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Nicolás de Cusa

Víctor Uribe
Historia de la Filosofía escolástica y renacentista

Nicolás Kryfts, nació en Cusa de Mosela en 1401. Hijo de Johan Kryfts y de Katherina
Roemer. Recibió la educación por medio de Los hermanos de la Vida común en Deventer
(Países bajos), su formación universitaria data del año 1416 en la universidad de Heidelberg
y , después, en la universidad de Padua de 1417-1423, doctorándose en derecho canónico.
Recibe el segundo grado del orden, el sacerdocio, en 1426 y le encomiendan como sede
pastoral a la comunidad de Coblenza. En 1432 fue enviado como experto al Concilio de
Basilea, acompañando al conde von Manderscheid. Fue colaborador de la Santa Sede,
donde el papado le encomendó como misión ir a Bizancio para negociar la reunificación de
la iglesia oriental en Roma, ésta fue conseguida, sólo temporalmente, en el mismo Concilio
de Basilea. Ascendió al nombramiento cardenalicio en el año 1448 y dos años más tarde es
encargado de la Diócesis de Bresanona en Italia. En 1459, el papa Pío II le nombra
Camarlengo del Colegio de cardenales y Vicario General del Vaticano. Tuvo un gran lazo
de amistad con el matemático y astrónomo Paolo dal Pozzo Toscanelli.
Nicolás de Cusa es considerado uno de los teólogos y filósofos más importantes de su
época, Copleston (1994) lo define como “el pensador de transición, un filósofo del
Renacimiento, que combinaba lo nuevo con lo viejo” (p. 224). La gran parte de su
pensamiento fue de tradición escolástica, sin embargo, tuvo una gran influencia en
pensadores renacentistas como Giordano Bruno.
Cuando Nicolás se dirigía al Concilio, le preocupaba la unidad que en ese momento
amenazaba a la iglesia y una de sus propuestas fue impulsarla en el cristianismo. Dicha
propuesta se acentuaba en la posición y derechos de los concilios generales. Era consciente
de que los derechos naturales le pertenecían a la soberanía del pueblo. Y así como el Estado
recibe el reconocimiento de su autoridad por parte del pueblo, y no de Dios, de la misma
manera sería en la Iglesia, aquí un concilio general era la representación del pueblo por
parte de sus obispos y sacerdotes cercanos que conocían los problemas de la comunidad y
así éstos daban autoridad a la máxima figura, es decir, al papa. En consecuencia, el filósofo
quería generar una teoría conciliar para la unidad de la iglesia y el cristianismo. Había
también una concepción democrática en su teoría con vistas a la unidad y esto le daba un
gran atractivo a Nicolás. Ante la dificultad de conseguir esta común unidad, decidió abdicar
a la teoría conciliar y actuó como funcionario del vaticano.
Nicolás consideraba a Dios como la coindidentia oppositorum, es decir, una síntesis
de los opuestos dado en un ser infinito y único. No le podemos mezclar con las cosas finitas
porque en ellas hay multiplicidad y no unidad, además su naturaleza puede ser de diferentes
modos y cualidades. En Dios hay una trascendencia más allá de lo físico o terrenal. Para
nuestro autor, decir que Dios es el más grande, implicaría decir que también es el más
pequeño, ya que de Dios no podemos predicar un tamaño, por lo tanto podemos encontrar
coincidencia en un maximum y minimum.
La teología apofática fue sumamente trabajada por Nicolás de Cusa, ya que a través de
predicados negativos podemos aproximarnos al conocimiento de Dios. Sabemos muy bien
lo que no es Dios y es más fácil decir de él eso que no es, en lugar de atribuirle lo que “tal
vez” es, ya que si predicamos de él facultades que versan sobre lo mundano, material y
finito, le estamos intentando conocer desde una naturaleza inferior a la de él. Dios no tiene
ninguna semejanza con las criaturas que nosotros conocemos, entonces nuestra capacidad
discursiva no puede aproximarse a la naturaleza de Dios. Si queremos conocer la naturaleza
divina del Creador haremos notar nuestra capacidad de “ignorancia”, es decir, una
limitación de la mente finita al tratar de hacer valer una naturaleza infinita que no da un
objeto empírico para su acercamiento o aproximación intelectual. La “ignorancia” será
“instruida” a partir del reconocimiento de la infinitud y trascendencia de Dios, de aquí su
obra “La docta ignorancia”. El mejor acercamiento que podemos tener de la naturaleza de
Dios es a través del entendimiento y no de la razón discursiva. El primero tendrá que ver
con un lenguaje que dote de significados y luego añadir símbolos y analogías matemáticas.
Nicolás citó, con frecuencia en sus textos, a filósofos como Pseudo-Dionisio; de quien
podemos decir obtuvo la influencia de insistir en una teología negativa y el uso de los
símbolos. Además conocía algunos textos de Juan Escoto Eriúgena. Otra influencia fueron
las obras del maestro Eckhart. La mayor parte de la filosofía de este pensador nace de
autores totalmente anteriores a él, como las analogías y símbolos matemáticos que vendrán
del pitagorismo y platonismo. Una mancha intelectual también podemos encontrar de
Agustín de Hipona en las ideas de Nicolás, éste junto con Pseudo-Dionisio le dotan de una
gran influencia platónica.
Es muy basto el contenido de obras que nos ha dejado Nicolás de Cusa, estas son: De
concordantia catholica: donde trata la unidad de la iglesia (1433), De docta ignorantia:
habla sobre el reconocimento de la ignorancia instruida, parece que nuestra intelección se
siente atraída por aquello que es imcomprensible; se muestran sus teorías sobre el máximo
y el mínimo, teología negativa entre otras (1440), De coniecturis: habla sobre cómo la
mente humana puede ser el principio del mundo a través de los juicios que emitimos
(1440), De Deo abscondito: vuelven a aparecer algunas ideas de La docta ignorancia,
subraya la sorpresa que causa adorar a un Dios que dicen no conocer (1444), De genesi:
comentario sobre el libro del Génesis (1447), Apologia doctae ignorantiae: pretende dar
respuesta a la identidad entre creador y creatura retomando ideas del Maestro Eckhart
(1449), Idiotae libri: diálogos donde el personaje principal, el Idiota, prefiere oponerse al
conocimiento profesional de su tiempo para acercarse a Dios (1450), De visione Dei: es una
invitación al lector para del asombro que genera el pensamiento especulativo (1453), De
posset: explica su doctrina de la posibilidad, todo lo que existe es posible, (1460), Directio
speculantis seu de li non aliud: Orienta a los pensadores especulativos por un camino que le
llevará al principio, al no-otro, causa primera de todo lo que es y pueden conocer. Es una
invitación a la contemplación. (1462), De venatione sapientae: donde ve a la sabiduria
como fuente del entendimiento (1463). Sus obras matemáticas: De transmutationibus
geometricis (1450), De mathematicis complementis (1453) y De mathematica perfectione
(1458).
Nicolás de Cusa muere el 11 de agosto de 1464 en Todi, Umbría. Su cuerpo está
enterrado en su iglesia titular en Roma. Su corazón está depositado en el altar del hospital
de Cues, fundado por el propio Nicolás y donde también encontramos una biblioteca con
más de 300 códices que datan del siglo IX al XV. Se desconocen las causas de su muerte.
Referencias.
-Copleston, F. C. (1994). Historia de la filosofía. Barcelona: Ariel.
-Reale, G & Antisieri, D. (2001). Historia del pensamiento filosófico y científico. II Del
humanismo a Kant. Barcelona: Herder.
-Cusa, N. D., & Gómez, M. A. (2014). La caza de la sabiduría. Salamanca: Sígueme.
-http://ec.aciprensa.com/wiki/Nicol%C3%A1s_de_Cusa
- https://scielo.conicyt.cl/pdf/tv/v50n1-2/art32.pdf

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