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El movimiento magisterial y su posición frente a las elecciones.

Miguel Uribe

El día 17 de marzo la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) llevó a cabo


su Cuarto Congreso Nacional Extraordinario para delinear su política para los siguientes meses. En
el congreso se acordó no ir a la cola de la situación electoral, ya que los partidos y candidatos
participantes representan los intereses de la oligarquía –dijeron en el congreso– los cuales han
impuesto las reformas estructurales incluida la educativa. El congreso concluyó llamando a un
nuevo periodo de lucha con un paro de labores de 48 horas para el 9 y 10 de abril con el objetivo
de reanudar el diálogo con las autoridades federales, si no se tiene respuesta iniciaran otro de 72
horas el día 30 de abril y una movilización a nivel nacional. No obstante es visible que gran parte
de los trabajadores han decidido depositar su esperanza de cambio en MORENA.

Es necesario reflexionar y hacer un balance del por qué en este momento la CNTE
adquiere una postura más combativa frente a las elecciones cuando a mediados del 2016 se aliaba
abiertamente con la socialdemocracia de MORENA por ejemplo en Oaxaca. Recordemos que la
confrontación del gobierno contra la CNTE y organizaciones disidentes comenzó a mediados de
2015 cuando el gobierno federan reanudo la evaluación hacia los maestros y la sección 22 de la
CNTE, junto con la disidencia del SNTE, comenzaron a nivel nacional un movimiento en defensa de
sus derechos laborales. Lo que caracterizó a este periodo fue la agudización de la lucha de clases,
que tuvo su momento álgido con el boicot de las elecciones federales en lugares como Gurrero. La
capitalización de esta lucha no se dio a consecuencia de la falta de una coordinación real a nivel
nacional del movimiento magisterial, ya que en el seno de la dirigencia se creó una división:
mientras la sección 22 y la CETEG en Guerrero dirigían el boicot de las elecciones, la sección 9 y
una parte del magisterio de Michoacán se echaban para atrás.

Durante los siguiente meses, después de las elecciones de junio, la situación derivó en un
repliegue del movimiento magisterial a consecuencia de la represión por parte del gobierno con el
encarcelamiento de sus principales dirigentes y de la imposición violenta de la evaluación en
varios estados de la republica; sin embargo, en algunos estados mantuvieron la lucha, como fue el
caso del Estado de México y de Chiapas, pero lo que en general caracterizó este periodo de lucha
fue la falta de coordinación del movimiento magisterial, a consecuencia de la división interna de la
dirigencia, y la falta de vinculación con otros sectores de trabajadores en momento álgidos de la
lucha de clases.

Ya desde este momento Morena comenzaba su labor de apaga fuegos en favor de los
monopolios capitalistas al comenzar a tejer una alianza electoral con un sector de la CNTE. Su
máximo dirigente, Obrador, salió a reprobar la actuación del gobierno de Gabino Cué con la
desaparición forzada del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) y llamó a unir
fuerzas para las elecciones de Oaxaca a través del regreso a clases por parte del movimiento en
lucha. También los invitó a llevar una la lucha pacífica y electoral mencionando que no era
correcto llamar a no votar.
A principios del 2016 se concretó la alianza de la sección 22 de la CNTE con Morena por las
elecciones de gobernador en Oaxaca. En los acuerdos que firmaron para que se diera la alianza,
Morena se comprometió a que si llegaban al poder de Oaxaca, desde ese bastión lucharían para
cancelar la Reforma Educativa, pero solo a través del congreso. La contienda electoral la ganó el
PRI y, durante los siguientes días de junio, se dieron una serie de movilizaciones del magisterio que
derivan en la represión violenta y asesinato de maestros y pobladores en el pueblo de Nochixtlán.
A manera de premio de consolación para los maestros por la derrota electoral y la represión
violenta de Nochixtlán, Morena salió a marchar en la ciudad de México y López Obrador llamó a
derrocar al régimen del PRIAN, pero sin violencia, con una revolución de las conciencias.

Durante estos periodos el movimiento magisterial entró en un reflujo y varios sectores del
sindicato disidentes de la CNTE y disidentes del SNTE pasaron a la cola de la socialdemocracia. En
el 2017, Morena demostró su verdadero rostro oportunista y electorero al movimiento magisterial
con su alianza con gente cercana a la lideresa ex secretaría del SNTE, la mafiosa Elba Esther
Gordillo, para las elecciones del Estado de México, las cuales perderían. Esta alianza se reafirmó a
principios del 2018 y, en ese periodo, Obrador, ya con su campaña electoral apuntalada por varios
monopolios, sale a dar unas declaraciones donde mencionó que si llega a la presidencia enviará
una iniciativa de ley al congreso sobre la reforma educativa. Este hecho agradó a Mexicanos
Primero, membrete de los monopolios, los cuales le aplaudieron el que haya precisado sus
verdaderas intenciones sobre la Reforma Educativa, la cual no era su cancelación y que solo se
limita a presentar una iniciativa de ley respetando el marco jurídico congresual.

En un contexto donde se manifiesta ya el verdadero rostro oportunista de Morena, en su


boletín de prensa del 14 de febrero, la CNTE, a consecuencia de las elecciones del secretario
general del SNTE, manifiesta su desaprobación a la farsa electoral del charrismo sindical y
denuncia la disputa que se dio por dirigencia entre dos facciones que representan los intereses
partidarios del PRI y de Morena. También mencionan que los acuerdos de Obrador sobre la
abrogación de la Reforma educativa ya no los convencen, puesto que en lugar “de establecer un
decreto que abrogue la reforma educativa, plantea una iniciativa de ley, y deja la tarea al
legislativo”. Puntualizan que no serán botín electoral y que la estabilidad laboral que ahora tienen
es por la lucha que han dado y por el apoyo de los padres de familia y las organizaciones sociales y
populares.

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