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¿Para qué sirve la sangre en el cuerpo?

¿Para qué sirve la sangre en el cuerpo? GETTY


IMAGES/ISTOCKPHOTO / DENISKOT Publicado 22/11/2017
8:25:43CET MADRID, 22 Nov. (EDIZIONES) - Una persona adulta
suele tener entre unos 5 o 6 litros de sangre, el 7 u 8% del peso total. La
sangre es un tejido que está compuesto por diferentes elementos
celulares (45-50% de la misma), y una fracción líquida 'acelular',
denominada 'plasma', que representa el 50-55% del contenido
sanguíneo, según explica en una entrevista con Infosalus e ...

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sangre-cuerpo-20171122082543.html

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¿Para qué sirve la sangre en


el cuerpo?
Transporta hacia el riñón las sustancias tóxicas para
que sean eliminadas a través de la orina
Ep / Madrid 29.11.2017 | 09:16

Un adulto posee entre 5 o 6 litros de sangre en su

cuerpo. Getty Images

Una persona adulta suele tener entre


unos 5 o 6 litros de sangre, el 7 u
8% del peso total. La sangre es un
tejido que está compuesto por
diferentes elementos celulares (45-
50% de la misma), y una fracción líquida 'acelular', denominada 'plasma', que
representa el 50-55% del contenido sanguíneo, según explica en una entrevista el
doctor Valentín Cabañas, del servicio de Hematología del Hospital Universitario
Virgen de la Arrixaca (Murcia), y miembro de la junta directiva de la Sociedad
Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).

Según concreta, los tres elementos celulares de la sangre están constituidos por
los glóbulos rojos (45% del volumen sanguíneo total); los leucocitos o glóbulos
blancos (un 2% del volumen total de sangre) y las plaquetas. "Estos tres tipos
celulares que circulan en la sangre se producen en la médula ósea, y se
destruyen en el bazo.

Así, por ejemplo, "la vida media de un glóbulo rojo normal es de 120 días", precisa
Cabañas, a la vez que los describe:

- Los glóbulos rojos o hematíes: Se producen en el interior de los huesos, en la


medula ósea, y su función principal es aportar el oxígeno a todos los órganos y
tejidos del cuerpo, es decir, reciben el oxígeno del pulmón y lo trasladan al resto
de órganos. Esta función se lleva a cabo gracias a una proteína conocida como
'hemoglobina', situada en el interior de los glóbulos rojos, y que le confiere el color
rojo a la sangre.

- También otras células de la sangre son los leucocitos o glóbulos blancos: Su


misión es la defensa del organismo. Se encargan de luchar contra todos los
patógenos que 'atacan' nuestro organismo a lo largo de las distintas etapas de la
vida. Existen diferentes tipos de leucocitos: los 'neutrófilos' se encargan de la
defensa frente a las bacterias; mientras que los 'linfocitos' 'luchan' frente a los
virus; y, por último, los 'eosinófilos' nos defienden de los parásitos.

- Asimismo, se encontrarían las plaquetas, que ejercen una función esencial una
parte de la coagulación de la sangre (cicatrización de heridas y mantenimiento de
la integridad de los vasos sanguíneos).
Los elementos de la sangre son los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Foto: Getty Images

Por otro lado, el hematólogo subraya que la sangre también contiene plasma,
en un 50-55% de su contenido. "Se trata de un líquido cuya función es el
transporte de los nutrientes o de los 'principios inmediatos' allá donde sean
necesarios: hidratos de carbono, lípidos, proteínas o iones, como el sodio, el
potasio o el calcio".

En el plasma, de igual forma, se transportan de forma libre y/o unida a proteínas


como la 'albúmina', encargada de 'desplazar por el cuerpo' algunos de los
fármacos que tomamos para llevarlos a través de la sangre a su lugar de acción.
También se encuentran diferentes hormonas con funciones específicas, como por
ejemplo la tiroxina, o el cortisol. Por último, destaca que la sangre es la
responsable de vehiculizar hacia el riñón todas las sustancias tóxicas, para
su desecho y eliminación a través de la orina.

Dónde se origina la sangre


En este contexto, el experto del servicio de Hematología del Hospital Universitario
Virgen de la Arrixaca (Murcia) explica cómo se produce la sangre, fenómeno que
se conoce como'hematopoyesis': "En el feto este proceso surge al principio en el
hígado y en el bazo, mientras que a mitad del desarrollo fetal empieza
desarrollarse en el interior de los huesos planos (cresta iliaca, vertebras, costillas)
y en las epífisis o zonas proximales de los huesos largos (húmeros o fémures, por
ejemplo)", indica.

A partir del nacimiento, Cabañas dice que sólo se forma la sangre en esas zonas
proximales de los huesos largos, y en los huesos planos. "Es ya en la adultez
temprana cuando queda de forma exclusiva en el interior de los huesos planos
hasta el final de la vida", precisa. "Para una correcta 'hematopoyesis'
es necesaria una dieta equilibrada que aporte hierro, vitamina B12 y ácido fólico,
esenciales en la producción de los elementos celulares de la sangre", apostilla.

Otro aspecto de la sangre a tener en cuenta es la donación de la misma. El


experto señala que la cantidad de sangre que una persona dona está en torno a
los 400 ml en una donación. "Mientras que los hombres pueden donar sangre
cada tres meses (4 veces al año), las mujeres al revés, tres veces al año (cada
cuatro meses), debido principalmente a la cantidad de hemoglobina, que en el
hombre es mayor", agrega.
Los hombres pueden donar sangre cada tres meses. Foto: Getty Images

Como avance de la medicina moderna, el hematólogo distingue que


históricamente la fuente para recoger las células madre, empleadas en el
trasplante de médula ósea, era el interior del hueso. "Ahora, la mayor parte de las
células madre de los donantes son recolectadas a través de la sangre
periférica, mientras que antes era necesario un proceso largo e invasivo, con
instrumentales que iban directamente a obtener dichas células del madre del
hueso, provocando en ocasiones dolor a los donantes en los días posteriores al
procedimiento", apostilla.

Para conocer un poco más la sangre, el doctor Cabañas precisa que


existen distintos tipos de grupos sanguíneos. Según subraya, los más
frecuentes en España son los grupos '0' (donante universal, puede donar a
todo el mundo, pero solo recibir sangre del grupo '0') y 'A'. En cambio, los
menos frecuentes son el 'B' y el 'AB' (sólo puede donar a los pacientes que son
AB, pero puede recibir de todos los grupos sanguíneos, se le conoce como
'receptor universal'). "Es importante conocer el grupo sanguíneo puesto que no
todas las sangres son compatibles", advierte.

Enfermedades de la sangre
Según indica, existen dos circunstancias que afectan a la población con gran
frecuencia. Una de ellas es la anemia o descenso en la cantidad de hemoglobina
de los glóbulos rojos, que dificulta el aporte de oxígeno a los tejidos. En este
punto, el experto destaca que la anemia representa la "enfermedad más
prevalente del mundo", afectando a más de 1.500 millones de personas, lo que
corresponde a casi el 25% de la población mundial, según datos de la OMS. Entre
sus causas están el déficit de hierro, el de vitamina B12, el de folato, o
enfermedades hematológicas y extrahematológicas como infecciones, o
enfermedades reumáticas, por ejemplo.

Por el contrario, dice que otras personas tienen un exceso de 'masa


eritrocitaria' o de exceso de glóbulos rojos. Entre sus causas se encuentran el
tabaquismo, la obesidad, o la hipertensión; "aunque en determinados casos es
necesario descartar enfermedades hematológicas".
Las personas que tienen exceso de plaquetas pueden desarrollar trombosis. Foto: Getty Images

Aquellas personas que tienen un número bajo de leucocitos o 'leucopenia', que


puede ser debida a distintas causas, tienen una mayor susceptibilidad a
infecciones de repetición e infecciones graves que comprometan la vida. En el otro
extremo, también existen múltiples causas de 'leucocitosis', una patología por la
que se dispone de glóbulos blancos elevados. Aquí resalta las infecciones, o la
toma de medicamentos como esteroides, u otras causas reactivas como los
desencadenantes principales de la enfermedad. "Existen también trastornos
hematológicos que cursan con leucocitosis y que en ocasiones necesitan
valoración por el hematólogo", añade.

El miembro de la SEHH señala, al mismo tiempo, que las personas que padecen
'trombocitopenia' o, plaquetas bajas, o defectos en los factores de coagulación,
tienen un mayor riesgo de hemorragias o sangrado, incluso sin traumatismo. "Un
ejemplo claro lo representa la hemofilia A, o 'déficit de factor VIII congénito',
que tienen un mayor riesgo de sangrado desde el nacimiento. E incluso en las
formas más severas existe riesgo de sangrados amenazantes para la vida, por lo
que es importante detectarlos a tiempo para valoración por Hematología y estudiar
tratamiento con factor VIII en régimen de profilaxis", agrega.

Asimismo, recuerda que determinadas personas pueden presentar una elevación


de las plaquetas o 'trombocitosis', que pueden ser reactivas o secundarias a
enfermedades de la médula ósea, y que tienen mayor riesgo de desarrollar
trombosis.