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La Causalidad del ser y la estructura del ente finito

A). Introducción

Este trabajo apunta a demostrar cómo es la esructura del ente finito y qué papel juega el ser en
ésta estructura.
Antes que nada quiero remarcar la importancia del ente para la metafísica. El ente es el objeto
propio de la metafísica y su conocimiento real y verdadero es esencial para ella.
No es el fin de este trabajo dar una fundamentación completa del la metafísica, sino solo hacer
incapié en un punto fundamental de esta, por lo tanto voy a dar algunas cosas por supuestas:
No es mi intención probar aquí que la metafísica debe comenzar por el ente, eso ya lo probó
Fabro, como lo demuestra la tesis doctoral del seminarista Javier Olivera.
Tampoco tengo intención de probar aquí que la participación, es decir, que la cuarta vía de
Santo Tomás, es la única vía que escapa al problema crítico de la causalidad y fundamenta de modo
perfecto los finitos en el infinito, eso también lo probó Fabro y lo pueden encontrar en la tesina del
Padre Andrees Ayala.
Lo que quiero probar aquí es que si no se conoce bien al ente, es en vano haber comenzado por
él, y haber descubierto el principio de participación.
Vamos por partes: (explicación)
Como ya dijimos, no se puede comenzar a hacer metafísica por las esencias de nuestra mente
(a las cuales las conocemos por abstracción), sino que debemos comenzar por el ente real y
concreto, porque el ente es lo único que conocemos directamente (por ostención) y nada
conocemos, sino en cuanto es ente.
Tampoco se puede comenzar por Dios, como Causa Primera, porque no lo conocemos
directamete, sino que todo lo que conocemos de la Causa Primera, lo conocemos por sus efectos
(por demostración).
De esto se sigue que el ente no solo es el comienzo y el objeto de la metafísica, sinó que
también es el efecto donde podemos conocer todo lo que se puede conocer (por la razón natural) de
la Causa Primera, de modo tal que Dios, Causa Primera, va a ser, para nosotros, tanto más (real,
actual y subsistente) cuanto lo sea para nosotros el ente. De aquí se sigue la importancia radical de
conocer bien al ente para conocer bien su causa primera.

1
B). Argumentos
I. El Conocimiento del ente
El ente es lo primero que cae en nuestro intelecto, como evidentísimo, y es el objeto propio de
nuestro conocimiento, es decir, que todo lo que conocemos es ente y nada podemos conocer que no
sea ente1.
El ente se revela al hombre en el principio de su conocimiento, aunque con los posteriores
conocimientos se va explicitando cada vez más la noción que tenemos de él.
Desde el principio el ente ya se revela compuesto: puesto que por un lado se nos revela una
estructura, una forma concreta (un perro, un árbol) y por otro lado, vemos que esa estructura está
siendo en acto (está existiendo). De este modo, el primer conocimiento del ente, es el de
“algo”–“que existe” (una forma o estructura concreta que existe) Vemos al ente como compuesto de
dos partes: por una parte la esencia (parte formal del ente) como una forma concreta, y por otra
parte al ser (parte actual del ente) como una cualidad de la esencia (ser = existir).
Esta es la primera noción que tenemos del ente y de este modo lo ven los formalistas. Luego
este conocimiento del ente y de sus componentes se va profundizando con la reflexión metafísica
intensiva, por la que se pasa de ver al ser del ente como existencia (esse in actu), a verlo como acto
del ente (esse ut actus)2.
Y ustedes se preguntarán cuál es la importancia de conocer bien al ente, es decir, de llegar al
conocimiento del ente como compuesto de esencia y de acto de ser.

II. Consecuencias de conocer mal al ente


Como dijimos anteriormente la causa primera se conoce por sus efectos y en sus efectos, es
decir, que se conoce por los entes y en los entes. Luego, si se conoce mal al ente: primero se
conocerá mal la realidad, y después se conocerá mal la Causa Primera de los entes (es decir, Dios).
Lo que hace que podamos conocer al ente es el ser del ente, ya que lo que actualiza nuestra
inteligencia es el ser. Por eso el camino de la metafísica consiste en conocer el ser del ente. Si no
captamos el ser del ente, o si lo captamos mal, cerrarémos el camino para el conocimiento pleno del
ser. De este modo si comenzamos con un ser que es igual a la nada (como Hegel), nunca podremos

1
Illud autem quod primo intellectus concipit quasi notissimum, et in quod conceptiones omnes resolvit, est ens Santo Tomás De
Veritate 1,1
2
II. Nella riflessione filosofica distinguiamo nettamente (b) un essere
formale, cioè essere come essenza che esiste «Etwassein»; (g) un essere
attuale come atto dell.essenza, «Wirklichsein» e (d) un essere logico, come
verità, «Wahrsein».
III. Infine possiamo arrivare, per mezzo della riflessione metafisica
intensiva, ad (e) una nozione di essere che è la sintesi, nella quale vengono a
trovarsi fuse tutte le formalità e perfezioni particolari con la rimozione di
ogni potencialita. Fabro, Cornelio, La Nozione Metafisica di Partecipazione, pag. 187-188.

2
llegar al ser absoluto. Por el contrario si comenzamos con un ser absoluto (Schelling, Spinoza),
estaremos comenzando por el final y no por el comienzo 3. El comienzo verdadero y real de nuestra
mente es el ente, que no es la nada, ni tampoco es el ser absoluto, sino que es un “ser limitado”.
Como lo expresa San Agustín en las confesiones, hablando con Dios:
Y miré las demás cosas que están por de bajo de ti, y vi que ni son en absoluto ni
absolutamente no son: Son ciertamente, porque proceden de ti; mas no son,
porque no son lo que eres tú4.

Por lo tanto, el ente, que no es el ser y que tampoco es la nada, impone y plantea un problema,
el de su Fundamento. Este problema o dialéctica es la que permite avanzar al conocimiento, desde
el ens hasta el Ipsum Esse Subsistens.
Luego, Como afirma el Padre Ferraro, para avanzar (para que haya un pasaje o un
«ascenso») del ens al “Ipsum esse subsistens” tiene que haber una dialéctica y el ens satisface esa
exigencia porque tiene una dialéctica intrínseca de esencia y ser.
En efecto para justificar un «ascenso» hace falta, como bien vio Hegel, una
dialéctica. ¿Hay una «dialéctica» interna al ens? Ciertamente. Eso por ello que
hablamos de tensión-distinción de essentia et esse.5

Por lo tanto, si para avanzar o ascender del ente al “Ipsum esse” tiene que haber una dialéctica,
es decir, tiene que haber un ser limitado. De esto se deduce que si se quita uno de los extremos de la
dialéctica, es decir, si se quita el ser (que es lo que da realidad al ente) o se quita la esencia (que es
lo que limita al ser), ya no habría dialéctica en el ente, y por lo tanto no se podrá ascender al “Ipsum
esse”.
Veamos cuales son las conclusiones de dejar de lado (quitar) alguno de los extremos de la dialéctica
del ente:

3
Ciertamente, si se anula la tensión ya no hay manera de avanzar, o bien porque se inicia con la nada –como en Hegel–, o bien
porque se inicia con el término –como Schelling, Spinoza...–, es decir, porque «ya se avanzó». Si se comienza con el ser como
negatividad, no hay manera de dar un paso, y el resto del discurso se convierte tan sólo en «reemplazos sintácticos, vacíos de
significación» (sostituzione semantica, dice Fabro en La prima reforma…). Si se comienza con el ser como plenitud, noción
intensiva, ya se está en el término, y no es posible una «ascensión»: ipsum esse nihil participat.
4
Et inspexi cetera infra te, et vidi nec omnino esse nec omnino non esse: esse quidem, quoniam abs te sunt, non esse autem, quoniam
id quod es non sunt. SAN AGUSTÍN, Confesiones, liber VII, caput XI.
5
Hay una cierta dialéctica interna al ens en el sentido de que éste se muestra como síntesis de dos componentes y, sobre todo, en
cuanto que se muestra como dotado de indeterminación y determinación, se muestra como determinado e indeterminado a la vez. El
ens es máximamente indeterminado en la línea del contenido; pero es extremamente determinado en la línea del acto, que es el acto
de ser: FERRARO, Christian, Para Un Retorno a la Metafíasica, pag 92-93.

3
______________________________________________________________________
1. Si en el ente se ve solo la esencia y el contenido, dejando de lado el ser, o viéndolo como una
cualidad de la esencia (existencia), se caería en un formalismo que no puede fundar la realidad, es
decir, que no puede fundar “el por qué” son las cosas.
2. Y si se deja de lado la esencia, viendo solo el ser (aunque se lo vea como acto), se quita aquello que
limita y diferencia al ser, por lo tanto la distinción de los entes se vería como aparente y el ser se
vería como un “Ipsum esse” inmanente del cual nada participa (como lo vio Parménides).
Volvamos sobre estos dos errores:

 El primer modo de ver al ente es como una forma o estructura que existe: es el modo en que lo
ven lo formalistas y la consecuencia de verlo así es: que no pueden fundar la realidad, porque si el
ente es una forma que existe, podrá verse un más y un menos en cuanto a la forma pero no en
cuanto al ser, ya que el ser visto como existencia (como una cualidad de la esencia), no tiene un más
y un menos. Luego viendo un más y un menos en las formas llegarémos a una máxima forma como
causa primera de las otras formas, pero esta causa primera no será más que una forma que existe,
que le participa al ente solo una forma pero no el ser (causalidad formal). Por lo tanto la Causa
Primera, vista de ese modo, sería causa de que el ente sea tal (ej: como el sello es causa de que una
figura esté en todo lo sellado), pero no de que sea (en absoluto) (como el fuego es causa de que el
calor sea en otro cuerpo). De esto se sigue la necesidad de descubrir el ser como acto en el ente,
ántes de hacer la cuarta vía de la participación.

 El segundo modo de ver al ente es ver solo el ser del ente, dejando de lado la esencia:
analogamente a como lo veía Parménides, y la consecuencia de verlo así es: que no habría nada que
limite y distinga al ser, el ser se vería como algo uno y las distinciones entre los entes seían
aparentes. Habría un solo ser inmanente y no habría ni multiplicidad ni un más y un menos entre los
entes, con lo cual, no habría participación y quedaría cerrado todo comino a la trascendencia.
Por suerte no es tan común que se niegue la esencia del ente (como parménides), ya que a
nuestro conocimiento le es más facil captar la estructura o esencia del ente, que captar su ser como
acto.
Por eso quiero ahacer incapíé, junto con Heidegger y contra los formalistas, en la necesidad de
ver al ser del ente como acto (y no como existencia). Y aun más, en la necesidad de descubrir el ser
como acto del ente, ántes de ver un más y un menos en los entes.

4
importancia de descubrir el ser como acto (esse ut actus) del ente, ántes de la participación.
La importancia es radical, ya que la participación es siempre participación de algo,
análogamente a la cantidad que es siempre cantidad de algo (de un acto o perfeción), y así como,
para conocer la relidad no sirve ver solo la cantidad, sin el acto al cual la cantidad cuantifica, del
mismo modo, para fundar la realidad, no sirve ver solo la participación, es decir, ver un más, un
menos y un máximo, sino que lo importante es ver la perfección de la cual se ve el más, el menos y
el máximo. Luego la participación se dice siempre en referencia a una perfección, la cual
perfección, se ve según un más y un menos.
Ahora bien. En el ente todas las perfecciones se reducen a dos, a saber, o a la esencia o al ser.
Pero la esencia por si misma y separada del ser, no es una perfección, sino que análogamente a
la cantidad, es solo una limitación, que limita al acto y lo hace ser tal o cual acto. Por lo tanto la
esencia no puede ser la perfección según la cual se ve la participación.
Tampoco el ser, visto como existencia, puede ser la perfección según la cual se ve la
participación, porque el ser visto como existencia no tiene un más y un menos, y además, visto de
ese modo. tampoco es una perfección, sino solo una cualidad de la esencia.
Solo el ser como acto (esse ut actus) es la perfección que fundamenta la verdadera
participación, ya que no solo se ve en él, un más y un menos (lo cual nos lleva a un máximo), sino
también, -y esto le compete solo al ser como acto-, es la única perfección real que fundamenta “el
por qué” el ente es.
Vemos a continuación cual es la opinion del P. Fabro al respecto:
"La correspondencia nozionale entre los varios momentos de la estructura del finito (participación, composición,
dependencia real, analogía…) se articula y se sostiene siempre sobre el ser como acto intensivo emergente"6.

“La metafísica de la participación en todos sus aspectos estáticos y dinámicos tiene su fundamento en la noción
del ser intensivo”7.

“El punto de vista propio del análisis metafísico es que el punto de partida y su punto de llegada coinciden
efectivamente: el inicio es él ser como acto del ens y el fin es él ser como acto de los actos y perfección de todas las
perfecciones. El ser que es al inicio el acto más común, se manifiesta al final como el acto más intenso, que transciende
todos los actos y los debe generar del eterno e inagotable manantial de la propia plenitud”8.

6
La corrispondenza nozionale fra i vari momenti della struttura del finito (partecipazione, composizione, dipendenza reale,
analogia…) si articola e si sostiene sempre sull’esse come atto intensivo emergente. Fabro, Cornelio, Partecipazione e causalità, op.
cit. p. 644.
7
La metafisica della partecipazione in tutti i suoi aspetti statici e dinamici ha il suo fondamento nella nozione di esse intensivo Fabro,
Cornelio, Partecipazione e causalità, op. cit. p. 640.
8
Il punto di vista proprio dell’analisi metafisica è che il punto di partenza e il suo punto di arrivo coincidono effettivamente: l’inizio è
l’esse come atto dell’ens e la fine è l’esse come atto degli atti e perfezione di tutte le perfezioni. L’esse che è all’inizio l’atto più
comune si manifesta alla fine l’atto più intenso che trascende tutti gli atti e li deve generare dall’eterna e inesauribile sorgente della
propria pienezza. FABRO, Cornelio, Partecipazione e causalità, op. cit. p. 221 y nota 2. El ser como acto de cada ente en particular

5
“Queda pues consolidado que el problema de la participación no puede surgir en el campo del pensamiento formal
unívoco, el cuál se sigue de la abstracción formal y total, y que, por consecuencia, las relaciones de participación en
caso de que se dieran, tienen que tener su raíz en otro lugar, [...] y en verdad es solo sobre el plano metafísico del acto
de ser que se pone el problema de la participación”9.

_____________________

Otros textos aclaratorios:


"Que el ente finito sea causado, es decir creado, esto -como se ha visto- es un paso ulterior de la reflexión metafísica y
deve ser fundado para santo Tomás en la pertenencia intrínseca -como desea justamente el mismo Heidegger - del esse
al ens"10.

Agregamos a esto un texto del Padre Ferraro:


El descubrimiento de la dependencia causal es posterior en la reflexión metafísica y
solidario con la fundación de la creación. En definitiva, coincide con el momento «b»
de la «cuarta vía»11. La clave es siempre el actus essendi que se halla en el ens como
inhaerens y remite al ipsum esse subsistens12.

También el Padre Ayala en su tesina sobre La dependencia causal en Cornelio Fabro afirma:
Lo que sucede es que no se puede hablar de participación sin determinar la noción de ser. Según el p. Fabro, la

metafísica es determinación del ser o no es nada13. y cita al Padre Fabro que dice:
“Buscamos de proceder con orden, porque la filosofía o es determinación del ser o no es nada”14.

Luego, en el mismo trabajo, comentando el libro Participación y Causalidad del P. Fabro, afirma el
Padre Ayala:

es el que se une a la esencia como potencia, y esto es típicamente tomista, el esse como principum quo. El ser intensivo como noción
el p. Fabro lo atribuye a Santo Tomás a continuación del texto citado: “La conquista tomistica dell’ esse intensivo scaturisce da una
felice confluenza di platonismo ed aristotelismo...”. Un fundamento textual en Santo Tomás nos lo da el p. Fabro en nota a pie (texto
tomado del De Veritate, q.29, a.3) donde el Angélico habla de una blancura intensive infinita. Y ya en La Nozione Metafisica di
Partecipazione, op. cit. p. 193, se citaba al respecto Quodl. De Anima, Prooemium, a.6, ad 2: “ipsum esse est actus ultimus qui
participabilis est ab omnibus, ipsum autem nihil participat; unde si sit aliquid quod sit ipsum esse subsistens, sicut de deo dicimus,
nihil participare dicimus”. El ipsum esse que se participa es diferente de Dios, y aparece claramente como una noción, ya que se
abstrae del hecho de que exista.
9
Resta dunque assodato che il problema della partecipazione non può sorgere nel campo del pensiero formale univoco, quale
consegue all’astrazione formale e totale, e che, per conseguenza, i rapporti di partecipazione qualora si dessero, devono avere la loro
radice altrove, [...] ed in verità è solo sul piano metafisico dell’atto di essere che si pone il problema della partecipazione. FABRO,
Cornelio, La Nozione Metafisica di Partecipazione, op. cit. p. 133-134.
10
Che l’ente finito sia causato, cioè creato, questo –come si è visto- è un passo ulteriore della riflessione metafisica e dev’essere
fondato per san Tommaso sull’appartenenza intrinseca –come auspica e giustamente lo stesso Heidegger- dello esse allo ens. (C.
Fabro, «L’interpretazione dell’atto in san Tommaso e Heidegger» en Tommaso d’Aquino nel suo VII Centenario. Atti del Congresso
internazionale [Roma-Napoli 17-24 aprile 1974], Napoli 1974, 126).
11
Lo dice explíctamente santo Tomás cuando la formula en la Summa. Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., Ia p.,
q. 2, a. 3.
12
FERRARO, Christian, Para Un Retorno a la Metafíasica, pag. 106.
13
Cf. FABRO, Cornelio, Partecipazione e causalità, op. cit. p. 69: “Cerchiamo di procedere con ordine, perché la filosofia o è
determinazione dell’essere o non è nulla affatto”.
14
Cerchiamo di procedere con ordine, perché la filosofia o è determinazione dell’essere o non è nulla affatto. Fabro, Cornelio,
Partecipazione e causalità, pag. 69.

6
En Partecipazione e causalità la noción de ser como acto se muestra central, no sólo para la cuestión de la verdad
del ser, sino con respecto a toda la metafísica tomista 15. La misma noción de participación es puesta en estrechísima
dependencia de la noción de ser como acto, de modo que la segunda parece disputarle la primacía a la primera. Aquí el
p. Fabro llega al núcleo de la solución:

solamente revalorizando el ser como acto tomista podremos fundar una metafísica de la causalidad, y esto no va contra
lo dicho sobre la participación, porque en definitiva la noción de ser como acto es el alma de la misma 16. En efecto, toda
participación se dice en referencia al ser17. 18

III. ¿Cómo descubrir el ser como acto del ente (esse ut actus)?
Luego de haber mostrado la importancia de descubrir el ser como acto del ente, antes de la
participación, cave preguntarnos ¿Cómo descubrir el ser como acto del ente? (esse ut actus)
Esto se hace através de lo que Fabro llama la “reflexión metafísica intensiva”, que consiste en
resolver todos los actos del ente en su acto más profundo, es decir, que consiste en fundar al mismo
ente en su acto de ser.
En palabras del Padre Fabro se realiza por un pasaje de acto en acto, partiendo de las actuaciones
accidentales al acto formal sustancial y, por último, al actus essendi, como acto de todos los actos .19 Esto
significa: El resolver la actualidad de los fenómenos o accidentes en la actualidad formal de su sustancia y
por último resolver la misma actualidad formal de la sustancia en su acto de ser.

La ostensión o manifestación del ser como acto se da con la (auto)presentación misma del ens:

 Así como como al “cantar” se lo capta como acción de un hombre que está cantando, y a ese
hombre se lo llama “cantante” en razón de su “acto de cantar”.

 De manera semejante, al “esse” se lo capta como acción de algo que está siendo, y a ese algo
se lo llama “ente” en razón de su “acto de ser”. La diferencia entre el “acto de cantar” y el
“acto de ser” es que el “acto de cantar” es una acción segunda y transeunte, en cambio el
“acto de ser” es una acción primera y permanente.
Ésa es la aprehensión sintética originaria, de la que no se sale jamás. Si al esse no se lo capta
ahí, no hay manera de “deducirlo”, no se lo agarra nunca más. Aferrar al ens es aferrar al esse.
El segundo paso, es llegar a “aislar” nocionalmente el esse, y pensarlo propiamente y
explícitamente como el acto que actualiza al ente.

15
FABRO, Cornelio, Partecipazione e causalità, op. cit. pp. 5, “Avvertenza dell’autore”, y 38.
16
Cf. FABRO, Cornelio, Partecipazione e causalità, op. cit. pp. 49 y 640.
17
Cf. FABRO, Cornelio, La Nozione Metafisica di Partecipazione, op. cit. p. 134; ID., Partecipazione e causalità, op. cit. p. 652,
respecto a la participación predicamental.
18
AYALA, Andrés, La dependencia causal como exigencia del ser participado en el p. Cornelio Fabro, p. 67.
19
«Per il passaggio di atto in atto: muovendo dalle attuazioni accidentali all’atto formale sostanziale e in ultimo allo actus essendi
come atto di ogni atto.» (C. Fabro, Tomismo..., 401).

7
Es mediante un proceso de reflexión, que muestra cómo toda forma despliega y ejerce su
actualidad específica en tanto “es”, de modo que si no es, no «forma». Así se hace la resolución en
el fundamento, es decir, la «remisión» (remitir, remontar, referir) de toda forma al acto que la
sustenta.
En este proceso de resolución, el esse termina apareciendo como la «formalidad» última y el
acto último, al que todo se refiere, mientras que él no se refiere ulteriormente a otra «cosa».
Ya el Papa Juan Pablo II, en su encíclica Fides et Ratio, insistía en la importancia de ir del
fenómeno al fundamento:
Un gran reto que tenemos al final de este milenio es el de saber realizar el paso, tan
necesario como urgente, del fenómeno al fundamento20.

Y comenta el Padre Ferraro:


El pasaje citado permite señalar cómo si la inteligencia humana se quedase en el
nivel de los fenómenos, trabajaría «en falso», como una polea sin correa, como una
corona sin dientes... Una inteligencia así no «muerde», no «aferra» la realidad. La
encíclica pone claramente el acento en la necesidad de la reductio in fundamentum –
es el método de la metafísica, como luego se verá- para no «deambular» en la
21
nebulosa del aparecer.

Y en otro lado:
Es necesario ir más allá de los fenómenos, trascender los datos empíricos, es
necesario llegar al fundamento. Esto exige la adopción de una filosofía de alcance
auténticamente metafísico. Pero hablar de metafísica equivale a hablar del «ser»,
dado que el «ser» es el objeto de la metafísica22.

Y aclara en la nota:
En realidad, a nosotros nos parece que el objeto de la metafísica es el ens –como id quod habet esse- en
cuanto ens, es decir, en cuanto que tiene el esse. La metafísica como ciencia consiste, por lo tanto, en el
hábito intelectual de la «iluminación refleja» del ens en el esse y de la resolutio del ens en su esse
correspondiente. Reportamos un texto de Fabro especialmente interesante: “La tensión de la filosofía

20
«Magna manet nos provocatio hoc exeunte millenio, ut nempe transitum facere sciamus tan
necessarium quam urgentem a phaenomeno ad fundamentum. » (FR, nº 83, 70).
21
FERRARO, Christian, Para Un Retorno a la Metafíasica, pag. 26.
22
La imprecisión es totalmente intencional, para mantenernos, por el momento, en un nivel de «apertura
indeterminada». En realidad, a nosotros nos parece que el objeto de la metafísica es el ens –como id
quod habet esse- en cuanto ens, es decir, en cuanto que tiene el esse. La metafísica como ciencia
consiste, por lo tanto, en el hábito intelectual de la «iluminación refleja» del ens en el esse y de la
resolutio del ens en su esse correspondiente. Reportamos un texto de Fabro especialmente interesante:
«La tension de la philosophie résulte de la dialectique de la détermination de l’être (comme acte) de
l’étant, en direction de la résolution définitive de l’esse ipsum (Sein selbst) qui est essentiellement Acte»
(C. FABRO, Tomismo..., 289).

8
resulta de la dialéctica de la determinación del ser (como acto) del ente, en dirección de la resolución
definitiva del esse ipsum, (Sein selbst) que es esencialmente Acto”23.

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Otros textos aclaratorios:

La diferencia entre Heidegger y santo Tomás es de una luminosidad y claridad


máxima. Pero se la debe comprender también junto a una profunda convergencia. La
convergencia se da, sobre todo, en la reductio in fundamentum, es decir, en el pasaje
fundativo de los entes al ser mismo. Con este decidido paso se sale
automáticamente del esencialismo, pues lo que focaliza la consideración
metafísica no es ya el contenido sino el acto24. Por eso ambos comparten, de hecho, la
crítica al esencialismo (negritas nuestras).25

Al esse se llega, como hemos ya dicho, a través de la reflexión intensiva, que es el


rostro psicológico de la reductio in fundamentum. No es la conclusión de un
silogismo, sino la potenciación máxima de la intencionalidad primaria del ens que
gravita de manera constitutiva en torno al esse como a su acto26.

Para Santo Tomás «esse dicitur actus entis in quantum est ens»27.
Comenta el P. Ferraro: “Santo Tomás dice que el acto del ente es el esse. Es decir,
resuelve el momento formal abstracto en la concreción real del acto primero real. Se
trata de la potenciación extrema del principio aristotélico del acto 28, que santo Tomás
ha transfigurado en una síntesis vital con la noción platónica de participación, como
ya se ha visto”. Cf. sup., 39-42; 44-49.
29

IV. Tanto Santo Tomás, como Fabro vieron al ser como “acto del ente”

Para Santo Tomás decir ser es decir acto del ente30.

23
«La tension de la philosophie résulte de la dialectique de la détermination de l’être (comme acte) de l’étant, en direction de la
résolution définitive de l’esse ipsum (Sein selbst) qui est essentiellement Acte» (C. Fabro, Tomismo..., 289).
24
Cf. C. FABRO, Tomismo…, 260.
25
FERRARO, Christian, Para Un Retorno a la Metafíasica, pag. 132.
26
FERRARO, Christian, Para Un Retorno a la Metafíasica, pag. 145.
27
TOMÁS DE AQUINO, Quodl. IX, q. 2, a. 3.
28
Con su interpretación del acto aristotélico, santo Tomás se coloca en una línea totalmente ignorada por
los predecesores. «Basterebbe questo solo insegnamento dell’Aquinate a dimostrare la radicalità,
assolutamente unica, della sua rottura speculativa col formalismo occidentale» (A. DALLEDONNE, «La
nozione di partecipazione...», 285-286).
29
FERRARO, Christian, Para Un Retorno a la Metafíasica, pag. 134.
30
Para profundizar sobre la determinación nocional del “esse” tomista véase: FERRARO, Christian, Para Un Retorno a la
Metafíasica, pags. 143 - 145.

9
Nos conformamos aquí con poner solo dos afirmaciones al respecto:
“el ser se dice acto del ente en cuanto es ente” «esse dicitur actus entis in quantum
est ens» Quodl. IX, q. 2, a. 3
31
.

“el ser es lo mismo que ‘acto del ente’” «esse est idem quod actus entis» Quodl. XII,

q. 1, a. 1 ad 1
um 32
.

Por su parte Fabro observa que el esse «no es ni fenónmeno ni númeno, ni sustancia ni
accidente, es simplemente acto: pero mientras que el ser heideggeriano es dado en el
fluir del tiempo para la conciencia del hombre, el ser tomísitco expresa la plenitud
del acto que se posee por esencia (Dios) o que reposa (quiescit) en el fondo de cada
ente como la energía primordial participada que lo sostiene sobre la nada»” 33.

Por último el Padre Ferraro comentando este texto afirma: “Decir esse es decir acto del
ente: «Esse est idem quod actus entis» 34. La vigorosa reflexión tomística en torno al
esse ut actus entis retomada y repensada por Cornelio Fabro, se muestra, pues, más
que suficiente para responder a la instancia de Heidegger. No sólo porque no ha
dejado al esse ipsum sin ser pensado en metafísica, sino, sobre todo, porque ha
sabido darle de manera absolutamente única el sentido resolutivo de acto emergente.
Acto primero fundante, acto último completante, iluminante trascendental,
presentante radical, continente actual y fundamento, el esse en el sentido tomístico
35 36
de actus essendi expresa la consistencia primaria de la realidad” .

V. De la reflexión metafísica intensiva a la noción de participación.

Luego en el itinerario hacia el conocimiento metafísico del esse hay un doble recorrido:

 Uno que va del ens al actus essendi del ente (por la reflexión metafísica intensiva )

 y otro que va desde el actus essendi participado al ipsum esse subsistens (por la noción de
participación )
Para mostrar este itinerario, asumimos sine glossa las palabras del Padre Christian Ferraro, que
condensan, de modo admirable el recorrido que hace la mente desde el ens, hasta llegar al ipsum
esse subsistens:

31
TOMÁS DE AQUINO, Quodl. IX, q. 2, a. 3.
32
TOMÁS DE AQUINO, Quodl. XII, q. 1, a. 1 ad 1um.
33
«Non è né fenomeno, né noumeno, né sostanza, né accidente, è atto semplicemente: ma mentre l’essere heideggeriano è dato nel
fluire del tempo per la coscienza dell’uomo, l’essere tomistico esprime la pienezza dell’atto che si possiede per essenza (Dio) o che
riposa (quiescit) nel fondo di ogni ente come l’energia primordiale partecipata che lo sostiene sul nulla» (C. Fabro, Partecpazione…,
40).
34
TOMÁS DE AQUINO, Quodl. XII, q. 1, a. 1 ad 1um.
35
Cf. C. FABRO, «Il nuovo problema...», 486.
36
FERRARO, Christian, Para Un Retorno a la Metafíasica, pag. 146.

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Para la fundación del ens en su acto, o mejor dicho, la reductio in fundamentum, el
tomismo esencial habla de reflexión metafísica intensiva o simplemente de fundación
o resolución: no se trata de una demostración sino de una ostensión, que se verifica
por reducción, es decir, «por el pasaje de acto en acto: partiendo de las actuaciones
accidentales al acto formal sustancial y, por último, al actus essendi, como acto de
todos los actos. De aquí, después, el espíritu se dirige a la segunda fundación, que es
la que va del actus essendi participado al Esse per essentiam; y esta última fundación
adviene por demostración»37. Por la reflexión intensiva se llega al esse como acto
intensivo emergente, y por la noción de participación, una vez que se determina la
estructura interna del ens como compuesto de essentia et esse, se puede pasar a la
segunda fundación que es la ascensión sintética al ipsum esse subsistens.38

Y cita un texto del Padre Fabro que afirma que el retorno al fundamento ser hace:
Por el paso de acto en acto: moviendo de las actuaciones accidentales al acto formal
sustancial y por último al actus essendi como acto de todo acto. De aquí luego el
espíritu se mueve a la segunda fundación, que es aquela desde el actus essendi
participado al él esse per essentiam y esta última fundación ocurre por
demostración39.

C). Conclusión
La causalidad del ser y la estructura del ente finito

Luego de haber mostrado la verdadera estructura del ente finito, como compuesto de esencia y acto
de ser, no es difícil mostrar cómo se da la verdadera causalidad del ser.
Solo el acto ser es el que causa que un ente sea realmente, y si no hay ser como acto, no hay
causalidad, sin embargo ese acto de ser tiene tal grado de ser, por la esencia que lo limita y lo
diversifica. Por lo tanto en el compuesto, es decir, en el ente, se puede hablar de una doble
causalidad de distinto orden: una causalidad real del ser, que hace que la forma sea, y una
causalidad formal de la forma, que hace que el ser sea tal.

37
«Per il passaggio di atto in atto: muovendo dalle attuazioni accidentali all’atto formale sostanziale e in
ultimo allo actus essendi come atto di ogni atto. Di qui poi lo spirito muove alla seconda fondazione ch’è
quella dallo actus essendi partecipato allo Esse per essentiam e quest’ultima fondazione avviene per
dimostrazione» (C. FABRO, Tomismo..., 401).
38
FERRARO, Christian, Para un Retorno a la Metafísica, EVE, Segni, 2003, pág. 141.
39
«Per il passaggio di atto in atto: muovendo dalle attuazioni accidentali all’atto formale sostanziale e in ultimo allo actus essendi
come atto di ogni atto. Di qui poi lo spirito muove alla seconda fondazione ch’è quella dallo actus essendi partecipato allo Esse per
essentiam e quest’ultima fondazione avviene per dimostrazione» (C. Fabro, Tomismo..., 401).

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La Causalidad del ser y la estructura del ente finito (Resumen)

 Explicación del Comienzo (ni por las esencias, ni por la causa primera).
 El conocimiento de Dios depende del conocimiento del ente.
 El ente es lo primero que conocemos como algo compuesto de esencia-existencia
(formalistas) y luego con la reflexión metafísica intensiva como compuesto de esencia-ser.
 Consecuencias de conocer mal al ente.
 Necesidad de descubrir el ser como acto del ente, antes de la participación.
 Cómo descubrir el ser como acto del ente (reflexión metafísica intensiva).
 De la reflexión metafísica intensiva a la noción de participación.
 La causalidad del ser y la estructura del ente finito

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