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PRODUCCIÓN DE MANGO ORGÁNICO: SITUACIÓN ACTUAL DEL CONTROL DE PLAGAS Y ENFERMEDADES

RESUMEN

Víctor Manuel Medina Urrutia 1 Jaime Reyes Hernández 1 Marcelino Vázquez García 1

En México, el mango (Mangifera indica L) tiene potencial para la exportación de fruta orgánica, pero el cultivo es afectado por numerosas plagas y enfermedades que afectan al follaje, las panículas florales y los frutos. Dado que en la producción orgánica no es permitido el uso de pesticidas, se requiere información sobre estrategias para alternas de control. La información disponible al respecto en nuestro país es insuficiente y se encuentra dispersa. El presente trabajo, se realizo con el fin conocer la situación actual sobre el uso de alternativas de control biológico de plagas y enfermedades para apoyar sistemas de producción orgánica y para fines de investigación. Los reportes revelan una serie de casos exitosos de control de plagas como las chicharritas, escamas, ácaros, trips con productos a base de Neem. Sin embargo, faltan más estudios para el control de una mayor diversidad de plagas y evitar la dependencia de un solo producto. El control de moscas de la fruta y moscas del mediterráneo ha resultado satisfactorio con parasitoides, hongos entomopatógenos y el empleo de moscas estériles. Varias especies de Aphytis spp., se reportan como parasitoides efectivos para el control de diversas plagas, lo que permite suponer los estudios específicos sobre biología, hospederos alternos, cría masiva y liberación de estas y otras especies seguramente podrán incrementar la eficiencia en el control de plagas. Las enfermedades representan un mayor reto para la producción de mango orgánico que las plagas. Las opciones de control de enfermedades con biofungicidas son reducidas, ya que el número de productos y su grado de control es limitado. Se requieren más estudios al respecto. La poda es una alternativa aceptable para la prevención y control de algunas enfermedades como es el caso de la malformación y muerte regresiva. Los tratamientos de campo y postcosecha para el control Antracnosis presentan resultados variables, por lo que aunado a las enfermedades de pudrición del pedúnculo y mancha negra, requieren mayor información para evitar los daños que anualmente se presentan en postcosecha.

PALABRAS CLAVE: Mangifera indica, antracnosis, moscas de la fruta, cenicilla, monitoreo.

INTRODUCCION

La superficie de cultivo de mango en el país asciende a 176,781 has con una producción de I.5 millones de ton (Gómez-Cruz et al., 2007). En el contexto mundial,

1 CUCBA-Universidad de Guadalajara. Carretera Guadalajara-Nogales Km 15.5, Las Agujas Municipio de Zapopan, CP 45110, Zapopan Jal: E-mail: victor.medina@cucba.udg.mx

México está ubicado en el cuarto lugar únicamente superado por India, China y Tailandia, que producen respectivamente 10.8, 3.6 y 1.7 millones de toneladas (McCoy, 2007). Nuestro país está considerado como el principal exportador de mangos en el mundo con cerca de 160,000 t. Las plantaciones de mango se han establecido en regiones tropicales del Golfo y del Pacifico de México, donde las entidades con mayor superficie son Sinaloa, Nayarit, Guerrero, Chiapas y Veracruz con superficies en cada lugar, cercanas a las 20,000 has. Las exportaciones aun son pequeñas, por lo que se requieren estrategias de producción y comercialización que permitan por un lado aumentar los volúmenes de exportación, y por otra parte incrementar la disponibilidad de fruta con atributos que permitan favorecer el consumo interno. Dado que la demanda de productos orgánicos ha venido aumentando por el interés de consumir frutos que no afecten la salud, una estrategia importante para aumentar la exportación y el consumo interno de mango en México, consiste en fomentar la producción orgánica. Australia es el país más importante productor de mango orgánico, cuyo producto se comercializa en Europa (McCoy, 2007). En América Latina la superficie de mango orgánico se ha venido expandiendo en países como México, Perú, Ecuador, Guatemala, Colombia y Brasil, aunque con una lenta tasa de crecimiento (García-G, 2003). En México para el 2008, la superficie en proceso de conversión de convencional a orgánica llego a 12,465 ha (Gómez-Cruz et al., 2009), la cual representa solo el 8 % de la superficie total. Adicionalmente, existe una preocupación mundial por mejorar la salud de los suelos lo que conlleva una mejora de la sanidad de las plantaciones y una reducción de los riesgos de contaminación (IFOAM 2009; OCIA, 2008) Considerando lo anterior, se espera que en los próximos años se incremente la superficie de cultivo orgánico en México. En las regiones productoras de mango en México, el cultivo es hospedero de una serie de plagas y enfermedades que afectan al follaje, las panículas florales y los frutos de mango (Ireta-Ojeda y Guzmán-Estrada, 2002; Rodríguez-Escobar y Osorio-Acosta, 2004; Vega-Piña, 2006), La estrategia ideal para resolver lo anterior, sería el uso de cultivares y portainjertos con perfil adecuado para utilizarse en producción orgánica, es decir que sean resistentes a los diversos problemas fitosanitarios. Sin embargo, aunque que existen programas de mejoramiento genético para desarrollar cultivares mejorados en varias regiones del mundo (Iyer y Schnell, 2009), lo cierto es la obtención de cultivares resistentes aun está lejana. Por ello es necesario recabar información sobre las alternativas de control biológico para su utilización en programas de producción mango orgánico. A nivel mundial se han efectuado numeroso trabajos de investigación para el control de problemas fitosanitarios. En México, actualmente se dispone de guías para el control de estos problemas fitosanitarios y las recomendaciones se basan fundamentalmente en el uso de productos químicos (Ireta-Ojeda y Guzmán-Estrada 2002; Vázquez- Valdivia y Pérez-Barraza, 2006; INIFAP-CP Campus Veracruz, 2004). Aun cuando en nuestro país se cuenta con experiencias sobre el control biológico de plagas y enfermedades, la información disponible aun es escasa y dispersa. La falta de la información anterior dificulta seriamente el proceso de conversión de manejo de mango convencional al manejo orgánico.

El presente trabajo que consiste de una revisión bibliográfica de tecnología disponible sobre el manejo orgánico de las plagas y enfermedades, se realizo con el fin conocer la situación actual sobre el uso de alternativas de control biológico de plagas y enfermedades para su implementación en programas de conversión de huertos convencionales a orgánicos y para fines de investigación.

MATERIALES Y METODOS

Lugar del trabajo El presente trabajo documental se llevo a efecto en el Departamento de Producción Agrícola del CUCBA, Universidad de Guadalajara durante el periodo de Mayo del 2008 a Agosto del 2009.

Fuentes de consulta y material solicitado Se consultaron físicamente bibliotecas del CINVESTAV, Colegio de Postgraduados, Universidad de Colima y Universidad de Guadalajara. Así mismo, se obtuvo información de documentos por Internet. Se estableció contacto por correo electrónico con diversos autores para solicitar reportes de investigación, folletos técnicos, folletos informativos, los cuales se recibieron vía electrónica y por correo aéreo. Se dio preferencia a los documentos técnicos y reportes de investigación.

Información consultada El trabajo se enfoco a efectuar una revisión de documentos que proporcionaron información de utilidad sobre producción orgánica y relacionada a resultados sobre el control de plagas y enfermedades del mango. También se revisaron aquellos reportes que incluyeron resultados sobre el manejo integrado de plagas y enfermedades. El uso de genotipos.

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RESULTADOS

Manejo de plagas Las plagas que comúnmente se presentan en el cultivo del mango en México son:

Mosca de la fruta: Anastrepha obliqua, A. ludens, A. striata y A. serpentina. Escama blanca Aulacaspis tubercularis, Cochinilla rosada Macconellicoccus hirsutum, Trips Selenothrips rubocinctus, diversos tipos de Escamas: Coccus mangiferae, Chrysomphalus aonidium, Aonidiella aurantii. Hormigas: Atta sp., (Urias-López , 2006; Cabrera-Mireles y Ortega-Zaleta, 2004; Ireta-Ojeda y Guzmán-Estrada 2002). Una revisión completa de las plagas anteriores y muchas otras más que se presentan en otras regiones productoras de mango, es proporcionada por Peña (1993) y (2009). En este documento, entre otros temas, se abordan el monitoreo, biología de los insectos y estrategias de manejo integrado, cuya información sin duda también es de utilidad para la producción orgánica. A continuación se describen las experiencias sobre tácticas de control de plagas para la producción orgánica de mango.

Prácticas culturales El daño causado por la chicharrita (Idioscopus clypealis) puede ser reducido evitando las plantaciones en alta densidad. El suelo de los huertos de mango puede ser labrado

con maquinaria en noviembre para exponer a los huevecillos de la escama Drosicha mangiferae, las pupas en diapausa de la mosca de la fruta Bactrocera dorsalis y la larvas de las panículas florales Erosomyia indica, al calor producido por la luz solar para ser destruidas. El riego por inundación aplicado en octubre, también se recomienda para matar a la escama harinoso (Iver, 2004). De este modo los movimientos de las ninfas emergentes del suelo son evitados (Peña, 2004). El barrenador del hueso del mango Sternochetus mangiferae, puede ser controlado destruyendo los frutos caídos y rastrillando el suelo debajo de la copa del árbol para exponer los insectos a la luz (Emery, 2002).La práctica de la poda puede ser aplicada para eliminar brotes y ramas afectadas por el minador Orthaga cuadrusalis, el barrenador de ramillas Chumetia transvera y el barrenador del tallo Batrocera rufomaculata. Productos no tóxicos a base de caolín, solos o combinados con azufre y azufre mas cal, controlan efectivamente a los trips de los cítricos Scirtothrips aurantii, el barrenador de hueso Sternochetus mangiferae y la chinche del cocotero Pseudotheraptus wayi en huertos de mango cultivar “Sensation” en Sudáfrica. Debido al incremento de la resistencia, provocado por el mal uso de insecticidas en la producción, se ha concluido que estos productos orgánicos sean registrados y utilizados en los programas de MIP en mango de Sudáfrica (Joubert et al., 2000; Joubert et al., 2004).

Insecticidas naturales Aplicaciones de 1 o 2 ml L -1 de productos a base de Neem (Azhadirachtin) a las concentraciones de 3000 o 1000 ppm respectivamente, fueron efectivos para controlar la chicharrita del mango (Idioscopus niveosparsus). La eficacia del Neem parece ser dependiente de la densidad del insecto, a bajas densidades (menos de 4 individuos por panícula) el Neem fue tan efectivo como los insecticidas sintéticos (Verghese, 2000). El extracto fresco de semillas de Neem (4%) obtenido en laboratorio, al asperjarse en arboles de mango, fue efectivo para controlar poblaciones de chicharritas en las panículas florales. Sin embargo, el Nimbicidina al 0.2% (Azadirachtin 1500 ppm mas aceite de Neem) fue más potente. El efecto de los productos a base de Neem fue similar a los insecticidas sintéticos Lindano (0.05%) e Imidacloprid (0.02%) (Iyer, 2004). Por otra parte, el extracto de la semilla de Neem al 4% y Nimbicida al 0.2%, fueron efectivos para minimizar a la escama harinosa (Verghese, 2000; Sukla et al., 2001). Peña 2004 concuerda que la mayoría de las escamas pueden ser suprimidas a niveles por debajo del umbral económico con la aplicación de aceites. El Neem al 0.03%, 4 ml L -1 , y un extracto de la semilla de esta especie al 4%, también resultaron muy efectivas para controlar los trips que dañan las panículas florales Haplothrips eylonicus, sin afectar los agentes polinizadores (Verghese et al.,1988), los cuales se ha demostrado que incrementan la producción (Anderson et al., 1982). Adicionalmente el aceite de Neem mezclado con extracto de ajo fue exitoso para controlar ácaros Aceria mangiferae en mango (Iyer, 2004). Contra el minador de la hoja Orthaga euadrusalis, se uso Multineem 0.4% (con similar ingrediente activo al Nimbicidina), el cual fue efectivo hasta por 10 días después de la aspersión (Singh,

2000).

Control Biológico El control natural de las moscas de la fruta puede ser efectivo usando al hongo Stigmatocymes aciurae para atacar los estados de pupa, así como a los depredadores Xenophygus analis, Belonuchus rufipennis y Solenopsis geminata que prefieren atacar larvas y pupas; y también a la avispita parasitoide Diachasmimorpha longicaudata. En Hawaii se logro un éxito relevante en el control biológico de moscas del mediterráneo (Ceratistis capitata) y de la mosca oriental de la fruta (Bactrocera dorsalis), mediante la liberación de Diachasmimorpha tryoni y del parasitoide Fopius arisanus, respectivamente. En Florida se liberó D. longicaudata para controlar Anastrepha suspense, mientras que en las Islas Fiji, se liberaron Fopius arisanus y D. longicaudata para controlar B. passiflorae and B. xanthodes (CabreraMireles y Ortega-Zaleta, 2004). En México, se han implementado estrategias de liberación D. longicaudata para el control biológico de especies de Anastrepha, en el sureste del país, sin embargo el impacto positivo de esta práctica ha sido limitado (Ireta-Ojeda y Guzmán-Estrada, 2002; Cabrera-Mireles y Ortega-Zaleta, 2004). Para erradicar la mosca mediterránea y la mosca mexicana de la fruta mexicana en el sur de México, se pusieron en marcha programas de liberación de moscas estériles (Tween et al., 1993). La erradicación fue lograda con la liberación de 52 moscas estériles por cada mosca capturada en trampa (Cabrera-Mireles y Ortega-Zaleta, 2004). Para el control biológico de la escama del mango (Aulacaspis tubercularis) fue introducido desde Tailandia y establecidos en varias áreas de África del Sur, un parasitoides Aphytis sp. y un escarabajo depredador Cybocephalus binotatus. Con Aphytis se obtuvo un parasitismo por arriba del 46.3%; mientras que C. binotatus controlo exitosamente poblaciones con niveles de infestación del 2-3%. Para un efectivo control de escamas en África del sur, se recomienda la liberación de entre 500-1000 escarabajos por hectárea (Joubert et al., 2000; Le Legadec, 2004). Tambien resulta posible lograr un buen bio-control de la escama Aulacaspis mangiferae, al utilizar el depredador de trips Aulerodothrips fasciapennis y al parasitoide Aspidiotiphagus citrinus (Kfir y Rosen 1980, citados Iyer, 2004). Otra especie de escama diferente, Milviscutulus mangiferae, logro ser controlada con parasitoides del tipo Coccophagus lycimnia en Israel (Iyer, 2004). En Mexico, se ha consignado que las avispitas Aphytis lingnanensis, A. holoxanthus, A. chrysompali (Hymenopthera: Aphelinidae) y Encarsia spp están presentes en el mango “Manila” del estado de Veracruz y son enemigos naturales muy efectivos de las escamas (Chrysomaphalus aonidum y Aonidella aurantii) (Cabrera-Mireles y Ortega- Zaleta, 2004). Se ha reportado que en Australia la escama cerosa rosada (Ceroplastes rubens), tiene como un eficiente enemigo a la avispita (Anicetus beneficus) (Cunningham, 1984, citado por Iyer,2004). De forma similar el parasitoide Goethana parvipennis es conocido por atacar al trips del mango Scirotothrips mangiferae (Bartlet 1938, citado por Iyer, 2004). Las especies depredadoras Mallada boninensis y Chrysoperla lacciperda son capaces de destruir ninfas de chicharritas, mientras que el hongo Verticillium lecanii infecta los adultos de esta plaga (Fasish y Srivastava, 1990, citado por Iyer, 2004). Mohyuddin y Mahmood (1993) reportaron que la plaga conocida como escama harinosa pudo ser controlada con barbechos, la conservación del depredador Sumnius renardi, y la colocación de trampa en las hileras de los árboles en Pakistan. Los escarabajos coccinéllidos Menochilus sexmaculatus, Sumnius renardi y Rodolia fumida ambien

están reportados como importantes depredadores de la escama harinosa del mango. El hongo entomopatógeno Beauveria bassiana fue encontrado como un efectivo agente de control para las ninfas de este insecto (Mohyuddin y Mahmood, 1993). Las especies de Homoptera: Cicadellidae que afectan el follaje del mango han logrado ser controladas exitosamente con los parasitoides Anagrus spp. y Gonotecerus spp (Hymenoptera:

Mymaridae) en México (Cabrera-Mireles y Ortega-Zaleta, 2004). Peng y Christian (2006) demostraron el buen potencial que tiene las hormigas Oecophylla smaragdina en la producción orgánica de mango, ya que estos insectos fueron efectivos controlando la mayoría de las plagas y además propiciaron un incremento de 23 % en la fruta de primera, y un 55% en la sanidad de los árboles, en comparación con los arboles testigo, sin hormigas.

Otros métodos Varios autores establecen sistemas de monitoreo para determinar los umbrales en varias plagas, algunos de los cuales también ayudan al control (Narasimhan y Chacko, 1988; Heath et al., 1996; Peña 2002; Haji et al., 2004). Las trampas usadas para monitorear y controlar, las poblaciones de especies de mosca de la fruta varían entre versiones de vidrio o plástico de la trampa de McPhail, en la cual es colocada una

mezcla de proteína (ocasionalmente semilla de algodón hidrolizada mas borax, papillas

o jugos fermentados también son utilizados) y agua entre otros líquidos considerados

como mas rentables. El monitoreo de moscas de la fruta que atacan mango y otras especies silvestres circundantes funcionan como táctica de control (Balock y López, 1969). Además son necesarias otras acciones complementarias para controlar la mosca, como son el uso de hospedantes alternativos intercalados en los huertos de mango, la colecta y eliminación de frutos infestados, exposición de las pupas del suelo

a las irradiación solar, podas sanitarias y el establecimientos de cultivos trampa (Ireta-

Ojeda y Guzmán-Estrada, 2002). Más recientemente, para el control de moscas de la fruta, también se recomiendan la aplicación en postcosecha de: metil eugenol (0.1%) en trampas, tratamientos de inmersión de frutos en agua caliente (48 ºC por una hora) o de vapor de agua caliente para elevar la temperatura a 47 °C al centro del fruto y tratamientos de agua salada al 5% (Sukla et al., 2001; Gaffney et al., 1990; Mangan e Ingle 1992; Verghese et al., 2002, citados por Iyer, 2004). En otros frutales son usadas las de feromonas en trampa “tent-style”, así como las bandas pegajosas cerca de las hojas infectadas o untadas con Vaselina para atrapar escamas caminantes (Peña, 2004). Sin embargo, el bandeo de los troncos de los arboles con varios materiales para prevenir que las ninfas de escamas harinosas escalen, y el espolvoreo de hidrocarburos en el suelo mostraron tener poco éxito (Lakra et al., 1980, citados por Iyer, 2004; Srivastava, 1981, citado por Peña 2004). No obstante el resultado anterior, en la India es una práctica común la colocación de una hoja de polietileno (400 micras de grosor) de 25 cm de longitud, colocada alrededor del tronco a 30 cm arriba del nivel del suelo para el manejo del piojo harinoso (Iyer, 2004). Los huertos de mango orgánicos requieren permanecer libres de malezas para evitar la infección por trips en hospederas arvenses alternas y la frecuente aplicaciones de estrés hídrico debilita a los árboles (Cabrera-Mireles y Ortega-Zaleta, 2004). El barrenador de tallo Xiloborus spp., puede ser controlado por medio de podas de ramas

muertas a 50 o 60 cm por debajo del daño inicial (Ireta-Ojeda y Guzmán-Estrada, 2002).

Manejo de Enfermedades En México, los arboles de mango son atacados por una diversidad de enfermedades que afectan hojas, raíces, ramas, inflorescencias y frutos de los arboles de mango. Las condiciones que prevalecen en el trópico húmedo son más favorables para el desarrollo de enfermedades que en regiones tropicales secas. Entre las enfermedades citadas por varios autores (Ireta-Ojeda y Guzmán-Estrada, 2002; Rodríguez-Escobar y Osorio- Acosta, 2004; Vega-Piña, 2006), destacan como las más importantes: Escoba de bruja

o malformación floral y vegetativa: Fusarium sublutinans y F. oxysporum; Cenicilla

Oidium mangiferae; Antracnosis: Colletotrichum gloeosporioides; Muerte descendente Botryodiplodia theobromae; Cáncer del tronco Thelaviopsis paradoxa; Phytophthora cinnamomi, Mancha café Pestalotia mangiferae. Pudrición de tronco y ramas Erythricium salmonicolor; Roña Elsinoe mangifere, Mancha verde de las hojas Cephaleuros virescens; Pudrición texana Phymatotrichopsis omnívora, Phymatotrichum omnivorum; Declinación por nematodos Rotylenchulus spp. Así mismo se han publicado revisiones muy completas sobre enfermedades de mango especificas del follaje y flores (Ploetz 1994; Ploetz 2004; Tavares et al., 2004; Ploetz y Freeman 2009), del fruto (Prusky et al., 2004; Prusky et al., 2009). En estos documentos se incluyen resultados sobre sintomatología, etiología, epidemiologia y estrategias manejo integrado de las enfermedades. A continuación se presenta información sobre tácticas de control de enfermedades reportadas para la producción orgánica de mango.

Métodos Culturales Entre otras prácticas, las podas sanitarias son recomendadas para eliminar ramas y hojas enfermas. Esta práctica aplicada con frecuencia por expertos, sin duda contribuye

a eliminar la fuente de inoculo de varias enfermedades como malformación por

Fusarium subglutans y muerte regresiva por Botryodiplodia theobromae, entre otras. La poda se puede aplicar cuando aparecen las ramas infectadas o de manera preventiva mediante un programa de podas con cierta frecuencia, el cual puede formar parte de la preparación del árbol para promover la floración (Medina-Urrutia y Nuñez-Elisea, 1996a, 1996b). El follaje eliminado debe ser destruido (Guzmán-Estrada, 2000; Ploetz, 2004; Iyer 2004). Es posible lograr una reducción drástica de yemas y panículas florales afectadas por la malformación del mango al aplicar la poda de ramas a unos 60-100 cm por debajo del punto afectado (Ireta-Ojeda and Guzmán-Estrada, 2002; Guzmán- Estrada, 2004a). Si estas practica se realizada por 2 o 3 años consecutivos, la enfermedad puede ser reducida a niveles insignificantes (Ploetz, 2004, Medina-Urrutia y Nuñez-Elisea, 1996a, 1998 b). En India, la muerte regresiva fue controlada removiendo porciones afectadas del dosel y curando las heridas en aéreas afectadas con una mezcla de caldo bordelés 5:5:50 (Prakash y Raoof, 1989, citado por Ploetz, 2004). La enfermedad conocida como “Damping off”, Rhizoctonia solani; en viveros puede ser prevenida evitando el estancamiento de agua. Los frutos pueden ser protegidos de daños por Antracnosis al cubrirse de manera individual, con bolsas de papel durante su fase de desarrollo. Esta actividad es muy laboriosa y de un costo elevado, por lo que su aplicación está condicionada a buenos precios en el mercado. Los cultivares Manilay Ataulfoen México, fueron cubiertos con bolsas de papel desde la fructificación hasta la maduración, con lo cual se detecto una reducción de moscas de la fruta, color más uniforme, firmeza y excelente

resistencia del fruto para el manejo postcosecha (Guzmán-Estrada, 2000; Guzmán- Estrada 2004b, Guzmán-Estrada 2004 c; Cabrera-Mireles y Ortega-Zaleta, 2004). De manera similar al embolsar frutos del cultivar “Nam Dok Mai # 4” se incrementó el peso de fruto y el desarrollo de color de cáscara de verde a amarillo, debido a un menor contenido de clorofila ay b”, el embolsado no afecto el desarrollo interno de la calidad del fruto (Watanawan et al., 2008), asi como tampoco la cáscara del fruto ni la concentración de calcio (Hofman et al., 1999). El embolsado con diferentes materiales de papel redujo los daños causados por insectos y enfermedades y minimizó los defectos de calidad comparado con los frutos no embolsados. La utilización de bolsas de una delgada capa de cera previno aun más del daño por mosca de la fruta, hasta menos del 1%; las bolsas de papel de estraza de color café y de periódico son recomendados solo durante la estación seca, ya que estos materiales se destruyen fácilmente con la humedad durante la época de lluvias. Sin embargo, el embolsado de la fruta no favorece el color del fruto en las variedades: Haden, Tommy Atkins, Kent, Irwin y Sensation (Guzmán-Estrada, 2000). Más aún, frutas tardías cosechadas durante las temporada de lluvias y embolsada con papel café o blanco fueron afectadas en un 30-40% por Colletotrichum, Capnodium, Coccus mangiferae y Tetranychus sp. (Guzmán-Estrada, 2004b). La pudrición texana causada por Phymatotrychum omnivorum, puede ser controlada manejando el cultivar y con la incorporación de abono verde (principalmente sorgo y maíz), adicionando materia orgánica y azufre al suelo para reducir el pH, construyendo zanjas de 60-100 cm de profundidad alrededor del huerto y rellenándolos con materia orgánica y azufre (Ireta-Ojeda y Guzmán-Estrada, 2002; Rodríguez-Escobar y Osorio- Acosta, 2004).

Uso de fungicidas seguros y Bio-fungicidas Muy pocos fungicidas sintéticos son permitidos para su empleo en producción orgánica. El oxido de cobre aplicado al 0.3% es extensivamente utilizado para controlar la muerte de ramas, cenicilla, roña, pudrición del pedúnculo del futo, mancha negra bateriana (Arauz, 2000; Guzmán-Estrada 2000; Rodríguez-Escobar y Osorio-Acosta, 2004). Para controlar de manera eficaz la cenicilla Oidium mangiferae, en la variedad Manila, se recomiendan efectuar tres aplicaciones de azufre al 1-2% (Rodríguez-Escobar y Osorio- Acosta, 2004; Ireta-Ojeda y Guzmán-Estrada, 2002). Aunque la cenicilla es fácilmente controlada con azufre, se debe tener cuidado de no quemar las panículas florales y frutos tiernos si prevalecen condiciones soleadas y cálidas durante el periodo de verano (Ploetz et al., 1994). En Brasil, Selma et al., 2004, observaron un similar control de Cenicilla polvorienta causada por Erysiphe polygonial con aplicaciones del bio-fungicida Biomix (Thrichoderma) y otros siete diferentes productos químicos con una baja incidencia de la enfermedad en arboles de mango “Tommy Atkins”. Las aspersiones de monofosfato de potasio (MKP) al 0.5% resultaron efectivas para retardar el desarrollo de la cenicilla Oidium mangiferae y reducir los costos de aplicación en cultivares de mango Kenty Tommy Atkins. (Oosthuyse, 2000). Los productos biológicos formulados con Chaetomium (C. cupreum; C. globosum) y Thrichoderma (T. harzianum; T. hamatum) aplicados al mango en campo resultaron más efectivos que los productos químicos para reducir el inoculo y la incidencia de Antracnosis Colletotrichum gloeosporioides. La incidencia de esta enfermedad en la fruta fue similar entre los biofungicidas y los productos químicos, pero los tratamientos

biológicos propiciaron mayor rendimiento que los tratamientos químicos (Noiaium y Soytong, 2009).

Importancia del Manejo Integrado en Producción Orgánica Para el logro de una exitosa producción orgánica se requiere aplicar el manejo integrado de plagas y enfermedades. La mayor parte de este manejo incluye estrategias preventivas que pueden contribuir a minimizar considerablemente los problemas fitosanitarios. Las medidas preventivas tienen su aplicación tanto en plantaciones nuevas como en huertos adultos previamente establecidos. Los productores convencionales que han adoptado las técnicas del Manejo Integrado de Plagas o Enfermedades (MIP) para el manejo de sus huertos, encontraran la transición a un sistema orgánico menos dramática que aquellos sin el conocimiento y la experiencia del MIP. Todos los principios del MIP pueden ser aplicados a un sistema orgánico sustituyendo algunas substancias usadas para controlar plagas y enfermedades. Es factible incrementar la efectividad de la técnicas MIP en el sistema orgánico al aumentar la biodiversidad, lo cual se consigue al establecer y manejar cultivos para atraer y conservar depredadores benéficos (McCoy, 2007). La correcta identificación, el monitoreo regular y la intervención oportuna son esenciales para el éxito en el manejo de plagas y enfermedades. En caso de una fuerte infestación que requiera atención, es posible ampliar el rango de sustancias permitidas en producción orgánica para el control del problema.

CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS

Los árboles de mango son afectados por numerosas plagas y enfermedades. No se conocen cultivares resistentes a los diversos problemas fitosanitarios. Por tanto las alternativas de control fitosanitario para la producción orgánica de mango a corto plazo radican en el control cultural y biológico de plagas y enfermedades. Se reportan varios casos de control exitoso de plagas como las chicharritas, escamas, ácaros, trips con productos a base de Neem. Sin embargo, faltan más estudios para aumentar las alternativas de productos naturales para el control de una mayor diversidad de plagas y evitar la dependencia de un solo producto. El control de moscas de la fruta y moscas del mediterráneo ha resultado satisfactorio con el empleo de enemigos naturales parasitoides, hongos entomopatógenos y moscas estériles. Otras plagas aunque importantes causan menor impacto en la producción de mango y los casos exitosos de control con parasitoides y hongos entomopatógenos permiten presuponer que las perspectivas de control por ese medio son promisorias. Sin embrago, se requieren más estudios para identificar otras especies para ampliar la disponibilidad de fauna insectil benéfica. Por otro lado y de manera colateral se requieren estudios de preferencias de plantas hospedaras alternas donde los enemigos naturales pueden alimentarse y habitar. Las enfermedades constituyen un problema un tanto más severo que las plagas por su impacto en la planta y las reducidas opciones de control. No obstante algunas enfermedades que pueden afectar ramas y ramillas y que se detectan con cierta facilidad, existe consenso entre los autores de que se puedan prevenir y controlar por medio de poda. Sin embargo este medio de control no es tan efectivo para otras enfermedades que afectan al fruto y que pueden manifestarse en postcosecha. Aunque existen evidencias de la factibilidad de control de enfermedades como Antracnosis,

pudrición del pedúnculo y mancha negra del fruto, se requiere intensificar la investigación sobre formas de control compatibles con la producción orgánica para estas enfermedades que infectan a los frutos en campo y cuyos síntomas de daños repercuten en postcosecha.

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