Está en la página 1de 4

La hibridez

no basta
Por Mónica Bernabé

1
Corre el año 1928 y Siegfried Kra- perceptiva tomando vistas de la ciudad
cauer se instala en Berlín como y agudizando el oído para recolectar
enviado especial del Frankfurter las voces de los que desde abajo ve-
Zeitung para investigar y escribir una nían gestando una cultura subalterna.
serie de notas sobre el nacimiento de
un insólito y abrumador sector social: 2. Crónica es un término ambivalente
los empleados. Walter Benjamin, lector e impreciso. Por un lado, en las acade-
entusiasta de sus entregas al periódico, mias de literatura, nombra la invención
advierte la emergencia de un narrador modernista de un dispositivo discursi-

LA CRÓNICA
singular. Ve en Kracauer el retorno de vo eficaz para exhibir lo nuevo hacia fi-
Tersites, el detractor homérico, el conju- nes del siglo XIX. En el entramado de la
rado, hombre vulgar e impertinente que, crónica, los modernistas fabularon sus
descontento ante sus jefes, decide de- imágenes de artista en tensión con la
safiar las reglas del oficio. El heroísmo información y abrieron un espacio para

EN CUESTIÓN
de Kracauer asoma cuando se resiste a el ingreso de la literatura en el seno
jugar el juego de la pretendida objetivi- del periódico, ansiosos por dar con un
dad del reportaje. Desafía el estilo del público lector. En su inmensa mayoría
periódico con entregas fragmentarias, autodidactas, sin apellidos ilustres ni
trabajadas desde el montaje de mate- propiedades que heredar, los escritores
riales disímiles: cartas, conversaciones modernistas hicieron del periódico un
casuales, pequeños relatos, citas de da- medio para crear una demanda literaria
¿Cómo podríamos definir la crónica tos estadísticos, descripciones de los es- hasta entonces inexistente, al tiempo
pacios de trabajo. Benjamin celebra este que una fuente de ingresos para paliar
hoy? ¿Cuáles son sus límites, sus modo de escribir en un medio masivo: sus endebles economías.
trampas, sus desafíos? ¿Cómo convive “Ya el lenguaje delata que aquí alguien Por otro lado, en las academias de
se pone en camino por su propia cuen- periodismo, definen la crónica como el
con el periodismo en la era digital? ta. Dicho lenguaje, de manera obstina- resultado de un trabajo de investigación
da y pendenciera, busca procurarse sus sin limitación temática, realizado en
¿Cuándo se pierde entre mañas y puntos de referencia con terquedad”. A profundidad y apelando a estrategias
fórmulas repetidas? Las tensiones con diferencia de los productos de moda de y recursos propios de la narración de
la industria editorial, a distancia del sen- ficción. Hay talleres, fórmulas, manua-
el referente y el verosímil parecen no sacionalismo esnob, los relatos sobre los les. Hay maestros. Enseñan que el valor
empleados abren el camino hacia la po- diferencial de la crónica reside en una
saldar la pregunta por la verdad que litización de los intelectuales desde el marcada voz de autor. Esa es la lección
aún se enseña en academias y escuelas ejercicio de la práctica periodística. del llamado nuevo periodismo o perio-
También en 1928, bien lejos de Ber- dismo narrativo, que argumenta desde
de comunicación. En este número lín, Roberto Arlt –el Tersites argentino– una serie de binomios improductivos:
ingresa al diario El Mundo de Buenos ficción/realidad; mentira/verdad. Las
nos proponemos pensar el género, Aires con una formación y un proyecto llamadas a literaturizar el periodismo,
discutir su vigencia ante un panorama diferentes de los de sus colegas euro- a amenizar la noticia, a contar hechos
peos. Diferente, a su vez, de sus con- reales como si fueran ficción dan conti-
que se percibe, muchas veces, falto temporáneos rioplatenses. Arlt resiste nuidad al modelo retórico del realismo
a la información con el plebeyismo na- del siglo XIX. Parece que a algunos to-
de reflexión y debate. Convocados rrativo que despliega en sus notas que davía los seduce la ilusión referencial,

por Lectura Mundi, la doctora en denomina “aguafuertes”. De este modo, empeñados en dar con una anotación
pone fin a la prosa bella de la crónica insignificante y seguir con el conocidí-
Literatura Mónica Bernabé, el rector modernista y también a la pretensión simo truco del efecto de realidad. ¡Oh,
de transparencia de la lengua periodís- Nietzsche! Él enseñó primero: “no hay
de UNSAM Carlos Ruta, los escritores tica. Con el saber adquirido en el vér- hechos, sólo interpretaciones”.

Martín Caparrós y María Sonia Cristo , tigo de una mesa de redacción tanto
como en la calle, a la que salía junto con 3. Aunque con una fuerte impregna-
y el director de Anfibia*, Cristian Alarcón, un fotógrafo en busca de la nota poli- ción periodística, las crónicas son un
cial del día, desarrolló una sensibilidad producto orillero. Su condición anfibia
reflexionan sobre las transformaciones
de la no ficción desde su surgimiento Mónica Bernabé es doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires y profe-

y las posibilidades de innovación sora titular de Literatura Iberoamericana II en la Facultad de Humanidades y Artes de
la Universidad Nacional de Rosario. Publicó Vidas de artista. Bohemia y dandismo en
en la actualidad. Mariátegui, Valdelomar y Eguren (2006) y numerosos ensayos sobre crónica literaria
e imaginarios urbanos. En 2009 impulsó la creación de la Maestría en Estudios Cul-
turales en el Centro de Estudios Interdisciplinarios (CEI-UNR), en la que actualmente
se desempeña como coordinadora académica. Es directora del Programa de Investiga-
ción en Estudios Culturales radicado en el Centro de Estudios Críticos de la Facultad de
Humanidades y Artes de la UNR. En 2011 obtuvo la Beca Guggenheim.

* Anfibia es una revista digital de crónicas, ensayos y relatos de no ficción que trabaja con el rigor de la investigación periodística y las herramientas de la literatura. Fue creada en 2012
por la UNSAM, dentro de su programa Lectura Mundi. Anfibia propone una alianza entre la academia y el periodismo con la intención de generar pensamiento y nuevas lecturas de lo
contemporáneo.

Lectura Mundi | I
La memoria del acontecimiento
Cristian Alarcón (1970) nació en La
Unión, Chile. Es autor de los libros
Cuando me muera quiero que me to-
quen cumbia (2003) y Si me querés, Por Cristian Alarcón
quereme transa (2010). Escribió en
Página/12, la revista TXT y el diario
Crítica. Actualmente dirige la revista El cronista que he sido ya no una redacción, imprescindible para so la idea de que habría categorías
Anfibia de la UNSAM y coordina Co- existe. No existe más el de los la- hacerla funcionar. En este sentido superiores de la crónica vinculadas
secha Roja, la Red de Periodistas Judi- drones, ni el de los narcos; tampoco vivo y leo la crónica como una opor- a la demanda de un tiempo ideal, se
ciales de Latinoamérica. Es director del el viajero sibarita ni el investiga- tunidad para el periodismo. De esto malogró aquello que había nacido en
posgrado en Periodismo Cultural de la dor criminal, no existe ya ni el gay se trata Anfibia: de generar intercam- el siglo XIX en las páginas de los dia-
Universidad Nacional de La Plata y ti- de las confesiones, ni el espiritual: bios genuinos con la diferencia de rios de América Latina, tanto antes
tular de la cátedra II de Gráfica I en la se han muerto los cronistas que he lograr nuevas transacciones con la que Tom Wolfe, Truman Capote y el
misma casa de altos estudios. sido porque debí ser muchos otros y contemporaneidad. El periodismo na- mismísimo Rodolfo Walsh.
así fui yo mismo otra vez. Hoy miro rrativo como una interpretación; aun En esa idea arribista de que exis-
la crónica con el ojo de editor de la re- cuando se habla de rigor, de chequeo, ten cronistas excelsos y simples pe-
las instala en los márgenes del campo vista Anfibia y busco en ella algo que de acumulación de datos. Ante la he- riodistas –soy una pinche periodista,
literario. El sentido común refiere a su me emocione ya no en la experiencia gemonía de una crisis de la “informa- dice en sorna Elena Poniatowska–
carácter híbrido, marca descriptiva que del “campo” sino en la experiencia de ción”, creo en cronistas capaces de algo se perdió. Y en espacios como
pretende decir todo y no dice nada. Más la lectura de lo real; últimamente, abandonar la idea en el fondo binaria Anfibia intento, intentamos, recupe-
allá de las etiquetas, alineamos la cróni- cada vez más, eso viene de la noti- de “la mirada” como tótem individual. rarlo: es un ejercicio de memoria, creo
ca entre otras tantas formas narrativas cia. No siento culpa, qué va, no es Pertenezco a una generación de a esta altura de los acontecimientos.
que, acuciadas por un deseo de lo real, que se pueda traicionar al género cronistas nacidos en los periódicos, La memoria del acontecimiento, diría.
hoy gestionan un campo de fuerzas en cuando ya todo es “trans”. En cambio, curtidos en las coberturas, hijos del Un texto es al fin y al cabo el resul-
la intersección de formas discursivas experimento algo muy parecido a la rigor del cierre. Conocimos el insul- tado de la vida entera de su autor y
heterogéneas. Son formas que solicitan adrenalina de los comienzos. to de los editores. “Enterrador”, nos de eso que ocurre aquí y ahora, eso
ser abordadas prescindiendo de la idea Me dejo llevar por el aconteci- decían cuando obsesionados por el que afecta sus cinco sentidos y los
tradicional del género: entrevistas, tes- miento como cuando era un cronista lenguaje demorábamos la entrega del lector, capaz de dar cuenta del
timonios, ensayos de crítica cultural, en el escalafón: por abajo del redac- del texto poniendo en peligro “la sa- mundo más allá de las viejas ideas
minificción, no ficción, narrativa do- tor, y del redactor especial, del sub- lida del diario”. Conocimos luego las de literatura y de periodismo. Para
cumental, diarios íntimos, informes editor, del editor, del prosecretario mieles del tiempo laxo: la crónica no ponernos a hablar del desafío di-
etnográficos, biografías, autobiografías, de redacción. Como un trabajador para concurso, la crónica para revista gital: el relato que ya no es sólo el
memorias, ¿algo más? En la inmensidad necesario, uno alejado de las jerar- de crónicas, la inmensidad del libro. comienzo, el desarrollo, el clímax y
del archivo, seguramente anidan formas quías de la máquina que es siempre Y en esas prácticas, cuando se impu- el fin.
orilleras en espera de ser añadidas al
campo expandido de la literatura actual.

4. Si a fines del siglo XIX los modernis- la realidad. Procuran adquirir un ses- ca opción literaria posible para que las esperado (puede ser en la página de
tas dieron la batalla por el funciona- go performático, en el sentido de que experiencias asociadas a la ‘primera un libro como en el plano de una pan-
miento de una esfera estética autóno- intentan interpelar y redirigir aquellas persona’ mantengan una presencia no talla, en un ejercicio de crítica cultural
ma y por la configuración de un campo experiencias humanas que no han sido amenazada por la irrelevancia”. Lo do- como en el guión de un documental, en
específico para lo literario, desde fines subsumidas por el capital en esta época cumental aquí no señala una forma de la columna de un periódico como en la
del XX asistimos al proceso de confu- de expropiación total del tiempo y de referir a lo real, sino que apunta a una voz que interpreta una canción, en un
sión de géneros y desjerarquización fetichización de los cuerpos. puesta en funcionamiento de disposi- grafiti callejero como en la entrevista
de las formas a partir de las cuales se tivos para ver y oír que, a la mane- a un escritor), deciden dar cuenta de
pensó habitualmente la literatura. ¿Es 5. Hace un tiempo, Sergio Chejfec pu- ra de un materialismo antropológico, una experiencia sensible, un plus de
posible asignarle un sentido unívoco a blicó en su blog Parábola anterior un permitan dar con las huellas de lo real. sentido, un excedente estético. En esta
la escritura de la crónica en este con- brevísimo texto sobre lo documental Hay escritores que no están seguros precisa coyuntura que rediseña espa-
texto? ¿Cómo establecer diferencias o como tendencia preponderante en la de serlo, a quienes mueve el deseo de cios y que interroga por las formas de
grillas clasificatorias en un campo dis- literatura de los últimos años. Allí sos- escribir asociado a una intensa curio- representar, queremos darle otra vuel-
cursivo tan extenso como impreciso, tiene que el núcleo distintivo de estos sidad por la realidad tanto como por ta crítica a la idea crónica y describir
dentro del cual podamos incluir tam- “relatos de la documentalidad” sería los modos de representación, que es su relación con las formas estéticas
bién las experiencias literarias con- el de estar afectados por una intensa por lo que suelen interrogar las escri- contemporáneas.
temporáneas, ellas mismas diversas mirada subjetiva. La operación narra- turas del presente. Es decir que, a la vis-
y heterogéneas? Existe un campo ex- tiva parece descansar en un oxímoron ta de todos y sin protocolos, poniendo 6. Entre la crónica modernista y las
perimental de la narrativa actual en el originado por el encuentro entre do- en jaque a las instituciones y las tra- narrativas contemporáneas publicadas
que el término “crónica” suele designar cumento y sujeto a partir del cual el diciones (del libro, la obra, el autor, la bajo la misma denominación se extien-
relatos que interrogan por la relación mundo se manifiesta por fuera de la crítica, la academia) y promoviendo de, además de un siglo, un abismo tec-
entre lo real y el arte de narrar, aunque convención ficcional. Dice Chejfec: “el un giro del lenguaje o una particular nológico que es necesario considerar.
bien lejos de la pretensión de reflejar registro documental parece ser la úni- inflexión sintáctica, en el lugar menos Se interponen el teléfono, la radio, el

II | REVIEW NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2015


Literatura y crónica, gato por liebre María Sonia Cristo (1965) nació
en Trelew. Es autora de las novelas
Bajo influencia (2010) e Inclúyan-
Por María Sonia Cristo me afuera (2014), y de Falsa calma
(2005) y Desubicados (2006), literatu-
ra de no ficción. Compiló, entre otros,
La crónica es literatura. No deja de sorprenderme está sostenida por un yo que, de forma sutil, cuenta Idea crónica (2006), literatura de no
esa insistencia postulada hoy, implícita o explícita- cómo va dejando de ser el escritor de relatos poli- ficción de autores iberoamericanos, y
mente, por muchos. Hablo de la crónica sin agrega- ciales a quien las cuestiones del mundo le interesan Pasaje a Oriente (2009), narrativa de
dos –ni literaria, ni de viajes, ni de autor, ni de otras sólo como una posibilidad de jugar al ajedrez para ir viaje de escritores argentinos. Es-
etiquetas existentes o venideras–, es decir de la que transformándose en el periodista que quiere probar cribe en distintos diarios y revistas.
surgió –y en el presente sigue– ligada a la práctica pe- algo con respecto a ciertas cuestiones del mundo, sino Dicta clases en la Maestría de Escritu-
riodística. A veces escucho esa sentencia y me parece que se plantea como una narración periodística que ra Creativa de la Universidad Nacio-
dicha por un gerente de marketing –“esta crónica es aspira a funcionar como denuncia en sede judicial. Y nal de Tres de Febrero.
tan buena que entonces la pongo en el stand literario, si hay algo que no compete a la literatura es la sede
que cotiza más”–, la escucho, quiero decir, como la fra- judicial, a la escritura literaria quiero decir, que no sa-
se de alguien acostumbrado a hablar de la calidad de bemos qué es aunque sí sabemos que es un territorio proliferación de los talleres de escri-
las cosas, incluso a dictaminar esa calidad y a ponerle de absoluta libertad, dicho esto no como un ensue- tura de periodismo. Se trata de un ofi-
precio. Otras veces la escucho como dicha por alguien ño de marfil sino como práctica en la cual el escritor cio que crece en la oferta y disminuye
a quien le quedó pendiente un complejo de no escritor conversa con precursores y tradiciones y fantasmas, en la demanda, a causa de la actual
y que también, como el gerente de marketing, piensa pero no con fuentes ni con chequeadores de datos ni retracción en la venta del diario des-
que la literatura cotiza más. con manuales de ética ni con jueces ni querellantes. pués de doscientos años de expansión
Creo que todas esas posturas –en el fondo no ha- Por eso adhiero a quienes plantean su trabajo perio- continua. ¿Asistimos a una fuga masi-
cen más que intentar dar gato por liebre– deberían dístico como tal, aun cuando desplieguen ahí las más va hacia la web, al mismo tiempo que
abandonar esas suposiciones y superposiciones en- elaboradas técnicas narrativas. El lugar desde el que a una general precarización laboral?
gañosas y mirar las cosas de frente. Mirar y ver que se escribe la literatura es muy distinto, la búsqueda es ¿Qué diría Benjamin, tan preocupado
la escritura literaria no está por encima de otras y, otra. Ni mejor ni peor, sólo distinta. por los modos de reproducción, de
sobre todo, que aquello que llamamos literatura es Me pregunto entonces de dónde vendrá aquella este peregrinaje post-aurático hacia el
finalmente una convención, algo dictaminado por las operación de sustitución de animalitos de la que ha- flujo virtual de los narradores en red?
instituciones de una época y por sus actores y no por blaba antes, de dónde aquella operación gato-por-lie- Se necesitan nuevas cartografías para
la supremacía de los dioses ni mucho menos por la bre. En gran parte, creo, del prólogo –y de las secuelas navegar en la vasta producción que
inmanencia de los textos. Precisamente, pensar qué es del prólogo– de Tom Wolfe a su ya canónica antolo- circula en múltiples formatos y con
aquello que hoy llamamos literatura es la razón que gía El nuevo periodismo, en el cual se sugiere más de convergencia intermedial.
en principio me condujo a cierta crónica, al terreno de una vez la adscripción literaria del género periodístico
la no ficción, porque la experimentación con lenguajes que entonces estaba impulsando. En cuanto al estado 8. En ocasiones, crónica es sinónimo
no ficcionales me pareció siempre una de las formas de cosas literario, ese mismo prólogo ya no sugiere de no ficción. En la aproximación se
más interesantes de probar los límites de la práctica sino que afirma algo que me parece bastante más in- juegan las estrategias de construcción
literaria, de dinamitarla para así evitar escribir en la quietante: la única línea literaria que valdría la pena de la verdad. ¿Qué separa o divide la
estela de los novelones decimonónicos y rancios que seguir ejercitando es el realismo de cuño decimonóni- ficción de la no ficción? ¿Qué sucede
se naturalizaron como lo que debemos entender por co, esa forma que Tom Wolfe ve como una riqueza a si desmantelamos las fronteras que di-
novela; de preguntarme, mientras narro, qué es eso explotar, como un botín que, inexplicablemente para viden el trabajo entre la función testi-
que hoy llamamos literatura. Muchas veces, a falta él, iba siendo abandonado por los novelistas de su monial y la función estética? Queda en
de mejor nombre, llamo literatura de no ficción a ese época, que en cambio se dedicaban a experimentar evidencia, entonces, la eficacia de un
modo de escribir, de experimentar, y soy consciente con formas que venían de las vanguardias de principio texto para producir su verdad. Insisti-
de la ambigüedad que de ahí se deriva, una ambigüe- de siglo, del micromundo kafkiano, del psicoanálisis mos: una buena crónica no necesita el
dad que no me molesta sostener –mejor dicho, que y líneas afines. Es precisamente ese programa de es- chequeo de fuentes y de información
me interesa sostener– cuando estoy pensando en la cribir literatura como si esos movimientos cuestiona- porque su verdad se construye en el
práctica literaria. dores y transformadores que atravesaron el siglo XX montaje de fragmentos de diferentes
Cuando escribo crónicas periodísticas, en cambio, no hubiesen existido el que más me inquieta, porque elementos: testimonios, datos empíri-
prefiero mantenerme próxima a la postura de Rodol- esa concepción de la literatura, ya sea que venga del cos, versiones, imágenes, documentos,
fo Walsh, quien siempre dejó bien clara la diferencia nuevo periodismo o de las filas literarias mismas, es relato autobiográfico. Para el caso, el
entre escritura periodística y literaria. Su Operación para mí la muerte de la literatura. En el sentido de contacto directo o no con los hechos
masacre podrá leerse como una novela –los efectos su versión muerta, en la estela de aquellos novelones vale tanto como la experiencia del su-
de lectura son otra cosa, a la que podré volver en decimonónicos de los que hablaba antes. Y en las cró- jeto que escribe. No escribe desde la
otro contexto– pero, en su propuesta de escritura, las nicas periodísticas que no se asumen como tales veo nada, escribe a partir de una sensibili-
marcas periodísticas están ahí: no sólo la narración uno de sus intentos de supervivencia. dad que se forma en las lecturas tanto
como en la calle, en el roce. ¿Cuánto de
“verdad” hay en las Aguafuertes de Arlt?
cine, la televisión, el grabador, la filma- después escribir”, como apunta María perturbación provocada por la expe- Eso poco importa, porque su escritura
dora, la fotografía digital, el celular, In- Moreno en Subrayados. El grabador riencia estética, en medio del paisaje ha sido tan eficaz como incontestable.
ternet, Google, Google Maps, YouTube, permitió ampliar los espectros de la en que se desarrolla la cosificación de
el MP3, el GPS. Entre las escrituras del voz y modificó definitivamente la au- las relaciones humanas. 9. Narrativas en conflicto de las cultu-
presente hay relatos que se interesan rática narración oral. Fue también el ras. Con este enunciado localizó Ángel
por el registro de lo que se ve y lo que inicio de un cuestionamiento de las 7. www.cronica.com. Esta parece ser la Rama a Operación masacre (1957) en el
se escucha en las calles, en estrecha viejas formas de representación del nueva fórmula del mercado de la cróni- marco de una amplia zona de la pro-
relación con las tecnologías de la re- otro para dar paso al registro de sus ca en la época de su reproductibilidad ducción literaria preocupada por los
producción. Por lo general atravesadas voces, ampliando el reconocimiento de digital. La estrategia de reproducción y modos posibles de formular una ver-
por un deseo documental, exploran en la dimensión performática de toda in- circulación virtual necesariamente cam- dad. Si Rama vio en Walsh un descen-
un mundo de “relaciones infinitamente tervención del cuerpo y de la voz. bia nuestra perspectiva del fenómeno, diente heterodoxo de Borges, fue por el
mediatizadas”, como lo percibió muy La distancia que separa cuerpo e como cambiará también nuestra forma afán compartido de nacionalizar formas
tempranamente Benjamin a propósito imagen, voz y escritura, instaura una de entender la literatura. Existe un cam- literarias menores. La bizarría de Walsh
de Kafka. De ahí la importancia de las zona indeterminada, una especie de po de cronistas muy activo en una serie consistió en sustituir la borgeana irrisión
tecnologías de la imagen y la voz en heterotopía cyber, que pone en rela- de blogs y de enlaces en red. Basta con universal por una asociación de la injus-
relación con la escritura. ción diferentes dispositivos narrativos entrar en algunos sitios, como www. ticia con el funcionamiento de los apa-
De Walsh a Puig, de Barnet a Mon- para señalar los dilemas del recono- revistaanfibia.com, www.gatopardo.com, ratos del poder. Aunque hace cincuenta
siváis, de Poniatowska a Lispector, el cimiento de sí mismo y de los otros. www.etiquetanegra.com.pe. años Walsh desconcertó a sus contem-
registro de voces inauguró la tradi- Las narrativas del presente asumen La modalidad crónica se expande al poráneos por la fuerza documental de
ción de aquellos que “escribiendo da- un rasgo fuertemente autobiográfico ritmo del crecimiento de la matrícula sus relatos y su extrañamiento de los
ban que hablar y hacían hablar para en el intento de recuperar algo de la en las escuelas de comunicación y la géneros prescriptos por las academias,

Lectura Mundi | III
es recién en la década de los ochenta

Prólogo al libro Anfibia.


cuando la crítica comienza a barajar
y dar de nuevo, a reordenar el archivo y
revisar los criterios de evaluación. El
factor documental de la narrativa con-
temporánea suele consistir en demarcar Crónicas y ensayos I (Fragmento)
un fragmento de la realidad física des-
de el registro de las voces populares, Por Carlos Ruta
Las vivencias de Carpentier, sus textos, sus re- de experiencias y recorridos profesionales. A ello se
flexiones, sugieren una nueva luz para confirmar la suma el intento de superar los cánones imperantes de
Carlos Ruta (1956) nació en La densidad de la experiencia anfibia de la revista Anfi- las agendas del periodismo contemporáneo, como un
Plata. Fue becario del Conicet y de bia. Escritura a cuatro manos, guiada por la doble par- esfuerzo por mirar más allá del horizonte impuesto
la Universidad de Eichstätt (Alema- titura de la notación académica y periodística. Su pro- por las hegemonías de la apariencia. Ello redunda, a
nia). Es doctor en Filosofía por la puesta responde con hechos a interrogantes de fondo. su vez, en la promoción de la clave central de toda
Universidad Nacional de Cuyo. Fue La pregunta que aquí subyace, condensa y se instala inquietud intelectual: el diálogo. Un diálogo que se ini-
profesor invitado de la Universidad como incitación intelectual quizá podría formular- cia entre quienes escriben, que centra su mirada en la
de Eichstätt y de la Universidad de se en estos términos: ¿cómo es posible elaborar una realidad presente, pero que se extiende a los lectores,
Poitiers (Francia). Es miembro de imagen del presente lo más certera y crítica posible? involucrándolos en la palabra y la escritura. Para la
la Eckhart Society (Oxford) y de la Frente a la precariedad, la inmediatez, la labilidad del UNSAM, Anfibia ha sido, sigue siendo, la ocasión de
Meister-Eckhart-Gesellschaft. Es tiempo en su curso incesante, parece confirmarse la hacer una nueva e intensa experiencia de inquietud
profesor de Filosofía en la UNSAM urgencia de la crónica como testimonio del presente. y cruce intelectual, de componer ese diálogo esencial
desde 1993 y titular de la cátedra Pero a su vez se evidencia con más fuerza la necesi- entre una comunidad que busca ver el mundo y cons-
de Hermenéutica en el Instituto de dad de cruzar lógicas diversas, miradas distintas, tra- truir su responsabilidad. También como una provo-
Artes Mauricio Kagel. Fue secreta- yectorias intelectuales heterogéneas. Se trata de un cación, que si es esencial a nuestra vocación, parece
rio general académico y decano de entramado de mutua fecundación puesto en práctica decisiva para dialogar con una sociedad muchas ve-
la Escuela de Humanidades de la a la hora de ver y relatar, de pensar y escribir. En su ces anestesiada tanto por el desborde imponderado
UNSAM, y desde 2009 es rector de factura suceden incluso procesos de metamorfosis y de información como por la prédica y la práctica del
esa casa de altos estudios. maduración intelectual, producto de la trasposición consumismo.

Contra el público
Martín Caparrós nació en Buenos
Aires (1957). Se licenció en Historia en
París, vivió en Madrid y Nueva York,
dirigió revistas de libros y revistas de
cocina, tradujo a Voltaire, Shakespeare
Por Martín Caparros
y Quevedo, recibió el Premio Planeta
Quizá la definición de la crónica que más me gusta 6.  Las 10 bodas más caras de la historia.
Latinoamérica, el Premio Rey de
es una que no he escuchado todavía: un texto perio- Esto es, visiblemente, lo que despierta el interés del
España y la Beca Guggenheim. Es
dístico que se ocupa de lo que no es noticia. público. Y muchos editores caen en la tentación de escu-
autor de unos treinta libros, entre
Sabemos lo que es una noticia: las escuelas se en- darse en ese interés para producir materiales cada vez
ellos, las novelas A quien corresponda
cargan de remacharnos ese saber en cada clase. “La peores. A imagen y semejanza de la “democracia en-
(2008), Los Living (2011, Premio
noticia es el relato de un acontecimiento de actuali- cuestadora”, en la que los partidos políticos ya no tienen
Herralde de Novela) y Comí (2013); y
dad que suscita el interés del público. El periodista programas y proyectos que los identifiquen sino que os-
las crónicas de Una luna (2009) y Contra
tiene la responsabilidad de relatar con la mayor ob- cilan y vacilan al ritmo de las supuestas demandas del
el cambio. Un hiperviaje al apocalipsis
jetividad y veracidad posible cómo se han producido público consumidor auscultadas a través de encuestas
climático (2010).
esos acontecimientos o hechos”, dice un manual –que perfectamente dirigidas, el “periodismo encuestador”,
habla todavía, entre otras cosas, de objetividad–. Y, dispuesto a lo que haga falta para vender un poco más,
peor: que se escuda detrás de ese telón infame, el pú- gana terreno. Los editores siempre tuvieron la ansiedad
blico. “Que suscita el interés del público”: cualquiera de satisfacer a su público; nunca tuvieron, como ahora,
para proponer relatos donde el yo que haya perdido el tiempo mirando cuáles son las tantas técnicas para determinar qué quiere.
está “tejido” con sus circunstancias in- noticias más leídas de las webs de la mayoría de los Basura, muchas veces, gentileza del famoso círculo:
mediatas. De ahí que la figuración del grandes diarios sabe que el interés del público tiene te doy basura, te entreno en la lectura de basura, te
escritor, en estas literaturas del límite, que ver con chismes y famosos y dietas y exotismos acostumbro a la basura, me pides más basura, te la doy.
sea el resultado de un cruce entre el y algún crimen. Unas, al azar, recientes, de un diario Por eso parece claro que habría que hacer perio-
periodista y el etnógrafo urbano: mo- prestigioso, gallardete y pendón del Reino de España: dismo contra la demanda más primaria del público:
delo de escritor que, desde Kracauer 1. Así son las actrices porno sin maquillaje. contra el público. Que periodismo no sólo es contar
y Arlt, viene horadando las fronteras 2. Enterrada 9 años rodeada de hormigón y cuatro las cosas que algunos no quieren que se sepan. Que
entre ficción y realidad, asumiendo camiones de tierra. periodismo es, cada vez más, contar las cosas que mu-
las formas ordinarias de la lengua, po- 3. Los diez chicos malos más sexis de Hollywood. chos no quieren saber.
niendo en relación el mundo de arriba 4. Las diez mujeres más poderosas y sexis del fútbol. Porque creen que no les interesa. Porque no se pu-
y el mundo de abajo. En el pasaje de 5. Científicos cambian desde el presente lo ocurrido sieron a pensar en ellas. Porque nadie se las contó bien.
la forma sustantiva (crónica) al adje- en el pasado. Es la opción de la crónica. 
tivo, las cuestiones crónicas vienen a
señalar un problema muy arraigado y
que apremia desde siempre: la astucia
para transferir una experiencia sensi-
ble excediendo las formas instituidas
Clásicos o polémicos Operación masacre, Rodolfo Walsh
La noche de Tlatelolco, Elena Poniatowska
hasta transformarla en experiencia viva Aguafuertes porteñas, Roberto Arlt Viajes de un cosmopolita extremo, Rubén Darío
de una cultura. Descubrimientos, Clarice Lispector Camino hacia una tierra socialista. Escritos de viaje, César Vallejo
Una excursión a los indios ranqueles, Lucio V. Mansilla Noticias de un secuestro, Gabriel García Márquez
10. Y todo el resto es literatura. Viajes, Domingo Faustino Sarmiento El nuevo periodismo, Tom Wolfe
Periodismo todoterreno, Enrique Raab Bajo el signo de Cibeles, Alejo Carpentier

: Rector: Carlos Ruta. Director Lectura Mundi: Mario Greco. Edición general: Sonia Budassi. Colaboran en este suplemento: Mónica
Bernabé, Cristian Alarcón, María Sonia Cristo , Carlos Ruta, Martín Caparrós.

IV | REVIEW