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Una ficticia identidad católica

Por: Mike van Treek

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Mike van Treek

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Aún falta mucho por conversar y discutir para llegar a un diagnóstico respecto de la crisis que vive
la Iglesia católica. Aún no podemos explicar cómo el clero de una institución que quería iluminar a
todos los hombres con la luz de Cristo pudo haber llegado a convertirse en la principal abusadora y
encubridora a nivel mundial (Chile, Pennsylvania, Irlanda, Australia, etc.). Sin diagnóstico no
tenemos cómo encontrar una salida a la crisis.

El abuso de poder, de conciencia y sexual es solamente la punta del iceberg, por ello es de
capital importancia preguntarse cuál es la masa de hielo que aún permanece invisible bajo el
agua.

Quisiera ensayar una reflexión en este sentido, la iglesia vive una crisis espiritual [1]. Se trata de un
empobrecimiento extremo de su espiritualidad y aquello es a la vez causa y consecuencia de la
negación de su relación con la realidad del mundo. Paradojalmente, la guía ideológica de este
empobrecimiento no es otro que el mito de su propia identidad.

Hay diversos síntomas de esto. Un conocido teólogo chileno ya fallecido se quejaba en los años 90
de la «proletarización intelectual del clero». Con ello se refería no sólo a su falta de interés en la
teología, la que estudian a regañadientes y evitando entrar en los problemas más gordos y
complejos del pensamiento cristiano, sino a la absoluta falta de interés en comprender y dialogar
con la realidad del mundo contemporáneo.

En síntesis. asfixió esta creatividad sancionando teólogos. Los movimientos teológicos que hicieron posible el Concilio Vaticano II se caracterizaron por un intenso proceso de creatividad. Ernesto Cardenal en Solentiname. vigente hasta hoy en muchas universidades. simbólicos) la Iglesia ha perdido toda oportunidad de dialogar con el mundo y de influir en la elaboración del sentido de la vida. basado en manuales con «doctrina segura» en lugar de las fuentes de la rica tradición teológica. nuevas perspectivas de lectura de sus fuentes y nuevos acerbos simbólicos. los funcionarios clericales. menos bíblico.¿Recuerdan algún sacerdote generando nuevas ideas para comprender el mundo en que vivimos? ¿Cuál es la relevancia actual del discurso de los teólogos y teólogas más allá de la auto legitimación al estilo del Baron de Münchhausen tirándose de la propia trenza para salir del pantano? ¿Qué procesos creativos llevan adelante los monasterios chilenos además de la fabricación y comercialización de chocolates y de mermeladas? ¿Qué nuevos bosques de símbolos ha creado la Iglesia en las últimas décadas? Hay un eclipse cultural en la Iglesia católica. En Brasil. No es casual que aquella creatividad estuviera basada en cuatro pilares: una revitalización de la creatividad litúrgica. nuevas relaciones sociales. un apagón de creatividad que ha hecho de esta Iglesia un gueto intelectual. . otro sacerdote-obispo poeta. Durante los primeros años del pos Concilio se multiplicó la creatividad teológica hasta que Juan Pablo II. Estos cuatro cauces nutrieron al cristianismo del siglo XX de nuevas ideas. fue demolido por el obispo que lo sucedió en San Felix de Araguaia. sociales. Las facultades de teología universitarias se convirtieron hasta ahora en centros de repetición de la doctrina y no en lugares donde el diálogo con la cultura fuera el principio rector. La formación del clero se enclaustró y el currículum teológico se fue haciendo cada vez más endogámico. se divulgó una teología que estaba hecha especialmente para los clientes. menos práctico. Sin la creación de esos nuevos medios culturales (intelectuales. nombrando obispos obedientes e intelectualmente limitados e imponiendo un sistema de educación teológica. por secretaría. una renovación del ecumenismo (abandono del unionismo como paradigma) y una sacudida de los estudios bíblicos del pesado fardo de la apologética doctrinal. el trabajo de Pedro Casaldáliga. quien lo humilló públicamente en su visita a Nicaragua en 1983. siguiendo la inspiración de Thomas Merton es un ejemplo de ello y fue destrozado por las políticas de Juan Pablo II. como Cardenal y Merton. La teología se McDonalizó y con ella la formación de los cléricos dejó de ser universitaria. En América Latina hubo intentos de sostener esa creatividad. más doctrinal. social y cultural. un redescubrimiento de la tradición patrística.

Así se aísla y pierde la atención de la realidad y en el diálogo con los «otros» que la comprenden de otro modo. Se producen procesos de limpieza que no son otra cosa que la expulsión de lo que se considera sucio o amenazante de la pureza del colectivo. Este catolicismo identitario tiene un manifiesto: es necesario tener clara la identidad propia antes de ir a dialogar con otros.Todo ha terminado en ruinas. o un colegio. Remotti piensa que el colectivo identitario se enceguece y pierde todo interés en lo que ocurre fuera del «nosotros». a la naturaleza. Se defiende a toda costa la integridad del colectivo. A la larga. fue dinamitado explícitamente desde el Vaticano. Se impuso entonces un catolicismo identitario. Un colectivo así. para extraer beneficios acumulables para el propio colectivo. ¿Qué ocurre cuando un colectivo se inventa un discurso sobre su identidad? Francesco Remotti piensa que ocurren cuatro cosas. preocupado por definir sus fronteras con el mundo. elitista y conservador. intelectuales y simbólicos. sociales. en la PUC. Se inventa un «nosotros» en contraposición a «otros» que son vistos como una amenaza o una incomodidad. lo que no se altera con el tiempo. amurallándose en la repetición de lo que se tenía por seguro. por que de lo contrario. No sé si se darán cuenta del peligro que esta afirmación entraña. Sitúa todo su esfuerzo en acumular para sí. los curas obreros fueron parte de la misma corriente: renovación eclesial como producto de una nueva relación con los medios artísticos. en reforzar internamente la fidelidad a los principios identitarios. a subyugar a los otros. Todo se vino abajo. Por último. como el IDECA. desmontado por el Obispo Opus Dei que hasta golpes propinó al teólogo Diego Irarrázabal. con la complicidad o pasividad de muchos teólogos que obedecieron a Roma o toleraron sus abusos. En Chile. el instituto de teología andina. Se afirma la identidad de la Iglesia (o de las instituciones ligadas a ella. intelectual y artística del nuevo orden. por ejemplo. y es lo que le ha pasado a la Iglesia. . se representaba la identidad católica mediante una huella digital. ha hecho con el capitalismo extractivista y explotador. De ahí la alianza de sangre que el catolicismo identitario. deja de interesarse en comprenderlo y en relacionarse con la pluralidad de él y sólo se dedica a explotarlo. querían decir. La Iglesia dominó la creación cultural por siglos. como la universidad. Cuando el mundo moderno decretó su autonomía la Iglesia intentó frenar por todos los medios la emancipación política. o una congregación) como si fuera una sustancia. algo que no cambia ni se transforma. uno se puede desnaturalizar. deja de ver la complejidad del mundo en el cual vive. He escuchado frases similares a teólogos (sobre el Ecumenismo) y a políticos (a propósito de la inmigración actual).

Sin ello la Iglesia seguirá reafirmándose a sí misma abusando de los que pueda. La vida religiosa juvenil tampoco se forma intelectual o profesionalmente junto a los «otros» (están llenos de excepciones y salvedades «por su condición»). Salir de esta crisis requiere una nueva forma de convivencia. una insostenible sequedad espiritual y una falta de capacidad de empatía con el acontecer. requiere aprender a vivir en la pluralidad y complejidad del mundo actual. mismo carisma. en forma predominante.shtml . seguiran hablando sin que nadie les preste atención.Obviamente no logró detener aquello y el resultado de aquel esfuerzo inútil (y contrario al despliegue de la humanidad) es. a final de cuentas. enclaustra sus miembros en comunidades uniformes (mismo sexo. pero que la ejerce justamente sobre los más débiles y sobre los más creativos e imaginativos. Pero la vida religiosa. De esa forma. el cristianismo tiene en su historia una forma de salir: reconocer su pluralidad histórica.com/religion/opinion/2018/05/05/sinodos-locales-para-la-eleccion- de-obispos-iglesia-religion-dios-jesus-papa. nuevas relaciones sociales ni nuevas frondas simbólicas. porque desde hace siglos es lo que ha aprendido a hacer. El abuso sexual infantil y su encubrimiento (que no es sino la prueba de su legitimación institucional) es el último reducto donde este catolicismo identitario ha buscado con ansiedad anclar su identidad ficticia. Los religiosos o religiosas raramente viven de su propio trabajo y lo que es casi más grave es que muchos no tienen conciencia de dónde sale su sustento diario. enclaustrada en su lógica de dominio que ya no puede realizar en lo público. Quedó convertida en una institución mundana.periodistadigital. sin conexión con su Espíritu fundador. mismas creencias. volver a mirar la Escritura como una cantera de símbolos que muestran que el Espíritu es más un enigma que una ecuación identitaria. no volverá a conectarse con el mundo real. Afortunadamente. no tiene nada que ofrecer para salir de esta crisis espiritual. Viviendo en tal nivel de enajenación cultural no podrán volver a proponer nuevas ideas. misma misión. La vida religiosa y clerical. [1] Una idea desarrollada por Karla Huerta en la siguiente columna: http://www. en las actuales formas de la vida religiosa. que se encuentren en paridad de condiciones con los que ellos mismos ha definido como «otros». puesto que está afecta por esta misma patología identitaria. misma clase social). tal como está. los niños y niñas. Es imposible.