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Revista del pensamiento sociológico

año 13, número 25, segundo semestre de 2012


UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA
Enrique Fernández Fassnacht, Rector general
Iris Santacruz Fabila, Secretaria general

UNIDAD XOCHIMILCO
Salvador Vega y León, Rector
Patricia E. Alfaro Moctezuma, Secretaria de la Unidad
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Carlos Alfonso Hernández Gómez, Secretario académico
Celia Pacheco Reyes, Jefa del Departamento de Relaciones Sociales
Miguel Ángel Hinojosa Carranza, Jefe de la Sección de Publicaciones

Revista del pensamiento sociológico


COMITÉ EDITORIAL
José Luis Cepeda Dovala, Director

Margarita Castellanos Ribot


Carlos García Villanueva
Celia Pacheco Reyes
Guadalupe Pacheco Méndez
Agustín Porras Macías

Coordinadores del tema de Veredas


María Eugenia Reyes Ramos
Sonia Comboni Salinas
Carlos García Villanueva

Miembros externos
Mónica Casalet / Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)
John Holloway / Universidad de Edimburgo
Michel Husson / Institute de Recherches Economiques et Sociales, París
Albert Kasandra / Universidad de Lovaina
Gustavo de la Vega Shiota / Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM
Polymnia Zageska / Universidad Sorbonne Nouvelle París III
Sergio Zermeño / Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM

D.R. © 2012, Universidad Autónoma Metropolitana


Los artículos presentados son responsabilidad exclusiva de los autores
y podrán ser reproducidos total o parcialmente siempre y cuando se cite la fuente.
Veredas. Revista del pensamiento sociológico, año 13, número 25, segundo semestre de 2012 • Publi-
cación semestral del Departamento de Relaciones Sociales, División de Ciencias Sociales y Hu-
manidades, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Edificio de profesores,
segundo piso, Calzada del Hueso 1100, Col. Villa Quietud, Coyoacán, 04960, Ciudad de México,
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de licitud de título: 12045, Certificado de licitud de contenido: 8431, ISSN: 1665-1537. Impresa en
México / Printed in Mexico.
Índice

TEMA DE VEREDAS
Territorio y poder

Habitar un mundo globalizado ........................................................................................... 7


Daniel Hiernaux

Por una humanidad sin Sur ................................................................................................ 25


Patricia Gascón Muro

Especies de espacios. Políticas del movimiento ........................................................... 37


Paz Sastre

Los dilemas de la unificación alemana de 1990.


Antecedentes geopolíticos y de identidad nacionalista ................................... 59
Guadalupe Pacheco Méndez

Agrocombustibles en América Latina.


Entre la soberanía alimentaria, las necesidades energéticas
y los conflictos sociales ............................................................................................................ 89
Blanca Olivia Acuña Rodarte
Yolanda Cristina Massieu Trigo

Instituciones locales, territorio y desarrollo rural. Discrepancias


y aprendizajes en dos experiencias municipales ............................................... 115
Carlos A. Rodríguez Wallenius
Efectos de la construccion de la Línea 12 del Metro
en la urbanización de la delegación Tláhuac ........................................................ 133
Diana R. Villarreal
Beatriz Canabal Cristiani

ENCUENTROS

Aritmética política del proceso electoral en México, 1997-2012 ............... 157


Doris Musalem
Agustín Porras

De jueces, militantes y dirigencias partidistas.


Un panorama cuantitativo del control jurisdiccional
de los conflictos intrapartidistas en México (1996-2006) ............................... 177
Javier Martín Reyes

Notas para una reflexión sobre democracia y políticas sociales


subnacionales: el caso de Baja California ................................................................ 209
Jorge E. Brenna B.

Identificación político-territorial de la población potencial


en programas sociales con variaciones a las mediciones
de pobreza en México. El caso del Programa de Apoyo
a los Avecindados en Condiciones de Pobreza Patrimonial
para Regularizar Asentamientos Humanos Irregulares ............................... 235
Manuel Lara Caballero

Territorio, cultura, identidad y marginación educativa ................................ 259


José Manuel Juárez Núñez
Sonia Comboni Salinas
TEMA DE VEREDAS
TERRITORIO Y PODER
Habitar un mundo globalizado

Daniel Hiernaux*

RESUMEN
Más allá del estudio de la globalización, analizada desde sus efectos económicos
sobre la restructuración económica de los países y las regiones, se vuelve central
repensar nuestro modo de “habitar” en la Tierra. Habitar, en su sentido filosófico de
“ser-en-el-mundo”, es lo propio del hombre. Frente a esta globalización galopante,
es entonces un imperativo entender de qué manera se replantea nuestro habitar,
ahora en un mundo globalizado. Para ello, se hará referencia a las nuevas formas
de desanclaje territorial, al papel de las nuevas tecnologías en la movilidad o
la sedentarización, a la politopía y a nuestro nuevo concepto de la naturaleza,
factores entrelazados que esbozan una territorialidad distinta y un habitar que
se transforma en un mundo cada vez más globalizado.
PALABRAS CLAVE: habitar, globalización, politopía, posmodernidad.

ABSTRACT
Beyond the study of globalization, analyzed from the perspective of its economic
impact on the restructuring of countries and regions, a rethinking of our way of
“inhabiting” the Earth is essential. To inhabit, in the philosophical sense of “being-
in-the-world”, is the essence of humanity. In the face of rampant globalization, it is
imperative to understand how our inhabiting has been redefined in a globalized
world. To do so, this article will discuss new forms of territorial uprooting, the
role of new technologies in mobility or sedentarization, politopia and our new
concept of nature, intertwined factors that posit a different territoriality and an
inhabiting transformed in an increasingly globalized world.
KEY WORDS: inhabit, globalization, politopia, postmodernity.

* Profesor-investigador en el Departamento de Sociología, docente de la Licen-


ciatura en Geografía Humana, UAM-Iztapalapa [danielhiernaux@gmail.com] [www.
danielhiernaux.net].

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 7-23


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Hacia mitades de la década de 1990, parecía que los temas


territoriales habían perdido vigor en el pensamiento latinoamericano:
el regreso de las referencias a la escala regional, las transformaciones
visibles en las metrópolis, los problemas de gobernanza, la aparición
de zonas de fuerte modernidad y otros aspectos de lo territorial,
volvieron a encarrilar los investigadores en la vía de los estudios del
territorio. ¿Qué había cambiado para lograr el efecto de revitalizar
los estudios territoriales? La globalización en sí.
En efecto, la globalización, también llamada “mundialización”
en otros entornos culturales, ha trastocado todas las esferas de
la vida de la humanidad. Se ha escrito tanto en este sentido, que
resultaría imposible recuperar la riqueza de la reflexión e improbable
construir una síntesis que resuma la riqueza del pensamiento de la
humanidad sobre este proceso que ella misma generó y que, a su
turno, la transforma.
Con el tema de la relación entre la globalización y el territorio,
el pensamiento latinoamericano –en cierta forma en crisis después
del auge y la caída de una teoría crítica propia a fines de la década
de 1960 y durante la de 1970– parecería haber reencontrado un
campo nuevo sobre el cual pueden reconstruirse y unir sus voces
a aquellas que, desde ámbitos multipolares, renovaban nuestra
visión del mundo.
Han pasado muchos años desde estas primicias. Sin embargo,
se puede constatar que se han privilegiado ciertos temas: las
transformaciones que solemos llamar “reestructuración económica”
han sido vistas como el punto de partida, el big bang a partir del
cual explotaron los procesos globalizadores. Quizás efluvios de una
vieja jerarquización de corte marxista que sigue dictándonos cierto
orden de jerarquía en las causalidades... También, se ha asignado
mayor importancia a lo que la geografía llama las escalas chicas,
es decir una visión (y por ende primero una percepción) lejana
de los fenómenos, en ocasiones a muchos kilómetros de distancia
del planeta Tierra, a la manera de ese hombre que mira la Tierra
desde el cielo, representado en el frontispicio de la portada del
Hombre y la Tierra, la obra del geógrafo francés decimonónico Elisée
Reclus (1906).
En algunos casos, se ha tratado de aterrizar estas reflexiones
en otras preocupaciones y otras escalas: la metrópoli, sus barrios


H A B I TA R U N M U N D O G L O B A L I Z A D O

lujosos y cerrados o, por el contrario, sus extensos reductos de


pobreza; las desigualdades de ingreso entre grupos sociales; el
funcionamiento de ciertas industrias en alguna región particular;
la gobernanza de estos procesos complejos inducidos por la
globalidad, entre otros temas reiterativos en las reuniones pasadas.
Se notará que el mundo rural o los temas de la cultura han quedado
en un primer tiempo fuera de esas preocupaciones sobre la relación
entre globalización y territorio, pero que progresivamente han
cobrado mayor importancia (véanse por ejemplo los trabajos de
García Canclini, 1999; 2002).
Por todo ello, este trabajo gira en torno a un tema que muy
poco se ha tratado en el ámbito latinoamericano y que resulta sin
embargo, esencial: ¿cómo “habitamos” ese mundo globalizado?
Ciertamente, no se hará al habitar de los arquitectos y de los
urbanistas. La pretensión de este texto es remitir a un proceso
mucho más trascendental, más decisivo, que es el sentido filosófico
del habitar, nuestra forma de “ser-en-el-mundo”, esto que algunos
autores han calificado como “lo propio de lo humano” (Lussault,
2007). Y justamente, para articular esta reflexión con el tema
general que nos une, es necesario este “habitar” en el contexto de
las nuevas condiciones que ofrece el mundo de hoy, globalizado
y trastornado en sus territorios. Esto será el objeto central del
presente ensayo.

HABITAR COMO FORMA DE “SER-EN-EL-MUNDO”

Cuando se menciona la idea de Dasein, o “ser acá”, o “ser-en-el-


mundo”, invariablemente remite a Martin Heidegger, cuya críptica
obra Ser y tiempo, desarrolla esta idea (Heidegger, 1963, 1994a; 1994b).
Sin embargo, el “habitar” es un tema más común que lo que puede
asociarse a la dimensión filosófica del Dasein, y ha sido ampliamente
usado y en ocasiones abusado, por diversas disciplinas.
Con toda evidencia, es al funcionalismo que se alimenta de las
tendencias tayloristas-fordistas en el periodo entre las dos guerras
mundiales, que debemos las versiones más pragmáticas de la voz
“habitar ”. Así, el habitar ha sido considerado por arquitectos,
urbanistas y geógrafos tradicionales, como una “función” que debe
cumplir el hombre para que encuentre su residencia en el espacio

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geográfico. Dichas funciones podían ser inventariadas y además


definidas en superficie necesaria en la vivienda, determinando
además la relación entre ellas y quienes, dentro del núcleo familiar,
ejercerán esta función. Claramente, en el pensamiento de la época,
tener acceso a una vivienda, a un espacio para vivir, era un índice
necesario, una suerte de pasaporte para demostrar un anclaje en
la modernidad y en la ciudadanía. Los seres sin lugar fijo para
habitar, como los nómadas, los vagabundos o sin techo –los SDF
o “sin domicilio fijo” como los califica la literatura francesa–, son
parias de una sociedad moderna, consolidada en torno de la tríada
residencia-desplazamiento-trabajo, satirizada por el mayo 68, como
“metro-boulot-dodo” (metro-trabajo-descanso”).
El habitar se volvió así una “función” más de las actividades
humanas, una entre otras, que plantea sin embargo ciertos reque-
rimientos espaciales para el especialista, el cual se encuentra
entonces, como lo subrayamos antes, en la obligación de darle
medidas físicas (geométricas), para algunos en extensas mansiones,
otros en exiguos gallineros donde cada gesto es pautado, restringido
y medido. La vida cotidiana en la casa parecía entonces haber sido
atrapada por el proceso de racionalización aplicado con gran éxito
a la producción.
Sin embargo, desde los primeros estudios de Pierre-Henri
Chombart de Lauwe en las décadas de 1950 y 1960 (Chombart
de Lauwe, 1963), pasando por los trabajos de Henri Lefebvre
(1968, entre otros) en su Crítica de la vida cotidiana, o los trabajos de
Michel de Certeau (1998), se ha puesto en evidencia que la vida,
la verdadera vida, no se ha tomado el corazón para trastornar
el orden manifiesto que quisieron imponer quienes se creyeron
dueños de nuestra cotidianeidad. Las tinas de baño usadas para
guardar el carbón en los departamentos de los multifamiliares que
narra Chombart de Lauwe, las casas modelos de Le Corbusier en
Pessac revisitadas por sus habitantes, la vida cotidiana que se sale
de su marco repetitivo para dar lugar a pequeñas subversiones,
todo indicaba que ese habitar pautado y medido no es el verdadero
habitar y no iba a ser aceptado como tal por la humanidad.
Claramente, el defecto preliminar de este enfoque, fue el de
creer que habitar era ocupar un espacio sobre la base de normas
rutinarias que sólo había que seguir para “vivir bien”.

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Es a otro habitar que debemos referirnos entonces, ya que alojarse


no es habitar: por ello entendemos un proceso existencial, una forma
de estar presente, de estar en el mundo, con sus objetos y con los
demás. Como bien lo dice Thierry Paquot, “es porque el hombre
“habita”, que su “habitat” se vuelve “habitación” (2007:13).
Quizás lo más relevante en la obra de Heidegger no para
quienes trabajan lo espacial en todas sus formas, dimensiones
y materialidades, es el hecho de que reiteró, desde la filosofía,
lo que se había proclamado desde siglos: el ser humano está
confrontado en su existencia, al espacio; debe, como bien lo señala
Michel Lussault, “hacer con el espacio”, es decir enfrentarlo de
manera permanente; o sea, debe lidiar con el, pasar por la prueba
del espacio a lo largo de toda su existencia y para cualquier acto
físico o simbólico que emprende. Pero ello no es el simple acto de
alojarse: los seres humanos tienen la calidad de poder apropiarse
de la existencia del espacio como potencialidad, aunque también
éste pueda constituirse también en restricción.1
Habitar es entonces un fundamento de la definición ontológica
de lo humano, un rasgo esencial del ser, tanto porque es esencia
como porque es la manera como nosotros, seres humanos, estamos
en la Tierra.
Este habitar no se puede resolver, como las teorías de cuño
materialista quisieran mostrarlo, por una simple apropiación
físico-material del mundo. “El hombre habita en poeta”, nos dice
Heidegger a partir de un texto de Holderling, es decir que habita
el mundo a partir de una visión particular del mismo, visión donde
la emoción y lo no material llegan a alcanzar más peso en la forma
de habitar que lo estrictamente material.
Visto de esta forma, el habitar, como condición misma de la
humanidad, es nuestra forma de resolver cómo estamos en el
mundo. Imprimimos así, tanto en la naturaleza como en el espacio
que ya transformamos, nuestras peculiares formas de pensar, de
sentir, de anhelar nuestra relación al mismo. En otros términos,
tatuamos el espacio con nuestras emociones y nuestro sentir.
Y esto provoca que nuestro habitar material tenga un sentido,
un valor, más allá de lo económico, aun si se trata de una modesta

1
Lo que, en geografía humana, es la esencia del debate entre el determinismo
y el posibilismo.

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choza, de un amontonamiento de cartones para dormir en la calle,


de una casita construida por un niño con sabanas y juguetes, de
una casita en el árbol o del palacio de Buckingham.
Para tomar una posición intermedia entre las reflexiones
filosóficas, con frecuencia poco flexibles para el análisis de lo
cotidiano, y las aplicaciones automatizadas de normas sobre el
habitar material de los arquitectos y urbanistas, podemos entonces,
siguiendo a Lussault, pensar el habitar como la “espacialidad típica
de los actores individuales”; es decir considerar que el habitar no es
sólo la condición filosófica existencial ni sus derivaciones materiales,
sino esos actos y sus sentidos por los cuales el ser humano modela
la Tierra para hacerla “habitable” para él. Claramente, y ello ha sido
demostrado por muchos autores, no existe una manera única de
resolver esta voluntad de generar una Tierra habitable, sino una
multiplicidad de soluciones, propias de épocas, de territorios y
de civilizaciones distintas entre sí. En particular, podemos citar
los trabajos reunidos por Augustin Berque, geógrafo francés, que
reúne las cualidades de asociar la filosofía a la geografía, y de ser
un estudioso profundo del Japón y China (Berque et al., 2012).
Lo que guiará ahora la segunda parte de este ensayo, es la
referencia a las nuevas condiciones en las cuales nosotros, seres
humanos, ejercemos nuestra espacialidad en el mundo actual,
mundo globalizado como ya lo señalamos. Estas condiciones remiten
por lo menos a dos dimensiones: una es la presencia de nuevas
imposiciones derivadas del funcionamiento mismo del mundo
global, la otra originada en nuestra manera o forma de concebir este
mundo, a su turno resultado de nuevos imaginarios globales.

UN HABITAR GLOBALIZADO

La globalización no puede ser analizada únicamente a partir de


una lectura unilineal, según la cual privarían procesos económicos
que determinan en última instancia la constitución interna de las
sociedades y de los espacios que ocupa. La geografía humana,
por ejemplo, se ha dado a la tarea de movilizar sus reflexiones
para desmontar el andamiaje positivista y economicista que la
delineó tanto en sus construcciones conceptuales como en sus
propuestas metodológicas (Lévy, 2009). Así lo han hecho otras
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H A B I TA R U N M U N D O G L O B A L I Z A D O

ciencias sociales, rindiendo tributo a los giros lingüístico, cultural


y espacial que han sacudido las certezas de las ciencias sociales y
de las humanidades.
De tal manera, se ha extendido una forma de analizar el mundo
donde se otorga un reconocimiento a algunas dimensiones que
no tenían lugar por el pasado, como el sentido del lugar o los
imaginarios (Hiernaux y Lindón, 2006).
En este contexto, podemos afirmar que algunas certezas
fundamentales del estudio de la espacialidad humana se han
modificado en sus bases mismas a partir de la constitución de una
sociedad global. Más aún, confirmamos que es también a partir
de estas modificaciones en nuestra forma de ver el mundo, que la
globalización ha podido extenderse a lo largo del planeta, lo que
voltea de cabeza la forma de pensar ese proceso según el cual sería
el cambio económico el que dirige el proceso de globalización.
Obvio es que asistimos a ajustes y complementariedades entre
procesos relacionados con lo estrictamente económico, por ejemplo
los comportamientos de las empresas trasnacionales; con lo cultural
–entre otros a través de los enfrentamientos entre religiones y
grupos étnicos–; el reconocimiento de cambios en la naturaleza (el
“calentamiento global” y la crisis ambiental en términos generales)
o en lo político (el nuevo posicionamiento de los Estados Unidos, de
Rusia o de China, sin olvidar la integración progresiva de la Unión
Europea y los riesgos recientes de su desmoronamiento). Estas
dimensiones no son eludibles y deben ser tomadas en consideración
para entender la nueva espacialidad de los individuos y los grupos
sociales.
Sin embargo, no nos centraremos sobre estas dimensiones, sino
sobre las inmateriales que llegan a constituirse en un acervo de
cambios que bien merecen una atención especial por el carácter
decisivo de su impacto en nuestras espacialidades.
Por lo pronto, analizaré cuatro dimensiones de este cambio
de forma de ver el mundo, nuestro Zeitgeist actual, propio de la
modernidad acelerada en la globalización: me remitiré sucesiva-
mente a la relación anclaje/movilidad; a la poliresidencia; a la
comunicación reticular y a la relación con la naturaleza.

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Anclaje/movilidad

Las sociedades tradicionales fueron esencialmente sociedades


“ancladas”. Ello significa que construyeron a lo largo del tiempo
una cosmovisión particular que enfatizó la atadura al suelo de
nacimiento y de residencia. Es obvio que cosmovisiones de este tipo
son la consecuencia de limitaciones estructurales a la movilidad de
las sociedades, por ejemplo por la carencia de reservas alimenticias
y/o de técnicas de preservación de las mismas como para enfrentar
una movilidad amplia (Bairoch, 1990).
El centro del mundo en esos casos es la casa, el lugar de fundación
reconocido en los mitos (Eliade, 1998), y la comunidad se apoltrona
en cierta forma en torno a la seguridad y paz que otorga “estar
adentro”; en estos casos, la proximidad a la tierra, el arraigo, una
fuerte identidad territorial, son consecuencias directas y lógicas de
la formación de una comunidad sedentaria.
Pero es bien cierto que, desde los albores de la historia humana,
ciertos pueblos han construido su propia historia sobre la movilidad:
los nómadas son casos ejemplares de ello; también otros pueblos
han reivindicado su nueva “condición sedentaria” a partir del
movimiento inicial, como justificación del porqué están donde se
encuentran: es el caso evidente de los mexicas que hicieron del gran
viaje el periplo iniciático que les permitió llegar a la tierra prometida;
una historia mítica de viaje hasta encontrar la paz y la estabilidad en
el espacio, que podemos encontrar en los relatos míticos de varias
civilizaciones. Sin embargo, sea que algunos pueblos justifiquen su
residencia a partir de la movilidad inicial, sea que otros se hayan
mantenido como grupos errantes o nómadas, no es menos cierto
que fueron minoría frente a sociedades tradicionales que valoraban,
por encima de todo, la estabilidad del anclaje territorial.
Sabemos que la modernidad ha sido el gran agitador de los
pueblos: de migraciones forzadas en desplazamientos voluntarios,
la modernidad ha empujado en los caminos a quienes antes eran
sedentarios. Hoy, los nuevos sedentarios de las ciudades suelen ser
descendientes no muy lejanos de sedentarios rurales. Lo que parecía
un hito de la premodernidad, el anclaje, ha sido paulatinamente
sustituido por un desanclaje, una movilidad incondicional en la
modernidad avanzada o posmodernidad (Rémy, 1996).

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H A B I TA R U N M U N D O G L O B A L I Z A D O

Más aun, en ciertos contextos, la estabilidad laboral, el anclaje


espacial y la identidad territorial expresados con fuerza por algún
grupo social, resultan ser vistos como un signo de atraso, de falta de
interés y de voluntad para integrarse a un mundo de modernidad
y de desanclaje: de virtud, lo sedentario se ha tornado en signo de
inmovilismo, en vicio. Hugh Kenner (1998) habla a este propósito
del sentido de elsewhereness, es decir, esta necesidad insaciable
de las culturas occidentales por estimulaciones provenientes de
lugares distantes o por lo menos exóticos.
Como lo han señalado varios autores, no sólo hay una demanda
muy real de movilidad por parte de las sociedades actuales, sino
que se observa una demanda radical hacia una velocidad cada vez
mayor, ligada a una exigencia de cambio permanente, no sólo en el
espacio sino en todas las esferas de la vida. Así, la posmodernidad
demuestra no sólo que se han extendido las comunicaciones, se
han reducido los tiempos de desplazamientos, se han abaratado
y multiplicado las condiciones ventajosas para viajar y moverse:
una dimensión mucho más relevante es que se valora ahora más
que nunca en la historia, toda esta capacidad de movilidad puesta
a disposición de la población ligada o integrada a este mundo
hipermoderno.
Así, nuestro habitar se caracteriza, antes que todo, por una
creciente capacidad de desanclarnos. Para algunos autores, la
consecuencia parecería inmediata; la movilidad potencial se
acompaña por una capacidad de conexión a larga distancia en
tiempos reducidos si no casi anulados, de tal suerte que se asiste
a una “desterritorialización”.
Este es seguramente uno de los grandes mitos, uno de los grandes
impasses del análisis de la posmodernidad y de la globalización:
el error consiste en creer que la reducción de los tiempos, lograda
a partir de las tecnologías cada vez más avanzadas, y que deriva
en la posibilidad de conectar puntos distantes del mundo en
nanosegundos, deriva en la abolición del espacio.2 No es así.
Nosotros seguimos y seguiremos siendo atados a nuestra obligación
de “ser-en-el-mundo” por la cual mantendremos anclajes, distintos
ciertamente, pero anclajes a pesar de todo.

2
Sobre la territorialización y desterritorialización, véase Haesbaert (2011).

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Un habitar móvil, en el cual nuestra relación a las cosas y las


personas pasa por superar la distancia a través del uso de tecnologías,
es una condición real de la existencia del hombre posmoderno.
Pero es también un mito en el sentido que, hasta prueba de lo
contrario y eso no se advierte ni a largo plazo, no podemos pensar
que la experiencia humana, basada en las sensaciones y el juego
de las afectividades y las emociones, pueda ser reemplazada por
una experiencia matizada por la tecnología. El chat es una pobre
conversación, el videófono un pobre encuentro virtual, y el sexo
por internet, un pobre sustituto al real.
El desanclaje, la movilidad mayor, tienen ciertamente muchas
ventajas, entre las cuales la multiplicidad de conocimientos
directos, la capacidad para enfrentar situaciones antes ni siquiera
imaginables, en breve, abren la puerta al descubrimiento del
mundo y de los otros. Este es el gran imaginario que estimula los
viajes turísticos entre otros.
Pero por otra parte, nos obliga a reconstruir toda nuestra
experiencia adquirida a través de la transmisión generacional y en
torno a tópicos como la definición de nuestra identidad territorial,
nuestros referentes emocionales y afectivos, entre otros. Así, el
ser humano actual pierde la seguridad existencial que le daba el
hecho de recibir –por transmisión generacional– cosmovisiones
bien definidas, conceptos claros y definidos a partir del cual
explorar el mundo. El ser humano actual es entonces alguien que
continuamente ve deshacerse, deshilarse sus formas de anclaje y
de entendimiento del mundo, y que constantemente requiere de
un enorme esfuerzo para reconstruir un marco coherente sobre la
base del cual construir su habitar en el mundo. Esta es una de las
facetas de este mundo líquido que tanto ha estudiado Zygmunt
Bauman (2006, entre otros).
Este estatuto, esta debilidad intrínseca a la condición de la
posmodernidad, es una de las marcas más fuertes de la condición
del hombre actual en la globalidad. La cuestión es también saber si
será posible que esta debilidad pueda transformarse en fortaleza, y
la humanidad será capaz de encontrar nuevas formas de anclaje aun
efímeras e identidades quizás de base espacial múltiple, para reforzar
el sentimiento de pertenencia y la identidad ligadas al lugar.

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H A B I TA R U N M U N D O G L O B A L I Z A D O

LA “POLIRESIDENCIA”

En las sociedades tradicionales, la residencia se adquiere al nacer y


suele no modificarse para la mayor parte de los miembros de una
comunidad. Más aún, la residencia física, la casa, suele transferirse
de generación a generación, lo que estimula un fuerte apego y una
clara identidad territorial.
En la modernidad se da primero la ruptura con el apego
tradicional, como fractura de la relación secular al territorio.
El hombre, en la búsqueda de una mejor condición material y
espiritual, busca en las ciudades un nuevo espacio para vivir y, en
ese recorrer, delinea y se apropia de un nuevo espacio de residencia,
un nuevo anclaje en el mundo. Construye o lo construye otro y él
se apropia, de un hábitat donde, siguiendo nuevamente a Paquot
(en Paquot et al., 2007), podrá habitar en el sentido filosófico del
término.
Sin embargo, movido cada vez por relaciones contractuales
más que comunitarias, como bien lo hicieron notar los sociólogos
alemanes decimonónicos, el ser humano pierde también parte de
las dimensiones afectivas que lo unen al espacio del habitar. Así,
el hombre moderno suele expresar ese desarraigo mediante una
creciente movilidad que puede implicar un cambio frecuente de
morada. Tal situación es particularmente notoria en la sociedad
americana, más que en las latinas.
Pero también, el ser humano puede multiplicar las residencias,
es decir, asignar a diversos puntos en el espacio, valores de apego
distintos. No es evidentemente un fenómeno nuevo: los reyes
franceses solían desplazar el centro del poder con su residencia
entre diversos castillos; las clases pudientes, en muchas sociedades
occidentales, han poseído varias residencias en las que acomodaban
a su familia según la época del año, como bien conocemos el caso
de Puerto Progreso para la burguesía yucateca de Mérida.
Pero la globalización actuó y sigue actuando en el sentido de
multiplicar las potencialidades de transformar el habitar en una
sucesión de estancias físicas temporales en diversas porciones del
planeta. Por una parte, se ha asistido a una reducción extraordinaria
de los tiempos y costos de viaje. También a una impresionante
eliminación de las barreras tradicionales a la adquisición de una
residencia fuera del país de origen. Pero quizás lo esencial, es que
17
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

la referencia misma a la pertenencia global ha sido un imaginario


demoledor de la mono-residencia, promoviendo la idea de que la
condición humana es esencialmente de vivir en varios espacios,
según las necesidades y los gustos de cada uno.
Esta situación de poliresidencia ya se encontraba presente
en la fase de fordismo intensivo, cuando el turismo de masas
empezó a ofrecer a grandes segmentos de la población mundial,
la posibilidad de desplegarse efímeramente sobre diversos sitios
articulados. El carácter efímero de la residencia turística, aun en
un hábitat que sólo se apropia por un periodo corto sin poseerlo
definitivamente como es el hotel o el tiempo compartido, es un
primer paso y una forma clara de poliresidencia o “politopia” en
términos de Mathis Stock (2006).
Sin embargo, la poli-residencia adquiere otras características
en la actualidad, porque la tecnología permite no sólo un habitar
físico distante, sino también nuevas formas de habitar separadas
y articuladas entre sí.
Por una parte, es evidente que las distancias se han reducido, así
que hoy resulta más factible que en el pasado, ocupar temporalmente
espacios diferentes, donde es posible desarrollar actividades
fragmentadas. De hecho, se ha podido notar que en el turismo de
segundas residencias, uno de los imaginarios más presentes y que
fomentan esa actividad, es volver a reunir en un espacio, aun en
forma temporal, a los miembros de la familia nuclear o extensa que
se dispersan en un habitar fragmentado en la misma ciudad, por la
multi-espacialidad de las actividades de cada uno (Hiernaux, 2010).
Esto parecería ser, junto con las ganas de adquirir “estatus”, uno
de los justificantes más fuertes del auge del inmobiliario turístico
actual.
La poliresidencia es entonces un fenómeno de varias resonancias:
primero porque remite a la fragmentación de las actividades de la
vida cotidiana de cada persona, aun si conviven en principio en un
mismo núcleo familiar. En segundo lugar puede ser interpretada
como una nueva forma de organización de la vida productiva (a
ese respecto, hace un tiempo, una inteligente portada de Newsweek
representaba una mujer con una playera sobre la cual se escribió “I
Love Ny-lon” para referir a su doble residencia profesional y personal,
entre Nueva York y Londres). Finamente, como una multiplicación
de la residencia en situación de ocio (turismo, excursión).
1
H A B I TA R U N M U N D O G L O B A L I Z A D O

La poliresidencia tiene entonces fuertes implicaciones sobre


nuestro sentido del lugar, y merece entonces ser estudiada a
detalle por las ciencias sociales y espaciales como nuevas formas
de aprehender el mundo, ya no tan “a la mano” como lo predicaba
Heidegger, sino para la mano completada por aditamentos técnicos
que acercan las cosas y los espacios.

La comunicación reticular

Según Martin Heidegger, nos apropiamos el mundo a partir de


definir “regiones” que nos rodean, donde están los objetos y las
personas “a la mano”. Obvio que la definición del ámbito espacial
de esta relación, pasa por una intermediación técnica, por la cual
nuestra capacidad de interactuar con las cosas y las personas está
matizada por el tipo de herramienta tecnológica que usamos.
En las sociedades tradicionales la relación se establece de manera
directa, por un contacto experiencial inmediato, donde todos los
sentidos dan coherencia y profundidad a nuestra percepción del
otro y del mundo. Progresivamente, esta condición humana se ha
modificado radicalmente, por medio del desarrollo tecnológico.
Cabe decir que la modernidad ha roto el lazo primordial de esa
relación, a partir del momento en que la co-presencia se ha vuelto
secundaria para entablar las relaciones contractuales propias de
la modernidad, mientras que siguen esenciales en las relaciones
comunitarias que puedan subsistir tanto en sociedades todavía
fuertemente premodernas, como en ciertos intersticios de las
sociedades hipermodernas. Saskia Sassen (2007) ha recalcado cómo
el “cara a cara” se ha mantenido como una relación imprescindible
en los medios financieros, a pesar de que las transacciones mone-
tarias per se son enteramente remitidas al espacio virtual des-
personalizado.
La comunicación reticular propia de las tecnologías actuales,
sobre las cuales no es necesario abundar porque son parte de nuestra
vida cotidiana, no sólo son la ocasión de sostener intercambios a
distancia, es decir, rompiendo la consabida barrera o freno de la
distancia. Esta condición de las tecnologías ha sido particularmente
importante para comunidades tradicionales que fueron empujadas
a la poliresidencia por migraciones laborales como ha sido el caso
1
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

de los migrantes mexicanos a Estados Unidos. De tal forma, han


logrado mantener una relación fluida aunque a distancia, lo que
antes era imposible o por lo menos extremadamente reducido.
De la misma manera, la comunicación reticular es una nueva
herramienta de fragmentación de las actividades humanas en
localizaciones diversas, abundando así en lo que relatábamos en el
punto anterior, de lo que surge tanto la posibilidad del teletrabajo, del
control a distancia y de esas nuevas formas de trabajo espacialmente
fragmentado.
En este sentido, es más que evidente que las tecnologías han
desempeñado un doble papel: por una parte, de desarticulación
del “mundo a la mano” (y no en balde Heidegger era un enemigo
acérrimo de la tecnología), cuyos elementos se encuentran
diseminados en espacios distantes solamente articulables y articu-
lados con el manejo tecnológico; por la otra, como articulador de lo
que sería desarticulado sin la misma tecnología.
En ese juego dialéctico, el habitar en la globalización se vuelve
a la vez más complejo y más simple.

La naturaleza revalorizada

Finalmente, haremos referencia a que nuestra forma de ver la


naturaleza se ha modificado sensiblemente, lo que determina
claramente nuestra forma de habitar. De manera sintética podemos
afirmar que la naturaleza ha sido totalmente integrada al habitar
del hombre. Mientras que en el pasado se creía que la naturaleza
podía albergar realidades no humanas, de las cuales eventualmente
se tenía que desconfiar, la modernidad ha transformado la natu-
raleza en un “factor” de la vida humana.
En este sentido, la naturaleza es vista como un conjunto de bienes
susceptibles de ser aprovechados y, en fechas recientes, de agotarse y
por ende merecedor de protección para su reproducción sustentable.
También, es interpretada desde la subjetividad individual y colectiva
como algo en vía de desaparición, por lo que se transforma esta
visión en un culto creciente, marcado por nuevos ritos, y sobre todo
nuevos imaginarios de protección y de valorización. Lo anterior, más
allá de las consideraciones de corte estrictamente ambiental, plantea
que el hombre renueva su relación con la naturaleza de manera
20
H A B I TA R U N M U N D O G L O B A L I Z A D O

ambigua, por una parte hacia una explotación desenfrenada; por


la otra, como un espacio que merece protección.
El habitar se expresa entonces también a partir de las visiones
que se tienen del mundo en el que se está; pero además, del mundo
que se desconoce físicamente pero del que se experimentan ciertas
características a partir de la proyección tecnológica del mismo (por
la imagen esencialmente).
Así, se extiende el dominio del hombre en la globalización, y se
recrea una nueva relación con la naturaleza que pasa por integrar en
el espacio habitado ciertas porciones de naturaleza sobre las cuales
desarrollamos una apropiación no física sino afectivo-sensible.

REFLEXIONES FINALES

Para concluir, si a conclusiones se puede llegar sobre el habitar


humano en un mundo globalizado, podemos afirmar lo siguiente: la
transformación del mundo actual en el contexto de la globalización,
no es sólo el resultado de las evidentes mutaciones económicas que
se observan desde tiempo atrás. Nuestra propia forma de habitar
el mundo se potencializa y redefine a partir de la globalización,
pero no debemos perder de vista que también construyen, es decir,
finalmente definen la misma globalización.
Por ello se vuelve esencial entender cómo las sociedades actuales
enfrentan su habitar en el sentido ontológico del mismo (Hiernaux,
2006; Gasca 2007). Ello permitirá detectar esas nuevas tendencias
como la poliresidencia o la movilidad/desanclaje y entender cómo
la humanidad vive realmente la globalización, y cómo, desde su
actuar cotidiano, la construye progresivamente. Ésta es una tarea
pendiente que tenemos que enfrentar.

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23
Por una humanidad sin Sur

Patricia Gascón Muro*

RESUMEN
En este artículo se señala que todo sistema referencial organiza, jerarquiza y califica
el espacio; cada cultura elabora el suyo en función de la delimitación de ciertos
elementos materiales y/o simbólicos que se instauran como puntos privilegiados
y del conjunto de relaciones sociales que la conforman. Se propone la necesidad
de repensar los referentes espaciales e histórico-sociales, así como de elaborar una
nueva ética que nos permita construir un mundo en el que toda la humanidad
tenga posibilidades reales de desarrollo. La construcción de un planeta en el que
el Sur deje de definir pobreza y subdesarrollo pasa por la edificación de relaciones
de solidaridad y cooperación entre los pueblos y entre los hombres. Por ello, es
imprescindible modificar los actuales modelos de consumo prevalecientes en
los países del Norte. La globalización nos ha llevado a comprender que nuestros
destinos se tejen juntos, una nueva política nos podría llevar a construirlos de
manera solidaria.
Palabras clave: espacio, desarrollo, Sur, Norte, ética, globalización, solidaridad,
glocalize.

ABSTRACT
This article shows how all reference systems organize, categorize and describe
space in order to articulate and structure it. Each culture develops its own notion
based on the delineation of certain material and/or symbolic elements positioned
as privileged points. The need to rethink spatial and socio-historical referents is
proposed, as well as the need to develop a new ethic and a new politics that will
allow us to build a world where all of humanity has real potential for advancement;
the construction of a planet where the South ceases to be defined by poverty
and underdevelopment through the building of relationships of solidarity and
cooperation across communities and among men. For these reasons, it essential
that the consumption patterns that currently prevail in Northern countries be
modified. Globalization has led us to understand that our destinies are woven
together, a new policy could lead us to build them in solidarity.
KEY WORDS: space, development, South, North, ethics, globalization, solidarity,
glocalize.

* Profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana. Directora


de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, Unidad Lerma.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 25-35


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

DEL ESPEJO DEL SUR

Todos los sures son culturales

Hablar del Sur implica necesariamente una concepción cultural


particular del espacio. No todas las sociedades han orientado u
orientan su mundo con base en las mismas consideraciones espaciales.
La ubicación y la direccionalidad implican una visión centrada o
acentrada; de centro fijo o móvil y una determinada consideración
sobre la ubicación del cuerpo del, o de los, observadores.
Todo sistema referencial organiza, jerarquiza y califica el espacio:
permite articularlo y estructurarlo. Cada cultura elabora el suyo
en función de la delimitación de ciertos elementos materiales
y/o simbólicos que se instauran como puntos privilegiados: el
Sol, pero también los ríos, las montañas y los lugares sagrados
constituyen algunos ejemplos de ellos. Los diversos sistemas
implican principios axiomáticos: el punto de referencia y el eje
privilegiados poseen un valor superior y, por ello, y a partir de
ello, se estructuran el resto de los elementos del sistema. Así por
ejemplo, entre los tzotziles de Chiapas, México, la jerarquización
del espacio supone la primacía del Oriente, pero este último se
asocia a otro conjunto de elementos significativos como la derecha,
lo masculino y lo mayor. Estas relaciones organizan y jerarquizan
el espacio y las acciones sociales que se desarrollan dentro de él.
La localización del punto referencial se asocia a un determinado
posicionamiento del cuerpo del, o de los, observadores (ya que
existen sistemas uni y pluri-referenciales) para la determinación del
resto de los puntos y del, o de los, ejes constituyentes del sistema.
En el caso de nuestro sistema de orientación cardinal, éste da
por sentado que el observador se dispone frente al Norte, el Sur
se ubicará entonces a espaldas del observador. Pero los etruscos
suponían al observador colocado frente al Oeste, por lo que el Sur
se encontraba a la izquierda del observador.
Preferimos hablar de direccionalidad que de orientación porque
este segundo término supone ya una definición y valoración
particulares de la direccionalidad: implica y privilegia el Oriente
y con ello nos remonta quizá a la antigua primacía del lugar de
salida del Sol para estructurar la imagen del espacio. De hecho, la
etimología de la palabra Sur se encuentra asociada a la palabra Sol:
26
POR UNA HUMANIDAD SIN SUR

del inglés antiguo súth; del germánico sunthaz; o del indoeuropeo


sun, swen: en todos los casos la palabra Sur implica una referencia
a la estrella de nuestro sistema planetario. Y, a pesar de que el
Norte norma hoy día oficialmente nuestras coordenadas, para
los mexicanos estar norteado es sinónimo de estar perdido; y ser
orientado, contrariamente, significa poseer una buena capacidad
de localización espacial.
Pero el sistema occidental que nos convoca implica un conjunto
de consideraciones particulares. Se trata de un sistema cardinal
cuyos puntos “fijos” los determina, de una parte, la aguja magnética:
el Norte y el Sur son las direcciones señaladas por ella. De otra
parte, el Este y el Oeste los delimita la posición del Sol. Tenemos
entonces un doble sistema de remisión: uno es magnético y el otro
sideral. El eje resultante del sistema magnético es geocéntrico; el
eje que se origina en el sistema astronómico amplía las referencias
y las orientaciones terráqueas al menos a una estrella; es un Sur
para nuestro pedazo de cielo. ¿Pero dónde y cómo ubicar el Sur
de la Tierra desde el espacio?, ¿no sería conveniente en esta nueva
era espacial repensar nuestras coordenadas y ampliar nuestros
horizontes?
Sin duda el aumento de nuestra escala planetaria nos llevará
a construir nuevos sistemas direccionales. Pero también a nivel
de la Tierra tenemos que repensar nuestros referentes. Ahora
lo sabemos: no hay referentes fijos. El polo magnético se mueve
alejándose de Norteamérica. Se espera que dentro de algunos
decenios se localice en Siberia. También se prevé que el polo Norte y
el Sur intercambien sus posiciones nuevamente, como lo han hecho
ya en diversas ocasiones. Para la ciencia, en este campo (y en otros
también) este tipo de inversiones entre el Norte y el Sur, aunque
se esperan, son impredecibles.1 Pero lo que sí podemos afirmar
hoy en día es que el Norte que ahora conocemos y ubicamos no
siempre ha sido, ni siempre será, el Norte.
La cartografía de nuestro planeta conserva, en general, la
representación del mundo surgida en la era de los grandes
descubrimientos. La primacía económica de Estados Unidos no se
ha traducido en una imagen del planisferio en la que América se

1
Ciencia@Nasa, El inconstante campo magnético de la Tierra [http://ciencia.nasa.
gov/science-at-nasa/2003/29dec_magneticfield/].

27
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

ubique en el centro. Este vestigio de la era colonial presenta la Tierra


desde una perspectiva europocéntrica, por ello podemos hablar de
su cultura como occidental. El día en el que América se presente
como el centro del mundo Europa será el Oriente. Pero, ¿queremos
sustituir un centro por otro o se trata de elaborar nuevas maneras
de ver el mundo? Consideramos que es necesario proponer nuevas
imagenes terráqueas que redefinan las perspectivas centralizantes y
nos ayuden a comprender que cualquier punto del planeta puede
ser el centro; que el centro es siempre relativo y cultural y que
condiciona nuestra manera de percibir el mundo. En las nuevas
elaboraciones deberemos dibujar con mayor objetividad nuestro
planeta. Un avance en este sentido lo constituye ya el uso de un
sistema cartográfico que corrige la sobrerrepresentación del Norte
y hace aparecer, en una dimensión más cercana a la realidad, las
proporciones del Sur, antes subrepresentado, en los planisferios.
Sea cual fuere el punto de referencia, cualquier sistema direc-
cional, y todo sistema geográfico, implican la construcción de
una imagen del mundo. Pero aun algunos, de entre los mismos
geógrafos, están conscientes de que las relaciones espaciales son
relaciones de fuerza y de que el espacio no es únicamente el ámbito
en el que se desarrolla y orienta la acción social, sino también el
reflejo y la memoria de las relaciones sociales.

El Sur histórico-social es el reflejo


de la historia de la economía mundo

Las referencias cardinales de la cultura occidental han variado a


lo largo de la historia. Hace algunas centurias los europeos vieron
llegar del Norte la barbarie y la conquista. ¿Era entonces Europa el
Sur? Si es así, ¿cuándo empezó a ser el Norte? La localización de
otras culturas ha tenido siempre una conceptualización simbólica
y valorativa que sobrepasa las determinaciones geográficas. Así,
por ejemplo, México forma parte geográficamente de América
del Norte, pero para los europeos pertenece a América del Sur.
Lo mismo sucede con China y la India que, aunque situados en el
hemisferio Norte del planeta, no forman parte, aún, del exclusivo
grupo del Norte histórico-social. El Norte y el Sur no son estáticos
ni lo han sido nunca: algunos han logrado pasar de un grupo a
2
POR UNA HUMANIDAD SIN SUR

otro. Sin embargo, en términos generales, cada conjunto se ha


mantenido más o menos constante a lo largo de varios siglos. El
peligro para el Norte parece ahora provenir de Oriente. Algunos
especialistas vislumbran que dentro de algunos decenios la
importancia económica creciente de los países asiáticos podrá
redefinir las relaciones geopolíticas del planeta. Quizás entonces
la oposición dominante pasará a ser Oriente-Occidente y así
pensaremos el mundo.
Pero, ¿cómo se ha determinado el Sur histórico-social? La
era de los grandes descubrimientos inició también la moderna
historia de la colonización que no empezaría a desdibujarse,
masiva y formalmente al menos, sino hasta concluida la Segunda
Guerra Mundial. A partir de entonces, sin embargo, la oposición
prevaleciente en términos geopolíticos no fue la de Norte-Sur
sino la de Este-Oeste. Los países que no formaban parte oficial
de ambos bloques fueron agrupados bajo el calificativo de Tercer
Mundo; éste, nunca homogéneo, podía reivindicar, y lo hizo al
menos a lo largo de más de tres decenios, la posibilidad, imaginaria,
del acceso al llamado desarrollo: la existencia del bloque socialista
constituyó una referencia ideal para muchos de entre ellos y un
soporte real para otros más. La lectura de algunos de nosotros,
desde el subdesarrollo, del papel del bloque socialista en los años
de la Guerra Fría, es por ello distinta a la que se hizo desde el
Oeste y desde el Este mismo. Con la caída del muro de Berlín cayó
también la idea del Tercer Mundo. El eje geopolítico dominante se
trasladó del Este-Oeste al Norte-Sur. Pero el Sur histórico-social no
ha sido nunca una mera referencia geográfica. Desde finales de
la década de 1940 y ante las quejas de los países latinoamericanos
por su exclusión de las políticas de inversión y ayuda económica
internacional, se creó la Comisión Econónica Para América Latina
y el Caribe (CEPAL). Ahí iniciaría el surgimiento de la teoría de la
dependencia, que explica el mundo de otra manera. Para esta teoría
los países no son ni desarrollados ni subdesarrollados por posición
geográfica y por razones internas: desarrollo y subdesarrollo
son dos caras de un mismo proceso histórico-social. Los países
del centro, o desarrollados, explican su desarrollo gracias a la
explotación de los recursos naturales y del trabajo de los países
de la periferia que explican, asimismo, y por el mismo proceso, su
subdesarrollo. Esta otra lectura del mundo, si bien no da cuenta
2
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

de las diferencias entre regiones de un mismo país, o entre países


pertenecientes a un mismo bloque, y menos aún de la existencia
de casos como los Estados Unidos o, más recientemente, de los
llamados Tigres Asiáticos, no por ello deja de explicar, en términos
generales, la historia de los dos mundos en uno solo.
Los organismos internacionales clasifican sistemáticamente las
diferentes naciones para ver su estado de “salud” económica y
establecer su pertenecia al desarrollo o a las “vías de desarrollo”,
siempre posible. Últimamente se califica también su “emergencia”:
que equivale a su candidatura para entrar al mundo del desarrollo,
¿querrá decir esto que los que no emergen están hundidos? En todo
caso se ha elaborado para los menos desarrollados un nuevo criterio:
países menos avanzados y, algunos analistas de la globalización
han propuesto nombrarlos, abiertamente, excluidos. La crítica
social de la explotación tiende a ceder, tanto ante la amenaza de
la exclusión, como ante la promesa de la globalización.
El caso de México es un buen ejemplo de las posibilidades y
límites del proyecto globalizador. Calificado como emergente, y
puesto como ejemplo en más de una ocasión por los organismos
internacionales, ha llevado adelante fielmente los preceptos
económicos dictados para acceder al desarrollo. Actualmente
nos contamos entre los países con mayor producto interno bruto
del mundo y en las listas internacionales de los hombres más
ricos del planeta hay varios mexicanos. Desde hace algunos años
pertenecemos a uno de los más selectos clubes de los desarrollados:
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE). Pero los beneficios del modelo macroeconómico no se
han traducido en mejores condiciones de vida para la mayoría
de los mexicanos: más de la mitad de nuestra población vive en
condiciones de pobreza y una buena parte de nuestros compatriotas
vive en pobreza extrema, y ello es así a pesar de que nuestros
gobiernos destinan más del 50% de sus ingresos a gasto social.
El camino al desarrollo pareciera ser para nosotros mucho más
complicado de lo que piensan los organismos internacionales.
Hablar del Sur, entonces, no sólo es nombrar, es también
clasificar. Implica designar el conjunto de países considerados,
según los criterios de los países dominantes, como no desarrollados,
subdesarrollados, o bien, como en vías de desarrollo. El Sur no

30
POR UNA HUMANIDAD SIN SUR

es entonces solamente un criterio geográfico: envía a criterios


económicos y sociales; es un Sur histórico-social.
Hoy por hoy los países se clasifican por su grado de inserción
en la economía mundo; por su incorporación mayor o menor al
mercado internacional y por su capacidad para reproducir un
modelo impuesto por el Norte y considerado como único, deseable,
repetible y, lo que constituye la mayor victoria ideológica del
capitalismo globalizado, como inevitable.
Este mismo modelo se reproduce al interior de los espacios
nacionales y de las relaciones entre los hombres, generando así,
los Sures del Norte y los Nortes del Sur... y los Sures y los Nortes
entre los grupos humanos, al interior de cada sociedad.

AL PROYECTO DEL SUR

Es necesario repensar los referentes espaciales e histórico-sociales,


pero también lo es elaborar una nueva ética y una nueva política
que nos permitan construir un mundo en el que tenga posibilidades
reales de desarrollo toda la humanidad. La construcción de un
planeta en el que el Sur deje de definir pobreza y subdesarrollo
pasa por la edificación de relaciones de solidaridad y cooperación
entre los pueblos y entre los hombres. Algunos elementos del
pensamiento complejo nos permiten analizar de otra manera
estos problemas.
El principio hologramático que establece la relación todo-partes
nos lleva a considerar que el Norte está en el Sur y viceversa y
que cada uno de ellos es igual, y es mayor y menor de manera
simultánea, que el todo. En cada parte, en cada lugar, en cada
historia están todas las partes, todos los lugares, todas las historias.
Algunos teóricos de la globalización ya han avanzado en este
sentido de reflexión al afirmar que no se puede hablar de lo global
sin hablar de lo local y a la inversa: el término glocalize articula lo
local y lo global y los vincula en un nuevo concepto que unifica
así el todo y las partes.
El pensamiento complejo se puede enlazar también con las
tesis de algunos estudiosos de la globalización que presentan este
fenómeno como acentrado: desde el punto de vista de las comu-
nicaciones y de la multilocalización de las cadenas productivas,
31
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

nos dicen, no podemos hablar ya de la existencia de un centro


que estructura el conjunto de las relaciones del sistema. Y, aunque
esta afirmación no es cierta si se analizan las comunicaciones, y la
economía en su conjunto, desde el punto de vista de la concentración
espacial de la propiedad, de la toma de decisiones y del nivel de
desarrollo tecnológico, sin embargo, las condiciones están dadas
para pensar en la construcción de un mundo acentrado. Podríamos
imaginar hacer realidad una sociedad red sin centros, pero también
podemos concebir una globalización sin Norte y Sur.
La complejidad puede contribuir a estructurar no sólo el
pensamiento; sino también la acción social. Las propuestas de la
antropo-ética y de la Tierra-Patria nos pueden permitir avanzar
en la construcción de un mundo para toda la humanidad. La
comunidad de origen y de destino de todos los hombres genera
la posibilidad de elaborar una ética comunitaria más extensa. Pero
la materialización de una humanidad diferente requiere también
de una política diferente. La solidaridad con la humanidad inter-
generacional deja de serlo si no lo es también intra-generacional.
La antropo-ética necesita convertirse en una ética del aquí y ahora.
Para construir un mundo en el que las oportunidades estén abiertas
para todos, y en el que prevalezcan los valores de la cooperación
y la solidaridad, tenemos que referirnos, necesariamente, a la
distribución de la riqueza: tenemos que luchar por revertir la
relación 80/20 que explica que unos países sean ricos y otros pobres;
esto quiere decir, de igual manera, que los países pobres deberemos
realizar un esfuerzo mayor para combatir la pobreza en cada una
de nuestras naciones.
Debemos estar conscientes de que la disminución de la pobreza
del mundo pasa por un reparto más equitativo de la riqueza,
tanto entre las naciones, como entre los individuos. Sin embargo,
es necesario mucho más que redistribuir la riqueza en el mundo;
es imprescindible modificar los actuales modelos de consumo
prevalecientes en los países desarrollados: por solidaridad con
nuestra Tierra-Patria, sí, pero también por solidaridad con el
resto de la humanidad. La inmensa mayoría de los hombres no
podrá, dados los límites de los recursos existentes, tener acceso
a semejantes condiciones de vida. Según los cálculos de los
especialistas, es imposible, en términos materiales, que más de
las 5/6 partes de los habitantes del planeta, es decir, que más de
32
POR UNA HUMANIDAD SIN SUR

5 600 millones de hombres, accedan a los niveles de consumo


occidentales: para ello se necesitarían los recursos de seis Tierras
más. Por ello, una redistribución más equitativa de la riqueza en
el mundo deberá implicar, inevitablemente, la disminución y
racionalización de las formas de consumo actualmente existentes
entre los ricos de nuestro planeta. La solidaridad y la cooperación
deben traducirse en nuevas formas de vivir y de relacionarnos, en
todos los ámbitos, entre naciones y entre individuos.
Una antropo-ética lleva a una política del ciudadano de la Tierra-
Patria. Pensada aquí y ahora es una tarea inmensa: es defender los
derechos del hombre y del ciudadano en nuestras propias casas. Es
ayudar a construir el derecho de todos los hombres a llevar, algún
día, una existencia digna y plena; pero es empezar a luchar hoy por
el derecho a la vida, al alimento, al vestido, al techo, a la salud, al
trabajo... de todos los hombres del planeta. Es, por ejemplo, abrir
las puertas: asumir la defensa del derecho del migrante a entrar a
cualquier país para tener un trabajo digno y bien remunerado en él;
aunque así compita con mis conciudadanos que hablan mi mismo
idioma y tienen mi misma cultura. Es pensar que se glocalizan
las empresas, pero también el trabajo. Es empezar a luchar por lo
básico para todos, sin perder de vista el proyecto de lo deseable,
también para todos. Es luchar y continuar creyendo... a pesar de
las experiencias de fracaso: es conservar viva la esperanza.
Es empezar por preguntarnos, tanto el Norte como el Sur, si el
modelo de desarrollo de Occidente es deseable y posible para todos.
Es empezar a distinguir entre crecimiento económico y desarrollo
humano. Es estar en posibilidades de comprender y valorar lo que
tiene de subdesarrollo el crecimiento económico y lo que tiene de
desarrollo, el subdesarrollo. Es empezar a incluir otros valores en
nuestro concepto de desarrollo. Es preguntarnos si el Sur no ha
producido, a lo largo de su historia, sino miseria. Es cuestionar que
la historia del Norte únicamente haya producido riqueza. Es apostar
por la posibilidad de recuperar un horizonte de desarrollo diferente;
estructurado a partir de los principios de solidaridad, cooperación
y felicidad del ser humano.
Es hacer suya la meditación del poeta John Donne:

Ningún hombre es una isla,


entero en sí mismo; todo hombre

33
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

es un pedazo del continente,


una parte de tierra firme;
si el mar se llevara un terrón,
Europa perdería un promontorio
como si se llevaran la casa
de sus amigos o la tuya propia.
La muerte de cualquier hombre me disminuye
porque soy parte de la humanidad;
y por eso nunca procures saber
por quién doblan las campanas:
doblan por ti, por ti.2

Una política del ciudadano del aquí y ahora es entender y vivir


al otro como a mí mismo y pensarme a mí, y a cada hombre, como
al otro con el que soy uno y el mismo: como parte de una sola
humanidad y de una misma complejidad. Es comprender que la
miseria y el subdesarrollo del otro son también mi propia miseria
y subdesarrollo porque me hablan de una humanidad, de la que
formo parte, herida. Es saber que la muerte y las carencias del otro
constituyen también mi propia muerte y mis propias carencias...
es hacer de la humanidad un proyecto de vida y actuar en
consecuencia. La antropo-ética sin la acción social deja de serlo. La
globalización nos ha llevado a comprender que nuestros destinos
se tejen juntos, una nueva política nos podría llevar a construirlos
de manera solidaria.
La antropo-ética, aplicada al aquí y ahora se convierte en antro-
política y puede contribuir a construir una humanidad donde el
Sur no designe lo mismo que hoy clasifica. Donde el Sur sea el
espejo de un mundo más equitativo y solidario. Podemos edificar
otro mundo: un mundo para todos: un mundo sin Nortes y Sures.
Podemos compartir con otros la convicción de que otros mundos
serán siempre posibles... y de que juntos podremos construirlos.

2
No man is an island, entire of itself; every man is a piece of the continent, a
part of the main; if a clod be washed away by the sea, Europe is the less, as well as
if a promontory were, as well as if a manor of thy friend’s or of thine own were;
any man’s death diminishes me, because I am involved in mankind, and therefore
never send to know for whom the bell tolls; it tolls for thee [http://www.luminarium.
org/sevenlit/donne/meditation17.php]. Traducción de Gregorio Selser tomada de
Ningún hombre es una isla [http://www.uom.edu.mx/rev_trabajadores/pdf/56/56_
Gregorio_Selser.pdf].

34
POR UNA HUMANIDAD SIN SUR

BIBLIOGRAFÍA

Ciencia@Nasa, El inconstante campo magnético de la Tierra [http://ciencia.


nasa.gov/science-at-nasa/2003/29dec_magneticfield/], fecha de
consulta: 25 de julio de 2012.
Donne, Jhon (1624), Meditation 17 [http://www.luminarium.org/sevenlit/
donne/meditation17.php], fecha de consulta: 25 de julio de 2012.
Morin, Edgar (1999), Introduction à une politique de l’homme, París, Seuil.
—— (1995), Introducción al pensamiento complejo, Barcelona, Gedisa.
—— (1993), Terre-Patrie, París, Seuil.
Gregorio Selser, Ningún hombre es una isla [http://www.uom.edu.mx/
rev_trabajadores/pdf/56/56_Gregorio_Selser.pdf], fecha de consulta:
25 de julio de 2012.

35
Especies de espacios. Políticas del movimiento

Paz Sastre*

RESUMEN
Territorio y política son también ámbitos mediados por sus representaciones.
Estas mediaciones se han industrializado y vuelto cada vez más dependientes
de nuevas tecnologías. Mientras en la época de las grandes colonizaciones la
cartografía científica fue la gran protagonista, hoy la imagen más visible de la
globalización es la Red. Por ello, para explorar cómo estas mediaciones han
cambiado a la par que cambia la distribución espacial del poder, propongo
acceder a las nuevas interfaces gráficas de usuario como si fueran los mapas del
siglo XXI que nos permitirán explorar las terrae incognitae del presente.
PALABRAS CLAVE: geoestética, interfaz gráfica de usuario, globalización, hipertexto,
internet, mapa.

ABSTRACT
Territory and politics are also spheres mediated by representations. These
mediations have become increasingly industrialized and more dependent
on new technologies. At the time of the great colonies, scientific cartography
was the main protagonist. Today the most visible image of globalization is the
Internet. Therefore to explore how these mediations have changed alongside
the changes in the spatial distribution of power, I propose an approach to the
new graphic user interfaces as maps of the XXI century allowing us to explore
the terrae incognitae of the present.
KEY WORDS: geoaesthetic, graphical user interface, globalization, hypertext,
internet, maps.

* Coordinadora de artes visuales en la Oficina Cultural de la Embajada de España


en México; doctora en estética y comunicación por la Universidad Complutense de
Madrid (España). Profesora invitada, División de Ciencias Sociales y Humanidades,
UAM-Lerma.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 37-57


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

ESPECIES DE ESPACIOS, UNA INTRODUCCIÓN

Éste es el título que da nombre al libro de Georges Perec publicado


en París en 1974. Hay dos razones fundamentales por las cuales
se invoca desde el inicio a este autor y a este texto: 1) el espacio
es un concepto incapaz de vivir si no es dentro de sus propios
límites. No podemos pensar el espacio sin pensar en los tipos de
espacio en los que vivimos. Ni siquiera Kant pudo hacerlo y tuvo
que limitarse al espacio de la razón para dar razón a los tipos de
espacio; 2) Georges Perec es un miembro destacado del grupo
OuLiPo1 (acrónimo de “Ouvroir de littérature potentielle”, que
se traduce como Taller de literatura potencial) que a su vez se
destacó por poner en relación dos espacios que habitualmente no
se relacionaban: el de la literatura y el de la matemática.

El objeto de este libro no es exactamente el vacío, sino más bien lo


que hay alrededor, o dentro. Pero, en fin, al principio, no hay gran
cosa: la nada, lo impalpable, lo prácticamente inmaterial: la extensión,
lo exterior, lo que es exterior a nosotros, aquello en medio de lo cual
nos desplazamos, el medio ambiente, el espacio del entorno (Perec,
2007:23).

El territorio se presenta como espacio habitado, completo


y acotado. Tan importante es su extensión como su término y
ambos constituyen la elasticidad de un concepto que sufre por ello
múltiples desplazamientos y disputas en la práctica. En el marco
que rodea este artículo –la revista Veredas y el tema propuesto para
este número– se establece de antemano una extensión, la política,
cuyos límites espero (r)establecer a partir de sus representaciones.
Esto traslada el territorio globalizado a cápsulas de experiencia
estética concreta:

[...] como el sistema de las formas que a priori determinan lo que se va a


experimentar. Es una delimitación de tiempos y espacios, de lo visible y
de lo invisible, de la palabra y el ruido, lo que define a la vez el lugar y el
dilema de la política como forma de experiencia (Rancière, 2002:17).

1
Sitio oficial de OuLiPo [http://www.oulipo.net/], fecha de consulta: 22 de febrero
de 2012.

3
E S P E C I E S D E E S PA C I O S . P O L Í T I C A S D E L M OV I M I E N T O

Si bien los territorios no se identifican con sus representaciones,


ambos reflejan esa división de lo sensible de la que habla Rancière.
Los dos ponen en marcha “un set de relaciones entre lo perceptible,
lo pensable y lo realizable que define un mundo común, definiendo
por tanto la forma en la cual y la extensión hasta la cual ésta o
aquélla clase de seres humanos toman parte en ese mundo común”
(Rancière, 2011), pero lo hacen delimitando espacios diferenciados.
Mientras el territorio se extiende a lo largo y ancho del espacio
inasible de las interacciones sociales, la representación se sitúa en
espacios mucho más modestos, reducidos y al alcance de la mano
de aquellos que habitan un territorio dado. Cuando esas formas de
sociabilidad se transforman y un territorio determinado desaparece,
son estos objetos al alcance de la mano los que perduran como
restos enigmáticos de un pasado extinto. El territorio, en cambio,
es el espacio donde acontece la producción de subjetividad.

Me gustaría que hubiera lugares estables, inmóviles, intangibles,


intocados y casi intocables, inmutables, arraigados; lugares que fueran
referencias, puntos de partida, principios: mi país natal, la cuna de mi
familia, la casa donde habría nacido, el árbol que habría visto crecer
(que mi padre habría plantado el día de mi nacimiento), el desván de
mi infancia lleno de recuerdos intactos [...] Tales lugares no existen, y
como no existen el espacio se vuelve pregunta, deja de ser evidencia,
deja de estar incorporado, deja de estar apropiado. El espacio es una
duda: continuamente necesito marcarlo, designarlo; nunca es mío,
nunca me es dado, tengo que conquistarlo (Perec, 2007:139).

La cuestión es cómo esas conquistas se realizan al paso


de un espacio a otro, de la vida social a sus registros, de los
registros a la vida social, modificando el alcance y la extensión
de ambos. Estudios memorables han dado cuenta de estas
interdependencias. Desde la referencia casi mitológica a la obra
de Edward Said, Orientalismo, publicada en 1978, pasando por las
Comunidades imaginadas de Benedict Anderson (1993), donde se
profundiza acerca del papel de la imprenta en la conformación
de las naciones modernas. Arjun Appadurai retoma este itinerario
varios años después para hablar de las dimensiones culturales de la
globalización en su libro, La modernidad desbordada (2001). Los mundos
imaginados de Appadurai intentan responder a las dislocaciones,
yuxtaposiciones y solapamientos de los múltiples territorios que

3
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

conviven ahora sobre el mismo suelo, dirigiendo la investigación


antropológica hacia la imaginación como práctica social. El libro
de Néstor García Canclini (2010), La sociedad sin relato, también se
inclina desde la antropología sociocultural a la estética, para dar
cuenta de las paradojas de un mundo global, donde el recurso a
la representación excede las artes y se instala en las metáforas de
la economía y las parodias del escenario político. Jacques Rancière
(2002:10) muestra inquietudes similares y se preocupa por analizar
en qué medida y de qué forma “el terreno estético es hoy en día
el lugar donde se produce una batalla que antaño refería a las
promesas de la emancipación y a las ilusiones y desilusiones de
la historia”.
Es obvio que estos libros y estos autores no agotan el interés
renovado por la estética como enclave para resolver los interrogantes
políticos acerca de lo social, sus múltiples desplazamientos en el
contexto de la globalización y su consolidación de un mercado único
a escala mundial. No obstante, estos trabajos son significativos para
la tarea mucho más reducida que aquí se pretende llevar acabo y que
versa sobre un giro radical en las representaciones. Sus propuestas
se instalan en las intersecciones entre modos culturales y modos
disciplinares. Son a un tiempo explicación y resultado de esos
múltiples desplazamientos que escapan todavía a la reflexión. De
ahí su interés al mostrar rutas posibles de acceso a los territorios en
proceso del presente donde la estabilidad de cualquier referencia
es cuestionada día a día por los acontecimientos.

El espacio se deshace como la arena que se desliza entre los dedos.


El tiempo se lo lleva y sólo me deja unos cuantos pedazos informes:
escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que
algo sobreviva: arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava
continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca
o algunos signos (Perec, 2007:140).

La ponencia de Jacques Derrida (1994), Mal de archivo. Una


impresión freudiana, apuntala esta tarea al indicar directamente
la especificidad de esos espacios sobre los que me detendré.
Esta preocupación de Derrida antecede el ámbito político de la
producción de subjetividad y se interroga sobre las implicaciones
de sus representaciones, de esas “sacudidas geo-tecno-lógicas que

40
E S P E C I E S D E E S PA C I O S . P O L Í T I C A S D E L M OV I M I E N T O

habrían hecho irreconocible el paisaje del archivo psicoanalítico”


(Derrida, 1994:10). Qué hubiera sido del psicoanálisis si hubiera
existido el correo electrónico, no es una pregunta banal cuando
muestra la dependencia del acontecimiento de las técnicas de registro
que modifican sus condiciones de existencia, aparición y uso.

Así comienza el espacio, solamente con palabras, con signos trazados


sobre la página blanca. Describir el espacio: nombrarlo, trazarlo, como
los dibujantes de portulanos que saturaban las costas con nombres de
puertos, nombres de cabos, nombres de caletas, hasta que la tierra sólo
se separaba del mar por una cinta de texto continua. El alef, ese lugar
borgesiano en que el mundo entero es simultáneamente visible, ¿acaso
no es un alfabeto? (Perec, 2007:33).

Tampoco es banal que tras el prólogo a sus Especies de espacios,


Perec comience hablando de “La página” (pp. 29-36), que sitúa en
primer lugar delante de “La cama” (pp. 37-42) –el espacio de los
sueños–, “La habitación” (pp. 43-50), “El apartamento” (pp. 51-
70), “El inmueble” (pp. 71-78), “La calle” (pp. 79-92), “El barrio”
(pp. 93-96), “La ciudad” (pp. 97-106), “El campo” (pp. 107-112), “El
país” (pp. 113-115), “Europa” (p. 116), “El mundo” (pp. 117-120)
y “El espacio” (pp. 121-140), hasta llegar al “repertorio de algunas
palabras utilizadas en esta obra” (pp. 141-143) con el que concluye
el libro. Este orden recuerda demasiado a la posición anterior del
archivo frente al acontecimiento en la ponencia de Derrida como
para ser indiferente a esta lectura. Será por tanto el orden que
marque el ritmo y la sucesión de estas palabras sobre la página
impresa, esos pequeños espacios de encuentro y desencuentro
cotidiano cuya pequeña escala no impide que se extiendan más
allá del horizonte inmediato.

DEL LIBRO A LA PANTALLA DE BOLSILLO, UN ITINERARIO POTENCIAL

De entre todas las técnicas de registro, la escritura, una de las más


antiguas, es la que ha experimentado la mayor transformación en
nuestros días. Esta afirmación que se revela contra toda intuición
inmediata, funda sus raíces en el encuentro de la literatura y la
matemática que practican los miembros de OuLiPo, descubrimiento

41
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

reciente que ha ido mucho más allá del papel para instalarse en
la pantalla. ¿Qué ocurre con las palabras en este movimiento?,
¿cómo se modifican nuestros repertorios?, ¿qué otros territorios
alumbran esas sacudidas geo-tecno-lógicas?, ¿cómo en ellos se (re)crea
la división de lo sensible?
Algo que distingue al OuLiPo además de que sus miembros
siguen perteneciendo a él incluso después de morir, a menos que se
suiciden, es su preocupación por la literatura y la ciencia y su carencia
de estilo en su búsqueda de movimientos posibles para el lenguaje.
Más bien llaman “literatura potencial a la búsqueda de formas y de
estructuras nuevas que podrán ser utilizadas por los escritores como
mejor les parezca”. Una búsqueda marcada por las restricciones
o “contraintes”,2 la evidencia y el establecimiento previo de las
reglas del juego. Acrósticos, palíndromos, lipogramas, anagramas,
tautogramas... pero también algoritmos, cálculo de probabilidades,
álgebra... La escritura tiene lugar a partir de estas cortapisas y no
se limita a una obra final. Al contrario, el carácter de fórmula de las
restricciones que se aplican a su discurrir da lugar a una cadena de
textos potenciales. Todo ello pone en relación la experimentación
literaria que exige una fuerte atención a la fonética, la semántica y
la sintaxis con la matemática y la experiencia lúdica.
Para entender la singularidad de las prácticas del OuLiPo y su
pertinencia contemporánea, nada mejor que recurrir a algunos
ejemplos. Uno de los textos precursores es el libro de Raymond
Queneau, Ejercicios de estilo, publicado en 1947. En él se presentan
99 formas distintas de contar un mismo y trivial episodio sucedido
en un autobús. La desaparición de Georges Perec (1969) utiliza el
lipograma para hacer desaparecer la vocal “e” del texto, siendo la
vocal más abundante en francés. Pero quizás la obra que concentra
mejor las preocupaciones del grupo al que pertenecen autores
como Italo Calvino, artistas como Marcel Duchamp o matemáticos
como François le Lyonnais, sea otro trabajo de Queneau, Cent Mille
Milliards de Poèmes (1961). Este libro de libros contiene 10 sonetos
cuyos versos mantienen la misma rima, de modo que cada verso de
un soneto puede ser sustituido por otro verso de un soneto distinto,

Todas las restricciones creadas por OuLiPo pueden consultarse en el sitio oficial
2

[http://www.oulipo.net/contraintes], fecha de consulta: 23 de junio de 2012.

42
E S P E C I E S D E E S PA C I O S . P O L Í T I C A S D E L M OV I M I E N T O

dando lugar a los cien mil millones de sonetos posibles que dan
título al libro y que son resultado de estas combinaciones.
Otra característica a resaltar de la propuesta de OuLiPo es
su capacidad de adaptación a distintas disciplinas gracias a su
estricto formalismo tomado de los modos de expresión de la
matemática. Así, Ou-X-Po,3 acrónimo de “Ouvroir d’X Potentielle”,
Taller de X Potencial, donde la “X” puede ser sustituida por: la
pintura (OuPeinPo),4 el cine (OuCiPo),5 la animación (OuAniPo),6
las marionetas (OuMaPo), la tragicomedia (OuTraPo),7 el cómic
(OuBaPo),8 la cocina (OuCuiPo), la cartografía o la geografía
(OuCarPo-OuGéoPo),9 la fotografía (OuPhoPo),10 la informática
(Ou’InPo), la música (OuMuPo),11 la historia (OuHisPo),12 la política
(OuPolPot),13 la arquitectura (OuArchPo), la psicología (OuPyPo),
la tipografía (OuTyPo) o la catástrofe (OuCa(ta)Po). Todo este
repertorio de disciplinas y fórmulas sirve para ilustrar ese giro en
el espacio de la representación en torno al cual no hemos hecho
sino dar vueltas: el software.
Al menos hasta hace poco, al final de algunas páginas de
Wordpress.com,14 el popular sitio de blogs, podía leerse “CODE IS
POETRY”. Esta identificación de los códigos de programación con
la poesía es tan sólo la punta del iceberg de una transformación
mayor y profunda que atañe al desplazamiento mencionado de la
escritura, desde el papel a la pantalla. La informática ha conseguido
desarrollar juegos de lenguaje propios que como los “contraintes”

3
En estos dos sitios puede encontrarse información acerca de los distintos grupos
conformados alrededor de la restricción como herramienta de creación: [http://www.
fatrazie.com/Ou_X_Po.htm#OuCiPo], fecha de consulta: 24 de junio de 2012; [http://
ouxpo.voila.net/], fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
4
[http://oupeinpoblog.blogspot.fr/], fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
5
[http://www.cineastes.net/cineastes/oucipo.html], fecha de consulta: 24 de junio
de 2012.
6
[http://www.ouanipo.fr/index.html], fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
7
[http://outrapo.voila.net/index.html], fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
8
[http://www.fatrazie.com/oubapo.htm], fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
9
[http://www.fatrazie.com/ougeopo1.htm[, fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
10
[http://www.ouphopo.org/ouphopo.html], fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
11
[http://www.oumupo.org/], fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
12
[http://www.fatrazie.com/Ouhispo.htm], fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
13
[http://www.fatrazie.com/Ouhispo.htm], fecha de consulta: 24 de junio de 2012.
14
[http://wordpress.com/[, fecha de consulta: 24 de junio de 2012.

43
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

de OuLiPo tienen la capacidad de crear y recrear potencialmente


un número creciente de estructuras narrativas interdisciplinares
y además trasnacionales. El HTML (Hypertext Markup Language),
asociado al cajón de sastre de la web, ha demostrado que el proyecto
de crear un idioma universal no ha fallado y ha retomado nuevo
impulso en el software: este particular y preciso campo de la literatura
contemporánea sobre el cual quisiera llamar la atención.
El software es el tipo de literatura que permite al escritor comu-
nicarse con un lector recién incorporado: el ordenador. Un programa
cualquiera transcrito en papel pierde su potencial comunicativo, hay
que introducir ese mismo texto mediante el teclado a un procesador y
una pantalla para que el hardware informático comience a ejecutarlo.
Si ampliamos el número de nuevos lectores como ocurre en la Red,
nos encontramos con que esos textos adquieren la capacidad de
recorrer sin agotamiento la cama, la habitación, el apartamento, la
calle, el barrio, la ciudad o el país de miles y millones de usuarios,
desplegando un hipertexto social que al igual que la globalización
no conoce fronteras, aunque su distribución es desigual.
Se trata de formas y estructuras nuevas que pueden ser utilizadas
por el escritor como mejor le plazca. Los lenguajes informáticos son
flexibles y aplicables a cualquier actividad, desde la música hasta
la física cuántica, desde el diseño industrial a la papiroflexia.
Requieren un conocimiento y un seguimiento estricto de sus
reglas de formación. Un fallo ortográfico, un error de sintaxis,
supone un fracaso en las funciones del programa que puede
resultar trágico, como el error en los sistemas de navegación de
un avión. El 1 de junio de 2009 el vuelo 447 de Air France terminó
con 228 muertos y un avión perdido en el océano Atlántico cuando
intentaba llegar de Río de Janeiro a París (Moglen, 2010). Fuera
del papel estos textos son ejecutables como lo es un motor de
inyección. Otros escritos comparten este rasgo desde antes como,
por ejemplo, los Diez Mandamientos, las partituras, la literatura
jurídica, las instrucciones o las recetas de cocina. Pero el software
transporta a su clímax la capacidad ejecutiva de la literatura al
poner en comunicación seres humanos y máquinas que sabrán
leer y responder a sus demandas con una precisión ciega.
Los ordenadores cuentan con múltiples lenguajes alfanuméricos
que cumplen funciones diferenciadas. Un lenguaje de programación
se usa para diseñar programas informáticos capaces de ejecutar

44
E S P E C I E S D E E S PA C I O S . P O L Í T I C A S D E L M OV I M I E N T O

tareas y procesos específicos como, por ejemplo, enviar y recibir


correos electrónicos. Un lenguaje de marcado como el HTML
etiqueta las características de los documentos de manera que se
puedan recuperar los datos que contienen en cualquier momento.
Mientras un protocolo de comunicación informático establecerá
las convenciones necesarias para que un ordenador se comunique
con otro, haciendo posible su trabajo en grupos, levantando los
muros o abriendo las compuertas de la Red. En último lugar, todos
estos códigos alfanuméricos serán reducidos a los ceros y unos del
código binario, algo parecido a una versión electrónica del código
morse diseñado para circuitos electrónicos. El algoritmo sustituye
al “contrainte” del OuLiPo, ofreciendo al escritor un conjunto
preescrito de reglas bien definidas, ordenadas y finitas que permite
realizar una actividad mediante pasos sucesivos claramente
establecidos. Si a estos lenguajes alfanuméricos de nuevo cuño les
incorporamos además otra capa, ésta más superficial pero no por
ello menos importante, de viejos idiomas y jergas contemporáneas,
hablar del hipertexto social de la globalización puede ser algo más
que una metáfora muy visual.
He tratado de las implicaciones económicas del software en
otra ocasión, revisando las consecuencias de esta modificación
tecnológica del espacio de la representación sobre la producción
industrial, que se traduce a discurso y por tanto ingresa de
pleno derecho al laberinto cultural de los relatos sociales. Esta
vez, me gustaría insistir sobre su manufactura, manteniéndome
estrictamente en el régimen del producto, con la esperanza de que
quizás a futuro regresemos al software como Arjun Appadurai o
Hommi Bhabha retornan a la novela...

Debido a que es mucho lo que se tomó en préstamo de los modelos y


las metáforas literarias por parte de la antropología reciente, aunque
existe tan poca antropología de la literatura, quizá sea necesario dar
alguna explicación previa acerca de la utilización de este tipo de
ejemplo [...] El relato de ficción constituye la provincia ejemplar de
la imaginación posrenacentista y, en este sentido, ocupa un lugar
central en el plano más general de una etnografía de la imaginación
(Appadurai, 2001:73).
Esas formas de existencia social y psíquica pueden ser representadas
de modo inmejorable en la tenue supervivencia del lenguaje literario
mismo, que le permite hablar a la memoria [...] El estudio de la literatura

45
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

mundial podría ser el estudio del modo en que las culturas se reconocen
a través de sus proyecciones en la “otredad” (Bhabha, 2007:28-29).

La insistencia en hablar de literatura y matemática encuentra


en ello su justificación final, que espero disculpe lo burdo de
algunos paralelismos empleados con el fin de sugestionar al lector
homo a adentrarse en estos vericuetos donde es fácil perderse. De
manera que me gustaría mantener este rumbo apelando ahora a
otro escritor, esta vez de ciencia ficción, además de hacker, Neal
Stepheson, y a otro libro, En el principio... fue la línea de comandos
(2005), una historia de los sistemas operativos Microsoft, Appel,
Linux o BeOs que utiliza al coche como metáfora para hablar
del desarrollo de la industria del software, y a Disney World para
describir “la cultura de la interfaz” (Stephenson, 2005:65-76).

Los seres humanos disponen de formas diversas de comunicarse entre


sí, como la música, el arte, la danza y las expresiones faciales, pero
algunas de ellas son más susceptibles que otras para expresarse como
cadenas de símbolos. El lenguaje escrito es la más fácil porque, por
supuesto, ya consiste en cadenas de símbolos para empezar. Si resulta que
los símbolos pertenecen a un alfabeto fonético (y no son, por ejemplo,
ideogramas), convertirlos en bits es un procedimiento trivial que se fijó
tecnológicamente en el siglo XIX, con la introducción del código morse
y otras formas de telegrafía (Stephenson, 2005:31-32).

No voy a jugar mucho con la metáfora de los coches, al menos


no como lo hace Stepheson, analogía que dejamos a parte para el
interesado que quiera recurrir a su libro, disponible por entero en
línea.15 Quisiera detenerme más en la analogía entre la cultura de la
interfaz y Disney World. Con la llegada al hogar de la interfaz gráfica
de usuario de Apple en 1984, la interfaz de línea de comandos de
la que habla Stephenson pasa a un segundo plano. La pantalla del
ordenador se puebla por completo de iconos y metáforas visuales
que esconden tras de sí el código escrito en letras y números
siguiendo la estricta sintaxis de la programación.

15
[http://www.traficantes.net/index.php/editorial/catalogo/coleccion_mapas/en_
el_principio_fue_la_linea_de_comandos], fecha de consulta: 26 de junio de 2012.

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E S P E C I E S D E E S PA C I O S . P O L Í T I C A S D E L M OV I M I E N T O

Todo lo que se ve en la pantalla del ordenador –Tomb Raider, los


correos electrónicos de voz digitalizada, los faxes y los documentos de
procesador de textos escritos en treinta y siete tipos diferentes– sigue
siendo, desde el punto de vista del ordenador, igual que telegramas, sólo
que son mucho más largos y requieren de más aritmética (Stephenson,
2005:35).

Con la llegada a la pantalla de la comunicación multimedia


el ordenador se convierte en un electrodoméstico de consumo
masivo como la televisión, se populariza y amplía mercado. Hoy
las interfaces gráficas de usuario son las más utilizadas, desde
el escritorio a los sobrecitos del gestor de correo, las páginas en
blanco de un procesador de texto o los personajes de un videojuego
(aunque siempre me pregunto por qué no traen pesadas cortinas
de terciopelo grana los videos en YouTube). Para Stephenson “la
Disney y Apple/Microsoft están en el mismo negocio: cortocircuitar
la laboriosa y explícita comunicación verbal con interfaces de
diseño caro” (2005:70). Sin embargo, no creo que esto deba suponer
necesariamente una ocultación premeditada de la maquinaria o un
engaño, simplemente es otra forma de acceso a ella que presenta
sus propias limitaciones. En un presente ideal no existiría educación
básica sin asignaturas de programación y electrónica, habría redes
públicas y gratuitas de alta velocidad, y todo el que quisiera podría
estudiar, comer, trabajar, divertirse, en definitiva, vivir. Es obvio
que éste no es el caso. Aplicar un juicio moral a las herramientas
es, quizás, un error de enfoque, aunque la analogía con la industria
del espectáculo y del automóvil es muy buena en otros sentidos y
a mí, por supuesto, me encantaría ser un morlock.16

16
Stephenson divide la cultura mediática actual en dos grandes familias de
usuarios inspiradas en La máquina del tiempo de H.G.Wells: los morlocks y los eloi.
Los primeros son aquellos que hacen todo el trabajo, la minoría de programadores
actuales. Los segundos son aquellos consumidores pasivos que dependen de los
morlocks para vivir.

47
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

DE LOS MAPAS A LAS INTERFACES GRÁFICAS DE USUARIO,


CONSEJOS PARA VIAJEROS

Un medio popular no es siempre un mal medio, sobre todo para


aquellos que sólo hemos conocido los ordenadores con figuritas. Lo
interesante es, sea popular o no, explorarlo y analizarlo, criticando
lo que se considere criticable. Tan importante es para el usuario
homo la tradición escrita y oral cuanto la memoria y la experiencia
audio/visual, y eso es lo que los ordenadores han ganado en este
tránsito. De hecho, la analogía con el coche tuvo que ver mucho en
esto. La combinación de software y Red no es sólo un potentísimo
hipertexto en línea como jamás hemos conocido antes, libro de
libros que no ocupa una ciudad o una provincia como los mapas
de Borges, sino redes de ordenadores interconectados entre sí
de polo a polo. Es también un sistema hipermedia tan potente
como los códigos lingüísticos del sustrato intermedio, los ceros y
unos al fondo de estos relatos, o las tradiciones orales, literarias y
audio/visuales que le imprimen sus usuarios. Todos estos niveles,
el de nuestras jergas particulares, el del diseño, el del código
informático lingüístico y el del código informático matemático,
son codependientes.
Uno de los primeros ejemplos de un sistema hipermedia
reproduce un paseo en coche por Aspen, Colorado. Aspen Moviemap
fue desarrollado de 1978 a 1980 por un grupo de investigadores
del Massachusetts Institute of Technology, ayudados por Andrew
Lippman, procedente de la Agencia de Proyectos de Investigación
Avanzada ( ARPA). Además de la filmación en coche, recoge
experimentos con cámaras panorámicas, imágenes fijas, audio y
datos referentes a Austin. “El sistema de reproducción requería
varios reproductores laserdisc, un computador y una pantalla
táctil. Se utilizaron lentes gran angular en la filmación y también
se realizaron algunos intentos de reproducción ortoscópica”,17
pero la experiencia del usuario era bastante simple: pulsando la
pantalla podía moverse por la ciudad.
Un viaje en coche puede ser representado de otro modo utilizando
la escritura secuencial de una cadena de signos alfanuméricos, desde

En la web de Michael Naimark puede verse además el video de la demostración


17

[http://www.naimark.net/projects/aspen.html], fecha de consulta: 25 de junio de 2012.

4
E S P E C I E S D E E S PA C I O S . P O L Í T I C A S D E L M OV I M I E N T O

luego que ejemplos no faltan en la literatura. Seguramente el


libro nos ofrecerá más datos acerca de los lugares y sus gentes, es
cierto, pero si queremos salir a carretera necesitaremos un mapa.
La ventaja de las interfaces gráficas de usuario es que pueden
incluir el libro y el mapa en una misma superficie. La pantalla es
un espacio de representación potencial como lo era el papel en
blanco para los miembros de OuLiPo. Sin embargo, con la interfaz
gráfica de usuario podemos acceder a ese universo de posibilidades
hipermediales sin cambiar de espacio.
El resultado es que las interfaces gráficas de usuario se han
convertido en los mapas de carreteras que utilizamos para acceder
y recorrer territorios distantes, lo cual amplía tanto cuanto restringe
nuestros movimientos. La analogía con el coche y el mapa resulta
generosa en esta tesitura. La pantalla conectada a un computador
va más allá de los límites contemplativos de los espacios de
representación a los que estábamos acostumbrados: nos sirve
efectivamente para movernos por el territorio e interactuar con
todo aquello que encontremos en el camino. Podemos parar y
bajarnos en cualquier momento y entrar a un museo, o comprar
algo en los negocios aledaños, contando, claro, con que el coche
funcione, la conexión no se caiga y sepamos conducir. Si preferimos
ser un viajero emprendedor podemos abrir nuestro propio museo
o nuestra propia tienda. Eso sí, no nos servirá un café recién hecho,
sólo nos dirá cómo podemos hacerlo o dónde y con quién podemos
conseguirlo y a qué precio.
De entrada uno puede empezar a pensar en la carga cultural
que la pantalla transporta consigo. La cámara oscura, la perspectiva
lineal renacentista, los tipos de encuadre, la relación que se establece
con la mirada del espectador, y otras convenciones heredadas
de espacios de representación anteriores. Todos estos aspectos
culturales vinculados con la entelequia occidental son relevantes en
la medida que todos ellos han sido incorporados de uno u otro modo
a la pantalla global del ordenador. Ahora bien, en tanto producto
la pantalla actual incorpora un rasgo ausente en sus antecesoras.
La genealogía propuesta por Lev Manovich (2005), en El lenguaje
de los nuevos medios de comunicación, describe los cambios de este
espacio en su relación con la representación del tiempo. Desde la
imagen estática y permanente de la “pantalla clásica” en la pintura
o la fotografía, atravesando la imagen en movimiento del pasado

4
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

de la “pantalla dinámica” del cine, hasta llegar a la imagen en


movimiento del presente con la “pantalla en tiempo real” de la
televisión y el radar. Cuando nos relacionamos con el software y
la Red a través de una interfaz gráfica de usuario ésta modifica
también su relación con la representación del espacio.

[...] el sistema del SAGE contenía todos los elementos principales


de la moderna interfaz entre el hombre y el ordenador. El lápiz
óptico, diseñado en 1949, puede considerarse un precursor del ratón
contemporáneo. Más importante es que, en el SAGE, la pantalla acabó
usándose no sólo para visualizar información en tiempo real, como
en el radar y en la televisión, sino también para darle órdenes al
ordenador. En vez de actuar solamente como un medio de presentar
una imagen de la realidad, la pantalla se convertía en un vehículo
para influir en ella de manera directa (Manovich, 2005:154).

SAGE, acrónimo de “Semi-Automatic Ground Environment”


(Entorno Terrestre Semiautomático), fue uno de los proyectos de
computación más ambiciosos que se han conocido. Emprendido
por el Ejército del Aire de los Estados Unidos de América de 1950 a
1963, su misión consistía en enlazar radares instalados a lo largo del
perímetro del país, de manera que se pudieran analizar e interpretar
sus datos y coordinar así una respuesta inmediata a un posible
ataque aéreo del ejército soviético. Para ello se pusieron a trabajar
800 programadores sobre un hardware informático de 250 toneladas
de peso que podía orquestar los aviones tripulados de las fuerzas
estadounidenses.18 Un sistema en el cual los componentes humanos
y los componentes informáticos estaban plenamente integrados.
¿Qué ocurre cuando ponemos en comunicación directa seres
vivos y máquinas distribuidas por todo el planeta a través de una
interfaz gráfica? La escala y el alcance del territorio social cambian
así como se modifican la escala y el alcance de sus acontecimientos.
Si el SAGE hubiera tenido que ejecutar sus comandos hasta el final
tendríamos una impresión mucho más directa de lo que esto
implica. Afortunadamente seguimos viviendo la amenaza de estas
sacudidas geo-tecno-lógicas, sobre todo en las películas de ciencia

18
[http://www.computermuseum.li/Testpage/IBM-SAGE-computer.htm], fecha de
consulta: 26 de junio de 2012.

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E S P E C I E S D E E S PA C I O S . P O L Í T I C A S D E L M OV I M I E N T O

ficción. Estas nuevas relaciones espacio/temporales que suceden en


el marco de la representación afectan necesariamente a las relaciones
espacio/temporales que tienen lugar fuera de la pantalla. No
obstante, a pesar de que la globalización es impensable sin internet,
y viceversa, mientras contamos con abundante bibliografía teórica
sobre la primera, carecemos de un trabajo científico equivalente en lo
que respecta a sus representaciones. En consecuencia, el desarrollo
de las interfaces gráficas de usuario como herramientas que pueden
ser aplicadas a procesos sociales escalables en el espacio y en el
tiempo, se ha producido más fuera del ámbito académico.
Si se toman en cuenta las recientes declaraciones de Mark
Zuckerberg, en la carta adjunta a la presentación de la salida a
Bolsa de Facebook.com, en mayo de este año, esta lentitud de
respuesta a la escenografía actual de las divisiones de lo sensible se
ha convertido ya en una desventaja difícil de salvar a la hora de
atender los problemas acuciantes de la contemporaneidad, y poder
intervenir de manera directa en aquello que podemos percibir,
pensar y realizar en un mundo común:

Facebook no fue creada originalmente para ser una compañía. Fue


construida para llevar a cabo una misión social –para hacer el mundo
más abierto y conectado [...] Esperamos mejorar cómo la gente se
conecta a los negocios y a la economía [...] Esperamos cambiar cómo
la gente se relaciona con sus gobiernos y las instituciones sociales [...]
Como parte de construir una empresa fuerte, trabajamos duro para
hacer de Facebook el mejor lugar para que gente magnífica tenga un
gran impacto en el mundo y aprenda de otra gente magnífica. Hemos
cultivado una cultura única y un enfoque de gestión que llamamos el
Modo Hacker (The Hacker Way) [...] El hacking es también una disciplina
intrínsecamente práctica y activa. En lugar de debatir durante días
si una nueva idea es posible o cuál es la mejor manera de construir
algo, los hackers harían un prototipo y verían lo que funciona. Hay un
mantra hacker que oirás mucho en las oficinas de Facebook: el código
gana a los argumentos.19

La acción gana a la reflexión en el testimonio de esta influyente


figura del presente, no sólo porque ha desarrollado una de las

19
[http://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1326801/000119312512034517/
d287954ds1.htm#toc287954_10], fecha de consulta: 26 de junio de 2012.

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V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

atracciones más potentes de este nuevo Disney World, con 850


millones de visitantes en todo el mundo (Pereda, 2011), sino
por el papel que este hacker desempeña a veces en la política
estadounidense. Mark Zuckerberg coordinó la campaña electoral
de Barack Obama en las redes sociales y realizó el primer hackhaton
en el Congreso de Estados Unidos. Esta mezcla de maratón y
hacking, que realiza periódicamente la empresa con sus empleados
en un ambiente distendido para inventar mejoras en su red social
(Martín, 2012), reunió a 250 personas en el Congreso con el fin de
buscar vías a la transparencia efectiva de las instituciones públicas,
y optimizar la comunicación de los ciudadanos con sus políticos
electos (Pereda, 2011). Que sea una empresa privada recién salida a
Bolsa la que haya liderado tal evento no deja de ser significativo y
preocupante, no porque lo vaya a hacer mal o bien –seguramente
Zuckerberg y sus trabajadores lo harían demasiado bien, incluso
me gustaría llegar a ver el producto terminado en sus sucesivas
versiones–, simplemente porque están siendo de los primeros
en hacerlo cuando se podría pensar que ese papel le hubiera
correspondido más a otro tipo de instituciones, aquellas que con
dinero público sufragan sus investigaciones acerca de lo social.
Facebook.com es una muestra excelente de lo que se puede llegar
a hacer con una interfaz gráfica de usuario simple y unas políticas
de movimiento adecuadas, con distintos niveles de publicidad y
privacidad, que ha diseñado formas y estructuras nuevas inspiradas
en las relaciones interpersonales. La interfaz puede variar entre
Facebook.com y Twitter.com, sus servicios también son distintos,
pero ambos, como tantos otros ejemplos que podemos encontrar
en la web, son mapas distintos del tejido social que comparten las
mismas formas y estructuras lingüísticas de la vieja interfaz de línea
de comandos, rasgo que las aproxima a la cartografía científica.
La producción de mapas es un fenómeno transcultural que ha
tenido y tiene expresiones distintas para cada comunidad. Con la
cartografía científica se desarrollaron códigos de representación
rígidos y únicos, que cualquiera podía conocer, interpretar y
reutilizar, borrando la limitante cultural del mapa que sólo era
inteligible a los ojos de los habitantes locales. La autonomía de
los códigos de representación del territorio, o de la dialéctica de las
representaciones como las llama Fredric Jameson (1995), requeriría
un tiempo de discusión más amplio que el de estas páginas, pero

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E S P E C I E S D E E S PA C I O S . P O L Í T I C A S D E L M OV I M I E N T O

su potencial político es claro y meridiano. Las interfaces gráficas


llevan esta dialéctica a un nuevo desarrollo. Combinan el uso de
los nuevos códigos científicos de representación de la ingeniería
de software, con los códigos culturales del usuario, y los impulsos
binarios del hardware, para intervenir el terreno de forma directa,
acortando distancias sobre un espacio plano. En él la reflexión y la
acción crecen y se desplazan día y noche al no estancarse sobre el
papel, pero su lógica es la misma, las reglas básicas que mueven las
fichas sobre el tablero de juego permanecen estables, fieles al código.
La pregunta final es si seremos capaces de pensar en movimiento.

DE LAS ONTO-LOGÍAS A LAS ONTO-GRAFÍAS,


PRINCIPIO DEL RECORRIDO

De todo ello se deduce lo que, sin duda, constituye la verdad última del
puzzle: a pesar de las apariencias, no se trata de un juego solitario: cada
gesto que hace el jugador de puzzle ha sido hecho antes por el creador
del mismo; cada pieza que coge y vuelve a coger, que examina, que
acaricia, cada combinación que prueba y vuelve a probar de nuevo,
cada tanteo, cada intuición, cada esperanza, cada desilusión han sido
decididos, calculados, estudiados por el otro (Perec, 2011:15-16).

Como los puzzles recién estrenados algunas interfaces gráficas


de usuario suelen parecer enigmas al principio. Un primer vistazo
y estamos simplemente perdidos en una contenida marea de
piezas sueltas flotando sin sentido sobre la pantalla. Encontrar la
estructura de relaciones subyacentes entre ellas y la forma final, es
el camino a seguir si se quiere comprender a qué tipo de espacio
hemos llegado. Cuáles son sus habitantes, qué hacen, qué cosas les
está permitido compartir y con quién, si son humanos o no, son
preguntas que se responden solas una vez que se ha descubierto
el entramado narrativo, hemos situado las escaleras y las puertas,
las calles y las ciudades, e incluso, rentado una habitación.
En algunos casos podemos estar horas moviendo cada pieza.
Las palabras próximas al idioma facilitan bastante el ejercicio y, al
menos por ahora, no conozco una sola interfaz gráfica de usuario
que carezca de ellas. Se piensa bastante en nuestros días acerca
de sus cruces y desplazamientos, de cómo las palabras viajan,

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V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

de cómo los conceptos se mueven de una disciplina a otra (Bal,


2009), de cómo los objetos de uso y consumo se fabrican allá y se
compran acá, de cómo la imaginación amplía o reduce la escala de
sus intercambios, pero se hace bastante poco con esas palabras y
figuras que sobre la interfaz reflejan las políticas del movimiento
de un territorio social globalizado de forma no homogénea.
Pensar es clasificar, estoy de acuerdo con Perec (2001) en esto,
pero mientras el modo en que pensamos no ha cambiado tanto la
forma en que clasificamos ahora es bastante diferente. Con todas
estas herramientas no sólo podemos ser “mejores amigos”, “fans”
o “conocidos”. La (re)producción espacial de la subjetividad se
puebla rápidamente de nuevas categorías. De pronto, podemos ser
“132”, convertirnos en anónimos o expresar nuestra indignación
en el tránsito hacia una ciudadanía inteligente, pequeñas cápsulas
de un porvenir en busca de sus propias definiciones. Para ello es
urgente repensar “un modo de articulación entre maneras de hacer,
las formas de visibilidad de estas maneras de hacer y los modos
de pensabilidad de sus relaciones, lo que implica una cierta idea
de efectividad del pensamiento” (Rancière, 2002:12).
Esto nos lleva a otro proyecto que no es Facebook.com y no
está coordinado por un hacker sino por un investigador y teórico,
Bruno Latour: Mapping Controversies on Science for Politics
(Macospol), bajo el lema: “Democracy is the possibility to disagree.
Equipment for mapping and interpreting controversies”.20

Macospol (Mapeo de controversias científicas para la política) es


una iniciativa de investigación conjunta que reúne a estudiosos de
la ciencia, la tecnología y la sociedad en toda Europa. Su objetivo es
diseñar una plataforma de colaboración para ayudar a estudiantes,
profesionales y ciudadanos a mapear las controversias científicas y
técnicas [...] La democracia técnica requiere de espacios e instrumentos
para facilitar la participación pública en materia de tecnología y
ciencia. Tal equipamiento democrático todavía no se ha ensamblado,
a pesar de que la investigación teórica ha hecho mucho para imaginar
su articulación. Al mismo tiempo, las innovaciones digitales están
proporcionando un número creciente de nuevos instrumentos y foros

Véase el video introductorio del proyecto realizado por Bruno Latour [http://
20

mappingcontroversies.net/Home/PlatformMappingControversiesVideoIntroduction],
fecha de consulta: 26 de junio de 2012.

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E S P E C I E S D E E S PA C I O S . P O L Í T I C A S D E L M OV I M I E N T O

que se pueden utilizar para promover la participación del público


[...] Macospol ha sido creado para facilitar la conexión entre estos
dos desarrollos, lo que permite la mejor investigación en la ciencia,
la tecnología y la sociedad al aliarse con la mejor investigación sobre
herramientas basadas en la web.21

Demoscience.org,22 la otra cara del proyecto Macospol, es el


repositorio donde se clasifican y almacenan estas herramientas web.
Su labor conjunta es un experimento fascinante y sus resultados
son espacios a conocer23 pero menos fáciles de visitar. Hay muchas
especies de espacios ahí fuera, territorios desconocidos y por venir
del presente que no tienen que seguir las rutas ni de la África de
Livingstone ni del mapamundi de Facebook –ciudadanointeligente.
org24 no surge en Europa o en Estados Unidos sino en Chile. A
fin de cuentas, ahí comienza también el espacio, “solamente con
palabras, con signos trazados sobre la página blanca” de Perec o
con “El meñique derecho de Dios” de Stephenson, alrededor de la
medida de la escritura...

Si hubiera algún ordenador, en algún lugar, que pudiera escupir


universos con valores aleatorios escogidos para sus constantes
fundamentales, por cada universo como el nuestro produciría 10 229
universos fallidos [...] Ese sí que es un sistema operativo chulo, y si
estuviera disponible en internet (libre, por supuesto) todos los hackers
del mundo se lo descargarían en seguida y se pasarían toda la noche
enredando, escupiendo universos a diestro y siniestro (Stephenson,
2007:155-156).

21
[http://mappingcontroversies.net/Home/AboutMacospol], fecha de consulta: 26
de junio de 2012.
22
[http://demoscience.org/], fecha de consulta: 26 de junio de 2012.
23
Véanse mapeos realizados por Macospol [http://mappingcontroversies.net/Home/
PlatformGallery], fecha de consulta: 26 de junio de 2012.
24
[http://www.ciudadanointeligente.org/], fecha de consulta: 27 de junio de 2012.

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consulta: 26 de junio de 2012.

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and Exchange Commission, FORM-1 Registration Statement Under
Securities Law 1993 [http://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1326
801/000119312512034517/d287954ds1.htm#toc287954_10], fecha de
consulta: 26 de junio de 2012.

57
Los dilemas de la unificación alemana de 1990
Antecedentes geopolíticos y de identidad nacionalista

Guadalupe Pacheco Méndez*

RESUMEN
El complejo proceso histórico internacional por el cual pasó la definición del
Estado-nación alemán a lo largo del siglo XX determinó las modalidades de
la unificación alemana de 1990. Los factores internacionales desempeñaron
un papel central en las remodelaciones políticas del territorio alemán y en sus
cambiantes conceptualizaciones geográficas; esta situación dio pie a la emergencia
de formas específicas de nacionalismo. La división de Alemania a partir de 1945
entre la esfera de influencia soviética y la estadounidense obedeció a una política
de poder a escala mundial en la que el despliegue militar y el control sobre su
territorio eran, a la vez, una cuestión de seguridad y un asunto de geopolítica.
De ahí que los factores internacionales encajonaran a los respectivos procesos
nacionales de la República Democrática Alemana y de la República Federal de
Alemania; por eso, la unificación de 1990 se desencadenó principalmente por
factores internacionales.
PALABRAS CLAVE: unificación alemana 1990, RFA, RDA, irredenta, nacionalismo.

ABSTRACT
The complex international historical process that the definition of the German
Nation-State underwent throughout the twentieth century determined the
mechanisms for the German unification of 1990. International factors played a
central role in the political reconfiguration of German territory and its changing
geographical conceptualizations, this situation led to the emergence of specific
forms of nationalism. The division of Germany after 1945 between the Soviet
and U.S. spheres of influence was driven by a global power politics in which
military deployment and control over its territory were both a security issue and
a geopolitical matter. Therefore, international factors circumscribed the respective
national processes of the German Democratic Republic and Federal Republic
of Germany, and as a result the 1990 unification was principally triggered by
international factors.
KEY WORDS: unification of Germany 1990, FRG, GDR, irredenta, nationalism.

* Profesora-investigadora en el Departamento de Relaciones Sociales, UAM-


Xochimilco.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 59-87


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

INTRODUCCIÓN

El proceso de unificación alemana culminó el 3 de octubre de


1990 cuando la República Federal de Alemania (RFA) absorbió
oficialmente a la República Democrática Alemana (RDA). Para
todos los actores involucrados el inicio de ese proceso en el verano
de 1989 fue inesperado y la velocidad que tomaría su desarrollo
totalmente imprevista. La división de Europa y de Alemania en
dos bloques, cada uno de los cuales había quedado bajo la égida
de uno de los dos polos del poder mundial, había perdurado
durante 44 años y aún a principios de 1989 se pensaba que una
posible unificación de Alemania tardaría al menos otros 20 años.
Cuando las circunstancias internacionales y las internas en cada
una de las dos alemanias de la posguerra se conjugaron para hacer
posible la unificación, se plantearon dos vías políticas diferentes:
una era por medio de la formación de una confederación entre
los dos Estados alemanes y la otra era la absorción de la RDA por
la República Federal de Alemania.
Que el problema de cuál modalidad de unificación adoptar en
1990 se haya planteado en esos términos sólo se puede comprender
cuando se examina el complejo proceso histórico por el que pasó
la definición del Estado-nación alemán a lo largo del siglo XX;
pero aquí se plantea una cuestión fundamental, en ese proceso de
constitución y constante remodelación del Estado-nación alemán,
si bien los factores nacionales y las circunstancias internas tuvieron
su papel, éste estuvo sobredeterminado por la relación de fuerzas
internacional que impuso ciertos formatos al Estado alemán,
cercenándole bajo una u otra modalidad facultades al ejercicio de
su soberanía como Estado, particularmente en 1919 y 1945. Así pues,
para comprender la razón por la cual este desenlace en la historia de
ese espacio de Europa central, Mitteleuropa, ocupado principalmente
por la nación germana, tomó esas modalidades específicas a partir
de 1945, hay que tomar como punto de partida el hecho de que la
constitución de dos Estados en ese territorio político dividido fue
impuesta por dos potencias externas, la Unión Soviética (Unión
de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS) y los Estados Unidos,
como resultado de los avances militares de cada bando al término
de la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, de su formalización
a través de los Tratados de Yalta y de Potsdam en 1945.
60
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

De este modo, el proceso político interno que vivieron las


dos Alemanias en 1989-1990 quedó encajonado por el contexto
internacional y esto, a dos niveles, el del orden bipolar mundial
y el de las formas políticas específicas bajo las cuales se afianzó la
división de Europa entre dos esferas de influencia en las décadas
de la posguerra. Los actores del nivel de acción internacional
tuvieron un rol crucial en el proceso de negociación en torno a
la unificación alemana de 1990 y forjaron alianzas políticas con
las fuerzas políticas internas alemanas. La unificación alemana
ocurrida en 1990 –que se operó por anexión o absorción y no por
confederación de los dos Estados– sólo puede entenderse como el
resultado de un proceso cuyas variables independientes son las de
carácter internacional; sin embargo, el timing y el acelerado ritmo
en que ocurrió se explican por las circunstancias internas, tanto
políticas y electorales, como económicas, prevalecientes tanto en la
RFA y sobre todo en la RDA. Pero reiteramos, lo que definitivamente
le imprimió un vuelco a la situación y desencadenó el proceso fue
un factor de orden internacional: la llegada de Mijaíl Gorbachev
al cargo de secretario general del Partido Comunista de la Unión
Soviética en marzo de 1985 y, sobre todo, las radicales reformas que
le imprimió a la política exterior soviética a partir de 1988 conocidas
bajo el nombre de “Nuevo Pensamiento” (novoe mychlenie); iniciativa
que vino a trastocar por completo el orden político internacional
impuesto a Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
La tesis de este trabajo es que la unificación alemana de 1990 se
desencadenó por factores internacionales principalmente, el que
no fueran los internos los más importantes se debe al específico
modo en que potencias externas le impusieron a Alemania a lo
largo del siglo XX las modalidades de su organización política, su
demarcación territorial y su definición como nación, pasando por
encima de los intereses nacionales alemanes. Los factores nacionales
por supuesto que también tuvieron un papel, pero en la medida
que estaban encajonados por los equilibrios internacionales del
mundo bipolar y de la Guerra Fría, sólo se activaron y cobraron
relevancia cuando se alteró la situación internacional.
Para desarrollar estas propuestas, este trabajo se divide en
dos partes. La primera se centra en una somera revisión de los
conceptos de espacio, territorio, nación, Estado-nación, así como
de los conceptos de nacionalismo nacionalizante, de nacionalismo
61
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

de patria exterior y de irredenta; el objetivo es mostrar su utilidad


heurística para comprender mejor el problema de la unificación
alemana de 1990. También se revisa el surgimiento de la noción
de Europa como espacio histórico-geográfico y, ligado a ello, el
surgimiento desde el último cuarto del siglo XIX de una serie de
planteamientos geopolíticos, fundados en el control territorial que
surgieron tanto en Inglaterra como en Alemania; en el primer caso
para paliar el declive de Inglaterra como potencia hegemónica
mundial y, en el segundo caso, para justificar el expansionismo
del ascendente poderío alemán y que sirvió de fundamento a la
política del lebensraum instrumentada por los nazis; esto nos servirá
para comprender mejor cómo la conceptualización geográfica y
política de Alemania sufrió importantes mutaciones a lo largo del
siglo XX, mutaciones que a su vez estuvieron sobredeterminadas
por factores de política internacional.
La segunda parte hace un examen de la evolución histórica del
espacio alemán pero bajo la luz de los conceptos antes revisados,
así como de algunos conceptos teóricos provenientes de la teoría
de las relaciones internaciones, tales como el de balance de poder
y seguridad; el periodo abarcado arranca de los años previos a la
Primera Guerra Mundial hasta los años de la Guerra Fría. Se revisan
las características del proceso de organización y reorganización
política del espacio europeo central (Alemania, Polonia, Hungría,
Checoslovaquia y Austria) desde mediados del siglo XIX hasta
1919 con el Tratado de Versalles, prestando especial atención a la
delimitación geográfica que se le impuso a Alemania; también se
abordan las circunstancias prevalecientes durante la República
de Weimar que favorecieron la emergencia de un nacionalismo
extremista de derecha. Asimismo, analiza los términos en que
se reestructuró Europa central después de la Segunda Guerra
Mundial, en particular el tratamiento que se dio a las nuevas líneas
de demarcación del territorio alemán, de la división a la que se vio
sometido y de la consecuente remodelación del territorio polaco;
en esta sección se examina también, la forma específica como cada
una de las dos partes de la Alemania dividida se articuló a las
esferas de influencia soviética y estadounidense, especialmente
en lo que se refiere a problemas de seguridad.

62
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

TERRITORIO, NACIÓN Y GEOPOLÍTICA

El análisis de la unificación alemana de 1990 plantea problemas en


torno al concepto de nación, en el sentido etno-lingüístico, y de
Estado-nación, en el sentido institucional; así como de tres conceptos
adicionales, nacionalismo de patria externa, el de irredenta y el de
nacionalismo nacionalizante. Pero para poder abordar estos puntos
es necesario discutir brevemente los términos de espacio y de nación
en tanto que nociones descriptivas de la realidad empírica.

a) Territorio y nación

De acuerdo con López y Ramírez (2012:22-27), la discusión sobre


los conceptos de espacio y territorio estuvo asociada a la era de los
descubrimientos de áreas del planeta desconocidas entonces a los
ojos de las sociedad europeas, a la colonización de dichas áreas y a
la necesidad del capitalismo de hacer el inventario de los recursos
necesarios para su desarrollo. Por su parte, en la discusión que
presenta Brenna (2012:81-93) en torno a las nociones de espacio
y territorio, la idea central es que el espacio no existe per se sino
que es creado socialmente;1 el autor retoma los planteamientos
de Simmel según los cuales el espacio no existe por sí mismo sino
que se construye a partir de prácticas colectivas, es decir, es un
hecho sociológico y también recoge la idea simmeliana de que el
espacio es una sede física en la que interactúan los seres humanos
entre ellos, así como con el medio físico, articulándolo con una red
de dimensiones simbólicas, sociales, históricas y culturales. Más
adelante, Brenna pasa a revisar el término de territorio, noción que
además de envolver relaciones sociales, también implica relaciones
de poder y la demarcación sobre la que se ejerce el dominio de
un Estado; el territorio es un espacio de poder, sobre el cual un
grupo social, organización, Estado o bloque de Estados ejercen el

1
Escribe Brenna: “Se trata de analizar cómo lás prácticas colectivas diferencian, a partir
de un exterior originalmente indiferenciado, lugares, sitios, puestos, emplazamientos o
áreas, categorizándolos con el objetivo de atribuirles funciones concretas, de ocuparlos y
apropiárselos, marcando límites, linderos, fronteras y demarcaciones, asignando así una
capacidad simbólica a lo que era abierto, indefinido y percibido como vacío” (2012:84).

63
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

control sobre dicha área geográfica. Tenemos pues que los espacios
geográficos que conocemos como países son el resultado de las
interacciones sociales y políticas de la comunidad o comunidades
que los pueblan. Añadiríamos que también son el resultado de las
interacciones con otras comunidades externas.
Los análisis sobre el concepto de nación son numerosos, sin
embargo, hay autores cuyas reflexiones al respecto ocupan un lugar
destacado, tales como Anderson (2006), Gellner (1988), Hobsbawm
(2009) y, más recientemente, Brubaker (2009). Los dos primeros
escribieron obras seminales que tuvieron un gran impacto, pero
estuvieron más enfocadas hacia el nacionalismo, cuyos orígenes
revisaron desde una amplia perspectiva histórica; los otros
dos autores aunque también tocan el tema del nacionalismo,
prestan particular atención a la asociación entre dicho fenómeno
y la constitución de Estados-nación en los siglos XIX y XX .
Complementaremos esta revisión, con el texto de Heffernan (1998),
un sugerente libro sobre la génesis del concepto geográfico y
geopolítico de “Europa”. Revisaremos brevemente algunas de las
ideas centrales de estos autores y sobre todo aquellas que tienen
especial relevancia para nuestro problema de estudio.
Centrado en el problema de nacionalismo, Anderson (2006) hace
planteamientos útiles para la comprensión de nuestro tema de
estudio. Lo más interesante de este autor es que define a la nación
como una “comunidad política imaginada” (2006:6), es decir, que no
se basa en la interacción cotidiana y directa entre sus miembros, pero
en su imaginario éstos sí conciben afinidades con otros miembros
de la comunidad e incluso tejen redes fraternales horizontales a
pesar de las desigualdades materiales. Por su parte, Gellner plantea
que “el nacionalismo es un principio político que sostiene que debe
haber congruencia entre la unidad nacional y la política” (2006:13);
sin embargo, señala críticamente que pueden existir diversas
circunstancias bajo las cuales esos postulados no se cumplan, como
por ejemplo, cuando una nación impone los dirigentes políticos
de otra. Este autor vincula el surgimiento del nacionalismo con el
desarrollo de la industrialización y cuando ya existe un Estado, el
cual surgió sin la ayuda de la nación (1991:19-20).2

Dice Gellner: “De hecho, las naciones, al igual que los Estados, son una
2

contingencia, no una necesidad universal. Ni las naciones ni los Estados existen en toda

64
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

A partir de estos planteamientos, concluimos que esos entes


denominados naciones son comunidades imaginarias contingentes
y que en diversos casos han sido el resultado de la acción del Estado
y que incluso éste, en ciertos casos y circunstancias, al enarbolar y
promover políticas nacionalistas puede crear a esas comunidades
imaginarias denominadas naciones. En el caso de Alemania, el
cambiante proceso de su constitución como un Estado-nación
moderno y la constante injerencia de potencias extranjeras sobre
su vida política nacional, dio lugar al surgimiento de diversas
políticas de identidad nacional diferenciadas en el siglo XX.
Hobsbawm (2009) retoma los planteamientos de Gellner y
Anderson y se centra en el siglo XIX e inicios del XX. En su definición
de nación, rechaza la idea de considerarla como un acontecimiento
natural o como un destino político inherente, por el contrario,
afirma que la nación es una construcción social, a menudo
operada desde arriba, que encuentra su origen en los Estados y
en los nacionalismos. Este autor rechaza la noción de la nación
como entidad natural, preexistente capaz de construir Estados.
Hobsbawm analiza el surgimiento del concepto moderno de nación
y su asociación con un pueblo soberano y un territorio; pero señala
la existencia de dos concepciones diferentes: la revolucionaria-
democrática y la nacionalista. Para la primera el elemento
esencial era la ecuación entre el pueblo soberano (ciudadanía) y
el Estado; para la segunda, la creación de las entidades políticas
que contendrían a la nación era un derivado de la existencia previa
de un comunidad con rasgos distintivos que la diferenciaban de
otras (Hosbsbawm, 2009:22). Ante la gran importancia que los
nacionalismos del siglo XIX y del XX atribuyeron a los factores
etnolingüísticos como criterios para determinar la asignación de
los individuos a determinadas comunidades o naciones, el autor

época y circunstancia. Por otra parte, naciones y Estado no son una misma contingencia.
El nacionalismo sostiene que están hechos el uno para el otro, que el uno sin el otro son
algo incompleto y trágico. Pero antes de que pudieran llegar a prometerse cada uno
de ellos hubo de emerger, y su emergencia fue independiente y contingente. No cabe
duda de que el Estado ha emergido sin ayuda de la nación. También, ciertamente, hay
naciones que han emergido sin las ventajas de tener un Estado propio. Más discutible
es si la idea normativa de nación en su sentido moderno, no supuso la existencia previa
del Estado” (2009:19-20).

65
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

argumenta que el lenguaje no puede ser un criterio para asignar


un individuo a una comunidad, pues la asociación del lenguaje
con una nación fue el resultado de una construcción ideológica de
los intelectuales nacionalistas; también descarta el criterio étnico
como válido para establecer la pertenencia de un individuo a un
grupo, porque más allá de la reproducción biológica, la cultura
es el elemento crucial que cohesiona al grupo como forma de
organización social (2009:63).
Por su parte, Brubaker afina una serie de conceptos mucho más
precisos en torno a la problemática que plantean los nexos entre
nación, Estado y nacionalismo a lo largo de todo el siglo XX; también
comparte con los autores anteriores, la idea de que el nacionalismo
y la nación son creación del Estado moderno y no una variable
independiente, cuyo surgimiento ocurre en el continente europeo.
Centra su análisis en los desarrollos ocurridos en la parte central
y oriental de Europa, es decir, los espacios ocupados hasta antes
de 1914 por los imperios –calificados de multinacionales– austro-
húngaro, zarista y otomano; señala cómo el colapso de estos imperios
durante la Primera Guerra Mundial provocó una desarticulación
político-territorial de toda esa zona, que los países victoriosos
trataron de reorganizar sobre la base de Estados nacionales cuya
ciudadanía quedaba definida esencialmente por sus características
etnolingüísticas y culturales.
De acuerdo con este autor (2009:1-15), esta nacionalización de
espacio político dio lugar a formas específicas del nacionalismo o
más bien a tres facetas diferenciadas del fenómeno nacionalista:
primero, el nacionalismo nacionalizante, que se refiere a las políticas
aplicadas por aquellos nuevos Estados que promueven a un grupo
etno-lingüístico-cultural preciso por encima de los demás que
eventualmente moren en el territorio gobernado por dicho Estado,
es decir, hay un grupo étnico dominante directamente favorecido
por el Estado (por ejemplo, Polonia después de la Primera Guerra
Mundial); segundo, el nacionalismo transfronterizo o de patria
nacional externa, que se refiere a la política instrumentada por
aquellos estados que defienden o promueven a miembros del
grupo etno-lingüístico-cultural que viven en otros Estados a los
cuales se les denomina irredenta (por ejemplo, los alemanes que
vivían en Polonia durante la República de Weimar); tercero, las
minorías nacionales, aquellos grupos que pertenecen a un grupo
66
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

étnico diferente del dominante dentro de un Estado nacionalizante,


pero que al mismo tiempo tiene afinidades con grupos étnicos que
viven en otro Estado y reivindican derechos especiales. Por otra
parte, Bruebaker desarrolla una argumentación en la que critica
aquellos enfoques nacionalistas que presuponen la existencia de la
nación como algo real y sustantivo a la que sólo hay que describir
y definir, lo que los lleva a adoptar como categorías de análisis
(teórico) a meras categorías prácticas (empíricas). A partir de esta
crítica propone utilizar el concepto de nación sólo como categoría
práctica, no como una sustancia, y privilegiar enfoques centrados
ya sea en su forma político-cultural institucionalizada (nationhood)
o como un evento contingente (nationess) (2009:14-15).

b) La geopolítica del etno-nacionalismo

Existen otros elementos adicionales para encuadrar la discusión


de la unificación alemana de 1990. Heffernan (1998:1-7), un
autor inglés especializado en geografía histórica, al examinar el
surgimiento de la noción de Europa y de la identidad europea
plantea que se trata de un proceso de invención geopolítica al
que contribuyeron ciertas corrientes del pensamiento y ciencia
geográficos, es decir, que la noción de Europa fue el resultado
de un “discurso geográfico” o más bien una “serie de geografías
inventadas que han cambiado a lo largo del tiempo y a través del
espacio”, en otras palabras concibe a la geografía como “una arena
intelectual de ideas y creencias”. De ahí la necesidad de hacer “una
geografía histórica de la idea del Europa” y de entender cómo los
europeos se autoimaginaron geográficamente. Heffernan (2009:9-
45) rastrea esta evolución desde el siglo XV hasta el XIX y distingue
cuatro diferentes marcos conceptuales de Europa, cada uno de ellos
asociado a formatos específicos de territorialidad política.
Más adelante (2009:63-106), el autor hace una revisión de las
distintas visiones sobre la geografía política europea que surgieron
durante las tres décadas que precedieron al estallido de la Primera
Guerra Mundial, exactamente el mismo periodo en el que el balance
de poder en el mundo se vio seriamente alterado, tanto a nivel
europeo por la ascendiente fortaleza del imperio alemán, como a
nivel internacional con el declive global de las economías europeas
67
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

y el espectacular ascenso de los Estados Unidos; fue un periodo en


el que el mapeo y la asignación política de todas las regiones del
planeta era la preocupación principal de la geografía.
Entre las visiones geográficas reseñadas por Heffernan sólo
retomaremos algunas de ellas (2009:63-79). La primera que destaca
es la del geógrafo inglés Halford Mackinder, quien afirmaba
que la “era colombina” de la expansión europea había llegado
a término en las postrimerías del siglo XIX y que eso provocaría
serias tensiones y conflictos entre las potencias europeas, así como
el eclipse de las potencias construidas sobre la base del poderío
naval (como Inglaterra) y el ascenso de las potencias terrestres
(como Rusia y Alemania), ya que el poder mundial recaería sobre
aquellas naciones que controlaran las grandes masas de tierra
en el mundo, principalmente Eurasia, en donde el poderío ruso
tenía perspectivas prometedoras, al igual que el germano; de ello
Mackinder infirió que el peor escenario posible era una alianza
ruso-germana, la cual había que evitar a toda costa; esta idea
influiría tanto sobre la estrategia de alianzas de Inglaterra y Francia
como su visión sobre la reorganización europea desde el Tratado
de Versalles (1919) hasta el Tratado de Yalta y de Potsdam (1945).
Mackinder fue más allá y sembró la idea de que Europa se había
dividido en dos regiones antagónicas, el este y el oeste, entre las
cuales proféticamente vislumbró una línea de demarcación que
efectivamente vendría a coincidir con la división de Europa que
resultaría al término de la Segunda Guerra Mundial.
Entre las visiones alemanas respecto a Europa y sus componentes,
la preocupación por la fragmentación nacional, étnica, lingüística,
cultural, religiosa que caracterizaba a la parte media o central de
Europa (Mitteleuropa) ocupaba un lugar central; entre esas visiones
estaba la de Theodor Schumann, quien propuso una confederación
centro-europea dominada por una gran Alemania, en la que las
naciones menores terminarían por ser asimiladas por la cultura
germana. Pero sin lugar a dudas, la visión de Friedrich Ratzel fue la
que tuvo consecuencias ideológicas de más alcance; este personaje,
influido por las ideas de Darwin, planteaba que la lucha por la
existencia era equivalente a una lucha por el espacio y que todos
los seres del planeta luchaban incesantemente por su espacio vital
(lebensraum) y consideraba que lo mismo sucedía con la formación
y desarrollo de los Estados, los cuales eran una fuerza geopolítica
6
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

modelada por su suelo y eran el producto de la interacción entre el


pueblo y su medio natural; a partir de ello, planteaba que el Estado
más fuerte y poderoso era aquel cuyas capacidades económica,
demográfica y cultural rebasaban a sus propios límites territoriales;
en suma, para Ratzel, el Estado más poderoso era aquel con mayor
tendencia y capacidad para expandirse sobre sus vecinos.
Durante la República de Weimar, una corriente de geógrafos se
dedicó a denunciar lo injusto del Tratado de Versalles, por haber
reducido los límites “naturales” y el “espacio vital” de Alemania
y propugnaban la unificación de todos los germanos (Heffernan,
1998:111-178). Entre estos planteamientos y los del nazismo hubo
muchos elementos de continuidad; sin embargo, el segundo
añadió una dimensión adicional, el racismo, a partir del cual se
mitificó a la raza aria y se condenó a los judíos y a los eslavos
como razas que había que exterminar o utilizar como mano de
obra esclavizada. En la visión de Hitler, la idea de construir una
Alemania racialmente pura requería más lebensraum para el Reich, lo
que equivalía a una ambiciosa expansión territorial hacia el este. En
esta perspectiva, Rusia y Alemania eran para Hitler “dos naciones
fundamentalmente antagonistas, pero codiciando la misma arena
espacial. Rusia era, por ende, el verdadero ‘Otro’ para la mayoría
de los nazis” (Heffernan, 2009:146).
Estos debates intelectuales muestran también cómo la identidad
territorial o geográfica de una nación es, además de una construcción
política por parte de los Estados, una construcción racional y que
como tal influye sobre las percepciones y las conductas de esos
actores políticos, los jefes de Estado, encargados de tomar las
decisiones.

***
Las perspectivas teóricas precedentes nos permiten aproximarnos
más adecuadamente al problema alemán. La definición de lo que era
el Estado-nación alemán dio un gran salto adelante con la unificación
bismarckiana del siglo XIX, la cual no se fundamentó étnicamente. Sin
embargo, como lo veremos a continuación, este emergente Estado
alemán moderno fue sometido a serias redefiniciones políticas
durante el siglo XX. La primera por medio del Tratado de Versalles
en 1919, lo que se tradujo en el surgimiento de un nacionalismo

6
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

alemán etnolingüístico durante la República de Weimar, situación


que se exacerbó durante el Tercer Reich. La segunda redefinición se
formuló en los tratados de Yalta y de Potsdam en 1945, los cuales
impusieron la división del territorio alemán sobre la base de criterios
de dominio militar, de seguridad e ideológicos, durante todos los
años de la Guerra Fría. Lo que importa subrayar es que estos cambios
siempre se dieron en función de variables ligadas al equilibrio de
poder dentro del orden político internacional y a la imposición sobre
los territorios comprendidos en Europa Central y del Este de un
esquema organizativo basado en criterios etnolingüísticos. La mezcla
de criterios geopolíticos y etnolingüísticos provocó la emergencia, en
el caso de Alemania, de un nacionalismo extremista de derecha, el
nazismo; el colapso y destrucción total del Estado nazi condujeron
al establecimiento de dos Estados-nación semi-soberanos. Estos
antecedentes históricos predeterminaron los términos en lo que se
plantearía la unificación alemana de 1990.

POTSDAM 1945: ¿QUÉ ES ALEMANIA? UNA NOCIÓN GEOGRÁFICA

En esta sección procederemos a una somera revisión de algunos


de los principales procesos y eventos históricos ocurridos en el
siglo XX que afectaron al destino alemán. No se trata de hacer
una historia detallada de ello, pues existe una inmensa literatura
histórica especializada sobre el tema, sino de destacar aquellos
elementos centrales que condujeron a la división de Alemania
en 1945 y que nos permitirán dar mejor cuenta de las pautas que
ulteriormente siguió su proceso de unificación. En la elaboración de
este recuento nos hemos basado fundamentalmente en Zelikow y
Rice (2002), Pond (1993), Ash (1993) y Preuss (1996) para examinar
el contexto alemán y en Elster (1996) para el conjunto de Europa
del Este; en cuanto al contexto internacional, nos apoyamos en
Kissinger (1994), Ikenberry (2001) y Kennedy (1989); respecto a la
evolución de los acontecimientos en la Unión Soviética que tanta
influencia tuvieron sobre el proceso alemán consultamos a Brown
(1997), a Sokoloff (2003) y a Pacheco (2011). Sobre la base de esos
autores hemos formulado los principales rasgos de la historia de
Alemania pero desde el punto de vista de entender a las naciones
como productos de los Estados, ya sea que se trate del propio
70
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

Estado nacional o de la injerencia de otros Estados en el tablero


internacional.

a) Versalles y los Estados etno-nacionales

En su magistral libro, Kennedy (1989:XV-XXV) parte de la tesis


de que los reacomodos entre las grandes potencias, producto
del ascenso de unas y de la decadencia de otras, se manifiestan
primero en un cambio de sus posiciones relativas en el terreno
económico, lo que conduce a cambios globales en la relación de
fuerzas entre ellas que también se manifiestan en el terreno político
y militar; las guerras son un esfuerzo por reajustar o impedir
que se reajuste el equilibrio internacional prevaleciente hasta
ese momento. Al aplicar esta hipótesis interpretativa a diferentes
indicadores estadísticos relativos a las décadas que preceden a la
Primera Guerra Mundial (1989:194-274), efectivamente encuentra
que Rusia, Alemania y Estados Unidos eran las potencias que
se perfilaban como los nuevos centros de poder del mundo,
en detrimento de la viejas potencias como Francia, Inglaterra y
Austria-Hungría entre otros. Kennedy, al igual que Kissinger e
Ikenberry, coinciden en señalar que esto puso en jaque a la era
diplomática del denominado “equilibrio de poder ” (balance of
power) inaugurada por el Congreso de Viena de 1815, de acuerdo
con la cual la estabilidad del continente europeo se conseguía
por medio de cambiantes alianzas entre las distintas potencias,
con el fin de impedir que alguna de ellas se volviera demasiado
fuerte y dominara a las demás. La Primera Guerra Mundial vino
a demostrar lo anacrónico e ineficaz que ya se había vuelto ese
mecanismo para mantener la paz.
Al término de ese conflicto, sin embargo, la derrota a Alemania
no fue total, pues esa guerra no culminó con su rendición
incondicional, sino tan sólo con el armisticio del 11 de noviembre
de 1918. La Conferencia de Paz se reunió en 1919 en París y de los
varios tratados que de ella emanaron, el de Versalles fue el que
mayores consecuencias políticas sobre el desarticulado orden
europeo. No vamos a entrar en los detalles de las medidas punitivas
que se adoptaron contra Alemania y que son de sobra conocidas;
simplemente destacaremos aquellos aspectos relacionados con
71
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

nuestro enfoque. A pesar de los costos de la Primera Guerra, las


negociaciones sobre el nuevo diseño del mapa europeo mostraron
que los políticos presentes en las distintas mesas de la Conferencia
de Paz en París conservaron la misma percepción tradicional
del pensamiento geopolítico europeo y sólo intentaron frenar el
proceso de transformación que sacudía a Europa, especialmente
en Mitteleuropa. Alemania quedó excluida de las negociaciones de la
Conferencia de Paz, lo que ulteriormente le dio la justificación moral
y política para propugnar por una política revisionista respecto
al Tratado de Versalles durante la república de Weimar y para
remilitarizarse, por decisión propia, bajo el nacional-socialismo.
Además de quitarle a Alemania las conquistas territoriales que
había logrado en el suelo europeo durante la primera guerra,
también se le quitaron partes de su territorio “nacional” para
completar el rompecabezas de los nuevos Estados etno-nacionales
que servirían de buffers; así, el corredor del Dantzig se asignó a la
recreada Polonia, lo que separó a una parte de Prusia del resto del
territorio alemán y la región germana de los sudetes se anexó a la
recién inventada Checoslovaquia. Los nuevos límites territoriales
impuestos a Alemania en 1919 perdurarían poco tiempo, hasta 1937,
pues en 1938 la política expansionista y revanchista de Hitler los
rebasó militarmente, iniciándose así la Segunda Guerra Mundial.
Pero el mayor problema residió en la creación de Estados
etno-nacionales. Invocando el principio de autodeterminación
de las nacionalidades, los dirigentes políticos reunidos en París
y Versalles se dieron a la tarea de crear Estados-nación que en
realidad sólo eran buffers. Uno de los principales objetivos que
perseguían era el de aislar a Rusia, que ya se encontraba bajo un
régimen comunista, e impedir que ella aprovechara la oleada de
movimientos sociales de izquierda que se desataron en el centro
de Europa para expandirse hacia el oeste. Pero el otro objetivo
geopolítico que perseguían, quizá el más importante desde su
punto de vista, era el de debilitar a Alemania para impedirle su
expansión hacia el este y bloquear la posibilidad de una eventual
alianza ruso-alemana que podría poner en jaque a toda Europa.
De este modo, ante el colapso de los imperios multi-nacionales
que habían ocupado las partes central (el austro-húngaro),
oriental (el zarista ruso) y sudoriental (el otomano) de Europa, los
representantes políticos de las élites europeas y estadounidense
72
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

abordaron el problema en función de intereses geo-políticos y se


apoyaron en una concepción etno-nacionalista que a la postre sólo
sirvió para agudizar los conflictos que se suponía iba a resolver. Los
ingleses y los franceses, apoyados por los estadounidenses, sólo
estaban preocupados por frenar la pujanza alemana y tratando
de impedir su eventual alianza con la Rusia. Esta estrecha visión
geopolítica los llevó a promover la formación, sobre los restos de
los imperios multinacionales caídos y sobre áreas cercenadas a
Alemania, de débiles estados tapón (buffers) entre Alemania y
Rusia; fue la invención de Estados-nación sobre una base etno-
lingüística. La justificación ideológica que enarbolaron esas élities
para legitimar la creación externa e impuesta de estas nuevas
entidades “nacionales” (Polonia, Checoslovaquia, Hungría,
Yugoslavia principalmente) era la de “respetar” –de un modo muy
selectivo dicho sea de paso–, la autodeterminación de las naciones
etnolingüísticas que poblaban esos territorios, pero tuvieron buen
cuidado de boicotear a la autodeterminación alemana al bloquear
la iniciativa de la recién rediseñada Austria, mayoritariamente
germana, para unificarse con la derrotada Alemania.

b) La revancha del etno-nacionalismo

Esta semi-solución etnonacionalista tuvo consecuencias sumamente


negativas para el mantenimiento de la estabilidad europea. En primer
lugar, rodeó a Alemania por su costado oriental con un conjunto
de débiles estados y sin la menor capacidad de contener cualquier
ofensiva alemana, como lo demostrarían los acontecimientos que
precedieron al estallido de la Segunda Guerra Mundial (la anexión
de la región de los Sudetes y la invasión a Polonia); es decir, desde
el punto de vista geopolítico Alemania había quedado en una
posición que potencialmente le ofrecía muchas mayores ventajas.
En realidad, siguiendo esta política, los actores involucrados en
su definición (Francia, Inglaterra y Estados Unidos), en realidad
lo único que obtuvieron fue exactamente lo contrario de lo que
buscaban y colocaron a la derrotada Alemania en una situación
geopolítica sumamente favorable para su expansión, como lo
demostraría Hitler a partir de 1938, primero con la Anschluss con
Austria y poco después con la anexión de la región de los sudetes. El
73
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

segundo problema fue que la formación de los buffers produjo en la


“rediseñada” región, fuertes desplazamientos migratorios forzados,
generaron el problema de miles de irredenta, de políticas de nacio-
nalismo patriótico exterior, de nacionalismos nacionalizantes y la
exacerbación de un amargo y resentido nacionalismo durante los
años de la República de Weimar, nacionalismo que pronto viraría
con mayor fuerza hacia la extrema-derecha bajo el Tercer Reich.
Vemos así que el surgimiento de un nacionalismo radical de
extrema-derecha, el nazismo, estuvo directamente propiciado y
retroalimentado por factores internacionales. Ciertamente que
en su consolidación influyeron los factores internos, tales como el
inestable diseño institucional de la República de Weimar incapaz
de moderar la polarización política del sistema alemán de partidos,
lo que dejó un amplio espacio de maniobra para que el partido
nacional-socialista aprovechara electoralmente la crisis social y
económica desencadenada por el impacto de la crisis económica
mundial de 1929-1933 –de nueva cuenta un factor externo– y Hitler
pudiera llegar a la cancillería en 1933; pero el nacionalismo sobre el
que se apoyó Hitler para llegar al poder se gestó desde la República
de Weimar. En ese contexto, el desconocimiento al Tratado de
Versalles y la remilitarización de Alemania eran la revancha del
nacionalismo alemán en contra de un diseño geográfico impuesto
en Versalles y a la vez su exacerbación hacia una agresiva concepción
expansionista de la nación germana, el lebensraum del nazismo, que
no sólo pretendía recuperar los territorios arrancados a Alemania
al término de la Primera Guerra, sino que además pretendía
apoderarse hacia el este de amplias extensiones del territorio
soviético y eliminar a la población eslava. Ese es el meollo de la
historia de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

c) La destrucción del Estado alemán

La alianza nazi-soviética (de agosto de 1939 a junio de 1941),


sellada por el Pacto Molotov-Von Ribbentrop, fue una maniobra
táctica de ambos bandos para ganar tiempo antes de enfrentarse
directamente: para Hitler era asegurar el control de su retaguardia
occidental antes de lanzar su ofensiva en contra de la URSS; para
Stalin era ganar tiempo para trasladar las partes neurálgicas de
74
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

la industria soviética pesada hasta la zona de los Montes Urales


y reorientar una parte importante hacia la producción militar.
También ganaron ambos nuevos territorios, al repartirse a Polonia
y a los países Bálticos. Hitler lanzó su ataque contra Rusia el 22 de
junio de 1941. Al inicio de la Segunda Guerra, el avance alemán
fue arrollador pero más tarde, el fracaso del sitio de Leningrado,
la derrota en Moscú y, sobre todo, la derrota al ejército alemán
en Stalingrado (agosto 1942-febrero 1943), marcaron el punto de
viraje de la Segunda Guerra; desde ese momento los aliados, la
Unión Soviética y Estados Unidos secundado por el Reino Unido
empezaron a discutir los términos del nuevo diseño geopolítico
de Europa. De las tres potencias en ascenso que despuntaban
desde principios del siglo XX, una quedó derrotada, destruida y a
la merced de las otras dos grandes potencias vencedoras.
Esta nueva fase de la Segunda Guerra se caracterizó por una
determinación tanto de la Unión Soviética como de Estados
Unidos, de no repetir el error de 1919; esta vez no sólo había que
derrotar al ejército nazi sino también destruir a Alemania –con
bombardeos sobre la población civil, los recursos materiales y la
infraestructura– para llevarla hasta el colapso total y imponer a la
Wehrmacht la rendición incondicional, la cual ocurrió el 8 de mayo
de 1945. Al término de la guerra, las tropas soviéticas ocuparon
militarmente todo el territorio oriental (la futura RDA), mientras
que los Estados Unidos e Inglaterra ocuparon la zona occidental
(la futura RFA).
Entre el 8 de mayo de 1945, cuando la Wehrmacht se rindió
incondicionalmente, y el inicio de las reuniones en Potsdam,
avanzó el desmantelamiento de lo que quedaba del Estado nazi-
alemán: el fugaz gobierno de Flensburg, encabezado por Dönitz
(31 de abril/23 de mayo de 1945), no fue reconocido por los aliados
y sus integrantes fueron arrestados, con ello el Tercer Reich quedó
disuelto y el territorio alemán se quedó sin Estado; dos semanas
más tarde, el 5 de junio, los aliados firmaron la llamada Declaración
de Berlín, según la cual “No hay gobierno o autoridad central en
Alemania capaz de aceptar la responsabilidad de mantener el orden,
la administración del país y el cumplimiento de los requerimientos
de las potencias victoriosas”, por lo que ante este vacío de poder,
los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Soviética y del Reino
Unido, así como el provisional de Francia, asumían “la autoridad
75
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

suprema con respecto a Alemania, incluyendo todos los poderes


poseídos por el gobierno alemán, el Alto Mando y cualquier
gobierno o autoridad estatal, municipal o local”. Asimismo, esos
gobiernos “determinarían los límites de Alemania o de cualquier
parte de ella y el estatus de Alemania o de cualquier área que en
el presente fuese parte del territorio alemán”.3 Las ventajas para
los aliados de esta solución fue que al declarar la inexistencia de
un gobierno alemán ya no sería necesario firmar un tratado de
paz, que implícitamente le hubiera otorgado el reconocimiento de
alguna soberanía; sin tratado de paz, se tenía la justificación legal
para mantener la ocupación militar del territorio alemán a pesar
de haberse terminado las hostilidades. Para los cuatro aliados era
de fundamental importancia, en términos de seguridad, mantener
desmilitarizada de tropas alemanas a esa región, pero ocupada por
tropas aliadas que mantuvieran el control de la región. Alemania
ya no era ni un Estado-nación, ni reunía al conjunto de la nación
germana, ni contaba con instituciones, ni con un Estado soberano;
era un área, un espacio geográfico situado en Mitteleuropa bajo la
ocupación militar de ejércitos enemigos. La idea era no dejarle el
más mínimo margen de negociación posible en la reestructuración
del mapa europeo.
Su destino se decidió en las Conferencias de Yalta (del 4 al 11 de
febrero de 1945, antes de la rendición) y sobre todo la de Potsdam
(del 17 julio al 2 de agosto de 1945). En esas reuniones se discutieron
diversos temas, tales como la desmilitarización alemana, el pago
de reparaciones, la desnazificación, la desindustrialización, pero
el más decisivo fue la discusión sobre qué hacer con Alemania
una vez terminada la guerra. El futuro de Alemania se diseñó en
función de las necesidades de seguridad nacional de la Unión
Soviética, Inglaterra y Francia y de la estrategia bélica de Estados
Unidos en el Pacífico. La preocupación soviética de salvaguardar
su seguridad nacional por medio de la creación de una zona de
influencia lo suficientemente amplia para proteger a la URSS de

3
El nombre completo era Declaration regarding the defeat of Germany and the
assumption of Supreme Authority by Allied Powers, firmado el 5 de junio de 1945 por
Zhukov, Eisenhower, Montgomery y Lattre de Tassigny en Berlín. El texto completo
se encuentra en [http://avalon.law.yale.edu/wwii/ger01.asp], fecha de consulta: 18
de abril de 2012.

76
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

eventuales incursiones militares terrestres provenientes desde el


oeste, fue el factor que determinó su intransigencia en no ceder
nada del territorio ocupado por el ejército soviético. En el caso de
Estados Unidos, Roosevelt cedió a la posición de Stalin con el fin
de ganarlo como su aliado en la guerra contra Japón; Inglaterra
también transigió con la posición de Stalin porque, aunque estaba
preocupada por formar una barrera de contención al comunismo
ruso, su diplomacia ya estaba subordinada a la estadounidense.
Por otra parte, en ambas conferencias, el resultado concerniente a
Alemania también estuvo dictado por la determinación de la Unión
Soviética, Estados Unidos e Inglaterra de desmembrar a Alemania,
de ahí que se decidiera dividirla inicialmente en tres zonas de
ocupación, la cuarta zona se formó más tarde desprendiendo partes
de la inglesa y de la estadounidense para otorgarla a los franceses,
quienes también alegaron cuestiones de seguridad nacional.
Así, bajo una modalidad diferente a 1919, la reestructuración de
Europa central y del este se dio en función de factores externos
y fue impuesta por potencias externas sobre las poblaciones y las
instituciones sobrevivientes asentados en esa región.
El punto de partida fue que el territorio alemán quedaría bajo
ocupación militar y la cuestión de sus fronteras estuvo ligada a la
solución que también se adoptaría para Polonia. El reajuste que
negociaron los tres aliados puede resumirse de la siguiente manera:
la porción oriental de aquello que se diseñó como Polonia en
1919 y que había sido ocupada por el ejército rojo a raíz del pacto
germano-soviético de 1939,4 sería anexada a la URSS; para resarcir
a Polonia de esta pérdida territorial, se cercenaron a Alemania los
territorios aledaños a la frontera occidental polaca, es decir, Polonia
fue desplazada hacia el oeste para satisfacer las necesidades de
seguridad nacional de la URSS. Para Alemania, esto implicó no sólo
enormes pérdidas territoriales, sino además el desplazamiento
de los millones de habitantes germanos que habitaban en esas
regiones (al igual que como sucedió con la región de los sudetes
asignada a Checoslovaquia).

4
De acuerdo con ese mismo tratado, la porción occidental de Polonia fue ocupada
por la Alemania nazi, en tanto que los países bálticos fueron anexados a la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas.

77
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Alemania ya no era la de 1919-1937, sino, como crudamente lo


decía Stalin en las negociaciones de Potsdam (véase el anexo al final
de este artículo), sólo lo que quedaba de ella, un país sin guardias,
sin fronteras, sin tropas y dividida en cuatro zonas de ocupación
militar; es decir, era una simple noción geográfica, un territorio
ocupado militarmente. De este modo, sobre la destrucción total
del Estado alemán bajo su forma de Tercer Reich, la Unión Soviética
y Estados Unidos diseñaron e impusieron desde afuera y desde
arriba nuevas fronteras e instituciones a Mitteleuropa.

d) La construcción de dos Estados semisoberanos:


la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana

Originalmente, la intención de los aliados en 1945 era la de desmem-


brar a Alemania en varios Estados menores y se esbozaron diversas
alternativas, entre ellas la más conocida fue el Plan Morgenthau.
Sin embargo, la instauración de regímenes comunistas en Polonia,
Hungría y Checoslovaquia llevó al gobierno estadounidense
a promover la formación de la República Federal Alemana, lo
cual ocurrió el 21 de septiembre de 1949; en la instauración del
nuevo estado alemán occidental, los estadounidenses apoyaron
fuertemente a la conservadora Christlich Demokratische Union
(CDU), recién formada en 1945 y a Konrad Adenauer. Este cambio
en la política de Washington fue también el resultado tanto de una
nueva percepción en el gobierno de Estados Unidos respecto a
su rol como líder mundial del bloque capitalista, así como de un
radical cambio de enfoque respecto a cómo resolver el problema
europeo y, por ende, el alemán.5 En reacción a la creación de la
RFA, el gobierno soviético promovió la formación de la República
Democrática Alemana, encabezada por un gobierno comunista,
lo que ocurrió el 7 de octubre de 1949.
Con el establecimiento de dos Estados alemanes semi-soberanos,
la partición de Alemania y la división de Europa se cristalizaron así

5
En esto tuvieron un papel fundamental las propuestas de George Kennan, el
célebre autor del telegrama que sirvió de fundamenteto a la política de contención
que caracterizó a la Guerra Fría.

7
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

en las dos zonas de influencia, la soviética y la estadounidense, que


ya se habían venido perfilando. Poco más tarde, la RFA se incorporó
a la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN) y a los
trabajos de cooperación económica europea, mientras que la RDA
hizo lo correspondiente incorporándose al Tratado de Varsovia y al
Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME o COMECON por sus
siglas en inglés). Alemania y Europa fueron el escenario esencial
–aunque no siempre el más visible o el más conflictivo– de la Guerra
Fría. La división de Alemania era el candado de la seguridad europea
y atlántica, pues garantizaba que no podría existir una Alemania
unificada, la cual bajo el escudo de una pretendida neutralidad
(no pertenencia a la OTAN o al Pacto de Varsovia), pudiese actuar
como un Estado independiente y emprender iniciativas que
desestabilizasen a Mitteleuropa y a toda Europa.
El gobierno conservador (CDU) de la RFA, secundado por Estados
Unidos, se negó a reconocer a la RDA durante más de dos décadas
y pretendió ser el único representante de toda la nación alemana,
una definición de claros tintes étnicos; la posición del gobierno del
CDU y las disposiciones de la Ley Básica que dejaron la puerta para
el futuro ingreso de nuevos territorios a la RFA, muestran que la
visión de Adenauer y su partido, más allá de sus divergencias con
los soviéticos y el comunismo, reflejaba una concepción en la que
los alemanes que habitaban la RDA eran una población irredenta
que se encontraba sometida al Estado soviético, olvidando que la
RFA también se encontraba coartada en sus facultades políticas e
incluso económicas. No fue sino hasta 1969, cuando otras fuerzas
políticas y sociales accedieron a la cancillería, que se modificó esa
actitud; el Sozialdemokratische Partei Deutschlands (SPD), con una base
electoral diferente a la del CDU, ganó la mayoría en las elecciones
y Willy Brandt ocupó la cancillería; desde ahí, Brandt impulsó un
acercamiento entre los dos Estados alemanes y el reconocimiento
oficial de la RDA y su política la resumió en la frase “dos Estados
alemanes dentro de una nación alemana”. Los esfuerzos del Brandt
culminaron con el establecimiento de las relaciones diplomáticas
entre ambos países por medio del Tratado Básico del 21 de diciembre
de 1972. La Ostpolitik, como se denominó a esta nueva orientación,
se ubicaba en una perspectiva más institucionalista, pues implicaba
aceptar la existencia de dos Estados, los cuales, más allá de tener
un común denominador histórico, cultural y étnico, estaban
7
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

separados por dos marcos políticos institucionales diferentes,


además de la ideología y la organización económica, por supuesto.
Así transcurrirían el resto de los años de la Guerra Fría.

***
La rápida revisión que hemos hecho de ciertos aspectos de la
historia alemana en el siglo XX, muestran claramente cómo ha
sido un territorio, al igual que como había ocurrido en los siglos
anteriores, en el que la injerencia política de las potencias extranjeras
ha desempeñado un rol central en definir cuáles eran los límites
y las modalidades del Estado alemán, alimentando con ello las
aspiraciones de corte etno-nacionalistas. En las primeras décadas
del siglo XX esa intervención externa propició la conformación de
un radical nacionalismo alemán de derecha, expresado en una
política nacionalizante impulsada por el Estado nacionalsocialista
en torno al mito de la raza aria y en el surgimiento de una política
de defensa de las poblaciones germanas situadas fuera del territorio
alemán delimitado en 1919.
En la segunda mitad del siglo XX, Alemania quedó atrapada
entre los dos bloques internacionales que lideraban al mundo, el
soviético y el estadounidense; la división de Alemania obedeció
a una política de poder a nivel mundial en la que el despliegue
militar y el control sobre su territorio eran, a la vez, una cuestión de
seguridad y un asunto de geopolítica. Su división en dos Estados-
nación semi-soberanos fueron fundamentalmente un resultado
militar de la Segunda Guerra Mundial y del orden internacional
bipolar que la siguió. Los factores nacionales quedaron encajonados
dentro de la armazón internacional bipolar. De ahí que el problema
de la unificación de 1990 involucrara de nuevo a la Unión Soviética
y a Estados Unidos, así como a Inglaterra y Francia, pero en esta
ocasión, a diferencia de 1919 y de 1945, las dos alemanias estuvieron
presentes en las negociaciones previas a la unificación a través del
proceso conocido como 2 + 4 que culminó con la firma en Moscú
del Tratado del Arreglo Final con Respecto a Alemania.

0
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

CONCLUSIÓN. LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990:


¿DE VUELTA AL IRREDENTISMO?

En el proceso de unificación de 1990 de nueva cuenta fueron


los factores internacionales los que tuvieron el papel central; sin
embargo, esta vez los factores políticos nacionales si desempeñaron
un rol igualmente indispensable y se entretejieron inseparablemente.
Sin los cambios iniciados por Gorbachev en la Unión Soviética, en
el sentido de tomar la iniciativa para proponer a Estados Unidos el
desarmamento y la desnuclearización, que afectaban particularmente
a Europa y sin la receptividad del gobierno estadounidense de
George Bush, la negociaciones de la unificación no hubieran contado
con un clima tan propicio o, peor aún, ni siquiera hubieran podido
tener lugar. Sin los cambios políticos tan cruciales que promovió
Gorbachev dentro de la Unión Soviética, habría resultado poco
imaginable el ascenso de élites comunistas críticas dispuestas a
promover reformas en sus respectivos países.
A nivel nacional, de cada una de las dos alemanias hubo
factores de gran importancia, pero este factor “interno” estuvo
intrincadamente ligado al reacomodo internacional de fuerzas.
El canciller de la RFA, Helmut Kohl (CDU), se valió del issue del
unificación para mejorar sus perspectivas en las elecciones de la
RFA en 1989, donde su derrota se veía cercana. Su determinación
para meter en la agenda el problema de la unificación, favoreció
mucho al rápido desenlace del proceso de unificación acelerada;
pero igualmente importante fue el sólido apoyo que recibió la
política de Kohl por parte del gobierno de George Bush Sr. La base
de su entendimiento se fundó tanto en la percepción de ambos
de que la nueva política de Gorbachev y las serias dificultades
económicas que confrontaba la Unión Soviética habían abierto
una coyuntura favorable a la reunificación que podría ser de corta
duración, así como en su convicción común de que la Alemania
unificada era políticamente posible y tolerable sólo si quedaba
encuadrada dentro de la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN) y de las estructuras de la entonces Comunidad
Económica Europea, algunos de cuyos integrantes, notablemente
Francia e Inglaterra, se opusieron en toda una primera fase a la
unificación alemana. Luego de intensas negociaciones entre la URSS
y Estados Unidos, Gorbachev accedió a la integración a la OTAN

1
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

de la Alemania unificada, declinando de su posición inicial de una


Alemania neutra. Bajo esta perspectiva, la unificación alemana sólo
era posible, según el artículo 23 de la Ley Básica, por accesión, es
decir, por absorción de la RDA en las estructuras de la RFA. Lo que
muchos alemanes del este y algunos del oeste calificarían más
tarde como una nueva anschluss.
En el caso de la RDA, el proceso político interno de cambio también
estuvo profundamente influido por la situación internacional. En el
terreno económico se conjugaron tres factores: uno fue el descenso
en la tasa de crecimiento; otro fue el fin de la ayuda económica
soviética; el tercero y más importante fue el severo endeudamiento
público externo en que había incurrido el gobierno de Honecker
durante la década de 1980, en particular con la RFA. En 1989, la
situación del déficit externo y del sector público era tan alto, que
el país se encontraba al borde de la moratoria y de la quiebra del
sector público. En el terreno político, la situación internacional
se dejó sentir a través dos vías; en primer lugar, las reformas que
estaban teniendo lugar en la Unión Soviética y el anuncio que había
hecho Gorbachev, en diciembre de 1988 ante la Organización de las
Naciones Unidas, de que la Unión Soviética ya no intervendría en
la vida política de los países de Europa del Este y de que empezaría
a retirar sus tropas de ellos y, en segundo lugar, por medio de las
reformas que ya se estaban empezando a instrumentar en Polonia
y Hungría, estimuló entre élites y ciudadanos el surgimiento de
iniciativas, lo que llevó a la aparición de un efecto de dominó.
Estos tres factores –crisis económica, anuncio de no intervención
soviética y efecto dominó– se conjugaron a partir del verano de
1989 con la crisis de los migrantes hacia la RFA, y las gigantescas
movilizaciones sociales a las que dieron lugar, en cuya activación
tuvieron un papel importantísimo las agrupaciones luteranas y
calvinistas
En ese contexto se dio la remoción de Honecker y, luego de
un corto interregno, un comunista reformista, Hans Modrow,
llegó a la cabeza del gobierno, pero se encuentra con un país en
bancarrota económica. Modrow quería reformar el comunismo y
aceptaba la necesidad de recurrir a la ayuda económica de la RFA
y de establecer una mayor colaboración económica y monetaria
con ella, pero se inclinaba por una confederación entre los dos
Estados dentro de la cual la RDA conservaría un cierto margen de
2
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

autonomía y se mantendría fuera de la OTAN y dentro del Pacto


de Varsovia. Esta perspectiva sobre forma de la unificación coincidía
con la vía legal que contemplaba el artículo 145 de la Ley Básica de
la RFA. Durante los primeros meses de 1990, el gobierno de Modrow
estaba desesperado por obtener la ayuda económica occidental para
evitar el colapso total, pues dadas la dificultades económicas de la
propia Unión Soviética no podían esperar ayuda por ese lado, por
lo que aceptaron las condiciones que les impuso la RFA y Estados
Unidos: a cambio de la ayuda económica, deberían comprometerse
en la realización de elecciones libres y multipartidistas y en el
establecimiento de un régimen democrático.
Las elecciones se fijaron para el 18 de marzo de 1990. Los
principales polos partidarios de aglutinamiento fueron el SPD-
Este y el CDU-Este; lo que estaba en juego era que si ganaba este
último la posición oficial del nuevo gobierno de la RDA sería la
propugnada por Kohl, de accesión a la RFA y de entrada a la OTAN;
y si ganaba el SPD-Este, la posición del nuevo gobierno sería la
de formar una confederación que promovería la neutralidad o,
en todo caso, la no entrada de la RDA a la OTAN. Los sondeos de
opinión eran altamente favorable a un triunfo arrollador del SPD-
Este, pero cinco días antes de la elección, cuando la bancarrota
económica perforaba los bolsillos de los ciudadanos, Kohl, en un
mitin en Alemania del Este prometió que si ganaba el CDU-Este
habría paridad inmediata entre el sólido deutschmark del oeste
y el muy devaluado del este; así, la elección dio una voltereta y
resultó victorioso el CDU-Este. Lo demás cayó en cascada: en mayo
Gorbachev dio su aquiescencia para que la Alemania unificada
formara parte de la OTAN; el 12 de septiembre de 1990, se firmó
en Moscú el Tratado del Arreglo Final con Respecto a Alemania, en el
cual los Cuatro Poderes renunciaron a los derechos que hasta ese
momento habían tenido sobre Alemania; el 3 de octubre, los cinco
lander que habían dado origen a la RDA se unieron oficialmente a
la RFA, al igual que el Berlín unificado. La división de 1945 quedó
cerrada, pero la mecánica que prevaleció en la unificación obliga
a ciertas reflexiones.
La opción propugnada por Modrow, por el SPD-Este, por amplios
sectores de la población y, de alguna manera, por Gorbachev era
que la unificación se hiciera por medio del artículo 146, en el cual se
establecía que la misma Ley Básica de la RFA dejaría de ser vigente
3
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

el día en que una Constitución adoptada por la libre decisión


del pueblo alemán entrase en vigor; este camino suponía que al
unificarse los dos Estados alemanes discutirían y aprobarían una
nueva Constitución y, por lo mismo, ofrecía la posibilidad de que la
vía de la unificación fuese por medio de una confederación de dos
Estados soberanos. Es decir, era una visión en la que se concebía que
eran las instituciones políticas lo que le daban sentido, identidad
y articulación a una nación y a un territorio.
La otra alternativa, la apoyada por Kohl, por el CDU y por Bush,
era por medio de la anexión o absorción prevista por el artículo
23 de la Ley Básica de la RFA6 (en la versión vigente antes de la
unificación de 1990), según el cual las disposiciones de la Ley Básica
se aplicarían en los doce länder que ya formaban parte de la RFA,
pero dejando la puerta abierta para que entrara en vigor en otras
partes de Alemania cuando dichas partes accedieran a la RFA; esta
solución, que fue la que prevaleció, implicaba que los länder que
formaban parte de la RDA ingresaran a la jurisdicción de la RFA, de
ahí que luego se calificara a esta opción como una nueva anschluss;
de alguna manera esto implicó que la GDR, forzada por su pésima
situación económica, se vio orillada a declinar de su soberanía
como Estado. En el Tratado de Unificación firmado el 31 de agosto
de 1990, suscrito únicamente por las dos Alemanias, se estableció
en el artículo 1 que los cinco länder que había conformado la RDA
pasaban a formar parte de la RFA al igual que Berlín y en el artículo
3 se precisó que una vez efectuada la “accesión” sería la Ley Básica
de la RFA la que entraría en vigor sobre esos cinco Länder, así como
en el antiguo Berlín oriental. En esta visión prevalecía la idea de
que la nación germana antecedía o tenía primacía sobre los Estados
y que no era pensable la existencia de “dos Estados alemanes en
una sola nación alemana”, como decía Brandt, es decir, sólo era
posible un Estado alemán y hay que recordar que la RFA durante
un cuarto de siglo se negó a reconocer a la RDA y reclamó a nivel
internacional los derechos de Estado sucesor de la Alemania de
1937. Éste deja ver que la percepción del CDU y de Kohl era que

6
En alemán se denomina Grundgesetz für die Bundesrepublik Deutschland, la cual
fue aprobada el 8 de mayo de 1949, el día del cuarto aniversario de la rendición
incondicional del ejército nazi. En las reformas posteriores a la unificación de 1990,
el artículo 23 sufrió una profunda modificacion en su contenido.

4
LOS DILEMAS DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA DE 1990

los alemanes del este era una parte irredenta de la nación germana,
ciudadanos que habían quedado fuera del verdadero Estado
alemán, ante los cuales había que seguir una política nacionalista
de patria externa y de reincorporación a la RFA, el Estado sucesor
después de la caída del Tercer Reich.

ANEXO
Transcripción parcial de la Segunda Reunión Plenaria
de la Conferencia de Potsdam
Miércoles 18 de julio de 1945, 4 p.m.
Notes Cohen

Truman: ¿What is your pleasure regarding the second item? This is the
principles for the control of Germany.
Churchill: What do we mean by Germany? If we mean pre-war Germany,
I agree to such.
Stalin: Germany is what has become of her after war. No other Germany
exists. Austria is not a part of Germany.
Truman: Why not say the Germany of 1937?
Stalin: Minus what she has lost. Let us for the time being regard Germany
as a geographical section.
Truman: But what geographical section?
Stalin: We cannot get away from the results of the war.
Truman: But we must have a starting point.
Stalin: Do you wish to restore German administration to Sudan line
[the Sudetenland]?
Truman: I said Germany of 1937.
Stalin: It may be so understood from a formal point of view. If German
administration appears in Koenigsberg, we would expel it.
Truman: We said territorial changes are to be made at the peace
conference.
Stalin: Let us fix the western frontier of Poland. I have difficulty [in?]
saying what is the frontier of Germany now. No frontier guards, no
troops. The country is broken up into four occupation zones.
Truman: I am still suggesting we shall proceed from Germany of 1937.
Stalin: We shall proceed from there as a starting point.
Churchill: I agree.
Truman: That is the Germany of the Versailles Treaty. So it is agreed that
the Germany of 1937 should be the starting point.
Fuente: United States Department of State (1945).

5
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

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7
Agrocombustibles en América Latina
Entre la soberanía alimentaria, las necesidades energéticas
y los conflictos sociales

Blanca Olivia Acuña Rodarte


Yolanda Cristina Massieu Trigo*

RESUMEN
Este texto indaga sobre las transformaciones territoriales, sociales y económicas de
la expansión de los agrocombustibles en América Latina, ilustrando con los casos
de Brasil, Guatemala y México. Inicia con una breve reflexión teórica respecto a
la propuesta de que este nuevo sector agro-energético forma parte de un nuevo
régimen agroalimentario y la discusión al respecto. Ante ello, se propone que los
agrocombustibles definen una relación cualitativamente distinta entre los sectores
alimentario y energético. Se constata su característica de ser promovidos como
una alternativa energética sustentable y que aporta a la solución del problema del
calentamiento global y la disminución de los gases de efecto invernadero. También
se expresan dudas respecto a su eficiencia energética y ambiental puesto que,
por el contrario, la evidencia disponible muestra que son una fuente energética
onerosa, que propicia la deforestación y destrucción de formas de vivir campesino,
lo cual se expresa en los casos descritos. Se da un panorama del consumo y
producción energética mundial, en el que los agrocombustibles representan un
pequeño componente del aporte global, en un mundo de precios ascendentes y
creciente escasez del petróleo. Se exponen los casos de los países mencionados y
se presentan algunas breves conclusiones sobre sus semejanzas y diferencias, así
como sobre los significados de la producción de agrocombustibles en el nuevo
régimen agroalimentario, la territorialidad y la alimentación mundiales.
PALABRAS CLAVE: energía, agrocombustible, territorio, soberanía alimentaria.

ABSTRACT
This essay seeks to eludicate the social, economic and territorial transformations
generated by the appearance of agro-fuels in Latin America, using Brazil,
Guatemala and Mexico as examples. It starts with a brief reflection about how
agrofuels are part of a new food-for-fuel regime and are being presented as a
sustainable alternative to ecological damages caused by oil use and climate change.
We find a qualitative difference in fuel and agriculture production and there are
doubts about their energy and ecological efficiency, as evidence shows they are
causing environmental and social conflicts. Their production favors deforestation

* Profesoras-investigadoras del Departamento de Relaciones Sociales y del


posgrado en Desarrollo Rural, UAM-Xochimilco.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 89-114


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

and is a threat to peasant way of life in the countries analyzed. The article offers an
overview of the world’s energy situation, demonstrating how agrofuels will only
contribute a small amount of world’s energy supply. Following an explanation
of the cases at hand, we come to some conclusions about agrofuel’s role in a new
global territory and new agrofood regime.
KEY WORDS: energy, agrofuels, land, food sovereignty.

AGROCOMBUSTIBLES: NUEVO RÉGIMEN AGROALIMENTARIO


Y NUEVA TERRITORIALIDAD

La irrupción de los llamados agrocombustibles en el mercado


mundial tiene graves implicaciones en los sectores energéticos
y agroalimentarios, las cuales perfilan una nueva territorialidad
y apropiación del capital de los recursos, en el contexto de la
generación de un nuevo régimen agroalimentario. En este ensayo
los llamaremos agrocombustibles pues, a la fecha, si bien es factible
tecnológicamente la obtención de energía de diversas fuentes
de biomasa, estos nuevos combustibles (básicamente etanol y
biodiésel), se obtienen de cultivos agrícolas. Dicha apelación
contiene una crítica, pues llamarlos biocombustibles permite
darle un barniz “verde”, de energía renovable no contaminante,
a una nueva modalidad de capitalismo agrario, que comienza
a visualizarse como un nuevo régimen agroalimentario, el de
“alimento para combustible” caracterizado por McMichael (2010)
recientemente. Esta “etiqueta verde” usada para promover los
agrocombustibles está siendo cuestionada porque “son fuentes
de energía altamente ineficientes, pues requieren gran cantidad
de tierra para hacer una contribución significativa a la oferta
energética mundial” (White y Dasgupta, 2010:595). Se espera
una segunda generación de biocombustibles a partir de residuos
lignocelulósicos, la tecnología no está lista hasta el momento y
resulta mucho más costosa, mientras que el etanol y el biodiésel
obtenidos a partir de cultivos agrícolas se adaptan a los motores
existentes y resultan un negocio rentable.1

A favor de los biocombustibles se ha argumentado su probable contribución para


1

disminuir la generación de gases de efecto invernadero, pero desafortunadamente el

0
AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

McMichael llama a este fenómeno el “proyecto de agrocom-


bustibles”, una respuesta a la crisis energética y climática y
una expresión del grado en que el capitalismo externaliza sus
costos (McMichael, 2010:609), además de que implica una nueva
relación entre los sectores agroalimentario y energético (González
y Massieu, 2009), en la que crecientemente tierras agrícolas y
comunes se usan para producir combustible. En muchos casos,
la incertidumbre jurídica sobre la tenencia de la tierra conduce a
que los agrocombustibles provoquen el despojo de comunidades
campesinas e indígenas.
El planteamiento de un nuevo régimen de “alimento por combus-
tible” contrasta con lo propuesto por White y Dasgupta (2010) de
que no hay nada nuevo en la expansión de los agrocombustibles,
pues es la forma en que tradicionalmente se difunde el capitalismo
en la agricultura. Creemos que los agrocombustibles sí generan
cambios cualitativos importantes en la relación energía-alimentos y
representan una nueva amenaza a la soberanía alimentaria de varios
países, en un contexto de crisis alimentaria mundial generalizada.
Los autores coinciden en que la expansión de los agrocombustibles
representa una nueva forma de explotación colonial, en la que
los recursos naturales de los países periféricos son explotados
extractivamente para satisfacer los requerimientos energéticos de
los países centrales y las élites locales, sin cuestionar y perpetuando
un modo de vida insostenible ambientalmente.
Estos nuevos energéticos implican cambios en la geopolítica
mundial y en este texto analizamos la posición de América Latina
ante estas transformaciones. La situación de los tres casos es
cualitativamente distinta, puesto que Brasil se ha convertido en años
recientes en una potencia exportadora de etanol, en Guatemala se

balance energético de los biocombustibles es desfavorable. El proceso de producción


de etanol, de monocultivo intensivo, requiere de insumos y maquinaria agrícola,
además del traslado a plantas procesadoras. “Se ha calculado que en un escenario en el
que 25% del combustible para el transporte proviniera de biocombustibles, el aumento
en fertilizantes sería de 40%, de manera tal que el ahorro en gases invernadero por
el uso del etanol en el transporte, se vería opacado por los gases generados por los
fertilizantes nitrogenados que liberarían al ambiente. La eficiencia ambiental de los
biocombustibles se cuestiona, ya que la colza o el etanol emiten entre 50% y 70%
más gases a la atmósfera” (González y Chauvet, 2008:54-55).

1
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

desarrollan ambiciosos proyectos de capital trasnacional asociados


a élites locales y en México los primeros proyectos son incipientes,
si bien se siembra palma africana para obtención de aceite en el
sureste desde hace varias décadas.
En todos los casos, la situación de soberanía alimentaria se
vuelve crucial para el análisis de la pertinencia social de los
agrocombustibles. Un ejemplo claro es la relación alimentaria entre
México y Estados Unidos, en la cual México depende en volúmenes
cada vez mayores de las importaciones alimentarias que hace de
su vecino, especialmente de maíz. Estados Unidos, por su parte, es
el principal productor de agrocombustibles del mundo y destina
cantidades crecientes de su producción de maíz para fabricar etanol,
en una estrategia deliberada impulsada por su gobierno.
La expansión de los agrocombustibles representa una amenaza
para la soberanía y seguridad alimentarias de numerosos países,
ya sea porque las potencias tendrán menos excedentes para impor-
taciones de los países dependientes alimentariamente, como el
caso de México, o porque en los países periféricos se destinan más
superficies a la producción de estos nuevos energéticos. El discurso
para promoverlos es que la producción de agrocombustibles es una
solución a los problemas de desarrollo rural, deterioro ecológico
y pobreza, de manera que los gobiernos de países endeudados
compiten entre sí por las inversiones que se dedican a este nuevo
sector. Otra crítica se refiere a preocupaciones ambientales. Con
la siembra de cultivos para producir agrocombustibles frecuen-
temente se promueve una mayor deforestación y hay dudas sobre
si realmente resuelven los problemas de cambio climático.2 Otro
argumento que cuestiona la eficacia energética de los agrocom-
bustibles es cuánta energía es necesaria para producirlos en tierras
agrícolas y cuánta se obtiene de ellos, aparentemente con un balance
también desfavorable.
Pese a lo anterior, los agrocombustibles experimentan un impre-
sionante crecimiento justo en el momento en que el Protocolo
de Kyoto plantea como prioridad mundial la disminución de las
emisiones de CO2, por lo que frecuentemente son presentados

“[...] el señalamiento de que una tonelada de aceite de palma produce 33 toneladas


2

de CO2 –diez veces más que el petróleo– (Rainforest Action Network, 2007), enfatiza
los impactos socieocológicos de los agrocombustibles” (McMichael, 2010:610).

2
AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

como la alternativa para resolver este problema y avanzar hacia


la sustentabilidad, en un contexto en que a futuro el petróleo se
visualiza como más caro, escaso y difícil de obtener. De cualquier
manera, parece que los agrocombustibles tendrán carácter comple-
mentario en el abasto energético mundial. Según la Alianza Global
para la Bioenergía, se prevé que 20% de la demanda mundial en
2030 será cubierto por biocombustibles (Alonso et al., 2010:2).
Lo que rara vez se cuestiona es que el modo de vida promovido
por la modernidad occidental implica un consumo desmesurado de
energía y que, si la mayor parte de la población mundial lo alcanzara,
harían falta los recursos de más de un planeta como el nuestro para
abastecernos. El reciente empuje de los agrocombustibles puede
implicar más pobreza y deforestación en los países periféricos para
abastecer el consumo energético excesivo de sus élites locales y de
los países centrales. Esta expansión está construyendo una nueva
territorialidad en la que abastecer el consumo de energía es más
importante que la producción de alimentos.
La expansión de los agrocombustibles promueve una forma
extractiva de explotar la tierra y los recursos naturales, que ha sido
caracterizada por Harvey (2003) como acumulación por desposesión,
la cual avanza frecuentemente sobre terrenos y recursos comunes,
e implica degradación del suelo y deforestación (McMichael, 2010)
(Teixeira, 2010).
Dado que el contexto energético mundial en buena medida
determinará y a la vez es parcialmente determinado por la expansión
de los bio y agrocombustibles en el futuro, damos a continuación
una breve descripción de la producción y consumo de energía a
escala mundial.

MERCADO Y CONSUMO ENERGÉTICOS MUNDIALES:


EL PAPEL DE LOS AGROCOMBUSTIBLES

Nuestro mundo es un devorador de energía. El consumo energético


está ligado cercanamente a la llamada civilización occidental. Aún
más, el petróleo se considera la principal materia prima que ha hecho
posible el paradigma tecnoeconómico dominante del siglo XX (Pérez,
2004). El petróleo se ha convertido en la manzana de la discordia.
La historia de muchas naciones está engarzada a la disposición o
3
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desabasto de este energético. En la búsqueda desenfrenada por


obtenerlo se han propiciado guerras y para muchas naciones ha
significado el control omnipresente de la política estadounidense.
El crecimiento del consumo de energía mundial estimado entre
2004 y 2030 es de 57%, lo cual supone una preocupación creciente
por la búsqueda de nuevas fuentes de energía.3
El gas natural parece ser una de las fuentes favoritas de energía
en el futuro, con un incremento alto de consumo, 2.3% anual entre
2002 y 2025. El petróleo se espera que crezca 1.9% y el carbón 2% en
el mismo periodo. Durante 2004 los países de la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) consumieron la
mitad del gas mundial, mientras que los países no pertenecientes a
esta organización y los del Este de Europa y Euro-Asia consumieron
25%, el restante 25 fue consumido por las otras partes del mundo.
Las reservas naturales de gas son de 6 183 trillones de pies cúbicos,
distribuidos sobre todo en Medio Oriente y Euro-Asia (www.
energiasrenovables.ciemat.es).
El carbón es una de las fuentes de energía más contaminantes y
será la de mayor crecimiento en el futuro, pues su consumo crecerá
en 74% entre 2004 y 2030, de 114.4 a 199 trillones de unidades térmicas
británicas (BTU). La mayor parte de este crecimiento tendrá lugar en
países no miembros de la OCDE, dado que en las economías centrales
está siendo sustituido por el gas y las energías renovables.4

3
Se calcula que el consumo de petróleo crecerá de 83 millones de barriles en 2004
a 97 millones en 2015 y 118 millones en 2030. Los principales abastecedores serán
la zona del Mar Caspio, Este de África y América Central (donde se considera a
México y Guatemala). Se esperan crecimientos más altos de los precios, sin considerar
eventos políticos, como las crisis en los países del norte de África en 2011, que han
llevado los precios hasta 100 dólares por barril. Las reservas de petróleo eran de
aproximadamente 1 317.6 billones de barriles, localizadas principalmente en Medio
Oriente, América del Norte y en menor proporción en África.
4
En 2004 el carbón representó 26% del consumo energético mundial, 30% de éste fue
para electricidad, 31% para la industria, 4% para servicios y usos en el hogar. Se espera
que su consumo para electricidad crezca entre 43 y 45% para 2030. Su responsabilidad
por las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzará 43% del total de emisiones
en 2030, junto con el 36% del petróleo y 21% del gas natural. El comercio relacionado
con la industria del carbón crecerá a 44% entre 2004 y 2030, de 28.4 trillones BTU en
2005 a 36.5 en 2030. La mayor parte de los incrementos en producción y consumo
de carbón tendrán lugar en China y las reservas estaban situadas principalmente en
América del Norte, Euro-Asia y Asia del Este en enero de 2005 (Idem.).

4
AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

La energía nuclear es susceptible de ser una fuente importante


de energía en el futuro. A pesar del desastre de Fukushima en 2011,
el Reporte de Energía de Estados Unidos predice 1.3% de tasa anual
de crecimiento entre 2004 y 2030. Por lo que respecta a las energías
renovables, su crecimiento se beneficiará también de los precios altos
del petróleo y su atractivo como supuestamente no-contaminantes,
con tasas esperadas para el mismo periodo de 1.7% anual.
La crisis energética, provocada por patrones de consumo insos-
tenibles, por el progresivo agotamiento de los combustibles fósiles
y por el consecuente encarecimiento y especulación de los mismos,
ha llevado a Estados Unidos y Europa principalmente, a reorganizar
su política energética, sustituyendo los combustibles fósiles por las
llamadas “energías renovables”, entre las cuales se encuentran los
agrocombustibles.5 De la mano de una serie de programas fiscales
para estimular su producción, tanto Estados Unidos como la Unión
Europea han acelerado la producción mundial de estas fuentes de
energía, cobijadas en la etiqueta verde que supone su impulso, pero
que encubre la necesidad apremiante de ambos grupos de naciones
por reducir la dependencia petrolera en el mediano plazo.6

5
Actualmente en Francia, todos los combustibles diésel poseen un mínimo del
1% de biodiésel. En Alemania, el biocombustible se comercializa en más de 1 700
estaciones de servicio que abastecen sin restricciones el llamado B-100 y su empleo
es común en los cruceros turísticos que navegan en sus lagos. En otras naciones, el
uso de energías renovables es significativo: Suecia, 25.5%; Austria, 24.3%; Finlandia,
21.3%; Portugal, 25.7%, mientras que en otros como Gran Bretaña, Bélgica, Holanda,
Luxemburgo, apenas alcanza el 1 por ciento.
6
Existe un gran debate al respecto de los beneficios y las desventajas que presentan
estos combustibles alternativos. De un lado, se argumenta que su producción amortigua
los impactos del efecto invernadero, promueve el empleo y reduce la dependencia
del petróleo. Del otro lado, se ha comprobado que los agrocombustibles inciden
directamente en la superficie dedicada a la producción de alimentos; requieren un
uso intensivo de agroquímicos al operar como monocultivos; se generan nuevos
componentes de contaminación en el proceso de fermentación y destilación que liberan
CO2 así como óxidos de nitrógeno. Por su incidencia particular en la crisis alimentaria
de los últimos años, en este caso mi posición frente a su producción es crítica, ya que
existen muchas evidencias de cómo su incentivo ha contribuido a encarecer los precios
de los alimentos, a reducir la superficie de los mismos y a transformar los patrones
alimenticios de las familias que ahora dependen de los jornales en las regiones en que se
han impulsado. En Guatemala por ejemplo, hay un gran debate sobre qué hacer con la
vinaza (un subproducto de la fermentación de la caña de azúcar), ya que en pequeñas
cantidades se puede usar como fertilizante, pero en la actualidad se obtienen 10 millones
de litros diarios de este residual líquido que tiene un gran impacto ambiental.

5
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

En este afán, han influenciado la reorganización de territorios,


posicionándose hegemónicamente como nuevos actores de la
disputa por los espacios agrícolas de naciones desfavorecidas.
Esta dinámica obedece, en el contexto de la globalización, a una
“renovada espacialidad del capital” (Harvey, 2007) que, en este
caso, ha trasladado la intensificación de los agrocombustibles hacia
otras naciones, transfiriéndoles tecnología, recursos financieros, así
como los costos sociales y ambientales de la actividad.
En el caso de Estados Unidos, desde 2007 impulsó una estrategia
para disminuir en 10 años 20% del consumo de gasolina por
agroetanol y con ello reducir su dependencia petrolera de Venezuela
y Oriente Medio. El impulso de los agrocombustibles en esta
nación, particularmente el etanol, ha estado cobijado mediante
diversas políticas gubernamentales: un arancel protector; medidas
de desgravamiento fiscal; una meta obligatoria o mandato de
consumo y un “tope de mezcla” conocido como E-10, que implica una
mezcla en gasolinas con 10% de etanol. La industria está también
respaldada por el estándar de combustibles renovables (RFS) que
exige a partir de 2007, un volumen cada vez mayor de consumo de
agrocombustibles por año, con la meta de llegar a 36 mil millones
de galones en 2022, de los cuales al menos 42% podría producirse
a partir de almidón de maíz (Actionaid, 2012).
Vale la pena destacar el caso de Europa.7 Esta región tiene
actualmente una dependencia cercana al 90% del petróleo. De éste,
alrededor del 65% de la demanda proviene del sector transporte.
Frente al problema de la dependencia creciente y a la volatilidad
de los precios de los combustibles fósiles, la Unión Europea ha
desarrollado toda una estrategia con miras al 2030, para generar
fuentes de energía alternativas. Como parte de esta política, se
estableció como meta el uso de “biocarburantes” para todos sus
países miembros, de 2% en 2005 y de 5.5% para el 2010, así como
una política fiscal en dos sentidos: por una parte, la exención o

7
Aunque se hará énfasis en el caso de Europa, vale decir que también Brasil tiene
sus ojos puestos en Centroamérica. En 2007 por ejemplo, se anunció la intención del
país carioca de invertir 20 millones de dólares en Guatemala para la producción y
exportación de etanol hacia Estados Unidos, en alianza con la empresa guatemalteca
Grupo Colgua, propietarios de dos importantes ingenios. En ambos casos, la estrategia
obedece al posicionamiento geopolítico de los agrocombustibles.

6
AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

reducción de impuestos al uso de estos combustibles y, por otra,


definida en la Política Común Europea (PAC), otorgar a partir
de 2004 subvenciones de 45 euros por hectárea a los cultivos
generadores de agrocombustibles (Rubió, 2005).
Sin embargo, la propia PAC ha puesto límites a la superficie
dedicada a estos cultivos en 1.5 millones de hectáreas. Existen otros
factores restrictivos como el “Acuerdo de la Blair House” entre la
Unión Europea y Estados Unidos, que limita la producción de
semillas oleaginosas sobre terrenos seleccionados (Rubió, 2005). En
ese sentido, la política se ha orientado en dos nuevas direcciones:
por un lado, en el marco del acuerdo comercial Unión Europea-
Mercosur, la posibilidad de abastecimiento de etanol por parte del
este último, y por otro, la transferencia de inversiones europeas que
desde 2007 se han impulsado para incentivar los agrocombustibles
en Centroamérica.8
Un compromiso del Protocolo de Kyoto es la reducción de las
emisiones de CO2 a la atmósfera, lo que contrasta con el crecimiento
en el uso del carbón, mientras que los agrocombustibles son promo-
vidos como una solución. Lo que sí es claro es que están configurando
una nueva territorialidad, afectan la soberanía alimentaria de
muchos países y la sustentabilidad de los ecosistemas, además de
provocar la deforestación y el despojo. Todo ello para asegurar el
excesivo consumo energético de grupos humanos minoritarios,
como se observa en los casos de Brasil, Guatemala y México que
expondremos a continuación.

8
En la geopolítica europea, el planteamiento de fondo es transferir los costos
ambientales y sociales que esta actividad tiene implícita. Si bien requiere del mercado
internacional para abastecer parte de su demanda, no está dispuesta a correr los
riesgos de abrirle las puertas a la poderosa industria carioca del etanol, mientras que
en la búsqueda del abasto de agrodiésel ha colocado en la mira a Guatemala como
parte de la restructuración de su política energética, pues este país cuenta con la
mayor capacidad instalada en la región centroamericana siendo el tercer exportador
mundial de agrocombustibles con 265 millones de litros de etanol y alcohol colocados
en Estados Unidos y Europa tan sólo en el 2008.

7
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AGROCOMBUSTIBLES EN AMÉRICA LATINA,


ALGUNOS CASOS (BRASIL, GUATEMALA Y MÉXICO)

Brasil

Desde la década de 1930 el gobierno brasileño ha estimulado el


uso de etanol como combustible para reducir la dependencia de las
importaciones de petróleo. La larga experiencia adquirida con la
implantación en la década de 1970 de un programa de producción
de etanol a gran escala (Próalcool) contribuyó a perfeccionar la
eficiencia del sector azucarero-alcoholero (Nascimento y Kreter,
2010). Para Teixeira (2010), la expansión del cultivo de caña de
azúcar para la fabricación de etanol en Brasil forma parte de un
modelo que privilegia el monocultivo, en el cual el mercado de
tierras es un componente importante, con la consecuente presión
sobre la pequeña y mediana propiedad.9

[En este sentido] la expansión de monocultivos es facilitada por un


mercado de tierras poco regulado jurídica y socialmente, lo que [...] hace
inviables las prácticas de la agricultura familiar, desplaza poblaciones
rurales, degrada ecosistemas, provoca la homogeneidad del espacio
geográfico y compromete la reproducción social de grupos en situación
de inferioridad (Teixeira, 2010:2).

Para Nascimento y Kreter (2010), además de que la expansión


se ha dirigido al centro-oeste del país (algo también señalado
por Teixeira, 2010), las nuevas áreas crecientemente recurren a la
mecanización de la cosecha. Al decir de estas autoras, esto ha sido
motivo de críticas por la disminución del empleo, mientras que
para los empresarios es una forma de disminuir costos y riesgos

Brasil es el mayor productor de este cultivo en el mundo, seguido por la India,


9

Tailandia y Australia. La superficie sembrada en 2008 alcanzó más de 8 millones de


hectáreas, con un aumento de un millón 124 000 hectáreas en comparación con la
cosecha anterior. Entre 2001 y 2008 se ha incrementado en 63% la superficie cultivada
y en 2009 la caña ocupó 14% del total de tierras dedicadas a cultivos estacionales en
el país (IBGE/PAM). Nascimento y Kreter reportan en 2010 que ocupa 9% del total
de la superficie agrícola y es el tercer cultivo en importancia, después de la soya y
el maíz. En cuanto al volumen producido, éste aumentó 52.6% entre 2005 y 2008, y
11.4% entre 2008 y 2010 (faostat.fao.org).


AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

por huelgas. Aún más, señalan que la migración de la producción


de azúcar para etanol al centro-oeste del país se ha basado en
inversión pública y que no existe una evaluación del uso de esos
créditos para aumentar el empleo en el campo.
Un problema social del monocultivo de caña es la generación
de puestos de trabajo de bajo potencial, que conducen al aumento
de la cantidad de trabajadores temporales de baja calificación que
son absorbidos por el agronegocio. Múltiples trabajos detectan la
situación de estos trabajadores como un grave problema social
(Anselmo et al., 2010; De Moraes y Damiao, 2010; De Menezes y
Saturnino, 2010).
Pese a que hay una fuerte presión para disminuir la práctica
de la quema y la cosecha a mano, por cuestiones ambientales,
se estima que 40% de la caña producida en Sao Paulo (el mayor
productor del país) no está mecanizada en 2010 (Anselmo et al.,
2010:3). La cosecha es la actividad que más mano de obra contrata
y existen denuncias de no cumplimiento de la legislación laboral
y del contrato colectivo. A estos trabajadores se les paga por
destajo, forma de pago que propicia que se extralimiten y tengan
problemas de salud, llegando en algunos casos hasta la muerte.
Para De Moraes y Damiao (2010:2) la expansión de la producción
de caña para etanol es un proceso que “va acompañado de la
precarización de las relaciones de trabajo, de la esclavización”.
Esta situación ha sido responsable de desempleo, mutilaciones y
muerte de los trabajadores rurales. Existe ya una preocupación
nacional por el trabajo esclavo en Brasil, que ha llevado a discutir
una ley que castigue a los propietarios de tierras que lo utilicen
(El Universal, 2012:A24).
Enfocándose en el conflicto socioambiental, Teixeira (2010)
plantea que la expansión del monocultivo de caña en nuevas áreas,
ha provocado una reconfiguración territorial, presiones sobre los
medios de subsistencia y las actividades rurales tradicionales, así
como desplazamientos y deforestación en la Amazonia brasileña.
La expansión se ha centrado principalmente en las meso-
regiones de Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Sao Paulo y Goiás.
Todas ellas son regiones cercanas a los centros de consumo,
dotadas con infraestructura logística para exportación, que se
han concentrado en la instalación de nuevos ingenios y en la
plantación de caña de azúcar, con el consecuente desplazamiento

V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

de otras actividades productivas para las tierras ubicadas en la


frontera agrícola. En estas regiones, la caña de azúcar ha alcanzado
tasas de crecimiento anual que van desde 123% hasta 298% en el
periodo 2001 a 2008. Estas zonas históricamente eran dedicadas a
la producción de ganado y productos lácteos. Con la expansión de
la caña de azúcar, el ganado disminuyó en más de cuatro millones
de cabezas en el mismo periodo (Teixeira, 2010:4). El país cuenta
con 432 ingenios, de los cuales 250 producen azúcar y etanol, 166
etanol y 16 únicamente azúcar (Nascimento y Kreter, 2010:7)
Los megaproyectos para la producción de etanol a partir de la
caña, impulsados por la necesidad de “fuentes limpias de energía”
de Estados Unidos y Europa, se expresan aquí claramente:

[..] los estudios del gobierno brasileño sostienen que la ocupación


de nuevas áreas para satisfacer la futura demanda de agroenergía
será realizada principalmente en el bioma del Cerrado en el que
hay alrededor de 90 millones de hectáreas de tierras “libres” para la
producción de agrocombustibles (MDA, de 2005; NAE, 2004)” (Teixeira,
2010:5).

Este autor nos recuerda que la demarcación de estos territorios


no toma en cuenta los sistemas de “chapada” que predominan en
las llanuras de la sabana y son responsables de la recarga hídrica
de las principales cuencas brasileñas. La idea de “territorios libres”
para los cultivos de energía se da en un contexto de crisis en la
producción de alimentos y de intensificación de la lucha nacional por
la reforma agraria, y no considera la ocupación de estos territorios
por poblaciones tradicionales que ahí reproducen sus formas de
vivir, preservar y producir basadas en la propiedad colectiva de los
recursos naturales del Cerrado. Se “libera” tierra para la producción
de caña en el Cerrado y se prohíbe su cultivo en la Amazonia,
supuestamente para contener la deforestación de esta última, sin
considerar que ésta se debe a un desplazamiento de las actividades
ganaderas, justamente por la expansión de la caña en zonas antes
ganaderas. Esto último es claro en el aumento de cabezas de ganado
en la Amazonia, con tasas de entre 42 y 200% entre 2001 y 2008, lo
cual conlleva una intensificación de la deforestación, especialmente
en el estado de Pará, donde el hato creció 47% en el periodo
mencionado (Teixeira, 2010:6).

100
AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

Se manifiesta aquí cómo la expansión de la caña para etanol


genera conflictos socioambientales:

En el estado de Mato Grosso do Sul, uno de los ejes de expansión de


la caña de azúcar, los conflictos de tierras con actos de resistencia por
posesión, uso y apropiación del territorio, crecieron en 143% en el
periodo 2003-2006, hecho que coincide con el aumento de la caña en
la región (Teixeira, 2010:8).

En el mismo estado la expansión cañera exacerba los conflictos


de demarcación de tierras para la reforma agraria y los resguardos
indígenas, pues lo que aumenta son los campamentos de solicitantes
de tierra y la superficie de los resguardos indígenas disminuye,
al grado de que hace imposible la reproducción de estos grupos.
Muchos propietarios de fincas improductivas en Mato Grosso do
Sul han optado por alquilarlas a los ingenios y con eso frenan el
proceso de reforma agraria. Es decir, la expansión de la siembra de
caña para etanol en Brasil ha generado fuertes conflictos laborales
y socioambientales.

Guatemala

Sin lugar a dudas, la producción de los llamados “combustibles


verdes” está ligada a la inseguridad y vulnerabilidad alimentaria en
Centroamérica, ya que en los últimos años países como Guatemala,
Nicaragua y Panamá se han convertido en importantes proveedores
de etanol y biodiésel hacia la Unión Europea, de hecho, Alemania,
Italia y España han promovido, junto con el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), la producción de agrocombustibles en América
Central, incluso Finlandia financió en 2007 una planta de biodiésel
en El Salvador (Alonso, 2007).
Destaca, sin embargo, el caso de Guatemala, país que sobre
la base de la producción cañera y la palma africana en grandes
extensiones ha incrementado significativamente la producción
de etanol y biodiésel, ambos exportados principalmente a la
Unión Europea. Si bien no se trata de cultivos básicos, el hecho
es que grandes superficies de tierras antes en manos de familias
campesinas dedicadas a la producción de maíz y arroz, han sido

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desplazadas por empresas privadas que han intensificado estos


cultivos destinados a la generación de agrocombustibles.
La expansión de este agronegocio ha sido incluso promovido
por otras naciones latinoamericanas como Colombia, que con
miras a posicionar su tecnología en la producción de biodiésel,
han donado plantas piloto para este energético en países como
Guatemala, El Salvador y Honduras (Alonso, 2007:101).
En la geopolítica europea, Guatemala aparece como parte de
la restructuración de su política energética, pues este país cuenta
con la mayor capacidad instalada en la región centroamericana,
siendo el tercer exportador mundial de agrocombustibles, con 265
millones de litros de etanol y alcohol colocados en Estados Unidos
y Europa tan sólo en el 2008 (www.sigloxxi.com).
Al calor de las aparentes “oportunidades” que implica la inver-
sión en países pobres, la estrategia europea ha sido cobijada por
el gobierno guatemalteco. En ese contexto, hace apenas cuatro
años, el Ministerio de Energía y Minas de este país, concedió
licencias para la producción de estos combustibles a 13 empresas.
El encargado de esa oficina anunció que se lanzaría una iniciativa
de Ley al Congreso para generar un marco jurídico que no
obstaculizara la producción.
A principios de 2008, el BID anunció la donación de 400 mil dólares
en ayuda técnica para impulsar el desarrollo de estudios científicos
y la implementación de un programa nacional para la producción y
uso de biocombustibles en ese país10 (www.eleconomista.es).
Otra estrategia ha sido ubicar importantes inversiones de capital
directo en empresas instaladas en el país centroamericano. En ese
sentido, a finales de 2007, la empresa vasca Bionor adquirió 51% de
la sociedad Biocombustibles de Guatemala por 2.3 millones de euros.
Esta empresa está especializada en la producción de agrodiésel a

10
Alemania, por ejemplo, que contempla un proyecto de inversión a través del
Banco Alemán de Desarrollo en energía renovable por 1.6 millones de euros para 47
países, anunció en 2007 inversiones en Guatemala para desarrollar un plan piloto
para impulsar el mercado de agrocombustibles, auspiciado también con inversiones
del BID. El apoyo financiero y técnico está sustentado en las “oportunidades de
desarrollo” que implican para este país vecino, que no está de más decir, es el quinto
exportador mundial de azúcar y el segundo en eficiencia, lo que lo ha llevado a
producir diariamente más de 700 mil litros de etanol (www.elperiódico.com.gt).

102
AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

partir del aceite vegetal obtenido de la planta no alimentaria jatropha


curcas y de aceite usado (www.eleconomista.es).
Los datos aquí presentados obligan a cuestionarnos ¿por qué
Guatemala? Desde nuestro punto de vista, esto obedece a tres
factores, por una parte, el hecho de que Guatemala ha tenido un papel
central en la producción mundial de caña de azúcar, con un nivel de
eficiencia de los más altos. Sus principales compradores de azúcar son
Corea del Sur, Chile, Estados Unidos y Canadá, pero recientemente se
han incorporado como clientes de alcoholes vinculados al etanol los
Países Bajos, Italia y Alemania. Para el 2008, el potencial productivo
de etanol de Guatemala fue de más de 117 millones de litros anuales
(Solano, 2010), lo que a toda luces representa una oportunidad de
inversión para la Unión Europea, pues a diferencia de la industria
alcoholera carioca, que se ha desarrollado desde la década de 1970 y
que ha adquirido gran experiencia en el mercado, en Guatemala. Los
capitales europeos han transferido tecnología y recursos financieros,
de tal manera que el negocio “es redondo” ya que se integra a la
dinámica de nuevos ámbitos de acumulación, en los que la mano
de obra barata, la disponibilidad de recursos naturales, así como
productos baratos, son esenciales.11
Otro factor que explica esta posición “privilegiada”, es sin
duda la fragilidad agraria que caracteriza a Guatemala. El hecho
de que vastas superficies se encuentren, por decirlo así, en un
“limbo legal”, ha permitido el auge de las plantaciones de palma
africana, precisamente en zonas rurales en las que no se ha definido
claramente su situación jurídica. La expansión del capital se ha
trasladado justamente hacia territorios altamente vulnerables, con
Estados volcados a crear condiciones para la inversión privada a
través de políticas y marcos jurídicos propicios.12
11
En esta lógica, Europa ha dado “trato preferencial” a Guatemala en el mercado
de los agrocombustibles, suscrito en el Acuerdo de Asociación Unión Europea-
Centroamérica, y es que las compras al exterior de etanol del viejo continente se han
disparado: éstas pasaron de 180 mil toneladas métricas en 2006 a un millón en 2010.
Así las cosas, bajo este Acuerdo, las exportaciones de Guatemala a esa región han
entrado con arancel cero.
12
Al respecto, véase el planteamiento de Joachim Hirsh, sobre los Estados
nacionales de competencia, mediante el cual argumento cómo en la era de la
globalización hemos transitado de los Estados-nación a los Estados nacionales de
competencia a partir de los cuales se genera una verdadera disputa para atraer los
capitales a costa de los recursos naturales, las protecciones laborales, etcétera.

103
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Finalmente, consideramos que también han influido los inte-


reses de empresas nacionales con una larga presencia en los
procesos de acumulación industrial en Guatemala; la principal
empresa productora de aceite de palma Agroindustrias Hame
y Superior, es parte del consorcio Olmeca Sociedad Anónima,
empresa guatemalteca con presencia en más del 50% del mercado
centroamericano de aceites comestibles, mantecas y margarinas
desde 1975.13 Con miras a la expansión de sus inversiones y su
posicionamiento en Centroamérica, estas empresas han confluido
con los intereses europeos, estableciendo convenios, aprovechando
sus vínculos políticos, reforzando sus mecanismos para posesionarse
de nuevas tierras y renovando sus procesos de rentabilidad a partir
de su incursión en otras fuentes de acumulación.
El auge de los combustibles “renovables” como política de Estados
Unidos y de Europa para reducir su dependencia petrolera, así
como la estrategia de transferencia de costos, han geoposicionado
a Guatemala en una escalada creciente de demanda de tierras para
el cultivo de la palma africana y para la expansión de la caña de
azúcar. Se prevé que para este año, la superficie del palmífero se
haya incrementado cuatro veces en relación a 2005. La frontera
agrícola se está expandiendo hacia la región de Ixcán, el sur de
Petén, el valle de Polochic y el área de la Franja Transversal del
Norte, terrenos que por su “disponibilidad”, precio, extensión
y características, se han convertido en oportunidad de negocio
tanto para empresarios nacionales como extranjeros vinculados
a esta actividad.
En la geoespacialización de la estrategia energética “verde”
europea, Guatemala ha comenzado una nueva fase de reconcen-
tración de tierras. El desplazamiento poblacional consecuente
nos ofrece un panorama de renovada conflictividad que se ha
expresado claramente en la región de Polochic. La voracidad
territorial que conllevan estos cultivos ha trastocado las formas
de reproducción social que en muchas comunidades comenzaba
paulatinamente a reconfigurarse.

13
Otras empresas importantes en este ramos son: Inversiones de Desarrollo
(Indesa), Corporación Agroindustrial del Caribe (Agrocaribe), Alimentos Ideal
(Idelsa), Tikindustrias y Agropecuaria Montana.

104
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El problema de fondo radica en que las tierras apropiadas por los


campesinos para producir sus alimentos están siendo reorientadas
a los cultivos relacionados con los “combustibles verdes”.14 Median-
te mecanismos como el arrendamiento y la compra, miles de
familias campesinas habían logrado producir arroz y maíz, pero
ingenios cañeros o empresarios del óleo palmífero comenzaron
a perfilarse como actores dominantes de la disputa territorial. Su
posición hegemónica radica en la conformación de dinámicas que
trascienden el orden económico para introyectarse de fondo en la
política oficial del gobierno guatemalteco. Así, el predominio de
estos nuevos capitales se escuda en programas, leyes, instituciones,
funcionarios, académicos y científicos que avalan la “oportunidad
de desarrollo” que la deslumbrante actividad ofrece.

México

Para todos es claro que desde finales de 2006 México vive una crisis
alimentaria. Los factores que expresan esta situación se vinculan al
incremento desmedido de los precios de los alimentos, el desabasto
y una consecuente desnutrición en aquellas poblaciones más
vulnerables.15 La situación puso en aprietos a los nixtamaleros,
pues en unos cuantos días el maíz pasó de 3 500 la tonelada a más
de cinco mil pesos,16 reflejándose directamente en el precio de la
tortilla al consumidor final que llegó a los 10 pesos.17

14
Los efectos de estas políticas erróneas llevaron al presidente Álvaro Colom a
declarar a mediados de 2010 el “estado de calamidad a nivel nacional”, a reconocer
que la tragedia tenía una dimensión histórica por el número de personas afectadas.
No era para menos, tan sólo en el primer semestre de ese año se reportó la muerte de
400 personas directamente relacionadas con la falta de alimento, así como cuatro mil
casos de desnutrición aguda. Tras la declaratoria se instrumentaron, con carácter de
urgente, una serie de medidas para enfrentar la situación, entre ellas el aumento de
las importaciones de alimentos. La ONU por su parte, canalizó más de 34 millones de
dólares para paliar la tragedia.
15
Según Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, en ningún país del mundo
aumentó tanto el precio del maíz como en México. El funcionario declaró que “entre
diciembre de 2010 y marzo de 2011, el precio del grano en nuestro país subió 37%, más
que el doble de Brasil y Argentina”, La Jornada, 15 de abril de 2011.
16
Juan Carlos Cruz, “Especuladores impunes”, revista Proceso, núm. 1792, 6 de
marzo de 2011, México.
17
Entre 2005 y 2011, el precio de la tortilla aumentó 60 por ciento.

105
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Las causas de la crisis alimentaria son diversas, sin embargo, en los


últimos años ha cobrado auge el debate relacionado con el aumento
de productos agrícolas como materias primas para la generación de
agrocombustibles y el de la especulación del capital financiero, tanto
en el mercado de productos agrícolas como en el petrolero.18
El incremento de la demanda de algunos productos agrícolas
para la producción de agrocombustibles, entre los que destacan el
maíz como materia prima para la producción de etanol y la colza19
para la producción de agrodiésel, es una de las razones de mayor
peso para explicar el aumento de los precios de los alimentos en
los últimos años. Incluso en 2011, el G20 encargó un estudio para
analizar cuáles habían sido los principales agentes de la volatilidad
de los precios de los alimentos. Los organismos participantes del
estudio, entre los que se encontraban el BM, FAO, FIDA, FMI, OCDE,
UNCTAD y la OMC, identificaron a estos energéticos como uno de
los principales factores.
Frente a lo anterior cabe preguntarse ¿cómo ha incidido la
producción creciente en Estados Unidos de etanol elaborado a base
de maíz, en la crisis alimentaria mexicana? El punto de partida a
este cuestionamiento es precisamente 1994 cuando en el marco
del TLCAN se liberó el mercado de los granos básicos en México.
De 1994 al 2011, las importaciones de maíz para abastecer el
consumo nacional pasaron del 7 al 34%,20 lo cual evidencia la fuerte
dependencia hacia la nación vecina y la vulnerabilidad alimentaria
que liga la producción de etanol a las importaciones de maíz.
Debemos considerar que hace tan sólo 10 años, Estados
Unidos destinaba 5% de las cosechas de maíz a la producción de

Las causas que explican el incremento de los precios internacionales de los


18

alimentos, y por tanto de la crisis alimentaria, son diversas y se presentan de forma


combinada. Destacan entre ellas el aumento de los costos de la energía y los fertilizantes
vinculados al precio del petróleo; el aumento de la superficie sembrada con productos
que son utilizados como materia prima para la producción de agrocombustibles; la
baja en la producción agropecuaria por factores climatológicos; el incremento de la
demanda de alimentos de países como China e India, las bajas reservas alimenticias
y la especulación financiera.
19
La colza es un condimento utilizado principalmente como aceite de uso alimen-
tario en la cocina europea.
20
En ese mismo periodo, el déficit en la balanza comercial agrícola llegó a los 2 500
millones de dólares y las importaciones agroalimentarias procedentes de Estados
Unidos pasaron de 2 600 a 18 400 millones de dólares.

106
AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

etanol, mientras que en 2011 se canalizó 40%, observándose una


coincidencia entre este crecimiento exponencial, los precios altos de
los alimentos y la crisis alimentaria. Para el caso mexicano, según un
informe de Actionaid (2012), en el periodo que va de 2003 a 2011, la
expansión de etanol en Estados Unidos le costó a nuestro país unos
3 200 millones de dólares (27% más en los costos de importación),
mientras que la especulación financiera sumó otros 1 400 millones
de dólares a los gastos de importación de maíz durante siete años.
Por otro lado, existen proyectos en México para producir etanol
con maíz nacional. Si bien las plantas no se encuentran funcionando,
empresas como Destilmex y Mex Starch cuentan con las fábricas
para producir este combustible en cualquier momento.
Pese a discusiones sobre la pertinencia de producir etanol a
partir de maíz, la producción de agrocombustibles en México ya
ha comenzado. En junio de 2007, el presidente Calderón inauguró
la primera planta de etanol en el país, propiedad de la empresa
mexicana Destilmex, que operaría a partir de mayo de 2008 y
consumíría 290 mil toneladas de maíz blanco para producir 30
millones de galones de etanol para exportación a Estados Unidos.
En 2007 se construía otra fábrica en Los Mochis, de Mex Starch, con
capacidad para procesar 50 mil toneladas de maíz y existía otro plan
en Guamúchil, para procesar 150 mil toneladas del grano. Según
Jorge Kondo, entonces secretario de Agricultura de Sinaloa, “hay
varios proyectos de plantas de etanol, que en futuro en conjunto
consumirían los excedentes de maíz blanco del estado, que son de
entre 1.5 y 2 millones de toneladas actualmente, de una producción
de 5 millones” (Rudiño, 2007:5).
Debido a problemas burocráticos en el otorgamiento de los
créditos y a la Ley de biocombustibles, las plantas para producir
etanol de maíz en Sinaloa no se encuentran funcionando y existe otro
proyecto en Tamaulipas para producir el agrocombustible a partir
de sorgo. Llama la atención que se haya buscado producir etanol de
granos como el maíz y el sorgo y no de la caña de azúcar, producto
en el cual hay altos rendimientos y en ocasiones excedentes.
También se promueven proyectos para producción de biodiésel
a partir de Jatropha y palma de aceite en el sureste del país. Se
busca producir biodiésel de la Jatropha y la higuerilla. Ambas son
plantas endémicas de Chiapas y no son cultivos alimentarios, de
hecho, la Jatropha se considera una plaga y también se utiliza para
107
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

cerco (Figueroa y Adriano, 2007). La producción de Jatropha en el


Soconusco presenta muchas dificultades: falta de conocimiento
entre los posibles productores, muy pocos investigadores locales
con especialización en biocombustibles, escasa investigación sobre
recursos bioenergéticos locales y ausencia de políticas para estimular
la producción de biocombustibles. Además, no hay trabajo técnico y
científico sobre cómo separar la semilla del fruto, extraer el aceite y
convertirlo en biodiésel, todo tiene que hacerse desde el principio.
Aún más, se desconoce cuántos tipos de Jatropha existen en Chiapas,
así que uno de los primeros pasos es avanzar en esta investigación
y formar un banco de germoplasma, para seleccionar variedades
con mayor producción de aceite.
A pesar de lo anterior, el gobierno del estado de Chiapas
construyó una planta para la elaboración de biodiésel en Puerto
Chiapas, que a la fecha permanece inactiva, y publicitó el vuelo
de un avión con bioturbosina importada en 2011. Se saltó la etapa
de partir de investigación endógena y variedades endémicas de
Jatropha (Ávila, 2011) y se importó semilla de India, que no tuvo el
éxito esperado (Antal, 2012:9).
Hay mayor experiencia en la producción de palma de aceite en
la misma región sureste del país, comprendiendo Chiapas, Yucatán,
Campeche y Tabasco. De 1995 al 2001 la superficie cultivada
aumentó más de 1 000%, la producción 213%, el rendimiento
promedio por hectárea cayó 20%; el consumo se incrementó 198%
y la producción nacional en relación con el consumo aparente
se incrementó 17%. Mientras el déficit de la superficie nacional
para cubrir la demanda fue de 229% y las importaciones se incre-
mentaron 185%, pero su valor creció sólo 23% por la caída del
precio internacional (Castro, 2009).
A diferencia de los casos de Brasil y Guatemala, donde los agro-
combustibles se promueven para la exportación, en el caso de México
el país es importador de aceite de palma y aún es un importante
productor de petróleo, si bien importa gasolina de Estados Unidos
(Castro, 2009:2). Nuestro país importa el 1% del total de aceite de
palma en el mundo.21

21
México produce alrededor del 10% de sus necesidades provenientes de las
plantaciones en edad productiva en el país, el resto lo importa; Costa Rica ha
sido el principal proveedor de México con 34.6%, le siguen Honduras con 32.8%,

10
AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

En cuanto a la mano de obra, se calcula que las plantaciones


generan a lo mucho 50 jornales por hectárea por año, sin considerar
las actividades de acarreo.
Pese a los esfuerzos por recuperar lo perdido en 2002 debido a
huracanes, incendios y plagas, en el ciclo 2003 la superficie sembrada
de plantaciones de palma bajó a 29 167 hectáreas, 80% de tierras de
temporal y 20% en unidades de riego, y prácticamente todas en el
estado de Campeche. En este periodo de transición en la historia de
las plantaciones de palma en México, el productor rural de palma
africana obtuvo sólo 10.5% del precio de venta en el mundo si su
producto se destinó a producir aceite de palma.22 El 77% restante
de la ganancia lo obtuvieron el resto de los actores involucrados en
la cadena hasta la comercialización (Castro, 2009:2).
En el marco del reciente interés por promover los agrocombus-
tibles, los gobiernos del país y de Chiapas decidieron impulsar una
estrategia más agresiva para ampliar la superficie de plantaciones
de palma africana como un monocultivo estratégico para el país.
El gobierno local usó los mismos discursos que se han esgrimido
desde hace muchas décadas: la posibilidad de sembrarse en zonas
devastadas por actividades “improductivas” como la ganadería, la
reconversión productiva para hacer más competitivo al campo y sus
productores, la producción de oxígeno, la generación de empleos, la
formación de un cordón para proteger la biodiversidad de las selvas,
la creación de bosques protectores de los ecosistemas, la prevención
de la erosión, la recuperación de los suelos y las cuencas hidrológicas
para retención de la humedad (Castro, 2009).
En México la producción de palma de aceite está institucionalizada
en los llamados Sistemas-Producto, instancias de participación del

Guatemala con 22.5% y Colombia con 4.5% aceite crudo. La semilla se importa de
ASD de Costa Rica, incluye la capacitación de técnicos y productores en el manejo
de la tecnología de producción del cultivo de palma de aceite. Chiapas se ubica en
el primer lugar de producción de palma de aceite, con los rendimientos más altos
en México (18 toneladas).
22
A principios de 2003, de acuerdo con el padrón nacional de productores, existían
un total de 7 325, de los cuales 96% correspondieron al sector social y el resto 4% al
sector privado. Del total de productores, el estado de Chiapas tuvo el mayor número
con 3 246 que correspondieron al 44%; el estado de Veracruz con 2 469 que equivalen
al 34%; Campeche con 900 que correspondieron al 12% y finalmente se encuentra
Tabasco con 710 productores que equivale al 10 por ciento.

10
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gobierno y los productores agropecuarios, que supuestamente


trabajan conjuntamente para favorecer y fomentar la producción
y comercialización. La realidad es que trabajan con escasos
recursos y resultados irregulares, de acuerdo con el poder político
y económico de los productores y su relación con los cuadros
gubernamentales a nivel local.
Existen nueve plantas extractoras de aceite de palma presentes
en los cuatro estados, de las cuales seis están ubicadas en Chiapas,
siete son privadas, sólo una es de capital social y una más es mixta.
Aun cuando muchas de las plantaciones actuales están en edad
productiva, las plantas extractoras todavía están trabajando muy
por debajo de su capacidad instalada. Actualmente se encuentran
trabajando en un 50% de su capacidad y hace unos años trabajaban
al 30 por ciento.
Los productores están organizados de diversas formas jurídicas,
como las Sociedades de Producción Rural (SPR), Sociedades de
Solidaridad Social (SSS), Asociación Agrícola de Productores de
Palma y Sectores de Producción Rural, y un pequeño porcentaje
son productores libres. Pese a que la producción es importante, a la
fecha se utiliza como grasa vegetal para la industria de pastelillos
y golosinas, y la mayor parte de la producción de Chiapas se envía
a Guadalajara a la planta de Marinela (Ávila, 2011).

CONCLUSIONES

El breve recorrido realizado sobre algunos de los elementos que


caracterizan la producción de agrocombustibles nos lleva a constatar
su influencia en la conformación de una nueva territorialidad en
América Latina y el mundo. Dicha nueva territorialidad forma
parte el nuevo régimen agroalimentario, en el que se vislumbra que
crecientes superficies agrícolas y de uso común, como bosques, selvas
y tierras de pastoreo, serán utilizadas para producir combustibles,
con altos costos sociales y ecológicos. Entre los costos sociales, y
dependiendo de la correlación de fuerzas interna y el proceso de
reforma agraria, la expansión de estos energéticos puede conducir
al despojo de tierras y destrucción de formas de vivir campesino.
Es decir, del texto se desprende que, si bien es necesario resolver
el problema energético, la promoción de los agrocombustibles está
110
AG R O C O M B U S T I B L E S E N A M É R I C A L AT I N A ...

generando conflictos sociales y ambientales graves en América


Latina, tanto como amenaza y despojo a los campesinos de la
región (sobre todo en Guatemala y Brasil), como por los problemas
laborales del tipo de empleo que genera. Respecto a las amenazas
para los campesinos, es de destacar que el caso de México es un
tanto diferente, al haber mayor certidumbre en la tenencia de la
tierra en comparación con los otros dos países. Ello no obsta para
que los productores de palma africana en el país se inserten en
condiciones desventajosas en la cadena productiva, de manera
que retienen una mínima parte del excedente.
En los tres casos destaca que el Estado es un promotor activo de
estos nuevos energéticos, pero en Guatemala y Brasil hay menos
trabas legales para la expansión de esta producción, mientras
que en México el Estado se ve obligado a negociar con diversos
actores y ha cometido errores en cuanto a promover una tecnología
endógena y rentable con éxito, si bien con un carácter depredador,
en ocasiones violento, y excluyente.
Otro costo social importante se relaciona con que la expansión
de los agrocombustibles hace aún más difícil la consecución de la
soberanía alimentaria, en un difícil contexto mundial de hambre,
crisis y carestía de los alimentos.
Llama la atención, a pesar de lo expresado, la etiqueta “verde”
con la que se promueven estos energéticos, como una solución al
problema del cambio climático y para la reducción de las emisiones
de CO2. Ante ello, el ascenso del carbón, la energía más contaminante,
nos devela que el objetivo real es reducir la dependencia de la
energía fósil, como una estrategia de los países centrales.
Algo que creemos que no se debe descuidar en el análisis agro-
energético es el cuestionamiento del modo de vida occidental,
como un devorador de energía. Creo que antes de buscar fuentes
alternativas, seriamente se podrían considerar opciones de vida
que implicaran un menor consumo.
Las realidades de despojo, violencia y deterioro ecológico que
se observan en los países latinoamericanos ejemplificados en
relación con el crecimiento de los agrocombustibles nos llevan a
cuestionar aún más estos modos de vida y la necesidad de una
búsqueda de otro desarrollo. Asimismo, también nos cuestiona el
papel del Estado y sus políticas, activo promotor de un crecimiento
depredador ecológica y socialmente de los agrocombustibles en
111
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

los tres casos expuestos. Los casos también nos destacan una
diversidad de situaciones en torno a la energía, la alimentación
y la inserción en los mercados globales respectivos, en los que la
necesidad de promover la soberanía alimentaria y energética, así
como el cuidado del ambiente y los modos de vida campesinos
son objetivos urgentes y vitales.

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114
Instituciones locales, territorio y desarrollo rural
Discrepancias y aprendizajes en dos experiencias municipales

Carlos A. Rodríguez Wallenius*

RESUMEN
Dada la relevancia que han tenido las perspectivas institucionales sobre desarrollo
rural en México, en términos de elaboración de leyes, de creación de instituciones
y de realización de políticas públicas, como se expresa en los Consejos Municipales
de Desarrollo Rural Sustentable, en este artículo se trata de desenmascarar dos
de los fundamentos de dicho enfoque (la creación de instituciones y el fomento
de una economía territorial), los cuales mantienen las formas de exclusión hacia
campesinos y pequeños productores rurales. Ello a partir del análisis de los casos
del Consejo Municipal de Tlahuapan, Puebla y de las micro regiones de Las
Margaritas, Chiapas.
PALABRAS CLAVE: municipio, territorio, desarrollo rural, campesinos y poder.

ABSTRACT
In this paper, we expose two weaknesses of Rural Territorial Development
Approach in terms of the creation of institutions and promotion of a regional
economy, and particularly the importance this approach has in Mexico in terms of
the development of legislation, institution building and implementation of public
policy (as shown the Municipal Councils of Sustainable Rural Development),
which maintain the mechanisms of exclusion to peasants and small farmers.
This is done by analyzing the Tlahuapan, Puebla Municipal Council, Puebla and
microregions of Las Margaritas, Chiapas.
KEY WORDS: municipality, territory, rural development, peasants and power.

* Profesor-investigador, Departamento de Producción Económica y Posgrado en


Desarrollo Rural, UAM-Xochimilco [carlosrow@gmail.com].

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 115-132


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

INTRODUCCIÓN

En la década de 1990 se hace evidente la crisis de los modelos de


intervención gubernamental en el campo latinoamericano, puestos
en práctica durante el Estado desarrollista.1 Esta crisis se produjo
por las trasformaciones de las funciones y responsabilidades del
Estado hacia los campesinos y pequeños productores, en el contexto
de las políticas económicas neoliberales que fortalecían al mercado
y empobrecían a la población.
Frente a esta crisis se realizan una serie de reflexiones y propues-
tas académicas en los organismos internacionales de cooperación
como en las instituciones de la banca internacional, las cuales
son encargadas de fijar los criterios de política agropecuaria y de
financiar los proyectos de desarrollo rural en América Latina.
Estas reflexiones pronto llegan a los operadores de las políticas
públicas en México, se trata sobre todo de dos perspectivas: la
primera, el Desarrollo Territorial Rural, vinculada con el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) y, la otra, el Enfoque Territorial
del Desarrollo Rural, promovida por el Instituto Interamericano de
Cooperación para la Agricultura (IICA).2
Ambas perspectivas difieren en algunos matices pero coinciden
en un objetivo: el de legitimar los mecanismos de explotación hacia
la población rural, a pesar de su lenguaje bien intencionado. Por
ello, para efectos de este trabajo, vamos a denominar a las dos
posturas como Perspectivas Institucionales sobre el Desarrollo
Rural Territorial (PIDRT).
Pero veamos con más detalle. Schejtman y Berdegué definen al
Desarrollo Territorial Rural (DTR) “como un proceso de transfor-
mación productiva e institucional en un espacio rural, cuyo fin es
reducir la pobreza rural” (2004:4-5). Para ello proponen dos ejes: el
primero, la transformación productiva, con el propósito de articular

Desde la implementación de las reformas agrarias y la revolución verde hasta el


1

Desarrollo Rural Integrado (Diego, 2010:254-258).


2
El IICA fue creado a instancias del gobierno estadounidense en 1942, para asegurar
el abastecimiento de materias primas agrícolas durante la Segunda Guerra Mundial.
Vinculado a la Organización de Estados Americanos (OEA) sigue sus mismas pautas:
la expulsión de la Cuba socialista y el impulso de los proyectos de la contra Reforma
Agraria y de las políticas agrícolas de la Alianza para el Progreso de Estados Unidos
(Coto, 1967).

116
INSTITUCIONES LOCALES, TERRITORIO Y DESARROLLO RURAL

competitiva y sustentablemente a la economía del territorio a


mercados dinámicos. El segundo, es el desarrollo institucional, en
la idea de estimular la interacción de los actores locales entre sí y
con agentes externos relevantes.
Desde una perspectiva de la nueva ruralidad, se rescata un concepto
ampliado de lo rural que trasciende la relación del desarrollo rural
con las actividades agropecuarias y hace énfasis en los vínculos
urbano-rurales con los distintos mercados (Schejtman y Berdegué,
2004:5).
Así, la transformación productiva se realizaría desde los distintos
agentes que tienen actividades en la agricultura, empleo rural no
agrícola, migración y multiempleo.

[Se considera que los] sectores rurales pobres pueden por sí mismos
desarrollar ciertos tipos de capacidades y competencias [...] Sin embargo,
los pobres sólo accederán a través de puentes que los vinculen con otros
agentes económicos y sociales (Schejtman y Berdegué, 2004:4-5).

El DTR hace énfasis en la realización de reformas institucionales,


políticas de descentralización, fortalecimiento de los gobiernos locales
y acciones de concertación social e intersectorial, lo que implica
una compleja arquitectura institucional, que genere espacios de
mediación entre el Estado, el mercado y la sociedad civil (Schejtman
y Berdegué, 2004:5).
Por su parte, el Enfoque Territorial del Desarrollo Rural (ETDR)
hace hincapié en la integración de espacios, agentes, mercados y las
políticas públicas, para vincular a los territorios rurales a su interior
y con el resto de la economía nacional (Sepúlveda, Echeverri y
Rodríguez, 2003).
Se trata de impulsar una economía territorial que trascienda las
actividades agrícolas, mediante cadenas de valor agregado, articu-
ladas al territorio en procesos productivos,3 en las que se incluyen
sistemas de innovación tecnológica y competitividad territorial,
con la participación de la sociedad rural y de poder sistematizar
los saberes tradicionales y adaptar los conocimientos modernos
(Sepúlveda, Echeverri y Rodríguez, 2003).

3
Mediante clúster, distritos industriales, cadenas agroalimentarias territorializadas
y denominación de origen.

117
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Todo ello, con políticas de descentralización, integración regional y


nacional e internalización; con políticas de ordenamiento territorial,
autonomía y autogestión, subsidiaridad y coordinación.

CUADRO 1
Propuestas del Desarrollo Territorial Rural (DTR)
y del Enfoque Territorial del Desarrollo Rural (ETDR)
DTR ETDR

Lo rural Romper con la identificación del Articulación de las dimensiones


desarrollo rural con el desarrollo urbana y rural, que constituyen
agropecuario. Importancia de espacios integrados que comparten
los vínculos urbano-rurales con estructuras sociales, económicas e
mercados dinámicos. institucionales construidas en procesos
de apropiación del espacio y de sus
recursos naturales.

Territorio Construcción social, desde un Producto social e histórico, dotado


conjunto de relaciones sociales de recursos naturales, formas de
que definen una identidad y producción, consumo e intercambio,
un propósito compartido por y una red de instituciones y formas de
múltiples agentes públicos y organización que se encargan de darle
privados, en términos de un cohesión.
proyecto de desarrollo concertado
socialmente.

Instituciones Realizar reformas institucionales, Elaborar políticas de descentralización,


políticas de descentralización y integración regional y nacional, con
fortalecimiento de los gobiernos políticas de ordenamiento territorial,
locales y acciones de concertación autonomía y autogestión.
social, intersectorial y público-
privada. Crear instituciones
mediadoras entre el Estado, el
mercado y la sociedad civil.

Economía Vincular diferentes agentes Más allá de la economía agrícola,


territorial que tienen actividades en la promoviendo cadenas de valor
agricultura, empleo rural no agregado, articuladas al territorio
agrícola, migración y multiempleo, en procesos productivos, en las que
importancia de la innovación se incluyen sistemas de innovación
tecnológica. tecnológica y competitividad
territorial, con la participación de la
sociedad rural.

Fuente: elaborado a partir de Schejtman y Berdegué (2004); y Sepúlveda, Echeverri y


Rodríguez (2003).

11
INSTITUCIONES LOCALES, TERRITORIO Y DESARROLLO RURAL

Se trata, en términos generales, de enfoques similares que


abrevan del debate de la década de 1980 sobre el desarrollo local,
el cual tiene como trasfondo la preocupación de los organismos
internacionales e instituciones gubernamentales sobre las formas
de enfrentar los impactos de las políticas neoliberales que hicieron
especial escarnio en las zonas rurales de América Latina.
En ese contexto, los organismos internacionales como el Banco
Mundial o el Fondo Monetario Internacional promovieron procesos
de descentralización de funciones de los Estados nacionales hacia los
niveles subnacionales, lo que exigía dar mayor margen de maniobra
a las entidades locales y así sortear los efectos económicos y sociales
provocados por las políticas neoliberales aplicadas (Cabrero y Mejía
1998:58-60). De esta manera, los Estados nacionales promovieron
reformas que fortalecían las capacidades de los municipios, porque
era más fácil y eficaz trasladar responsabilidades a los gobiernos
locales, a que los atendiera un pesado aparato centralizado (Prats,
2000:39). Así toman forma los enfoques sobre el desarrollo local,
que centran sus preocupaciones en el crecimiento económico
y el papel de las entidades privadas, es decir, el desarrollo local
como un proceso por el cual los gobiernos locales y su población
orientan sus recursos para crear los vínculos con el sector privado,
generar empleos y estimular la actividad económica en un territorio
económico específico (Blakely, 1994:49).
Los enfoques rurales aportan a este debate la perspectiva del
territorio, la cual está conformada por la interacción de sistemas
productivos, instituciones y formas de organización que le dan
cierta cohesión, por lo que el territorio permite entender el espacio
rural de forma más amplia, pero poniendo su atención en el
aprovechamiento de los recursos naturales.
Así, promover la economía territorial se vuelve un elemento
importante debido a que las PIDRT tienen como fortaleza la
localización espacial de recursos naturales, como el suelo, agua,
minerales, bosques, etcétera; y que para aprovecharlos hay que atraer
capitales. Ello permite vincularse a los espacios urbanos-industriales,
integrándose a las formas productivas agropecuarias, industriales y
comerciales, en un ámbito de competitividad que hace importante
los vínculos con la demanda externa y la innovación tecnológica.
Finalmente, el desarrollo institucional está dado por los procesos
de descentralización de políticas, espacios de concertación y forta-

11
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

lecimiento de capacidades institucionales y gestión públicas. Con


estos antecedentes, el marco de la investigación de este trabajo se
ubica en la influencia que tuvieron las PIDRT en la elaboración y
puesta en marcha de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable y la
implementación de los Consejos Municipales de Desarrollo Rural
Sustentable (CMDRS), para reflexionar sobre la incidencia de la
creación de instituciones y el fomento de una economía territorial
en dos municipios mexicanos.
El método de análisis se centra en estudiar sincrónicamente dos
procesos municipales: la experiencia de aplicación más reconocida
de los CMDRS, en el municipio de Tlahuapan, Puebla, experiencia
que se contrasta con la forma como se impulsó el desarrollo territorial
en el municipio de Las Margaritas, Chiapas, el cual no siguió las
pautas de los CMDRS. Este análisis se realiza en términos de dos
ejes: el primero en la incidencia de las instituciones locales para
crear espacios de concertación y de fortalecimiento de capacidades
institucionales y de gestión pública públicas; el segundo, la posibi-
lidad de promover la economía territorial desde su fortalezas de
localización y de vinculación a capitales.

LEY DE DESARROLLO RURAL SUSTENTABLE

La Ley de Desarrollo Rural Sustentable (LDRS) elaborada en el 2001


tiene la influencia de las PIDRT, pues refleja el interés por realizar
reformas institucionales que descentralizaran responsabilidades
en materia de promoción agropecuaria y fortalecieran espacios de
concertación entre los actores productivos y gubernamentales, así
como a los gobiernos municipales.
La LDRS elevó la promoción del desarrollo rural como una política
de Estado, en la que “tendrán carácter prioritario las acciones que éste,
a través de los tres órdenes de gobierno [...] realice en el medio rural.
En dichas acciones, que se efectuarán bajo los criterios de equidad
social y de género, integralidad, productividad y sustentabilidad,
podrán participar los sectores social y privado” (artículo 6, LDRS).
Ello para poder “promover el bienestar social y económico de los
productores, de sus comunidades, de los trabajadores del campo y,
en general, de los agentes de la sociedad rural”. Además, se insiste en
corregir disparidades de desarrollo regional, contribuir a la soberanía

120
INSTITUCIONES LOCALES, TERRITORIO Y DESARROLLO RURAL

y seguridad alimentaria de la nación, fomentar la conservación de


la biodiversidad y el mejoramiento de la calidad de los recursos
naturales –nada mal para una Ley.
Para lograr estos grandes objetivos la LDRS crea cinco instancias
bajo un esquema concurrente de participación entre federación,
estados y municipios (Comisión Intersecretarial, Consejo Mexicano,
consejos estatales, consejos distritales y consejos municipales
para el desarrollo rural sustentable) en los que se insiste en una
perspectiva amplia y multidimencional del desarrollo desde un
enfoque territorial.
Con estos elementos, Merino y Macedo (2006:434) no dudan en
afirmar que esta Ley es “una de las más complejas que se hayan
diseñado en México”.
Cabe hacer mención especial de la formación de los CMDRS, los
cuales pretendían ser espacios de planeación del desarrollo rural,
para la toma de decisiones, así como para la gestión y operación
de los recursos para el desarrollo rural. Entre las atribuciones de
los consejos está la de elaborar el Plan Municipal de Desarrollo
Rural Sustentable de forma participativa (artículo 13, LDRS). Así,
los CMDRS representan “el medio institucional para lograr una
planeación más pertinente a nivel local y a través del cual se puede
llegar realmente a la articulación, la concurrencia y a una mayor
eficiencia en la aplicación de recursos en los territorios rurales”
(IICA, 2010:14).
Un aspecto central de los CMDRS es que deberán estar conforma-
dos por los presidentes municipales, por los responsables de las
dependencias municipales, por los funcionarios de los gobiernos
estatal y federal con presencia en el territorio, y por los represen-
tantes de las organizaciones sociales y privadas del sector rural.
Es en la cuestión de los recursos financieros donde –desde un
principio– surgieron las objeciones más importantes de esta Ley,
pues sólo se indica que el Ejecutivo federal hará “las adecuaciones
presupuestales, en términos reales, que de manera progresiva se
requieran” (artículo 6, LDRS), lo que en los hechos se traduce que
sean los gobiernos municipales, con los mismos recursos con los que
han contado, ahora para atender estas nuevas responsabilidades.
Con este elaborado marco jurídico e institucional, sólo quedaba
impulsarlo para saber sus verdaderos alcances.

121
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

EL CMDRS DE SANTA RITA TLAHUAPAN

Escogimos el caso del Municipio de Santa Rita Tlahuapan en el


estado de Puebla porque representó por algunos años una de las
experiencias relevantes de aplicación de la LDRS, que recibió el
Premio de Gobierno y Gestión Local en 2003.
Tlahuapan es un municipio ubicado en las faldas del volcán
Iztaccíhuatl, en Puebla, de unos 35 mil habitantes, en su mayoría
que depende de las actividades del campo, son pues los campesinos
(ejidatarios y comuneros), así como los pequeños productores
quenes conforman la base social del municipio.
El CMDRS de Tlahuapan se creó en el 2002, un poco obligado
por las reglas de operación del programa gubernamental “Alianza
para el campo” de ese año. Retoma la directiva de la LDRS de ser
instancia de participación de los productores y demás agentes en
la definición de prioridades, planeación y coordinación de recursos
de los tres niveles.
La participación durante los primeros años fue posibilitada
por la apertura que mostró el alcalde4 para generar las condicions
políticas para que el cabido creara el Consejo y, al contrario de lo que
sucedió en buena parte de municipios poblanos, las autoridades de
Tlahuapan aceptaron que los vecinos y productores expresaran sus
demandas. De esta manera, el CMDRS llegó a tener un centenar de
representantes de instituciones gubernamentales del ámbito federal
y estatal, ejidatarios, organizaciones productivas, asociaciones
forestales5 (Rodríguez, 2004).
Entre los elementos que Rodríguez (2004) resalta del buen funcio-
namiento del CMDRS están:

• La posibilidad de que participaran diferentes grupos de campe-


sinos y organizaciones comunitarias.
• Mecanismo de funcionamiento mediante decisiones colegiadas
tomadas con base en acuerdos.

Francisco Torres Mogollón.


4

24 comunidades, 20 grupos de productores, 6 organizaciones civiles, 10 institu-


5

ciones académicas y 15 gubernamentales (Jiménez, 2008).

122
INSTITUCIONES LOCALES, TERRITORIO Y DESARROLLO RURAL

• Capacidad de gestión de las comisiones, integradas con pluralidad


y flexibilidad que le crearon legitimidad.
• Organización sencilla sin nivel de jerarquía organizaciónal.

Con ello se impulsaron en los primeros años (2002 al 2007) una


serie de proyectos evaluados por el Consejo y después gestionados
en las instituciones correspondientes. Esto le fue dando confianza
a los productores, lo que posibilitó que se realizaran una treintena
de proyectos que beneficiaron a 300 productores en 14 actividades
productivas, como invernaderos, granja de pollos, borregos, fruti-
cultura, elaboración de ladrillos (Rodríguez, 2004:481). Además, se
promovió la creación de organizaciones sectoriales como las uniones
de silvicultores y trucheros, tractoristas, etcétera (Jiménez, 2007:13).
Otro aspecto importante fue el manejo del bosque, pues una
parte del municipio de Tlahuapan está dentro del Parque Nacional
Izta-Popo. Ante ello, el CMDRS buscó apoyos del Consejo Nacional
Forestal (Conafor) y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos
Naturales (Semarnat), para el manejo de bosque, par construir
granjas piscícolas (trucha) y para impulsar el ecoturismo. Asimismo,
el Consejo promovió un ejercicio de Ordenamiento Ecológico y
Territorial en ejidos y comunidades (Jiménez, 2008:182).
Para llevar a buen término estas actividades, tuvo que ver mucho
el acompañamiento de organizaciones de la sociedad civil (Enlace,
Comunicación y Capacitación; Altépetl; Pronatura); instituciones
académicas (Cupreder-UAP; Universidad Autónoma Chapingo)
y gubernamentales (Comisión Nacional de Áreas Naturales
Protegidas, Dirección del Parque Izta-Popo; Secretaría de Medio
Ambiente y Recursos Naturales-Puebla).
Sin embargo, con Humberto Caballero Flores como alcalde a
partir de 2005, las cosas empezaron a cambiar, pues miró con recelo
al CMDRS, y poco a poco fue reduciendo los apoyos al Consejo y
a las organizaciones vinculadas a éste, creando una situación de
vacío, que fue cubierta, en parte, por el Consejo de Planeación
para el Desarrollo Municipal (Coplademun), la otra instancia
de planeación de desarrollo del municipio, que fue asumiendo
algunas de las actividades del Consejo Municipales de Desarrollo
Rural Sustentable. Ello provocó que paulatinamente el Consejo
se volviera un organismo que incumplía sus objetivos originales
y que fueran tomando relevencia las prácticas clientelares y

123
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

corporativas de la cultura política tradicional, que implicó la alianza


del ayuntamiento con los grupos de poder local (Jiménez, 2007:13);
lo que propició la descoordinación con los programas federales y
estatales (de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo
Rural, Pesca y Alimentación o de la Secretaría de Desarrollo Rural)
que se instrumentaban en la región y que se privilegiara, por parte
del alcalde, la contratación de técnicos para cubrir compromisos
políticos. De esta manera, el Consejo se quedó aislado, como una
entidad burocrática y clientelar, que opera bajo las pautas de interés
del ayuntamiento.6

LOS CMDRS Y SUS PROBLEMÁTICAS

Las dificultades que tuvo el CMDRS de Tlahuapan son comunes a


las de muchos municipios del país, pues a pesar de lo avanzado de
las leyes, existe una serie de problemas por resolver. Dos estudios
sobre los CMDRS muestran estas dificultades, nos referimos a los
trabajos de Merino y Macedo (2006) y a los de la Red para la Gestión
Territorial del Desarrollo Rural (IICA, 2010). De ellos, rescatamos las
siguientes problemáticas que impiden el cabal funcionamiento de
los Consejos Municipales de Desarrollo Rural Sustentable:

1. La compleja estructura normativa y operativa para realizar la


estrategia de desarrollo rural sustentable, pues tiene 31 funciones
directamente asociadas de la LDRS y 30 que se refieren a los
programas contemplados dentro de la estrategia general de
desarrollo rural sustentable, “se trata de funciones tan amplias
como de difícil cumplimiento y verificación práctica” (Merino y
Macedo, 2006:434).
2. El margen de decisión de los CMDRS se limita a un porcentaje
de los recursos provenientes de la Sagarpa, esto disminuye

Reflejo de esta descomposición es que el presidente municipal del periodo


6

2005-2008, Humberto Caballero Flores, fue sometido a diversos procedimientos


administrativos por parte del Órgano de Fiscalización Superior del estado de Puebla
por desviación de 492 755 pesos, además de que se le comprobó daño patrimonial
por un millón 746 mil pesos. También, el siguiente alcalde, Mauro Crispín Díaz, tuvo
conflictos políticos con su Partido Acción Nacional.

124
INSTITUCIONES LOCALES, TERRITORIO Y DESARROLLO RURAL

las posibilidades de gestión del Consejo, en detrimento de su


legitimidad y representatividad con los productores, por lo que
éstos prefieren “buscar apoyos en otras instancias de gobierno, sin
la orientación ni el respaldo del municipio” (Merino y Macedo,
2006:441).
3. Fricciones entre las instancias de promoción del desarrollo en el
municipio en particular con el Coplademun. También existe una
desvinculación con la Agencia de Desarrollo Rural del Programa
Especial de Soberanía Alimentaria (PESA) o las Agencias de
Gestión de Innovación, espacios promovidos por la Sagarpa en
muchos de los municipios (IICA, 2010:15).
4. Poca vinculación con otras instancias gubernamentales [con
la Comisión Nacional para el Desarrollo de Pueblos Indígenas
(CDI) en municipios con de población indígena, la Semarnat y la
Conafor en municipios con reservas naturales]. La colaboración
intergubernamental depende de “la voluntad y actitud de los
funcionarios involucrados” (Merino y Macedo, 2006:443).
5. Poca participación con las universidades e instituciones de
investigación (IICA, 2010:15).
6. Las acciones de promoción del desarrollo rural se han visto
limitadas por la falta o atraso de los salarios y apoyos de los asesores
municipales por parte de la Sagarpa, así como de inestabilidad
laboral, que enfrenta, pues son cambiados cada tres años, al ritmo
de las administraciones municipales (IICA, 2010:15).
7. Se reproducen la prácticas clientelares y corporativas por parte
de la autoridad municipal para destinar los recursos a sus
grupos de apoyo social. Los recursos suelen ser cooptados por
líderes o grupos de poder regional.

Así, pocos recursos, compleja desconcentración de obligaciones


y responsabilidades, desvinculación interna y externa, cotos de
poder, etcétera, son aspectos que han anquilosado a los consejos
en su papel de promotores del desarrollo.

OTRA VÍA: EL CASO LAS MARGARITAS, CHIAPAS

Una experiencia fuera de la estructura propuesta por la LDRS y


los CMDRS con resultados relevantes se realizó por nueve años

125
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

en el municipio de Las Margaritas, en Chiapas. El contexto de la


experiencia es el siguiente: Las Margaritas está ubicado en el extremo
suroriental de México, sus habitantes, mayoritariamente tojolabales,
sufrieron durante décadas por los cacicazgos locales y regionales
que los explotaron en el mercado de productos y como mano de
obra barata, los excluyeron de las políticas gubernamentales, y los
marginaron de los servicios públicos y de la infraestructura social,
situaciones que los ubicaron en los últimos lugares de marginación
y pobreza a nivel nacional.
Una de las vías para tratar de incidir en el escenario local y
regional más exitosa ha sido la alianza de la Central Independiente
de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC, de origen comunista),
local con un grupo de mestizos (comerciantes, maestros y profe-
sionistas) de la cabecera municipal, denominados como “Auténticos
Margaritenses” (AM). Esta alianza bajo el cobijo del Partido de
la Revolución Democrática (PRD) logró disputarle con éxito el
gobierno local a los grupos caciquiles que tradicionalmente habían
controlado el aparato municipal desde que éste fue creado, mediante
la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Después
de varios intentos, esta alianza opositora derrotó en las elecciones
locales del 2001 a los cacicazgos tradicionales, que habían detentado
el poder municipal durante cinco décadas.
El arribo de la coalición CIOAC-AM-PRD al ayuntamiento de
Las Margaritas, planteó nuevos retos y dificultades para los
actores del municipio. La población tradicionalmente excluida
de las comunidades tenía expectativas de que el nuevo gobierno
resolviera sus añejas demandas, al tiempo que los liderazgos de las
organizaciones de la coalición velaban por imponer sus intereses
políticos y sociales. A ello hay que añadir la resistencia y desdén que
los municipios rebeldes zapatistas7 en la región practicaron ante la
alternancia en el gobierno local (Rodríguez, 2005).
Todo ello va conformando tensiones en el espacio municipal,
entre los grupos que forman la coalición en el gobierno, los repre-
sentantes ejidales y comunitarios pertenecientes a las CIOAC y otras
organizaciones, los municipios zapatistas, la estructura priista con
base campesina de la Confederación Nacional Campesina.

En Las Margaritas conviven los municipios zapatistas de San Pedro Michoacán,


7

Miguel Hidalgo y Costilla y Tierra y Libertad.

126
INSTITUCIONES LOCALES, TERRITORIO Y DESARROLLO RURAL

Así, a partir del 2002 los grupos en el poder municipal fueron


negociando un proyecto de gobierno que ponía énfasis en el impulso
de acciones en materia de desarrollo social (educación, vivienda,
salud) y comunitario (infraestructura social y servicios públicos),
en las que se retomaban las zonas de influencia de los ejidos y las
organizaciones campesinas que dieron como resultado prácticas
como la planeación por microrregiones, la descentralización de
decisiones y recursos para las comunidades y ejidos, así como un
sistema de arreglos y negociación entre los nuevos grupos de poder
local (CIOAC, AM, zapatistas).
Durante tres periodos de gobierno (9 años) cada administración
municipal mantuvo los criterios generales de política gubernamental,
permitiendo, además, los reacomodos en la administración a partir
de sistema de cuotas.8
La base de organización de la política gubernamental fue la
descentralización y generación de espacios de participación en
ocho microrregiones,9 conformadas por las áreas de influencia de
comunidades y organizaciones, en donde tienen representación
las 347 localidades del municipio, que eligen a sus representantes
a los consejos de los centros microrregionales, en los cuales se des-
concentran procedimientos administrativos, recursos y servicios
públicos, así como la decisión de las obras e infraestructura social
(Rodríguez, 2004:426-428).
A partir de los centros microrregionales se fueron montando no
sólo los programas, servicios y políticas públicas del ayuntamiento,
sino que las organizaciones y el PRD armaron su estrategia electoral.
Programas como “Construyamos juntos tu casa”, en el que mediante
recursos federales, estatales y municipales se atendió el problema
crónico de la falta y precariedad de la vivienda rural, y en el cual
los consejos de los centros microrregionales fueron la instancia
donde se discutía y se tomaban decisiones sobre este programa
(Ixtacuy, 2004:59), que alcanzó las 18 mil viviendas para unas 90
mil personas.

8
Los alcaldes fueron Jorge Luis Escandón (2002-2004, AM), José Antonio Vázquez
(2005-2007 CIOAC) y Rafael Guillén Domínguez (2008-2010 AM).
9
Las microrregiones fueron: I Centro, II Valle periferia, III Tojolabal, IV Frontera,
V Selva I, VI Selva II, VII Plan de Ayala San Agustín, VIII Lucha Campesina.

127
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Sobre la base de las microrregiones, también se constituyó el


Consejo Municipal de Participación Social en Educación (CMPSE),
conformado por elección en asamblea de los centros microrregionales
e integrado por docentes, directivos, padres y madres de familia,
representantes sindicales y lideres sociales (Rodríguez, 2007).
El ayuntamiento le otorgó al CMPSE10 facultades de decisión
sobre el destino de los recursos asignados a la educación por parte
del municipio, ya que a través de un acuerdo de cabildo determinó
que 10% del monto total del presupuesto proveniente del Ramo
33 fuera asignado a las obras necesarias para el mejoramiento de
los servicios educativos.
El programa “Agua para todos, todos los días” fue un programa
de rehabilitación integral del sistema de agua potable de la cabecera
municipal de Las Margaritas, que enfrentó el añejo problema de
abasto irregular y de mala calidad del agua potable. Éste representa
una apuesta importante del municipio para enfrentar una necesidad
socialmente relevante, que incluyó negociar con los representantes
de barrio en la microrregión Centro y los presidentes de los consejos
de participación y colaboración vecinal de los ocho barrios para
conjuntar todos los recursos del ramo 33 que se tenían asignados
para la cabecera (Ayuntamiento de Las Margaritas, 2006).
Sin embargo, las contradicciones al interior del nuevo gupo de
poder empezaron a crecer y obligaron a los Auténticos Margaritenses
a impulsar una estrategia para hacerse de bases sociales rurales en
el municipio que contrarrestaran el apoyo que esta organización
tenía en el medio rural. Esta estrategia se materializó con la creación
de la Coordinadora Democrática de Organizaciones del Estado de
Chiapas (CODECH), Si bien esta organización se formó a nivel estatal,
ha sido en el municipio de Las Margaritas donde ha sido fuertemente
apoyada y donde ha logrado tener una mayor presencia, al grado de
que el gobierno local haya optado por canalizar gran parte de la obra
social y de la infraestructura urbana a través de esta organización.
Esta relación administración municipal-CODECH vino a ser funda-
mental dentro de la estrategia de los AM para ganarle bases de apoyo
a la CIOAC y para atraer a gran parte de quienes abandonaban las
bases de apoyo zapatistas que no tenían por opción reincorporarse o

10
En coordinación con la Dirección de Educación Municipal.

12
INSTITUCIONES LOCALES, TERRITORIO Y DESARROLLO RURAL

hacerse miembros de la CIOAC. Aunado a ello, se fueron generando


conflictos al interior de la propia CIOAC, entre los grupos llamados
“históricos” y los “independientes”. Ante ello, los AM optaran por
rebelarse y lanzar un candidato propio, Felipe de Jesús, dirigente de
la CODECH en Las Margaritas, bajo el Partido Verde Ecologista.
Así, en las elecciones del 2010 para la presidencia municipal los
AM, bajo las siglas del Partido Verde Ecologista lograron triunfar,
convirtiéndose en la primera fuerza electoral en el municipio.

CONCLUSIONES

Las experiencias de Tlahuapan y de Las Margaritas muestran


serias discrepancias con los postulados de las PIDRT. En efecto,
las dos grandes preocupaciones de dichas perspectivas: la institu-
cionalización y la economía territorial, parecen diluirse al analizar
los procesos de gobiernos y cómo los actores en los municipios
disputan el control de los procesos y recursos de los espacios de
representación.
En lo que respecta a las reformas institucionales, políticas de
descentralización y fortalecimiento de los gobiernos locales, en
el que ubicamos la etapa inicial de la experiencia del CMDRS de
Tlahuapan con la implementación de la LDRS, pronto se expresaron
las inercias del sistema político que fueron burocratizando al Consejo
y subordinándolo a los intereses de los grupos de poder local. Las
Margaritas fue una experiencia que genera una institucionalidad (las
microrregiones) a partir de los acuerdos y prácticas políticas de los
grupos de poder emergente, que pudo prosperar en la medida que
se mantuvo la legitimidad de los acuerdos, pero cuando los intereses
de grupo se hicieron irreconciliables, la posibilidad de promover el
proyecto común se vino abajo.
En tanto, el impulso de la economía territorial quedó en acciones
aisladas que obedecían a programas y financiamientos especí-
ficos, que no pudieron generar cadenas de valor agregado, ni
articular los procesos productivos a las necesidades y recursos del
territorio. Los proyectos puntuales para la agricultura, ganadería,
avicultura, representaron apoyos bajo paquetes tradicionales que no
incorporaron formas de innovación tecnológica (mucho menos por la
falta de vinculación con las universidades y centros de investigación).

12
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Por su parte, la infraestructura desarrollada (como el agua potable)


tuvo más que ver con una agenda pendiente de política social que
con la idea de impulsar la competitividad territorial.
Con estos referentes podemos señalar algunos olvidos de las
perspectivas institucionales del desarrollo rural territorial:

1. Las dimensiones de análisis excluyen deliberadamente la dimen-


sión política y las relaciones de poder y dominación en el territorio,
sin las cuales no se pueden explicar condiciones de lucha por
el poder, la forma del régimen político local y la resistencia a
cambios democráticos por parte de los grupos hegemónicos en
el municipio.
2. Tanto el DTR como el ETDR parten de una visión romántica sobre
las posibilidades de cambio en el espacio rural, en la que pareciera
que los actores antepondrán su buena voluntad al sacrificio de
sus intereses y beneficios. Esto implica recalcarles a los seguidores
de estos enfoques que sin cambios sustantivos en las relaciones
de poder y dominio no se pueden transformar las condiciones
que han impedido el desarrollo del territorio.
3. No se señala la incidencia que tiene la dinámica hegemónica
del capital, del modelo urbano industrial y del régimen político
sobre los entes locales, dinámica a la que se insertan los actores
y grupos de poder dominantes en los municipios y que se
convierten en una amenaza mayor al que se tienen que enfrentar
los campesinos, indígenas y pequeños productores, lo que incluye
las formas de subordinación que los espacios urbanos tejen sobre
los rurales.

Las críticas están orientadas a que los enfoques territoriales


sobre desarrollo rural incorporen el análisis de relaciones de poder
y dominación, así como la disputa del desarrollo como su forma
de construcción. En efecto, es a partir de la confrontación entre
los actores sociales, nucleados en torno a una serie de intereses
que refleja un proyecto de sociedad, que se refiere a la manera
en que dichos actores conciben su situación actual y futura, sus
relaciones entre individuos, sociedad y naturaleza, todo lo cual
le imprime un modo característico a su actuar, que se expresa en
formas concretas de organización social y económica.

130
INSTITUCIONES LOCALES, TERRITORIO Y DESARROLLO RURAL

Queremos también rescatar al territorio como un espacio de


análisis del desarrollo rural, ya que permite delimitar la dinámica
dominante de la economía en lo local, y desde donde se puede
observar la influencia y vínculos de los grupos de poder, tanto
económicos como en las instancias del gobierno municipal y estatal,
así como el impacto de las respuestas de los actores sociales en sus
grupos comunitarios.

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132
Efectos de la construcción de la Línea 12 del Metro
en la urbanización de la delegación Tláhuac

Diana R.Villarreal*
Beatriz Canabal Cristiani**

RESUMEN
En este trabajo se analiza el contexto socioeconómico y cultural de los pueblos de la
delegación Tláhuac en los que será construido un tramo de la Línea 12 del Metro de
la Ciudad de México, así como la terminal y otras instalaciones. Se prevén cambios
importantes en los usos del suelo, el entorno ecológico, el paisaje, así como en la
economía y la calidad de vida de sus habitantes con actividades agropecuarias y
comerciales. Estas obras promoverán la expansión de la mancha urbana sin una
planeación y servicios adecuados afectando la vida productiva, social y cultural
de estos pueblos. Exponemos también algunas de las opiniones de los habitantes
con mayor arraigo en estas áreas de reserva ecológica y que forman parte de la
zona chinampera y lacustre del Valle de México que aún conserva un paisaje y
un estilo de vida peculiar.
PALABRAS CLAVE: cambios socioterritoriales, obras públicas, chinampería, urbaniza-
ción, resistencia.

ABSTRACT
This paper provides an analysis of the socioeconomic and cultural conditions of
the communities in the municipality of Tlahuac, where the local government plans
to build a segment of the Mexico City subway line 12, along with a terminal and
other facilities related to the project. Important changes are foreseen regarding land
use, the ecological context, landscape, as well as the economy and quality of life
for community members involved in the agricultural, fishing and business sectors.
The new infrastructure will promote an expansion of the urban sprawl without
proper planning or sufficient public services, affecting the productive, social, and
cultural lives of these communities. We also present some of the opinions of the
inhabitants most deeply rooted in these areas of ecological reserve that form part
of the chinamperia and lacustrine zones of Mexico’s central basin and still retain
their characteristic landscape and way of life.
KEY WORDS: socioterritorial changes, public works, chinamperia, urbanization,
resistance.

* Profesora-investigadora, Departamento de Producción Económica; Doctorado


en Ciencias Sociales y en Ciencias y Artes para el Diseño, UAM-Xochimilco.
** Profesora-investigadora, Departamento de Relaciones Sociales. Doctorado en
Ciencias Sociales, UAM-Xochimilco.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 133-154


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

INTRODUCCIÓN

Este artículo tiene por objeto analizar algunos de los cambios


socioterritoriales más significativos que implicará la construcción
de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano,
“Metro”, programada para concluirse en el presente año en la
delegación Tláhuac del Distrito Federal. Estos cambios sociote-
rritoriales redefinirían el entorno ecológico, el paisaje, los usos del
suelo, así como la economía y la calidad de la vida urbana deterioradas
ya por la falta de empleo, de mejores servicios, por los bajos ingresos
y por el incremento de asentamientos urbanos irregulares en
zonas de trabajo agropecuario. Estos cambios socioterritoriales se
han gestado no sin la resistencia de los núcleos de población que
mantienen un apego a su tierra natal, al considerarse herederos de
un pasado histórico, de una memoria colectiva y partícipes de una
organización familiar, comunitaria y religiosa particulares.
Tláhuac es una de las 16 delegaciones del Distrito Federal, situada
al sureste; limita al norte con la delegación Iztapalapa, al sureste
con la delegación Xochimilco, al sur con la delegación Milpa Alta
y al este con el municipio Valle Chalco-Solidaridad, municipio del
Estado de México.
Una de nuestras hipótesis es que al crearse la nueva línea del
Sistema de Transporte Colectivo, habrá un mayor impulso a la
urbanización de esa zona que es de vital importancia para la ciudad
porque contiene áreas naturales protegidas y es una zona de recarga
de los mantos acuíferos al igual que las delegaciones Xochimilco y
Milpa Alta, colindantes de la delegación Tláhuac. Al mismo tiempo,
planteamos que la población originaria de los pueblos tradicionales
continuarán con sus actividades productivas y religiosas resistiendo
los cambios a que se verá sometido su estilo de vida.
La migración de la población del Distrito Federal y de otros
estados de la República se ha visto facilitada por la existencia
de terrenos más baratos y por la posibilidad de ocupar terrenos
en áreas de conservación ecológica. Esta situación ha generado
conflictos con los habitantes de los pueblos originarios que ven
ocupados los terrenos comunales, situación que se agudizará con
la construcción de la Línea Dorada del Metro.
Nos interesa mostrar algunos de los problemas que se han
presentado con la construcción de la nueva Línea 12 del Metro,

134
E F E C T O S D E L A C O N S T R U C C I O N D E L A L I N E A 12 D E L M E T R O ...

entre ellos, los conflictos con los ejidatarios por la expropiación de


sus parcelas, además de los conflictos que se han generado por la
falta de un plan de construcción de vías alternas para el traslado
de los vehículos que circulan por las dos avenidas que dan acceso
al Distrito Federal, y los efectos en el comercio establecido sobre
las Avenidas Tláhuac y Canal de Chalco.
La metodología que hemos utilizado es el análisis de las
estadísticas oficiales proporcionadas por el INEGI, los documentos
oficiales del Gobierno del Distrito Federal, así como los trabajos
de investigación y encuestas realizadas por estudiantes de la
Licenciatura en Economía de la UAM-Xochimilco, además de
diversas entrevistas y diálogos con los pobladores afectados.

ANTECEDENTES

Tláhuac formó parte de la delegación Xochimilco hasta 1924 y, a


partir de esa fecha, se separó de la misma. Es una delegación que
se considera en transición, de rural a urbana. Está conformada
por varios pueblos de origen prehispánico, los cuales se conocían
como “cuitlahuacas”, que se establecieron en la zona desde 1435,
en una isla llamada Tláhuac o Cuitláhuac, localizada entre los
lagos de Xochimilco y Chalco. La población vivía de los recursos
del lago y de la agricultura, tanto en tierra firme –la que se localiza
hacia la sierra de Santa Catarina– y en las chinampas existentes
en la localidad.
Con la llegada de los españoles se repartieron las tierras en “enco-
miendas”, las cuales posteriormente se convirtieron en haciendas.
Una parte del lago se secó, convirtiéndose en “ciénegas”. Aún
hay remanentes del lago en la zona este de San Pedro Tláhuac,
la cabecera municipal, con numerosos canales que riegan la zona
agrícola y al sur hay un cuerpo de agua llamado el Lago de los Reyes
o de los Aztecas, donde hay trajineras para pasear por los canales.
Al este se ubican los suelos húmedos de Tláhuac.
El sur de la ciudad es una de sus zonas de reserva ecológica
más importantes y constituye una zona de recarga de los mantos
acuíferos. Anteriormente sus lagos estaban comunicados y en la
actualidad están desarticulados pero aún permanecen cuerpos
de agua en pequeñas zonas y en algunos vasos reguladores a

135
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

donde llegan periódicamente varias especies de aves migratorias.


Actualmente se presentan problemas ecológicos debido a los altos
niveles de deforestación, erosión del suelo, desecación de los lagos,
pérdida de flora y fauna, sobreexplotación y agotamiento de los
acuíferos. El suelo productivo en las chinampas y en la ciénega
cuenta todavía con 580 hectáreas y está en proceso de degradación
y desertificación debido al cambio climático y a la sobreexplotación
del agua y del suelo.

MAPA 1
Usos del suelo en la delegación Tláhuac

Fuente: Gobierno del Distrito Federal (2008:114) [http://www.paot.


org.mx/centro/ceidoc/archivos/pdf/EOT-01-2008.pdf].

La transición demográfica se ha incrementado desde 1990,


debido a la inmigración y al crecimiento de las familias nativas de
Tláhuac que requieren de nuevas zonas habitacionales. La extensión
incontrolada de la urbanización hacia las zonas de reserva ecológica
donde aún hay zonas agrícolas ha afectado tanto a los recursos
naturales, como al paisaje y a los pobladores que realizaban

136
E F E C T O S D E L A C O N S T R U C C I O N D E L A L I N E A 12 D E L M E T R O ...

actividades rurales tan intensas en esta zona lacustre. De acuerdo


con Nagano (2009):

[en estas zonas se cuenta con] un plan urbano desligado del paisaje,
bordes prominentes, insuficientes puentes, árboles muertos, descargas
de aguas negras, se pierde vegetación, hay fauna nociva, acumulación
de basura [...] el agua está estancada y un mal aspecto y hedor que se
presentan a lo largo del curso del Canal Nacional.

En recientes investigaciones (Borroto, 2009) se concluye que


existe la necesidad de diseñar un plan para rehabilitar la zona con
un sistema de agricultura sostenible que requiere de un paquete
de transferencias tecnológicas, monitorear anualmente el agua y el
suelo, así como un equipo de profesionales que lleven un seguimiento
de los avances en los problemas actuales. De acuerdo con estos
investigadores, el plan diseñado para esta zona de gran valor
patrimonial debe ser aceptado por todos los actores involucrados,
las autoridades, los vecinos, los inversores y las instituciones.

MAPA 2
Hidrografía de la delegación Tláhuac

Fuente: INEGI (s/f), Mapa 7.

137
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

CARACTERÍSTICAS DE LA DELEGACIÓN TLÁHUAC

La delegación Tláhuac cuenta con 8 535 hectáreas, de las cuales,


5 633 eran suelo de conservación ecológica que representaban en el
2007, 66.49% del total del territorio y el suelo urbano correspondía al
33.50% restante. Había 5 674 hectáreas de conservación ecológica de
las cuales, 4 030 se dedicaban a usos agropecuarios y el resto (1 644)
correspondían a la zona inundable de la ciénega (INEGI, s/f).

MAPA 3
División por delegación del Distrito Federal

La Secretaría de la Reforma Agraria realizó dotaciones de tierras


a los ejidos San Andrés Mixquic en 1918; en 1919 al Ejido de San
Juan Ixtayeopan; a San Juan Zapotitlán en 1922, a los ejidos San
Francisco Tlaltenco y San Pedro Tláhuac en 1923 y, en 1924, se dotó
a los Ejidos San Nicolás Tetelco y Santa Catarina Yecahuizotl. Para
el 2001 había 3 351 hectáreas de Propiedad Ejidal o Comunal que
representaban 39.26% de la superficie total de la delegación y había
siete núcleos ejidales (Delegación Tlahuac, 2008:13).

13
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La delegación Tláhuac forma parte del Programa General


de Reordenamiento Ecológico del Distrito Federal que en 2008
destinaba 1 520 hectáreas. Para uso agroecológico (18.22%); hay
326.31 hectáreas para usos forestales protegidos (3.91%) y 1.44 de
uso forestal de conservación. Además, cuenta con 450 hectáreas
de la Sierra de Santa Catarina que es un Área Natural Protegida
(INEGI, 2008).
La zonificación normativa de Producción Rural Agroindustrial
es la que ocupa la mayor superficie de la delegación; se ubica en
la Sierra de Santa Catarina, en las chinampas, en los llanos de
Tláhuac y en suelo de conservación ecológica, donde se ubican
cuatro poblados rurales que en 2008 contaban con 821.54 hectáreas
(Gobierno del Distrito Federal, 2008).

EXPANSIÓN METROPOLITANA EN LA DELEGACIÓN TLÁHUAC

Tláhuac es una de las delegaciones que ha experimentado un


mayor crecimiento poblacional en el Distrito Federal ya que en 1990
contaba con 206 700 habitantes, y para el año 2000 aumentaron a
302 790 personas y a 360 265 en el 2010. En el periodo 1990-1995 la
tasa de crecimiento de la población (TCMA) fue de 4.36%, mientras
que en el Distrito Federal fue de 0.63%; entre 1995 y el año 2000
se tuvo una TCMA de 3.42% y en la última década fue de 1.95%,
mientras que el promedio del Distrito Federal fue de 0.31% anual.
En el año 2000 la población de Tláhuac representaba 3.52% del
total del Distrito Federal y para el 2010 representó 4.07 y 1.79% del
total de la Zona Metropolitana del Valle de México (INEGI, 1990,
2000, 2010, 1995, 2005).
Como señalamos, gran parte del proceso de urbanización se debe
a la inmigración; en el periodo 1995-2000 la población inmigrante
representaba 17.98% del total de la población de Tláhuac; 12.85%
provenía de otras delegaciones del Distrito Federal y 5.13% de
otros estados de la República. En el Censo de Población del 2010,
la población mayor de cinco años que residía en otro municipio,
cinco años antes representaba al 8.21% del total de la población
residente, lo que muestra que es un proceso que continúa vigente
(INEGI, 1990, 2000, 2010).

13
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Una de las causas de la inmigración que atrae a la población es el


bajo precio del suelo y la existencia de Áreas Naturales protegidas.
Si bien en Tláhuac se registraban en 1995, 55 907 viviendas, para
el 2005 aumentaron a 83 707 que representaban 3.66% del total
del Distrito Federal. En el 2010 se registraron 91 242 viviendas que
representaron 3.72% del total del Distrito Federal (INEGI, 1990,
2000, 2010, 1995, 2005).
En Tláhuac había 92 asentamientos humanos irregulares que
ocupaban una superficie de 261.82 hectáreas y contaban con 22 365
habitantes. La mayoría de los asentamientos se han conformado
mediante la invasión de predios, lo que ha originado conflictos
con los pueblos originarios de Tláhuac. Para el 2010 se registraron
6 589 viviendas habitadas. Estos asentamientos tenían un promedio
de seis años y ocupaban 5.5 hectáreas de suelo de conservación
ecológica.
Los asentamientos humanos irregulares se encuentran en cinco
regiones; en San Juan Ixtayeopan había 43, en Tlaltenco-Zapatitlán
21, en Mixquic-Tetelco 12; en Santa Catarina Yecahuizotl 7, y 9 en
los Llanos de Tláhuac (Gobierno del Distrito Federal, 2008). En
1997 había 13 uniones de colonos en este tipo de asentamientos
(Serna, 1997:10).
Si bien en el 2000, 37.93% de la población estaba clasificada con
niveles de alta marginación y 1.15% se clasificó como de muy alta
marginación (Villarreal, Dávila y Constantino, 2007), la situación
socioeconómica de las familias ha empeorado en los últimos
años ya que en el 2010, de acuerdo con los datos del Coneval
(2010), 77.49% de la población de Tláhuac se clasificó como pobre
y vulnerable, de ésta, 44% tenía ingresos inferiores a la línea
de bienestar y 8.64% estaba por debajo de la línea de bienestar
mínimo, 71.91% tenía al menos una carencia social y 17.7% tenía
tres o más carencias sociales, solamente 22.51% de la población no
era pobre ni vulnerable.
En el año 2000, solamente 2.14% de la población ocupada se
dedicaba a las actividades del sector primario, 26.14% trabajaba en
el sector secundario y 68.56% trabajaba en actividades del sector
terciario. En el 2010, la población ocupada era de 151 386 personas, de
las cuales 2.3% se dedicaba al sector primario, 21.96% trabajaba en el
secundario y 74.68% en el terciario (1.06% quedaron sin especificar)
(Villarreal, Dávila y Constantino, 2007; INEGI, 2010).

140
E F E C T O S D E L A C O N S T R U C C I O N D E L A L I N E A 12 D E L M E T R O ...

Los asentamientos humanos irregulares siguen aumentando,


especialmente en las zonas de conservación ecológica. Uno de los
efectos de este fenómeno es la reducción del aprovisionamiento
de agua al lago de Xochimilco, lo cual afecta a la zona chinampera
de Tláhuac y Xochimilco.

MAPA 4
Inventario de los asentamientos humanos irregulares en Tláhuac

Fuente: Inventario de asentamientos humanos irregulares, Tláhuac.

En Tláhuac hay dos áreas naturales protegidas: la Sierra de Santa


Catarina que colinda con la delegación Iztapalapa y, en la misma
sierra, la zona de conservación ecológica, donde el suelo está sujeto
a un proceso de erosión y deterioro debido a las prácticas agrícolas y
a otros usos. Las personas entrevistadas manifestaron que practican
la agricultura en terrazas, lo cual no erosiona el suelo, sin embargo,
ahí mismo se construyen las “ballenas” para la autopista urbana y
el segundo piso del Anillo Periférico.

141
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

MAPA 5
Áreas Naturales protegidas, Sierra de Santa Catarina

Fuente: Prontuario de información geográfica delegacional de los


Estados Unidos Mexicanos Tláhuac y Distrito Federal, Mapa 12.

Uno de los problemas más graves de la delegación Tláhuac


es el escaso número de avenidas que la comunican con el centro
del Distrito Federal, con las delegaciones vecinas y al interior de
la misma delegación. Esta situación dificulta la circulación de los
vehículos automotores y la movilidad de las personas. La principal
vía de comunicación es la avenida Tláhuac que une a la delegación
con el Distrito Federal y la avenida Canal de Chalco, que comunica
a la delegación con el Anillo Periférico sur.
Hasta el 2007 solamente funcionaban dos rutas del Sistema de
Transporte Colectivo de autobuses RTP del Gobierno de la Ciudad
de México: la Ruta 149, que inicia su recorrido en el pueblo de
Mixquic y llega a Taxqueña –la estación terminal del Metro–,
recorre 72 km; la Ruta 148, que inicia en el pueblo de San Nicolás
Tlaltenco y termina en la estación Taxqueña, recorre en total 58.9
km. La mayoría de la población se desplazaba en 64 rutas de

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transporte concesionado a los empresarios privados que cuentan


con microbuses.
En el año 2000, 57.59% de la población de Tláhuac se trasladaba
a otras delegaciones a realizar sus actividades, mientras que 42.41%
permanecía en la misma delegación y de acuerdo con la Encuesta de
origen y destino del INEGI-GDF del 2007, en la delegación Tláhuac se
generaban 278 465 viajes y se atraían 277 308. Los viajes generados
producidos por motivos de trabajo eran 91 584 y los atraídos con
el mismo motivo fueron 50 887, lo que representaba 18.35% de
los viajes atraídos a Tláhuac y 55.5% de los viajes producidos por
motivos de trabajo en la misma delegación. El promedio de viajes
atraídos al trabajo/viajes al trabajo fuera de la delegación era de
0.7%, mientras que la razón de población ocupada/población
económicamente activa (2009/2010) fue de 1.0%, por lo cual
clasificamos a Tláhuac como un polo de empleo secundario, ya
que sólo se generaban 4.88% de los empleos totales del Distrito
Federal (Villarreal, Dávila y Constantino, 2007).
En 2008, el Gobierno de la Ciudad de México decidió construir
una nueva línea del Sistema de Transporte Colectivo Metro-
politano-(Metro), denominada como la Línea 12, “Línea Dorada
o del Bicentenario”. La justificación para la construcción de esta
nueva línea es que tendrá la capacidad de transportar 450 mil
pasajeros diariamente y comunicará al sureste con las líneas 7, 3,
2 y 8, conectando a las delegaciones Iztapalapa, Coyoacán, Benito
Juárez y Álvaro Obregón. La extensión de la Línea 12 será de 25
kilómetros.
Datos obtenidos en la encuesta realizada por la UAM-Xochimilco
en 2010, muestran que 27.6% de los encuestados trabajaba en la
misma delegación y 65.4% salía a trabajar a otras delegaciones y/o
municipios. A las delegaciones vecinas se dirigía: 16.6% a Iztapalapa;
a Coyoacán 13%; a Xochimilco 8%; y a Tlalpan 7%. Las delegaciones
del Centro, Cuauhtémoc y Benito Juárez recibían al 5% del total de
trabajadores de Tláhuac (Villareal y Fournier, 2010).

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MAPA 6
Localidades e infraestructura para el transporte

Fuente: Prontuario de información geográfica delegacional de los


Estados Unidos Mexicanos Tláhuac y Distrito Federal.

EFECTOS DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA LÍNEA 12 DEL METRO


EN LA DELEGACIÓN TLÁHUAC

El 12 de noviembre de 2008, el Gobierno de la Ciudad de México


publicó el decreto de expropiación del ejido Terromotitla, situado al
lado de la Ciénega del Pueblo de San Francisco Tlaltenco, con una
superficie de 274.506 m2, para la construcción, instalación y operación
de la estación terminal de la Línea 12 del Sistema de Transporte
Colectivo Metropolitano (Metro) (Pérez, Martínez y Robles, 2008). El
proyecto de la Línea Dorada del Metro arrancó sin haberse concluido
del todo ya que aún se desconocía a dónde enviarían los millones de
metros cúbicos de desechos que se generarían con la obra, al tiempo
que los consejeros ciudadanos manifestaron su inquietud por los
efectos que producirá la Línea Dorada una vez que se encontrara
en funcionamiento (Pérez, Martínez y Robles, 2008).

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Las autoridades reconocieron que esta obra “produciría efectos


graves, aunque, yo espero que positivos”, comentaba Marcelo
Ebrard, jefe de gobierno de la Ciudad de México, ya que se conectaría
Tláhuac con el resto del Distrito Federal. El jefe de gobierno
presentó ante los habitantes de Tláhuac a los grupos de ingenieros y
arquitectos del proyecto y aceptó que el impacto estaba encaminado
hacia el desarrollo económico, sobre todo del sector industrial y de
la infraestructura educativa. Afirmó que su administración deseaba
que ese desarrollo no desbordara ni derivara en un mayor desorden
en la infraestructura urbana.
Martha Delgado, secretaria del Medio Ambiente del Distrito
Federal, anunció que en el caso de la Línea 12 del Metro se había
pedido un pago de 85 millones de pesos como compensación por los
daños a los recursos naturales que iban a ser afectados en la región,
ya que se cortarían más de 3 400 árboles. Con esa cantidad de dinero,
se informó que dicha secretaría podría construir un parque lacustre
en Tláhuac para detener el crecimiento de la zona urbana.
Los habitantes de San Francisco Tlaltenco, San Pedro Tláhuac
y Zapotitlán ya son y serán los más afectados por la construcción
de la Línea 12 del Metro y cada uno de estos pueblos respondió de
diferentes maneras a las afectaciones de sus tierras y de su modo
de vida. Se trata de poblaciones muy antiguas que han quedado
inmersas en las zonas urbanas y cuyos habitantes aún practican
la agricultura y mantienen organizaciones tradicionales en torno
a sus actividades religiosas.
Los tres pueblos fueron afectados de forma e intensidad diferentes
y sus respuestas fueron también distintas. Mantienen características
propias porque el grado de urbanización también ha sido particular;
en el primer caso, San Francisco Tlaltenco, las tierras agrícolas aún
predominaban y ya fueron afectadas porque se expropiaron para
la construcción de la estación terminal de la Línea 12 del Metro
y de los talleres de reparación de los vagones, además de locales
comerciales. Esto ha cambiado rápidamente el paisaje de esta zona
y es necesario indicar que esas construcciones se efectúan sobre los
terrenos considerados dentro de la Zona de Reserva Ecológica de
la Ciudad de México.
En San Pedro Tláhuac las tierras agrícolas se mezclan más con los
usos de suelo urbano por la construcción de viviendas ya consolidadas
y las tierras agrícolas no son afectadas de manera directa y, en el

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caso de Zapotitlán, ya es muy clara una intensa urbanización por


su cercanía y relaciones con la delegación Iztapalapa.
Los ejidatarios de San Francisco Tlaltenco se opusieron a la expro-
piación de sus terrenos agrícolas y se les ofreció una indemnización
adecuada. Se les ofreció, en principio, un pago de 500 pesos por
metro cuadrado; posteriormente, la Secretaría de la Reforma Agraria
consideró que ese precio no era adecuado y que se debería pagar
por ellos una cantidad mayor. Dicha cifra subió a los 600 pesos por
metro cuadrado.
De acuerdo con el secretario de Vialidad y Transporte, al prin-
cipio había 24 ejidatarios que se opusieron a la expropiación de
los terrenos, pero solamente 15 ejidatarios se ampararon ante
la expropiación y los demás decidieron vender sus terrenos al
Gobierno del Distrito Federal. Por su parte, los ejidatarios del pueblo
de Tlaltenco, reportaron que el 12 de noviembre del 2008, la policía
metropolitana se instaló en una de las entradas de sus terrenos,
mientras que los ejidatarios y habitantes de la zona se posesionaron
de las otras entradas.
Los representantes de los ejidatarios que se oponían a la venta
de sus terrenos para la construcción de la Línea 12, aseguraron a
los periodistas: “Nosotros ya nos organizamos para tomar acciones
legales y hacer movilizaciones en defensa de nuestras tierras”.
Los periódicos informaron que los ejidatarios salieron del
pueblo para protestar por la expropiación del ejido Terromotitla
para la construcción de la Línea 12 del Metro. Ellos hicieron fogatas
con algunos neumáticos y colocaron diversos objetos para hacer
barricadas.
Los ejidatarios declararon que no se oponían a la construcción
de la Línea 12 del Metro, pero sí a la ocupación de sus tierras
agrícolas. La delegación Tláhuac anunció un programa de apoyo
económico por una sola vez a los ejidatarios afectados por esta
construcción con el fin de que cambiaran las labores agrícolas a
otras zonas.
Algunos ejidatarios se ampararon contra la venta de sus tierras
por la construcción de la Línea 12 del Metro, aunque consideraron
que esas medidas no pararían la construcción de la línea de
transporte. Así, a pesar de los amparos interpuestos, el Gobierno
de la Ciudad de México desalojó a los campesinos que vivían en
las tierras expropiadas en las que había pequeñas granjas, algunos

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animales: todo lo que había en esos terrenos fue destruido por la


policía que ocupó los terrenos ejidales (entrevista con productores
locales de Tláhuac, junio, 2010).
Al entrevistarlos, los habitantes de las zonas afectadas informaron
que desde hacía tres años, los agricultores habían formado parte
de las movilizaciones y habían construido barricadas para impedir
las obras del Metro. Al hacer un resumen de esas movilizaciones
contra las obras del Metro, ellos dijeron que “el gobierno tuvo
dificultades por el ruido que hicimos; no fuimos muchas personas,
pero tuvimos algunos resultados” (entrevista con productores
locales de Tláhuac, junio, 2010).

La población ya no quiso movilizarse más por el despliegue de la fuerza


pública y se sentía intimidada. De todas formas, hay una preocupación
generalizada por los efectos de la construcción del Metro sobre el
entorno natural, productivo y cultural de la región porque además, en
Tlaltenco hay zonas arqueológicas muy antiguas que fueron estudiadas
por Mari Carmen Serra Puche (Serra y Segiura, 1979).

Con el Metro llegarán los centros comerciales, todo lo que se va a


construir afectará a la economía regional, ya que ahora hay pequeños
comercios que serán sobrepasados por los grandes comercios (entrevista
con productores locales de Tláhuac, junio, 2010).

Existe un segundo caso, el de los habitantes de San Pedro Tláhuac,


donde los terrenos no han sido afectados directamente pero sus
actividades productivas se verán alteradas ya que las obras se
ubican a una distancia muy corta de sus terrenos agrícolas: la zona
chinampera está situada a 300 metros de la estación terminal del
Metro; se trata de una zona productiva, donde aún se conservan
aproximadamente 200 hectáreas de cultivo, pero tienen problemas
por las obras, ya que se utiliza su agua y se contamina.
En esos terrenos aún se produce maíz, legumbres al aire libre y
plantas de ornato. Las familias participan en los trabajos agrícolas y de
venta de los productos y, a pesar de que los adultos y adultos mayores
continúan sembrando, los jóvenes los apoyan en los momentos
críticos de las labores y también durante las cosechas; se involucran
en estas tareas, aun siendo estudiantes o teniendo empleos urbanos.
Los agricultores de Tláhuac lamentan los efectos que tendrá el Metro
en estas zonas porque afectará su vida productiva.

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Desde julio de 2007, el jefe de Gobierno había anunciado que el


Metro llegaría hasta el centro histórico de Tláhuac y mostró a sus
habitantes un vagón del Metro para que lo conocieran, suponiendo
que nunca habían tenido acceso a este sistema de transporte, lo cual
provocó disgusto entre la población. También se les informó que
no sólo se trataba de la Línea 12 del Metro, sino que habría otros
proyectos, entre ellos, una academia de policía y una prisión, lo cual
implicaba cambios importantes en el uso del suelo de sus pueblos.
Los productores de Tláhuac consideraron que los planes del
gobierno no se conocían en su totalidad; aun cuando el gobierno
los llamó para consultarlos, sólo se les informó parcialmente.

Nos hablaron solamente del Metro, sólo mencionaron la mejor parte,


por ejemplo, que querían construir vías para unir diferentes líneas
del Metro y que habría trabajo y muchas actividades económicas
(entrevista con pobladores del Tláhuac, junio, 2010).

La población de Tláhuac no estaba de acuerdo con el Metro y


se unieron a los pobladores de Tlaltenco para formar el Frente de
Pueblos de Anáhuac contra su construcción, las otras obras y los
cambios en el uso del suelo. Hubo movilizaciones, bloqueos y se
elaboraron diversos documentos. La urbanización de la zona de
reserva ecológica continúa; la población cree que con el Metro ya no
se podrá cultivar y muchos propietarios prefieren vender sus tierras;
también hay invasiones propiciadas por las organizaciones afiliadas
al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y consentidas por el
gobierno local. Los habitantes originarios no se arriesgan a oponerse
a estas invasiones porque no se trata sólo de algunas personas, sino
de grupos organizados, situación que les produce miedo.
Lo que propicia la construcción del Metro es el cambio acelerado
en la utilización del suelo, una urbanización desorganizada y la
pérdida de la zona agrícola que todavía genera empleo e ingresos
a 500 familias de Tláhuac; estos cambios afectarán también gran
parte de las zonas de recarga de los mantos acuíferos, así como de
las áreas verdes y arboladas de que todavía dispone la Ciudad.
Hay dos comisiones que examinan los proyectos en la región,
pero están integradas solamente por oficinas del Gobierno de la
Ciudad de México, como la Secretaría de Desarrollo Urbano y
Vivienda (Seduvi), la Delegación Política de Tláhuac y la Secretaría

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del Medio Ambiente. Ellos negocian también con los grupos


urbanos que han invadido suelo agrícola, pero no toman en cuenta
a los agricultores ni a los pueblos originarios afectados.
La población de Tláhuac que está aglutinada alrededor de las
familias de productores agrícolas, consideran que en la Ciudad
hay dos proyectos diferentes: uno, que es conocido por el Estado
y la cúpula gubernamental, y otro, aquel de los pueblos originarios
que no quieren ser urbanizados, que quieren conservar las zonas
agrícolas y las actividades que les dan identidad, porque consideran
que la conservación de la zona agrícola “no es solamente cuestión
económica, es también cuestión de cultura: todavía hay mitos y
creencias alrededor de la chinampería. Es una relación entre la
religión y la cultura”; ellos aprecian mucho ese territorio histórico,
ellos todavía les rezan a San Pedro y San Juan para que les mande
lluvia, a cambio, les llevan ofrendas de legumbres y ellos les hacen
festejos.

Nosotros estamos bien organizados para las festividades y las


“mayordomías”.
Nosotros pensamos que puede haber futuro, debe haber diálogos
entre iguales pero jamás con proyectos que vienen de lo alto sin
consultar a la gente.
Nosotros hicimos ruido contra la Línea del Metro; han habido notas
en los periódicos, ha venido la televisión, no nos mostramos en
tanto que somos grupos autónomos sin partido, entre nosotros hay
muchos jóvenes y el balance final es que, por un lado, sentimos que
fracasamos pero, por otra parte, no sentimos esto. Nosotros sabíamos
que la lucha sería muy difícil porque es un proyecto muy grande y
que hay ya muchos intereses económicos, pero nosotros queremos
sacar aquello que aún se puede, queremos continuar manteniendo
nuestra producción agrícola mejorando el agua con que contamos, las
plantas que se deben cultivar orgánicamente. Queremos continuar con
la agricultura, nosotros sabemos que es muy difícil pero seguiremos
aquí, aun cuando no nos apoyen (entrevista con pobladores de
Tláhuac, junio, 2010).

Un tercer caso es el pueblo de Zapotitlán, que tenía ejidos, pero


ya está tan urbanizado como la delegación Iztapalapa, dado el
crecimiento de sus mismos habitantes y la llegada de población

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foránea, aunque conserva sus zonas agrícolas ejidales al lado del


pueblo de San Luis en Xochimilco.
Existe una parte de la tierra que se ha urbanizado rápidamente,
se trata de la Ciénega de Tampilule; era una zona de “humedales”
y de lagos que se ocupaban en las labores agrícolas.

Pero nuestro pueblo está ya muy urbanizado. Desde 1970 comenzaron a


construir edificios en condominio que todavía tienen problemas con la
introducción de servicios urbanos. A veces tenemos muchos problemas
con los nuevos pobladores que han llegado recientemente; ellos no nos
aceptan por nuestras festividades patronales, ellos nos ven como indios,
aunque a veces, copian nuestras danzas y celebraciones.

En la delegación Tláhuac hicieron firmar cartas a los habitantes


para que las obras se realizaran en esta delegación y no en Xochimilco,
más adelante se enteraron de la construcción de la Línea 12 del Metro
por los medios de comunicación. Posteriormente se dieron cuenta
de las afectaciones a las que tendrían que hacer frente porque con
la construcción de la estación terminal del Metro llegarían nuevos
comercios que competirían de manera ventajosa con los pequeños
comercios establecidos en estos pueblos.
La población considera que al construirse la nueva Línea del
Metro habrá una mayor urbanización por la inmigración de nuevos
pobladores que se establecerán de manera desordenada. Los habi-
tantes de estos pueblos han abandonado sus tierras agrícolas porque
el gobierno nunca los apoyó, lo que habría evitado o controlado, al
menos, la urbanización creciente que se ha generado.Los habitantes
de estos pueblos señalan también otro tipo de afectaciones:

Habrá mayor inseguridad con el Metro porque van a venir personas


de otras partes, más bien se agudizarán porque esos problemas ya
existen.
Ya tenemos problemas de robos, secuestros, consumo de drogas
debido a la inmigración que ha llegado de las otras delegaciones.
Las personas mayores dicen que nuestras tradiciones van a desapare-
cer, pero resistimos: yo soy promotor cultural y por el contrario,
hemos recreado los bailes y el carnaval que se habían terminado en
el siglo pasado. Pensábamos que con los condominios y las nuevas
urbanizaciones, nuestras tradiciones iban a terminar, por el contrario,
ahora se da un efecto demostración y en las escuelas de las nuevas

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E F E C T O S D E L A C O N S T R U C C I O N D E L A L I N E A 12 D E L M E T R O ...

colonias, los niños copian las danzas, que nosotros el pueblo originario,
les hemos enseñado (entrevista con pobladores de Zapotitlán, junio
de 2010).

En el centro de Zapotitlán existe un cartel que indica reclamos


pero también una propuesta: “Nuestra escuela secundaria fue
afectada por el sismo y nosotros no estamos en contra de la Línea
Dorada, pero queremos también una secundaria Dorada”.
Aun cuando la población de Zapotitlán ve como un hecho la
construcción del Metro, considera que al promoverse nuevas
urbanizaciones, los servicios urbanos serán cada vez más
deficientes, tales como el drenaje y la energía eléctrica, además
de que el incremento de los volúmenes de basura propiciará
inundaciones, entre otros problemas.

CONCLUSIONES

Sin duda, una obra de esta naturaleza tenderá a cambiar el paisaje


característico de los humedales y de la agricultura chinampera de
esta zona, dados los cambios en el uso del suelo que implicarán las
nuevas construcciones y los servicios urbanos que necesariamente
conllevan. Las actividades agropecuarias se verán más presionadas
por la urbanización que ampliará los espacios que hasta ahora
ocupa y se dará paso a las nuevas instalaciones comerciales y de
servicios por lo que se transformará aún más la composición de
la población económicamente activa.
En conclusión, podemos afirmar que si bien la Línea 12 traerá
ciertas ventajas para la población en general, también tendrá
efectos negativos, como por ejemplo, el crecimiento sin control
de la población y de la urbanización.
Como hemos visto, el nivel de afectación es diferente en los tres
pueblos por donde pasará la Línea 12 del Metro; sus habitantes
responden de acuerdo con el grado en que serán afectadas sus
tierras. Es necesario indicar que en ningún caso ellos han tenido
la información completa de las obras que serán realizadas o se les
ha preguntado acerca de sus propuestas para mejorar su vida. Sin
embargo, pretenden continuar con sus formas de organización
tradicional, sus rituales y fiestas para los santos barriales o de sus

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V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

pueblos, reanimando incluso algunas otras como el carnaval que ya


no se realizaba y que algunos grupos culturales se han empeñado
en darle continuidad.
La población afectada por la construcción de la Línea 12 va
a seguir en sus pueblos con su antigua cultura y desea que se
protejan las zonas arqueológicas y los suelos agrícolas que aún
le quedan. Requiere, además, contar con el apoyo oficial para
proteger los espacios abiertos que aún quedan como zonas de
reserva ecológica. En el caso de las zonas más urbanizadas, la
población afectada desea tener acceso a mejores servicios y a vivir
estos cambios de la mejor manera posible.
Estos pueblos han logrado permanecer en medio de una
urbanización descontrolada sin que medie alguna política capaz de
reconocer el valor estratégico de los recursos que se están afectando
en estas zonas de recarga del acuífero que todavía alimentan
de agua a la Ciudad de México. No se ha reconocido tampoco
la importancia que aún tiene la producción agrícola de origen
chinampero que genera ocupación e ingresos a una parte de su
población que conserva y transmite a las nuevas generaciones su
herencia cultural, el apego al terruño, a sus formas de organización,
a su ritualidad y a sus creencias. Estos pueblos continuarán
resistiendo desde su estilo de vida que ha dibujado históricamente
este espacio social compartido hoy con migrantes de la ciudad y
de otras entidades del país y que ha sido partido por vialidades
y ahora por un medio de transporte masivo que atraerá mayores
construcciones y a una población más numerosa si no se aplican
medidas necesarias para contenerla y promover la protección de
los humedales, las zonas de recarga, las zonas arqueológicas, el
paisaje y las actividades tradicionales. Su pérdida empobrecería
más al medio ambiente y a la cultura de nuestra ciudad.

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naturales y desarrollo regional y global sustentable”, México, Instituto
de Suelos del Ministerio de Agricultura de Cuba, Programa de
Superación Académica de la UAM-Xochimilco.

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153
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

alumnos de la Licenciatura en Economía, cuarto trimestre, México,


UAM-Xochimilco.
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y segregación social en la periferia sur de la zona metropolitana de la Ciudad de
México [http://Prodeco.correo.uam.mx.Cuadro 8], elaborado con base
en datos del Scince 2000 y Coneval, 2010.

154
ENCUENTROS
Aritmética política del proceso electoral
en México, 1997-2012
Doris Musalem*
Agustín Porras**

RESUMEN
En este artículo se abordan las elecciones federales para presidente de la
República en 2012 y para diputados federales por el principio de mayoría
relativa en las elecciones de 2009 y 2012 haciendo referencia comparativa con
las elecciones de 1997-2003. A partir del análisis estadístico se estudia la tasa de
participación electoral y los resultados de la votación que obtienen los partidos
políticos en dichas elecciones. En relación con la tasa de participación electoral
se comparan las elecciones de 2000-2006 con las de 2006-2012 utilizando la tasa
de crecimiento promedio anual: 1) de la Lista Nominal y 2) la tasa de crecimiento
de la votación total. Se concluye que la tasa de crecimiento de la votación total
en 2006-2012 fue muy elevada y superior a la tasa de 2000-2006 y la tasa de
crecimiento de la Lista Nominal fue muy baja en relación con la tasa en 2000-
2006, produciéndose una tasa de participación elevada en la elección del 1 de
julio de 2012. Respecto de la elección para presidente en 2012, si bien el PRI en
alianza con el Partido Verde Ecologista obtuvo la mayor proporción de votos
con una diferencia un poco mayor al 6% con respecto a la alianza de los partidos
PRD, PT y Convergencia, se destaca la importancia de un peso muy importante
de los partidos menores en esa alianza: el Verde con el PRI y los partidos PT y
Convergencia. En la elección federal de diputados de mayoría relativa en las
elecciones de 2009 y 2012 y comparando con las elecciones de 1997-2003, se
constata nuevamente en 2012 la mayoría de diputados que obtiene el PRI y que
están estrechamente relacionados con lo que se denomina el “voto duro “ de los
partidos, se destaca que en el caso del PRI el nivel de voto duro o voto estable se
asocia estrechamente con la naturaleza corporativista de este partido producto
de su historia autoritaria del pasado; sin embargo, en el análisis estadístico se
pone de relieve que esta preponderancia del PRI en las diputaciones federales en
la actualidad se debe fundamentalmente a la coalición con el Partido Verde, lo
que lleva a estimar un declive del voto duro del PRI que empieza a manifestarse
en la pasada elección del 2012. El análisis a nivel de entidad federativa también
permite estudiar el fenómeno del voto duro de los partidos.
PALABRAS CLAVE: participación electoral, voto duro, corporativismo, autoritarismo,
coalición de partidos, padrón electoral, lista nominal, votación total, diputados
de mayoría relativa.

* Profesora-investigadora en el Departamento de Política y Cultura, UAM-


Xochimilco.
** Profesor-investigador en el Departamento de Relaciones Sociales, UAM-
Xochimilco.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 157-175


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

ABSTRACT
This article discusses the federal elections for President in 2012 and of Congress
by the principle of relative majority in the elections of 2009 and 2012, using those
of 1997-2003 as a point of comparison. By means of statistical analysis, it studies
the rate of voter participation and the election results obtained by political parties.
Voter turnout in the 2000-2006 elections is compared with that of 2006-2012 using
the annual average growth rate: 1) from the list of registered voters and 2) the
growth rate of the total vote. These figures show a very high growth rate for the
total vote in 2006-2012, higher than that seen in 2000-2006; however, the increase
in registered voters was very low in comparison to 2000-2006, thereby resulting
in a high rate of participation in the July 1, 2012 election. In the 2012 presidential
elections, although the PRI allied with the Partido Verde Ecologista obtained the
largest percentage of votes with a difference of just over 6% from the alliance of
the PRD, PT and Convergencia parties, the significant weight carried by minor
parties in these coalitions –the Partido Verde in the case of the PRI; the PT and
Convergencia parties with the PRD– is notable. In the federal congressional
elections by relative majority in the 2009 and 2012 elections compared to those
from 1997-2003, again we find the majority of representatives obtained by the PRI
in 2012 closely related to what is called the “hard” vote. In the case of the PRI, we
see that the hard or stable party vote is strongly associated with the corporatist
nature of this party due to its authoritarian history of the past; however, statistical
analysis underscores the fact that the PRI majority in Congress is currently mainly
due to its coalition with the Partido Verde, which leads us to consider a decline
of the PRI party hard vote beginning in the 2012 elections. State-level analysis
allows for further study of the phenomenon of hard votes.
KEY WORDS: voter turnout, hard vote, corporatism, authoritarianism, coalition
of parties, electoral register, nominal list, total vote, representation by relative
majority.

INTRODUCCIÓN

En el análisis cuantitativo de los procesos electorales se consideran


distintos niveles de análisis: Presidencia de la República, diputados
federales, senadores, gobernadores, congresos locales en los estados
de la República y presidentes municipales. Aunque estos niveles
son todos igualmente importantes, en los análisis generalmente
se privilegia a la presidencia, el congreso y las gubernaturas
dependiendo los intereses particulares de cada investigación. En este
ensayo se consideran las elecciones para presidente de la República
y los diputados federales de mayoría relativa en los 300 distritos
federales electorales.

15
ARITMÉTICA POLÍTICA DEL PROCESO ELECTORAL EN MÉXICO , 1997-2012

Reviste importancia el estudio comparativo de las tendencias


electorales desde 1997 hasta 2012 para la presidencia y para los
diputados de mayoría relativa en los años en los que se realizaron
elecciones.
En el artículo “Elecciones y transición” (Porras, 2009) se presentó
un estudio comparativo de las elecciones de diputados federales
de mayoría relativa en las entidades federativas del país para las
elecciones 1997-2006. En este ensayo se retoman algunos resultados
y se amplía el análisis para las elecciones de 2009 y 2012.

OBJETIVO

Analizar los cambios en la tasa de participación electoral a nivel


nacional y en las entidades federativas, así como los resultados
de las elecciones federales según partido político que obtuvo la
mayoría relativa en las elecciones 2009 y 2012 para presidente y
para diputados federales de mayoría relativa.
En este ensayo se retoman algunas consideraciones teórico-
conceptuales que se consideraron en el artículo antes mencionado
y se agregan otras relevantes a la temática tratada.

OBJETIVO PARTICULAR

En cada una de esas elecciones establecer los factores económicos


y sociales asociados a la tasa de participación electoral y a la proporción
de votos de mayoría relativa según partido político en las elecciones
antes mencionadas.

OBJETO DE ESTUDIO

I. Tasa de participación electoral.


II. Proporción de votos que obtienen los partidos políticos por el
principio de mayoría relativa.

15
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Estos dos objetos de estudio son las variables dependientes y se


explican por variables independientes a nivel de entidad federativa
y a nivel de distrito federal electoral.

ELEMENTOS TEÓRICO-METODOLÓGICOS

De acuerdo con este nivel de análisis se adopta un enfoque


teórico-metodológico. En este nivel de análisis, el de agregados
de individuos en distritos electorales federales y en entidades
federativas, se adopta el enfoque que pone de relieve los procesos
histórico-estructurales para explicar el objeto de estudio político
antes planteado. Se parte del supuesto que lo político en el proceso
electoral puede explicarse a partir de las tendencias observadas
en determinadas variables estructurales y que tienen relación
significativa con la participación electoral y con el voto ciudadano
emitido a favor de determinado partido político.

Este enfoque se ha utilizado en diversos trabajos de investigación


sobre la realidad mexicana desde hace varios años, siendo uno de
los pioneros el realizado por el eminente científico social don Pablo
González Casanova “La democracia en México”, que empezó a
estudiar los procesos electorales tomando como unidad de análisis la
agregación en entidades federativas y estableciendo relaciones entre la
participación electoral, la proporción de votos según partido político
y variables estructurales socioeconómicas [...] Otro antecedente más
reciente sobre el enfoque histórico estructural para el estudio de la
participación electoral en México lo encontramos en una investigación
realizada por el “Centro de Estudios para un Proyecto Nacional,
S.C.” sobre el abstencionismo en México y solicitada por la Dirección
Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica (DECEyEC)
del Instituto Federal Electoral [...] En esta investigación se estudió la
elección de diputados federales de 1997; se indagaron las relaciones
entre la tasa de participación electoral y la proporción de votos por
determinado partido político, con algunas variables socioeconómicas
como la escolaridad, el ingreso y la proporción de población
económicamente activa ocupada en los sectores secundario y terciario.
Esta investigación se realizó tomando los 300 distritos electorales
del país [...] El estudio de la participación electoral y la emisión del
voto por determinado partido político son dimensiones del proceso
electoral muy complejas para cuya explicación es necesario recurrir a

160
ARITMÉTICA POLÍTICA DEL PROCESO ELECTORAL EN MÉXICO , 1997-2012

diferentes enfoques teórico-metodológicos, que toman como unidad


de análisis al individuo y a nivel de agregados de individuos. Se debe
resaltar el hecho que en el enfoque al nivel del individuo generalmente
se trata de encuestas de opinión pública política que corresponden a
un momento en el tiempo (aunque en algunas variables se pregunta
por comportamientos realizados en el pasado) y por otro lado, las
encuestas son generalmente o únicamente de representatividad
nacional, es decir, no se pueden diferenciar regiones del país que
generalmente están asociadas a diversidades culturales, socio-
económicas y políticas [...] En el enfoque histórico-estructural no se
tienen variables de los actores políticos, de sus valores y creencias, pero
el estudio y explicación se realiza tomando en cuenta la diversidad
regional. En la actualidad existe certeza en torno al papel explicativo
que poseen algunas variables socio-demográficas: nivel educativo, el
ingreso, la ocupación de la población económicamente activa en los
sectores secundario y terciario; estas variables contribuyen a elevar o
disminuir, según sea el caso, la participación electoral y a favorecer más
a determinados partidos políticos [...] En esta perspectiva, se pueden
combinar los hallazgos de estudios de ambos niveles de análisis y
enfoques y enriquecer la explicación de los hechos políticos en los
procesos electorales en el objeto de estudio planteado en este ensayo:
cambios en la participación electoral y cambios en la emisión de datos
por determinado partido político (Porras, 2009:287-289).

Señalamos ahora otras consideraciones que se deben tomar en


cuenta para el análisis de los resultados electorales en los niveles
que se proponen en este trabajo.
Como variables próximas a la tasa de participación electoral y a la
mayoría relativa que obtiene determinado partido político se deben
mencionar las campañas que realizan los partidos políticos a través de
los medios de comunicación, prensa escrita, radio y televisión en lo
que actualmente se llama el mercado político (marketing político).
La población en edad de votar (18 años y más) tendrá una
probabilidad de votar según el nivel de “conciencia cívica” de
acuerdo con su condición de ciudadano que ejerce sus derechos
y concibe el acto de votar como un acto consciente o al menos
deliberado de acuerdo con su propia precepción de la realidad
política con capacidad de escoger diferentes opciones que tienen
correspondencia con sus formas de pensar, con sus valores,
actitudes e ideología y con sus propios intereses económicos y
políticos. Existe el supuesto que hay un segmento de la población

161
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

que no vota y ese comportamiento tiene relación con una supuesta


“falta de conciencia” o más bien una malformación de la conciencia
social que producen los medios televisivos y la radio principalmente
o desinterés de su propia categoría de ciudadano. En las encuestas
de opinión pública política las estimaciones de la población que no
vota sólo se basan en respuestas de la población a preguntas espurias
sin ningún contenido teórico sustentable.
Estas respuestas que se obtienen difícilmente son referentes
empíricos de las verdaderas razones de porqué no votará la
población en determinada elección próxima; hay otra población
flotante que el día de la elección no vota por otras muchas razones
coyunturales y que se relacionan con la oferta política de los
partidos y a otras muchas razones erráticas que ocurren el día de
las elecciones. Lo único que tiene cierta estabilidad es lo que ha dado en
llamarse el voto duro de los partidos que se estima en las encuestas de
opinión pública política y en este trabajo también se hace una estimación
del voto duro de los partidos, para las elecciones de 2009 y 2012. El voto
duro de los partidos tomando como referente empírico los distritos federales
electorales ganados por un partido por el principio de mayoría relativa
se construye a partir de los distritos ganados por un partido de manera
consecutiva en al menos tres elecciones.
Existen dos razones diferentes que pueden explicar el voto
duro de los partidos: una, es el prestigio que gana un partido en el
nivel local por su buena gestión para resolver los problemas de la
población; la otra, es el carácter corporativo del partido en el nivel
local. Esta razón está asociada a un partido que en el pasado era
hegemónico en un gobierno autoritario y ejercía el control político
de la población en el nivel local de manera coercitiva pero siempre
cuidando de otorgar ciertos beneficios aunque de manera limitada,
algo muy similar a lo que puede llamarse el casicazgo que tuvo y
todavía tiene vigencia en México y también a los programas de
los gobiernos del PRI y PAN en sus políticas focalistas de combate
a la pobreza.
A partir del análisis del voto duro de los partidos desde la
elección federal de diputados de 1997 hasta 2012 , se observa que el
partido con mayor voto duro es el PRI, ¿por qué? Más adelante en
el análisis de resultados se hará una reflexión sobre este tema.
Otros factores de aumento en la participación electoral lo
constituye el entusiasmo de un cambio radical frente al desencanto
162
ARITMÉTICA POLÍTICA DEL PROCESO ELECTORAL EN MÉXICO , 1997-2012

en la gestión de un partido político en el gobierno a lo que ha dado


en llamarse el voto de castigo a determinado partido político por
su desempeño en el gobierno.

METODOLOGÍA

Para explicar las variables dependiente de nuestro objeto de estudio


se presentan los lineamientos metodológicos correspondientes a:

I. Elaboración de hipótesis.
II. Operacionalización de variables.
III. Reconstrucción de información en los niveles de agrupación
que se utilizan en este ensayo.

Elaboración de hipótesis

Nuestras variables dependientes que conforman el objeto de estudio


son: tasa de participación electoral y preferencia de los ciudadanos a
favor de determinado partido político. Las hipótesis relativas al nivel
de análisis de agregados de población en las entidades federativas
y en los distritos federales electorales del país, son las siguientes:
variables dependientes: tasa de participación electoral y votos emitidos
a favor de determinado partido político en las elecciones federales
para presidente y para diputados federales por el principio de
mayoría relativa en las entidades federativas y en los 300 distritos
electorales federales en las elecciones de 2009-2012; variables
independientes: se consideran algunas variables socioeconómicas que
se irán mencionando en el análisis de resultados.
La fuente de información para la construcción de indicadores en el
periodo de análisis 2009-2012 fueron las estadísticas de las elecciones
federales de 2009 y 2012 por entidad federativa y por distrito federal
electoral, que publica la Dirección Ejecutiva de Organización
Electoral, Instituto Federal Electoral IFE, y la Lista Nominal por
entidad federativa y por distrito electoral que se obtiene de la
Coordinación de Control del Padrón Electoral, Dirección Ejecutiva
del Registro Federal de Electores (IFE, 2009, 2012).

163
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

ANÁLISIS DE RESULTADOS

De acuerdo con el enfoque teórico-metodológico que adoptamos


en este trabajo se realizó el análisis estadístico en el nivel de
agregación de individuos en unidades político-administrativas para
fines electorales que son las entidades federativas y los distritos
electorales.
Se presentan los resultados del análisis estadístico realizado para
el nivel de agregación de individuos en las entidades federativas y
en los distritos federales electorales en las elecciones federales de
2009 y 2012; este análisis se realiza para las elecciones de presidente
de la República y diputados federales por el principio de mayoría
relativa y en las entidades federativas.
Se consideran como variables dependientes: 1) la tasa de parti-
cipación electoral y 2) el número de votos obtenidos por partido
político para presidente y mayoría relativa para diputados ganados
por los partidos políticos por el principio de mayoría relativa en los
distritos federales electorales.
A escala nacional, en el periodo considerado, la tendencia
observada en las variables dependientes fue la siguiente:

Tasas de participacion electoral

La tasa de participación electoral, considerando la Lista Nominal


y la votación total nacional alcanzó un nivel de 63.97% en el 2000,
disminuyó a 58.55% en el 2006 y disminuye de nueva cuenta a
44.80% en el 2009; pero sube significativamente en 2012 con una
tasa de 63.33%; esta tendencia en la participación marca una caída
a largo plazo en la participación ciudadana pero que comienza a
recuperarse a partir de 2012, elección en la que hubo una votación
muy elevada. La tasa de crecimiento de la votación total entre
2006 y 2012 fue de 3.4% promedio anual comparada con una
tasa de crecimiento de la votación total entre 2000 y 2006 de sólo
1.85%, es decir, en los últimos seis años casi se duplicó la tasa de
crecimiento de la votación; por otro lado, la Lista Nominal había
crecido entre 2000 y 2006 a una tasa de 3.56% anual y en el último
periodo (2006-2012) creció a una tasa de solamente 1.89%, casi a
la mitad; mientras la votación creció a una tasa de casi el doble la
164
ARITMÉTICA POLÍTICA DEL PROCESO ELECTORAL EN MÉXICO , 1997-2012

Lista Nominal lo hizo con una tasa de casi la mitad en el último


periodo, esta aritmética política explica porqué aumentó tanto la
tasa de participación electoral de 58.5% en 2006 a 63.3% en 2012.
Estas variaciones en la participación electoral se explican por una
alta participación de la población y por una disminución en el
ritmo de crecimiento del padrón electoral y de la Lista Nominal.
Deberá investigarse la relación con la dinámica demográfica de la
población mayor de 18 años.

Elecciones federales para presidente de la República, 2012

En el 2012 la elección federal para presidente de la República


alcanzó una tasa de participación electoral de 63.3%, y se debió a
las expectativas que despertó esta elección entre la población al
tener dos opciones radicalmente diferentes: 1) el compromiso de
un cambio que ofreció el PRI en coalición con el Partido Verde, y
2) un cambio verdadero que ofreció la izquierda con tres partidos
en coalición PRD, PT y Convergencia.
Para el total nacional el PRI obtuvo 38.21% de la votación total,
el PRD obtuvo 31.59%, el PAN 25.41% y el partido de Alianza
Cívica 2.29%; cabe señalar que el PRI obtuvo el mayor porcentaje
de votación debido a su coalición con el Partido Verde, del cual
obtuvo 9.27%; quiere decir que fue debido a la coalición que logra
tener la ventaja antes mencionada, sin ésta su votación hubiera
sido de 28.94%; a su vez, el PRD sin la coalición con el PT, y con
Convergencia sólo hubiera alcanzado 19.37%, se puede concluir
que la competitividad de los partidos PRI y PRD están dependiendo
en una medida de los partidos pequeños que en coalición ya no
resultan tan pequeños porque son los que le dan fuerza a los
partidos grandes (Cuadro 1).
En las entidades federativas en las que ganó el PRD en coalición
fueron: Distrito Federal, Guerrero , Morelos, Oaxaca, Quintana Roo
y Tabasco; el PAN ganó en Guanajuato, Nuevo León, Tamaulipas
y Veracruz. En el resto de las entidades ganó el PRI, pero en la
mayoría de ellas ganó en coalición como fueron Aguascalientes, Baja
California, Baja California Sur, Coahuila, Chiapas, Jalisco, Puebla,
Querétaro, San Luis Potosí y Yucatán; en el resto de las entidades
ganó sin tener que sumarle los votos de la coalición con el Verde; el
165
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

PRI ganó en 22 entidades pero en 10 de ellas ganó en coalición con


el Verde, es decir, sin coalición únicamente hubiera ganado en 12
entidades; de acuerdo con estos resultados en esta elección el PRI
está perdiendo fuerza o capital político de su voto duro, este es un
hallazgo de la aritmética política del 2012 ( Cuadro 1 ).
La expectativa que se generó en esta elección del 2012, también
alentó el votó en los distritos federales electorales y el PRI ganó
un número muy importante de los distritos federales por mayoría
relativa, pero hay que señalar que también un número importante
de ellos los ganó en coalición con el Verde, el PRI obtuvo 167
diputaciones federales por mayoría relativa, un número menor
al que había obtenido en 2009 que fue de 188 diputados con una
diferencia muy grande en relación con el PAN, que en ese año que
obtuvo 68 diputados federales de mayoría relativa y una diferencia
mucho mayor en relación con el PRD, que sólo obtuvo 39 diputados;
en el 2012, como se había señalado, el PRI ganó en 167 distritos
federales electorales, una ventaja también muy grande en relación
con el PAN, que sólo ganó en 69 distritos y una ventaja en relación
con el PRD, que ganó en 60 distritos (Cuadro 2).
El número de diputados de mayoría relativa que el PRI ha ganado
de manera consecutiva desde 2003 hasta 2012 es una medida de lo
que se había señalado en la parte teórica de este ensayo como el voto
duro del PRI; excepto en la elección del 2006, que fue una elección
errática debido a que no existe una explicación plausible de porqué
el PRI perdió 96 diputaciones en el 2006, rompiendo la tendencia
general que se venía observando desde 1997, la evidencia de lo
errático de esa elección radica que en 2009 el PRI vuelve a recuperar
los distritos que había perdido en 2006 restableciéndose la tendencia
general ya mencionada (Cuadro 2).
Al observar esta tendencia de un nivel muy elevado de diputados
federales que tiene el PRI desde 1997 hasta esta última elección de
julio de 2012, se puede preguntar ¿cómo se explica este fenómeno
de un partido que mantiene durante varias elecciones un voto duro
tan elevado, o dicho de otra manera una base electoral estable por
tanto tiempo? La respuesta tiene una explicación histórica: antes
de 1997 y aun situándonos antes de 1988.
El régimen político heredado de la Revolución siempre tuvo
un carácter autoritario de naturaleza corporativa, se mantenía
el control político de la población a través de una organización
166
ARITMÉTICA POLÍTICA DEL PROCESO ELECTORAL EN MÉXICO , 1997-2012

corporativa, que para poder legitimar su autoridad siempre realizó


elecciones a niveles federales y locales, cuando empezó a aumentar
de manera importante la competencia electoral y el PRI tuvo que
empezar a funcionar como un verdadero partido político, y a su vez,
empezó a aumentar la presión para realizar reformas electorales, el
PRI, que tenía una organización nacional de carácter corporativo,
siguió manteniendo esas prácticas que tuvieron como resultado
un nivel significativo de “voto duro” por encima del voto duro que
pudieran haber logrado los otros partidos políticos como el PAN o
el PRD. Esto explica porqué el PRI sigue manteniendo un número
muy elevado de diputaciones federales de mayoría relativa. Hay que
señalar además que el voto duro del PRI tiene una estrecha relación
con la tasa de participación electoral, es decir, a mayor participación
electoral menor el voto duro del PRI y a menor participación electoral
mayor el voto duro del PRI aunque esta relación se observa a
determinados niveles de participación mayores al 50%. En el 2009,
elección intermedia con una tasa de participación más baja que en
2012 el PRI obtiene 188 diputaciones, pero en 2012 con una tasa de
participación elevada como ya se señaló antes el PRI bajó mucho el
número de diputados a los niveles que tenía en 2003, aunque de
todas maneras es más del doble de diputados de los que obtienen
los otros partidos (Cuadro 2 ).
El número de diputados federales de mayoría relativa a nivel
de entidad federativa permite establecer en cuáles entidades el
voto duro alcanza una mayor proporción y ver los cambios que
se producen de una elección a otra; en este caso, la comparación
entre las elecciones de 2009 y 2012.

Eleccion de diputados de mayoría relativa por entidad federativa

En la elección intermedia de 2009 el PRI obtuvo el número más alto


de diputados de mayoría relativa desde 1997, con 188 diputados,
62.6% de los 300 diputados federales, que es el nivel máximo de
voto duro de este partido corporativista; el PAN sólo obtuvo 68
diputados, nivel más bajo desde 1997, representando 22.6% de
las 300 diputaciones; y el PRD también disminuyó drásticamente
a sólo 39 diputados de mayoría relativa, o sea, 13% del total de
300 diputados. Entonces, el capital político de los partidos queda
167
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

como sigue: el PRI, 63%; el PAN, 23% y el PRD, sólo 13%; esta
situación cambió de manera significativa para el 2012, quedando las
posiciones de la siguiente manera: PRI, 55.6%; PAN, 23% (se queda
igual) y el PRD sube a 20% (Cuadro 2). Como puede observarse, el
PRI tiene un capital político de más del doble de los otros partidos.
Sin embargo, cabe señalar que este capital político ya no es tan
fuerte como en el pasado debido a que muchas de las diputaciones
y de votos para la presidencia lo está ganando gracias a su coalición
con el Partido Verde.
Hay que apuntar que el número de diputados federales por
mayoría relativa que obtienen los partidos están diferenciados
regionalmente en las entidades federativas, es decir, que el
capital político nacional se distribuye de manera diferente a nivel
regional.
El PAN ha ganado de manera consecutiva los distritos 1 y 3 de
Aguascalientes, ganó los de Baja California hasta el 2009, pero en
2012 perdió la mayoría de ellos y sólo conservó los distritos 2 y 5
en 2012; en Chiapas había ganado cuatro distritos en 2009, pero los
perdió en 2012; en el Distrito Federal ganaba de manera consecutiva
los distritos 2, 5, 10 y 15, pero en 2012 sólo pudo conservar el distrito
15 y perdió los demás; en Guanajuato gana de manera consecutiva
casi todos los distritos, de 14 gana 13; en Jalisco tenía 6 distritos,
aumentó a 11 en el 2009, pero perdió la mayoría de ellos en el 2012,
sólo conservó tres distritos; en el Estado de México había logrado
cinco distritos en 1997-2003 pero los pierde en 2009-2012 y sólo
conservó un distrito en 2012; tenía tres distritos desde 1997-2003 pero
en el 2012 sólo conservó un distrito. Como puede observarse, el voto
duro del PAN se circunscribe a un número reducido de entidades y
en el 2012 perdió en Baja California y en Jalisco.
El PRD tenía voto duro desde 1997-2003 en muy pocas entidades;
en Michoacán desde 1997 hasta 2009 con ocho distritos de doce,
pero los pierde en 2012; en el Estado de México tenía desde 1997-
2003 seis distritos, pero los pierde en 2009; y en la entidad en la
que ha tenido su mayor fuerza política es el en Distrito Federal,
donde gana desde 1997-2003 la mayoría de las diputaciones
federales, aunque siempre el PAN le ganaba cuatro distritos, pero
en la pasada elección del 1 de julio el PAN sólo logró un distrito,
el 15, y los restantes 26 distritos los gana el PRD y que constituyen
su mayor voto duro a nivel de entidades federativas.
16
ARITMÉTICA POLÍTICA DEL PROCESO ELECTORAL EN MÉXICO , 1997-2012

Sin lugar a dudas, por diferencia el PRI gana desde 1997-2003,


2009 y 2012 en el resto de las entidades, estando ahora después
de la pasada elección con un número muy importante de distritos
electorales federales en Baja California, Chiapas, Chihuahua,
Jalisco, Estado de México, Michoacán, Nuevo León, Puebla, San
Luis Potosí, Sinaloa y Veracruz (cuadros 3 y 4).
Finalmente, en 2009 a nivel de entidades federativas no se observó
una relación significativa entre dos variables socioeconómicas: 1)
porcentaje de población económicamente activa ocupada que
ganaba menos de dos salarios mínimos como indicador de pobreza,
y 2) producto interno bruto per cápita y la proporción de votos
por partido; los coeficiente de correlación calculados fueron muy
débiles del orden = 0.11 y en algunos casos cercanos a cero, es decir,
no se encontró relación entre estas variables que se consideraron en
la hipótesis de un grado de asociación entre votación por partido
y niveles socioeconómicos (Cuadro 5).
La conclusión que se puede extraer de este análisis es que el
PRI por su naturaleza corporativa sigue siendo el partido con
mayor fuerza política, con débil competitividad del PAN y de los
partidos de izquierda. Pero debe señalarse que esta fuerza del
PRI ha disminuido y se constata por una coalición cada vez más
dependiente del Partido Verde Ecologista.

BIBLIOGRAFÍA

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colección Teoría y análisis, México, División de Ciencias Sociales y
Humanidades, UAM-Xochimilco.
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México, IFE/Flacso/Porrúa, 2002.
Porras, Agustín (2009), “Elecciones y transición: elementos cuantitativos”,
en Ávalos Tenorio, Gerardo (coord.), El Estado mexicano, México, UAM-
Xochimilco, pp. 277-296.

16
CUADRO 1
PAN PRI PRD Verde PT Converg. Nva. Alianza PRI/Verde PRD/PT PRD/Conv. PRD PT Converg. Votos total

Ags. # 152548 149704 60681 9246 11974 7768 33706 31824 17516 2980 1063 645 392 # 493468
100.00% 30.91% 30.34% 12.30% 1.87% 2.43% 1.57% 6.83% 6.45% 3.55% .60% .22% .13% .08% 2.72% 100.00%
BC # 343418 342948 239995 17215 31965 24507 35229 107824 74223 15598 5218 2360 496 # 1263478
100.00% 27.18% 27.14% 18.99% 1.36% 2.53% 1.94% 2.79% 8.53% 5.87% 1.23% .41% .19% .04% 1.78% 100.00%
BCS # 75554 79225 34490 2612 5175 4680 4974 23422 14936 3000 868 488 95 # 254699
100.00% 29.66% 31.11% 13.54% 1.03% 2.03% 1.84% 1.95% 9.20% 5.86% 1.18% .34% .19% .04% 2.03% 100.00%
Camp. # 108561 114021 58687 2883 7588 11312 9785 33352 19175 3771 1539 1139 87 # 381979
100.00% 28.42% 29.85% 15.36% .75% 1.99% 2.96% 2.56% 8.73% 5.02% .99% .40% .30% .02% 2.64% 100.00%
Coah. # 431408 381446 147517 13320 22598 12347 27957 72438 40798 8032 2223 1397 385 # 1183612
100.00% 36.45% 32.23% 12.46% 1.13% 1.91% 1.04% 2.36% 6.12% 3.45% .68% .19% .12% .03% 1.84% 100.00%
Col. # 101520 102142 42001 3544 7954 3867 4881 18452 11209 2272 685 398 109 # 305215
100.00% 33.26% 33.47% 13.76% 1.16% 2.61% 1.27% 1.60% 6.05% 3.67% .74% .22% .13% .04% 2.03% 100.00%
Chis. # 326527 477986 400732 327759 63428 25637 48111 128525 101084 36373 5446 2476 382 # 2034336
100.00% 16.05% 23.50% 19.70% 16.11% 3.12% 1.26% 2.36% 6.32% 4.97% 1.79% .27% .12% .02% 4.42% 100.00%
Chih. # 328840 486855 182918 22776 28885 17315 48318 109996 56298 11079 3667 1928 748 # 1333874
100.00% 24.65% 36.50% 13.71% 1.71% 2.17% 1.30% 3.62% 8.25% 4.22% .83% .27% .14% .06% 2.57% 100.00%
DF # 844380 891458 1499816 40494 172175 99265 87385 326765 647119 108788 27255 14788 3937 # 4854077
100.00% 17.40% 18.37% 30.90% .83% 3.55% 2.04% 1.80% 6.73% 13.33% 2.24% .56% .30% .08% 1.86% 100.00%
Dgo. # 194241 256067 64483 6996 34843 6276 15418 57574 26719 7020 1119 1307 183 # 685366
100.00% 28.34% 37.36% 9.41% 1.02% 5.08% .92% 2.25% 8.40% 3.90% 1.02% .16% .19% .03% 1.91% 100.00%
Gto. # 950197 718009 205538 56508 24659 19580 63354 161135 37991 8175 2607 1136 1075 # 2319066
100.00% 40.97% 30.96% 8.86% 2.44% 1.06% .84% 2.73% 6.95% 1.64% .35% .11% .05% .05% 2.98% 100.00%
Gro. # 154018 414636 445910 32473 42061 49349 20219 84377 87215 25645 9291 2214 223 # 1412693
100.00% 10.90% 29.35% 31.56% 2.30% 2.98% 3.49% 1.43% 5.97% 6.17% 1.82% .66% .16% .02% 3.19% 100.00%
Hgo. # 215204 413840 272034 17850 28947 15248 50225 85654 72839 17431 4152 1664 312 # 1225262
100.00% 17.56% 33.78% 22.20% 1.46% 2.36% 1.24% 4.10% 6.99% 5.94% 1.42% .34% .14% .03% 2.44% 100.00%
Jal. # 1107042 1059171 324746 47603 55501 226535 94199 265689 127022 12916 16860 12495 1520 # 3434723
100.00% 32.23% 30.84% 9.45% 1.39% 1.62% 6.60% 2.74% 7.74% 3.70% .38% .49% .36% .04% 2.43% 100.00%
Méx. # 1255500 2237745 1479135 68799 139139 140204 161118 670821 464617 87690 28624 11099 3398 # 6893494
100.00% 18.21% 32.46% 21.46% 1.00% 2.02% 2.03% 2.34% 9.73% 6.74% 1.27% .42% .16% .05% 2.11% 100.00%
Mich. # 338848 547609 362446 27729 26727 18350 34510 136637 77316 26109 5535 1728 1057 # 1651408
100.00% 20.52% 33.16% 21.95% 1.68% 1.62% 1.11% 2.09% 8.27% 4.68% 1.58% .34% .10% .06% 2.83% 100.00%
Mor. # 157674 218086 228737 20668 27814 19817 19090 58037 68156 13200 4685 1872 299 # 858458
100.00% 18.37% 25.40% 26.65% 2.41% 3.24% 2.31% 2.22% 6.76% 7.94% 1.54% .55% .22% .03% 2.37% 100.00%
Nay. # 83074 179277 84844 5187 13301 7927 8920 37306 31069 6165 1674 1003 116 # 470692
100.00% 17.65% 38.09% 18.03% 1.10% 2.83% 1.68% 1.90% 7.93% 6.60% 1.31% .36% .21% .02% 2.30% 100.00%
NL # 803641 543877 247769 16760 88960 18614 62453 109957 67015 15327 3081 2876 613 # 2019721
100.00% 39.79% 26.93% 12.27% .83% 4.40% .92% 3.09% 5.44% 3.32% .76% .15% .14% .03% 1.92% 100.00%

continúa...
CUADRO 1
(continuación)
PAN PRI PRD Verde PT Converg. Nva. Alianza PRI/Verde PRD/PT PRD/Conv. PRD PT Converg. Votos total

Oax. # 290987 447150 469200 28791 48686 53522 18339 80453 92661 23308 6514 2320 466 # 1605771
100.00% 18.12% 27.85% 29.22% 1.79% 3.03% 3.33% 1.14% 5.01% 5.77% 1.45% .41% .14% .03% 2.70% 100.00%
Pue. # 642252 598021 434040 27021 107159 43074 56118 230775 211032 47748 9840 7145 784 # 2484872
100.00% 25.85% 24.07% 17.47% 1.09% 4.31% 1.73% 2.26% 9.29% 8.49% 1.92% .40% .29% .03% 2.81% 100.00%
Qro. # 289489 271444 129899 10473 15707 13533 20384 50037 27023 4698 1756 826 336 # 859353
100.00% 33.69% 31.59% 15.12% 1.22% 1.83% 1.57% 2.37% 5.82% 3.14% .55% .20% .10% .04% 2.76% 100.00%
QRoo # 111386 130423 147659 7962 12709 7024 10375 40900 43870 11536 2563 902 248 # 538382
100.00% 20.69% 24.22% 27.43% 1.48% 2.36% 1.30% 1.93% 7.60% 8.15% 2.14% .48% .17% .05% 2.01% 100.00%
SLP # 349117 324276 148881 24241 34230 25767 32595 82885 40988 9976 3620 2388 591 # 1125572
100.00% 31.02% 28.81% 13.23% 2.15% 3.04% 2.29% 2.90% 7.36% 3.64% .89% .32% .21% .05% 4.09% 100.00%
Sin. # 296550 437918 184611 13983 16842 13546 22634 100354 50712 9113 3297 1340 544 # 1182872
100.00% 25.07% 37.02% 15.61% 1.18% 1.42% 1.15% 1.91% 8.48% 4.29% .77% .28% .11% .05% 2.66% 100.00%
Son. # 347211 352109 179591 9230 20940 13498 16336 74747 41722 10019 3374 1475 372 # 1099658
100.00% 31.57% 32.02% 16.33% .84% 1.90% 1.23% 1.49% 6.80% 3.79% .91% .31% .13% .03% 2.64% 100.00%
Tab. # 65073 287020 468904 6048 16893 18447 5771 53487 102535 33081 6213 1013 148 # 1091272
100.00% 5.96% 26.30% 42.97% .55% 1.55% 1.69% .53% 4.90% 9.40% 3.03% .57% .09% .01% 2.44% 100.00%
Tamps. # 600731 401445 174407 12713 22205 14915 31767 80237 56751 9596 3086 1582 632 # 1439196
100.00% 41.74% 27.89% 12.12% .88% 1.54% 1.04% 2.21% 5.58% 3.94% .67% .21% .11% .04% 2.02% 100.00%
Tlax. # 98801 134007 119453 6620 17506 11122 15986 44281 49198 9789 2560 1164 91 # 521915
100.00% 18.93% 25.68% 22.89% 1.27% 3.35% 2.13% 3.06% 8.48% 9.43% 1.88% .49% .22% .02% 2.17% 100.00%
Ver. # 1204712 945686 695494 41679 54238 46343 50812 215749 185600 39977 11531 3840 877 # 3581830
100.00% 33.63% 26.40% 19.42% 1.16% 1.51% 1.29% 1.42% 6.02% 5.18% 1.12% .32% .11% .02% 2.38% 100.00%
Yuc. # 395678 368810 126526 14601 13196 9202 18238 58100 21835 5252 1682 742 205 # 1055107
100.00% 37.50% 34.95% 11.99% 1.38% 1.25% .87% 1.73% 5.51% 2.07% .50% .16% .07% .02% 1.99% 100.00%
Zac. # 122465 250495 88680 17015 32279 5769 21455 71289 23876 9238 1264 867 186 # 661732
100.00% 18.51% 37.85% 13.40% 2.57% 4.88% .87% 3.24% 10.77% 3.61% 1.40% .19% .13% .03% 2.55% 100.00%
Total # 12786647 14562906 9749824 960799 1246284 1004360 1150662 3703079 2990120 634902 182892 88617 #### # 50323153
100.00% 25.41% 28.94% 19.37% 1.91% 2.48% 2.00% 2.29% 7.36% 5.94% 1.26% .36% .18% .04% 2.47% 100.00%

Fuente: IFE, Registro Federal de Electores, México, julio de 2012.


CUADRO 2
Número de diputados que ganaron las elecciones federales
1997, 2000, 2003, 2006, 2009 y 2012

Partido 1997 2000 2003 2006 2009 2012

PAN 65 142 80 137 68 70


PRI 164 132 161 65 188 165
PRD 70 26 56 98 39 63
Otros 1 3
Partido Verde Ecologista 2
Total 300 300 300 300 300 300
Nota: en el Distrito Federal el PT obtuvo 3 diputaciones en 2009.
Fuente: IFE, Elecciones Federales 1997, 2000, 2003, 2006, 2009 y 2010, Dirección
Ejecutiva de Organización Electoral.
CUADRO 3
Distritos federales electorales ganados por el PAN, PRI y PRD en las entidades federativas (elecciones federales de 2009)
PAN No. de Distritos PRI No. de Distritos PRD No. de Distritos
Aguascalientes 1, 3 2 2 1
Baja California 1,2,3,4,5,6,7,8 8
Baja C. Sur 1,2 2
Campeche 1,2 2
Coahuila 1,2,3,4,5,6,7. 7
Colima 1 1 1 1
Chiapas 4, 6, 7, 11 4 2,5,8,12 4 1,3,9,10 4
Chihuahua 3 1 1,2,4,5,6,7,8,9 8
Distrito Federal 2, 5, 10, 15 4 6 1 1,3,7,8,9,11..14,16..18,21..23,25,27, 17
Durango 1,2,3,4 4
Guanajuato 1.9,.11..14 13 10 1
Guerrero 1,2..4..9 8 3 1
Hidalgo 1..7 7
Jalisco 1,3,5,10,14,15,17..19 9 2,4,6,7..9,11..13,16 10
México 15.28 2 1..14,16..27, 29..40 38
Michoacán 4,5,8,10 4 1,2,3,6,7,9,11,12 8
Morelos 1…5 5
Nayarit 3 1 1 1 1 1
Nuevo León 1,4,6,10 4 2,3,5,7,8,9,11,12 8
Oaxaca 1…11 11
Puebla 1…16 16
Querétaro 1,2 2 3.4 2
Quintana Roo 1,2,3 3
San Luis Potosí 1,2,3,5,6 5 4.7 2
Sinaloa 1…8 8
Sonora 1 1 2..7 6
Tabasco 1,2,5,6 4 3.4 2
Tamaulipas 1…8 8
Tlaxcala 1..3 3
Veracruz-Llave 3,7,11,19 4 1,2,4..6,8..10,12..18,20,21 17
Yucatán 1…5 5
Zacatecas 1…4 4
68 188 39
Nota: en el Distrito Federal el PT obtuvo 3 diputaciones.
CUADRO 4
Distritos federales electorales ganados por el PAN, PRI y PRD en las entidades federativas (elecciones federales de 2012)
PAN No. de Distritos PRI No. de Distritos PRD No. de Distritos
Aguascalientes 2.3 2 1 1
Baja California 2.5 2 1,3,4,6,7,8. 6
Baja C. Sur 1.2 2
Campeche 1.2 2
Coahuila 3,6,7. 3 1,2,4,5, 4
Colima 1.2 2
Chiapas 2,4,5,6,7,11,12 7 8,9,10 3
Chihuahua 3 1 1,2,4,5,6,7,8,9 8
Distrito Federal 15 1 1…14,16…27 26
Durango 1,2,3,4 4
Guanajuato 1….14 14
Guerrero 6 1 1…5 ,7….9 8
Hidalgo 1..7 7
Jalisco 2,3,6,10, 4 1,4,5,7,8,9,11…,19. 15
México 15 1 1…14,16,18,19,21…28,33…37,39,40 32 17,20,29…32,38. 7
Michoacán 1…10,12. 11 11 1
Morelos 5 1 4 1 1…3 3
Nayarit 1…3 3
Nuevo León 1,4,6…8,10. 6 2,3,5,9,11,12. 6
Oaxaca 1 1 2,3,7. 3 4…6,8…11. 7
Puebla 3,6,9…12, 6 1,2,4,5,7,8,13…16 10
Querétaro 1….4 4
Quintana Roo 1.2 2 3 1
San Luis Potosí 5.6 2 1…4,7. 5
Sinaloa 2,8. 2 1,3…7 6
Sonora 1…3,5,7. 5 4.6 2
Tabasco 1 1 2…6 5
Tamaulipas 1..4,7,8 6 5.6 2
Tlaxcala 1.2 2 3 1
Veracruz-Llave 4,8,12,13,16,17 6 1…3,5,6,7,9,11,14,15,18…21 14 10 1
Yucatán 4 1 1,2,3,5. 4
Zacatecas 1…4 4
70 165 63
Nota: en Chiapas el Partido Verde obtuvo las diputaciones en los distritos 1 y 3: total 2 diputaciones.
Fuente: IFE, resultados por distrito federal electoral, por entidad federativa. Elecciones del 1 de julio de 2012, México.
CUADRO 5
Proporción de votación 2009

Diputados de mayoría relativa Censo 2010 PIB / cápita


PAN PRI PRD PEA Ocupada 2009
Gana < 2 s.m.

Aguascalientes 0.2909 0.2813 0.0440 29.28 77.47


Baja California 0.3803 0.2587 0.0601 20.1 73.76
Baja California Sur 0.1585 0.2281 0.3623 19.68 83.69
Campeche 0.4059 0.4322 0.0176 36.31 64.82
Coahuila de Zaragoza 0.2058 0.6127 0.0304 27.38 102.56
Colima 0.4190 0.4147 0.0205 28.24 66.67
Chiapas 0.2556 0.2489 0.2508 42.4 30.96
Chihuahua 0.2822 0.3993 0.0361 31.67 76.23
Distrito Federal 0.2034 0.1611 0.2500 26.67 163.16
Durango 0.2442 0.5145 0.0465 31.56 61.83
Guanajuato 0.4271 0.2606 0.0738 32.19 57.67
Guerrero 0.1023 0.3869 0.2927 33.79 36.71
Hidalgo 0.1540 0.4198 0.1355 38.06 44.12
Jalisco 0.3532 0.3650 0.0568 22.57 72.05
México 0.2102 0.3929 0.1578 30.92 49.62
Michoacán de Ocampo 0.2433 0.2400 0.2774 34.32 45.65
Morelos 0.2015 0.3021 0.1764 31.39 54.53
Nayarit 0.2127 0.4124 0.2504 29.68 47.64
Nuevo León 0.3865 0.4370 0.0205 14.54 130.42
Oaxaca 0.1635 0.4376 0.1589 33.12 32.91
Puebla 0.2668 0.4099 0.0586 40.35 47.49
Querétaro de Arteaga 0.3858 0.3805 0.0326 23.91 80.93
Quintana Roo 0.2343 0.4472 0.0840 23.59 90.44
San Luis Potosí 0.3676 0.3193 0.0645 35.97 57.06
Sinaloa 0.3392 0.4509 0.0415 27.46 60.51
Sonora 0.4156 0.4472 0.0439 28.25 75.28
Tabasco 0.0817 0.4156 0.3674 35.3 100.02
Tamaulipas 0.3096 0.5013 0.0436 30.54 81.41
Tlaxcala 0.3778 0.2226 0.1383 42.56 37.33
Veracruz - Llave 0.3383 0.4521 0.0537 40.66 49.95
Yucatán 0.3501 0.5015 0.0182 42.62 60.16
Zacatecas 0.1792 0.2007 0.3491 35.61 45.30

Correlac.
Votos PAN vs. PEA. < 2.s.m. -0.119178832 En esta eleccion el PAN entró a las zonas pobres
Correl. votos PRI vs. PEA < 2sm. -0.014061754 Correl. PIB/c vs. votos PAN.
0.04662601 El PAN entró a los estados menos desarrollados.
Correl. votos PRD vs. PEA < 2s.m. 0.126870957 Correl. votos PRI vs. PIB per cápita, 2009.
0.030276128
Correl votos PRD vs. PIB /c 2009.
-0.102636657
De jueces, militantes y dirigencias partidistas
Un panorama cuantitativo del control jurisdiccional
de los conflictos intrapartidistas en México (1996-2006)*

Javier Martín Reyes**

[C]ourts and judges are part of government,


and therefore must be studied empirically, as
other parts of government are.

MARTIN SHAPIRO y ALEC STONE SWEET


On Law, Politics and Judicialization

RESUMEN
Entre 1997 y 2003, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF)
emitió diversos criterios jurisprudenciales mediante los cuales incrementó su
capacidad para dirimir controversias generadas en el seno de los partidos políticos.
Aunque diversos trabajos han abordado el tema desde un punto de vista jurídico,
lo cierto es que los estudios cuantitativos son prácticamente inexistentes. Hace
falta, incluso, la información más indispensable para aproximarse empíricamente
al fenómeno: el número y tipo de conflictos intrapartidistas que se han presentado
a lo largo del tiempo; su distribución geográfica y por partido político; la forma
en que se han repartido las victorias entre militantes y dirigencias. El objetivo del
presente artículo es, precisamente, llenar este vacío en la literatura. A partir de la
construcción de una base de datos que captura el universo de juicios presentados
entre 1996 y 2006, se dará cuenta de las principales tendencias en la recepción y
resolución de conflictos intrapartidistas por parte del Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación.
PALABRAS CLAVE:
conflictos intrapartidistas, control jurisdiccional, justicia electoral,
vida interna de los partidos políticos, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación.

* A lo largo del proceso de investigación que me llevó a escribir este artículo,


recibí invaluables comentarios y sugerencias de Gloria Briseño, Lorenzo Córdova,
Ignacio Marván, Fabiola Ramírez, Julio Ríos, Emiliano Rosales, Pedro Salazar, Carlos
Vilalta y Marco Zavala. A todos ellos, mi más sincero agradecimiento. Por supuesto,
cualquier error u omisión es de mi exclusiva responsabilidad.
** Egresado de la Licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internaciones del
CIDE y de la Licenciatura en Derecho de la UNAM. Actualmente labora en la Sala
Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 177-208


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

ABSTRACT
Between 1997 and 2003, the Electoral Court of the Federal Judiciary (TEPJF) issued
several jurisprudential criteria whereby it increased its authority to resolve
generated at the heart of political parties. Although several studies have addressed
this issue from a legal point of view, quantitative studies are virtually non-existent.
There is a lack of even the most fundamental information needed to empirically
approach the phenomenon: the number and type of intraparty conflicts over time;
their geographical distribution and political parties, and how victories between
militants and party leaders have been distributed. The purpose of this article is,
precisely, to fill this gap in the literature. Using a database that incorporates the
universe of suits filed between 1996 and 2006, we show the principal trends in
the reception and resolution of intraparty disputes by the Electoral Court of the
Federal Judiciary.
KEY WORDS: intraparty conflict, judicial, electoral justice, internal affairs of political
parties, Electoral Court of the Federal Judiciary.

El 28 de marzo de 2003 fue un día de especial trascendencia en


la historia de las instituciones electorales de México. En la sesión
pública celebrada en esa fecha, los magistrados electorales que
integraban la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación (en adelante, TEPJF) expandieron notablemente
sus facultades para conocer y resolver litigios relacionados con
la vida interna de los partidos políticos. Específicamente, los
integrantes del TEPJF determinaron que el denominado “juicio para
la protección de los derechos político-electorales del ciudadano” (en
adelante, juicio ciudadano), era una vía que los militantes podían
emplear para impugnar decisiones tomadas por las dirigencias
partidistas.1 Además de romper con diversos precedentes del
propio TEPJF, esta determinación marcó la culminación de un
acelerado proceso, mediante el cual los magistrados electorales

Desde 1996, el TEPJF está conformado por una Sala Superior, con siete magistrados
1

electorales, y cinco salas regionales, cada una con tres integrantes. Antes de la reforma
electoral de 2007-2008, las salas regionales tenían un carácter temporal y, además, no
tenían competencia para resolver de asuntos relacionados con la vida interna de los
partidos políticos. Como el presente artículo abarca el periodo comprendido entre
1996 y 2006, todas las sentencias que analizaré fueron dictadas por la Sala Superior.
Por tanto, para facilitar la lectura del trabajo, siempre me referiré al TEPJF en genérico,
sin especificar que se trata de la Sala Superior.

17
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

incrementaron, progresivamente, su capacidad para intervenir en


litigios originados en el seno de los partidos políticos.2
Lo anterior supuso una notable transformación cualitativa. Las
decisiones de los magistrados electorales3 hicieron que el TEPJF –un
órgano judicial creado para resolver disputas electorales y dar certeza
en las elecciones–4 se convirtiera en el máximo regulador de la vida
interna de los partidos políticos, en la instancia última para dirimir
los más variados conflictos intrapartidistas.5 Pero esta transformación

2
Los criterios empleados por los magistrados electorales fueron variados y
cambiantes. Inicialmente, en 1997, habían rechazado cualquier tipo de control, directo
o indirecto, sobre la vida interna de los partidos políticos. Sin embargo, en 1999
abrieron una primera vía –indirecta y limitada– para conocer litigios relacionados con
la elección de dirigentes partidistas y, un año después, con la selección de candidatos.
Posteriormente, en 2001, aumentaron el alcance de la regulación indirecta cuando
determinaron que los militantes podían acudir al Instituto Federal Electoral (IFE) para
solicitar la restitución de los derechos que hubiesen sido violados por las dirigencias
partidistas. Finalmente, dos años después, abandonaron los anteriores criterios y
establecieron la procedencia directa del juicio ciudadano contra los actos y resoluciones
de los órganos partidistas. Tanto Castillo (2004) como Terrazas (2005) han analizado,
con cierto detalle, la forma en que evolucionaron los criterios jurisprudenciales del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
3
Existe un consenso bastante extendido en la literatura consistente en que ni la
Constitución ni las leyes preveían explícitamente la facultad del TEPJF para resolver
conflictos intrapartidistas, es decir, se suele coincidir en que la posibilidad de impugnar
actos y resoluciones de partidos políticos tuvo un origen jurisprudencial. Así lo han
sostenido, entre otros, Alcocer (2008), Carbonell (2008), Cisneros y Suárez (2009), Garza
(2008), Maitret (2008), Nava (2008) y Zavala (2007 y s/f).
4
Por disputas electorales me refiero a los litigios relacionados con el proceso
electoral y, principalmente, con sus resultados. En este sentido, retomo el concepto de
Darmanović: “Las disputas electorales emergen cuando uno o más actores electorales
no reconocen la validez del proceso electoral, o bien, cuando cuestionan los resultados
electorales como tales o sus consecuencias –la distribución de los escaños o el derecho
de alguna(s) persona(s) para ser electa(s) como parlamentario(s), por ejemplo. Las
disputas electorales adquieren una forma procedimental cuando organismos estatales
autorizados aceptan dichas demandas y comienzan a decidir sobre ellas” (2010:223).
Todas las traducciones son mías.
5
Orozco da cuenta de la variedad de conflictos intrapartidistas que se han
presentado con el paso del tiempo. Según el autor, desde que se abrió la procedencia
del juicio ciudadano contra actos y resoluciones de partidos políticos, las sentencias
del TEPJF han determinado “la declaración de inconstitucionalidad de los estatutos de
un partido político [...] la revocación de registros de candidatos de distintos partidos
políticos a cargos de elección popular [...] la declaración de nulidad de elecciones
intrapartidarias, tanto de dirigentes como de candidatos a cargos electivos [...] así como
la revocación de sanciones impuestas por algún partido a sus afiliados” (2007:42).

17
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

tuvo, además, una dimensión cuantitativa. Si antes de 2003 la


presentación de litigios relacionados con asuntos intrapartidistas
había sido escasa, a partir de que se abrió la procedencia del juicio
ciudadano el número de conflictos intrapartidistas sometidos al
conocimiento del TEPJF se incrementó notablemente. En este sentido,
según Jaime Cárdenas:

Cada vez que un partido político pasa por un proceso interno para
determinar candidaturas y dirigencias, la Sala Superior del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación se satura de medios de
impugnación tanto de militantes como de ciudadanos que reclaman
que sus derechos fundamentales han sido trasgredidos por las
instancias partidistas (2009:78).

Incluso el propio TEPJF ha enfatizado el crecimiento en el número


de impugnaciones contra actos y resoluciones de las dirigencias
partidistas. Por ejemplo, en el Informe Anual 2005-2006 se señala que,
a partir de que se habilitó al juicio ciudadano como una vía para
conocer de conflictos intrapartidistas:

[...] se observa un franco crecimiento en cuanto a los juicios referidos


a dicha problemática, ya que si bien en un principio no se explotó esta
oportunidad impugnativa, conforme se advirtieron sus posibilidades
se convirtió en una opción altamente confiable para los ciudadanos
(2006:228).

Sin embargo, la creciente importancia numérica de los conflictos


intrapartidistas contrasta con la escasa información que se tiene
del fenómeno. Si bien son muchos los trabajos que han abordado
el tema con mayor o menor detalle, los estudios cuantitativos son
prácticamente inexistentes.6 Incluso las fuentes más completas –los
informes anuales del propio TEPJF– simplemente reportan el número
de agregado de juicios que se han presentado año con año.
En términos cuantitativos, sabemos poco e ignoramos mucho.
Tenemos conocimiento de que los militantes han acudido para

6
Entre los trabajos que han abordado el tema –por lo general, desde una perspectiva
estrictamente jurídica o legal– se encuentran Alanis (2008), Cárdenas (2009), Castillo
(2004; 2006), Cisneros y Suárez (2009), Córdova (2008), De la Mata (2011), Fuentes (2003),
García (2008), Garza (2008), González y Báez (2010), Hernández (2002; 2009), Maitret
(2008), Maitret y Orozco (2006), Orozco (2004, 2006b), Terrazas (2005) y Zavala (s/f).

10
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

solucionar las más variadas controversias intrapartidistas, pero no


con qué frecuencia lo hicieron. Es decir, desconocemos si la mayoría
de los litigios estuvieron relacionados con la elección de dirigencias,
con la selección de candidatos, con la imposición de sanciones o
con otro tipo de actuaciones. Asimismo, sabemos que, año con
año, un mayor número de militantes promovieron impugnaciones,
pero no a qué partido político pertenecían o en cuáles entidades
federativas se presentaron los conflictos intrapartidistas. Y, por lo
anterior, ignoramos cuáles fueron los estados y partidos con un
mayor grado de conflictividad intrapartidista. Peor aún: tenemos
datos sobre el número de juicios que se han presentado, pero no
sobre la forma en que los magistrados electorales los han resuelto.
Por tanto, desconocemos con qué frecuencia los integrantes del
TEPJF modificaron o revocaron las determinaciones de los órganos
partidistas.
La falta de información es tal que, de hecho, en un trabajo
relativamente reciente, García (2008) señala la necesidad de contar
con un estudio que analice cuestiones tan elementales como el tipo
de conflictos intrapartidistas que se han presentado, el partido
político al que pertenecen los militantes que acuden al TEPJF, o
bien, cuál ha sido el sentido de las sentencias de los magistrados
electorales. Nos falta, pues, la información más indispensable para
poder tener una comprensión empírica del fenómeno.
El objetivo de este artículo es, precisamente, llenar este vacío
en la literatura que ha estudiado la regulación de los asuntos
internos de los partidos políticos en México. Específicamente,
presentaré un panorama cuantitativo del universo de juicios
ciudadanos que, durante la primera integración del TEPJF (1996-
2006), se promovieron en contra de actos y resoluciones de partidos
políticos.7 A partir de información proporcionada por el Tribunal,

7
Me concentraré en la primera integración del TEPJF (1996-2006) por razones
metodológicas. La delimitación del periodo permite analizar la forma en que
evolucionó la presentación y resolución de conflictos intrapartidistas bajo las mismas
reglas y los mismos magistrados electorales. Entre noviembre 1996 y octubre de 2006
–el periodo durante el cual funcionó la primera integración del TEPJF– no hubo
modificaciones relevantes en la legislación electoral, amén de que la integración del
TEPJF se mantuvo prácticamente inalterada. Lo anterior cambió a partir de noviembre
de 2006: seis de los siete magistrados electorales concluyeron el periodo para el
que fueron designados y, más importante aún, la reforma electoral de 2007-2008

11
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

construí una base de datos que abarca dicho universo (N=2 638)
y que contiene, entre otras, las siguientes variables: a) la fecha
en que se resolvió el caso, b) la entidad federativa en la que se
originó el litigio, c) el tipo de conflicto intrapartidista, d) el sentido
de la resolución, e) la votación de los magistrados electorales y
f) el partido responsable del acto o resolución impugnada.8 Con
base en estos datos, mostraré las principales tendencias que se
presentaron tanto en la presentación como en la resolución de
conflictos intrapartidistas entre 1996 y 2006.9
La estructura que sigue el presente artículo es la siguiente. En
el primer apartado se da cuenta de lo (poco) que conoces de los
conflictos intrapartidistas en México con base en la información
que hasta el momento se ha publicado. En el siguiente, se muestra
la distribución de conflictos en términos temporales y geográficos.
Más adelante, en el tercer apartado, se clasifica al universo de casos
atendiendo al tipo de litigio: selección de candidatos, elección de
dirigentes, sanciones a militantes, etcétera. El apartado posterior está

introdujo modificaciones constitucionales y legales que explícitamente regularon


la facultad del TEPJF para intervenir en la vida interna de los partidos políticos. Por
tanto, mi diseño de investigación permite controlar dos variables (integración del
TEPJF y legislación electoral), de tal forma que las tendencias sean más claras, y las
conclusiones, más sólidas. Por supuesto, ahondar en los cambios introducidos por
la reforma de 2007-2008 es un tema por demás relevante, pero que rebasa con creces
los objetivos del presente trabajo. Sobre el tema pueden consultarse los trabajos de
Alanis (2008), Báez y González (2010), Cárdenas (2009), Córdova (2008), De la Mata
(2011), Hernández (2009) y Serra (2009).
8
La información con la que se construyó la base de datos fue proporcionada por
la Coordinación de Jurisprudencia y Estadística Judicial del TEPJF. Agradezco a Marco
Antonio Zavala Arredondo por facilitarme la obtención de estos valiosos datos.
9
No ignoro que la aplicación de enfoques cuantitativos a las resoluciones judiciales
plantea importantes retos metodológicos. Por una parte, no puede ignorarse que
“cada caso es único y debe ser juzgado por sus propios méritos” (Orozco, 2006a:57)
y, en consecuencia, no sólo importa el sentido de una sentencia, sino también su
argumentación. Por la otra, también es cierto que la codificación de las sentencias
–como la de cualquier actuación judicial– puede resultar complicada (Friedman, 2006).
Sin embargo, lo anterior no implica que las estadísticas judiciales sean irrelevantes.
Todo lo contrario: las estadísticas reducen los sesgos y falsas percepciones de los
enfoques estrictamente casuísticos y permiten advertir las tendencias generales en
la recepción y resolución de los asuntos. Asimismo, a lo largo del trabajo se harán
explícitas y se justificarán las decisiones relacionadas con la codificación de las
variables, de tal forma la información que presento sea lo más clara posible.

12
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

dedicado a estudiar la distribución de conflictos por partido político.


Vistas las anteriores distribuciones, en el apartado subsecuente se
presenta un panorama sobre la forma en que se han resuelto los
litigios relacionados con la vida interna de los partidos políticos.
Finalmente, en el último apartado se presentan las principales
tendencias en la resolución de conflictos intrapartidistas.

LO (POCO) QUE SABEMOS SOBRE LOS CONFLICTOS INTRAPARTIDISTAS

La información estadística que hasta el momento se ha publicado


sobre los juicios ciudadanos promovidos contra actos y resoluciones
de partidos políticos es muy escasa. Los informes del propio TEPJF
sólo permiten conocer algunas cifras parciales, mismas que se
resumen en la Gráfica 1.10 Aunque limitados, estos datos por sí
mismos evidencian dos aspectos relevantes: por una parte, que
el número de juicios ciudadanos contra actos y resoluciones de
partidos creció constantemente entre 2003 y 2006; por la otra, que
este tipo de impugnaciones se convirtieron, rápidamente, en una
parte nada despreciable de la carga de trabajo de los magistrados
electorales. Baste con decir que, en los tres últimos años del periodo
(2004, 2005 y 2006), más de un tercio de los asuntos que llegaron al
TEPJF estuvieron relacionados con conflictos generados en el seno
de los partidos políticos.
Las cifras muestran el impacto que tuvo la determinación de
los magistrados electorales de expandir la procedencia del juicio
ciudadano: en menos de un año, la regulación de la vida interna
de los partidos políticos se convirtió en una de las funciones más
importantes del TEPJF. El dato dice mucho; pero también muy
poco. Si bien 2003 fue un año clave, lo cierto es que los litigios
relacionados con la vida interna de los partidos políticos se

10
Conviene precisar que los datos contenidos en los reportes del TEPJF cuentan
con una periodicidad acorde con la fecha en que el presidente de dicho órgano
jurisdiccional presenta su informe anual de labores ante la SCJN, es decir, van del
1 de noviembre de un año al 31 de octubre del siguiente. En cambio, los datos que
presentaré a lo largo de este artículo hacen referencia a años naturales, razón por
la cual las cifras no son enteramente coincidentes con lo reportado por el Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación.

13
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

GRÁFICA 1
Conflictos intrapartidistas, juicios ciudadanos
y otros medios de impugnación (2003-2006)
3500

3000

2500
1413

2000

1500
598
708
1229 210
1000
229
568
500 1098
282 687
433
257
0
2003 2004 2005 2006
Conflictos intrapartidistas Otros juicios ciudadanos
Otros medios de impugnación

Fuente: elaboración propia con base en los informes anuales del TEPJF
(2006, 2007, 2008).

presentaron desde años anteriores. ¿Cuántos juicios ciudadanos se


presentaron en todo el periodo? Más importante aún, ¿cuáles fueron
los estados en los que se presentaron más conflictos intrapartidistas?
En el siguiente apartado presentaré datos que permiten responder
a estas preguntas.

TIEMPO Y GEOGRAFÍA:
DISTRIBUCIÓN POR AÑO Y ENTIDAD FEDERATIVA

La Gráfica 2 muestra la evolución de los conflictos intrapartidistas


a lo largo del tiempo. Como puede verse, antes de 2003 se presentó
un número relativamente escaso –pero no por eso despreciable– de
litigios relacionados con la vida interna de los partidos políticos:
4 en 1999, 85 en 2000, 12 en 2001 y 47 en 2002. El incremento en
2000 se explica, en buena medida, por las elecciones federales y
locales celebradas ese año y los conflictos que se generaron con la

14
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

selección de candidaturas.11 Pero más allá de este dato, la Gráfica


muestra con claridad que el punto de quiebre se ubica en 2003. A
partir de este año, el crecimiento en la presentación de asuntos fue
exponencial: de 292 juicios en 2003, se pasó a 415 en 2004 y a 681 en
2005, para quedar finalmente en 1 102 en 2006. La vía judicial, como
puede verse, se convirtió rápidamente en una alternativa mediante
la cual los militantes podían combatir alguna determinación de las
dirigencias.

GRÁFICA 2
Conflictos intrapartidistas por año (1996-2006)
1200
1 102

1000

800

681
600

400 415

292
200
85
0 0 0 4 12
47
0
1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

Ahora bien, ¿cómo se distribuyeron geográficamente los conflictos


intrapartidistas? La Gráfica 3 evidencia que hay diferencias notables
por estado.12 Por mucho, la entidad federativa en la que se presentó

11
Como más adelante se detallará, 80 de los 85 juicios de ese año (94%) estuvieron
relacionados con la selección de candidatos.
12
En la categoría “no aplica” se incluyen aquellos conflictos intrapartidistas que, por
su naturaleza, no pueden ser asociados directamente con alguna entidad federativa en
particular. Por ejemplo, cuando los militantes impugnan la constitucionalidad de los
estatutos del partido, o bien, cuando hacen una solicitud de transparencia a órganos
nacionales, la variable geográfica simplemente no está presente. Asimismo, hay otros
tipos de litigios –la elección de dirigencias a nivel nacional, los procesos internos de
selección de candidatos a la Presidencia de la República– que por evidentes razones
tampoco pueden ser relacionados con alguna entidad federativa en particular.

15
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

un mayor número de conflictos intrapartidistas fue el Estado de


México (378), seguido lejanamente por Quintana Roo (198), el
Distrito Federal (161) y Veracruz (142). Fueron, por decirlo de alguna
manera, las entidades con mayor “conflictividad intrapartidista”.
En cambio, los conflictos intrapartidistas fueron prácticamente
inexistentes en estados como Baja California (9), Colima (7) y
Nayarit (6). Lo anterior es una muestra de que, en el estudio de la
vida interna de los partidos políticos, le geografía cuenta y mucho,
pues la distribución de conflictos varía notablemente de una entidad
federativa a otra.

GRÁFICA 3
Conflictos intrapartidistas por entidad federativa
No aplica 378
Estado de Mëxico 326
Quintana Roo 198
Distrito Federal 161
Veracruz 142
Coahuila 113
Jalisco 105
Puebla 93
Guerrero 91
Morelos 87
Tabasco 83
Nuevo León 83
Sonora 70
Hidalgo 68
Michoacán 57
Chiapas 57
Guanajuato 55
Yucatán 50
Tamaulipas 50
Tlaxcala 46
San Luis Potosí 43
Campeche 42
Querétaro 38
Chihuahua 38
Zacatecas 33
Durango 33
Sinaloa 24
Aguascalientes 20
Baja California Sur 17
Oaxaca 15
Baja California 9
Colima 7
Nayarit 6

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

16
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

DIRIGENCIAS, CANDIDATURAS, SANCIONES:


TIPOS DE CONFLICTOS INTRAPARTIDISTAS

¿De qué hablamos cuando nos referimos a los conflictos intrapar-


tidistas? O, mejor dicho, ¿qué tipos de litigios agrupamos en
esta categoría? Para clasificar al universo de juicios ciudadanos
que se presentaron durante la primera integración del TEPJF
utilizaré cuatro grandes categorías de conflictos intrapartidistas: 1)
procesos internos de selección de candidatos a cargos de elección
popular, 2) elección de dirigencias partidistas y nombramiento de
representantes, 3) imposición de sanciones a la militancia y 4) otro
tipo de actuaciones de las dirigencias partidistas.
Siguiendo la referida clasificación, la Gráfica 4 muestra que
la mayoría de los conflictos intrapartidistas (57%) estuvieron
relacionados con los procesos internos de selección de candidatos.
El segundo tipo de conflictos con mayor frecuencia fue la elección
de dirigencias (27%), seguido por las sanciones a militantes (8%) y,
finalmente, por otro tipo de actuaciones de dirigencias partidistas
(6%). Estos primeros resultados son interesantes, pues muestran
que la mayoría de los litigios –ocho de cada diez– están relacionados
con la disputa por un cargo, ya sea de manera directa (en la elección
de dirigencias) o indirecta (en la selección de candidatos).

GRÁFICA 4
Tipos de conflictos intrapartidistas

161 43

213
Selección de candidatos

Elección de dirigencias

Sanciones a militantes

Actuación de dirigencias

1501 Otros
720

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

17
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Vista la distribución general, conviene analizar cómo ha


evolucionado cada uno de los tipos de conflictos intrapartidistas
a lo largo del tiempo. El Cuadro 1 muestra que, más allá de la
tendencia creciente en términos agregados, cada tipo de conflicto
ha evolucionado de manera diferenciada. En términos absolutos,
en prácticamente todos los años el mayor número de casos
estuvo relacionado con la selección de candidatos, aunque en
2005 predominaron los asuntos relacionados con la elección de
dirigentes partidistas. Asimismo, el cuadro también evidencia
la existencia de “ciclos” electorales. En los años con elecciones
federales, el predominio de los conflictos por candidaturas es
todavía más marcado: en 2000 representaron 94% del total; en
2003, 77%; y en 2006, 76%. Finalmente, el cuadro también permite
ver que las sanciones a militantes y otro tipo de actuaciones de la
dirigencias fueron conflictos que, consistentemente, se presentaron
con menor frecuencia.

CUADRO 1
Tipos de conflictos intrapartidistas por año

Tipo de conflicto 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

Selección de candidatos 0 80 7 15 225 225 109 840


0% 94% 58% 32% 77% 54% 16% 76%
Elección de dirigencias 3 1 1 13 38 63 463 138
75% 1% 8% 28% 13% 15% 68% 13%
Sanciones a militantes 0 1 4 8 9 64 79 48
0% 1% 33% 17% 3% 15% 12% 4%
Actuaciones de dirigencias 0 3 0 10 19 62 29 38
0% 4% 0% 21% 7% 15% 4% 3%
Otros 1 0 0 1 1 1 1 38
25% 0% 0% 2% 0% 0% 0% 3%
Totales 4 85 12 47 292 415 681 1102

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

Ahora bien, ¿cómo se distribuyeron los conflictos intrapartidistas


a nivel geográfico? La Gráfica 5 muestra que cada entidad federativa
presentó una dinámica particular. Destaca, por ejemplo, que
prácticamente todos los conflictos hayan estado relacionados con

1
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

GRÁFICA 5
Tipos de conflictos intrapartidistas por entidad federativa

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

la elección de candidatos en estados como Nuevo León (94%) o


Tabasco (95%). En ambos casos, los porcentajes correspondientes
a este tipo de litigios están muy por encima del promedio general
(57%). En contraste, los litigios por candidaturas fueron poco
frecuentes en Aguascalientes (5%) y Quintana Roo (1%), entidades
en las que predominaron los conflictos por dirigencias partidistas
(70 y 88% de sus totales, respectivamente). Lo sucedido en este
último estado es notable. Quintana Roo no sólo fue una de las tres
entidades en las que se presentó un mayor número de conflictos
intrapartidistas, sino que éstos versaron, casi exclusivamente, con la
disputa de cargos partidistas. Por último, vale la pena apuntar que

1
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

las sanciones a militantes representaron un importante porcentaje


de los conflictos intrapartidistas originados en Coahuila (41%),
Baja California (22%) y Jalisco (20%).

IZQUIERDA, CENTRO Y DERECHA: DISTRIBUCIÓN POR PARTIDO POLÍTICO

Hasta el momento se ha presentado información que permite


conocer la distribución de conflictos intrapartidistas por año,
entidad federativa y tipo de litigio. Falta, sin embargo, una variable
fundamental: la partidista. O, para decirlo de otra forma, es necesario
ver cuáles fueron los partidos cuyas determinaciones fueron
mayormente impugnadas por militantes.13 La Gráfica 6 muestra la
distribución de conflictos por partido político.
Un primer dato a destacar es que los militantes de cada partido
político recurrieron al TEPJF con una frecuencia completamente
distinta. El PRD (1 246 casos) encabeza la lista, seguido por el PAN
(561) y, finalmente, por el PRI (468). El dato es importante en sí
mismo por dos razones. En primer lugar, muestra que el número
de juicios ciudadanos presentados en contra de cada partido
político no fue proporcional a su fuerza electoral.14 En el periodo
estudiado, el PRI fue el partido con mayor peso electoral, seguido

13
Sobre la codificación de los datos por partido político conviene señalar lo
siguiente. Primero, sólo se presentarán datos desagregados correspondientes al Partido
Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la
Revolución Democrática (PRD). El resto de los partidos políticos serán incluidos en la
categoría “otros”. Segundo, las coaliciones y alianzas electorales se codifican como el
partido con mayor peso que participa en ellas. Lo anterior es necesario, pues al construir
la base de datos se identificaron más de 50 partidos, alianzas y coaliciones, amén de
que PRI, PAN y PRD (con sus respectivas alianzas) representan 86% de casos.
14
Es razonable pensar que las impugnaciones relacionadas con selección de
candidaturas (que representan 57% del total) estén correlacionadas con el peso electoral
de cada partido político. Esto, pues entre mayor sea la competitividad de un partido,
mayores serán los incentivos para obtener una candidatura y, consecuentemente,
para impugnar los procesos de selección. Sin embargo, en el resto de los conflictos
intrapartidistas probablemente otras variables sean más relevantes. Por ejemplo, en la
elección de dirigencias, parecería que el número de cargos en disputa –el cual depende
de la organización interna de cada partido– parecería una variable a considerar.
Asimismo, en la imposición de sanciones a militantes habría que considerar el número
total de afiliados a cada partido político.

10
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

GRÁFICA 6
Conflictos intrapartidistas por partido político

363
14%

PRD
1246
468 PAN
47%
18%
PRI

OTRO

561
21%

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

cercanamente por el PAN y, en un lejano tercer lugar, por el PRD.15


Sin embargo, la proporción de impugnaciones es la opuesta: los
militantes del partido con mayor peso electoral (el PRI) fueron
los que menos impugnaciones presentaron, mientras que los
miembros del partido con menor peso (el PRD) promovieron el
mayor número de litigios.16
En segundo lugar, el dato también evidencia que el criterio
jurisprudencial del 2003 –mediante el cual se expandió la

15
Aunque el peso electoral de cada partido en el periodo de estudio (1996-2006)
podría medirse de diversas formas, creo que los siguientes datos bastan para ilustrar
punto. El PRI obtuvo 42% de los diputados federales en 2000 y 47% en 2003; el PAN
41% en 2000 y 29% en 2003; mientras que el PRD 10% en 2000 y 14% en 2003. La
tendencia es similar en el Senado: en 2000 el PRI obtuvo 47% de la Cámara, el PAN
36% y el PRD 12% (CIDAC, 2011).
16
Sin duda, explicar satisfactoriamente esta correlación excede los alcances de
esta investigación, por lo que resulta necesario analizar la dinámica interna de cada
partido para identificar las variables que determinan que los militantes acudan o no
al TEPJF. Una posible explicación, que me fue sugerida por Carlos Vilalta, consiste
en que la fuerza de un partido electoral podría estar correlacionada con la disciplina
interna, lo cual explicaría un mayor número de conflictos intrapartidistas.

11
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

procedencia del juicio ciudadano contra actos y resoluciones de


partidos– tuvo un impacto diferenciado para cada partido político.
En este sentido, vale la pena anotar que cuando un militante
acude al TEPJF para impugnar un acto o resolución partidista, la
determinación de los magistrados electorales puede mantener el
statu quo (confirmar el acto o resolución) o mejorar la situación
del militante (modificar o revocar el acto reclamado). Dicho de
otra manera, el control jurisdiccional por parte del TEPJF puede
perjudicar a los órganos partidistas, pero nunca beneficiarlos. Por
tanto, los datos anteriormente expuestos muestran que el PRD es el
partido que resintió más el control jurisdiccional por parte del TEPJF,
pues sus militantes quienes más litigios promovieron en contra de
la dirigencia partidista.
Ahora bien, ¿cómo se distribuyen los conflictos al interior de
cada partido político si introducimos la variable geográfica? El
Cuadro 2 muestra varios datos relevantes. En el caso del PRD, las
entidades más conflictivas fueron, por mucho, el Estado de México,
en donde se presentaron 230 juicios contra actos de dirigencias,
y Quintana Roo, con 190 litigios. Es decir, uno de cada tres de los
conflictos internos del perredismo se presentó en alguno de estos
dos estados. En el PAN la concentración geográfica de conflictos
no es tan marcada, aunque ciertamente hay estados que destacan,
como Veracruz (76 litigios, que representan 14% del total) y
Jalisco (63, 11%). También es de notar que en cuatro entidades
federativas –Morelos, Nayarit, Quintana Roo y Zacatecas– los
panistas no hayan presentado ni un solo conflicto intrapartidista
ante el TEPJF en una década. Por último, en el caso del PRI, las
entidades más conflictivas fueron Morelos (54, 12%) y el Distrito
Federal (44, 9%), mientras que los estados en los que no se presentó
ni un litigio intrapartidista fueron Baja California Sur, Colima,
Michoacán, Querétaro y Tabasco. Lo anterior permite ver, de
nuevo, la relevancia de la geografía en el estudio de los conflictos
intrapartidistas. Cada partido, como se ha mostrado, presenta una
dinámica particular. Pero las diferencias también se presentan al
interior de los partidos. La conflictividad del PRD en el Estado
de México (230 litigios) es bastante diferente a la de Veracruz (2);
como también son diferentes las tendencias en el PAN de Jalisco
(63 casos) y en el del Distrito Federal (63).

12
CUADRO 2
Conflictos intrapartidistas por partido y entidad federativa

Entidad federativa PRD PAN PRI Otros Total


% % % %
No aplica 138 11 42 7 59 13 139 38 378
Aguascalientes 5 0 1 0 0 0 14 4 20
Baja California 2 0 3 1 2 0 2 1 9
Baja California Sur 2 0 10 2 5 1 0 0 17
Campeche 5 0 32 6 0 0 5 1 42
Chiapas 21 2 7 1 25 5 4 1 57
Chihuahua 2 0 4 1 5 1 27 7 38
Coahuila 42 3 48 9 19 4 4 1 113
Colima 3 0 4 1 0 0 0 0 7
Distrito Federal 89 7 15 3 44 9 13 4 161
Durango 3 0 14 2 3 1 13 4 33
Estado de México 230 18 46 8 34 7 16 4 326
Guanajuato 30 2 7 1 17 4 1 0 55
Guerrero 78 6 4 1 8 2 1 0 91
Hidalgo 58 5 7 1 0 0 3 1 68
Jalisco 8 1 63 11 28 6 6 2 105
Michoacán 39 3 8 1 10 2 0 0 57
Morelos 29 2 0 0 54 12 4 1 87
Nayarit 1 0 0 0 3 1 2 1 6
Nuevo León 17 1 16 3 28 6 22 6 83
Oaxaca 4 0 6 1 1 0 4 1 15
Puebla 26 2 29 5 5 1 33 9 93
Querétaro 17 1 4 1 17 4 0 0 38
Quintana Roo 190 15 0 0 1 0 7 2 198
San Luis Potosí 12 1 12 2 18 4 1 0 43
Sinaloa 5 0 16 3 2 0 1 0 24
Sonora 7 1 46 8 15 3 2 1 70
Tabasco 49 4 13 2 21 4 0 0 83
Tamaulipas 27 2 22 4 0 0 1 0 50
Tlaxcala 21 2 3 1 2 0 20 6 46
Veracruz 25 2 76 14 29 6 12 3 142
Yucatán 33 3 3 1 9 2 5 1 50
Zacatecas 28 2 0 0 4 1 1 0 33
Totales 1 246 561 468 363 2 638

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Vista la distribución geográfica, conviene ver si las diferencias


por partido no sólo se dieron en el número de juicios presentados o
en su distribución por entidad federativa, sino también en el tipo de
conflictos intrapartidistas. La Gráfica 7 da cuenta de lo anterior.
El caso del PRI es especialmente interesante, pues sus militantes
promovieron el menor número de juicios ciudadanos (468) y lo
hicieron casi exclusivamente para controvertir actos y resoluciones
ligados con la selección de dirifencias. Casi ocho de cada diez
impugnaciones de los militantes priistas se relacionaron con
este tipo de controversias, mientras que el resto de conflictos
fueron presentados con poca frecuencia (la elección de dirigentes
fue el 11% del total, las sanciones a militantes el 6% y otro tipo
de actuaciones de dirigencias el 4%). Los militantes panistas
presentaron un número ligeramente mayor de juicios (561),
aunque para fines diferentes. Los militantes del PAN fueron
quienes, por un lado, promovieron el menor porcentaje de litigios
relativos a la selección de candidatos (53%) y, por el otro, los que
más impugnaron la imposición de sanciones (21%). De hecho, si
se suman las sanciones impugnadas por perredistas (38) y priistas
(26), la cifra apenas rebasa la mitad de los juicios presentados
por militantes del PAN (119). Finalmente, los militantes de PRD
fueron quienes más conflictos intrapartidistas llevaron al TEPJF
en prácticamente todos los rubros. Los perredistas presentaron
707 juicios relacionados con la selección de candidaturas (47% del
total), 440 con la elección de dirigentes (61% del total) y 43 con
diversas actuaciones de las dirigencias (27% del total).
Los datos presentados en este apartado muestran que la
distinción por partido político es un criterio fundamental para
comprender la lógica de los conflictos intrapartidistas que se
presentaron ante el TEPJF. La selección de candidatos predominó
en todos los partidos políticos, pero especialmente en el PRI.
Los litigios relacionados con dirigencias fueron promovidos
mayoritariamente por militantes del PRD , mientras que la
impugnación de sanciones fue particularmente relevante para el
PAN. Asimismo, la concentración de conflictos intrapartidistas en
términos geográficos fue diferente para cada partido. Las entidades
más conflictivas para el PRD fueron el Estado de México y Quintana
Roo, para el PAN lo fueron Veracruz y Jalisco, mientras que para el
PRI lo fueron Morelos y el Distrito Federal.

14
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

GRÁFICA 7
Tipo de conflictos intrapartidistas por partido político
800
707
700

600

500
440

400 365
295
300

200
125 119
100 50
26 38 43
17 10 17 5 18
0
PRI PAN PRD

Elección de candidatos Selección de dirigencias Sanciones a militantes


Actuación de dirigencias Otras

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

Una vez que se han analizado las principales tendencias en


la recepción de asuntos, conviene introducir otra dimensión: el
sentido de las resoluciones del TEPJF. Este aspecto resulta relevante
ya que permite conocer las decisiones tomadas por los magistrados
electorales. Como el TEPJF sólo actúa a petición de parte –nunca
de oficio– la presentación de los juicios ciudadanos simplemente
refleja las decisiones individuales de los militantes. En este sentido,
conviene ver no sólo cuántos asuntos llegaron al TEPJF, sino también
cómo los resolvieron los magistrados electorales. En el siguiente
apartado se mostrarán las principales tendencias en dos variables: a)
el porcentaje de casos en los que el TEPJF entró al fondo del asunto y
b) el porcentaje de casos ganados por militantes y por dirigencias.

MILITANTES FRENTE A DIRIGENCIAS:


LA RESOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS INTRAPARTIDISTAS

Conviene hacer tres consideraciones metodológicas antes de


analizar la forma en que los magistrados electorales resolvieron los
conflictos intrapartidistas, su evolución en el tiempo, su distribución
geográfica, así como las diferencias por tipo de conflicto y por

15
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

partido político. La primera es que en este apartado se tomará


como unidad de análisis las sentencias del TEPJF y no las votaciones
individuales de los magistrados. Esto, pues el grado de unanimidad
en el periodo fue altísimo: 96.6% de los casos se resolvieron con
el voto unánime de los magistrados, mientras que sólo 238 (3.4%)
contaron con uno o más votos disidentes.17
La segunda consideración se refiere a la forma en que se
agruparán los sentidos de las resoluciones. En términos generales,
las sentencias del TEPJF pueden tener diversos sentidos: 1)
fundado, 2) fundado en parte, 3) infundado, 4) desechamiento, 5)
sobreseimiento, 6) tener por no interpuesto, 7) desistimiento y 8)
acuerdo. Aunque el análisis de los casos podría hacerse considerando
estas ocho categorías, para los fines de esta investigación hay dos
formas relevantes de agruparlas. Por una parte, interesa saber si
los magistrados electorales entraron a analizar el fondo del asunto
(cuando el sentido es fundado, fundado en parte o infundado) o si
no lo hicieron (cuando el sentido es desechamiento, sobreseimiento
o tener por no interpuesto). Si el TEPJF entra al fondo de la
controversia significa, grosso modo, que el juicio ciudadano cumple
con los requisitos de procedencia establecidos en la legislación
electoral y que, en consecuencia, el TEPJF analizará sus argumentos.
Por otra parte, interesa saber si –una vez que el TEPJF ha decidido
entrar al fondo del asunto– la sentencia favorece al militante
(cuando el sentido es fundado y fundado en parte) o si se mantiene
la decisión de la dirigencia (cuando el sentido es infundado). Si
el militante gana el caso, entonces el TEPJF modifica o revoca la
determinación del partido; pero si la dirigencia gana, entonces se
mantiene el statu quo.
Por último, es necesario precisar que en mi base de datos hay
casos que, aunque se relacionan con conflictos intrapartidistas, el
militante no impugnó directamente un acto o resolución de un

17
Aclarar cuáles fueron los factores que explican el alto grado de unanimidad
es una tarea que va mucho más allá de los objetivos de este artículo. Sin embargo,
buena parte de la literatura coincide en que las resoluciones unánimes: a) generan
la percepción de que las decisiones judiciales están fundamentadas en la ley y no en
la ideología de los jueces (Elizondo y Magaloni, 2009; O’Brien, 1999); b) favorecen la
legitimidad y liderazgo de los órganos jurisdiccionales (Davis y Reynolds, 1974), y
c) reducen la probabilidad de que los actores políticos tomen represalias en contra
de los órganos jurisdiccionales (Baum, 1997; Epstein y Knight, 1998).

16
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

partido político, sino la determinación de un órgano estatal (el


IFE, tribunales e institutos locales).18 Como uno de los objetivos
principales de esta sección es explorar la forma en que se dividen
las victorias entre militantes y dirigentes partidistas, para analizar el
sentido de las resoluciones sólo se tomarán los juicios interpuestos
directamente contra los órganos partidistas. De lo contario, se
introducirían dimensiones que, aunque interesantes, van más allá
de los alcances de este trabajo y que, además, podrían alterar la
interpretación de los resultados.19
Precisado lo anterior, la Gráfica 8 muestra que, en términos
agregados, el TEPJF entró al fondo del asunto en dos de cada
cinco casos. Es decir, sólo 41% de las demandas presentadas
por los militantes cumplieron con los requisitos de procedencia.
Además, muestra que las victorias entre militantes y dirigencias
se repartieron en partes casi iguales.
Sin embargo, esta proporción presenta importantes diferencias
cuando introducimos la variable geográfica, tal como se aprecia en
el Cuadro 3. El TEPJF entró al fondo de las controversias en 94%
de los conflictos intrapartidistas de Quintana Roo, en 90% de los
de Campeche y en 87% de los de Hidalgo. En contraste, sólo se
analizó el fondo del 33% de los litigios de Tabasco y Guanajuato,
25% de los de Coahuila y 16% de los de Querétaro. Como puede
verse, estas diferencias –que podríamos interpretar como una
medida la calidad de las demandas– son muy marcadas. Y, de igual
forma, existen notables contrastes geográficos en la distribución de
victorias entre candidatos y dirigencias partidistas; las entidades
donde se da el éxito para los militantes fueron Aguascalientes
(100%), Colima (100%), Nayarit (100%) y Yucatán (93%). En cambio,
las entidades con menor porcentaje de litigios ganados por la
militancia fueron Tlaxcala (33%), Tabasco (25%) y Oaxaca (0%).

18
En 732 juicios ciudadanos la autoridad impugnada no fue un partido político:
300 impugnaciones se presentaron contra el IFE, 320 contra institutos electorales
estatales, 107 contra tribunales electorales estatales, 2 contra el propio TEPJF y,
finalmente, 3 contra dos o más autoridades.
19
Por ejemplo, convendría explorar, en un trabajo posterior, la interacción entre
el TEPJF, el IFE, los tribunales estatales y los institutos locales desde una perspectiva
de “política jerárquica” (hierarchical politics), es decir, analizar la forma en que las
decisiones judiciales son afectadas por los incentivos y oportunidades derivadas de
una configuración jerárquica determinada, tal como plantea Kastellec (2011).

17
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

GRÁFICA 8
Porcentaje de casos en los que se entra al fondo y división de victorias
entre militantes y dirigentes

Militante
gana
392 (53%)
Entra al fondo
No entra al fondo
740
1055 41%
59% Dirigencia
gana
348 (47%)

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

GANADORES Y PERDEDORES:
TENDENCIAS EN LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

¿Cuáles fueron las tendencias en la resolución de conflictos intra-


partidistas a lo largo del tiempo? Las Gráficas 9 y 10 permiten ver
que, con el paso de los años, se incrementó tanto el porcentaje de
casos en los que se entró al fondo, como la proporción de juicios
ganados por militantes. Hasta 2002, en ningún caso se había
entrado al fondo, pero a partir del año siguiente –esto es, cuando
los magistrados electorales abrieron la procedencia del juicio
ciudadano contra actos de partidos– se advierte una tendencia
claramente creciente. El porcentaje de asuntos en los que se entró
al fondo fue de 16% en 2003, 37% en 2004, 45% en 2005, y 46% en
2006. La tendencia también fue creciente en el porcentaje de casos
ganados por los militantes. En 2003, 45% de los casos en los que el
TEPJF decidió entrar al fondo del asunto fue ganado por militantes;
la cifra se incrementó a 62% en 2004, disminuyó a 46% en 2005, y
volvió a aumentar a 56% en 2006.

1
CUADRO 3
Porcentaje de casos en los que se entra al fondo
y división de victorias, por entidad federativa

Entidad federativa Entra al fondo No entra al fondo Dirigencia gana Militante gana
% % % %
No aplica 62 44 78 56 56 72 22 28
Aguascalientes 12 75 4 25 0 0 4 100
Baja California 3 43 4 57 2 50 2 50
Baja California Sur 8 50 8 50 1 13 7 88
Campeche 28 90 3 10 1 33 2 67
Chiapas 22 46 26 54 14 54 12 46
Chihuahua 20 65 11 35 3 27 8 73
Coahuila 22 25 67 75 13 19 54 81
Colima 5 71 2 29 0 0 2 100
Distrito Federal 84 74 30 26 12 40 18 60
Durango 17 68 8 32 4 50 4 50
Estado de México 142 49 146 51 104 71 42 29
Guanajuato 14 33 29 67 10 34 19 66
Guerrero 39 47 44 53 25 57 19 43
Hidalgo 27 87 4 13 2 50 2 50
Jalisco 53 65 28 35 10 36 18 64
Michoacán 19 51 18 49 7 39 11 61
Morelos 31 72 12 28 6 50 6 50
Nayarit 2 67 1 33 0 0 1 100
Nuevo León 23 61 15 39 5 33 10 67
Oaxaca 12 86 2 14 2 100 0 0
Puebla 37 61 24 39 9 38 15 63
Querétaro 3 16 16 84 6 38 10 63
Quintana Roo 186 94 11 6 6 55 5 45
San Luis Potosí 20 67 10 33 6 60 4 40
Sinaloa 11 65 6 35 3 50 3 50
Sonora 42 70 18 30 7 39 11 61
Tabasco 2 33 4 67 3 75 1 25
Tamaulipas 14 52 13 48 5 38 8 62
Tlaxcala 19 86 3 14 2 67 1 33
Veracruz 45 47 51 53 13 25 38 75
Yucatán 16 36 29 64 2 7 27 93
Zacatecas 15 50 15 50 9 60 6 40
Totales 1055 59 740 41 348 47 392 53

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.


GRÁFICA 9
Porcentaje de casos en los que se entró al fondo del asunto
50%
45% 46%

40%
37%

30%

20%
16%

10%

0% 0% 0%
0%
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

GRÁFICA 10
Porcentaje de casos ganados por militantes
70%
62%
60% 56%

50% 47%
45%

40%

30%

20%

10%
0% 0% 0%
0%
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.


D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

Estos datos muestran que, con el transcurso del tiempo, no


sólo se incrementó la presentación de juicios en contra de actos y
resoluciones de partidos, sino que también fueron más los militantes
que, tras acudir al TEPJF, lograron revertir las decisiones de las
dirigencias partidistas. De hecho, es muy probable que el aumento
en el número de conflictos intrapartidistas se explique, al menos
parcialmente, por las mayores tasas de éxito de los militantes.20 En
este sentido, las referidas tendencias son de suma relevancia, pues
muestran que, paulatinamente, los magistrados revocaron un mayor
porcentaje de actos y resoluciones de las dirigencias partidistas. O,
para decirlo de otra forma, poco a poco los integrantes del TEPJF
fueron más propensos a modificar el statu quo.
Conviene ver, por último, si la variable partidista es relevante
para explicar el porcentaje de asuntos en los que se entra al fondo
de la controversia. En términos generales, el TEPJF entró al fondo
en el 47% de los casos presentados por panistas y en 46% de los
promovidos priistas, porcentajes que claramente son superiores si
se compara con el de los perredistas (38.1%). Más aún, la Gráfica
11 muestra que estas diferencias se mantuvieron a lo largo del
tiempo, es decir, que fueron sistemáticas. Con excepción de 2006,
el porcentaje de los panistas es siempre mayor que el de priistas
y todavía más que el de los perredistas.
En el porcentaje de casos ganados por militantes también se
aprecia una clara diferencia por partido político. Comparativamente,
los militantes priistas y perredistas fueron los menos exitosos, pues

20
Sobre este tema, conviene citar la siguiente reflexión de Magaloni: “Está
claro que existen muchas variables que pueden explicar los cambios en la tasa de
litigiosidad y en el tipo de asuntos que se presentan ante tribunales. Sin embargo,
una variable central son las propias sentencias judiciales. Tales sentencias incentivan
o desincentivan que los litigantes continúen presentando demandas sobre uno u otro
tipo de conflictos jurídicos en específico” (2009). En un sentido similar, Larrañaga
señala que la “judicialización de los procesos políticos [...] [tiene] un efecto paralizante
del conjunto del sistema político, como consecuencia de no hacer creíbles ni las
acciones políticas ni las decisiones administrativas, bajo la consideración de que
‘siempre’ podrán ser modificadas en la sede judicial” (2009:105). Con base en lo
anterior, puede pensarse que un mayor porcentaje de los casos ganados por los
militantes genera la impresión de que los actos y resoluciones de partidos políticos
pueden ser modificados o revocados si se acude al TEPJF. Por tanto, si en un periodo
(t1) se produce un aumento en la tasa de éxito de los militantes, podría esperarse un
aumento en el número de juicios presentados en un periodo posterior (t2).

201
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

sólo ganaron, respectivamente, 44 y 47% de los juicios en los que


el TEPJF entró al fondo de la controversia. En cambio, la tasa de
los panistas es claramente mayor: ganaron siete de cada diez
juicios presentados (68%). Adicionalmente, la Gráfica 12 revela
que estas diferencias también parecen sistemáticas: los panistas
consistentemente fueron quienes proporcionalmente ganaron más
casos en todo el periodo, seguidos generalmente por los perredistas
y, finalmente, por los priistas.
Estos datos corroboran una idea antes apuntada: que el criterio
jurisprudencial de 2003 afectó de manera diferenciada a los partidos
políticos. Si bien la procedencia directa del juicio ciudadano benefició
a todos los militantes, independientemente de su partido, lo cierto
es que algunos fueron más exitosos para revocar las decisiones de
sus dirigencias.

GRÁFICA 11
Porcentaje de casos en los que se entró
al fondo del asunto, por partido

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

202
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

GRÁFICA 12
Porcentaje de casos ganados por militantes

Fuente: elaboración propia con base en información del TEPJF.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

A lo largo de este trabajo se ha dado cuenta de las principales


tendencias en la presentación y resolución de los juicios ciudadanos
promovidos en contra de actos y resoluciones de partidos políticos.
Se mostró, por una parte, que entre 1996 y 2006 hubo una tendencia
creciente en la presentación de conflictos intrapartidistas, así
como que las entidades con mayores tasas de litigiosidad fueron
el Estado de México, Quintana Roo y el Distrito Federal. Por la
otra, se evidenció que la mayoría de los conflictos intrapartidistas
estuvieron relacionados con procesos internos de selección de
candidatos (57%) y con la elección de dirigencias (27%), esto es,
cuando en los litigios se disputaba, directa o indirectamente, el
acceso a un cargo.
Asimismo, se mostró que los militantes de cada partido acudieron
con una frecuencia distinta al TEPJF y para solucionar conflictos de
diversa naturaleza. Los militantes priistas presentaron el menor
número de juicios (18% del total) y lo hicieron casi exclusivamente
para impugnar procesos internos de selección de candidatos. Los
panistas presentaron un número ligeramente mayor de litigios

203
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

(21%), aunque fueron quienes más recurrieron a la imposición


de sanciones. Finalmente, los perredistas presentaron cerca de
la mitad de conflictos intrapartidistas (47%), destacándose sus
impugnaciones en la elección de dirigentes.
También fue posible advertir una tendencia creciente en el
porcentaje de asuntos en los que el TEPJF entró al fondo de la
controversia, así como en la proporción de casos ganados por
militantes. En otras palabras, se mostró que paulatinamente los
magistrados electorales fueron más propensos a revertir las decisiones
de los órganos partidistas y, consecuentemente, a modificar el statu
quo. Aunque dicha tendencia se presentó independientemente
de la filiación de los militantes, lo cierto es que las consecuencias
fueron desiguales para cada partido político. PRI, PAN y PRD no
fueron afectados igualmente por el criterio jurisprudencial de 2003.
En términos absolutos, el PRD fue el partido cuyas resoluciones
fueron mayormente impugnadas (1 246), seguido lejanamente por
el PAN (561) y por el PRI (468). No obstante, en términos relativos los
militantes panistas ganaron un porcentaje más alto de casos (68%)
en comparación con los perredistas (47%) y priistas (44%).
En síntesis, a lo largo de este artículo se ha realizado un análisis
relativamente exhaustivo, aunque primordialmente descriptivo, del
universo de conflictos intrapartidistas que se presentaron durante
la primera integración del TEPJF (1996-2006). Y no podía ser de otra
manera, pues como se ha mostrado, en la literatura hacía falta un
trabajo que brindara una primera aproximación cuantitativa al
fenómeno del control jurisdiccional de la vida interna de los partidos
políticos. Además de llenar un vacío en la literatura, el presente
trabajo permite apreciar la magnitud de la transformación que
supuso el que los magistrados electorales abrieran la procedencia
del juicio ciudadano contra actos y resoluciones de las dirigencias
partidistas. Al golpe de jurisprudencia, los integrantes del TEPJF
hicieron que un órgano que había sido creado para dar certeza en las
elecciones se convirtiera, además, en la última instancia para dirimir
cuestiones atinentes a la vida interna de los partidos políticos.
En este sentido, la presente investigación resulta relevante
para un tema de mayor amplitud: el debate sobre el papel de las
instituciones electorales en México. Aunque constantemente se
dice que las reformas legislativas han provocado que el sistema
electoral mexicano se encuentre “sobrerregulado”, lo cierto es que
204
D E J U E C E S , M I L I TA N T E S Y D I R I G E N C I A S PA R T I D I S TA S . . .

los jueces también han desempeñado un papel trascendental en la


expansión de lo electoral. Por tanto, para comprender la forma en
que han evolucionado las facultades de las autoridades electorales,
no basta con estudiar las reformas constitucionales y legales. Es
necesario, además, poner especial atención a lo que acontece en
la sede judicial.
Finalmente, los resultados de este trabajo permiten sugerir
algunas líneas de investigación relevantes. En primer lugar,
convendría analizar cuáles han sido las tendencias en la presentación
y resolución de conflictos intrapartidistas después de 2006. Por una
parte, habría que ver si los magistrados de la nueva integración –que
comenzó a funcionar a partir de noviembre de 2006– han sido más o
menos proclives a modificar el statu quo. Por la otra, resulta necesario
medir el impacto de la reforma electoral de 2007-2008, misma que,
como se ha referido, reguló explícitamente la intervención del TEPJF
en los asuntos intrapartidistas. En segundo, sería recomendable
analizar si la dinámica al interior de los partidos ha cambiado desde
que los militantes cuentan con la posibilidad de acudir al TEPJF
para impugnar actos y resoluciones de las dirigencias partidistas.
Específicamente, habría que determinar si el control jurisdiccional
por parte de los magistrados electorales ha tenido algún impacto
en variables como: a) la cohesión y disciplina interna, b) el tipo y
calidad de los dirigentes y candidatos, o c) la competitividad de
los partidos políticos. Por supuesto, los posibles temas de estudio
son mucho más amplios y variados que las líneas de investigación
que se han bosquejado. Basten los ejemplos para mostrar que en
el estudio empírico del TEPJF –y de los jueces en general– tenemos
pocas certezas y muchos pendientes.

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20
Notas para una reflexión sobre democracia
y políticas sociales subnacionales
El caso de Baja California*

Jorge E. Brenna B.**

RESUMEN
En este breve ensayo intentaremos establecer un punto de vista en torno al uso
político de las políticas sociales enfocadas más allá del tema del desarrollo o, más
bien, sesgadas de éste y focalizadas al tema de la legitimación política. Para ello,
primero trataremos de establecer un somero esbozo histórico de las políticas
sociales como estrategias de desarrollo y creación de ciudadanía en sociedades
democráticas; un deslinde de modelos de operación de políticas sociales en
Estados democráticos; un rápido esbozo de las forma en que se fueron articulando
las políticas sociales en México con el tema de la creación del régimen político
postrevolucionario y el desarrollo. Finalmente, estableceremos las diferencias y
similitudes entre los modelos de operación de las políticas sociales en los modelos
de desarrollo llevados a cabo hasta la década de la alternancia del Partido Acción
Nacional (PAN), y los posibles cambios en la operación de estas políticas en los
territorios de los “nuevos” gobiernos de alternancia en México.
PALABRAS CLAVE: Estado social, Estado de bienestar, política social, ciudadanía social,
derechos sociales, democracia, desarrollo.

ABSTRACT
In this short essay we will try to establish a point of view regarding the political
use of social policies focused beyond the issue of development and targeted to
the issue of political legitimacy. To do so, we will first attempt to establish a brief
historical overview of social policies and development strategies and the creation

* El presente escrito tiene como marco de referencia una investigación mayor


en torno a la cuestión de la democracia y las políticas sociales en los estados de la
federación mexicana (2006-2012), desarrollada por un colectivo de investigadores de
la UAM-Xochimilco. La propuesta central de la investigación se centra en la suposición
de que bajo ciertas condiciones (competencia política, disponibilidad de recursos
fiscales propios o transferencias y capacidad institucional del gobierno) los gobiernos
subnacionales encontrarán incentivos y recursos para desarrollar y sostener una oferta
de política social distinta o complementaria a la nacional (cf. López, 2012).
** Sociólogo. Profesor-investigador en el Departamento de Relaciones Sociales de
la Universidad Autónoma Metropolitana (Xochimilco), adscrito al área de investigación
“Sociedad y territorialidad”.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 209-234


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

of citizenship in democratic societies; a demarcation of operational models of social


policy in democratic States, a quick sketch of the way in which social policies were
being articulated in Mexico as part of the creation of the post-revolutionary political
system and development model. Finally, we will establish the differences and
similarities between the operative social policy models in models of development
prior to the decade in which the National Action Party (PAN) was in power and
possible changes in the operation of these policies in the territories of the “new”
alternating governments in Mexico.
KEY WORDS: Social State, Welfare State, social policy, social citizenship, social rights,
democracy, development.

INTRODUCCIÓN

En América Latina la política social está encaminada sobre todo


(y especialmente de manera discursiva) a paliar y –en el mejor de
los casos– a intentar compensar las desigualdades sociales de un
modelo de desarrollo estructurado de tal manera que las asimetrías
económicas, sociales y políticas inundan estas sociedades por todos
sus poros y hasta el último rincón de estos espacios sociales, a
diferencia del papel que ha desempeñado en países desarrollados
de Europa del norte u occidental. El asunto se torna más interesante
si reparamos en que las políticas sociales y todo el paquete de
programas que conllevan han sido puestos a operar estrategias
de carácter político electoral que, en las precarias democracias
latinoamericanas, suponen casi siempre la operación de extensas
y bien aceitadas redes clientelares que se activan de manera eficaz
en tiempos electorales. Lo anterior nos ha llevado a preguntarnos,
en un primer tiempo, acerca de la peculiar relación entre el uso
de las políticas y programas sociales con fines electorales. Por otro
lado, un aspecto relevante que salta a la vista es la relación de las
políticas sociales con el tema del desarrollo pero, sobre todo, con
el de la ciudadanía y los derechos sociales.
En este breve ensayo intentaremos establecer un punto de vista
en torno al uso político de las políticas sociales enfocadas más allá
del tema del desarrollo o, más bien, sesgadas de éste y focalizadas
al tema de la legitimación política. Para ello, primero trataremos de
establecer un somero esbozo histórico de las políticas sociales como
estrategias de desarrollo y creación de ciudadanía en sociedades

210
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

democráticas; un deslinde de modelos de operación de políticas


sociales en Estados democráticos; un rápido esbozo de las forma
en que se fueron articulando las políticas sociales en México con
el tema de la creación del régimen político posrevolucionario
y el desarrollo. Finalmente, estableceremos las diferencias y
similitudes entre los modelos de operación de las políticas sociales
en los modelos de desarrollo llevados a cabo hasta la década de la
alternancia del PAN, y los posibles cambios en la operación de estas
políticas en los “nuevos” gobiernos de alternancia en México.

MITOS ACERCA DEL ESTADO DEL BIENESTAR

El Estado del bienestar (EB) welfare State, Estado keynesiano, etcétera,


llegó a constituirse en uno de los más importantes mitos políticos
modernos –aparte de la Revolución socialista. Un mito en tanto
que se le llegó a considerar como una entidad omnipresente,
omnipotente y hasta en cierto sentido inmutable. Y esta visión
no estaba del todo injustificada ya que en los países de Europa
occidental, sobre todo en los del norte, pasó a ser el núcleo articulador
de la sociedad hasta la década de 1970 aproximadamente (cf.
Paramio, 1988:V). El desarrollo histórico de esa zona de Europa
y las pautas de desarrollo específicas del capitalismo tardío le
darían a la forma de Estado del bienestar un sustento objetivo
tan poderoso e incuestionable que le harían aparecer como una
entidad central en la sociedad capitalista. La década crítica de 1970
pondría en evidencia los límites últimos del EB: la polarización
y la disgregación de los intereses de los agentes económicos, así
como el debilitamiento de la capacidad funcional del Estado para
seguir coadyuvando a la reproducción del sistema social en su
conjunto. A lo anterior habría que agregar el debilitamiento de la
coalición de actores sociales y fuerzas políticas que lo sustentaban
(sindicatos nacionales, partidos laboristas y socialdemócratas,
etcétera). El EB se había constituido en un paradigma que, hasta
la crisis de 1973, funcionaba “a la perfección” sustentado en unos
actores específicos: gobierno, parlamento, partidos e instituciones,1

1
Estructura también conocida como sistema político dual (sistema de partidos/pacto
corporativo), sistema que entra en crisis junto con el EB explicando el auge de los

211
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

detrás de los que operaban corporaciones económicas y sindicatos


férreamente organizados dentro del sistema. En sus mejores días el
EB fue desarrollado por la socialdemocracia europea. Sin embargo,
actualmente ha querido considerársele como una obsolescencia,
como un paradigma “viejo” que nos obliga a interrogarnos sobre
si de verdad existe uno nuevo que lo sustituya. Y precisamente,
en uno de los análisis más interesantes acerca de las condiciones
del pacto keynesiano (sustentador del EB), el profesor Elías Díaz
(1989:227-240) ha señalado que el “nuevo” paradigma societal ha
logrado introducirse con fuerza aunque sin llegar a sustituir del
todo al viejo paradigma en términos reales. Sin embargo, este
“nuevo” paradigma, el neoliberalismo, no ha podido, ni sabido,
crear ni dar continuidad a un nuevo modo de articulación entre el
Estado y la sociedad; al contrario, su violento y efímero paso por
los sistemas occidentales ha intentado actualizar un paradigma,
superado ya por la historia y aún más viejo que el del EB: el
liberalismo económico del siglo XVIII.2
La forma que toma el Estado en los países de industrialización
avanzada es inherente al desarrollo de

• un capitalismo industrial,
• una cultura industrial de fábricas y fuertes movimientos de
clase obrera,
• producción en gran escala de bienes homogéneos (en el marco
de un mercado interno expandido y estimulado por un régimen
económico de altas tasas salariales y participación sindical),
• y un amplio aparato de planificación económica y social.

Por otra parte, el EB forma parte esencial de un continuo proceso


de secularización en el que la asistencia social ha venido a sustituir

nuevos movimientos sociales como variantes de los grupos de interés. Este sistema
político fijaba los márgenes de reproducción del modelo de desarrollo tardocapitalista
(cf. Paramio, 1988:218).
2
El neoliberalismo actual tiene diversas escuelas teóricas que, a pesar de sus
aparentes divergencias, coinciden en lo fundamental: 1) la escuela de Chicago, encabezada
por Milton Friedman; 2) la escuela austríaca (Ludwig von Mises, La acción humana, México,
1986; F. Hayek, Derecho, legislación y libertad, México, 1985); 3) la escuela virginiana
del Public Choice (Buchanan); y 4) la escuela anarcocapitalista (Frenkel, Las utopías
posindustriales y Nozik, Anarquía, Estado y utopía, FCE, México, 1987).

212
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

la tradicional caridad de la iglesia y sus servicios. Finalmente, y he


aquí un punto de crucial importancia, el EB se desarrolló como parte
de un proceso de democratización y de triunfo de los derechos civiles: la
ciudadanía adquirió realidad y las prestaciones sociales, en un
marco jurídico perfectamente estructurado, sustituyeron a las
obligaciones serviles (Therborn, 1989:81-100).
Lo anterior nos habla de una tendencia histórico cultural en
la evolución del sistema capitalista. Su desarrollo ha supuesto
reacomodos y adaptaciones estructurales para un tipo de funcio-
namiento social específico. El EB surge como solución sistémica a
problemas como la inseguridad social, el paro involuntario y, en
cierto sentido, la existencia de la pobreza; situaciones que aunque
inherentes a la sociedad capitalista no desaparecerán mientras las
causas estructurales que las han creado no desaparezcan: de ahí la
vigencia de la función social del EB. No obstante, nadie se atrevería
a negar que el EB ha visto resquebrajarse el consenso social que
generaba sus beneficios sociales (que parecían inagotables a pesar
del obstinado avance de las desigualdades en la distribución de
la riqueza). Su funcionalidad se debilitó a medida que el régimen
de acumulación evolucionaba hacia formas más complejas y
contradictorias. Para el caso de realidades tan específicas como
las de las sociedades de desarrollo industrial “postardío” –como las ha
denominado Albert Hirschman (1973)–, el EB ha sido una forma anómala,
sin el contenido específico de los EB en su matriz original, industrial, moderna
y democrática. En estas sociedades de desarrollo industrial postardío
(como Argentina, Brasil, España, Grecia, Portugal o México, para
citar sólo algunas) la precariedad del desarrollo industrial y de las
élites industriales y financieras, fueron la base para la promoción
de gobiernos autoritarios (bajo diferentes formas) y la gestación de unos
pactos autoritarios en los que los actores centrales del desarrollo industrial
serían el Estado y las trasnacionales. ¿Cómo es posible hablar entonces
de la existencia de un EB en estas sociedades?
Desde esta perspectiva podemos afirmar que en estas sociedades el EB
fue abortado antes de haber siquiera nacido: ante una modernidad capitalista
impulsada por un Estado tutelar, intervencionista y autoritario (que en
México cobró la forma de Estado corporativo) el EB no nació nunca.3

3
Aunque autores como Pedro López Díaz (1988:144) digan con cierto eufemismo
que “el Estado benefactor de la periferia, periclitó más rápidamente que el del centro

213
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

LA POLÍTICA SOCIAL, DESARROLLO ECONÓMICO Y AVANCE DEMOCRÁTICO

En las sociedades modernas que ostentan un régimen democrático la


política social desempeña un papel importantísimo en la articulación
de la sociedad, en tanto que es ahí en donde se sintetizan y se
reproducen los derechos sociales que son inherentes a la ciudadanía.
La noción de ciudadanía social hace alusión a los derechos sociales y
toma cuerpo en la implementación de las políticas sociales. En suma,
hablar de política social implica necesariamente abordar el tema de
la ciudadanía social. Otra dimensión del tema es su vinculación con
la cuestión del desarrollo económico, la distribución de la riqueza
y la desigualdad social, esto es, la dimensión socioeconómica de
la ciudadanía social. Toda sociedad moderna gravita en torno de
una lógica de mercado o mercantil, de ahí que sus efectos sobre
la distribución de la riqueza represente uno de los conflictos más
visibles que es necesario atacar so pena de dejar tomar curso a
conflictos sociales cuyo trasfondo es la desigualdad económica y
social, con las secuelas que ello tiene en términos de la integración
de una sociedad. Así pues, las políticas sociales (fundadas en la
idea de la ciudadanía social) estarían orientadas a contrarrestar la
férrea e implacable lógica del mercado en todos los órdenes de la
vida social. Insistimos en la categoría de ciudadanía en tanto viene
a ser una herramienta de análisis acerca de las formas de acción
de un conjunto de actores sociales relacionados directamente con
la operación de políticas sociales, mismas que tienen un efecto
específico en la construcción de la ciudadanía.
Desde el siglo XIX, la oleada liberal derivada de la Revolución
Francesa desemboca en la reivindicación de una serie de derechos
universales entre los cuales tendrá especial relevancia (sobre todo
por su papel movilizador en la política) un paquete de derechos de
nuevo tipo: los derechos sociales. Ahora bien, resulta pertinente
señalar que este paquete de derechos tiene que ver con una
serie de transformaciones producto del desarrollo económico
(disminución de la desigualdad de rentas, sistema de impuestos
directos, producción industrial para el consumo masivo) que, en

capitalista. Se agotó tempranamente en términos históricos y con mayores cargas


incumplidas”.

214
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

el tiempo, permitirán una sensible integración económica de las


clases menos beneficiadas por el sistema.
El desarrollo económico afecta sensiblemente a la brecha de
la desigualdad que hasta entonces se había anquilosado en las
economías capitalistas industrializadas reduciendo las diferencias
entre los distintos estratos sociales. Ello en un contexto en el que se
erige una demanda por incorporar los nuevos derechos sociales a
los de ciudadanía y no tanto con la finalidad inmediata de abatir la
pobreza sino para interferir en la estructura de clases que reproducía
el mercado capitalista. Para Marshall (1998), junto al desarrollo
económico emerge la necesidad de priorizar una conciencia de
los derechos sociales (civiles) que catalizaran el despliegue de la
ciudadanía. El estudio de la ciudadanía en relación al desarrollo
económico y social lo concibe desde lo civil, lo político y lo social. El
aspecto civil de la ciudadanía supone los derechos implicados con la
libertad individual, personal, de expresión, de pensamiento, libertad
religiosa y, sobre todo, el derecho a la propiedad. El aspecto político
implica todo lo relacionado con el derecho asociado a la libertad
de elegir a la autoridad política. En la dimensión social Marshall
ubica como parámetros el derecho a la seguridad y el derecho a un
piso mínimo de bienestar material que garantice un nivel de vida
que permita la posibilidad de adquisición de lo básico para existir
integralmente en la sociedad civilizada.

Modelos de política social y la ciudadanía social

Las políticas sociales se derivan de las políticas públicas y su especi-


ficidad terminológica radica en que hacen referencia a la política
gubernamental relativa a las acciones que impactan directamente
el bienestar de los ciudadanos mediante la provisión de servicios
o ingresos –según lo señala el consultor argentino Marcelo Fabián
Reppeto.4 Él ha señalado que las políticas sociales se caracterizan y
desarrollan desde tres perspectivas: 1) universales, 2) referentes a la
seguridad social y 3) las que atacan la pobreza. Sus coberturas van

4
Actualmente consultor internacional de políticas sociales y co-director del
Programa de Incidencia de la Sociedad Civil del Centro de Implementación de Políticas
Públicas para la Equidad y el Crecimiento en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

215
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

desde los servicios y derechos más generales y básicos para todos


los ciudadanos (universales) hasta aquellas destinadas a sectores
específicos (sindicatos y corporaciones) y al logro de objetivos
sistémicos particulares (combate a la pobreza) (Repetto, 1998)5
(Cuadro 1).

CUADRO 1
Tipos y perspectivas de las políticas sociales

Tipo de politica social Tipo de cobertura

Políticas sociales universales Buscan dar respuesta a todos los ciudadanos sin distinción
de clase. Son desplegadas en las áreas de educación y
salud.

Políticas relacionadas Destinadas a sectores laborales organizados. Son selectivas


con la seguridad social y no cubren a todos los ciudadanos.

Políticas que enfrentan En los países desarrollados a nivel industrial han tendido
la pobreza a la extinción. En América Latina continúan y se hacen
visibles en la beneficencia y la asistencia pública.

Fuente: Repetto (1998). Elaboración propia.

Desde otro ángulo de análisis, el profesor Rolando Franco (1996)


señala que “es posible caracterizar dos paradigmas de políticas
sociales, uno originado en la fase de sustitución de importaciones,
todavía vigente y dominante, y otro, que se encuentra en ciernes
(emergente). Su análisis hace una comparación de ambos modelos
contrastándolos en diversas dimensiones, a saber: institucionalidad,
lógica de toma de decisiones, financiamiento, objetivo, criterio de
prioridad y expansión, población beneficiaria, enfoque e indicador
básico utilizado, trayendo a colación diversos programas sociales
que muestran las innovaciones puestas en práctica en la región.

5
El tema del combate a la pobreza sufre un proceso de focalización en las décadas
de 1980 y 1990, donde se intensifica el monto de los recursos y la forma en que se
presentan las políticas dirigidas hacia éste sector. El uso político de estas políticas
públicas posibilitan estrategias de control social y político de los ciudadanos en tanto
trabajadores precarizados, desempleados o simplemente miembros de los sectores
más pobres de las clases populares (Repetto, 1998).

216
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

En su trabajo “Los paradigmas de la política social en América


Latina” aborda dos modelos en cuanto a las políticas sociales y los
denomina como “paradigma dominante” a uno (originado en la
fase de desarrollo llamada de “sustitución de importaciones”) y
“emergente” al otro (producto de la crisis del modelo de desarrollo
sustitutivo de importaciones y del ajuste económico realizado para
restablecer el crecimiento sobre nuevas bases).6 Es aquí donde plantea
que: “cada modelo de desarrollo tiene, implícita o explícitamente,
una concepción de la cuestión social”; es decir, las políticas sociales
tienen que ver con la mirada de quien lee esa realidad para definir
el abordaje a realizar y los intereses puestos en juego.
Haciendo una somera comparación entre ambos modelos, se
destaca la dimensión institucional, en la que el paradigma dominante
asigna al Estado un papel en el que desarrolla programas realizando
la totalidad de funciones (financia, diseña, implementa, supervisa
y evalúa). En tanto, en el paradigma emergente el Estado ya no
realiza todas las tareas: es el momento de las organizaciones no
gubernamentales (ONG), a las que se les abre un espacio funcional
para compartir financiamiento, además de funciones. Evidentemente
que ello supone transitar de un esquema centralizador a uno de
una mayor descentralización. El primero es promotor de los
intereses de la élite política y la burocracia dominante inhibiendo
la participación social, mientras que un esquema descentralizador
promueve –casi siempre– la participación de otros sectores sociales
repercutiendo en la generación de dispositivos de consenso y, por
ende, de dinámicas democratizadoras.
¿Quién decide? En el paradigma dominante el Estado se abroga
la implementación de las políticas sociales sobre la base de que el
“saber estatal” es un dato incuestionable sin dejar a los destinatarios/
usuarios la posibilidad de seleccionar las políticas y los modos de
operación de las mismas. En el paradigma emergente, la forma
de crear y recrear las políticas sociales supone la promoción de
la participación de la población en tanto que la diversidad de
usuarios dispone de capacidades de innovación de las que el Estado
carece.

6
“Para superar la crisis [...] los países latinoamericanos aplicaron políticas de
estabilización y ajuste, que tuvieron, en muchos casos, elevados costos sociales”
(Franco, 1996:7).

217
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

¿Quién financia y cómo? En el modelo dominante el Estado


pretende ser el único capaz de financiar las políticas sociales,
mientras que en el paradigma emergente se abre la posibilidad
del co-financiamiento (“lo que no cuesta no vale”) e incluso la
expectativa de una recuperación de costos; el riesgo aquí es la
marginación de los que no tienen posibilidad de recurrir a fondos
propios para participar de la co-financiación.
¿Para quienes? El modelo dominante parte del principio de
universalización de la oferta, es decir, una oferta homogénea
disponible indiscriminadamente, lo cual acaba beneficiando sólo
a los más informados y/o los más organizados. El costo es alto y
sus impactos reales muy precarios. En el paradigma emergente se
parte del principio de una universalización de la satisfacción (la
desigualdad social supone un tratamiento desigual para obtener
satisfactores universales basados en aportaciones diferenciadas para
necesidades diversas). En este sentido, los criterios de prioridad
y extensión de las políticas sociales también son distintos pues
mientras el modelo dominante acaba promoviendo la desigualdad,
ya que sólo son considerados destinatarios de las políticas sociales
los que tienen la capacidad para organizarse y reclamar, en el
paradigma emergente en lugar de asignar recursos a quienes
no lo necesitan tanto pero llagan más rápido y con más ruido a
hacerse oír, lo hará a quienes tengan más necesidades a partir de
la focalización sobre los potenciales beneficiarios, buscando un
beneficio más profundo y contundente, lo cual redunda en un uso
más eficaz de los recursos aumentando su impacto.
¿A quién beneficiar? En cuanto a la población beneficiaria, el
paradigma dominante tenía en cuenta a la clase media en sus
reclamos, por ser quien ejercía más presión. El paradigma emergente
se orienta a brindar más atención a los que experimentan una
pobreza palpable en la idea de que quienes han sido beneficiados
hasta ahora poseen relativamente un monto mayor de recursos que
aquellos. El autor plantea la posibilidad de realizar una combinación
de estos dos paradigmas: “Es probable que una combinación de
lo mejor de los paradigmas dominante y emergente, dé una
resultante más eficiente y eficaz” (Franco, 1996).
Ahora bien, en términos de derechos sociales y estratificación
social, existen tres formas distintas de construcción histórica de
la ciudadanía social a saber: a) el régimen liberal, b) el régimen
21
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

conservador-corporativo y, c) el régimen socialdemócrata. Cada


uno posee características específicas en términos de la prioridad
de cierto tipo de derechos y de la construcción de la ciudadanía
social (Esping-Andersen, 1993:47-48) (Cuadro 2).
A partir del panorama anterior, pasemos a revisar el proceso de
“societización” del Estado mexicano.

EL ESTADO MEXICANO, SUS METAMORFOSIS Y SU ORIENTACIÓN SOCIAL

La peculiaridad del Estado mexicano es incuestionable. Su forma-


ción como tal se sale de los esquemas conceptuales clásicos.
Sus expresiones formales se distinguen del ritmo en que lo han
hecho en otras latitudes otros Estados. Sus expresiones a veces
son prematuras respecto a cómo se ha venido manifestando en
los propios países capitalistas avanzados (Inglaterra, Francia,
Alemania, etcétera); otras veces son tardías y desconcertantes. Y es
que la propia historia mexicana es sui generis: en México el Estado
es liberal de modo tardío, intervencionista de manera prematura,
asistencialista de manera anómala en tanto se ostentó como tal
cuando realmente se constituía como un Estado corporativo,
anómica función de un Estado social en ciernes.
La Revolución Mexicana puede ser considerada como el
parteaguas entre la forma de Estado liberal y el inicio de la forma
de Estado Social (cf. Villa, 1988, 1990; y De la Garza, 1990). Ya hemos
visto que una de las características de éste es el reconocimiento
explícito del conflicto social entre las clases sociales y su pretensión
de mediación entre éstas a través de la creación de un Estado de
derecho creado para este fin.7 En este sentido, puede hablarse de la
función que cumplió el marco constitucional creado en 1917 y que
consagra un buen número de artículos a la creación de un marco
jurídico orientado a dar pie a una política social o de bienestar social.
Paralelamente, puede constatarse que, aun antes de que surgiera en
los países industrializados de principios de siglo, en México la forma

7
Esta forma estatal es una forma política que articula: el poder del mercado (lógica
de acumulación), las exigencias de reproducción general del sistema, y la necesidad
de institucionalizar conflictos a través de mediaciones y la participación universal de
los ciudadanos (función de legitimación) (cf. Rodriguez, 1984).

21
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

CUADRO 2
Tipos de régimen para la construcción de la ciudadanía social

Régimen conservador-
Régimen liberal corporativo Régimen socialdemócrata

Estados Unidos, Canadá, Austria, Francia, Escandinavia


Australia Alemania, Italia

Tienen un estatus legal y Tienen un más amplio desa- Es aquí donde se da el mayor
práctico mayor, los derechos rrollo los derechos políticos desarrollo y ampliación de
civiles (fundamentalmente dado que el objetivo princi- la ciudadanía social, donde
el derecho a la propiedad), pal de estos Estados de el actor destinatario ya no
en tanto los derechos sociales bienestar fue consolidar la es el sujeto “pobre” o el
adquieren una nota residual condición asalariada conte- “trabajador ” sino todos
para el Estado. niendo la movilización de los ciudadanos (indepen-
Se otorgan beneficios modes- los trabajadores que habían dientemente de su clase
tos, destinados a una pobla- fortalecido su poder polí- o posición en el mercado)
ción sometida a un test de tico a través de la presión al que están destinadas
medios y diseñados para sindical, de la participación a las políticas sociales de
reforzar la participación en través del voto universal y de carácter universal, teniendo
el mercado laboral. Aquí, la organización en partidos como principal objetivo la
la desmercantilización es políticos. Lo predominante disminución de las desi-
mínima. era la conservación de las gualdades sociales para
diferencias de estatus, por posibilitar el acceso a la
lo tanto los derechos fue- ciudadanía social.
ron vinculados a la clase En consecuencia, se logra
y al estatus social, siendo un alto grado de desmer-
insignificante el impacto cantilización.
redistributivo.

Fuente: Garcés, Lucero, Estévez, Icazzati, Sabeti y De los Ríos (2006).

de Estado intervencionista ya había tomado forma y se desarrollaría


como tal a raíz de la crisis de 1929 y de la incapacidad del capital
nacional para crear mecanismos de ajuste adecuados al momento
crítico por el que se atravesó en aquel momento (cf. Thorp, 1988).
¿Cómo es que el Estado Social mexicano, que se va constituyendo
básicamente a partir de la Revolución Mexicana, adopta las formas
de Estado intervencionist) (EI) y Estado corporativo (EC)?
Lo hace de manera anómala, propiciada por la específica
conformación de la estructura de clases y el bloque histórico
mexicano, a partir de las necesidades de un control político
específico y un arreglo político peculiar entre las clases sociales a

220
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

partir de la consolidación de un modelo de desarrollo, conocido


como Modelo sustitutivo de importaciones (MSI).
Existe una estrecha relación orgánica entre este modelo de
desarrollo, que operó desde la década de 1940 hasta bien entrada
la de 1970, y una específica forma de articulación entre los sectores
productivos y sus agentes y entre la sociedad y el Estado; es decir,
se crearon las pautas de un orden económico, social y político
específico engarzado en el MSI y en un modelo de integración
social específico que fue creando ajustes a la forma estatal surgida
de la revolución. Sus metamorfosis partirían de un punto en el que
el Estado Social (ES) asumiría una forma que sería inherente a las
llamadas democracias pluralistas.
Desde el enfoque anterior, el Estado mexicano puede ser
considerado como tal (ES), aunque revistiendo peculiaridades en
función de su historia política y la singularidad de la estructuración
de la sociedad mexicana (tanto en el ámbito social como político).
Dentro de la lógica de acumulación el Estado mexicano se vuelve
intervencionista y, constitucionalmente, un Estado “rector” del
desarrollo tanto de la economía como de los precarios agentes
económicos. Con ello articulaba, a su modo, el mercado regulándolo
en aras de una reproducción sistémica muy específica: un crecimiento
desigual de los sectores económicos, asimetría estructural en el
desarrollo de los grupos sociales, desequilibrios en la distribución
de los espacios y recursos de poder. Pero también fueron creadas, de
modo sui generis, una compleja red de mediaciones institucionales,
formales e informales, para vehiculizar el conflicto social.
Sin embargo, mientras que el ES en Europa desarrollaba los
rasgos señalados anteriormente articulándolos a través de la forma
de welfare State, en México el ES, incapacitado para articular un
mercado en el que los agentes privados carecían de iniciativas,
un sistema social difuso (cuyos subsistemas no acababan por
definirse), y una inexistente participación ciudadana (que después
de la revolución se reducía a política de masas), no podrá adoptar la
forma de Estado del bienestar (EB) que de manera “natural” adoptó
el Estado social en las sociedades desarrolladas. La fragilidad
de la estructuración social en México, evidenciada sobre todo
después de la revolución, la centralidad estatal que nucleaba al
conjunto de la sociedad y el surgimiento de una clase política
cuyos intereses se iban definiendo con una velocidad mayor a
221
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

la de la de las demás clases y grupos sociales, fueron el marco


para una articulación específica cuya forma fue la de un Estado
corporativo (EC).8 En realidad fue esta la forma estatal que asume
el Estado Social mexicano; una forma que expresaba la naturaleza
del pacto social que se había establecido en México: equilibrio
inestable de las alianzas de clase sólo cohesionadas por el Estado
posrevolucionario. Una presencia de lo popular en la política de
masas, señalábamos antes, que hacían de la participación popular
–que no ciudadana– una amenaza permanente para la clase política.
La prioridad del control político, a través de mediaciones especiales,
se colocó por encima de la construcción de la ciudadanía, de la
participación democrática y de la posibilidad de construir una
sociedad del bienestar que expresara la existencia de un pacto
verdaderamente democrático.
En México, el Estado corporativo (EC) pretendió emular las
funciones del welfare State para reforzar la mediación y su control
sobre los sectores sociales que iban desarrollándose con el impulso
de la industrialización. A partir de finales de la década de 1930
puede decirse que el ES mexicano despliega una política social
semejante (en la forma que no en el contenido) a las políticas
desarrolladas a partir de la segunda posguerra por el welfare State
en Europa occidental. Sin embargo, lo anterior no significa per se
que en México se haya desarrollado una forma estatal semejante
al EB. Como ya lo hemos apuntado, éste se ancla en una estructura
industrial desarrollada y, sobre todo, sobre la base de un excedente
económico tal que permite una estrategia redistributiva de la renta
y de la oferta social del empleo en un marco de políticas especificas
de incremento al salario social de los trabajadores y de concertación
de intereses (cf. Paramio, 1988).

Este concepto está estrechamente asociado al de Estado patrimonialista, clientelar,


8

tutelar, etcétera, caracterizado, primero, por una dependencia de los negocios estatales
que garantizan el control del poder público; segundo, por el control, desde el propio
Estado, de buena parte de los procesos de movilidad social y la generación de élites
dominantes; tercero, por el uso que se hace de las políticas sociales a fin de mantener
una relación mendicante-dependiente de capas sociales respecto de líderes políticos
o caciques regionales/sectoriales en calidad de clientela (organizada y protegida a
cambio de fidelidades sociales y políticas); y cuarto, por la no separación entre lo
público y lo privado que mantiene la construcción del orden como una reproducción
rentista de élites privadas con sus clientelas corporativas (cf. Buitrago y Ladrón de
Guevara, 1990).

222
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

La centralidad estatal y la precariedad del desarrollo de los


agentes sociales venían a ser los dos elementos que engendran
la forma particular que adopta el Estado social. La funcionalidad
de este esquema con el régimen de acumulación sustitutivo de
importaciones sería el correlato de formas similares establecidas
en América Latina aunque con resultados distintos: en México
producirían un régimen semiautoritario, anclado en un Estado de
corte corporativo, que se traduciría en una continuidad política,
cerrada, pero excluyente de la sociedad.
La estatización9 –y corporativización– de la sociedad mexicana
duraría hasta que el modelo de acumulación se agotó y hasta
que la sociedad civil empezó a resentir los costos sociales de
un régimen político excluyente (en lo económico, lo social y lo
político) que al dejar de estar sustentado en el modelo sustitutivo
de importaciones, evidenciaría sus aberraciones. La crisis de
la década de 1970, expresada de manera contundente hasta la
de 1980 (gracias al uso político que el gobierno hizo del gasto
público, el excedente petrolero y el endeudamiento externo),
pondrían al descubierto los límites de la forma estatal corporativa,
los desequilibrios propiciados por un intervencionismo estatal
irracional y la necesidad de reestructurar las bases del Estado social
mexicano en un nuevo marco en el que la presencia de nuevos
actores sociales y fuerzas políticas ya estaban desbordando los
diques de control político que la élite posrevolucionaria, a través
del Estado corporativo, había construido con paciencia y solidez. De
manera pragmática, el Estado mexicano había venido ampliando la
cobertura de sus “políticas sociales” con recursos públicos a manos
llenas, más por el acoso de los conflictos sociales y la posible ruptura
del orden que por un proyecto de mejoramiento del bienestar de los
trabajadores. De manera contrastante, las dinámicas del Estado del
bienestar clásico habían pasado por un compromiso con el crecimiento
económico y el desarrollo social sobre la base de una industrialización
dinámica y la promoción de un pacto social democrático.

9
Antonio Gramsci intuyó los signos de ese proceso de “estatización” que
aparece como absorción progresiva de la cultura y la educación. Una ambivalencia o
desdibujamiento de los órganos de la sociedad civil expresándose como una expansión
del Estado. El predominio de la coerción más que del consenso (cf. Portelli, 1982:33).

223
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

En México las políticas sociales se han desarrollado a contrapelo


de los conflictos y las tensiones propias de un acelerado crecimiento
de una sociedad que demanda un bienestar que se ve cada vez más
lejano en tanto que el modelo de desarrollo se ha ido tornando
poco funcional y se ha venido resarciendo de sus puntos de
estrangulamiento mediante ajustes violentos al trabajo y a los
salarios. En ello el reciclamiento de un intervencionismo estatal,
marginal pero activo, de la mano de lo que aún queda de la
maquinaria de control corporativo fueron lo bastante eficientes
durante los últimos cuatro lustros. En este punto podemos afirmar
que, al terminar el siglo XX, el Estado mexicano llega a un momento
de erosión en la naturaleza de su legitimidad, ineficiencia en su
estructura institucional (régimen) y a un distanciamiento de la
sociedad, por intercurso de una ruptura del contrato social con ésta,
que desemboca en un desdibujamiento de su proyecto nacional
con el consecuente derrumbamiento del régimen de corte estatal-
corporativo y la entrada en un laberinto transicional expresado en
la alternancia política del año 2000 que llevó al poder al Partido
Acción Nacional (PAN), aunque sin cambiar las bases del régimen
político que daba cimiento a la maquinaria corporativa del ciclo
autoritario del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
En suma, en México jamás ha existido un EB en el que grupos
organizados y representativos (Schmitter, 1982:451-463.) determinen,
junto al Estado, las políticas públicas en el marco de una cultura y
unas instituciones democráticas. Ello es lo que ha dado su contenido
específico al EB clásico y no el hecho de que el aparato estatal utilice
el gasto público de manera unilateral e indiscriminada, a partir de
fines que en ningún momento son los del conjunto de la sociedad
sino los de una burocracia política y unas corporaciones específicas
aglutinadas en torno a lo que se ha denominado una Matriz de
centralidad estatal.10 Las bases de un incipiente, pero verdadero
EB únicamente podrían crearse sobre la base de una economía
en franco crecimiento, estructuralmente sólido y estable, de tal
suerte que exista la posibilidad de una refuncionalización de la
acumulación de capital sobre bases nuevas. Sólo desde este punto
de partida y, sobre todo, de la base de una cultura política y un

10
Véase al respecto la interesante reflexión de Ludolfo Paramio (1991:31).

224
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

orden efectivamente democráticos que hagan factible una política


redistributiva basada en la institucionalización de los compromisos
entre los grupos sociales, es que se podrá hablar de un EB en México.
Y ello implicaría la consolidación de un modelo de desarrollo que
no acaba por definirse.
En una primera aproximación al tema de la naturaleza de las
políticas de corte social del Estado mexicano se puede percibir
que las formas de acceso a las modalidades de la ciudadanía social
prevalecientes en México apuntan a la definición de varios rasgos
específicos, a saber: a) la no universalidad del acceso a bienes
colectivos fundamentalmente debido al patrón corporativo de
distribución de satisfactores de bienestar; b) la escasa capacidad
impositiva del Estado que implica una insuficiencia de recursos
fiscales a la que se agregan las características de la economía que
favorecen la informalidad; c) el imperativo de orientar los criterios
distributivos por necesidades, atendiendo a la magnitud de las
carencias más que por la obligatoriedad de dar satisfacción a los
derechos sociales.

DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES SUBNACIONALES:11


EL CASO DE BAJA CALIFORNIA

Baja California es un espacio territorial compuesto por cinco


municipios: Ensenada, Mexicali, Tecate, Tijuana y Playas de Rosarito.
Desde el año 2000, Baja California ocupa el tercer lugar nacional en
el Índice de Desarrollo Humano (IDH), sólo por debajo del Distrito
Federal y de Nuevo León. Se sitúa por encima del promedio del
IDH nacional y, comparativamente, es similar al de países como
Argentina y Hungría en el 2005.12 Todos los municipios tienen un

11
El concepto de entidad subnacional alude a las divisiones territoriales en los Estados
nacionales en cualquiera de sus niveles. Tiene un carácter eminentemente político-
administrativo. Una entidad al nivel subnacional implica una instancia gubernamental
o una administración local que, a su vez, supone diversas localidades (municipios,
comarcas o provincias) con cierto grado de autonomía en uno o diversos ámbitos.
12
Año al que corresponde la última medición disponible por entidades, relativa
a este indicador.

225
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

muy bajo grado de marginación y un alto IDH. Se puede afirmar que,


en conjunto, el estado es el tercero menos marginado del país.
No obstante los datos anteriores, la población vulnerable por
carencias sociales ascendió (de acuerdo con la medición de Coneval
para 2008) a 1 340 000 personas (43.3% de la población) mientras
que 5.1% era vulnerable por ingresos, es decir, 160 mil habitantes.
De este modo, se puede decir que en resumidas cuentas más de 2
millones 310 mil bajacalifornianos (tres de cada cuatro habitantes)
se encontraban en alguna condición de vulnerabilidad o pobreza en
el año 2008; y tan sólo 780 mil eran no pobres multidimensionales
o vulnerables. Es de señalarse que aun con el alto grado de
desarrollo humano que presenta el estado, los porcentajes de
población vulnerable por carencias sociales así como por ingreso,
son mayores al porcentaje nacional, el cual se sitúa en 33% y 4.5%
respectivamente. Baja California ha sido una de las entidades con
mayor incidencia de pobreza laboral por ingresos. En el último
trimestre de 2009 este indicador alcanzó el máximo valor en el país,
el que fue de 1.79, disminuyendo en el primer trimestre del 2010 a
1.58; con estos datos en este inicio de año se situó en segundo lugar
nacional, sólo por debajo de Nuevo León en donde fue de 1.62 (cf.
Hernández, 2011).

LA ALTERNANCIA...

Más de dos décadas de gobiernos panistas en la frontera de Baja


California (1989-2012) hicieron necesaria la reconfiguración de la
estructura clientelar de los gobiernos del PRI en que se asentó la
operación de las políticas sociales, las cuales siempre tuvieron el sello
del estilo de gobernar del partido tricolor, esto es: a) condicionadas
por las demandas de la movilización popular vehiculizada a través
de los sectores populares del partido (CNOP) y grupos demandantes
de oposición susceptibles de convertirse en clientela política, y b)
políticas diseñadas, administradas y evaluadas a través del gobierno
central y operadas siempre a través de la estructura corporativa
(sindicatos y confederaciones afiliadas al PRI).
Es sólo hasta finales de la década de 1980 cuando, precisamente,
las crisis económica, el crecimiento demográfico, la terciarización
de la economía y el agotamiento del modelo corporativo como
226
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

herramienta de redistribución del ingreso, dan pie a un modelo


más abierto y participativo de operar la política social; pero para
ello hubo necesidad de sustituir al partido en el poder y, con ello,
toda la estructura en que se asentó, durante décadas, la operación
y la magra eficacia de las políticas sociales.
Lo nuevo en el modelo de operación de las políticas sociales en
Baja California ha sido la participación ciudadana, debido –en parte– al
fenómeno de la transición política experimentado en el país desde
finales de la década de 1980; y, por otra parte, al agotamiento
del Estado interventor (EI) a partir de la apertura económica que
propició la globalización económica y el modelo neoliberal como
paradigma para la gestión de la economía mundial.
Ahora bien, en el caso del estado de Baja California (como en
general la mayoría de los estados de la federación), durante décadas
se experimentó una centralización férrea de los mecanismos de
operación de las políticas públicas, en virtud de que el diseño y la
operación misma de todas ellas se imponían o, en el mejor de los
casos, se negociaban con los representantes de los programas de
gobierno de las secretarías del ejecutivo en turno, dando pie a grupos
locales de poder (ligados al PRI) que se encargaban de vehiculizar
tanto los recursos como las ganancias políticas que la operación de
las políticas públicas conllevaba. Los grandes excluidos del diseño
y de los recursos para la implementación de las políticas públicas
habían sido los estados y los municipios (sobre todo), hasta que la
descentralización administrativa y política, como dimensión de
las políticas públicas, acompañó el proceso de transición política a
partir de la alternancia política ocurrida en Baja California en 1989,
dando pie al primer estado de la federación gobernado por un
partido diferente al partido gobernante del país desde la década de
1930 (PRI). Ello conllevó una dinámica nueva que se enfrentó a una
inercia en las estructuras sociales, mentales y culturales. La apertura
de espacios de representación facilitó una nueva dinámica de
participación activa de la población y una nueva forma de relación
entre los funcionarios del gobierno federal, estatal y municipal
frente a la población.
La nueva matriz de operación de las políticas públicas en los inicios
del ciclo panista reivindicó la participación social a nivel local
con una relativa autonomía de la sociedad organizada, abriendo
posibilidades inéditas de intervención en las políticas sociales en
227
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

particular. Actores locales, nuevos y añejos, vieron que se abrían


invaluables espacios de participación para expresar sus demandas y
colocarlas en la agenda pública estatal y local (Delhumeau, 2008).
A los gobiernos panistas les tocó implementar desde el inicio
de la década de 1990 la transición de la tercera generación de
programas sociales13 (originados en el sexenio salinista y zedillista),
implementados en la década de 1990, focalizados en grupos de
situación de pobreza o de vulnerabilidad. Su modelo fue el programa
“Progresa” y su continuación en el programa “Oportunidades”.
En éstos se enfatizan sólo los rubros de alimentación, salud y
educación y se enfoca básicamente en individuos del medio rural
y no se consideran intervenciones en el nivel de la comunidad.
Son programas esencialmente de transferencias monetarias que
no construyen ciudadanía al inhibir –como sus predecesores– la
participación activa (Jusidman, 2009). El siguiente modelo (llamado
cuarta generación de programas sociales)14 al que se transitó se
caracteriza por una intensa participación del sector privado en
la provisión de bienes y servicios y el relativo retiro del Estado
como prestador directo de servicios reduciéndose a ser sólo el
responsable del financiamiento de las políticas sociales. El cambio

13
La tercera generación de programas sociales incluye a aquellos que se focalizan
en los grupos en situación de pobreza o en situaciones de vulnerabilidad. Su origen se
remonta a fines de la década de 1990 con el programa Progresa, que continúa hasta hoy
con el nombre Oportunidades. Este tipo de programa considera sólo tres rubros del
bienestar –alimentación, salud y educación– y se enfoca principalmente en el medio
rural. Se fundamenta en el desarrollo de las capacidades de las personas mediante la
oferta de oportunidades provistas por servicios públicos. Es un programa esencialmente
de transferencias monetarias (Jusidman, 2009).
14
El Estado del bienestar de cuarta generación tiene como paradigma el modelo
lib/lab (basado en un fuerte control público, pero relanzado en una nueva versión de
promoción de las libertades privadas) y el modelo societario del bienestar plural (basado
en la producción de bienestar mediante la diferenciación social de autonomías sociales
integradas según el principio de ciudadanía societaria). A grandes rasgos “sostiene la
idea de un Estado social que haga compatible el máximo de libertades individuales
con el mínimo de bienestar garantizado colectivamente a todos. Su objetivo consiste en
expandir la seguridad social asegurada por vía estatal (componente o aspecto lab) a fin
de conseguir un mayor nivel de vida con una mayor libertad privada (componente o
aspecto lib). Enfatiza la sinergia dinámica entre lo público y lo privado, en la dirección
de hacer crecer el lado público (estatal) en función del servicio que presta el máximo
bienestar individual privado (cf. Donati, 2004:9-47).

22
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

de paradigma nos da una idea de la nueva forma de operación


de las políticas sociales: de ser un instrumento mediante el cual el
Estado cumple sus obligaciones en materia de derechos sociales
redistribuyendo la riqueza y el ingreso por la vía del gasto social
incluyendo a sectores de la población tradicionalmente excluidos,
se transita a un paradigma de regulación de familias e individuos
en situación de pobreza asentado en una concepción asistencialista
de los servicios sociales (Jusidman, 2009).

Baja California: política social y construcción de ciudadanía

La alternancia política en Baja California consolida condiciones de


competencia política que, localmente, se ha traducido en pugnas por
ocupar los espacios de intervención pública en los diferentes niveles
de gobierno por parte de los grupos de poder locales. La victoria
panista generó amplias expectativas de cambio que rápidamente se
revelaron difíciles por la inexperiencia de gobierno de los nuevos
cuadros de gobierno. El nuevo gobierno se veía obligado a realizar
cambios importantes en las formas de relacionarse con la sociedad
toda vez que el proyecto gubernamental del PAN sustentaba la
iniciativa individual (ciudadana) por encima de la lógica corporativa
(de masas). Ello era un imperativo toda vez que los gobiernos
panistas carecían de una base social de la magnitud de la que
había creado el PRI en años de gobierno y de construcción de una
estructura política clientelar (Espinoza, 2003).
Desde el primer momento el gobierno del PAN desplegó una
estrategia para la política social consistente en el no reconocimiento de
los liderazgos tradicionales de otros partidos políticos apresurándose a
su sustitución por nuevos representantes elegidos democráticamente
generando alternativas de interlocución con organizaciones sociales,
sindicales y gremios. Sin embargo, muchos liderazgos tradicionales
(corporativos) se reconvirtieron posicionándose de nuevo en
el nuevo esquema panista junto a los otros liderazgos de corte
“moderno”. La nueva base social que se construyó dio pie a nuevas
relaciones de intercambio entre la sociedad y el gobierno las cuales
fueron conocidas como “corporativismo blando” o “corporativismo
azul” (Espinoza, 2003).

22
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

En Baja California, lo cierto es que se transita paulatinamente


de un modelo tradicional de relación sociedad/gobierno (de corte
clientelar-corporativo) a uno distinto producto de la participación
de una pluralidad de actores e instancias institucionales y de lo
que se puede llamar un brote de “participación ciudadana no
corporativizada” (Guillén, 1992). Esta nueva forma de relación se
basa en la consideración de la participación ciudadana como un
derecho y obligación de los integrantes de la sociedad: el gobierno
deja de ser el eje de las políticas transformándose en promotor del
desarrollo, facilitador de los recursos y de los mecanismos para que
la sociedad eleve su calidad de vida. Gobierno gestor y promotor de
los órganos de representación ciudadana. Por un lado, el gobierno
reconoce que es rebasado por las demandas sociales planteadas por
la población e instituye la obligatoriedad de los ciudadanos en el
apoyo y la facilitación de la realización de las acciones necesarias
para la ejecución de la obra en cuestión. En realidad se trata de la
recuperación del principio de subsidiaridad habida en la plataforma
ideológica de este partido, junto con el valor social de la solidaridad
y la democracia. El resultado ha sido que, en la práctica, se ha
trasladado un cierto número de responsabilidades, que antes
correspondían al gobierno, hacia los ciudadanos como tales
(principalmente aquellos organizados y con una cierta trayectoria
de liderazgo y labor social reconocidos) (Delhumeau, 2008).
Los mecanismos de participación ciudadana definidos por el
propio gobierno vienen a ser la estrategia que es promovida en
los planes de desarrollo en los que la participación ciudadana es
incorporada en forma de trabajo o donativos. Se crea, además,
una especie de contraloría social que participa materialmente en la
organización y supervisión de la infraestructura o en la promoción
social que se realice. En la medida en que se fue consolidando
esta nueva estructura de intercambio social entre la población y
el gobierno, se fueron delegando algunas de las responsabilidades
sociales del Estado a la sociedad civil (SC) organizada impulsando,
con ello, el surgimiento de liderazgos nuevos en las comunidades
y el acercamiento con las ONG afines a la ideología del partido en
el poder y con aquellas dispuestas a cooperar incluso sin compartir
ideario político o cercanía política. El resultado de ello quedó
plasmado en el Programa de Apoyo Financiero a Organizaciones
no Gubernamentales que posteriormente se denominó Programa
230
NOTAS PARA UNA REFLEXIÓN SOBRE DEMOCRACIA Y POLÍTICAS SOCIALES ...

de Apoyo Financiero a Organismos de la Sociedad Civil (PAFOSC).


Estas acciones de la mano de las Organizaciones de la Sociedad
Civil (OSC) inician desde 1994 durante el gobierno de Ruffo Appel
(1989-1995). A partir de la entrada en vigor de la Ley de Fomento a
las Actividades de Bienestar y Desarrollo Social del Estado de Baja
California en 1995 se forma el Consejo Estatal de Organizaciones
de la Sociedad Civil (Delhumeau, 2008).
Encontramos así una creciente demanda de participación, de
manera organizada o individual, en la agenda pública que atañe
a las políticas sociales. Una nueva dinámica de participación social
impulsada desde el gobierno donde el ciudadano común, las
organizaciones comunitarias y las OSC se han constituido en un
actor central. El resultado, que destacan los estudios locales del
proceso de cambio, hasta ahora es patente: se están transformando
las relaciones entre la sociedad y el gobierno volviéndose más
simétricas y horizontales, más democráticas, donde la sociedad
organizada, las OSC y la ciudadanía ven realizadas sus demandas
al verlas plasmadas en obra, organización, consejos ciudadanos
efectivos, reglamentos y políticas específicas sin dejar de señalar al
Estado como el garante de los derechos y el instrumento para la
consecución de las metas sociales.

CONCLUSIONES

Los últimos años han puesto de manifiesto un desgaste y


agotamiento del gobierno del PAN y la recuperación de muchos
de los espacios políticos que el PRI había dado por perdidos.
La inercia de los resabios del clientelismo político en un marco
de competencia política bipartidista cada vez más aguda, han
desvirtuado hasta cierto punto la estrategia panista de promoción
de la participación ciudadana repitiendo un buen número de
dinámicas clientelares y corporativistas del PRI. Sin embargo, la
dinámica de participación ciudadana, la marea ciudadana, parece ser
irreversible, tanto que es muy probable que en la últimas elecciones
para renovar el gobierno del Estado, y con la inercia nacional de
un PRI que se vende en los medios como una alternativa renovada,
un electorado más racional, pero pragmático, castigue duramente
al PAN, como ya lo ha estado haciendo desde el 2009, al quitarle
231
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

espacios en el Congreso local y en las alcaldías de las principales


ciudades de Baja California. Lo que habría que evaluar de manera
puntual es la posibilidad de que el modelo de implementación
de las políticas sociales basadas en la participación activa de la
Sociedad Civil Organizada, junto a las diferentes instancias del
gobierno, haya generado una dinámica ciudadanizadora que, en
efecto, haya desembocado en la creación sostenida de ciudadanía,
lo cual nos llevaría a un proceso de consolidación democrática
importante incluso si en el horizonte subsiste el fantasma de
regreso del PRI al poder nacional, estatal o municipal.

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234
Identificación político-territorial de la población potencial
en programas sociales con variaciones a las mediciones
de pobreza en México
El caso del Programa de Apoyo a los Avecindados en Condiciones de Pobreza
Patrimonial para Regularizar Asentamientos Humanos Irregulares

Manuel Lara Caballero*

RESUMEN
Se proponen variaciones a la metodología para la medición de la pobreza por
ingresos y multidimensional para estimar, a nivel político-territorial, la población
potencial del Programa de Apoyo a los Avecindados en Condiciones de Pobreza
Patrimonial para Regularizar Asentamientos Humanos Irregulares (PASPRAH).
Utilizando el Módulo de Condiciones Socioeconómicas de la Encuesta Nacional de
Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2008, se calculó la población potencial del
PASPRAH sustituyendo el índice nacional de precios al consumidor por los índices
de precios por ciudad a fin de actualizar, por entidad federativa, los ingresos
corrientes monetarios y no monetarios y los valores de las canastas alimentaria y
no alimentaria. Por otra parte, con la intención de poner en perspectiva el ejercicio
realizado y abordar brevemente la economía política de la medición de la pobreza
en México, cerramos con algunas reflexiones.
PALABRAS CLAVE: pobreza por ingreso, pobreza multidimensional, índices de precios,
programas sociales, análisis político-territorial
JEL: I32, C43, D30, D04

ABSTRACT
This essay proposes variations to the methodology for income and multidimensional
poverty measurements to estimate, at a political-territorial level, the target
population of the Programa de Apoyo a los Avecindados en Condiciones de
Pobreza Patrimonial para Regularizar Asentamientos Humanos Irregulares
(Program to Aid Settlers in a Situation of Patrimonial Poverty to Regularize
Irregular Human Settlments, or PASPRAH). Using the Socioeconomic Conditions
Module of the National Survey of Household Income and Expenditures (ENIGH)
2008 we calculated the target population of the PASPRAH by replacing the national
consumer price index with the local prices, in order to update at the state level,
the current monetary and non-monetary income and the values for the food and

** Doctor en Política Pública, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de


Monterrey, Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública. Profesor
invitado, Licenciatura en Políticas Públicas, UAM-Lerma.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 235-258


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

basic non-food baskets at the state level. Finally, in order to put this exercise into
perspective, we briefly discuss the political economy of economic measurement,
closing with some final reflections.
KEY WORDS: income poverty, multidimensional poverty, consumer price indexes,
quality of data, political-territorial analysis
JEL: I32, C43, D30, D04

INTRODUCCIÓN

La Ley General de Desarrollo Social (LGDS) de 2004 establece las


dos funciones principales del Consejo Nacional de Evaluación
de la Política de Desarrollo Social (Coneval): i) normar, llevar a
cabo y/o coordinar la evaluación de las políticas de desarrollo, así
como los programas, los fondos y las acciones que ejecuten las
dependencias públicas, y ii) establecer los lineamientos y criterios
para la identificación y medición de la pobreza garantizando la
transparencia, objetividad y el rigor técnico.
Esta particular combinación de objetivos convierte a la reducción
de la pobreza en el principal indicador de desempeño de la política
de desarrollo social. Por tal motivo, las mediciones de pobreza en
México son un punto de referencia para el diseño de los programas
sociales porque permiten identificar la población susceptible
de recibir apoyos, brindan herramientas para la planeación y
evaluación de las políticas públicas y establecen criterios objetivos
para la direccionalidad y reasignación de los recursos públicos
(Székely, 2005).
El Coneval registra dos metodologías para la medición de
la pobreza, una por ingresos y otra conocida como “pobreza
multidimensional”. La primera fue diseñada, a petición de la
Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), por el Comité Técnico
para la Medición de la Pobreza (CTMP) en el año 2002 y consiste
en comparar una canasta normativa de bienes con el ingreso neto
corriente per cápita. El Coneval estimó la pobreza por ingresos,1
aplicando la propuesta del CTMP, de 1992 a 2010.

1
El Coneval estimará la pobreza por ingresos hasta el 2012 porque en el más
reciente Plan Nacional de Desarrollo se estableció la meta de reducir 30% la pobreza
alimentaria entre 2007 y 2012 (Calderón, 2007:149).

236
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

El ingreso es un elemento importante para analizar la pobreza,


pero no es suficiente para capturar su complejidad porque no
incluye otros aspectos importantes que pueden incidir en el nivel y
calidad de vida de la población. En ese sentido, el Coneval presentó
en diciembre de 2009 la medición de pobreza multidimensional
que representa un marco analítico y conceptual para evaluar el
desempeño del Estado mexicano en garantizar el ejercicio pleno
de los derechos sociales (Coneval, 2009c).
El objetivo del presente trabajo es doble. Por una parte, se realiza
una propuesta para identificar a nivel político-territorial la población
potencial2 del Programa de Apoyo a los Avecindados en Condiciones
de Pobreza Patrimonial para Regularizar Asentamientos Irregulares
(PASPRAH) aplicando la metodología de medición de la pobreza
por ingresos y multidimensional con los microdatos del Módulo
de Condiciones Socioeconómicas (MCS) de la Encuesta nacional de
ingresos y gastos de los hogares (ENIGH) 2008.
Por otra parte, se plantean calcular valores alternativos a nivel
político-territorial de las canastas alimentarias y no alimentarias
remplazando los índices de precios nacionales (INPC) por los
locales (IPC), bajo el supuesto que los índices de precios por ciudad
describen con mayor precisión la estructura de precios al que se
enfrentan los consumidores dentro de cada entidad federativa.
Disponemos de cuatro apartados. En el primero se resume
la metodología para la medición de la pobreza por ingresos y
multidimensional para realizar una comparación de sus principales
elementos; especial atención se pone en el uso de los índices de
precios para actualizar el ingreso de los hogares y los valores de las
canastas alimentarias y no alimentarias. En el segundo apartado se
analiza el supuesto de emplear los índices de precios por ciudad
en vez del INPC con el objetivo de incorporar el comportamiento
estatal de los precios.
En el tercer apartado se desarrolla la propuesta para identificar
la población potencial del PASPRAH utilizando los microdatos del
MCS de la ENIGH 2008, la pieza clave en la estimación de la medición

2
La población potencial corresponde a la población total que presenta la necesidad
y/o problema que justifica el programa social y por ende puede ser seleccionada
para su atención.

237
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

multidimensional de la pobreza. Es una encuesta que proporciona


un panorama estadístico detallado del comportamiento de los
ingresos de los hogares, información sobre diversos sociales y,
lo más importante, tiene representatividad nacional y para las
32 entidades federativas. Por último, con la intención de poner
en perspectiva el ejercicio realizado, y abordar brevemente la
economía política de la medición de la pobreza y la identificación
de la población potencial, cerramos con algunas reflexiones.

LA METODOLOGÍA DE LA MEDICIÓN DE LA POBREZA


POR INGRESOS Y MULTIDIMENSIONAL

La Ley General de Desarrollo Social (LGDS) determina, en los


artículos 36 y 37, que el Coneval debe medir la pobreza cada dos
años a nivel estatal y cada cinco a nivel municipal, considerando al
menos los siguientes indicadores: i) el ingreso corriente per cápita;
ii) el rezago educativo en el hogar; iii) el acceso a los servicios de
salud; iv) el acceso a la seguridad social; v) la calidad y espacios de
la vivienda; vi) el acceso a los servicios básicos de la vivienda; vii)
el acceso a la alimentación, y viii) el grado de cohesión social.
La medición de la pobreza por ingresos se enfoca sólo en
el primer indicador, donde compara el valor de una canasta
considerada como indispensable con el ingreso del hogar. Sin
embargo, para cumplir con los demás indicadores citados en la
LGDS, el Coneval desarrolló una nueva metodología que permite
realizar mediciones multidimensionales de pobreza que integran
tanto el espacio de bienestar económico como el de los derechos
sociales (Coneval, 2009c:3, 8).
Esquemáticamente hablando, conviene no perder de vista las
siguientes cuatro piezas clave en las mediciones de pobreza:3 i) las
fuentes de información estadística; ii) la construcción del ingreso
neto total per cápita; iii) las características de las canastas, y iv) la
expresión de los valores de las canastas y los ingresos en pesos

En todo el apartado se hace referencia a la metodología para la medición de


3

la pobreza por ingresos según Sedesol (2002), la metodología para la medición


multidimensioanl de la pobreza del Coneval (2009c) y a la información disponible
en su portal.

23
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

reales. Con la finalidad de realizar una comparación, se revisan


las principales características correspondientes a la medición de la
pobreza por ingresos y multidimensional del 2008.
La fuente de información estadística para la medición de pobreza
por ingresos es la Encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares
(ENIGH) que publica de manera bianual el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI). Es una encuesta que proporciona
un panorama detallado del comportamiento de los ingresos y gastos
de los hogares en cuanto a su monto, procedencia y distribución
(INEGI, 2009a).
Con la finalidad de conocer la evolución de la pobreza a nivel
político-territorial, el Coneval realizó las estimaciones de pobreza
por ingreso sólo para los estados que contaron con una muestra
representativa de hogares en 2004, 2006 y 2008. En términos
estadísticos, la ENIGH cuenta con una representatividad limitada a
nivel estatal porque a medida que se incrementa la desagregación
geográfica aumenta el error de sus estimaciones; además son pocos
los estados representativos, por ejemplo, para el 2008 sólo fue posible
calcular la incidencia de la pobreza en el Distrito Federal, Estado de
México, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Sonora y Yucatán.
El MCS4 de la ENIGH 2008 supera la limitante técnica de la ENIGH
de contar con una representatividad limitada a nivel estatal. Esta
fuente de información estadística no sólo proporciona un panorama
estadístico detallado del comportamiento de los ingresos5 de los
hogares, sino que también incorpora los diversos derechos sociales
para estimar la medición multidimensional de la pobreza y tiene
representatividad a nivel nacional, urbano y rural, y para las 32
entidades federativas.
El ingreso neto corriente per cápita se obtiene de calcular primero
el ingreso corriente total mensual del hogar como promedio de
los ingresos, monetarios y no monetarios, correspondientes a los

4
El MCS no permite realizar estimaciones representativas a nivel político-territorial
para los gastos de los hogares.
5
Los ingresos se encuentran detallados mediante 40 rubros distintos, entre otros el
ingreso laboral, no laboral, monetario y no monetario, y 12 categorías de percepciones
financieras y de capital; por su parte, los ingresos monetarios y no monetarios se
dividen en 571 categorías de bienes y servicios (INEGI, 2009a).

23
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

seis meses anteriores al levantamiento de la información.6 Los


ingresos monetarios se derivan de diversas fuentes, entre otras,
remuneraciones por trabajo subordinado, ingresos por trabajo
independiente, otros ingresos provenientes del trabajo, transferencias
y otros ingresos corrientes; mientras que los ingresos no monetarios
incluyen el valor imputado por autoconsumo, remuneraciones en
especie, transferencias en especie, y la estimación del alquiler de
vivienda (ENIGH, 2009a).
En la medición de la pobreza por ingresos, previo al cálculo
del ingreso neto corriente per cápita mensual de cada hogar se
realizaron dos deducciones al ingreso corriente total: 1) se restó
el rubro de “otros ingresos” por tener como contrapartida una
disminución de activos (el ejemplo mencionado es la venta de un
vehículo), y 2) se restaron los regalos otorgados, bajo el supuesto
de una contabilización repetida, en el sentido de que un mismo
regalo puede cambiar de manos varias veces (Sedesol, 2002:65). En
su ejercicio para el 2008 se descontó del ingreso el gasto monetario
en regalos otorgados.
Por otra parte, en la medición multidimensional se eliminaron:
1) los regalos y percepciones en especie por su carácter aleatorio
y poco recurrente, y 2) la estimación del alquiler de la vivienda7
porque difícilmente se puede disponer de esos recursos para la
satisfacción de otras necesidades; deducir este último rubro fue
una decisión metodológica importante (Coneval, 2009c:35).
El ingreso corriente per cápita de la medición de la pobreza
desarrollada por el CTMP omite las diferencias existentes en su
composición. En la metodología multidimensional, el Coneval
diseñó una escala de equivalencias que permite definir medidas del
costo de vida relativo para realizar comparaciones entre hogares
con distinta composición demográfica (tanto por edad, género y
posibles economías de escala en el consumo). Cuando el tamaño

6
Como la ENIGH y el MCS se levantaron del 21 de agosto al 27 de noviembre de
2008, cuando se preguntó por los ingresos de los seis meses anteriores se recolectó la
información correspondiente a los meses de febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio,
agosto, septiembre y octubre (INEGI, 2009a).
7
La estimación del alquiler de la vivienda representa el valor estimado por servicios
de alojamiento equivalente a lo que el hogar tendría que pagar en el mercado por contar
con alojamiento del mismo tamaño, calidad y ubicación (INEGI, 2009b).

240
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

del hogar es mayor a uno, el ingreso neto corriente total per cápita
(INCTP) se determinó así:

ingreso neto corriente total del hogar


INCTP = (1)
1 + d i ni

Donde ni es el número de miembros del hogar en cada i-ésimo


rango de edad, di es la escala de equivalencia (con economías de
escala) que corresponde a cada i-ésimo grupo de edad i. Las escalas
empleadas de acuerdo con la composición demográfica de cada
hogar fueron las siguientes:

CUADRO 1
Escala de equivalencia

Grupo de edad (i) Escala

0 a 5 años 0.70
6 a 12 años 0.74
13 a 18 años 0.71
19 a 64 años 0.99

Fuente: Coneval (2009c:77).

La determinación del valor de la canasta alimentaria representa


una decisión metodológica relevante, ya que a partir de su monto se
establece la población que no puede cubrir las necesidades básicas
de alimentación. Es una canasta de carácter normativo-positivo
que contiene los requerimientos nutrimentales recomendados
por organismos especializados y refleja el patrón de consumo
observado en los hogares.
En la medición de la pobreza por ingresos se utilizó una canasta
alimentaria conocida como INEGI-CEPAL porque fue desarrollada
conjuntamente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía
( INEGI) y la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (CEPAL) en 1992. Esta canasta contiene los requerimientos

241
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

mínimos nutricionales de la población en zonas rurales y urbanas,


considerando su estructura por edad, género, y las actividades
físicas que realizan los miembros del hogar, pero refleja un patrón
de consumo correspondiente a 1989 (INEGI-CEPAL, 1993).
El Coneval definió en la medición multidimensional una canasta
alimentaria, denominada como línea de bienestar mínimo, que
refleja los patrones de consumo actuales de la población utilizando
la información de la ENIGH 2006. En la construcción de la canasta
alimentaria primero se determinó la ingesta calórica para cumplir
adecuadamente con las funciones biológicas de una persona;
posteriormente, con la estructura de gasto de alimentos de los
hogares rurales y urbanos de la ENIGH 2006, se seleccionó un
estrato poblacional de referencia (en adelante EPR) que cumpliera
con los requerimientos nutricionales establecidos.
La primera línea de pobreza determina como pobres sólo
aquellos hogares que no tienen el ingreso suficiente para adquirir
el valor de la canasta alimentaria; sin embargo, es importante
incluir otras necesidades no alimentarias que requiere cualquier
ser humano para desarrollarse plenamente en la sociedad como
educación, salud, transporte, vivienda, entre otras.
La medición de la pobreza por ingresos construye dos umbrales
para incluir las necesidades no alimentarias multiplicando el costo
de la canasta alimentaria por su respectivo factor de expansión
derivado de un procedimiento indirecto que utiliza el inverso del
coeficiente de Engel (Coneval, 2009a). El Coneval diseñó la línea
de bienestar económico para la medición multidimensional a partir
del siguiente procedimiento: i) la selección de un EPR para analizar
el patrón de gasto no alimentario; ii) el cálculo de los montos de
gasto para cubrir las necesidades no alimentarias a partir de los
patrones observados de gasto en el estrato de referencia y, iii) la
desagregación de los componentes del gasto en bienes y servicios
no alimentarios (Coneval, 2009c:73).
Con el objetivo de registrar las variaciones que experimentaron
los precios de los componentes de las canastas, se calculan los
deflactores de los elementos que componen la canasta utilizando
los distintos componentes desagregados por rubros o específicos
del INPC. La actualización del valor de las canastas alimentaria
y no alimentaria a precios de agosto de 2008 se encuentra en el
Cuadro 2.
242
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

CUADRO 2
Comparación de las canastas alimentaria y no alimentaria
en la medición de la pobreza por ingresos y multidimensional, 2008

Urbano
Tipo de Canasta Ingresos (A) Multidimensional (B) (A)-(B)

Alimentaria $949 $874 $75


No alimentaria $1 904 $1 921 -$17

Rural
Ingresos (A) Multidimensional (B) (A)-(B)

Alimentaria $706 $614 $92


No alimentaria $1 208 $1 203 $5

Fuente: elaboración propia con información del Coneval.

El valor de la canasta alimentaria INEGI-CEPAL 1992 fue mayor,


tanto en la zona urbana como rural, que la propuesta del Coneval
donde se utiliza la ENIGH 2006 para su construcción; mientras
que la línea de bienestar económico no tuvo cambios importantes
respecto a la canasta no alimentaria obtenida por el método
indirecto del coeficiente de Engel.
La ENIGH y el MCS registran los ingresos de los hogares en
distintos momentos del tiempo por lo que es necesario ajustar
sus valores utilizando algunos índices de precios. Para expresar
los ingresos monetarios en pesos constantes de agosto de 2008
se dividen los ingresos registrados entre febrero y octubre por el
deflactor correspondiente a su mes (Coneval, 2009a).
Finalmente, las mediciones de los diferentes niveles de pobreza
por ingresos se obtienen al comparar el ingreso neto total per cápita
con el valor de tres líneas de pobreza:

• Pobreza alimentaria: incapacidad para adquirir la canasta alimen-


taria, aun si se hiciera uso de todo el ingreso disponible en el hogar
para comprar sólo los bienes y servicios de dicha canasta.
• Pobreza de capacidades: se tiene el ingreso disponible para adquirir
la canasta alimentaria, pero el ingreso familiar es insuficiente para
efectuar los gastos necesarios en salud y educación.

243
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

• Pobreza de patrimonio: es posible adquirir la canasta alimentaria,


efectuar gastos en salud y educación, sin embargo, no es sufi-
ciente para realizar los gastos necesarios en vestido, vivienda y
transporte.

En la metodología para la medición de la pobreza multidimen-


sional primero se abordó el espacio de bienestar económico,
identificando la población cuyos ingresos son insuficientes para
adquirir los bienes y servicios que se requieren para satisfacer las
necesidades alimentarias y no alimentarias; sin embargo, falta
obtener el índice de privación social para analizar el espacio de
los derechos sociales.
El marco normativo que busca garantizar el ejercicio pleno de
los derechos sociales consagrados en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos es la LGDS. El espacio de los derechos
sociales en la medición multidimensional de la pobreza está
conformado por los siete indicadores de carencia establecidos en el
artículo 36 de la LGDS: i) rezago educativo; ii) acceso a los servicios
de salud; iii) acceso a la seguridad social; iv) calidad y espacios
de la vivienda; v) servicios básicos en la vivienda; vi) acceso a la
alimentación, y vi) el grado de cohesión social.8
El enfoque de derechos sociales supone que toda persona debe
contar con una serie de garantías derivadas de su propia dignidad
humana, las cuales suelen ser incorporadas en el marco normativo
de cada sociedad. La pobreza está directamente asociada a una
falla en el ejercicio de los derechos sociales en el sentido que se
considera que una persona está imposibilitada para ejercerlos
cuando presenta carencia en, al menos, uno de los seis indicadores
señalados en el artículo 36 de la LGDS (Coneval, 2009c:10).

8
El indicador de cohesión social no se incluye directamente en la medición
multidimensional de la pobreza porque recibe un tratamiento diferente respecto a
los otros seis derechos sociales. Existen dos razones principales (Coneval, 2009c:12):
i) la cohesión social no puede ser considerada como parte del núcleo constitutivo
de pobreza a nivel de individuos u hogares, ya que es un fenómeno que sólo puede
observarse a un nivel de mayor agregación y; ii) no hay un nexo demostrado,
unidireccional o directo, entre pobreza o cohesión social que permita identificar a
esta última como componente intrínseco de la primera. Por tales motivos, la cohesión
social no se incluye como un componente de la pobreza, sino como una variable que
contribuye a explicar su estructura y dinámica como un indicador exógeno.

244
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

En cada uno de los seis indicadores sociales se identificaron los


elementos mínimos a partir de los cuales se define un umbral de
carencia. Los criterios adoptados para la elaboración del umbral
son los siguientes: i) aplicar las normas legales existentes; ii) aplicar
criterios definidos por expertos de instituciones públicas dedicadas
a la materia de cada indicador de carencia; iii) aplicar criterios
basados en los resultados del análisis estadístico, y iv) determinar el
umbral por parte de la Comisión Ejecutiva del Coneval, después de
haber considerado la opinión de personas expertas en la materia.
Por último, se calculó el índice de privación social como la medida
agregada de carencias de los seis indicadores establecidos en el
artículo 36 de la Ley General de Desarrollo Social.
El último paso en la medición multidimensional de la pobreza
consiste en el análisis simultáneo del espacio de bienestar
económico y el de los derechos sociales para identificar aquellos
individuos que son pobres.

FIGURA 1
Población por tipo de pobreza
(ingreso neto corriente per cápita)

Población sin carencias y con


Espacio de bienestar

Vulnerables por carencia social un nivel adecuado de


bienestar económico
LBE
Pobreza multidimensional

LBM Vulnerables por ingreso


Pobreza multidimensional
Moderada
extrema

6 5 4 3 2 1 0

Carencias de los derechos sociales

Nota: LBE significa línea de bienestar económico y LBM representa la


línea de bienestar mínimo.
Fuente: elaboración propia con información del Coneval (2009c).

245
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

En el rectángulo de la Figura 1 se representa la población total.


En el eje vertical se tiene la primera dimensión que marca la LGDS
que es el ingreso neto corriente per cápita, mientras que en el eje
horizontal se mide, de derecha a izquierda, el conjunto de las seis
carencias sociales: educación, salud, vivienda, seguridad social,
servicios básicos y alimentación; el número 0 indica la población
que no tiene carencias, hasta el número 6 que significa que tiene
todas las carencias de derechos sociales.
Se identifican también los distintos tipos de pobres según la
medición multidimensional de la pobreza (Coneval, 2009c:25):

• Pobres multidimensionales: es la población con un ingreso por


debajo de la línea de bienestar económico ($1 921.74 para las
zonas urbanas y $1 202.80 para las zonas rurales) y que padece
al menos una carencia social.
• Vulnerables por carencia social: población que presenta una o más
carencias sociales, pero tiene un ingreso superior a la línea de
bienestar económico.
• Vulnerables por ingreso: son aquellos individuos que no presentan
carencias sociales y cuyo ingreso es inferior o igual a la línea de
bienestar mínimo.
• No pobre multidimensional y no vulnerable: población cuyo ingreso es
superior a la línea de bienestar y no reporta carencias sociales.

A partir de la línea de bienestar mínimo y el umbral de privación


extremo se pueden identificar dos subgrupos de los pobres
multidimensionales: i) los pobres multidimensionales extremos
que disponen de un ingreso neto corriente per cápita insuficiente
para la adquisición de la canasta alimentaria y presentan al menos
tres de las seis carencias sociales, y ii) los pobres multidimensionales
moderados que están por debajo de la LBM pero tienen al menos
tres derechos sociales cubiertos.

VARIACIONES A LOS ÍNDICES DE PRECIOS


UTILIZADOS EN LAS MEDICIONES DE POBREZA

En este apartado se propone calcular valores alternativos a nivel


político-territorial de las canastas alimentarias y de los ingresos
246
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

per cápita sustituyendo los índices de precios nacionales (INPC)


por los locales (IPC), bajo el supuesto que los índices de precios por
ciudad describen con mayor precisión la estructura de precios a la
que se enfrentan los consumidores dentro de cada estado.
Existe una agenda de investigación del CTMP que reconsidera
algunos de los supuestos y de las bases empíricas de la metodología
para medir la pobreza por ingresos (Sedesol, 2002); uno de
los pendientes es incorporar el comportamiento estatal de los
precios. Por tal motivo, la segunda variación es utilizar los índices
de precios al consumidor por ciudad (IPC) para actualizar el
valor de las canastas e ingresos de los hogares, bajo el supuesto
que describen con mayor precisión el nivel de precios al que se
enfrentan los consumidores dentro del estado que el índice de
precios nacionales.
El sistema del INPC publicado por el Banco de México integra
46 ciudades y áreas metropolitanas agrupadas en siete regiones;
al menos en una ciudad por estado se recoge información para
el cálculo del índice nacional (Banxico, 2002). De acuerdo con la
información disponible optamos por una ciudad que pudiera
reflejar la estructura de precios de la entidad federativa. El primer
criterio utilizado fue seleccionar la capital del estado, a falta de ésta
se eligió la ciudad de mayor población. En el Cuadro 3 se observan
las ciudades que cuentan con índices de precios que sirvieron de
base para realizar las variaciones a las mediciones de pobreza.
Al incorporar los índices de precios locales en las mediciones
de pobreza por ingreso surgen dos resultados: i) el valor de la
canasta disminuye, lo que indica que el costo de vida en esa entidad
federativa es menor que a nivel nacional (24 estados en las zonas
urbanas y 24 en las zonas urbanas), y ii) el valor de la canasta
alimentaria aumenta por un mayor costo de vida en el estado (8
en las zonas urbanas y 8 en las zonas rurales).
En el Cuadro 4 se aprecia que el promedio del valor de las
canastas alimentarias en las 32 entidades federativas fue de $925
para zonas urbanas (con una desviación estándar de $44) y de
$691 en localidades rurales (con una desviación estándar de $32).
Los estados donde la canasta alimentaria, en las zonas urbanas y
rurales respectivamente, reflejó el mayor costo de las necesidades
alimentarias fueron Baja California Sur ($1 056 y $789) y el Distrito
Federal ($1 016 y $752); mientras que las entidades con el menor
247
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

CUADRO 3
Ciudades seleccionadas por estado
Progresivo Nombre Progresivo Nombre

1 Distrito Federal 17 Tampico, Tamps.


2 Mérida, Yuc. 18 Chihuahua, Chih.
3 Morelia, Mich. 19 Hermosillo, Son.
4 Guadalajara, Jal. 20 Aguascalientes, Ags.
5 Monterrey, N.L. 21 Colima, Col.
6 Mexicali, B.C. 22 La Paz, B.C.S.
7 Acapulco, Gro. 23 Chetumal, Q.Roo
8 Culiacán, Sin. 24 Fresnillo, Zac.
9 León, Gto. 25 Tulancingo, Hgo.
10 Puebla, Pue. 26 Durango, Dgo.
11 San Luis Potosí, SLP 27 Tepic, Nay.
12 Tapachula, Chis. 28 Oaxaca, Oax.
13 Toluca, Estado de México 29 Querétaro, Qro.
14 Torreón, Coah. 30 Cuernavaca, Mor.
15 Veracruz, Ver. 31 Tlaxcala, Tlax.
16 Villahermosa, Tab. 32 Campeche, Camp.

Fuente: elaboración propia con información de Banxico (2002).

costo de las necesidades alimentarias fueron Guanajuato ($831 y


$619) y Zacatecas ($848 y $640).
En la medición de la pobreza multidimensional, incorporar
índices de precios locales para calcular el valor de la línea de
bienestar mínimo genera dos resultados: i) el valor de la canasta
alimentaria disminuye, lo que indica que el costo de las necesidades
alimentarias en esa entidad federativa son menores que a nivel
nacional (15 estados en zonas urbanas y 12 en localidades rurales
se encuentran en esta situación), y ii) el valor de la LBM aumenta
por un mayor costo de las necesidades alimentarias en el estado
(12 estados en localidades urbanas y 20 en zonas rurales muestran
esta condición).
En el Cuadro 5 encontramos que el valor promedio de la LBM
en las 32 entidades federativas fue de $877.93 para zonas urbanas
(con una desviación estándar de 24.47) y de $617.21 en localidades
rurales (con una desviación estándar de $13.45). Los estados donde
la LBM reflejó el mayor costo de vida en todo México fueron, en
localidades urbanas, Tlaxcala ($934.04) y Morelos ($922.53), y en
zonas rurales Coahuila ($655.94) y Tlaxcala ($637.39); por su lado,

24
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

CUADRO 4
Valores de las canastas alimentarias actualizados con índices de precios locales
en la medición de pobreza por ingresos, 2008
Valores para el 2008 Valores para el 2008

Entidad federativa Urbana ($) Rural ($) Entidad federativa Urbana ($) Rural ($)

Aguascalientes 958 713 Nuevo León 912 681


Baja California6 932 690 Oaxaca1 911 678
Baja California Sur 1 056 789 Puebla6 912 683
Campeche 944 705 Querétaro5 935 698
Coahuila 967 716 Quintana Roo 916 684
Colima 933 704 San Luis Potosí 914 687
Chiapas6 939 701 Sinaloa6 959 714
Chihuahua 896 669 Sonora 932 702
Distrito Federal 1 016 752 Tabasco 917 684
Durango2 902 675 Tamaulipas 915 685
Guanajuato 831 619 Tlaxcala3 883 659
Guerrero6 898 674 Yucatán6 961 712
Hidalgo 951 711 Veracruz 925 693
Jalisco3 954 708 Zacatecas 848 640
Estado de México6 885 660 (A) Promedio 925 691
Michoacán 851 639 Desviación estándar 44 32
Morelos 911 682 (B) INEGI-CEPAL 1992 949 707
Nayarit4 937 703 Diferencia: (B) – (A) 24 16

Notas: existen ciudades que no cuentan con índice de precios mensuales para 1992, por lo
que se utilizó el índice de la región a la que pertenecen:
1
Índice de la región sur.
2
Índice de la región noreste.
3
Índice de la región centro sur.
4
Índice de la región noroeste.
5
Índice de la región centro norte.
6
El rubro de alimentos de la canasta básica “pescado y marisco en conserva” no cuenta con
información disponible, por lo que se utilizó el genérico “pescados y mariscos”.
Fuente: elaboración propia con información de Banxico.

las entidades con el menor costo de las necesidades alimentarias,


urbanas y rurales respectivamente, fueron Guerrero ($825.53 y
$595.20) y Quintana Roo ($831.71 y $595.89).
Cuando se realiza el ejercicio de incorporar los índices de precios
locales para actualizar el valor de la línea de bienestar económico,
surgen dos resultados: i) el valor de la canasta no alimentaria
disminuye, lo que indica que el costo de las necesidades alimentarias

24
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

CUADRO 5
Valores de las canastas alimentaria, urbana y rural, actualizados con
índices de precios locales en todas las entidades federativas para la medición
multidimensional, valores para 2008

Canasta Canasta Canasta Canasta


Entidades alimentaria alimentaria Entidades alimentaria alimentaria
federativas Urbana ($) Rural ($) federativas Urbana ($) Rural ($)

Aguascalientes 871 621 Nuevo León 870 612


Baja California 889 631 Oaxaca 885 617
Baja California Sur 883 624 Puebla 888 615
Campeche 907 624 Querétaro 871 613
Coahuila 918 656 Quintana Roo 832 596
Colima 854 609 San Luis Potosí 905 630
Chiapas 858 607 Sinaloa 909 633
Chihuahua 869 600 Sonora 864 606
Distrito Federal 865 607 Tabasco 842 597
Durango 873 618 Tamaulipas 880 617
Guanajuato 880 626 Tlaxcala 934 637
Guerrero 826 595 Yucatán 878 616
Hidalgo 865 618 Veracruz 871 612
Jalisco 878 614 Zacatecas 851 600
Estado de México 894 630 (A) Promedio 878 617
Michoacán 886 619 Desviación estándar 24 13
Morelos 923 635 (B) Oficial 875 614
Nayarit 876 617 Diferencia: (B) – (A) -3.30 -3.41

Fuente: elaboración propia con información de Banxico.

y no alimentarias en esa entidad federativa son menores que a


nivel nacional (12 estados en zonas urbanas y 11 en localidades
rurales se encuentran en esta situación), y ii) el valor de la LBE
aumenta por un mayor costo de las necesidades alimentarias y
no alimentarias en el estado (20 estados en localidades urbanas y
21 en zonas rurales muestran esta condición).
En el Cuadro 6 encontramos que el valor promedio de las canastas
no alimentarias en las 32 entidades federativas fue de $1 928.07
para zonas urbanas (con una desviación estándar de $29.3) y de
$1 207.71 en localidades rurales (con una desviación estándar de
$16.94). Los estados donde la canasta alimentaria reflejó el mayor
costo de las necesidades alimentarias y no alimentarias, urbanas y
250
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

rurales respectivamente, fueron Coahuila ($2 013.68 y $1 268.73)


y Sinaloa ($1 981.65 y $1 234.88); mientras que las entidades con
el menor costo de las necesidades alimentarias y no alimentarias
fueron, en zonas rurales Quintana Roo ($1 176.43) y Chihuahua
($1 186.33), en localidades urbanas, Quintana Roo ($1 867.69) y
Guerrero ($1 881.83).

Cuadro 6
Valores de las canastas no alimentarias, urbana y rural, actualizados
con índices de precios locales en todas las entidades federativas
para la medición multidimensional, valores para 2008

Canasta Canasta Canasta Canasta


Entidades alimentaria alimentaria Entidades alimentaria alimentaria
federativas Urbana ($) Rural ($) federativas Urbana ($) Rural ($)

Aguascalientes 1 909 1 203 Nuevo León 1 937 1 209


Baja California 1 909 1 208 Oaxaca 1 944 1 211
Baja California Sur 1 943 1 221 Puebla 1 955 1 218
Campeche 1 956 1 218 Querétaro 1 929 1 208
Coahuila 2 014 1 269 Quintana Roo 1 868 1 176
Colima 1 898 1 196 San Luis Potosí 1 942 1 210
Chiapas 1 907 1 197 Sinaloa 1 982 1 235
Chihuahua 1 915 1 186 Sonora 1 899 1 188
Distrito Federal 1 922 1 200 Tabasco 1 899 1 191
Durango 1 937 1 218 Tamaulipas 1 935 1 212
Guanajuato 1 911 1 203 Tlaxcala 1 972 1 227
Guerrero 1 882 1 190 Yucatán 1 930 1 204
Hidalgo 1 931 1 218 Veracruz 1 898 1 196
Jalisco 1 938 1 210 Zacatecas 1 903 1 190
Estado de México 1 946 1 219 (A) Promedio 1 928 1 208
Michoacán 1 926 1 201 Desviación estándar 29 17
Morelos 1 938 1 208 (B) Oficial 1 922 1 203
Nayarit 1 924 1 206 Diferencia: (B) – (A) -6.33 -4.91

Fuente: elaboración propia con información de Banxico.

Cambiar el valor de las canastas alimentarias y no alimentarias


con los índices de precios por ciudad modifica las estimaciones
estatales de incidencia de la pobreza con ambas metodologías, en

251
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

especial para los hogares que se encuentran cercanos a los límites


de los umbrales de pobreza.9

IDENTIFICACIÓN DE LA POBLACIÓN POTENCIAL DEL PASPRAH

En este apartado se realiza una propuesta para identificar la


población potencial del Programa de Apoyo a los Avecindados
en Condiciones de Pobreza Patrimonial para Regularizar
Asentamientos Humanos Irregulares (PASPRAH). El criterio de
selección del programa obedece sólo a fines ilustrativos, con el
objetivo de ejemplificar una manera en la que se puede determinar
la población susceptible de recibir apoyos sociales aplicando
las metodologías de medición de la pobreza y las variaciones
alternativas a los índices de precios.
Antes de la medición de la pobreza por ingresos se contaba con
una variedad de metodologías para identificar la población en
situación de carencia, como el índice de marginación desarrollado
por el Consejo Nacional de Población (Conapo), el índice de
bienestar propuesto por el INEGI, el índice de masas carenciales
de la Ley de Coordinación Fiscal y los índices de identificación de
beneficiarios de los programas de la Sedesol. El problema es que
todos tienen diferentes criterios metodológicos para describir el
bienestar de la población.
La medición de la pobreza por ingresos se convirtió en una
metodología de referencia con sólidas bases técnicas, disponible
al público interesado para ser replicada y útil para el diseño y la
evaluación de políticas públicas. Respecto al último punto, todos
los programas de la Sedesol fueron formulados para homologar sus
criterios con la propuesta del CTMP, las reglas de operación de los
programas se modificaron y alinearon con las tres líneas de pobreza:
alimentaria, de capacidades y de patrimonio (Székely, 2005).
En la identificación de los hogares susceptibles a recibir apoyos
sociales, la medición de la pobreza ayudó a establecer el universo
no sólo de la población potencial, sino también de los grupos que

9
Los cuadros relacionados con las estimaciones de incidencia de la pobreza por
ingresos y multidimensional a nivel estatal incluyendo las variaciones propuestas a
los índices de precios son a petición del lector a los autores.

252
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

no estaban siendo apoyados. En la actualidad nos encontramos


en una transición de la medición de la pobreza por ingresos a la
metodología multidimensional, por lo que se necesita homologar
nuevamente los criterios de identificación de la población potencial
con las reglas de operación de los programas.
El ejercicio busca, en primer lugar, mostrar el impacto del Módulo
de Condiciones Socioeconómicas para evaluar el desempeño de
los gobiernos estatales, ya que por primera vez contamos con
información estadística de todas las entidades federativas, lo que
aporta elementos relevantes para la planeación del desarrollo
estatal y nacional; en segundo lugar, hacer compatibles los criterios
y requisitos de elegibilidad establecidos en las reglas de operación
del PASPRAH con las variaciones a los índices de precios en la
medición multidimensional de la pobreza.
Las reglas de operación del PASPRAH para el año fiscal 2011
establecen que es un instrumento de apoyo para aquellos hogares en
situación de pobreza patrimonial que no han concluido los procesos
de regularización legal de sus lotes; tiene como objetivo mejorar
la calidad de vida de los avecindados que viven en asentamientos
humanos irregulares, otorgándoles seguridad jurídica para
consolidar ciudades eficientes, seguras y competitivas.
La cobertura del PASPRAH es a nivel nacional en localidades de al
menos 2 500 habitantes conforme al II Conteo de Población y Vivienda
del INEGI o en aquellas localidades que alcanzaron tal umbral de
población durante el año 2010 de acuerdo con las proyecciones del
Conapo, donde la Comisión para la Regularización de la Tenencia
de la Tierra (Corett) cuente con facultad de regularización de la
tenencia de la tierra (Sedesol, 2011).
La primera fuente de información estadística para estimar la
población potencial del PASPRAH es la ENIGH, donde se seleccionaron
aquellos hogares con pobreza patrimonial en localidades urbanas, que
no cuentan con escrituras sobre su propiedad; los resultados indican
que la población potencial para el 2008 fue de 1 666 249 hogares. En
el Cuadro 7 se muestran las estimaciones a nivel estatal sólo para los
estados que cuentan con una muestra mayor de hogares.

253
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

CUADRO 7
Estimaciones a nivel estatal de la población
potencial del PASPRAH (ENIGH 2008)

Entidad federativa Hogares

Distrito Federal 113 339


Guanajuato 42 251
Jalisco 80 557
Estado de México 345 830
Querétaro 12 542
Sonora 41 503
Yucatán 39 063

Fuente: elaboración propia con


información de la ENIGH 2008.

La primera propuesta es estimar la población potencial con la


metodología de medición de la pobreza por ingresos utilizando
los microdatos del Módulo de Condiciones Socioeconómicas. Los
resultados para las estimaciones de la población potencial del
PASPRAH a nivel estatal se encuentran en el Cuadro 8.
En términos de políticas públicas, esta información es relevante
para: i) evaluar si los recursos son asignados de manera eficiente
porque permite identificar las entidades federativas con mayor
número de hogares susceptibles de recibir el apoyo del PASPRAH
(el Estado de México con 339 267 hogares, Veracruz con 240 117 y
Chiapas con 229 760); ii) comparar las estimaciones de la población
potencial con el padrón actual de beneficiarios para analizar la
cobertura del programa, y iii) conocer si el programa tiene éxito
en disminuir los hogares en condiciones de pobreza que no tienen
seguridad jurídica de sus lotes entre diferentes periodos (2008 y
2010).10
La medición multidimensional de la pobreza, desde la óptica
de los derechos sociales, proporciona nuevos elementos para
identificar la población potencial del PASPRAH. El primer criterio

10
El último punto se realiza con pruebas de hipótesis que incluya el diseño muestral
del MCS, información imprescindible para estimar los errores estándar de las mediciones
y establecer si las variaciones fueron, en el terreno estadístico, significativas o no.

254
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

CUADRO 8
Estimaciones a nivel estatal de la población potencial del PASPRAH
con la metodología de medición de la pobreza por ingresos, MCS 2008

Entidades Entidades
federativas Hogares federativas Hogares

Aguascalientes 25 512 Morelos 81 114


Baja California 58 743 Nayarit 22 658
Baja California Sur 8 360 Nuevo León 78 439
Campeche 21 879 Oaxaca 99 044
Coahuila 102 061 Puebla 225 748
Colima 11 146 Querétaro 12 994
Chiapas 229 760 Quintana Roo 23 400
Chihuahua 113 201 San Luis Potosí 61 094
Distrito Federal 108 911 Sinaloa 71 558
Durango 55 290 Sonora 41 207
Guanajuato 42 390 Tabasco 59 716
Guerrero 143 659 Tamaulipas 96 492
Hidalgo 57 417 Tlaxcala 43 426
Jalisco 75 673 Yucatán 240 117
Estado de México 339 267 Veracruz 39 454
Michoacán 127 900 Zacatecas 38 698

Fuente: elaboración propia con información del MCS 2008.

establecido en las reglas de operación del programa fue seleccionar


los hogares con pobreza patrimonial porque tienen el ingreso para
cubrir la canasta alimentaria, efectuar gastos en salud y educación,
sin embargo no es suficiente para realizar los gastos necesarios en
vestido, vivienda y transporte; el tipo de pobreza más próximo a
esta definición son los pobres multidimensionales moderados con
algunas especificaciones adicionales.
Esta propuesta consideró los pobres multidimensionales
moderados11 en localidades de 2 500 habitantes o más que no
cuentan con escrituras sobre su propiedad y que simultáneamente:
i) no tienen carencia por rezago educativo; ii) cuentan con acceso a

11
Los pobres multidimensionales moderados son aquellos hogares que se
encuentran por debajo de la línea de bienestar económico, pero tienen al menos
tres derechos sociales cubiertos.

255
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

los servicios básicos de la salud; iii) están en situación de carencia


por servicios básicos de la vivienda, y iv) por calidad de espacios
de la vivienda.
Las primeras dos características fueron para hacerlo compatible
con la definición de pobreza patrimonial, específicamente la parte
donde los hogares tienen el ingreso suficiente para satisfacer
las necesidades de alimentación y salud; las últimas dos están
relacionados con los objetivos del PASPRAH, porque las viviendas
que no han concluido su proceso de regularización no tienen
seguridad jurídica para recibir todos los beneficios que conlleva
la formalidad, como un desarrollo urbano que facilite el acceso a
servicios y equipamientos en comunidades urbanas.

REFLEXIONES FINALES

El ejercicio propuesto representa una primera aproximación al reto


que tanto el Coneval como la Sedesol tienen que resolver en un futuro
inmediato: homologar las reglas de operación de los programas
sociales con los criterios de la nueva medición multidimensional
de la pobreza. En México tenemos más de cinco años realizando
estimaciones oficiales de pobreza que han intentado integrar las
mejores prácticas metodológicas disponibles a nivel nacional e
internacional, por lo que es necesario que tengan un impacto en el
diseño y evaluación de las políticas públicas de desarrollo social.
Asimismo, se analizaron la propuesta de sustituir los índices
de precios locales por el nacional para reflejar las variaciones
estatales en los costos de vida bajo el supuesto que describen
con mayor precisión el nivel de precios al que se enfrentan los
consumidores dentro del estado. La elección de los índices de
precios al consumidor es una decisión metodológica importante
en las mediciones de pobreza porque modifica los ingresos de los
hogares y el valor de las líneas de bienestar mínimo y económico
que impactan las estimaciones de incidencia. Los resultados indican
que sólo para algunos estados y tipos de pobreza las variaciones
fueron sensibles a los cambios propuestos; las pruebas de hipótesis
realizadas confirmaron, estadísticamente hablando, la pertinencia
de sustituir los índices de precios nacionales por los locales.

256
IDENTIFICACIÓN POLÍTICO - TERRITORIAL DE LA POBLACIÓN POTENCIAL EN PROGRAMAS ...

El Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2008 desarrollado


para la medición multidimensional de la pobreza cambiará la
manera de evaluar el desempeño a nivel político-territorial de los
programas sociales diseñados para atacar la pobreza. Por primera
vez contamos con información estadística de todas las entidades
federativas, lo que aporta elementos relevantes para la planeación
del desarrollo nacional y estatal.
La propuesta de realizar variaciones al espacio del bienestar
económico con índices de precios por ciudad representa una
primera aproximación para incorporar ponderadores que reflejen
las diferencias estatales en los costos de vida. Lo ideal sería contar
con índices de precios estatales, urbanos y rurales, que reflejen el
patrón heterogéneo de gasto de la sociedad mexicana.

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actualización de su base al año 2002.
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257
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Székely, M. (coord.) (2005), Números que mueven al mundo: la medición de
la pobreza en México, México, Miguel Ángel Porrúa.

25
Territorio, cultura, identidad y marginación educativa

José Manuel Juárez Núñez


Sonia Comboni Salinas*

RESUMEN
Territorio y oportunidades educativas es un tema central en la agenda de la
investigación educativa en nuestro País. México a lo largo de su historia se ha ido
caracterizando por los diferentes intentos de superar la contradicción existente
entre los estados más desarrollados del Norte y más vulnerables del Sur y del
Sureste, cuya población que enfrenta un mayor nivel de marginalidad, y que se
le margina más al brindarle pocas oportunidades de desarrollo humano. En este
artículo nos interesa mostrar cómo estas desigualdades hacen de México no sólo
un país multidiverso, multicultural, plurilingüe, sino también multi-iniquitativo
o, peor aún, multi-injusto. Tomamos en cuenta fundamentalmente la desigualdad
en las oportunidades educativas en el ingreso a secundaria.
PALABRAS CLAVE: territorio, región, educación y cultura, identidad, marginación

ABSTRACT
Territory and educational opportunities are central issues on the agenda of
educational research in our country. Mexico throughout its history has been
characterized by different attempts to overcome the contradiction between the
more developed states of the North and more vulnerable regions to the South
and Southeast, with a population that faces a higher level of marginality, and
that is further marginalized by the limited opportunities for human development
provided. In this article, we are interested in how these inequalities make Mexico
not only a multidiverse, multicultural, multilingual country, but also multi-
inequitous or worse still multi-unjust. We primarily consider the inequality of
educational opportunities in secondary education.
KEY WORDS: territory, region, education and culture, identity, marginalization.

* Los autores son miembros del personal académico del Departamento de


Relaciones Sociales, área “Sociedad y territorialidad”, UAM-Xochimilco.

VEREDAS 25 • UAM-XOCHIMILCO • MÉXICO • 2012 • PÁGINAS 259-290


V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

INTRODUCCIÓN

Territorio y oportunidades educativas es un tema central


en la agenda de la investigación educativa en nuestro país.
Tradicionalmente se han reconocido estados en donde las
oportunidades educativas son menores que en otros y que en el
Distrito Federal. Si bien es una realidad en casi todos los países, la
capital concentra la mayoría de los servicios públicos y los de mejor
calidad, no siempre se deja en el abandono al resto del país. En
México se da esta contradicción, a los estados más vulnerables se les
ha dejado en el olvido, a la población que enfrenta un mayor nivel
de marginalidad se le margina más. Es como lo contrario del efecto
Mateo, al que menos tiene hay que darle menos, sea en términos
de infraestructura y recursos, sea en términos de personal docente
menos preparado, o con un equipamiento que deja mucho que
desear. Es el caso de estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero, y
su población indígena que ocupa zonas a veces muy inhóspitas, o
de escasos recursos naturales y pocas posibilidades de crecimiento
económico, y por ello mismo sin posibilidad de desarrollo social.
O bien, teniendo recursos naturales, son despojados de ellos por
grupos poderosos económica y políticamente.
En este artículo nos interesa mostrar cómo estas desigualdades
hacen de México no sólo un país multidiverso, multicultural,
plurilingüe, sino también multiinequitativo o, peor aún multiinjusto.
Tomamos en cuenta fundamentalmente la desigualdad en las
oportunidades educativas en el ingreso a secundaria.
Retomamos algunos conceptos de territorio y espacio, recuperando
algunas propuestas de varios autores para tratar de enmarcar
qué entendemos por territorio y por cada una de estas categorías
espaciales, desde el punto de vista sociológico. Por otra parte, dado
que los hombres somos los creadores de la cultura, interesa mucho
analizar las diferentes influencias que en el mundo moderno se
producen a partir de la generalización de las comunicaciones, de
las resistencias que mantienen vigentes las tradiciones y la fiestas
populares, que a veces se consideran como parte del folklore, y de
la pedagogía folk, en el caso de la educación, pero que tienen una
capacidad de manifestación de las tradiciones y los sentimientos
que suscitan en los sujetos sociales, por lo que merecen un mayor
nivel de atención por parte de los investigadores sociales. Todas
260
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

estas manifestaciones se producen en un territorio específico y en


un espacio propio, sea de carácter civil, como las plazas cívicas,
sea de carácter sacro, como en el caso de los templos católicos en
las fiestas patronales, sea en espacios mixtos donde se conjuntan
lo sacro y lo cívico, o en espacios propiamente educativos como
son los recintos escolares.
En estos espacios urbanos se concentra lo global, lo regional,
lo local, lo sacro y lo profano, lo religioso y lo cívico, como lo
distinguido y lo popular.
Finalmente, nos centramos en algunas cifras generales como
muestra de las desigualdades educativas regionales tomando
en cuenta que son grandes de acuerdo con las características
regionales, pero los componentes son similares, por ello se pueden
comparar aunque sea brevemente.

ESPACIO Y TERRITORIO

El espacio reviste una dimensión englobante de lo terrestre y lo


celeste. Cuando la astronomía nos habla del espacio, nos abre
un mundo de infinitud, por lo cual pareciera ser la categoría
globalizante que abarca cualquier tipo de distinción espacio-
territorial. De aquí se puede decir que deriva territorio como un
espacio construido socialmente y apropiado por los agentes sociales
a través de actos creativos y de ocupación de ese espacio. Por otra
parte, el territorio es difícil de definir por cuanto se puede aplicar a
todo un país, o a una zona o a una región, incluso a una localidad.
Esta polisemia con frecuencia complica los análisis y provoca
problemas de carácter conceptual y epistemológico dependiendo
de la ciencia que la utilice. En el caso de la sociología, aunque por
mucho tiempo estuvo olvidado, no se desconocía, ni se dejó de
utilizar en las explicaciones relacionadas con la construcción de lo
urbano, sobre todo durante el siglo XIX en Europa, así tenemos por
ejemplo a Simmel en Alemania, a Durkheim en Francia, y la Escuela
de Chicago, en Estados Unidos. En las ciencias agropecuarias y
sociales vinculadas con el desarrollo rural, es más complicado
todavía por cuanto no se ponen de acuerdo en el concepto
territorio. Posiblemente el núcleo de unión entre las diferentes
conceptualizaciones sea la “construcción de un espacio social por
261
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

los mismos agentes sociales”. En todo caso, hacemos nuestra la


afirmación de Luis Berruecos (2012:75).

No existe una definición única [...] cada autor tiene su propia


visión [...] si bien en algunos casos hay concordancia en cuanto a su
amplitud y cobertura, en otros la visión y la perspectiva de análisis
es marcadamente diferente.

En todo caso, para este trabajo adoptamos lo que hemos afirmado


en otro artículo (Juárez y Comboni, 2012:245) por relacionarse
directamente con el tema que estamos analizando.

Territorio y región

El territorio es el resultado de un proceso de apropiación y valo-


ración de un espacio determinado, que responde a las necesidades
socioeconómicas y políticas de cada grupo humano, ya que su
producción está sustentada en las relaciones sociales que se
entrelazan en ese espacio, y confieren identidad, como geosímbolos
referenciales no sólo en cuanto a los territorios vividos, sino a los
conceptuales e imaginados (Giménez, 1996). Enfocado desde una
perspectiva geográfica, integradora:

[...] el territorio adquiere una dimensión política e incluso cultural,


concibiendo la territorialización como un proceso de dominio político-
económico o de apropiación simbólico-cultural del espacio por los
grupos humanos en un complejo y variado ejercicio de poderes. Los
sujetos sociales necesitan como recurso básico territorializarse, no en
los moldes de un espacio vital darwinista-ratzeliano, que impone el
suelo como un determinante de la vida humana, sino en un sentido
más múltiple y relacional inserto en la diversidad y en la dinámica
temporal del mundo (Haesbaert, 2011:16).

Dentro de un territorio se pueden encontrar diferentes regiones


sea definidas geográfica o políticamente. Incluso se puede definir
dese el punto de vista económico, sociológico, y cultural. Por ello
podemos considerar que el concepto región es polisémico, difícil de
asir desde el punto de vista epistemológico, debido a los diferentes
orígenes y contenidos semióticos que cada ciencia le otorga (Cuervo,

262
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

2003). Sin embargo, desde el punto de vista geográfico y sociológico


pretendemos vincularlo con el concepto territorio.

[En este sentido se afirma que] en la organización territorial de


muchos países, el término región designa una división política del
territorio de un Estado a partir del espacio regional definido según
los criterios establecidos oficialmente, que generalmente pueden ser
caracteres étnicos, demográficos, históricos, culturales, económicos o
circunstancias especiales de clima, relieve o topografía, administración,
gobierno, etcétera (Wikipedia).

Por ejemplo, en Chile, sus divisiones políticas territoriales se


denominan regiones y van desde la I, hasta la XV:

Durante los primeros meses del año 2007 se promulgaron sendas


leyes que dispusieron la creación de 2 nuevas regiones: la XV Región
de Arica y Parinacota, como escisión de la I Región de Tarapacá, cuya
capital es Arica y la XIV Región de Los Ríos, como escisión de la X
Región de Los Lagos, con capital en Valdivia, que se hicieron efectivas
en octubre del mismo año.

Tipología de las regiones

El término región se utiliza para indicar el área geográfica de naci-


miento (conciencia colectiva de pertenencia a un lugar), para señalar
las áreas frías o calientes de un país o continente, para referirse
a una división administrativa o conjunto de unidades político-
administrativas, para indicar espacios con una historia y una cultura
común que los grupos humanos identifican como suyo, para referirse
a espacios que presentan una relativa uniformidad espacial en cuanto
a sus componentes naturales, sociales, económicos, culturales o
integración de éstos, para señalar territorios organizados complejos,
etcétera (Massiris, 2008).
Otro tipo de tipología se refiere a criterios económicos, geográ-
ficos, culturales, políticos, administrativos. En este sentido, Massiris
hace una amplia distinción tomando en cuenta las diferentes
concepciones que ha ido asumiendo el término a lo largo de los siglos
y en diferentes países. Por ello mismo persiste la indefinición y la
polisemia, y Massiris considera que “es prácticamente imposible dar

263
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

una definición de región que sea de aceptación universal, más bien se


pueden considerar los enfoques más generalizados, mismos que se
clasifican en geográfico-regional, funcional y político-administrativo,
cada uno con aproximaciones y valoraciones distintas de la cuestión
regional” (Massiris, 2008). Su clasificación se puede resumir en
los siguientes enfoques geográfico-regional, funcional y político-
administrativo.

Enfoque geográfico-regional

De acuerdo con autores como Massiris, es prácticamente imposible


dar una definición de región de aceptación universal; como se
señaló, se pueden considerar los enfoques más generalizados,
mismos que se clasifican en geográfico-regional, funcional y político-
administrativo. Un examen de cada uno de estos enfoques nos
permite detectar diferencias radicales, ya que en medicina se habla,
por ejemplo, de la región abdominal, y en geografía de regiones
tanto orográficas, como climáticas o de economías similares, por
ejemplo las regiones norte, centro, sur, del país, agrupadas sea por
la proximidad geográfica, sea por la influencia que puede ejercer
una ciudad sobre el resto de las ciudades o por las características
climáticas, orográficas o productivas, que constituyen una cierta
unidad por lo cual se les caracteriza como región geográfica, “para
referirse a espacios que presentan una relativa uniformidad espacial
en cuanto a sus componentes naturales, sociales, económicos,
culturales o integración de éstos, para señalar territorios organizados
complejos, etcétera” (Massiris, 2008).
Asociado a la región geográfica se desarrollaron también concep-
tos de región política, región histórica y paisaje, manejados de
manera ambigua. La región política se refiere a un territorio con
sus límites administrativos. La región histórica, a espacios cuya
identidad ha sido elaborada por la interpenetración del hombre
con el medio natural a través del tiempo. El paisaje es la expresión
de un territorio y resultado morfológico de los diversos factores de
interacción. Asimismo, del concepto de región geográfica deriva el
concepto de regionalidad y regionalismo, expresada en movimientos
político-sociales que han desempeñado un papel importante en la
organización político-territorial de muchos Estados nacionales en el
264
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

mundo” (Massiris, 2008) como ha sido el caso en Italia, en Francia,


en la región de los Balcanes.

Región histórico-cultural

Dentro del enfoque geográfico encontramos también la concepción


de región histórico cultural, con existencia real que responde a una
sociedad agraria, poco móvil y de escaso desarrollo tecnológico.
Si bien esta realidad tiende a transformarse y casi a desaparecer
por los cambios en la industria y la tecnología, así como por los
cambios acelerados de los medios de comunicación, del transporte
y de la nueva organización del espacio, sigue conservando su
importancia porque en ellos predominan los grupos humanos
agrarios con bajos niveles de desarrollo económico, o donde se
mantienen aún grupos culturales que determinan la existencia
de estructuras regionales diferenciadas y políticamente fuertes
(Massiris, 2008), como es el caso de las regiones ocupadas por los
indígenas en las diferentes regiones del país.
La región histórica se refiere a espacios cuya identidad ha sido
elaborada por la interpenetración del hombre con el medio natural
a través del tiempo. Con frecuencia se habla de regiones o de áreas
culturales, bajo la pretensión de ubicar cierta uniformidad en las
manifestaciones de la cultura, del folklore, de las tradiciones, de
la lengua, de las costumbres culinarias o maneras y formas de ser
y de hacer, que suponen la uniformidad de la población, por ello
hablamos de la región tarasca o purépecha, de la región yaqui,
o mixe, o maya, es decir, en donde se encuentran ciertos rasgos
que creemos distintivos de los habitantes de la región y que los
diferencian de los demás habitantes del país.
Sin embargo, es difícil establecer los límites de una región
cultural debido a la movilidad de las poblaciones, las migraciones
y los empréstitos culturales, lingüísticos, sincretismo religioso,
coexistencia de diferentes creencias, modos y mundos de vida.
Desde este punto de vista, Massiris considera que se trata de
regiones conformadas históricamente, en las cuales se presenta
cierta homogeneidad cultural, expresada en sus valores espirituales
(lenguaje, religión, costumbres, ideología), experiencia histórica
vivida, estructura social y territorialidad. En este sentido, el
265
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

concepto de región se aproxima al de nación, pues se presentan


en éste los tres elementos fundamentales de la misma: identidad
cultural, cohesión social y conciencia de identidad con relación
al orden espacio-temporal, dicho en palabras de André-Louis
Sanguin: “un trozo de humanidad, un trozo de tierra y una
herencia cultural sobre los cuales se injerta una aspiración
colectiva” (1981:50, citado por Massiris, capítulo 2).

Región homogénea

Opuesto a esta concepción encontramos el enfoque sistemático, la de


región homogénea, uniforme o formal, como constructo teórico de
los investigadores para realizar análisis funcionales, cartográficos
útiles para comprender la realidad, pero sin confundirse con la
realidad, es decir como categoría cognitiva, epistemológica.
Desde esta perspectiva nomotética, para Massiris las regiones se
definen como un espacio continuo, individualizado y diferenciado
respecto a su entorno, donde se presenta una repetición habitual...
de ciertos rasgos, los cuales pueden ser naturales como el clima, la
vegetación, el suelo, la hidrografía, el relieve, etcétera. O pueden
contener variables socioeconómicas o de cualquier índole, lo que
resultará en mapas de regiones climáticas, de suelos, de cobertura
vegetal, de cuencas hidrográficas o hidroclimáticas, de relieve, de
mapas económicos, culturales, políticos, administrativos. A pesar de
las nuevas tecnologías y conocimientos científicos, la región natural
sigue siendo importante gracias al interés que ha despertado la
ecología, la conservación del medio ambiente, la explotación racional
de los medios naturales y la conservación de la habitabilidad del
planeta. “El medio natural es uno de los patrimonios más valiosos
de las sociedades presentes y futuras y como tal se busca preservar,
proteger, recuperar y aprovechar de manera sostenible” (Massiris,
2008: capítulo 2).

Enfoque funcional

Las regiones funcionales se conceptualizan a partir de los elementos


heterogéneos que coexisten en un determinado espacio cuya
266
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

cohesión es garantizada por la conformación diferenciada de


estructuras espaciales articuladas estrechamente entre sí.
Por ejemplo, el corredor industrial Puebla Tlaxcala, o los Parques
Industriales como los de Ciudad Juárez (Chihuahua) y el de
Nogales (Sonora). Estos centros permiten verificar la descripción
de la definición de una región funcional: “toda región funcional
se estructura a partir de uno o varios centros, nodos o polos que
constituyen núcleos de impulsión. Éstos pueden ser una o varias
industrias motrices o uno o varios centros urbanos a partir de los
cuales se organizan espacios polarizados” (Massiris, 2008: capítulo 2).
De igual manera se puede hablar de centros urbanos, que concentran
actividades y servicios que estimulan los flujos migratorios. El
transporte y las redes de comunicación son los medios a través de los
cuales se mueven los flujos humanos y comerciales y se estructura
el espacio funcional. El capitalismo contemporáneo hace uso de esta
concepción, independientemente de que en sus orígenes se hablase
más de polos de desarrollo, particularmente en Francia, y que hoy,
no necesariamente se anclan en la industria, sino en el comercio
y los servicios, como es el caso de los Mall, en Estados Unidos, y
las grandes plazas y/o centros comerciales que han proliferado
en México y en los países de América Latina. Las grandes urbes
desempeñan también este papel funcional ya que la cantidad y
variedad de funciones y servicios disponibles y especializados que
ofrecen las convierten en el núcleo central de la regionalización
funcional. Entre más cercanía exista entre las diferentes divisiones
territoriales y administrativas más eficaz debería ser la interacción
espacial entre administradores y administrados y la prestación más
eficiente de servicios públicos y sociales, como la educación, la salud,
la recreación y el uso del tiempo libre.

Enfoque político-administrativo

La región política se refiere a un territorio con sus límites adminis-


trativos. Ello tiene que ver no sólo con el territorio que abarca,
sino del poder que lo gobierna. De acuerdo con la etimología de la
palabra, un elemento común, por lo menos en ciencias sociales y
economía, es el hecho de que la palabra región viene del latín regio-
regionis, es decir, un lugar regido o gobernado por una autoridad.
267
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Se trata entonces de una localización ubicada en el espacio y en el


tiempo, dotado de alguna forma de gobierno que ejerce el poder
y le da direccionalidad en el tiempo.
En ciertos países existe esta división desde el punto de vista
administrativo político, como puede ser el caso de la Ciudad de
México dividida en demarcaciones, anteriormente se denominaban
delegaciones, por el poder que el regente de la ciudad o el jefe
de gobierno de la Ciudad de México, delegaba en ellos, y por
tanto los elegía y designaba él mismo. En la actualidad con la
reforma política del Distrito Federal los jefes de las demarcaciones
son electos de manera directa por los habitantes de la región o
demarcación, logrando con ello una independencia relativa en
relación con el jefe de gobierno de la Ciudad de México. El Distrito
Federal se divide en 16 demarcaciones, cada una con su propia
administración.
En este enfoque es común encontrar referencias a regiones
competitivas que forman parte de la organización territorial de
los estados. Ello da lugar a regiones internacionales y a lo que se
denomina región económica, tomando en cuenta las actividades
económicas dominantes y que le imprimen cierta característica a
la producción local. Pueden ser grandes bloques territoriales que
agrupan a varios países, como es el caso del Bloque económico del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte; o el Mercosur,
o la región del Pacto Andino o la Unión Europea que vinculan
comercialmente y, hasta cierto punto, culturalmente a las naciones
que los constituyen.

MÉXICO Y SUS REGIONES HISTÓRICO-CULTURALES

En México se habla también de Regiones en diferentes campos


científicos, quizá una de las más conocidas es la que divide al país en
8 regiones que facilitan el estudio del mismo, dadas las características
propias de cada región, su historia y su cultura. En este sentido se
utiliza la concepción de región histórico-cultural. Estas son:

1. Región de Noreste: Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas.


2. Región de Noroeste: Baja California, Baja California Sur, Chihua-
hua, Durango, Sonora, Sinaloa.
26
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

3. Región de Occidente: Colima, Nayarit, Michoacán, Jalisco.


4. Región de Oriente: Hidalgo, Puebla, Tlaxcala Veracruz.
5. Región de Centronorte: Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro,
San Luis Potosí, Zacatecas.
6. Región de Centrosur: Distrito Federal, México, Morelos.
7. Región de Sureste: Campeche Quintana Roo, Tabasco, Yucatán.
8. Región de Suroeste: Chiapas, Guerrero, Oaxaca.

No constituye ningún aporte en el terreno científico comentar las


diferencias regionales conocidas por el conjunto de la comunidad
científica, pero es posible recuperar esta división para rescatar los
procesos identitarios, así como las diferencias educativas regionales
que hacen de México un país multicultural y multifacético.

Identidad territorial

Con territorio no nos referimos sólo a un lugar, sino a este espacio


construido por quienes lo habitan, delimitado por ellos mismos y
dotado de características que responden a las necesidades del grupo
que lo habita, ya que el espacio cotidiano, o vivido, es capaz de
convertirse en un referente para la identidad social de los habitantes
de un lugar.

[Ya no es] un espacio urbano más, sino un espacio social en el que


ocurren interrelaciones económicas, políticas, culturales, de empatía y
antipatía, construyendo el espacio en que se mueven los miembros de las
diferentes clases sociales presentes, con un sentimiento de pertenencia
a ese espacio con el cual se identifica individual o socialmente, lo que
les confiere su identidad colectiva (Juárez, 2000:252).

El espacio geográfico deviene en territorio a partir de la trans-


formación a la que lo somete un grupo social, y da lugar a la
apropiación afectiva y efectiva por los que habitan ese lugar y lo
consideran como propio, además de estimar relevante un lugar por
las relaciones sociales y la importancia para el desarrollo social que
tiene, generando una identificación “hacia el territorio ocupado, ya
que es en ese espacio social donde los sujetos socials se desarrollan,
interaccionan, y se realizan como individuos o se frustran; lo cual

26
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

da lugar también a procesos de no identidad, o incluso de rechazo


al medio social y al territorio” (Juárez, 2000:252). En este sentido,
nos referimos a la identidad territorial, junto con Miguel Ángel
Aguilar Díaz:

[ya sea] como un conjunto de cogniciones referentes a lugares o


espacios en los que se desarrolla la vida cotidiana, y en función de los
cuales se pueden establecer vínculos emocionales y de pertenencia
[O como] un conjunto de valoraciones comunes, compartidas, y que
apelan a la continuidad entre diferentes dimensiones simbólicas
(2000:277 y 286).

Es cierto que el lugar se va transformando en primera instancia


en espacio que cumple diversas funciones: la económica, social,
política y cultural, pero la interacción cotidiana genera redes
de relaciones sociales que otorgan un sentido de pertenencia al
territorio. En otro texto hemos mencionado que las relaciones
sociales generan diferentes referentes identitarios desde las
distintas perspectivas de las disciplinas sociales. Desde el punto
de vista sociológico se generan lazos de solidaridad que favorecen
la transformación del espacio urbano en espacio social; desde la
perspectiva de la urbanización se cambia el paisaje en un proceso
de consolidación habitacional; desde el punto de vista económico
se generan las fuentes de trabajo y de asistencia económica entre
vecinos y colonos (Juárez, 2000:264); además, desde un punto
de vista político, las relaciones sociales generan asociaciones
civiles que se forman como vías de manifestación y demandas de
derechos sociales y representación política. Lo interesante es ver
cómo las prácticas sociales se van configurando en elementos más
allá de lo fáctico y utilitario, ya que –por otra parte– son elementos
simbólicos que sirven para generar representaciones comunes
que permitan a los sujetos, habitantes de un lugar, compartir un
sentimiento común.
Las relaciones sociales que se desarrollan en un espacio específico
generan una solidaridad social y un apego a la cultura por medio de
sus expresiones como las tradiciones y todo esto colabora a fortalecer
el apego al lugar que sirve de contenedor de los demás factores
haciendo emerger un sentimiento de pertenencia al medio, al
territorio, “sentimiento que se construye lentamente, pero con lazos

270
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

sólidos de apego a terruño” (Juárez, 2000:265), y tiene relevancia


para el desarrollo humano, pues es lo que hace que la gente se sienta
satisfecha e identificada con en el lugar en el que vive.

Identidad e imaginarios sociales

Las prácticas sociales generan la construcción de un territorio en dos


aspectos, la dimensión física, es decir, de la infraestructura del espacio
que permite las actividades cotidianas de los sujetos; y paralelamente
se va construyendo la representación del territorio, es decir, un
lugar valorizado a partir de lo que la idea de comunidad significa
para cada individuo. A partir de su imaginario social, los sujetos
construyen históricamente su “identidad social y construcción del
territorio que constituyen los dos aspectos de un mismo movimiento
de integración social y de creación de una comunidad barrial, una
comunidad de colonia y/o de zona” (Juárez, 2000:266).
Dentro de un territorio se van creando lugares afectivos que
adquieren su importancia, no sólo por el uso cotidiano que se les da,
sino porque son considerados como la parte de lo más singular de un
asentamiento y permiten definir al lugar frente a sí mismo y frente
a otros. Dichos lugares no son necesariamente los más organizados
ni los más integrados, pues nos referimos a puntos de referencia
por su valor simbólico y no tanto por su uso (Aguilar, 2000:278).
Cada plaza, cada espacio verde, cada rincón mágico de un barrio
adquiere en el imaginario social de los habitantes una dimensión
simbólica de reencuentro, de intercambio y de renovación de los
lazos sociales, haciendo de estos espacios geosímbolos referenciales
en el espacio sociourbano.
Estos puntos de referencia tienen importancia dentro del espacio
por ser puntos que permiten la identificación de lugares y la
orientación del espacio. Podemos tener en esta categorización
espacios que representen el poder, la centralidad y la organización,
como el edificio gubernamental, o algún centro comercial; podemos
tener unos que representen el poder religioso y la importancia de la
religión en el lugar como las iglesias y catedrales, entre otros, pero
también pueden ser relevantes lugares como los hospitales, los
tianguis, y pequeñas áreas verdes, que representan apropiaciones
y logros de la comunidad. En este sentido estamos hablando de
271
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

geosímbolos, que funcionan como referentes estructurales del


espacio urbano ocupado y diferencian lugares y territorios por
su actividad económica, importancia política o administrativa o
por el poder simbólico que representan para los miembros de la
sociedad local.
La relevancia de la topofilia para la construcción de la identidad
socioterritorial y su influencia en el desarrollo humano tiene que
ver con la influencia que ejerce el territorio en la construcción del
ser social de los sujetos, confiriéndole cierta humanización al lugar
permitiendo que se apropien de él y lo hagan suyo, su terruño, no
en el sentido biológico de territorio, pero sí en el sentido afectivo
como algo que les pertenece, es suyo y deben cuidarlo, protegerlo
y conservarlo más allá de la dimensión administrativa de las
autoridades y de los mismos pobladores.

Territorio e identidad social

Si aceptamos la propuesta del territorio como fuente de identidad


social, que nos permite identificarnos con los vecinos, con los habi-
tantes de un barrio, con los de un municipio o con los ciudadanos de
un país, dando origen a apelativos como “chilango”, “purépecha”,
“mexicano”, estaríamos frente a un proceso que permite a los
sujetos identificarse con un lugar concreto y encontrar los mismos
referentes en otros sujetos con los cuales entra en relación. En este
sentido estaríamos hablando de sentimientos más o menos comunes,
prácticas sociales semejantes, creencias cercanas u otro tipo de
manifestaciones de la vida social que nos permiten identificarnos
como miembros de una misma comunidad cultural, social, política,
religiosa, territorial, lo cual podemos conceptualizar como una
identidad colectiva.
La identidad social resulta complicada en sociedades heterogéneas
que no comparten referentes culturales o territoriales comunes sobre
los cuales anclar una identidad, como es el caso de las poblaciones
migrantes. Este problema nos obliga a pensar en otro elemento que
no se encuentre tan alejado del sujeto, y por ello proponemos la
identidad hacia el grupo de referencia, al cual se aspira a pertenecer
o a hacerse aceptar como la alternativa para generar referentes en
sociedades complejas y carentes de elementos comunes previos
272
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

que cohesionen a sus miembros. La diferencia es un constructo


sociocultural en la que queda manifiesta la individualidad indepen-
dientemente de la ausencia de rasgos comunes. En estos casos,
el territorio puede ser el factor de creación de identidad, como
ciertamente lo es en la generación de conflictos interétnicos.
Los movimientos sociales y poblacionales devenidos de la
dinámica de la modernidad y urbanización, incluyendo factores,
económicos, políticos y laborales, han influido en los referentes
identitarios y van acentuando la diferencia existente en la compo-
sición de las sociedades, sobre todo en los centros de trabajo de
las zonas metropolitanas.
Desde nuestro punto de vista la identidad colectiva es el elemento
que da sentido a las demás dimensiones de la identidad social, pues
toda sociedad se compone del conjunto de individuos, es decir,
un colectivo, un grupo, por lo que no basta con la identificación
a una historia, a un territorio, si no existe una sociedad, conjunto
de individuos, que den significado a todo y pongan en acción la
realidad, y que además se sientan identificados consigo mismos por
encima de ocupar un lugar común o compartir un pasado común,
refiriéndose exclusivamente a las prácticas que los congregan para
solucionar problemas y afrontar la realidad.
Por la identidad colectiva nos referimos a que el sujeto se siente
perteneciente a un conjunto de personas no sólo por vivir junto a
ellas, o por reunirse de vez en cuando a atender cualquier situación,
se trata de lo que el sujeto aporta al conjunto y lo que el conjunto
le aporta, pues nos referimos al sentido de pertenencia a un grupo
que el sujeto siente como propio después de haber interactuado
con los demás, entonces ya no se piensa en el de al lado como un
vecino, sino como un miembro del grupo que comparte las mismas
perspectivas respecto a la solución de problemas de manera
conjunta. Incluso si las raíces histórico-territoriales son diferentes
en el caso de las prácticas colectivas que un grupo social realiza,
grupo que puede surgir de manera espontánea como respuesta
a una necesidad cotidiana, se requiere “buscar otros elementos
que expliquen las interrelaciones y los lazos sociales que están
creando, pues sus raíces históricas no provienen ni de la misma
región ni de la cabecera municipal” (Juárez, 2000:260). Es el caso
de los inmigrantes en zonas como Nezahualcóyotl, en la década
de 1960 o el Valle de Chalco en la de 1980.
273
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Identidad / participación social

Al hablar de identidad colectiva debemos remitirnos a la acción


colectiva, a la participación social, ya que es aquí donde un sujeto
encuentra un ambiente que le permite identificarse con los demás
participantes no por su procedencia, su clase social o por sus
orígenes, sino por la necesidad que los llevó a participar en la misma
acción, por el desempeño en la cooperación, por la solidaridad y por
los resultados que son fruto de todos los que se ayudaron entre sí.
Refiriéndonos a la identidad nos atrevemos a señalar lo que
mencionamos en otro texto:

La identidad constituye la dimensión subjetiva de los actores sociales


en interacción, es la concepción que los actores tienen de sí mismos,
diferente de la concepción que el investigador o el otro elaboran de
los demás por las manifestaciones objetivas, pero emerge este contexto
de interacción social. Por ello, es producto también de las relaciones
sociales; es una construcción por la cual el individuo se reconoce a sí
mismo en el reconocimiento del otro (Juárez, 2000:254).

Las prácticas sociales, la acción, la participación, la solidaridad,


son expresiones en las que el sujeto se puede identificar de manera
más rápida, pues son sucesos que se van construyendo en el
presente, con una perspectiva de futuro inmediato, pero que
pueden ir dejando registros para formar una identidad social,
sobre todo cuando las otras dimensiones de la identidad social se
encuentran desdibujadas o son inexistentes. Pues, la identidad,
además de construirse en los referentes temporales y espaciales
de gran peso para definirla, se va formando en el actuar cotidiano,
en la participación ciudadana o social:

La identidad es socialmente construida, se transmite en el lenguaje,


se expresa en la práctica cotidiana, en la rutina, aunque es susceptible
de revisión, de crítica constante de acuerdo con la manera en que nos
movemos en la vida (Juárez, 2000:253).

La solidaridad construida a partir de las relaciones sociales se


entiende como la voluntad de vivir juntos en un mismo espacio
geográfico, mediante la unión y lucha común, a pesar de la
diversidad social y cultural. Una sociedad fincada en esos cimientos

274
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

solidarios está en posibilidad no sólo de sobrevivir, sino más tarde


de cumplir sus objetivos (Juárez, 2000:265).
La solidaridad cobra relevancia para la participación social, pues
así como las otras dimensiones buscan referentes para anclarse
en el tiempo y espacio, la participación tiene como referente de
anclaje las relaciones sociales y la solidaridad, en ella se finca y se
desarrolla una valoración positiva. Es un elemento de donde los
sujetos adquieren referentes y en la medida en que la solidaridad
genera más prácticas asociativas basadas en la cooperación, ésta va
generando más lazos de solidaridad, es un producto y productor
de la identidad colectiva. Es decir, va constituyendo un habitus en el
sentido bourdieunano de “una estructura estructurada estructurante
por y de práctica sociales” (Bourdieu, 1977), que tienen un sentido no
sólo de solidaridad, sino también pedagógico, ya que es en la práctica
que los ciudadanos participantes se educan en la lucha política y en
la defensa de sus derechos. El sentido práctico de sus conductas se
constituye en una acción pedagógica simbólica que permite objetivar
la subjetividad a partir de la representación social que los sujetos se
hacen de su propia práctica. En este sentido, Bourdieu afirma que las
ilusiones colectivas no son ilusorias y los mecanismos mayormente
fundamentales, como la economía, no podrían funcionar sin la ayuda
de la creencia que es el principio de la adherencia a la participación
social y la aceptación de sus vicisitudes (Bourdieu, 1980).
Sobre todo cuando la solidaridad no es promovida por las
instancias gubernamentales para el desarrollo social, y ésta sólo
se promueve con fines electorales, es necesario retomar un tipo
de solidaridad que se base en la colaboración de individuos en la
misma condición en busca de un beneficio común. Es a través de
las relaciones personales con las personas que habitan un mismo
lugar y comparten una misma historia, que la solidaridad y la
participación social se fortalecen y le va dando capacidad al sujeto
de transformar su lugar de habitación y su historia, volviéndose
sujeto de acción capaz de modificar su ambiente para mejorarlo
en cooperación con los demás. Sin embargo, la acción estatal y la
colectiva son movimientos concurrentes y complementarios, ya
que los movimientos de participación social buscan como objetivo
la acción positiva del estado para solucionar sus problemas o
emprender acciones positivas en beneficio de la comunidad.

275
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

La identidad política es una dimensión que podemos integrar a la


dimensión identidad colectiva en el proceso de participación, pues
se refiere a una toma de posición política una vez que se pertenece
a un grupo, para refirmar la pertenencia a éste o rechazarlo. Estos
grupos tienen una serie de demandas que, en la medida en que el
sujeto se identifica con el grupo las va asumiendo como propias,
además de adherirse a un proyecto de acción. Muchas veces se
puede tener alguna pertenencia partidaria, pero no necesariamente.
“La identidad política “expresa el camino en el que cada quien se
expresa dentro de la esfera pública. Una identidad política expresa el
equilibrio o el balance entre los intereses particulares y las demandas
públicas” (Juárez, 2000:253).
La identidad cultural y territorial tiene una forma concreta de
manifestarse como representaciones objetivadas en la organización
gubernamental, pues cuenta con una demarcación política sobre
la cual ejerce una organización que se refiere a las prácticas
culturales institucionalizadas. La identidad cultural y territorial
buscan refirmarse ante la realidad, buscan, a pesar de los cambios
inherentes, establecerse como un ente definido, como una actitud
que todos los miembros de una comunidad puedan manifestar y
decir: “yo soy esto, por estas razones y estas características”. Sin
embargo, la identidad colectiva no puede tener estos anclajes pues
los miembros de la comunidad, y su duración en ella, además de las
prácticas, responde a eventos transitivos, no existen problemáticas
que permanezcan inmutables en la realidad de un grupo, es por eso
que la propuesta de esta investigación va en el sentido de exponer la
identidad colectiva como el agente activo que permite ir adaptando
la cultura y el territorio a los continuos cambios de la realidad, por
medio de la participación y la unión de los individuos.

LA EDUCACIÓN COMO INSTRUMENTO


DE INTEGRACIÓN CULTURAL E IDENTITARIA

La escuela en la sociedad

La educación constituye un proceso histórico social de primordial


importancia para el devenir de cualquier sociedad. No hay país
que no cuente con un sistema educativo que sirve como medio de
276
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

inculcar valores, creencias, formas de actuar, de pensar, de decir, de


generar ideas y prácticas comunes que les confieren una manera
de ser, y de obrar, que podriamos considerar como identitarias.
Autores como Bourdieu, Passeron, Delval, Comboni, Díaz Barriga
y muchos otros coinciden en considerar a la educación como un
factor de construcción de la identidad social, individual y colectiva.
Sin embargo, cuando hablamos de educación no nos referimos
únicamente a los procesos que se dan en la vida cotidiana, en la
relación directa entre los ciudadanos o a través de los medios de
comunicación, cualquiera que éstos sean. Nos referimos espe-
cíficamente al papel que desempeña la educación escolarizada,
es decir, la escuela o educación escolar.
Para autores como Bourdieu que descubren el rol reproductor
de la escuela, no escapa el papel que tiene en la transmision de la
cultura, de la ciencia y de la ideología dominante en una sociedad,
de ahí el papel reproductor de la escuela. Pero más allá de la crítica
que podamos hacerle por desempeñar este rol, debemos reconocer
que sin ese papel, no estaría cumpliendo su misión de ayudar a
perpetuar la sociedad que la ha creado y le da vida, pues es el
mecanismo vivo, activo y operante que toda sociedad se ha dado para
transmitir no sólo los saberes necesarios para la vida cotidiana, sino
también los conocimientos científicos, tecnológicos, y, en particular,
los ideológicos que constituyen el alma y ser de los ciudadanos, de
los habitantes de un lugar, de los que construyen un espacio social
en donde se tejen relacione sociales de diversa índole.

Todo sistema de enseñanza institucionalizado debe las características


específicas de su estructura y de su funcionamiento al hecho de
que es necesario producir y reproducir, por los medios propios
de la institución, las condiciones institucionales cuya existencia y
persistencia (autorreproducción de la institución) son necesarias
tanto para el ejercicio de su función propia de inculcación como para
la realización de su función de reproducción de una arbitrariedad
cultural de la que no es el productor (reproducción cultural) y cuya
reproducción contribuye a la reproducción de las relaciones entre los
grupos o las clases (reproducción social) (Bourdieu, 1995:95).

En otros términos, la escuela es el instrumento de reproducción


del propio sistema escolar, para transmitir la cultura propia de
cada sociedad y, aunque no es muy obvio, la reproducción de las

277
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

clases sociales y de las relaciones que éstas guardan entre sí. De


igual manera Juan Delval (1997) considera que la escuela es una
transmisora de saberes, de conocimientos y también de ideologías
que dan vida a la sociedad a la que sirve, la vitalizan y la renuevan
constantemente. Podríamos decir que hasta el día de hoy la escuela
tiene como misión renovar las sociedades, manteniendo los sustratos
más profundos que confieren identidad a los pueblos y naciones
que la instrumentan.

Educación escolar y cultura

La cultura, si bien se transmite, se conserva, se transforma y se


renueva constantemente en todos los ámbitos de la sociedad,
encuentra uno de los instrumentos más conservadores en la escuela,
de ahí la fuerte resistencia al cambio que se produce de manera
más rápida, en otros campos, como en el artístico, en la moda
tanto femenina como masculina, en el lenguaje popular y en las
prácticas sociales de los jóvenes y de los movimientos contestatarios.
Evidentemente algunos tienen éxito, otros terminan por desaparecer
sin dejar huella, o recuperados por el sistema. La educación escolar
resiste más tiempo los embates de la transformación social y del
cambio ideológico. Termina por ceder, pero siempre con años de
retraso respecto a lo que sucede, por ejemplo, en el mundo de la
industria, del trabajo, de la producción, de la tecnología.
La escuela no sólo contribuye a la reproducción de la cultura,
sino a la de la sociedad en general. De ahí la diferenciación que
se opera entre los individuos que concurren a ella con diferentes
bagages culturales previos, o con diferentes disposiciones de
aprendizaje de los alumnos, de acuerdo con su origen social y
condición de clase. Pero, por contradictorio que parezca, la escuela
es también un factor de cambio en el interior de la sociedad y
puede llegar a propiciar cambios estructurales, particularmente
en el ámbito de la producción, fortaleciendo al aparato productivo
con mano de obra altamente calificada, y producción de ideas y
de conocimientos revolucionarios en el campo de la ciencia, la
tecnología, la industria, de la cultura, de las comunicaciones y de
las artes, y, por ende, en el campo mismo de la educación. La fuerza
intelectual creadora que forma la escuela es un factor de cambio
27
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

en la actualidad, por lo cual se logró el salto hacia la sociedad de


la información y del conocimiento a partir de la revolución del
conocimiento provocado por los avances electrónicos y cibernéticos
que han posibilitado la circulación de la información de manera
gratuita y con ello a la educación informal, de manera directa para
aquellos que tienen posibilidad de poseer una computadora. Sin
embargo, no está lejano el futuro en que la mayor parte de los
niños y jóvenes estudiantes posean una computadora portátil
que les facilite el acceso al conocimiento desde cualquier lugar en
el que se encuentran. Tal vez se haga realidad la utopía de Illich
“Una sociedad sin escuelas”.

Educación y marginación cultural

A pesar de estos avances, hoy la escuela continúa siendo una


institución indispensable para la reproducción, transmisión y
transformación del conocimiento y de la cultura. Pero en el mundo
contemporáneo, las sociedades ya no son uniformes y únicas, los
procesos migratorios internos e internacionales han hecho de las
grandes ciudades, centros multiculturales. María Candau resume
la nueva realidad mundial de la siguiente manera:

Globalización, multiculturalismo, posmodernidad, cuestiones de género


y raza, nuevas formas de comunicación, movimientos culturales de los
adolescentes y los jóvenes, sociedad virtual, movimientos culturales y
religiosos, diversas formas de violencia y exclusión social configuran
nuevos y diferenciados escenarios sociales, políticos y culturales
presentes en las sociedades contemporáneas. Estos fenómenos se
entrelazan en procesos continuos de hibridación y adquieren en cada
sociedad concreta una configuración específica (2002:9).

Por ello mismo se plantea el problema de la inequidad y la desi-


gualdad del sistema educativo, particularmente en nuestro país,
en el cual los habitantes de las regiones mencionadas presentan
diferencias marcadas en los desempeños escolares de los estudiantes,
siendo los más deprovistos de posibilidades educativas las regiones
del sureste y del sur, en contraste con las del norte y las del centro,
cuyas oportunidades para una mejor educación son mayores,
aunque no es una garantía.

27
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Una de las desigualdades más profundas que se encuentran en


todos los países de América Latina, es la brecha entre la educación
de las poblaciones dominantes y la educación de los pueblos
indígenas. Los estudios realizados durante los últimos años en
América Latina evidencian que hay notables carencias en términos
de resultados del proceso educativo, especialmente en contextos
caracterizados por una diversidad lingüística y cultural. En Guate-
mala, por ejemplo, se ha constatado que la tasa de repetición
entre alumnos indígenas en la escuela primaria llega hasta el 90%.
En Chile, la tasa de repetición a nivel primario en la provincia
que cuenta con el mayor porcentaje de población indígena, es
dos veces más alta que el promedio nacional. En Paraguay, los
alumnos monolingües guaraníes, tienen más probabilidades de
repetir y progresan en el sistema más lentamente. En Bolivia, se
ha comprobado que un estudiante de primaria de origen indígena
tiene el doble de posibilidades de ser un repitente respecto a un
no indígena y, en promedio, en la región los indígenas tienen tres
años menos de escolaridad respecto a los no indígenas.1
De acuerdo con los objetivos del Milenio propuestos por la
UNESCO, una de las metas es que la mayor parte de los jóvenes,
hombres y mujeres, en edad de cursar la educación secundaria, lo
puedan hacer. El objetivo principal es que todos los adolescentes
puedan acceder a la secundaria y a la preparatoria. En algunos
países es obligatorio este nivel educativo, en otros, no; en México
recién se acaba de declarar obligatorio cursar la preparatoria o
bachillerato, pero entre la ley y su cumplimiento seguramente
pasarán varios años, dependiendo de las condiciones económicas y
laborales del país, en particular por la falta de docentes preparados
para impartir este nivel educativo. La improvisación de maestros
es una característica del sistema educativo nacional de manera
especial en el nivel superior. Las políticas de formación docente
para este nivel deberían estar ya en marcha, de manera que el
sistema pueda hacer frente a las necesidades impuestas por el
crecimiento de la población estudiantil. Aunque nos se puede
ignorar que el Sistema Educativo Nacional no está preparado para

Datos organizados a partir del informe del Instituto de Estadísticas de la UNESCO


1

(UIS) [www.uis.unesco.org/en/news_p/news14.htm].

20
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

el impacto que tendrá esta medida en el aumento de estudiantes y


la demanda de docentes. Por otra parte, las condiciones económicas
de la mayoría de las familias, también será un impedimento para el
cumplimiento de esta medida debido a los gastos que acompañan
a la “gratuidad de la educación”.
Ahora bien, el problema reside en la poca capacidad de integración
que tiene el sistema educativo en diferentes lugares de cada país, es
decir las condiciones de infraestructura y condiciones de servicio
no son iguales en todas las ciudades, por lo cual la absorción de los
demandantes se ve fuertemente afectada por esta situación.
Hay lugares cuya estructura y organización social, como las
grandes ciudades en donde es posible contar con una mayor
posibilidad de aceptación de demandantes de este nivel educativo
y mayor capacidad de respuesta por parte del Estado. En contextos
más precarios, en pequeñas ciudades y en el mundo indígena,
estas condiciones son inexistentes, por lo cual el acceso a este nivel
educativo es casi imposible, exigiendo el desplazamiento de los
estudiantes hacia poblaciones mayores que cuenten con planteles
de este nivel, lo cual impacta fuertemente las economías de las
poblaciones.

La educación básica en México

La educación básica en México comprende la educación inicial


(no escolarizada), la prescolar de tres años, la primaria de seis y
la secundaria de tres. En total 12 años. Aunque el tercer año de
prescolar no se ha puesto en marcha, proyecto que tuvo que ser
suspendido debido a la falta de recursos y de personal preparado
para hacer frente a la exigencias de este nivel educativo. Por ello, y
debido a que en la práctica solamente se cursa un añor de prescolar,
la duración actual de la educación básica es de 10 años.
El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE)
(2010:49) reporta la siguientes cifras al iniciar el ciclo escolar
2009/2010: el Sistema Educativo Nacional en total atendió a poco
más de 37 millones 846 mil alumnos, de los cuales casi 34 millones
recibieron servicios escolarizados y el resto, 3.8 millones, servicios
extraescolares.

21
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

Los servicios de educación básica registraron el volumen de


matrícula más elevado, 25.6 millones de alumnos, cifra que representó
75.3% de la matrícula total del sistema educativo escolarizado. Los
de educación media superior atendieron a 4 millones (11.9%) y los
de educación superior a 2.8 millones (8.4%). Dentro del conjunto
de la educación básica, el nivel primaria es el de mayor tamaño con
14.8 millones de alumnos, 58.1% del total de inscritos en educación
básica. Le siguieron secundaria y preescolar con 23.9% y 18.0%,
respectivamente, de la matrícula en dicho tipo educativo.
De los tres tipos de escuelas en las que se ofrece educación
preescolar y primaria, las generales son las que concentraron los
mayores volúmenes de alumnos, 88.3 y 93.6% respectivamente, de
los 4.6 y 14.8 millones de inscritos totales en los correspondientes
niveles educativos. Siguieron las escuelas indígenas con 8.3 y 5.7%
de la matrícula, respectivamente, y por último las comunitarias, que
atendieron 3.4 y 0.8% respectivamente. Los estudios de secundaria
también fueron realizados sobre todo en escuelas generales, en
este servicio se inscribió 50.4% de los 6.1 millones de alumnos
participantes en este nivel educativo; luego en las técnicas (28.2%)
y las telesecundarias (20.5%), y escasamente en las escuelas para
trabajadores (0.5%) y las comunitarias (0.4%).
Por otra parte, es un hecho que la cobertura del nivel secundario
es muy variable dependiendo de la región. La secundaria forma
parte de la educación básica, con lo cual se llega a tener 10 años
de educación básica obligatoria, lo cual no quiere decir que la
cobertura sea del 100% de los niños y niñas en edad de cursar
este nivel. En México, según las autoridades educativas, casi todos
los niños y niñas tienen acceso a la secundaria, por lo menos a
los primeros años. Para ello existen varias modalidades; además
de escuelas de educación secundaria general, existen otros
servicios importantes: la secundaria técnica, la telesecundaria,
la secundaria comunitaria y la secundaria para trabajadores. La
primera responde a la necesidad del alumnado que demanda
conocimientos de más rápida aplicación en el campo laboral. Su
plan de estudios es paralelo al tipo de servicio educativo general
pero con mayor énfasis en desarrollar habilidades tecnológicas.
La existencia de las telesecundarias y las secundarias comunitarias
obedece a la necesidad de ofrecer instrucción en zonas alejadas
de los centros urbanos, cuyo número de alumnos potenciales
22
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

es insuficiente para establecer escuelas generales o técnicas de


acuerdo con criterios normativos. Los cursos comunitarios de
secundaria operan de manera similar a preescolar y primaria.
En cuanto a las telesecundarias, a diferencia de las generales o
las técnicas donde cada grupo es atendido por varios profesores
que imparten la enseñanza de una materia específica, “se cuenta
con sólo un docente por grupo” (Cámara de Diputados, 2008a),
el cual se encarga de complementar las video-clases, herramienta
didáctica central de este modelo educativo, y de coordinar las
propuestas de trabajo en todas las asignaturas del plan de estudios
correspondiente al nivel, mismas que son contempladas en los
materiales didácticos, tanto impresos como televisivos, elaborados
ex profeso para este tipo de servicio. Es de esperar que cada uno
de los tres grados sea atendido por su respectivo profesor en aulas
acondicionadas con su propio equipo telemático, de internet, y del
último tipo de servicio, por mencionar, que ofrece este nivel es la
secundaria para trabajadores, cuya matrícula es casi imperceptible
respecto de las anteriores (INEE, 2010:45).

DESIGUALDADES EDUCATIVAS SEGÚN REGIÓN

Las desigualdades educativas son una realidad en países en proceso


de desarrollo, e incluso en países del primer mundo, en zonas
donde priva la pobreza, la población migrante y la marginación
social. Se trata de un fenómeno de inequidad social, pues ni el
equipamiento ni la infraestructura de los establecimientos escolares
son los mismos, ni la calidad educativa ofrecida es similar. Se ha
documentado que las escuelas más alejadas de los centros urbanos
son las menos equipadas, las que cuentan con la infraestructura
más deficiente y un equipamiento insuficiente, sin mencionar la
experiencia de los maestros, que con frecuencia, son los recién
egresados quienes las atienden.
De acuerdo con los datos reportados en el Panorama Educativo
de México 2009 del INEE relativos a la repetición de un año o más
en educación primaria, la media nacional se ubica en 12.5%, es
decir, 13 alumnos de cada 100 han reprobado por lo menos un año
en primaria. Estidades Federativas como Michoacán y Jalisco de
la región de Occidente están ligeramente por encima de la media
23
V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

nacional. En la región Oriente, Hidalgo y Puebla se ubican arriba


de la media por más de 2 puntos y Veracruz por más de 5 puntos.
En la región Centronorte, San Luis Potosí está por arriba de la
media y Guanajuato raya en la media. En la región del Sureste,
sólo Tabasco se ubica por debajo de la media, Campeche Quintana
Roo y Yucatán superan los 20 puntos porcentuales, y en la región
Suroeste Chiapas, Guerrero y Oaxaca superan por más de 8 puntos
porcentuales la media nacional.
En síntesis, los estados con mayor población indígena son los
que registran mayor número de alumnos que han reprobado un
año o más en la educación primaria.
En cuanto a la secundaria, dadas las posibilidades de exámenes
extraordinarios y de la posibilidad de inscribirse en el siguiente
año con dos asignaturas reprobadas, es más difícil calcular la
reprobación por año. Por lo tanto, siguiendo el perfil de los alumnos
de tercero de secundaria en el 2008, según datos del INEE, los
estados que están por encima de la media porcentual nacional 11.9
de alumnos que han reprobado tres o más materias: Campeche
12.6, Chihuahua 13.0, Distrito Federal 14.8, Guanajuato 15.0, Jalisco
13.5, México 12.6, Michoacán 15.5, Puebla 17.4, Querétaro 13.9,
Yucatán 14.8, Zacatecas 13.7.
Por el contrario, Sonora 5.0, Baja California Sur 7.3, Colima 6.7,
Guerrero 7.6, Morelos 7.2, Nayarit 7.7, Sinaloa 7.9, Oaxaca 8.0, son
los estados que tienen menos alumnos que hayan reprobado tres
o más materias. Esto no necesariamente significa que la educación
es mas eficaz, sino puede ser que se trate de un numero menor de
estudiantes por el tamaño de la población.
Estos porcentajes se ven aumentados cuando se trata de pobla-
ciones indígenas. En algunas entidades federativas no se tiene
noticia de la existencia de escuelas secundarias para indígenas.
Por ejemplo en Chiapas se reportan 101 municipios con escuelas
indígenas de nivel inicial, prescolar, primaria, albergues y Centros
de Integración Social (CIS), pero no se habla de secundarias. Lo
cual significa que hay que referirse a las secundarias generales, o
a las telesecundarias, con lo que el proyecto hispanizante sigue
siendo el dominante en la estructura del sistema educativo y la
política nacional. De aquí la disonancia con las universidades
indígenas, que carecen de un subsistema propio, pues aun
los BIC son de carácter hispanizante, con lo cual la política de
24
TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

CUADRO 1
Porcentajes de reprobación de un año o más en la educción primaria

1. Región 2. Región 3. Región 4. Región


de Noreste (%) de Noroeste (%) de Occidente (%) de Oriente (%)

Coahuila 5.1 Baja California 12.1 Colima 11.5 Hidalgo 14.9


Nuevo León 5.4 BC Sur 9.1 Nayarit 12.1 Puebla, 16.1
Tamaulipas 7.7 Chihuahua 10.5 Michoacán 12.7 Tlaxcala 6.6
Durango 11.0 Jalisco 13.3 Veracruz 17.9
Sonora 9.8
Sinaloa 10.4

5. Región 6. Región 7. Región 8. Región


de Centro norte (%) de Centro sur (%) de Sureste (%) de Suroeste (%)

Aguascalientes 7.9 Distrito Federal 5.9 Campeche 20.0 Chiapas 22.4


Guanajuato 12.9 México 9.5 Quintana Roo 20.1 Guerrero 20.7
Querétaro 12.6 Morelos 7.1 Tabasco 11.2 Oaxaca 21.8
S. Luis Potosí 14.7 Yucatán 21.8
Zacatecas 9.8
Fuente: elaboración propia con datos del INEE y de la división regional del país.

educación intercultural bilingüe, y el derecho de los indígenas a


ser educados en su lengua, queda en declaraciones documentarias
de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, o los acuerdos de las
Cámaras Legislativas.
De acuerdo con las cifras del INEE la población indígena escolar
atendida en escuelas indígenas es de 383 027 alumnos por 17 268
maestros, en 9 547 escuelas. En las 19 962 escuelas comunitarias
atendidas por Conafe, atendidos por 19 012 profesores hay 156
460 alumnos, teniendo en cuenta que la mayoría son instructores
voluntarios con estudios de bachillerato y en algunos lugares,
incluso de secundaria. La razón es que no hay suficiente población
como para invertir en planteles completos, equipados y con un
profesorado de excelencia como debería ser para compensar las
deficiencias en otros rubros.
La desigualdad regional se manifiesta no sólo en lo económico,
sino en lo cultural, a pesar de ser pueblos con riquísimas tradiciones

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V E R E D A S. R E V I S T A D E L P E N S A M I E N T O S O C I O L Ó G I C O

que reclamamos y presentamos como “nuestras”, en el ámbito


nacional, dando vida a lo que Gramsci definió como folklor, se les
mantiene en lo mínimo de la educación nacional, con índices de
desarrollo humano muy bajos. Nada más para ilustrar esta realidad
la población indígena de Chiapas cuenta con un índice de salud
del 0.7174; educación 0.6195 e ingreso de 0.4901, en comparación
con la población no indígena del mismo estado cuyos índices son
de 0.8169; 0.8034; 0.6339, respectivamente. En total el índice de
desarrollo humano de la población indígena es 0.6090 para los
indígenas y 0.7514 la población no indígena2 (Comisión Nacional
para el Desarrollo Humano, 2008:37).
Si estas diferencias se dan en el mismo estado, éstas son
mayores; por ejemplo con Nuevo León, si bien tiene poca
población indígena, sus indicadores son mucho mejores que los de
los indígenas de Chiapas: salud 0.8087; educación 0.8081; ingreso
0.8408; mientras que los de la población no indígena en el mismo
orden son de 0.8672; 0.9186; 0.8476. Si bien hay una cierta cercanía
en el ingreso, en el aspecto educativo hay una gran diferencia y
sobre todo en salud. De esta manera el IDH de los indígenas es de
0.8192 y el de la población no indígena es de 0.8778. Esto explica,
en parte, también los movimientos migratorios desde el sureste
hacia el norte, en el interior del país.
Las desigualdades internas son grandes, pero las regionales
son más preocupantes, por la desigualdad que se percibe en las
políticas de atención a estas poblaciones.
Las metas del milenio para el 2021 pretenden alcanzar “una
educación más justa (que) exige mayor equidad social y mayor nivel
cultural, aspiración que si bien se extiende a toda la ciudadanía,
pretende orientarse especialmente hacia aquellos colectivos tantos

2
El IDH mide los avances en la materia a partir de tres componente: salud, educación
e ingreso. Para cada uno de estos componentes se construyen índices cuyos valores
presentamos, utilizando indicadores específicos: en salud, la sobrevivencia infantil; en
educación, el alfabetismo en población de 15 años y más y la asistencia escolar en la
población de 6 a 18 años; y en ingreso, el Producto Interno Bruto per cápita. El índice
de Desarrollo Humano y sus componentes están calculados con bse en el XII Censo
General de Población y Vivienda 2000. El IDH es el valor promedio de los componentes
de salud, educación e ingreso. Cuando el valor del IDH se acerca a 1 nos encontramos
en presencia de mayor desarrollo humano en una entidad federativa.

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TERRITORIO , CULTURA , IDENTIDAD Y MARGINACIÓN EDUCATIVA

años olvidados: los grupos” indígenas y marginados, particularmente


a las mujeres y a las niñas (OEI, CEPAL, 2008:9).
El estudio de las diferencias regionales en el país es de suma
importancia para detectar el nivel de desigualdad existente no
sólo entre las regiones, sino entre las mismas poblaciones de cada
región. Los indicadores sociales constituyen una ligera muestra de
estas desigualdades que rayan en la injusticia social.
La escuela y, en general, el sistema educativo, tiene una gran
responsabilidad en este proceso, ya que se debería dar más al que
menos tiene, estos es, mayor presupuesto para sus escuelas, mejores
equipamientos, mejores profesores y una educación de alta calidad.
Cuesta, ciertamente, pero esta inversión en educación debe ser
vista también como una inversión a largo plazo para el desarrollo y
crecimiento del país. El desarrollo humano es uno de los indicadores
internacionales que dan fe del nivel alcanzado por la población y de
la eficacia de las políticas gubernamentales. Un país con identidad
nacional, debería recuperar su población autóctona y brindarle las
mejores condiciones para su realización social y humana.

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de Veredas. Revista del pensamiento sociológico
1. El trabajo tendrá una extensión máxima de 20 cuartillas, incluyendo cuadros,
gráficas, figuras u otros elementos. La bibliografía de fuentes impresas y/o
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