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Gorga, Federico Javier

Eventos adversos en la terapia intensiva / Federico Javier Gorga. - 1a ed. -


Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Federico Javier Gorga, 2018.

Libro digital, PDF

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ISBN 978-987-42-9767-9

1. Servicios de Enfermería. I. Título.

CDD 610.73
Índice General

RESUMEN .............................................................................................................. 6
ABSTRACT………………………………………………………………………………...5

Introducción ............................................................................................................ .8
Capítulo 1…………………………………………………………………………………. 8

1.1. El problema…………………………………………………………………....……8

1.2. Justificación………………………………………………………...………….…...8

1.3. Hipótesis ..................................................................................................... 14


1.4. Objetivos de la Investigación:...................................................................... 14
Capítulo 2 .............................................................................................................. 15
2.1 Unidad de Cuidados Intensivos ....................................................................... 15
2.1.1. Definición de Unidad de cuidados Intensivos. .......................................... 15
2.1.2. Los objetivos de una medicina intensiva .................................................. 18
2.1.3. Criterios de ingreso y egreso a las unidades de cuidados intensivos ...... 20
2.1.4. Unidad de Cuidados Intensivos nivel 1 (UCI 1) ........................................ 22
2.1.5.Unidad de Cuidados Intensivos nivel 2 (UCI 2) ......................................... 24
2.2 Eventos Adversos………………………………………………………………….. 21
2.2.1. Definición de Eventos Adversos............................................................... 25
2.2.2. Factores de Riesgo .................................................................................. 26
2.2.3 Consecuencias en los pacientes ............................................................... 28
Capítulo 3…………………………………………………………………………………29

3.1. Tipo y método de investigación….………………………………………………29


3.2. Población y muestra………………………………………………………………29
3.3. Instrumento de recolección de datos…………………………………….……..30
3.4. Variables……………………………………………………………………………31

Capítulo 4 .............................................................................................................. 35
Análisis de datos ................................................................................................... 35
Causas: Los eventos adversos derivados de los factores de riesgo. ................. 35
Consecuencias: afección del paciente y de los enfermeros. .............................. 41
Prevención de los eventos adversos en las unidades de cuidado intensivo. ..... 45
Conclusiones ......................................................................................................... 50
Referencias Bibliográficas ..................................................................................... 53
Anexos .................................................................................................................. 55
Anexo 1 .............................................................................................................. 55
Los eventos adversos durante la atención de enfermería en unidades de
cuidados intensivos

RESUMEN

La siguiente investigación tiene como objetivo general Determinar cuáles son los
eventos adversos durante la atención de enfermería en unidades de cuidados
intensivos. En este sentido, se aplicó un estudio metodológico enmarcado en el
paradigma cualitativo, bajo el método etnográfico en dos centros médicos
ubicados en la ciudad de Buenos Aires. La muestra estuvo constituida por sesenta
personas (60), entre ellos 14 familiares, 11 cuidadores y 35 profesionales de la
enfermería, quienes se seleccionaron a través del muestreo aleatorio simple. La
técnica de recolección de datos aplicada fue la entrevista, a través del cuestionario
como instrumento, el cual fue de tipo semi – estructurado y contiene 10 preguntas.
Luego de analizar los datos, entre las conclusiones se puede evidenciar que existe
un elevado índice de eventos adversos devenidos de negligentes tratos en lo
concerniente a la atención hospitalaria de pacientes recluidos en unidades de
cuidados intensivos. Igualmente, se destaca que entre las posibles consecuencias
que derivan del acaecimiento de un evento adverso en profesionales de la
medicina se encuentran las de índole administrativa, legales y gerenciales y, en
cuanto a las consecuencias de estos en los pacientes se destacan atentar contra
la recuperación y mejora de su estado de salud. Además se determinó que la
responsabilidad que deriva del acaecimiento de un evento adverso no es
exclusivamente del personal de enfermería.
Palabras clave: Eventos adversos, factores de riesgo, profesional de Enfermería,
Unidad de cuidados intensivos,

ADVERSE EVENTS DURING NURSING CARE IN INTENSIVE CARE UNITS

ABSTRACT
This research has as a main objective to determine how the adverse events occur
during the attention of infirmary in units of intensive cares. In this sense, a
methodological study was applied framed in the qualitative paradigm, under the
ethnographic method in two medical centers located in the city of Buenos Aires.
The sample consisted of sixty people (60), including 14 relatives, 11 caregivers
and 35 nursing professionals, who were selected through simple random sampling.
The technique of data collection applied was the interview, through the
questionnaire as an instrument, which was of a semi structured type and contains
10 questions. After analyzing the data, some conclusions were developed. In this
sense, it can be shown that there is a high rate of adverse events resulting from
negligent treatment regarding the hospital care of patients in intensive care units.
Likewise, it is highlighted that among the possible consequences that derive from
the occurrence of an adverse event in medical professionals are those of an
administrative, legal and managerial nature and, as far as the consequences of
these in the patients stand out, they attempt against recovery and improvement of
your health status. In addition, it was determined that the responsibility that derives
from the occurrence of an adverse event is not exclusively for the nursing staff.

Key words: Intensive care unit, adverse events, Risk factors, Nurse.
Introducción

La atención hospitalaria es un mecanismo social que data de la edad


media, si bien sus motivaciones iníciales para su creación se vinculan con el
cristianismos y con las nociones de piedad, en la actualidad se emplean discursos
que se familiarizan más con los organismos públicos, sanitarios de atención
hospitalaria hegemónica de los ciudadanos, entre otros.

Ardua es la labor de quien ejerce como médico, más estos no son los
únicos miembros de los ambulatorios, clínicas y centros hospitalarios, que se
encargan del cuidado de los pacientes, puesto a que el rol de atención de la salud
o de agente sanitario es ejercido también por las enfermeras y enfermeros, estos
fungen y desempeñan un papel preponderante que permite prevenir o promover
los factores de riesgos a los que los pacientes pueden ser sometidos dentro de la
institución hospitalaria, sobre todo en la unidad de cuidados intensivos.

Así que, cuando los enfermos requieren para el mantenimiento de su


existencia ser trasladados a salas de elección para ser monitoreados y tratados,
se estima que los pacientes se encuentran en estados críticos de salud, razón por
la cual se considera preciso establecer criterios que estén orientados científico y
éticamente para identificar y determinar la condición crítica y el grado de
severidad de los pacientes a fin de decidir quiénes requieren admisión y
seguimiento en una Unidad de Cuidados Intensivos, ahora bien, el ejercicio de la
atención del otro en muchas ocasiones requiere de altos niveles de preparación,
así como también del equipamiento necesario tanto para la intervención como
para el mantenimiento de los pacientes. Por ello señalamos existen un número
importante de factores de riesgos a los que los usuarios de las instituciones
hospitalarias pueden ser expuestos.
Debido a lo anterior se señala que si es evidente que la UCI alberga los
pacientes que requieren de una atención especial y continua durante las
veinticuatro (24) horas debido a su estado crítico, también debe serlo su condición
de dependencia y vulnerabilidad, lo que puede fácilmente desencadenar eventos
adversos, los cuales son sucesos no deseados que pueden ocurrir durante la
atención médica y enfermería, y se derivan de errores por parte del personal o en
la implementación inadecuada de algún equipo o instrumento en la que puede
correr peligro la vida del paciente, afectar su estado de salud, integridad física o
hasta desencadenar en un posible deceso, razón por la cual puede requerir de
cuidados especiales incluso hasta prolongados.

Estos eventos pueden ser desencadenados por factores de riesgo, que


pueden ser humanos y ambientales, los cuales aumentan la posibilidad de que
ocurra un evento negativo, en el que la capacidad de actuación del personal es
fundamental para evitar que estos se compliquen, motivo que amerita que este
además de poseer conocimientos requeridos en su área, se encuentre
cognitivamente estable para desenvolverse de manera eficiente.

En este sentido, tomando en consideración la importancia de anteriormente


descrito, el objetivo general de la presente investigación pretende determinar
cuáles son los eventos adversos durante la atención de enfermería en unidades
de cuidados intensivos con el fin de promover la prevención de los factores de
riesgo a partir de la identificación de estos en dos centros hospitalarios de Buenos
Aires, los cuales no son mencionados dado que este fue un requerimiento de los
informantes claves para el suministro de la información que se emplea para el
desarrollo de la investigación, de modo que se registran y describen los
acontecimientos, situaciones y causas que desencadenan y propician
regularmente los eventos adversos durante la atención brindada por enfermería en
la unidad de cuidados intensivos.

Los pacientes son asistidos por profesionales altamente capacitados y


especializados en los cuidados medico asistenciales, en esta área laboran:
enfermeras, médicos, técnicos y paramédicos entrenados en medicina intensiva.
Los pacientes que ameritan este tipo de servicio son sometidos a una valoración
objetiva, reproducible y cuantificable de la gravedad de los mismos, dichos
métodos abarcan un conjunto de esfuerzos terapéuticos que permite lograr la
supervivencia y mejora de la calidad de vida posterior sin embargo, ya que es de
humanos errar, se señala que la interacción sostenida con el grupo de enfermería
puede ser mucho más cotidiano o consecutivo en el lapso de tiempo que el
paciente se encuentra en la unidad de cuidados intensivos, en consecuencia estas
son quienes pueden propiciar o promover eventos adversos para la salud de los
pacientes.
Capítulo 1
El problema

1.1 Delimitación y planteamiento del problema de investigación


Los pacientes suelen establecer una relación con sus médicos tratantes, sin
embargo parte importante de su proceso de enfermedad es atendido, registrado y
observado por las enfermeras, así que en relación a los cuidados sanitarios que
este recibe se encuentra a merced de los factores de riesgos que inciden en la
aparición de los eventos adversos durante sus cuidados. En la última década se
han realizado investigaciones referidas a los eventos adversos, partiendo de la
premisa de que así como Sócrates advirtió que todos los hombres son mortales,
ahora se estima que todos los humanos son capaces de equivocarse, lo cual
reconoce en la condición humana la posibilidad de fallar bien en cálculos, en
diagnósticos, tratamientos o el suministro de los mismos.
Los familiares en las ocasiones en las que se presentan este tipo de
eventos suelen reaccionar de diferentes modos, puesto a que las aparición
inesperada y perjudicial derivados de la atención de enfermería suele ser poco
previsible en el momento en que estos acuden a los centros hospitalarios en
busca de una cura para la enfermedad de sus miembros de redes parentales u
sociales. Lo cual puede conducir a su vez en repercusiones psicológicas en los
familiares de los pacientes que afecten sus niveles de confianza en las
instituciones sanitarias, así como también del sistema de salud, que deriven en
consecuencias insospechadas hasta ahora.
Ahora bien, si los procesos de enfermedad por los que ingresan los
pacientes no son los que aceleran la muerte, sino percances terapéuticos o
incidentes inesperados, por lo cual pese a la búsqueda de los tratamientos
especiales en centros hospitalarios para un soporte de procesos vitales
comprometidos, como suele ser el caso de los sujetos ingresados a la unidad de
cuidados intensivos, las condiciones del paciente empeoren y alcancen niveles
crónicos e inclusive como ya se mencionó en ocasiones culmina en el
fallecimiento del enfermo.
Así pues, aun cuando no todos los eventos adversos son centinelas o
graves, no todos están relacionados con los mismos factores de riesgo, sin
embargo se considera que estos pueden ser prevenidos e identificados
principalmente por las enfermeras (os), quienes permanecen mayor tiempo con los
pacientes y en la unidad de cuidados intensivos, lo cual puede evitar
consecuencias inesperadas que pueden resultar irreversibles.
En este sentido al identificar los factores de riesgo que existen en la unidad
de cuidados intensivos permitiría contar con información valiosa que puede servir
para implementar mecanismos y acciones para disminuir en lo posible la
ocurrencia de los mismos. En tanto, que gracias a esto se tomarían decisiones
relevantes que permitirían minimizar sus consecuencias, que no solo recaen en el
paciente, quien es el más afectado, sino también en los familiares y en el personal
del centro de salud en general.

1.2. Justificación

Los pacientes que ingresan a la unidad de cuidados intensivos, son personas


que requieren una atención especial y que deben ser asistidos siguiendo un
protocolo adecuado por personal médico y de enfermería con capacidades y
competencias que les permita implementar los diversos equipos que requieren del
dominio tecnológico e instrumentos específicos efectivamente para ser utilizados
eficientemente en pro de la mejora del estado físico o de salud general del
paciente.

Son muchas las variables que confluyen en este ambiente, la urgencia de una
atención que requiere de toma de decisiones inmediatas y una actuación rápida y
efectiva, además de otros muchos factores, pueden desencadenar que, sin
intención alguna se cause alguna lesión o daño en el paciente que se denomina
evento adverso, los cuales son causados por muchos elementos que intervienen
durante el tratamiento del paciente en la unidad de cuidados intensivos.
En este sentido, es fundamental y relevante determinar cuáles son los eventos
adversos durante la atención de enfermería en unidades de cuidados intensivos,
para tomar decisiones e implementar acciones que conlleven a evitar que estos
sucesos inesperados ocurran, por lo tanto los resultados de esta investigación
contribuirían a disminuir los factores de riesgo que resultan en pérdidas
importantes, siendo la de mayor relevancia, las consecuencias en el estado de
salud del paciente, y a su vez desencadena muchos otros efectos, como la
desconfianza que genera el centro de salud y los especialistas, sobre todo por
parte de los familiares, la atención por mayor tiempo del paciente, aumentar el
estrés y tensión entre el personal, entre otras muchas.

Por dicha razón, los resultados de la presente investigación ofrecen una


información valiosa para la gerencia institucional, la cual aporta una base
importante para implementar políticas que permitan implementar mecanismos que
se enfoquen en la actualización constante del personal de enfermería, el cual, a su
vez, al conocer sobre los factores de riesgo, puede actuar con mayor precaución
en el momento en que estos se presenten.

Además, esto redunda en beneficio social, ya que mejoraría la credibilidad y


confianza de los pacientes y sus familiares hacia el centro médico y su personal, lo
cual al mismo tiempo disminuye la tensión que se produce entre enfermera y
familiar del paciente, debido a los factores propios que se suscitan durante el
ingreso y permanencia de personas que requieren atención especial debido a su
estado de salud.

También, esta investigación aporta sugerencias importantes frente a la


aparición de eventos adversos durante la atención de enfermería en unidades de
cuidados intensivos, ya que son propuestas desde los actores involucrados, que
conocen y vivencian dichas situaciones durante su desempeño profesional, en tal
sentido, tienen experiencia de los hechos que suceden ante tal situación y cómo
actuar ante estos.
1.3. Hipótesis
Los eventos adversos en la unidad de cuidados intensivos (U.C.I) están
mayormente vinculados con la atención asistencial de las enfermeras.

1.4. Objetivos de la Investigación:


Objetivo General:
- Determinar cuáles son los eventos adversos durante la atención de
enfermería en unidades de cuidados intensivos.
Objetivos Específicos:
- Identificar los factores de riesgo que inciden en la aparición de eventos
adversos durante la atención brindada por enfermería en unidades de cuidados
intensivos.
- Nombrar consecuencias que se presenten luego de la ocurrencia de un
evento adverso durante la atención brindada por enfermería en unidades de
cuidados intensivos.
- Describir que se sugiere tomar frente a la aparición de eventos adversos
durante la atención de enfermería en unidades de cuidados intensivo.
Capítulo 2
Marco Teórico

2.1 Unidad de Cuidados Intensivos

2.1.1. Definición de Unidad de cuidados Intensivos.


A lo largo de la historia, siempre ha existido la necesidad de atender
prioritariamente a pacientes en estado grave y con alto riesgo de muerte, en 1854
fue Florence Nightingale durante la guerra de Crimea, planteó la necesidad de
separar los soldados con heridas graves de aquellos con heridas menores, de esta
manera pudo reducir la tasa de mortalidad del 40% al 2%. De igual manera, en
1950 el anestesiólogo Peter Safar diseño un área de cuidados intensivos, donde
mantenía sedados y ventilados a los pacientes convirtiéndose en el primer medico
intensivista, así mismo entre 1947 y 1952 durante la epidemia de poliomielitis, se
ubicaron a los pacientes con parálisis respiratoria en unidades denominadas de
respiración artificial sus primeros prototipos surgieron por la necesidad de asistir,
vigilar y ventilar a los pacientes críticos (Vera-Carrasco, 2015).

Conforme fueron avanzando la tecnología y la medicina se fue


introduciendo en los hospitales de todas las naciones las unidades de cuidados
intensivos, en diferente especialidades médicas, Por lo tanto; las Unidades de
Cuidados Intensivos (UCI), según lo define Perdomo-Cruz (1992), se consideran
servicios dentro del marco hospitalario con una estructura diseñada
fundamentalmente para mantener las funciones vitales de pacientes en riesgo de
perder la vida, creadas con la finalidad de recuperación.

Al mismo tiempo, se puede abordar otro significado de Unidad de Cuidados


Intensivos, la cual también se define como:

Una organización de profesionales sanitarios que ofrece asistencia


multidisciplinar en un espacio específico del hospital, que cumple unos
requisitos funcionales, estructurales y organizativos, de forma que garantiza
las condiciones de seguridad, calidad y eficiencia adecuadas para atender
pacientes que, siendo susceptibles de recuperación, requieren soporte
respiratorio o que precisan soporte respiratorio básico junto con soporte de,
al menos, dos órganos o sistemas; así como todos los pacientes complejos
que requieran soporte por fallo multiorgánico. La UCI puede atender a
pacientes que requieren un menor nivel de cuidados. (MSPS, 2010, p. 6).

Así mismo, en el artículo titulado Breve Historia de la Medicina Intensiva


(2017), se presenta otro termino muy relacionado al anterior, el de medicina
intensiva o medicina crítica, el cual se define como el área encargada de atender
al paciente crítico, considerando como tal a aquel que presenta alteraciones
fisiopatológicas que han alcanzado un nivel de gravedad tal que representa una
amenaza real o potencial para su vida y que al mismo tiempo son susceptibles de
recuperación, este paciente crítico está definido por cuatro características
fundamentales las cuales son: el curso de una enfermedad grave, un potencial de
revertir dicha enfermedad, una necesidad de asistencia y cuidados de enfermería
constante y la necesidad de una unidad de cuidados intensivos UCI (Aguilar &
Martínez, 2017).

De igual manera, el Ministerio de Sanidad (2010), describe el término


intensivista, el cual da noción a un profesional médico que tiene una especialidad
en atención al paciente crítico y que a su vez tiene todas las competencias
profesionales para desarrollarla. De manera que, este se especializa en atender a
los pacientes que presentan una estado de salud grave que amenaza contra su
vida.

A su vez según explican Aguilar & Martínez (2017), estos especialistas


tienen formación previa en medicina interna, cirugía, anestesiología o medicina de
urgencias. Esto implica que estos médicos tienen una formación integral que les
capacita para atender diversos casos que se le presenten, reconociendo el
proceso o protocolo que debe cumplirse en los diversos casos e involucrar al
personal requerido en cada uno de ellos.

Si bien, es evidente que la Unidad de cuidados intensivos (UCI) alberga los


pacientes que requieren de una atención especial y continua durante las 24 horas
debido a su estado crítico, el cual es asistido por profesionales altamente
capacitados y especializados en los cuidados del paciente, en esta área laboran:
enfermeras, médicos, técnicos y paramédicos entrenados en medicina intensiva.
Los pacientes que ameritan este tipo de servicio son sometidos a una valoración
objetiva, reproducible y cuantificable de la gravedad de los mismos, dichos
métodos abarcan un conjunto de esfuerzos terapéuticos que permite lograr la
supervivencia y mejora de la calidad de vida posterior. Este proceso presenta las
siguientes características: se evalúa el índice de gravedad del paciente crítico
(APACHE), para calcular la probabilidad de muerte, también se calculan los
puntajes dinámicos o de difusión (MODS-SOFA) que permite determinar la
evolución del paciente, de igual forma se calcula el índice de Esfuerzo Terapéutico
Precisado (TISS) que además de establecer pronósticos, permite tomar la decisión
de ser transferido a otra sala con seguridad y por último se da una escala de
valoración hospitalaria; la misma permite hacer una deducción de la calidad de
vida y productividad social del paciente posterior a ser dado de alta (SATI, 2015).

Otro término asociado a los Cuidado Intensivos es el de los tratamientos


especiales, los cuales se conocen como los procedimientos encaminados al
soporte o remplazo temporal de los procesos vitales en riesgo o con disfunción
grave hasta que el organismo pueda retomar su control como son la estabilidad
hemodinámica, la mecánica respiratoria, la función renal, la respuesta inmune,
entre otros, como por ejemplo pacientes que requieren tratamiento urgente con
medicamentos vasoactivos; pacientes con síndrome de dificultad respiratoria, que
suponen la asistencia continua con ventilación mecánica; pacientes con falla renal
aguda o crónica agudizada, intoxicados o con desequilibrios electrolíticos agudos,
que necesitan manejo intermitente con hemodiálisis; pacientes sépticos o con
inmunodeficiencias, que requieren aislamiento y regímenes estrictos y potentes de
antibióticos, entre otros (Lovesio, 2007)

Estos tratamientos especiales ayudan a estabilizar el paciente para que,


una vez que se ha superado la crisis, aplicar procedimientos posteriores que
permitan tratar la causa que ha originado la crisis, por tanto, es relevante su
permanencia en la unidad de cuidados intensivos para recibir la atención
especializada que permita su recuperación.
2.1.2. Los objetivos de una medicina intensiva
La actividad y todo el desempeño de los médicos está abocado a los
pacientes, dirigiendo su trabajo de forma múltiple a cada una de las exigencias y
funcionamiento de la compleja maquinaria, acumulando objetivamente
innumerables conocimientos, por lo tanto su labor y su producción científica no
están condicionadas por las relaciones de poder e intereses económico, político y
social que rodea el entorno. Es así como la producción de ciencia y tecnología da
inicio a la elaboración del conocimiento (teorías fisiopatológicas, las fórmulas, las
leyes físicas, las pruebas y las ecuaciones matemáticas) como neutral, muy
opuesta a la percepción que tienen los enfermos y sus familiares de sus
verdaderas funciones. Los médicos, aplicando sus conocimientos adoptan control
físico y simbólico con autoridad, en el cual sus profesionales se han organizado a
partir de la mutua identificación, que organiza y controla la selección de sus
nuevos miembros y que aporta un corpus de conocimiento formal propio,
autónomo en la dirección de sus trabajos, por lo tanto los médicos especialistas
afirman que los limiten son evidentes, los conocimientos se ganan con la praxis,
estar dentro de una UCI significa hacer las cosas de manera muy distinta al resto
de las especialidades (Pallares, 2010).

El gremio que compone la unidad de cuidados intensivos lo conforman


hombres y mujeres cuyo paradigma de comportamiento es asimilable a los roles
típicos del género masculino, sin embargo en esta área ambos géneros se
dedican a investigar minuciosamente los procesos de desarrollo biomédico
aplicando la tecnología a su praxis habitual, por lo cual a ignorar las relaciones de
poder en los fenómenos estudiados tiende a excluir las relaciones sociales de
sexo, sin tener cuenta las relaciones de poder históricamente construidas que son
muy difíciles de silenciar sino dedicándose en sus labores en trabajo
mancomunado (Alemany, 1999).

De igual forma Pallares (2010), explica la existencia de diferencias


connotadas en la forma de asumir los compromisos de médicos residentes y los
médicos adjuntos, por lo cual en un médico adjunto al tener acceso a la medicina
crítica, desempeña todas sus funciones de forma vocacional, acorde a la
personalidad, carácter y su preparación, además de ser una especialidad que
ofrece resultados de manera rápida. En cambio los residentes no suelen tener tan
clara su trayectoria, para poder formar parte de este grupo de trabajo se deben
someter a un examen previo que limita de forma radical sus posibilidades
profesionales a futuro, este tipo de evaluación actúa como un freno que muchas
veces impide que se arriesguen a decidirse por una especialidad antes de
aprobarla.

Por lo tanto, la larga travesía de once años que los médicos recorren desde
el inicio de la carrera hasta poder ejercer como especialistas de UCI, explica su
lugar y su prolongada ocupación y su actitud ante el trabajo diario. Estos retazos
de historias de vida confirman la vigencia del Modelo Médico Hegemónico (MMH)
que entre otros condicionantes estructuralmente excluye y/o limita la incorporación
de los factores socioculturales en la explicación de la etiología de las
enfermedades y en sus soluciones (Menéndez, 1984).

En el engranaje del Servicio de Medicina Intensiva interactúan diversos


colectivos de médicos que forman una cadena jerárquica cada miembro tiene un
rol protagónico complementándose entre sí, donde el jefe de servicio es el líder de
la Unidad y es quien marca las directrices ideológicas y organiza el departamento.
Así mismo:

Los médicos adjuntos son el colectivo con más fuerza dentro del
departamento tanto por el número de individuos que lo componen como por
el rol que tienen en la instauración y producción de la opinión profesional
institucional (desde dentro y hacia el exterior) de este Servicio, en la puesta
en práctica institucional del funcionamiento habitual del staff, en el
posicionamiento estratégico y la concepción de los valores de la
especialidad. (Pallares, 2010, p.59).

Así mismo, Pallares (2010) describe como los médicos adjuntos marcan la
trama argumental de las UCIs, siendo los profesionales con mayor experiencia y
actuación diaria a los pies del enfermo, también son los formadores de los futuros
especialistas, los residentes, en sus labores tanto la técnica y el ojo clínico
construyen su experiencia. Por otra parte, los residentes al no tener categoría de
especialistas y encontrándose en el proceso formativo, asumen la mayor parte de
la práctica asistencial, ejecutando las tareas básicas de la rutina diaria,
supervisados a distancia por los adjuntos. Si bien, es preciso destacar que entre
estos dos perfiles profesionales en la praxis diaria se presenta una grave
discrepancia, debido a la poca tutela de los residentes por parte de los adjuntos,
otra característica notoria es que la presión que soportan los residentes es muy
alta, pero adecuada para cubrir todo su proceso de aprendizaje durante los 5 años
de entrenamiento tiempo durante el cual aprenderán a trabajar con estrés y bajo
presión.

La primera interacción social del médico residente con el servicio por él


escogido es una actividad ordenada que se enmarca dentro de alguna de las
entidades básicas de ésta, los primeros contactos, los encuentros o las
conversaciones, existiendo una conexión entre el orden de interacción y los
elementos de organización social del servicio, en esta primera etapa ocurre lo que
se denomina procesamiento de personas (people-processing), donde la impresión
que los sujetos se forman durante la interacción afecta el comienzo de su vida
profesional (Goffman, 1991).

2.1.3. Criterios de ingreso y egreso a las unidades de cuidados intensivos


Como ya se ha mencionado y basado en las descripciones de Herrera &
García (2012), las unidades de cuidados intensivos e intermedios son las salas de
elección para monitorear y tratar a los pacientes con estados críticos de salud,
siendo preciso establecer criterios que estén orientados científico y éticamente
para identificar y determinar la condición crítica y el grado de severidad de los
pacientes a fin de decidir quiénes requieren admisión y seguimiento en una
Unidad de Cuidados Intensivos y quienes pueden ser dados de alta.

Primeramente, para establecer qué pacientes presentan un estado crítico


que amerita su ingreso a una UCI es necesario realizar una definición de su
patología en términos de gravedad y reversibilidad y plantear que tipo de
tratamiento requiere: monitoreo estricto y/o invasivo o tratamiento especial
(Lovesio, 2007).

Por lo cual al hablar de la gravedad de la enfermedad se hace referencia al


riesgo inminente o potencial que representa para la vida, como puede ser la
disfunción órgano específica o sistémica grave de una patología aguda o crónica
descompensada que con lleva a una inestabilidad fisiológica y ocasiona deterioro
rápidamente progresivo de las funciones vitales (Herrera & García, 2012).

Es así como la gravedad que define al tipo de pacientes candidatos a UCI


se determina por un espectro de dos tipos de poblaciones de enfermos
clásicamente definidas por Griner en 1972, en su estudio sobre el manejo del
edema agudo de pulmón, que se mantiene vigente en la actualidad, dichas
poblaciones se catalogan en; pacientes demasiado bien para beneficiarse de la
atención en UCI, esta categoría abarca a todos los pacientes que se encuentran
en bajo riesgo o de baja gravedad; por otra parte se encuentran los pacientes
demasiado enfermos para beneficiarse de la atención en UCI, principalmente
pacientes quirúrgicos, con politraumatismos graves como daño cerebral grave e
irreversible, enfermos crónicos con cáncer metastásico refractario a quimioterapia
y radioterapia, muerte cerebral en no donantes de órganos, estado vegetativo
persistente, pacientes que están permanentemente inconscientes y otros (Griner,
1972).

También, existen diferentes escalas para cuantificar la gravedad de la


enfermedad, y además funcionan como predictores de mortalidad, las más
empleadas son: APACHE II (AcutePhysiology and ChronicHealthEvaluation),
SAPS II (SimplifiedAcutePhysiologyScore), MPM (MortalityProbabilityModel)MODS
(MultipleOrganDysfunction Score), como dificultad de estos métodos es que la
mayoría de los estudios reportan su aplicación una vez el paciente ha ingresado a
la UCI, por lo cual su utilidad como modelos de criterios de admisión únicos no
está comprobada (Keegan et al., 2011).

De igual forma según lo postulan Riofrío & de la Hoz (2015), los dos grupos
de pacientes candidatos a alta de la UCI son: aquellos cuyo estado fisiológico
resulta ser estable y no ameritan cuidado en UCI, por ejemplo, pacientes que
ingresan por falla respiratoria para ventilación mecánica, que ya han sido ex
tubados, cuya mecánica respiratoria posterior a ello es adecuada y se refleja en
paraclínicos como los gases arteriales normales, y aquellos cuyo estado fisiológico
se ha deteriorado de manera irreversible y por tanto no se precisan intervenciones
activas, como las maniobras de reanimación cardiopulmonar en caso de paro
cardiaco, generalmente estos pacientes son dados de alta para recibir cuidados
paliativos y de confort en casa o en centros destinados para esta tarea.

De manera concluyente, se puede deducir que un paciente debe ser


remitido a una UCI cuando se reconoce que su alteración fisiológica es de tal
grado que no puede ser monitoreado en su actual área clínica, y como enfermo
crítico lo califican dos aspectos; la necesidad de monitoreo estricto y/o invasivo, el
cual surge de la necesidad de detectar pequeños cambios en los parámetros
fisiológicos para proceder a contrarrestar los efectos fatales; y la necesidad de
tratamiento especial. Los pacientes que no cumplan con estas características por
encontrarse en un nivel moderado de gravedad, deben ser tratados en las
unidades de cuidado intermedio UCIN, de igual manera aquellos procedentes de
UCI con anomalías fisiológicas por corregir y que requieren ser monitoreados
continuamente. Si bien, el paciente que amerita UCI en términos de gravedad,
reversibilidad, necesidad de monitoreo estricto y/o invasivo y un tratamiento
especial se estandariza al adoptar modelos de admisión por priorización;
patologías específicas de alto riesgo, parámetros fisiológicos y ayudas
diagnósticas, que se constituyan a manera de un proceso selectivo, sin embargo,
su valor puede ser potenciado si se apoya en guías escritas, bien sea las
norteamericanas clásicas o las de cada hospital en particular (Herrera & García,
2012).

2.1.4. Unidad de Cuidados Intensivos nivel 1 (UCI 1)


Es la unidad de internación para pacientes (de cualquier edad) que se
encuentran en estado crítico actual o inminente, con posibilidades de recuperación
parcial o total, que requieren para su supervivencia de servicios integrales de
atención médica y de enfermería en forma permanente y constante, además de
equipos e instrumental que aseguren el adecuado control de tratamiento del
paciente. De igual manera debe contar con una unidad de Cirugía, Anestesiología
y Hemoterapia guardia permanente activa o pasiva de rápida accesibilidad,
internación y guardia permanente de radiología y laboratorio dentro de la
institución (SATI.,2015.).

La planta física debe estar distribuida de manera similar a UCI 2, con un


área de apoyo distribuida para ofrecer los siguientes servicios: una o más
estaciones centrales de enfermería. Puede ser más de una, de acuerdo al diseño
de la Unidad, office de enfermería y mucamas, depósito de equipos, depósito de
ropa y material de uso diario limpio (ropa, material quirúrgico y otros), botiquín de
medicamentos y material descartable, depósito de ropa y material sucio y de
deshecho ubicado a la salida de la Unidad según ley, area de lavado y
preparación para esterilización del material quirúrgico usado, oficinas
administrativas y/o de secretaría, área de recepción de los familiares de los
pacientes internados, área de reunión de médicos de planta y de enfermería
dentro de la Unidad, oficina de Jefe Médico y de jefa/e de enfermería de la Unidad,
habitación del médico de guardia dentro de la Unidad, área de preparación de
alimentos, recepción y transferencia de pacientes y baños para personal. A su vez
la Unidad debe contar con un adecuado, sistema de alarmas pulsables audible
yvisualizable ubicadas en la cabecera de la cama del paciente y en la central
deenfermería y/o de monitoreo; un adecuado sistema electrico, por conexión
atierra por jabalina que asegure la prevención de accidentes eléctricos por los
altos nivelesde electricidad estática presentes en áreas de Terapia Intensiva, de
igual manera debe contar con un sistemas de ductos para gases y aspiración
central y sistema de aire acondicionado.El area de internación de pacientes debe
ser similar a UCI 2, pero las señales de llamado de los pacientes y de las alarmas
de los equipos deben estar reguladas a su mínima intensidad audible, buena
proporción de luz natural que genere la adaptación temporo-espacial al paciente,
en este sentido también es recomendable el uso de un reloj con almanaque
(SATI., 2015.).
2.1.5.Unidad de Cuidados Intensivos nivel 2 (UCI 2)
Existen dos aspectos que definen a un paciente crítico, primeramente la
necesidad de ejercer sobre dicho paciente una serie de controles estrictos, lo que
se conoce como monitoreo y segundo, la necesidad de tratamientos especiales
y/o inmediatos, por lo tanto, se hace necesario monitoreo continuo, focalizado a
detectar estos cambioscon el objetivo de suministrar un tratamiento adecuado y
restablecer una situación fisiológica de mayor estabilidad para evitar daño
orgánico o la muerte y a su vez la necesidad de recibir tratamientos especiales
que pueden tener carácter de urgencia en pacientes en shock; diálisis; o
ventilación mecánica (Lovesio, 2007).

Por lo tanto, esta unidad está dirigida a pacientes con posibilidad de


recuperación parcial o total que amerite atención médica y de enfermería continua
para su supervivencia; incluye pacientes en estado crítico, con riesgo potencial de
muerte y/o la necesidad de efectuar procedimientos especiales de diagnóstico y/o
terapéuticos que preserven la vida (SATI,2015.)

Esta unidad de ciudados intensivos excluye a pacientes que necesiten de


atención asistencial más compleja, como algunos tipos de cirugías, pero si incluye
a pacientes que requierean atención inmediata y soporte de la función de algún
organo vital, además del monitoreo constante y diagnósticos y terapias especificas
que se determinan en función de la valoración del paciente.

Así mismo La Sociedad Argentina de Pediatría y col. (2014), determinan


que dentro de esta clasificación se encuentra La Unidad de Cuidados Intensivos
Pediátricos nivel 2 (UCIP 2), la mima ofrece cuidadosa pacientes pediátricos (de
un mes hasta adolescentes, inclusive) con enfermedades críticas, en algunos
casos de pacientes con determinadas patologías pueden no contar con
especialistas,áreas de apoyo o equipamiento necesarios para su atención. Por
tanto, las UCIP 2 deben funcionar en establecimientos de internación que cumplan
los siguientes requisitos:especialidades y servicios de apoyo e interconsulta,
planta física, área de apoyo, área de interacción, equipamiento instrumental e
insumos de uso, recursos humanos, registros, y normas de procedimientos y
tratamiento.(SAP, 2014).

2.2. Eventos Adversos

2.2.1. Definición de Eventos Adversos


Según (Donoso et al., 2004), Los eventos adversos (EA) son ubicuos y
generalmente sub-notificados dentro del ambiente hospitalario incluyendo las
Unidades de Cuidados Intensivos, por ello se puede decir que los agentes
adversos son aquellos incidentes que pueden disminuir el margen de seguridad
del paciente. El evento adverso, resultara generalmente de un error médico o del
equipo de enfermería.

Dado a lo anterior, se tiene que en todas las unidades de cuidados críticos


ocurren diariamente eventos adversos, los cuales se encuentran derivados de
fallas humanas o incluso en algunas ocasiones de fallas u errores en el sistema
del equipo empleado, por lo tanto se debe aceptar que los eventos adversos
ocurren, y que probablemente nunca serán eliminados en la medicina, sin
embargo se debe tomar conciencia de ellos tanto para poder analizar la repetición
de los mismos, así como también para generar mecanismos de prevención de
manera que se disminuya las posibilidades de que ocurran. Por consiguiente se
tiene que : “Una incidencia o un error en el cuidado puede convertirse en un
evento adverso serio, donde se amenaza la vida del usuario y que requiere de
hospitalización prolongada como resultado de una incapacidad o invalidez
persistente e inclusive contempla una posible defunción como consecuencia del
suceso” (Hernandez et al., 2006, p.71)

Ahora bien, cuando ocurre o aparece un evento adverso, en la mayoría de


los casos se registran como implicaciones de acciones inseguras, así como
también los hay asociados a factores contributivos relacionados directamente con
el paciente, el personal de salud, la estructura de la prestación y en general con la
organización, Para los pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos ello puede
agravarse dado el estado de dependencia de estos en relación a los miembros de
la organización hospitalaria, hay autores que señalan la relación parental o la red
social puede afectar los estados anímicos de los pacientes y por ende provocar u
permitir existan mayores factores de riesgo para la aparición de este tipo de
eventos. Este no solo tiene impacto significativo en el paciente y su entorno
familiar u red social, debido a las lesiones físicas o el daño psicológico que le
producen, sino que también crean, estrés postraumático, depresión, y en el caso
de los trabajadores enfermeros, propicia que ejerzan a la defensiva, además de la
adquisición de una mala o dudosa reputación hacia los profesionales responsables
de estas situaciones, como sí estos eventos no se derivaran tanto de los errores
humanos como de los factores de riesgo.

2.2.2. Factores de Riesgo


En conformidad con la organización mundial de la salud un factor de riesgo
es cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumente su
probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión. Por ello es necesario señalar que
entre los factores de riesgo más importantes se deben mencionar la insuficiencia
ponderal, las prácticas sexuales de riesgo, la hipertensión, el consumo de tabaco y
alcohol, el agua insalubre, las deficiencias del saneamiento y la falta de higiene del
espacio intrahospitalario o de los equipos que se emplean para la atención de los
pacientes. En este sentido, cabe señalar el riesgo establece una medida de
probabilidad estadística de que en un futuro se origine un acontecimiento por lo
habitual no deseado.

Los factores de riesgos pueden ser diversos, lo que hará que estos se
agraven o disminuyan es la capacidad profesional de resolver el problema. Los
más comunes son los factores humanos y ambientales donde los humanos son
aquellos actos consientes o inconscientes que realice el personal, paciente o
familiar lo cual genere un daño colateral en la persona, y los ambientales se
caracterizan por ser acciones de la naturaleza las cuales contaminen o generen
daños en al entorno tales como; virus, bacterias, precipitaciones espontaneas
entre otras.
Si bien los errores humanos pueden según (Hernandez et al., 2006) “en
ocasiones dar origen a fallas graves, existen factores sistémicos más profundos,
que de ser tratados oportunamente, evitan una serie de complicaciones en los
pacientes, las cuales se consideran también como errores e inseguridad en la
atención de los pacientes”(p.71).

Los factores de riesgo que se pueden presentar en la unidad de cuidados


intensivos son: los humanos, los cuales se encuentran vinculados con la
capacitación del equipo de atención de enfermería, los turnos o guardias que
estos ocupan, la fatiga derivada de las condiciones laborales a los que el cuerpo
asistencial (entre ellos médicos y enfermeros) se encuentra sometido, de igual
modo se tiene que hay factores de riesgo en los procesos, de los equipos o
insumos empleados ante situaciones de urgencia médica en la unidad de cuidados
intensivos, por otro lado se sabe que existen factores ambientales vinculados a los
ruidos, el espacio (u ambiente) e inmobiliario que pueden generar una
prolongación de la estancia hospitalaria pre y posquirúrgica, debido a la aparición
de eventos adversos derivados de la prescripción no fundamentada de
medicamentos, la deficiente limpieza (antiséptica) de la piel del paciente antes de
atenderles, los descuidos insalubres, la complejidad de sus enfermedades, el
estado nutricional del paciente, el modo de vida del paciente que puede estar
vinculado con: tabaquismo, la obesidad o la vejez. Sin embargo todo lo anterior
depende del liderazgo o gestión de la información, puesto a que ello posibilita la
aparición de cuasi fallas en lugar de eventos adversos.

Por último se señala que si bien los factores humanos forman parte
principal en la ocurrencia y concurrencia de los riesgos de salud de pacientes que
se encuentran en cuidados intensivos, ello se relaciona con la gestión de la
información sobre el paciente puesto a que algunas de las causas más recurrentes
en la aparición de eventos adversos en la U.C.I son: mala administración de
medicamentos, error de utilización de equipo, desconocimiento del caso, falta de
atención del personal, maltrato físico.
2.2.3 Consecuencias en los pacientes
En la historia de la medicina, de acuerdo con Vera - Carrasco (2015) se
registra que los eventos adversos pueden presentarse de dos (2) formas
específicas, a saber como eventos adversos (EA) graves y como eventos
adversos (EA) leves, los cuales se definen y asocian con los niveles de
complejidad de la afección sufrida por el paciente luego de que la falta de
información sobre el paciente, los cambios de servicios de enfermería o la falla en
la ejecución del protocolo derivado de una dependencia del uso de la memoria
para el manejo de los casos de la unidad de cuidados intensivos, propicien ante la
falta de retroalimentación u otros factores vinculados a la atención sanitaria
asistencial su aparición.

Esto implica que ya se han detectado ciertas causas que pueden ocasionar
los eventos adversos, y como puede notarse, son causados muchas veces por
errores humanos productos del desconocimiento, pero también están asociado a
factores propios de la dinámica de los centro médicos, en el cual, las
características del contexto amenanza contra la capacidad cognitiva del personal y
especialista, debido a la tensión constante a la que se encuentran sometidos.

Por tal razón, Hernandez & Cols (2006) indican los eventos adversos
graves son aquellos que amenazan la vida del paciente, a saber, la mayoría de los
cuales no se deben a negligencias o falta de información, sino que se producen en
relación a causas latentes en los propios sistemas; lo que determina y provoca los
eventos adversos (EA) son los factores propios de la organización como: la rutina
del servicio, el planteamiento de la gestión de la calidad, la prevención de riesgos,
la capacidad de sus miembros de aprender de los errores

De manera que, es propicio generar mecanismos de prevención, u


identificación de los factores de riesgo que inciden en la aparición de los eventos
adversos en los pacientes, en virtud de que estos traen a los pacientes las
siguientes consecuencias:

• Mortalidad (en el peor de los escenarios)

• Incapacidad permanente
• Daños en sistema inmunológico

• Pérdida de sensibilidad

• Fallas motrices

• Alargamiento del período de permanencia en el Hospital

En el mismo orden de ideas, se registran los eventos adversos leves, son


aquellos que generan alguna complicación que no pone en peligro la vida del
paciente, los cuales se pueden controlar y erradicar, pero que pudieran ser
evitados. Los factores que provocan estos eventos son: La rutina del servicio, la
mala administración de tratamientos, la falta de atención del paciente, el mal
cuidado que pueda tener el paciente de parte de los cuidadores, familiares o
personal de enfermería. Las consecuencias que generan en los pacientes son:
Incapacidad temporal, fiebres constantes, Mayor tiempo de hospitalización,
consumo de medicamentos de mayor duración (Vera – Carrasco, 2015)

Actualmente los efectos adversos más repetitivos y conocidos a nivel


mundial son los generados por mala administración de tratamiento o por falta de
realización de pruebas de aceptación del medicamento en el organismo. El área
de cuidado intensivos se ve más susceptible a estas complicaciones debido al
estado delicado del paciente que allí se encuentra, y a su vez complica el estado
de los mismos, por lo general en un paciente con un estado de salud critico se
generan consecuencias graves que van desde fallas renales hasta la muerte, otros
tienen un sistema inmunológico un poco más fuerte y automáticamente rechazan
el medicamento suministrado generando consecuencias leves, como lo es la fiebre
repentina, infecciones urinarias entre otros.

Así pues, todos los Eventos Adversos (EA) son completamente prevenibles,
puesto que tiene que ver directamente con las prácticas de cuidado impartidas por
el personal de salud. Cada uno sin importar su magnitud generaran una
consecuencia que afectara al paciente, a la enfermera y al médico, de menor o
mayor magnitud, los pacientes son susceptibles ante cualquier adversidad por lo
que debe ser atendido baja la seguridad de que estos actos no serán cometidos
en su cuidado. Según (Vuori, 1993) dice que “Los programas de garantía de
calidad se desarrollan en las instituciones de salud, por motivos éticos,
económicos, de efectividad y seguridad de los pacientes” (p.35)

Conocer y reportar los eventos adversos es clave para su corrección y para


la seguridad en la atención del paciente lo que permite hablar en términos reales
de garantía de calidad en el cuidado de enfermería. Para que la seguridad pueda
establecerse como un valor necesario en el cuidado de enfermería, es necesario
conocer cuáles son las situaciones adversas que pueden presentarse cuando se
realiza algún procedimiento de cuidado enfermero, con el fin de evitar o controlar
los factores que predisponen a los errores y que atentan contra la seguridad de los
pacientes.
Capítulo 3
Aspectos Metodológicos

3.1. Tipo y método de investigación


La presente investigación tiene como objetivo general determinar cuáles
son los eventos adversos durante la atención de enfermería en unidades de
cuidados intensivos, por lo tanto, es preciso estudiar los sucesos tal y como
ocurren en la realidad, según la actuación de los sujetos involucrados. En este
sentido, debido a las características del objeto de estudio, se enmarca en el
paradigma cualitativo, el cual, según Pérez (1994), permite realizar “descripciones
detalladas de situaciones, eventos, personas, interacciones y comportamientos
que son observables incorporando la voz de los participantes, sus experiencias,
actitudes, creencias, pensamientos, reflexiones, tal y como son expresadas por
ellos mismos” (p.46).
El método de investigación es etnográfico, ya que Giddens lo describe
como “el estudio directo de personas o grupos durante un cierto período, utilizando
la observación participante o las entrevistas para conocer su comportamiento
social” (2000, p.40). Por lo cual, se realizó el estudio a través del contacto directo
con el personal de dos centros médicos que estuvieron en ese momento alguna
relación de proximidad con algún paciente de la unidad de cuidados intensivos.

3.2. Población y muestra

La población o universo se define según Hernández (2001), como un


“Conjunto de unidades o ítems que comparten algunas notas o peculiaridades que
se desean estudiar… en una investigación esta se define en función de sus
propiedades particulares” (p.127). En esta investigación, la población estuvo
constituida por las personas que se encontraban en dos (02) centros médicos y
que tuviera relación con algún paciente de la unidad de cuidados intensivos. De
manera que este proceso de recolección de datos se realizó en el área de espera
de dos unidades de cuidados intensivos ubicadas en la Ciudad de Buenos Aires,
Argentina, las cuales no fueron mencionadas a petición de los informantes clave.
En el mismo contexto, la muestra es definida por el autor como “una parte
más o menos grande, pero representativa de un conjunto o población, cuyas
características deben reproducirse lo más aproximado posible” (p.127). Por lo
cual, para el presente estudio se aplicó el muestreo aleatorio simple, ya que se
trató de una población finita y todos los sujetos tenían la misma probabilidad de
ser seleccionados, la cual se realizó atendiendo a criterios de determinación etaria
y de relación de proximidad con algún paciente de UCI. Específicamente, la
entrevista se dividió en tres grupos y la totalidad estuvo conformada por 14
familiares, 11 cuidadores y 35 profesionales de la enfermería.

3.3. Instrumento de recolección de datos

En la presente investigación se aplicó la técnica de entrevista para


recolectar los datos provenientes de los sujetos seleccionados, lo cual permitió
Identificar los factores de riesgo que inciden en la aparición de eventos adversos
durante la atención brindada por enfermería en unidades de cuidados intensivos y
nombrar consecuencias que se presenten luego de la ocurrencia de un evento
adverso durante la atención brindada.

En este sentido, para aplicar dicha técnica, se empleó el cuestionario como


instrumento, el cual, según Bavaresco (2006) “consiste en un instrumento,
herramienta o medio que recoge información directa o indirectamente” (p.100).
Este es de tipo semi estructurado, ya que está conformado por 10 preguntas
mixtas, ya que contienen interrogantes cerradas y abiertas para que los
entrevistados pudieran expresar sus opiniones y de esta manera el investigador
indagar más sobre el objeto de estudio.

Lo fundamental en el caso de la técnica de recolección de datos a emplear


es que se realizaron con el fin de promover la participación de las enfermeras, los
cuidadores (los cuales pueden ser personas ajenas a la red parental del paciente
que desempeñan un rol social sustitutivo, bien pueden ser amigos, vecinos o
personas contratadas para desempeñarse como informantes de la familia mientras
el paciente se encontraba convaleciente, enfermo o necesitado de asistencia de
terceros) y familiares de los pacientes, los cuales en medio de la Unidad de
Cuidados Intensivos participan activamente unos como agentes de salud y otros
como acompañantes del paciente (o cuidadores) y como tales, son parte del
proceso de salud enfermedad del paciente y pueden narrar, opinar respecto de los
eventos adversos que los pacientes han tenido o se sabe que pueden tener,
debido a experiencias de terceros respecto de los factores de riesgo.

Es preciso destacar que, a pesar de que el trabajo está enmarcado en el


paradigma cualitativo, algunos datos se presentan en función de cifras y
porcentajes para evidenciar de mejor manera los factores y variables asociadas al
objeto de estudio y determinar así su ocurrencia en los centros hospitalarios en
estudio.

3.4. Variables

A continuación se presenta el cuadro de variables e indicadores que


permitieron estudiar la hipótesis planteada en la investigación, la cual trata de
determinar si Los eventos adversos en la unidad de cuidados intensivos (U.C.I)
están mayormente vinculados con la atención asistencial de las enfermeras.

Cuadro 1. Operacionalización de variables

Variable Dimensiones Indicadores

- Humanos
- Procesos
Factores de riesgo
- Equipamiento
- Ambientales
Eventos adversos - Gestión de información

Consecuencias en los pacientes - Mortalidad


- Incapacidad permanente
- Daños en el sistema
inmunológico
- Pérdida de sensibilidad
- Fallas motrices
- Alargamiento del período de
permanencia en el hospital
- Legales
Responsable - Médicos
- Cuidadores
- Personal de enfermería

Atención asistencial del Atención al paciente - Control estricto (monitoreo)


profesional de enfermería - Tratamientos especiales e
en Unidad de Cuidados inmediatos
intensivos

Fuente: Creación propia (2018)


Capítulo 4
Análisis de datos

Causas: Los eventos adversos derivados de los factores de riesgo


Como ha sido señalado en capítulos anteriores, los cuidados derivados de
la atención médica intensiva tienen como primordial objeto la preservación de
cuadros de salud calificables como verdaderamente críticos, donde la intervención
médica debe ser dirigida hacia dos (02) fundamentales aspectos: a) la aplicación
de métodos que coadyuven a la identificación de los focos que exponen de forma
crítica el cuadro de salud del paciente; y, b) la verificación de un minucioso
cuidado y atención por el personal médico-auxiliar (teniendo como máxima
referencia al personal de enfermería), a fin de solventar cualquier etapa
contingente que atente contra la estabilidad y salud del paciente recluido en el
centro de ciudades intensivos -U.C.I- (Herrera & García, 2012).

Precisamente, en función de tales objetivos, el presente análisis de datos


tuvo como norte la ponderación de un pliego de resultas obtenidas por medio de
una investigación de campo que ha tenido como principal instrumento
metodológico, una serie de entrevistas realizadas a personas que se encontraren
en dos (02) centros médicos diferentes. Dichos sujetos de investigación, han sido
seleccionados en función de criterios de determinación etaria y de relación de
proximidad con algún paciente (de la U.C.I), todo a fin de extraer la información
correspondiente al desenvolvimiento del personal de enfermería y su desempeño
en la compleja labor de prestación médico-auxiliar en cuidados intensivos.

En el primero grupo de entrevistados (comprendido por diez -10- personas),


se ha observado que se trató de seis (06) sujetos de sexo femenino,
representando el 60% y cuatro (04) de sexo masculino, en representación del
restante 40%. Tales personas, cuyas edades han sido comprendidas entre los
veinticinco (25) y cincuenta (50) años de edad, han sido determinados como: tres
(03) familiares; dos (02) cuidadores; y, cinco (05) enfermeros profesionales.

Al momento de realizarse un cuestionamiento donde se interroga si el


paciente, pariente o sujeto bajo guarda, permanece en la unidad de cuidados
intensivos, se ha constatado que siete (07) de los diez (10) primeros entrevistados
han respondido afirmativamente, en tanto que los tres (03) restantes adujeron que
tales personas ya han recibido el alta médica dada la verificación de óptimas
condiciones de salud y superación de toda contingencia. De los siete (07)
pacientes aún recluidos, se ha determinado que tres (03) de ellos permanecen en
cuidados intensivos como consecuencia del avance sobre su proceso patológico o
de enfermedad; en tanto que, los cuatros (04) restantes han permanecido en la
aludida unidad médica emergente como una repercusión devenida de la incidencia
de un evento adverso.

Es importante recordar que dicha categoría, resulta ser uno de los entornos
hospitalarios que mayor peligro supone para la preservación del estado de salud
del paciente, tomando en cuenta que, tal y como ha sido expuesto por Donoso et
al., (2004), su acaecimiento en pocas oportunidades es detectado. Además de
ello, como circunstancia agravante, en los reducidos casos donde se constate es
tratado de forma sub-comunicativa, dado que son generalmente imputables al
equipo médico o al equipo de enfermería.

Ahora bien, dentro de los factores de riesgos que señalan los entrevistados
como principales fuentes causales de la verificación de un evento adverso en siete
(07) de los casos conocidos, se tiene que los factores ambientales, estos son, los
relacionados con el entorno de internación hospitalaria (Hernández et al., 2006),
se presentan como los más recurrentes, verificándose en tres (03) de la totalidad
de eventos adversos registrados en el primer grupo sondeado. Así, pues, los
factores humanos (negligencia del equipo médico o de enfermería en la
correspondiente atención), o los factores de procesos (aquellos devenidos de
intervenciones quirúrgicas mal practicadas), incidieron de forma menos punzante
en el presente grupo, con apenas un registro de dos (02) casos cada uno. En
términos porcentuales, se tiene una distribución del 42,85% de incidencia en
factores ambientales y 28,57% entre factores humanos y de procesos.

En el segundo grupo de entrevistados, conformado por un total de veinte


(20) personas de la cuales quince (15) son de sexo femenino, y apenas cinco (05)
de sexo masculino, y donde fueron consultados a quince (15) profesionales de la
enfermería, cuatro (04) cuidadores y un (01) familiar, se presenta un índice mucho
mayor de pacientes, familiares o sujetos bajo guarda internados en la unidad de
cuidados intensivos. Concretamente, de los veinte (20) casos consultados, se
tiene un número de diecinueve (19) pacientes recluidos por apenas uno (01) fuera
de las inmediaciones de la U.C.I.

Del total de diecinueve pacientes aún recluidos en las instalaciones


hospitalarias de la unidad de cuidados intensivos, catorce (14) de ellos -en opinión
de los sujetos entrevistados del segundo grupo- se encuentra en dicha situación
como consecuencia del acaecimiento de un evento adverso, y ello, en términos
porcentuales, implica un elevado número del 73,68% de los casos. Los resultados
obtenidos a través de la referida implementación metodológica en el segundo
grupo de encuestados, se torna más explícita en relación a la presencia de los
factores de riesgo y su relación con la degeneración del estado de salud de las
personas que se encuentran en la U.C.I.

Efectivamente, y para hacer alusión a algunos puntuales señalamientos, se


tiene que el paciente N° 12 contenido en la entrevista presentemente examinada,
quien es una cuidadora de sexo femenino y de veintinueve (29) años de edad, ha
señalado como factor de riesgo de mayor incidencia la negligencia del personal
médico al no proporcionar al personal de enfermería la información necesaria para
llevar a cabo un adecuado cuidado del paciente. Ello, debe ser necesariamente
subsumido dentro de los factores humanos.

Ahora bien, en ponderación general del total de casos presentados en el


presente grupo de entrevistados, se tiene que siete (07) de los casos donde un
evento adverso ha repercutido en el deterioro del estado de salud del paciente, el
mismo ha sido una consecuencia de un factor de riesgo humano, entre los cuales
se registraron: inadecuado manejo de la información de historia médica; error del
personal de enfermería en lo relativo a la medicación del paciente;
desconocimiento e impericia en la implementación de equipos de tecnología
médica sofisticada, entre otras causas relacionadas. Asimismo, cinco (05) casos
han sido atribuidos a factores de riesgos ambientales, directamente relacionados
con las condiciones de hospitalización y el entorno de reclusión intensiva. Y por
último, se tienen dos (02) casos donde ha incidido un factor de riesgo de proceso,
que -tal como fue expuesto en capítulos precedentes- guardan estrecha relación
con la mala praxis en las intervenciones quirúrgicas (Hernández et al, 2006). En
figuración estadística, el segundo grupo arrojó como resultados que sea el factor
de riesgo humano, el de mayor verificación e influencia en lo conducente a la
generación de eventos adversos a la preservación del estado de salud del
paciente, con un margen del 50%, mientras que los factores ambientales han
incidido en un 35,71% de los casos, y los factores de procesos en un 14,29%.

Corresponde ahora, analizar el desenvolvimiento de la investigación de


campo en el tercer grupo de sujetos entrevistados, quienes -en términos
numéricos- se erigen como el grupo más cuantioso, conformado por un total de
treinta (30) entrevistados, situados en un centro hospitalario diverso, respecto de
las anteriores consultas. Dentro de los sujetos que han sido consultados, se tiene
que veinte (20) fueron de sexo femenino, en tanto que apenas diez (10) fueron de
sexo masculino. Igualmente, debe destacarse que las personas sujetas a la
investigación de campo, cuyas edades han estado comprendidas desde los
diecinueve (19) hasta los cincuenta y cinco (55) años de edad, estuvieron
conformados por diez (10) familiares, quince (15) profesionales de la enfermería y
cinco (05) cuidadores.

Dentro de los treinta (30) casos analizados mediante la metodología de


captación informativa que ha sido previamente explicada y referida, veintisiete (27)
de ellos aún se encontraban recluidos en la unidad de cuidados intensivos (U.C.I),
para el momento en que fue llevada a cabo la entrevista, de los cuales -además-
veinte (20), según las resultas de las consultas, se encontraban internados en
dicha unidad como consecuencia de un evento adverso a la estabilización de la
salud del paciente. Y, por otra parte, siete (07) de los pacientes recluidos,
permanecían en la U.C.I como consecuencia de un proceso patológico o de la
enfermedad.
El elevado quantum de casos donde los pacientes han permanecido
hospitalizados a causa de un evento adverso, tasado en un 74,07%, ha obedecido
a diversas formas de acaecimiento del aducido evento. Para ilustrar dicha
afirmación, se tiene como, en el caso del entrevistado N° 32, ha sostenido que el
evento adverso consistió en una desatención del personal de enfermería que tuvo
como desenlace la caída del paciente, mientras que en el caso planteado por el
entrevistado N° 34, ha señalado que el evento perjudicial se registró por medio de
una cirugía practicada en un sitio que no ha cumplido con las condiciones mínimas
para llevarse a cabo tan compleja intervención médica.

En generalización, se tiene que del total de veintisiete (27) personas


recluidas en la U.C.I, veintitrés (23) de ellas lo están en virtud de un factor de
riesgo, representado el 85,18% de los casos analizados. En relación, además, a la
catalogación del tipo de factor de riesgo acaecido, se tiene que en diez (10) casos,
se ha verificado un factor de riesgo de connotación humana (relacionado con el
tratamiento y cuidado del paciente, tanto del personal médico, como del
responsable de enfermería); asimismo, se ha verificado -también- un número de
diez (10) casos donde los factores de riesgos han sido catalogados como factores
de proceso, esto es, aquellos vinculados con las implementaciones quirúrgicas; y
por último, se tienen verificados tres (03) casos donde ha repercutido algún factor
de riesgo ambiental, es decir, aquellos involucrados con el entorno hospitalario. En
generalización, se tiene que del total de veintitrés (23) casos de acaecimiento
sobre algún factor de riesgo, los factores humanos y de procesos tuvieron una
ponderación del 43,47% de incidencia, respectivamente, en tanto que los factores
ambientales, apenas un 13,04%.

En suma, cuando se complementa la información relativa a cada uno de los


grupos, se verifica que han existido un total de cuarenta y un (41) casos de
pacientes que se encuentran recluidos en las instalaciones de la U.C.I, como
consecuencia del acaecimiento de un evento adverso asociado a un factor de
riesgo. En ese mismo orden de ideas, la distribución en función de la tipología de
factor de riesgo según la casuística analizada, ha arrojado como resultado la
presencia de diecinueve (19) casos de factores de riesgo humanos, catorce (14)
casos de factores de riesgo de proceso y ocho (08) casos de factores de riesgos
ambientales. En términos de ponderación porcentual, se tiene que la incidencia de
los factores de riesgo humanos, representó el 46,34% (46%, por aproximación) de
los casos estudiados, mientras que la verificación de los factores de riesgo
asociados a las intervenciones quirúrgicas, estos son, los factores de proceso, han
incidido en un 34,14%, (34%, por aproximación) y por último, los factores
ambientales representan el 19,52% (20%, por aproximación) de los registros
obtenidos a través de la conocida implementación metodológica, consistente en la
entrevista y eventual captación de datos.

Fuente: Creación propia (2018)

Claramente, la mayor incidencia de factores de riesgo está directamente


relacionada con la prestación de servicios médicos y de enfermería, como sucede
con los factores de riesgo humanos. Es, como lo ha considerado Hernández et al,
(2006), una exteriorización de patrones conductuales que se asemejan -o
identifican- a la negligencia médica hospitalaria, y como ejemplo, se tiene la mala
administración de información y medicamente, los errores en la implementación de
equipos médicos, el desconocimiento de puntuales aspectos de cada caso, entre
otros. Una vez han sido precisados los análisis de los datos correspondientes a la
causalidad de los eventos adversos, se precisa la necesidad de estudiar las
diversas consecuencias que derivan de su acaecimiento.

Consecuencias: afección del paciente y de los enfermeros.


En el desarrollo del presente segmento, es indispensable analizar la
interacción que se genera entre los principales componentes de las salas y
unidades de cuidado intensivo. Con ello se hace referencia, pues, al personal
médico y de enfermería, como baluarte subjetivo de su subsistencia, y a las
diversas implementaciones tecnológicas que sean instrumentalmente utilizadas
para cumplir sus fines y cometidos (Vuori, 1993). Dicho análisis, debe contrastar
las diversas formas a través de las cuales se verifica el desempeño médico y
asistencial (personal de enfermería), en relación a las consecuencias que puedan
sufrir aquellas pacientes que han atravesado por un evento adverso.

Como ha sido supra considerado, pues, la incidencia de determinados


eventos adversos que perjudican u obstaculizan la progresión y mejoría en el
estado de salud de una persona recluida en una determinada unidad de cuidado
intensivo, es una realidad de innegable existencia que debe ser abordada
integralmente a efectos de determinar sus causas (primer segmento), las
consecuencias que de ellos derivan (segmento in comento), y determinar el rol
que cada personal médico ocupa en dicha materialización. En ese sentido, se
atenderá al contenido de cada uno de las entrevistas realizadas, a fin de conocer e
interpretar las posiciones asumidas por los sujetos sometidos a la investigación de
campo antes referida.

Además, resulta importante señalar que las consecuencias serán evaluadas


en función de dos (02) criterios indispensables: por un lado se reflexionará y
analizará información relativa a las consecuencias que pueden ser sufridas por el
personal de enfermería; y por otra parte, se indicarán las consecuencias
devenidas de los eventos adversos en los pacientes.

Así, pues, respecto de las consecuencias acaecidas sobre los trabajadores


médico-asistenciales (personal de enfermería) se debe atender a lo que ha
determinado la valoración de las respuestas obtenidas por medio de las
entrevistas. En ese sentido, una de las consecuencias más comunes que lo
sujetos consultados han fijado en su correspondiente oportunidad, como efecto del
acaecimiento de un evento adverso en una unidad de cuidado intensivo,
preponderantemente devenida de una indebida e insuficiente atención del propio
personal de enfermería, es la presencia de “problemas con los familiares y
sanciones por parte de los jefes del departamento”. En esencia, la mencionada
respuesta que ha sido proporcionada por los entrevistados N° 1 y 5, por hacer
mención de algunos, representa una de las más naturales reacciones, tomando en
cuenta que se ha tratado de una cuidadora y de una enfermera, quienes
respectivamente fungieron como sujetos de entrevista.

En términos estadísticos, la suscitación de la mencionada respuesta se ha


producido en veinticinco (25) de las sesenta (60) oportunidades en las cuales se
ha formulado la mencionada interrogante, lo que la consagra como la más referida
por los consultados. En relación a los diversos matices asociados a la misma, se
tiene que las consecuencias van desde la simple reasignación de área del
personal de enfermería (o médico, según dictamine la casuística en cuestión),
hasta el despido, y las confrontaciones que se generen entre familiares del
paciente y el aludido personal.

Ahora bien, no obstante se ha hecho referencia a la consecuencia con


mayor margen de verificación, existen efectos o repercusiones que derivan de
dichas circunstancias y que se erigen como extremos más gravosos. Es el caso,
pues, de la suscitación de los problemas legales, que se han materializado como
respuesta en seis (06) oportunidades a lo largo de la captación informativa.

Otra de las consecuencias que han sido señaladas como potenciales


resultados verificables y devenidos de la mala prestación del servicio de
enfermería, está directamente relacionada con el paciente, y para referirse de
forma más concreta, va dirigida al detrimento y retroceso en la mejoría sobre el
padecimiento o contingencia que ha motivado su reclusión en la unidad de
cuidados intensivos. Puntualmente, la complicación del paciente, ha sido referida
como una consecuencia en veintiún (21) oportunidades, erigiéndola como la
segunda consecuencia con mayor registro estadístico.

Desde el punto de vista teórico, la consecuencia analizada se presenta


como uno de los escenarios más complejos y delicados, tomando en cuenta el
principal objetivo de existencia las unidades de cuidado intensivo, esto es, atender
de forma expedita los cuadros emergentes de complicación sobre el estado de
salud del paciente. En esencia, tal y como lo han afirmado Hernández et al.,
(2006), la consecuencia estudiada puede desembocar en: prolongaciones de la
situación hospitalaria con el fin de contener el avance del padecimiento del
paciente; afecciones que deriven en disfunciones motrices que limiten el desarrollo
y recuperación fisionómica del paciente; la consecuente pérdida de determinados
sentidos, especialmente, en lo relativo a la sensibilidad corporal; el perjuicio y la
verificación de daños en el sistema inmunológico; la incapacitación permanente
del paciente que ha sido expuesto a negligentes cuidados médicos y asistenciales;
y como el escenario más gravoso, se tiene la muerte del paciente.

No obstante lo planteado, el resto de las consecuencias fueron referidas


como potenciales resultados perjudiciales, bien para la preservación o
recuperación del pleno estado de salud del paciente, así como para el
afianzamiento de la credibilidad médica y profesional del personal de enfermería,
está representada a través de una diversidad de respuestas que, a efectos
pedagógicos, serán agrupadas en otras consecuencias. Con mayor grado de
detalle, se tiene que entre dichas consecuencias, precisamente, se ha enunciado:
a) la desaparición de toda credibilidad del personal de enfermería para las áreas
donde se verifica el acaecimiento del evento adverso; y por último, b) la
suspensión temporal del personal como una consecuencia de reducida incidencia
que queda al margen de los conflictos entre pacientes y enfermeros. Ambas
manifestaciones resolutivas, se han verificado en un número de ocho (08)
oportunidades, lo que las coloca en el tercer lugar respecto de los cuatro (04)
rubros analizados precedentemente.
En relación a la aglomeración de los resultados analizados, en
contrastación con la figuración porcentual de los mismos, se tiene que las
consecuencias subvertidas en el personal de enfermería se presentan con un
mayor índice, representado el 65% de los casos ponderados. Dentro de tales
repercusiones, se tiene, tal y como se explicó precedentemente, los conflictos
entre el personal y el paciente, así como las consecuencias administrativas y
gerenciales que de ello derive; se tiene -además- la disminución de credibilidad
sobre sus aptitudes como profesionales de la salud en determinada área y las
consecuencias legales que devengan de su intervención en cada caso.

Eventualmente, las consecuencia que son sufridas por los propios


pacientes, especialmente, en lo atinente a la preservación de su estado de salud,
representan un quantum mínimo, si se compara con el rubro antes mencionado.
Su acaecimiento se ha registrado en un 35% de las respuestas obtenidas a través
de las entrevistas formuladas como principal instrumento metodológico al servicio
de la investigación de campo reiteradamente referida. Toda la información
manejada, se grafica de la siguiente manera:

Consecuencias de los eventos adversos en


personal de enfermería y pacientes

35%
Consecuencias sobre el
personal de enfermería
65% Consecuencias sobre el
paciente

Fuente: Creación propia (2018)

Del análisis previamente realizado, se concluye que la prestación del


servicio médico-hospitalario y asistencial en lo relativo a la medicina intensiva, y
concretamente, al desenvolvimiento de las unidades de cuidado intensivo, está
caracterizado por estar sometido a mecanismos contralores bastante rígidos que
valoran de forma exhaustiva la intervención de cada uno de los profesionales
dedicados a dicho ramo.

Ello, sin embargo, no exima la cualidad humana presente en cada una de


las personas que se han desarrollado profesionalmente en el área mencionada,
por lo que es importante en lo sucesivo, estudiar minuciosamente las respuestas
que los entrevistados sometidos a la investigación de campo señalada, han
manifestado en torno al rol o al papel que desempeñan los profesionales de la
enfermería en la verificación de las consecuencias que ya fueron ponderadas.

Prevención de los eventos adversos en las unidades de cuidado intensivo.


La prevención de los eventos adversos resulta ser una de las aristas más
trascendentes y significativas del presente análisis de datos, y ello, en virtud de
que configura el objetivo que determina el norte perseguido a través del esfuerzo
académico proporcionado. Fundamentalmente, según lo ha establecido un amplio
sector de estudiosos de la medicina intensiva, las determinaciones conducentes a
generar efectivos aportes a la erradicación de la suscitación sobre los eventos
adversos debe concentrarse en hacer más congruentes con los fines de dicha
rama de la medicina, a toda metodología empleada por el personal, tanto médico
como propiamente asistencial (de enfermería), en el desarrollo de su labor
(Hernández & Cols, 2006).

En ese sentido, corresponde ponderar los más importantes razonamientos


aducidos por los sujetos que se han sometido a las entrevistas que formaron parte
de la investigación de campo pertinente. Así, pues, se tiene que, no obstante la
tendencia ha sido señalar al personal de enfermería por la aparición de los
denominados eventos adversos, se encuentran resultados divididos, donde
algunos encuestados aseguran que la responsabilidad por dicha situación no
puede ser atribuida exclusivamente al personal médico asistencial.

El primero de los entrevistados (entrevistado N° 1), ha sostenido que la


responsabilidad devenida de los eventos adversos debe ser entendida como una
obligación asumida solidariamente, tanto por médicos, quienes deben desarrollar
los planes para abordar la emergencia instruyendo efectivamente a su personal
asistencial, como a los propios enfermeros, quienes deberán ejecutar
adecuadamente dichas instrucciones. Concretamente, el encuestado ha
considerado que: “el médico también forma parte del cuidado del paciente”.

A tal respuesta, se han adherido los entrevistados N° 2 y 4, afirmando que,


efectivamente, la labor de cuidado del paciente representa una actividad integral a
cargo de absolutamente todo el personal médico y asistencial presente en las
unidades de cuidado intensivo. Algunos entrevistados, como es el caso del N° 6,
ha agregado que: “el médico, el familiar y enfermería, trabajamos en conjunto para
el cuidado del paciente”, es decir, que a juicio del aludido sujeto de consulta, los
familiares del paciente deben sumar esfuerzos para lograr la pronta recuperación y
superación de cualquier cuadro degenerativo de la salud del mismo, tomando
como referencia, una conjunción mancomunada de iniciativas destinadas a lograr
tal cometido. Es, desde el plano de la teoría sobre la medicina intensiva, una
visión integral para combatir las contingencias emergentemente atendidas en la
U.C.I (Hernández & Cols, 2006).

Otros entrevistados, que aseguran que la responsabilidad de los eventos


adversos no puede correr por cuenta exclusiva del personal de enfermería,
determinan que la recuperación del paciente implica una labor que “también es
responsabilidad de los cuidadores”. Es el caso, pues, del entrevistado N° 8, que -
precisamente- ha sido consultado en su calidad de cuidador, siendo un sujeto de
sexo masculino y de treinta y tres (33) años de edad.

Evidentemente, al realizar la interrogante que fue comentada en líneas


anteriores al personal de enfermería del primer recinto hospitalario donde se llevó
a cabo la actividad de investigación de campo, se ha evidenciado una negación
contundente bajo el mismo argumento planteado por las anteriores entrevistas
referidas en el presente segmento. Es, de tal manera, como la entrevistada N° 10,
quien se desempeña como enfermera con una edad de cuarenta y cuatro (44)
años, afirmó de forma rotunda que “no solo nosotros formamos parte del equipo
de atención”.
Ahora bien, a pesar de que parezca contraproducente, dentro de las
reacciones afirmativas se tienen respuestas emanadas de los propios
profesionales de la medicina intensiva-asistencial donde se asegura que la
responsabilidad devenida del acaecimiento sobre un evento adverso relacionado
con las atenciones en las unidades de cuidados intensivos, es exclusiva
responsabilidad del personal de enfermería. Al respecto, se hace alusión a la
respuesta proporcionada por la entrevistada N° 20, quien se desempeña como
enfermera con veintiocho (28) años de edad, y quien -además- ha sostenido que
“somos las responsables principales de la salud del paciente ya que somos las
que administramos el medicamento”.

A todas luces, se trata de una postura rígida y éticamente intachable,


aunque en términos estadísticos encuentre un reducido margen de aparición,
dadas las repercusiones que de las mismas derivan. Dentro del mismo grupo de
personas que ha afirmado que la responsabilidad recae exclusivamente en manos
del personal de enfermería, también se encuentran posiciones que aducen como
uno de los principales argumentos fundantes de su opinión, que el personal de
enfermería guarda una relación más próxima de periodicidad con el paciente,
inclusive más próxima que la del propio médico.

Al respecto, se tiene la postura del encuestado N° 6, quien, siendo de sexo


masculino y teniendo cuarenta (40) años de edad, ocupaba el rol de cuidador en el
momento en el cual fue realizada la entrevista referida en el presente. Dicha
persona ha asumido que el personal de enfermería debe ser considerado como el
responsable exclusivo por la preservación del estado de salud del paciente, y del
acaecimiento de un evento adverso, y ello ya que: “son los que pasan más tiempo
con el paciente”.

Con fundamento, pues, en el conjunto de opiniones analizadas, y de


premisas abordadas en segmentos anteriores, resulta lógico determinar que, si
bien, no se ha precisado a ciencia cierta si la responsabilidad debe recaer a priori
en el personal de enfermería de una unidad de cuidados intensivos, siempre serán
sujetos de polémica asociada al surgimiento o materialización de cualquier evento
adverso que atente contra la salud del paciente. Es, tal y como se constató
anteriormente, una consecuencia ineludible de fungir como un potencial factor de
riesgo humano, datado de conciencia y sometido a un complejo cúmulo de
obligaciones y condiciones de profesionalidad y ética indispensables para la
prestación de cualquier clase de servicio médico (Hernández et al., 2006).

De esa manera, se tiene que -en términos de ponderación estadística- la


mayoría de los entrevistados, bien por razones de solidaridad profesional, o por
sentido común, ha concluido que la responsabilidad por el acaecimiento de un
evento adverso no corresponde -al menos de forma exclusiva- al personal de
enfermería. Concretamente, dicha respuesta se produjo en el 51,66% (52% en
aproximación) de las encuestas, es decir, en treinta y un (31) casos. En el otro
hemisferio, se tiene que los adeptos a la postura que responsabiliza de forma
absoluta del personal de enfermería por la incidencia del evento adverso, han
respondido afirmativamente a la mencionada pregunta en veintisiete (27) casos,
esto es, en representación del 45%. Con ello, se verificó una mínima incidencia
sobre una postura disidente que determinó que la responsabilidad se constata
casuísticamente, es decir, valorando la fuente y causalidad del evento adverso, y
ello se manifestó en dos (02) oportunidades, con apenas un 3,33% (3% en
aproximación) de los casos. Ello, se grafica de la siguiente manera:

Fuente: Creación propia (2018)


El vínculo entre el destino y la progresión (positiva o negativa) del estado de
salud del paciente, siempre estará estrechamente ligado al desempeño del
personal de enfermería, por lo que todas las medidas conducentes a generar
estímulos de prevención sobre la incidencia de eventos adversos, debe ser
canalizada a través de dichos componentes médicos asistenciales, no sólo con
fines pedagógicos, sino -además- con miras hacia la consolidación de una cultura
de diligencia hospitalaria.

Por lo cual se recomienda:

Estimular las notificaciones, respecto del evento adverso, ya que, ello


permitirá llevar un registro de estos y a consecuencia, evita el desconocimiento de
las causas que incrementar los factores de riesgo en las unidades de cuidados
intensivos de los Centros Hospitalarios. Además, es propicio, generar una gestión
del conocimiento y estrategias de cuidados en enfermería, para ello es
preponderante que los centros de asistencia médica cumplan con las normas
establecidas por el Estado Argentino para las unidades de cuidados intensivos.
Así mismo, se debe tener en cuenta como mecanismo preventivo para evitar el
mal uso de medicamentos a los que el paciente pueda ser alérgico, la promoción
de la participación de los familiares, en pro de la notificación de la historia médica
de los pacientes antes de cualquier intervención.
Conclusiones

Muchos han sido los aspectos involucrados con las ciencias médicas, y
concretamente, con la medicina intensiva, desarrollados en relación a la
prosecución del presente análisis de datos. En primer término, y como uno de los
principales norte de dicho trabajo, se ha determinado por medio de valoración de
la información devenida de una investigación de campo que tuvo como principal
instrumento metodológico la realización de entrevistas a sesenta (60) personas
que se encontraron en dos (02) diferentes centros hospitalarios, sobre ciertos
cuestionamientos relacionados con el desempeño del personal de enfermería en
las unidades de cuidados intensivos.

Así, pues, uno de los primeros puntos en analizar ha sido la incidencia de


los eventos adversos, y su relación con los factores de riesgo. De la mano de las
más pertinentes afirmaciones teóricas, así como en consideración de las
respuestas contenidas en las encuestas realizadas, se ha fijado posición respecto
del puntual lugar que tienes los mencionados factores, y cómo se relacionan con
la labor del personal médico asistencial.

En dicho segmento, se abordó el cúmulo de entrevistas que, a efectos de


simplificación metodológica, fue divido en tres (03) grupos. En el primero de ellos,
donde se ponderó el pliego de respuestas de diez (10) personas, se determinó
que siete (07) pacientes permanecían recluidos en la unidad de cuidados
intensivos (U.C.I), y de los mismos, cuatro (04) han sufrido un evento adverso.
Según las resultas de la investigación, en dicho grupo se fijó como distribución
porcentual que del total de casos de eventos adversos, el 42,85% era debido a la
incidencia en factores ambientales y 28,57% entre factores humanos y de
procesos.

En el segundo de los grupos, comprendido por veinte (20) personas, se


tuvo un número de diecinueve (19) pacientes recluidos en la unidad de cuidados
intensivos. De los mismos, el 73,68% de los casos (14 pacientes), presentaron un
evento adverso, asimismo en siente (07) de los aludidos casos, el acaecimiento de
dicho evento obedeció a la presencia de un factor de riesgo humano, en tanto que
en cinco (05) casos el evento se originó gracias a un factor de riesgo ambiental.
Apenas dos (02) casos pertenecieron al rubro de vinculación causal con un factor
de riesgo de proceso.

En el tercero de los grupos, compuesto por treinta (30) entrevistados, se


ponderó que veintisiete (27) de los pacientes aún permanecían en las
inmediaciones de la U.C.I, donde -además- se observó que veintitrés (23) de los
mismos, habría sufrido un evento adverso. En la calificación de los factores de
riesgo que intervinieron endicha situación, se tuvo que diez (10) casos han
correspondido a la incidencia de factores de riesgo humano, así como en diez (10)
casos -igualmente- intervino un factor de riesgo de proceso, por apenas tres (03)
casos de factores de riesgo ambientales.

En totalización, se verificaron cuarenta y un (41) casos de pacientes


recluidos en U.C.I, como consecuencia de un evento adverso, donde se precisó
que: diecinueve (19) casos obedecieron a factores de riesgo humanos; catorce
(14) casos de factores de riesgo de proceso y ocho (08) casos de factores de
riesgos ambientales. En términos porcentuales, se habló de un 46,34 % (factores
de riesgo humanos), 34,14% (factores de riesgo de procesos), y un 19,52%
(factores de riesgo ambientales), lo que -en definitiva- concluye con un elevado
índice de eventos adversos devenidos de negligentes tratos en lo concerniente a
la atención hospitalaria de pacientes recluidos en unidades de cuidados
intensivos.

En el segundo de los segmentos, fueron analizadas de forma


pormenorizadas aquellas respuestas conducentes a determinar las posibles
consecuencias que derivarían del acaecimiento de un evento adverso. Las
resultas fueron divididas en función de dos (02) criterios: consecuencias que
sufrirían los profesionales de la medicina intensiva-asistencial, dentro de las
cuales se anunciaron consecuencias administrativas, legales, gerenciales, y donde
se determinó que comprendían un quantum del 65% de la totalidad de casos; y
asimismo, las consecuencias que sufrirían los paciente, fundamentalmente
dirigidas a atentar contra la recuperación y mejoría progresiva de su estado de
salud, donde se estableció que el margen de respuestas tendientes a señalar
tañes consecuencias, se asentaría en un 35%, lo que reafirma el crítico rol que
ocupan los profesionales de la enfermería en las unidades de cuidado intensivo.

Ya por último, fue desarrollado un segmento en el cual se valoró la posición


de los entrevistados en función de la responsabilidad que deriva del acaecimiento
de un evento adverso. Concretamente se les pregunto si creían que dicha
situación sólo es responsabilidad de las enfermeras de la Unidad de Cuidados
Intensivos. Al respecto, se determinó toda una mixtura de opiniones, algunas
afirmativas, considerando que la responsabilidad ante tal escenario debía ser
exclusiva del personal de enfermería, donde -irónicamente- se encontraron
opiniones del propio personal de enfermería de las instalaciones hospitalarias
visitadas durante la investigación de campo. Otras posturas fueron negativas,
excluyendo dicha resolución. Además de las dos opciones estudiadas, existieron
posturas conducentes a determinar fijaciones casuísticas de responsabilidad, que
sólo sería determinable a través de la valoración puntual de las circunstancias
inherentes a cada caso.

En definitiva, el 51,66% (treinta y un -31- casos) de los entrevistados


consideró que la responsabilidad no era exclusiva del personal de enfermería,
mientras que el 45% (veintisiete -27- casos) de los encuestados, consideró que la
responsabilidad debía ser concebida de forma solidaria. Apenas un 3,33% (dos -
02- casos) de los entrevistados formó parte de la postura disidente. Ello denota
concluyentemente, que el personal dedicado a la asistencia médica cumple un rol
crucial en el cuidado de los pacientes de las unidades de cuidados intensivos, y
las contraloría ciudadana (familiares y cuidadores, e inclusive, la propia gerencia
hospitalaria), se tornará más rígida respecto de su desempeño y función.
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Vuori (1993). Garantía de calidad en Europa. Salud Pública de México. México. Paidos
Anexos

Anexo 1
1. Sexo : ______________
2. Edad: ______________
3. Relación con el paciente:
Cuidador:______ Enfermera(o): _________ Familiar: _________
4. El paciente se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos:
Si:_______ No:_______
5. Su mantenimiento en la Unidad de cuidados intensivos se debe a:
Proceso de su enfermedad: ___________ Eventos adversos:______________
6. Qué tipo de Evento adverso sufrió:
Evento grave:
Lesión física: ___ Lesión Psicologica grave:___ Cirugía en lugar no adecuado:___
Error de prescripción del medicamento: ___ Accidentes Anestésicos: ___
Caída del paciente:__
Evento leve:
Fiebre:__ Cuasi falla: __ Reacción alérgica al medicamento:___
7. Crees que ello se debió a los factores de riesgos:
Si: ___ No:___
8. Cuáles son los factores de riesgos que consideras inciden más en los eventos
adversos y por qué:
Humanos: ____ Procesos:____ Equipamiento:_____ Ambientales: ___
Gestión de la Información:____
___________________________________________________________________
______
9. ¿Cuáles crees qué son las consecuencias que hay en la Unidad de cuidados
intensivos en el hospital cuando los eventos adversos son derivados de la atención
brindada de enfermería?
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
______________________________________________________________
10. ¿Crees que sólo es responsabilidad de las enfermeras de la Unidad de
Cuidados Intensivos? Si:__ No:____ ¿Por qué?