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Iglesia Viva

Nº 265, enero-marzo 2016


pp. 107-115
© Asociación Iglesia Viva
ISSN. 0210-1114

De neuroteologías y humanos.
SIGNOS Un conocimiento disruptivo
DE LOS de nuestra intimidad
TIEMPOS
Montserrat Escribano Cárcel. Universitat de València

L
a explosión de las ciencias de la vida está cuestionando nues-
tra comprensión de lo humano, de sus límites y de cómo
entendemos aquello que consideramos vitalidad. Muchos de
estos cambios se deben al impulso que desde finales del siglo XX
han alcanzado las neurociencias. Este vasto campo de conoci-
miento ha pasado en poco tiempo de ser minoritario a disfrutar
de una presencia que no puede ser ya ignorada. Es más, su irrup-
ción es tan amplia que cualquier cosa que pensamos acerca de
nuestros movimientos motores, inteligencia, deseos, opciones
cotidianas, decisiones políticas o incluso nuestra espiritualidad es
ahora comprendida y analizada desde el cerebro.
En pocos años, un conocimiento mayor y más preciso de nues-
tro sistema nervioso ha supuesto un desarrollo sin precedentes
de las neurociencias y a la vez también un giro novedoso sobre el
modo en cómo concebimos tanto nuestra interioridad como la
subjetividad. El rápido avance neurocientífico se debe en buena
parte a la aparición de nuevas técnicas de neuroimagen. Como
señala Hanna Damásio, permiten asomarnos por primera vez a lo
que sucede en nuestro cerebro mientras tiene lugar una actividad

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Un conocimiento disruptivo de nuestra intimidad

neuronal1. Las actuales técnicas, entre de conocimiento acompañado por el pre-


otras las de neuroimagen funcional fMRI, fijo Neuro.
miden con más precisión la espacialidad, Las neurociencias disfrutan de un
la disposición arquitectónica de nuestros enorme crecimiento y su conocimiento
cerebros y su funcionalidad. está institucionalizándose. Su presencia
El acceso a una visualización más aco- tiene la capacidad de generar nuevos
tada es soñar con la posibilidad de trazar saberes y posibilidades para abordar el
topografías neuronales que faciliten una conocimiento entorno a la vida y la vitali-
orientación aquilatada a través de los dad humana. El conjunto de disciplinas
millones de neuronas, glías y de conexio- que desentraña aquello que sucede en
nes sinápticas que pueblan nuestro siste- nuestro sistema nervioso ofrece además
ma nervioso. Sin embargo, descubrir y nuevos modos de entender la materiali-
señalar las áreas funcionales que se rela- dad. Son muchas las ciencias que ahora
cionan con cualquiera de las actividades cruzan sus conocimientos con aquello
motoras o emocionales que desempeña- que las neurociencias dan a conocer acer-
mos abre también la puerta a la posibili- ca del sistema nervioso. En entre ellas se
dad de describir aquello que somos. sitúa también la neuroteología funda-
Proyectos ambiciosos como el que pro- mental que trato de desarrollar3. Lo más
mete elaborar el conectoma de nuestro llamativo es que, a la vez, que brindan un
cerebro permitiría describir, al menos en conocimiento más preciso sobre nuestra
parte, las conexiones que nuestras neu- neurobiología, generan también una
ronas establecen entre ellas2. Se trata sin racionalidad propia.
duda de un programa colosal si tenemos Esta racionalidad neurocientífica a tra-
en cuenta el inmenso número de neuro- vés sus métodos de medición, modos de
nas que puebla nuestro cerebro y las aproximación y lenguajes propone for-
miles de conexiones que establece cada mas diversas de conocimiento que ahora
una de ellas por segundo. Barajamos can- asoman con fuerza. Las neurociencias
tidades infinitesimales de información perfilan así un marco nuevo desde el cual
para las que necesitamos un desarrollo entender nuestra interioridad. A esto se
informático que aún no disponemos. El añade que la institucionalización de este
desarrollo de programas similares en conocimiento no influye tan solo en la
Estados Unidos y en Europa son sosteni- investigación científica, sino que es parte
dos por agencias gubernamentales, por ya de la opinión pública al menos en lo
destacadas universidades, laboratorios que llamamos occidente.
farmacéuticos y por enormes cantidades De este modo, los resultados neuro-
de dinero presupuestadas a través de científicos se acomodan cada vez más a
Estados y agencias gubernamentales. El la vida social y moldean nuestro imagina-
resultado es que aparece un vasto campo rio. La divulgación científica ha consegui-
do que ciertas informaciones se propa-
1 Hanna Damásio, El sueño de visualizar la función guen con facilidad a través de publicacio-
cerebral. [En línea] http://www.uoc.edu/portal/ nes y blogs. En pocos años nuestros
es/sala-depremsa/actualitat/noticies/2012/
noticia_143/acceptacion_es.pdf [Consultado: 3
conocimientos cerebrales han aumentan-
marzo 2016].
2 Human Connectome Project, [En línea] http:// 3 Montserrat Escribano Cárcel, Identidad y natura-
www.humanconnectomeproject.org y http:// leza humana desde una perspectiva neuroteoló-
www.neuroscienceblueprint.nih.gov/connecto- gica fundamental. Tesis doctoral. Universitat de
me/ [Consultado: 3 de marzo 2016]. València, Valencia 2015.

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do considerablemente en pocos años. va. A esto se suman las nuevas neurotec-


Como resultado, los logros alcanzados nologías de gran precisión que determi-
por las neurociencias están en boca de nan parte de nuestros estados mentales.
muchas personas y socialmente tenemos Son muchas las consecuencias que se
una conciencia mayor de la importancia derivan de cada uno estos avances, pero
que el sistema nervioso posee en nues- para examinarlas es necesario introducir
tras vidas. A este fenómeno se le conoce al menos dos ejes de análisis. Uno es la
como neurocultura4 y debido a su enor- dimensión ética y el otro la dimensión
me influjo, ninguna parcela del saber política.
permanece ajena a su racionalidad.. Las nuevas tecnologías y los métodos
La neurocultura abarca no solo a la de análisis se aplican en el ámbito médi-
materialidad de nuestra vida sino tam- co, pero también para analizar y com-
bién a su posibilidad trascendental. De prender las bases neurales del comporta-
ahí que también este modo novedoso de miento, la toma de decisiones y determi-
producir conocimiento afecte y cuestione nadas elecciones morales. Se buscan
nuestra vida espiritual, sea esta religiosa posibles aplicaciones, como determinar
o no. Por ello, la neuroteología propone las afiliaciones políticas y si es posible o
valorar críticamente cómo influye el no intervenir sobre ellas. Información de
conocimiento neurocientífico sobre nues- este tipo es clave a la hora de predecir
tra vida creyente. La comprensión que nuestra intención de voto u opciones de
hacemos de nuestra vida neuronal se compra. Sin embargo, la realidad es que,
convierte en un signo de los tiempos que de momento, aunque podemos aplicar la
merece un estudio pausado. tecnología de escaneado cerebral –la
fMRI y o la estimulación magnética trans-
craneal– para estudiar opciones y deci-
1. Una visión neurofarmacológica y siones, no podemos ir más allá de delimi-
política de nuestras enfermedades tar ciertas bases neurales relacionadas
con algunos de nuestros estados menta-
Los conocimientos neurocientíficos les.
más apreciados suceden en el mundo Por otra parte, ámbitos novedosos
médico. Muchos de ellos se han traduci- como la neuromercadotecnia o la neuro-
do en intervenciones cerebrales precisas, política5 son piezas de un entramado
en aplicaciones médicas novedosas y en mucho mayor llamado: neuroeconomía.
métodos de diagnóstico más eficaces. Se trata de un complejo sistema de servi-
Estos avances han transformado la expe- cios y empresas entre las que se incluyen
riencia que teníamos de muchas enfer- las industrias psicofarmacéuticas y las
medades como la depresión, el autismo, neurotecnológicas. El esqueleto de la
el Parkinson o el Alzheimer. Asimismo, el neuroindustria se rodea además de servi-
desarrollo de los nuevos neurofármacos cios financieros, compañías aseguradoras
puestos en el mercado por la industria, y residencias o alojamientos para perso-
ensanchan ahora las esperanzas de millo- nas dependientes. El florecimiento de la
nes de personas que padecen algún tipo neuroeconomía es tal que disfruta de su
de dolencia mental o disfunción cogniti- propio índice financiero dentro del cono-
cido NASDAQ6. Uno de sus objetivos
4 Francisco Mora, Neurocultura. Una cultura basa-
da en el cerebro. Alianza, Madrid 2007; Giovanni 5 Adela Cortina, Neuroética y neuropolítica. Tec-
Frazzetto y Suzanne Anker, Neuroculture. Natu- nos, Madrid 2011.
re Reviews Neuroscience 10 (2009) pp. 815­-821. 6 Este índice el NASDAQ NeuroInsights Neuro-

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primordiales es el descubrimiento de Introducir en las neurociencias pers-


nuevas drogas. Pero también que estas pectivas éticas y políticas permite com-
sean cada vez más sofisticadas, que pue- prensiones distintas. Así vemos que los
dan actuar de un modo preciso en nues- procesos farmacológicos-médicos no
tro cerebro o bien que sean aplicadas de pueden por sí mismos explicar una
manera preventiva sobre personas que enfermedad, un trastorno o un rasgo
podrían o no manifestar ciertas enferme- mental. La complejidad que revelan
dades neuronales o conductas cogniti- debe incorporar otras perspectivas que
vas. Para este fin es necesario alcanzar un permitan analizar el contexto donde sur-
conocimiento cerebral mayor a escala gen estas dolencias. En nuestras socie-
nanométrica y los esfuerzos investigado- dades estas enfermedades se manifies-
res y económicos no se están escatiman- tan en centros escolares, en lugares de
do7. trabajo, entre personas de avanzada
La dependencia entre la investigación edad o entre aquellas que sufren eleva-
y la neuroindustria es cada vez mayor y dos niveles de estrés. Tener en cuenta el
como afirma el redactor jefe de Prescrire, contexto sociocultural, afectivo y espiri-
Bruno Toussanint8: tual señala que la exclusión social pade-
Se confía la búsqueda de medicamen- cida, la ausencia de reconocimiento o la
tos a las sociedades farmacéuticas, que precarización de la vida es hermenéuti-
entablan relaciones de dinero y de pres- camente necesario para comprender el
tación de servicios con los médicos espe- entramado que origina estas enferme-
cializados. El poder público reduce así dades. Entonces, no podemos afirmar
sus gastos, pero crea conflicto de intere- que un mayor consumo de determina-
ses en el sistema del medicamento. Y el dos neurofármacos sea el atajo para
interés de los empresarios industriales no erradicar problemas médicos o conduc-
es necesariamente el de la población […]. tuales que tienen sus raíces en sistemas
Desde una perspectiva ética el bino- neoliberales que nos aplastan.
mio medicina-neuroindustria debe ir más Hemos de tener en cuenta también
allá de objetivos que persigan un recono- que el camino que va desde que se logra
cimiento de las enfermedades a través una mejora médica hasta que finalmente
de pistas biomédicas o de búsqueda de las personas lo reciben es largo y muy
patrones de conducta. Una identificación complejo. Los intereses involucrados a lo
más precisa no se traduce sin más en la largo de estos procesos son numerosos.
“curación” de una enfermedad. Sirva de ejemplo unas declaraciones del
profesor de neurología del Hospital Pitié-
tech Index, reconocido por sus siglas inglesas Salpetrière, director del Instituto de la
como (NERV) está diseñado para realizar un
seguimiento del rendimiento de este conjunto
Memoria y director de la Enfermedad del
de empresas dedicadas a la neuroindustria. Alzheimer en París Bruno Dubois en el
7 Zack Lynch, The neurotechnology industry 2014 que admite que existe un conflicto de
report: Drugs, devices and Diagnostics for de intereses con los medicamentos prescri-
Brain and nervous sistem. NeuroInsights, San tos para enfermedades como el Alzhei-
Francisco 2014. [En línea] http://www.neuroin-
sights.com/marketreports/marketreport2009.
mer y después reconoce que su validez
html#!neurotechreport2014/cmca [Consultado: no está probada: “sé que no sirven para
19 marzo 2016]. nada. Pero estoy obligado a decir que
8 Philippe Baqué, El Alzheimer, una enfermedad sirven un poco, ya que, si no, el enfermo
política. Le Monde Diplomatique, febrero 2016,
p. 22.

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se desespera”9. La solución no puede ser trazando su propio modo de generar y


una sociedad psicofarmacológica donde de distribuir conocimiento. Dado que su
el uso de las drogas psiquiátricas –anti- influencia excede en mucho el ámbito
depresivos o tranquilizantes– se entienda médico vemos ahora que se trata de una
como el tratamiento para normalizar cuestión ética, política y también episte-
comportamientos considerados inapro- mológica. Su presencia además de inun-
piados10. dar cualquier parcela del saber y aspira a
Como vemos, las neurociencias han apropiarse de la capacidad de definir
inaugurado espacios de conocimiento, correctamente qué es lo humano. Consi-
pero al mismo tiempo han descubierto dero que ésta es una de las preocupacio-
nuevos nichos de mercado que pueden nes centrales. Sin duda, un nuevo modo
monetizar nuestra biología. Necesitamos de asomarnos a lo que ocurre en nuestra
ciudadanos neuronalmente informados y intimidad transforma la manera en que
que participen deliberativamente en las podemos ser definidos. Veamos un poco
decisiones que tienen que ver con sus más por qué sucede esto.
vidas. Una democratización de este conoci- El nivel de precisión alcanzado por las
miento neurocientífico permitirá que ética- neurociencias nos acerca de una manera
mente cuestionemos hacia dónde quere- distinta tanto a la biología como a la vita-
mos encaminar el estudio neurocientífico. lidad humana. Las neurociencias dispo-
Como señala la filósofa Catherine Malabou nen de un nivel de proximidad desde el
debemos preguntarnos: “¿qué hacer con que tratan de entender qué sucede entre
nuestro cerebro?”11. Es una tarea compleja nuestras neuronas y glías. Este nivel de
en la que deben tener una presencia activa precisión nanométrica, al que antes no
también las teologías, especialmente aque- teníamos acceso, consigue detallar cómo
llas que tienen una reflexión sobre la cor- funciona la biología cerebral desde una
poralidad y que reflexionan hermenéutica- aproximación molecular. Esto supone
mente sobre cómo elaboramos nuestras describir con mayor precisión enferme-
fuentes de identidad12. dades, fenómenos mentales, estados de
ánimo e incluso experiencias religiosas o
místicas. Poco a poco esta mirada nano-
2. Una visión cerebrocéntrica del métrica se impone y configura un marco
conocimiento de conocimiento diferente.
Lo más interesante es subrayar que
La segunda consideración que quiero esta mayor precisión nos acerca de un
mencionar es que las neurociencias están modo nuevo a la biología cerebral, pero
también también nos define. Siendo
9 Ibid., El Alzheimer, una enfermedad política. Le esto así, las neurociencias además de
Monde Diplomatique, p. 22. tener la cualidad de detallar molecular-
10 Nikolas Rose y Joelle M. Abi-Rached, Neuro. mente la materialidad cerebral apuntan
The New Brain Science and the Management of
the Mind, Princeton University Press, Princeton también a la descripción de los fenóme-
2013, pp. 46-47. nos mentales. Consecuentemente,
11 Catherine Malabou, ¿Qué hacer con nuestro desde la mirada neuromolecular se
cerebro? Arena libros, Madrid 2013. dibuja aquello que nos hace humanos,
12 Montserrat Escribano Cárcel y Neus Forcano i se buscan los porqués de nuestras dife-
Aparicio, Aportaciones de la neuroteología femi-
nista, de las teologías queer y postcoloniales rencias, las razones de cómo construi-
para una nueva concepción de la subjetividad mos nuestra identidad y qué es lo que
ética. Journal of European Society of Women in nos hace humanos.
theological Research 22 (2014) pp. 199­-214.

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Esta capacidad descriptiva que ahora 3. La neuroteología fundamental


asoma marca nuestros orígenes y fija
quiénes somos a partir de los rasgos La neurocultura nos recuerda que
cerebrales. De ella se desprenden nuevas somos ciudadanos y consumidores bioló-
clasificaciones tales como: depresivo, gicos. Dicho de otro modo, las ciencias
esquizofrénico, con déficit de atención o de la vida trazan patrones que influyen
violento que son reduccionistas y natura- sobre nuestros cuerpos, determinan
lizadas. Se presentan como taxidermias parte del desarrollo de nuestras ciudada-
legítimas para normar a la población. nías económicas y modifican también
Definir qué es o qué debe ser un ser parte de nuestras creencias culturales y
humano tiene unas consecuencias direc- religiosas. De ahí que debamos permane-
tas sobre nuestra cotidianidad. Por ejem- cer vigilantes ante las consecuencias que
plo, pueden afectar a la hora de ser una neurobiologización de la vida, de las
seleccionado para un determinado prácticas políticas y creyentes nos anun-
empleo, de fijar las cuantía que debamos cian.
abonar a las compañías aseguradoras o Las neurociencias tienen una clara
de conseguir un crédito en una entidad vocación interdisciplinar. De ella brotó la
bancaria. neuroteología a mediados de los años
Nos encontramos ante una neurora- ochenta. A pesar de su escaso recorrido
cionalidad que se ajusta a la materialidad como disciplina ya ha diversificado obje-
del sistema nervioso y que genera sus tivos, metodologías y orientaciones. Se
propias definiciones de las personas. Si perciben dos áreas de investigación pre-
como afirma el Premio Nobel Michael dominantes. Una primera que se interesa
Gazzaniga: somos nuestro cerebro13, por la relación que existe entre la viven-
entonces podemos provocar compren- cia de las creencias religiosas o espiritua-
siones neurodeterministas o estrechas. les con las experiencias de dolor, y otra
Aquí reside uno de los mayores proble- segunda que pone el acento en describir
mas, también teológico, ya que cuestiona neuronalmente qué sucede en nuestro
la antropología bíblica donde las perso- cerebro mientras vivimos determinadas
nas siempre son dinámicas, históricas y experiencias religiosas, espirituales o
abiertas la trascendencia. numinosas. En estos momentos es posi-
Si por el contrario, nuestra vida se ble intervenir sobre nuestro cerebro
reduce a la materialidad cerebral quizás mediante determinadas prácticas como
debamos dejar a un lado características la meditación, el mindfulness o la ora-
tan humanas como son la capacidad sim- ción. Eso supone que podemos transfor-
bólica, la trascendencia o la libertad y mar sentimientos como la rabia, la frus-
que exceden siempre en mucho nuestra tración o la ira y acercarlos a otros más
materialidad. Una de las tareas de la neu- creativos como es la reconciliación15.
roteología es pues recordar que las vidas Ambas perspectivas son estudios
humanas no dependen del biovalor14 que neurocientíficos sobre determinados
muestra su corporalidad. estados mentales relacionados con los
fenómenos religiosos o espirituales. Su
objetivo es situar, fijar y localizar estas
13 Michael Gazzaniga, El cerebro ético. Paidós,
Barcelona 2006.
actividades neurobiológicas y tratar de
14 Nikolas Rose, The politics of Life Itself. Biome- desentrañar su funcionamiento. En pocos
dicine, Power, and Subjectivity in the Twenty-
First Century. Princeton Universtiy Press, Oxford 15 Mathieu Ricard, Experiencia interior y neuro-
2007, pp. 252-259. ciencias. Concilium 362 (2015) pp. 13-26.

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años son muchos los logros alcanzados una tarea propia de la teología funda-
por los estudios neuroteológicos. En mi mental.
opinión, uno de los más llamativos es Cada disciplina maneja su propia
que, por primera vez, tenemos una disci- racionalidad. En la teológica, además de
plina que combina una larga tradición, disfrutar de una dilatada trayectoria
como es la teológica, con los últimos acoge también una gran diversidad de
avances que ofrecen las neurociencias. El perspectivas en su interior que la enri-
hecho de que sea posible analizar neuro- quecen como disciplina. La racionalidad
lógicamente la respuesta de nuestra vida teológica se asienta sobre tres claves que
mental ante creencias y experiencias de atraviesan toda su trayectoria. Una es su
trascendencia sitúa a la disciplina teológi- carácter fundamental, es decir, siempre
ca en medio de las ciencias. trata de dar razón de aquello en lo que
A pesar de los avances que la neuro- cree y afirma. La segunda es que se
teología manifiesta son muchos los lími- apoya en una comprensión antropológica
tes que presenta. Entre otros, necesita- que marca y orienta la perspectiva de su
mos una definición más acotada acerca estudio. La última que se refiere a su
de qué consideramos que es una expe- dimensión siempre pública y por lo tanto
riencia religiosa, mística o espiritual. Tér- política. Del tronco teológico me fijaré en
minos como estos junto con la propia la rama fundamental. Pues por un lado se
definición de religión, de trascendencia, fija, en las condiciones que nos permiten
de experiencia fundante o de sentido de acceder a la divinidad y por otro, en la
lo numinoso requieren de mucha más posibilidad de su credibilidad. Así, esta
precisión para hablar de ellas. Las dificul- disciplina investiga la posibilidad de la fe,
tades se multiplican si tenemos en cuenta sus lenguajes, cómo y quién elabora el
la variabilidad de religiones, de tradicio- conocimiento teológico, qué prácticas se
nes espirituales o de corrientes místicas derivan, y si éstas nos acercan a la pro-
que existen a lo largo del planeta en moción de la justicia social y el reconoci-
estos momentos. De este modo, para miento de todo ser humano.
aportar algo más de luz a las investigacio- Las tradiciones religiosas vuelven a
nes neurocientíficas debemos recurrir a hacerse presentes en la cultura y ejercen
otras disciplinas como las Teologías, las un papel destacado en la sociedad civil.
Ciencias sociales o la Antropología si Por ello, su dimensión política debe for-
queremos alcanzar un mayor contraste al talecer siempre los procesos democrati-
utilizar estos términos fundamentales. zadores16. En la tradición católica fue tras
Creo estar en lo cierto al afirmar que el Concilio Vaticano II cuando esta dimen-
la disciplina neuroteológica no agota sus sión política se explicitó dando paso a
posibilidades en estas dos perspectivas diversas corrientes como las teologías de
anteriores. Considero que es necesario la liberación, las teologías feministas, las
dar un paso más y elaborar una neuro- teologías queer, las teologías del cuerpo
teología fundamental. Es decir, desarro- o las teologías postcoloniales. Cada una
llar una disciplina que cuestione los tér- de ellas ensambló claves sociales, políti-
minos que manejamos con respecto a las cas y económicas de su entorno e incor-
religiones, las creencias y las espirituali-
dades. Reflexionar sobre los lenguajes 16 Montserrat Escribano Cárcel, Teología femi-
nista como instancia crítica de las religiones en
utilizados, desde qué perspectivas cultu- el espacio público. La propuesta de Elisabeth
rales son descritas o bien qué metodolo- Schüssler Fiorenza. Contrastes. Revista Interna-
gías son apropiadas para su análisis es cional de Filosofía 18 (2013) pp. 303-318.

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Un conocimiento disruptivo de nuestra intimidad

poró herramientas de pensamiento y ese exceso al que estamos llamadas. Así,


lenguajes de otras disciplinas. Surgían así como nos recuerdan las teólogas queer
las llamadas teologías contextuales que Marcella Althaus-Reid y Lisa Isherwood,
desde una perspectiva feminista exce- la vitalidad se percibe como un espacio
dían ya el contexto europeo. abierto, que genera identidades fluidas y
Mi propuesta es elaborar una neuro- que es siempre un espacio político18.
teología fundamental que sirva de espacio La neuroteología fundamental se sitúa
para repensar cómo las neurociencias en ese marco antropológico y epistemo-
están clasificando, definiendo y nombran- lógico. Su función es cuestionar y revisar
do la intimidad. Las teologías –especial- éticamente el modo en que las neuro-
mente las teologías feministas, queer y ciencias cartografían tanto la vitalidad
del cuerpo– resultan muy interesantes como la intimidad. Esto supone repensar
para las neurociencias precisamente por la muchas de las categorías sobre las que
reflexión que ofrecen sobre el cuerpo, la hemos construido nuestra fe eclesial,
sexualidad y su comprensión del amor. revisar cuál es el marco ofrecido por las
Estas teologías parten de la antropología neurociencias y qué prácticas políticas y
bíblica y describen la corporalidad huma- económicas se derivan de ellas.
na [basar] desde una comprensión integral Como ya he señalado, la disciplina que
que no siempre está presente en el discur- propongo se sitúa en medio del conoci-
so neurocientífico. Sin embargo, como miento científico y teológico. Esto supone
destaca la teóloga Mayra Rivera, el cuer- cuestionar de nuevo cómo es nuestra
po, cualquier cuerpo, es el lugar siempre comprensión de la revelación, de la expe-
de encuentro, de manifestación de la riencia de la resurrección, cómo se fijan en
divinidad y de apertura a la trascenden- nuestra mente los lenguajes sobre la divi-
cia17. Esta visión de la corporalidad, de la nidad, cómo el sexo determina su com-
sexualidad y del amor desestabiliza con- prensión, qué cambios provoca la oración
cepciones eclesiológicas anteriores como o cómo los símbolos y las prácticas litúrgi-
señalan los artículos de este número. cas nos ayudan a seguir creyendo.
La vida humana, especialmente la de Cartografiar la vitalidad de la fe y
las mujeres y de todas aquellas que son repensar cómo nuestros cerebros cons-
invisibilizadas o consideradas no-perso- truyen las creencias religiosas no es una
nas, es percibida por la neuroteología tarea sencilla. Obliga a examinar pilares
fundamental como un complejo sistema sólidos tales como: la ley natural, el peca-
de relaciones trazado por la cultura, el do original o qué entendemos por alma.
contexto, las relaciones de poder, los Son cuestiones de fondo que tienen un
deseos y la vulnerabilidad humana. Todo largo recorrido teológico y que ahora
ello encuentra su asiento biológico en el deben contrastarse con aquello que
cerebro pues sucede en el cuerpo, pero sabemos sobre la plasticidad neuronal,
no puede ser reducido ni fijado. Esta las células espejo y la permanente creati-
nueva disciplina quiere subrayar que la vidad en la que debemos vivir sumergi-
carnalidad, las conductas, los sentimien- das las personas creyentes.
tos, las experiencias, la socialidad y las Al mismo tiempo, la tarea de la neuro-
posibilidades neuronales esculpen nues- teología fundamental es también recor-
tra vida y son siempre posibilidad para
18 Marcela Althaus-Reid y Lisa Isherwood, The
17 Mayra Rivera, The Touch of Transcendence. A Sexual Theologian. Essays on Sex, God and
Postcolonial Theology of God. WJK, Londres Politics. T&T Clark, Londres 2004.
2007.

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SIGNOS DE LOS TIEMPOS Montserrat Escribano

dar que, en medio del neoliberalismo truyen los lenguajes científicos y teológi-
salvaje y las debilitadas democracias, la cos, y donde analizar las prácticas inte-
vitalidad humana es siempre neurodiver- lectuales y religiosas que pueden fijar
sa19. Eso significa que, a pesar de la nuestro biovalor.
novedad que las neurociencias anuncian, La neuroteología fundamental se sitúa
sus discursos repiten antiguas concepcio- humildemente en el espacio fronterizo
nes sesgadas en las que el «varón blan- de la profecía que convoca aquello que
co» sigue siendo el patrón de normalidad aún no es real pero que ya acontece
y el a priori discursivo20. Cabe tener pre- entre nosotros22. Las teologías queer y
sente que el discurso científico, como las postcoloniales han introducido en sus
feministas de las ciencias han mostrado, estudios herramientas hermenéuticas crí-
no es nunca ni objetivo ni aséptico, por lo ticas, el análisis de los lenguajes simbóli-
que debemos prestar atención para no cos y de las metáforas y el estudio de la
alentar discursos neurosexistas21. retórica. Todo ello ha sido intercalado
La vida de fe debe ser siempre un con categorías como cuerpo, género y
impulso creador y responsable como sexo. El resultado ha sido desestabiliza-
muestra María Magdalena. Así esta nueva dor. La tarea fundamental de la neuroteo-
disciplina dispone también de su propia logía incorpora la dimensión de estas
función propositiva e introduce en su herramientas de análisis para elaborar un
análisis criterios como etnia, clase social, conocimiento disruptivo que ensanche y
religión y sexo pues son los ejes donde descolonice marcos de conocimiento,
se juega nuestra vida. La neuroteología tanto teológicos como neurocientíficos,
fundamental es un espacio intelectual que a menudo son violentos o permane-
pertinente donde revisar cómo se cons- cen sometidos bajo tiranías psicopolíti-
cas23. La neuroteología fundamental
quiere ampliar horizontes éticos, políti-
19 Francisco Ortega y Fernando Vidal, Mapping
the cerebral subject in contemporary culture. cos y teológicos para que como señala la
RECIIS. Electronic Journal of Communication filósofa Judith Butler, la vida resulte más
Information & Innovation in Health 1 (2007) pp. vivible.
255-259.
20 Donna J. Haraway, Ciencia, cyborgs y mujeres.
La reinvención de la naturaleza. Cátedra, Madrid 22 Montserrat Escribano Cárcel, Neuroteología:
1995; Anne Fausto-Sterling, Cuerpos sexuados. Un conocimiento cordialmente transformador y
La política de género y la construcción de la sinápticamente revolucionario, en Carmen Picó
sexualidad. Melusina, Tenerife 2006. (ed.) Resistencia y creatividad. Ayer, hoy y ma-
21 Sigrid Schmitz y Grit Höppner (eds.), Gendered ñana de las teologías feministas. Verbo Divino,
Neurocultures. Feminist and Queer Perspectives Estella 2015.
on Current Brain Discourses. Zaglossus, Viena 23 Byung-Chul Han, Psicopolítica. Herder, Barce-
2014. lona 2014.

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