Está en la página 1de 6

Gestión del conocimiento: Breve estado del arte

Antecedentes
La gestión del conocimiento es una teoría, termino o técnica que en la última década ha
transcendido fronteras y paradigmas, pero no es para nada reciente hablar de
conocimiento, si nos remontamos a la época de los precursores de la teoría del
conocimiento, los griegos, vemos que en la antigüedad existían 2 tipos de conocimiento
por un lado la doxa era aquel conocimiento ordinario del hombre, dicho conocimiento no
era sometido a una rigurosa y critica reflexión, por otro lado la episteme era el
conocimiento elaborado con rigor de forma reflexiva.

El famoso filósofo griego, sofista y retórico, Protágoras (485-411 a.C.) conceptualiza que
“El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que
no son en cuanto que no son.”

En el siglo V a.C. Gorgias, sofista griego, afirma que nada existe, que si algo existiese
seria incognoscible y que si fuese cognoscible seria incomunicable

Platón (428-347 a.C.) menciona “la existencia de un mundo de ideas, invariables e


invisibles sobre las que es posible adquirir un conocimiento certero” para Platón el
conocimiento se adquiere mediante la percepción sensitiva.

En palabras de Aristóteles (384-322 a.C.) el conocimiento es “una adquisición vía


directa, mediante la abstracción, o de forma indirecta deduciendo nuevos datos de
aquellos ya sabidos, mediante las reglas de lógica” aquí Aristóteles hace distinción de 2
tipos de conocimientos el que se adquiere mediante las sensaciones y el otro se deriva de
las experiencias mediante una deducción de datos de las mismas.
En la época medieval Santo Tomás de Aquino (1225-1274) sigue el pensar Aristotélico,
el cual reconoce a la metafísica como la ciencia del ser, "El ser es lo más perfecto de todo,
pues se compara con todas las cosas, y nada tiene actualidad sino en tanto que es; por
ello, el ser mismo es la actualidad de todas las cosas, y hasta de las mismas formas".
Santo Tomas llega a introducir algo fundamental: la distinción entre esencia y existencia,
conduciendo a una reconciliación entre el cristianismo y el aristotelismo.

En 1641 René Descartes (1596-1650) expone en sus Meditaciones sobre la filosofía


primera lo que da por sentado el fundamento de su filosofía “Pienso luego existo” para
descartes esto era el camino hacia un verdadero conocimiento, el cual es producto de la
razón que es independiente de los sentidos, todo aquello probado irrefutablemente.
(FERNÁNDEZ S., CÁRDENAS A., & MESA, 2006)

En 1690 John Locke en su An Essay Concerning Human Understanding connota que


“hay una relación íntima entre las ideas y las palabras […]que es imposible hablar clara
y distintamente de nuestro conocimiento, que consiste completamente en proposiciones,
sin considerar, primero, la naturaleza, uso y significación del lenguaje” (BURLANDO,
2013). Para Locke las ideas no son más que signos de lo que nos rodea y las palabras
denotan signos de las ideas.
Para 1739, David Hume desde su obra magna A Treatise of Human Nature, toma como
objeto de estudio los principios del entendimiento humano, dejando 2 ramificaciones del
conocimiento el conocimiento de la realidad (causa-efecto) y el de la relación entre ideas
(matemática-lógica). (Espinoza, 2014)

Immanuel Kant (1724-1804) es el referente de la teoría del conocimiento en la filosofía


occidental, la cual toma sus categorías de los conceptos expuesto por Kant, quien
distingue que el humano solo puede conocer mediante lo presentado a los sentidos,
entrando aquí como mayor factor la razón y el otro conocer es el construido por sus
mentes entrando la experiencia como factor determinante. Kant sintetiza el racionalismo
y el empirismo; para él es imposible la concepción de conocimiento sin la experiencia,
también dentro del conocimiento existen reglas que no provienen de los sentidos pero que
son anteriores a la experiencia, por dichas reglas a priori son las que hacen posible la
elaboración de juicios válidos. (Arias-Albisu, 2012; Griffith, 2012; GRONDIN, 2007; las
Viñas Rosillo Pelayo, 2010; Pablos Escalante, 2010; PAOLA BEADE, 2016)

Para Hegel (1770-1831) todo se basa en lo lógico, lo cual concibe como absoluto pensar
del pensar, según (Hernández, 2011) “La lógica es la ciencia del pensar, ella se ocupa
con las determinaciones y leyes de éste. La lógica tiene un objeto, y éste es el pensar”.
También menciona que la ciencia de la lógica es considerada como la actividad y
producto (pensamientos que conllevan a sus determinaciones y leyes) del pensar.

En el siglo XIX se dan las revoluciones de las ciencias surgiendo así conocimientos
prácticos, dando lugar al estudio de condiciones concretas y psicológicas del
conocimiento del sujeto como ser de los sentidos, ilusiones y condiciones, pero también
dicho conocimiento se ve influenciado por diversos sistemas o corrientes filosóficas
(idealismo, pragmatismo, positivismo, marxismo, nihilismo, etc) perdiéndose en algún
tiempo el filosofar y regia la opinión publica intelectual, neokantianismo. Durante el siglo
XX se harán debates entre las relaciones existentes y la mismísima percepción, resalta el
positivismo lógico abordando problemas tales como el conocimiento en las estructuras
lógicas y las matemáticas el cual no proviene de los sentidos. Tambien quedan claramente
conformados dos grupos de filosofías: analítica y la continental.

Para finales del siglo XIX e inicios del siglo XX el centro del desarrollo del conocimiento
y de la filosofía se da en Alemania extendiéndose a Francia y este desarrollo no se da más
en la comprensión de la filosofía del pasado. (Ayer, 1983; Bodei, 2001; Coreth, Ehlen, &
Schmidt, 1987; Coreth, Ehlen, & Schmidt, 2002; Flórez, 2001; Sandler, 2015;
VERGARA MORENO, 2013)

Durante el siglo XX se retoma el filosofar con la Fenomenología, Edmund Husserl (1889-


1976) quien en su La fenomenología como ciencia estricta asevera “Desde sus primeros
comienzos, la filosofía pretendió ser una ciencia estricta, más aún, la ciencia que
satisfaga las necesidades teóricas más profundas y haga posible, desde el punto de vista
ético-religioso, una vida regida por normas puramente racionales” en este punto hemos
pasado por varios conceptos como ser conocimiento, teoría del conocimiento y ahora
ciencia, se pude connotar que hay ya un punto de vista ético-religioso para enfatizar el
conocimiento, aquí la relación entre el conocer y el objeto conocido está dado por un
descripción de un fenómeno.

El resto del siglo XX el conocimiento es valorado como actividad intelectual, grandes


como Heidegger quien opto por descubrir una metodología con certeza imperiosa para la
filosofía dando vuelta a la fenomenología de Husserl proponiendo la vuelta la vuelta y al
mundo puesto que el ser humano es del mundo y está relacionado directamente. Por su
parte Nietzsche y Dilthey son conscientes que el conocimiento es más que experiencias.
Sartre, Heidegger, Ortega y Gasset proponen que el conocimiento no mora en la
conciencia del conocer.

Desde la época de Heidegger hasta la actualidad el conocimiento científico ha ido


relegando otro tipo de conocimiento humano muy importantes, las artes, la intuición son
cualidades que se ocupan para generar otro tipo de conocimiento específico. Según Nuria
Ammat “una de las consecuencias del imperialismo científico es la de establecer el arte
o las artes como subterfugios para favorecer el ocio y desestimar de éstas sus aspectos
creadores” (Amat, 1989)

El paso de la modernidad hacia la postmodernidad se puede notar como lo material, lo


racional, lo científico, lo natural, lo social ha alcanzado un auge en el conocimiento. La
modernidad el conocimiento era objetivo, cognoscible y real, por su parte la
postmodernidad traslada lo razonable científicamente sobre la tecnología. En dicha
postmodernidad se edifica en un universo tecnológico, de información si fronteras y sobre
todo virtual, dicha edificación envuelve al conocimiento en el proceso de información
electrónica.

El conocimiento en la actualidad se conceptualiza como información integrada en


estructuras de la mente del sujeto para Sanz “El conocimiento es información ordenada
y estructurada; y para que la información se transforme en conocimiento se requiere de
la presencia de estructuras preexistentes de entendimiento en la memoria, que sean
capaces de retener determinada información para que llegue a formar parte del
conocimiento de una persona” (Sanz Casado, 1994)
Por su parte Vizcaya define el conocimiento como “Proceso en virtud del cual la realidad
se refleja y se produce en el pensamiento humano, dicho proceso está condicionado por
las leyes del devenir social y se halla indisolublemente unido a la actividad práctica esto
es, conocimiento es la base para la acción” (Vizcaya Alonso, 1997)

Desde hace muchas décadas atrás podemos notar el cambio de la estructuración y nuevas
formas del conocimiento. Como hemos connotado en párrafos anteriores el conocimiento
es producto de la intelectualidad humana de la conciencia cognoscente.
En una era en que la sociedad de la información exige mayor conocimiento y acceso al
mismo, factores por los cuales el conocimiento se puede articular, en la actualidad, como
un conocimiento con un factor artificial, siendo información electrónica de utilidad o
potencialmente información. (Martínez Marín & Ríos Rosas, 2006; Prats, 2012)
Los investigadores Beazley, Boenisch y Harden distinguen 5 sentidos del conocimiento
dentro de una organización, Datos, información, conocimiento, idoneidad y saber
(Beazley, Boenisch, & Harden, 2003), no se dará una explicación de todos estos, puesto
que no es el objetivo de este estudio, pero se dejara claro que datos, información y
conocimiento no son conceptos intercambiables (Prada Madrid & Ennio, 2008), por tanto:

 Datos: es el elemento primario que constituye el conocimiento, por ejemplo:


hechos, representaciones o los mecanismos por los cuales podemos medir e
identificar nuestra realidad.
 Información: interpretación de los datos la cual se basa en alteraciones de las
condiciones, además se sustenta al asignar patrones, relaciones y significado a los
datos.
 Conocimiento: información organizada dentro de un marco conceptual como lo
puede ser: una visión del mundo, un concepto, un principio, una teoría o cualquier
otra base de la necesaria abstracción conceptual que nos permite comprender
nuestro entorno, mejorar la capacidad para resolver problemas y tomar decisiones.

Ahora bien, cómo es posible una interacción entre dichos términos, es aquí donde entra
la Gestión del conocimiento. Para Molhotra “La gestión del conocimiento es la
combinación de sinergias entre datos, información, sistemas de información, y la
capacidad creativa e innovadora de seres humanos” (de la Rica & Enrique)
Según Thomas Davenport, la gestión del conocimiento “es el proceso sistemático de
buscar, organizar, filtrar y presentar la información con el objetivo de mejorar la
comprensión de las personas en una específica área de interés” (Passoni, 2005)

Según Hubert Saint-Onge, “es la habilidad de desarrollar, mantener, influir y renovar


los activos intangibles llamados capital de conocimiento o capital intelectual” (Saint-
Onge, 1998)
Entonces sintetizando un poco, se puede concluir que la gestión del conocimiento no es
más que un proceso sistemático basado en la búsqueda, organización, selección, uso y
presentación de la información por cualesquiera de los integrantes de una organización,
esto con el objetivo primordial de ser utilizado para desarrollar aptitudes organizacionales
y generación de importe basados en el capital intelectual de la organización.
Reference List
Amat, N. (1989). De la información al saber. Bellaterra: Publicacions de la Universitat
Autònoma de Barcelona.
Arias-Albisu, M. (2012). Acerca de la relación entre los dos tipos de esquemas de las
ideas de la razón en la Crítica de la razón pura de Kant. (Spanish). Areté: Revista de
Filosofía, 24(1), 7–24.
Ayer, A. J. (1983). La filosofía del siglo XX. Serie General : Estudios y ensayos: Vol.
118. Barcelona: Crítica.
Beazley, H., Boenisch, J., & Harden, D. (2003). La continuidad del conocimiento en las
empresas: Grupo Editorial Norma.
Bodei, R. (2001). La filosofía del siglo XX. Madrid: Alianza.
BURLANDO, G. (2013). Sobre conocimiento y significado en el Essay de John Locke.
Veritas: Journal of Philosophy & Theology. (29), 119–137.
Coreth, E., Ehlen, P., & Schmidt, J. (1987). La filosofía del siglo XIX. Barcelona:
Herder.
Coreth, E., Ehlen, P., & Schmidt, J. (2002). La filosofía del siglo XIX (2ª ed.).
Barcelona: Herder.
de la Rica & Enrique. Gestión del conocimiento, caminando hacia las organizaciones
inteligentes, from Instituto Tecnológico de Cd. Jiménez:
http://andromeda.itchihuahua.edu.mx/file.php/73/gestionconocimiento.pdf.
Espinoza, A. (2014). Interpretación Pragmática de los Sistemas de Creencias en Hume y
Peirce. Cinta de Moebio. (50), 101–110.
FERNÁNDEZ S., O., CÁRDENAS A., P. P., & MESA, F. (2006). RENE
DESCARTES, UN NUEVO MÉTODO Y UNA NUEVA CIENCIA. Scientia Et
Technica, XII, 401–406.
Flórez, M. C. (2001). La filosofía en el fin de siglo: balances y perspectivas: (4-6 de
noviembre 1999 y 15-18 de noviembre 2000). SCLF: Vol. 15. Salamanca: Sociedad
Castellano-Leonesa de Filosofía.
Griffith, A. M. (2012). Perception and the Categories: A Conceptualist Reading of
Kant's Critique of Pure Reason. European Journal of Philosophy, 20(2), 193–222.
GRONDIN, J. (2007). LA CONCLUSIÓN DE LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA.
(Spanish). Universitas Philosophica, 24(49), 13–32.
Hernández, M. R. (2011). LA RAZÓN AUTORREFLEXIVA COMO PRINCIPIO DE
LA FILOSOFÍA DE HEGEL. (Spanish). Andamios, 8(15), 239–271.
las Viñas Rosillo Pelayo, M. de (2010). Teoría y crítica de la razón. Kant y Ortega y
Gasset. Estudios Filosóficos, 59(170), 191–193.
Martínez Marín, A., & Ríos Rosas, F. (2006). Los Conceptos de Conocimiento,
Epistemología y Paradigma, como Base Diferencial en la Orientación Metodológica
del Trabajo de Grado. Cinta de Moebio, 9(25), from
http://www.moebio.uchile.cl/indice.html.
Pablos Escalante, R. E. de (2010). Obras IV: Teoría y crítica de la razón. Kant y Ortega
y Gasset. Endoxa. (25), 381–391.
PAOLA BEADE, I. (2016). Kant en la polémica del spinozismo: La racionalidad crítica
como superación de la dicotomía entre razón y fe. Diánoia, 61(77), 109–130.
Passoni, L. I. (2005). Gestión del conocimiento: Gestión del conocimiento: una
aplicación en departamentos académicos. Gestión y Política Pública, 15(1), from
http://www.gestionypoliticapublica.cide.edu/num_anteriores/Vol.XIV_NoI_1ersem/
Lucia_Passoni.pdf.
Prada Madrid, & Ennio (2008). Los insumos invisibles de decisión: datos, información
y conocimiento. Anales de documentación, 11(183-196).
Prats, J. (2012). Las Ciencias Sociales en el Contexto del Conocimiento Científico.
Universitat de Barcelona, from
http://www.ub.edu/histodidactica/images/documentos/pdf/prats-
%20que%20son%20las%20ccss.pdf.
Saint-Onge, H. (1998). How Knowledge Management Adds Critical Value to
Distribution hannel Management. Journal of Systemic Knowledge Management.
Sandler, S. (2015). A strange kind of Kantian: Bakhtin's reinterpretation of Kant and the
Marburg School. Studies in East European Thought, 67(3/4), 165–182.
Sanz Casado, E. (1994). Manual de estudios de usuarios. Madrid: Fundación Germán
Sánchez Ruipérez.
VERGARA MORENO, F. A. (2013). En torno a la historia de la filosofía antigua.
Universitas Philosophica, 30(61), 261–271.
Vizcaya Alonso, D. (1997). Lenguajes documentarios. Rosario [Argentina]: Nuevo
Parhadigma.