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El JUEGO EN LA EDUCACION PREESCOLAR

RESUMEN

INTRODUCCION
Encontrándonos en pleno siglo XXI, y con el desarrollo de la tecnología en continuo
avance que evidencia que jugar al aire libre se ha vuelto
En muchos casos se ha vuelto mas “fácil” para los padres tener al niño en su cuarto
jugando en la computadora, en la tablet o en el smartphone creyendo que asi

EL JUEGO
I. CONCEPTUALIZACION:
El juego es la actividad fundamental del niño, que se da de forma innata, libre y
placentera, en un espacio y un tiempo determinados, y favorece el desarrollo de las
capacidades motoras, cognitivas, afectivas y sociales.
«Juego» es un término que se refiere tanto a una forma general de comportarse y sentir
como a una serie de actividades concretas claramente delimitadas. El juego se mueve en
el mundo de la fantasía, quien juega vive en una realidad más o menos mágica y, por
consiguiente, más o menos relacionada con lo cotidiano. Sin embargo, no podemos
dejar de reconocer que hoy en día jugar es un oficio o un trabajo para muchas personas.
El elemento clave del juego es que se produce por un placer intrínseco que obtiene el
jugador. Jugar conlleva, en ocasiones, tensión, pena o sufrimiento puesto que en los
juegos se deben aceptar retos y superar obstáculos. Por otra parte, es cada vez más
común que los juegos infantiles sean valorados por sus consecuencias, incluso en
edades tempranas. En la escuela, se evalúa el deporte y la actividad física, así como las
realizaciones plásticas y dramáticas. Las actividades extraescolares, que son por lo
general de índole deportiva o artística, suelen plantearse en un marco de competición en
el que no resulta indiferente el resultado. En definitiva, el juego espontáneo, débilmente
estructurado y no competitivo, es cada vez más escaso en nuestra sociedad. (Criado,
2012).
La actividad lúdica, desde el punto de vista psicológico, es una creación original,
engendrada, en particular, por factores que actúan en el proceso de semiotización,
internalización e “intimización” de significaciones (a través de la metamorfosis de la
significación social del objeto) y por la formación de situaciones de simulacro, “como
si”. Se puede entonces suponer que ellos operen sobre todo con significaciones más que
con cosas porque pensamos que:
La especificidad interna de la actividad lúdica es la transferencia de significaciones de
un fenómeno a otro;
El juego multiplica las posibilidades del niño de penetrar en los fenómenos a través de
extensiones y condensaciones de significaciones. En algunos casos el niño entra en el
contenido social y en los detalles técnicos del objeto real en un proceso en el que hay
ampliación y restricción de las significaciones. Así crea nuevas significaciones del
objeto social (por ejemplo, un plato convertido en volante de un auto).
 La actividad (y en particular la iniciativa) incorpora el objeto al universo propio
del individuo y puede llevarlo a un proceso singular de intimización del objeto
social, que contribuye a la estabilidad y a la seguridad en sí mismo en cada
situación;
 El espacio vital de cada uno, gracias a la intimización, se organiza según un
cierto orden personal (lógica personal) que crea una relación específica entre un
orden y un desorden también personal. La intimización y la relación entre orden
y desorden están ligadas a las metamorfosis en la actividad lúdica.
La importancia de este proceso a lo largo de la infancia es que el niño logra vivir el
efecto de sus acciones en el marco del juego. Esto le brinda una extremada libertad,
aunque siempre relativa a ciertos límites, pudiendo funcionar con sus recursos
personales con la seguridad aportada por el ritmo de su propio desarrollo.
Con la metamorfosis de significaciones, operando en una actividad real, el niño toma
conocimiento de objetos personales, multipersonales e impersonales. Al jugar hace
variar sus significaciones y sus relaciones socio-culturales.
Se pueden así caracterizar diversos niveles de metamorfosis:
a) de la cosa en objeto: en que se selecciona (del conjunto de elementos de la
realidad) alguno/s que ofrece/n rasgos que, a través de una semiosis, son
suscecptibles de transformar la “cosa anodina y anómica” en “objeto” a capturar,
conocer, comparar, fragmentar o utilizar en un relato;
b) en cuanto a la estructura del objeto intimizado,
c) en cuanto al trabajo operado sobre el objeto y
d) acerca de la versión que propone de la realidad que transforma “el objeto” en
“juguete” portador en sí de diversas significaciones.
Pero además el juego permite “catarsis” y la manifestación de lo reprimido, de los
miedos, de lo deseado y prohibido sustituyendo el objeto real, ahorra consecuencias
terribles.
El juego es un instrumento privilegiado de acceso a lo desconocido, a lo temido como
posibilidad fantaseada de omnipotencia, de identificación con el agresor, de
escenificación del miedo a la pérdida, al abandono, a la soledad y a la desprotección. El
juego de ficción, el simulacro que constituye la transición entre el indicio, ligado a la
cosa y el símbolo como soporte de las combinaciones y operaciones intelectuales, ayuda
a franquear ese umbral hacia el pensamiento simbólico complejo y la creatividad porque
la transferencia de significaciones, abre la sensibilidad para suscitar, diversificar la
experiencia, ponerse a prueba y conocerse. (Chokler)
El juego infantil se define como una actividad placentera, libre y espontánea, sin un fin
determinado, pero de gran utilidad para el desarrollo del niño. Las connotaciones de
placentera, libre y espontánea del juego son fundamentales y por tal razón debemos
garantizarlas con nuestro acompañamiento inteligente. (Gomez, 2010)
El juego es un concepto muy difícil de definir. Quizás es más fácil reconocerlo que
definirlo. Sin embargo, podemos decir que es una actividad espontánea y placentera en
la cual el niño recrea y transforma la realidad, trayendo su experiencia interna y
haciéndola dialogar con el mundo exterior en el cual participa. (Minedu, 2010).

II. IMPORTANCIA DEL JUEGO


El juego tiene una influencia innegable en todos los aspectos del desarrollo infantil.
Las habilidades físicas (motoras gruesas) se desarrollan a medida que el niño/a jugando
aprende a alcanzar, gatear, caminar, correr, subir, saltar, arrojar, agarrar y equilibrarse.
Las habilidades motoras finas (uso de las manos y dedos) se desarrollan al manipular
los objetos del juego. Las habilidades mentales se activan y evolucionan en aquellos
juegos que fomentan la solución de problemas y relaciones causa - efecto (ej.: juegos de
activar dispositivos para producir sonidos, iluminación, cubos encajables). A su vez
nuestros hijos/as aprenden conceptos descubriendo mediante el juego formas, tamaños,
colores... y el lenguaje evoluciona adquiriendo nuevas palabras para nombrar los
objetos y actividades de entretenimiento en las interacciones con los adultos.
Las habilidades sociales también se dominan a través del juego cuando aprenden a
seguir instrucciones, cooperar, esperar su turno, obedecer las reglas y compartir.
El juego también contribuye al desarrollo de las habilidades emocionales por medio del
placer que nuestros hijos/as experimentan y los sentimientos que vivencian en juegos de
personajes imaginarios. La autoestima también incrementa cuando los niños/as logran
metas por medio del juego.
El juego estimula la creatividad y la imaginación cuando el niño/a juega a que es doctor,
profesor, o padre o madre, o bombero, él o ella aprende que la vida está llena de
posibilidades y oportunidades, pudiendo representar en su juego todo aquello que desee,
modificando la realidad a su antojo.
Un bebé necesita jugar desde los primeros meses, encontrando como delicioso juguete
sus pies y manos. Los adultos hemos de ayudar a descubrirlos y usarlos. Tan grave es
que un niño no duerma como que no juegue, porque el juego contribuye al buen
desarrollo psicomotriz, que es la base de un aprendizaje adecuado. El juego es
una educación temprana, pero necesaria y positiva, que no le podemos negar.
Los bebés no necesitan trabajar para vivir, pero si jugar, el juego es su trabajo
profesional del que depende su desarrollo total por medio de esta estimulación
temprana de sus sentidos, algo de importancia vital para su futura vida física y
espiritual. Los niños juegan de acuerdo con sus posibilidades y en forma limitada,
balbuceando, haciendo burbujas con la saliva, moviendo manos y pies. Con el tiempo lo
irá perfeccionando hasta llegar a hablar o a coger y tirar cosas con las manos.
El tacto la vista y el oído son partes del cuerpo humano qué precisan de una paciente y
sabía labor de educación. Los juegos sensoriales son muy recomendables porque
ayudan notablemente al temprano desarrollo general del pequeño.
El sonajero o el oso de peluche son objetos sin sentido si no hay alguien que les dé vida.
Jugar para los bebés, depende casi totalmente de la capacidad de dedicación que le
puedan dar los mayores. De esta manera, además, estamos desarrollando y fortaleciendo
el espíritu de la familia.
De manera general se puede decir que la infancia, el juego y el juguete guardan entre sí
una estrecha relación, y en el desarrollo histórico-social del hombre tienen una misma
ontogénesis, de ahí que sea imposible separar unos de otros.
De esta manera, la infancia, el juego y el juguete surgen al unísono en el devenir
evolutivo del hombre, y van a caracterizar la primera fase de preparación para
la acción productiva que los niños han de tener cuando alcancen la edad adulta.

III. RELACIÓN ENTRE JUEGO, APRENDIZAJE Y DESARROLLO


INFANTIL
Se presentan cinco ideas claves (Minedu, 2010)

3.1. El juego, el aprendizaje y el desarrollo infantil se relacionan estrechamente en el


cerebro del niño. Jugar es una actividad primordial en la vida de un niño.
Durante los primeros seis años de vida, se crean en el cerebro del niño millones
de conexiones entre sus neuronas que le permiten aprender y desarrollarse. Es la
etapa en la que más conexiones se dan. Una de las formas que tiene el niño para
que se produzcan estas conexiones es el juego. Mientras más juega un niño, más
conexiones neuronales se crean y, por ende, se desarrolla mejor y aprende más.
Si un niño no juega se debilita; sus capacidades se atrofian y su personalidad se
marchita. Jugar es una necesidad para el desarrollo cerebral del niño, que lo
ayuda a aprender y a crecer mejor

3.2. El juego es el motor del desarrollo y del aprendizaje. El juego dinamiza los
procesos de aprendizaje y de desarrollo evolutivo de manera espontánea.

3.3. El juego aparece desde muy temprana edad y es una conducta natural. Nadie
tiene que enseñarle a jugar a un niño, pero sí ofrecerle un entorno propicio para
que esta actividad progrese y se fortalezca. Al jugar, el niño está encendiendo el
motor de su desarrollo y aprendizaje.
3.4. El juego sólo puede aparecer en un entorno compuesto por personas afectuosas
que dan sentido a su existencia y lo humanizan La red de vínculos familiares y
sociales es el marco donde el juego se despliega como dinamizador del
desarrollo y del aprendizaje. Un entorno afectivo y seguro, interacciones
humanas amorosas y estímulos humanos, como la comunicación, son elementos
esenciales para que el niño crezca jugando, aprendiendo y desarrollándose
saludablemente.

3.5. No sólo el niño se desarrolla a través del juego, sino que el juego también
evoluciona en cada niño. La conducta lúdica va cambiando y evolucionando.
Conforme el niño avanza en edad y en madurez, el juego se va haciendo más
complejo y diversificado. Entre los 0 y 5 años estos cambios ocurren muy
rápidamente. Hay una secuencia observable en el juego de los niños: primero,
exploran objetos simples, luego los combinan y, por último, representan cosas
con ellos. Contar con información detallada sobre esta secuencia es importante
para todo adulto que trabaje con niños.

IV. ÁREAS QUE DEASARROLLA EL JUEGO

4.1. El juego contribuye de forma privilegiada al Desarrollo Psicomotor:


 Movimientos, equilibrio, ritmo, coordinación de manos y pies.
 Desarrolla la intención de alcanzar y asir objetos.
 Contribuye a ejercitar los músculos y a desarrollar la
coordinación corporal.

4.2. El juego contribuye al Desarrollo Sensorial:


 El/la niño/a a través de distintas experiencias va descubriendo las
características físicas de los objetos: dureza, color, textura, peso,
etc. (por ejemplo, el bebé al chupar los objetos descubre su
dureza), así como las nociones básicas espacio-temporales:
arriba-abajo, antes-después, etc.
 Mejora sus aptitudes para la coordinación de los movimientos
oculares.
 Estimula la capacidad auditiva y desarrolla la capacidad de
localización de la fuente de sonido.
 Favorece la coordinación visomotora (por ejemplo: lanzamiento y
recepción de una pelota).

4.3. El juego contribuye al Desarrollo Afectivo, satisfaciendo necesidades afectivas:


 El/la niño/a a través del juego, especialmente mediante la
representación de personajes, expresa sus sentimientos (alegría,
miedo, placer, preocupación, enfado...).
 Ensaya modos de resolver estas situaciones.
 Otras ocasiones utiliza el juego para aislarse de la realidad y
encontrarse a sí mismo tal como le gustaría ser, convirtiéndose
así en una vía de expresión privilegiada.

4.4. El juego estimula y desarrolla las Funciones Intelectuales:


 El/la niño/a mediante la manipulación previa de los objetos,
comenzará a relacionar diversas cualidades y a establecer
semejanzas y diferencias entre éstos, formándose las primeras
nociones básicas: forma, color, peso, etc. Así mismo, podrá
comenzar a establecer relaciones entre éstos (lápiz, papel,
cuchara-plato, etc).
 Desarrolla la capacidad de resolver problemas, de utilizar unos
fines, anticipaciones.
 Desarrolla la capacidad de mantener la atención fija durante unos
minutos y de observar de forma activa.

4.5. El juego fomenta las relaciones sociales con otros niños, contribuyendo al
Desarrollo Social:
 A partir de cierta edad el niño juega con otros. Sus juguetes
despiertan en él el sentido de la propiedad, se irrita cuando
alguien dispone de ellos sin su consentimiento. Posteriormente
los prestará a cambio de que los otros le dejen los
suyos...Aprende a través de l a compartir y competir.
 Aprende a dominar sus impulsos, a tolerar ciertas frustraciones
(no ser siempre el que gana).
 Aprende a seguir instrucciones, esperar su turno y obedecer las
reglas, es decir adquiere todas aquellas normas que guían los
intercambios sociales.

4.6. Permite desarrollar el lenguaje:


 Las situaciones cotidianas, sobre todo aquellos momentos en los
que el niño este realizando juegos o actividades que le gustan será
un buen momento para que participemos y estimulemos el uso
del lenguaje.
 Dado que el lenguaje se desarrolla y adquiere en los intercambios
sociales del niño/a con los otros, las interacciones que
establecemos con los niño/as en situaciones de juego constituyen
experiencias de aprendizaje mediado donde el adulto facilita el
acceso del niño/a a vocabulario, estructuras lingüísticas y formas
cada vez más avanzadas de lenguaje.

V. TIPOS DE JUEGO
Existen diversas clasificaciones de los tipos de juego que los niños realizan
libremente. La siguiente clasificación te ayudará a distinguir qué área del
desarrollo se está estimulando y conocerás sus tendencias individuales. (Minedu,
2010)

5.1. El Juego Motor:


El juego motor está asociado al movimiento y experimentación con el propio
cuerpo y las sensaciones que éste pueda generar en el niño. Saltar en un pie, jalar
la soga, lanzar una pelota, columpiarse, correr, empujarse, entre otros, son
juegos motores.
Los niños pequeños disfrutan mucho con el juego de tipo motor ya que se
encuentran en una etapa en la cual buscan ejercitar y conseguir dominio de su
cuerpo. Además, cuentan con mucha energía que buscan usarla haciendo
diversos y variados movimientos.
Es recomendable que el niño realice juegos de tipo motor en áreas al aire libre,
donde encuentre espacio suficiente para realizar todos los movimientos que
requiera. Si acondicionamos en estos espacios pequeños túneles naturales,
rampas, escaleras sencillas u otros obstáculos que supongan un reto para el
pequeño, estaremos apoyando el desarrollo de la libre psicomotricidad,
fundamental en esta etapa.
5.2. El Juego Social:
El juego social se caracteriza porque predomina la interacción con otra persona
como objeto de juego del niño. Los siguientes son ejemplos de juegos sociales
que se presentan en diferentes edades en la vida de los niños: Cuando un bebé
juega con los dedos de su madre o sus trenzas; habla cambiando tonos de voz;
juega a las escondidas; juega a reflejar la propia imagen en el espejo, entre otros.
En niños más grandecitos observamos juegos donde hay reglas y la necesidad de
esperar el turno, pero también el juego de “abrazarse”.
Los juegos sociales ayudan al niño a aprender a interactuar con otros. Lo ayudan
a saber relacionarse con afecto y calidez, con pertinencia, con soltura. Además,
acerca a quienes juegan pues los vincula de manera especial.
5.3. El Juego Cognitivo:
El juego de tipo cognitivo pone en marcha la curiosidad intelectual del niño. El
juego cognitivo se inicia cuando el bebé entra en contacto con objetos de su
entorno que busca explorar y manipular. Más adelante, el interés del niño se
torna en un intento por resolver un reto que demanda la participación de su
inteligencia y no sólo la manipulación de objetos como fin. Por ejemplo, si tiene
tres cubos intenta construir una torre con ellos, alcanzar un objeto con un palo,
los juegos de mesa como dominó o memoria, los rompecabezas, las adivinanzas,
entre otros, son ejemplos de juegos cognitivos.
5.4. El Juego Simbólico:
Pensamiento, vínculo humano y creación al mismo tiempo: El juego simbólico
es un tipo de juego que tiene la virtud de encerrar en su naturaleza la puesta en
ejercicio de diversas dimensiones de la experiencia del niño al mismo tiempo.
El juego simbólico establece la capacidad de transformar objetos para crear
situaciones y mundos imaginarios, basados en la experiencia, la imaginación y la
historia de nuestra vida. Es el juego del “como si” o del “decía que”.
El juego simbólico o de simulación requiere del reconocimiento del mundo real
versus el mundo irreal y también la comprobación de que los demás distinguen
ambos mundos. Al tener claridad de lo que es real e irreal el niño puede decir:
“esto es juego”.
Entre los 12 y 15 meses emergen de manera definida las habilidades para
representar situaciones imaginarias. El niño es capaz, desde entonces, de evocar
imágenes o símbolos derivados de actividades que imita. Esta nueva capacidad
le permite al niño iniciar la práctica de este tipo de juego, el cual es fundamental
para su vida, su desarrollo y aprendizaje.
Las formas tempranas de juego simbólico se observan cuando el niño juega a
“hacerse el dormido” sin estarlo o “tomar la leche” de una tacita vacía. A partir
de los 18 meses observamos el juego simbólico más definido, cuando el niño
empieza a incluir objetos que usa para simular una acción: darle de comer a una
muñeca con una cuchara de palo, por ejemplo. Posteriormente, el niño es capaz
de “convertir” a las muñecas en agentes de las acciones imaginarias que simula.
De esta forma, una muñeca puede ser la “mamá” que le da el biberón a su hijito,
que es otro muñeco más pequeño. Sin embargo, la capacidad simbólica
avanzada permite que un plátano se transforme en un teléfono si así el juego lo
requiere.
Jugar simbólicamente supone el logro de una capacidad muy especializada del
pensamiento: sustituir una realidad ausente por un objeto (símbolo o signo) que
la evoca y la representa mentalmente. En otras palabras, se trata de transformar
un objeto para representar una realidad ausente con éste.

VI. EVOLUCION DEL JUEGO (Minedu, 2010)


La conducta de juego evoluciona y cambia conforme el niño va madurando y creciendo.
A nivel social observamos que los niños de 1 a 2 años prefieren jugar solos. En cambio,
los mayorcitos prefieren y tiene capacidad de asociarse con otros niños para armar
juegos grupales. Asimismo, a nivel intelectual, observamos, por ejemplo, que el juego
de un niño de 15 meses con una olla es sencillo: se interesa en explorar este objeto, lo
golpea, lo hace rodar y con una cucharita lo hace sonar. En cambio, el juego de una niña
de 4 años con el mismo objeto es más complejo: se pone a “cocinar”, crea una historia
alrededor del tema y simula que hace una “sopa” para su “hijo”.
6.1. El Juego Funcional:
De 3 a 24 meses. Predominante hasta los 18 meses. Movimientos musculares
repetitivos con o sin objetos. Juego funcional sin objetos: correr, saltar, hacerse
cosquillas, rodar, empujar, entre otros. Juego funcional con objetos: manipular y
explorar objetos, hacerlos rodar, hacerlos sonar, apretarlos, etc.
6.2. El Juego Constructivo:
A partir de los 24 a 36 meses. Se usan objetos u otros materiales para formar
estructuras simples o complejas. Se combinan piezas, bloques u otros materiales
que pueden ser unidos para armar una construcción. El juego constructivo
aparece aprox. a los 24 meses, pero perdura por muchos años, haciéndose cada
vez más complejo.
6.3. El Juego Simbólico o de Representación:
A partir de los 18 meses. Predominante a los 3, 4 y 5 años. El niño realiza
simulaciones con objetos para crear acciones “como si”: hacer como que pone
una inyección con un lapicero, emplear muñecos para representar situaciones
reales o imaginarias. También se le conoce como “juego dramático”. El niño
pretende representar un rol real o imaginario como padre, madre, bombero o
monstruo, usando su propio ser como juguete.
6.4. El Juego con Reglas:
A partir de los 5 años. Supone el reconocimiento, la aceptación y conformidad
con reglas pre-establecidas que rigen los juegos que se comparten por lo general
de manera grupal: juegos de mesa como ludo o memoria, juegos de patio como
“que pase el rey” y “ha llegado una carta”.

VII. BENEFICIOS DEL JUEGO INFANTIL


Es indispensable para la estructuración del yo.
Le permite al niño conocer el mundo que lo rodea y adaptarse a él. Pensemos en cómo
las situaciones del juego van creando en el niño mecanismos adaptativos que hacen que
lo ejecute cada vez más fácilmente y con menos estrés, con dominio creciente del
entorno.
Es fundamental para que el niño aprenda a vivir. Ese es uno de los aprestamientos
principales que tiene esta connotación lúdica. El juego como medio educativo es un
elemento muy significativo, porque:
Enriquece la imaginación; se sabe, y los pedagogos lo tienen muy claro, que el juego
aporta mucho en el proceso creativo.
Desarrolla la observación, ejercita la atención, la concentración y la memoria.

VIII. EL ROL DEL EDUCADOR EN EL JUEGO


El educador es un guía y su orientación se da en forma indirecta al crear oportunidades,
brindar el tiempo y espacio necesario, proporcionar material y, principalmente, formas
de juego de acuerdo con la edad de los educandos.
Al seleccionar el juego el educador debe tomar en cuenta que las experiencias por
realizar sean positivas. Debe ser hábil y tener iniciativa y comprensión para entender y
resolver favorablemente las situaciones que se le presentan.
El educador cuando hace uso del juego desea que se dé el aprendizaje social, es decir
que los alumnos tengan la oportunidad de obtener experiencias sociales y emocionales
mientras juegan; por ejemplo: enfado, alegría, agresión, conflicto y otras. Para esto
Giebenhain (1982) recomienda que se dé el diálogo, lo cual permitiría la asimilación
cognoscitiva de vivencias y así llegar a la conciencia.
El papel del educador será el de definir el marco metodológico en el que han de
moverse sus pupilos e intervenir cuando rompen los principios pedagógicos.
Se recomienda a los educadores una serie de principios pedagógicos para la enseñanza
de los juegos:
 Debe conocer muy bien el juego antes de presentarlo a los educandos, tener listo
el material por utilizar y delimitar el terreno de juego.
 Debe motivar a los alumnos antes y después del juego.
 Debe explicar claramente y en forma sencilla el juego antes de dirigirlo.
 Si no fue lo suficientemente claro, detenga el juego y corrija el error.
 El educador debe involucrarse en el juego, mostrando interés en él.
 Cuando se enseña el juego hay que mostrar también sus dificultades y sus
peligros.
 Si el grupo es muy grande, se puede subdividir promoviendo así una mayor
participación de todo el grupo.

IX. TEORIAS SOBRE EL JUEGO


9.1. Las primeras teorías psicológicas del juego en el siglo XIX
Teoría fisiológica de Herber Spencer y Friedrich Schiller: Schiller y Spencer
(sucesor de Schiller) basan sus teorías en la idea de que el hombre juega para
agotar la energía diaria que le sobra una vez ha llevado a cabo todas sus
necesidades naturales básicas. Por tanto, podemos destacar que la finalidad del
juego para estos autores, lejos de ser una finalidad natural tiene una finalidad
recreativa. Éstos además afirman que este exceso de energía no lo tienen solo los
humanos sino también los animales (cuanto más poderosa sea la especie, más
energía les sobra). Pero la diferencia entre este gasto de energía de los animales
y los humanos es que nosotros, los humanos, consumimos esa energía a través
de actividades estéticas.
Teoría de la relajación de Moritz Lázarus: Esta teoría se presenta como una
teoría contraria a la anterior. En este caso Lázarus considera que el juego sirve
para descansar, es por tanto, una forma de recuperar la energía que hemos
gastado a través de actividades serias, las cuales conllevan esfuerzo y/o un alto
nivel de concentración. Al contrario que en estas actividades, para él, cuando
gastamos energía a través del juego lo que estamos haciendo es liberar tensiones
y escapar de la vida rutinaria.
Teoría el ejercicio preparatorio o pre ejercicio Karl Gross : Karl Gross considera
que la mejor manera que los niños tienen para desarrollar sus habilidades es a
través de la imitación a los adultos, por tanto, éste observa en el juego una
herramienta adecuada para practicar estas habilidades que los más pequeños
necesitarán en su vida futura como adultos. La idea que defiende este autor se
entiende a la perfección a través del ejemplo que pone en su libro Garaigordobil
(2003) cuando dice: “Se juega como entrenamiento para la lucha por la vida y la
supervivencia, así el gato jugando con el ovillo aprenderá a cazar ratones, y el
niño jugando con sus manos aprenderá a controlar su cuerpo”. (p. 25)

9.2. Las Teorías de la Primera Mitad del Siglo XX


Teoría de la recapitulación de Stanley Hall: Para Hall cuando los niños juegan lo
que están haciendo es revivir las actividades de las generaciones pasadas. De
esta forma disfrutan algunas de las actividades que desarrollaban sus
antepasados y detecta actividades antiguas e inútiles para el hombre, que por
tanto, no llevarán a cabo.
Unos años más tarde, Hall enuncia otra teoría cumplimentando la anterior, en la
que afirma que el juego tiene una función preparatoria para la vida adulta.

Teoría del juego o teoría del ejercicio preparatorio de Carr: A través del juego
Carr afirma que los niños ejercitan el cerebro estimulando de este modo el
crecimiento físico y neurológico. Éste manifiesta que a través del juego los niños
se desahogan.
Teoría general del juego de Buytendik : Buytendik contrapone totalmente la
teoría de Gross, este considera que es totalmente falsa la idea de que los niños
necesitan ensayar las actividades psicomotoras porque si esto no se ensaya, los
mecanismos en los que se basan esas conductas maduran igualmente. Además
Buytendink considera que si se están haciendo ejercicios preparatorios no se está
jugando ya que para él, el juego es una actividad propia de la infancia, una de
sus características. Es decir, según él el niño juega únicamente porque es un niño
y la actividad lúdica satisface la necesidad de autonomía y le ayuda a descubrir
su propio “yo”. Para Buytendik el juego es posible debido a los siguientes
impulsos: la ambigüedad de los movimientos, la impulsividad, la emotividad y
la timidez, pues el juego surge cuando esos impulsos coinciden primero con los
objetos conocidos por los niños. Por último, cabe destacar que para este autor es
muy importante el juguete en el juego, Al mismo tiempo considera que cuando
los niños juegan se dan las siguientes condiciones:
En el juego de los niños no se observa una finalidad clara de sus movimientos.
 El carácter impulsivo de los movimientos.
 La timidez.
 La actitud emotiva ante la realidad
Teoría de la ficción de E. Claparède: Claparède opina que el juego viene
definido por quién juega, que el juego es una actitud del niño hacia el mundo y
que la importancia de la actividad lúdica está en el modo de actuar del niño. Para
él es a través del juego como se crea la personalidad del niño.
El psicoanálisis de Sigmund Freud : Freud considera que el juego es un proceso
interno de naturaleza emocional a través del cual los niños pueden llevar a cabo
sus deseos insatisfechos y a través del cual pueden expresar sus sentimientos, así
como los sentimientos reprimidos. Freud afirma también que a través del juego
los niños superan ciertos acontecimientos traumáticos por los que han pasado,
esto lo consiguen a través de la repetición en la actividad lúdica.

9.3. Las Teorías de la Segunda Mitad del Siglo XX


Teoría socio histórica de Lew Vygotski: Vygotski defiende que el juego nace de
la necesidad, pues para él, el juego es un factor básico del desarrollo del niño. Al
mismo tiempo considera el juego como una acción espontánea de los niños con
un gran valor socializador, ya que a través del juego los niños aprenden a
conocer sus límites y capacidades, así como las normas sociales.
Esto viene a decir que los niños para jugar necesitan utilizar la imaginación y
que a través de la actividad lúdica se facilita la incorporación al trabajo escolar.
No podemos olvidar que Vygotski utiliza el término de “Zona de desarrollo
próximo” (ZDP) refiriéndose a la distancia que encontramos entre lo que el niño
es capaz de aprender y lo que realmente aprende. Distancia que se acorta cuando
el niño dispone de los recursos necesarios, entre ellos y principalmente, las
personas de su entorno.
Teoría psicoevolutiva de Jean Piaget: Piaget considera que el juego es una
necesidad para el niño, pues es la única forma que este tiene para interaccionar
con la realidad, observa el juego como la forma en la que los niños nos muestran
sus estructuras mentales. Para Piaget el juego es un acto intelectual, pues su
estructura es similar a la del pensamiento, pero encuentra entre ambas una gran
diferencia, el juego es un fin en sí mismo mientras que el acto intelectual busca
alcanzar una meta.
Piaget dividió el desarrollo intelectual en cuatro estadios, que son:
 Estadio sensoriomotor (de 0 a 2 años): En esta etapa predominan los
juegos motores y de construcción
 Estadio preoperacional (de 2 a 6 años): en esta etapa los juegos son
fundamentalmente simbólicos y de construcción.
 Estadio operacional concreto (de 6 a 12 años): en el que destaca el juego
reglado y de construcción.
 Estadio operacional formal (de 12 o más años): Donde se decantan por
juegos de mesa, juegos de rol y todo juego que implique hacer
deducciones.
Teoría ecológica de U. Brofenbrenner: Brofenbrenner afirma que hay una
correspondencia entre el entorno en el que viven los niños y el juego que estos
practican y, considera que la conducta de estos viene determinada por la forma
en la que perciben el ambiente, no por la realidad objetiva.
Teorías culturalistas: transmisión de tradiciones y valores de Huizinga y Caillos
:Huizinga y Caillos consideran que los niños pueden aprender las tradiciones,
costumbres, normas sociales y la cultura a través del juego. Es por ello por lo
que en las diferentes culturas los juegos cambian.

El juego como ejercicio y exploración de cada nueva función H. Wallon : Para


Wallon a través del juego se lleva a cabo el desarrollo armónico del niño, este
dice que los juegos y las actividades que no lo son (las que otros autores suelen
denominar serias, de trabajo, de aprendizaje…) tienen la misma “materia”, con
la única diferencia de la actitud que la persona le pone la acción.
Wallon, apoya también la idea de que el juego ayuda al niño a conocer el mundo
externo a través de la imitación de las personas más cercanas a él y aquellas a las
que imita. Considera que cualquier actividad que se haga libremente puede
llegar a ser un juego, y al mismo tiempo afirma que un juego puede dejar de
serlo si es obligado.

X. TEORICOS DEL JUEGO Y LA EDUCACION PREESCOLAR

10.1. María Montessori, (1870-1952)


Se basa en la teoría para el desarrollo y la liberación de los niños. Considera que
el niño necesita mucho cariño pero que está dotado de una inmensa
potencialidad latente, el niño es inquieto y en continua transformación corporal.
Los principios que fundamentan esta teoría en relación con el niño son:
 Libertad, actividad, vitalidad, individualidad. La escuela debe brindar al
niño un ambiente apropiado en el que pueda actuar con total libertad y
pueda encontrar el material y los juguetes didácticos que respondan a su
profunda necesidad de moverse, actuar y realizar ejercicios. El método
Montessori concibe la educación como una “auto educación”: porque es
donde el niño realiza ejercicios de la vida práctica; no hay intervención
directa del educador, en razón de que el niño debe hacer su trabajo por sí
mismo. El método se apoya en el asocianismo y por medio del material
adecuado se inicia la educación de los sentidos. Entre el material
didáctico propuesto se encuentran:

10.2. Decroly (1871-1932)


Trabajó para adecuar las leyes del desarrollo infantil a la enseñanza con el fin de
atender las necesidades de los niños de manera integral
Los principios fundamentales de su método son:
 Principio de la globalización
 Principio del interés
 Basado en estos principios contribuye, por medio de la iniciación, a la
actividad intelectual y motriz, a los juegos educativos. Adopta la
siguiente clasificación:
 Juegos que se refieren al desarrollo de las preocupaciones sensoriales y
la aptitud motriz.
 Juegos de iniciación matemática.
 Juegos que se refieren a la noción del tiempo.
 Juegos de iniciación a la lectura.
 Juegos de gramática y comprensión del lenguaje.

10.3. Celestín Freinet (1896-1966)


Propone la teoría de “la educación por el trabajo”. Parte de la búsqueda práctica
de la educación popular interesante, eficiente y humana, sobre todo, en la cual el
trabajo se constituye en eje y motor de su desarrollo.
Se basa en 30 principios que deben operar en toda situación educativa,
denominados invariables pedagógicos. Algunos de los principios que se deben
considerar son: que se aprende por actividad específica, esto es, se aprende a leer
y escribir leyendo y escribiendo; a dibujar se aprende dibujando, etc.; es decir,
por medio de la libre exploración y la experimentación el niño aprende y
conforma su inteligencia y sus conocimientos.
Bibliografía
CHOKLER, M. (s.f.). LOS AVATARES DEL CONOCER Y DEL JUGAR EN
PROTOINFANTES.

Criado, G. (2012). El Juego y el Desarrollo Infantil. Barcelona: Octaedro.

Gomez, J. F. (2010). El Juego Infantil y su Importancia en el Desarrollo.


Colombia: Legis.

Minedu. (2010). La Hora del Juego Libre en los Sectores. Guía de Educadores
de Servicios Educativos de Niños y Niñas menores de 6 años, 88.

LINCOGRAFIA

http://www.psicoaragon.es/wp-content/uploads/2013/07/EL-JUEGO.pdf
http://www.redalyc.org/pdf/440/44025210.pdf

http://www.macmillan.es/catalogo/formacion_profesional/castellano/fp_grado_s
uperior/educacion_infantil/juego_infantil/download/juego_inf_cast_unidad.pdf

https://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/11780/RuizGutierrez
Marta.pdf?sequence=1