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Tomé la decisión de matar a mi padre en el momento que vendió el


vestido de mi madre a cambio de dinero para licor.
Hasta ese momento, podría haber tenido algo de esperanza por mi
padre… Pude haber tenido algunas buenas expectativas.
Indudablemente, un día este hombre cambiará. Indudablemente, el
entenderá. No tenía la más mínima razón para pensar tales cosas, pero tal vez
buscaba algo paternal, o si no, algo humano en aquél hombre.
Ahora que más de cien años han transcurrido, es muy difícil recordar
perfectamente los sentimientos que tuve en ese entonces, pero al menos, se
que tuve múltiples oportunidades para matar a ese hombre.
Ambos vivíamos en la misma casa, y él se tiraba todo el día y dormía
despreocupadamente, profundamente… Si tan sólo hubiera tenido un cuchillo,
podría haberlo matado aunque yo fuera un niño de 5 años.
La razón por la que no lo hice fue… porque todavía pensaba en ese
hombre estúpido como mi padre. Incluso si no le guardaba aprecio, era lo que
pensaba de él.
Pero era un error.
Ese hombre no era más que escoria.
No era un padre humano, era basura humana.
Incluso ahora, después de cien años, es un hecho aún desagradable para
mí llamar a ese hombre mi padre… A un hombre así solamente lo considero
una presa más que un padre. Preferiría mucho más llamar a George Joestar, de
la familia Joestar, mi padre.
Ese hombre trató de vender el vestido de mi madre.
No, de hecho lo vendió.
Objeté contra ello repetidamente, pero justo cuando desvié mi mirada de
él por un minuto, ese bueno para nada, se fue a la tienda de empeños.
Era un vestido viejo, y no obtuvo mucho dinero por él.
Ese tipo vendió los recuerdos de mi madre por una botella de licor… No,
para ese hombre, probablemente no era ninguna clase de recuerdo.
Era solamente un vestido que apareció arrumbado en el guardarropa,
uno del que casualmente se olvidó y simplemente vendió un día. Eso era
todo… para él probablemente no era igual que recoger una moneda que se ha
caído debajo del librero.
Sí.
Este hombre era realmente inútil.
Mi padre era realmente malo.
Me di cuenta de eso.
En el fondo de mi corazón, me di cuenta de eso.
Ese es el por qué decidí matar a mi padre… No, para ser honesto, sería
difícil para mí decir que tenía un nivel de decisión tan fuerte como ese. Más
bien, para mí era como la sensación de aplastar un insecto que se escapaba
debajo de la mesa.
Utilizar el término control de pestes, sería rebajarme demasiado… pero
si pienso y reflexiono sobre ello y me pregunto por qué no lo hice, por qué no
maté a ese hombre y lo dejé vivir, no logro encontrar la respuesta.
Trabajar día y noche para ganar el dinero que este hombre gastaba en
licor y medicinas era indignante… por no mencionar embarazoso.
Qué gran error he cometido.
Eso fue lo que pensé.
Mi padre era ciertamente un “sustractor”.
Mi madre era una “donante”, y mi padre un “sustractor”.
Lo comprendí.
Lo comprendí… y a la vez no lo hice.
Era a mí al que le quitaba.
Al cuidado de mi padre, mientras viví con él, sentí que hacía bien al
aguantar como lo había hecho, sobreviviendo astuta y obstinadamente. Pero
estaba en un error.
Estaba siendo meramente explotado por él.
Finalmente me di cuenta de que estaba siendo abusado y tratado como
un esclavo.
Era muy tarde, pero finalmente me di cuenta.
No… quizás no fue demasiado tarde. Aún podría haber estado a tiempo.
Eso es por lo que decidí hacerlo en serio.
Decidí matar a mi padre.
Sin embargo, ya no era más un chiquillo de 5 años. No podía hacer algo
impulsivo como apuñalar a mi padre en el estómago con durante su siesta.
Incluso aunque estaba en un pueblo miserable sin orden ni leyes, matar
a tu padre era un crimen imperdonable. Pero no era mi intención botar mi vida
por el beneficio de ese hombre.
No, ya había desperdiciado más de diez años de mi vida en su beneficio.
No desperdiciaría ni uno más.
Por esas razones, tuve que investigar cuidadosamente varias formas de
asesinar.
Si iba a hacerlo, tenía que ser un crimen perfecto.
Todavía era un niño, pero ya era capaz de vivir por cuenta propia… Era
consciente de ello, lo aprendí para mi beneficio. Por esto, no podía renunciar
al resto de mi existencia.
No lo mataría con desesperación. Lo mataría con un propósito.
Eso es el por qué tenía que pensar.
Tenía que pensar en una forma de matar a mi padre.