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Hegel, G.W.F,, Lecciones sobre Ja filosofia de Ja historia universal. Introduccién (seiecci6n). Sefiores: El objeto de esta leccidn es la historia universal ilos6fica; es decir, no se trata de hacer sobre fa historia consideraciones generales que nosotros pudiéramos extraer de ella y que, partiendo de su contenido, quisiéramos explicar 3 moda de eiemplo, sino gue se trata ‘de la historia universal misma, [les moneras de tratar la historia y principio general de su consideracin filoséfica} Para empezar por aclarar lo que ella realmente es, parece ante todo necesatio examinar las otras formas posibles de tratar lo histérico. May tres maneras de considerer |3 historia: a) la simple historia; b) le historia reflexionada; c) la historia flloséfica, {o) Lo simple historia) Por lo que atafe a la primera, para dar shora une idea de! modo camo fa entiendo ‘mencionaré una serie de nombres, como por ejemplo Herodoto, Tucidides y otros parecidos historiadores, los cuales narraron sobre todo las acciones, sucesos y sttusciones que presenciaron y cuye espirity habfan pereibido ellos mismos, yiasladaron al reno de la mental representacién aquello que hable sucedido en e! exterior. De este mode, la manifestacién externa viene trasplantada al concepto interior. Asf es como tamblén el poeta elabora, para la ides, la materia presente en su sensacin, Por suptesto gue ese tipo de hstoriadores se han servido también de Informaciones y relatos de otros (no es posible que un hombre solo lo vea todo}, pero Ghicamente 2 fa manera como el poeta utiiza a modo de ingrediente e! lenguaie culto, el que tanto debe. Los historiadores recogen lo que fugazmente pase y io depositan en el temple de Mnemosina pare a inmortaidad. J Estos autores de la simple historiaftransforman las acciones, acontecimientos y sjtuaciones de su tiempo en un producto conceptualJET contenitio de Séinejantes historias no puede, por lo mismo, alcanzar vastes proporciones (piénsase en Herédoto, Tucidides, Guiedardinily su material hésicaestrfba en fo actual y vivo que tiene lugar en tomo suya: la configurscién del autor y la de los sucesos con los que hace su obra, asi como l esprtu del escrtory el esprity de los hechos que narra, ¢5 uno y lo mismo. Describe aguello en que més © menos ha particnado 0, por lo manos, que ha vido de cerca, Se dan cortos espacios de tiempo, individuales conformaciones de hombres y acontecimientos: son las trazos singulares no refltsionads con las que tej su cuadro, pare llevar ante la representacién dela postavidad fa imagen determinade tal como él ls tenia presente en su vision o en las marraciones intultives. No tiene que habérselas con reflesiones, pues vive an ol espit del asunto yno se hala ms alld dl mismo; si ocuree incluso que pe-tenece, como César, ala categoria de los jefes miftares 9 de fos poten, sus prapsetios son los misinos que aparecen como histérices. Si aqui se dice ue un tal Astoriador nada pone de su cuenta en lo que escrbe, sino cue son las parsones mismas y los pueblos quienes en elo se muastran, pore contars a Jectura de los discursos que, por sjemplo, en Tucldides se leen, parecen indicar ~y ouede afirmarse de ellos- que sin duds no fueron ronuncades tal como son presentades. Los discursos son actiones interhurnanas, y pracisamente acciones de primordial eficacia. Es cierto que dicen 2 menudo los hombres que se trata tan sélo de palabras, y quieren con eso mostrar cusn Inofensivos son, Semejante modo de expresarse no pasa de ser habiadurta, y la habladuria tlene la importante ventaja de ser inocente. Maslos discursos de unos pueblos a otros, 0 las naciones y principes, son partes integrartes de le historia. (..J En esas charlas expresan estos hombres las méximras desu nacién, de su propia personalidad, la conciencid de su sttuaci6n politica tanto como de st naturaieza moral y espiritual, los principies de sus propésitos y modas de actuar. Lo que hace ‘decir ef historiador no es una conciencia enajenada, sino fa de los que hablan segtin una propia formacién. {.] En la Antigiedad fueron necesariamente estos historiadores capitanes y hombres de Estado aminentes; en la Edad Media, si exceptuamas 3 los obispes que jugaron un gran papel politico, hemos de mencionar a los monjes en calidad de ingenuos autores de ‘crénieas, los cuales 52 hallaron entre sitan alslados como aquellos hombres de la Antighedad. En la Edad Moderna han cambiado todas las circunstencias. Nuestra cultura es esencialmente interpretative y transforma enseguida todos las acantecimientos en Informaciones pare el antendimiento. Tenemnos noticias excelentes, cSmodas y precisas especialmente sobre sucesos de guerra, las cuales sin duda podrian ser puestas at lado de las de César resuttan todavia més esclarecedoras que aquélles, a cause de su riqueza de contenido y de fa indicacién precisa de medios y de motivos. [.] [bj La historia reflexionada] Ala segunda clase de historia podemas tlamaris reflexiva. Es la historia cuya expasicion esté més alld del presente, noen relacién al tiempo. sino respecto al espirity En este segundo género hay que distinguir especies muy diversas. oe i) Por lo regular se desea el compendio de tada la historia de un puebio, de un pals 0 del mundo; en resumidas cuentas, lo que llamamos escribir historia general. En esto lo principal es la elaboracién del elemento histérico, que es abordado por el historiador mediante su propio espiritu, distinto del espiritu dei contenido. 4 ta! efecto, seran especialmente importantes los principios que adopte el autor mismo, motivado, en parte, por el asunto y finalidades de las. acciones y acontecimientos que describe y, en parte, por el modo come pretende componer ia historia. Entre nosotros los alemanes, fa reflexidn y el criterio se hallan en esta materia muy diversificados: cada historiador se he aplicado a tener su propio modo y manera. Los ingieses y franceses saben, par fo regular, cdma ha de escribirse la historia, pues se hallan mas 2 la altura de una cultura universal y nacional; entre nosotras cada cual sé inventa une manera peculiat y, en jugar de escribir historia, nos dedicames siernpre @ buscar cémo hay qué escribiria. (. Gertamente lo mejor es cuando fo historiadores se acercan tanto a los del primer género y ‘escriben de un modo tan realista que el lector puede tener le impresin de que oye narrar los hechos 2 los contempordneos y testigos oculares. Pero al tono propio del individuo perteneciente 2 una culture dada no viene 2 menudo modificado por une acomodacién a las Spocas gue une tal historia recorre, y el espiritu que habla desde el escritor resulta distinto det espiritu de esas épocas. Asi, Livio pone en boce de los antiguas reyes de Roma, de los cénsules {ye las generales uncs discursos come sélo los hava un habllsbogado de su propio tiempo, y que contrastan al maximo con leyendas auténticas conservadas de ta Antigiedad, como Is ‘abula de Menenio Agripa. [+] fi) Una segunda especie de historia rafieniva es pasado y ocupamos de un mundo alejade, se abre gare una actuslidad que éste obtiene como recompense a su esfuerza. Los sucesos son dispares, pero lo general y el fondo, ef naxo interior, es una, Esto elimina el pasado y hace actual el acontetimiento, Ladfeflexiones pragmaticas en tanto son abstractas son también; en realidad, io actualy vvtcan lo relatos del para para el ternpo preset a cueston deal fles reflexiones son verdaderamente interesantes y vivicadoras dependerd del genio propio del escritor. Hay que hacer aqui mencién, de un moco especial, de las relexiones yde las ecciones morales que recibimos de la historia,"en vista de las cuales ésta ha sido 2 menudo confeccionada. Aun cuando hemos de reconocer que las ejemplos de lo bueno elevan el coraaén y deberfan ser utizados en la educacién moral de le nfios, sin embargo bos destinas de los pueblos y Estados, sus intereses, situaciones y realizaciones son ya casa distinta. Se hace referencia a gobemantes, pollticos y palses principalmente como medio de ensefianza aprovechando la experiencia de la historia. Pero fo que la experiencia y la historia ensefian 25, que los pueblos y los gabiernos jams han aprendido algo de fz historia ni han actuado segin tas lecciones que hubieran tenido que sacar de ella. Cada época se halla en unas circunstancias tan peculiarés, constituye una situacién tan individual, que en ésta slo debe y puede decidirse contando con alla misma. En la aglomeraciin de fos mundanos sucesos de nada vale un principio general, de poco sirve el recuerdo de otras parecidas circunstancias, ye que una palida remembrenza cerece de toda fuerza contra k viveza y la espontaneidad del momento. Nada resulta, & este respecto, més insulso que la frecuente apelacién a los ljanos ejemplas eriegos © romenos, como tantas veces han hecho los franceses en su época de revolucion. Nada hay més diferente que la naturaleza de esos pueblos y la de nuestros tiempes. [..) Ii Ls tercera especia de historia reflexionade es lo cften; debemas traeria aqut acolacién, vya que represents la forma en que, en nuestra época, se hace la historia en Alemania, No es fa historia misma la que aqut se comenta, sino una historia de la historia, un juicio sobre las narraciones histéricas y un exemen de su verdad y autenticidad. [J Entre nosotros, llamada alta critica se he eduetiado, tanto como de la filologta, en general, de los tbros de historia, Luego, esta alta critics ha debido autorizar la entrada de todas [as posibles y antiistoricas quimeras de la imaginacién. Este es el otro modo de procurar actualidad en {a historia, poniendo subjetivas ocurrencias en lugar de datos histéricos ~ocurrencias que, para mejor pasar por estupendas, tanto més osadas son, es decir, en ms Insignficantes detalles se basan y més contradicen fo decisivo de la historia, iv) La dltima especie de la historia reflexionadda es ia que se ofrece como algotan s6lo parcial Cierto que es abstractiva, pero constituye un paso hacia la historia universal filosética porque toma aspectos generales (por ejemplo, fa historia del arte, del derecho, de la religion). En nuestra tiempo ha sido mas cultivado y valorado este modo de historia por conceptos. Tales amas guardan una relacién con el todo de la historia de un pueblo, y sélo es cuestién de si se estaca la coherencie del todo o interesan mas bien las circunstancias externas. En este timo caso, aparecen ellas como particularidades completamente cesuales de los pueblos. Nas sila historia reflexive viene a proponerse aspectos generales, debe hacerse notar que, cuando dichos aspectos son veridicos, representan no séio el hilo extemo, un orden exterior, sino ls misma alma interna que conduce tos acontecimientos y hechos. Pes ~semajante al guis de las alrnas, Mercurio: es la Idea, en realidad, el conductor de ios pueblos y del mundo: y el espiritu, su voluntad racionsl y necasaria, es quien dirige y he dirigido los sucesas mundiales: ef legar a conocerlo en ests funcién es aguf nuestro propésito.