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CAPÍTULO IV

SEGUNDA CAMPAÑA MILITAR EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA


INDEPENDENCIA NACIONAL (1845)

En el momento mismo en que el Congreso Nacional aprobaba las leyes adjetivas y


orgánicas que vendrían a complementar la recién aprobada Constitución de la República
Dominicana del 6 de Noviembre de 1844, se producían enfrentamientos constantes entre
las tropas haitianas y dominicanas, unas veces entre las avanzadas haitianas y las
guerrillas dominicanas que salían a explorar el campo; y otras, entre las avanzadas
dominicanas y las guerrillas haitianas, que hacían el servicio de reconocimiento de
objetivos y de exploración. El presidente haitiano entre el 3 de mayo de 1844 y el 15 de
abril de 1845 fue el General Philippe Guerrier y entre el 16 de abril de 1845 y el 1 de
marzo de 1846 lo fue el General Jean-Louis Pierrot, mientras que el presidente
dominicano en todo ese trayecto histórico lo fue el dictador, general Pedro Santana.

Los enfrentamientos más importantes de esa naturaleza fueron los que se produjeron en
Comendador, Bánica, Cachimán, El Puerto, Las Caobas, Hondo Valle, Los Pinos y
Oreganal, entre otros, en los cuales las tropas dominicanas comandadas por el general
Antonio Duvergé obtuvieron sucesivas victorias sobre las tropas haitianas entre el 25 de
marzo y el 13 de julio de 1845. En esas acciones también tuvieron roles muy destacados
el general Felipe Alfau; los coroneles Gabino Puello, Elias Pifia, Aniceto Martínez,
Bernabé Sandoval, Bernardino Pérez, Francisco Domínguez, Nolasco de Brea, Merced
Marcano, José Esteban Roca, Juan Contreras y Remigio del Castillo; los tenientes
coroneles Fernando Taveras, José Tomás Ramírez, Pascual Ferrer y Francisco Pimentel;
los capitanes Mariano del Castillo, Marcos de Medina y Dionisio Reyes; los
comandantes Pedro Florentino, Juan Segundo Félix y Lino Peralta; así como los
oficiales Marcos Mercedes, José María Aybar, Celedonio del Castillo, Pedro de Sena,
José Paraboy, Silvestre García, Gabino Simonó, Valentín Marcelino y Gregorio de
Tapia, junto a las tropas bajo sus respectivas responsabilidades.

Las tropas haitianas en esos combates casuales o irregulares, como resultado de la labor
de reconocimiento o inteligencia, sufrieron sensibles pérdidas, con la muerte en
combate en la común de Comendador del coronel Augusto Brouard; así como un saldo
de más de mil muertos, miles de heridos y cientos de prisioneros de guerras, entre ellos
oficiales, clases y soldados de las diferentes divisiones militares.
El 22 de julio de 1845, el Fuerte de Cachimán, en posesión de los dominicanos, es
atacado por las tropas haitianas en un número considerable, al mando del general
Lambert Des- champs, el cual fue rechazado heroicamente por las tropas dominicanas al
mando de los coroneles Bernabé Sandoval, Bernardino Pérez y Francisco Domínguez, a
pesar de la superioridad numérica del enemigo.

4.1. LA BATALLA DE LA ESTRELLETA

Cuando las tropas haitianas avanzaban por la frontera del Suroeste hasta la sabana de
Santomé, el general José Joaquín Puello llegó con una División de Auxilio a la que
tenía bajo su mando el general Antonio Duvergé, Comandante General del Ejército del
Sur. Estos se pusieron de acuerdo para maniobrar en combinación contra el enemigo,
que marchaba sobre la ciudad de San Juan de la Maguana con tropas en las diferentes
ramas: infantería, artillería y caballería.

El ejército haitiano, al mando de los generales Toussaint, Morissette y Samedí, se


replegó hacia La Estrelleta, al darse cuenta que los dominicanos instalados en San Juan
de la Maguana habían recibido refuerzos, por considerar que era un lugar con una
topografía muy accidentada, a la cual le podría sacarle mayor provecho. Es así como las
tropas dominicanas recuperan nuevamente la población de Las Matas de Farfán y hacen
un recorrido por la población de Matayaya, al mando del teniente coronel José María
Albert. En igual medida, el teniente coronel José María Cabral desalojó a las tropas
haitianas de Los Jobos, ya que ellas se encontraban acampadas allí/Es por esa razón,
que, teniendo noticias el general José Joaquín Puello de que las tropas haitianas
volverían a avanzar sobre territorio dominicano, dio inmediatamente disposiciones de
prevención.

Monumento a la Batalla de La Estrelleta, acción bélica realizada en los actuales


territorios de Las Matas de Farfán y Elías Piña.
Siendo las dos de la mañana del 17 de septiembre de 1845, el general José Joaquín
Puello con el toque de llamada a las armas puso a sus tropas en pie de guerra, le pasó
revista nuevamente y organizó su ejército en dos columnas, una compuesta por seis
batallones al mando de los coroneles Valentín Alcántara y Bernardino Pérez, la cual
avanzaría por el camino de Bánica, pasando por el Chacahueque y Los Jobos, para
luego atacar por el flanco izquierdo del enemigo y bajar a la sabana de La Estrelleta
después de bordear la loma de Potro Blanco por su ladera norte.

Con esa disposición, el general Puello ordenó la marcha del ejército dominicano.
Próximo hacia su objetivo, ya en las alturas de Matayaya, la columna bajo sus órdenes
la subdividió a su vez en dos columnas: una seguiría por el camino para atacar el flanco
derecho del enemigo, al mando del coronel Bernabé Sandoval y los tenientes coroneles
José María Pérez y Pascual Ferrer; mientras que la otra, atacaría el centro, al mando de
los tenientes coroneles José María Cabral y Juan María Albert, avanzando hacia la
sabana de La Estrelleta por la ladera sur de Potro Blanco.

Los haitianos se habían instalado en las colinas que afirman la sabana de La Estrelleta,
con dos piezas de artillería: una emplazada a la entrada sur de la sabana por el cruce del
camino de Comendador, sobre el río Matayaya, y otra hacia la entrada norte, en la
confluencia del río Matayaya con el río de Macasías. Sus cañones estaban protegidos
por regimientos de infantería desde las alturas de los cerros. Su flanco izquierdo estaba
limitado por el río Macasías, mientras que su flanco derecho era cubierto por su
caballería, quien se encontraba en el camino de Comendador.

Al amanecer las columnas dominicanas de la izquierda y del centro llegaron a orillas del
río Matayaya. El general José Joaquín Puello, que avanzaba en la columna del centro,
vio al otro lado del río, posesionado de los cerros, al enemigo formado en orden de
batalla, razón por la cual mandó a tocar la generala, y se dispuso a vadear el río
convergiendo a la derecha, entrando así a la sabana.
Aprovechando la situación de desconcierto de las tropas haitianas, el general Puello, al
toque de corneta, ordenó el asalto general sobre las posiciones haitianas, causando de
esa manera gran baja a las fuerzas enemigas. Fue así como, bajo un intenso tiroteo y sin
la ventaja de sus dos piezas de artillería, los haitianos abandonaron sus posiciones y se
dieron a la huida, retirándose hacia el oeste por el camino que conduce al fuerte de
Cachimán, que fungía como su Cuartel General, dejando en el campo una gran cantidad
de pertrechos militares, sus dos piezas de artillerías, así como una gran cantidad de
muertos, heridos y prisioneros.

El parte oficial enviado por el general José Joaquín Puello al presidente de la República,
general Pedro Santana, narra los hechos relativos a la batalla de La Estrelleta del modo
siguiente:
 "Cuartel General de Las Matas.
 17 de septiembre de 1845, año 29 de la Patria.

José Joaquín Puello, General de División de la Plaza de Armas de Santo Domingo y


Comandante de la Primera División en las fronteras del Sur.

Señor Presidente:
Tengo el honor de comunicaros: que habiendo sido informado ayer por los espías y
prácticos que el enemigo se hallaba acampado en la ribera derecha del río Mata-Yaya,
como a tres lenguas de este cuartel, di inmediatamente disposiciones de prevención, y al
mismo tiempo oficié al General Duvergé, que se encontraba en Santomé, a fin de que
tratase de reunirse conmigo para combinar el plan de acción; pero las demostraciones
del enemigo me hicieron conocer que no había tiempo para efectuar mi deseo de que ese
digno general cooperase a la acción. A las seis de la tarde pasé revista a mis tropas y
comuniqué las órdenes necesarias a los oficiales. A las dos de la mañana de este día, al
toque de llamada, todas las tropas a mi mando estaban sobre las armas.
Hice dividir nuestro ejército en dos divisiones, formando el ala derecha seis batallones
bajo el mando de los coroneles Bernardino Pérez y Valentín Alcántara, que destaqué en
el camino de 'Los Jobos’ a caer a Estrelleta, por donde se decía que debía dirigirse la
columna enemiga a ocupar el camino de Bánica: la división que formaba el ala
izquierda, compuesta igualmente por seis batallones; y cuyo mando me reservé, se
dirigió por el camino real que va a Comendador.

Al llegar a las alturas de Mata-Yaya percibimos al enemigo en la ribera opuesta al río, y


militarmente posesionado de una cordillera de cerros situados en la sabana de Estrelleta,
cubierta sus dos únicas entradas con piezas de artillería y un trozo de caballería
avanzado, bastante distante de su cantón general. Inmediatamente avistaron la columna
bajo mi mando, tocaron generala y se dispusieron a esperarnos: le contesté con nuestra
batería y me preparé a entrar en acción, que era todo mi anhelo, esperando sólo que el
ala derecha hiciese la señal concertada. En efecto, al cuarto de hora de mi llegada
rompió ésta el fuego, siendo las ocho en punto de la mañana, y la columna bajo mi
mando, volando con la rapidez del rayo, se lanzó sobre los enemigos, burlándose de sus
balas y metralla. En un instante se posesionaron de la pieza de artillería y rompieron la
división enemiga: lo mismo ejecutó el ala izquierda; y después de dos horas de un vivo
combate, derrotamos a los haitianos, quedando en nuestro poder las dos piezas de
artillería, pertrechos, cajas de guerra, algunos fusiles y el campo sembrado de
innumerables cadáveres y otros tantos heridos, no habiendo de nuestra parte sino tres
heridos levemente.

Por esta acción verá usted que la Divina Providencia nos ha manifestado hoy más que
nunca cuán dispuesta está a obrar milagros en nuestro favor, pues teniendo el enemigo
más ventajosa posición, triple fuerza a la nuestra y dos piezas de artillería, ha sido
derrotado por nosotros, que, entre otras desventajas, tuvimos la de que nuestra artillería
no pudo obrar, en razón de que un arroyo tenía totalmente obstruido el camino.
No podré en esta acción señalar a usted los que más se distinguieron, porque todo el
ejército, a porfía, se disputaba el honor de volar al peligro y de obligar la victoria a
coronar sus esfuerzos.

A mí me queda el placer de haber derrotado al ejército y a los tres generales haitianos


que tenía a la cabeza, y eran Morisset- te, Toussainty Samedí.

Quedé tan satisfecho de las tropas, que a nombre del Gobierno les ofrecí una paga
extraordinaria en recompensa por su loable conducta.

Tan luego como ocurra algo de particular me apresuraré a comunicarlo a usted.


Intertanto, ruego a Dios conserve largos años su existencia.- Firmado: Puello" (Emilio
Rodríguez Demorizi, 1957: 183-185)

4.2. LA BATALLA DE BELLER


La Batalla de Beller se efectuó el 27 de octubre de 1845 en las fronteras del norte,
donde los integrantes del ejército dominicano pusieron de manifiesto una vez más su
clara disposición a ser libre o morir en el campo del honor.

La Batalla de Beller estuvo precedida por dos acciones muy reñidas: una en Las
Pocilgas y otra en Capotillo. En ambas acciones se distinguió el batallón de Dajabón,
bajo las órdenes del comandante Marcelo Gonzalo Carrasco, donde trató de disputar el
paso a las fuerzas haitianas del norte, las que pasaron el río limítrofe entre ambos países
y ocuparon a Dajabón.

A las siete de la mañana del 27 de octubre de 1845 las tropas dominicanas afrontaron al
ejército haitiano en el espacioso campo de Beler, donde la artillería de éste diezmaba en
principio a las fuerzas de los patriotas dominicanos con certeros tiros. Sin embargo,
éstos contestaron con las tres piezas de artillería que poseían y avanzaron a paso de
carga hacia el Fuerte El Invencible. A pesar de lo pesado del terreno por las copiosas
lluvias que habían caído el día anterior para rodar las armas de gran calibre, los
dominicanos vencieron el fuego enemigo y luego de cinco horas de combate lograron
apoderarse de dicho Fuerte.
CAPÍTULO V TERCERA CAMPAÑA MILITAR DE RESISTENCIA POR LA
DEFENSA DE LA SOBERANÍA NACIONAL (1848-1849)

El 4 de agosto de 1848, el general Pedro Santana, Jefe del Ejército y Presidente de la


República, renuncia del Poder Ejecutivo aduciendo problemas de salud. Pasa a dirigir
los destinos del país, de forma provisional, el Consejo de Ministros Secretarios de
Estado, quien convoca para el 25 de agosto de 1848 a elecciones indirectas, mediante la
convocatoria de los Colegios Electorales, para que eligieran a un nuevo presidente de la
República.

Con la presencia de la mayoría constante de los miembros de los Colegios Electorales


de las diferentes provincias del país, que sumaban unos dieciséis, el presidente del
Colegio Elector declaró abierta la sesión extraordinaria y una vez concluida la elección
dio lectura a los resultados de las elecciones celebradas, resultando electo como nuevo
presidente de la República, el general Manuel José Jiménez y González, quien hasta
entonces había ocupado el cargo de Ministro de Guerra y Marina.

El presidente Jiménez tomó posesión el 8 de septiembre de 1848, prestando el


juramento de ley ante el Congreso Nacional, el cual se encontraba reunido de forma
extraordinaria. Hímenes mantuvo, sin variación, el mismo gabinete de que se había
rodeado el general Pedro Santana, el cual estaba constituido por Félix Mercenario como
Ministro de Interior y Policía; Domingo de la Rocha, Ministro de Justicia, Instrucción
Pública y Relaciones Exteriores; doctor José María Caminero, Ministro de Hacienda y
Comercio, y el propio Manuel Jiménez, Ministro de Guerra y Marina.

HA VENIDO EN DECRETAR Y DECRETA:

Art. 1ro. Se declara solemnemente la amnistía a favor de los Señores Francisco


Sánchez, Ramón Mella, Juan Pablo y Vicente Celestino Duarte, padre e hijo, Pedro A.
Pina, Juan E. Jiménez y Juan Isidro Pérez.
Art. 2do. Desde el momento de la publicación de este decreto tienen, los comprendidos
en él, la libre facultad de desembarcar en cualquier puerto de la República.
Art. 3ro. Todos los dominicanos que se hallan fuera del territorio, sin que pese sobre
ellos sentencia alguna, sino en virtud de facultades extraordinarias, y quieran regresar al
país natal, podrán hacerlo, previo el salvo conducto del Poder Ejecutivo.

Artículo 4to. El presente decreto será comunicado cuanto antes a los agraciados a
diligencia del Sr. Ministro Secretario de Estado encargado de la Cartera de Relaciones
Extranjeras, y a todas las autoridades locales en la extensión del territorio por el de lo
Interior y Policía" [José Antonio Jiménez Hernández, 2001:157-158)..

LA INVASIÓN DE SOULOUQUE Y LAS PRIMERAS ACCIONES MILITARES

El 1ero de febrero de 1949 las tropas haitianas atacan la guarnición dominicana de Las
Matas de Farfán y son rechazadas por las tropas al mando del general Antonio Duvergé.
El 6 de marzo de 1849 el Presidente de Haití, general Faustino Sou- louque, inicia una
nueva campaña militar contra la República Dominicana, al frente de un ejército de
18,000 hombres. Otro ejército numeroso, comandado por el general Bobo, penetró por
Hincha a territorio dominicano. El 9 de marzo, las tropas haitianas llegan a Las Caobas.
Soulouque divide su ejército en columnas, bajo la dirección de los generales Thomás
Héctor, Louis Mi- chel, Fabré Geffrard, Bobo, C. Vincent y Geannot Jean-Franfois.

El 14 de marzo el general Soulouque sale de Las Caobas. El 19 de marzo, el general


Duvergé se repliega a Azua e instala en esta ciudad su Cuartel General, para hacerle
frente a la vanguardia haitiana que avanzaba "impetuosa y envalentonada” sobre las
posiciones dominicanas, después a el poderoso ataque que fueron objeto por parte de las
tropas al mando del general Fabre Geffrard.
El general Faustino Soulouque, quien era presidente de Haití en 1849, cuando
invadió la República Dominicana con las tropas haitianas.

El 3 de abril el Congreso Nacional llama a todos los dominicanos a tomar las armas
para hacer frente a la invasión del general Soulouque. Ese mismo día el general Pedro
Santana llega a Santo Domingo, procedente del Seybo con tropas de su región,
atendiendo el llamado del Congreso de la República. Ese día, las tropas haitianas llegan
a las inmediaciones de Azua, después de haber rebasado el obstáculo de Tábara.

LA BATALLA DE AZUA DEL 5 Y 6 DE ABRIL DE 1849


El presidente Soulouque dividió su ejército del siguiente modo: la columna del general
Fabré Geffrard avanzaría por el centro, por el camino de Los Jovillos hasta Azua; la
columna de los generales Geannot Jean Franois, C. Vicent y Luis Michel avanzaron por
el sureste para atacar el flanco izquierdo de las tropas dominicanas. El 4 de marzo el
Ministro de Guerra y Marina, Franco Bidó, le ordena al general Santana marchar sin
pérdida de tiempo hacia el frente Sur.

La disposición de la defensa de la ciudad de Azua, ante el seguro ataque del ejército


haitiano, organizada por el presidente Jiménez fue la siguiente: utilizar un total de 5 mil
hombres para la defensa de Azua, apoyados por dos brigadas de artillería con doce
cañones de diferentes calibres, comandadas por los generales siguientes: Antonio
Duvergé, Jefe del Ejército del Sur; Juan Contreras, comandante de la Plaza; así como
por Ramón Matías Mella, Valentín Alcántara, Santiago Sosa, Remigio del Castillo y
Bernardino Pérez.
Después de cinco días de operaciones, las tropas haitianas habían logrado ocupar, por el
noroeste, los parajes de El Higüerito y La Altagracia; por el sur, las secciones de Jura,
Pal- marejo, Clavellina y Los Tramojos. El enemigo realizó un doble envolvimiento,
atacando por el sur las posiciones defendidas por el coronel Juan Batista, quien se vio
forzado a retirarse ante el ímpetu del ataque de los haitianos, quienes procedieron a
ocupar Los Conucos.

La defensa dominicana, a pesar de su magnitud, se había tornado débil por las pugnas y
los desacuerdos que se expresaban entre sus jefes. Para el 5 de abril, día del ataque,
cinco de los siete generales habían tomado criterios diferentes, insubordinándose las
tropas que ocupaban El Higüerito, las cuales se concentraron en la ciudad de Azua.

LA BATALLA DEL NÚMERO

El 12 de abril sale el general Duvergé con destino a las lomas de El Número, ya que el
general Santana le había ordena-do la defensa de esa posición mediante el método de
guerra de guerrillas, para que hostigara a las tropas haitianas en los desfiladeros de ese
lugar, para impedir su avance hacia Santo Domingo. Luego de hacer una evaluación
exhaustiva de la situación en los días siguientes, envía un oficio al Cuartel General de
Sabana Buey, en el que le solicita al general Pedro Santana el envío de municiones.

La Flotilla Nacional, después de llevar provisiones y per-trechos militares al Ejército


Expedicionario del Sur, se formó en orden de batalla frente al camino de la playa, por
donde se su-pone debían avanzar las tropas haitianas, para con sus baterías hostigar
fuertemente al enemigo y retrasar su avance hacia San-to Domingo, siguiendo las
disposiciones que al respecto había dado el presidente Manuel Jimenes, quien había
instruido al al-mirante Juan Bautista Cambiaso establecer un bloqueo desde el Puerto de
Azua hasta la Bahía de Ocoa, para impedir que el ejército haitiano se pudiera abastecer
por vía marítima y pudiera auxiliar a las tropas de tierra en las operaciones que la
invasión requiriera.
LA BATALLA DE LAS CARRERAS
El general pedro santana se traslada a las carreras, en compañía del escuadrón de
caballeria de su escolta, en donde lo esperaba el general Abad Alfau y procede a dictar
importantes providencias para la constitución de la defensa dominicana. En horas de la
tarde el general Santana subdivide al Ejército Dominicano a su mando en cuatro
divisiones, dándole el mando de éstas a los siguientes oficiales: al coronel Francisco
Domínguez y a los tenientes coroneles Blas Maldonado, Marcos Evangelista y Antonio
Sosa, respectivamente. Así mismo, encarga a los generales Antonio Abad Alfau y
Bernardino Pérez del mando superior de las tropas, al general Merced Marcano lo
nombró Comandante de Armas y al coronel Pascual Ferrer lo designa al mando de la
caballería. Después de haber impartido instrucciones y organizado el ejército en el
puesto de Las Carreras, olímpicamente y de forma irresponsable el general Santana
vuelve al Cuartel General de Sabana Buey a esperar noticias sobre la actividad del
enemigo.

A las tres de la tarde, la avanzada de las tropas haitianas se presenta al cantón de Las
Carreras con el propósito de informarse sobre la situación del ejército dominicano,
encontrándose a su paso con la división que estaba al mando del coronel Domínguez, la
cual se batió con el enemigo y lo hizo retirarse hacia las lomas.

En la madrugada del 21 de abril, el general Santana recibe en su campamento de Sabana


Buey un parte oficial del coronel Domínguez, donde le informa sobre las
particularidades del combate sostenido el día anterior. El general Santana se pone en
marcha de inmediato, llegando al amanecer a Las Carreras, situando su puesto de
mando al norte de esa posición.

El 21 de abril las cuatro unidades dominicanas se encontraban en la margen oriental del


río Ocoa, frente al paso de Las Carreras, formadas en orden de batalla y alertadas por el
ataque que había hecho el ejército haitiano a esa posición dos días atrás. El ejército
dominicano estaba compuesto por tropas de infantería y caballería, pero no contaba con
ningún apoyo de artillería. En cambio, las tropas haitianas formadas por numerosas
unidades de infantería con abundante apoyo de artillería, se encontraban en la margen
occidental del río Ocoa, posesionadas de ventajosas alturas y estribaciones.
CAPÍTULO VI
CUARTA CAMPAÑA MILITAR OFENSIVA (1849- 1850)

6.1. ACCION NAVAL DE L’ANSE A PITRE Y SALE TROU


Al dar a conocer los resultados de la acción militar lleva-da a cabo por la flota
dominicana el 14 de noviembre de 1849 contra los territorios haitianos de L’Anse a
Pitre y Sal Trou, el presidente Báez en un mensaje del 15 de noviembre informa al país
de los resultados de dicha acción. Veamos:

 "DIOS, PATRIA Y LIBERTAD


 REPÚBLICA DOMINICANA
 BUENAVENTURA BÁEZ
 Presidente de la República

Dominicanos! La Divina Providencia protege visiblemente nuestra causa; perseverad


unidos, seréis invencibles; perseverad unidos y confiad en el Gobierno, que conoce toda
la extensión de sus deberes, y está dispuesto a cumplirlo a todo trance.

 Viva la República!
 Viva la Religión!
 Viva la Libertad!

Dado en el Palacio Nacional de Santo Domingo, a los 15 días del mes de Noviembre de
1849 año 6-. de la Patria.

Al día siguiente, 16 de noviembre de 1849, el presidente Buenaventura Báez lanza una


Proclama al Pueblo Haitiano, en la que expresa que hace seis años que los dominicanos
se separaron de los haitianos, recuperando su independencia, y que a pesar de las
falacias que se han propalado a través de proclamas deben estar persuadidos al presente
de que esa separación es eterna.
Luego les recuerda que cuando los dominicanos se de¬cidan a atacarlos conocerán muy
bien cuáles son sus ventajas y sus debilidades. En ese orden le dice que "por mar y en
vuestras playas podemos haceros cuanto mal nos convenga" (Emilio Rodríguez
Demorizi, 1957: 241). En tal virtud les recuerda que la De igual manera le recuerda que
ambos pueblos que componen la Isla de Santo Domingo, podrían vivir mejor inter-
cambiando, con recíproco beneficio.

ACCIÓN NAVAL DE PETITE RIVIERE, DAME MARIE Y LE CAFÉ


El 2 de enero de 1850 el presidente Báez informa al país de un nuevo ataque marítimo
llevado a cabo el 1ro De enero contra los poblados de Petit Riviére, Dame Marié y Le
Café, a través de una Proclama. Veamos lo que dice el parte oficial de guerra:

 "DIOS, PATRIA Y LIBERTAD


 REPÚBLICA DOMINICANA
 BUENAVENTURA BÁEZ
 Presidente de la República
 PROCLAMA

Dominicanos: Días a que anhelaba por dar cuenta a la opinión pública de la segunda
expedición marítima sobre las costas de Haití; días a que para el Gobierno, el éxito no
era dudoso; pero esperaba la llegada del corsario 27 de febrero que aún se mantenía
acechando las velas enemigas. Desde ayer está reunido en este puerto con los demás
corsarios dominicanos: contémplese ahora los hechos.
CAPÍTULO VII ÚLTIMA CAMPAÑA DE RESISTENCIA DEL PUEBLO
DOMINICANO ANTE LA INVASIÓN DEL EJÉRCITO HAITIANO (1855-1856)

Entre los años 1850 y 1855 el gobierno dominicano, con la mediación de las tres
grandes potencias que tenían representación diplomática en la República Dominicana
(Inglaterra, Estados Unidos y Francia) logra imponer al gobierno haitiano un "Tratado
de paz definitiva o sino una tregua de diez años entre el Imperio de Haití y la República
Dominicana”, el cual nunca quiso firmar formalmente el emperador haitiano Faustino
Soulouque, pero ante la decisión de Inglaterra y Estados Unidos de garantizar el cese de
la guerra entre ambas naciones, sin mengua de la soberanía nacional, se logró que
durante cinco años no hubiesen hostilidades de gran significación.

El 18 de diciembre de 1855, la columna del ejército hai-tiano dirigida por Soulouque, es


dividida en cuatro brigadas al mando de los generales Miltón, Therlongue, Víctor
joseph y Antoine Pierre, la cual desalojó, después de un fuerte tiroteo, a las avanzadas
dominicanas que ocupaban La Meseta, y se posesionaron del Fuerte de Cachimán,
amenazando al coronel Aniceto Martínez, situado con fuerzas dominicanas en el cantón
de Comendador, que al no poder resistir el empuje de los invasores se ve obligado a
replegarse bajo fuego sobre Las Matas de Farfán.

7.1. LA BATALLA DE SANTOMÉ


En los últimos días del mes de diciembre de 1855, el general José María Cabral había
sido designado por el presidente de la República, general Pedro Santana, como Jefe
Superior de la Línea Fronteriza Sur, siendo segundo al mando el coronel Eusebio Puello
y estando bajo sus órdenes el también coronel Aniceto Martínez. La carta entregada por
el general Santana al general Cabral rezaba así: "Desgraciado de usted, General, si lo$
haitianos beben el agua del río San Juan”. Esto significaba, para el general Cabral, una
clara sentencia de muerte.
Los espías enviados por el ejército dominicana a la frontera sur daban cuenta de la
aglomeración de tropas haitiana en las comunes de Hincha y Las Caobas. Ante lo cual,
el general Cabral comprendió que se trataba de una invasión poderosa del ejército
haitiano, por lo cual se apresuró a tomar las medidas que demandaban las circunstancias
del momento, procediendo a concentrar las pocas fuerzas de que disponía en los puntos
por donde suponía el enemigo podría atacar y las tropas dominicanas estaban en
capacidad de defender. Esto le llevó a informar al Gobierno sobre lo que pasaba en la
frontera sur.

Los oficiales, clases y soldados que más se destacaron en la Batalla de Santomé fueron
el general José María Cabral, que tenía a su cargo la jefatura y la vanguardia del ejército
dominicano; el general Juan Contreras, quien iba en el centro de las tropas que se
enfrentaron en esta acción bélica; el general Bernardino Pérez, que, aunque mandó a
tocar retirada en un momento del combate creyendo que las fuerzas dominicanas habían
sido derrotadas, luego se reintegró con gran arrojo en la etapa final del combate; el
coronel Santiago Suero, quien estaba al mando de los cuerpos de Las Matas y San Juan
de la Maguana; el coronel José María Pérez, quien estaba al mando del 2do. Regimiento
del Ozama; el comandante Miguel Suberví, quien estaba al mando del batallón de
Higüey; el comandante Juan Ciríaco Fafá, jefe del ler. regimiento dominicano; el oficial
Pedro Contreras, encargado de llevar el parte oficial del triunfo; el sargento de
granaderos Marcos Jiménez, encargado de hacer las exploraciones de] terreno y el
sargento de tambores Julián Belis, quien tocó fuegc y ataque, haciendo caso a su jefe
inmediato, en lugar de tocai retirada, como había ordenado el jefe superior.

7.2. LA BATALLA DE CAMBRONAL


El ejército haitiano que marchaba sobre Neiba estab; dividido en tres columnas fuertes,
cada una compuesta de do: mil hombres. La primera estaba dirigida por el Duque de
Jacmel general Toussaint Pierre, que operaba del lado de Petitrou par; caer al Rincón; la
segunda, estaba bajo las órdenes del Conde d> Roseaux, general Pierre Riviere Garat,
quien venía del lado d Jimaní, y la tercera, al mando del general Rebecca, marchaba po
la Descubierta.
Las instrucciones que tenían los generales haitianos el atacar simultáneamente a Neiba,
ocuparla, y allí el general TOUÍ saint Pierre tomaría el mando en jefe hasta llegar a
Azua, dond se pondrían nuevamente bajo las órdenes del emperador Fau: tino
Soulouque.

7.3. LA ACCIÓN DE LAS MATAS


El 23 de diciembre de 1855 se llevó a cabo la acción béli¬ca de Las Matas de Farfán.
En el parte informativo enviado por el coronel Aniceto Martínez a los generales Juan
Contreras y Ber- nardino Pérez, jefes de las operaciones del Sur, el 24 de diciembre,
expresa lo siguiente:

"Participo a ustedes que anoche hemos ¡legado frente al pueblo de Las Matas, donde se
hallaba posesionado el enemigo; nos hemos apoderado del fuerte, le hicimos fuego con
una pieza de artillería, y al momento desocupó la población de Las Matas en una
completa derrota, sin haber tiempo de incendiarla, como acostumbra. Nuestras tropas
van en su persecución, hasta ponerlo fuera de nuestros límites" (Emilio Rodríguez
Demorizi, 1957 308.

7.4. LA ACCIÓN DE SABANA MULA

El 24 de diciembre de 1855 las tropas haitianas son derrotadas vergonzantemente en


Sabana Muía, en vista de lo cual el emperador, general Faustino Soulouque, se dirige
hacia juana Méndez, lugar donde establece su Cuartel General.

En el camino fusila un gran número de oficiales para justificar su derrota, bajo el


pretexto de que abandonaron el campo de batalla. Entre los generales y oficiales
fusilados en el poblado fronterizo de Bánica estuvieron los generales Voltaire Castor y
Alexis Toussaint, así como los coroneles Belliard y Bramante.
7 .5. LAS BATALLAS DE SABANA LARGA Y JACUBA
El 24 de enero de 1856 se llevan a cabo las batallas de Sabana Larga y Jácuba, en las
fronteras norte de la República Dominicana, donde el ejército invasor del obstinado
emperador, general Faustino Soulouque, recibió por premio sendas derrotas
vergonzantes que les servirían de escarmiento para los tiempos por venir.

Tanto en Jácuba como en Sabana Larga el comandante en jefe de las tropas haitianas era
el general Paul Decayette y tenía como segundo en el mando al general Prophette. El
primero era del parecer que el ejército haitiano no debía empeñarse en la acción y el
segundo era partidario de ese mismo sentir; sin embargo, el general Cayemite era de
opinión contraria. Las opiniones de aquellos no influyeron tanto en el emperador
Faustino Soulouque como las de éste, razón por la cual la noche anterior a las batallas
les dio severas órdenes para se empeñaran en la acción al amanecer. Debían atacar
simultáneamente el general Prophette por un lado y el general Cayemite por el otro;
pero cuando el primero vino a romper el fuego, ya el segundo estaba desbaratado y en
derrota completa, habiendo perdido, junto con la artillería, mucha gente.

7.6. LAS ACCIONES DE CACHIMAN Y EL PUERTO


Las acciones de Cachimán y El Puerto, efectuadas en los primeros días del mes de
febrero de 1856, constituyen los últimos intentos del ejército haitiano por ocupar
territorios correspondientes a la República Dominicana.

Un parte oficial enviado por el presidente de la República, general Pedro Santana, al


Ministro de Guerra, anuncia que encontrándose los haitianos entre El Puerto y Las
Caobas, no tan sólo ocupando esos puntos, sino con sus avanzadas posesionadas del
Fuerte de Cachimán, ordenó que un número considerable de tropas pasase a
enfrentarlos, a fin de hacerlos desalojar esos puntos.

El general Pedro Santana dispuso a partir del 6 de febrero de 1856 que las tropas
dominicanas realizaran rondas periódicas sobre las comunidades de Bánica, Hincha y
Las Caobas, de manera que no hubiese la más mínima oportunidad de que las tropas
haitianas pudieran asediar algún punto del territorio nacional o intentaran invadir
nuevamente la República Dominicana.