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Colonialidad y crítica en América Latina

Bases para un debate


Colección:
Pensamiento Latinoamericano
Colonialidad y crítica en América Latina
Bases para un debate

Carlos A. Jáuregui
Mabel Moraña
editores
Colonialidad y crítica en América Latina
Bases para un debate
Introducción 11

Universidad de las Américas Puebla


Introducción
Pedro Ángel Palou
rector

T
Guillermo Romero
vicerrector académico
anto el concepto de postcolonialismo, en el cual ha
Miguel Maldonado ve­nido enfocándose gran parte del debate aca­démico
secretario general en el medio anglosajón desde la década de 1990, como la vasta
teoría elaborada a partir de esa categoría, han tenido hasta
Diana Isabel Jaramillo ahora un limitado y polémico impacto en América Latina.
jefe de publicaciones
Dos razones fundamentales parecen explicar este fenómeno.
En primer lugar, paradójicamente, podría decirse que es jus­­ta­­­
Diseño de la colección men­­te la condición postcolonial de las sociedades que emer­
Germán Montalvo gieron en el que fuera llamado “Nuevo Mundo” la que ha
contribuido a obturar la recepción de análisis y propuestas
Diseño editorial
teóricas que intentan echar luz, desde los horizontes actuales,
Rocío Corona Palacios
sobre la historia cultural de un continente que se inaugura
co­mo parte del mundo occidental justamente a partir de la
de­predación colonialista. Varios siglos de dependencia econó­
mica, turbulencia política y penetración cultural justifican de
sobra la desconfianza que levantan en las regiones peri­féricas
del mundo occidental paradigmas elaborados en los grandes
D.R. © Carlos A. Jáuregui centros europeos y norteamericanos. La historia la­tinoameri­
D.R. © Mabel Moraña cana puede leerse, en efecto, como el relato de innumerables
D.R. © Universidad de las Américas Puebla instancias de absorción, resistencia, negociación y adaptación
Sta. Catarina Mártir, Cholula de modelos epistemológicos que, creados desde y para otras
72820 Puebla, México
realidades culturales, casi siempre desconocen la especifici­-
www.udlap.mx
dad y los particularismos de la región: su inalienable diversidad
Derechos reservados conforme a la ley étnica, cultural, lingüística, económica, su trayectoria marcada
ISBN: 978-968-6254-96-9 por la violencia del expansionismo imperial, la esclavitud, la
expoliación económica y territorial y el intervencionismo
Impreso y hecho en México / Printed and made in México político transnacionalizado. De esta manera, el postcolonialismo
ha sido visto, en muchas ocasiones, como una nueva forma de
Queda prohibida la reproducción parcial o total, directa o indirecta del contenido
de la presente obra, sin contar previamente con la autorización por escrito de los “colonización por la teoría” y, quizá, como la más abarcadora
editores, en términos de la Ley Federal del Derecho de Autor y, en su caso, de y arrogante encarnación de los post que marcaron la reflexión
los tratados internacionales aplicables.
[11]
12 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Introducción 13

cultural en las postrimerías del siglo xx: postideología, post- hace ya tiempo Peter Hulme, el cuándo del postcolonialismo, es
nacionalismo, postmodernidad, postidentidad, posthistoria, decir, proceder a una acotación histórica incluyente, que persi­
posmarxismo, conceptos que sirvieron para canalizar, al me­­­­ ga el fenómeno del colonialismo en sus variadas mo­da­lidades
nos en algunos de sus usos, el nihilismo que sobrevino a la geo­culturales y en sus diversas manifestaciones his­tóricas. La
caída del socialismo “real” y al subsecuente reforzamiento de ex­ploración de la densidad temporal, pero también del amplio
las hegemonías, principalmente la de usa, en el mundo tar­ espectro espacial del colonialismo en La­tinoamérica, nos con­
docapitalista, globalizado y neoliberal. duce directamente al análisis de las es­tructuras de do­­­mi­nación
En segundo lugar, la resistencia a la teoría postcolonial implantadas por España y Portugal en los te­rri­torios de ultra­mar
res­pondió asimismo, en gran medida, a la marginación sis­­­­te­má­ a partir de los “descubrimientos,” ins­tancia que es crucial para
tica de que fuera objeto América Latina en los numerosísimos la comprensión de los orígenes occidentales de América y de
estudios que nutrieron durante décadas este campo de es­tu­­ las raíces en las que se sustenta la colonialidad contemporánea,
dio. En su casi totalidad, los mismos definieron su foco en o sea la continuidad de es­tructuras de poder que continúan
torno a los colonialismos modernos –los llevados a cabo en los procesos de explota­ción y subalternización propios de
el Oriente Medio, así como los procesos de descolonización la co­­­lonia hasta el presente. El prefijo postseñala, entonces,
de África e India después de la segunda posguerra– dejando no la cancelación o superación de las formas de dominación
fuera de consideración tanto la mucho más antigua historia colonialista —lo que ciertamente resultaria “prematuramente
colonial del “Nuevo Mundo” como los no menos devastadores celebratorio” como in­dicara An­­ne McClintock (88)—, sino las
efectos del imperialismo moderno, principalmente el de Es­ condiciones mismas de exis­tencia económica, política, social
tados Unidos durante el siglo xx. Esta restringida aplicación y cultural en so­cie­da­des que emergieron de la experiencia de
de la sofisticada teoría postcolonial a determinadas regiones la conquista y la colonización imperial, y cuya historia perma­
y períodos con desmedro de otros debilita el debate, dejando ne­ce impactada tanto por la violencia del origen como por la
al descubierto los puntos ciegos de una elaboración que re­ continuidad de sus efectos. En otras palabras, el postimplica
produce muchos de los fenómenos de exclusión que critica. no después de sino a partir de, entendiendo la implantación del
A través de un aporte colectivo, el presente volumen en­sa­ poder colonial como la instancia inaugural de la colonialidad,
ya una respuesta combinada a ambos problemas. Los tra­ como la marca que define la naturaleza de sociedades que
bajos aquí reunidos intentan sobre todo abrir un espacio de emergieron de la do­minación imperial e incorporaron en su
intercambio teórico en el campo transnacionalizado y trans­­­ constitución las hue­llas de ese origen (latifundio, racismo,
disciplinario del latinoamericanismo en torno al tema no ya desigualdad social, dependencia económica, marginación
de la condición postcolonial de América Latina sino de su internacional.) El post de lo postcolonial se referiría así a las
per­petuada colonialidad. En este sentido, y dejando de lado instancias de instauración y continuidad del colonialismo
la historia misma de la crítica postcolonial desarrollada en así como a las correlativas formas de resistencia que el
academias metropolitanas, lo primero es definir, como indicara

. Ella Shoat se pregunta “¿Cuándo exactamente lo postcolonial comienza?” (103); . Esta temporalidad del postrecoge la clásica definición de Bill Ashcroft, Gareth
el historiador Arif Dirlik, llamando la atención sobre el papel del intelectual en Griffiths and Helen Tiffin: “Usamos el término postcolonial, sin embargo, para
el asunto, responde: “Cuando los intelectuales del tercer mundo llegan a la aca­ cubrir toda cultura afectada por un proceso imperial, desde el momento de colo­
demia del primero” (329). nización hasta el presente” (2).
14 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Introducción 15

co­lonialismo ge­nera. Esta consideración, que no excluye misma de raza como clave (epistemológica, política, cultural)
la atención a la com­plejidad y variedad intrínseca de América para la explotación colonialista y la reproducción del capital,
Latina, ni descono­ce la importancia de factores diversos que la con la consecuente distribución del mundo (y del propio es­
contemporaneidad incorpora en la historia de la región y de pacio nacional) en áreas “civilizadas y bárbaras,” “centrales y
sus numerosas subregiones, intenta caracterizar una matriz periféricas,” “desarrolladas y subdesarrolladas,” para utilizar
histórica, una estruc­tura sistémica sobre la cual se inscriben aquí esquemas binarios en gran medida ya su­perados pero
las transforma­cio­nes económicas, sociales y políticas de la aún ilustrativos de los antagonismos que emer­­­gieron con la
Conquista a nuestros días. Este libro constituye, entonces, un con­quista y expoliación territorial que inaugura los escenarios
esfuerzo por desafiar la centralidad de la teoría postcolonial coloniales de este lado del Atlántico. El impacto planetario de
introduciendo en ella la diferencia americana como variable la colonización de las Américas a nivel económico, político,
ineludible para el estudio del colonialismo y la colonialidad, en social y cultural, no puede ser minimizado, como tampoco
todas sus manifestacio­nes históricas y culturales. La diferencia los efectos que tuvo sobre los pueblos aborígenes la sobreim­
americana a la que aquí se alude no constituye un reclamo de posición de epistemologías que sometieron los imaginarios no
excepcionalismo, sino que parte del reconocimiento del lugar europeos a las categorías dominantes, relegando a las culturas
específico que ocupó en la historia mundial la conquista de transoceánicas a una existencia “fuera de la historia.”
América, y de las condiciones peculiares que caracterizaron su Con estas salvedades, la teoría postcolonial se perfila co­
colonización primero y, en siglos sucesivos, las instancias de mo un instrumental valioso para el estudio de la heterogé­
su aún inaca­bada emancipación. Como es sabido, los cambios nea ma­­­terialidad latinoamericana: las luchas emancipatorias
que suce­den a la colonización de territorios americanos por que marcan la trayectoria histórica a nivel continental, los
parte de España y Portugal a partir del siglo xvi promueven pro­ce­sos de resistencia cultural y política, los cambios que
el surgimiento mismo de la modernidad dentro de la cual la se registran a través de la historia en la definición del sujeto
dominación colonial se legitima como la estrategia necesaria social y su vinculación con las instituciones, las modificaciones
para la imposición del modelo civilizatorio definido a partir que su­­fre la organización nacional, la concepción de las iden­
de ideales europeos. De hecho, el eurocentrismo nace como tidades colectivas, el trabajo de la memoria y la acción de
una realidad conceptual y política en este contexto –y no, agentes y proyectos que subvierten el “orden” dominante y
como con frecuencia se afirma, durante la Ilustración– pro­ elaboran estrategias de preservación, fortalecimiento y li­be­
longándose luego como uno de los paradigmas dominantes ración de los imaginarios. Desde la resistencia indígena a la
todo a lo largo de la historia latinoamericana. De entonces a penetración imperial en la colonia hasta los levantamientos
hoy, la “clasificación social” a que se refiere Aníbal Quijano campesinos en todas las etapas posteriores, de las guerras
naturalizaría la dominación de unas razas por otras y la no­ción de independencia a los movimientos sociales en el siglo xx y
lo que va del xxi, desde la “ideología del progreso” hasta los
. Stephen Slemon afirma que no es el período histórico de la postindependencia
escenarios del neoliberalismo, el sujeto social latinoamericano
de antiguas colonias no es lo que define lo postcolonial, sino el discurso antico­ —mencionado con frecuencia en trabajos académicos, a tra­
lonial en la cultura, la resistencia al imperialismo que “comienza en el momento vés de esta denominación en gran medida esencializadora y
en que el poder colonial se inscribe en el cuerpo y especio de sus Otros y que
con­tinúa como una tradición a veces oculta en el teatro contemporáneo de las
generalizante— ha ido definiéndose justamente en la ela­bora­
relaciones internacionales neocoloniales” (3). ción del particularismo, no como identidad sólida si­no como
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posicionalidad fluida, articulada a las distintas coyuntu­­­ras de Aimé Cesaire, Franz Fanon, George Lamming, Edouard Gli­­-
poder y de lucha que han ido presentándose. Sólo es posible ssant y Roberto Fernández Retamar, como bases para la
entonces, hablar de ese sujeto si se considera, prio­ri­tariamente, creación de un pensamiento descolonizado que pueda en­
su carácter múltiple —su multiplicidad étnica, social y cultu­ frentar las nuevas formas de colonialidad que sobreviven hasta
ral, económica, religiosa, de género, ideológica— la cual le ha la época actual. Santiago Castro Gómez analiza los apor­tes
per­­­mitido elaborar estrategias de auto reconocimiento y movi­ de una serie de intelectuales latinoamericanos (Edmundo
lización ante las estructuras del poder dominante y de las na­ O’Gorman, Leopoldo Zea, Pablo González Casanova, José
rrativas que han sido utilizadas para domesticar su ethos. Carlos Mariátegui, Darcy Ribeiro, entre otros) a lo que llama
Los trabajos que se ofrecen en este volumen se agru­­­pan en “la destrucción del mito de la modernidad” y a la articulación
cuatro apartados. El primero de ellos, titulado “(Post)colonialis­ de un pensamiento propiamente latinoamericano que llene
mo y cultura en América Latina: alcances teóricos” incluye los vacíos de teorías que, como el marxismo, no pudieron
cinco estudios en los que se presentan las bases principales del de­ pre­ver los procesos que caracterizan la forma específica de
ba­te postcolonial. En ellos se establecen algunas de las líneas colonialidad latinoamericana. En abierto diálogo con los tra­
ge­nealógicas que llegan hasta los debates actuales, principal­men­ bajos de Enrique Dussel, Walter Mignolo, Aníbal Quijano y
te sus interrelaciones con la teoría de la dependencia, el marxismo otros representantes de los enfoques, Castro Gómez confronta
y la teología de la liberación. muchas de las ideas de intelectuales que trabajan en el campo
En su contribución de apertura al volumen, Peter Hulme del latinoamericanismo con las teorías de Edward Said, Em­
deja en claro que la noción de postcolonialidad no alude, manuel Wallerstein y otros pensadores contemporáneos pa­ra
en su opinión, a la cancelación de las prácticas colonialistas, analizar las contribuciones y limitaciones del discurso pos­­tcolo­
sino que abarca diversas instancias en el proceso inacabado nial, sus condiciones de existencia y desarrollo desde distintas
de eman­cipación del conocimiento. Fijando su reflexión en coordenadas geoculturales, y los alcances del cono­­cimiento
el Caribe, el crítico inglés se refiere al tema de la raza y de la central en los más intrincados registros de la periférica. En
mestización y al poder de la resistencia tal como lo elaboran una línea similar aunque, no necesariamente coincidente con
la de Castro Gómez, Enrique Dussel emprende también el
. Al debate sobre la pertinencia o impertinencia de la teoría postcolonial para análisis de movimientos críticos que surgieron en América
América Latina corresponde una serie de artículos publicados en 1991 en res­ Latina, de una conciencia y una elaboración de la regionalidad,
puesta a “Colonial and Postcolonial Discourse,” una reseña que Patricia Seed hizo
de cinco libros entre los que se contaban Colonial Encounters: Europe and the Native posición desde la que se socavan las bases de la utopía mo­
Caribbean de Peter Hulme (1986), Discursos narrativos de la conquista: mitificacion y dernizadora sustituyéndola por una comprensión más clara y
emergencia de Beatriz Pastor (1988), Unfinished Conversations: Mayas and Foreigners material del lugar ocupado por América Latina en un mundo
Between Two Wars de Paul Sullivan (1991). Participaron en dicho debate Patricia
Seed (“Colonial and Postcolonial Discourse”), Walter Mignolo (“ ‘Colonial and Postco- dominado por los valores emanados de los grandes centros
lonial Discourse’ Cultural Critique or Academic Colonialism?), José Jorge Klor de Alva del capitalismo internacional. Remontándose a Ginés de Se­
(“Colonialism and Postcolonialism as (Latin) American Mirages”), Rolena Adorno (“Re-
considering Colonial Discourse for Sixteenth and Seventeenth-century Spanish America”),
púlveda como “uno de los primeros grandes ideólogos del oc­
Hernán Vidal (“The Concept of Colonial and Postcolonial Discourse: A Perspective from cidentalismo” Dussel insiste en la necesidad de localizar el
Literary Criticism. “Response to Patricia Seed”) y Patricia Seed (“More Colonial and Post- pensamiento reconociendo las falacias del relato hegeliano y
colonial Discourses (“Response to pre­vious three responses”). Para una revisión de este
debate en relación con el debate actual ver “Coloniality and its Replicants.” Intro­
admitiendo que los actores sociales de la periferia necesitan
ducción a Coloniality at Large. Latin America and the Postcolonial Debate. algo más que micro relatos fragmentarios que recojan su his­
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toria y sus proyectos. Dussel ve en la Filosofía de la Liberación que se producen entre distintos sistemas de conocimiento. Su
un intento profundo, global y programático de fundar una foco está definido en torno a epistemologías alternativas que
reflexión crítica consciente de su localización histórica que escapan a los modelos impuestos por la colonización española
tienda a promover una transmodernidad descentrada y atenta y cuyo registro desafía los paradigmas interpretati­vos de la
a las necesidades de la periferia. Eduardo Mendieta se refiere her­menéutica occidentalista. Analiza el Codex Mexicanus y
al pensamiento filosófico que aparece, en tiempos actuales, la Piedra de sol Azteca como artefactos que resisten renovadas
fuertemente ligado a las mega ciudades, constituidas en “el formas de colonización intelectual y que remiten a formas
espacio de la teoría.” Analiza diversos tipos de discurso que otras de conocimiento y comprensión del mundo. Por su par­
diseñan el mapa de la postmodernidad, preguntándose qué te, David Solodkow provee un análisis de los múltiples relatos
imaginarios invocan esos relatos, y qué proyectos políticos del segundo viaje de Cristóbal Colón a través del cual intenta
sancionan los posicionamientos filosóficos. Su interrogación adentrarse en la problemática de la “historia oficial” y en las
sobre el sujeto que piensa y sobre los loci epistemológicos que representaciones de la diferencia americana desde variadas po­
ocupa es particularmente fértil en el análisis de las teorías de siciones discursivas. Solokov recorre, así, el tema de la relación
la modernidad, para la conceptualización de las estructuras margen / periferia, el problema de la copia y el de la traduc­-
institucionales que la sustentan. Mendieta insiste en la im­ ción, y la cuestión de las genealogías discursivas que crean
portancia de una filosofía de la alteridad para el desmontaje líneas de lectura, “estructuras deseantes” a través de las cuales
de los discursos tanto occidentalista como orientalista y para habla no sólo el texto sino los imaginarios y las pulsiones de
una crítica efectiva de la razón occidental que pueda rescatar receptores múltiples. Finalmente, mediante la indagación de
el valor de la hibridez y de la alteridad que caracteriza los un relato gótico-colonial sobre crímenes, desmembramiento
es­cenarios actuales en América Latina. También dentro de de cuerpos humanos, canibalismo, vudú, polución racial e
una metodología comparatista, Amaryll Chanady estudia la intenso terror, Carlos Jáuregui examina la historia múltiple
diferencia cultural vis a vis los efectos homogeneizantes de de un asesino en serie dominicano de finales del siglo xviii,
la teoría postcolonial, que crea una dinámica estereotipada proponiendo una lectura contracolonial de esa historia. Según
en­tre centro y periferia. Chanady elabora el tópico del ex­ Jáuregui, de ésta emerge un silenciado proceso insurreccional
cepcionalismo latinoamericano que aparece también en otros en el que pueden rastrearse conexiones históricas y simbólicas
trabajos, relacionándolo con los conceptos de ambivalencia, con la Revolución haitiana. El relato analizado articula y de­
transculturación y realismo mágico. safía las etnoteratologías políticas e imaginarios coloniales que
El segundo apartado, “Relatos, fracturas, resistencias”, con­­ informan gran parte del nacionalismo dominicano.
tinúa con el tema de las narrativas del colonialismo y de los “Etnicidad, modernidad y globalización” agrupa tres re­
diversos imaginarios que se articulan en torno al enfren­ flexiones que se aplican a los casos de Perú, Guatemala y
tamiento de culturas y a la elaboración de la alteridad. Gor­ Ecuador, pero que en sus derivaciones teóricas informan so­­
don Brotherston se resiste a la idea de que la colonización per­ bre una serie de aproximaciones nuevas al problema de la
tenece al pasado y afirma la efectividad de otros conceptos raza y de la relación cultural interétnica. Aníbal Quijano
ta­les como los de transculturación, antropofagia, nepantlismo, propone la colonialidad histórica y estructural del Estado-
y zona de contacto que remiten de manera más ajustada a nación latinoamericano, el cual prolongó e intensificó la ex­
complejidad de los encuentros interculturales y a los em­­prés­ti­tos plotación colonial así como la racialización que justificaba la
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desigualdad fundacional del orden político y económico con medio siglo después se conocerá como “teoría postcolonial,”
el que se inaugura en América Latina la vida independiente. es decir, como la búsqueda de la fractura de la colonialidad del
Asimismo explica cómo dicha desigualdad fue naturalizada poder mediante “una crítica historizada del discurso del poder,
(para justificar la explotación de grandes sectores sociales) y de la educación institucionalizada y de otros lugares en donde
cómo, desde un comienzo y durante dos siglos, los valores la ideología de la colonialidad continua”. Mariátegui hace una
políticos de la democracia liberal insistentemente proclama­ incisiva critica de “los discursos imperiales que, escondidos
dos en las constituciones y discursos políticos hicieron par­ en la modernidad, perpetúan la colonialidad”. Castro Klaren
te de una constelación jurídica completamente opuesta al ofrece así, vía Mariátegui, una reflexión amplia sobre las coin-
ex­­clu­yente sistema de ciudadanía. El llamado “problema cidencias, intersecciones y posibilidades de diálogo de los es-
in­­­dígena” es “coetáneo con la fundación de las repúblicas tudios lati­noamericanos con la teoría postcolonial anotando
iberoamericanas.” El moderno estado-nación reanudó el co­ la larga tradición latinoamericana de crítica no sólo del co­
lonialismo al institucionalizar el poder hegemónico de las lonialismo sino de Occidente mismo, como invención que
eli­tes, representar sus intereses económicos y justificar la surge en el contexto del mundo colonial.
ser­vidumbre y explotación del trabajo con el argumento de Mario Roberto Morales reconstruye las vinculaciones en­tre
la inferioridad racial. La solución real y definitiva de dicho teoría poscolonial, occidentalismo y campo latinoame­ri­­­canis­-
“problema” —que era y sigue siendo la destrucción y subversión ta enfatizando la importancia del mestizaje en la cons­trucción
completa del patrón de poder— fue mediante falsas soluciones de subjetividades, contrastando el particularismo de América
ya genocidas (inmigración europea, campañas de exterminio), Latina con la cualidad universalista de la modernidad. Su artí­-
ya sincretistas (mestizaje, educación, occiden­talización). El culo incluye una fuerte crítica al multiculturalismo, al neo­
“pro­blema indígena” se constituyó así en la cuestión pendiente liberalismo y a las políticas identitarias, así como a las posicio­
e irresuelta de la historia política latinoamericana. En medio de nes subalternistas que esencializan la posición del otro. Viendo
renovadas olas globales y locales de explotación y desposesión, la modernidad como constitutiva de la sociedad y la cultura
los llamados “movimientos indígenas” buscan resolver hoy me­ de América Latina, Morales propone la exploración de formas
diante una activa y a veces radical acción política esta “cuestión posibles de apropiar la modernidad de un modo productivo y
pendiente.” adaptado a las necesidades regionales.
Sara Castro Klaren releyendo a Aníbal Quijano y a José Catherine Walsh, coincidiendo con varias de las po­siciones
Car­los Mariátegui insiste precisamente en la colonialidad expresadas en este libro por otros autores, analiza la validez de
que define el “problema del Indio” el cual, como señalara Ma­ diversas localizaciones enunciativas y sobre to­do el lugar discursivo
riátegui, no está representado por el indio ni por su supuesta de quienes ejercen el pensamiento crí­tico desde espacios
inferioridad racial, sino por la gestión del Estado criollo y marcados por la experiencia de la co­lonialidad. Su estudio
colonial y por el régimen de desposesión y explotación del enfoca principalmente los cambios producidos en Ecuador a
trabajo que el Estado sanciona y ampara. En el Perú de los años partir de los movimientos indígenas, particularmente en cuanto
veinte, y con las herramientas epistemológicas disponibles en a los procesos de resignificación de conceptos como democra­
su tiempo –Gramsci, Marx, Schopenhauer, Nietzsche, el Inca cia, gobierno y Estado. La trans­formación de subjetividades
Garcilaso de la Vega, y los aportes de la arqueología andina— indígenas y mestizas es un elemento fundamental, según
Mariátegui elabora y adelanta aspectos fundamentales de lo que Walsh, para la construcción de un Estado plurinacional y para
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la fundación de una nueva democracia —anticolonialista, efectos que tiene esa oposición en la conceptualización de lo
anticapitalista, antiimperialista y antisegre­gacionista— en la femenino dentro del amplio espacio del latinoamericanismo,
región andina. refiriéndose en particular al “mercado de las identidades” y
Cerrando esta sección, Arturo Arias estudia el fe­nó­me­no a las estrategias representacionales que éste moviliza para las
de la identidad maya de cara a los efectos de la globalización operaciones de (auto)reconocimiento e identificación social.
en Guatemala. El protagonismo maya, activado a partir de las El artículo estudia los modos en que cuerpo, naturaleza, ex­
luchas sociales que tuvieron lugar en Centroamérica en los años periencia, son utilizados como ideologemas que relegan lo fe­
70 y coronado por el papel icónico de Rigoberta Menchú, que menino-latinoamericano a los márgenes del pensamiento crí­
exporta hacia otras latitudes la radicalidad de la lucha indíge­ tico, a la “empiria del dato” que minimiza y/o descalifica las
na, vincula la cuestión del conflicto étnico con los discursos otras dimensiones del sujeto. Richard alerta contra los peligros
y las prácticas de la globalidad. “Mayismo” y “ladinismo” apa­ de representaciones homogeneizantes y esencializadoras, ins­
recen como polos de un antagonismo social que se vincula tando más bien a la desestabilización de conceptos binarios y
problemáticamente con la ideología del multiculturalismo y al surgimiento de un feminismo que elabore las diferencias, o
la del mestizaje, incorporando a las negociaciones identitarias sea las múltiples combinaciones que pluralizan la condición
tensiones que remiten a la relación entre localismo y univer­ del sujeto, descentrando las categorías que buscan fijarlo para
salidad en el interior de la “aldea global.” Arias denuncia los ejercer más efectivamente el control sobre éste. De un modo
discursos que emergen de la que llama “hegemonía ladina”, más afincado en textos concretos, Nagy-Zekmi y Hernández
y descree de la posibilidad de democratizar a la nación sin Castillo trabajan la noción de frontera como demarcación y al
destruir estructuras de poder donde a la desigualdad social se mismo tiempo como zona de intercambios y resignificaciones
suma el racismo ancestral producto del colonialismo. El artículo culturales. La primera, analiza orientaciones que desestabilizan
se refiere, asimismo, a la colonización del conocimiento y a la la relación tradicional entre nación y cultura (Gloria Anzaldúa,
necesidad de elaborar paradigmas de reflexión social que to-­ Norma Alarcón, José David Saldívar, entre otros) proponiendo
men en cuenta las necesidades de los sectores sociales subal- el estudio de subjetividades híbridas en las que se combinan
ternizados por el poder político y económico dominante a elementos de América Latina y Norte América, dando lugar
nivel nacional, evitando binarismos unidireccionales que des­ al surgimiento de identidades transnacionales. Hernández Cas­
merezcan el valor y el sentido de lo local. tillo, por su parte, examina también identidades fronterizas,
En la sección final del libro se debate, bajo el título de valorando las contribuciones que han hecho los feminismos
“Género y frontera” la inscripción del género sexual y par­ postcoloniales a los que se desarrollan en Latinoamérica, re­
ticularmente la posición de la mujer dentro de los de­ba­tes conociendo la necesidad de insertar las luchas específicas en los
latinoamericanistas. Nelly Richard advierte sobre la des­con­ escenarios globales afectados por la dominación ca­pitalista.
fianza que ciertos sectores de la crítica feminista de­sarrollan con En su conjunto, el libro que aquí se presenta aporta a los
respecto a la teoría, a la que consideran un discurso autoritario estudios latinoamericanos la perspectiva innovadora de po­si­
—logocéntrico, falocéntrico— que oscurece las relaciones en­­­­ ciones teóricas orientadas hacia la posibilidad de imaginar
tre pensamiento, cuerpo, deseo y subjetividad, relaciones que un pensamiento emancipador desde el cual percibir la co­
Richard resume en la ecuación experiencia/discurso. Su lonialidad como un amplio espacio de conflictividad social,
trabajo se orienta justamente hacia la dilucidación de los pero también de resistencia y de creatividad liberadora.
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En cada uno de los ensayos de este volumen se juega una productivo teoría y praxis, política y cultura, permiten perci­
crítica del presente. El lector notará que, persistentemente, bir horizontes diversos y conexiones inéditas en el material
los investigadores que colaboran en este volumen ponen en analizado, impulsando a ensayar otras respuestas y, sobre todo,
tela de juicio la sugerencia de una clausura histórica de la a formular nuevas preguntas desde las que enfocar, a nueva
dominación colonialista, refiriéndose más bien a las nuevas luz, la problemática de nuestro campo de estudio. Ésta es,
formas que asume la hegemonía transnacionalizada del gran probablemente, la apuesta principal de este libro, pensado
capital y las formas transfronterizas con que se ma­nifiesta como herramienta quizá provisional pero ojalá oportuna para
la lucha po­pu­lar en sus múltiples expresiones sociales, cul­ abrir el debate, entrecruzando campos y agendas académicas.
turales y políticas. A pesar del énfasis que coloca este libro
sobre la experiencia histórica de la dominación imperial en Carlos A. Jáuregui y Mabel Moraña
las sociedades del “Nuevo Mundo” y sobre la prolongación de
las estructuras colonialistas hasta nuestros días, resulta obvio
que América Latina no puede ser con­ceptualizada co­mo mero
residuo del colonialismo, sino como un espacio en el que se
combinan aportes culturales del más variado origen, y en cuyo
interior coexisten, en inestable equilibrio, una multiplicidad
de proyectos, actores sociales y legados que remiten a mo­
dernidades otras y a momentos anteriores en el proceso de
mundialización, en los que América Latina debió articularse
a través de modulaciones diversas en el sistema-mundo en el
que siempre ocupó un lugar periférico. La teoría postcolonial y
las aplicaciones he­terodoxas que pue­den realizarse para el caso
de América Latina entregan una serie de herramientas al lec-
tor interesado en desmontar la máquina de la modernidad
para percibir los secretos de su funcionamiento, sus fractu­
ras in­ternas y la perversidad de muchos de sus usos. Quizá el
principal mérito de estas propuestas radique en la apertura
de los programas que caracterizaron, hasta hace pocas dé­­
cadas, el dominio de los distintos campos académicos (an­
tropología, historia, crítica literaria y cultural, ciencias so­
ciales), que existieron durante mucho tiempo como cotos
cerrados definidos por metodologías pensadas para momentos
anteriores del desarrollo del latino­americanismo y de la histo­
ria misma de América Latina. La aproximación comparatista
y transdisciplinaria que informa los ensayos reunidos en
este libro, igual que las operaciones que conectan de modo
26 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Introducción 27

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1
(Post)colonialismo
y cultura en América Latina:
alcances teóricos
La teoría postcolonial y la representación
de la cultura en las Américas

Peter Hulme

H ay sólo dos partes controversiales en el término “post­


co­lo­nial”: una es el prefijo post; la otra, la palabra
colonial. Así que permítanme empezar con algunas definiciones
ten­tativas. No estoy hablando de un vago fenómeno cultural lla­
mado “postcolonialismo”, y sólo secundariamente hablo del estado
político de la “postcolonialidad”, o de “literaturas postcoloniales”.
Me refiero fundamentalmente a la “teoría postcolonial”, emplean-
do dicho término para describir un cuerpo de trabajo cuyo in­
tento es romper con los supuestos colonialistas que han sig­­­
nado muchos de los proyectos de crítica política y cultural
lanzados desde Europa y los Estados Unidos, mientras aprende,
y frecuentemente los remodela, de aquellos proyectos teóricos
con el interés de analizar y resistir a las redes del poder im­pe­
rial que sigue controlando gran parte del mundo. “Teoría
postcolonial” quizá no sea un término maravilloso, pero me pa­
rece un punto de partida del todo adecuado que puede hacer
lo que cabría esperar razonablemente de un mero tér­mino, el
cual ciertamente ha ayudado a llevar asuntos del co­lonialismo y
el imperialismo a la agenda de los estudios cul­turales, por lo que
muchos de nosotros tenemos razones para estar agradecidos.
Colonial Discourse and Postcolonial Theory, de Patrick Williams
y Laura Chrisman, que es la primera pero no la última
antología de textos postcoloniales, recoge treinta y un artículos,
veintiuno de los cuales tienen un evidente punto de referencia
geo­cultural: ocho se relacionan con África, cinco con la India,
cua­­tro con el Medio Oriente, dos con los Estados Unidos,

[31]
32 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La teoría postcolonial y la representación de la cultura en las Américas 33

uno con el Caribe y uno con Latinoamérica. Probablemente a cada lado sin dar ningún peso real al análisis. La limitación
éste no es un mapa inexacto de cómo la teoría postcolonial, temporal explica la geografía del libro, dada la disposición de
según suele entenderse, se ha desarrollado, y de los puntos los imperios británicos y francés al comienzo del siglo xx; pero
del mundo a los que ha prestado atención, en parte a través la limitación temporal no tiene en sí misma una explicación
de la gran influen­­cia de Edward Said. América –en un sentido obvia, pues ambos imperios comenzaron en el siglo xvII en
continental– apenas aparece en este mapa. América. Una consecuencia de todo ello es que los temas de la
Ubicar “teoría postcolonial” y “las Américas” en el tí­tulo co­- esclavitud y el racismo, tan inextricablemente vinculados con
­­mún es, por tanto, exacerbar de inmediato algunos de los pro­ la cultura europea y el imperio, hacen sólo la más breve de las
blemas que atañen a la idea misma de la teoría post­colonial. apariciones en la obra de Said, siendo ésa una de las razones
Y son jus­tamente esos problemas los que deseo exa­mi­ por las que debemos reconocer a Orientalism como un proge­
nar. La teoría pos­­tcolonial está obviamente en proceso de nitor importante, pero no el único, de la teoría post­colonial.
consolidación. Mis observaciones apuntan desde una sim­patía El segundo problema –aún con Culture and Imperialism en
básica con el pro­yecto signado por ese término hacia ciertas mente– es el fracaso de Said al no reconocer a los Estados
tendencias a consolidarse en los lugares equivocados o dema­ Unidos como una potencia colonial e imperial desde su co­
siado rápidamente o dema­siado impensadamente: “América” mienzo, y no desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
es la cuchara con que agito para mantener fluido el debate. Lo que sucede a Culture and Imperialism, como sucedió tam­
Aquí hay quizá tres problemas independientes, aun­que bién a Orientalism, es que los Estados Unidos de América –a
tienden a interferirse entre sí. En primer lugar está el pro­ los que Said ligera pero imperdonablemente se refiere como
blema de la profundidad-de-tiempo del imperialismo. En su Amé­rica– aparecen en la escena asumiendo el manto impe­
libro Culture and Imperialism, Edward Said sólo reconoce la eta­ rial des­pués de la Segunda Guerra Mundial, pero sin ninguna
pa del alto imperialismo, ignorando por completo el pe­riodo consideración sustancial de los propios orígenes de la nación
colonial previo: Mansfield Park, de Jane Austen, publicada en como asentamiento de colonias británicas, españolas y fran­
1814, es analizada por Said como una obra de la “etapa pre­ cesas, así como tampoco de sus propios inicios imperiales en
imperialista”. Ahora bien, la relación entre “imperialismo” y el Pacífico a mediados del siglo xix, ni de su propia historia
“colonialismo” podría ser tema para un ensayo en sí mismo. de “colonialismo interno”, ni de sus propias guerras genocidas
Hablando de modo general, sin embargo, “imperialismo” se em­ contra la población indígena de Norteamérica, ni de su pro­
plea en su sentido más amplio, de manera que Said puede –y pio aventurerismo en Centroamérica y el Caribe en este siglo
así lo hace– analizar el fenómeno de la teoría postcolonial en xx. La insistencia de Said en ubicar la política exterior de los
el marco de una más amplia discusión de la relación entre “cul­ Estados Unidos dentro del análisis de proyectos imperiales
tura” e “imperialismo”. Es justo. En la práctica, sin embargo, el es enteramente digna de ser saludada, pero su análisis del
campo estudiado en su nuevo libro no es significativamente im­­perialismo norteamericano carece de la profundidad-de-
más exhaustivo que el estudiado en Orientalism. El fulcro geo­­grá­ tiempo histórico y cultural que él aporta al material europeo.
fico de Culture and Imperialism es muy similar al de Orientalism: Tal análisis hubiera puesto inevitablemente a América en su
el Medio Oriente, con alcance hasta la India hacia el este, y mapa.
hasta Argelia hacia el oeste. El fulcro temporal del libro es 1902 El tercer problema gira en torno a una difícil pregun­ta
–el año de Heart of Darkness– con alrededor de noventa años que subyace a las otras dos: “¿Justamente cuándo hay post­
34 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La teoría postcolonial y la representación de la cultura en las Américas 35

colonialismo?” Williams y Chrisman fechan la disolución for- hispánicos, y que sólo fueron sub­se­cuente e inapropiadamen­
­­­­­mal de los imperios coloniales en 1947, lo que no es con­ven­ te sobreimpuestas a la experiencia hispanoamericana des­de
cional. Esa fecha nos permite agrupar a una serie de escritores el siglo xvi hasta mediados del xviii. Si este argumento fuera
anti­coloniales que pueden convertirse en los precursores de correcto, entonces con certeza La­ti­noamérica y acaso todo el
Said como teóricos poscoloniales. Fanon, Césaire, James, An­ Continente estarían fuera de los tér­minos de esta discusión.
toninus, Guha; pero deja todavía a la mayor parte del con­ Las omisiones de Said se volverían énfasis intuitivamente co­
tinente americano fuera de la ecuación. ¿Exactamente dónde rrectos.
y cuándo los Estados Unidos de América, Canadá y la mayor Sin embargo, el argumento me parece fundamental­mente
parte de los países de la América Latina y el Caribe se insertan defectuoso. Klor de Alva quiere aislar por entero a América,
en este cuadro? sobre la base de que sus guerras de independencia no fue­
Lo que he dicho hasta ahora tiende a sugerir que la ausen­ ron en lo esencial libradas por colonizados contra quie­nes
cia de América en el debate ha sido accidental: la obra de Said los habían colonizado. Esto es indudablemente cierto en un
fue la inauguradora del discurso, y él situó el foco en el Medio sentido, pero la cuestión real es: “¿por qué tomar aquel modelo
Oriente; las luchas posteriores a las guerras contra los imperios de colonialismo y decidir que, puesto que América no encaja
coloniales habían tenido lugar en África y en el subcontinente en él, no puede entonces hablarse de descolonización, discur­
indio. Por tanto, los más prominentes teóricos postcoloniales so colonial o teoría postcolonial?” Si se van a hacer dis­­­­tinciones
provenían de aquellos lugares. Sin embargo, el argumento de y deberíamos hacerlas, las hay numerosas e im­por­tantes –co­
Rolena Adorno en su trabajo aparecido re­cien­temente en Latin mo lo han demostrado Anne McClintock, Ella Shollat y otros–
American Research Review es que las naciones latinoamericanas sin excluir a América del cuadro colonial. Por una parte, la
simplemente no encajan en el pa­ra­­digma postcolonial que etimología de la palabra “colonia” no sugiere que tiene que
de forma implícita les ha sido aplicado, en es­pecial en las colonizarse gente; a menudo, la tierra es el asunto crucial: el
series de libros que Patricia Seed reseñó ori­ginalmente bajo requerimiento  y el Second Treatise de John Locke fueron, ambos,
el epígrafe general “Colonial and Postcolonial Discourse”. justificaciones de la apropiación de tierra que se erigen
Rolena Adorno dirige sus observaciones hacia la no­­­­ción co­­mo documentos clásicos del discurso colonial des­­de una
de “discurso colonial”, quizá la frase analítica más usual­­­mente pers­pectiva indígena, independientemente de si los invasores,
asociada con la teoría postcolonial. Arguye que la ne­cesidad quienes justificaban sus acciones con los argumentos de dichos
de una lingua franca en una época de especialismos conduce documentos, se veían o no a sí mismos como colonialistas en
a la idea de “discurso colonial”, y ya es hora de comenzar a algún sentido aceptable para Klor de Alva o Rolena Adorno.
regis­trar algunas diferencias. Eso estaría bien. Salvo que su ar­ Decir con razón que las guerras de independencia fueron
gumento –que se basa en algunas observaciones provocado­- seguidas por guerras de exterminio contra las poblaciones
ras pero no muy sistemáticas del antropólogo Jor­ge Klor de Alva indígenas de Norte y Sur América no acarrea el llamar a los
–parece sugerir excepcionalismo más bien que diferencia. No pue­ discursos subsecuentes que justifiquen ese exterminio como no
do en­trar en detalles sobre este asun­to, pero básicamente Klor coloniales; sólo significa que, des­de la perspectiva indígena, el
de Alva plantea –en un lindo gi­ro al debate poscolonial– que colonialismo no concluye cuan­do en sentido formal un estado
las nociones mismas de co­­lonialismo e imperialismo vinieron
de las experiencias mo­dernas de los po­deres coloniales no  En español en el original. (N. del T.)
36 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La teoría postcolonial y la representación de la cultura en las Américas 37

particular se convierte en “postcolonial”. Todo puede volverse queda­do completamente atrás, mientras todos sabemos bien
una excepción si se observa con suficiente fijeza. Y nece­sita­ que vivimos en un mundo marcado por el neocolonialismo.
mos observar minuciosamente, pero también necesitamos afe­ Esto me parece una lectura lingüística incorrecta del prefijo
rrarnos a nuestras arraigadas generalidades, entre las cuales “post”.
“discurso colonial” es una de las más importantes. Permítanme un ejemplo personal. Yo fui un bebé post Se­
Ahora bien, el “post” en la teoría postcolonial, según lo gun­da Guerra Mundial, nacido tres años después del fin de la
entiendo, no es principalmente una marca temporal, aunque guerra, pero podría ser llamado un “bebé de la postguerra”,
hay un obvio y estrecho vínculo entre el uso de la palabra porque todo lo relacionado con mi crianza estuvo marcado por
“postcolonial” en ese registro político formal para referirse las consecuencias de aquella contienda. También nací “post”
a las naciones que alguna vez fueron colonias. Creo que te­ Revolución Francesa y “post” Guerra Civil Inglesa, y “post”
nemos que agarrar las espinas: en esta segunda acepción de caída del Imperio Romano y sin lugar a dudas en algún lejano
la pala­bra, los Estados Unidos de Norteamérica se toman una sentido mis primeros años fueron marcados por aquellos su­
nación postcolonial en 1776, y su literatura temprana está cesos, pero la generación a la que pertenezco no se llamó
signada por este hecho y, por tanto, muy adecuadamente “post Imperio Romano”. Quizá puedan ver a qué me refiero.
descrita como postcolonial –Melville es un buen ejemplo de Nada en la palabra “postcolonial” implica un divorcio logrado
ello–, al igual que una significativa porción de la literatura del colonialismo, más bien implica el proceso de liberación de
latinoamericana de mediados del siglo xix, lo cual no impide los medios coloniales de pensamiento. Siempre y cuando se
a los Estados Unidos y Argentina, por ejemplo, convertirse logre una “novedad”, la palabra “postcolonial” se volverá tan
in­mediatamente en potencias colonizadoras con respecto a irrelevante como el término “post Imperio Romano”.
poblaciones nativas del Continente, cuyas tierras y recursos Veamos entonces algunas situaciones americanas. Frantz
codician; y tampoco impide a los escritores postcoloniales del Fanon es reconocido cada vez más como una figura abso­
Continente luchar, a veces infructuosamente, para formu­lar lutamente clave, pero mucho más por Los condenados de la
un discurso postcolonial que pudiera ser adecuado a las rea­ Tierra que por Piel negra, máscaras blancas: las cuestiones de
li­dades geoculturales de las naciones recientemente indepen­ nacionalismo tienden a ser enfatizadas sobre las cuestiones
dizadas en sus complejas relaciones entre sí, con poblaciones de raza; la violencia revolucionaria sobre la psicología, el
indígenas y africanas y con el mundo de la escritura y la po­ análisis de clase sobre las cuestiones del lenguaje, Argelia
lítica europeas. La ventaja real de considerar a figuras dis­tan­­tes sobre Martinica, África sobre América. No quiero revertir las
como Ralph Waldo Emerson y Andrés Bello como es­critores polaridades, sólo darles un énfasis igual.
postcoloniales es que ello nos provoca releerlos de una ma­ne­ra A mediados del presente siglo, buena parte de la teoría
que los haga parecemos nuevos. O no. y la crítica postcoloniales convergen en torno a lecturas de
¿Dónde entonces, dentro de esta América postcolo­nial, po­ La tempestad, de Shakespeare. Especialmente en la poderosa
demos buscar signos de una teoría postcolonial americana? reescritura de la obra realizada por Aimé Césaire, la relación
Sugeriré unos pocos, pero permítanme una advertencia pre-­ predominante es vista como la que se establece entre Próspero
via. Una de las maneras más frecuentes de confundir el tér­- y Calibán, colonizador y colonizado, un modelo tomado del
mino “postcolonial” es imaginar que el propio término sugiere Caribe hacia África y enclavado en la lucha anticolonial por
de alguna manera, erróneamente, que el “colonialismo” ha el propio Fanon. De acuerdo con esta lectura, las palabras cla­
38 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La teoría postcolonial y la representación de la cultura en las Américas 39

ves de la obra son “Esta isla es mía”, dichas por Calibán: una menos “inevitable” entre Calibán y Miranda. Una lectura de
afirmación de sus derechos a la tierra que le fue arrebatada la obra vería la aceptación por Próspero de perder su amado
por la usurpación de Próspero. Me mantengo aferrado a la reino milanés mediante el casamiento de Miranda con el he­
validez continua de este modelo y a la relevancia de las pa­labras redero de Nápoles, como indicador del elevado precio que
de Calibán. Por mucho que querramos complicar el cuadro está dispuesto a pagar para evitar la mezcla racial. En último
–y voy a tratar de complicarlo–, el reclamo de los de­rechos te­ extremo, La tempestad se vuelve hacia lo que, quizá en un nivel
rritoriales es aún fundamental para los grupos indígenas a lo inconsciente, la obra está consiente de que se convertirá en
largo del mundo, y en ninguna parte más que en el continente uno de los factores definitorios de la cultura americana: el
americano. mestizaje.
Pero el conflicto entre Próspero y Calibán no puede ser Una de las ironías de la falta de atención de Said hacia
de­finitivo de la situación colonial. Calibán es una figura so­ América en Culture and Imperialism es que la palabra que él usa
bredeterminada que puede ser leída como americana tan­ más para establecer los tipos de conexiones que quie­re señalar
to como africana, pero su carácter compactado no puede entre “cultura” e “imperialismo” es el término “con­trapunto”.
obviamente sugerir la relación triangular –el blanco, el rojo y Ahora bien, “contrapunto” tiene obviamente una larga his­
el negro– que define a tantas partes del Continente durante toria en la terminología musical, pero dentro de la teoría
el período colonial. Además, críticas feministas han señalado postcolonial tiene un origen preciso en Contrapunteo cubano
correctamente que la marginalización de Miranda y Sycorax del azúcar y el tabaco, libro de Fernando Ortiz publicado en
dentro de la crítica anticolonial y las apropiaciones de La 1940 que también introduce el término “transculturación”.
tem­pestad ha tendido a transmitir un mundo completamente Esto es más bien una ironía que un olvido: no hay razón para
masculino de luchas heroicas inadecuado a las realidades his­ que el casi enciclopédico conocimiento de Said y su rango de
tóricas y los ideales postcoloniales. Oroonoko, de Aphra Behn, referencias se deba extender al Caribe. Pero quiero hacer un
ubicado en Surinam, y recientemente llamada de modo pro­ más amplio señalamiento al margen de esta ironía.
vocativo la primera novela americana escrita en inglés, ha si­do Todos los ejemplos americanos que he dado hasta aho­ra
también analizada hace poco por varios críticos que consideran provienen del Caribe. Además de Fanon, Césaire y Ortiz, esa
que brinda un paradigma más complejo y quizá, en última área relativamente pequeña ha aportado teóricos postcolo­
instancia, más provechoso para el estudio de las relaciones co­ nia­les de la significación de Édouard Glissant, George Lam­
loniales, aunque deba decirse que La tempestad todavía tiene ming, Ro­berto Fernández Retamar, C.L.R James, para
alguna vida, a juzgar por las incitantes maneras en que ha sido nombrar sólo a unos pocos. Ahora bien, si el Caribe ha sido
retrabajada en dos de las mejores novelas en inglés de los últimos excepcionalmente dotado con escritores que pueden verse
años: Sacred Hunger, de Barry Unsworth, e Indigo, de Marina en retrospectiva como creadores de lineamientos de la teoría
Warner. postcolonial, es cuestión que no puedo juzgar con competen­
A mi modo de ver, la limitación de La tempestad para es­ cia. No obstante, me pa­rece que una razón para la riqueza de
te tipo de trabajo proviene de la misma claridad con que estos estudios en el Caribe es el hecho de que en el Caribe toda
articula uno de los más poderosos temores que recorren, por
lo menos, a la América inglesa: la interdicción de Próspero . En español en el original. (N. del T.)
a la que podría ser vista como relación “natural” o cuando . En español en el original. (N. del T.)
40 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La teoría postcolonial y la representación de la cultura en las Américas 41

la teorización se articula –pese a que a menudo se lo ignore– a Afincar un lenguaje conceptual es hacerlo trabajar más fuer­
partir del genocidio de las poblaciones nativas del área. “Nati­ temente para aprehender al mundo más allá de su lo­calidad.
vo” es siempre un término marcado, ciertamente en Argelia y De modo similar, la teoría postcolonial está juntando lenta­-
la India, que a menudo brin­dan los paradigmas para la rela­ción men­te su propio repertorio conceptual, extraído de sus pro-
colonizador-colonizado; igualmente, sin ningu­na duda, en pios lu­gares y situaciones, sus propias fuentes culturales. El
Mé­xico y Perú. Tal vez el Caribe es excep­cional al respecto, Caribe ha sido un terreno fértil para ello y –como su­ce­
en tanto que no existe un discurso (con pequeñas y recientes de– un terreno aparentemente en consonancia con las no­
excepciones) que pue­da aspirar a conformar un punto de vista tas dominantes de la teoría postcolonial: el lenguaje de la
genuinamente na­tivo; por mucho indigenismo variopinto transculturación y el contrapunteo, de la creolización y el
que pueda ser una carta política o cultural para jugar en ciertas metissage, se sitúa veloz y convenientemente junto a lo híbrido
coyunturas. De modo que lo que estoy sugiriendo es que esta y lo ambivalente, la migración y la diáspora. Sin embargo, si el
carencia de una po­sición nativa en el debate ha llevado a los Caribe debería plan­tearse como una metonimia por Amé­ri­-
teóricos ca­ribeños a la primera línea de la articulación de un ca como un todo, es una difícil interrogante que me hace feliz
voca­bulario conceptual que puede dar sentido, al menos, a dejar sin respuesta: indudablemente, algunas teorías viajan
ciertos tipos de desarrollo cultural durante el período colo­ bien, pero todavía no entendemos mucho acerca del bagaje
nial y después de éste. cultural que todos los términos llevan inevitablemente con­
Mientras releemos, debemos atender también a la pe­rio­ sigo. Es tentador pensar que podemos hacer que las palabras
dización que podría parecer bien diferente cuando nos signifiquen lo que que­remos que signifiquen; pero ésa era la
aproxi­mamos con mirada postcolonial. Ciertamente no hay teoría de Humpty Dum­pty, y vean lo que le pasó.
una correlación fácil entre el final formal de una relación
colonial y la producción de material teórico que pueda ser Traducción del inglés por Alejandro Zamora
considerado como “postcolonial”; pero lo que ha sido escrito
en Haití a principios del siglo xix merecería ciertamente ma­
yor atención. Sin embargo, si me obligaran a identificar un
momento de “comienzo” en el sentido que Said otorga a esta
palabra, entonces cada vez más me parece que el momento
sería 1898, año sísmico para el Caribe, el comienzo quizá de
su modernidad. Fernando Ortiz, estoy seguro de ello, será
leído cada vez más como el gran teórico de las consecuencias
culturales de 1898. La gran figura al otro lado de ese año di­
visorio es José Martí, de cuya obra bien pueden extraerse las
bases para una genuina teoría postcolonial americana.
Concluiré con una observación bien abierta-cerrada. Una de
las preocupaciones de la teoría postcolonial ha sido identificar
la localidad del vocabulario teórico europeo como medio de
desafiar los reclamos facilistas y falsos hechos por esa teoría.
42 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate

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poder”, entre los cuales se cuentan Ed­­gardo Lander, Aníbal
Quijano, Enrique Dussel, Catherine Walsh, Javier Sanjinés,
Fernando Coronil, Óscar Guardiola, Ramón Grosfoguel, Freya
Schiwy, Nelson Maldonado y quien escribe estas líneas (“La
persistencia del subalterno” 49-50).
No es mi propósito discutir la pertinencia heurística de esta
taxonomía que, como todas, supone una voluntad ar­bitraria
de selección y exclusión. Quiero referirme sin embargo al
último de los cuatro proyectos señalados por Beverley con el
fin de explicar, de forma cuasi pedagógica, desde qué tipo de
debates teóricos se ha venido configurando el llamado grupo

[43]
44 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 45
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

latinoamericano de la “colonialidad”. No sobra decir que ha­ sociales latinoamericanos, tema que ocupará el final del en­
blo en nombre propio y que la estrategia de presentación que sayo.
adoptaré no refleja en modo alguno un punto de vista grupal.
Pues en lugar de iniciar con la presentación de algunas catego-
rías analíticas (como “transmodernidad”, “colonialidad del El punto ciego de Marx
poder”, “diferencia colonial”, “gnosis de frontera”, “comu­ni­
dades epistémicas”) que se han convertido ya en una especie En El Manifiesto Comunista, Marx afirmaba que la burguesía es
de koiné para el grupo, o de pasar revista de las publicaciones la primera clase verdaderamente revolucionaria de la historia.
que hemos logrado realizar en estos últimos cuatro años de Nunca antes había surgido un grupo social que fuese capaz
trabajo conjunto (1999-2002), me referiré mejor al modo en de transformar estructuralmente todas las relaciones sociales.
que nuestras discusiones se enmarcan en un contexto discursi­ Modos de vida que habían permanecido casi idénticos duran­te
vo más amplio conocido en la academia metropolitana con el siglos, legitimados por el poder de la religión y la fuerza de la
nombre de “teoría poscolonial”. Al adoptar esta estrategia, mi costumbre, han tenido que ceder frente al paso avasallador de
idea no es ubicar nuestros debates como una simple recepción la clase burguesa. Lo antiguo ha sido suplantado por lo nue­­vo,
de lo que se ha venido escuchando desde hace varios años en dando lugar a un mundo que ni aún el más fantasioso de los
boca de teóricos “main stream” como Said, Bhabha y Spivak poetas fue siquiera capaz de imaginar:
(es decir como si fuéramos la sucursal latinoamericana de una
compañía transnacional llamada “teoría postcolonial”), sino La burguesía no puede existir sino a condi­­ción de revolucionar in­
mostrar que la especificidad del debate latinoamericano solo cesantemente los instrumentos de producción y, por consiguiente,
puede apreciarse a contraluz de lo que en otros lugares se ha las relaciones de producción, y con ello todas las relaciones sociales
venido discutiendo bajo esta rúbrica. [...] Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo
Procederé entonces de la siguiente forma: primero tra­taré de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; las
de mostrar el modo en que la teoría social marxista había cons­ nuevas se hacen añejas antes de llegar a osificarse. Todo lo estamental
truido el problema del colonialismo, tomando como ejem­plo y estancado se esfuma; todo lo sagrado es profanado, y los hombres,
algunos trabajos del propio Marx. Luego examinaré cómo el al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de
libro Orientalismo de Edward Said, intenta poner de relieve cier­ existencia y sus relaciones recíprocas. (31)
tos aspectos que para Marx eran todavía un “punto ciego”, re-
construyendo de este modo el colonialismo como “problema”. Dos han sido, según Marx, los elementos que facilitaron el
Finalmente, mostraré que la teoría poscolonial metropolitana ascenso vertiginoso de la burguesía: el surgimiento del mer­­
no es suficiente para visualizar la especificidad del colonialismo cado mundial y el desarrollo de la gran industria. A raíz del
en América Latina. El problema de la colonialidad y su relación descubrimiento de América y del intercambio con sus colo­
con la modernidad ha sido abordado de otro modo por teóricos nias, las naciones europeas pueden administrar un sistema in­
ternacional de comercio que rompe en mil pedazos los límites
. Véase: Castro-Gómez, Guardiola, Millán de Benavides ed.; Lander ed.; Castro- de la antigua organización feudal o gremial (29). Los nuevos
Gómez La reestructuración de las ciencias sociales en América Latina; Walsh; Mignolo
Capitalismo y geopolítica del conocimiento; Walsh, Schiwy, Castro-Gómez ed.; Gros­
mercados crean nuevas necesidades de consumo que ya no
foguel. pueden ser satisfechas con productos nacionales, sino que
46 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 47
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

reclaman la introducción de mercancías provenientes de los regiones.10 Si la revolución socialista es allí posible, esto no
lugares más apartados y de los climas más diversos del planeta se debe tanto a la acción de una burguesía nativa, capaz de
(32). De otro lado, la apertura de estos nuevos mercados dio establecer previamente un modo de producción capitalista,
un impulso sin precedentes al desarrollo de la ciencia y a la cuanto a los efectos de la internacionalización del capital fi­
innovación tecnológica. La navegación a vapor, el ferrocarril, nanciero.
el telégrafo eléctrico y el empleo de maquinaria industrial han En cuanto a la América Latina, Marx jamás se ocupó de
revolucionado el modo en que los hombres someten las fuer­ estudiar el desarrollo del capitalismo en esta región del mun­
zas de la naturaleza y generan nuevas fuentes de riqueza (33). do. La razón para esta significativa ausencia de la “cuestión
Para Marx, la relación entre estos dos elementos, el mercado la­tinoamericana” en la obra de Marx parece ser, en opinión
mundial y la gran industria, no es causal sino dialéctica. El de José Aricó y Leopoldo Zea, la influencia que ejerció sobre
mercado mundial impulsa el surgimiento de la gran industria su pensamiento el famoso “veredicto de Hegel” sobre América
y ésta, a su vez, amplia los límites del mercado mundial. (Aricó 97-9; Zea 225-36). Como se sabe, en sus Lecciones so­
Sin embargo, a pesar de afirmar que “la burguesía re­co­rre bre la filosofía de la historia universal, Hegel consideraba que
el mundo entero” gracias al surgimiento del mercado mundial, América Latina se encontraba todavía “fuera de la historia”
Marx se mostraba escéptico al considerar el desarrollo de la por no haber desarrollado unas instituciones políticas y un
clase burguesa en sociedades no europeas. Las sociedades no pensamiento filosófico que le permitieran insertarse en el
capitalistas, dependientes y colonizadas –lo que hoy grosso mo­do movimiento progresivo hacia la libertad, característico de la
llamaríamos el “tercer mundo”– son miradas por Marx desde “Historia Universal”. En opinión de Hegel, mientras que los
la perspectiva de las sociedades modernas europeas, que sí Estados Unidos habían empezado a desarrollar una pujante
han conseguido un desarrollo plenamente capitalista. Por industria y unas instituciones sociales republicanas, las jóvenes
eso, cuando Marx dice en el Manifiesto que “la burguesía ha repúblicas latinoamericanas continuaban aplastadas bajo el
dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de peso de una “rigurosa jerarquía” social, “el desenfreno de los
todos los países” (31), parece referirse a la acción de la burgue­ clérigos seculares” y la “vanidad” de una clase dirigente cuyo
sía europea –y particularmente de la burguesía británica–, que único interés era “dominar y hacerse ricos” por medio de la
gracias a su control del comercio internacional ha logrado obtención de cargos públicos, títulos y grados.
es­tablecer núcleos de producción capitalista en las colonias La tesis hegeliana de los “pueblos sin historia” here­da­da por
de ultramar. Ni siquiera en sus trabajos posteriores sobre la Marx permite entender por qué razón éste veía a Latinoamé­
periferia europea (Rusia, Irlanda, España) –publicados des­ rica como un continente incapaz todavía de desa­rrollar una
pués de su muerte bajo el título The Eastern Question– identificó es­tructura económica y social que le permitiera insertarse, con
Marx un “ascenso” considerable de la clase burguesa en estas alguna esperanza de éxito, en el proceso re­volucionario mun­dial.
América Latina se le aparecía como un conjunto de so­ciedades
. “La gran industria ha creado el mercado mundial, ya preparado por el descu­
semifeudales, gobernadas por lati­fun­­­distas que ejercían su po­
brimiento de América. El mercado mundial aceleró prodigiosamente el desarrollo
del comercio, de la navegación y de los medios de transporte por tierra. Este de­ 10. El libro fue publicado por la hija de Marx a finales del siglo xix (Londres
sarrollo influyó, a su vez, en el auge de la industria, y a medida que se iban exten­ 1897). Estos textos aparecieron luego en alemán bajo el título Gesammelte Schriften
diendo la industria, el comercio, la navegación y los ferrocarriles, desarrollábase von Karl Marx und Friedrich Engels, 1852 bis 1862 (Stuttgart 1916). En español apa­
la burguesía” (29). recieron inicialmente bajo el título Sobre el colonialismo (México 1978).
48 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 49
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

der despótico sobre unas masas ca­rentes de organización. La de conservar el “antiguo régimen”, y opuesta por ello tanto a
revolución de la independencia habría sido obra de un puña­ los intereses de la pequeña burguesía liberal como a los de las
do de separatistas criollos, que obraron con el apoyo externo todavía inconscientes masas populares.
de la burguesía inglesa y sin contar para nada con el respaldo de Ahora bien, nuestro punto es que, desde la perspecti­va de
las masas populares. Marx, el colonialismo no es un fenómeno digno de ser con­
Es por estas razones que, al redactar su artículo sobre Si­ siderado por sí mismo, sino que es tan sólo una antesala para
món Bolívar para el New York Daily Tribune en 1857, Marx se la emergencia en las periferias de la burguesía, única clase
refiriera al prócer venezolano como representante típico de capaz de impulsar la crisis del orden feudal de producción.
una clase dirigente reaccionaria y partidaria de establecer El colonialismo es un efecto colateral de la expansión europea
una monarquía bonapartista en el continente.11 La derrota por el mundo, y en este sentido forma parte de un tránsito
de la comuna de París en 1848 y la ofensiva internacional del necesario hacia el advenimiento mundial del comunismo. Por
monarquismo francés, con la coronación de Maximiliano co­ eso, lo que interesa a Marx es el análisis de la lucha de clases,
mo emperador de México, no hacía sino reforzar el “veredicto ignorando cualquier otro tipo de luchas de menor dignidad
de Marx” sobre América Latina: debido al carácter semifeudal por considerarlas desfasadas con respecto al “cauce de la His­
de sus relaciones sociales y a la orientación aristocrática de sus toria Universal”, como por ejemplo los conflictos de tipo étni­-
cla­ses dirigentes, representadas típicamente por Bolívar, las co. Es por esto que la discriminación étnica y racial es con­
sociedades latinoamericanas se estaban convirtiendo en un siderada por Marx como un fenómeno “precapitalista”, propio
“en­clave” de la contrarrevolución a nivel mundial. de socie­dades en donde no ha emergido todavía la burguesía
En el análisis de Marx, Bolívar no es un revolucionario y en don­de reina el ordenamiento estamental y teológico,
bur­gués sino un aristócrata con ansias de poder, deseoso de propio del antiguo régimen. El texto en el que Marx relata el
construir un régimen político en el que las masas populares no atentado sufrido por Bolívar en Bogotá, es una prueba latente
tuviesen representación alguna. Este desprecio aristocrático de su posición frente al colonialismo:
por lo popular se revela con claridad en el proyecto bolivariano
presentado ante el congreso de Angostura, donde Bolívar pro­ Una intentona de asesinarlo en su propio dor­mitorio en Bogotá de
pone la constitución de un senado hereditario y de un pre­ la cual se salvó sólo por­que saltó de un balcón en plena noche y
sidente vitalicio. Con otras palabras, nada en Bolívar parecía permane­ció agazapado bajo un puente, le permitió ejercer durante
recordar a Marx esa tendencia revolucionaria de la burguesía algún tiempo una especie de terror mi­litar. Bolívar, sin embargo, se
a romper con “todo lo estamental y estancado” que describía guardó de poner la mano sobre Santander, pese a que éste había
diez años antes en El Manifiesto. Por el contrario, se trataba de participado en la conjura, mientras que hizo matar al general Padilla,
un representante de la nobleza estamental criolla partidaria cuya culpabilidad no había sido demostrada en absoluto, pero que
por ser hombre de color no podía ofrecer re­sistencia alguna. (71)

11. “Bolívar dio curso libre a sus tendencias al despotismo y proclamó el Código
Boliviano, remedo del Code Napoleón. Proyectaba trasplantar ese código de Bo­ El hecho de que Bolívar no se hubiese atrevido a “poner
livia al Perú, y de éste a Colombia, y mantener a raya a los dos primeros estados la ma­no” sobre el criollo Santander –a pesar de ser su rival
por medio de tropas colombianas [...] La intención real de Bolívar era unificar a
toda América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo”
po­lítico–, sino sobre el almirante negro Padilla, se explicaría,
(67-69). según deja entender Marx, por la “ausencia de modernidad”
50 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 51
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

de las sociedades latinoamericanas. En esas sociedades no Pues bien, es esto precisamente lo que empieza a cam­­biar
ha tenido lugar la revolución burguesa, todavía predominan con el surgimiento de los estudios poscoloniales y sub­al­ter­
las relaciones feudales de producción y el poder político es nos hacia finales del siglo xx. Lo que teóricos provenien­tes
detentado por caudillos como Simón Bolívar, investidos con de las excolonias europeas en Asia y el Medio Oriente como
poderes dictatoriales que les permiten imponer su voluntad Said, Bhabha, Spivak, Prakash, Chatterjee, Guha, Chakrabarty
personal sobre las masas ignorantes. Las clases sociales pro­pia­ y otros empiezan a mostrar, es que el colonialismo no es so­
mente modernas –-la burguesía y el proletariado–– toda­vía no lamente un fenómeno económico y político, sino que posee
se han formado, lo cual explica por qué razón la pureza de una dimensión epistemológica vinculada con el nacimiento de
sangre y los privilegios étnicos constituyen todavía un criterio las ciencias humanas tanto en el centro como en la periferia.
fundamental de honor y distinción. Pero cuando este orden En este sentido cabría hablar de colonialidad antes que de co­
precapitalista desaparezca, cuando la burguesía se adueñe fi­ lonialismo, para destacar esa dimensión cognitiva y simbólica
nalmente de los medios de producción, cuando las fuerzas del fenómeno al que hacemos referencia. Casi todos los au­
productivas se desarrollen plenamente, cuando todo lo sólido tores mencionados han argumentado que las humanidades
se haya disuelto en el aire, entonces el colonialismo será cosa y las ciencias sociales modernas crearon un imaginario sobre
del pasado. Para Marx, el colonialismo no es otra cosa que el el mundo social del “subalterno” (el oriental, el negro, el in­
pasado de la modernidad y desaparecerá por completo con la dio, el campesino, etc.) que no solo sirvió para legitimar el
crisis mundial que dará paso al comunismo. poder imperial en un nivel económico y político, sino que
Tenemos entonces que a pesar de reconocer que el mer­ con­tribuyó también a crear los paradigmas epistemológicos de
cado mundial fue “preparado por el descubrimiento de Amé­ estas ciencias, así como a generar las identidades (personales
rica” e impulsado por la expansión colonial de Europa, Marx y colectivas) de colonizadores y colonizados. Visto de esta for­
permanece aferrado a una visión teleológica y eurocén­trica de ma, la colonialidad dista de ser un fenómeno colateral al
la historia en la que el colonialismo es un fenómeno puramen­ desarrollo de la modernidad y el capitalismo, tal como lo plan­
te aditivo –-y no constitutivo–- de la modernidad. Lo que constitu­ teara Marx.
ye verdaderamente a la modernidad es el capitalismo, que se
expande desde Europa hacia el resto del mundo, de modo La orientalización del oriente
que para Marx el colonialismo aparece más bien como un
“efecto” vinculado a la consolidación del mercado mundial. No es este el lugar para extenderme en la presentación de­ta­
No existe en Marx la idea clara de que el colonialismo pueda llada de las teorías postcoloniales, y en particular del modo
tener algún tipo de incidencia fundamental a nivel, por ejem­ en que éstas fueron desarrolladas en Norteamérica por aque­
plo, de las prácticas ideológicas de la sociedad –y en especial llos autores que Robert Young identifica como pertenecientes
de la práctica científica–, ni mucho menos que pueda jugar a la “sagrada trinidad” del movimiento, es decir por Edward
un papel primario en la emergencia del capitalismo y de la Said, Homi Bhabha y Gayatri Chakravorty Spivak. Para ejem­
subjetividad moderna. Por eso la explicación del colonialismo plificar el punto que me interesa, la dimensión cultural y epis­
se agota para Marx con la utilización de categorías filosóficas temológica del colonialismo, me concentraré solamente en el
(“falsa conciencia”), económicas (“modo de producción”) y trabajo de Said, y particularmente en el más conocido de sus
sociológicas (“lucha de clases”). libros: Orientalismo.
52 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 53
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

El argumento central de Orientalismo es que la domi­na­ción epistemológica que se establece entre Oriente y –la mayor parte de las
imperial de Europa sobre sus colonias de Asia y el Medio veces– Occidente. Así pues, una gran can­tidad de escrito­­res –entre
Oriente durante los siglos xix y xx conllevó necesariamente ellos, poetas, novelistas, fi­lósofos, políticos, economistas y administra­
la institucionalización de una cierta imagen o representación do­res del Imperio– han aceptado esa diferencia básica entre Oriente
sobre “el oriente” y “lo oriental”. Según Said, una de las ca­ y Occidente como punto de partida para elaborar teorías, epopeyas,
racterísticas del poder imperial en la modernidad es que el novelas, descripciones sociales e informes políticos rela­cionados con
do­minio (Herrschaft) no se consigue tan sólo matando y so- Oriente, sus gentes, sus cos­tumbres, su “men­talidad”, su destino, etc.
metiendo al otro por la fuerza, sino que requiere de un ele­ (19-21)12
mento ideológico o “representacional”. Es decir que sin la
construcción de un discurso sobre el “otro” y sin la incorporación Las representaciones, las “concepciones del mun­do” y la for­
de ese discurso en el habitus tanto de los dominadores como mación de la subjetividad al interior de esas repre­sentaciones
de los dominados, el poder económico y político de Europa son entonces elementos fundamentales para el establecimien­
sobre sus colonias hubiera resultado imposible. De este modo, to del dominio colonial de occidente. Sin la cons­trucción de
Said empieza a mostrar aquello que para Marx constituía to­ un imaginario de “oriente” y “occidente”, no como lu­gares
davía un “punto ciego”: la centralidad de dos elementos “su­ geográficos sino como formas de vida y pensamiento ca­paces
perestructurales” –-el conocimiento y la subjetividad–- para la de generar subjetividades concretas, cualquier expli­cación
consolidación del dominio imperial de Europa. El dominador (económica o sociológica) del colonialismo resultaría in­com­
europeo construye al “otro” como objeto de conocimiento pleta. Obviamente, anota Said, tales formas de vida y pensa-
(“oriente”) y construye una imagen de su propio locus enun­ miento no se encuentran solamente en el habitus de los actores
tiationis (“occidente”) en el proceso mismo de ejercitar el do­ sociales, sino que están ancladas en estructuras ob­jetivas: leyes
minio: de Estado, códigos comerciales, planes de es­tudio en las es­
cuelas, proyectos de investigación científica, reglamentos bu­
Oriente no es sólo el vecino inmediato de Eu­ropa, es tam­bién la re­ rocráticos, formas institucionalizadas de con­sumo cultural,
gión en la que Europa ha creado sus colonias más grandes, ricas y an­ etc. Para Said, el orientalismo no es sólo un asunto de “con­
tiguas, es la fuente de sus civilizaciones y sus lenguas, su contrincante ciencia” (falsa o verdadera), sino que es la viven­cia de una ma­
cultural y una de sus imágenes más profundas y repetidas de Lo terialidad objetiva.
Otro. Además, Oriente ha servido para que Europa (u Occidente) Nos interesa particularmente el papel que Said otorga a
se defina en contraposición a su imagen, su idea, su personalidad las ciencias humanas en la construcción de este imaginario
y su experiencia. Sin embargo, nada de este Oriente es pu­ramente colonial. El orientalismo encontró su lugar en la acade­mia me­­
imaginario. Oriente es una parte integrante de la civilización y de tropolitana ya desde el siglo xix con la creación de cátedras
la cultura material europea. El orientalismo expresa y representa, sobre “civilizaciones antiguas”, en el marco del gran entusias­
desde un punto de vista cultural e incluso ideológico, esa parte co­ mo generado por el estudio de las lenguas orientales. Said
mo un modo de discurso que se apoya en unas instituciones, un afirma que fue el dominio imperial de Gran Bretaña sobre la
vocabulario, unas en­señanzas, unas imágenes, unas doctrinas e in­ India lo que permitió el acceso irrestricto de los eruditos a los
clu­so unas burocracias y estilos coloniales [... El orientalismo] es
un estilo de pensamiento que se basa en la distinción ontológica y 12. El resaltado es mío.
54 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 55
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

textos, los lenguajes y las religiones del mundo asiático, que Las reflexiones de Said sobre las ciencias humanas apun­­tan,
hasta ese momento permanecían desconocidos para Europa como veremos, hacia un tema que estará en el cen­tro del deba­te
(Orientalism 77). Precisamente fue un empleado de la East latinoamericano sobre la colonialidad: la crítica del eurocentrismo
India Company y miembro además de la burocracia colonial epistemológico. El orientalismo mostraba que el presente de Asia
inglesa, el magistrado William Jones, quien aprovechan­do sus nada tiene que decir a Europa, pues la ilus­tración había
grandes conocimientos del árabe, el hebreo y el sánscrito, pos­tulado que esas manifestaciones culturales eran “viejas”
elaboró la primera de las grandes teorías orientalistas. En y habían sido ya “rebasadas” por la civilización mo­derna.
una conferencia pronunciada en 1786 ante la Asiatic Society De las culturas asiáticas tan solo interesaba su pasado, en
of Bengal, Jones afirmaba que las lenguas europeas clásicas (el tanto que momento “preparatorio” para la emergencia de
latín y el griego) proceden de un tronco común que puede la racionalidad moderna europea. Desde la perspectiva ilus­
rastrearse en el sánscrito. Esta tesis generó un entusiasmo sin trada, todas las demás voces culturales de la humanidad son
precedentes en la comunidad científica europea y fomentó el vistas como “tradicionales”, “primitivas” o “premodernas” y se
desarrollo de una nueva disciplina humanística: la filología.13 encuentran por ello fuera de la “Historia Universal”. De ahí
El punto central de este argumento es que el interés por el que en el imaginario orientalista, el mundo oriental –-Egipto es
estudio de las antiguas civilizaciones asiáticas obedece a una quizás el mejor ejemplo de ello–- es asociado directamente con
estrategia de construcción del presente colonial europeo. En lo exótico, lo misterioso, lo mágico, lo esotérico y lo originario
el pasado del mundo asiático se buscan los orígenes (las “raí­­­­ (es decir, con manifestaciones culturales “preracionales”). Las
ces”) de la triunfante civilización Europea. La filolo­gía pa­ “muchas formas de conocer” son ubicadas de este modo en
reciera “comprobar científicamente” lo que ya filósofos co­mo una concepción de la historia que deslegitima su coexistencia
Hegel venían planteando desde finales del siglo xviii: Asia no espacial y las ordena de acuerdo a un esquema teleológico de
es otra cosa que el grandioso pasado de Europa. La civilización progresión temporal. Las diversas formas de conocimiento
“empieza” ciertamente en Asia, pero sus frutos son recogidos des­plegadas por la humanidad en el curso de la historia con­
apenas por Grecia y Roma, que constituyen el referente cul­ ducirían pau­latinamente hacia una única forma legítima de
tural inmediatamente anterior de la Europa moderna. Como conocer el mundo: la desplegada por la racionalidad científico-
lo diría Hegel, la civilización recorre el mis­mo camino del técnica de la modernidad europea.
sol: aparece en oriente (allí tiene su arché) pe­ro se despliega Al establecer una relación genética entre el nacimiento
y llega a su término (es decir a su telos, a su fin último) en de las ciencias humanas y el nacimiento del colonialismo mo‑
occidente. El dominio europeo sobre el mundo requería de una derno, Said deja en claro el vínculo ineludible entre co­no­ci­
legitimación “científica”, y es aquí don­de empiezan a jugar un miento y poder señalado por autores como Michel Foucault.
papel fundamental las nacientes ciencias humanas: filología, Frente a la idea dominante de que el científico puede trascen­
arqueología, historia, etnología, antropología, paleontología. der los condicionamientos sociales y políticos del mundo en
Al ocuparse del pasado de las civilizaciones orientales, estas el que vive para captar la “verdad” inherente al objeto que
di­s­ciplinas “construyen” en realidad el presente colonial euro­peo. es­­tudia, Said comenta lo siguiente:
13. Lo mismo puede decirse del desarrollo de otras disciplinas como la arqueo­
logía, que impulsada por el estudio de la antigua civilización egipcia, fue hecho
posible gracias a las invasiones napoleónicas (87).
56 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 57
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

Ahora me interesa señalar que el consen­­­so general y liberal que ideológico, sobre la creencia de que la división geopolítica del
sostiene que el co­nocimiento “verdadero” es fundamentalmente no mundo (centros y periferias) es legítima porque se funda en
político (y que, a la inversa, el conocimiento abiertamente po­lítico una división ontológica. De un lado está la “cultura occidental”
no es verdadero), no hace más que ocultar las condiciones políticas (the West), representada como la parte activa, creadora y do­
oscuras y muy bien organizadas que rigen la producción de cualquier nadora de conocimientos, cuya misión es llevar o “difundir” la
conocimiento [...]. Por tanto, el orientalismo no es una simple di­sci­­ modernidad por todo el mundo; del otro lado están todas
plina o tema político que se refleja pasi­vamente en la cultura, en las demás culturas (the Rest), representadas como elementos
la erudición o en las instituciones, ni una larga y difusa colección pasivos, receptores de conocimiento, cuya misión es “acoger”
de textos que tratan de Oriente; tampoco es la representación o el progreso y la civilización que vienen desde Europa. Lo ca­
manifestación de alguna vil conspiración “occidental” e imperialista racterístico de “occidente” sería la racionalidad, el pensa­
que pretende oprimir al mundo “oriental”. Por el contrario, es la mien­to abstracto, la disciplina, la creatividad y la ciencia; el
distribución de una cierta conciencia geopolítica en unos textos resto de las culturas, por el contrario, son vistas como pre-
estéticos, eruditos, económicos, sociológicos, históricos y filológicos; racionales, empíricas, espontáneas, imitativas y dominadas por
es la elaboración de una distinción geográfica básica (el mundo el mito y la superstición.
está formado por dos mitades diferentes, Oriente y Occidente) y El gran mérito de Said es entonces haber visto que los dis­
también, de una serie compleja de “intereses” que no sólo crea el cursos de las ciencias humanas que han construido la ima­gen
propio orientalismo, si­no que también man­tiene a través de sus des­ triunfalista del “progreso histórico”, se sostienen sobre una ma­
cubrimientos eruditos, sus reconstrucciones fi­lológicas, sus análisis quinaria geopolítica de saber/poder que ha subalternizado las
psicológicos y sus descrip­ciones geográficas y sociológicas; es una otras voces de la humanidad desde un punto de vista epis­
cier­ta voluntad o intención de comprender –y en al­gunos casos de te­mológico, es decir, que ha declarado como “ilegítima” la
controlar, manipular o incluso incorporar– lo que manifiestamente existencia simultánea de distintas “voces” culturales y formas
es un mundo diferente (alternativo o nuevo) [...]. De hecho, mi de producir conocimientos. Con el nacimiento de las ciencias
tesis consiste en que el orientalismo es –y no solo representa– una humanas en los siglos xviii y xix asistimos entonces a la pau­
dimensión considerable de la cultura política e intelectual moderna, y latina invisibilización de la simultaneidad epistémica del mun­­-
como tal, tienen menos que ver con oriente que con “nuestro” mundo do. A la expropiación territorial y económica que hizo Euro­
[moderno] (Orien­talismo 31-2).14 pa de las colonias (colonialismo), corresponde, como ve­re­
mos, una expropiación epistemológica (colonialidad) que con­
Con otras palabras: el nexo geopolítico entre conocimiento y denó a los conocimientos producidos en ellas a ser tan sólo
po­der que ha creado al oriental, es el mismo que sostiene la el “pasado” de la ciencia moderna. Pero aunque Orientalismo
he­gemonía cultural, económica y política de occidente sobre plantea de forma convincente los vínculos geopolíticos entre
el resto del mundo a partir del “siglo de las luces”. De hecho, ilustración, colonialismo y ciencias humanas, desde el campo
uno de los argumentos más interesantes de Said es que la de los estudios latinoamericanos se ha venido desarrollado
co­­lonialidad es un elemento constitutivo de la modernidad, ya una teoría de la colonialidad que no sólo complementa, sino
que ésta se representa a sí misma, desde un punto de vista que agrega nuevos elementos al postcolonialismo de Said.

14. El resaltado es mío.


58 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 59
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

La destrucción del mito de la modernidad vistas como relaciones entre un sujeto racional y un objeto
de conocimiento (Introducción a la filosofía de la liberación 92-
La crítica al colonialismo goza ya de una gran tra­dición en la 107). Es precisamente la relación sujeto-objeto creada por
teoría social latinoamericana. Desde los trabajos de Edmundo el pensamiento moderno lo que explica, según Dussel, la
O’Gorman, Rodolfo Stavenhagen y Pablo Gon­zález Casano­ “totalización” de Europa, ya que tal relación bloquea de en­
va en México, pasando por los aportes de Agustín Cuevas en trada la posibilidad de un intercambio de conocimientos y de
Ecuador, Orlando Fals Borda en Colombia y Darcy Ribeiro formas de producir conocimientos entre diferentes culturas.
en Brasil, hasta la gran producción de Aníbal Pinto, Ruy Entre el “sujeto” que conoce y el “objeto” conocido solo pue­
Mauro Marini, Fernando Henrique Cardoso y otros teó­ricos de existir una relación de exterioridad y de asimetría. Por
de la dependencia, para no hablar de Mariátegui, Haya de ello, la “ontología de la totalidad”, característica central de la
la Torre, Martí, Rodó y otros “clásicos” del pensamiento la­ civilización europea, ha mirado todo lo que no pertenece a
tinoamericano. Sin embargo, y con la notable excepción de ella (la “exterioridad”) como “carencia de ser” y “barbarie”, es
La invención de América de O’Gorman y Ciencia propia y decir como naturaleza en bruto que necesita ser “civilizada”.
colonialismo intelectual de Fals Borda, son muy pocos los De este modo, la eliminación de la alteridad –incluyendo, co-­
estudios que han hecho énfasis en la dimensión propiamente mo veremos, la alteridad epistémica– fue la “lógica totali­za­-
epistémica del colonialismo. De hecho, la mayoría de los tra­ dora” que comenzó a imponerse sobre las poblaciones indi-­­
bajos se concentran en los aspectos económicos, históricos, dí­genas y africanas a partir del siglo xvi, tanto por los con­
políticos y sociales del colonialismo, abordados básicamente quistadores españoles como por sus descendientes criollos
desde los paradigmas disciplinarios de las ciencias humanas, (200-204).
sin atender a lo que aquí hemos denominado la coloniali­dad. La primera gran tarea de un pensamiento crítico, li­ber­a­
Como podría esperarse, es desde la filosofía latino­a­me­ dor y postcolonial es, entonces, la “destrucción” –en sentido
ri­cana que empieza a delinearse una crítica al colonialismo heideggeriano– de la ontología que ha hecho posible la do­
que hace énfasis en su núcleo epistémico. Me refiero concre­ minación colonial europea sobre el mundo. Sólo “desde las rui-
tamente a los trabajos del filósofo Enrique Dussel, y en es­ nas de la totalidad” –afirma Dussel– “ha de surgir la posibili­
pe­­­cial a aquellos que toman como centro de atencion la crí­ dad de la filosofía latinoamericana” (111). En aquella época
tica al eurocentrismo. De hecho la crítica al eurocentrismo (fi­nales de los años setenta), el filósofo argentino formulaba
epistemológico, elemento central de las teorías postcolonia- su proyecto con las siguientes palabras:
les, fue siempre uno de los pilares de la filosofía de la liberación
desarrollada por Enrique Dussel. Ya desde los años setenta, Es necesario primero destruir una máquina pa­­­­­­­ra construir una nueva y la
Dussel se propuso demostrar que la filosofía moderna del filosofía lati­no­americana, por mucho tiempo todavía, tiene que ser destruc­
sujeto se concretiza en una praxis conquistadora. Partiendo ción del muro para que por la brecha pueda pasar un proceso histórico [...]
de la crítica de Heidegger a la metafísica occidental, Dussel Para descubrir nuevas categorías con las cuales nos sea posible pensarnos a
afirmaba que todo el pensamiento europeo moderno, in­clu­ nosotros mismos, hay que comenzar por hablar como los europeos, y
yendo el de Marx, desconoció que el pensamiento está vital­ desde ellos, probar sus limitaciones, destruir el pensamiento europeo pa­­­­-
mente ligado con la cotidianeidad humana (el “mundo de la ra dar lugar a lo nuevo. Por lo tanto, durante mucho tiempo tendremos que
vida”) y que las relaciones entre los hombres no pueden ser hablar con Europa y conocer muy a fondo lo que ellos piensan, porque de lo
contrario pasamos por su lado, sin lograr quebrantar el muro. (138-139).
60 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 61
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

Sin embargo, en tiempos más recientes Dussel ha venido seguir las “etapas de desarrollo” marcadas por Europa con el
refor­mulando de manera creativa su proyecto teórico. El “mu­ fin de obtener su emancipación social, política, moral y tecnoló­
ro” que es necesario demoler ya no es concebido en términos gica. La ci­vi­lización europea es el “telos” de la historia mundial
de una “totalidad ontológica” al estilo de Heidegger –que se (El encubrimiento del otro 21-34).
extendería desde los griegos hasta el presente–, sino co­mo un Frente a este modelo hegemónico de interpretación, Du­
“paradigma” que recibe un nombre concreto: el mito euro- ssel propone uno alternativo que él denomina “paradigma
céntrico de la mo­dernidad. Este mito, en opinión de Dussel, planetario”: la modernidad no es otra cosa que la cultura del
surge con el descubrimiento de América y ha dominado desde “centro” del sistema-mundo y surge como resultado de la ad-
entonces, asumiendo diferentes formas, nuestro entendi­mien­ ministración de esa centralidad por parte de diferentes países
to teórico y práctico de lo que significa la modernidad. El europeos entre los siglos xvi y xix. Esto significa que la moder­
paralelo con el desarrollo del pensamiento de Said resulta en nidad no es un fenómeno europeo sino mundial, que posee
este punto interesante. Al igual que el teórico palestino, Dussel una fecha exacta de nacimiento: 12 de octubre de 1492. En
intentaba explicar el colonialismo moderno a partir de una palabras de Dussel:
“estructura de pensamiento” que tuvo sus orígenes en Grecia
y se extendió sin fisuras por toda la historia de occidente. Pero La modernidad no es un fenómeno que pue­da predicarse de Europa
luego Dussel deja de lado esta impronta metahistórica –que considerada como un sistema independiente, sino de una Europa
los críticos marx­istas reprochaban con razón a Said– para tra­ concebida como centro. Esta sencilla hipótesis transforma por com­
bajar en un análisis histórico del colonialismo moderno desde una pleto el concepto de modernidad, su origen, desarrollo y crisis con­­tem­
perspectiva ética y epistemológica. poránea, y por consiguiente, también el contenido de la modernidad
La nueva tesis de Dussel es que a partir del siglo xviii, la tardía o postmoder­nidad. De manera adicional quisiera presentar
modernidad desarrolló una visión de sí misma, un mito sobre una tesis que califica la anterior: la centralidad de Europa en el sis­
sus propios orígenes, que posee una impronta claramente eu­ tema-mundo no es fruto de una superioridad interna acumulada du­
rocéntrica (“Más allá del eurocentrismo” 147). De acuerdo a rante el medioevo europeo sobre y en contra de las otras culturas.
este mito, la modernidad sería un fenómeno exclusivamente eu- Se trata, en cambio, de un efecto fundamental del simple hecho del
ropeo originado durante la Edad Media y que luego, a partir de descubrimiento, conquista, colonización e inte­gración (subsunción)
experiencias intraeuropeas tales como el renacimiento ita­liano, de Amerindia. Este simple hecho dará a Europa la ventaja com­pa­
la reforma protestante, la ilustración y la revolución fran­cesa, rativa determinante sobre el mundo oto­ma­no-islámico, India y China.
se habría difundido inevitablemente por todo el mundo. De La modernidad es el resultado de estos eventos, no su causa. Por
acuer­do con este paradigma, Europa posee cualidades in­ternas consiguiente, es la administración de la cen­tralidad del sistema-
únicas que le permitieron desarrollar la racionalidad científi­ mundo lo que permitirá a Europa transformarse en algo así como la
co-técnica, lo cual explica la superioridad de su cultura sobre “conciencia reflexiva” (la filosofía moderna) de la historia mundial
todas las demás. De este modo, el mito eurocéntrico de la mo­ [...] Aún el capitalismo es el resultado y no la causa de esta conjunción
dernidad sería la pretensión que identifica la par­ticularidad entre la planetarización europea y la centra­lización del sistema mun­
europea con la universalidad sin más. Por eso, el mito de la dial (“Más allá del eurocentrismo” 148-149).
modernidad conlleva lo que Dussel llama la “falacia desarro­
llista”, según la cual, todos los pueblos de la tierra deberán
62 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 63
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

Este paradigma alternativo desafía claramente la vi­sión decir lo que el propio Wallerstein denomina una “geocultura”.
do­minante según la cual, la conquista de América no fue un Esto significa que la primera “geocultura” de la modernidad-
elemento constitutivo de la modernidad, ya que ésta se asien­ mundo, entendida como un sistema de símbolos de orden
ta en fenómenos puramente intraeuropeos como la reforma ri­tual, cognitivo, jurídico, político y axiológico pertenecientes
pro­testante, el surgimiento de la nueva ciencia y la revolución ya propiamente al sistema mundial en expansión, tiene su centro
francesa. España y sus colonias de ultramar habrían quedado en España.15 Lo que el mundo hispanoamericano de los siglos
por fuera de la modernidad, ya que ninguno de estos fenómenos xvi al xviii “aporta” al sistema-mundo no es sólo mano de
tuvo lugar allí. Dussel en cambio, siguiendo a Wallterstein, obra y materias primas, como piensa Wallerstein, sino tam­
muestra que la modernidad europea se edificó sobre una mate­ bién los fundamentos epistémicos, morales y políticos de la
rialidad específica creada ya desde el siglo xvi con la expansión modernidad.
territorial española. Esto generó la apertura de nuevos merca­ En efecto, Dussel (“Más allá” 156) identifica dos mo­der­ni-
dos, la incorporación de fuentes inéditas de materia prima y dades: la primera se habría consolidado durante los si­
de fuerza de trabajo, que permitió lo que Marx denominaría g­los xvi y xvii y corresponde al ethos cristiano, humanista y
la “acumulación originaria de capital”. El sis­tema-mundo mo­ renacentista que floreció en Italia, Portugal, España y en sus
derno empieza con la constitución si­mul­tánea de España como colonias americanas. Esta modernidad fue administrada glo­
“centro” frente a su “periferia” colonial his­panoamericana. La balmente por la primera potencia hegemónica del sistema-
modernidad y el colonialismo son enton­ces fenómenos mutua- mundo (España) y generó no solo una primera teoría crítica de
mente dependientes. No hay modernidad sin colonialismo y no la modernidad,16 sino también una primera forma de subjetividad
hay colonialismo sin modernidad por­que Europa sólo se hace moderno-colonial. Dussel conceptualiza esta subjetividad en tér­
“centro” del sistema-mundo en el mo­mento en que constituye minos aún muy filosóficos (tomados del pensamiento de Le­
a sus colonias de ultramar como “periferias”. vinas) y la describe como un “Yo conquistador”, guerrero y
Hasta aquí, Dussel pareciera seguir de cerca los plan­tea­
mientos del análisis del sistema-mundo desarrollados por 15. Esto no significa que antes de 1492 no se estuvieran ya gestando procesos de
modernización cultural en algunos lugares de Europa. Dussel es claro al respecto:
Wa­llerstein. Sin embargo, un análisis más detallado mostra­ “De acuerdo a mi tesis central, 1492 es la fecha del ‘nacimiento’ de la moderni­
rá que Dussel no está simplemente “inscribiendo” su crítica dad, si bien su gestación envuelve un proceso de crecimiento “intrauterino” que
al colonialismo dentro de los parámetros de la teoría wallers­ lo precede. La posibilidad de la modernidad se originó en las ciudades libres de la
Europa medieval, que eran centros de enorme creatividad. Pero la modernidad
teiniana del sistema-mundo. Por el contrario, el pensador ar­ como tal “nació” cuando Europa estaba en una posición tal como para plantearse
gentino está “leyendo” a Wallerstein desde la filosofía de la a sí mismo contra un otro, cuando en otras palabras, Europa pudo autoconstituirse
liberación, lo cual tendrá, como veremos, importantes con como un unificado ego explorando, conquistando, colonizando una alteridad que
le devolvía una imagen sobre sí misma” (Dussel, Capitalismo y geopolítica del cono-
secuencias para el debate latinoamericano sobre la colonia­ cimiento 58). El resaltado es mío.
lidad. Quizás el “desvío” más importante de Dussel frente a 16. Dussel ha escrito bastante sobre este tema. Su argumento central es que, en su
polémica con Ginés de Sepúlveda hacia mediados del siglo xvi, Las Casas descubre
Wallerstein es la tesis de que la incorporación de América por primera vez la irracionalidad del mito de la modernidad, si bien utilizando
como primera periferia del sistema-mundo moderno no sólo las herramientas filosóficas de un paradigma anterior. La propuesta de Las Casas
representó la posibilidad de una “acumulación originaria” en –que Dussel asume también como suya– era “modernizar” al otro sin destruir su
alteridad; asumir la modernidad pero sin legitimar su mito. Modernización desde
los países del centro, sino que también generó las primeras la alteridad y no desde la “mismidad” del sistema (1492: El encubrimiento del otro
manifestaciones culturales de orden propiamente mundial, es 110-117).
64 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 65
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

aristocrático, que entabla frente al “otro” (el indio, el negro, flexiones de Dussel en torno al surgimiento de una subjeti­
el mestizo americano) una relación excluyente de dominio.17 vi­dad ya propiamente moderna –si bien no burguesa– en el
El ego conquiro de la primera modernidad, afirma Dussel, cons­ mundo hispánico.
tituye la proto-historia del ego cogito desplegado por la mo­der-­ Mignolo reconoce la importancia del monumental libro
ni­­dad segunda (1492: El encubrimiento del otro 67). Esta última, The Modern World-System para el desplazamiento epis­te­mo­ló­
que se autorepresenta ideológicamente como la única mo­­ gico que se produjo en la teoría social durante los años seten­
der­ni­dad, comienza apenas a finales del siglo xvii con el ta. Vinculando los aportes de la teoría de la dependencia con
colapso geo­político de España y el surgimiento de nuevas los trabajos de Braudel sobre el Mediterráneo, Wallerstein
potencias hege­mónicas (Holanda, Inglaterra, Francia). La consigue analizar la centralidad del circuito del Atlántico pa-­
administración de la centralidad del sistema-mundo se realiza ra la formación del sistema-mundo moderno en el siglo xvi
ahora desde otros lugares y responde a los imperativos de (Capitalismo y geopolítica del conocimiento 11). Con ello, el Me-­­
eficacia, biopolítica y racionalización descritos admirable­ diterráneo deja de ser el eje de la historia mundial, como lo ha­
mente por Max Weber y Michel Foucault. La subjetividad que bía planteado Hegel18, y Europa comienza a ser “provinciali­za­
allí se forma correspon­de al surgimiento de la burguesía y da” en el seno de la teoría social. Lo importante ahora no es el
a la formación de un modo de producción capitalista (“Más estudio de Europa como tal, sino del “sistema-mundo” con toda
allá” 158). su variedad estructural (centros, periferias y semiperiferias).
Sin embargo el proyecto de Wallerstein concibe todavía las
peri­fe­rias en términos de unidades geohistóricas y geo­eco­nó­
El discurso de la limpieza de sangre micas, pe­ro no geoculturales (12). Aunque Wallerstein acierta en
señalar que el sistema-mundo moderno comienza alrededor
Decíamos que la filosofía de la liberación de Dussel en­ta­bla del año 1500, su perspectiva es todavía eurocéntrica. Piensa
un diálogo crítico con el análisis del sistema-mundo de Waller­ que la pri­mera geocultura de este sistema –el liberalismo– se
stein, buscando integrar la crítica al colonialismo den­­tro de formó apenas en el siglo xviii, a raíz de la mundialización
una perspectiva globalizante. Con todo, el punto central de de la revolución francesa. De este modo, en opinión de Mig­
divergencia que ya señalábamos entre uno y otro proyecto, a nolo, Wallerstein continúa prisionero del mito construido
saber, el planteamiento por parte de Dussel del surgimiento por los filósofos de la ilustración según el cual, la segunda
de una geocultura moderna de corte hispano-ca­tó­lico antes de modernidad(siglos xviii y xix) es la modernidad por ex­celencia
la revolución francesa, es algo que merece una reflexión (Mignolo 2000: 56-57). La geocultura de la primera moderni-
más profunda. Esta labor fue realizada en gran parte por el dad permanece invisible desde esta perspectiva.
semiólogo argentino Walter Mignolo, quien desarrolló una En su libro Local Histories/Global Designs, Mignolo afirma
crítica explícita a las tesis de Wallerstein, asumiendo las re­ que la conquista de América significó no sólo la creación de

17. “El conquistador es el primer hombre moderno activo, práctico, que impone 18. Vale la pena recordar aquí la famosa frase de Hegel: “Las tres partes del mundo
su “individualidad” violenta a otras personas [...] La subjetividad del conquistador, mantienen entre sí una relación esencial y constituyen una totalidad [...] El mar
por su parte, se fue constituyendo, desplegando, lentamente en la praxis [...] El Mediterráneo es el elemento de unión de estas tres partes del mundo y ello lo
pobre hidalgo extremeño [Cortés] es ahora “capitán general”. El ego moderno se convierte en el centro (Mittelpunkt) de toda la historia universal [...] Sin el Medi­
iba constituyendo” (1492: El encubrimiento del otro 56; 59). terráneo no cabría imaginar la historia universal” (178).
66 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 67
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

una nueva “economía-mundo” (con la apertura del circui­to que en las antípodas, al sur del orbis terrarum, podían existir
comercial que unía el Mediterráneo con el Atlán­tico), si­no otras islas habitadas quizás por una especie distinta de hom­
también la formación del primer gran “discurso” (en térmi­‑ bres, el interés de los historiadores y geógrafos antiguos se
nos de Said / Foucault) del mundo moderno. En po­lémica centró en el mundo por ellos conocido y en el tipo de población
con Wallerstein, Mignolo argumenta que los discursos uni- que albergaban sus tres regiones principales. Así, la división
ver­salistas que legitimaban la expansión mundial del ca­pital territorial del mundo se convirtió en una división poblacional
no surgieron durante los siglos xviii y xix sobre la base de de índole jerárquica y cualitativa. En esa jerarquía, Europa ocu-­
la revolución burguesa en Europa, sino que aparecieron ya paba el lugar más eminente, ya que sus habitantes eran consi­
desde mucho antes, en el “largo siglo xvi” y coincidiendo con derados más civilizados y cultos que los de Asia y Africa, tenidos
la formación del sistema mundo moderno/colonial (23). El por griegos y romanos como “bárbaros” (O´Gorman 147).
primer discurso universalista de los tiempos modernos no Los intelectuales cristianos de la Edad Media se apro­pia­
se vincula entonces con la mentalidad burguesa liberal sino, ron de este esquema de clasificación poblacional, no sin in­
paradógicamente, con la mentalidad aristocrática cristiana. Se troducir en él algunas modificaciones. Así por ejemplo, el dog­
tra­ta, según Mignolo, del discurso de la pureza de sangre. Este ma cristiano de la unidad fundamental de la especie hu­mana
discurso operó en el siglo xvi como el primer esquema de (todos los hombres descienden de Adán) obligó a San Agustín
clasificación de la población mundial. Aunque no surgió en a reconocer que si llegasen a existir otras islas diferentes al orbis
el siglo xvi sino que se gestó durante la edad media cristiana, terratum, sus habitantes, en caso de haberlos, no podrían ser
el discurso de la pureza de sangre se tornó “mundial” gracias catalogados como “hombres”, ya que los potenciales habitan­
a la expansión comercial de España hacia el Atlántico y el co­ tes de la “Ciudad de Dios” sólo podían hallarse en Europa,
mienzo de la colonización europea. Esto significa que una Asia o Africa (O´Gorman 148). Asimismo, el cristianismo
ma­triz clasificatoria perteneciente a una historia local (la cul­ rein­­ter­pre­tó la antigua división jerárquica del mundo. Por
tura cristiana medieval europea), se convirtió, en virtud de razones ahora teológicas, Europa seguía ocupando un lugar
la hegemonía mundial adquirida por España durante los de privilegio por encima de Africa y Asia.20 Las tres regiones
sig­los xvi y xvii, en un diseño global que sirvió para clasificar geográficas eran vistas como el lugar donde se asentaron los
a las poblaciones de acuerdo a su posición en la división in­ tres hijos de Noé después del diluvio y, por tanto, como ha­
ternacional del trabajo. bitadas por tres tipos completamente distintos de gente. Los
En tanto que esquema cognitivo de clasificación po­blacio­
nal, el discurso de la pureza de sangre no es producto del siglo blacional del mundo, seguiré básicamente los argumentos desarrollados por el
xvi. Echa sus raíces en la división tripartita del mundo suge­ri­-
filósofo e historiador mexicano Edmundo O’Gorman en su libro La invención de
América. Mignolo apoya expresamente su argumento en el texto de O’Gor­man
da por Herodoto y aceptada por algunos de los más importan­ (The Darker Side 17)
tes pensadores de la antigüedad: Eratóstenes, Hiparco, Po­li­ 20. Aunque ciertamente Europa no encarnaba la civilización más perfecta desde
el punto de vista técnico, económico, científico y militar ––se trataba, mas bien, de
bio, Estrabón, Plinio, Marino y Tolomeo. El mun­do era visto una región pobre y “periférica” con respecto a Asia y el norte de Africa––, sí era
como una gran isla (el orbis terrarum) dividida entres grandes vista por muchos como la sede de la única sociedad del mundo fundada en la fe
regiones: Europa, Asia y Africa.19Aunque algunos suponían verdadera. Esto la convertía en representante del destino inmanente y trascenden­
te de la humanidad. La civilización cristiana occidental era portadora de la norma
a partir del cual era posible juzgar y valorar todas las demás formas culturales del
19. Para la caracterización del orbis terrarum y de su influencia en la división po­ planeta (O’Gorman 148).
68 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 69
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

hijos de Sem poblaron Asia, los de Cam poblaron Africa y los blación no fueron vistos finalmente como ontológicamente
de Jafet poblaron Europa. Esto quiere decir que las tres partes distintos a Europa, sino como su prolongación natural (el “Nue­
del mundo conocido fueron ordenadas jerárquicamente se­gún vo Mundo”):
un criterio de diferenciación étnica: los asiáticos y los africanos,
descendientes de aquellos hijos que según el relato bíblico
cayeron en desgracia frente a su padre, eran tenidos como ra­ Durante el siglo xvi, cuando “América” empezó a ser conceptualizada
cial y culturalmente inferiores a los europeos, descendientes como tal, no por la corona española sino por intelectuales del norte
directos de Jafet, el hijo amado de Noé. (Italia, Francia), estaba implícito que América no era ni la tierra de
Mignolo señala que el cristianismo resignificó el an­ti­guo Sem (el oriente), ni la tierra de Cam (Africa), sino la prolongación
esquema de división poblacional, haciéndolo funcionar co­­mo de la tierra de Jafet. No había otra razón que la distribución geopolítica
una taxonomía étnica y religiosa de la población(The Darker Side del planeta implementada por el mapa cristiano T/O para percibir el
230)21, cuya dimensión práctica empezó a mostrarse ape­­nas en mundo como dividido en cuatro continentes; y no había ningún otro
el siglo xvi. Los viajes de Colón habían puesto en evidencia lugar en el mapa cristiano T/O para “América” que su inclusión en
que las nuevas tierras americanas eran una entidad geográ­ los do­minios de Jafet, esto es, en el Occidente. El occidentalismo es,
fica distinta del orbis terrarum, lo cual suscitó de inmediato un entonces, el más antiguo imaginario geopolítico del sistema-mundo
deba­te a gran escala en torno a la naturaleza de sus habitantes mo­derno/colonial (Local Histories 59).22
y de su territorio. Si sólo la “isla de la tierra”, aquella porción
del globo que comprendía a Europa, Asia y Africa había sido El punto de Mignolo es que la creencia en la superiori­dad
asignada al hombre por Dios para que viviera en ella después étnica de Europa sobre las poblaciones colonizadas venía em­
de la expulsión del paraíso, ¿qué estatuto jurídico poseían en­ plazada sobre el esquema cognitivo de la división tripartita de
tonces los nuevos territorios descubiertos? ¿Eran acaso tierras la po­blación mundial y sobre el imaginario del Orbis Universalis
que caían bajo la soberanía universal del Papa y podían, por Christianus. La visión de los territorios americanos como una
tanto, ser legítimamente ocupadas por un rey cristiano? Si sólo los “prolongación de la tierra de Jafet” hizo que la explotación
hijos de Noé podían acreditar ser descendientes directos de de sus recursos naturales y el sometimiento militar de sus po­
Adán, el padre de la humanidad, ¿qué estatuto antropológico blaciones fuera tenida como “justa y legítima”, porque sola‑­
poseían entonces los habitantes de los nuevos territorios? ¿Eran mente de Eu­ropa podía venir la luz del conocimiento ver­da‑
acaso seres carentes de alma racional que podían, por tanto, de­ro sobre Dios. La evangelización fue entonces el imperativo
ser legítimamente esclavizados por los europeos? Siguiendo a estatal que determinó por qué razón únicamente los “cristianos
O’Gorman, Mignolo afirma que los nuevos territorios y su po­ viejos”, es decir las personas que no se encontraban mezcladas
con judíos, moros y africanos (pueblos descendientes de Cam
21. Mignolo hace referencia explícita el famoso mapa T-O de Isidoro de Sevilla. o de Sem) podían viajar y establecerse legítimamente en te­­­­­­­­­rri­
Este mapa, usado por vez primera para ilustrar el libro Etimologiae de Isidoro de
Sevilla (560-636 E.C.), representa un círculo dividido en tres partes por dos líneas
to­rio americano. El “Nuevo Mundo” se convertía entonces en
que forman una T. La parte de arriba, que ocupa la mitad del círculo, representa el escenario natural para la prolongación del hombre blanco europeo
el continente asiático (oriente) poblado por Sem, mientras que la otra mitad del y de su cultura cristiana. Dicho en otras palabras: el discurso de
círculo, la de abajo, está dividida en dos partes: la de la izquierda representa el
continente europeo poblado por Jafet, y la derecha representa el continente afri­
cano poblado por Cam (The Darker Side 231). 22. La traducción y el resaltado son míos.
70 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 71
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

pureza de sangre es, de acuerdo a la interpretación de Mig­nolo, de Said refuerza: sin el occidentalismo no hay orientalismo, ya que
el primer imaginario geocultural del sistema-mundo que se in-­ “las colonias más grandes, ricas y antiguas” de Europa no fueron las
corpora en el habitus de la población inmigrante europea, legi- orientales sino las occidentales: las Indias Occidentales y Nortea­mé-­
timando al mismo tiempo la división étnica del trabajo y la rica. “Orientalismo” es el imaginario cultural del sistema-mundo du­
trans­ferencia de personas, capital y materias primas a nivel pla– rante la segunda moder­nidad, cuando la imagen del “corazón de
netario. Europa” (Inglaterra, Francia, Alemania) reem­plaza la imagen de la
Notemos ahora que la lectura de Mignolo posee con­tinui­ “Europa cristiana” de los siglos xv hasta mediados del xvii (Italia, Es­
dades pero también diferencias con la teoría postcolonial de paña, Portugal) [...] Es cierto, como Said afirma, que el Oriente se
Said. Al igual que Said, y en contra de Marx, Mignolo sabe que convirtió en una de las imá­­genes europeas más recurrentes sobre el
sin la construcción de un discurso que pueda incorporarse otro después del siglo xviii. Sin embargo, el Occi­den­te no fue nunca
al habitus tanto de los dominadores como de los dominados, el otro de Europa sino una diferencia específica al interior de su
el colonialismo europeo hubiera resultado imposible. Pero a mis­mi­dad: las Indias Occidentales (como pue­de verse en el nombre
diferencia de aquel, Mignolo no identifica este discurso co­ mismo) y luego Norteamérica (en Buffon, Hegel, etc.) eran el ex-
mo el “orientalismo” sino con el “occidentalismo”, enfatizan­ tremo occidente, no su alteridad. América, a diferencia de Asia y
do así la necesidad de inscribir las teorías postcoloniales en el Africa, fue incluida [en el mapa] como par­te de la extensión europea
in­terior de legados coloniales específicos (en este caso, el le-­ y no como su diferencia. Ésta es la razón por la cual, una vez más, sin
gado colonial hispánico).23 Con su planteamiento del orien­ occidentalismo no hay orientalismo (Local His tories 57).24
talismo como el discurso colonial por excelencia, Said parece
no darse cuenta que los discursos sobre el “otro” generados Con todo, y a pesar de sus diferencias, si en algo se iden-
por Francia y el imperio británico corresponden a la segunda tifican los proyectos teóricos de Mignolo y Said es en la im-
modernidad. Así las cosas, Said no sólo desconoce la hege­ portancia que otorgan al ámbito de la colonialidad para ex­
monía geocultural y geopolítica de España durante los siglos plicar el fenómeno del colonialismo. Tanto el orientalismo de
xvi y xvii, sino que termina legitimando el imaginario diecio­ Said como el occidentalismo de Mignolo son vistos ante todo
chesco (y euro­céntrico) de la modernidad ilustrada de­nun­ como imaginarios culturales, como discursos que se objetivan
ciado por Dussel. Al respecto afirma Mignolo: no sólo en “aparatos” disciplinarios (leyes, instituciones, buro­
cracias coloniales), sino que se traducen en formas concretas
No tengo intención de ignorar el tremendo im­pacto y la transforma­ de subjetividad. El orientalismo y el occidentalismo no son sim­
ción interpretativa he­cha posible por el libro de Said. Tampoco in­ten­ plemente “ideologías” (en el sentido restringido de Marx), si-
to unirme a Aijaz Ahmad en su devastadora críti­ca a Said únicamente ­no que son modos de vida, estructuras de pensamiento y ac­ción
porque el libro no dice exactamente lo que yo quisiera. Sin embargo, incorporadas al habitus de los actores sociales. Es a este ámbito
no tengo intención de reproducir aquí el gran silencio que el libro simbólico y cognitivo, en donde se configura la identidad étnica
de los actores, que hace referencia la categoría de “colonia­li­
23. Intento enfatizar la necesidad de realizar una intervención política y cultural al dad”.
inscribir la teorización postcolonial al interior de legados coloniales particulares:
la necesidad, en otras palabras, de inscribir el “lado oscuro del renacimiento” en
el espacio silenciado de las contribuciones latinoamericanas y amerindias [...] a la
teorización postcolonial (The Darker Side xi). La traducción es mía. 24. La traducción y el resaltado son míos.
72 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 73
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

Mignolo refuerza de este modo el argumento de Du­ssel: un punto de vista fijo y único, es decir la adopción de una mirada
la subjetividad de la modernidad primera no tiene nada que soberana que se encuentra fuera de la representación. Con otras
ver con la emergencia de la burguesía, sino que está re­ palabras, la perspectiva es un instrumento a través del cual
lacionada con el imaginario aristocrático de la blancura. Es se ve pero que, a su vez, no puede ser visto; la perspectiva,
la identidad funda­da en la distinción étnica frente al otro aquello en su­ma, otorga la posibilidad de tener un punto de vista
que caracteriza la primera geocultura del sistema-mundo sobre el cual no es posible adoptar ningún punto de vista. Esto
mo­derno/colonial. Una distinción que no sólo planteaba la revoluciona por com­­ple­to la práctica científica de los car­
su­perioridad de unos hombres sobre otros, sino también la tógrafos. Al tornarse invisi­ble el lugar de observación, el cen­
supe­rioridad de unas formas de conocimiento sobre otras. De hecho, tro geométrico ya no coincide más con el centro étnico. Por
Mignolo sostiene que la clave para entender el surgimiento el contrario, los cartógrafos y navegantes europeos, dotados
de la epistemología científica ilustrada del siglo xviii es la aho­ra de instrumentos precisos de medición, empiezan a
separación que los geógrafos europeos habían realizado pre­ cre­er que una representación hecha desde el centro étnico es
viamente entre el centro étnico y el centro geométrico de observación precientífica, pues queda vinculada a una particularidad cultu­
(The Darker Side 233-236). En casi todos los mapas conocidos ral específica. La representación ver­daderamente científica
hasta el siglo xvi, el centro étnico y el centro geométrico y “objetiva” es aquella que puede abstraerse de su lugar de
coincidían. Así por ejemplo, los cartógrafos chinos generaron observación y generar una “mirada universal” sobre el espacio.
una representación del espacio en la que el centro estaba Es precisamente esta mirada que pretende articularse con
ocupado por el palacio real del emperador y alrededor de él independencia de su centro étnico y cultural de observación,
se ordenaban sus dominios imperiales. Igual ocurría con los lo que aquí quiero denominar la hybris del punto cero.
mapas cristianos de la Edad Media, en los que el mundo apa­re­ Siguiendo de cerca lo argumentado por Dussel y Mig­nolo
cía dispuesto circularmente en torno a la ciudad de Jerusalén diremos entonces que la hybris del punto cero, con sus pre­ten­sio-
y en los mapas árabes del siglo xiii, donde el mundo islámico nes de objetividad y cientificidad, no surge con la modernidad
aparecía como el centro de la tierra. En todos estos casos, el segunda sino que echa sus raíces en la geocultura de la mo­
“centro era móvil” porque el observador no se preocupaba dernidad primera. No es un efecto de la revolución copernica­no
por ocultar su lugar de observación, dejándolo fuera de la re­ del individualismo burgués, sino de la necesidad que te­nía el
presentación. Al contrario, para el observador era claro que el Estado español de ejercer control sobre el circuito del Atlántico
centro geométrico del mapa coincidía con el centro étnico y –frente a las pretensiones de sus competidores europeos– y de
religioso desde el cual observaba (cultura china, judía, árabe, erradicar en la periferia los antiguos sistemas de cre­­encias, a los
cristiana, azteca, etc.). que consideraba “idolatrías”. Ya no podían co­existir diferentes
Sin embargo, con la conquista de América y la necesi­dad formas de ver el mundo, sino que ha­bía que taxonomizarlas
de representar con precisión los nuevos territorios bajo el conforme a una jerarquización del tiempo y el espacio. Des­
im­­­pe­ra­­­tivo de su control y delimitación, empieza a ocurrir de la mirada soberana del observador inobservado, los
algo diferente. La cartografía incorpora la matematización de ma­­pamundis de los siglos xvi y xvii organizan el es­pacio en
la perspectiva, que en ese momento revolucionaba la práctica unidades mayores llamadas “continentes” y unidades menores
pictórica en los países de la Europa católica mediterránea (es­ llamadas “imperios” que son completamente irre­­le­vantes
pecialmente en Italia). La perspectiva supone la adopción de para la geografía física. Son construcciones geopolíticas que,
74 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 75
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

co­­mo tales, aparecen ordenadas de acuerdo a imperativos a con­vertir una historia local en diseño global, corre paralela al
ex­tracientíficos. Europa –como había ocurrido ya con en el establecimiento de ese lugar particular como centro de poder
mapa T/O de Isidoro de Sevilla– continúa fungiendo como geopolítico. A la centralidad de España, luego de Francia, Ho­
centro productor y distribuidor de cultura, mientras que Asia, landa e Inglaterra y ahora de los Estados Unidos en el sistema-
Africa y América son tenidos como lugares de “recepción”. mundo, corresponde la pretensión de convertir su propia histo­
Esta separación continental y geopolítica del mundo será, co­ ria local en lugar único y universal de enunciación y producción
mo veremos, la base epistemológica sobre la que se levantarán de conocimientos. Los conocimientos que no se produzcan
las teorías antropológicas, sociales y evolucionistas de la ilus­ en esos centros de poder o en los circuitos controlados por
tración. Mignolo refuerza esta tesis cuando escribe: ellos, son declarados irrelevantes y “precientíficos”. La historia
del conocimiento, tal como es representada desde el punto
La colonización del espacio (así como de la memoria y el lengua­je) cero, tiene un lugar en el mapa, una geografía específica.
tomó durante el siglo xvi la forma de un proceso evolucionista en el Asia, Africa y América Latina, al igual que en el mapa T-O de
cual unas formas de representación territorial (lenguas y formas de Isidoro de Sevilla, quedan por fuera de esta cartografía y no
representar el pasado) fueron consideradas preferibles a otras. Las son vistas como regiones productoras sino consumidoras del
di­ferencias fueron traducidas en valores [...] Durante el siglo xvi tuvo co­­­nocimiento generado en los centros.
lugar en Europa una transición en la organización del espacio que
conllevaba también una evaluación del tiempo. [...] Lo que estaba
ocurriendo era el inicio de un largo proceso intelectual que Maravall La colonialidad del poder
identifica bellamente como la emergencia de la idea de progreso
en el renacimiento europeo [...] La colonización del espacio (del Junto con Dussel y Mignolo, es preciso estudiar los aportes del
lenguaje y de la memoria) estuvo marcada por la creencia de que sociólogo Aníbal Quijano en la construcción de una teoría
las diferencias podían ser medidas en valores, y los valores medidos crítica de la colonialidad. Ya desde sus estudios de los años se­
en términos de una evolución cronológica. La escritura al­fa­bética, tenta sobre la emergencia de la identidad chola en el Perú,
la historiografía y la cartografía [del siglo xvi] empezaron a crear un así como en sus trabajos de los ochenta sobre la relación entre
marco más amplio de pensamiento en el que lo regional [Europa] identidad cultural y modernidad, Quijano había planteado
podía ser universalizado y tomado como criterio único para evaluar que las tensio­n­es culturales del continente debían ser estu­
el grado de desarrollo del resto de la humanidad. (The Dar­ker Side dia­das tomando como horizonte las relaciones coloniales de
256-257)25 dominación establecidas entre Europa y América. Sin em­
bargo, durante los años noventa Quijano amplía su pers­
Es aquí donde se revela pertinente la categoría de geopolí­- pec­­­tiva y afirma que el poder colonial no se reduce a la
ti­cas del conocimiento, ampliamente utilizada por Mignolo. De­ dominación económica, política y militar del mundo por
cíamos que una de las consecuencias de la hybris del punto cero parte de Europa, sino que envuelve también, y principalmente,
es la in­visibilización del lugar particular de enunciación pa­ra los fundamentos epistémicos que sustentaron la hegemonía
con­ver­tirlo en un lugar sin lugar, en un universal. Esta tendencia de los modelos europeos de producción de conocimientos
en la modernidad. Es aquí donde el sociólogo peruano se
25. La traducción y el resaltado son míos. posiciona críticamente frente al proyecto ilustrado de una
76 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 77
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

“ciencia del hombre” (Cosmópolis), ubicándose en una línea cognitivo del dominador (colonialidad). Quijano describe la
de pensamiento similar a la que ya veíamos en Said, Dussel colonialidad del poder en los siguientes términos:
y Mignolo. Para Quijano, la crítica del poder colonial debe
pasar necesariamente por un cuestionamiento de su núcleo Consiste, en primer término, en una coloni­zación del imaginario de
epistémico (el eurocentrismo), es decir por una crítica del los dominados. Es decir, actúa en la interioridad de ese imaginario
ti­po de conocimientos que legitimaron el dominio colonial [...] La represión recayó ante todo sobre los modos de conocer, de
europeo y de sus pretensiones universales de validez. producir conocimiento, de producir perspectivas, imágenes y siste­
Al igual que Mignolo, Quijano afirma que el poder colo­ mas de imágenes, símbolos, modos de significación; sobre los recur­
nial hunde sus raices epistémicas en la clasificación je­rár­quica sos, patrones e instrumentos de expresión formalizada y objetivada,
de las poblaciones realizada ya desde el siglo xvi, pero que in­te­lectual o visual [...] Los colonizadores impusieron también
encontró su mayor legitimación con el uso de modelos fisio­ una ima­gen mistificada de sus propios patrones de producción de
cráticos en el siglo xviii y biologicistas en el siglo xix. Se trata co­­nocimientos y significaciones. (“Colonialidad y modernidad-ra­-
de aquellas taxonomías que dividían a la población mundial cio­nalidad” 438).
en diversas “razas”, asignándole a cada una de ellas un lugar
fijo e ina­movible al interior de la jerarquía social. Aunque la Tenemos entonces que la primera característica de la colo­
idea de “raza” venía gestándose ya durante las guerras de re­ niali­dad de poder, la más general de todas, es la dominación
conquista en la península ibérica, es apenas con la formación por medios no exclusivamente coercitivos. No se trataba solo
del sistema-mundo en el siglo xvi que se convierte en la base de reprimir físicamente a los dominados, sino de conseguir
epistémica del poder colonial (“Colonialidad del poder”). La que naturalizaran el imaginario cultural europeo como única
idea de que “por naturaleza” existen razas superiores y razas forma de relacionarse con la naturaleza, con el mundo social
inferiores, fungió como uno de los pilares sobre los que Es­ y con la subjetividad. Estamos, pues, frente al proyecto sui gene-
paña consolidó su dominio sobre América durante los siglos ris de querer cambiar radicalmente las estructuras cognitivas,
xvi y xvii, y sirvió para la legitimación “científica” del poder afec­­tivas y volitivas del dominado, es decir de convertirlo en
colonial europeo en los siglos posteriores. Para dar cuenta de un “nuevo hombre”, hecho a imagen y semejanza del hombre
este fenómeno, Quijano desarrolla su noción de colonialidad blanco occidental. Para lograr este objetivo civilizatorio, el Es­
del poder. tado español creó la encomienda, cuya función era integrar al
En efecto, la colonialidad del poder es una categoría de análi­ indio a los patrones culturales de la etnia dominante. El papel
sis que hace referencia a la estructura específica de domina­ción del encomendero era velar diligentemente por la “conversión
implementada en las colonias americanas desde 1492. Según integral” del indio mediante la evangelización sistemática y el
Quijano, los colonizadores españoles entablaron con los coloni­ duro trabajo corporal. Ambos instrumentos, la evangelización
zados una relación de poder fundada en la su­­perioridad étnica y el trabajo, se dirigían hacia la transformación de la intimidad,
y epistemológica de los primeros sobre los segundos. En esta ma­ buscando que el indio pudiera salir de su condición de “menor
triz de poder, no se trataba solo de someter militarmente a los de edad” y acceder, finalmente, a los modos de pensamiento
indígenas y dominarlos por la fuerza (colonialismo), sino de y acción propios de la vida civilizada.
lograr que cambiaran radicalmente sus formas tradicionales La colonialidad del poder hace referencia entonces a la
de conocer el mundo, adoptando como propio el horizonte manera en que la dominación española intentó eliminar las
78 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 79
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

“muchas formas de conocer” propias de las poblaciones nati­ investigación, formas de producir y transmitir conoci­mientos. La
vas y sustituirlas por otras nuevas que sirvieran a los propósitos ostentación de aquellas insignias culturales de dis­tinción aso­
civilizatorios del régimen colonial. Apunta, entonces, hacia ciadas con el imaginario de blancura era un signo de status
la violencia epistemológica ejercida por la modernidad primera social; una forma de adquisición, acumulación y transmisión
sobre otras formas de producir conocimientos, imágenes, sím­ de capital simbólico.
bolos y modos de significación. Sin embargo, la categoría Sintetizando lo dicho hasta el momento: además de hacer
tie­­ne otro significado complementario. Aunque estas otras referencia a un tipo hegemónico de subjetividad (la blancura),
formas de conocimiento no fueron eliminadas por completo la colonialidad del poder también hace referencia a un tipo
sino, a lo sumo, despojadas de su legitimidad ideológica y hegemónico de producción de conocimientos que llamo la hy­
subalternizadas, el imaginario colonial europeo sí ejerció una bris del punto cero. Me refiero a una forma de co­no­cimiento
continua fascinación sobre los deseos, las aspiraciones y la vo­ humano que eleva pretensiones de objetividad y cientificidad
luntad de los subalternos. Quijano formula de este modo la partiendo del presupuesto de que el observador no forma par­
segunda característica de la colonialidad del poder: “La cultura te de lo observado. Esta pretensión puede ser comparada con
europea se convirtió en una seducción; daba acceso al poder. el pecado de la hybris, del cual hablaban los griegos, cuando
Después de todo, más allá de la represión, el instrumento prin­ los hombres querían, con arrogancia, elevarse al estatuto de
cipal de todo poder es la seducción. La europeización cultu­ral dioses. Ubicarse en el punto cero equivale a tener el poder de un
se convirtió en una aspiración. Era un modo de participar en Deus absconditus que puede ver sin ser visto, es decir que puede
el poder colonial” (“Colonialidad y modernidad-racionalidad observar el mundo sin tener que dar cuenta a nadie, ni siquiera
439).26 a sí mismo, de la legitimidad de tal observación. Equivale,
Esta aspiración a la europeización cultural formaba par­te de por tanto, a instituir una visión del mundo reconocida como
una estructura de poder que atravesaba tanto a do­minadores válida, universal, legítima y avalada por el Estado. Por ello, el
como a dominados y que, como estudiaremos en este trabajo, punto cero es el del comienzo epistemológico absoluto, pero
constituyó la base sobre la que se emplazó el proyecto ilustrado también el del control económico y social sobre el mundo.
de Cosmópolis en la Nueva Granada desde finales del siglo Obedece a la necesidad que tenía primero el Estado español
xviii. Uniendo las tesis de Quijano con las de Mignolo, di­ (y luego todas las demás potencias hegemónicas del sistema
ríamos entonces que el imaginario de la blancura, producido mundo) de erradicar cualquier otro sistema de creencias que
por el discurso de la pureza de sangre, era una aspiración no favoreciera la visión capitalista del homo oeconomicus. Ya no
internalizada por todos los sectores sociales de la sociedad podían coexistir diferentes formas de “ver el mundo”, sino
colonial y fungía como el eje alrededor del cual se construía que había que taxonomizarlas conforme a una jerarquización
la subjetividad de los actores sociales. Ser “blancos” no tenía del tiempo y el espacio. Todas las demás formas de conocer
que ver tanto con el color de la piel, como con la escenificación son declaradas como pertenecientes al “pasado” de la ciencia
personal de un imaginario cultural tejido por cre­en­cias reli­ mo­­derna; como “doxa” que engaña los sentidos; como “su­
giosas, tipos de vestimenta, certificados de no­ble­za, modos de perstición” que obstaculiza el tránsito hacia la “mayoría de
comportamiento y, lo que resulta más importante para esta edad”. Desde la perspectiva del punto cero, todos los cono­
ci­mientos humanos quedan ordenados en una escala epis­te­
26. El resaltado es mío. mológica que va desde lo tradicional hasta lo moderno, desde
80 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 81
sobre modernidad,colonialidad y geopolíticas del conocimiento.

la barbarie hasta la civilización, desde la comunidad hasta Bibliografía


el individuo, desde la tiranía hasta la democracia, desde lo
individual hasta lo universal, desde oriente hasta occidente.
Es­tamos frente a una estrategia epistémica de dominio que, Aricó, José. Marx y América Latina. Lima: Centro de Estudios
como sabemos, todavía continúa vigente. La colonialidad no es para el Desarrollo y la Participación, 1980.
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eurocentrismo y la filosofía de la liberación en el debate intelectual
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82 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La postcolonialidad explicada a los niños. Perspectivas latinoamericanas 83
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La “Filosofía de la liberación”
ante el debate de la postmodernidad
y los Estudios Latinoamericanos

Enrique Dussel

L os marcos teóricos que se manejan y construyen a fi-­


­­na­les de los noventa, tanto en América Latina como
en­tre los estu­dio­sos de América Latina en Estados Unidos
(latinoamerica­nis­tas), que son filósofos, críticos literarios o
antropólogos (tam­bién historiadores, sociólogos, etc.), se han
diversificado y han adqui­rido tal complejidad que se hace
necesario trazar una topo­grafía de las posiciones para po­
der continuar internándose en el debate. Es decir, han
cam­biado a tal punto las perspectivas, las categorías, los
planos de profundidad de la “localización” de los sujetos
del discurso teórico-interpretativo y crítico, que ya no es fá­
cil iniciarse en el estudio, y mucho menos continuar el de­
bate de lo latinoamericano. En medio de tantos árboles el
bosque hace tiempo que ha perdido su visibilidad. El antiguo
latinoamericanismo (“latinoamericanismo I”) pareciera un ob­
jeto de museo –debiendo ser, sin embargo, la referencia obliga­
da en toda la discusión–. Veamos rápidamente la to­po­grafía
del debate, sabiendo que es sólo “una” interpretación. Pero
valga como un grano de arena para dar quizá algo de cla­ridad
a la discusión.

[85]
86 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 87
y los estudios latinoamericanos

El “Pensamiento latinoamericano”: desde el final de la presente en el “Mayo francés” del 68, o en la protesta contra
segunda guerra europeo-norteamericana la guerra de Vietnam en Berkeley en Estados Unidos, en oc­
tubre en Tlatelolco en México, o en 1969 en el “Cordobazo”
A mediados de los años cuarenta, a finales de la guerra euro­- argentino).
peonorteamericana, un grupo de jóvenes filósofos (tales como
Leo­poldo Zea en México, Arturo Ardao en Uruguay, Francis­-
co Romero en Argentina, etc.), reiniciaron el debatir la pro­- Modernidad/Postmodernidad en Europa y Estados Unidos
­ble­mática de “nuestra América” latina, como había acon­
tecido en el siglo xix, con un Alberdi, Bello o Martí, o en la En la década de los setentas cambia el “ambiente” europeo de
primera par­te del siglo xx, con un Mariátegui, Vasconcelos, Sa­ la fi­losofía. Las revueltas estudiantiles han agotado una cier­ta
muel Ramos y tantos otros. Ante el “Panamericanismo” norte­- iz­quier­da que abandona en parte la tradición marxista(Cas­­­
a­me­ricano se levantaba una interpretación de América Lati­na, toriadis), mientras que otros se han burocratizado cons­ti­
que tam­poco se quería confundir con el “Iberoamericanismo” tu­yendo el marxismo “standard”, incluyendo el “clasismo”
del franquismo español. alt­husseriano). Surge len­tamente una cierta crítica al uni­
Los miembros de una filosofía académica “institucio­na­li­ versalismo, fundacionalista o dogmatismo desde posiciones
zada” en la etapa anterior a la guerra –en la periodización de no tradicionales. Michel Fou­cault, protagonista en el Nante­
Francisco Romero–, habían comenzado a trabar contactos en rre del 68, critica las posiciones metafísicas y ahistóricas del
todo el continente Latinoamericano. Se trataba de conocer maxismo standard (el proletariado como “sujeto mesiánico”,
la “historia” del pensamiento latinoamericano, olvidado por el curso necesario y progresivo de la historia, el Poder ma­
tanto mirar sólo a Europa o Estados Unidos. América en la his­ croestructu­ral como el único existente, etc.)27 En Francia
toria del 1957 de Leopoldo Zea es un ejemplo de esta época. Gi­lles Deleuze,28 Jacques Derrida29 o Jean-François Lyotard
El marco teórico de esta generación se nutría de fi­lósofos
tales como Husserl, Heidegger, Ortega y Gasset, Sar­­tre, o his­
toriadores como Toynbee. Se retornaba a los héroes de la 27. Véanse de Michel Foucault Les mots et les choses (1966), L’archéologie du savoir
Emancipación, a comienzo del siglo xix (no se intentaba (1969), Histoire de la folie à l’âge classique (1972), Surveiller et punir (1975), La volonté
recuperar la época colonial), para repensar su ideal liber­- de savoir (1976), Le souci de soi (1984), El uso de los placeres (1986). Nos decía D.
Eribon que puede verse cómo en Historia de la locura Foucault muestra que al ex­
tario ante un Estados Unidos desde 1945 hegemónico del cluido no se le deja hablar (como crítica a la psiquiatría); mientras que en Historia
“Occi­dente” en los comienzos de la Guerra Fría. de la sexualidad (desde La voluntad de saber) el Poder prolifera y el excluido toma
Por su parte, igualmente, en el Africa un P.Tempels pu­­ la palabra (contra el psicoanálisis). Su intención es todo un proceso de liberación
del sujeto que parte de la negación originaria y funda la posibilidad de un hablar
blicaba en 1949 La Philosophie Bantu. En el Asia, y en la India diferencial. El “orden” (el sistema) del discurso disciplinario (represor) ejerce un
más particularmente, el pensamiento de un M.Gandhi había Poder que legitima o prohíbe, primero; pero, posteriormente, los “quebrados”
toman la palabra. Foucault es un intelectual de lo “diferencial”; Sartre de lo “uni­
redescubierto un “pensamiento hindú” como motor eman­ci­ versal”. Es necesario saber articularlos.
pador de la excolonia británica. 28. Véanse de Gilles Deleuze, Nietzsche et la Philosophie (1962), Foucault (1986); con
Esta etapa culmina en torno al 1968, momento de gran­ Felix Guattari, Capitalism et schizophrénie. L’Anti-Oedipe (1972).
29. Véanse sus obras juveniles tales como: “Violence et métaphysique, essai sur la
des movimientos intelectuales y estudiantiles (que se inician pensée d’Emmanuel Levinas (1964), L’Ecriture et la Différence (1967) y De la Gram-
con la Revolución Cultural en China en 1966, que se hace matologie (1967).
88 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 89
y los estudios latinoamericanos

en Italia Gianni Vattimo30 (en posiciones muy contrarias), latinoamericanos de la nueva teoría cultural,33 o en la obra compi­
se levantan contra la “razón moderna”, bosquejada bajo la lada por John Beverly y José Oviedo The Postmodernism Debate in
categoría de “Totalidad” por Emmanuel Levinas en Totalidad Latin America (1993),34 pueden verse trabajos muy reciente; los
e Infinito (1961). La obra de Lyotard, La condición postmoderna más antiguos de mediados de los ochenta. En general significa
(1979), es como un ma­nifiesto. En la tercera línea de la una generación que experimenta un cierto “desencanto” pro­pio
“Introducción” se nos dice que “el término está en uso en el del final de una época en América Latina (no sólo del populismo,
continente americano”, y lo define: “Designa el estado de la sino de toda la esperanza que despertó la Revolución cubana
cul­tura después de las transformaciones que han afectado a desde 1959, confrontada con la caída del socialismo real des­
las reglas de juego de la ciencia, de la literatura y de las artes de el 1989). Tiene una actitud de enfrentar positivamente la
a partir del siglo xix. Aquí se situarán esas transformaciones hibridez cultural de una modernidad periférica que ya no
con relación a la crisis de los relatos” (9).31 cree en cambios utópicos. Desean evadirse de los dualismos
Desde Heidegger, con su crítica a la subjetividad del sujeto simplificados de centro-periferia, atraso-progreso, tradición-
como superación de la ontológica de la modernidad,32 y aún modernidad, dominación-liberación y transitar por la plura­
más desde Nietzsche, con su crítica al sujeto, al orden de los lidad heterogénea, fragmentaria, diferencial, de una cultura
valores vigentes, a la verdad, a la metafísica, el movimiento trasnacional urbana. Ahora son los antropólogos sociales35
“post­moderno” no sólo se opone al marxismo standard, sino o los críticos literarios los que han producido una nueva in­
que muestra la vertiente universalista como propia del terror terpretación de lo latinoamericano.36
y de la violencia, de la racionalidad moderna. Ante la unicidad Pienso que la obra de Santiago Castro-Gómez es de su­
del ser dominante se levanta la “Différance”, la multiciplidad, mo interés, ya que representa un ejemplo de una filosofía
la pluralidad, la fragmentariedad, la deconstrucción de todo postmoderna desde América Latina.37 Su crítica se endereza
macro relato. contra el pensamiento progresista latinoamericano; contra
En Estados Unidos la obra posterior de Fredric Jame­son
Postmodernism or the Cultural Logic of Late Capitalism (1991), es
33. Con trabajos de los editores y José Joaquín Brunner, Jesús Martín-Barbero,
un nuevo momento del proceso. Richard Rorty es más bien Nestor García Canclini, Carlos Monsiváis, Renato Ortiz, Norbert Lechner, Ne­lly
un escéptico antifundacionalista, que podría ser inscrito en la Richard, Beatriz Sarlo, Hugo Achúgar.
tradición “postmoderna”, pero colateralmente. 34. Con colaboraciones de los editores y Xavier Albó, José J.Brunner, Fernando
Calderón, Enrique Dussel, Martín Hopenhayn, N.Lechner, Aníbal Quijano, N.
En América Latina, la recepción del movimiento post­ Richard, Carlos Rincón, B.Sarlo, Silvano Santiago, Hernán Vidal.
moderno se da a finales de los ochenta. En la obra de H. Her­ 35. En especial Nestor García Canclini, Culturas híbridas. Estrategias para entrar y
lin­ghaus y Monika Walter Posmodernidad en la periferia. Enfoques salir de la Modernidad.
36. Véase Roberto Follari, Modernidad y postmodernidad: una óptica desde Amé­rica La-
tina; Samuel Arriarán, Filosofía de la posmodernidad. Crítica a la Modernidad desde
América Latina y la crítica de R. Maliandi Dejar la Postmo­dernidad. La ética ante el
30. Véanse de Vattimo Schleiermacher filosofo dell’ interpretazione (1968), La fine della irracionalismo actual.
Modernità. Nichilismo ed ermeneutica nella cultura postmoderna (1985), Le Avventure 37. Véanse de nuestro filósofo: Crítica de la razón latinoamericana (1996), Die Philoso-
della Differenza (1988), El sujeto y la máscara (1989), Essere, storia e linguaggio in Hei- phie der Kalibane. Diskursive Konstrutionen der Barbarei in der lateinamerikanischen Ge-
degger (1989), Credere di credere. E possibile essere cristiani nonostante la Chiesa? (1998). schichtsphilosophie (sin fecha) y editor con Eduardo Mendieta Teorías sin disciplina.
31. W. Welsch muestra que su origen histórico del término es anterior (véase en Latinoamericanismo, poscolonialidad y globalización en debate (1998) con trabajos de
Unsere postmoderne Moderne 10). los editores y W.Mignolo, Alberto Moreiras, Ileana Rodríguez, Fernando Coronil,
32. Véase mi obra Para una destrucción de la historia de la ética. Erna von der Walde, Nelly Richard, Hugo Achúgar.
90 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 91
y los estudios latinoamericanos

Adolfo Sánchez Vázquez (Crítica de la razón latinoamericana 18), lo que Dussel procura no es descentralizar al sujeto ilustrado sino
Franz Hinkelammert (19), Pablo Guadarrama, Arturo Roig,38 reemplazarlo por otro su­jeto absoluto. (39-40)41
Leopoldo Zea,39 Augusto Salazar Bondy (99 y ss.),40 etc. En to­­
dos los casos –y en el mío propio– su argumentación es siem­ Lo que no advierte Castro Gómez es que Foucault cri­tica
pre semejante: estos filósofos (para S. Castro-G.) bajo la pre­ ciertas formas de sujeto, pero revaloriza otras; critica ciertas
tensión de criticar la modernidad, al no tener conciencia ma­neras de historiar desde leyes apriori necesarias, pero re­
crítica de la “localización” de su propio discurso, por no haber valoriza una historia genético-epistemológica. Frecuentemente Cas­
poseído las herramientas foucaultianas de una arqueológica tro-Gómez cae en el fetichismo de las fórmulas, y no ad­­vier­te
epistemológica que hubiera permitido reconstruir gené­ti­ca­ que es necesaria una cierta crítica del sujeto para reconstru­-
men­­te el marco categorial moderno, de una u otra manera ir una visión más profunda del mismo; que es necesario criti­car,
vuelven a caer en la modernidad (si alguna vez salieron de una simplificación de las causas externas del subdesarrollo
ella). Hablar del sujeto, de la historia, de la dominación, de la la­tinoamericano, para integrarlo a una interpretación más
dependencia externa, de las clases sociales oprimidas, del pa­ com­prensiva; que es necesario no descartar las micro-ins­ti­tu-
pel de las masas populares, de categorías tales como totalidad, ciones (olvidadas por las descripciones macro) para mejor
exterioridad, liberación, esperanza, es caer nuevamente en un articular­las a las macros instituciones; que el Poder se
momento que no toma en serio el “desencanto político” en el constituye mutua y relacionalmente entre los sujetos socia­
que la cultura actual se encuentra radicada. Hablar entonces les, pero no por ello dejar de haber el Poder del Estado o
de macro instituciones como el Estado, la nación, el pueblo, el Poder de una Nación hegemónica (como hoy es el caso
o de las narrativas épicas heroicas es haber perdido el sentido de Estados Unidos). Se cri­tica una cierta unilateralidad con
de lo micro, heterogéneo, plural, híbrido, complejo. De una otra de sentido contrario, y se cae en aquello que se critica.
manera personal, entre otras críticas, se escribe: Desde una crítica panóptica postmoderna repite la pretensión
universal de la modernidad; es decir, “la postmodernidad –nos
El otro de la totalidad es el pobre, el oprimido, el que, por en­contrar­ dice Eduardo Mendieta– per­­petúa la intención hegemónica de
se en la exterioridad del sistema, se convierte en la fuente úni­ca de la modernidad y de la cristiandad al negarle a otros pueblos
re­novación espiritual. Allí en la exterioridad, en el ethos del pueblo la posibilidad de nom­brar su propia historia y de articular su
oprimido, se viven otros valores muy diferentes a los prevalentes en propio discurso au­torreflexivo” (159).
el centro... Con lo cual incurre Dussel en una segunda reducción: la En Europa, por otra parte, un cierto racionalismo uni­versa-
de convertir a los pobres en una especie de sujeto trascendental, a lista, que desconfía del irracionalismo fascista (del pe­­­­ríodo nazi
partir de la cual la historia latinoamericana adquiriría sentido. Aquí alemán), como el de Karl-Otto Apel o Jürgen Habermas, opi-
ya nos encontramos en las antípodas de la postmodernidad, pues
41. Olvida aquí Castro-Gómez que H. Cerutti me criticó en nombre de la “clase
obrera” (el proletariado como categoría metafísica, que yo no aceptaba dogmá­
38. Muy especialmente en las tres obras nombradas y en muchos lugares (es el au­ ticamente) del althusserianismo, por el uso indebido de “pobre” y “pueblo” que,
tor más criticado). como mostraré después, es, exactamente, un modo muy foucaultiano de dete­nerse
39. Lo dicho con respecto a A.Roig. reflexivamente sobre los “excluidos” (el demente de los manicomios, el criminal
40. “Salazar Bondy piensa que la esquizofrenia sicológica es sólo expresión de una de las prisiones... “Otros” que vagan en la “exterioridad” de la visión panóptica de
enajenación económica” (90). S. Castro-Gómez. tiende siempre a simplificar la la “totalidad” de la “Edad Clásica” francesa). E. Levinas había radicalizado antes
posición del contrario de una manera un tanto simiesca. ciertos temas que M. Foucault trató después.
92 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 93
y los estudios latinoamericanos

na que, por el contrario, lo que se trata es de “completar la y muchos otros. Todos ellos utilizan la epistemología de Fou­
tarea de la Moderidad”, como racionalidad crítico-discursiva, cault, de Lacan, sin dejar de recurrir a Marx y situarse como
democrática. Se trata de un intento de fundamentar la razón un movimiento intelectual de “compromiso” político junto a
contra escépticos, del tipo Richard Rorty. De manera que el los grupos subalternos. Ahora pueden abrirse a problemas de
debate, en el Norte, se estableció entre una pretensión de ra­ género, de cultura, de política, de crítica al racismo, contando
cionalidad universal o la afirmación de la diferencia, de la ne­ con nuevos instrumentos teóricos críticos de análisis.
cesidad de la negación del sujeto, la deconstrucción de la his­ La obra de Edward Said Orientalism. Western Conceptions
toria, del progreso, de los valores, de la metafísica, etc. of the Orient (1978), se sitúa igualmente como una toma de
conciencia crítica ante los estudios europeo sobre el Asia.
Con respecto al Africa, la posición de Tempels será criticada
Surgimiento de diversos pensamientos críticos en la casi tres decenios después de su aparición por P.Hountondji,
periferia postcolonial: la Filosofía de la Liberación42 el que en 1977 publica su obra Critique de l’éthnophilosophie.
Quiero con esto sugerir que en toda la periferia (Africa, Asia
En reciente seminario en la Universidad de Duke, Cross-genea­ y América Latina), comenzaron a surgir movimientos críticos
logies and Subaltern Knowledges (1998), convocado por Walter que partían de su propia realidad regional y que utilizaban
Mignolo, pude conocer a colegas de la India tales como Gyan en algunos casos a un marxismo renovado como referencia
Prakash (Princeton), Dipesh Chakrabarty (Chicago) y Jha teórica.
Prabhakara (Colegio de México), que describieron cómo sur­­ Pienso que la Filosofía de la Liberación en América Latina,
gió el movimiento hoy denominado “Subaltern Studies”, cuan­do que se inicia igualmente en torno de 1970 (casi al mismo tiempo
en torno al año 1970 Ranajit Guha43 inició una transformación entonces que los primeros trabajos de R. Guha en India), e
teórica que de marxista standard, por medio de una lectura influenciada también por un filósofo francés, aunque en este
si­tuada de M.Foucault, comenzó a salirse de los caminos caso no por M. Foucault sino por E. Levinas, se encuentra
tri­llados del pasado innovando en cuanto al estudio de la enmarcada por un mismo tipo de descubrimientos que pue­­-
cultura de las masas populares, grupos o clases subalternas, den ser malinterpretados si no se reconstruye conveniente­
en la India. Lo importante de este movimiento, que después se mente la situación originaria desde donde nace, y por ello se
enriquece con la participación entre otros de Gayatri Spivak,44 dis­tor­siona su perspectiva. La Filosofía de la Liberación nun­
Homi Bhabha,45 los nombrados G.Prakash y D.Chakrabarty, ca fue simplemente “Pensamiento latinoamericano”, ni his-

42. Véanse mis obras Philosophy of Liberation y The Underside of Modernity el “ser-entre”, el “in-between(ness)” supera las dicotomías sin ne­garlas unilateral­
43. Véase “On some aspects of the Historiography of colonial India.” Como puede mente. Trabaja en la tensión y en el intersticio. Bahbha no niega el centro ni
suponerse esta corriente historiográfica se opone a la mera “historiografía de la la periferia, el género ni la clase, la identidad ni la diferencia, la totalidad ni la
India” tradicional en el mundo anglosajón. Su diferencia la establece un método alteridad (se refiere frecuentemente a la “otherness of the Other” pensando ex­
crítico inspirado en Karl Marx, Michel Foucault o Jacques Lacan. En esto la seme­ plícitamente en Levinas), sino que explora la fecundidad del “ser-en­tre” del “bor­
janza con la Filosofía de la Liberación se hace evidente. der land” de la tierra, del tiempo, de las culturas, de las vidas, como un “lugar”
44. Véanse “Subaltern Studies: Deconstructing Historiography and Value,” Outside privilegiado de localización creadora. Se ha superado la dua­lidad y no se ha caído
in the Teaching Machine y “Can the Subaltern Speak?” en su pura negación. La Filosofía de la Liberación, sin negar sus intuiciones origi­
45. Su obra The location of culture –de la cual E.Said escribe: “His work is a landmark narias puede aprender mucho, crecer. Bahbha asume una negación simplista del
in the exchange between ages, genres and cultures; the colonial, postcolonial, marxismo, como muchos postmodernos latinoame­ricanos, que sin advertirlo caen
modernist and postmodern”– , se sitúa en una fecunda “localización (location)”: en posiciones conservadoras, y hasta reaccionarias.
94 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 95
y los estudios latinoamericanos

toriogra­fía de tal pensamiento. Fue filosofía crítica y locali­- militar de Onganía, Levingston y Lanusse. Como fi­lósofos y
zada au­to­críticamente en la periferia, en los grupos subalter­ académicos asumimos la responsabilidad crítica y teórica en
nos. Por otra parte, desde hace más de veinte años (desde el proceso.46 Sufrimos atentados de bomba, fuimos expulsados
1976 en algunos casos), se viene proclamando el agotamiento de las universidades y del país, alguno (como Mau­ricio López)
de la Filosofía de la Liberación. Pareciera, al contrario, que fue torturado y asesinado. El desmontaje teórico iba articulado
sólo ahora y desde el final de los noventa va descubriendo, al práctico. Se fueron elaborando categorías críticas ante la
abriendo nuevos horizontes de profundidad que permiten un subjetividad moderna. El acceso histórico era fundamental en
diálogo Sur-Sur, preparatorio de futuros y creativos diálogos la destrucción de la Modernidad. Era ya una genealogía de
Sur-Norte. las categorías modernas, pero desde un horizon­te mundial
La intuición originaria de la Filosofía de la Liberación, tra­ (me­trópolis/colonia). Situando nuestro discurso dentro del
dición filosófica (a diferencia de los otros movimientos más sistema-mundo (al que no pudieron acce­der ni Foucault,
antropológicos, históricos, de crítica literaria, que deberán por Derrida, Vattimo, ni tampoco Levinas) descubríamos en el
ello articularse enriquecedoramente) heredera de los mo­vi­ “Yo” con el que firmaba desde 1519 sus reales cédulas el rey de
mien­tos del 68, partió de una crítica de la razón moderna, España, y Emperador, era el mismo “Yo” que el “yo conquisto”
del sujeto cartesiano desde la crítica ontológica de Heidegger, de Hernán Cortés en México en 1521, mucho antes que el
por una parte, lo que le permitió sostener una posición crítico “ego cogito” de Descartes en la Amsterdam del 1637. No era
radical de dimensiones ontológico-fundamental. Por otra par­ sólo ir a los supuestos epistemológicos de la “Edad clásica” de la
te, se inspiró igualmente en la primera Escuela de Frankfurt Francia de los siglos xvii y xviii, era considerar a la Modernidad
(Horkheimer, Adorno, especialmente en el H. Marcuse de El mun­dial toda desde hace 500 años.
hombre unidimensional), lo que le ayudó a comprender el sen- Hace 500 años comenzó a esbozarse el “mito de la Mo­der­
­tido político de la dicha ontología (incluyendo la heideggeria­ nidad”,47 la superioridad europea sobre las restantes cultu-­
na en su vinculación con el nazismo). Citábamos en 1969 turas del orbe. Ginés de Sepúlveda fue ciertamente uno de
un texto de Heidegger en nuestra Para una destrucción de la los primeros grandes ideólogos del “occidentalismo” (el eu­
historia de la ética: “¿Qué significa mundo cuando hablamos de rocentrismo de la Modernidad), y Bartolomé de las Casas, des­
oscurecimiento mundial? El oscurecimiento mundial implica de 1514, el primer “contradiscurso” de la Modernidad con
el debilitamiento del espíritu de sí mismo, su disolución, con­ sentido global, mundial, centro-periferia.
sunción y falsa interpretación [...] La dimensión predominan­ El “excluido” y “vigilado” en el manicomio y la prisión pa­
te es la de la extensión y el número [...] Todo esto se intensifica nóptica clásica francesa, había sido anticipado en siglos por
después en América y en Rusia” (34-5). Y concluíamos dicien­ el indio “excluido” y “vigilado” en las “reducciones”, pueblos
do que es necesario decir “un no al mundo moderno que ya y doctrinas de la América Latina desde el siglo xvi.48 El negro
ter­mina su ciclo; y un sí al nuevo hombre que hoy está en el
46. Véase mi artículo “Una década argentina (1966-1976) y el origen de la Filosofía
tiempo de su conversión, de su viraje (Kehre)” (126). de la Liberación”.
Pero, al mismo tiempo, fueron obras como las de Frantz Fa­ 47. Véase mi obra 1492: El encubrimiento del Otro, en diversas ediciones españolas y
non, Los condenados de la tierra, las que nos situaron en el horizonte con traducciones en seis lenguas. (entre ellas, en inglés The Invention of the Ameri-
cas, y en alemán en Patmos Verlag, Düsseldorf, 1993).
de las luchas de liberación de los sesentas. En Argentina en ese 48. Lo panóptico podía observarse en los planos claros, cuadrados, con la iglesia
mo­mento las masas populares luchaban contra la di­ctadura al centro, de los pueblos trazados con racionalidad renacentista hispana, pero no
96 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 97
y los estudios latinoamericanos

vigilado en la “sensala” junto a la “casa grande” había surgido nes futuras a las que le dejaremos una Tierra destruida, etc.
en 1520 en Santo Domingo, cuando se terminó la explotación (todos los tipos de alteridad posible) desde su conciencia ética
del oro de los ríos y comenzaba la producción del azúcar. situada; la de cualquier ser humano con “sensibilidad” ética
“El Otro” de Levinas, que en mis obras de 1973, habiendo que sepa indignarse ante la injusticia que sufre algún Otro.
leído con cuidado ya en ese entonces a Jacques Derrida, lo “Localizar” (en el sentido de Homi Bahbha) el discurso
denominaba lo “distinto” (porque la “diferencia” se definía fue siempre la obsesión de la Filosofía de la Liberación. In­
desde la “Identidad”49), es, de una manera “generalizada” o en tentaba situarse desde la periferia del sistema-mundo, desde
abstracto, el “excluido” y vigilado de Foucault como demente las razas dominadas, desde la mujer en el orden machista,
recluido en el manicomio o como criminal separado en la pri­ desde el niño en el sistema de educación bancario, desde la
sión. Ver en la “exterioridad” una categoría meramente mo­ miseria,50 etc. Claro es que los instrumentos teóricos deben
derna es distorsionar el sentido de esta categoría levinasiana irse perfeccionando y para ello el aporte postmoderno debe
crítica, que la Filosofía de la Liberación “reconstruye” –no sin subsumirse. Pero la Filosofía de la Liberación igualmente sub­
la oposición del propio Levinas, que sólo pensaba en Europa, sumió las categorías de Marx, de Freud, de la hermenéutica de Ri­­
sin advertirlo, y en la pura “responsabilidad” ética por el coeur, de la Ética Discursiva, y de todos los movimientos de
Otro, pero sin “responsabilidad” sobre el que dejara de “tener pensamiento que puedan aportar categorías que son necesarias
hambre”, de estar sin casa, de ser extranjero–. La Filosofía aunque no suficientes para un discurso que justifique la praxis
de la Liberación se separa bien pronto de Levinas, porque de liberación.
debía pensar críticamente la responsabilidad acerca de la vul­ Si es verdad que hay una historia hegeliana, “gran relato” en­
nerabilidad del Otro pero en el proceso de la construcción de cubridor y eurocéntrico51, no es sostenible que las víctimas
un nuevo orden (con toda la ambigüedad que esto conlleva). ne­cesiten sólo micro-relatos fragmentarios. Por el contrario,
El filósofo de la liberación no es “representante” de nadie, ni Rigoberta Menchú, el Ejercito Zapatista, los black americans, los
habla en nombre de otros (como que hubiera sido investido hispanos en Estados Unidos, las feministas, los marginales, la
de esta función política), ni realiza una tarea para sobrellevar clase obrera en el capitalismo trasnacional que se globaliza, etc.,
o negar una culpabilidad pequeño burguesa. El filósofo crítico necesitan una narrativa histórica que reconstruya su memoria,
latinoamericano, como lo concibe la Filosofía de la Libera­ el sentido de sus luchas. Las “luchas por el reconocimiento” de
ción, se asigna la responsabilidad de luchar por el Otro, la los nuevos derechos (hablando como Axel Honneth) necesita
víctima, la mujer oprimida del patriarcalismo, las generacio­ de la organización, de la esperanza, de la narrativa épica que
abra horizontes. La desesperanza tiene su sentido durante
por ello menos “disciplinaria” de los cuerpos y de las vidas, regladas hora por hora algún tiempo, pero la esperanza de la vida humana, de su pro­
desde las cinco de la madrugada, reglas interiorizadas por el “examen de concien­
cia” jesuítico, un “ego cogito” reflexivo muy anterior a Descartes... en las reduc­ ducción, reproducción y desarrollo es una “Voluntad de Vivir”
ciones socialistas utópicas del Paraguay, o entre los Moxos y Chiquitos en Bolivia o de la que ya Schopenhauer se declaró contrario, aunque nun­
los californianos en el Norte de México (hoy Estados Unidos).
49. Es decir, hablaba de la “Différance” como “Diferencia” otra que la mera “dife­
ca Nietzsche. Richard Rorty no necesita nada de esto, pero
rencia” en la Identidad, desde 1973 en mi Para una ética de la liberación latinoameri-
cana. Después desde México en Filosofía de la Liberación, indico repetidas veces
la diversidad entre “diferencia” y “Distinción” del Otro, donde en el prólogo ob­ 50. Hermann Cohen escribía que el método óntico inicia su tarea asumiendo la
servo (en 1977, dos años antes que Lyotard) que se trata de una filosofía “postmo­ posición del miserable.
derna”. 51. Véase mi obra 1492: El encubrimiento del Otro, cap.1.
98 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 99
y los estudios latinoamericanos

sí las miles de víctimas, por ser pobres, del reciente huracán Los estudios latinoamericanos en Estados Unidos
Mitch en el Caribe y Centroamérica.
El dualismo simplista de centro-periferia, desarrollo-sub­ En los últimos tres decenios, en parte por la diáspora latino­
desarrollo, dependencia-liberación, clases explotadoras-cla­ americana debido a las dictaduras militares, y en parte por la
ses explotadas, todos los niveles del género, cultura, ra­zas pobreza de la sociedad latinoamericana debido a la explota­
en la bipolaridad dominador-dominado, civilización-barbarie, ción del capitalismo tardío trasnacional, muchos in­telectuales
fundamento-fundado, principios universales-incertidumbre, la­ti­­noamericanos (y muchos otros ya en Estados Unidos in­
totalidad-exterioridad, en cuanto superficial o reductivamente uti­ tegrados como “hispanos”) han renovado completamente los
lizado debe ser superado. Pero superado (en tanto subsumido) marcos teóricos interpretativos en el ámbito de los “Estudios
no quiere decir que se puede “decretar” su inexistencia, inutili­ La­tinoamericanos” (lasa se funda en 1963), especialmente
dad epistémica, total negación. Por el contrario, la “decons­ en la crítica literaria, que tomó el relevo del “pensamiento la­
truc­ción” derridariana supone que el texto puede ser leído tinoamericano”, en manos de los filósofos en el pasado. Esto
des­de una totalidad de sentido vigente o desde la exterioridad es debido, entre otras razones, a que una cierta izquierda
del Otro (esto último permite una tal deconstrucción). Estas marxista norteamericana fue expulsada de los departamentos
categorías dialécticas duales deben ser situadas en niveles con­ de filosofía y se hicieron presente en los departamentos de
cretos de mayor complejidad, articuladas con otras categorías crítica literaria, literatura comparada o lenguas romances (en
que le sir­van de mediación, en un nivel micro. Sin embargo, especial el francés), lo que dio a estos estudios un vuelo teórico
suponer que no hay dominadores ni dominados, ni centro nunca antes alcanzado (ni en Estados Unidos, ni tampoco en
ni periferia, etc., es caer en un pensamiento reaccionario o Europa). La preponderancia en el uso de filósofos franceses
peligrosamente utópico. El tiempo ha llegado en América (Sartre, Foucault, Derrida, Lyotard, Baudrillard, etc.) se expli­
Latina de pasar a posiciones de mayor complejidad, sin ca igualmente porque es desde los departamentos de lengua
fetichismo o terrorismos lingüísticos que declaran “superadas”, francesa (y no la inglesa 52 más tradicional y bajo el control
“antiguas”, obsoletas, sin validez a posiciones que usan otra de un pensamiento más conservador) que dicho movimiento
nomenclatura que la deseada por el expositor. La “lucha de inicia sus trabajos.
clases” nunca podrá ser superada, pero no es la única lucha, Si a esto agregamos que los “Cultural Studies”, espe­cial­
hay muchas otras (las de la mujer, de los ecologistas, de las mente en el Reino Unido (piénsese en Stuard Hall, de origen
razas discriminadas, de las naciones dependientes...), y en jamaiquino), también contó con los aportes de la diás­pora
ciertas conyunturas otras luchas son más apremiantes y con la­­tinoamericana (piénsese en el caso de Ernesto Laclau, por
significación política mayor. Si el “proletariado” no es un ejemplo), podrá entenderse que el panorama se fue am­
“sujeto metafísico” para toda la eternidad, no significa por ello pliando.
que no es ningún sujeto colectivo, intersubjetivo, que aparezca Los “Subalternal Studies” procedentes de la India, el “pen­
y pueda desaparecer en ciertas edades históricas. El olvidarse samiento” y la “filosofía africana” afro-americana y afro-caribeña,
de su existencia es igualmente un grave error. en pleno desarrollo, permitieron discutir la innovadora hi­
52. Sólo cuando en torno al “inglés” del “Commonwealth” comiencen a exponer
su pensamiento asiáticos, africanos y caribeños el panorama cambiará radical­
mente, en una línea muy semejante a la Filosofía de la Liberación.
100 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 101
y los estudios latinoamericanos

pótesis de una “razón postcolonial (postcolonial reason)”53, que Ante el descubrimiento de la interpretación del “orien­ta­
surgió en Asia y Africa después de la emancipación de naciones lismo”, en los términos de Said, se descubre con posteriori­dad
de dichos continentes a partir de la ii Guerra europea del siglo un cierto “occidentalismo” (la autocomprensión moderna de
xx. Pero entonces se advierte que el antiguo “pensamiento Europa misma), y por ello se habla con Roberto Fernández
latinoamericano” y la “Filosofía de la Liberación” habían ya Retamar o Fernando Coronil de “postoccidentalismo”: “Occi­
planteado cuestiones que ahora se discuten en Africa y Asia. dentalism is thus the expression of a constitutive relationship
Un “estudio subalterno latinoamericano (Subalternal La­tin between Western representantions of cultural difference and
Ame­rican Studies)” se sobrepone a muchos temas ya tratados por worldwide Western dominance. Challenging Occidentalism
la tradición filosófica latinoamericana iniciada en los sesentas, requires that it be unsettled as a mode of representation that
y aparentemente olvidada (en parte porque los especialistas produces polarized and hierarchical conceptions of the West
en critica literaria no fueron protagonistas de las discusiones and its Others” (Coronil 14-5).
filosóficas en aquellas épocas). Lo “postoccidental” de Coronil es, por ello, como la “trans­
De allí que un Alberto Moreira muestre la necesidad de la modernidad” que estamos proponiendo en otros tra­bajos.
crítica del primer latinoamericanismo (tanto de los “es­tudios Lo “postmoderno” es todavía europeo, occidental. Los post­
la­tinoamericanos” en los Estados Unidos como del “pen­­sa­ occidental o transmoderno va más allá de la Modernidad (y
miento latinoamericano” de América Latina), co­mo del neo­ de la postmodernidad), y se encuentra mejor articulado a la
latino-americanismo. La tarea de un segundo la­tinoamericanis­ situación latinoamericana, cuya “occidentalización” es mayor
mo sería “producirse como aparato antirre­presentacional, an­ que en el Africa y Asia, y su emancipación lejana por lo que lo
ti­con­ceptual, cuya principal función sería la de entorpecer el de “poscolonialismo” no le cabe adecuadamente.55
progreso tendencial de la representación epistémica hacia su
total clausura”,54 lo meramente global, de una sociedad donde lo
disciplinario ha dejado lugar al control antidiferencial. Reflexiones Finales

53. Véase Bart Moore-Gilbert, Postcolonial Theory. Con excelentes descripciones Todo lo dicho, como podrá observarse, fue intuido en parte
muestra ahora la presencia del pensamiento crítico de la periferia postcolonial en ya por la Filosofía de la Liberación desde sus inicios y, en
los departamentos de literatura inglesa en Estados Unidos. El Commonwealth se último caso, tiene posibilidad de aprender, de integrarlo,
hace presente.
54. Véase “Fragmentos globales: latinoamericanismo de segundo orden”. El “lati­ re­construido, en su propio discurso. Sin embargo, y con res­
noamericanismo norteamericano” que se practica en los “estudios de áreas” de pecto a todas estas nuevas propuestas epistémicas, tanto en los
las universidades de ese país cuenta con la inmigración masiva de intelectuales centros de estudios de América Latina como de Estados Uni-­
de América Latina, en estado híbrido e inevitablemente un tanto desarraigados.
Pero es posible la solidaridad: “La política de solidaridad, así entendida, debe dos o Europa, la Filosofía de la Liberación sigue guardando
concebirse como una respuesta contrahegemónica a la globali­zación y como una una posición propia. En primer lugar, se trata de una “filoso­-
apertura a la traza de lo mesiánico en el mundo global” (70). La única cuestión de
fondo sería preguntarse si la pobreza y la dominación de las grandes masas de las
fía”, que puede entrar en diálogo con la crítica literaria y
naciones periféricas no las sitúan en muchos niveles como de hecho excluidas del asimilar mucho de ella (y de todos los movimientos nombra­-
proceso de globalización. Es decir, no parece tan evidente que “la sociedad civil no
puede entenderse hoy fuera de las condiciones globales, económicas y tecnológi­
cas” (71). Walter Mignolo, en “Posoccidentalismo: el argumento desde América 55. Véase todo esto en mi obra Ética de la Liberación en la edad de la globa­lización y
Latina” desarrolla el argumento. exclusión. ­
102 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 103
y los estudios latinoamericanos

dos, de los postmodernos, “Subalternal Studies”, “Cultu­ cons­truyendo una universalidad novedosa y futura. La cues­
ral Studies”, “postcolonial reason”, metracrítica del latino­ tión no es Diferencia o Universalidad, sino Universalidad en
americanismo co­mo la de Moreira, etc.). En cuanto filosofía la Diferencia, y Diferencia en la Universalidad.
crítica, le cabe una función bien específica: debería estu­ De la misma manera, el grupo de pensadores an­ti-fun­da­
diar el marco teórico más abstracto, general, filosófico de cionalista opone los principios universales, la in­cer­ti­dumbre
la literatura denominada de “testimonio” (prefiero llamarla o falibilidad propias de la finitud humana, lo que pareciera
“épica”, como expresión creadora de los nuevos movimien­- abre el campo de la lucha por la hegemonía indeci­dible aprio­
tos sociales que irrumpen en la sociedad civil contemporá­ ri. La Filosofía de la Liberación puede, por su parte, afirmar
nea). En tercer lugar, debería analizar y fundar el método, la incertidumbre de la pretensión de bondad (o justi­cia)
las categorías, el discurso mismo teó­­rico de todos esos mo­ del acto humano, conociendo la falibilidad e indecidibi­li­dad,
vimientos críticos que, de hecho, ha­biéndose inspirado en inevitable práctica, pero describiendo al mismo tiempo las
Foucault, Lyotard, Baudrillard, Derri­da, etc., deben ser “re­ condiciones universales o los principios éticos de dicha acción
construidos” desde un horizonte mundial (ya que, por lo ética o política. Universalidad e incertidumbre permiten,
general, piensan eurocéntricamente) y a partir de muchas exactamente, descubrir la inevitabilidad de las víc­timas, y desde
exigencias hoy ineludibles, tales como la comprensión del ellas se origina el pensamiento crítico y liberador propiamen­-
diálogo (si lo hubiere) intercultural en la estructura de un te dicho.
sistema que se globaliza. Globalización-exclusión (nueva apo­ Opino por todo ello que la Filosofía de la Liberación tie­ne
ría que no debe simplificarse de manera fetichista) enmarca recursos teóricos para afrontar los desafíos presente y po­der
la problemática de las otras dimensiones. así subsumir la herencia del “pensamiento latino­ameri­ca­no”
Cabría todavía hacer algunas reflexiones sobre el anti- de los cuarenta y cincuenta, dentro de la evolución que se
fun­dacionalismo, por ejemplo del tipo rortyano, y aceptado cumplió ori­ginariamente en los sesenta y setenta, que la pre­
por muchos postmodernos. No se trata de una mera defensa paró para entrar en los nuevos diálogos fecundos y creativos,
de la razón por la razón misma. Se trata de la defensa de las como en un pro­ceso crítico de retroalimentación en los ochen­
víctimas de los sistemas presentes, de la defensa de la vida ta y noventa. Con Imre Lakatos diríamos que un programa
hu­­mana en riesgo del suicidio colectivo. La crítica de la “ra­ de investigación (co­mo la Filosofía de la Liberación) muestra
zón moderna” no le permite a la Filosofía de la Liberación ser progresiva si puede subsumir antiguos y nuevos retos. El
confundirla con la crítica de la razón como tal, y con respecto “núcleo firme” de la Filosofía de la Liberación, su Ética de
a sus tipos o ejercicios de racionalidad. Muy por el contrario, la Liberación, ha sido criticada parcialmente (por H.Cerutti,
la crítica de la razón moderna se hace en nombre de una ra­ O.Schutte, K.O. Apel y otros) pero, opino, ha respondido co­
cionalidad diferencial (la razón ejercida por los movimientos mo totalidad hasta ahora creativamente.
feministas, ecologistas, culturales, étnicos, de la clase obrera, En efecto, el siglo xxi nos depara tareas urgentes. Desde
de las naciones periféricas, etc.) y universal (como la razón
práctico-material, discursiva, estratégica, instrumental, crítica, Marxist Theory (1977), Hegemony and Socialist Strategy. Towards a Radical Democratic
etc.56). La afirmación y emancipación de la Diferencia va Politics (1990), New Reflections on the Revolution of our Time (1996) y Emancipación y
Diferencia (1996). Próximamente se publicará un artículo mío dando cuenta crítica
de la posición de este crucial pensador latinoamericano.
56. Es la posición de Ernesto Laclau. Véanse de este autor Politics and Ideology in
104 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 105
y los estudios latinoamericanos

hace más de veinte años (desde 1976 en el Caso de H.Cerruti (¿eurocéntricos?) que quizá no han descubierto en la Filosofía
y otros colegas), se viene proclamando el agotamiento de la de la Liberación un movimiento postmoderno avant la lettre,
Filosofía de la Liberación. Pareciera, al contrario, que sólo en realidad trans­moderno, que aprecia la crítica postmoderna
ahora al comienzo del 2000 va descubriendo, abriendo nuevos pero la descentra desde la periferia mundial y la reconstruye
horizontes de profundidad que permiten un diálogo Sur-Sur, desde las exigen­cias políticas concretas de los grupos sub­
preparatorio de futuros y creativos diálogos Sur-Norte, es de­- alternos.
cir, de África, Asia, América Latina y la Europa oriental,
incluyen­do las minorías del “centro”. Además, el diálogo
“transversal” de las “Diferencias”: la posibilidad de articular
el pensar crítico de los movimientos feministas, ecologistas,
anti-discriminacio­nista entre las razas, de los pueblos o etnias
originarias, de las culturas agredidas, de los marginales, de los
inmigrantes de los países pobres, de los niños, de las per­sonas
de la tercera edad sin olvidar la cla­se obrera y campesina, los
pueblos del antiguo Tercer Mundo, las naciones periféricas
empobrecidas... las “víctimas” (usan­do la denominación de
Walter Benjamin) de la Moderni­dad, de la Colonización y del
Capitalismo trasnacional y tardío. La Filosofía de la Libera­ción
intenta analizar y definir el meta-lenguaje filosófico de esos
movimientos.
Pienso que la Filosofía de la Liberación nació en es­te
“am­­­­­­biente” crítico, y por ello pensó desde su origen estos
problemas con los recursos teóricos “a la mano” y en su épo­
ca, en su “localización” histórica. Meta-categorías como “to­
ta­lidad”, y “exterioridad” siguen teniendo vigencia, como re­
ferencias abstractas y globales, que deben ser medidas por las
microestructuras del Poder, que se encuentra diseminado en
todos los niveles y del cual nadie puede declararse inocente.
La Filosofía de la Liberación, al final de los años sesenta fue
ya una Filosofía postmoderna desde la periferia mundial, co­
mo superación de la ontología (la Ueberwindung) inspirada en
la miseria latinoamericana y la alteridad levinasiana. Fue
cri­­ti­ca­da por el marxismo standard, por el populismo irra­
cionalista, por el conservadurismo, por el liberalismo, por
la filosofía repetitiva (analítica, hermenéutica, académica,
etc.) y hoy por jóvenes postmodernos latinoamericanos
106 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate La filosofía de la liberación ante el debate de la postmodernidad 107
y los estudios latinoamericanos

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El Mapa sin Territorio:
El Espacio de la Teoría

Eduardo Mendieta

Introducción

El imaginario filosófico siempre está determinado por un


es­pacio de idealización. Incluso las ideas, los Idos de Platón,
existen en algún lugar, en el mundo ideal. De forma clara
es­te lugar no existe en el mundo material, el mundo de lo
transitorio y finito. El mundo humano y terrestre no es el
lugar de las ideas. Podemos continuar de esta forma, desde
Aristóteles hasta Habermas. En todo el pensamiento siempre
existe una determinación subconsciente por un imaginario
espacial. O más bien, los espacios, el espacio, tal y como es
escrito por una técnica o práctica conceptual, determina qué
y cómo se piensa. El pensamiento siempre está hechizado
por un espacio ideal, o al revés, por un espacio despreciado,
abyecto, menospreciado. La tesis de mi ponencia es que la
ciudad, la mega urbe de la globalización, se ha convertido en
el horizonte e imaginario que determina todo pensamiento
filosófico contemporáneo. Ya no es la nación, como fue en
los siglos xix y xx, o el imperio, como fue entre los siglos xvi y
xviii, o la iglesia invisible e imperial de la Cristiandad durante
el medioevo, o el cosmos de los estoicos, o la polis, en la
antigüedad. Quiero argumentar que el punto de referencia
del pensamiento contemporáneo es, implícitamente, la ciu­
dad. Pero ésta no es la ciudad de Platón, ni la de San Agustín,
y mucho menos la de los Románticos, o la de los románticos
antimodernistas, como Heidegger. Esta ciudad, es la hiper-
metrópolis del siglo xxi, la urbe explotada y en explosión.
[111]
112 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El mapa sin territorio: el espacio de la teoría 113

Con este trasfondo, en este ensayo intentaré reflexio­nar Como primer criterio, tendremos que determinar cuál es
no sólo sobre el fenómeno del pensamiento postmoderno, la epistemografía o la ontografía que se inscribe en una teoría
sino sobre toda propuesta teórica relacionada a este tema o grupo de teorías. Este lenguaje, utilizado por Spivak (A
que haya surgido en los últimos doscientos años. La idea no Critique of Postcolonial Reason), introduce una terminología
es pensar sobre un tema filosófico, o sobre corrientes del que va desde Henri Lefebvre hasta David Harvey. Cada teoría,
pensamiento contemporáneo, sino ofrecer una fisonomía ya sea conciente o inconscientemente, está determinada por
del pensamiento en sus formas más abstractas. Otra forma de un imaginario espacial. Un ejemplo clásico es el de Hegel y su
nombrar lo que trataré de articular en las siguientes páginas comprensión del centro de Europa como el locus privilegiado
sería, como lo ha hecho Hans Sluga, hablar de “metafilosofía,” para la sustancialización de la razón, o la forma en la que en
es decir, preguntarnos sobre la forma misma del filosofar. la obra de Kant, como muestran tanto Spivak como Michelle
Para explorar lo que esta hipótesis puede significar, quiero LeDouff, las categorías de la cognición están inscritas en
primero hacer un recorrido, acelerado y muy resumido, so­ una geografía muy particular. En el lenguaje de Enrique
bre la relación que existe entre los conceptos filosóficos de Dussel, toda filosofía participa de un “locus geo-político”,
la modernidad, la postmodernidad, la globalización, la teoría no sólo porque la filosofía está determinada por su lugar
postcolonial, y la filosofía de la liberación. Tomaré esta última de enunciación, sino también porque la filosofía coincide o
como una versión avant la lettre de lo que Roberto Fernández proyecta una cierta imagen del mundo, de la ecumene, como
Retamar llamó postoccidentalismo. El hilo conductor de mi espacio de lo civilizado sitiado por los bárbaros. La filosofía
exposición será la pregunta: ¿cómo se relacionan estas formas ejecuta un acto de espacialización a la vez que es espacializada
de pensar con el espacio social e imaginario? ¿Cuál es el es­ por su locus de enunciación. Así, toda filosofía inscribe una
pacio que determina estas teorías? En el segundo apartado epistemografía, para continuar usando aquí el término intro­
me enfocaré en algunas tesis con respecto a lo que llamaré ducido por Spivak.
una nueva agenda de “derecho a la ciudad.” Como segundo criterio, tendremos que explicitar el lo­
cus de instancia social. Toda teoría propone una serie de
estructuras y procesos sociales como el locus privilegiado
El espacio de la teoría para la sustancialización de la razón, ese decir, para el logos.
Así, la razón se materializa en ciertas estructuras sociales de
Empezaré con un análisis exploratorio de varias teorías, o manera especial. Es por esto, por ejemplo, que Hegel pue­de
más bien tipos de teorías o discursos. No puede decirse que emprender una “Fenomenología del Espíritu” como aná­­lisis
haya una teoría de la modernidad, por ejemplo, pero sí que de la sociedad o de lo social. Asimismo, es esta relación
existe un tipo de pensamiento que se preocupa por esta clase entre razón y estructuras sociales lo que permite que Ha­
de preguntas. ¿Cómo se pueden estudiar distintos tipos de bermas conceptualice la modernidad como un proceso de
teorías, lo que llamaríamos dentro de la biología “especies” racionalización del sistema mundo. Además, esa relación es
de teorías? Para proceder, tenemos que llegar a un nivel más la que le permite proponer la importante tesis de que una
alto e importante de abstracción y sugerir o hacer explícito teoría de la modernidad debe articularse como teoría de la
una serie de criterios de evaluación. Una vez hecho esto, racionalización, o sea, como un desenvolvimiento de diversos
podremos emprender el análisis comparativo. tipos de racionalidad. La pregunta clave es, entonces, ¿cuál
114 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El mapa sin territorio: el espacio de la teoría 115

es el enfoque institucional de una teoría o de un grupo de conocimiento. Entonces, de lo que se trata es de reflexionar
teorías? sobre prácticas de fraccionamiento teórico. El que habla, es
Como tercer criterio se debería establecer una pauta nor­ decir, el que está autorizado a hablar sobre otros y por otros,
mativa o de evaluación para medir si se ha logrado lo que se ocupa un lugar epistemológico privilegiado. Este lugar, a su
llama la actualización de la razón en el mundo social. ¿Qué vez, se hace disponible por medio de las teorías y prácticas
es lo normativo, para cada tipo de teoría? Por ejemplo, para epistemológicas que están disponibles a ese sujeto. Esto es lo
evaluar si la modernidad ha sido lograda, se miden los niveles que Mignolo llama un locus de enunciación y una práctica de
de burocratización, formalización, institucionalización, auto- actualización, o “enactment.” La teoría, el filosofar, es siempre
reflexividad, y desacoplamiento contextual (en la perspectiva un habitus que está acompañado de una configuración del
de Giddens, y Habermas). Otro ejemplo: ¿cuál es la norma espacio social. Pensar, filosofar, en la forma más profunda
evaluativa que determina si algo se ha globalizado o debe ser re­quiere que pensemos también desde dónde pensamos. Pensar
globalizado? ¿Es acaso el hecho de que se haya aceptado la nuestro lugar de privilegio epistemológico, o pensar el lugar
política del Banco Mundial, o que se hayan liberalizado las de nuestro desprecio y aislamiento epistemológico: esto es lo
economías nacionales (lo que implica que el capital nacio- que Pannikar ha llamado una hermenéutica plurotópica.
­­cio­nal ha sido transferido a multinacionales en países de­sa­ Menciono toda esta lexicografía no por afán academicista
rrollados)? y escolástico, sino simplemente para indicar que lo que trato
Un cuarto criterio debería evaluar las consecuencias polí-­ es un problema ya abordado por otros, y de gran importancia
ticas de un proyecto epistemológico o, dicho de otra manera, conceptual.
el modo en el que cada teoría o tipo de teoría tiene un Una nota más. La meta de este tipo de análisis que estoy
impacto político. En este sentido, ciertas teorías pueden o perfilando con la ayuda de Spivak, Pannikar y Mignolo es
bien contribuir a sancionar, legitimar y familiarizar entre superar, ir mas allá de la descripción formalista de Niklas
la gente ciertas formas de violencia social, o contribuir a la Luhmann que yuxtapone el observador y lo meramente ob­
desmitificación de la supuesta naturalidad de ciertos pro­ servado, de un lado, al observador que es observado, del otro.
cesos sociales. La pregunta en este caso es: ¿qué proyectos Es decir, opone el observador que meramente observa obje­-
políticos son sancionados cuando ciertos procesos, loci de tos, al que observa observadores, es decir, sujetos que obser­
materialización de la razón, o proyectos epistemográficos u on­ van o examinan a otros sujetos. Esta segunda opoeración es lo
tográficos se defienden teóricamente? que Luhmann llama “observación de segundo grado.”
Como quinto y último criterio, se podría formalizar aún Asimismo, es necesario ir mas allá de la distinción que
más nuestra matriz de análisis preguntando: ¿quién es el hace Habermas, apoyándose en Luhmann, entre primera
sujeto que piensa? ¿Dónde está este sujeto y cómo proyecta persona y tercera persona. La primera persona es la posición
o posiciona su objeto? Otra forma de decir lo mismo sería: del que participa y no se puede objetivizar, por su misma
¿quién habla por alguien y quién habla sobre alguien? Estas inmersión hermenéutica. La segunda persona es la posición
interrogantes acerca del quehacer teórico hacen explícito el del que observa, pero de manera objetiva. Siempre somos ya,
hecho de que hay sujetos que están autorizados para emitir immer schon como diría Heidegger y Apel, simultáneamente
pronunciamientos teóricos, mientras que hay otros “sujetos” observadores y observados. O mejor: observadores observados
que son meramente relegados a ser espectadores u objetos de y observados que se observan. El que es observado siempre
116 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El mapa sin territorio: el espacio de la teoría 117

puede retornar la mirada: look back, gaze back. Con Mignolo, Giddens llama el desacoplamiento de instituciones y estruc­
podemos reflexionar sobre el hecho de que así como siempre turas institucionales. Esto quiere decir que estas estructuras
hablamos sobre algo o alguien desde una perspectiva dada, al pueden ser trasladadas a diferentes contextos. Puede parecer
hacerlo ejecutamos, ejercitamos y desplegamos (enact) cierta un poco extraño que uno de los criterios más importantes de
forma de poder-conocimiento. Este tipo de análisis permite las teorías sobre la modernidad sea el que las instituciones y
evidenciar las dimensiones de poder, coerción y violencia epis­ estructuras más modernas sean aquellas que son más simple
temológica que todo pronunciamiento de conocimiento con­ y rápidamente exportables y trasladables. Las consecuencias
lleva. Asimismo, permite desenmascarar la forma en que, su-­ políticas empiezan ya a ser evidentes. La meta de estas teorías
­­­puestamente, proposiciones y formulaciones universales, pro­ es legitimar ciertas formas de violencia histórica. Una vez que
nunciamientos que supuestamente no están contami­nados y se naturalizan los procesos de conquista, de institucionali­
viciados, son posibles gracias a la existencia de una má­quina zación de ciertas formas de ciencia, de culpabilidad, de res­
epistemológica que tiene metas y funciones específicas. De­trás ponsabilidad social, etc., la posibilidad de llamar a alguien a
de toda teoría hay lo que, recordando a Foucault, podemos rendir cuentas está neutralizada, si no imposibilitada. Estas
llamar un aparato de conocimiento-poder, que Fou­cault lla­ teorías imponen tanto una ceguera epistemológica como
ma un dispositif: un dispositivo de coerción y control. un silencio ético. Noto al pasar que una de las metas más im­
Ya con estos criterios en mano, podemos empezar nues­ portantes tanto del postoccidentalismo como de la filosofía
tro análisis comparativo. Las teorías de la modernidad, vistas de la liberación ha sido recuperar la dimensión ética de la
desde lejos como una “especie” de teorías, son formas de co­ economía política, de las teorías de la evolución social, y de
nocimiento que piensan desde el ontógrafo de Europa. Son la forma en que las teorías de la modernidad contribuyen al
teorías acerca de cómo Europa es el locus classicus y privile­ enmascaramiento de esta responsabilidad ética. Finalmente,
giado de la actualización de la razón. Europa es su propio este tipo de teorías se ocupan de un sujeto en una situación
objeto de preocupación y observación. De esta forma, el ob­ que está de toda alteridad, es decir, de un sujeto que habla
jeto de estudio no es el mundo, sino una construcción to­ por y sobre otros. El sujeto se ubica en un lugar diferente al de
tal­mente ideológica de éste. El locus de análisis institucional su objeto de conocimiento. Aquí tenemos el caso clásico que
de las teorías de la modernidad es la sociedad entendida o preocupa a Spivak: el intento de hablar por el subalterno, con
como desenvolvimiento de una lógica social y estatal o co­ lo cual se logra, más bien, silenciarlo.
mo desenvolvimiento de una lógica científica. El punto de Las teorías postmodernas no se desvían demasiado de este
enfoque institucional lo constitutyen, por un lado un lado, las modelo epistemológico. El ontógrafo continúa siendo Europa,
burocracias socio-políticas, el estado de las leyes y la economía las instituciones Euro-modernas continúan siendo el locus pri­
racionalizada supuestamente a través del intercambio, y por vilegiado, pero ahora que esas instituciones se han agotado,
otro lado, la tecnología institucionalizada como proyecto el enfoque normativo que se mantiene es la crítica de la onto-
socio-estatal: la ciencia al servicio del estado y de la sociedad. teología del logos homogeneizante y suicida de la modernidad.
Los criterios normativos son la formalización, la imposición Al criticar el proyecto racional de la modernidad y de su uni­
de la auto-reflexividad, y lo más importante, si la institución vocidad, la post-modernidad se convierte en celebración y re­
política, económica y científica está formalizada suficiente­ verencia de la alteridad, de todo aquello que desmiente el
mente como para ser trasladada a otra parte. Esto es lo que triunfo de “la jaula de hierro” de la modernidad de Weber. Sin
118 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El mapa sin territorio: el espacio de la teoría 119

embargo, este otro que es supuestamente elevado a un pedestal tas del Pentágono y la Casa Blanca, a la Huntington y Fuku­ya­-
por la postmodernidad, no es más que la otra cara de la mismi­ ma, entonces los discursos sobre la globalización vienen a ser
dad del “Yo conquiro” de la modernidad conceptualizada por una renovación de la retórica triunfalista de la modernidad.
Dussel. La consecuencia política de todo esto sería pronunciar La globalización se convierte en una modernidad moder­
todo proyecto de emancipación como caduco. Todo proyecto nizada, actualizada. “Globalización” es el nuevo nombre de
de transformación social que sea entendido desde la matriz de la modernidad, pero ahora vista desde los Estados Unidos,
la teoría de la modernidad sería, así, enunciado como fallido país heredero del proyecto occidental. Si Europa modernizó,
y genocida. Aquí tenemos de nuevo el mismo fenómeno de ahora los Estados Unidos globalizan. La meta, los medios, y la
la imposibilidad del otro de hablar por sí mismo. El futuro justificación son los mismos. Por esta razón una radiografía
le está cerrado. Debido a que Occidente ha llegado a su de la globalización demostrará que se trata de una teorización
ago­tamiento, no es ya posible concebir el futuro de una for­ que continúa trazando el mismo epistemógrafo y ontógrafo. Eu­
ma diferente. De este modo, la crítica se ve nuevamente ropa y los Estados Unidos son el vórtex de la globalización.
neutralizada. Se reconoce la responsabilidad por el otro, pero Sin embargo, posiciones como las de García Canclini y Ro­
esta responsabilidad es irrealizable puesto que las grandes bertson han demostrado cómo la globalización es tanto la
narrativas de la modernidad que apoyaban estos proyectos ya proyección de lo local como la aculturación de lo global, y
se han agotado. Claramente, aquí tenemos un sujeto que se por esta razón es mas apropiado hablar de glocalización. García
abroga para sí toda la autoridad de hablar por otros, y aún Canclini, asimismo, ha demostrado que lo supuestamente
más, le dice a estos otros que ni siquiera pueden hablar pues premoderno y tradicional es una investidura, una forma de
su lenguaje de liberación y crítica se ha vuelto anacrónicos. acoplarse y apropiar proyectos transnacionales. Es por esta
Los loci de enunciación son entonces las mismas instituciones razón que la hibridez es una estrategia de la modernidad ya
académicas y de la vida diaria de los países modernos, las que globalizada.
promulgan como inaceptable toda otra vía. Para éstas, el fin La diferencia de la globalización con respecto a la mo­
de la modernidad se ha convertido en el fin de la historia tout dernidad es que la primera parece haber abandonado fuer­
court. tes pretensiones universalistas, que eran características y
¿Dónde se localizan los discursos sobre la globalización fundamentales para la modernidad. De hecho, la globaliza­
con respecto a los discursos de la modernidad y la postmo­ ción se presenta como una segunda naturaleza, es decir, como
dernidad, por un lado, y los discursos postcoloniales y pos- algo inevitable: la globalización sucederá querámoslo o no.
occidentalistas, por otro? En tanto que los discursos de la De hecho, la formulación es que ya estamos globalizados,
globalización se han convertido en discursos de una pax inevitablemente. La globalización, entonces, es una nueva
americana, de la celebración, de la derrota del proyecto so­vie- filosofía de la historia, que no dice que el telos que todo lo
tico, y por tanto, del triunfo del neoliberalismo; en tanto dirige está en el futuro, sino que dice que el futuro ya esta
que los discursos sobre la globalización se entienden prin­ aquí: no hay futuro, pues este es el futuro. Aquí valdría la pena
cipalmente desde la perspectiva económica, tecnológica, e usar la expresión de Habermas y decir que la globalización
inclusive política, entonces hay que verlos como discursos constituye la clausura de los horizontes del futuro. Ya no hay
acerca de cómo el Occidente globaliza, es decir moderniza, el otros futuros, pues vivimos en él. Esto es precisamente lo que
mundo. De nuevo, si aceptamos los discursos de los apologis­- Microsoft sugiere cuando pregunta en sus comerciales: “Where
120 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El mapa sin territorio: el espacio de la teoría 121

do you want to go today?” (A dónde quieres ir hoy—todo está que nada tienen que ver con la lógica de la revolución en
disponible). El cinismo de los postmodernos sumado a la el capitalismo tardío tal como la pronosticaron Marx, Engels
plenipotencia y a la lógica absolutista de la modernidad, da y Lenin. Así, la crítica metodológica se transforma en una
como resultado los discursos de la globalización. Nuevamen­ revolución epistemológica, inclusive en una transformación
te, el locus institucional es la política, la tecnología, y la eco­ de paradigma, à la Thomas Kuhn. Sin embargo, la meta
nomía Euro-Norteamericana. Está claro que ni la ciencia no es transformar el materialismo histórico y los estudios
india, la nicaragüense, la africana, ni inclusive la francesa, culturales de Raymond Williams y Edward Thompson para
pueden globalizar. El efecto político es la neutralización de aculturarlos y adaptarlos a la realidad histórica del mundo
toda crítica. ¿Quién quiere oponerse al paso inevitable del indio. Por el contrario, la meta es abandonar estos métodos,
desarrollo histórico? ¿Quién no quiere ser globalizado, o es­ pues son sus presupuestos tanto epistemológicos como on­
tar globalizado, o ser un nómada de la globalización? Cla­ro, to-históricos los que impiden e imposibilitan entender la
hay resistencias, pero estas son caricaturizadas como ludditas realidad de la India en sus propios términos. Las teorías post
y contra-modernas. Hay una diferencia entre la modernidad coloniales son una revolución epistemológica y onto-his­tórica
y la posmodernidad: los discursos sobre la globalización que pone en cuestión toda la ciencia que se hace, escribe y
pre­tenden situarse más allá de las fronteras de Europa y los exporta la máquina pedagógica e ideológica del mundo Euro-
Estados Unidos, y aquí uno podría decir que comparten cier­- Norteamericano. Por eso, entonces, las teorías postcolonia­les
tas preocupaciones y metodologías con las teorías postcolo­ cambian de epistemógrafo y ontógrafo. El mundo requiere de
niales y postoccidentalistas. Pretenden pensar el mundo des- muchos cronotopógrafos, es decir, de diferentes mapas histó­-
­de la perspectiva de los otros. Sin embargo, sólo pueden ricos y geográficos, según Spivak. Además, hay diferen­tes
verse a sí mismos. En otras palabras, se trata de un sujeto que formas de ser históricos y contemporáneos con respecto al
pretende ponerse en la posición del otro, pero sólo puede proyecto moderno.
verse a sí mismo. De esta forma el locus de enunciación es Aquí vale la pena hacer referencia a una distinción que
el mundo, como horizonte de conocimiento y preocupación, hace Dussel entre la modernidad entendida como proyecto
pero lo ejecutado es una negación de esa posición. supuestamente logrado sólo por Europa, y una modernidad
Las teorías postcoloniales empezaron como una crítica que es un proyecto global, mundial. El criterio normativo es
metodológica del marxismo, y en áreas y países que habían el que es enunciado negativamente: no se pueden aceptar
sido colonias de Europa. Vistas desde esta óptica, las teorías teorías que niegan y ocluyen la contribución de otras cul­
postcoloniales participan de un malestar general con la cul­tu­ tu­ras. La modernidad es un producto de la mundialidad
ra occidental que se desacreditó completa e irreversiblemen­- de la humanidad y sería una arrogancia suprema negar su
te con las masacres de la Segunda Guerra Mundial. Las contribución. Las consecuencias políticas son evidentes: es
teorías postcoloniales tratan de rescatar, transformándolos, una crítica a toda forma de eurocentrismo, americanismo y
ciertos métodos de análisis para las sociedades postcoloniza­ etnocentrismo. El sujeto es a la vez el objeto de estudio, y
das. Por eso el grupo subalternista de la India se lanza a su locus de enunciación el locus de actualización y ejecución.
una crítica interna del Marxismo, el cual por su enfoque Aquí el otro habla sobre sí mismo, desde sí mismo, desde su
en el capitalismo industrial no puede entender o apreciar cotidianidad. La respuesta a la pregunta, ¿puede el subalterno
la lógica y originalidad de movimientos revolucionarios hablar?, es “no”, mientras se sigan utilizando las mismas
122 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El mapa sin territorio: el espacio de la teoría 123

categorías onto-epistémico-históricas (Derrida ha escrito so­ disfrazada detrás del velo de una razón histórica, naufraga
bre la teo-onto-epistemología, neologismo que se vincula a la en los arrecifes del mestizo, el amerindio, el esclavo. Desde
idea de que también la teo-ontología enmascara y contiene, ella su inicio el proyecto occidentalista experimenta su fracaso y
misma, toda una filosofía de la historia). continúa a través de una perpetua gestión sobre esos otros
Lo que aquí he llamado postoccidentalismo, son teorías que hay que poner en cuarentena. Lacónica y brevemente:
que surgen en Latinoamérica en los sesentas (Mignolo, Lan- los latinoamericanos ya sabían lo que los postcolonialistas
­der). Se trata de un paradigma de pensamiento latino­ame­ y el grupo subalterno empezaron a descubrir después de la
ricano que reúne muchas vertientes teóricas: la teoría de la Segunda Guerra Mundial.
dependencia, la sociología de la liberación de Fals Borda, Es evidente entonces, que hay un cambio de locus de
la filosofía de la liberación, la pedagogía de Freire e inclusive enunciación. No se trata ahora de que haya un sujeto que
los trabajos históricos de Ribeiro, Samuel Ramos, O’Gorman habla sobre otros y que haya otro que silenciosamente es co-
y Paz. Metodológicamente, este pensamiento surge no sólo de nocido. El pensamiento postoccidentalista es aquel donde el
una confrontación con el materialismo histórico, sino tam- otro contesta, responde en su lenguaje. Y se enfrenta a la voz
­bién de la síntesis y transformación de la hermenéutica on­ del amo. Dice: “yo no me reconozco en tus caricaturas, más
tológica de Heidegger, del historicismo de la escuela de tu fortaleza yace en que yo las acepte; pero no las acepto”. La
Gaos y de Ortega y Gasset y del simbologismo de la tradición meta es reconocer que somos siempre objetos de una fantasía
de Ricoeur. Menciono todo esto para recalcar que hay una de dominio y que el control se materializa si aceptamos
revolución epistemológica en el pensamiento latinoameri­ vivir dominados por estas ficciones. El postoccidentalismo
cano similar y anterior a la que se desarrolla en la India y es lo que Luhmann llamaría una observación de segundo
en la línea del pensamiento marxista en Inglaterra. Vernos grado, una observación de observaciones. De esta forma, el
a nosotros mismos desde la teoría postcolonial nos permite postocci­dentalismo contribuye a una crítica de las disciplinas
apreciar la innovación y originalidad del pensamiento la­ modernistas que ocluyen su dimensión política tras los velos
tinoamericano. Uno, y sólo uno de los tantos enfoques críti­ de la cientifización. Así, el postoccidentalismo es una crítica
cos de lo que aquí llamo postoccidentalismo, es una crítica al de la economía política del conocimiento.
eurocentrismo y etnocentrismo europeo desde dentro. No se Hay diferencias fundamentales, sin embargo. El postocci-
trata solamente de que Europa se constituya a través de una dentalismo es una tradición de crítica tanto socio-teórica
economía política de la alterización de sus otros (como sucede como filosófica, que tiene detrás de sí quinientos años de ex­
en el orientalismo que Said ha descrito magistralmente). La periencia y acumulación de trabajo. Esto en el nivel más obvio
gramática de lo abyecto (abjection) que determina todo el y elemental. En un nivel mucho más profundo, tendríamos
texto de la modernidad en relación a sus otros, no es una que notar que el postcolonialismo elabora una crítica del
crítica desde afuera, sino desde adentro. Lo vil no está más colonialismo europeo en su época de ocaso occidental. Es
allá, sino adentro. En efecto, la crítica postoccidentalista em­ una crítica que por tanto se enfoca en las consecuencias
pieza por descubrir lo abyecto altérico desde adentro. La más recientes y visibles del proyecto moderno-colonial (para
figura no es el Moro vil, o el Bizantino despótico; la figura utilizar ese neologismo de Mignolo), en su segunda época
es Calibán maldiciendo a Próspero. El proyecto civilizato­rio, (siendo la primera el momento en que se inaugura el sistema
justificado e impuesto por una teleología divinizada pero moderno-colonial con el descubrimiento del Nuevo Mundo
124 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El mapa sin territorio: el espacio de la teoría 125

y la hegemonía española que se establece sincrónicamente espacio vacío y en una inaccesible e intransigente opacidad,
con la expulsión de judíos y moros de la Península Ibérica). constituye también una cancelación de la respuesta ética.
En contraste, la crítica postoccidentalista se localiza tanto sin­ Frente al reto del subalterno, lo dominante, el yo hegemónico
crónica como diacrónicamente. Es una mirada desde la inau­ del sistema vigente, sólo tiene dos opciones: o respetar en
guración del proyecto occidentalista, que es muy anterior al forma absoluta y sin reservas, de manera total, la alteridad del
proyecto orientalista, y que, inevitablemente, por razones Otro, dejando así totalmente intacto el status quo; o tratar de
tanto geo-políticas como histórico-culturales, analiza desde abrirse, responder al otro sin intentar asimilarlo. Este tipo de
dentro la tercera y más reciente etapa del proyecto moderno- paradoja es confrontada directamente en el corpus filosófico
colonial. Esta última etapa tiene que ser entendida como la que anima la crítica postoccidentalista. Más concretamente, el
continuación, por parte de los Estados Unidos, del proyecto reto que plantea el encuentro con el otro y el que presenta la
civilizador, bajo la bandera de la “guerra contra todas las gue­ necesidad de encontrar una respuesta que no sea adulatoria
rras” ––que benignamente se llama la cruzada por los dere­- ni sacralizante, ni asimiladora ni devastadora, es la temáti­ca
chos humanos–– y su reverso, la globalización. Esta conver­ central del trabajo que emprende la ética de la liberación (tal
gen­cia entre la exacerbación de la violencia del proyecto como se ésta se encuentra en el trabajo de Dussel, Hinkelam­
civilizador enmascarado en políticas fiscales y bancarias im­ mert, Scannone y Marsch). Una filosofía de la alteridad es
puestas por los G-7 (respaldados por los ejércitos de la otan), fun­da­mental para una crítica tanto del occidentalismo como
y la crisis de esta racionalidad irracional expresada en el del orientalismo. La pobreza filosófica del postoccidentalismo
cinismo de los pensadores del centro (para utilizar el térmi­ es justificable: es una crítica epistemológica que comienza con
no tan acertado de Franz Hinkelammert), requiere una visión una crisis metodológica. La crítica de la economía política del
de largo plazo que el postcolonialismo, siendo tan joven, no conocimiento, que elabora la crítica del postoccidentalismo,
puede ni adquirir ni proveer. va más allá, pues empieza desde la crisis de la razón misma.
Pero, a un nivel mucho más elemental, cuando tratamos De esta forma, el postoccidentalismo es una crítica de la razón
de captar las categorías que permiten la crítica postcolonial, occidental, en favor de una razón que es universalista pero a
nos encontramos con una ambigüedad o indeterminación partir de lo diferente, de la alteridad. Es una crítica de la razón
que parece plagar y viciar las propuestas de estas teorías. La desde su propia hibridez e insuficiencia.
crítica postcolonial aboga a favor del subalterno, pero ¿qué es,
o quién es el subalterno? ¿Cómo se determina el locus social,
político, económico del subalterno? ¿Cómo se determina con­
ceptualmente su lugar teórico? El subalterno parece a veces
ser parte del sistema social y otras veces parece estar más allá
del sistema. Como Spivak misma escribió “Subalternalidad
es el nombre que yo doy al espacio que está fuera de cualquier
contacto serio con la lógica del capitalismo y el socialismo”
(citada en Postcolonial Theory 101). Es decir, la categoría de
subalternalidad está fuera de cualquier determinación his­tórica.
Pero esta indeterminación que convierte la categoría en un
126 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El mapa sin territorio: el espacio de la teoría 127

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El debate del postcolonialismo
latinoamericano en un contexto comparativo

Amaryll Chanady

S ituar al postcolonialismo en un “contexto comparativo”


pue­de parecer una empresa curiosa puesto que la ma­
yoría de la crítica postcolonial implica, precisamente, eso:
la comparación de sociedades que a menudo parecen tener
poco en común. De hecho, la envergadura de los estudios
postcoloniales es tan ambiciosa que a menudo han sido
criticados por producir un conocimiento superficial sobre
un campo demasiado grande, llevando inevitablemente a la
homogeneización de fenóme­nos completamente diferentes.
Arun Mukherjee, por ejemplo, ha mostrado la “incongruencia
de asumir la responsabilidad de discutir acerca de las dos
terceras partes del mundo” (7).57 Esta ambición desmesura­da
del investigador a menudo ha re­ducido las discusiones sobre
prácticas culturales y políticas complejas a simples dicotomías
—tales como colonizador y colonizado o centro y periferia—,
en las cuales las diferencias internas se disuelven. Lo que
también suele desaparecer en estas discusiones es el estudio
de la interacción entre discursos particulares al interior de
una sociedad, pues pareciera que el asunto postcolonial nos
resulta interesante sólo en la medida en que nos remite al
centro. Tal como lo establece Mukherjee, las literaturas
de la India “no están en conversación con un interlocutor
externo y distante sino con los que se hallan al interior. Estas
literaturas, como cualquier otra, se hallan en una relación

57. Todas las traducciones son mías, salvo indicación contraria.


[129]
130 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 131
en un contexto comparativo

‘dialógica’... con otros discursos sociales que circulan en la pueden tener mayor relevancia —aunque en prin­ci­pio no lo
sociedad hindú” (6). Finalmente, los críticos no-occidentales parezca— en el debate postcolonial latinoamericano.
a veces ven a la teoría postcolonial como otro paradigma más Tanto las sociedades inglesas de trasplantación como la
importado de los centros hegemónicos de pro­ducción del América Latina comparten una cierta incomodidad con
saber que marginaliza conocimientos locales en una nueva res­­pecto a la crítica postcolonial debido a la problemática
manifestación de violencia epistemológica. En bre­ve, po­ inclusión de ambas en la categoría de “postcolonial”. Si bien
demos llegar a la conclusión de que los lati­no­americanistas ambas han ganado una independencia política con respecto
parecen tener poco que aprender de esta nueva importación a Europa, es importante tomar en cuenta que ninguna de
en boga, criticada por intelectuales que vienen de un país (la ellas fue una “colonia de intervención”, tal como sería el
India) que produjo varios de los más prestigiosos autores de caso de la India. Como lo han señalado Ashcroft, Griffiths
teorías postcoloniales en Occidente. y Tiffin en su importante estudio introductorio a las literatu­
Muchas de estas críticas son ciertamente justificadas y han ras postcoloniales, hay grandes diferencias entre las “colonias
dado como resultado que los intelectuales puedan descons­tru­ de intervención y de explotación” (26) —tales como la In­
ir las categorías binarias de la crítica postcolonial temprana, dia y las naciones africanas, de las cuales la mayoría de los
así como la homogeneización del Otro postcolonial, para to­ colonizadores partieron cuando la población indígena triunfó
mar en cuenta el conflicto interno y los grupos subalternos. en su lucha por la independencia—, las sociedades de colonos
Por lo mismo, algunas de las observaciones de Mukherjee son producto de una diáspora principalmente blanca —tales co­
menos pertinentes hoy día, puesto que la teoría postcolonial mo las de Canadá y de Australia, en donde los descendientes
ha demostrado gran interés en las situaciones complejas de los de los colonizadores europeos eventualmente formaron nuevas
individuos y en las voces antes “silenciadas”. Sin embargo, han so­ciedades y rompieron relaciones con la metrópoli— y las co­
permanecido algunos problemas importantes que continúan lonias pobladas principalmente por otrora esclavos tales co­mo
sacando a la luz algunas inconformidades, ampliamente pro­ las del Caribe, y Sudáfrica bajo el apartheid.
pagadas, en cuanto a la aplicación de la teoría postcolonial en América Latina no está incluida en esta clasificación de
América Latina. Me gustaría examinar en qué medida podría­ Ashcroft, Griffiths y Tiffin debido a que los autores se intere­
mos, en adelante, reorientar la crítica postcolonial transforman­ san más en las ex-colonias británicas. Sin embargo, hay algunos
do los términos de comparación tradicionales e incluyendo paralelos obvios entre América Latina y otras sociedades de
en el debate a participantes marginados. En otras palabras, en trasplantación, a pesar de sus importantes diferencias. Estas
lugar de estudiar a América Latina exclusivamente de acuerdo diferencias en principio pueden hacer que toda comparación
a conceptos introducidos por teóricos tales como Bhabha, se antoje superficial. Mientras que, por un lado, las sociedades
Spivak y Guha, deberíamos, además, tomar en cuenta los de­bates ex-coloniales inglesas son generalmente consideradas parte
postcoloniales de áreas más periféricas, tales como las sociedades del mundo desarrollado, además de no haber experimentado
de trasplantación (settler societies) de Canadá o Australia. El un gran mestizaje y poseer un porcentaje muy bajo de po­
propósito de este nuevo contexto comparativo no es encontrar bladores indígenas, las naciones latinoamericanas son a me­
nuevos conceptos aplicables a América La­tina, sino escapar a nudo relegadas a la periferia del mundo industrializado,
lo que muchos consideran una nueva ortodoxia, y entrar así en continúan amenazadas tanto por sus deudas externas como
un diálogo más amplio con críticos de sociedades que a veces por la constante posibilidad de intervenciones extranjeras,
132 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 133
en un contexto comparativo

y poseen numerosos conflictos internos basados en las di­ ferente. Más aún, los indígenas de Canadá y Australia no
ferencias de raza, de clase y de etnias. Sin embargo, tanto las fueron nunca descolonizados y viven en enclaves marginados
ex colonias anglófonas como las hispánicas se encuentran y económicamente desfavorecidos.
problemáticamente situadas entre la colonia y la ex colonia, Por lo mismo, el crítico canadiense Stephen Slemon se
y cualquier intento de conceptuarlas como simples postco­ refiere a Canada como parte del “Segundo Mundo”, que
lonias nos conduce inevitablemente a simplificaciones. No es un “territorio intermedio de escritura colonial blanca”
obstante, resulta de mucho interés comparar estas sociedades (30), y encarna la “ambivalencia radical del terreno medio
respetando siempre la ambigüedad de su estatus postcolonial del colonialismo” (34)(colonialism’s middle ground). Sin em­
y las consecuentes reservas de muchos críticos en cuanto a bargo, Slemon no argumenta en contra del uso de la crítica
estudiar su sociedad de acuerdo a los paradigmas tradicionales postcolonial en Canadá. Por el contrario, critica la exclusión
de la teoría postcolonial. general de las sociedades de trasplantación de la categoría
En su crítica de la aplicación de los conceptos de colo­ de lo postcolonial, la cual ha reagrupado solamente al tercer
nialismo y postcolonialismo a América Latina, Klor de Alva y cuarto mundos. En una posición diametralmente opuesta
ha señalado que este paradigma ha evolucionado más o a la de Mukherjee, Slemon arguye que la crítica postcolonial
menos recientemente en el mundo anglófono y por tanto “debería de interesarse en identificar una fuerza social, el co­
no puede ser correctamente aplicado a la experiencia co­ lonialismo, y en intentar entender las resistencias a esa fuerza,
lonial latinoamericana que data de varios cientos de años dondequiera que éstas aparezcan” (32). Slemon piensa que la
atrás. Asimismo, también ha argumentado que, mientras que exclusión de las sociedades de trasplantación de los estudios
cier­tos sectores indígenas nunca han sido colonizados, los postcoloniales se basa en una concepción “notablemente
descendientes de colonizadores y la herencia de instituciones purista y absolutista” (33) que refuerza la “dicotomía de Euro­
hegemónicas occidentales permanecen en su lugar. Amé­ri­ pa y sus Otros, de colonizado y colonizador, de Occidente y el
ca Latina, consecuentemente, sólo ha sido colonizada par­ Resto” (34). Ha­ciéndose eco de la denuncia de la ignorancia
cialmente y, en otras áreas, no ha sido nunca descolonizada. de la crítica postcolonial con respecto a las tradiciones críticas
Es importante tener en cuenta esta observación también en y los discursos anticoloniales de América Latina, Slemon se
el estudio de otras sociedades de trasplantación. Diversos teó­ queja de este
ricos postcoloniales se muestran tan incómodos como Klor de
Alva en cuanto a la atribución del estatus postcolonial a países olvido, de este pasar completamente por alto al Segundo Mundo como
como Canadá y Australia, y cuestionan la legitimidad de ubicar si su literatura y su tradición crítica ni siquiera hubieran existido... lo
a las colonias de intervención, tales como la India o los países que en realidad permanece “virtualmente ignorado” —y esto ya es un
africanos, en la misma categoría que las sociedades coloniales gesto tan común como para ser sintomático de muchas de las prácticas
predominantemente occidentales. Arun Mukherjee, quien poscoloniales establecidas por Estados Unidos y el Primer Mundo—
es todo el cuerpo de trabajos críticos, aparecidos en publicaciones
ac­tualmente radica en Canadá, critica el desdibujo de las di­
periódicas del Segundo Mundo, de intelectuales tales como Diana
ferencias raciales entre colonias, y argumenta que la India no Brydon y Chantal Zabus... el sistema de vedettes académicas de la
fue “colonizada de la misma manera” (2) que las sociedades crítica del Primer Mundo se inscribe a sí mismo al por mayor en los
coloniales blancas, puesto que éstas últimas eran vistas co­ estudios postcoloniales. (34)
mo las hijas del Imperio y por tanto tratadas de manera di­
134 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 135
en un contexto comparativo

Mientras que esta objeción por la marginación en el mer­ diálogo entre diferentes sociedades excoloniales revela tan­
cado global de la crítica hegemónica podría ser pronunciada to semejanzas interesantes como importantes diferencias.
por cualquier intelectual que escribiera fuera de los centros Mientras que varios intelectuales se sintieron como exiliados
culturales dominantes, los comentarios de Slemon sobre la en una tierra baldía (tema común lo mismo en sociedades
ambivalencia conciernen específicamente al estatus de las so­ excoloniales de América Latina que anglófonas) y fueron
ciedades coloniales. Argumenta que mientras críticos tales incapaces de identificarse con la nueva sociedad, otros de­
como Bhabha subrayan la ambivalencia, la mediación y la sa­rrollaron un sentido de pertenencia basado en dichas
posición intermedia de la resistencia colonial, las culturas de estrategias de construcción de la identidad. Por ejemplo, en
trasplantación están excluidas por la misma crítica postcolo­ América Latina la identificación simbólica con los indígenas
nial a causa, precisamente, de su ambivalencia. Slemon no sólo ha inspirado diversos discursos de identidad, mientras que éste
considera esto como un gesto de singular contradicción; ade­- ha sido rara vez el caso de las sociedades coloniales anglófo­nas
­más piensa que el estatus ambivalente de las culturas de tras- –si bien es cierto que algunas colonias deploraron la “ausencia
planta­ción nunca ha permitido la producción de distincio­nes de historia” en la nueva tierra e inscribieron el pa­sado nativo
bi­narias simples entre colonizador y colonizado, misma que ha en su topografía.
caracterizado diversas aproximaciones postcoloniales de paí- Tales estudios comparativos involucrarían un diálogo ex­
­ses del Tercer Mundo: “la ambivalencia de la resistencia lite­ tenso entre críticos de estas sociedades y problematizarían
raria es en sí misma la condición ‘siempre acabada’ del Segundo lo que a menudo es considerado como la imposición de un
Mundo excolonial y de la escritura literaria postcolonial”, paradigma teórico metropolitano homogeneizante en la peri-
puesto que “su resistencia anticolonialista nun­ca ha sido di­ ­­feria (o viceversa: Arif Dirlik, por ejemplo, critica a los histo-­
rigida hacia un objeto o hacia una estructura discursiva que riadores de la India por proyectar globalmente sus observa­
podría ser vista como puramente externa de sí misma” (38). ciones locales). La concepción negativa de Dirlik so­bre
Debido a la inevitable, si bien ambivalente complicidad con la crítica postcolonial institucionalizada –que a menudo
las prácticas coloniales y la resultante “in­teriorización de las tie­ne muy poco que hacer en un diálogo entre críticos de
relaciones co­lonialistas binarias yo/otros” (39), Slemon piensa sociedades postcoloniales y los centros metropolitanos– es
que la teoría postcolonial tiene mucho que aprender de las compartida por numerosos críticos en América Latina. Mien­
prácticas del Segundo Mundo. tras que Dirlik la toma como una expresión del “nuevo po­der”
La ambivalencia es también una importante característica que detentan prominentes “intelectuales del Tercer Mun­-
de los discursos y las prácticas de América Latina, y ya mu­ do que accedie­ron a los centros del saber del Primer
chos trabajos interesantes se han hecho al respecto. Pero Mundo” y que buscan constituir el mundo a su propia imagen
me gustaría agregar que esta ambivalencia no debería ser (339), promoviendo así una “nueva or­todoxia” (330), los
considerada siempre en términos de resistencia, sino en tér­ intelectuales latinoamericanos critican la marginalización y
minos de búsqueda de identidad. La autonomización de una la desvalorización del conocimiento local y de las tradiciones
sociedad colonial es un proceso complejo y contradictorio en críticas, consecuencia de lo que ellos con­sideran la última
el que el regreso a un supuesto pasado indígena es todavía más versión de la violencia epistémica y de la “colonización intelec-­
ilusorio que en las colonias de intervención. Las estrategias tual” (Mignolo, 130). En un artículo in­titulado “Colonial
de construcción de identidad toman diversas formas, y un and Poscolonial Discurse: Cultural Critique or Academic
136 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 137
en un contexto comparativo

Colonialism”, Walter Mignolo también cuestiona la natu­ reac­ción a la crítica de Castro-Klarén, Ashcroft publicó un
ra­leza innovadora de los acercamientos postcoloniales a artículo conciliador intitulado “El primer nacimiento de la
América Latina, donde historiadores tales como Edmundo modernidad: América Latina y la transformación postcolo-
O’Gorman, quien mucho escribiera antes de la aparición del nial”, en el cual explica la resistencia latinoamericana hacia la
postestructuralismo, muestran “fundamentos y perspectivas teoría postcolonial en parte por la concepción reduccionista
si­milares” (122). Por su parte, Alberto Julián Pérez critica que ha­ce de dicha teoría que considera como consecuencia del
la “inmadurez” de los intelectuales latinoamericanos con­ postestructuralismo. Argumenta que lo “postcolonial comien­
temporáneos, quienes prefieren citar a Bhabha y Spivak e za desde el momento de la colonización” (15) y esos “análisis
ignorar y denigrar a sus propios pensadores. Pérez argumenta postcoloniales han sido una característica de la vida intelec­-
que una falta de conocimiento de sus propias tradiciones tual latinoamericana, al menos desde 1950” (10). Agrega
los conduce a transformar teorías extranjeras en modas que la experiencia latinoamericana de la colonización, la
transitorias (203), y subraya la importancia de comprender su hibridez y el disentimiento, “agrandan radicalmente el cam­
propia identidad a través de pensadores propios, utilizando po de la teoría poscolonial” (12) y subraya la importancia del
conceptos tales como esencia y ser americanos (208). testimonio.
Finalmente, los críticos postcoloniales anglófonos son acu­ Por otro lado, también participan en el debate críticos
sados de ignorar a América Latina en sus trabajos. Mientras tales como Fernando de Toro, quien critica a Walter Migno­
que Slemon critica la marginalización por la teoría poscolonial lo, Roberto Fernández Retamar, Ángel Rama, Carlos Rincón,
de los estudios canadienses sobre este tema, Sara Castro-Klarén Bea­triz Sarlo y Beatriz Pastor por establecer distinciones
critica esta teoría, en cambio, por su “falta de conocimiento de binarias, simplistas y anacrónicas, entre “ellos” y “nosotros”
un periodo colonial previo, importante, si no homogénea, y de (112); por su “ferviente nacionalismo” (118), e incluso por su
una experiencia postcolonial, que serían de enorme importan­ “fundamentalismo latinoamericano” (129). Argumenta que
cia para muchos de sus intereses”, y da como ejemplos el “suje­ mu­chos críticos latinoamericanos
to subalterno, las traducciones culturales, las tradiciones orales
y escritas, las relaciones centro-periferias, el problema de la pretendieron utilizar cuestionamientos teóricos occidentales como
autenticidad, las modalidades del exceso, la hibridización y herramientas para observar una variedad de textos y culturas. Esto no
transgresión” (45). Castro-Klarén es particularmente crítica de con la finalidad de colonizarlos, sino con la de estar en posibilidades
Bill Ashcroft por no hacer ninguna referencia a la escritura de de comprenderlos mejor, de entender textos que son construcciones
resistencia en América Latina ni a su debate sobre el mestizaje discursivas, textos que conllevan una cultura, textos que hablan en
según su propio discurso de hibridez, concluyendo que mu­ más de un sentido, textos que están en contacto con una circulación
chas teorías contemporáneas de publicaciones postcoloniales internacional de conocimiento y producción cultural. (116)
exis­tían desde antes en América Latina, cuyos intelectuales
cuestionaron los fundamentos y presupuestos de la filosofía Alfonso de Toro también argumenta que la teoría postcolo­
y la historia (46). Argumenta también que particularmente nial provee herramientas conceptuales y analíticas esenciales
Guamán Poma y Garcilaso “llegaron a producir una crítica de que han llevado a un genuino “cambio de paradigma” en el
los modos europeos de representación cuando este discurso pensamiento cultural latinoamericano. Agrega que el análi­sis
colonial ascendía en poder y conocimientos” (53). Como empírico, si bien útil, no es capaz de crear nuevos modelos
138 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 139
en un contexto comparativo

teóricos. La crítica postcolonial, dice, no se limita nada más a otros agentes sociales percibirse a sí mismos y trabajar para
a un lenguaje sofisticado, sino que es el “resultado de una re­ transformar las prácticas sociales: es “un fenómeno inherente
flexión epistemológica seria” (63). a la estructura del sistema-mundo en el que todos estamos
El debate sobre los acercamientos postcoloniales a Amé­ in­volucrados” (95). Por tanto, los saberes expertos proveen a
rica Latina es extensivo y debe ser situado en una larga los grupos locales de la “competencia reflexiva” necesaria para
tradición de discusiones entre defensores del conocimiento reterritorializar lo abstracto en lo local y desarrollar prácticas
nacional o continental y aquellos a favor de modelos y pa­ auto-reflexivas y de resistencia que conducen a la formación de
radigmas “importados”. Una intervención particularmente una nueva subjetividad y de una acción social y política. Cas­tro
interesante en este debate fue hecha por Santiago Castro Gómez agrega que el pensamiento latinoamericano siem­pre
Gómez, quien intentó apartarse de la naturaleza a menudo ha sido reflexivo debido a su situación en el sistema global, y que
polémica y simplistamente binaria del debate, reexaminando se ha constituido a sí mismo como un sujeto de conocimiento
la noción de “modernidad”. En lugar de rechazarla en tanto a través de la filosofía del Siglo de las Luces, del romanticismo,
emanación de la hegemonía cultural europea, en tanto violen­ del positivismo, del marxismo, del estructuralismo y de los
cia epistémica y colonialismo intelectual o, por otro lado, en es­tudios culturales. Castro Gómez subraya que lo importante
lugar de promoverla como la única vía del progreso intelectual, es la manera en la que la reflexividad global se ha inscrito
Castro Gómez cuestiona la reductiva yuxtaposición de las en los contextos locales (y en los grupos subalternos) y có­
ciencias humanas y sociales, y el conocimiento instrumental mo la “auto-observación social” (96) ha emergido hacia la
del aparato burocrático y administrativo del capitalismo y del desterritorialización y la reterritorialización.
imperialismo. Argumenta que el rechazo de los conocimientos Castro Gómez pone énfasis en la importancia de lo que él
expertos, entendidos como “razón imperial” destructiva del llama el “reciclaje” (95) de las ciencias sociales. Este énfasis
conocimiento local, remueve los fundamentos mismos de la en la reescritura de los discursos que emanan de los centros
crítica subalterna del sistema (91), puesto que la globalización hegemónicos de la cultura recuerda no sólo los manifiestos
también provee las herramientas de reflexión para oponerse brasileños del movimiento antropofágico de los años veinte,
a este sistema (93). sino a la vez a varios críticos postcoloniales anglófonos que
Siguiendo los trabajos de Enrique Dussel, Immanuel Wa- han analizado la “apropiación” o la “interpolación” (término
llerstein y especialmente Anthony Giddens, Castro Gómez preferido por Ashcroft, quien lo define como la manera en
explica que la modernidad no es simplemente un proceso la que “la cultura colonizada interpola el discurso dominante
re­gional que irradió de Europa hacia el exterior, sino un para transformarlo de forma que pueda desencadenar la re­
fenómeno creado por una expansión occidental que conduce presentación de realidades locales” (18)). Sin embargo, el con­
a una “red global de interacciones” (94). Es la constitución cepto de Castro Gómez de producción global de conocimiento
misma de este sistema global la que ha creado la modernidad. va más allá del concepto de antropofagia de los modernistas
Debido a que las relaciones cara a cara de la interacción local brasileños —según el cual el hecho de “devorar” al Otro
basada en la presencia son reemplazadas por determinantes conduce a la emergencia de formas culturales nuevas— e
impersonales, distantes en el tiempo y el espacio, el pensamien­ incluso más allá del énfasis que pone la crítica postcolonial en
to se vuelve reflexivo y abstracto. Y estos sistemas abstractos no los trabajos paródicos sobre los discursos coloniales. Cuando
son privilegio exclusivo de la elite, sino que también permiten Castro Gómez observa que los sujetos excluidos examinan sus
140 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 141
en un contexto comparativo

propias prácticas para “compararlas con las prácticas de suje­ loniales. Uno de los más obvios es el realismo mágico, que ha
tos distantes en el tiempo y el espacio” (97), está introduciendo sido aplicado a las literaturas de Canadá, de Africa y de India,
una nueva dimensión que nos sugiere otras posibilidades puesto que provee una manera sugerente e innovadora de
si bien no las desarrolla en este artículo. Por nuestra parte, describir nuevas formas literarias en sociedades con tradicio­
podemos agregar que los sujetos marginados no se limitan a nes indígenas continuas. Otro concepto latinoamericano que
reescribir los discursos del centro y que los bordes del imperio es­timuló discusiones teóricas fuera de América Latina es el de
no se limitan a responderlos. Las redes globales les permiten transcultura, introducido por Fernando Ortiz y desarrollado
entrar en un campo interdiscursivo e intercultural ocupado más adelante por Ángel Rama. Este concepto fue considerado
por diversos actores (no solamente el imperio y sus sujetos como particularmente relevante por intelectuales de origen
o el centro y sus periferias), los cuales pueden establecer un italiano en la provincia canadiense francófona de Quebec.
intercambio polifónico. Dichos intelectuales intentaron desarrollar nuevos paradig­
En este modelo más complejo, la acción unidireccional mas de formación del sujeto para inmigrantes trilingües que
de devorar al Otro occidental es reemplazada por la mutua fueron integrados a la nueva sociedad conservando un sentido
interacción discursiva entre varios otros. Esto parte no só­lo del de la diferencia.
modelo potencialmente binario de los márgenes al reciclar al Un paradigma crítico más reciente, desarrollado por Doris
centro, sino también de la apropiación del Occidente de obje­ Sommer en el contexto de América Latina, es el de las “ficcio­
tos culturales no occidentales, así como de la teorización del nes fundacionales”, que ha sido aplicado también a la novela
Occidente sobre lo no-occidental como objeto de co­no­cimien­ ca­nónica canadiense. Con él se ha analizado dicha producción
to sin voz propia. El crítico Vinay Kirpal ha argumentado, en el literaria de manera innovadora que difiere tanto de los mode­-
contexto de la literatura de India, que el “novelista del tercer los tradicionales de la crítica canadiense como de las dicoto­-
mundo... también dirige sus formas literarias tradicionales ­mías postcoloniales simples de colonizador/colonizado. En
ha­cia la creación de otra forma que pueda ex­presar apropiada­ un en­sayo sobre la novela The Diviners de Margaret Laurence,
mente su propia experiencia moderna” (148), y que ello resulta Neil ten Kortenaar se refiere al trabajo de Sommer sobre las
esencial para situar esta literatura tanto al interior de esas novelas fundacionales de América Latina, haciendo una relec­
formas tradicionales como con respecto a las “universales”. tura de la novela canadiense como relato nacional. Des­pués
Esto nos recuerda a muchos intelectuales latinoamericanos de caracterizarla en los términos de Fredric Jameson como
que critican el hecho de que el Occidente se apropie de su una alegoría nacional, y de establecerla como una reescritura
literatura a partir de paradigmas teóricos occidentales —tal de La tempestad de Shakespeare, subraya la celebración que
como sería el caso del postmodernismo y de la metaficción— hace la novela “de la creolización, de la reunión de diferentes
pues tal proceder borra los contextos locales y las tradiciones culturas en una mezcla indígena” (13). En este relato nacio­nal,
literarias. La crítica postcolonial debería, sin embargo, entrar en el que “la nación es rescrita en términos de familia” (26), la
en diálogo con los críticos “locales”, quienes, a su vez, deberían protagonista huérfana Morag “rechaza una identificación con
entrar en diálogo con otros críticos “locales”. lo imperialista y se identifica con el indígena, con el desposeí­
Hay diversos ejemplos de interacción entre los paradigmas do y con la tierra de su nacimiento” (13). Morag finalmente se
teóricos o críticos de América Latina y la producción de co­ casa con un mestizo, con quien tiene un hijo “que lleva en sus
nocimiento en otras sociedades, principalmente postco­ venas la sangre de ambos, indígenas y colonos” y que se nutre
142 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 143
en un contexto comparativo

con “historias de ambas partes de la división racial” (14-15). Latina, las observaciones de Sakai nos recuerdan construccio­
Estos tres conceptos realismo mágico, transcultura y ficciones nes anticoloniales tales como el Calibán de Fernández Retamar
fundacionales que fueron desarrollados para conceptualizar (obvia configuración de la figura negativa de Prospero), o
estrategias culturales complejas en América Latina han, en “nuestra América mestiza” de Martí (en oposición al Norte
consecuencia, señalado el camino hacia un creciente diálogo racista), o bien las construcciones argentinas de una identidad
entre críticos de sociedades diferentes en muchos aspectos, auténtica (el gaucho). La discusión de Sakai en cuanto a
pero que se sitúan a sí mismas en una ambigua situación con las “tecnologías subjetivas” (63), que él define como “la
respecto a muchos modelos postcoloniales desarrollados en tech­nê política (o subjetiva) para manufacturar e instituir
Asia. efectivamente el deseo de ‘querer ser nación’” (67) es relevante
Más aún, no hay razón para limitar este diálogo al Oc­ para los discursos identitarios a través de los cuales el sujeto de
cidente y a los formalmente colonizados. Un interesante la nación se produce a sí mismo representándose a sí mismo.
trabajo teórico ha emergido recientemente de intelectuales Su discusión sobre la diferencia cultural es particularmente
japoneses, a quienes el conocimiento de su cultura, aunado interesante. Sakai subraya la “posición enunciativa del ob­
al conocimiento de los paradigmas teóricos occidentales, ha servador” (118) que crea su objeto y explica que la observación
llevado a analizar las construcciones identitarias en Japón co­ es a la vez una práctica a través de la cual “la descripción
mo semejantes en muchos aspectos a aquellos de sociedades de la diferencia cultural produce e instituye diferencia cul­
formalmente colonizadas. Naoki Sakai, por ejemplo, ha de­ tural” (120). El sentimiento de ansiedad producido por
sarrollado el concepto de “co-figuración”, que define así: “el la otredad cultural “debe ser articulado en la enunciación
ser del japonés siempre es afirmado como el otro del chino, del y debe ser reprimido tanto como para ser percibido como
hindú o del europeo. En otras palabras, las determinaciones diferencia cultural determinada, como diferencia identificable
de esos otros sirven reflexivamente para postular el ser del entre entidades” (121). Este proceso de significación es, por
japonés especularmente” (144). Argumentando que “la obse­ tanto, olvidado, puesto que la relación práctica (el acto de
sión por la etnicidad o la nacionalidad no tendrían mucho instituir) es reducido a lo epistémico, habida cuenta de que la
sentido mas que en relación con su opuesto” (50), Sakai subraya distinción entre la “función articulatoria de la enunciación de
la “naturaleza esencialmente ‘imaginaria’ de la estructura com­ la diferencia cultural” y la “representación de la diferencia en
parativa... en el sentido de que es una imagen, por un lado, el esencialismo cultural” (215) desaparecen. Al mismo tiempo,
sensible, y, por otro, práctica, debido a su habilidad evocadora la particularidad construida (de las naciones, etc.) reemplaza
de un acto para el futuro” (52). Aunque no haya habido la singularidad de los intercambios entre individuos (149).
en el pasado un grupo social unificado, el espíritu japonés Si bien el estudio de Sakai se concentra en Japón, su trabajo
es postulado y proyectado en ese pasado, y esto reprime la también esclarece estrategias de formación de identidad
hibridez (61). El pensamiento japonés del pasado es también en sociedades de trasplantación, en las que uno de los pro­
muy diferente del de hoy día, pero la continuidad de sus formas blemas culturales más serios después de la independencia
se asume, lo que da como resultado que no sea considerado fue la carencia de una tradición autónoma, auténtica, dis­
como extranjero para el japonés contemporáneo. tinguible de aquélla de los colonizadores europeos y que no
Aun cuando pensemos en Japón como una sociedad par­ fuera considerada como una imitación de segunda. Su “co-
ticularmente homogénea y sin la historia colonial de América figuración” (para utilizar un término de Sakai) como opuesto
144 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 145
en un contexto comparativo

a Europa era problemática, debido a la transferencia de pa­ bien ambivalente, del ser colectivo en el contexto de la búsqueda
radigmas culturales durante la colonización y la dominación de la especificidad y del valor en una sociedad co­lonial.
de las lenguas y las prácticas europeas, en lo que se refiere a La expresión “lo real maravilloso” fue acuñada por Car­
la administración, la religión y la política. Este problema es pentier en su muy citado prólogo a la primera edición de la
enfrentado por todas las sociedades de trasplantación, que novela El reino de este mundo, de 1949, en la que cuenta las
no pueden mirar retrospectivamente hacia una tradición vicisitudes de las luchas por la independencia negra en la isla
cultural indígena a la cual podrían eventualmente volver, de la Hispaniola, desde finales del siglo xviii. Carpentier aplicó
puesto que las elites gobernantes son de origen europeo. inicialmente la expresión a Haití, país que visitó en 1943 y
Aún cuando cada sociedad muestra diferencias culturales con del que salió asombrado por las imponentes dimensiones
respecto a sus varios otros, las sociedades coloniales sienten de las ruinas de La Ferrière, fortaleza construida por el rey
una mayor carencia de autonomía cultural, y la búsqueda de negro Henri Christophe luego de la independencia del
autenticidad se vuelve un problema siempre presente. Para país en 1804. Como lo explicó en su prólogo, la conjunción
legitimar la independencia deben crearse algunas diferencias, sincrética de creencias vudúes y de ritos católicos, el atavío
y en muchos casos deben fundarse nuevos paradigmas con los europeo de Christophe y sus cortesanos, y la fe de los esclavos
cuales pueda identificarse una población heterogénea para negros en los poderes licantrópicos de su líder Mackandal y
poder legitimar un gobierno particular. Mientras que, para en varias divinidades africanas, lo movieron a considerar la
valorarse, muchos intelectuales latinoamericanos volvieron los realidad haitiana como maravillosa. Más adelante, extendió el
ojos a las antiguas civilizaciones indígenas –como la azteca o concepto hasta incluir la realidad latinoamericana en general,
la inca– en un acto de identificación simbólica, los novelistas debido al impacto de su más o menos reciente descubrimiento
de la segunda mitad del siglo xx buscaron desarrollar nuevas –llevado a cabo por los europeos en 1492–, de su impresionan­
formas de escritura específica de su cultura. Esta búsqueda fue te geografía, de la presencia de diversos grupos raciales y de
emprendida para crear un sentido de identidad, pero también los diversos eventos históricos “extraordinarios”.
un valor cultural en un contexto global en el que América Carpentier describe lo real maravilloso tanto en términos
Latina persistentemente rondaba los márgenes del poder. fenomenológicos como ontológicos: su sentencia de que “la
El rol de los mediadores culturales en la construcción sensación de lo maravilloso presupone una fe” sugiere que lo
de América Latina como una comunidad imaginaria es par­ que está involucrado en la consideración de América Latina
ticularmente importante. Familiares a la filosofía europea, a como maravillosa es una particular disposición del sujeto con­
los debates y discursos políticos sobre el Otro no-occidental, los templador o un específico tipo de percepción, mientras que la
autores latinoamericanos que viajaron a Europa proveyeron pregunta retórica con la que concluye su prólogo dirige ahora
algunas de las más notables figuraciones del continente. El el problema hacia una consideración ontológica de la esencia
novelista cubano Alejo Carpentier, por ejemplo, desarrolló la latinoamericana: “¿Pero qué es la historia de América Latina
idea de América Latina como un mundo maravilloso opuesto toda sino una crónica de lo real maravilloso?” (17).
a Europa, en una configuración altamente influyente que Varios críticos han examinado las fuentes europeas de la
no ha desaparecido a pesar de sus evidentes deficiencias. La concepción de Carpentier del Nuevo Mundo. Emir Ro­drí­
siguiente lectura de Carptentier subraya el proceso dinámico guez Monegal ha discutido la deuda de Carpentier con el
de figuración del continente en una construcción poderosa, si surrealismo francés; Roberto González Echevarría ha señala­
146 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 147
en un contexto comparativo

do la influencia de La decadencia de Occidente de Spengler, “inauténtico” maravilloso, y ya había considerado, también, a


e Irlemar Chiampi ha documentado meticulosamente los las culturas “primitivas”, específicamente a la de Haití, como
paralelos en­tre Le miroir du merveilleux (El espejo de lo maravilloso, un ejemplo de lo auténtico maravilloso. Napoleón Sánchez, a
1940) del surrealista francés Pierre Mabille y el prólogo de su vez, sugiere que el ataque de Carpentier a los surrealistas se
Carpentier. Sin criticar explícitamente a Carpentier por la na­ debe, al menos parcialmente, a la influencia de aquellos que
turaleza de­rivativa de su teoría, Chiampi enfatiza la influencia se rebelaron contra la fetichización de Los cantos de Mal­doror
de los surrealistas en las teorías y las prácticas literarias del de Lautréamont, y contra la reglamentación de los surrealistas
escritor cubano (quien de hecho colaboraba en París con los impuesta por la dictadura de Breton. Por su parte, otros crí­
surrealistas), a pesar de su ostensible rechazo de cualquier ticos señalan la idealización que hace Antonin Artaud de las
influencia y su negación categórica de cualquier similitud culturas autóctonas mexicanas como una fuente de las teorías
entre lo real maravilloso americano y el surrealismo francés. de Carpentier (Müller).
En su prólogo, Carpentier ataca mordazmente las técnicas De cualquier modo, mientras que la deslectura (misreading)
su­rrealistas de la libre asociación, la creación artificial de si bien productiva que hace Carpentier de los surrealis­tas
lo maravilloso y el uso de estereotipos literarios tales como puede ser considerada como un parricidio simbólico en el
vampiros y fantasmas, argumentando que lo maravilloso, en que, para citar a Paul de Man, el “esfuerzo de lectura revisio­
el continente americano, no se inventa: se encuentra. Se re­ nista del poeta tardío se hizo para llevar a cabo una inversión,
fiere a la exuberante vegetación, a la imponente geografía, en la que lo tardío será asociado a la fuerza y no a la debilidad”
a la diversidad étnica, a la mezcla de estilos arquitecturales (274). La práctica textual de Carpentier, sin embargo, no re­­-
y al hecho de que exploradores y conquistadores a menudo sul­ta edípica en el sentido individual. La aparente psi­co­
proyectaron paradigmas mitológicos en el Nuevo Mundo (El logización de la deslectura que hace Carpentier de los su­
Dorado, las sirenas, la fuente de la eterna juventud). rrealistas y su consecuente ataque verbal, no deben suponer
Es interesante notar que mientras que Carpentier ataca necesariamen­te la eliminación de una perspectiva más am­
a los surrealistas en un intento por distinguir su práctica plia sobre la in­teracción cultural entre Europa y América
literaria de la de ellos –a pesar de señalar en 1964 que el Latina, ni tampoco sobre cuestiones tales como ideología,
surrealismo fue ampliamente imitado en América Latina–, el hegemonía y resisten­cia. El autor cubano está consciente del
novelista guatemalteco Miguel Ángel Asturias, que estudiara retrazo cronológico o “desajuste” de su continente al explicar,
etnología en París y leyera por primera vez textos mayas quince años después de la publicación de su prólogo, que
en traducciones al francés, asevera abiertamente que su “el surrealismo es imitado en América, cuando, en la fuente
pro­pia ficción mágico-realista –que, asegura, representa la primera, se halla en proceso de desintegración” (“Problemática”
“mentalidad original de los indígenas– “es similar a lo que 29). Es en contra de la hegemonía de los centros culturales
querían los surrealistas que rodearon a Breton” (Hearing the metropolitanos, junto a los cuales las prácticas culturales de la
Scream” 58). Chiampi demuestra que el rechazo manifiesto “periferia” aparecen como derivativas, que Carpentier intenta
por el autor cubano de las prácticas surrealistas dominantes valorar la cultura latinoamericana y contribuir a su desarrollo
recuerda a la crítica expresada entre los surrealistas franceses presentándola como diferente de la metropolitana.
por miembros como Pierre Mabille, quien, en El espejo de El término misprision (interpretación errónea) de Ha­rold
lo maravilloso, ya había distinguido entre lo “auténtico” y lo Bloom es particularmente apto en el contexto de la lectura
148 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 149
en un contexto comparativo

que hace Carpentier de los surrealistas para el desarrollo surrealistas franceses como para Carpentier, las sociedades no
de una proto-poética de la escritura de América Latina. occidentales son vistas como un Otro, puesto que el medio
Este término implica, más aún que el de “intertextualidad” cultural del Carpentier erudito y europeizado es tan diferente
o “influencia”, una relación dinámica entre sujetos, tanto de las comunidades rurales afroamericanas de Haití como lo
in­di­viduales como colectivos. Sin embargo, la discusión de son las culturas “primitivas” para los europeos urbanizados.
Paul de Man sobre Bloom, en la que enfatiza el “modelo Para los surrealistas europeos, sin embargo, los discursos
estructural de los misprisions” (274) y define la influencia sobre lo “primitivo” son un pretexto para la autocrítica o una
como una “metáfora que dramatiza una estructura lingüística incursión dentro del exotismo, mien­tras que para Carpentier,
dentro de una narrativa diacrónica” (276) implica una con­ indígenas y afroamericanos constituyen una diferencia esen­
ceptualización puramente textual y estructuralista de la in­ cial para la afirmación de la especificidad latinoamericana en
teracción literaria que ignora la inmersión de la producción contraste con la metrópoli. En América Latina, el Otro forma
textual en configuraciones y procesos políticos y culturales parte de la comunidad imaginaria, mientras que en Europa se
más amplios. No podemos seguir la recomendación de Man opone a ella, aun si discursivamente su construcción proviene
cuando nos exhorta a ignorar los “esquemas intencionales por en parte de las mismas fuentes.
cuyo significado Bloom dramatiza las causas de la deslectura” En su prólogo, Carpentier insiste en la “autenticidad” del
(274), especialmente en el caso de Carpentier, cuyo ímpetu tratamiento literario latinoamericano de lo maravilloso, basa­
parricida al representar al Otro metropolitano como artificial do en aspectos de una realidad “imposible de situar en Europa”
es un aspecto esencial de la constitución de una comunidad (16). Estas aseveraciones no son originales, puesto que, co­
latinoamericana imaginaria. mo lo ha demostrado Chiampi, recuerdan la condenación
Las implicaciones de lo maravilloso son muy diferentes pa­ de lo maravilloso inauténtico que hace Mabille así como su
ra los surrealistas franceses de lo que son para Carpentier. Los valorización de sociedades auténticamente maravillosas, como
surrealistas criticaron los paradigmas racionales occidentales, la de Haití. De cualquier manera, Carpentier deliberadamen­
tales como positivismo y empirismo, y abogaron a favor de te omite mencionar a los escritores surrealistas –a los que
una relación más “auténtica” entre hombre y naturaleza, en conoció muy bien y con quienes tuvo varias afinidades– cuando
la que las emociones y la percepción subjetiva no se hallan re­presenta las prácticas de éstos en términos de técnicas li­
limitadas por la observación científica del mundo; además, terarias superficiales. A la vez, el autor cubano desatiende las
criticaron las normas morales y las estéticas hegemónicas, implicaciones axiológicas y epistemológicas de la mayoría de
y buscaron una salida en las sociedades “primitivas”. En la los escritos teóricos de dichos escritores. En consecuencia
traducción de Carpentier del término francés merveilleux al de todo esto, legitimiza la práctica literaria latinoamericana
español real maravilloso, su insistencia en la importancia de como original y diferente de aquella de la metrópoli, a la que
la fe para la percepción de lo maravilloso, y su valorización a su vez desvaloriza y presenta como estéril y decadente. De tal
de las sociedades indígenas, si bien debidas a una larga manera, en el prólogo a su novela El reino de este mundo, asienta
influen­cia de los surrealistas, deben ser entendidas como una implícitamente el carácter único así como los valores literarios
auto-afirmación cultural, como un rechazo de una misión y culturales de su propia novela.
colonial civilizadora y como una construcción simbólica de La sustitución progresiva del término “lo real maravilloso”
diferencias entre Europa y América Latina. Tanto para los por el de “barroco”, especialmente en su ensayo de 1964 so­
150 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 151
en un contexto comparativo

bre la novela latinoamericana –en el que asegura que el aboga por una nueva y original textualización del continente
“legítimo estilo del novelista latinoamericano actual es el que aseguraría a la literatura latinoamericana no ser más
barroco” (43)–, sugiere que su rechazo de los surrealistas y considerada como una producción regional marginalizada:
su insistencia en la especificidad latinoamericana no es nada “ahora nosotros, novelistas latinoamericanos, tenemos que
más un intento de engrandecer sus propias novelas en tanto nombrarlo todo –todo lo que nos define, envuelve y circunda:
representativas de lo auténtico maravilloso, sino también un todo lo que opera con energía de contexto– para situarlo en lo
deseo de ini­ciar un género literario que podría ser considerado universal” (“Problemática” 42).
como específicamente latinoamericano y que por tanto podría El reemplazo del término “lo real maravilloso” por el de
con­tribuir a la construcción de una identidad cultural y al “barroco” en sus comentarios sobre la necesidad de nom­brar
desarrollo de una forma adecuada de figurar a América La­ su realidad por vez primera, muestra, parcialmente, cómo el
tina. En su ensayo titulado “De lo real maravillosamente autor se dio cuenta de que lo que está en juego aquí no es tanto
americano” Carpentier señala que el estilo latinoamericano una diferencia ontológica entre América Latina y Europa, ni
ha emergido progresivamente a lo largo de su historia (127) siquiera una percepción particular, sino más bien una prác­
y que el surrealismo, por lo general, ya no es más imitado: tica literaria diferente, vista como la expresión auténtica
“Pero nos queda lo real maravilloso de índole muy distinta, de su gente. Consciente del retraso de su cultura (29-30),
cada vez más palpable y discernible, que empieza a proliferar Carpentier identifica al realismo maravilloso (mi derivación
en la novelística de algunos novelistas jóvenes de nuestro con­ de “lo real” en “realismo”, en vez de en “realidad” refleja la
tinente” (129). Aquí, el término “lo real maravilloso”, en vez de transformación semántica que experimentó el término en los
denotar, como lo hacía en el prólogo de 1949, una percepción escritos de Carpentier, aun cuando el último significado ya
particular de la realidad entendida en términos ontológicos y se halle implícito en su ensayo de 1949) con el nacimiento
fenomenológicos, designa un estilo literario, una técnica y un de una producción literaria original y madura, prueba de
énfasis temático que caracteriza, supuestamente, la narrativa una identidad cultural específica. Más adelante, enfatiza la
contemporánea de América Latina. necesidad de América Latina de desarrollar su propia épica
En su ensayo “Problemática de la actual novela latino­ (46). Puesto que este género ha sido estrechamente asociado a
ame­ricana”, Carpentier desarrolla más ampliamente sus la construcción de la identidad nacional, es obvio el interés de
ideas respecto a la necesidad que tiene América Latina de Carpentier en desarrollar lo que Sakai llama una “tecnología
desarrollar un lenguaje literario autónomo y único. Señala subjetiva” designada para alimentar un sentido de identidad
que los novelistas latinoamericanos deben recrear su reali­dad colectiva en un continente conflictivo y heterogéneo. Lo
en un lenguaje que sea específico y a la vez accesible al lector que puede ser considerado como una perspectiva externa y
europeo. La flora y la fauna latinoamericanas, por ejemplo, exotista inspirada por la relectura de los discursos europeos
no deben ser designadas por términos indígenas y explicados sobre el Nuevo Mundo y sobre lo “primitivo”, se vuelve, no
en notas al pie y en glosarios, como ha sido a menudo el caso obstante, instrumental en una auto-representación propuesta
de las novelas regionalistas, sino más bien por palabras que para incluir al Otro dentro de América Latina. Pero la im­
pertenezcan a lo que él llama un vocabulario universal, esto portancia del contexto global nunca está ausente, puesto
es, un español estándar o más bien metropolitano. Carpentier que la creación de una “auténtica voz” también crea capital
cultural. La celebración de una literatura autónoma atraviesa
152 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 153
en un contexto comparativo

los escritos de numerosos críticos latinoamericanos, y varios La naturaleza repetitiva de este pasaje, en el cual el adjetivo
consideran “lo real maravilloso” como una “modalidad de la posesivo “nuestro” aparece once veces, demuestra un casi ob­
narrativa latinoamericana contemporánea” (Bravo 6) que le sesivo deseo de diferencia, que culmina con la imagen de una
permite adquirir el estatus de literatura mundial. cultura intrínsecamente distinta y absolutamente inaccesible
Otros críticos latinoamericanos deploran el hecho de que para lectores y traductores exteriores a América Latina. Al
muchos europeos y norteamericanos equiparan a la literatura mismo tiempo, no parece darse cuenta de su propia sub­
latinoamericana con el realismo mágico, del cual Gabriel jetividad al traducir (e interpretar) la cultura indígena en sus
Gar­cía Márquez es considerado como el más celebrado ex­ propias novelas escritas para lectores no-indígenas, asumien­
ponente. De cualquier modo, el premio Nóbel colombiano do a la vez una situación de total transparencia entre él mismo
ha ayudado a mantener esa percepción lo mismo gracias a –guatemalteco hispanohablante y de formación universitaria–
su propio trabajo literario que a algunos ensayos tales como y las comunidades rurales indígenas. Su reclamo de que él
“Fantasía y creación artística en América Latina y el Caribe”, representa la “mentalidad original” de los indígenas (“Hearing
en el cual asienta que el continente latinoamericano es más the Scream” 58) obscurece el hecho de que su retrato de la
maravilloso que cualquier ficción, y este atributo se vuelve la cul­tu­ra indígena se constituye como un objeto específico,
base para la configuración del Nuevo Mundo como el opuesto circunscrito e identificable que puede ser representado
de Europa. En un deseo de especificidad, la afirmación de en un acto de comunicación exitoso dentro de América
la diferencia a veces conduce a la proclamación de una total Latina. A pesar de las enormes diferencias culturales entre
inconmensurabilidad entre América Latina y otras culturas, los latinoamericanos hispanohablantes y educados, y las co­
como se ve en el siguiente pasaje del novelista guatemalteco munidades nativas den­tro de las cuales, para muchos, las
Miguel Ángel Asturias: únicas vías de comunicación posibles son las lenguas indíge­
nas, Asturias asume el rol de mediador cultural en términos
Para un traductor, situarse a sí mismo en mis libros es tan difícil de lo que Sakai ha llamado un “discurso homolingüístico”
como para un europeo que nunca ha visto a América entender [“homolingual adress”], en la cual se da por asegurada la
nues­tro paisaje. Nuestro paisaje vive de una manera enteramente comunicación recíproca y transparente entre comunidades
diferente de la del suyo, lo que también hace diferente a nuestra unitarias con dos lenguas diferentes (Sakai 3-4). La traducción
realidad. Se tiene que ser muy íntimo con nuestro mundo cósmico, de sus propias novelas a otras lenguas, por contraste, implica
este mundo de batallas terrenas en el que todavía se tiene que luchar inevitablemente, según él, una falla en la comunicación entre
sencillamente para vivir... No dudo que muchos traductores hablen dos culturas consideradas desiguales (a pesar de sus comunes
un excelente español, pero no hablan nuestro español y, más aún, no orígenes europeos). No obstante, el hecho de aceptar que esta
tienen nuestros sentimientos ni nuestro espíritu. Así, no pueden sino ficción se asemeja a lo que los surrealistas franceses tenían en
hacer traducciones estrictamente castellanas de nuestros libros. Los mente, enfatiza la importancia de los discursos europeos en su
traducen como si hubieran sido escritos en una provincia española propia figuración subjetiva de la cultura indígena considera­-
que resulta completamente ajena a nuestro temperamento y a nuestra da central para una identidad latinoamericana específica.
vida, a nuestro carácter y a nuestra forma de hablar. (Asturias 58; los Leer a Carpentier en diálogo no sólo con la tradición crítica
subrayados son míos). occidental, los debates latinoamericanos y los conceptos pos­
coloniales de ambivalencia, sino también con las discusiones
154 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El debate del postcolonialismo latinoamericano 155
en un contexto comparativo

sobre la identidad en sociedades periféricas angloparlantes y Bibliografía


las reflexiones sobre Japón de Sakai, es solamente un primer
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dos enunciados formativos de México antiguo

Gordon Brotherston

E l postcolonialismo se define principalmente en el tiem­


po, ubicando al colonizador en el pasado. Después de la
Segunda Guerra Mundial, el concepto fue rápidamente iden­
tificado en el discurso con la expulsión formal de Europa de
gran parte del territorio africano y asiático y con la restaura­
ción explícita de los derechos de los antiguos pobladores. Sin
embargo, desde esta perspectiva, el concepto nunca pudo ser
tan fácilmente aplicado a América donde la Independencia
de Europa –anterior en un siglo o más a la africana y asiáti­
ca–, había conducido a un rechazo más ambiguo de los idio­
mas extranjeros, de los sistemas legales, de la religión, de la
economía y la raza. Esto fue así aún cuando, sobre el mapa,
los Estados que se declaraban como “independientes” muy a
menudo ocupaban efectivamente só­lo una parte de los territo­
rios nacionales demarcados y, muchos de estos territorios ni
siquiera habían sido ocupados por Euro­pa durante el período
colonial. Tengamos en cuenta, por ejemplo, el ulterior saqueo
de las aldeas algonkinas en el valle de Ohio, la “pacificación” a
punta de fusil (desposesión) de los mapuches en el Cono Sur
y la de los sioux y muchos otros grupos indígenas en las llanu­
ras del norte, o para el caso, el ataque de la “guerra de castas”
sobre las poblaciones mayas federadas de Yucatán. Más aún,
como sabemos, algunas de estas ex-colonias americanas pron­
to se transformaron ellas mismas en poderes colonizadores y
saqueadores, tanto dentro como fuera de sus fronteras, siendo
usa el ejemplo por excelencia de esta transformación.

[161]
162 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate América y la cuestión del colonizador: 163
dos enunciados formativos de México antiguo

Si el concepto de lo postcolonial para América se encuentra del Sol azteca, anterior a aquel en un siglo aproximadamente.
tensionado en esta forma, no lo está menos con respecto a El primero ofrece una crítica del calendario cristiano y de
nuestra capacidad –desde nuestra cosmovisión occidental– pa­ la filosofía que allí se articula; la Pierda del Sol, suma de la
ra evaluar la imposición colonial originaria. Gran parte de lo que cosmogonía americana, ha resistido los repetidos intentos de
fue impuesto permanece aún sin ser cuestionado en nuestros colonización intelectual. Ambos pueden ayudarnos a evaluar,
propios discursos de críticos literarios y académicos, en la desde una perspectiva otra, asuntos relacionados tanto con la
elección de nuestras fuentes, modos de lectura y en nuestras imposición colonial como con las formas de emancipación
perspectivas históricas. Así, en la proyección de un “otro” de la misma. Ambos textos son especialmente relevantes en
escasamente articulado ha existido una renuencia ge­neral a lo que respecta a sistemas de conocimiento, hibridez, y a los
admitir o a llamar la atención sobre las enormes limitaciones procesos de resistencia intelectual y cultural frente a Europa
intelectuales de la propia Europa durante las primeras inva­ y al control occidental.
siones. Compuestos en la escritura mesoamericana conocida como
Es por ello que los conceptos provenientes de la crítica tlacuilolli, ambos textos, rechazan el borramiento deseado por
post­colonial han sido cuestionados en relación a su relevancia los invasores europeos cuando apilaron y quemaron libros en
para las Américas tal como lo señaló Homi Bhabha en la Nueva España y quipus en el Perú (“bibliotecas” enteras de
conferencia de abralic de Río en 1997. De esta manera se ambos, para utilizar el propio término español). Como tal, la
le está prestando mayor atención a conceptos tales como escritura tlacuilolli, al igual que la escritura jeroglífica de los
trasculturación, tempranamente acuñado por Fernando Ortiz olmecas o de los mayas, es inseparable del sistema de calenda­rio
y promovido por Rama, a la antropofagia en el estilo de Oswald mesoamericano el cual, en la articulación del tiem­po-espacio,
de Andrade, a las nociones de periferia atribuida a escritores privilegia una serie de números y signos conceptualmente ricos
tan diversos como Borges y José María Arguedas, al concepto (Nowotny; Brotherston, Painted Books from Mexico; Boone). En
de espacio intermedio (space-between) presente en la noción de este sentido, el uso del tlacuilolli y de otros sistemas de registro
nepantilismo de León-Portilla –también fundamental para similares en América pueden por sí mismos establecer premisas
Anzaldúa y Mignolo– y en el concepto de zona de contacto de epistemológicas por lo menos tan válidas como aquéllas atri­
Ma­ry Louise Pratt. Lejos de estar agotadas estas posiciones crí­ buidas por los europeos a los griegos para llevar agua al mo­
ti­cas nos remiten históricamente a lo colonial como a esa gran lino del origen griego de la propia Europa. Tengamos en
complejidad que subyace y quiebra el triunfalismo europeo. cuenta, por ejemplo, la línea de los trabajos maya en escritura
Estas nociones críticas animan la exploración geocultural fonética que se extiende, sin rupturas, por casi un milenio
se­ñalada por Rama cuando de la mano de Darcy Ribeiro y y medio: desde las tempranas y clásicas inscripciones en los
Arguedas descubrió la mancomunidad entre el Amazonas libros del Chilam Balam que organizaba la vida de acuerdo
y los Andes realizando, de este modo, una equiparación con con el calendario Katun hasta bien entrada la independencia
esa otra zona que la antropología y la arqueología llaman (Brotherston, Book of the Fourth World 131-55); los anales tlacui­
Mesoamérica. lolli que –formalmente cubrían un milenio– anticiparon la
En esta misma línea de reflexión se ofrece aquí una lec­ “revuelta del maíz” de 1692 (minuciosamente reconsiderada
tura de dos textos que tienen raíces comunes en la antigua en su contexto colonial por Moraña), y los cuales proveyeron
América: el Códice Mexicanus de finales del siglo xvi, y la Piedra al discípulo de Vico, Boturini, con su “nueva idea” de América
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dos enunciados formativos de México antiguo

en 1746 (Idea nueva de una historia de la América septentrional); de Moctezuma, Inés de Tapia (Toussaint et al 139). Los recursos
o, nuevamente, la utilización de la taxonomía del quipu y y el alto nivel intelectual del Colegio, que eclipsó cualquiera de
su género literario por Guamán Poma en su Crónica dentro los logros previamente llevados a cabo por franciscanos u otras
de un orden de transcripción que ha sido examinado en el órdenes, ocupó un significativo lugar en los anales indígenas
excelente trabajo de Catherine Julián, Reading Inca History de la época. Por su parte, los cronistas de la orden agustiniana
(véase también Urton). anotan que la biblioteca de libros recientemente importada
En el momento del contacto el conocimiento representado de Europa se hallaba adornada con mapas, globos celestiales
en los textos tlacuilolli no podía ser fácilmente contenido por o y terrestres, astrolabios, planisferios, cronómetros y otros ins­
traducido dentro de los sistemas de pensamiento autorizados trumentos de la época (Grijalva 327).58 Estos instrumentos,
por la cristiandad invasora (Rabasa). En este sentido, la no­ utilizados por el Vaticano en sus intentos por redefinir el
ción clásica de “conquista espiritual” de Ricard que siguió tiempo de la cristiandad occidental en la reforma gregoriana
paralelamente a la militar no estuvo menos viciada, desde su (Parisot y Suagher) eran observados por los ojos nativos en
comienzo, que la actual suposición de ciertos filósofos según México; ojos que no tenían nada de ese “Otro” inocente de
la cual la filosofía comenzó a existir en América sólo a partir Europa sino que, por el contrario, se hallaban informados
del arribo de Colón (León-Portilla, Aztec Thought and Culture; por muchos siglos de conocimiento local específico como
Maffie). Examinado bajo esta luz, el corpus de textos tlacuilolli, claramente se puede leer en el Mexicanus.
al cual pertenecen el Códice Mexicanus y la Piedra del Sol, puede En una glosa nahuatl en la sección de anales del Mexicanus
redefinir nuestras nociones de “colonización del imaginario” (36), la última de las múltiples manos autorales, afirma que
y puede, además, ayudar a balancear más finamente las ca­ el libro le fue dado por un descendiente de la casa real azteca
racterizaciones dualistas de lo colonial en tanto que híbrido de Acampachtli (¿Inés de Tapia?) y que, leal a la tradición
(“pensamiento mestizo”; ambos términos son de Gruzinski). filosófica y del calendario de dicha casa, hará su mejor esfuerzo
Al hacer un mapeo de la memoria nativa se nos aparecen con por exponer las limitaciones intelectuales y la ideología opre­
claridad las continuidades del antes y el después de la invasión, siva de los nuevos gobernantes del país.
que en cierto sentido sobreviven al hecho formal de la propia El Mexicanus es híbrido en al menos tres sentidos y ocupa
colonialidad. deliberadamente un espacio intermedio (nepantla) entre los
Actualmente albergado en París (Mengin), Mexicanus pue­ aztecas y los europeos. Está compuesto materialmente en pa­
de ser entendido como una reflexión irónica sobre el curso pel nativo aunque su paginación corresponde más bien al
que la historia azteca ha tomado antes y después de 1519. estilo europeo que al del libro-biombo foliado azteca, y está
De acuerdo con la evidencia de sus propios anales el libro encuadernado por el lomo. Se halla escrito en tlacuilolli aun­
fue terminado en la década inmediatamente posterior a la que también hace uso de escritura alfabética (para palabras
reforma gregoriana del calendario juliano, la cual comenzó en nahuatl, latín, español y otras lenguas) y de notación nu­
a ser efectiva en Nueva España a partir de 1583. Sus autores mérica europea; además, trabaja sobre estos últimos aspectos
exponen un cierto interés en el Colegio de San Pablo fundado con una ingenuidad característica del primero, por ejemplo,
en 1575 en Teipan por el fraile agustiniano Alonso de la Vera de acuerdo con la necesidad, los números pueden ser ará­
Cruz en una propiedad ubicada hacia la parte sudeste de
Tenochtitlán, propiedad que había sido donada por la nieta 58. Estoy infinitamente agradecido con Elly Wake por esta referencia.
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dos enunciados formativos de México antiguo

bigos o romanos; las letras pueden estar ya en mayúsculas ritual o libro de los sueños (temicamatl) articulados en capítulos
ya en minúsculas, ser más romanas o más góticas, incluso temáticos (1-17, 89-hasta el final) y, otras partes se relacionan
pueden ser de tipo uncial (una amalgama del siglo cuarto con el género de los anales (xiuhtlapoualli) que narra eventos
del latín y el griego). Perfectamente consustanciado con el a través del tiempo (pp.18-88). En otras palabras, cada com­
calendario mesoamericano trabaja fácilmente con las reglas y ponente del Mexicanus, exterior e interiormente, tiene su pro­
la estructura de la cronología y la liturgia cristiana y constru­ pio género y de allí deriva sus propias formas de exposición,
ye, simultáneamente, la profundidad del tiempo y las Eras medios y principios de lectura.
tanto propias como del calendario cristiano, preguntando Los anales comienzan el conteo temporal con la partida
quién entró en la historia de quién a partir de 1519 (Aveni y de los aztecas desde Aztlan en 1 pedernal 1168 y terminan
Brotherston). luego de la reforma gregoriana en 7 Conejo 1590 cubriendo
El Mexicanus fue escrito durante un tiempo en que, como la 423 años en total. El relato registra una versión particular de
reforma gregoriana indica, Europa se encontraba realizando la historia azteca, situándose entre el plebeyismo del Códice
ingentes esfuerzos para llevar su cronología y su astronomía a Boturini –el cual se ocupa de la migración desde Atlan (Boone
niveles similares a los americanos (Prem). Por improbable que 210ff)– y el imperialismo explicito del Códice Mendoza, en el
pueda parecer, antes que el protegido de Carlos v, Mercator cual, miembros sobrevivientes de la clase gobernante azteca
(Gerhard Kremer), publicara su Chronologia, hoc est temporum alegan que su participación es indispensable para favorecer
demonstratio...ab initio mundi usque ad annum domini 1568, ex los intentos españoles de manejar la colonia.
eclipsibus et observationibus astronomicis, Europa no contaba con Una muestra de cómo los anales entretejen las historias
medios formales para fijar fechas precisas y lejanas en el tiempo de los invasores y los invadidos puede encontrarse en el in­
(la datación conocida como “a.c.” no había sido concebida forme del año 1559 –2 Caña en el calendario azteca–, un año
aún) y, en consecuencia, se hallaba mal preparada para medir de gran importancia para ambas culturas. En noviembre a
el tiempo americano, dejando de lado la complejidad de los lar­ Nueva España se le ordenó conmemorar a Carlos v –el cual
gos ciclos sobre los que dicha temporalidad estaba articulada. Y, había muerto el año anterior– en un gran funeral, y todo fue
como veremos, las correcciones hechas por Gregorio tendrán debidamente llevado a cabo en una elaborada ceremonia
finalmente desafortunadas consecuencias: la disruptiva pér­ nocturna que involucró la construcción de un gran edificio
dida de diez días litúrgicos (y sociales) y la eliminación del de madera: el Túmulo Imperial, puntillosamente descrito en
cielo nocturno como referencia cronológica. aquel tiempo (Cervantes de Salazar). Este “panteón” es re­pre­
Dentro de su propia tradición, el Mexicanus, celebra los sentado en varios anales de la época además del Mexicanus,
logros del milenio en analogía con la interrumpida historia del destacándose el Aubin (Vollmer). En dicha fuente, existe otra
calendario mesoamericano y su escritura: una escritura que imagen sobre el panteón, el montón de años (xiuhmolpilli),
comienza con las inscripciones olmecas del primer milenio que representa el despertar del Fuego Nuevo y el comienzo
antes de Cristo y que se proyecta hasta una Era fechada en 3113. de un nuevo ciclo de 52 años en la cronología nativa, de
Como libro, el texto representa cada uno de los dos géneros “nuestros años” (toxiuh), de acuerdo con la glosa nahuatl. Esta
literarios conocidos en el corpus supérstite de los clásicos li­­- evidencia sugiere, fundamentalmente, que la oportunidad
bros biombos-foliados de papel y piel. Sus segmentos per­ fue aprovechada para acentuar el vínculo entre los dos even­
tenecen a ambos géneros: ciertas partes se relacionan con el tos –el funeral y la ceremonia del Fuego Nuevo–, puesto
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dos enunciados formativos de México antiguo

que la autoridad colonial española no hubiese tolerado una Acamapichtli y, en términos mesoamericanos, el propósito es
celebración abierta del último. Los preparativos de la ce­re­ defender claramente el conocimiento local del cielo nocturno
monia, arreglados por los nativos, colaboraron para que el en el cual el 11 es privilegiado como cifra.
funeral fuese llevado a cabo en la noche y en una oscuridad El marco exterior del “ritual” del Mexicanus que contiene
dramáticamente alterada por la iluminación de una vela en a los anales y que fue resaltado por la reforma gregoriana,
el interior del edificio de cuatro lados; una vela cuya llama consiste en ocho capítulos que hacen hincapié en la relación
y fuego fueron posteriormente llevados hacia el exterior. entre los dos calendarios como se ejemplifica históricamente
Co­mo consecuencia, en muchos aspectos clave, el funeral en los anales. Los capítulos están definidos de acuerdo con
del emperador Carlos se transformó en una celebración categorías propias del género de los libros de los sueños y,
encubierta del despertar del Fuego Nuevo realizada en una por ello, tienen necesariamente, como premisa constante,
noche de noviembre que fue estratégicamente ubicada en el uno u otro de los dos principales ciclos del calendario me­
calendario azteca para tal propósito. Esto constituye un buen soamericano: el año de 18 Fiestas compuesto por 20 días, y
ejemplo de cómo la representación y la ceremonia pudieron el período de gestación (tonalpoualli) de nueve lunas o 13 x
revestirse de un sentido invisible e incomprensible para los 20 días.
invasores (cf. Alberro). Al abrir el concepto del año, el primer capítulo se concentra
Si bien es cierto que los anales son totalmente históricos, en los ciclos de la liturgia azteca y cristiana. Abarcando desde
al mismo tiempo, transmiten otros mensajes a través de su cla­ mayo hasta diciembre (en el texto tal cual está ahora), una
ra disposición de años y fechas sobre la página. Ello destaca estrecha columna marginal hacia la izquierda de cada página
el deslizamiento entre el año solar y el año sideral del cielo provee detalles tales como los signos del zodíaco, el nombre
nocturno conocido como el antecedente de los equinoccios, del mes en escritura alfabética y tlacuilolli, y la duración de los
evento que durante los cuatro despertares del fuego, desde la meses en días. En cada página el registro inferior es dedicado
migración de Aztlan, ascienden a la pérdida de tres noches a glifos que se corresponden con los 20 días de las Fiestas azte­
(la cuidadosa medición del Mexicanus ha sido indicada por cas, recuerdos de las grandes metamorfosis y catástrofes leja­
Prem 278). nas en el tiempo de la creación. En imágenes y glifos fonéticos,
El diseño de los años se las arregla, además, para rescatar el registro superior, ofrece una selección de santos cristianos
la cifra 11 del cielo nocturno del sistema duodecimal im­ y días sagrados cuya elección y representación constituyen ar­
puesto por los colonizadores. En su comentario en nahuatl gumentos complejos en sí mismos.
del zodíaco importado (24-36), Juan exige la aniquilación Página por página, los registros superiores e inferiores se
del signo libra o “peso” el cual representa las disposiciones hallan separados por una doble banda de letras que consta de
foráneas –mal recibidas por los nativos– relacionadas con el 7 letras –computadas de la a a la g– y que comienzan en el día
pesaje y la acuñación monetaria (“niman nimitz micquitiz peso”). de año nuevo en un determinado año, y las 27 letras cómputo
Libra es, de hecho, el único de los 12 signos que no representa de la luna sideral, esto es, su pasaje a través del zodíaco (las
una forma de vida –zoodion– habiendo sido posteriormente “letras lunares”). Como era tradición en la cultura popular,
añadida por los intereses del imperialismo del Viejo Mundo debajo, cuatro días de Fiesta van hacia arriba al modo de un
y por los estándares duodecimales. Dicha eliminación estaba tallo a través de esta doble banda de letras, indicando que
por llevarse a cabo, como vimos, como tributo a la lealtad de pue­den continuar creciendo dentro del nuevo orden colonial.
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dos enunciados formativos de México antiguo

La Fiesta señorial Tecuilhuitl se eleva para convertirse en el central planteado por la reforma gregoriana, esto es, la ne­
día del solsticio de San Juan en Junio, y una conexión similar cesidad de medir el año solar con una mayor exactitud con
–aunque menos explícita– se realiza entre la Fiesta cazadora que lo había hecho el calendario juliano, que simplemente
Quecholli, el día de San Martín en noviembre, y la Fiesta de la agregaba un día salteado cada cuatro años. La práctica juliana
cascada Atemoztli, el día de Santo Tomás en diciembre. El caso es representada por la rueda de 4 x 7 letras dominicales, un
de Toxcatl, a mitad de mayo, es el más sorprendente dado que ciclo de 28 años derivado de un cómputo de 7 letras. Gracias
el emblema de esta Fiesta –el cetro triplemente anillado de a una referencia al año final del reinado de Mendoza como
Tezcatlipoca– se eleva bien arriba dentro del registro superior primer virrey (1540), el ciclo se ubica aquí en la Era cristiana
que corresponde a lo cristiano, por lo tanto, queda más alto como los años Anno Domini 1551- 1578. En correspondencia
en la página que la santa cruz, la cual, justo antes y al lado con esto, hacia la derecha, tenemos el análogo ciclo azteca de
denota el 2 de mayo. Glosado en latín como el árbol viviente 52 años xiuhmolpilli, de 4 x 13 más que de 4 x 7 años. Las dos
(arbor), el cetro pagano recordará a cada lector nativo el rol ruedas se tocan y combinan en el xiuhmolpilli que termina en
de Tezcatlipoca en la creación, al igual que la expulsión azteca 1 Conejo 1558 y en el subsiguiente año del Fuego Nuevo 2
de Cortés de Tenochtitlán en esa Fiesta de mayo de 1520. El Caña 1559. Técnicamente, las ruedas están tan perfectamente
principio de ese tallo-Fiesta permanece vivo en el tiempo del engranadas como para producir una fórmula que hace saltar
ritual aún hoy (Broda y Baez). un día no de 28 x 52 años sino de 29 x 52 –su denominador
Los días dedicados a dos santos, Francisco y Martín, se hallan común más bajo–; dichas ruedas se encuentran tempranamen­
registrados al igual que aquéllos del arribo a México-Te­ te en la Era nativa, de mayor amplitud, y fueron utilizadas
nochtilán de Cortés y del virrey Suárez de Mendoza en 1519 en forma flexible dentro de las muchas variantes regionales
y 1580 respectivamente. Los sombreros negros a la moda y las del calendario mesoamericano (Edmonton, The Book of the
caras barbadas de estos españoles pueden incluso ser vistas en Year). Visualmente, la rueda cristiana define sus unidades
los anales por estas mismas fechas y, en tanto que conquistador anua­les por intermedio de rígidas líneas que se irradian des­
y virrey, ellos complementan a la iglesia como los tres brazos de un autorizado y centralizado San Pedro, maestro papal de
del poder extendido por Europa dentro de México en el siglo las cerraduras, los relojes y la imprenta. Los años turquesa
xvi. La intrusión de Cortés en el día de San Martín el 11 de de la rueda mesoamericana son parecidos a los segmentos
noviembre lo conecta con la Fiesta Quecholli (F2.3), cuando las vertebrados de una serpiente enroscada que conducen al lec­
aves emigrantes arriban desde el norte y la temporada de caza tor atento hacia el comienzo de la Era mesoamericana.
comienza en los lagos alrededor de la capital, una coinciden­ El conjunto de capítulos que se ocupan del año finaliza con
cia señalada con entusiasmo por varias narrativas aztecas. En el cielo nocturno, a la manera del zodíaco del Viejo Mundo,
ese día se informa que Cortés raptó a Moctezuma, habiendo donde las doce estaciones del sol se suceden anualmente
fallado en convencerlo que la Biblia podía equipararse con y dentro de las cuales se insertan 28 estaciones de la luna
cualquier otro registro mesoamericano del génesis. Inscribir (derivadas de las 27 letras lunares). El zodíaco aparece dos
a Suárez y a Cortés de esta manera significa, formalmente, veces, empezando primero en Aries (tradicionalmente el equi­
la integración histórica de eventos específicos dentro de los noccio de primavera en marzo, p. 10) y luego en Acuario
ciclos anuales de ambos rituales, el azteca y el cristiano. (tradicionalmente enero, p.11), reflejando de este modo la
El siguiente capítulo –el número 2– trabaja sobre el tema indecisión cristiana sobre cuándo debía comenzar el año.
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dos enunciados formativos de México antiguo

El zodíaco de Aries se concentra en el problema que signos del zodíaco como en los cuatro llamados “elementos”.
posteriormente abordaría la cristiandad durante los largos Siguiendo el principio correlativo que tan mecánicamente
siglos de controversias pascuales y, nuevamente, en la refor­ informa la tabla del Viejo Mundo, los escribas aztecas lo llevan
ma gregoriana: ¿cómo determinar en una manera precisa el aún más lejos con el objetivo de volverlo contra sí mismo y
tiempo de la Pascua como el primer domingo después de luna hacer, de este modo, su propio caso.
llena luego del equinoccio de primavera? Hasta donde llegaba En el primer conjunto de signos (Acuario, Géminis y Libra),
su liturgia, la contribución del Mexicanus a este problema –en aquellos identificados con el aire, se realiza un juego cuyo
esta página y en página 15– revela cómo en 1582 si bien Roma objetivo es transformarlos en dobles, lo cual es suficientemen­
no abandonó el problema de las fases lunares, en cambio, sí te claro en el gemelo Géminis y en las dos balazas de Libra.
dejó de lado la cuestión de las letras lunares del zodíaco y del Aquí, sin embargo, Acuario también se transforma en doble,
cielo nocturno en general, un hecho que reviste consecuen­ puesto que el portador del agua lleva dos jarras en vez de una.
cias históricas y filosóficas. Este proceder, sólo por mencionar Más aún, las corrientes de agua que manan de dichas jarras
un ejemplo, oscureció la fundamentación a través de la cual la se muestran arremolinadas una sobre la otra en un diseño
cristiandad se pensó en simultaneidad con la precedencia del acuático que nos recuerda plenamente a los glifos de agua
equinoccio solar desde Aries hasta la constelación de Piscis. del tlacuilolli (a-tl). En cierto sentido, todo esto rememora la
Mediante este tipo de procedimientos el Mexicanus de­ extraña coincidencia –explícitamente mencionada en Tovar
sarrolla una crítica pragmática e ideológica de los sistemas y en otros códices compañeros de éste del siglo xvi– según la
foráneos reafirmando reglas locales por debajo de la nueva cual, durante el siglo xvi, la jarra de agua de enero del Acuario
norma colonial. Tal es el argumento de la página dedicada al del Viejo Mundo encuentra su homólogo en aquella de los
cuerpo de cristo (12), la cual contrasta ejemplarmente con los aztecas, Fiesta “cascada” Atemoztli, la cual tiene lugar en un
cuerpos de Tezcatlipoca y Tlaloc en los textos clásicos, y con momento similar del año (Kubler y Gibson).
las páginas de cuaresma (15), la cual celebra la expansión del A su vez, este detalle nos alerta sobre el hecho de que
ciclo de Mercurio entre la septuagésima y el día de cenizas, los gemelos de Géminis también se entremezclan; ellos, en
mal interpretado y luego olvidado por los mismos cristianos. realidad, nos son para nada gemelos normales sino una pareja
El zodíaco de Acuario (11), que complementa al zodíaco de fornicando sentados frente a frente en una postura sexual
Aries ya indicado, toma una dirección similar. –igual a la que encontramos en los antiguos códices– donde
Esta página-tabla alcanza, una sobre otra, las dos mitades las piernas de la hembra se superponen con las del macho.
del zodíaco que comienzan con Acuario y Leo, incluyendo las Finalmente, todo esto nos lleva a percibir que la duplicidad del
estaciones de la luna sideral (dos o tres por signo del zodíaco), tercer signo del aire, Libra, se halla sustentada por la misma
junto con los “cuatro elementos” de Aristóteles –el aer, aqua, idea de la superposición a expensas del equilibrio, siendo una
ignis, terra de la ciencia medieval– a cada uno de los cuales balanza más grande que la otra. A partir de allí, armados como
per­tenecen tres signos del zodíaco como Acuario, Géminis una secuencia, los tres signos de aire modificados se refuerzan
y Libra que se corresponden con el aire, y Piscis, Cáncer y entre sí visualmente proponiendo un enunciado general. Ello
Escorpio que se corresponden con el agua y así respectivamen­ implica que estos signos pueden ser leídos como una respuesta
te. Al presentar este segundo zodíaco, el Mexicanus modifica compleja pero totalmente coherente a la colonización: una
su­tilmente el diseño recibido tanto en el detalle de los protesta en contra del calendario el cual valida a Acuario a
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dos enunciados formativos de México antiguo

expensas de la Fiesta Atemoztli, en contra de la promiscuidad ejemplarmente con el pequeño o incluso inexistente miem­­
–similar a la del conquistador– señalada por el “falso gemelo” bro de las criaturas de fuego como Aries, Leo y Sagitario. To­dos,
de Géminis y, además, en contra de la notoria injusticia de las no obstante, tienen sus correspondientes largos rabos (incluso
balanzas inclinadas de Libra, esto es, del execrable “peso” que Virgo sostiene una rama en forma de cola), con la única ex­
Juan quería aniquilar. cepción de Aries. De hecho, Aries, con su rabo pequeño y cor­
El siguiente conjunto de signos: Piscis, Cáncer y Escorpio, tado, no aparece representado en absoluto como un cordero
asignados al agua, se nos aparecen como dos peces (la norma) sino como un animalito trasquilado que, recordando al corde­
el primero, otro pez (en vez de un cangrejo) el segundo y, el ro de la Pascua, parece tan débil como lo fueron los frailes cada
último, como un escorpión parecido a un cangrejo. El pez que vez que intentaban defender su recientemente conquistado
representa a Piscis tiene incipientes piernas las cuales faltan rebaño indígena. Siendo la otra cara de la misma moneda, el
por completo en el pez que representa a Cáncer. El argumento toro, continúa simbolizando lo peor de la agresión europea
implícito conlleva la idea de una profunda in­mersión en el tiem- en los escritos indígenas actuales que imitan el estilo de los
po que, dentro del contexto de la cosmogonía mesoamerica­ códices y que todavía hoy se producen en México (Sandstrom
na, sugiere una regresión en la escala evolutiva desde los y Effrein).
grandes vertebrados a los más pequeños, los crustáceos. Estos Dentro de este segundo zodíaco Mexicanus (11), en ge­
son conceptos elaborados en los relatos de los orígenes y en neral, los doce signos del zodíaco permanecen enteramente
las edades del mundo registrados, como veremos, en la Piedra reconocibles en comparación con las configuraciones del
del Sol y narrados detalladamente en el Popol vuh (Edmonton, Viejo Mundo que los mismos representan. Sin embargo, se
The Book of Counsel; Tedlock). hallan persistentemente modificados, un hecho fácilmente
El tercer y cuarto conjunto de signos, los cuales pertenecen confirmado por el cotejo con el zodíaco Pascual no reformado
al fuego y la tierra, se concentran en los verdaderos animales de la página anterior (10). Gracias a ello, y al recurso de la
del zodíaco, así como también en el antropomorfo Virgo. Aquí lógica visual que hallamos en los códices clásicos, el zodíaco
el juego se relaciona con el vínculo que todas estas criaturas adaptado socava a la cultura que lo contiene. Este proceso
mantienen con la idea de ser animales domésticamente pro­ es aún más evidente en el caso de los cuatro elementos con
tegidos (Virgo), domesticados (animales de rebaño: Aries el los cuales se hallan correlacionados los signos del zodíaco
carnero, Tauro el toro, Sagitario mitad caballo, y Capricornio la y en dónde, además, se afirma un contra-enunciado. Cada
cabra), o domesticables (Leo el león). En la América in­dígena, uno de estos cuatro elementos es deliberadamente traducido,
los animales de rebaño junto con la economía y la ideología del no sólo satíricamente, sino también en el nombre de una
pastoreo eran desconocidos fuera de los An­des y su introduc­ filosofía diferencial, y este proceso se va incrementando en
ción en México fue profundamente rechazada tanto práctica cada representación sucesiva del mismo elemento y desde un
como filosóficamente. El daño que los rebaños causaban en los elemento al otro.
cul­tivos se transformó en una fuente de in­terminables disputas Desde una boca representada por un rostro con caracterís­
legales presentadas ante la Real Audiencia. En esta parte, la ticas europeas y coronado por cabellos rizados –en contraste
atención se coloca sobre los “rabos” de los animales y, de ese con el cabello liso de los indígenas– y en oposición a la claridad
modo, se relaciona con el proceso de selección sexual básica y la transparencia, el aire, se infla como un aliento oscuro
del pastoreo. La verga del toro (Tauro) es enorme y contrasta sobre la blanca página. Mientras los años pasan, la cabeza se
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dos enunciados formativos de México antiguo

va moviendo de lado a lado, la boca se abre ampliamente, para ser incorporada dentro del ciclo meteorológico nativo.
y la oscuridad se esparce en forma acumulativa. El acto de Al mismo tiempo, se apela a la idea de cómo el estado físico
exhalar oscuridad en esta forma –chamánica en su origen– está pue­­de ser determinado por la altitud y los cambios en la
claramente registrada en los códices clásicos (por ej. Códice temperatura –las formas sólidas del hielo se elevan y derriten
Laud 46; Brotherston, Painted Books from Mexico 134). De allí mientras caen– y por las nociones de cálculo numérico –las
que –dentro de la imagen que es completamente europea en corrientes de aguas que caen siempre suman 11.
su estilo– existe, nuevamente, un mensaje nativo que resume Así, totalmente integrado dentro de la enseñanza nativa,
el comentario negativo de la colonización española realizada el fuego como tercer elemento, desarrolla esta misma línea
hasta ese momento. de pensamiento. El fuego no es sólo una esencia misteriosa
Pero, aún más contundentemente, este aire oscuro puesto como el phlogiston sino un fuego (tle-itl), como aquel prendido
en contexto sirve para recordar, simultáneamente, la noche en deliberadamente por los herreros en los códices, o como
la cual las constelaciones del zodíaco pueden ser efectivamen­ ese otro perforado en la ceremonia del Fuego Nuevo cada
te vistas; un aliento que en su intento de destruir no hace sino 52 años. La imagen, nuevamente, relaciona el cambio en la
recordar la inteligencia nativa. En su rechazo de la cristiandad, temperatura con la verticalidad y el estado físico, mostrando
los sacerdotes aztecas invocaban los poderes de la noche y del cómo las llamas de gas se elevan desde el carbón sólido. Y, otra
viento (in ioualli in ecatl). Así, la imagen del aire requiere un vez, invoca las nociones de cálculo numérico pero esta vez en
zodíaco que tenga sentido no por la presencia deslumbrante forma más compleja pues los carbones y las llamas siempre
de un sol que cancela la noche –como para los cristianos– y presentan la misma unidad general de 11, la cual repite el
que, al mismo tiempo, pueda integrarse de manera efectiva ejemplo del Agua; sin embargo, mientras el fuego se hace más
dentro de la medición del tiempo –como ya no podía hacerse caliente estos elementos cambian sus proporciones internas
en el calendario cristiano– a pesar de las referencias, en las de 7:4, 6:5 y de 5:6. En la cultura mesoamericana la valencia
letras lunares, a los pasajes que atraviesa la luna sideral. celestial de estas llamas siempre estará implícita gracias a la
El mismo orden de ideas se pone en práctica con el ele­- ceremonia del Fuego Nuevo, cuando el momento preciso de
men­to agua, el cual no se halla más dulcificado o mejor re­ la perforación del fuego es determinado mediante el cielo
ci­bido que el aliento europeo; elemento que proviene de nocturno.
los hielos de cristal de bien arriba y que llega como granizo De los cuatro “elementos”, el último, Tierra, es el que
pesado y como lluvia fría. La imagen, sin embargo, es ahora exige un mayor desafío para la filosofía del Viejo Mundo. En
sólidamente nativa más que europea y corresponde exacta-­ el Mexicanus (11), el elemento Tierra, adquiere significado
mente a aquélla otra vista en la crónica del invierno del pero no por que represente una donación divina sino por
al­ti­­plano en el manuscrito Tepepulco (f.283) –también co­ el hecho de que la misma es trabajada y atendida. Ella
nocido como los Primeros Memoriales de Sahagún–, en el cual representa el campo (tlalli), imaginado en función de –como
Itztlacoliuhqui, el dios del hielo, amenaza a los nuevos cultivos en incontables documentos legales del siglo xvi– sus bordes
con su granizo en el ciclo estacional que corre paralelo a aquel regulares y sus estructurados infijos de plantación (pares
otro producido por el conjunto de los tres zodíacos de los de puntos y cua­driláteros lateralmente invertidos en forma
“cuatro elementos”. En otras palabras, la idea de destructividad de C). En el ciclo de plantación estacional que puede verse
es transpuesta desde ese rostro europeo y desde los elementos aquí el campo es preparado por una azada, definitivamente
178 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate América y la cuestión del colonizador: 179
dos enunciados formativos de México antiguo

nativa, durante dos tercios del año –12 Fiestas de plantación –co­mo indudablemente intentó hacerlo aún en el Viejo Mun­
equivalentes a 8 meses–, mientras que la misma azada es do– la autoridad central que había proclamado por siglos en
retirada de la tierra durantes las 6 Fiestas de no-plantación estas cuestiones. El Viejo Mundo, constreñido por Tolomeo,
que abarca 4 meses. En los códices, la sofisticación de los ele­ por sus dogmas y por sus prioridades filosóficas, dejó de
mentos que configuran al glifo de la tierra es tal que los lado el cielo nocturno y lo intercambió por la mucho más
nativos podían especificar matemáticamente el área y la precisa pero descorazonada “ciencia” –socialmente abstracta
forma del campo y el tipo de suelo (aquí, lamentablemente, y de me­canismos irreflexivos– que Europa comenzaba a
los signos se hallan muy bo­rroneados como para poder abrazar pre­cisamente cuando los augustinianos arribaron a
decodificarlos en su totalidad). En comparación las ideas San Pablo Teipan. Rápidamente, Europa comenzó a quemar
europeas sobre este tema eran tan rudimentarias como para los tratados de aquellos cientistas con el mismo entusiasmo
estropear las prácticas nativas de administración de la tierra con el que quemó los libros-biombo foliados en México y los
(Harvey y Williams). quipus en Perú.
Del mismo modo en que los signos modificados del zodía­ El Mexicanus persiste como el más discreto recordatorio
co implican una crítica, el conjunto de los cuatro elementos de todos estos temas y, de igual modo, sirve como una
también propone otra tesis; tesis que apunta hacia la idea guía necesaria a la literatura tlacuilolli; configuraciones ma­
de la producción y no a la importancia de la inmutabilidad de ravillosas del tiempo y recreaciones del génesis, apenas
dichos “elementos” sino, más bien, al esfuerzo y a la inteligen­ entrevistas aquí, que Europa suprimió, ignoró o fracasó en
cia humana y, todo ello, dentro de una concepción más am­ comprender.
plia del origen natural. Si fuéramos a llamar “astrológico”
al pensamiento condensado en el segundo zodíaco del Me­
xicanus, al igual que su suporte escolástico, luego sería un La Piedra del Sol
tipo de pensamiento basado en una cosmovisión más amplia
y en un conocimiento calendárico más preciso. Mientras que el Mexicanus permanece como un libro ce­rra­
Impulsado por la reforma gregoriana, el Mexicanus res­ do y repleto de un gran potencial subversivo, la Piedra del Sol
ponde con inmensa fineza a la invasión europea y a sus de­ (Piedra de los soles, la Piedra del Calendario azteca) es muchísimo
mandas intelectuales y prácticas. Y lo hace, precisamente, más celebrada (Matos Moctezuma y Solís 19-21). Inscripta
per­maneciendo fiel a su filosofía del tiempo y del espacio, la en la misma escritura y en el mismo sistema calendárico
cual evita los binarismos simplistas de occidente al desplegar –aproximadamente anterior al Mexicanus en un siglo o más–
una matemática y una astronomía muchísimo más eficaz. incorpora en lo mexicano la historia americana del génesis,
Fundamentalmente, el Códice no sólo promueve sino que la ciencia del sol, el cielo nocturno y las Eras cósmicas y ca­
también se apoya en las expectativas de la tradición literaria lendáricas del Mexicanus (Monjarás Ruiz; Brotherston, Book of
del tlacuilolli trazando sutiles juegos internos entre tema y the Fourth World).
narrativa, patrones cíclicos y momentos históricos. Siendo un enunciado visual que una vez dominó el tem­
El Mexicanus fue escrito durante un tiempo en el cual plo central de Tenochtitlán, la Piedra del Sol, no tiene igual
Euro­pa se sentía amenazada intelectualmente por América en tanto que recuerdo del México antiguo y sirve como una
en es­tos y otros muchos asuntos. Roma ya no podía sostener suerte de gran altar en el Museo Nacional de Antropología
180 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate América y la cuestión del colonizador: 181
dos enunciados formativos de México antiguo

de la ciudad de México. Es inmenso y abarca las edades del de nuestra Era presente, cuatro Ollin. Más allá de esto, por
mundo o soles de la creación en una serie de círculos con­ diferen­tes razones políticas, los escribas nahuatl produ­
céntricos. Desplegados sobre el centro –como el cuarto que jeron narrati­vas alfabéticas en las cuales los primeros co­
hereda al quinto en el presente– estos soles son identificados mienzos coinciden con el paradigma de la edad del mun­do.
por nom­bres tonalpoualli (número más signo) que recuerdan Reunidos en el Códice Chimalpopoca (Bierhorst), dos de estos
las catástrofes en las que dichos soles culminan. Formando textos na­­huatl, has­ta cierto punto, transcriben los enuncia­
un quincunce, estos pueden ser y han sido leídos en más de dos del tlacuilolli sobre la Piedra del Sol, ellos son: los Anales
una secuencia narrativa, dependiendo del tema o del argu­ Cuauhtitlan y el Manuscrito de 1558 o la Leyenda de los soles.
mento en juego. Los Anales Cuauhtitlan corren parejos desde los orígenes
Para los propósitos del presente trabajo seguimos la nor­ chichimecas en el siglo séptimo hasta la llegada de Cortés;
ma de leer de abajo hacia arriba y de derecha a izquierda. ca­da año es contado desde antes sobre la base del calenda­
Hacia el lado izquierdo tenemos el Agua (ix) del diluvio y el rio chichimeca en 1 Pedernal 648 hasta el fatídico encuen­tro
jaguar (xiv) representativo de los monstruos celestiales que con Europa en 1 Caña 1519. Al describir cómo los sobrevi­
descienden para devorar y desollar durante el prolongado vientes de los antiguos toltecas encontraron las tierras altas
eclipse. Del lado derecho tenemos la lluvia de fuego (xix) de Tula hacia el final del siglo octavo a.c., el texto rememora,
producida por la erupción volcánica y el viento del huracán a través del tonalpoualli, signos y nombres de años desde el
(ii) que barre todo a su paso. Los cuatro signos, uno por cada comienzo de la propia Era y las edades del mundo que le son
uno de los cuatro limbos, luego, vienen a configurar el signo inherentes:
quincunce de la edad presente, Ollin (xvii): el movimiento o
terremoto en el cual dicha edad terminará. Desde cualquier El primer Sol creado tiene el signo Cuatro Agua, se llama Sol Agua.
punto de vista es un texto monumental, incuestionable­men­- Luego sucedió que el Agua se llevó todo, desapareció todo y la gente fue
te pre-cortesiano, que abreva plenamente en los recursos del transformada en pez.
tla­cuilolli para configurar los orígenes del mundo y del tiempo. El segundo Sol creado tiene el signo Cuatro Jaguar, se llama Sol Ja­-
guar. Luego sucedió que el cielo colapsó, el sol no siguió su curso a mitad
Con la destrucción del templo en 1521, la Piedra del Sol fue
del día, inmediatamente fue de noche y cuando oscureció la gente se
enterrada debajo de los escombros como otro ejemplo de
rompió en pedazos. Bajo este Sol vivían los gigantes. Los ancianos dicen
idolatría y creencia que cuadraba mal con el Génesis bíblico; que los gigantes se saludaban entre ellos así: “no te caigas”, pues quien
y se extravió para los ojos de la colonia hasta su recuperación caía lo hacía para siempre.
en 1790. Sin embargo, la cosmovisión que la misma represen­ El tercer Sol creado tiene el signo Cuatro Lluvia, se llama Sol Llu­-
ta­ba no fue obliterada. Aún siendo pequeñas y mucho me­nos via. Luego sucedió que llovió fuego, aquellos que vivían allí se quema­-
comprensibles, se conocían otras esculturas sobre el mismo ron. Y dicen que luego llovieron pequeñas piedras y se esparcieron, las
tema. Más tarde, para poder contrarrestar con mayor preci­ finas piedras que podemos ver, el tezontli hirvió dentro de la piedra y las
sión las creencias nativas, la iglesia solicitó registros del gé­ rocas rojizas se torcieron.
nesis del tipo de los que encontramos en el Vaticanus o en El cuarto Sol, signo Cuatro Viento, se llama Sol Viento. Luego el vien-
el Códice Rios (Brotherston Book of the Fourth World 298-302); to se llevó todo. Toda la gente se transformó en mono y fue a vivir en
estos textos trabajan sobre las mismas edades del mundo y los bosques.
hacen explícita la cronología que culmina en los 5200 años
182 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate América y la cuestión del colonizador: 183
dos enunciados formativos de México antiguo

El quinto Sol, signo Cuatro Ollin, se llama Sol Terremoto porque y seguridad construidas sobre dicho modelo. Puesto que la
comenzó con movimiento [ollin]. Los ancianos dicen que bajo este palabra-signo ollin, también significa movimiento, elasticidad,
Sol habrá terremotos y hambruna general de la cual pereceremos. el material de la goma (el hule, desconocido fuera de los
(f.2; adaptado de Bierhorst 26)59 trópicos americanos antes de Colón), y de allí el azar, como
en el juego de ulama jugado por primera vez por la “gente de
Respetando exactamente al quincunce de las edades del goma”, los olmecas.
mundo llamadas tonalpoualli este texto, en tanto que relato, Si Agua (en el costado inferior derecho) se caracteriza
sigue la secuencia con la cual comenzamos. Al hacerlo, por la metamorfosis en pez, es decir, evidencia fósil de
especifi­ca registros de significado que el occidente luego las primeras formas de vida vertebrada, luego, en el otro
identificó como geología y zoología. Debajo del terremoto extremo diagonal, el Sol Viento (arriba a la izquierda) señala
de cuatro Ollin yace la roca sedimentaria del diluvio y la roca la más reciente me­tamorfosis –dentro del mismo relato sobre
ígnea producida por la acción volcánica. Para el pensamiento los vertebrados– en monos, que precede inmediatamente a
europeo del sig­lo xvi el único modo en que las rocas se los humanos y a nuestro tiempo. Este cabal entendimiento
pudieron haber formado era por sedimentación, como evolucionista de nuestros orígenes es lo que subyace en el
resultado del diluvio bíblico. En este contexto americano, tratamiento satírico del zodíaco y los cuatros elementos
no sólo era insuficiente el modelo sedimentario –desde el hecho en el Mexicanus. Es un relato desarrollado a partir
principio–, sino también las doctrinas de la fijeza, estabilidad de una larga narrativa en otros textos mesoamericanos –no­
tablemente en el Popol vuh de las tierras altas maya– que tiene
mucho para decir sobre los gigan­tes que perecieron durante
59. N. del T.: Nos basamos en la traducción al inglés que hace Bierhost del el eclipse, sobre los intermedios aves-reptiles (que incluyen a
Nahua:
los saurios lo suficientemente gran­des como para estremecer y
The first Sun to be founded has the sign Four Water, it is called Water Sun.
hacer estallar a la tierra), y también sobre nuestro parentesco
Then it happened that water carried everything away, everything vanished
and the people were changed into fish. con los “hermanos ma­yo­res”, los monos.
The second Sun to be founded has the sign Four Jaguar, it is called Jaguar En general, este paradigma de la edad del mundo es am­
Sun. Then it happened that the sky collapsed, the sun did not follow its pliamente confirmado en el Códice Rios y en la Leyenda de los
course at midday, immediately it was night and when it grew dark the people soles, los cuales agregan más detalles (aunque en otro tipo de
were torn to pieces. In this Sun giants lived. The old ones said the giants narrativa), confirmando, por ejemplo, la edad del mundo
greeted each other thus: “Don’t fall over”, for whoever fell, fell for good. común a la metamorfosis de las aves y la lluvia de fuego. La
The third Sun to be founded has the sign Four Rain, it is called Rain Sun. It Leyenda también establece una cronología precisa para dicha
happened then that fire rained down, those who lived there were burned.
Era dentro de la adscripción multi-milenaria del paradigma
And they say that then tiny stones rained down and spread, the fine stones
that we can see; the tezontli boiled into stone and the reddish rocks were
de la edad del mundo en Rios (en el Códice Madrid 57, 69, las
twisted up. rocas adquieren forma en un período de millones de años;
The fourth Sun, sign Four Wind, is called Wind Sun. Then the wind carried Brotherston, Book of the Fourth World 303). Desde el año final
everything away. The people all turned into monkeys and went to live in the del xiuhmolpilli 1 Conejo 1558 luego de la cual es nombrada,
forests.The fifth Sun, sign Four Ollin, is called Earthquake Sun because it la Leyenda recuenta 2513 años más otros dos milenios (41.5
started into motion [ollin]. The old ones said in this Sun there will be earth­ xiuhmolpilli), para alcanzar el comienzo de la Era fechada en
quakes and general hunger from which we shall perish.
184 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate América y la cuestión del colonizador: 185
dos enunciados formativos de México antiguo

3113 a.c., fecha previamente utilizada por las inscripciones El capítulo continúa puntualizando la transición a la Era pre-
mayas y olmecas. Intimidatorio, como sin duda lo fue para el sente o quinto sol, dando detalles precisos sobre los nom­bres
pensamiento occidental, este increíble relato del génesis lla­ de los años y las fechas y agregando que la tarea cristiana de
mó la atención de algunos escasos colonizadores primigenios la conversión fue realizada con mayor facilidad puesto que
de México. De lo poco que aprendió de estos registros y de su se pensaba que los viejos dioses creadores habían muerto.
activo rehuir de los mismos –más aún luego del comienzo de Gó­mara también reconoce la importancia de la es­critura y
del calendario en estas inscripciones (ha muchos años que usan
la Contrarreforma–, la Iglesia comenzó a imponer estrictos
escritura pintada) y se refiere al año nahuatl llamado ce tochtli
límites en relación a lo que consideraba como conocimiento
(1 Conejo) de manera consistente con el recuento sobre “858
admisible. En su amplia Historia de las cosas de la Nueva España
años” desde 1552 a 694. Estos y otros detalles corroboran que
(ca.1575-1580), Bernardino de Sahagún, significativamente,
se hallaba trabajando muy cercanamente al corpus tipificado
no dice ni una sola palabra sobre los mismos temiendo no
en los textos del Códice Chimalpopoca; las diferencias con dichos
comprender, del mismo modo en que no acertó a comprender
textos que se perciben en su traducción pueden, por tanto, ser
el conocimiento sobre el cielo y la tierra que los mismos im­
consideradas como significativas.
plicaban. Sin embargo, en lo que puede ser pensado como una
Fundamentalmente, los cambios reflejan la necesidad de
pequeña apertura pre-tridentina, algunos cronistas seculares
hacer del paradigma de la Piedra del Sol algo enteramente
exhortaban a considerar el caso americano como un mundo
reconocible para las mentes del Viejo Mundo de aquella
nuevo –inclusive en esta clase de ideas–, entre ellos tenemos a época. Al fracasar en la búsqueda de cualquier tipo de huella
Francisco López de Gómara con su Historia general de las Indias sobre la autoridad monoteísta, indispensable para el Génesis
(1552). Dedicada al emperador Carlos v, esta obra incluye un bíblico, Gómara recurre al mismo viejo modelo aristotélico
capítulo (ccvi) titulado: “Cinco soles que son edades”, en el de los cuatro elementos que la cristiandad medieval había
cual leemos: incorporado sin excesivo rigor. Desde el agua, cada edad
del mundo es sistemáticamente reducida a tres términos: el
Afirman que han pasado después acá de la creación del mundo, cuatro eclipse se transforma, meramente, en la caída a la tierra, la
soles, sin éste que ahora los alumbra. Dicen pues cómo el primer sol se lluvia volcánica se transforma en simple fuego, y el viento es
perdió por agua, con que se ahogaron todos los hombres y perecieron enunciado por primera vez como aire. Infelizmente, aún hoy
todas las cosas criadas; el segundo Sol pereció cayendo el cielo sobre ciertos comentadores europeos del paradigma de la Piedra
la Tierra, cuya caída mató la gente y toda cosa viva; y dicen que del Sol están aquejados por la misma compulsión elemental
había entonces gigantes, y que son de ellos los huesos que nues­tros que el Mexicanus, comprensiblemente, encontraba tan ano­
españoles han hallado cavando minas, de cuya medida y proporción dina. Con esta reducción perdemos las referencias específicas
parece como eran aquellos hombres de veinte palmos en alto; estatura a los tipos de rocas (tezontli) y la evidencia de la metamorfosis
es grandísima, pero certísima; el Sol tercero faltó y se consumió por hallada en las mismas (pez). Los huesos gigantes permanecen
fuego; porque ardió muchos días todo el mundo, y murió abrasada y de hecho son minuciosamente medidos aunque ahora, cu­
toda la gente y animales; el cuarto sol feneció con aire; fue tanto y tan riosamente, funcionan apretadamente como evidencia de
recio el viento que hizo entonces, que derrocó todos los edificios y otros mundos; su descubrimiento es reducido en la búsqueda
árboles, y aún deshizo las peñas; más no perecieron los hombres, sino pragmática del significado realizada por los colonizadores,
convirtiéronse en monas. (López de Gómara ch. ccvi) “nuestros españoles”.
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dos enunciados formativos de México antiguo

Con relación al mundo presente, Gómara dice que mien­ alumbraba. El primero sucumbió con todos los seres por univer­sal
tras que sí le han contado sobre la transición al mismo, sin inundación de las aguas; el segundo por haber caído el cielo sobre la
embargo, nada le han dicho sobre cómo terminaría, ni so­bre tierra destrozando toda cosa viviente. A esta edad asignaban ellos la
su nombre y características. En la práctica, esto implica que generación del los gigantes, de los cuales enseñaron a los españoles
logró hacer que su esquema de los cuatro elementos funcione huesos tales que, en proporción, debió aquella raza medir veinte
mejor, lo cual lo liberó de la necesidad de tener en cuenta palmos de altura. La tercera era concluyóse con un fuego que lo
el multivalente concepto de Ollin. La omisión de Gómara de des­hizo y consumió todo; y la cuarta con una conmoción de aire y
cuatro Ollin, más adelante, tiene el efecto de separar al pasado viento que llegó a derribar algunas montañas. Esta vez los hombres
como a un bloque desde el innominado presente, realzando no murieron, pero fueron transformados en monos. ¡A tales conclu­
la linealidad en dicho pasado. Todo esto va radicalmente en sio­nes se presta la endeble imaginación humana! [...] Sobre cómo
contra del tiempo-espacio común articulado en la Piedra del creen los indígenas que el presente Sol perecerá, el autor en que me
Sol como un quincunce de edades del mundo, cada uno con informo no dice nada; pero el cuarto cambio coincide con la gran
su propia y potencial profundidad temporal, ritmo y forma de conjunción de astros que hace ochocientos años produjo, según los
vida, y nombrado por los números y signos tonalpoualli lo cual, astrólogos, muchas grandes alteraciones y novedades en el mundo.
en términos calendáricos, permite a este tiempo-espacio ser (Traducción de Juan Luaces, Vol. 3: 110-11)
revivido y experimentado incesantemente.
Al relacionar la prosa hispánica de Gómara con la Piedra Al ver la Piedra del Sol con los ojos de Gómara, Montaigne
del Sol se iluminan ambos textos. Lo mismo sucede si rea­ se acerca a este último pero, al mismo tiempo, realiza unos
liza­­mos una comparación, posterior en el tiempo, con la tra­ pequeños y elocuentes cambios. Aún si los antiguos dioses
ducción francesa de Gómara adaptada por Montaigne en su murieron para Gómara, según Montaigne, unos nuevos han
ensayo “Sobre los coches”. En este ensayo, Montaigne pondera “nacido desde entonces, día a día”. Luego, en vez de hablar
los logros de los antiguos, no sólo de los romanos y griegos de “nosotros” y “ellos” se incluye a sí mismo en el “nosotros”,
de Europa, sino también de los incas y los aztecas de América. efectivamente (y heréticamente) integrando el “diluvio uni­ver­
Encuentra un esplendor manifiesto en la arquitectura, los sal” de la Biblia dentro de su más amplio génesis americano.
caminos, los jardines, las instituciones y la filosofía del Nuevo Al hacer esto mitiga la rigidez del esquema de los cuatro
Mundo, siempre cuidadoso de recordar que la capacidad de ele­men­tos impuesto por Gómara (la tierra se transforma en
pensar es tanto privilegio de los seres humanos de la urbe “nosotros”, el aire comienza como una emoción arremoli­
como del “salvaje”. En este caso, para su ejemplo de filosofía nada), y reestablece el crédito a los indios por haber en­
americana, en un pasaje que se reproduce aquí de la celebrada contrado y construido los huesos de los gigantes. Desde una
traducción al inglés de 1603 hecha por John Florio, Montaigne de las metamorfosis (en monos) que transmite Gómara,
recurre al paradigma de las edades del mundo que encuentra Montaigne agrega un paréntesis fuertemente cargado –y que
en Gómara: funciona como una sátira del dogma cristiano y como una
extraña profecía sobre Darwin–, un paréntesis de la clase de
Opinaban que la existencia del mundo se dividía en cinco eras co­ los que le han hecho ganar a su obra un lugar en el Index
rrespondientes a las vidas de cinco soles consecutivos, cuatro de los papal.
cuales se habían extinguido ya, siendo el último el que a la sazón le Fascinado por este relato Montaigne no se halla, sin
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dos enunciados formativos de México antiguo

embargo, menos intrigado por los “astrólogos” europeos, los En una visión más amplia, estos primeros ruidos post­co­
cuales en ese momento estaban instituyendo las bases de lo loniales, parecen los más elocuentes desde que la Piedra fue
que se convertirá en la ciencia occidental y, quizá, por esta escrita como una compresión del génesis, de las edades del
razón, omite toda referencia al calendario nativo removiendo mundo y de los cataclismos, temas sobre los cuales occidente,
los nombres de los años nativos (ce tochtli) y redondeando finalmente, se estaba aproximando en esas décadas gracias a
a “800 y pico de años” los exactos 858 años presentes tanto sus novatas ciencias como la geología y la zoología. A partir
en el texto nahuatl como en el español. Desde todo punto de entonces comienza toda la literatura y la representación
de vista, Montaigne trata el relato de la edad del mundo con del quinto Sol.
una apertura característica de algunos otros contemporáneos
agnósticos (notablemente Christopher Marlowe y la School
of Night. Kocher; cf Arciniegas), los cuales, sin embargo, Para resumir
rá­pidamente se evaporaron cuando la ciencia reemplazó a
la fe cristiana como dogma y se convirtió en una poderosa Dada la complejidad técnica del sistema calendárico me­soa­
herramienta de validación del colonialismo. mericano de la cual derivan su cosmogonía y filosofía, estas
La cosmovisión representada en la Piedra del Sol fue re­ lecturas del Mexicanus y de la Piedra del Sol no pueden más que
pentinamente vigorizada cuando el gobierno colonial en Nue- emitir algunas señales sobre la cuestión de cómo la Europa
va España se aproximaba a su final. Con su siempre latente colonizadora fue intelectualmente desafiada en América. El
poder bajo los escombros, el inmenso disco fue desenterrado tema en juego, por supuesto, incluye los discursos privilegiados
en 1790 junto con la sobrecogedora e inspiradora diosa de la por los colonizadores y los modos de la resistencia indígena
tierra Coatlicue, en circunstancias detalladas por León y Gama a los mismos. Sin embargo, más allá o más acá de esto, yace
en su Descripción histórica y cronológica de las dos piedras que con la larga y raramente mencionada cuestión de los sistemas
ocasión del nuevo empedrado que se está formando en la plaza prin- de conocimientos en sí mismos: de las continuidades en el
­cipal de México, se hallaron en ella...(1792; citado en Matos y pensamiento nativo que todavía aguardan a ser reconocidas y
Solis). Su mismo peso físico se puso en relación con el men­ de cierta limitación de la cual occidente nunca asumió haber
saje que portaba como texto, que completamente destruía sufrido del todo y a la cual, en todo caso, desplazará pronto
los cre­dos promovidos tanto por la cristiandad como por la con su ciencia “universal”.
Ilustra­ción. Los cimientos mismos del virreinato se sintieron Finalmente, mirar al texto con esta lógica nos ayuda a
amenazados en la reevaluación del orden colonial que in­ defi­nir la postcolonialidad en la escritura hispanoameri­
volucró a los criollos. Esto es claramente visible en la lectura ca­na en forma más general, siendo que a menudo estos
que Ignacio Borunda hizo de la Piedra del Sol (en su Clave ca­sos mexica­nos del siglo xvi son un antecedente negado
de los jeroglíficos americanos), y en la relación en la que Fray en las declaraciones comparadas de identidad que vendrán
Servando Teresa de Mier –futuro héroe de la Independencia más tarde con la independencia. Entre estos antecedentes
mexicana– confirió tanto a su asociación con Borunda como independentistas, podemos mencionar pasajes en Nuestra
al tlacuiloli, la calidad de fuentes intelectuales y políticas (una Amé­rica en los que Martí encomia el alfabetismo indígena y
historia satíricamente recontada por Reinaldo Arenas en El las escuelas de Teotitlán, también invocando el Popol vuh y
mundo alucinante). los clásicos publicados por la Biblioteca Brinton de literatura
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dos enunciados formativos de México antiguo

aborigen americana; la ácida lógica quechua que aplicaba Bibliografía


Montalvo al prejuicio criollo (“Urcu sacha”); y la vehemente
ecuación de la independencia de Francisco Bilbao tanto so­
bre la filosofía como sobre el territorio aún liberado de los Alberro, Solange. “La emergencia de la conciencia criolla:
mapuches (El evangelio americano 1864). El paradigma puede el caso novohispano”. Agencias criollas. La ambigüedad ‘coloni­
ser ampliado para incluir las otras principales tradiciones al’ en las letras hispanoamericanas. Ed. José Antonio Mazzotti.
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nuestra conciencia sobre la “diferencia” de América Latina. Andrade, Oswald de. “A utopia antropofágica”. Obras com­
Así como Montaigne mediaba el pensamiento nahuatl en uno pletas. vol. 6. São Paulo: Globo, 1990.
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192 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate América y la cuestión del colonizador: 193
dos enunciados formativos de México antiguo

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Múltiples versiones de una “misma” travesía:
el segundo viaje de Cristóbal Colón

David Solodkow

L a “resistencia” ha sido tomada como un eje analítico


fun­­damental en la articulación discursiva de la crítica
postcolonial. Esos procesos de “resistencia” tienen una larga y
rica historia en América que comienza en el momento mismo
del “des­cubrimiento”. En los textos del conquistador –etno-
eurocéntricos por naturaleza– es posible entrever, tras el man­
to de significativos silenciamientos, las “quejas” y las “acciones”
contra-coloniales del subalterno. Leer ese “estar velado” del
Otro, su encubrimiento (Dussel 46),60 implica rea­li­zar una lec-
­­­tura a contrapelo del logocentrismo occidental y de sus “ver­
siones” historiográficas oficiales. En este sentido, la noción
mis­ma de “versiones múltiples” implica una mirada sesgada
sobre la supuesta “univocidad histórica” del colonialismo
que nos permite atestiguar –en la configuración de sus con­
tradicciones internas y de sus palpables ambigüedades– la
emergencia soterrada de la agencia del Otro. Es por ello que
debemos volver a la interpelación de estos eventos con un
lente caleidoscópico para poder entenderlos como instancias
fracturadas y cambiantes que nos permitan ejercer una crítica
descolonizadora del eurocentrismo.

60. De acuerdo con Dussel, el encubrimiento del Otro se asocia con la invención del
“ser-asiático” que vino a sustituir la ontología amerindia: “es el modo como ‘desa­
pareció’ el Otro, el ‘indio’, no fue descubierto como Otro, sino como ‘lo Mismo’
ya conocido (el asiático) y sólo re-conocido (negado entonces como Otro): ‘en-
cubierto’” (47).
[197]
198 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 199
El segundo viaje de Cristóbal Colón

El segundo viaje colombino comentado, narrado y des­cri­to Colón el ser de ese ente, debemos partir de lo que hizo Co­
por un conjunto significativo de textos que complementan, lón para explicar cómo se llegó a concederle ese ser” (54).
suplementan y desestabilizan la “historia oficial” de la época Reflexionar en torno a esta afirmación de O’Gorman es
es una instancia privilegiada para comprender las transac­ imprescindible para comprender una de las pro­blemáticas
cio­nes de poder y el modus operandi del conquistador en clave del campo colonial: la relación entre los hechos –la
simultaneidad con la resistencia contra-colonial y el ejercicio Conquista y el “descubrimiento” de América–, el relato y
explícito de las agencias indígenas en el Caribe. Al enfrentar las versiones que de éstos se hicieron y, en tercer lugar, la
ciertas “situaciones” puntuales de esta segunda travesía co­ interpretación que sobre la escritura de dicho acontecimientos
lombina, tal y cual aparecen narradas por los diferentes se ha realizado históricamente desde 1492.
testigos de la misma, nos es posible fracturar –desde una La solución de O’ Gorman se basaba en descartar todo a
mirada poscolonial– la imagen monolítica del Otro y nos priori esencialista y centrarse en el análisis de lo que el Almi­
posibilita, al mismo tiempo, corroborar esa presencia que a cada rante Colón “hizo” en realidad. Frente a esta propuesta, una
paso problematiza el accionar conquistador. Esto implica que nueva angustia metodológica asecha al investigador del campo
una lectura postcolonial del colonialismo puede ayudarnos a colonial ¿cómo explicar lo que hicieron Colón, Cortés, Pizarro,
rastrear las continuidades de las luchas contra los abusos del Pe­dro de Mendoza, Alvar Núñez? ¿Debemos atenernos a los
colonialismo, desde muy temprano, para volverlas a ligar con manoseados escritos colombinos, a los ladinos textos “fic­cio­
las luchas del presente. nalizados” de Cortés (Pastor 1986), a los relatos e inventarios
Este estudio ofrece una lectura en contrapunteo de las comerciales de Ulrico Schmidl (1567), a las fábulas de Fray
di­ferentes versiones dadas por los testigos del segundo viaje Marco de Nizza (1539), a la teleología evangelizadora de Pê­
colombino a las antillas. Fundamentalmente, el análisis rea­ ro Vaz de Caminha (1500), a las (proto)etnografías y trabajos
liza una evaluación de la pulsión escópica (Bhabha 115) del historiográficos de Fray Toribio de Motolinía (ca.1541.), Fray
colonialismo que, enfrentada y contrapuesta a sí misma, revela Bernardino de Sahagún (1569) o José de Acosta (1590)? ¿De­
tanto sus contradicciones internas como la multiposicionalidad bemos apegarnos a la Visión de los vencidos (León Portilla 1961)
del sujeto colonial que planteaba Rolena Adorno con el ob­ que en definitiva sólo estaría dando cuenta de una ínfima
jetivo de generar una reflexión antiesencialista tanto del ego parte territorial sobre la que los conquistadores desplegaron
conquistador como del sujeto colonial conquistado (“Nuevas su accionar? ¿Debemos confrontar interdisciplinariamen­te
perspectivas” 11-27). los restos arqueológicos del genocidio americano e inter­
Edmundo O’Gorman que estaba interesado –entre otros pretarlos a la luz de las cambiantes teorías antropológicas e
temas– en el “análisis de la historia de la idea del descubri­ históricas?
miento de América” (47), planteaba una solución compleja y Si cada instancia narrativa, cada texto particular –a veces
difícil de articular: “Estamos avocados a intentar un proceso anónimo, a veces fraguado por copistas– tan sólo implica “una”
diametralmente inverso al tradicional si pretendemos abor­- mirada sujeta a modificaciones interpretativas constantes y
dar el gran problema histórico americano, o sea, aclarar cómo cam­biantes (caleidoscópicas) ¿Qué versión textual elegir para
surgió la idea de América en la conciencia de la cultura de “conocer” los hechos del pasado? Estas interrogaciones sobre
occidente […] en lugar de partir de una idea preconcebida la historia no intentan re-examinar la antigua y falsa dicotomía
acerca de América para tratar de explicar […] cómo descubrió de si todo es “discurso” o de si todo es “acontecimiento”, sino
200 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 201
El segundo viaje de Cristóbal Colón

recordar las ambigüedades y paradojas fundacionales que atra­ Guerrero señala en su tesis doctoral, justamente, cómo el
viesan las relaciones entre los discursos y la Historia como viaje sirvió de modelo para la organización centralizadora y
construcción desde el presente. monopólica de la corona sobre todo el territorio español:
En este sentido, recuperar la cosmovisión colombina y la
de los tripulantes que lo acompañaron –desde los soldados Durante el mes de junio los monarcas siguen elaborando un plan
has­ta los nobles, científicos y curas– y que dejaron testimonio de asentamiento en las nuevas tierras. Se hace evidente que en este
–Michele de Cuneo, el doctor Álvarez Chanca, Guillermo Co­ segundo viaje no van tan sólo a descubrir, sino a establecerse como
ma (1497)– junto con los memoriales y los documentos ad­ muestran las órdenes dadas a Bernal Díaz de Pisa. Así, en la instrucción
ministrativos que rodean la invención de América en sus inicios, del 7 de junio de 1493 le piden que, como contador de las Indias anote
puede acercarnos no ya a la “verdad” de lo sucedido a partir de en sus libros cada movimiento que se realice en las nuevas tierras, de
1492 y continuado a lo largo de los siglos, sino a una interpreta­ manera que nada escape al conocimiento de la monarquía […] vemos
ción de las prácticas lingüísticas y extra-lingüísticas –asesinatos, que gran parte de los súbditos de los reyes se vieron involucrados en
esclavitud, imposición religiosa, mecanización económica– los preparativos del segundo viaje. Esta iniciativa real, este monopolio
que han servido, a partir de allí, para la construcción del real, persigue un fin centralizador supervisando y gestionando las
desarrollo colonialista y para la expansión imperial española abundantes actividades llevadas a cabo por personas individuales.
desde el siglo xvi en adelante. El hecho singular de que Aparecen características del nuevo Estado moderno que, gracias a la
estas textualidades vengan condicionadas por circunstan­­cias coordinación de Rodríguez de Fonseca, logra au­nar los esfuerzos de
históricas específicas de producción y que su transmisión haya las distintas zonas de la monarquía. (75)
sido producto de copias y adiciones y supresiones –muchas ve­ces
intencionadas– favorece un estudio de tipo comparativo entre Es preciso recordar, además, que a partir de este viaje y
las mismas. El propósito del presente estudio es hacer hablar gracias a la cartografía colombina, se trazarán las líneas de­
a las discursividades heterogéneas, a las “múltiples versiones”, ma­r­catorias del Tratado de Tordesillas (7 de Junio de 1494) en
que narran el segundo viaje colombino. La intención es tomar función del cual la corona española y la portuguesa se repar­-
ciertas “situaciones” de esa travesía y ponerlas a dialogar desde tie­ron a izquierda y a derecha del Orbe las partes del mundo re­
el interior de sus propias contradicciones, desde las tensiones cién descubiertas. Por otra parte, se abre todo un nuevo camino
que las asechan y desde las ideologías que las animan. hacia las investigaciones sobre fauna, flora, me­­dicina, navega­
El segundo viaje colombino fue de extremada importancia ción, cosmografía-cartografía y, prin­cipalmente, comienza a
en cuanto a que el mismo sirvió para (re)definir y (re)diseñar delimi­tarse el sustrato mercantil del Estado moderno pre-
la política proto-imperial expansionista de la corona española capitalis­ta. Todo ello, sin embargo, no implicó exclusivamen­
desde finales del siglo xv. Tanto la organización del viaje, los te una transformación del andamiaje administrativo-jurídico
objetivos del mismo –descubrir, poblar, evangelizar–, el y comercial del reino español si­no, al mismo tiempo, una
entramado burocrático-administrativo, como el trato dis-­ sus­tancial, definitiva y trágica mo­dificación de las condicio­nes
pensado a los nativos de las antillas y la impresionante can­ de vida de los habitantes del Caribe.61 El objetivo religioso
tidad de recursos humanos (1500 personas) y materiales (17
embarcaciones) sentaron el marco fundacional y operativo 61. A la verificación estadística de esta trágica modificación el economista
para el establecimiento colonial de España en América. León Ruggiero Romano le dedica una capítulo entero de su libro Mecanismo y ele­
202 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 203
El segundo viaje de Cristóbal Colón

también formó parte sustancial de las instrucciones reales a real, se embarcan doctores como Álvarez Chanca, cosmógrafos
Co­lón para este segundo viaje. Recordemos que las Bulas pa­ co­mo Juan de la Cosa, evangelizadores como Fray Ramón
pales Alejandrinas de 1493 le aseguran al reino de Castilla el Pané. Esto evidencia una finalidad múltiple para este viaje:
usufructo, dominio y posesión de todo lo descubierto a condición científica, evangelizadora, jurídica, pero fundamentalmente,
de expandir la fe católica en los nuevos dominios: es preciso no olvidarlo, la más importante, es la que concierne
a la expansión económica del reino español.
[Las Bulas] no fueron tanto un acto de distribución del Nuevo
Mundo, sino una concesión in dominium de las pocas islas De suplementos e invisibilidades
descubiertas hasta la fecha (consideradas, no hay que olvidarlo,
como islas asiáticas) y de las islas por descubrir. No se debe entender Common usage dictates that the adjective ‘marginal’ be reserved for
la expresión in dominium en un sentido genérico sino específico, the inessential, peripheral, or supplemental, that which lies outside
como derecho que concede al soberano el dominium sobre todos los the boundaries defining the central. Paradoxically, however, it is
bienes de las tierras conquistadas. Tierra, agua, montes, praderas, precisely in its relation to the margins that the center takes shape. As
minas (de metal o piedras preciosas), salinas, perlas, todo ello something added, even if only as an afterthought, the supplemental
constituye objeto de regalía, de dominio real. (Romano 81-82) element implies the incomplete or insufficient character of the entity
to which it is appended.
Con el objetivo de llevar a cabo la “conversión” de los ha­ Margarita Zamora. Reading Columbus
bitantes de las islas a la fe católica, las órdenes de las cédulas
reales son terminantes, como señala León Guerrero: “Podemos La aplastante lógica definida en el epígrafe por Zamora
considerar las instrucciones de los reyes como un programa de lleva, indefectiblemente, a preguntar qué razones, fuerzas ideo­
actuación donde uno de los principales objetivos planteados lógicas u olvidos históricos han delimitado –hacia un lado u
fue el religioso. Le piden a Colón que atraiga a los nativos hacia otro– los opuestos complementarios que, históricamente, se han
la fe católica, y en su ayuda envían como nuncio del Papa al definido ya como centrales ya como accesorios o secundarios. En
padre Boyl junto a otros religiosos” (84). Las repercusiones de algunos casos –más precisamente con relación al segundo
este segundo viaje quedarían claramente evidenciadas en los viaje de Colón (25 de septiembre de 1493 al 11 de junio de
textos supérstites del mismo, los cuales se transformarían en 1496)– las respuestas son más bien de tipo arqueológico-do­
una invalorable fuente de nuevos conocimientos científicos cumental: hasta 1985 no se tenía noticia de la existencia de la
de la época: no olvidemos que en este viaje, por disposición relación del segundo viaje o, mejor, del “sumario” o “guía” o
“fragmento del diario” de dicho viaje. Por ello, resulta curioso
mentos del sistema económico colonial Americano (2004). Allí afirma siguiendo que hoy tengamos una enorme cantidad de libros académicos,
los estudios de A. L. Kroeber, H.F. Dobyns y Ángel Rosenblat que: “se puede anteriores al descubrimiento del Sumario,62 con títulos simila­
afirmar que en 1492 la población total (exclusivamente aborigen) alcanzaba
res a “Los cuatro diarios”, “Los cuatro viajes”, siendo que tan
los 60-80 millones, para reducirse a menos de diez millones a comienzos del
sólo un fragmento del diario propiamente dicho no apareció
siglo xvii. Tales cifras expresan un derrumbe demográfico tanto más grave
si se considera que los 10 millones de 1600 incluyen no sólo a la población 62. Elijo nombrar al Diario del segundo viaje como Sumario, no sólo porque se trata
indígena sino también a blancos, mestizos, esclavos y cruces de todo tipo (las de un fragmento sino también porque así ha sido denominado por C. Varela y J.
castas)” (46). Gil (Textos y documentos completos 76).
204 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 205
El segundo viaje de Cristóbal Colón

sino hasta la fecha mencionada y se publicó recién en 1989 Gracias a la extraordinaria labor profesional de algunos
bajo el título de Libro Copiador. in­vestigadores —paleógrafos, filólogos e historiadores— es­pa­
Para dar sólo un ejemplo de cómo la historiografía res­­pon­­­­- ñoles como Rumeu de Armas, Juan Gil, Consuelo Varela, y a
dió a la “ausencia” del centro y la instrumentalidad del “su­ la fortuna del hallazgo de unos manuscritos apógrafos (Libro
plemento”, basta con leer el índice de la histórica compila­ Copiador) por unos libreros de Tarragona de apellido del Río,
ción de documentos del descubrimiento hecha por Martín fue posible conocer, entre otras cosas, lo siguiente:
Fernández de Navarrete titulada Colección de los viages y des­
cubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo El manuscrito en cuestión contiene una serie de cartas enviadas por
xv (1825). En esa obra monumental del siglo xix compuesta Colón a los reyes, numeradas del i al ix, en las que por orden cro­
en cinco volúmenes con ilustraciones, Navarrete, para dar nológico se van narrando los diversos avatares de la vida del gran
cuenta del segundo viaje colombino se servía de la Carta del marino desde 1492 hasta 1503. De ellas nos eran conocidas la iv, a
doctor Diego Álvarez Chanca –publicándola por primera través de las Memorias de A. Bernáldez, la vi (Relación del tercer
vez– al Cabildo de Sevilla (ca.1493) y del Memorial a Antonio viaje) y la ix (letera rarissima), que presenta sin embargo una serie de
Torres (1494). El segundo viaje se reconstruía siempre con añadidos interesantes. En cambio, en la carta que anuncia a los reyes
un increíble marco suplementario al cual le faltaba su centro, el descubrimiento aparecen cambios muy notables de forma. Más
precisamente, el Diario colombino.63 interés todavía ofrece el hecho de que no se conocía el sumario del
Diario del segundo viaje (ii) ni la relación de la expedición al Cibao
63. Dicha reconstrucción historiográfica se realizaba, por lo general, a partir de
(iii), ni la narración del reconocimiento de la Vega Real y de la guerra
los siguientes documentos: 1) Un memorial que Colón envía a los reyes a través de
Antonio Torres conocido como Memorial A. Torres (2 de febrero de 1494); 2) la contra Canoabo (v), así como se ignoraba la existencia de las cartas
instrucción a Mosen Pedro Margarite (9 de abril de 1494); 3) Fragmento de una escritas en 1500 (vii-viii). (Textos y documentos 76)
Carta a los Reyes. Fechada en la isla La Española en enero de 1495: estos fragmen­
tos son una descarga de Colón, una suerte de queja o protesta ante los reyes, por el
nombramiento de Juan Aguado como Pesquisador de los reyes; 4) Nombramiento Sin embargo, a pesar de este sorprendente hallazgo, y como
de Teniente gobernador a Don Bartolomé Colón (17 de febrero de 1496); 5) sucede a menudo con la enigmática escritura colombina, el
Fragmentos de (dos) cartas de Simón Verde relativos al segundo viaje (Valladolid,
20 de marzo y 10 de mayo de 1493 = 1494); 6) Informe y juramento de cómo Cuba manuscrito no es autógrafo sino que se trata de una copia del
era Tierra Firme (12 de Junio de 1494); 7) Memorial a la reina de Juanoto Berardi S. xvi, la cual, al decir de Juan Gil y Consuelo Varela: “no está
(Abril-mayo, 1495); 8) Carta del Doctor Diego Álvarez Chanca, que escribió al sujeta sólo a los errores comunes a todo texto repetidamente
Cabildo de Sevilla; 9) Carta de Michele de Cuneo a su amigo Jerónimo Annari (15
de octubre de 1495); 10) Andrés Bernáldez: Historia de los Reyes Católicos Don trascrito; antes por el contrario, ha sido objeto de una ma­
Fernando y Doña Isabel (primera copia impresa de 1856); 11) Fray Bartolomé nipulación consciente, que se advierte de manera paladina
de Las Casas: Historia de las Indias (1527-1561[1821]) (especialmente, Libro I, en las evidentes deformaciones que se aprecian” (Textos y
capítulos LXXXII-CXI); 12) Pedro Mártir de Anglería: Las Décadas de orbe novo
(1494-1526[1530]) (especialmente la primera Década); 13) Guillermo Coma: So­ documentos 76-77). Esto implica que no tenemos original
bre las islas recientemente descubiertas del mar Meridiano e Indico. Es el único
documento que fue impreso en vida de Colón y, aunque la fecha no pue­de ser
determinada con exactitud, se calcula que la obra fue publicada en la ciudad de II, capítulos VIII-XIV y Libro III, capítulos I y II). Si bien esta lista no es exhaustiva
Pavia, hacia el año 1497; 14) Hernando Colón: Historia del Almirante (especial­ creo, sin embargo, que los principales documentos se hallan en la misma. Las
mente, capítulos. XLIV-LXI); 15) Ramón Pané: Relación acerca de las antigüedades trascripciones de estos documentos son altamente asequibles, aquí remito al lector
de los indios. (¿1498?); 16) Francisco López de Gómara: Historia general de las In­ a dos libros de fácil acceso y excelente labor profesional, ambos compilados por J.
dias y conquista de México (1552) (especialmente, Cap. XX); 17) José Fernández Gil y C. Varela: 1. Textos y documentos completos (1992) y Cartas de particulares
de Oviedo: Historia General y Natural de las Indias (1535) (especialmente, Libro a Colón y relaciones coetáneas (1984).
206 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 207
El segundo viaje de Cristóbal Colón

sino copia de copia, sin saber a ciencia cierta ni el número imaginario oc­cidental –desde los mitos de la antigüedad clásica
de copias reproducidas, ni cuántas son las manipulaciones hasta la teratología de la patrística medieval– que darían como
que sufrió el manuscrito. De algún modo, es posible afirmar resultado la invención de un continente “maravilloso”.64 Dichos
que la genealogía textual es imposible de reconstruir. Ello no tópicos discursivos, dentro de los textos a analizar, si bien
implica que de tener el original podríamos estar más cerca de presentan ciertas diferencias en su registro escritural y en sus
una supuesta “verdad” y esto es así por varias razones: Colón marcos ideológicos, podrían ser tabicados conceptualmente a
escribía presionado por las circunstancias políticas a las que se los efectos metodológicos del análisis de la siguiente manera:
veía sometido en su relación con los reyes católicos y, por ello, 1. Narración de la salida y la llegada;65 2. Descripción del
el ejercicio retórico de la “escritura” colombina se basa en dos territorio a través del arco de islas del Caribe, de su fauna y
movimientos complementarios: la descripción y la justifi­­- de su flora; 3. Encuentro con los nativos: dos clases de nativos
ca­ción de su cosmovisión cartográfica que no necesariamente diferenciados desde el primer momento entre indios (cautivos),
se corresponden con la “verdad cosmográfico-cartográfica” y caníbales; 4. Negociaciones gesto-lingüísticas: secuestros, ase­
sino más bien con su deseo colonial y con la necesidad de justifi- sinatos, violaciones y escaramuzas con los nativos; 5. La ob­
car su empresa mercantil. Si bien los Diarios son escritos para sesión del Almirante Colón por llegar al fuerte Navidad y los
informar a los reyes, también son el espacio de especulación conflictos registrados en el fuerte (episodio de la matanza de
cosmo-cartográfica del Almirante, el cual al someter sus sabe­
res previos a un cotejo con la realidad incurre en una serie de
contradicciones y mistificaciones (Cf. Pastor 3-64).
Luego de leídos el Sumario del segundo viaje de Colón 64. La idea de América como invención en lugar de descubrimiento, ha sido señalada
por varios colonialistas: Edmundo O´Gorman (1986), Enrique Dussel (1992) y
y sus textos suplementarios: el reporte del doctor Chanca al Beatriz Pastor (1982), entre otros.
cabildo de Sevilla, la relación de Guillermo Coma y la carta 65. De acuerdo con Jesús Varela, Marcos y Mª Montserrat, León Guerrero, Colón
de Michele de Cuneo, se hace evidente que en todos estos partió de Cádiz el 25 de septiembre de 1493 con una flota de diecisiete barcos en
dirección a Canarias –segundo puerto de aprovisionamiento (el 1 de octubre de
documentos –independientemente del rango y la profesión 1493)–. De allí se dirige a la isla de Gomera (domingo 5 de octubre, 1493), en la
de los escritores– existen ciertos tópicos comunes que se su­ cual, luego de frenarse la partida por los flirteos del Almirante con Doña Beatriz
Bobadilla, finalmente se pone rumbo hacia las islas denominadas como “arco de
man a una tropología teratológica fundada en los archivos previos las Antillas” o también llamadas “Antillas menores”. La primera isla a la que arriba
al viaje. La obsesión de estos aventureros por el oro, las piedras Colón es designada con el nombre de Dominica, a partir de allí se sucede un largo
preciosas y las especias, sumada al asombro por los hallazgos derrotero en el cual el Almirante, en un proceso de afiebrado bautismo nomi­
nal, va recorriendo las siguientes islas: 1. Dominica (domingo 3 de noviembre);
geográficos y las “maravillas” antropológicas, derivarían en 2. Marigalante –nombre de la carabela capitana de la expedición– (domingo 3
una sustantiva cantidad de documentos. En dichos textos de noviembre); 3. Santa María de Guadalupe— el capitán Diego Márquez se in­
terna con ocho hombres en la isla y se pierde por espacio de 4 días—(Lunes 4
quedaría la marca de las quimeras discursivas –los trazos del de noviembre); 4. Santa María de Montserrat (lunes 11 de noviembre); 5. Santa
deseo colonial– que aún hoy sorprenden y cautivan a los María la Redonda –cuyo nombre indígena es Ocamaniro–; 6. Santa María de la
lectores: furiosos comedores de carne humana (caníbales), Antigua (martes 12 de noviembre); 7. San Martín (miércoles 13 de noviembre);
8. Santa Cruz –primer episodio de confrontación con indígenas– (jueves 14 de
gentes con cola y cabeza de perro (cinocéfalos), hombres con noviembre); 9. Once mil Vírgenes y Santa Úrsula (domingo 17 de noviembre); 10.
un solo ojo (cíclopes), mujeres guerreras dueñas de un reino San Juan Bautista (Borinquen) –actual Puerto Rico– (miércoles 19 de noviem­
bre); finalmente, luego de permanecer dos días en San Juan Bautista, arriban a
(amazonas), ciudades enteramente construidas con oro, ríos la Española el jueves 21 de noviembre. De allí en adelante, se sucederán casi tres
de plata, etc. Toda una serie de figuras propias del archivo años de estadía del Almirante en las Antillas, regresando a España el 11 de Junio
de 1496. (Cf. El itinerario de Cristóbal Colón [1451-1506]).
208 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 209
El segundo viaje de Cristóbal Colón

los 39 hombres que Colón había dejado en el primer viaje) suplementos de otros textos, ayuda a derrocar el logocentrismo
y 6. Indagación frenética por las riquezas: especialmente por canónico-nacionalista que ha evi­tado la interpretación de tipo
el oro. contrapuntística, con el objeto de resguardar una imagen
Es necesario remarcar que estos documentos constituyen ideológica de la historia oficial, según la cual 1492 significó
sus diferencias discursivas en función del sujeto de la enun­ un “encuentro”, un “descubrimiento” y la entrada de América
ciación, esto es: el sumario de Colón, el informe de Chanca y en el devenir de la historia de Occidente (Modernidad).
la relación de Coma, se hallan marcados por el peso de ser
textos oficiales requeridos, antes del viaje, por el aparato Figuración del Otro: de caníbales, indios y mujeres cautivas.
administrativo de la corona. Sin embargo, ninguno de estos
autores tiene la misma visión del mundo, ni comparte oficios, Aquí atestigua Pedro Margarite, un español digno de todo crédito,
ni trae consigo el mismo conjunto de saberes previos, aunque que había marchado a Oriente con el Prefecto [Colón] atraído por
compartan por momentos ideologías semejantes. La Carta el señuelo de ver nuevas tierras, que contempló con sus propios
de Cuneo –tal vez por tratarse de una misiva a un amigo ojos cómo se tostaba sobre brazas vivas a varios indios ensartados en
personal– es el texto que más se aleja de las restricciones de asadores para solaz de la gula, mientras yacían en torno montones
lo “decible” y lo “ocultable”: justamente, al no ser un texto de cadáveres a los que se había cortado la cabeza o arrancado las
oficial ello le posibilita alejarse de las restricciones propias de extremidades.
los textos marcados por las constricciones legales y morales Guillermo Coma. Sobre las islas recientemente descubiertas
que contienen los documentos oficiales de la corona. Esta
“libertad” narrativa lo convierte en un documento único de En la Carta a Luis Santángel (14 de febrero de 1493)66 –carta
los primeros años de la Conquista. propagandística que tendría como objetivo central informar
Si bien es cierto que el primer bloque textual –Colón, al conjunto de las cortes europeas sobre la posesión, por par­-
Chanca, Coma– comparte la característica de estar cons­ti­ te de la corona española, de las “nuevas” tierras “descubiertas”
tuido a partir de textos oficiales, el contrapunteo de lectura a partir del primer viaje– Colón señalaba que:
entre los mismos hace evidentes, sin embargo, las pulsiones
diferenciales de sus autores, de manera tal que lo que cons­ En estas islas fasta aquí no he hallado ombres monstrudos, como mu­
tituye una “insignificancia” para Colón es un hecho “altamente chos pensavan, más antes es toda gente de muy lindo acatamien­-
significativo” para el doctor Chanca o para Coma y viceversa. to, ni son negros como en Guinea […] Así que mostruos no he hallado
Cuneo, por su parte, no intenta “ocultar” nada, más bien ni noticia, salvo de una isla que es Carib, la segunda a la entrada de
todo lo contrario y, por ello, su discurso pasa por ser el de un
fanfarrón que le cuenta a su amigo, de manera distendida y por 66. El destinatario de la Carta de Colón, Luis Santángel, era un miembro altamente
momentos chistosa, las mujeres que él ha violado, los esclavos influyente de la corte española. Como bien señala Antequera Luengo: “Colón di­
rigió la carta-relación a su amigo y valedor el valenciano y de ascendencia conversa
que tiene a su cargo y los “regalos” que le ha dado el Almirante. Luis de Santángel, a la sazón escribano de ración, cargo de la Casa Real similar,
Estas diferencias entre los distintos sujetos de la enunciación, entonces, al de contador mayor de la Corona de Castilla, empleado en la adminis­
con distintos oficios y con teleologías narra­tivo-descriptivas tración y provisión de las viandas que se consumían en la Corte. Ambos hombres
de empresa, el mercader Santángel debió influir grandemente en el ánimo de
heterogéneas, posibilita un análisis de tipo comparativo –sobre Colón cuando le adelantó algo más de un millón de maravedíes para los gastos
la tensión del contrapunteo–, en el cual los textos leídos como derivados del negocio” (26).
210 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 211
El segundo viaje de Cristóbal Colón

las Indias, que es poblada de una iente que tienen en todas las islas Se trata de segmentos identificatorios cuestionados y, al mismo
por muy ferozes, los cuales comen carne umana. […] Ellos no son tiempo, ratificados por los textos suplementarios. Asistimos
más disformes que los otros, salvo que tienen en costumbre de traer a un proceso de formación ideológica, a la creación de un
los cabellos largos como mujeres, y usan arcos y flechas de las mismas estereotipo, esto es, la invención de un marco conceptual cu-
armas de cañas con un palillo al cabo por defecto de fierro que no ­yo objetivo es fijar un reconocimiento que regule la re­pre­
tienen. (225, énfasis mío)67 sentación de las identidades sociales (una racionalización/
racialización de la otredad).69 El proceso retórico de asignación
Este temprano y significativo fragmento (proto)etnográ­- nominal identitaria, como señala Hulme, tendrá a partir del
fico de la Carta colombina muestra claramente que el Al­mi­ primer viaje colombino una doble articulación:
rante ha trazado una línea demarcatoria entre los indios y los
monstruos. Lo que podríamos denominar como un dualismo There is no evidence that these people are ‘caribs’ or ‘canibales’ other
funcional que opera dentro de los marcos prácticos del discur­ than Columbus’s unsupported supposition; there is no evidence at
so colonial. Colón ha reservado una parcela humanitaria para all that they eat men. Two things have changed. The words ‘carib’ or
unos sujetos que: “procuran de auintar de nos dar de las cosas ‘cannibal’ are now being used consistently with the ever-present and
que tenen en abundacia que nos son necesarias. Y no conocían unqualified gloss ‘those who eat men’. And those whom the Spaniards
ninguna seta ni idolatría [...] me recibían en todo cabo des­ consider as ‘caribes’ have demonstrated a capacity for resistance”.
pués de haver perdido el miedo” (Carta a Luis Santángel 222). (41)
Y, paralelamente, ha creado un lugar ficticio sobre la superfi­
cie textual en el que desplegará la vieja teratología medieval Recordemos que Colón –como sugiere Hulme– vuelve de
junto con ciertos tropos culturales de reconocimiento (Jáuregui su primer viaje habiendo realizado esa doble identificación
77); espacio en el cual se inscribirán: “la gente con cola” (Carta
a Luis Santángel 223) y, fundamentalmente, otros sujetos— la experiencia a una forma textual. Este proceso está complicado por la acción de
los caníbales—distinguibles por sus “pelos largos” pero, sobre múltiples subjetividades y de constricciones políticas que se encuentran más allá
del control del escritor. En respuesta a estas fuerzas, la escritura etnográfica pone
todo, reconocibles a partir de una práctica que “parece” ser en juego una estrategia de autoridad específica. Esta estrategia ha involucrado,
consuetudinaria: comer carne humana. clásicamente, la pretensión –no cuestionada– de aparecer como el que propor­
Es importante comprender la demarcatoria teratológica co­ ciona la verdad en el texto” (144-45).
69. Sigo aquí la noción de estereotipo de Homi K. Bhabha: “Un rasgo importante
lombina puesto que ella operará como vector identificato­rio— del discurso colonial es su dependencia del concepto de ‘fijeza’ en la construcción
como autoridad etnográfica (Clifford 141-70)—68 de la otredad. ideológica de la otredad. La fijeza, como signo de la diferencia cultural/históri­
ca/racial en el discurso del colonialismo, es un modo paradójico de represen­ta­
ción: connota rigidez y un orden inmutable así como desorden, degeneración y
67. Todas las citas de Diarios o Cartas de Colón, en adelante, están extraídas del repetición demónica. Del mismo modo el estereotipo, que es su estrategia discur­
libro de J. Gil y C. Varela: Textos y documentos completos (1992). Por otra parte, todas siva mayor, es una forma de conocimiento e identificación que vacila entre lo que
las citas de la Relación de Guillermo Coma, la Carta del doctor Chanca y la de Cu­ siempre está ‘en su lugar’, ya conocido, y algo que debe ser repetido ansiosamente
neo están tomadas de otro libro de J. Gil y C. Varela titulado Cartas de particulares a [...] Pues es la fuerza de la ambivalencia lo que le da al estereotipo colonial su
Colón y relaciones coetáneas (1984). valor: asegura su repetibilidad en coyunturas históricas y discursivas cambiantes;
68. En su artículo titulado “Sobre la autoridad etnográfica”, James Clifford ofrece un conforma sus estrategias de individuación y marginalización; produce ese efecto
rastreo genealógico sobre el surgimiento de la autoridad etnográfica en la antro­ de verdad probabilística y predictibilidad que, para el estereotipo, siempre debe
pología y explica que: “la etnografía está, desde el principio hasta el fin, atrapada estar en exceso de lo que puede ser probado empíricamente o construido lógica­
en la red de la escritura. Esta escritura incluye, mínimamente, una traducción de mente” (91).
212 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 213
El segundo viaje de Cristóbal Colón

de los “nuevos seres”: por un lado ha trazado la marca tera­ primera isla “descubierta”, la Dominica, no puede descender
tológica que separa indios de monstruos comedores de carne y, por no hallar puerto propicio, razón por la cual endereza sus
por otro, ha asociado la red discursiva teratológica del caníbal barcos a otra isla distante de Dominica “diez leguas” (Sumario
con la localización del oro: allí donde están los caníbales 236), a la que nombra Santa María Galana. Al descender en
está, definitivamente, el oro. Esta contigüidad sintagmática la Galana Colón ejecuta una versión primigenia del ritual
entre monstruos y riquezas se halla enraizada en la tradición administra­tivo-jurídico que más tarde (1513) se conocerá co­
occidental grecolatina y, posteriormente, medieval. Como mo requerimiento: “Y descindí en tierra con mucha jente con
bien lo ha señalado Juan Gil: una vandera real y, en el lugar más idóneo, con pendón y alta
voz e escrivanos e testigos, nuevamente torné a tomar posesión
Ahora se comprende la razón que asiste a Cortés cuando despacha d´ella y de todas las otras y de tierra firme en nombre de V. Al.,
a Alvarado a buscar ‘ricas tierras y extrañas gentes’. La presencia de replicando los autos de la mesma posesión del año pasado, de
monstruos augura riquezas, de modo que, cuando envía regalos al la cual no obstante nuevamente tomava, llamando si alguien lo
emperador, no se olvida de presentarle ‘indios corcovados de tal contradecía, y nombré esta isla la Galana” (Sumario 236).
manera, que era cosa monstruosa’ [...] Los enanos y los albinos Curiosamente, Colón toma posesión de la tierra en un
pro­baban, más que el oro y la plata que mandaba a vueltas de mil lu­gar despoblado: no hay allí nadie, ni indios ni caníbales.
penachos y curiosidades, la bondad de sus conquistas, la verdad de Convencido por los datos del primer viaje sabe, sin embargo,
haber superado las hazañas de Alejandro. (Mitos y utopías 45, énfasis que lo primero que avistará es, precisamente, caníbales. Así,
mío) luego de tomar posesión, se dirige a la próxima isla a la cual
nombra Santa María de Guadalupe, con el objetivo claro de
Sin embargo, de acuerdo con Hulme, el primer viaje termi­ “aver lengua” (Sumario 237). Una vez que desciende con la
na con una extraña ironía: se ha logrado, según Colón, definir armada, antes de “aver lengua”, ya sabe que: “todas estas islas
el lugar del enemigo y la indiscutida posibilidad del oro pero, heran de caníbales y poblada d’esta gente que a la otra come”
a pesar de ello, el Almirante, en vez de investigar esta fortuita (Sumario 237). No necesita confirmar ningún dato, no precisa
conjunción regresa a España: “The Journal is a wonderfully ver evidencias: “todas estas islas” están irremediablemente
rich and strange text but nothing in it can compete with the infectadas de comedores de carne humana. Esto, de algún mo­
final irony that desire and fear, gold and cannibal, are left in do, desmiente el supuesto “realismo” que algunos autores,
monstrous conjunction on an unvisited island” (41). Habiendo como Tzvetan Todorov (1982) y Margaret Hodgen (1964), le
partido de esta extraña manera para España, Colón volverá, achacan a la letra colombina.
en su segundo viaje, con una ruta cambiada –no por Bahamas Es importante señalar que Colón se había convertido
sino por el Arco de las Antillas– y con una decisión claramente en la autoridad indiscutida de la expedición a pesar de los
tomada. En el Sumario del segundo viaje se hace evidente que “eruditos” que llevaba con él –médicos, cartógrafos, curas,
la obsesión por los caníbales y el oro tenía una preponderancia etc.–. En tal sentido, su autoridad devenida del nombramiento
por sobre el resto de los objetivos: “Y dexé(las) de vista [a las real (Almirante de la mar Océana) es doble: por un lado es la
Canarias] lunes, siete de otubre, para benir a esta isla Isabela, autoridad jurídica, pero por otro, de dicha autoridad emanará
adonde yo avía dexado la gente el año pasado, y primero benir una suerte de hálito simbólico a través del cual se cons­ti-
a la isla de los caníbales” (Sumario 236, énfasis mío). En la tuirá en la fuente de saber “autorizada” sobre todos los tó­picos
214 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 215
El segundo viaje de Cristóbal Colón

relativos a las “nuevas tierras”. Por ello, los textos que rodean el del arco antillano están todas “pobladas de gente que come
discurso colombino se estructuran sobre las per­cepciones –a carne humana”. Cuando el bachiller Andrés Bernáldez –ami­
menudo contradictorias y guiadas por un discurso orientalis- go personal de Colón– escriba su Historia de los Reyes Católicos,
ta70– que el Almirante va articulando retóricamente en su también repetirá el locus aterrador del caníbal influenciado
narración a medida que transcurre la travesía por las islas. por su amistad con Colón a quien alojó en su casa y gracias al
Tanto Cuneo, como Chanca y Coma, se ven obligados cual tenía acceso directo a la información sobre las Indias:
a un cotejo retórico y dialéctico entre las “opiniones” del
Almirante y lo que van viendo “junto” a él. Por ello, todos Los hombres que pueden haber tráenlos a sus casas, e facen carnicería
con­firman textualmente la presencia caníbal, nadie discute, de ellos cuando quieren, e que los que matan por los prender có­
nadie duda –aunque se den versiones diferentes– que estos menlos luego, e dicen que la carne del hombre es tan buena cosa que
enemigos de Dios (Palencia Roth 39-62), están “realmente” ahí, no hay tal cosa de comer en el mundo, e bien parecía en su mal vicio
relamiéndose ante la carne humana, hirviendo cabezas en e costumbre, porque los huesos que en su casa se hallaron, todo lo
ollas, y secuestrando muchachos/as para engorde. Es más, el que se podía comer estaba muy roído, que no había sino lo que por
texto del doctor Chanca, por ejemplo, se halla dividido por su mucha dureza no se podía comer. Hallóse en una casa cociendo un
subtítulos y el sexto de estos subtítulos dice: “Costumbres de pescuezo de hombre; e los muchachos que cautivan chicos, córtanles
los caníbales” (158). El subtítulo no sólo confirma la presencia a cada uno su miembro generativo, e sírvense de ellos fasta que son
caníbal sino que, además, configura a esta gente como a una hombres, o fasta que quieren, e después facen fiesta, e mátanlos, e
nación guerrera organizada en función de “costumbres”. A ren­ cómelos, e dicen que la carne de los muchachos, e de las mujeres no
glón seguido del subtítulo, Chanca intenta confirmar con es buena, ni tal como la de los hombres. (222-23)
“evidencia” la presencia caníbal en la isla Guadalupe: “Halló
mucho algodón [el Almirante] hilado y por hilar e cosas de Como señala Hulme, los restos humanos hallados por los
sus mantenimientos e de todo traxo un poco; en especial traxo europeos no constituyen ningún tipo de evidencia, dado que:
cuatro o cinco huesos de brazos e piernas de ombres. Luego “Burning the flesh off the bones of dead bodies was common
que aquello vimos, sospechamos que aquellas islas heran las mortuary practice throughout the native Caribbean” (69).
de Caribe, que son abitadas de gente que come carne umana” Sin embargo, la Relación de Chanca es la única que parece
(158). Chanca no hace sino ratificar una “sospecha” basada en distinguir este fenómeno particular –una clase de ritual en­
la imaginación colombina del primer viaje, esto es, que las islas terratorio– inscribiendo así una grieta reveladora en la red
significante caníbal: “Y de acá hallamos, buscando las cosas
que tenían guardadas en una esportilla mucho cosida e mu­
70. La hipótesis oriental de Colón se sustenta en sus archivos previos al viaje. Mayor­
mente, en los viajes de Marco Polo. Colón siempre pensó que seguía la ruta hacia cho a recabdo, una cabeza de ombre mucho guardada; allí
oriente, la ruta de las especias. Cuando llega a las islas, cree que ha llegado a la juzgamos por entonces que sería la cabeza de padre o madre o de
India y que los así llamados Caniba, eran los soldados imperiales del Gran Khan.
Al respecto nos confirma Dussel: “Colón se lanza a la empresa de cruzar el Mar
persona que mucho querían; después he oído que ayan hallado
Océano el 3 de agosto desde Andalucía con un sólo propósito: llegar a la India, muchas d’esta manera, por donde creo ser verdad lo que allí
al Asia por el Occidente —que desde Aristóteles o Ptolomeo hasta Toscanelli y el juzgamos” (168-69, énfasis mío).
mapa de Heinrich Hammer (Henricus Martellus) de 1489 era una tesis acepta­
da—, para adquirir así conocimientos náuticos, para llenarse de oro, de dignidad
El Almirante se detiene en este particular episodio y con­
y además, honestamente, expandir la fe cristiana” (33). firma la “evidencia”, los supuestos rastros de antropofagia:
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El segundo viaje de Cristóbal Colón

“Hallé en sus casas cestos y arcos grandes de güesos de hom­ caníbales se configuran como el tropo del horror entonces?
bres y cabezas colgadas en cada casa” (Sumario 238). Guillermo La respuesta es clara, porque el caníbal no es tanto un Otro,
Coma es, probablemente, quien desarrolla un mayor grado sino un tropo que reconoce en el Otro lo propio de sí, como
de complejidad teórica acerca de los “Canabalos”, pero al afirma Carlos Jáuregui: “El Otro que el canibalismo nombra
igual que Colón y Chanca confirma que: “Las islas obedecen está localizado tras una frontera permeable y especular, lle­
a los canabalos. Este pueblo, fiero y salvaje, se alimenta de na de trampas y de encuentros con imágenes propias: el ca­
carne humana: lo podrías llamar con razón “antropófagos”. níbal nos habla del Otro y de nosotros mismos, de comer y
Hacen continua guerra contra los indios, esto es, los mansos ser comidos, del Imperio y de sus fracturas, del salvaje y de
y cobardes, para proveerse de carne: esta es su presa y esta su las ansiedades culturales de la civilización [...] El caníbal fue
caza. Devastan, saquean y atacan ferozmente a los indios y los un dispositivo generador de alteridad y un tropo cultural de
devoran sin que estos ofrezcan resistencia” (188). reconocimiento” (77).
Este fragmento de la relación de Guillermo Coma es al­ En este sentido, creo que es totalmente pertinente hablar
ta­mente significativo por varios motivos: en primer lugar del “canibalismo colonial” como un concepto-herramienta
ra­tifica la sospecha de Colón y se entrama con el resto de que ayuda a describir la práctica colonial desde el interior
los discursos generando una red significativa y un dispositivo mismo de su propia discursividad, para revertir o invertir
de verdad que van confirmando la autoridad etnográfica co­ la oposición “salvaje-civilizado” entre Europa y América. Es,
lombina por acumulación. Es preciso comprender que de la precisamente, en relación a este “canibalismo colonial” que la
repetición de estas afirmaciones, la historiografía oficial de interpretación sobre las discursividades que rodean al se­gun­
la corona hará una “verdad indiscutible”, siendo los textos do viaje de Colón toman una nueva dirección. Si aceptamos
de Pedro Mártir de Anglería un ejemplo más que sobrado. que las prácticas colombinas se enmarcan y autodefinen den­
En segundo lugar, también se ratifica el trazado teratológi­ tro del entramado de significación ideológico del canibalismo
co que Colón había demarcado claramente hacia el final europeo, como una práctica de salvajismo genocida—como tem­
de su primer viaje: hay indios y salvajes caníbales. Dos tipos de pranamente lo definió el padre Las Casas en su Brevísima—
sujetos, unos que pertenecen a la parcela de lo humanitario entonces los textos analizados aquí no podrán leerse sino co­
y otros a medio camino entre el salvajismo, la bestialidad, la mo la descripción de una sistemática consumición del cuerpo
monstruosidad y la herejía. En tercer lugar, el texto sin saberlo, indígena. La Conquista, si se acepta esta línea interpretativa,
constituye una auto-definición y una auto-descripción de las puede definirse a partir de un telos antropofágico, como un
prácticas coloniales: al definir el caníbal, Coma define en el avance imperial que engulle, devora, fagocita y consume tan­
Otro lo que hay de sí mismo, proyecta inconscientemente la to la riqueza continental americana como a sus habitantes
configuración (auto)identitaria y la práctica colonial como nativos. Pero volvamos a los textos.
un tipo particular de “canibalismo”. Si releemos el fragmento Una vez que el Almirante decide bajar en la isla de Gua­
“hacen constante guerra contra los indios”, “para proveerse dalupe “con toda la armada” (Sumario 237), comienza a se­
de carne” y sustituimos “carne” por “oro”, “piedras preciosas”, cuestrar gente: “De los hombres pocos se tomaron (y pocos)
“especias”, “mujeres”, etc. y si además le sumamos a la red fueron vistos; los cuales todos fuyeron por el monte, y por la
significante “devastan, saquean y atacan ferozmente a los in­ gran espesura de los árboles no se puedo tornar a prender
dios”, entonces, ¿de quién habla este fragmento? ¿Por qué los d’ellos más que de las mugeres, las cuales también enbío a V.
218 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 219
El segundo viaje de Cristóbal Colón

Al., con otras muchas hermosuras que ellos allí tenían” (237). para desplegar su telos evangélico-salvador o lo que más tarde
Ya empieza a esbozarse, además, la idea del botín femenino será, de acuerdo con Jáuregui, “el derecho del inocente o el
como “hermosura”. Gracias al incontinente Cuneo sabe­mos paradigma tutelar del Imperio” (Canibalia 126). Nos informa
no sólo cuántas mujeres secuestraron sino, también, la edad Colón:
estimada de las mismas: “En la dicha isla cogimos a xii muje­
res bellísimas y gordísimas de edad de xv a xvi años, con dos Las cuales me decían [las mujeres secuestradas por Colón en Gua­
muchachos de la misma edad, los cuales tenían cortado el dalupe] que las avían traído de otras islas, que, a mi ver, teníanlas en
miembro genital hasta el vientre; juzgamos que se les había servitud y por con(cubinas); también me decían por palabra y señas
castrado para que no se juntaran con sus mujeres, o al menos que les avían comido los maridos y a otras los hijos y hermanos, y
para cebarlos y después comerlos” (241) Es posible afirmar les fazían qu’ellas mesmas d’ellos comiesen. También hallé algunos
que la tarea de secuestro y saqueo comienza relativamente mozos que asimismo se avían traído y a todos cortado su miembro.
rá­pido. La práctica caníbal –aquella de secuestrar a indios (Sumario 237)
indefensos de la que nos habla Coma–, la acumulación de
cautivos y la indagación por el oro, comienzan a ser prácticas El Almirante es claro en su duda, “a mi ver”, esto es, según
sistémicas en cada descenso de la tripulación europea en cada su criterio arbitrario, según interpreta, se trata de “cautivas”.
isla. En tal sentido, Cuneo nos informa sin tapujos que: Son mujeres supuestamente aterrorizadas por las prácticas de
“Aquel mismo día partimos de allí y arribamos a una isla sus enemigos caníbales, los cuales las someten sexualmente,
grande que está poblada de cambalos; los cuales, cuando nos las secuestran y matan a sus maridos, obligándolas, además, a
dieron vista, al punto huyeron a las montañas. En esta isla comerse a sus propios parientes. Pero ¿cómo se estructura el
descendimos en tierra y estuvimos allí alrededor de seis días. “a mi ver” de Colón? ¿Cómo sabe lo que sabe sobre las “cau­
La causa fue que xi hombres de los nuestros, habiendo hecho tivas”? Sencillamente, porque éstas se lo dicen “por pa­la­bras
compañía de acuerdo para robar, entraron en despoblado cinco y señas”. Ahora bien, qué lengua traduce Colón ¿Traduce
o seis millas” (240, énfasis mío). desde uno de los tantos dialectos tainos que Fray Bartolomé
Además de la confirmación rotunda sobre la existencia de los de Las Casas consigna en su Apologética Historia de las Indias?72
huidizos caníbales, es posible leer otra red significante en los tex­ Y ¿A qué lengua: al italiano, al español? Recordemos que Co­
tos analizados: aquella de los cautivos –indios supuestamente
se­cuestrados por los caníbales–. Es claro que existía una rivali­
72. En la introducción a la Relación de Pané, José Juan Arrom intenta aclarar los con­
dad entre grupos indígenas diversos71 de la cual Colón—al flictos en torno al supuesto dialecto taino que manejaba Pané, al respecto informa
igual que más tarde haría Hernán Cortés (1519)—se aprovecha que: “Fernando Ortiz, ha objetado que nuestro fraile, ‘según Las Casas, sólo en­
tendía una de las tres lenguas de los indios de Quisqueya, la de los macorixes, que
no era la general de la isla’. Y Pedro Henríquez Ureña, coincidiendo con Ortiz,
71. Con relación a los conflictos de los habitantes del caribe es imprescindible
declara que ‘la lengua que habló Pané no fue el taino, general de la isla, sino la de
leer, entre otras cosas, el segundo capítulo del libro de Peter Hulme (Colonial En-
Macorís de abajo: véase Las Casas, Apologética historia de las Indias, cap. 120’. Ahora
counters, 1986) titulado “Caribs and Arawaks”. Allí, Hulme nos informa que: “The
bien, lo que Las Casas dijo en el referido capítulo es lo siguiente: “Este Fray Ramón
islands may have formed part o fan interlocking area with Kari’na, a Cariban lan­
escudriñó lo que pudo, según lo que alcanzó de las lenguas, que fueron tres las
guage, used as a lingua franca on the trade routes. Conflict was endemic in the
que había en esta isla; pero no supo sino la una de una chica provincia que arriba
whole of this area, although it was probably a largely ritualized affair involved with
dijimos llamarse Macoríx de abajo, y aquélla no perfectamente, y de la universal
the exchange of women, since the villages are likely to have been endogamous.
supo no mucho, como los demás, aunque más que otros, porque ninguno, clérigo,
Conflict presumably intensified under competition for land” (76).
ni fraile, ni seglar, supo ninguna perfectamente de ellas si no fue un marinero de
Palos o de Moguer, que se llamó Cristóbal Rodríguez”. (10)
220 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 221
El segundo viaje de Cristóbal Colón

lón en su primer viaje había llevado a Luis de Torres, el cual, ron que nosotros aborrecíamos tal gente por su mal uso de comer
como nos informa Hulme había sido “especialmente elegido carne de ombres [...] Mostraban temor d’ellos como gente sojuzgada;
porque hablaba hebreo, arameo, y un poco de árabe” (20, y de allí conocimos cuáles heran caribes de las mugeres e cuáles no,
traducción mía). No existe entonces, como afirma Hulme, porque las caribes traían en las piernas en cada una dos argollas texi­
nin­guna razón para creer que Colón, efectivamente, se co­ das de algodón, la una junto a la rodilla, la otra junto con los tovillos
m­unicó de algún modo con estas mujeres. Asumiendo que [...] Por esta diferencia conocemos los unos de los otros.(159-60)
los indios secuestrados por Colón en su primer viaje para
regocijo visual de los reyes españoles hubieran aprendido en ¿Qué leyó Chanca en esas “argollas de algodón” que le hi­
el lapso que media entre la llegada del primer viaje y la salida cieron suponer que se trataba de “mugeres caribes”? ¿De qué
del segundo –casi nueve meses– un “correcto español”, aún manera la práctica de comer carne humana y unas “argollas
así, no hay nada que asegure que los mismos indios también de algodón” pueden ponerse en contigüidad para expresar
manejaran los múltiples dialectos de todas las islas antillanas. una identidad particular? Esta compartimentación descriptiva
De todos modos, el Almirante fija su interpretación sobre que separa hacia un lado y hacia otro las identidades nativas
“señas” y “palabras” que le “confirman” la crueldad del ene­ se sustenta en un proceso ideológico maniqueo a través del
migo, ahora común: los caníbales. cual se crean enemigos y amigos imaginarios; un proceso
Ya tiene los medios como para emplazar simbólicamente que le asegura al ego conquiro una base sustentantoria para
un acuerdo, un patronato, con las mujeres cautivas. Ahora el su autoridad simbólica y para su propia praxis de dominio
Almirante las protegerá de los caníbales en un movimiento territorial.
que delata su propia paradoja: las salvará de su cautividad El doctor Chanca, sin saberlo, en contra de su propio dis­
caníbal, y las pondrá bajo su tutela dentro del marco de una curso y el de Coma y Colón, nos muestra la falsedad sobre la
nueva figura, la de “nuevas cautivas informantes”. Ahora pa­ que se asienta la supuesta “cautividad” y “sojuzgamiento” de
sarán a ser secuestradas por los nuevos caníbales, blancos y estas mujeres a mano de un “enemigo común”, el caníbal.
europeos. Guillermo Coma no deja pasar este incidente en su Luego de la llegada al fuerte Navidad, por intermedio de un
Relación, es más: el episodio le sirve para mostrar la “hombría de hermano del cacique Guacanagarí –el cacique que referirá
bien” de esta tripulación saqueadora, que respeta a los dóciles la causa de muerte de los hombres dejados por Colón en el
oprimidos –los indios– y ataca a los resistenciarios opresores – primer viaje–, las mujeres secuestradas por Colón que están
los caníbales–: “Cuando los españoles les invitaron a regresar en la carabela se las ingenian para escapar de sus supuestos
con los canabalos [a las mujeres y muchachos “cautivos”], “protectores”. Al respecto dice Chanca:
abrazándose a los mástiles y postrándose a sus pies les rogaban
y suplicaban, deshechos en lágrimas, que no los entregaran En la nao avía diez mugeres de las que se avían tomado en las islas de
otra vez a manos de los canabalos como ovejas al matadero” Caribi, eran las más d’ellas de Borinquen. Aquel hermano de Gua­camarí
habló con ellas; creemos que les dixo lo que luego esa noche pusieron
(191). Al decir del doctor Chanca también es claro que se trata por obra, y es que al primer sueño muy mansamente se echaron al agua
de mujeres cautivadas por el “común enemigo” caníbal: e se fueron a tierra [...] Otro día de mañana embió el Almirante a decir
a Guacamarí que le enviase aquellas mugeres que la noche antes se
Preguntamos a las mugeres que heran cativas en esta isla que qué gen­ avían hido e que luego las mandase buscar. (171)
te hera ésta; respondieron que heran caribes Después que entendie­­-
222 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 223
El segundo viaje de Cristóbal Colón

Este fragmento desmiente que las cautivas de los caníbales mostraba a Colón, en la Carta a Santángel, como un defensor
se hallaran tan a gusto y protegidas bajo la tutela del Almiran­ de los indios.74 Queda claro que es “el Almirante” quien le
te. Este fragmento, por sí solo, deconstruye todo el discurso permite a su amigo Cuneo el libre usufructo del botín.75
sobre la cautividad que le servía al Almirante para hacer causa A medida que nos adentramos en la narración de los tex­tos
común con el “indio bueno” y comenzar la guerra contra el analizados, se hace cada vez más evidente la relación entre el
salvaje caníbal. Como tan bien ha marcado Loreley El Jaber: “botín” fracasado –nimios hallazgos de oro y especias– y el cuerpo
“Las mujeres indígenas más que un despojo de guerra, co- indígena femenino como sustitución simbólica del oro. En tal
­mo las define Alberto Salas, son el objeto que supone poder sentido, El Jaber delimita las coordenadas del te­los conquistador
y reinstala las jerarquías que otorga la posesión, son el pro­ fracasado y su transformación deseante que obtiene suelo fértil
ducto natural, la riqueza de un suelo que permite que siga en el cuerpo femenino: “El espacio americano provee un cuerpo
funcionando el imaginario conquistador” (102). Un ya famoso femenino que delinea una es­cala jerárquica, la mujer ha trocado
episodio narrado por Cuneo da cuenta, justamente, de la propiedad privada, es el oro que cada uno ha ganado en la pe­
configuración del cuerpo femenino en tanto que botín, en ripecia, pero como es una riqueza que sólo funciona como tal
tanto que repartija de las “riquezas”, una vez comenzado el dentro del espacio de adquisición, la Corona queda fuera de todo
saqueo: control sobre estos objetos de valor” (107). Las redes significativas
del dis­­curso colonial, en las cuales el Otro queda atrapado, se
Estando yo en la barca tomé una cambala bellísima, la cual me regaló sostienen en un complejo entramado en el cual la conciencia
el señor Almirante; y teniéndola en mi camarote, al estar desnuda del conquistador fragua una interpretación que le permite vio­lar,
según su usanza, me vino deseo de solazarme con ella; y al querer saquear y asesinar sin remordimientos. De hecho, ese Otro, a medio
poner en obra mi deseo, ella, resistiéndose, me araño de tal modo camino entre el salvajismo y la animalidad, al constituir una
con sus uñas que yo no hubiese querido entonces haber comenzado;
pero visto aquello, para deciros el final, agarré una correa y le di una
buena tunda de azotes, de modo que lanzaba gritos inauditos que
no podrías creer. Por último, nos pusimos de acuerdo de tal manera 74. En la parte de la Carta a Santángel que aludo parecen hacerse claras las in­
que os puedo decir que de hecho parecía amaestrada en la esuela de tromisiones de un editor en la misma. Editor que la mayoría de los historiadores
rameras. (242, énfasis mío) y críticos asocian con el mismo Santángel. En este párrafo dice supuestamente
Colón: “yo defendí que no se les diesen cosas tan viles como y pedazos de escudi­
llas rotas y pedazos de vidrio roto y cabos de agujetas, aunque cuando ellos esto
Este párrafo es significativo por varios motivos: antes que podían llegar, les parecía haber la mejor joya del mundo: que se acertó haber un
nada, es el primer relato de una violación a una indígena marinero, por una agujeta, oro de peso de dos castellanos y medio, y otros de otras
cosas, que muy menos valían, mucho más […] Hasta los pedazos de los arcos rotos
en manos de un europeo –que desmiente, sin necesidad de de las pipas tomaban y daban lo que tenían como bestias. Así que me pareció mal
alardes ideológicos, el tristemente célebre y falso sintagma y yo lo defendí. Y daba yo graciosas mil cosas buenas que yo llevaba porque tomen
amor” (120).
“encuentro de dos culturas”–;73 en segundo lugar, este tes­ 75. Nacido en 1450 en Savona (Italia), Michele de Cuneo era bien educado: habla­
timonio complementa involuntariamente la falacia grotesca que ba genovés, Latín, el español de castilla y toscano. Su padre, Corrado de Cuneo,
en 1474 le había vendido una propiedad al padre de Colón y, aparentemente, Mi­
73. Como bien señala Enrique Dussel: “El concepto de encuentro es encubridor chele y Colón eran buenos amigos. A propósito de los datos biográficos de Cuneo
porque se establece ocultando la dominación del yo europeo, de su mundo, sobre se puede consultar Italian Reports on America (1493-1522) Accounts by Contem­
el mundo del Otro, del indio” (87). porary Observers (2002).
224 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 225
El segundo viaje de Cristóbal Colón

naturaleza “no” humana, puede ser objeto de vejación sin que el parece darle mucha importancia al episodio que, sin embargo,
remordimiento cristiano perturbe la tarea de colonización.76 registra. Gracias al afán detallista de Cuneo es posible obtener
mayores datos para evaluar el “incidente” –la “agresión caníbal”–
Un episodio singular ¿Violencia Caníbal? complementándose así el laconismo burocrático colombino:

Mª Montserrat León Guerrero afirma –tanto en su tesis doc­ Estando uno de estos días fondeados sobre las anclas, vimos venir
toral como en un libro escrito en colaboración con Jesús de un cabo una canoa, es decir, una barca, que así la llaman en su
Varela Marcos–, que el día viernes 15 de noviembre de 1493 lengua, a fuerza de remos, que parecía un bergantín bien armado,
hallándose las 17 carabelas frente a la isla Santa Cruz: “los sobre la cual iban tres o cuatro cambalos con dos cambalas, y dos
españoles fueron agredidos” (Tesis 221); y confirma que: indios hechos esclavos; a los cuales, que así llaman los cambalos a los
“Una barca de españoles sufre la agresión de los caníbales demás vecinos suyos de estas otras islas, les habían cortado hacía poco
de una canoa” (El itinerario de Cristóbal Colón [1451-1506] 172). también el miembro genital hasta el vientre, de modo que todavía
Del mismo modo, los cuatro textos analizados aquí –Sumario estaban enfermos. Y teniendo nosotros el batel del capitán en tierra,
(238-39), Carta al cabildo de Sevilla (162), Relación de Coma al ver venir la canoa, saltando sin tardanza en el batel dimos caza a la
(192-93) y Carta de Cuneo (242)– refieren el incidente del dicha canoa; al aproximarnos a ella, los cambalos con sus arcos nos
“supuesto” ataque. La versión de Colón relata que: herían reciamente, de manera que, de no haber estado puestos los
paveses, nos habrían medio desbaratado; y os aviso que a un cómitre
Yo llegué a una isla bien luenga, adonde cogí para aver lengua. Y que tenía una adarga en la mano le vino un golpe de flecha que
echada la barca armada en tierra, por fuera vino una canoa con tres le atravesó la adarga y le entró tres dedos en el pecho, de suerte
hombres y dos mugeres, todos d’esta generación que comen carne que murió a los pocos días. Tomamos la dicha canoa con todos sus
humana. Salió el batel a le prender, y ellos se pusieron en defensa hombres, y un cambalo fue herido de una lanza, por lo que pensamos
y pelearon muy fuertemente, y fueron feridos tres personas de los que estaba muerto; y dejándolo en el mar por muerto, los vimos nadar
nuestros con frechas. Truxéronlos presos a la nao (o; de la) fuerza que de repente; por eso lo cogimos y con un garfio lo izamos a bordo
una muger d´estas fazía con un arco no es de olvidar, que diz(en que de la nave, donde le cortamos la cabeza con un hacha; a los demás
a una) adarga pasó con una frecha en claro. Allá los enbío todos a V. cambalos juntamente con los dichos esclavos, los mandamos después
Al., así ella como (o los otros), salvo uno que fue muerto” (Sumario a España. (242, énfasis mío)
238-39, énfasis mío)
Antes de analizar este fragmento y el de Colón, agrego,
Si bien Colón expresa que “enbía todos (...) salvo uno que para mayor ampliación de datos sobre el episodio, lo que nos
fue muerto”, no nos dice cómo ni por qué fue muerto, y tampoco transmiten primero Chanca y luego Coma:

76. Como bien señala Roger Bartra: “el humanismo renacentista, que tendía a
Por la costa venía una canoa en que venían cuatro ombres e dos
buscar causas naturales para descifrar la diversidad humana, renunciaba implíci­
tamente a los ideales comunitarios cristianos, al justificar el sometimiento y la mugeres e un muchacho, e desque vieron la flota maravillados se
servidumbre de los pueblos salvajes y bárbaros por los requerimientos de la mo­ emvebecieron tanto, que por una grande ora estuvieron que no se
derna razón de Estado. La gran polémica entre Las Casas y Sepúlveda, como la ha
movieron de un lugar casi dos tiros de lombarda de los navíos. En
analizado Edmundo O’Gorman, es una expresión de esta contradicción insoluble”
(74-75). esto fueron vistos de los que estavan en la barca e aun de toda la flota.
226 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 227
El segundo viaje de Cristóbal Colón

Luego los de la barca fueron para ellos tan junto con la tierra que en el agua, pues nadan con destreza y se deslizan con rapidez las
tenían, maravillándose e pensando qué cosa sería, nunca los vieron olas. Finalmente son hechos prisioneros y llevados ante el Prefecto
hasta que estuvieron muy cerca d’ellos que no les pudieron mucho [Almirante en Coma] Uno de ellos, transpasado por siete heridas y
huir, aunque harto trabajaron por ello; pero los nuestros aguijaron a quien se le escapaban los intestinos, que le colgaban ya fuera, fue
con tanta priesa que no se les pudieron ir. Los caribes desque vieron arrojado al mar, ya que se pensó que no tenía cura; no obstante,
que el huir no les aprovechava, con mucha osadía pusieron mano a manteniéndose en la cresta de la ola con el impulso de un solo pie y
los arcos, también las mugeres como los ombres, e digo con mucha sujetándose las entrañas con la izquierda, se esforzaba con denuedo
osadía, porque ellos no eran más de cuatro ombres y dos mugeres e en llegar a la costa [...] Se lo coge prisionero de nuevo en el litoral,
los nuestros más de veinte e cinco, de los cuales firieron dos; al uno y otra vez es echado por la borda, con las manos atadas y los pies
dieron dos frechadas en los pechos e al otro una por el costado, e si no más prietos; con más coraje nadaba sin embargo aquél bárbaro
fuera porque llevavan adargas e tablachutas e porque los invistieron de admirable valentía, hasta que acribillado a flechazos exhaló su
presto con la varca e les trastornaron su canoa, asaetearan con sus espíritu. (193, énfasis mío)
flechas los más dellos [...] e tovieron harto que hazer en tomarlos, que
todavía cuanto podían tiravan, e con todo eso el uno no lo puedieron Ninguno de los largos fragmentos transcriptos aquí –que
tomar sino mal herido de una lanzada que murió, el cual traxeron han servido a los historiadores para reconstruir el segundo
ansí herido fasta los navíos. (162, énfasis mío) viaje de Colón– dejan lugar a duda posible: no existió ningu­na
agresión por parte de los nativos, más bien, todo lo contrario,
Junto con el de Cuneo, el relato que del episodio realiza Coma, siendo que los supuestos “caníbales” se limitan a defenderse
es más sensacionalista y descriptivo: de los invasores. Es más, el episodio, descrito en los fragmentos
extractados no parece ofrecer mayores dificultades de análisis.
Se echó al agua la barca para saber qué lengua, qué leyes y qué Las carabelas apostadas frente a las costas de la isla Santa Cruz
costumbres tenían los isleños [...] ve venir detrás una canoa de bár­ deciden enviar un batel para, según nos dice Coma: “saber
baros que remaba desde alta mar en derechura a las chozas. Estos, qué lengua, qué leyes y qué costumbres tenían los isleños”;
a su vez, al llegar más cerca, asombrados ante la armada forastera y sin embargo, a pesar de este particular interés etnográfico
admirados de los elevados mástiles y de los altos castillos, se entregan a renglón seguido afirma –sin haber averiguado la lengua,
con más ardor a la boga y se inclinan sobre los remos con más ímpetu las leyes y las costumbres– que se trata de “bárbaros”. El batel
[...] El marino los embiste de improviso y les corta el camino a tierra. explorador español con “veinte e cinco” hombres –de acuer­do
Los canabalos los atacan, luchan con brío, hieren a dos de los nues­­- con Chanca– divisa una “canoa” sobre la costa y, dependiendo
tros; uno de ellos expiró a los cuatro días no bien cumplidos, el otro del fragmento analizado, se desprende que en la “canoa” de
quedó maltrecho y con el escudo destrozado, que le salvó la vida. nativos había: 1. “tres hombres y dos mugeres, todos d’esta
En vista de que los canabalos no podían ser inducidos a aceptar las generación que comen carne humana” (Colón); 2. “tres o
condiciones de rendición y rechazaban las señales de paz, pues el cuatros caníbales (hombres), dos caníbales (mujeres) y dos
marino quería atraparlos vivos, recurre éste a la fuerza y aborda la esclavos Indios” (Cuneo); 3. “venían cuatro ombres e dos
canoa; el navío de deshace, al abrirse y resquebrajarse. Los bárbaros, mugeres e un muchacho” (Chanca) y; 4. “Los bárbaros, que
que eran tres con sólo dos mujeres y un único esclavo indio (a éste eran tres con sólo dos mujeres y un único esclavo indio (a éste
lo traían preso de una isla vecina), buscan no obstante la salvación lo traían preso de una isla vecina)” (Coma).
228 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 229
El segundo viaje de Cristóbal Colón

De esta información se desprende que: todos los europeos, que la acción violenta comienza por parte de los europeos. El
sin excepción, “saben” que la canoa está conducida por caní­ba­ final de la escaramuza está confirmado por todos los textos:
les, ¿cómo lo saben? Pero, además, “saben” que los caníbales de según Colón capturan a todos “salvo uno que fue muerto”; se­
la canoa traen un esclavo –dos según Cuneo–, ¿cómo lo saben? gún Cuneo: “Naturalmente lo agarramos, lo elevamos sobre
El estatuto del “saber” de estos marineros es particularmente la nave con un garfio y con un hacha le cortamos la cabeza”;
dudoso: en primer lugar nadie habla la lengua de los nativos, según Chanca: “uno no lo puedieron tomar sino mal herido de
en segundo lugar –en la forma como está referido el episodio– una lanzada que murió, el cual traxeron ansí herido fasta los
parece como si los invasores supieran desde las carabelas, navíos” y; según Coma: “con más coraje nadaba sin embargo
an­­tes del combate, a una distancia considerable, que se trata aquél bárbaro de admirable valentía, hasta que acribillado a
de gente que “come carne humana” y que tienen “esclavos” flechazos exhaló su espíritu”.
¿Cómo lo saben? Sin embargo, la respuesta a estas preguntas Los varones europeos, ante una canoa con cinco personas
es ante­rior al “incidente” y está más que confirmada en la red que “no podían ser inducidos a aceptar las condiciones de
significativa del discurso del Almirante del primer viaje: todos rendición y rechazaban las señales de paz” (Coma), intercep­-
aquellos que opongan resistencia son caníbales. El propio Co­­ tan la canoa, la hunden, secuestran a la mayoría de sus tri­
ma, antes de ver la “canoa”, antes incluso de arribar a la isla pulantes, a excepción de un “bárbaro de admirable valentía”
y de narrar el episodio confirma que se trata de una “isla de (Coma) al cual atrapan, llevan hasta el barco y con un “garfio”
canabalos que, por su posición y risueño aspecto, invitaba a los (Cuneo) y con un “hacha” (Cuneo), le “cortan la cabeza”.
navegantes a recalar en ella” (192). Pero sigamos el análisis. ¿Agresión y violencia caníbal? La imagen de este cuerpo in­
Una vez divisada la “canoa”, y sin que medie ninguna agresión dígena torturado con el que la tripulación juega arrojándolo
por parte de los tripulantes de la “canoa caníbal”, los fragmen­ una y otra vez al mar para ver si escapa o sobrevive y al cual
tos refieren que: 1. “Salió el batel a le prender [la canoa], finalmente se mutila, vincula claramente la violencia al dis­
y ellos se pusieron en defensa y pelearon muy fuertemente” curso colonial y, fundamentalmente, nos enseña los perversos
(Colón); 2. “Vista la canoa proceder hacia nosotros, nosotros dispositivos lúdicos, los fundamentos pragmáticos a partir de los
que teníamos el barco del capitán, saltamos rápidamente den­tro cuales se impuso la “civilización” europea sobre el cuerpo del
para darles caza” (Cuneo); 3. “En esto fueron vistos [los nativos] Otro americano.
de los que estavan en la barca e aun de toda la flota. Luego los
de la barca fueron para ellos” (Chanca); 4. “En vista de que los
canabalos no podían ser inducidos a aceptar las condiciones Treinta y nueve españoles muertos: llegada al Fuerte
de rendición y rechazaban las señales de paz, pues el marino Navidad.
quería atraparlos vivos, recurre éste a la fuerza y aborda la ca-
­­noa; el navío de deshace, al abrirse y resquebrajarse” (Co­ Probablemente nunca se logre saber con exactitud qué su­ce­
ma). dió en el fuerte Navidad, entre otras cosas, porque ni siquiera
No se alcanza a comprender qué malabarismo interpreta­ los hombres de aquel momento histórico lo supieron con
tivo podría realizarse aquí como para explicar –como afirma claridad. Lo acontecido en Navidad trastorna y modifica los
Mª. Montserrat León Guerrero– que los “españoles fueron planes colombinos. Se desbarata la territorialidad de lo que
agredidos”. Sin excepción, los párrafos extractados aseguran iba a ser el eje de asentamiento poblacional, razón por la cual
230 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 231
El segundo viaje de Cristóbal Colón

se funda la Isabela; se hace necesario redefinir las relaciones hombres apostados allí: “Le facilitaran abundante informa­
con los caciques y los problemas de mando interno pero, ción de las islas y de la riqueza del entorno. Ahora, a su tris­
fundamentalmente, se rompe la línea de interpretación an­ teza debió unirse la angustia por no poder cumplir el ya men­
tropológica de doble atribución creada por Colón: esa línea cionado encargo real de realizar rápidamente una carta de
demarcatoria entre indios buenos y caníbales malos se destroza las nuevas tierras, con noticias geográficas y de abundantes
ante el peso de la evidencia de que los hombres dejados en riquezas” (León Guerrero 235). En el Sumario Colón informa
el fuerte Navidad no han sido exterminados por caníbales que:
feroces. Este me dixo [un enviado del cacique Ocana(gua)rí] cómo la gente
Es preciso recordar que el objetivo más urgente de Colón que yo avía dexado en la ciudad ovieron entre sí discordia y uno ma­
era llegar hasta el asentamiento que había dejado en el pri­ tó a otro y que Pedro, repostero de V. Al., se avía ido con una gran
mer viaje en la isla Española –más precisamente en el fuer­ parte de jente para otro rey que se llama Cahonaboa, el cual posee
te Navidad construido con los restos del maderamen del tierra en que ay mucho oro; y un vizcaíno que se llama Chacho se
naufragio de la Santa María tripulada por Juan de la Cosa–, avía ido con otros vizcaínos y mozos; solamente avía quedado Die­go
lugar en donde, al mando de Rodrigo Escobedo, el Almirante de Arana de Córdova con honze; y que unos tres se avían muer­to de
había dejado a 39 hombres.77 Es posible realizar conjeturas en docencia, qu’ellos mesmos decían que era la cusa el gran tracto
función del relato que del acontecimiento hacen los textos de las mugeres, diziendo que, cuantos quedaron allí que cada uno
aquí analizados. Para ello es preciso poner los textos en con­ avía tomado (cuatro mugeres), y no solamente estas les abastava, que
tigüidad y dejarlos hablar entre sí: dejarlos que expresen les tomavan las muchachas. Y decían qu’el comienzo d’esta discordia
sus opiniones, dudas y especulaciones. La pregunta que los fue que, luego que yo partí, cada uno no quiso entrar a obediencia
textos se hacen es simple ¿qué sucedió con los 39 hombres que ni apañar oro salvo para sí, sino Pedro, repostero, y Escobedo —a
Colón dejó al mando de Escobedo en el fuerte Navidad en su este avía yo dexado el cargo de todas las cosas—. Y que los otros no
primer viaje? ¿Por qué fueron todos asesinados? ¿Los asesinó entendían salvo con mugeres y moravan en casa d’ellas, y que Pedro
una de las parcialidades indígenas –en aparente lucha–? ¿Fue y Escobedo mataron uno que se llamaba Jácome; y después se fueron
el cacique Guacanagarí o se trató de su supuesto adversario con sus mugeres a este Cahonaboa; y dende a cierto tiempo bino este
Caonabó? ¿Se asesinaron entre ellos en alguna reyerta por el Cahonaboa y de noche puso fuego en la villa, la cual quemó toda que
mando, el oro o las mujeres? En algún sentido, todas estas no quedó nada. (243, énfasis mío)
interpretaciones son posibles. Colón estaba, según los relatos,
desesperado por llegar al fuerte Navidad, él esperaba que los Según el relato que le refiere un pariente del cacique Gua­
canagarí, Colón confirma que “ovieron entre sí discordia y
77. El 4 de enero de 1493 Colón, a través de una carta que aún hoy se conserva, uno mató a otro”. Ahora bien, la causa de esta “discordia”,
deja al mando del fuerte Navidad a Rodrigo Escobedo. En esta carta el almirante según el informante de Colón fue: “que era la cusa el gran
le ordena a Escobedo cumplir con cuatro objetivos bien delimitados: 1. quedar
al mando de la administración de justicia; 2.custodiar la propiedad colombina:
tracto de las mugeres, diziendo que, cuantos quedaron allí que
cuatro casas grandes y cinco pequeñas que le fueron regaladas al mismo por el cada uno avía tomado (cuatro mugeres), y no solamente estas
cacique Guacanaxan; 3. fundar el asentamiento siguiendo los “consejos y la ins­ les abastava, que les tomavan las muchachas”. El primer índice
trucción” y; 4. hacer relación de todo lo sucedido a la vuelta del almirante. Una
trascripción de la carta se puede leer en Textos y documentos completos (J. Gil y C.
del conflicto, entonces, parece rondar, nuevamente, en torno
Varela, 1992). a las mujeres. Al respecto Guillermo Coma es claro:
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El segundo viaje de Cristóbal Colón

La causa de la guerra y el fomento del odio había sido el desenfrenado El día xxxvii de noviembre nos hicimos a la vela para ir a Monte
deseo a las mujeres de los indios; en efecto, como cada cristiano Santo, donde en el otro viaje el Almirante había dejado xxxviii

quisiera tener cinco concubinas –para tener hijos, supongo–, y esto hombres, y aquella misma noche arribamos a ese mismo lugar. El
no lo pudieran soportar en modo alguno con paciencia sus maridos xxviii descendimos en tierra, donde encontramos muertos a todos
y parientes, se juntaron los bárbaros para vengar su injuria y lavar su nuestros hombres susodichos, tendidos todavía aquí y allá por tierra
afrenta, ya que ninguna especie animal carece de celos, y atacaron a sin ojos; los cuales pensamos que se los habrían comido, ya que, cuan­
los cristianos con una gran muchedumbre […] Esta desgracia se supo do han degollado a alguien, inmediatamente le sacan los ojos y se lo
tanto por las palabras de Goathanario como la evidenció el hallazgo comen. Podía hacer de xv a xx días que habían recibido la muerte.
por parte de los nuestros de diez cadáveres de españoles, defor­- Estuvimos con el señor del dicho lugar, llamado Goacanari, el cual,
mes por la miserable consunción bañados en polvo, tintos en sangre vertiendo lágrimas sobre el pecho, y así todos los suyos, decía que
y descoloridos en visión macabra, pues habían yacido casi tres meses había venido el señor de las montañas, llamado Goacanaboa, con iii
a la intemperie descuidados e insepultos. (194-95, énfasis mío) mil hombres, el cual les había dado muerte al tiempo que a algunos de
los suyos y los había saqueado para despecho suyo. No encontramos
Coma, al igual que Colón, confirma la causa de la “guerra”, nada de todo lo que el señor Almirante había dejado. Oído esto, di­
otra vez, las mujeres. El doctor Chanca, en cambio, sostiene mos fe a lo que nos decían. (243)
–aunque con dudas– con mayor fuerza la hipótesis de un ata­
que indígena sin causas aparentes, una mera “traición” del Muy bien, hasta aquí tenemos el hecho referido por los
cacique: cuatro textos. De ellos es posible desprender cuatro líneas de
interpretación y pesquisa forense: 1. Hubo desavenencias en­
Fue preguntando a este pariente de Guacamari quién los avía muer­- tre los hombres por cuestiones de mando, mujeres, oro, etc.
to, dixo que el rey de Caonabó y el rey de Mayrení e que le quemaron y se mataron entre ellos (hipótesis Colón); 2. Los españoles
las cosas del lugar e que estaban d’ellos muchos heridos e también el se granjearon el odio de los caciques por el secuestro de las
dicho Guacamari estaba pasado un muslo [...] Otro día de mañana mujeres indígenas y como resultado de ello, los caciques los
salió a tierra el Almirante e algunos de nosotros e fuemos donde mataron (hipótesis Coma); 3. Como se trataba de una isla
solía estar la villa, la cual nos vimos toda quemada e los bestidos de “po­blada de cambalos” y los cuerpos muertos estaban “priva­
los cristianos se hallavan por aquella yerva. Por aquella hora no vimos dos de ojos”, es posible que se los hayan comido los caníbales
ningún muerto. Avía entre nosotros muchas razones diferentes; unos, (hipótesis Cuneo) y; 4. Probable “traición” del cacique –sin
sospechando que el mismo Guacamari fuese en la traición e muerte señalamiento de motivo– (hipótesis Chanca).
de los cristianos, otros les parecía que no, pues estaba quemada su Si bien Chanca se mantiene sobre la pista de la “traición”,
villa, ansí que la cosa hera mucho para dubdar. (168, énfasis mío) deja abierta la posibilidad de duda. No obstante lo cual, no
aclara cuáles otras posibilidades pueden ser factibles. Por
Hay “muchas razones diferentes” y “mucho para dudar” ello, su hipótesis podría formar bloque con la de Cuneo ya
dice Coma. El hiperbólico Cuneo también refiere el hecho y que indican un mismo agente para la causa: el indio/caníbal.
parece ponerse en la línea interpretativa de Chanca, algo de Por otro lado, se podría armar un segundo bloque a partir de
“traición y cuento caníbal” se desprende en su relato: las hipótesis de Colón y Coma, ambos muy claros al respecto:
la causa de la muerte se asocia al secuestro y usufructo sex­ual
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El segundo viaje de Cristóbal Colón

de las mujeres indígenas. Si bien es cierto que este úl­timo y se estructura sobre aquello que Foucault denominaba como
bloque plantea una diferencia sustancial –a pesar de señalar regímenes de verdad, y cómo la “verdad” de la historia es una
una misma causa de conflictividad–: según Colón, se mataron construcción circunstanciada y cambiante, atada si se quiere,
entre ellos, pero según Coma, los mataron los indios. a las potencias de lo ideológico.
Estas grietas interpretativas en el discurso colonial permi­ No hay acuerdo sobre los hechos del fuerte Navidad. Pe­
ten entrever la arquitectura y los dispositivos de especulación ro no importa aquí revelar ninguna “verdad” histórica, sólo
que estructuran, en su origen, las prácticas de escritura en com­prender la estructura deseante, la filigrana política y los
torno a los “acontecimientos” de la historia de la Conquista. trazos ideológicos del discurso colonial. El hecho puntual
La sobredeterminación del discurso conquistador –que se de la muerte de estos españoles debe ser enmarcado, según
nos aparece fantasmagóricamente en el presente como un mi opinión, dentro de las coordenadas de un movimiento
gran bloque homogéneo conteniendo una supuesta “verdad imperial de invasión sobre un territorio ajeno al cual se quiere
histórica”–, esto es, su carga emocional y su pulsión desean­ anexar mediante la ocupación territorial violenta. De allí se
te, el cuidado/recelo por informar a la corte, el background desprende que si los hombres apostados por Colón fueron
cultural de los narradores y su posición en la escala jerárquica asesinados por tomar mujeres indígenas, por pretender jun­
de la tripulación, nos enseña a desconfiar de la pureza del tar un oro que no les pertenecía, ello se dio dentro de dicho
“hecho histórico”, del simple relato del “acontencimiento”, marco de ocupación en el cual el Otro decidió ejercer la le­
y nos obliga a comprender que la historia es “un discurso” gítima defensa.
desplegado sobre una textualidad heterogénea, realizada por
hombres –aquí no hay cronistas mujeres– con pulsiones y
deseos diferenciales y con objetivos variados. Lo que “Colón Coda
hizo” y las pruebas que lo acreditan, no son más que un
conjunto de papeles, algunos en penoso estado, otros de Esta primera Modernidad colonial puede ser pensada y ana­
dudosa autenticidad, algunos acomodados discursivamente lizada desde sus múltiples discursividades, esto es, des­de esa
por Colón –o por Las Casas–78 para satisfacer los oídos rea­les y gran maquinaria narrativa constituida sobre la factura calei-
sus hipótesis orientalistas. En tal sentido, el análisis del discurso doscópica de episodios intercalados, digresiones y frag­men­-
colonial se nos presenta, entonces, como una de las formas ­tos. Por ello, creo que no conviene analizar las prácticas co­
privilegiadas para comprender cómo la historia se secuencia loniales que emergen hacia finales del siglo xv y prin­ci­pios
del xvi como fenómenos puramente materiales (gue­rra con-
78. Como ha señalado Zamora: “[En los Diarios] Las Casas se insinúa como un nuevo ­tra el indio, esclavitud, división del trabajo). Es preciso,
sujeto de tercera persona en el texto y su presencia editorial puede sentirse en todos además, examinar dichas prácticas a partir de las discursivida­
los niveles. Quizá la intervención más saliente es el comentario editorial que asume
formas distintas—de evaluación y de no-evaluación—ambas marcadas por un cambio des que las mismas configuran y sobredeterminan, de
gramatical de persona. Algunas de las operaciones practicadas por este nuevo sujeto los símbolos e índices alegóricos y metafóricos que cons­
son el resumen, la expansión (casi siempre anacrónica), y el entrecruzamiento de la
cita o parafraseo de las palabras colombinas, en primera persona, con la narración
truyen, de los sintagmas que producen, de las metonimias
indirecta en la tercera persona del singular. En cada instancia, la intervención que redistribuyen, de sus pleonasmos justificativos, de los
consiste en una manipulación de las “exactas palabras del Almirante”, mediante la enunciados que no cesan de articular, contradecir y poner
introducción de un nuevo sujeto editorial que comenta, reorganiza, agrega, sustrae,
resalta o subordina aspectos del texto original” (43-44; mi traducción). en relación y, fundamentalmente, –desde una lectura pos­co­
236 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Múltiples versiones de una “misma” travesía: 237
El segundo viaje de Cristóbal Colón

lonial del colonialismo– analizar las continuidades, muchas Bibliografía


veces sorprendentes, entre lo que se quiere pensar como lo “ya
superado” (el colonialismo) y sus configuraciones pos­teriores
alegadamente poscoloniales. Se trata de dilucidar las correla­ Adorno, Rolena. “Nuevas perspectivas en los estudios li­
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en torno a sus variantes antropológicas, sus imaginarios uto­ raria Latinoamericana, 28 (1988): 11-27.
pistas, sus especulaciones teológicas, sus regulaciones jurí­- Álvarez Chanca, Diego. “Carta al Cabildo de Sevilla” en
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Ñam-ñam. Conjura gótica, terror e
insurgencia contracolonial79

Carlos A. Jáuregui

Santo Domingo es, por instinto de conservación, el pueblo más


español y tradicionalista de América. […S]e ha aferrado […] a
su abolengo español como un medio de defenderse de la labor
desnaturalizante realizada contra él por el imperialismo haitiano.
El idioma y la tradición hispánica fueron [...] los únicos muros que
le sirvieron de defensa contra la pavorosa ola de color y contra las
fuerzas disgregativas que desde 1795 han ido invadiendo, de manera
ininterrumpida y sistemática el territorio dominicano. [...] Es posible,
pues, que ese peligro si no se detiene a tiempo, facilite al cabo la
absorción por Haití de la Republica Dominicana.
Joaquín Balaguer, La Isla al revés ([1983] 2000) (énfasis mío 63,
156).

79. Ñam-ñam es un vocablo onomatopéyico históricamente relacionado con los


vaivenes de las expansiones coloniales modernas, la trata de esclavos y su explo­
tación en las plantaciones industriales del sistema atlántico. Es una palabra cari­
beña, portuguesa, española y africana; o mejor, de todas aquellas partes que el
colonialismo interconecta en el Caribe está relacionada con el verbo comer (más
exactamente con masticar, engullir o tragar) y con el apetito y la comida de es­
clavos, proletarios y campesinos pobres (ñame) (del portugués inhame) o el espa­
ñol ñame, y estos vocablos a su vez del wolof (Senegal, Gambia, Mauritania) ñami
o nyami “comer”. El ñam-ñam es el apetito-otro cuyo extremo es el canibalismo.
“Ñam-ñam” también es un poema de Luis Palés Matos (1898-1959) en el que el
salvajismo del Otro se nombra a sí mismo en su gruñido caníbal: “Ñam-ñam. En
la carne blanca / los dientes negros –ñam-ñam. / Las tijeras de las bocas / sobre
los muslos—ñam-ñam / Van y vienen las quijadas / con sordo ritmo—ñam-ñam /
Ñam-ñam. África mastica /en el silencio—ñam-ñam, / su cena de exploradores / y
misioneros—ñam-ñam. / […] Nigricia es toda dientes / en la tiniebla —ñam-ñam.
/ Asia sueña su nirvana, / América baila el jazz. / Europa juega y teoriza, / África
gruñe: ñam-ñam” (“Ñam-ñam” 204, 205).
[241]
242 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 243
terror e insurgencia contracolonial

El espectro de la Revolución haitiana mujeres blancas por negros insurrectos, el robo de niños,
etc. Esta conjura múltiple fue a la vez confabulación, intento
La Revolución haitiana provocó el miedo regional y conti­nen­ de exorcismo del horror político y paradójica invocación del
tal a una insurrección en Cuba, Jamaica, Brasil y los Estados espectro de la Revolución haitiana. Haití como posibilidad
Unidos; un miedo que sacudió el sistema de plantaciones del de la insurrección de las masas proletarias; Haití como po­
Atlántico, las economías europeas y el desarrollo del ca­pita­ sibilidad de la destrucción del colonialismo… Ese “Haití,
lismo, que influyó en los desarrollos políticos de la Revolución fie­ro y enigmático, / [que] hierve como una amenaza” co­
francesa y de los procesos de independencia administrativa y mo lo llamó Luis Palés Matos (“Canción festiva para ser llo­
de formación de naciones latinoamericanas; un miedo, que rada” 240) es precisamente el espectro que conjura Hegel
lejos de ser cosa del pasado, alcanza nuestros días. Durante mediante el principio africano de la barbarie salvaje y caníbal81,
el siglo xix y gran parte del xx la Revolución fue demoniza­da y una gran parte de la ficción gótica inglesa cuyas fantasías
por los discursos de la historiografía occidental.80 Esta conjura eurocéntricas son también conjura de la “pesadilla” de la Re­
historiográfica tuvo su equivalente en el imaginario gótico y volución (no olvidemos que, como apunta C. L. R. James,
et­no-teratologías literarias que hicieron de Haití el epitome los esclavos insurrectos derrotaron una expedición británica
del terror a la masacre de blancos, la magia negra (vudú), de 60.000 soldados, 25.000 de los cuales murieron en Haití
el canibalismo, la dominación zombi, la violación sexual de y que en Jamaica se suceden constantes y violentas revueltas
de cimarrones y esclavos antes y después de la Revolución
80. La Revolución haitiana fue rememorada así: como una revuelta san­ haitiana).82
grienta de negros salvajes, por lo menos hasta que en 1938 The Black Jacobins
de Cyril Lionel Robert James (Trinidad 1901-1989) la reivindica como la más
importante insurgencia contra el colonialismo moderno, la esclavitud y el
81. En su “Geographical Basis of World History” (The Philosophy of History 1837)
racismo. Como nos recuerda James, entre 1791 y 1804 una rebelión de escla­ Hegel propone el principio africano o caníbal de la barbarie negra: “Todos los hom­
vos —entre el 85% y el 90% de la población— devino una insurrección con­ bres que han progresado en su conciencia —incluso a un nivel limitado— tienen
tracolonial en Saint Domingue, la colonia francesa más importante y acaso la respeto por los seres humanos en cuanto tales. En un sentido abstracto podemos
más productiva del hemisferio. En los años que precedieron a la Revolución decir que carne es carne, y que lo que comemos es simplemente una cuestión de
gusto; pero nuestros poderes de representación [Vorstellung] nos dicen que esto es carne
francesa se importaban a Haití aproximadamente 30.000 esclavos anuales.
humana, idéntica a la de nuestros cuerpos. El cuerpo humano es de naturaleza animal,
C.L.R James señala que cerca de las dos terceras partes de las inversiones ex­ pero es esencialmente el cuerpo de un ser capaz de representación [...]. Pero este
tranjeras de Francia estaban en la producción esclavista de azúcar, algodón, no es el caso con los negros; el comer carne humana es perfectamente compatible con el
café, índigo y cacao en Saint Domingue. Esta insurrección puede ser lla­ principio africano. Para el negro sensual, la carne humana es puramente un objeto para
mada sin temor de exagerar como el desafío histórico más importante del los sentidos como cualquiera carne [...]. Teniendo en cuenta que los seres humanos
son valorados en tan poco, es fácilmente explicable porqué la esclavitud es la rela­
colonialismo en el Atlántico. La Revolución haitiana se impuso a los criollos
ción legal básica en África. La única relación significativa entre los negros y los
locales grands blancs y a los affranchis (mulatos libres, propietarios). Sus fuer­ europeos ha sido, y aún es, la de la esclavitud. Los negros no ven nada impropio
zas vencieron a las tropas contrarrevolucionarias francesas, repelieron una en ella” (134).
invasión española y derrotaron una expedición británica de 60.000 solda­ 82. Howard Malchow ha señalado certeramente las relaciones cercanas entre la
dos, 25.000 de los cuales murieron en la guerra y a causa de enfermedades. ficción gótica inglesa y la Revolución haitiana en lo que respecta a la represen­
tación gotica de la raza así como a la racialización teratológica de la novela gótica.
Abolieron la esclavitud en Saint Domingue y en La Española (hoy República Malchow alega, por ejemplo, que las rebeliones de esclavos en el Caribe informan
Dominicana), y derrotaron luego las tropas napoleónicas que pretendían la novela Frankenstein (1818) de Mary Shelley (Gothic Images of Race in Nineteenth-
restau­rarla. Francia perdió cerca de 50.000 soldados en esa campaña. Century Britain).
244 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 245
terror e insurgencia contracolonial

Fiera, enigmática, olvidada, conjurada como encarnación en gran parte una narración paranoica frente a la amenaza del
misma de la barbarie y, sin embargo, siempre presente como apetito caníbal haitiano. La imaginación de la his­­toria nacio-
amenaza, la Revolución haitiana representó la pesadilla re­ nal como un largo asedio racial frente al cual se erige una
currente de las sociedades esclavistas y el colonialismo: el te­- resistencia hispánica heroica es en Joaquín Balaguer un
rror al negro caníbal y a la insurrección de las fuerzas de trabajo. gesto tan explícito que pudiera parecer una caricatura del
Este terror frente a la violencia salvaje, “africanización” y re­ pensamiento racista y reaccionario y no la articulación dis­cur­
volución social fue especialmente determinante en la forma­ siva fundacional y hegemónica del nacionalismo dominicano.
ción del nacionalismo de Santo Domingo,83 como puede le­erse La nación es a un mismo tiempo amenazada y constituida por
en la cita de Balaguer que nos sirve de epígrafe.84 La nación es la otredad haitiana y su “pavorosa ola de color.” Dicha enuncia­
ción devela la configuración paranoica y la genealogía colonial
83. Recordemos que en 1795 España cedió Santo Domingo a Francia, que en 1801 del ego nacional, así como sus conexiones históricas y simbóli­
Toussaint Louverture invadió La Española, que en 1805 otro tanto hizo Dessalines cas con la Revolución haitiana. Imágenes como la disgregación
y que, después de la declaración de independencia (1821), fue de nuevo invadida
(1822) y quedó bajo el dominio de Haití hasta 1844. Sólo hasta 1844 la República o absorción del cuerpo nacional, que menciona Balaguer, es­
Dominicana se liberó de la dominación haitiana, aunque volvió a convertirse en tán imbricadas en más de doscientos años de representación de
colonia española entre 1861 y 1863. Alcanzada la independencia de Haití en 1844,
Haití como una amenazadora distopía salvaje y como una de las
siguió la primera dictadura militar de Pedro Santana (1844-1848). En 1849 una in­
vasión de Haití bajo Faustin Soulouque fue repelida por las tropas de Santana. La fracturas más importantes de la modernidad colonial.
política de esos años (1844-1864) fue dominada por un lado, por la rivalidad entre Lo que se quiere señalar aquí no es en sí la paranoia en
Santana y Buenaventura Báez-Méndez (presidente entre 1849 y 1853), y por otro,
por la continua referencia pública a la amenaza haitiana (a despecho del tratado
el discurso nacional (todo nacionalismo es ciertamente pa­
de paz de 1850). En 1853, por ejemplo, Santana acusó a Báez de colaboración y ranoico) sino la Revolución como locus del terror, y su regreso
traición durante la ocupación haitiana y lo derrocó. De nuevo en el poder, Santa­ espectral en el imaginario colonial de la nación.
na enfrentó y derrotó otra invasión de Haití en 1855, cuyo emperador Soulouque
estaba preocupado por las negociaciones anexionistas de los dominicanos con los
La fantasía del asedio del monstruo caníbal, del peligro de
Estados Unidos. El continuo estado de guerra civil entre baecistas y santanistas la absorción y disolución de la identidad y la amenaza de la
entre 1855 a 1861 concluyó con la anexión a España promovida por Santana, que mácula racial son manifestaciones de lo que podríamos llamar
duró hasta 1863. El discurso contra Haití se han mantenido tanto en la política
como en la cultura y la vida cotidiana hasta el presente (Franklin Franco; Silvio el modo gótico-colonial de enunciación de la identidad nacional,
Torres-Saillant). con el cual se conjura un espectro aterrador que viene del
84. El evento al que apunta oblicuamente la fecha mencionada por Balaguer como pasado; por supuesto, dicha conjura tiene ese múltiple sentido
momento inaugural del terror es 1795, año en el que por el tratado de Basilea, San­
to Domingo fue cedido a Francia en medio de la insurrección en Saint Domingue. que señaló Derrida, quien releyendo a Marx —y el supuesto fin
Esta fecha como todos los orígenes es emblemática: antes que como el fin de la del marxismo— llamó la atención sobre la suerte paradójica,
soberanía española y un eventual comienzo de la francesa es citada como la coyun­ equívoca y múltiple de la conjura como exorcismo, confabulación
tura que resultará en el triunfo de la Revolución haitiana. España intentó con la
alianza de los ingleses “recuperar” la parte francesa aprovechando el desorden de e invocación del espectro (Espectros de Marx).
la insurrección pero fue derrotada por las fuerzas de Toussaint Louverture quien
incicialmente había sido aliado de los españoles. Toussaint por ello fue nombrado
gobernador general de Saint-Domingue por la República Francesa en 1796. Más
tarde, desconociendo las instrucciones de Napoleón Bonaparte, Toussaint invadió las fuerzas que Napoleón enviara en 1802 para retomar el control de la isla. Para
Santo Domingo y libertó a los esclavos (1801) por lo que se produce el rompi­ una relación historiográfica de la Revolución haitiana y del surgimiento de los Es­
miento con Bonaparte, el intento fallido de re-colonización francesa y, finalmente, tados-nación de Haití y República dominicana, véase el trabajo de Moya Pons. La
bajo el liderazgo de Jean-Jacques Dessalines, la independencia y declaración del interpretación política contracolonial clásica de la Revolución puede encontrarse
estado negro de Haití (1804). En 1804, Jean-Jacques Dessalines enfrentó y derrotó en The Black Jacobins (1938) del escritor de Trinidad C. L. R. James.
246 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 247
terror e insurgencia contracolonial

Este es un ensayo sobre las etno-teratologías políticas e A principios del siglo xix hubo en la jurisdicción de La Vega un africano
ima­ginarios coloniales que informan gran parte del nacio­ conocido con el nombre de El Comegente o El negro in­cógnito.
nalismo en el caso de la República Dominicana mediante la Este antropófago, cuyas correrías extendía hasta las ju­risdicciones de
indagación de las figuraciones políticas y culturales del terror Santiago, Moca y Macorís, atacaba a los ancianos, a las mujeres, a los
en una serie de relatos que podríamos llamar gótico-colonia­ niños, pues era cobarde y le huía a los hombres fuertes. Fue capturado
les85 del archivo histórico y literario dominicano relacionados en Cercado Alto, común de La Vega, ignoramos el año, y fue remitido
con un asesino en serie de finales del siglo xviii; un archivo a Santo Domingo bajo custodia de un fuerte piquete […]. La historia
múltiple sobre crímenes, homicidios, desmembramiento de de este monstruo fue escrita por el padre Pablo Amézquita. (110)
cuerpos humanos, canibalismo, vudú, polución racial e inten­
so terror. Me refiero a la leyenda, relación histórica y tradición Esta curiosa historia sobre un asesino en serie estaba un
literaria del llamado “Comegente” o “Negro incógnito,” un poco fuera de lugar dentro del popular manual de Gómez
temible asesino en serie, cuya historia múltiple atraviesa co­ Moya.87 En primer lugar se encuentra en una nota a la sección
mo una recurrente y espectral pesadilla la historia cultural 197 de la lección xxxiv que no explica el texto anotado: la
dominicana.86 sección 197 se refiere a la retirada de los invasores haitianos
de La Española en 1805 (70). La aparente impertinencia de
la nota coloca la historia del “Comegente” en una situación
La historia en la Historia. El monstruo agazapado equívoca: por un lado es parte de la Historia dominicana, por
en el archivo. otro, no es claro exactamente por qué motivo, si bien parece
relacionarse de alguna manera no explícita con la Revolución
En su Resumen de la historia de Santo Domingo (1920) Manuel haitiana. ¿Cuál es el lugar de este asesino presuntamente ne­
Ubaldo Gómez Moya (1857-1941), distinguido miembro de La gro y caníbal en la historia colonial de la nación? Todo inten­to
academia dominicana de Historia, cuenta que: de respuesta a estas cuestiones tiene que indagar en primer
lugar, el archivo previo de este relato ­—sus múltiples versiones y
85. Aunque puede argüirse que en la ficción gótica inglesa emerge en contrapun­ momentos históricos—; para luego, examinar las dimensiones
to con las ansiedades coloniales sexuales y políticas británicas a partir de la insur­ político-culturales de su reescritura nacionalista.
rección en Saint Domingue, los conceptos de gótico colonial y gótico postcolonial que Comencemos entonces, indagando la escritura de la historia
se mencionan en este ensayo no se refieren a un estilo ni a una época sino a una
serie de imágenes y motivos comúnmente definidos como góticos (“literatura de del monstruo a la que se refiere Manuel Ubaldo Gómez Moya;
pesadilla”) que aparecen en representaciones de alteridad y resistencia en contex­ es decir, la relación del padre Amézquita.
tos coloniales, y en los que la imaginación del terror, el horror, la desmembración, Según Gómez Moya la historia del Comegente fue escrita
el vudú, la violencia y el sadismo sexual, permiten una reflexión política sobre las
determinaciones culturales del colonialismo (ver Lizabeth Paravisini-Gebert). por el presbítero Francisco de Amézquita y Lara.88 No conta­
86. La historia del Comegente tiene muchas variantes y ha sido contada en forma
de tradición, nota criminológica, recopilación de relatos orales, novela costum­ 87. Resumen de la historia de Santo Domingo fue “en su época uno de los libros más
brista, artículo historiográfico y cuento tradicional, por insignes cultores entre útiles acerca de la historia política dominicana y constituyó durante muchos años
quienes se cuentan historiadores y escritores dominicanos como Manuel Ubaldo el manual por excelencia para el estudio de la historia dominicana en las escuelas
Gómez, Casimiro Nemesio de Moya, Melinda Delgado Pantaleón, Guido Des­ del país” (Nota previa de la edición de la Sociedad Dominicana de Bibliófilos,
pradel, Emilio Rodríguez Demorizi y Raymundo González. Asimismo, como tuve ix).
la oportunidad de comprobar mediante entrevistas con habitants de la región de 88. Los pocos datos biográficos que se conocen de Amézquita los presenta Guido
la Vega (2004), el Comegente hace parte de la memoria popular. Despradel y Batista. (242-247)
248 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 249
terror e insurgencia contracolonial

mos con el manuscrito de Amézquita, ni con copias del mis­ destrucción de labranzas y muertes de todas especies de animales:
mo del siglo xviii o xix, ni con los ejemplares de El esfuerzo no es creíble la consternación que causó a este vecindario tantas
en el que según Moya Gómez se publicó esta relación en maldades y atrocidades ejecutadas por un hombre solo [...]. Hasta el
1881,89 sino con una trascripción que hizo Emilio Rodríguez día de hoy contamos veinte y cinco los muertos; heridos y contusos 29,
Demorizi quien publicó una “una copia manuscrita” del siglo y dos más que se hallan actualmente sin esperanza de vida; y todos han
xix de un documento fechado el 22 de junio de 1792, que sido gentes indefensas, e inocentes, como ancianos, mujeres, niños y
presumiblemente es la relación de Amézquita.90 Dicha rela­- enfermos, entre los muertos había dos mujeres encinta; [...]; aturde
ción reporta una serie de hechos misteriosos y cruentos ocu­ ver tantas atrocidades sin otro interés que hacer el mal. Los que han
rridos en 1790, que se repiten en una segunda ola de terror sido víctimas de su furia cuentan (está averiguado) que entre tanto
en 1791, causando pánico entre la población: agoniza la infeliz presa, está él bailando y carcajeándose. (13)91

El año de 1790, por el mes de marzo, acontecieron algunos ho­ Aunque este criminal será conocido como el Comegente, el
micidios de gentes indefensas en el campo y nunca se pudo averiguar reporte de Amézquita curiosamente apenas alude a la impu­
el homicida. También se desaparecieron dos niños de los que no se tación de antropofagia y se concentra en cambio, con me­
encontró vestigio alguno sin que obstasen las diligencias de justicia ticulosidad gótica, en la mutilación e inserción de objetos en
para averiguar el delincuente, de lo que resultó padecer algunos los genitales:
pobres inocentes. Corrió todo el año sin novedad, hasta que en
el de noventa y uno, en el mismo mes, volvieron a acontecer los Al principio se creía que era antropófago porque de tres niños que
mismos homicidios, heridos, contusos, incendios de casas de campo, se llevó se hallaron vestigios de haber asado a uno […]. No hay
término con que ponderar la compasión que nos causa la vista de los

89. Gómez Moya señala que la relación de Amézquita se publicó en “los números
cadáveres, tan impíamente destrozados: unos cortados, otros abiertos,
25 y siguientes de El esfuerzo, periódico que editaban en la Vega, por el año de desde el hueso esternón hasta el pube inclusive, clavado un palo por
1881, los hermanos Bobea” y que en “el número 27, que hemos tenido a la vista, sus pudendas, cortada alguna mano, sacado el corazón y cubierto el
se encuentra la nota de sus víctimas” (110). En una carta de Pedro A. Bobea (uno
de los hermanos editores de El Esfuerzo) a Gómez Moya (20 de Octubre de 1911) rostro con sus mismas entrañas; a otros les arrancaba todo el pubes
Bobea indica que la lista “fue escrita por el ilustre vegano Pbro. Pablo Francisco de y clítores, con la advertencia que se llevaba todos los miembros que
Amézquita” (Guido Despradel y Batista 339). cortaba. A otros los ha matado a estocadas por sus pudendas. (13)
90 En el periódico El observador 177 (25 de enero de 1942), luego en la revista
de La academia dominicana de Historia CLIO en 1949 (13-15) y finalmente en su
colección Tradiciones y cuentos dominicanos (269-275), Rodríguez Demorizi publicó Los homicidios aterrorizan a la población no sólo por la
la relación sobre el Comegente de 1792 sacada de la copia decimonónica que él sevicia de los desmembramientos sino por su aparente fal­-
tenía en su archivo y que fue “hecha por don Francisco de Mota hijo, en Pontón,
La Vega, en 1867” (1949: 13). Podemos suponer que el texto trascrito por Mota y ta de causa. El asesino, dice Amézquita, “habiendo encontra­-
publicado por Rodríguez Demorizi corresponde a la relación de Amézquita. En ­do [dinero] en varias casas [...] lo ha dejado, y lo mismo su­
ninguna de sus tres ediciones se atribuye claramente el texto a Amézquita, y si al­
guna anotación hizo Mota al respecto, no fue transcrita por Rodríguez Demorizi.
cede con bebidas y otras cosas de mayor estimación” (13,
El manuscrito de Mota que Rodríguez Demorizi conservaba en “su archivo” está 14). En otras palabras, su violencia parece ininteligible. Para
también perdido. La aclaración sobre la posesión del manuscrito de Francisco caracte­ri­zar al enigmático criminal, Amézquita acude a tropos
Mariano de Mota hijo (“[…] que conservo en mi archivo” 13) de Rodríguez De­
morizi desapareció en la edición de sus Tradiciones y cuentos dominicanos, como el
documento mismo. 91. Se cita de la edición de CLIO.
250 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 251
terror e insurgencia contracolonial

e imágenes góticas comunes en la representación de esclavos (Vega, Junio 26 de 1792)” (14). Sin tener acceso a la relación
indóciles e insurrectos: brujería, diabolismo y salvajismo, manuscrita de Amézquita ni a la trascripción de Mota, es difícil
des­nudez, ferocidad, balbuceo lingüístico: “el hedor y grajo saber qué significa la fecha que aparece después de la noticia
que despide de su cuerpo es tanto, que infesta el viento por de captura. La relación de Amézquita incluye —a continua­
dondequiera que pasa […]. De ordinario anda desnudo aun­ ción de la noticia de captura y ejecución del Comegente— una
que algunas veces suele aparecerse con chupa, la camisa, y relación de 29 homicidios y 27 heridos en hechos ocurridos
siempre sin calzones […] algunas veces habla algunas al­ entre marzo o abril de 1790 y el 7 octubre de 1792 (ver cuadro
garabías, o repite lo mismo que oye” (14). anexo); la niña de ocho años Rita, víctima 25ª del Comegen­te,
El asesino es llamado “Incógnito” tanto en la relación de fue asesinada “de una estocada por sus pudendas” el 17 de julio
Amézquita como en los otros documentos del caso. No se de 1792. Por otros documentos, que veremos adelante, sabe­-
le conoce, pero se le nombra, y de él se hace una equívoca mos que en 1793 continuaban las diligencias para la apre­
descripción etno-teratológica: “Este monstruo es un negro incóg­ hensión del Comegente. Así, la dicha fecha del 26 de junio de
nito de color muy claro, que parece indio, el pelo como los demás 1792 no puede ser la de la supuesta captura del Comegente.
negros pero muy largo, [y] de estatura menos que la regular, Esta inconsistencia permite suponer que la relación de Améz­
bien proporcionado en todos sus miembros, y facciones […].” quita esta compuesta de una serie de anotaciones que co­
(14). Si el Comegente no es propiamente negro, es en todo mienzan (no terminan) el 26 de junio de 1792 y que cubren
caso africano y brujo: “No hemos podido averiguar de qué o reportan hechos por lo menos hasta octubre de 1792 (fecha
nación es. Sólo sí que puede ser de los negros de la Costa de Oro del último homicidio registrado), y talvez hasta fines de abril
en África, porque se le quitó un canuto lleno de pudendas de mujeres de 1793, cuando según otros documentos, aparentemente se
y otras muchas porquerías inconexas, tapado con plumas de captura al asesino y se lo remite a la capital.
cotorras. […] Otra particularidad tiene y es una cobardía Diversos documentos en los archivos en España y en San­
sin comparación” (14). Nótese desde ya la caracterización to Domingo corroboran la ocurrencia de varios hechos y
frecuentemente híbrida y siempre incierta y contradictoria crí­menes violentos entre 1790 y 1794 imputados a un negro
del asesino; quien es incógnito y conocido (y descrito), Co­ apodado Incógnito, Comegente, Matagente, Carnífice y Antropófago
megente pero no antropófago, desnudo y a la vez vestido, que que causaron gran conmoción en la isla, al punto que como
repite lo que oye y que no puede ser entendido, que es negro señala el Cabildo Justicia y Regimiento de Santo Domingo en
y claro, monstruo y bien proporcionado, temible y al mismo su recuento de los hechos “nadie estaba seguro ni aun dentro
tiempo, temeroso o cobarde. de su propia casa […y] difundiose el terror, el espanto, y
La relación de Amézquita parece tener varias inconsis­ten­ los temores por todas partes” (f. 1 r sn.).92 La alarma de las
cias en la información que reporta: aunque al comienzo se dice autoridades, especialmente de la Real Audiencia es patente
que “nunca se pudo averiguar el homicida” y que el asesi­no en los autos de ésta a las autoridades locales trascritos e
evade a cerca de 2000 hombres “ocupados en su persecución,” insertos en un “Certificado anunciativo” sobre las “muertes
al final se indica que “Por fin se capturó en el lugar nombrado
Sercado alto por unos monteros valiéndose de perros […] 92. Archivo General de Indias (AGI) 998: “El cabildo Justicia y Regimiento de la
ciudad de Santo Domingo. Da cuenta a V. M. del establecimiento de tres cuadrillas
De allí fue conducido a la ciudad de Santo Domingo, donde de sus motivos, y fines y demás providencias que se tomaron, y de sus saludables
allí fue que vino a pagar todas sus crueldades con la muerte efectos” junio 25 de 1793.
252 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 253
terror e insurgencia contracolonial

y excesos de que se le hace cargo” a “un negro Incognito, tiende a lo indio. De hecho, en el auto del 15 de julio de 1791
voraz, Carnifice, o Antropophago” (24, 25 de abril de 1793)93. la Real Audiencia habla de los “excesos y atrosidades que
El encabezamiento del “Certificado anunciativo” da una des­ ha cometido el malvado negro o yndio” (“Certificado…” f. 2
cripción del Comegente que coincide con la de Améz­qui­ta en v sn, énfasis mío). Una curiosa ambigüedad racial define al
la indefinición racial y la baja estatura del criminal. El negro Comegente. En otras palabras, como veremos al examinar la
Incógnito es recurrencia de esta hibridez en el costumbrismo dominicano
del siglo xix, un archivo etno-teratológico previo y colonial defi­­ne
de color negro aunque un poco colorado [,] los ojos y la boca tam­ al monstruoso “negro” “colorado” “de color muy claro” y lo
bien colorados, estatura baja, un poquito grueso, pelado a modo de sitúa en una larga tradición de representación de alteridad e
Judia […], pintado de bastantes canas, sin barba, y quasi lampiño, insurgencia desde la época de la Conquista. Esta ambigüedad
hoyoso de virhuelas, vestido de Camisota y calsones de listado rosado étnica es coadyuvada por la naturaleza incógnita del criminal;
muy roto, o casi en cuero […] que trahe un trapo negro en la Ca­ por el hecho de que éste evade no sólo la captura sino su
beza, y otro Añil en la cintura y tambien al cuello un rosario de iden­­­­­tificación: se trata de un otro que asecha y despliega una
cuentas blancas con su Cruz, formada de las mismas, […y] porta un violencia visible al tiempo que él mismo esquiva la mirada
machete corto, y ancho, y un azadon de fierro. (AGI Santo Domingo colonial. Los autos insertos en el “Certificado anunciativo”
998, “Certificado anunciativo,” f. 1 v sn.) son una serie repetida e inane de órdenes y requisitorias pa­
ra la captura del “negro.” De abril de 1791 a febrero de 1793
El Comegente de la relación de Amézquita lleva un “canu­ la Real Audiencia repite infructuosamente la orden de su
to lleno de pudendas de mujeres i otras muchas porquerías per­secución por lo menos 14 veces,94 y en varios momentos
inconexas” (14); el del “Certificado anunciativo” carga en su culpa a las autoridades locales de La Vega cuyas pugnas no
lugar o además, un “rosario de cuentas blancas con su Cruz.” permitían la efectiva persecución del criminal. Así, reconvie­ne
Es importante señalar que los signos visibles de “brujería” al alcalde de la hermandad95 (Josef de Albarado) y al sargento
(vudú) —como el rosario y la cruz que carga el criminal— son mayor o alguacil (Antonio de los Santos) ordenándoles dejar
un corolario de la alteridad etno-teratologica del Comegente; a un lado sus “resentimientos particulares” y terminar con
es decir, una proyección cultural (religiosa) una monstruosi­ sus “disputas que sólo impiden la pronta execución de lo
dad que se define por su híbridez e indeterminación étnica. mandado” (autos julio 15 y julio 21, 1791, “Certificado” f. 2 r,
La descripción del monstruo como de “color negro aunque 3 v sn.).96 La Audiencia pide también que se solicite la ayuda
un poco colorado” parece tener relación con la confluencia
de los imaginarios coloniales de resistencia (indígena y de 94. Por ejemplo, en abr. 30, jul. 15, jul. 21, ago. 5, oct. 5, y nov. 2 de 1991, ene. 13,
feb. 29, jun. 27, jul. 2, ago. 5, sep. 18, y dic. 18 de 1792 (en el “Certificado anun­
ci­marrones) desde el siglo xvi. Lo claro o colorado del negro ciativo….”). Según Amézquita los crímenes empezaron un año antes (marzo de
1790) pero “Corrió todo el año sin novedad” hasta marzo de 1791.
93. AGI 998: “Certificado anunciativo de los excesos del negro Antropophago y 95. Alcaldes de la hermandad: eran los jueces de los tribunales de las hermandades
ban incertos los proveídos de la Real Aud[ienci]a de Santo Domingo.” Santo Do­ (policía local) encargadas de la seguridad y el orden público.
mingo, 25 de abril de 1793. En dicho certificado se señala que constan “veinte 96. El auto de Audiencia del 30 de abril de 1791 que ordena las diligencias de cap­
muertes a personas de ambos sexos, ancianos, niños y de distintas edades, quinse tura señala que se reserva “proveer” más adelante “cerca de las quexas des entre el
heridos […] y cinco insendios de Habitaciones en el Campo” (f. 1 r sn.). Como Alc[ald]e de Hermandad contra Don Antonio de los Santos, a quienes se previene[:]
vimos, Amezquita cuenta 25 (en junio 26 de 1792) pero en la relación del final deven continuar cada uno por su parte las mas activas diligencias en persecucion
anota cuatro más. de d[ic]ho negro” (“Certificado anunciativo,” f. 2 r sn.). El del 21 de Julio de 1791
254 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 255
terror e insurgencia contracolonial

de los hacendados, ordena la publicación de carteles y ofrece be la zozobra general que se vivía en Santo Domingo en
50 pesos de recompensa (autos de agosto 5 y octubre5 de 1791, una carta a la Corona de diciembre de 179197, en la que se
“Certificado” f. 4 r, 5 r sn). En julio 2 del siguiente año este refiere a la revuelta en la parte francesa, expresa su creciente
premio llegará a la increíble suma de 200 pesos (“Certificado” terror por los acontecimientos en marcha y manifiesta su des­
f. 9 v sn). En el auto de noviembre 2 de 1791 la Audiencia esperanza frente a los “partidos” que disputaban el poder
“atónita” por las demoras e ineficiencia de las autoridades, en Saint Domingue.98Acusaba a los partidos de color de cau­
ordena abrir un sumario por la muerte de la Joven Francisca sar a los blancos “males atroces, quitándoles los Lugares,
de la Antigua (ocurrida según Amézquita el 14 de Agosto en quemándoles riquísimas Posesiones, y la Vida a muchos, y
San Luis) y pide los alcaldes de la hermandad (so pena de a algunos con crudelísimas muertes, sin que tengan fuerzas
ser “responsables de todos los perjuicios”), que como medida para resistir” (549). Si bien el uso de mayúsculas es a manu­
preventiva establecieran un “dia fixo en la semana para que do arbitrario, debemos notar que el Arzobispo señala la pér­
vayan a lavar a la fuentes o rios las mujeres […] y que nunca lo dida de la Vida de los colonos franceses, solo después de la
executen sin ser acompañadas” (“Certificado” f. 5 v sn). de la propiedad (“Lugares” y “Posesiones”). La piedad pa­
Si nos atenemos a las quejas de la Real Audiencia, la princi­ trimonial de su eminencia estaba seguida del motivo central
pal razón para la no captura del criminal serían las disputas de su desasosiego; le preocupaba antes que la suerte de los
entre el alcalde de la hermandad Albarado y al sargento mayor franceses y sus propiedades, la de los españoles y criollos de
Santos; sin embargo, la mejor coordinación de las diligencias Santo Domingo:
poco después, no aseguró tampoco el éxito de la persecución
del Comegente. Una ola de terror empieza recorre la colonia el mal que imagino nos amenaza más de cerca es […] la irrupcion
española. En la década anterior, y de hecho durante todo el en nuestras tierras de cuatrocientos mil Negros de la Colonia. [...]
siglo xviii, habían ocurrido otros casos de asesinatos y de de­ Ellos son unos Esclavos que han muerto a los mas de sus Amos, y les
lincuentes negros perseguidos por la justicia que causaron han quemado sus riquisimas Posesiones, [lo] que les hara dentro de
más menos desasosiego y cierta ansiedad en Santo Domingo; poco sentir hambre, cuando hayan acabado de comer [...]. Ellos se
lo que hacía de este caso un verdadero dolor de cabeza gó­ han habituado al robo, al asesinato, al más desenbuelto libertinage,
tico era no sólo la impotencia de las autoridades sino que vicios a que inclina su educación [...] ¿Es creíble que permanecerá
las fechas por las que ocurrían los crímenes imputados al esa multitud encerrada en la Colonia [francesa], cuando no tengan
elusivo Comegente coincidían con los primeros años de la en ella que comer? (551, 552)
Revolución haitiana; esta “coincidencia” convertía este caso de
policía en el síntoma terrorífico de una crisis mayor en la que 97. Carta a SM, sin fecha pero presumiblemente del 20 y 21 de diciembre de 1791.
En una carta posterior cita y fecha ésta anterior: “yo, previendo estas resultas muy
se jugaba la suerte misma de Santo Domingo. En efecto, la ola desde el principio de la revolución, propuse en el primer informe hecho a S.M.
de crímenes irresueltos y la insurrección de los negros vecinos desde la ciudad de Santiago, con fecha de 20 y 21 de diciembre de 1791, el destino
de Saona...” (631).
causaban preocupaciones que empiezan a entremezclarse. 98. Portillo criticaba la desidia e ineficiencia de los blancos, se mostraba cauto
Fray Fernando Portillo, Arzobispo de Santo Domingo, descri­ frente a los mulatos y repudiaba el partido de los negros: “El partido de los Ne­
gros no tiene más enemigos que los de su libertad, y los que impidan su ocio,
en borracheras y ladronicios; y así, deben suponerse nuestros enemigos, siempre
le ordena a Santos que “no debe denegar el auxilio que se le pida por el Alcalde” que intentemos, no digo oprimir, sino moderarles estos vicios que constituyen su
(f. 3 v sn.). carácter” (549).
256 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 257
terror e insurgencia contracolonial

El problema es —según el prelado— que estos rebeldes En medio de esta exposición paranoica, sobre la temida
hambrientos se instalarían en los montes formando “manie­ invasión de negros rebeldes y hambrientos de la colonia
les” (o enclaves de cimarrones), a los que acudirían “los que fran­cesa y la posibilidad de una insurrección de los propios
hoy son nuestros Esclavos que por cualquier motibo, o mero esclavos, el arzobispo —para señalar la impotencia de la co­
capricho de su vil inhumana crueldad en que se deleitan, ma­ lonia española frente a esta amenaza— trae como ejemplo
tara, hiriera o robara a su Amo, o solamente por liberarse de precisamente al Comegente, en un fragmento que por su
su esclavitud”; y “Sera pues—decía— cada uno de nuestros importancia debe citarse en extenso:
Montes un campo enemigo con un Exercito atrincherado”
de manera que tarde o temprano, “[seríamos] precisados a Ahora dire a V.M. que [...] en este caso y desgracia que temo próxima
ser nosotros sus Esclavos [...] y havrian […] de reducirnos no bastarian para remediarla, o contenerla grandes Exercitos; [...].De
a nosotros mismos” (552, 553). Nótese la importancia y re­ lo que no es mala prueba (bien que lastimosa) la que está ofreciendo
petición del significante hambre como motor de temida in­ [...un] solo Negro más cruel y desnaturalizado que las Fieras mismas
vasión. En los relatos de la modernidad colonial el hambre [...] que refugiado en un Monte […] de los Macorizes a esta Ciudad, se
de los esclavos y los obreros se supone enorme y corresponde presenta desvergonzadamente en sus inmediaciones, y [en] las de los
a su supuesta naturaleza ávida y salvajismo. La explotación otros pueblos [y] observa, a las Mujeres, las hiere, y mata cruelmente
reduplicada del trabajo no se reconoce en el apetito que en y haciendo horribles estos homicidios las goza cuando mismo estan
cambio se le imputan a los sujetos que consumen.99 expirando. Por aviso que desde los Macorizes di al presidente, renovó
[éste] l[a]s Ordenes mas fuertes para su Captura; y con el motibo de
99. La confusión entre el cuerpo y la mercancía en la lógica del capitalismo, pro­ la muerte cruel que ha pocos dias executó en las inmediaciones de
mueve la imaginación gótica de la muchedumbre y la asociación simbólica de esta Ciudad en una Hermosa Doncella de catorce años a la Audiencia
los esclavos y luego de los obreros con la monstruosidad y el canibalismo en una
paradójica antífrasis política que llama caníbal a quien, de hecho, es devorado por
[dio él] sus ordenes para la prision de este infame, ampliándola con
el capital. Mientras los esclavos y luego los trabajadores eran consumidos por las el Salvo conducto para matarlo, y aprovando una considerable suma
plantaciones, reducidos a pedazos de humanidad (y denominados cabezas, piezas, que ofrece la Ciudad de la Vega a quien lo entregare muerto; y sin
mano de obra, brazos, músculos) los temores a la insurrección de las fuerzas de tra­
bajo se expresaban con imágenes góticas como la decapitación, el robo y sacrificio embargo, de todos, ni soldados ni no soldados se atreve a embestirle,
diabólico de niños, la mutilación sexual, la violación de mujeres, la quema de me­ aun cuando se trata de un Reo que no tiene mas armas que un Mache­
dios de producción y mercancías, el degüello de los administradores de las planta­ te y un Asador, y [pese a] ser [éste] tan cobarde que mas de una
ciones, la dominación zombi y el canibalismo. En el Capital (1867) Marx distinguió
entre el consumo productivo que el trabajador hace de los medios de producción vez le ha hecho huir una muger por defender a su hija con el arma
logrando un producto con mayor valor que los medios consumidos, y el consumo de un solo Cantaro que llevaba en la mano. El permanece matando
individual que es el que el trabajador realiza como ser vivo para proveerse de los mugeres, y [...] últimamente mató a traición un hombre. (553, 554)
medios de su subsistencia y de su familia. Ambos consumos mantienen el sistema
productivo funcionando (717). Marx afirma que el consumo individual está sub­
sumido dentro del productivo: al atender su subsistencia el trabajador se man­ Los crímenes del Comegente y la incapacidad de las au­
tiene en condiciones de seguir trabajando, de manera que su consumo individual
simplemente hace parte del consumo productivo de los medios de producción. El
toridades para capturarlo, eran para Fray Fernando Portillo
consumo individual reproduce la fuerza de trabajo: “los músculos, nervios, huesos circunstancias metonímicas de la impotencia de las autorida­
y cerebros de los trabajadores,” carne humana que es consumida por el capital en des y fuerzas militares de Santo Domingo ante la insurrección
la explotación del trabajo (717). El sistema funciona como las cadenas invisibles
de la esclavitud; “la apariencia de independencia se mantiene por los cambios en
en marcha en la colonia vecina. Nótese que los crímenes que
la persona individual del patrono y por la ficción legal de un contrato” (719). se describen en la relación de Amézquita y en los documentos
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terror e insurgencia contracolonial

del archivo — homicidios, violencia contra personas, “incen­ honor y del valor criollo, la emasculación del telos masculino
dios de casas de campo, destrucción de labranzas y muertes y militar de la colonia. Mediante el terror, el Comegente—
de todas especies de animales,” violación, mutilación sexual, “desnudo, desarmado y cobarde”—castró simbólicamente a
robo de niños, posible canibalismo y actos de brujería— coin­ sus perseguidores.
ciden en gran medida con los imputados a los negros re­ La tarea local de persecución del Comegente es infructuosa
volucionarios de Saint Domingue. El Comegente era un signo para alarma de las autoridades; los crímenes se multiplican y
de peligro inminente no sólo para la colonia española sino extienden a varias regiones (Cotuí, Cibao, Moca), por lo que la
para la población blanca cuyo sentimiento de indefen­sión Real Audiencia forma su propia tropa (29 de febrero de 1792),
bien expresa el arzobispo mediante una elocuente hipérbole: la cual —si mejor organizada y con mejores armas— no tuvo
“de cienquenta y cinco mil Habitantes que tiene la Parte Es­ mejores resultados. Según la relación de Amézquita a media­
pañola, ni aún doce somos Españoles Blancos” (553). dos de 1792 dos mil hombres perseguían sin éxito al criminal
La carta del arzobispo deja entrever que (además o en lu­gar (14). El testimonio de la Real Audiencia el año siguiente di­
de las rencillas de las autoridades locales) hay otra razón para ce que “serca de mil hombres […estaban] ocupados” en la
la falta de éxito de la persecución del “temeroso” Comegente: persecución “sin que se haya podido hasta ahora descubrirse
el criminal es temido por aquellos que se suponen superiores a este malhechor” (“Certificado anunciativo” f. 2 r sn).100 Mil
en fuerzas pero a quienes el terror reduce. El arzobispo se o dos mil, el fracaso continuo de las autoridades promueve en
quejaba de la falta de “animas y fuerzas” y la cobardía de los el pueblo el entendido de que el Comegente es brujo. Pese a
criollos, frente “a quien les mata e infama a sus hijas, muje­res que la descripción etno-teratológica del encabezamiento del
y esclavos,” un “hombre casi desnudo, desarmado y cobarde” “Certificado anunciativo” mencionado antes había sugerido la
(554). Según el prelado, a tal punto llegó el pavor de los presencia de artes vudú en el caso del Comegente (f. 1 v sn),
crio­llos, que le pidieron hacer una “solemne rogativa para la Audiencia objeta el rumor de “ser [el Comegente] mágico
que Dios les cogiera y entregara preso al Negro.” Querían, como han imaginado; de cuyo error deven desengañar al
en otras palabras, que Dios les sirviera de alguacil. Portillo comun de las gentes por ser ageno a la Creencia cristiana”
escandalizado se negó —nos cuenta— con “tanta energía a (auto, junio 27, 1792, “Certificado anunciativo” f. 8 v sn). Los
los Diputados, que se avergonzaron de haberme pasado tal supuestos poderes mágicos del Comegente lo prestigiaban
suplica” (554). Portillo trata infructuosamente de animarlos: entre la población y los propios perseguidores que por este
“hube pues de manifestar desprecio del Enemigo que se motivo más lo temían.
haví­an figurado monstruoso” (554). La relación entre el Co­ A mediados de 1792 hay menciones de una tercera ra­zón
megente y la revuelta de negros en Saint Domingue no es para el fracaso de la persecución; empieza a sospecharse
directa pero es clara: el Comegente aparece en la carta del que el criminal no está solo; que cuenta con ayuda. Entre fi­
Arzobispo, por ahora, apenas como síntoma (pero como un nes de junio y principios de julio se menciona la posibilidad
síntoma aterrador) de la debilidad de la colonia española de “personas encubridoras y cooperantes” y la “asociación de
para defenderse de una invasión de los vecinos negros in­ otros cómplices [y] que puedan haber auxiliantes para las
su­rrectos. La queja del prelado respecto de la cobardía de
100. “La Real Audiencia de Santo Domingo pone en noticia de SM los extraordi­
los criollos es significativa en otro sentido: a las violaciones y narios casos de muertos, heridos, y robos acahecidos desde principios de abril del
mutilaciones sexuales del Comegente, se suma la pérdida del año pasado de [17]91….” Abril 25 de 1793. AGI, Santo Domingo 998.
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terror e insurgencia contracolonial

atrosidades y Crueldades que comete el citado negro” (autos, han empezado a introducirse a nuestra parte; y unos por si, y asociados
junio 27 y julio 2 de 1792 “Certificado” fs. 8 r, 9 v sn.). A partir otros con aquel perverso homisida ([…]que ha proseguido desde
de entonces puede notarse el incremento paulatino del uso entonces sus orribles crueldades, sin que haya podido toda la actividad
del plural para referirse al Comegente, lo que coincide con del gobierno, ni todas las fuerzas de los Pueblos a aprehenderlo)
políticas que parecen tener como objeto antes que aprehen­- [que] esta haciendo […] tan indignos asesinatos […] sin otro interés
der a un delincuente, controlar de la población y evitar la po­ que saciar su villana sevicia [...]. […A]caba de salir un Oidor con
sible infiltración de negros de la colonia francesa que recelaba alguna Tropa para aprisionar, y embiar, como va embiando a aquí
el Arzobispo. Justamente, durante la segunda mitad de 1792 todos los vagos y desconocidos. (632)
se delineó un “nuevo plan;” la Audiencia ordenó que “se
aprehendiesen todas aquellas personas especialmente negros El oidor a que se refería el Arzobispo Portillo era el Decano
contra quienes alcansasen la mas leve sospecha remitiéndo­las Pedro Catani, comisionado por la Audiencia el 4 de abril de
a estas Reales cárceles despues de haverlas examinado […] 1793 para perseguir y capturar al Negro incógnito y otros “mal­
particularmente a los negros extrangeros” y “errantes” (auto hechores” y “toda esta perversa gente.” Catani sería el más
sep. 18, 1792),101incluso los “negros que parecieren errantes y asi­­duo perseguidor del Comegente.
distraídos” (auto, sep 19, 1792), y “otros negros o qualesquiera
otras personas bagamundas sin oficio ni destino para corregir
y castigarlos y aplicar a cada uno al servicio para que sea apto” La propuesta panóptico-colonial de Catani (1788)
(auto, feb. 27, 1793).102
Aunque ahora la persecución cuenta con la participación Pedro Catani abogado ilustrado de Barcelona con práctica en
de los hacendados fue igualmente infructuosa. Noticias de sofocar revueltas, había llegado a Santo Domingo en 1784
nuevas fechorías en cercanías de la capital aumentan la alarma de la Nueva Granada en donde había ayudado a “pacificar”
a medida que crece la paranoia de las autoridades dominica­ la Insurrección de los Comuneros (1781) (González, “Dos
nas frente a los sucesos de Saint Domingue. A comienzos de relaciones” 183). En 1788, con apenas tres meses y medio de
1793, el Comegente y sus “cómplices” seguían rondando las experiencia como presidente interino de la Real Audiencia,
veredas rurales y las pesadillas criollas y el arzobispo seguía Catani había elaborado un detallado informe a Su Majestad
desvelado. En una carta a Don Pedro de Acuña de abril 24 de sobre Santo Domingo, su “estado, populación, producciones
1793, habla de su temor ante la asociación entre los negros y medios de su fomento” (f.1 r sn).103 Conjuntamente con las
franceses y los cimarrones dominicanos y entre ellos, con el quejas y materias típicas de estos reportes ilustrados de la épo­
Comegente: ca borbónica (sobre contrabando, erario público e impuestos,

103. Informe de Pedro Catani, 15 de noviembre de 1788 (AGI, Santo Domingo


101. En pieza anexa a la Carta de la Real Audiencia a SM de abril 25 de 1793: “Tes­ 968). Agradezco a Eugene C. Berger la consecución de éste documento y otros en
timonio de auto acordado por la Real Audiencia de Santo Domingo […] reencar­ el AGI, así como la colaboración de David Solodkow, a quien encargué la trascrip­
gando a las justicias de su districto la prision del Negro incógnito.” Septiembre 17, ción del mismo. Recientemente he conocido la trascripción que hizo el historia­
1792 (f. 1 r sn.) dor Raymundo González del reporte Catani, así como su inteligente lectura del
102. “Testimonio del auto acordado por la Real Audiencia d Sto. Domingo mismo como un documento del proceso fallido de modernización de la economía
previniendo …”, febrero 27 de 1792, en cuaderno anexo a la Carta la Real Audien­ dominicana en las últimas décadas del siglo xviii. Cito el documento del manu­
cia a SM, abril 25 de 1793, AGI S. Domingo 998, anexo, f. 2 r sn scrito en el AGI.
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terror e insurgencia contracolonial

recursos naturales, vías de comunicación, etc.) Catani se re­- La facilidad, que tiene para su sustento la Plebe, especialmente la que
fe­ría a la política Real de importación de esclavos (para fo­ habita en los campos, con las raizes, que producen, y con la caza de los
men­tar la explotación agraria) y a la vigilancia de los negros animales silvestres, que aquí llaman simarrones, de que abundan los
libertos. Muy respetuosamente Catani criticaba la política de montes, les hace olvidar el trabajo del cultivo, y vivir en una perpetua
la Corona de importación de esclavos y señalaba los proble­mas ociocidad. El execivo numero deestos livertos que viven en los cam­
de capital que impedían el fomento económico de la isla: pos, es uno de los vizios radicales del atrazo de la agricultura. Esto
nace de la facilidad del conseguir la livertad los esclavos. Se compran
La introducción de mil y quinientos negros de cuenta de su majestad, muchos, con el fin de que ganen Jornal para su amo, que se reduce
a precios commodos, y la libre entrada de los que introduzcan los a dos reales diarios, lo demas cede en beneficio del mismo esclavo co­
vezinos, y de los utencillos de agricultura, es verdaderamente digna mo proprio peculio. Se esfuerzan todos en el trabajo, o lo que es mas
del benigno, y piadoso corazón de su Magestad, y de su Paternal amor comun en robar […] a fin de conseguir el dinero suficiente para su
para con sus vazallos; pero esta gracia, que en otras circunstancias livertad; se les concede; y luego se consideran unos hombres con total
seria de la maior magnitud, en esta Isla, será sin efecto para su fo­ independencia; De esta nace la sobervia, y altivéz, que en parte les es
mento. No hai en ella caudales para su satisfaccion, ni aun con los genial; De esta la pereza, y ociocidad; y de esta todos los demas vizios
plazos señalados; Y aun quando pudiese en algun modo facilitarse su que le son consequentes, y naturales. Estos mismos livertos, suelen
compra, tendrian aquellos negros el mismo destino que los demas, arrendar un pedazo de tierra […y], para pagar el arrendamiento, y
que hai en la Isla, […] y nunca se lograría por este medio el fomen­to. mantenerse destruyen con sus robos las haciendas vezinas, aniqui­lan
[Aun] Cuando pudiese tener efecto la compra poco se adelantaba con sus ganados, y causan mil otros perjuicios sin que sea facil el remedio,
ella. Para formar un Ingenio en buen estado, se nececitan de ciento, ya por estar muchas vezes sostenidos por los mismo arrendadores […]
o dos cientos negros. Nada tenemos todavia. Son necesarios treinta, ya porque son tantos en numero, que [s]era precisa una persecu­ción
quarenta, o cinquenta mil pezos, para la contrucción de fabricas, y y extinción general. (f. 9r, 9 v sn.)
compra de utencillos […] ¿y como se consigne esta indispensa­ble
qualidad? En fin Señor, me parece que toda gracia, será sin efecto, Catani pretende el control, disciplinamiento y la “extin-
siempre, que no se corrija el vizio radical de la constitución, su em­ c­ ión” de los negros libres, y campesinos que se sustraían
mienda puede solo hacer florecer esta Ysla. (8 r-9 r sn., énfasis mío) al sistema de explotación del trabajo en las haciendas y
que representaban una suerte de exterioridad respecto de
Este “vizio radical” no era otro que el problema etnográfico la vigilancia y control de las autoridades coloniales, un pe­
de la “naturaleza” de los negros y la plebe de la isla: el dolor ligro para la estabilidad política, social y económica y un
de cabeza de los planes ilustrados de Catani. En resumen, la impedimento para acumulación de capital (puesto que estos
plebe y entre ella los numerosos negros libertos de la isla. sujetos se sustraían a la explotación laboral de la hacienda). El
La plebe según él no necesitaba trabajar habida cuenta la plan de Catani corresponde a un moderno sistema de vigilar
riqueza natural de la isla; los esclavos, por su parte, compraban y castigar:
con facilidad su libertad con fondos habidos mediante robos y
ahorros y se sumaban a la plebe insolente y ociosa: Dos remedios pueden correguir este abuzo. El primero cohartar las
livertades. El segundo, mas suave a la esclavitud consiste en que se
formen nuevas poblaciones a regulares distancias de las antiguas;
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terror e insurgencia contracolonial

se reduzgan a ellas todos los negros, y mulatos libres, que viven (I, 873, 874). La plebe y negros libertos se convertirían en
exparcidos en los campos […], agregando a otras poblaciones los jornaleros, vendedores de su trabajo. Sin embargo, no era po­
negros, y mulatos, q[u]e se liverten; Pero estas poblaciones, no de­ sible esta reducción si estos sujetos de explotación no eran
verán exceder de cien vezinos (su crecido numero podría traher primero sujetos de vigilancia. El sistema panóptico colonial al
perjudiciales concequencias) poniendose en cada pueblo uno o, servicio de la acumulación de capital aspiraba a la vigilancia
mas sugetos de probidad, que los govierne, y administre justicia, y total y permanente u “ojo perfecto al cual nada se sustrae y
haga aplicar al trabajo, y agricultura. Los negros, por su constitución centro hacia el cual están vueltas todas las miradas” (Foucault
son flojos, perozosos, e inaplicados. […] Serían necesarias pues en 178).104 La administración borbónica, de hecho, intentó me­
aquellos pueblos, ordenanzas, dispociciones, y severidad para des­ diante diversas medidas más o menos inanes, la vigilancia y
terrar la pereza y ociocidad, y exitar la aplicación al trabajo. […] Este sujeción laboral de los libertos. Durante el siglo XVIII varias
buen orden en la formación de los pueblos, la reunión de familias, veces se había propuesto, por ejemplo, la reducción de negros
e indibiduos en ellos, y una celoza vigilancia del Magistrado en libres y campesinos en poblados; pero dichas propuestas no se
corregirlos, castigando los vizios, la inación, e inaplicación, podría concretaron ni se llevaron a cabo.105 Un poco antes que Catani,
solo en ellos producir los efectos favorables de la aplicación. […] Estas en 1784, a propósito del proyecto del Código Negro, el militar
familias, e Indibiduos aplicados, harian producir frutos a la tierra Joaquín García informaba a la Real Audiencia:
[…,] tendrian los Hacendados Jornaleros de quien valerse, que con
sus esclavos contribuirian al fomento de sus haciendas, adelantarian Un padrón general bien hecho en cada pueblo con todas las dis­
algo sus cosechas, con ellas aumentarian su caudal, y en pocos años tinciones necesarias, mediante un formulario que sirva de pauta a
se formarian Ingenios, y otras plantaciones, que harian feliz la Ysla. todos para la uniformidad y una división de los campos en partidos,
(énfasis mío, f. 9 v - 10 v sn.) de fácil conocimiento y manejo […] facilitarán a la primera potestad
y a las subalternas de cada pueblo un perfecto conocimiento de todo
El plan de Catani de 1788 puede resumirse en tres pun­ […]. Por medio de este o semejante establecimiento de barrios y
tos: la reducción a poblados de la población de libertos “en­
montados,” la celosa vigilancia panóptica de los mismos, y su 104. Por sistema panóptico colonial me refiero siguiendo a Foucault, a una moderni­
eventual conversión en jornaleros sujetos al régimen de la dad Colonial que se define e implementa mediante una serie de dispositivos de
hacienda; todo esto para explotar armoniosamente del trabajo coerción “por el juego de la mirada” en el que “se hacen claramente visibles” los
sujetos sobre quienes se pretende esta mirada (175). Foucault no se refiere a la vigi­
esclavo y libre, ampliar y modernizar los ingenios, y alcanzar lancia colonial, pero es en esta vigilancia (o proyecto de vigilancia) que definen los
la ansiada acumulación de capital (“aumentarían el caudal”) proyectos y las narrativas de la modernidad.
que Catani equipara con la felicidad de la isla. Pero como 105. Entre las propuestas de solución de la “dispersión rural” mediante la con­
scripción en poblados “[c]abe mencionar dos ocasiones sobresalientes: la primera,
señala Marx “los métodos de la acumulación primitiva son a propósito de la Junta de fomento mandada a formar por el Rey mediante real
todo menos idílicos” y su historia está escrita en “letras de cédula de octubre de 1769, cuyas conclusiones se remitieron a la corona en el
año de 1772 por el gobernador Joseph Solano. La segunda, para la confección
sangre y fuego” (Marx, Capital I, 874, 875). La acumulación del proyecto de Código Negro que la corona encargara […] por otra real cédula
de capital requiere de la disponibilidad de la fuerza laboral de diciembre [23] de 1783. En ambas ocasiones las respuestas desde la Metrópoli
en las manos de los productores, lo cual a su vez, exige la fueron limitadas o posponían las soluciones; evadían la cuestión principal, que
refería a la necesidad de una reforma rural que abarcara a los campesinos arcaicos,
violenta escisión entre trabajador y trabajo, para esclavizar el cuyo número se consideraba excesivo y su presencia creciente, como una amenaza
primero y expropiar el segundo (bajo la ficción contractual) del orden colonial (Raymundo González, “Hay tres clases” 18).
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terror e insurgencia contracolonial

partidos nada habrá que se oculte a la potestad local […] La misma evidencia que no se trata de un sólo criminal sino de varios
vigilancia en todas partes evitará la fuga y abrigo de negros esclavos, negros, “sanguinarios atroses y malvados hombres.”106 La Real
de vagos y desertores. (Código Negro 95) Audiencia reconoce el caso del Comegente como un asunto
colectivo: “Comprendió esta Audiencia que no era dable, o
Pero dicho proyecto moderno, capitalista y colonial de regular que un hombre solo cometiese tantas maldades con
“vigilancia en todas partes” y explotación del trabajo nunca tanto seguro persiguiéndole, como le perseguían centenares
se lleva plenamente a cabo. En la segunda mitad del siglo de hombres” (abril 25 de 1793).107 Esta visión es la misma
xviii el capitalismo en Santo Domingo es sobre todo una del propio Catani desde las primeras líneas de su informe de
aspiración burocrática ilustrada (a diferencia de lo que ocu­rre mayo 25 de 1793108, el cual empieza con la enumeración de
en la colonia francesa de Saint Domingue). Catani aspira a la los antecedentes de su comisión; a saber: los “excesos que se
mirada total colonial y vigilancia de sujetos que en la práctica cometían en las inmediaciones de esta capital, la noticia de
se sustraen a la misma; entre ellos los cimarrones, los cam­ vn Negro Sanguinario, que en otros parages de la Isla havia
pesinos independientes, los negros libertos y fuera de las ha­ perpetrado atrocidades, [y que] se hallaba en esta jurisdicción,
ciendas, los vagos y cuatreros y, por supuesto, el Comegente o y que otros cimarrones la infestaban,” y “las muertes de tres ne­
negro incógnito; es decir, no conocido, no sujeto al panóptico, gros y viejos acaecidas en un sitio llamado la Furnia” (f. 1 r
esquivo a la mirada colonial. Cinco años más tarde, es Catani, sn., énfasis mío). Treinta y tres días dura esta misión. Catani
quien encabezará la persecución más sistemática contra el eva­ forma su tropa con hombres del Regimiento Cantabria y sa­
sivo Comegente, la cual estará marcada, como veremos, por le a investigar los homicidios en la Furnia, caso “del que no
este plan inicial de vigilancia y control. fue posible —dice— averiguar sus autores, porque ni tuvo
testigo de vista, ni quien diese noticia del caso, ni indicio de
persona determinada” (f. 2 r sn). Al tiempo con Catani, los
Catani vs. el Negro Comegente. Teratología política y la hacendados financian tres cuadrillas adicionales para hacer
conexión haitiana. rondas y detener sospechosos109 sin mejores resultados.

Nuevos crímenes, la inhabilidad de las autoridades locales 106. “Testimonio del auto acordado por la Real Audiencia de Sto. Domingo en
y de los hacendados en la captura del Comegente, además que comisiona al señor Decano D. Pedro Catani p[ar]a la averiguación de las
muertes de dos negras y un negro hechas en inmediaciones desta ciudad.” Abril 4
de la sospecha creciente de que éste cuenta con cómplices de 1793, AGI S. Domingo 998: cuaderno anexo a la Carta la Real Audiencia a SM,
y auxiliadores y que hay una asociación entre los negros in­ abril 25 de 1793, (f. 2 r sn.).
surrectos franceses y los cimarrones dominicanos, llevan a la 107. “La Real Audiencia de Santo Domingo pone en noticia de SM los extraordi­
narios casos de muertes, heridas, y robos acaecidos desde principios de Ab[ri]l del
Real Audiencia el 4 de abril de 1793 a comisionar a Pedro año pasado de 91 que comenzaron en la Jurisdicc[ió]n de la Ciudad de la Vega, y
Catani para tomar todas las medidas necesarias para “la pri­ se le atribuyeron a un negro incógnito conocido vulgarmente por mata-gente….”
Abril 25 de 1793 (f. 1 v sn).
cion […y] el descubrimiento de otros malhechores” y para 108. “Don Pedro Catani, Oydor Decano de la Real Audiencia de Santo Domingo
“exterminar todas las personas sospechosas,” lo que incluía en la Ysla Española, informa a V M la comisión que le confirió en la Real Audien­
organizar una tropa “arreglada como milicia” e impedir el cia para la averiguación, y apreensión de los criminales que infestaban los lugares
circunvecinos de la Capital…” (en adelante “Informe Catani sobre la comisión”).
“transito de esta malvada gente y prender […] a todos los que Mayo 29 de 1793. AGI, Santo Domingo 998, 14 folios sn.
no fuesen conocidos.” Dicha comisión usa un lenguaje que 109. “El cabildo Justicia y Regimiento de la ciudad de Santo Domingo. Da cuenta
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terror e insurgencia contracolonial

Catani está convencido de que no lidia con un criminal entonces des­car­ta la Audiencia que “el mal ejemplo y doc­
sino con varios; su informe habla de “los malhechores,” “reos,” trina de la colonia vecina puede tener su influencia” en el
“malvados que infestaban aquellos lugares,” etc. Como se dijo, fenómeno del Comegente (f. 4 v sn).112 La insurrección en
los crímenes del Negro Comegente no sólo son contemporáneos Saint Domingue cobraba un importante aunque ambiguo lu­
a la Revolución sino que, coinciden con los imputados a los gar en la interpretación de los crímenes de Santo Domingo.
negros revolucionarios de la colonia francesa: robos de niños, Se dice por una parte que éstos no tienen “otros designios”
brujería, asesinatos, mutilación de cadáveres, incendios y des­ que “perversas inclinaciones,” descartando el móvil de la in­
trucción de medios de producción; actos que, aunque leídos surrección; pero, por otra, se indica que los crímenes están
como signos incomprensibles de la barbarie y el salvajismo, influidos por el mal ejemplo de la revuelta vecina.
pueden también interpretarse como actos de subversión (no sólo Catani se dedica a la persecución de cimarrones, de “vagos”
mediante una lectura poscolonial y retrospectiva, sino en su y de negros extranjeros, y captura numerosos sospechosos
inteligibilidad sincrónica). Entre las autoridades coloniales de que remite a la capital para su encausamiento y eventual
Santo Domingo, surgió el temor de que el Comegente no asig­na­­ción en diversas haciendas: “Veinte y quatro reos re­
fue­ra simplemente un caso de policía, sobre un prolífico y mití a dispocición de la Real Audiencia con sus sumarios
misterioso asesino, sino una situación conectada con la Re­ correspondientes entre vagos, ladrones, cimarrones, fugi­ti­vos
volución haitiana. Vimos como el Arzobispo Portillo en de cárceles, y otros delincuentes” (“Informe Catani so-­bre la
su car­ta de diciembre de 1791 ya hace del Comegente una comisión” f. 4 r sn). “Ha ido remitiendo [Catani] bastante
metoni­mia de los problemas de seguridad pública frente a gente —informa la Audiencia— de negros libertos y esclavos
la insurrección de negros en Saint Domingue. El plan de cimarrones, y a todos se les ha dado el competente destino.”113
la Audiencia durante la segunda parte de 1792 reconocía Entre estos reos se encontraba un tal Luis Ferrer, negro fu­
esto mismo, al ordenar la captura de negros errantes “par­ gado de quien se sospechaban crímenes violentos imputados
ticularmente […] los negros extrangeros” (septiembre 18, 1792, al Comegente:
énfasis mío).110 Poco a poco la conexión haitiana se hace explí­
cita aun cuando se excluyen los eventuales móviles políticos Con estas providencias desapareció el negro sanguinario que el vul­
del Comegente: la Real Audiencia, señala que como las agre­ go llamó el come-gente, no porque huviese tal como aquél [que]
siones ocurren “contra otros negros, […] se debe inferir aprehendía [Ferrer], sino porque eran muchos los come-gentes, que
que [los criminales] no tienen otra idea que sus pasiones, y executaban sus maldades con el salvo-conducto de que las atribuían
perversas inclinaciones, y que no se dirigen a otros designios a uno, que no existía. (“Informe Catani sobre la comisión” f. 4 r, 4
a lo menos por aora” (abril 25 de 1793, f. 4 r sn).111 Pero ni v sn).

a V. M. del establecimiento de tres cuadrillas…” junio 25 de 1793, AGI Santo Do­


mingo 998 (f. 1r -2 r sn.). Ver también el testimonio de la Audiencia: “La Real
112. El encabezamiento que antecede y anuncia los testimonios de la Audiencia
Au­­diencia de Santo Domingo pone en noticia de SM los extraordinarios casos…,”
sintetiza la razón de sus esfuerzos en persecución del Comegente así: “para cortar
abril 25 de 1793. AGI, Santo Domingo 998 (f. 4 r sn).
de raíz tan pernicioso mal, y el que se puede originar de la Colonia vecina como
110. “Testimonio de auto acordado por la Real Audiencia de Santo Domingo […]
expendedora y seductora de su falsa doctrina y fanatismo” (f. sn).
reencargando a las justicias de su districto la prision del Negro incógnito.” Sep­
113. “Ha ido remitiendo [Catani] bastante gente—informa la Audiencia— de ne­
tiembre 17, 1792 (f. 1 r sn.)
gros libertos y esclavos cimarrones, y a todos se les ha dado el competente destino.”
111. “La Real Audiencia de Santo Domingo pone en noticia de SM los extraordinarios casos
“La Real Audiencia de Santo Domingo pone en noticia de SM los extraordinarios
de muertos, heridos, y robos ….” Abril 25 de 1793. AGI, Santo Domingo 998, 6 folios sn.
casos…,” abril 25 de 1793. AGI, Santo Domingo 998, f. 3 v sn).
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La admisión de Catani implica que el monstruo inexisten­ información contenida en su relación, y al hecho de que en
te se multiplica en la monstruosidad que sí existe y que la las tradiciones populares y literarias del siglo xix el Comegente
fá­bula teratológica se convierte en teratología política. Así, se llama a menudo Luis (si bien con otros apellidos). Es dable
tiene sentido la campaña de amplio espectro de Catani; suponer que aunque Catani dice que el Comegente no era
campaña que sea menester aclarar, tiene más contundencia un individuo, sino legión, Luis Ferrer fuera el reo reputado
en su propósito que en sus resultados prácticos. Algunos de los como tal.
reos remitidos por Catani fueron liberados, otros retenidos, Según Catani “reprimidos los excesos, contenidos los in­
azotados, “aplicados” al trabajo de las haciendas, algunos sultos y animados [los vecinos] de mi constancia, y actividad
des­terrados y otros condenados al tormento y a la pena de en la persecución y apreension de los reos [,] recobraron
muerte.114 El “método Catani” antes que la persecución de su vigor, retornaron a sus tareas, y todo bolvió a su primer
un criminal fue un intento de disciplinamiento social de estado, y tranquilidad” (“Informe Catani sobre la comisión” f.
suje­tos considerados “peligrosos”. Convencido de que no li­ 5 v sn). Éste, claro, era un memorial dirigido a la Corona para
diaba con uno sino con una legión de comegentes, Catani acreditar méritos propios. El optimismo era entendible si no
hizo en “río revuelto ganancia…” de oidores. La relación justificado. Las comunicaciones entre Catani y el Presidente,
de Amézquita deja quizá entrever la arbitrariedad de este el Gobernador y el Capitán general dan cuenta de una situa­
“método” cuando señala vagamente que de las “diligencias ción más problemática: varios de los capturados por Catani
de justicia para averiguar el delincuente […] resultó padecer fueron liberados por la Audiencia, la captura de cimarrones
algunos pobres inocentes” (13). Pero si el Comegente no existe resultó infructuosa, las averiguaciones sobre los responsables
¿Quién es entonces Luis Ferrer? Y ¿Por qué Catani lo singulari­ de los delitos estaban todas estancadas y no conducían a nin­
za con el honor de un nombre propio, aclarando que no era guna parte, los costos de mantenimiento y alimentación de
el Comegente? Entre los autos de los varios procesados no la tropa eran demasiado altos, las cuadrillas privadas eran
he encontrado información sobre Luis Ferrer,115 quien fue inoficiosas. Aunque en el informe Catani apenas lo menciona,
probablemente el “Comegente” ejecutado al que se refiere él sospecha de su propia tropa:
Amézquita, si nos atenemos a la coincidencia temporal de la
nada omití, que conciderase conducente […]; alagos, amenazas, gra­
114. Entre los reos remitidos se encuentran vagos (la mayoría), ladrones, auxilia­ tificaciones de mi propio bolsillo y quanto juzgué oportuno para
dores de cimarrones, algunos esclavos homicidas y varias mujeres acusadas de excitar los ánimos de los lanceros al cumplimiento de su obligación,
prostitución. Ver la “Certificación relativa de las causas criminales y penas impues­
tas por la Real Audiencia de Santo Domingo en el mes de abril del año de 1793…” pues aunque hay algunos que obran por los impulsos de su honor,
del escribano José Francisco Hidalgo, anexa a la Carta de la Audiencia de abril los más se mueven, o por el aliciente del premio o por el temor del
25 de 1793. Ver también el testimonio de la Real Audiencia de junio 1 de 1793 castigo. (f 3v, 4 r sn.)
(AGI, Santo Domingo 998, “La audiencia de Santo Domingo hace presente a VM
los efectos favorables que han producido las providencias que ha expedido para En sus oficios al Presidente, el Gobernador y el Capitán
contener y castigar los negros díscolos, mal-hechores y vagabundos…” f. 1 v sn).
115. Aparece sin embargo el “francés Juan Ferrer” remitido por Catani y pro­
general, Catani se queja de manera menos eufemística de la
cesado “por vago y exercer el oficio de médico” (“Certificación relativa de las cau­ propia Audiencia, que libera a los reos, y de las tropas, sos­
sas criminales…” f. 6 v sn). Juan es condenado a la expulsión de Santo Domingo y pechosas de simpatizar con los sediciosos:
prohibición de regreso. No parece éste el mismo Ferrer (Luis) a quien se refiere
Catani en su informe ni al Comegente capturado y ejecutado de la relación de
Amézquita.
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terror e insurgencia contracolonial

no dexo de considerar que los perseguidores son tan malos como los den supuestamente “recuperado:” los “excesos que en estos
per­seguidos. La compañía de Vicente Osuna a excepción de éste y tiempos acontecieron —dice Catani— podrán repetirse fre-
quatro o seis otros, merecerían ir todos amarrados a la capital, y la de ­­cuentemente, si no se corta de raíz su causa” (f. 5 v sn.). En la
Domingo Soriano entera con su capitán. Sólo la de Manuel Santana coyuntura de la persecución del Comegente, Catani recicla las
me merese alguna confianza […N]i un criminal, ni un simarrón han ideas de su informe de 1788 y en prevención de futuros des­
pillado […]. Nada extrañare que los de las dos primeras compañías órdenes propone una política disciplinaria y de control social
favorezcan y auxilien a los pícaros […] porque son de un mismo pelo de amplio espectro que incluiría el registro de campesinos en
y de unas mismas costumbres. villas y poblaciones y la vigilancia de los negros que vivían fue­
ra del sistema de haciendas. ¿Quienes son los sujetos de esta
[…H]e visto […] frustradas mis esperanzas, inquisiciones y trabajos, pretendida vigilancia? El oidor señalaba que los esclavos no
con havermelos puesto en libertad […]. eran el problema pues en las “haciendas, e yn­genios [están]
baxo la dirección, y vista de sus Dueños” (f. 6 r sn.). En otras
Todos los que he mandado y me ha puesto la Audiencia en libertad palabras, los esclavos de las haciendas eran ya objeto de la mi­
son compañeros, amigos, auxiliadores y ocultadores de un exclavo rada colonial. Su mayor preocupación eran los negros libres:
llamado Luis Ferrer, que tres años hase que está huyendo de su
amo, hasiendo maldades y contra quien resultan mas vehementes Los negros libres son los peores […] no tienen sugeción, se sitúan por
presunciones de que ha sido el autor del infanticidio cometido el lo común dentro de los montes, viven a su antojo con toda libertad y
otro día en estas cercanías. independencia, van quasi desnudos, y son causa, y origen de todos los
daños que se cometen, y puedan ocurrir en la Ysla. Estos negros son la
[…U]na vez preso el criminal Luis, nada me queda que haser […]. mayor parte vagos, mal entretenidos, amancebados, ebrios y ladrones
Comegente en mi concepto no le hay, sino que son muchos los […]. Estos son los que auxilian, abrigan, y fomentan el hurto, y la
comegentes. (f 12 r-14 v)116 cimarronería […]. Les es muy fácil cometer impunemente cualquier
maldad. (fs. 6 r, y 6 v sn.)
Perseguidores y perseguidos se confunden y colaboran,
y a la desidia o connivencia de la tropa se suma la in­dul­ “La holgazanería y ociosidad —dice Catani de los negros
gencia de la Audiencia respecto de los reos capturados y la no vinculados a las haciendas— es el origen, y fomento de to­
multiplicación del Comegente. dos los males” (f. 7 r sn.). El oidor quería “un padrón de
todos ellos, y de su lugar de recidencia, no permitiéndoseles
ubicarse en lo mas interior de los montes, sino en los parages
“Los negros libres son los peores.” El panóptico imposible. circunvecinos a los caminos reales y principales veredas, y
obligarles a trabaxar” (f. 7 r y 7 v sn.). Sugería visitas de control
La propia declaración triunfalista del informe de Catani anun­ cada cuatro o seis meses, que si “alguno de dichos negros li­
cia a renglón seguido de su optimismo la fragilidad del or­ bres quisiesse trabaxar a jornal” que fuera con “conocimiento
de la justicia,” que todo campesino tuviera “boxío, o casa
116. Anexo al informe de Catani a SM de mayo 25 de 1793 “Oficios que se pasa­
ron al señor presidente, gobernador y Capitán General y sus contestaciones” AGI,
en el Pueblo,” y que no se ausentara por más tiempo que el
Santo Domingo 998 (f 12 r-14 v). requerido por la labranza y nunca por más de tres días sin
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terror e insurgencia contracolonial

obtener licencia (f. 7 v - 9 r sn.). Por otra parte, “los esclavos del Comegente, refiriéndose al caso como una “insurrección
y las esclavas jornaleros sólo deber[í]án permitirse dentro de horrible de cultivadores” (Rodríguez Demorizi, Cesión de Santo
las poblaciones a la vista de sus amos” (f. 8 v sn.). En pocas Domingo 293).
palabras Catani quiere vigilar y castigar: nuevamente propone La operación dirigida por Catani no terminó con el Co­
un sistema panóptico para localizar, hacer visible y someter megente o los Comegentes. Durante el resto del año de 1793,
al orden colonial y de producción, a sujetos “incógnitos” y siguieron ocurriendo crímenes y mutilaciones de cadáveres
marginales; Catani anticipaba que tal vigilancia los haría úti­les cometidos por criminales incógnitos. Los archivos están lle­
al desarrollo colonial, formaría en ellos el “amor al traba­jo” y nos de otros muchos casos.117 En febrero de 1794 Catani
extirparía “el vicio, la holgazanería, el robo, la cimarronería, el capturó al culpable de los homicidios en Furnia; es decir, a
amancebamiento, y otros crímenes” (f. 8 v, f. 10 v sn.). La cosa, otro Comegente; sin embargo la imputación de crímenes a
por supuesto, era más fácil en el papel que en la práctica. La éste alcanza la primera década del siglo xix.118
propuesta de Catani de reducción panóptica de campesinos
y libertos expresaba una renovada confianza ilustrada del
oidor en la posibilidad de la “mirada total” y la iluminación El Comegente literario o la etno-política gótica del
de zonas y sujetos incógnitos. El plan que proponía a la Corona nacionalismo dominicano
era irrealizable. No existía la organización burocrático-ad­mi­
nistrativa ni de policía necesaria para llevar a cabo el sistema de Entre las varias versiones literarias del Comegente la más im­
vigilancia y control panóptico de la conducta social propuesto portante es la novela decimonónica Episodios nacionales (ca.
por el oidor. Además, medidas como la residencia obligatoria 1886-1896)119 del vicepresidente de la república, novelista,
en poblado eran una invitación directa a la rebeldía de los cartógrafo e historiador Casimiro Nemesio de Moya (1849-
campesinos y negros libres, quienes encontraban en el cam­
po un refugio efectivo frente a la soberanía colonial y la ex­
plotación del trabajo por las haciendas e ingenios. Además,
117. Algunos de estos casos son famosos, como el del Negro Ventura (y de “sus
los pocos recursos militares disponibles debían dedicarse a la cómplices y auxiliadores”), quien es perseguido incesantemente por las autori­
eventual defensa frente a los insurgentes de la colonia vecina. dades por el homicidio de su amo, Sebastián de la Cruz. Ver “Certificación dada
En pocas palabras, el control panóptico que imaginaba el por el Escribano de Cámara de la Real Audiencia…” Archivo Real de Higuey 1083,
julio 23 de 1794, Legajo 23, expediente 12; “Carta requisitoria de las justicias del
oidor correspondía más al orden del deseo ilustrado que Seybo para que se aprehenda al negro Ventura…” Archivo Real de Higuey 1084
al concreto de la política en donde el terror escribía las bis, septiembre 1 de 1794, Legajo 29, expediente 63; “Testimonio de los autos de
fracturas y debilidades de la soberanía colonial y un capítulo la real Audiencia se siguieron al Negro Ventura…” Archivo Real de Higuey 1106,
febrero 25 de 1795, Legajo 14, expediente 10.
“incógnito” de la resistencia subalterna. El Comegente, fue el 118. Recordemos que Manuel Ubaldo Gómez Moya en su Resumen de la historia
nombre del terror que produjo en Santo Domingo la evidencia de Santo Domingo, señala que a “principios del xix hubo en la jurisdicción de La
Vega un africano conocido con el nombre de El Comegente o El negro incógnito”
de brotes de insurrección contemporáneos con la Revolución (110), lo cual se anota “a propósito” de la retirada de los invasores haitianos de La
haitiana. Philippe Roume de Saint-Laurent —comisionado Española en 1805.
francés encargado de la preparación del traspaso de Santo 119. Episodios dominicanos fue escrita poco después de 1886, durante el exilio políti­
co de Moya después de la fallida Revolución de Moya que lideró contra la dictadura
Domingo a la administración francesa en cumplimiento del de Ulises Heureaux. La primera parte de la novela fue publicada en 1985. La
Tratado de Basilea (1795)— reconoció la insurgencia detrás segunda parte está perdida o no fue nunca escrita.
276 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 277
terror e insurgencia contracolonial

1915).120 Según Moya “los datos proceden de un antiguo libro creemos que vive ésta última, de nombre Simona) en los campos de
de memorias llevado en la familia del finado don Francisco Puerto Plata. (Episodios nacionales 109).
Mariano de Mota, de Pontón, cerca de La Vega […] En es­
tos apuntes constan nombre por nombre las víctimas de ¿Corresponde esta nota una licencia poética del historia­dor
aquella fiera, con indicación del domicilio de cada una y literato? /De donde viene la noticia que nos da sobre la esposa,
de las particularidades con que se llevó a cabo su asesinato” hijos y nieta del Comegente? La información que empieza a
(109).121 De acuerdo con Moya, el Comegente literario tendría aparecer en la versión literaria del Comegente ofre­ce detalles
su fuente inmediata en una copia de la relación de Amézquita; que permanecen incógnitos en el archivo colonial. La ficción
probablemente la misma que Rodríguez Demorizi obtuvo, nacional empieza a hacer “conocido” al incógnito. Se trata
editó y perdió en su archivo.122 ciertamente de la conjugación de documentos históricos y
Moya presenta el relato del Comegente en los capítulos xv tra­diciones orales, conforme las convenciones del género cos­
(109-121) y xvi (125-132) de Episodios nacionales. La historia es tumbrista de la novela; pero también, de la conjura literaria de
narrada por el personaje Seño Domingo, un cuentero popular un viejo y presente terror colonial que asedia a la nación.
que personifica al narrador de la nación que Moya mismo Una carta de Moya a José Gabriel García (escrita en St.
aspiraba a ser.123 Pese a la declaración sobre su fuente en el Thomas 31 de enero de 1895) alude las fuentes nombradas
archivo de Francisco Mariano de Mota (relación de Amézquita) por Moya en la nota del capítulo y da luz sobre el origen de la
la versión literaria del Comegente —como veremos— parece segunda (es decir, la procedente de los informes de la familia
abundar en detalles y eventos ajenos a la edición que tenemos del Comegente):
de aquella. C. N. de Moya nos habla en la nota al capítulo xv
de otras dos versiones desconocidas sobre las que ofrece pocos El negro Incógnito, sí era el mismo al cual se ha denominado vul­
detalles: garmente el Comegente, según los apuntes que Ud. posee brilló
de 1790 al 92. […] Unos informes que he recibido lo establecen
una procedente de San Francisco de Macorís, que lo hace figurar realizando sus fechorías de 1803 a 1804 y como capturado por una
[al Comegente] de 1803 a 1804 y capturar en las inmediaciones de expedición guiada por el Cura párroco del Cotuí; y otros que me
Cotui por gente encabezada por el cura de la parroquia; y otra que lo ha escrito el General Luperón, quien los hubo no tan sólo de su
establece como existiendo de 1815 a 1818 sin indicación del día ni del propia abuela que conoció al Comegente e hizo algunos servicios
lugar en que fue aprehendido. Esta última es procedente de informes a la mujer de éste, llamada Juana la ñata (porque tenía la nariz
dados por la mujer, los hijos y una nieta que siempre vivieron (y aún partida y hablaba fañoso), la cual se fue a refugiar en el vecindario
de aquélla, con dos hijos que tenía, cuando a causa de las bellaquerías
120. Sobre el perfil público de Moya puede consultarse el estudio de Frank A. del marido la hicieran salir de Guazumal, que era donde vivían; sino
Roca Friedham. que también su madre, (de Luperón) que nació en 1808, le aseguraba
121. Ver también Despradel y Batista (338).
no haber olvidado la figura del Comegente, quien se apareció un día
122. Si bien hay algunas inconsistencias entre la descripción de Moya y el texto de
la relación que publicó Rodríguez Demorizi. Por ejemplo dice Moya que la última a las orillas de un río en el que lavaban unas mujeres, entre ellas la
anotación es de junio 26 de 1792. abuela, teniendo a la hija de 8 a 10 años al lado. Lo que la mujer del
123. Nótese que el narrador lleva el nombre colonial de la patria (Santo Domin­
Comegente refería y lo que todavía refiere una nieta llamada Simona,
go). Moya aspiraba a ser la versión letrada de este narrador; siete volúmenes de
su inédita “Historia de Santo Domingo” reposan en el Archivo General de la Nación. lavandera que vive en Puerto Plata, (conforme a esos apuntes) es que
278 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 279
terror e insurgencia contracolonial

el llamado Luis Beltrán, hombre muy trabajador, se fue de peón de una de las versiones de mi niñez era de que arrebataba a los niños de
una recua para Guarico, que estuvo tres años por allá en tiempos del las casas momentáneamente abandonadas, los cargaba a un bosque
rey Cristóbal en una posesión de Limbé, y que al cabo de ellos volvió espeso y en uno de sus claros, después de degollarlos, los ensartaba al
a Santiago con el maleficio que lo descompuso, etc. en resumen, que fuego, bailaba alrededor de la hoguera entonando cantos, bailando
según tales informes ha debido cometer sus bellaquerías de 1815 a y gesticulando, y a la postre, se comía al niño ya asado, con avidez y
1818. No dicen éstos donde lo capturaron; pero sí que hicieron ir a su gran placer. (Bonó 573)
familia a Sto. Domingo cuando lo juzgaron. (Moya 307, 308)
Bonó recuerda que se forjaron muchas historias y leyen­-
En otras palabras, junto con la relación de Amézquita y das, variaciones de esta historia horrible, y distintas “versio-
el vago reporte de la captura por el cura de Cotui, emerge nes más o menos graciosas” que le parecen mejor material
una versión, que Moya obtiene de una serie de recuerdos fa­ literario para “Casimirito” que la “seca y verdadera historia
miliares del general Gregorio Luperón (1839-1897) o, más de un ser tan repugnante como el Comegente” cuya narra­
exac­tamente, de su abuela y de su madre. A su vez, Luperón ción fiel “sólo podrá hacer lucir el atraso de la patria”
había hecho algunas pesquisas y preguntado a Pedro Francis­ (573). Hay que reconocerle a Bonó la inteligente distinción
co Bonó (1828-1906) sobre el particular. En una carta del 22 entre la terrorífica historia de los archivos desnuda “de toda
de enero de 1895 Luperón le preguntaba a Bonó: fantasía poética” y las versiones “más o menos graciosas” del
material literario que buscaba Moya. De cualquier manera de
mi amigo Casimirito de Moya escribe apuntes históricos de todos este entretejido de la relación de Amézquita, las memorias
los sucesos pasados del país, y tiene sumo interés en conseguir una coloridas de la abuela y la mamá de un general, los recuerdos
relación lo más verdadera posible de la vida del Comegente, con las de la niñez de Bonó y de otras indagaciones de Moya,
todas las circunstancias que constituyeron aquel fenómeno, y cree salió el Comegente de los Episodios Nacionales menos oculto
que ud. es el más competente para dársela, por su feliz memoria y e incógnito que el de los textos del archivo. La ficción gótica
clara inteligencia. (Luperón en Bonó 571) literaria devuelve al Comegente su singularidad (la de un
asesino en serie) y retorna a la fábula teratológica reprimien­
Bonó respondió diciendo que en su niñez el “Comegente do (conjurando) la teratología política que es donde radica
era una leyenda, una conseja tejida y borrada por las masas el horror.
populares desde el comienzo del siglo sobre un fenómeno El Comegente de Moya se llama Luis Beltrán, “negro co­
social horrible de fines del siglo pasado” que los padres de lorado o aindiado [de La Española...] no mal parecido [...y] al
familia “supieron aprovechar […] para constituirlo en el Cu­- principio muy trabajador [... que] sabía leer y escribir” (110,
co de la niñez” (Bono 572). Según Bóno la “relación verídica” 111). Nótese además de la coincidencia en el nombre de pila
y hechos “desnudos de toda fantasía poética” constaba en un del criminal capturado por Catani, la recurrencia de la ambi­
documento del archivo de las Señoritas Villa de La Vega que güedad étnica, la normalidad física inicial del quien se­rá
Bono había leído hacía tiempo en la casa de Tomás Glas su monstruo y la naturaleza letrada de quien, como el Comegente,
cuñado. Bonó piensa que el Comegente “pertenecíó a alguna cambia la palabra por el mordisco. En otras palabras el Co­
de las tribus antropófagas de África” y recuerda que: megente literario es uno de estos personajes góticos que de­
generan en la monstruosidad, y que sirven de advertencia
280 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 281
terror e insurgencia contracolonial

eurocéntrica sobre los peligros de la contaminación racial y El episodio del Comegente se enreda entonces en una trama
la hibridez.124 Es importante notar que la indeterminación del discursiva formada de episodios históricos y tradiciones cul­
significante étnico está relacionada con el archivo colonial que turales como la leyenda de los bienbienes mondongos. La alianza
ya vimos: el Comegente “de color muy claro, que parece indio” entre indios rebeldes y cimarrones —histórica en el caso de
de la relación de Amézquita (1792) y el Comegente “de color los garífunas126— era aquí leyenda teratológica, fusión entre
negro aunque un poco colorado” del “Certificado anuncia­ el tropo caníbal-caribe del siglo XVI, el principio africano que
tivo” de la Real Audiencia de Santo Domingo” (1793). En la justificó la esclavitud y el miedo a Haití.
fábula gótica de Moya, esta etno-teratología equívoca se arti­ El Comegente —antes de convertirse en tal— “se casó con
cula a la leyenda de los bienbienes y con la resistencia primero una nombrada Juana la Ñata […]. Del matrimono nacieron
indígena y luego negra a la esclavitud; en otras palabras, la dos hijos: el uno varón llamado Mateo, y una hembra” (110).
conjura gótico literaria no sólo no exorciza sino que convoca La novela de Moya sigue con laxitud la información prove­
el espectro de la temida teratología política: desde princi­- niente del General Luperón y de Amézquita: en 1787—poco
pios del siglo xviii circulaban en La Española leyendas sobre antes de la Revolución— Luis Beltrán viaja a “el francés” (Saint
unos seres llamados biembienes (de vienvien, vocablo haitiano Domingue) para “aprender algo” que resulta ser hechicería
que designaba al mestizo de negro e india). Mora Serrano vudú.127 Beltrán trabaja como capataz de “negros carabalises”
relaciona la leyenda con los grupos de indios y negros de la que “le enseñaron muchísimas brujerías y a comer gente,”
insurrección de Enriquillo en 1519 que no se rindieron, y con ar­tes todas en las que se hizo alumno aventajado: después de
las subsecuentes oleadas de cimarrones que se instalaron un tiempo “supo más que los maestros.” Los esclavos, que le
en las sierras de Baoruco (“escondrijo de los indios y de los
negros de la Isla”) formando poblaciones al margen del el nombre de vien-vien, nombre que se les ha dado porque ese es su grito ordi­
nario; el único sonido articulado que se les ha oído. […] Los vien-vien tienen
con­trol colonial y la explotación esclavista del trabajo (41). extraordinaria agilidad; semejantes a monos trepan por las barrancas y las rocas
Los bienbienes eran una suerte de síntesis de las insurgencias más escarpadas” (Carlos Nouel en Mora Serrano 42).
históricas contra la dominación colonial. Se supone que vi­ 126. Desde el siglo xviii, pese a las fricciones entre la población africana y los cari­
bes, es evidente la formación de comunidades afro-caribeñas de negros (garífunas)
vían que habían adoptado las tradiciones culturales, costumbres y lengua de los caribes,
especialmente en Saint Vincent (N. González 25-39; Boucher 97). Esta población
en unas montañas llamadas Bahoruco, donde se refugiaban los ne­
era una rueda suelta del dominio colonial y fuente de repetidos conflictos que
gros cimarrones que huían de la esclavitud colonial y algunos indios surgían de dos circunstancias: en primer lugar, su relativa independencia respecto
levantados contra la ocupación española [...]. Los biembienes son de la dominación inglesa que quería ocupar tierras bajo su control y reducirlos a la
seres salvajes […]. Viven desnudos y de forma irracional, y emiten economía de plantación; en segundo lugar, los caribes-negros constituían un polo
gruñidos como único lenguaje. Su aspecto es feo y desagradable [...] de atracción para esclavos fugados en la región. En 1797, después de la llamada
Guerra caribe (1795-96) y debido a su resistencia y alianza con las fuerzas republi­
Se asegura que entre los biembienes hay algunos que comen carne
canas francesas (brigands), entre 2000 y 5000 caribes-negros prisioneros fueron
humana obtenida por sacrificio. Se llaman “mondongos” y tienen el deportados a la isla de Roatán y la costa atlántica de lo que hoy es Honduras, Gua­
pelo rojo amarillento. (Diccionario de mitos y leyendas)125 temala y Belice. Posteriormente, los caribes-negros pelearon sucesivamente contra
los miskitos e ingleses y, reclutados más tarde por los realistas, se convirtieron en
mercenarios contra las fuerzas de la Independencia (1814-1821).
124. Jerrold E. Hogle señala que el modo gótico responde frecuentemente a 127. El Comegente de los archivos es “aindiado,” cimarrón o aliado de cimarrones
“threats of and longings for gender-crossing, homosexuality or bisexuality, racial y a menudo extranjero, ya africano o presumiblemente haitiano. La mayoría de los
mixture” (12) documentos coloniales, así como la novela de Moya, apuntan a lo que podemos
125. “En esas montañas existen todavía esos hombres, semisalvajes, conocidos con llamar la “conexión haitiana” del negro Comegente.
282 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 283
terror e insurgencia contracolonial

tienen miedo, le hacen un hechizo. Beltrán enloquece, olvida sabia leer y escribir,” y que incluso “no era mal parecido,” y se
su lengua nativa (español) y termina hablando —y aquí sigue convierte en un negro Comegente (africano) e “incógnito.” El
a Amézquita— “unas algarabías que nadie entendió nunca” proceso de mutación opera gracias a la aculturación y el in­
(111, 112). De acuerdo con Moya, Beltrán regresa a Santo flu­jo salvaje del principio africano que reina entre los esclavos de
Domingo y ayudado por su magia diabólica comienza con Saint Domingue durante el período de insurgencia (vuduis­
sus crímenes. Quema “algunas casas de campo y ranchos de mo, sacrificios, canibalismo, brujería, sexualidad amena­zan­­-­­
tabaco” (112); mata a varias campesinas y esclavos. La diferencia te). El relato de Moya sirve intenta conjurar lo siniestro
étnica de sus primeras víctimas es diluida con diminutivos: (Unheimlich) el regreso de lo reprimido familiar.129 Lo Unheimlich
mató a “un negrito” y a “una mulatica” que se dan “todos por no resulta de aquello que nos es más ajeno, sino de lo familiar
comidos” (111, 112).128 El Comegente de Moya, como el del y cercano que se ha hecho extraño (mediante su represión) y
archivo colonial, no roba “ni alhaja ni dinero” sino que destru­ que retorna, como el Comegente. La caracterización del
ye propiedades y asesina y mutila a sus víctimas: “le cortaba los criminal como un dominicano que se extraña entre los Otros
pechos, si era mujer, para comérselos asados, y si era hombre y que regresa como monstruo define de manera paranoica el
otra parte para utilizarla en sus brujerías, o sabe Dios para ego nacional. El modo gótico conjura aquello que es liminar
qué” (112-114). El Comegente es experto en vudú y “artes y ambiguo el ego, o como dice Jerrold E. Hogle trata de
diabólicas” por las que se hacía invisible a las autoridades y expur­gar “las inconsistencias fundamentales que nos impi­
“dos mil hombres” que lo perseguían “sin poder dar con el den declarar una identidad coherente e independiente de los
brujo” (115, 116). Otros” (7). En otras palabras, el modo gótico está signado por
La metamorfosis de Luis Beltrán de padre de familia, tra­ el desasosiego de querer domesticar el horror.
bajador y letrado a monstruo Comegente africano e “incógnito” En la novela, el Comegente es finalmente atrapado por
ocurre en la novela de Moya en un proceso de otrificación o un campesino conocido como “seño Antonio,” personaje do­
inscripción en la alteridad ocasionado por el viaje a Haití minicano, católico e hispano, que derrota al brujo caníbal
durante el periodo de insurgencia: “esto lo ejecutaba tanto por “africano” (117) amarrándolo con un “bejuco de brujos” (117-
bellaquería como por malicia, para proporcionarse víctimas 119), y lo lleva a Santo Domingo donde lo condenan a muerte
en las cuales satisfacer sin peligro sus apetitos sanguinarios y ahorcan (118-121). La “resolución” literaria de la historia es
que, según confesó más tarde, no lo dejaban tranquilo desde obcecadamente nacional (dominicana, católica e hispana) y
que le echaron el mal en el francés” (112). Beltrán se convierte en realiza lo que Catani no pudo: el exterminio del monstruo.
un caníbal y en un monstruo al cruzar la frontera geográfica, Pero lo conjurado retorna como espectro suplementario. El
cultural, religiosa y lingüística. De nuevo la ficción gótica con­ episodio tiene una especie de epílogo —parte de la novela
jura el misterio de la metamorfosis del Comegente. El viaje a de Moya— titulado “El testamento del Comegente” (Capítu­lo
Haití despoja a Beltrán de su identidad dominicana, hispana, xvi: 125-132) en el que por un lado se incorpora parte de la
católica y lo posiciona en la alteridad. Deja de ser un negrito
(dominicano) que “al principio era muy trabajador [... que] 129. Mediante un análisis lingüístico y psicoanalítico Freud explica que Unheim-
lich —que en español ha sido traducido como siniestro— no es simplemente
128. En Santo Domingo ser “negrito” o “mulatica” es, en todo caso, no ser africano lo contrario de familiar (Heimlich) sino una de sus posibilidades; una forma de lo
o haitiano “Lo importante era no ser totalmente Negro o al menos, no tan negro familiar. En una de sus acepciones Heimlich significa lo secreto, oculto y misterioso,
como para ser tomado por esclavo o haitiano” (Moya Pons 252). coincidiendo con el significado de su antónimo.
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terror e insurgencia contracolonial

versión familiar de Luperón y por otra se conecta el relato con perar unos treinta y siete años (192); así que prosiguen su
la Historia nacional. En este capítulo se cuenta que mientras marcha tratando de obtener en la región información sobre
huía, el Comegente escribió con “la punta de un cuchillo en el autor del testamento. Después de algunas averiguaciones,
el […] tronco de un algarrobo” unas “escrituras [...que] no los haitianos finalmente supieron del fin del Comegente a
fueron entendidas en ese tiempo por naide, dando tema a los manos de Seño Antonio. Esta noticia inquieta el Papá Bocó
que las veían para suponer y decir que estaban en gringo o que manifestó “tanto azoramiento y tanto miedo que casi
en carabalí” (126). Durante la fallida invasión de La Española no podía hablar” (130); preguntado por Christophe sobre
por Dessalines en 1805130, las tropas haitianas encuentran el el motivo de su desasosiego, respondió: “Ah! malher, malher,
testamento y ocurre entonces una suerte de reencuentro en­tre mon fili a mouin! Ouangua pangnol pi fort pacé ouanga haitien”
la escritura salvaje del Comegente y la Revolución haitiana (“Ah! Una gran desgracia: M’hijito, que el guanguá español es
más fuerte que el guanguá haitiano”) (130). El brujo haitiano
el sentido de [esas escrituras] se hubiera perdido para todo el mundo declaró “que la tierra que produjo lo necesario para domar al
si al cabo de algunos años no hubiera dado la casualidad en que bouda [Comegente], era tierra superior a la de ellos [Haití],
Dessalines y Christophe, cuando se retiraban del sitio de la ciudad con y por consiguiente consideraba una temeridad el tratar de con­
el rabo entre las piernas, hicieron alto por allá […]; y [...] hubo quien quistarla” (130, 131). Dessalines y Christophe deciden no vol­
descubriendo […] las escrituras subió a darle la noticia a Christophe ver sobre Santo Domingo y se van dejando tras de sí saqueos,
que estaba allí cerca. Este [Cristophe] fue al paraje, y como parece que incendios, y violaciones (131).
entendió algo de la cosa, hizo que le fueran a buscar a un papá bocó Es importante resaltar dos cosas de este epílogo: primero,
que llevaba de consejero de su Estado Mayor. (189, 190) el legado del Comegente corresponde a la amenaza de su
regreso, que equivale al regreso de Haití, la polución racial
Christophe encarga la lectura del testamento al Papá Bocó (hija mulata) y la corrupción cultural-religiosa (las artes vudú
(brujo de las tropas haitianas) quien declaró que la escritu­ de la nieta); en segundo lugar, la invasión haitiana termina
ra en el árbol “era el testamento de un conocido bonda o por el miedo que le produce al brujo negro la posibilidad
bouda [...] uno de los más grandes sabios de su secta” (127). de seguir la misma suerte del Comegente; así que en última
El testamento hablaba de una hija mulata que había dejado instancia, el triunfo del campesino hispánico y católico (“seño
encantada. Ella sería fecundada por el río y daría a luz a su Antonio”) sobre al Comegente salva la patria. De Moya añade
nieta, la cual—había escrito el Comegente—“llevará de dote la historia con minúsculas a la Historia nacional dominicana.
a su marido mis artes principales” (128). El brujo haitiano El tropo étnico del negro y el del caníbal que nombran
explica que para “apoderarse de la herencia,” hay que es­ al Comegente se atraen semánticamente; ambos tropos son
definidos básicamente por la confusión de los límites; am­
bos constituyen amenazas de disolución de la diferencia y
130. Los haitianos pusieron bajo sitio Santo Domingo por tres semanas; la ciudad
fue defendida por las fuerzas unidas de los franceses y dominicanos. “Los haitianos la identidad nacional: el primero mediante el mestizaje, la
levantaron el sitio y retrocedieron a través de las áreas y asentamientos del interior, mezcla y la polución; el segundo, con la incorporación y
saqueando los pueblos de Monte Plata, Cotuí y La Vega, y pasando a cuchillo los
ciudadanos de Moca y Santiago. Dejaron tras de sí los campos en ruinas, las ciu­
el ejercicio del apetito salvaje. El relato del Negro Comegente
dades en llamas y las iglesias en cenizas. [...] Esta hecatombe tendría importantes expresa el terror a la polución racial, a la pérdida del lenguaje y
consecuencias para las relaciones de los dominicanos con los haitianos en los años al desmembramiento e incorporación de la nación. El cuerpo
por venir” (Moya Pons 147).
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terror e insurgencia contracolonial

(tanto de las víctimas como del asesino) se convierte en un la era nacional. Pero dicha colonialidad —en su enunciación
generador de significados sociales y figuras metonímicas del (de los informes de las autoridades coloniales y eclesiásticas a
cuerpo político. El relato literario trata de contener el terror las novelas nacionales y el discurso político moderno— deja
a la polución, a la posibilidad de la conversión a la monstruosi­ ver otros relatos, otras versiones de la “misma” historia que
dad, de la perdida del lenguaje, y del desmembramiento de la fracturan la aparente univocidad del colonialismo. En el ar­
“nación” mediante la fantasía de una mirada panóptica que chivo colonial así como en sus reacentuaciones nacionalistas
—a diferencia de la de Catani— devela al monstruo mientras se asoma la resistencia no sistémica, la rebelión asolapada,
narra de manera paranóica y racista a la nación: lo que fuera la insurgencia enmascarada como criminalidad, y en últimas
insurgencia incógnita e indócil quiere hacerse criminalidad el terror del orden colonial-nacional frente a sus Otros; sig­
conocida y dominada. no elocuente de que la victoria colonial es incompleta y con
La fábula gótica tiene forma alegórica: si el Comegente es todo caso es constantemente desafiada. En la historia co­
el caníbal del cuerpo individual, los haitianos son los caníbales lonial se asoma la historia contra-colonial, la tradición de los
del cuerpo político; los devoradores de la nación: la otredad oprimidos.
gótica y correspondiente haitianofobia que subsiste tanto En Les damnés de la terre (1961) decía Frantz Fanon: sólo
en la política como en la cultura y la vida cotidiana hasta el “el colonizador hace historia; su vida marca una época [y]
presente.131La novela de Moya expresa así el miedo a la boca es una Odisea. Él es el comienzo absoluto” (51); hasta que
del Otro: a su apetito salvaje (que incorpora), y a su lengua finalmente el nativo y explotado “decide poner fin a la historia
(que habla) que produce una contaminación lingüística aná­­ de la colonización —la historia del pillaje— y hacer existir la
loga a la polución racial; igualmente expresa el miedo a los his­toria [...] de la descolonización” (51). La Historia es co­lo-
apetitos sexuales del Otro, representados como abyectos. La lonial hasta que se hace existir la historia de la des­co­lo­ni­za­-
nación se reencuentra justamente —en el miedo a ser comida, ción.Pa­ra Fanon la forma en la que los condenados de la tierra
en el terror frente al mestizaje, en la paranoia frente a la se hacen oír y escriben su historia contra la Historia con ma-
posibilidad del regreso de lo reprimido colonial— con su ­yús­culas es la violencia: el mundo colonial “sólo puede
colonialidad, con el origen de su origen. Desde allí regresa, ser desa­fia­do por la violencia absoluta” (37). Fanon, sin
justo cuando se le exorciza, el espectro indomeñable de Haití, embargo, no­ta que aún estos momentos de radical violencia
“fiero y enigmático” que hierve como una amenaza. contracolonial son reprimidos por la Historia, y colocados
en su lugar minúsculo como formas inexplicables de patología
social, criminalidad y barbarie. Tautológicamente la violencia
Historia minúscula y el alfabeto contracolonial del terror absoluta de los co­lonizados es para el colonizador una com­
probación del sal­vajismo que justifica la colonización en
Las diversas historias sobre el Comegente, de las cuales que primer lugar. La lec­tu­ra a contrapelo de ese archivo hace
este ensayo apenas esboza algunas, conforman una verdadera brillar la resistencia como un relámpago, permite adivinar la
suma simbólica de la colonialidad que marca la historia cultu­­­ral contra-colonialidad del terror. Acaso el Comegente sea una
dominicana y de manera más general el colonialismo que rige instancia de escritura de la historia contra la Historia con
mayúsculas; historia que, destinada a la gloria menor de la
131 Véase a este respecto los trabajos de Franklin Franco y Silvio Torres-Saillant. curiosidad criminológica y la polilla, desafía el olvido mediante
288 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 289
terror e insurgencia contracolonial

No. Fecha Lugar Víctima Sexo Condición Observaciones


su recurrencia; historia cargada de peligro en el sentido

benjaminiano: capaz de se­ñalar luchas olvidadas y silenciadas, 14 ? Los Pedro M Libre
voces y escrituras dis­cordantes más o menos inaudibles e Limones Santiago de
ilegibles en el “concierto” (neo)colonial y occidentalista de Mena
la Modernidad. 15 ? Los Leonor F Libre
Limones Sánchez
16 ? Los Florencia F Libre
Anexo: Homicidios cometidos por el Comegente según la Limones
relación de Amézquita 17 ? Palmar Pascual M Libre
Espinola
18 ? Palmar Bernarda F Libre hija del anterior
No. Fecha Lugar Víctima Sexo Condición Observaciones [Espinola]
19 ? Palmar Mariana F Libre
1 [Marzo- Santiago “una F Esclava Dueña:Vda. Gil
Abril ?, morena” García 20 ? Las Eugenio M Libre
1790] Cabullas Concepción
2 ? Jábaba, “una F ? 21 Junio La “Tío M Libre 80 años
Moca Muchacha” 14, 1792 Vega Gabriel”
3 ? Cenoví, “una F Esclava Dueño: Casimiro 22 Junio La Apolonia F Libre
Cotui negrita” Concepción 14, 1792 Vega Ramos
4 ? Jamo “un M Esclavo Dueño: Victoriano 23 Julio 8, Jamo “un hijo de M Libre
negrito” Sánchez 1792 Antonio
5 ? Angostura, “negra F ? Gabino”
Santiago preñada” 24 Julio 17, Manga Marcos M Libre “quemado”
6 ? La Vega “una F Esclava 1792 Larga [La Pérez M Libre
mulatica” Vega]
7 ? San Luis Rudecinda F Libre 25 Julio 17, Manga Rita F Libre Hija del anterior
Remigio 1792 Larga [La [Pérez]
8 ? Los “una F Esclava Dueño: Victoriano Vega]
Corozos morena” Sánchez 26 Agosto Santiago “una F Esclava Dueño: Manuel
9 ? ? “una mujer F Libre “tres estocadas” 14, 1792 mujer” Sánchez
preñada” 27 Agosto El Manuel M Libre “lanzado por
10 Agosto San Luis Fca. de la F Libre 18, 1792 Algarrobo Álvarez los lomos”
11, 1791 Antigua 28 Agosto Río Seco, Doña F Libre “8 machetazos”
11 Agosto La Vega “una F Esclava Dueño: Don 30, 1792 La Vega Isabel
11, 1791 morena” Agustín de Moya Estévez
12 ? Estancia “hija de F Libre 29 Octubre Santiago “una F Esclava 20 años.
Nueva, Tomás 7, 1792 mulata” Dueña: Juana
Santiago García” Muñoz
13 ? Genimillo Santiago M Libre Fuente: Cuadro elaborado por Raymundo González (El caribe, octubre 5 de 1991)
Hernández
cotejado con la Relación de Amézquita y aumentado (adiciones entre corchetes [] ).
290 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate Ñam-ñam. Conjura gótica, 291
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Portillo, Fernando Fray (Arzobispo de Santo Domingo). de Indias, AGI, Santo Domingo 998: 6 folios sn.
Carta “A. S. M., de, Fray Fernando Portillo, Arzobispo de Santo ---. “La Real Audiencia de Santo Domingo pone en noticia
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original en Archivo Simancas, Guerra Moderna.] en Documentos acaecidos desde principios de Ab[ri]l del año pasado de 91
para estudio. Marco de la época y problemas del Tratado de Basilea de que comenzaron en la Jurisdicc[ió]n de la Ciudad de la Vega, y
1795, en la parte española de Santo Domingo, volumen 6. Comp. se le atribuyeron a un negro incógnito conocido vulgarmente
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mingo a don Pedro de Acuña sobre la insurrección france­ Santo Domingo […] reencargando a las justicias de su districto
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Simancas, Guerra Moderna 7157] en Documentos para estudio. General de Indias, AGI, Santo Domingo 998: Cuaderno anexo
Marco de la época y problemas del Tratado de Basilea de 1795, en la a la Carta de la Real Audiencia a SM de abril 25 de 1793, 2
parte española de Santo Domingo, volumen 6. Marino Incháuste­ folios. sn
gui (compilador). Buenos Aires: Academia dominicana de Real Audiencia de Sto. Domingo. “Testimonio de los
historia, 1957. 629-33. autos de la Real Audiencia se siguieron al Negro Ventura…”
Real Audiencia de Sto. Domingo. “Certificación dada por febrero 25 de 1795. Archivo Real de Higuey 1106, Legajo 14,
el Escribano de Cámara de la Real Audiencia…” julio 23 de expediente 10.
1794. Archivo Real de Higuey 1083, Legajo 23, expediente ---. “Testimonio del auto acordado por la Real Audiencia
12. de Sto. Domingo en que comisiona al señor Decano D. Pedro
---.“Certificado anunciativo de los excesos del negro An­­ Catani p[ar]a la averiguación de ;as muertes de dos negras y
tropophago y ban incertos los proveídos de la Real Aud[ienci]a un negro hechas en inmediaciones desta ciudad.” Abril 4 de
de Santo Domingo.” Anexo a la Carta de la Audiencia de abril 1793, AGI, Santo Domingo 998: Cuaderno anexo a la Carta la
25 de 1793, Archivo General de Indias, AGI, Santo Domingo Real Audiencia a SM, abril 25 de 1793, anexo, 2 folios sn.
998, 14 folios sn. ---. “Testimonio del auto acordado por la Real Audiencia
---. “La audiencia de Santo Domingo hace presente a V. M. de Sto. Domingo previniendo a las justicias de su distrito la
los efectos favorables que han producido las providencias que apre[e]nsión del negro que se menciona.” Febrero 27 de
ha expedido para contener y castigar los negros díscolos, mal- 1792. Archivo General de Indias, AGI, Santo Domingo 998:
hechores y vagabundos que han causado bastante cuidado y cuaderno anexo a la Carta la Real Audiencia a SM, abril 25 de
atrenciión, asi a esta Audiencia como al Gov[ier]no….” Junio 1793, AGI S. Domingo 998, 3 folios sn.
1º de 1793. Archivo General de Indias, AGI, Santo Domingo
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El “movimiento indígena”,
la democracia y las cuestiones pendientes
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Aníbal Quijano

N o es poca la letra gastada, dentro y fuera de América


La­tina, sobre el llamado “movimiento indígena”, en
especial después de la insurgencia de Chiapas en enero de
1994 y, recientemente, en atención a los sucesos políticos
de Bolivia y de Ecuador. Eso probablemente expresa, an­
te todo, un preo­cupado reconocimiento del impacto po­
lítico inmediato de las acciones de los “indígenas”, de los
conflictos que tales acciones desencadenan y que amenazan
desencadenar en el resto de la población, poniendo en riesgo,
en cada vez mayor número de países, la estabilidad de los
actuales regímenes (autodefinidos como democráticos) y la
“gobernabilidad” de una población cada vez más descontenta
porque sus necesidades son cada vez menos satisfechas; po­
bla­ción que está aprendiendo a or­ganizarse con modos
nuevos y a plantear demandas inespe­radas, obviamente, para
sus dominadores. Sin embargo, quizá la mayor parte de la
literatura se refiere al tema de la identidad, aunque más bien
como una demostración de la infinitud del discurso sobre la
cultura, la multiculturalidad, la hibridez cul­tural, etc., en fin,
de la siempre creciente familia de términos que envuelven la
cuestión de la identidad para mantenerla lejos de la cuestión
del poder. En cambio, son aún delgadas e incipientes otras
líneas de reflexión sobre implicaciones más complejas y de
más largo plazo de las acciones de los actuales “indígenas”

[299]
300 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 301
y las cuestiones pendientes en América Latina

latinoamericanos, en particular respecto de las condiciones de cia al patrón de poder que se origina en la experiencia colo­
otras formas de control del trabajo y de la autoridad colectiva, nial y que desde entonces no ha dejado de reproducirse y
en la trayectoria de, hacia, otras formas de existencia social. desarrollarse manteniendo sus mismos fundamentos de ori­-
Aquí lo que me propongo, principalmente, es abrir dos de gen y de carácter colonial. En otros términos, se trata de un pa­
las cuestiones que respecto del “movimiento indígena” no han trón de poder que no deja, no puede dejar, su colonialidad.
sido aún suficientemente discutidas, pero que a mi juicio son o
podrían ser las de más decisiva reverberación sobre la próxima
historia latinoamericana: su relación con el Estado-nación y La colonialidad del actual patrón de poder
con la democracia dentro del actual patrón de poder.
Para lo que aquí específicamente interesa, los principales pro­
ductos de la experiencia colonial son:
Nota sobre lo “indígena” y la colonialidad del poder 1) La “racialización” de las relaciones entre colonizadores y
colonizados. En adelante, “raza”, un constructo moderno, sin
Para ese propósito es indispensable abrir de nuevo la cuestión nada que ver con nada en la previa realidad, generado para
de lo “indígena” en América Latina. Pero en esta ocasión, en naturalizar las relaciones sociales de dominación producidas
un espacio limitado; me restringiré a plantear las propuestas por la conquista, se constituye en la piedra basal del nuevo
más significativas para su indagación y debate. En primer tér­ sistema de dominación, ya que las formas de dominación
mino, es necesario reconocer que tanto los que hoy se auto- precedentes, como entre sexos y edades, son redefinidos en
133
identifican como “indígenas” en vez de “indios”, como aque­ torno de la hegemonía de “raza”. Los originarios términos
llos otros que admiten ahora ser identificados como “indígenas”, extremos de ese nuevo sistema de dominación son, de un
“nativos”, “aborígenes” u “originarios”, son exactamente lo lado, los “indios”, término colonial en el cual son embutidas
mismo, si se trata del lugar de su nacimiento o, incluso para las numerosas identidades históricas que habitaban este con­ti­
una inmensa mayoría, si se trata de la antigüedad” ––de lo nente antes de la conquista ibérica y, del otro, los co­lonizado­
“aborígen”, pues–– parcial o total, de su linaje familiar. Esto res, que desde el siglo xviii se autoidentificarán, respecto de los
es, desde esa perspectiva todos y cada uno de cualquiera de “indios”, “negros”y “mestizos”, como “blancos” y “euro­peos”.
ambos lados caben, exactamente, bajo los mismos calificativos 2) La configuración de un nuevo sistema de explotación
identificatorios. En cambio, los unos y los otros no son lo que articula en una única estructura conjunta a todas las for­
mismo, de ninguna manera, si se trata de su relación con mas históricas de control del trabajo o explotación (esclavitud,
los “blancos” y con lo “europeo”.132 Y ésa es, precisamente, servidumbre, pequeña producción mercantil simple, recipro­
la cuestión: cualquiera de tales “categorías”, en América, en cidad, capital), para la producción de mercaderías para el
especial en América Latina, sólo tienen sentido en referen­- mercado mundial, en torno de la hegemonía del capital, lo
que otorga al conjunto del nuevo sistema de explotación su
132. Toda estadística sobre los “indios” o “indígenas” en América Latina es azarosa carácter capitalista.
e incierta. Depende obviamente de los criterios de identificación, de quién identi­
fica a quien y quién se identifica cómo. En México las cifras van de 25 a 50 millones
y en los países andinos de 10 a más de 20 millones. Las cifras sólo pueden tener 133. Véase de Aníbal Quijano e Immanuel Wallerstein; también de Quijano “Qué
utilidad de referencia, pero no, exactamente, de estadística. tal Raza” y “Raza, Etnia, Nación en Mariátegui”.
302 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 303
y las cuestiones pendientes en América Latina

3) El eurocentrismo como el nuevo modo de producción y ce cinco siglos, es mundialmente hegemónico desde el
de control de subjetividad –imaginario, memoria– y ante todo siglo xviii. el control central y mundial no ha dejado de ser
del conocimiento. Expresa la nueva subjetividad, las rela­cio- eurocentrado si bien las luchas anticolonialistas han logrado
­nes intersubjetivas, que se procesan en el nuevo patrón de descentrar relativamente el control del poder, arrebatando a
poder. Es decir, los nuevos intereses sociales y las nuevas ne­ los colonizadores el control local de la autoridad colectiva y en
cesidades sociales que se generan y se desarrollan dentro de gran parte del mundo ésta incluso se ha hecho formalmente
la experiencia de la colonialidad del poder, en especial de pública, admitiendo la participación, en general pro-forma,
las relaciones entre el nuevo sistema de dominación social de los miembros de las “razas inferiores”. Más aún, está en curso
or­de­nado en torno de la idea de “raza” y el nuevo sistema un proceso de reconcentración del control mundial o global
de explotación capitalista. Ése es el contexto que modula la de dicha autoridad, en beneficio de los europeos.135 Y en una
novedad de la experiencia del tiempo nuevo, de radicales buena parte del mundo actual ex-colonial, principalmente
cambios histórico-sociales, de nuevas relaciones con el tiempo en América y Oceanía, los “blancos” y los “europeos” han lo­
y con el espacio, el desplazamiento del pasado por el futuro grado mantener el control local del poder en cada una de
como la nueva edad dorada de realización de los anhelos de la sus dimensiones básicas. En América, por eso, las cuestiones
especie. En suma, el proceso que será nombrado pronto como referidas al debate de lo “indígena” no pueden ser indagadas,
modernidad. El eurocentramiento del control del nuevo pa- ni debatidas, sino en relación a la colonialidad del patrón de
­trón de poder implicó que la elaboración intelectual siste­ poder que nos habita, y desde esa perspectiva, pues fuera de
mática del modo de producción y de control del conocimiento ella no tendrían sentido. Es decir, la cuestión de lo “indígena”
tuviera lugar, precisamente, en la Europa Occidental; una en América y en particular en América Latina, es una cuestión
Europa que se va constituyendo en el mismo tiempo y en el de la colonialidad del patrón de poder vigente, al mismo título
mismo movimiento histórico. La expansión mundial del co­ que las categorías “indio”, “negro”, “mestizo”, “blanco”.
lonialismo europeo coadyuva también la hegemonía mundial En consecuencia, no es complicado entender que en todos
del eurocentrismo. los contextos donde el control inmediato del poder local no lo
4) Finalmente, el establecimiento de un sistema nuevo de tienen los “blancos”, ni los “europeos”, el término “indígena”
control de la autoridad colectiva, en torno de la hegemonía no tiene la misma significación, ergo tampoco las mismas
del Estado ––Estado-Nación después del siglo xviii–– y de un implicaciones. Así, en el Sudeste de Asia, en India, Indonesia,
sistema de Estados, de cuya generación y control son excluidas Filipinas, en los países situados en la antigua Indochina, quie­
las poblaciones “racialmente” clasificadas como “inferiores”. nes son identificados como “indígenas” y han terminado
En otros términos, se trata de un sistema privado de control de acep­tando tal identificación, así como quienes los identifican
la autoridad colectiva, en tanto que exclusivo atributo de los de ese modo, no sientan para nada ninguna referencia con
colonizadores, ergo “europeos” o “blancos”.134 lo “europeo”, con lo “blanco”, en suma con el colonialismo
Ese patrón de poder, que comenzó a ser constituido ha­
135. El término “europeo” es usado aquí no en su sentido físico-geográfico, sino
134. He comenzado a discutir las cuestiones referidas a ese nuevo patrón de poder, en relación con la colonialidad del patrón de poder vigente. Esto es, como refer­
sus fundamentos y sus implicaciones, principalmente en “Colonialidad del Poder, encia a los grupos sociales “blancos” o “europeos” que tienen el control del poder
Eurocentrismo y América Latina”, “Colonialidad del Poder y Clasificación Social”, mundial donde quiera que sus respectivos países están ahora ubicados, pues esa
y en “Colonialidad, Globalización y Democracia”. geografía del poder sigue siendo un producto de la colonialidad del poder.
304 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 305
y las cuestiones pendientes en América Latina

europeo. Allá los grupos o poblaciones “indígenas” son aque- La colonialidad del poder y la cuestión nacional en América
­llos que habitan las zonas más aisladas, más pobres, por lo
general en la floresta o en la tundra, cuyos principales recur­ Con la derrota formal del colonialismo británico primero, e
sos de vida, a veces los únicos, son el bosque, la tierra, los ibérico después, en América se instala una paradoja histó­rica
ríos, y sus respectivos habitantes, vegetales o animales. Tales específica: estados independientes articulados a sociedades co­loniales.
poblaciones son oprimidas, discriminadas, despojadas de sus Ciertamente en el caso de Estados Unidos, la na­cionalidad del
recursos, sobre todo ahora en tiempos de la “globalización”, nuevo estado correspondió a la de la mayoría de la población
por los otros grupos no “blancos”, ni “europeos” (por lo mis­mo, del nuevo país, que no obstante su origen y filiación “europea”
tan “nativos”, “aborígenes” u “originarios” como los otros) que y “blanca”, con su victoria anticolonial se otorga una nueva
en esos países tienen hoy el control inmediato del poder, aun­ nacionalidad. La población “negra”, inicialmente la única
que sin duda asociados a la burguesía “global” cuya hegemonía so­metida a la colonialidad del nuevo poder dentro de las
corresponde a los “europeos” y “blancos”. En países como India, sociedades coloniales britano-america­nas, e impedida de
la clasificación de la población en términos de castas, agrava tener parte alguna en la generación y control del nuevo esta­-
esa situación de los adivasi (“indígenas”), los vincula y equipa­ do, era minoritaria a pesar de su importancia económica, co-
ra a los dalit (“intocables”), al imponerles un secular sistema mo lo será pronto la población “india” que sobrevivió a su cuasi
institucionalizado de discriminación y de opresión.136 Y bajo exterminio, a la conquista de sus tierras y a su colonización
el renovado dominio de los brahmines y su fundamentalismo con posterioridad a la constitución del nuevo país, de la nueva
“comunalista”, esa situación es hoy aún peor y más violenta. nación y de su nuevo estado.
Las demandas de los “indígenas” del Sudeste asiático son, pues, En el caso de los países que se constituyen en la América
en todo lo fundamental, diferentes que los de sus homónimos que se desprende del colonialismo ibérico, sea en el área
latinoamericanos. Sus movimientos de resistencia son cada vez española o más tarde en la portuguesa, el proceso es ra­
más amplios y organizados y los conflictos regionales que ya dicalmente diferente: los que logran asumir finalmente
producen irán en la misma dirección. La actual virulencia del el control del proceso estatal forman, de un lado, una
chauvinismo fundamentalista del “comunalismo” es una de reducida minoría de origen “europeo” o “blanco”, frente
sus claras señales.137  a la abrumadora mayoría de “indios”, de “negros” y de sus
correspondientes “mestizos”. De otro lado, los “indios” eran
136. Hay una extensa literatura de ese debate. Véase el reciente libro de Agapit siervos en su mayoría y los “negros”, salvo en el Haití resultante
Tirkey. La “castificación” de las relaciones de poder en India hace más compleja
aún la “indigenización” de parte de la población. Véase, entre otros Oliver Men­
de la primera gran revolución social y nacional americana
delsohn y Marika Vicziany. del período de la modernidad, eran esclavos. Esto es, esas
137. En el iv Foro Social Mundial cuya cuarta edición acaba de realizarse (enero poblaciones no sólo estaban legal y socialmente impedidas de
15-21, 2004) en Mumbai (Bombay), India, fue, sin duda, más amplio y popular
que los anteriores, precisamente por la masiva presencia de los adivasi/ indígenas
tomar alguna participación en la generación y en la gestión del
de todo el Sudeste asiático y sobre todo de todas las regiones de la India, ocu­ proceso estatal, en su condición de siervos y de esclavos, sino
pando junto con los dalit/intocables todos los espacios del Foro con sus marchas, que además no habían dejado de ser poblaciones colonizadas
sus consignas, sus demandas, su protesta contra la opresión, la discriminación, el
despojo, contra la violencia del fundamentalismo “comunalista”. El Foro fue para
en tanto “indios”, “negros” y “mestizos” y, en consecuencia,
todos ellos también la ocasión de un común encuentro, sin precedentes. No hay tampoco tenían opción alguna de participar en el proceso
como minimizar la importancia de esos hechos cuyas implicaciones no tardarán estatal. La sociedad continuó organizada, largamente, según
en hacerse perceptibles.
306 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 307
y las cuestiones pendientes en América Latina

el patrón de poder producido bajo el colonialismo. Era, pues La cuestión de la democracia y el “problema indígena”
—seguía siendo—, una sociedad colonial, en los mismos
tiempos y movimiento histórico en que se independizaba, se Esa peculiar situación de la nueva sociedad ex-colonial no
formaba y se definía el nuevo estado. Ese nuevo Estado era quedó del todo oculta para una parte de los nuevos dueños
independiente del poder colonial, pero, simultáneamente, del poder. Inmediatamente después de la consolidación de la
en su carácter de centro de control del poder, era una ceñida victoria anticolonial, al promediar la segunda década del Siglo
expresión de la colonialidad del poder en la sociedad. xix, en el área hispana ya está en debate la cuestión del carác-
¿De cuál “nación” eran los nuevos estados que se cons­ ter del Estado y los problemas de ciudadanía. Para los liberales,
tituían? ¿De los “europeos” o “blancos” que se llamaban ahora en particular, eran demasiado visibles, por inmensas, las dis­
“mexicanos”, “peruanos” o “brasileños”, esto es, que también tancias entre sus modelos políticos, entonces procedentes
se otorgaban una nueva identidad nacional? Pero éstos eran so­bre todo del discurso de la revolución liberal en Europa
una minoría realmente muy pequeña en todas partes, aun­ Occidental, y las condiciones concretas de su implantación
que relativamente no tanto en Chile, donde la mayoría de la en esta América. La población “india” será percibida pronto
población “india” no había sido colonizada y ocupaba todo el como un problema para la implantación del moderno estado-
territorio al Sur del Bío-Bío y resistió aún por otro siglo antes nación, para la modernización de la sociedad, de la cultura.
de ser cuasi exterminada y colonizada, como lo había sido más Así, en el debate político latinoamericano instala, desde un
temprano en Argentina y en Uruguay, bajo otras condiciones comienzo, lo que se denominó por casi dos siglos el “problema
y con otros resultados. Por el contrario, la nacionalidad de indígena”. Se podría decir, en verdad, que tal “problema in­
dichos estados no tenía nada que ver con las poblaciones dígena” es coetáneo con la fundación de las repúblicas ibero-
colonizadas de “indios”, “negros” y “mestizos”. No obstante, americanas. ¿Por qué eran los “indios” un problema en el
estas poblaciones colonizadas eran la abrumadora mayoría de debate sobre la implantación del moderno estado-nación en
quienes quedaban encuadrados político-administrativamente esas nuevas repúblicas? Fuera de la colonialidad del poder
en las fronteras de los nuevos estados. La nacionalidad de en las nuevas repúblicas, semejante problema no tendría
los nuevos estados no representaba a las identidades de la sentido. En cambio, desde esa perspectiva, los “indios” no
abrumadora mayoría de la población sujeta a dichos estados. eran solamente siervos, como eran esclavos los “negros”. Eran,
En rigor, originalmente les era contraria. primero que nada, “razas inferiores”. Y la idea de “raza” había
En ambas dimensiones fundamentales, el nuevo estado sido impuesta no solamente como parte de la materialidad
independiente en esta América (Latina), no emergía como de las relaciones sociales —como era el caso de la esclavitud
un moderno estado-nación: no era nacional respecto de o de la servidumbre, lo que, en consecuencia, puede cam­
la inmensa mayoría de la población y no era democrático, biar— sino como parte de la materialidad de las propias
no estaba fundado en, ni representaba, ninguna efectiva gentes, como era, precisamente, el caso con los “indios”, con
ciudadanía mayoritaria. Era una ceñida expresión de la co­ los “negros”, con los “blancos”. En este orden natural, por lo
lonialidad del poder. tanto, no había cambios posibles. Y éste era, exactamente, el
“problema indígena”: no era suficiente quitar a los “indios”
el peso de las formas no salariales de división del trabajo, como
la servidumbre, para hacerlos iguales a los demás, como había
308 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 309
y las cuestiones pendientes en América Latina

sido posible en Eu­ropa en el curso de las revoluciones libera­ precisamente porque el euro-centramiento del patrón de po­
les con ciertos sectores sociales. No era suficiente remover der implicó que mientras en Europa Occidental la moderni-
las marcas del colonialismo tradicional, como el “tributo ­dad fuera impregnando no sólo el pensamiento, sino las prác-
indígena”, para descolonizar las relaciones de dominación, ticas sociales, en esta América la modernidad fuera arrinco-
como había ocu­rrido al ser derrotadas o desintegrados los nada en los ámbitos ideológicos de la subjetividad, sobre
colonialismos anteriores. Y, además, los sectores hegemónicos todo en la ideología del “progreso”, y ésta, por supuesto, más
se oponían con todas sus fuerzas a la eliminación del tributo, bien entre grupos minoritarios entre los sectores dominantes
y sobre todo de la servidumbre. ¿Quién trabajaría entonces y entre los primeros y reducidos grupos de capas medias in­
para los dueños del poder? Será precisamente el argumento telectuales.138
“racial” el instrumento, explícito o sobrentendido, para la
defensa de los intereses sociales de los dominadores.
El “problema indígena” se convirtió, pues, en un auténti­ ¿Democracia y modernidad sin revolución?
co incordio político y teórico en América Latina. Dada la
naturaleza del “problema indígena” (su colonialidad), el cam­ Ése es el contexto que permite explicar y dar sentido a un
bio en una de sus dimensiones implicaba el de cada una de las fenómeno político peculiar, quizá, de la América Latina: la
otras; para su resolución se requería simultáneamente: 1) la idea de que es posible alcanzar o establecer la modernidad
descolonización de las relaciones políticas dentro del Estado; y la democracia en estos países, sin tener que pasar por
2) la subversión radical de las condiciones de explotación y el nin­guna revolución del poder, o por lo menos de cambios
término de la servidumbre; y 3), como condición y punto de radicales en los principales ámbitos del poder. De ese modo, la
partida, la descolonización de las relaciones de dominación modernidad y la democracia, aquí tuvieron —tienen aún— el
social, la expurgación de “raza” como la forma universal y lugar y el papel de un espejismo político: puesto que existen
básica de clasificación social. en otros espacios, la retina liberal puede copiar sus imágenes
En otros términos, la solución efectiva del “problema en el horizonte ideológico del desierto territorio político y
in­dígena” implicaba —no podía dejar de implicar— la sub­ social latinoamericano. Tal espejismo político aún fascina a
versión y desintegración completa del patrón de poder. Y una parte principal del espectro político latinoamericano. Y
dadas las relaciones de fuerzas sociales y políticas del perío­- de aquel espejismo tampoco están libres los que imaginan
do, no era en consecuencia factible la solución real y definiti­va la revolución latinoamericana como reproducción de la ex­
del problema, ni siquiera parcialmente. Por eso, con el “problema periencia eurocéntrica. El eurocentrismo cobra aquí todas sus
indígena” se constituyó el nudo histórico específico, no desatado hasta consecuencias.
hoy, que maniata el movimiento histórico de América Latina: el des- En el debate político latinoamericano de los casi dos siglos
encuentro entre nación, identidad y democracia. corridos después de la derrota del colonialismo español, esa
De otro lado, la independencia política frente a España ideología ha implicado la adopción del paradigma de la de­
o Portugal, bajo la dirección y el control de los “blancos” o mocracia liberal acerca del Estado y de las relaciones entre
“europeos”, no significó la independencia de estas sociedades
de la hegemonía del eurocentrismo. En muchos sentidos, por 138. He propuesto algunas cuestiones para ese debate en Modernidad, Identidad y
el contrario, llevó a la profundización de dicha hegemonía, Utopía en América Latina.
310 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 311
y las cuestiones pendientes en América Latina

Estado y Sociedad, pero separado, e incluso opuesto, al para­ cha”. Por lo cual, cuando funciona no puede durar, nunca ha
digma “democrático” de la sociedad burguesa. En ésta, que podido durar, o simplemente no ha logrado funcionar.139
produjo la democracia liberal, las relaciones de poder social Respecto del lugar de la población “india” en el posible
se han constituido no solamente como expresión del capital y futuro democrático, el único cambio importante que pu­
de la centralidad de Europa en el heterogéneo uni­verso capi­ do ser admitido ya tarde en el siglo xix y que ha sido,
talista, sino también y sobre todo —atendiendo las necesidades entrecortadamente, puesto en práctica en el Siglo xx, es la
de la democracia liberal— como expresión de una relativa­ “europeización” de la subjetividad de los “indios”, como un
mente amplia, si no exactamente democrática, distribución modo de su “modernización”. El movimiento intelectual
de recursos de producción, de ingresos, de mercado interno, llamado “indigenista” en América Latina, con ramificaciones
de instituciones de organización y de re­pre­­sentación. En los en las artes visuales y en la escritura literaria, fue, sin duda, la
más acabada encarnación de esa propuesta.140 La colonialidad
países “centrales” regidos por la de­mocracia liberal, eso es el
de semejante idea es, sin embargo, patente, pues se funda
resultado de una centuria de revoluciones liberal-burguesas
en la imposibilidad de admitir, de imaginar siquiera, la posi­
o de procesos equivalentes. Pero tales pro­cesos no sólo no bi­­lidad de una descolonización de las relaciones entre lo
tuvieron lugar, sino que no podían tener lugar en América “indio” y lo “europeo”, ya que, por definición, lo “indio” no
Latina. Pues no se trata, obviamente, sólo de la persistencia es solamente “inferior”, sino también “primitivo” (arcaico,
aquí de la esclavitud, de la servidumbre, de la limitada pro­ dicen ahora), es decir, por partida doble, “inferior” ya que
ducción industrial, etc., persistencia que es resultado de la “anterior” a lo “europeo” en una supuesta línea de evolución
distribución de poder en el universo capitalista y el proceso histórica de la especie, concebida según el desplazamiento
de euro-centramiento de su control. Se trata ante todo de que del tiempo que se hizo inherente a la perspectiva eurocéntrica
la ciudadanía liberal fue —y aún es en rigor— una aspiración de conocimiento. Ya que no era posible “ablancarlos” a to­
imposible para la inmensa mayoría de la población, formada dos en términos “raciales”, a pesar de la intensa práctica de
por “razas inferiores”, esto es por no-iguales a los demás. “mestizaje” que cubre la historia de las “razas” en América
En ese sentido, el liberalismo en América Latina no ha Latina, se concluyó que, en todo caso, era viable y tenía sen­
tido “europeizarlos” subjetivamente, o culturalmente, si se
dejado de proponer la imagen de un “Estado de Derecho”
quiere.141
constituido por un universo de instituciones políticas y ad­­-
mi­nistrativas, diseñadas casi siempre con exquisito apego a
las mejores esperanzas del liberalismo, pero sustentadas casi 139. Para una debate más detenido sobre las implicaciones de la “raza” para la
exclusivamente en el discurso constitucional, que no por aca­ ciudadanía, la representación, y la participación en el Estado liberal, se puede ver
mi Colonialité du Pouvoir et Democratie en Amerique Latine; también “Estado-nación,
so tiene en nuestros países una historia tan copiosa como po­
ciudadanía y democracia: Cuestiones abiertas”.
bre en correlativos cambios en las relaciones de poder social. 140. En el Perú el debate más importante se dio entre José Carlos Mariátegui y
Luís Alberto Sánchez. Véase: 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana de
Fraseando el propio discurso liberal, bien podría decirse que J.C. Marátegui (1928), Apuntes para una biografía del APRA. Los primeros pasos, 1923-
esa propuesta ha implicado en la práctica, casi siempre, un 1931 de Luís Alberto Sánchez, Intelectuales, Indigenismo y Descentralismo en el Perú,
1897/1931 de José Deustua y José Luis Renique, e “Intelectuales Indígenas, Neo-
“Estado de Derecho” articulado con una “Sociedad de Dere­ indigenismo e Indianismo en el Ecuador de Hernán Ibarra”.
141. Véase mi ensayo “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”.
312 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 313
y las cuestiones pendientes en América Latina

No será necesario detenerse mucho aquí en lo muy sabido. la política del período colonial, de asimilación y de discrimi­na­
Las políticas de los dominantes para enfrentar ese problema ción cultural, al mismo tiempo. Con la formación republicana,
fueron principalmente dos en América, aunque practicadas el asimilacionismo comenzó a ser, sobre todo desde fines del
con muy diversas variantes entre países y entre momentos Siglo xix y a lo largo del Siglo xx, la dimensión enfatizada en
históricos. De una parte, el virtual exterminio de los “indios” el discurso político, aunque mucho menos en la práctica.
y la conquista de sus territorios, en todos los países en lo cuales El asimilacionismo cultural es la política que se ha pro-
los dominadores, liberales y conservadores por igual, concluye­ curado sostener desde el Estado, a través del sistema ins­
ron pronto que ninguna des-indianización (“europeización”) titucionalizado de educación pública. La estrategia, por lo
era viable. Así ocurrió en Estados Unidos, Argentina, Uruguay, tanto, ha consistido y consiste en una “asimilación” de los
Chile. De otra parte, el asimilacionismo cultural y político en “indios” en la cultura de los dominadores, que suele ser
México-Centro América y en los Andes.142  también mentada como la “cultura nacional”, a través de
¿Por qué la diferencia? Principalmente, sin duda, porque en la educación escolar formal, sobre todo, pero también por
esos últimos países la población “india” era –es– no solamente el trabajo de instituciones religiosas y militares. Por eso, en
mayoritaria, sino, sobre todo, a diferencia de la de los otros todos estos países, el sistema educacional pasó a ocupar un
países, socialmente disciplinada en el trabajo organizado den­ lugar central en las relaciones entre “indio” y “no indio”. La
tro de un sistema de dominación y de explotación. Estos países educación escolar fue inclusive mistificada y mitificada en
como México y Perú fueron precisamente las sedes centrales ambas partes, y no hay duda de que en países como México o
del imperio colonial español, mientras Argentina, Chile, Uru­ Perú, más en el primero después de la “revolución mexicana”,
guay fueron marginales antes de mediados del siglo xviii. de todos modos en ambos más que en los demás países, fue
Dadas esas condiciones, la política de los “blancos” respecto un mecanismo de des-indianización subjetiva, cultural si se
de los “indios” prolongó, con modificaciones y adaptaciones, quiere, de una parte significativa de la población “india”. Un
elemento importante en dicha estrategia ha sido también la
142. Hay en ese debate un fenómeno aún no realmente estudiado. No cabe duda apropiación de las conquistas culturales de las sociedades que
de que la población “india” era demográficamente mayoritaria en las repúblicas
más importantes, en todo caso más extensas, del área hispana y era culturalmente fueron conquistadas, destruidas y sus poblaciones colonizadas,
predominante entre los colonizados, en México, Centro América y los Andes. No trasmitido como orgullo de lo “inca”, de lo “azteca”, “maya”,
obstante, la población “negra”, aunque obviamente menor, era importante en la etc., en una palabra, de lo “indio” anterior a la colonización.
Costa Norte del Pacífico y sin duda, sobre todo, en el Caribe, para no mencio­
nar el área portuguesa donde era abrumadoramente mayoritaria. Y curiosamente, Sin embargo, dicha estrategia nunca ha dejado de alternarse
la población “blanca” era la menos numerosa en todas estas repúblicas. Por lo y de combinarse con la política de discriminación de los “in­
mismo, la demografía no es, seguramente, la instancia a la que hay que recurrir dios” y de enajenación de “lo indio”. De ese modo, la des-
para explicarse por qué la población “negra” no aparece en el debate político
sobre el Estado, más allá del problema de abolir o mantener la esclavitud. Sugiero indianización no pudo abarcar a la mayoría de la población
que después de la revolución haitiana, los dominantes de todas las Américas, pero “india” y ésta no pudo incorporarse, ser incorporada, sino
no menos las de Europa —éstos estaban en pleno curso de colonización de los
“negros” del Africa— procuraron y lograron hacer sociológica y políticamente in­
de manera parcial, precaria y formal, en el proceso de na­
visibles a los “negros” y los incluyeron solamente en el debate sobre la esclavitud. cionalización de la sociedad, de la cultura, del estado. La
El hecho es, de todos modos, que en el debate sobre qué hacer políticamente con colonialidad del poder sigue implicando que toda o parte
las poblaciones no “blancas” o no “europeas”, en el área hispana los “negros” son
durante todo el siglo xix virtualmente invisibles. Por eso no se instala el “problema
de las poblaciones “no blancas” no puede consolidarse en su
negro” al mismo título que el “problema indígena”. ciudadanía sin originar profundos y graves conflictos sociales.
314 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 315
y las cuestiones pendientes en América Latina

En ciertos países como Brasil, Ecuador o Guatemala, o en medio siglo, como una parte de los Incas del Cusco. Todavía
ciertas zonas de Bolivia, México o Perú, ésa es, exactamente, hoy muchos grupos reivindican o vuelven a reivindicar los
la raíz de lo que para la clase dominante quizá aparece todavía nombres particulares de sus antiguas identidades históricas
apenas como un nuevo “problema indígena”, pero que en ver­ (hoy colonialistamente admitidas apenas como “etnicidades”).
dad, como se verá inmediatamente, ha inaugurado un período Y es probable que en adelante varios otros nombres regresen
histórico nuevo y un primer término para el patrón de poder a la nomenclatura de esas poblaciones, e inclusive que la
en el cual está implicado. hoy tan extendida “tentación identitaria” lleve a que sean
reinventadas algunas identidades para ser recubiertas por esos
nombres.
Trayectoria del actual “movimiento indígena” Empero, la consolidación, el desarrollo y la expansión mun­
dial de la Colonialidad del Poder probaron ser procesos de
Partiendo de lo anterior es pertinente hacer notar que el excepcional vitalidad histórica. Pudieron sobrevivir algunos
actual “mo­vimiento indígena” es la más definida señal de que de sus nombres y jirones de sus memorias históricas, pero
la co­lonialidad del poder está en la más grave de sus crisis todas aquellas sociedades e identidades, o peoplehoods, termina­
desde su constitución hace 500 años.143 ron desintegradas y sus poblaciones sobrevivientes y sus des­
Por supuesto, las poblaciones sobrevivientes de las de­rro­ cendientes terminaron también admitiendo esa derrota y la
tadas sociedades e identidades históricas144 anteriores, no nueva común identidad colonial, la cual, obviamente, ya no
aceptaron inmediatamente nombrarse “indias”. Algunas de implicaba ningún peoplehood. Trescientos años después de la
ellas resistieron admitir la derrota y la desintegración de sus Conquista, al comenzar el período republicano, todas ellas
sociedades y de sus identidades históricas durante todo un eran “indias”. Y durante los dos siglos siguientes, esa identidad
colonial se mantuvo. Podría decirse, sin arriesgar mucho, que
143. Sus dos primeros grandes momentos de crisis fueron, primero, la revolución para una parte mayoritaria de esas poblaciones, esa identidad
de Tupac Amaru en el Virreinato del Perú, en 1780, que fue derrotada, pero dejó había terminado siendo admitida como “natural”.
profundas secuelas para el destino del poder colonial. El segundo fue la revolución
en Haití, en 1804, bajo la conducción de Toussaint Louverture, sin duda la prim­ ¿Por qué, en consecuencia, el rechazo ahora de esa deno­
era gran revolución moderna, que en el mismo movimiento histórico produjo una minación y la reivindicación del nombre de “indígena”, se han
victoriosa subversión social (esclavos contra amos), otra anticolonial y nacional (la extendido e impuesto virtualmente entre esas poblaciones en
derrota del colonialismo francés y la formación de la nacionalidad haitiana), y una
de porte global, el primer momento de la desintegración de la colonialidad del toda América Latina, en el plazo relativamente corto de dos a
poder (“negros” contra “blancos”). Los posteriores avatares del proceso haitiano, tres décadas? Y, más aún, ¿por qué los “no-indios”, “mestizos”
de sobra conocidos, mellaron las potencialidades de la revolución, pero no dis­ en primer lugar, pero también los “blancos” y “europeos”, han
minuyen el significado histórico de aquella gesta excepcional.
144. No tengo una traducción satisfactoria del término peoplehood, neologismo acu­ terminado admitiendo esa reivindicación?
ñado en inglés por Gonzalo Santos, ahora profesor de Bakersfield College, Califor­
nia, mientras era estudiante del doctorado en Binghamton University, New York,
el término se utiliza para mentar el modo propio, sui generis, de ser un pueblo (en
el sentido que la palabra implica en inglés) con sus propios patrones de poder, su Entre dos crisis
propia historia, sus conquistas culturales, sus imaginarios, conocimiento, lenguaje,
memoria, su lugar en el mundo, pues, y que dice de manera más ceñida aquello
que trato de decir, sin quedar satisfecho, con los términos de identidad histórica.
Sugiero, en primer término, que el actual “movimiento in­
Quizá sea mejor simplemente usar el neologismo en inglés. dígena” fue incubándose en el mismo cauce del agotamiento
de lo que la investigación social latinoamericana llamó la
316 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 317
y las cuestiones pendientes en América Latina

“crisis del Estado Oligárquico”, y que se constituyó y emergió repúblicas andinas, mantuvieron el control de la mayor parte
en el mismo proceso de la neo-liberalización-globalización de de las tierras que les fueron adjudicadas durante el Virreynato.
la sociedad latinoamericana.145 El despojo recomenzó a fines de ese siglo, como una de las
Es necesario tener en cuenta, a este respecto, que bajo el consecuencias de la apropiación de minas, plantaciones y ha­
ciendas por parte del capital norteamericano. Y se acentuó y
Estado Oligárquico la abrumadora mayoría de la población
expandió en las tres primeras décadas del Siglo xx, reprimida
llamada “india” en América Latina era rural, aunque en la
y derrotada sangrientamente la resistencia del campesinado
ciudad, no sólo en el campo, el régimen de dominación del
indígena, forzando a la mayoría de las poblaciones “indias”
cual eran víctimas era igualmente señorial. Esto es, la condición
a someterse a la servidumbre. Lo que se ha denominado el
social de la mayoría de los “indios” era la servidumbre. Do­
Estado Oligárquico, basado en las relaciones de dominación
méstica en las ciudades y agrario-doméstica en el campo.
inherentes a la colonialidad del poder, fue fortalecido en esos
La cuasi universal servidumbre de los “indios” fue con­
procesos. En México, la resistencia del campesinado indígena
secuencia del despojo continuo de sus tierras en favor de los no- convergió con la disputa por el control del poder en el seno
indios, desde el comienzo mismo de la era republicana. Du­rante de la propia burguesía y de las capas medias, dando lugar a la
el Colonialismo, junto con la eliminación formal del sistema llamada “Revolución mexicana”.
de encomienda, y como un modo de control de las poblacio­ Ése es el contexto histórico que ayuda a entender porqué
nes “indias” la Corona dispuso que se les otorgase tierras para la crisis y retirada del Estado Oligárquico, en los países de
sembrar y para residir, como zonas de exclusiva propiedad y ma­yoritaria población “india”, tuviera implicaciones decisivas
residencia “indias”. La extensión de esas tierras fue diversa en la situación social y política de dicha población y estuviera
según las zonas. Pero no fue poca en ningún caso. En el en el origen de la crisis y del cambio de su identidad. En
Perú fueron muy extensas, y en Bolivia aún mucho más. Tras efecto, la crisis del Estado Oligárquico terminó junto con el
la derrota de los españoles, Bolívar decretó para todo el ex- fin del predominio de las relaciones serviles y semi-serviles, y
Virreinato del Perú, que las tierras de las comunidades indí­­ge­ la desintegración de las estructuras de autoridad local y estatal
nas fueran privatizadas y mercantizadas. Sin embargo, durante ligadas al poder de la burguesía señorial y de los terratenien­-
la mayor parte del Siglo xix, las comunidades indígenas de las tes señoriales, ya sea por revoluciones sociales como en Méxi­-
co (1910-1927) o en Bolivia (1952) en las cuales la participa­
145. Obviamente, de esa hipótesis de trabajo no se desprende que los “indios”,
ción organizada del campesinado, “indio” en su mayoría, fue
como tales, hayan comenzado a movilizarse recién en los últimos treinta años. La
lista de sus rebeliones e intentos de organización más permanente, por ejemplo en decisiva; sea porque, por ejemplo en Perú, la masiva presión
los países andinos, no es corta y hay abundante documentación al respecto. Pero organizada de los campesinos, mayoritariamente “indios”,
mi propósito aquí no es historiar las rebeliones de “indios” después de la Colonia, entre 1957 y 1969, fueron adoptadas medidas de redistribución
sino indagar por las especificidades y el sentido del actual “movimiento indígena”.
Acerca de las luchas de los “indios” ahora puede consultarse, entre otros, Utopía de tierras para sembrar, llamadas reformas agrarias; sea porque
y Revolución. El Pensamiento Político Contemporáneo de los indios en América Latina de los propios terratenientes señoriales fueron forzados, como
Guillermo Bonfil Batalla, además de varios de los ensayos del volumen editado en Ecuador (1969-70), a cambiar el régimen de trabajo servil
por Alberto Adrianzén y del editado por José Almeida Vinueza, así como Al Borde
del Naufragio. Democracia, violencia y problema étnico en el Perú de Rodrigo Montoya. por el trabajo asalariado. El resultado fue, en todas partes,
Debe tenerse en cuenta, además, que la mayor parte de las luchas indígenas fuer­ la expansión del trabajo asalariado y de las actividades de
on subsumidas como luchas campesinas entre 1930 y 1980. Sobre las luchas agrar­ carácter mercantil.
ias y campesinas, ver mi trabajo “Movimientos campesinos contemporáneos de
América Latina”.
318 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 319
y las cuestiones pendientes en América Latina

Tales procesos estuvieron asociados, como es conocido, con La nueva población “chola” fue, sin duda, la principal pro­
la abrupta urbanización de la sociedad latinoamericana, en tagonista y agente del proceso de cambios en el Perú posterior
su conjunto, la relativa expansión de la producción industrial a la Segunda Guerra Mundial. Fue ella, en primer término,
y de su mercado interno, el cambio de la estructura social la que formó el que hasta fines de los 60s fue el más amplio y
147
urbana con la formación de nuevos grupos de burguesía poderoso movimiento campesino de América Latina y llevó
industrial-urbana, de nuevas capas medias de profesionales e finalmente a la desintegración del poder señorial en el cam­po,
intelectuales y de una nueva población asalariada, industrial y cuya culminación fue la Reforma Agraria de la dictadura mili­
comercial. Y, por supuesto, parte de esos cambios fue la masiva tar de Velasco Alvarado en 1969, hecha, en rigor, para blo­quear
migración desde el campo a la ciudad. el desarrollo del movimiento campesino de los “cholos”, con
Todo eso se expresó pronto en la relativa modernización todas las consecuencias negativas para la sociedad rural y para
del Estado, que vio no sólo ampliadas sus bases sociales, si­ la producción agropecuaria. Fueron ellos los que formaron el
no sobre todo cambiadas profundamente con la parcial nuevo contingente de asalariados industriales y comerciales
y precaria, pero no menos real y decisiva, incorporación urbanos, levantaron un nuevo movimiento sindical, cuya gra­
de nuevos contingentes, de origen campesino e “indio”, al vitación en el debate político nacional fue muy importante
ámbito de la ciudadanía, aunque enredados aún en mallas de hasta la crisis de mediados de los 70s, y conquistaron decisio­
clientelaje y de formas de intermediación política, más que de nes legislativas que les permitían negociar con algunas ven­
representación directa. tajas la venta de su fuerza de trabajo. Fueron ellos los que
Esos procesos fueron más amplios, masivos, globales en una poblaron el aparato estatal de educación en todos los niveles,
palabra, más en unos países que en otros. Para los de población obligando al Estado a su rápida ampliación. Ellos poblaron
indígena mayoritaria, esas diferencias han probado ser de- las universidades estatales formando un nuevo y más amplio
cisivas. En el Perú fue donde, sin duda, el proceso fue más movimiento de estudiantes universitarios, con consecuencias
temprano, más rápido y más abarcador. Eso implicó la des- profundas para el país, comenzando por la ampliación brusca
indianización de la identidad y de la auto-identificación de de nuevas capas medias, que se reclutaban precisamente en
una parte mayor de la población “india”, su traslado a las esa población. Ellos, más que nadie, poblaron las “barriadas”
ciudades, a actividades vinculadas al salario y al mercado, e peruanas, que han llegado a albergar más del 70% de la po­
inclusive en el mundo rural, mucho más que a las campesinas blación urbana del Perú y que han llegado a significar la ex­
del período precedente. Ese específico proceso de desin­dia- periencia social, cultural y simbólica central del último me­dio
nización fue denominado de “cholificación”.146 siglo xx peruano.
La militarización del Estado, después de las experiencias
146. El debate respectivo, durante los años 50 y 60 del Siglo xx, tomaron parte guerrilleras de 1965-1967 y su enfrentamiento con las capas
varios investigadores sociales peruanos y extranjeros. Véase, sobre todo, “Algunas más jóvenes de esa nueva población “chola”, en especial en
características originales de la cultura mestiza del Perú Contemporáneo” de Fran­
çois Bourricaud, “Evolución de las comunidades indígenas del Valle del Mataro y
las universidades y entre los intelectuales jóvenes, bloqueó
de la ciudad de Huancayo” de José María Arguedas y mi ensayo “La emergencia y distorsionó el desarrollo social, cultural y político de esas
del grupo cholo y sus implicaciones en la sociedad peruana” (originalmente pub­
licado en Memorias del Congreso Latinoamericano de Sociología, Bogotá 1964 y
reproducido como “El Cholo y el Conflicto Cultural en el Perú”, en Dominación y 147. Para un estudio sistemático de esos movimientos sociales ver mi trabajo “Mo­
Cultura. vimientos campesinos contemporáneos de América Latina”.
320 Colonialidad y Crítica en América Latina. Bases para un debate El “movimiento indígena”, la democracia 321
y las cuestiones pendientes en América Latina

poblaciones, sobre todo en la “Segunda Fase” de la Dictadura La neo-liberalización-globalización y sus implicaciones en el


Militar (1968-1980), ayudó a exacerbar las graves distorsiones “movimiento indígena”
que las versiones estalinistas y maoístas del ya eurocentrifi­
cado “materialismo histórico” introducían en las universida­ Por comodidad, pero sin arbitrariedad, enlazo aquí neo-li­
des y entre la joven inteligencia “chola”, en el debate sobre beralización-globalización para denominar el proceso que
el conocimiento del proceso peruano (según ellas el Perú ha sufrido América Latina, como el resto del mundo, entre
era una sociedad feudal o semifeudal, como la China de la crisis de mediados de los 70 del siglo xx y ahora. Hay un
co­­mien­­zos de los años 30 del siglo xx, por lo cual la guerra relativo consenso en el debate actual, aparte de un océano de
revolucionaria del campo a la ciudad, etc.) y finalmente se escritura, acerca del debilitamiento y de la desnacionalización
combinaron con ellas, hasta llevar, desafortunadamente pa- del Estado, de la polarización social y del alejamiento de la
­­ra todos, al turbio y sangriento intercambio terrorista entre democracia. No tengo que insistir en esas cuestiones.148 Pero lo
el Estado y la agru­pación maoísta Sendero Luminoso, en­ que tales procesos implican o han implicado para la cuestión
tre 1980 y 2000, y cuyas principales víctimas fueron las del “movimiento indígena”, apenas comienza a ingresar en el
propias poblaciones campe­sinas “indígenas” o no del todo debate latinoamericano. En consecuencia, aquí es más bien
“cholificadas” (según el Informe Final de la Comisión de la pertinente abrir algunas de las cuestiones más significativas.
Verdad y Reconciliación en 2003, más de 60 mil). Sugiero, en primer lugar, que la rápida, más bien brusca,
Durante medio siglo, la población que se desprendió desintegración de la estructura productiva que estaba en cur­
de “lo indio”, se apropió de e hizo positiva la derogatoria so de desarrollo en estos países, produjo no solamente el
identificación como “chola” y/o como “mestiza”, no ha hecho desempleo, aumento del subempleo y rápida polarización so­
sino aumentar en proporciones y en presencia e influencia en cial, sino también un proceso que puede ser reconocido como
todos los ámbitos de la sociedad peruana, incluido por cierto un proceso de reclasificación social que afecta a todos los
el mundo rural donde habitan, minoritariamente, los que son sectores sociales y, obviamente, sobre todo a los trabajadores.
aún identifi­cados como “indios”, aunque no es seguro que Y ese proceso está asociado a una crisis de identidad social en
ellos acepten ya esa identificación. Y es improbable que la todos los sectores, pero en primer término en aquellos cuya
población “chola” regrese a la identificación como “india”. identidad era aún —o ya— ambigua y vacilante, empujándolos
Esa es, seguramente, la respuesta