbal llega a responder con violencia.
Del mismo modo, Scully (1990) realizó entrevistas en la cárcel con hombres
condenados por violación con violencia. Refinó que estos sujetos hablaron con
frecuencia de su satisfacción por haber “puesto en su sitio” a la víctima. Es como si
la idea de la violación hubiera ocurrido no por impulso sexual, sino más bien como
demostración de poder y superioridad y para fomento del egotismo. Algunas veces,
la mujer atacada fue la fuente directa de la amenaza a la autoestima de estos
hombres: en otras, la amenaza provino de una fuente distinta pero la mujer fue el
medio para que el violador restaurara su sentido egotista de autovaloración.

Agresión y Medios de comunicación

Televisión violenta y agresión

Encienda la televisión cualquier noche y lo más probable


es que presencie actos de violencia. Por citar un ejemplo,
en 1992 las emisiones del horario estelar mostraron, en
promedio, 9.5 actos violentos por hora. Las caricaturas del
sábado por la mañana fueron todavía más violentas, pues

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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
su promedio por hora ascendió a 32 (Goldstein. 1994).
Los adolescentes, que pasan frente al televisor unas 35 horas por semana, están
expuestos inevitablemente a grandes dosis de violencia. Los investigadores
estiman que el chico promedio de 16 años ha visto 33.000 homicidios o intentos de
asesinato en televisión y ha atestiguado 200.000 actos de violencia (National
Coalition on Television Violence, 1990).

Como la televisión es uno de los pasatiempos más comunes en nuestra sociedad y


la violencia es uno de los actos más comunes que retrata, no causa sorpresa que
tanto la opinión pública como los psicólogos sociales estén interesados los efectos
de las emisiones violentas en el comportamiento agresivo. Individuos y grupos han
hecho llamados por disminuir la violencia en las pantallas, pues suponen que esa
programación incrementa las conductas agresivas de los espectadores. Como
veremos, las investigaciones respaldan esta afirmación (Huesmann, 1982): sin
embargo, el panorama no es tan claro como a veces se piensa.

Las dos principales teorías sobre la agresividad humana (frustración - agresión y


aprendizaje social) hacen predicciones distintas sobre la violencia en televisión, Por
un lado, la hipótesis de la catarsis de la teoría de la frustración-agresión muestra
que participar en un acto agresivo disminuirá la instigación para futuras agresiones,
Por consiguiente, si se permite a las personas jugar agresivamente o si tienen una
experiencia vicaria mirando la violencia de la televisión, debe ser menos probable
que agredan. Desde este punto de vista, se argumentara que la violencia televisada
(y por otros medios) debe ser tolerada, cuando no fomentada. Al presenciarla, los
espectadores reducirían sus propias necesidades de aclarar en forma agresiva
porque la experiencia sicana produce una catarsis. Por otro lado, la leona del
aprendizaje social y la teoría de las claves de Berkosvitz postulan que la agresión
atestiguada Ileva a más agresión y no la catarsis. La agresión exhibida es un
modelo para que lo imiten los espectadores y provee suficientes clases para liberar
su agresividad. Más aún, en muchos casos los espectadores también ven que el
agresor de la pantalla es recompensado por sus actos, con lo que se convierte en
un modelo todavía más atractivo.

Las investigaciones que han tratado de resolver esta disputa se encuentran en dos
categorías. Una ha sido correlacional. En estos estudios (véase Huesmann, 1982)
se toman medidas de la agresión y hábitos de ver televisión como ocurren en forma
cotidiana: entonces se correlacionan ambas medidas para ver si surge alguna
punta. Lo que encuentran en forma consistente es que la televisión violenta y la
conducta agresiva guardan una relación escasa pero positiva: en otras palabras,
cuanto más muestra una persona preferencia por las emisiones violentas, más
agresiva es. Este descubrimiento, que se ha confirmado en varios países, plantea
un problema para la hipótesis de un efecto catártico de la televisión violenta y
parece más congruente con la teoría del aprendizaje social. Ahora bien, correlación
no implica por fuerza causalidad. Por ejemplo, quizá las personas que ya son más
agresivas prefieren los pro gramas violentos. Les resultan más emocionantes o son
una manera de justificar su agresividad. Si esto es cierto, se apreciaría una
correlación positiva entre ver la violencia y actuar de modo agresivo, pero no
porque la televisión cause este comportamiento.

Para aclarar el asunto de la causalidad, los investigadores han recurrido a los


experimentos como segunda ruta de indagación. Algunos de los primeros y más
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
influyentes estudios fueron realizados por Bandura y sus colaboradores (Bandura,
Ross y Ross, 1961. 1963b) y ya nos referimos a ellos, Sus embargo, como exporten
Stein y Friedrich (1975), no está claro hasta dónde podemos generalizar a partir de
estos estudios a la violencia que se observa en la televisión comercial. Batsdura y
sus colaboradores utilizaron películas filmadas específicamente para sus
experimentos y que eran breves y simples: la conducta agresiva del modelo
dominaba la acción. Pero la violencia de la televisión es más difícil de entender: los
programas son más largos y complicados. Por tanto, quizá la atención de las
personas está menos concentrada y la violencia se d estaca menos. Asimismo, de
los estudios de Battdura no sabemos si la agresión observada en los sujetos fue
duradera o más general. La agresividad se evaluaba inmediatamente después de
que los sujetos presenciaban la conducta del modelo y tenían la oportunidad de
agredir en una situación equivalente con conductas parecidas. ¿Se detectaría
agresión en una situación distinta? Y. lo más importante, ¿en otro contexto se
observarían conductas diferentes e incluso más agresivas.

Las investigaciones posteriores han sido más bien contradictorias. Algunos estudios
informan de una disminución real en la conduela agresiva después de atestiguar la
violencia. Feshbach (1961) mostró que presenciar un filme violento puede reducir la
agresión subsecuente del espectador. Hizo que sujetos enfurecidos y apacibles
miraran tina película agresiva (la escena de una pelea de campeonato de box) y una
sin violencia. Feshbach descubrió que cuando se les dio la Oportunidad de agredir,
los sujetos enojados que habían presenciado la cinta violenta lo hicieron menos que
los Otros irritados que vieron la película sin agresión. En cambio, los sujetos a
quienes no se provocó enojo y que vieron la cinta agresiva dijeron que habían
sentido más hostilidad que quienes presenciaron la película sin violencia. Este
resultado muestra que atestiguar una agresión aminora la instigación del espectador
que está enojado.

En un estudio de campo de 625 muchachos varones de entre 10 y 17 años.


Feshhach Singer (19711 encontraron que mirar películas violentas redujo la
conducta agresiva. Los sujetos eran chicos de clase alta en escuelas privadas y
otros de albergues gubernamentales para desamparados. Se les asigno a
presenciar durante seis semanas (una hora cada noche) programas con y sin
violencia. El personal de las respectivas instituciones calificó la agresividad de la
conducta. Los resultados mostraron que los chicos de los albergues que vieron las
películas agresivas participaron en la mitad de riñas y se les calificó como menos
agresivos que los que observaron los programas sin violencia. En las escuelas
privadas se encontró que el tipo de programa so tuvo ningún efecto en el
comportamiento de los muchachos. El estudio de Feshbach y Singer ha sido citado
como apoyo de la hipótesis de la catarsis: sin embargo, también ha enfrentado
numerosas críticas a sus bases metodológicas. Por ejemplo, los muchachos del
albergue preferían los programas agresivos; así, los que fueron asignados a los
programas sin violencia quizá se sintieron frustrados y resentidos por perderte tus
emisiones favoritas, y esto habría sido lo que los llevó a conducirse en forma más
agresiva.

Otro conjunto de investigaciones muestra que la violencia televisiva incrementa la


conducta de agresión. Friedrich y Stein (1973) hicieron que infantes vieran
programas violentos, neutrales o prosociales durante cuatro semanas (véase la
figura 10.4). La conducta de los niños se observó antes, durante y después del
periodo de televisión. Un resultado muy interesante fue que el comportamiento de
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
los niños que habían sido calificados debajo del promedio de agresividad antes de
ver los programas no resultó afectado por éstos. En el caso de los niños que al
principio eran muy agresivos., los resultados fueron más complicados. Los que
vieron programas naturales y prosociales redujeron su agresividad con el tiempo; lo
mismo hicieron los que vieron los programas violentos, pero en menor medida.
Fricdrich y Stein interpretaron que significaba que estos programas agresivos
mantuvieron lo que de otro modo habría sido una pauta de disminución de la
agresión y que, por tanto, las emisiones la fomentaron. Sin embargo, es importante
tener presente que los programas violentos no aumentaron la agresividad de los
sujetos. Es posible que su efecto fuera poco o ninguno y que los programas neutros
y prosociales redujeran la agresión. En efecto, Hearold (1986) encontró que los
programas de televisión que muestran modelos vigorosos de conductas prosociales
tienen mayor influencia en la conducta de les niños que los programas que exhiben
un comportamiento antisocial.

Un experimento que mostró un incremento en la .agresión de los sujetos después


de ver cintas violentas fue publicado por Parke, Berkowitz, Leyens, West y
Sebastian (1977). Realizaron tres estudios exhaustivos(Dos en Estos Unidos y uno
en Bélgica ) con delincuentes juveniles en cárceles de mínima seguridad, se
observo la conducta de los sujetos durante tres semanas para obtener una medida
de línea base de la agresividad general a los sujetos se les dividió al azar en dos
grupos y durante una semana los de un grupo vieron películas agresivas y los del
otro no agresivas todas las noches en la fase final de tres semanas, los sujetos
fueron observados en su vida cotidiana y se evaluó la conducta en la dimensión de
agresividad. En la figura (10.5) se presentas los resultados del estudio. En cada
caso, los sujetos que vieron las películas violentas se comportaron mas
agresivamente que quienes vieron las cintas naturales, lo cual concuerda con la
teoría del aprendizaje social. Sin embargo, no está n claras las implicaciones del
estudio para comprender el efecto de la violencia televisiva en personas comunes.
Las cintas eran selecciones completas y sin censura, mucho mas violentas que lo
acostumbrado en la televisión. Además, los sujetos formaban parte de instituciones
para delincuentes juveniles. Así, al menos uno de los problemas por los que fueron
criticados Feshbach y Singer - el recurso a una población atípica y demasiado
agresiva - también atañe a este estudio. Tal ser los sujetos de esta población
reaccionaron de manera distinta que la mayoría.

Un interesante experimento de Josephson 11987) da más pruebas de que


exponerse a la televisión violenta aumenta la agresividad y también se ocupa de la
importancia de una clave de la agresión que es la piedra angular de la teoría de
Berkowítz II 9651. Niños varones de segundo y tercer grado de Winnipeg, Canadá,
observaron un programa de acción violento o no. El que no mostraba violencia era
tina emocionante carrera de motocicletas, en tanto que el otro estaba compuesto
por un extracto de una serie policíaca que comenzaba con el asesinato a sangre fría
de un policía fuera de servicio a manos de unos francotiradores. En el episodio de
14 minutos, a continuación un equipo policiaco especial se dedicó a abatir o a dejar
inconscientes a los miembros de la banda de francotiradores. Los policías se
comunicaban por radios, y los actos de agresión estaban precedidos por estas
llamadas.

Después de observar el episodio, los niños jugaron jockey y cuatro observadores


calificaron su estilo de juego. La agresión fue un índice compuesto de elementos
como tirar a un contrario, empujarlo con el hombro, insultarlo o golpearlo con el
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-Psicología Social-
bastón. Antes de comenzar el juego, los niños fueron entrevistados “como los
locutores de radio entrevistan a los jugadores de hockey”. La mitad de los chicos
fueron entrevistados con un micrófono y la otra mitad con un aparato de
radiocomunicación, que serviría como clave de agresión.

Josephson encontró la mayor cantidad de agresión en los niños que vieron el


episodio violento y tuvieron la clave de los aparatos de comunicación. Estos chicos
jugaron más agresivamente que los demás niños del estudio. Los que observaron el
programa policiaco sin la clave de agresión, fueron menos violentos en el partido de
hockey y menos aún los que vieron la carrera de motocicletas. Estos resultados
respaldan la teoría de las claves de agresión, pero deben ser interpretados con
cautela, pues los resultados que la apoyaron procedieron sólo de los niños que
habían sido calificados como agresivos por sus maestros. Es decir, las claves de
agresión suscitaron esta conducta en niños ya proclives a la violencia.

Videojuegos

Los videojuegos son una industria multimillonaria. Se estima que cada año se
gastan cientos de miles de millones en los locales de videojuegos y otro tanto en
sistemas de juegos para hogar y de computadora. Incluso los primeros videos,
como Invasores del espacio y Missile Command, contienen un elemento de fantasía
violenta. Los juegos que se hicieron populares después, como Mortal Kombat,
tenían roas personajes humanos que mataban o morían por electrocución,
arrancaban o les arrancaban el corazón y decapitaban o eran decapitados (se les
veía temblar la columna vertebral). El éxito de Mortal Kombat estimuló la producción
de Otros juegos violentos, como Mortal Kombat 2, Doom y Quake. ¿Influyen estos
juegos en los niños y los hacen conducirse más agresivamente? Según parece, la
respuesta es afirma tiva.

Estudios de Ballard y Wiest (1996), Cooper y Mackie (1986) y Silveris y Williamson


(1987) aplicaron paradigmas experimentales que se han vuelto familiares en las
investigaciones del nexo entre televisión y agresión. Silvern y Williamson (1987)
estudiaron 28 niños de cuatro a seis años. Los observaron en parejas, entregados al
juego libre, para tener medidas de línea base de agresividad. A continuación, la
mitad de los pares vio una caricatura de Road Runner y la otra mitad Invasores del
espacio. Uno de los dos comenzó a jugar, en tanto que el otro sólo miró. Después
del juego o la caricatura, los niños fueron observados otra vez en juego libre, Tanto
la caricatura como el video aumentaron el nivel de juego agresivo sobre la medida
de línea base. El efecto de los juegos y el programa de televisión fue mucho más
pronunciado entre los chicos que entre las niñas. También es interesante que los
que sólo miraron los videojuegos fueron influidos tanto como los jugadores.

La investigación de Cooper y Mackse (1986) mostró resultados similares: sus


sujetos, todos de 10 y 11 años, se comportaron en forma más agresiva después de
ver Missile Command. Estos investigadores también encontraron que los
observadores pasivos de los videos se condujeron con la misma agresividad que
quienes jugaron. Sin embargo, a diferencia de Silvern y Williamson (1987), Cooper
y Mackie presenciaron estos efectos en las niñas y no en los niños.

El estudio de Mary Ballard y J. Rose Wiest (l996) midió los efectos fisiológicos yen
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
las actitudes de jugar videos violentos no en niños, sino en universitarios. Los
estudiantes jugaron el muy violento Mortal Kombat, el ultraviolento Mortal Kombat 2
o un video no violento de billar. Los juegos violentos aumentaron la excitación
fisiológica de los estudiantes (frecuencia cardiaca y presión arterial) y también sus
actitudes hostiles medidas en varias escalas estandarizadas: cuanto más violento
fue el juego, más hostilidad engendró en los participantes.

Conclusión

Quienes diseñan tas políticas públicas quieren respuestas definitivas a preguntas


importantes, entre las cuales una es si la televisión y los juegos de video suscitan
agresividad en niños y jóvenes. Hemos examinado las investigaciones que
respaldan la idea de que ver agresiones televisadas acrecienta el comportamiento
agresivo de los espectadores. Pero también revisamos investigaciones que
sustentan el punto de vista opuesto. Casi todos Ion estudios encuentran
repercusiones en los hombres y no en las mujeres; algunos estudios muestran que
las mujeres son más afectadas por los medios de comunicación agresivos que los
hombres. ¿Hay respuestas claras y definitivas?

Un informe gubernamental mostró que ningún estudio ha establecido en forma


concluyente un vínculo entre televisión y agresión (Pearl y Bouthilet, 1982). Con
todo, el informe concluye que “el peso de las pruebas” revela que los programas
violentos aumentan la agresividad subsiguiente de los espectadores. Comstock y
Paik (1991) analizaron más de 185 experimentos y concluyeron que las
investigaciones muestran una relación intensa entre la violencia televisiva y la
conducta antisocial. En un análisis similar, Wood, Wong y Chachere (1991) también
encontraron un nexo entre la agresividad y la exposición a emisiones violentan,
aunque el efecto no apareció en muchos de los estudios que examinaron.

Estas conclusiones no han carecido de sus impugnadores. Jonathan Freedman


(1984. 1986) revisó “todos y cada uno de los estudios publicados disponibles” y
concluyó que el peso de las pruebas no permite extraer ninguna conclusión: no
bastan para validar ninguna hipótesis.

Freedman ofreció las razones plausibles de estos resultados no concluyentes.


Supongamos que la agresión televisada produce conductas agresivas, como se ha
mostrado en el laboratorio. En el mundo exterior, es preciso poner el acto de ver la
televisión en el contexto de muchas Otras conductas e influencias. Hay que
considerar la televisión, incluso para los que ven mucha violencia en relación con
otros programas en los que no tiene cabida la agresividad. En consecuencia, el
contexto real provee tantas otras influencias que mitigarían sus efectos.

La polémica que despertó la revisión de Freedman (Freedman, 1986: Friedrich-


Cofer y Husion, 1986) ha traído a cuento Otro punto inquietante. Quizá
obtendríamos pruebas más convincentes si prestáramos atención a una hipótesis
bidireccional (Gunter, 1983):

Huesmann, Logerspetz y Eron. 1984). según la cual quienes ven programas


televisivos violentos serian los que son por característica más agresivos: presenciar
esos programas, suscitaría aún más agresividad en tales individuos. En Otras
palabras, en lugar de querer probar que el vínculo causal entre televisión y agresión
tiene un solo sentido, sería mejor y más fructífero considerar que ver la televisión y
82
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
el comportamiento agresivo es un camino de doble sentido en el que cada factor
repercute en el otro.

Hemos insistido en los temas de la relación entre agresión, por un lado, televisión y,
por el Otro, pornografía por varias razones: (1) son fenómenos de inmensa
importancia social: (2) hacen concurrir varias teorías de la psicología social, cada
una con un considerable apoyo del laboratorio, y (3) son aspectos que ejemplifican
las recompensas y las frustraciones de trasladar la investigación básica a los
problemas de significación social. Estamos de acuerdo con las conclusiones del
informe gubernamental citado y los de una comisión más reciente (Eron, Gentry y
Schlegel. 1994) de que el peso de las pruebas sustenta la aseveración de que hay
un vínculo causal entre ver televisión violenta y comportarse agresivamente. Sin
embargo, la ciencia de la psicología aún tiene que perfeccionar sus hipótesis en
esta materia y dar pruebas más definitivas.

LAS ACTITUDES: NATURALEZA Y COMPONENTES

Las Actitudes

Las actitudes son las predisposiciones a responder de una determinada manera


con reacciones favorables o desfavorables hacia algo. Las integran las opiniones o
creencias, los sentimientos y las conductas, factores que a su vez se
interrelacionan entre sí.

Las opiniones son ideas que uno posee sobre un tema y no tienen por que
sustentarse en una información objetiva. Por su parte, los sentimientos son
reacciones emocionales que se presentan ante un objeto, sujeto o grupo social.
Finalmente, las conductas son tendencias a comportarse según opiniones o
sentimientos propios.

Las actitudes orientan los actos si las influencias externas sobre lo que se dice o
hace tienen una mínima incidencia. También los orientan si la actitud tiene una
relación específica con la conducta, a pesar de lo cual la evidencia confirma que, a
veces, el proceso acostumbra a ser inverso y los actos no se corresponden, se
experimenta una tensión en la que se denomina disonancia cognitiva.

Naturaleza de las Actitudes y sus componentes

Es posible que en una actitud haya más cantidad de un componente que de otro.
Algunas actitudes están cargadas de componentes afectivos y no requieren más
acción que la expresión de los sentimientos. Algunos psicólogos afirman que las
actitudes sociales se caracterizan por la compatibilidad en respuesta a los objetos
sociales. Esta compatibilidad facilita la formación de valores que utilizamos al
determinar qué clase de acción debemos emprender cuando nos enfrentamos a
cualquier situación posible.

Existen tres tipos de componentes en las actitudes y son: componente cognitivo,


componente afectivo y componente conductual.

Componente Cognitivo

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-Psicología Social-
Es el conjunto de datos e información que el sujeto sabe acerca del objeto del cual
toma su actitud. Un conocimiento detallado del objeto favorece la asociación al
objeto, se caracteriza por:

Fijación. Las actitudes tienen un carácter bastante fijo, estable, endurecido,


no se trata de simples opiniones. Las actitudes se diferencian de las
opiniones en la cantidad y la calidad que tienen a determinar el
comportamiento y porque la afectividad que provoca es bastante acusada.
Por lo que es muy difícil modificar actitudes.
Singularidad o sencillez. El componente cognoscitivo de las actitudes es
bastante claro y sencillo.

Confusión valor/actitud. El valor es más abstracto y el objeto de aplicación


mucho más amplio que en la actitud.
El proceso de adquisición de los valores y las actitudes es el mismo, por
medio del proceso de socialización de las personas. Los principales
transmisores de valores son la familia, la escuela y el grupo de iguales.
Concienciación. La mayor parte de las veces el contenido de las actitudes
no es consciente. El comportamiento cognoscitivo se evalúa a través del
comportamiento de las personas.

Componentes Afectivos:

Son las sensaciones y sentimientos que dicho objeto produce en el sujeto. El


componente afectivo de las actitudes viene mejor definido por ser sentimiento que
emoción (agradable-desagradable, placer-dolor, felicidad, alegría-tristeza...). Las
emociones se pueden medir mediante índices físicos, los sentimientos en cambio
no. El sujeto puede experimentar distintas experiencias con el objeto estos pueden
ser positivos o negativos.

Componente Conductual:

Son las intenciones, disposiciones o tendencias hacia un objeto, es cuando surge


una verdadera asociación entre objeto y sujeto. Para intentar predecir conducta
habría que tener conocimiento sobre la parte actitudinal, necesidades del sujeto,
normas morales y sociales del momento que guían el comportamiento, tener
constancia de factores contextuales... Las actitudes ayudan como preeditores de
comportamiento, pero no es una relación directa causa-efecto, sino una
predisposición.

Las actitudes tienen mucho interés para los psicólogos porque desempeñan un
papel muy importante en la dirección y canalización de la conducta social.

Las actitudes no son innatas, sino que se forman a lo largo de la vida. Éstas no son
directamente observables, así que han de ser inferidas a partir de la conducta verbal
o no verbal del sujeto.

Relaciones entre los Componentes

La consistencia entre el componente cognoscitivo y afectivo es total siempre para


que podamos hablar de una actitud. El único componente que se puede mostrar
inconstante es el comportamiento, pero no por ello no estaríamos hablando de una
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-Psicología Social-
actitud. Cuanto más desequilibrio haya entre los tres componentes hay una mayor
propensión a desequilibrios de la personalidad.

Una personalidad normal tiene consonancia entre los tres componentes y entre
distintas actitudes. Algunos autores hablan de constelaciones de actitudes. La
mayor parte de las terapias que se utilizan para trastornos de personalidad van
relacionadas con el abordaje de las actitudes.

Propiedades de las Actitudes

El problema fundamental de la PS con las actitudes es la cuantificación. Son dos los


componentes fundamentales que se utilizan:

Consistencia actitudinal. Grado de acuerdo entre los tres componentes


actitudinales de un objeto. Sin un grado importante de significatividad en
cuanto a la consistencia no hablamos de actitud, sino de otra cosa.

Sencillez – complejidad. Se refiere al aspecto cognoscitivo. Significa hablar


de grado de riqueza. Complejo sería un conocimiento profundo y sencillo
superficial. Cuando el grado de riqueza es sencillo se utiliza la modificación
de conducta, si es complejo el método a emplear un procedimiento
cognoscitivo. Hay que decir que en todos los programas se utilizan ambos
procedimientos.

Formación De Las Actitudes

Se pueden distinguir dos tipos de teorías sobre la


formación de las actitudes, estas son: la teoría del
aprendizaje y la teoría de la consistencia cognitiva.

1. Teoría del aprendizaje: esta teoría se basa en que al aprender recibimos


nuevos conocimientos de los cuales intentamos desarrollar unas ideas,
unos
sentimientos, y unas conductas asociadas a estos aprendizajes. El
aprendizaje de estas actitudes puede ser reforzado mediante experiencias
agradables. Por ejemplo: al aprender nuevos conocimientos sobre la
sexualidad, se intenta recoger toda la información posible para poder realizar
un cambio en nuestra conducta, partiendo de la nueva información adquirida.

2. Teoría de la consistencia cognitiva: esta teoría se basa o consiste en el


aprendizaje de nuevas actitudes relacionando la nueva información con
alguna otra información que ya se conocía, así tratamos de desarrollar ideas
o actitudes compatibles entre sí. Por ejemplo: al estudiar algo nuevo,
intentamos memorizarlo mediante la relación de lo que vamos a aprender con
lo que ya sabemos, esto nos llevará a que a la hora de acordarte de lo nuevo
memorizado te será más fácil recordarlo.
3. Teoría de la disonancia cognitiva: esta teoría se creó en 1962 por Leon
Festinger, consiste en hacernos creer a nosotros mismos y a nuestro
conocimiento que algo no nos perjudica pero sabiendo en realidad lo que nos
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-Psicología Social-
puede pasar si se siguiese manteniendo esta actitud, tras haber realizado
una prueba y fracasar en el intento. Esto nos puede provocar un conflicto,
porque tomamos dos actitudes incompatibles entre sí que nosotros mismos
intentamos evitar de manera refleja. Esto nos impulsa a construir nuevas
actitudes o a cambiar las actitudes ya existentes. Por ejemplo: normalmente
las personas que consumen drogas tienen constancia de lo que se hacen a
ellos mismos pero sin embargo las siguen consumiendo, debido a que se
hacen creer que el placer que les produce tomarlas compensa lo que en un
futuro les ocurrirá.

Estereotípos, Prejuicios Y Discriminación

El estereotipo es una concepción simple y muy común la cual es aceptada por un


grupo o sociedad a una persona determinada sea de diferente estructura social o
determinado programa social.

El estereotipo cumple una función que se adapta perfectamente, es ordenada y


simplifica la información que necesita el sujeto para poder reaccionar con una
mayor rapidez.

Los prejuicios son unos sentimientos negativos o positivos, normalmente se forman


por creencias o pensamientos estereotipados. Estos sentimientos se dan a conocer
de forma simpática o antipática ante unos individuos, razas, grupos, nacionalidades
o ideas, pautas e instituciones.

Muchas veces los prejuicios nos hacen ser hostiles o favorables con un conjunto de
personas o una sola, a veces somos discriminatorios o muy acogedores, esto es
muchas veces según como es la persona según su condición racial, económica,
religiosa... A este comportamiento se le denomina discriminación.

Características de las actitudes:

  No se trata de un comportamiento actual, sino de una disposición previa. 


  Es una predisposición actual de la conducta. 
 Tiene un fundamento fisiológico, otorgado por las conexiones neuronales
específicas. Se han establecido unas conexiones neuronales, que al ser muy
 usadas, se conectan enseguida. 
 Es una capacidad determinante de la conducta (especie de fuerza
 motivacional) 
 Los objetos de actitud son todos aquellos entes reales/irreales, materiales/no
materiales, (realidades abstractas/objetos/personas...), sobre cualquiera de
ellas podemos tener actitudes. Son pormenorizaciones de los valores. Las
actitudes pueden entrar en contradicción con el valor general especialmente
 en su componente comportamental. 
 Reacción emotivo-sentimental (positivo o negativo). Hay que evaluar esta
 reacción por medio de la escala atracción-repulsa. 
 Contenido cognoscitivo. 

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-Psicología Social-
CAMBIO DE ACTITUD Y PERSUACIÓN. TIPOS Y MEDICIÓN.

Cambio de Actitudes y Persuasión

El Cambio De Las Actitudes

Por el contrario de lo dicho anteriormente las actitudes si que influyen en la


conducta social. Por eso quienes intentan cambiar las conductas de las personas
se centran en cambiar las actitudes. Hay muchos ejemplos de esto: los padres que
intentan influir en la conducta de los hijos, los maestros que intentan influir en los
alumnos, etc.

Varios psicólogos defienden que hay dos formas de cambiar las actitudes: la forma
de la naturaleza cognitiva y la de la naturaleza afectiva.

Naturaleza cognitiva: se utiliza en las personas motivadas y que saben bien


que desean. Esta es una forma muy útil y se llega a producir este cambio de
actitudes esta nueva actitud durará mucho tiempo.

Naturaleza afectiva: esta forma de cambio no es tan clara como la cognitiva,


sino que intenta producir un cambio mediante claves. Si se llega a producir
este cambio, es un cambio temporal y no perdurará durante mucho tiempo.

Dado que las actitudes son adquiridas, se aprenden y pueden ser modificadas o
cambiadas. Distintos autores han señalado técnicas y métodos que contribuyen a
generar cambios en las actitudes. Muchas de estas técnicas pueden agruparse,
según su naturaleza, en categorías definidas por aspectos claves como la
motivación, las necesidades, la autoevaluación, el compromiso, la autoinstrucción,
la libre elección, el diálogo, la realización de valores, la elevación del nivel de
aspiraciones valores, entre otras.

Todas estas técnicas se fundamentan en la concepción de las actitudes como la


integración de componentes cognitivos, afectivos y conativos, por lo que plantean,
que el cambio que se registre en uno de estos componentes afecta a la globalidad
de la estructura de la actitud. La tentativa de influir en las actitudes con la
pretensión de cambiarlas, se ha convertido en un objetivo rutinario en el campo de
la Psicología Social.

Dos enfoques han establecido los principios que explican y estructuran las teorías
en torno a tal pretensión: la Teoría de la Persuasión y la Teoría de la Disonancia
Cognitiva.

Persuasión y cambio de actitud.


Vivimos en un mundo dinámico en el que la comunicación intenta constantemente
persuadir nuestras opiniones, nuestros gustos, inclinaciones políticas,… Hablar de
"cambio de actitud" nos refiere implícitamente a su proceso de formación y a la
consideración de las características de la relación que se establece entre la actitud y
la conducta.
En tal sentido la Teoría de la Persuasión como orientadora de los cambios de
actitud, bien puede circunscribirse en la tendencia que otorga a las actitudes y sus
componentes cierto nivel de predictibilidad sobre nuestras acciones y conducta.
87
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-Psicología Social-
Los principios de esta teoría se orientan al estudio y comprensión de la "dinámica
de los mensajes persuasivos" y su fundamento principal sostiene que "para que un
mensaje persuasivo cambie la actitud y la conducta tiene que cambiar previamente
los pensamientos o las creencias del receptor del mensaje"
Uno de los aspectos importantes de esta teoría es la consideración de la persuasión
como una serie de etapas o pasos, que progresivamente va atravesando la persona
en la cual se desea generar un cambio de actitud. Desde esta perspectiva la
información, el conocimiento, el mensaje, juegan un papel primordial y la eficacia de
su poder de persuasión está mediada por una serie de "elementos claves"
involucrados en la comunicación y en el procesamiento de la información.

88
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[Escribir texto]

Los elementos claves se refieren fundamentalmente a:

a) La fuente o emisor del mensaje: considerando en primera instancia la credibilidad


de la misma, que se deriva de la competencia que el receptor le atribuye y de la
claridad o transparencia en la intención de persuadir. Las intenciones muy evidentes
generan poco efecto en el cambio de actitudes. Otro aspecto importante de la fuente,
es el que se refiere al atractivo de la misma; este factor puede aumentar la atención
e incentivar mecanismos de identificación con ella, lo que en resumen mejora su
credibilidad y la eficacia en la persuasión.

b) El contenido del mensaje: especialmente la calidad de sus argumentos, la


claridad y organización, así como también el énfasis del mensaje en cuanto a, si se
basa en aspectos racionales o emocionales.

c) El canal comunicativo: el medio (visual, auditivo, directo, indirecto) y su calidad.

d) El contexto: sus condiciones (relajado o serio, agradable o desagradable, tenso o


distraído)

En este orden de ideas, Cantero (en León et al, 1998), destaca la importancia de
considerar el "peso de la fuente" en el proceso de la persuasión, el cual depende
básicamente de dos cosas: por una parte, de la actitud del receptor con respecto a
dicha fuente concretada en aspectos ya indicados como la credibilidad, el atractivo y
la competencia que el individuo le atribuye a la fuente. Por otra, de las discrepancias
entre las actitudes de la fuente y el receptor, tal como las percibe este último. Agrega
el autor, que aún cuando no existen estudios determinantes en torno a la influencia
de las características del receptor en el cambio de actitud, vale tomar en cuenta el
nivel de susceptibilidad (es decir el nivel en el que el receptor se deja persuadir) y
que según Hovland (19 59) puede ser afectado por la edad, el nivel educativo, las
creencias previas, así como también por factores más estructurados tales como:

La autoestima: pues a mayor autoestima menos susceptibilidad a la


persuasión
El autoritarismo: las personas autoritarias son altamente propensas a ser
influenciadas por comunicadores de prestigio
El aislamiento social: que genera mayor necesidad de la aprobación de los
demás
El nivel de fantasía: las personas propensas a la fantasía son más
susceptibles de ser persuadidas
El tipo de orientación vital: las personas independientes que valoran sus
objetivos y patrones personales son menos susceptibles que aquellas con
altos niveles de adaptabilidad y conformismo.

Dos implicaciones deriva Cantero de esta teoría. Para que la persuasión cause el
efecto deseado es necesario: primero, que el receptor pase progresivamente por las
distintas etapas del proceso persuasivo y segundo, tener en cuenta que el impacto
de la comunicación en cada una de las etapas puede ser distinto; ciertas
características del mensaje, de la fuente e incluso los procesos que ocurren en el
receptor *, pueden ocasionar efectos positivos en algunas etapas y negativos en
otras (p.e. la preparación intelectual del receptor puede aumentar la posibilidad de
recibir y analizar un mensaje, pero a su vez disminuye la posibilidad de que sea
aceptado).
[Escribir texto]
-Psicología Social-

Algunos tipos de Actitudes y su medición

Algunos Tipos de Actitudes (típicamente sociales)

Actitudes de Prejuicios: Actitud que sirve para conocer personas aplicando


estereotipos. Componente cognoscitivo (estereotipo), afectivo (sentimiento de
atracción o rechazo), comportamental (conductas afiliativas o no afiliativas).

Actitud de la Persona Autoritaria: Es un tipo de personalidad, no un tipo de


actitud. Encontramos dos tipos de actitudes relacionados con este tipo de
personalidad: xenofobia y dogmatismo, que han sido estudiados por procedimientos
psicoanalíticos.

Xenofobia. Actitud de prejuicio de rechazo a un grupo minoritario que nunca


es el tuyo. Factores facilitadores de esta actitud son: sociedades donde haya
grupos diferentes, diferencias sociales, económicas, políticas, educativas. El
factor facilitador es el lugar donde está el poder. El aumento de educación
facilita la inhibición de esta actitud.
Dogmatismo. Actitud caracterizada por la aplicación constante y rígida de
cualquier tipo de ideología, esquemas mentales. Es decir, una radicalidad
cognoscitiva que va acompañada de afectos extremos y muy rígidos.

CAPITULO 3. INFLUENCIA SOCIAL Y GRUPOS

En la sociedad, la influencia se presenta en las


interrelaciones de agentes humanos y se muestra
claramente en los cambios de actitud que presenta un
determinado grupo de personas a las cuales va
dirigida, teniendo en cuenta el grado de los cambios
determinando así el grado De influencia ejercida. En
el desarrollo de la influencia se presentan distintos
factores que permiten su realización, como los
recursos políticos que se cuenten, y la habilidad de
persuasión y disuasión. La influencia utiliza métodos
flexibles, entre los cuales se destaca el poder de
convencimiento, para su aceptación y deja a criterio
del sujeto quien decidirá si aceptarla o por el contrario
rechazarla.

Y los grupos sociales son el principal componente de la estructura social, ya que es


la primera estancia en la que se ponen en práctica los estatus y los roles. En los
grupos sociales, las normas de interacción social se promulgan, se aprueban, se
negocian. Estos grupos son dinámicos y requieren de características específicas
para formarse como tales.

Todo grupo implica ventajas y valores para cada uno de sus miembros. Cuando las
personas se dan cuenta de esto, de lo útil que es unirse con otras personas, se
puede llegar a la creación de un grupo con ese fin deseado, lo cual después da
origen a la asociación (Fuente: Tomado de Wikipedia)

90
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
Estos dos temáticas serán las que se desarrollaran a continuación las siguientes
lecciones.

DEFINICIÓN Y ALCANCE DE LA INFLUENCIA. PODER SOCIAL Y TIPOS DE


PODER

Introducción

Un hombre pequeño y robusto de 34 años de edad subió a la plataforma en la capital


de Estados Unidos el 23 de agosto de 1963. Observó la multitud de 250,000
personas que esperaban que hablara. Empezó pausadamente, pero su voz adquirió
volumen y confianza:

Este día les digo, que aunque enfrentamos tas dificultades de hoy y mañana, todavía
tengo un sueño. Es un sueño de raíces profundas en nuestro país. Tengo el sueño
de que un día esta nación se levantará y encarnará el verdadero significado de su
credo: sostenemos como verdad evidente que todos los hombres son iguales.

Tengo el sueño de que un día sobre las colinas rojas de Georgia los hijos de tos que
fueron esclavos y los hijos de los dueños del primer esclavo se sienten juntos
a la mesa de la hermandad. Tengo el sueño de que un día incluso el estado de
Mississippi, un estado sofocado por el calor de la opresión, se transformará en un
oasis de libertad y justicia.

Tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán en una nación donde no
sean juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter. Tengo el
sueño de que un día cada valle sea exaltado y cada colina y montaña allanada. Los
lugares ásperos serán planos y rectos tos lugar es torcidos. Ésta es la fe con la que
quiero regresar al sur. Con esta fe tallaremos en las montañas de desesperación la
piedra de la esperanza. Con esta fe habremos de trabajar juntos, orar juntos, luchar
juntos por la libertad, sabiendo que seremos libres un día (citado en King, 195tO. pp.
239-40).

Cuando el discurso terminó, el público se detuvo un momento y luego cientos


corearon su aprobación. La frase “tengo el sueño” se volvió un lema del impulso por
la igualdad de los derechos para los negros en Estados Unidos. El orador, el
reverendo Martín Luther King Jr., fue una gran fuerza en el movimiento de los
derechos civiles. Se le ha llamado “el líder moral de la nación”. Recibió el premio
Nóbel de la paz por su valiente liderazgo del movimiento de Libertad Negra y dos
presidentes escucharon sus consejos.

Martin Luther King Jr., nació en 1929 en Atlanta, Georgia. Creció en un vecindario
negro de clase media en un mundo relativamente seguro y tranquilo. Su padre. un
ministro bautista, recordaba que ‘nunca vivimos en una casa rentada y nunca
viajamos mocito tiempo en un auto que no estuviera pagado” (Benoett, 1968). El
joven Martín fue un estudiante trabajador y precoz, respetuoso de los mayores y
considerado con sus iguales. Saltó del noveno al duodécimo grado y entró al
Moreheuse College a la edad de 15 años. También asistió al seminario Crozer y
obtuvo su doctorado en filosofía en la Universidad de Boston. Estando en el
Morehouse College, King decidió ser ministro y se ordenó a los 18 años. En
91
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
septiembre de 1954, se convirtió en pastor principal de la iglesia bautista de la
Avenida Dexter en Montgomery, Alabama. Ahí fue donde inició su cruzada por la
libertad.

King fue el hombre apropiado en el lugar adecuado en el momento correcto. La


Segunda Guerra Mundial condujo a blancos y negros a un contacto más estrecho y
de más igualdad (Bishop, 1971), al tiempo que se independizaban pueblos de otras
partes del mundo - India, África, el sureste de Asia y las Antillas -. El 17 de mayo de
1954, la Suprema Corte de Estados Unidos, en el caso Brown contra El consejo de
Educación de Topeka, Kansas, dictaminó que “separar las instituciones educativas
es intrínsecamente inequitativo”, y el 31 de mayo de 1955 ordenó la abolición de
segregación en las escuelas “con toda la prontitud del caso”.

Entonces, el 1 de diciembre de 1955, un incidente en Montgomery precipitó el


liderazgo de King en el movimiento de los derechos civiles. Rosa Parks, una
costurera negra, abordó un autobús lleno, pagó su pasaje y tomó un asiento en la
“sección para negros” de la parte trasera. Seis blancos abordaron en la siguiente
parada. El conductor fue a la parte trasera y les ordenó a los negros que
desocuparan sus lugares para que los blancos se sentaran. Tres negros se plegaron
a estas costumbres y se levantaron de inmediato, pero Rosa Parks permaneció
sentada. El conductor repitió su orden pero ella otra vez se negó. Fue arrestada por
este acto de insubordinación. Este incidente fue el catalizador para la unificación del
movimiento de Libertad Negra con el liderazgo de King.

Los líderes negros de Montgomery pensaron que era tiempo de actuar, de protestar
por el tratamiento a Rosa Parks ya todos los negros del sur. King insistió en que los
actos de protesta no fueran violentos, y para ello se planeó un día de boicot de
negros a la línea del autobús. King y Otros líderes esperaban una cooperación de
cerca de 60 por ciento: para su asombro, la participación fue de casi 100 por ciento.
Aunque no se ejerció una fuerza directa para conseguir que la gente apoyara el
boicot, la “presión silenciosa del movimiento” alentó la acción. Los negros que
viajaron en los autobuses fueron sometidos a miradas hostiles y desprecio por los
que apoyaban el boicot, lo que por lo regular fue suficiente para convencer incluso al
más testarudo.

Alentados, los líderes negros se reunieron para planear acciones futuras. Eligieron a
King como cabeza del movimiento libertario de Montgomery y decidieron continuar
el boicot de autobuses hasta que se satisficieran tres demandas: (1) tratamiento
cortés a los pasajeros negros por parte de los conductores: (2) que los asientos
sean para los primeros que aborden, y 13) conductores negros sobre rutas
predominantemente de negros (King, 1969).

King resultó ser un líder vigoroso. Habló a multitudes de negros acerca de los
propósitos del boicot y de la necesidad de no acudir a la violencia y fungió como
árbitro ante el alcalde de Montgomery, otros funcionarios de la ciudad y los
representantes de la compañía de autobuses. El boicot continuó. Aunque se puso
una bomba en la casa de King, continuó exhortando a la no violencia. El 21 de
febrero de 1956. el gran jurado del estado de Montgomery declaró ilegal el boicot y
King y otros líderes fueron arrestados. El boicot continuó y los seguidores de King
aumentaron. El boicot de 24 horas se prolongó a 329 días de lucha que terminaron
el 14 de noviembre de 1956, cuando la Suprema Corte declaró ilegal la ley de
Alabama que exigía la segregación en los autobuses. Esta fue una victoria para el
92
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-Psicología Social-
movimiento de Liberación Negra, para su líder, el reverendo Martin Luther King Jr. y
para su doctrina de protesta pacífica.

El año siguiente del boicot de Montgomery, King dio 208 discursos y viajó 1.250.000
kilómetros. En los años que siguieron impulsó los movimientos para la libertad y la
igualdad de los negros en Georgia. Alabama, Ilinois y Mississippi, siempre con el
objetivo de lograr la libertad a través de la desobediencia civil y la no violencia. A
pesar de numerosos intentos de asesinato, persistió en su defensa de la no violencia
en marchas libertarias, paros de actividades y desobediencia civil y cientos siguieron
su ejemplo y sus instrucciones. Se ganó el respeto de negros y blancos por igual y
llegó a ser un valioso consejero de los presidentes John F. Kennedy y Lyndon 8.
Jonson y del fiscal general Robert F. Kennedy.

Cuando King organizó la “Marcha a Washington” para impulsar el proyecto de ley de


los derechos civiles propuesto por Kennedy, asistieron más de 250,000 personas y
King estuvo presente cuando el proyecto se convirtió en ley.

En los años que siguieron a la Ley de Derechos Civiles de 1964, King se volvió un
activo oponente a la guerra de Vietnam y organizó protestas contra la pobreza en
Estados Unidos. Estaba en Memphis, Tennessee, en abril 4 de 1968, organizando
una marcha de trabajadores de salubridad que demandaban mejores condiciones de
trabajo cuando fue ultimado por un proyectil asesino. Tenis apenas 39 años.

El Alcance de la Influencia Social

La historia de Martin Luther King Jr y el movimiento de los derechos civiles ilustra


muchos tipos de conducta social, entre los que se destaca la influencia social. Había
que influir en el pueblo para que se uniera al movimiento y adoptara sus objetivos.
En su sentido más amplio, la influencia social comprende casi toda la psicología
social porque cabe aprovecharla para describir cualquier cambio (fisiológico, de
actitudes, emocional o de conducta) en la persona como resultado de la presencia
real, implícita o imaginaria de los otros (Latané, 1981).

Sin embargo, en su concepción más limitada la influencia social consiste en el


ejercicio del poder por parte de una persona o grupo que influyen en la conducta de
los demás. La influencia social está considerada más como un cambio conductual
que como uno de actitudes o emocional. King fue muy consciente de esta distinción
porque a menudo recalcó que aunque le gustaría cambiar las actitudes de las
personas, su objetivo principal era conseguir que actuaran en forma justa e
igualitaria con los otros cualquiera que fuese su raza.

El campo de la influencia sociales extenso y ocupa un lugar central en la psicología


social. Constantemente nos enfrentamos a la influencia social; una parte es directa e
identificable, pero otra es más indirecta y menos reconocible. Al estudiar la función
de la influencia social en el movimiento de los derechos civiles, podemos también
legar a ser conscientes de su participación en nuestra vida diaria.

Respuestas a la Influencia Social

Será útil desde el principio, identificamos los tres tipos de respuesta a las presiones
le influencia social (Kelman, 1961) Como veremos, diversas formas de poder
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
individual y presión de los grupos dan como resultado diferentes tipos de opinión y
cambio de conducta. La primera respuesta a la influencia social es la sumisión.
Cundo la gente se somete, acepta sin más ciertas influencias sociales; en el caso de
la sumisión no has un hay un cambio privado o genuino de opinión. Por ejemplo,
como resultado de la presión de los compañeros, una estudiante participa en un mitin
que exige que su universidad contrate más docentes de grupos minoritarios.

La estudiante está demostrando sumisión si realmente cree que su escuela no debe


hacer mayores esfuerzos por conseguir a estos catedráticos.

La sumisión es pública; es decir, no implica el cambio de opinión privada. Sin


embargo, dos respuestas a la influencia social se caracterizan por un cambio
genuino de opinión. La primera se llama identificación, y ocurre cuando un individuo
adopta las normas de una persona o grupo que le agradan, admira y con quien
busca establecer una relación. Acepta en privado las nuevas normas pero las
conserva sólo el tiempo que dure su admiración por la otra persona o grupo. Por
ejemplo, una estudiante participa de buena gana en los mítines por más docentes de
grupos minoritarios mientras le guste uno de los líderes; cuando esta admiración
termine, no sentirá interés por que se contraten más profesores.

La tercera respuesta a la influencia social que produce un cambio de opinión genuino


al menos por un tiempo se basa en la congruencia entre la nuestra opinión y el
sistema de valores general del individuo. Esta respuesta se llama internalización.
La estudiante que participa en el mitin por los docentes minoritarios también cree en
esa política porque coincide con sus valores ha internalizado los propósitos del grupo
de protesta.

Es importante la distinción entre sumisión e internalización ya que nos permite


anticipar como actuará un individuo cuando la presión de la influencia se haya
terminado. Si el individuo se sometió a la presión de tina persona o de un grupo pero
sus opiniones privadas son incongruentes, no esperaríamos que su conducta sea la
misma una vez que la presión social e haya esfumado. Así, aquel cuya asistencia a
las manifestaciones sólo reflejó una sumisión pública no pasara a otras acciones.

La distinción entre sumisión e internalización nos alerta al otro lado de la moneda; es


decir, el hecho de que la influencia a menudo tiene como resultado una aceptación
privada sin producir sumisión pública. Algunas veces, por ejemplo, la gente
responde a minorías sociales aceptando sus ideas en lo privado pero públicamente
las ignora (Nemeth, 1986).

Poder Social

Como hemos visto, el poder forma la base de la capacidad de un individuo o de un


grupo de influir en los otros. Así, el poder se define como la capacidad o el potencial
de influir en los demás y resistir su influencia (Michener y Suchner, 1972). La
diferencia esencial entre influencia y poder es que la influencia realmente cambia la
conducta de otra persona, mientras el poder es la capacidad para producir tal
cambio. Un padre tiene mucho poder (potencial para cambiar la conducta) sobre un
niño, pero algunos padres ejercen este poder (influencia) más que otros.

Cartwright y Zander propusieron una aclaración importante del concepto de poder

94
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
(1196), sostuvieron que el ejercicio del poder trae recompensas pero también tiene
sus costos. Por ejemplo, usted tiene el poder de conseguir que otra persona lave su
coche aunque conseguirlo tiene una gratificación (auto limpio), también tendrá
costos (dinero). Aunque tenga el dinero para pagar por el lavado (poder), el precio
podrá ser mayor que el que está dispuesto a pagar. De aquí que Cartwright y Zander
emplearan el término poder aprovechable para describir el poder que traerá más
ganancias que costos. Martin Luther King Jr. pudo haber tenido el poder de
persuadir a un grupo en Río Hondo, Texas, de realizar una manifestación pacífica;
sin embargo, no era un poder aprovechable, porque le habría tomado dos días de
viaje por avión, autobús y caballo para encontrarse e influir en este grupo. Quizá tal
viaje no valía los beneficios.

Tipos de Poder y su Uso

Adquirimos el poder de influir en otros a través de muchos caminos. Un policía y un


doctor influyen en usted para que no consuma ciertas drogas: sin embargo, las
bases de su influencia son muy diferentes. French y Rasen (1959) identificaron cinco
bases que asientan el poder de los individuos. Estos investigadores y otros (Aries,
l76: Michener y Burt, 1974: Bonoina, 1976) sostuvieron que en la mayor parte de los
casos la gente deriva su poder de más de una base y debe decidir cuál ejercer en
una situación particular. Además, l a base de poder determina las situaciones en las
que es posible emplearlo.

Poder Coercitivo

El poder coercitivo es el potencial para repartir amenazas y


castigos que fuercen a otra persona a cambiar su conducta. Un
padre recurre al poder coercitivo cuando amenaza con golpear al
hijo si no exhibe cierta conducta. El poder coercitivo sirvió para
detener las actividades en favor de los derechos civiles de King:
pusieron una bomba en su casa, lo encarcelaron varias ocasiones
y hubo numerosos atentados contra su vida.

El poder coercitivo se funda en el acceso a las armas u otros recursos que aumentan
la fuerza y la credibilidad de la amenaza. Dos desventajas importantes disuaden del
uso del poder coercitivo, Primera, que el individuo de poco poder en una relación
coercitiva estará motivado a terminar la relación si se presenta la oportunidad. Los
gobiernos dictatoriales que dependen del poder coercitivo recurren a cualquier cosa
parra impedir que sus ciudadanos salgan del país. Segunda, la base del poder
coercitivo requiere vigilar a la persona de poco poder (Shaw y Condelli, l9ñ6). El
poder coercitivo es tan eficaz como su sistema de
vigilancia. Raramente un niño corre y dice a la madre “acabo de robarme tres
galletas de la caja”.

Debido a que la coerción demanda el esfuerzo de la vigilancia y corre el riesgo de


generar resentimiento, nos preguntaríamos por qué se acude a la coerción como
instrumento para esgrimir el poder. Una razón es que es relativamente fácil de usar:
no hace falta mucho esfuerzo para amenazar. Otra es que aumenta la autoestima
del que lo ejerce (Rayen y Kruglanski, 1970: Kipnis. 1974). Ser capaz de forzar a
otra persona a actuar de la manera prescrita produce un sentimiento de dominio y
superioridad. Por tanto, Kipnis sostiene que los supervisores con falta de confianza y
autoestima recurren al poder coercitivo. Sin embargo, este poder es del tipo que
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obtiene menos cambios sostenidos y el más difícil de mantener. Por lo general es
usado como último recurso.

El Poder de la Recompensa

La capacidad de dar reforzamiento positivo para producir un


cambio es el poder de la recompensa. El re- forzamiento toma
la forma de bienes materiales, como dinero, o una forma más
intangible, como un elogio. El poder de la recompensa se basa
en el acceso a los bienes que otros valoran. Por tanto, un
individuo tendrá este poder sobre una persona pero no sobre
otra, dependiendo del valor que concedan a los bienes que
ofrece.

El poder de la recompensa, a diferencia del coercitivo motiva a los individuos de


poco poder a permanecer en la relación. Aunque se requiere de vigilancia para su
uso eficaz, no es tanta como la del poder coercitivo. No es inusual que un niño diga,
“Ven a ver, acabo de limpiar mi cuarto’. Cuando se expresa la conducta deseada el
actor atrae la atención del poderoso hacia su desempeño. Canavan-Gumpert (1977)
encontraron que el poder de la recompensa (elogios) es más eficaz que el coercitivo
(criticas) para fomentar el rendimiento (le los niños. Por ello, el poder de la
recompensa debe preferirse al coercitivo.

Sin embargo, el poder de la recompensa puede ser costoso en particular si la


remuneración es tangible, como dinero. Además, debido a que la recompensa
Justifica la conducta, ejercer este poder no tiene como resultado la internalización o
el cambio de actitud. Recordemos que según la teoría de la disonancia (capítulo 6),
el actor dice: “Hago esto por la recompensa y no porque crea en lo que estoy
haciendo”. Así, el poder de la recompensa será eficaz sólo mientras se otorgue una
gratificación.

Poder Legítimo

El poder (si uno tiene por su función o posición es el poder legitimo).


El poder legítimo es autoridad y por lo general e imita a un ámbito.
Por ejemplo, su jefe tiene poder legítimo para influir en su
comportamiento en horas de trabajo, pero no para determinar cómo
se comporta con su pareja o qué hace los días festivos. Pruitt (1976)
observo que el poder legítimo se basa en normas de
“obligatoriedad”: estamos socializados para creer que debemos seguir las órdenes
de quienes ocupan ciertas posiciones. Por ejemplo, al niño se le alega “haz lo que
tus padres te dicen porque son tus padres”. Martin Luther King Jr. tenía un poder
legítimo en virtud de que era el líder del movimiento de Libertad Negra y el
presidente del Congreso de Liderazgo Cristiano del Sur.

Quienes ostentan un poder legítimo no tienen que explicar por qué quieren que los
individuos actúen de cierta manera, Las personas con poder legítimo influyen no
porque digan las cosas correctas, sino porque tienen el derecho de influir. Las leyes
sirven para conferir poder legítimo a ciertos individuos. También ocurre con
frecuencia que quienes tienen otras bases de poder aprueben leyes para asegurarse
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el poder legítimo. Así, el dictador que derroca un gobierno mediante poder coercitivo
“aprueba leyes” que le dan el poder legítimo.

Poder de Experto

También las personas adquieren poder porque Otros


reconocen sus capacidades en cierto terreno. Por ejemplo, los
médicos tienen este poder de experto; se percibe que tienen
capacidades y conocimientos especiales sobre las cuestiones
médicas. Si le aconsejan que se opere, usted lo hará, aunque
no sepa por qué es necesario. El poder de experto, al igual
que el legítimo, está limitado a un campo específico. Así, el
doctor tiene una influencia en los temas relacionados con la
salud, pero uno no está obligado a seguir su s consejos
acerca de qué coche comprar. La gente intenta aumentar su
poder de experto mediante diplomas y referencias que
testifiquen sus conocimientos en ciertas materias. No es
extraño entrar al consultorio del doctor y ver la pared llena de
diplomas y reconocimientos que dan fe de lo que sabe. Los
talleres mecánicos también retuerzan su poder de expertos
mostrando diplomas y distinciones de los cursos tomados.

El poder de experto tiene algunas de las ventajas y desventajas del poder legítimo.
No requiere vigilancia, es evidente que lo posee el individuo y abarca un dominio
limitado. Sin embargo, tiene una ventaja adicional, a saber, que estimula la
internalización de actitudes. En pocas palabras, las personas no sólo siguen a un
experto porque están impresionadas por sus credenciales, sino también porque
creen que tiene la información correcta.

Poder Referente

Las personas adquieren la capacidad de influir en nosotros cuando


las admiramos y nos agradan. Queremos ser iguales y por tanto las
imitamos y tratamos de actuar según creemos que lo hacen. El poder
referente fue una de las bases del poder de King. Debido a que
millones lo admiraban por su valentía, su prudencia y su personalidad
carismática, muchos quisieron parecerse y actuar como él.

Dadas las pruebas actuales, parece que el poder referente es el más aprovechable.
No requiere vigilancia y tiende a acercar al poderoso y al sometido en vez de
distanciarlos. También es más probable que produzca una internalización de
actitudes en lugar de un mero cambio en la conducta. La creencia en la eficacia del
poder referente es uno de los factores de motivación en los grupos de psicoterapia y
los de cambio de conducta como Cuida Kilos y Alcohólicos Anónimos. En estos
casos, se confía en los iguales con antecedentes similares, más que como expertos,
como confidentes y agentes de influencia.

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Poder de la Información

Rayen y Kruglanski (1970) agregaron una sexta base de poder


a los planteamientos de French y Rayen (1959). Los cinco tipos
de poder que hemos analizado dependen de la fuente; las
bases de poder radican en la persona. Este poder es limitado a
situaciones particulares, pero es independiente
de la información que realmente posee dicha persona. Por otro lado, los testigos de
un delito tienen el poder de influir en el juez solamente por la información que tienen
y no por sus características. Este poder independiente se ha llamado poder de la
información. Como destaca Pruitt (1976), “el conocimiento es poder”. Sin embargo,
se ha observado que una vez que la persona que posee el poder de la información la
comunica, pierde ese poder. Por ejemplo, ya que los testigos declararon, dejan de
tener el poder de influir en la conducta del juez.

¿Cómo Influye el Poder en Nuestras Ideas?

Es posible que la sola posesión de poder sobre otros influya en la manera en que
pensamos de los demás, al menos en aquellos sobre los que poseemos ese poder.
Susan Fiske y sus colaboradores postulan que la posesión del poder reduce nuestra
capacidad y deseo de procesar adecuadamente la información sobre nuestros
subordinados. Debido a que controlan los recursos, los poderosos no dependen de
los subordinados. Más aún, como éstos exceden en número a los encargados o
supervisores, los poderosos no tienen tiempo de dar su atención a cada uno. El
efecto neto de la disminución de la atención es que el poderoso
recurre a los estereotipos al formarse las impresiones de sus subordinados (véase
Fiske. 1993). Basarse en estereotipos en lugar de en información confiable
individualizada produce errores en el procesamiento que contribuyen a resultados
perniciosos como la discriminación por grupo racial o género en el trabajo (Fiske y
Glick. 1995) (véase cuadro 11.1).

Laura Stevens y Susan Fiske (en Fiske. Morting y Stevens, 1996) manipularon el
poder en una situación de trato entre dos personas. Encontraron que quienes
recibieron poder estuvieron menos interesados en ver la información diagnóstica de
sus parejas y fue más probable que hicieran atribuciones estereotipadas.

Tal como se esperaba, el efecto de tener menos poder es el opuesto en la manera


de procesar la información acerca de los superiores. Ya que nuestro trabajo a
menudo depende de la conducta de los gerentes o supervisores, la disminución del
poder nos motiva a observar cuidadosamente las características y conductas de
éstos. Los que no tienen poder ponen mucha atención a la información
individualizada de aquellos que controlan su destino, posiblemente para mejorar sus
percepciones de control y su capacidad de predecir resultados importantes.

Comprender el uso del poder, entonces, no es sólo estudiar los resultados relativos
de las personas en el trato social, sino entender que el poder influye en la manera
en que se procesa la información acerca de los otros y que puede llevar a errores
serios en la impresión que se hacen los poderosos de sus subordinados.

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LIDERAZGO

Liderazgo

En cualquier grupo, grande o pequeño, algunos individuos


tienen más poder e influencia que los otros.

Quien tiene esta influencia mayor asume una posición de


importancia en el grupo y tiende a ser reconocido como el líder
así, cabe definir al líder como el individuo que ejerce la
mayor influencia en el grupo (Hollander, 1985; Shaw, 1981). Hay diferentes tipos de
lideres y liderazgos. Martin Luthr King Jr. Fue un líder excepcional y se ajusta
perfectamente a nuestra definición. Tuvo un grado extremadamente alto de
influencia tanto dentro y fuera del congreso del Liderazgo Cristiano del sur. Durante
mucho tiempo, solo su palabra impidió que el movimiento de libertad Negra se
convirtiera en una revuelta violenta.

Por ejemplo, el 30 junio de 1956 una bomba estalló en su casa en Monlgomery.


Varios oficiales de la policía, con el comisionado y el alcalde, llegaron a la escena
muy poco tiempo después de la explosión. Una multitud de miles de negros furiosos
también se reunieron armados con pistolas, piedras, cuchillos y palos, listos para
hacer frente a la policía. King caminó hacia la puerta y pidió a los negros que se
sumaran a la doctrina de la no violencia, recordándoles que “el que vive por la
espada morirá por la espada”. La multitud se dispersó pacíficamente. Cocerta King
recuerda que oyó que un policía blanco dijo entre la multitud: ‘Si no ha sido por el
predicador negro, todos estaríamos tenerlos” (King. 1969. p. 130).

Varios presidentes también han sido líderes influyente, Psicólogos y científicos


políticos que han analizado Iris tipos de liderazgo presidencial han identificado aI
líder transformacional como aquel que siente los deseos inexpresados de la
población y trata de incluirlos como expresión del propósito de cambio del sistema
político Bnirns, 1984). Franklin Roosevelt se ajusta a definición de un líder. El último
secretario general le la ex Letón Soviética. Mijail Gorbachov, ejemplifica el concepto
como ningún otro líder reciente. Con su énfasis sobre la glasnost (apertura) y
perestroikit (reestructuración) Gorbachov evidenció que buscaba identificar sin
dudas lo que deseaban los pueblos de la Unión Soviética y Europa del Este y
tomarlo para remodelar sus sociedades. De manera similar. Anwar Sadat de Egipto
y Menachem Begin de Israel reflejaron los deseos de los egipcios e israelíes de una
paz duradera en su búsqueda de terminar con, literalmente, siglos de hostilidad
entre sus países.

La Percepción de los Líderes

El concepto de liderazgo plantea muchos temas complejos. Una interrogante central


que los psicólogos han explorado intensamente en los últimos años es cómo son
percibidos los líderes (Hogg. 1996; Kindery Fiske, 1986). Algunos de los estudios
sobre percepción del liderazgo muestran que tenemos un esquema de liderazgo
general (Simonton, l9$6a, 1987) - una imagen de lo que es y lo que hace un líder -.
Los estudios del liderazgo presidencial muestran que nuestra idea general de un
gran líder o de un “presidente ideal” es la del individuo que tiene tres características
importantes: fortaleza, actividad y bondad. En pocas palabras, el presidente ideal o
el líder admirado por cualquier grupo es competente y digno de confianza Kinder.

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Peters. AbleSon y Fiske, 1980: Simonton, 1986a). De acuerdo con este
planteamiento, cuando juzgamos a los líderes, la información importante acerca de
su conducta activa varios grados de su imagen general como un líder fuerte, activo y
bueno. Nuestro conocimiento de la frase “Tengo el sueño” de King trae a la mente el
liderazgo del esquema global y tendemos a verlo fuerte, activo y bueno.

El esquema del liderazgo también sostiene que la gente revela un sesgo de


correspondencia (como vimos en el capítulo 2) cuando juzgamos a los líderes: es
decir, vemos sus conductas como manifestación de sus rasgos personales más que
como fuerzas de la situación, Por ejemplo, cuando un presidente demuestra
fortaleza de liderazgo en un tema de interés popular, por ejemplo una medida
enérgica para reducir la inflación, los ciudadanos atribuyen su acción a las
cualidades de liderazgo más que a la presión de los grupos de poder.

Conducta de Liderazgo

El planteamiento del esquema de liderazgo muestra que la percepción de éste es


errónea de muchas maneras importantes. Por tanto, es fundamental que
identifiquemos con claridad exactamente lo que los líderes hacen. Afortunadamente,
esto es algo que en buena medida sabemos. Los psicólogos han investigado las
funciones y conductas del liderazgo durante décadas con el objetivo de descubrir lo
que hace un líder en y por un grupo.

Uno de los estudios más citados se realizó en la Universidad Estatal de Ohio a


finales de la década de 1940. En una fase de la investigación. Halpin y Winer (1952)
pidieron a los participantes que anotaran qué características de un líder les
parecieron las más importantes. Las dos características mencionadas con mayor
frecuencia se agruparon en las categorías de consideración y estructura de inicio.

La categoría de consideración incluyó características como (1) empezar la


comunicación, (2) explicar acciones y (3) promover la confianza. La dimensión de
estructura de inicio consideró las conductas de dirección de acciones del grupo y la
planeación grupal. También se encontraron dos factores menores: énfasis en la
producción (acentúa “conseguir que se haga el trabajo”) y sensibilidad social
(flexibilidad para ajustar planes y escuchar a los demás). Lieberman, Yalom y Miles
(1973) argumentaron que estos deberes del líder a menudo son contradictorios. Por
ejemplo, es difícil para un individuo que se preocupa por que se haga el trabajo o
que se emprendan nuevas tareas con fraternizar o ser “uno de la banda”. Asimismo,
es difícil evaluar el desempeño de los miembros y estar interesado en sus
sentimientos.

La dualidad del liderazgo y las presiones contradictorias que acompañan la


necesidad de interesarse a un tiempo por las tareas y los sentimientos de quienes
las desempeñan parecería dar por seguro que no se puede ser un líder eficaz: sería
casi imposible cumplir con ambas funciones a la vez. Sin embargo, Bales y Slater
(1955) encontraron que no sucede que una persona se encargue de las dos
generalmente una dirige los problemas relacionados a la tarea y otra asume las
funciones orientadas a los individuos. Estos investigadores estudiaron grupos de
tres a seis miembros trabajando en un análisis de tareas. Encontraron un aumento
en la tendencia a no calificar como el más gustado al que propuso que las mejores

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ideas, sino a calificarlo como el líder, pues daba sugerencias sobre la manera en
que el grupo podría resolver los problemas. Bales y Slater denominaron al líder el
especialista de la tarea - preocupado principalmente por terminar el trabajo -. Bales y
Slater llamaron al más gustado el especial ista socioemocional, en tanto que Thihaut
y Kelley (1959) lo denominaron especialista de mantenimiento; la principal
preocupación de este especialista es la de crear un buen clima social en el grupo.
Zelditch (1955) estudió familias de 56 sociedades y encontró que en muchas había
un especialista de la tarea y un especialista de mantenimiento. Por lo general, el
padre fue el especialista de la tarea y la madre el líder socioemocional.

Es probable que en muchos grupos haya dos líderes: uno que impulsa a los
miembros del grupo a realizar el trabajo y otro que se empeña en hacer que estén
contentos. También es cierto que los dos líderes ejercen diferentes tipos de poder en
su función. Los líderes de la tarea recurren al poder legítimo, experto y coercitivo
para conseguir que los empleados trabajen los líderes socioemocionales son más
eficaces si usan el poder referente y el de recompensa.

Un estudio más reciente de liderazgo realizado por Baumeister, Hutton y Tice (1988)
reveló que además de mostrar consideración y estructura de inicio, una conducta
muy general e importante del liderazgo es asumir la responsabilidad por lo que pase
en el grupo. Como vimos en el capítulo 10, en un estudio del ataque epiléptico de
Darley y Latané (1968), es mucho menos probable que los sujetos ayuden cuando
están en grupo que cuando están solos. Cuando los sujetos estaban en grupo la
responsabilidad se diluyó y subsistieron que alguien más ayudaría, con el resultado
de que pocos actuaron y fue mucho menos probable
que la víctima recibiera la ayuda requerida. Sin embargo, en el estudio de Ray
Baumeister y sus colaboradores, las personas que fueron designadas como líderes
de un grupo so diluyeron la responsabilidad. De hecho, 80 por ciento de los líderes
grupales salieron de sus salones para ayudar a un miembro que tosía y se ahogaba,
aunque este acto arruinara el experimento y les costara su posición de liderazgo.
Esta tasa de 80 por Ciento C5 comparable a la tasa de los sujetos únicos en otros
experimentos, mientras que 35 por ciento de la tasa de ayuda de los subordinados
en este estudio es equivalente a la observada entre los sujetos en los grupos de
aquellos otros experimentos. Para los que son líderes, es importaste asumir la
responsabilidad general en sus grupos, incluso si su posición de liderazgo no les
exige que lo hagan.

¿Cómo se Forma un Líder? Teorías de Liderazgo

Hasta aquel hemos visto que un líderes un individuo que ejerce el


poder para influir en la dirección de la actividad del grupo. Hemos
visto que hay muchas conductas de liderazgo y muchas maneras de
medirlo, Ahora nos preguntamos por qué algunos individuos surgen
como líderes y otros no. ¿Por qué, por ejemplo, Martin Luther King
Jr., y isa otro individuo, se convirtió en el líder del movimiento de los
derechos civiles’? ¿Fue alguna característica de King, la situación o
una combinación de las dos? Hollander (1985) sostiene que el
estudio del liderazgo ha progresado formulándose estas tres
preguntas y como resultado ha centrado la atención primero en la
teoría de los rasgos, después en la teoría situacional y finalmente en
la teoría interactiva del liderazgo.
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Teoría de los Rasgos

Cuando observamos líderes influyentes como Martin Luther King Jr., Mijail
Gorbachov, Franklin Roosevelt o Golda Meir, tenemos la impresión de que no son
personas ordinarias. Deben haber tenido algo especial que los hizo capaces de
llegar a ser líderes influyentes. Los primeros estudios de liderazgo se basaban en la
premisa de que los líderes poseen algo que los distingue de sus seguidores: que los
líderes nacen, no se hacen. Si este supuesto es correcto, sería posible identificar
ciertos rasgos que caracterizan a los líderes. A la teoría que comprende estas ideas
se la ha llamada la teoría del liderazgo de la gran persona o teoría de los rasgos del
liderazgo. En su forma más simple, a firma que la historia o la dirección de la
conducta del grupo está moldeada por la persona que ocupa la posición de liderazgo
y que el curso de los acontecimientos sería por completo distinto si otro estuviera en
esa posición (Jacobs, 1971). En el caso de Martin Luther King Jr., la teoría
destacaría el hecho de que moldeó y determinó la dirección del movimiento de los
derechos civiles en Estados Unidos y que el movimiento hubiera tenido una visión
diferente si alguien más hubiera sido su líder.

Los supuestos clave de la teoría de los rasgos no han sido fundamentados por
estudios empíricos. Primero, la misma persona no funge como líder en todas las
situaciones y en todos los momentos. Segundo, los líderes no se cocinan aparte.
Algunas veces no son tan diferentes de sus seguidores: personas de todas
condiciones son líderes y seguidores en diferentes momentos y lugares. Sin
embargo, cientos de estudios de las características de los líderes han mostrado que
tienen rasgos distintivos Stogdill. 1948). Algunas de las características principales,
tanto tísicas como psicológicas, a las cuales se ha asociado con el liderazgo son
estatura y vigor, inteligencia, elocuencia, motivación, la cualidad bien elusiva llamada
carisma, y sexo.

Hace muchos años, Leo Terman (1904) indicó que las tribus primitivas elegían a sus
líderes según la estatura, la fuerza o la edad. En ciertas tribus, el jefe era el que les
levantaba el madero más grande y durante más tiempo. En una tribu colombiana, se
dejaba que alguien dirigiera la tribu después de pasar una prueba en la cual era
cubierto por hormigas picaduras o golpeado por otros miembros. Los datos de
Stogdill muestran que incluso en las culturas modernas de Occidente los líderes
tienden a ser más altos, más saludable s y más enérgicos fue el promedio de los
miembros del grupo. Los datos sobre rasgos físicos se comprenden si uno considera
grupos como los equipos de fútbol, las expediciones de exploración o de caza,
donde la fuerza física es importante. Sin embargo, es difícil ver por qué el más fuerte
sería el líder de un equipo de debate, para el que la fuerza física es irrelevante. Ya
que Stogdill no diferencio sus datos de acuerdo cotila tarea que los grupos
realizaron, es riesgoso hacer generalizaciones. Es interesante observar que líderes
influyentes como Ghandi, King, Napoleon y Hitler no eran más fuertes, más altos o
más imponentes que la mayoría de sus seguidores.

Ente los rasgos más asociados con el liderazgo se encuentra la inteligencia. El líder
de muchos grupos es de algún modo más inteligente que los seguidores (Gibb, 1969;
Mann, 1959; Stogdill, 1948). Simonton (l986b) encontró que las dotes intelectuales
son uno de los pocos rasgos de personalidad vinculados a la valoración de grandeza
de diversos presidentes. Sin embargo, la correlación entre inteligencia y liderazgo no

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es alta Matnn publica que la correlación mediana es de alrededor de .25, y algunos
estudios (por ejemplo, Loretto y Williams, 1974) no encontraron relación entre
inteligencia y liderazgo. Una razón posible es que un líder que es mucho más
inteligente que otros miembros del grupo no podrá relacionarse con ellos.

Otro rasgo que prepara el camino para la elevación de un individuo al Liderazgo es


la elocuencia. Varios investigadores (Riecken, 1958; Bass, 1949; McGrath y Julian,
1963) encontraron pruebas constantes que apoyan la teoría de liderazgo le da “gran
bocaza”; es decir, los miembros más hablad ores del grupo se ven como los lideres.

La relación entre elocuencia y liderazgo fue demostrada en un estudio (Babeáis,


Hastorf, Gross y Kite,1965) en el cual los sujetos, todos hombres, fueron reunidos en
grupos de debate de cuatro personas y los observadores registraron las veces que
habló cada uno. Después del primer debate, los sujetos valoraron a otros en la
dimensión de liderazgo. En la siguiente sesión, frente a cada sujeto se dispuso una
caja con una luz roja y una verde. Se les dijo que recibieran retroalimentación acerca
de que tan bien se desempeñaron; la luz verde significaría buen desempeño; la roja,
malo. Un sujeto que había quedado casi al último en elocuencia en la primera sesión
fue elegido para recibir retroalimentación positiva por hablar. Durante la segunda
sesión, recibió más luces verdes que cualquier otro. Este re- forzamiento positivo
hizo que hablara más del doble y el grupo lo vio como el líder. La tercera sesión se
realizo sin luces. Las expresiones verbales del sujeto reforzado siguieron siendo
altas, y por tanto sus valoraciones de liderazgo. Tal estudio demostró de manera
sorprendente la importancia de la elocuencia como determinante de liderazgo. Para
apoyar estos resultados. Sorrentino y Boutillier (1975) manipularon tanto la cantidad
como la calidad de las observaciones de un confederado en un grupo de debate.
Aunque la calidad tuvo poco electo sobre las valoraciones de liderazgo del asistente,
cuanto más hablaba mejor lo calificaban los otros miembros del grupo.

Los motivos también son importantes en el liderazgo. Estudios recientes muestran


que tener una orientación a los éxitos y a las relaciones personales son importantes
para el surgimiento de un líder en grupos de larga duración (Sorrentino y Field,
1986). Otros motivos son importantes en un líder exitoso. Los estudios de los
presidentes estadounidenses realizados por Winter (1987) mostraron que los que
están motivados por el poder, aquellos que son enérgicos, autónomos, autocráticos,
algo narcisistas e interesados en el prestigio y en tener un efecto en los demás
tienden a ser valorados como los mejores presidentes y se les acredita gran
capacidad de decisión. Los tres presidentes estadounidenses más motivados por el
poder, según el análisis de los temas de sus respectivos discursos inaugurales, son
Truman, Kennedy y Reagan.

Otro rasgo que se asocia con el liderazgo ha recibido poca investigación empírica: el
carisma, un término usado para describir la atracción magnética que ciertos líderes
parecen tener. Se ha aplicado a líderes como Martin Luther King Jr., John F.
Kennedy, Adolfo Hitler y Ho Chi Minh. Mientras que algunos líderes tienen carisma,
otros no. Max Weher (1946, recurrió al término para significar el “don de la gracia”. El
carisma tiene cualidades supernaturales que son difíciles de describir y casi
imposible de estudiar. Weber pensaba que el carisma de un líder es evidente sobre
todo en momentos de crisis y que ciertos acontecimientos lo hacen aflojar. El
carisma también está determinado en par te por las necesidades y los estados
emocionales de los seguidores. Por esta razón, no todos resienten el influjo del líder

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de la misma manera, lo que da como resultado que un líder carismático tenga un
grupo fuerte de seguidores devotos y numerosos oponentes fuertes. Éste fue el caso
de Martin Luther Kíng Jr, quien tuvo tantos seguidores fieles como antagonistas
vociferantes entre los negros.

Género y Liderazgo:
¿Predice el género un líder mejor? También se ha encontrado
que el género se relaciona con el liderazgo, aunque el
panorama cambia rápidamente. Tanto hombre s conos
mujeres esperan que un hombre sea el líder, y en los
primeros estudios era menos probable que las mujeres se
vieran cristo líderes potenciales (Megargee, 1969). Este estereotipo del hombre
como líder más natural que la mujer significa que las mujeres líderes enfrentan
dificultades adicionales al tratar de ser eficaces y que las consideren como tales.
Deben “ser como el oro para que piensen que son de plata (Hollatider, 1985).

Por otro lado, varios estudios interesantes mostraron que es más probable que una
mujer se vuelva líder de grupos pequeños hoy que hace tres décadas. Un estudio de
Megargee, publicado en 1969, mostró que cuando un hombre tenía pocas
características de dominio y una compañera muchas, sólo 22 por ciento de las
mujeres se volvieron líderes. En cambio, en parejas del mismo sexo el dominante se
volvió líder en cerca de 70 por ciento de los casos y en pares de hombre y mujer él
de mucho dominio ella de poco) 89 por cíe tu de los hombres se volvieron líderes.
Dos estudios más recientes mostraron un cambio en estas cifras, uno más que el
otro. Nyquist y Spence (1986) encontraron que 35 por ciento de mujeres en parejas
compuestas de mujeres dominantes y hombres de escaso dominio se volvieron
líderes, pero en el estudio de Fleischer y Chertkoff (1986) la cifra ascendió a 50 por
ciento. No se explican con claridad las diferencias de estos dos estudios de 1986. El
segundo estudio se realizó en el medio Oeste de Estados Unidos, y no en el sureste,
donde tuvieron lugar los de Megargee y Nyquist y Spence. Quizá los habitantes del
medio oeste están más acostumbrados a ver a las mujeres como líderes que la
gente lilas tradicional del sureste. Sea como fuere, los estudios mostraron que era
más probable que surgieran líderes mujeres a mediados de la década de 1980 que
una generación antes, y es razonable creer que la tendencia continúa.

Dos estudios (de hombres y mujeres líderes en West Point, donde una mujer se
acababa de graduar como líder suprema del cuerpo de cadetes, dan un indicio de
qué tan rápido se están dando los cambios en los conceptos de liderazgo y género.
Un estudio de 1980 mostró que mientras que las mujeres se desempeñaron tan bien
como los hombres y mantuvieron una buena moral en sus grupos, sus éxitos fueron
atribuidos a la suerte, en tanto que los de los hombres se adjudicaron a la
capacidad. Estas atribuciones negativas no se encontraron en un estudio de 1984,
aunque las subordinadas continuaban valorando a las mujeres líderes de manera
muy negativa (Rice. Bender y Vitters, 1980; Rice, Instone y Adams, 1984).

Alice Eagly y sus colaboradores examinaron la bibliografía referente a liderazgo y


genero (Eagly, Karau y Makhijani, 1995; Eagly Makhijani y Klonky, 1992). Reunieron
cientos de estudios realizados en el laboratorio y luares de trabajo desde 1980 y
aplicaron una técnica estadística conocida como meta análisis para saber si se
consideraba líderes más eficaces a los hombres o las mujeres.

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Concluyeron que, en general, ambos con igualmente eficaces como líderes. Sin
embargo, un análisis detallado de los estudios mostró que los hombres son mejores
líderes en situaciones que dan más importancia a tos estilos de liderazgo
masculinos: en concreto, el liderazgo orientado a la tarea definido como “la
capacidad de dirigir y controlar personal” (Eagly, Karau y Makhijani, 1995, p. 137).
Las mujeres fueron mejores cuando el estilo de liderazgo necesario era el
interpersonal o socioemocional, definido censo “la capacidad de cooperar y llevarse
bien con la gente” (p.137). Basados en estos resultados, Eagly y sus colaboradores
11995) postularon que hombres y mujeres a quienes se les pide que cumplan una
función (le liderazgo que difiera de lo que se espera de su género sufrirán
menoscabos en su eficacia real o percibida.

Teoría del Zeitgeist (espíritu de la época): Una Aproximación Situacional al


Liderazgo

Los psicólogos encontraron insatisfactorio el planteamiento de rasgos del liderazgo


porque no anticipa quién será líder ni ex plica por qué alguien se vuelve líder. Por
tanto, el centro de interés de los estudios del liderazgo se desplazó de los rasgos
personales a las características de las situaciones grupales particulares que
determinarán quién surge como líder. Esta aproximación situacional elude la
hipótesis de que ciertas personas nacen para líderes. Los teóricos situacionales
adoptan la posición de que el momento o ta situación decide quién llegará a ser líder:

En determinado momento, un grupo de personas nene ciertas necesidades y


demanda los servicios de alguien que las satisfaga. Qué un individuo cumpla la
función del líder y satisfaga tales necesidades lo determina la oportunidad: es decir,
sucede que una persona dada está en el lugar crucial en el momento crítico. (Cooper
y McGaugh, 1969, p. 247)

Se ha esgrimido que si Hitler hubiese expuesto su doctrina en otro país que no fuera
Alemania, quizá lo habrían metido a la cárcel o a una institución para enfermos
mentales. Sin embargo, en la Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, el
tiempo y la situación eran los correctos para que el pueblo siguiera el liderazgo de
semejante individuo.

La situación también tiene mucho que ver con el ascenso de King al liderazgo. Los
negros estadounidenses habían ido alcanzando una posición en la cual pudieran
ganar su lucha por la libertad y la dignidad. La Segunda Guerra Mundial representó
una fuerza unificadora y también puso al descubierto las desigualdades: un negro
podía pelear por su país pero no tenía libertad para votar, usar los baños públicos o
sentarse junto a un blanco en un autobús. La descripción de Coretta King de la
situación en que se hallaban los negros en 1955 también atañe, en cierto grado, a la
teoría situacional de liderazgo:

Hay un espíritu, una necesidad y un hombre al inicio de cada gran avance humano.
Estos elementos tienen que ser los correctos para ese momento de la historia o no
pasará nada. En Montgomery, lo que Martin llamó el Zeitgeist, o el espíritu de tu
época, se encontraba detrás de la aparente pasividad de tos negros; sonó la hora y
ahí estaba el hombre. Con todo, lo que hizo no habría ocurrido sin una conjugación
de fuerzas y una acumulación de sufrimiento. (King, 1969. p. t08)

105
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
Varios factores situacionales influyen en el liderazgo, en particular algunos que son
inesperados. Por ejemplo, Howells y Becker (1962) explican que la disposición de los
asientos influye el liderazgo. Sostienen que la comunicación fluye naturalmente
cuando estamos ante una mesa. Los investigadores formaron grupos de cinco
hombres y los sentaron dos en un lado y tres del otro. Plantearon la hipótesis de que
si la comunicación es importante para determinar quién es el líder y si ésta fluye en
la mesa, entonces los dos que ocupaban un lado serán vistos como líderes porque
se comunicaron con tren personas. Se instruyó a los grupos para que trabajaran en
varias tareas simples y entonces se les pidió a los miembros que identificaran al
líder. Los resultados muestran que quienes estaban en el grupo de dos fueron
elegidos como líderes el doble de veces que quienes se sentaban en el lado de tres.
Los investigadores también encontraron que los líderes eligen naturalmente la
cabecera de las mesas rectangulares más que los lados (Lecuyer, 1976).

La antigüedad también en un factor importante en la determinación del surgimiento


de un líder. Insko y sus colaboradores (1980) estudiaron grupos experimentales
durante cierto periodo. En el experimento, los sujetos fueron apartados uno por uno
de los grupos y reemplazados por miembros nuevos. Los resultados revelan que los
grupos en el centro de la comunicación tuvieron la mayor influencia; además se
concedió a los miembros con mayor antigüedad la función de liderazgo. En todos los
grupos surgió la norma del liderazgo por antigüedad, pero fue particularmente
intensa en los grupos poderosos. Como se Imaginará, esta norma permitió cambios
ordenados en el liderazgo y redujo la probabilidad de conflictos en tos grupos.

La situación que enfrenta el grupo también tinte un efecto en el liderazgo. Varios


investigadores (Worchel, Andreoli y Folger. 1977) encontraron que es más probable
que los grupos que enfrentan amenazas o competencia acepten un líder autoritario
que tos que no encaran talen dificultades. Las crisis hacen que las personas se
reúnan alrededor de su líder. En una serie interesante de estudios con sujetos
holandeses, Rabbie y Bekkers (1976) encontraron que los líderes que estaban
amenazados de perder su posición de liderazgo trataron de que sus grupos se
enfrascaran en situaciones competitivas y amenazantes, Según parece, creyeron
que sería menos probable que se quedaran sin sus puestos si hacían que los grupos
percibieran una amenaza externa.

Además, los teóricos situacionales del liderazgo explican que las necesidades del
grupo determinan quién surgirá como líder. ¿Por qué la frase de King “tengo el
sueño” tuvo una repercusión tan grande en el movimiento de Liberación Negra? Los
teóricos situacionales dirían que se ajustaba a las necesidades de los negros en ese
momento; fue un mensaje de esperanza, no de enojo o desesperación.

Manifestó la esperanza de la libertad y la igualdad y eso era por lo que el


movimiento luchaba. La frase también satisfizo la necesidad de fortaleza de los
seguidores de King y expresaba que sus objetivos eran alcanzables.

De acuerdo con la teoría situacional, las necesidades del grupo se modifican, y


cuando ocurre, el líder también cambiará, Barnlund (1962) encontró que al alterar Ios
requerimientos de una tarea, el liderazgo se desplazó a un individuo con cualidades
más apropiadas. La identificación del líder en un momento particular depende de la
tarea en la que trabaje el grupo. Así, la teoría situacional argumenta que no hay
106
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
rasgos generales del liderazgo y que las peculiaridades que hacen de un individuo el
líder en una situación no necesariamente lo calificarán para el liderazgo en otra.

Teoría de la Interacción

La teoría de los rasgos de personalidad y la situacional dan algunas respuestas


acerca del surgimiento de líderes, pero son incompletas. Es evidente que Martin
Luther King Jr, tenía rasgos que lo ayudaron a subir al poder, pero muchos Otros
también los tenían y no se convirtieron en los líderes del movimiento. Por otro lado,
es difícil aceptar una explicación que no tome en cuenta a King como persona única:
no fue líder simplemente porque estaba en el lugar correcto y en el momento
correcto.

Algunos teóricos (Katz y Kahn. 1978; Hollander. 1958) postularon que el surgimiento
de un líderes el resultado de las características de éste, sus seguidores y la
situación. Ciertos rasgos hacen de un individuo el centro de atención, pero si sus
capacidades no satisfacen las necesidades de los miembros, el liderazgo no se dará.
La situación influye es las necesidades de los seguidores y las necesidades del
grupo repercuten en el líder. Así, el líder siente el influjo de los seguidores y éstos el
del líder (véase la figura 11.1). Como la situación y las necesidades de los
seguidores se modifican, la persona que es aceptada como líder cambiará. Pero el
líder debe tener ciertas capacidades para ser llevado a la posición de liderazgo.
Como veremos, también se ha utilizado una aproximación de interacción para
predecir quién será un líder eficaz.

El líder Eficaz

Después de examinar las investigaciones referentes al surgimiento de los líderes en


los grupos, consideremos el tipo de líder que tiene más probabilidades de ser eficaz
y los factores que influyen en tal eficacia. Preguntamos sobre la eficacia del líder no
es lo mismo que hacerlo sobre su surgimiento, aunque las dos preguntas están
relacionadas.

OBEDIENCIA Y CONFORMIDAD

Obediencia

Martin Luther King Jr. ejerció su autoridad a través de la


inspiración, la retórica, la energía e incluso el amor. No fue un
líder autoritario que dirigiera el comportamiento entre las
personas con el ejercicio de un poder coercitivo o de
recompensa. En contraste, si consideramos el poder de una
figura de autoridad para ganarse la obediencia, encontraremos
ejemplos terribles de lo lejos que llegan las personas para hacer
lo que sus líderes o autoridades dictan. Tal vez el ejemplo más
vívido de la disposición de las personas a seguir a sus
autoridades está en las atrocidades cometidas contra los judíos
por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial; 6 millones de
hombres, mujeres y niños fueron torturados y ejecutados. En los
juicios de Nuremberg, los alemanes que sirvieron como
ejecutores en los campos de concentración sostuvieron que no
fueron responsables de las muertes, sino que sólo obedecieron

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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
órdenes. Sin embargo, pareció una excusa muy mala de sus
actos y los verdugos juzgados fueron ejecutados o
encarcelados. El sentimiento general era que ningún ser
humano debe torturar o matar a otro simplemente porque
obedece órdenes; cualquiera con corazón se habría resistido o
habría desobedecido esas órdenes.

Aunque los ejemplos más comunes de fe ciega en el seguimiento de órdenes


ocurren en situaciones de emergencia o en tiempos de guerra, no hay en ninguna
otra parte un ejemplo más sorprendente y, creemos más terrorífico que las
demostraciones de Sianley Milgram (1963, 1965). Imagine la siguiente situación:
llega a un cuarto experimental, se sienta y empieza a platicar con otro sujeto a quien
se ha contratado para el mismo experimento. El examinador entra y les dice a
ambos que el estudio se refiere a los efectos del castigo sobre el aprendizaje. Al
azar, se decidirá cuál de los dos será el “aprendiz” y quién el “maestro”; a usted le
toca ser el maestro. El investigador les dice que el maestro hará preguntas al
aprendiz y le aplicará una descarga eléctrica cada vez que su respuesta sea
incorrecta. El aprendiz es conducido u otra parte y supuestamente es situado en un
aparato que le aplicará las descargas dentro de una pequeña cabina.

Usted está frente a la “máquina de enseñanza”, que, según le dicen, genera


descargas. Ahí ve una palanca y una fila de números que comienzan en 15 voltios y
terminan en 450, con intervalos de 15 voltios. Las cifras menores dicen “Descarga
suave”, y en los números superiores se le e “Peligro: descarga intensa”; los 450
voltios están marcados con “XXX”. El investigador le dice que tiene que leerle al
aprendiz una lista de preguntas y que si la respuesta no es correcta, le debe dar una
descarga. Después de cada respuesta incorrecta, tiene que aumentar un paso la
descarga, de modo que si la primera fue de 15 voltios, la siguiente será de 30
voltios, etcétera.

Usted empieza a leer las preguntas. El aprendiz falla una, luego otra y otra. Después
de cada respuesta incorrecta aumenta la descarga en 15 voltios, la aplica al aprendiz
y lee la siguiente pregunta. A los 90 voltios el aprendiz grita de dolor. A los 150
voltios pide a gritos que lo dejen salir del experimento; usted voltea a ver al
investigador y él simplemente le dice: “Proceda con la siguiente pregunta”. A los 180
voltios el aprendiz grita que no puede soportar el dolor y golpea las paredes de la
cabina. Usted observa al investigador y le pregunta si detiene el experimento. Éste e
dice calmadamente: “No tiene otra opción: debe seguir”. A los 300 voltios, el
aprendiz se rehúsa a contestar más preguntas el implora que lo dejen salir. El mas
entonador le dice que continúe; sin embargo, después de este punto no has
respuesta del aprendiz.

¿Qué liaría usted en esta situación? ¿Seguiría aplicando las descargas eléctricas
hasta el máximo de 450 voltios? ¿Qué porcentaje de personas en este experimento
cree que lo liaría? Estas fueron las preguntas que gratis quiso responder. Describió
la situación a 14 estudiantes de la especialidad de psicología a un grupo de
psiquiatras de la Universidad de Vale y les pidió que refieren el porcentaje de sujetos
que proseguiríais hasta el nivel de 450 voltios. Su respuesta fue que menos de 2 por
ciento de los sujetos ‘‘llegaría hasta el final’’.

Miluraiti realizo el realizo real en Yale, Sus sujetos tenían de 20 a 50 años de edad;
40 por ciento de ellos treinta empleos no calificados, otro porcentaje igual ocupaba
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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
puestos de ventas y el 20 por Ciento restantes eran profesionistas. Encontró que 26
de los 40 sujetos, o sea 65 por ciento, persistió en las descargas hasta la marca de
los 450 voltios. Casi dos terceras partes de los sujetos obedecieron órdenes de
producir un dolor Intenso a una víctima inocente. Desde luego, la “víctima” era un
asistente del investigador que había sido instruido para que cometiera errores en las
preguntas y en realidad no recibía ninguna descarga; pero los sujetos creían que
sentía dolor.

El grado de obediencia mostrado en este estudio sorprendió incluso a Milgram. No


sucedió en tiempos de la guerra contra los nazis alemanes, sino en New 1960.
Haven, Connecticut, una ciudad estadounidense, en el año de 1960. A los sujetos no
se los entrenó para asesinar y matar; eran personas ordinarias. Algunos críticos
(Baumrind, 1964; Orne. 1962; Orne y Hollaitd, 1968) argumentaron que tal
obediencia se debió a que el experimento se hizo en Vale y los sujetos pensaban
que el investigador no permitiría que nada titulo le pasara a la víctima. Por tanto.
Milgram trasladó el experimento a un edificio de oficinas en la ciudad cercana de
Bridgeport. A los sujetos no se les dijo nada sobre ninguna relación con Yale y el
investigador no llevaba la bula de laboratorio blanca como en el primer estudio.
Aunque la obediencia se redujo un tanto, no lo hizo de manera significativa 48 por
cielito de los sujetos aplicaron la descarga máxima.

Milgram pensó que había demostrado hasta dónde llega la obediencia y realizó otros
experimentos para determinar que variables la influían. En un estudio, varió la
cercanía de la figura de autoridad en tres Condiciones: en una el investigador se
sentó a unos metros del sujeto mientras éste castigaba al aprendiz; en la segunda, el
investigador dio sus instrumentos a abandonó el cuarto mientras el sujeto aplicaba
las descargas y en la tercera el sujeto recibió las instrucciones en una cinta grabada
y nunca vio al investigador. La obediencia descendió marcadamente cuando se
suprimió la figura de autoridad. Los sujetos que obedecieron cuando el investigador
estaba presente fueron tres veces más que los viste obedecieron citando so estaba.
En un estudio de seguimiento. Rada y Rogers (1973) encontraron un alto grado de
obediencia si el investigador daba las órdenes en persona y después abandonaba el
cuarto.

Conclusiones

La influencia Social está presente en todos los ámbitos de la vida del ser humano, la
sociedad influye sobre las percepciones, actitudes, juicios, opiniones o
comportamientos de las personas.

Esta influencia se da por la relación con personas, grupos, instituciones y con la


sociedad en general.

Es la Psicología Social la que intenta explicar cómo y por qué se presenta este
fenómeno y para qué. Las investigaciones más importantes que aportan sobre el
tema fueron realizadas por Faucheux y Moscovici quienes plantean que existen tres
modalidades estudiadas y son: la normalización, el conformismo y la innovación.

La Normalización:

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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
Esta modalidad aborda el estudio de los procesos de influencia recíproca cuando
ninguna de las dos partes de la interacción tienen un juicio o norma previa, ni un
marco de referencia.

El Conformismo:

Esta modalidad en cambio abarca las situaciones en las que el individuo tiene ya
elaborado un juicio o norma y estudia cómo los individuos adaptan sus juicios o
comportamientos a los de otros como consecuencia de la presión real o simbólica
ejercida por el grupo.

La Innovación:

Se refiere al proceso de creación de nuevas normas que reemplazarán las


existentes. Puede provenir de los que detenten el poder, tengan la autoridad y el
crédito para imponerlas, sin embargo es más frecuente que provengan de individuos
o grupos minoritarios que carecen de toda competencia social. (Moscovici, 1976;
Mugny, 1981).

Desde un punto de vista sociológico la imitación yla invención producen un equilibrio


social. La aptitud del ser humano para imitar el comportamiento de otros o tomarlo
como punto de referencia a su propio comportamiento logra que la sociedad se
mantenga igual en el tiempo, pero al mismo tiempo intervienen la creatividad y la
invención del ser humano que imprime características diferentes en la sociedad de
una época a otra y de un lugar a otro.

Generalmente se cree que los gustos surgen de nuestro propio interior, que son
parte de nosotros, de nuestra individualidad, que no hay influencias externas para la
conformación de los gustos. ¿Por qué se da, en cuestión de gustos, más similitudes
por edad, por clase social, por raza, nacionalidad, por época? Para la conformación
de los gustos no sólo intervienen las fuerzas interiores, el ambiente social influye
decisivamente en la configuración de los gustos. El gusto es un producto de la clase
social, de la época y del lugar. Lo que para una cultura un objeto es una obra de arte
valiosa, para otra no lo es, lo valioso para una cultura, puede no serlo para otra.

Las preferencias, en arte, en moda, en comida, en política, religión, están influidas y


configuradas por la sociedad. Las ideas de belleza, el atractivo físico, el tipo de
personas de quien nos enamoramos, con quien nos casamos, no son sólo
elecciones individuales, son productos sociales.

Existen razones identificables por las que se dan ciertos gustos. Las influencias que
recibimos de lo que llamamos fuerzas sociales,
  Influencias que son el resultado del vivir de la gente 
  De su interacción entre sí 
 Y de la influencia que tienen las fuerzas sociales sobre el pensamiento y
las acciones de los demás. 

Por tanto los gustos son creaciones de tipo social en las que intervienen la
educación, el ambiente social, la posición social, la época y el lugar.

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IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
Nuestros gustos, personalidad, preferencias, actitudes y concepción del mundo,
están conformados por la sociedad en que vivimos, n o surgen espontáneamente.
Todos estos aspectos están influenciados por factor es sociales, fuerzas sociales.
Todas las actitudes, acciones y preferencias están estructuradas por fuerzas sociales
que condicionan nuestras ideas sobre la vida, el mundo y nosotros mismos.

Conformidad:

La conformidad es la identificación, la sumisión, al obediencia, adaptación, la


aceptación de la norma social, desde la obediencia de un soldado, las reglas de
cortesía o vestirse según la moda, todos mantienen patrones de conducta a través
de la conformidad.

La conformidad puede ser consciente, deseada, querida; impuesta por coacción, por
coerción; despótica o sutil, o totalmente inconsciente, este es el caso del lenguaje,
nadie lo cuestiona.

Toda conformidad proviene de la socialización, de la adaptación, que entraña la


manipulación de las colectividades, porque los individuos creen actuar
consensualmente pero en realidad son inducidos a comportarse según una
estrategia planeada

Consenso

Puede existir también consenso que es más profundo y


pone a las personas e instituciones en contacto armonioso
con el sistema social general, está relacionado con la
conformidad y puede confundirse con ella. El consenso se
da cuando los miembros de una sociedad están de acuerdo
en cuanto a normas y conocimientos, importantes para la
interacción dentro de la colectividad y en su relación con
otras colectividades.

En un tiempo muchos inventos y avances científicos fueron logrados por un


individuo; pero ahora la gran mayoría de nuestros grandes avances son el resultado
del trabajo en grupos o equipos. Por eso tan importante, entender más y mejor
acerca de los conceptos inherentes a la actividad de los grupos, acerca de los
miembros de las actitudes que permiten una valoración de cómo función el grupo.

Debido a la creciente necesidad de obtener mayor conocimiento y comprensión


sobre la actividad en grupo se plantea la revisión de conceptos básicos. De esta
forma se enfocó el tema enfatizando las características de las personas en grupo,
papeles y actividades que asumen en el trabajo grupal, así como la actitud o
manera consistente de personas acerca de sentir hacia o responder ante un
aspecto del ambiente.

111
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
DEFINICIÓN DE GRUPO, INDOLENCIA SOCIAL Y DESINDIVIDUACIÓN.

Dinámica de grupos

El director del museo sonrió al joven. ‘‘Es una teoría


interesante, pero tiene un defecto capital. Sería imposible
navegar en balsa de Perú a la Polinesia. ¿Se da cuenta de que
es un saje de alrededor de 7,000 kilómetros?” Thor Heverdahi
persistió en su punto. “Observe la similitud entre
estos artefactos encontrados en Perú y en la Polinesia. ¿Y cómo explicaría el hecho
de que tanto los antiguos incas como los polinesios tuvieran un dios llamado “Kon
TiLi”? Los primeros habitantes de las islas Polinesias deben haber sido de Perú”:
“Nunca tendrá un argumento sólido mostrando las semejanzas entre artefactos y
dioses - respondió el director, Estas coincidencias no significan nada cuando es
imposible ir en balsa de Perú a Polinesia. Para que se tome en serio su teoría, debe
probar que fue posible esta hazaña.”

Thor salió de la reunión más determinado que nunca a probar su teoría. Demostraría
que era posible navegar en balsa de Pera a Polinesia. Pasó semanas en la biblioteca
estudiando el tipo de balsa que emplearon los incas entre los años 500 y 1100 d.C.
Thor encontró que construían embarcaciones grandes con madera del árbol balsa a
ataban los troncos con cuerdas de cáñamo. Fabricaban grandes timones para
maniobrar. ¿Podría una balsa semejante hacer un viaje de 7.000kilometros sobre
uno de los mares mas revueltos del mundo.

Era evidente que Thor no podría hacer el viaje solo,. Alguien tenía que encargarse
del timón todo el tiempo y había muchas faenas a bordo. Con poco esfuerzo, Thor
convenció a cinco hombres de que lo acompañaran. Herman se ocuparía de los
instrumentos y mediría las corrientes y el viento. Eric era experto en reparar velas,
empalmar cuerdas y navegar. Knut y Torstein habia experiencia con aparatos de
radio durante la Segunda Guerra Mundial y serían responsables de la comunicación.
Bengt tomaría notas científicas y actuaría como cabo de abordo. Thor sería el
capitán de la expedición y llevaría a bitácora.
Con la tripulación formada y el respaldo económico asegurado, el grupo partió a Perú
para construir su balsa. Se introdujeron en la selva para encontrar árboles balsas
grandes y con muchos esfuerzos trasladaron nueve enormes troncos al puerto de El
Callao. Ahí ataron los troncos, construyeron una cabina pequeña sobre la cubierta e
hicieron las velas. Se guiaron con los dibujos de las balsas de los antiguos incas y no
aceptaron ayuda de los espectadores curiosos que se reunían todos los días a
observarlos. Los peruanos observaban cómo tomaba forma la extraña balsa y todos
los días aumentaba la multitud.

Al cabo, la balsa quedó terminada, los troncos medían de nueve a 12 metros. Sobre
la seta mayor pintaron una imagen de Tiki y bautizaron la balsa con el nombre de
“Kon Tiki”. Cada uno había hecho su trabajo consciente de que la balsa sería tan
buena como la peor de sus partes. Por último, el 27 de abril de 1947, trajeron a
bordo comida y agua: el “Kon Tiki” estaba listo.

A la mañana siguiente, remolcaron lentamente la balsa hasta el mar. Mientras


agitaban las manos hacia el remolcador en señal de adiós, sabían que no verían a
112
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
nadie por lo en tres meses - si todo iba bien.

Al tercer día del viaje organizaron las reglas. Aunque cada sino tenía asignadas sus
faenas, todas las tareas rutinarias, como gobernar la nave, otear y cocinar, se
dividieron en partes iguales. Cada ano debía ocuparse horas de día y dos de noche
en la conducción de la balsa, Todas las comidas se hacían fuera de la cabina y el
‘tocador’ estaba al final de los troncos de popa” (Heyerdahl, 1950). Cada puesto
tenía sus regias: por ejemplo, el vigía nocturno siempre tenía que atarse con una
soga alrededor de la cintura.

Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses. La sólida balsa fue
golpeada por olas altas y fuertes tormentas, pero siempre salía bien librada. Cada
mañana verificaban meticulosamente los amarres para asegurarse de que la balsa
no se desharía.
La coordinación de los esfuerzo’, fue esencial para el éxito del viaje. Cada hombre
hizo su parte y todos trabajaron en forma conjunta durante las crisis, como las
tormentas. La vida en ese grupo cerrado se prestaba poco para las peleas, así que
cuando surgían problemas, se sentaban a discutirlo.
Finalmente, tras 93 días de viaje, el vigía gritó “Tierra a la vista”. Los hombres
salieron a la cubierta y vieron a la distancia la isla de Puka Puka. Sin embargo, los
vientos no eran favorables y siguieron de largo. Durante los siguientes días pasaron
por sanas islas y a menudo los habitantes remaban hacia la balsa.

En el día 101 un viento fuerte los lanzó contra los arrecifes de una pequeña isla. Lo
habían logrado: demostraron que los antiguos pentanos pudieron ser los primeros
pobladores de Polinesia. Estos seis hombres vencieron tormentas, problemas de
navegación y dificultades personales. Con los recursos mas primitivos, repitieron aun
viaje que acaso se había hecho 1.000 años atrás. Fueron aclamados como héroes
en todo el mundo y los recibió el presidente estadounidense Truman.

¿Qué es un grupo?

Supongamos que queremos profundizar en el estudio de la tripulación del “Kon Tiki”


para comprender cómo sus miembros llevaron a cabo este viaje increíble. Al inicio
de nuestro estudio, nos preguntaríamos si debemos centramos en cada tripulante o
en la unidad - el grupo -. Parecería una pregunta sencilla, pero los científicos
sociales la han formulado durante un siglo sin ponerse de acuerdo sobre la
respuesta. Cuando entramos en los detalles, vemos que es bastante ardua y que, de
hecho, guía el estudio de la dinámica de grupos. Lo que preguntamos es si el grupo
es mayor que la suma de sus partes, es decir, sus miembros.

El eminente sociólogo Emile Durkheim tenía una respuesta directa: “El grupo piensa,
siente y actúa de manera muy distinta que s us miembros solos. Si empezamos con
el individuo, nada entenderíamos de lo que tiene lugar en el grupo” (Durkheim, 1898,
p.104).

Floyd Allport (1924) tenía una respuesta igual mente clara acerca de la naturaleza
de los grupos, pero tomó la posición opuesta. Afirmó que los grupos no piensan,
sienten ni actúan sólo las personas lo hacen. Remató su argumento en favor del
estudio de los individuos con la aguda observación de que nunca nadie se había
tropezado con un grupo: así que ¿cómo podrían ser reales?

113
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-

El debate continuó y es 1952 Solomos Asch ofreció una analogía interesante.


Sostuvo que el agua H2O está compuesta de hidrogeno y oxígeno Aunque es
importante conocer es características de estos dos elementos, tal conocimiento no
bastaría para entender la naturaleza del agua. Entonces afirmó que los grupos son
eolito el agua: es de ayuda comprender a los miembros pero la comprensión cabal
del grupo pide un examen de la unidad, Y en buena medida, las investigaciones
recientes han aceptado los planteamientos de Asch para estudiar la conducta de
los miembros y del grupo. En este contexto, ahora nos preguntamos: ¿qué es un
grupo?
Los psicólogos sociales de la actualidad consideran que el grupo es un todo
dinámico y diferente de la suma de sus partes: no e s más ni menos que esas
partes, pero es distinto que el conjunto de sus integrantes. Aunque los
investigadores han ofrecido varias definiciones de grupo, en general aceptaríamos
la noción de que un grupo consta de “dos o más personas que se relacionan de tal
manera que cada una influye y es influida” (Shaw, 1981, p. 8). En general, los
miembros sienten que forman parte del grupo: consideran que sois una unidad.
Este sentimiento de unidad es el resultado de compartir ideas y opiniones y aceptar
las normas del grupo. Los integrantes también tienen por lo menos un objetivo en
común.

La tripulación del “Kon Tiku” se ajusta definición de grupo. Estuvieron en contacto


personal durante todo el viaje. Consideraban que formaban un grupo y se sentían
parte de él. Cuando hablaban de ellos mismos, se referían a ‘la tripulación del ‘Kon
Tiki’“. En Otras palabras, la conciencia de ser un grupo se había vuelto parte de su
identidad. Por último, tenían el objetivo común de viajar de Perú a Polinesia.
Podernos comparar este grupo con las personas que se reunían a observarlos
mientras construían la balsa, Esas personas no se relacionaban ni se sentían parte
de nada, Simplemente ocurrió que estaban en el mismo lugar al mismo tiempo y por
eso se entregaban a la misma actividad. Se emplea el término colectividad para
denotar una reunión de individuos que no tienen ninguna relación pero que participan
de una actividad común íMulgram y Toch, l968).

El desarrollo de los grupos y sus integrantes

Si examinamos a la tripulación del ‘‘Kon Tiki’’, de inmediato se hace evidente un


punto: tanto ellos como sus relaciones reciprocas cambiaron con el tiempo con el
tiempo. Pensaban, actuaban y sentían de manera distinta a medida que trabajaban
juntos. Como tripulación funcionaron de modo diferente. En otras palabras el grupo
era una unidad dinámica en constante cambio. Recientemente se ha puesto mucha
atención en el desarrollo de los grupos la formación, el florecimiento y el ocaso de
los grupos junto con los cambios que tienen lugar con el tiempo en éstos y sus
integrantes.

Si consideramos primero a los individuos, encontramos que los miembros


potenciales enfrentan un problema inmediato: unirse o no al grupo (Mackie y
Goethals, 1987; Montgomery, 1989). Ser miembro de un grupo tiene sus ventajas.
Podemos realizar tareas que sería imposible hacerlas por nuestra cuenta; una
persona sola no habría podido navegar el “Kon Tiki” . Estar con Otras personas nos
permite evaluamos en varias dimensiones, como veremos más adelante. Usted no

114
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
sabe qué tan buen tenista es si pelotea contra una barda. La protección y el sentido
de seguridad que provee la pertenencia hace que los miembros aceptados sean más
sanos y felices que los solitarios (Moreland, 1987). Pero éstas y otras ventajas tienen
sus costos; ser miembros de un grupo demanda ceder parte de nuestra
independencia, cambiar actitudes y conductas para ser aceptados, ponderar los
deseos de los otros además de los propios. Por eso, el primer paso para ser
miembro de un grupo es decidir si estamos preparados para pagar los costos con el
he de cosechar los beneficios.

Pero aquí no terminan los conflictos. Al entrar al grupo, el individuo inicia en la


categoría de miembro nuevo. El grupo intenta cambiarlo para que dé su máxima
contribución (Moreland y Levine, 1982, 1988). Al mismo tiempo, este nuevo miembro
querrá cambiar al grupo para que satisfaga sus necesidades. Observamos estas
negociaciones cuando se formó la tripulación del “Kon Tiki”. Cada vez que se
sumaba un miembro, la tripulación declaraba lo que esperaba de él. Por su parte,
cada miembro nuevo trató de extraer promesas y compromisos de la tripulación.

En cuanto uno se vuelve miembro cabal del grupo, el centro de las negociaciones
cambia. El grupo identifica las funciones o posiciones que desea que ocupe el
miembro nuevo (como cabo de abordo o timonel en nuestro ejemplo) y éste define
qué tareas quiere en esas funciones. Mientras usted participe en un grupo.
descubrirá que éste no satisface todas sus necesidades. Se preguntará cuál es el
valor de formar parte, buscará otros grupos y se volverá un miembro marginal (séase
la figura l 3.1). Si el grupo no actúa para recuperarlo, usted se marchará. Los demás
miembros acostumbran analizar el desempeño de los que se fueron para es evaluar
sus aportaciones. El ex integrante también repasa su estancia en el grupo y
recuerda los costos y beneficios de haber sido parte.
Si usted examina su experiencia en los grupos, varios factores vendrán a su mente.
Primero recordara que pasó por estas etapas. También recordará que en algún
momento fue miembro de varios grupos y estaba en diferentes etapas en cada uno.
Por último, si examina cualquiera de esos grupos, será que tiene miembros en cada
una de estas etapas, Así, un grupo es como una autopista en la que los miembros
se hallan en serios puntos del camino. Por tanto, el grupo debe manejar a miembros
en diversas etapas en todo momento.

Si bien la metáfora de la autopista nos permite vis utilizar el paso de los miembros
por el grupo, también genera la impresión equívoca de los grupos como unidades
estables e inmutables. Al igual que sus miembros, los grupos se encuentran en un
estado de flujo constante, Como sus miembros, cambian y se desarrollan. Un
análisis reveló que los grupos nuevos parten de una etapa de formación (Tuckman.
1965) durante la cual los miembros identifican al líder y estudian el carácter de sus
tareas. Después entran en una etapa de turbulencia, en la cual los miembros tratan
de cambiarlos para que satisfagan sus necesidades personales. Surgen conflictos
cuando tos individuos tratan de hacerse del control. En Ia etapa de normalización,
los grupos se ocupan de reducir sus dificultades y de establecer las reglas que rijan
las conductas de los miembros. En la cuarta etapa, los miembros colaboran para
lograr los objetivos comunes.

El análisis de Tuckman se centró principalmente en los grupos de trabajo


pequeños. Con la intención de ampliar la materia, Worchel, Countant - Sasic y
Gross - man (1991) estudiaron grupos grandes y movimientos sociales, como los
115
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
partidos políticos y el sindicato Solidaridad de Polonia. Descubrieron que se forman
grupos nuevos cuando un acontecimiento significativo, como el asesinato de un
personaje prominente o una acción represiva de un grupo de control, lleva a varias
personas a unirse en una causa común. A continuación, el nuevo grupo entra en
una etapa de identificación muy parecida a la etapa de formación propuesta por
Tuckman. Durante esta etapa, el grupo está preocupado por establecer su
identidad: exige la conformidad de sus miembros castiga a los disidentes. El grupo
incluso establece un código de atuendo uniforme para distinguir a sus miembros y
a menudo incita conflictos con otros grupos porque con ello delimita sus fronteras.
Durante esta etapa los miembros trabajaran por el bien del grupo cuyas as
necesidades estarán por encima de las propias. En la siguiente etapa la de
producción, el centro de interés del grupo se dirige de la identidad a la
productividad. Se preocupa por conseguir sus metas y satisfacer las necesidades
de sus miembros. A veces se solicita la cooperación de otros grupos. Enseguida el
grupo entra en la etapa de individualización, en la que el interés está en los
miembros, quienes empiezan a examinar lo que obtienen y buscan que se
reconozca su desempeño individual. Quizá se vistan de otra manera para
distinguirse del resto de los miembros y exploran las ventajas de pertenecer a otros
grupos. En la etapa final, la decadencia, los miembros con necesidades
insatisfechas se quejan y exigen cambios en el liderazgo y la estructura. La
cohesión del grupo mengua todo queda listo para la formación de nuevos os
grupos.

Surgen varios puntos de este análisis del desarrollo de los grupos y sus miembros. El
principal es que cualquier grupo, como la tripulación del ‘‘Kon Tíki’’ pasa
constantemente por cambios. Una foto del grupo tomada en determinado momento
sería muy diferente de una realizada en otra ocasión. Es importante estudiar los
grupos en su contexto temporal McGrath. 1988). Además, el proceso de desarrollo
de los grupos y sus miembros parece seguir un patrón predecible. Esto no significa
que todos los grupos ni todos los integrantes pasen por el mismo proceso de manera
idéntica, sino que en la mayor parte de los casos hay una secuencia.

Los cambios que experimentan los integrantes influyen en el grupo lo mismo sucede
a la inversa. Para comprender este punto, reflexione en su propia familia. Es
probable que ciertos acontecimientos, como cuando usted se fue a la universidad,
cambiaron la naturaleza de su familia lo mismo que ana ir danza a otro vecindario
tuvo un flujo en usted con esta imagen animada, cantos de cerca los dos aspectos
sea de la dinámica de los grupos: (1 como influyen en los individuos y 2) cual es el
efecto de sus procesos en la toma de decisiones.

Indolencia social

Los descubrimientos sobre la facilitación social parecen


sencillos y claros. Sin embargo, como suele ocurrir, la
conducta humana se las arregla para plantear dificultades
y retos interesantes para los psicólogos sociales. La
primera sugerencia de tales inconvenientes apareció ya
en el estudio de Ringelmann (1913) que consistía en jalar
de una cuerda. Sujetos hombres tiraron sotos o en grupos
de dos, tres u ocho.

Ringelmann encontró que los grupos de dos hombres tiraron 1.9 veces más que un
solo individuo, el grupo de tres 2.5 veces el de ocho cuatro veces. Así cuanto mayor
116
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
el grupo, más intensa la fuerza ejercida en la cuerda. No obstante, a medida que
crecía el grupo, se reducía la aportación de cada individuo. En otras palabras los
sujetos se esforzaron menos cuando trabajaron en grupo.

Con justicia, este efecto se llama indolencia social y se ha repetido en varios


estudios. Por ejemplo, se encontró que los sujetos aplauden con menos vigor en
grupo que a solas y. en un resultado que interesará a meseros y meseras, dejan
menos propina cuando están en grupo que cuando come n solos (Jackson. 1987:
Latané. 1981).

Antes de descartar todo lo que aprendimos sobre la facilitación social, examinemos


algunas de las explicaciones del efecto de a indolencia. Como recordará, en los
estudios sobre facilitación social los sujetos se desenvuelven solos o frente a otros:
en cada caso, sabían que los demás observaban y calificaban, En cambio, en la
investigación de la indolencia social el sujeto actúa con otros y cree que sólo se
medirá el producto del grupo (Harkins y Szymanski. 1980), que tiene pocas
implicaciones para el individuo. En este caso, piensa que no se detectará su
aportación. Con el objeto de demostrar la importancia de esta detección, Witliams,
Harkins y Latané (1981) hicieron que sus sujetos gritaran solos o en grupo. Ahora
bien, en algunas condiciones creyeron que siempre se supervisaba su desempeño
individual (siempre detectado), en otras pensaban que ocurría únicamente cuando
estaban solos y en la última creyeron que nunca se detectaba su rendimiento. Como
se aprecia en la figura 13.2 el desempeño fue menor cuando los sujetos pensaban
que sus esfuerzos no eran supervisados. Mas respaldo para esta postura viene de
las una investigaciones que muestran que la indolencia no se presenta si el resultado
del desempeño del grupo tiene importancia pura los miembros en lo personal
(Brickner. Harkins Ostrom, 1986).

Por tanto, una explicación de la indolencia es que el efecto ocurre cuando es


imposible señalar el rendimiento concreto del individuo y tiene pocas implicaciones
para el.

Otra explicación se conoce como el efecto del advenedizo (Kerr y Brunn, 1983). Para
comprender este efecto, supongamos que usted es miembro de una tripulación como
la del ‘Kan Tiki”, La tarea es izar la vela. Todos contribuyen y usted ve que la vela se
alza, Ya que todo va bien, quizá le parezca que no hace falta un gran esfuerzo de su
parte; así, reduce sus empeños y se vuelve un “advenedizo”. La indolencia en este
caso ocurre porque los miembros creen que su aportación no es indispensable y que
el grupo tendrá éxito sin ellos desde el plinto de vista del grupo es una situación
peligrosa porque si todos los miembros de vuelves polizones, el desempeño
Conjunto sufrirá menoscabos.

Otra explicación de la indolencia social se ha llamado efecto del aprovechado o


ventajista (Kerr, “Kon Tini”, pero otra vez pone su mayor esfuerzo y de pronto ve que
otro tripulante hace lo mínimo. Usted sabe que la tripulación como un todo y no usted
como individuo recibirá el crédito por hacer el trabajo. Por tanto, este miembro
indolente resultará beneficiado a costa de usted: usted realizará todo el trabajo y él
recibirá el mismo crédito. Esto dará como resultado que reduzca sus esfuerzos y no
se empeñe tanto. Este efecto se mostró en un estudio en el que los sujetos
trabajaron en una tarea con otros participantes poco esmerados (Kerr, 1983). Los
sujetos creían que estos otros miembros tenían o no la capacidad de desenvolverse
bien. Redujeron sus esfuerzos al mayor grado cuando creyeron que los otros podían

117
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
hacerlo mejor pero no se empeñaban. Al parecer. no queremos que obtengan
provecho a nuestra costa otros que, pudiendo desempeñarse bien, se muestran
deliberadamente indolentes.

Quizá se le haya ocurrido un último punto al leer a cerca de estos estudios de


indolencia social. Aunque los sujetos realizaban sus tareas unos a la vista de otros,
no tenían una gran sensación de formar un grupo. Varios investigadores sostienen
que es más probable que se manifieste indolencia cuando los individuos no sientan
que pertenezcan a un grupo (Petrovsky, 1985). Por ejemplo, en un estudio no se
presentaron casos de indolencia cuando a los miembros de un grupo se les impuso
un criterio y se les hizo creer que su grupo sería evaluado de acuerdo con éste
(Harkins y Szymanski, 1989). En otro estudio, los sujetos se esforzaron con el grupo
cuando se resaltó su interdependencia sugiriendo la posibilidad de un
reconocimiento por buen desempeño de todos. De hecho, trabajaron más por el
reconocimiento del grupo que por el individual (Worchel, Hart y Buttermeyer, 1989).
Por tanto, la indolencia ocurre en colectividades más que en grupos de personas
que se sienten unidas por un destino común.

Estos estudios y otros realizados en años recientes muestran que pertenecer a un


grupo fomenta el desempeño de los individuos cuando se detecta y evalúa la
aportación de cada uno, la tarea es fácil, se destaca un sentimiento de formar parte
de grupo y los sujetos piensan que la tarea y sus esfuerzos son importantes
(Karau y Williams, 1993). Sin embargo, cuando la aportación no concuerda con el
individuo y éste no tiene una sensación clara de pertenecer al grupo, se manifiesta
la indolencia social.

Desindividuación: perderse en el grupo

Ahora nos referiremos a uno de los efectos más notables


del grupo sobre la persona: la desindividuación.

Herman Watzinger. uno de 105 tripulantes del “Kon Tiki”,


anticipó nuestro análisis cuando refirió que a medida que
el viaje se prolongaba, perdió interés en él mismo y se
concentró en “la tripulación”. Sentía que su identidad se
había vuelto la del grupo. Para Watzinger, fue un efecto agradable que estimuló su
desempeño en la jornada, pero en otros casos no ha sido tan positivo. En el juego de
la “bola de nieve”, de infausta memoria, entre los equipos de fútbol americano de
Denver San Francisco en la temporada de 1985, alguien de la multitud lanzó una
bola de nieve cuando San Francisco se preparaba a patear un gol de campo corto.
La bola distrajo a los jugadores y San Francisco falló. Denver ganó el juego por dos
puntos. El joven que aventó la bola dijo que estaba avergonzado de sus actos; la
multitud lo había exaltado y actuó sin pensar en las consecuencias.

Ya en 1895 el sociólogo francés Gustave Le Bon había observado que los


individuos “se pierden” en las multitudes y hacen c osas que no harían si estuvieran
solos. Escribió;

Cualesquiera que sean los individuos que la compongan. por


parecidos o disímiles que sean su estilo de vida, sus ocupaciones,
personalidades o inteligencia. el hecho de que se hayan
transformado en una multitud los pone en posesión de una
118
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
especie de mente colectiva. (1895. p. 20)

Además de esta mentalidad colectiva una multitud es irracional y su nivel intelectual


siempre está por debajo del individuo, Le Boa también dijo que las multitudes son
emocionales y que cuando se está entre ellas, el individuo siente y expresa las
emociones de un “ser primitivo”. De acuerdo con Le Boa, tres mecanismos crean el
monstruo conocido como “multitud”, Primero, debido a que los individuos son
anónimos, pierden el sentido de su responsabilidad y se entregan a actos que
normalmente no harían. Segundo, el contacto hace que se comporten a su gusto
con maneras que no exhibirían en otras condiciones. El contacto reduce las
inhibiciones y les permite conducirse como el modelo. Tercero, los individuos se
vuelven más sugestionables en las multitudes. La multitud hipnotiza al individuo, que
entonces sigue las sugerencias de otros o del líder.

Otros investigadores han ampliado la noción de desindividuación y proponen tres


modelos. Uno afirma que condiciones como grupos grandes, anonimato y exaltación
intensificada son los precursores de la desindividuación. Estas condiciones llevan a
los individuos a sumergirse en el grupo y perder su identidad (Zimbardo, 1970:
Taylor, O’Neal, Langley y Butcher, 1991). Cuando esta identidad se pierde, no se
sienten tan responsables por su comportamiento: la atención se dirige al grupo y la
conducta se regula por las claves fugaces de la situación inmediata. Cuando la
gente pierde el sentido de la responsabilidad por sus actos, deja de regirse por las
normas e inhibiciones que operan en la mayor parte de las situaciones. Su conducta
se vuelve impulsiva, emocional y difícil de parar.

En su postura más extrema, esta teoría sostiene que la desindividuación libera a la


“bestia” que llevamos dentro. Por ejemplo, cuando Watson (1973) estudió la manera
de hacer la guerra de 200 culturas, encontró que los combatientes que eran
desindividuados con máscaras y pinturas en el rostro se prestaban más a torturar a
los prisioneros que los que no recurrían a tales métodos. Desde un punto de vista
diferente. Worchel y Andreoli (1978) encontraron que los agresores desindividuaban
a sus víctimas antes de hacerles daño. Esta desindividuación sucedía cuando los
victimarios recordaban selectivamente la información, con lo que suprimían la
identidad y la singularidad de víctima. Era más fácil atacar a víctimas desindividuada
que a una más indrividuada. Por último, Diener Fraser. Bearnan Kelem (1976)
descubrieron que es más probable que se entreguen al robo los que festejan la
noche de brujas cuando llevan máscaras y conservar el anonimato que cuando es
fácil identificarlos.

Otro planteamiento sugiere también que las personas pierden su identidad en una
multitud; más perder el freno y las ataduras, las personas adoptan o nueva identidad
definida por su rol en el grupo (Brown.,1988; Reicher. 1984; Reicher y Levine, 1994;
Diener 1979). Esta nueva identidad guía entonces su conducta.
Consideremos el siguiente experimento (Johnson Downing. 1979). Los sujetos
fueron desindividuados con un uniforme. En algunos casos, el investigador mentó
que el uniforme era similar al usado por el Ku Klux Klan, un grupo conocido por su
violencia. En otros casos señaló una similitud con la vestimenta de las enfermeras,
un grupo no violento. Después, puso a los sujetos en posición de aplicar descargas
eléctricas a otra persona en una situación de aprendizaje. La agresividad aumentó
notablemente cuando el uniforme había sido comparado con el del Ku Klux Klan. La
intensidad de las descargas decreció en forma significativa cuando la conexión fue
119
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
con las enfermeras. Cuando se aminoró la importancia de la identidad individual, los
sujetos se desempeñaron más como el grupo que creían que representaban.

Para comprender la tercera postura, medite en sus sentimientos cuando se


encuentra en grupos grandes. Para muchos de nosotros es incómodo o
desagradable perder nuestra identidad en el grupo. En muchas universidades
grandes, los estudiantes se quejan de estar perdidos entre la masa; son tratados
como números y nadie los conoce ni se preocupa por ellos. El sentimiento de
perderse en la multitud incita a las personas a hacer algo que las destaque del grupo
para adquirir una identidad y ser reconocidas. Por eso la conducta animada,
exagerada y algunas veces antisocial representa los intentos de las personas por ser
reconocidas (Maslach, Stapp y Santee, 1985). Así, explicaríamos el acto del que
lanzó la bola de nieve en el juego de fútbol americano por la pérdida del sentido de
responsabilidad; estar en un grupo liberó sus inhibiciones. Por otro lado, también
argumentaríamos que al estar sumergido en la multitud se sintió incitado a hacer
algo para ganar un reconocimiento; lanzar la bola lo distinguió del resto de la
multitud.

Es evidente que la desindividuación es un proceso complejo que las tres hipótesis


explican en parte; pero queda aún otra vertiente. Y a mostramos que la
desindividuación lleva a conductas antisociales, mas también tiene consecuencias
positivas. La desindividuación reduce la conformidad a las normas del grupo. En
algunos casos, liberar al individuo de los grilletes de las reglas hace florecer una
creatividad que de otra forma se inhibiría. Por ejemplo, algunos escritores adoptan
pseudónimos porque se sienten menos restringidos cuando escriben en el
anonimato. Finalmente, también hay desindividuación en algunas profesiones en las
que los individuos deben violar las normas sociales para llevar a cabo su trabajo. Por
ejemplo, los cirujanos deben manejar y cortar el cuerpo de sus enfermos. Durante
muchos años se creyó que los cirujanos no debían entablar buenas relaciones con
sus pacientes. Cuando se efectuaba una operación, el cirujano se cubría de pies a
cabeza y el paciente estaba tapado completamente salvo por la zona afectada.
Especularíamos que la desindividuación liberaba al cirujano de preocupaciones y
temores que habrían interferido con su trabajo. Sin embargo, muchos pacientes y
doctores se quejaban de que se sentían incómodos con ese trato impersonal; hoy
muchos doctores dedican parte de su tiempo en conocer a sus pacientes antes de
las intervenciones. Así, aunque la desindividuación tiene un lado oscuro, también
tiene efectos positivos.

120
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-

UNIDAD 3
REPRESENTACIONES SOCIALES
Y PSICOLOGÍA SOCIAL APLICADA

121
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-

CAPITULO 1. REPRESENTACIONES SOCIALES (R.S.) Y REALIDAD SOCIAL

¿Qué Son Las Representaciones Sociales?

Son múltiples los conceptos que tratan de definir l as


representaciones sociales. Ello ocurre porque las R S son
fáciles de captar, pero su definición conceptual no comporta
la misma facilidad debido a la complejidad de los
fenómenos de los que da cuenta.

Por lo anterior se despliegan a continuación diversas propuestas que pretenden


evidenciar y, a la vez, aclarar la complejidad del concepto.

Moscovici (1979) define las R S como:

(...) una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los
comportamientos y la comunicación entre los individuos... La re presentación es un
corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a
las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran en un
grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su
imaginación (Moscovici, 1979:17-18).

Jodelet (1984), indica que el campo de representación designa al saber de sentido


común, cuyos contenidos hacen manifiesta la operación de ciertos procesos
generativos y funcionales con carácter social. Por lo tanto, se hace alusión a una
forma de pensamiento social.

(las representaciones sociales son)... la manera en que nosotros sujetos sociales,


aprehendemos los acontecimientos de la vida diaria, las características de nuestro
medio ambiente, las informaciones que en él circulan, a las personas de nuestro
entorno próximo o lejano. En pocas palabras el cono cimiento “espontáneo”, ingenuo
(...) que habitualmente se denomina conocimiento de sentido común o bien
pensamiento natural por oposición al pensamiento científico. Este conocimiento se
constituye a partir de nuestras experiencias, pero también de las informaciones,
conocimientos y modelos de pensamiento que recibimos y transmitimos a través de
la tradición, la educación y la comunicación social. De este modo, ese conocimiento
es en muchos aspectos un conocimiento socialmente elaborado y compartido.
Bajo sus múltiples aspectos intenta dominar esencialmente nuestro entorno,
comprender y explicar los hechos e ideas que pueblan nuestro universo de vida o
que surgen en él, actuar sobre y con otras personas, situarnos respecto a ellas,
responder a las preguntas que nos plantea el mundo, saber lo que significan los
descubrimientos de la ciencia y el devenir histórico para la conducta de nuestra vida,
etc. [el resaltado en el original] (Jodelet, 1984:473).

Por su parte, Robert Farr ofrece su versión de la noción de representaciones


sociales señalando que, desde una perspectiva esquemática, aparecen las

122
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
representaciones sociales cuando los individuos debaten temas de interés mutuo o
cuando existe el eco de los acontecimientos seleccionados como significativos o
dignos de interés por quienes tienen el control de los medios de comunicación.
Agrega además que las representaciones sociales tienen una doble función: “Hacer
que lo extraño resulte familiar y lo invisible perceptible”, ya que lo insólito o lo
desconocido son amenazantes cuando no se tiene una categoría para clasificarlos.
Parafraseando a Moscovici, Farr señala que las representaciones sociales son:

Sistemas cognoscitivos con una lógica y un lenguaje propios. No representan


simplemente “opiniones acerca de”, “imágenes de”, o “actitudes hacia” sino “teorías o
ramas del conocimiento” con derechos pro p i o s para el descubrimiento y la
organización de la realidad. Sistemas de valor es, ideas y prácticas con una función
doble: primero, establecer un orden que per mita a los individuos orientarse en su
mundo material y social y dominarlo; segundo, posibilitar la comunicación entre los
miembros de una comunidad proporcionándoles un código para el intercambio social
y un código para nombrar y clasificar sin ambigüedades los diversos aspectos de su
mundo y de su historia individual y grupal (Farr, 1984: 496).

María Auxiliadora Banchs las define como:

La forma de conocimiento del sentido común propio alas sociedades modernas


bombardeadas constantemente de información a través de los medios de
comunicación de masas (...) en sus contenidos encontramos sin dificultad la
expresión de valores, actitudes, creencias y opiniones, cuya sustancia es regulada
por las normas sociales de cada colectividad. Al a bordarlas tal cual ellas se
manifiestan en el discurso espontáneo, nos resultan de gran utilidad para
comprender los significados, los símbolos y formas de interpretación que los seres
humanos utilizan en el manejo de los objetos que pueblan su realidad inmediata
(Banchs, 1986: 39)

Ivana Marková retoma en su definición la interdependencia entre lo individual y lo


social.

La teoría de las representaciones sociales es fundamentalmente una teoría del


conocimiento ingenuo. Busca describir cómo los individuos y los grupos construyen
un mundo estable y predecible partiendo de una serie de fenómenos diversos y
estudia cómo a partir de ahí los sujetos “van más allá” de la información dada y qué
lógica utilizan en tales tareas.

Son parte de un entorno social simbólico en el que viven las personas. Al mismo
tiempo ese entorno se reconstruye a través de las actividades de los individuos,
sobre todo por medio del lenguaje... Estos dos componentes de las
representaciones sociales, lo social y lo individual, son mutuamente
interdependientes. Además estos dos elementos son rasgos fundamentales de
todos los fenómenos socioculturales institucionalizados, como por ejemplo los
idiomas, los paradigmas científicos o las tradiciones.

Si no fuese por las actividades llevadas a cabo por los individuos, el entorno social
simbólico no pertenecería a nadie y por consiguiente no existiría como tal [el
resaltado es del original] (Marková, 1996: 163).

123
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
Es posible encontrar otras exposiciones acerca de lo que son las RS en autores
como Di Giacomo (1987) quien resalta su papel práctico en la regulación de los
comportamientos intra e intergrupales; y Páez et al (1987) quienes indican que las
RS se refieren a: Las estructuras cognitivo-afectivas que sirven para procesar la
información del mundo social, así como para planificar las conductas sociales.

Si bien todo conocimiento es social, al ser una resultante de la socialización, las


representaciones sociales, en particular, son las cogniciones o esquemas cognitivos
complejos generados por colectividades que permiten la comunicación y que sirven
para orientar las interacciones (Páez, et al 1987: 18).

Doise (cfr. Díaz, 1998) acentúa la conexión entre la representación social y los
factores socioestructurales, tales como los estatus socialmente definidos. Este autor
resalta, por lo tanto, la relación directa que mantienen las R S con la ubicación social
de las personas que las comparten.

Las representaciones sociales constituyen principios generativos de tomas de


postura que están ligados a inserciones especificasen un conjunto de relaciones
sociales y que organizan los procesos simbólicos implicados en esas relaciones
(Doise, cfr. Díaz, 1998: 32).

Como puede observarse, existen diferentes énfasis según sea la posición del autor o
la autora. Sin embargo, todas las definiciones guardan en común su referencia a las
funciones que cumplen las R S. Es decir, su importancia para la comunicación, la
interacción y la cohesión de los grupos sociales.

Es importante recordar, por último, la noción de construcción social de la realidad


implicada en la conceptualización de las R S. En este sentido, es significativa la
definición proporcionada por Tomás Ibáñez (op.cit.).

La representación social es, a la vez, pensamiento constituido y pensamiento


constituyente.

En tanto que pensamiento constituido, las representaciones sociales se transforman


efectivamente en productos que intervienen en la vida social como estructuras
preformadas a partir de las cuales se interpreta, por ejemplo, la realidad. Estos
productos reflejan en su contenido sus propias condiciones de producción, y es así
como nos informan sobre los rasgos de la sociedad en las que se han formado. En
tanto que pensamiento constituyente, las representaciones no solo reflejan la
realidad sino que intervienen en su elaboración... La representación social constituye
en parte el objeto que representa. No es el reflejo interior, es decir, situado en la
cabeza de los sujetos, de una realidad exterior, sino que es un factor constitutivo
de la propia realidad...
La representación social es un proceso de construcción de la realidad y debemos
entender esta afirmación en un doble sentid o: primero, en el sentido de que las
representaciones sociales forman parte de la realidad social, contribuyen pues a
configurarla y, como parte sustancial de la realidad, producen en ella una serie de
efectos específicos.

Segundo, en el sentido de que las representaciones sociales contribuyen a construir


el objeto del cual son una representación. Es porque la representación social
124
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-
construye en parte su objeto por lo cual este objeto es en parte, realmente
tal y como aparece a través de su representación social [El resaltado es del original]
(Ibáñez, 1988: 37).

Moscovici propuso el concepto de representación social en 1961. Desde entonces,


Se ha pasado de la elaboración del concepto a un desarrollo de la teoría que ha
perneado las ciencias sociales porque constituye una nueva unidad de enfoque que
unifica e integra lo individual y lo colectivo, lo simbólico y lo social; el pensamiento y
la acción.

La teoría de las Representaciones Sociales es una valiosa herramienta dentro y


fuera del ámbito de la psicología social porque ofrece un marco explicativo acerca
de los comportamientos de las personas estudiadas que no se circunscribe a las
circunstancias particulares de la interacción, sino que trasciende al marco cultural y
a las estructuras sociales más amplias como, por ejemplo, las estructuras de poder y
de subordinación.

La mayor parte de las investigaciones sobre representación social son producciones


europeas. En América Latina son México, Brasil y Venezuela los países con mayor
producción en este campo.

Cuando las personas hacen referencia a los objetos sociales, los clasifican, los
explican y, además, los evalúan, es porque tienen una representación social de ese
objeto.

Esto significa, como bien lo señala Jodelet (1984), que representar es hacer un
equivalente, pero no en el sentido de una equivalencia fotográfica sino que, un
objeto se representa cuando está mediado por una fi gura. Y es solo en esta
condición que emerge la representación y el contenido correspondiente.

Las personas conocen la realidad que les circunda mediante explicaciones que
extraen de los procesos de comunicación y del pensamiento social. Las
representaciones sociales (R S) sintetizan dichas explicaciones y en consecuencia,
hacen referencia a un tipo específico de conocimiento que juega un papel crucial
sobre cómo la gente piensa y organiza su vida cotidiana: el conocimiento del sentido
común.

El sentido común es, en principio, una forma de percibir, razonar y actuar (Reid,
1998). El conocimiento del sentido común es conocimiento social porque está
socialmente elaborado. Incluye contenidos cognitivos, afectivos y simbólicos que
tienen una función no solo en ciertas orientaciones de las conductas de las personas
en su vida cotidiana, sino también en las formas de organización y comunicación que
poseen tanto en sus relaciones interindividuales como entre los grupos sociales en
que se desarrollan.

Las R S, en definitiva, constituyen sistemas cognitivos en los que es posible


reconocer la presencia de estereotipos, opiniones, creencias, valores y normas que
suelen tener una orientación actitudinal positiva o negativa. Se constituyen, a su vez,
como sistemas de códigos, valores, lógicas clasificatorias, principios interpretativos y
orientadores de las prácticas, que definen la llamada conciencia colectiva, la cual se
rige con fuerza normativa en tanto instituye los límites y las posibilidades de la forma
en que las mujeres y los hombres actúan en el mundo.
125
IVT-INSTITUTO VISIÓN TECNOLÓGICA
-Psicología Social-

Además, las representaciones sociales son “filosofías” surgidas en el pensamiento


social que tienen vida propia. Las personas, al nacer dentro de un entorno social
simbólico lo dan por supuesto de manera semejante como lo hacen con su entorno
natural y físico. Igual que las montañas y los mares, los lenguajes, las instituciones
sociales y las tradiciones forman un panorama del mundo en que viven las personas,
por tanto, ese entorno social simbólico existe para las personas como su realidad
ontológica, o como algo que tan solo se cuestiona bajo circunstancias concretas.

Sin embargo, las personas también son agentes. Tienen maneras específicas de
comprender, comunicar y actuar sobre sus realidades ontológicas. Una vez que
comprometen su pensamiento, las personas ya no reproducen su entorno social
simbólico de manera habitual y automática sino que lo incorporan a su esquema
cognitivo. En otras palabras, no solo reproducen sus realidades ontológicas sino que
se comprometen en procesos epistemológicos y como resultado de ello cambian sus
realidades ontológicas al actuar sobre ellas (Marková, op.cit.).

¿Por Qué Estudiar Las Representaciones Sociales?

¿Por qué las personas no usan preservativo, a pesar de las evidencias de su


carácter preventivo del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual? ¿Por
qué las mujeres víctimas de violencia doméstica, esperan — algunas,
dolorosamente, hasta su muerte— la conversión del agresor? ¿Cuál es la
representación social de “amor”, “cuerpo” “violencia” o “sexo” que está acompañando
estas prácticas?

Emprender estudios acerca de la representación de un objeto social —VIH/SIDA;


relaciones entre mujeres y hombres, por ejemplo— permite reconocer los modos y
procesos de constitución del pensamiento social, por medio del cual las Personas
construyen y son construidas por la realidad social. Pero además, nos aproxima a la
“visión de mundo” que las personas o grupos tienen, pues el conocimiento del
sentido común es el que la gente utiliza para actuar o tomar posición ante los
distintos objetos sociales.

El abordaje de las RS posibilita, por tanto, entender la dinámica de las interacciones


sociales y aclarar los determinantes de las prácticas sociales, pues la
representación, el discurso y la práctica se generan mutuamente (Abric, 1994). De lo
anterior se deriva la importancia de conocer, desentrañar y cuestionar el núcleo
figurativo de una RS alrededor del cual se articulan creencias ideologizadas, pues
ello constituye un paso significativo para la modificación de una representación y por
ende de una práctica social. (Banchs, 1991).

La Realidad Social

La construcción social de la realidad es una idea fundante de


la sociología. Durkheim fue quien más la desarrolló y
posteriormente Schutz “sociologiza” los aportes filosóficos de
la fenomenología de Husserl y desarrolla su teoría de la
importancia de los significados sociales (Ritzer, 1997).

A partir de los planteamientos de Schutz, Peter Berger y


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-Psicología Social-
Thomas Luckmann son quienes más desarrollan el concepto.

Para Berger y Luckmann (1991), la construcción social de la realidad hace


referencia a la tendencia fenomenológica de las personas a considerar los procesos
subjetivos como realidades objetivas. Las personas aprehenden la vida cotidiana
como una realidad ordenada, es decir, las personas perciben la realidad como
independiente de su propia aprehensión, apareciendo ante ellas objetivada y como
algo que se les impone.

El mundo de la vida cotidiana es aquel que se da por establecido como realidad. El


sentido común que lo constituye se presenta como la “realidad por excelencia”,
logrando de esta manera imponerse sobre la conciencia de las personas pues se
les presenta como una realidad ordenada, objetivada y ontogenizada. Aspecto que
es explicable si se toma en cuenta que los primeros escritos de Berger y Luckmann
se publicaron en 1967.

¿Cómo se forma en las personas la visión de la realidad? ¿Se forma individualmente


o socialmente? ¿Cómo incide esta visión en sus conductas cotidianas? Sin duda,
cada persona forma su propia opinión y elabora una particular visión de la realidad
sin que, de modo alguno, esto signifique que dicha elaboración constituya un
proceso individual e idiosincrásico.

Las inserciones de las personas en diferentes categorías sociales y su adscripción a


distintos grupos, constituyen fuentes de determinación que inciden con fuerza en la
elaboración individual de la realidad social, y esto es, precisamente, lo que genera
visiones compartidas de la realidad e interpretaciones similares de los
acontecimientos.

La realidad de la vida cotidiana, por tanto, es una construcción intersubjetiva, un


mundo compartido. Ello presupone procesos de interacción y comunicación mediante
los cuales las personas comparten y experimentan a los otros y a las otras. En esta
construcción, la posición social de las personas así como el lenguaje juegan un papel
decisivo al posibilitar la acumulación o acopio social del conocimiento que se
transmite de generación en generación.

En resumen, el medio cultural en que viven las personas, el lugar que ocupan en la
estructura social, y las experiencias concretas con las que se enfrentan a diario
influyen en su forma de ser, su identidad social y la forma en que perciben la
realidad social.

El anterior planteamiento goza del consenso en un amplio sector de quienes realizan


investigación en las ciencias sociales (Ibáñez,1988). No obstante, dicho consenso
empieza a desvanecerse cuando el análisis es referido a las propiedades objetivas
de la realidad.

Efectivamente, en este aspecto existen puntos de vista divergentes. Por un lado, hay
quienes señalan que las propiedades objetivas pueden ser descritas por
observadores objetivos y observadoras objetivas. Agregan, además, que dichas
propiedades pueden ser reconstruidas de forma incompleta y sesgada por los
distintos protagonistas sociales en función de sus intereses particulares, de sus
posiciones sociales, de sus experiencias culturales y de sus influencias culturales.
De esta forma, la realidad objetiva se convierte en las realidades personales,

127
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-Psicología Social-
siguiendo un proceso de distorsión que responde, él también, a determinaciones
perfectamente objetivables.

En otras palabras, quienes se adscriben a estos planteamientos admiten que la


realidad varía con las personas, pero consideran que es en el proceso de
tratamiento de la información proporcionada por la realidad objetiva donde radica el
mecanismo responsable de la existencia de realidades plurales (Ibáñez, op.cit.).

Otra posición, por el contrario, señala que la realidad presenta una serie de
propiedades que, aun y siendo “realmente” constitutivas de la misma, no dejan de
ser absolutamente subjetivas. O sea, son propiedades que conforman la realidad
objetiva, pero que resultan de las actividades cognitivas y, en términos más
generales, de las actividades simbólicas desarrolladas por las personas. Esto implica
que la realidad tal y como es está parcialmente determinada por la realidad tal y
como es para las personas. Significa ello que, en cierta medida, la realidad pasa a
ser el resultado —o el producto— de la construcción subjetiva que de la misma
realizan las personas.

Según esta posición, no es que existan diferentes realidades porque existan


diferentes maneras de tratar la misma realidad objetiva, sino que existen diferentes
realidades porque la propia realidad incorpora en sí misma, y como parte constitutiva
de sí misma, una serie de características que provienen de la actividad desarrollada
por las personas en el proceso que les lleva a formar su propia visión de la realidad.
(Ibáñez, op.cit.).

El punto álgido de la discusión es entonces la existencia de diversas realidades


subjetivas y en particular lo que respecta a la descripción de sus características o la
lógica de su elaboración. Y son estos aspectos, precisamente, los que quieren
resolver las investigaciones sobre las R S.

Efectivamente, el estudio sobre los razonamientos que hacen las personas en su


vida cotidiana y sobre las categorías que utilizan espontáneamente para dar cuenta
de la realidad, ha permitido la aproximación a las leyes y a la lógica del pensamiento
social.

Es decir, del tipo de pensamiento que las personas utilizan como miembros de una
sociedad y de una cultura, para forjar su visión de mundo (de las personas, de las
cosas, de los acontecimientos y de la vida en general).

La teoría de las R S constituye tan solo una manera particular de enfocar la


construcción social de la realidad. La ventaja de este enfoque, sin embargo, es que
toma en consideración y conjuga por igual las dimensiones cognitivas y las
dimensiones sociales de la construcción de la realidad. Ello hace que su óptica de
análisis; la elección de aspectos relevantes a investigar y la interpretación de los
resultados difieran en gran medida de la cognición social.

Las teorías de la cognición social y de R S constituyen, en la actualidad, las dos


grandes orientaciones que dan cuenta del pensamiento social. La primera ha sido
desarrollada en particular en los Estados Unidos por psicosociólogos que se alinean
dentro de la corriente de la llamada psicología social. La cognición social estudia las
percepciones del individuo, la manera en que éste analiza la información sobre otros,
los caracteriza y hace inferencia sobre sus estados psicológicos.

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-Psicología Social-

En cuanto a la óptica de análisis, la cognición social centra su interés en los


mecanismos de respuesta social, mientras que en las representaciones sociales se
busca entender los modos de conocimiento y los procesos simbólicos en relación
con la conducta (G i l l y, cfr. Banchs, 1994: 11).

Una condición inherente en los estudios de representación social es la identificación


del contexto social en el cual se insertan las personas que elaboran las R S, pues se
busca detectar la ideología, las normas y los valores de personas e instituciones y
los grupos de pertenencia y referencia. En los estudios de cognición se manipulan
variables independientes a fin de observar sus efectos sobre los mecanismos
mentales individuales independiente de los contextos sociales.

Mientras que a la psicología cognitiva le interesa identificar los mecanismos de los


que se valen las personas para procesar y combinar informaciones, con las
representaciones sociales lo que se busca es entender en qué medida sus
contenidos reflejan los substratos culturales de una sociedad, de un momento
histórico y de una posición dentro de la estructura social (Banchs, 1994).

De lo que se trata, en palabras de Moscovici, (cfr. Banchs, 1988) es de pasar de la


cognición social a la representación social, lo cual implica tres pasos decisivos:

Internos. Los estudios sobre cognición cobran auge a partir de los años sesenta
cuando se empieza a abandonar el modelo E-R del conductismo, para acogerse al
modelo E-O-R del cognitivismo.

No obstante, al igual que el conductismo, en el cognitivismo predomina el uso del


método experimental, al cual se le critica no considerar factores tan obvios como: a)
e l rol de las expectativas del experimentador/a y su influencia sobre los resultados,
b ) el proceso de interacción durante el experimento entre experimentador/a y
sujetos experimentales, c) el uso del engaño, c) el hecho de que la situación de
laboratorio y la interacción social que allí se da es psicológicamente única y, d) la
deseabilidad social que conduce al sujeto a tratar de quedar bien en el experimento
al mismo tiempo que se está preguntando cuáles son las hipótesis del
experimentador/a. Estos cuestionamientos produjeron un profundo escepticismo
sobre la validez interna de los resultados en la experimentación psicosocial.

Aunado a ello y con un mayor peso, al cognitivismo social se le achaca como


problema fundamental lo que se puede sintetizar en la pregunta ¿Qué hay de social
en la cognición social? Al focalizarse en el individuo y en lo que sucede en su mente,
el cognitivismo reduce la realidad social a los actos del individuo, haciendo ver que
las cogniciones personales —independientemente de las condiciones sociohistóricas
en las que la persona está inmersa— son las que producen la realidad (Banchs,
1988).

Cambiar el foco de nuestro interés y de nuestras investigaciones del plano


individual al plano colectivo, lo cual nos conduce a dar prioridad a los lazos
intersubjetivos y sociales más que a los lazos sujeto-objeto.
Acabar con la separación existente entre los procesos y los contenidos del
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-Psicología Social-
pensamiento social y siguiendo el ejemplo de la antropología y el
psicoanálisis, elucidar los mecanismos viendo el contenido que de ellos re s u
l t a y deducir los contenidos partiendo de los mecanismos.
Revertir el rol de laboratorio y el rol de observación, es decir, emprender el
estudio de las representaciones sociales en su propio contexto
preocupándonos por nuestras realidades (Moscovici, cfr. Banchs, 1988: 369).

El énfasis en lo colectivo y en la comprensión de al realidad social a partir de su


construcción social, son elementos centrales de la teoría de las R S. Moscovici
(1991) indica que en la interacción sujeto-objeto, no existe un solo sujeto, sino que
intervienen otros sujetos, a los que el autor les llama Alter (A), que además de
relacionarse estrechamente entre ellos y ellas, guardan también íntima relación con
el objeto social.

Con este planteamiento, Moscovici trasciende de un esquema diádico, donde sujeto


(S) y objeto (O) interactúan, para pasar a u n esquema triádico donde los otros
sujetos también interactúan e inciden en la relación sujeto-objeto.

El esquema de Moscovici da supremacía a la relación de sujeto – grupo (otros


sujetos), porque: a) Los otros y las otras son mediadores y mediadoras del proceso
de construcción del conocimiento y b) La relación de los y las otras con el objeto —
físico, social, imaginario o real— es lo que posibilita la construcción de significados.

Esta concepción, a su vez, ilustra sobre la posición epistemológica en la que se


inscribe quien estudia las representaciones sociales. En primer término, se parte de
que el conocimiento no es solo comprensible desde la tradicional concepción que
señala la existencia de un conocimiento científico y de un conocimiento cotidiano o
del sentido común.

En esta concepción se comprende el conocimiento como fenómeno o fenómenos


complejos que se generan en circunstancias y dinámicas de diversa índole y cuya
construcción está multideterminada por relaciones sociales y culturales.

Por su parte, las personas son concebidas como seres que piensan
autónomamente y que producen y comunican constantemente representaciones y
no como meras receptoras pasivas, por lo que cualquier determinismo social es
rechazado.

En la construcción de la realidad social el papel del A l t e r es significativo. Las


personas se relacionan entre sí y en esta relación con los otros y las otras, elaboran
observaciones, críticas, comentarios y “filosofías” no oficiales que tienen una
influencia decisiva sobre sus escogencias, formas de educar a sus hijos e hijas, en
la elaboración de sus planes, etcétera.

Por lo anterior, la teoría de las R S hace énfasis en la importancia de los procesos


inferenciales presentes en la construcción de la realidad y en la insistencia de que la
realidad es “relativa” al sistema de lectura que se le aplica. De ahí que para acceder
al conocimiento de las representaciones sociales se deba partir de un abordaje
hermenéutico.

Al concebir a las personas como productoras de sentidos, el análisis de las R S

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-Psicología Social-
focaliza en las producciones simbólicas, en los significados y en el lenguaje a través
de los cuales las personas construyen el mundo en que viven. Por esta focalización,
la teoría de las R S y la corriente hermenéutica se intersectan y presentan algunos
puntos de afinidad.

No obstante, entre ambas hay diferencias. Para la corriente hermenéutica la realidad


siempre actúa a través de la interpretación de los seres sociales, de modo que no
hay más realidad que la realidad tal y Adam Shaft (cfr.López, 1999) señala que
existen tres modelos de construcción del conocimiento:

El modelo objetivista o mecanicista; modelo subjetivista o idealista y el modelo


interaccional dialéctico en los que el conocimiento se produce a partir de una
relación diádica entre el objeto y el sujeto.

El modelo triádico de Moscovici supera estos tres modelos por su explicación y


sistematización de los procesos de interacción social.
Como es descifrada por las personas. Son los significados que se le atribuyen los
que van a constituirla como la única realidad que, efectivamente, existe para las
personas: La realidad tal y como la interpretamos es la únicarealidad que puede
tener, por consiguiente, unos efectos sobre nosotros (Ibáñez, op.cit: 26).

La teoría de las R S también enfatiza la importancia de los significados; el papel de


los aspectos simbólicos y de la actividad interpretativa de las personas, sin embargo,
no admite que la construcción de la realidad pueda resumirse a su interpretación.

Desde la teoría de las R S, la realidad social impone a su vez las condiciones de su


interpretación por los sujetos, sin que ello implique un determinismo estricto. Esto
significa que las matrices socioestructurales y los entramados materiales en los que
están inmersas las personas definen su lectura de la realidad social, sus claves
interpretativas y reinyectan en su visión de la realidad una serie de condicionantes
que reflejan sus inserciones en la trama socioeconómica y en el tejido relacional.

Así pues, si bien es cierto que gran parte de los efectos que produce la realidad
social pasan por la interpretación que de ella hacemos, también es cierto que nuestra
actividad hermenéutica está determinada en buena medida por factores que son
independientes de cualquier interpretación (Ibáñez, 1988: 26).

El Alcance De Lo Social

Según Moscovici (1979) para calificar de social a una representación es necesario


poner el acento en la función, más que en el agente que la produce. Así, lo social de
una representación proviene de su contribución al proceso de formación de las
conductas y de orientación de las comunicaciones sociales.

Las representaciones son sociales en la medida en que facilitan, a su vez, la


producción de ciertos procesos claramente sociales. Las comunicaciones sociales,
por ejemplo, serían difícilmente posibles si no se desenvolvieran en el contexto de
una serie, suficientemente amplia, de representaciones compartidas. En la medida
en que crean una visión compartida de la realidad y un marco referencial común, las
representaciones sociales posibilitan, entre otros muchos procesos sociales, el
proceso de las conversaciones cotidianas. En este sentido, las conversaciones se

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-Psicología Social-
pueden definir como el lugar donde las personas, provistas de unos esquemas
interpretativos socialmente adquiridos, construyen y negocian el sentido de la
interacción (Criado, 1991).

Lo colectivo impregna también un carácter social a las representaciones. Es decir,


son sociales porque son compartidas por conjuntos más o menos amplios de
personas. No obstante, no es porque cierta característica es compartida por diversas
personas, grupos, o entidades de más amplio abasto, que una propiedad es social.

Lo social es una propiedad que se imprime en determinados objetos con base en la


naturaleza de la relación que se establece con ellos, y es precisamente la
naturaleza de esa relación la que es definitoria de lo social. Veámoslo con un
ejemplo: el agua de los ríos, el agua bendita y el agua para beber. La segunda por
la implicación simbólica que tiene para los y las actoras sociales, y la tercera por la
relación vitalmente relevante que se establece con ella, pueden considerarse objeto
social, mientras que el agua de los ríos —a excepción de que provoque un desastre
social— puede considerarse como algo irrelevante y sin entidad social (Wagner y
Elejabarrieta, 1998).

Lo social en las RS no se polariza ni hacia lo micro ni hacia lo macro: existe una


determinación social central (macro) y otra, social lateral (micro) de las
representaciones (Moscovoci, 1979). La primera se refiere a la cultura global de la
sociedad en la que se insertan los grupos, los actores y las actoras sociales y la
segunda al grupo en particular en el cual se insertan las personas.

Estas dos formas de determinación social no tienen un sentido unidireccional: las


personas se constituyen y constituyen sus RS y en forma paralela también
constituyen un mundo social y construyen y reconstruyen permanentemente su
propia realidad social y su propia identidad social.

Todos estamos insertos en una sociedad con una historia y un fondo de


conocimiento culturales, pero todos estamos insertos en una parcela de esa
sociedad. Es decir, en grupos que manejan una ideología y poseen normas, valores
e intereses comunes que de alguna manera los distinguen como grupos de otros
sectores sociales. A su vez, esos grupos están compuestos de individuos, hombres y
mujeres que en el proceso de socialización primaria y secundaria van construyendo
una historia impregnada de emociones, afectos, símbolos, reminiscencias
personales, procesos motivacionales, pulsiones, contenidos conscientes e
inconscientes, manifiestos y latentes (Banchs, 1991: 13).

El papel, por último, que desempeñan las representaciones en la configuración de


los grupos sociales, y especialmente en la conformación de su identidad, las
instituyen como fenómenos sociales. Si bien no se puede afirmar que un grupo es
tal por el hecho de compartir determinadas representaciones sociales, sí es evidente
que, en ocasiones, la denominada cultura grupal define intensamente al grupo y
está vinculada no sólo con una memoria y con un lenguaje compartido, sino también
con representaciones comunes.

En resumen, las representaciones son sociales por:

Las condiciones de producción en que emergen (medios de comunicación,


interacción cara a cara, comunicación, lenguaje).

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-Psicología Social-
Las condiciones de circulación de las RS (intercambio de saberes y ubicación
de las personas en grupos naturales y de los grupos sociales naturales en
contextos sociales particulares dentro de una estructura social).

Las funciones sociales: construcción social de la realidad en el intercambio


social, desarrollo de una identidad personal y social, búsqueda de sentidos o
construcción del conocimiento del sentido común.

FORMACIÓN, FUNCIONES Y DIMENSIONES R.S.

Formación De Las Representaciones Sociales

Las R S se construyen a partir de una serie de materiales de muy diversas


procedencias:

El fondo cultural acumulado en la sociedad a lo largo de su historia. Dicho


fondo está constituido por las creencias ampliamente compartidas, los valores
considerados como básicos y las referencias históricas y culturales que
conforman la memoria colectiva y la identidad de la propia sociedad. Todo ello
se materializa en las diversas instituciones sociales, por ejemplo en la lengua
y en general en todos los objetos materiales. De acuerdo con Ibáñez (op.cit.),
las fuentes de determinación de las R S se encuentran en el conjunto de
condiciones económicas, sociales e históricas que caracterizan a una
sociedad determinada y en el sistema de creencias y de valores que circulan
en su seno.

Los mecanismos de anclaje y objetivación. Ambos son mecanismos que


provienen de la propia dinámica de las representaciones sociales. El primero
de ellos concierne a la forma en que los saberes y las ideas acerca de
determinados objetos entran a formar parte de las R S de dichos objetos
mediante una serie de transformaciones específicas. El segundo da cuenta de
cómo inciden las estructuras sociales sobre la formación de las
representaciones sociales, y de cómo intervienen los esquemas ya
constituidos en la elaboración de nuevas representaciones.

El conjunto de prácticas sociales que se encuentra n relacionadas con las


diversas modalidades de la comunicación social. Es, en efecto, en los
procesos de comunicación social donde se origina principalmente la
construcción de las R S. En este sentido, los medios de comunicación de
masas tienen un peso preponderante para transmitir valores, conocimientos,
creencias y modelos de conductas. Tanto los medios que tienen un alcance
general, la televisión o los que se dirigen a categorías sociales específicas
como las revistas de divulgación científica, por ejemplo, desempeñan un papel
fundamental en la conformación de la visión de la realidad que tienen las
personas sometidas a su influencia. La comunicación interpersonal y en
particular la de las innumerables conversaciones en las que participa toda
persona durante el transcurso de un día cualquiera de su vida cotidiana, es
otra modalidad de la comunicación social cuya influencia es igualmente
significativa.

Es importante recordar que la inserción social o la ubicación de las personas en la


estructura social, no solo interviene para la exposición selectiva de distintos
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-Psicología Social-
contenidos conversacionales, sino que ejerce también una influencia sobre el tipo de
experiencia personal que se establece con relación al objeto de la representación.
Esta experiencia, variable según las distintas ubicaciones sociales, condiciona la
relación con el objeto así como la naturaleza del conocimiento que se alcanza sobre
él. Todos estos elementos contribuyen a la configuración de la representación social,
entrelazando sus efectos con los que provienen de las comunicaciones sociales.

La Objetivación

El amor, la amistad, la educación, son entre otras, muchas de las cosas de las que
no se tiene una realidad concreta y, sin embargo, en forma consuetudinaria las
personas las incluyen en sus comentarios de manera concreta y tangible. Esta
concretización de lo abstracto se lleva a cabo por el proceso de objetivación por lo
que dicho proceso es fundamental en el conocimiento social.

Ambos mecanismos los expondré con más detenimiento en otro acápite.

El análisis del proceso de objetivación no es exclusivo del campo de las


representaciones sociales, sino que también se ha desarrollado en la sociología del
conocimiento (Berger y Luckmann, op.cit.); en lingüística (Lakoff y Johnson, 1995) o
en la cognición social (Zinder y Swann cfr. Wagner y Elejabarrieta, op.cit.).

En la teoría de las representaciones sociales, el proceso de objetivación se refiere a


la transformación de conceptos abstractos extraños en experiencias o
materializaciones concretas. Por medio de él lo invisible se convierte en perceptible.

Este proceso implica a su vez tres fases (Jodelet, 1984):

La construcción selectiva: es decir, la retención selectiva de elementos que


después son libremente organizados. Dicha selección se da junto a un
proceso de descontextualización del discurso y se realiza en función de
criterios culturales y normativos. Se retiene solo aquello que concuerda con el
sistema ambiente de valores. De ahí que las informaciones con igual
contenido, sean procesadas diferencialmente por las personas.

El esquema figurativo: el discurso se estructura y objetiviza en un esquema


figurativo de pensamiento, sintético, condensado, simple, concreto, formado
con imágenes vividas y claras, es decir, las ideas abstractas se convierten en
formas icónicas. Estas imágenes estructuradas es lo que Moscovici (1979,
1981,1984 a, b) ha denominado núcleo figurativo, o sea, una imagen nuclear
concentrada, con forma gráfica y coherente que captura la esencia del
concepto, teoría o idea que se trate de objetivar.

Esta simplificación en la imagen es lo que le permite a las personas conversar


y también comprender de forma más sencilla las cosas, a los demás y a ellas
mismas y a través de su uso, en diferentes circunstancias, se convierte en un
hecho natural.

Wagner y Elejabarrieta (op.cit.) ilustran el núcleo figurativo con la expresión


bíblica: “Y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza”. Esta expresión no
es solo una explicación religiosa sobre el origen del hombre, sino también una
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-Psicología Social-
forma que permite disponer de una imagen de Dios, materializar la entidad
abstracta en una figura concreta. A ello, debo agregar que con dicha
expresión el rostro femenino de Dios es de difícil representación para sus
creyentes, quienes en esencia vinculan su representación con un hombre.

La naturalización: la transformación de un concepto en una imagen pierde su


carácter simbólico arbitrario y se convierte en una realidad con existencia
autónoma.

La distancia que separa lo representado del objeto desaparece de modo que las
imágenes sustituyen la realidad. Lo que se percibe no son ya las informaciones
sobre los objetos, sino la imagen que reemplaza y extiende de forma natural lo
percibido.

Sustituyendo conceptos abstractos por imágenes, se reconstruyen esos objetos, se


les aplican figuras que parecen naturales para aprehenderlos, explicarlos y vivir con
ellos, y son esas imágenes, las que finalmente constituyen la realidad cotidiana.

El Anclaje

El proceso de anclaje, al igual que el proceso de objetivación, permite transformar lo


que es extraño en familiar. Sin embargo, este proceso actúa en una dirección
diferente al de objetivación. Si lo propio de la objetivación es reducir la incertidumbre
ante los objetos operando una transformación simbólica e imaginaria sobre ellos, el
proceso de anclaje permite incorporar lo extraño en lo que crea problemas, en una
red de categorías y significaciones por medio de dos modalidades:

Inserción del objeto de representación en un marco de referencia conocido y


preexistente.
Instrumentalización social del objeto representado o sea la inserción de las
representaciones en la dinámica social, haciéndolas instrumentos útiles de
comunicación y comprensión.

Si bien el proceso de anclaje permite afrontar las innovaciones o el contacto con


objetos que no son familiares para las personas, hay que advertir que las
innovaciones no son tratadas por igual por todos los grupos sociales, lo cual
evidencia el enraizamiento social de las representaciones y su dependencia de las
diversas inserciones sociales. En efecto, los intereses y los valores propios de los
diversos grupos actúan con fuerza sobre los mecanismos de selección de la
información, abriendo más o menos los esquemas establecidos para que la
innovación pueda ser integrada. Si el nuevo objeto que ha aparecido en el campo
social es susceptible de favorecer los intereses del grupo, este se mostrará mucho
más receptivo.

En definitiva, la integración cognitiva de las innovaciones está condicionada tanto


por los esquemas de pensamiento ya constituidos como por la posición social de las
personas y de los grupos.

El proceso de anclaje, a su vez, se descompone en varias modalidades que

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-Psicología Social-
permiten comprender:

Cómo se confiere significado al objeto representado, con relación al sentido


que se le otorga a la representación.
Cómo se utiliza la representación en tanto sistema de interpretación del
mundo social marco e instrumento de conducta. Esta modalidad permite
comprender cómo los elementos de la representación no sólo expresan
relaciones sociales, sino que también contribuyen a constituirlas (Jodelet,
1984:486).
Cómo opera su integración dentro de un sistema de recepción y la conversión
de los elementos de este último relacionados con la representación. Los
sujetos se comportan según las representaciones; los sistemas de
interpretación proporcionados por la representación guían la conducta.

Actuando conjuntamente y por su función integradora, el anclaje y la objetivación


sirven para guiar los comportamientos. La representación objetivizada, naturalizada
y anclada, es utilizada para interpretar, orientar y justificar los comportamientos.

Funciones de las Representaciones Sociales

Sandoval (1997) señala que las R S tienen cuatro funciones:

La comprensión, función que posibilita pensar el mundo y sus relaciones.


La valoración, que permite calificar o enjuiciar hechos.
La comunicación, a partir de la cual las personas interactúan mediante la
creación y recreación de las representaciones sociales.
La actuación, que está condicionada por las representaciones sociales.

Los intercambios verbales de la vida cotidiana exigen algo más que la utilización de
un mismo código lingüístico. Exigen que se comparta un mismo trasfondo de
representaciones sociales, aunque sea para expresar posturas contrapuestas. Este
trasfondo común suple el estricto rigor discursivo que es necesario para transmitir
sin ambigüedades los significados adecua dos, rigor que es obviamente imposible
mantener en las improvisaciones espontáneas de la vida cotidiana.

Es así como a partir de las representaciones sociales, las personas producen los
significados que se requieren para comprender, evaluar, comunicar y actuar en el
mundo social.

Sus Condiciones De Emergencia

Según Moscovici (1979), las R S emergen determinada s por las condiciones en que
son pensadas y constituidas, teniendo como denominador el hecho de surgir en
momentos de crisis y conflictos. De manera convergente, Tajfel (cfr.
www.geocities.com 1999) propone que las representaciones sociales responden a
tres necesidades: a ) clasificar y comprender acontecimientos complejos y dolorosos;
b ) justificar acciones planeadas o cometidas contra otros grupos; y c ) para
diferenciar un grupo respecto de los demás existentes, en momentos en que
pareciera desvanecerse esa distinción. En suma, causalidad, justificación y
diferenciación social.

Moscovici (1979) infiere tres condiciones de emergencia: la dispersión de la


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-Psicología Social-
información, la focalización del sujeto individual y colectivo y la presión a la inferencia
del objeto socialmente definido.

• Dispersión de la información. Según Moscovici, la información que se tiene


nunca es suficiente y por lo regular está desorganizada. En este sentido, los datos de
que disponen la mayor parte de las personas para responder a una pregunta, para
formar una idea a propósito de un objeto preciso son, generalmente a la vez,
insuficientes y superabundantes. Es decir, nunca se posee toda la información
necesaria o existente acerca de un objeto social que resulte relevante.

• Focalización. Una persona o una colectividad se focalizan porque están


implicadas en la interacción social como hechos que conmueven los juicios o las
opiniones. Aparecen como fenómenos a los que se debe mirar detenidamente.

Para Banchs (1988, 1990) y Herzlich (1975) la focalización es señalada en términos


de implicación o atractivo social de acuerdo con los intereses particulares que se
mueven dentro de la persona inscrita en los grupos de pertenencia. La focalización
será diversa y casi siempre excluyente.

• Presión a la inferencia. Socialmente se da una presión que reclama opiniones,


posturas y acciones acerca de los hechos que están focalizados por el interés
público.

Esto significa que la vida cotidiana, las circunstancias y las relaciones sociales
exigen del individuo o del grupo social que sean capaces, en todo momento, de
estar en situación de responder.

Las exigencias grupales para el conocimiento de determinado evento u objeto se


incrementan a medida que su relevancia crece. El propósito fundamental es
entonces no quedar excluido/a del ámbito de las con versaciones, sino poder
realizar inferencias rápidas, opiniones al respecto y un discurso más o menos
desarrollado.

Estas tres condiciones de emergencia —dispersión de la información, grado de


focalización y presión a la inferencia— constituyen la base que permite la aparición
del proceso de formación de una representación social y, en mayor o menor grado,
al conjugarse hacen posible la génesis del esquema de la representación.

Sus Dimensiones

Las R S como forma de conocimiento aluden a un proceso y a un contenido.


En tanto proceso las R S refieren a una forma particular de adquirir y comunicar
conocimientos.

Como contenido, a una forma particular de conocimiento, que constituye un


universo de creencias en el que se distinguen tres dimensiones: la actitud, la
información y el campo de representación (Moscovici, 1979).

A. La Actitud

Consiste en una estructura particular de la orientación en la conducta de las


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-Psicología Social-
personas, cuya función es dinamizar y regular su acción. Es la orientación global
positiva o negativa, favorable o desfavorable de una representación. Su
identificación en el discurso no ofrece dificultades ya que las categorías lingüísticas
contienen un valor, un significado que por consenso social se reconoce como
positivo o negativo, por tanto, es la más evidente de las tres dimensiones.

La actitud expresa el aspecto más afectivo de la re presentación, por ser la reacción


emocional acerca del objeto o del hecho. Es el elemento más primitivo y resistente
de las representaciones y se halla siempre presente aunque los otros elementos no
estén. Es decir, una persona o un grupo puede tener una reacción emocional sin
necesidad de tener mayor información sobre un hecho en particular.

La concepción unidireccional de las actitudes considera que ellas se componen


básicamente de un elemento afectivo. La concepción bidimensional añade al
anterior, el elemento cognoscitivo. Finalmente, un punto de vista tridimensional la
complementa con una tendencia comportamental.

Es esta última visión sobre la actitud la que más s e aproxima al concepto de R S.


Sin embargo, el origen del término actitud es eminentemente psicológico y aunque
se usa en el campo social, no ofrece la estructura dinámica que tiene el de
representación. Se puede decir entonces que las R S contienen a las actitudes y no
a la inversa, ya que aquellas van más allá del a bordaje tradicional de las actitudes y
acercan mucho más el concepto al campo social.

B. La Información

Concierne a la organización de los conocimientos que tiene una persona o grupo


sobre un objeto o situación social determinada. Se puede distinguir la cantidad de
información que se posee y su calidad, en especial, su carácter más o menos
estereotipado o prejuiciado, el cual revela la presencia de la actitud en la
información. Esta dimensión conduce, necesariamente, a la riqueza de datos o
explicaciones que sobre la realidad se forman las personas en sus relaciones
cotidianas. Sin embargo, hay que considerar que las pertenencias grupales y las
ubicaciones sociales mediatizan la cantidad y la precisión de la información
disponible.

El origen de la información es, asimismo, un elemento a considerar pues la


información que surge de un contacto directo con el objeto, y de las prácticas que
una persona desarrolla en relación con él, tiene unas propiedades bastante
diferentes de las que presenta la información recogida por medio de la
comunicación social.

C. El campo de Representación

Refiere a la ordenación y a la jerarquización de los elementos que configuran el


contenido de la R S. Se trata concretamente del tipo de organización interna que
adoptan esos elementos cuando quedan integrados en la representación.

En suma, constituye el conjunto de actitudes, opiniones, imágenes, creencias,


vivencias y valores presentes en una misma representación social.

El campo de representación se organiza en torno al esquema figurativo o núcleo


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figurativo que es construido en el proceso de objetivación. Este esquema o núcleo no
sólo constituye la parte más sólida y más estable de la representación, sino que
ejerce una función organizadora para el conjunto de la representación pues es él
quien confiere su peso y su significado a todos los demás elementos que están
presentes en el campo de la representación.

La teoría del esquema figurativo tiene importantes implicaciones para el cambio


social.

En efecto, las actuaciones tendientes a modificar una representación social no


tendrán éxito si no se dirigen prioritariamente a la modificación del esquema puesto
que de él depende el significado global de la representación.

En síntesis, conocer o establecer una representación social implica determinar qué


se sabe (información), qué se cree, cómo se interpreta (campo de la representación)
y qué se hace o cómo se actúa (actitud). Estas tres dimensiones, halladas por
Moscovici, forman un conjunto que tan sólo puede escindirse para satisfacer las
exigencias propias del análisis conceptual.

No cabe duda que el campo de representación constituye la dimensión más


interesante y más original y quizás la más difícil de captar. Es importante, por lo
tanto, tener claridad —dado que las tres dimensione s refieren al análisis de
contenido de los discursos— que el campo de una representación es una dimensión
que debe analizarse en función de la totalidad del discurso y no sólo en un párrafo o
en una frase (Banchs,1986).

Por ejemplo, puede ser que la R S de un objeto carezca de campo, debido a que el
discurso de la persona se expresa a través de elementos dispersos que carecen de
organización y en los cuales se observa que la representación no está aún
estructurada.

Para ilustrar lo anterior se exponen los extractos de dos entrevistas cuyo objetivo
era conocer las representaciones del feminismo. Las respuestas que se consignan
se produjeron ante la pregunta ¿Qué es el feminismo?

Respuesta 1: el feminismo... no sé... una mujer que tiene que estar preparada tanto
para la sociedad como para el matrimonio ( ¿ Y cómo es eso?) La sociedad debe p
repararse para la vida, la vida es muy difícil.

Respuesta 2: Yo pienso que el feminismo es una corriente organizada en el mundo


de hoy y sus organizaciones se van extendiendo a muchos países desarrollados y
no desarrollados; que tienen planteamientos muy interesantes porque reivindican el
papel de la mujer en cuanto a su papel en la sociedad en los distintos niveles, pues,
en el mismo nivel de igualdad que los hombres.

En la 1: Esta respuesta textual de una entrevistada comienza con una frase que
refleja una idea lejana de lo que es el feminismo. Cuando la entrevistadora le pide
precisar información, la sujeto se extiende en un discurso que se aleja del concepto
de feminismo, para luego volver a referirse a ideas que se relacionan con la realidad
de ese objeto de representación. En este caso no existe campo o una estructura en
la representación, sin embargo s e habla de una representación porque la persona
puede expresarse sobre el feminismo con idas y venidas en su discurso alejándose

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del objeto. En los casos en quelas entrevistadas re s p o n d i e ron que el feminismo
era “ser femenina” o “tiene que ver con lo afeminado”, no existe representación del
objeto. En la respuesta 2, observamos el campo estructurado de la representación
(Banchs, 1986: 33-34).

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de Ciencias Sociales y Humanas UNAD.

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