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Aportes teóricos para la enseñanza de la lógica: lógica formal, teoría de la

argumentación y el problema de la relevancia 1


Federico E. López (Universidad Nacional de La Plata - Conicet)

I. Introducción
El profesor Claudio Arca en su trabajo “La enseñanza de la Lógica: dificultades y
propuestas innovadoras” ha llamado la atención sobre la paradoja de una enseñanza de la
lógica que tiene como objetivo el enseñar a pensar o argumentar mejor y unos contenidos
demasiado alejados de la argumentación tal como se da en diferentes ámbitos concretos de
discusión, generación de consenso y toma de decisiones. Ante este desajuste, la propuesta del
autor es complementar la enseñanza de la lógica formal, con el enfoque informal sobre la
argumentación. La razón para de radica en que un enfoque informal permitiría sacar a la luz
los diferentes aspectos contextuales o pragmáticos del acto de argumentar, que son relevantes
a la hora de evaluar la legitimidad de los argumentos.
Con la esperanza de realizar un aporte en este mismo sentido, y compartiendo el
diagnóstico del problema y la estrategia general señalada por Arca, en este comentario
quisiera mencionar algunos desarrollos teóricos que pueden en efecto ofrecernos herramientas
útiles para abordar la enseñanza de la lógica y volverla más interesante en la escuela
secundaria.
Antes de exponer los mencionados desarrollos es necesario realizar una observación.
Este desajuste entre los contenidos y objetivos de los cursos de lógica es en parte reflejo de
una cierta tensión entre el tratamiento formal de los razonamientos y la práctica concreta del
juego de dar razones y por ello no es sólo un problema de la enseñanza de la lógica sino,
además, un problema de la lógica formal misma. Esto resulta patente si tenemos en cuenta los
orígenes mismos de la lógica formal contemporánea. Aunque es cierto que la lógica formal
encuentra sus orígenes en Aristóteles, como señala Arca recién en el siglo XIX la lógica
formal se constituyó como disciplina autónoma al experimentar un fuerte desarrollo. Ahora
bien, ese desarrollo se debe, de acuerdo con Gladys Palau, a diversos factores: i) en primer
lugar, al desarrollo del álgebra, y la creencia de que pueden utilizarse fórmulas algebraicas
para expresar relaciones lógicas; ii) a los problemas de fundamentación de la matemática
abordados por Frege y también por Whitehead y Russell y su programa logicista de derivar la
matemática de la lógica; iii) al programa formalista de Hilbert, quien introduce el término
metamatemática para referirse a ese metalenguaje que toma como lenguaje objeto a la
matemática. De este modo vemos que el desarrollo de la lógica formal estuvo tan fuertemente
vinculado con el desarrollo de la matemática que tal vez no sea exagerado sostener que la
lógica formal clásica 2 es precisamente un intento de formalizar el razonamiento matemático.
Ahora bien, los cursos de lógica en los diversos niveles de la enseñanza suelen
comenzar con la afirmación de que la lógica se ocupa del razonamiento. Habida cuenta de
que, por otro lado, esos mismos cursos suelen restringirse a la lógica clásica aquella
afirmación parece encarnar la idea, ampliamente presente en la tradición filosófica, de que la

1 Este escrito es una reelaboración del comentario al trabajo del Prof. Claudio Arca“La enseñanza de la Lógica:
dificultades y propuestas innovadoras” realizado en el año 2004 en las XI Jornadas sobre la Enseñanza de la
Filosofía - Coloquio Internacional” Organizadas por el Programa para el mejoramiento de la Enseñanza de la
Filosofía (SCyT–UBA), el Departamento de filosofía y el Instituto de Filosofía de la facultad de Filosofía y
Letras de la UBA.
2 Siguiendo a Palau llamamos lógica clásica a todo sistema de lógica equivalente al formulado en los Principia
Mathematica de Witehead y Russell. (cfr. Palau, Gladis: Introducción filosófica a las lógicas no clásicas,
Barcelona, Gedisa, 2002, p. 23)
racionalidad misma se reduce, en última instancia, a la deducción tal como se utiliza
paradigmáticamente en matemáticas. Sin embargo, otro punto de vista es posible. Podemos
tener en cuenta que existen otros contextos de argumentación además del propiamente
matemático, y que dichos contextos tienen sus características, sus normas y sus criterios
propios. En otros términos podemos creer que existe otro tipo de racionalidad que no se deja
reducir a los estrechos límites de la demostración necesaria. Bajo esta creencia, entonces, la
afirmación de que esa lógica formal que suele enseñarse en los cursos de lógica trata sobre el
razonamiento sin más, deberá ser revisada. Advirtiendo esto, entonces, no es de extrañar que
una lógica desarrollada como una modelización del razonamiento deductivo no brinde
demasiadas herramientas para abordar el fenómeno mucho más complejo de la
argumentación, por ejemplo en contextos de ciencias sociales e incluso en contextos
cotidianos.
Sin embargo, este sesgo de la lógica formal clásica, como se dijo anteriormente, no es
sólo un problema que se plantee respecto de su enseñanza habida cuenta de los objetivos que
se espera que ella satisfaga. Por el contrario, la teoría de la argumentación contemporánea,
pero también la lógica formal misma, han intentado desarrollar herramientas teóricas que
permitieran ampliar su campo de aplicación.
En efecto, gran parte de la teoría de la argumentación contemporánea puede ser
entendida como un intento por consolidar una nueva concepción de la razón, que no reduzca
los cánones de la argumentación correcta a la mera validez deductiva. En este sentido, por
ejemplo, Perelman y Olbrecht-Tyteca inician su ya clásico tratado de la argumentación
afirmando que su libro supone “una ruptura con la concepción de la razón y del razonamiento
que tuvo su origen en Descartes” 3 . Por otro lado esta reducción de la lógica como ciencia del
razonamiento a la lógica formal clásica centrada en el razonamiento matemático ha sido
cuestionada desde el interior de la lógica formal misma. En efecto, la lógica de la relevancia,
las lógicas paraconsistentes, la lógica de los condicionales contrafácticos, y las lógicas no
monótonas han surgido todas ellas a partir de diferentes críticas a diversos aspectos de la
lógica clásica y en algunos casos bajo el intento incorporar en el estudio de la lógica ciertos
tipos de argumentación que quedaban excluidos de ella. 4
Ahora bien, todas estas críticas provenientes de diversas fuentes y realizadas con
diversas motivaciones han permitido, en virtud de la toma de distancia crítica respecto de la
lógica clásica, sacar a la luz algunos aspectos importantes de la argumentación. En lo que
sigue comentaremos algunos aportes teóricos de diversos campos en relación con uno de los
aspectos de la argumentación sobre los que han echado luz las críticas mencionadas, a saber,
el problema de la relevancia.

II. Aportes teóricos en torno al problema de la relevancia.


Uno de los problemas que suelen encontrarse respecto de la noción de deducción
correcta, es que ella, tal como es reconstruida por la lógica clásica, no tiene en cuenta un
requisito que, desde el punto de vista de la argumentación, parece indispensable. Se trata del
requisito de Relevancia. Podemos sostener que, desde un punto de vista intuitivo, no basta
con que las premisas sean verdaderas o aceptables y que el razonamiento sea válido para
considerarlo un buen argumento. En efecto, el argumento, Argentina queda en Latinoamérica,
por lo tanto, si hay vida en otros planetas, Argentina queda en Latinoamérica, es desde el
punto de vista de la lógica clásica válido, por cuanto constituye un ejemplo de sustitución del

3 Perelman, Ch., Olbrechts-Tyteca: Tratado de la Argumentación: la nueva retórica, Madrid, Gredos, 1989, p.
30.
4 Puede encontrarse en Palau, Gladis: Introducción filosófica a las lógicas no clásicas, Barcelona, Gedisa, 2002
y Palau, G., et alter: Lógicas condicionales y razonamiento de sentido común, Barcelona, Gedisa, 2004 una
presentación breve pero completa de estos desarrollos.
siguiente esquema (válido) de razonamiento: A╞BA. Sin embargo, desde el punto de vista
de la argumentación este razonamiento resulta inaceptable por cuanto viola el requisito de
Relevancia. Pues bien, la así llamada Lógica de la Relevancia, ha cuestionado este aspecto de
la lógica clásica, criticando en última instancia su noción de consecuencia. 5 Estas críticas se
han traducido, entre otras cosas, en la formulación de un sistema de Deducción Natural. Este
sistema esta construido sobre la idea de que una formula A implica relevantemente a B, si y
sólo si A es usada en la deducción de B. De este modo, los supuestos en una deducción no
pueden ser cancelados a menos que hayan sido efectivamente utilizados en ella.
Sin embargo, este enfoque de la lógica formal para tratar con la relevancia no resuelve
todo el problema. Volviendo al ejemplo antes mencionado podemos estar de acuerdo en que
la afirmación condicional Si hay vida en otros planetas, Argentina queda en Latinoamérica
no puede inferirse relevantemente de la afirmación Argentina queda en Latinoamérica. Con
todo, aún resta resolver el problema de la falta de relevancia misma del enunciado
condicional. En efecto, la cuestión de la existencia de vida en otros planetas es completamente
irrelevante respecto de la ubicación de Argentina. La lógica proposicional relevante no puede
dar cuenta de este requisito de conexión relevante o significativa entre antecedente y
consecuente. Aunque la lógica de predicados da un paso más en esa dirección, resulta
insuficiente por cuanto no logra reconstruir principios lógico-formales de relevancia, sino que
recurre a la formalización de información pragmática y la noción misma de relevancia
permanece inanalizada. 6 Sin embargo, el contar con una estrategia formal que nos permita
mostrar la irrelevancia de ciertas inferencias, incorporando así en el centro mismo de la
noción de deducción, el requisito de relevancia es un avance nada despreciable.
De todos modos, no sólo desde la lógica formal se ha abordado el problema de la
relevancia. En su libro A practical study of argument Trudy Govier ofrece algunas ideas
interesantes y presenta un tratamiento informal del análisis, la reconstrucción y la evaluación
de argumentos. De acuerdo con Govier un argumento para resultar bueno o convincente debe
satisfacer las condiciones ARS: un argumento convincente es uno en el que las premisas son
aceptables (A), relevantes para la conclusión (R), y consideradas en conjunto proveen buenos
fundamentos para la conclusión, esto es son suficientes (S). Respecto de la segunda
condición, la de relevancia, Govier distingue y analiza las ideas de relevancia positiva,
relevancia negativa e irrelevancia. Una proposición es positivamente relevante respecto de
otra, si cuenta en su favor. Esto es, una proposición A es positivamente relevante respecto de
otra B, en caso de que la verdad o aceptabilidad de A ofrezca alguna evidencia o razón para
sostener que B es verdadera o aceptable. Por otro lado, una proposición A puede ser
positivamente relevante respecto de B de varias maneras, por ejemplo, implicándola
deductivamente, por analogía o por apoyo inductivo, etc. Es importante señalar también que
en un argumento las premisas pueden ser positivamente relevantes respecto de la conclusión,
pero aún insuficientes para establecer su aceptabilidad. Por otro lado, una proposición A es
negativamente relevante respecto de B si la verdad o aceptabilidad de A es una razón para
rechazar B, y por último A es irrelevante en relación con B, si no es ni positiva ni
negativamente relevante. Govier señala, que la irrelevancia no es siempre algo obvio. En el
ejemplo antes mencionado, resulta claro que la proposición hay vida en otros planetas es
irrelevante respecto de Argentina queda en Latinoamérica. Sin embargo es muchos otros
casos, por lo general los más interesantes, las cosas no son tan sencillas, y de ahí la

5 En verdad, las críticas de la Lógica de la Relevancia se han dirigido directamente contra el condicional
material por cuanto éste refleja en el lenguaje objeto las propiedades de la noción de consecuencia lógica clásica,
y ha propuesto sustituirlo por el condicional relevante. Así sus críticas se han dirigido fundamentalmente contra
los siguientes teoremas, conocidos respectivamente como Paradoja Positiva y Paradoja Negativa: ├ A→(B→A)
y ├ ¬A→(A→B). Para una presentación breve de la Lógica de la Relevancia véase Palau (2002) Cap. 4.
6 Cfr. Palau, Gladis: Introducción filosófica a las lógicas no clásicas, Barcelona, Gedisa, 2002, pp. 132-134.
importancia de justificar la irrelevancia. No alcanza, para desacreditar un argumento, decir
que las premisas son irrelevantes: hay que dar una explicación o una justificación de ello.
Por su parte, Douglas Walton, presenta un enfoque pragmadialéctico de la
argumentación que utiliza como principal herramienta para su análisis lo que llama perfil de
diálogo. De acuerdo con Walton, el modo más fructífero de reconstruir, analizar y evaluar un
argumento, es tener en cuenta el contexto en que ese argumento ha sido utilizado. Tener en
cuenta el contexto significa para el autor, tener presente que el argumento constituye una parte
o movida dentro de un cierto tipo de intercambio conversacional o diálogo que está dirigido a
alguna meta, esto es que es puesto en marcha en vista de algún propósito. Existen diferentes
tipos de diálogos, diferenciados por la situación inicial de la que se parte, por los objetivos
individuales y colectivos de los participantes y por los beneficios que de él puedan obtenerse.
Por ejemplo un perfil de diálogo al que podemos llamar Investigación, parte de una situación
inicial caracterizada por la ignorancia respecto de alguna cuestión, los objetivos individuales y
colectivos de los participantes, son respectivamente, contribuir en la búsqueda y probar o
refutar conjeturas, mientras que el beneficio que se logra es la obtención de conocimiento. Por
otro lado, una negociación, se caracteriza por partir de un conflicto de intereses, mientras que
la meta individual es maximizar ganancias y la colectiva obtener un acuerdo evitando
injusticias excesivas, y por último el beneficio obtenido es una cierta armonía en la resolución
de conflictos. Estos tipos de diálogos están gobernados por el principio de cooperación de
Girce, y los argumentos en ellos utilizados serán evaluados como razonables si contribuyen a
los fines del tipo de diálogo del que forman parte. De acuerdo con Walton entonces, estos
perfiles de diálogo pueden ser utilizados como herramienta conceptual para analizar en casos
concretos la cuestión de la relevancia o irrelevancia de una determinada movida
argumentativa. Para evaluar la relevancia, entonces, tenemos que mirar el contexto global de
la conversación en el cual el argumento fue utilizado para algún propósito, por ejemplo, para
resolver un conflicto de opiniones, esto es, debemos reconstruir en primera instancia, el perfil
del diálogo que se supone ha tenido lugar. Así un argumento será dialécticamente relevante si
puede encadenarse o conectarse, de un modo demostrativamente útil en la secuencia de
movimientos o intercambios que constituye el tipo específico de diálogo del que se trate.

III. Consideraciones finales


De este modo, hemos presentado tres aportes teóricos provenientes tanto desde la
lógica formal como de la teoría de la argumentación respecto de un mismo problema. Esto
refuerza la idea de Arca de que no se trata de formular una oposición tajante entre lógica
formal y lógica informal o teoría de la argumentación, como si fuera necesario optar por una u
otra. Aunque el enfoque informal parezca más prometedor en algunos aspectos, no se trata de
desalentar el estudio de la lógica formal, habida cuenta de que, como sostiene Arca al citar a
Manuel Comesaña, su estudio es una herramienta valiosa y hasta indispensable para el
análisis de razonamientos en contextos no formales.
El modo en que estos aportes puedan articularse en propuestas y actividades para la
enseñanza de la lógica es algo que requerirá un trabajo ulterior. Aquí sólo podemos realizar
algunas sugerencias al respecto. Suponiendo que en curso de lógica se trabaje con el sistema
de deducción natural de la lógica clásica, una actividad podría ser la de detectar en la
ejercitación ya realizada los casos de implicaciones lógicas no relevantes, teniendo en cuenta
la modificación a las reglas operada por la lógica de la relevancia y habida cuenta de su
relativa sencillez. Por lo demás esto sería de utilidad para poner en conocimiento de los
alumnos esas otras lógicas no-clásicas, muchas veces mencionadas en los cursos de lógica
pero pocas veces trabajadas. Por otro lado, siguiendo a Govier, el proponer la irrelevancia de
un argumento concreto como tópico a ser justificado puede ofrecer una buena oportunidad
para que los alumnos reflexionen sobre los temas abordados en el argumento y desarrollen su
capacidad de argumentación a partir de la práctica de la argumentación. Por último, los
perfiles de diálogos propuestos por Walton, ofrecen una buena oportunidad para reflexionar
sobre los distintos propósitos que los seres humanos persiguen cuando argumentan y la
necesidad de juzgar la relevancia, y también la corrección de los argumentos teniendo en
cuenta el contexto dialógico en el que los argumentos son utilizados.
Para finalizar, realizaremos dos observaciones. Junto con el problema de la relevancia,
podemos citar otro aspecto fundamental de la argumentación, descuidado por la lógica clásica
y abordado por otras lógicas tanto formales como informales. Se trata de lo que en la literatura
actual se designa como razonamientos derrotables o no-monótonos. A diferencia de lo que
ocurre con la deducción matemática, en muchos contextos de argumentación, como es el caso
del jurídico y también del así llamado razonamiento de sentido común 7 , una conclusión que
se infiere a partir de un conjunto de premisas, puede ser “derrotada” mediante el agregado de
nueva información sin que sea necesario rechazar ninguna de esas premisas. 8
Por último, creemos que la propuesta de Walton apenas esbozada en este trabajo
ofrece algunas herramientas conceptuales de sumo interés que podrían incorporarse en los
programas de lógica Como sugerimos antes, la idea de que no necesariamente se argumenta
para persuadir a otros, sino que por ejemplo, a veces se argumenta en la esperanza de
comprender mejor un asunto, y otras sólo para derrotar al oponente, no sólo ofrece una
comprensión de la argumentación más ajustada a los hechos, sino que también es útil para
descubrir ciertas movidas incorrectas en un diálogo, y por ejemplo denunciarlas como falacias
por cuanto cambian subrepticiamente el tipo mismo de diálogo en que se suponía que estaban
inmersos los participantes.

Bibliografía
Govier, Trudy: A practical study of argument, Belmont, Wadsworth publishing company,
1992.
Palau, Gladis: Introducción filosófica a las lógicas no clásicas, Barcelona, Gedisa, 2002.
Palau, G., et alter: Lógicas condicionales y razonamiento de sentido común, Barcelona,
Gedisa, 2004.
Perelman, Ch., Olbrechts-Tyteca: Tratado de la Argumentación: la nueva retórica, Madrid,
Gredos, 1989.
Toulmin, S.: Los usos de la Argumentación, Barcelona, Península, 2002.
Walton, D.: “How can logic best be applied to arguments?” Logic Journal of the IGPL, Vol. 5
1997, pp. 603-614.

7 Veáse Palau, ob. cit., 2002.


8 El ejemplo canónico es el siguiente: puedo extraer la conclusión Tweety vuela, a partir de las premisas,
normalmente los pájaros vuelan y Tweety es un pájaro. Sin embargo, el agregado de la información de que
Tweety es un pingüino me obliga a rechazar la conclusión.