Está en la página 1de 198

El siguiente material, es una traducción realizada

por fans y para fans.


Beautiful Coincidence no recibe compensación
económica alguna por este contenido, nuestra única
gratificación es el dar a conocer el libro, a la
autora, y que cada vez más personas puedan
perderse en este maravilloso mundo de la lectura.
Si el material que difundimos sin costo alguno, está
disponible a tu alcance en alguna librería, te
invitamos a adquirirlo.

2
Página
Femme Fatale Scherezade

Femme Fatale Itorres Lorena


Sherezade Jess Magenta

Scherezade

Scherezade
3
Página
Página
4
Bella Forrest
ree que su faceta de escritora comenzó alrededor de los cinco

C años, escribiendo en las portadas de los libros. La escritura


creativa era una de sus materias favoritas y siempre que podía
aprovechaba la oportunidad de sentarse con una libreta y escribir. Su
género favorito últimamente es el vampirismo.

Es una ávida lectora, una gran fan del helado de galleta. Cuando
trabaja desconecta el internet, por miedo a ser tentada por las
notificaciones de las redes sociales, y distraerse.

5
Página
Sinopsis
erek rasgará el corazón de Caleb en el momento que ponga los

D ojos en él por lo que ha hecho.

Rose está convencida de que el vampiro es inocente. Pero


mi hija ha sido engañada Nadie excepto Caleb podría haber robado a
nuestra querida amiga.

Miro las oscuras aguas que corren por delante de nosotros en el


submarino, mientras aceleramos más y más hacia nuestro destino...

¿Está listo para perderte una vez más en La Sombra?

6
Página
Prólogo
Caleb
i garganta picaba mientras jadeaba por aire. Levanté mis

M pesados párpados, solo para encontrarme con más oscuridad.


Extendí la mano. Mis manos rozaron contra la fría piedra.

¿Dónde estoy?

Mi respiración se aceleró cuando los recuerdos volvieron a mí. Stellan


inyectándome con una aguja. Lanzándome en la cámara de
almacenamiento del submarino y atornillando la puerta.

Mi cuerpo todavía estaba débil por la droga. Gemí cuando me di la


vuelta sobre mi estómago en la estrecha caja. Fue entonces cuando me di
cuenta de que había sido despojado de mí ropa. Mi cabeza se sentía ligera,
mis pulmones gritando en busca de aire fresco.

¿Cuánto tiempo he estado atrapado aquí?

Las últimas palabras de Stellan me atormentaban.

“Esta dosis debe ser suficiente para mantenerte inconsciente por poco
más de siete días”.

Si la dosis de hecho duraba siete días, ahora que había despertado,


debería estar retorciéndome de dolor.

Sabía qué pasaba con los vampiros que creían que podían escapar
del vínculo de Annora. Había visto todo el proceso con mis propios ojos,
desde cuando la sangre comenzó a filtrarse por todos los orificios, a través
7
Página
de su carne, desintegrándola como si algún demonio invisible los estuviera
desollando vivos.

Pasé el dorso de mí mano contra mi nariz, buscando sangre. No había


nada. Pasé una mano a lo largo de mi piel. Se sentía seca, pero todavía
intacta. Todavía sin signos de cualquier lesión. Solo podía concluir que
Stellan debía haber calculado mal la dosis y había despertado antes de
tiempo.

En cualquier caso, no tenía mucho tiempo. Si no encontraba una


manera de escapar de esta oscura tumba y volver a la isla, no pasaría
mucho tiempo antes de que me encontrara con el mismo destino.

Extendí mi palma contra el polvoriento suelo, arqueé la espalda y me


estiré hasta que mi columna vertebral tocó el bajo techo de piedra.
Reuniendo toda la fuerza que quedaba en mis músculos, empujé hacia
arriba tan fuerte como pude. La rugosa piedra rasgó contra mi piel y envió
un dolor punzante a través de mi columna vertebral.

Pero no importa cuánta presión aplicara, la piedra no se movió. Me fui


hacia abajo, ahora más débil que nunca. Me di la vuelta sobre mi espalda
de nuevo y miré el techo.

El terror llenó la boca de mí estómago. Me hubiera gustado que Stellan


dejara una estaca. Podría haberle puesto fin a esto rápidamente, antes de
que comenzara el tormento. Pero, por supuesto, no lo había hecho. Quería
que sufriera.

Tratando de controlar mi respiración, cerré los ojos.

¿Es esta la forma en que todo termina? Yaciendo aquí. Solo en la


oscuridad.

Pensé en Rose. Ella, al menos, era un recuerdo al que podría aferrarme


para tal vez hacer este fin menos infernal...

Un ensordecedor crujido rompió a través de mis pensamientos. Un rayo


8

de luz cayó sobre mi cara.


Página
Me quedé sin aliento mientras un torrente de aire fresco llenaba mis
fosas nasales. Me senté, entrecerrando los ojos a través de una ranura que
se había formado en la esquina del techo. Puse ambas palmas contra la
piedra y apliqué presión de nuevo. Esta vez se movió con facilidad. Empujé
hasta que se deslizó fuera, fuera de la vista. Me senté, con toda la luz
inundando el lugar cegándome. Pasaron varios minutos para que mis ojos
se acostumbraran.

Mi corazón dio un vuelco. Annora estaba a pocos metros de distancia,


los brazos cruzados sobre su pecho, frunciéndome el ceño. Miré alrededor
de la pequeña cámara de metal y la reconocí como la misma habitación
de almacenamiento a la que había sido lanzado por Stellan.

—¿Qué está pasando? —exigí, frotándome los ojos y saliendo del


contenedor rectangular.

—Yo debería preguntarte eso a ti —espetó Annora.

Miré hacia abajo a la tumba de piedra en la que había estado


enjaulado. Entonces mis ojos se posaron en Stellan en el pasillo exterior. El
verlo puso a arder mi cabeza. Me lancé hacia él, pero la bruja congeló mis
extremidades en el aire. Me hizo estrellarme contra la pared.

La miré.

—¿Por qué no estoy muerto? —escupí.

Annora acortó la distancia entre nosotros y se puso en cuclillas a mi lado


en el suelo. Agarró mi mandíbula, su bello rostro a unos centímetros del mío.

—Porque yo intervine —dijo entre dientes, sus ojos oscureciéndose—.


Ahora que te has convertido en un traidor, el castigo que Stellan tenía en
mente para ti no habría sido suficiente.
9
Página
Capítulo 1
Sofía
erek y yo entramos al templo de la bruja para encontrar a Rose

D sentada junto a la cama de Ben. Ambos nos miraron con


sorpresa, mientras irrumpíamos en la habitación.
—Anna desapareció —anunció Derek.
—¿Qué? —jadeó Ben.
—Alguien la secuestró —dije.
—¿Quién? —preguntó Rose mientras el color se drenaba de su rostro.

—Nadie vio —dijo Derek, mirando a nuestra hija—, pero solo hay una
persona que podría haber hecho esto. Caleb.
Rose respiró hondo.
—No. Él... él no puede haber hecho esto.
—Rose —le dije, caminando hacia ella y agarrando sus hombros—. No
hay nadie más.
Ella comenzó a sacudir la cabeza con furia.

—No, se equivocan. Estuve con él todo el tiempo que estuvo aquí.


Incluso lo vi entrar en su submarino e irse. No hay manera de que pudiera
haber…

—No hay manera de que realmente pudieras saber que él se fue —dijo
10

Derek con impaciencia, pasándose una mano por el cabello—. Podría


Página

haber resurgido unos minutos más tarde en otra parte de la isla. No es difícil
para un vampiro localizar a Anna. Su sangre es el canto de una sirena para
todos nosotros.

—Pero... él me rescató. —Su rostro estaba contorsionado por la


confusión—. Él nunca habría hecho algo como esto.
Me sentí perturbada por el apego que estaba mostrando por el joven.

—Querida —dije, agarrando sus manos en las mías—, él te utilizó. La


única razón por la que te regresó fue para poder entrar en esta isla.
Ella abrió la boca para discutir de nuevo, pero Derek la hizo callar.
—Cada segundo que permanecemos aquí, las posibilidades de
rescatar a Anna se hacen menores. —Se inclinó sobre la cama, colocando
su mano sobre la frente de Ben para comprobar su temperatura—. Su madre
y yo nos vamos con Vivienne, Xavier y algunos otros."
—¿A dónde van? —preguntó Ben.
—De regreso a la isla de Caleb —le contesté.
—¿Y si no la encuentran?
—Volveremos a la isla de Stellan.
—Pero, ¿esas islas no están protegidas por un hechizo?
Me agaché y besé su frente.

—Cariño, no te preocupes por nosotros —le dije—. Estamos llevando


con nosotros tantos brujos como esta isla pueda escatimar y trataran de
ayudarnos a penetrar el hechizo. Enfócate en mejorar mientras no estamos,
¿está bien?

Me dolía el corazón al ver lo débil que estaba todavía. Esperaba que


para el momento en que regresáramos estuviera de regreso su vibrante viejo
Ben.
»Tenemos que irnos ahora —dije.
—Pero mamá... —El rostro de Rose estaba lleno de angustia.
11

—Ninguno de ustedes irá a ninguna parte hasta que volvamos. —Derek


Página

los miró a ambos—. Corrine se quedará a cargo, y si necesitan algo, ella


estará aquí para ayudarlos.
—Pero papá…
—Regresaremos tan pronto como nos sea posible.

Con eso, Derek agarró mi mano y me sacó de la habitación. Salimos


del Santuario y corrimos por el patio, a través del bosque, hasta que
llegamos al puerto. Nuestro ejército ya estaba esperando por nosotros en los
submarinos que se mecían a cada lado del embarcadero.
Derek y yo abordamos el más grande.

—¡Comiencen a moverse! —gritó Derek, cerrando la escotilla por


encima de nosotros. La embarcación se tambaleó hacia adelante.

Nos apresuramos a lo largo del estrecho pasillo de la sala de control.


Vivienne y Xavier se sentaron en los asientos delanteros que conducían la
embarcación, mientras mi padre e Ibrahim se sentaban detrás de ellos.

Cada vampiro en la isla había estado dispuesto a poner sus vidas en


riesgo para salvar a Anna. Habíamos tenido tantos voluntarios que no
teníamos suficientes submarinos para llevar a todos. Derek, con la ayuda de
Xavier, había seleccionado solo los más capaces en la batalla. El esposo de
Anna, Kyle, había querido acompañarnos, pero al ser humano, habría sido
más un obstáculo que una ayuda. Además, tenía dos hijos que dependían
de él ahora.

Anna era el corazón de nuestra isla. Bombeaba sangre alrededor de


todos nosotros los que quisiéramos tomar ventaja de ello. Sin ella, estaríamos
atrapados como vampiros para siempre y ninguno de nosotros tendríamos
la opción de tener hijos.

Nos sentamos en silencio mientras el submarino aceleraba a través de


las aguas. Estaba segura de que todos teníamos el mismo pensamiento. ¿Y
si ya es demasiado tarde?

Derek y yo tomamos asientos detrás de Aiden e Ibrahim. Agarré la


mano de Derek mientras él envolvía un brazo alrededor de mi cintura. Me
acercó más a él, dándome un beso en la frente.

—Vamos a encontrarla y rescatarla, Sofía —murmuró, con los ojos fijos


12

en las oscuras aguas que corrían por delante de nosotros—. Y voy a


Página

arrancarle el corazón a ese vampiro con mis propias manos.


Al mirar por la ventana al océano, mi mente se dirigió de nuevo a
nuestra hija… la ansiedad que había visto en sus ojos mientras trataba de
defender a su vampiro captor. Su malestar rondaba en mi mente a medida
que acelerábamos más y más rápido hacia nuestro destino.

13
Página
Capítulo 2
Rose
is manos temblaban mientras mis padres salían de la habitación,

M las palabras de mi madre todavía resonando en mis oídos.


Él te utilizó.

Tenía una sensación de vacío brotando en la boca de mi estómago.


Las dudas comenzaron a atacar mi mente, mientras trataba de enviarlas a
la basura. Me encontré recordando todo el tiempo que había pasado con
Caleb, preguntándome si todo esto había sido su plan… para ganarse la
confianza suficiente que necesitaba para recibir la bienvenida en esta isla y
así poder pasear alrededor sin sospechas.

Aunque muchas cosas acerca de lo que decían mis padres parecían


imposibles, nada podría cambiar el hecho de que Anna había
desaparecido justo mientras Caleb había abandonado la isla.

Me acordé de lo genuino que me había parecido su comportamiento.


La humanidad que había visto en él.

Pero también había visto con mis propios ojos cómo él y sus
compañeros recorrían las playas secuestrando chicas inocentes por su
sangre y Dios sabía qué más. No estaba tan lejos la posibilidad de que
pudiera haber secuestrado a la embarazada Anna.

Tal vez Caleb es solo un buen actor y pasó todo ese tiempo haciéndolo
conmigo. Al igual que lo hace con las chicas que roba de las playas.

Cerré los ojos. Mi mente se dirigió de nuevo a los últimos momentos que
había pasado con él. El fuego en su mirada, la fuerza de su beso. La forma
14

en que todo su cuerpo se había tensado con necesidad... Un muy buen


Página

actor de hecho.
Tal vez soy un poco ingenua, como dijo Kristal.
Tal vez desde el principio solo he sido un peón en su juego.

El dolor se apoderó de mi pecho. Kristal. Ben aún no me había dicho


qué había sido de ella o su hermano.
—¿Qué pasó con Kristal y Jake?
Ben cerró los ojos, su rostro contorsionado.
—Mataron a Kristal. —Su voz se quebró.

Me quedé mirando a mi hermano, aturdida. La sorpresa se convirtió en


pena. Luego en culpa.

Las lágrimas ardieron en mis ojos y rodaron por mis mejillas. Me


tambaleé al lado de Ben y agarré su mano.
—¿Cómo?

—Una bruja. Ella... —Hizo una pausa, respirando con dificultad—. Rose,
no quieres saberlo.

Estaba en lo correcto. No quería saberlo. Pero la mención de la bruja


envió fuego a través de mis venas. Annora. Debe haber sido ella. ¿Quién
más?

No creía que pudiera despreciar más a esa bruja, pero ahora mi odio
hacia ella se había multiplicado por diez.
—¿Y Jake? —le susurré, preparándome para la respuesta de Ben.

—Se lo llevaron —dijo Ben con seriedad—, junto con un montón de otros
humanos. No sé a dónde.
Me hundí en el suelo, con las piernas dobladas por debajo de mí.

Se habían ido por nosotros. Si no nos hubiéramos ido a espaldas de


nuestros padres y hecho ese estúpido viaje, nada de esto habría sucedido.
El pensamiento pesaba sobre mí fuertemente, era una lucha respirar.
Tendríamos que vivir con esa culpa por el resto de nuestras vidas.
15
Página

Miré a Ben otra vez. No había derramado lágrimas, pero la expresión


en su rostro fue suficiente para revelar que la pena lo consumía.
--¿Y lo que te pasó, Ben? —le susurré, colocando una mano sobre la
suya.

Todavía no me había dicho. Le había preguntado antes una vez y se


había negado. Corrine me había dicho que no le volviera a preguntar hasta
que se hubiera recuperado por completo. Ahora no pude evitarlo.
Él frunció el ceño apoyándose más arriba contra las almohadas.
—¿De verdad quieres saber?
—Sí —le dije, con voz ronca.
—Fui retenido en una mazmorra —comenzó—, junto con docenas de
otros humanos. Estaba oscuro. Hacía frío. Apenas nos alimentaban. Nadie
sabía por qué estábamos siendo retenidos allí. De vez en cuando, un
vampiro bajaba y sacaba a alguno de nosotros. Y al día siguiente, sus celdas
vacías estarían llenas otra vez con nuevos humanos. Me habían apartado
de los otros humanos. Tenía mi propia celda. Así que supuse que me querían
para algo en particular.

Ben se detuvo, con los ojos vidriosos, fijos en la pared opuesta. Apreté
su mano, instándolo a continuar.

»La peor parte de todo esto era solo... no saber. Los vampiros que
venían a alimentarnos se negaban a responder, incluso la más sencilla de
las preguntas. Honestamente, Rose... Pensé que daría mi último aliento en
esa mazmorra.
—¿Entonces Stellan fue por ti?

—Sí. Me drogó. Me dejó en un submarino. Para el momento en que


llegué, papá ya me había rescatado.
Se hizo el silencio entre nosotros.
Mis pensamientos vagaron de nuevo a Kristal y su hermano.

No había palabras de consuelo que cualquiera de nosotros pudiera


ofrecer que ayudara a aliviar nuestra culpa. Nos sentamos allí mirándonos el
uno al otro, de luto por la pérdida de los dos hermanos que habían cometido
16

el error de extendernos su hospitalidad.


Página
Capítulo 3
Caleb
nnora me convocó a su estudio al momento en que llegamos

A de regreso a la isla. Me sentí aliviado de que no hubiera traído a


Stellan también. No estaba seguro de que hubiera sido capaz
de soportar su presencia sin lanzarme a su garganta de nuevo.

Annora extendió sus palmas. Me hundí en el suelo. Mis extremidades


extendidas en la alfombra, sostenidas por lazos invisibles.

—Sabes qué le hacemos a los traidores —dijo la bruja, cerniéndose


sobre mí.
—Yo no te he traicionado, bruja —le dije.

—¿Ah, sí? —Ella frunció el ceño, entrecerrando sus ojos en mí—. Dime
entonces, ¿por qué me mentiste diciendo que Stellan quería que tú te
llevaras a la chica en lugar de él? ¿Por qué rompiste su cuello? ¿Por qué
regresaste a la chica a La Sombra?

—Pensé que habrías sido lo suficientemente inteligente para saberlo


—repliqué, mis ojos nunca dejando los de ella.
Se agachó y agarró mi mandíbula.

—Deja de jugar conmigo, Caleb. Sean cuales sean las débiles excusas
que tengas, ahora es el momento para escupirlas. Mi paciencia se agota.

Sabía que detectaría la más mínima duda en mis ojos, así que me
aseguré de que no mostré ninguna.

—Este malentendido nunca habría surgido si Stellan no hubiera


17

conseguido a la inmune antes que yo —le dije con frialdad—. ¿Por qué crees
Página

que arriesgaría mi vida viajando a la isla de los Novak si no hubiera sido por
ella? —Annora levantó una ceja y abrió la boca para responder, pero arrasé
sobre ella—. Stellan se robó a Anna después de que yo hice el trabajo duro,
entonces reclamó el crédito para sí mismo.
—¿Por qué haría eso?
Me burlé.
—¿Es realmente necesario responder eso?

Ella frunció los labios. Sabía que Stellan y yo habíamos estado en


desacuerdo el uno con el otro desde que habíamos sido puestos a cargo
de las dos islas.
—¿Por qué me mentirías y romperías el cuello de Stellan?

—La chica Novak estaba conmigo. Por supuesto que no podía decirte
la verdad. Y el mentirte a ti, le hizo creer que estaba de su lado. Le había
dicho que quería que se fuera de la isla porque su presencia me ofendía. El
tiempo era esencial. No quería desperdiciarlo tratando de convencerte que
era mejor utilizar a Rose como una llave para La Sombra en vez de tener a
Stellan regresándola a través del portal. Pero sabía que me lo agradecerías
más tarde. En cuanto a la desarticulación del cuello de Stellan... se puso en
mi camino. Al igual que contigo, no tenía ni tiempo ni paciencia para
resolver las cosas verbalmente.
Ella se mordió el labio inferior, todavía mirándome con recelo.

—Stellan cuenta una historia muy diferente —dijo, pero incluso mientras
decía las palabras, los lazos que me ataban se aflojaron.

—Es mi palabra contra la suya —le dije, poniéndome de pie—. Tú


decides en quién confiar.
Mis ojos ardían en los de ella mientras continuaba con su escrutinio.

Finalmente, se acercó y me pasó un dedo por la mejilla. Me tensé bajo


su toque y mi piel empezó a arder. Cuando retiró su dedo, su punta estaba
cubierta de sangre. La chupó, quedando una mancha roja en su suave
labio inferior.
18

—Espero que no me estés mintiendo, Caleb. Porque si es así, acabas de


Página

hacer las cosas mucho, mucho peores para ti.


Mantuve la mirada firme, mis labios sellados.
»Puedes irte ahora —dijo.
Me lanzó una última mirada mientras salía de la habitación.

Había jugado bien con Annora. Sabía que había querido mantenernos
tanto a Stellan como a mí. Habría funcionado para encontrar y entrenar un
reemplazo. De esta manera, podría conservarnos a ambos. Stellan solo era
culpable de tratar de superarme, y eso no era un crimen ante sus ojos. Ella
disfrutaba de la competencia entre los dos, porque creía que nos hacía
trabajar más duro.

Había sabido que si le daba suficiente razón para creerme, aunque


hubiera algunas dudas en su mente, sería más que probable que lo
aceptaría.

Además, si se hubiera deshecho de mí, no tendría a nadie con quien


jugar sus juegos nocturnos.

19
Página
Capítulo 4
Caleb
stábamos esperando pronto un nuevo ataque de los Novak.

E Annora no iba a hacer este momento tan fácil ahora que


teníamos algo de verdadero valor… a la inmune.

Aunque ella no lo admitió, había subestimado a los Novak. Creyó que


no arriesgarían la vida de sus gemelos y solo entregarían a la inmune. No se
dio cuenta de lo mucho que cuidaban el uno del otro, todos en La Sombra.

Mientras estaba sentado esa noche en los escalones de piedra afuera


del castillo mirando el paisaje nevado, recordé cómo Rose una vez se había
sentado aquí conmigo. Recordé la forma en que me había tocado, se había
acurrucado contra mi pecho.

Ella era la encarnación de lo que era La Sombra… calor, amor, lealtad.


Todo lo que mi oscura isla no era.

Annora los había subestimado porque había subestimado su


humanidad.
Pero no cometería el mismo error otra vez.

Por eso me sorprendió, después de varias horas de estar en el puesto


de observación, ver una docena de submarinos emerger en el puerto. No
entendía por qué Annora les había permitido entrar en los límites con tan
poca resistencia. Era como si quisiera que vinieran.

Cuerpos agrupados salieron de las embarcaciones y corrieron por el


bosque.
20

Ahora era el momento de hacer mi parte. Pero, por los recuerdos de


Página

Rose todavía frescos en mi mente, les permití aprovechar unos segundos


más antes de apresurarme de nuevo al castillo para alertar a los demás.
—Están aquí —llamé.

Cada vampiro en el castillo había sido advertido con antelación, así


que tan pronto como me escucharon, llegaron corriendo hasta el pasillo de
entrada, preparados para la batalla. Recorrí el pasillo buscando a Annora,
pero no la vi.

Unos segundos después de que todos estuvimos reunidos, se produjo un


crujido contra la puerta.

Aunque me había sorprendido al principio que Annora les hubiera


permitido entrar en la isla tan fácilmente, ahora que estaban a pocos
segundos de tumbar la puerta, me di cuenta de cuál era su plan.

Contemplé lo tonto que había sido dándoles una ventaja. Podría no


haber alertado a nadie en absoluto, y no habría hecho una diferencia a su
suerte.

Incluso con los brujos que habían traído con ellos, ya habían perdido la
batalla. Demonios, incluso si hubieran tenido un centenar de brujos de El
Santuario, habría sido un encuentro injusto.
Debido a que no tenían idea de qué tipo de bruja era Annora.

21
Página
Capítulo 5
Derek
s casi como si ellos quisieran que viniéramos —dijo

aire.
—E Ibrahim, frunciendo el ceño mientras se paraba en el
centro del cuarto de control, sus manos elevadas en el

—¿Qué? —pregunté, mirándolo con confusión.


—No hay ningún campo de fuerza alrededor de la isla.
Sofía me lanzó una mirada nerviosa.
—¿Por qué querrían que volviéramos? —preguntó.
—No tengo idea.

—Tal vez simplemente fueron lo suficientemente descuidados para


dejarla abierta después del último ataque —dijo Aiden—. Después de todo,
no ha pasado mucho tiempo. Tal vez todavía se están recuperando.
—Aunque no parecía convencido.

—Bueno —dijo Vivienne, girando hacia atrás para vernos desde su


asiento—, no es como que tengamos alguna opción. Ya sea que nos estén
invitando o no, vamos a entrar.
—Por supuesto —dije.

Todos nos quedamos en silencio mientras el submarino entraba


libremente en los límites de la isla y, después de algunos minutos más,
llegaba al embarcadero.
22

La sincronización era crítica ahora. No teníamos un segundo que


Página

perder. Seguramente habrían posicionado a alguien para vigilar el puerto y


ahora que habíamos emergido, las campanas de alarma estarían sonando
por todos los alrededores de la isla.

Salimos corriendo del cuarto de control y nos apresuramos hacia la


escotilla. Mientras corría, les gritaba a todos los demás que me siguieran.

Todos nos reunimos afuera en la nieve. Tan pronto como mis pies
golpearon el muelle tomé la mano de Sofía y empezamos a correr.

Sofía y yo guiamos a nuestras tropas hacia adelante, a través del


bosque y montaña arriba hacia la entrada del castillo. No sabíamos qué
encontraríamos ahí ahora, pero estábamos mejor equipados que la última
vez. Teníamos más brujos con nosotros. Los vampiros tenían una ventaja con
los brujos, habiendo salido juntos de los submarinos antes que ellos, y todos
los vampiros corrían demasiado rápido, alcanzamos la cima de la montaña
un poco después de que los brujos se hubieran transportado a sí mismos con
magia.

Sofía y yo chocamos contra la puerta de madera, aflojándola de sus


bisagras. Dentro de tres empujes, las puertas se habían balanceado
abriéndose.

Nos encontramos mirando a un salón lleno de vampiros, sus garras


extendidas, todos esperando por nosotros. Mi sangre hirvió cuando vi a
Caleb justo al frente de la multitud. Sus profundos ojos marrones fijos en mí,
su expresión seria. Me ponía los pelos de punta pensar que Rose había
estado sola a su cuidado por tanto tiempo.

Me lancé hacia adelante, dirigiéndome directamente hacia Caleb.


Estaba tan determinado en ser el primero en alcanzarlo, que apenas noté lo
que estaba pasando a mi alrededor.

Había estado esperando que retrocediera un paso, pero se mantuvo


plantado en su lugar. Su calma solamente alimentó mi enojo.

Cerré la distancia final entre nosotros y me zambullí por su garganta. Se


agachó, aunque atrapé su mejilla con mi garra, rasgándola hasta abrirla.
Nuestros ojos se encontraron mientras nos rodeábamos el uno al otro.

El salón entero estaba ahora en una conmoción a medida que nuestros


23

vampiros y brujos se enfrentaban contra nuestra oposición. Quería lanzar un


Página

vistazo alrededor por Sofía, pero no podía apartar mi atención de Caleb.


Hagamos esto rápido.

Un segundo después, había derribado a Caleb, fijando sus brazos


contra la piedra. Forcejeó y forzó una mano libre, arremetiendo y
capturando mi garganta. Lo esquivé justo a tiempo para evitar ser
destrozado. Sus garras rasparon la superficie de mi piel, sacando sangre.
Él era más fuerte de lo que había estimado.

Sujeté su garganta y lo arrastré en posición vertical, aplastando su


espalda contra la pared. Aferrando mis brazos y excavando con sus uñas,
alzó una rodilla y pateó mi pecho. Atrapé su pierna y lo arrojé de nuevo
contra el suelo.

Mientras apuntaba a su corazón, alguien se acercó detrás de mí. Me


giré para encontrarme frente a frente con un vampiro alto de piel de ébano.
Soltando a Caleb, salté contra el vientre del vampiro oscuro antes de que
pudiera golpearme y empujé mi puño justo dentro de su pecho, retirando su
palpitante corazón y arrojándolo contra el suelo.

Cuando me giré de nuevo hacia Caleb, se había ido. Gruñí con


frustración y eché un vistazo alrededor del salón buscándolo.
Apretujándome por vampiros a medida que hacia mi camino alrededor de
la habitación, finalmente atrapé un vistazo de él luchando con Gavin. Vi
hacia donde se estaba dirigiendo su pelea tan pronto como Caleb se estiró
por el cuello de Gavin. Con un movimiento cortante dislocó el cuello de
Gavin y Gavin cayó al suelo, paralizado.

—¡No! —Salté enfrente de Gavin antes de que Caleb pudiera dañarlo


más. Estaba a punto de lanzarme contra Caleb otra vez, pero Xavier lo
agarró desde atrás y empezó a pelear con él.

Lancé mis ojos alrededor buscando desesperadamente a Sofia y


atrapé un vistazo de ella de pie sobre el cuerpo de un vampiro femenino. El
rostro de Sofía brillaba con sudor, su mano derecha recubierta con sangre,
sosteniendo en ella un corazón aun latiendo.

—¡Sofía! —grité. Corrió hacia mí. Jadeó cuando vio a Gavin yaciendo
en el suelo—. Regresa a Gavin al submarino.
24

Envolvió el brazo de Gavin alrededor de su hombro, lo obligó a ponerse


Página

en posición vertical, y se apresuró afuera de la habitación con él. La seguí


hasta que alcanzó la salida, cuidando sus espaldas en caso de que algún
otro vampiro tomara ventaja del vulnerable estado de Gavin. Le tomarían
varias horas para recuperarse y no sobreviviría si permanecía en este salón.

Ahora escaneé la habitación una vez más buscando a Caleb. Todavía


estaba luchando con Xavier. Corrí de vuelta hacia ellos y agarré el hombro
de Xavier, arrastrándolo hacia atrás.
—Esté es mío —gruñí.

Xavier se alejó corriendo para encontrar a otro combatiente, dejando


a Caleb de pie frente a mí, su pecho jadeante. El sudor se estaba formando
en su frente, y sus garras estaban cubiertas con la sangre de Xavier. Sus
profundos ojos marrones se asentaron en mí, aunque su expresión aún era
difícil de leer… parecía mantener una cara de póker en todo momento.
Nos rodeamos el uno al otro otra vez.

—Nos tenías engañados —dije, mi voz baja y amenazante—. Te


concederé ese tanto. No esperé que fueras tan bajo. ¿Qué se sintió jugar
con los afectos de mi hija? ¿Usarla para robar a una mujer embarazada?
Debe de haberte hecho sentir como un hombre de verdad…

Su rostro permaneció serio, aunque sabía que mis palabras le habían


picado por la forma en que su mandíbula se crispaba.

Me lancé contra él una vez más, y ambos aterrizamos en el fondo de


las escaleras. Aferré su cabeza y la aplasté contra el borde del escalón de
mármol. Negándome a dejarlo que se alejara de nuevo de mí
retorciéndose, extendí mis garras tanto como podían extenderse y perforé
con ellas su pecho.
Exhalé bruscamente. Apenas podía creer lo que veían mis ojos.

No importaba cuánta presión aplicara, mi puño no se hundía más que


la superficie de su piel, incluso a medida que los músculos de mis brazos se
abultaban por la presión que estaba aplicando.
Caleb se veía tan sorprendido como yo.
Luego una fría voz femenina habló a mis espaldas.
25
Página

—Derek Novak. Qué bueno de parte de todos ustedes venir de nuevo.


Alcé la mirada para ver a una bruja alta de cabello oscuro con fríos
ojos grises cerniéndose sobre nosotros. Se estiró hacia abajo y tocó mi frente.
En el momento en que su piel tocó la mía, mis alrededores desaparecieron
y todo se volvió negro.

26
Página
Capítulo 6
Sofía
e desperté al algo rozar mis labios. Poco a poco, mis pesados

M párpados se abrieron y me encontré mirando los ojos de mi


esposo. Estaba sacudiendo mis hombros y besándome
forzándome a reaccionar.

Respiró tan pronto como abrí los ojos. Me froté la cabeza y me senté en
el suelo frío y húmedo. Miré a mí alrededor para ver que estábamos
atrapados en una celda dentro de algún tipo de mazmorra. Cuerpos de
vampiros conocidos yacían esparcidos alrededor de nosotros, todavía
inconsciente. Ibrahim estaba sentado erguido, apoyado en la pared en la
esquina. Me arrastré hasta los barrotes de nuestra celda y me asomé a través
de ellos. Varias otras celdas nos rodeaban, también llenas de nuestros
vampiros y brujos. Todos ellos parecían estar todavía somnolientos a
excepción de Vivienne y Xavier que estaban en la celda justo enfrente de
nosotros.
Miré hacia atrás alrededor de mi propia celda, y me acerqué a mi
padre, que yacía a pocos centímetros de distancia de mí. Agarré sus
hombros y lo sacudí vigorosamente hasta que despertó. Maldijo entre
dientes mientras se sentaba.
—¿Dónde estamos? —le susurré a Derek.
—No lo sé —respondió, su voz ronca.

—¿Cómo fue que nos atrapó así aquí abajo? —Miré a Ibrahim—.
¿Estaban prestando atención? La razón por la que te trajimos fue para hacer
que pudieran protegernos a los vampiros de los poderes de esta bruja.
27
Página

—Tratamos —murmuró Ibrahim—. Pero nuestros poderes son inútiles


contra esta bruja. Es como si nos los hubiera quitado.
—¡Pero hay casi una docena de ustedes! —dijo mi padre, frotándose la
nuca—. En conjunto, ¿cómo podrían no haber sido capaces de hacer algo?

—Es evidente —dijo Ibrahim, de pie, la impaciencia ahora en su voz—,


que esta bruja no es ninguna bruja ordinaria.
Lo miré fijamente, perpleja.
—¿Qué quieres decir?

—Nunca antes me he encontrado con una bruja tan poderosa —nos


dijo—. Ella no es una bruja de El Santuario.
—¿Qué quieres decir? Todos los brujos vienen de El Santuario —dijo
Derek, frunciéndole el ceño al brujo.
Ibrahim negó con la cabeza.

—A pesar de que todos los brujos son originarios de allí, hay grupos y
parias disidentes que se han mudado, no creyendo en cómo funcionan las
cosas en El Santuario.

—Pero, ¿cómo sería tan poderosa? —preguntó Aiden—. Sin duda, en


todo caso, ¿dejar El Santuario disminuye los poderes, no los fortalece?
Los ojos de Ibrahim se oscurecieron.
—Bueno, ese no es el caso aquí.
—Entonces, ¿quién es esta bruja? —preguntó Derek.
—Los llamamos brujos negros —comenzó, volviendo a sentarse en su
esquina—. Apoyan todo lo que El Santuario no es. Los brujos de El Santuario
son gente que por lo general busca la paz. La única vez que atacarán a
otros es si su propia paz se ve amenazada. Los brujos negros, sin embargo,
son muy diferentes. La historia de su existencia es larga de contar... pero
practican la brujería prohibida dentro de los muros de El Santuario. Un brujo
negro es el único del tipo lo suficientemente fuerte para dominar, cuando
yo me siento especialmente dotado de los poderes de la Eterna en sí misma.

Vivienne y Xavier se habían arrastrado cerca de las barras opuestas a


nosotros, ya que escuchaban nuestra conversación.
28
Página

—¿Y ahora qué? —preguntó Vivienne, la preocupación llenando sus


ojos azul-violeta.
Ibrahim lanzó un suspiro. Antes de responder, se dirigió a los otros brujos
en nuestra celda y comenzó a sacudirlos hasta que cada uno se despertó.
Se sentaron, estirando sus piernas y mirando a su alrededor con confusión.
—¿Alguno de ustedes es capaz de conjurar su magia? —preguntó.

Cada uno de ellos trató de ejercer sus poderes, y cada uno de ellos
falló. Ibrahim se volvió hacia nosotros.

»Parece que esta bruja ha conseguido noquear todos nuestros


poderes. No somos mejores que los humanos ahora. Ustedes, los vampiros,
tienen más fuerza que nosotros.

Me quedé mirando a Derek, estupefacta. Siempre había pensado en


Ibrahim como invencible. Nunca pensé que llegaría el día cuando lo vería
así de débil.
Agarré la mano de Derek.

—Pero tenemos que encontrar a Anna —dije con voz ronca, mi


garganta apretada—. Podríamos llegar demasiado tarde, incluso ahora.

Me levanté y agarré la puerta, usando toda la fuerza que tenía dentro


de mí para tratar de arrancarla de sus goznes. No se movió ni un centímetro.
La bruja debe haber puesto un hechizo sobre ella.
—Créeme, Sofía. Ya lo he intentado —dijo Derek con seriedad.

Miré alrededor de la mazmorra a los guerreros más capaces de La


Sombra. No recordaba ni un momento en la historia conmigo siendo reina
de La Sombra cuando todos nosotros estuviéramos a la vez sin palabras.

29
Página
Capítulo 7
Caleb
espués de que Annora dejó inconsciente al ejército Novak y los

D transportó a una de nuestras mazmorras, nos llamó a mí y varios


otros vampiros para encerrarlos de forma segura dentro de las
celdas. Una vez que los lanzamos a todos dentro de las celdas, Annora
hechizó las puertas. Luego se volvió hacia mí.
—Lleva a la inmune hasta mis aposentos, voy a estar ahí esperándote —dijo,
y desapareció.

Dejé a los Novak en la mazmorra y me dirigí a la cocina. Me acerqué a


la puerta de la trampa en la esquina, y la abrí. Los gritos se hicieron eco a mí
alrededor mientras pasaba las celdas. Pasé junto a las primeras celdas y me
dirigí directamente a la parte posterior de la mazmorra.
Fue entonces cuando me di cuenta.
¿Por qué no puedo oler su sangre?

La sangre de la inmune era tan exquisita que normalmente podía olerla


tan pronto como entraba en la mazmorra, a veces incluso desde la cocina.
Pero ahora, olía nada más que sangre humana normal.

Mis pasos se aceleraron. Me di cuenta cuando llegué a la celda de la


inmune que mis temores habían sido justificados.
Su celda estaba vacía.
¿Qué demonios?
30

Sabía a ciencia cierta que había estado en esta celda dentro de las
últimas veinticuatro horas, porque había tenido a Frieda bajando para ver
Página

cómo estaba.
Me quedé clavado en el suelo, aturdido mientras miraba la celda
vacía.

Salí de la mazmorra y me dirigí directamente a los aposentos de


Annora. Ella estaba de pie esperando en su biblioteca. Me miró con frialdad
al entrar solo.
—¿Dónde está la inmune? —preguntó Annora.

—Se ha ido. —Casi no podía creer las palabras que salieron de mi


propia boca.
—¿Qué quieres decir, con que se ha ido?
—Quiero decir lo que dije. Ella no está en su celda.
Annora se acercó a mí y agarró mi camisa.
—¿Cómo podría no estar allí? —dijo entre dientes.

—Ve a ver por ti misma. —Tan pronto como dije las palabras ambos
desaparecimos del lugar y reaparecimos en la mazmorra fuera de la celda
de la inmune.

Annora agarró los barrotes de la celda y miró dentro, un jadeo escapó


de sus labios cuando vio que estaba diciendo la verdad. Luego se volvió
hacia mí, sus ojos con recelo.
—Tú estás detrás de esto —dijo.

Casi me reí de lo ridícula que era su sugerencia. Esta vez, sería más fácil
convencerla de mi inocencia porque tenía la verdad de mi lado.

—¿Cómo? Hay un montón de vampiros que pueden confirmar que


tengo una coartada. Desde que salí de tu presencia, los he estado
preparando para el ataque y luego estaba esperando en el punto de
observación.

—Si no lo hiciste tú, entonces quién… —Ella se detuvo en seco, con los
labios abiertos como si la comprensión hubiera caído en ella—. Isolde
—murmuró.
31

—¿Eh?
Página
—Sospecho que sé quién está detrás de esto —dijo, mirándome a los
ojos, su voz profunda y peligrosa—. Pero revisa las celdas de los Novak en
cualquier caso, solo por si uno de ellos de alguna manera se las arregló para
sacarla y esconderla ahí abajo.
Annora desapareció, dejándome solo en la oscura mazmorra.

32
Página
Capítulo 8
Sofía
urante las próximas horas, más vampiros y brujos volvieron en sí

D hasta que todos estábamos despiertos. Cada uno hizo las


mismas preguntas mientras se despertaban. Cada uno quedó
estupefacto cuando escuchó las respuestas.

Yuri, Xavier, Vivienne y Claudia empujaron la puerta de su celda todos


a la vez, pero no se movió.

A medida que las horas pasaban, las esperanzas de algún día


encontrar a Anna se evaporaron. Derek me jaló a su regazo mientras
enterraba mi cabeza en su cuello. Aunque sabía que no me podía ofrecer
ninguna palabra de consuelo, me sentí contenta de que se hubiera estirado
por mí. Había algo en su toque que me daba fuerzas.

Los vampiros en la celda opuesta estaban sentados mirando hacia


abajo después de su fallido intento de abrir la puerta.

—¿Qué creen que vayan a hacer con nosotros? —preguntó Claudia


por enésima vez, agarrándose a la rodilla de Yuri.
Nos miramos fijamente los unos a los otros.
Yuri envolvió su brazo alrededor de Claudia y la atrajo hacia él.
—No lo sé —dijo, con la voz ronca.

Pensé en nuestros gemelos y recé para que Corrine mantuviera su


palabra de cuidar de ellos y no dejarlos salir de la isla de nuevo, pasara lo
que pasara. Miré a mi alrededor a las personas en la habitación, la mayoría
33

de ellos nuestros amigos y familiares más cercanos: Vivienne y Xavier; Ashley


Página

y Landis; Yuri y Claudia; Gavin y Zinnia... El peso de mantener a salvo a todos


caía sobre los hombros de Derek y los míos. Nosotros los habíamos traído a
esta situación. Y sin embargo, Derek y yo éramos incapaces de protegernos
incluso a nosotros mismos.

—¿Cómo es que no sabíamos acerca de este lugar? Estos vampiros...


—expresó Zinnia la pregunta que había estado dando vueltas en las mentes
de todos desde que descubrimos estas dos islas de vampiros. Y ninguno de
nosotros estábamos cerca de conocer la verdad.
Agarré el cuello de Derek y acerqué su oreja a mis labios.

—Espero que no estén planeando un asalto a La Sombra —le susurré.


Había estado evitando decirle esto a Derek hasta ahora porque no había
querido que los demás entraran en pánico, pero después de horas de estar
atrapados no pude contener más mis miedos. A pesar de que dije las
palabras apenas más fuertes que un suspiro, sabía que la mayoría de ellos
serían capaces de escuchar mis palabras de todos modos.

Ahora que conocíamos la fuerza de esta bruja, estaba segura de que


sería capaz de penetrar el hechizo de protección de Corrine. Ahora que
Caleb conocía la ubicación de nuestra isla, no habría nada para detenerla.
Caleb. Solo pensar en ese chico me hacía hervir la sangre.

El clic de la puerta de la mazmorra al abrirse se hizo eco en las paredes.


Estiré mi cuello para ver quién había entrado.
Hablando del diablo...

Derek dejó escapar un gruñido bajo mientras Caleb emergía por la


puerta.

Caleb se acercó a nosotros y escaneó nuestra celda. A medida que


sus ojos se alejaron de nosotros, las manos de Derek se dispararon para
agarrar a Caleb. Aunque Derek se había dirigido a su cuello, Caleb lo
esquivó demasiado rápido. Derek logró agarrar solamente la parte
delantera de la camisa de Caleb, rasgándola, lo que hizo que el chico diera
un paso atrás.

Derek se quedó de pie, su pecho agitado, con un trozo de la camisa


de Caleb en sus manos.
34

—¿Qué quieren de nosotros? —exigió Derek.


Página

Caleb no respondió mientras seguía inspeccionando nuestras celdas.


Agarré las barras y siseé:
—Respóndele, chico.

Para mi sorpresa, mientras que había ignorado a Derek, me miró directo


a los ojos. Lo miré fijamente, tratando de leer su expresión en blanco y
fallando.

—No sé cuáles son los planes de la bruja para ustedes —dijo


secamente.

Varios segundos después, terminó de inspeccionar nuestras celdas…


¿por qué?, no tenía ni idea… y se giró para marcharse. Todos nos dejamos
caer al suelo mientras el clic de la puerta cerrándose se hacía eco alrededor
de la prisión.

Nuestra situación ahora parecía más desesperada que nunca, si eso


era posible. No solo no habíamos podido salvar a Anna, sino que temía que
nuestras vidas, las de nuestros hijos y las de todos los demás habitantes de
La Sombra ahora estuvieran puestas en una balanza.

35
Página
Capítulo 9
Caleb
hí abajo nadie está escondiendo a

—A la inmune —le dije a Annora al


regresar a sus aposentos.

Ella me miró, el silencio llenó la


habitación.

Estaba seguro de que Stellan no habría sido lo suficientemente valiente


como para robar y alejar a la inmune. Además, él no tendría ninguna razón
para... a menos que estuviera tratando de culparme de su desaparición, lo
cual dudaba ya que tenía una clara coartada. Incluso Annora parecía estar
más allá de sospechar de mí.

Aunque estaba perplejo en cuanto a lo que podría haber pasado, y


Annora claramente tenía una idea de quién estaba detrás de esto, no
presioné para obtener respuestas. No estaba de humor para interrogarla y,
sinceramente, no me importaba.
En todo lo que podía pensar ahora era en el hecho de que los Novak,
y en consecuencia, Rose, creían que había traicionado su confianza y
robado a Anna.

Era una idea que había estado pesando sobre mi mente. Aunque sabía
que era irracional, ya que nunca volvería a ver de nuevo a Rose, y de hecho
tenía que permanecer lejos de ella, me dolía saber que creería que había
estado jugando con ella solo para poder ganarme la entrada a la isla.

Después de que volví a mi habitación, abrí las puertas del balcón y miré
36

hacia abajo a las crueles y heladas laderas. A medida que el viento azotaba
Página

por delante de mi cara, recuperé la cordura.


Esto es lo mejor que me pudo haber pasado. Rose me destruiría y
cualquiera que fuera el afecto que podría haber tenido por mí será
olvidado. Y ahora es el momento para que yo también la olvide.

37
Página
Capítulo 10
Rose
ermanecer dentro estaba empezando a sentirse claustrofóbico

P mientras esperábamos a que regresaran nuestros padres. No


nos habían dado ni la más mínima indicación de cuándo sería
eso. ¿Horas? ¿Días? ¿Semanas? Incluso Corrine no tenía idea. Todos habían
salido tan apresuradamente que dudaba que siquiera ellos lo supieran.
Dado que todos los vampiros líderes se habían ido de la isla junto con
mis padres, incluyendo a los segundos al mando, Vivienne y Xavier, Corrine
y Eli habían sido dejados a cargo. Era una carga muy pesada para que la
bruja la soportara sobre sus hombros, dado que también estaba a cargo de
asegurarse que el hechizo se mantuviera sobre la isla. Pero si era una lucha
para la bruja, no lo demostraba. Aceptó el curso de las cosas y mantuvo la
isla en funcionamiento sin problemas durante la ausencia de nuestros
gobernantes. Supuse que también ayudaba a que su mente no se
preocupara por su esposo, Ibrahim.
Yo no tenía tal distracción. Luego de pasar la mayor parte de la
mañana con Ben, me encontré anhelando la soledad y dejé el Santuario
para dar un paseo por la playa.

Caminé descalza por la arena, el suave viento ondeando mi cabello y


soplando contra mi rostro. Me detuve una vez que llegué al agua y miré
hacia el horizonte.

El recuerdo del submarino de Caleb desapareciendo bajo las olas aún


estaba fresco en mi memoria y, como la sal en una herida, ardía más que
nunca.
38

¿Realmente me había estado utilizando todo el tiempo?


Página
Sabía que él era capaz de cosas peores. Y ahora que se había ido,
parecía como si tal vez hubieran sido mis propios sentimientos los que me
llevaron a creer que sentía algún tipo de afecto por mí.

Desde nuestro primer baile hasta nuestro beso de despedida… todo un


acto.

Quizás no fue coincidencia que se apareciera en la misma playa la


misma noche que estábamos de fiesta. Quizás había descubierto de alguna
manera que habíamos ido a Hawái y lo planeó todo ese tiempo.

Quizás todo lo que me contó sobre él y la bruja era una mentira. Quizás
lo que estaban haciendo escaleras arriba cada noche era simplemente
porque a ambos les gustaba rudo, mientras que yo todo el tiempo me
compadecía de él. Y usó esa creencia para evocar compasión en mí y
arrastrarme más. Después de todo, yo nunca vi lo que estaba sucediendo
allí…

Mi mente comenzó a salirse de control mientras recordaba todo lo que


había pasado, desde la primera vez que lo había visto en la playa hasta
cuando nos habíamos separado en el puerto. Al final de mi paseo, me
encontré perdiendo todas mis esperanzas.

Y aun así sentía un obstinado nudo en mis entrañas cada vez que lo
culpaba. Pero quizás era solo un mecanismo de defensa para evitar el dolor.

Lágrimas amenazaron con derramarse por mis mejillas, pero luché


contra ellas. No iba a llorar por este hombre. Ya le había dado mi afecto, el
cual había arrojado al suelo. No estaba a punto de darle también mis
lágrimas.
Aunque mordí mi labio casi hasta el punto de sangrar, me las arreglé
para contener las lágrimas.

Aun así, incluso cuando me estaba convenciendo de que Caleb no era


digno de mi afecto, me estremecí ante la idea de lo que mi padre podría
estarle haciendo en este momento, o lo que ya le podría haber hecho.
Sabía que mi padre no dudaría en arrancarle el corazón a Caleb en el
momento que posara sus ojos sobre él.
39

Me tragué el nudo en la garganta y respiré profundamente. Necesito


Página

olvidarme de ese vampiro.


Abrí la cremallera de mi vestido, desvistiéndome hasta quedar en ropa
interior, y me metí al océano. Las olas golpeando contra mi cuerpo siempre
calmaban mis nervios. Me eché hacia atrás, sumergiendo mi cabello en el
agua y miré hacia la noche estrellada.

Perdí la noción de cuánto tiempo había estado tumbada en las cálidas


aguas. Casi me quedé dormida en un momento porque alguien gritaba mi
nombre sobre el agua. Oí una ruidosa salpicadura junto a mi oído. Abrí mis
ojos para ver a Griffin flotando sobre mí.
—Rose.

Salté fuera del agua y me apresuré hacia la playa donde había dejado
mi vestido, poniéndomelo rápidamente sobre mi ropa interior. Luego me
volví para enfrentarlo.

—¿Qué? —pregunté, mis mejillas enrojecidas con vergüenza porque mi


mejor amigo me había visto sin ropa por primera vez.

Él también lucía avergonzado, su mirada fija con determinación en la


arena mientras me vestía.

—Lo siento —dijo, pateando la arena—. Yo… sé que has vuelto hace
poco tiempo, poco más que un día, pero casi no te he visto desde que
regresaste. Solo quería saber cómo estás.
Forcé una sonrisa y asentí.

—Estoy bien, Griff. Es bueno volver… y, uh, estoy vestida ahora. Puedes
mirar.

Levantó la mirada y sonrió tímidamente mientras se encontraba con


mis ojos. Se aclaró la garganta y dio unos pasos hacia mí.

—Yo, uh… —Su voz se apagó. Desvió la mirada lejos de mí y miró hacia
el océano, deslizando sus manos en los bolsillos de sus jeans.

Me uní a él mirando hacia el océano. Y deseaba que no me hubiera


encontrado. Sentía como si estuviera a un mundo de distancia de todos
ahora. Incluso de mi propio hermano. Simplemente necesitaba espacio
40

para mí. Suspiré y me senté en el agua, mi vestido ondulando con las olas.
Página

Griffin se sacó la camisa y la tiró en una porción de arena seca, luego


se sentó en el agua junto a mí.
»Me sorprendí cuando mi madre me dijo que fue ese vampiro quien se
robó a Anna.

Mordí mi labio inferior y asentí con rigidez, insegura de si podría


responderle sin que mi voz se quebrara.

—Parecía un bueno chico. —Griffin me echo u vistazo—. Quiero decir,


rescatándote y todo… supongo que a veces simplemente no puedes
saber…

—Sabes algo, Griff —dije abruptamente—, ¿podemos hablar de otro


tema? Estoy intentando alejar mi mente de… todo eso.

—Oh, claro —dijo, frunciéndome el ceño—. Lo siento. —Salió del agua


y metió la mano en el bolsillo de su camisa—. Yo, uh, traje algunos
chocolates que hizo mi mamá. Te juro que no tienen forma de cerdo.

Sonreí y tomé el pequeño paquetito de su mano, sacando el envoltorio


que revelaba unos chocolates con forma de rana.

—En serio —dije, metiendo uno en mi boca—. ¿Qué pasa con Zinnia y
los chocolates con forma de animales?
Griffin se recostó hacia atrás en el agua, apoyándose en sus codos.

—Ah, no lo sé… Creo que parte de ella está atascada en el tiempo.


Solía hacerlos para mí cuando era un niño y supongo que extraña esos días.
Ahora deja que los chicos en edad escolar pasen por casa los sábados para
recogerlos.

Terminé con las ranas y me lavé las manos en el agua. Con el


reconfortante sabor del chocolate en mi lengua, ya me sentía un poco
menos tensa. El chocolate es el mejor amigo de una chica, decían a
menudo mis amigas. Bueno, el chocolate y Griffin eran mis dos mejores
amigos.

Rodé sobre mi estómago y, apoyándome en mis antebrazos, le sonreí


a Griffin.

—Hablemos de ti, para cambiar. ¿Qué has estado haciendo desde que
he estado fuera?
41
Página

—Preocupándome por ti —dijo.


Esperaba que hiciera destellar una sonrisa tonta, pero su expresión se
mantuvo seria mientras sus cálidos ojos color avellana miraban hacia los
míos.

—Entonces no tienes una gran vida propia —bromeé, pellizcando su


estómago.

—Quizás no —murmuró, bajando la mirada hacia el agua golpeando


su tonificado pecho—. Pero la cosa es… realmente me gustas, Rose.
—Bueno, eso es lindo. —Sonreí—. También me gustas, Griff.
Me dio una sonrisa dolorida.

—No. —Su voz era ronca mientras sacudía su cabeza—. Quiero decir,
realmente me gustas.

La comprensión me inundó, el latido de mi corazón acelerándose. Mis


labios se entreabrieron y quedé en silencio.
Se sentó erguido, mirándome.

»Había tenido la intención de decírtelo antes de que te fueras y me he


arrepentido de no hacerlo cada día desde que te fuiste. Y cuando pensé
que casi te perdía… quise invitarte a una cita. Quiero decir, todavía quiero.
—Sus mejillas enrojecieron. Se maldijo entre dientes. Inhalando
profundamente, dijo—: Rose, ¿saldrías conmigo?

Me senté y me arrodillé en el agua, aun mirándolo, mi boca abierta.


Parte de mí quería que se tratara de una de las bromas de Griffin. Algún tipo
de chiste. Pero no había ninguna pizca de frivolidad en los ojos de Griffin.
Apreté mi mandíbula y traté de hablar, pero mi garganta se sintió reseca y
no salían las palabras.

La verdad era que su confesión me había golpeado en las entrañas.


Me sentía sin aliento.

Nunca antes había pensado en Griffin de esta manera. Siempre había


sido mi amigo. Y ahora, sabiendo que él se había estado sintiendo de esta
manera hacía mí todo este tiempo, cuánto tiempo, ni siquiera lo sabía;
nuestra relación se sentía falsa de alguna manera. Como si hubiéramos
42

estado viviendo en una mentira.


Página

—Griffin —balbuceé.
—Oh, oh. Siempre vienen los problemas cuando me llamas así. —Estaba
intentando suavizar la situación, pero era demasiado tarde. Me había tirado
una tonelada de ladrillos y me estaba sofocando bajo los escombros.

—Oh, hombre. —Suspiré y me puse de pie, llevando una mano a mi


frente, mirando hacia las olas—. ¿Por qué no me lo dijiste antes? —Estaba
casi ofendida. Siempre había pensado que éramos lo suficientemente
cercanos para no ocultarnos cosas.

Su expresión se volvió seria y se puso de pie, mirándome. Su manzana


de Adán se movía mientras tragaba saliva con fuerza.

—Porque tenía miedo —dijo suavemente—. Tenía miedo de que no


sintieras lo mismo.

No sabía cómo responder a eso. Ahora deseaba no haber hecho la


pregunta. Su respuesta había empeorado la situación diez veces más.
Porque la verdad era que, a lo largo de nuestra amistad, no se me había
ocurrido ni una sola vez pensar en Griffin como algo más que un amigo.

Y ahora me encontraba con miedo de admitirlo. No sabía qué le haría.


Su expresión parecía tan esperanzada, tan llena de nervios, de anticipación.
Simplemente no creía tener el coraje de destrozar sus esperanzas. Aun así, al
mismo tiempo, no quería elevar más sus esperanzas.
Al final, tomé la opción cobarde.

—Griffin —dije, agarrando su mano—. Todo esto llegó como una gran
sorpresa. Nunca supe que te sintieras de esta manera por mí. Ne-necesito
tiempo y espacio para pensar en todo esto. Incluso para acostumbrarme al
concepto de que te gusto como algo más que una amiga.
Llevó una mano a mi rostro y di un respingo.

—¿Es tan difícil imaginar que pudiera haber sentido más por ti? —Sentí
mi corazón siendo aplastado mientras me miraba con adoración en sus ojos.
Tragué saliva y agarré su mano, alejándola de mi rostro.
—Solo… dame algo de tiempo —repetí.
43

Esto era tan inusual en Griffin. Estaba acostumbrada a que se burlara


Página

de escenas como esta en las películas. Y aun así aquí estaba, actuando
como si estuviera en una película romántica conmigo. Pensé en tomarle el
pelo al respecto, pero su rostro estaba aún tan serio que simplemente le di
una palmada en el hombro.
—Te veré después, ¿está bien?
Finalmente sonrió y asintió.
—Está bien, princesa.
Me di la vuelta y comencé a caminar en la dirección opuesta. Aceleré
el paso después de unos poco metros hasta que estuve corriendo. ¿Por qué?
no lo sabía. Solo sentía la necesidad de sentir el viento azotando mi rostro, la
arena escociendo mis talones.

Mientras seguía corriendo sola por la playa, comencé a preguntarme


si había una razón más profunda para ser tan reacia a pensar en Griffin bajo
una luz diferente que un amigo. En teoría, no sería tan difícil amarlo de una
manera diferente. De amigos a amantes era el cliché más grande de la
historia. Incluso mi mamá se había enamorado de su mejor amigo, Benjamin
Hudson.

De amigos a amantes era un cliché por una razón: se lograba tan


fácilmente.

Ahora me preguntaba si la resistencia dentro de mí era algo más


profundo… algo relacionado con ese vampiro que me había besado en el
puerto.

Mientras corría más rápido, un escalofriante miedo se apoderó de mí,


recorriéndome desde la base de mi cuello hasta mi espina dorsal, enviando
sensaciones de hormigueo por todo mi cuerpo.

Temía que Caleb hubiera desaparecido bajo las olas, llevándose un


pedazo de mí con él. Que me regresara a su castillo y allí me quedara… solo
que esta vez como una cautiva voluntaria.
44
Página
Capítulo 11
Ben
hora había pasado todo un día desde que nuestros padres nos

A habían dejado. Y, gracias a Corrine, finalmente me estaba


sintiendo lo suficientemente bien para mantenerme de pie
nuevamente.

Rose había estado extrañamente ausente al lado de mi cama por la


última parte de las últimas veinticuatro horas. Había dicho que necesitaba
un poco de aire fresco.

Eso era justo lo que yo necesitaba. Salí de la cama con el permiso de


Corrine y, antes de salir, me puse una capa oscura sobre la cabeza, para
que así ensombreciera la mayor parte de mi rostro. Luego salí al patio
iluminado por la luz de la luna.

Lo último que quería en este momento era ver a alguien. Incluso a mis
amigos más cercanos. Así que me dirigí hacia el bosque, quedándome en
las sombras, y caminé hacia nuestro pent-house.
Mientras caminaba, pensé en todo lo que había sucedido en las últimas
cuarenta y ocho horas. Pensé en el hombre con el que mi hermana había
regresado. El traidor al que todos le habíamos dado la bienvenida como un
invitado. Recordé darle la mano, agradecerle. Y pensé en lo angustiada que
había parecido mi hermana cuando mis padres le dijeron que él era
responsable de la desaparición de Anna. La forma en la que ella intentó
discutir contra la única explicación posible. La forma en la que todavía
parecía aferrarse a la más mínima esperanza de que no fuera él.
Al principio, no había entendido su sorpresa. Caleb había parecido
45

realmente querer salvarnos. Pero las palabras de mi padre y mi madre eran


Página

innegables: no había nadie más que podría haberlo hecho.


Me preocupaba que Rose pudiera haber tenido sentimientos más
profundos por él de los que había imaginado. Me encontré pensando en la
cantidad de tiempo que había estado lejos. Ella había dicho que estuvo
mayormente encerrada en una habitación del castillo, pasando algún
tiempo en los aposentos de Caleb. Ahora me estremecía al pensar en ella
estando tan cerca de aquel hombre.

Era pasada la media noche cuando regresé a nuestro pent-house. Me


serví un vaso de agua en la cocina, luego me dirigí directamente hacia mi
dormitorio. Cuando empujé para abrir la puerta, casi dejé caer el vaso.
Durmiendo en mi cama estaba una chica. Yasmine.
Una chica con la que había dejado de salir hace casi nueve meses.

Gruñí, dejé mi agua en la mesita de noche y me senté en el borde de


la cama. Toqué su hombro y le di empujoncitos. Volvió en si unos cuantos
segundos después, sentándose erguida de golpe.

Su cabello castaño claro colgaba desordenadamente alrededor de su


rostro, sus ojos azules parpadeando hacia mí. Su rostro estalló en una sonrisa
tímida.
—Hola, Ben —dijo.
—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté, frunciéndole el ceño.

—Te he extrañado. Corrine no quiere que nadie además de la familia


te visite, así que pensé que solo te esperaría aquí en tu habitación.

Me froté la cara con las manos. Yasmine era la última persona en esta
isla que quería ver en este momento. Ni siquiera estaba de humor para estar
con mi hermana.
»¿Cómo estás? —preguntó Yasmine, tratando de alcanzar mi hombro.
Suspiré y miré hacia la pared opuesta a mí.

—Estoy bien —murmuré—. Pero todavía necesito tiempo para mí


mismo.

Estaba esperando que tomara la indirecta, pero no se movió. Me puse


46

de pie y me quedé mirándola acaparando mi cama. Tenía una expresión


Página

deliberadamente en blanco en su rostro.


»Yasmine —dije, intentando comportarme como un caballero a pesar
de que me estaba sintiendo menos como uno a cada segundo que
pasaba—. Por mucho que aprecio tus buenos deseos, terminamos hace casi
un año. ¿Qué estás haciendo en mi cama?

—Tú terminaste conmigo. —Finalmente se incorporó y colgó las piernas


en el borde de la cama, con una expresión dolida en sus ojos.

Pasé una mano por mi cabello. Realmente no necesito esto ahora


mismo.
—Está bien, yo terminé contigo.

No era como si hubiera habido mucho que terminar. No habíamos


estado saliendo tanto tiempo, unas semanas a lo sumo, y nunca había ido
más allá de un par de besos.

Todavía mirándome, Yasmine se puso de pie y cruzó mi habitación


hacia la salida.
—¿Por qué rompiste conmigo? Nunca lo entendí.

Volví a pensar en el día que terminé con ella. Yasmine era hermosa,
pero después de nuestro primer beso se había vuelto muy pegajosa, apenas
podía ir al baño sin que me preguntara a dónde iba. Me sentía sofocado a
su alrededor y me hallé encontrando excusas para evitarla.

—Eres genial, Yasmine. Y yo soy solo un idiota inmaduro que todavía no


está listo para una relación. Y menos contigo. No te merezco. Así que deja
de suspirar por mí y encuentra a un chico que lo haga. Hay muchos de ellos
en esta isla.
Ella sonrió ligeramente, al parecer satisfecha con mi adulación.
—Gracias, Ben —dijo, y flotó fuera de la habitación.

Me recosté y respiré cuando la puerta de nuestro pent-house se cerró


de golpe. Me estiré, mirando fijamente el techo.

Pensé otra vez en Kristal. No era como si hubiera tenido mucho tiempo
para llegar a conocerla. Así que era difícil decir si algo podría haber
47

funcionado entre nosotros.


Página

Cerré los ojos.


Para mi sorpresa, hubo un golpe fuerte.

Gruñí y me puse de pie, dirigiéndome hacia la puerta principal. Por


favor que no sea Yasmine de regreso por más drama…

Pero no era así. Al abrir la puerta me encontré cara a cara con una
bonita rubia de ojos azul bebé: Abigail Hudson de dieciocho años. O Abby,
como la llamábamos.

Nunca había sido muy cercano a Abby, nos conocíamos, por supuesto,
pero Abby era del tipo solitario. Cuando no estaba trabajando en la
escuela, se mantenía en su mundo. Y cuando venía de visita hablaba sobre
todo con mi hermana o mi madre. Lo que era natural, supuse. A menudo le
echaba la culpa a mi nombre. Debía ser extraño para ella mirar a un joven
a quien le pusieron el nombre de su hermano muerto.
—Ben —dijo—. ¿Rose ya regresó?

—¿Uhm? —Era tarde. Había asumido que Rose ya estaría acostada—.


Entra, Abby —dije, abriendo la puerta—. Revisaré ahora.
Troté hacia la habitación de mi hermana y toqué.
No hubo respuesta.
Toqué otra vez.

Cuando aún no hubo respuesta abrí la puerta. La cama de Rose estaba


vacía. Regresé a la sala de estar donde Abby estaba esperando.
»No está ahí.
—De acuerdo —dijo Abby—. Porque Corrine revisó aquí hace media
hora y Rose todavía no había regresado, así que se está preocupando.

Recogí mi capa de cerca de la puerta y me la puse, fijándola a mí


alrededor. Me apresuré a bajar con Abby y comenzamos a correr por el
bosque.
—¿Dónde crees que está? —preguntó Abby.

—Estará en algún lugar de la isla —dije con confianza. De hecho, sabía


48

exactamente dónde buscar.


Página
—Me alegra que hayas vuelto, Ben —dijo Abby, lanzándome una
mirada de reojo—. Estábamos todos preocupados por ti.
—Me alegro también —dije.

No hablamos otra vez hasta que hubimos salido del bosque y llegamos
al claro junto al Puerto.

Abby estaba a punto de bajar a caminar por el cuarto de control del


puerto para comprobar si estaba allí, pero negué con la cabeza.
»No estará ahí —dije.
Caminamos juntos por la playa hasta que la suave arena terminó y
llegamos al pie de un acantilado. Ambos miramos arriba hacia el faro
alzándose entre las rocas.

Nuestros padres le pidieron a todos que se alejaran de él, pero sabía


que Rose todavía se colaba por allí cuando estaba enojada por algo. Era
precisamente por eso que lo hacía un buen lugar para esconderse, las
personas se mantenían alejadas de él por respeto a nuestros padres.

—Aja. —Sonrió Abby cuando apunté hacia la cima del faro donde la
luz de las velas destellaba en las ventanas—. Debería haber pensado en
revisar ahí.

Abby y yo subimos por las rocas hasta que llegamos a la entrada en la


base del faro. Nos apresuramos por los escalones hacia la cima. Coloqué mi
oído contra la puerta y escuché una suave respiración. Empujé la puerta y
la entreabrí.

Pocas velas habían sido encendidas en la esquina de la habitación y


Rose yacía acurrucada arriba en la cama, sus rodillas descansando contra
su pecho, durmiendo es posición fetal.

Me arrodillé sobre ella y toqué su hombro. Me llamó la atención de


inmediato lo mojado que estaba su vestido. Iba a resfriarse si se quedaba en
esa ropa por mucho más tiempo. Ya podría haberse refriado.

Le aparté el cabello del rostro y fruncí el ceño. A pesar de que parecía


tranquila, algo estaba mal con ella para quedarse dormida en este estado.
49

Rose normalmente no era así de descuidada.


Página

Me incliné y le besé la frente.


—Rose —susurré, sacudiéndola.
Sus parpados se abrieron y me miró, frotándose los ojos.

—Huh, ¿Dónde estoy? Que estás… —Se incorporó y miró a su alrededor,


luego suspiró y enterró el rostro en sus manos.

—Corrine estaba preocupada por ti —dije. Me agaché y la cargué en


mis brazos—. Vamos, vamos a casa.

Ella extendió los brazos alrededor de mi cuello y enterró la cabeza


contra mi pecho, cerrando los ojos otra vez. Hicimos nuestro camino por el
faro, sobre las rocas, y regresamos al Puerto. Rose no dijo nada en toda
nuestra caminata, simplemente se mantuvo en silencio, sus ojos cerrados.
Una vez que llegamos al puerto, Abby se separó de nosotros.
—Bueno, le diré a Corrine que deje de preocuparse.
—Gracias, Abby —dije, mirandola.

—Buenas noches —dijo. Luego se apresuró hacia las sombras de los


árboles.

Todavía sosteniendo a Rose en mis brazos, subí al ascensor y entré al


apartamento. La cargué hacia su habitación y luego me detuve en medio
de ella. Intenté que se pusiera de pie, pero sus piernas se doblaron debajo
de ella.

»Oh, vamos, Rose —dije impacientemente, tirando de ella para que se


pusiera de pie. Recordé que ella solía hacer esto como un juego cuando
éramos niños: insistía en que la llevara a caballito, y luego cuando la ponía
abajo, fingía que sus piernas se volvían gelatina y tenía que continuar
cargándola.

Solo que ahora, estaba seguro de que no estaba jugando ningún


juego.

Agarró mi brazo y se puso de pie. Su rostro estaba pálido, sus ojos


inyectados en sangre como si hubiera estado llorando.
»¿Qué pasa? —le pregunté.
50

Ella sacudió la cabeza, abriendo un cajón y sacando un pijama de


Página

lana.
—Solo me estoy sintiendo…inquieta.

—Todos lo estamos —dije—. Pero regresarán a salvo con Anna. Sé que


lo harán. No sé qué los está retrasando… pero recuerda que están con
Ibrahim y un montón de otras brujas. Papá llevó con él los mejores
luchadores que tenía. Por todo lo que sabemos, volverán mientras estamos
durmiendo y los encontraremos aquí en la mañana cuando despertemos.
Ella tragó saliva y asintió.
—Sí, lo sé.

—Ahora cámbiate a algo seco y ve a dormir —dije, suspirando y


cerrando la puerta.

Ella caminó hacia la puerta y la atrapó justo antes de que la cerrara.


Me miró a través de la rendija, ofreciéndome una débil sonrisa.
—Gracias, Ben —susurró—. Me alegra que estés andando de nuevo.

—Sí —dije, mirándola con fingido desdén—. Así puedes usarme como
tú criado de nuevo. Apuesto que extrañaste eso.
Ella se rio entre dientes y cerró la puerta.

Regresé a mi habitación, sacudiendo la cabeza. Estábamos todos al


borde de nuestros asientos esperando a que regresaran. Rose no era la
única.

Solo tenemos que estar tranquilos y esperar que regresen con Anna. Y
una vez que lo hagan, la isla podrá respirar otra vez.

51
Página
Capítulo 12
Rose
i cabeza estaba aturdida cuando me desperté a la mañana

M siguiente, mi garganta se sentía dolorida por la estupidez de


quedarme dormida en el helado faro en ropas húmedas.

Alejando los pensamientos que habían estado embotando mi cerebro


acerca de Griffin y Caleb, salté fuera de la cama y me apresuré hacia la
habitación de mis padres. Abrí la puerta ampliamente. Mi corazón se hundió
al ver que todavía estaba vacía.

¿Qué demonios les podía estar tomando tanto? Si no regresan para el


final de día serán dos días completos de su ausencia. Seguramente
recuperar a Anna solo tomaría algunas horas con todas las fuerzas que
habían llevado con ellos. A menos que Anna no estuviera en ninguna de las
islas y todavía estuvieran buscándola…

Ben se había levantado inusualmente temprano también y compartió


mi mirada preocupada cuando le conté que todavía no habían regresado.
Él también pasó por los mismos razonamientos que yo, pero todavía parecía
desconcertado. Bebí algo de leche del refrigerador mientras que él tomaba
una tostada justo antes de que ambos corriéramos para ver qué opinaba
Corrine de esta situación. Ella estaría igual de ansiosa por su esposo.

Entramos al Santuario y encontramos a la bruja en su cuarto de


pociones con Eli. Ambos estaban sentados alrededor de su mesa de
madera, conversando profundamente. La bruja estaba sosteniendo un gran
libro negro entre ellas. Lo cerró tan pronto como nos vio entrar y ambos nos
miraron.
52

Corrine ya sabía qué pasaba por nuestras mentes solo por nuestras
Página

expresiones.
—No puedo fingir que no estoy sorprendida de que no hayan
regresado todavía —dijo—. Ibrahim había predicho de seis horas a un par
de días, dependiendo de si Anna todavía estaba en una de las islas. —Su
voz tembló ligeramente cuando dijo el nombre de su esposo.

—¿Qué piensas que ha pasado? —pregunté, incluso aunque estaba


asustada de escuchar la respuesta.

—No lo sé. La única cosa en la que puedo pensar es que Anna no


estaba en las islas y han ido en alguna otra dirección buscándola. Pero
habrían enviado a alguna de las brujas de regreso con un mensaje.
El silencio cayó mientras nos mirábamos unos a otros.
—No podemos seguir sentados aquí sin hacer nada —dijo Ben.

—No, no podemos —dijo Eli, aclarándose la garganta—. Si aún no están


de regreso para mañana… vamos a tener que hacer algo.

—Pero no tenemos más submarinos para siquiera viajar allí. Ellos se


llevaron todos.

—Tenemos un par de submarinos de repuesto que dejaron en caso de


una emergencia. Pero no deberían de ser necesarios debido a que tenemos
a algunas brujas que quizás seamos capaces de tener disponibles por un día
más o menos para ver qué pasó.
—Quiero ir —me entrometí.
Corrine se burló.
—No vas a ir a ningún lado, señorita.
Miré de Corrine a Eli. Era claro que no podría hacer ceder en esto a
ninguno de los dos.

»Mira, no tiene sentido discutir sobre esto ahora —continuó—. Podrían


regresar en unas horas. Solamente esperemos que regresen antes de
mañana. ¿De acuerdo?

Asentí, aunque mi estómago continuaba torciéndose en nudos. Todo


tipo de oscuras posibilidades empezaron a reproducirse en mi mente. ¿Qué
53

si están atrapados ahí? ¿Qué pasa si fue demasiado tarde para salvar a
Página

Anna y todo su trabajo y sacrificio ha sido en vano?


Dejamos a Corrine y Eli en el Santuario.

Decidí que era hora de hacerle una visita a Kyle. Había estado evitando
acercarme a ellos desde que regresé porque sabía el gran impacto que era
esto para él, Ariana y Jason. No quería entrometerme demasiado pronto,
pero ahora que habían pasado algunos días, me sentía obligada a visitarlos
para ver cómo se las estaban arreglando.

Ben y yo nos separamos mientras que yo continuaba por el bosque


hasta que alcancé el centro del pueblo, el Valle. No había mucha gente
bulliciosa alrededor a esta hora de la mañana. Crucé las calles de piedra y
me dirigí directamente a la escuela en el centro del pueblo. La casa de Kyle
y Anna estaba a solo algunas puertas más allá a la derecha, una bonita
casa de piedra con un jardín de flores en el frente.

Me acerqué a la puerta principal y presioné mi oreja contra ella. Al no


escuchar nada, golpeé la puerta.

Se abrió después de un par de minutos y Kyle apareció en la entrada.


Su rostro estaba pálido y sin rasurar, su cabello oscuro despeinado. Incluso
aunque solo unos días habían pasado, ya estaba viéndose más delgado.
Tenía ojeras debajo de sus ojos y podría haber jurado que noté algunos
cabellos grises que nunca habían estado ahí antes. Forzó una sonrisa al
verme.
—Rose —dijo—. Pasa.

Asentí y di un paso adentro, quitándome los zapatos en la puerta. Lo


seguí a través de su acogedora casa, a lo largo del corredor y a través de
la espaciosa cocina y el comedor. Mis ojos se fijaron en la mesa de cocina
donde Ariana y Jason estaban sentados, girando sus cucharas en tazones
de cereal.

Mi corazón dolió ante cuán abatidos se veían ambos. Ellos también


parecía como que no habían comido o dormido apropiadamente por días.

Los ojos de Ariana se llenaron de lágrimas cuando me vio. Se levantó


de la mesa y caminó hacia mí, arrojándose a mis brazos. Comenzó a llorar.

Acaricié su cabello con mi mano, sosteniéndola apretadamente,


54

aunque estaba insegura de qué palabras de consuelo podía darle ya que


Página

yo misma estaba acribillada con dudas ahora mismo.


Mientras más lloraba, más fuertemente me apretaba. Kyle estaba de
pie viendo a su hija. No había nada que él pudiera decir que la hiciera
sentirse mejor. El rostro de Jason estaba ceniciento mientras me devolvía la
mirada.

Tenía miedo de decir cualquier cosa. Se sentía como que ya estaban


sufriendo tanto que cualquier cosa que yo pudiera decir quizás los haría
sentirse peor. Así que me mantuve en silencio y continué permitiendo que
Ariana me abrazara.
Fue Kyle quien rompió el silencio.
»Rose, ¿puedo hablar contigo arriba?
—Por supuesto —dije.

—Chicos —dijo, mirando a sus dos hijos—, por lo menos traten de


terminar su desayuno mientras no estoy.

Ariana se escabulló de regreso a la mesa y se sentó otra vez junto a su


hermano. Sentí sus ojos seguirnos a medida que dejábamos la habitación.

Seguí a Kyle escaleras arriba. Entramos al dormitorio suyo y de Anna,


donde cerró la puerta detrás de nosotros. Lo seguí afuera al balcón, y ambos
permanecimos de pie sosteniendo la barandilla observando al cielo
moteado de estrellas.

—Lo siento tanto. —Desmoronándome, me hundí en el suelo, mi


cabeza en mis manos—. Si Ben y yo no hubiésemos escapado, nada de esto
habría pasado.
Kyle me miró fijamente, frunciendo el ceño.

—Sospechaba que te estabas culpando por esto —dijo con su voz


ronca—. Pero no debes hacerlo, Rose. Anna no querría que lo hicieras, y yo
tampoco. Si cada uno pensáramos sobre todas las posibles consecuencias
de nuestros actos, nunca haríamos nada en la vida. Algunas veces suceden
cosas que nunca podríamos predecir.
—Aun así lo lamento —dije.
55

Caminó hacia mí y extendió una mano. La tomé y me jaló para


Página

ponerme de pie. Incluso aunque todavía sentía un peso en mi pecho,


escuchar esto de Kyle, el esposo de Anna, lo hacía un poco más fácil de
soportar.

—Nadie puede culparte por actuar acorde a tu edad. Por querer una
probada de la vida afuera de lo que tus padres han dibujado para ti. Y
ciertamente, nadie puede culparte por no sospechar que Caleb era un
fraude. Demonios, incluso engañó a tu padre.

Tragué, asintiendo. De nuevo el dolor rasgó a través de mi pecho ante


la mención del nombre del vampiro.
—Sí —murmuré—. Supongo que no pude haberlo sospechado.

56
Página
Capítulo 13
Rose
uando nuestros padres no regresaron al día siguiente, Eli y

C Corrine enviaron un grupo de media docena de brujos para


comprobar tanto la isla de Stellan como la de Caleb. Aparte de
Corrine y Adelle, estaban algunos de los brujos más poderosos que nos
quedaban en la isla. Muchos de ellos eran profesores, por lo que tuvieron
que ser sustituidos con la población humana. Abby y Adelle dejaron la
gestión de la escuela junto con algunos de los humanos. Era importante
mantener tanto como pudiéramos un sentido de normalidad para los niños.

Ben y yo estuvimos allí en el patio exterior del Santuario cuando Corrine


convocó para la reunión con los brujos seleccionados.

—Recuerden —dijo, mirando a cada uno de ellos con severidad—, no


tenemos idea de qué les espera en estas islas. Y el hecho de que mi esposo
parece haber sido dominado no augura nada bueno. Él es el más fuerte
entre todos nosotros. Por lo tanto, es vital que todos ustedes trabajen juntos
y coordinados. Y recuerden, no hagan nada, simplemente informen lo que
vean. No podemos darnos el lujo de perderlos también. ¿Entendido?

Aunque los brujos parecían nerviosos, miraron resueltamente a Corrine


y asintieron.
—Entendido.
—Por favor regresen tan pronto como sea posible —les supliqué.

—Los quiero aquí dentro de cuatro horas. —Corrine se volvió hacia la


57

bruja más alta—. ¿Te acuerdas de la ubicación de estas islas, Patricia?


Página
¿Estabas allí junto a Derek y Sofía cuando irrumpieron en ambas islas en
busca de Ben y Rose?
—Sí, Corrine —respondió Patricia—. La recuerdo.
—Bien. —Corrine echó un último vistazo antes de decir—: Se pueden ir.

Todos rozaron hombros y desaparecieron desde el centro, más rápido


de lo que podía parpadear.

Eso nos dejó a Corrine, Eli, Ben y a mí de pie en el patio. Me estremecí,


imaginando lo que podría haber en su destino, y oré para que volverían
cuando Corrine les había ordenado.

Si todo iba según lo previsto, solo cuatro horas y sabríamos lo que había
sucedido.

La posibilidad de descubrirlo era tanto tranquilizante como aterradora.


Algo en mi interior me decía que iban a traer malas noticias.

Pero como se vio después, no volvieron después de cuatro horas.


Tampoco después de doce horas. Ben y yo nos sentamos con Corrine y Eli
en el Santuario esperando con ansiedad. Pero para cuando llegó el día
siguiente y todavía no habían aparecido, cada uno de nosotros sabía que
no iban a regresar.

—Esta vez, voy a ir solo —le dijo Eli a Corrine, frotándose la cabeza entre
las manos—. Tomaré el submarino. Y ya que no puedes venir conmigo,
necesito un brujo en caso de que haya algún hechizo que romper. ¿Qué tan
probable es que un brujo será capaz de hacerlo por sí mismo?, no lo sé. Pero
no tenemos ninguna otra opción.
Corrine lo miró con recelo.
—Creo que tendría más sentido para mí ir contigo.
Eli negó con la cabeza.

—No. Tú eres la bruja más poderosa de la isla en este momento.


Tenemos que dejar al menos seguridad en el lugar. Hemos perdido nuestras
potencias más fuertes. Sin eso, somos vulnerables.
58

Cuando abrió la boca para discutir, Eli arrasó sobre ella.


Página
»Corrine, no puedes dejar que tu anhelo de ver a Ibrahim de nuevo te
ciegue.
Ella asintió con la cabeza y se tragó sus argumentos.
—¿Y si algo les pasa a ustedes dos también? —pregunté.

—No te apresures —dijo Eli sombríamente—. Pero vamos a ser tan


cuidadosos como podamos. Al segundo que sospechemos que estamos en
peligro, no vamos a esperar. Hay solo dos de nosotros por los que
preocuparse por lo que vamos a ser más ágiles. Sugiero que Adelle venga
conmigo.

—Si vas con ella —dijo Corrine—, ¿por qué siquiera necesitas el
submarino? ¿No habría más probabilidades de atraer la atención?

—Necesito algo para llamar a la base. Por si acaso, Dios no lo quiera,


algo le suceda a Adelle, y necesite retirarme.

—Voy contigo —interrumpió Ben—. Me está volviendo loco estar


sentado aquí. Incluso si termino en cualquier destino diferente, al menos, será
menos tortuoso que estar sentado aquí en la oscuridad.

—¡Fuera de discusión! —Hirvió Corrine—. Si hay algo de lo que me voy


a asegurar, es que ustedes dos mantengan sus traseros aquí. —Sus ojos
ardían mientras nos miraba—. Necesitan examinar sus cabezas si piensan
que voy a liberarlos de nuevo después de lo que hicieron.

Yo ya sabía que no tenía sentido discutir con la bruja. Podía sentir los
estados de ánimo de Corrine también. Me daba cuenta cuando había un
margen de maniobra, pero ahora, ella estaba inmóvil como una montaña.

—Corrine —dijo Eli—. Si voy a hacer esto, tiene que ser ahora. ¿Puedes
ir a buscar a Adelle? Será más rápida que yo. Mientras tanto, voy a empezar
a hacer los preparativos.
Corrine asintió y, todavía mirándonos, desapareció de la habitación.
Mis ojos siguieron a Eli mientras salía de la habitación.
Ben seguía echando humo. Le toqué el hombro y dije:
59

—Yo voy a ver a Griffin. Tengo que sacar mi mente de todo esto, o voy
Página

a volverme loca.
Ben gruñó. Salí de la habitación, y, una vez que estaba en el pasillo,
comencé a correr.
No había tiempo que perder.

No tenía ni idea de cuánto tiempo le tomaría a Eli hacer los


preparativos, pero tenía que llegar a ese submarino antes que él.

60
Página
Capítulo 14
Rose
i corazón golpeaba en mi pecho, corrí por el embarcadero,

M mirando hacia atrás de vez en cuando para comprobar que


nadie me había seguido. Me acerqué a uno de los dos
submarinos restantes en el Puerto y, extendiendo la mano sobre su techo,
me subí y tiré de la escotilla.

Era el bote más rápido y más pequeño, y estaba segura de que Eli
escogería este sobre el otro.

Medio esperaba que Eli estuviera ya sentado dentro haciendo los


preparativos, pero exhalé un suspiro de alivio al ver que no era así. Saqué la
escotilla por encima de mí y me deslicé por la escalera. Corrí hasta el nivel
inferior de la cubierta y me lancé a la pequeña cabina de almacenamiento
justo debajo del cuarto de control. Eché un vistazo alrededor por cualquier
lugar donde esconderme. Busqué por todos lados, pasando sobre una vieja
cuerda, lona, mantas, hasta que encontré lo que estaba buscando: un cofre
de metal. Lo suficientemente grande como para guardar a un hombre.
Saqué la tapa abriéndolo. Estaba lleno de armas: estacas de madera en su
mayoría, puñales y pistolas de rayos UV.

Miré las armas, entonces, de nuevo eché un vistazo por la habitación.


Agarrando una manta, vacié el cofre de todos los objetos peligrosos y los
envolví en la tela. Los metí en una esquina de la habitación, con la
esperanza de que hubiera otras armas arriba para que Eli no tuviera que
venir aquí en busca de ellas.
61

Luego me acurruqué en la caja de metal y bajé la tapa sobre mí. El


Página

metal parecía delgado, pero esperaba que fuera lo suficientemente grueso


para que Eli no fuera capaz de oler la sangre. También esperaba que
hubiera suficiente oxígeno para que me durara todo el viaje, porque tan
pronto como cualquiera de ellos notara que yo estaba allí, sería echada a
patadas, de regreso a La Sombra. No podía permitirme el lujo de salir hasta
que ambos estuvieran llevando el submarino a nuestro destino.
Esperé con ansiedad hasta que sentí al submarino comenzar a
moverse, lentamente al principio, y luego se tambaleó hacia adelante.
Suprimí un gemido cuando la parte de atrás de mi cabeza golpeó contra la
pared de metal. Respiré profundamente, tratando de calmar mis nervios.
Lo hiciste. Nos estamos moviendo ahora. No te han encontrado.

Ahora que el bote se movía y los latidos en mi pecho comenzaban a


disminuir, estaba empezando a darme cuenta de las consecuencias de mis
acciones. No había tenido tiempo de considerar cómo se preocuparían mi
hermano y Corrine cuando descubrieran que había desaparecido una vez
más. Era lo último que necesitaban, ya habían perdido a todos sus demás
seres queridos. Yo podría ser la gota que derramara el vaso.

Pero de alguna manera, no era tan importante como salir con Eli y
Adelle.

También sabía que probablemente terminaría cautiva de nuevo,


muerta, o algo peor. Pero, tan loco como era darme cuenta de eso, todavía
prefería correr el riesgo a simplemente seguir sentada en La Sombra.

Me sentía culpable por traicionar a mi hermano. Sabía que él quería ir,


pero él no habría querido que yo fuera. Así que no podía decirle. No había
tiempo para discutir con él y no podía dejar pasar esta oportunidad.
Mi ritmo cardíaco se aceleró al pensar en Caleb. Lo que había sido un
dolor de nervio era ahora un pulsátil hematoma.

Ahora más que nada me daba cuenta de por qué tenía tal urgencia
de venir por mí misma. Y era por más que descubrir qué había sido de mis
padres.

Quería respuestas. Quería escucharlas directamente de la propia boca


de ese vampiro.
62
Página

Y no iba a dejar de cazar a ese chico hasta que las consiguiera.


Capítulo 15
Rose
o podríamos haber llegado lo sufrientemente pronto. Cuando el

N submarino se detuvo, solté un suspiro de alivio. Había estado


atrapada en ese estrecho baúl por horas y el aire se estaba
volviendo pesado por la falta de oxígeno.

Pero a pesar de que habíamos dejado de movernos, aún no me atrevía


a moverme. Sentí pasos arriba. Alguien estaba bajando las escaleras.

La puerta se desbloqueó y los pasos se acercaron. Eli, supuse. Quizás


estaba buscando armas. Mi respiración se aceleró. Cerré mis ojos,
preparándome para que la tapa se abriera y Eli me descubriera.

Pero justo cuando unas manos apretaron la caja, hubo una pausa y
luego se apartó, moviéndose hacia mi derecha. Oí el rechinar de la madera
y el tintineo del metal.

Eli había notado las armas en la esquina justo antes de abrir el baúl.
Luego de hurgar durante unos segundos, los pasos se retiraron y la puerta se
cerró de nuevo. El baúl debió haber sido lo suficientemente grueso para
contener los sonidos de mi respiración, incluso ante los sensibles oídos de Eli.

Esperé varios minutos hasta que ya no pude detectar pasos sobre mí.
Escuché que la escotilla se abría y cerraba, el sonido reverberando
alrededor del marco de metal del submarino.

Respirando hondo, abrí el baúl y salté fuera de este. Intenté ponerme


de pie, pero caí al suelo. Mis piernas se habían quedado dormidas. Esperé
63

que los alfileres y agujas desaparecieran antes de intentar ponerme de pie


Página

nuevamente.
Inclinándome, busqué entre las armas. Escogí dos estacas pequeñas,
una daga y una pistola de rayos UV. Luego de comprobar que la pistola
estuviera cargada, recogí un puñado adicional de balas y las metí en mi
bolsillo. Até las armas al cinturón de mis jeans y dejé la habitación.

Me deslicé al piso de arriba y subí la escalera hacia la escotilla.


Tomando una respiración profunda, la abrí lentamente, lo suficiente para
asomarme.
Estábamos nuevamente en la congelada isla de Caleb.

Incluso mientras salía, no pude evitar sentirme confundida sobre cómo


habíamos conseguido entrar tan fácilmente. Caleb me había dicho que
había hechizos muy fuertes protegiendo el lugar y apenas había sentido
alguna turbulencia. Solo podía asumir que o Adelle era una bruja más
poderosa de lo que habíamos pensado o que ahora eran visitantes
bienvenidos.

Bajé por el costado del bote hasta que mis pies aterrizaron en el
embarcadero. Me estremecí mientras un áspero viento azotaba y levantaba
el cuello de mi blusa. Deseé haber tenido el tiempo para traer ropa de
abrigo. Todavía estaba vestida para el clima templado de La Sombra: una
camiseta cubierta con un ligero suéter y jeans. Mis zapatos estaban hechos
de un ligero algodón, la congelante nieve ya se estaba filtrando a través de
estos.

Me apresuré a alejarme del puerto y me sumergí en el primer parche


de arbustos que encontré. Miré alrededor, entrecerrando los ojos mientras
intentaba detectar el más mínimo movimiento.

Al no ver ni escuchar nada, corrí hacia el bosque. Me mantuve alejada


del camino principal, corriendo del tronco de un árbol a otro y haciendo
una pausa para mirar alrededor cada vez.

Logré llegar al final del bosque sin toparme con nadie. Sin embargo,
cuando levanté la vista hacia la montaña sobre la cual se alzaba el castillo,
maldije.

Ahora estaba a la vista de cualquier persona a la que se le ocurriera


64

mirar por las ventanas delanteras. Y había olvidado lo alto que se


Página

encontraba el edificio. Estos zapatos que estaba usando difícilmente tenían


más agarre que las pantuflas que había llevado durante una caminata con
Caleb.
Pero ahora no era el momento de dudas.

Me pregunté dónde estarían Adelle y Eli en este momento… si Adelle


habría sido capaz de transportarlos directamente dentro del castillo con su
magia.

Comencé a subir por los escalones. Aunque estaba sudando después


de casi una quinta parte de mi recorrido, continué, mi respiración más
dolorosa con cada paso que daba.

Mi principal preocupación durante toda la ascensión era que alguien


me notara. Estaba usando ropa oscura en medio de toda esta almidonada
nieve blanca.

A un cuarto de camino para llegar, me detuve, mis ojos agrandándose


de terror. El chirrido de pesadas puertas hizo eco a través del aire frío. Me tiré
al suelo, extendiéndome contra los escalones. Recogí nieve y traté de
cubrirme con esta. Me arrastré hacia el borde de la escalera y miré hacia
abajo. Había una pequeña saliente unos metros más abajo. Mi corazón
golpeteó en mi pecho, me bajé hacia allí. Jadeé ante lo alto que me
encontraba y lo estrecha que se sentía la saliente ahora que estaba
encaramada allí. Me arrastré tan lejos del borde como me fue posible.

Ahora solo tengo que esperar que quien haya salido del castillo no se
detenga en seco con el olor de mi sangre.

Luego de cubrirme con nieve, cerré mis ojos. Apenas me atreví a


respirar mientras esperaba que el vampiro pasara. Unos rápidos pasos se
hicieron más y más fuertes. En el momento que el vampiro estuvo a mi nivel,
me senté de golpe.

Era Frieda, la vampira de piel como el ébano a la que Caleb le había


dado instrucciones de que me llevara comida mientras había estado en el
castillo.
Saqué mi pistola, apunté a la espalda de la vampira y siseé:
65

—No avances un paso más.


Página
Frieda se congeló. Volteándose, fijó sus ojos en mí, sus labios
separándose por la conmoción.
Con la adrenalina corriendo a través de mí, dije:

»Esta bala se alojará en tu pecho y te quemará viva de adentro hacia


fuera. Haz lo que digo y no apretaré el gatillo.
Sus ojos se oscurecieron.

—No estoy acostumbrada a ser amenazada. Y menos por una chica


humana.
Tragué saliva, preparándome contra su penetrante mirada. Un
movimiento erróneo y podría verme desmembrada y los restos de mi cuerpo
se congelarían en la nieve. Apreté mis manos alrededor de la pistola, mis
manos comenzando a sudar a pesar del hecho de que mi cuerpo entero
estaba temblando por el frío.

Lentamente, me incorporé, con cuidado de mantener la pistola con


firmeza. Continuó mirándome con el ceño fruncido. Pero quizás había sido
testigo del poder de una de estas pistolas antes, porque no intentó hacer
nada.

—Solo haz lo que te digo —repetí, mis ojos clavados en ella, evocando
una confianza que no poseía. Salté de nuevo a los escalones, mi corazón
saltando a mi boca cuando casi resbalé. Por algún tipo de misericordia,
pude recomponer el equilibrio—. No hagas que pruebe esta cosa —gruñí.
—¿Qué quieres? —murmuró Frieda, mirando el cañón de la pistola.
—Primero, entrégame tu capa —dije.

Frunció el ceño, pero se desató la capa y la tiró hacia mí. Casi tiró el
arma fuera de mis manos. Pero la sostuve con fuerza y la apunté hacia ella
nuevamente.

Usando solamente una mano, até la capa alrededor de mí y la sujeté,


tirando de la capucha sobre mi cabeza. Ya me estaba sintiendo más
caliente con esta, pero, por supuesto, el calor no era la razón por la que se
la había pedido.
66
Página

»Ahora —continué—, vas a llevarme sobre tu espalda hasta el castillo.


¿Conoces alguna entrada lateral?
Mantuvo sus labios sellados, sus ojos estrechándose hacia mí.

»No me provoques, Frieda —dije, intentando que mi voz sonara


profunda y amenazadora—. Responde mi pregunta.

Me miró con desafío durante varios segundos, pero luego asintió con
los labios fruncidos.
»Vuelve tu espalda hacia mí y agáchate para que pueda subir.

Se dio la vuelta lentamente e hizo lo que le había ordenado.


Presionando el cañón de la pistola directamente contra su sien, dije:
»Ahora sostén mis piernas y comienza a escalar.
Agarró mis piernas y se puso de pie.

»Llévame dentro del castillo por una entrada que llame menos la
atención. Una vez que estemos allí, te diré qué hacer a continuación.

Comenzó a caminar por el acantilado con demasiada lentitud. Agarré


su cuello y clavé el cañón de metal de la pistola contra su piel.
»Más rápido, Frieda —susurré.
—Te alimenté todos los días y así me pagas —murmuró.

A pesar de que prácticamente podía sentir que ponía sus ojos en


blanco, aceleró y, un minuto después, habíamos llegado al castillo. Pasamos
junto a las puertas principales de roble y se arrastró alrededor del estrecho
sendero que rodeaba un costado del castillo. El camino era tan estrecho y
no había barandilla para detener que una persona se precipitase por los
cientos de metros de los acantilados. Me estremecí, sintiendo náuseas
mientras vislumbraba la caída.

Respiré de alivio cuando Frieda se detuvo debajo de una ventana


abierta. Mi agarre se apoderó de ella para salvar mi vida mientras saltaba
hacia arriba. Subió por la ventana y ambas aterrizamos en la esquina de un
vestíbulo afortunadamente vacío.
»¿Ahora qué? —preguntó a través de dientes apretados.
67

Ahora lo que realmente quería era ser llevada con mis padres. Pero eso
Página

era demasiado peligroso en este momento hasta que entendiera qué les
había sucedido. Esto habría sido un desperdicio si yo también era atrapada
y encarcelada. Bajé mi capucha para que cubriera la mayor parte de mi
rostro.
—¿Sabes dónde está Caleb? —susurré.
—En su habitación.

—Llévame hasta allí. Evita caminar por los pasillos donde haya
probabilidades de haber vampiros. Toma una ruta más larga si es necesario.
Pero recuerda —dije, clavando la pistola contra su sien de nuevo—, te estoy
observando.

Contuve la respiración mientras se lanzaba hacia adelante. Subió la


escalera principal del vestíbulo y corrió por los pasillos. Me sentí aliviada de
que no hubiera mucha gente por allí. Había perdido la noción de qué hora
era. Subió más y más alto hasta que llegamos a la escalera con la que
estaba tan familiarizada ahora… el conjunto que conducía al apartamento
de Caleb.

Comencé a temblar a medida que nos acercábamos. No le temía al


mismo Caleb; sino a oír lo que tenía que decir. La verdad. De sus propios
labios.

Mi estómago revoloteó mientras Frieda me dejaba fuera de su


habitación. Agarré el tirador de la puerta y golpeé, sin separar el arma de
Frieda mientras esperaba. Presioné mi oreja contra la puerta.
Por favor, que esté adentro. Por favor, que esté adentro.

Agarré el pomo de la puerta y lo giré. Había sido dejada abierta. Me


deslicé detrás de la puerta y la cerré. Tenía que ser rápida ahora. Frieda, sin
duda, advertiría a la bruja y a todos los demás que había regresado.

Me deslicé por el oscuro pasillo y entré al apartamento de Caleb. Miré


a mí alrededor, mi corazón hundiéndose cuando me di cuenta de que
estaba vacío. Pasé mis manos por sus instrumentos. Parecían estar en el
mismo lugar desde la última vez que los había visto, sin tocar desde
entonces. Caminé alrededor de la sala de estar, luego entré a la cocina.
No está aquí. ¿Ahora qué?
68

Ahora me estaba golpeado por dejar que Frieda se fuera antes de


Página

poner los ojos sobre él. Debe haberme mentido. Lancé mis ojos
desesperadamente alrededor de la habitación una vez más, luego di vuelta
a la esquina hacia la salida del apartamento.

Mi corazón saltó a mi garganta mientras observaba una alta y oscura


figura de pie en el pasillo. Sus manos estaban apoyadas sobre cada pared.
Sombras caían por su rostro mientras bloqueaba la puerta.
»Caleb —susurré.

Deslizó sus manos hacia abajo y avanzó hacia la luz, deteniéndose a


un par de metros de distancia de mí. Su rostro era claramente visible ahora.

»¿Me estuviste usando todo el tiempo? —pregunté, luchando por


mantener mi voz firme—. Todo para llegar a Anna.

Su rostro estaba en blanco, ilegible. Pero sus ojos eran tan intensos
mientras se clavaban en los míos.
Asintió secamente.

Su admisión me apuñaló en el pecho. Mi respiración se hizo más pesada


a medida que el peso de su engaño caía sobre mí. Metí la mano en el bolsillo
de mi capa. Sacando la pistola, la sostuve frente a mí, poniendo pocos
metros de distancia entre nosotros para poder apuntar mejor.

»¿Dónde están mis padres? —Era difícil contener la furia que ahora
burbujeaba dentro de mí.

Sus ojos viajaron hacia el cañón de la pistola, luego de nuevo a mi


rostro. Si estaba sorprendido de que hubiera sacado una pistola y la
apuntara hacia él, no lo demostró. Finalmente, habló, su voz profunda y
gutural.

—Los hemos tomado como prisioneros aquí. —La manera tan tranquila
en la que habló me irritó.

Su mano salió disparada y agarró mi brazo. Que se atreviera a tocarme


mientras todavía estaba sosteniendo un arma me sorprendió.
—Detente —jadeé, presionando mi pistola contra su garganta.
Se detuvo en seco, su agarre en mí aflojándose ligeramente. Me miró.
69
Página

»¿Cómo pudiste hacer esto? —solté, con la penetrante decepción


cerca de consumirme.
—No soy quien pensaste que era. —Su manzana de Adán se movió
contra la punta de mi pistola.

Su agarre se apretó en mí otra vez e hizo un gesto de arrastrarme hacia


la puerta. Pero dije:
—No pienses que no tiraré del gatillo.
La sombra de una sonrisa cruzó sus labios.

—Deberías ya haber tirado de él —dijo. Y con un movimiento brusco se


lanzó hacia adelante, retorció mi brazo en una llave detrás de mi espalda e
hizo caer la pistola.

Me quedé mirando con horror mientras caía al suelo. Me agaché para


recogerla, pero me contuvo. Sosteniendo mis dos muñecas con una sola
mano, me empujó al suelo. Me extendió sobre la alfombra, con las piernas
a horcajadas sobre mi cintura. Su mano libre aflojó mi cinturón,
desarmándome completamente mientras lo arrojaba al otro lado de la
habitación junto con mi daga y dos estacas.

Lo miré, estupefacta. Evitó mirarme a los ojos mientras sus fuertes manos
envolvían mi cintura. Lanzándome sobre su hombro, salió del apartamento
y bajó las escaleras hacia la planta baja.

Supuse que una parte de mí había decidido buscar a Caleb porque,


en el fondo, había esperado que todo esto fuera un gran malentendido.
Había esperado que fuera capaz de explicarme su inocencia.
Pero ahora, al menos la verdad estaba clara.

Tenía razón. Debería haber tirado del gatillo cuando había tenido la
oportunidad.
70
Página
Capítulo 16
Caleb
abía sabido que me arrepentiría de besar a esa chica al

H momento en que nuestros labios se tocaron.

Ahora que Annora había dejado claras sus intenciones en


cuanto a La Sombra, era demasiado peligroso tener siquiera la más mínima
relación con Rose.

Me había sorprendido que Rose se hubiera atrevido a buscarme. Me


había hecho darme cuenta que había sido demasiado suave con ella.
Había provocado que me subestimara… el beso de la muerte.

Ahora, había llegado el momento de mostrarle el monstruo que era


realmente.

Ignorando sus luchas, me apresuré hacia las mazmorras. Decidí


mostrarle la misericordia de ponerla en la misma celda que sus padres. Pero
ese sería el último gesto de buena voluntad que recibiría de mí.

Evité mirar a sus padres cuando la metí en la celda. Salí de las


mazmorras tan rápidamente como había entrado, ignorando las preguntas
e insultos que me lanzaron.

No sabía si ella, sus padres, o cualquiera de los prisioneros saldrían con


vida. Pero ya no podía ayudarla más. Implicarme más solo pondría nuestras
vidas en peligro. Ya había escapado por poco de que Annora creyera que
era un traidor. No iba a arriesgarme de nuevo.
71

La muerte de Rose sería menos dolorosa abajo en las celdas junto con
Página

el resto de su gente, a diferencia de si Annora la descubría conmigo. La bruja


desataría toda su frustración acumulada en la chica, y Rose desearía haber
muerto de cualquier otra manera.
Después de encarcelar a Rose, regresé a mi apartamento.

Lo primero que hice fue romper toda mi colección de instrumentos. Me


recordaban demasiado a ella. Los destruí uno por uno con mis propias
manos y lancé los restos por el balcón. Cayeron por los acantilados y
desaparecieron en la nieve.

Incluso sin esos instrumentos, sospechaba que pasaría un tiempo difícil


olvidando a esa chica. Pero mi insensibilidad hacia ella al menos destruiría
su afecto por mí, o lo que fuera que hubiera imaginado que existía al
principio.

Me acerqué a mi tocador y me serví un trago de whisky, bebiéndolo de


golpe y cerrando los ojos. Tuve tres más, luego me recosté en mi cama.
Hubo un golpe en mi puerta. Miré hacia el reloj en la pared. Era tarde.

Abrí la puerta para ver a Annora de pie afuera. Su largo cabello caía
suelto por su espalda y llevaba puesto un vestido de seda que se aferraba
a sus curvas.

—¿Hace cuánto tiempo regresaste? —pregunté, haciéndome a un


lado y permitiéndole la entrada. Cerré la puerta tras ella.
—Hace una hora más o menos —dijo, abriéndose paso hacia mi cama.

Se estremeció ante la fría brisa atravesando mi habitación y cerró las


puertas de mi balcón. Me quede parado en la puerta del dormitorio y me le
quedé mirando desde el otro lado de la habitación.
—¿Entonces? —pregunté—. ¿Qué sucedió?

Ella dejó escapar un suspiro y se sentó en su silla. Extendiendo la mano


para alcanzar mi botella de whisky, tomó un trago, haciendo una mueca
cuando tragó. Apoyó los pies en la cama y levantó la mirada hacia mí.
—La inmune ya no es de nuestra incumbencia —dijo simplemente.
Me le quedé mirando.
72
Página

—¿Qué demonios se supone que significa eso? Después de todos los


problemas que pasé para llegar a ella…
—Caleb —dijo, chasqueando la lengua—. ¿Cuántas veces tengo que
decírtelo? Las tareas que nos dan tienen sus fines en sí mismas. Hiciste tú
parte, ahora no pienses más en ello.

No la presioné. No era como si el destino de la inmune me preocupara


de todos modos. Aun así, no podía evitar sentir curiosidad en cuanto a cómo
una mujer en avanzado estado de embarazo podría haber escapado en
nuestras narices.
Tragando otro trago de whisky, Annora dijo:
—No somos culpados por su desaparición. Eso es todo lo que importa.

Gruñí y caminé hacia las puertas del balcón, mirando hacia el cielo
nocturno. Estaba nublado esta noche, y no podía ver ni una sola estrella.

»Nuestras autoridades, sin embargo, tienen otras tareas para nosotros


—dijo suavemente.
Me di la vuelta para enfrentarla otra vez.
—¿Y cuáles son?

—Les dije que tenemos a Derek y Sofía Novak atrapados en nuestras


mazmorras, junto con su vampiros y brujas más fuertes.
Mi estómago se apretó.

»Ellos no ven el punto en que barramos las playas de los alrededores,


mientras La Sombra tiene tal abastecimiento de humanos —continuó—. Es
una pérdida de energía y recursos cuando los humanos viven en tales
cantidades en un solo lugar.
Me di la vuelta para hacerle frente a la ventana otra vez. Sabía dónde
terminaría esto.

Con los años, lo único que nos había detenido de aprovechar los
recursos de La Sombra había sido nuestra ignorancia en cuanto a su
ubicación. Pero ahora sabía exactamente donde estaba. También lo sabía
Stellan, y por consiguiente la bruja.

Ahora era solo cuestión de tiempo antes de que la bruja cayera en la


73

tentación que había tenido desde la primera vez que nos habíamos
Página

establecido en el reino humano.


»Isolde sugirió que vaciáramos nuestro actual suministro de humanos
primero —dijo, haciendo girar un mechón de cabello oscuro alrededor de
sus dedos—. Y entonces la próxima recarga la obtendremos de La Sombra.
No tendremos que aventurarnos a cualquier otro sitio hasta que vaciemos
La Sombra… y por lo que sabemos de la población de humanos de La
Sombra, eso podría tomar mucho tiempo.

También sabía cuántos humanos habíamos dejado en nuestras


mazmorras ahora mismo. No eran muchos.

Nuestro primer viaje a La Sombra podría llegar antes de que me sintiera


cómodo al respecto.

74
Página
Capítulo 17
Sofía
ecé para que Corrine dejara de enviar gente. En el momento en

R que ponían un pie en el castillo, parecía que Annora tenía una


forma de detectarlos y tirarlos dentro de una mazmorra aquí
abajo con nosotros.

Primer hubo un grupo de brujos a quienes Annora metió en una celda


cercana. Y más tarde, para nuestro horror, Adelle y Eli fueron traídos aquí
abajo. Si la situación no hubiera sido tan grave, hubiera sido casi cómica.

Luego, cuando Rose fue traída por Caleb, casi me dio un infarto. No
podía creer lo que veía en un principio. Me tomó unos minutos para que el
terror se hundiera por completo. Mi hija está lejos de la seguridad de La
Sombra, de vuelta en este castillo de pesadilla. No somos lo suficientemente
fuertes para protegerla. Y no tenemos forma de liberarnos.

Derek y yo la agarramos tan pronto como fue arrojada a nuestra celda.


Parecía estar ilesa. Agarré su mandíbula con la ira consumiéndome.
—¿Qué demonios estás haciendo aquí?

Rose me miró fijamente en un estado de conmoción. Sus labios se


movieron, pero no salieron palabras.
Todos en la mazmorra lucían igual de horrorizados de verla.
Alejó su mirada al suelo y finalmente logró graznar:

—Me escondí en la parte trasera del submarino de Eli. —Su rostro estaba
75

pálido, sus labios temblaban mientras hablaba.


Página
Derek maldijo. Estaba tan fuera de mí que apenas podía pensar en
palabras lo suficientemente fuertes para expresar mi ira contra ella. La
agarré por los hombros y la obligué a que me mirara.

—¡Cómo pudiste ser tan desobediente! Después de todo… ¡Estúpida,


estúpida chica!

Este es el problema con mis gemelos. Tienen la audacia de los vampiros,


pero la fuerza de los humanos,
Su rostro culpable se volvió borroso por las lágrimas.
—¿Dónde está tu hermano? —exigió Derek.
—Lo dejé en casa con Corrine —dijo Rose.

No sabía qué decir. Miré a Derek y reconocí la misma incertidumbre en


sus ojos.

La Sombra estaba siendo vaciada de sus líderes poco a poco porque


la maldita Corrine seguía permitiendo que la gente viniera aquí. Y ahora Eli
y Adelle ni siquiera podían actuar como los mensajeros que se suponía que
eran.
—No tenía ni idea. —Eli se ahogó, mirando a Rose.
Exhalé fuertemente y puse mi cabeza en mis manos.
¿Qué será de nosotros?

Solo esperaba que Ben no intentara seguirnos también ahora que su


hermana había desaparecido. Era justamente el tipo de cosas que
intentaría.

Rose se movió en silencio hacia un rincón junto a Aiden, quien pasó un


brazo alrededor de ella y la besó en la frente. Las rodillas de Rose estaban
juntas contra su pecho, su mirada fija en el suelo.

—El chico te trajo aquí —dijo Derek, dirigiéndose a nuestra hija—. ¿Te
hizo daño de alguna manera?

Rose lo miró con los ojos llenos de lágrimas. Se mordió el labio inferior y
76

negó con la cabeza.


Página
Derek se volvió hacia mí. Desearía que me hubiera podido ofrecer
algunas palabras de consuelo, pero realmente no había nada más que se
pudiera decir.
»Tenemos que escapar de aquí —murmuró.

Ambos nos habíamos repetido esas palabras innumerables veces, pero


ninguno sabía por dónde empezar.

No recordaba sentirme tan impotente. Era irónico… había querido


convertirme en un vampiro tantos años atrás para nunca tener que sentirme
impotente, como me sentía ahora.

Gracias a Annora, había sido reducida a ser igual de inútil que un


humano. Enterré mi cabeza entre mis rodillas.

La esperanza de que encontráramos a Anna a tiempo era inexistente


ahora. Una parte de mí ya estaba de luto por ella y su hijo no nacido.

Otro sonido de la puerta de la mazmorra destrancándose me devolvió


a mis sentidos. Un guardia vampiro deslizaba los pies por el pasillo,
arrastrando a una frágil anciana por el cuello. La llevó a una celda vacía a
unos metros de la nuestra y la tiró dentro. Luego se apresuró a salir de la
mazmorra y cerró la puerta detrás de él.

Miré a la anciana que recién había tirado allí. Con cabello gris claro,
casi blanco, era pequeña y delgada como un palo. Su tez era amarillenta y
la piel se aferraba a su esqueleto como tela húmeda contra un rastrillo de
metal. No llevaba nada más que un camisón de algodón fino y su cuerpo
entero temblaba mientras se acurrucaba en un rincón.
Su lamentable estado fue suficiente para distraerme por un momento.
—Disculpe —dije en el tono más suave que pude.
La mujer dejó escapar un suave gemido.
»Por favor —susurré—, solo quiero hablar con usted.
Me miró con ojos ansiosos.

»Necesito que me diga lo que sabe acerca de este lugar. ¿Cuánto


77

tiempo ha estado aquí?


Página

—A… alrededor de un mes —respondió con voz ronca.


—¿Sabe qué hacen con todos los humanos que recogen aquí?
—pregunté.
Me miró con terror en sus ojos muy abiertos.
»Dígame, por favor —la insté.
—Son llevados de aquí. No sé qué pasa con ellos.
—¿A dónde son llevados, lo sabe?
—No tengo idea. Pero una vez que caen por el agujero, nunca vuelven.
¿Agujero?
—¿Qué agujero? —instó Derek.

—E… en una de las mazmorras… una de las mazmorras donde son


recluidos los prisioneros. Hay un agujero en el suelo. Un abismo.
Derek y yo intercambiamos miradas de asombro.
—¿Cómo sabe eso y aún está aquí? —le pregunté.

—Yo… no estoy bien. —Levantó una débil mano para revelar varias
costras—. Se dieron cuenta de que estaba enferma justo antes de lanzarme
al agujero. Mi sangre está infectada y decidieron que no me querían. Es por
eso que estoy aquí. No sé cuánto tiempo pasará a… antes de que terminen
conmigo. —Se tragó un sollozo.

Así que es cierto. Después de todo este tiempo, hay portales abiertos
hacia otros reinos.
¿Qué otra cosa podía ser ese agujero?

—¿Ha visto a una mujer embarazada? ¿Cabello negro, ojos verdes?


—pregunté—. Anna, es su nombre.

—No. No he visto a una mujer embarazada aquí. Pero de nuevo, hay


muchas mazmorras en este castillo. Pero probablemente estén malgastando
su tiempo. Mi conjetura es que ya la llevaron por el agujero.

—¿Dónde está el agujero del que habla? —preguntó Derek,


78

agarrándose de los barrotes y mirándola intensamente.


Página

—No está lejos de la cocina. A unos pocos pasillos de distancia.


—¿Así que está cerca de esta mazmorra?
Asintió.
—Bastante cerca.

El problema era que, incluso si por algún milagro lográbamos liberarnos


de esta mazmorra y llegar al portal, no teníamos idea de a dónde nos
llevaría y si en algún momento encontraríamos a Anna y su hijo en el limitado
tiempo que tendríamos… asumiendo que aún estuvieran vivos.

79
Página
Capítulo 18
Sofía
erek se paseó de un lado al otro de la celda por lo que

D parecieron horas. Su comportamiento estaba haciendo poco


para calmar mis nervios mientras me sentaba junto a Rose y a mi
padre. Los otros vampiros habían dejado de hablar. Estábamos débiles, no
habíamos tenido sangre por mucho tiempo. En cuanto a Rose, no sabía
cuándo había tenido una comida, pero se veía pálida.

Derek y yo le habíamos ofrecido algo de nuestra sangre para fuerza,


pero se negó. Lo que no fue ninguna sorpresa. Incluso cuando estaba
enferma se negaba a beberla.

Sospechaba que tendríamos que obligarla a beberla si nos


quedábamos atrapados aquí mucho más tiempo.

Los demás vampiros en nuestra celda se acurrucaban tan lejos de mi


hija como les fuera posible. Todos estábamos comenzando a sufrir por la
falta de sangre y con nuestros estómagos gruñendo, el aroma de la dulce
sangre de Rose no estaba ayudando.

Apoyé la cabeza contra la pared de piedra y cerré fuertemente los


ojos.
—Qué demonios…

Levanté la mirada para ver a Ibrahim ponerse de pie de golpe,


flexionando los dedos. Unos segundos después, las luces fijadas en las
paredes de la mazmorra parpadearon y se apagaron, sumergiéndonos en
80

la oscuridad.
Página

—¿Qué? —preguntó Derek, mirando fijamente a Ibrahim.


Las otras brujas también se apresuraron a ponerse de pie.
Ibrahim miro desde mí hacia Derek.
—Siento a mis poderes regresar a mí.
—¿Huh?

Se volvió hacia la puerta y, agarrando los barrotes, lanzó un hechizo. Se


abrió de una explosión, enviando trozos de afilado hierro volando por todas
partes.

Me puse de pie súbitamente, mirando hacia la puerta abierta,


estupefacta. No teníamos tiempo para tratar de darle sentido a la situación.
De alguna forma, el control de Annora sobre nosotros se había perdido.
Cuánto duraría esto, no teníamos idea.

La sorpresa dejó paso a la urgencia. El resto de las brujas se apresuraron


a salir y comenzaron a romper las puertas rodeándonos, liberando al resto
de los vampiros.

Todo el mundo se detuvo en el pasillo afuera de las celdas, mirando


hacia Derek y a mí para obtener instrucciones. Derek me miró fijamente.
Teníamos una fracción de segundo para decidir si decidiríamos escapar con
el resto de ellos, o correr el riesgo de buscar a Anna.
Las palabras no fueron requeridas. Leímos las expresiones del otro.
Derek se volvió hacia Ibrahim:
—Guía a todos de regreso a La Sombra. ¡Apresúrate!
Ibrahim asintió y comenzó a dirigir a todos hacia la salida.
Rose extendió la mano y agarró el brazo de Derek.
—¡Espera! ¿Qué pasa con ustedes dos?
—Pronto seguiremos después de ustedes, cariño —dijo.

Antes de que Rose pudiera protestar, Xavier se le acercó por detrás y


la lanzó encima de su hombro. Ibrahim abrió la pesada puerta de la
mazmorra con una explosión y todos comenzaron a salir apresuradamente.
81
Página

—¡Yuri! —grité. Él estaba al fondo de la multitud y se volvió a


enfrentarme.
—¿Qué?
—Espera un segundo.

La anciana acurrucada junto a los barrotes nos observaba escapar. Me


apresuré hacia ella:

»Díganos exactamente donde está la mazmorra con el agujero, y la


ayudaremos a escapar también.
Su rostro se contorsionaba mientras retorcía su cerebro.

—Si suben, se encontraran en una gran sala rectangular. Tomen la


salida en la… esquina derecha más alejada. Luego crucen el pasillo de
entrada. La cámara que quieren está a unas cuantas puertas a lo largo de
la entrada principal del castillo. Cre… creo que es la tercera puerta. Pasen
a través de ella, y verán una alfombra china que cubre la puerta de la
trampa. Si pueden romper los pernos de la puerta, encontraran una escalera
debajo que conduce directamente a la mazmorra con el agujero.

—Está bien —exhalé, intentando aprender de memoria sus


instrucciones.

Claudia ahora asomaba la cabeza por la puerta de la mazmorra, la


ansiedad escrita en todo su rostro.
—Te puedes ir ahora —le dije a Yuri—. Pero llévate a esta mujer contigo.

Derek y yo derribamos la puerta de su celda. Yuri la levantó en sus


brazos y se apresuró a salir de la mazmorra con Claudia.

Les seguimos inmediatamente después. Ambos sabíamos que las


posibilidades de encontrar a Anna eran prácticamente inexistentes.

Una ola de déjà vu me golpeó. Estábamos exactamente en la misma


posición en este momento que cuando Ben había estado atrapado en el
Aviario como un recién nacido. Las posibilidades de que sobreviviéramos y
regresáramos a tiempo con nuestra hija habían sido prácticamente nulas
entonces también. Pero habíamos tomado la posibilidad de todas maneras.
¿Puede un rayo golpearnos dos veces?
82

Nos separamos de los demás y corrimos por el suelo de mármol,


Página

rezando porque no nos topáramos con nadie. Aparentemente, las luces


habían sido eliminadas no solo en nuestra mazmorra, sino que en todo el
castillo. Afortunadamente, las instrucciones de la mujer habían sido exactas.
En muy poco tiempo, nos encontramos en una cámara cerca de la entrada
principal con una alfombra adornada en una esquina. La deslizamos y
abrimos de un tirón la puerta trampa. Bajamos los escalones hasta que nos
encontramos en una mazmorra negra como el carbón.

Mi respiración se elevó cuando capte un vistazo de un cráter circular


en el centro de la habitación. Acercándonos a él, me quede mirando sus
paredes con azulados remolinos traslucidos, su profundidad sin fin, el brillo
de estrellas más allá… me trajo muchos recuerdos, me quede atónita en
silencio durante unos momentos.
El destello de electricidad regresó a nuestro alrededor.

Jadeé. Si esto significaba que la influencia de Annora sobre el castillo


había regresado, esperaba que los demás hubieran logrado salir a tiempo.
Dije una oración y agarré la mano de Derek.
Saltamos en el abismo.

Todo fue un borrón cuando nos lanzamos hacia abajo. Apenas podía
dar bocanadas de aliento, la fuerza tirándonos hacia abajo succionaba el
aire de mis pulmones.

Al llegar al otro lado, aterricé como un bulto en un suelo de piedra.


Derek se removió a unos metros de distancia de mí. Me senté y miré
alrededor.
Estábamos en otra mazmorra. Solamente que esta no era tan fría como
la de la isla de Caleb.

Ahora estábamos de regreso en el mundo de los seres sobrenaturales.


Un lugar al que había jurado que nunca me aventuraría otra vez después
de la terrible experiencia por la que habíamos pasado recuperando a Ben.

Divisé una puerta de roble en la esquina de la habitación y Derek y yo


nos apresuramos hacia ella. Estaba cerrada, así que Derek no tuvo más
remedio que rasgarla de sus bisagras, a pesar del ruido.
83

Nos arrastramos hasta un conjunto de estrechas escaleras y llegamos a


Página

lo que claramente era una cocina. De techo alto y oscuro, la habitación


estaba rodeada de mostradores de acero sobre los que se extendían una
serie de calderos negros, cuchillos de trinchar y otros utensilios que se veían
afilados. El olor de la sangre quemada permanecía en el aire. Sangre
humana.
Me estremecí.
—¿Dónde comenzamos? —le susurré a Derek.

—Si Anna está aquí —contestó, todavía escaneando la habitación—,


tendría sentido que estuviera siendo mantenida con otros humanos. Debe
haber una mazmorra, o una habitación de algún tipo…

Olfateé en aire otra vez. Si esta cocina era donde se preparaba la


sangre humana, tendría sentido que los humanos se mantuvieran cerca del
lugar.

—Allí —dije, apuntando hacia la esquina más alejada de la habitación.


Nos apresuramos y bajamos la mirada hacia otra puerta trampa.

Desatornillándola, levanté la escotilla para abrirla. Se abrió con un


crujido y el olor de caliente sangre humana emanó del agujero.

Descendimos las escaleras y nos encontramos parados dentro de una


mazmorra llena de humanos atrapados detrás de barrotes. Olas de gritos
resonaron por las paredes. Corrí a cerrar la puerta trampa, esperando que
el ruido no hubiera sido oído todavía.

Nos separamos y corrimos por la mazmorra, revisando cada una de las


celdas por cualquier señal de Anna.

—No vamos a herirlos —siseó Derek—. Estamos buscando a una mujer


embarazada. ¿Alguno de ustedes la ha visto?
Se callaron un poco, pero nos miraban sin comprender.

—¿Alguno de ustedes? —pregunté, mirando alrededor hacia sus


pálidos rostros.

Después de cinco minutos, era claro que Anna no estaba aquí. Me volví
hacia el humano más cercano, un joven alto con pómulos salientes.
84

—¿Hay otros lugares que no sean está mazmorras donde mantengan a


Página

los humanos?
—Yo… yo no lo sé —balbuceó.

Respiré bruscamente y levanté la voz, repitiéndoles la pregunta a todos.


Ninguno de ellos parecía saber.

—Nos acaban de arrojar aquí. No tenemos ni siquiera idea de lo que es


este lugar —dijo una mujer joven.
Miré a Derek. Significaba más exploración.

Nos apresuramos a salir de la mazmorra y regresamos a la cocina.


Aunque todavía perseguida por el estado en que esos humanos estaban,
tenía que concentrarme. Nos dirigimos hacia la salida de la cocina y
emergimos en un gran salón de entrada.

Me llamó la atención lo similar en cuanto a arquitectura que era este


lugar al castillo de Caleb. La misma gran escalera, las cortinas gruesas, los
ventanales… corrí de ventana en ventana, mirando hacia afuera. Océano
oscuro por lo que podía ver. Estábamos en un castillo, eso estaba claro
ahora. Y parecía estar en una pequeña isla. No había signo de vegetación,
ni siquiera un solo árbol. El castillo estaba construido sobre rocas negras. Un
camino acompañaba la circunferencia del edificio, y una docena de
metros más allá de eso, una brusca caída hacia el mar de espuma.
—¿Qué es este lugar? —respiré.

—No lo sé —dijo Derek, tomando mi mano y tirando de mí—. Pero no


tenemos tiempo para detenernos y admirar el paisaje.

Revisamos salón tras salón, tratando de permanecer en la sombra,


viajando tan silenciosamente como fuera posible. Fallamos en encontrar
otra puerta trampa o mazmorra en la planta baja, así que nos dirigimos por
la escalera hacia el primer piso. Este piso parecía ser residencial. Los pasillos
estaban alineados con puertas, la mayoría de las cuales estaban
extrañamente abiertas, guiando hacia apartamentos. Todo demasiado
lujoso para mantener a humanos. Todo el castillo parecía desierto.

Mi estómago se hundió cuando revisamos nivel tras nivel sin suerte. A


medida que nos apresuramos a lo largo del pasillo de la planta superior, me
detuve frente a una puerta de color rojo sangre. Agarré el brazo de Derek y
85

lo eché hacia atrás, señalándola. Tallado alrededor del borde de la puerta


Página

había letras de un extraño y antiguo lenguaje.


—Me pregunto… —Extendí la mano hacia el picaporte y lo giré.

Estuvo rígida al principio, pero cuando aplique presión, cedió. Estaba a


una fracción de segundo de empujar la puerta para abrirla de par en par
cuando una voz atravesó el pasillo.

—Yo no iría ahí si fuera ustedes. A menos que quieran un castigo más
doloroso que en el que ya están.

Ambos nos dimos vuelta a tiempo para ver a Annora extendiendo las
palmas.
Mis piernas se doblaron y mi visión se desvaneció.
Debería haber sabido que esta vez no seríamos tan afortunados.
Porque, después de todo, un rayo rara vez golpea dos veces.

86
Página
Capítulo 19
Sofía
erek y yo entramos a otra mazmorra.

D Miré a mí alrededor con horror al ver a tres de nuestros


acompañantes en la celda frente a la nuestra… Ibrahim,
Aiden y Zinnia.

—¿Qué pasó? —jadeé, arrastrándome hacia los barrotes y


agarrándome a ellos.

—La influencia de Annora regresó antes de que los tres pudiéramos


escapar —murmuró Ibrahim, frotándose las sienes—. Pero los otros lograron
salir a tiempo.

Me quedé mirando más de cerca. Sus ropas parecían más andrajosas


que antes, manchas de sangre fresca empapándolas.
Al menos Rose escapó.

Mi alivio no duró mucho ya que el recuerdo de nuestro intento fallido


de recuperar a Anna llegó de golpe.
—¿Annora nos trajo hasta aquí? —preguntó Derek.
Ibrahim asintió, y los tres nos miramos con preocupación.
—¿Qué les pasó a ustedes? —preguntó Aiden.

—Encontramos el portal —dijo Derek—. Pero no pudimos encontrar a


Anna.
87
Página

—¿Qué había en el otro lado? —preguntó Zinnia.


—Otro castillo —le contesté—. Similar a este, excepto que estaba en
una isla mucho más pequeña, y sin este clima helado. Había una mazmorra
con humanos... como esta. Pero Anna no estaba allí.
Todos se quedaron en silencio.

—¿Para qué creen que Annora quitó su poder sobre este lugar?
—preguntó Derek.
Se veían tan despistado como yo.
Recordé las últimas palabras de Annora y los escalofríos me recorrieron.
A menos que quieran un castigo más doloroso que en el que ya están.
Miré a Derek y murmuré:
—¿Qué crees que la bruja entiende por castigo?
—No tengo idea —dijo, apretando la mandíbula.

Al final resultó que, no tuvimos que esperar mucho tiempo para


averiguarlo. Apenas diez minutos pasaron desde que habíamos llegado
cuando Annora entró en la mazmorra. Se detuvo frente a nuestra celda y
nos miró a los dos.
La puerta de nuestra celda hizo clic y se abrió.
—Les sugiero que no intenten nada —dijo—. Solo síganme.

La seguimos fuera de la mazmorra. Consideré correr mientras salíamos


de la escalera, pero Derek agarró mi cintura y me mantuvo en mí lugar.

Él estaba en lo correcto. No llegaríamos a ninguna parte con esta bruja.


El intento de escape solo empeoraría las cosas. Annora tocó nuestros brazos.
Nos desapareció del lugar y reaparecimos en un pasillo, afuera de una
puerta. Cuando miré por la ventana, parecía que estábamos en uno de los
pisos más altos del castillo.

Ella abrió la puerta y entramos en un apartamento completamente


equipado. Nos condujo a lo largo del pasillo y a través de un buen número
de habitaciones. Nos detuvimos una vez que llegamos a un estudio.
88

Derek y yo nos quedamos en la entrada, mirando mientras ella se dirigía


Página

a una mesa en un rincón. Acercó una silla y se sentó.


—¿Qué quieres de nosotros? —le pregunté, luchando por estabilizar mi
respiración.

—Quiero —dijo, su voz peligrosamente baja—, enseñarles una lección


por vagar sin mi autoridad.

Derek y yo apenas tuvimos tiempo de darnos cuenta de lo que nos


golpeó. Un dolor insoportable explotó en la base de mi columna vertebral y
se extendió por todo mi sistema nervioso. Me desplomé, y Derek aterrizó
junto a mí, un momento después. La agonía me cegó. Ni siquiera podía
encontrar la fuerza para abrir los ojos. Mis extremidades temblaban, mis
dientes castañeaban. Mi cerebro se sentía como si estuviera en llamas,
como si fuera a explotar contra mi cráneo.

Cada segundo que duró la agonía, oré para que el destino de Anna
no hubiera sido tan doloroso.

89
Página
Capítulo 20
Ben
a desaparición de Rose hizo temblar la isla. Cuando no regresó

L esa noche y todavía no había regresado por la mañana, había


sospechado que podría encontrarla en el faro de nuevo. Pero no
estaba allí.

Griffin no tenía idea de dónde estaba. Había afirmado que no lo había


visitado esa noche. Nadie la había visto… resultó que yo había sido el último
en verla.

Solo podía suponer que se había colado en el submarino sin que Eli o
Adelle lo supieran. Por el momento de su repentina partida y la forma en que
me había mentido acerca de ir a ver a Gavin, todo apuntaba a esto.

Por supuesto, Corrine estaba histérica. Maldije a mi hermana en voz


baja por salir de la isla sin mí. Si las cosas habían estado incómodas antes,
ahora eran diez veces peores.

Se sentía como estar atrapado en una olla de agua hirviendo, hirviendo


lentamente con una preocupación viviente. La noche de insomnio se
convirtió en un día, las horas pasaron en un borrón. No podía concentrarme
en nada. Terminé paseando arriba y abajo a lo largo de las costas de la isla,
mirando al mar como si fuera a ver la sombra de sus submarinos bajo el
agua. Pero nunca lo hice.

Regresé a los aposentos de Corrine en el Santuario. Ella estaba sentada


en la mesa con la cabeza entre las manos, estudiando minuciosamente un
90

gran libro negro. Levantó la vista cuando entré y cerró el libro.


Página
—¿Qué estás haciendo? —le pregunté, mirando sus temblorosas
manos. Haciendo caso omiso de mi pregunta, se levantó y metió el libro en
su estantería—. ¿Qué es eso?

Su labio inferior tembló mientras me miraba. Pensé que estaba a punto


de responder a mi pregunta, pero entonces negó con la cabeza. Me
acerqué a ella y la agarré de los hombros. Me apartó.
—Necesito un poco de descanso, Ben. Déjame sola.
De mala gana, le eché un último vistazo antes de estar de acuerdo.

Sin molestarme en pedir permiso, me encerré en la habitación de


invitados junto a la de Corrine. Yo tampoco había dormido durante dos
noches seguidas, pero no quería volver al pent-house esta noche. Quería
mantener un ojo en la bruja. Algo estaba pasando, y si había la más mínima
posibilidad de que lo que estaba escondiéndome tuviera algo que ver con
las desapariciones, iba a llegar al fondo de esto.

Poco después de la medianoche, me senté en la cama. Salí de la


habitación y me arrastré por el pasillo, deteniéndome ante la puerta de
Corrine. Puse mi oreja contra ella. Estaba hablando. Su voz era baja y
monótona.

A través de la gruesa madera era difícil distinguir sus palabras. No


estaba claro si estaba hablando con ella misma, tal vez en sueños, o con
otra persona, posiblemente, en la habitación con ella.

Empujé la puerta abriéndola. Hice una mueca, ya que crujió,


esperando que Corrine llegara a la puerta. Pero cuando ella siguió
hablando, me metí en la habitación. Mis ojos se posaron en la cama.

Ella yacía bajo las mantas, con los ojos cerrados. Continuaba
murmurando para sí misma. Tenía el rostro desencajado de dolor y su
cabeza rodaba de lado a lado. Me acerqué más, forzando mis oídos, pero
no podía dar sentido a sus palabras.
Me puse de pie a los pies de su cama y la miré.
—¿Corrine? —susurré.
91

Ella continuó murmurando durante varios minutos. Tal vez solo tenía una
Página

pesadilla.
Estaba a punto de darme la vuelta y salir cuando sus ojos se abrieron
de par en par. Comenzó a levantar la cabeza de la almohada y lanzarla
hacia atrás. Lentamente al principio y luego más violentamente. Su
respiración se hizo más pesada y comenzó a cantar una sola palabra una y
otra vez. Al principio era inentendible, como el resto de sus murmullos, pero
las sílabas se volvieron entendibles.
—Mikau —dijo, con el ceño fruncido—. Mikau.
—¿Qué?
—¡No! —gritó.

Mi boca se abrió cuando empezó a levitar por encima de la cama. Su


cuerpo yacía plano mientras levantaba el colchón, las sábanas
deslizándose fuera de ella. Flotaba en el aire hacia mí. Me agaché cuando
pasó por encima de mí. Una vez que estaba a medio metro de la mesa,
cayó al suelo.

Incluso después de su caída, no parecía despertar. Se puso de pie y


corrió hacia su estantería. Abrió las puertas de cristal con tanta fuerza que
una de ellas se destrozó, y sus manos cayeron sobre el libro negro que la
había visto leyendo antes. Se tambaleó hacia atrás hacia la mesa y lo dejó
caer de golpe. Acercó una silla y agarró una pluma. Me apresuré y miré por
encima del hombro.

Sus dedos pasaban las páginas demasiado rápido, sus contenidos eran
un borrón. Se detuvo finalmente cerca de un cuarto del camino a través del
libro. Fue entonces cuando me di cuenta de lo que era. Un atlas.

Su dedo empezó a trazar un mapa. Me incliné hacia abajo mientras su


pluma se cernía sobre un círculo negro obviamente hecho a mano. Era tan
grueso, tenía que haberlo remarcado con la tinta al menos una docena de
veces.
—¿Qué es ese lugar? —exhalé, agarrando el respaldo de la silla.

Ella hizo su silla hacia atrás justo cuando yo estaba tratando de leer el
pequeño texto, y me vi obligado a alejarme. Se subió a la cama y se cubrió
con las mantas. Cerró los ojos y comenzó a roncar.
92
Página

Miré hacia abajo al atlas, finalmente capaz de acercarme lo suficiente


para leer la escritura. Toda esta página era un mapa de Waianae, Hawái. El
círculo negro rodeaba un pequeño punto a lo largo de una playa.
Entrecerré los ojos para leer la minúscula escritura al lado de él.
Cueva Mikau.

Todavía estaba perplejo por lo que acababa de suceder. Pero estaba


claro que algo, o alguien, acababa de poseer a Corrine. Y sea lo que sea,
estaba muy seguro de que tenía algo que ver con las desapariciones de los
vampiros y las brujas.

Agarré el atlas, arranqué la página que contenía la marca de Corrine,


y la metí en mi bolsillo de mis jeans.

Volví a dejar el libro en la estantería. Caminando hacia Corrine, le toqué


la frente. Estaba ardiendo. Sacudí sus hombros hasta que sus párpados se
abrieron. Y cuando lo hicieron, estaba claro que Corrine estaba de regreso.
Su cara estaba llena de miedo, sus ojos de pánico. Se quedó sin aliento,
agarrando su garganta.
—¿Qué acaba de sucecer? —le pregunté, agarrando sus hombros.
Secándose el sudor de la frente con el dorso de la manga, tragó saliva.
—Apenas lo sentí —dijo—. Hay algo... algo ahí afuera.
—¿Qué? —insistí.

—Un poder como ninguno que he experimentado antes. Trata de


comunicarse conmigo. He estado tratando de averiguar que podría ser.
Pero sigo sin saberlo.

—Corrine, sea lo que sea, es responsable por sus desapariciones,


¿verdad?
Ella me miró, sus labios temblorosos. Asintió con la cabeza lentamente.

—Creo que sí, Ben. Sea lo que sea, es sin duda de un gran alcance,
suficiente para haber superado a todas esas brujas y vampiros... —Su voz se
apagó y apretó la mano en su frente.
Eso era todo lo que necesitaba.
93

Parecía que no había recordado marcar el atlas y dejarlo sobre la


Página

mesa. Al menos no todavía. Y en el momento en que lo recordara, ya me


habría ido.
Salí de la habitación de Corrine y volví a la mía. Sentado en mi cama,
metí la mano en mi bolsillo y desplegué el mapa.

Sonreí amargamente al recordar las palabras que Rose había dicho no


hace mucho tiempo.
Hawái, allá vamos.

94
Página
Capítulo 21
Ben
olví a mi habitación en las Residencias y empaqué lo pocas

V pertenencias personales que se me ocurrieron en mi prisa por


salir. Corrí a la biblioteca de mi padre y, abrí uno de los gabinetes
en la esquina de la habitación, saqué un par de estacas y dos pistolas de
rayos UV, además de un suplemento de balas.

Tenía que ser rápido, porque tenía que estar fuera antes de que Corrine
despertara y tratara de detenerme.

No sabía en qué estaba pensando al ir solo. No tenía ningún plan.


Estaba caminando a ciegas, solo con la convicción de que el pequeño
círculo en el mapa era el lugar donde estaba siendo retenida mi familia.

Sabía que no podía comenzar a reclutar a otros para que fueran


conmigo. Corrine no permitiría que nadie más saliera de la isla, y menos yo,
después de que ya habíamos perdido tres lotes de reclutas.

Pero incluso si eso significaba ser capturado junto a ellos, me negaba a


quedarme en esta isla un momento más ahora que tenía idea de su
ubicación.

Después de que metí las pocas cosas en una mochila, agarré mi capa
y salí corriendo del pent-house. Bajé en el ascensor y corrí por el bosque tan
rápido como mis piernas me podían llevar. Hice una pausa de vez en
cuando, convencido de que alguien me estaba siguiendo en las sombras,
pero no apareció nadie, así que supuse que era solo mi imaginación.
95
Página
Media hora más tarde, había llegado al puerto. Miré el último
submarino flotando en el agua. Escalando sobre un costado, abrí la escotilla
y bajé.

Dos brazos aparecieron cuando estaba a segundos de cerrar la


escotilla. Mi corazón se hundió cuando el rostro de Abby apareció afuera
del agujero de arriba. Esperaba que fuera a tratar de impedir que me fuera
y le diría a Corrine.
Pero en cambio, mirándome con seriedad dijo:
—A donde quiera que vayas, Ben, no creo que deberías ir solo.
La miré, sorprendido.

Ella tenía razón, por supuesto. No debería ir solo. Las posibilidades de


que sobreviviera eran mucho menores que si alguien viniera conmigo. Pero
no había visto ninguna alternativa. No había nadie en esta isla en quien
confiara lo suficiente como para no delatarme con Corrine y denunciarme
por intentar salir.
—¿Y te ofreces como voluntaria? —le pregunté, frunciendo el ceño.
Ella colgó sus piernas por la escotilla y se deslizó por la escalera.
»Ni siquiera sabes a dónde voy —le dije.

—Sé que vas a tratar de encontrar a tu familia —respondió, cerrando la


escotilla por encima de ella.
Me quedé mirando sus ojos azul claro.
—Bueno —le dije, después de una pausa—, si quieres correr este riesgo,
no voy a rechazar tu ayuda.
96
Página
Capítulo 22
Ben
racias a mi tío, Xavier, sabía casi todo lo que había que saber

G sobre el funcionamiento de un submarino. Cuando era niño


había estado fascinado por aprender cómo funcionaban. A la
edad de once años, estaba piloteando uno yo solo. A pesar de que no
había tenido mucha práctica, tenía todo el conocimiento técnico para
poder viajar largas distancias.

Abby todavía no me cuestionaba sobre nuestro destino, a pesar de que


tomamos asiento uno al lado del otro en la sala de controles.

Una vez que comenzamos a movernos, metí la mano en mi bolsillo y le


mostré el mapa.

Ella extendió el papel en su regazo, trazando con un dedo la marca de


Corrine.
—Waianae —murmuró—. ¿Y qué esperas encontrar ahí?

Fue solo una vez que le hube explicado mi teoría en voz alta que estuve
plenamente consciente de lo descabellada que realmente era la idea.
Todo podría llegar a ser una búsqueda inútil. Pero este mapa era la única
cosa que tenía para aferrarme.

—Sabes que ese podría solo ser el tiro de gracia para Corrine —dijo
Abby—. Los dos desapareciendo. La cuarta parte de gente que ha perdido.

Me quedé sin aliento pensando en ello. Corrine ya estaba al final de su


97

resistencia. No estaba seguro que hubiera mucho más de ella para romper.
Página
»Entonces —continuó Abby, todavía mirando el viejo mapa—. Según
tú, estarán en algún lugar en esta cueva.
—La Cueva Mikau —dije.
—¿Y qué te hace pensar que vamos a salir con vida?

—Nada me hace pensar eso. Y te sugiero que regreses ahora si no estás


a gusto con ello.
Hizo una pausa.
—No, estoy contigo, Ben —dijo suavemente.
Le eché otra mirada, frunciendo el ceño. No estaba seguro de qué le
había hecho poner tanta confianza en mí. Suponía que, como yo, también
estaba desesperada. También sentía la pérdida de la familia.
»¿Qué, o quien, crees que está detrás de esto? —preguntó.
Me encogí de hombros.

—No tengo absolutamente ninguna idea. Pero sea lo que sea, Corrine
se veía petrificada por ello.

—¿Por qué querría quien sea que sea esta fuerza, que Corrine vaya
hacia allá? ¿Por qué revelaría su ubicación?

—Es probable que sea una trampa —dije con seriedad mis ojos fijos en
las oscuras aguas por delante—. Pero no es como si tuviéramos muchas
opciones. Tenemos que averiguar qué está detrás de esto.
Abby se desabrochó el cinturón y se levantó. Se acercó hacia mi
mochila y comenzó a hurgar en su interior. Sacó las armas que había
empacado y las colocó en una pequeña mesa en la esquina de la
habitación. Luego dejó la cabina y regresó varios minutos después con una
mochila mucho más grande hecha de gruesa tela negra. Vació sus
contenidos sobre la mesa: un surtido de armas y un puñado más de estacas.
Exhaló, mirando fijamente lo que teníamos ahí.

Regresó a su asiento y miró al frente de la pantalla, con una mirada


determinada en su rostro.
98
Página

—También hay algunas latas de alimentos humanos allá abajo —dijo.


La comida era la última cosa en mi mente ahora mismo, pero tenía
razón en pensar en ello. No teníamos idea de cuánto tiempo acabaríamos
en el mar. Y lo que fuera que nos esperaba, necesitaba toda la fuerza que
pudiera reunir.

Le eché un vistazo a Abby otra vez. Era una sensación extraña haber
crecido cerca de alguien, sin embargo, sentir que nunca llegaste realmente
a conocerla.

Mi madre me había contado suficiente sobre los Hudson para conocer


la trágica infancia con la que Abby había lidiado. Pero aparte de Abby
siendo la niña que perdió a sus padres, la chica de la que se compadecían,
no conozco mucho sobre Abigail Hudson.

Este viaje sería el tiempo más largo que había pasado con ella a solas
en todos mis diecisiete años combinados.

Pero siempre me había parecido como del tipo tímido. Dedicada a su


trabajo en la escuela, se mantenía mayormente para sí misma. Razón por la
cual su comportamiento en venir conmigo me era tan sorprendente. Aquí
estaba, ofreciéndose de voluntaria para embarcarse conmigo en esta loca
misión. Podría estar dirigiéndonos a ambos a nuestras muertes para todo lo
que sabíamos.

Quizás mi madre y mi hermana no habrían estado tan sorprendidas


porque la conocían mejor, pero para mí era una extraña familiar.

Me aclaré la garganta. Todavía teníamos un largo viaje por delante.


Ahora era un momento tan bueno como cualquiera para comenzar a
cambiar eso. Para mi sorpresa, ella fue la que rompió el hielo.
»No encuentro extraño que tengas el nombre de mi hermano muerto,
por cierto. —Me dio una pequeña sonrisa—. Solo pensé hacértelo saber. Me
preguntan un montón por eso las chicas de la isla. Ben es un nombre común
en todo caso.
—Uh, bien —dije, dándole una mirada de reojo.

Un incómodo silencio siguió, principalmente por mi parte. Abby había


hablado del asunto con total naturalidad, sin emoción.
99
Página

Me había preguntado por mucho tiempo si ella mantenía resentimiento


hacia mi madre y mi padre. Después de todo, si no fuera por ellos, su familia
no se hubiera implicado en este loco mundo de vampiros y cazadores, y sus
padres y hermano podrían no estar muertos. Mi madre no me había dado
detalles de cómo habían muerto los padres de Abby, pero sabía que era de
alguna forma horrible debido al hecho mismo de que mi madre no había
querido describirlo. También sabía que él hermano de Abby había estado
enamorado de mi madre…y si ella no hubiera elegido a mi padre siempre
existía la posibilidad de que Benjamín Hudson se hubiera casado con ella.

Decidí ver hasta dónde estaba dispuesta a ir para satisfacer mi


curiosidad.
»Lo siento por… todo lo que sucedió —dije.
Ella asintió, sus ojos ahora fijos adelante sobre el oscuro océano.
»Y yo, uh, espero que este tema no te haga sentir incomoda.
Ella sacudió la cabeza y me dio una sonrisa.
—Está bien.

—Siempre me he preguntado si una parte de ti se siente resentida de


mí, de mi padre… considerando el amor que tu hermano tenía por mi
madre…

—¿De verdad? ¿Los demás también piensan eso? ¿Tú mamá piensa
eso?

—No puedo hablar por los demás —dije rápidamente—. Pero supongo
que es algo que siempre me he preguntado.

—No, por supuesto que no —dijo, casi sin aliento, con exasperación—.
No podría guardar un rencor así contra Sofía, o alguno de ustedes. No podría
vivir todos estos años con ese peso en mi corazón. Y en cualquier caso, no
es como si pudieras elegir de quien te enamoras. Esas cosas suceden.

Pareció agitada y se puso de pie. Dejó abruptamente la habitación,


cerrando la puerta tras ella.

Otra vez, encontré extraño su comportamiento. Mi suposición siempre


100

había sido que Abby era una persona tranquila e indiferente. No del tipo
que sale furioso en el medio de una conversación.
Página
Una vez que me sentí lo suficientemente seguro para poner la
embarcación en piloto automático por unos minutos, dejé la sala de
controles para buscarla. Encontré a Abby en el camarote del pasajero en la
puerta de al lado. Se apoyaba contra la pared y miraba fijamente la pared
del frente. No levantó la mirada cuando entré a la habitación.
Me senté en el banco junto a ella.
—¿Estás bien? —pregunté.

—Sí —murmuró, resoplando—. Supongo que estoy cansada de que la


gente me tenga lastima. He superado mi pasado. He encontrado una nueva
vida. Y cada vez alguien piensa que mi pasado podría afectar como me
relaciono con los demás, o como otros deberían tratarme, se siente como si
fuera arrastrada de nuevo al lugar del que he luchado por salir por tanto
tiempo.
Un silencio cayó entre nosotros.

—Bueno —dije—. No tenía idea, así que gracias por decírmelo. De


seguro me hace sentir mucho menos incomodo a tu alrededor. No
mencionaré nada sobre tu pasado otra vez. Te trataré de la forma que
trataría a cualquier otra chica en la isla.
Me miró y sonrió, sus ojos azules brillando.
—Me encantaría eso —dijo, sentándose más derecha en el banco.

—Entonces, en otro tema… ¿Qué vas a comer mientras estamos en


este submarino? —pregunté.

—Oh, no tendré hambre por un tiempo —contestó—. Y en el peor de


los casos, podemos detenernos e intentaré atrapar un pescado. Su sangre
es repugnante, pero los mendigos no pueden elegir.

—Está bien —dije, y me dirigí de nuevo hacia la sala de controles. Abby


me siguió ahí. Ambos tomamos asiento nuevamente al lado del otro. Una
vez que me aseguré que todavía estábamos en curso y viajando tan rápido
como pudiéramos, pregunté—: ¿Encontraste muy doloroso convertirte en
vampiro como todo el mundo parece encontrarlo?
101

Sonrió.
Página
—Oh, sí —contestó—. Realmente no hay manera de no experimentar
ese dolor. Tú y Rose, ¿todavía están pensando en convertirse a los
dieciocho?
—Si sobrevivimos hasta entonces —dije con seriedad.

—Me convertí de nuevo a los dieciocho —dijo—. Creo que es una


buena edad. Eres lo suficientemente mayor para ser un adulto, lo
suficientemente joven como para todavía ser excusado por divertirte
—sonrió.

No podía pensar en una sola ocasión en la que hubiera presenciado a


Abby actuando como alguien de su edad. Siempre parecía demasiado
seria. Más confirmación de que tendría que llegar a conocerla mejor.

Era algo que ahora estaba esperando hacer una vez que estuviéramos
fuera de este oscuro túnel… si alguna vez salíamos de él.

102
Página
Capítulo 23
Ben
staba empezando a dudar de mis habilidades de navegación,

E pero con el tiempo, con la ayuda de Abby, me las arreglé para


llegar a la playa que Corrine había marcado.

Para el momento en que salimos a la superficie, el sol ya se había


sumergido por debajo del horizonte. La oscuridad era buena para Abby,
aunque por supuesto no para mí. Busqué alrededor en el submarino y me
sentí aliviado al encontrar una linterna en uno de los gabinetes.

Metí en mi mochila tantas armas como cabían, mientras Abby tomaba


unas propias para llevar, y ambos salíamos por la escotilla.

Una cálida brisa soplaba en contra de nuestra piel cuando salimos. Nos
deslizamos por el borde del submarino en las aguas poco profundas y nos
abrimos paso entre el agua de la playa. Cuidando de mantener el mapa
lejos de las olas, lo alumbré con la linterna una vez que habíamos llegado a
la arena seca. Lo sostuve más abajo cuando Abby se acercó para que
pudiera verlo conmigo.
Eché un vistazo a lo largo de la playa.

—Por ese camino —dijo Abby, apuntando a nuestra derecha—. Veo la


entrada de una cueva.

Entrecerré los ojos, tratando de ver lo que hubiera en la distancia.


Fallando, no tuve más remedio que confiar en su vista superior. Avanzamos
103

lentamente por la playa. Mi corazón martilleaba contra mi pecho mientras


la entrada a la cueva quedaba a la vista.
Página
La respiración de Abby se había acelerado también, y alcanzó mi
brazo, agarrándolo con fuerza.

Nos detuvimos. Alcancé mi mochila, saqué una pistola y me aseguré


de que estuviera completamente cargada. Se la entregué a Abby, y saqué
otra para mí. Caminamos hasta la entrada de la oscura cueva. Tenía dudas
sobre la luz de la linterna, pero era eso o tropezar y romperme un hueso.

A medida que nos deslizábamos más profundamente en la cueva,


varios túneles aparecieron a la vista. Hicimos una pausa, preguntándonos
cuál tomar primero. Abby señaló el primer túnel a nuestra derecha.
»Podemos comenzar con este —susurró.

El pasaje era estrecho y tuvimos que caminar en fila india, tomé la


delantera. El estruendo de las olas del mar se volvió más y más tranquilo con
cada paso que dábamos. Pronto, los únicos sonidos eran nuestros pasos
resonando y el goteo de agua de las estalactitas. Me detuve en seco
cuando llegamos a un callejón sin salida.
Genial.

Me di la vuelta, y estaba a punto de decirle a Abby que hiciera lo


mismo cuando señaló algo en el suelo. Apunté la linterna para ver que había
descubierto la entrada a algún tipo de estrecho pasaje subterráneo.

—¿Allá abajo? —Fruncí el ceño, agachándome—. ¿En serio? Si


volvemos sobre nuestros pasos hay otros túneles que podríamos probar.
Abby se agachó a mi lado.
—No está muy lejos el otro lado —dijo—. Podría ser un atajo.

Aunque todavía estaba dudoso, puse la linterna entre mis dientes y


comencé arrastrarme a través del agujero. Rugosas rocas arañaron mis
jeans y me rozaron las palmas. Escuché a Abby respirando pesadamente
detrás de mí. Estaba en lo cierto al menos en que este túnel no era largo.
Llegué a la salida y me levanté, limpiando mis palmas contra mis jeans. Abby
estaba de pie a mi lado un momento después. Los dos miramos alrededor
del pequeño recinto al que habíamos llegado.
104

—Hm —murmuré, viendo dos pasajes más a nuestra izquierda.


Página
Este lugar era tan grande, que podríamos estar buscando durante
horas antes de que los encontráramos. Mo estaba de humor para perder
más tiempo, por lo que independientemente de las que podrían ser las
consecuencias para nosotros, empecé a gritar los nombres de mi familia con
toda la fuerza de mis pulmones.
Mi voz resonó alrededor de la cámara e hizo eco en las paredes. Grité
hasta que mi voz estuvo ronca, haciendo una pausa durante unos segundos
entre grito y grito.

Abby abrió la boca y apretó mi hombro. Sus labios se separaron, sus


ojos azules muy abiertos.
—Escuché gritar a alguien —susurró.

No podía oír nada todavía. Ella caminó hacia un túnel a nuestra


izquierda y corrió a través de él. La seguí, empujando mis piernas para
mantenerme al día con su velocidad. Agarró mi mano al pasar a través del
túnel, tirando de mí hacia adelante en la oscuridad. Finalmente, se detuvo
y escuchó de nuevo.
Ahora, incluso yo podía oírlo. Un grito lejano. Una voz femenina.

Abby se tambaleó hacia adelante de nuevo, remolcándome detrás de


ella. Entre más fuerte se hacía la voz, me di cuenta que no la reconocía.

Abby desaceleró cuando la voz sonaba como si estuviera en la


siguiente cámara. Ambos alcanzamos nuestras armas y las sostuvimos en
frente de nosotros. Por supuesto, en cierto sentido, hasta la utilización de
estas armas era una estupidez. Solo podrían ser de utilidad en vampiros, y
sabía que a lo que nos enfrentábamos era mucho más poderoso que
cualquier chupasangre.
Aun así, era lo único que podíamos pensar en hacer.

Abby y yo estábamos a cada lado de la entrada a la cámara. Tomó


una respiración profunda, y luego asintió. Doblé la esquina primero, Abby
siguiéndome de cerca.

Nada podría haberme preparado para lo que vi en el centro de esa


105

habitación.
Página
Si alguna vez había habido un momento en que hubiera dudado de mi
cordura, era ese.

106
Página
Capítulo 24
Corrine
staba segura que para el término de todo esto, finalmente me

E vería de mi edad. La presión que estaba sobre mis hombros no


solo con Rose sino ahora también con la desaparición de Ben me
estaba secando.

Me paseé por el piso de mi dormitorio, retorciendo mi cerebro en


cuanto a dónde podría haber ido Ben. Repetí en mi mente los últimos
momentos que había pasado con él.

Con mis palmas sudorosas, corrí hacia mi estantería y agarré el atlas en


el que recordaba garabatear. Pasé las páginas y me detuve abruptamente
en una página que había sido arrancada. Pasé los dedos a lo largo de la
rasgadura, una sonrisa amarga formándose en mis labios.

Bueno, ahora sabía a dónde había ido ese chico desobediente. De


regreso a Hawái.

Me desvanecí y reaparecí en el Puerto. El último submarino se había


ido.
Por supuesto.

Él no había escondido lo inquieto que había estado. No pudo evitar ir,


incluso a pesar de todo.

Me estremecí al pensar que ya podría haber llegado, mientras yo


estaba atada a esta isla, ahora más que nunca. Abandonarla ahora
107

significaría abandonar a todos los humanos y vampiros que todavía


Página

dependían de mí. No podía hacer eso. Sin importar qué, tenía que
quedarme aquí.
Comprobé el tramo de la playa cerca del puerto en caso de que el
submarino hubiera sido estacionado en algún otro lugar, pero era una
ilusión. Ben se había ido realmente, gracias a su tío Xavier, él sabía cómo
navegar un submarino tan bien como cualquiera de nosotros.

Caminé de regreso a lo largo del embarcadero y me dirigí hacia el


Santuario. Para hacer qué, no lo sabía.
—¡Corrine! —gritó una suave voz detrás de mí.
Me di la vuelta.
—¡Rose! —jadeé.

Rose estaba subiendo por la escotilla de un submarino que acababa


de emerger de las aguas cerca del embarcadero. Siguiéndola estaban
Xavier, Vivienne, Claudia, Yuri, Eli…vampiro tras vampiro se arrastraron con
todas las brujas, y una humana de avanzada que nunca antes había visto.
Todos se veían desgastados, sus ropas desgarradas y manchadas de sangre.

Mi corazón se hundió cuando me di cuenta que Ibrahim no estaba


entre ellos. Derek, Sofía, Aiden y Zinnia también faltaban.

Mi corazón duplicó su ritmo cuando corrí hacia ellos. Rose echó los
brazos a mi alrededor y enterró su rostro en mi cuello.

»¿Qué sucedió? —jadeé, mirando todos los rostros cenicientos que me


rodeaban.

Vivienne caminó hacia mí, colocando una mano en mi hombro, su


rostro grabado con preocupación.
—Vamos adentro y sentémonos primero.

No tenía paciencia para caminar, así que nos desaparecí a todos


hacía el Santuario.

Una vez que estuvimos todos sentados en torno a la mesa del comedor,
Xavier comenzó:

—Estábamos todos atrapados en la isla de Caleb. La bruja ahí…


108

Annora. Ella es algo muy poderoso. Nos venció a todos.


Página

—¿Qué les hicieron?


—Fuimos encerrados en una mazmorra. No nos hicieron mucho más
mientras estábamos ahí, pero en cuanto a lo que estaban planeando
hacer… todavía no lo sabemos.
—¿Dónde está Ibrahim? ¿Derek y Sofía?
Xavier dejó escapar un suspiro.

—Ibrahim, Zinnia y Aiden se quedaron atrás cuando estábamos


escapando. En cuanto a Derek y Sofía, no sabemos qué sucedió con ellos.
Descubrimos que hay otro portal en la mazmorra del castillo que lleva al
reino sobrenatural. No tenemos idea de donde exactamente está el reino
sobrenatural. Pero ya que Anna no estaba en ningún lugar en el castillo de
Caleb, Derek y Sofía asumieron que este era el único lugar al que Anna
podría haber sido llevada.

Lagrimas comenzaron a derramarse de los ojos de Rose. Vivienne la


atrajo a su regazo y envolvió sus brazos a su alrededor para consolarla.
Mi mente daba vueltas.
—¿Qué crees que les va a pasar? A los que se quedaron atrás.

—La respuesta honesta es que no tenemos idea, Corrine. Me gustaría


consolarte, pero estoy tan perdido como tú. Nadie allí nos dio alguna idea
de por qué nos mantenían cautivos ahí.
Eli se aclaró la garganta.

—De hecho —dijo—. Creo que todos tenemos una idea. O al menos yo.
Creo que, ahora que saben dónde está la isla, quieren asaltarla. Saben de
la enorme población de seres humanos que tenemos aquí. Y claramente,
están en constante necesidad de humanos… estoy seguro que si hubieran
sabido antes nuestra ubicación, habrían intentado aprovecharse de
nuestros recursos hace años.
—¿Tú… tú crees que vendrán aquí? —jadeó Rose.

—Creo —continuó Eli—, que estaban reteniendo a todos los vampiros y


brujos más poderosos de La Sombra por una razón. Quieren que esta isla esté
109

vulnerable para que puedan lanzarse en picado y tomar a quien quieran.


Página

—Por cómo suena, Annora podría abalanzarse incluso con ellos


presentes —murmuré—. Ella fue capaz de dominarlos a todos ustedes.
—Cierto —murmuró Eli.
—¿Cómo escaparon? —pregunté.

—Todavía no lo entiendo del todo. Las luces se apagaron, y con ellas,


los poderes de Annora también se desvanecieron. Ibrahim nos ayudó a
liberarnos de las celdas y todo escapamos de ahí. Pero su influencia no se
fue por mucho… solo unos pocos minutos.

—Y los demás… ¿estaban todos vivos la última vez que los vieron?
—grazné.
—Sí.

Estaba por hacer más preguntas, pero Eli levantó la mano y se puso de
pie, mirando alrededor de la mesa a todos nosotros, con severidad.

—No tenemos mucho tiempo. No tenemos idea de lo que Annora tiene


bajo la manga. Pero creo que va a atacar. Tenemos que empezar a
prepararnos para lo peor.

Nos miramos los unos a los otros. Era claro que todos estábamos
pensando lo mismo.

¿Cómo podíamos siquiera comenzar a prepararnos contra una fuerza


como la de Annora?

No estaba segura de que fuera lo suficientemente fuerte para


mantener el hechizo protector sobre la isla incluso con la ayuda de todos los
brujos aquí si decidía atacar. Y una vez que el hechizo se fuera, la fuerza
bruta de los vampiros sería inútil contra su magia, fácilmente podría
dominarnos a los brujos.

No había pensado que fuera posible, pero me sentía más impotente


ahora que cuando la Eterna me había despojado de mi magia. 110
Página
Capítulo 25
Corrine
as horas que siguieron fueron un borrón. Cuando Rose me

L preguntó dónde estaba su hermano, apenas tuve tiempo de


darle una respuesta.

Nuestra primera prioridad era evacuar a los humanos desde sus casas
de regreso a lo que solía ser su hogar hace muchos años: las Catacumbas.
Estaban más seguros en el refugio de la montaña que dispersos alrededor
de la isla en sus casas.

Después de que hubimos hecho esto, llamé a una reunión con los brujos
en el Santuario, mientras que los vampiros comenzaban a prepararse. Solo
podrían venir si traían un vampiro con ellos. Pero dudaba que eso les
molestara a los brujos.
Miré a los brujos sentados conmigo en la mesa.

—Este templo es el lugar más poderoso en la isla. Deben permanecer


aquí mientras Annora lleva a cabo su ataque en el campo de fuerza. En este
momento, su principal prioridad es ayudarme a mantener la protección
sobre esta isla. Con nuestro esfuerzo combinado, debería volverse por lo
menos seis veces más fuerte de lo que es ahora.
Asintieron, mirándose nerviosamente uno al otro.

»Voy a salir ahora y escanear la costa. Mientras tanto, quédense aquí.


Volveré con más instrucciones.
111

Dejé el Santuario y me dirigí al puerto y caminé a lo largo del muelle,


Página

de pie en el borde del mismo y explorando la costa, respirando el aire fresco


del mar, tratando de calmar mis nervios.
Eli me acompañó unos minutos más tarde.

»Ahora lo único que podemos hacer es esperar —le dije, temblando


cuando la brisa fresca tocó mi piel.

—Xavier ha apostado vampiros en todos los puntos de observación


—dijo.
Me senté en el borde del muelle y apreté mi capa más contra mí.
—Esta podría ser una larga noche —le dije.

Eli se sentó a mi lado, y los dos nos quedamos mirando el horizonte


vacío. Nos sentamos durante horas en silencio. Para la cuarta hora, me puse
de pie. Estaba demasiado inquieta para sentarme por más tiempo.
»Voy a caminar más arriba en la playa.

Por lo que sabía, podían venir mañana, o al día siguiente. O en una


semana. No teníamos ni idea de lo que esta bruja estaba planeando. Todo
era especulación.

Me quité los zapatos, para sentir la arena bajo mis pies. Hundirlos en
profundidad de alguna manera me hacía sentir más castigada.

Caminé por la playa durante un par de horas, haciendo todo lo posible


para abstenerme de pensar en Ibrahim. Lo peor era no saber. Asimismo, fijé
mi mente lejos de imaginar todo tipo de escenarios que eran probable-
mente peores que la realidad.

En el momento en que hube rodeado casi la mitad de la isla, me di la


vuelta y comencé a volver sobre mis pasos.
Luego, a medida que me acercaba al puerto, lo vi.

Formándose sobre el océano en la distancia, una docena de kilómetros


más allá de los límites de nuestro hechizo, estaba un vórtice oscuro. Un
torbellino que se estaba volviendo más fuerte y más alto con cada segundo.
Ganando velocidad, venía directo hacia nosotros.

Mis extremidades se sacudieron, me desaparecí desde ese punto y me


112

manifesté de nuevo junto a Eli que seguía sentado en el muelle.


Página

—Ella viene —grité.


Me desaparecí y reaparecí en todos los demás puntos de observación
alrededor de la isla, gritando advertencias con toda la fuerza de mis
pulmones. En el momento en que hube terminado, se sentía como si toda la
isla contuviera el aliento.

Una vez que estuve segura de que todos habían sido alertados, regresé
al Santuario. Los brujos estaban de pie en un círculo, con los ojos cerrados,
apretando los puños cerrados, concentrados.

Me empujé entre dos de ellos y me quedé allí en el círculo, cerrando los


ojos. Mi corazón martilleaba en mi pecho mientras se estremecía la tierra.
Escalofríos corrieron de mi cuello hasta la base de mi columna vertebral.

Sabía lo que había sucedido, y, a juzgar por la expresión de los rostros


de mis compañeros brujos, ellos también.

Después de pedirles que se quedaran, desaparecí de la habitación y


reaparecí en el Puerto. Eli se quedó mirando a la columna arremolinada que
acababa de penetrar el límite de nuestro hechizo.

Sabía que Annora era fuerte, pero no había esperado que lo rompiera
tan rápidamente. Ese hechizo era la protección más fuerte que teníamos.
Solo podía ir cuesta abajo desde aquí.

Eli y yo nos hicimos hacia atrás, dejando el embarcadero y


precipitándonos al suelo elevado por encima del Puerto mientras el
torbellino se acercaba. Eli se fue de mi lado y corrió hacia el bosque. Estaba
a punto de seguirlo, pero cuando eché una última mirada por encima del
hombro, me quedé clavada en el suelo. El vórtice se había acercado a
pocos metros de la costa. Esperaba que formara un tornado en toda regla
y comenzara a arrancar parte de la isla, pero en cambio, tan pronto como
tocó la arena, se desintegró en el aire, dejando en su lugar una multitud de
vampiros... y lobos.

Entrecerré los ojos cuando dos figuras salieron de la multitud y me


miraron. Un alto hombre moreno, y una mujer rubia más baja. Al acercarme
más, me quedé boquiabierta. Mi boca seca.

A la mujer rubia nunca antes la había visto, pero al hombre... ¿cómo


113

podría olvidar a un hombre así?


Página
Cerré los ojos, los recuerdos destellando a través de mi mente. Los
recuerdos de la noche tal vez más traumática de mi existencia.

Dos recién nacidos en mis brazos, de apenas media hora de edad. El


destello de los ojos rojos. El bebé de Sofía arrancado de mis brazos y siendo
llevado en la noche...

Había algo diferente acerca de este hombre. Pero su aspecto era aún
inconfundible.
Era el primero, el más peligroso y más oscuro hijo del Anciano.
Era Kiev Novalic.

114
Página
Capítulo 26
Ben
Hace una hora…
abía un agujero circular en el centro de la habitación. Una mujer

H estaba mirando fuera de este, atrapada detrás de una


sustancia azul que giraba.

Miré a la mujer más de cerca mientras me aproximaba. Cabello rubio


oscuro, profundos ojos azules. Usaba un vestido negro que estaba roto y
deshilachado. Parecía estar flotando… debajo de ella había un abismo.

Dejó de gritar tan pronto como nos vio y comenzó a golpear con sus
puños contra el techo translúcido. Era extraño; la sustancia era tan sólida
que no se movía cuando la golpeaba, pero aun así todavía podíamos oír su
voz a través de esta.
El agarre de Abby en mi brazo se tensó mientras me acercaba al
agujero. Me incliné sobre este, mirando a la mujer.
—Chico —dijo la mujer, con alivio llenando su rostro—. Coloca tu mano
contra el techo.
Le fruncí el ceño.
—¿Quién eres?
Exhaló con frustración.
115

—Por favor, haz lo que te digo.


Página

Me puse de pie y me alejé. ¿Cómo podía esta mujer ser la respuesta a


la desaparición de mi familia cuando parecía atrapada e indefensa?
—No tengo idea de qué eres —dije—. ¿Por qué te ayudaría a salir?
Me miró, escrutándome de cerca por primera vez.
—¿Corrine te envió?
Mi corazón latió con fuerza en mis oídos.

—¿Entonces eras tú? ¿Eres quien ha estado intentando comunicarse


con ella?
—Sí —respondió.
—¿Entonces eres una bruja?
—Lo soy. ¿Quién eres?

Hice una pausa, considerando si podría haber alguna posible


desventaja en informarle que yo era un Novak.
—Benjamín Novak —dije finalmente.

—Oh, bien —dijo, su respiración volviéndose más rápida ahora—.


Benjamín, necesito que me ayudes a salir de aquí. Este portal no se ha
utilizado por un largo tiempo, está sellado al final. No está respondiendo
siquiera a mi magia. Necesitamos que alguien de afuera ayude. Intenta
empujar tus dedos a través de él. Debería darte paso. —Cuando todavía
me vio vacilando, dijo—: Tenemos una madre y un bebé que devolver a La
Sombra.

Madre y bebé. Aunque las palabras me llenaron de anticipación, fruncí


el ceño, mis ojos estrechándose hacia ella.
—¿Anna? —jadeó Abby
La bruja asintió.

Me incliné más cerca del túnel de nuevo. Con el nombre de Anna


zumbando en mis oídos, estaba a punto de cooperar con ella, pero me
detuve con mi mano a cinco centímetros del techo. Todo lo relacionado a
esta situación simplemente parecía demasiado extraño e increíble.
116

—Muéstrame a Anna —le dije, bajando la mirada hacia la bruja—.


Luego hablaremos.
Página

Ella volvió su rostro lejos de mí y bajó la mirada hacia el oscuro abismo.


—¡Alguien ha venido! —gritó—. Trae a Anna.
Entrecerré los ojos, mirando hacia el oscuro cráter.
»Está viniendo —dijo la bruja, volviéndose de nuevo hacia nosotros.

Dos manchas aparecieron en la distancia, volviéndose gradualmente


más y más grandes hasta que sus espaldas golpearon el techo junto a la
bruja y rebotaron contra esta. Claramente, un hombre y una mujer. La mujer
dejó salir un fuerte gemido. Cuando se dio la vuelta, se me cortó la
respiración. Era una Anna delgada, desgastada y cansada, agarrando a un
bebé en sus brazos.

Sin dudar un segundo más, presioné ambas palmas de mis manos


contra el techo. No estaba esperando que mis manos se impulsaran tan
fácilmente. Se sintió como cepillar a través del humo y si Abby no me hubiera
estado agarrando, me hubiera ido dentro del agujero con ellos.

Abby se inclinó y quitó al bebé de los brazos de Anna mientras yo


ayudaba a Anna a salir. Jadeó con alivio, lágrimas derramándose por sus
mejillas.

—Ben, oh, Ben. —Anna agarró la parte posterior de mi cuello y besó mi


mejilla. Se volvió hacia Abby y envolvió un brazo alrededor de ella, besando
su frente. Abby siguió sosteniendo al bebé por ahora ya que Anna parecía
tan débil.

Me volví hacia el agujero. Dos figuras que habían permanecido allí


dentro, ahora habían salido. Había estado tan preocupado por Anna que
no había prestado ninguna atención al hombre que había venido con ella.
Era un vampiro, alto de cabello oscuro, con brillantes ojos verdes. Encontré
extraña la expresión de su rostro cuando me miró, como si me estuviera
evaluando, o quizás me reconociera de algún otro lugar. Estaba seguro de
que nunca antes lo había visto.
Me di vuelta hacia la bruja.

—¿Quiénes son ustedes? ¿De dónde han venido? ¿Y qué demonios es


esto? —pregunté, señalando el agujero.
117

La bruja levantó una mano y dijo:


Página
—Sí, habrá tiempo para eso. —Volvió a mirar el abismo y gritó—: El resto
de ustedes, ¡vengan ahora! —Nos lanzó una mirada a Anna, Abby y a mí—.
Uh, ustedes tres quizás quieran dar un paso hacia atrás.

—¿Eh? —Dimos varios pasos hacia atrás y estuvimos agradecidos de


haber hecho caso a las palabras de la bruja cuando los vampiros
comenzaron a salir disparados fuera del agujero y aterrizar en el suelo.
Tuvimos que seguir retrocediendo hasta que nuestras espaldas estuvieron
contra la pared para hacerles lugar. Pronto toda la habitación estuvo llena
de vampiros… y lobos. Lobos enormes. Jadeé e instintivamente me puse de
pie frente al bebé de Anna mientras las bestias se alzaban del suelo.
—¿Qué son estos monstruos? —pregunté.
—Hombres lobo… Todos hemos estado intentado salir durante días.

—Anna —dije, volviéndome hacia ella conmocionado—, ¿cómo


demonios terminaste junto a estas personas?
—Esa es una larga historia…
Fue interrumpida por la bruja caminando hacia nosotros.

—Mi nombre es Mona, por cierto —dijo la bruja, extendiendo una


mano.

La estreché. Luego me quedé viendo al vampiro de ojos verdes que


estaba de pie junto a ella.
—¿Y tú quién eres? —le pregunté.

Mona se hizo a un lado y él caminó delante de mí. Se aclaró la


garganta, mirándome intensamente.
—Kiev Novalic.
Mi corazón dio un vuelvo.
¿Kiev Novalic?
¿El monstruo que me había secuestrado al nacer?
118

Lo miré con la boca abierta. El Kiev Novalic del que mi madre me había
hablado era conocido por tener ojos rojos. No verdes. ¿Podría haber dos
Página

Kiev Novalic?
Como si estuviera leyendo mi mente, dijo:
»Sí, Novak. Nos hemos visto antes.

Mis puños se apretaron y tomé un paso hacia atrás, mi espalda


golpeando la pared de la cueva.
Anna agarró mi brazo y lo apretó.
—Está bien, Ben —dijo—. Kiev es… diferente ahora. Prometo que
puedes confiar en él.

La miré con incredulidad. Mi mente daba vueltas mientras miraba de


ella hacia Kiev.

Confiar en Kiev Novalic. Se sentía como si me estuviera pidiendo que


confiara en el mismo diablo.

»Deberíamos movernos —continuó Anna, con anhelo en sus ojos—.


Necesito volver con mi familia. Mona nos transportará a todos allí…
—¿Qué? —No pude disimular mi sorpresa.

—Necesitan un lugar donde quedarse, solo por unos días —explicó


Anna—. Necesitan acostumbrarse a la nueva situación y averiguar a dónde
irán después. Hemos pasado juntos por el infierno aquí y todos necesitamos
descansar.

Miré a Kiev de nuevo. Era el hombre más odiado en la historia de La


Sombra. Uno de los primeros hijos del Anciano. El mal en persona. Invitarlo
entre nosotros parecía una locura.
Agarré el brazo de Anna y la saqué de la cámara conmigo. Abby nos
siguió con el hijo de Anna. Los guie por el pasillo hasta que estuvimos a una
distancia considerable. Esperaba que toda la cháchara en la cámara
principal fuera suficiente para que nuestra conversación no fuera
demasiado audible.
—¿Cómo puedes confiar en él?
Anna me miró y sonrió débilmente.
119

—No sé qué pasó con él durante su tiempo lejos de la Tierra. No me ha


Página

contado y no le he preguntado. Pero no importa, porque algo ha cambiado


en este vampiro. Ni mi bebé ni yo estaríamos aquí si no fuera por él y esa
bruja.

Aún no entendía cómo había terminado en el reino sobrenatural con


Kiev Novalic de todas las personas, pero estaba claro que este no era el
momento en el que fuera a responder mis preguntas.

»Ben, ne… necesito a mi familia. Kyle, Ariana y Jason. He estado lejos


de ellos durante tanto tiempo… —Su voz se rompió mientras llevaba una
mano a su rostro, tragando un sollozo.

—Por supuesto —dije, obligándome a salir de mi estupor—. Está bien.


Volveremos ahora.

—Puedes permitir que Kiev vuelva con nosotros —dijo—. Prometo que
estará bien.

Aunque cada fibra de mi ser estaba gritándome que me negara, que


cargara a Anna y corriera, dejando a todos los extraños detrás, no podía
ignorar la convicción en los ojos de Anna.

Volvimos a la cámara. Mona y Kiev aún estaban de pie en el mismo


lugar en que los habíamos dejado.

Miré a Kiev de nuevo. La simple presencia del vampiro me ponía la piel


de gallina. Aunque me sentía como un loco por hacerlo, extendí mi mano
hacia Mona. Ella la estrechó.
—Pueden volver con nosotros —dije.

No me atreví a estrechar manos con Kiev, en su lugar, simplemente lo


miré antes de envolver mi brazo alrededor de Anna y salir del recinto, Abby
guiando el camino. Miré por encima de mi hombro para verlos a todos
siguiéndonos.

Salimos de los túneles y emergimos a la playa. Señalé el submarino que


había amarrado y miré a la multitud de vampiros y hombres lobo. Parecía
haber al menos cien de ellos en total.

»Espero que estén domesticados, Anna —murmuré, mirando a los


120

desaliñados hombres lobo en particular.


Página

—Lo están —me aseguró—. He pasado días con ellos y ninguno ha


intentado dañarnos ni a mí ni a mi bebé.
Con mi pecho aún contraído, me dirigí a Mona.

—Entonces, mi submarino no es lo suficientemente grande para todas


sus tropas. ¿Cómo planean llegar allí?

—Oh —dijo la bruja, levantando una mano en el aire—. Puedo manejar


eso. ¿Tienes algún mapa en tu submarino?
Asentí.

—Entonces marca dónde está La Sombra y puedo desvanecernos


hasta allí.
Miré a Abby nerviosamente. Se encogió de hombros.

Corrí al submarino y busqué el mapa. Lo abrí en la arena y le mostré a


Mona la ubicación. Estudió minuciosamente el mapa por varios minutos
antes de ponerse de pie.
Se volvió para enfrentar a los otros.
»Ya saben cómo va esto —dijo en voz alta—. Formen un círculo.
Sabía lo que vendría después. Miré el submarino.

—No puedo dejar esto aquí —dije—. Los submarinos son valiosos y ese
está en perfecto funcionamiento.
Ella lo miró.

—Bueno, lo desvaneceré junto con nosotros. Ahora todos, por favor


formen un círculo.

—Otra cosa —dije—. No pueden simplemente entrar a La Sombra tan


fácilmente, está protegida por nuestras brujas. Y…
Mona estiró un brazo y tocó mi hombro.
—No te preocupes por eso —dijo.

La miré y me pregunté a qué se refería mientras se alejaba, apurando


a todos para que formaran un círculo. Miré alrededor hacia los nuevos
vampiros y hombres lobo, preguntándome cuál era la historia de cada uno
121

y cómo llegaron a tropezarse en ese portal junto con Kiev y Mona.


Página
Kiev había permanecido en silencio todo este tiempo. Sentía sus ojos
constantemente en mí. Y a pesar de las garantías de Anna, se sentía erróneo
permitirle que volviera a la isla. No estaba seguro de si mi padre me
perdonaría por eso.

Ahora era demasiado tarde para repensarlo. Mona se puso de pie en


el centro de todos nosotros y, unos segundos después, estábamos perdidos
en un remolino de colores.

122
Página
Capítulo 27
Corrine
ú! —jadeé, mirando a Kiev.

—¡T En ese momento, me


olvidé incluso del alivio de
ver a Ben, Anna, y su hijo de
nuevo. El vampiro con-
sumía mi mente mientras lo
miraba fijamente. Como si
estuviera chupando el oxígeno del aire, apenas podía respirar.

A pesar de que Anna corrió hacia adelante y envolvió sus brazos


alrededor de mí, no podía apartar mis ojos del vampiro.
—Voy a buscar a Kyle —dijo Anna y salió corriendo con su bebé.

Ben dejó la multitud y se dirigió hacia mí, poniendo una mano en mi


hombro.

—Anna confía en Kiev —dijo—. No sé exactamente por qué, pero dice


que él la ayudó. Tanto Kiev como esta bruja, Mona, la trajeron de regreso
con nosotros.

Miré de la bruja rubia hacia Kiev. La bruja se adelantó y me tendió la


mano.
—¿Corrine? —preguntó, alzando las cejas.
123

Asentí débilmente.
Página

»Mi nombre es Mona —dijo—. Hemos venido desde el reino


sobrenatural. Es una historia larga, pero nos topamos con Anna. Kiev... él
quería devolverla a la isla. No tenemos la intención de permanecer mucho
tiempo aquí, pero nos gustaría descansar. Unos pocos días serían
apreciados.

Estaba sin palabras. ¿Kiev quería devolvernos a Anna? Era como si


fuera un vampiro diferente el que estaba de pie delante de mí.

Asimismo, no podía evitar sonreír ante su suposición de que La Sombra


sería un buen lugar para descansar.

—La isla está esperando un ataque en cualquier momento. Incluso si


confiamos en ustedes lo suficiente como para permitirles quedarse aquí por
un corto tiempo, no creo que descansar sea lo que vayan a hacer. Es
peligroso aquí…
—¿Qué ataque?
Suspiré, dando una palmada en mí frente. ¿Por dónde empiezo?

—Hay dos islas no muy lejos de aquí. Islas que ni siquiera sabíamos que
existían hasta hace poco. Están pobladas por vampiros y controladas por
una bruja más poderosa que cualquiera de la que he sido testigo. Creo que
debe ser una bruja negra. Tememos que quiere apoderarse de La Sombra,
tomar el control de nuestro suministro de humanos…
La boca de Mona se abrió y miró a Kiev.
—¿Sabes el nombre de esa bruja?
—Annora.
Los ojos de Mona se oscurecieron.
»¿Conoces a esa bruja? —le pregunté.

—No la conozco personalmente, pero sé lo que es... porque soy una


bruja de la misma raza.

La miré fijamente. Todavía apenas sabía nada acerca de esta bruja,


pero en este momento, no lo necesitaba. A través de todos los pensamientos
oscuros de mi mente había estado ahogando un rayo de esperanza.
124

Tal vez no todos los brujos negros son malos.


Página
Podría haber sido que Kiev y esta bruja tuvieran algún siniestro motivo
oculto para regresarnos a Anna, pero no podía pensar en eso ahora.
Estaban ya aquí en la isla, después de todo. Solo tenía que esperar que no
nos desearan el mal. Hasta ahora, al menos, no habían mostrado señales de
ello.
—Fuiste lo suficientemente fuerte como para penetrar nuestras
defensas —le dije rápidamente, extendiendo la mano y agarrando el
hombro de Mona—. Puesto que eres de la misma clase que Annora, ¿eres
tan poderosa como ella?
Frunció el ceño.
—Sí, creo que sí.
La agarré con más fuerza.

—¿Entonces vas a ayudarnos a luchar? Puedes quedarte con nosotros


en esta isla el tiempo que quieras si estás de acuerdo en ayudarnos a
asegurarnos contra esa bruja.

Hizo una pausa, mirando a Kiev una vez más. Traté de leer su expresión,
pero estaba estoico como siempre.

—Sí —dijo finalmente, volviéndose hacia mí—. Creo que puedo ayudar
con eso.

125
Página
Capítulo 28
Rose
as noticias se propagaron rápidamente por la isla, el regreso de

L Anna y su bebé y la llegada de Kiev Novalic. Me apresuré hacia


el Puerto y, tan pronto como vi a Ben, de pie en una multitud de
vampiros y hombres lobo, me precipité y envolví mis brazos alrededor de él.
—Estaba tan preocupada por ti —jadeé.
Aflojó mis manos de su cuello y me frunció el ceño.

—¿Y qué hay de ti, eh? ¿No podías haberme dicho que ibas a huir con
Eli? Sabías lo mucho que quería ayudar a nuestros padres.

Suspiré, los pensamientos de lo que podrían estar atravesando nuestros


padres perforando mi pecho.

—Ben, no tenía tiempo. Y tampoco quería arriesgarme a que no me


permitieras ir.
—¿Qué le sucedió a mamá y papá? —exigió.

—Yo… no lo sé. Hubo un corte de energía y entonces fue como si la


influencia de la bruja sobre la isla despareciera por unos momentos. Mamá
y papá… Podrían haber venido con nosotros, pero eligieron quedarse para
tratar de encontrar a Anna. Y ahora… —Mi voz se rompió y tragué el nudo
en mi garganta—. No sé dónde están ahora.

—¿Qué quieres decir con que no sabes? —preguntó, agarrando mis


126

brazos.
Página
—Ben —dije, lágrimas amenazando con derramarse de mis ojos de
nuevo—, quiero decir que no sé. También dejamos a Ibrahim, el abuelo y
Zinnia. No llegaron a tiempo.
Ben me dejó ir y maldijo.

Miré a todos los extraños a mí alrededor que recién habían aparecido


en nuestra isla. Buscando distracción del dolor de especular sobre lo que
podrían estar atravesando nuestros padres ahora, pregunté:
»¿Quiénes son todas estas personas.
Ben no respondió mientras frotaba su rostro con sus manos.

Abby se acercó y posó una mano en el brazo de Ben. Me miró con


preocupación. Sabía lo unida que estaba a nuestros padres también,
después de todos los años que habían cuidado de ella.

—Esa bruja ha dicho que ayudará a asegurar la isla contra Annora —


dijo Abby. Ben levantó la mirada. Ella nos ofreció una pequeña sonrisa—.
Tengo la sensación de que Mona puede ser capaz de ayudarnos a traer de
regreso a sus padres y los otros.

Ben se quedó mirando a Abby por varios segundos. Prácticamente


podía sentir su cerebro zumbando. Miró alrededor del claro.
—¿Dónde está Mona? —le preguntó a Abby.

—Se fue con Corrine al Santuario —respondió—. No quieren que las


molesten ahora. Han ido a discutir con las otras brujas…

Ben gruñó de frustración. Luego sus ojos se dispararon hacia un vampiro


alto y de ojos verdes. Jadeé.
—¿Ese es Kiev? Pensé que tenía ojos rojos.
Abby se encogió de hombros.
—Los tenía.

Ben comenzó a caminar hacia el vampiro. Seguí a mi hermano. Estaba


luciendo demasiado caliente de temperamento para su comodidad.
127

Se detuvo frente a Kiev, quien le devolvió la mirada con firmeza.


Página
—Mira —dijo Ben—, no sé por qué trajiste a Anna de regreso con
nosotros. Solo puedo asumir que estás intentando enmendar las
despreciables cosas que nos has hecho en el pasado. —Sus ojos se
estrecharon hacia Kiev—. Pero ahora, si te vas a quedar con nosotros, no
solo tu bruja nos ayudará a protegernos de Annora… también debes
acordar ayudarnos a rescatar a nuestros padres.

Un silencio sepulcral cayó mientras Kiev y mi hermano se miraban. Eran


casi iguales en altura, siendo Kiev ligeramente más alto. La respiración de
Kiev era estable, aunque su mandíbula se tensó ante la mención de nuestros
padres.
Finalmente, Kiev habló. Su voz retumbó mientras fulminaba a mi
hermano con la mirada.

—Veo que eres tan arrogante como tu padre. Déjame aclarar algo,
Novak. —Kiev desvió la mirada de mi hermano por un momento. Me
estremecí cuando me recorrió—. No tenemos que hacer nada. Están a
nuestra merced ahora. Si quisiéramos, podríamos devastar esta isla,
succionarles toda la sangre a ti y cada otro humano y alimentar a los
tiburones con sus restos.

Ben apretó la mandíbula, pero sus ojos continuaron ardiendo en los del
vampiro. Estuve impresionada por su coraje. Aunque, por supuesto, era un
Novak. Si se nos conocía por alguna cosa, era por la fortaleza.
—¿Entonces por qué no lo haces?

¿Qué está haciendo? A pesar de la seguridad de mi hermano, no pude


evitar sentir miedo por él. Aún era un simple humano. Provocar a este
monstruo deliberadamente parecía estúpido.

Kiev extendió la mano y agarró el cuello de Ben, tirando de él más


cerca de sí de modo que sus rostros estuvieron apenas a centímetros de
distancia. El cuerpo entero de Kiev palpitó intensamente.
—¿Qué te hace pensar que no lo haré?

Ben tiró de las manos de Kiev, pero por supuesto que no era rival para
128

su fuerza.
Página

—¡Kiev! —Una joven vampira emergió de la multitud que se había


reunido para ver el enfrentamiento. Cabello negro corría por su espalda y
sus ojos eran verdes… del mismo tono que los de Kiev. No parecía mucho
mayor que yo y me di cuenta que nuestros rasgos eran similares. Agarró las
manos de Kiev, aun agarrando a Ben y tiró de estas.

Los ojos de Kiev se clavaron en los de Ben por varios segundos antes de
liberarlo. Mirándome una vez más, Kiev dio media vuelta y desapareció en
la multitud.
La joven nos miró avergonzada.
—No le hagan caso a mi hermano —dijo.
Ben y yo la miramos con incredulidad.
—¿Tu hermano? —tartamudeó Ben.
¿Kiev tiene hermanos?
Ella sonrió.

—Sí, Kiev es mi hermano. Al igual que Erik. —Se volvió y señaló a otro
alto vampiro de pie en la multitud. Erik se parecía tanto a Kiev que me
pregunté por qué no lo había localizado antes, con su fuerte mandíbula y
rasgos oscuros. Lo único diferente en él eran sus ojos marrones.

»Mi nombre es Helina. —Fijó sus ojos en Ben, colocando una mano en
su hombro—. Mira, Ben —dijo—. No te conozco. Y no sé todo lo que Kiev les
ha hecho a ti y a tu familia en el pasado. A decir verdad, preferiría no
saberlo. Dios sabe que la mayor parte de la vida de Kiev es aún un misterio
incluso para Erik y para mí. Pero te aseguro una cosa. Kiev no es el hombre
que era. —Hizo una pausa, mirándonos a los dos con seriedad. Había una
calidez en sus ojos que no podía entender dado que éramos extraños para
ella—. No habría traído a Anna hasta aquí si no estuviera intentando reparar
algo. Y no tienen idea de la cantidad de problemas y sacrificios que
pasamos para hacer eso. Así que, por favor, intenta no hacer esto más difícil
para él de lo que ya es. Puedo ver cómo lucha con esto.

Eso hizo que Ben se callara. Ningunos de nosotros podía negar lo


agradecidos que estábamos de que Anna hubiera vuelto. Una sonrisa
estalló en mi rostro de solo pensar en las lágrimas de alegría que habría en
129

los ojos de Kyle en este momento mientras se reunía con su esposa. Mientras
Página

conocía a su nuevo bebé por primera vez.


Claramente, Kiev aún tenía un temperamento monstruoso, pero quizás
parte de él realmente había cambiado.
—¿Entonces nos ayudarán a traer a nuestros padres? —pregunté.
Helina hizo una pausa, luego asintió lentamente.

—Creo que Kiev y Mona aceptarán ayudarlos. Pero, dado lo mucho


que desprecia a tu padre… cuida tu tono.

Erik se había acercado ahora. Estaba de pie junto a Helina, mirándonos


a los dos con curiosidad en los ojos. Extendió su mano hacia cada uno de
nosotros y la estrechamos.

Helina estiró su brazo y tocó mi hombro. Me miró a la cara,


aparentemente examinándome. Aunque no estaba segura para qué.

—Parece que no lo saben —dijo finalmente, mirando de mí a mi


hermano.
—¿Saber qué? —preguntó Ben.
—Que somos familia.
—¿Qué? —espeté. El rostro de Ben se desencajó con incredulidad.
—Oíste bien —dijo Erik, con una sonrisa arrastrándose a sus labios.
—Tu padre y tía son nuestros primos lejanos —explicó Helina.

Ben y yo nos miramos, ambos compartiendo la misma expresión de


sorpresa.

»Otra razón por la que Kiex quería, al menos, algo parecido a la


reconciliación —dijo Helina.
Mi mente dio vueltas. Me pregunté si mis padres sabían sobre esto.
Ciertamente, nunca nos lo habían mencionado.

Mientras Ben y yo aún estábamos permitiendo que esta declaración se


asentara, otro vampiro se acercó. Él tenía rasgos oscuros: cabello castaño
oscuro, cálidos ojos marrones. Pero no se parecía a un Novalic y cuando
130

habló fue con un inconfundible acento italiano.


Página

—¿Son los hijos de Derek Novak?


Ben y yo asentimos.
—¿Quién eres? —pregunté.

—Mi nombre es Matteo Borgia. Mi hermana, Natalie… conocía bien a


su padre.
Natalie Borgia. El nombre me sonaba conocido.
—Natalie Borgia —repitió Ben, siguiendo mi propia línea de
pensamiento—. Solía ser una diplomática entre vampiros…

Miré a Ben. Entendí por qué su voz había disminuido y por qué ahora
lucía tan estupefacto mientras miraba a Matteo.

Si lo que nuestros padres nos habían contado era cierto, Kiev Novalic
había asesinado a Natalie Borgia. La había torturado frente a una multitud,
justo aquí junto al Puerto, de hecho, y luego había arrancado su corazón.

Por lo que ver a Matteo aparentemente siendo uno de los camaradas


de Kiev, o al menos compañeros de viaje, era completamente
desconcertante.

Matteo se aclaró la garganta. Quizás notó que lo estábamos mirando


con torpeza, pero no ofreció ninguna explicación.
¿Quizás no sabe que Kiev mató a Natalie?

Sin embargo, no se me dio mucho tiempo para reflexionar sobre eso


antes de que Ben y yo fuéramos distraídos por una respiración pesada detrás
de nosotros. Ambos nos volvimos.
Justo cuando pensamos que este día no podría volverse más
inverosímil, lo hizo.

Di un grito ahogado. Cerniéndose sobre nosotros se encontraba la


criatura más horrible que había visto en mi vida. Su cuerpo era alto y ancho
y su piel era de un marrón oscuro, áspera como el cuero. Dos pequeños
colmillos sobresalían de su mandíbula inferior. Su nariz era aplastada y
pequeña como un botón y sus ojos saltones eran de un brillante amarillo
mostaza.
131

—¿Qué dem…?
Página
—Brett —gruñó la criatura, su rostro dividiéndose en una sonrisa torpe
mientras tendía una mano gorda.

Me tomó unos minutos darme cuenta que recién me había informado


su nombre. ¿Brett? Esta cosa debía ser un varón.

Estreché su mano con cautela, temiendo que me aplastara los huesos,


pero fue sorprendentemente gentil conmigo. Aunque dejó mi palma
pegajosa con grasa. Me limpié la mano discretamente contra la parte
trasera de mis jeans.
—Brett es un ogro —explicó Helina, palmeando al monstruo en el brazo.

Brett también estrechó la mano de Ben. Me di cuenta que mi hermano


también se llevó la mano a sus jeans luego de que el ogro lo había liberado.

—Y yo soy Saira —provino de nuestra derecha, una voz profunda y


grave. Ben y yo nos volvimos para ver a una mujer lobo acercándose. Tenía
una peluda melena marrón y ojos grises—. Matteo y yo somos los fundadores
originales de esta tripulación.
Tripulación, ¿eh? Hacen que suene como piratas.

Miré a mí alrededor hacia los otros miembros de la “tripulación” de Saira


y Matteo. Brett era el único ogro entre ellos.
—¿De dónde han venido todos? —No pude evitar preguntar.
—Del reino sobrenatural —dijo Matteo.
—¿Cómo se formó… esta tripulación? —pregunté.
—Somos un grupo raro, ¿cierto? —dijo Matteo, sonriendo—. Todos
somos parias allí. Piratas. Nos unimos para formar un grupo hace unos años.
—¿Dónde viven actualmente? —preguntó Ben.

—Teníamos una isla propia, pero, bueno… esa es una larga historia.
Fuimos forzados a irnos. Ahora, no tenemos un hogar. Aunque eso cambiará
pronto. Una vez que volvamos, Mona nos ayudará a asegurar una nueva
isla. No pretendemos quedarnos mucho tiempo aquí.
132

¿Piratas? ¿Parias? ¿Parias de dónde?


Página
Su respuesta había planteado una docena de preguntas más en mi
mente, pero su última oración me distrajo. Mona. Una sensación de
hundimiento llenó la boca de mi estómago al oír que no planeaban
quedarse mucho tiempo. Necesitábamos demasiado a la bruja,
confiáramos en ella o no.
Justo cuando estaba pensando en Mona, reapareció en el claro, con
Corrine a su lado. El rostro de Corrine estaba pálido.

—He asegurado la isla —dijo Mona, mirándonos a todos. Se acercó a


nosotros y, mirando a la multitud, fijó sus ojos en Erik—. ¿Dónde está Kiev?

—Fue a, uh, refrescarse —respondió Erik—. Iré a buscarlo. No habrá ido


lejos. —Salió a toda velocidad.
La bruja estaba a punto de seguirlo cuando Ben agarró su brazo.

—Espera —dijo, mirando de ella a Corrine—. ¿Qué harás ahora que has
asegurado la isla? Nuestros padres…
Mona levantó una mano para que Ben hiciera silencio y asintió.

—Corrine ya nos pidió eso. Lo voy a discutir con Kiev ahora. Nuestro plan
original era dejar a Anna aquí y quizás quedarnos unos días ya que nuestra
gente está herida de nuestra lucha por llegar aquí. Pero hablaré con él.

Ben soltó su brazo y ella se desvaneció. Nuestros ojos se posaron en


Corrine.
—¿Así que ha asegurado esta isla definitivamente? —preguntó Ben.
Corrine asintió.
—¿Y puede salir de la isla sin que sea afectada?
—Así lo afirma ella —dijo Corrine.

Todos sabíamos lo poderosa que era Annora ahora. Creer que Mona
era lo suficientemente poderosa para poner un campo de fuerza alrededor
de este lugar que resistiría contra ella, incluso en la ausencia de Mona, era
definitivamente un tramo de fe.
133

Mona volvió con Erik y Kiev una media hora más tarde. Observamos
Página

mientras salían de los arbustos a través del claro. Me ponía nerviosa pensar
en este vampiro vagando tan libremente por nuestra isla.
Kiev dio un paso hacia adelante frente a Mona y su hermano y se
detuvo a unos centímetros de Ben y yo. Eché un vistazo a Ben. Este vampiro
parecía ser tan impredecible que no estaba segura de qué estaba a punto
de hacer. Me encontré conteniendo la respiración.
Pero entonces, asintió secamente.
—Los ayudaremos, chico.
Ben exhaló y asintió.

Entonces los ojos de Kiev se posaron en mí. Su mirada era tan intensa
que era difícil de sostener. Me recordó a la de mi padre.

Era extraño sentir esos ojos sobre mí. Esos ojos que una vez habían visto
la destrucción de nuestra familia. Ojos a los que ahora íbamos en busca de
ayuda.

Algo se agitó dentro de mí mientras me obligaba a mirarlo. Pensé que


vería maldad. Pero no lo hice. Más que nada, vi necesidad. Hambre. Dolor.

Me pregunté si quizá estaba haciendo todo esto más por él, para
ayudar a aliviar la carga que había llevado sobre sus hombros todos estos
años, que por la bondad de su corazón.
De cualquier forma, no importaba.

Sentí como si un peso se hubiera levantado de mi pecho. Ahora podía


ver lo poderosa que era Mona. Y, aunque no sabía que le había estado
sucediendo a nuestros padres todo este tiempo, se sentía como si,
finalmente, estuviéramos en buenas manos.

A pesar de que Corrine lucía nerviosa de que deberían dejarnos ahora,


justo en los albores de un ataque de Annora, también vi detrás del miedo
que ella también tenía fe en Mona.

Corrine nos miró mientras Mona y Kiev reunían a un grupo de vampiros


y hombres lobo ilesos para que formaran un gran círculo en el claro.

—Ni se les ocurra —espetó Corrine, apresurándose hacia nosotros


agarrando tanto mis muñecas como las de Ben. Nos aferraba tan
134

fuertemente que se sentía como si estuviera cortando la circulación de la


Página

sangre de nuestras manos. Nos quedamos de pie a su lado mientras Mona


entraba en el centro del círculo que habían formado y los desvanecía a
todo en el aire.

Aunque todavía se sentía loco admitirlo, saber que Mona y Kiev


estaban liderando el camino, no me sentía tan inquieta como antes. Si ellos
no podían traer a nuestros padres, abuelo, Ibrahim y Zinnia de regreso, nadie
podría. Ben también lucía tranquilo.
Kiev, fuera quien fuera ahora… tenía fe en sus ojos.

Imaginé que habría mirado esos ojos de niña cuando llegó a la escena
de mi nacimiento y el de Ben. E imaginé que entonces habría estado
mirando a los ojos de un monstruo.

Pero ahora, cuando lo mire, vi un hombro hambriento de volver a


conectar con la humanidad. Un hombre en desesperada necesidad de
redención.

135
Página
Capítulo 29
Rose
orrine nos desapareció a Ben y a mí a las Catacumbas. Nuestros

C pies tocaron tierra firme y nos encontramos en una cámara


rectangular. Sacos de granos se apilaban en cada esquina.
Había muchos almacenes de este tipo en las entrañas de las Alturas Negras
pero reconocimos esta como la más grande de todas nuestras cámaras de
la montaña. Varias docenas de humanos ya estaban sentados alrededor de
aquí, sus iris se reflejaban como faroles parpadeantes. Habían pasado casi
dos décadas desde que los humanos ponían un pie en estas Catacumbas
para algo más que recoger cereales o acumular las salas de
almacenamiento con más cosas.
Ellos nos miraron ansiosamente.

—Quédense aquí —dijo Corrine—. Y no se vayan hasta que yo venga


a decirles que es seguro. No olviden que ustedes son humanos también, y
mientras a los vampiros se les permite permanecer fuera, a ustedes no.

Corrine se desvaneció, dejándonos a Ben y a mí buscando un asiento


en alguna parte.
—Rose.

Me di la vuelta. Griffin se había levantado y estaba saludándome.


Gimiendo internamente, me alejé de Ben y me dirigí hacia él.

Me entristeció. Antes, siempre tenía ganas de ver a Griffin. Ahora hacía


136

todo lo que podía para evitarlo. Por supuesto, apenas tenía tiempo de
pensar en él recientemente con todo lo que había sucedido, pero ahora
Página
que se puso de pie frente a mí, con el rostro pálido con preocupación, mi
malestar llegó de golpe.
¿Es así cómo sería nuestra relación de ahora en adelante?
Me acerqué a él y ambos nos sentamos en un saco de arroz.

Estaba siendo un encuentro incómodo, pero cuando lo miré, él solo


seguía luciendo preocupado.
—Mi padre me contó todo —dijo—. Lo siento, Rose. —Agarró mi mano.

Tragué saliva, y asentí. Me dolía el corazón por Griffin. Su madre estaba


atrapada con Annora también.

No estaba segura de lo mucho que había oído acerca de la situación


con Kiev y Mona, así que empecé a actualizarlo con todo lo que había
sucedido. Como era de esperar, respondió con sorpresa, y luego alivio.

Después de que terminé diciéndole todo, los dos caímos en silencio.


Miré alrededor de la habitación. Los otros humanos hablaban en voz baja,
la preocupación escrita en sus rostros.

Tantas cosas habían llegado a pasar desde mi confrontación con


Caleb en su apartamento allá en su isla, que ahora solo estaba sentada en
silencio con todo el peso del encuentro aplastándome de nuevo.
Debería haber tirado de ese gatillo.

Ahora que lo había oído de boca del vampiro, no había más espacio
para la duda. Caleb me había engañado desde el primer día. Y no sentía
pena por él. Me sentía avergonzada y enfadada conmigo misma porque le
había permitido engañarme.

Pensé en Mona y Kiev. Corrine había explicado que el plan era esperar
hasta que Mona sintiera la presencia de Annora saliendo de la isla y luego
irrumpir durante el tiempo que intentaba asaltar La Sombra. De esa manera,
estarían atacando la isla de Caleb en su punto más débil.

Estaba esperando tener un sentimiento de venganza o satisfacción al


pensar acerca de Caleb teniendo su merecido. Pero en cambio sentía...
137

tristeza. Una sensación de pérdida. A pesar de que no tenía sentido, ahora


Página

que sabía que no había nada que perder entre nosotros en primer lugar.
Una vez más, la vergüenza se apoderó de mí. El que hubiera respondido
antes su falso comportamiento con genuina emoción puso mis mejillas en
llamas e hizo que el latido de mi corazón se acelerara.

Cerré los ojos y apoyé mi cabeza contra la áspera pared de piedra.


Griffin tomó mi mano y la apretó. Levanté la vista hacia él, podía ver miedo
en sus ojos.

Pero solo veía a Griff. Él no estaba tratando de ser romántico. Él solo


estaba tratando de estar allí para mí en la forma en que yo más lo
necesitaba en ese momento: como mi amigo. No podría haberlo adorado
más por ser él mismo otra vez. Por no hacerme sentir incómoda a su
alrededor.

Mientras nos sentábamos en la cueva durante horas, no emitió ninguna


señal de que estuviera esperando mi respuesta para nuestra cita. Y no
hubiera podido estar más agradecida.
Bien hecho Griff.

Me pregunté entonces, incluso sí Caleb nunca hubiera estado en la


foto, si yo podría haber aun preferido a Griffin como un amigo.
Definitivamente se sentía más natural.

Creo que amo a Griff más como a un amigo de lo que podría como a
un amante.
Solo tenía que esperar que eso no rompiera su corazón.
Pero antes que nada, tendría que superar a ese estúpido vampiro.
Tenía que reponerme y verlo como lo que realmente era: una mentira.

138
Página
Capítulo 30
Sofía
e había quedado inconsciente en el momento en que la bruja

M había terminado de torturarnos. Cuando me desperté de


nuevo, estábamos de regreso en una mazmorra. Abrí los ojos y
me encontré acostada en el regazo de Derek.

Me senté y sostuve mí cabeza entre mis manos. Todavía podía ver en


sus ojos las huellas de la agonía que acababa de experimentar. Yo había
pensado que la bruja iba a matarnos. Me sorprendí al encontrarme
despierta de nuevo. No había pensado que incluso un vampiro podría
sobrevivir a tal agonía.

Derek extendió la mano para tocar mi propia cara, apartándome el


cabello de la frente.
—¿Estás bien? —preguntó.
Fruncí el ceño.
—Tan bien como puedo estar después de eso.

Todo mi cuerpo se sentía débil… mi extremidades, músculos...


demonios, mis huesos se sentían destrozados. Me dolía el solamente
sentarme.

Miré a través de la mazmorra para ver a Ibrahim, Aiden y Zinnia


mirándonos desde sus celdas.
139

—Sofía —dijo mi padre, estirando una mano entre los barrotes—.


¿Cómo te sientes?
Página
Al ser un vampiro, él ya habría sido capaz de oír la respuesta que le
había dado a Derek. Supuse que simplemente estaba haciendo de nuevo
la pregunta por su propia comodidad.

—No muy bien —dije con sinceridad, frotando la base de mi columna


vertebral. Miré de nuevo a Derek—. ¿Ahora qué?
Derek negó con la cabeza.

No entendía por qué Annora todavía nos mantenía con vida. Segura-
mente, debería habernos matado por nuestra audacia al intentar escapar.

Apreté los labios contra los de Derek mientras me sostenía más cerca.
Parecía estar en un estado peor que yo. Tal vez porque él había pasado por
más de una pelea. Tenía moretones oscuros en todo el cuerpo, y una
profunda herida en la mejilla que no estaba mostrando signos de curación.

El recuerdo de nuestra misión fallida se estrelló sobre mí. Las lágrimas se


derramaron de mis ojos. Estaba de luto por Anna ahora. Anna y su hijo no
nacido. Pensando en Kyle y sus otros dos hijos me ahogué aún más.

A pesar del dolor consumiéndome, me di cuenta que tenía que dejar


a un lado los pensamientos sobre Anna. El luto por ella ahora solo me haría
más débil. Tenía que pensar en mi propia familia. En nuestros gemelos. En mi
voto para mantenerlos a salvo y no dejarlos crecer sin padres. Respirando
profundamente y reprimiendo el dolor, limpié las lágrimas de mis ojos con el
dorso de la manga.

—Annora podría estar atacando La Sombra ahora —dijo Zinnia, su


rostro ceniciento.

El pensamiento me helaba hasta los huesos. Zinnia tenía razón. Annora


era claramente capaz de ello. Y ya que teníamos tantos humanos no había
ninguna razón lógica para que ella no lo hiciera.

—Todavía ni siquiera sabemos para que utilizan a estos humanos


—murmuro mi padre.
—Bueno, para lo que sea que los utilicen, ellos…
140

Un crujido ensordecedor sacudió la mazmorra. Las partículas cayeron


desde el techo. Tosí, el polvo llenando el aire.
Página

—¿Qué demonios? —bufó Derek.


Todos nos miramos el uno al otro mientras había otro gran estruendo.
Entonces gritos y disparos. Los sonidos de la batalla irrumpiendo por encima.

La conmoción continuó, solamente aumentando en intensidad. Salté


mientras el crujido de la madera se hacía eco a través de nuestra mazmorra.
Todo el mundo trepó hacia las puertas, mirando a través de ellas en
dirección a la entrada. Excepto Derek y yo. Aunque eso era porque nuestros
miembros todavía estaban paralizados por la tortura ante la que la bruja nos
había hecho pasar.
—¿Qué está pasando? —susurré.

Sus rostros estaban demasiado aturdidos por lo que sea que acabara
de entrar, como para responder.
—¿Qué es? —instó Derek.
Mientras pesados pasos se acercaban, sus bocas se abrieron de golpe.

Pesadas botas de cuero se detuvieron frente a nuestra celda. Alcé los


ojos sobre el cuerpo de un hombre alto, cubierto con una capa negra, y
cuando mis ojos alcanzaron su rostro, casi me atraganté con mi lengua.

141
Página
Capítulo 31
Derek
iev Novalic.

K El vampiro de ojos verdes abrió la puerta de nuestra


celda. Con unos pocos pasos se acercó a medio metro de
donde Sofía y yo estábamos desplomados. La tenue
iluminación de la mazmorra proyectaba sombras sobre su
rostro. Sus ojos viajaron de Sofía hacia mí, y luego a Sofía otra vez.

No importaba cuanto cambiaran sus rasgos, no había forma de que no


reconociese a este vampiro después de toda la miseria que había causado
a mi familia. Kiev Novalic estaría grabado en mi memoria durante toda la
eternidad. Podría dejarse crecer la barba, hacerse un maldito tatuaje a
través de su cara, y yo lo reconocería al instante.
Una incontrolable rabia creció en la boca de mi estómago.

Nunca había tenido la oportunidad de cobrarme lo que él le había


hecho a mi familia. A Natalie Borgia. Los recuerdos de todo el dolor que nos
infligió volvieron. La adrenalina corría dentro de mí. Me sorprendí al descubrir
que me podía poner de pie.

Ahora que estaba a su nivel, estábamos separados por apenas unos


centímetros de distancia. Un gruñido escapó de mis labios. No sabía ni por
qué ni cómo es que él estaba aquí. Pero nada de eso importaba. Débil o
no, finalmente le iba a hacer sentir mi rabia.
142

—Derek Novak. —Su rostro estaba sin expresión cuando pronunció mi


nombre.
Página
El sonido de su voz me llevó al borde. Me lancé hacia él, tomándole del
cuello con las dos manos. Lo empujé hacia el pasillo y le golpeé la cabeza
con la pared.

Extendiendo sus garras, arremetió contra mi estómago, me aparté


antes de que pudiese causarme daños graves, aunque se las arregló para
arañarme la piel. Tambaleándome ligeramente, pero controlando cada
pedazo de fuerza de voluntad que me quedaba, permanecí de pie, extendí
mis propias garras y lo ataqué de nuevo. Agachándome me lancé hacia su
estómago. Ambos caímos al suelo.

Aplastándolo contra el suelo, le di golpe tras golpe. Atrapó una de mis


muñecas, evitando un puñetazo. Clavando sus garras en la carne de mi
antebrazo, debilitó mi agarre sobre él. Rodando sobre el suelo, se escapó.

—¿Te atreves a mostrar tu cara ante mí? —Me lancé otra vez contra él,
aplastándolo contra la puerta de hierro de la celda. Me agarró la cabeza,
y la aplastó contra la puerta. El dolor quemo mi cráneo ya herido. Lo miré
afiladamente, preparándome para atacar de nuevo.
Respirando pesadamente, se alejó de mí.
—Derek, suficiente.

A decir verdad estaba sorprendido de que no luchara más


agresivamente. Esperaba que me infligiera todo el daño que fuera capaz.
Pero todo lo que él había hecho hasta ahora era defenderse.

—Kiev. —La débil voz de Sofía vino desde detrás de mí. Me giré para
verla moverse contra la puerta rota. Miró a Kiev, su rostro era una mezcla de
confusión y miedo—. ¿Qué estás haciendo aquí?

Él desvió la mirada de mí y miró hacia abajo a Sofía. Su rostro se suavizó


ligeramente mientras miraba a mí esposa.

No me importaba qué estaba haciendo aquí. Todo lo que importaba


es que estaba aquí, a unos centímetros de mis garras. Me ponía furioso que
aun así no pudiese desgarrarlo.

Mi cuerpo estaba empezando a sentir la tensión y lo único que quería


143

era tirarme al suelo. Me forcé a mí mismo contra él otra vez. Esta vez, unas
Página

manos me agarraron por detrás.


Me giré para ver a una joven vampira y otro hombre alto detrás de mí.
—Derek —dijo la chica—. Détente, estamos aquí para ayudarlos.
La miré, estupefacto.
—¿Quién eres?
Ella extendió su mano y dijo:
—Tu familia.

Sin palabras, miré de ella hacia el otro vampiro y de nuevo a Kiev. Me


di cuenta de que eran hermanos. El parecido era inconfundible.
¿Pero mi familia?

Con la adrenalina remitiendo, las rodillas se me estaban debilitando


rápidamente. Me sujeté con fuerza contra la puerta.
—¿Qué?

—Mi nombre es Helina —dijo—. Él es Erik. —Señaló al vampiro de ojos


marrones—. Somos los hermanos de Kiev. Y tus primos lejanos.

Mi corazón golpeaba en mi pecho más fuerte que cuando Annora me


torturó.
No.
No.
Ese bastardo no está emparentado conmigo.
—Pruébalo —espeté.

Erik y Helina intercambiaron miradas. Recorriendo una mano por su


cabello, Erik habló:
—Es una historia demasiado larga para explicártela ahora mismo, pero
lo sabemos por los mismos Ancianos. Piensa en ello, Derek. No es una coinci-
dencia que tantos miembros de una familia terminaran como vampiros. Una
vez que ellos encuentran una línea de sangre que les gusta, vuelven por
144

más.
Página

Aun convencido de que estaba mintiendo, pero incapaz de con-


trarrestar, cambié de tema.
—¿Por qué nos ayudaría Kiev?

Esta vez, Kiev respondió, aunque estaba mirando a Sofía mientras lo


hacía.

—Vengan con nosotros o quédense aquí en esta mazmorra —dijo con


calma—. No tenemos tiempo para más charla.

Miré a Sofía. Levantó las cejas, con los labios abiertos, respirando
pesadamente, mientras miraba al hombre que le había causado más dolor
del que cualquier madre debía soportar.

Él extendió una mano hacia ella, lo que me pareció más como un reto
que una ayuda.

Pero estuve asombrado cuando algo brilló en sus ojos. Ella se levantó y
alcanzó su mano.
—Sofía —exhalé—. ¿Qué estás haciendo?

Ella me miró con debilidad, mientras él le ponía un brazo alrededor de


la cintura y la ayudaba a levantarse.

—No tengo ni idea —dijo—. Pero prefiero tomar este riesgo antes de
pasar un segundo más en esta mazmorra.

Helina estabilizó a Sofía mientras Kiev se volvía hacia mí. Para mi horror
él estiró la mano hacia mí. Estaba a punto de burlarme de su gesto, cuando
capté la mirada de súplica de Sofía.
Cerré los ojos, ahogándome en mi respiración.
No me puedo creer que vaya a hacer esto.
Dios sabía, que iba a tomar la mano de Kiev Novalic solo por Sofía.

Una irritante sonrisa cruzó sus labios mientras me ponía de pie. Luego su
brazo estaba alrededor de mi propia cintura mientras me ayudaba a salir
de la mazmorra. Mi pecho se contrajo, miré a todas partes menos en
dirección a Kiev. Atrapé un vistazo de Ibrahim, Aiden y Zinnia por delante.
Ellos ya habían sido liberados por algunos vampiros que no reconocí.
145

A pesar de que mi mente ardía con cientos de preguntas, estaba


Página

contento con que Kiev permaneciese en silencio. Alcanzamos la cima de


las escaleras y una mujer de largo cabello rubio se apresuró hacia nosotros.
Me miró brevemente, y entonces miró a Kiev.
Alcanzando su rostro, plantó un apasionado beso sobre sus labios.

—Estaba preocupada —dijo—. No sabía si los habías encontrado. —Me


miró otra vez—. ¿Este es Derek Novak?

Kiev gruñó, soltándome bruscamente y dejándome sobre mis pies. Me


agarré de una columna. La rubia se acercó a mí, y antes de que pudiese
protestar, puso las manos a cada lado de mi cabeza. Murmuró algunas
palabras y una sensación de calor se extendió por mi cuerpo. Fui capaz de
estabilizarme sin agarrarme a la columna y todas las fuerzas de mi cuerpo
volvieron a mí.
Así que es una bruja.

Una extraña pareja. Me preguntaba como ella y Kiev habían conse-


guido estar juntos. Y más importante cómo cualquier mujer podría soportar
a ese hombre por más de unas horas.

La bruja se dirigió a Sofía, que aún estaba de pie sostenida por el agarre
de Helina sobre su cintura. La bruja puso sus manos sobre Sofía como lo
había hecho conmigo. Y un momento después, una mirada de alivió pasó
por la cara de Sofía y pudo estar de pie. La hermana de Kiev la dejo ir. Sofía
se apresuró hacia mí. Me rodeó el cuello con sus brazos y presionó sus labios
contra los míos, lágrimas de alivio corrían por su rostro.

No entendía por qué estaba experimentando tal alivio, aun no sabía-


mos cuales eran las intenciones de los Novalic.

—Anna —murmuró—. Helina me dijo que regresaron a Anna a La Som-


bra.
—¿Qué?
—Anna ya ha dado a luz. Está de regreso en La Sombra con su bebe.

—Bueno, no te emociones demasiado aun —dije sombríamente—.


Podrían estar mintiendo.
146

—De prisa —gritó la bruja mirando alrededor de la cámara.


Página
Sofía me tomó la mano, entrelazando sus dedos con los míos, y me
empujó hacia adelante mientras nos uníamos a Aiden, Ibrahim, Zinnia y los
otros vampiros que nos habían ayudado a escapar de la mazmorra. Salimos
de la cámara y entramos hacia el rellano de la entrada principal.

Era un campo de batalla. Una bruma de vampiros chocando contra


vampiros y... lobos. Gigantescos hombres lobo marrones y negros. No estaba
seguro de qué criaturas estaban del lado de Annora y cuáles del lado de
Kiev.

En cuanto a Annora, ¿dónde estaba? ¿Y cómo habían podido entrar


tan fácilmente?

Miré a la bruja rubia y solo podía asumir que ella era más poderosa que
las brujas de La Sombra.
—¡Retirada! —gruñó Kiev a través del caos.

Kiev se paró detrás de Sofía y de mí. Nos empujó hacia adelante


mientras los vampiros y los lobos formaban una barricada unida. Era reacio
a estar parado al lado de Kiev, con su hombro rozándose contra el mío cada
vez.

Apreté a Sofía más cerca de mí cuando las sombrías paredes del


castillo de Annora desaparecieron.

147
Página
Capítulo 32
Sofía
brí los ojos para ver que habíamos llegado otra vez al puerto de

A La Sombra. Apreté la camiseta de Derek mientras se inclinaba y


me besaba, el alivio apareció en sus ojos al ver que los Novalic
nos habían regresado tal y como prometieron.

Mi mente aún seguía volada por ver a Kiev. Sus hermanos clamaban
que los Novak y los Novalic estaban emparentados. El cambio en el color
de sus ojos.

Eché una mirada hacia Kiev ahora que estaba parado a unos pocos
metros de mí. Cuando sintió mi mirada sobre él, miró hacia arriba, los
escalofríos corrieron por mi columna. Esa dura línea en su mandíbula, su
cabello oscuro… Y ahora esos inteligentes ojos verdes. Recordaba cada
momento que pasé a su cuidado en La Torre Sangrienta mientras estuve
embarazada. Recordaba cómo me había aterrorizado, un monstruo impre-
decible que podía golpearme en cualquier momento. Recordaba cómo
durante mis horas más vulnerables, me robo a mi bebé. Si no hubiese sido
por Anna, probablemente no hubiese vuelto a ver a Ben otra vez.

Y ahora, asumiendo que Helina estaba diciendo la verdad, no solo nos


había regresado a Anna y al bebé, si no que parecía que le debíamos
nuestras vidas. Medio estaba esperando despertarme de esta pesadilla.

Recodé la última vez que lo vi en el Aviario. La forma en que me dejó


pasar por el portal cuando pudo haberme detenido. Recordaba pensar que
148

si me permitía entrar en ese abismo, nunca desentrañaría el misterio que era


Kiev. Y ahora que lo veía otra vez, solo me sentía más perpleja.
Página
A pesar de que tenía la mente ardiendo por ir a buscar a Anna y a mis
hijos, sentía que no podía pasar ni un momento más sin entender las
intenciones de Kiev. Necesitábamos respuestas.

Claramente, sintiéndose de la misma forma, Derek se lanzó hasta


donde estaban parados Kiev, la bruja y sus dos hermanos. Derek, que nunca
se iba por las ramas, se detuvo a unos centímetros de Kiev y lo miró.
—¿Por qué has vuelto aquí?

Kiev frunció el ceño e inhaló profundamente, intentando controlar su


temperamento, los dos hombres eran fieros e incontrolables, era como estar
en una habitación con dos bombas, capaces de desencadenarse la una a
la otra en cualquier momento.

Kiev miró hacia abajo hacia mí, sus ojos brillaban a la luz de la luna,
como si Derek no estuviese allí.

Derek exhaló agudamente, claramente irritado por la negativa de Kiev


para hablarle a él directamente. Alcancé el brazo de Derek. Era la segunda
vez que me daba cuenta de que Kiev hacia esto, era como si estuviese
obligado a contestar pero sin querer darle la satisfacción a Derek de
contestarle a él directamente, así que él me miraba a mí.
—Digamos que vinimos a devolverles algo que era suyo —dijo.
—¿Qué? —pregunté.
—Una mujer y su bebé.
Eso nos levantó a Derek y a mí. Nos miramos el uno al otro.
—¿Dónde está? —demando Derek.
—¡Ibrahim! —Detrás de mí Corrine corría desde los bosques.

Corrió por la hierba y se apresuró a los brazos de su esposo, enrollando


sus piernas en su cintura. Sujetándole la cabeza entre sus manos, lo besó
como si estuviese sofocada y sus labios fueran la única forma de resucitar.
No era muy habitual que Corrine mostrara sus emociones en público, pero
ahora sus lágrimas corrían por sus mejillas. Su cabello estaba despeinado y
149

los círculos oscuros bajo sus ojos revelaban que no había dormido desde que
Página

nos marchamos. Ibrahim la sujetó fuertemente contra él y, entre susurros le


devolvió el beso con pasión.
»Pensé que te había perdido —jadeó ella. Se deslizó por su cuerpo, así
sus pies tocaban el suelo otra vez. Todavía tomados de las manos, ella
finalmente dio un paso atrás y nos miró al resto de nosotros. Una vez nos vio
a Derek y a mí, se echó hacia nosotros, llevándose a Ibrahim con ella—.
¡Derek! ¡Sofía! —Envolvió un brazo alrededor de cada uno de nosotros y nos
besó la mejilla.

—¿Nuestros hijos, Viv, Xavier, y los otros, han regresado? —dije ansiosa-
mente.

—Están a salvo —dijo, apartándose el cabello de la sudorosa frente—.


Nadie más faltaba en la isla, aparte de ustedes dos, Ibrahim, Aiden, y Zinnia.
Los gemelos, aún están en las Catacumbas con los humanos. Hemos
evacuado a todos los humanos de sus casas porque pensábamos que
Annora podría atacar… y lo hizo. No he tenido tiempo de reorganizar dónde
se van a quedar aun. No habríamos sobrevivido a todo esto si no fuese por
Mona. —Señaló a la bruja rubia que estaba al lado de Kiev.

Los ojos azul marino de Mona se posaron en mí. Ahora estaba parada
con el brazo alrededor de Kiev.
Así que ella es Mona.

»Mona ha asegurado la isla —continuó Corrine—. Nunca había visto a


una bruja tan poderosa como ella. Mis habilidades palidecen en compara-
ción. —Ella asintió con reverencia hacia donde estaba Mona.
—¿Annora? —dijo Derek—. ¿Dónde está ahora?

—Se fue hace un rato —jigo Corrine, con una sonrisa cubriéndole la
boca—. Debo decir que al principio fue terrorífico ver como asaltaba la
isla… Pero luego se convirtió en una delicia. Observar a esa perra mientras
fallaba en entrar era el entretenimiento que necesitaba después de tanto
estrés.

—¿Y los Novalic dijeron la verdad sobre haber traído a Anna? —dije,
mirando a Kiev. Me devolvió la mirada tranquilamente aceptando mi reto a
su integridad.
150

Corrine sonrió otra vez y me apretó la mano.


Página

—Ha vuelto, con su bebé. Está en las Catacumbas con Kyle.


Su bebé… temía al pensar lo traumático que habría sido para ella al no
tener a su familia ayudándola a pasar por ello.

Derek y yo estuvimos asombrados al ver que de verdad Kiev había


ayudado a Anna. Pero la verdad era que no importaba que confirmación
tuviésemos, porque no confiábamos en Kiev. Aun seguíamos buscando
excusas por las cuales no debíamos de confiar en él.

Comencé a pensar otra vez en el Kiev con el que había pasado tiempo
hacía casi dos décadas. Él me había sorprendido dejándome regresar del
Aviario. También recordaba cómo Kiev había luchado contra sí mismo
cuando fui prisionera en La Torre Sangrienta. Pero al contrario que Derek, él
siempre había caído en sus oscuras tendencias. Parecía disfrutar de su
oscuridad. Y esa era la diferencia principal entre el monstruo de ojos rojos y
el monstruo con el que había acabado casándome.

Pero ahora con él parado frente a mí, con los ojos verdes, habiéndonos
salvado de las mazmorras, devolviéndonos a Anna. Ya no sabía qué sacar
de esta situación.

Me preguntaba, si después de todos estos años. Kiev de verdad había


cambiado.

Me estaba muriendo por escuchar su historia completa. Esperaba que


eso me ayudara a aceptar su comportamiento con gratitud en vez de con
sospecha. Quería saber todo lo que le había pasado después de que me fui
de Aviario, cómo demonios dio con Anna, y porque nos la había devuelto.
Pero suponía que esa era una historia muy larga para escuchar ahora.
Hasta ahora Kiev y Mona no habían mostrado otra cosa aparte de ser
nuestros aliados. Decidí poner los pensamientos de Kiev a un lado, ya que
estaba ardiendo por ver a Anna y a mis hijos.

Disparando la última mirada hacia dónde estaba Kiev, tomé la mano


de Derek y lo aparté. Me siguió a regañadientes, mirando hacia atrás sobre
su hombro a Kiev y sus hermanos. Mirando alrededor del claro, vi a mi padre
unos pasos más allá. Guie a Derek hacia mi padre y corrimos por el bosque.
No paramos hasta que alcanzamos las Catacumbas. No podía contener mi
151

entusiasmo mientras pasábamos de cámara en cámara para saludar a


todos los humanos que se alegraban al vernos entrar, no fue hasta que
Página
alcanzamos la cámara numero cincuenta que vi las caras que estaba
buscando.

—¡Ben! ¡Rose! —exclamé mientras entrabamos a la habitación. Ellos


saltaron tan pronto como nos vieron, con sonrisas en sus rostros. Derek y yo
abrazamos a cada uno y besamos sus cabezas aspirando su esencia.
Me giré para ver a Griffin, aun sujetando la mano de Rose fuertemente.

—Griff —dije, colocando una mano sobre el hombro del pelirrojo—. Tu


madre ha vuelto, ve a casa a verla.
El alivio apareció en su rostro.
—Gracias. Sofía —dijo y salió de la habitación.
Derek se giró para enfrentar a los otros humanos.

—Ahora es seguro volver a sus casas. —El tono de su voz hacía eco en
todas las paredes—. La tormenta ha pasado… por ahora.

Caminamos cámara por cámara informando al resto de los humanos,


y cuando todo el mundo empezó a salir de las Catacumbas, nosotros les
seguimos.
—¿Dónde está Anna? —dije no pudiéndola ver entre la multitud.

—Allí —dijo Ben, apuntando hacia la multitud cerca de la entrada. La


divisé mientras salía con Kyle.

Me apresuré hacia adelante con Derek, y los gemelos detrás de


nosotros.
—¡Anna! —grité.

Ella se giró, radiante cuando me vio. Me emocioné al verla acunando


a su recién nacido dormido. El calor había vuelto al rostro de Kyle mientras
sostenía a Ariana y a Jason. Me incline para besar la suave cabeza del
pequeño.

»Es hermoso —susurré. Anna estaba terriblemente delgada para una


madre que acababa de dar a luz, pero su bebé parecía estar con un peso
152

saludable—. ¿Qué pasó? —pregunté. Insegura de si ella quería empezar


Página

ahora a hablar de su terrible experiencia, pero incapaz que mantener la


pregunta más tiempo.
Ella posó sus ojos sobre el suelo y luego los cerró.

—Sofía —dijo, alcanzando mi mano—. No quiero hablar sobre eso


ahora, es una larga historia. Pero te prometo, que te lo contaré todo
después. Ahora necesito estar con mi familia. Necesito recuperarme, y no
quiero hablar sobre eso ahora mismo.

—Por supuesto —dije. Apretándole la mano. Miré hacia el bebé otra


vez, al que ahora Kyle tenía en sus brazos—. ¿Cómo se llama?

Anna se detuvo un momento, mirando hacia Kyle quién puso los ojos
en blanco, aunque sonreía.
—Kiev —murmuró, mirando hacia la hierba.

—¿Qué? —espetó Derek, con su voz aumentando como la de un


soprano.
Yo estaba sin habla.

—¿Por qué demonios le pondrías a tu bebé un nombre así? —Derek


miró a Kyle esta vez, como si esperara que él entrará en razón si su esposa
no lo hacía.
Anna se rio, levantando la mirada hacia nosotros, sonriendo.

—Puedes apostar que me fue difícil convencerlo a él. —Le lanzó a Kyle
otra mirada burlona. Entonces su mirada se volvió seria, sus labios tembla-
ban. Su voz cayó hasta casi susurrar—: Pero ustedes no saben lo que hemos
pasado, este bebé y yo… no saben lo cerca que hemos estado de las
puertas de la muerte.

Se detuvo, cerrando los ojos fuertemente. Y ahora yo estaba murién-


dome por saber el resto de la historia.

»Solo digamos —dijo, aclarando su voz, e intentando permanecer


serena—. Que les debo a Kiev, y a su novia, mucho más de lo que mi familia
les podrá pagar nunca.
Se me había secado la garganta.
153

¿Quién es este Kiev Novalic? Era como si hubiese tenido un trasplante


de personalidad. Quizás tiene un hermano gemelo con el mismo nombre y
Página

eso es todo un gran malentendido.


—De… de acuerdo —dije. Luchando por recomponerme. Era obvio
que Anna ahora solo quería volver a su casa y estar con su familia. No la iba
a retener más.

Le solté el brazo y me puse al lado de Derek, que aún tenía su


mandíbula en el suelo.

—Todos deben venir más tarde esta noche —dijo Anna—. Hablaremos
entonces. Solo necesito unas horas.
—Lo haremos. Anna —dije—. Gracias.
Sonrió y se alejó con su familia hacia las residencias de los humanos.

Derek y yo continuamos clavados en el sitio, observando a Anna y su


familia hasta que desaparecieron entre los árboles.

»Bueno —dije, mirando a Derek y luego a los gemelos, que parecían


tan sorprendidos como nosotros—. Digo que nos tomemos algunas horas
para descansar.
Derek me miró, frotándose la frente.

—No voy a ser capaz de relajarme completamente, hasta que no


averigüe que está haciendo ese bastardo en la isla y porque todo el mundo
parece confiar en él. Corrine, Anna, es como si hubiese echado un hechizo
sobre todos ellos…
Puse un dedo sobre sus labios.

—Derek —dije suavemente—. Han pasado diecisiete años, quizás todo


el mundo confía en él porque ahora merece ser de confianza.
Sabía que Derek no quería creerlo. Quería continuar odiando a Kiev por
lo que había hecho, porque Derek nunca iba a dejarlo pasar. Nunca había
tenido una oportunidad de vengarse de Kiev por todo lo que había hecho.
Ambos estábamos cegados por nuestros perjuicios para ver la situación
como era realmente.

Derek se burló y miró hacia otro lado, la preocupación estaba escrita


sobre su rostro y pasó una mano por su cabello.
154

»Él y Mona nos han devuelto a Anna —dije—. Nos han salvado de
Página

Annora, nos ayudaron a proteger la isla durante su ataque. ¿Qué más tiene
que hacer para probar que ha cambiado de corazón? Oh, y él no quiso
pelear cuando lo atacaste en la mazmorra. Lo vi en sus ojos… sus ojos ya no
son rojos como los del demonio. Quizás está diciendo la verdad con que
realmente es familia… y quizás, solo quizás realmente ha cambiado y quiere
arreglar las cosas ahora. No sabemos lo que le ha pasado durante diecisiete
años. La gente cambia. Tú cambiaste.

Derek aún se negaba a mirarme. Envolví los brazos alrededor de su


cuello y lo forcé a mirarme, besándole la línea de la mandíbula.

-»No estoy diciendo que haya cambiado —le aseguré a mi terco


esposo—, solo digo que es algo que a lo mejor tenemos que considerar.
Ahora mismo parece que estamos viviendo en la negación.
Al final me miró a regañadientes.

»Sugiero que nos tomemos unas horas de descanso —dije—. Estoy súper
exhausta. Y apenas puedo pensar correctamente.

—Sofía —dijo. Suspirando profundamente—. Puedes ir a casa y


descansar, pero yo no puedo hacerlo ahora. Incluso dejando a un lado los
motivos de Kiev al ayudarnos. La seguridad en esta isla pende de un hilo.
Corrine e Ibrahim no son poderosos frente a Annora. Aún no sabemos cómo
vamos a asegurar la isla. No va a parar hasta que rompa nuestras defensas.
Necesito llamar a una reunión urgente…

—Mona está aquí ahora mismo —le dije, abrazándolo—. Y lo estará


durante algunos días al menos. Lo dijo Corrine. Les ha dado las habitaciones
de las casas de invitados de la zona noreste de la isla. Mientras Mona esté
aquí la isla está protegida.
Ben bostezó detrás de nosotros.

—Ambos seremos capaces de pensar mejor y tomar mejores decisiones


cuando hayamos descansado. —Sin permitir que Derek protestara más, le
tomé la mano y ambos nos dirigimos junto a los gemelos hacia nuestro pent-
house.

Mientras caminábamos, Ben empezó a contarnos todo lo que había


155

pasado desde que nos habíamos ido. Ambos estábamos asombrados y


aterrorizados de lo que nos estaba contando.
Página
No podía creer que ambos nos hubiesen desobedecido tan pronto
después del fiasco de Hawái. Aunque esta vez, al menos con Ben, no había
mucho por lo que le pudiese castigar, porque si él no hubiese tomado la
iniciativa, Kiev y Mona nunca hubiesen sido capaces de salvarnos y
devolvernos a Anna.
También comprendí mientras hablaba con mi hijo en que tal vez la
entrada de Mona en el reino a través del portal, había causado que los
poderes de Annora fallaran temporalmente, permitiéndonos salir de la
mazmorra. Por lo que me estaba contando Ben, había pasado al mismo
tiempo que el viaje con Abby a la cueva Mikau. Si la sola aparición de Mona
había causado que Annora fallara, entonces Mona era mucho más
poderosa de lo que nosotros imaginábamos. Le hablé de mi especulación
a Derek. Él estuvo de acuerdo en que era la única explicación que teníamos
a lo que había sucedido.

Ben preguntó qué nos había pasado a nosotros. Era reacia a contarle
la tortura por la que nos había hecho pasar esa bruja, así que omití esa parte.
Solo expliqué, que en nuestro intento fallido de rescatar a Anna a través del
portal que encontramos, fuimos atrapados y hechos prisioneros durante
todo este tiempo.

Alcanzamos el pent-house y nos dirigimos a la sala de estar. Miré a Rose


cuando nos sentamos en el sofá del salón. Apenas había pronunciado una
palabra desde que habíamos vuelto. Estaba pálida y con los ojos distantes.
»¿Estás bien, Rose? —pregunté, alcanzando su mano y apretándola.
Ella exhaló y asintió.
—Sí, estoy bien.

Cualquier cosa que fuera, claramente no estaba bien. Pero decidí no


presionar, imaginando que estaría agotada por todo lo que había pasado
y solo necesitaba descansar al igual que Derek y yo.

Aunque en el fondo de mi mente tenía miedo de que su humor se


debiese a algo que había pasado con Caleb, esperaba que su comporta-
miento hubiese cortado cualquier sentimiento que ella tuviese por él.
156
Página
Capítulo 33
Rose
espués de que termináramos de hablar, nos retiramos a nuestras

D habitaciones. Me acosté sobre la cama. Pero sabía que no iba


a ser capaz de dormir. Me quedé mirando el techo, recordado
todo lo que había pasado durante los últimos días.

Sintiéndome inquieta, salí de mi habitación y fui a la cocina. Me serví un


vaso de agua y me senté en la mesa, girando el agua del vaso, observando
cómo se formaba un remolino.

Intenté distraerme durante las próximas horas y acabé en la habitación


de música. Me perdí en una pieza que había estado intentando dominar
antes de que nos fuéramos a Hawái. Toqué nota por nota, deteniéndome
cuando lo hacía mal y volviendo a empezar desde el principio, como mi
padre me había enseñado. De esa forma estaría mucho más atenta al
cometer un error.
Después de un par de horas, justo cuando sentía que ya dominaba la
canción, hubo un golpe. Mi madre abrió la puerta, y sonrió sentándose a mi
lado en el banco. Olía a recién bañada y llevaba ropa nueva.
—¿Qué estás tocando? —preguntó, alcanzando mi partitura.
—Liszt —murmuré.
—Papá estará complacido.
—Sí —dije, soltando un suspiro.
157
Página
El silencio cayó entre nosotras. Sus ojos examinaron mi rosto mientras
dejaba caer mis manos sobre mi regazo. Pensé que iba a preguntarme otra
vez si me sentía bien, pero estuve agradecida de que no lo hiciese.
—Vamos a ir a casa de Anna ahora —dijo—. ¿Vienes?

Asentí y me levanté, siguiéndola fuera de la habitación. Estaba conten-


ta de tener a Anna para distraer mi mente.

Ben nos acompañó también. Caminamos por los bosques hasta que
llegamos a la acogedora casa de Anna en el centro del Valle.

Una Ariana radiante nos abrió la puerta. Caminamos por el pasillo,


hasta el área del salón. Anna estaba acunando a su bebé en el sofá,
mientras Kyle estaba sentado enfrente con Jason.

Mi corazón se calentó sin medida al ver a Kyle sonreír. Recordé cuan


pálido y viejo había lucido. Anna le había devuelto la vida.

Kyle se levantó y nos hizo un gesto para que nos sentáramos en el sofá
grande. Aceptamos.
»¿Cómo te sientes? —preguntó mamá.

—Mucho mejor —dijo Anna—. El bebé y yo nos acabamos de levantar


de la siesta. —Mis padres la miraron expectantes, Anna se aclaró la
garganta y miró a Kyle.
Kyle entendió y dijo:
—Ariana, Jason, bajemos a la playa.
Ariana me miró.
—Prefiero quedarme aquí con Rose —dijo.
Kyle suspiró.
—No, Ariana. Vamos.
Ella frunció el ceño y me miró disculpándose.

—Supongo que me tendré que poner al día contigo en otro momento,


158

Rose. —Y siguió a su padre fuera de la habitación con Jason.


Página
Una vez que la puerta se cerró, Anna se aclaró la garganta otra vez,
ajustando al bebé sobre su regazo hasta que se puso en una posición más
cómoda, subiendo las piernas sobre el sofá enfrente de ella.

—Supongo que empezaré por el principio —dijo. Cerró los ojos durante
unos momentos para armarse de valor.
—Tomate tú tiempo, Anna —dijo mi madre.

—Sí —dijo Anna tomando una reparación profunda—. Está bien.


Entonces, el día que me secuestraron… estaba descansando aquí, en el
sofá. La puerta del jardín de atrás estaba abierta para que corriera el aire.
Debí dormirme y cuando me desperté, me encontré cara a cara con un
vampiro. Grité, él puso una mano sobre mi boca y extendió sus garras,
amenazando con rasgarme la garganta si no hacia lo que me pedía. —Se
detuvo, cambiando de posición—. Cómo me encontró tan rápidamente,
no lo sé. Supongo que como dijiste, los vampiros detectan la sangre inmune
mucho más rápido que la sangre humana normal.
—¿Así que solo te sacó de aquí?
Ella asintió.

—Sacó una aguja y me la inyectó en el cuello. Perdí la conciencia


enseguida después de eso. Supongo que me transportó hasta el subma-
rino… O a lo mejor una bruja le ayudo a manifestarse de nuevo en la isla. De
todos modos, me encontré a mí misma caminando alrededor de una maz-
morra fría rodeada de algunos humanos más. No tenía ni idea de dónde
estaba. Pero no volví a ver a ese vampiro pelirrojo otra vez.
—¿Vampiro pelirrojo? —solté, mirándola.

Anna se detuvo, con los labios abiertos mientras me miraba, frunció el


ceño.
—Sí, pelirrojo.
—Continua, Anna —urgió mi padre.

Anna continuó contando su relato, y a pesar de que me interesaba no


159

podía concentrarme. Su voz fue ahogada por un remolino de pensamientos


que flotaban en mi mente.
Página
Así que Caleb no fue el que secuestro a Anna. Era Stellan el que había
estado en el submarino.

También recordé como Caleb nunca había querido entrar en la isla.


Solo quería que yo pasara a través de la escotilla. Yo había sido la que insistió
en que se quedara. A lo mejor tenía miedo de que Stellan volviera mientras
él no estaba.

Pero incluso, si como Anna confirmaba, Stellan había hecho todo esto.
¿Qué significaba realmente?

¿Había intentado Caleb que Stellan despertara de su coma? ¿Estaba


Caleb allí en la isla como distracción, así Stellan podía ir y hacerlo? ¿Fue su
pelea con Stellan un gran engaño? Quizás no le había roto el cuello a Stellan
y simplemente había hecho ver que si lo hacía… Pero yo escuché el crac
de los huesos. Eso era difícil de simular.

Me quedé sentada sobre el sofá con las manos en mi regazo mientras


miraba fijamente a Anna. Sus labios se movían pero yo era incapaz de
absorber una palabra.

Incluso aunque se suponía que lo estaba olvidando, durante todo el


tiempo que estuve sentada frente a Anna, esos ojos marrones del vampiro
eran en lo único en lo que podía concentrarme.

160
Página
Capítulo 34
Rose
espués de la visita a la casa de Anna, nuestros padres se fueron

D directamente a la Gran Cúpula para hacer una reunión con sus


consejeros más cercanos. Iban a discutir sobre Kiev, y como
proteger la isla a largo tiempo contra Annora.

Ben y yo caminamos solos de regreso a nuestro pent-house por el


bosque. No nos dijimos mucho el uno al otro cuando subimos al ascensor.
Ambos nos retiramos a nuestras habitaciones. Busqué mi teléfono celular por
todo alrededor. Luego fui directamente a las habitaciones de mis padres y
agarré su teléfono también. Guardando los dos en el bolsillo de mi
chaqueta, dejé el apartamento una vez más y me apresuré hacia el bosque.

La revelación de Anna me había dicho que me aferrara a lo que creía


profundamente que era verdad: que había más en la historia de Caleb de
lo que todo el mundo se había dado cuenta.
Me sentía demasiado inquieta para permanecer en el pent-house
ahora. Demonios, incluso caminar por la isla no era suficiente para suavizar
la tormenta que se estaba librando dentro de mí. Sabía que solo una cosa
resolvería mí inquietud de una vez por todas.

Solo había una persona en la isla que podría ayudarme esta vez. Y no
era Corinne.

Había empezado a llover. El barro salpicaba y empapaba mis tobillos


mientras corría a través del bosque, el dobladillo de mi vestido estaba
161

húmedo por el suelo mojado. Me aparté el maldito cabello de la cara, con


Página

mis ojos fijos hacia adelante, ardía de ansiedad.


Me apresuré hacia las casas de invitados en el área noreste de la isla,
donde había escuchado que se estaban quedando nuestros invitados.
Cuando llegué, la parte inferior de mi vestido estaba empapada y mi
cabello goteando.

Miré alrededor hacia la hilera de casas que habían construido a lo largo


de la playa, especialmente para cuando tuviéramos invitados extras. Había
sobre unas veinte casas, todas construidas en fila.
¿A cuál llamo primero?

Pensé que la primera puerta a mi derecha sería tan buena como


cualquiera, así que llamé. Un vampiro alto salió a la puerta. Tenía barba y
unos amables ojos marrones. Matteo Borgia.
—¿Rose Novak?
Asentí y estreché su mano.

—Lamento molestarle —dije—. ¿Pero me podría decir dónde se está


quedando Kiev?

Matteo sacó la cabeza por la puerta y miró hacia su derecha a lo largo


de la fila de casas.
—Dos puertas hacia allá —dijo, indicándome la casa correcta.
—Gracias —dije. Y me retiré de la puerta.
Me miró curiosamente antes de finalmente cerrar la puerta.

Me detuve delante de la casa de Kiev, respiré profundamente,


intentando calmar los nervios. Llamé, sentía la garganta reseca.
Unos pasos se aproximaron y luego la puerta se abrió lentamente.

Y ahí estaba, parado delante de mí, la oscura leyenda que era Kiev
Novalic. Era la primera vez que estaba en su presencia sola.

—Kiev —dije, sintiéndome inquieta mientras me miraba. Levante mí


mano, esperando romper el hielo. Solo hizo las cosas más incomodas
cuando él no la tomó. Bajé mi mano y me aclaré la garganta—. ¿Podría
162

entrar?
Página
Él frunció el ceño, luego se echó un paso hacia atrás, sin decir una
palabra y abrió la puerta completamente para que pudiese entrar.

Por dentro la casa era muy parecida a la de Anna, y a las casas de los
humanos. Caminé por el salón, aun sintiendo su mirada sobre mí. Caminé
hacia el otro extremo de la habitación dejando tanto espacio entre nosotros
como era posible, y lo miré.

Ahora que estaba sola con él en la pequeña habitación, la locura de


lo que estaba haciendo me golpeó. Pero no me moví ni un centímetro. Sabía
que tenía que hacer esto si quería de regreso mi paz.
Tenía que cerrar lo que había abierto.

No podía continuar viviendo en un limbo como este, con tantas dudas


rodando por mi cabeza sobre el joven hombre que temía que aún tenía
partes de mí corazón y mente.

—¿Qué quieres? —El tono de Kiev fue duro, golpeando el silencio como
un látigo.

Recorriendo mis manos por el respaldo de un sillón, me incliné hacia


adelante por apoyo.
—Necesito la ayuda de tu, uh, novia.
Él levantó una ceja.

»No tomará más de unas horas —dije rápidamente—. Pero la necesito


para que me ayude a... recuperar algo de la Isla de Annora.

Él cruzó la habitación, cerrando la distancia entre nosotros como una


pantera.

—Tienes agallas —dijo—. Como tu madre. —Se detuvo, sus ojos me


perforaban—. Pero, ¿por qué le pediría a Mona que te ayudara con esto?
Le sostuve la mirada, negándome a flaquear.
—Quieres arreglar las cosas con mis padres —dije.
Torció la mandíbula.
163

—¿Qué es lo que quieres recuperar? ¿Algo para tus padres?


Página
—Uh, bueno, no es exactamente una cosa. Es un... un vampiro. Solo
necesito hablar con él durante un momento.

—La gente de esa isla son los enemigos de tus padres. Si mi verdadera
intención fuera arreglar las cosas con tus padres, como tú asumes, esta sería
una mala manera de hacerlo.
Me tenía acorralada. Me había acorralado sola.
Me mordí mi labio inferior y hubo un breve silencio.

—Bueno —murmuré—. Podrías hacerlo para arreglar las cosas conmigo.


Me robaste a mi gemelo, sabes.

Cruzó los brazos sobre su pecho mientras continuaba mirándome.


Pensé que iba a pedirme que me marchara, pero sin embargo, podía jurar
que su expresión se suavizó un poco.
—Mona —gritó—. Tienes visita.

Las tablillas del suelo chirriaron con pasos que se aproximaban y Mona
apareció en la habitación un minuto después. Usaba una bata, y su cabello
rubio se amontonaba sobre su cabeza en un moño desordenado. Me
pregunté si Kiev hubiese aceptado esta solicitud si hubiese venido de mi
hermano. De alguna forma, lo dudaba. No era un secreto que él había
tenido un flechazo por mí madre, a lo mejor aún lo tenía, y yo le recordaba
a ella. Mientras todo lo que hacía Ben era recordarle a mi padre a Kiev.

Kiev me miró una vez más antes de apresurarse fuera de la habitación.


Mona se sentó en el sofá frente a mí.
—Rose Novak... ¿Sí?
—Sí.
—¿Bueno? ¿Qué quieres? —preguntó.

—Me gustaría pedirte un favor —empecé—. Necesito que busques a


alguien por mí. Un vampiro. Caleb Achilles es su nombre. Él es el líder de la
misma isla de donde rescataron a mis padres. Necesito hablar con él.
164

—Es un enemigo de esta isla. ¿Por qué quieres hablar con él?
Página

—Mona... es complicado. Solo necesito este pequeño favor. Solo nece-


sito hablar con él durante unos segundos.
Me frunció el ceño.

—Pero, ¿si lo aparto de su isla? ¿Dónde hablaras con él? ¿Aquí en La


Sombra?

—Oh, no —dije rápidamente, sacudiendo la cabeza—. No hay forma


de que lo pueda traer aquí. Hay una formación rocosa a unos kilómetros de
la isla, fuera de la frontera de nuestro hechizo. Podrías encontrarlo y dejarlo
allí. Luego venir por mí. —Le describí dónde estaban los aposentos de Caleb
en el castillo lo mejor que lo recordaba—. También pido que no les
menciones nada a mis padres.

—¿Pero es seguro? —preguntó, mirándome—. ¿Quieres estar sola con


él en las rocas?
Me detuve, considerando su pregunta.

—No necesitas estar allí —dije, con una convicción que no entendía—.
Tengo dos de los teléfonos que Corinne programó para comunicarnos con
La Sombra. —Busqué en mi bolsillo y le extendí uno.
Miró el teléfono como si fueran objetos extraterrestres.

—Lo siento —dijo—. Recorriendo la pantalla con el dedo—. No estoy


acostumbrada a toda esta tecnología humana todavía. Esta es la primera
vez que he entrado en el reino humano.

—Bueno, no es realmente difícil. —Le mostré cómo tenía que


seleccionar mi número en caso de que tuviese que llamarme, y la hice
practicar respondiendo una llamada mía. No le tomó más de unos minutos
sentirse cómoda usándolo.
»Así que te llamaré cuando quiera que vengas por mí —dije.

—Muy bien —contestó—, Pero más vale que termines antes de la


reunión que tengo con Corinne más tarde. Debo reunirme con ella dentro
de dos horas.
Asentí.
—Definitivamente habremos acabado.
165

—-Vamos a hacerlo entonces —murmuró.


Página

Aun usando su bata, se levantó y desapareció.


El pensamiento de que quizás estaba a minutos de ver a Caleb otra vez
levantó mariposas en mi estómago. Seguía mirando el reloj. Sentía que me
sudaban las palmas mientras escuchaba el tic.

Casi diez minutos después, Mona volvió a aparecer. Su cabello parecía


más despeinado que cuando se había ido, pero por lo demás parecía ilesa.
Arrugando las cejas me miró y asintió.
»Te está esperando.
—De acuerdo —grazné.

Me levanté. El suelo parecía que se movía mientras me acercaba a


ella. Alcé la mano y le agarré el hombro. Tan pronto como nuestros cuerpos
se tocaron, desaparecimos juntas.

Mi corazón se aceleró, no por el viento que nos atravesaba, o porque


mi cuerpo se estaba trasladando a la velocidad de la luz, sino por la
perspectiva de que Caleb estaría esperando cuando alcanzara el otro lado.

166
Página
Capítulo 35
Rose
uando abrí mis ojos, estaba de pie en la cima de una roca

C afilada. Esta isla desierta era tal vez de tan solo unos pocos
cientos de metros cuadrados. La luna y las estrellas eran la única
fuente de luz. Una figura oscura estaba de pie cerca de la orilla, con su
espalda frente a mí.
Mona se había ido. Metí la mano en mi bolsillo y apreté mi teléfono.

Mientras me dirigía hacia él, se dio la vuelta. Sus ojos se abrieron con
sorpresa.
—¿Rose? —Su voz era ronca.

Cautelosamente, cerré la distancia entre nosotros hasta que estuve de


pie a pocos centímetros de distancia de él. Ahora, podía verlo mejor.

Mis ojos se posaron en su torso desnudo. La única ropa que tenía puesta
eran pantalones. Me pregunté qué había estado haciendo Caleb cuando
Mona lo había secuestrado.

Estaba teniendo problemas para hablar. Mi garganta se sentía


dolorida.

»¿Qué estás haciendo aquí? —Él todavía parecía demasiado sorpren-


dido de verme para sospechar que yo podría estar detrás de esto.

—Le pedí a la bruja que te trajera aquí —dije, preparándome a mí


167

misma para su respuesta.


Página

Pero él apenas reaccionó. Se quedó mirándome confundido.


»Me mentiste acerca del robo de Anna. ¿Por qué?
Eliminó la distancia que quedaba entre nosotros y agarró mis hombros.
—Dile a la bruja que me regrese, ahora —gruñó.
No hasta que llegue a un cierre.

Él agarró mi mandíbula, su otra mano tomó la parte de atrás de mi


cuello.
—No estás en posición de estar haciéndome exigencias, chica —dijo.

Estaba tan cerca, sentí su aliento frío contra mi piel. Agarré sus manos y
las jalé.

—Oh, creo que lo estoy —dije en voz baja—. Estás atrapado en esta isla
hasta que llame a la bruja.

Él exhaló bruscamente y me soltó. Me dio la espalda y corrió hasta la


orilla del agua.
—¿Cómo si eso siquiera importara? —espetó.
Ahora era mi turno de atacar.

—Por mucho que esto puede haber sido todo un juego para ti, no lo
fue para mí. —Mis mejillas quemaron de vergüenza por haber admitido esto
enfrente de él.
Se paseó de un lado a otro, mirando fijamente hacia el océano.
»Stellan robó a Anna —continué—. Entonces, ¿por qué has dicho que
tú la robaste? Caleb, por favor. Te prometo que no te voy a retener tanto
tiempo si solo me dices la verdad.
—Sí, Stellan la robó —dijo—. Pero en lo que al mundo concierne, yo lo
hice. No estaría aquí ahora si hubiera dicho que no fue mi idea desde el
principio.
—Así que, ¿no viniste a nuestra isla con la intención de robar a Anna?

—Por supuesto que no. —Él frunció el ceño—. Me viste romper el cuello
168

de Stellan. Y yo nunca habría puesto un pie en la isla si no hubiera sido por


Página

tu obstinación. —Hizo una pausa y suspiró. Se detuvo y me dio la espalda


otra vez—. Nunca debí haberte besado —murmuró.
Conteniendo el aliento, caminé detrás de él con cautela hasta que
estuve de pie a su lado en el borde de las rocas. El mar rugía a nuestro
alrededor, sus fuertes olas pulverizándose en nuestra piel.
Tragué saliva.

Había pensado que encontraría alivio y un cierre al saber a ciencia


cierta lo que había sucedido. Eso me ayudaría a seguir adelante y dejar de
pensar en él como un perdedor. Pero ahora mi estómago se sentía aún más
anudado, sabiendo que él era inocente. Sabiendo que todo el tiempo
había estado de hecho protegiéndome.

Antes de que todo esto hubiera pasado, todavía albergaba alguna


esperanza en el fondo de mi mente de que tal vez un día, si él se las
arreglaba para escapar de Annora, vendría para quedarse con nosotros en
La Sombra. Ahora, ese nunca podría ser el caso.

Incluso si Mona era capaz de cortar sus vínculos con Annora, aunque
yo no era tan ingenua como para pensar que podría convencer a mi padre
de que él era inocente. No después de todo lo que mi padre había visto con
sus propios ojos. Él no me había creído antes, y ciertamente no lo haría
ahora. Caleb ya había sellado su propio destino ante los ojos de mis padres
y el resto de La Sombra.

—Repito mi pregunta —dijo, rompiendo el silencio—. ¿Qué diferencia


hace?

Miré hacia abajo a las oscuras aguas lamiendo el borde de las rocas.
Abrí la boca para hablar, pero las palabras no salieron.

Por supuesto, él tenía razón. Pero mis acciones, al parecer, ya no se


basaban en lo que tenía sentido. Más bien, se basaban en la inquietud que
me estaba carcomiendo muy dentro. Había dejado mi cerebro en La
Sombra. Eso ya lo sabía.

—Tienes razón —murmuré—, no hace una diferencia. Solo supongo,


incluso si todo el mundo cree tu mentira, al menos yo sé... —Mi voz se apagó.

Una ráfaga de aire nos bañó con arena. Miré una vez más al negro
169

monstruo rodeándonos. Nos veíamos tan insignificantes en este pequeño


grupo de rocas. La inmensidad podría tragarnos, y muy poco cambiaría en
Página

el mundo.
Mis ojos se fijaron en dos grupos de flora marina, chocando entre sí en
las olas antes de ser desgarrados tan repentinamente.
—Quiero regresar —dijo Caleb.
—Por supuesto —susurré.

Me puse de pie y metí la mano en el bolsillo buscando el teléfono. Mi


mano tembló, lo abrí y marqué el número de Mona.
La bruja contestó después de varios tonos.
—Hemos terminado —dije.
Incluso ahora, Caleb evitó el contacto visual.

Quería alcanzarlo. Quería que me sostuviera en sus brazos una última


vez. Sentir su mano en mi cabello, su mano tocando un lado de mi cara.
Quería besar su fría mejilla. Pero me mantuve de espalda. Sabía que eso
simplemente haría las cosas más dolorosas a largo plazo, al igual que el beso
que me había dado.
Caleb tenía razón. Nunca deberíamos haber compartido ese beso.
Mona apareció en una roca a unos metros de distancia de nosotros.
La miré, reprimiendo el dolor.

»Por favor, lleva de regreso primero a Caleb —le dije, luchando por
mantener la voz firme—. Esperaré aquí por ti.
Mona caminó enérgicamente hacia Caleb y puso una mano sobre su
hombro.

Me mató que incluso durante esos segundos finales, él seguía mirando


a cualquier lugar menos hacia mí.
Y entonces él se había ido.
170
Página
Capítulo 36
Aiden
so es todo.

E Desafío a un tsunami a tratar de detenerme de pedirle


hoy una cita a esa mujer.

Mis músculos seguían pidiendo descanso después de


la terrible experiencia que había pasado, pero me bañé y cambié a ropa
limpia. Corrí fuera de mi pent-house y comencé a recorrer la isla buscando
a Adelle.

Cuando estaba atrapado en esa mazmorra, me había jurado que esto


sería lo primero que haría cuando saliera. La experiencia me había hecho
darme cuenta que, incluso como un vampiro, uno nunca podría tomar la
vida por sentada. En más de una ocasión había creído que todos íbamos a
perecer en ese castillo a manos de Annora.

A pesar de que la seguridad de nuestra isla estaba en juego ahora que


Annora conocía su ubicación, sentía que si no se lo preguntaba a Adelle
ahora, podría arrepentirme por el resto de mi vida.

Ya era hora de darme cuenta que nunca habría un momento perfecto.


Solo continuaría eludiéndome cada vez que decidía esperar.

Mi primera parada fue en la escuela. Recorrí las aulas y oficinas. Pero


todo el lugar estaba vacío, excepto por dos encargados de limpieza en el
comedor.
171

Busqué en todos los rincones del Valle, preguntando su paradero a la


Página

gente mientras pasaba el tiempo, pero nadie parecía saberlo. Revisé la


residencia de la bruja, una gran cabaña construida en la ladera de una de
las montañas de La Sombra, y luego visité el Santuario. Ni Corrine ni Ibrahim
la habían visto.

En ese momento, estaba empezando a preocuparme. Me preguntaba


si algo podría haberle ocurrido durante mi ausencia.

Pero continuar dando vueltas en círculos en la isla era inútil. Admití la


derrota por el momento y decidí comprobar de nuevo más tarde. Regresé
por el bosque hacia mi apartamento.
Y fue entonces cuando la escuché.

La risa de Adelle. Era inconfundible para mis oídos. Rica, musical,


llamándome como una sirena.

Seguí el sonido de su voz a través de los arbustos por cerca de medio


kilómetro hasta llegar a la orilla del lago... el mismo lago donde había
tratado por primera vez de invitarla a salir en una cita. Mis ojos viajaron más
allá hacia la dirección de su voz y se instalaron en el almacén de botes. El
mismo almacén de botes en que nos habíamos parado juntos.
Vi su cabello castaño rojizo a través de la ventana.
Entonces escuché una segunda risa. Una risa masculina.

Mi corazón dio un vuelco. Me agaché detrás de un arbusto y me


acerqué con más cautela, tratando de no hacer ruido mientras me
acercaba a la entrada abierta del almacén de botes.

La vi, deslumbrante como siempre en un corto vestido de verano, su


largo cabello cayendo por sus hombros.

Estaba sentada frente a la pared del almacén de botes. En los brazos


de Eli Lazaroff.
La decepción se apoderó de mi pecho, los celos apretaron mi corazón.

Bueno, no fue necesario un tsunami. Solo se requirió del soltero


residiendo en la isla.
172
Página
Capítulo 37
Abby
shley y yo nos sentamos en sillas de playa bajo la sombra de una

A amplia sombrilla. Estábamos en un tramo de playa en la isla,


donde se permitía que el sol brillara. La playa siempre estaba
llena de la generación más joven de humanos en el fin de semana. Ashley
estaba leyendo un libro, mientras que yo estaba fingiendo marcar algunos
de los deberes de los alumnos de penúltimo grado.

Mi asiento estaba directamente alineado con el mar, hacia el lugar


donde Ben estaba nadando. Seguí mirando hacia arriba cada vez que se
ponía de pie, gotas de agua goteando de su cabello oscuro sobre su torso
cincelado.

No había hablado mucho con él desde que regresamos a la isla. No es


que realmente lo esperara. Habían estado sucediendo tantas cosas, que
apenas habíamos tenido la oportunidad de recuperar el aliento.
Tenía la esperanza de que nuestra excursión a la cueva hubiera
ayudado a reducir un poco la brecha entre Ben y yo. Aunque ambos
habíamos crecido juntos, él se sentía como un extraño. A decir verdad,
sentía lo mismo sobre muchos otros en la isla.

Me había acostumbrado a vivir mi vida a la sombra de la muerte de mi


familia. Era difícil mirar a alguien a los ojos sin que ellos sintieran lástima por
mí. Incluso Sofía. Ella aún lloraba a veces cuando me hablaba. Tal vez era
mi culpa por parecerme tanto a mi hermano. Al igual que Sofía, la mayoría
173

de las personas en la isla trataban de ser sensibles al respecto, pero yo


siempre detectaba simpatía en sus ojos.
Página
Había crecido harta y cansada de la gente tratándome como si fuera
frágil. Ellos no sabían que esto me dañaba más que si solo se comportaran
normalmente. Esto hacía que tardara más tiempo en sanar.

Eventualmente, me había hartado de eso. Solo me había refugiado en


mi trabajo. Por eso, a pesar de que había vivido casi toda mi vida en la isla,
muchos de mis compañeros se sentían como extraños. Me había distraído a
mí misma con el estudio, y luego una vez que estuve calificada bajo la tutela
de las brujas, había empezado a enseñar a otros.

La gente asumió que el refugiarme en mí misma significaba que estaba


aún más rota y sensible de lo que habían imaginado. Eso era más fácil para
simplemente evitar a la gente y dejar que pensaran lo que querían. Pasé
tiempo con los niños porque eran demasiado jóvenes para sentir lástima por
mí. La mayor parte de la generación más joven no sabía nada de mi
pasado.

Luego, cuando la tragedia había golpeado de nuevo en la isla, con


Anna desapareciendo, todos habíamos sido tocados por el caos. Me
habían forzado a salir de mi caparazón cuando todos tuvimos que hacer lo
que era necesario.

Y cuando acabé haciendo equipo con Ben... Me di cuenta de que


había estado atraída por él desde hace un tiempo. Simplemente no me lo
había admitido a mí misma.

Mi mente se dirigió de nuevo a las horas que habíamos pasado solos en


el submarino.
Después de que le había dicho como me sentía acerca de mi pasado,
él me había tratado como a cualquier otra persona de su edad. Eso no era
algo que otras personas encontraron fácil. Nadie era flagrante sobre mi
desgracia, ya no tanto, pero fueron estaban los sutiles cambios de compor-
tamiento: su tono suave, la forma en que me miraban a los ojos mientras
hablaban, la forma en que buscaban excusas para acariciar mi hombro,
que también me habían vuelto hipersensible.

Pero Ben no había mostrado nada de eso. Había pasado mi prueba.


174

Me sentí como si pudiera dejarme ir con él, y le dije cosas que normalmente
no diría. Me sentí libre... con él.
Página
Ahora, al mirarlo nadando en el mar, me daba vergüenza sentir
mariposas revoloteando en mi estómago.

Hubiera sido una mentira decir que no me sentía atraída por Ben Novak.
No había una chica en la isla que no lo estuviera. Era sin duda el chico más
guapo de la generación más joven en la isla. Pero también era inteligente,
valiente y amable. Y a pesar de su edad, era un caballero a la antigua por
el que cualquier chica no podría evitar terminar desmayada.

Sabía que había muchas otras chicas en la isla que desfallecían por su
atención para tener una oportunidad. Yo solo era la aburrida maestra
Abigail. Al menos, esa era la persona que le había mostrado al mundo.
La gente no sabía que, por dentro, estaba llena de vida.

Quería correr por los prados a la medianoche. Subir al árbol más alto. Ir
a nadar durante una tormenta. Quería a alguien con quien reír. Más que
nada, quería que alguien me tratara como iguales, y no como si fuera una
muñeca de porcelana.

A lo largo de los años, Sombra había sido lo más cercano que tenía a
esto. Había crecido con él y él nunca me compadeció. Cuando quería
liberar algo de energía, lo llevaba a tomar un largo paseo por la playa.
Había gritado al viento junto con él, y jugado con él en las olas.

Probablemente aun así era el vampiro en la isla con quien me sentía


más allegada, a pesar de que es un babeante perro. Al menos, hasta que
pasé esas horas a solas con Ben en el submarino...

Un grupo de cuatro chicas en bikini se dirigió hacia dónde estaba Ben


en el agua.

Suspiré, sonriendo amargamente y dirigiendo mis ojos de regreso a a


mis papeles.
—Abby, ¿estás bien? —preguntó Ashley, levantando la vista de su libro.
—Sí —murmuré—. Estoy bien.

Enterré mi cabeza de regreso en mí tarea por la siguiente hora y no miré


175

otra vez hasta que unas pisadas se acercaron.


Página

Mi corazón se aceleró cuando miré hacia arriba para ver a Ben


aproximándose. Llevaba pantalones cortos para nadar y ahora, una
húmeda camisa de algodón se aferraba a sus abdominales. Me miró y
sonrió. Bajé mi lápiz y documentos y me enderecé, devolviendo su sonrisa.
—Hola, Abby.
—Hola Ben.

Él metió sus manos en los bolsillos de sus pantalones cortos, luego miró
hacia abajo a sus pies mientras pateaba la arena.
—¿Quieres… quieres ir a dar un paseo conmigo?
—Oh. Sí. Claro.
Sus hermosos ojos verdes me dejaron sin aliento. Él extendió su mano y
la tomé. Me levantó. Me alisé mi vestido de playa, quitando la arena.
—Nos vemos más tarde, Abby —dijo Ashley, dándome un guiño.
Le puse los ojos en blanco.

Al dejar la playa, sola con Ben, vi a un grupo de chicas frunciéndome


el ceño. Sonreí para mis adentros.

No estaba segura de por qué Ben me había pedido que caminara con
él. Pero algo me dijo que esto iba a superar a mis habituales paseos por la
tarde con Sombra.

176
Página
Capítulo 38
Sofía
espués de que Derek y yo terminamos de discutir la situación con

D Vivienne, Xavier y nuestros compañeros más cercanos, llama-


mos a nuestros nuevos huéspedes a unirse a nosotros.

Escalofríos me recorrieron a lo largo de mi piel cuando Kiev entró en la


habitación. Se sentó en el extremo opuesto a mí en la mesa. Mona se sentó
junto a él.

Miré hacia abajo a mis manos. Todavía encontraba difícil sostener su


mirada.

Quizás sintiendo mi malestar, Derek me alcanzó por debajo de la mesa


y me apretó el muslo. Dos hermanos de Kiev, además de Matteo Borgia y
Saira la mujer lobo, también entraron en la sala y se sentaron junto a Kiev y
Mona. Siendo de día, Saira estaba en su forma humana, una baja mujer
regordeta con ojos grises y espeso cabello castaño. Estos eran al parecer los
líderes de su extraña tribu.
Una vez que estuvieron sentados, Derek se puso de pie. Pude ver que
también estaba al borde debido a la presencia de Kiev. Su cuerpo se sentía
más tenso a mi lado.

Todavía no podía creer que estábamos tratando de hacer una alianza


con Kiev. Era escalofriante darse cuenta de lo mucho que ahora los
necesitábamos en la isla. Ya habíamos hablado durante nuestra reunión
privada en cuanto a qué otra solución podría haber, pero el simple hecho
177

no podía evitarse: con Annora apuntándonos, no podríamos sobrevivir sin


Página

Mona.
Kiev. El hombre al que una vez tuve la esperanza de solo ver en
pesadillas... ahora un hombre sin el cual no podía vivir.

Kiev tamborileó sus dedos sobre la mesa mientras todos esperamos a


que Derek empezara.

Puse mi mano sobre la de Derek, mientras descansaba sobre la mesa.


Él se aclaró la garganta. Pude ver cuán tortuoso era esto para él. Pero a
tiempos desesperados, medidas desesperadas. El fracaso en mantenerlos
en esta isla significaría la destrucción de todos nosotros. Era el momento de
dejar a un lado nuestro orgullo y prejuicios y simplemente hacer lo que era
mejor para nuestro pueblo, el cual era nuestra responsabilidad como rey y
reina de La Sombra.

—Iré al grano —dijo Derek, frunciéndoles el ceño—. Ustedes saben que


necesitamos a Mona aquí en esta isla. No sobreviviremos sin ella... así que
todos estamos dispuestos a hacer ciertos compromisos para lograr que
permanezcan aquí con nosotros.

La comitiva al final de la mesa intercambió miradas, pero ninguno


respondió todavía.

—¿Qué es lo que están buscando? —preguntó Vivienne—. Dicen que


encontraron un portal abierto en el reino de los hombres lobo y entraron al
reino humano, todo para devolver a Anna. Entonces, ¿qué pensaban hacer
después de eso?

Fue Matteo quien respondió primero, su líquido acento italiano llenando


la habitación. Me sentí aliviada de que Matteo hubiera hablado para cerrar
la brecha del puente entre Kiev y Derek. Al igual que Natalie, Matteo
parecía tener la diplomacia en su sangre.

—Derek —dijo—. Déjame apegarme a los hechos en nombre de todos


nosotros. La Sombra es una leyenda entre todas las criaturas que habitan en
la oscuridad. No solo los vampiros en este reino, sino también en el reino
sobrenatural hablan de ella como una leyenda. Es descrita como una
especie de cielo. —Hizo una pausa, mirando a sus cuatro compañeros—.
Nuestro plan original era devolver a Anna, quizá retenerla unos días y luego
178

regresar al reino sobrenatural para comenzar nuestra búsqueda de una


residencia fija. Pero creo que puedo hablar por todos nosotros cuando digo
Página

que sería un honor el hacer de La Sombra nuestro hogar.


Sentía que Matteo y Derek iban a llevarse bien. Después de todo, su
hermana había sido buena amiga de Derek también.

Matteo miró a los demás. Helina, Erik y Saira asintieron. Todos los ojos se
posaron en Kiev y Mona. Mona había alcanzado el brazo de Kiev mientras
lo miraba en busca de una reacción. Ella, al menos, no parecía oponerse,
pero Kiev parecía cualquier cosa menos honrado. Mantuvo una cara de
póquer mientras miraba fijamente a Derek.
—¿Kiev? —presionó Mona.

Su mandíbula se contrajo. Se dio la vuelta para mirarla y a sus


compañeros. Por último, hizo un gesto brusco.

—Sí —dijo lentamente, con los ojos cayendo sobre mí otra vez—. Creo
que podría hacer de La Sombra mi hogar.
Respiré.

Ahora que en teoría estaban de acuerdo, era hora de concretar los


detalles. En primer lugar y ante todo, en mi mente estaba cómo se alimen-
aban los hombres lobo y los vampiros. Especialmente los hombres lobo,
criaturas con las cuales éramos bastante inexpertos. No podíamos arries-
garnos a dejarlos salir por la noche a menos que fuera seguro.

—Podemos seccionar una porción de la isla para ustedes —dije,


preparándome para la bomba que estaba a punto de caer—. Estamos dis-
puestos a hacer muchos compromisos con el fin de asegurarnos de que se
sientan cómodos, pero hay algunas cosas que no aguantaremos. Una de
esas cosas es alimentarse de sangre humana. Ahora, no sé qué utilizan para
alimentarse ustedes, los lobos y vampiros, pero los humanos en esta isla no
son lastimados.
Sorprendentemente, no parecieron inmutarse por eso.

—Sangre animal —murmuró Matteo—. Nuestros vampiros y lobos están


acostumbrados a vivir de esto. Verás, los humanos son un bien escaso en el
reino sobrenatural.
Respiré de nuevo en alivio.
179

—Así que sus hombres lobo, ¿son seguros alrededor de los humanos?
Página

Saira se rio entre dientes y miró con cariño a Mona.


—Esta bruja no siempre fue tan poderosa como lo es ahora. Solía ser no
muy diferente a un humano normal y vivió entre nosotros durante años. Así
que sí... estamos domesticados.

Esto estaba resultando ser más fácil de lo que cualquiera, Derek o yo


habíamos estado esperando.

—¿Qué pasa con ese ogro suyo? —preguntó Vivienne—. Ahora está en
una de las cuevas de la playa.

—Oh, Brett. —Saira sonrió—. Él es el menos dañino de todos nosotros.


Incluso fue expulsado por su propia especie porque era demasiado suave.
Es la última persona de la que necesitan preocuparse. También es el más
fácil de alimentar. Comerá cualquier cosa que pongas en frente de él...
siempre y cuando no sean vegetales verdes.

—Sí —dijo Matteo—. Es un alma gentil, el viejo Brett. Un cocinero


decente, también. Y si alguna vez necesitan cualquier trabajo de carpintería
hecho, él es su hombre.
Todos nos quedamos en silencio mientras nos mirábamos el uno al otro.

Acabábamos de llegar a un acuerdo que aún se sentía tan surrealista,


me pareció una lucha poner atención mientras se discutían más detalles.
Pero me las arreglé para prestar atención a los alojamientos. Aunque Saira
había afirmado que todos estaban domesticados, los quería lo más lejos
posible de la población humana. Se decidió que Kiev y su gente habitaran
el bosque, en el extremo noreste de la isla. Esa era la zona menos poblada.
Las brujas construirían más pent-houses en los árboles para ellos. Y dado que
la elección de alojamiento de Brett fue una cueva, no había ningún pro-
blema allí. Había un montón dispersas a lo largo de nuestras playas.

Una vez que habíamos terminado de discutir los detalles, todos nos
pusimos de pie alrededor de la mesa. Mis ojos viajaron desde los Novalic en
el extremo opuesto de la mesa, a las Novak a mi lado.
Así que eso es lo que es esto... Un vínculo de sangre.
180
Página
Capítulo 39
Sofía
espués que la reunión hubo terminado, seguí a Derek mientras

D se abría camino hacia el otro lado de la mesa para seguir


hablando con Matteo. Mona se puso de pie al lado de nosotros,
en una conversación con Saira. Pasé mis ojos alrededor de Kiev y lo vi
haciendo su camino hacia la salida.

Dejando el lado de Derek, contuve la respiración y caminé hasta Kiev.


Extendí la mano y toqué su brazo. Se detuvo en seco y se dio la vuelta, sus
cejas levantándose ligeramente mientras sus ojos se posaban en mí.

Sin decir palabra, caminé con él fuera de la Gran Cúpula y hacia un


claro. Nos detuvimos cerca de un grupo de árboles.

Su respiración se volvió pesada mientras permanecía junto a él. Estaba


agradecida por la fresca brisa de la tarde a la deriva a través de nuestro
cabello, haciendo al silencio sentirse un poco menos congestionado.

—Kiev, ¿qué demonios te pasó? —espeté.

Él sonrió, rozando su áspera mandíbula con su pulgar.

—¿Cuánto tiempo tienes?

Terminamos caminando juntos hasta el Puerto, lejos de todo el mundo,


de modo que nuestra conversación no sería interrumpida. Nos sentamos en
181

el borde del embarcadero. Él era lo suficientemente alto para que sus pies
Página

tocaran el agua.
Me quedé mirando fijamente hacia el oscuro océano mientras me
contaba todo lo que había pasado con él desde que se había ido.

Debimos haber estado sentados solos durante horas. Y al final, me


quedé sin palabras. Por lo menos ahora finalmente podía justificar cuánto
podría haber cambiado él.

—Todavía no entiendo cómo supiste mirar en el reino de los hombres


lobo buscando el portal —dije.

—Tenemos un mapa —respondió.

—¿Un mapa?

—Mona logró apoderarse de él. En él se enumeran los portales que se


han creado entre este reino humano y en el mundo de lo sobrenatural.
Portales abiertos originalmente por los Ancestros. Por supuesto, no tenemos
ninguna manera de saber si se trata de una lista definitiva.

Exhalé. Esto significaba que la Eterna había mentido cuando había


dicho que había cerrado los únicos portales. Incluso si estaban escondidos
y sabíamos poco acerca de ellos, algunos portales se habían dejado
abiertos.

—Quiero ver ese mapa. Derek también querrá hacerlo. Necesitamos


saber dónde están todas estas entradas. —Hice una pausa, mi mente
zumbando ante esta revelación.

Pensé en la forma en que él había descrito a las brujas negras. Más


fuertes que las de El Santuario y ajustándose a reglas completamente
diferentes. Tratando de recuperar los poderes siniestros que sus Ancestros
alguna vez tuvieron y que las brujas modernas de El Santuario habían
perdido debido a la complacencia.

Me estremecí ante las pocas cosas que me había dicho acerca de


ellas. Eran despiadadas y no se detendrían ante nada por su causa, incluso
182

si eso significa sacrificar sus propias vidas.


Página
Me empecé a preocupar de lo que pasaría si más brujas negras
bajaban a este reino para ayudar a Annora. Me pregunté si Mona era lo sufi-
cientemente potente como para resistirlas a todas.

Teníamos la esperanza de que lo fuera. O de que La Sombra no fuera


lo suficientemente valiosa para ellos, para que se metieran en este
problema, pero de alguna manera dudaba de eso. Los humanos eran
valiosos para ellos y parecían estar en constante necesidad de ellos. Con
nosotros teniendo una gran reserva de ellos, eso sería demasiado tentador.

Mientras expresaba mis preocupaciones a Kiev, me miró con seriedad.


Se pasó una mano por su cabello, que había crecido fuera del corte de
cabello corto al que me había acostumbrado a verlo.

—No lo sé —dijo—. Y tampoco creo que Mona lo sepa. Recuerda, estos


poderes son todavía nuevos para ella.

Asentí, aunque sus palabras apenas calmaron mi inquietud.

Ambos divagamos en nuestros propios pensamientos.

Solo tenemos que hacerlo lo mejor que podamos. Y esperar que los
poderes de Mona combinados con los de las brujas que ya tenemos, serán
suficiente para mantenernos a salvo.

Cualquiera que fuera el caso, no estábamos tan solos como antes.

Nunca pensé que llegaría el día cuando encontraría consuelo en Kiev


Novalic. Pero ahora, mientras me sentaba a su lado, con sus llamativos ojos
verdes mirándome, lo hacía.

Los Novak y Novalic... Somos más fuertes combinados. ¿Lo suficiente-


mente fuertes? Solo el tiempo lo diría.

De cualquier manera, tan loco como parecía, estábamos todos juntos


en esto ahora.
183

Una fuerza. Una familia.


Página
Capítulo 40
Derek
ice una línea recta hacia Matteo tan pronto como la reunión

H hubo terminado. De pie a unos pocos metros de distancia de


él, me llené de melancolía. Veía mucho de su hermana en sus
cálidos ojos marrones.

Enviando mi mente en retroceso a los siglos en que había conocido a


Natalie Borgia, no podía recordarla mencionando que había tenido un
hermano. Ciertamente nunca lo había conocido.

Estreché la mano con él. Parecía estar mirándome mientras más me


acercaba.

—Este lugar —dijo, señalando a su alrededor—, todavía no he superado


lo surrealista que es estar aquí.

Había una pregunta ardiendo en mi mente. Dudé, preocupado de


cómo iba a tomarla. Él parecía ser del tipo tranquilo, sensato.

—¿Sabes acerca de la muerte de tu hermana?

Su sonrisa se desvaneció. Bajó la mirada hacia el suelo, mojando su


labio inferior.

—Sí. Lo sé.
184

Lo conduje hacia la salida de la Cúpula, lejos de Mona y de los


Página

hermanos de Kiev.
—Entonces, ¿supongo que sabes cómo murió? —pregunté por debajo
de mi respiración mientras entrabamos en el claro, a las afueras de la
Cúpula.

Me miró con firmeza, poniendo una mano en mi hombro.

—Sé cómo murió Natalie.

Me preguntaba si realmente lo sabía.

—Es solo…

—Te estás preguntando cómo podría ser posiblemente que haya


perdonado a Kiev.

—Sí.

Se apartó de mí y miró hacia el océano a la distancia.

—No ha sido fácil —dijo, con los ojos vidriosos—. Dios sabe, no lo ha
sido...

—¿Cómo pudiste incluso comenzar a perdonarlo?

Matteo pasó una mano sobre su rostro, lanzando un suspiro.

—Porque, Derek, me vi a mi mismo en él. También fui una vez un hijo de


los Ancianos. No importa lo mucho que traté de odiarlo, vi que no era una
verdadera criatura de la oscuridad. Al igual que muchos de nosotros lo
estábamos, él estaba atrapado en una vida estructurada por los Ancianos.

El hermano de Natalie, ¿un hijo de los Ancianos? Me preguntaba cómo


demonios alguna vez llegó a serlo. Aunque estaba lleno de curiosidad por
saber acerca de su historia, todavía estaba demasiado confundido por
cómo Matteo podría haber perdonado a Kiev. No había detectado
ninguna malicia de él hacia Kiev, ya que ambos se habían sentado frente a
mí durante la reunión.
185

—Así que, tú... ¿tú lo has perdonado por completo?


Página
—Ah. —Él levantó una mano—. Perdón es una palabra fuerte. No estoy
seguro de que alguna vez sea capaz de perdonarlo. —Sus ojos se
oscurecieron mientras me lanzaba una mirada—. Creo que aceptación es
una mejor manera de describir dónde estoy ahora. A pesar de que no me
ha dado razones para dudar de él, he llegado a aceptar que es capaz de
sentir remordimientos. Que se lamenta por Natalie igual que yo. Es por eso
que está tratando de limpiar su vida.

Me miró en conflicto mientras me hablaba, como si una parte de él


todavía estuviera luchando en contra de aceptar esto.

—¿Cuál es tu opinión sobre Erik y Helina? —pregunté—. ¿Te agradan?

Su ceño se profundizó en su rostro.

—Oh, mi pandilla y yo tenemos muchas razones para también


despreciarlos... Pero, como con Kiev, es difícil continuar aborreciendo a la
gente cuando ves que ellos también se han perdido, y están tratando de
encontrar su camino de nuevo.

—Bueno, eres un hombre mejor que yo —dije sombríamente. Incluso


entreteniéndome en la idea de que Kiev podría ser inocente, fue doloroso
para mí. Aún sentía el impulso de castigarlo de una forma en que nunca
había tenido la oportunidad. Incluso después de que nos había salvado de
la cárcel y devuelto a Anna, aún encontraba mis manos crispadas por
rasgar su corazón cada vez que estaba en mi presencia. Mi prejuicio contra
él estaba tan arraigado, la agitación física que sacaba de mí era
involuntaria.

Matteo dejó escapar una risa seca.

—Lo dudo. Solo tienes que mirar con más detenimiento... Debajo del
monstruo, tal vez verás un hombre.
186
Página
Capítulo 41
Kiev
uve problemas para dormir esa noche, los acontecimientos de

T los últimos días repitiéndose en mi mente.

Me había imaginado más de una vez como sería encon-


trarme a Sofía de nuevo. Ella había plagado mi mente la mayor parte del
tiempo que había estado alejado. Había pensado en su mayoría acerca de
las cosas que debería haber hecho de otra manera cuando estuvo
embarazada y a mi cuidado.

Miré la pacífica cara de Mona y escuché su ligera respiración. Su suave


piel fusionada con la mía mientras yacía en mis brazos. Acariciando su
frente, besé sus labios.

Se movió, una sonrisa extendiéndose por su rostro. Dejó escapar un


suave gemido y se situó más cerca de mí.

Mona. Querida, cómo han cambiado las cosas.

Recordé un momento en que ella era tan débil como un humano. Y


ahora, todo el mundo estaba luchando para refugiarse en su fuerza. Mi
pecho se hinchó de orgullo de lo lejos que había llegado.

Pasé mis manos por su espalda desnuda, enterrando mi cara en su


cabello, respirando su aroma.
187
Página
No podía fingir que no estaba todavía atraído por Sofía. Demonios, esa
pelirroja todavía me atraía como una polilla a una llama, incluso después de
todo este tiempo. Estaba seguro de que incluso Mona había sentido eso.

Pero Sofía era mi pasado, mientras que Mona era mi futuro.

No envidiaba a Derek Novak de la manera que solía hacerlo, por tener


a Sofía cuando yo no podía. Porque yo la habría arruinado. Incluso su luz no
habría sido lo suficientemente fuerte como para no dejarme que yo la
extinguiera. Temía que casi lo hice cuando ella había estado a mi cuidado
en La Torre Sangrienta.

Mona... ella era mi ancla. Manteniéndome arraigado durante incluso


la más feroz de las tormentas. Todavía no la había conocido por mucho
tiempo, pero ella me llenaba en maneras que ninguna otra mujer podía. Y
a causa de su propio pasado, podía devolver su amor sin miedo a romperla.

Todo el mundo en esta isla parecía estar hablando acerca de mi tan


nombrada transformación. Había oído que algunos lo llamaban un milagro.
Pero el hecho era, que Mona era el único milagro que me había sucedido
en toda mi vida.

188
Página
Capítulo 42
Sofía
ara el momento en que había dejado el Puerto, la Gran Cúpula

P estaba completamente vacía. Regresé a nuestro pent-house.


Rose y Ben ya se habían retirado a sus habitaciones. Me dirigí
hacia Derek y mi dormitorio.

La ducha estaba corriendo en el baño cuando entré. Me quité la capa


y rebusqué en uno de los cajones por un camisón limpio. La puerta del baño
se abrió. Derek permaneció en la puerta, una toalla envuelta alrededor de
su cintura mientras apoyaba su brazo contra el marco de la puerta, agua
goteando de su hermoso cabello oscuro sobre sus anchos hombros.

La visión de él parado allí todo mojado me hizo ansiarlo. Había pasado


demasiado tiempo desde que Derek y yo habíamos tomado tiempo para
nosotros mismos.

—¿En dónde desapareciste? —preguntó, quitando la toalla de su


cintura y secando su cabello—. Estuve buscándote.

—Estaba con Kiev.

Paró de secarse el cabello y me miró.

—¿Y?

—Me contó su historia. —Me acerqué a Derek y envolví mis brazos


189

alrededor de su cintura desnuda—. Creo que es posible que él haya


Página

cambiado, cariño. Creo esto ahora más que nunca.


Derek gruñó y continuó secándose el cabello. Caminó de regreso
hacia dentro del cuarto de baño, envolviendo una bata de baño a su
alrededor.

—¿Cuál fue su historia?

Exhalé.

Ya había pasado toda la noche con Kiev. Realmente no estaba de


humor para estar durante horas hablando más acerca de él. Ahora, solo
quería a Derek.

—Te la diré mañana —le dije, deslizando mis manos por debajo de la
bata de baño de Derek—. Él ha sido de todo lo que hemos estado
preocupándonos todo el día. Ya he tenido suficiente del verde. Ahora,
quiero para mí algo de los ojos azules Novak.

Derek me sonrió, una sonrisa infantil dividiendo su rostro.

—Te gustan tus hombres Novak.

—Hombre —lo corregí. Acercándome hasta agarrar su barbilla, jalé su


cabeza hacia abajo, directo hacia mí, así podría mirar directamente a sus
impresionantes ojos azules. Contemplar dentro de ellos todavía hacía a mi
corazón acelerarse como el primer día que lo conocí.

Sin molestarse en cambiarse su bata de baño, me acunó en sus brazos


y me llevó fuera del pent-house. Envolví con más fuerza mis brazos alrededor
de su cuello mientras tropezábamos por el bosque. Unos minutos más tarde,
estábamos en el faro. Nuestro espacio sagrado. Él irrumpió por la puerta
principal y, corriendo por las escaleras, entró en la habitación en la parte
superior. Caminó por la habitación cerrando las cortinas mientras yo
encendía algunas velas.

Nos encontramos en el centro de la habitación. Me atrajo más cerca


mientras yo deslizaba mis manos por debajo de su bata de baño. Las moví
190

hacia arriba, sintiendo sus suaves músculos bajo mis palmas.


Página

»Sabes, que nunca necesitaría cambiar el azul —susurré.


Nos arrancamos la ropa el uno al otro y Derek me colocó encima de él
en la cama. Gimió cuando mis colmillos arañaron su lóbulo de la oreja.
Alcanzando mi cara, rozó mis mejillas con sus pulgares.

»Soy tuya, Novak —respiré, inclinándome y acariciando su áspera


mandíbula con mis labios—. Y nunca olvides eso.

Me volteó debajo de él sobre el colchón, sujetando mis muñecas en sus


manos y estirando mis brazos.

—¿Eso es cierto? —Hizo una pausa, su boca moviéndose hacia arriba


de mi pecho y apoyada en mi garganta—. Recuerdo un tiempo en que me
castigarías en cualquier momento que reclamara poseerte.

Sonreí. También recordé cuan inflexible había sido acerca de eso


cuando nos habíamos conocido.

Cómo cambian las cosas con el tiempo.

191
Página
Epílogo
Annora
ic, tac.

T Tic, tac.

Una copa de sangre en mi mano, estaba sentada sola


en mi estudio mirando al viejo reloj de madera.

Sonreí, recordando la forma en que los poderosos rey y reina de La


Sombra se habían retorcido en la alfombra delante de mí. Los había
conducido al borde de la inconsciencia.

Ahora, creían que habían escapado.

Creían que esas pocas horas de castigo que les había infligido no eran
nada más que eso, un castigo debido a su fuga de la mazmorra.

Y esa era la forma en que lo mantendría... al menos hasta que la duda


empezara a carcomerlos. Entonces podrían sospechar que yo hubiera
tenido un propósito más profundo para su visita a mi estudio.

Si estuvieran lo suficientemente lúcidos, incluso podrían adivinar que los


maldije con un vínculo. El mismo vínculo que mantenía a cada otro vampiro
en esta isla a raya.

Pero hasta ese momento, estarían viviendo en la dulce ignorancia, sin


192

saber que los últimos siete días de su vida se estaban deslizando a través de
Página

sus dedos como arena.


La maldición los arrastraría en silencio, como un ladrón en la noche.

Y esta vez, ni siquiera el Canalizador que pudieran manejar para estar


de su lado sería capaz de salvarlos.

Porque uno no puede arreglar lo que no sabe que existe.

193
Página
A Spell
of Time
ic tac. Tic tac...

T ¡Derek y
regresan en el décimo
Sofía

libro de la Serie A Shade of


Vampire!

El tiempo se desliza como arena entre los dedos de los Novak. La única
bruja con el poder para salvarlos ya está a su alcance.

Pero, ¿cómo arreglar lo que uno no sabe que existe?

Prepárate para un paseo salvaje de regreso a La Sombra…

194
Página
Prólogo
Caleb
ic Tac.

T Tic Tac.

Me senté en mi sillón, mirando el reloj en la esquina de


la habitación. Las horas parecían arrastrarse lentamente, el
tiempo entre las visitas nocturnas de Annora haciéndose más largo. O tal vez
era solo por la ausencia de música.

Nadie sabía cuáles eran los planes de las brujas ahora que Mona
estaba protegiendo a La Sombra. Annora no nos lo había dicho a ninguno
de nosotros. No me importaba, siempre y cuando nunca tuviera que
acercarme de nuevo a la isla. No estaba seguro de si los secuestros humanos
debían seguir como de costumbre, o si ella seguiría acosando La sombra
hasta que lograra penetrar en ella.

De alguna manera, sospechaba lo último. Pero no me concernía. Yo ya


le había dejado claro a Annora que quería quedarme fuera de las visitas a
La Sombra de ahora en adelante.

Alguien llamó a mi puerta.

Tragué lo último de mi bebida antes de abrirla. Annora se deslizó y se


sentó en el borde de mi cama.
195

—No te esperaba tan temprano hoy —le dije.


Página
—Estoy de buen humor. Se soltó la bata, permitiendo que se deslizara
por sus hombros y revelando su ropa interior de seda.

Se puso de pie, desabrochando rudamente mi camisa y tirándola a un


lado. Manifestó un cuchillo y atravesó con él mi pecho, dejando una línea
de sangre. Apenas me estremecí. Se arrastró de regreso a la cama,
arrodillándose y haciéndome señas para que subiera. Permanecí inmóvil.

»¿Qué? —espetó.

Respirando de manera constante, sostuve su mirada, observando su


oscura belleza. Su largo cabello, los pómulos afilados, los fríos ojos grises, sus
labios llenos. Cómo solía añorar a esta mujer. Una vez había sido mi visión de
la perfección.

No era frecuente que me recordara a mí mismo la vida que Annora y


yo solíamos compartir. Las promesas que habíamos intercambiado. Los
planes que habíamos hecho. Pero ahora lo hacía. Tal vez era porque la
visión de Rose todavía estaba fresca en mi memoria, su suave voz seguía
sonando en mis oídos.

Rose probablemente me consideraba un cobarde. Débil. Por huir. Por


no estar dispuesto a luchar por lo que teníamos. Por supuesto, no podía
esperar que pensara algo diferente. Ella no entendía.

Ya había sido testigo del marchitamiento de una flor. No estaba


dispuesto a poner en riesgo los pétalos de otra. Y menos los de Rose.

La princesa me atormentaba y era todo lo que podía hacer para


distraerme del dolor.

Esa noche, toqué a Annora de una manera que no lo había hecho


durante décadas. En lugar de ampliar mis garras y cortarla, la agarré de la
cintura y la atraje hacia mí. Pasando mis manos por su espalda, atrapé sus
labios en los míos.
196

Sus ojos se abrieron, y pensé que vi en su interior una chispa de emoción


mientras me arrastraba hacia ella, todavía amasando mis labios contra los
Página

suyos. Pero pude haberme equivocado, ya que duró solo un momento.


Cerré los ojos y recordé. Annora. La chica que una vez había poseído
todos mis pensamientos y respiración, por quien yo habría hecho cualquier
cosa. La chica con la que había jurado casarme.

Sabía que no debía esperar que Annora sintiera algo que no fuera el
leve aburrimiento de mis avances. Pero no importaba.

Ella empujó contra mi pecho.

»¿Caleb?

La ignoré. Me acosté a su lado, tirando de ella al ras contra mí mientras


seguía acariciando sus labios, pasando mis dedos por su cabello lacio.

Para mi sorpresa, comenzó a devolverme mis besos. Pensé por un


momento que estaba más allá de la pasión, tal vez incluso hambrienta de
mí. Pero luego sus manos se deslizaron por mi espalda y los espasmos
estallaron en la base de mi columna vertebral.

Se separó de mi beso, sus ojos afilados.

No debería haberme permitido esperar nada diferente. Lo único que la


despertaba era el dolor. La violencia. Así que me coloqué sobre ella, clavé
mis colmillos en su cuello y apreté con fuerza, hundiéndola contra el
colchón.

Ella gimió y se retorció debajo de mí.

Quería sentir dolor. Yo la haría sentirlo.

Continua en A Spell of
Time…
197
Página
Te esperamos con muchas
más Lecturas en:

198
Página