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JESUCRISTO EN NAZARIA IGNACIA

Introducción.-

Nazaria Ignacia no sólo nos dejó la fundación de la congregación de las Misioneras Cruzadas de la
Iglesia. Su vida fue un testimonio de encontrar y responder a la voluntad de Jesucristo. A lo largo de su
vida y desde sus diferentes actividades conoció a Jesucristo y fue capaz de vivir y armonizar las
tensiones entre: el Cristo de la historia y el Cristo de la fe; la oración y la disponibilidad; la humanidad
santa y pecadora; lo celebrativo y lo práctico; lo local y lo universal; la confianza en las personas y la
ayuda paternalista.

Su vida es un ejemplo de perseverancia en la oración y de entrega confiada en el actuar del Señor en


la historia de cada persona y lugar. En una sociedad injusta llena de arrogancia en la razón ilustrada,
es una gran luz para advertir la presencia del Cristo histórico en el corazón de las personas concretas,
con sus potencialidades y sufrimientos.

I.- CONTEXTOS

a) Biografía de Nazaria Ignacia.


Nazaria Ignacia March Mesa, nació el 10 de enero de 1889, en Madrid. Siendo melliza, fue la cuarta
hija de diez hermanos. Sus padres fueron José March y Nazaria Mesa Ramos. Su abuela materna
influyó mucho en Nazaria, porque su vida contrastaba notablemente con el ambiente de indiferencia
que respiraba en su hogar. Sus padres se dejaban llevar por la doctrina liberalista de indiferencia a
toda práctica religiosa.

Las gemelas a los siete años fueron internadas por su abuela en el colegio dirigido por las religiosas
agustinas Comendadoras del Espíritu Santo. En una de sus clases de catecismo oyó hablar de los
misioneros que dedicaban su vida a anunciar el Evangelio. Movida por esos deseos ella deseaba ser
“misionero jesuita” y hacer que Jesús fuera conocido, amado y servido en tierras lejanas.

A sus nueve años sintió la primera llamada del Señor en la víspera de su Primera Comunión. Dos años
más tarde hizo voto de virginidad ante la imagen de la Virgen. Años después, manteniendo sus
servicios en la parroquia y deseosa de entregarse más intensamente al apostolado, pensó en hacerse
religiosa. Tuvo fuerte oposición por parte de sus padres. Su familia por motivos económicos tuvo que
trasladarse a México. Durante el viaje conoció a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y
supo algo de la misión y trabajo de ellas, decidiendo ingresar el año 1908 (19 años). Antes de ello,
tuvo que sufrir, rezar y esperar mucho hasta que su padre, compadecido y admirado, diera su
consentimiento. Después de hacer sus primeros votos fue enviada a Bolivia, estuvo con ellas durante
más de doce años, dedicada por entero al servicio de los ancianos, viviendo su vocación con
generosidad.

Siendo fundadora, en dos ocasiones estuvo al borde del martirio: en Bolivia (1932) y en España
durante la guerra civil (1936). En su corto tiempo de fundadora abrió muchas casas en varios países.
El día 6 de julio de 1943, entregó su espíritu en manos del Padre a sus 54 años. EL Beato Juan Pablo
II, decretó su heroicidad el 1 de septiembre de 1988 y, el 27 de septiembre de 1992 la beatificó.

1
b) Situación de la Cristología.
La investigación sobre la vida de Jesús y su autoconciencia, iniciada en el siglo XVIII, tendrá como
marco mental para su nacimiento y ulterior desarrollo, el vasto y complejo movimiento ideológico
conocido como la Ilustración.

A fines del siglo XIX con el idealismo ilustrado, según las distintas variantes en que podemos
conocerlo, asistimos a una reducción en clave antropológica de toda verdad religiosa. La dogmática
eclesial, con su lenguaje sobre Dios y las realidades trascendentes, es tan sólo una objetivación,
cambiante y culturalmente condicionada, de la subjetividad. Las verdades de la fe y los dogmas,
pierden su carácter inmutable, pues constituyen meros símbolos de la conciencia religiosa.

En este ambiente de relativismo dogmático y de subjetivismo religioso, nacerá y cobrará fuerte impulso
un historicismo racionalista, que se llenará de prestigio al abordar los textos bíblicos, en general, y los
Evangelios, en particular, con la aureola mítica de los métodos histórico-críticos. Estos estudios
excluyen por principio toda intervención sobrenatural en la historia. Sabemos que la adopción acrítica
de estos métodos de la ciencia histórica, por parte de teólogos católicos a fines del siglo XIX y en la
primera década del siglo XX, desencadenó en el seno de la Iglesia Católica la crisis modernista. La
teología católica de ese momento no estaba bien preparada para asumir un diálogo lúcido y maduro
ante los desafíos del historicismo racionalista, que le permitiera separar el trigo de la cizaña, el grano
de la paja, los métodos histórico-críticos en sí mismos, de sus presupuestos filosóficos ilustrados, por
los cuales se excluía todo lo que excediera los límites de la razón. De este modo, quienes lo intentaron
de parte católica, terminaron con frecuencia en las posturas del subjetivismo y del relativismo
dogmático característicos del protestantismo liberal.

Estaba en discusión la integración entre el Jesucristo histórico y el Cristo de la fe. Las deliberaciones
van por establecer una fractura entre la conciencia que Jesús tenía de sí mismo y de la paternidad
divina, y la interpretación eclesial. Simultáneamente, se cree demostrar la discontinuidad entre la
conciencia del Jesús histórico acerca del Reino de Dios y su inminencia escatológica, frente a la
aparición de la institución eclesial como prolongación de su obra y su mensaje. Se afirmaba: "Cristo
anunció el Reino y lo que apareció fue la Iglesia".

c) Posición de la Iglesia desde la encíclica Rerum Novarum.


En el panorama histórico que antecede a la encíclica se vivía cada vez y en mayor escala una actitud
de indiferencia, no sólo hacia Dios, sino también ante las miserias ajenas. El liberalismo filosófico
nutría con sus ideas al sistema económico que conocemos como capitalismo liberal. La utopía de los
idealismos socialistas, principalmente de origen marxista, fomentaba las inconformidades y los
reclamos de los trabajadores y los empujaba a la lucha de clases. Se necesitaría estar ciego para no
ver la pobreza escandalosa de los asentamientos humanos en los barrios proletarios, la carencia de lo
necesario para vivir dignamente, esas familias no vivían, subsistían. La moral individual, la resignación
de algunas personas y la exhortación a la generosidad de los ricos con los desposeídos es la voz de
algunos autores por despertar una conciencia social.

Estamos en plena Revolución Industrial, lo que supuso un cambio brutal en la sociedad, sobre todo
para los trabajadores. La cuestión obrera fue un drama muy doloroso debido a que la tecnología relegó

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al trabajador a la categoría de máquina. El más fuerte ganaba, a costa siempre del débil. Al final la
clase trabajadora sufrió una explotación muy grande y claro, terminó protestando y creando malestar
social.

El tema central de la Encíclica gira en torno a la condición de los trabajadores, de sus derechos y
deberes, así como también de los directivos, de los patrones. SS. León XIII hace un particular énfasis
en la relación obrero-patronal, pues insiste en que este binomio es inseparable. A su vez hace una
crítica de la lucha de clases, del Socialismo y de los excesos del capitalismo. Señala la imposibilidad
de superar totalmente las desigualdades sociales. Si bien reconoce el derecho a la propiedad privada,
subraya el deber de ayudar a los demás en sus necesidades, e insiste en la importancia de establecer
asociaciones de trabajadores para su defensa y promoción humana. Exhorta tanto al mundo obrero,
como al patronal a pugnar por la reconciliación de las clases sociales apelando a los principios morales
del Evangelio. Dice que la Iglesia, el Estado, el empresario y el trabajador tienen que trabajar juntos.
La Iglesia debe interesarse por los aspectos religiosos y morales; el Estado tiene que intervenir para
que haya Justicia; y los trabajadores y empresarios deben organizar asociaciones que les protejan
(sindicatos).

d) Contexto social y religioso, en Bolivia a inicios del s. XX.


A principios de 1920, el país se encontraba en una dura realidad económica, política y social. Cuando
Nazaria Ignacia llegó a Bolivia el partido liberal estaba en el poder. La Iglesia, fiel a la tradición de
cristiandad, se encontraba en actitud de lucha contra el Estado en temas como la libertad de cultos, la
laicización de cementerios, la implantación del matrimonio civil y del divorcio. Por su parte, los
liberales, en su mayoría católicos, respetaban en lo esencial los principios cristianos, aunque fueran
anticlericales o poco practicantes.

La Iglesia en Bolivia en esos años vivía el nacimiento de nuevas Diócesis, con escasez de sacerdotes
y ausencias de congregaciones religiosas nativas. Teniendo además que enfrentar la presencia de
sectas religiosas que se multiplicaban por todo el territorio.

Los signos de su tiempo motivaron a Nazaria a dar una respuesta audaz en defensa de la misión de la
Iglesia siguiendo las orientaciones pontificias de su época. La condición inicial para la fundación
consistía en que si la Obra era de Dios, a los seis meses debería tener diez compañeras. Así fue; 10
jóvenes bolivianas se unieron a la Sierva de Dios. Nazaria junto a ellas guiada por el Espíritu Santo:
abrió comedores populares, en el tiempo de la guerra del Chaco, se colocan junto a los soldados
heridos y acogen a los niños huérfanos de la guerra, se preocupa por la mujer y funda el primer
sindicato femenino.

II.- EXPERIENCIAS ESPIRITUALES.

a) La Primera Comunión
La primera experiencia acontece a los nueve años en las vísperas de su Primera Comunión. Nazaria
resolvió pasar toda la noche de rodillas, en oración, se durmió y soñó que veía a Jesús, camino del
Calvario cargado de la cruz, que la llamaba a su seguimiento. En su Diario, describe este llamado a

3
seguirle, respondiéndole: “Sí, te seguiré lo más cerca que pueda una humana criatura” 1. Y la alianza
se realizó al siguiente día, en su Primera Comunión2.

b) Otras experiencias de niña.


Ella describe que el Señor le concedió muchas gracias, recordando entre ellas la de sentir una piadosa
tristeza, profunda y dulcísima, ante el recuerdo de la Pasión, que no podía abandonarla, especialmente
en el tiempo de cuaresma. A veces era tan fuerte, que aún siendo tan niña, y en los mismos recreos,
tenía que huir y esconderse para poder sollozar…

(…) cuando la razón empieza a despertar la infantil inteligencia del niño, entonces,
mi Jesús te conocí y desde entonces te amé. ¿Te acuerdas cómo mi tierno corazón
te deseaba? ¿Y de aquellos deseos del martirio, de ser misionero, de ser tu
apóstol?3

Lágrimas de ternura caían a torrentes de mis ojos en aquellos solemnes instantes


que precedieron a nuestra mística unión4.

La conciencia que Nazaria tuvo desde niña de ser elegida por Dios, de ser amada, es el punto de
partida de una entrega apasionada y definitiva. La experiencia temprana de ese amor gratuito marcará
toda su vida con el sello de aquella elección. La presencia de lo espiritual es algo que no puede
recuperarse por otro camino que por el de la conmoción provocada por el encuentro elemental de Dios
con Nazaria. En esos años, en Sanlúcar, entre sus apostolados forma un grupo al que llamó "El
rebañito de Jesús", conformado por 14 niñas.

c) Contacto Espiritual y Profético con Francisco Tarín 5


Cuatro años después de haber dejado el colegio, estando en Sevilla, como a sus 17 años, el Jueves
Santo de 1906 (este hecho lo narró en su diario, cuando vio cumplida su predicción, en 1927). Nazaria
recuerda la gran popularidad y fama de santidad y milagros que rodeaban al P. Tarín. Aunque no tuvo
ocasión de hablar con él, recuerda haberlo visto varias veces por la calle.

Así narra la Celebración de un Jueves Santo, al lado del P. Tarín, y las profecías que éste le hizo:

Llegó el Jueves Santo. Aquella mañana en la S. Comunión, el Señor me hizo


entrever los planes que tenía sobre mi llamamiento a la vida apostólica y cómo
todos los acontecimientos los iría enderezando a ella, por lo que para darme más
certeza de mi llamamiento, había querido de modo tan visible y sensible hacerme

1
De este suceso, hará memoria durante toda su vida: DIARIO II, 37, 42.1926; también DIARIO III, 77, 224.1934; y DIARIO
IV, 202,24. 1942.
2
DIARIO I, 56, 63b-70. 1914.
3
DIARIO I, 57, 67. 1914.
4
DIARIO I, 57, 68. 1914.
5
El P. Francisco de Paula Tarín y Arnau, misionero jesuita, vivió 63 años (1847-1910) Fue un misionero incansable, gracias
a su celo apostólico y a su amor por Cristo atravesó toda España varias veces, haciendo misiones por todos los pueblos y
ciudades. Entre prosperidad y adversidades, ante alabanzas y vituperios, sigue su camino misionero y no tiene otro móvil ni
otro ideal que el que le señala su Padre San Ignacio de Loyola.
En la fiesta de la Virgen de Guadalupe, 12 de diciembre, advocación tan especial para él, se encuentra definitivamente con
Dios.

4
formar parte de los doce pobres que, representando a los Apóstoles, debían figurar
en la ceremonia de la tarde en la casa de la Condesa6.

El P. Tarín penetró en el salón donde se efectuaba la ceremonia. (…) delante tenía


un Crucifijo, y comenzó con aquellas palabras: “Ejemplo os he dado…”. Yo no
recuerdo más, mi espíritu perdió de vista todo aquello y yo me sentí en el cenáculo,
ya no veía ni sentía más que a Jesús. Terminó el Padre y empezó la ceremonia una
vez que él se retiró7.

(…) Terminado el Lavatorio nos llevaron al comedor en donde estaba preparado el


banquete que debían dar a los doce pobres. La condesa llenándome de cariños me
puso al lado que debía ocupar San Juan. El sitio del Señor aparecía vacío.
Arreglados los puestos de los comensales, llamaron al P. Tarín para que bendijese
la mesa. Para cuando llegó miró a todas dirigiéndose a mí, les dijo a las Señoras:
“cambien, ésta tiene que ser cabeza”. Las Señoras, alegaron que era la más joven,
pero el Padre insistió, y me pusieron a su derecha. Los ojos del Padre sentí me
penetraron hasta el alma. En aquel momento yo no vi más, sino que aquel Santo
hombre leía mis tres años de disipaciones y faltas, y por eso, para que las
reconociera me había puesto en el sitio del Discípulo que también negó al Maestro
tres veces8.

Aunque lleno mi pecho de intenso dolor que se deshacía por los ojos en lágrimas
abundantísimas, tenía gran paz. Ni que decir tiene que yo no probé bocado, porque
manjares mucho más sabrosos me estaba dando el Señor. Yo sentía que los ojos
del P. Tarín, no me perdían movimiento y notaba cómo quería hablarme, pero las
señoras lo rodeaban de modo que no podía. Terminada la Mesa, después que dimos
con él gracias, se me acercó y me dijo: “Hija mía, Dios te ama mucho. Animo y
adelante. Dentro de unos tres años Dios te empezará a colmar tus deseos, después
te los colmará todos, todos”9.

La repercusión que ejerce sobre la mente, la afectividad, la persona toda de Nazaria Ignacia esa
presencia, la narra con sencillez, intuyendo que estaba Dios presente y que ella lo sentía, y no veía ni
sentía otra presencia más que la de Él. Los hechos de su vida que siguieron a su experiencia; las
determinaciones que toma movida por ésta, confirman o testifican años más tarde, que la gracia de
Dios entró libremente en ella, y al encuentro con lo divino lo expresa en su entrega, abnegación,
devoción, confianza y abandono en Dios.

d) Otras experiencias de Dios.


"Su vida interior se hizo más intensa aún. Sus largas horas de oración se aumentaron, y desde
entonces, como ya dormía con ella, la veía de rodillas y en profunda oración, costumbre que ya siguió

6
DIARIO I, 4, 19. 1906.
7
DIARIO I, 5, 21. 1906.
8
DIARIO I, 5, 23. 1906.
9
La profecía del P. Tarín, Nazaria la vio cumplida: tres años después ingresaba en las Hermanitas de los Ancianos
Desamparados y años más tarde, manifiesta que todo cuánto deseó, Dios le concede en la fundación de la Cruzada Pontificia.
DIARIO I, 6, 24. 1906. Cf. DIARIO II, 48, 13, 1927.

5
hasta sus entrada en el convento de las hermanitas". (Positio II, cap. 1 p. 41) Ya cuando viaja con toda
su familia a México, cuando conoce a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y va sintiendo
sus deseos de actividad ilimitada, se da a sí misma el título de: "La guerrillera de Cristo".

III. ESPIRITUALIDAD DE NAZARIA IGNACIA


La espiritualidad de Nazaria Ignacia, surge del seguimiento de Jesús, es netamente Cristocéntrica y
claramente inspirada en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, y con una marcada
acentuación nupcial, en consonancia con la femineidad de su protagonista. Esta espiritualidad la vivió
con toda integridad y respondiendo de forma generosa a los desafíos de su tiempo.

a) Cristo
El centro de su corazón es Jesús, que le pide el sacrificio radical de todo su ser en oblación al Padre,
con una abnegación hasta la muerte. La vida toda de Nazaria muestra una identificación ejemplar con
Cristo sufriente, camino del Calvario, donde la verdadera fecundidad está en la aceptación obediente
de la cruz.

Es verdad, que el Señor me ha concedido la gracia inapreciable, de ser perseguida,


injuriada y calumniada, por su causa; que he sufrido mucho, pero ha sido con tanta
paz, alegría y contento, sin sentir la menor repugnancia para con las personas que
me perseguían, que en verdad, sí sufría y mucho, era sólo; no sé cómo explicarlo.
En la parte inferior, en el cuerpo; pero mi alma rebosaba de alegría, por beber en el
mismo cáliz de mi Señor y mi Dios10.

El Cristocentrismo en Nazaria, su amor íntegro por Dios, se traduce en una vivencia espiritual que la
impulsa a hacer un cuarto y quinto voto: Trabajar por la Unidad y la Extensión del reino de Cristo y
darle la mayor gloria. Estos votos específicos del Instituto, inspirados en el carisma Ignaciano de los
Ejercicios, en la meditación del reino y de las Dos Banderas, recogen, debidamente interpretados, la
quinta esencia del mensaje evangélico y dan vida al Instituto de la Cruzada Pontificia.

La espiritualidad eucarística y apostólica de Nazaria Ignacia se basa sobre el cimiento ascético de una
sólida humildad, y sobre el amor oblativo de toda su vida, hacia la Iglesia y las almas, que ella cultiva
incesantemente con la oración, ante Jesús Eucaristía; delante del Sagrario toma alientos para todos
sus quehaceres apostólicos.

b) La Eucaristía
Para Nazaria Ignacia, el Cuerpo de Cristo Jesús, Jesús Eucaristía, es la realidad personal del mismo
Jesús de Nazaret, con quien dialoga internamente, como dialoga un esposo con su esposa cada vez
que se encuentran en la intimidad. Nazaria no hizo ningún estudio teológico básico, sin embargo,
escuchando asiduamente la Palabra de Dios, más con el corazón, que leyendo los escritos, va
encarnado la Palabra en su vida. Para Nazaria Ignacia, la Eucaristía es Acción de Gracias que se
prolonga durante toda su vida.

10
DIARIO III, 99, 303. 1934.

6
Todo intento de comprensión por la fe del gran misterio de la presencia real y viva de Cristo no puede
ser sino una aproximación penetrada de un espíritu de adoración. Más que por una reflexión, es por la
fe, por la celebración y la comunión como se empieza a comprender todo lo que Dios da a la Iglesia
por medio de la Eucaristía. Este misterio de la venida de Jesús al alma, que no se puede traducir en
palabras, Nazaria Ignacia lo expresa así:

¡Qué difícil es traducir estas hablas interiores! Jesús partió el pan y lo dio a sus
discípulos, diciéndoles: “tomad y comed, este es mi cuerpo; quien me come vivirá
eternamente… Haced esto en memoria mía… El Padre y yo vendremos a él” y, ¡oh
pluma, ¿cómo quieres escribir lo indescriptible…?!.

…¡¡Es tan difícil, querer humanamente traducir, lo que divinamente, si así puedo
decir, lo siento!!

¡Ecce Agnus Dei…! Y la Hostia apareció a mis ojos como un foco de luz purísima,
suave y atrayente, que me absorbía, mientras sentí una vez más, en el interior de mi
alma, que me decía. Vive en la vida11.

La Eucaristía, la Comunión y la adoración al Santísimo Sacramento, unidos a su vida apostólica


misionera, de generosa entrega a los pobres, constituyen el eje de su experiencia espiritual, sufre
mucho cuando no puede recibir diariamente la Eucaristía. Vive intensamente el año litúrgico y lo
transmite a sus religiosas, y en ésta transmisión de la profundidad de su ser, las convoca para celebrar
juntas las solemnidades litúrgicas de la Iglesia, los aniversarios religiosos de su propia vida y de su
obra.

c) La Iglesia
Igualmente su amor por la Iglesia y su ubicación en ella, están marcados por la universalidad, por la
búsqueda y construcción de la unidad12 y por la misión de la extensión del Reino. Esta unidad arranca,
principalmente, de la construcción de nuestra propia unidad interior. Todas las divisiones externas
nacen de una división previa a la interioridad de la persona. Por eso, Nazaria exhortaba a un proceso
de unidad de vida, que se realiza en la contemplación de Cristo Eucaristía, de Cristo crucificado,
resucitado, y que asciende, en la escucha y respuesta amorosa de su Palabra.

La imagen de la Iglesia, que tiene Nazaria, como servidora y encargada de la extensión del Reino, se
manifiesta en sus escritos, en la enseñanza a sus hijas, en la oración y en la evangelización. Nace de
su amor por el Cuerpo Místico, desde donde concibe la gran comunidad de cristianos que forman la
familia eclesial.

Amad la Unidad y protegedla, porque a ella está vinculada la vida del Cuerpo
Místico de Cristo: la Iglesia13.

11
DIARIO IV, 188, 37. 1940.
12
Cf. LONSDALE David, Ojos para ver, oídos para oír. Introducción a la espiritualidad ignaciana. Santander, Sal Terrae
1992. 129-130.
13
M.C.I. o.c. 2.

7
No podríamos entender a Nazaria si la separamos de su tiempo con el que estuvo profundamente
comprometida. Ella es fruto de su época, se encuentra enraizada en la realidad y con ella dialoga
constantemente, encontrando las formas de responder a los desafíos, haciendo suyos los problemas,
se comprometió en la causa de los pobres. Asumió y bendijo la pobreza en su Instituto y desde la
humildad, contando con débiles mujeres buscó que todas encarnaran la Palabra para hacerla nacer en
el corazón de los hombres.

El apóstol de Cristo, ha de ser un guerrero fiel, que no sepa de cobardías en su


vida: ha de repartirse entre los pobres, animar a los tristes, dar la mano a los
caídos, enseñar a los hijos del pueblo y partir con ellos su pan; en fin, ha de dar su
vida, su ser entero, por Cristo… la Iglesia14.

d) Los Pobres
Durante años, Nazaria Ignacia, asimila progresivamente un modo de vida como una permanente
acción de gracias, compartiendo la celebración de su vida en Cristo y de su consagración y un
compromiso comunitario, con Él y con su Reino. Su vivencia de discípula de Cristo, se traduce en un
mirar a Dios, y desde Dios mirar al prójimo como hijo de Dios, por lo tanto hermano, y sintiendo que
“cuanto hicisteis a uno de éstos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40)

Jesús quiere de nosotras, mucha, mucha pureza; mucha humildad; la pureza de la


Virgen, la humildad de la esclava, entonces se hará la maternidad de la madre.

El Espíritu Santo nos hará sombra, el verbo se encargará de un modo altísimo


místico; y seremos la palabra de Dios, el Evangelio viviente… Esos, entreveo, son
los designios de Dios… ¿los echaremos a perder? Por mí, es lo más fácil, pero yo
no llevo la Obra; Él la lleva, yo voy de su mano.

Sí, tendrá esta Obra ¡pureza de Virgen, fecundidad de Madre! ¡¡Dulcísima Virgen, ya
que tu Concepción Inmaculada es la que honramos más en el Instituto, consérvalo
entre tus manos puro y santo!!15

Si el pobre es encuentro con Cristo, experiencia cristiana, es porque en realidad se trata de un


reencuentro, de la actualización de la experiencia de Cristo ya realizada de alguna manera en la
sacramentalidad de la Iglesia. Y Cristo, en el sacramento de la Eucaristía, es para Nazaria Ignacia la
fuente de su fe, de su felicidad y de su amor, para luego reencontrarlo en las personas, el pobre, en el
hermano, en la comunidad.

e) La oración.
Nazaria Ignacia encontró en Jesús la experiencia del amor del Padre, del Dios que Jesús ha revelado
(Jn 14,9) y experimenta la llamada a ser discípula, madre, hermana, hija, (Mc 3, 31-35) es decir, a
asumir de modo incondicional desde su libertad, la voluntad salvífica que le ofrece Dios en medio de la
trama de su vida.

14
M.C.I., o. c. 47.
15
DIARIO IV, 142, 117-118. 1938.

8
Nazaria asume en su vida esa llamada amorosa de Jesús y comienza su proceso de conocimiento y
de amor, proceso de ir alimentando su fe, queriendo configurar su vida según le da a entender el
Espíritu. La profundidad e integridad espiritual de Nazaria Ignacia estaba nutrida en la oración
constante y ferviente, con la lectura asidua de la Palabra de Dios, cuyas enseñanzas prácticas lograba
para los acontecimientos de la vida ordinaria. Esa fue su época de tránsito, no de la contemplación a la
acción, sino más bien a la contemplación en la acción, solía decir:

Nunca la acción debe estorbar a la contemplación. Si sabemos armonizar ambas, de


modo que la una ayude a la otra, nuestra acción será más fecunda y nuestra
contemplación más alta, si las dos están hermanadas.

Hay que unir la acción a la contemplación para ser fecundas, manteniendo de una
manera suave la presencia del Señor; haciendo todo por Él, con Él y en Él. Cuando
la vida contemplativa desaparece de la activa, la vida espiritual se debilita y hasta
puede extinguirse, que el alma que no se alimenta, no puede tener vida.

No podemos dedicarnos a la vida activa sin espíritu de contemplación… llama y


fuego no pueden separarse; todo en el apóstol debe ser acción y contemplación
unidas16.

El tiempo que se dedica a la oración ha de acostumbrarnos a encontrar a Dios tanto en la actividad


como en el descanso, en el ruido como en el silencio. La esencia de la oración no es el silencio, sino el
amor, ya que se trata de la atención a la relación que nos une con Dios, y el amor que se dice en la
intimidad del corazón se manifiesta igualmente en los actos, en nuestra manera de vivir, de trabajar, de
dedicarnos a las cosas, es la manifestación del amor que nos anima.

Conclusión.-

Podemos afirmar que Nazaria Ignacia, en sintonía con la problemática cristológica de su época, vivió el
reconocimiento de Cristo histórico en unión con el Cristo de la fe:

i. Creyó en sus experiencias personales, desde su llamada personal de niña hasta su actuar
cotidiano, como acciones de Dios: vivió la tensión entre oración y disponibilidad.
ii. Oró en correspondencia al misterio de la encarnación rompiendo, desde niña, con la
indiferencia religiosa del liberalismo racionalista (descrédito en la acción de Jesucristo en la
historia): cultivó su fe, sirviendo y actuando con quienes le rodeaban, reverenciando
su propia vocación, la de las personas consagradas y la de los necesitados.
iii. Participó de la Eucaristía buscando prolongarla en una sociedad de exclusión y
preconcepto femenino: participó de las necesidades de los más necesitados, fundó y
llevó adelante comedores populares y otras obras como el sindicato de las mujeres
del hogar.
iv. Organizó una estructura institucional (la fundación) con estatutos y reglamentos,
desconfiando de la industrialización y las acciones paternalistas, pero dependiendo de Dios

16
M.C.I., o. c. 31.

9
y sus mediaciones, desde una mirada universal: constituyó la fundación de las
Misioneras Cruzadas de la Iglesia, confiando en las personas de Oruro para organizar
con ellas respuestas efectivas a las necesidades de la gente.

P. Álvaro Dávalos, sj.

Santa Cruz de la Sierra, 11 de octubre 2018

Bibliografía.-
 Baptista, Javier, SJ. Nazaria Ignacia, Mujer de ayer y hoy. Ed. Presencia, SRL; La Paz-
Bolivia, Tercera Edición, 2018.
 XV Capítulo General, MISIONERAS CRUZADAS DE LA IGLESIA. Documento base,
FENI (Familia Extensiva de Nazaria Ignacia)
 "II. Breve síntesis histórica del problema desde la Ilustración". (“Leben-Jesu-Forschung”,
“New Quest”, “Third Quest”)
 (Cristología. Teología Cristológica. b.- Cristología en la época Moderna; autores varios)
 Carta Encíclica Rerum Novarum del Sumo Pontífice León XIII; 15 de mayo de 1891.
 M.C.I., Nazaria Ignacia, una mujer que se arriesgó, Ed. Artes Gráficas Moreno,
Cochabamba, Bolivia, 2001.
 M.C.I., Que nuestra vida sea una Eucaristía, Talleres Gráficos Kipus, Cochabamba,
Bolivia, 2004.
 DIARIO I, Años 1898 – 1924
 DIARIO II, Años 1925 – 1933
 DIARIO III, Años 1934 – 1935
 DIARIO IV, Años 1936 – 1943
 M.C.I., Bajar a la Calle, Gráficas, Dehon – PP, Madrid, España, 2001.

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