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6:1 En la Biblia, «padres» (goneis en griego) es una palabra distintiva del Nuevo Testamento, que se presencia

solo en plural. Aunque esta palabra aparece solo esporádicamente en el Antiguo Testamento en algunas versiones y
no aparece del todo en otras, presenta numerosas instrucciones sobre la relación entre padres e hijos. Los hijos
debían honrar a sus padres (Éx 20:12) y obedecerlos y honrarlos (Lv 19:3; Dt 5:16). El desacato por parte del hijo
podía castigarse con la muerte (Dt 21:18 – 21).
En el Nuevo Testamento se esperaba que los hijos tuvieran el mismo respeto por sus padres (véase también Col
3:20). A su vez, los padres debían amar a sus hijos, cuidarlos y suplirles sus necesidades y evitar provocarlos a ira
(véase también 2Co 12:14; Col 3:21).
6:5 – 9 En el mundo romano y griego, la esclavitud era considerada una necesidad económica y práctica, una
parte de la vida que había que sobrellevar. Es posible que más de un tercio de los habitantes que vivían en Grecia y
Roma fueran esclavos en la época de Pablo. Una persona se convertía en esclava por nacimiento, porque sus padres
lo vendieron, o por abandono, por cautiverio durante la guerra, por la incapacidad de pagar sus deudas o por un
intento voluntario para mejorar su situación. La raza no era un factor.
Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento incluyen regulaciones para situaciones sociales tales
como la esclavitud y el divorcio (véase el artículo «Esclavitud en el mundo greco-romano» y «Matrimonio y
divorcio en el antiguo Israel»). Tales regulaciones no fomentaban o aprobaban esas situaciones, pero eran medidas
prácticas, otorgadas por Dios, para luchar con las realidades del momento.
Las directrices que Pablo les dio a los esclavos no alteraban el orden cultural pero no obstante, subvertían el
concepto de esclavitud. Los dueños de esclavos estaban perdiendo el control, mientras que los esclavos cristianos
ahora le debían a alguien una lealtad mayor a la que le debían a sus amos. Se habían convertido en esclavos de
Cristo, que le servían y hacían voluntad de Dios. Aún más, los propietarios cristianos debían tratar a sus esclavos
del mismo modo en que los esclavos trataban a sus amos.
Para juegos ístmicos, véase la nota en 1Corintio 9:24 – 27.
6:13 – 14 En este contexto, la imagen de mantenerse firmes no es de una invasión masiva del dominio del mal,
sino de soldados individuales que resisten el ataque.
6:15 Mientras que la descripción de los pies del mensajero en Isaías 52:7 refleja la costumbre de correr descalzo,
aquí el mensaje del evangelio se vincula pintorescamente con el calzado y el soporte protector del soldado romano.
6:16 Este versículo describe el gran escudo romano cubierto de cuero, que podía remojarse con agua y usarse para
apagar flechas incendiarias.
6:17 El casco protegía al soldado y, bajo ciertas condiciones, ofrecía un símbolo de victoria militar.
6:19 Para «misterio», véase la nota en Romanos 11:25.
6:20 Para «embajador», véase la nota en 2 Corintios 5:20.
6:21 Tiquico era un socio de Pablo que viajaba como su representante.
6:23 Para «hermanos», véase la nota en Romanos 1:13.