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Mi querido Mauricio y demás participantes y lectores:

Si violamos las premisas del sitio, conste que la culpa es de Rafa


:o), porque trajo una extraordinaria Verdad, en lenguaje metafórico:
"El miedo llamó a la puerta; la fe abrió, y no encontró
nada"... Que para algunos puede decir más, que lo que voy a decir
yo. Aún no se me da mucho esa hermosa figura literaria: la
metáfora... Un juego precioso de los dos hemisferios cerebrales que
admiro mucho.

¡Pero también es de vos, Mauricio, "la culpa" (una cosa que no


existe), por soltar esa pavorosa herejía :o) para este entorno: "un
sentimiento como el miedo"!

Ni en Eneagrama, ni en ninguna concepción seria de las


limitaciones humanas, se concibe el MIEDO como asunto senti-
mental. Es más, se trata de la única emoción universalmente
reconocida. Que paraliza o se transforma a mayor velocidad que la
del rayo en rabia, o drenada toda la energía vital en depresión
o tristeza (ahí están las tríadas de este modelo), ya es otra cosa.

El miedo es el aspecto más denso y más animal de lo que


constituye al ser humano. De aquello que se manifiesta en el sector
reptiliano del cerebro triuno (también de aceptación universal. En
Eneagrama, y de manera más que válida para la cultura occidental,
se maneja con este otro lenguaje: el miedo es el de los pecados
capitales. No estuvo nunca en la lista de la Iglesia, sencillamente,
porque no se mienta la soga en la casa del ahorcado :o) La
Vanagloria sí estuvo, cuando eran 8 esos pecados. Lo derogó
Gregorio VII, seguramente un Tres, él, porque hizo, e hizo, e hizo
cosas. La postinera reforma gregoriana. Y bueno, hay que
comprenderlo a él también. A todos nos parece el gran pecado
propio, como menos grave que el del otro, por el asunto aquél de la
paja y la viga, del Gran maestro del Amor: de Jesús bendito.

Pues bien, el noveno pecado capital, el Miedo, es el peor porque


está detrás de todos los demás. El súperpecado, para decirlo en
lenguaje de revista farandulera. El MIEDO es nada menos que
el opuesto de la FE. Dejar de estar a merced del miedo, se llama
también acceder al estado de imperturbabilidad... Como
decía Teresa la de Ávila: nada te turba, nada te
espanta... Tremendo salto cuántico, se le dice ahora. Nada más y
nada menos, que salirse, de verdad, del estado automático.

Territorio, espacio, prevención, cuidado, desconfianza, en una


palabra: defensa, toda esta función natural y necesaria del
INSTINTO... es posible dejar de necesitarla. Dejarla ir... Lo que
pasa es que es necesario antes, organizar mucho, pero mucho, el
sistema de creencias. Cuando ya hemos aceptado que no existe EL
PELIGRO, ni el Bien y el Mal, es cuando no queda razón válida
para EL MIEDO. Mientras haya Miedo en mí, por las creencias, soy
manipulable por personas, culturas, desinformación, etc. Ya más
luego, es que podremos hacer una terapia o auto-terapia de
desensibilización instintiva o traumática, para ya dejar de
ser perturbables.

Si de veras ya sabemos (saber es mejor que creer), usando


lenguaje accesible para todos, que hay un Ser Superior
Omnipotente, Omnipresente, y Omnisciente, ¿a qué le podemos
temer? ¿Al diablo? No habría tal omnipotencia, ¿no? Para mí, no
hay más diablo que el diabólico ego ó ignorancia. "Para guerras
celestiales, lo mejor es don George Lucas", dice un yo mío por acá.
¡Chit!

"Una fe que no erradique el Miedo, no es FE ni sirve para mayor


cosa. El apenas creyente, está solo un poco mejor que el
escéptico. Le estallas cerca una bolsa de papel inflada y salta hasta
el techo. Erasmo les decía a los religiosos de su época, hace unos
cuantos siglos (a él le tocó la pelotera Roma vs. Lutero con muchos
muertos a bordo): todos se quieren salvar, pero todavía no... :o)"
¡Chit!

Es imposible perder algo que aún necesito. Aún la forma, porque


la VIDA es imposible perderla. Ella es lo que entra y sale de la
materia. De los infinitos vestidos de Dios, como dijo algún poeta
antiguo... ¡Qué metáfora, Dios mío!.... La Vida es lo que anima la
materia. Quien ya tiene comprendido que es imposible perder la
Vida, no necesita ya para nada un Instinto Animal de Supervivencia.
O Miedo, para el centauro: mitad animal, mitad hombre. Que lo de
ser humano es un propósito, no una realidad nuestra, aún. Cuando
se llega a eso, ya nadie ni nada "nos victimiza", se dice en algunos
lenguajes. Es en el reino animal, de depredadores y depredados, la
cadena alimenticia en perfecto equilibrio, pero sin paz, donde se
necesita eso aún.
ARCEs locuaces,

Fercho.

P.S. Examinadlo todo; retened lo bueno... Pablo de Tarso, La Sagrada


Biblia, 1 Tel. 5-21. Los monjes y los eruditos no deben aceptar mis
palabras por respeto sino que deben examinarlas, así como un orfebre
analiza el oro: cortando, raspando, frotando, fundiendo... Buda, citado por
el transcriptor de Anthony De Mello, s.j., en ¡DESPIERTA! ( Editorial Norma,
1994).

Las citas son estupendas para "curarse en salud", una forma sofisticada
que toma la mezquindad, pero créanme que -a veces- también es útil :o)
Pero tampoco es descubrimiento mío del todo... En una forma sencilla, y
para eso lo tradujimos, está en el artículo del padre Wagner: Nueve
Paradigmas (enlace), que aprovechado y extrapolado puede orientar
bastante para educar chicos y grandes; después de educarse uno, claro,
y ya de manera mucho más profunda y sutil -unos cuantos pisos por
encima- en la visión de A. H. Almaas de las Ideas Santas. "Reencontrar la
Confianza Básica, para poder experimentar un Nuevo Amanecer", en esa
visión y lenguaje, es lo mismo que he dicho aquí. Por lo menos, así lo veo
yo, como dice un pontífice pero del futbol, en el tvcanal de mi parroquia.
Con esta cita se va a emocionar Mylord que anda en Brasil, y de ahí tanta
indisciplina :o)