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Falacia

En lógica, una falacia (del latín: fallacia, ‘engaño’) es un argumento que parece válido, pero no lo es.1 2 Algunas falacias se
cometen intencionalmente para persuadir o manipular a los demás, mientras que otras se cometen sin intención debido a descuidos o
ignorancia. En ocasiones las falacias pueden ser muy sutiles y persuasivas, por lo que se debe poner mucha atención para
detectarlas.3

Que un argumento sea falaz no implica que sus premisas o su conclusión sean falsas ni que sean verdaderas. Un argumento puede
tener premisas y conclusión verdaderas y aun así ser falaz. Lo que hace falaz a un argumento es la invalidez del argumento en sí. De
hecho, inferir que una proposición es falsa porque el argumento que la contiene por conclusión es falaz es en sí una falacia conocida
como argumento ad logicam.4

El estudio de las falacias se remonta por lo menos hasta Aristóteles, quien en sus Refutaciones sofísticas identificó y clasificó trece
clases de falacias.1 Desde entonces se han agregado a la lista cientos de otras falacias y se han propuesto varios sistemas de
clasificación.5

Las falacias son de interés no solo para la lógica, sino también para la política, la retórica, el derecho, la ciencia, la religión, el
periodismo, la mercadotecnia, el cine y, en general, cualquier área en la cual la argumentación y la persuasión sean de especial
relevancia.

Índice
Definiciones
Ejemplos
Afirmación del consecuente
Argumento ad hominem
Petición de principio
Clasificaciones
Falacias formales
Falacias informales
Historia
Falacias en los medios de comunicación y la política
Véase también
Notas y referencias
Bibliografía
Enlaces externos

Definiciones
Todavía no hay acuerdo sobre la mejor definición de "falacia" y existen muchas propuestas que rivalizan entre sí.6 En 1970, Charles
Hamblin publicó una obra seminal titulada Falacias, que rastrea el desarrollo de la noción desde Aristóteles hasta mediados del siglo
XX y concluye que la definición estándar de "falacia" es «un argumento que parece válido, pero no lo es».1 Autores posteriores
como Ralph Johnson y Hans Hansen cuestionaron esta conclusión y propusieron definiciones alternativas,7 8 mientras que otros
autores, como Douglas Walton, defendieron la aproximación de Hamblin.9
Algunas definiciones alternativas a la de Hamblin hacen énfasis en las fallas lógicas de las falacias. Por ejemplo, se pueden definir las
falacias como argumentos deductivamente inválidos o con muy poco apoyo inductivo.6 El problema con esta definición es que
algunas falacias consisten en argumentos deductivamente válidos, cuya falla está en otra parte, por ejemplo el falso dilema o la
petición de principio.6 Se[¿quién?] enmienda esta definición agregando que los argumentos no falaces, además de tener validez
deductiva o apoyo inductivo, deben tener premisas verdaderas y bien justificadas, y no caer en la petición de principio.6 Esta
definición tiene la ventaja de que incluye a los falsos dilemas y a las peticiones de principio como falacias, pero tiene la desventaja de
que también incluye como falacias a muchos argumentos legítimos, por ejemplo argumentos científicos del pasado que tenían
premisas falsas, pero que sin embargo eran argumentos muy serios y bien intencionados.6

Van Eemeren y Grootendorst proponen una definición «pragma-dialéctica», en la que las falacias se conciben como violaciones de las
reglas de la discusión.10 Así por ejemplo, si una regla de la discusión es no atacar al oponente a nivel personal, se sigue que todo
argumento ad hominem es falaz. Una dificultad con esta aproximación sin embargo, es que no hay acuerdo sobre la mejor manera de
caracterizar las reglas de una discusión.6

La falacia lógica es un modo o patrón de razonamiento que siempre o casi siempre conduce a un argumento incorrecto. Esto es
debido a un defecto en la estructura del argumento que lo conduce a que este sea inválido. Las falacias lógicas suelen aprovecharse de
los prejuicios o sesgos cognitivos para parecer lógicas. Cambiándose, a veces, el error inconsciente o involuntario por una
manipulación deliberada. Por eso, las falacias lógicas son los mecanismos automáticos más comunes para poner en práctica los
sesgos cognitivos. Algunas importantes falacias lógicas que emplean los sesgos cognitivos se muestran a continuación. Véase
también control social, control mental, propaganda, lavado de cerebro.

Generalmente los razonamientos falaces no son tan claros como los ejemplos. Muchas falacias involucran causalidad, que no es una
parte de la lógica formal. Otras utilizan estratagemas psicológicas como el uso de relaciones de poder entre el orador y el interlocutor,
llamamientos al patriotismo, la moralidad o el ego para establecer las premisas intermedias (explícitas o implícitas) necesarias para el
razonamiento. De hecho, las falacias se encuentran muy a menudo en presunciones no formuladas o premisas implícitas que no son
siempre obvias a primera vista.

Ejemplos

Afirmación del consecuente


En lógica, la afirmación del consecuente, también llamado error inverso, es una falacia formal que se
comete al razonar según la siguiente forma argumental:
1. Si A, entonces B
2. B
3. Por lo tanto, A
Los argumentos de esta forma son inválidos, porque la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusión: podría ser que
las premisas fueran todas verdaderas y la conclusión aun así sea falsa. Por ejemplo, el siguiente argumento tiene la forma de una
afirmación del consecuente:

1. Si está nevando, entonces hace frío.


2. Hace frío.
3. Por lo tanto, está nevando.
Aún cuando ambas premisas sean verdaderas, la conclusión podría ser falsa, porque no siempre que hace frío está nevando. En
algunos casos, los argumentos de la misma formapueden parecer convincentes. Por ejemplo:

1. Si tuviera la gripe, entonces tendría la garganta irritada.


2. Tengo la garganta irritada.
3. Por lo tanto, tengo la gripe.
Sin embargo, la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusión, porque existen muchas otras enfermedades que
causan que la garganta se irrite, como elresfriado común o la garganta estreptococal.
Por otro lado, en algunos casos es posible que un argumento que afirme el consecuente sea válido. Por ejemplo, cuando A y B
expresan la misma proposición: en ese caso el argumento es trivialmente válido. También cuando la premisa de la forma «si A
entonces B» realmente es unbicondicional «A si y sólo si B». Por ejemplo:

1. Si la puerta está abierta, entonces no está cerrada.


2. La puerta no está cerrada.
3. Por consiguiente, la puerta está abierta.
Por último, este tipo de razonamiento ilógico fue investigado de forma muy profunda por Peter Wason,
quien demostró que aún gente de alto coeficiente intelectual suele pensar de forma bicondicional en un
hecho que se debería razonar condicionalmente. Wason demostró esto empíricamente en su "test de las 4
tarjetas", encontrándose con respuestas de razonamiento falaz. Como veíamos, no siempre que hace frío,
está nevando, pero la mayor parte de los encuestados demostró que, ante las premisas "si aparece A entonces
ocurre B", concluían en "si me encuentro con B entonces esto se debe haber producido por A". Esto nos
conduce a concluir que la gente tiende a validar el razonamiento falaz de la afirmación del consecuente.

Argumento ad hominem
En lógica se conoce como argumento ad hominem (del latín, ‘contra el hombre’)11 a un tipo de falacia (argumento que, por su
forma o contenido, no está capacitado para sostener una tesis) que consiste en dar por sentada la falsedad de una afirmación tomando
como argumento quién es el emisor de esta.12 Para utilizar esta falacia se intenta desacreditar a la persona que defiende una postura
13
señalando una característica o creencia impopular de esa persona.

Una falacia ad hominem tiene la estructura siguiente:

A afirma B;
hay algo cuestionable (o que se pretende cuestionar) acerca de A;
por tanto, B es falso.
Al denunciar este tipo de falacia no se debe caer en el error de pensar que por existir un argumento ad hominem la afirmación de B
sería verdadera (esto es también una falacia conocida como argumento ad logicam). El hecho de que alguien desacredite al orador no
prueba nada acerca de la falsedad o veracidad de lo que este diga.

El hecho de insultar a una persona dentro de un discurso —de otro modo racional— no constituye necesariamente una falacia ad
hominem. Debe quedar claro que el propósito del ataque sea desacreditar a la persona que está ofreciendo la afirmación, para luego
rebatir la afirmación como si fuera una consecuencia lógica de lo primero.

Una falacia ad hominem es una de las falacias lógicas más conocidas. Tanto la falacia en sí misma como la acusación de haberse
servido de ella (argumento ad logicam) se utilizan como recursos en discursos reales. Como una técnica retórica, es poderosa y se usa
a menudo —a pesar de su falta de sutileza— para convencer a quienes se mueven más por sentimientos y por costumbres
acomodaticias que por razones lógicas. Se atacan, así, no los argumentos propiamente dichos, sino al hombre que los produce y, más
concretamente, su origen, raza, educación, riqueza, pobreza, estatus social, pasado, moral, familia, etcétera.

Por ejemplo:

Diálogo entre dos personas

A: «El Estado no está garantizando las necesidades básicas de todos los individuos».
B: «Usted nunca tuvo necesidades, no puede hablar sobre lo que hace el Estado».
En este caso B atacó la moral de A, pero no dijo nada sobre las necesidades básicas. Se dice entonces que el argumento usado por B
es una falacia, porque no prueba falsedad, sino que intenta generar la sensación de falsedad.

Ejemplo 2:

A: los triángulos tienen cuatro lados

B: usted nunca estudió geometría, no tiene razón en lo que dice


Efectivamente la proposición de A es falsa, pero no porque no haya estudiado geometría, sino porque el
triángulo tiene tres lados.

Petición de principio
La petición de principio (del latín petitio principii, "suponiendo el punto inicial") es una falacia que se produce cuando la
proposición por ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas.14 La primera definición conocida en Occidente
de esta falacia fue acuñada porAristóteles en su obra Primeros analíticos.15

Por ejemplo, el siguiente argumento es una petición de principio:

1. Yo siempre digo la verdad.


2. Por lo tanto, yo nunca miento.
En este argumento, la conclusión está contenida en la premisa, pues decir la verdad es sinónimo de no mentir. Las peticiones de
principio resultan más persuasivas cuando son lo suficientemente largas como para hacer olvidar al receptor que la conclusión ya fue
admitida como premisa.

Formalmente, las peticiones de principio son argumentos deductivamente válidos,14 pues es deductivamente válido que de A se
sigue A. Existe desacuerdo acerca de por qué algunos argumentos deductivamente válidos se consideran peticiones de principio y
otros no.14 Una propuesta[¿quién?] es que la diferencia espsicológica: si la conclusión nos parece demasiado obvia con respecto a las
14
premisas, entonces consideramos que el argumento es una petición de principio; de lo contrario, no.

Este término no se suele aplicar a la falacia más general que resulta cuando la evidencia dada para una proposición necesita tanta
prueba como la proposición misma. El término más usado para una argumentación semejante es el de falacia de las muchas
preguntas.

Toda petición de principio tiene esta característica: que la proposición por ser probada (como conclusión) se asume en algún punto
anterior, se asume en alguna de las premisas. Debido a lo anterior, esta falacia fue clasificada por Aristóteles como una falacia
material, en vez de como unafalacia lógica.

La petición de principio es una forma de razonamiento circular14 y, como tal, puede dejar de ser falaz si es
lo suficientemente amplia.16 Por ejemplo, en los diccionarios las definiciones son siempre circulares (pues
definen palabras a partir de más palabras), pero no por eso dejan de ser informativas y por lo tanto no se
consideran problemáticas.16 Del mismo modo, una petición de principio lo suficientemente amplia puede
dejar de ser un círculo vicioso para pasar a ser un círculo virtuoso.

Clasificaciones
A lo largo de los siglos, se han propuesto varias maneras de clasificar las falacias, pero todavía no se llega a una clasificación o
taxonomía definitiva.2 En esta sección se exponen algunas de las clasificaciones más influyentes.

La primera clasificación fue la de Aristóteles, quien dividió en dos grupos a las trece falacias que identificó: las que dependen del
lenguaje y las que no.17 En el primer grupo puso las seis falacias que dependen de ambigüedades, anfibologías, combinaciones de
palabras, divisiones de palabras, acento y formas de expresión.17 En el segundo grupo puso las siete falacias que no dependen del
lenguaje, entre ellas losaccidentes, la falacia de las muchas preguntas, la petición de principio y la afirmación del consecuente.17

Otra clasificación conocida es entre falacias formales e informales.18 Las primeras son aquellas cuya invalidez se puede demostrar
mediante métodos formales,18 tales como la afirmación del consecuente y la negación del antecedente. Las segundas son aquellas
cuya invalidez depende del contenido de los argumentos o de la intención del que argumenta,18 por ejemplo la falacia del hombre de
paja o los argumentos ad hominem.
Aún otra clasificación es entre falacias deductivas e inductivas.18 Las falacias deductivas son aquellas que pretenden validez
deductiva, aunque no lo logren, como por ejemplo la afirmación del consecuente. Las falacias inductivas son aquellas que solo
pretenden dar apoyo inductivo a la conclusión, aunque tampoco lo logren, como por ejemplo lageneralización apresurada.

Falacias formales
Las falacias formales son aquellas cuyo error reside en la forma o estructura de los argumentos. Algunos ejemplos conocidos de
falacias formales son:

Afirmación del consecuente: Un ejemplo de esta falacia podría ser:

1. Si María estudia, entonces aprobará el examen.


2. María aprobó el examen.
3. Por lo tanto, María estudió.
Esta falacia resulta evidente cuando advertimos que puede haber muchas otras razones de por qué María aprobó el
examen. Por ejemplo, pudo haber copiado, o quizá tuvo suerte, o quizá aprobó gracias a lo que recordaba de lo que
escuchó en clase, etc. En tanto es una falacia formal, el error en este argumento reside en la forma del mismo, y no
en el ejemplo particular de María y su examen. La forma del argumento es la siguiente:

1. Si p, entonces q.
2. q
3. Por lo tanto, p.
Generalización apresurada: En esta falacia, se intenta concluir una proposición general a partir de un número
relativamente pequeño de casos particulares. Por ejemplo:

1. Todas las personas altas que conozco son rápidas.


2. Por lo tanto, todas las personas altas son rápidas.
El límite entre una generalización apresurada y un razonamiento inductivo puede ser muy delgado, y encontrar un
criterio para distinguir entre uno y otro es parte delproblema de la inducción.

Falacias informales
Las falacias informales son aquellas cuya falta está en algo distinto a la forma o estructura de los argumentos. Esto resulta más claro
con algunos ejemplos:

Falacia ad hominem: se llama falacia ad hominem a todo argumento que, en vez de atacar la posición y las
afirmaciones del interlocutor, ataca al interlocutor mismo. La estrategia consiste en descalificar la posición del
interlocutor, al descalificar a su defensor. Por ejemplo, si alguien argumenta: «Usted dice que robar está mal, pero
usted también lo hace», está cometiendo una falacia ad hominem (en particular, una falacia tu quoque), pues
pretende refutar la proposición «robar está mal» mediante un ataque al proponente. Si un ladrón dice que robar está
mal, quizás sea muy hipócrita de su parte, pero eso no afecta en nada a la verdad o la falsedad de la proposición en
sí.

Falacia ad verecundiam: se llama falacia ad verecundiam a aquel argumento que apela a la autoridad o al prestigio
de alguien o de algo a fin de defender una conclusión, pero sin aportar razones que la justifiquen.

Falacia ad ignorantiam: se llama falacia ad ignorantiam al argumento que defiende la verdad o falsedad de una
proposición porque no se ha podido demostrar lo contrario.

Falacia ad baculum: Se llama falacia ad baculum a todo argumento que defiende una proposición basándose en la
fuerza o en la amenaza.

Falacia circular: se llama falacia circular a todo argumento que defiende una conclusión que se verifica
recíprocamente con la premisa, es decir que justifica la veracidad de la premisa con la de la conclusión y viceversa,
cometiendo circularidad.

Falacia del hombre de paja: Sucede cuando, para rebatir los argumentos de un interlocutor, se distorsiona su
posición y luego se refuta esa versión modificada. Así, lo que se refuta no es la posición del interlocutor, sino una
distinta que en general es más fácil de atacar
. Tómese por ejemplo el siguiente diálogo:

Persona A: Sin duda estarás de acuerdo en que Islandia tiene el sistema legal más justo y
el gobierno más organizado.
Persona B: Si Islandia es el mejor país del mundo, eso sólo significa que las opciones son
muy pocas y muy pobres.
En este diálogo, la persona B puso en la boca de la persona A algo que ésta no dijo: que
Islandia sea el mejor país del mundo. Luego atacó esa posición, como si fuera la de la
persona A.

Historia
En los diálogos platónicos aparecen ejemplos de diversas falacias, si bien no se hace una clasificación sistemática de las mismas. El
Eutidemo discute una gran cantidad de falacias e intenta llegar a conclusiones sobre su validez o invalidez.19 20 El primer estudio
más elaborado sobre las falacias se remonta a Aristóteles,2 quien en un trabajo titulado Refutaciones sofísticas, identificó y clasificó
trece falacias.

Falacias en los medios de comunicación y la política


Las falacias se usan frecuentemente en artículos de opinión en los medios de comunicacióny en política. Cuando un político le dice a
otro «No tienes la autoridad moral para decir X», puede estar queriendo decir dos cosas:

Usar un ejemplo de la falacia del ataque personal o falacia ad hominem, esto es, afirmar que X es falsa atacando a
la persona que la afirmó, en lugar de dirigirse a la veracidad de X.
No ocuparse de la validez de X, sino hacer una crítica moral al interlocutor (y de hecho es posible que el político
esté de acuerdo con la afirmación). En este último caso, la falacia consiste en evadir el tema, dando solo una
opinión, no relevante, sobre la moralidad del otro.
Es difícil, por ello, distinguir falacias lógicas, ya que dependen del contexto.

Otro ejemplo, muy extendido es el recurso al argumentum ad verecundiam o falacia de la autoridad. Un ejemplo clásico es el ipse
dixit (‘él mismo lo dijo’) utilizado en la Antigüedad para conservar intacto el pensamiento de Pitágoras. Un ejemplo más moderno es
el uso de famosos en anuncios: un producto que deberías comprar/usar/apoyar solo porque tu famoso favorito lo hace.

Una referencia a una autoridad siempre es una falacia lógica, aunque puede ser un argumento racional si, por ejemplo, es una
referencia a un experto en el área mencionada. En este caso, este experto debe reconocerse como tal y ambas partes deben estar de
acuerdo que su testimonio es adecuado a las circunstancias. Esta forma de ar
gumentación es común en ambientes legales.

Otra falacia muy usada en entornos políticos es el argumentum ad populum, también llamado sofisma populista. Esta falacia es una
variedad de la falacia ad verecundiam. Consiste en atribuir la opinión propia a la opinión de la mayoría y deducir de ahí que si la
mayoría piensa eso es que debe ser cierto. En cualquier caso muchas veces la propia premisa de que la mayoría piense eso puede ser
falsa o cuando menos dudosa ya que, en muchos casos, dicha afirmación no puede ser probada más que con algún tipo de encuesta
que no se ha realizado. En caso de ser cierto tampoco se justifica el razonamiento porque la mayoría piense eso. Se basa en la falsa
intuición de que el pueblo tiene autoridad: «tanta gente no puede estar equivocada». Se suele oír con frases del tipo «todo el mundo
sabe que...», o «...que es lo que la sociedad desea», así como «la mayoría de los españoles sabe que...».

Por definición, razonamientos que contienen falacias lógicas no son válidos, pero muchas veces pueden ser (re) formulados de modo
que cumplan un modo de razonamiento válido. El desafío del interlocutor es encontrar la premisa falsa, esto es, aquella que hace que
la conclusión no sea firme.

Véase también
Categoría:Falacias Falacia fractal
Anexo:Sesgos cognitivos Filosofía
Anfibología Paralogismo
Desinformación Prueba diabólica
Dialelo Sesgo cognitivo
Entimema Sofisma
Factor de confusión Sofista
Falacia del alegato especial Acento (falacia)

Notas y referencias
1. Hamblin, Charles Leonard (1970). Fallacies (http://www.scribd.com/doc/86895391/HAMBLIN-Charles-Fallacies).
Methuen.
2. Groarke, Leo. «Informal Logic» (http://plato.stanford.edu/archives/spr2013/entries/logic-informal/#Fal)
. En Edward N.
Zalta. Stanford Encyclopedia of Philosophy(en inglés) (Spring 2013 Edition).
3. Hansen, Hans Vilhelm (2002). «The Straw Thing of Fallacy Theory: The Standard Definition of 'Fallacy' ».
Argumentation 16 (2): 133-155.
4. Kenneth, S. Pope (2003). «Logical Fallacies in Psychology: 22 Types» (http://kspope.com/fallacies/fallacies.php)(en
inglés). Consultado el 14 de junio de 2013.
5. ARP. Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Falacias lógicas (http://www.escepticos.es/webanterior/aloja
das/falacias1.html)
6. Dowden, Bradley. «What is a fallacy?» (http://www.iep.utm.edu/fallacy/#H4). Internet Encyclopedia of Philosophy (en
inglés). Consultado el 12 de junio de 2013.
7. Johnson, Ralph H. (1990). «Hamblin on the Standard rTeatment». Philosophy and Rethoric23 (3): 153-167.
8. Hansen, Hans Vilhelm (2002). «The Straw Thing of Fallacy Theory: The Standard Definition of 'Fallacy' ».
Argumentation 16 (2): 133-155.
9. Walton, Douglas (1991). «Hamblin on the Standard Treatment of Fallacies».Philosophy & Rhetoric24 (4): 353-361.
10. Van Eemeren, Frans Hendrik; Grootendorst, Robert (1992). Argumentation, Communication, and Fallacies: A
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11. Real Academia Españolay Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «ad hóminem» (http://dle.rae.e
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12. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «argumento ad hóminem: El
que se funda en las opiniones o actos de la misma persona a quien se dirige, para combatirla o tratar de
convencerla.» (http://dle.rae.es/argumento). Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa.
ISBN 978-84-670-4189-7.
13. Falacias lógicas. Falaciaad hominem en el punto 2.1 (http://www.xtec.es/~lvallmaj/preso/fal-log2.htm)
14. Dowden, Bradley. «Begging the Question» (http://www.iep.utm.edu/fallacy/#BeggingtheQuestion). Internet
Encyclopedia of Philosophy(en inglés). Consultado el 14 de junio de 2013.
15. Primeros Analíticos II, 64b, 34 - 65a, 9
16. Dowden, Bradley. «Circular Reasoning» (http://www.iep.utm.edu/fallacy/#CircularReasoning). Internet Encyclopedia
of Philosophy (en inglés). Consultado el 14 de junio de 2013.
17. Aristóteles. Refutaciones Sofísticas (http://ebooks.adelaide.edu.au/a/aristotle/sophistical/)
. Traducción al inglés por
Arthur Wallace Pickard-Cambridge.
18. Dowden, Bradley. «Taxonomy of Fallacies» (http://www.iep.utm.edu/fallacy/#H2). Internet Encyclopedia of Philosophy
(en inglés). Consultado el 9 de junio de 2013.
19. Platón. Eutidemo (https://es.wikisource.org/wiki/Eutidemo). En Wikisource.
20. Bobzien, Susanne. «Ancient Logic» (http://plato.stanford.edu/archives/fall2008/entries/logic-ancient/#ArgPatV alInf).
En Edward N. Zalta. Stanford Encyclopedia of Philosophy(en inglés) (Fall 2008 Edition).

Bibliografía
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Nifty Books.
Comesaña, Juan Manuel (2001).Lógica informal, falacias y argumentos filosóficos . Buenos Aires: Eudeba.
Da Silveira, Pablo (2004).Cómo ganar discusiones (o al menos cómo evitar perderlas) . Buenos Aires: Taurus.
Fischer, David Hackett (1970). Historians' Fallacies: Toward a Logic of Historical Thought (en inglés). Harper
Torchbooks.
Schopenhauer, Arthur. Dialéctica erística o el arte de tener razón.
T. Edward Damer (2005).Attacking Faulty Reasoning(en inglés). Belmont, CA: Wadsworth.
Walton, Douglas (1992).The Place of Emotion in Argument(en inglés). The Pennsylvania State University Press.

Enlaces externos
Diccionario de falacias, por Ricardo García Damborenea.
Lógica y falacias, traducción de un texto en inglés.
The Fallacy Files (en inglés), guía de falacias por Gary N. Curtis.
Stephen’s Guide to the Logical Fallacies(en inglés), guía de falacias por Stephen Downes.
Fallacy Page (en inglés), guía de falacias por Bruce Thompson.
Fallacious Argument (en inglés), wiki sobre falacias.
Logical Fallacies, Formal and Informal(en inglés), en The Autonomist's Notebook.
List of Fallacious Arguments(en inglés), por Don Lindsay.

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