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CULTURAS DEL NORTE:

CULTURA EN LOS LLANOS DE MOXOS


La región de Moxos forma parte de la cuenca Amazónica, se extiende entre los Andes, el río Beni, el río Iténez
(llamado Guaporé en Brasil) y las tierras bajas de Santa Cruz. Constituye una de las mayores áreas de sabana de
inundación en las tierras bajas americanas, Hoy políticamente pertenece al Departamento del Beni.

Las tierras bajas fueron tempranamente pobladas por grupos de cazadores-recolectores.

Algunos de estos pueblos llegaron a desarrollar prácticas agrícolas y se transformaron en sedentarios

Las tierras bajas fueron tempranamente pobladas por grupos de cazadores-recolectores.


Algunos de estos pueblos llegaron a desarrollar prácticas agrícolas y se transformaron en sedentarios

Las tierras bajas fueron tempranamente pobladas por grupos de cazadores-recolectores.

Algunos de estos pueblos llegaron a desarrollar prácticas agrícolas y se transformaron en sedentarios

Las culturas que se asentaron en esta región del departamento del Beni, puede dividirse en dos grupos: la cultura
de la que solo se conoce los restos arqueológicos y las culturas que encontraron los conquistadores
españoles.

CULTURAS ARQUELOGICAS:

En la frontera entre la amazonia y los llanos centrales se desarrolló la cultura de Moxos, de la familia arawak,
proveniente del norte.

Los Moxos se asentaron en la región de forma tardía en relación a otros grupos más antiguos, como los itonama,
cayuvava, canichana y movima. Sin embargo, tuvieron estructuras sociales más desarrolladas.
Los moxeños desarrollaron la agricultura, implementando un sistema de terraplenes o lomas artificiales en las que
construyeron andenes de cultivo y canales de riego.

Los principales cultivos fueron el maíz, la yuca, el camote, los porotos y el tabaco. La construcción de estas obras
hidráulicas da cuenta de la existencia de una estructura social compleja y estratificada en la que se diferenciaban
los grupos de agricultores de los de dirigentes; estos últimos se habrían ocupado del control y distribución de la
producción.

Posiblemente, los moxeños se dividieron en pequeñas aldeas gobernadas por un jefe y varios sacerdotes o
chamanes. Para los antiguos moxeños la religión fue importante; algunos documentos coloniales cuentan que los
rituales se celebraban en un lugar que recibía el nombre de “bebedero”.

Otros pueblos de la llanura beniana

Cuando llegaron los misioneros jesuitas en el siglo XVII a la región de Moxos, los moxeños no eran los únicos
asentados en ella. Los baures, cayuvava, itonama, movima y canichana compartían con ellos el mismo hábitat.
Algunos de ellos estaban en proceso de transición entre la forma de vida nómada y una organización de tipo
aldeano.

El hábitat de estas etnias estuvo muy ligado al régimen de aguas, que depende estrechamente de las estaciones.
En la época de lluvias, las llanuras del Beni y la amazonia sufren graves inundaciones.

Los moxeños lograron controlar sus efectos mediante la construcción de los terraplenes de cultivo, pero otros
pueblos, como los mencionados, debían muchas veces abandonar sus incipientes sembradíos para alcanzar otras
tierras más seguras.

El río significó un aporte constante de pescado a la dieta de los pueblos amazónicos.


Los pueblos cazadores-recolectores seminómadas de la amazonia y los llanos centrales tuvieron en cuenta a los
ríos como elementos muy importantes de su vida material y espiritual, ya que algunos de ellos los consideraron
como seres sagrados.

También desarrollaron una cerámica incipiente y conocieron también el arte de los textiles, dentro de la
cerámicas podemos mencionar algunas halladas
Montículo Velarde (Cercano a la ciudad de Trinidad. 600 - 1.500 d. C.)

Cerámicas del Montículo Velarde Inferior,

Rurrenabaque. Vaso campaniforme según Arthur Posnansky (Austria. 1873 - 1946).

Montículo Velarde Inferior (600 - 700 d. C.)

Montículo Velarde Superior (700 - 1500 d. C.)

aplicados incluso a las grandes urnas. Faltan las cucharas, abundan los platos y algunas estatuillas.
Cántaros globulares con pequeños pies. Motivos pintados en negro y rojo sobre fondo blanco y
terracota, asimilada a la Tradición Polícroma del Amazonas.

Montículo Hernmarck (600 - 1.500 d. C.)

Similar a la Velarde Superior; se encontraron 43 cántaros considerados urnas funerarias. Cerámica


pintada con asas, abundan los platos trípodes, las piezas de rueca y figurillas humanas femeninas.
Motivos dibujados en un tono marrón rojizo sobre terracota y engobe blancuzco; uso también del
negro; dibujos geométricos curvilíneos con espirales, también cuadriculados o en damero.

CULTURAS EN SANTA CRUZ

CULTURAS DE LA CHIQUITANÍA Y EL CHACO


Los guarayos, que habitan una zona fronteriza entre los departamentos del Beni y Santa Cruz, tienen origen
tupíguaraní.
Españoles llamaron chiquitos a los nativos por su baja estatura.
Jesuitas influyeron en gran parte de la chiquitania
La tradición cuenta que descienden de una rama de los guaraníes, llegados a la región que actualmente habitan
en una de las migraciones que realizaba este pueblo en busca de la Tierra sin Mal.

Los ayoreos, cuya lengua, el zamuco, pertenece a un grupo lingüístico aislado, ocuparon vastas regiones de las
llanuras centrales y del Chaco, sin llegar a conformar una vida propiamente sedentaria.

GUARANÍES Y CHANES
Los guaraníes se asentaron en las estribaciones de los Andes orientales, en los valles cálidos y mesotérmicos de
los actuales departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija, y en la región del Chaco, perteneciente a los
mismos departamentos.

Actualmente, constituyen el grupo más numeroso de la región. Su idioma es el guaraní, aunque éste guarda
algunas diferencias con el que se habla en las comunidades de Brasil, Paraguay y Argentina. A la familia lingüística
tupí-guaraní se le asigna una antigüedad de 2.500 años.

Provinieron de tres rutas migratorias: la del Matto Grosso, la del Chaco y la del río Pilcomayo. Los guaraníes
ocuparon el Chaco entre los siglos XI y XIV, cuando sometieron a los chané (etnia de origen arawak) y se fundieron
con ellos.

Los mestizos de chané y guaraní fueron llamados chiriguanos, denominación que se usó por extensión para todo
el pueblo guaraní del Chaco boliviano hasta hace pocos años, cuando se desechó por ser considerada por los
propios indígenas como un gentilicio despectivo.

LA TIERRA SIN MAL

Durante muchos años, los guaraníes fueron nómadas, migrando constantemente en busca de la Iby maraei o
“tierra sin mal”, un lugar en el que se hallaría el bienestar y la felicidad del pueblo.
Según Heléne Clastres, es “un lugar privilegiado, indestructible, donde la tierra produce por sí misma y donde no
hay muerte”.

ORGANIZACIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA


Los pueblos guaraníes fueron autónomos e independientes entre sí. Se organizaron en tentas o comunidades,
pero nunca llegaron a conformar una estructura política que los vinculara como Estado.

Su organización social y política giraba en torno a la figura de un jefe o mburuvicha, que sería llamado más tarde
“capitán” por los españoles. Los aspectos religiosos de la vida comunitaria eran regidos por un sacerdote llamado
ipaje o mbaecuá.

Los chané se dedicaban a la agricultura y la artesanía, mientras que los guaraníes se encargaban de la guerra. Así,
se creó una división jerárquica entre conquistadores guaraníes y dominados chané.

Los guaraníes vivían agrupados en grandes viviendas o malocas, que correspondían a unidades de parentesco
extendidas (familias con tíos, primos, abuelos, etc.).

Cada una de estas malocas podía tener entre 50 a 60 metros de largo por unos 20 a 25 de ancho, y estaba
ocupada por unas 250 personas. Una tenta podía estar conformada por una sola maloca, pero las más pobladas
llegaron a tener hasta catorce. Parte de la cosecha, sobre todo de maíz y porotos, era guardada en depósitos
comunales.

A pesar de los intentos de los incas por conquistar al pueblo guaraní, con las avanzadas del periodo de Túpac
Yupanqui y Huayna Cápac, éstos siempre mantuvieron su independencia con respecto a los pueblos de las tierras
altas, a quienes desafiaron en varias oportunidades.