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ANTOLOGÍA: DERECHO

CONSTITUCIONAL
GRUPO 201

Descripción breve
RESUMEN DE LOS TEMAS EXPUESTOS EN CLASE

ASESOR:
JULIO CESAR CASTILLO VITE.
ELABORADO POR LOS ALUMNOS:

DUANE MANUEL MARTÍNEZ GOMEZ.

MERCEDES FLORES AGUSTÍN.

ROBERTO MARTÍNEZ CLERINO.

SANDRA LUZ HERNÁNDEZ POSADAS.

ELISA OSORIO GONZÁLEZ.

EMMANUEL GERARDO SALVADOR CORRO.

MARÍA FABIOLA CRUZ MAYA.

ELIZABET PATRICIA ALEJANDRE PERALES.

JACK WILLIAM QUIROZ MORATO.

MIRIAM SARAI MEDELLÍN VÁZQUEZ.

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Contenido
UNIDAD 1: EL DERECHO CONSTITUCIONAL. CONCEPTO Y CONTENIDO. ................ 4
1.1. DERECHO CONSTITUCIONAL: CONCEPTO Y CONTENIDO ........................... 4
1.1.1 EVOLUCION DEL CONSTITUCIONALISMO CLASICO ORIGEN Y
FORMACIÓN .............................................................................................................. 6
1.1.1 INGLATERRA............................................................................................. 11
1.1.2 ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA ................................................ 12
1.1.3 FRANCIA .................................................................................................... 13
1.2 EVOLUCIÓN DEL DERECHO CONSTITUCIONAL MEXICANO 1812, 1814,
1824, 1836, 1843, 1847, 1857, 1917. ........................................................................... 14
UNIDAD II. ORIGEN Y EVOLUCION DEL ESTADO........................................................ 15
2.1. SURGIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO..................................................... 15
2.1.1. MODELOS PRE ESTATALES: LA POLIS GRIEGA Y LA CIVITAS ROMANA 16
2.1.2. LA EDAD MEDIA ............................................................................................ 16
2.1.2. EL ESTADO MODERNO ABSOLUTISTA ....................................................... 18
2.1.3. EL ESTADO LIBERAL ................................................................................ 18
2.1.4. DEL ESTADO LIBERAL AL ESTADO CONSTITUCIONAL ............................. 19
2.2.1 ELEMENTOS DEL ESTADO. TERRITORIO, POBLACIÓN Y PODER
SOBERANO. ............................................................................................................ 20
2.3 FORMAS DE ESTADO Y FORMAS DE GOBIERNO: CONCEPTOS. TEORÍAS Y
CLASIFICACIONES. .................................................................................................... 21
2.3.1 CENTRALISTA, FEDERAL, REGIONAL, AUTONÓMICO, CONFEDERADO. . 22
2.4 MONARQUÍA Y REPÚBLICA. ................................................................................ 23
2.5 PRESIDENCIALISMO, PARLAMENTARISMO Y RÉGIMEN DE ASAMBLEA O
DIRECTORIAL. ............................................................................................................ 23
UNIDAD 3: LA CONSTITUCIÓN. CONCEPTO Y CLASIFICACIONES. ........................... 25
3.1 LA CONSTITUCIÓN. CONCEPTO Y CLASIFICACIONES. .................................... 25
3.2 LA CONSTITUCIÓN COMO NORMA JURÍDICA Y COMO ELEMENTO DEL
SISTEMA POLÍTICO. ................................................................................................... 26
3.3 DIVERSAS CLASIFICACIONES DE LAS CONSTITUCIONES. ............................. 26
3.3.1 CONSTITUCION FORMAL Y CONSTITUCIÓN MATERIAL. ........................... 28
3.3.2 POR SU EXTENSION: BREVES O EXTENSAS. ............................................. 29
3.3.3 POR LA FORMA: ESCRITA O CONSUETUDINARIA. ..................................... 29
3.3.4 POR SU ORÍGEN HISTÓRICO: OTORGADAS, PACTADAS O IMPUESTAS . 31
3.3.5 POR SU EFICACIA: NORMATIVAS, NOMINALES O SEMÁNTICAS. ............. 32
3.3.6 POR SU PROCEDIMIENTO DE REFORMA: RÍGIDAS, FLEXIBLES O
SEMIRÍGIDAS. ......................................................................................................... 33
UNIDAD 4: LA CONSTITUCION, EL PODER CONSTITUYENTE Y LOS PODERES
CONSTITUIDOS. ............................................................................................................. 35

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4.1 LA CONSTITUCION Y EL PODER CONSTITUYENTE. ......................................... 35
4.1.1 CONCEPTO DE SOBERANIA Y EVOLUCION ................................................ 40
4.1.2 PODER CONSTITUYENTE Y PODERES CONSTITUIDOS ............................ 45
4.1.3 EL CONSTITUYENTE PERMANENTE Y LAS REFORMAS
CONSTITUCIONALES ............................................................................................. 49
4.2 PARTES QUE CONFORMAN LA CONSTITUCIÓN. ............................................ 112
4.2.1 PARTE DOGMÁTICA. ................................................................................... 115
4.2.2 LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y SUS GARANTÍAS DE PROTECCIÓN.
............................................................................................................................... 115
4.2.3 LA SUSPENSIÓN DE LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES .................. 116
4.3 PARTE ORGÁNICA. EL TERRITORIO, LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO Y LA
DISTRIBUCIÓN DE PODER. ..................................................................................... 117
4.3.1 LA TEORÍA DE LA DIVISIÓN DE PODERES. ............................................... 119
4.3.2 LA RELACIÓN Y EQUILIBRIO DE PODERES. ............................................. 119
4.2.3 LA INTEGRACIÓN DE LOS PODERES EN MÉXICO Y ES SUS ESTADOS. 120
4.2.4 LAS FACULTADES DE LAS PODERES PÚBLICOS EN MÉXICO.
ATRIBUCIONES FORMALES Y MATERIALES. ..................................................... 124

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UNIDAD 1: EL DERECHO CONSTITUCIONAL. CONCEPTO Y CONTENIDO.

1.1. DERECHO CONSTITUCIONAL: CONCEPTO Y CONTENIDO

El Derecho Constitucional es una rama del Derecho Público que tiene por objeto
analizar un conjunto de fuentes, principios y leyes fundamentales que rigen el
ordenamiento jurídico de un país.

Características del Derecho Constitucional

Las características del Derecho Constitucional son las siguientes:

Es una rama del Derecho Público que regula las relaciones entre el Estado y
particulares cuando estos últimos actúan en sus potestades públicas.

Protege el Estado de Derecho vigilando el cumplimiento de lo contenido en la Carta


Magna o Constitución del Estado.

Principio de la soberanía popular es el derecho que tiene el Pueblo de elegir sus


leyes y sus gobernantes.

Limita el actuar del Estado la Constitución limita el actuar del Legislador y los
Poderes Públicos de un País.

Resultado del Poder Constituyente el pueblo lo ejerce directamente o a través de


sus representantes.

El Estado Constitucional de Derecho es aquel Estado que se rige por su Carta


Magna o leyes aprobadas bajo el procedimiento establecido en su ordenamiento
jurídico con el fin de garantizar el funcionamiento y control de los Poderes Públicos.

El Derecho Constitucional tiene como finalidad establecer la forma de gobierno, las


leyes que definen al Estado, regular los Poderes Públicos del Estado, organizarlos,
mantener la división y no dependencia entre éstos, busca proteger el Estado de
Derecho, mantener la soberanía de un país, establecer los medios y mecanismos
de protección de garantías y Derechos Fundamentales de las personas, así como
la forma de restituir algún derecho violentado por parte del mismo Estado, todo esto

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a través del documento llamado Constitución o Carta Constitucional, también
llamada Carta Magna.

La Constitución es la concretización del Poder Constituido, porque el estado queda


formado en ella, así como su funcionamiento, sus poderes, pero mucho más
importante sus límites, porque es a través de la Constitución de un país que se
puede limitar el actuar de un gobierno, todas aquellas acciones fuera de dicha
Constitución viola o contradice los derechos y garantías fundamentales de las
personas por lo cual dicha acción debe ser considerada nula y debe garantizarse a
los ciudadanos la no vulneración de aquellos derechos esenciales.

Importancia del Derecho Constitucional

La Constitución y el Derecho Constitucional tienen como último fin garantizar y


proteger el Estado de Derecho de los ciudadanos de un país. En diversos países
existen órganos encargados de controlar la aplicación, interpretación y hacer
respetar las normas y principios constitucionales, tal como el caso específico del
Tribunal Constitucional de España o las Salas Constitucionales de los Tribunales
Supremos de Justicia de algunos países de América Latina.

Derecho constitucional y su contenido

El derecho Constitucional  El Derecho Constitucional regula la totalidad de los


derechos de los ciudadanos. Consecuentemente, el Derecho Constitucional será
la piedra angular del ordenamiento jurídico y dota a éste de su rasgo característico
que es la unidad. El ordenamiento jurídico de cada Estado es uno, aunque sus
manifestaciones concretas sean plurales. Lo que dota de unidad al ordenamiento
es la existencia de una Norma Jurídica Suprema que es el presupuesto previo y
condición indispensable para la existencia válida de los demás Derechos.

4. El derecho Constitucional  Esta constitución abarca todas las garantías y


principios de los derechos humanos. Dice Hernán Salgado: la constitución del
Ecuador, elaborada en Montecristi, en el año 2008, es garantista absoluta de los
derechos de los ecuatorianos, donde dice el TITULO II, de la sección novena, del
capítulo sexto, derechos de libertad.

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Características de la rama del derecho público.  Dice: Dr. Fernández Vásquez.
El derecho público es el conjunto de normas en virtud de las cuales el estado
despliega su actividad, en ejercicio de su poder público, para satisfacer su interés
general. Derecho Público. Se conoce con el nombre de derecho público a la rama
del Derecho que tiene el objetivo de regular los vínculos que se establecen entre los
individuos y las entidades de carácter privado con los órganos relacionados al poder
público, siempre que éstos actúen amparados por sus potestades públicas legítimas
y en base a lo que la ley establezca.

División de derecho Público  Derecho público interno: Derecho político


Derecho constitucional derecho social Derecho penal Derecho procesal
Derecho minero Derecho público internacional se divide en: Civil Penal

1.1.1 EVOLUCION DEL CONSTITUCIONALISMO CLASICO ORIGEN Y


FORMACIÓN

1. CONSTITUCIONALISMO Según la Enciclopedia Jurídica Omeba, el


Constitucionalismo consiste en el ordenamiento jurídico de una sociedad política,
mediante una Constitución escrita, cuya supremacía significa la subordinación a sus
disposiciones de todos los actos emanados de los poderes constituidos que forman
el gobierno ordinario. Gottfried Dietze afirma que: “El que los gobernantes se
subordinen a sí mismos a una Constitución es la verdadera esencia del
Constitucionalismo”.

ARISTÓTELES • La Constitución de los atenienses es una obra de un grupo de


trabajo dirigido por Aristóteles. • Se trata de la primera de una serie de 158
constituciones que el filósofo griego tendría en proyecto escribir con el fin de reflejar
enciclopédicamente la cultura legislativa de su tiempo.

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ARISTÓTELES • En la Constitución de los atenienses Aristóteles refleja tanto la
realidad legislativa de la gran ciudad estado y el contexto en que esta se fue
plasmando a lo largo de la historia, como los principales momentos de la misma en
lo que se refiere a distintas innovaciones de tipo político- administrativas. • La obra
muestra, además, el pensamiento heleno acerca de la configuración política y socio-
cultural de Atenas.

ARISTÓTELES • El método que se usa en la obra es el descriptivo, similar al usado


por Aristóteles en sus obras científicas, combinando lo empírico con lo
observacional, y con relevantes contribuciones críticas y valorativas. • Básicamente,
son dos los asuntos que centran la atención del texto: un recorrido por la historia
política de Atenas y una descripción del sistema y organización del Estado
ateniense.

Sir Frederick G. Kenyon, a quien se atribuye el descubrimiento del papiro que


contiene el texto de la Constitución de los Atenienses, en Egipto hacia el año 1891.

ARISTÓTELES • En Grecia se presentaban dos criterios acerca de la Constitución,


ante todo, como la organización básica del Estado, asimilándola al organismo del
ser humano: por ello se habla de criterio o concepto material, el que en otras épocas
fue llamado sustantivo u orgánico. • Aristóteles en sus definiciones confunde
Constitución con gobierno, criterio que estos tiempos resulta erróneo. Él dice “La
constitución de un Estado es la organización regular de todas la magistraturas,
principalmente de la magistratura que es dueña y soberana e todo”.

ARISTÓTELES… y PLATÓN • Fueron Platón y Aristóteles quienes, apartándose del


criterio material de constitución, dieron las pautas iniciales para el
constitucionalismo moderno, al sostener que todo gobierno debe estar sujeto a la
ley y toda ley a un principio superior. • Este segundo criterio presenta a la
constitución como un orden superior. Para Platón la forma política ideal sería la

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creada por personas capaces de gobernar con un arte y una fuerza superiores a la
ley. Pero ese gobernante ideal no existe.

EN ROMA • En Roma desaparece el concepto de Constitución como fue concebido


por los griegos, como una realidad general, totalizadora, para convertirse en una ley
titular emanada del emperador. • Los romanos identificaban la Constitución con la
lex, el edictum o, en general, con las disposiciones o mandatos imperiales.

EN ROMA • El Derecho público debe a Roma dos conceptos muy importantes, los
cuales jugarán a partir de la Edad Media, un papel capital en la formación de los
Estados modernos: el concepto de superanitas del cual se deriva el término
soberanía y el concepto de imperium, el cual se debe entender como un poder
específicamente político, independiente de los medios de acción económicos o
religiosos, ejercido sobre hombres libres, con el apoyo de las instituciones políticas.

EDAD MEDIA • En la Edad Media dos hechos históricos son los que van a influir
considerablemente en el aspecto político: El Imperio Romano y el nacimiento y
evolución del Cristianismo. • En la Edad Media se consideró a la Constitución como
una regla particular, como un edicto u orden, expedido por la autoridad eclesiástica,
particularmente por el Papa. Durante el siglo XII el concepto varió; ya no se trata de
una orden papal o episcopal, sino de un acuerdo que había de regular las relaciones
entre la Iglesia y el Estado.

EL PAPADO MEDIEVAL • Durante la alta edad media la Iglesia católica, constituyó


la más sofisticada institución de gobierno en Europa occidental. El Papado ejerció
un control directo sobre el dominio de las tierras del centro y norte de Italia y también
de toda Europa gracias a la diplomacia y a la administración de justicia (en este
caso mediante el extenso sistema de tribunales eclesiásticos). Comienzan a
aparecer las ordenes como los cistercienses y los franciscanos. El papa poseía el
poder máximo, pues se creía representaba a Dios.

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El Papa Leon III en la navidad del 800 corona emperador a Carlomagno, se instala
en Europa occidental el Orden Cristiano Feudal.

EL PAPADO MEDIEVAL En la Edad Media, todos los aspectos de la vida estaban


influidos por la religión y la Iglesia era una institución con un fuerte poder político. El
Papa afirmaba que su poder se hallaba por encima de cualquier otro, incluso del de
los reyes y solía mediar en los enfrentamientos entre los señores feudales. Al mismo
tiempo, la Iglesia era propietaria de grandes extensiones de tierras y señoríos, los
que, distribuidos por toda Europa crecían cada vez más gracias a las donaciones y
a los impuestos que recolectaban, otorgándole, un importante poder económico.

LA CARTA MAGNA INGLESA DE 1215 La Carta Magna ("Gran Carta" en latín) es


uno de los antecedentes de los regímenes políticos modernos en los cuales el poder
del monarca o presidente se ve acotado o limitado por un consejo, senado,
congreso, parlamento o asamblea. También es Constitucionalismo Clásico o
Antiguo.

LA CARTA MAGNA INGLESA DE 1215 La Carta Magna tiene su origen en


Inglaterra, donde era conocida como Magna Carta Libertatum. Fue un documento
aceptado por el rey Juan I de Inglaterra, más conocido como Juan sin Tierra ante el
acoso de los problemas sociales y las graves dificultades en la política exterior.
Después de muchas luchas y discusiones, entre los nobles de la época, la Carta
Magna fue finalmente sancionada por el rey Juan I en Londres el 15 de junio de
1215.

LA CARTA MAGNA INGLESA DE 1215 • Sin embargo, procesos similares se


habían producido con anterioridad en la Península Ibérica, en las Cortes de León
de 1188. Entre otras cosas exigidas, se pedía el favor de no pervertir el derecho; y
se formó el derecho al debido proceso; también se separó la iglesia del estado. •
Fue comparada con la Bula de Oro de 1222 sancionada por el rey Andrés II de

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Hungría. Similares circunstancias obligaron al monarca húngaro a elaborar un
cuerpo legal donde otorgaba privilegios a la nobleza y reducía los del rey.

ESTATUTO TALLEGIO NON CONCEDENDO 1324 • …que el Rey o sus herederos


no impondrían ni percibirían impuesto o subsidio alguno en este Reino sin el
consentimiento de los arzobispos, obispos, condes, varones, caballeros, burgue ses
y otros hombres libres de los ayuntamientos de este Reino; que, por la autoridad del
Parlamento, convocado en el vigésimo quinto año del reinado de Eduardo III, se
declaró y estableció que en lo sucesivo nadie podría ser obligado a prestar dinero
al Rey contra su voluntad…

PETICIÓN DE DERECHOS DE 1628 La Petición de Derechos (en inglés Petition of


Right) es un importante documento constitucional inglés que establece garantías
concretas para los súbditos, garantías que el rey tiene prohibido vulnerar.
Concedida el 7 de junio de 1628, la petición contiene restricciones sobre impuestos
no establecidos por el parlamento, acantonamiento forzado de soldados en casas
particulares, encarcelamiento sin causa y restricciones en el uso de la ley marcial.

PETICIÓN DE DERECHOS DE 1628 Tiene su origen en las desavenencias que


surgieron entre el parlamento y el Rey Carlos I de Inglaterra debido a la actuación
en la Guerra de los Treinta Años. El parlamento se negó a conceder subvenciones
para apoyar dicha guerra. Esto llevó al Rey Carlos a recaudar impuestos sin
aprobación del parlamento y a encarcelar arbitrariamente a aquellos que se
negasen a pagarlos. Por otra parte, la situación del país en la guerra llevó al
acantonamiento forzoso de tropas en casas de civiles y a decretar la ley Marcial en
la mayor parte territorio.

El 8 de Mayo, un comité reunido por Sir Edward Coke envió un borrador a la Cámara
de los Lores. Después de tres semanas de debates entre ambas cámaras se ratificó
la Petición de derechos los días 26 y 27 de Mayo.

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PETICIÓN DE DERECHOS DE 1628 Como respuesta, la Cámara de los Comunes
preparó un grupo de cuatro Resoluciones censurando estos actos y reformulando
la validez de la Carta Magna y el requisito legal de Habeas Corpus. Carlos rechazó
las resoluciones y disolvió el parlamento. Después de esto los Comunes se
reunieron el 6 de Mayo y decidieron redactar una petición de derechos.

PETICIÓN DE DERECHOS DE 1628 La Petición de Derechos proclama que los


ingleses tienen diferentes derechos y libertades y estipula que nadie debe ser
obligado a proporcionar un préstamo, regalo o impuesto sin un acto del parlamento,
que ningún individuo libre debe ser encarcelado o detenido sin pruebas, y que los
soldados o miembros de la armada real no pueden ocupar viviendas privadas sin el
libre consentimiento de sus propietarios. Respecto a la ley marcial, restringe su uso
a casos de guerra o rebelión directa y prohíbe las comisiones.

LEY DE HABEAS CORPUS DE 1679 En 1215 la Carta Magna estableció


limitaciones al poder real y consagró el principio de la libertad individual. Es evidente
la necesidad de garantizar la vigencia real de este derecho por medios rápidos,
prácticos y eficientes. La Petición de Derechos de 1628 menciona el habeas corpus
que viene a garantizar definitivamente este derecho.

1.1.1 INGLATERRA

Palacio de Westminster, sede de la Cámara de los Lores, la más alta corte de


apelación del Derecho de Inglaterra.

El Derecho de Inglaterra es el ordenamiento jurídico que rige en el territorio de


Inglaterra y Gales, y que ha servido como base de los sistemas jurídicos actuales
basados en el Derecho anglosajón. El Derecho de Inglaterra fue exportado a los
países miembros de la Commonwealth en los tiempos en los que se desarrolló y se
mantuvo el Imperio Británico, y forma la base de la jurisprudencia de la mayoría de
esos países.

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El Derecho de Inglaterra anterior a la Guerra de la Independencia de los Estados
Unidos todavía forma parte del Derecho de los Estados Unidos, excepto por el caso
del estado de Luisiana, y supone la base de muchas costumbres y procedimientos
legales americanos a pesar de no tener jurisdicción ya en esos territorios.

En sentido estricto, el Derecho de Inglaterra es aquel que aplica dentro de la


jurisdicción de Inglaterra y de Gales. Sin embargo, y tras el desarrollo de una
Asamblea propia en el país de Gales, la legislación que surge de dicha institución
es de aplicación únicamente para las competencias definidas en el Estatuto de
Gobierno de Gales del año 2006. En cualquier caso, dicha legislación forma parte
de un único ordenamiento jurídico indiviso que es el compuesto por el de Inglaterra
y Gales.

1.1.2 ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA

Estados Unidos de América es un país situado casi en su totalidad en América del


Norte, al sur de Canadá y al norte de México. Posee también un estado insular
(Hawái) y varios territorios en Oceanía y en el Caribe.

Las divisiones político-administrativas del país son las muy diversas entidades su
nacionales que juntas conforman los Estados Unidos. La división principal es el
estado. Los gobiernos federales y estatales de los Estados Unidos operan dentro
de un sistema de soberanía en paralelo, por lo que los estados no son técnicamente
«divisiones» creadas dentro de los Estados Unidos, sino más bien las unidades que,
junto con el distrito federal y los otros territorios administrados por el gobierno
federal, componen a los Estados Unidos.

Los estados suelen subdividirse en condados. En Luisiana se utiliza el término parís


(parroquia) y en Alaska se utiliza el término Bo rough (burgo), por lo que para efectos
de censos dichos términos son equivalentes a condados en esos estados.

Los condados y los equivalentes a condados pueden subdividirse en townships


(municipios). En Nueva Inglaterra y Nueva York las ciudades son tratadas de forma

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similar a municipios por la Oficina del Censo de Estados Unidos. Ciudades y
municipios se utilizan como subdivisiones de condados en 20 estados,
principalmente en el noreste y medio oeste del país.

1.1.3 FRANCIA

Hablar de modelo jurídico, es hablar de un sistema jurídico que responde más o


menos a cuatro condiciones. Primero, un sistema es un modelo cuando forma "un
todo" y "un todo propio a su país", es decir, un conjunto de postulados jurídicos, de
mecanismos y de jurisdicciones, a la vez coherente y particular a Francia o Italia, un
conjunto que permite, a los ojos de los juristas, especialmente extranjeros,
distinguirlo de los otros sistemas jurídicos. Un modelo se entiende, en segundo
lugar, como un sistema de una calidad tal que aparece como un sistema jurídico
ejemplar, "un modelo de género": y es ésta la forma como contemplamos algunos
derechos, sobre todo el derecho francés, el Common Law o el derecho alemán. Se
entiende además como un sistema jurídico modélico, es decir, un conjunto de reglas
que podemos reducir a algunas de sus características principales y que podemos
así transponer al extranjero. Si los juristas del siglo XIX hablan de modelo jurídico
francés, no evidencian con esta expresión que conocen todo su contenido, sino que
conocen un "modelo reducido" de este contenido; por ejemplo, la Declaración de
Derechos del Hombre y del Ciudadano, la codificación francesa, la doble
organización jurisdiccional o el hecho de que la Administración tenga su propio
derecho y sus propias jurisdicciones, etc. Esto es así, porque a menudo sólo
recordamos las características más relevantes de este modelo, aquéllas por las que
nos es más fácil copiarlo. A la inversa, algunos sistemas jurídicos están tan ligados
a su cultura que no son modélico ni se pueden copiar, por ejemplo, las costumbres
de un territorio de Oceanía reveladas por un ancestro sagrado.

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1.2 EVOLUCIÓN DEL DERECHO CONSTITUCIONAL MEXICANO 1812, 1814,
1824, 1836, 1843, 1847, 1857, 1917.

Historia del constitucionalismo mexicano. La constitución, en México, es la norma


fundamental o carta magna, establecida para regir jurídicamente al país, fijando los
límites y definiendo las relaciones entre los poderes de la federación: poder
legislativo, ejecutivo y judicial, entre los tres niveles diferenciados del gobierno (el
federal, estatal y municipal), y entre todos aquellos y los ciudadanos; asimismo,
establece las bases para el gobierno y para la organización de las instituciones en
que el poder se asienta; y finalmente establece, en tanto que pacto social supremo
de la sociedad mexicana, los derechos y los deberes del pueblo.

México ha tenido diversas constituciones a lo largo de su historia. Desde que devino


una nación libre e independiente, se han dado, según el momento histórico y la
circunstancia, varias constituciones hasta llegar a la que rige en la actualidad, que
fue promulgada el 5 de febrero de 1917. Cada una de ellas ha tenido su razón
política de ser y un impacto social determinado. He aquí un breve resumen de cada
una de ellas y de su historia.

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UNIDAD II. ORIGEN Y EVOLUCION DEL ESTADO

2.1. SURGIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO

De las sociedades primitivas a la formación del estado: es posible afirmar que la


mayoría de los historiadores, etnólogos, arqueólogos y antropólogos están de
acuerdo en que más allá de las diversas clasificaciones o combinaciones que se
puedan hacer, las sociedades humanas de cualquier parte del planeta han pasado,
o están pasando, por un proceso que va de la horda en los albores de la humanidad,
hasta el Estado-Nación como forma predominante de organización de la sociedad
actual, con una tendencia hacia el futuro mediante la creación de los Estados-
Continente, en vías a la conformación del Estado-Mundial. En términos generales y
en materia de evolución socio cultural se habla genéricamente de dos tipos o clases
de sociedades; las sociedades no estatales que cronológicamente surgen primero
y las sociedades estatales, que surgen después, en etapas más avanzadas de la
evolución social y humana. A su vez cada tipo de sociedad pasa o puede pasar por
diversas formas.

Surgimiento y evolución del estado moderno:


Unitario; existe un solo ordenamiento jurídico
Federal; hay una coexistencia de ordenamiento jurídicos
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Provincial o Local; las provincias ejercen el poder que no han delegado a la nación,
así pues se reservan la facultad de dictar leyes de orden administrativo.

2.1.1. MODELOS PRE ESTATALES: LA POLIS GRIEGA Y LA CIVITAS ROMANA

Grandes imperios y organizaciones del oriente


El gobierno es despótico (los gobernados no tienen derechos, la legitimidad del
poder está en los dioses). La polis griega; comunidades muy reducidas, son
poblaciones, son comunidades religiosas (de culto).
Asociación de hombres libres que participan en el poder y establecen un sistema
jurídico Las civitas Romana; similar a la griega pero se distingue en lo que es la res
(patrimonio) privada de las res publica. La institución del poder en los príncipes.

La polis griega: polis (en griego poleis en plural) era denominación dada a las
ciudades estado de la antigua Grecia, surgidas desde la Edad Oscura hasta la
dominación romana. Polis se denominaba a la ciudad y al territorio que ella
reclamaba para sí, tenían un gran nivel de autoridad, si bien no del todo, lo que les
garantizaba libertad, autonomía política y económica. No existía oposición entre lo
urbano y lo rural, ni existían relaciones de.. dependencia; muchos residentes
urbanos Vivian de las rentas del campo, al igual que la gran mayoría de los
aristócratas.
El tamaño de la polis era variado pero generalmente son de poca extensión.

2.1.2. LA EDAD MEDIA

El pensamiento económico medieval: surgió en la cristiandad latina de Europa


Occidental que desarrollo el feudalismo y la filosofía escolástica, se centró en
cuestiones éticas como la pobreza y la caridad, el precio justo, la relación conceptual
entre el beneficio el interés y la usura.
Supervivencia temporal más allá de la crisis baja medieval se extendió durante el
antiguo régimen, en que fueron apareciendo nuevas escuelas de pensamiento
económico, como el mercantilismo.

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Las relaciones feudo-vasallaticas, entre individuos. Entre los nobles se establece
una relación señor-vasallo, de mutuas obligaciones políticas jurídicas y económicas.

En el campo que es la práctica totalidad del sistema económico, predomina la


agricultura de subsistencia.

El objetivo del feudo era la autosuficiencia.

Bases ideológicas de la actividad económica:

1. la idea de justicia debe de presidir toda la actividad económica:


2. la doctrina del precio justo que es interpretada de maneras diversas, pero
siempre en el sentido de impedir ganancias definidas como lucro o usura,
considerados pecados.

La dignificación del trabajo. Frente al desprecio del trabajo asimilado a la condición


del esclavo en la cultura grecorromana, el enfoque cristiano sobre todo a partir de
la regla de san Benito (ora, laboral, reza y trabaja) dignifica o más bien santifica el
trabajo, aunque queda claro su condición de castigo para todo el género humano
por el pecado original, tal como se refleja el relato del génesis (ganaras el pan con
el sudor de tu frente)

La mentalidad burguesa en la que el trabajo justifica los ingresos y la propiedad


nace he inicia su desarrollo en las ciudades europeas con el incremento de
actividades artesanales y comerciales a partir de la baja edad media, pero en un
concepto confuso en el feudalismo de base rural, en el que tanto señor como siervo
tienen algún tipo de derecho sobre la tierra.

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2.1.2. EL ESTADO MODERNO ABSOLUTISTA

Interpretando que el Estado Absolutista como forma de gobierno que se da en


Europa a fines del siglo XVI, cobra fuerza en el siglo XVIII.

Principalmente en España, Francia e Inglaterra, donde la soberanía, y el poder, eran


ejercidos solo por el Monarca sin límite y sin control, que no reconoce a los súbditos
más que el deber de obedecer. Es necesario destacar que este Estado absoluto
como periodo histórico en el mundo moderno tuvo unas características
fundamentales como son:

 Aspecto político: monarquía absoluta. De las guerras de religión sale


vencedor el estado, quien reconoce como poder universal al emperador título
hereditario, voluntad del rey es ley.
 Aspecto económico: se desarrolla el mercantilismo, como modo de
producción capitalista, la riqueza depende de la acumulación de metales
(oro-plata). Circula la moneda como sistema de pago.
 Aspecto social: predomino de la aristocracia, aquí se desarrolla la burguesía
quien va a desestabilizar el poder absoluto con el tiempo.
 Aspecto espiritual: en su apego el rey contacta con dios y los papas están
bajo las órdenes del rey complaciendo sus caprichos.

2.1.3. EL ESTADO LIBERAL

Es aquel que surge como resultado de la revolución liberal en substitución de la


monarquía absoluta propia del antiguo régimen. En el sistema político propio del
comienzo de la edad contemporánea, en la nueva formación económico social que
puede dominarse.

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Nuevo régimen o régimen liberal. Su duración en el tiempo puede entenderse como
continua hasta la actualidad o limitarse hasta el periodo de entre guerras (1918-
1939).

Estado liberal: como un instrumento en el triple proceso que se ha dado en llamar


revolución burguesa, revolución industrial y revolución liberal, de transformación
social, económica y política en beneficio de:

1. la nueva clase dominante: la burguesía.


2. el modo de producción dominante: el capitalism
3. la ideología dominante: el liberalismo

2.1.4. DEL ESTADO LIBERAL AL ESTADO CONSTITUCIONAL

El periodo conocido como época moderna significo para Europa importantes


cambios en su ordenamiento político. El fenómeno más destacado fue el
surgimiento del estado moderno: un territorio con fronteras determinadas, un
gobierno común y un sentimiento de identificación cultural y nacional de sus
habitantes.

Los reyes fueron quienes iniciaron este proceso a lo largo de los siglos XIV Y XV,
interesados en concentrar el poder en su persona debieron negociar con los señores
feudales quienes cedieron sus derechos individuales sobre sus feudos, a cambio de
una serie de privilegios. Los que no estuvieron dispuestos a transar, fueron
sometidos a través de violentas guerras.

En el siglo XVII, el poder político de los monarcas se fortaleció hasta eliminar


cualquier representatividad, dando lugar a las monarquías absolutas.

La monarquía constituyo un estado moderno sobre la base de una dirección fuerte


con esto, el rey consiguió y progreso. Un claro ejemplo de absolutismo fue Francia.

19
Durante el siglo XVII, este país se convirtió en la mayor potencia Europea.

2.2.1 ELEMENTOS DEL ESTADO. TERRITORIO, POBLACIÓN Y PODER


SOBERANO.

Territorio: es la base física del estado, es un lugar geográfico en el que habita


permanentemente y de forma continua una población determinada. En el espacio
donde tienen vigencia las normas e institucionales del estado establecido el límite
geográfico de derecho del estado. Es un elemento constitutivo del estado, sino
existe el mismo, no existe el estado. El territorio es limitado mediante fronteras, que
marcan al fin de la soberanía del estado, consta de las siguientes partes:

 *espacio terrestre: incluye el suelo, ríos y lagos interiores.


 *subsuelo: es la zona subyacente al suelo territorial.
 *espacios aéreos: su delimitación es reciente, consecuencia del desarrollo
de la aviación.
 *espacio marítimo: ha sufrido modificaciones en los últimos años y se
regulan mediante tratados internacionales.

La población: es otro elemento esencial del Estado, ya que sin él éste no podría ser
una comunidad organizada. También aquí cabe decir que se trata de un elemento
cualitativo, esto es no pueden existir Estados sin población, pero la cuantía de la
misma es indiferente para determinar la existencia de un Estado, es decir los hay
con poblaciones enormes (China, India etc.) y con apenas unos miles o decenas de
miles de personas. Pero al revés si es posible que haya población sin Estado, como
ocurre en el caso de los apátridas, tanto como individuos aislados como
determinados grupos étnicos o nacionales, que están en el territorio de un Estado
pero no forman su población y tampoco son nacionales de otro Estado.

20
Poder soberano: Desde el punto de vista político– y, además, democrático– se
entiende que quien ejerce el poder público lo hace legítimamente. Esto quiere decir
que posee facultad, indiscutible autoridad. El ejercicio de ese poder se manifiesta
por el derecho que tiene el funcionario para imponer su mandato a un particular o a
una colectividad. Esto tiene relación directa con la soberanía, como concepto
político-jurídico. O sea, con el poder de mando en una sociedad política. El poder
implica fuerza, y al ser impuesta por los órganos burocráticos, la legitimista. Así, el
poder de hecho se transforma en poder de derecho.

2.3 FORMAS DE ESTADO Y FORMAS DE GOBIERNO: CONCEPTOS. TEORÍAS


Y CLASIFICACIONES.

Son los diversos modelos que los estados pueden adoptar en base a la relación
dada entre sus tres elementos constitutivos, que son el: territorio, población y el
poder.

De acuerdo a esto, el estado puede ser:

Estado unitario Estado federal


1.-es aquel en donde existe un solo 1.-Es un estado conformado por la
centro de poder político que extiende reunión de varias entidades territoriales.
su accionar a lo largo de todo el 2.- el Estado Federal como forma de
territorio del respectivo estado, Estado trata de organizar
mediante sus agentes y autoridades democráticamente su poder político y
locales, delegados de ese mismo permite lograr una combinación
poder central. conciliatoria entre la autoridad de los
2. -llamado también simple, es aquel gobernantes y la libertad de los
que se encuentra organizado de gobernados
acuerdo con un sistema de
centralización, en el que los poderes
del estado (legislativo, ejecutivo y
judicial) son únicos.

21
2.3.1 CENTRALISTA, FEDERAL, REGIONAL, AUTONÓMICO, CONFEDERADO.

ESTADO REGIONAL

El Estado regional o autonómico es también un modelo frecuente, especialmente


en países en los que, debido a razones administrativas, históricas y democráticas,
se crean unidades sub-estatales de cierta entidad. Hay autonomía política, aunque
se trata de una sola soberanía nacional. Estado regional (un poder estatal y otros
centros regionales).Da reconocimiento de una real autonomía política en beneficio
de las entidades regionales.

CONFEDERACIÓN

Del latín confoederatio, alianza, liga, unión o pacto entre algunas entidades y más
comúnmente entre naciones o estados. La confederación es el punto de mayor
descentralización dentro del amplio espectro que va desde el estado unitario
(Francia o España), pasando por la federación (Estados Unidos o Canadá), hasta
terminar en la primera; es decir de menor a mayor descentralización o viceversa,
cuando se le ve desde el punto de vista de estado unitario.

Diferencias entre Federación y Confederación:

La confederación pertenece al ámbito del derecho internacional, mientras que la


federación es una forma de estado. La confederación se origina entre en un pacto
entre estados libres y soberanos, que permanecen como tales, mientras que la
federación surge de un Constitución y no supone la supervivencia en su seno de
Estados auténticamente libres y soberanos.

22
2.4 MONARQUÍA Y REPÚBLICA.

Primero que todo, debemos saber que tanto la Monarquía (cuando es Absoluta)
como la República son formas diferentes en que se gobiernan los Estados. Esto es,
porque existen varios tipos de Monarquías, en las cuales se define la participación
del Rey en el Gobierno.

rey-presidente Monarquía es un régimen político en el cual el Jefe de Estado es un


Rey o Monarca que no ha sido elegido en forma democrática, sino que el traspaso
de autoridad se da en forma hereditaria, es decir, de padre a hijo sin que intervenga
a la voluntad popular.

En el caso de la República, que también es un régimen político, el Jefe de Estado


es un Presidente que ha sido elegido en forma democrática por sus pares en
votación secreta.

El Monarca absoluto dirige y controla los tres poderes del estado: ejecutivo,
legislativo y judicial, mientras que en la República, los tres poderes son
independientes, siendo el ejecutivo y el legislativo elegidos democráticamente, y el
poder judicial lo eligen los miembros del gobierno.

Otra diferencia es que en la Monarquía, el reinado del Rey es vitalicio, a no ser que
abdique por razones personales. En la República, el Presidente es elegido por un
período determinado, ya sea 4 ó 6 años, después del cual se llama a elecciones
nuevamente.

2.5 PRESIDENCIALISMO, PARLAMENTARISMO Y RÉGIMEN DE ASAMBLEA O


DIRECTORIAL.

EL PRESIDENCIALISMO

Se denomina presidencialismo o sistema presidencial a aquella forma de gobierno


en el que, constituida una República, la Constitución establece una división de

23
poderes entre el poder legislativo, poder ejecutivo, poder judicial y el Jefe del
Estado, además de ostentar la representación formal del país, es también parte
activa del poder ejecutivo, como Jefe de Gobierno. Ejerciendo, pues, una doble
función porque le corresponden facultades propias del Gobierno, siendo elegido de
forma directa por los votantes y no por el Congreso o Parlamento. La república
democrática presidencialista más conocida en la historia contemporánea es
Estados Unidos.

El presidente es el órgano que ostenta el poder ejecutivo mientras que el poder


legislativo lo suele concentrar el congreso, sin perjuicio de las facultades que en
materia legislativa posee el presidente

EL PARLAMENTARISMO

El Parlamentarismo, también conocido como sistema parlamentario, es un


mecanismo en el que la elección del gobierno (poder ejecutivo) emana del
parlamento (poder legislativo) y es responsable políticamente ante este. A esto se
le conoce como principio de confianza política, en el sentido de que los poderes
legislativo y ejecutivo están estrechamente vinculados, dependiendo el ejecutivo de
la confianza del parlamento para subsistir.

Ventajas y desventajas del presidencialismo.

Ventajas y desventajas del presidencialismo. El modelo presidencial convive, pero


se opone al modelo parlamentario. Y es en este sentido cuando se tratan las
ventajas y desventajas de cada uno de dichos sistemas de gobierno.

>>>Se presentan como PRINCIPALES VENTAJAS del presidencialismo:<<<

Separación de poderes clara y suficiente entre el ejecutivo y el legislativo.


Inexistencia de vinculación del poder ejecutivo con el partido político mayoritario en
el Congreso, evitando caer en partitocracias.

>>Se mencionan como DESVENTAJAS PRINCIPALES frente al sistema


parlamentario:<<

24
Menor representación del conjunto social, en la medida que las decisiones no se
consensuan en muchas ocasiones entre distintas facciones políticas representadas
en el Congreso.
Menor capacidad de respuesta frente a una crisis de gobierno, en la medida que el
Congreso no puede cambiar el poder ejecutivo adoptando la moción de censura.
Tendencia al bipartidismo como su forma más estable, debido a la necesidad de
financiación y la falta de identidad política.

Tratando de recoger las ventajas de ambos sistemas y eludir sus desventajas se


han generado los sistemas semiprecidenciales.
Teóricamente en el régimen directorial todo el poder recae en la Asamblea, pero la
función ejecutiva se realizar fuera de la misma a cargo de una especie de gobierno
que recibe el nombre de Directorio y cuyos poderes se hayan institucionalizados.

UNIDAD 3: LA CONSTITUCIÓN. CONCEPTO Y


CLASIFICACIONES.

3.1 LA CONSTITUCIÓN. CONCEPTO Y CLASIFICACIONES.


La Constitución (del latín constitutio) es la ley fundamental de un Estado, con rango
superior al resto de las leyes, que defiende el régimen de los derechos y libertades
de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política.
También es designada con las expresiones de carta magna o ley fundamental. En
cuanto a norma jurídica suprema de un Estado de derecho,, establece el origen de
los derechos fundamentales (o derechos constitucionales) y los mecanismos de
participación y representación política, establece la forma de Estado (en cuanto
organización territorial), la forma de gobierno (o régimen político) y el sistema
político; particularmente al fijar los límites y controles a que se somente en cada
división de poderes clásica: legislativo, ejecutivo y judicial. La norma o, en su caso,
el conjunto de normas constitucionales, son las que determinan las basese del
ordenamiento jurídico; especialmente la organización de los poderes públicos y sus

25
competencias, los fundamentos del sistema económico y las relaciones sociales,
los deberes y derechos de sus ciudadanos.

3.2 LA CONSTITUCIÓN COMO NORMA JURÍDICA Y COMO ELEMENTO


DEL SISTEMA POLÍTICO.
La Constitución no solo es lex, sino que es lex superior. No solo es norma jurídica,
sino que es la norma jurídica suprema o fundamental. No sólo forma parte del
ordenamiento jurídico, sino que se ocupa la cúspide del ordenamiento jurídico.

La constitución vincula el poder legislativo, que la debe respetar.

Esta afirmación de la superioridad de la Constitución sobre la ley se deduce de lo


ya afirmado de que la Constitución vincula al poder legislativo, que tiene que
respetarla.

Norma primaria o norma jurídica fundamental, al emanar del poder constituyente.

La constitución es norma primaria o es la norma jurídica fundamental porque emana


del poder constituyente y porque proviene directamente del pacto fundamental
social político sobre el que se asienta la convivencia. En cambio el reto de las
normas jurídicas no son normas primaria, porque vienen del poder constituido no
del poder constituyente. Así, el hecho de que la Constitución sea la norma jurídica
primaria y fundamental significa que en ella se contiene los criterios de validez
material de todo el ordenamiento jurídico. Así, las normas solo son válidas respetan
los preceptos constitucionales.

3.3 DIVERSAS CLASIFICACIONES DE LAS CONSTITUCIONES.


La constitución, como toda ley, puede definirse tanto desde el punto de vista formal
como desde el punto de vista material. Desde el punto de vista material, la
constitución es el conjunto de reglas fundamentales que se aplican al ejercicio del
poder estatal. Desde el punto de vista formal, la derivándose así una de sus

26
características principales, su supremacía sobre cualquier otra norma del
ordenamiento jurídico.

Según su reformalidad

 Constituciones, semirrígidas o pétreas.

Son aquellas Constituciones que para modificarse establecen un procedimiento


más agravado que el procedimiento legislativo ordinario. Según el logrado de
complejidad del mismo se denominarán bien rígidas, bien súper rígidas.

 Constituciones flexibles.

Se modifican mediante el procedimiento legislativo ordinario, lo que significa que


una ley del parlamento puede cambiarlas en cualquier momento.

Según su origen

Las constituciones se diferencian también en función de su origen político: pueden


ser creadas por contrato entre varias partes, por imposición de un grupo a otro, por
decisión soberana, etc.

Constituciones otorgadas

Las constituciones otorgadas se dice que corresponden tradicionalmente a un


Estado monárquico, donde el propio soberano es quien precisamente otorga; en
este caso, se parte de las siguientes premisas:

 Desde de la perspectiva del monarca, es quien la otorga, por ser el


depositario de la soberanía.
 En la relación entre un titular de la soberanía –monarca- y el pueblo, quien
simplemente es receptor de lo que le indique el monarca.
 Se trata de una Constitución en la cual se reconocen los derechos para sus
súbditos, con respecto al poder legislativo.

Constituciones impuestas.

27
Hay constituciones que son impuestas por el parlamento al monarca.

Constituciones pactadas.

En las Constituciones pactadas, la primera idea que se tiene es el consenso.

Constituciones aprobadas por voluntad de la soberanía popular.

Son aquellas elegidas democráticamente por el pueblo de un estado, la cual por lo


general se dan a conocer por una asamblea y se reafirman con la votación máxima
de la población en un proceso electoral.

3.3.1 CONSTITUCION FORMAL Y CONSTITUCIÓN MATERIAL.

Desde el punto de vista jurídico, la Constitución puede ser comprendida en dos


sentidos: uno material y otro formal. Para el concepto material se considera su
contenido y entonces se concibe a la Constitución como el conjunto de reglas
esenciales, básicas, que determinan la organización y la actividad del Estado.

Tradicionalmente la técnica jurídica ha recomendado que las constituciones deben


ser breves o sumarias: contener las cuestiones básicas y generales, dejando los
detalles para la legislación ordinaria, mediante la expedición de leyes orgánicas.
Además, las cuestiones de detalle cambian prontamente sin que sea posible
reformar la Constitución cada vez que esto suceda, por el grado de rigidez que
posee.

Lo contrario, son las constituciones desarrolladas o de carácter reglamentario. Un


ejemplo fue la Constitución de Colombia de 1991, bastante extensa con 380
artículos y 59 disposiciones transitorias; hoy, la Constitución de Ecuador supera a
todas con 444 artículos a más de las transitorias. Un argumento a favor de
desarrollar el contenido constitucional es el de evitar los vacíos o lagunas, y las

28
ambigüedades en que, a veces, se incurre por la excesiva brevedad de los
preceptos constitucionales.

Pero quizá el mayor argumento –en mi criterio- sea el de no dejar a la voluntad del
legislador ordinario, cuando elabore la ley respectiva, aquellas cuestiones que el
legislador constituyente ha considerado como importantes; en tales casos, para
evitar la tergiversación, se prefiere desarrollar las normas constitucionales dentro
de la orientación y el sentido dados por el constituyente.

La noción formal hace referencia a la formación de la Ley constitucional,


destacando la característica de ser una ley que para su elaboración o reforma
requiere de un procedimiento diferente al de las leyes ordinarias y, además, de un
órgano o autoridad especial. Sin embargo, esta noción formal de Constitución
puede tener sus excepciones, como el caso de Inglaterra donde las normas
constitucionales pueden ser modificadas en el Parlamento, siguiendo el
procedimiento legislativo ordinario (en cuanto tiene que ver con textos escritos).

3.3.2 POR SU EXTENSION: BREVES O EXTENSAS.

CONSTITUCIÓN BREVE:

Es aquella que su contenido se basa en contenidos mínimos de artículos, por


ejemplo, la de los Estados Unidos que solo tiene 7 artículos.

CONSTITUCIÓN EXTENSA:

Es aquella que su contenido alcanza una gran extensión de artículos, por ejemplo,
de la Colombia que tiene 380 artículos.

3.3.3 POR LA FORMA: ESCRITA O CONSUETUDINARIA.

29
También se clasifican a las Constituciones en escritas y consuetudinarias, según se
trate de normas reunidas y redactadas en un documento o texto único sancionado
por el órgano competente; o bien, son reglas nacidas de la costumbre impuestas
por los usos y prácticas reiteradas. El carácter de texto escrito le otorga mayor
precisión (a la vez que facilita su conocimiento y difusión) y corresponde mejor a la
noción de rigidez constitucional que vimos anteriormente.

Igualmente, ha sido Inglaterra el prototipo de un Estado que se rige por una


Constitución emanada de la costumbre, pero también forman parte de ella los
documentos escritos: desde la Carta Magna, hasta aquellos que se han dado en
este siglo. Lo que significa que el funcionamiento constitucional inglés no es
totalmente consuetudinario. Además, hay Estados que tienen una Constitución
escrita, pero dejan también margen a la costumbre, la que juega un papel
importante, tal es el caso de los Estados Unidos.

Constituciones consuetudinarias

Las constituciones consuetudinarias son mezcla de usos y costumbres sobre la


manera de gobernarse, fruto de la idiosincrasia de un pueblo concreto. Suelen estar
acompañadas de algún texto escrito de carácter parcial por lo que podemos decir
que tienen una pluralidad de fuentes normativas. Ejemplos de Constituciones
consuetudinarias los tenemos en la Constitución inglesa y la de Israel.

Constituciones escritas

Las constituciones escritas son incorporadas por lo general a un texto único, pero a
veces formadas por una pluralidad de textos.

30
3.3.4 POR SU ORÍGEN HISTÓRICO: OTORGADAS, PACTADAS O IMPUESTAS

En esta clasificación atendemos al hecho de determinar cuál es el poder que está


detrás de la aparición de un texto constitucional.

Cartas otorgadas

Las cartas otorgadas son las Constituciones del periodo de la monarquía limitada
en el que el soberano (el rey) autolimita su poder mediante el otorgamiento de una
"Constitución" y conservando todo el fondo de poder político del que no ha
establecido una limitación expresa.

Cartas pactadas

Las cartas pactadas son las Constituciones del periodo doctrinario, orleanista o de
monarquía constitucional pura en el que, como sabemos ya, se encuentran al mismo
nivel la legitimidad del monarca y la popular representada en el parlamento. Rey y
parlamento acuerdan una Constitución, que por eso se denomina pactada.

Constituciones de soberanía nacional

Las constituciones de soberanía nacional son aquellas Constituciones que reflejan


ya la desaparición de la soberanía de los reyes y el triunfo de la legitimidad popular.
Responden a la actuación de un poder constituyente que se encarna en el concepto
de nación.

Aunque la explicación de esta clasificación parte de los supuestos históricos que


caracterizaron, en Europa, la desaparición del Antiguo Régimen y su sustitución por

31
el Nuevo Régimen su valor no es solamente histórico sino de circunstancias. Es
decir, en nuestro tiempo también podemos contemplar estas variables tipológicas
en distintos países de la tierra, en los que no hay reyes, pero puede haber un
dictador que en un momento dado autolimita su poder con una Carta Otorgada o las
seudo Cartas Pactadas por las que se gobiernan muchos países árabes y asiáticos.

3.3.5 POR SU EFICACIA: NORMATIVAS, NOMINALES O SEMÁNTICAS.

Constituciones normativas

Las constituciones normativas son las que regulan racionalmente los procesos del
poder y éstos se cumplen conforme están previstos en la Constitución. La
Constitución sienta como un guante al pueblo que rige o, por utilizar un ejemplo muy
gráfico, es como un magnífico traje que nos ha hecho un buen sastre y que nos cae
divinamente.

Constituciones nominales

Hay países en los que hay buenos textos constitucionales, que incluso responden
al concepto ideológico, pero que en la realidad no se aplican porque no hay
suficiente madurez política en la población ni en los gobernantes. Los procesos del
poder no se desarrollan como algo deseable a lo que se quiere llegar... Se trataría
aquí del mismo traje del ejemplo anterior pero que está colgado en el armario a la
espera de que nuestro hijo adolescente crezca y pueda ponérselo.

Constituciones semánticas

Las constituciones semánticas son aquellas que se promulgan para engañar sobre
el desarrollo de los procesos del poder que se desenvuelven en la práctica extra

32
muros de la Constitución. Estas Constituciones se hacen para cubrir esa especie de
requisito, del que hemos hablado, de que todos los países necesitan una
Constitución para presentarse ante la comunidad internacional, pero no existe
ninguna intención de cumplirlas. Ya no estamos describiendo un traje que nos sienta
bien, o que le sentará bien a nuestro hijo cuando crezca sino, lisa y llanamente, un
disfraz.

3.3.6 POR SU PROCEDIMIENTO DE REFORMA: RÍGIDAS, FLEXIBLES O


SEMIRÍGIDAS.

Al examinar el aspecto formal de la Constitución (lo relacionado a su formación y


trámite) se establece que las Constituciones pueden ser rígidas y flexibles: las
primeras son aquellas que, precisamente, exigen un procedimiento especial y la
intervención de un órgano calificado; y, las flexibles son -al contrario- las que
adoptan el mismo trámite de las leyes ordinarias, es decir, pueden ser elaboradas
o reformadas sin necesidad de un procedimiento y órgano especiales, como sucede
en el caso inglés. Pero no se crea que los ingleses por no tener un procedimiento
especial pueden modificar fácilmente sus normas constitucionales pues siendo un
sistema consuetudinario todo cambio exige tiempo.

La mayoría de los Estados prefieren una Constitución rígida, en mayor o menor


grado, para revestirla de especial solemnidad y trascendencia, y asegurar de este
modo su permanencia. Esta idea de permanencia, que forma parte de la
Constitución, no significa en modo alguno la inmutabilidad de sus preceptos, pues
es obvio que estos tienen que adecuarse a la dinámica social y política de una
nación. La existencia de la Ley Suprema y el ordenamiento que quiere implantar
están en relación directa con las realidades y circunstancias históricas de un pueblo:
de su coincidencia se derivará su estabilidad. La reforma o revisión constitucional
sirve para estos fines.

En nuestra época, los procedimientos de reforma constitucional que utilizan


generalmente los Estados podrían calificarse de semirrígidos; así ocurre en el

33
Ecuador. Hay que tener presente que el exceso de rigidez puede contribuir a la
ruptura del Estado de Derecho porque se estaría dando un procedimiento
demasiado engorroso para la reforma de la Constitución, lo cual incitaría a buscar
los cambios a través de una "nueva" Ley Suprema.[1]

Constituciones rígidas

Son aquellas Constituciones que para modificarse establecen un procedimiento


más agravado que el procedimiento legislativo ordinario. Según el grado de
complejidad del mismo se denominarán bien rígidas, bien súper rígidas.

Constituciones flexibles

Se modifican mediante el procedimiento legislativo ordinario, lo que significa que


una ley del parlamento puede cambiarlas.

Desde este punto de vista podemos decir que todas las consuetudinarias son
flexibles, pero no todas las escritas son rígidas porque puede haber Constituciones
escritas que no tengan previsto un procedimiento especial para su modificación.

34
UNIDAD 4: LA CONSTITUCION, EL PODER CONSTITUYENTE Y LOS
PODERES CONSTITUIDOS.

4.1 LA CONSTITUCION Y EL PODER CONSTITUYENTE.

El poder constituyente es un tema apasionante sobre el cual se ha escrito mucho y


en todas las épocas a partir del siglo XVIII. Por su origen fue un concepto
revolucionario y por su contenido es un concepto democrático. Al poder
constituyente se le ha atribuido el don de transformar el hecho político en orden
jurídico y por eso él es la fuente de donde nace el ordenamiento constitucional.
La doctrina del poder constituyente es la resultante de las concepciones políticas
que, a fines del siglo XVIII, dieron lugar al denominado constitucionalismo clásico,
entre cuyos principios constan los de la soberanía popular y de la representación
política, los cuales, con diversos matices, servirán de fundamento al concepto de
poder constituyente.
El estudio del poder constituyente entraña el análisis de una doble
problemática. Por un lado está el análisis de lo que podríamos identificar como un
problema de técnica jurídica constitucional y, por otro, el que aborda una cuestión
de doctrina política, tema preferido de los ensayistas. Tengamos presentes estas
dos cuestiones para una mejor comprensión del tema.

Como técnica jurídica constitucional


Cuando se afirmó, al analizar el concepto formal de la Constitución, que la norma
constitucional es diferente del resto de normas que integran el orden jurídico, por
cuanto su elaboración –y también sus reformas- deben ser realizadas por un órgano
especial, con procedimientos especiales, se hacía referencia implícita al "poder
constituyente".

35
El poder constituyente viene a ser el órgano con especial competencia para dictar
o reformar la Constitución, frente a los "poderes constituidos" que tienen normal
capacidad o competencia para expedir las demás normas jurídicas.
La distinción entre poder constituyente y poderes constituidos significa distinguir
entre la ley constitucional y las leyes ordinarias, fijando las diferencias: rígida la
primera, flexibles las segundas; las leyes ordinarias deben guardar conformidad con
la ley constitucional para tener validez, no la pueden contradecir o violar. De este
modo, los poderes constituidos quedan enmarcados y limitados por el poder
constituyente.
Expresado de otra manera, los poderes constituidos son las instituciones políticas
organizadas por el acto constituyente y que son incorporadas a la Constitución, es
decir los poderes constituidos emanan de un ordenamiento superior, al cual quedan
subordinados.
En síntesis, el poder constituyente es la consecuencia directa de las características
de supremacía o superlegalidad y del determinado grado de rigidez que posee la
Constitución. Kelsen, quien no da importancia a la teoría del poder constituyente,
considera que ésta es tan sólo una manifestación de la rigidez constitucional; que
no tiene más sentido que el de dificultar la modificación de la norma fundamental.
Según Kelsen, la "norma hipotética fundamental", en la que se basa, en último
término, la validez de la Constitución no tiene un determinado contenido, no expresa
quién es el "soberano" o titular del poder constituyente. Este puede corresponder a
cualquiera: tanto al autócrata como al pueblo. Kelsen piensa que señalar al pueblo
o a la nación como titular del poder constituyente es puro derecho natural, no
aceptable para la teoría “pura” del Derecho.
Hasta aquí el análisis del poder constituyente como una cuestión de técnica jurídica
constitucional.

El poder constituyente como doctrina política


Decíamos que el análisis del poder constituyente y de los poderes constituidos
entraña, también, una cuestión de doctrina política que consiste en determinar ¿cuál
es el titular del poder constituyente? ¿Es el rey, el pueblo, la nación, el líder

36
revolucionario, etc.? Siendo el poder constituyente la más alta expresión de la
soberanía, participa del mismo problema doctrinario de ésta, en el sentido de
determinar cuál es el titular ¿en quién reside?
Como es conocido, la noción de soberanía se forjó en la Edad Media como un
atributo de la monarquía (los “soberanos”), que resultó el vencedor final de las
guerras contra el papado y los feudales, tuvo en Juan Bodino (1530-1596) uno de
los primeros pensadores que delinearon el concepto de la soberanía como un poder
supremo que tiene la corona sobre los súbditos, cuyas características son: poder no
sometido a las leyes porque el soberano es la fuente del Derecho (la ley es un
mandato del soberano); es perpetuo en el sentido de no estar sujeto a un periodo
de tiempo; es un poder no delegado, indivisible e imprescriptible.
Casi dos siglos después, Rousseau sostendrá que la soberanía radica en el pueblo
y precisará las características de esta potestad. Sobre este tema, hubo precursores,
como el jesuita Francisco Suárez, John Locke y otros, pero es Rousseau quien
mejor argumenta y expone.

Las experiencias norteamericana y francesa


Una de las primeras aplicaciones concretas de la teoría del poder constituyente se
dio en los Estados Unidos, donde los representantes de los trece nuevos estados
se reunieron en la ciudad de Filadelfia (mayo de 1787); este cuerpo colegiado tomó
la denominación de Convención y, luego de dictar su reglamento, debatió diversos
proyectos sobre la organización de la Unión hasta aprobar, finalmente, un texto
constitucional que existe hasta hoy.
Un año después de la Convención de Filadelfia, en los inicios de la Revolución
Francesa, un pensador político y constitucional, el abate Emmanuel Sieyès (1747-
1836) va a desarrollar con mucho ingenio la doctrina del poder constituyente que se
convertirá en un referente obligado sobre este tema.
La primera fase de la Revolución Francesa se caracterizó por la presión sobre el rey
Luis XVI para que convocara a los estamentos del reino (nobles, clero, estado llano
o “tercer estado”) con el fin de proceder a una serie de reformas políticas. Éstas
debían terminar con el absolutismo monárquico y transformar la antigua asamblea

37
de corte medieval –donde predominaba la nobleza y sus privilegios- en una
asamblea nacional constituyente.
En 1788, en vísperas del primer cambio revolucionario, se publicaron muchos
escritos contra el sistema político imperante; uno de ellos, que se volverá célebre,
se intitula ¿Qué es el Tercer estado? Su autor, el abate Sieyès pasa a ser un político
de gran autoridad durante la primera fase de la Revolución francesa.
Sieyès concibe una nueva idea de nación y adapta el principio de soberanía a la
nueva realidad; su escrito, que va más allá de reformar el Antiguo Régimen, le
convierte en oráculo de una clase económica —la burguesía— que aspiraba, no
sólo a ejercer un poder político sino a organizar la sociedad estatal bajo unos
principios nuevos. Entre la monarquía (Estado) y la sociedad individualista y clasista
hay un verdadero poder intermedio, que no es el conjunto de los estamentos sino
uno de ellos, convertido por su poder económico y cultural en el eje de la nueva
comunidad política.
Tal eje es el tercer estado, al cual Sieyès le da el nombre de “nación”, con un sentido
nuevo; la nación es la titular de la soberanía y, en consecuencia, ejerce el poder
constituyente, el cual es ilimitado por su propia naturaleza: por provenir del pueblo.
La nación elige a sus representantes que conforman la asamblea constituyente
encargada de elaborar una Constitución que recoja los cambios trascendentes del
nuevo régimen llamado a sustituir al anterior.

En suma, tanto en la independencia de los Estados Unidos como en la Revolución


Francesa se consideró que el pueblo, en ejercicio de la soberanía, elegía a sus
representantes para que reunidos en una convención o asamblea constituyente
dictaran la ley suprema de la comunidad política. Históricamente este poder
soberano lo habían tenido los reyes pero luego se transfiere al pueblo, sólo en
Inglaterra -que nunca adoptó una Constitución escrita- la soberanía y el poder
constituyente pasaron directamente al Parlamento, lo que consagró el principio de
la soberanía parlamentaria con interesantes consecuencias.

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El constitucionalismo, acorde con sus postulados, señala al pueblo o a la nación
como único titular del poder constituyente.

1. La nación o el pueblo, no puede por sí mismo ejercer el Poder


Constituyente, por lo tanto, se requiere la acción de otras instituciones para poder
llevar a cabo la creación de una Constitución. Por tanto, la soberanía se deposita
en un cuerpo de representantes populares denominada como Congreso o
Asamblea Constituyente, el cual tiene un solo propósito: Elaborar la Constitución en
nombre del pueblo.

2. Este órgano debe de estar compuesto por auténticos representantes, que


en estricto rigor representen la voluntad de la nación, a fin de que al momento de
elaborar la Constitución posean la legitimidad necesaria. Contaran para tal efecto
un mandato amplio para acordar la voluntad de la nación para debatir con libertad.
El principio fundamental de esta asamblea es la soberanía o voluntad popular, y no
puede ser de ninguna manera modificada por los Poderes Constituidos.

3. En conjunto con el Poder Constituyente, se encuentra otro poder


denominado como Poder Revisor o Poder Constituyente Permanente, el cual
adecua o modifica la Constitución, siempre con ciertos límites, ya que por si mismo,
no puede modificar las decisiones políticas que se plasman en la Constitución por
orden del pueblo, es decir, por orden del Poder Constituyente, el cual tiene esta
atribución por ser donde se deposita la soberanía.

4. El poder constituyente tiene las siguientes características: En materia


constitucional, este poder lo puede todo, no está sometido, ya que la nación es la
que ejerce el poder. Es de origen, ya que se encuentra en sí. Solamente existe con
un propósito y una función: Crear la Constitución. No gobierna. Es un poder
originario, soberano e ilimitado, así como transitorio.

5. Características de los poderes constituyentes: Tienen límites establecidos


en la propia constitución. Derivan de la Constitución. Tienen diversas funciones
determinadas por el Poder Constituyente. Fueron creados para gobernar.

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6. El poder constituyente, por ende, es un orden creador de todo el orden
jurídico y los poderes constituidos son creados por el Poder Constituyente. La
supremacía constitucional presupone dos condiciones: a) El poder constituyente es
distinto de los poderes constituidos porque el autor de la Constitución debe ser
distinto y estar por encima de las demás voluntades particulares. b) Hay otra
diferencia de orden cronológico, en que el poder constituyente precede a los
poderes constituidos por ser el autor de la obra constitucional.

7. Existe una gran diferencia entre estas dos figuras, ya que primeramente,
la asamblea constituyente es aquella donde reside l poder constituyente, el cual
hace valer la soberanía popular, mientras que el órgano legislativo, es un poder
constituido, el cual se compone de dos cámaras de representantes, que tienen un
mandato especifico, acotado y determinado por la Constitución y conforme a ese
mandato se debe organizar.

8. También, podemos decir que la Asamblea constituyente no tiene un


fundamento jurídico, mientras que el órgano legislativo si lo tiene, en la constitución;
la asamblea permanece por un tiempo determinado, mientras que el órgano
legislativo, al desarrollar sus funciones permanece por un tiempo indeterminado. En
conclusión, mientras que la asamblea tiene la misión de crear una constitución, el
Órgano legislativo tiene funciones específicas que se reglamentan y fundamenta en
la Constitución.

9. Poder Constituyente Congreso Soberanía Constituyente CONSTITUCIÓN


Representantes Mandato amplio Poder Revisor

4.1.1 CONCEPTO DE SOBERANIA Y EVOLUCION

Soberanía. 1. f. Cualidad de soberano. 2. f. Poder político supremo que corresponde


a un Estado independiente. [Real Academia Española.]

40
Soberano, na. Del b. lat. superanus, der. de super “sobre, encima”. 1. adj. Que
ejerce o posee la autoridad suprema e independiente. [Real Academia Española.]

En el siglo XVI, Jean Bodin acuñaba, en su obra Les six libres de la République, la
acepción más popular del principio de soberanía: “El poder más alto en un territorio
dado”. Dicha definición daría pie, años más tarde, a que el concepto de soberanía,
en conjunción con el de pueblo y territorio, fuera entendido como elemento esencial
para la existencia de cualquier Estado. A partir de entonces, filósofos como
Rousseau afirmaron que un ente soberano “nunca puede obligarse […] [a una]
sumisión a otro soberano. [Ya que] violar el acto por el cual existe significaría
anularse y lo que nada es, nada produce”.

La evolución de la figura del soberano permitió que el concepto de soberanía se


desplazara de la persona hacia la entelequia del sistema jurídico nacional. Hans
Kelsen afirmó en su obra General Theory of Law and State que “el ordenamiento
jurídico estatal es un ordenamiento sobre el cual no existe un ordenamiento
superior”. La transición de la visión clásica de soberanía poco a poco fue
evolucionando del absolutismo a una versión más moderada, siendo John Locke el
postulante principal que afirmara que el poder soberano se encuentra restringido
por la misma normatividad de la que deriva. De ahí que juristas como Hugo Grocio
o Francisco Suárez empezaran a esbozar las ideas de lo que actualmente se
conoce como la “obligación de proteger” y la “intervenciones humanitarias”.

Un ejemplo claro de este pensamiento clásico es el razonamiento que estampó la


Corte Permanente de Justicia Internacional en el caso Lotus (Francia vs. Turquía,
1927), donde afirmó que las “restricciones a la independencia de los Estados no
pueden […] ser asumidas” ya que el Derecho internacional otorga a los Estados “un
gran margen discrecional, el cual solamente es limitado en ciertos casos por leyes
prohibitivas”.

Con esta visión clásica se acuerda la postura “westfaliana” de régimen internacional


donde se reconoce la coexistencia de Estados territorialmente soberanos, los

41
cuales no deben intervenir en los asuntos internos de los otros para así preservar la
paz internacional. El Pacto de Westfalia, así como los demás acuerdos
internacionales, serviría para ejemplificar la dualidad —interna y externa— de la
soberanía estatal cristalizada en la máxima par in parem non habet imperium, de
donde derivarían múltiples conceptos del Derecho internacional, como jurisdicción,
libre autodeterminación, inmunidad, no intervención, igualdad soberana,
reconocimiento de derechos adquiridos (vested rights), etcétera.

Al incorporar en la cotidianidad la variable internacional al estudio del concepto de


soberanía, su estatus como absoluto se reduce, y es ahí cuando surge la discusión
sobre la jerarquización de las normas y el dilema tradicional sobre la primacía del
Derecho estatal vis-à-vis el Derecho internacional. Inclusive con este razonamiento
se reconoce que los Estados, por su propia facultad soberana, se autoimponen
medidas restrictivas al entrar en acuerdos internacionales; aunque es importante
reconocer que en otras ocasiones el Derecho internacional llega a cristalizarse sin
la necesidad de una participación unánime de la comunidad internacional, como en
el caso de la costumbre internacional.

En otras palabras, hay una sinergia entre soberanía y Derecho internacional donde
ambos coexisten gracias al otro. Por ejemplo, los tratados sinalagmáticos que se
suscriben a partir de la voluntad soberana de los Estados; la protección que otorga
el Derecho internacional al mismo principio de soberanía a través de figuras
jurídicas como la igualdad soberana, la no intervención, la cláusula democrática y
la inmunidad soberana, o la creación de instituciones regionales, como la
Organización de Estados Americanos donde la propia carta constitutiva señala que
dicha organización buscará, para sus miembros, proteger “su soberanía, su
integridad territorial y su independencia”.

Esta corriente se ve ejemplificada con el pensamiento del juez Shahabuddeen —en


su opinión disidente en el caso “Threat of Use of Nuclear Weapons” (opinión
consultiva del 8 de julio de 1996, Corte Internacional de Justicia)— donde afirmó
que “la idea de supremacía interna asociada con el concepto de soberanía dentro
del Derecho municipal no es netamente aplicable cuando ese concepto se

42
transporta al plano internacional. La existencia de un número de soberanías, lado a
lado, establece límites a la libertad de cada Estado a actuar como si los otros no
existiesen”.

En la actualidad, tanto el principio de soberanía como el Derecho internacional han


modificado sus paradigmas, ya que bajo el principio de libre autodeterminación de
los pueblos y la doctrina de los derechos humanos, el principal sujeto de ambos
sistemas ya no es el Estado, sino el individuo. Permitiéndose, a través de esta
reformulación, una mejor comprensión de la compatibilidad entre los conceptos de
soberanía y derechos humanos, ya que gracias al Estado se reconocen y se
protegen los segundos, llegándose en la actualidad a fomentar el desarrollo de la
doctrina de derechos humanos bajo el estatus de norma erga omnes que le
reconoce el Derecho internacional. Así, en la Carta de las Naciones Unidas se
puede apreciar cómo se adecua el concepto de soberanía, y se reconoce la no
existencia de una soberanía absoluta ante temas de interés de la comunidad
internacional.

En otras palabras, el enfoque clásico de no intervención de los asuntos del Estado


—que fuera encumbrado por el principio de soberanía absoluta y catalogado por
Antonio Cassese como un “viejo patrón de la comunidad internacional”— ya no tiene
cabida en el sistema jurídico internacional contemporáneo. Se deja atrás el modelo
“hermético” del Estado, que Georges Abi-Saab ejemplificaba como esferas de cristal
opacas, “cuyo interior no se podía ver”, para transicionar a esferas transparentes
que permiten un escrutinio desde el exterior.

Las dos posturas tradicionales respecto del concepto de soberanía son claras. Por
un lado, la postura clásica (horizontal) afirma que el Estado es soberano de forma
absoluta, sin limitación alguna, y convive hombro a hombro con otros entes
soberanos. Por el otro, la postura moderna (vertical) reconoce que el Estado es
soberano de forma relativa, ya que el sistema internacional es superior al sistema
jurídico nacional del cual deriva su poder soberano, llegándose a tener que el mismo
Estado delega algunas de sus facultades soberanas a organismos internacionales.

43
En épocas recientes se puede a empezar a apreciar una tercera mutación del
concepto de soberanía, especialmente en temas como Derecho ambiental,
derechos humanos, obligación de proteger, Derecho de los refugiados y Derecho
penal internacional. Bajo esta “tercera postura” (transversal) se reconoce que se
vive en una comunidad internacional interdependiente, con responsabilidades
compartidas, donde los Estados cooperan entre sí para atajar problemas de carácter
trasnacional que no pueden ser solucionados de manera unilateral.

Esto significa que los Estados cooperan de manera más estrecha entre sí para
alcanzar fines comunes que promuevan sus intereses. Así se dan escenarios en los
que un Estado en particular puede asumir responsabilidades de un tercero para
llevar a cabo actos que de lo contrario —por carecer de las posibilidades o las
circunstancias adecuadas— el primer Estado no podría llevar a cabo de forma
inmediata o a cabalidad, como en el caso de persecuciones en caliente, la
protección de extranjeros en el extranjero (a través de la figura de la protección
diplomática o la asistencia consular), el auxilio en materia de desastres naturales, o
la persecución de delitos de carácter trasnacional o internacional.

Curiosamente, en este rubro es donde quizás existe mayor evolución por parte de
la realidad que se vive que en la psique colectiva, la cual, probablemente por los
traumas históricos que han vivido los Estados, se niega a aceptar las limitantes
estatales y la necesidad de complementar los esfuerzos nacionales —con aquellos
ofrecidos por gobiernos extranjeros— para atajar de lleno problemas
trasnacionales. Irónicamente el propio individuo, quien es el nuevo sujeto del
Derecho internacional, es el que se opone —quizás por nostalgia— a abandonar su
identidad nacional profundamente arraigada en el concepto del Estado-nación
clásico.

Conclusión

El concepto de soberanía se ha ido modificando, muchas veces en respuesta a


factores externos y a diversas circunstancias de la realidad. La inclusión de los

44
nuevos actores, o el reconocimiento de sus potestades, derechos y obligaciones,
ha modificado radicalmente el entendimiento clásico del término. No cabe duda de
que este concepto seguirá mutando en las próximas décadas, principalmente por
los fenómenos del cambio climático, la crisis de refugiados, la llamada obligación de
proteger, las nuevas formas de vida política, entre muchos otros aspectos. Sin
embargo, este concepto tan difícil de definir no dejará de ser un punto de referencia
fundamental tanto para el Derecho internacional como para las relaciones
internacionales.

4.1.2 PODER CONSTITUYENTE Y PODERES CONSTITUIDOS

El Poder Popular es expresión del Poder Constituyente. Va superando


dialécticamente el Poder Constituido. Para tener claro qué significa esto intentaré
bosquejar las diferencias entre uno y otro, y las relaciones de complementariedad,
antagonismo, avenencia y tensión que se desarrollan entre los dos últimos.

Existen unas diferencias cardinales entre el Poder Constituyente y el Poder


Constituido. El Poder Constituyente expresa la Revolución en constante proceso de
nacimiento y cambio. Supone una continua transformación a partir de una
dialogicidad de los hombres con sus circunstancias y con las utopías que los
alientan. Forma parte de los movimientos de masas que se plantean construir el
poder desde el pueblo y para el pueblo. Expresa a la gente que busca soluciones y
respuestas ante sus necesidades materiales, culturales y espirituales. Éste es motor
del pueblo.

Y ese pueblo es rebelde y creativo: se plantea inventar, ensayar, equivocarse,


volverlo a intentar, acertar, continuar la lucha, avanzar. Es pueblo que cuando
adquiere conciencia de clase, de ciudadanía y de patria asume todos los riesgos,
supera cualquier contrariedad, alcanza lo que se propone. Aprende de las derrotas
y se afianza en las victorias. No se rinde, no claudica, no se vende. Así lo creía
Bolívar quien declaró (Mensaje a la Junta Preparatoria del Congreso Peruano:
45
“Todos los particulares están sujetos al error o a la seducción; pero no así el pueblo,
que posee en grado eminente la conciencia de su bien y la medida de su
independencia. De este modo, su juicio es puro, su voluntad fuerte; y, por
consiguiente, nadie puede corromperlo, ni menos intimidarlo. Yo tengo pruebas
irrefragables del tino del pueblo en las grandes resoluciones; y por eso siempre he
preferido sus opiniones a las de los sabios”

El Poder Constituyente es Poder Popular, por tanto asume que el empoderamiento


de gente concreta a partir de las luchas cotidianas es la fuerza motriz, el combustible
de una revolución en marcha. Él promueve que la conciencia de clase, la
sensibilidad, las políticas sociales y las variadas formas de organización, surjan y
se renueven en contacto con la realidad, y no se decreten ni impongan desde ningún
centro de poder desvinculado del movimiento real. El Poder Constituyente se
expresa en la lucha diaria por el vivir bien. No justifica sus omisiones, ni se envanece
por sus actuaciones. Es, simplemente, ejercicio del deber histórico para con los más
necesitados y el planeta entero, hoy en peligro. Es un extraordinario intento de
saldar la deuda social ancestral con los oprimidos. Es, para decirlo con las palabras
de Mariátegui, una filiación y una fe. Un flujo de energía inagotable en continuo
proceso de transformación para construir vida y a la vez impedir que los poderosos
la destruyan. Una marea creciente de entusiasmo, reflexión y prácticas creadoras.
Es punto de partida, horizonte abierto. No tiene itinerario, meta, ni punto de llegada.
“Hace camino al andar”. Es presente en movimiento: reivindica la grandeza de
nuestro pasado y forja la esperanza colectiva en el porvenir. Es la concepción y la
praxis de un proyecto para vivir viviendo. Es lo sustantivo de una Revolución. Es
gobierno del pueblo.
Por el contrario, el segundo, el Poder Constituido, es eminentemente conservador
e insensible. Organiza el poder de modo que sirva a la estructura institucional y no
al espíritu de justicia social que le dio origen. Frena o mediatiza toda iniciativa
popular de revisión, rectificación o reimpulso, puesto que sólo obedece a razones
ministeriales. Su misión es cuidar de sí mismo, justificar su existencia, seguir el

46
guión. Su visión, mirar hacia adentro, auscultarse. Se plantea quedar bien aunque
lo haga mal. Quedarse aunque deba irse. Aparecer, pese a no haber estado allí.
Figurar sin haber cumplido. Hacer pensar que cree aunque ya no tenga fe en ideal
alguno. Dicho poder matar la esperanza mientras tremola una bandera de ilusiones.
Ofrece mucho y da migajas. Convierte las consignas en lugares comunes; las ideas
en pagarés; los ideales en órdenes de pago; la lucha en epitafio. En sus oficinas se
hunde la Revolución, se desacredita a los ciudadanos que luchan por el país y a los
servidores que les apoyan. Se ensalza a los trepadores y se premia a los
oportunistas. Se desacredita a los eficientes servidores públicos y se minusvaloriza
su gestión. Se cumple con los formalismos y se desatienden los deberes. Se
pisotean los derechos, se lesiona a las personas. Allí los funcionarios detentadores
de los poderes constituidos monopolizan los cargos públicos, crean indicadores de
gestión a su medida, muestran un impacto social desde una perspectiva paternalista
y asistencial para que la gente no fortalezca su autoestima, sino más bien profundice
sus sentimientos de auto conmiseración. En sus oficinas se manejan los recursos y
las “políticas sociales”, de modo que las personas de las clases populares sean a lo
sumo receptores agradecidos y no agentes activos en el proceso de construcción
de una sociedad justa y democrática.

El Poder Constituido puede aparentar ser revolucionario. Para ello usa los símbolos,
el gesto, el vestuario y el lenguaje de la Revolución. Pero nunca es verdaderamente
revolucionario porque su sensibilidad está atrofiada y su actuación se limita sólo a
hacer lo que le permite justificar su existencia. Conoce las normas que propician la
justicia social, mas aplica con diligencia los artilugios previstos para evadirlas. Vive
de mantener el mito de que cumple una función trascendental para la nación y la
ciudadanía. Pero son precisamente la soberanía nacional y sus ciudadanos más
pobres los que sufren su indiferencia y molicie.

El Poder Constituido va perdiendo todos los sentidos: casi no ve lo que ocurre a su


alrededor y no le interesa; no oye las quejas y reclamos y no le importa; no percibe
el mal olor de su propia descomposición y se acostumbra a respirar este aire

47
contaminado; es glotón e insaciable pero ya no disfruta de los sabores de la vida;
su piel ya no siente la emoción de un abrazo porque bajo la epidermis de las
instituciones que lo apuntalan no hay entusiastas servidores públicos sino
desganados funcionarios. Asiste a las marchas, pero su paso no sigue el ritmo ni la
dirección del pueblo. No se guía por el amor sino por la codicia, la ambición, el
menosprecio o el miedo. Tal poder dice representar a los electores mientras ignora
a la gente que demanda su ayuda. Crea una normativa para perpetuar el sistema,
de modo que nada cambie, aunque así lo parezca. Establece una estructura para
distribuirse las funciones y los roles, no para satisfacer necesidades, buscar
soluciones y resolver problemas. Crea organigramas como quien llena crucigramas.
Coagula la sangre que alguna vez fluyó. Entonces, un enorme vació se crea entre
la masa del pueblo que se apiña en los pasillos solicitando un servicio y los
funcionarios que se desplazan en ascensores con espejo para ratificar que son
ellos, sólo ellos y los intereses que efectivamente representan, la razón de ser de
los poderes constituidos.

El Poder Constituido es retardatario, se plantea, simplemente, la correcta


administración del Estado, regular el funcionamiento de sus instituciones, el
acatamiento de la normativa por parte del ciudadano, el ejercicio de la indolencia de
parte de los funcionarios. Incluso deja de hacer… para no hacer el bien. Va
envejeciendo y en consecuencia le molesta cualquier cambio. El Poder Constituido
se estanca, se burocratiza y se distancia de la gente verdadera, en nombre del
manual vigente. Él va muriendo de inacción. Reacciona un poco cuando el pueblo
reclama sus derechos en forma airada y convincente, como si un viento inesperado
levantara las arenas de un cementerio; pero luego, cuando vuelve la calma, entra
nuevamente en una especie de sopor.

El Poder Constituido está más pendiente del cumplimiento del horario establecido,
del pago de los traslados y los viáticos, de los ardides para encubrir las faltas, de
salvar las apariencias, que de servir a los demás o de seguir un ideal. Cuando dentro
de ese poder surge una nueva propuesta para empoderar al pueblo, entonces niega

48
los recursos, retarda los procesos, descalifica las nuevas ideas o se hace el
desentendido. Cualquier innovación le exaspera porque le hace salir de su zona de
comodidad y de feudo. Es tolerante con las masas cuando se le someten o las
controla. No le importaría que se hiciese una revolución, pero sin hacer la
Revolución: así como los déspotas ilustrados que esgrimían el lema todo para el
pueblo, pero sin el pueblo. Aceptan que se les coloquen nombres nuevos a las viejas
políticas. Que tome el poder gente de ideas caducas con moderna fraseología y con
lenguaje subversivo, eso les gusta. De ese modo cambia la fachada, pero dentro
todo sigue igual. Vinagre en barriles de vino. Así, el Poder Constituido se transforma
de credo insurgente en ideología y retórica de sistemas congelados. En definitiva,
él representa lo que está a punto de morir y se niega a hacerlo. Obedece a las
razones de la muerte; se orienta en contra de la renovación y de la vida. Preconiza
un proyecto de destrucción. El Poder Constituido es una inmensa máquina de matar:
los sueños, las iniciativas, la creatividad, la autoestima individual y colectiva, los
impulsos de transformación, la pulsión de vida.

4.1.3 EL CONSTITUYENTE PERMANENTE Y LAS REFORMAS


CONSTITUCIONALES

Constituyente Permanente.

Órgano competente para adicionar o reformar la Constitución Política de los Estados


Unidos Mexicanos. Se integra por las cámaras de Diputados y de Senadores y las
legislaturas estatales.

A nivel local se le llama órgano revisor y se integra por el Congreso local y los
ayuntamientos.

De forma implícita, el Artículo 135 constitucional se refiere al Constituyente


Permanente de la siguiente manera: "La presente Constitución puede ser

49
adicionada o reformada. Para que las adiciones o reformas lleguen a ser parte de
la misma, se requiere que el Congreso de la Unión, por el voto de las dos terceras
partes de los individuos presentes, acuerden las reformas o adiciones, y que éstas
sean aprobadas por la mayoría de las legislaturas de los Estados."

I. PRECISIONES METODOLÓGICAS

Para efectos metodológicos nos hemos permitido estructurar nuestro trabajo en


cuatro partes: primero, consideraciones generales; segundo, algunas cuestiones
sobre el poder constituyente; tercero, la reforma constitucional y, cuarto, México,
nueva Constitución o reforma constitucional, la propuesta concreta.
II. CONSIDERACIONES GENERALES

No es para nadie desconocido que el proceso de transformación del sistema


jurídico, político, económico y social mexicano, tiene su determinante inicial en los
años sesenta a la par de las transformaciones que en el concierto internacional se
dan.
De manera comparativa, si el proceso de los sesenta culmina en Europa con la
quiebra de los paradigmas, el más ejemplificativo es el del socialismo real, en
nuestro país el proceso de transformación alcanza su punto culminante a través de
una situación que de hecho, desde la óptica de los polítologos, pone de manifiesto
la crisis de gobernabilidad,
La crisis de gobernabilidad, por su contrario, la ingobernabilidad es denotada por
Claus Offe como: "[...] la sobrecarga de expectativas a que se ve sometido el poder
estatal en condiciones de competencia entre los partidos, pluralismo de
asociaciones y medios de comunicación de masas relativamente libres. El resultado
es un incremento constante de expectativas, obligaciones y responsabilidades
planteadas al gobierno y que no puede soslayar" aunado a lo anterior, el fenómeno
de ingobernabilidad presenta las siguientes características: "aumento
desproporcionado de las pretensiones de cogestión del Estado social y de
participación democrática y a una politización exagerada de temas y conflictos en la
que se manifiesta la codicia incontenida e irreflexiva de los ciudadanos", Cfr. Offe,

50
Claus, Partidos políticos y nuevos movimientos sociales, Madrid, Sistema, 1988,
trad. Juan Gutiérrez, p. 30; que desde su origen y a partir de 1929, nuestro sistema
fue generando.
Pero quizá en este escenario no se ha tomado en cuenta otro fenómeno, la
emergencia de nuevos actores políticos y sociales que hasta este momento no han
hecho sentir su peso real en la cuestión que hoy se pone en la mesa de reflexión y
que no había escapado a la mira de los estudiosos del derecho, particularmente del
constitucional, y que es el tema de constituyente permanente y reforma
constitucional.
En vía de principio, justicia a quién justicia merece, de no ser por la convocatoria,
que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (ELZN) hizo el 27 de junio de 1994
para la realización de una Convención Nacional Democrática con un programa de
discusión establecido, nuestro tema no se hubiese planeado, ya que uno de los
puntos de la Convención propone la entrada de un gobierno provisional cuya
finalidad sería la convocatoria para efectuar un nuevo constituyente permanente, el
cual fungiría como órgano encargado de expedir una nueva Constitución. Sin duda,
tal propuesta incide en el núcleo duro de la propia vigencia del sistema
constitucional mexicano, tema hoy en análisis y que los publicistas domésticos sólo
han tocado de modo incidental y a propósito de la fuerza normativa de la
Constitución.
Hernández, Pilar, "Fuerza normativa de la Constitución", Problemas actuales del
derecho constitucional. Estudios en homenaje a Jorge Carpizo, México, Instituto de
Investigaciones Jurídicas, 1994, pp. 187-192.
Pero bien vista la cuestión, su esencia misma se encamina no tanto a la reforma
constitucional sino a la expedición de una nueva Constitución
El planteamiento sobre la necesidad de la expedición de una nueva Constitución
puede venir de una lectura diferente y hecha desde la postura del desgaste
institucional que ha sufrido el sistema político-constitucional, esencialmente del
Poder Ejecutivo y de las instancias de la administración pública; tema éste que no
es tratado por nosotros en esta sede sin embargo no queremos dejarlo de indicar,
aludiendo literalmente a lo señalado por Claus Offe, así: "Desde el momento en que

51
la concepción del Estado de derecho pierde su capacidad de programar la actuación
de la administración (no solamente porque ya no es el parlamento quien concibe y
cambia las leyes, haciéndolo la misma administración ministerial, sino ante todo
porque ésta dirige el proceso legislativo de acuerdo con sus propias necesidades,
logísticas por así decir, y según criterios de adecuación), sólo se pueden procurar
legitimaciones alternativas de una de las dos maneras siguientes: o bien
moviéndose en el plano supra legal de concepciones concretas del orden, con el
que pueden entonces darse contenido a conceptos como el de `orden fundamental
democrático-liberal' o pasando al plano infra legal de procesos de consenso", op.
cit., p. 17. Para Baldassarre, la teoría de la ingobernabilidad podría también ser
llamada "teoría de la sobrecarga" y comprende: "[...] il processo di svilupo della
democrazia tende a ricadere a danno della stessa. Più precisamente, la creazione
delle condizioni più favorevoli allo sviluppo dei gruppi e alla crescita delle aspettative
degli stessi, che la democrazia comporta, produce un sovraccarico di domande sulle
istituzioni politiche, che col tempo finisce per causare irrazionalità en processo
decisionale e appesantimenti nel funzionamento delle istituzioni rappresentative, tali
da mettere in serio pericolo la stabilità delle democrazie stesse". Baldassarre,
Antonio, "Introduzione", I limiti della democrazia, Roma-Bari, Guis. Laterza & Figli
Spa, 1985, p. XII.
Y, particularmente, quién o quiénes están legitimados; y aclarados éstos puntos,
cuáles son los canales institucionales para los efectos, ¿existen? y si no existen,
¿cuáles son las vías de solución, también institucionales con las que contamos?

III. PREGUNTAS EN TORNO AL PODER CONSTITUYENTE

La pregunta básica en torno a este asunto es la siguiente ¿cuál es el origen y cómo


nace la primera Constitución?
La cadena lógica de vigencia de una nueva Constitución parte del documento
fundamental que inmediatamente antes estuvo en vigor y así retrospectivamente
hasta llegar a la Constitución fundante que encuentra su fuente de creación y
legitimidad en la soberanía del pueblo, única y originaria de la cual emana todo
poder y de un poder en particular, el poder constituyente.

52
Hablamos de la soberanía concebida tanto en el pensamiento de Jean Bodin como
en el de Juan Jacobo Rousseau, ejerciéndose, en consecuencia bien de manera
directa, ya a través de mecanismos de representación, típicos de los sistemas
político-constitucionales actuales.
La otra forma en que tiene origen una Constitución es a través de la revolución, esto
es el rompimiento violento de los fundamentos constitucionales de un Estado a
través de las armas y de la fuerza; quedan excluidos del concepto las rebeliones,
los motines y los cuartelazos.
Ver por todos, Carpizo, Jorge, Estudios constitucionales, México, IIJ/LEGM, 1983,
pp. 58 específicamente y, en general, pp. 43-63.
Sobre el particular se ha debatido en torno a si el artículo 136 de nuestra
Constitución da fundamento a este tipo de cuestiones, hago el planteamiento no
obstante no estar de acuerdo con esta postura, sobre todo porque el artículo 136
determina a la letra:
Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor. Aun cuando por alguna rebelión se
interrumpa su observancia. En caso de que por cualquier trastorno público se
establezca un gobierno contrario a los principios que ella sanciona, tan luego como
el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y con arreglo a ella y
a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así los que
hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren
cooperado a ésta.
Quizá la duda en torno a la eficacia del precepto antes citado, no ha sido apreciada
desde la posición de saber cuántos son los que rompen el orden constitucional y en
qué medida, y no obstante no cumplirse con el principio de legitimación por
procedimiento, el consenso es dado por el pueblo al nuevo orden instaurado, quizá
en este momento sin adjetivarlo como constitucional. ¿Qué tipo de fuerza normativa
podríamos atribuirle al imperativo contenido en el precepto de referencia?
¿Quién detenta el poder soberano del pueblo? Caben en este momento las palabras
de Juan Jacobo Rousseau "[...] es contrario a la naturaleza del cuerpo político
imponerse leyes que no puede revocar; pero que no es ni contra la naturaleza ni

53
contra la razón que no puede revocar esas leyes sino con la misma solemnidad con
que la estableció".
Citado por Cueva, Mario de la, Teoría de la Constitución, México, Porrúa, 1982, p.
125.
Dicho lo anterior resulta más fácil abordar el tema.
El poder constituyente del pueblo, como uno de los atributos de la soberanía, se
torna en la base misma del constitucionalismo, en general, y del mexicano, en
particular. Podríamos traducir el concepto de soberanía, como la primera y
fundamental decisión de nuestro ser constitucional, concepto que puede ser
resumido en su devenir como la lucha del hombre y de los pueblos para constituirse
en dueños de su propio destino.
Básicamente, en el marco del Estado de derecho
Al decir de Elías Días, el Estado de derecho presenta como características básicas
e indispensables:
a) Imperio de la ley: ley como expresión de la voluntad general.
b) División de poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
c) Legalidad de la administración: actuación según ley y suficiente control
judicial.
d) Derechos y libertades fundamentales: garantía jurídico-formal y efectiva
realización material. Cfr. Díaz, Elías, Estado de derecho y sociedad
democrática, 8a. ed., Madrid, Taurus, 1986.
La cuestión que se debate es la titularidad de ese poder soberano, esto es: dentro
del sistema representativo, quién detenta el poder de representación, la respuesta
que ha sido más socorrida en este sentido es que en un sistema de tal naturaleza
las voluntades se confunden, así, la voluntad del pueblo reside en su
representación.
El poder constituyente del pueblo deviene de un Congreso Constituyente originario
integrado por representantes del propio pueblo; de este Congreso Constituyente
originario deriva, a su vez, una asamblea proyectista, integrada por miembros
escogidos del propio Congreso y encargado de elaborar un proyecto de Constitución
que, debatido, dará origen a la nueva carta fundamental.

54
Aquí me atrevo a expresar un dogma de fe; desde mi particular óptica existe un
grave problema en nuestro sistema constitucional debido en gran medida por haber
tomado como fuente teórica de referencia el positivismo kelseniano, particularmente
porque, Kelsen, en aras de crear un sistema jurídico sin falla, postula como norma
normorum de todo sistema jurídico, la tan conocida norma hipotética fundamental
que, salvo la mejor opinión, en el momento de su contrastación con la realidad -
sobre todo con una como la que se nos presenta- quiebra, dejando ausente
cualquier tipo de canal legitimatorio o de legalidad para la expedición del documento
fundamental del orden jurídico, como lo es la Constitución.
La conformación de un poder constituyente originario se caracteriza por dos notas
esenciales, primero, es un órgano especialmente creado, y segundo, tiene una
configuración específica: expedir una nueva Constitución.
Aunado a lo anterior, el poder constituyente se denota por el tipo de limitaciones
reales, esto es, el constituyente originario en su función primigenia se encuentra con
elementos fundantes a respetar, particularmente me refiero a los factores reales de
poder, en tanto que el poder constituyente permanente o revisor de la Constitución
tiene como límites la propia normativa constitucional. Con la Constitución todo,
sobre la Constitución nada.
Cabe pues dejar aquí planteado, ¿qué es la Constitución? Mi respuesta inmediata
sería: la Constitución de un estado es aquella en que se entrecruza norma y
realidad, ser y deber ser.
Disculpando lo extenso de la cita, no quiero terminar el presente acápite sin recordar
la palabra del Karl Loewenstein
Loewenstein, Karl, Teoría de la Constitución, 2a. ed., Barcelona, Ariel, 1976 (trad.
Alfredo Anabitarte), p. 161.
En torno a las constituciones escritas.
La convicción de que un Estado soberano debe poseer una constitución escrita está
tan profundamente enraizada que hasta las autocracias actuales se ven obligadas
a pagar su tributo a la legitimidad democrática inherente a la constitución escrita [...]
En nuestros días, la constitución escrita se ha convertido frecuentemente en la
tapadera para el ejercicio de un nudo poder. Una constitución formal no hace en

55
absoluto a un Estado, salvo en la más estricta significación literal, un auténtico
Estado constitucional.

IV. REFORMAS CONSTITUCIONALES

En su función conformadora y reguladora del orden estatal, el constituyente


originario, manifestación prístina de la soberanía popular, determina a través de
normas, las bases institucionales de creación, organización y determinación de las
competencias que les corresponden a los órganos constitucionales, los contenidos
mínimos de protección tanto de la seguridad jurídica como económica de los
individuos que conforman el elemento humano del estado. Precisamente a esos
órganos constitucionales a que se da origen es a lo que nosotros llamamos poderes
constituidos. En particular es a uno de estos operadores jurídicos, el Legislativo
instituido como poder revisor, también llamado constituyente derivado o
permanente, de la Constitución al que competen las reformas conducentes al propio
texto constitucional.
El poder constituyente permanente se encuentra en un grado jerárquico intermedio
entre el constituyente originario y los poderes constituidos. Es el poder constituyente
originario el que se enfrenta al acto creador de órganos y competencias, y son los
poderes constituidos a los que les corresponde concretar no sólo los actos de
gobierno sino, además, aquella parte de la voluntad popular que legitima al propio
Estado en su devenir histórico.
Dentro de los estados nacionales consolidados durante el siglo pasado, de los
cuales el nuestro forma parte, se determina en sus respectivas constituciones un
procedimiento especial (obviamos adjetivarlo como dificultado en razón de que en
nuestro país no muestra tal característica) de reforma respecto del contenido de una
norma de rango constitucional, procedimiento que, en aras de su trascendencia
respecto del orden jurídico total, ha de ser realizado también por un órgano de
carácter especial que, como hemos apuntado líneas arriba, es el poder revisor de
la Constitución.
En el devenir de la historia patria, el procedimiento y el órgano operativizador han
estado previstos en diferentes artículos de las también diferentes constituciones, la

56
vigente Constitución, como ustedes saben los consagra en el artículo 135, que a la
letra determina:
Artículo 135. La presente Constitución puede ser adicionada o reformada. Para que
las adiciones o reformas lleguen a ser parte de la misma, se requiere que el
Congreso de la Unión, por voto de las dos terceras partes de los individuos
presentes, acuerde las reformas o adiciones, y que éstas sean aprobadas por la
mayoría de las legislaturas de los Estados.
El Congreso de la Unión o la Comisión Permanente en su caso, harán el cómputo
de los votos de las Legislaturas y la declaración de haber sido aprobadas las
adiciones o reformas.
El precepto y la Constitución es omisa respecto de ciertos aspectos que
completarían al precepto transcrito, en razón de que en ningún artículo se hace
alusión a quiénes están facultados para iniciar una reforma constitucional, no
obstante y en razón de la aceptada traspolación que en materia de reforma
constitucional se ha realizado respecto del procedimiento de formación de las leyes
y decretos, tanto en lo relativo a la fase de iniciativa como de promulgación,
asimilándose así a la Constitución en su carácter de ley lato sensu.
Tendrán la facultad de iniciar una reforma constitucional, haciendo la traspolación
comentada, conforme al artículo 71 constitucional:

Artículo 71. El derecho de iniciar leyes y decretos:


I. El presidente de la República;
II. A los diputados y senadores al Congreso de la Unión, y
III. A las legislaturas de los Estados.
El trámite de discusión, en virtud de que es una de las facultades que tiene el
Congreso y que se denotan como exclusivas y que se ejercen de manera separada
pero sucesiva, será el establecido en el 72 constitucional, que además consagra en
favor del titular del Ejecutivo federal (inciso c) el derecho de veto.
Salvo, y en esto quiero ser enfática, a ese derecho de veto que puede hacer valer
el presidente de la República es aplicable el 72, dicho de otra manera: en el caso
de reforma constitucional jamás ejercerá su veto el presidente. Esto resulta lógico

57
pues el órgano que está conociendo, constituyente permanente, tal como lo hemos
asentado, se encuentra por encima de los poderes constituidos y sin lugar a dudas
el Ejecutivo es uno de ellos; en consecuencia, jamás podrá hacer uso de su veto.
Por otro lado, en el procedimiento de reforma se sigue la prescripción del 72, inciso
h) que a la letra determina:
H. La formación de las leyes y decretos puede comenzar indistintamente en
cualquiera de las dos Cámaras, con excepción de los proyectos que versaren sobre
empréstitos, contribuciones o impuestos, o sobre reclutamiento de tropas, todos los
cuales deberán discutirse primero en la Cámara de Diputados.
El que se inicie la discusión en la Cámara de Diputados respecto a los temas
aludidos, consideramos que resulta conveniente toda vez que son aspectos de la
vida social e institucional que inciden más en la vida del pueblo y en razón de que
es la Cámara de Diputados la que tradicionalmente se ha considerado la
representante del pueblo, qué mejor que las discusiones tengan inicio en tal sede.
En cuanto a la aprobación por las legislaturas locales, el 135 constitucional
determina una mayoría simple por parte de aquéllas para que se considere
aprobada la reforma sometida al constituyente permanente.
Finalmente, por lo que se refiere a la promulgación, se sigue lo establecido por el
artículo 89, I, siendo el titular del Ejecutivo federal a quien corresponde tal facultad
de promulgación.
Como podemos apreciar en el artículo 135, no en exclusiva el que prevé el
procedimiento de reforma constitucional, se encuentra involucrado otro
procedimiento que es el de formación de las leyes, de ahí que en ocasiones se
tenga tan poco cuidado en las apreciaciones que respecto de la norma
constitucional podamos tener.
No resulta ocioso aludir que en su labor constante, el órgano revisor de la
Constitución mediante ese procedimiento dificultado ha llegado a un número de
reformas al texto fundamental, por demás incontables, o que quizá en este momento
lleguen a contarse en número de 700, aproximadamente.
Creo que cabe plantear la siguiente cuestión ¿la Constitución de 1917 sigue siendo
la misma Constitución después de las innumerables reformas (adiciones y

58
supresiones) que ha sufrido, entre las cuales podemos indicar un principio y una
decisión políticas fundamentales? ¿Sigue siendo útil aprender y enseñar la
clasificación que Bryce?
Recordemos que a través de metáforas, Bryce caracteriza a las constituciones que
él denomina "antiguas" (las que tienen su origen en los países de common law) y
las "modernas" y escritas (las que tienen su origen en el siglo XVIII). Así, para el
autor en comento, "las constituciones del tipo más antiguo pueden llamarse
flexibles, porque poseen elasticidad y se adaptan y alteran sus formas sin perder
sus características principales. Las constituciones del tipo más moderno no poseen
esta propiedad, porque su estructura es dura y fija. Por lo tanto no hay inconveniente
en darles el nombre de constituciones rígidas". Bryce, James, Constituciones
flexibles y constituciones rígidas. Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1952, p. 26.
Heredó a la doctrina constitucional, respecto de las diferencias que guardan las
constituciones rígidas y flexibles, clasificación que a servido tristemente para
adjetivar a la nuestra como rígida.
La Constitución válida sólo es aquella que no sólo guarda el contenido determinado
para lo que Karl Loewenstein considera como normativa, sino que además debe
necesariamente estar acorde con la realidad, y en este aspecto coincidimos con el
constitucionalista Gomes Canotilho al decir que una Constitución no sólo debe de
haber satisfecho el aspecto de la legalidad (conformidad con los procesos
constitucionalmente establecidos) sino, además: "[...] también el de la legitimidad
constitucional como validación social en correspondencia con los criterios de
justicia, con los valores, ideas sociales e imperativos enraizados en el mundo
social".
Gomes Canotilho, José Joaquim, Direito Constitucional, Coimbra, Almedina, 1980,
pp. 185-186. La traducción del texto es nuestra.

V. MÉXICO: ¿REFORMA CONSTITUCIONAL O NUEVA CONSTITUCIÓN?


PROPUESTA

Antes de pasar a las propuestas puntuales, cabe hacer mención de un hecho


contundente, el día de hoy no estaríamos aquí congregados reflexionando en torno

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a la reforma constitucional u obsolescencia de la actual y, consecuentemente, de la
necesidad de una nueva Constitución ante el desgaste lacerante del poder político
dentro de este régimen presidencialista; si no fuera por la convocatoria lanzada por
el EZLN en torno al tema en particular.
Creo que para dar una respuesta coherente se debe determinar:
a) Quién o quiénes son los legitimados para expedir una nueva Constitución, y
b) través de qué mecanismos.
Respecto a la cuestión de la reforma, es necesario precisar que para quien esto
escribe no vale la llamada reforma constitucional integral, particularmente porque
se incurriría en omisiones y errores sistemático-constitucionales, ya por demás
evidentes en nuestra Constitución.
Por otra parte y echa la anterior salvedad, considero que no hay punto de debate
alguno, pues hasta ahora y tal como lo hemos visto, sirve la traspolación del
esquema de procedimiento de formación de las leyes al ámbito de la reforma
constitucional.
En cuanto a la probabilidad de crear una nueva Constitución, desde mi punto de
vista el problema se resuelve:
Primero. A través del concepto de soberanía,
Entre las formas de dar origen a una Constitución, según Bryce, están dos que nos
son ad hoc a este comentario, a saber: primero, aquellas en la cual "una nación
puede, por sí misma, crearlas cuando han renunciado a su antigua forma de
gobierno o se ha libertado de ella y desea crear otra enteramente de novo" y,
segundo, aquellas que "pueden crearse estrechando los lazos existentes con la
autoridad entre varias comunidades autónomas. Cuando los peligros anteriores o
los intereses económicos han conducido a estas comunidades a desar una unión
más íntima que la creada por los tratados o acuerdos federales, las comunidades
pueden constituirse en nación, con un gobierno acordado con un instrumento que
las mantendrá unidas y se encargará de que actúen como cuerpo único". Bryce, op.
cit., pp. 102-104.
Con independencia de que nos encontremos dentro de una democracia
representativa, ya que aquélla reside esencial y originariamente en el pueblo y el

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pueblo puede pedir que se convoque a un nuevo Congreso Constituyente originario
para que se elabore una nueva Constitución.
¿Quién estaría facultado para realizar la convocatoria? Ya que no nos encontramos
ante una situación de ruptura constitucional sino de la canalización a través de los
representantes legítimos, el único legitimado para hacer la convocatoria a un nuevo
Congreso Constituyente sería el Poder Legislativo.
Segundo. Si se opta por la reforma constitucional ésta sólo es posible si se realiza
para insertar mecanismos de democracia directa como lo son el plebiscito y el
referéndum. Desde luego, este procedimiento es tardado pero, sin lugar a dudas,
se determina dentro del marco de legalidad y legitimidad que se consagra en
nuestro ordenamiento jurídico.
Estoy cierta de que este siglo, al igual que sucedió con el anterior, se ve plasmado
de acontecimientos que rompen con todos los paradigmas, con estructuras, y se ve
convulsionado en sus cimientos de tal esquema no escapa nuestro país, pero aquí
y ahora, más que nunca, lo que se requiere es el respeto a la dignidad de los que
conformamos y damos vida a esta sociedad mexicana, la revolución como la
resistencia civil sólo conducen a la irracionalidad del poder.
Finalmente sólo nos resta hacer dos reflexiones:
Primera. La labor de los constitucionalistas si bien no se mueve al impulso de los
vientos fácticos de la sociedad, ha de ser congruente con ella en la medida que es
ahí en donde se encuentra inserto y comprometido, considerando en todo momento
que los principios constitucionales y la Constitución son vivos y dinámicos, que las
normas que conforman a esa Constitución son lo suficientemente elásticas para no
unidimensionalizar el tejido social y esclerotizarlo.
La norma, particularmente la constitucional, y de esto tengo firme convicción, no ha
perdido sus caracteres de general y abstracta, siempre y cuando se reconozca que
es necesario que dicha norma sea congruente con la realidad que se vive, que ser
y deber ser son elementos indisolubles, que principios y decisiones políticas
fundamentales permanezcan, bajo condición de dar el cauce necesario a la
actuación del Estado. Que tenga legitimidad en tanto validación social.

61
Sólo bajo el análisis socio jurídico e interdisciplinario de los fenómenos identificados
puede darse una explicación a la crisis política que se da, no sólo en el seno los
colectivos tradicionales y la puesta en emergencia de lo que Claus Offe llama
nuevos movimientos sociales, sino en instituciones que dan coherencia al actuar
social, entiéndase partidos políticos, gobernabilidad, legitimidad, legalidad,
llegándose incluso a determinar los parámetros de unidad y orden político que debe
subyacer al interior de un Estado. En la medida que se ponga en marcha tal análisis
podrá entenderse, también, la crisis por la que pasa la fuerza y validez de la
Constitución, tanto en su vertiente interna, en donde juegan factores domésticos y
particulares de cada sistema, así como en su vertiente externa, esto es, de orden
jurídico supranacional, en donde, qué duda cabe, se da un replanteamiento integral
sobre la relativización de la función de la Constitución, específicamente, de la
función de coherente unidad operativizada a través de los órganos
constitucionalmente legitimados.
Ma. Del Pilar HERNÁNDEZ

I. Reforma y mutación constitucionales

1. Los cambios y modificaciones constitucionales, que no rupturas ni violaciones, se


realizan primordialmente a través de reformas y mutaciones, las cuales se integran
y forman o serán parte de la propia Constitución. En consecuencia, las reformas y
mutaciones que sufre la ley fundamental son su propia evolución, y como tal
configuran el desarrollo de la norma, son su historia y su presente.

Si la Constitución es un ser deber-ser, si constituye un duelo dialéctico, una


perpetua adecuación entre la norma y la realidad,1 si la vida social se encuentra en
constante movimiento, si es como el agua de un río que nunca es la misma en
idéntico sitio, según alegoría de Heráclito, entonces, la Constitución habrá de
modificarse para regular jurídicamente las nuevas situaciones, para proteger con la
mayor eficacia los derechos humanos y para continuar el siempre inacabado
proceso de perfeccionar el sistema democrático dentro de la realidad del país y sin
descuidar las peculiaridades de su evolución política.

62
La historia, el desarrollo, el iter de cualquiera Constitución se encuentra, en gran
parte, en sus reformas y sus mutaciones. Quien lea y estudie únicamente el texto
denominado Constitución no la llegará a conocer ni comprender si descuida las
reformas y las mutaciones. El entendimiento de la historia constitucional es uno de
los elementos más importantes para comprender los alcances jurídico-políticos de
la ley suprema. Esta es la razón por la cual me aboco a reflexionar sobre el
procedimiento de reforma constitucional y como se ha ejercido en nuestra carta de
1917, y también debido a que esta cuestión se ha debatido y se debate tanto en las
últimas dos décadas como en la actualidad. Es un debate no sólo teórico sino de
importantes consecuencias prácticas.

2. Las primeras Constituciones que podemos etiquetar como democráticas a nivel


nacional: la estadounidense de 1787, las francesas de 1791, 1793 y 1795, y la
española de 1812 establecieron un procedimiento para su reforma y actualización,
el cual era más complicado —rígido— que el normal, que aquel que se sigue para
la alteración de la norma ordinaria, en razón de que la norma constitucional goza,
generalmente en las Constituciones escritas, de la característica de supremacía, la
cual le es inherente.

La idea anterior se plasmó con profundidad en el artículo 28 de la Declaración de


los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1793 al establecer que "Un pueblo
tiene siempre el derecho de revisar, reformar y cambiar su Constitución. Una
generación no puede someter a sus leyes a las generaciones futuras".

3. La noción anterior la hizo suya el constitucionalismo mexicano desde sus


orígenes; el artículo 4o. de la Constitución de Apatzingán decretó que: "[la sociedad]
tiene derecho incontestable a establecer el gobierno que más le convenga, alterarlo,
modificarlo y abolirlo totalmente cuando su felicidad lo requiera".

Esa Constitución no señaló procedimiento alguno para la reforma constitucional. En


tal virtud concluyo que aquel era el mismo que para la norma secundaria, argumento
que se refuerza porque la mayoría de los constituyentes, pero especialmente
Morelos, conocía los diversos documentos constitucionales franceses que
63
dificultaban dicho procedimiento, al exigir dicha aprobación mediante la intervención
de varias legislaturas sucesivas. En consecuencia, la omisión indica que se quiso y
se diseñó una Constitución flexible.

La anterior interpretación se fortalece si se tiene en cuenta el artículo 237 c: la


vigencia de la Constitución de Apatzingán se preveía transitoria, mientras no se
dictara y sancionara la Constitución permanente de la nación. No serían reformables
los artículos relativos a la forma de gobierno. Es decir, el Congreso Constituyente
tuvo presente la cuestión de la reforma constitucional, pero no estableció un
procedimiento especial o rígido para su modificación. En consecuencia, fue una
Constitución flexible, pero con cláusulas pétreas o de intangibilidad, las que el
congreso ordinario no podía alterar.

4. El artículo 3o. del Acta Constitutiva de la Federación de 1824 estableció que:

La soberanía reside radical y esencialmente en la nación, y por lo mismo pertenece


exclusivamente a ésta el derecho de adoptar y establecer por medio de sus
representantes la forma de gobierno y demás leyes fundamentales que le parezca
más conveniente para su conservación y mayor prosperidad, modificándolas o
variándolas, según crea convenirle más.

Este último artículo citado recogió el pensamiento de Apatzingán sobre la necesidad


de adecuar la Constitución a la realidad y conforme a la voluntad de la nación o la
sociedad, a través de sus representantes y de acuerdo con el procedimiento que
establecía la Constitución.

El título VIII de la Constitución de 1824 plasmó dicho procedimiento en sus artículos


167 a 170; siguió el sistema francés de reforma, pero simplificado a la aprobación
de dos legislaturas sucesivas.

5. Ahora bien, por otro lado, una Constitución requiere cierta estabilidad, debido a
que para su efectividad necesita la legitimidad que le otorga la adhesión del pueblo,
quien precisa conocerla y comprenderla en sus grandes lineamientos. Una

64
Constitución no va dirigida únicamente a los expertos o técnicos, sino a toda la
sociedad; a ésta le costará trabajo comprender reformas sin fin e innecesarias. La
inestabilidad constitucional es enemiga de la propia Constitución. Además, ésta no
debe quedar al capricho de mayorías electorales transitorias, porque su fuerza
normativa se debilitaría. De aquí que la norma constitucional, en cuanto suprema,
goza de cierta rigidez y para su reforma es indispensable agotar un procedimiento
más complicado que aquel que se sigue para la norma ordinaria.

Dicho procedimiento, en palabras de Hamilton, "protege por igual contra esa


facilidad extrema que haría a la Constitución demasiado variable y contra esa
exagerada dificultad que perpetuaría sus defectos manifiestos. Además, capacita al
gobierno general y al de los Estados para iniciar la enmienda de los errores, a
medida que los descubra la experiencia de uno y otro sector".

Es decir, desde esa Constitución escrita quedaba claro que resulta indispensable
lograr un equilibrio entre reforma y estabilidad, entre cambio y permanencia.

El fiel de la balanza se apoya en que debe adaptarse la norma constitucional a la


realidad cuando política, jurídica o socialmente es en verdad necesario.

Héctor Fix-Zamudio y Salvador Valencia Carmona lo señalan con precisión:

Cualquier Constitución se mueve entre la estática y la dinámica constitucionales,


puntos entre los que debe buscarse el justo medio aristotélico. Cierto es que los
preceptos constitucionales no pueden ser volátiles, ni fugaces, requieren de un
mínimo de fijeza e inalterabilidad, de modo que el orden general que la Constitución
ha creado se mantenga. Pero las normas primarias, por otra parte, tampoco son
entelequias, deben ir al paso de los cambios sociales y políticos, puesto que, como
bien apuntó Burke, "una Constitución incapaz de transformarse es una Constitución
sin posibilidades de existencia".

65
Esta misma idea la han expresado muy bien diversos tratadistas: hay que conciliar
estabilidad y cambio, es necesario alcanzar un balance permanente entre
estabilidad y mutabilidad constitucionales.

6. Las modificaciones constitucionales se realizan, como ya afirmé, primordialmente


a través de reformas y mutaciones.

La reforma constitucional es el mecanismo formal que la propia Constitución


establece para su modificación o alteración. Este procedimiento debe ser más
complicado que el que se sigue para cambiar la norma ordinaria, debido a la
supremacía del precepto constitucional y a la necesidad de que la ley fundamental
guarde alguna estabilidad.

A la mencionada "complicación" se le identifica con la rigidez que debe proteger a


esa norma.

Pedro de Vega señala tres funciones de la reforma constitucional: a) la ya expresada


adecuación de la norma a la realidad, b) el acondicionamiento que se lleva a cabo
sin quebrantamiento de la continuidad jurídica, y c) a través de ese mecanismo
especial de reforma la norma constitucional adquiere su carácter de suprema, lo
cual implica dos aspectos, que la norma constitucional deroga a la secundaria que
la contraríe, e impide que los poderes constituidos se conviertan en Constituyente.

7. Existen distintos sistemas de reforma constitucional que responden a diversos


factores como son: las variadas necesidades del orden político, las concepciones
ideológicas de la Constitución, la evolución histórica de ese orden, y el
perfeccionamiento de la concepción y de los procedimientos democráticos.

8. La mutación constitucional es la modificación que sufre la Constitución sin


violarse sus principios y sin seguirse el procedimiento formal que ella misma señala
para su reforma.

66
En la mutación constitucional, la norma suprema: a) conserva el mismo texto, pero
adquiere diverso significado,7se completa con interpretaciones, prácticas o se
precisa a través de alguna norma secundaria.

9. La reforma y la mutación persiguen la misma finalidad: acoplar la norma a la


realidad. Desde esta perspectiva son métodos complementarios que se apoyan
entre sí. Desde otra perspectiva son, en alguna forma, excluyentes, porque mientras
más se utilice una de ellas, la otra declinará en algún grado.

No existe país alguno en el cual uno de estos métodos excluya por completo al otro.
En consecuencia, ambos conviven, pero son diferentes situaciones, circunstancias,
instituciones y prácticas las que determinan cuál de ellos predomina en un país
determinado y con qué intensidad.

10. El estudio de la mutación constitucional se debe primordial-mente a la doctrina


alemana, específicamente a Laband y a Jellinek.

La cuestión de la mutación constitucional es compleja. Para comprenderla se han


realizado diversas clasificaciones, desde la de Laband hasta la de Hsü Dau-Lin; esta
última es una de las más conocidas y distingue cuatro clases de mutaciones
constitucionales a través de:

a) Prácticas estatales que no violan formalmente la Constitución.

b) La imposibilidad de ejercer facultades o derechos establecidos en la Constitución.

c) Prácticas estatales contradictorias con la Constitución.

d) La interpretación de la Constitución.

No examino dicha clasificación. Empero, enfatizo que no toda mutación


constitucional es admisible; para que lo sea, debe respetar el principio de
supremacía constitucional y los mismos límites que tiene el poder revisor de la
Constitución.

67
Las mutaciones más comunes e importantes son la interpretación y la costumbre
constitucionales.

El orden constitucional mexicano desde luego conoce la mutación constitucional. Al


final de este capítulo expongo algunos ejemplos al respecto.

11. Los documentos constitucionales mexicanos anteriores a la Constitución de


1857 no fueron modificados o alterados conforme a las normas de la propia
Constitución, debido al accidentado devenir de nuestro siglo XIX; su vigencia fue
corta e interrumpida por golpes de Estado y rebeliones, no hubo tiempo para
reforma alguna. Un documento constitucional era substituido por otro que imponía
el grupo vencedor. Así, el procedimiento de reforma, rígido o muy rígido, resultó una
ilusión.

Mi aseveración, contenida en el párrafo anterior, no se desvirtúa por la existencia


del Acta Constitutiva y de Reformas de 1847. Ese año, el Congreso Constituyente
restableció la vigencia de la Constitución federal de 1824, y el 21 de mayo se
promulgó la mencionada Acta Constitutiva. Reflexiónese sobre la misma: a) no
siguió el procedimiento de reforma establecido en la Constitución de 1824, b) fue
expedida por un Congreso Constituyente, c) su propio nombre "Acta Constitutiva"
indica parte de su naturaleza jurídica, d) en su articulado diseñó un sistema de
reforma diverso al de 1824, e) al final del Acta aparece una nota que expresa que
la única Constitución de la República se forma por el Acta Constitutiva y la
Constitución federal, ambas de 1824, y el Acta de Reformas de 1847. Es decir, la
Constitución se integraba por tres documentos, así como desde 1824 se había
compuesto por dos.

Entonces, la cuestión del procedimiento de la reforma constitucional en México se


actualiza hasta la Constitución de 1857, y específicamente a partir de 1873 cuando
se lleva a cabo la primera reforma a aquélla.

68
II. Las reformas a la Constitución de 1857

12. El Congreso Constituyente de 1856-1857, cuyo fundamento y legitimidad se


encuentra en el levantamiento, o mal llamada "Revolución de Ayutla", protagonizó
un interesante e importante debate sobre la reforma constitucional, al que aludo con
posterioridad. En este momento me interesa subrayar que el procedimiento que al
final se aprobó, fue el mismo que contiene la Constitución de 1917 con algunas
insignificantes alteraciones gramaticales.

Diego Valadés escribió:

La Constitución de 1857 fue modificada en 25 ocasiones; la suma de los preceptos


reformados ascendió a 48; los artículos que más cambios experimentaron fueron el
72 (equivalente al 73 de la Constitución de 1917), en ocho ocasiones, y el 78
(equivalente al 83), tres veces. Ochenta artículos no fueron objeto de modificación.
Durante los diez primeros años de vigencia de la Constitución el país padeció una
guerra civil y una intervención extranjera; en esa etapa no se produjeron reformas.
El proceso de reformas formales comenzó en 1873, y se extendió hasta 1912;
durante la etapa revolucionaria fue reformada en tres ocasiones, sin seguir lo
dispuesto por el artículo 127. En los 39 años que mediaron entre 1873 y 1912 se
publicaron 22 decretos reformatorios; a lo largo de los 27 años ininterrumpidos
(1884-1911) de la dictadura porfirista, la Constitución fue reformada 14 veces. 10

La síntesis elaborada por Valadés es precisa y útil.

En los más importantes tratadistas mexicanos del siglo XIX, que estudiaron
sistemáticamente la Constitución de 1857, no encuentro críticas a las reformas a la
Constitución ni que consideren que hayan sido exageradas en número; incluso
Eduardo Ruiz que expresó un criterio moderado y equilibrado: "Muchas reformas y
algunas adiciones se han hecho a nuestra Constitución", pero consideró que a ellas
habían obligado las exigencias del progreso.11 Ruiz escribió su opinión en 1888.

69
José María del Castillo Velasco defendió el artículo que consigna el procedimiento
de reforma, apuntó reflexiones profundas y valoró positivamente que los electores
no hayan aprobado el proyecto de reforma que Juárez les proponía fuera de los
cauces señalados por la ley suprema, y redactó un párrafo singular, a tal grado que
parece que se está refiriendo al México de 2010:

Y conviene, además, no confundir en ningún caso las reformas que sean


convenientes en la administración con las que sean convenientes en la Constitución.
Atribuir a ésta los males que procedan de aquella, sería el más peligroso de los
errores. Es preciso comprender que ninguna Constitución aparecerá buena, por
más perfecta que se suponga, si el ejercicio del poder público no se verifica como
corresponde a las circunstancias del país y como fluya genuinamente de la misma
Constitución.

En Mariano Coronado sólo encuentro la afirmación de que las enmiendas "a nuestro
Código político" son en muchas ocasiones convenientes e incluso necesarias. La
edición es de 1906.

No considero que las reformas en cuanto a su número hayan sido exageradas.


Cuestión diferente es si fueron convenientes o apropiadas para el país.

Téngase en cuenta que varios de los decretos de reforma se refirieron a una misma
cuestión, por ejemplo: el problema de las alcabalas y el libre tránsito de las
mercancías por el país; la erección de entidades federativas y territorios federales;
la no reelección o reelección del presidente de la República, su periodo y su
sustitución; el aumento de facultades al Congreso de la Unión; la incorporación de
nuevos derechos del hombre.

Varias de estas reformas fueron importantes y positivas, entre las que destacan: los
cinco artículos que incorporaron al texto constitucional los principios de las Leyes
de Reforma, el principio de no reelección del presidente de la República, el libre
tránsito de las mercancías por el territorio nacional, la protección de nuevos

70
derechos humanos y la declaración de que el presidente de la República era
responsable políticamente por violación expresa de la Constitución.

Otras no debieron haberse realizado: crear territorios con partes de un


estado, porque con ese criterio todo un estado podía ser tratado de igual manera,
quebrándose el sistema federal, las cuales permitieron que Porfirio Díaz gobernara
de 1884 a 1911 en forma ininterrumpida, con lo cual se lesionó el régimen
democrático.

Una reforma de gran calado fue la realizada en 1874 por medio de la cual se
alteraron las relaciones entre los poderes Ejecutivo y Legislativo federales: se
restableció el Senado, se señalaron reglas de operación y quórum de ambas
cámaras, se detalló el procedimiento para la creación de las leyes, se establecieron
las facultades exclusivas de cada cámara, se precisó la nueva integración de la
Comisión Permanente, y se restringió el llamado fuero constitucional de los altos
funcionarios de la Federación.

Muchos de los artículos de esta reforma se incorporaron a la Constitución de 1917.


Algunos ya son parte de la historia constitucional. Nuestra evolución política los
mandó al museo de las instituciones. No obstante, no son pocos los aspectos que
aún subsisten de la mencionada reforma de 1874.

Esa reforma no concedió veto legislativo al presidente de la República, en virtud de


que las observaciones al proyecto legislativo podían ser superadas por simple
mayoría de los legisladores presentes, lo cual ya se le otorgaba en la original
Constitución de 1857. Los cambios a ese "veto" en 1874 fueron dos: en lugar de
siete días para que el presidente manifestara su "opinión", con la reforma de 1874,
aquél gozaba de diez días "útiles" —hábiles— para sus "observaciones", y se
suprimió que en caso de urgencia notoria, calificada por el voto de los dos tercios
de los diputados presentes, el Congreso podía acortar esos días o de plano el
presidente no tendría la facultad de externar su opinión.

71
Cierto, y no es discutible, que a partir de 1874 se alteraron las relaciones entre los
poderes políticos a favor del Ejecutivo, pero es exagerado considerar que esa
reforma auspició o cobijó la larga dictadura de Porfirio Díaz, la cual existió más allá
de las normas constitucionales. El mal no se encontraba en la Constitución y la
reforma de 1874, sino en la fuerza del caudillo que se impuso, incluso con las armas.
Al final de cuentas, la columna vertebral de la reforma de 1874 contenía las virtudes
y los defectos de cualquier sistema bicameral. ¿Hay alguien que actualmente
proponga la desaparición del Senado y el regreso al sistema unicameral?

13. La última reforma que afectó a la Constitución de 1857 fue impulsada por el
presidente Madero y promulgada en noviembre de 1911, y alteró dos artículos. Lo
más importante fue la prohibición en cualquier caso de la reelección del presidente
y el vicepresidente de la República y de los gobernadores.

Las tres "reformas" de Venustiano Carranza18 no pueden acreditarse como tales,


porque las realizó por sí y ante sí, sin seguir el procedimiento que marcaba la
Constitución, con lo cual se rompieron los principios de supremacía y rigidez de la
Constitución. Esas reformas son producto de un país en guerra civil, donde más que
orden jurídico lo que prevalecía era la voluntad y el criterio de los caudillos, más allá
de que esas reglas se impusieran en el territorio dominado por aquéllos, y de la
bondad del contenido de las mismas. No desconozco su valor en el mundo del ser,
pero no en el del deber ser.

14. Bien, soy consciente de que los criterios antes expuestos no son compartidos
en diversos ámbitos. Existe el tufillo de que la Constitución de 1857 fue
constantemente reformada y, en forma indirecta, que todas o casi todas las reformas
fueron negativas. Así, Manuel Aguirre Berlanga aseguró que esa ley fundamental
fue aplicada en muy raras ocasiones, aunque sí fue mutilada y escarnecida, así
como adulterado su espíritu progresista, lo que se ha repetido en otras ocasiones.

No estoy de acuerdo con tal criterio por las razones expuestas en los párrafos
anteriores y por el repaso que realicé de los más distinguidos autores que
sistemáticamente analizaron la Constitución de 1857.
72
III. El procedimiento de reformas constitucionales establecido en el artículo 135 c.
Análisis de sus alcances

15. La Asamblea Constituyente de 1916-1917 ratificó el procedimiento de reformas


que establecía su antecesora, con mínimas alteraciones gramaticales. Dicho
procedimiento se había inspirado en la Constitución estadounidense, aunque no fue
una copia fiel por las diferencias entre ellos. La Constitución estadounidense
establece dos procedimientos, aunque uno es casi una pieza de museo. La
mexicana estableció únicamente uno de ellos y no siguió el quórum estadounidense
de votación para las entidades federativas: en Estados Unidos es necesario que el
proyecto se apruebe por lo menos por las tres cuartas partes de las legislaturas
locales o que las entidades federativas convoquen a convenciones para aprobar o
no dicho proyecto. También en este supuesto se exige igual quórum de aquéllas
para su aprobación.

A partir de 1917, el artículo 135 c. que establece el procedimiento de reforma


constitucional ha sido reformado en una sola ocasión, en 1966, para facultar a la
Comisión Permanente a realizar el cómputo de los votos de las legislaturas locales
y la declaratoria de que la adición o reforma ha sido aprobada. En esta forma se
perseguía que no se tuviera que esperar hasta el inicio del periodo de sesiones o
convocar al Congreso a sesiones extraordinarias. Es únicamente un trámite
administrativo, aunque de la mayor importancia, y puede presentarse algún
problema como examino más adelante.

16. El actual artículo 135 c. establece la regla general del procedimiento de reforma
constitucional y con el cual se llevan a cabo casi todas las reformas y adiciones. En
la propia Constitución se encuentra un procedimiento más rígido que el establecido
en dicho artículo y dos casos de flexibilidad, que en la original Constitución fueron
tres.

El texto del artículo 135 c. dispone que:

73
La presente Constitución puede ser adicionada o reformada. Para que las adiciones
o reformas lleguen a ser parte de la misma, se requiere que el Congreso de la Unión,
por el voto de las dos terceras partes de los individuos presentes, acuerde las
reformas o adiciones, y que éstas sean aprobadas por la mayoría de las legislaturas
de los estados.

El Congreso de la Unión o la Comisión Permanente en su caso, harán el cómputo


de los votos de las legislaturas y la declaración de haber sido aprobadas las
adiciones o reformas.

Este precepto debe ser analizado para conocer sus alcances y las precisiones del
caso a través de la lupa de la historia y costumbre constitucionales, así como de
una interpretación lógico-jurídica del conjunto y unidad de la Constitución. A ello me
aboco a continuación:

a) El artículo está estrechamente relacionado con el sistema federal, y es una de


sus defensas y protecciones en un doble sentido.

Por una parte, las entidades federativas al intervenir en el procedimiento están


garantizando su existencia y la del propio sistema federal, porque se supone que lo
van a defender y a no permitir que se cree un sistema central o uno que afecte las
facultades que la Constitución les señala y que son necesarias para el buen
funcionamiento del sistema federal.

Por la otra, es una garantía de que la Federación no va a ver mermadas sus


competencias a grado tal que se afecte la unidad del estado y su correcto
funcionamiento. Hay facultades que deben ser competencia de la Federación,
porque se necesita que las normas sean aplicables en todo el territorio. Esta
situación cambia conforme a la configuración de cada Estado federal, en la cual
intervienen aspectos históricos y políticos relevantes.

74
En otras palabras, el procedimiento del artículo 135 c. protege al sistema federal,
su buen funcionamiento y la unidad del Estado, es decir, que no se vaya a
"balcanizar".

b) El órgano que realiza la reforma o adición no es la suma de las legislaturas de


las entidades federativas y de la federal. Es un órgano complejo cuya naturaleza
responde a la función que tiene encomendada: reformar o adicionar las normas
supremas que gozan de una protección especial; la obra de este órgano se
convierte en parte de la propia Constitución, con la misma jerarquía a la que decidió
el Poder Constituyente, que sólo puede ser el pueblo o, por decisión de éste, una
asamblea o Congreso Constituyente como su representante.

En México, como en casi todas las leyes fundamentales, dicho órgano no recibe
una denominación en la Constitución, sino que es la jurisprudencia y la doctrina las
que se encargan de bautizarlo, lo que reviste importancia singular, porque en la
denominación se implica la propia naturaleza y jerarquía del órgano. En esta forma
se le suele denominar, entre otros calificativos, poder reformador, poder
modificador, Poder Constituyente instituido.

Entre nosotros, el distinguido tratadista Felipe Tena Ramírez lo denomina Poder


Constituyente permanente, en virtud de que su función es constituyente en cuanto
participa en alguna forma de la función soberana, ya que su actuación puede afectar
a la propia función soberana al adicionar o reformar la obra del poder originario o
Constituyente.

Me adhiero a los tratadistas que lo denominan órgano revisor de la Constitución,


debido a las siguientes razones: no es Poder Constituyente sino constituido en la
Constitución, en tal razón posee las características y límites de cualquier poder
constituido; su función es reformar o adicionar, no destruirla, en consecuencia, tiene
límites implícitos tal y como examino en otro capítulo; el único Poder Constituyente
es el pueblo soberano.

75
El órgano revisor de la Constitución es un órgano constituido primario, como
también lo es nuestra Suprema Corte de Justicia, en cuanto tribunal constitucional.
Ambos gozan de una jerarquía superior respecto a los órganos constituidos
secundarios, en virtud de que la Constitución les señala una competencia
constitucional, cuya naturaleza es reformar o interpretar la propia Constitución en
última instancia.

Los órganos constituidos secundarios son los poderes Legislativo, Ejecutivo,


Judicial y los órganos constitucionales autónomos.

El órgano revisor de la Constitución es jerárquicamente superior a los órganos


constituidos secundarios en razón de que puede alterar la estructura, integración y
funciones de los segundos, e incluso los puede crear como en el caso de los
órganos constitucionales autónomos. Al contrario, estos últimos no poseen facultad
alguna respecto al órgano revisor de la Constitución. Reitero, aunque el órgano
revisor se integre por poderes secundarios, su naturaleza y funciones son diversas
de aquéllos. Además, cierto es que los órganos secundarios intervienen en diversos
aspectos de los primarios. Este es un asunto de los controles y de los pesos y
contrapesos que deben existir entre todos los órganos del poder.

c) El procedimiento establecido en el artículo 135 c. cataloga a nuestra Constitución


como rígida en contraste con las flexibles; rígida en cuanto tiene un procedimiento
más complicado para reformar la norma constitucional que aquel que se sigue para
alterar la norma ordinaria, y así preservar la supremacía constitucional y la
estabilidad que cualquier ley fundamental debe poseer dentro de la continua
adecuación a la cambiante realidad.

Muy conocido es que a James Bryce se debe dicha distinción, la cual tuvo cierta
importancia, la que ha perdido por completo, en virtud de que poco nos dice una
clasificación en la que casi todas las Constituciones del mundo se catalogan como
rígidas y tres o cuatro como flexibles. Se suele señalar como el mejor ejemplo de
Constitución flexible a la de Gran Bretaña, porque es el propio Parlamento el que
modifica la Constitución de acuerdo con el mismo procedimiento que se sigue para
76
alterar la norma ordinaria. No obstante, la Constitución de Gran Bretaña no es tan
flexible como parece, en virtud de una importante convención constitucional: una
reforma trascendente a una ley o estatuto constitucionales no puede realizarse sin
la aprobación del pueblo; es decir, el tema se expone y se vuelve aspecto toral de
las elecciones, y la participación del electorado es crucial para determinar si el
Parlamento realiza o no la reforma. En otras palabras, la Constitución no escrita en
un solo documento de Gran Bretaña, y que suele calificarse de flexible, desde la
óptica política es más rígida que muchas de las así denominadas.

d) El órgano revisor de la Constitución está autorizado a reformarla o adicionarla. La


mayoría de la doctrina concuerda en que tales expresiones implican una alteración
parcial de la Constitución y que no se puede tocar su esencia o sustancia o
transformarla en una nueva, o como meridianamente se expresa: la propia ley
suprema indica que para que los cambios "lleguen a ser parte de la misma implica
una relación de parte a todo", o sea, se está presuponiendo que la Constitución
continúa existiendo como tal y, por tanto, no se le sustituye por otra.

Desde el punto de vista gramatical, reformar o adicionar poseen significados


diversos; los dos verbos descartan la idea de destruir. Desde el punto de vista
jurídico los dos verbos se aceptan con su acepción gramatical, pero se unifican
jurídicamente en cuanto se sigue el mismo procedimiento para la alteración del texto
y ambos deben satisfacer todas y cada una de las premisas constitucionales.

e) El artículo no señala quien tiene la facultad de iniciativa para la reforma


constitucional, y este aspecto es importante, en razón de que entonces se tiene la
oportunidad de fijar la agenda de las reformas constitucionales.

Quienes tienen esa potestad en nuestro orden constitucional son los mismos que
pueden presentar un proyecto de ley de acuerdo con el artículo 71 de la ley
fundamental, por las siguientes razones: al no establecerse una regla específica
para tal fin, hay que aplicar la regla general contenida en el artículo mencionado
para presentar iniciativas, o sea, el presidente de la República, los diputados
federales, los senadores y las legislaturas de las entidades federativas; la
77
interpretación y la práctica constitucionales así lo han consagrado, habiéndose
formado una costumbre, que es una de las fuentes del derecho constitucional
mexicano; la Constitución estadounidense concede esta facultad expresamente al
presidente de la República, y un argumento importante, poco citado, es que el
artículo 170 de la Constitución de 1824 estableció que para "reformar o adicionar"
la Constitución y el Acta Constitutiva se seguirían, además de las reglas específicas,
todos los requisitos prevenidos para la formación de las leyes, menos el derecho de
veto; más claro no puede ser, y así ha acontecido en la realidad, lo cual es lógico.
Se ha criticado que nuestra Constitución de 1917 es muy casuística pero,
simultáneamente, se desea que sea específica al infinito, cuando en la mayoría de
los casos es innecesario.

f) Los argumentos anteriores son cien por ciento aplicables para sostener que la
tramitación de la iniciativa de reforma debe seguirse conforme al artículo 72 c.: se
examina y se discute la iniciativa en el Congreso de la Unión, actuando cada cámara
en forma separada y sucesiva. Una razón adicional: el Congreso federal únicamente
puede sesionar en cámara única en los supuestos que la Constitución
expresamente así lo indica.

Téngase en cuenta que este aspecto es importante, porque el número de


legisladores es diferente en cada cámara.

En septiembre de 1982, el presidente de la República envió al Congreso una


iniciativa de reforma al artículo 28 c. para que el servicio de banca y crédito fuera
brindado exclusivamente por el Estado. Tal reforma entró en vigor en noviembre de
ese mismo año. En contra de tal reforma se presentó demanda de amparo
reclamándose la presunta violación de diversas garantías establecidas en artículos
constitucionales. Entre los aspectos alegados se encontraban que el presidente de
la República no poseía la facultad de iniciar reformas constitucionales, la que era
exclusiva de las dos terceras partes de los legisladores presentes en el Congreso
de la Unión y que éste debía celebrar sesión conjunta tratándose de reformas
constitucionales.

78
Tal demanda y tal interpretación del artículo 135 c. no tendría importancia alguna,
porque los principales accionistas de los bancos expropiados estaban defendiendo
sus intereses particulares. La singularidad del asunto fue que su abogado era uno
de los grandes constitucionalistas y tratadistas del país, el jurista Ignacio Burgoa.

g) ¿Con qué mayoría deben las legislaturas de las entidades federativas aprobar el
proyecto que les envía el Congreso de la Unión para su consideración y, en su caso,
aprobación?

Pertinente es la consideración de Miguel Carbonell de que al ser omiso el artículo


135 c. será cada Constitución local la que lo determine, y si no lo hace, se entiende
que es por mayoría simple, pero la Constitución local no puede indicar una mayoría
superior a las dos terceras partes de los legisladores presentes, porque entonces
—agrego— estaría estableciendo preceptos más rígidos que la Constitución federal
y estaría dificultando el procedimiento reformador. Si tal principio lo siguieran varias
Constituciones locales, podría afectar el equilibrio entre el cambio y la adecuación
con estabilidad. La rigidez del procedimiento de reforma constitucional de la
Constitución federal sólo lo puede precisar ella misma.

El artículo 135 c. se refiere a que la aprobación la realiza el congreso local. En


consecuencia, se excluye cualquier otra intervención, como podría ser la del
gobernador del estado o que se someta a referendo.

Tal y como está redactado el artículo 135 c. en la actualidad, se excluye a la


Asamblea Legislativa del Distrito Federal de intervenir en el procedimiento de
reforma. La razón de fondo es que no constituye formalmente una legislatura de
entidad federativa, en la realidad casi lo es, menos en los aspectos que se han
reservado a las cámaras del Congreso de la Unión. El aspecto formal es que a partir
de la creación y fortalecimiento de esa Asamblea Legislativa, el artículo 135 c. ha
permanecido intocado. No obstante, más pronto que remoto este aspecto habrá de
ser superado.

79
La intervención real de las entidades federativas en el procedimiento de reforma se
ha fortalecido. Han dejado de ser el simple trámite burocrático de la época del
partido hegemónico y del "carro completo". La pluralidad política en los congresos
locales, las circuns-tanciaseinteresesactuantesenlasentidadesfederativasylanueva
fuerza política de los gobernadores han transformado este aspecto, lo cual resultó
evidente en las discusiones de la "reforma indígena", que había sido aprobada por
el Congreso de la Unión y que fue rechazada por un buen número de legislaturas
locales.

h) Como dice el artículo 135 c. es el Congreso de la Unión, y a partir de 1966, la


Comisión Permanente, en los recesos de aquél, quien hace el cómputo de los votos
de las legislaturas locales.

¿Pueden verificar esos órganos que las legislaturas locales han seguido el
procedimiento y satisfecho el quórum de asistencia y votación que exige su
Constitución en el caso del artículo 135 c.?, ¿o es suficiente con el documento oficial
que la legislatura correspondiente le remita?

La facultad de hacer el cómputo de los votos es de los órganos federales, en tal


virtud considero que sí puede pedir a una legislatura local que subsane alguna
irregularidad en el respectivo procedimiento en dos supuestos: si el vicio en el
documento es notorio o si es impugnado por algún o algunos diputados locales y
los órganos federales coinciden con ese criterio.

Ahora bien, existen 31 legislaturas locales. Se necesita la aprobación de 16 de ellas.


Los órganos federales pueden hacer la declaratoria cuando se alcance ese número,
y dejar fuera del cómputo el voto de la legislatura o legislaturas con algún problema,
tal y como puede hacer la declaratoria cuando se alcance el número requerido por
la Constitución, sin necesidad de esperar los votos de las legislaturas aún faltantes.

Para hacer el recuento de los votos de las legislaturas locales, no es necesario


esperar a tenerlos todos por una sencilla razón: bastaría entonces que dos o tres
legislaturas de entidades federativas se pusieran de acuerdo para paralizar todo el

80
procedimiento de la reforma constitucional, incluso si la Constitución local señala un
plazo en este supuesto.

Si el recuento de los votos lo realiza la Comisión Permanente, el Congreso de la


Unión no puede revisar ese recuento ni esa declaración, porque ya se ejerció la
facultad constitucional por uno de los órganos encargados para ello por la
Constitución. Cuestión aparte es si la reforma de 1966 no debió llevarse a cabo,
debido a que normalmente el cómputo de los votos de las legislaturas no presentará
problema alguno, pero si lo presenta es preferible que asunto de tal gravedad e
importancia —parte del procedimiento de la reforma constitucional— lo resuelva el
Congreso de la Unión y no la Comisión Permanente.

i) ¿Es reformable el artículo 135 c. a través del procedimiento que él mismo señala?

Ya señalé que sí lo fue en 1966, pero más allá de que sí se realizó, ¿fue
constitucionalmente correcto?

Al respecto, la doctrina mexicana casi no se ha ocupado del asunto, la extranjera sí


y se encuentra dividida.

A partir de Alf Ross varios tratadistas señalan la imposibilidad de que el órgano


revisor pueda modificar el procedimiento de reforma decidido por el Poder
Constituyente.

No obstante, Ross sí acepta que dicho procedimiento pueda ser modificado por el
órgano revisor, pero no a través de un razonamiento jurídico, porque implicaría una
"autorreferencia genuina y parcial", lo cual es lógicamente absurdo; sí es posible
mediante un razonamiento lógico: si el artículo que contiene el procedimiento de
reforma se modifica, es la norma-fundamento la que ordena que se obedezca el
nuevo procedimiento de reforma, y así indefinidamente. La validez del nuevo
procedimiento no se encuentra en la norma alterada, sino en la norma-fundamento,
que es la "base jurídicamente inmodificable del sistema", y así —afirma este autor
danés— se supera cualquier contradicción lógica.

81
El planteamiento de Ross es ingenioso, pero innecesario e incurre en
contradicciones. Después de todo para que tanta disquisición para llegar a la misma
conclusión de que sí se puede. Como comúnmente se expresa: para que tanto
brinco estando el piso tan parejo.

Riccardo Guastini sostiene que la norma que contiene el procedimiento de reforma


—se está refiriendo al ordenamiento constitucional italiano— es susceptible de ser
modificada como cualquier otra, ya que no existen razones en contrario. Quienes
sostienen el criterio opuesto, contemplan esa norma procedimental como una
norma superconstitucional, si no desde una jerarquía lógica, sí desde una jerarquía
material.35

Mi criterio es que el artículo 135 c. contiene un aspecto muy importante e


indispensable: el procedimiento formal para adecuar la Constitución a la realidad.
Es una norma de la Constitución material en el sentido de que no podría encontrarse
en una ley ordinaria, pero como todo procedimiento puede ser precisado y
mejorado.

El artículo 135 c. bien hubiera podido haber regulado otro procedimiento de los que
conoce el derecho comparado en los países democráticos; por ejemplo, la reforma
a través de varias o de dos legislaturas sucesivas con o sin disolución de la primera.

El Constituyente mexicano de 1916-1917 hizo suyo, sin objeción alguna, el


procedimiento asentado en la Constitución de 1857, con lo cual aceptó que aquel
había funcionado correctamente. No obstante, bien pudo haber decidido otro
procedimiento, tal y como se propuso en la Asamblea Constituyente anterior.

El procedimiento de reforma constitucional en México sí es susceptible de ser


alterado. En tal virtud, como examinaré, una parte importante de la doctrina, dentro
de la cual me encuentro, propone que las reformas constitucionales o algunas de
ellas deben realizarse a través de referendo, que el pueblo ha de intervenir
directamente y que el Congreso se convierta en asamblea proyectista.

82
Además, se encuentra la institución de la iniciativa popular para proponer dichas
reformas.

Sin embargo, no puede convertirse a la Constitución de rígida en flexible como sería


eliminar el procedimiento más complicado para su reforma, porque es uno de los
aspectos esenciales de la supremacía constitucional. Si se hiciera se estaría
cometiendo un fraude constitucional a lo que me refiero en otro capítulo. Además,
se estarían violentando las garantías procesal-constitucionales, que defienden a la
propia ley fundamental al eliminar el control de la constitucionalidad de leyes y actos.

Si la Constitución se volviera flexible por decisión del órgano revisor, se estaría


destruyendo, además del principio de la supremacía constitucional y del sistema de
garantías procesal-constitucionales, toda la estructura del Estado democrático
diseñada en la Constitución, al equiparar a un órgano constituido y creado con el
Poder Constituyente, que es el creador de la ley suprema y, por ende, del orden
jurídico.

Pero si la reforma al procedimiento no toca esos principios, no encuentro en la


Constitución ningún precepto o argumento por el cual el artículo 135 c. sea
inmodificable. Al contrario, si con la reforma, dichos principios se fortalecen, ella es
bienvenida, como las propuestas, reitero, de la iniciativa popular y especialmente
del referendo. Así como se han realizado múltiples reformas para fortalecer e
impulsar nuestro régimen democrático, y a las que me refiero en este capítulo, ¿por
qué no se podría hacer respecto al procedimiento de la reforma constitucional?

Reitero, lo que se encuentra fuera de la competencia del órgano revisor es la


conversión de nuestra Constitución rígida en flexible, porque destruiría varios
artículos constitucionales que son parte de nuestra estructura democrática.

j) Respecto a la reforma constitucional el presidente de la República no posee la


facultad de veto porque: es la obra de un órgano jerárquicamente superior a él; el
artículo 72 c. lo otorga únicamente a las leyes o decretos de carácter federal, es
decir, aquellas en que interviene el Congreso de la Unión; así se ha entendido desde

83
la Constitución de 1824 en el ya citado artículo 170 que expresamente dijo que
carecía de tal facultad; en tal forma ha funcionado el orden constitucional durante
casi dos siglos.

k) Un aspecto importante y muy discutido en la doctrina nacional e internacional es


si existen límites implícitos al poder revisor. O sea, si hay normas constitucionales
inmodificables aunque la Constitución no lo disponga expresamente. Esta cuestión
merece reflexión aparte.

l) Otro aspecto de importancia similar es el antiguo y renovado planteamiento de si


el Poder Judicial federal o el tribunal constitucional puede controlar la
"constitucionalidad" de una reforma constitucional,37 desde el punto de vista formal,
material o ambos.

Este asunto lo he examinado desde el aspecto teórico, no específicamente referido


a México, pero cuyas conclusiones le son aplicables. Estas son: el órgano revisor
de la Constitución y el tribunal constitucional son órganos constituidos primarios y
como tal sólo pueden realizar las funciones que expresamente les señala la
Constitución, son órganos de competencia expresa; si la Constitución es omisa,
esos dos órganos constituidos se encuentran en el mismo nivel o jerarquía, uno no
prevalece sobre el otro.

Sin embargo, me percato del grave problema que implica que un proyecto de
reforma constitucional pueda violar uno de los principios fundamentales del orden
jurídico. Por ello, entre otras razones, las reformas constitucionales deben realizarse
a través de referendo, y si ello no es así, encontrar un camino que supere los
problemas.

Al respecto, en síntesis, he propuesto que el proyecto de reforma constitucional del


órgano revisor, si es solicitado por un órgano del poder, sea puesto a la
consideración del tribunal constitucional para conocer si estima que dicho proyecto
respeta los límites expresos y los implícitos de la propia Constitución. El tribunal, en
un plazo fijo, estaría obligado a emitir un dictamen. Si dicho dictamen considerara

84
que el proyecto es inconstitucional y el órgano revisor lo desestimara, el proyecto
se sujetaría a referendo, dándole amplia publicidad, tanto a los argumentos del
poder revisor como a los del tribunal constitucional. La decisión final la tendría el
titular del Poder Constituyente.

Como bien dice el artículo 89, segundo párrafo, de la Constitución francesa de 1958:
la reforma constitucional es definitiva después de haber sido aprobada en un
referendo. Nadie y nada puede revisar la decisión clara de los electores —Poder
Constituyente— expresada en referendo.

IV. Excepciones al procedimiento del artículo 135 c.

17. La regla general establecida en el multicitado artículo 135 c. conoce, en la


actualidad, tres excepciones especificadas en la propia Constitución: una de mayor
rigidez y dos de flexibilidad.

La de mayor rigidez: el artículo 73, fracc. III, c. faculta al Congreso de la Unión a


formar nuevos estados dentro de los límites de los existentes, si satisfacen los
requisitos que la propia fracción señala. Si las legislaturas de los estados de cuyo
territorio se trate, otorgan su consentimiento, la regla general que opera es la
contenida en el artículo 135 c. si las Legislaturas de los estados afectados no
hubieren dado su consentimiento, entonces es necesario que la ratificación se
efectúe por las dos terceras partes del total de las legislaturas de los demás
estados. En este supuesto, la intervención de los congresos locales se agrava en
relación con el artículo 135 c.

Los procedimientos de reforma constitucional que son flexibles, debido a que se


realizan con las mismas reglas con las que se modifican las normas ordinarias son:

a) El Congreso de la Unión, de acuerdo con el artículo 73, fracción I c., puede admitir
nuevas entidades federativas al Estado federal, con lo cual se modifica el artículo
43 c. que enumera "las partes integrantes de la Federación" que son las entidades
85
federativas y el Distrito Federal. Lo anterior tiene consecuencias indirectas en varios
artículos constitucionales como en la integración del senado y su quórum de
votación; también en el propio artículo 135 c. en lo referente al voto de las
legislaturas locales.

b) La fracc. Vdelmismoartículo73c.lofacultaparacambiarla residencia de los poderes


de la Federación. Si tal situación acontece, como ha acontecido, por razones
conmemorativas no reviste importancia constitucional. También puede suceder en
caso de invasión extranjera o de una emergencia, y tampoco habrá reforma
constitucional, pero sí ocurre en el supuesto del artículo 44 c. sí constituye una
reforma constitucional porque habría que alterar el artículo 43 c. para incorporarle
el estado del Valle de México; además tendría efectos en múltiples artículos de la
ley fundamental, tanto en el fondo como en la forma gramatical. Por esta
razón, no es únicamente el cumplimiento de una condición que deja inalterada a la
Constitución.

El lector de la ley fundamental encuentra que en la fracción II del artículo 73 c. se


halla el rótulo "Se deroga". Esa fracción contenía otro procedimiento flexible: el
Congreso podía, verificando que se satisficieran los requisitos constitucionales,
erigir un territorio en estado. Al convertirse el último territorio federal en estado se
derogó esa fracción, lo cual fue acertado, porque en el orden jurídico mexicano ya
no existen ni deberán existir territorios, en virtud de que a una porción de un estado
no puede denigrársele ni atentarse así contra el sistema federal, el cual podría
incluso haber sido abolido a través de ese procedimiento. Dicha fracción suscitó
debates teóricos,39 que hoy son parte de nuestro museo constitucional.

V. La flexibilidad real de la Constitución. Una norma muy reformada

18. Veamos ahora la realidad de la reforma constitucional —procedimiento del


artículo 135 c— en México.

86
A menudo las percepciones populares no coinciden con la realidad o no son
precisas; sí en este caso: la Constitución de 1917 ha sido muy reformada y hoy en
día es una Constitución, en algún grado, parchada.

No obstante, esta aseveración que en principio es cierta e indiscutible, necesita


examinarse a fondo para conocer qué es realmente lo que ha acontecido y acontece
con el fenómeno de la reforma constitucional en México.

Al respecto hay que responder varias preguntas:

• ¿Cuántas reformas ha tenido la Constitución?

• Por su número, ¿se pueden clasificar, y ello aporta alguna utilidad a su


comprensión?

• ¿Por qué en la realidad la Constitución ha resultado flexible?

• ¿Por qué la Constitución continúa siendo flexible a pesar de que el sistema de


partido hegemónico ha desaparecido y se vive un pluripartidismo?

• ¿En general, las reformas han sido positivas, negativas o las hay de todos los
sabores y matices?

• ¿En la realidad actual de pluripartidismo, las reformas se van a dificultar?

• ¿Qué propuestas se pueden hacer para perfeccionar o mejorar el procedimiento


de la reforma constitucional?

A continuación me propongo contestar dichas preguntas.

19. Las cifras que se otorgan del número de reformas varía de acuerdo con el criterio
que utiliza el autor o el otorgante, ya sea por número de decretos publicados en
el Diario Oficial, el número de artículos alterados y en cuantas ocasiones, si se
suman o no las fe de erratas y las aclaraciones, si se consideran simples
supresiones gramaticales a consecuencia de una verdadera reforma; por ejemplo,

87
al desaparecer la mención de los territorios federales, se efectuaron modificaciones
a 15 artículos en varios de sus párrafos y fracciones, que hacían mención a ellos.

En 1982, Felipe Tena Ramírez escribió dos párrafos que otorgan una idea precisa
de la problemática desde el aspecto numérico:

Ante ese proceso reformatorio, no dirigido al parecer por criterio unificador, es punto
menos que imposible formular una clasificación que, como su nombre lo indica
"hace clases" (classes fácere) en torno al guion clasificador. Con las limitaciones y
sin pretender haberlas superado, hemos intentado introducir cierto orden, que acaso
ofrezca una idea de conjunto dentro de la inestabilidad caótica de nuestra ley
suprema y que se resume así, hasta finales del año de 1982; modificaciones, 215;
adiciones, 109; derogaciones, 14. Total de alteraciones 338.

Esa cifra de los cambios a la Constitución actual durante los 65 años de su vigencia
supera con creces a la que alcanzaron en su conjunto todas las antecesoras, desde
el Acta Constitutiva y la Constitución de 1824 hasta la última reforma de 1912, a la
Constitución de 1857.

Figurémonos lo que diría Tena Ramírez si hubiera conocido todas las reformas
realizadas de 1982 a 2010, que es cuando éstas se multiplicaron.

20. Al 29 de julio de 2010 se cuentan 191 decretos que reforman la Constitución. El


primero de ellos fue publicado en el Diario Oficial el 8 de julio de 1921, y el último,
que incluyo en este recuento, el 29 de julio de 2010.

Además de los anteriores decretos, existen 13 que contienen fe de erratas y, en


cierta forma, modifican la Constitución.

De los 136 artículos, excluyendo a los transitorios, los artículos que han sido
reformados suman 102; los que se conservan intactos son 34. Es decir, el 75% de
los artículos han sido modificados.

88
Algunos artículos han sido muy reformados. Los 10 artículos más modificados
pueden verse en la tabla 1, en la siguiente página.

Otro ángulo para contemplar y ponderar las reformas constitucionales es por


periodo presidencial. Veámoslas en la tabla 2, en subsiguiente página.

Para este aspecto de las reformas constitucionales se cuenta con estudios


individuales y colectivos que son útiles, y que contienen las iniciativas y el debate
parlamentario.

El número de las reformas es indicativo, y expresa una realidad; si sólo nos


quedáramos con este dato no sería posible captar toda la problemática y
profundidad que encierra el asunto de la reforma constitucional en México.

21. Expreso algunos aspectos de la mencionada flexibilidad que resultan más bien
anecdóticos, pero que auxilian en la aprehensión de esta cuestión.

a) El presidente de la República fue por décadas quien presentaba el proyecto de


reforma constitucional. Por su gran fuerza política, derivada de que era el jefe real
del partido hegemónico, que contaba con las mayorías legislativas para la
aprobación de ese proyecto; generalmente los mismos eran aceptados sin mayor
dificultad. Sin embargo, no siempre fue así; por ejemplo, el proyecto que Calles
envió en noviembre de 1926 recogía las propuestas de la primera convención fiscal
y el proyecto que Cárdenas remitió al Congreso en 1936 contenía también
propuestas de carácter fiscal. Ambas iniciativas no prosperaron. Es probable que la
razón sea que el propio presidente se arrepintió o perdió interés en ellas. En 1937,
el procedimiento del artículo 135 c. se desahogó con la finalidad de otorgarle el voto
activo y pasivo a la mujer, pero nunca se llevó a cabo el cómputo de los votos de
las legislaturas locales y, en consecuencia, no se hizo la declaratoria respectiva ni,
mucho menos, la reforma constitucional. En 1940 el presidente de la República
envió una iniciativa con la finalidad de federalizar algunos rubros impositivos, los
que la Cámara de Diputados adicionó en forma considerable.

89
b) Por el contrario, cuando el presidente de la República estaba interesado todo el
procedimiento del artículo 135 c. podía desahogase en fast track de diversa
intensidad. Por ejemplo, la iniciativa para incorporar a la Constitución la
"nacionalización de la banca" se presentó el 17 de septiembre de 1982 y el 18 de
noviembre de ese mismo año entraba en vigor. El dictamen de la incorporación del
capítulo económico a la Constitución se discutió y aprobó en la Cámara de
Diputados el 27 de diciembre de 1982 en unas cuantas horas.

Todo el trámite del nuevo sistema de responsabilidades de los servidores públicos,


desde la presentación de la iniciativa hasta su publicación en el Diario Oficial se
desahogó en veintiséis días.

La reforma político-electoral de 1994 se consumó en 28 días a partir de la iniciativa,


debido a que con anterioridad se había consensado entre los tres partidos con
mayor fuerza electoral y el gobierno.

c) La intención y propensión de reformar la Constitución para adecuarla al programa


e idearios de los partidos políticos o de organizaciones populares han sido muy
fuertes. En la época del partido hegemónico, una iniciativa si previamente no
contaba con la anuencia del presidente de la República, era casi imposible que
prosperara. Un ejemplo: de las 20 diversas iniciativas de reformas presentadas en
1981 por diputados o grupos de diputados, ninguna prosperó.

d) Los originales artículos 27 y 123 c. nacieron con una inclinación reglamentaria.


Se deseaba ser preciso para que no se fueran a desvirtuar sus mandatos con
posterioridad. Esta tendencia reglamentaria ha proseguido. Se han incorporado a la
Constitución verdaderos códigos como artículos. Las razones son varias: se
considera que si el mandato se encuentra incorporado a la Constitución tiene más
probabilidades de ser cumplido; existe "una feria de desconfianzas" entre los
partidos políticos y para asegurar que los acuerdos políticos realmente se van a
cumplir, se exige incluir en el texto constitucional verdaderas minucias jurídicas. Es
una cuestión de cultura política, por un lado, se desconfía del cumplimiento del
precepto constitucional, por el otro, se le siente como una garantía, es una situación
90
ambivalente, una paradoja, cuya razón es el funcionamiento real del sistema
político.

Lo anterior tiene como resultado que la actual Constitución, por su "extensión" al 29


de julio de 2010 se ha "ensanchado", "aumentado", "crecido" o "engordado"
aproximadamente en un 150% en relación con la original de 1917.

Para realizar tal aseveración se contó con el auxilio de un contador electrónico y,


salvo algún error involuntario, el resultado está contenido en la siguiente tabla:

Según el número de palabras, la Constitución es 145% veces mayor; por los


caracteres, un 158% de mayor extensión; de acuerdo a los párrafos un 126% más
gruesa, y por líneas, un 145.7% más extensa que la que se promulgó el 5 de febrero
de 1917.

22. Varios tratadistas han intentado clasificar este torbellino de reformas


constitucionales con la finalidad de ayudar a su comprensión.

Ya conocemos que Tena Ramírez manifestó que ello no era posible; no obstante,
presentó una clasificación, aunque sencilla por limitarse a un enunciado numérico.

Apunto tres intentos de clasificación en el orden cronológico que se presentaron:

a) En 1976, propuse que las reformas constitucionales podían agruparse en: de


carácter gramatical; para regresar al precepto original de 1917; de artículos mal
colocados; las que aumentan las facultades del presidente de la República;

91
federalizadoras; significativas y con alcances positivos y señalé ejemplos de cada
una de esas categorías. Esta clasificación aún puede presentar alguna utilidad, pero
debe ser revisada y actualizada.

b) En 1987, Diego Valadés se refirió a reformas: innovadoras; actualizadoras de una


institución; actualizadoras del texto; explicativas y correctivas; también señaló
ejemplos para precisar el sentido de su propuesta.

c) En 1995, Salvador Valencia Carmona las clasificó: de forma; innovadoras; que


afectan la división de poderes; federalizadoras y las de las tendencias vigentes.
Asimismo, otorgó ejemplos de cada una de esas clases.

23. La Constitución de 1917 resultó flexible en la realidad hasta 1988 por las
siguientes razones: la principal, que, como ya apunté, el partido hegemónico, cuyo
jefe indiscutible era el presidente de la República, contaba con mayorías
abrumadoras en el Congreso de la Unión y en las legislaturas locales para alcanzar
la modificación sin dificultad alguna.

Tal situación fue cuestionada por algunos especialistas en la materia, pero


políticamente se aceptaba. Pocos actores políticos o sociales mostraron su
inconformidad, a menos que la reforma lesionara directamente sus intereses, como
fue la "nacionalización de los bancos".

En las elecciones federales de 1988 el partido hegemónico (PRI) perdió la mayoría


calificada en la Cámara de Diputados para aprobar reformas constitucionales por sí
mismo. No obstante, se realizaron importantes modificaciones. Nada más ni nada
menos que la de 1990 que creó el Instituto Federal Electoral (IFE), y comenzó el
proceso por medio del cual el gobierno dejaba de organizar y controlar las
elecciones, proceso que culminó con las reformas de 1994 y 1996.

El presidente de la República negoció con el Partido Acción Nacional (PAN) para


alcanzar la mayoría necesaria para dichas reformas y otras.

92
En las elecciones federales de 1991 el PRI tampoco obtuvo la mayoría calificada
con 320 diputados, y continuó el proceso de negociación con el PAN. Tanto en 1989
como en 1991-1994, a las negociaciones se invitó al Partido de la Revolución
Democrática (PRD), el cual estuvo presente en ellas, pero decidió no apoyarlas,
salvo una parte de sus diputados que sí lo hizo en la reforma electoral de 1994.

En la elección federal de 1994 el PRI contó con 272 diputados; en consecuencia,


no alcanzó la mencionada mayoría calificada, y negoció con el PAN y el PRD la
reforma política de 1996, aunque este último no la apoyó en el Congreso de la
Unión.

En las elecciones federales intermedias de 1997, el PRI perdió incluso la mayoría


simple en la Cámara de Diputados, mayoría que a partir de 2000 ningún partido
político ha alcanzado en ninguna de las dos cámaras del Congreso federal, pero las
reformas constitucionales han continuado e incluso han aumentado. ¿Por qué?

Porque la práctica de la negociación política ha continuado para reformas


específicas, ya sea auspiciada por el presidente de la República o por el Congreso
de la Unión, que ha obtenido una importancia de la cual carecía, y por la
participación activa de algunas ONG que han presentado iniciativas, que alguna
fracción partidista hizo suyas, pero también ha sido determinante la cultura política
de los actores, y a la cual ya me referí, que desea garantizar lo alcanzado
incorporándolo en la Constitución en la forma más detallada posible, lo que, a su
vez, auspicia más reformas constitucionales, ya que para nuevas precisiones o
reglas de la situación, hay que alterar la Constitución de nueva cuenta.

Se han estudiado las reformas constitucionales efectuadas a partir de las elecciones


federales de 1997 hasta junio de 2008, y se concluyó que en poco más de once
años se alteraron 91 artículos, siendo los mandatos de los presidentes Zedillo y
Calderón especialmente activos.49 Reitero, lo que sí ha cambiado es que las
iniciativas de reformas ya no son, exclusiva ni primordialmente, del presidente de la
República.

93
Entonces, no deja de ser interesante que de 1929 a 1988 nuestra Constitución
resultó muy flexible en la realidad, y que de 1988 a 2010 continúa siendo tan flexible
como en las décadas anteriores por razones diversas. El procedimiento de la
reforma prevaleció y prevalece al de la mutación constitucional, aunque la
interpretación constitucional se ha fortalecido en forma notoria a partir de 1995.

VI. Balance de las reformas

24. ¿Qué balance o conclusiones se pueden deducir de tal número de reformas


constitucionales?

Desde la perspectiva formal, que las reformas han sido muy abundantes, tal vez
demasiadas, el número impresiona. No obstante, hay que tener en cuenta que es
una Constitución casi centenaria y que ha presidido una evolución social, política,
económica, demográfica y jurídica realmente impresionante pero, no hay duda
alguna, muchas de esas reformas fueron superfluas o innecesarias.

¿Y desde una perspectiva material —cualitativa— qué se puede afirmar? Que se


debe hacer un análisis equilibrado, cuidadoso y objetivo. Ni todas fueron positivas,
ni todas negativas; existen múltiples matices para alcanzar una conclusión que se
aproxime a la realidad.

Diversos tratadistas serios consideran que en general las reformas son mayormente
positivas, aunque exageradamente abundantes; entre ellos encontramos a Héctor
Fix-Zamudio y Salvador Valencia Carmona; José Gamas Torruco; Jorge Madrazo y
Alejandro Wong.

Por el contrario, otros tratadistas expresan que el platillo de la balanza se inclina por
el lado negativo. Entre ellos se pueden mencionar a Felipe Tena Ramírez; Ignacio
Burgoa; Miguel Carbonell, y José Barragán Barragán.

94
25. Uno de los tratadistas que más ha reflexionado sobre esta problemática es el
distinguido jurista Diego Valadés. Me parece por demás interesante la evolución de
su pensamiento sobre esta cuestión, aunque conservando la columna vertebral de
su razonamiento en sus trabajos.

En 1977, afirmó que la mayoría de las reformas no contienen aspectos innovadores,


que son los únicos que deben ser tomados en cuenta. Los otros, actualizadores,
explicativos y correctivos, se deberían lograr a través de leyes reglamentarias,
orgánicas o sociales, la costumbre o los principios generales del derecho
internacional. Desde entonces propuso la iniciativa popular y el referendo para las
reformas constitucionales.

Diez años después, en 1987 reflexionó sobre el mismo tema y afirmó —en términos
generales— que las sucesivas reformas no implican poco respeto a la Constitución;
al contrario, que se le considera el instrumento adecuado "para refrenar un tanto, o
para encauzar en lo posible, la acción de los gobernantes", y asentó:

La Constitución es reformada porque se cree en ella; porque se presume que la


respetan no sólo los destinatarios del poder, sino los detentadores; porque se
supone que al agotar casuísticamente todas las posibles incidencias de la vida del
Estado, se obtiene la garantía de que esa vida transcurrirá conforme a las cánones
legales; porque, en fin, es el reducto en el que se puede refugiar la conciencia cívica
que exista y que no encuentra otro instrumento para hacerse valer.

Es cierto, si al gobernante mexicano no le hubiera importado la Constitución, no se


hubiera preocupado por actualizarla, innovarla y acercarla a las corrientes
democráticas de las últimas seis décadas; que en este proceso se cometieron
excesos y errores es innegable. Valadés continuó reflexionando y meditando sobre
esta apasionante cuestión.

La flexibilidad real de nuestra Constitución no es un asunto exclusivamente político


y jurídico, sino implica también un fenómeno cultural, que a partir de 1988, cuando
un solo partido ya no contó por sí mismo con las mayorías para reformar la

95
Constitución, las reformas no sólo no han disminuido, sino se han acrecentado de
manera notoria. Ciertamente, desde entonces, algunas iniciativas presidenciales no
han prosperado y habría que decir que ello ha sido benéfico, porque varias no
estaban bien estructuradas o eran planteamientos erróneos y, en otros casos, los
legisladores no han alcanzado los acuerdos necesarios, lo que ha retrasado algunas
otras.

Pero, lo cierto es que, y los números lo ratifican, a partir de 1988 las reformas
constitucionales se han multiplicado, y no todas han sido acertadas.

En la realidad pluripartidista actual —mejor decir, tripartidista— ¿se van a dificultar


las reformas necesarias para superar problemas ingentes en el país?

26. Sobre las reformas constitucionales en México, desde la perspectiva del ser,
expongo algunas reflexiones:

a) La realidad de 1917 a la de 1930, 1950, 1975, 1990 o 2000 es esencialmente


diversa. La Constitución jurídica tenía que modificarse. Si hubiera permanecido
estática, es probable que los cambios hubieran sido violentos. Difícilmente se
hubiera aceptado que una sociedad que era y es cada día más plural tuviera
únicamente la opción real de un solo partido, y que las elecciones fueran
controladas y calificadas por órganos cuyos miembros, en su gran mayoría,
pertenecían o simpatizaban con el partido hegemónico.

b) La realidad se fue imponiendo y la misma fue siendo aceptada por los dirigentes
del partido hegemónico. Fue un proceso lento y accidentado, pero la clase
gobernante, si se quiere aun a su pesar, decidió ir abriendo las puertas para que la
sociedad plural se manifestara en el sistema político. Por ello, la alternancia en el
poder en 2000 fue pacífica, y hay que tener en cuenta que, antes que el partido
hegemónico perdiera la presidencia de la República en ese año, los partidos de
oposición ya gobernaban a casi la mitad de la población en diversos estados,
municipios y en el Distrito Federal.

96
c) Las reformas constitucionales se aceleraron a partir de 1988, porque las
exigencias políticas y sociales se multiplicaron y fortalecieron. Con anterioridad, las
demandas democráticas habían sido dispersas —como en 1968—, en virtud de que
los partidos de oposición no eran tales o los auténticos eran débiles o sin voluntad
firme de alcanzar el poder.

Por décadas, una mayoría de la sociedad mexicana, ya fuera por la organización


corporativa o por la causa que fuera, coincidía con el programa del partido
hegemónico que creó expectativas y esperanzas, algunas cumplidas y otras a
medias; incluso, en diversos aspectos, el PAN no discrepaba, lo cual fue cambiando
cuando el sistema comenzó a presentar síntomas de esclerosis y las crisis
económicas fueron recurrentes. No hay que olvidar que la situación se aceleró a
partir de que una corriente nacionalista, con algunos aspectos de izquierda, se
escindió del PRI en 1987.

d) No olvido, y lo ratifico, que desde 1976 afirmé que muchas de las reformas
constitucionales eran de carácter gramatical, aclaratorias, para regresar al precepto
original o de artículos mal colocados. En fin, reformas que no debieron realizarse,
que en cierto sentido mostraban poco respeto a la Constitución. Lo paradójico es
que lo mismo subsiste hoy en día —2011—. Lo anterior resultaría inexplicable si no
fuera, como se ha expresado, que forma parte de la cultura nacional.

e) Entonces, la Constitución ha sido, continúa y continuará siendo muy reformada;


los números no mienten. Se han cometido errores técnicos injustificables. Es una
Constitución muy "manoseada". En algunos casos se reforma, ésta se cuestiona, el
precepto se vuelve a alterar y la discusión continúa.

f) Dentro de este panorama, y con todos los defectos y errores cometidos, considero
que han sido más las modificaciones positivas que las negativas desde un punto de
vista material o de fondo, haciendo a un lado aquéllas de carácter gramatical,
superfluas e innecesarias.

Esta afirmación exige que se le argumente.

97
27. En mi criterio las principales reformas positivas a nuestra Constitución de 1917
han sido:

• La definición de la pequeña propiedad agrícola y ganadera.

• El reforzamiento de los derechos de la nación en múltiples aspectos, tales como:


la extensión de su dominio sobre mares, plataforma continental, zócalos submarinos
de las islas, la zona económica exclusiva de doscientas millas náuticas, los
fundamentos de la nacionalización del petróleo y de la industria eléctrica, el
aprovechamiento de la energía nuclear al servicio de la nación.

• Múltiples reformas para reconocer derechos humanos —garantías individuales y


derechos políticos— incorporados en instrumentos internacionales.

• El reforzamiento y reconocimiento de garantías sociales, creándose instituciones


para hacerlas efectivas.

• La obligatoriedad de la enseñanza primaria y secundaria, la gratuidad en las


escuelas públicas oficiales —en el original artículos e constreñía a la primaria—, el
reconocimiento de la autonomía universitaria y su protección.

• Las características que debe poseer la educación que imparta el Estado, y donde
se incluye una de las mejores definiciones de democracia que contenga
Constitución alguna.

• La no reelección presidencial en ningún caso y bajo ningún supuesto.

• En varias ocasiones nuevas reglas sobre la nacionalidad.

• Las reformas políticas de 1977, 1990, 1994, 1996 y 2007 que ampliaron la
participación política, incorporaron el principio de representación proporcional,
establecieron el régimen de partidos políticos, crearon instituciones para garantizar
elecciones objetivas, legales, imparciales y equitativas.

98
• La calificación jurisdiccional de las elecciones.

• El fortalecimiento municipal en 1977, 1983, 1987 y 1999.

• El capítulo que establece la rectoría económica del Estado y el régimen de


economía mixta.

• Las dos etapas para la creación de un tribunal constitucional y los consejos de la


judicatura.

• La precisión y creación de nuevas garantías procesal-constitucionales para la


defensa de la ley fundamental.

• El sistema no-jurisdiccional de defensa y protección de los derechos humanos.

• Muy diversas reformas para equilibrar las relaciones de los poderes Ejecutivo-
Legislativo federales con el consiguiente fortalecimiento de este último.

• La creación de los tribunales de lo contencioso-administrativo y de los agrarios.

• El estatuto de autonomía de los órganos de gobierno del Distrito Federal.

• El reconocimiento de la composición pluricultural de la nación y la protección de


las comunidades indígenas.

• La introducción de los principios de la política internacional del Estado al texto


constitucional.

• Las bases y las garantías del acceso a la documentación pública.

En muchos casos, los principios, protecciones e instituciones se crearon y se


perfeccionaron a través de varias reformas en el transcurso del tiempo.

28. Las principales reformas negativas a nuestra Constitución de 1917 han sido:

99
• La posibilidad de la reelección presidencial después de transcurrido un periodo de
aquél en que ocupó el cargo. Norma hoy abrogada.

• La facultad del presidente de la República para nombrar a los ministros de la


Suprema Corte de Justicia. Norma hoy abrogada.

• La supresión del municipio libre en el Distrito Federal.

• La no reelección inmediata de los legisladores federales y locales, aunque en 1933


guardaba alguna congruencia con la prohibición absoluta a la reelección
presidencial.

• El tránsito del principio de la supremacía del Estado sobre las iglesias al de


separación entre ellos.

• La subordinación del Consejo de la Judicatura Federal al pleno de la Suprema


Corte de Justicia de la Nación.

• Muy diversas modificaciones para transferir facultades a la Federación, de las


cuales se justifican pocas.

• La reprivatización de los bancos, por la forma en que fueron adjudicados a


particulares, y cuyo final fue que casi todos terminaron en manos de extranjeros.

Es obvio que el proceso de reformas no ha concluido, ni concluirá mientras la


Constitución esté vigente. Nuevas realidades y nuevas problemáticas impulsarán la
necesidad de continuar renovando a la Constitución, pero ellas habrán de ser las
que realmente se precisen y efectuadas con técnica jurídica. Yo he señalado cuáles
son las prioritarias.

VII. Tres propuestas relacionadas con la reforma constitucional

29. No es deseable ni conveniente que continúe el torrente de reformas como ha


acontecido hasta ahora. En tal virtud, además de que la interpretación constitucional

100
se ha venido vigorizando y cada día juega un papel más importante, desde la óptica
de la reforma constitucional, insisto en tres propuestas que, entre otros autores, he
presentado desde hace años:

a) La introducción de verdaderas leyes constitucionales u orgánicas.

b) Una revisión general de carácter gramatical y técnico al texto constitucional.

c) La introducción de la iniciativa popular y el referendo al procedimiento de la


reforma.

Me aboco a profundizar en dichas propuestas.

30. La inclusión de verdaderas leyes constitucionales u orgánicas en nuestro orden


jurídico obedece a las siguientes ideas:

• Muchos de nuestros artículos constitucionales son de carácter reglamentario,


extensos, con aspectos que no deben contenerse en una Constitución.
Precisamente por su minuciosidad es necesario estarlos modificando con
frecuencia y ésta es una de las razones del excesivo número de reformas
constitucionales. No es conveniente ni necesario que todos los aspectos de la
organización y funcionamiento de los órganos constitucionales se encuentren
incorporados a la ley fundamental.

• Existen normas que van a desarrollar, precisar o hacer vigente el imperativo


constitucional; son disposiciones que forman parte de la propia Constitución en
cuanto son necesarias para el desarrollo del precepto constitucional.

• Las leyes constitucionales u orgánicas de la Constitución deben gozar de una


protección especial para su creación y su modificación, con lo cual no existiría duda
alguna de que se encuentran en un escaño superior a las normas ordinarias o
secundarias, federales o locales, pero en uno inferior respecto a la Constitución en
la jerarquía de las normas. Se encontrarían en el mismo nivel de los tratados
internacionales. Si dichas leyes no son creadas ni protegidas para su modificación

101
por un quórum calificado, se les llame como se les llame, formalmente equivalen a
cualquier norma secundaria.

• Propongo que las leyes constitucionales u orgánicas sean aprobadas o


modificadas por las dos terceras partes de los legisladores presentes en cada una
de las cámaras del Congreso federal, tal y como acontece en otros países.

• Es más, para mayor protección de que estas leyes están desarrollando la


Constitución en forma correcta, y no la están violando, se podría introducir que si el
10 o 15 por ciento de los legisladores de una Cámara lo solicita, el proyecto de ley
o determinados artículos se enviarían a la Suprema Corte para que examinara su
constitucionalidad en un plazo preciso. Si transcurrido éste no existiera
pronunciamiento alguno, se presumiría su constitucionalidad. Esta opinión
consultiva excluiría la acción de constitucionalidad en relación con los temas sobre
los cuales la Suprema Corte se hubiese pronunciado.

• Dichas leyes serían definidas en la propia Constitución, definición que no debe ser
limitativa. En un artículo transitorio se podrían enumerar las que actualmente el
órgano revisor considera que tienen dicho carácter.

• Las leyes constitucionales u orgánicas impedirían que se continúe reformando la


Constitución en aspectos que son propios de tales leyes, las que existen
precisamente, entre otros aspectos, para evitar que matices reglamentarios se
contengan en la ley fundamental.

• En México, esta idea de leyes constitucionales ya la propuso Mariano Otero en


su voto particular al dictamen de la mayoría de la Comisión de Constitución del Acta
de Reformas de 1847, y la misma fue recogida en el artículo 27 de dicha Acta: las
leyes constitucionales "no pueden alterarse ni derogarse, sino mediando un espacio
de seis meses entre la presentación del dictamen y su discusión en la cámara de
su origen". La Ley Agraria de 1915 fue considerada ley constitucional. Cierto que la
denominación de ley constitucional ya se había empleado en México incluso antes

102
de 1847, pero con diferente significado al que propuso Otero y al que sugiero en
estas páginas. Por ejemplo, las siete leyes constitucionales de 1836.

• La doctrina mexicana también se inclina por la creación de esta clase de leyes y,


generalmente, las denomina leyes orgánicas constitucionales.

• La tendencia a establecer leyes constitucionales u orgánicas, cuya creación y


reforma siga un procedimiento más complicado que el de la norma ordinaria, lo
encontramos en las actuales Constituciones de Francia y España, e incluso en
algunas de América Latina, como son los casos de Venezuela, Chile, Colombia,
Perú, Ecuador y Argentina.

31. La Constitución mexicana de 1917, con tantas y tantas reformas, necesita una
revisión integral de carácter técnico y gramatical.

Con esa finalidad, el Congreso de la Unión podría designar una comisión de tres o
cinco constitucionalistas destacados para que se abocara a ello. Sería un trabajo
cien por ciento técnicos. Su labor sería dictaminada por las comisiones
correspondientes del Congreso de la Unión en el entendido de que se respetaría el
trabajo técnico; sólo se supervisaría que el ejercicio de la comisión se hubiese
circunscrito al fin que se le encargó.

Con posterioridad se seguiría el procedimiento que marca el artículo 135 c. para las
reformas constitucionales.

Ejercicios de esta naturaleza se han llevado a cabo en diversos países, incluido el


nuestro como fue el caso de la revisión a la Constitución del Estado de México en
1995, y que fue bien realizado.

32. La idea del referendo para reformar la Constitución es muy antigua en México.
La Comisión de Constitución del Constituyente de 1856-1857 propuso el
procedimiento de la Constitución de 1824: la aprobación por dos legislaturas
sucesivas, más "que el nuevo congreso formule las reformas, y éstas se someterán
al voto del pueblo en la elección inmediata". El proyecto fue devuelto a la comisión
103
porque establecía un procedimiento complicado que tardaría mucho y haría casi
imposible cualquier cambio.

La comisión simplificó su proyecto a una legislatura, pero las reformas o adiciones


debían ser aprobadas "por la mayoría absoluta de los electores que han de nombrar
al Congreso". Entonces, la discusión se centró en el verdadero punto a debate, y
que deliberadamente se había omitido en el primer dictamen: la intervención del
pueblo, aunque recuérdese que la elección del diputado era indirecta: elegía a
electores y éstos al diputado.

Francisco Zarco y Guillermo Prieto se opusieron al referendo con argumentos que


suenan a muy escuchados, que los asuntos a discutir "serán superiores a la
inteligencia de los electores", que los asuntos constitucionales implican
conocimiento que no todos ellos reúnen.

Defendieron el "referendo" José María Mata y Melchor Ocampo: que el elector


demócrata, delegado del pueblo, sería consecuente en ir a buscar la opinión de
éste, a quien se le explicaría el alcance de la reforma a través de la prensa y la
tribuna.67

El artículo no se votó y regresó a la comisión, quien presentó un tercer dictamen


con ideas que ya se encontraban en el artículo 76 del proyecto de Constitución del
diputado Espiridión Moreno, mismo que estaba inspirado en el sistema
estadounidense. Este fue aprobado por 67 votos contra 14.

La comisión de estilo, específicamente León Guzmán, después de la palabra


individuos, agregó el término presentes, con lo cual modificó el quórum de votación.
No es lo mismo las dos terceras partes de los legisladores —lo que implica todos—
que las dos terceras partes de los presentes. Es decir, cuando menos las dos
terceras partes del quórum de asistencia.

104
¿Consideró León Guzmán exagerado el quórum aprobado por el Congreso
Constituyente? Como haya sido, tal parece que ningún diputado constituyente se
percató de lo anterior y con esa acción fue jurada la nueva Constitución.

La doctrina sobre la Constitución de 1857 mayormente no cuestionó ese sistema,


aunque Del Castillo Velasco señaló que "Las adiciones o reformas han de ser,
según lo dispuesto en este artículo (127, hoy 135), la obra de la opinión pública, que
es la que debe dar dirección a los votos de los diputados y de las legislaturas". Pero,
¿cómo? Era un buen deseo.

33. Por el contrario, para la doctrina de la Constitución de 1917 el referendo para


reformar aquélla es indispensable por varias razones: para que intervenga el pueblo,
titular del Poder Constituyente, y para que no se continúe reformando la
Constitución con tanta facilidad, para que se reforme únicamente cuando sea
necesario y con intervención directa del soberano.

En varias ocasiones me he referido a la necesidad de implantar en México la figura


del referendo, tanto para, si llega el caso, crear una nueva Constitución como para
las reformas constitucionales a nuestra actual ley fundamental. Para ello debe
reformarse el artículo 135 c., que, como ya asenté, sí es posible jurídicamente. En
nuestro artículo 39 c., que señala que la soberanía radica por origen y esencia en
el pueblo, no puede fundamentarse la figura del referendo, porque precisamente
ese pueblo, en ejercicio de su soberanía, determinó el procedimiento de reforma
constitucional, lo que implica la supremacía de la norma constitucional y su rigidez.
En consecuencia, procede modificar el artículo 135 c.

En 1972 propuse la introducción en nuestro orden constitucional de la iniciativa


popular y el referendo, en virtud de que el poder revisor no puede alterar los
principios fundamentales, y tampoco es deseable que dichos cambios se lleven a
cabo en forma extrajurídica, que generalmente implica violencia y derramamiento
de sangre; además, dichos procedimientos ayudan a formar y a fortalecer la
conciencia y la responsabilidad políticas, y los mismos han sido muy útiles en otros

105
países y serían benéficos en la realidad de México. Siete años después, en 1979,
insistí en dichas ideas y propuestas. En 1988 afirmé que:

Hay que distinguir entre Asamblea Constituyente, Asamblea Proyectista y Poder


Constituyente. La confusión de estos términos no permitirá un buen manejo
metodológico del derecho constitucional.

El Poder Constituyente es sinónimo de pueblo y soberanía. El Poder Constituyente


es el pueblo que decide un orden jurídico, que construye una Constitución.

La Asamblea Constituyente es la designada por el pueblo con un objetivo específico:


discutir y aprobar una Constitución...

En México, las Constituciones de 1824, 1857 y 1917 fueron expedidas por


asambleas constituyentes.

La existencia de asambleas constituyentes entraña una serie de problemas


constitucionales: ¿por qué se va a representar la voluntad del pueblo para decidir
sobre el orden jurídico? ¿Qué limitaciones tienen estas asambleas constituyentes?
¿Pueden decidir con toda libertad o tienen que atenerse a ciertos principios?

Las asambleas proyectistas son las electas por el pueblo para que redacten un
proyecto de Constitución, el cual habrá de ser sometido después a la consideración
del propio pueblo a través de un referendo.

En esta forma queda claro que el funcionamiento del Poder Constituyente no es


continuo, sino sólo se presenta cuando es necesario decidir sobre el orden jurídico
fundamental o sobre las reformas al mismo, ya que las modificaciones
constitucionales también deben efectuarse a través de referendos; esto es
congruente con la idea de la titularidad del Poder Constituyente por parte del pueblo.

En 2007 concreté las ideas anteriores al proponer las características y las


modalidades de la iniciativa popular y del referendo para México, y otorgué los

106
argumentos correspondientes. En 2009, al analizar problema diverso, volví a insistir
en las ventajas del referendo.

34. Diversos y distinguidos tratadistas se inclinan por la figura del referendo para la
realización de las reformas constitucionales. Los criterios se dividen entre aquellos
que consideran que cualquier reforma o adición debe ser a través de referendo, y
quienes se inclinan a que debe circunscribirse para los principios fundamentales del
orden jurídico contenidos en la Constitución.

Entre los autores que sostienen este segundo punto de vista se encuentran: Ignacio
Burgoa; Porfirio Marquet; Jorge Madrazo, y José Gamas Torruco.

Entre los autores que sostienen el primer punto de vista, o sea, que cualquier norma
constitucional debe ser reformada o adicionada a través de referendo se
encuentran: Mario de la Cueva y Diego Valadés.

35. Yo tampoco realizo diferenciación alguna de las normas constitucionales para


su reforma o adición a través de referendo por las siguientes razones:

• Si se acepta mi propuesta de la existencia de leyes constitucionales, no habría


necesidad de estar reformando la ley fundamental con frecuencia para aspectos
que no deben ser parte de su texto.

• Si se acepta mi propuesta de la revisión integral de carácter técnico y gramatical,


la Constitución quedaría más clara y diáfana en sus términos y, como en el
argumento anterior, la necesidad de reformas disminuiría en gran medida.

• La interpretación constitucional realizada por la Suprema Corte de Justicia de la


Nación (SCJN) ha adquirido especial importancia a partir de la reforma del 31 de
diciembre de 1994, y es probable que así continuará, lo que también contribuye a
disminuir la necesidad de la reforma.

• En una Constitución como la nuestra que no señala expresamente cuáles son


todos sus principios fundamentales, algunos de éstos se prestan a discusión,

107
interpretación y debate. Desde luego a la Constitución se le podría agregar un
artículo que los precisara. Sin embargo, se corre el riesgo de alguna omisión. Por
ejemplo, el principio de no reelección presidencial generalmente no es señalado
como principio fundamental, omisión en la cual me incluyo, y es indudablemente,
uno de los factores que ha contribuido a la estabilidad política del país y uno de los
aspectos distintivos, significativos y básicos del constitucionalismo mexicano del
último siglo.

• Sostengo que respecto al principio fundamental hay que distinguir entre la idea y
la forma. Lo que no se puede suprimir es la idea, la forma sí. Tampoco este criterio
mío constituye una fórmula matemática. Es útil pero se presta a discusión. Las
continuas reformas constitucionales, que han aumentado las facultades de los
órganos federales, a veces, en detrimento de las facultades de los órganos
legislativos locales, ¿qué han sido, reformas a la idea o a la forma del sistema
federal?, y las que han incrementado las facultades del presidente de la República
¿han tocado la idea o la forma de la división de poderes?

• Si la reforma constitucional deja de ser un ejercicio constante, y muchas veces


innecesario, el referendo se utilizará cuando la realidad lo requiera, tal y como
sucede en múltiples países, y para toda propuesta de reforma constitucional.

• Se supera la discusión de si el tribunal constitucional puede controlar la


"constitucionalidad" de una reforma constitucional, ya sea desde la perspectiva
material o formal. Desde este último aspecto, únicamente podría aceptarse si
existiera una violación generalizada y grave del procedimiento, a tal grado, que se
pudiera afirmar que no existió tal referendo, y esta facultad tendría que estar
expresamente concedida al tribunal constitucional. Sería únicamente para casos
realmente excepcionales y de verdadero escándalo nacional.

VIII. Algunos ejemplos de mutación constitucional en México

108
36. Ahora bien, en México también reviste importancia la mutación constitucional.
Señalé que esta cuestión es compleja y para su comprensión se han formulado
clasificaciones y apunté la de Hsü Dau Lin. Resalto que en nuestro país la
interpretación y la costumbre constitucionales han sido trascendentes,
especialmente la primera desde el siglo XIX. Recuérdese únicamente las tesis
jurisprudenciales que extendieron la protección del juicio de amparo a casi toda la
Constitución y la creación del amparo-casación para que el Poder Judicial federal
pudiera revisar —"casar"— las sentencias de última instancia de los tribunales
locales. No obstante, la interpretación jugó un papel relevante sólo
excepcionalmente, lo cual, como ya afirmé, ha cambiado en los últimos dieciséis
años, al convertirse a la SCJN en un tribunal constitucional y esta tendencia parece,
y creo que así será, continuará fortaleciéndose.

Asimismo, existen múltiples ejemplos de costumbres constitucionales durante la


vigencia de nuestra Constitución de 1917, algunas que ya desaparecieron y otras
que persisten.

Entre las primeras podemos señalar: la ceremonia en la que el presidente de la


República asistía al Congreso de la Unión a rendir su informe anual —sólo estaba
obligado a presentarlo—, y la ceremonia se convertía en el "día del presidente",
debido a la parafernalia de adulación y exaltación del personaje; la expedición de
leyes sin seguirse los supuestos de los artículos 29 y 49 c., por parte del presidente
de la República; la renuncia de la SCJN a ejercer la facultad de investigación que le
otorga el artículo 97 c. y varios de esos aspectos se fueron suprimiendo en reformas
sucesivas.

Entre las segundas resalto: la inaplicación del artículo 130 c. que prohíbe a los
ministros de los cultos la realización de proselitismo político, oponerse a las leyes
del país o a sus instituciones, y que en general estructura la separación del Estado
y las iglesias; a pesar de los términos precisos del artículo 133 c., los jueces locales
se abstienen de examinar la constitucionalidad de las normas; la Constitución no

109
atribuye expresamente al presidente de la República la facultad reglamentaria, sino
la ejerce con base en la fracción I del artículo 89 c.

En virtud de que nuestra Constitución es una norma escrita, suprema y rígida no es


posible que la costumbre derogue un artículo constitucional, éste siempre podrá
aplicarse en el momento que decida la autoridad y no puede alegarse desuso,
costumbre o práctica en contrario.

Asimismo, varias costumbres han sido avaladas por la jurisprudencia de la SCJN,


con lo cual se convierten en interpretaciones realizadas por el órgano especializado
que señala la Constitución para tal efecto y, satisfaciéndose algunos requisitos, es
la interpretación obligatoria para todas las autoridades del país.

Es claro que a mayor importancia de la interpretación constitucional disminuye la


necesidad del procedimiento de reforma. El ejemplo sobresaliente es Estados
Unidos.

En México, la interpretación constitucional había sido un tema descuidado por la


doctrina. En la década de los setenta del siglo XX la literatura era escasa. 80 Hoy en
día, los autores mexicanos reconocen su gran trascendencia, 81 y el tema ha
cobrado actualidad, a lo cual ha contribuido, como asenté, el nuevo y vigoroso
impulso de la SCJN como tribunal constitucional.

Debo precisar que en 1978 consideré que la reforma constitucional de 1874 sí


había otorgado la facultad de veto al presidente de la República, aunque puntualicé
que éste podía ser superado por la mayoría de los votos de los legisladores
presentes, véase Carpizo, Jorge, El presidencialismo. , cit., p. 86. Después de una
nueva reflexión he llegado a la conclusión de que si el llamado veto u observaciones
al proyecto de ley puede ser superado por simple mayoría de los legisladores
presentes, entonces realmente esa facultad no puede ser considerada como veto ni
como una función de control del órgano Ejecutivo respecto al Legislativo; tampoco
como un mecanismo de pesos y contrapesos entre esos dos poderes, véase mi
libro Concepto de democracia y sistema de gobierno en América Latina, México,

110
UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2007, p. 199. [ Links ] Al
respecto es muy interesante el pensamiento de Emilio Rabasa en relación con la
Constitución de 1857, La Constitución..., cit., pp. 177 y 178: "La diferencia entre la
simple mayoría y dos tercios de votos es considerable y hacía decir en aquella
época que serviría para despojar al Congreso de la facultad legislativa. El privilegio
del veto no tiene tal poder, porque es simplemente negativo: es la facultad de
impedir, no de legislar; y como una ley nueva trae la modificación de lo existente, la
acción del veto, al impedirla, no hace sino mantener algo que ya está en la vida de
la sociedad. El valor de los dos tercios de votos no puede calcularse simplemente
por la aritmética, como ha hecho observar un escritor, porque es preciso agregar a
los números la influencia moral del presidente en el ánimo de cada una de las
cámaras, que tienen, hasta en los malos tiempos, una minoría de hombres
sensatos, capaces de sobreponer a los sentimientos comunes el juicio superior del
bien público".

Sostengo que el planteamiento de Ross es ingenioso, porque crea el problema que


se propone resolver; sostiene que en un sistema jurídico existe una autoridad
suprema y su norma básica, y ésta es un conjunto de normas de competencias que
no ha sido creada por ninguna otra autoridad (p. 51). Textualmente señala que "la
autoridad suprema en Dinamarca es el Poder Constituyente establecido por las
reglas de reforma del artículo 88 de la Constitución de 1953 y el artículo 88 es la
norma básica del orden jurídico danés" (pp. 51 y 52). Entonces se cuestiona cómo
ese artículo 88, que constituye la autoridad suprema, puede ser reformado./
Considero que Ross incurre en el error de todos los autores que despersonalizan al
Poder Constituyente y buscan en la lógica el fundamento del orden jurídico, y ¿por
qué el artículo 88 —procedimiento de reforma— es la norma base del sistema?
debido a que "la base última de la legislación tiene que permanecer sin modificación.
Esto implica que la norma básica permanece sin modificación" (p. 74), porque si se
le cambiara existiría una contradicción lógica, en virtud de que ese nuevo
procedimiento de reforma iría contra la validez del artículo reformado que establecía
el procedimiento de reforma (p. 76), y es por ello que la norma básica de un sistema
de derecho tiene que ser in-modificable mediante un procedimiento jurídico (p. 77).

111
Si bien la norma que contiene el procedimiento de reforma no es la norma básica
del sistema —pero en la p. 52 afirma que la norma básica del orden jurídico danés
es el artículo 88 c—, no hay ninguna otra norma superior que establezca un
procedimiento de reforma, sí existe una norma superior que inviste a ese artículo de
validez constitucional, y esta norma es la norma básica, la norma inmodificable del
sistema —¿es el supuesto lógico del cual se parte de Kelsen o es una concepción
jusnaturalista?— que le delega esa competencia derivada "que no destruye la
competencia de la cual se deriva, sino que funciona dentro de ella" (pp. 77 y 78)./
Ross, en su análisis, se refiere a oraciones autorreferentes, teoremas, paradojas
constitucionales, método de sustitución, contradicciones dentro de inferencias,
contradicciones lógicas, etcétera, para llegar a la conclusión que he señalado.
Interesantes son sus pp. 55 y 56./ A veces los análisis filosófico-lógicos se desvían
del verdadero problema constitucional. No obstante, el valor que pueden poseer
esas páginas es que incitan a reflexionar si el procedimiento de reforma
constitucional, con argumentos propios del orden y del derecho constitucional,
posee algún límite para su modificación./ No obstante, el pensamiento de Ross ha
influido en algunos

4.2 PARTES QUE CONFORMAN LA CONSTITUCIÓN.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 está dividida en


dos partes, la parte dogmática y la parte orgánica.

La parte dogmática: Los derechos humanos (Los derechos humanos son un


conjunto de principios, libertades y derechos fundamentales para garantizar la
dignidad de todas las personas, establecidos en nuestra Constitución Política y los
tratados internacionales. Los derechos aquí reconocidos forman parte del amplio
universo de los derechos humanos y tienen una finalidad orientadora para que de
manera preliminar, el usuario conozca el alcance de los mismos.

112
• Derecho al agua
• derechos civiles y políticos
• derecho a la cultura
• derecho a la educación
• derechos lgbttti
• derechos de las mujeres
• derechos de niñas, niños y adolescentes
• derechos de las personas con discapacidad
• derechos de las personas, comunidades y pueblos indígenas
• derechos de las personas mayores
• derechos de personas migrantes y sujetas de protección
internacional
• derecho a la salud
• derecho a la verdad
• derecho a la vivienda

Y contiene las garantías individuales (artículos 1al 25), la forma en que el Estado
mexicano tendrá la rectoría de la economía nacional (artículos 25 y 26), la propiedad
de la tierra y el rubro agrario (artículo 27), la prohibición de los monopolios privados
(artículo 28) y la forma de suspender las garantías individuales en los casos que
señala la misma Constitución (artículo 29). Y las garantías constitucionales en
materia penal en los artículos 13 al 23.

Los derechos humanos son atributos inherentes a la dignidad humana superiores al


poder del estado. La dignidad de la persona humana es el origen, la esencia y el fin
de todos los derechos humanos u otros derechos necesarios para que los individuos
desarrollen integralmente su personalidad; reconoce una calidad única y
excepcional a todo ser humano que debe ser respetada y protegida integralmente
sin excepción alguna.

Los derechos humanos son nuestra razón de ser

113
¿Por qué? El ser humano tiene derechos desde su nacimiento que se encuentran
reconocidos en muestra carta magna y en los tratados internacionales y que solo
pueden ser limitados por la ley.

Ninguna autoridad puede restringirlos o suprimirlos porque son fundamentales es


decir son exigibles y universales para todos.

Son interdependientes, lo que significa que al afectar alguno se afectan los demás.

Son inalienables, o sea que nadie puede renunciar a ellos, ni suspenderlos o


transferirlos.

Los derechos humanos impiden que una persona sea esclavizada o forzada hacer
actividades que no quiera realizar, algunos de ellos... todos somos iguales ante la
ley. Nadie puede ser discriminado por motivo de sexo, raza, edad, nivel social
cultural o económico, creencia religiosa o preferencia sexual.

Las expresiones como: “no seas infantil”, descalifica a la niñez.

“Estas chocheando”, atenta la dignidad de los adultos mayores.

“No seas marica”, descalifica a los hombres que no siguen los patrones masculinos
convencionales.

“No seas mongol” atenta contra las personas con discapacidad intelectual.

El uso de apodos o sobrenombres, palabras como gordo, chaparro, charal, pelón,


chimuelo o negro atentan contra la dignidad humana.

Aceptar la discriminación afecta a los derechos humanos de todos.

Los derechos humanos contribuyen a vivir de manera armoniosa y Digna en


Sociedad.

Los servidores públicos están obligados a otorgar un trato respetuoso hacia todas
las personas.

Las autoridades deben hacer lo posible para que los servicios sean accesibles a
todos, sin discriminación de raza, etnia, sexo, edad, preferencia sexual, opinión
política, creencias religiosas, o condiciones de salud.

114
4.2.1 PARTE DOGMÁTICA.

Corresponde a los artículos del 30 al 136. Que es la forma de gobierno tomando en


particular los artículos 39, 41 y 49 constitucionales. En el artículo 39 está plasmada
la teoría sobre la soberanía de Juan Jacobo Rousseau y en el artículo 41 y 49 la
teoría de la “división de poderes” de Montesquieu. Ahora bien, el 41 delinea la
fragmentación de la soberanía y el 49 constitucional concreta la “División de
podres”. Y el Titulo Tercero, Capítulo I de la Constitución, La estructura orgánica e
institucional del Estado mexicano.

La suspensión y ejercicio de los derechos de ver estar fundada en los términos


establecidos en la constitución y ser proporcional en los términos establecidos en la
constitución y ser proporcional al delito que se le hace frente.

Las garantías se pierden por estar sujeto a un proceso criminal por delito que
merezca pena corporal, a contar des del auto de formal prisión.

Durante la extinción de una pena en la cárcel.

Por vagancia o ebriedad continua

Por estar prófugo de la justicia desde que haya orden de aprehensión previsto en el
artículo 38.

4.2.2 LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y SUS GARANTÍAS DE


PROTECCIÓN.

Los derechos humanos son universales en tanto son inherentes a todas las
personas y conciernen a la comunidad internacional en su totalidad.

La protección de los derechos humanos es una restricción al poder estatal.

El término “derechos fundamentales “se refiere a los derechos humanos


reconocidos en la constitución y los tratados internacionales.

El término “garantía “se refiere a los mecanismos formales de protección.

115
La garantía es el medio, como lo indica para garantizar algo, para hacerlo eficaz,
para devolverlo a su estado original en caso que haya sido tergiversado, violado o
no respetado.

La persona jurídica no tiene que probar que se encuentra en el goce de las garantías
individuales , porque este es el estado natural y general de toda persona en la
república Mexicana y el acto que restringe o afecta esas garantías seria en casos
de perturbación de la paz pública o cualquier conflicto que ponga en peligro la paz
pública. Pero en los decretos que se expidan el precedente Habrá excepciones no
podrá restringirse el ejercicio a la no discriminación, el reconocimiento de la
personalidad jurídica, a la vida, a la integridad personal, a la protección a la familia,
al nombre a la nacionalidad, prohibición de la pena de muerte, la prohibición de la
esclavitud y la servidumbre, la prohibición de la desaparición forzada y la tortura; ni
las garantías judiciales indispensables para la protección de tales derechos.

4.2.3 LA SUSPENSIÓN DE LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES

Libertad deambulatorio.

Libertad de transito

Derechos políticos

Libertad de expresión

Libertad de prensa.

Libertad de asociación.

Derecho de culto y

Libre acceso a los medios de información.

Libertad de elección en materia laboral y educativa.

Derechos que se conservan:

Derecho a la vida e integridad corporal.

Derecho a la libertad de conciencia.

116
Derecho a la autonomía de la voluntad

Derecho al auto imagen

Derecho a la dignidad personal

Derecho a la igualdad y a la no discriminación.

Derecho a no auto incriminarse.

Prohibición de marcas o estigmas.

Derecho a conservar el Proyecto de vida.

Estos son algunos derechos que se conservan o se limitan por la calidad pero no
se pierden.

4.3 PARTE ORGÁNICA. EL TERRITORIO, LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO Y


LA DISTRIBUCIÓN DE PODER.

De las Partes Integrantes de la Federación y del Territorio Nacional

Artículo 42. El territorio nacional comprende:

I. El de las partes integrantes de la Federación;

II. El de las islas, incluyendo los arrecifes y cayos en los mares adyacentes;

III. El de las islas de Guadalupe y las de Revillagigedo situadas en el Océano


Pacífico;

IV. La plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas, cayos y


arrecifes;

V. Las aguas de los mares territoriales en la extensión y términos que fija el Derecho
Internacional y las marítimas interiores;

VI. El espacio situado sobre el territorio nacional, con la extensión y modalidades


que establezca el propio Derecho Internacional.

117
Artículo 43. Las partes integrantes de la Federación son los Estados de
Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila de
Zaragoza, Colima, Chiapas, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo,
Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla,
Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas,
Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas; así como la Ciudad de México.

Artículo 44. La Ciudad de México es la entidad federativa sede de los Poderes de


la Unión y Capital de los Estados Unidos Mexicanos; se compondrá del territorio
que actualmente tiene y, en caso de que los poderes federales se trasladen a otro
lugar, se erigirá en un Estado de la Unión con la denominación de Ciudad de México.

Artículo 45. Los Estados de la Federación conservan la extensión y límites que


hasta hoy han tenido, siempre que no haya dificultad en cuanto a éstos.

Artículo 46. Las entidades federativas pueden arreglar entre sí y en cualquier


momento, por convenios amistosos, sus respectivos límites; pero no se llevarán a
efecto esos arreglos sin la aprobación de la Cámara de Senadores.

De no existir el convenio a que se refiere el párrafo anterior, y a instancia de alguna


de las partes en conflicto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación conocerá,
sustanciará y resolverá con carácter de inatacable, las controversias sobre límites
territoriales que se susciten entre las entidades federativas, en los términos de la
fracción I del artículo 105 de esta Constitución.

Artículo 47. El Estado del Nayarit tendrá la extensión territorial y límites que
comprende actualmente el Territorio de Tepic.

Artículo 48. Las islas, los cayos y arrecifes de los mares adyacentes que
pertenezcan al territorio nacional, la plataforma continental, los zócalos submarinos
de las islas, de los cayos y arrecifes, los mares territoriales, las aguas marítimas
interiores y el espacio situado sobre el territorio nacional, dependerán directamente
del Gobierno de la Federación, con excepción de aquellas islas sobre las que hasta
la fecha hayan ejercido jurisdicción los Estados.

118
4.3.1 LA TEORÍA DE LA DIVISIÓN DE PODERES.

En cada Estado hay tres clases de poderes: el legislativo, el ejecutivo de las cosas
pertenecientes al derecho de gentes, y el ejecutivo de las que pertenecen al civil.

Por el primero, el príncipe o el magistrado hacen las leyes para cierto tiempo o para
siempre, y corrige o deroga las que están hechas. Por el segundo, hace la paz o la
guerra, envía o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las
invasiones; y por el tercero, castiga los crímenes o decide las contiendas de los
particulares. Este último se llamará poder judicial; y el otro, simplemente, poder
ejecutivo del Estado (...).

Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona
o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el
senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo.

Así sucede también cuando el poder judicial no está separado del poder legislativo
y del ejecutivo. Estando unido al primero, el imperio sobre la vida y la libertad de los
ciudadanos sería arbitrario, por ser uno mismo el juez y el legislador y, estando
unido al segundo, sería tiránico, por cuanto gozaría el juez de la fuerza misma que
un agresor.

En el Estado en que un hombre solo, o una sola corporación de próceres, o de


nobles, o del pueblo administrasen los tres poderes, y tuviese la facultad de hacer
las leyes, de ejecutar las resoluciones públicas y de juzgar los crímenes y
contiendas de los particulares, todo se perdería enteramente.

4.3.2 LA RELACIÓN Y EQUILIBRIO DE PODERES.

Lo contrario al poder absoluto es el poder compartido, aquel que desagrega


funciones y competencias, que encuentra en el equilibrio de fuerzas la mejor fórmula
para legitimar sus actos frente a la sociedad; que además se opone al predominio
unilateral, transita y se somete sin complejos a sus fuerzas equilibrantes: a la par
que juzga, se somete a juicio. En los sistemas presidencialistas, por ejemplo —que

119
representa nuestra realidad—, en cuya cúspide piramidal se encuentra la siempre
indefectible figura del presidente de la república y por naturaleza jefe nato del Poder
Ejecutivo, el Congreso es su contraparte por excelencia, representa indirectamente
al pueblo quien lo ungió, es una pieza toral que regula y controla el poder político,
es como el árbitro del gabinete presidencial. En tanto al Poder Judicial se le impone
una tarea supraestatal, encarna al principio de legalidad, de límites y de fronteras
constitucionales. “El juez no es el mandatario del pueblo sino de la ley”.10 El Poder
Judicial juega un papel decisivo en el equilibrio de poderes, su fortaleza no radica,
en el sentido más estricto, en la representatividad social, sino del derecho; digamos
que somete el poder a la fuerza del derecho, se convierte en un contrapoder
palpable y eficaz. La fórmula parece sencilla, pero es mucho más fácil escribirla.

La existencia de tres o más poderes en cualquier sistema constitucional del mundo,


aun con facultades claramente definidas, no es garantía de equilibrio de poderes.

4.2.3 LA INTEGRACIÓN DE LOS PODERES EN MÉXICO Y ES SUS ESTADOS.

De la División de Poderes

Artículo 49. El Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en


Legislativo, Ejecutivo y Judicial. No podrán reunirse dos o más de estos Poderes en
una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo, salvo
el caso de facultades extraordinarias al Ejecutivo de la Unión, conforme a lo
dispuesto en el artículo 29. En ningún otro caso, salvo lo dispuesto en el segundo
párrafo del artículo 131, se otorgarán facultades extraordinarias para legislar.

Poder Ejecutivo

Artículo 80. Se deposita el ejercicio del Supremo Poder Ejecutivo de la Unión en


un solo individuo, que se denominará "Presidente de los Estados Unidos
Mexicanos."

Artículo 81. La elección del Presidente será directa y en los términos que disponga
la ley electoral.
120
Artículo 82. Para ser Presidente se requiere:
I. Ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno goce de sus derechos, hijo de
padre o madre mexicanos y haber residido en el país al menos durante veinte años.
II. Tener 35 años cumplidos al tiempo de la elección;
III. Haber residido en el país durante todo el año anterior al día de la elección. La
ausencia del país hasta por treinta días, no interrumpe la residencia.
IV. No pertenecer al estado eclesiástico ni ser ministro de algún culto.
V. No estar en servicio activo, en caso de pertenecer al Ejército, seis meses antes
del día de la elección.
VI. No ser Secretario o subsecretario de Estado, Fiscal General de la República, ni
titular del poder ejecutivo de alguna entidad federativa, a menos de que se separe
de su puesto seis meses antes del día de la elección; y
VII. No estar comprendido en alguna de las causas de incapacidad establecidas en
el artículo 83.

Poder Legislativo

Artículo 50. El poder legislativo de los Estados Unidos Mexicanos se deposita en un


Congreso general, que se dividirá en dos Cámaras, una de diputados y otra de
senadores.

Artículo 51. La Cámara de Diputados se compondrá de representantes de la Nación,


electos en su totalidad cada tres años. Por cada diputado propietario, se elegirá un
suplente.

Artículo 52. La Cámara de Diputados estará integrada por 300 diputados electos
según el principio de votación mayoritaria relativa, mediante el sistema de distritos
electorales uninominales, y 200 diputados que serán electos según el principio de
representación proporcional, mediante el Sistema de Listas Regionales, votadas en
circunscripcionales (sic DOF 15-12-1986) plurinominales.

Artículo 56. La Cámara de Senadores se integrará por ciento veintiocho senadores,


de los cuales, en cada Estado y en la Ciudad de México, dos serán elegidos según
el principio de votación mayoritaria relativa y uno será asignado a la primera minoría.

121
Para estos efectos, los partidos políticos deberán registrar una lista con dos
fórmulas de candidatos. La senaduría de primera minoría le será asignada a la
fórmula de candidatos que encabece la lista del partido político que, por sí mismo,
haya ocupado el segundo lugar en número de votos en la entidad de que se trate.
Los treinta y dos senadores restantes serán elegidos según el principio de
representación proporcional, mediante el sistema de listas votadas en una sola
circunscripción plurinominal nacional. La ley establecerá las reglas y fórmulas para
estos efectos. La Cámara de Senadores se renovará en su totalidad cada seis años.

Poder Judicial

Artículo 94. Se deposita el ejercicio del Poder Judicial de la Federación en una


Suprema Corte de Justicia, en un Tribunal Electoral, en Tribunales Colegiados y
Unitarios de Circuito y en Juzgados de Distrito.

La administración, vigilancia y disciplina del Poder Judicial de la Federación, con


excepción de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, estarán a cargo del
Consejo de la Judicatura Federal en los términos que, conforme a las bases que
señala esta Constitución, establezcan las leyes.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación se compondrá de once Ministros y


funcionará en Pleno o en Salas.

En los términos que la ley disponga las sesiones del Pleno y de las Salas serán
públicas, y por excepción secreta en los casos en que así lo exijan la moral o el
interés público.
La competencia de la Suprema Corte, su funcionamiento en Pleno y Salas, la
competencia de los Tribunales de Circuito, de los Juzgados de Distrito y del Tribunal
Electoral, así como las responsabilidades en que incurran los servidores públicos
del Poder Judicial de la Federación, se regirán por lo que dispongan las leyes, de
conformidad con las bases que esta Constitución establece.
El Consejo de la Judicatura Federal determinará el número, división en circuitos,
competencia territorial y especialización por materias, entre las que se incluirá la de

122
radiodifusión, telecomunicaciones y competencia económica, de los Tribunales
Colegiados y Unitarios de Circuito y de los Juzgados de Distrito.

Asimismo, mediante acuerdos generales establecerá Plenos de Circuito,


atendiendo al número y especialización de los Tribunales Colegiados que
pertenezcan a cada Circuito. Las leyes determinarán su integración y
funcionamiento.

El Pleno de la Suprema Corte de Justicia estará facultado para expedir acuerdos


generales, a fin de lograr una adecuada distribución entre las Salas de los asuntos
que competa conocer a la Corte, así como remitir a los Tribunales Colegiados de
Circuito, para mayor prontitud en el despacho de los asuntos, aquéllos en los que
hubiera establecido jurisprudencia o los que, conforme a los referidos acuerdos, la
propia Corte determine para una mejor impartición de justicia. Dichos acuerdos
surtirán efectos después de publicados.

Los juicios de amparo, las controversias constitucionales y las acciones de


inconstitucionalidad se substanciarán y resolverán de manera prioritaria cuando
alguna de las Cámaras del Congreso, a través de su presidente, o el Ejecutivo
Federal, por conducto del consejero jurídico del gobierno, justifique la urgencia
atendiendo al interés social o al orden público, en los términos de lo dispuesto por
las leyes reglamentarias.

La ley fijará los términos en que sea obligatoria la jurisprudencia que establezcan
los Tribunales del Poder Judicial de la Federación y los Plenos de Circuito sobre la
interpretación de la Constitución y normas generales, así como los requisitos para
su interrupción y sustitución.
La remuneración que perciban por sus servicios los Ministros de la Suprema Corte,
los Magistrados de Circuito, los Jueces de Distrito y los Consejeros de la Judicatura
Federal, así como los Magistrados Electorales, no podrá ser disminuida durante su
encargo.

123
Los Ministros de la Suprema Corte de Justicia durarán en su encargo quince años,
sólo podrán ser removidos del mismo en los términos del Título Cuarto de esta
Constitución y, al vencimiento de su periodo, tendrán derecho a un haber por retiro.

Ninguna persona que haya sido ministro podrá ser nombrada para un nuevo
periodo, salvo que hubiera ejercido el cargo con el carácter de provisional o interino.

4.2.4 LAS FACULTADES DE LAS PODERES PÚBLICOS EN MÉXICO.


ATRIBUCIONES FORMALES Y MATERIALES.

Los poderes tienen la facultad de hacer algo y los órganos son los facultados para
hacer ese algo. Es en los órganos donde se deposita ese poder.

124
LA FUNCIÓN LEGISLATIVA CORRESPONDE AL PODER LEGISLATIVO
Es la encargada de formular las normas generales que rigen al Estado, estructura
al Estado, reglamenta las relaciones del Estado con sus ciudadanos y de éstos entre
sí.
Se clasifica en:

a) Función legislativa constituyente: elabora las normas que rigen la


estructura fundamental del Estado.

b) Función legislativa ordinaria: elabora todas las demás normas que


rigen la vida del Estado.

La función legislativa, si es federal, está depositada en el Congreso de la Unión, que


se dice bicameral, pues se divide en dos Cámaras: una de Diputados y otra de
Senadores.

La función legislativa, si es local, se deposita en el Congreso del Estado; éste es


unicameral, formado únicamente por Diputados. Al universo de diputados se le
conoce como Legislatura.

De la Iniciativa y Formación de las Leyes


Artículo 71. El derecho de iniciar leyes o decretos compete:
I. Al Presidente de la República;
II. A los Diputados y Senadores al Congreso de la Unión;
III. A las Legislaturas de los Estados y de la Ciudad de México; y
IV. A los ciudadanos en un número equivalente, por lo menos, al cero punto trece
por ciento de la lista nominal de electores, en los términos que señalen las leyes.
La Ley del Congreso determinará el trámite que deba darse a las iniciativas.
El día de la apertura de cada periodo ordinario de sesiones el Presidente de la
República podrá presentar hasta dos iniciativas para trámite preferente, o señalar
con tal carácter hasta dos que hubiere presentado en periodos anteriores, cuando

125
estén pendientes de dictamen. Cada iniciativa deberá ser discutida y votada por el
Pleno de la Cámara de su origen en un plazo máximo de treinta días naturales. Si
no fuere así, la iniciativa, en sus términos y sin mayor trámite, será el primer asunto
que deberá ser discutido y votado en la siguiente sesión del Pleno. En caso de ser
aprobado o modificado por la Cámara de su origen, el respectivo proyecto de ley o
decreto pasará de inmediato a la Cámara revisora, la cual deberá discutirlo y votarlo
en el mismo plazo y bajo las condiciones antes señaladas.
No podrán tener carácter preferente las iniciativas de adición o reforma a esta
Constitución.

De las Facultades del Congreso


Artículo 73. El Congreso tiene facultad:
I. Para admitir nuevos Estados a la Unión Federal;
II. Derogada.
III. Para formar nuevos Estados dentro de los límites de los existentes, siendo
necesario al efecto:
1o. Que la fracción o fracciones que pidan erigirse en Estados, cuenten con una
población de ciento veinte mil habitantes, por lo menos.
2o. Que se compruebe ante el Congreso que tiene los elementos bastantes para
proveer a su existencia política.
3o. Que sean oídas las Legislaturas de las entidades federativas de cuyo territorio
se trate, sobre la conveniencia o inconveniencia de la erección del nuevo Estado,
quedando obligadas a dar su informe dentro de seis meses, contados desde el día
en que se les remita la comunicación respectiva.
4o. Que igualmente se oiga al Ejecutivo de la Federación, el cual enviará su informe
dentro de siete días contados desde la fecha en que le sea pedido
5o. Que sea votada la erección del nuevo Estado por dos terceras partes de los
diputados y senadores presentes en sus respectivas Cámaras.
6o. Que la resolución del Congreso sea ratificada por la mayoría de las Legislaturas
de las entidades federativas, previo examen de la copia del expediente, siempre

126
que hayan dado su consentimiento las Legislaturas de las entidades federativas de
cuyo territorio se trate.
7o. Si las Legislaturas de las entidades federativas de cuyo territorio se trate, no
hubieren dado su consentimiento, la ratificación de que habla la fracción anterior,
deberá ser hecha por las dos terceras partes del total de Legislaturas de las demás
entidades federativas.
IV. Derogada.
V. Para cambiar la residencia de los Supremos Poderes de la Federación.
VI. Derogada;
VII. Para imponer las contribuciones necesarias a cubrir el Presupuesto.
VIII. En materia de deuda pública, para:
1o. Dar bases sobre las cuales el Ejecutivo pueda celebrar empréstitos y otorgar
garantías sobre el crédito de la Nación, para aprobar esos mismos empréstitos y
para reconocer y mandar pagar la deuda nacional. Ningún empréstito podrá
celebrarse sino para la ejecución de obras que directamente produzcan un
incremento en los ingresos públicos o, en términos de la ley de la materia, los que
se realicen con propósitos de regulación monetaria, las operaciones de
refinanciamiento o reestructura de deuda que deberán realizarse bajo las mejores
condiciones de mercado; así como los que se contraten durante alguna emergencia
declarada por el Presidente de la República en los términos del artículo 29.
2o. Aprobar anualmente los montos de endeudamiento que deberán incluirse en la
ley de ingresos, que en su caso requiera el Gobierno del Distrito Federal y las
entidades de su sector público, conforme a las bases de la ley correspondiente. El
Ejecutivo Federal informará anualmente al Congreso de la Unión sobre el ejercicio
de dicha deuda a cuyo efecto el Jefe de Gobierno le hará llegar el informe que sobre
el ejercicio de los recursos correspondientes hubiere realizado. El Jefe de Gobierno
informará igualmente a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, al rendir la
cuenta pública.
3o. Establecer en las leyes las bases generales, para que los Estados, el Distrito
Federal y los Municipios puedan incurrir en endeudamiento; los límites y
modalidades bajo los cuales dichos órdenes de gobierno podrán afectar sus

127
respectivas participaciones para cubrir los empréstitos y obligaciones de pago que
contraigan; la obligación de dichos órdenes de gobierno de inscribir y publicar la
totalidad de sus empréstitos y obligaciones de pago en un registro público único, de
manera oportuna y transparente; un sistema de alertas sobre el manejo de la deuda;
así como las sanciones aplicables a los servidores públicos que no cumplan sus
disposiciones. Dichas leyes deberán discutirse primero en la Cámara de Diputados
conforme a lo dispuesto por la fracción H del artículo 72 de esta Constitución.
4o. El Congreso de la Unión, a través de la comisión legislativa bicameral
competente, analizará la estrategia de ajuste para fortalecer las finanzas públicas
de los Estados, planteada en los convenios que pretendan celebrar con el Gobierno
Federal para obtener garantías y, en su caso, emitirá las observaciones que estime
pertinentes en un plazo máximo de quince días hábiles, inclusive durante los
períodos de receso del Congreso de la Unión. Lo anterior aplicará en el caso de los
Estados que tengan niveles elevados de deuda en los términos de la ley. Asimismo,
de manera inmediata a la suscripción del convenio correspondiente, será informado
de la estrategia de ajuste para los Municipios que se encuentren en el mismo
supuesto, así como de los convenios que, en su caso, celebren los Estados que no
tengan un nivel elevado de deuda;
IX. Para impedir que en el comercio entre entidades federativas se establezcan
restricciones.
X. Para legislar en toda la República sobre hidrocarburos, minería, sustancias
químicas, explosivos, pirotecnia, industria cinematográfica, comercio, juegos con
apuestas y sorteos, intermediación y servicios financieros, energía eléctrica y
nuclear y para expedir las leyes del trabajo reglamentarias del artículo 123;
XI. Para crear y suprimir empleos públicos de la Federación y señalar, aumentar o
disminuir sus dotaciones.
XII. Para declarar la guerra, en vista de los datos que le presente el Ejecutivo.
XIII. Para dictar leyes según las cuales deben declararse buenas o malas las presas
de mar y tierra, y para expedir leyes relativas al derecho marítimo de paz y guerra.

128
XIV. Para levantar y sostener a las instituciones armadas de la Unión, a saber:
Ejército, Marina de Guerra y Fuerza Aérea Nacionales, y para reglamentar su
organización y servicio.
XV. Para dar reglamentos con objeto de organizar, armar y disciplinar la Guardia
Nacional, reservándose los ciudadanos que la formen, el nombramiento respectivo
de jefes y oficiales, y a las entidades federativas la facultad de instruirla conforme a
la disciplina prescrita por dichos reglamentos.
XVI. Para dictar leyes sobre nacionalidad, condición jurídica de los extranjeros,
ciudadanía, naturalización, colonización, emigración e inmigración y salubridad
general de la República.
1a. El Consejo de Salubridad General dependerá directamente del Presidente de la
República, sin intervención de ninguna Secretaría de Estado, y sus disposiciones
generales serán obligatorias en el país.
2a. En caso de epidemias de carácter grave o peligro de invasión de enfermedades
exóticas en el país, la Secretaría de Salud tendrá obligación de dictar
inmediatamente las medidas preventivas indispensables, a reserva de ser después
sancionadas por el Presidente de la República.
3a. La autoridad sanitaria será ejecutiva y sus disposiciones serán obedecidas por
las autoridades administrativas del País.
4a. Las medidas que el Consejo haya puesto en vigor en la Campaña contra el
alcoholismo y la venta de sustancias que envenenan al individuo o degeneran la
especie humana, así como las adoptadas para prevenir y combatir la contaminación
ambiental, serán después revisadas por el Congreso de la Unión en los casos que
le competan.
XVII. Para dictar leyes sobre vías generales de comunicación, tecnologías de la
información y la comunicación, radiodifusión, telecomunicaciones, incluida la banda
ancha e Internet, postas y correos, y sobre el uso y aprovechamiento de las aguas
de jurisdicción federal.
XVIII. Para establecer casas de moneda, fijar las condiciones que ésta deba tener,
dictar reglas para determinar el valor relativo de la moneda extranjera y adoptar un
sistema general de pesas y medidas;

129
XIX. Para fijar las reglas a que debe sujetarse la ocupación y enajenación de
terrenos baldíos y el precio de estos.
XX. Para expedir las leyes de organización del Cuerpo Diplomático y del Cuerpo
Consular mexicano.
XXI. Para expedir:
a) Las leyes generales que establezcan como mínimo, los tipos penales y sus
sanciones en las materias de secuestro, desaparición forzada de personas, otras
formas de privación de la libertad contrarias a la ley, trata de personas, tortura y
otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, así como electoral.
Las leyes generales contemplarán también la distribución de competencias y las
formas de coordinación entre la Federación, las entidades federativas y los
Municipios;
b) La legislación que establezca los delitos y las faltas contra la Federación y las
penas y sanciones que por ellos deban imponerse; así como legislar en materia de
delincuencia organizada;
c) La legislación única en materia procedimental penal, de mecanismos alternativos
de solución de controversias en materia penal, de ejecución de penas y de justicia
penal para adolescentes, que regirá en la República en el orden federal y en el fuero
común.
Las autoridades federales podrán conocer de los delitos del fuero común, cuando
éstos tengan conexidad con delitos federales o delitos contra periodistas, personas
o instalaciones que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las
libertades de expresión o imprenta.
En las materias concurrentes previstas en esta Constitución, las leyes federales
establecerán los supuestos en que las autoridades del fuero común podrán conocer
y resolver sobre delitos federales;
XXII. Para conceder amnistías por delitos cuyo conocimiento pertenezca a los
tribunales de la Federación.
XXIII. Para expedir leyes que establezcan las bases de coordinación entre la
Federación, las entidades federativas y los Municipios, así como para establecer y

130
organizar a las instituciones de seguridad pública en materia federal, de
conformidad con lo establecido en el artículo 21 de esta Constitución.
XXIV. Para expedir las leyes que regulen la organización y facultades de la Auditoría
Superior de la Federación y las demás que normen la gestión, control y evaluación
de los Poderes de la Unión y de los entes públicos federales; así como para expedir
la ley general que establezca las bases de coordinación del Sistema Nacional
Anticorrupción a que se refiere el artículo 113 de esta Constitución;
XXV. Para establecer el Servicio Profesional docente en términos del artículo 3o. de
esta Constitución; establecer, organizar y sostener en toda la República escuelas
rurales, elementales, superiores, secundarias y profesionales; de investigación
científica, de bellas artes y de enseñanza técnica, escuelas prácticas de agricultura
y de minería, de artes y oficios, museos, bibliotecas, observatorios y demás
institutos concernientes a la cultura general de los habitantes de la nación y legislar
en todo lo que se refiere a dichas instituciones; para legislar sobre vestigios o restos
fósiles y sobre monumentos arqueológicos, artísticos e históricos, cuya
conservación sea de interés nacional; así como para dictar las leyes encaminadas
a distribuir convenientemente entre la Federación, las entidades federativas y los
Municipios el ejercicio de la función educativa y las aportaciones económicas
correspondientes a ese servicio público, buscando unificar y coordinar la educación
en toda la República, y para asegurar el cumplimiento de los fines de la educación
y su mejora continua en un marco de inclusión y diversidad. Los Títulos que se
expidan por los establecimientos de que se trata surtirán sus efectos en toda la
República. Para legislar en materia de derechos de autor y otras figuras de la
propiedad intelectual relacionadas con la misma;
XXVI. Para conceder licencia al Presidente de la República y para constituirse en
Colegio Electoral y designar al ciudadano que deba substituir al Presidente de la
República, ya sea con el carácter de interino o substituto, en los términos de los
artículos 84 y 85 de esta Constitución;
XXVII. Para aceptar la renuncia del cargo de Presidente de la República.
XXVIII. Para expedir leyes en materia de contabilidad gubernamental que regirán la
contabilidad pública y la presentación homogénea de información financiera, de

131
ingresos y egresos, así como patrimonial, para la Federación, las entidades
federativas, los Municipios y las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México,
a fin de garantizar su armonización a nivel nacional;
XXIX. Para establecer contribuciones:
1o. Sobre el comercio exterior;
2o. Sobre el aprovechamiento y explotación de los recursos naturales
comprendidos en los párrafos 4º y 5º del artículo 27;
3o. Sobre instituciones de crédito y sociedades de seguros;
4o. Sobre servicios públicos concesionados o explotados directamente por la
Federación; y
5o. Especiales sobre:
a) Energía eléctrica;
b) Producción y consumo de tabacos labrados;
c) Gasolina y otros productos derivados del petróleo;
d) Cerillos y fósforos;
e) Aguamiel y productos de su fermentación; y
f) Explotación forestal.
g) Producción y consumo de cerveza.
Las entidades federativas participarán en el rendimiento de estas contribuciones
especiales, en la proporción que la ley secundaria federal determine. Las
legislaturas locales fijarán el porcentaje correspondiente a los Municipios, en sus
ingresos por concepto del impuesto sobre energía eléctrica.
XXIX-A. Para expedir la ley general que establezca los principios y bases en materia
de mecanismos alternativos de solución de controversias, con excepción de la
materia penal;
XXIX-B. Para legislar sobre las características y uso de la Bandera, Escudo e Himno
Nacionales.
XXIX-C. Para expedir las leyes que establezcan la concurrencia del Gobierno
Federal, de las entidades federativas, de los Municipios y, en su caso, de las
demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, en el ámbito de sus respectivas

132
competencias, en materia de asentamientos humanos, con objeto de cumplir los
fines previstos en el párrafo tercero del artículo 27 de esta Constitución;
XXIX-D. Para expedir leyes sobre planeación nacional del desarrollo económico y
social, así como en materia de información estadística y geográfica de interés
nacional;
XXIX-E. Para expedir leyes para la programación, promoción, concertación y
ejecución de acciones de orden económico, especialmente las referentes al abasto
y otras que tengan como fin la producción suficiente y oportuna de bienes y
servicios, social y nacionalmente necesarios.
XXIX-F. Para expedir leyes tendientes a la promoción de la inversión mexicana, la
regulación de la inversión extranjera, la transferencia de tecnología y la generación,
difusión y aplicación de los conocimientos científicos y tecnológicos que requiere el
desarrollo nacional.
XXIX-G. Para expedir leyes que establezcan la concurrencia del Gobierno Federal,
de los gobiernos de las entidades federativas, de los Municipios y, en su caso, de
las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, en el ámbito de sus
respectivas competencias, en materia de protección al ambiente y de preservación
y restauración del equilibrio ecológico.
XXIX-H. Para expedir la ley que instituya el Tribunal Federal de Justicia
Administrativa, dotado de plena autonomía para dictar sus fallos, y que establezca
su organización, su funcionamiento y los recursos para impugnar sus resoluciones.
El Tribunal tendrá a su cargo dirimir las controversias que se susciten entre la
administración pública federal y los particulares.
Asimismo, será el órgano competente para imponer las sanciones a los servidores
públicos por las responsabilidades administrativas que la ley determine como graves
y a los particulares que participen en actos vinculados con dichas
responsabilidades, así como fincar a los responsables el pago de las
indemnizaciones y sanciones pecuniarias que deriven de los daños y perjuicios que
afecten a la Hacienda Pública Federal o al patrimonio de los entes públicos
federales.
El Tribunal funcionará en Pleno o en Salas Regionales.

133
La Sala Superior del Tribunal se compondrá de dieciséis Magistrados y actuará en
Pleno o en Secciones, de las cuales a una corresponderá la resolución de los
procedimientos a que se refiere el párrafo tercero de la presente fracción.
Los Magistrados de la Sala Superior serán designados por el Presidente de la
República y ratificados por el voto de las dos terceras partes de los miembros
presentes del Senado de la República o, en sus recesos, por la Comisión
Permanente. Durarán en su encargo quince años improrrogables.
Los Magistrados de Sala Regional serán designados por el Presidente de la
República y ratificados por mayoría de los miembros presentes del Senado de la
República o, en sus recesos, por la Comisión Permanente. Durarán en su encargo
diez años pudiendo ser considerados para nuevos nombramientos.
Los Magistrados sólo podrán ser removidos de sus cargos por las causas graves
que señale la ley
XXIX-I. Para expedir leyes que establezcan las bases sobre las cuales la
Federación, las entidades federativas, los Municipios y, en su caso, las
demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, en el ámbito de sus respectivas
competencias, coordinarán sus acciones en materia de protección civil;
XXIX-J. Para legislar en materia de cultura física y deporte con objeto de cumplir lo
previsto en el artículo 4o. de esta Constitución, estableciendo la concurrencia entre
la Federación, las entidades federativas, los Municipios y, en su caso, las
demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, en el ámbito de sus respectivas
competencias; así como la participación de los sectores social y privado;
XXIX-K. Para expedir leyes en materia de turismo, estableciendo las bases
generales de coordinación de las facultades concurrentes entre la Federación, las
entidades federativas, los Municipios y, en su caso, las demarcaciones territoriales
de la Ciudad de México, en el ámbito de sus respectivas competencias, así como la
participación de los sectores social y privado;
XXIX-L. Para expedir leyes que establezcan la concurrencia del gobierno federal,
de los gobiernos de las entidades federativas y de los municipios, en el ámbito de
sus respectivas competencias, en materia de pesca y acuacultura, así como la
participación de los sectores social y privado, y

134
XXIX-M. Para expedir leyes en materia de seguridad nacional, estableciendo los
requisitos y límites a las investigaciones correspondientes.
XXIX-N. Para expedir leyes en materia de constitución, organización,
funcionamiento y extinción de las sociedades cooperativas. Estas leyes
establecerán las bases para la concurrencia en materia de fomento y desarrollo
sustentable de la actividad cooperativa de la Federación, entidades federativas,
Municipios y, en su caso, demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, en el
ámbito de sus respectivas competencias;
XXIX-Ñ. Para expedir leyes que establezcan las bases sobre las cuales la
Federación, las entidades federativas, los Municipios y, en su caso, las
demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, en el ámbito de sus respectivas
competencias, coordinarán sus acciones en materia de cultura, salvo lo dispuesto
en la fracción XXV de este artículo. Asimismo, establecerán los mecanismos de
participación de los sectores social y privado, con objeto de cumplir los fines
previstos en el párrafo décimo segundo del artículo 4o. de esta Constitución.
XXIX-O. Para legislar en materia de protección de datos personales en posesión de
particulares.
XXIX-P. Expedir leyes que establezcan la concurrencia de la Federación, las
entidades federativas, los Municipios y, en su caso, las demarcaciones territoriales
de la Ciudad de México, en el ámbito de sus respectivas competencias, en materia
de derechos de niñas, niños y adolescentes, velando en todo momento por el interés
superior de los mismos y cumpliendo con los tratados internacionales de la materia
de los que México sea parte;
XXIX-Q. Para legislar sobre iniciativa ciudadana y consultas populares.
XXIX-R. Para expedir las leyes generales que armonicen y homologuen la
organización y el funcionamiento de los registros civiles, los registros públicos
inmobiliarios y de personas morales de las entidades federativas y los catastros
municipales;
XXIX-S. Para expedir las leyes generales reglamentarias que desarrollen los
principios y bases en materia de transparencia gubernamental, acceso a la
información y protección de datos personales en posesión de las autoridades,

135
entidades, órganos y organismos gubernamentales de todos los niveles de
gobierno.
XXIX-T. Para expedir la ley general que establezca la organización y administración
homogénea de los archivos de la Federación, de las entidades federativas, de los
Municipios y de las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, y determine
las bases de organización y funcionamiento del Sistema Nacional de Archivos.
XXIX-U. Para expedir las leyes generales que distribuyan competencias entre la
Federación y las entidades federativas en materias de partidos políticos;
organismos electorales, y procesos electorales, conforme a las bases previstas en
esta Constitución.
XXIX-V. Para expedir la ley general que distribuya competencias entre los órdenes
de gobierno para establecer las responsabilidades administrativas de los servidores
públicos, sus obligaciones, las sanciones aplicables por los actos u omisiones en
que éstos incurran y las que correspondan a los particulares vinculados con faltas
administrativas graves que al efecto prevea, así como los procedimientos para su
aplicación.
XXIX-W. Para expedir leyes en materia de responsabilidad hacendaria que tengan
por objeto el manejo sostenible de las finanzas públicas en la Federación, los
Estados, Municipios y el Distrito Federal, con base en el principio establecido en el
párrafo segundo del artículo 25;
XXIX-X. Para expedir la ley general que establezca la concurrencia de la federación,
las entidades federativas, los municipios y, en su caso, las demarcaciones
territoriales de la Ciudad de México, en el ámbito de sus respectivas competencias,
en materia de derechos de las víctimas.
XXIX-Y. Para expedir la ley general que establezca los principios y bases a los que
deberán sujetarse los órdenes de gobierno, en el ámbito de sus respectivas
competencias, en materia de mejora regulatoria;
XXIX-Z. Para expedir la ley general que establezca los principios y bases a los que
deberán sujetarse los órdenes de gobierno, en el ámbito de su respectiva
competencia, en materia de justicia cívica e itinerante, y
XXX. Para expedir la legislación única en materia procesal civil y familiar;

136
XXXI. Para expedir todas las leyes que sean necesarias, a objeto de hacer efectivas
las facultades anteriores, y todas las otras concedidas por esta Constitución a los
Poderes de la Unión.

Facultades de la Cámara de Diputados.


Artículo 74. Son facultades exclusivas de la Cámara de Diputados:
I. Expedir el Bando Solemne para dar a conocer en toda la República la declaración
de Presidente Electo que hubiere hecho el Tribunal Electoral del Poder Judicial de
la Federación;
II. Coordinar y evaluar, sin perjuicio de su autonomía técnica y de gestión, el
desempeño de las funciones de la Auditoría Superior de la Federación, en los
términos que disponga la ley;
III. Ratificar el nombramiento que el Presidente de la República haga del Secretario
del ramo en materia de Hacienda, salvo que se opte por un gobierno de coalición,
en cuyo caso se estará a lo dispuesto en la fracción II del artículo 76 de esta
Constitución; así como de los demás empleados superiores de Hacienda;
IV. Aprobar anualmente el Presupuesto de Egresos de la Federación, previo
examen, discusión y, en su caso, modificación del Proyecto enviado por el Ejecutivo
Federal, una vez aprobadas las contribuciones que, a su juicio, deben decretarse
para cubrirlo. Asimismo, podrá autorizar en dicho Presupuesto las erogaciones
plurianuales para aquellos proyectos de inversión en infraestructura que se
determinen conforme a lo dispuesto en la ley reglamentaria; las erogaciones
correspondientes deberán incluirse en los subsecuentes Presupuestos de Egresos.
El Ejecutivo Federal hará llegar a la Cámara la Iniciativa de Ley de Ingresos y el
Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación a más tardar el día 8 del mes
de septiembre, debiendo comparecer el secretario de despacho correspondiente a
dar cuenta de los mismos. La Cámara de Diputados deberá aprobar el Presupuesto
de Egresos de la Federación a más tardar el día 15 del mes de noviembre.
Cuando inicie su encargo en la fecha prevista por el artículo 83, el Ejecutivo Federal
hará llegar a la Cámara la iniciativa de Ley de Ingresos y el proyecto de Presupuesto
de Egresos de la Federación a más tardar el día 15 del mes de noviembre.

137
No podrá haber otras partidas secretas, fuera de las que se consideren necesarias,
con ese carácter, en el mismo presupuesto; las que emplearán los secretarios por
acuerdo escrito del Presidente de la República.
Sólo se podrá ampliar el plazo de presentación de la iniciativa de Ley de Ingresos y
del Proyecto de Presupuesto de Egresos, cuando medie solicitud del Ejecutivo
suficientemente justificada a juicio de la Cámara o de la Comisión Permanente,
debiendo comparecer en todo caso el Secretario del Despacho correspondiente a
informar de las razones que lo motiven;
V. Declarar si ha o no lugar a proceder penalmente contra los servidores públicos
que hubieren incurrido en delito en los términos del artículo 111 de esta
Constitución.
Conocer de las imputaciones que se hagan a los servidores públicos a que se refiere
el artículo 110 de esta Constitución y fungir como órgano de acusación en los juicios
políticos que contra éstos se instauren.
VI. Revisar la Cuenta Pública del año anterior, con el objeto de evaluar los
resultados de la gestión financiera, comprobar si se ha ajustado a los criterios
señalados por el Presupuesto y verificar el cumplimiento de los objetivos contenidos
en los programas.
La revisión de la Cuenta Pública la realizará la Cámara de Diputados a través de la
Auditoría Superior de la Federación. Si del examen que ésta realice aparecieran
discrepancias entre las cantidades correspondientes a los ingresos o a los egresos,
con relación a los conceptos y las partidas respectivas o no existiera exactitud o
justificación en los ingresos obtenidos o en los gastos realizados, se determinarán
las responsabilidades de acuerdo con la Ley. En el caso de la revisión sobre el
cumplimiento de los objetivos de los programas, dicha autoridad sólo podrá emitir
las recomendaciones para la mejora en el desempeño de los mismos, en los
términos de la Ley.
La Cuenta Pública del ejercicio fiscal correspondiente deberá ser presentada a la
Cámara de Diputados a más tardar el 30 de abril del año siguiente. Sólo se podrá
ampliar el plazo de presentación en los términos de la fracción IV, último párrafo, de
este artículo; la prórroga no deberá exceder de 30 días naturales y, en tal supuesto,

138
la Auditoria Superior de la Federación contará con el mismo tiempo adicional para
la presentación del Informe General Ejecutivo del resultado de la Fiscalización
Superior de la Cuenta Pública.
La Cámara concluirá la revisión de la Cuenta Pública a más tardar el 31 de octubre
del año siguiente al de su presentación, con base en el análisis de su contenido y
en las conclusiones técnicas del Informe General Ejecutivo del resultado de la
Fiscalización Superior, a que se refiere el artículo 79 de esta Constitución, sin
menoscabo de que el trámite de las observaciones, recomendaciones y acciones
promovidas por la Auditoría Superior de la Federación, seguirá su curso en términos
de lo dispuesto en dicho artículo.
La Cámara de Diputados evaluará el desempeño de la Auditoría Superior de la
Federación y al efecto le podrá requerir que le informe sobre la evolución de sus
trabajos de fiscalización;
VII. Aprobar el Plan Nacional de Desarrollo en el plazo que disponga la ley. En caso
de que la Cámara de Diputados no se pronuncie en dicho plazo, el Plan se
entenderá aprobado;
VIII. Designar, por el voto de las dos terceras partes de sus miembros presentes, a
los titulares de los órganos internos de control de los organismos con autonomía
reconocida en esta Constitución que ejerzan recursos del Presupuesto de Egresos
de la Federación, y
IX. Las demás que le confiere expresamente esta Constitución.

Facultades del Senado.


Artículo 76. Son facultades exclusivas del Senado:
I. Analizar la política exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal con base en los
informes anuales que el Presidente de la República y el Secretario del Despacho
correspondiente rindan al Congreso.
Además, aprobar los tratados internacionales y convenciones diplomáticas que el
Ejecutivo Federal suscriba, así como su decisión de terminar, denunciar, suspender,
modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre
los mismos;

139
II. Ratificar los nombramientos que el mismo funcionario haga de los Secretarios de
Estado, en caso de que éste opte por un gobierno de coalición, con excepción de
los titulares de los ramos de Defensa Nacional y Marina; del Secretario responsable
del control interno del Ejecutivo Federal; del Secretario de Relaciones; de los
embajadores y cónsules generales; de los empleados superiores del ramo de
Relaciones; de los integrantes de los órganos colegiados encargados de la
regulación en materia de telecomunicaciones, energía, competencia económica, y
coroneles y demás jefes superiores del Ejército, Armada y Fuerza Aérea
Nacionales, en los términos que la ley disponga;
III. Autorizarlo también para que pueda permitir la salida de tropas nacionales fuera
de los límites del País, el paso de tropas extranjeras por el territorio nacional y la
estación de escuadras de otra potencia, por más de un mes, en aguas mexicanas.
IV. Dar su consentimiento para que el Presidente de la República pueda disponer
de la Guardia Nacional fuera de sus respectivas entidades federativas, fijando la
fuerza necesaria.
V. Declarar, cuando hayan desaparecido todos los poderes constitucionales de una
entidad federativa, que es llegado el caso de nombrarle un titular del poder ejecutivo
provisional, quien convocará a elecciones conforme a las leyes constitucionales de
la entidad federativa. El nombramiento del titular del poder ejecutivo local se hará
por el Senado a propuesta en terna del Presidente de la República con aprobación
de las dos terceras partes de los miembros presentes, y en los recesos, por la
Comisión Permanente, conforme a las mismas reglas. El funcionario así nombrado,
no podrá ser electo titular del poder ejecutivo en las elecciones que se verifiquen en
virtud de la convocatoria que él expidiere. Esta disposición regirá siempre que las
constituciones de las entidades federativas no prevean el caso.
VI. Resolver las cuestiones políticas que surjan entre los poderes de una entidad
federativa cuando alguno de ellos ocurra con ese fin al Senado, o cuando con motivo
de dichas cuestiones se haya interrumpido el orden constitucional, mediando un
conflicto de armas. En este caso el Senado dictará su resolución, sujetándose a la
Constitución General de la República y a la de la entidad federativa.
La ley reglamentará el ejercicio de esta facultad y el de la anterior.

140
VII. Erigirse en Jurado de sentencia para conocer en juicio político de las faltas u
omisiones que cometan los servidores públicos y que redunden en perjuicio de los
intereses públicos fundamentales y de su buen despacho, en los términos del
artículo 110 de esta Constitución.
VIII. Designar a los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de entre
la terna que someta a su consideración el Presidente de la República, así como
otorgar o negar su aprobación a las solicitudes de licencia o renuncia de los mismos,
que le someta dicho funcionario;
IX. Se deroga.
X. Autorizar mediante decreto aprobado por el voto de las dos terceras partes de
los individuos presentes, los convenios amistosos que sobre sus respectivos límites
celebren las entidades federativas;
XI. Aprobar la Estrategia Nacional de Seguridad Pública en el plazo que disponga
la ley. En caso de que el Senado no se pronuncie en dicho plazo, ésta se entenderá
aprobada;
XII. Nombrar a los comisionados del organismo garante que establece el artículo
6o. de esta Constitución, en los términos establecidos por la misma y las
disposiciones previstas en la ley; y
XIII. Integrar la lista de candidatos a Fiscal General de la República; nombrar a dicho
servidor público, y formular objeción a la remoción que del mismo haga el Ejecutivo
Federal, de conformidad con el artículo 102, Apartado A, de esta Constitución, y
XIV. Las demás que la misma Constitución le atribuya.

LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL CORRESPONDE AL PODER JUDICIAL

Está encaminada a resolver las controversias por medio de sentencias y su finalidad


es preservar el Derecho.
La función jurisdiccional, si es federal, está depositada en la Suprema Corte de
Justicia, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, los Tribunales de
Circuito, que son colegiados en materia de amparo y unitarios en materia de
apelación, en los Juzgados de Distrito y en un Consejo de la Judicatura Federal.

141
La función jurisdiccional, si es local; la Constitución de nuestro Estado, en su
Artículo 97, la deposita en un Tribunal Superior de Justicia, en un Tribunal Electoral
del Poder Judicial del Estado, en un Tribunal Unitario, en una Magistratura de
Asuntos Indígenas y en Juzgados del Fuero Común.

Artículo 100. El Consejo de la Judicatura Federal será un órgano del Poder Judicial
de la Federación con independencia técnica, de gestión y para emitir sus
resoluciones.
El Consejo se integrará por siete miembros de los cuales, uno será el Presidente de
la Suprema Corte de Justicia, quien también lo será del Consejo; tres Consejeros
designados por el Pleno de la Corte, por mayoría de cuando menos ocho votos, de
entre los Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito; dos Consejeros designados
por el Senado, y uno por el Presidente de la República.
Todos los Consejeros deberán reunir los requisitos señalados en el artículo 95 de
esta Constitución y ser personas que se hayan distinguido por su capacidad
profesional y administrativa, honestidad y honorabilidad en el ejercicio de sus
actividades, en el caso de los designados por la Suprema Corte, deberán gozar,
además con reconocimiento en el ámbito judicial.
El Consejo funcionará en Pleno o en comisiones. El Pleno resolverá sobre la
designación, adscripción, ratificación y remoción de magistrados y jueces, así como
de los demás asuntos que la ley determine.
Salvo el Presidente del Consejo, los demás Consejeros durarán cinco años en su
cargo, serán substituidos de manera escalonada, y no podrán ser nombrados para
un nuevo período.
Los Consejeros no representan a quien los designa, por lo que ejercerán su función
con independencia e imparcialidad. Durante su encargo, sólo podrán ser removidos
en los términos del Título Cuarto de esta Constitución.
La ley establecerá las bases para la formación y actualización de funcionarios, así
como para el desarrollo de la carrera judicial, la cual se regirá por los principios de
excelencia, objetividad, imparcialidad, profesionalismo e independencia.

142
De conformidad con lo que establezca la ley, el Consejo estará facultado para
expedir acuerdos generales para el adecuado ejercicio de sus funciones. La
Suprema Corte de Justicia podrá solicitar al Consejo la expedición de aquellos
acuerdos generales que considere necesarios para asegurar un adecuado ejercicio
de la función jurisdiccional federal. El Pleno de la Corte también podrá revisar y, en
su caso, revocar los que el Consejo apruebe, por mayoría de cuando menos ocho
votos. La ley establecerá los términos y procedimientos para el ejercicio de estas
atribuciones.
Las decisiones del Consejo serán definitivas e inatacables y, por lo tanto, no
procede juicio ni recurso alguno, en contra de las mismas, salvo las que se refieran
a la designación, adscripción, ratificación y remoción de magistrados y jueces, las
cuales podrán ser revisadas por la Suprema Corte de Justicia, únicamente para
verificar que hayan sido adoptadas conforme a las reglas que establezca la ley
orgánica respectiva.
La Suprema Corte de Justicia elaborará su propio presupuesto y el Consejo lo hará
para el resto del Poder Judicial de la Federación, sin perjuicio de lo dispuesto en el
párrafo séptimo del artículo 99 de esta Constitución. Los presupuestos así
elaborados serán remitidos por el Presidente de la Suprema Corte para su inclusión
en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. La administración de
la Suprema Corte de Justicia corresponderá a su Presidente.

LA FUNCIÓN ADMINISTRATIVA CORRESPONDE AL PODER EJECUTIVO

Está encaminada a regular la actividad concreta y titular del Estado bajo el orden
jurídico.
Esta función actúa promoviendo la satisfacción de las necesidades de los
ciudadanos y fomentando el bienestar y progreso de la colectividad.
Esta función limita sus efectos a los actos materiales que tienen por finalidad la
prestación de un servicio público.
El titular, en materia federal, es el Presidente de la República. En materia local, el
titular es el Gobernador del Estado.

143
Artículo 87. El Presidente, al tomar posesión de su cargo, prestará ante el
Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente, en los recesos de aquél, la
siguiente protesta: "Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y
patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha
conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere
que la Nación me lo demande."
Si por cualquier circunstancia el Presidente no pudiere rendir la protesta en los
términos del párrafo anterior, lo hará de inmediato ante las Mesas Directivas de las
Cámaras del Congreso de la Unión.
En caso de que el Presidente no pudiere rendir la protesta ante el Congreso de la
Unión, ante la Comisión Permanente o ante las Mesas Directivas de las Cámaras
del Congreso de la Unión lo hará de inmediato ante el Presidente de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación.

FUNCIONES FORMALES
Normalmente, las funciones formales de un órgano del Estado coinciden con sus
funciones materiales, pero excepcionalmente pueden no existir esas coincidencias,
ya que los poderes tienen en sus funciones, algunas que por su naturaleza no
debieran corresponderles por lo que se puede afirmar que el criterio de funciones
formales debe tomarse en sentido subjetivo.
Ejemplos:
 En ocasiones, el poder ejecutivo emite decretos, lo que formalmente le
correspondería al legislativo.
 Los legisladores, en ocasiones imparten justicia lo que sería una función
propia Del Poder Judicial.

FUNCIONES MATERIALES O NATURALES


 Las funciones del Poder legislativo son: crear, modificar y abrogar las leyes.
 Las funciones del Poder Judicial son: vigilar y sancionar el cumplimiento de
las leyes, así como suplir sus vacíos.

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 Las funciones del Poder Ejecutivo son: ejecutar las leyes y administrar el país
en el interior y representarlo en el exterior.

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