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UNIDAD II

TEMA SETIMO

LA CIVILIZACION DEL MEDIOEVO

7.1. REFLEXIONES SOBRE LA EDAD MEDIA:

El hombre medieval vivía presa de temores: a Dios en el cielo y a los demonios en el infierno, a pestes y epidemias, a guerras e
invasiones, a la muerte y al tenebroso mundo del más allá.

7.2.- LA IGLESIA EN LA EDAD MEDIA:

EL PAPADO:
Es el gobierno de la iglesia durante la Edad Media fuese absolutamente independiente de los monarcas. Los papas pretendieron
transformar su autoridad religiosa en “autoridad política universal”, reinar sobre los emperadores y los reyes, pretensiones
combatidas por los emperadores germanos, las que terminaron con el apresamiento del Papa Bonifacio VIII en manos del Rey
francés.

El papa es el “Obispo de Roma”, considerado desde los primeros tiempos de la iglesia como el primero de los obispos, por ser
Roma la capital del imperio y porque el fundador de la iglesia de Roma fue San Pedro, colocado por Cristo a la cabeza de sus
apóstoles: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”. El obispo de Roma heredó su primacía.

En el desconcierto de invasiones a Italia en el siglo VIII, el rey Franco Pipino el Breve desalojó a los lombardos y conquistó el
exarcado de Ravena. Luego lo donó a perpetuidad “a la iglesia romana, a San Pedro y a los pontífices sus sucesores”; esto
convirtió al papa en un soberano. La donación fue confirmada por el emperador Carlomagno y fue el comienzo de lo que se llamaría
los Estados de la Iglesia que sólo desaparecieron con la invasión de Garibaldi en 1870. El poder temporal de los papas reapareció
cuando se crea el Estado Ciudad del Vaticano, de 44 hectáreas, según el Tratado de Letrán de 1929. Hoy aún existe.

ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA:
Todos los países cristianos estaban divididos en diócesis, cada una sometida a un obispo. En la ciudad principal existía una iglesia
principal llamada catedral. Después se edificaron nuevas iglesias que llamaron Parroquias o “casa de al lado” a cargo de un
párroco” el que cuida, instruye y da pasto espiritual a los feligreses”. Las iglesias tenían el “derecho de asilo” por ser casas de
oración; el perseguido refugiado dentro de ella no podía ser arrestado por la autoridad civil, sin un consentimiento del obispo.

APORTES DE LA IGLESIA MEDIEVAL.


- Los monasterios eran importantes porque en medio de la universal ignorancia, fueron el mundo del saber. Los clérigos
más sabios se encontraban en los monasterios. Lo que se conserva de las obras maestras de la literatura griega y latina
procede, sin excepción de los manuscritos copiados por los monjes. Boecio que resumió en latín la geometría euclidiana,
la mecánica de Arquímedes, la astronomía de Ptolomeo y tradujo la Lógica de Aristóteles. Estos libros fueron textos de
consulta en las Universidades. Los manuscritos grecolatinos de las bibliotecas romanas fueron guardados en los
monasterios, salvándolos de las destrucciones y saqueos de los bárbaros y las guerras feudales.

- La iglesia creó el registro parroquial donde asentaban los bautizos, nacimientos, matrimonios y las defunciones de sus
fieles. Por su importancia, luego, los estados establecieron el “registro civil” para registrar esos datos. Estos registros
dieron origen a la formación de los apellidos para identificar a cada persona, además de sus nombres.

- La iglesia estableció tribunales que administraban justicia. En los juicios, desterró las “ordalías” y “Juicios de dios” traídas
por los germanos. Se apoyaban en el derecho romano; los jueces no pronunciaban sentencia sino después de una
averiguación y de haber oído a los testigos y a la defensa del acusado.

- Tuvo a su cargo la educación que era gratuita, se daba en latín, exclusivamente a cargo del clero. Se estudiaba
gramática, retórica, dialéctica y teología; después pasaban a aritmética, geometría, astronomía y música. Las escuelas
estaban abiertas a todo el mundo; muchas escuelas se convirtieron en Universidades en el siglo XIII.

- Instaló el servicio de beneficencia pública donde se daba auxilio a los pobres, se socorría a los huérfanos a las viudas y
lisiados y se cuidaba a los enfermos indigentes. Se fundaron los “Hospitales o Casas de Dios”.

- Instituyó la “paz de dios” donde determinaba las personas con quienes no debía emplearse violencia” y los actos que
debían prohibirse a los beligerantes. Trato de prohibir la guerra, por lo menos en ciertos días: En día domingo; después
se estableció la “Tregua de Dios” en semana santa.

ACCIÓN REPRESIVA DE LA IGLESIA


- Para imponer a los potentados, reyes y señores, el respeto a sus decisiones, usó la excomunión. El excomulgado estaba
“excluido de la comunidad de fieles”. Se le negaba los sacramentos; los cristianos no debían tener relación de ningún
género con él. Un excomulgado era un apestado.

- A todos los pensadores que amenazaban los dogmas de la iglesia se los consideraba herejes. (hereje es el que rechaza
todo o parte de las doctrinas profesadas por la iglesia universal). Estos era reprimidos y condenados a muerte.

- Para imponer su doctrina, el Concilio de Tolosa creo en 1229 El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición. Los
inquisidores tenían la facultad de encarcelar de inmediato a los acusados sospechosos y luego se encargaban de hacer
averiguaciones acerca de las creencias de las personas acusadas. En el juicio, el hereje no tenía derechos: el expediente
se hacía secretamente basado en meras sospechas, simples denuncias; los acusadores permanecen cuidadosamente
ocultos y el acusado no era careado jamás con sus acusadores; no tenía abogado que lo defendiese. Para obligarlo a
confesar, los inquisidores lo sometían a torturas. Después de haberlo obligado a confesar, el inquisidor pronunciaba
solemnemente la sentencia. El hereje que se arrepentía era condenado al “emparedamiento” o prisión perpetua. Si el
acusado se negaba a hacer enmienda honorable y reincidía en la herejía, lo quemaban vivo. Los inquisidores eran
dominicos. La inquisición, temida en toda Europa y trasplantada a América, persiguió a los científicos de la época y fue un
freno al desarrollo intelectual humano. Galileo fue perseguido por afirmar que la tierra se mueve.

7.3.- CIUDADES MEDIEVALES:

Los habitantes del medioevo formaron ciudades amuralladas en torno a una catedral, a un mercado o a un castillo.

La vida en las ciudades incómoda, difícil, caótica e inmunda. En las casa no habían lavatorios, retretes, calefacción, agua corriente,
ni vidrios en las ventanas. Los techos eran bajos y las habitaciones eran neveras en invierno y hornos en verano y los dueños las
compartían con perros, gatos, cerdos y otros animales domésticos. La gente comía con las manos y en la mesa se ponía sólo una
cuchara con la cual todos tomaban la sopa. Los desechos eran arrojados al suelo para que los devoraran los animales. Las
personas raramente se bañaban y sus ropas estaban tan tiesas de mugre que se veían obligadas a dormir desnudas.

Las calles eran un caos de laberínticas calles estrechas, En ellas ciudades no existían reglamentos que estableciera el ancho de las
calles y una casa era construida donde quiera. Tal era la suciedad y barro en las calles, que la gente llevaba tacones altísimos o
llevaba zancos. Los animales se revolcaban en el fango, en especial cerdos y perros. La basura de las casas era lanzada a la vía
pública, por lo cual el hedor era nauseabundo.

Los tres lugares importantes de la ciudad eran el mercado, el monasterio y el castillo. Allí se celebraban actos religiosos, culturales
y políticos y era punto de reunión tanto para lugareño y forastero, rico y pobre

Las ciudades se denominaban “burgos” y sus habitantes burgueses; habían conquistado ciertas libertades frente a los señores
feudales, por medio de revueltas o las compraron a peso de oro. Estas libertades se llamaban los “fueros”, donde se especificaba
los impuestos a pagar, la cantidad, las fechas de pago.

Las ciudades tenían un gobierno local propio llamado cabildo o comunas, o municipalidades a cargo de un burgomaestre. Los
vecinos nombraban a los magistrados encargados de administrar la ciudad, llamados regidores, cuyo consejo de regidores lo
presidía el alcalde, quienes además de la función administrativa daban justicia.Se reunían en una casa que pertenecía a todos,
llamado Casa consistorial o Casa Capitular o Ayuntamiento.

7. 4.- EL SISTEMA FEUDAL:

ORIGEN:
La debilidad de los reyes carolingios ante las invasiones y destrucción que traían los normandos a Europa obligaron a modificar la
organización de la sociedad medieval. Como los reyes no cuidaban la defensa, los hacendados más ricos se vieron en el caso de
defenderse por cuenta propia. Cada uno organizó un cuerpo de soldados y construyó uno o varios campos atrincherados,
“Castella”, o castillos que prestaban asilo suficiente.

Los pequeños terratenientes, demasiado débiles para defenderse por cuenta propia, y los labradores, temerosos del pillaje, fueron
naturalmente a agruparse en las inmediaciones de los castillos y a solicitar que esos grandes hacendados los protegiesen lo que se
concedía a cambio de ciertos compromisos. El protegido prometía al protector obediencia, fidelidad y servicio en las armas o en el
labrado de sus tierras. El protegido se convertía en súbdito del protector a quien llamaba “señor”. “Se obedecía al señor a quien
habían prestado juramento de fidelidad, antes de obedecer al rey.”

LOS FEUDOS:
Los reyes repartieron las tierras de su país, en propiedad, entre los nobles a su servicio; estos eran los condes y duques. Estos
territorios se llamaban feudos donde el rey autoridad no tenía ninguna autoridad; allí la máxima autoridad era el señor feudal o
propietario. El rey sólo conservaba el nombre de “dueño nominal de los condados y ducados” porque se consideraba que sólo había
cedido al señor, “El goce” de esos territorios, como hace el propietario que alquila una casa.
A cambio del goce, el conde o el duque debía rendir “homenaje” al rey, jurarle fidelidad y comprometerse a servirlo en el ejército y
en los pleitos. Estos servicios eran obligatorios en circunstancias de amenaza; terminado el tiempo, el conde regresaba a su casa.

En su feudo, el señor mandaba el ejército, administraba justicia y percibía los impuestos; era un rey y como él, tenía el derecho de
guerra y hasta de acuñar moneda. A su cargo tenía sus vasallos, a los cuales a cambio de darles protección, estos se obligaban
bajo compromiso a integrar el ejército del señor y a prestarle servicios personales y labrarle la tierra.

LOS SEÑORES:
Eran ricos hacendados, antiguos funcionarios que habían conseguido transformar en bienes personales los territorios que les dieron
para que los administren, sus “señoríos”. Cualquiera fuese la extensión del señorío, el señor percibe los censos o impuestos,
administra justicia y tiene derecho de guerra y su morada en un castillo.

Al cumplir quince años, un niño noble, de educación esmerada, sabía montar a caballo, tirar al arco y todo lo concerniente a la
cetrería, cría, adiestramiento de halcones, gavilanes, así como toda clase de perros capaces de buscar y seguir la caza.

El adolescente abandonaba la casa paterna para ir a completar su educación en casa de un señor de más nivel, donde pasaba
cuatro años sirviendo como doncel, paje; ejercía en realidad funciones de camarero. Entretanto aprendía el manejo de las armas. A
los 20 era armado caballero, en una sesión solemne.

Las principales ocupaciones de los señores eran la guerra, los torneos y la caza de jabalí, osos, ciervos y aves. También los
prolongados banquetes, donde al final de cada comida aparecían los juglares, músicos, acróbatas, trovadores que cantaban y
recitaban los Cantares de Gesta. No se les permitía dedicarse al trabajo manual, por ser para siervos.

Los Caballeros: Hacia el siglo XII la iglesia busca dar un sentido moral y religioso a las ceremonias de entregas de armas de un
joven caballero. En la misma, se daba un sermón sobre los deberes de un caballero: pureza, honradez, protección del clero, paladín
de la justicia, protección de mujeres, ancianos y huérfanos. La caballería contribuyó a morigerar las costumbres, desarrollando el
sentimiento de honor y del buen nombre, con el respeto a la mujer. Se creó la cortesía, propia de ciertas personas de cierta clase.

LOS SIERVOS:
Eran los campesinos descendientes de los antiguos esclavos. Cuando se repartía tierra a un señor, allí se incluía a los siervos que
la trabajaban. Su condición no era muy diferente al de sus antepasados. El siervo no era dueño de su persona, pues formaba parte
de la tierra, de la “gleba”, y no podía abandonarla, sin consentimiento del señor. Si desertaba el señor podía perseguirle y capturarlo
en cualquier lugar. Pero no podía ser muerto como el esclavo, porque se le consideraba una persona. Necesitaba autorización de
su señor para casarse.

El siervo podía ser prestado o cedido junto con la tierra en que trabajaba y si esa heredad pertenecía a muchos propietarios, estos
se repartían los hijos del siervo. La única ventaja del siervo consistía en no poder ser arrancado de la hacienda, a la que estaba
unido a manera de arrendatario perpetuo. Se le asignaba un pedazo de tierra para su sustento y como precio al goce del campo,
pagaba una contribución invariable, además de otros impuestos. Además, debía cultivar gratuitamente las tierras que el señor
conservaba para su uso, como un signo de servicio y cuya duración fijaba arbitrariamente el señor. El hambre era frecuente en esta
clase social tan explotada “morían miles de millares”.

LA SOCIEDAD FEUDAL:
En el Feudalismo, un reducido número de personas que se arrogaba todos los derechos y cumplía pocos deberes. La masa de
habitantes cargaba con todos los deberes con pocos derechos. Era una sociedad desigual. Ese pequeño grupo de señores y sus
familias eran libres. Los demás les estaban sometidos, la mayor parte no era siquiera dueña de su cuerpo; no podían abandonar la
tierra del feudo donde habían nacido. Esto era servidumbre

7.5.- LA INDUSTRIA MEDIEVAL:

La industria de la Edad Media era artesanía. En cada ciudad los artesanos del mismo oficio estaban reunidos y formaban un
“gremio o corporación”. El artesano de la Edad Media no podía ejercer su oficio si no pertenecía a la corporación.

Ésta era una sociedad de socorros mutuos, que auxiliaba a los huérfanos y a los artesanos del gremio incapacitados por la edad
para el trabajo. Tenían una tesorería y los ingresos de caja procedían de las cuotas de sus miembros; tenía una bandera que
llevaban desplegada en las ceremonias públicas, fiestas, procesiones y cuando el gremio partía a la guerra.

La corporación era al mismo tiempo una asociación religiosa, llamada cofradía, la cual escogía su Patrón, su protector en el cielo,
entre los santos y santas que, según la tradición habían ejercido el mismo oficio: San Crispín para los zapateros, San José para los
carpinteros, San Pedro para los pescadores, etc.

La entraba al oficio era como “aprendiz” que vivía y comía en casa del Maestro, su patrono. De aprendiz llegaba a “oficial”, que
habitaba la casa del maestro. Podía ser “Maestro” y tener un taller para él y sus propios obreros, cuando hubiera aprobado un
examen y fabricado “una obra maestra”.
7.6.- LAS UNIVERSIDADES:

En el siglo XI inició sus funciones la Universidad de París, una de las primeras de Europa a la que concurrían estudiantes de toda
Europa.

Como consecuencias de sucesivas concesiones dadas a las Universidades por los reyes y los papas, éstas llegaron a ser
verdaderos estados autónomos que sólo dependían del Papa quien autorizaba otorguen “Licencia”, hoy “Licenciatura”, es decir el
permiso para poder ejercer la profesión estudiada.

Existían cuatro facultades: de teología, de derecho canónico, de medicina y de Artes Liberales, gobernada cada una por un
“decano”, a excepción de la última, que lo era por un rector, el jefe de la universidad. El prestigio de la Universidad hacía que su
rector se convirtiera en uno de los personajes del reino.

La enseñanza en la Facultad de Artes Liberales se dividía en siete materias: tres literarias, el “Trivium”: gramática, dialéctica o el
arte de razonar y retórica o arte de hablar; y cuatro científicas, el “Cuadrivium”: música, aritmética, geometría y astronomía. En
todas las facultades se enseñaba en latín y los estudiantes debían leer y repetir textos. Los grados académicos que daba la
Universidad eran Bachiller, Magíster y Doctor.

Las principales universidades eran París, Tolosa, Montpellier, Bolonia, Oxford, Cambridge